Ordena la ONU la destrucción expedita del arsenal químico sirio

El Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas (ONU) aprobó hoy por unanimidad una resolución que ordena la destrucción expedita de las armas químicas de las fuerzas armadas gubernamentales de Siria, pero no considera sanciones contra Damasco, en caso de que se rehúse a entregar su arsenal en un proceso que puede durar al menos un año y que se realizará en medio del conflicto político-militar sirio.

 

El retiro de la amenaza de sanciones diplomáticas, económicas o militares estuvo en el centro de la negociación en las últimas dos semanas entre Rusia y Estados Unidos. Al final, fue la propuesta de Moscú la que asumió el órgano ejecutivo de la ONU.

 

En caso de que Siria incumpla sus compromisos, el Consejo de Seguridad tendrá que volver a reunirse y discutir los detalles de otra resolución, lo que contrasta con las decisiones tomadas en el caso de Irak, en 2003, cuando fue aprobado el uso de la fuerza militar contra el entonces presidente, Saddam Husein.

 

La votación en el consejo dejó atrás la parálisis que caracterizó en los dos últimos años y medio la discusión sobre el tema sirio, ya que Rusia y China –dos de los cinco miembros permanentes del órgano ejecutivo, con derecho de veto– rechazaron los proyectos de resolución de 2011 y 2012.

 

Las fallidas resoluciones fueron propuestas por los otros tres miembros permanentes del Consejo de Seguridad –Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña– y su objetivo fue presionar al gobierno sirio por reprimir manifestaciones de la oposición contra el presidente Bashar Assad y el gobernante partido Baaz.

 

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, dijo que la histórica resolución de hoy es la primera noticia esperanzadora sobre Siria en mucho tiempo.

 

El secretario de Estado, John Kerry, celebró el resultado de la votación. Dijo que esta determinación muestra que la diplomacia es suficientemente poderosa para desactivar las peores armas de guerra.

 

La resolución 2118 del Consejo de Seguridad es el punto culminante de una serie de acontecimientos que comenzaron el 21 de agosto, cuando ocurrió un ataque con armas químicas en Ghuta, un suburbio del este de Damasco. Washington y París amenazaron de inmediato con un ataque contra Siria, en represalia por lo sucedido.

 

Esa crisis abrió la puerta para que Rusia propusiera a Siria entregar una lista de su arsenal neurotóxico, para que fuera destruido total e inmediatamente, bajo supervisión de la Organización para la Prohibición de Armas Químicas (OPAQ), que se encarga de aplicar la convención internacional sobre la materia. Damasco aceptó la iniciativa y Washington decidió cancelar de momento sus planes militares contra el país de Medio Oriente.

 

La OPAQ indagó los hechos en Siria, a fines de agosto y principios de septiembre. Un grupo de especialistas halló evidencia clara y convincente del ataque en Ghuta, pero su reporte no aludió a posibles autores de la acción. En su resolución de hoy, el consejo señaló que aquellos individuos responsables deberían ser llamados a cuentas.

 

Minutos antes de que el consejo aprobara este viernes por la noche su resolución 2118, la OPAQ aprobó en su sede de La Haya el plan general para el control y la destrucción de las armas químicas sirias. Los 41 miembros de la OPAQ deliberaron durante unas horas, pero suspendieron su decisión antes de la medianoche en La Haya porque esperaban decisiones de Washington y Moscú, que finalmente dieron luz verde al documento definitivo, en el cual se indica que las tareas para la destrucción del material se iniciarán el 1º de octubre.

 

Aprobada la resolución en La Haya, la reunión del consejo se realizó sin demora y en menos de 15 minutos fue aprobado el documento en Nueva York.

 

Además de autorizar el desmantelamiento del arsenal químico sirio, el consejo dio su respaldo a la declaración de Ginebra del 30 de junio de 2012, que fija una serie de pasos que comienzan con el establecimiento de un gobierno de transición, capaz de ejercer totalmente poderes ejecutivos, y el cual pueda incluir a miembros del actual gobierno y de la oposición, así como de otros grupos, sobre la base del consenso.

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Viernes, 27 Septiembre 2013 07:54

De cómo Moscú evitó el ataque

De cómo Moscú evitó el ataque

La delegación siria a Moscú partió de Damasco la noche del sábado 7 de septiembre, tanto para enfrentar su destino como para negociar. El presidente estadunidense Barack Obama y el presidente ruso Vladimir Putin habían estado incubando su plan para evitar ataques estadunidenses con misiles, y Walid Muallem, el extremadamente astuto ministro sirio del Exterior, no tenía idea de lo que se trataba. Lejos de llevar propuestas a Rusia, quería averiguar lo que sabía el canciller ruso Serguei Lavrov... si es que sabía algo.

 

Era una situación muy extraña. Siria no quería ser atacada por Estados Unidos luego del uso de gas sarín en Damasco la noche del 21 de agosto, pero debía de tener claro que el régimen sirio, blanco principal de los misiles crucero, había sido hecho a un lado. Rusia tomaba las decisiones.

 

Muallem y su equipo –bien conocidos en el mundo árabe y especialmente en Irán (y en los viejos tiempos en Londres, Washington y París)– llegaron exhaustos al aeropuerto Sheremetyevo al amanecer del domingo 8 de septiembre y se registraron, como siempre en Moscú, en el Presidente, junto al río Moscova, hotel cavernoso y desangelado de la era Brejnev. Su cita con Lavrov se fijó para el lunes en la cancillería rusa. Los sirios, aún cansados del vuelo nocturno, llamaron a Damasco y observaron programas de televisión de Washington vía satélite.

 

Era un momento de la historia de Siria del que Muallem y sus colegas estaban más que conscientes. La política exterior de su país –o tal vez la militar– era decidida por otros. Y así ocurrió que el 9 de septiembre Muallem estaba sentado frente a Lavrov en la cancillería. El ruso dijo sin rodeos a los sirios lo que pensaba: fue obvio desde el principio que creía que Obama atacaría a Siria.

