Miércoles, 23 Diciembre 2015 07:19

La discreta construcción de un Estado policíaco

La discreta construcción de un Estado policíaco

Estados Unidos vive desde hace décadas enredado en una maraña de guerras que bien merecen el nombre de 'guerras imperiales'. ¿Cómo es posible, preguntarán algunos ingenuos, que una república democrática, en la que predomina la división de poderes, se embarque en varias aventuras militares interminables y simultáneas?


Las declaraciones de guerra eran antiguamente un acto de gran solemnidad. Se anunciaban en medio de un grave protocolo y de acuerdo con un ceremonial diseñado para animar sentimientos de patriotismo. Pero hoy todo ha cambiado. Las guerras aparecen en la pantalla de televisión y la gente ya ni se pregunta ¿cuándo comenzó esta guerra?


La última vez que Estados Unidos declaró formalmente la guerra contra una potencia enemiga fue en 1941 después del ataque japonés sobre Pearl Harbor. Los conflictos en Corea, Vietnam, el Golfo Pérsico, Afganistán, Irak y ahora en contra del Estado islámico, todos ellos no son formalmente guerras.


Hoy las guerras se autorizan vía el presupuesto. Por ejemplo, el Congreso estadunidense acaba de aprobar un descomunal paquete presupuestal para el Pentágono. Se trata del presupuesto para el año fiscal 2016 que supera los 572 mil millones de dólares (mmdd) y si está lejos de ser el más alto en la historia de las fuerzas armadas de Estados Unidos, sí es un mal presagio para las guerras en curso y las que vienen. Hay además un regalo de más de 111 mmdd para proveeduría y adquisiciones, además de 50 mmdd para investigación y desarrollo experimental (un incremento de más de 13 mil millones de dólares con respecto del año anterior).


En esta lluvia de dinero para el Departamento de la Defensa se incluyen 58 mil millones de dólares para un rubro con las siglas misteriosas de GWOT/OCO que significan la famosa guerra global contra el terrorismo y el renglón de operaciones contingentes en el extranjero. El presidente del poderoso Comité de asignaciones presupuestales de la Cámara de Representantes, el señor Hal Rogers, afirma que este presupuesto proporciona los recursos y entrenamiento para que nuestras tropas puedan llevar a cabo exitosamente sus operaciones y puedan combatir a nuestros enemigos alrededor del mundo.


La nueva ley presupuestal contiene más de 2 mil páginas. Es difícil navegar en su interior y, por supuesto, casi imposible captar las sutilezas legales que vienen inmersas en este voluminoso texto. Es ya práctica común del poder ejecutivo en muchos países enviar documentos muy voluminosos para la aprobación del legislativo y así filtrar disposiciones que de otro modo serían rechazadas. Para fines de supervisión de las actividades del poder ejecutivo y de las fuerzas armadas, es indispensable escudriñar todo el texto, casi renglón por renglón. Muy pocos congresistas están dispuestos a realizar este trabajo.


Hal Rogers también ha señalado que el paquete del Pentágono incluye recursos para combatir la amenaza real del Estado Islámico de Irak y del Levante (ISIL). ¿Significa eso que el poder legislativo le está dando una autorización al ejecutivo para involucrar a las fuerzas armadas estadunidenses en una guerra en contra del Estado Islámico? Eso significaría que el ejecutivo tendría de hoy en adelante los poderes para hacer la guerra en contra de la extraña entidad en el norte de Irak y Siria.


En principio, el poder del presidente estadunidense para hacer uso de la fuerza militar está limitado por la constitución (el congreso es la única entidad que puede declarar una guerra). Pero a raíz de los abusos durante la administración Nixon (en especial las noticias sobre los bombardeos secretos en Camboya) el Congreso aprobó la llamada Resolución de poderes de guerra en 1973. De acuerdo con esta ley, no es posible inferir de una simple asignación presupuestaria la autorización para el uso de la fuerza, a menos que dicha asignación vaya acompañada de una autorización explícita para la introducción de las fuerzas armadas de Estados Unidos en las hostilidades.


Pero las asignaciones presupuestales han sido interpretadas en numerosas ocasiones como una forma de consentir el uso de la fuerza o, lo que es igual, para hacer la guerra sin una declaración formal por parte del Congreso. Un precedente muy importante se encuentra en las asignaciones presupuestales para desarrollar hostilidades en Kosovo en el año 2000. Las asignaciones presupuestales fueron interpretadas por el consejo legal de la oficina del procurador como luz verde para la guerra. Hoy nadie en Washington está preocupado por la forma discreta en que se autorizan y prolongan las guerras interminables en las que ya está envuelto Estados Unidos.


Este proceso de deterioro en materia de derecho constitucional y de descomposición de los elementos esenciales de la vida republicana en Estados Unidos no es casualidad. Es cierto que el deterioro comenzó antes de que se instaurara el neoliberalismo, pero el proceso se ha intensificado de manera notable con la expansión del sector financiero y, desde luego, con la crisis global de 2008. Hoy la construcción del estado policiaco sigue su curso en Estados Unidos.


Twitter: @anadaloficial

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Sábado, 28 Noviembre 2015 16:55

El poeta, el fotógrafo, el piloto y el monje

Fotógrafo: Ashraf Fayadh

Un poeta ha sido condenado a muerte. Si la sentencia se cumple, Ashraf Fayadh será decapitado en Arabia Saudita por cargos de apostasía. El proceso ya lleva más de dos años y comenzó mientras la obra de Fayadh estaba expuesta a ojos del mundo en la Bienal de arte de Venecia. En 2013 un hombre lo denunció ante el comité para la promoción de la virtud y la prevención del vicio, que lo fue a detener a un café donde –dijo el chivato– el poeta acababa de proferir comentarios ofensivos contra el profeta Mahoma, su dios, y el Estado. La sagrada trinidad de los potentados sauditas.

Ochocientos latigazos fue la primera sentencia, emitida un año más tarde, continúa Human Rights Watch, que tuvo acceso al expediente. Pero ahora la pena fue aumentada y de los azotes se pasó a la decapitación, condena que Ashraf Fayadh tiene hasta el 20 de diciembre para apelar.


Los antecedentes corren en su contra. No los del acusado. Los del gobierno que lo acusa. En lo que va del año Arabia Saudita ha ejecutado a 152 personas, casi siempre mediante decapitaciones públicas. Contra toda lógica, salvo la de la inasible "comunidad internacional" y las bizarras alianzas de Occidente, un delegado saudita preside el Comité de expertos del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas.


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La Bienal de Venecia ha sido para quienes trabajan con el arte contemporáneo, lo que Ciudad de México para los periodistas que denuncian el poder de los gobernantes locales ligados al narcotráfico. En los Jardines, en el Arsenal, o en los pabellones desplegados en los antiguos palacios reciclados en provisorias galerías, se ha venido fustigando, bienio tras bienio, con las armas de la belleza o la provocación, la trata de personas, el sometimiento de las minorías, las injusticias económicas, la guerra, la violencia contra la mujer. Una Atlántida aislada del tiempo que parecía ser una escafandra que protegía el cuello de los que se sumergían en las fétidas aguas de lo real.
Algo similar pasaba con Ciudad de México.


El conteo permanente de periodistas asesinados en "el interior" se detenía cuando buscaban refugio en ese ambiente más cosmopolita y más amparado, relativamente, por el imperio de la ley.
Sin embargo, ocurrió.


A mitad de este año el fotógrafo Ruben Espinosa, de la revista Proceso, que había huido a la capital por temor a las represalias del gobernador de Veracruz, Javier Duarte de Ochoa, fue asesinado junto con otras cuatro personas en un barrio del Distrito Federal. Pocos meses han pasado y este viernes 20, con la condena a muerte de Ashraf Fayadh en su país, participar en la Bienal de Venecia comenzó a perder su carácter de escudo protector.


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En 2013, en el viejo depósito de los importadores de sal de Dorsoduro, se presentó, como evento colateral de la edición 55 de la Bienal, una muestra de artistas sauditas: Rizoma, generación en espera. Palabra, rizoma, que en la antigua Grecia se le daba a las raíces que se extendían en diversas direcciones, "desafiando la fuerza de la gravedad" (como si eso fuera posible), y que se entendió adecuada para describir "la vibrante escena cultural subterránea" del reino que custodia las dos ciudades más sagradas del Islam. Un trabajo de 26 jóvenes artistas que incluyó una serie fotográfica construida alrededor del poema "En un lugar frío y seco", de Ashraf Fayadh.


