Nuevo panorama del centro de la Vía Láctea en rayos X (naranja, verde, azul y violeta) y radio (gris y lila). — NASA / NRF

Nuevos indicios sobre la naturaleza del objeto compacto súper masivo Sagitario A, objeto del premio Nobel del año pasado. 

 

Una nueva y espectacular imagen del centro de la Vía Láctea, ese lugar de extrema actividad supuestamente habitado y gobernado por un agujero negro súper masivo, muestra con gran detalle la región e incluye fenómenos enigmáticos gobernados por el magnetismo y la relatividad. Sin embargo, un grupo de astrónomos se atreve, también ahora, a negar la mayor y apuesta por que el agujero negro, llamado Sagitario A y sujeto del premio Nobel de física de 2020, sea en realidad una gran masa de materia oscura

El centro de la Vía Láctea es un lugar muy difícil de observar desde el Sistema Solar porque, a pesar de su cercanía relativa, en medio hay grandes y densas nubes de gas y polvo. La nueva imagen es un mosaico que combina numerosas observaciones hechas en frecuencias no visibles, con el telescopio espacial Chandra en rayos X y con el radiotelescopio Meerkat en frecuencias de radio. Abarca regiones por encima y por debajo del plano galáctico, donde se encuentra la mayoría de las estrellas.

Lo que no se ve en el nuevo panorama, lógicamente, es el agujero negro, aunque sí el resultado de fenómenos inducidos por esta zona de enorme densidad, como chorros de materia eyectados en regiones próximas. Tampoco se podría ver si fuera en realidad una gran masa de materia oscura, que es lo que cree un grupo de astrónomos del Centro Internacional de Astrofísica Relativista (ICRA) de Italia, en su mayoría de países sudamericanos. "Los datos del movimiento de las estrellas S alrededor del centro galáctico recogidos durante los últimos 28 años implican que Sagitario A alberga un objeto compacto súper masivo de unos 4 millones de masas solares, un resultado que mereció el premio Nobel de Física de 2020", señalan los investigadores, entre ellos Jorge Armando Rueda. Se ha aceptado de forma no crítica que este objeto es un agujero negro, arguyen los científicos, y existen indicios de que no lo es. Entre estos indicios citan la trayectoria de una nube de gas llamada G2 que no fue absorbida en 2014 por el agujero negro a pesar de su proximidad y la ausencia de observaciones a distancias cercanas al horizonte de sucesos que confirmen su existencia.

Tras haber presentado anteriormente la hipótesis de la materia oscura en el centro de la galaxia, los astrónomos han hecho una simulación de la Vía Láctea con el movimiento de las 17 estrellas cercanas más estudiadas, los datos de rotación del halo externo de la galaxia y una masa de materia oscura en su centro. Tras ejecutar la simulación creen que su hipótesis sale reforzada. Aventuran además que lo que hay en el centro galáctico es un denso núcleo de darkinos, unas hipotéticas partículas del tipo de los fermiones, que tendrían en esta configuración características muy similares a las que se atribuyen a un agujero negro. En inglés, el lenguaje de la ciencia, "dark" significa oscuro. 

Hay que recordar que se desconoce la composición de la materia oscura, cuya presencia se infiere de la propia existencia de las galaxias, en las que falta masa observable para evitar su desaparición. Actualmente se estima que la materia oscura forma el 27% del contenido del Universo, mientras que la visible solo es el 5%. El resto sería la también misteriosa energía oscura.

Incluso si tuvieran razón estos investigadores, el jurado del premio Nobel no se habría pillado los dedos porque se dio a dos astrónomos exactamente "por el descubrimiento de un objeto compacto súper masivo en el centro de nuestra galaxia", aunque sí se mencionaba que un agujero negro era la única explicación entonces disponible para lo observado. Por ahora, sigue siendo la más convicente. 

Los dos artículos con el resultado de los trabajos citados (la nueva imagen y la hipótesis de la materia oscura) se publican en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society

madrid

08/06/2021 07:37

Malen Ruiz de Elvira

Esta imagen muestra la vista polarizada del monstruo come estrellas en la galaxia Messier 87 con líneas que marcan la orientación de ese proceso, relacionada con el campo magnético alrededor de la sombra.Foto Afp

Hemos logrado visualizar la región límite donde ocurre la interacción entre la materia que fluye hacia dentro y la que es expulsada, señala científica de la UNAM, institución que colaboró en la iniciativa internacional

 

Los astrónomos que obtuvieron la primera imagen de un agujero negro, gracias a la iniciativa internacional Telescopio Horizontes de Eventos (EHT, por sus siglas en inglés) captaron la luz de sus campos magnéticos, un paso importante para comprender mejor la dinámica de estos fenómenos cósmicos, indica un estudio publicado ayer en The Astrophysical Journal Letters.