 

No era una buena noticia, en especial porque Lavrov dejó en claro que la operación definitivamente ocurriría. Hubo alguna discusión antes que Muallem expresara la posición de su país: que si la verdadera razón de la agresión propuesta contra Siria eran las armas químicas, entonces los medios diplomáticos no se habían agotado.

 

A los sirios les agrada Lavrov; creen (no sé con qué pruebas) que escribe poesía en su tiempo libre, algo que de modo natural atrae a un pueblo que a menudo aprende de memoria poemas árabes desde antes de aprender a escribir. Es un buen amigo de los árabes, es un dicho constante en Damasco. Queda a los lectores discernir si es verdad.

 

Escarbar como sabueso en busca de detalles de la diplomacia ruso-siria –ya no se diga de la extraordinaria relación militar– es como vagar por el laberinto del Minotauro. Un giro equivocado puede poner en peligro al reportero, hacerlo perder una antigua amistad, enfurecer a un contacto o irritar a un funcionario por un matiz de significado perdido en la traducción.Así que mientras este corresponsal en Damasco camina de puntitas entre las fuentes rusas y sirias, debe recordar los riesgos. Esto es lo mejor que puedo hacer y tengo todos los motivos para creer que da en el blanco. Es una historia que nos habla del futuro Estado sirio.

 

Sea como fuere, Lavrov puso fin a la conversación diciendo a Muallem que iría de inmediato a ver al presidente Putin en el Kremlin. Ya volveré, señaló en forma perentoria. Muallem insistió una vez más en que la diplomacia no está agotada. Debía de tener la esperanza de no equivocarse; después de todo, si estaba en un error, tal vez no habría un aeropuerto en Damasco al que pudiera regresar.

 

Los sirios volvieron al hotel Presidente para comer. En Washington, John Kerry cacareaba más amenazas: los sirios deben entregar las armas químicas, tienen sólo una semana para presentar un inventario. A las 5 de la tarde, Lavrov llamó a Muallem. Debían reunirse en una hora: habría una conferencia de prensa.

 

Todo este tiempo Muallem había insistido en que Siria quería firmar el tratado de prohibición de armas químicas. Sin embargo, todo el mundo, incluidos los rusos, sabía que el arsenal químico de Siria era su única defensa estratégica fuerte si el país enfrentaba una guerra final con Israel. Aun así, Muallem no sabía lo que le aguardaba; ni él ni sus colegas habían dormido en 36 horas.

 

Lavrov estaba preocupado por varias razones. Si los estadunidenses atacaban Siria, destruirían el ejército de Bashar Assad. Los islamitas podrían irrumpir en Damasco y las fuerzas rusas –que tienen una base naval e infantes de marina en el puerto sirio de Tartús y otras naves de guerra en el oriente del Mediterráneo– se verían forzadas a reaccionar. Esa era, por lo menos, la versión rusa de los acontecimientos.

 

Lavrov reveló a Muallem el acuerdo forjado por Putin: todas las armas químicas de Siria serían vigiladas, los detalles se entregarían en unos días, todos los inventarios quedarían bajo control internacional en el curso de un año. Y los rusos agradecerían que Muallem tuviera la bondad de acceder, en una conferencia de prensa que se realizaría esa tarde.

 

Muallem llamó a Damasco. Habló con el gobierno y, por supuesto, con el presidente Bashar Assad. Éste accedió. Y así, un exhausto y compungido Muallem apareció frente a las cámaras de la televisión mundial –al parecer abrumado de cansancio– para decir sí (en palabras de los rusos).

 

Siria quería salvar a su pueblo de la agresión y puso toda su confianza en sus amigos rusos. Uno de sus asistentes, Bouthaina Shaaban, también consejero de Assad, parecía igualmente abrumado.

 

Más tarde, Muallem dijo a Lavrov que el acuerdo obtenido con Siria era el arma número uno de su país. Y Lavrov respondió: Su mejor arma somos nosotros.

Y eso fue todo. Moscú se había convertido en el disuasor estratégico de Siria. El Kremlin manda.

© The Independent

Traducción: Jorge Anaya

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¿Y los arsenales químicos de EE.UU., Rusia, Israel?

El secretario de Estado John Kerry le dictó a Siria un plazo de siete días para proporcionar su inventario de armas químicas. Ninguna ley o resolución de las Naciones Unidas establece un plazo tan perentorio para ello –el lapso normal se estima en 60 días–, pero Damasco causó el asombro de Washington: proporcionó la lista requerida un día antes de su vencimiento (www.mcclatchydc.com, 20-9-13). También dejó mal parado a Moscú: Putin había expresado su desconfianza en que esto fuera posible.

 

Los funcionarios estadounidenses que cotejaron los datos pertinentes brindados por la Organización para la prohibición de las armas químicas (OPAQ) señalaron que la relación presentada por el gobierno de Bashar al Assad es "sorprendentemente completa" (//edition.cnn.com, 21-9-13). La OPAQ tiene su sede en los Países Bajos y está encargada de la aplicación de la Convención de la ONU sobre la prohibición del desarrollo, producción, almacenaje y uso de armas químicas y sobre su destrucción, vigente desde abril de 1997.

 

Estas presiones a Siria del Este y del Oeste no disimulan hechos manifiestos de los que las ejercen. EE.UU. incumplió la meta fijada para 2012 por la Convención que le imponía destruir lo que resta de su propio arsenal de armas químicas, y nunca apuró a Israel, su gran aliado de Medio Oriente, para que ratificara dicho tratado, que firmó en 1993; la sola firma no lo convierte en Estado Parte vinculante. Washington acabó con el 90 por ciento de su arsenal químico declarado cuando firmó la Convención en 1993, pero aún posee unas 3000 toneladas de esas armas que sigue almacenando. Rusia, por su parte, liquidó el 60 por ciento de sus reservas, pero todavía conserva unas 16.000 toneladas, según estimaciones de la OPAQ (www.washingtonpost.com, 22-9-13). Haced lo que yo digo, pero no lo que yo hago.

