Martes, 13 Junio 2017 06:00

El supremo cronista del poder

El supremo cronista del poder

He estado presente en las celebraciones del centenario del nacimiento de Augusto Roa Bastos llevadas a cabo en Asunción.


Su vida parece a veces asunto de sus propias invenciones. Nació el 13 de junio de 1917 en Asunción, y pasó su infancia en Iturbe, un poblado de las selvas del Guairá, en el Alto Paraná, donde se habla por igual el guaraní y el castellano, lo que le dio esa lengua escindida, o doble, que habría de marcar su escritura no sólo en la tesitura verbal, sino también en su carga de tradición oral.


Su padre, Lucio Roa, llegó hasta allí como peón a talar árboles para abrir aquellas tierras al cultivo de la caña de azúcar. Con sus manos construyó los pupitres donde Augusto y su hermana Rosa, la mayor de los dos, se sentaban a recibir las lecciones que él mismo les impartía, una hora diaria después de la siesta de la tarde, porque nunca asistieron a la escuela pública.


Cuando se casó con Lucía Bastos se acercaba ya al medio siglo de vida, 20 años mayor que la esposa, con la que estuvo unido por otro medio siglo. Ella, de ascendencia francesa y portuguesa, estaba dotada de una buena voz de mezzosoprano, y, sensible a la literatura, fue cómplice de Augusto para que aprendiera la lengua guaraní prohibida por el padre. Leía a los dos hermanos episodios de la Biblia que luego comentaba en guaraní, y lo introdujo en los dramas de Shakespeare y en el mundo oral de las leyendas indígenas. Es cuando aprendió que los árboles guardan dentro de su corteza a seres silenciosos que se lamentan con quejidos lastimeros si son talados.


Luego su padre lo envió a Asunción para que siguiera sus estudios en el Colegio de San José, al cuidado de un tío suyo, el obispo Hermenegildo Roa. Fue cuando estrenó sus primeros zapatos. Vivir al lado de un pariente poderoso puede sonar a grato privilegio, pero según le contó a su amigo de toda la vida, el novelista argentino Tomás Eloy Martínez, tenía un solo par de medias y vivía muerto de hambre, el más pobre entre todos los alumnos hacinados en un dormitorio comunal.


El padre había encargado su custodia para el viaje a una conocida suya, que llevaba consigo un niño de pecho. Debían transbordar de un tren a otro, con lo que debieron amanecer en la estación intermedia donde había un inmenso cráter provocado por un estallido de explosivos durante una de las tantas revueltas militares. Y cuando en la oscuridad la mujer dio de mamar a la criatura, él se prendió al otro pecho, la primera vez, dice, que tuvo una sensación erótica.


Esta escena pasó a las páginas de su novela Hijo de hombre, publicada en 1960, donde se relata la guerra del Chaco, que estalló en 1932, enfrentando a Paraguay y Bolivia por la posesión de unos campos petroleros que nunca existieron. Atizando el conflicto estaban detrás la Standard Oil y la Royal Dutch-Shell.


La novela de su vida apenas comenzaba. En 1947 huyó de Paraguay cuando el gobierno del general Higinio Morinigo ordenó su captura, vivo o muerto, acusado de conspirador comunista. Lo buscaron en las oficinas del diario El País, donde trabajaba de redactor, y tras escaparse en el último momento por la azotea pasó varios días escondido dentro de un depósito de agua vacío, hasta que pudo salir al destierro hacia Buenos Aires.


Escribió los cuentos de su libro El trueno entre las hojas, publicado en 1953, mientras servía de camarero en un hotel de parejas clandestinas. El trabajo que hago no es exigente y me quedan muchas horas libres, le dice en una carta a Tomás Eloy; “llevo bebidas a los cuartos y las parejas me dan propinas generosas. Cuando se van, recojo las sábanas y las toallas y las llevo a la lavandería...”


Fue también profesor en un taller de escritura, empleado de una editorial de partituras musicales, guionista de cine, y vendedor de seguros. Su exilio duró cerca de medio siglo. Ahora Paraguay vivía bajo el reinado del general Alfredo Stroessner, llegado al poder en 1954.


Cuando en 1982 se atrevió a regresar, el dictador lo despojó de su ciudadanía y lo expulsó del país junto con su familia, acusado de tener ideas bolcheviques, ultramoscovitas, y por querer adoctrinar a la juventud del país con dichas ideologías, las mismas razones esgrimidas décadas atrás por el general Morinigo para perseguirlo.


Su gran novela, y una de las grandes de la lengua, es sin duda Yo el Supremo, de 1974, que retrata al doctor José Gaspar Rodríguez de Francia y Velasco, el Karaí Guazú, Supremo Dictador Perpetuo de la República del Paraguay, el célebre doctor Francia, llegado al poder al darse la independencia de España en 1811. Devoto de la ilustración, y lector de Rousseau, Voltaire y Montesquieu, convirtió a Paraguay en un sepulcro cerrado para quienes vivían en su territorio, sin mendigos ni ladrones ni asesinos, pero también sin enemigos, hacinados en los calabozos, o en los cementerios.


Esta novela de hondos registros verbales, y un prodigio de escritura, tiene por tema el monoteísmo del poder, según el propio autor, un mural móvil que corre a lo largo de la historia del Paraguay marcada por los desafueros y las excentricidades de sus caudillos. En muchos sentidos, yendo hacia el pasado, traza un relato contemporáneo de Stroessner, derrocado por fin en 1989.


El poder, que según el novelista constituye un tremendo estigma, una especie de orgullo humano que necesita controlar la personalidad de otros. Es una condición antilógica que produce una sociedad enferma. La represión siempre produce el contragolpe de la rebelión...


El doctor Francia de Roa Bastos pugna siempre por salir del sepulcro. Es el astro central y absorbente de un sistema solar regido por la obediencia total, y las emanaciones de ese poder son letales, la primera de ellas la perpetuidad. No nos hemos librado de su fantasma empecinado.


Asunción, junio 2017


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La expresidenta surcoreana, arrestada por corrupción



Park Geun-hye, destituida por orden judicial hace tres semanas, está acusada de delitos de soborno y abuso de autoridad

Tres semanas. Es el escaso tiempo que ha transcurrido para completar la caída en desgracia de la expresidenta surcoreana Park Geun-hye. Exactamente 21 días después de que el Tribunal Constitucional aprobara su destitución por abuso de poder y corrupción, otra corte, la del Distrito Central de Seúl, ha ordenado este viernes su encarcelamiento. Con la mirada fija en un punto en el horizonte y un gesto amargo en el rostro, esta madrugada la exjefa de Estado quedaba ingresada en prisión.


Tras una audiencia el jueves en la que Park había declarado durante cinco horas para defender su inocencia, el juez Kang Bu-yeong dio la razón a los fiscales que reclamaban la prisión preventiva para la expresidenta, acusada de soborno, abuso de autoridad, coerción y filtración de secretos de Estado. “Está justificado y es necesario detenerla, pues los cargos principales están justificados y existe el riesgo de que se destruyan pruebas” si permaneciese en libertad, indica la sentencia emitida a primeras horas de la mañana.


El encarcelamiento de Park marca un nuevo hito en un escándalo de corrupción que ha monopolizado la política surcoreana en los últimos cinco meses. Park, de 65 años, es sospechosa de haber ayudado a su amiga Choi Soon-sil, apodada la “Rasputina surcoreana”, a presionar a las principales empresas del país para que entregaran fuertes sumas de dinero a cambio de favores políticos. Entre estas cantidades se encuentran 38 millones de dólares en donaciones y contratos procedentes de Samsung, el principal conglomerado surcoreano.