Es la primera vez que astrónomos miden la polarización ("firma" que dejan los campos magnéticos) tan cerca del borde de un agujero negro.

De acuerdo con investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), parte de la colaboración internacional del EHT, las observaciones son clave para explicar cómo la galaxia Messier 87 (M87), ubicada a 55 millones de años luz de distancia, puede lanzar chorros de material muy energéticos desde su núcleo.

Laurent Loinard, del Instituto de Radioastronomía y Astrofísica de la UNAM, campus Morelia, indicó que la meta de la colaboración del EHT, además de captar imágenes de agujeros negros, es poner a prueba la teoría de la relatividad general del físico alemán Albert Einstein. Sin embargo, el problema es que cuando se observa este tipo de objetos, "lo que vemos es que combina los efectos de la relatividad, pero también los del gas presente en el entorno" de ellos.

Explicó que el resultado publicado ayer es muy importante, ya que permite caracterizar mucho mejor el gas que hay en el entorno de M87, "de tal manera que gracias a esto vamos a poder trabajar de manera más directa sobre la teoría subyacente de estas observaciones".

En conferencia de prensa, indicó que para estas imágenes se vincularon ocho telescopios de todo el mundo, entre ellos el Gran Telescopio Milimétrico Alfonso Serrano, ubicado en Puebla.

Celia Escamilla Rivera, investigadora del Instituto de Ciencias Nucleares, jefa del Departamento de Gravitación y Teoría de Campos y miembro de la iniciativa internacional EHT, expuso que con estas imágenes "hemos logrado visualizar por primera vez la región límite del agujero negro donde ocurre la interacción entre la materia que fluye hacia adentro y la que es expulsada".

Señaló que todo agujero negro, uno de los objetos astrofísicos más atractivos del universo, tiene una materia que orbita a su alrededor, la cual es absorbida por él. Esa energía que gira recibe el nombre de disco de acreción, estructura compuesta de gas y polvo.

William Lee Alardín, coordinador de la Investigación Científica de la UNAM, destacó la importancia de impulsar proyectos de gran envergadura en el país en ciencia básica, que después tiene aportes de todo tipo para la sociedad, en cuanto a conocimiento, tecnología y espíritu crítico.

Vuelta al mundo

El 10 de abril de 2019, la imagen dio la vuelta al mundo: era un círculo oscuro en medio de un disco resplandeciente, que corresponde a un agujero negro supermasivo ubicado en el centro de la galaxia M87. La fotografía era la prueba más directa de la existencia de estos fenómenos tan masivos y compactos que lo absorben todo, incluida la luz.

Dos años después, los científicos del EHT saben más cosas sobre la mecánica de este agujero negro, cuya masa es varios miles de millones de veces superior a la del Sol.

En el artículo publicado en The Astrophysical Journal Letters divulgaron una nueva imagen del objeto bajo una luz polarizada –como a través de un filtro– y que permite "comprender mejor la física detrás de la imagen de abril de 2019", subrayó el español Iván Martí-Vidal, coordinador de los grupos de trabajo del telescopio e investigador de la Universidad de Valencia.

"Observamos la realidad de lo que predecían los modelos teóricos; ¡es increíblemente satisfactorio!", se felicitó Frédéric Gueth, director adjunto del Instituto de Radioastronomía Milimétrica de Francia, cuyo telescopio de 30 metros en la Sierra Nevada española forma parte de la red EHT.

La polarización evidenció la estructura del campo magnético situado en los bordes del agujero negro y permitió producir una imagen precisa de su forma, parecida a un torbellino de filamentos.

Este campo magnético, extremadamente potente, opone una resistencia a la fuerza de gravitación del agujero negro: "Se produce una especie de equilibrio entre ambas fuerzas, como si fuera un combate, aunque al final gana la gravedad", explicó Gueth.

"El campo magnético en el borde del agujero negro es suficientemente potente para hacer retroceder el gas caliente y ayudarlo a resistir a la fuerza de gravedad", detalló Jason Dexter, de la Universidad de Colorado, de Boulder (Estados Unidos).

Aunque no hay materia capaz de salir del agujero negro una vez que ha sido engullida, el objeto cósmico no se traga "ciento por ciento de todo lo que se halla en su entorno: una parte se le escapa", según Gueth.

La fuerza magnética permitiría no sólo extraer la materia, sino también expulsar a velocidades inmensas haces muy potentes, capaces de recorrer miles de años luz.

Estos haces energéticos proceden del núcleo de M87 y son uno de los "fenómenos más misteriosos de esta galaxia", según el Observatorio Europeo Austral.