"Tengo el desencanto atravesado en la garganta como una espina de pescado", decía el texto, presentado en inglés y en árabe. Y en un eco dariano: "suerte es la de las plantas, que no disponen de sistema nervioso". Porque "somos objetos opacos que nos movemos en una esfera opaca que cuelga del espacio" y en esa opacidad, la mente del poeta escapa "y se desvanece como el humo en un cuarto bien ventilado". Es que nada es claro, ni siquiera la luna, de "detalles confusos y camuflados" como si en vez de un satélite bien definido fuese "una pastilla efervescente nadando en el agua de medio vaso vacío".


Junto al poema se exhibieron fotografías tomadas por el propio Ashraf Fayadh y publicadas en su cuenta de Instagram ("porque Internet es nuestro oxígeno", se dice en los materiales de Rizoma...). Caminos polvorientos. Puentes de hormigón. Un árbol desolado rodeado por una guirnalda de luces. Figuras solitarias perdidas en medio de un paisaje, a veces rural, a veces urbano, pero siempre expulsivo y hostil. Un auto abandonado en una banquina. Columnas y cables del tendido eléctrico.


Junto a la voz de Ashraf Fayadh, la propuesta visual del resto de las 26 jóvenes voces de esa "generación en espera". Un Yoda de la Guerra de las galaxias junto con un jeque de cera representando al país ante Naciones Unidas. Una mujer con niqab, velo integral que la cubre de pies a cabeza, llevando con naturalidad unas orejas de Mickey. Otra mujer, con una túnica y un velo que le deja la cara a la vista, donde porta, como un bozal, una máscara antigás color fucsia. Dos mujeres de niqab destruyendo un enorme televisor a golpes de pala. Y una mezcla general de claustrofobia, por lo que no se puede, y alivio, por poder asomar la cabeza al menos en esa burbuja véneta de respiración asistida.
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Hubo defensa de organizaciones de derechos humanos y colectivos artísticos, especialmente amplificada en Gran Bretaña donde la escena local tiene muchos lazos con el núcleo saudita al que pertenece Ashraf Fayadh. Más allá de esto, el "mundo", sea lo que sea que eso signifique, está demasiado atareado como para levantar su voz por "un poeta menor de la antología", dijera Borges. La ocupación principal del momento es contener la respiración mientras se dilucida qué hará Rusia con el derribo de uno de sus aviones a manos de Turquía, país miembro de la Otan.


Ankara dice que reaccionó a la violación de su espacio aéreo. Moscú dice que nunca entraron. Las versiones medianamente independientes hablan de un ingreso de un máximo de 30 segundos –hay quien dice 17– y del avión abatido cuando ya estaba saliendo o afuera. Para justificar cada postura se han dibujado variados mapas, pero tampoco la cartografía es inocente. La Bbc británica, por ejemplo, en su sitio en español mostraba este miércoles 25 un croquis de la pequeña franja de tierra turca que habría atravesado el Su-24 ruso, y el lugar del impacto del misil, ya en terreno de Siria. El sitio en inglés de la Bbc muestra el mismo croquis, sólo que omite el dato de dónde fue que el misil turco golpeó al avión.


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Hace once años, Brecha publicó la crónica de un encuentro en un monasterio de Montenegro con un monje ortodoxo, Miroslav, que pronosticaba una guerra entre Rusia y Turquía que devolvería Constantinopla a "la Cristiandad".


Después del derribo del Su-24 las redes sociales rusas hicieron de "puñalada por la espalda", como calificó el incidente Vladimir Putin, una de las frases más repetidas. A la vez, varios rusos comenzaron a subir imágenes guerreristas dirigidas a los turcos, con quienes han cruzado armas en más de una ocasión a lo largo de la historia.


Una de esas imágenes, muy alejada de las intenciones del Kremlin, que al menos hasta este miércoles 25 se había comportado de manera extremadamente responsable, mostraba la iglesia de Santa Sofía ya sin los minaretes que le añadió la conquista turca de Estambul. Con la foto una fecha: 1453, el año del tiempo detenido de los cristianos ortodoxos más nostálgicos. El año de la caída de su ciudad sagrada, capital de la segunda Roma que Miroslav sueña con recuperar. "Porque Moscú es la tercera Roma, y una cuarta ya no habrá".
Refiriéndose a este lema y a los jinetes de la Guerra Fría a los que este diferendo Rusia-Otan podría insuflar de mayores bríos, el mexicano Carlos Fuentes escribió en 2008: "Quienes leemos la historia a través de las culturas mantenemos la fe en el alma de los Estados Unidos –Melville, Dickinson, Faulkner– y en el alma de Rusia –Pushkin, Dostoievski, Pasternak–. Ésta es la Roma de la cultura y nos pertenece a todos".


La reciente premio Nobel de literatura, Svetlana Alexiévich, no estaría de acuerdo. Al menos en un nombre. Demasiada retórica guerrera hay en Pushkin, dice. Para Alexiévich todo se reduce a que un día deje de parecernos normal un humano asesinando a otro humano.
Sea decapitado en una plaza de Arabia Saudita por supuesta apostasía, sea al caer en paracaídas en la frontera turco-siria derribado por el tecnicismo de si un avión estuvo algunos segundos de un lado u otro de una minúscula porción de mapa.
O abajo, en las aldeas que ese avión, o un avión como ese, venía de bombardear.

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Diálogo de paz en medio de las condolencias

La guerrilla colombiana condenó el asesinato del dirigente étnico y comunitario Genaro García, reconociendo que contradice la búsqueda de solución al conflicto. Las negociaciones continúan en La Habana.


Aunque las negociaciones de paz no se detienen en la capital de Cuba, esta semana empezó con un sabor amargo: las condolencias que los insurgentes ofrecieron a los afros del sur de Colombia, a cuyo líder –Genaro García– alcanzaron las balas guerrilleras el pasado 3 de agosto. Una vez más, las FARC se lamentan en Cuba por el desenlace de las acciones armadas de sus hombres en Colombia. Esta vez el Estado Mayor del Bloque Occidental Comandante Alfonso Cano se pronunció para reconocer que, así como lo afirmaban la comunidad del poblado de Tumaco (Sur), Genaro fue asesinado por su ejército rebelde.


"Tal como nos habíamos comprometido, hemos adelantado investigaciones internas y en el terreno sobre el mencionado caso, las cuales conducen a la conclusión de que efectivamente unidades de la Columna Móvil Daniel Aldana se encuentran comprometidos en la comisión de tan condenable acto", dijo Pablo Catatumbo ante el micrófono que, cada mañana de jornada de negociaciones, los guerrilleros usan para pronunciarse públicamente. A su lado estaba, sin pronunciar palabra, otro integrante del Secretariado de las FARC, Rodrigo Granda. Al despachar sus excusas y comprometerse a "sancionar el hecho y a tomar las disposiciones y medidas correspondientes para evitar su repetición", ambos se marcharon sin recibir preguntas.


Los insurgentes se alejaron de las cámaras, ingresaron al recinto de reuniones del Palacio de Convenciones y tras ellos, sin importar el crimen apenas segundos atrás reconocido, arribaron los plenipotenciarios de gobierno: Humberto De La Calle, Sergio Jaramillo, el general del ejército Jorge Enrique Mora, el general de la Policía Oscar Naranjo, y la representante de las mujeres María Paulina Riveros. Qué ironía, se escuchó entre los corresponsales que registraban cómo, una vez, las FARC reconocen sus errores mientras dialogan con el Estado. "Para eso es el proceso, para que no haya más sangre", replicó un compatriota del hoy difunto Genaro que defendió hasta la muerte su territorio y su cultura afro.


De acuerdo con el diario El Tiempo, el de este abanderado de los derechos de la población fue un "asesinato infame". El día que lo mataron, Genaro acudió con dos compañeros a una cita en la zona rural del municipio de Tumaco para, supuestamente, conversar con una asociación campesina y "llegar a acuerdos con las FARC". En el camino, algunos rebeldes lo hicieron bajar del auto y, frente a sus acompañantes, le dispararon hasta apagar su vida. Días después, el 16 de agosto, desde la misma esquina y el mismo micrófono en el Palco de La Habana, Cuba, la guerrilla afirmó: "Categóricamente rechazamos y condenamos el asesinato del dirigente étnico y comunitario Genaro García. No es política de nuestra organización atentar contra la vida de líderes y dirigentes sociales o políticos". Ayer tuvieron que reconocer que, como lo aseguran los defensores de derechos humanos de Tumaco y otras zonas del país, la guerrilla sí asesinó este líder social. De acuerdo con un investigador social de Tumaco, "la de Genaro es la historia de otros líderes que no aceptan las imposiciones de las FARC. Ellas han insistido en quitarles poder a los consejos comunitarios y quienes se han negado han resultado amenazados, desplazados y muertos". Para este líder que pidió la reserva de su nombre por temor a las represalias de la guerrilla en este pueblo donde los mismos insurgentes causaron el daño ambiental con petróleo más grande de la última década hace un mes, la muerte de Genaro podría tener otra explicación. Según le contó a Página/12, detrás del silenciamiento por la fuerza del afrocolombiano estaría la presión de las FARC a los Consejos Comunitarios por apoyar a un candidato a la Alcaldía de Tumaco impuesto por la guerrilla.


