Sábado, 01 Junio 2019 06:34

Electricidad con el Sol las 24 horas

Un campo de espejos concentra la radiación solar sobre un punto en lo alto de la torre

Según cuenta la leyenda, Arquímedes –el matemático y físico que defendió la ciudad griega de Siracusa– asesoró al rey para que cada soldado enfocara su escudo, cual espejo, hacia las naves romanas para así quemarlas, al igual que hoy día sucede con los rayos de Sol cuando los concentramos en un punto con una lupa. Aunque la anécdota tal vez no sea cierta, se ha quedado en el imaginario popular, y actualmente es una realidad porque hoy sí es posible enfocar cientos de miles de espejos que siguen al Sol y concentrarlos, por ejemplo, en una gran torre central para alcanzar elevadas temperaturas (de más de 500 grados centígrados).

Además de aprovechar el calor del Sol para calentar el agua, cocinar y secar las frutas y verduras, se puede emplear para producir electricidad en las grandes centrales termosolares.

Existen dos tipos de centrales que aprovechan el calor del Sol: las primeras emplean un conjunto de espejos cilíndrico-parabólicos que concentran el calor a lo largo de un tubo, y ahí se calienta directa o indirectamente el agua. Cuando se hace en forma indirecta, se pueden calentar directamente sales, aceite o algún otro fluido. Y a su vezesas sales, aceite o fluido calientan el agua –mediante un intercambiador de calor–. El vapor de agua así obtenido tiene la temperatura suficiente para mover una turbina; esta última, unida a un generador, produce electricidad. El Instituto de Ingeniería de la UNAM tiene una planta experimental con este modelo.

El segundo tipo son plantas de heliostatos –espejos– de concentración del calor solar. En ellas, se ha llegado a tener más de 300 mil espejos que reflejan la luz del Sol para que llegue lo más perpendicular posible con ayuda de una computadora que mueve los espejos en dos direcciones –espejos con seguimiento del Sol– para dirigirlos a una torre central de más de 100 metros de altura en un terreno que ocupa, por ejemplo, 400 hectáreas.

El calor que se concentra en la torre sirve para fundir sales de nitrato de sodio y de potasio que, por un lado, calientan el agua mediante un intercam-biador de calor y a la vez las sales fundidas se almacenan en uno o varios tanques que están muy bien aislados y permiten guardar el calor durante alrededor de 18 horas –es decir, cuando no hay Sol–, de esta manera producen vapor de agua a lo largo del día y la noche para que funcione un turbogenerador, ¡y así producir electricidad las 24 horas del día!

A lo largo de muchos años se ha señalado que dos de las principales desventajas de la energía solar son su costo y su intermitencia. En relación con el costo, hoy podemos decir que la energía solar fotovoltaica es más barata que las centrales de gas natural, y que las plantas termosolares están cerca de lograrlo. Se espera que éstas bajen 50 por ciento sus costos de producción para el año 2025. La Asociación Europea de Electricidad Termosolar (Estela, por sus siglas en inglés) señala que las plantas termosolares serán competitivas con las de gas para 2020, y que en 2050, 11 por ciento de la electricidad mundial se generará con dichas plantas, que producirán mil 600 gigawats. Si queremos que México forme parte de ello, se tendrían que contruir, de 2020 a 2050, poco más de 7 mil megawats (MW) de plantas termosolares, lo que equivale a construir al año una planta de un poco más de 200 MW.

En México se tiene la experiencia de la planta híbrida Agua Prieta II, en Sonora, de gas y solar con concentradores cilíndrico-parabólicos que ya genera 14 MW de electricidad. Y a finales del 2019 se inaugurará en Chile la planta Cerro Dominador, en el desierto de Atacama, que será la primera planta termosolar de heliostatos en Latinoamérica, la cual, con el uso de sales fundidas, será capaz de generar 100 MW las 24 horas del día, es decir, podrá generar electricidad de día y de noche.

Tanto el Instituto de Energías Renovables como el Instituto de Ingeniería de la UNAM, el Instituto Nacional de Electricidad y Energías Limpias y la Universidad de Sonora, entre otras, tienen experiencia al respecto.

La central más grande hasta ahora construida es Ivanpah en la frontera de California y Nevada, en Estados Unidos, de 392 MW, que empezó a funcionar en febrero de este año. Hasta ahora, hay alrededor de 120 plantas termosolares en todo el mundo y se están construyendo 42 más, entre ellas una de 2 mil MW en el desierto de Mongolia.

Así que para contribuir al desarrollo sustentable de México y a una tecnología que se puede dominar, bien podríamos probar la construcción de una o varias plantas "Zapata" o "Villa" Termosolares de Heliostatos de alrededor de 200 MW con almacenamiento de sales durante 18 horas, y tener electricidad con el Sol las 24 horas del día sin depender del gas o el petróleo.

Por Juan Tonda. Instituto de Energías, Renovables. Temixco, Morelos.

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Viernes, 31 Mayo 2019 06:21

La izquierda europea en ruinas

La izquierda europea en ruinas

Las fuerzas a la izquierda de la socialdemocracia demostraron una vez más su incapacidad para construir una alternativa política regional que involucre a las mayorías. Mientras las protestas y el descontento con el neoliberalismo van en aumento, la militancia permanece dividida frente al desafío de la integración europea.

Las elecciones al Parlamento Europeo volvieron a mostrar hasta qué punto sigue siendo difícil articular alternativas políticas comunes y trasnacionales a nivel continental. “Europa sigue presa de una pura yuxtaposición de políticas nacionales”, titularon su columna en el diario Le Monde (28-V-19) representantes del grupo de reflexión Groupe d’Études Géopolitiques, tras la publicación de los resultados de los comicios del pasado domingo. “Paradójicamente, la única gran concentración callejera trasnacional durante la campaña fue organizada en la Piazza del Duomo en Milán, por Matteo Salvini y ante la presencia de Marine Le Pen, representantes de Afd (N de E: el partido Alternativa para Alemania), el Fpö (N de E: el Partido de la Libertad de Austria) y varios otros de sus aliados neonacionalistas europeos”, señalan los autores.


La alternativa paneuropea de izquierda Diem25 (Democracia para Europa) se presentó a las elecciones en siete países diferentes con un ambicioso “Green New Deal” (con enormes inversiones en empleo, infraestructura y agricultura que permitan transformar la matriz productiva en una ecológicamente sustentable), pero (al cierre de esta edición con casi todos los votos escrutados) no logró llevar ninguno de sus candidatos al parlamento en Estrasburgo. El más conocido de sus líderes, el ex ministro de Economía griego Yanis Varoufakis, encabezó la lista en Alemania, pero sólo consiguió 0,3 por ciento de los votos y no fue electo. Con un optimismo algo forzado, aseguró al día siguiente de las elecciones que “hoy Diem25 tiene todos los motivos para festejar”. Varoufakis reconoció que haber optado por ser fiel a su política y a su independencia le había costado a su formación, pero que ese costo “no era inesperado”. “Siempre supimos que el camino sería largo y tortuoso. Pero también sabíamos que esta elección al Parlamento Europeo se trataba de mucho más que de los escaños ganados o perdidos. Se trataba de presentar una nueva visión para Europa”, escribió en su blog personal (yanisvaroufakis.eu, 27-V-19).


SIN LEVANTAR CABEZA.


“Esta tarde la izquierda de la izquierda está en ruinas (…) ahora debemos repensar todo”, comentó, por su parte, Olivier Besancenot en Twitter. El otrora muy popular candidato presidencial del francés Nuevo Partido Anticapitalista se refería sobre todo a los resultados franceses. Tras medio año de protestas sociales sostenidas y protagonizadas por los chalecos amarillos, los resultados fueron más que desalentadores: no sólo el Partido Socialista (que hace menos de dos años gobernaba el país) se quedó con un magro 6,2 por ciento de los votos, sino que Francia Insumisa, de Jean-Luc Mélenchon, que se presenta como la alternativa anti-establishment por izquierda, cosechó apenas un 6,3 por ciento.
A nivel europeo y diez años después del comienzo de la debacle económica que sacudió los cimientos de lo que quedaba de los Estados de bienestar, estas elecciones dejaron muy claro que la izquierda en Europa todavía no es considerada como una alternativa política creíble. Ni las casi inexistentes iniciativas paneuropeas, ni las formaciones políticas nacionales lograron presentarse como tal. El desplome de la socialdemocracia desde los años noventa no se ha traducido en aumento alguno del apoyo a las formaciones a su izquierda. Durante este mismo período, se han mantenido en el mismo nivel en el Parlamento Europeo (con entre 5 y 7 por ciento de los escaños).


EL TRAUMA GRIEGO.


“Las izquierdas europeas no se han repuesto de la derrota griega”, analizaba Gustavo Buster (Sinpermiso.info, 26-V-19) cuando los votos todavía no habían sido contados. Su premonición se basa en una serie de observaciones, entre ellas que “el declive de las protestas sociales y laborales ha continuado su tendencia en especial tras la imposición del tercer memorándum a Grecia en 2015”. “Sin una estrategia de conjunto frente al pacto fiscal”, apuntó Buster, la izquierda ha “echado mano de la distopía de una salida de la UE en nombre de una recuperación de la soberanía nacional como marco de una nueva acumulación de fuerzas. Ante la debilidad y desorganización del movimiento obrero y social, ese campo le ha sido disputado por la derecha extrema populista. Pero si alguna lección hay que sacar del fracaso del Grexit como estrategia B nunca aplicada (Varoufakis) y de las negociaciones de los conservadores británicos con la UE para el Brexit es que la integración neoliberal europea (…) ha llegado a un punto que no es posible revertir sin un cambio sustancial en la correlación de fuerzas a nivel europeo, que está, por el momento, fuera del horizonte”.