 

Se podrá aducir que ni Washington ni Moscú hacen uso de esas armas, pero aún se recuerda que cuando Irak invadió a Irán en los años '80, Saddam Hussein las empleó a gusto abastecido por EE.UU. Por otra parte, estos retrasos de las dos grandes potencias en terminar con sus respectivos arsenales químicos aseguran la cobertura y el silencio de Israel sobre sus armas químicas y nucleares. Shlomo Aronson, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad Hebrea y experto en armas nucleares israelíes, señaló que "la razón por la que Israel no hace público el hecho de que tiene armas nucleares y químicas es porque así se asegura de que no entren en el discurso público, mientras que sus vecinos se dan por enterados de que atacarnos tendría un precio muy alto" (www.abc.es, 17-9-13). De los 183 países que firmaron la Convención, sólo Israel y Myanmar no la ratificaron.

 

Obama no ha perdido las ganas de atacar a Siria, aunque la propuesta rusa inició un paréntesis diplomático. Ese fue uno de los ejes del discurso que pronunció el martes pasado en la sesión inaugural de la 68ª Asamblea General de la ONU que tiene lugar en Nueva York: el mandatario estadounidense demandó que el organismo internacional apruebe una resolución que autorice el uso de la intervención militar en Siria si su desarme químico no se concreta (www.washingtontimes.com, 24-9-13). De hecho, este mes han fracasado ya tres intentos de resolución del Consejo de Seguridad de la ONU en razón del veto de China y Rusia a que tal exigencia se incluyera (www.reuters.com, 24-9-13).

 

El Premio Nobel de la Paz 2009 no se privó de ensalzar las guerras que su país ha desatado. En su discurso, se jactó de que "EE.UU. es excepcional, en parte porque hemos mostrado la voluntad, sacrificando sangre y reservas, de luchar no sólo por nuestros propios intereses, sino por los intereses de todos". Aunque el uso del adjetivo "excepcional" podría tal vez aludir a Rusia, más bien parece dirigido a la opinión pública estadounidense, pues aumenta su rechazo a una guerra contra Al Assad. La encuesta más reciente de CBS News/The New York Times revela que el 68 por ciento de los entrevistados opinó que EE.UU. no tiene responsabilidad alguna que atender en Siria (www.cbsnews.com, 24-9-13).

 

El primer ministro francés, François Hollande, se mostró como un excelente escudero de Obama. Justificó la necesidad de incluir el tema de la intervención armada en Siria afirmando que la falta de acción ha permitido que los grupos terroristas se aprovechen de "la inercia de la comunidad internacional" para imponerse sobre la oposición moderada (EFE, 24-9-13). Olvidó mencionar que EE.UU. y sus aliados Turquía y Arabia Saudita se han ocupado de abastecer de armas y equipos precisamente a esos terroristas.

 

"¿Dónde encontrar un hombre que ha olvidado las palabras? Me gustaría conversar con él", dijo el filósofo chino Zhuang Zhou en el siglo IV antes de Cristo. Hollande, como tantos otros "olvidadizos" de hoy, hubiera sido su hombre.

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Domingo, 12 Mayo 2013 10:46

¿Niños armados? ¿Por qué no?

¿Niños armados? ¿Por qué no?

La poderosa Asociación del Rifle (NRA) de EE.UU. celebró el fin de semana pasado su primera convención nacional. Su consigna: "De pie y a luchar". Acudieron decenas de miles de los cinco millones de miembros de una institución que aboga por todos los medios, especialmente el cabildeo en el Congreso –pero no sólo– para que no se impongan los controles a la venta libre de armas que el presidente Obama desea establecer, sin suerte por ahora. Es que se acercan las elecciones intermedias del 2014 y no es cuestión de permitir que un parlamento parcialmente renovado los convierta en ley.

 

Wayne LePierre, director ejecutivo y vicepresidente de la NRA, llamó a "combatir por todo aquello que queremos" y Chris Cox, el jefe de los cabilderos de la NRA, instó a las nuevas generaciones a apoyar el gran objetivo de institución: "Nuestro futuro –dijo– depende de los miembros jóvenes de la Asociación" (//nbcpolitics.nbcnews.com, 5-5-13). Dos pisos más abajo de las oratorias, más de 500 comerciantes minoristas exponían sus productos. Uno de ellos ofrecía armas de la guerra civil: el precio de un Colt de entonces ascendía a casi cinco mil dólares.

 

Los medios se explayaron sobre la convención. El New York Daily News detectó que dos niños de 10 años andaban con sus pistolas de aire, uno de 11 portaba un arma semiautomática y uno de tres años "despertó un aplauso por ser el miembro más joven de la NRA" (www.nydailynews.com, 5-5-13). El Daily Mail on Line anotó que Will Marshall, un adolescente de 12 años de Florida, "ha sido miembro de la Asociación durante 11 años y posee cuatro revólveres" (www.dailymail.co.uk, 6-5-13). Es decir, fue inscripto por su padre cuando tenía un año apenas. Estos dos sitios traen fotos reveladoras: se observa a padres mostrando armas a sus hijos, familiarizándolos con su presencia y uso, una actitud no precisamente familiar.

 

Becky Lou Lacock, de Spring, Texas, asistió a la convención. Tiene 58 de edad y es miembro de la NRA desde los 10. Guarda 50 armas de fuego en la casa y su preferida es una Browning 243 X Bolt. Alvin Olson, de Minnesota, miembro desde hace cuatro décadas, posee tantas que ni se acuerda de cuántas son. Se mostraron otras curiosidades: durante dos días apareció como blanco una imagen muy parecida al presidente Obama que lo mostraba sangrando. Hubo que retirarla. La vendía una empresa de armamentos de nombre muy particular: la Zombie Industries (//zombieindustries.com). Preguntado por un periodista si la imagen era intencional, uno de los empleados de la Zombie contestó: "Digamos que le regalé una a mi padre republicano en Navidad" (www.buzzfeed.com, 5-5-13).