Genaro coordinaba el consejo comunitario del Alto Mira, es decir, de esa zona de tierras exuberantes en las riberas más lejanas del río Mira, que desemboca en el mar, recientemente atestado de petróleo por un atentado al oleoducto que dejó sin agua a 180 mil personas –la mayoría pobres, desempleados y afros– por más de una semana. "Esto de las FARC agrediendo al pueblo, a los líderes, no es nuevo. Se sabe que desde hace años están trayendo campesinos cocaleros de Putumayo a crear nuevas asociaciones que suplanten a los consejos comunitarios promovidos por la Ley 70", asegura un líder para el que, por ejemplo, es claro que la Asociación Asominuma es controlada por las FARC. Para este hombre que recorre las calles de la urbe tumaqueña y las riberas de los ríos apoyando al pueblo empobrecido no sólo por la ausencia de Estado sino por la alta presencia de cultivos (legales) de palma y de hoja de coca (ilegales), la coyuntura política por las elecciones y por el giro que toman las conversaciones de La Habana tiene cada vez más en riesgo a la población civil de este rincón del Pacífico de Colombia. La ONU ha dicho recientemente que le preocupa que no sólo los líderes sino el pueblo en general están tan desprotegidos y vulnerados en sus derechos.


Desde La Habana, la guerrilla no pudo más que reconocer la contradicción que a tantos colombianos les cuesta comprender: mientras hablan de paz en la isla, derraman sangre inocente en su patria. "Hechos como éste, que golpean directamente los procesos de organización y de lucha popular con los que nos sentimos identificados, contradicen la política de las FARC-EP sobre el comportamiento con la población civil y el respeto a las comunidades étnicas, lo que constituye un preocupante agravante a la luz de nuestra legislación interna", pronunció el comandante Catatumbo, quien junto a los demás negociadores estará a puerta cerrada discutiendo las cuestiones de paz toda esta semana.


Entre tanto, las mujeres guerrilleras y otras que arribaron desde diversas organizaciones civiles de Colombia continúan en sesiones también privadas y presentarán hoy los avances de la Subcomisión de Género de la Mesa de Conversaciones de La Habana.


En Tumaco, mientras tanto, otros líderes que se negaron a opinar ante este diario por el temor a perder la vida a manos de las FARC, piden que se diga, eso sí, que esperan a los rebeldes en la vida civil de nuevo, que ayuden a reparar el daño ambiental, que quizá los perdonen una vez más, pero que, por favor, "respeten nuestra vidas y nuestra dignidad si de verdad están comprometidos con la paz".

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Viernes, 31 Julio 2015 07:49

Lenin, Stalin y Putin van a la ópera

Lenin, Stalin y Putin van a la ópera

¿Cruel e insensible? Györgi Lukács, en su famoso ensayo escrito para la muerte de Lenin (1870-1924), anota más bien que era una persona con un buen sentido de humor, llena de vida y, a pesar de las durezas de la guerra civil, libre de odio.

 

Recuerda la anécdota de Gorki sobre él hablando de su amor por la música y la Appassionata de Beethoven, que puede escuchar todos los días, pero le hace mal a los nervios. Las emociones que le provoca lo vuelven débil, y un revolucionario no puede permitirse esto (Lenin-theoretician of practice, 1924).


Slavoj Zizek: Es precisamente esta incapacidad para escuchar música y hacer política a la vez que da un testimonio de la indudable humanidad de Lenin.


Lo monstruoso está en la actitud de algunos nazis (como Heydrich), que después de un día duro de trabajo –en la fábrica Holocausto– se sientan como si nada con sus camaradas a interpretar los cuartetos de cuerda de Beethoven (Revolution at the gates, 2002).
Así lo dictaría la teoría leninista del barbarismo de alta-cultura.


Siguiendo su hilo, Zizek se imagina a los soldados alemanes en las ruinas de Stalingrado (1942-43) escuchando Winterreise, el ciclo de canciones de Schubert cuyo narrador vagabundea durante el invierno.


Suena la música. Los escuchas, con pies y manos ardiendo de frío, prefieren sumergirse en las emociones que pensar en su situación social concreta: razones de su estar en el infierno de Rusia, el Holocausto en marcha; sólo así logran hacer su destino más soportable.


Al mismo tiempo, a unos 600 kilómetros más al noroeste en Kúibyshev, la capital temporal de la URSS, Dmitri Shostakovich (1906-75) aún contempla el éxito de su Sinfonía número 7, dedicada inicialmente a Lenin y luego a Leningrado, víctima de un brutal asedio nazi.


De regreso en Moscú (la suerte ya abandona a los alemanes) se pone a escribir la Sinfonía número 8, de tono y lenguaje musical diferentes. Nada triunfal; sólo por los requerimientos de la propaganda acaba dedicada a Stalingrado.


Curioso: Stalin se deshace de todos con mano ligera (a Gorki, por ejemplo, lo manda envenenar); los gulag, aparte de gente común y corriente, están llenos de poetas y gente de teatro, pero a los músicos los prefiere tener cerca.


Shostakovich al final se salva gracias a una mezcla de mimetismo y pura suerte. Su obra, y vida, la divide grosso modo entre las sinfonías públicas y los cuartetos de cuerda privados; allí canaliza todas sus emociones, tratando de hacer su destino más soportable. La manera en que cuida las formas y apariencias lo vuelve un perfecto compositor soviético.


Aun así, está constantemente en la mira. En 1936, durante una de las funciones de su ópera Lady Makbeth de Mtsensk, Stalin se levanta y se va. El compositor acaba denunciado por formalismo; la acusación vuelve en 1948.


Curioso: en Rusia la batalla ideológica por el realismo socialista en las artes empieza y se centra en algo tan hermético (y etéreo) como la música clásica.


Para congraciarse con el régimen, acepta escribir la Canción de los bosques, cantata dedicada a los planes de reforestación de la URSS después de la guerra, que elogia a Stalin como El gran jardinero.


Más de seis décadas después la pieza sigue generando controversia.


Cuando en 2011 Paavo Järvi, director de orquesta cuya familia huye de la Estonia comunista, se propone interpretarla con la letra original –lo que últimamente se evita– le llueven las (erradas) acusaciones de glorificar a Stalin y a Rusia.


Lo mismo pasa en 2015 con el conflicto en Ucrania encima y el recién grabado disco (Shostakovich: cantatas, Erato, 2015), que incluye otra pieza estalinista, El sol brilla en nuestra patria, y una –supuestamente– antisoviética: La ejecución de Stepan Razin, líder cosaco del siglo XVII que se rebela contra la burocracia zarista.


Järvi: Estas cantatas muestran las dos caras de Shostakovich y siguen siendo relevantes en el contexto del régimen de Putin y las frescas ambiciones militares de Rusia; incluso del auge de un nuevo totalitarismo (¡sic!) (The Guardian, 15/5/15).


¿Mera paranoia báltica? Para nada (aunque lo del totalitarismo, uff...): Rusia putiniana está en plena rehabilitación de Stalin, gran figura nacional a la par con los zares. No es casualidad, hay varias afinidades. La contrarrevolución estalinista tras el periodo de experimentos posrevolucionarios es la vuelta a las raíces, grandeza imperial, herencia gran-rusa, valores tradicionales (familia-sí, homosexualismo-no), la Iglesia y los cánones clásicos (Pushkin/Chaikovski).


Putin –tras el periodo postsoviético de experimentos neoliberales y la occidentalización fallida– representa el mismo (tal cual) giro conservador. Símbolo de esto en la música es el retorno (2000) al viejo, pomposo himno soviético compuesto por Aleksandrov y seleccionado por Stalin (1944), sólo que con letra nueva.


A Lenin le gustan los chistes y la (auto)ironía, incluso en las sesiones del partido; con Stalin el único humor permitido es la carcajada de los vencedores (Shostakovich se ve forzado a dejar su sarcasmo musical para acoplarse); con Putin reina el mismo sombrío tono del poder.
En la encuesta nacional de 2008 por el más grande ruso, Stalin sale tercero, Lenin apenas sexto; gana Alejandro Nevski (1220-63), seguido de Piotr Stolypin (1862-1911), premier y ministro del interior zarista.


Celebrado como gran estadista y modernizador (en 2011 Putin inaugura el monumento a él frente a la sede de su gobierno, asegurando continuar a su legado), Stolypin se hace famoso por las represiones tras la revolución de 1905.