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“Sabemos los límites de esta derecha y debemos pensar el día siguiente a ella”

Pasados casi cinco meses desde la llegada de Jair Bolsonaro al poder, vimos que los movimientos populares volvieran a las calles en Brasil. Las protestas contra el ajuste en la educación la semana pasada dejaron bien claro que el actual gobierno no goza de ninguna tranquilidad, como hacía creer el clima en las calles del país luego de las elecciones. En Argentina, el gobierno Macri entrega una sociedad más empobrecida de lo que encontró y en Colombia, masivas manifestaciones tomaron las calles y carreteras del país contra un narco-estado que niega un proceso de paz sobre décadas de guerra interna. En Venezuela, bien, la presentación es innecesaria. Sobre esta coyuntura continental, entrevistamos al periodista e investigador uruguayo Raul Zibechi días antes de las manifestaciones del 15 de mayo en Brasil.

-Correio da Cidadania: En nuestra última entrevista, de enero de 2018 (1), hablamos de los errores del progresismo y el del fin de este ciclo que abría las puertas de un avance conservador. Bueno, en Argentina ya estaba Macri, pero cerca de un año después, el país más grande del continente eligió a Jair Bolsonaro como presidente. ¿Qué impresiones tienes de este gobierno y de su proyecto para el país?


Raúl Zibechi: Creo que la principal característica del gobierno Bolsonaro es que no tiene proyecto de país. Entre otras cosas, porque lo llevó al gobierno un movimiento que es de rechazo a la izquierda, pero apenas eso, un rechazo negativo que no es capaz de construir algo como una nación.


Esto contrasta incluso con el golpe de 1964, que era muy anticomunista pero tenía un proyecto que, en aquel momento, Ruy Mauro Marini definió como sub-imperialismo. Hoy el gobierno no tiene ni siquiera esa intención. Hay una idea de subordinarse a Estados Unidos, o más en concreto, al gobierno de Trump, pero eso ya no alcanza porque se trata de una potencia en declive que lo único que busca es alargar la caída.


Entonces estamos en un momento histórico muy diferente al de medio siglo atrás. El gobierno actual en Brasil es un gobierno sin rumbo, sin proyecto, sin perspectivas.


-Correio da Cidadania: ¿Ves una profundización del modelo extractivo, especialmente en las nuevas políticas para el agronegocio, la minería y la demarcación de tierras indígenas?


Es el mismo modelo de los últimos 20-25 años pero con menores trabas, con menos impedimentos para la expansión del agronegocios. Eso es cierto, pero no debemos perder de vista que es exactamente el mismo modelo, con las mismas características. Sólo que durante algunos años hubo ciertas trabas legales y políticas. Pero ya en la última década, o mejor en los últimos años de Dilma, esas trabas empezaron a levantarse.


-Correio da Cidadania: Si miramos los índices de popularidad del gobierno, que caen cada día y los movimientos sociales y populares que vuelven a organizarse, sumados a las propias peleas palaciegas entre militares y olavistas (2), ¿qué tipo de gobernabilidad tendrán?


Desde hace tiempo pienso que el fin del ciclo progresista no será sucedido por un ciclo conservador, sino por una gran inestabilidad. Hoy asume la forma de crisis de gobernabilidad permanente, de la cual Argentina es el mejor ejemplo, pero Brasil entra también en esa situación.


Un dato mayor en Brasil es que los militares están siendo los que imponen un poco de racionalidad, en casos como Venezuela, o de sentido común, en las reformas que se quieren implementar. Eso revela la profunda crisis de la clase política brasileña que ya no es capaz de gobernar con un mínimo de sentido común. Es evidente que esto no puede durar mucho, a ello sumo los cuatro años que le corresponden a Bolsonaro, si es que llega al final de su mandato. Ya tuvo que resignar al ministro de Educación y es probable que en algún momento caiga el canciller, aunque ya lo tienen neutralizado los militares.


Pero me gustaría decir, además, que la crisis de gobernabilidad es estructural y que va a afectar también a los progresistas si retornan al gobierno.


-Correio da Cidadania: ¿Crees que con las dificultades para gobernar, el gobierno pueda dar un giro aún más autoritario? ¿Cómo esto se aplica a liderazgos comunitarios y de movimientos sociales?


Hoy los gobiernos saben que navegan en aguas turbulentas. Los sectores populares son actores muy importantes y ellos tienen claro que Junio 2013 puede repetirse, lo que cambia todo. Un giro autoritario sería muy peligroso, lo intentan, claro, pero no lo veo como algo que pueda consolidarse. Otra cosa son acciones muy represivas, fuera de control, aparentemente, que sí son muy peligrosas. Por otro lado, si dejamos a las clases medias en sus barrios “nobres” y vamos a la favela, ¿qué sería un giro autoritario allí donde no hay otra cosa que autoritarismo militar, policial y de las milicias?


Por eso creo que no podemos hacer una lectura ideologizada como hace la izquierda electoral. Si somos realistas, sabemos los límites que tiene esta derecha y debemos pensar en el día después. O sea, ¿qué construimos, partidos electorales o movimientos de base que son los que pueden hacernos salir del modelo extractivo?


-Correio da Cidadania: En este contexto, ¿cómo se queda la situación de Venezuela?


Con un gran aislamiento internacional y una gran crisis interna. El gran problema es la economía y las finanzas. No consiguen mejorar la producción y en particular la extracción de petróleo que está cayendo cada mes y se sitúa en un tercio de la que tuvo cuando Chávez llegó al gobierno en 1999. Esto es el punto clave, porque si no consiguen enderezar PDVSA, la economía deja de funcionar en algún momento.


Además hay un grave problema con los precios y con la moneda. Se trata de problemas que no parecen encontrar el modo de resolverse y eso lleva a que el apoyo de la población al régimen chavista-madurista sea cada vez menor. Eso lleva a un cierre autoritario que es inevitable si no consiguen modificar la economía. A todo esto se suma la desestabilización política de la derecha y Estados Unidos y la agresión económica, que terminan de configurar un panorama muy difícil.


-Correio da Cidadania: Se miramos a otros grandes países del continente (3), vemos una Argentina completamente desfigurada, con las cifras de fuga de capital en las alturas, una reforma jubilatoria que despierta el más profundo rechazo de la población y movimientos de mujeres muy fuertes en las calles (4). Colombia, después de décadas de guerra interna, tiene manifestaciones muy fuertes en oposición a las políticas uribistas. ¿Qué lecciones podemos tomar de estas realidades vecinas?


Mi impresión es que en el trasfondo de toda esta situación tan crítica está la acumulación por despojo, por robo, eso que llamamos extractivismo y que se resume en monocultivos muy contaminantes, minería depredadora, grandes obras como Belo Monte y frenética especulación urbana. Esto es el modelo financiero en esta etapa de crisis del imperio y de retraimiento del capitalismo. No quiero hacer esa operación cosmética que hace una parte de la izquierda y que me parece tramposa: si cambia el gobierno y asumen los progresistas, ya no estamos en el neoliberalismo. No, el neoliberalismo no es un gobierno, es un sistema que tiene un pie en la economía de despojo, un pie en la sociedad militarizada (las leyes antiterroristas las aprobó la izquierda y son parte del modelo) y otro pie en la política. La única luz que tenemos en este período tan oscuro son los movimientos de mujeres y de indígenas, que en el fondo son muy parecidos porque tocan la tecla de la opresión y sólo se pueden combatir las opresiones partiendo del cuerpo.


-Correio da Cidadania: Volviendo a la entrevista de 2017, usted habló de Lenin Moreno, entonces el nuevo presidente de Ecuador, y que aún no se sabía si haría una gira a la derecha o no. Pasados dos años, ¿cómo podemos analizar este país, que en tiempos de Correa jugó un importante papel en el ámbito de los gobiernos progresistas?


No hay dudas de que Moreno hizo un viraje a la derecha, en alianza con el empresariado local y con Washington. Creo que ese viraje es para un buen tiempo, porque como lo demuestran las cifras, no es fácil que retorne Correa.


Ahora, hay que preguntarse cómo fue posible. La “traición” no explica nada, porque detrás de Moreno se fue la mayor parte de Alianza País que hasta el día anterior estaba con Correa. Mi impresión es que Correa dejó una situación económica muy mala, con un gran endeudamiento, y que había una gran tensión política sobre todo con los movimientos populares e indígenas. Correa se enemistó con los movimientos y éstos le pagaron apoyando a los adversarios de Correa. No comparto esa actitud, pero la entiendo.


-Correio da Cidadania: ¿Y cómo miras la entrega de Julian Assange por parte de Moreno? Más allá de las imágenes de sus fiestas y excesos, ¿qué esto dice sobre la libertad de prensa o el momento del periodismo, especialmente lo que va en contra de los intereses de los poderosos? ¿Cómo esto puede reflejar en un país como Brasil, donde según la Unesco, es el 6º país más peligroso para ejercer esta profesión?