 

Hay que admitir que a los diseñadores de la Zombie no les falta ingenio. Han creado una suerte de maniquí del tamaño del ser humano. Se llama "La ex" y porta a voluntad el rostro de la que fuera alguna vez novia del comprador: éste la emplea como blanco y cuando le dispara, del maniquí cae un líquido rojo que parece sangre. No es una idea divertida en un país donde tres mujeres son asesinadas cada día por su novio o su ex (www.thegloss.com, 7-5-13).

 

La aplastante mayoría de los miembros de la NRA son hombres, pero la institución y los empresarios no olvidan al sexo femenino. Se expusieron en la convención corpiños aptos para portar revólveres especiales "a fin de que las mujeres se sientan seguras –afirmó un vendedor– y no pierdan su esbeltez". No deja de ser una delicadeza.

 

Afuera del edificio de la convención, un puñado de personas se manifestaba condenándola y leyendo los nombres de unas 4000 víctimas asesinadas con armas de fuego. Pasaban otras cosas. En Florida, una niña de 6 años perdió la vida por un balazo que le asestó su hermano de 13. Los niños estaban solos en la casa y el hermano mayor encontró el revólver de su padre. Fue un accidente, informó la policía, aunque prosigue su investigación (www.sun-sentinel.com, 6-5-13).

 

Poco antes de la convención de la NRA, Kristian, un niño de cinco años, mató accidentalmente a su hermanita Caroline, de dos en Burkersville, Kentucky, jugando con un arma calibre 22 llamada "Mi primer rifle" (www.nytimes.com, 3-5-13). La empresa constructora del "juguete" retiró esa oferta de su sitio, pero en las imágenes del archivo hay una sección titulada "El rincón de los niños". Es decir, exhibe ese "primer rifle".

 

Se crea de este modo una cultura de las armas de fuego que moldea a la infancia desde muy temprano. Una de sus consecuencias –o propósitos– es contar con conciencias preparadas para la "guerra interminable", según dijo Dick Cheney, que la Casa Blanca ha emprendido. Los resultados son mortíferos para el propio EE.UU. 

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¿Delantales? Ya no: chalecos antibalas

La sucesión de hechos que provocaron la muerte por armas de fuego de decenas de niños estadounidenses ha dado origen a una nueva industria: la fabricación de chalecos antibalas para escolares. Una compañía de Denver, Colorado, la Elite Sterling Security, ha vendido 300 en los dos últimos meses y ya acumula dos mil pedidos de familias residentes en distintos puntos del país (www.guar dian.co.uk, 26/4/13). La empresa está negociando con más de una docena de escuelas del Estado la venta de versiones reducidas de tales defensas al uso militar que los niños colgarían en el aula y se pondrían en caso de peligro.

 

Los padres tienen bien presente la masacre de Newtown del 14 de diciembre del año pasado: Adam Lanza, con un rifle Bushmaster 223, disparó 154 balas contra un grupo de escolares segando la vida de veinte de ellos y la de seis adultos y una última bala con una pistola Glock de 10 mm para suicidarse: 155 proyectiles en sólo cinco minutos (www.sa lon.com, 28/3/13). Barry Tull, director de la escuela preparatoria de Worcester, ubicada en el Maryland rural, ha desplegado 80 escudos antibalas en las aulas “disfrazados” de pizarras blancas. El proyecto de enmienda que restringe la venta de armas a civiles presentado al Congreso por Obama –con medidas, entre otras, como la prohibición de comerciar armas de asalto– fracasó en el Capitolio y las familias y los enseñantes toman precauciones.

 

La empresa que proporcionó el equipo de la escuela de Worcester es la Hardwire, “que ha vendido ‘pizarras blancas’ similares a establecimientos escolares de North Dakota, Pennsylvania y California”, agrega The Guardian. El chaleco antibalas escolar pesa unos cuatro kilos, cuesta convencer a los niños de que lo porten, pero cuando lo llevan en la espalda, los más pequeños tienen el cuerpo prácticamente cubierto. La Asociación Nacional del Rifle (NRA, por sus siglas en inglés) arguye que es mejor el sistema de guardias armados. Este poderoso lobby ha hecho lo suyo para bloquear el proyecto en el Congreso. Desde hace tiempo.

 

Una investigación conjunta del diario The Guardian y la Sunlight Foundation llegó a esta conclusión: 43 de los 45 senadores que torpedearon las medidas de control de armamentos recibieron “donaciones” de la NRA (www.guardian.co.uk, 19/4/13). Por otra parte, la NRA viene aportando desde 1990 más de 800.000 dólares a las campañas electorales de 40 senadores que votaron contra la enmienda (//sunlight foundation.com, 18/12/12).

 

La documentación analizada por la Sunlight muestra que lo sucedido en Newtown provocó una recaudación record de aportes voluntarios a la NRA: 2,7 millones de dólares en efectivo sólo en enero y febrero de este año. Hay gente a la que le gusta disparar.

 

Otros dos grupos, Propietarios de Armas de EE.UU. y la Asociación Nacional por el Derecho a las Armas, tal vez incluso más extremistas que la NRA en la materia, también procuran: el senador Ted Cruz, uno de los republicanos más duros contra la enmienda, ha recibido 9000 y 5000 dólares respectivamente de cada uno de esos clanes. Algunos sobornos llegan por vías menos directas. El senador Jeff Flake, que se opuso al control de armas en el último minuto, recibió en el 2012 cinco mil dólares del Proyecto Madison, una congregación de derecha muy activa que en su programa considera prioritario el derecho a poseer pistolas y ametralladoras de todo calibre y nivel.

 

The Guardian señala que, aunque las sumas “donadas” son relativamente pequeñas, indican el grado de importancia que cada grupo atribuye a los diferentes medios de contrarrestar cualquier intento de coartar la posesión de armas. La NRA invirtió más de 8,5 millones de dólares durante la reciente campaña electoral en propaganda por televisión y llamados telefónicos. El análisis de la Sunlight Foundation establece que, después de la matanza de Newtown, la NRA promovió una campaña contra el control de la venta de armas al menos por cinco empresas de televisión.