Puesto que ninguna "información" sale de los agujeros negros, la ciencia nunca podrá observarlos directamente. "Lo que pasa en el interior seguirá siendo un misterio. La clave está en comprender lo que sucede alrededor, porque forzosamente está relacionado", concluye Gueth.

Ilustración de nuestra galaxia, la Vía Láctea. / ESA.

Esta estructura oculta contiene 20.000 estrellas azules masivas, astros que tienen una existencia de pocos millones de años.

 

Un equipo de investigadores liderado por el Centro de Astrobiología (CAB, CSIC-INTA) ha actualizado el catálogo ALS, el mayor catálogo de estrellas azules masivas de la Vía Láctea, y ha descubierto una estructura oculta que ha sido bautizada "el espolón de Cefeo".

El ASL (Alma Luminous Stars), realizado hace dos décadas, contiene casi 20.000 estrellas azules masivas (estrellas OB), astros que tienen una efímera existencia de pocos millones de años y que son interesantes para los astrofísicos porque son un indicador que revela las regiones de formación estelar.

Además, dada su breve existencia, estas estrellas no tienen tiempo de alejarse de las zonas donde nacen -los brazos espirales-, por lo que también son excelentes referencias para trazar un mapa de esas estructuras galácticas.

Con este objetivo, los investigadores actualizaron el catálogo cruzando los antiguos datos de cada estrella con los datos recientemente obtenidos con la misión Gaia de la ESA.

Los nuevos datos, recién publicados en la revista Monthly Notices of the Royal Astronomical Society (MNRAS), han permitido al equipo trazar por vez primera el mapa más detallado de los brazos espirales de la Vía Láctea.

"Hemos revisado el catálogo original a fondo, actualizándolo y sistematizándolo con los datos modernos de Gaia. Y aunque este era el propósito del estudio, disponer de una muestra de estrellas tan actualizada nos llevó a echar un vistazo a los datos para ver qué aspectos de nuestro entorno Galáctico se manifestaban con mayor claridad. Y ahí surgió la sorpresa", explica Michelangelo Pantaleoni González, investigador del CAB y autor principal del estudio.

El mapa es tan detallado que ha permitido descubrir un ramal de nuestro brazo espiral (el de Orión) de unos 10.000 años luz de longitud que se extiende hacia afuera en dirección al siguiente brazo (el de Perseo), elevándose además por encima del plano de la Galaxia.

Los investigadores han bautizado a esa nueva estructura descubierta "el espolón de Cefeo": espolón (spur en inglés) porque es como se denominan este tipo de estructuras entre brazos y de Cefeo porque es la constelación donde es más prominente.

"Es interesante señalar que la ingente cantidad de datos obtenidos con la misión Gaia y el uso de herramientas estadísticas ha permitido extraer interesantes conclusiones generales sobre nuestro entorno, como indicios del alabeo de nuestra galaxia y las corrugaciones del disco, que son probablemente reliquias de la convulsa evolución de la Vía Láctea", concluye Pantaleoni.

Para este estudio se utilizaron los datos de Gaia DR2 (Data Release 2), por lo que los investigadores están ahora actualizando el catálogo con los nuevos datos de Gaia EDR3, mucho más precisos y que darán como resultado una futura actualización del catálogo ahora publicado.

madrid

22/03/2021 13:05 Actualizado: 22/03/2021 23:22

EFE

© Foto : Pixabay/geralt

Cosmólogos de la Universidad de California en Riverside utilizaron una serie de herramientas y una nueva técnica para calcular cuánta materia hay en el universo.

 

Para calcularla, los científicos primero contaron la materia en una sola galaxia observando cómo órbita las galaxias vecinas, y luego escalaron la cantidad para todo el universo. 

El equipo descubrió que la materia constituye el 31% del universo, el resto es energía oscura, una "forma desconocida de energía" que los científicos aún no entienden.

Según los autores del estudio, de ese 31%, el 80% lo constituye la materia oscura, una sustancia que solo se detecta a través de sus interacciones gravitacionales con otra materia. La cantidad de materia conocida —el gas, el polvo, las estrellas, las galaxias y los planetas— constituye solo el 20%.

Determinar exactamente cuánta materia hay en el universo no es una tarea fácil, explicaron los cosmólogos, al indicar que depende tanto de las observaciones como de las simulaciones.

"Hemos tenido éxito en hacer una de las medidas más precisas jamás hechas usando la técnica de cúmulos de galaxias", afirmó la coautora Gillian Wilson.

Este fue el primer uso de la técnica de la órbita de las galaxias, que implica determinar la cantidad de materia en una sola galaxia mirando cómo orbita otras galaxias. 

Como parte de su medición, el equipo comparó sus resultados con otras predicciones y simulaciones para obtener una cifra que "parecía perfecta".

"Un mayor porcentaje de materia daría como resultado más cúmulos", explicó el autor principal, Mohamed Abdullah.