La libertad de prensa no existe. Sólo hay libertades de todo tipo para las clases medias y altas, pero no hay libertades ni derechos para la mitad pobre, negra y favelada, y sobre todo para los y las jóvenes. Tenemos que crear nuestros propios medios, nuestros propios espacios y poderes, porque un pueblo con derechos pero sin poder, no es nada. Este es el punto. Seguir reclamando derechos y libertades al Estado, está muy bien para los sindicatos cuya base social son individuos con empleo en blanco, formal, con todos los derechos de seguridad social, pensiones, y acceso a la salud y la educación que viven en barrios donde hay saneamiento y así. Pero la otra mitad, la que no tiene empleo ni acceso a ningún servicio digno, pedir derechos no tiene sentido. Está bien que los pidan, pero si además construyen lo propio, “su” salud, “su” educación, o sea su propio mundo.


-Correio da Cidadania: ¿Cuáles son los desafíos más importantes puestos para el campo popular en esta coyuntura?


Lo que acabo de decir: construir el mundo propio. Ese mundo que tuvieron los obreros el siglo pasado, hasta que el Estado del Bienestar desmontó los ateneos, las escuelas populares, el tiempo libre de los obreros, todos los espacios de socialización que eran espacios de poder popular. Si no hacemos esto, estamos a merced de los poderosos.


Para mi esta es la estrategia más importante y eso implica pensar en el largo plazo. La clave de la resistencia de los pueblos originarios es esta, que no dejaron sus comunidades, que las siguen construyendo y sosteniendo. Veo que los pueblos negros están transitando un camino similar, re-construyendo quilombos, que son la clave de la acción popular no estatista como ya lo planteaba Abdias do Nascimento.(5)

Por Raphael Sanz
Correio da Cidadania

 

Notas

1) “El mayor error de los progresismos fue no haber tocado la riqueza; ahora vemos avance continental de las derechas” , Raúl Zibechi, Correio da Cidadania, 6 de janeiro de 2018.
2) Referencia a los partidarios del escritor Olavo de Carvalho, gurú ideológico del presidente Bolsonaro.
3) “La imposible gobernabilidad de las derechas”, Raúl Zibechi, Correio da Cidadania el 7 de mayo de 2019.
4) “Para aprobar reformas impopulares, gobierno Macri reinaugura era de violaciones del Estado”, Correio da Cidadania, 23 de diciembre de 2017.
5) Abdias do Nascimento (1914-2011), dramaturgo, actor, escritor y poeta, activista vinculado al movimiento en defensa de los derechos de los afrobrasileños. Doctor honoris causa en las universidades del Estado de Río de Janeiro (1993) y Federal de Bahía (2000), entre otras. En 1983 resultó electo como diputado federal por el PDT (Partido Democrático Trabalhista). En 1991 y entre 1997 y 1999 ejerció como senador. Sus discursos y proyectos de ley apuntaron a la superación del racismo y el apoyo al movimiento negro. Fue también secretario de Defensa de la Promoción de la Población Afrobrasileña de Río de Janeiro entre 1991 y 1994, y secretario estadual de Ciudadanía y Derechos Humanos del Estado de San Paulo entre 1999 y 2000.


http://www.correiocidadania.com.br/
Traducción de Raphael Sanz para Correspondencia de Prensa: https://correspondenciadeprensa.com/

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Miércoles, 29 Mayo 2019 06:34

La canción corregida

La canción corregida

El festival Centroamérica Cuenta se clausuró en San José, la capital de Costa Rica, con un concierto en el que subieron al escenario Luis Enrique Mejía Godoy, el tío, y Luis Enrique Mejía López, el sobrino, conocido como Luis Enrique "el salsero". La gente coreaba con entusiasmo las canciones del repertorio, y en un momento culminante ambos interpretaron a dúo El Cristo de Palacagüina, una canción emblemática de los tiempos de la revolución sandinista, compuesta por el hermano y tío de los dos artistas, Carlos Mejía Godoy.

En una de sus estrofas, que es su clímax, la canción dice que María sueña a su hijo convertido en carpintero, como José su padre, pero el niño más bien piensa "mañana quiero ser guerrillero".

Desde atrás, un joven nicaragüense exiliado alza su voz para corregir la letra: "¡mañana quiere ser ingeniero!" Y su reclamo recibe sonoros aplausos que se alzan entre los que premian a los cantantes.

Hay un mar de fondo en esa enmienda gritada a voz en cuello. Para la generación de los abuelos de este muchacho, la lucha guerrillera fue vista como una incuestionable necesidad, basada en la convicción de que para derrocar a la tiranía de los Somoza era imprescindible irse a la montaña, entrar en la clandestinidad, pasar a una vida de penurias y peligros constantes, el primero de ellos la muerte.

En tiempos de soledad, cuando el apostolado de la guerrilla no correspondía a muchos, sino a los escogidos, se daba el ejemplo ético con la propia vida en una lucha que nunca se concebía a corto plazo; la hora del triunfo sonaría mucho después, y la verían otros, cuya conducta estaría determinada por el ejemplo recibido de quienes se habían sacrificado para que llegara aquel momento luminoso, situado en un futuro lejano e impreciso.

Desde las catacumbas de la clandestinidad, igual que los primeros cristianos, el advenimiento del reino no estaba en duda, pero se trataba de una utopía sin tiempo. Tratar de acelerarla era desviarse de la ruta trazada por la historia, caer en el cortoplacismo, uno de los pecados capitales contra el fervor ideológico.

La ambición pura de convertirse en guerrillero como destino moral, renunciando a las pompas mundanas, emparentaba al cristianismo primitivo con la militancia clandestina, pues aquel también demandaba sacrificio sin esperanza en esta vida, sino en una futura, que se hallaba fuera de los límites de la realidad, colocada más allá de la propia muerte. La patria celestial aquí era la patria libre del imperialismo, del dominio oligárquico, de la explotación y el vasallaje. La patria socialista.

Ahora la consigna "¡Patria libre o morir!", una escogencia sin colores intermedios, que se pronunciaba desde la convicción solitaria, se ha transformado en "¡Patria libre y vivir!" Aquella copiaba a la de "¡Patria o muerte, venceremos!" con la que Fidel Castro, desde el poder, cerraba sus discursos en la tribuna, y, en los peores momentos, alzaba como escudo el ejemplo de Numancia: frente al cerco enemigo, mejor muertos que esclavos.

Pero la generación del muchacho exiliado que corrige desde atrás del auditorio la canción, ya lo vio todo. Vio la utopía deformarse en un proyecto de poder que terminó pareciéndose en nada a la que, desde su pureza cerrada, en la inocencia de la historia, soñaban aquellos otros jóvenes, como el poeta Leonel Rugama, quien, rodeado en una casa de seguridad en Managua por los soldados de Somoza, armados hasta los dientes, ante la exigencia de rendirse había gritado "¡Qué se rinda tu madre!" antes de ser acribillado a tiros.

Ese grito de victoria en la muerte fue convertido en consigna de lucha por el sandinismo, y los jóvenes que se alzaron en rebelión en abril de 2018 lo adaptaron, sin reformarlo. Desarmados, pero nunca rendirse. Ahora no se trata de un reino lejano en la bruma de la historia, sino de cosas palpables e inmediatas, donde el corto plazo se vuelve imprescindible: libertad, justicia, democracia. Si vamos más atrás, era la consigna del propio Sandino: "Patria y libertad".

Un futuro que se puede contemplar de cerca. Por eso ingeniero, no guerrillero. Un sistema abierto que se pueda construir con base en elementos concretos y que resuelva con eficacia el viejo asunto del atraso mediante la multiplicación de las oportunidades, empezando por la educación.

Los jóvenes que resisten en Nicaragua, o que se han visto forzados al exilio, tienen un proyecto de futuro que no pasa por los horrores de una confrontación violenta. En las luchas armadas hay siempre un líder triunfante, que al llegar al poder por medio de los fusiles, querrá quedarse en el poder por la fuerza de los fusiles.

Una transición democrática, en cambio, permitirá construir instituciones para asentar los nuevos liderazgos. Gobernantes electos sin posibilidad de relegirse, que no devengan en caudillos para siempre, ni puedan imponer regímenes familiares. Romper con la vieja tradición que nos ha sumido en la abyección y la arbitrariedad.

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Inmunoterapia activa en el camino contra el cáncer

Científicos argentinos y uruguayos detectaron una molécula que podría incidir en la eficacia de los tratamientos en el corto plazo.

La investigación de un equipo de científicos argentinos y uruguayos sobre inmunoterapia activa como respuesta al cáncer logró un “avance fundamental” en el campo, un estudio que fue publicada en la revista Cancer Cell. “El avance es fundamental porque cada vez tenemos más conocimientos respecto de los blancos terapéuticos que frenan las respuestas del sistema inmune ante el cáncer”, explicó a Página/12 Gabriel Rabinovich, director del Laboratorio de Inmunopatología del Instituto de Biología y Medicina Experimental (Conicet) y docente de la UBA. La investigación surgió como resultado del trabajo conjunto con miembros del Laboratorio de Inmunoregulación e Inflamación del Instituto Pasteur (Montevideo) y el aporte del Instituto Nacional de la Salud y la Investigación Médica (Inserm, de Francia). De acuerdo con los investigadores, la inmunoterapia, que propone estimular las propias defensas del organismo para eliminar a los tumores, revolucionó la medicina en las últimas décadas y podría ser la llave para combatir el cáncer.

-Este paper es el fruto de la colaboración entre investigadores argentinos y uruguayos.


