Conversamos con Raúl Zibechi sobre extractivismo y de qué manera ese modelo se está desplegando en Paraguay. Desde su perspectiva, en nuestro país se manifiesta con la presencia intensiva de la soja y carne, pero los tentáculos de este modelo van más allá de lo rural e incursionan en la ciudad con lo que ahora se ve en una fuerte especulación urbana con el suelo. Según él, la débil tradición democrática y el prolongado autoritarismo en nuestro país hacen que las y los defensores de derechos humanos sean perseguidos y que, así las cosas, hasta el propio Pérez Esquivel sería criminalizado si fuera paraguayo.

 

-Si bien el modelo extractivista está extendido en la región, ¿qué diferencias presenta en los distintos países?


-En cada país de la región, el modelo funciona de manera muy distinta, no es lo mismo la cordillera andina, donde básicamente hay minería, entonces hay enormes extensiones de tierra que son concesionadas a las multinacionales, donde se utiliza una gran cantidad el explosivos, se utilizan materias como el mercurio para sacar oro, cianuro, que van a las cuencas de los ríos. Y eso implica un enfrentamiento directo con las comunidades campesinas que son un estorbo para la producción minera. Distinto es en países democráticos donde hay una tradición electoral en donde se emplea la soja que tiene otros mecanismos a los de la minería. La minería tiene un alto impacto en el corto plazo. La soja tiene un alto impacto en el largo plazo, entonces ves que las comunidades que están sometidas a los plaguicidas y monocultivos sojeros, reaccionan en tiempos más largos que las comunidades que están sometidas a la minería.
Por ejemplo, hay un barrio de la periferia de Córdoba en Argentina que se llama Ituzaingo Anexo y donde hay plantaciones de soja; recién cuando empezaron a aparecer niños con malformaciones o nacen y mueren a los pocos días, o tienen problemas motrices muy graves, la gente empezó a darse cuenta de que ahí había un problema de salud muy grande. Empezaron a investigar y descubrieron que los aviones que fumigan con soja, buena parte de lo que cae de esa fumigación cae sobre los tanques de agua que consume la gente, pero ese proceso llevó mucho más tiempo que las explosiones de la minería. Es el mismo modelo pero con manifestaciones y aplicaciones distintas y la reacción de la población también se da de modos diferentes.


-¿De qué manera se despliega este modelo en Paraguay?


-El modelo paraguayo es un modelo intensivo de soja y eso ya lo sabemos hace mucho tiempo pero ahora también es un modelo intensivo de carne. Grandes extensiones de ganadería que dentro de los frigoríficos son cárceles de producción de carne, entonces las condiciones laborales son muy duras, de una intensidad de trabajo que enferma en muy pocos años a los trabajadores y en otros aspectos.
El modelo paraguayo empieza a incursionar en las ciudades, en estos momentos tenemos una fuerte especulación urbana con el suelo. Se construyen shoppings, mal, edificios, carreteras que atraviesan lugares como el bañado. El extractivismo no es solo rural sino también urbano y asume la forma de la especulación inmobiliaria.


Hasta ahora, Asunción había tenido una débil especulación inmobiliaria, en los últimos años eso se ha intensificado fuertemente porque Paraguay vive un proceso de crecimiento y los excedentes de la soja hay que invertirlos en algo, no se pueden depositar en los bancos porque es más inseguro, entonces mucho de esos excedentes de la soja y de la carne se invierten en la ciudad, en especulación inmobiliaria: en edificios, en viviendas de lujo, en abrir zonas enteras al ocio de las clases altas. Ese es el proceso que está desembocando hoy en Asunción y es nuevo y aterriza con mucha potencia y mucha capacidad destructiva lastimosamente...


-¿Por qué en Paraguay hay tanta criminalización de la gente que defiende los derechos humanos?


-Paraguay tiene una particularidad respecto a sus vecinos, tiene una débil tradición democrática y una larga tradición de autoritarismo, entonces, la implementación del modelo extractivo en Paraguay tiene mucha relación con un Estado muy autoritario y no solo con un Estado autoritario sino con prácticas autoritarias que pasan por el control caudillista de la población, por el control vertical de los poderosos, de áreas enteras, de territorios enteros. Entonces, una de las características de este extractivismo hoy en Paraguay es la fuerte criminalización de la población, la represión y la ocupación militar y policial de territorios enteros.


En otros países la ley antiterrorista está, se aprobaron en muchos países pero solo en situaciones excepcionales se utiliza. En Paraguay es al revés, la ley antiterrorista se utiliza permanentemente y eso marca una diferencia de la situación pues acá es mucho más represiva que en otros lugares, no hay más que pasear por la ciudad y observarlos, la presencia de militares, de policías, de policías privadas, de personas armadas es muy superior a la que se da en otras ciudades de América Latina, con la excepción de Colombia que vive una guerra.
En Paraguay se vive una suerte de guerra de baja intensidad contra la población, entonces el modelo extractivo en este país se enraíza en esa tradición autoritaria y es un modelo extractivo fuertemente represivo.


-¿Qué alternativas hay para hacer frente a esto?


-Los movimientos sociales en Paraguay son los que están capacitados para hacer frente a esta situación, son ellos los que tiene que ver de qué manera pueden resistir mejor al modelo. Creo que lo mejor es arraigarse a la tierra, arañar la tierra para que no nos echen de ella y no dejar el territorio vacío para que sea objeto de especulación y de ganancia del capital es un elemento fundamental. No podemos pensar en resistir solamente con discursos, solamente votando a candidatos o haciendo gestiones institucionales: hay que aferrarse a la tierra y evitar que nos expulsen y que nos la expropien legal o ilegalmente porque lo hacen de cualquiera de las maneras. Esto es muy difícil, no es una tarea nada sencilla porque las armas que utilizan los poderosos son muchas, desde la compra hasta la persecución directa pasando por el uso abusivo de plaguicidas. Hay muchas formas por las cuales intentan expulsarnos de la tierra.