"Pero es difícil medir la masa de cualquier cúmulo de galaxias con precisión porque la mayor parte de la materia es oscura y no podemos verla con telescopios", agregó.

La materia oscura es una sustancia relativamente desconocida que se cree que es el pegamento gravitacional que mantiene las galaxias juntas. Los cálculos muestran que muchas galaxias se separarían en lugar de rotar si no se mantuvieran unidas por una gran cantidad de materia oscura. Nunca ha sido observada directamente y solo puede ser vista a través de su interacción gravitacional con otras formas de materia. 

Para superar esta dificultad, los astrónomos desarrollaron GalWeight, una herramienta cosmológica para medir la masa de un cúmulo de galaxias usando las órbitas de sus galaxias miembros.

Con ayuda de esta herramienta, los investigadores crearon un catálogo de cúmulos de galaxias. Finalmente, compararon el número de cúmulos en su nuevo catálogo con simulaciones para determinar la cantidad total de materia en el universo. 

"Una gran ventaja de usar nuestra técnica de órbita de galaxias GalWeight fue que nuestro equipo pudo determinar una masa para cada cúmulo individualmente en lugar de depender de métodos estadísticos más indirectos", reveló el tercer coautor, Anatoli Klipin.

04:05 GMT 30.09.2020URL corto

Los hallazgos se han publicado en el Astrophysical Journal. 

La cámara de luz visible de la sonda espacial Juno logró captar con detalle las nubes turbulentas y los poderosos vientos que se arremolinan en el planeta gaseoso.

La cámara de luz visible de la sonda espacial Juno logró captar con detalle las nubes turbulentas y los poderosos vientos que se arremolinan en el planeta gaseoso.

A miles de millones de kilómetros de la Tierra la sonda espacial Juno de la NASA recientemente hizo su sobrevuelo cercano número 26 a Júpiter, logrando capturar sorprendentes imágenes que muestran el caos y la maravilla del planeta más grande de nuestro sistema solar.

La sonda equipada con una potente cámara de luz visible consiguió hacer fotografías que revelan detalles de sus nubes turbulentas y los poderosos vientos que se arremolinan en el planeta gaseoso.

A partir de estas imágenes en bruto, el ingeniero de 'software' del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, Kevin Gill, y el entusiasta del espacio Michael Galanin procesaron el material para obtener una alucinante fotografía, recoge el portal Science Alert.

La instantánea muestra la intensa actividad en una zona llamada región filamentaria plegada, al norte del planeta.

Varias de estas caóticas regiones ya habían sido estudiadas por los dispositivos Voyager, Cassini y Hubble, pero la sonda Juno ha conseguido capturar las mejores imágenes hasta la fecha, lo que permite estudiarlas con mayor detalle.

La misión espacial Juno de la NASA, que orbita Júpiter desde 2016, tiene programado hacer su último acercamiento al planeta a mediados del año próximo, antes de sumergirse por completo en las nubes del gigante gaseoso recopilando la mayor cantidad de datos posible.

19 abril 2020

(Con información de RT en Español)

Hallazgo de galaxias masivas antiguas desafía los modelos del universo

Astrónomos utilizaron el poder combinado de múltiples observatorios para descubrir un tesoro de galaxias masivas antiguas.

Se trata del primer hallazgo múltiple con tal abundancia de estas galaxias, que desafía los modelos actuales del universo.

También están íntimamente conectadas con agujeros negros supermasivos y la distribución de materia oscura, según publican en Nature.

 

El Hubble dio acceso sin precedente al universo nunca visto, pero incluso él no puede llegar a algunas de las piezas más fundamentales del rompecabezas cósmico. Los astrónomos del Instituto de Astronomía de la Universidad de Tokio querían ver algunas cosas que durante mucho tiempo sospecharon que podrían estar allí, pero que el telescopio no podía mostrar. Nuevas generaciones de observatorios astronómicos finalmente revelaron lo que buscaban.

"Es la primera vez que se confirma una población tan grande de galaxias masivas en los primeros 2 mil millones de años de la vida del universo, de 13 mil 700 millones de años. Éstos eran antes invisibles para nosotros. Este hallazgo contraviene los modelos actuales para ese periodo de evolución cósmica y ayuda a agregar algunos detalles que faltaban", sostuvo el investigador Tao Wang.

Luz muy tenue

Pero, ¿cómo puede ser invisible algo tan grande como una galaxia? “La luz de estas galaxias es muy tenue, con largas longitudes de onda invisibles para el ojo humano e indetectables para Hubble. Así que recurrimos al Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA), ideal para ver estos elementos”, explicó el profesor Kotaro Kohno.