Su herramienta de modernización predilecta es la horca (la soga de allí es la corbata stolypiniana): en los años 1906-09 manda colgar a unos 5 mil socialistas y otros sospechosos.


Sabe que los radicales van detrás de él (ya sobrevivió a unos 10 atentados). A pesar de esto, una tarde septembrina insiste en ir a la ópera de Kiev, donde encuentra la muerte. Tocan a Rimski-Korsakov: El cuento del zar Saltán. Asiste el mismo Nicolás II.
En fin. La música en Rusia es cosa seria.

Twitter: @periodistapl

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Miércoles, 17 Junio 2015 06:39

"La cantidad de muertos es horrorosa"

"La cantidad de muertos es horrorosa"

Razek señala que las desapariciones forzadas no son un fenómeno en Egipto. Y que se deben investigar las muertes de los últimos cuatro años y de la dictadura de Mubarak.


Sus padres fueron a parar a la cárcel en los primeros años de la década del '70 acusados de sentar las bases para la creación del Partido Comunista en Egipto, organización que fue considerada ilegal desde su surgimiento. Gasser Abdel Razek dice que su vínculo con los derechos humanos devino de esa militancia. El director ejecutivo de la Iniciativa Egipcia por los Derechos de las Personas (EIPR, por sus siglas en inglés) pasó por Buenos Aires, invitado por el Centro de Estudios Legales y Sociales, para compartir con otros activistas la experiencia cosechada durante las puebladas que en 2011 llegaron hasta la plaza Tahrir para manifestarse contra las políticas de Hosni Mubarak y la brutalidad de su régimen. En 1994, con 21 años, Razek ya trabajaba como voluntario en el Centro de Asistencia Jurídica de Derechos Humanos, organización que dirigió entre 1996 y 1999. Los partidos políticos legales que presentaban oposición al régimen de Mubarak en ese momento no eran atractivos, recuerda el titular de la EIPR. Y sostiene que trabajar en ONG o en el movimiento islámico, con la Hermandad Musulmana, eran las únicas opciones de participación para quienes mostraban inquietud por la política.


–¿Cuál es su caracterización de los Hermanos Musulmanes?


–Si usted le preguntaba a cualquier interesado en política qué iba a pasar con la caída de Mubarak, la respuesta hubiera sido que los Hermanos Musulmanes ganarían las elecciones después de su derrocamiento, porque eran los mejores organizados, contaban con dinero para su campaña y, además, no estaban sospechados de participar en hechos de corrupción como los empresarios vinculados con Mubarak. Todos esperaban que los Hermanos Musulmanes asumieran el poder y fracasaran, pero nadie sospechaba que lo hicieran tan pronto. Tuvieron sus cincuenta segundos de fama.


–¿Qué cambió en Egipto a partir de las revueltas?


–La gente sabe que tiene capacidad de transformar las cosas. Egipto parece un lugar donde la política está concentrada en manos de Al Sisi y su grupo. Pero hay miles de pequeñas iniciativas, jóvenes en distintas partes del país haciendo intervenciones artísticas del espacio público. Hay un movimiento que trabaja en zonas portuarias que se opone a la importación de carbón; gente que en barrios obreros monta obras con títeres para niños, que hablan de las dinámicas de poder dentro de la familia, del papel de la mujer. Todo esto no pasaba antes de 2011. No creo que nadie pueda controlar estas manifestaciones.


–¿Qué vínculos existen entre el estallido de las protestas en El Cairo y el descontento que venía gestándose en el movimiento obrero egipcio?


–A partir de 2000 emergieron grupos que apoyaban la intifada en Palestina, movimientos que buscaban asociarse en organizaciones independientes con el objetivo de defender derechos laborales. Esas iniciativas funcionaron como pequeños focos de resistencia contra la guerra en Irak y las políticas neoliberales implementadas en Egipto. De hecho, la primera vez que sacaron la foto de Mubarak de un edificio del gobierno para pisarla y prenderla fuego fue en Mahala, capital de la industria textil del país, el 6 de abril de 2008, en un contexto de huelgas y protestas.


–En 2004, un año antes de las elecciones presidenciales, nace Kifaya, organización opositora a Mubarak. ¿Cómo gravitó su aparición en el movimiento de resistencia?


–Aunque funcionó hasta fines de 2005, fue el primer esfuerzo de organizar a la gente alrededor de una idea: destituir a Mubarak. Si bien en ese momento no tenían la fuerza para hacerlo, Kifaya (N. d. R.: basta en árabe) marcó un punto de partida para empezar a entender que era posible tratar de sacar a un dirigente que había gobernado Egipto con mano dura durante veinticinco años. Kifaya incluyó un espectro amplio de grupos, que iban desde islamistas hasta la izquierda radical o socialistas revolucionarios. Si bien hubo esfuerzos para correr de la escena a Mubarak, nunca antes se había dado una iniciativa que tuviera semejante estructura. Kifaya mostró que el modelo político que Mubarak ofrecía al país era inaceptable para un amplio sector de la población.


–¿Qué lugar ocuparon las mujeres en esa efervescencia política?


–Hay una foto famosa de trabajadoras de una fábrica textil que empujan una barricada y se enfrentan a la policía en una manifestación. De 2000 a 2011, las mujeres tienen más protagonismo en la vida pública a pesar de ser discriminadas en sus trabajos, en sus casas, de una discriminación patrocinada por el gobierno. En mayo de 2005, la policía comenzó a usar el acoso sexual, durante las protestas y manifestaciones, como estrategia para dispersar las protestas. Entonces entendimos con otros compañeros del movimiento de derechos humanos que se trataba de un reconocimiento de la importancia que tenían en el movimiento de resistencia.


–En el intento de Mubarak de desmembrar las protestas fueron sometidas, durante las detenciones, a tests de virginidad.

–Eso sucedió justo después de la revolución. Amnistía Internacional viajó a Egipto para reunirse con Abdelfatah al Sisi, que en ese momento era miembro del Consejo Supremo de las fuerzas armadas que había tomado el poder luego de la caída de Mubarak. Al Sisi dijo que utilizaban los test para proteger la reputación del ejército egipcio y prevenir que las mujeres fueran violadas en su detención. Ninguna dio su consentimiento para que se le practicaran los test. Nuestros abogados patrocinan a dos mujeres sometidas a esos procedimientos. Presentamos sus casos en la Comisión Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos; ahora mismo se están tramitando. La intención de esos tests fue aplacar las protestas.
–¿Ve posible el desarrollo de un proceso de verdad y justicia en su país?


–Eso va a pasar. Hemos aprendido de las experiencias de Argentina y Sudáfrica. No hay posibilidad de avanzar como país si no juzgamos los crímenes cometidos tanto por Mubarak como en los últimos cuatro años.


–¿Cuántas víctimas de violencia política hay en Egipto? ¿Cuentan con estadísticas de desaparecidos?


–En general, las desapariciones forzadas no son un fenómeno en Egipto, hay muy pocos casos. La cantidad de muertos hallados en la calle en los últimos cuatro años es horrorosa. El 14 de agosto de 2013 se encontraron casi mil personas asesinadas. No es solamente una cuestión de mirar a otros países y ver cómo manejaron hechos como éstos. El primer paso en Egipto es que la sociedad se dé cuenta de que se cometieron atrocidades y las enfrente.


–En su opinión, ¿hacia dónde se encamina Egipto?


–En cuanto al futuro político, considero que esta situación no va a durar mucho. No creo que estemos ante otros treinta años de régimen, como se dio con el gobierno de Mubarak. Será un período más corto, pero vamos a tener que pagar un precio muy alto. Soy optimista de que vamos a poder construir un Estado democrático y laico que respete los lemas de la revolución: pan, libertad y justicia social. Algo ha cambiado y es irreversible.

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Miércoles, 06 Mayo 2015 08:18

Francia será el nuevo Gran Hermano

Francia será el nuevo Gran Hermano

La ley sobre la información legaliza el derecho de los servicios secretos a acceder a los datos privados de las personas mediante la intercepción de las conversaciones en celulares e Internet y la instalación de micrófonos.