Choi ya ha sido arrestada y se encuentra en el mismo centro de detención en el que ha quedado ingresada Park. También ha quedado encarcelado allí uno de los hombres más poderosos del país, el heredero y vicepresidente de Samsung Electronics, Lee Jae-Yong.


Park es la tercera de los jefes de Estado surcoreanos que han ido a prisión, tras los dictadores militares Chun Doo-hwan y Roh Tae-woo, declarados culpables de corrupción en 1995. Si los tribunales confirman su culpa, la expresidenta afronta hasta diez años de prisión.


Tras la destitución de Park han quedado convocadas elecciones para el 9 de mayo en la cuarta economía asiática. El favorito en esos comicios es Moon Jae-In, del Partido Democrático y al que la expresidenta derrotara en la convocatoria de 2012 por un amplio margen.


Desde aquellas elecciones mucho han cambiado las tornas. La opinión popular comenzó a volverse en contra de la hija del antiguo dictador militar Park Chung-hee en abril de 2014, cuando el transbordador “Sewol” se hundió costando la vida a 304 personas, la mayoría de ellos niños en una excursión escolar. La entonces presidenta tardó horas en ponerse al frente de las operaciones, sin que nunca haya quedado claro qué la mantuvo ocupada durante ese lapso.


Pero fue el descubrimiento de un miniordenador propiedad de Choi el pasado octubre lo que colmó la paciencia del público. Las fotos y documentos que contenía ponían de relieve el control que esta empresaria tenía sobre la presidenta. A partir de entonces y durante semanas manifestaciones masivas de ciudadanos reclamaron cada semana la destitución y encarcelamiento de la jefa de Estado.


Su sustituto tendrá ante sí una delicada tarea. En el norte, el régimen de Kim Jong-un ha lanzado varios misiles de medio alcance en lo que va de año y los expertos creen que prepara una nueva prueba nuclear. En el terreno interno, la población se encuentra dividida por la instalación en su territorio de un escudo antimisiles de fabricación estadounidense, el THAAD, que el gobierno actual y Washington sostienen que busca impedir un posible ataque desde Corea del Norte. Pero China y Rusia se oponen al despliegue, al considerar que ese sistema puede utilizarse contra su propio territorio. China lleva a cabo un boicot no declarado contra productos surcoreanos y viajes turísticos a ese país.

 

Pekín 30 MAR 2017 - 23:55 COT

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Miércoles, 29 Marzo 2017 09:30

Lo fallido no es la sociedad sino el Estado

Lo fallido no es la sociedad sino el Estado

En Colombia el ejercicio del poder político en democracia, ha sido paulatinamente destruidas, corroído o sencillamente violentado por el afán de quienes consideran que por derecho propio o quizá divino, pueden ir tomar las instituciones para actuar sin limite alguno, pero imponiendo limites a la sociedad a la que consideran una masa amorfa compuesta de súbditos. Esta situación da para entender que la sociedad permanece expuesta a la intervención de una clase social concreta que ocupa el aparato de estado, sus instituciones y redes para promover su beneficio particular.

La democracia en Colombia no esta funcionando como un modo político de organización social que orienta el destino común para vivir en paz, basada en reglas construidas en colectivo, en tanto su constitución y normas han sido reiteradamente ajustadas por la clase en el poder y en contravía de lo constituido socialmente. Tampoco han llegado al gobierno de los poderes públicos y sus instituciones los mas honestos y justos, sin importar si son blancos, negros, mujeres, hombres, indígenas, , mestizos, campesinos jóvenes o viejos. Ni las leyes han sido la referencia de equilibrio, imparcialidad y aplicación de justicia sin distinción. Lo que ocurre da cuenta que la democracia ha sido violentada y es rehén de practicas de poder no democráticas.

La naturaleza política de la democracia, puede mirarse a través de tres elementos generales, sobre los que cualquier persona al pasar una plantilla hace su propio ejercicio de validación: lo primero que la democracia exige es que todo su engranaje tenga como base el reconocimiento de los derechos humanos y estos cuenten con plenas garantías para su realización, pero a la vez que sirvan como limite al poder del estado; lo segundo que haya una efectiva separación e independencia de los poderes públicos y que las leyes no sean usadas como arma política; y lo tercero que la representatividad, las autoridades tengan legitimidad y atiendan y actúen siguiendo las demandas de los diversos grupos sociales y su discurso aliente la elevación de la conciencia política y social de la ciudadanía.

La democracia en Colombia dista de esos principios, es decir, no ha sido un fin del proyecto histórico de los gobernantes, pero si una estrategia de supervivencia sostenida con una seductora y manipulada retorica al presentarse como la democracia mas solida de América o la mas incluyente. A diferencia del cono sur (Chile, Uruguay, Argentina, Brasil, Bolivia) donde las atrocidades fueron lo sustancial de las dictaduras del ultimo cuarto del siglo XX, en Colombia la barbarie ha ocurrido en democracia. No se han interrumpido elecciones, ni alterado destituido gobernantes, ni clausurado el congreso, ni sellado el poder judicial. Lo ocurrido es una articulada tragedia en democracia. Un proceso de cooptación de la representación de la sociedad y de los poderes del estado, por parte de un grupo de poder, que estando unido o temporalmente disperso sigue la misma línea ideológica y actúa en consecuencia, aunque se manifieste de diferentes maneras. Lo común es que sabe combinar, todas las formas de lucha, incluida la criminal, sin interrumpir el curso de la democracia formal.

En democracia y en menos de seis décadas, se han cometido las mas abominables expresiones de violencia, primero la guerra civil liberal-conservadora con saldo de 300.000 muertes cuando gobernaban los parientes cercanos de los mismos que gobiernan hoy; y después la guerra contrainsurgente, cuyas manifestaciones de odio terminaron con las mas crueles masacres de las que América entera tenga noticia (el Aro, el Salado, Santo Domingo, Trujillo, la Rochela, Mapiripan, Pueblo Bello, Montes de María) que ya tienen fallos condenatorios al estado por la Corte Interamericana de derechos humanos. También ocurrió en democracia el mas grande genocidio contra la UP, un partido de izquierda con mas de cinco mil militantes asesinados; el mas alto numero de presos de conciencia y de inocentes prisioneros producidos con falsas denuncias y pruebas para eliminar adversarios; y un desbordado monto de recursos invertidos para sostener la tragedia, mientras escaseaba la comida, el empelo, la salud y la educación y en contraposición crecía la acumulación de capital en manos prestigiosos empresarios y políticos, que siguen gobernando.

La democracia en Colombia es hoy un propósito común truncado por las elites, lo que no es equivalente a creer que hay una sociedad fallida. Lo que esta en descomposición no es la sociedad, es el estado, sus gobernantes, su clase política y sus filiales de negocios con ramificaciones de corrupción, de compra venta de conciencias y de votos y cuyos centros de mando experimentan con seres humanos debilitados, empobrecidos, a quienes usan como victimas o verdugos.

El Comienzo de la Ultima fase de descomposición

El estado comenzó su ultima fase de descomposición con el régimen Uribe, que se salió del marco de las reglas y encarnó al mas nefasto ejercicio de poder sin democracia, pero en nombre de la democracia. Las zonas grises, fueron hábilmente convertidas en escándalos mediáticos de corta duración para impedir ver la tragedia y hacer valer la palabra del poder como palabra sagrada y verdadera. La sociedad fue conminada a ponerse del lado del gobierno y acatar sus programas sin objeción, mientras el terror alimentaba a la seguridad democrática y esta se extendía con odio entre la población arrasando todo pensamiento y acción critica, hasta romper la línea de separación que distinguía entre población civil y combatientes, con lo cual la sociedad entera quedo bajo sospecha, entró en pánico y fue obligada al silencio.