A pesar de que estas galaxias fueron las más grandes de su tiempo, su luz no sólo es débil, sino también se extiende debido a su inmensa distancia. A medida que el universo se expande, la luz que pasa se estira, por lo que la visible se alarga y se convierte en infrarroja. La cantidad de estiramiento permite a los astrónomos calcular a qué distancia está algo, lo que también indica hace cuánto tiempo fue emitida la luz que se observa.

“Fue difícil convencer a nuestros colegas de que las galaxias eran tan antiguas como sospechábamos. Nuestras teorías iniciales sobre su existencia provenían de los datos infrarrojos del telescopio Spitzer, pero ALMA reveló detalles en longitudes de onda submilimétricas, la mejor longitud de onda para mirar a través del polvo presente en el universo primitivo. Aun así, tomó más datos del imaginativamente llamado Telescopio muy Grande en Chile para demostrar realmente que estábamos viendo grandes masas de antiguas galaxias donde no se habían observado”, agregó Wang.

Cuerpos celestes cubiertos de polvo

Otra razón por la que estas galaxias parecen tan débiles es que las más grandes, incluso en la actualidad, tienden a estar cubiertas de polvo, lo que las oscurece más que a sus hermanos galácticos más pequeños.

"Cuanto más masiva es una galaxia, más lo es el agujero negro supermasivo en su corazón. Por tanto, el estudio de esos cuerpos y su desarrollo también dirá más sobre la evolución de los primeros. Asimismo, están íntimamente relacionadas con la distribución de materia oscura invisible, lo que tiene que ver en la configuración de su estructura y distribución. Los investigadores necesitarán actualizar sus teorías", precisó Kohno.

Lo que también es interesante es cómo estas 39 galaxias son diferentes a la nuestra. "Por un lado, el cielo nocturno parecería mucho más majestuoso. La mayor densidad de estrellas significa que habría muchas más cercanas al parecer más grandes y brillantes. Pero a la inversa, la gran cantidad de polvo significa que las más lejanas serían mucho menos visibles, por lo que el fondo de estos brillantes astros cercanos podría ser un gran vacío oscuro", sostuvo Wang.

Recreación de la nave 'Chang'e 4' en la Luna. En vídeo, animación de cómo fue el alunizaje. ADMINISTRACIÓN NACIONAL ESPACIAL; VÍDEO: ATLAS

El éxito de la misión supone un paso más en el ambicioso programa espacial del país asiático

China ha logrado por primera vez en la historia alunizar una nave en la cara oculta de la Luna. La sonda Chang'e 4, que fue lanzada el 8 de diciembre, tocó el suelo del satélite este jueves a las 10.26 hora local, según informó la Administración Nacional del Espacio de China. El éxito del alunizaje, que no se anunció de forma oficial hasta aproximadamente dos horas después de haberse producido, supone un hito más para el ambicioso programa espacial del país asiático, aún lejos del de Estados Unidos en financiación pero convertido en una prioridad absoluta para las autoridades chinas.

La nave no tripulada ya había entrado en órbita lunar elíptica durante el pasado domingo, con el punto más cercano al astro a unos 15 kilómetros de su superficie y el más lejano a unos 100 kilómetros, según informó la Administración Nacional del Espacio de China. Desde entonces se buscó el momento idóneo para posar la sonda en la superficie lunar, porque la parte no visible del astro tiene periodos de día y noche que duran unos 14 días terrestres y se necesitaba la luz solar para que tanto el módulo de aterrizaje como el vehículo móvil de exploración funcionaran como estaba previsto.

Entretanto, los ingenieros verificaron el buen funcionamiento de la sonda y del satélite Queqiao, que sirve de enlace para comunicar este vehículo explorador con la Tierra. El hecho de que la comunicación con la sonda no pueda ser directa —la propia masa de la Luna lo impide— es uno de los principales obstáculos técnicos de la misión. Finalmente la sonda tocó superficie sin problemas en el cráter Von Kárman, de 186 kilómetros de diámetro, situado en la cuenca Aitken (en el Polo Sur), que a su vez es uno de los mayores cráteres de impacto conocidos en el sistema solar y uno de los más antiguos de la Luna. "Se ha abierto un nuevo capítulo en la exploración lunar por parte del hombre", dijo la agencia espacial china en un comunicado.

El objetivo de la sonda Chang'e 4 es principalmente analizar la composición del terreno y el relieve de la zona, lo que podría dar pistas sobre los orígenes y evolución del satélite. Esa cara lunar, invisible desde la Tierra, es muy distinta de la que sí conocemos. Si la cara vista muestra "mares" llanos de basalto y relativamente pocos cráteres, el otro lado está lleno de éstos y su composición parece diferente. La misión china podría recabar datos sobre la evolución y la geología de este área desconocida del satélite.