Lo ilegal se volvió legal, lo clandestino será autorizado como práctica de control policial de las comunicaciones telefónicas, las navegaciones en Internet o simplemente las grabaciones de conversaciones en una estación de trenes y todo sin control alguno del Poder Judicial. La Asamblea Nacional francesa votó mayoritariamente, 438 votos contra 86, el proyecto de ley sobre la información que apunta a acrecentar la lucha contra el terrorismo haciendo más o menos de cada ciudadano un ser humano potencialmente sospechoso. Si la ley pasa la barrera del Senado y del Consejo Constitucional, turistas o ciudadanos tendrán que tener mucho cuidado y no decir en un andén de metro, en la calle, en la red o por SMS "qué mina tan bomba" o "que tipo súper explosivo". Entre otros dispositivos activados, estos términos pueden despertar la programada suspicacia de los algoritmos que, bajo forma de "cajas negras", las empresas que suministran el acceso a la red estarán obligadas a instalar en sus sistemas. En suma, la ley sobre la información legaliza sin intervención judicial el derecho de los servicios secretos a acceder a los datos privados de las personas mediante la intercepción de las comunicaciones, los intercambios por Internet, la radiografía de los teléfonos celulares, la instalación de micrófonos en zonas privadas, la supervisión de los metadatos, la instalación de balizas en los autos y hasta el recurso a los llamados Imsi Catcher.


Esta gran oreja tecnológica permite que los servicios capten y graben los datos emitidos por teléfonos celulares y computadoras e incluso lo que pueda decir una persona dentro de un amplio radio de cobertura. El círculo de los Estados que vigilan a todo el mundo tiene un nuevo Big Brother en la familia, y éste no es cualquiera. Se trata de Francia, el país de las libertades, de la democracia idealizada, de los derechos humanos y de los derechos cívicos. Respaldada aparatosamente por la clase política, pero repudiada por amplios sectores de la sociedad civil, que la consideran "liberticida", la ley es una respuesta a los atentados que sacudieron a Francia y al mundo a principios de enero, cuando unos jihadistas franceses que circulaban al margen de los radares policiales perpetraron la matanza contra el semanario satírico Charlie Hebdo y montaron el secuestro de decenas de personas en un supermercado kosher en el Este de París. En este contexto, la ley barre amplio. Los campos de acción que justifican la vigilancia se extienden a "la independencia nacional, la integridad del territorio y la defensa nacional", así como a "la prevención del terrorismo" o los "intereses mayores de la política extranjera", a la "prevención a los daños a la forma republicana de las instituciones", el "crimen o la delincuencia organizada", "los intereses económicos, industriales y científicos".


Este amplio catálogo de cobertura preocupó a quienes ven en ese texto una amenaza contra los activistas o los manifestantes. En realidad, como ocurre en casi todo el mundo cuando se trata de los derechos digitales, la movilización ciudadana fue escasa. No hubo grandes marchas como si, lamentablemente, la lucidez acerca de la manera en que los Estados restringen derechos o violan los principios básicos en el ámbito digital sólo perteneciera a un grupo muy estrecho de militantes. Existe una indiferencia y una ignorancia colectivas muy, muy densas. La gente ve aún a Internet o los teléfonos celulares como juguetitos tecnológicos inofensivos, sin aceptar que son tan peligrosos como dejar una ventana abierta antes de irse de vacaciones.


Hubo sí fuertes antagonismos en los medios y una oposición liderada por grupos como Bajo Vigilancia, La Cuadratura del Net, Amnistía Internacional o Reporteros sin Fronteras. En un nivel más institucional, la Comisión Nacional de Informática y Libertades (CNIL) criticó la implementación de las "cajas negras" en los sistemas de las empresas que ofrecen acceso a la red. Este espía se encargaría de "detectar una amenaza terrorista sobre la base de un tratamiento automatizado". Asimismo, Jacques Toubon, el defensor de los derechos, manifestó sus "reservas" mientras que la presidenta de la Cncdh (Comisión Nacional Consultiva de los Derechos Humanos), Christine Lazerges, apuntó el serio riesgo de que "se ponga en peligro el Estado de Derecho por medio de un desliz liberticida". El sindicato francés de la magistratura y decenas de asociaciones expresaron la misma opinión, el mismo temor. El socialista Pouria Amirshahi, los conservadores Laure de la Raudière y Henri Guaino, el ecologista Sergio Coronado o la comunista Marie-George Buffet fueron, en el mundo político, los más perseverantes militantes contra esta ley. En algunos casos, el debate borró las fronteras políticas. Sergio Cornado, por ejemplo, observa que "los medios otorgados a los servicios de Inteligencia en nombre de la lucha antiterrorista serán, de hecho, utilizados para otras causas en un contexto muy borroso".


La crítica central es que el concepto desarrollado por Francia funciona como la red de un pescador que se arroja al mar a ver si hay pescados. Es exactamente al revés de lo que hacían antes los servicios secretos: éstos partían de una fuente, de un individuo o de un grupo sospecho para, a partir de allí, ampliar las investigaciones. La ley es todo lo contrario: se espía a cualquier persona para ver si entre la multitud hay un sospechoso. Para eso servirán, por ejemplo, los metadatos, con los cuales se analizarán "los perfiles que hoy pasan inadvertidos" para "detectar futuros terroristas". El otro escollo mayor radica en que el control de la vigilancia recae en manos de un organismo administrativo independiente, el Cnctr (Comisión Nacional de Control de las técnicas de espionaje). Esto implica que las autorizaciones para espiar no pasan por ningún tamiz judicial sino meramente administrativo.
Los socialistas franceses son decididamente modernos, muy liberales y ya conquistados por la idea de hacer de nuestros contactos con el mundo una cacería de terroristas y otros delincuentes. Por supuesto que a nadie le asombra: ni ésta ni ninguna ley contempla la vigilancia de los fabulosos flujos financieros que circulan en el mundo producto del crimen, el narcotráfico, la evasión fiscal o la especulación ladrona.


Ante el recrudecimiento de las críticas y el peso moral e intelectual de quienes las asumieron, el presidente francés, François Hollande, tomó una decisión inédita hasta hoy: prometió remitir el proyecto de ley al Tribunal Constitucional para que éste lo valide. No obstante, la geografía de la ley es tan amplia y los servicios de inteligencia tienen las manos tan libres que es lícito preguntarse qué pasará con un empresario que viene a hacer negocios a París y se comunica con la sede de su empresa.


¿No será acaso espiado en nombre de los "intereses económicos, industriales y científicos" de Francia? ¿Y las empresas instaladas en París que compiten con empresas francesas en el mercado internacional no son acaso un peligro para esos intereses? El impacto de la barbarie terrorista ha servido en bandeja la construcción de una ley totalmente asimétrica, sin garantías de que sus extensos medios no sean utilizados contra inocentes, sindicalistas, militantes por los derechos cívicos, científicos o empresarios de cualquier parte del planeta que, por una u otra razón, vienen a Francia. El Gran Hermano será en el futuro nuestro más celoso guardián.


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"El Estado no puede tutelar los cuerpos de las mujeres"

"Si mañana me encuentran muerta, dirán que me lo merezco por puta", rezaba uno de los carteles de la Marcha de las Putas que se desarrolló este sábado en Quito, capital de Ecuador. La peculiar convocatoria denuncia la violencia de género y reivindica la libertad sexual y estética de las mujeres y de la diversidad sexogenérica. Cientos de mujeres y actores queer (todos aquellos que se oponen a la heteronormatividad) se asumieron "putas" durante la jornada de hoy como un sinónimo de autonomía.


Con sus cuerpos pintados y ropa llamativa (algunos sin ella), caminaron por el centro norte de la capital, la zona de mayor atractivo turístico. La Policía, a diferencia de años anteriores, obligó a todos los desnudos a vestirse. A un hombre que iba solo con un delantal de cocina lo conminaron a ponerse ropa interior para continuar. Él vestía así porque era parte de su performance: iba limpiando el machismo con un paño y lejía.


El rechazo al Plan Familia Ecuador, nombre de la estrategia de planificación familiar que se estrena este año y que propone la vuelta a los valores, a la familia, y el retraso de las relaciones sexuales, se evidenció en muchos de los carteles que llevó la gente: "Plan Familia no, plan puta sí" o "ni Dios ni Estado". Virginia Gómez de la Torre, del colectivo de Defensa de los Derechos Sexuales y Reproductivos, explicó que "la pedagogía del no" generará más problemas entre los adolescentes y que "el Estado no puede tutelar los cuerpos".


Mucha de la indignación que se vio esta tarde se debe a las declaraciones que esta semana hizo el Secretario jurídico de la presidencia, Alexis Mera, en un periódico. "El Estado debe enseñar a las mujeres que es preferible que retrasen su vida sexual y que retrasen la concepción para que puedan terminar una carrera", dijo y añadió que hay un problema de valores en la sociedad y que "las mujeres no se valoran adecuadamente, y se dejan violentar".


Margarita Carranco, reconocida feminista que ahora trabaja por la inclusión y la igualdad en el Municipio de Quito, dijo que "hay que agradecerle a (Alexis) Mera por sus declaraciones porque nos permiten reflexionar sobre nuestros derechos". Explicó también que Quito resistirá a la política nacional sobre sexualidad con el programa del ayuntamiento "Saber pega full", que da información sobre sexualidad y acceso a métodos anticonceptivos para que los adolescentes y jóvenes tomen decisiones acertadas.