Sí, la idea surgió de Mercedes Segovia, Sofía Russo y Marcelo Hill del Laboratorio de Inmunoregulación e Inflamación del Instituto Pasteur de Montevideo. Hill realizó un posdoctorado en el Laboratorio de Cristina Cuturi del Inserm, en Francia, y concentró sus esfuerzos en la molécula “TMEM176b”, denominada de una manera más sencilla como “Torid”. Ellos habían demostrado su efecto inhibitorio sobre el sistema inmune en modelos de trasplante de órganos. Nos conocimos, nos llevamos bien y surgió la idea de colaborar. A la distancia, puedo confirmar que una buena manera de salir de las crisis es aliarnos entre latinoamericanos, en definitiva, practicar el ideal de la patria grande, conformar una red de inteligencia regional.


-¿Qué es la inmunoterapia activa?


-Las inmunoterapias han causado una revolución enorme, ya que modificaron el abordaje para el tratamiento de pacientes con cáncer. Se trata de estimular nuestras propias defensas para que eliminen al tumor. Durante muchos años, las respuestas de la medicina se estacionaban solo en estrategias como la quimioterapia, la radioterapia y las cirugías. A diferencia de ello, en vez de eliminar al tumor a partir de mecanismos externos se potencia al sistema inmune para que los linfocitos sean quienes realizan el trabajo.


-¿Cómo se activa el sistema inmune?


-Supongamos que crece un tumor en un individuo, las células dendríticas –que todo el tiempo censan, patrullan y reconocen a los enemigos que pueden aparecer– son las que dan aviso de la situación. Como los tumores producen antígenos son fácilmente reconocibles, por lo tanto, estas células los toman, viajan por los vasos linfáticos, llegan a los ganglios (donde suceden las respuestas inmunológicas, por eso es que los tenemos agrandados cuando el propio cuerpo reconoce que algo no anda bien) y se encuentran con los linfocitos que provienen de la sangre. Las dendríticas le presentan el problema y activan a los linfocitos que, de inmediato, producen miles de millones de clones. Como si fuera un ejército que marcha directamente al sitio donde crece el tumor para eliminarlo. Desafortunadamente hay problemas en el medio. En el tumor existen muchísimos “frenos” que hacen que los linfocitos no puedan actuar, queden paralizados al lado del tumor sin poder eliminarlo. Nuestra tarea siempre ha sido identificar cuáles son esos frenos. Con la Galectina venimos trabajando desde hace décadas, pero resulta que ahora, por intermedio de este trabajo, hemos avanzado en la identificación de otra, la molécula Torid.


-¿Cómo actúa Torid?


-Opera como un intercambiador de calcio. En las células dendríticas, este es necesario para activar el inflamosoma –un complejo multimolecular– que, a su vez, permite activar a los linfocitos que eliminan el tumor. En cambio, cuando el inflamosoma está desactivado las células dendríticas se debilitan y no pueden actuar. En este sentido, descubrimos que la molécula Torid inhibe la entrada de calcio; al hacerlo, el inflamosoma no responde; y, como resultado, no ingresan en acción nuestras defensas. De modo que reflexionamos un poco y nos preguntamos por la posibilidad de diseñar una droga que fuera capaz de inhibir este freno llamado Torid para que el sistema inmune se desempeñe normalmente sin ataduras.


-Es decir que le colocaron un freno al freno.


-Sí, fue Hill quien halló un inhibidor –“BAYK8644”– entre 90 compuestos químicos que habitualmente inhiben canales de calcio. Lo encontró y pudimos comprobar de qué manera cuando se inhibe a Torid ingresa el calcio, se activa el inflamosoma y actúan los linfocitos. Una vez que el hallazgo se realizó in vitro, siguieron las pruebas en ratones con distintos tipos de cáncer (piel, pulmón y colon). Se los trató con la inmunoterapia clásica (de la cual se benefician un 30% de los pacientes) más el inhibidor de Torid y tuvimos resultados sorprendes ya que mejoró la eficacia del tratamiento de manera notable. El avance es fundamental porque cada vez tenemos más conocimientos respecto de los blancos terapéuticos que frenan las respuestas del sistema inmune. A partir de aquí siguieron los análisis de bioinformática preparados por gente de nuestro equipo comandado por Romina Girotti.


-¿La ciencia está cerca de transformar este conocimiento en tecnología que permita otro tratamiento?


-Debemos ser cautos para no ilusionar a la gente. Falta una etapa de unos cinco años de análisis preclínicos para evaluar la toxicidad y la seguridad de la droga y, luego, siguen las fases clínicas para poder comprobar si, efectivamente, este compuesto que funcionó en animales también lo hace en humanos con el mismo grado de eficacia. Si no se hace ciencia básica y se descubren mecanismos nuevos como acabamos de demostrar es muy difícil que alguna vez los pacientes tengan alguna respuesta desde el consultorio. Lo que siempre le intentamos explicar a los gobernantes es que el emprendedurismo –como forma de respuesta rápida– sin ciencia básica no existe. Se requieren décadas de trabajo por detrás. Un ejemplo palpable en el área, sin ir más lejos, es el avance alcanzado por James Allison y Tasuku Honjo que obtuvieron el Nobel en Medicina el año pasado.


-¿Por qué hay casos de personas que no responden a la inmunoterapia?


-Cada individuo constituye un universo aparte y, a su vez, cada tumor es completamente diferente. A futuro, la posibilidad de tomar una biopsia de un tumor y poder trazar la firma molecular –que establece qué mecanismos se producen en cada caso y les permiten sobreponerse a las defensas del cuerpo– permitiría advertir por qué un paciente responde y otro no. La quimioterapia se aplica a todos por igual sin tener en cuenta las características singulares de cada persona, por ello, combinar todos los recursos disponibles es la mejor opción que tenemos hasta el momento.


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“Los derechos campesinos, para ser efectivos, requieren Reformas Agrarias en todo el mundo”

En plena ofensiva neoliberal, a fines de la década de los 90, el capital financiero profundizó sus tentáculos en el campo, la mercantilización y financiarización de la agricultura provocaron despojos y desalojos, aumento de la violencia y persecución contra las comunidades campesinas, privatización de las semillas, trabajo esclavo, destrucción de mercados locales y aumento del hambre y la migración, destrucción de la naturaleza y contaminación, entre otros flagelos.


Esta arremetida neoliberal profundizó los mecanismos de la Revolución Verde, potenciando su capacidad de acaparamiento y destrucción, de la mano de la tecnología transgénica asociada al uso masivo de agrotóxicos. El único objetivo: grandes lucros para las corporaciones transnacionales, pero a costa de graves consecuencias para la humanidad.


En el campo, aumentó la concentración y privatización de la tierra, el trabajo esclavo o precarizado, la contaminación con agrotóxicos, la destrucción de millones de hectáreas de selvas y bosques nativos. A medida que el proceso avanzó, fue creciendo la resistencia en el campo, lo que trajo aparejado la persecución y criminalización de campesinas y campesinos. La violencia en el campo es un elemento sobre el que se sostiene el agronegocio: asesinatos y encarcelamiento de campesinas y campesinos, y el redireccionamiento de los recursos públicos hacia el agronegocio, dejando a los campesinos sin posibilidad de acceso a créditos y mercados.


La propaganda neoliberal incluía la idea del fin de la historia, como parte del intento de despolitización de la sociedad. En el plano agrario, se lanzó la teoría del “Fin del Campesinado”, sugiriendo que las familias campesinas iban a desaparecer y que solo el agronegocio era capaz de alimentar a la humanidad.


En el plano de la gobernanza internacional el lobby neoliberal impulsó nuevas instituciones, tratados y acuerdos que fueron construyendo un andamio de jurisprudencia que en lugar de estar anclada en los Derechos humanos y la democracia, está basada en la Libertad del capital financiero y mecanismos de blindar a las empresas frente a la resistencia y lucha de los pueblos. Un claro ejemplo es la UPOV (Unión de protección de obtentores vegetales) que se encarga de legitimar la apropiación de conocimiento genético.


Las organizaciones campesinas resistieron en todos los rincones del planeta. La conformación de La Vía Campesina se da en ese contexto, destacándose la lucha por la tierra y contra la Organización Mundial del Comercio (OMC) y las políticas de libre mercado que abrían las puertas a las corporaciones en todos los continentes.


A medida que avanza la agricultura industrial se agudiza la crisis alimentaria global y también la crisis climática. Frente a esta situación, La Vía Campesina además de articular la resistencia sistematiza propuestas y horizontes con esperanza. No solo que no era el fin del campesinado, sino que el campesinado es parte de la solución posible a las crisis provocadas por la dinámica de acumulación del capital. Así se inicia el debate de la soberanía alimentaria, y se lanza la campaña Global por la Reforma Agraria. Esos debates irrumpen en 1996 en el Consejo de Seguridad Alimentaria de la ONU. Planteando que para lograr resolver la crisis alimentaria, es condición necesaria el desarrollo y fortalecimiento de la agricultura campesina, local, y para eso la democratización de la tierra.


Así, la discusión sobre los derechos de los campesinos siempre estuvo ligada a propuestas sobre las políticas agrarias necesarias para poder superar la crisis alimentaria.
En 2001 se realiza un congreso internacional sobre derechos campesinos en Indonesia, coordinado por la Unión Campesina de Indonesia (SPI), donde comienza a plantearse la necesidad de construir una declaración de derechos campesinos en la ONU.


