Radiografía de la derecha «bannonista»

Steve Bannon, que acaba de ser detenido por quedarse ilegalmente con un millón de dólares proveniente de la campaña trumpista para construir el muro entre México y Estados Unidos, es algo más que un publicista de la extrema derecha. Junto con personajes como el ruso Alexandr Dugin y el brasileño Olavo de Carvalho, expresa una crítica a la globalización que no propone una superación, sino una perspectiva reaccionaria. Los ideólogos de la extrema derecha contemporánea combinan filosofías que atacan el núcleo duro de la Modernidad.

 

La extrema derecha global fue ignorada, despreciada y finalmente temida. Ahora llegó el momento de comprender cómo funciona, qué piensa y por qué tiene tanto éxito para capitalizar el descontento que deja detrás un neoliberalismo predador. ¿O es parte de lo mismo?

La tarea de comprender a la nueva extrema derecha no es fácil, porque más allá de cierto eje común que reúne el racismo, el antisemitismo, el antifeminismo o el uso de delirantes teorías conspirativas y de datos e inteligencia artificial, la derecha se adapta con facilidad a los miedos y frustraciones particulares de los olvidados de cada país. El ingrediente más novedoso de esta derecha extrema es el uso eficiente de tecnologías para detectar temores, frustraciones, rasgos de personalidad o deseos, con datos obtenidos de distintas maneras. Con ese insumo, infinitamente más rico que el provisto por muestreos estadísticos, es posible detectar a los persuadibles y afectar su comportamiento para favorecer ciertas acciones. La capacidad de manipular a las poblaciones por medio de la nueva potencia de los datos, algoritmos e inteligencia artificial hizo su brutal entrada en la escena gracias al escándalo de Cambridge Analytica, pero su diversidad se manifiesta en las grietas que proliferan en las sociedades occidentales.

Sin embargo, sería un error creer que todo se explica por Facebook, Twitter o WhatsApp. Cada vez más analistas entienden la necesidad de escuchar, de ir un poco más allá de la indignación, para entender qué está ocurriendo en el mundo. ¿Qué piensa la extrema derecha?

El hilo

«Vivimos en el neofeudalismo. Esto no es capitalismo». ¿A quién pertenece la frase? ¿A sectores intelectuales anarquistas, socialistas del siglo XXI, a alguna patrulla perdida del comunismo revolucionario? No, pertenece nada menos que a Steve Bannon, quien fuera el jefe de la campaña electoral de Donald Trump en 2016. Bannon, que acaba de ser detenido por quedarse ilegalmente con un millón de dólares proveniente de la campaña trumpista para construir el muro entre México y Estados Unidos, es un personaje peculiar. Director del sitio de noticias de ultraderecha Breitbart News (famoso por sus brutales ataques contra quienes se interponen en el camino de sus protegidos y por el uso de noticias falsas), fue despedido de la Casa Blanca en agosto de 2017 por sus posiciones extremas, sobre todo las contrarias a la globalización. Desde entonces se dedicó a asesorar a buena parte de los sectores más radicalizados y racistas de Europa y América Latina. En este personaje particular, afecto a usar dos camisas superpuestas, se catalizan las ideas de una derecha que perdió la vergüenza de decir lo que piensa y que cuenta con una gran capacidad tecnológica para cultivar los discursos de odio en el fértil estiércol neoliberal.

Bannon es la cara visible de uno de los grandes inversores de la derecha radical, el oscuro Robert Mercer, un informático que se hizo millonario gracias al High Frequency Trading, un precursor sistema de inteligencia artificial que compra y vende acciones en la bolsa miles de veces por segundo ganando centavos cada vez. Este multimillonario es un fuerte donante en organizaciones no gubernamentales de derecha y uno de los inversores de Cambridge Analytica, en la que ubicó como vicepresidente a Steve Bannon. Esta empresa, desaparecida tras el escándalo de las elecciones presidenciales en Estados Unidos, era una filial estadounidense de SCL, compañía inglesa especializada en operaciones psicológicas. Mercer es muy reservado, no da charlas ni entrevistas, pero, como explica la periodista inglesa Carol Cadwalladar en el documental Fake America Great Again, al seguir el rastro de su dinero se comprende lo que piensa. Bannon es quien pone la cara por las ideas que Mercer financia. Por eso vale la pena detenerse en el recorrido del hombre que estuvo detrás de las campañas, en general exitosas, no solo de Trump, sino también del Brexit en Reino Unido, de Jair Bolsonaro en Brasil, de Viktor Orbán en Hungría, de Matteo Salvini en Italia, del partido Vox en España y de Marine Le Pen en Francia (quien luego rechazó trabajar con él), entre otros. En esos años fundó El Movimiento, una organización pensada para ayudar a los partidos nacionalistas europeos en sus campañas políticas. También, según puede verse en el documental Nada es privado (Karim Amer y Jehane Noujaim, 2019), colaboró con la campaña de Mauricio Macri en Argentina y trabajó para Guo Wengui, un exiliado chino multimillonario opositor al régimen de su país.

Bannon es un ex: ex-militar, ex-agente de bolsa (con la que hizo varios millones de dólares), ex-productor de cine y ex-alcohólico. En una extensa entrevista que brindó para el documental America’s Great Divide (Michael Kirk, 2020), cuenta que le interesaba la política pero que su actividad se detonó con el rescate financiero, el bailout que el presidente Barack Obama brindó al sistema de finanzas estadounidense luego de la crisis de 2008. «Nadie se ha hecho responsable de la crisis financiera», dice indignado. Ninguno de quienes se beneficiaron con esa brutal crisis terminó preso o resignó sus millonarios bonos de fin de año. «Hemos puesto el peso del salvataje en la clase trabajadora y en la clase media. Por eso nadie tiene nada. Los millennials de hoy no son más que los siervos rusos del siglo XIX. (...) No van a tener nada. (...) Esto no se trata de demócratas o republicanos, es la forma en que trabaja el sistema. Se trata de cómo el sistema se une para protegerse a sí mismo y seguir adelante».

No hace falta ser de derecha para indignarse con él. Es cierto que Obama había abierto una enorme expectativa de cambio respecto a los gobiernos de Clinton y Bush, ambos alineados, a pesar de sus diferencias partidarias, con el poder de Wall Street. Al aceptar el rescate, no quiso o no se animó a aprovechar la oportunidad de poner un límite a la voracidad del poder financiero. Con esa firma, se sentenció la esperanza de cambiar un sistema financiero que produce desigualdad, trabajos chatarra, endeudamiento y frustración en la clase trabajadora de ese país. Para Bannon, en ese panorama se hacía necesario un populismo nacionalista liderado por alguien dispuesto de patear el tablero, un vengador que llamase las cosas por su nombre. Un hombre como Trump. Sin ese contexto, no es posible comprender el éxito de las campañas de desinformación brutales que fueron sembradas intencionalmente, pero que echaron raíces y florecieron en una población enfurecida que veía al poder financiero, a los demócratas y a los republicanos, la corrección política, el feminismo y a los movimientos por los derechos de las minorías como un combo indistinguible que los empobrece y humilla. No solo deben endeudarse para sobrevivir, sino que se los acusa de machistas, xenófobos, racistas y contaminadores, quitándoles cualquier reserva de dignidad, sobre todo a los varones (las mujeres también votan a la derecha, aunque Trump exagera los porcentajes). Su mundo tiembla y ni siquiera pueden refugiarse en la seguridad de una identidad ahora sacudida por el mandato progresista.

Según Bannon, el camino hacia el populismo nacionalista debía iniciarse controlando al Partido Republicano por medio de ataques brutales desde las redes (cancel culture es el nombre que recibe esta campaña en Estados Unidos) a cualquier senador que se sentara a dialogar con los demócratas. Los rebeldes eran dinamitados a través de las redes con las municiones provistas por Breitbart y otros medios hasta hacerlos retroceder. Así, podían leerse comentarios que decían que «solo un traidor negocia con un nazi, un comunista, defensor de Wall Street, africano, dictador» y todo lo demás que se pudiera decir sobre Obama desde los medios de derecha. El resultado fue la parálisis del gobierno demócrata, que se desangró para lograr una moderada reforma en el sistema de salud.

Y así llegó Trump. El plan de Bannon se centraba sobre todo en dos cuestiones: primero, en construir un muro como símbolo de la lucha contra la inmigración ilegal utilizada por las empresas para deprimir aún más los ingresos ya «neofeudales» de los trabajadores y trabajadoras. En segundo lugar, y con el mismo objetivo, enfrentar a China, que se lleva el trabajo de la clase obrera. En este sentido, Bannon dice en una entrevista a Benjamin Teitelbaum: «Lo que tenemos ahora es un sistema en el que esclavos chinos fabrican productos para los desempleados de Occidente».

A primera vista, no parece un plan demasiado elaborado para gobernar el país más poderoso del mundo. Pero... ¿hay realmente un plan maestro para la derecha global?

Tomárselo en serio

A principios de este año salió el libro War for Eternity, del etnomúsico Benjamin Teitelbaum, quien lleva años estudiando a oscuros pensadores de derecha (anteriormente escribió Lions of the North, sobre el nacionalismo en Escandinavia). Al escuchar a Bannon en sus entrevistas, Teitelbaum elaboró una hipótesis: él, al igual que algunos otros pensadores de la derecha, es un tradicionalista.

El tradicionalismo es una corriente filosófica de comienzos del siglo XX con fuertes vínculos con el fascismo y que establece que la historia es cíclica, con cuatro periodos que se repiten. Cada uno de estos periodos se vincula a una clase que tiene el poder: los filósofos, los guerreros, los mercaderes y los esclavos (siempre varones, por supuesto). La fase final, la de los esclavos, marca la descomposición del sistema hasta el inicio de un nuevo ciclo. Esta corriente filosófica también plantea la necesidad de las jerarquías en la sociedad y la validez de todas las religiones para organizarlas bajo una doctrina superior. Es una corriente antiiluminista que plantea que las verdades son alternativas: dependen de las cosmologías culturales, un vínculo directo con los «hechos alternativos» puestos en boga durante la campaña de Trump, que constituyen el eje de lo que se ha dado en llamar la posverdad. Si bien Teitelbaum reconoce la heterogeneidad de esta corriente, hay una tendencia a considerar la superioridad de la raza aria, cuyas raíces están en la India. Todo el combo viene sazonado con una buena dosis de esoterismo opuesto al materialismo encarnado por el consumismo, pero también por el comunismo.