Las declaraciones del funcionario público también provocaron que centenares de mujeres salieran a la marcha del pasado 19 de marzo, cuando los sindicatos y movimientos sociales convocaron a una movilización nacional por la pérdida de libertades.


El manifiesto final de la manifestación de este sábado rechazó frontalmente el femicidio, que según los datos de la Fiscalía deja un promedio de 200 víctimas cada año en el país. Para frenar este problema el Estado incluyó en el Código Penal penas de 22 a 26 años de cárcel, pero las sentencias aún son escasas. La sociedad civil ha evidenciado algunos casos a través de las redes sociales como "Justicia para Vanessa", que todavía busca castigo para el hombre que en 2013 golpeó a esta joven con un bate de beisbol hasta matarla.


La Marcha de las Putas es una marca a nivel mundial. Nació como una respuesta indignada al policía canadiense Michael Sanguinetti que soltó un comentario machista en una charla sobre seguridad en 2011: "Las mujeres deben evitar vestirse como putas, para no ser víctimas de la violencia sexual". En Ecuador la marcha se ha realizado desde 2012 y cada vez se han sumado más demandas y más colectivos que aprovechan el mes de marzo, mes de la mujer, para llevar sus reivindicaciones a la calle. Este año también se sumaron trabajadoras sexuales y transexuales.

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Jueves, 19 Marzo 2015 06:42

Se pregunta por Nicaragua

Se pregunta por Nicaragua

La primera pregunta que escucho acerca de Nicaragua es en qué se parece esta segunda etapa de la revolución a la primera. Es lo que he oído a los estudiantes de la Universidad Autónoma de Madrid, y a los de la Universidad de los Ozarks, en Arkansas, en días recientes. Mi repuesta es que no hay tal segunda etapa de la revolución. La revolución comenzó con el derrocamiento de la dictadura de la familia Somoza en 1979, y terminó con las elecciones de 1990, que el Frente Sandinista perdió, hace ya 25 años, frente a una coalición de partidos de oposición que llevaba como candidata a doña Violeta Barrios de Chamorro.
La pregunta es justa, porque se basa en el hecho de que Daniel Ortega, presidente sandinista de los años 80, lo es hoy otra vez, a partir de las elecciones de 2006, cuando ganó por 38 por ciento de los votos, y luego fue relegido en 2011. Ahora no sabemos si será candidato de nuevo, o lo será su esposa, que gobierna junto con él.


El poder actual pretende envolverse en la misma retórica revolucionaria de aquellos años. Pero se trata de un discurso que suena a imitación, o falsificación. Imperialismo, burguesía, soberanía nacional, socialismo, son palabras de ese viejo diccionario que perdieron su significado, porque el mismo poder se lo ha quitado. O hay que leer ese discurso al revés, como si fuera todo lo contrario.


Lo que existe es un régimen familiar que busca perpetuarse de manera indefinida. Los pobres siguen igual de pobres, desorientados por las políticas populistas del gobierno. Hemos regresado al viejo caudillismo, que ha sido la tradición política de Nicaragua desde el siglo XIX, una sola persona en el poder que junto con su familia lo controla todo.


No hay ningún traslado real de la riqueza a manos de los más desamparados. El 48 por ciento de la población subsiste con menos de dos dólares al día, y de entre ellos, la mitad subsiste con menos de un dólar al día. Nicaragua ocupa uno de los tres últimos lugares en los índices de miseria de América Latina, junto con Haití y Honduras.


El discurso de defensa a ultranza de la soberanía nacional en contra del imperialismo yanqui no es más que humo. Los intereses de la seguridad nacional de Estados Unidos en Centroamérica y el Caribe no tienen ya nada que ver con la antigua guerra fría, como lo demuestra el inicio de la normalización de relaciones con Cuba.


En un artículo publicado recientemente en Bloomberg se cita a William Brownfield, subsecretario de Estado para Narcóticos, diciendo que los esfuerzos del gobierno de Nicaragua para proteger a su pueblo y su territorio de las actividades de los traficantes de droga han sido muy positivos, lo cual es más importante, afirma, que los diversos elementos complicados en las relaciones de Estados Unidos con Nicaragua. La cooperación para detener cargamentos de drogas es lo estratégico en estas relaciones, no la democracia.


Esta posición demuestra que la progresiva desaparición del sistema democrático en Nicaragua no es motivo de preocupación de Estados Unidos, ni tampoco de ningún país relevante, en un mundo conmocionado por la amenaza del terrorismo yihadista y el Estado Islámico, igual que por el creciente poder de los cárteles internacionales de la droga.


El credo del general Sandino, que inspiró la lucha del Frente Sandinista, estuvo basado en tres principios básicos: soberanía nacional, democracia, y justicia económica. En su resistencia contra las tropas de ocupación de Estados Unidos hasta que logró su salida de Nicaragua, la defensa de la soberanía nacional fue lo más relevante. Y ahora ha sido entregada a China.


La idea de la construcción de un canal interoceánico ha gravitado sobre nuestra historia desde los tiempos de la Colonia, y Estados Unidos le impuso a Nicaragua un tratado en 1914 para construir ese canal, algo que nunca hizo. Ahora, Wang Ying, un desconocido millonario de Pekín, 100 años después, es el nuevo amo y señor de la soberanía nicaragüense, como concesionario del canal a través del Tratado Ortega-Wang, con duración de 100 años.


Ortega ha sabido tocar un resorte de esperanza muy antiguo en el alma de los nicaragüenses. Cuando la construcción del canal se anunció en 2013, se prometió la creación de un millón de nuevos puestos de trabajo, una cifra estrafalaria. Ahora ha sido reducida a 30 mil empleos de baja categoría, mientras los puestos mejor calificados serían para los chinos que llegarían masivamente al país para hacerse cargo de las obras.


La revista The Economist, en un análisis del estado democrático en el mundo, divide a los países entre democracias plenas e imperfectas, y regímenes autoritarios e híbridos. Nicaragua es enlistada entre los regímenes híbridos. En estos sistemas, afirma el análisis, existen irregularidades sustanciales en las elecciones que usualmente las alejan de ser libres o justas, y serias debilidades institucionales, mayores a las que tienen las democracias imperfectas. En este mismo grupo estarían también Ecuador, Honduras, Guatemala y Bolivia. Solo dos países de América Latina, Uruguay y Costa Rica, califican como democracias plenas.


Pero la frontera entre regímenes autoritarios y regímenes híbridos es muy tenue, y ya Nicaragua ha avanzado no pocos pasos para adentrarse en ese oscuro territorio de la ausencia de democracia. Ortega, o su esposa, se impondrán de cualquier manera en las elecciones presidenciales de 1917.


Pero los gobiernos familiares han terminado siempre en grandes desastres políticos. Las tensiones empezarán a manifestarse y crecerán en la medida en que las esperanzas creadas por el discurso populista de Ortega se agoten, sobre todo con el final de la cooperación de Venezuela, que debe enfrentar los bajos precios del petróleo, el desabastecimiento, la inflación y una crecida deuda externa de corto plazo.


Y otro punto importante de inflexión será el fracaso del proyecto del canal, percibido hoy como una gran esperanza, y que se convertirá en frustración cuando el tiempo demuestre que no era sino un invento desalmado.


Cartagena de Indias, marzo de 2015


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A propósito de la violencia en Toribio, Cauca.

El municipio de Toribio (http://bit.ly/1tQVfY2), localizado en el departamento del Cauca (http://bit.ly/1190uJx), por estos días ha sido escenario de lamentables hechos de violencia con gran impacto nacional y en el proceso de diálogos de paz que se adelantan en La Habana/Cuba. Dos personas, integrantes de la Guardia indígena, Daniel Coicue Julicue y Manuel Antonio Tumiña, murieron en una absurda reyerta por intolerancia política en la vereda El Sesteadero (http://bit.ly/1skaTr4).

Toribio es un antiguo pueblo del Cauca, fundado en el año 1600, con una población indígena mayoritaria. De sus 27 mil habitantes, 25 mil son integrantes de la etnia Nasa, jóvenes en su gran mayoría. Los Nasa son uno de los grupos indígenas de mayor peso en la sociedad colombiana. Son casi 200 mil personas distribuidas en distintas regiones del Estado. Su epicentro es el valle del Río Cauca (http://bit.ly/141nFXl) y diversas investigaciones históricas indican que en la última fase de la civilización Calima (http://bit.ly/1uSK1WA), los Nasa (http://bit.ly/1w6f4ZW) fueron sus principales protagonistas, caracterizados por actividades orfebres, alfareras y agrícolas. Desde ese tiempo debieron abandonar el rico y fértil Valle geográfico, como ha ocurrido en años recientes, refugiándose en las cordilleras para resistir la violenta y voraz conquista de la corona feudal española. La cultura y memoria Nasa se sienten hoy en la región con nombres como Cali (kaly 'tejido trenzado sin agujas'), Chipichape ('choclo cocido'), Yumbo ('inundación, orilla del río, río grande'), Buga ('olla grande'), Tuluá ('huertos' o 'rancho del huerto'), Yotoco ('avivar la llama con fuelle'), Chango ('escoplo'), Anchicayá ('se gorgojea mucho'), Dagua ('árbol específico'), Quilichao (verter lo fundido), Jamundí (camino a la izquierda), Petecui (guacamayo, viejo) y laguna de Sonso (zonz=rana).