Yo veo que el movimiento campesino y el movimiento popular paraguayo está transitando por ese aprendizaje, cómo enfrentar un modelo tan agresivo en lo ambiental, en lo humano, en lo económico, en lo político, en lo represivo... cómo enfrentar un modelo tan potente y abusivo en una situación de debilidad... sí, los débiles podemos enfrentar a los poderosos pero eso implica aprender a cómo hacerlo. Y creo que en este momento, una vez que se terminó el gobierno de Lugo y no hay en perspectiva otro gobierno progresista, no queda más que la resistencia y creo que ese aprendizaje se está haciendo y se va a hacer en el futuro con mucha mayor fuerza.

 

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El espionaje, con mayor control que en cualquier otro país: EU

El gobierno de Barack Obama intenta tomar el control de lo que ahora llama una distracción pública que ha tensado las relaciones internacionales ante las revelaciones casi diarias del masivo espionaje a comunicaciones electrónicas de gobernantes aliados.

 

El gobierno ofreció hoy una mezcla de disculpa, justificación y autoelogio del espionaje realizado por la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, por sus siglas en inglés) contra líderes políticos y ciudadanos de México, Brasil, Francia, Alemania e Italia.

 

La vocera del Departamento de Estado, Jennifer Psaki, dio lectura al guión en la sesión diaria con periodistas: "No es secreto que a lo largo de los últimos meses estas divulgaciones no autorizadas de información clasificada han llevado a críticas de nuestra actividad de inteligencia por muchos de nuestros amigos y socios. Ha creado retos significativos en nuestras relaciones con algunos socios y ha sido, claro, una distracción pública....".

 

En un mensaje casi idéntico en un artículo, el periódico USA Today, firmado por Lisa Monaco, asistente del presidente en seguridad interna y antiterrorismo, reiteró que nadie disputa la necesidad de recaudar inteligencia para proteger a nuestros ciudadanos, aliados y la patria. Igual (lo hace) todo servicio de inteligencia en el mundo. Monaco aseguró una vez más que no estamos escuchando cada llamada telefónica o leyendo cada correo electrónico. Lejos de eso. Hay límites legales a lo que la NSA puede y no hacer.

 

Monaco y Psaki subrayaron que mientras nuestras capacidades no tienen igual, el gobierno de Estados Unidos no está operando sin restricciones. Las tres ramas del gobierno juegan un papel de supervisión de nuestras actividades de inteligencia, y aunque recaudamos el mismo tipo de inteligencia que todas las naciones nuestra comunidad de inteligencia tiene más restricciones y supervisión que cualquier otro país en la historia.

 

El gobierno repitió que el presidente ha ordenado una evaluación de nuestras capacidades de vigilancia, incluyendo el respeto a nuestros socios extranjeros. Queremos asegurar que estamos recaudando información, porque la necesitamos y no sólo porque podemos. A la vez, se informó que hay otras dos iniciativas para evaluar dichas operaciones, incluyendo una para asegurar que los derechos de privacidad y libertades civiles son adecuadamente protegidos en los esfuerzos antiterroristas.

 

Psaki indicó: Esperamos que surgirán más alegaciones, dada la cantidad de información clasificada filtrada por el señor (Edward) Snowden. Sin embargo, dijo que de ahora en adelante "no vamos a presentar nuestras tácticas o más detalles específicos... no vamos a confirmar o negar cada informe". Reiteró: El mejor lugar para tener estas conversaciones es con nuestros aliados, con nuestros socios diplomáticos.

 

Mientras tanto, por otras vías la comunidad de inteligencia continuó atacando a los mensajeros en lugar de responder.

 

Supuestos beneficios

 

Después de que el director nacional de Inteligencia, James Clapper, intentó cuestionar –y hasta desmintió– parte de la información revelada esta semana sobre el monitoreo de países europeos, el director de la NSA, el general Keith Alexander, acusó a periodistas de lucrar con los documentos de la agencia. "Creo que es malo que reporteros de periódicos tengan todos estos documentos, los 50 mil o lo que tengan, y vendiéndolos y repartiéndolos? No tiene sentido. Deberíamos encontrar una manera para frenarlo... pero es malo permitir que esto siga", declaró en una entrevista con un blog del Departamento de Defensa citado por el periodista Glenn Greenwald en su artículo de hoy publicado en The Guardian.

 

Por otro lado, el ex subdirector de la CIA Michael Morell acusó que la filtración de Snowden de los documentos secretos fue la filtración más seria de información clasificada en la historia de la comunidad de inteligencia estadunidense. En una amplia entrevista con 60 Minutos, de CBS News, que será trasmitida este domingo, Morrel denuncia que Snowden no es un filtrador en el interés público, sino un traidor de lo peor, reportó CBS en un adelanto de la charla. Lo que hizo Snowden ha puesto a estadunidenses en mayor riesgo, porque terroristas aprenden de las filtraciones y ahora serán más cuidadosos, y no obtendremos la inteligencia que hubiéramos obtenido en otro caso.

 

Como ha sido el caso desde el 11 de septiembre de 2001, casi todos los programas secretos del gobierno son justificados por la lucha antiterrorista. Pero aun ningún funcionario ha logrado explicar, y la pregunta la han hecho varios reporteros una y otra vez: cómo la intervención de las comunicaciones de gobernantes supuestamente aliados –de Alemania, Francia, Italia, México y Brasil por el momento– forma parte de esa misión.

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El soldado Manning, condenado a 35 años por las filtraciones a Wikileaks

El soldado Bradley Manning ha sido condenado a 35 años de cárcel por la mayor filtración de documentos diplomáticos y militares secretos de la historia de EE UU. El uniformado de 25 años se enfrentaba a una pena máxima de 90 años en prisión por los 20 delitos de los que fue encontrado culpable por la juez militar encargada del caso el pasado 30 de julio, entre ellos violación de la Ley de Espionaje, robo y fraude informático. De acuerdo con el código militar, Manning deberá cumplir un tercio de su pena antes de poder solicitar la libertad condicional.


 
Durante la fase final de alegaciones del pasado lunes, la fiscalía solicitó a la juez, la coronel Denise Lind, que impusiera a Manning una pena de 60 años que sirviera “de ejemplo disuasorio”. “Esta sala debe enviar un claro mensaje a cualquier soldado que esté sopesando robar información clasificada”, señaló la acusación. La defensa del soldado, sin embargo, pidió una condena que “le permita tener un futuro”. El abogado de Manning aspiraba a que se le sentenciara a un máximo de 25 años, el periodo que debe pasar para que los documentos secretos puedan hacerse públicos.