Bannon conoce el tradicionalismo, pero se define de una manera más humilde: «Soy solo un fucking tipo que va viendo mientras avanza». Sin embargo, a lo largo de las conversaciones, se transparenta que conoce esa corriente filosófica, aunque hace sus propias interpretaciones y prefiere no profundizar en las partes más esotéricas. Bannon no es el único poderoso con esa visión antimaterialista y antiiluminista que cobró relevancia en los últimos años. Entre ellos está también Alexandr Dugin, uno filósofo ruso con varios libros escritos, que asesora a Vladímir Putin (a veces directamente y a veces en las sombras). El otro personaje que también se reúne con Teitelbaum es un conocido referente de la actual política brasileña: Olavo de Carvalho. Este asesor de Bolsonaro utilizó su canal de YouTube para apoyarlo en su carrera política y despotricar sobre todo contra la ideología de género y el comunismo. Sin embargo, una vez que su protegido llegó a la Presidencia, rechazó formar parte de su gabinete y solo recomendó a personas de confianza para ocupar cargos claves. Cabe aclarar que este pilar ideológico parece estar abandonando a un Bolsonaro en picada y cada vez más aislado.

Pese a las afinidades que encuentra, Teitelbaum reconoce que más allá de las críticas al sistema y cierta cosmología, el hilo ideológico que une a estos personajes es delgado. Los tres coinciden en la necesidad de potenciar los nacionalismos locales para producir una disgregación de los países y revertir la globalización materialista e iluminista que arrasa con los valores espirituales tradicionales. Pero luego surgen las diferencias: Carvalho, que practicó el sufismo en su juventud, se define como un hombre único, «un filósofo, pero no un discípulo», y discute fuertemente con otro tradicionalista como Dugin acerca de qué país representa mejor la próxima etapa del reino de los filósofos por llegar (Rusia o Estados Unidos). La sensación es que la falta de un marco teórico coherente reduce las coincidencias a muy poca cosa y, para peor, permite interpretaciones distintas sobre la actualidad. ¿Es China materialista? O incluso, como dice Carvalho, ¿representa Estados Unidos una visión materialista del mundo o solo lo hacen miembros de su elite explotadora? ¿Es la clase trabajadora de ese país, simple y conservadora, el sujeto histórico emancipador que buscan?

Un denominador común entre estos ideólogos de la derecha es la necesidad de destruir el Estado tal como lo conocemos: su burocracia, su corrupción, su simbiosis con los poderes fácticos, pero también sus sistemas de salud, educativos y científicos, las agencias ambientales, el aparato diplomático. «La destrucción es parte del ciclo», le dice Bannon a Teitelbaum en una entrevista. En la práctica, más allá de un puñado de ideas básicas comunes, las derechas se adaptaron a las coyunturas particulares para llenar el vacío de legitimidad que dejan a su paso el neoliberalismo y una izquierda tradicional incapaz de modificar estructuras de poder y que se dedicó a trabajar la agenda de los derechos humanos o el ambientalismo. Como se suele decir, la política odia el vacío y fue la derecha la que mejor supo llenarlo.

El estallido de la tecnopolítica

El contexto favorece el estallido de una tormenta perfecta en Occidente. Una tormenta que parece ser la de los líderes fuertes y carismáticos que, como diría Max Weber, son capaces de cambiar la inercia de un sistema en el que quienes toman decisiones solo quieren mantener el statu quo. Lo que quieren los humillados es una venganza contra ese establishment (o lo que ellos consideran como tal). En ese contexto en el que no hay mapas cognitivos que permitan comprender qué pasa, las lecturas conspirativas simples y descarnadas que confirman quiénes son los malos funcionan como un salvavidas emocional. Las redes sociales, que carecen por completo de una «responsabilidad editorial», son el espacio ideal para que surjan, se testeen, desarrollen y florezcan posiciones extremas sin fundamentos argumentativos. Bannon explica en su entrevista cómo se consolidó la usina de noticias falsas que dirigía: «Fue la sección de comentarios la que comenzó a construir algo del poder de Breitbart, además de que nosotros éramos más inteligentes (...) Teníamos una increíble optimización para aparecer en las búsquedas. Fue la unión de tecnología y contenido. En particular, yo tenía un equipo entero dedicado a deconstruir los algoritmos de Facebook. Sin Facebook, Breitbart nunca podría haber alcanzado el tamaño que logró». Las redes sociales y toda una batería de nuevas tecnologías basadas en datos e inteligencia artificial permiten utilizar la comunicación como laboratorio sin los límites de la corrección política: los humillados pedían sangre y ellos se la iban a dar. En el laboratorio digital se puede analizar en tiempo real qué mensajes generan la mayor pasión y despiertan más respuestas (engagement) para utilizarlos como munición infinita en cualquier ocasión. Los Trump y los Bolsonaro son los candidatos ideales para una campaña basada en la destrucción de los contrincantes sin necesidad de apelar a la verdad. Como en un judo discursivo, la fuerza del contrincante se utiliza para irritar aún más a los propios y hacerlos reaccionar. Un ejemplo paradigmático de esta desventaja estratégica es lo que ocurrió con el «Ele não» [Él no] de Brasil, cuando miles de mujeres salieron a la calle para rechazar la candidatura presidencial de un misógino explícito. El resultado de la marcha multitudinaria fue una aún más potente reacción en las redes que atacó a aquellas caras más visibles de la manifestación, como Daniela Mercury o Anitta. Lo mismo les ocurrió a quienes se pusieron en el camino de Trump en su camino a la Casa Blanca, no solo «crooked [deshonesta] Hillary», sino también varios senadores republicanos. Las respuestas indignadas que venían de sectores percibidos como aliados del sistema empobrecedor servían para ratificar la confianza en el líder que los insultaba en la cara.

Si bien las grandes líneas del descontento social son perceptibles por cualquier analista político, al mirar a las personas de cerca surgen matices particulares que requieren una comunicación segmentada, como la que llevaron adelante Cambridge Analytica o los numerosos trollcenters del mundo que activan a los sectores más radicalizados a tomar las calles como nunca antes. Eso es lo que permiten las redes sociales: poner en juego las noticias, verdaderas o falsas, y encontrar las que se instalan en la sociedad para utilizarlas como encuadre de las noticias futuras que continúen abonando una mirada sobre el mundo. Como dice Teitelbaum: «El tipo de activismo apoyado por Cambridge Analytica fue una forma innovadora y potenciada de algo que la extrema derecha llama metapolítica. La estrategia implica hacer campaña no a través de la política, sino a través de la cultura, a través de las artes, el entretenimiento, los intelectuales, la religión y la educación. Esos son los lugares donde se forman nuestros valores, no en una cabina de votación». Los militantes deberán insertarse en todos los espacios, sobre todo los apolíticos, y comenzar a bajar su mensaje de a poco, buscando crear un nuevo sentido común, no ya con ancianos aburridos hablando pausado sino de una manera atractiva, seductora y con herramientas que permitan medir en tiempo real la circulación de los mensajes, como hacen los influencersy youtubers de derecha. Como decía el fallecido Andrew Breitbart, el creador del sitio que luego dirigió Bannon, «la política se encuentra corriente abajo de la cultura».

Esa lucha cultural se está transformando en algo brutal, con campos enfrentados que perciben la realidad desde lugares distintos y sin puntos de contacto. El gran éxito de la nueva derecha en Estados Unidos ha sido construir un solo enemigo que condensa al capital financiero, globalizador, exportador de trabajo, centrado en los derechos humanos, de los homosexuales, feminista, ecologista, etc. La prueba de que son lo mismo, como dice Bannon, es que «el presidente más progresista de la historia de Estados Unidos, el presidente Obama, salvó a los ricos». Esa desconfianza contra todos es la que le permite a Trump señalar a los periodistas y decirles en la cara «ustedes son las noticias falsas» sin ruborizarse.

En el mismo lodo

En cada país la derecha supo adaptarse a los contextos. En Brasil, por ejemplo, parte del éxito de gobiernos extremistas como el de Bolsonaro puede entenderse por las limitaciones del Partido de los Trabajadores (PT) para producir cambios estructurales, pero también por el constante ataque de los medios del establishment cuando efectivamente el PT intentaba producirlos. Buena parte de la sociedad, cocinada a fuego lento en el odio destilado por los medios tradicionales, estaba preparada para absorber las más delirantes noticias falsas o teorías conspirativas que se pudieran inventar y testear desde la derecha a través de Facebook, Twitter o, como ocurrió en Brasil, Whatsapp. Contexto, dinero y tecnología permitirían desarrollar ese potencial para que Bolsonaro ganase en las urnas.

Estas líneas permiten trazar algunas respuestas sobre el avance de la derecha global, pero es mucho lo que queda por responder. ¿Alcanza el rechazo de amplios sectores del establishment para no considerar a estos nuevos populismos de derecha simplemente como otra «vuelta de rosca» neoliberal? ¿Son sostenibles estos gobiernos basados en mantener irritadas a sus bases de apoyo y en neutralizar a sus adversarios? ¿Qué lugar tiene la realidad material, como expone brutalmente la pandemia, para socavar sus discursos anticientíficos y antiiluministas? Hasta ahora la receta ha sido duplicar la energía de cada ataque, pero ¿hay un límite? ¿Podrán sobrevivir al nivel de descomposición social que ellos mismos potenciaron? Y, sobre todo, ¿qué viene después de sus cada vez más evidentes fracasos para satisfacer las expectativas de las bases electorales?

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Venezuela: La violación de los derechos humanos se acentúa en medio de la pandemia

La violación a los derechos humanos fundamentales es algo que se ha profundizado en Venezuela durante el período de gobierno de Nicolás Maduro. A partir de la cuarentena decretada debido a la pandemia del Covid19, estas violaciones se vienen acentuando pese a la disminución general de la actividad social, pública y privada, en todo el país.

Dos hechos recientes ejemplifican esta grave situación: la agresión cometida por miembros de la Guardia Nacional contra ciudadanos que hacían cola de gasolina en Aragua de Barcelona (Anzoátegui), que resultó en un muerto y varios heridos, y el desalojo decretado por el gobierno de las residencias estudiantiles “Livia Gouverneur” en Caracas, bajo el argumento de que van a ser utilizadas para alojar pacientes contagiados con el coronavirus.