El estado recibió el primer impacto con el cierre del Ministerio de la Justicia y del Derecho fusionado con el Ministerio de Gobierno, y la creación del Centro Nacional de Inteligencia inspirado en la CIA; a las Cortes de Justicia se les persiguió, espió y en su debilidad fueron tomadas por clientelas que convirtieron al Derecho Penal en un instrumento de venganza que afectó los juicios del derecho y alentó tanto los falsos judiciales para eliminar opositores, como la ampliación del populismo punitivo, sin sentido de justicia ni racionalidad en las penas y; por ultimo el poder legislativo al decir de los mismos jefes paramilitares quedó bajo su control, disponible para acomodar las leyes, favorecer la impunidad y legalizar sus actuaciones incluidas sus nuevas propiedades y capitales. La puesta en retroceso a los derechos se justificó alegando que alejaba la confianza inversionista y empezó el ataque a tres tipos de considerados enemigos: los teóricos de los derechos, las ONG y sus defensores y, los opositores. Y así ocurrió y no ha cesado de ocurrir. Ya sin obstáculos restaba cambiar las reglas de juego y para ello se implantó en la columna vertebral de la constitución política la figura tenebrosa y fatídica de la reelección.

Estar o no en democracia, no se define entonces por resultados de encuestas, ni rankings del marketing privado, ni indicadores de felicidad (que felizmente en 2017 muestra al país en un puesto mas real el 36), ni tampoco por el numero de eventos electorales controlados, ni por la cantidad de votantes. La democracia colombiana, esta vaciada de contenido democrático, igual que los derechos y el ejercicio del poder vaciado de soberanía y de voluntad popular. Los poderes públicos, dan cuenta de un estado fallido, saqueado, con instituciones dirigidas con autoritarismo, engaño, verdades a medias, gobernantes de alta y baja escala sin legitimidad, sin ética ni política y con primacía de la voluntad del gobernante. El sistema central de poder se reproduce en los ámbitos institucionales locales y regionales y las mayorías son desplazadas por minorías de poder electoral, que deciden sobre sus vidas, conductas y bienes materiales. El miedo continua sometiendo la participación y la ciudadanía no logra elevar su conciencia. El horror se pasea por campos y ciudades de la mano de solidas estructuras paramilitares que intimidan, asesinan y producen desplazamientos para defender las tierras, mantener las conductas impuestas y asegurar los bienes arrebatados a sus victimas, pero lo que los hace fuertes no es su capacidad de destrucción material basada en el alcance y potencia de sus armas, si no su proyecto de poder defendido desde adentro del mismo estado, del congreso, las cortes, las empresas, los directorios y las instituciones.

La paz, representa por ahora el principal bien común a defender, que sirva para reconfigurar la democracia, ajustar las estructuras del estado arrebatándoselas a los de siempre y recuperar el sentido de humanidad, de seres humanos con derecho a vivir y disfrutar de los derechos. Paz y Democracia exigen ser defendidas de la clase en el poder, por ser conquistas colectivas, no del estado, ni de sus gobernantes, si no de un pueblo cansado de la guerra, del odio y de la muerte, que puso sus demandas a debate y pactó la ruta a seguir, como resultado político de un acuerdo para la paz estable y duradera, entendida como un asunto político (no jurídico) que no puede ser tratado con desdén, ni ser irrespetado como paso previo para traicionar el camino trazado por una sociedad que quiere y apuesta y trata de aprender a vivir de otra manera, alejada del terror, el miedo y la miseria.

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Entrenamiento militar “Made in USA”

 

El año 2016 la Escuela de las Américas entrenó a 1749 uniformados del Ejército, de la Marina y de la Fuerza Aérea de América Latina pero también a 15 civiles y 190 policías.

Sabemos que Costa Rica y Panamá enviaron a sus policías a recibir entrenamiento, por el simple hecho que ambos países no tienen ejércitos; pero entre estas dos naciones el total suma 44 el 2016 ¿Qué otros países enviaron también a sus policías a recibir entrenamiento militar a una academia militar? No lo sabemos, esa información no está disponible.

Lo que sabemos es que esto puede influir negativamente en las llamadas “Fuerzas del Orden” y es muy posible que el aumento de la militarización y represión de las policías en América Latina, hacia el movimiento social, se deba a la doctrina promovida por EEUU que básicamente sigue legitimando que se puede hacer todo por la “seguridad nacional”.

En Costa Rica por ejemplo, apelando a sus leyes de transparencia y acceso a la información pública, se conoció que entre los cursos que tomaron los policías de este país en la Escuela de las Américas, en los últimos años, figuran “Curso de Análisis Contra Terrorismo”, “Curso Operaciones de Inteligencia”, “Curso Operaciones información”, “Curso Antidrogas y Antiterrorismo”, “Curso Básico de Inteligencia para Oficiales” y “Curso Analista de Información”, entre otros.

Ya sabemos de sobra qué entiende EEUU sobre terrorismo y cómo lo enfrenta. Ya sabemos que en la lucha contra la droga y el terrorismo que ellos promueven morirán siempre, porcentualmente, más civiles. Ya sabemos que son las “operaciones de inteligencia” y de “información”; listas negras, infiltración a movimientos sociales, noticias falsas, etc.

Por otro lado, de los datos oficiales, dos de los principales países que enviaron más tropas a esta academia militar, el 2016, fueron Colombia y Honduras donde se siguen registrando graves violaciones a los derechos humanos.

Colombia, que por años ha sido el país que más soldados envía uniformados a formarse a EEUU, entrenó el año 2016 a 862 efectivos más en la Escuela de las Américas. Es lejos, desde años, el número uno en envíos y en violaciones a los derechos humanos.

De acuerdo a un Informe del Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (INDEPAZ) el año 2016 se registraron en Colombia 117 asesinatos contra defensores de los derechos humanos, más de 350 amenazas, 46 atentados y 5 casos de desaparición forzada.

En Colombia el conflicto armado dejó al menos 220.000 personas asesinadas, 25.000 desaparecidas y 4.744.046 desplazadas en el periodo comprendido entre 1958 y 2012 de acuerdo a las cifras reveladas por el Informe “¡Basta ya! Colombia: memorias de guerra y dignidad”. El 82 % de las víctimas fueron civiles.

El segundo país que más uniformados envió a la Escuela de las Américas a recibir entrenamiento fue Honduras, registrando 261 efectivos el año 2016.

De acuerdo al Informe “Honduras: El lugar más peligroso para defender el Planeta”, de Global Witness, “desde el golpe de Estado de 2009, 123 activistas de la tierra y el medio ambiente han sido asesinados en Honduras; muchos otros han sido amenazados, atacados o encarcelados”.

El Informe recuerda el asesinato de Berta Cáceres, sucedido el 2 de marzo del 2016. Meses después el diario El Heraldo de Honduras informó que entre los detenidos por este caso figuran “Un militar activo, dos oficiales retirados y un técnico ambiental”.

De acuerdo al diario The Guardian, dos de ellos, el mayor Mariano Díaz Chávez y el teniente Douglas Giovanny Bustillo recibieron entrenamiento antiterrorista el 2005 en EEUU. Bustillo además recibió entrenamiento en la Escuela de las Américas. También, el año pasado, un ex soldado hondureño, miembro de las unidades de élite, dijo que había visto el nombre de Berta Cáceres y otros en una “lista negra” que circuló dentro del ejército.