 
El soldado también ha sido expulsado con deshonor del Ejército y será obligado a devolver parte de su salario, de acuerdo con la resolución leída por Lind. De la pena total impuesta a Manning, la juez deducirá los tres años y medio que ha pasado en prisión a la espera de juicio. De acuerdo con el código militar, antes de cualquier apelación, la sentencia de Lind ahora debe ser aprobada por el responsable del Distrito Militar de Washington, el general Jeffery Buchanan, quien incluso podría rebajarla. Si da el visto bueno al fallo, el caso pasará automáticamente al tribunal militar de Apelaciones.

 


Mientras las asociaciones de derechos civiles demandaban una sentencia proporcional, el Gobierno esperaba obtener un fallo ejemplarizante que sirviera de precedente para impedir futuras filtraciones en el Ejército. La decisión de la juez ha decepcionado a las primeras. "Cuando a un soldado que ha compartido información con la prensa se le impone un castigo mayor que a otros que han torturado o asesinado a civiles es que algo funciona extremadamente mal en nuestro sistema de justicia", ha asegurado en un comunicado la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU).


 
La semana pasada, el soldado pidió perdón por haber filtrado los documentos y reconoció que con su conducta había “perjudicado a EE UU”. Manning aseguró que le hubiera gustado volver atrás pero que, dado que era imposible, aspiraba a poder “retomar la relación con su familia y graduarse en la universidad”. Este miércoles terminará para el uniformado una pesadilla que comenzó en febrero de 2010 cuando envió a Wikileaks los primeros documentos sobre las guerras de Irak y Afganistán.


 
Desde ese momento, el soldado continuó filtrando nuevo material, cables diplomáticos, declaraciones de presos de Guantánamo, vídeos sobre la guerra, entre ellos las famosas imágenes del helicóptero Apache disparando sobre un grupo de iraquíes -entre ellos niños- y dos periodistas en Bagdag. De acuerdo con sus abogados, la frágil personalidad de Manning no soportó la impresión de los acontecimientos a los que asistió en Irak, lo que, unido a su idealismo le llevó a dar a conocer los documentos y la realidad de lo que sucedía en las guerras que estaba llevando a cabo EE UU. El propio Manning en la vista previa del juicio en febrero reconoció que su intención había sido la de generar un debate. “Yo creía que iba a ayudar a la gente, no a perjudicarla”, insistió el soldado la semana pasada.


 
La versión que ha ofrecido la fiscalía durante las ocho semanas que ha durado el juicio ha sido muy distinta. Lejos de la bonhomía que defendía la defensa, el Pentágono ha presentado a Manning como un narcisista y un traidor que en todo momento era consciente de lo que estaba haciendo y que sabía que con las filtraciones ayudaría a los enemigos de EE UU. Pese a su empeño, el fiscal no ha conseguido que al soldado se le reconociera culpable del delito de ayuda al enemigo, el más grave de los 22 cargos que pesaban sobre él y que acarrea la cadena perpetua.


 
El desarrollo del juicio a Manning ha coincidido con el escándalo provocado por otro filtrador, Edward Snowden, cuyos documentos sobre las prácticas de espionaje del Gobierno y su posterior huída y concesión de asilo por Rusia han puesto en jaque a la Administración Obama. Como Manning, Snowden también ha sido acusado de espionaje, es la séptima persona imputada por filtrar información secreta a los medios de comunicación desde que el actual presidente llegó a la Casa Blanca.


 
El proceso ha cuestionado la función de los filtradores en el mundo de Internet, levantando las dudas sobre si, con la cesión de datos a los medios de comunicación, se ejerce una labor de servicio público en aras de la libertad de expresión e información o se pone en riesgo la seguridad nacional. Un debate que está lejos de apagarse tras el goteo de filtraciones de Snowden.


 
Tras su detención el 27 de mayo de 2010, Manning ha recibido el apoyo internacional de miles de seguidores que lo consideran un héroe, una palabra que muchos de quienes estaban en el tribunal de Fort Meade (Maryland) le han gritado tras conocerse la sentencia. La red de apoyo a Manning , The Bradley Manning Support Network, va a centrar ahora sus esfuerzos en solicitar el indulto del soldado al presidente de EE UU y crear un fondo para que éste pueda ir a la universidad cuando sea definitivamente liberado.

 

Eva Saiz Washington 21 AGO 2013 - 16:23 CET

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Miércoles, 21 Agosto 2013 06:34

Víctimas de un glorioso estado de emergencia

Víctimas de un glorioso estado de emergencia

El Cairo.

 

Los cocinaron. Esta fue la primera expresión que me vino a la mente de manera demasiado gráfica cuando vi los restos de nueve de los 34 prisioneros que murieron a manos de la policía egipcia el domingo por la noche en un camino desértico cercano a la prisión de Abu Zaabal. Esos hombres, detenidos en la plaza Ramsés el sábado luego de que la policía cairota y el ejército irrumpieron dentro de la mezquita de Al Fatah; los mismos hombres quienes supuestamente intentaron volcar la camioneta penitenciaria que los llevaba a la cárcel. La policía de seguridad del Estado arrojó una granada de gas lacrimógeno dentro del vehículo y todos murieron.

 

Luego de haber visto esos horribles cadáveres en la pestilente morgue de El Cairo la tarde de este martes, me doy cuenta de que este lugar se me está volviendo terriblemente familiar. Debo decir que estos pobres hombres, quienes no fueron acusados de ningún crimen, contra quienes no había cargos ni juicios abiertos, fueron víctimas del glorioso estado de emergencia que actualmente bendice a Egipto y murieron de una manera espantosa.

 

Llega un momento en que la pura descripción no es capaz de equilibrar el horror de los muertos, pero ante el riesgo de que la historia los olvide o los trate con menos compasión de la que merecen debemos, me temo, confrontar la realidad. Los cuerpos estaban espantosamente hinchados y quemados de pies a cabeza. Uno de ellos presentaba una laceración en la garganta, causada probablemente por un cuchillo o una bala. Un colega dio testimonio de otros cinco cuerpos en un estado similar, con orificios de bala en el cuello. Afuera de la funeraria los matones contratados por el Ministerio del Interior egipcio tratan de ahuyentar a los periodistas.