La nave china ha completado así un nuevo hito de la exploración espacial, que esta semana ha asistido a otros dos logros. La sonda Osiris-Rex de la NASA descendió hasta el asteroide Bennu y lo orbitó a apenas un kilómetro y medio de la superficie. Esta complicada maniobra depende de la fuerza de microgravedad que ejerce la roca, de apenas 500 metros de diámetro.

El año arrancó con el paso de otra sonda estadounidense —New Horizons— junto a Ultima Thule, el cuerpo más lejano del Sistema Solar que se haya visitado.

En la nueva carrera por la exploración lunar participan las seis agencias espaciales de todo el mundo (China, Europa, India, Japón, Estados Unidos y Rusia). Hace casi medio siglo que las misiones Apolo pusieron a Neil Armstrong en la superficie de nuestro satélite. Las muestras que se obtienen son un tesoro científico para entender el origen del sistema solar y los principios generales de la formación de los planetas.

Chang'e 4 toma el nombre en honor a una diosa que, según la mitología china, habita en la Luna. Tras el alunizaje, está planeado que se despliegue un vehículo de exploración que empezará a recorrer este desconocido paisaje lunar y a transmitir datos que permitan esclarecer algunos de los principales interrogantes sobre la cara oculta del satélite.


La nave es hermana de la Chang'e 3, que en 2013 aterrizó en la cara visible de la Luna con el explorador lunar Yutu a bordo. La misión se consideró un éxito, aunque Yutu (que significa liebre de jade en mandarín) apenas logró recorrer 110 metros antes de que sus sistemas fallaran sin reparación posible.

En este caso, ha precisado el responsable del programa de exploración lunar chino, Wu Weiren, en una rueda de prensa en agosto, el vehículo espacial se ha diseñado con una "mayor adaptabilidad" a los terrenos abruptos. El artefacto, según Wu, es "el más ligero del mundo de su tipo", con 140 kilos de peso. Aunque se había anunciado que su nombre se decidiría por votación popular en octubre, hasta el momento no se ha hecho público el apodo con el que se conocerá a este vehículo. Sí se ha dado a conocer que tiene seis ruedas y está dotado de una cámara panorámica, radar y un espectrómetro de imágenes infrarrojas, entre otros equipos.

La nave espacial, a su vez, cuenta también con cámaras para grabar el alunizaje y las imágenes del terreno, y un espectrómetro de baja frecuencia. La Administración del Espacio de China ya ha publicado las primeras fotografías enviadas por la sonda durante el alunizaje.

La misión, además de analizar los datos de la superficie lunar, también incluirá otros experimentos científicos. Chang'e 4 lleva a bordo huevos de gusano de seda, semillas de patata y de flores para observar la germinación, crecimiento y respiración en las condiciones de baja gravedad en la superficie lunar.

El año próximo China tiene previsto enviar una nueva sonda a la Luna, Chang'e 5, que tendrá como misión recoger muestras del suelo y traerlas de regreso a la Tierra.

El programa espacial chino ha logrado enormes progresos en la última década. Aún está muy por detrás en cuanto a tecnología y presupuesto respecto al de Estados Unidos: se calcula que está dotado con 6.000 millones de dólares, frente a los 40.000 de la agencia espacial estadounidense. Pero cuenta con la ventaja de recibir el respaldo inequívoco del Gobierno chino. Encaja perfectamente en la estrategia de crecimiento económico que se ha fijado Pekín, que quiere primar la innovación y el desarrollo tecnológico; contribuye a su seguridad nacional y, por añadidura, sirve como herramienta diplomática y de soft power.

Si ya ha dado los primeros pasos para construir una estación espacial, la Tiangong-3, que se espera que pueda estar lista para 2022, para 2030 China se plantea enviar una misión tripulada a la Luna, un objetivo al que EE UU renunció con el fin del programa Apolo.

Imagen real de Ultima Thule (izquierda) y un diagrama con su eje de rotación. NASA

La sonda espacial New Horizons ha sobrevolado con éxito Ultima Thule, el cuerpo celeste más lejano que se ha visitado nunca. Su encuentro con este objeto en las afueras del sistema solar se produjo al filo de la medianoche del 31 de diciembre. Unas horas después de la maniobra histórica, la nave envió sus primeras señales, que tardaron seis horas en recorrer a la velocidad de la luz los más de 6.600 millones de kilómetros que la separan de la Tierra. Finalmente el mensaje fue recibido por una antena de espacio profundo de la NASA en las afueras de Madrid pasadas las 16:30 de la tarde, hora española.

"La sonda está en perfectas condiciones. Acabamos de conseguir el sobrevuelo más lejano", ha dicho Alice Bowman, jefa de operaciones de la misión, entre aplausos y gritos de júbilo en el Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad Johns Hopkins (EE UU), donde está el centro de control. Ahora comenzarán a llegar los datos científicos "para entender el origen de nuestro sistema solar", ha añadido.