Nada de esto nos puede sorprender porque detrás de las muertes de defensores de derechos humanos, aunque las realicen sicarios o paramilitares o delincuentes, y quisieran pasarlas como hechos comunes, se esconde la mano del poder.

Por otro lado, México, donde actualmente se registran las más graves violaciones a los derechos humanos en América Latina, si bien figura haber enviado 46 uniformados el año 2016 - y en los últimos cinco años 130 efectivos- a la Escuela de las Américas lo cierto es que EEUU está comprometido, por otras vías y acuerdos, con el entrenamiento de sus soldados y policías.

Un artículo de John Lindsay-Poland, indica que tan sólo en el periodo 2013 y 2014 “Los Estados Unidos dieron entrenamiento militar a más de 5700 policías y soldados mexicanos en unas 45 localidades estadounidenses y al menos diez sitios en México durante los últimos dos años, según datos publicados por el Departamento de Estado”.

En México de acuerdo a datos oficiales del Alto Comisionado de las Naciones Unidas, en la última década hubo 151.233 asesinatos hasta agosto de 2015. Al 30 de septiembre de 2015, el Estado mexicano reportaba 26.798 personas desaparecidas y la Procuraduría General de la República (PGR) contaba, al mes de abril de 2015, con 2420 investigaciones “en trámite” por casos de tortura, y sólo 15 sentencias condenatorias por este delito.

La académica, politóloga y escritora mexicana Denise Dresser, sin embargo, señala que los “años de guerra” han dejado al menos 213.000 muertos

“Un índice de letalidad en el cual el Ejército mata a ocho personas por cada una que hiere. 12.408 quejas ante la CNDH y el involucramiento de manos militares en Tlatlaya y Ayotzinapa”, señaló Dresser.

Pero no sólo Colombia, Honduras y México envían sus tropas a la Escuela de las Américas también lo hacen Brasil, Chile, Costa Rica, República Dominicana, El Salvador, Guatemala, México, Perú, Panamá, Paraguay, entre otros.

Sin embargo, no todos envían sus tropas a la Escuela de las Américas, este 2016 no lo volvieron a hacer Venezuela, Argentina, Nicaragua, Ecuador, Bolivia y Uruguay países que se comprometieron de no seguir enviando a sus soldados ni policías a esta cuestionada institución.

Venezuela, por ejemplo, retiró sus soldados el año 2004 dos años después del intento fallido de golpe de estado contra el presidente Hugo Chávez donde entre sus cabecillas figuró el general Efraín Vázquez graduado de la Escuela de las Américas.

Venezuela, como otros países no vivieron dictaduras militares, anteriormente. Sin embargo, antes de que asumiera Hugo Chávez se registraron graves violaciones a los Derechos Humanos que poco o nada se conocieron en Latinoamérica y el mundo.

De acuerdo a la Comisión por la Justicia y la Verdad en Venezuela, entre los años 1958 y 1998, se registraron 10.071 víctimas de asesinato, torturas y desapariciones por motivos políticos.

Finalmente, la Escuela de las Américas, que hoy se conoce como Instituto de Cooperación y Seguridad del Hemisferio Occidental (WHINSEC, en inglés), tiene más de 70 años de existencia, fue fundada en 1946 en Panamá, y por sus aulas han pasado más de 80 mil soldados de toda América Latina a la fecha.

Muchos de sus “graduados” se transformaron en dictadores, torturadores y asesinos y otros guardaron un silencio cómplice cuando sucedían desapariciones y asesinatos contra el pueblo que juraron defender.

 

Pablo Ruiz, periodista, es parte del Observatorio para el Cierre de la Escuela de las Américas.

 

http://www.alainet.org/es/articulo/183982

 

 

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Lunes, 06 Marzo 2017 08:06

Increíble

Increíble

Cuando el peor ex presidente de tiempos modernos y sus allegados empiezan a criticar a Trump, las cosas están muy mal. Tan mal que sólo los comediantes pueden atinar al descifrar el momento, donde todo y nada es, literalmente, increíble.

George W. Bush rompió el silencio –e interrumpió su nueva carrera de pintor de retratos de "héroes" estadunidenses– para criticar el ataque del presidente Donald Trump contra los medios, recordando que la prensa libre es vital para una democracia.

Peter Wehner, principal estratega político de la Casa Blanca de George W.Bush, comentó al Washington Post este fin de semana que "tenemos como presidente a un hombre errático, vengativo, volátil, obsesivo, un mentiroso crónico y dispuesto a creer en teorías de conspiración. Y uno puede esperar que habrá más por venir, ya que cuando personas como Trump tienen poder se vuelven menos, no más, prudentes".

O sea, que veteranos de uno de los gobiernos más tramposos, que detonaron las guerras más largas de la historia de este país basados en la fabricación de pruebas y engaños, que torturaron y desaparecieron personas, que intimidaron a los medios y permitieron el fraude financiero más grande de la historia moderna, el cual llevó al país al borde de otra gran depresión, de repente expresen su alarma, crítica y hasta defensa de "la democracia" ante Trump, preocupa aún más.

Ex jefes de inteligencia, ex generales y almirantes, ex altos funcionarios del gobierno de Bush y los anteriores de ambos partidos han expresado su creciente alarma ante el manejo del puesto más poderoso del mundo por Trump. A la vez, sus contrapartes activas están filtrando tantos documentos y borradores confidenciales que implica la existencia de una amplia rebelión dentro del gobierno permanente contra el nuevo jefe.

Pero no pocos observadores se preocupan de que el manejo del gobierno por Trump alimente cada vez más la ya alta desconfianza en lo que se llaman "instituciones" democráticas, incluyendo las cúpulas políticas, el Congreso y los medios. De hecho, algunos sospechan que esto es parte de la estrategia de Trump y su gente, como lo fue en su campaña electoral: lograr que todo sea increíble. Ante ello, se puede impulsar un desmantelamiento de casi todo y establecer una nueva dinámica de poder.

El ejemplo más reciente de esto: Trump acaba de acusar a su antecesor, Barack Obama, de impulsar una conspiración para descarrilar su gobierno, lo que incluye haber ordenado en octubre la intervención de sus comunicaciones en su oficinas en la Trump Tower. No sólo es un ataque posiblemente sin precedente de un presidente a un ex presidente, sino que la acusación tan seria se hizo sin ninguna evidencia. Al parecer es tan extrema que el propio jefe de la FBI ha solicitado que el Departamento de Justicia declare públicamente que Trump está mintiendo.

Pero lo peor es que Trump podría tener razón, aunque no exactamente como él lo explica. Los voceros y aliados de Obama –incluido su ex jefe de inteligencia nacional James Clapper–, al rechazar la acusación, afirmaron que el presidente no tenía la autoridad para ordenar tal investigación, que éstas se llevan a cabo por medio del Departamento de Justicia o agencias de inteligencia mediante orden judicial. Por lo tanto, afirmó uno de sus voceros, "ni el presidente ni ningún funcionario de la Casa Blanca ordenaron nunca la vigilancia de ningún ciudadano estadunidense".

Pero las revelaciones de Edward Snowden comprobaron que el gobierno espió las comunicaciones telefónicas y electrónicas de millones de ciudadanos estadunidenses durante el gobierno de Obama. Más aún, el que mintió sobre eso fue nada menos que Clapper, quien en 2013 negó ante el Senado que la Agencia de Seguridad Nacional recaudaba datos sobre millones de estadunidenses, sólo para que semanas después se difundiera el archivo masivo de Snowden que demostraba lo opuesto. Justificó esta mentira poco después afirmando que estaba en una situación en la que tenía que ofrecer una respuesta de "la manera menos no verídica" para evitar revelar inteligencia, según él.