El sábado 25 de julio varios integrantes de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) dispararon contra ciudadanos que reclamaban irregularidades en la cola para surtir gasolina en una estación de Aragua de Barcelona, resultando un fallecido y un herido de bala[1]. Ante esa agresión la fiscalía designó dos fiscales para investigar los hechos y posteriormente fueron detenidos cuatro miembros de la GNB[2] .

Este asesinato se suma a la reciente muerte de otro ciudadano durante una protesta popular por irregularidades en el suministro de gasolina en Isla de Toas (Zulia) el pasado 15 de julio, en donde la GNB aparentemente causó la muerte de un pescador que reclamaba dichas irregularidades[3]. Este asesinato, hasta donde sabemos, no ha sido investigado por la fiscalía y nadie ha sido detenido.

Toda Venezuela conoce y sufre las graves irregularidades que se están presentando desde hace meses en las estaciones de gasolina al momento de surtir combustible a la ciudadanía. Colas enormes que duran hasta varios días para poder echar gasolina, y una constante acción ilegal de los funcionarios militares en concierto con los trabajadores de dichas estaciones de servicio, los cuales ingresan muchos vehículos que no han hecho cola pero que sí han pagado la respectiva “coima”, muchas veces en dólares. Las protestas son diarias a lo largo y ancho del país de los ciudadanos molestos y hartos de tanta burla en sus propias narices, y los casos de agresión física dentro de las estaciones de gasolina se presentan con mucha frecuencia. El rebaso de esta grave situación permitida y protagonizada por los mismos funcionarios militares que custodian las referidas estaciones, han sido estos dos casos de ciudadanos asesinados a balazos al momento de protestar estas enojosas irregularidades.

El desalojo de las residencias estudiantiles “Livia Gouverneur” en Caracas con el argumento gubernamental de que van a ser utilizadas para alojar pacientes del covid19 también significó una violación abierta de los derechos de los estudiantes afectados, al hacer un allanamiento a media noche, aplicando pruebas PCR cuya veracidad fue puesta en duda por los mismos estudiantes (como se observa su denuncia en numerosos videos)[4]. Los estudiantes finalmente fueron desalojados por la fuerza, y algunos de ellos detenidos por corto tiempo[5]. No se tomó en cuenta que muchos estudiantes que provienen del interior del país trabajan a la vez que estudian (obligados por la grave crisis económica que afecta también a sus familias), que en Caracas tienen mejor acceso a internet que en sus lugares de origen, y que regresarlos a su casa puede significar simplemente el abandono definitivo de sus estudios. Resalta en este caso que los estudiantes desalojados son afines al PSUV y al gobierno de Maduro, y que pese al pronunciamiento de conocidos activistas del oficialismo, se continuó y culminó con el proceso de desalojo.

La violación reiterada de derechos humanos fundamentales, como el derecho a la vida, ha continuado también durante la pandemia. Nos referimos a las constantes muertes de ciudadanos en supuestos enfrentamientos con fuerzas policiales. El pasado 11 de junio en la carretera vieja Caracas-La Guaira, fueron asesinados cinco ciudadanos por el FAES (Fuerza de Acciones Especiales de la Policía Nacional Bolivariana-PNB), destacando que uno de los muertos era escolta de una ministra. Ante el pronunciamiento público de la ministra denunciando ese asesinato[6], en lo que calificó de “actuación aberrante de esos funcionarios”, la fiscalía ordenó la detención de cinco integrantes del FAES, por “el exceso y uso desproporcionado de la fuerza”[7].

La muerte de ciudadanos que supuestamente hacen “resistencia a la autoridad” se han multiplicado exponencialmente en la última década. Connotados investigadores universitarios[8] han resaltado que, según las propias cifras aportadas por las autoridades, entre los años 2010 y 2018 “han fallecido a manos de las fuerzas de seguridad del Estado unas 23.688 personas”. Sólo en el año 2018 los datos oficiales reflejan 5.287 muertes a manos de las policías[9]. Provocando que la tasa de homicidios por cada cien mil habitantes aumentara de 2,3 % en 2010, hasta 16,6 % en 2018, un aumento del 622%. En comparación con países vecinos como Brasil, esa misma tasa de homicidios es de 7%, a pesar de que este país tiene décadas presentando una problemática delincuencial aparentemente incontrolada y sus cuerpos policiales han sido muchas veces denunciados por violación a los derechos humanos.

Este aumento exponencial de las muertes en supuestos enfrentamientos con los cuerpos policiales, ha llevado a que el porcentaje de muertes en acciones policiales en comparación con el total de homicidios en Venezuela, que en 2010 era apenas del 4%, haga llegado en 2018 al 33%, lo que implica que uno de cada tres homicidios en el país es consecuencia de la acción de las fuerzas de seguridad del Estado. De manera general son cifras más propias de un país en guerra civil, y no de un país en paz social, como se supone que estamos.

Las FAES, creadas por el gobierno de Maduro en julio de 2017, han terminado de consolidar una visión que concibe la actuación policial como una cuestión militar y de seguridad nacional. El resultado de esta visión son los miles de ciudadanos asesinados en la última década, cifra que hoy se acerca a las 30 mil personas.

En los hechos, el gobierno de Maduro ha implementado la pena de muerte mediante ejecuciones sumarias de supuestos delincuentes, una violación gravísima de nuestra Constitución Bolivariana, que viene generando un clima de terror en los barrios más humildes de todas las ciudades del país, en los cuales casi diariamente se asiste al asesinato selectivo de ciudadanos que se supone son delincuentes y hacen “resistencia a la autoridad”, negando, mediante esta práctica criminal del propio Estado, los derechos jurídicos al debido proceso, a la defensa, y lo más sagrado, el propio derecho a la vida.

Esta violación de los más elementales derechos humanos ha sido denunciada incluso por diputados oficialistas de la Asamblea Nacional Constituyente[10].

El gobierno mantiene una constante persecución y represión hacia las organizaciones e individualidades que le hacen oposición política, o que simplemente ejercen sus derechos ciudadanos al denunciar irregularidades en la administración pública y exigir que las instituciones hagan su trabajo. Esta represión ha llegado hasta el asesinato de dirigentes opositores como el concejal Fernando Albán en octubre de 2018, que fue lanzado por una ventana del 10º piso del edificio del SEBIN[11] en Caracas, luego de ser torturado mientras estaba detenido, como denunciaron sus abogados en base a evidencias observadas en el cadáver[12]. Otro caso de asesinato de un detenido político es el capitán Rafael Acosta Arévalo, asesinado mediante torturas en junio de 2019[13], quien falleció luego de desmayarse en la audiencia del tribunal militar[14].

La represión política, las detenciones y torturas a los detenidos se extienden a dirigentes obreros y periodistas que ejercen sus derechos constitucionales en sus respectivas áreas laborales[15]. Como es el caso de Rubén González, sometido a tribunales militares a pesar de su condición civil y de dirigente sindical en la empresa Ferrominera[16]. Rodney Alvarez, también trabajador de Ferrominera. Alfredo Chirinos y Aryenis Torrealba, ingenieros de PDVSA que denunciaban internamente casos de corrupción y fueron detenidos y torturados por el DGCIM[17], acusados de traidores a la patria y de ser “informantes de la CIA”. Javier Vivas Santana, columnista de la página web aporrea.org quien fue detenido en marzo de 2020 por sus escritos críticos hacia el gobierno[18]. El dirigente político y comunicador Nicmer Evans, detenido en julio de 2020, acusado de “instigación al odio”[19].

La llamada “Ley contra el odio” aprobada por la inconstitucional “Asamblea Nacional Constituyente” en noviembre de 2017[20], ha permitido al gobierno perseguir y silenciar a espacios comunicacionales y dirigentes sociales que cuestionan de alguna forma las irregularidades en la acción gubernamental. Es una ley que se aplica únicamente contra los que de alguna forma hacen oposición política o social al gobierno. El mismo presidente Maduro y muchos de sus ministros y principales exponentes del PSUV permanentemente hacen pública apología al odio hacia sus opositores, sin que hasta el presente se haya levantado ninguna investigación contra ellos. Es una ley “ad hoc” utilizada como arma de control social y represión política de acuerdo a su conveniencia.

La persecución al periodismo crítico también se expresa en el bloqueo de páginas web que publican denuncias y opiniones sobre la política nacional, como ha sucedido por años con el bloqueo a la web aporrea.org y otras. Esta política contra todos los espacios de crítica y denuncia se manifiesta también en la campaña que el propio presidente Maduro[21] y Diosdado Cabello han generado contra la organización Provea[22], de relevante trayectoria por 30 años en la defensa de los derechos humanos en Venezuela.

La política ultraneoliberal de salarios de hambre (Salario Cero) que ejecuta desde hace años el gobierno de Maduro es otro escenario de violación de derechos humanos fundamentales y de la propia constitución nacional[23]. La remuneración del trabajo ha desaparecido en la Venezuela supuestamente “socialista” de Maduro, pues hoy el salario mínimo más el bono de alimentación apenas superan los tres (3) dólares mensuales, contrastando esa dura realidad que vivimos todos los trabajadores en este país con los salarios mínimos del resto de países latinoamericanos[24] que no se reivindican como “socialistas” ni “obreristas”: Uruguay, 462 dólares mensuales; Chile, 431; Ecuador 394; Paraguay, 355; Argentina 298; Perú, 275; Brasil, 257; Colombia, 254; México, 156; y Haití, 59. La supervivencia de los trabajadores y sus familias en Venezuela está en grave riesgo debido a la imposibilidad de alimentarse y mucho menos de cubrir otros gastos básicos con un salario de tres dólares al mes.