 

Un hombre de mediana edad, cuyo amigo perdió a su hijo en la agresión policial del miércoles pasado, emergió de entre los vociferantes familiares. Algunos de ellos vomitaban sobre el concreto. El individuo me llevó con un imán sunita, inmaculado, vestido de túnica roja y turbante blanco, quien me guió gentilmente a través de dos portones de hierro hacia la habitación de la muerte. Uno de los trabajadores de la funeraria, Mohamed Doma, miraba los cadáveres con incredulidad. Al igual que el imán, al igual que yo. Después de caminar junto con nueve de estas penosas criaturas de Egipto pude ver aún más cuerpos en otro corredor. Todos ellos, según las fuentes médicas, llegaron de la prisión de Abu Zaabal.

 

No que hayan llegado a dicho penal, mismo que visité este martes y que está ubicado a 45 kilómetros de El Cairo, junto a un canal del Nilo lleno de grutas y rodeado por viejas fábricas de concreto. La prisión está rodeada de muros altos y sus rejas tienen pilares neofaraónicos.
Según la policía, 34 prisioneros, aunque de acuerdo con otros reportes eran 36, hicieron bambolearse desde adentro la camioneta que los transportaba, que viajaba en convoy con otros vehículos hacia la cárcel. Cuando el conductor de dicha camioneta se vio obligado a detenerse, uno de los prisioneros logró agarrarlo. En un intento exitoso por liberar a su compañero, uno de los uniformados lanzó una granada lacrimógena dentro de la camioneta, atestada de prisioneros. Recuerden que esta es la versión de la policía. Ésta, se cree, ha matado a más de mil de sus compatriotas en días recientes.

 

Tantas historias de las fuerzas de seguridad, como de la Hermandad Musulmana, han resultado falsas las últimas semanas. Otra versión, publicada por la ahora obediente prensa egipcia, reporta que “terroristas” detuvieron el convoy y trataron de liberar a los prisioneros, pero dado que éstos murieron quizá no sepamos nunca cómo o por qué fueron asesinados.

 

Huelga decir que los fallecidos se han convertido en “terroristas”. De lo contrario, ¿por qué habrían tratado de liberarlos de la cárcel otros “terroristas”? Hasta que los egipcios hayan absorbido las noticias sobre una igualmente terrible matanza de elementos de las fuerzas de seguridad en el Sinaí, por lo pronto ésta se ha convertido en la masacre de Abu Zaabal, que se recordará junto con las de Rabaa, Nahda, plaza Ramsés y todas las demás que seguramente vendrán.

 

Después de estas horrendas escenas, el Centro Egipcio para la Investigación Económica y Social hizo una lectura solemne. Según la institución, mil 295 egipcios fueron ultimados entre la mañana del miércoles y el viernes pasados. Mil 63 sólo el miércoles, incluidos 983 civiles y 52 elementos de seguridad, mientras 28 cuerpos fueron encontrados bajo la plataforma de la mezquita de Rabaa. Trece policías y tres civiles fallecieron en un ataque contra la estación policial de Kerdasa, y 24 civiles fueron ejecutados en Alexandría, seis en Sharqeya, seis en Damietta, 13 en Suez, 45 en Fayoum, 21 en Beni Suef y 68 en Minya. Esto es más una tragedia nacional que una tragedia cairota. Pero supongo que esos cadáveres en la morgue representan a todos los caídos.

 

Traducción: Gabriela Fonseca

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La carta en la que Orwell explica “1984″

Nadie comprendió tan pronto el siglo XX como George Orwell.


 
Esta semana se ha publicado “George Orwell: A Life in Letters”. El libro contiene una carta fascinante donde Orwell explica la tesis principal de “1984″ que escribiría dos años después. Podéis leerla entera aquí.


 

Me temo que, desgraciadamente, el totalitarismo está creciendo en el mundo.


 
Hitler pronto desaparecerá, pero sólo a costa de fortalecer a: 1) Stalin, 2) los millonarios americanos e ingleses y y 3) todo tipo de pequeños “fuhrers” al estilo de De Gaulle.


 
[…]


 
En el mundo que veo venir, en el que dos o tres superpoderes controlarán el mundo, 2+2 será igual a 5 si el “fuhrer” de turno así lo desea.
 


[…]


 
La mayor parte de la élite intelectual inglesa se opone Hitler, pero sólo a cambio de apoyar a Stalin. La mayoría de ellos apoyan métodos dictatoriales, policías secretas y la sistemática falsificación de la Historia siempre que beneficie “a los nuestros”.


 
Pero si uno proclama que “todo es por una buena causa” y no reconoce los síntomas siniestros, en realidad sólo está ayudando a fortalecer el totalitarismo.
 


[…]


 
Desde que la guerra contra el totalitarismo comenzó en 1936 [Orwell combatió con los republicanos durante la Guerra Civil], creo que nuestra causa es la mejor. Pero para que continúe siendo la mejor, necesitamos una autocrítica constante.


 
Orwell escribió esta carta desde su casa en el barrio londinense de Mortimer Crescent el 18 de mayo de 1944. Dos semanas después, un misil V-1 alemán destrozaba Mortimer Crescent. Os cuento esto porque siempre me han fascinado los dos primeros párrafos de “The Lion and the Unicorn: Socialism and the English Genius” que escribió tres años antes. (En esa obra Orwell propone una revolución socialista y democrática en Inglaterra en oposición al estalinismo soviético).
 

 

Mientras escribo esto, seres humanos muy civilizados vuelan sobre mi cabeza tratando de matarme.


 
Ellos no sienten ninguna enemistad hacia mí como individuo. Yo tampoco hacia ellos. Sólo están “haciendo su tarea”, como dice el proverbio. La mayoría de ellos, no tengo ninguna duda, son buena gente y jamás cometerían un asesinato en su vida privada. Por otro lado, si alguno consigue matarme hoy, tampoco tendrá ninguna pesadilla. “Están sirviendo a su país” y eso parece que les absuelve de todo mal.