En el año 2003, en la IV Conferencia Internacional de LVC realizada en Sao Paulo, Brasil, en su declaración final se establece: “Adquirimos el nuevo compromiso de impulsar la lucha por los Derechos Humanos y Campesinos. Desarrollaremos desde las organizaciones campesinas una Carta Internacional de los Derechos Campesinos”. Y entre los años 2004 a 2006 junto a CETIM y FIAN se verificaron y documentaron casos paradigmáticos de violaciones a los derechos campesinos en todos los continentes.
Un intenso trabajo en el Consejo de DDHH


En junio de 2008 en Yakarta, se realizó la Conferencia Internacional de Derechos Campesinos, con la participación de más de un centenar de representantes de las organizaciones que conforman La Vía Campesina de todo el mundo y de un millar de miembros de la SPI, y ese mismo año pero en octubre, la V Conferencia Internacional de Vía Campesina, realizada en Mozambique, aprobó la Carta de los derechos de las campesinas y campesinos. Con el sustento de miles de luchas locales, y cientos de informes que documentaron violaciones en las comunidades rurales, se inició el desafío en Naciones Unidas.


Esta carta, que luego será el puntapié inicial para la Declaración, nace directamente de las experiencias y luchas campesinas en todo el mundo. Por eso podemos afirmar que la Declaración es la traducción de esa realidad y su reconocimiento en Naciones Unidas.


En 2012, luego de un intenso trabajo, el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas resuelve la creación de un grupo Intergubernamental de Trabajo que tiene la misión de proponer al mismo un texto sobre una declaración de derechos de los campesinos. Este grupo fue presidido por el Estado plurinacional de Bolivia acompañado en la coordinación por Sudáfrica y Filipinas. A partir de entonces un grupo de expertos realiza un estudio sobre la situación y propone un texto en base a la carta de Vía Campesina adaptando el lenguaje a los estándares de ONU.


Bolivia garantizó un proceso transparente y participativo en el Consejo. En 6 años, 5 borradores se fueron modificando luego de cada sesión, tomando los aportes de los Estados y de la sociedad civil que se sumó con fuerza al proceso representada por organizaciones de campesinos, pescadores artesanales, pastores, trabajadores agrícolas, pueblos indígenas y de derechos humanos (DDHH) que participaron activamente con propuestas.


Durante los años 2013 y 2014, se llevó el debate a la Comisión Interamericana de DDHH, donde la CLOC LVC, junto con FIAN y CELS presentaron informes sobre la relación entre la violación a los derechos campesinos en la región y las corporaciones transnacionales.


El 28 de setiembre de 2018, el Consejo de DDHH adoptó la Declaración con una holgada votación, y fue sin dudas un avance sustancial del sistema de DDHH con una perspectiva pluricultural y humanista. En el informe oficial de presentación del texto definitivo, se destacó el llamado urgente de la Alta Comisionada Adjunta de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Kate Gilmore, a finalizar la labor sobre el proyecto de Declaración “a fin de responder a más de 1.000 millones de personas que viven en las zonas rurales, quienes suministran una elevada proporción de los alimentos”. El Informe también destacó el apoyo de la FAO a la Declaración, tomando en cuenta que la misma contribuirá en el objetivo de hambre cero y la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible, ayudando a alcanzar el potencial que tienen y a superar los desafíos que enfrentan en su vida cotidiana.


Este proceso colocó varios debates al seno de Naciones Unidas, en primer lugar el reconocimiento del campesinado como una clase mundial y significativa que sufre violaciones sistemáticas a sus derechos, en segundo lugar, si en las legislaciones deben primar los derechos humanos o los intereses corporativos de las transnacionales. En este sentido, el Consejo de DDHH fue contundente: deben primar los Derechos Humanos, y esta Declaración es un instrumento fundamental para poder establecer los estándares y las políticas en el campo de forma de garantizar los derechos de las campesinas y campesinos. También la perspectiva de los derechos colectivos como parte de la cosmovisión pluricultural del sistema.

El proceso desde un inicio contó con el apoyo del proceso de integración latinoamericana, la propia CELAC dio su respaldo así como el GRULAC (grupo de países latinoamericanos en la ONU) al que luego se sumaron el G77, abriendo camino en Asia y África donde también tuvo amplio respaldo. Como era de esperarse, los países más subordinados a los intereses de las transnacionales y de carácter imperialista y colonialista se opusieron desde el principio: así EEUU, Reino Unido, Israel, Japón y una buena parte de la Unión Europea fueron permanentes en su negativa.


Sin embargo, en diciembre de 2018, y por una amplia mayoría, la Asamblea General de Naciones Unidas aprobó y adoptó la Declaración de los derechos de campesinos y de otras personas que trabajan en áreas rurales.


Brasil y Argentina habían apoyado todo el proceso, pero con la llegada al poder de Macri y Bolsonaro terminaron en abstención; a la inversa, México, que había puesto reparos, ya con Andres Manel López Obrador electo presidente, votó afirmativamente.


La adopción de esta Declaración termina con la idea neoliberal del “fin del campesinado” y hace un fuerte llamado a los Estados, no solo a reconocer la identidad campesina, sino su rol, y a trabajar para terminar con las violaciones a sus derechos. Eso en un contexto de grave violencia rural global, con situaciones extremas como la colombiana, donde en 2018 fueron asesinados 105 líderes campesinos y 44 líderes indígenas, o como Brasil donde en 2017 asesinaron a 71 campesinos por conflictos de tierra o ambientales.


Según el Grupo ETC, la agricultura campesina cuenta tan solo con ¼ de las tierras agrícolas, pero alimenta a más del 75% de la población mundial, mientras que la agroindustria subordinada al capital financiero, con ¾ de las tierras agrícolas, sólo llega al 25% de la población.


Garantizar la vida y modo de producción campesina es estratégico para el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU, y el proceso coincide con el lanzamiento del Decenio de la Agricultura Familiar, ratificando la importancia del sujeto en ese contexto.


Derechos campesinos y obligaciones de los Estados


La Declaración, en su Preámbulo y sus 28 artículos, consigna los derechos de los campesinos y obligaciones de los Estados; el texto es un compendio fundamental para la planificación y renovación de la política agraria mundial en todos sus niveles.


Algunos elementos para destacar:


El Artículo 15 resalta: “Los campesinos tienen el derecho a definir sus propios sistemas agroalimentarios, reconocido por muchos Estados y regiones como el derecho a la soberanía alimentaria”. De esta manera, la ONU reconoce y reivindica la propuesta política que Vía Campesina introdujo en 1996 en los debates del Consejo de Seguridad Alimentaria de ONU respecto a cómo abordar la crisis alimentaria que afecta a más de 1000 millones de personas en todo el mundo.


El Artículo 16 establece: “Los Estados adoptarán medidas apropiadas para reforzar y apoyar los mercados locales, nacionales y regionales en formas que faciliten y garanticen que los campesinos y otras personas que trabajan en las zonas rurales accedan a esos mercados y participen en ellos de manera plena y en igualdad de condiciones para vender sus productos a unos precios que les permitan, a ellos y a su familia, alcanzar un nivel de vida adecuado”. Se destaca la importancia de la intervención estatal para garantizar precios justos e ingresos adecuados. En la Argentina, la diferencia de precio entre lo que se paga al campesino y lo que paga el consumidor ronda entre el 500 y el 1600%, situación que sólo es posible resolver con una política pública que intervenga en defensa de quienes producen y del pueblo que consume.


El Artículo 17 señala: “Los campesinos y otras personas que viven en zonas rurales tienen derecho a la tierra, individual o colectivamente, (…) y en especial tienen derecho a acceder a la tierra, las masas de agua, y los bosques, así como a utilizarlos y gestionarlos de manera sostenible para alcanzar un nivel de vida adecuado, tener un lugar en el que vivir con seguridad, paz y dignidad y desarrollar su cultura” y recomienda a los Estados “la Reforma Agraria, para facilitar el acceso equitativo a la Tierra y su función social evitando la concentración”.


Este artículo es vital en el actual contexto de concentración y acaparamiento de la tierra. En América Latina, el 1% de los propietarios concentra más de la mitad de las tierras agrícolas, y tiene la distribución de tierras más desigual de todo el planeta: el coeficiente de Gini –que mide la desigualdad, 0 para la igualdad y 1 para la extrema desigualdad– aplicado a la distribución de la tierra en el continente alcanza al 0,79, muy por encima de Europa (0,57), África (0,56) y Asia (0,55).


En Argentina, según OXFAM, el 83% de las Unidades Productivas Agropecuarias detentan solo al 13,3% del total de tierras productivas. Según otro estudio, la Agricultura Familiar representa a ⅔ de los productores, pero sólo accede al 13,5% de la superficie de tierra agraria. En 2014, el gobierno argentino, realizó un muestreo de casos de conflicto por la tierra campesina: el resultado arrojó 852 casos abarcando más de 9 millones de hectáreas en conflicto.


La concentración de la tierra es una barrera estructural al desarrollo de una nación y al disfrute pleno de los derechos de las campesinas y campesinos.


En el Artículo 19 sostiene: “Los campesinos tienen derecho a las semillas (…) El derecho a proteger los conocimientos tradicionales relativos a los recursos fitogenéticos para la alimentación y la agricultura;(…) El derecho a participar en la toma de decisiones sobre las cuestiones relativas a la conservación y el uso sostenible de los recursos filogenéticos para la alimentación y la agricultura”. Frente al permanente avance de las transnacionales en la apropiación de material genético y de fuertes presiones por leyes de semillas que las avalen en el ultraje, este artículo toma especial relevancia.