La violación de los derechos humanos se extiende a múltiples expresiones de los derechos sociales consagrados en la Constitución, como lo son:

  • El derecho a la salud. Señalando el déficit en médicos y enfermeras debido a la enorme migración debido a los bajos salarios; unido a las carencias de equipos, insumos médicos y medicinas para atender pacientes en los hospitales públicos y ambulatorios. La disminución de campañas preventivas de vacunación y la reaparición de enfermedades que estaban erradicadas desde hace décadas (como la malaria y la tuberculosis)[25].
  • El derecho a la seguridad social, en donde resalta la casi desaparición del valor real de las pensiones, cuyo monto hoy apenas supera un (1) dólar mensual. Los ciudadanos pensionados, por razones obvias de su edad y en muchos casos sus condiciones de salud, no están en posibilidad de buscar otras fuentes de ingresos distintas a la pensión. Lo que ha colocado a centenares de miles de ancianos al borde de la inanición por la incapacidad de alimentarse ni siquiera un día con el ingreso que perciben del estado.
  • El derecho a la educación, al reducir al mínimo y casi desaparecer los presupuestos destinados al sistema educativo en todos sus niveles. Resaltando la desaparición absoluta del financiamiento a la investigación científica en las universidades y de todas las actividades relacionadas (adquisición de equipos y materiales, compra de libros y otras publicaciones, asistencia a eventos nacionales e internacionales). Hoy en día Venezuela es un país en el cual ha desaparecido la investigación científica como tal, salvo contadas excepciones sustentadas en financiamientos privados y en el esfuerzo personal de los propios investigadores de las universidades públicas.
  • Los derechos de los pueblos indígenas, en donde resalta todo un conjunto de violaciones ubicadas en la explotación del Arco Minero del Orinoco[26] y en las recientes resoluciones del CNE eliminando el voto directo de los pueblos indígenas para elegir la Asamblea Nacional[27].
  • La violación de prácticamente todos los derechos laborales consagrados en la Constitución y en la Ley Orgánica del Trabajo (LOTTT), resaltando el memorando 2792 del ministerio del trabajo de octubre de 2018[28], que desconoció todas las contrataciones colectivas vigentes en la administración pública y en el sector privado, barriendo en un solo acto las conquistas obreras que se habían logrado durante el período de Hugo Chávez. La política del gobierno ha sido la de “aplanar” las tablas salariales, estableciendo diferencias mínimas entre los salarios iniciales y las escalas más altas de remuneración, violentando el principio constitucional de progresividad en los derechos laborales, desconociendo la antigüedad, la capacitación profesional y técnica, los grados de responsabilidad y la meritocracia de los trabajadores.
  • La violación de derechos humanos también se viene presentando en el trato que el gobierno viene dando a los venezolanos que regresan de otros países debido a la pandemia. Al calificar como “bioterroristas” a los connacionales que regresan a través de pasos fronterizos ilegales[29] (trochas), se genera una instigación al odio y se abre la puerta a la represión policial-militar, se expone al desprecio público y se somete de hecho a malos tratos, a todos los ciudadanos que están regresando al país porque perdieron sus trabajos en los respectivos países adonde habían emigrado. Más aún cuando se constata que el ingreso “legal” al país por los pasos fronterizos está sumamente restringido y en algunos casos inexistente. El llamado “plan vuelta a la patria” de Maduro ha terminado en su contrario: “no regresen, que aquí no los queremos”.

En resumen, la violación de los derechos humanos fundamentales consagrados en nuestra constitución y las leyes de la República ha sido una constante durante el gobierno de Nicolás Maduro, y se ha mantenido y en algunos casos acentuado durante los meses de cuarentena decretados con motivo de la pandemia del coronavirus. De facto, el gobierno mantiene un estado de excepción permanente, suspendiendo garantías constitucionales que no pueden ser obviadas en ninguna circunstancia, como el derecho a la vida, la prohibición de incomunicación y tortura, el debido proceso, el derecho a la información y demás derechos intangibles (artículo 337 de la Constitución).

Más allá de denunciar esta grave situación que está convirtiendo a Venezuela en un territorio donde no existe el imperio de las leyes, y el abuso contra los ciudadanos es una política de estado, consideramos que hoy más que nunca se plantea la necesidad de una solución urgente a la profunda crisis que en todos los órdenes atraviesa el país. Una solución que, como hemos propuesto reiteradamente en el último año, debe buscarse por medios pacíficos, democráticos y constitucionales, a partir de acuerdos consensuados entre todos los sectores políticos y sociales del país.

República Bolivariana de Venezuela, 05 de agosto de 2020.

Santiago Arconada, Juan García, Edgardo Lander, Roberto López Sánchez, Gustavo Márquez Marín, Oly Millán Campos, Esteban Emilio Mosonyi, Héctor Navarro, Ana Elisa Osorio.

 

[1] GNB presuntamente asesinó a un hombre e hirió a otro por reclamar abusos en estación de gasolina.

https://www.aporrea.org/ddhh/n357398.html

[2] Detenidos 4 gnb que iban con el capitán investigado por muerte en 'bomba' de Anzoátegui.

https://www.panorama.com.ve/sucesos/Detenidos-4-gnb-que-iban-con-el-capitan-investigado-por-muerte-en-bomba-de-Anzoategui-20200726-0043.html

[3] Mataron a un pescador en isla de Toas en protesta por gasolina. https://www.panorama.com.ve/sucesos/Mataron-a-un-pescador-en-isla-de-Toas-en-protesta-por-gasolina-20200716-0076.html

[4]https://twitter.com/VivaLaUCV/status/1286900373031202816

[5]https://efectococuyo.com/la-humanidad/livia-gouverneur-del-icono-de-lucha-al-desalojo-de-estudiantes/

[6]https://www.elnacional.com/venezuela/iris-varela-tras-asesinato-de-su-escolta-la-actuacion-aberrante-de-esos-funcionarios-no-quedara-impune/

[7]https://twitter.com/irisvarela/status/1271897496927834113/photo/4

[8] Homicidios en Venezuela: vamos de nuevo con las cifras.  Keymer Ávila | Sábado, 28/03/2020. https://www.aporrea.org/ddhh/a288589.html

[9] ¿Cómo se organiza la violencia desde el Estado en Venezuela? Por: Keymer Ávila | Lunes, 22/06/2020. https://www.aporrea.org/ddhh/a291996.html

[10] Diputado Chavista De La ANC Vivió En Carne Propia Atropello De La FAES.  julio 18, 2020. https://monitordolarvzla.com/diputado-chavista-de-la-anc-vivio-en-carne-propia-atropello-de-la-faes/

[11] Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional.

[12]https://www.infobae.com/america/venezuela/2019/07/30/los-abogados-del-concejal-fernando-alban-difundieron-evidencias-de-las-torturas-que-sufrio-antes-de-morir-bajo-custodia-del-sebin/.

[13]https://www.infobae.com/america/venezuela/2020/06/28/a-un-ano-del-asesinato-de-rafael-acosta-arevalo-la-esposa-del-capitan-detallo-la-brutal-tortura-que-sufrio-el-militar-por-parte-de-la-dictadura-chavista/

[14] Qué se sabe de Rafael Acosta Arévalo, el militar que murió bajo custodia en Venezuela. BBC News Mundo.

1 julio 2019.   https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-48824174

[15] Existen hoy en Venezuela varios centenares de presos políticos, incluyendo un centenar de militares.

[16]https://eldiario.com/2020/07/31/ruben-gonzalez-simbolo-para-los-trabajadores-detenido-por-el-regimen/.

[17] Dirección general de contrainteligencia militar.

[18]https://talcualdigital.com/dgcim-detiene-a-periodista-javier-vivas-santana-aun-se-desconocen-los-motivos/

[19]https://www.cinco8.com/periodismo/detenido-el-politologo-nicmer-evans/

[20]https://cpj.org/es/2017/11/nueva-ley-contra-el-odio-de-venezuela-se-propone-s/.

[21]https://www.elnacional.com/venezuela/nicolas-maduro-acuso-a-la-ong-provea-de-ser-financiada-por-la-cia/

[22] Programa Venezolano de educación-acción en derechos humanos.

[23] Venezuela: ¿Por qué tenemos el salario más bajo del mundo?. Manuel Sutherland. 03/05/2020. https://www.sinpermiso.info/textos/venezuela-por-que-tenemos-el-salario-mas-bajo-del-mundo

[24]https://es.statista.com/estadisticas/1077860/america-latina-salario-minimo-mensual-por-pais/.

[25]https://www.voanoticias.com/archivo/oms-sistema-de-salud-de-venezuela-sigue-en-ca%C3%ADda-libre#:~:text=GINEBRA%20%2D%20%2D%20La%20ONU%20y%20las,alguna%20vez%20se%20consideraron%20vencidas.

[26] Informe: Situación de la Amazonía venezolana en tiempos de pandemia. 17/07/2020. https://www.ecopoliticavenezuela.org/2020/07/17/informe-situacion-de-la-amazonia-venezolana-en-tiempos-de-pandemia/

[27]https://oevenezolano.org/2020/08/el-cne-continua-violando-la-constitucion/

[28] Memorando-circular nº 2792. Lineamientos a ser implementados en las negociaciones colectivas de trabajo en el marco del programa de recuperación, crecimiento y prosperidad económica. Ministerio del Poder Popular para el proceso social del trabajo. 11/10/2018. Publicado en: http://www.laizquierdadiario.com.ve/Trabajadores-marcharon-en-Caracas-contra-el-plan-de-ajuste-de-Maduro-y-los-empresarios

[29]Un #TrocheroInfectado es un bioterrorista que te puede quitar la vida a ti y a tus seres más queridos” afirmó el padre Numa Molina, muy vinculado políticamente al gobierno de Maduro. https://twitter.com/numamolina/status/1283375042081030146?ref_src=twsrc%5Etfw%7Ctwcamp%5Etweetembed%7Ctwterm%5E1283375042081030146%7Ctwgr%5E&ref_url=https%3A%2F%2Fwww.aporrea.org%2Fmedios%2Fa293118.html Declaraciones similares las ha dado el mismo presidente Maduro y otros altos funcionarios como Freddy Bernal.

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Gobierno de facto boliviano denuncia al ex presidente Evo Morales ante la OEA

Genera una crisis sanitaria al instigar protestas, acusan

 

El gobierno de facto de Bolivia, encabezado por Jeanine Áñez, denunció ayer al ex gobernante Evo Morales ante la Organización de Estados Americanos (OEA) por instigar protestas que están generando una crisis sanitaria en Bolivia.

La denuncia constituye un nuevo intento de aumentar la presión sobre los simpatizantes de Morales a que dejen las manifestaciones para que se pueda transportar tubos de oxígeno. En el quinto día de bloqueos de rutas perdieron la vida 31 personas enfermas por el nuevo coronavirus, sin mencionar el gran riesgo de contagio que representan las movilizaciones.

Las protestas, que cumplen cinco días, rechazan el aplazamiento de la fecha de las elecciones presidenciales del 6 de septiembre al 18 de octubre.

“Esta situación se agrava por las acciones de sectores políticos que –dirigidos e incitados por el ex presidente Morales– atentan contra los derechos humanos de las personas que sufren Covid-19 y de la población en general”, dijo la canciller boliviana Karen Longaric, quien participó de manera virtual en la sesión extraordinaria de la OEA, solicitada por Bolivia.