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Martes, 06 Agosto 2013 06:47

Los fantásticos millones de egipcios

Los fantásticos millones de egipcios

¿Por qué la crisis egipcia parece tan simple a nuestros lideres políticos y sin embargo tan complicada cuando uno en verdad se aparece en El Cairo? Empecemos por la prensa egipcia. Florecientes después de la revolución de 2011, los medios egipcios cayeron en la uniformidad en el momento en que el general Abdel Fata al Sisi y sus muchachos sacaron del poder al presidente Mohamed Mursi, el 3 de julio. De hecho, después del golpe militar, todos los reporteros y presentadores de un popular grupo de televisión –por cuyas frecuencias hablé de cuando en cuando en la era posterior a Mubarak– aparecieron alabando al nuevo régimen. Y lo más curioso es que ¡todos portaban uniforme militar!

 

Desde luego, hubo que crear fantasías. La primera no fue la naturaleza pérfida, antidemocrática y terrorista de la Hermandad Musulmana: esa idea había sido promovida por lo menos desde una semana antes del golpe. No: fue el contador de manifestantes con que se alimentaron los sueños del mundo. Había “millones” en las calles exigiendo derrocar a Mursi. Esos millones eran esenciales para la fantasía suprema: que el general al Sisi sólo obedecía la voluntad del pueblo. Pero entonces Tony Blair –cuya precisión sobre las armas de destrucción masiva de los iraquíes es bien conocida– nos dijo que había ¡“17 millones de egipcios en las calles”! Eso sí que merecía signos de admiración.

 

Luego el Departamento de Estado nos informó que eran 22 millones en las calles de Egipto. Y apenas hace tres días, el índice democrático nos informó que 30 millones tomaron parte en las manifestaciones contra Mursi, contra sólo un millón de partidarios de Mursi en las calles.

 

Increíble en verdad. La población de Egipto es de unos 89 millones. Quitando a los bebés, niños y pensionados de edad avanzada, esto sugiere que más de la mitad de la población activa se manifestó contra Mursi. Sin embargo, a diferencia de 2011, el país seguía funcionando. Entonces. ¿quién, durante lo que la Unión de Escritores Egipcios llama ahora “la más grande manifestación política en la historia”, manejaba los trenes y autobuses, el metro de El Cairo, operaba los aeropuertos, formaba las filas de la policía y el ejército, hacía funcionar las fábricas, los hoteles y el canal de Suez?

 

Al Jazeera, gracias al cielo, trajo un experto estadunidense en multitudes para demostrar que esas cifras surgían de un mundo de ensueño al que ambos bandos estaban suscritos y que físicamente no podía existir. Alrededor de la plaza Tahrir era imposible reunir más de un millón y medio de personas. En Ciudad Naser –punto de reunión de manifestantes pro Mursi– cabían mucho menos. Pero los cimientos estaban echados.

 

Así pues, la semana pasada el secretario de Estado John Kerry fue capaz de decirnos que la intervención de los militares egipcios fue a petición de “millones y millones de personas, todas las cuales temían un descenso hacia el caos, hacia la violencia. Y los militares, a nuestro juicio, no tomaron el gobierno de su país en su poder. Existe un gobierno civil. Estaban, de hecho (sic), restaurando la democracia”.


Lo que Kerry no mencionó fue que el general Al Sisi escogió el gobierno “civil”, volvió a designarse ministro de defensa, luego se nombró viceprimer ministro del gobierno “civil”, y se mantuvo como comandante del ejército. Y que el general jamás fue electo al cargo. Pero no hay problema: fue ungido por esos “millones y millones” de personas.

 

¿Y qué fue lo que sí dijo el vocero militar cuando le preguntaron cómo reaccionaría el mundo al “uso excesivo de la fuerza” que produjo la muerte de 50 manifestantes de la Hermandad Musulmana el 8 de julio? Sin reservas, contestó: “¿Cuál fuerza excesiva? Excesivo hubiera sido que matáramos a 300”. Eso habla por sí mismo. Pero cuando se está entre 17 millones, 22 millones, 30 millones, “millones y millones”, ¿qué más da?

 

Ahora, el Departamento de Habla Franca. Déjenme citar al mejor comentarista sobre Medio Oriente, Alain Gresh, cuyo trabajo en Le Monde Diplomatique es –o debería ser– lectura esencial para todos los políticos, generales, oficiales de “inteligencia”, torturadores y todo árabe en la región. La Hermandad Musulmana, escribe este mes, demostró ser “fundamentalmente incapaz de adaptarse al acuerdo político pluralista, de salir de su cultura de clandestinidad, de transformarse en partido político, de hacer alianzas. Cierto, creó el Partido Libertad y Justicia (PLJ), pero éste estuvo por completo bajo control de la Hermandad”.

 

¿Y cuál fue el verdadero papel de al Sisi en todo esto? Nos dio una pista interesante en su tristemente llamado del 25 de julio a los egipcios a autorizar al ejército a “confrontar la violencia y el terrorismo”. Antes del derrocamiento dijo a dos dirigentes de la Hermandad que la situación era “peligrosa”, y que había que emprender de inmediato pláticas de reconciliación. Los dos líderes, dijo al Sisi, respondieron que “grupos armados” resolverían cualquier problema que se presentara.

 

El general se indignó. Dijo que dio a Mursi una semana, hasta el 30 de junio, para tratar de poner fin a la crisis. El 3 de julio envió al primer ministro de Mursi, Hisham Qandil, y a otros dos, “para convencer al ex presidente de convocar a un referendo sobre su permanencia en el poder. Su respuesta fue 'no'”. Al Sisi dijo a Mursi que “el orgullo político dicta que si el pueblo lo rechaza, uno debe dejar el poder o convocar a un referendo para restablecer la confianza. Algunas personas sólo quieren gobernar el país o destruirlo”.

 

Por supuesto, no podemos oír el punto de vista de Mursi. Ha sido silenciado en público.

 

Gracias a Dios por el ejército egipcio. Y por todos esos millones.