 

El presiente Obama reaccionó airadamente contra los senadores que rechazaron la propuesta de enmienda y los acusó de ceder al cabildeo de los grupos proarmas y de obturar la mejor posibilidad en una década de controlar su venta. Incluso algunos republicanos moderados y cuatro demócratas bloquearon un acuerdo bipartidista por el cual se hubiera ampliado la investigación de antecedentes de los compradores por Internet y en las exposiciones del ramo.

 

Patricia Maisch, sobreviviente de la masacre de Tucson que segó la vida de seis personas en enero del 2011, estaba en la galería del Senado acompañando a los familiares de las víctimas de Newtown. Recibió el rechazo del proyecto con el grito de “¡Vergüenza para ustedes!” y la policía la sacó del Capitolio (www.huffington post.com, 17/4/13). Una mayoría de la opinión pública estadounidense está a favor del control de armas, pero el pueblo es una cosa y los representantes que elige, otra.

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Lunes, 25 Marzo 2013 06:49

Noticias desde el manicomio

Noticias desde el manicomio

Hay semanas en las que uno no puede reportar desde Estados Unidos de manera racional lo que con frecuencia es, objetivamente, un mosode locuras. Si uno logra hacerlo, cabe sospechar que fue posible porque uno acabó convirtiéndose en un interno más del manicomio.

 

Desde adentro, insisten, todo tiene una explicación lógica. Pero eso a veces sólo comprueba que están locos.

 

Por ejemplo, entre las principales noticias de los últimos días destaca el anuncio de líderes del Congreso de que ya no contemplan prohibir las “armas de asalto”, lo que no es nada menos que un arma de guerra, en el proyecto de ley para imponer un mayor control de armas de fuego. La razón: no hay suficiente apoyo entre los legisladores. De hecho, según una encuesta de CNN, el apoyo público a controles más estrictos sobre las armas se ha desplomado de 52 a 43 por ciento desde la matanza de Newtown.

 

El derecho de los ciudadanos a tener armas, se argumenta aquí, está garantizado por la Constitución. Desde la lógica dentro del manicomio, algunos alegan algo que suena casi revolucionario: que los ciudadanos tienen el derecho de armarse no sólo para protegerse de los “malos” que andan por ahí, sino del propio gobierno y sus posibles abusos de los derechos de los ciudadanos, como, por ejemplo, se constata en los intentos por quitarles las armas.

 

Súplicas de los padres de 20 niños asesinados en Newtown tan sólo hace tres meses, así como las de una representante federal cuya carrera fue anulada por una bala en la cabeza disparada por un loco armado; el envío por redes sociales de una de las imágenes más impactantes de esta semana –los lentes de John Lennon aún manchados de sangre– con el mensaje de su viuda Yoko Ono de que “más de un millón 57 mil personas han muerto por armas de fuego en Estados Unidos desde que John Lennon fue baleado y muerto el 8 de diciembre de 1980”, o las estadísticas cotidianas de balaceras en Chicago con saldos de jóvenes muertos, o el hecho de que estas armas de asalto son las favoritas del crimen organizado en México y Estados Unidos: todos estos mensajes racionales y hechos a favor de imponer controles severos sobre las armas se estrellan contra la dinámica del manicomio oficial.

 

“Me avergüenza que el Congreso no tenga la valentía para promover esto”, comentó un padre de uno de los niños asesinados en la escuela primaria en Newtown hace sólo tres meses.

 

Pero la vergüenza no parece molestar a un Congreso que cuenta con una tasa de aprobación publica de sólo 12 por ciento. Aunque la nota principal en Washington durante los últimos años es que hay un estancamiento del proceso político, donde todo se atora –desde reformas de control de armas e inmigración hasta el presupuesto federal y más– por una supuesta polarización ideológica, otro fenómeno sugiere exactamente lo opuesto.

 

En los hechos es incuestionable la existencia de un consenso bipartidista sobre políticas neoliberales que han generado el mayor nivel de desigualdad económica desde la gran depresión y han acabado con el tan vitoreado sueño americano y, por otra parte, la construcción de un estado de seguridad nacional sin precedente que amenaza las libertades y garantías que el gobierno pretende defender, incluida la fundamental de libertad de expresión.

 


James Goodale, el abogado del New York Times en 1971, cuando ese rotativo tomó la decisión histórica de publicar los “Papeles del Pentágono”, la mayor filtración de documentos secretos oficiales antes del caso de Bradley Manning y Wikileaks en la historia del país, y enfrentó al gobierno obsesionado con secretos oficiales y manipulación pública del presidente Richard Nixon, recientemente calificó el manejo de información clasificada y libertad de prensa del presidente Barack Obama de “antediluviano, conservador, retrógrada; peor que Nixon”, en una entrevista con la Columbia Journalism Review.

 

En otras partes del manicomio también había noticias esta semana. Nada más por mencionar unas cuantas: según el Financial Times, la empresa Halliburton que encabezaba el ex vicepresidente Dick Cheney antes de la guerra contra Irak obtuvo contratos por 39 mil 500 millones de dólares para servicios a la invasión estadunidense; el negocio de la sangre paga bien. Por otra parte, Obama, quien dice estar comprometido con enfrentar el cambio climático, nombró como próximo secretario de Energía a Ernest Moniz, científico nuclear del Tecnológico de Massachusetts, quien encabezó un programa de investigación financiado por las grandes empresas energéticas y también fue asesor o integrante de juntas directivas de varias de éstas, incluida BP, la responsable de uno de los peores desastres ecológicos en el Golfo de México.