Pero todo es especulación, porque en todo esto no hay pruebas. Igual que tantas veces anteriores con Trump, en las que acusa, exagera o manipula información –sea sobre la amenaza de los inmigrantes, el fraude electoral, la fabricación de "noticias falsas" por los medios, el tamaño de su voto electoral, la cantidad de gente que participó en la celebración de su toma de posesión, el cambio climático y tanto más. Y cada vez que se presentan los hechos, o se ofrecen las pruebas para mostrar su ficción, son ignorados o descartados.

Y más allá de estas cosas tan triviales, y en medio de acusar de un posible golpe contra su gobierno, el comandante en jefe tuvo tiempo para atacar, otra vez, al actor Arnold Schwarzenegger.

Todo es increíble

Al mismo tiempo, no es que nada se esté logrando detrás de este circo de la incredulidad. Se está implementando una de las políticas antimigrantes más severas y crueles en décadas; una que gira en torno a crear un clima de temor que algunos dirigentes de organizaciones inmigrantes califican de "terrorismo" en contra de sus comunidades.

Por otro lado, ya se logró anular o congelar más de 90 regulaciones gubernamentales, desde protecciones al medio ambiente, medidas de control (mínimo) de armas de fuego, normas de privacidad y protecciones al consumidor, según un conteo reciente del New York Times. Se está invitando a la industria de hidrocarburos a un banquete, se están descartando medidas y acciones de defensa de derechos y libertades civiles, se está impulsando la privatización de la educación pública, entre tanto más.

Trump no miente al decir que ha logrado mucho en poco tiempo. Como tan frecuentemente afirma: "es increíble".

Pero es la constante resistencia en todas las esquinas del país (incluso dentro del propio aparato de Estado), la valentía de los más vulnerables –sobre todo los inmigrantes– y las expresiones de humor crítico e ira que más molestan a Trump lo que promete crear una respuesta que podría ser, en el uso "alternativo" y mejor de la palabra, increíble.

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Venezuela: preludio de una dictadura militar

1. El Comando Nacional Antigolpe


La constitución del "Comando Nacional Antigolpe" y el nombramiento de Tareck El Aissami como su coordinador y nuevo Vicepresidente ejecutivo, colocan a Venezuela en la antesala de la dictadura militar abierta. Es el último dispositivo disponible de un Estado y modelo en agonía, previo a la instalación de un régimen militar abierto. Significa la amenaza con la fuerza brutal, que Federico el Grande llamaba ultima ratio regis: el último argumento de los reyes; consigna que mandó grabar en los cañones de su ejército.


Que el "madurismo" prepara el Estado de Excepción y su propio "Comité de Salud Pública", a fin de "buscar las medidas preventivas, legales y correctivas contra los sectores golpistas, y así lograr la paz y la estabilidad de la población venezolana", es lógico, desde su afán de prolongarse en el poder. Sin embargo, ni caminando sobre el filo de la navaja, el régimen es capaz de acertar en sus recursos de sobrevivencia. La preparación de una mayor violencia estatal es una medida impotente que en nada ayudará a cambiar la agonía del régimen y el desenlace de la crisis terminal, en que se encuentra.


2. Tres escenarios de cambio


En un país con una crisis terminal del modelo monoproductor económico, caracterizada por una caída del Producto Interno Bruto de alrededor del 12% y una inflación de 500% en el año pasado; los precios mundiales del petróleo estancados; con un gobierno incapaz de tomar las medidas necesarias para cambiar el rumbo nacional; una oposición parlamentaria igualmente incompetente y corrupta para re-direccionar el país; un pueblo y clases medias antagónicas a la violencia; una fuerza armada controlada por una fracción hegemónica abrazada al "Libro de las Revelaciones" (apocalipsis)

gubernamentales; una creciente pérdida de prestigio y posiciones internacionales y, sin un sujeto nacional visible capaz de impedir de manera racional el colapso del modelo, la preparación represiva estatal del "Comité de Salud Pública" madurista, sólo acelerará la llegada del Termidor, del fin del proceso. Ante el parálisis estructural del Estado, del sistema partidista y de los movimientos sociales independientes, eventuales cambios de rumbo sólo pueden devenir de tres fuentes: a) una mayor intervención de Washington; b) un levantamiento popular y/o de clase media; c) un cambio en la correlación de fuerzas dentro del aparato militar.


3. Onán, el estratega de la MUD


Un cuarto escenario posible, pero que no cambiaría la tragicomedia venezolana actual, sería la capitulación final y abierta de la MUD, aceptando las condiciones del madurismo en un modelo de poder compartido. Julio Borges, el nuevo líder de la AN, con un pasado turbio suyo y de Primero Justicia, parece estar en ese camino, con su estratagema idiota de la declaración de "abandono de cargo" de Maduro. De hecho, la oposición actúa en la realidad virtual (VR) de su play station "Asamblea Nacional", con episodios como los de una nueva asamblea constituyente, de desconocimiento del gobierno, de referendos revocatorios, de diálogos de paz, etc., tratando de justificar su razón de ser ante su clientela electoral con prácticas, que más bien pertenecen al campo de la satisfacción auto-erótica (Onán), que a la política. Es totalmente claro, que la camarilla en el poder no entregará el Estado bajo ninguna de las modalidades institucionales que la oposición promueve en sus simulaciones y "reality shows" parlamentarios. El diálogo con la Internacional Socialista y el Vaticano, por ejemplo, es un foro mediático y, nada más. La modificación real del status quo sólo vendrá por uno de los tres escenarios mencionados anteriormente. Lo demás son memes propagandísticos y deseos filantrópicos que desconocen la realidad darwinista de las sociedades de clase y el papel de la violencia en ella.


4. El Aissami versus Diosdado Cabello


En la despiadada lucha por el poder dentro del oficialismo, el nombramiento de El Aissami refuerza el eje Maduro-Padrino López, en detrimento del grupo de Diosdado Cabello. La implicación para las elecciones del 2018 es evidente. Si El Aissami logra cierto éxito en el cargo, será el candidato presidencial del PSUV en el 2018. Si Maduro es forzado a renunciar antes, lo que es probable, El Aissami será automáticamente la cabeza del Estado. Ambos factores operan en contra de Cabello, quién además, carece de un sostén fundamental: no tiene proyección ni respaldo geopolítico. Siendo El Aissami parte del grupo de Maduro, cuenta con la simpatía de Cuba, a diferencia del anticomunista Cabello, a quién la Revolución Cubana nunca vio con buenos ojos. De la misma manera, por los grandes éxitos del eje geoestratégico Putin-Irán-Hezbollah-Turquía en Medio Oriente, el factor etno-político de ser libanés-sirio, beneficia excepcionalmente a El Aissami. El flamante Vicepresidente ejecutivo contará con el apoyo de esta nueva y poderosa configuración geopolítica mundial y, por supuesto, el de la comunidad sirio-libanesa venezolana.


5. Dos atractores, cero pueblo


El talón de Aquiles de El Aissami es, que lleva el estigma del fracaso del madurismo y que tiene que compartir entusiastamente todo el discurso absurdo y engañoso del grupo en el poder, por ejemplo, que el raquítico aumento al salario mínimo reciente es el comienzo de la "contraofensiva económica del Gobierno Revolucionario" y que 2017 será el inicio del "despegue económico". De todas formas, su nombramiento y los cambios en el gabinete no salvarán al gobierno, porque el cambio de algunas figuras de la inflada e inepta burocracia ministerial madurista no parará la crisis sistémica del modelo, ni convencerá a los ciudadanos de que el Titanic pueda salvarse. Sin un programa de saneación económica y sobrevivencia nacional, una narrativa de esperanza creíble y un extraordinario equipo humano capaz de salvar el barco del naufragio, no servirá de nada cambiar alguno de los oficiales a bordo.