Otro dato preocupante de la actualidad refiere a los agrotóxicos. La utilización masiva de agroquímicos provoca la muerte por intoxicación de unas 200.000 personas al año en todo el mundo, según un Informe de la Relatora Especial sobre el derecho a la alimentación. Para la Organización Panamericana de Salud, en 12 países de América Latina y del Caribe, el envenenamiento por productos agroquímicos causa el 15% de las enfermedades registradas.


En Argentina, informes del SENASA detallan que el 63% de los controles realizados en frutas, verduras y hortalizas en el mercado, entre 2011 y 2013, detectaron la presencia de residuos de químicos. Estos datos destacan límites al derecho a la salud, al ambiente y a la alimentación saludables, planteado en la Declaración.


La adopción de la Declaración enriquece el sistema de derechos humanos, logrando poner el debate democrático de los Estados por encima del lobby y los intereses del capital, actualizando el sistema desde una perspectiva pluricultural y respetando a las miles de millones de personas que conciben los derechos colectivos como fundamentales para el disfrute de los derechos individuales.


Nuevos desafíos


Ahora iniciamos una etapa de nuevos desafíos, en la cual esperamos que la Declaración sea una herramienta para las luchas campesinas. Es por eso que debemos trabajar para que las organizaciones campesinas puedan apropiarse de la misma, articulando con académicos, sindicatos, legisladores y funcionarios para que la misma pueda ser adoptada a nivel municipal, provincial y nacional, además de convertirse en un instrumento de diálogo entre organizaciones y Estados para avanzar en nuevas legislaciones que traduzcan las obligaciones de los Estados en políticas agrarias adecuadas. También la Declaración será un importante insumo para la dimensión jurídica de los conflictos agrarios.
Al instalar la Declaración en todos los rincones del mundo, vamos a avanzar en procesos de mayor incidencia global, pues se abren ahora horizontes para nuevos mecanismos de promoción y seguimiento de ésta al interior de Naciones Unidas, así como la posibilidad futura de construir una Convención Internacional de los derechos de las campesinas y campesinos.


En el actual contexto de crisis global del capitalismo, donde el imperialismo norteamericano no se resigna a perder porciones de mercado y pretende profundizar sus lazos coloniales con América Latina, los derechos campesinos sólo serán posibles si logramos articular luchas permanentes y prolongadas. La Declaración que conquistamos en Naciones Unidas es también una herramienta para el trabajo de base, la agitación y la organización de las campesinas y campesinos en todo el mundo. Además de servir de articulación para la unidad y la formación política de los líderes y lideresas del campo.


Los derechos campesinos, para ser efectivos, requieren Reformas Agrarias en todo el mundo, que garanticen la Agricultura Campesina y Agroecológica para alcanzar la Soberanía Alimentaria, fundamental para la justicia y la paz mundial; por eso, podemos afirmar que esta Declaración, de fuerte contenido humanista, es un paso adelante para la gobernanza global y los pueblos del mundo. Lejos de ser el “fin del campesinado”, podemos afirmar que las campesinas y los campesinos son protagonistas de las luchas por justicia social en todo el mundo y parte indiscutible de la solución a la crisis alimentaria y de migración que provoca y agudiza el desarrollo del capital financiero y los agronegocios.

24 mayo 2019
Por Diego Montón- Colectivo Internacional de Derechos Campesinos, La Vía Campesina. Movimiento Nacional Campesino Indígena Vía Campesina MNCI

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Hoy, huelga mundial de jóvenes para atender emergencia climática

La segunda Huelga Global por el Futuro convocada por estudiantes para exigir acciones con las cuales enfrentar la “emergencia climática”, espera más de 4 mil acciones en unos 150 países este viernes, al continuar la ola inspirada por la adolescente sueca Greta Thunberg y sus aliados, quienes detonaron este movimiento con sus sencillas protestas cada viernes frente a sus parlamentos.

Según el sitio Los Viernes para el Futuro, hoy habrá manifestaciones, marchas, vigilias y otras acciones en todo el mundo.


Al mismo tiempo, Thunberg y 45 de sus colegas emitieron un llamado a que los adultos se sumen a los jóvenes por una huelga general mundial en septiembre para exigir acción inmediata en paralelo con una cumbre de la Organización de las Naciones Unidas sobre la emergencia ambiental marcada por el cambio climático.


“Necesitamos a todos”, afirman en su invitación a los adultos para una movilización mundial a partir del 20 de septiembre. Declaran que “han sido años de pláticas, innumerables negociaciones, acuerdos vacíos sobre cambio climático y las empresas de combustibles fósiles ofrecidas con paso libre para perforar bajos nuestras tierras y quemar nuestro futuro en beneficio sólo de sus ganancias. Los políticos han sabido del cambio climático durante décadas. De manera voluntaria han entregado nuestro futuro a los especuladores, cuya búsqueda de dinero rápido amenaza nuestra propia existencia. Hemos aprendido que si no empezamos a actuar por nuestro futuro, nadie más hará la primera movida. Somos los que estábamos esperando”.


Continúan: “Estamos solicitando que los adultos nos acompañen” al pedirles que abandonen sus trabajos y salgan a las calles ese día. “Esto se trata de cruzar líneas; es sobre rebelarse donde uno pueda… Hoy los niños estamos luchando por nosotros mismos, pero muchos de nuestros padres están ocupados discutiendo si nuestras calificaciones son buenas, sobre una nueva dieta o lo que ocurrió en el final de Juego de Tronos mientras el planeta arde.


“Para cambiar todo, necesitamos a todos. Es hora de que todos desencadenemos la resistencia masiva… júntense con nosotros en la huelga por el clima este septiembre... tenemos que actuar… Estamos contando con ustedes”, concluyen en su llamado publicado en The Guardian.

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Viernes, 24 Mayo 2019 05:33

La mano dura de Dios

Fieles evangelistas rezan en Rio de Janeiro durante la última misa antes de la elección brasileña de octubre de 2018 / Foto: Dpa Picture-Alliance, Ian Cheibub

Estados Unidos, en el norte de América, y Brasil, en el sur, son la plataforma de expansión de distintas vertientes de un evangelismo conservador que aspira de forma creciente a jugar fuerte en la escena política. Para sus adherentes, se trata de una “guerra espiritual” para remodelar la sociedad en función de sus creencias religiosas.

 

El fenómeno no es nuevo –data de casi cuatro décadas atrás–, pero en los últimos tiempos ha dado mucho que hablar (a Brecha incluida), por la fuerza que ha tomado en países latinoamericanos, como Brasil y Costa Rica –también Guatemala, México y, crecientemente, Chile–, en Estados Unidos, en países de Asia. Su incipiente desembarco en el muy (¿muy?) laico Uruguay incluso ha llamado la atención.


Lo cierto es que el “evangelismo”, esa denominación no muy precisa que engloba a “grupos religiosos herederos del cisma del siglo XVI: luteranos, metodistas, calvinistas, bautistas, menonitas, presbiterianos y pentecostales, entre las denominaciones más conocidas”,1 está alcanzando en toda América un peso político que nunca había tenido. El ejemplo más reciente llegó de Estados Unidos, más precisamente de Alabama, un estado que acaba de aprobar una ley ultrarrepresiva en materia de aborto, muy similar a las que rigen en El Salvador y Nicaragua, donde también la presión religiosa (pentecostalista o católica) llevó a que la interrupción del embarazo fuera prohibida incluso en caso de violación o incesto. La norma lo considera un homicidio –salvo cuando está en peligro la vida de la madre– y pena con hasta 100 años de prisión a los médicos que lo practiquen. “Esta legislación es un poderoso testamento de las firmes creencias de los residentes de Alabama de que cada vida es preciosa y un regalo sagrado de Dios”, dijo la gobernadora del estado, Kay Ivey, al promulgar la ley.


Quienes la votaron en el Senado del estado eran todos hombres y todos blancos. Diversos movimientos sociales –como el feminista y la Asociación de Defensa de los Derechos Civiles– intentarán bloquear la aplicación del nuevo texto y probablemente logren que un juez federal lo haga, invocando la decisión de la Corte Suprema de 1973 (fallo “Roe versus Wade”) que reconoció el derecho al aborto a nivel nacional. Intentos similares de impedir la práctica del aborto han quedado en letra muerta por resoluciones judiciales. Alabama no será la excepción. La gobernadora evangelista admitió que lo más factible es que las clínicas en que se practican las interrupciones voluntarias del embarazo en su estado permanezcan abiertas. Apuesta, sin embargo, a que a corto plazo las cosas cambien.


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Desde que Donald Trump nombrara a los veteranos Brett Kavanaugh y Neil Gorsuch sucesores de dos ministros “progresistas” que se jubilaron, el máximo tribunal de justicia estadounidense se inclinó marcadamente a la derecha. El presidente prometió en la campaña electoral que no pararía hasta “erradicar” de los tribunales a los jueces abortistas. Se lo dijo a los evangelistas con los que estableció una alianza de hecho. Y, como en otros terrenos, está cumpliendo.


En los papeles, esa alianza no parecía tan simple. Dos veces divorciado, mundano, juerguista y mujeriego, el magnate no calzaba en el perfil de político más preciado por los religiosos conservadores, que en Estados Unidos pululan, sean del culto que sean. Máxime cuando a fines de los años noventa se declaró favorable al derecho al aborto. Pero, para las elecciones pasadas, eligió como compañero de fórmula a Mike Pence, un evangelista que se definió como “cristiano, conservador y republicano, en ese orden”. Una vez en la Casa Blanca, se rodeó de muchos otros evangélicos ultraconservadores, entre ellos, su secretario de Estado, Mike Pompeo, un duro que anda jugando al cowboy en Venezuela e Irán; su portavoz, Sarah Sanders, para quien Trump es presidente porque “Dios lo votó”; su ministra de Educación, Betsy DeVos, que está desmantelando la enseñanza pública y favoreciendo a la privada, y poniendo en práctica, a golpe de millones de dólares, eso de que “la lucha contra las ideologías disolventes y ateas se juega sobre todo en el terreno de la educación”; su ministro de Energía, Rick Perry, un petrolero texano para quien el calentamiento global es cosa de terroristas verdes… Y así.