 

A la vez, el alcalde de Chicago, Rahm Emanuel, acaba de anunciar que cerrará aproximadamente 80 escuelas públicas para enfrentar un déficit presupuestal. Lo mismo ocurre en otras ciudades como Nueva York, Filadelfia, Washington, Baltimore y Detroit. Sin embargo, en esas mismas ciudades sí hay fondos para abrir decenas de nuevas escuelas charter que son públicamente subsidiadas pero administradas de manera privada, o sea, un esfuerzo por privatizar el sistema publico y destruir los sindicatos del magisterio.

 

En este clima de austeridad también hay fondos para construir más prisiones. El gobierno federal y los estatales gastan unos 70 mil millones de dólares anuales en el sistema penitenciario, los estados gastan casi lo mismo en cárceles que en universidades. Esto en el país más encarcelado del mundo, tanto en números absolutos como en porcentaje de su población. La Unión Estadunidense por las Libertades Civiles reporta que eso se traduce en que uno de cada 99 habitantes está encarcelado. Con 5 por ciento de la población mundial, Estados Unidos cuenta con 25 por ciento de la población encarcelada del planeta.

 

Todo esto, y mucho más, se reporta como si fuera más o menos normal. La locura se ha vuelto algo normal. Pero seguramente esa información está clasificada como secreta, para bien de todos los que estamos dentro del manicomio.

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Suiza, la paradoja del país pacifista más armado de Europa

Suiza no suele ocupar los titulares informativos sobre tiroteos o muertes violentas. Suiza suena a otra cosa: un Estado famoso por su neutralidad y pacifismo. Sin embargo, la Confederación Helvética es el país europeo con mayor número de armas en manos de la población civil y el tercero en el mundo con mayor cantidad por habitante, sólo por detrás de EEUU y Yemen. Neutral, sí, pero bien armado.

 

Según la ONG Small Arms Survey, con sede en Ginebra, hay 46 armas por cada cien suizos. A falta de un registro nacional, las estadísticas oficiales, que no cuentan las escopetas y las pistolas de caza o deportivas, hablan de que habría 2,3 millones de armas repartidas entre los ciudadanos de un país que no llega a los 8 millones de habitantes.

 

Tal cantidad de armamento se debe a la peculiaridad del Ejército y su sistema de milicia. Las Fuerzas Armadas suizas apenas cuentan con un 5% de militares profesionales. El resto está formado por ciudadanos de 20 a 34 años. En Suiza, el adiestramiento militar sigue siendo obligatorio para todos los hombres (las mujeres lo pueden hacer de forma voluntaria) y hasta los 42 años, cuando entran en la reserva, siguen realizando ejercicios militares periódicos.

 

Durante todo ese tiempo, los soldados, en activo o no, guardan las armas, entre las que hay fusiles de asalto, que les ha entregado el Estado en su casa, un derecho estipulado en la Constitución helvética y que los suizos decidieron preservar en un referéndum celebrado en febrero de 2011. Además, una vez acabado sus obligaciones militares, los suizos tienen la opción de comprar las armas que durante tanto tiempo han tenido en sus armarios por un precio irrisorio.

 

Las organizaciones detractoras de la posesión de armas han vuelto a poner el grito en el cielo ante el suceso en una empresa madedera en el centro del país. Un trabajador de 42 años mató este miércoles a tiros a dos compañeros, hirió a otros siete y se quitó la vida. Cuando la policía y los servicios médicos llegaron al lugar de los hechos, encontraron a las tres personas muertas y a siete heridas, que fueron trasladadas a varios hospitales, cinco de ellas en estado grave.

 

A pesar de que en Suiza no se dan las situaciones violentas que, por ejemplo, sí se viven en EEUU, los tiroteos suceden con cierta frecuencia. Asimismo, los contrarios a las armas aseguran que la iniciativa que en 2011 intentó acabar con este sistema de tenencia de armamento a domicilio habría reducido el número de suicidios ya que la gran mayoría de los casos de muertos por bala en el país es de gente que se quita la vida.

 

El tiroteo más recordado en el país, y el más grave, ocurrió en 2001, cuando un hombre irrumpió en el parlamento regional del cantón suizo de Zug y mató a 14 personas, tras lo cual se suicidó. Este mismo año, en enero, un hombre que había estado hospitalizado en un centro psiquiátrico mató con un fusil a tres personas e hirió a dos más en Daillon, un pequeño pueblo del cantón de Valais.

 

Se produzcan más o menos muertes por disparos, lo cierto es que la tradición de guardar las armas en casa se mantendrá, a menos que se celebre un nuevo referéndum que lo prohíba. Mientras, la pequeña Suiza, la de los relojes y los bombones, o la de los millones de Bárcenas, seguirá siendo un país con un potencial militar que más quisieran otros.

 

S. L.Madrid28/02/2013 07:45 Actualizado:

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Lunes, 21 Enero 2013 06:30

Rodeados

Rodeados

Hay un viejo chiste: el Llanero Solitario y Toro (el nombre original del indígena/curandero comanche en la serie estadunidense era Tonto”) van cabalgando y de pronto el héroe se da cuenta de que están en peligro y le dice a su compañero: “Toro, estamos rodeados de indios”. Toro se le queda viendo y responde lentamente: “¿Qué quieres decir con que ‘estamos rodeados’, hombre blanco?”

 

Pues, en cierto sentido, uno aquí se siente rodeado por llaneros solitarios, y dan tanto susto que a veces uno llega a pensar que hacer que lo que ellos dicen es lo necesario para defenderse (de ellos, en este caso) en este país: armarse.

 

Durante los últimos días, el tema de las armas de fuego –el “derecho” a ellas, la cultura de las armas, las víctimas, su función y más– ha ocupado el centro del gran debate nacional (bueno, junto con distracciones sobre posibles amores engañosos de atletas de futbol americano y el gran fraude del campeón ciclista Lance Armstrong). Ya es imposible tratar de retratar de manera coherente lo que a cualquier persona sana le parece ser un diálogo entre locos. Por lo tanto, aquí solo se intenta ofrecer un mosaico de datos, anécdotas, argumentos, gritos y expresiones espantosas que han surgido en este gran foro.