El nombramiento de El Aissami y la formación del Comando Antigolpe representan la política madurista de siempre: improvisaciones tácticas, carentes de estrategia y perspectiva. Mientras tanto, el país sufre las consecuencias de este circo político, en el cual entretienen los gladiadores y payasos de dos camarillas de la clase dominante. A diferencia del circo romano, el pueblo está ausente. ¿Hasta cuándo?

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Refrendación multimodal, fast track e implementación de la paz.

Para SaraLeukos:

Nunca caminaras sola.

 

El camino de la construcción de la paz estará sembrado de muchos obstáculos. De ir y venir. De acertar, errar y corregir.

La vida nunca ha sido rectilínea. Es diacrónica. Zigzagueante. Ocurre en una simultaneidad desigual y diferenciada. La revolución tecnológica y comunicacional, presente en la hipermodernidad, hacen aún más visible este rasgo central del organismo societal. También el carácter efímero de muchos acontecimientos, por la condición liquida de la contemporaneidad.

Casi seis años de diálogos nos dejan como nación un importante resultado. La paz ha construido su plataforma programática, su discursividad y los signos de los nuevos sujetos que emergen.

Refrendación multimodal.

Ha sido traumática la refrendación de los consensos. Un plebiscito precipitado y adverso freno en seco la nave de la paz. Había una euforia exagerada, cercana al delirio. Así es la vida. Hablan los hechos y solo la necedad lleva a desconocerlos olímpicamente.

Era preciso corregir, se revisó el texto de las coincidencias y el resultado arrojo un NAP de 330 y pico de páginas.

Su refrendación la ha hecho el Poder legislativo. La votación ha sido mayoritaria y el clima que se respira es otro. Se trata de otro paso de acumulación política que fortalece la voluntad pacifica ciudadana, pese a la hostilidad de los contradictores del campo ultraconservador que proceden de manera oportunista para fortalecer sus proyecciones electorales hacia el 2018.

Obviamente, la intervención de la representación parlamentaria en respaldo de la paz parece insuficiente. Hace falta más legitimación de la paz, pues el Congreso, como todo el régimen político imperante, sufre de la desafección popular.

La paz necesita sumergirse en la sociedad civil. Requiere ganar en credibilidad, mediante un proceso gradual, constante y dinámico desplegado en otros escenarios del campo político que no se localizan en las periferias sino en el corazón mismo del orden institucional.

Legitimar la paz.

Hay que acceder con la paz a otros espacios de la deliberación como: i) los cabildos abiertos, que pueden usarse para avalar el acuerdo a nivel local y regional, y para debatir participativamente medidas locales de implementación; ii) las iniciativas populares legislativas para algunas de las medidas de implementación, o incluso para una ley refrendatoria, en caso de que la Corte no habilite el fast track; iii) a un nuevo plebiscito sobre el acuerdo o sobre alguno de sus temas, que podría tener un carácter puramente político o también serviría para habilitar el fast track si la Corte no lo hace; iv) a las mesas de víctimas en las regiones y los comités de justicia transicional, que permitirían apoyar y afinar localmente las medidas de verdad y reparación; v) a los consejos territoriales de paz, que podrían usarse para apoyar y debatir otras medidas locales de paz; vi) la movilización social en las calles y plazas públicas (http://bit.ly/2h1aVXj ).

Fast Track con urgencia.

La paz, requiere con urgencia, además, que la Corte Constitucional le de luz verde al fast track, para que las leyes y decretos sobre la materia se expidan con la celeridad e integralidad necesaria para evitar un estancamiento del fin del conflicto social y armado y propiciar el salto de la guerrilla a su movilización política que, necesariamente, debe tener en las regiones, municipios y localidades su lugar prioritariamente. Sin afanes electorales, pero si con la miradas puesta en lo movilización social y en los proyectos de innovación social que hagan tangibles los pactos agrarios, sobre erradicación de cultivos ilícitos y derechos de las víctimas.

La semana entrante será definitiva en tal sentido por el pronunciamiento inminente de la Corte. Es lo que torna prioritaria la movilización y acción ciudadana, con plantones y cadenas humanas, frente a las oficinas de dicha institución, demandando sensatez y buen juicio a la hora de tomar las decisiones correspondientes, que no deben ser otras que aquellas que favorecen el curso de la construcción de la paz.

Que cadenas humanas de camisas blancas acompañen las deliberaciones y pronunciamientos de la Corte sobre el Fas track.

La tarea de la implementación.

Respecto de la implementación del NAP, no se deben interrumpir las labores correspondientes. Que cada quien haga lo de su incumbencia.

En un régimen presidencialista como el imperante, el Ejecutivo no debe retardar tareas que lleven a poner en funcionamiento instancias como la ‘Comisión de Seguimiento, Impulso y Verificación a la Implementación del Acuerdo Final’, la ‘Comisión Nacional de Garantías de Seguridad’, la ‘Unidad Especial de Investigación’, el ‘Sistema Integral de Seguridad para el Ejercicio de la Política’, o el ‘Programa Integral de Seguridad y Protección para las Comunidades y Organizaciones en los Territorios’, que no dependen de decisiones legislativas.

Con voluntad y compromiso, la ley de Amnistía, acompañada con mensajes de urgencia al Legislativo, puede hacerse realidad, antes de mediados de diciembre, fortaleciendo el proceso de dejación de las armas por las Farc.

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Domingo, 04 Diciembre 2016 05:44

Trump y el fascismo del siglo XXI

Trump y el fascismo del siglo XXI

Contrario a lo que se piensa, Donald Trump es miembro de la clase capitalista transnacional (CCT), ya que tiene fuertes inversiones alrededor del mundo y una parte muy importante de su "populismo" y discurso antiglobalización respondió a la demagogia y la manipulación políticas en función de la elección presidencial.

Asimismo, esta clase capitalista transnacional y el mismo Trump dependen de la mano de obra migrante para sus acumulaciones de capital y no pretenden realmente deshacerse de una población en peonaje laboral, debido a su condición de migrante y no de ciudadano/residente "legal". Sus pretendidos planes de deportación, reducidos en número ya como presidente electo, y sus propuestas de criminalización de los migrantes en una escala mayor buscan, por un lado, convertir a la población migrante en chivo expiatorio de la crisis y canalizar el temor y la acción de la clase obrera ciudadana (mayoritariamente blanca) contra ese chivo expiatorio y no hacia las élites y el sistema. Por otro lado, los grupos dominantes han explorado cómo reemplazar el sistema actual de súper explotación de la mano de obra migrante (con base en la no documentación) con un sistema de mano de obra migrante visada, esto es, con visas laborales (guest worker programs, en inglés).

A la vez Trump busca intensificar las presiones para bajar los salarios en Estados Unidos, a fin de hacer "competitiva" la mano de obra estadunidense con la extranjera, o sea, con la mano de obra barata en otros países. La nivelación transnacional de los salarios hacia abajo es una tendencia general de la globalización capitalista que sigue en marcha con Trump, esta vez con un discurso de "volver competitiva" la economía estadunidense y "regresar los trabajos" a su país.