"Estos sectores inescrupulosos no ocultan su naturaleza antidemocrática. Buscan el caos, la confrontación y la muerte para encubrir 14 años de despilfarro, corrupción y abusos, e imponer su agenda autoritaria", agregó.

También solicitó a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que muestre "imparcialidad" en el capítulo boliviano y exigió a esta instancia dejar de ser "portavoz" del ex mandatario.

Poco después intervino el director de Epidemiología de Bolivia, Virgilio Prieto, quien explicó que en La Paz murieron 23 personas, tres en Cochabamba y cinco en Oruro por la falta de oxígeno medicinal, esencial por los pacientes que están en terapia intensiva e intermedia.

"La bajeza de pretender obtener réditos políticos del sufrimiento del pueblo ante esta situación de salud es inadmisible. Reiteramos que es inmoral e indigno jugar a la política con la vida de la gente", dijo el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, tras escuchar a la canciller.

El presidente de Tribunal Supremo Electoral, Salvador Romero, explicó que la decisión de postrergar los comicios se debe al incremento acelerado de contagios y fallecidos a causa de la pandemia de Covid-19.

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Sábado, 01 Agosto 2020 05:43

¿La eternización de Putin?

Fuentes: Ctxt

Maduran las contradicciones del régimen ruso Como en el resto de las potencias, tampoco en Rusia la pandemia está alterando de forma significativa las tendencias que se observaban antes de ella, pero las acelera. El plebiscito constitucional iniciado el 25 de junio y dilatado hasta el uno de julio, ha ilustrado la maduración de las […]

Maduran las contradicciones del régimen ruso

Como en el resto de las potencias, tampoco en Rusia la pandemia está alterando de forma significativa las tendencias que se observaban antes de ella, pero las acelera. El plebiscito constitucional iniciado el 25 de junio y dilatado hasta el uno de julio, ha ilustrado la maduración de las contradicciones y dificultades internas del régimen ruso. Como ocurrió en Pekín hace años cuando se blindó la autoridad de Xi Jinping, en Moscú los gobernantes también son conscientes de que se avecinan tiempos difíciles y se preparan. También ellos quieren ponerse el cinturón de seguridad, pero sus circunstancias son bien diferentes a las de China y no está nada claro que el asunto solucione algo o que el cinturón complique aún más las cosas.

Prepararse para gobernar con menos recursos

Diferentes son los potenciales objetivos de cada país, sus sistemas de gobierno y sus sociedades. Lo de los chinos es mucho más estable y seguro en las tres categorías citadas. Por más que algunos politólogos del establishment ruso como Sergei Karaganov, insistan en el eurasianismo político de los rusos y su condición de “no occidentales”, la gran tradición secular rusa está ahí bien anclada. No es que el eurasianismo sea un mito. Rusia es Eurasia, pero no es Asia. Como decía Miliukov, “es Europa complicada por Asia”. Su sello histórico-cultural es inequívoco: lengua eslava, alfabeto griego y cristianismo ortodoxo, y eso no lo cambia el actual despecho de quienes, como Karaganov, en la época de Yeltsin eran furibundos occidentalistas y ahora dicen mirar hacia China porque la antigua novia les dejó.

El cinturón de seguridad está más que justificado: vienen tiempos aun más difíciles, con un petróleo barato, sanciones occidentales recrudecidas, un incremento en la caída del nivel de vida y una presión militar extranjera recrudecida. Hay que prepararse para gobernar con menos recursos, tanto materiales como geopolíticos.

El petróleo a precios favorables y la estabilidad y el orden elemental que Vladimir Putin puso en el país desde principios de siglo sin tocar los fundamentos del capitalismo burocrático, produjo el milagro de la recuperación rusa. La gente que recordaba la miseria y la humillación de la época de Yeltsin se acostumbró a que la vida dejara de ir a peor y recompensó a Putin con un gran prestigio interno. No hay el menor misterio en ello. Cualquier sociedad habría reaccionado igual.

El no va más exterior defendido por medios militares que supuso la respuesta rusa al entrismo noratlantista en el Cáucaso y Ucrania tras años de desvergonzada ampliación de la OTAN, recuperó la dignidad nacional. Con su prestigio en lo más alto pese a haber perdido Ucrania, Putin dejó pasar el “momento Crimea”, el gran aplauso de Rusia a la recuperación de una tierra rusa llamada a ser base de la OTAN. Desde aquel cenit nacional el Presidente podría haber afirmado una política económica socialmente orientada, disolver el sistema de magnates y atajar la corrupción. Podría haberse convertido en un Lukashenko ruso y consolidar un consenso basado no solo en el patriotismo sino también en una idea de equidad y justicia social que recuperara lo rescatable del sovietismo. Aquello se dejó pasar.

En política exterior Rusia ha sabido aprovechar los desconciertos y crisis de Occidente, pero sus apuestas exitosas, como la de impedir un cambio de régimen en Siria fueron arriesgadas. Hoy la suma de recesión y de un descalabro exterior, posible si, por ejemplo, Washington y sus aliados deciden volver a sangrar a Siria, es una amenaza fatal para la estabilidad interna.

Estabilidad o legitimación electoral

El cinturón de seguridad es igual de necesario que en China, pero en Pekín no tienen el problema de la “democracia de imitación” que caracteriza a Rusia. Hay democracias con elecciones, alternancia y división de poderes de baja intensidad (por la contradicción básica entre democracia y capitalismo), hay democracias de imitación que escenifican en cartón piedra los ritos del voto y la división de poderes pero que están cerradas a la alternancia en el poder, y hay otros regímenes sin ninguno de esos ritos que juegan en otra liga. Lo nuestro es lo primero, lo de los rusos lo segundo y lo de los chinos es la otra liga. El cinturón de seguridad chino, el refuerzo de la autoridad del líder, no funciona en Rusia porque ese país no es Asia, sino Europa complicada por Asia. La sociedad rusa aspira a una democracia europea -precisamente por eso el régimen la imita- y no a jugar en otra liga.

Aquí es donde incide el problema de la reproducción del sistema autocrático heredado de Yeltsin en Rusia: hay una contradicción aparentemente irresoluble entre la estabilidad del sistema autocrático y su legitimación por vía electoral. La mera cercanía de elecciones presidenciales (2024) en las que el actual Presidente no podía presentarse por imperativo constitucional era una fuente de inestabilidad. El retiro con fecha del jefe pone en marcha toda una panoplia de inestabilidades, desde revoluciones de colores con apoyos extranjeros, hasta conspiraciones en el seno de la elite para hacerse con el trono, pasando por una mezcla de ambas cosas. La combinación de eso con el agravamiento de la presión occidental y la merma de recursos económicos, enciende todas las luces rojas a un régimen que, como todos, aspira a sobrevivir.

Tal fue el sentido de la reforma constitucional cocinada y aprobada en marzo. El plebiscito la ha refrendado en julio por un amplio margen del 76% contra 22% (con una participación del 64%), seguramente menos por amor al líder, cuyo prestigio ha caído considerablemente, que por falta de una alternativa clara que garantice la estabilidad e impida el caos. La oposición a Putin, incluida toda la disciplinada narrativa occidental, estima que las enmiendas a la Constitución son irrelevantes, no así la posibilidad de que Putin pueda participar en las elecciones de 2024 y ser reelegido hasta 2036. Lo que no se dice es que Putin ha dicho en diversas ocasiones que no está seguro de volverse a presentar. Lo que es seguro es que si el Presidente anunciara que no se presenta, su debilidad sería inmediata y las maniobras para sucederle peligrosas. Las propias características del sistema autocrático y su democracia de imitación condenan a Putin a mantener la incógnita de su eternización en el poder y a dejar abierta la puerta de su reelección. Pero ¿qué pasa en la sociedad?

¿De la prudencia sin entusiasmo al descontento general?

El voto a favor en el plebiscito parece tener que ver con una prudente expectativa sin entusiasmo para que las cosas no vayan a peor: conservar los estándares sociales, resguardar la soberanía del país frente a las injerencias extranjeras y el caos que las “revoluciones de colores” han generado en otros países (Ucrania está allí al lado). También con el hecho de que no hay otra personalidad convincente a la vista. La mayoritaria impresión de que la oposición liberal (occidentalista) sería peor que Putin, como Yeltsin lo fue en su día, parece bien arraigada. Las características de los personajes “alternativos” liberal-patrióticos, tipo Aleksei Navalny, demagogos de diverso pelaje y sufridos y valientes disidentes, no son para celebrar, y a la oposición de izquierdas le falta, quizá, una generación para crecerse. En cualquier caso, el régimen los elimina a unos y a otros, bien comprándolos, bien asustando y castigando. ¿Es eso una receta de futuro?

La oposición está convencida del propósito de eternizar a Putin. También lo está de la falsificación de los resultados del plebiscito. Lo que cuenta para el futuro no es tanto esa posible falsificación, sino que la parte más “informada” y políticamente activa de la sociedad así lo crea. Ese es uno de los precios que la autocracia paga por su imperio: a tal poder, tal oposición. La ausencia de canales institucionales condena a la oposición al contubernio y la revuelta. El maltrato suscita deseos de revancha. La total ausencia de responsabilidades políticas con la que la autocracia condena a la oposición, elimina en esta todo sentido de Estado. El cinturón de seguridad que Putin se ha puesto con el plebiscito incrementa todas esas tendencias.

Con toda su ambigüedad, la victoria plebiscitaria deja un sabor de fraude. El sábado, en Jabarovsk, decenas de miles de ciudadanos salieron a la calle a protestar por la incriminación de un gobernador popular. Los medios de comunicación oficiales hablaron de 6.500 manifestantes cuando eran muchos más. En el extremo Oriente la situación está revuelta. En ese contexto llama la atención el nuevo artículo 67 de la enmendada constitución. Contempla la creación de “territorios federales”, una fórmula que permitiría suprimir los órganos representativos locales en una zona (conflictiva) concreta y sustituirlos por una gobernanza directa desde el Kremlin. El sistema no parece dejar espacio a la reforma y la evolución de toda una generación que necesita Rusia. Solo se prepara para utilizar el garrote. ¿Se enredará el Kremlin en su cinturón de seguridad

Por Rafael Poch de Feliu | 01/08/2020 ? En cualquier caso, la estabilidad interna de una potencia cuyo papel internacional de contrapeso del hegemonismo es fundamental, es algo que importa a todo el mundo.