 

Al concluir este día de la toma de posesión del presidente Barack Obama, como en cualquier día del año, habrán muerto en promedio 87 personas en Estados Unidos por armas de fuego. Unas 270 en total habrán sido víctimas de violencia con armas de fuego. En promedio, casi 100 mil personas son víctimas de armas de fuego cada año (homicidios, asaltos, suicidios, accidentes, acciones policiacas), y casi 32 mil de ellas mueren a balazos, según datos de la Campaña Brady para Prevenir la Violencia con Armas de Fuego.

 

Desde la matanza en Tucson, en enero de 2011, donde fue herida severamente la legisladora federal Gabrielle Giffords, han ocurrido más de 70 matanzas masivas más en Estados Unidos, la última en la primaria en Newtown, Connecticut, donde perecieron 20 niños y seis adultos.

 

Se calcula que hay por lo menos 283 millones de armas de fuego en manos civiles.

 

El 19 de este mes se proclamó Día de la Apreciación de Armas y se programaron actos en 49 estados por “entusiastas de las armas” para expresar su oposición a las propuestas moderadas presentadas por el presidente Barack Obama para imponer mayores restricciones a la compra de éstas. En todas se llamó a portar ejemplares de la Constitución y la bandera nacional (llevar armas es opcional).

 

Hay indicios de un auge de compras de armas de asalto tipo militar, cargadores de alta capacidad y municiones letales, reportó el Washington Post. A escala nacional se presentaron 2 millones 783 mil 765 solicitudes de verificación de antecedentes –requisito para adquirir un arma de fuego en un comercio de menudeo– en diciembre, incremento de 38 por ciento sobre noviembre de 2012, lo cual es un récord. Y eso que 40 por ciento de las compras de armas se hacen en ferias o mediante intercambios personales que no requieren la verificación federal. Algunas tiendas reportan que se han agotado algunos productos, como el rifle AR-15 semiautomático y las pistolas Glock.

 


La industria de armas de fuego y municiones tiene un valor aproximado de 12 mil millones. Según representantes de la industria, 2012 acabó con excelentes resultados: un crecimiento de 8.2 por ciento respecto de 2011.

 

Cada año se fabrican entre cuatro y siete millones de armas para su venta en Estados Unidos, según estadísticas oficiales.

 

En los últimos años esta industria ha fortalecido su íntima relación con la Asociación Nacional del Rifle (NRA), la principal organización de cabildeo y propaganda contra el control de armas. De acuerdo con algunas investigaciones, se calcula que la industria de armas de fuego civiles ha donado entre 14 y 39 millones de dólares a la NRA para beneficiarse de su colosal, casi legendario poder de presión sobre las legislaturas federales y estatales.

 

En una de sus “alertas” recientes a su membresía de 4 millones, la NRA reiteró su oposición a las propuestas de Obama para imponer mayor control de las ventas de armas y afirmó que “la meta principal de los que buscan prohibir armas en el Congreso no es hacer que las escuelas sean más seguras, sino prohibir tus armas y abolir el último derecho sagrado que te concede la Segunda Enmienda (de la Constitución) hasta que reduzcan tu libertad a cenizas”.

 

Número de estadunidenses que han muerto en ataques terroristas domésticos (o sea aquí) entre 2002 y 2011: 30. Número de estadunidenses abatidos por armas de fuego entre 2000 y 20112: 115 mil 997. Costo de la guerra contra el terror desde el 11-S (2001): 5 billones, reporta el analista Juan Cole.

 

La presencia de una arma en un hogar hace 12 veces más probable que muera un miembro de la familia que un asaltante, y un arma en casa incrementa por un factor de cinco el riesgo de homicidio de una persona cercana.

 

Hay más requisitos para comprar una cajetilla de cigarros o una cerveza en Estados Unidos que para comprar una arma en una feria de armas.

 

Un hombre de 22 años, veterano militar, entró a la tienda departamental JC Penney en Utah portando abiertamente, sobre los hombros, un rifle AR-15, una pistola Glock en el cinturón y cargadores de municiones. Todo lo que estaba haciendo era absolutamente legal.

 

En el condado de Queens, en Nueva York, un niño de siete años llegó a su primaria pública con una pistola semiautomática en su mochila, la cual al ser detectada provocó que la escuela cerrara todas sus operaciones y puertas y provocara pánico entre los estudiantes y maestros. La madre del niño fue arrestada.

 

Estados Unidos no es sólo el principal consumidor de armas de fuego en el mundo, sino también el principal exportador de armas convencionales: y aproximadamente 30 por ciento del valor total de los traslados de armas convencionales, vendiendo estos productos letales a más de 170 países, reporta Amnistía Internacional.

 

Estamos rodeados.

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Lunes, 14 Enero 2013 06:32

Locura armada

Locura armada

Entre los más de 280 millones de armas en manos privadas en este país (se calcula que entre un cuarto y una tercera parte de los hogares tienen una), y con las fuerzas armadas más poderosas del mundo (con capacidad de destruir el planeta varias veces ), parece que este país vive y muere por la espada.

 

En Estados Unidos el debate sobre el control (más bien, descontrol) de las armas es, una vez más, el centro de atención. El presidente Barack Obama promete hacer algo para abordar el asunto; el vicepresidente Joe Biden encabeza un grupo de trabajo que presentará en los próximos días una serie de propuestas para controlar la venta de armas. Varios legisladores federales y estatales también impulsan propuestas, y algunos comentaristas dicen que después de años de inacción esta vez se podría lograr algo.

 

Al parecer, se necesitaba el sacrificio de 20 niños de primaria –el peor incidente con armas contra menores de edad– en una escuela de Connecticut para envalentonar a una cúpula política destacada por su cobardía en este tema, que justifican ante la opinión pública (que en años recientes favorece el descontrol) con el supuesto "derecho a las armas" consagrado en la Constitución, y no menciona los millones de dólares invertidos por poderosos grupos de cabildeo, sobre todo la Asociación Nacional del Rifle (NRA).