Ultima Thule es un mundo en miniatura, el más lejano y el más antiguo que haya visitado una sonda espacial. Este alargado objeto descubierto en 2014 es uno de los miles de asteroides y hasta un billón de cometas que forman el cinturón de Kuiper.

La nave de la NASA —la más rápida jamás lanzada al espacio— ha pasado junto a Ultima a 18 kilómetros por segundo, un encuentro fugaz durante el que sus cámaras han intentado retratar los accidentes geográficos de este cuerpo desde una distancia de unos 2.000 kilómetros, tres veces más cerca de lo que pasó sobre Plutón obteniendo vistas espectaculares. Gracias a esta misión el planeta enano dejó de ser una pequeña bola borrosa observada por telescopios y pasó a ser un complejo mundo con glaciares, agua y compuestos orgánicos donde puede haber un océano bajo el hielo.


Las últimas imágenes disponibles, tomadas durante la aproximación a Ultima, muestran un cuerpo alargado, con forma de bolo, de "35 kilómetros de largo y 15 kilómetros de ancho", ha explicado Alan Stern, jefe científico de la misión, durante una rueda de prensa esta tarde. Stern ha explicado que aún no se sabe si se trata de un solo cuerpo con dos lóbulos o dos objetos separados. "Mañana conoceremos la respuesta", ha explicado Stern, ya que elequipo espera recibir las primeras imágenes del sobrevuelo esta noche, procesarlas y publicarlas mañana. La sonda tomó unas 900 imágenes de su encuentro y las enviará a la Tierra durante los próximos dos años, según ha explicado en un tuit Bowman, que es la primera mujer que ocupa el puesto de jefe de operaciones de una misión espacial en la Johns Hopkins. Las imágenes de mayor resolución llegarán en febrero.

Apenas unas horas después del sobrevuelo, New Horizons ya se encontraba a casi medio millón de kilómetros del pequeño mundo recién descubierto y se adentraba aún más en el cinturón de Kuiper, donde es posible que pueda visitar al menos un asteroide más en los próximos años.

Ultima Thule es una cápsula del tiempo. Está hecho de los materiales originales con los que comenzó a formarse el Sistema Solar hace más de 4.000 millones de años y apenas ha sido modificado desde entonces. Su estudio puede aclarar el origen de nuestro sistema estelar y esclarecer el papel que estos cuerpos del cinturón de Kuiper juegan al desviar cometas de sus trayectorias y hacen que se acerquen al núcleo del sistema solar, un proceso que pudo sembrar la vida en nuestro planeta por impactos de estos cuerpos, según explicó a este diario Adriana Ocampo, una de las responsables de la misión.

Unas horas antes, otra nave de la NASA, Osiris-Rex, también hizo historia al ponerse en órbita del asteroide Bennu, a unos 110 millones de kilómetros de nuestro planeta, según conmfirmó la NASA el 31 de diciembre. La sonda se ha convertido en la primera que orbita un objeto tan pequeño como este, de apenas 500 metros de diámetro. También será la que establezca la órbita más cercana a una altura de sobrevuelo de apenas un kilómetro y medio. Su objetivo final será posarse sobre la superficie, succionar una muestra de terreno y enviarla de vuelta a la Tierra en 2023. Este cuerpo es especialmente interesante porque tiene una pequeña probabilidad de chocar con la Tierra (0,037%).

Hallan la mitad de la materia ordinaria del universo, tras 12 años de estudios

Hasta ahora había estado perdida; su ubicación era una pregunta abierta para la astronomía. Pero después de 12 años de investigación, un grupo de 21 científicos de seis países encontró entre las galaxias, en forma de filamentos, la mitad de la llamada materia ordinaria del universo con la que está hecho todo lo que vemos, incluidos los seres vivos.

No sabíamos dónde estaba, no se podía haber desintegrado y tendría que estar en algún lado. El estudio fortalece la teoría de la Gran Explosión o Big Bang, que predice cuánta materia ordinaria debió formarse durante el surgimiento del universo, indicó Yair Krongold Herrera, del Instituto de Astronomía (IA) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), quien participó en el hallazgo, publicado recientemente en la revista Nature.


De acuerdo con estimaciones recientes, la materia ordinaria es apenas 4 por ciento de la masa del universo; 23 por ciento está formado por materia oscura y 73 por energía oscura, ambas aún indetectables. Ubicar 50 por ciento de materia ordinaria, hecha de átomos, confirma experimentalmente hipótesis teóricas y ayuda a los astrónomos a tener una pequeña pieza del rompecabezas que describe la estructura cósmica.