(Publicado en Ctxt)

Fuente: https://rafaelpoch.com/2020/07/28/la-eternizacion-de-putin/#more-496

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Desesperado, Trump sugiere postergar los comicios en EU

El magnate continúa su estrategia de sembrar dudas sobre la legitimidad de la elección, señalan analistas

 

Nueva York., Con una pandemia que no logra controlar y cuyo inepto manejo ha llevado a más de 151 mil muertes, y un desplome económico sin precedente desde la Gran Depresión, Donald Trump sugirió ayer postergar una elección que por ahora está perdiendo.

No sorprendió –muchos habían pronosticado que lo haría–, pero a la vez asombró su audacia de proponer algo sin precedente. En un tuit ayer por la mañana, Trump insistió en su afirmación sin sustento de que el uso generalizado de boletas por correo (mecanismo que se usará ampliamente debido a la pandemia) llevará a la "elección más imprecisa y fraudulenta en la historia. Será una gran vergüenza para Estados Unidos" y con ello sugirió: "¿demorar la elección hasta que la gente pueda votar de manera apropiada y segura?"

En su conferencia de prensa supuestamente dedicada al tema del coronavirus, el presidente rehusó retroceder, a pesar de que no tiene autoridad para cambiar la fecha de una elección y a que su sugerencia había sido inmediatamente rechazada por los líderes legislativos de su propio partido.

Insistió en que el uso del mecanismo del voto a través de boletas enviadas por correo no está sujeto a ningún control y llevaría a un fraude. "No quiero ver una elección chueca", reiteró, agregando que si se usa el sufragio por correo "esta sería la elección más amañada en la historia".

Poco antes, el líder republicano del Senado, Mitch McConnell, al igual que su contraparte en la Cámara de Representantes, Kevin McCarthy, habían declarado que nunca antes en la historia del país se ha pospuesto una elección federal, y aseguraron que los comicios programados para el 3 de noviembre se llevarán a cabo.

Mientras, los demócratas resaltaron que esta propuesta sólo refleja la desesperación de un presidente que está en graves apuros. La presidenta de la cámara baja, la demócrata más poderosa de Washington, Nancy Pelosi, respondió enviando por tuit una copia de la sección de la Constitución que establece que el Congreso determina las fechas para la elección federal.

Críticos del presidente sospechan que deseaba desviar la atención de noticias que están contribuyendo a hundir sus perspectivas de relección, al destacar que publicó el tuit incendiario minutos después de la presentación de datos oficiales sobre el peor declive jamás ocurrido de actividad económica en un trimestre.

De hecho, otros críticos resaltaron que el objetivo real del magnate es continuar su estrategia de sembrar dudas sobre la legitimidad de la elección para después cuestionar los resultados.

Durante las últimas semanas –con las encuestas mostrando un continuo deterioro en su aprobación y un incremento en el margen de ventaja de su contrincante demócrata Joe Biden–, Trump ha repetido que las próximas elecciones prometen ser las más fraudulentas, algo que también afirmó en 2016.

Legisladores, expertos en la ley electoral y periodistas señalaron de inmediato que el presidente no tiene la autoridad para cambiar la fecha de la votación, la cual es establecida por una ley federal que dicta que la elección nacional será realizada el primer martes después del primer lunes en noviembre, algo que ha permanecido así desde 1845. Por lo tanto, sólo el Congreso podría modificar la ley.

Más aún, la Constitución establece que el inicio del periodo de un nuevo presidente tiene que ser el 20 de enero después de la elección.

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Augusto Aras, procurador general nombrado por Bolsonaro.   ________________________________________ Imagen: AFP

Grave denuncia contra la investigación dirigida por el exjuez Sergio Moro

Moro defendió la "transparencia" de la operación que dirigió como juez. En tanto el diputado del PT, Paulo Pimenta, pidió la creación de una comisión investigadora.

 

El procurador general de Brasil, Augusto Aras, denunció a los fiscales de la operación Lava Jato por haber montado una red ilegal para investigar a 38 mil personas. Aras, que aseguró que la unidad de investigación cuenta con una "caja de secretos", es considerado un fiscal alineado al presidente Jair Bolsonaro, que llegó al poder con la lucha contra la corrupción como una de sus principales banderas. Las palabras del jefe de los fiscales confirman las sospechas de irregularidades cometidas por el equipo de investigadores que puso de rodillas a multinacionales brasileñas como Odebrecht y llevó a la cárcel a influyentes empresarios y políticos, incluyendo al expresidente Luiz Inácio Lula da Silva.

Sergio Moro, un ex aliado de Bolsonaro que renunció al ministerio de Justicia en medio de graves acusaciones contra el presidente, defendió este miércoles la "transparencia" del Lava Jato, investigación que dirigió como juez. En tanto el diputado del PT, Paulo Pimenta, anunció que solicitará la instalación inmediata de una Comisión Parlamentaria de Investigación (CPI) para investigar los "graves hechos" revelados por Aras.

"No se puede imaginar que una unidad institucional tenga una caja de secretos, una institución de la república no se puede servir de la extorsión, de espiar, no puede valerse de ningún propósito no republicano", dijo Aras en una videoconferencia con abogados organizada por el sitio web Prerrogativas. El jurista repudió así el accionar de los fiscales que, desde Curitiba y al mando de Deltan Dallagnol, llevaron adelante desde marzo de 2014 la Operación Lava Jato, que entregó documentación secreta de forma ilegal, por ejemplo, al FBI y al Departamento de Justicia de Estados Unidos.

El mes pasado, Aras había ordenado que los responsables de la investigación, integrada por agentes del Ministerio Público y la Policía Federal, compartieran su base de datos con la Fiscalía, lo que no fue bien recibido por los responsables de la operación, que todavía investiga a decenas de políticos locales. 

"Estamos hablando de la transparencia que intentamos promover", explicó el fiscal general, quien preciso que "todo el Ministerio Público Federal, en un sistema único", tiene archivos sobre casos de corrupción que ocupan "40 terabytes, mientras que la Lava Jato tiene 350 terabytes". 

Según Aras, llegó la hora de "corregir los rumbos del lavajatismo", movimiento al que calificó de "punitivista", a la vez que defendió continuar la lucha contra la corrupción mediante otros métodos. "El lavajatismo pasará", aseguró el jefe de los fiscales.

La postura de Aras fue respaldada por el presidente de la Corte Suprema, José Antonio Dias Toffoli, quien reforzó el pedido de la Fiscalía y lo justificó también en la necesidad de lograr una mayor transparencia en las investigaciones. El fiscal general fue nombrado por el presidente Jair Bolsonaro para ocupar el cargo, una decisión contraria a los deseos del exjuez Sergio Moro, quien fue ministro de Justicia hasta abril de este año.

La oposición y buena parte del mundo jurídico acusan de "lawfare" a los jueces Deltan Dallagnol y Sergio Moro, que, según filtraciones de conversaciones hechas por el portal The Intercept, dirigían las investigaciones hacia ciertos políticos, como el expresidente Lula da Silva, mientras protegían a otros como el expresidente Fernando Henrique Cardoso. En el caso de Lula, las revelaciones sobre maniobras fraudulentas de Moro y Dallagnol llegaron al Supremo Tribunal Federal, que desde hace un año tiene un pedido de nulidad del caso por animosidad del magistrado de primera instancia.

El diputado federal del PT, Paulo Pimenta, utilizó sus redes sociales para denunciar que la creación de una base de datos con información sobre 38 mil personas "a través de un sistema paralelo revela un Estado Policial dentro del país". Según Pimenta, la Cámara debería instalar inmediatamente una comisión investigadora del Lava Jato. El parlamentario también solicitó que se llame al Supremo Tribunal Federal junto con el Ministerio Público Federal para identificar y sancionar a los responsables. 

Como era de esperarse, el primero en salir a responder a la fuerte denuncia institucional de Aras fue el exministro Moro. "Desconozco secretos ilícitos en el ámbito de la Lava Jato. Al contrario, la operación siempre fue transparente y sus decisiones fueron confirmadas por tribunales de segunda instancia y cortes superiores", indicó el exjuez en su cuenta de Twitter. 

"No entiendo esa lógica de revisionismo, como si la Lava Jato no representase algo extremadamente positivo, como fue la gran victoria contra la impunidad de la gran corrupción", agregó más tarde. 

Tras ganar las elecciones de 2018, Bolsonaro había nombrado como ministro de Justicia a Moro, quien renunció en abril denunciando que el mandatario intentaba ejercer presiones ilegales sobre la Policía Federal, hecho que permanece bajo investigación en la Fiscalía General. 

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La Central Obrera Bolviana dio 72 horas para que las elecciones vuelvan al 6 de septiembre

Movilización y ultimátum al Tribunal Supremo Electoral (TSE) de Bolivia

La principal entidad obrera de Bolivia dijo que si el TSE no vuelve para atrás con su decisión de postergar las elecciones, irán a una huelga indefinida. La medida entraría en vigor a partir del 3 de agosto.

La Central Obrera Boliviana (COB) convocó a una cabildo abierto en La Paz para debatir la postergación de las elecciones decidida por el Tribunal Supremo Electoral (TSE). Del encuentro participaron organizaciones sindicales y sociales de todo el país. El cabildo resolvió dar 72 horas al TSE para que de marcha atrás con la medida y vuelva a la fecha del 6 septiembre. De no hacerlo a partir del 3 de agosto habrá una huelga indefinida en todo el país, informó el Secretario Ejecutivo de la COB Juan Carlos Huarachi. La movilización continuó hasta el centro de La Paz. Además se replicó en varias regiones del país como Cochabamba y Potosí. Desde el gobierno de facto pidieron que la justicia actúe contra el candidato a presidente por el Movimiento al Socialismo (MAS), Luis Arce, por organizar una marcha en medio de la pandemia.

"¡Elecciones ya!"

La semana pasada el TSE había prorrogado por tercera vez los comicios presidenciales y fijó como nueva fecha el 18 de octubre. En respuesta a esta medida el movimiento obrero boliviano convocó a una movilización que tuvo como destino el centro de La Paz. Las jornada comenzó en la ciudad de Senkata, un lugar de alto valor simbólico . Allí el 19 de noviembre del año pasado el gobierno de facto llevó a cabo una feroz represión que dejó como saldo diez muertos, 65 heridos y decenas de detenidos. Al salir de Senkata la columna se movilizó hasta La Ceja. En ese lugar organizaron un cabildo abierto donde se discutió la postergación de las elecciones. El Secretario Ejecutivo de la COB manifestó su disconformidad con la medida. “Viendo las necesidades del pueblo como el problema de salud, la educación, la democracia, estabilidad laboral, la caída de la economía, estamos indignados y sorprendidos por las decisiones del TSE”, dijo el sindicalista al diario La Razón.