 

 The Independent

Traducción: Jorge Anaya

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Miércoles, 17 Julio 2013 06:21

Al límite de la locura

Al límite de la locura

Durante los 16 años que Joe Simpson –nombre ficticio- estuvo recluido en una unidad de aislamiento de Pelican Bay State Prison, el único ser vivo con el que tuvo contacto era una rana. Joe había encontrado al animal en el pequeño patio de ejercicios que se le permitía usar de vez en cuando y, durante meses, estuvo recogiendo bichos para alimentarla. Pero cuando decidió declararse en huelga de hambre para protestar por sus condiciones de reclusión, los guardias se llevaron a la rana.


 
Esta historia que suena a ficción, a la dureza metálica de las cárceles, es real y la cuenta Amnistía Internacional, la organización de defensa de los derechos humanos que lleva muchos años denunciando “la terrible situación de los presos de California sometidos a aislamiento”.


 
Joe está entre los 25.000 presos que, según cálculos de Amnistía, permanecen recluidos en centros de aislamiento de máxima seguridad en al menos 44 estados del país y en el sistema penitenciario federal.


 
De ellos, más de 3000 se encuentran en California, soportando condiciones de reclusión, calificadas de “estremecedoras” por la organización. Ningún otro estado del país mantiene periodos de confinamiento tan prolongados que pueden extenderse hasta más de 20 años.


 
Son precisamente los presos de una de las cárceles más duras de California, los de Pelican Bay, en la frontera con Oregón, los que el 8 de junio iniciaban una huelga de hambre para protestar por su situación. Una revuelta masiva que durante, los primeros días fue seguida por 30.000 presos de todo el estado y que en estos momentos, según fuentes del Departamento de Prisiones y Rehabilitación de California, suma 2.500.


 
Expertos de Amnistía Internacional que han visitado Pelican Bay, aseguran que los presos permanecen hasta 22 horas y media al día encerrados en celdas de dimensiones inferiores a ocho metros cuadrados, sin ventanas y con escaso acceso a la luz natural y al aire fresco.


 
Durante una hora y media se les permite hacer ejercicio en un patio de hormigón vacío, con muros de siete metros de altura y sólo una franja de cielo visible a través de un techo de plástico.


 
Los programas de rehabilitación no existen, no hay actividades de grupo y el contacto humano está muy restringido. El único vínculo que la mayoría mantiene con el exterior es a través de cartas. Algunos internos llevan más de diez años sin recibir visitas de los familiares, y cuando las tienen es a través de una pantalla de cristal.


 
Urge reformar las cárceles


 
Según Amnistía Internacional, “es urgente llevar a cabo una gran reforma que ponga fin a los módulos inhumanos de las prisiones de máxima seguridad”.


 
“El Departamento de Prisiones y Rehabilitación de California no ha realizado las reformas prometidas hace un año. Dijeron que iban a facilitar a los presos la salida del aislamiento, pero sólo se ha sacado de los módulos a unos pocos, y la mayoría de los casos ni tan siquiera se han revisado aún”, explica Ángela Wright, experta de Amnistía Internacional en las prisiones de máxima seguridad.


 
“Más que mejorar, en realidad las condiciones han empeorado considerablemente. Ahora también los guardias hacen controles de celda cada 30 minutos, incluso por la noche. Estos presos están ya recluidos en condiciones atroces e inhumanas, y los nuevos controles nocturnos parecen una medida punitiva que podría dar lugar a privación grave del sueño”, denuncia Wright.


 
Según la ONU, “la reclusión en régimen de aislamiento, incluso durante un periodo limitado de quince días , puede causar graves daños psicológicos. Los Estados deben aislar a los presos sólo en circunstancias excepcionales y durante el menor tiempo posible”.


 
Hace dos años hubo una huelga de presos, iniciada también en Pelican Bay y que se extendió a prisiones de todo el estado. La protesta duró 20 días y fue seguida por 6000 presos. Las reivindicaciones eran las mismas que en esta ocasión, fundamentalmente poner un límite de cinco años a los confinamientos en solitario y mejorar las condiciones en las que están los presos (ropa, comida, llamadas telefónicas y programas de rehabilitación y educación).


 
“En noviembre de 2012, el Departamento de Prisiones y Rehabilitación de California hizo cambios en los criterios utilizados para asignar a los reclusos a los módulos y estableció un “programa gradual” de reincorporación para permitir a los presos ganarse la salida del asilamiento. Sin embargo, incluso una vez autorizados los presos a iniciar el programa, continúan recluidos en régimen de aislamiento físico y social durante al menos los dos primeros años.La mayoría de los reclusos de los módulos de aislamiento ni siquiera han sido admitidos aún en el “programa gradual” de reincorporación”, señala Amnistía Internacional.


 
Cárceles como la de Pelican Bay se construyeron en la década de 1980 durante un brusco aumento de la población penitenciaria en Estados Unidos, y con California en la vanguardia de las iniciativas para endurecer las penas.


 
El argumento de las autoridades para justificar su construcción era que el aislamiento de los presos más peligrosos permitiría mantener en condiciones más seguras al resto de la población penitenciaria. Sin embargo, la realidad es, según Amnistía Internacional, que “muchos internos que terminan en estas unidades tienen alguna enfermedad mental o problemas de comportamiento y en ocasiones se les encierra por reiteradas infracciones del reglamento leves y conducta conflictiva”.


 
Los efectos a largo plazo sobre la salud física y mental son devastadores. En muchos casos, acaban en suicidio. El 42% de los suicidios cometidos en cárceles de California entre el 2006 y 2010 se cometieron en unidades especiales de seguridad, según datos oficiales.


 
Violación de los derechos humanos


 
El Center for Constitutional Rights (Centro para los Derechos Constitucionales), al igual que Amnistía Internacional y los obispos católicos de California, ha mostrado su apoyo a la huelga de hambre de los presos, al mismo tiempo que urge al Departamento de Prisiones de California “a considerar las reivindicaciones de los reclusos y terminar con la tortura y el castigo extremo que supone el confinamiento por tiempo indefinido”.


 
“Más de quince días en aislamiento solitario viola los derechos humanos”, argumentan, asumiendo el mismo criterio que Naciones Unidas.