No hay que menospreciar la dimensión de extremo racismo de Trump, sino analizar esta dimensión más a fondo. El sistema estadunidense y los grupos dominantes se encuentran en una crisis de hegemonía y legitimidad, y el racismo y la búsqueda de chivos expiatorios son un elemento central para desafiar esta crisis. Al mismo tiempo, sectores significativos de la clase obrera blanca estadunidense vienen experimentando una desestabilización de sus condiciones laborales y de vida cada vez mayor, una movilidad hacia abajo, "precarización", inseguridad e incertidumbre muy grandes. Este sector tuvo históricamente ciertos privilegios gracias a vivir en el considerado primer mundo y por privilegios étnico-"raciales" respecto de negros, latinos, etcétera. Van perdiendo ese privilegio a pasos agigantados frente a la globalización capitalista. Ahora el racismo y el discurso racista desde arriba canalizan a ese sector hacia una conciencia racista y neofascista.

Igual de peligroso es el discurso abiertamente fascista y neofascista de Trump, que ha logrado "legitimar" y desatar los movimientos ultra-acistas y fascistas en la sociedad civil estadunidense. En esa dirección he venido escribiendo sobre el "fascismo del siglo XXI" como respuesta a la grave y cada vez mayor crisis del capitalismo global, y esto explica el giro hacia la derecha neofascista en Europa, tanto del Oeste como del Este; el resurgimiento de una derecha neofascista en América Latina; el giro hacia el neofascismo en Turquía, Israel, Filipinas, India y muchos otros lugares. Una diferencia clave entre el fascismo del siglo XX y el del siglo XXI es que ahora se trata de la fusión no del capital nacional con el poder político reaccionario, sino una fusión del capital transnacional con ese poder político reaccionario.

El trumpismo representa una intensificación del neoliberalismo en Estados Unidos, junto con un mayor papel del Estado para subsidiar la acumulación transnacional de capital frente al estancamiento. Por ejemplo, la propuesta de Trump de gastar un billón de dólares (trillón en inglés) en infraestructura, cuando la estudiamos bien, su objetivo en realidad es privatizar esa infraestructura pública y trasladar impuestos de los obreros al capital en forma de recortes de impuestos al capital y subsidios a la construcción de obras públicas privatizadas. Viene una época de cambios en Estados Unidos y en todo el mundo. Temo que estamos al borde del infierno. Seguramente habrá masivos estallidos sociales, pero también una escalada espeluznante de represión estatal y privada.

La crisis en espiral del capitalismo global ha llegado a una encrucijada. O bien hay una reforma radical del sistema (si no su derrocamiento) o habrá un giro brusco hacia el "fascismo del siglo XXI". El fracaso del reformismo de élite y la falta de voluntad de la élite transnacional para desafiar la depredación y rapacidad del capitalismo global han abierto el camino para una respuesta de extrema derecha a la crisis. El trumpismo es la variante estadunidense del ascenso de una derecha neofascista frente a la crisis en todo el mundo; el Brexit, el resurgimiento de la derecha europea; el retorno vengativo de la derecha en América Latina, Duterte en Filipinas, etcétera. En Estados Unidos la traición de la élite liberal es tan responsable del trumpismo como las fuerzas de extrema derecha que movilizaron a la población blanca en torno a un programa de chivo expiatorio racista, misógino y basado en la manipulación del miedo y la desestabilización económica. Críticamente, la clase política, que durante las últimas tres décadas ha prevalecido, está más que en bancarrota y ha pavimentado la llegada de la extrema derecha y eclipsado el lenguaje de las clases trabajadoras y populares y del anticapitalismo. Contribuye a descarrilar las revueltas en curso desde abajo, empuja a los trabajadores blancos a una "identidad" fundamentada en el nacionalismo blanco y coadyuva junto con la derecha neofascista a organizarlos en lo que Fletcher denomina "un frente unido blanco y misógino".

 

Por William I. Robinson, profesor de sociología de la Universidad de California en Santa Bárbara. Autor del libro América Latina y el capitalismo global, una perspectiva crítica de la globalización (México, Siglo XXI)

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Miércoles, 09 Noviembre 2016 07:18

Nicaragua: no aclarar porque oscurece

Nicaragua: no aclarar porque oscurece

Río San Juan, Nicaragua, mayo de 1972. "Tenga: acá está Nicaragua". En su finca de Las Brisas, José Coronel Urtecho acaba de regalarme Poemas de un joven, la breve y monumental obra de Joaquín Pasos (1914-42), con prólogo de Ernesto Cardenal (FCE, colección Tezontle, México, 1962, 153 páginas). Antes, durante y después de cenar, el poeta habló sin parar. “Escribir es fácil. Sólo hay que conocer las ‘carajadas’ de las palabras”.

Me voy a la cama con los versos de Joaquín en Canto de guerra de las cosas ("Cuando lleguéis a viejos/ respetaréis la piedra/ si es que llegáis a viejos/ si es que entonces quedó alguna piedra"), y empiezo a cabecear con el cantar de ranas y bichos felices que viven en una floresta similar a la de Campeche, y que sólo Juan de la Cabada podría imitar y nombrar.

Al día siguiente, en el muelle de San Carlos, a orillas del Gran Lago de Nicaragua, abordo un frágil y oxidado ferry con bullangueros pescadores, campesinos y soldados de la Guardia Nacional. Sólo falta Lord Jim.

En el viaje, me acerco a tres jóvenes que discuten a gritos. ¿De beisbol, de futbol, de política, de mujeres? No. Discuten de poesía. ¡Estudiantes de letras!, me digo. Tampoco. Dos cursan ingeniería, y el otro vende mariguana. Cae el sol... ¡Granada a la vista!

Noviembre de 1974. Se forma en México el primer Comité de Solidaridad con el pueblo de Nicaragua. Lo integran Carlos Pellicer, Efraín Huerta, Thelma Nava, Juan Bañuelos, Adalberto Santana, Jaime Labastida, Óscar Oliva, Sergio Mondragón, Juan de la Cabada, Andrés García Salgado y el que suscribe.

En uno de los actos para difundir la causa, alguien lee un editorial de Joaquín Pasos, publicado en 1934 en Ópera Bufa, revista literaria, política y satírica que circuló en Nicaragua: “Se comercian las ideas, se comercia el honor, se comercia el gobierno, el amor, la mujer, el hombre, el periódico, el voto, el sentido común (...) Se comercia la razón, la tierra, el canal. Se comercia el sandinismo, el conservatismo y el agua. Se comercia el liberalismo, la luz, el pensamiento y la caricatura (...) Se comercia la ley. Se vende la ley. Se compra la ley. Se vende la Presidencia. Se compra la Presidencia. Están en baratillo: la belleza, la virginidad, los candidatos, los cándidos, los ideales, los abogados, los médicos, los dentistas (...) y los territorios nacionales”.

Managua, diciembre de 1979. Escribo un poema a la revolución: “Son las nueve de la noche ya/ y los abanicos cumplen silenciosamente su función/aireando el aire/ Ayer, en la plaza/ un grupo de jefes guerrilleros explicaban la revolución al pueblo/ Un chavalito de 11 años se acercó a uno de ellos, que apenas superaba los 20: ¡idiay! ¿te acordás de mí?/ Indiferentes al sol, conversaron algunos minutos/ como viejos camaradas de la guerra...”, etcétera.

"Está buenísimo, ¿no?" El poeta Octavio Robleto (1935-2009) suspira: "Es una mierda. Pero Pablo Antonio lo va a publicar para que no te deprimas".

Managua, 19 de julio de 1989. En el parque Carlos Fonseca Amador, millares de personas asisten a los festejos por el décimo aniversario de la victoria del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN). Impulsándose en sillas de ruedas, un centenar de lisiados de guerra ingresan al parque exclamando: "¡Patria libre o morir!". La gente aplaude, y el presidente Daniel Ortega cierra su discurso: "¡La revolución sandinista es irreversible!".