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La unión entre la derecha y los grupos religiosos duros no es precisamente reciente en Estados Unidos. Desde fines de los años setenta, época en que “el reverendo Jerry Falwell, teórico de la ‘mayoría silenciosa’, anuncia el fin de la neutralidad”, es un matrimonio consumado, afirma un informe publicado por el diario francés Libération (16-V-19). Desde entonces, la mayoría de los pastores y fieles de las iglesias evangélicas se inclinan en favor del Partido Republicano en cada elección. Lo hacen de manera creciente: con Ronald Reagan primero, con Bush padre e hijo luego, y sobre todo con Donald Trump ahora. Con “Trump y Pence, religión y política hacen uno”, dice el periodista Michael D’Antonio en su biografía del actual vicepresidente (The Shadow President. The Truth about Mike Pence). En las últimas elecciones, 80 por ciento del voto de los evangélicos –que representan alrededor de un cuarto de la población estadounidense– fue a parar al candidato republicano. Sin el apoyo (ideológico y económico) de los predicadores mediáticos de las megaiglesias pentecostales, Trump no hubiera sido jamás elegido, dice a Libération Katherine Stewart, especialista en el movimiento evangelista estadounidense. Y el sociólogo suizo Philippe González, profesor en la Universidad de Lausana y autor del libro Que ton règne vienne. Des évangéliques tentés par le pouvoir absolu, afirma que en la era Trump se está dando en Estados Unidos “la emergencia de una tercera generación de evangélicos conservadores que penetra realmente las instancias políticas del poder”. Otrouniversitario europeo, Yannick Fer,docente en el Centro Nacional de la Investigación Científica de Francia y especialista en el neopentecostalismo,declaró a Libération que “en Estados Unidos los organismos misioneros evangélicos y pentecostalistas participaron efectivamente en lo que se ha llamado soft power”. Lo hicieron sobre todo “en el contexto de la Guerra Fría y del miedo al comunismo, cuando fueron utilizados como una barrera a la difusión de ideologías políticas de izquierda”.


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Pero ahora no sólo predican. También legislan y gobiernan, apunta Philippe González. El investigador suizo dice que fue en tiempos de Ronald Reagan que se esbozó el pasaje a la acción política de un sector del pentecostalismo que hasta entonces veía con reticencias dar ese paso. A fines de los setenta, se conformó en el país una suerte de derecha teoconservadora, que reúne a religiosos inspirados, por un lado, en George Weigel, un universitario católico muy cercano al papa Juan Pablo II (fue uno de sus biógrafos) y, por otro, en Charles Peter Wagner, un teólogo protestante muerto en 2016, que fue misionero en Bolivia durante más de 15 años y teorizó sobre la necesidad de una nueva reforma apostólica.
Wagner propulsó el neopentecostalismo como conductor de una “guerra espiritual” para liberar del “dominio de Satán” no sólo a cuerpos y espíritus, sino también territorios, países, gobiernos. “Una focalización sobre los valores familiares, la lucha contra el aborto y los derechos de la comunidad Lgbt, la oposición a la teoría de la evolución y a la ‘ideología de género’” conformaron la matriz ideológica de esta tendencia, que en Estados Unidos empezó a tener un peso político concreto en los primeros años de dos mil con la administración del republicano George W Bush, un born again, un converso al protestantismo, que estableció sesiones de lectura obligatoria de la Biblia en la Casa Blanca, señala Yannick Fer. Los gobiernos demócratas (Clinton, Obama) los exiliaron de la gestión política, pero con Trump volvieron por sus fueros, y con una fuerza mucho mayor.


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La decisión del rubio republicano de trasladar la embajada estadounidense en Israel de Tel Aviv a Jerusalén les supuso una victoria simbólica: para los evangélicos neopentecostales, Israel es la tierra del pueblo elegido y defender su territorio de los acosos de Satán, un “deber sagrado”, dice González. En una reciente entrevista con la agencia Sputnik (28-I-19) a propósito de la expansión del neopentecostalismo en América Latina, el antropólogo uruguayo Nicolás Guigou destacaba cómo la flamante ministra de la Mujer y la Familia de Brasil, Damares Alves –quien en 2018 apareció en un video, que acaba de ser revelado, en el que llamaba a los padres a que prohibieran a sus hijas ver la película Frozen porque, según ella, fomenta el lesbianismo–, asumió su cargo envuelta en una bandera israelí. Jair Bolsonaro, que llegó al poder con el apoyo explícito de neopentecostales como Alves, intentó seguir el camino de su “amigo” Trump en la mudanza de la embajada en Israel. Todavía no lo pudo hacer, por un tema de equilibrios políticos internos, pero sí lo hizo el gobierno guatemalteco de Jimmy Morales, otro presidente latinoamericano allegado a los evangélicos, en un país en el que representan ya 40 por ciento de la población.


En la Cisjordania ocupada, subraya el informe de Libération, los neopentecostales, aliados a los sectores más duros y conservadores del judaísmo, se mueven. “Hay en Israel un auge del sionismo cristiano made in Usa”, afirma el diario francés, y cita casos concretos de asociaciones y colonos cristianos de origen estadounidense que “trabajan” codo con codo con los colonos judíos en la ocupación y el arrebato de tierras palestinas. Los rabinos locales “están muy contentos” de ver cómo estos extranjeros, a los que miraban de reojo cuando desembarcaron, porque sospechaban que querían convertirlos, hoy los respaldan, dijo un integrante de una de esas asociaciones. Un apoyo sumamente bienvenido “en tiempos de Bds” (la campaña de Boicot, Desinversión y Sanciones, llevada a cabo internacionalmente contra el estado de Israel). La International Fellowship of Christians and Jews, animada fundamentalmente por evangélicos, destina unos sesenta millones de dólares por año a apoyar proyectos de colonización en los territorios palestinos ocupados.


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La “guerra espiritual” pregonada por Wagner tiene muchos blancos, según la región en la que los neopentecostales se muevan: la Iglesia Católica y los movimientos de izquierda, feministas, de la diversidad sexual en todos lados; los cultos afro en América Latina; el islamismo en África, Europa y, crecientemente, Estados Unidos; el budismo en Asia. Corea del Sur es uno de los países en que más se expandieron los evangélicos desde los años sesenta, cuando comenzó a operar en ese país, bastión de Occidente en la Guerra Fría, la Yoido Full Gospel, una iglesia fundada por el pastor Cho Yonggi, que durante años fue traductor para el ejército estadounidense. Un 20 por ciento de los 50 millones de habitantes del país serían hoy evangélicos, y en Seúl y otras ciudades surcoreanas funcionan las iglesias más grandes del mundo de esos cultos, más aun que las brasileñas. Durante los largos años de la dictadura militar iniciada en 1961, los evangélicos respaldaron de hecho el régimen. Nigeria y la República Democrática del Congo son los países africanos en que más han logrado penetrar los neopentecostales. También en Afganistán y Sudáfrica, aunque en menor medida. Ahí chocan fundamentalmente con el Gran Satán islámico, uno de sus mayores enemigos, dijo Nicolás Guigou en noviembre pasado a Brecha (16-XI-18), y en esa confrontación han sido objeto incluso de masacres, sobre todo en Nigeria.


En esa nota se citaba un informe de 2017 de la consultora Latinobarómetro que daba cuenta del avance del protestantismo en el que es todavía el mayor reservorio planetario de la Iglesia Católica. Se decía que el evangelismo habría pasado de abarcar 5 por ciento de la población latinoamericana a abarcar 20 por ciento en unas pocas décadas. Las cifras actuales serían aun mayores, y la tendencia al crecimiento de estos cultos se mantendría e incluso se acrecentaría en los próximos años. La World Christian Database, una publicación de la Universidad de Oxford que reúne datos y estadísticas sobre el cristianismo en el mundo, proyecta un crecimiento exponencial de los pentecostales en el mundo en los próximos 30 años: serían más de 1.000 millones en 2050, contra 1.600 millones de católicos. n

23 mayo, 2019


1. Pablo Semán, “Pentecostalismo y política en América Latina. ¿Quiénes son? ¿Por qué crecen? ¿En qué creen?”, Nueva Sociedad, marzo-abril de 2019.

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Más de 500 marchas en EU contra ofensiva para anular el derecho al aborto

Más de 500 manifestaciones se realizaron en decenas de ciudades a lo largo del país en protesta contra la ofensiva conservadora para anular el derecho al aborto impulsada por el régimen de Donald Trump y sectores derechistas, calificada de "guerra contra las mujeres" por defensores de derechos civiles.

Las acciones responden a una serie de nuevas leyes promulgadas por fuerzas conservadoras en varios estados para limitar severamente e incluso prohibir la suspensión del embarazo con el objetivo final de provocar una disputa legal en la Suprema Corte para anular el fallo que legalizó el aborto a escala nacional hace cuatro décadas.