 
Sin embargo, el gobierno del demócrata Jerry Brown no parece darse por aludido, o por lo menos no todo lo deprisa que debiera. Le quedan cinco meses y medio de margen, hasta finales de año, para cumplir con el objetivo de reducir al 137,7% la capacidad de las prisiones de California. Ello significa que actualmente sus cárceles encierran 9000 prisioneros más que los requeridos por el Tribunal Supremo para combatir la saturación y las malas condiciones que aquejan a los presos. Y a ello se suma ahora la huelga de hambre.


 
Jules Lobel, el presidente del Center for Constitutional Rights, critica que “el Estado no ha mostrado ninguna voluntad de cambiar, incluso cuando el Tribunal Supremo se lo está ordenando. Han decidido continuar con el sistema que existe hoy en día lo más intacto posible”.


 
Muestra de ello es la explicación del comisario de prisiones de California, Jeffrey Beard, a la huelga de hambre: “Es simplemente un signo de lo poderosas que son las bandas criminales en las prisiones. La huelga está liderada por unos cuantos cabecillas de las bandas que tienen enorme control sobre el resto. Nada fuera de lo común”.


 
Tanto él como el Gobernador Brown creen firmemente que California ha mejorado las condiciones de los presos y en modo alguno están de acuerdo con las continuas demandas del Tribunal Supremo. Mientras los presos están al límite, en una situación desesperada.

 

Porn Vicenta Cobo San Francisco 17 JUL 2013 - 00:10 CET

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Lunes, 08 Julio 2013 06:35

¡Todos fichados!

¡Todos fichados!

Nos lo temíamos (1). Y tanto la literatura (1984, de George Orwell) como el cine de anticipación (Minority Report, de Steven Spielberg) nos habían avisado: con los progresos de las tecnologías de comunicación todos acabaríamos siendo vigilados. Claro, intuíamos que esa violación de nuestra privacidad la ejercería un Estado neototalitario. Ahí nos equivocamos. Porque las inauditas revelaciones efectuadas por el valeroso Edward Snowden sobre la vigilancia orwelliana de nuestras comunicaciones acusan directamente a Estados Unidos, país antaño considerado como “la patria de la libertad”. Al parecer, desde la promulgación en 2001 de la ley “Patriot Act” (2), eso se acabó. El propio presidente Barack Obama lo acaba de admitir: “No se puede tener un 100% de seguridad y un 100% de privacidad”. Bienvenidos pues a la era del ‘Gran Hermano’...

 

¿Qué revelaciones ha hecho Snowden? Este antiguo asistente técnico de la CIA, de 29 años, y que últimamente trabajaba para una empresa privada –la Booz Allen Hamilton (3)– subcontratada por la Agencia estadounidense de Seguridad Nacional (NSA, por sus siglas en inglés), reveló mediante filtraciones a los diarios The Guardian y The Washington Post, la existencia de programas secretos que permiten la vigilancia de las comunicaciones de millones de ciudadanos por parte del Gobierno de Estados Unidos.

 

Un primer programa entró en vigor en 2006. Consiste en espiar todas las llamadas telefónicas que se efectuan, a través de la compañía Verizon, dentro de Estados Unidos, y las que se hacen desde allí hacia el extranjero. Otro programa, llamado PRISM, fue puesto en marcha en 2008. Supone la recolección de todos los datos enviados por Internet –correos electrónicos, fotos, vídeos, chats, redes sociales, tarjetas de crédito...– únicamente (en principio) por extranjeros que residen fuera del territorio norteamericano. Ambos programas han sido aprobados en secreto por el Congreso de Estados Unidos, al que se habría mantenido, según Barack Obama, “constantemente informado” sobre su desarrollo.

 

Sobre la dimensión de la increíble violación de nuestros derechos civiles y de nuestras comunicaciones, la prensa ha aportado detalles espeluznantes. El 5 de junio, por ejemplo, The Guardian publicó la orden emitida por el Tribunal de Supervisión de Inteligencia Extranjera, que exigía a la compañía telefónica Verizon la entrega a la NSA del registro de decenas de millones de llamadas de sus clientes. El mandato no autoriza, al parecer, a conocer el contenido de las comunicaciones ni los titulares de los números de teléfono, pero sí permite el control de la duración y el destino de esas llamadas. El día siguiente The Guardian y The Washington Post revelaron la realidad del programa secreto de vigilancia PRISM, que autoriza a la NSA y al FBI a acceder a los servidores de las nueve principales empresas de Internet (con la notable excepción de Twitter): Microsoft, Yahoo, Google, Facebook (4), PalTalk, AOL, Skype, YouTube y Apple.

 

Mediante esta violación de las comunicaciones, el Gobierno estadounidense puede acceder a archivos, audios, vídeos, correos electrónicos o fotografías de sus usuarios. PRISM se ha convertido de ese modo en la herramienta más útil de la NSA a la hora de elaborar los informes que diariamente entrega al presidente Obama. El 7 de junio, los mismos diarios publicaron una directiva de la Casa Blanca en la que el presidente ordenaba a sus agencias de inteligencia (NSA, CIA, FBI) establecer una lista de posibles países susceptibles de ser ‘ciberatacados’ por Washington. Y el 8 de junio, The Guardian filtró la existencia de otro programa que permite a la NSA clasificar los datos que recopila en función del origen de la información. Esta práctica, orientada al ciberespionaje en el exterior, permitió recopilar –sólo en marzo pasado– unos 3.000 millones de datos de ordenadores en Estados Unidos...

 

Durante estas últimas semanas, ambos periódicos han ido revelando, gracias a filtraciones de Edward Snowden, nuevos programas de ciberespionaje y vigilancia de las comunicaciones en países del resto del mundo. “La NSA –explicó Edward Snowden– ha construido una infraestructura que le permite interceptar prácticamente cualquier tipo de comunicación. Con estas técnicas, la mayoría de las comunicaciones humanas se almacenan para servir en algún momento a un objetivo determinado”.