El diario Barricada (vocero del FSLN) titula en primera plana: "Diez años de cambios y victorias, y vienen días mejores". Siete meses después, el FSLN pierde las elecciones.

Managua, 25 de febrero de 1990. La coalición de partidos derechistas, tutelada por Estados Unidos, gana con 54 por ciento de los votos. En 12 años de guerra contra Somoza y los mercenarios de Washington han muerto 75 mil nicaragüenses, casi dos por ciento de la población total del país. En su mayoría, jóvenes. A escala, de haber Estados Unidos librado una guerra similar, hubiera llorado a seis millones de muertos... Pero no esperemos que el imperio financie algún "Museo del Holocausto" en Nicaragua.

Managua, 15 de julio de 2009. El comandante Tomás Borge (1930-2012), fundador del FSLN junto con Carlos Fonseca Amador (1936-76), dice en entrevista para Nuevo Diario: “Habíamos llegado al poder cubiertos con un aura de santidad. Éramos ‘los muchachos’, héroes del pueblo que habíamos liberado. Pero luego vino la guerra, las presiones, la crisis económica y los errores, y los héroes que éramos nos convertimos en reyes”.

Managua, 6 de noviembre de 2016. En un contexto donde la democracia se ha degradado al moralismo de las ideas sin ideología y las ideologías del oportunismo sin ideas, Daniel Ortega vuelve a ganar la presidencia. Y el espíritu bufo de Joaquín depone su alegría: "He aquí la ausencia del hombre, fuga de carne, de miedo, días, cosas, almas, fuego/ Todo se quedó en el tiempo. Todo se quemó allá lejos".

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Jueves, 29 Septiembre 2016 06:11

El proyecto educativo de la nueva derecha

El proyecto educativo de la nueva derecha

Ha nacido una nueva derecha adecuada a los tiempos extractivos y de expolio-piratería contra los pueblos; una derecha posterior al Estado del bienestar, que ya no aspira al desarrollo, sino a consolidar las desigualdades, la segregación de la mitad pobre, mestiza, india y negra de nuestro continente. Una derecha implacable formada en el rechazo a lo popular, a la soberanía nacional, a las leyes y las constituciones.

En el terreno educativo, esa nueva derecha busca desembarazarse de los anteriores compromisos, entre ellos la laicidad y la libertad de cátedra, para adecuar el sistema educativo al periodo de guerra y confrontación que atravesamos. El objetivo es retomar el control del conjunto del sistema educativo, desde los ministerios hasta el aula, consolidando una educación antiemancipatoria, en la que el control de la población es el objetivo casi excluyente.

Hace 12 años nació en Brasil la organización no gubernamental Escuela Sin Partido, muy activa en las redes sociales y los grandes medios, articulada con diputados y concejales de los más diversos partidos para hacer aprobar sus propuestas. En su página web (escolasempartido.org/) se puede acceder al programa de seis puntos titulado Deberes de los profesores, en el que se destaca que el profesor no promoverá en el aula sus propias ideas, ni perjudicará a los alumnos que profesen ideas diferentes, ni hará propaganda político-partidaria se limitará a exponer de forma neutra el programa, y otorga a los padres la elección de la "educación moral" que quieren para sus hijos.

Algunos "principios" de Escuela Sin Partido parecen compartibles. Sin embargo, conllevan objetivos que nos hacen retroceder más de un siglo. Por un lado, disocia entre el acto de educar y el de instruir. Para ellos la educación es responsabilidad de la familia y la iglesia, mientras los profesores deben limitarse a instruir, o sea a trasmitir conocimiento como si éste fuera neutro, ahistórico, descontextualizado.

La segunda es lo que consideran como "adoctrinamiento" en el aula. Hablar sobre feminismo, homofobia o derechos reproductivos, por ejemplo, sería tanto como imponer una "ideología de género" en las escuelas. Todo lo que sea desviarse de la asignatura se considera "adoctrinamiento", situación que en los proyectos de ley que ha presentado Escuela Sin Partido en varios municipios y en parlamentos de los estados sería tipificada como "crimen de acoso ideológico" y "abuso de autoridad", punibles con cárcel y penas agravadas.

En el apartado "capturando al adoctrinador", en su web, aparece una larga lista de situaciones comunes en las aulas, como "difamar personalidades históricas, políticas o religiosas", entre muchas otras. El docente debería mencionar a Hitler, Pinochet o Mussolini sin más, como a cualquier otra personalidad, sin establecer diferencias, dejando a los padres la exclusividad de opinar. Lo mismo respecto a los genocidios, los feminicidios y así, porque está rigurosamente prohibido mentar valores. Consideran que los debates sobre diversidad sexual, contemplados en las currículas de muchos países, serían en este caso "inconstitucionales".

Una de las prácticas más graves promovidas por Escuela Sin Partido es el espionaje de la práctica docente para luego denunciarla. Bajo el epígrafe "Planifique su denuncia", pide a los alumnos y a sus padres que anoten cuidadosamente o filmen los momentos en los cuales el docente estaría "adoctrinando" a los alumnos. Promueven actitudes que llevan a los jóvenes a convertirse en policías de los docentes.

Uno de los objetivos centrales de la nueva derecha en el terreno educativo es la descalificación de los docentes que serían culpables de todos los males de la educación, desde el fracaso escolar hasta la baja calidad de la enseñanza. De ese modo consiguen desviar la atención de los problemas estructurales en la educación, focalizando sólo las consecuencias y ocultando sus causas. El profesor siempre es sospechoso de izquierdismo. En paralelo, consideran que los alumnos no tienen capacidad para formar sus propias convicciones y que deben estar sujetos a la autoridad paterna, eclesial o docente.

Como era de esperar, los profesores han reaccionado con campañas de denuncia del proyecto, que ya fue aprobado en el estado de Alagoas, Brasil, y será abordado en otros. Pero no debemos olvidar que lo que se proponen en esta coyuntura, no sólo en Brasil, es frenar en seco al creciente movimiento estudiantil, en particular a los estudiantes de secundaria, que son los menos susceptibles de ser cooptados por las instituciones estatales y de la izquierda electoral.

En efecto, la crisis política brasileña está modelada por las movilizaciones de junio de 2013; una crisis que está lejos de haberse cerrado con la destitución ilegítima de la presidenta Dilma Rousseff. Incluso Chile, el régimen neoliberal modélico por su estabilidad, atraviesa una crisis de legitimidad a consecuencia del potente movimiento estudiantil, que desde 2011 abrió brechas por las que están pasando diversos actores sociales. Uno de los más importantes empresarios, Andrónico Luksic, reconoce que "el país se está cayendo" y destaca el papel del movimiento por la educación en esta crisis (goo.gl/qpXIsA).

En otros países sucede algo similar. En Paraguay los estudiantes se mostraron como un actor potente en pleno gobierno reaccionario de Horacio Cartes. Nuevas camadas de jóvenes rebeldes están presentes en casi todos los países. Ni qué hablar de México, después del parteaguas que fue Ayotzinapa.

Buena parte de los objetivos que se propone Escuela Sin Partido en Brasil parecen utopías de orden que cuentan con escasos apoyos. Sin embargo, no se los debe subestimar. Cuando las crisis políticas se profundizan, aparecen potentes bifurcaciones; la derecha se quita el velo para mostrarse como lo que es: el partido del orden, dispuesto a pasar por encima de todo. Son las izquierdas las que deben decidir si optan por las instituciones o por acompañar las resistencias.

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