La violencia social y política contra los Nasa ha sido una constante durante varios siglos, protagonizada por grupos oligárquicos minoritarios, extranjeros y nacionales, para despojarlos de sus territorios y economía. La sangrienta coacción conquistadora hispana se adelantó haciendo práctica una norma de la monarquía española de 1512, en la cual se ordenaba reducir a los indios en pueblos con el propósito de facilitar el cobro de tributos, darles la evangelización católica e impedir su mestizaje, para conservarlos como fuerza de trabajo destinadas a las minas y haciendas. Es una violencia de "larga duración" que pocas veces ha visto treguas para facilitar la vida tranquila de los indígenas.

Para el año 1562, el Encomendero del Fuerte de San Bonifacio, el conquistador Domingo Lozano inicia desde Ibagué/Tolima, la pacificación de los Pijao de "Turibio de los Paeces" con la colaboración de Diego de Bocanegra, un depravado ex presidiario peninsular. Su campaña de exterminio fue retribuida con la Encomienda de los paeces que fueron despojados de sus territorios. A comienzos del siglo XVIII, la Monarquía española pactó con los líderes Nasa, como Juan Tama, quien obtuvo el reconocimiento como Resguardos Indígenas de los territorios que la resistencia había permitido defender, así como la autonomía, a cambio de que los Nasa aceptaran las leyes coloniales y el envío de misioneros católicos que barrieron su cultura con el oscurantista y medioeval catecismo católico. Aún entonces los Nasa mantenían la explotación de minas de cobre y una orfebrería de este metal, que fue desplazada luego por objetos importados de Inglaterra y Europa.

En el siglo XIX, el Libertador Simón Bolívar dictó decretos reconociendo las tierras de los Resguardos indígenas y propició la devolución de las tierras usurpadas. Dicho programa jamás se cumplió y los poderosos terratenientes caucanos, que aún perviven como clase política y burocrática, estuvieron y están siempre acosando a los Nasa por la tierra, reduciendo la extensión de los Resguardos, mediante decenas de fraudes, trampas, engaños, masacres, asesinatos, torturas y desplazamientos.

Los Nasa no cesaron su lucha y heroica resistencia. Quintín Lame dirigió desde comienzos del siglo XX la acción por la recuperación de los Resguardos indígenas en el Cauca. Exiliado en el Tolima y perseguido, siguió en su bravía lucha; la conducción del movimiento indígena del Cauca fue sostenida por su seguidor, José Gonzalo Sánchez, totoreño, fundador del Partido Comunista Colombiano, militante marxistaleninista y presidente de la Confederación Campesina e Indígena, envenenado por grupos reaccionarios fascista en 1949, dando pie a otra violenta campaña contra los Nasa, que así volvieron a perder buena parte de las tierras de los Resguardos y vieron destruidas sus organizaciones en manos de los nacientes grupos paramilitares "chulavitas" de Laureano Gómez y el Partido Conservador.

La valiente lucha Nasa, atacada violentamente por las bandas oligárquicas con asesinatos de los líderes y las masacres, ha permitido que 600 mil hectáreas hoy sean reconocidas como territorio indígena en el Cauca. Junto con los otros pueblos aborígenes del país lograron que en la Constitución de 1991 se reconocieran los derechos fundamentales de los pueblos indígenas, como la autonomía y la inalienabilidad de los Resguardos. Sin embargo, apenas cuatro meses después en la hacienda El Nilo fueron masacrados por miembros de la Policía Nacional coludidos con grupos paramilitares, veintiséis Nasa, incluidos niños y mujeres. Masacre orquestada por la clase política latifundista del Cauca que aún hoy permanece en la impunidad, pues algunos oficiales capturados gozan de privilegios penitenciarios en sus lujosas mansiones.

En el siglo XXI, la violencia sigue acosando a los Nasa. Hoy es orquestada por la burguesía oligopólica del Norte del Cauca y Cali. Entre sus patrocinadores están el banquero Sarmiento Angulo, Ardila Lule, dueño de extensos latifundios forestales y los cañeros de la Sultana del Valle, agrupados en Asocaña.

Estas camarillas oligárquicas avanzan raudas en el despojo sangriento y la concentración de las tierras de mejor calidad de Colombia localizadas en el fértil Valle del Río Cauca, que ya están en manos de un reducido número de familias de dicha región, vástago de antiguos terratenientes esclavistas españoles. Todo en el marco de una estrategia de subsunción capitalista real que partió desde la década del cuarenta del pasado siglo con la expropiación arbitraria de las comunidades afrodescendientes que según Dorado (http://bit.ly/1ynfc9J) se habían apropiado del territorio antes y después de haberse declarado la libertad de los esclavos en el siglo XIX, y construyeron a lo largo de décadas una fuerte, rica y sorprendente economía campesina libre (una de las pocas que ha existido en América Latina).

En ese contexto, agrega, hay también una ofensiva de potentes capitales internacionales en toda la región caucana que están detrás del oro que quedó de la explotación española. Éste oro por su condición de dispersión – se encuentra diseminado – requiere la aplicación de técnicas de minería a cielo abierto, lo que obliga al desalojo, desplazamiento y despojo de las tierras, en manos de campesinos pobres y el control sobre las fuentes de agua de la región. Igualmente están los intereses capitalistas detrás del carbón, la exploración de petróleo en el Valle del Patía, la construcción de una represa e hidroeléctrica en esa misma región y el desarrollo de una economía de enclave alrededor de los agrocombustibles.

Ese el escenario de la coyuntura en que han ocurrido los desafortunados hechos que recientemente se han dado en el municipio de Toribio.

Pero más temprano que tarde, la paz debe llegar a dicha localidad de la mano de los diálogos que se adelantan en La Mesa de La Habana entre el Gobierno y las Farc. El territorio como relación socio-ambiental y geográfica que permite a sujetos individuales y colectivos vivir en conformidad con sus valores, saberes, creencias y conocimientos, es el escenario natural de la convivencia pacífica que se busca.

Toribio es un municipio eminentemente indígena. Cuenta con tres resguardos de origen colonial que datan de 1701 y años siguientes --Resguardo Indígena de Tacueyó, Resguardo Indígena de Toribio y Resguardo Indígena de San Francisco-- que conforman igualmente al municipio en la totalidad del territorio (http://bit.ly/1zd9VTh).

El sector rural –que concentra el 93.81% de la población-- está conformado por esos tres resguardos con sus respectivos Cabildos, reconocidos como entidades públicas de carácter especial, con personería jurídica, patrimonio propio y autonomía administrativa; igualmente la mayoría de la población del casco urbano se reconoce como miembro de la etnia Nasa y son gobernados por el Cabildo de Toribio. Al interior de los resguardos operan 66 Juntas de Acción Comunal JAC de las veredas que fueron incorporadas en el sistema de gobierno indígena, así como los Bloques de veredas o Capitanías, una figura organizativa diseñada para mejorar los mecanismos participativos. Los tres cabildos están asociados en el Proyecto Nasa, la asociación de autoridades indígenas del municipio.

Su Alcaldía, dirigida en la actualidad por Ezequiel Vitonás Talaga (http://bit.ly/1zd9VTh), está conformada en primera instancia por el Despacho del Burgomaestre, que según el organigrama actual coordina de manera inmediata con la Oficina de Control Interno y la Oficina Jurídica. Tiene cuatro secretarías de despacho: Secretaría de Gobierno, Secretaría de Obras Públicas, Secretaría de Salud y Secretaría General. La Secretaría de Gobierno, tiene bajo su responsabilidad la Unidad de Participación Comunitaria, la Comisaría de Familia y la sección de Archivo. De esta dependencia también es parte el inspector de policía, el inspector de policía rural y la coordinadora del cabildo de la familia. Esta última en un ejercicio de coordinación directa con el Proyecto Nasa, así como con la Unidad de Etnoeducación y la coordinadora de la misma.