Apoyo tecnológico


En su investigación, los astrónomos recurrieron a los telescopios espaciales XMM-Newton, de la Agencia Espacial Europea (ESA), y a Hubble, proyecto conjunto de la estadunidense Nasa y de la primera, así como al terrestre Gran Telescopio Canarias, que opera un consorcio internacional bajo el liderazgo del Instituto de Astrofísica de esa comunidad autónoma española.


Según el experto del IA, hay coincidencia al comparar la cantidad de materia ordinaria predicha por el Big Bang con la información inferida de la luz remanente del universo muy joven (radiación cósmica de fondo); también la hay con la cantidad de materia observada en el universo distante. Pero cuando se trata de distancias más cercanas a nosotros, se pierde paulatinamente evidencia de esta materia.
Además de Yair Krongold, por parte de México participaron Divakara Mayya y Daniel Rosa González, ambos del Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica.


La estructura del universo es una telaraña cósmica formada por muchos hilos de gas muy caliente que se entremezclan y a veces se fusionan para crear galaxias. Lo que descubrimos fueron dos filamentos en los que se veía material muy caliente y tenue, explicó.


Se detectaron en rayos X y en ultravioleta. A estas dos miradas desde el espacio, sumaron una tercera desde la Tierra con el Gran Telescopio Canarias.

Expertos de EU descubren por casualidad otras 12 lunas de Júpiter

Para confirmar su existencia se utilizaron telescopios en Chile, Hawái y Arizona.

  

Cuatrocientos años después de que Galileo utilizó su primitivo telescopio para hallar las primeras lunas en Júpiter, los astrónomos siguen descubriendo más. El reciente descubrimiento de otros 12 cuerpos satelitales alrededor del gigantesco planeta deja el total en 79, la mayor cantidad de lunas de cualquier planeta en nuestro sistema solar.

Los expertos buscaban objetos fuera de nuestro sistema solar el año pasado cuando orientaron sus telescopios a la cercanía de Júpiter, dijo Scott Sheppard, del Instituto Científico Carnegie en Washington. Detectaron una hilera de objetos merodeando cerca del enorme planeta gaseoso, pero no sabían si eran lunas o asteroides.

“No fue un descubrimiento repentino, sino que tardó un año determinar qué eran esos objetos”, explicó Sheppard, quien dirigió el equipo que hizo el descubrimiento. Resultó que eran lunas de Júpiter. El año pasado se confirmó la identidad de dos de ellas y ayer la de las otras 10.

Para confirmar su existencia se usaron telescopios en Chile, Hawái y Arizona.


Las lunas pasaron tanto tiempo inadvertidas porque son sumamente pequeñas, con un diámetro de uno o dos kilómetros, dijo Gareth Williams, del Centro de Planetas Menores del Instituto Astronómico, quien cree que Júpiter tiene incluso más de esas lunas diminutas que no han sido descubiertas.

“Simplemente no hemos observado esa área lo suficiente”, añadió Williams, quien contribuyó a confirmar las órbitas de las lunas.

Galileo detectó las cuatro lunas más grandes de Júpiter –Io, Europa, Ganímedes y Calisto– en 1610. El total actual incluye ocho que no han sido vistas en años recientes. Entre los otros planetas que más lunas tienen están Saturno con 61, Urano con 27 y Neptuno con 14. Marte tiene dos, la Tierra tiene una, Mercurio y Venus no tienen ninguna.

 

Cuerpo celeste extravagante

 

Una de esas diminutas lunas, de apenas un kilómetro de diámetro, fue descrita como una “verdadera extravagancia” por Sheppard. Es "probablemente la luna más pequeña conocida de Júpiter", agregó.

Los expertos la apodaron “la rara”, por su órbita inusual. Pero fue a la novia de Sheppard a quien se le ocurrió el nombre oficial: Valetudo, la bisnieta del dios romano Júpiter, diosa de la salud y la higiene.

Valetudo está en el anillo más distante de Júpiter, girando en dirección contraria a la rotación del planeta y en contra de las demás lunas. “Es como si estuviera yendo por una calle en sentido contrario”, señaló Sheppard.

“Esta es una situación inestable”, aseveró Sheppard. “Las colisiones frontales podrían desintegrar los objetos rápidamente y reducirlos a polvo”.

A esta rareza le lleva alrededor de un año y medio dar la vuelta a Júpiter. Las lunas internas tardan alrededor de un año en dar la vuelta a Júpiter, mientras que las externas el doble.

La hipótesis es que Valetudo y las lunas parecidas surgieron poco después de la formación del planeta. Probablemente al inicio Júpiter actuó como imán y atrajo toda la materia a su alrededor. Alguna de esa materia se coaguló y quedó dando vueltas, convirtiéndose en sus lunas.

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