 

La contraofensiva a estos intentos por regular las armas se lanzó casi de inmediato después de la matanza en Connecticut. La NRA propuso entrenar y colocar guardias armados en todas las escuelas del país. Los conservadores reiteran el lema del NRA: "las armas no matan a las personas; las personas matan a las personas". En la ultraderecha, acusan que el gobierno desea desarmar a los ciudadanos, lo cual comparan con un paso hacia el fascismo o el comunismo (este último siempre funciona como monstruo útil para los argumentos aquí). “La pregunta real, señor presidente, es si usted está tan hambriento de poder que está dispuesto a fomentar lo que podría ser la próxima revolución americana”, advirtió Paul Valone, presidente de una agrupación pro armas de Carolina del Norte en una carta enviada al mandatario, reportó NBC News. Muchos amenazan y juran que no dejarán que el gobierno les quite sus armas.

 

Una coalición de agrupaciones ha designado el 19 de enero "Día de apreciación de las armas", instando a que los ciudadanos demuestren su apoyo al derecho a poseer armas, y sugieren que acudan a ferias o a tiendas con un ejemplar de la Constitución, banderas estadunidenses y mantas con el lema: "manos fuera de mis armas" para enviar un mensaje al gobierno. A la vez, la venta de armas se ha disparado (perdón por el uso de esa palabra) desde la relección de Obama y sobre todo después de la matanza en Connecticut, ante el temor de que se impongan nuevas restricciones –se ha registrado un incremento de casi 59 por ciento en las verificaciones de antecedentes penales que se realizan antes de muchas compras de armas–, al tiempo que muchos comerciantes reportan una demanda sin precedente, indicó el New York Times.

 

En tanto, desde la matanza en Newtown, algunos cálculos indican que 734 personas más han muerto en este país por armas de fuego hasta la fecha (según la revista Slate).

 

Vale señalar que, de Obama para abajo, los políticos que proponen mayores restricciones no disputan el derecho sagrado a las armas en este país, todo por unas frases sumamente ambiguas en la Segunda Enmienda de la Constitución, texto escrito cuando el arma de fuego de mano de mayor potencia era un mosquete de un solo tiro. Nadie se atreve a prohibir las armas en manos civiles, sólo están considerando algunas de las automáticas, algunas semiautomáticas y algunos tipos de municiones.

 

Mientras, en el frente mundial, este país sigue solucionando disputas internacionales por la vía de las armas, y cada semana hay reportes de cuántos "enemigos" más fueron abatidos por drones, y cuántos soldados estadunidenses más fueron heridos o abatidos en Afganistán, entre otros lugares. Se acaba de aprobar un gasto militar de 633 mil millones de dólares para este año (niveles que, el año pasado, eran un total mayor que el gasto militar combinado de las siguientes nueve potencias militares mundiales; 58 por ciento del gasto total de las 10 potencias militares del mundo, seis veces lo que gastó la siguiente en la lista: China).

 

George Carlin, el gran cómico, comentó durante la primera guerra del Golfo, en una de sus presentaciones, que a los estadunidenses “nos gusta la guerra… nos gustan las guerras porque somos buenos para las guerras. ¿Y saben por qué somos tan buenos para las guerras? Porque tenemos mucha práctica. Este país sólo tiene unos 200 años y ya lleva 10 guerras mayores, un promedio de una guerra mayor cada 20 años. Y qué bien que somos buenos para eso, porque ya no somos buenos para nada más. No podemos construir un automóvil decente, ni un televisor… ya no tenemos siderúrgicas, no podemos otorgar servicios de salud a nuestros ancianos, pero eso sí, podemos bombardear tu país hasta hacerlo mierda, especialmente si tu país está lleno de morenos… Si tu país está lleno de morenos, ¡aguas!”

 

Uno se siente como si estuviera en un manicomio, donde los debates sobre "derechos", "libertades" y "paz" son tomados muy en serio por los internos que se disfrazan de políticos, generales, patriotas y más. Entre ellos, todo este debate sobre armas y guerra podría reducirse a algo así como ese chiste infantil: "¿quieres paz? Pues aquí la tienes (haciendo la forma de una pistola con la mano y apuntando): ¡pas, pas, pas!"

 

Todo esto podría ser un poco cómico si no fuera porque todos en este manicomio están armados.

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Viernes, 04 Enero 2013 10:19

Locura que no cesa

Agobiada por el debate sobre el llamado "abismo fiscal", que mantuvo en vilo también a buena parte de los sectores políticos y económicos del mundo, la sociedad norteamericana parece ir dejando atrás la conmoción que causó la matanza de 20 niños y otras 6 personas en una escuela de Newtown, Connecticut, el pasado 14 de diciembre.

 

La ley del pistolero o la cultura de las armas siguen imperando en el vecino del Norte. Un reporte del FBI señala que en diciembre de 2012 se registraron 2,8 millones de gestiones para la verificación de antecedentes, un control utilizado para las ventas comerciales con licencia federal, no así para la actividad de coleccionistas, las ventas de ferias de armamentos o las compraventa entre particulares.

 

Es un escandaloso récord, que establece además una marca para un año de 19,6 millones de solicitudes de verificación de antecedentes en el 2012. Casi un 20% superior a los del 2011.

 

Tan alarmantes cifras no revelan en toda su magnitud el fenómeno, pues quien pasa por el examen de verificación tiene derecho a comprar múltiples armas. Más poder de fuego para una sociedad atolondrada con más de 280 millones de armas en manos de sus ciudadanos.

 

Un conteo aproximativo del sitio digital norteamericano Slate cifra en 409 los muertos por armas de fuego ocurridas en EE.UU desde la masacre de Newtown hasta hoy. Un promedio de 20 asesinatos diarios en estas 20 jornadas. Entre las victimas están 25 niños y adolescentes.

 

Mientras las armas, la violencia, la solución individual, el terror sobre el ser, la imposición por la fuerza, continúen siendo credo en EE.UU poco cambiará en una sociedad cuya locura no cesa.

 

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