Luego de casi una hora de debates el Cabildo resolvió dar 72 horas al TSE para que de marcha atrás con el cambio en la fecha de las elecciones. De caso contrario indicaron que realizarán una huelga indefinida con bloqueo de caminos a partir del 3 de agosto. “Que el TSE se retracte y cumpla las elecciones del 6 de septiembre. (…). Es el pedido del pueblo, es el pedido de las bases para recuperar nuestra soberanía, nuestra dignidad. Basta de falta de respeto a la democracia. ¡Hasta la victoria siempre!”, arengó el secretario ejecutivo de la COB. El mitín se cerró al grito de “elecciones ya” para seguir rumbo a La Paz.

En defensa de la democracia

Luego de dos horas de caminata las columnas llegaron al corazón de la capital boliviana. La gran mayoría de las personas llevó barbijos. El Secretario ejecutivo de la Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia, Orlando Gutiérrez, recalcó la importancia de mantener la unidad del movimiento obrero. “Este gobierno se ha constituido en el peor error de la historia de Bolivia. Por lo tanto el pueblo merece reclamar sus derechos como lo estamos haciendo”, sostuvo el dirigente minero a el portal Periodistas por El Cambio. Además criticó la decisión unilateral del TSE de prorrogar las elecciones sin pasar por el Congreso. “Deben respetar el camino legal de pasar por la Asamblea Legislativa. Allí se tiene que promulgar una ley para modificar otra ley”, enfatizó Guitiérrez.

La Confederación Nacional de Mujeres Campesinas Indígenas también dijeron presente en la marcha. La dirigente de la organización “Bartolina Sisa”, Segundina Flores, remarcó que la marcha era en defensa de la democracia. “Hoy en día el pueblo está de pie para decir basta de humillación, de corrupción, de discriminación”, sostuvo la dirigente social. En Cochabamba, la tierra de Morales, se organizó otra marcha convocada por miembros de las Seis Federaciones del Trópico. También hubo movilizaciones en Potosí, Chuquisaca, y varias zonas del país.

Por su parte, el gobierno de facto buscó criminalizar la jornada de protesta. El ministro de la Presidencia, Yerko Núñez, acusó al candidato presidencial del MAS y a los dirigentes sindicales por organizar la movilización en medio de la pandemia. "Luis Arce admitió que está detrás de esta movilización y, por tanto, a confesión de parte relevo de pruebas y tendrá que rendir cuentas sobre su decisión que tomó”, sostuvo el ministro. Por ese motivo pidió a la Fiscalía que actúe de oficio para procesar a los ciudadanos que planificaron el acto.

A su vez Morales denunció que durante la movilización miembros de las Fuerzas Armadas fueron trasladados a La Paz y el Trópico de Cochabamba. “Las FF.AA. no están para atacar al pueblo que defiende los recursos naturales, sino para defender la soberanía y la independencia”, escribió ex presidente en Twitter. En tanto que Arce sostuvo que el gobierno era el único culpable de la crisis sanitaria que vive el país. “La incapacidad del gobierno de facto pone en riesgo la vida de las y los bolivianos”, expresó el candidato a presidente. En tanto que su compañero de fórmula, David Choquehuanca, resaltó la organización de los sectores populares. “Solo con la unidad del pueblo boliviano recuperaremos el Estado de derecho, nuestra democracia, nuestra salud, nuestra educación, la esperanza y la estabilidad. ¡Jallalla los pueblos del mundo!”, resaltó el líder sindical aimara.


Ya son más de 70 mil los contagiados de coronavirus

Áñez decretó el estado de "calamidad pública" en Bolivia

Con esta medida pretende que el Banco Central de Bolivia (BCB) le apruebe un préstamo sin tener que pasar por la Asamblea Legislativa. Sin embargo la norma no establece el monto que requerirá a la arcas del Estado

El gobierno de facto de Jeanine Áñez decretó el estado de “calamidad pública”. Con esta medida pretende que el Banco Central de Bolivia (BCB) le apruebe un préstamo sin tener que contar con la aprobación de la Asamblea Legislativa. Sin embargo la norma no establece el monto específico que requerirá a la arcas del Estado. En paralelo la pandemia del coronavirus sigue golpeando a Bolivia que superó los 70.000 casos confirmados. En las últimas 24 horas registró 1.752 nuevos contagios. Según el último registro del Ministerio de Salud local, Bolivia tiene 71.181 personas infectadas y 2.647 fallecidos.

En este contexto de contagios en alza, Áñez oficializó anoche el estado de “calamidad pública”. El gobierno de facto justificó la medida bajo la obligación de hacer frente a las necesidades ocasionadas por la pandemia. "Se declara calamidad pública en todo el territorio del Estado Plurinacional de Bolivia, para la atención de necesidades impostergables de carácter económico ocasionadas por los efectos negativos del coronavirus", establece el Decreto Supremo 4301. La norma permite al Ministerio de Economía y Finanzas Públicas tramitar ante el BCB la concesión de un crédito en favor del Tesoro General de la Nación.

El decreto había sido promulgado el viernes 24 pero se divulgó el lunes. La medida se concretó luego de que Áñez intentara que la Asamblea Legislativa, en su mayoría integrada por el partido Movimiento al Socialismo (MAS), aprobara créditos previamente acordados con organismos internacionales. En especial uno de 327 millones de dólares del Fondo Monetario Internacional (FMI). El MAS rechazó el crédito ante la falta de información sobre el plan de pagos y el destino que se le dará a los fondos.

Respecto al avance del coronavirus, del total de casos registrados el martes la mayoría se detectó en La Paz: 623 positivos. Después de la capital le sigue Cochabamba, con 560 infectados, y Santa Cruz, con 281, todos en las últimas 24 horas. Desde el inicio de la pandemia, las regiones más afectadas son Santa Cruz con 32.653 casos acumulados, mientras que La Paz suma 14.403 y Cochabamba, 8.104. Las previsiones del Ministerio de Salud establecen que el pico de contagios en los departamentos La Paz, Cochabamba y Chuquisaca llegue en octubre. En estas regiones la curva ascendente se demoró más que en Beni y Santa Cruz. Recientemente se sumó a la lista de positivos el alcalde del municipio de La Paz, Luis Revilla. "Mi esposa Maricruz y yo hemos dado positivo de la covid-19. Gracias a Dios estamos bien y casi sin ningún síntoma. Vamos a cumplir el protocolo y estaré aislado y trabajando desde casa hasta tener el alta médica. A cuidarse y por favor cumplan las medidas de distanciamiento social", publicó Revilla en su cuenta de Twitter.

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Protesta no autorizada en apoyo de Serguei Furgal, el gobernador del krai de Jabarovsk, quien fue acusado de un asesinato ocurrido hace 15 años.Foto Ap

Moscú. Decenas de miles de habitantes de la ciudad de Jabarovsk, en el extremo oriente de Rusia, volvieron a salir a la calle este sábado –por decimoquinto día consecutivo– para protestar contra las imposiciones de Moscú, en la que puede considerarse la manifestación más numerosa desde que la repentina caída en desgracia del gobernador Serguei Furgal provocó el estallido de la ola de indignación popular.

Difícil saber con exactitud el número de personas que acudieron a la manifestación en apoyo de Furgal –trasladado a una cárcel de Moscú hasta que se le someta a juicio como presunto autor intelectual de dos asesinatos hace 15 años–, pero la mayoría de testimonios disponibles (cotejados con muchas fotografías y videos) coinciden en señalar el carácter multitudinario de la protesta, que reunió a no menos de 50 mil personas, lo cual equivale a poco menos de 10 por ciento de los habitantes de la ciudad de Jabarovsk.

A las demandas de traer a Furgal a Jabarovsk –cesado por el titular del Kremlin, Vladimir Putin, bajo el argumento de "pérdida de confianza"– y celebrar allá un juicio justo y transparente del gobernador que eligieron hace dos años y que, según muestran las encuestas, estaba llevando a cabo una gestión que contaba con amplio respaldo de la población, los manifestantes exigen ahora que se vaya el gobernador interino, Mijail Degtiarov, nombrado por el mandatario ruso.

La marcha duró cuatro horas y terminó en mitin, en la céntrica plaza de Lenin, sin que la policía interviniera para dispersar a los congregados, que coreaban duras consignas contra el gobierno de Rusia y el presidente Putin.

Los oradores también pidieron la dimisión del representante personal de Putin en el distrito federal del extremo oriente, Yuri Trutniev, y del alcalde de Jabarovsk, Serguei Kravchuk, el único funcionario del partido oficialista Rusia Unida en un cargo relevante en la región.

Degtiarov, diputado de Samara, a orillas del Volga en el suroeste de Rusia, cuya trayectoria como legislador no guarda relación ninguna con el krai (territorio) de Jabarovsk, a miles de kilómetros de distancia, prefirió salir de su homónima capital este fin de semana para conocer el interior, no sin antes declarar a la televisión pública de Moscú que "entre los revoltosos hay extranjeros y provocadores profesionales que vinieron a desestabilizar la situación".

El vocero del Kremlin, Dimitri Peskov, no se atrevió a ratificar la grave acusación de la presencia de instigadores extranjeros en Jabarovsk y dijo que "es natural que algunos seudorrevolucionarios traten de sacar provecho de la situación allá".

Como ha venido sucediendo, este sábado hubo acciones de solidaridad con Jabarovsk en Vladivostok, Yuzhno-Sajalinsk, Komsomolsk-na-Amure y otras ciudades del extremo oriente de Rusia.

Por Juan Pablo Duch

Corresponsal

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Sábado, 25 Julio 2020 06:05

Un mal ejemplo

Protestan miles en Rusia contra persecución de Serguei Furgal

En la Rusia postsoviética, el territorio de Jabarovsk –entidad de la Federación denominada en ruso krai y formada por varias regiones– es un caso único, por cuanto el partido oficialista Rusia Unida perdió (casi) todo lo que podía perder: el puesto de gobernador y los escaños del Parlamento, además de registrar una de las asistencias más bajas y con menos sufragios en favor de la reciente “votación popula”r para legitimar la reforma constitucional.