El estado de Alabama promulgó este mes la ley más severa del país, que en los hechos prohíbe el aborto aun en casos de embarazo por violación sexual o incesto y establece penas hasta de 99 años de cárcel para doctores que se atrevan a incumplir esta norma. Otras leyes estatales recién aprobadas (no todas han sido promulgadas todavía) en por lo menos ocho estados prohíben el aborto después de que se detecta un latido de corazón en el feto, aproximadamente seis semanas, plazo en el cual muchas mujeres ni están enteradas de que están encintas.

El propósito detrás de este impulso a restricciones más extremas contra el aborto en décadas, es que activistas "pro vida", sobre todo de la derecha cristiana y la Iglesia católica, están confiados en que ahora podrán lograr su sueño después de que Trump instaló a dos jueces antiaborto en la Suprema Corte. Con ello, ahora existe una mayoría conservadora de cinco contra cuatro en el máximo tribunal, y se supone que con ello se podrá revertir el fallo histórico de 1973 conocido como Roe v Wade que legalizó el aborto en Estados Unidos.

El propio Trump, en esta coyuntura, ha reiterado su posición "pro vida" al invitar a esta disputa.

Ante esto, ayer se realizaron protestas a lo largo del país, incluida una frente a la Suprema Corte, en Washington, y los tribunales federales en Nueva York, donde en cada lugar cientos de activistas pro aborto y pro derechos de la mujer y políticos, incluyendo algunos de los precandidatos presidenciales demócratas, expresaron su repudio a las nuevas leyes.

Las protestas fueron convocadas por una gama de organizaciones que han estado al frente de la defensa del derecho de la mujer al aborto, entre ellas NARAL, Planned Parenthood, la Unión Estadunidense por las Libertades Civiles (ACLU) y Women’s March.

"Este es el inicio de la guerra del presidente Trump contra las mujeres", declaró la senadora demócrata y precandidata presidencial Kirsten Gillibrand ante los manifestantes en Washington. Advirtió que "si él quiere esta guerra la tendrá y va a perder". Otros políticos y activistas hicieron eco de estas posiciones.

Algunos activistas indican que la ofensiva contra el aborto es sólo parte de una guerra más amplia contra las mujeres en este país. La ACLU tuiteó, por ejemplo, que aunque las mujeres en Estados Unidos representan sólo 4 por ciento de la población femenina mundial, son 33 por ciento de las encarceladas en el mundo y 80 por ciento de éstas son madres.

Otros señalan la hipocresía de líderes políticos y religiosos pretendiendo defender la "vida sagrada" de los aún no nacidos en lugares como Alabama, estado con la tasa más alta de mortalidad infantil en el país, con el mayor nivel de pobreza de los menores de edad y que ocupa el lugar 46, de 50, en educación, reporta la periodista de Los Angeles Times Jackie Calmes.

Señalando que muchas de estas leyes fueron aprobadas por el género masculino en las legislaturas (la de Alabama, por ejemplo, por 25 hombres blancos en el Senado estatal), la comediante Samantha Bee concluyó: "supongo que los hombres no aman nada más que ser policías de los cuerpos de las mujeres", pero "lo que todas estos proyectos de ley tienen en común es que demuestran que quienes los están formulando no tienen ni puta idea de cómo funciona el sistema reproductivo" y, por lo tanto, dedicó su programa Full Frontal a "ofrecer educación sexual a los senadores".

Mientras, el régimen de Trump ha llevado su guerra contra las mujeres a escala mundial, al suspender todo financiamiento de organizaciones internacionales de salud y de servicios de apoyo a familias que ofrecen servicios de aborto o incluso si sólo educa a la gente sobre esa opción.

 

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Maduro planea elecciones legislativas anticipadas

“Vamos a elecciones anticipadas de la Asamblea Nacional para ver quién tiene los votos”, sugirió el mandatario venezolano.

El 20 de mayo de 2018 es la fecha utilizada como punto de apoyo en la construcción narrativa del intento actual golpe de Estado. Ese día tuvo lugar la victoria electoral de Nicolás Maduro, que una parte importante de la derecha anunció que no reconocería desde meses antes, y así lo hizo. El día 22 de ese mayo, la Asamblea Nacional (AN), en desacato por dictamen del Tribunal Supremo de Justicia, declaró como “inexistente la farsa realizada el 20 de mayo”. Pasado casi ocho meses de aquel día apareció la traducción política del desconocimiento: la autoproclamación de Juan Guaidó como presidente interino.


La reelección de Maduro se aleja sin embargo de la construcción presentada por la derecha. Ese día participaron cuatro candidatos, Nicolás Maduro ganó con 6.190.612 votos, seguido por Henri Falcón con 1.917.036, y Javier Bertucci con 988.761 votos, con una participación del 46,02% del registro electoral. Estuvieron presentes observadores internacionales de varios continentes, y Rodríguez Zapatero, parte central de la mediación, afirmó que existían las mismas condiciones que en diciembre del 2015, cuando la oposición ganó la AN.
“Antes de que se produzca la elección se dice que no hay condiciones, no se ha visto nunca (…) es muy serio desde un punto de vista democrático desautorizar unas elecciones antes de que se celebren fruto de cuatro titulares de cuatro líderes políticos”, afirmó el expresidente de España antes de los comicios. La derecha lo acusó de chavista y cómplice por haber sostenido lo que había anticipado en República Dominicana ante la retirada de la oposición de la mesa de diálogos en enero de ese mismo año: que existía una decisión de buscar la salida de Maduro por caminos no electorales.


La argumentación para intentar conformar un gobierno paralelo se centró sobre esa fecha. Al no reconocer la elección del 20, tampoco lo hicieron con el comienzo del nuevo mandato de Maduro del 10 de enero del 2019, lo que se tradujo en una adaptación para sus fines de artículos de la Constitución para justificar la aparición de Guaidó bendecido por el tuit de Donald Trump que lo ungió como presidente interino de Venezuela.


Si la narrativa de la derecha toma ese punto de apoyo, el análisis del chavismo sitúa el inicio de la actual estrategia de asalto al poder en la decisión de levantarse de los diálogos de República Dominicana en enero del 2018. Es allí donde Estados Unidos (EEUU), con una parte de la derecha venezolana como operadora -centralmente los partidos Voluntad Popular y Primero Justicia-, tomó nuevamente la decisión de intentar un derrocamiento por la fuerza, como en el 2017, 2014, y en el ciclo inicial del chavismo en el gobierno 2001-2004. Lo que siguió fue el encadenamiento de los pasos hasta intentar el desenlace que debía ser veloz según los cálculos.


Un año después de la elección, y a pocos días de cumplirse cuatro meses de la autoproclamación de Guaidó, la situación está en un punto de empate en el plano internacional, y de mayor correlación de fuerza del chavismo en lo nacional. La oposición se encuentra en una tendencia sostenida de retroceso en su capacidad de movilizar y de mantener la expectativa prometida ante las cámaras del mundo en el mes de enero. Los titulares que presentaban a un poderoso fenómeno Guaidó han sido reemplazados por lo que es: la cara visible de una estrategia que hace aguas debido, nuevamente, a un error de cálculo.


El chavismo por su parte está ante dos frentes centrales. Por un lado, resistir a los asaltos como los del 23 de febrero y el 30 de abril, lo que significa en simultáneo buscar el diálogo, como el iniciado en Noruega la semana pasada, del cual aún no existen resultados públicos. Por otro lado, gobernar, y en particular, construir respuestas ante un cuadro económico complejo, violentamente golpeado por lo que ya es un bloqueo declarado por parte de EEUU.


La política de agresión económica, como parte de la estrategia de desgaste sobre el chavismo, ha crecido desde el 2014 hasta la fecha, sobre la base de una ley y siete decretos ejecutivos en EEUU, que han dado el marco para configurar una política unilateral de asfixia de la economía. Esto se ha traducido en la confiscación de activos financieros, la prohibición de renegociación de la deuda externa y la de Pdvsa, el aumento de riesgo país, sanciones a comercio de petróleo, al Banco Central de Venezuela, el bloqueo de 5.470 millones de dólares en bancos internacionales, entre otros puntos.


Ni el frente económico ni la política presentan respuestas claras por el momento. El primero debido a que los ataques desde EEUU mantienen una línea de escalada permanente con repercusiones múltiples, y por las dificultades internas, como el peso del modelo de dependencia petrolera, la dificultad para aumentar niveles de productividad interna, entre otros puntos. En cuanto a la dimensión política, el escenario electoral pasaría por adelantar las elecciones legislativas. Así lo afirmó Nicolás Maduro al frente del acto para celebrar el año de su victoria electoral:


“Vamos a hacer elecciones para legitimar la única institución que no se ha legitimado en los últimos cinco años, vamos a elecciones anticipadas de la Asamblea Nacional para ver quién tiene los votos, quien gana (…) vamos a una salida democrática, electoral”, dijo ante la movilización chavista, donde además fue anunciada la decisión de la Asamblea Nacional de Constituyente de mantenerse en funciones hasta diciembre del 2020.


La derecha mantiene por su parte que toda resolución pasa por la salida de Nicolás Maduro, sintetizado en la consigna del cese de la usurpación. Ayer informó haberse reunido en EEUU con el Departamento de Estado y miembros de la Secretaría de Defensa del Pentágono, donde discutieron acerca de “todos los aspectos que tienen que ver con la crisis de Venezuela”. ¿En qué se traducirá la reunión? Es en esos espacios del Estado norteamericano donde se toman las decisiones centrales sobre la estrategia que tiene por fachada a Juan Guaidó.

Por Marco Teruggi

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