Tiene tres unidades especializadas: la Unidad Municipal de Asistencia Técnica Agropecuaria UMATA, la Unidad de Deporte y Cultura y la Unidad de Etnoeducación. La UMATA cuenta con doce técnicos y un coordinador del Plan Ambiental Agropecuario. La Unidad de etnoeducación tiene tres personas para su funcionamiento. Para la organización del presupuesto, el funcionamiento financiero y la elaboración de informes contables de la Alcaldía se encuentra la Tesorería General, que tiene a su cargo dos subsecciones: Contabilidad y Almacén e Inventario.

Según el reciente informe (2014) del Departamento de Planeación Nacional/DNP (http://bit.ly/1rAOMSy), con Indicadores de Desarrollo Integral de los 1113 municipios del Estado colombiano, la Alcaldía de Toribio presenta las siguientes calificaciones. En eficacia, 92,83; en eficiencia, 53,18; en cumplimiento de requisitos legales, 81,78; en materia fiscal, 67,45; en capacidad administrativa, 79,16; en gestión administrativa, 73,30; en el indicador global de desempeño integral, 75,3. Su rango es satisfactorio. Su desarrollo institucional intermedio.

El Manual Estándar de Control Interno/MECI tiene una calificación para el año 2013 de 62,3, requiriendo mejoras para garantizar su función en el mejoramiento de la calidad de las instituciones públicas locales.

Conveniente señalar que el municipio ha tenido en los últimos 36 meses un presupuesto cercano a los 100 mil millones de pesos (http://toribio-cauca.gov.co/index.shtml#4).

No obstante estos importantes desarrollos institucionales el problema de la pobreza es bastante agudo afectando a la población más débil. El cierre de opciones económicas agrícolas ha visibilizado una nueva categoría de personas en el municipio: los desempleados. Según la encuesta veredal aplicada para la formulación del Plan de Desarrollo vigente, el 33,74% de los mayores de 18 años se encuentran sin trabajo estable. Los factores de disminución de tierras aptas y el desempleo, asociados a fenómenos sociales y culturales como el cambio de una economía de subsistencia a una economía de transformación y de servicios, hacen que los ingresos per cápita de los indígenas agricultores estén en un promedio de dos dólares (http://bit.ly/1ozIWAr).

Como resultado de estos dos elementos, los esfuerzos de la población para mejorar sus condiciones de vida no han logrado superar la situación de malnutrición. La falta de tierras, concentrada en grandes latifundios, o el deterioro de las mismas por el uso de agroquímicos, que deriva en la disminución de su capacidad productiva, han generado la pérdida de una producción alimentaria diversa y culturalmente apropiada. De otro lado, al no contar con suficientes tierras por familia para ser destinadas a la producción para el autoconsumo, las familias acuden al mercado de víveres e incluyen dentro de su dieta alimentos enlatados y grandes cantidades de carbohidratos (los más baratos en el mercado), y disminuyen el consumo de frutas y verduras; se produce así una alimentación desbalanceada y pobre en nutrientes. Este problema tiene consecuencias acumulativas si se tiene en cuenta que la mayoría de la población se encuentra en el ciclo vital joven, y cada vez tiene mayor tendencia a una mala alimentación y en consecuencia a problemas de salud derivados de la misma. Según datos oficiales (2013), en la primera infancia (menores de 7 años) la desnutrición crónica alcanza el 28%, la desnutrición global es del 12% de la población total y la desnutrición aguda del 3%. Es la peor forma de violencia generada por el neoliberalismo imperante (http://bit.ly/1ozIWAr).

A esta situación se agrega la insuficiencia de recursos que la Nación transfiere a los municipios para cubrir las Necesidades Básicas Insatisfechas NBI, que en el caso de Toribio alcanzan el 61,81%.

Esta es la realidad que las grandes redes mediáticas oligárquicas ocultan sobre el municipio de Toribio, y el fenómeno de la violencia que allí se presenta como en todo el Norte del departamento del Cauca, controlado desde la Gobernación de Popayán por las camarillas del clientelismo oligárquico tradicional que acumula riqueza mediante el despojo de los patrimonios públicos.

Cali, 9 nov2014.

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Sábado, 15 Marzo 2014 05:56

Las metamorfosis del Estado

Las metamorfosis del Estado

La reforma energética que fue aprobada en diciembre pasado coloca al estatuto del petróleo y los demás energéticos ahí donde, en cierta manera, se encontraba en 1916, un año antes de la promulgación del texto constitucional. En aquel entonces, las compañías extranjeras gozaban de la mayoría de los privilegios que la legislación reciente les acaba de otorgar (de nuevo). Así, el proceso de modernización del que tanto se ha ufanado la élite priísta ha llevado al país ahí donde comenzó su historia en el siglo XX, es decir, un siglo atrás. Como lo decía Andrew Floyer hace un par de semanas, jefe de comunicación de Global Energy, el petróleo mexicano ya es de nuevo patrimonio global. Lo que significa, salvado el eufemismo, algo así como: en México, el petróleo ha dejado de ser capital exclusivamente mexicano. Por la parte oficial, este 18 de marzo ya no hay nada que conmemorar; para la sociedad, todo está aún por comenzar. Lo cierto (una vez más) es que la historia no camina en línea recta.


A partir de 2007, después de la zozobra que dejó el hecho de no haber recurrido a un interinato y a repetir el proceso electoral (por la imposibilidad de determinar quién había ganado esas elecciones) –una propuesta que por cierto surgió de Carlos Fuentes, cuyo nombre la oficialidad del sexenio actual (con la excepción acaso del presidente de Conaculta) prefiere no recordar–, el nuevo orden (habría que insistir en la palabra: orden) empezó a suscitar diversas caracterizaciones. La definición que de alguna manera ha cobrado alguna legitimidad no es nueva: un Estado fallido. Una definición cuya elocuencia reside –como en los buenos slogans– en todo aquello que deja sin definir.


Visto desde la perspectiva de la breve historia de las pasadas dos décadas, digamos a partir de la crisis de 1995, el Estado mexicano no parece precisamente fallido en múltiples renglones de su accionar. Mantuvo una eficiencia asombrosa en la política de rescate de la banca privada en aquella crisis. Tampoco ha sido ineficiente en el control y la contención de movimientos sociales, protestas ciudadanas y políticas alternativas a la lógica impuesta por el discurso de los mercados.


La estrategia de desmantelamiento sistemático de derechos sociales, pensiones de jubilación y de las diversas formas de educación pública no ha pecado precisamente de falta de rigor y determinación. En principio, el Estado mexicano (ya en su era global) se ha revelado como una aceitada máquina de consenso a la hora de transformar la bella metáfora de Karl Popper sobre la sociedad abierta en una sociedad que ha sido abierta por la globalización como si fuera una lata de sardinas. La desnacionalización del petróleo ha sido tan sólo otra estación en ese proceso de apertura.


En el renglón del combate al crimen organizado, la definición de Estado fallido no parece del todo apropiada, no obstante los magros resultados. Es evidente que ha sido la propia criminalización del Estado la que ha propiciado un desplazamiento del orden de lo político por el orden del crimen. En lugar de la ley del derecho se ha impuesto simplemente la ley del más fuerte. Una ley que siempre coloca al propio Estado a un paso de lo que se encuentra fuera de la ley. ¿Pero gobernar –como modus operandi– permanentemente fuera de la ley aduciendo una supuesta debilidad no es acaso la característica básica de lo que Jacques Derrida definió alguna vez como Estado canalla?


¿Estado fallido o Estado canalla?

No se trata de un juego de palabras ni de simples definiciones. La política comienza siempre en la lucha por la definición de lo que la política es. Esta lucha se libra en la sociedad, en la confrontación por las narrativas de lo que acontece. La característica central del Estado canalla reside en que mantiene una fachada liberal ahí donde gobierna permanentemente bajo las aporías del estado de excepción. Y esta forma de gobernar resulta, frecuentemente, tan eficiente como su capacidad para mantener a toda horizonte de expectativas bajo el cielo cotidiano de la desorientación. ¿Alguien puede realmente explicar quién es quién en el laberinto de Michocán, por ejemplo? ¿O cómo es que se ha llegado a territorializar al país como se procede en las cuadrículas que se usan para patrullar ciudades?


Lo cierto es que el Estado se ha vuelto una asombrosa máquina de control (social) y, simultáneamente, una suerte de inválido social. Las teorías sobre el Estado fallido tienen su origen en la versión más ramplona que prescribe una relación unilineal entre la ley y el poder, entre el derecho y la política. Lo fallido sería su incapacidad de imponer el orden de la ley. Y aún así ejerce un control impresionante y desolador. Acaso nos encontramos actualmente frente a una situación donde lo que domina precisamente es la indeterminación entre el orden jurídico y el de la política. Y es de esta indeterminación de la que se nutre en gran parte la lógica del Estado canalla.

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