En ese contexto de abierto desafío al Kremlin, la repentina detención y traslado a una cárcel moscovita del gobernador Serguei Furgal, postulado por el nacionalista partido Liberal-Democrático, deja de ser un asunto de nota roja y tiene, según el ángulo que se mire, diversas explicaciones, aunque algunas de éstas podrían complementarse.

Para las autoridades, Furgal ordenó hace 15 años, cuando se dedicaba al negocio de la madera y la chatarra, el asesinato de dos empresarios y formaba parte de un grupo de delincuencia organizada, pero lo descubrieron sólo ahora.

Quienes creen en la inocencia de Furgal sostienen que no hay pruebas de su presunta culpabilidad y aseguran que los cargos se basan únicamente en el testimonio de un antiguo socio, convertido en testigo protegido que lo inculpó tras seis meses de encarcelamiento e interrogatorios constantes.

Otros están convencidos de que su detención tiene un trasfondo económico al negarse la familia de Furgal a vender sus acciones de la principal fábrica de aluminio del extremo oriente de Rusia, que uno de los magnates cercanos al presidente Vladimir Putin quiso adquirir para reducir costos de los grandes proyectos de construcción de puentes que tiene apalabrados en la zona.

Los que dan preferencia a las connotaciones políticas de su defenestración aseguran que, aparte de la debacle del oficialismo en Jabarovsk, el Kremlin no pudo digerir las más recientes encuestas ahí, que pusieron de relieve que el índice de popularidad de Furgal iba en aumento, mientras el de Putin caía cada vez más.

Entretanto, comenzó la ola de protestas en Jabarovsk contra las imposiciones de Moscú, y sus habitantes sólo piden que los dejen elegir a sus gobernantes, demanda que, vista desde el Kremlin, es un mal ejemplo para otras entidades federales que tendrán elecciones el siguiente otoño.

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Viernes, 10 Julio 2020 05:47

Putin y Pinochet

Putin y Pinochet

 Los Pinochet, como los Hitler, surgen cuando el capitalismo está en peligro

 

Toque de queda. En una ciudad nocturna adormecida, todo el barrio oye el crujir de los frenos y el ruido de los soldados que saltan desde la parte trasera del camión. Golpes de culatas derriban la endeble puerta de la casa en los suburbios obreros. Después de unos minutos, gritos de personas que salen a la calle y órdenes cortas. Muchas miradas asustadas, malévolas y curiosas, miran a través de cortinas y persianas el drama de la familia vecina. Mi esposa chilena nunca se librará de los recuerdos de su infancia: un padre cavando un agujero en el patio de su casa para enterrar allí todos los libros, revistas y registros rusos, y unos meses después, militares que destruyen muebles en su casa en busca de rastros de un comunista escondido.

Antes del golpe militar del 11 de septiembre de 1973, Chile era el lugar más politizado de América del Sur y el único país capitalista donde las fuerzas que tenían como objetivo construir el socialismo lograron llegar al poder de manera pacífica y democrática. El gobierno socialista de Allende se basó en la clase trabajadora unificada y en los representantes más prominentes de la cultura chilena, quienes vieron este proyecto como la única alternativa. Después de que la oligarquía local lo derrocó con la participación activa de los Estados Unidos, fue importante para los defensores de los «valores occidentales y cristianos» tomar el poder para enseñar al pueblo chileno una lección inolvidable de terror: llevar a los ilusos ciudadanos de vuelta al redil.

Por eso el bombardeo y asalto al palacio presidencial. Por eso el salvaje asesinato del cantante Víctor Jara en el estadio de la capital. Y unos días después, la inyección fatal al destacado poeta, premio Nobel, Pablo Neruda, realizada por un «médico» desconocido en el hospital de Santiago. Por eso, cientos de cuarteles y estaciones de policía fueron convertidas en verdaderas fábricas de tortura, la violación fue practicada por perros especialmente entrenados, nombrados en honor a los líderes del gobierno derrocado. Hubo ratas en las vaginas de mujeres interrogadas, desapariciones de personas y cuerpos de «prisioneros de guerra» civiles aún vivos, atados a rieles que cayeron al Pacífico desde helicópteros.

Después de dieciséis años de esta continua limpieza del país de la suciedad del marxismo, el periodista internacional ruso Mijaíl Kozhujov se disculpó con Pinochet en Santiago por «lo que escribió sobre él bajo la influencia de la propaganda comunista cuando era joven». El famoso comediante Alexander Ivanov, desde un alto escenario de Moscú, habló de su admiración por el dictador chileno, y el bardo de Petersburgo, Alexander Rosenbaum, llamó a Pinochet «un abuelo fuerte y bien educado», que «reprobó» al «imbécil» de Víctor Jara.

La Rusia de Gorbachov y Yeltsin rápidamente cambió a un curso diferente de la historia, y el cambio ideológico de zapatos de la intelectualidad postsoviética, como una veleta, tuvo lugar rápida e irrevocablemente. Es útil recordar que en esos tiempos recientes, el general Augusto Pinochet fue una figura muy positiva para la mayoría del público liberal ruso que ahora moviliza a la gente para «luchar contra el régimen». Después de todo, fue visto como un luchador exitoso contra el comunismo y un arquitecto del llamado «milagro económico chileno» tan querido por el agitprop de Yeltsin. ¿Qué sucedió durante este tiempo con la prensa liberal rusa, cuyos estándares latinos de filantropía no permitieron lágrimas de debilidad para los izquierdistas y comunistas abrumados por el abuelo chileno, para que ahora vuelvan a convertir a Pinochet en un personaje familiar?

Sí, una parte de la intelectualidad rusa ahora hace popular una absurda comparación entre la dictadura de Pinochet y el gobierno de Putin (atención, ninguno de los medios occidentales lo hace). Aunque cualquiera que sepa al menos un poco lo que es la dictadura militar latinoamericana, solo hace una mueca en respuesta a tales paralelos. Además, estamos hablando del uso egoísta del tema terrorista Pinochet, que ofende la memoria de sus muchas víctimas.

Desprecio por el electorado, manipulaciones baratas sobre temas de espiritualidad y patriotismo, reformas antisociales, represión policial, proximidad a los oligarcas, falta de escrúpulos políticos, deseo de control sobre los medios de comunicación, presión a los tribunales y corrupción crónica, para gran disgusto de algunos luchadores por el bien, no son rasgos exclusivos del régimen autoritario de Putin, sino características típicas de la mayoría de los países capitalistas del mundo. Y dado que el capitalismo se ha convertido en la elección de la Rusia actual, sería absurdo exigir algo diferente de su gobierno.

Este sistema antisocial nunca estará dirigido a la búsqueda del bien común, sino al servicio del egoísmo de las élites estatales y corporativas, lo que explica las políticas internas y extranjeras profundamente contradictorias del gobierno ruso. La lucha contra el islamismo en Siria, junto con el juego en torno a la geopolítica y la industria petrolera, el apoyo incondicional al régimen moralmente defectuoso de Assad, junto con la indiferencia hacia el destino del heroico Rojava kurdo, las relaciones amistosas con Cuba y Venezuela, el vil «asunto de la Red» [La supuesta organización anarquista antigubernamental cuyos miembros, reconocidos antifascistas, fueron arrestados en 2017 y sentenciados en febrero de 2020 por un tribunal militar ruso a penas de prisión de hasta 18 años. Nota del Traductor.], la especulación franca en torno a la celebración de la victoria sobre el nazismo, los coqueteos populistas con las masas y la broma desagradable sobre el color de la bandera en la embajada estadounidense. Todo esto no es más que un conjunto de movimientos oportunistas a corto plazo. Las autoridades actúan de la manera que más les convenga, y sería ingenuo buscar en todo esto una visión del futuro con un componente ético.

Los ataques regulares de Vladimir Vladimirovich, primero contra Lenin, luego contra la URSS y ahora contra la Constitución soviética, no son más que celos. Como persona inteligente, no puede dejar de comprender que la Rusia actual ni siquiera tiene una pequeña fracción del proyecto creativo y de movilización que logró resultados impresionantes incluso en los peores momentos del período soviético. A diferencia de las autoridades, sabe que todo sigue funcionando de manera bastante tolerable, en comparación con muchas regiones del resto del mundo capitalista, en la esfera social, como resultado de una larga inercia de lo que se creó bajo la URSS. Y es curioso ver que la mayoría de los intelectuales rusos que protestan contra el deterioro de la educación, la atención médica y la protección de las pensiones lo hacen en nombre de algún tipo de capitalismo democrático de derecha que existe exclusivamente en sus sueños formados por los medios de comunicación posteriores a la perestroika.

Rusia es una aleación interesante de culturas, épocas, riquezas y paisajes. El actual estado ruso es otro depredador capitalista, no peor ni mejor que la mayoría de los demás, sujeto a la presión de parientes aún más grandes y más sedientos de sangre que desean obtener el control de sus recursos naturales, mercados y personas. Por eso en Ucrania, el país más cercano a Rusia, hubo un golpe de derecha en el Maidan. Con la complicidad de las élites locales venales, la Ucrania nacionalista se ha convertido en un indecente protectorado dependiente, un laboratorio de reformas antisociales y, al mismo tiempo, una herramienta de provocación constante contra Moscú. Pero la mayoría de los liberales postsoviéticos que critican a Putin por violar los principios de la democracia, apoyan sinceramente al gobierno ucraniano que es mucho más represivo y antidemocrático, mientras sueñan en secreto con la «democracia» del tanque de Yeltsin. Los intentos de comparar a Putin con Pinochet están diseñados para terminar de eliminar lo que queda de cerebro de la cabeza del postsoviético común, ya completamente confundido.

¿Puede el capitalismo de Putin convertirse en una dictadura militar? Claro, como todo capitalismo. Pero hay que admitir que este es un tema completamente diferente. Los Pinochet, como los Hitler, surgen cuando el capitalismo está en peligro. El capitalismo en la Rusia actual es parte de la ilusión popular no gastada. El infantilismo político de millones de rusos, traumatizados por la experiencia de los años noventa y los acontecimientos en la vecina Ucrania, fortalece su sueño ingenuo de un renacimiento gradual de la «Rusia que hemos perdido», que las autoridades parasitan con confianza, asegurando su dominio sin disparar al Parlamento ni manchar los estadios de sangre.

Por lo tanto, Putin, por supuesto, no es Pinochet en absoluto, aunque, tal vez, tal comparación lo halague.

9 julio 2020

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