 

La Agencia de Seguridad Nacional (NSA), cuyo cuartel general se halla en Fort Meade (Maryland), es la más importante y la más desconocida agencia de inteligencia norteamericana. Es tan secreta que la mayoría de los estadounidenses ignora su existencia. Controla la mayor parte del presupuesto destinado a los servicios de inteligencia, y produce más de cincuenta toneladas de material clasificado al día... Ella –y no la CIA– es quien posee y opera el grueso de los sistemas estadounidenses de recogida secreta de material de inteligencia: desde una red mundial de satélites hasta las decenas de puestos de escucha, miles de ordenadores y los masivos bosques de antenas situados en las colinas de Virginia Occidental. Una de sus especialidades es espiar a los espías, o sea a los servicios de inteligencia de todas las potencias, amigas o enemigas. Durante la guerra de las Malvinas (1982), por ejemplo, la NSA descifró el código secreto de los servicios de inteligencia argentinos, haciendo así posible la transmisión de información crucial a los británicos sobre las fuerzas argentinas...

 

Todo el sistema de interceptación de la NSA puede captar discretamente cualquier e-mail, cualquier consulta de Internet o conversación telefónica internacional. El conjunto total de comunicaciones interceptadas y descifradas por la NSA constituye la principal fuente de información clandestina del Gobierno estadounidense.

 

La NSA colabora estrechamente con el misterioso sistema Echelon. Creado en secreto, después de la Segunda Guerra Mundial, por cinco potencias (los “cinco ojos”) anglosajonas: Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, Australia y Nueva Zelanda. Echelon es un sistema orwelliano de vigilancia global que se extiende por todo el mundo y está orientado hacia los satélites que se utilizan para transmitir la mayor parte de las llamadas telefónicas, comunicaciones por Internet, correos electrónicos y redes sociales. Echelon puede captar hasta dos millones de conversaciones al minuto. Su misión clandestina es el espionaje de Gobiernos, partidos políticos, organizaciones y empresas. Seis bases a través del mundo recopilan las informaciones e interceptan de forma indiscriminada enormes cantidades de comunicaciones que los superordenadores de la NSA posteriormente criban mediante la introducción de palabras clave en varios idiomas.

 

En el marco de Echelon, los servicios de inteligencia estadounidense y británico han establecido una larga colaboración secreta. Y ahora hemos sabido, gracias a nuevas revelaciones de Edward Snowden, que el espionaje británico también pincha clandestinamente cables de fibra óptica, lo que le permitió espiar las comunicaciones de las delegaciones que acudieron a la Cumbre del G-20 de Londres en abril de 2009. Sin distinguir entre amigos y enemigos (5).

 

Mediante el programa Tempora, los servicios británicos no dudan en almacenar colosales cantidades de información obtenida ilegalmente. Por ejemplo, en 2012, manejaron unos 600 millones de “conexiones telefónicas” al día y pincharon, en perfecta ilegalidad, más de 200 cables... Cada cable transporta 10 gigabytes (6) por segundo. En teoría, podrían procesar 21 petabytes (7) al día; lo que equivale a enviar toda la información que contiene la Biblioteca Británica 192 veces al día...

 

Los servicios de inteligencia constatan que ya hay más de 2.000 millones de usuarios de Internet en el mundo y que casi más de mil millones utilizan Facebook de forma habitual. Por eso se han fijado como objetivo, transgrediendo leyes y principios éticos, controlar todo lo que circula por Internet. Y lo están consiguiendo: “Estamos empezando a dominar Internet”, confesó un espía inglés, “y nuestra capacidad actual es bastante impresionante”. Para mejorar aún más ese conocimiento de Internet, la Government Communications Headquarters (GCHQ, Agencia de inteligencia británica) lanzó recientemente dos nuevos programas: Mastering The Internet (MTI) sobre cómo dominar Internet, e Interception Modernisation Programme para una explotación orwelliana de las telecomunicaciones globales. Según Edward Snowden, Londres y Washington acumulan ya, diariamente, una cantidad astronómica de datos interceptados clandestinamente a través de las redes mundiales de fibra óptica. Ambos países destinan en total a unos 550 especialistas a analizar esa titánica información.

 

Con la ayuda de la NSA, la GCHQ se aprovecha de que gran parte de los cables de fibra óptica que conducen las telecomunicaciones planetarias pasan por el Reino Unido, y los ha interceptado con sofisticados programas informáticos. En síntesis, miles de millones de llamadas telefónicas, mensajes electrónicos y datos sobre visitas a Internet son acumulados sin que los ciudadanos lo sepan, bajo pretexto de reforzar la seguridad y combatir el terrorismo y el crimen organizado.

 

Washington y Londres han puesto en marcha un orwelliano plan ‘Gran Hermano’ con capacidad de saber todo lo que hacemos y decimos en nuestras comunicaciones. Y cuando el presidente Obama apela a la ‘legitimidad’ de tales prácticas de violación de la privacidad, está defendiendo lo injustificable. Además, hay que recordar que por haber realizado labores de información sobre peligrosos grupos terroristas con base en Florida –o sea, una misión que el presidente Obama considera hoy como ‘perfectamente legítima’– cinco cubanos fueron detenidos en 1998 y condenados por la Justicia estadounidense a largas e inmerecidas penas de prisión (8). Un escándalo judicial que es hora de reparar liberando a esos cinco héroes (9).

 

El presidente Barack Obama está abusando de su poder y restando libertad a todos los ciudadanos del mundo. “Yo no quiero vivir en una sociedad que permite este tipo de actuaciones”, protestó Edward Snowden cuando decidió hacer sus impactantes revelaciones. Las divulgó, y no es casualidad, justo cuando empezaba el juicio contra el soldado Bradley Manning, acusado de filtrar secretos a WikiLeaks, la organización internacional que publica informaciones secretas de fuentes anónimas. Y cuando el cibermilitante Julian Assange lleva un año refugiado en la Embajada de Ecuador en Londres... Snowden, Manning, Assange, son paladines de la libertad de expresión, luchadores en beneficio de la salud de la democracia y de los intereses de todos los ciudadanos del planeta. Hoy acosados y perseguidos por el ‘Gran Hermano’ estadounidense (10).

 

¿Por qué estos tres héroes de nuestro tiempo aceptaron semejante riesgo que les puede hasta costar la vida? Edward Snowden, obligado a pedir asilo político en Ecuador, contesta: “Cuando te das cuenta de que el mundo que ayudaste a crear va a ser peor para la próxima generación y para las siguientes, y que se extienden las capacidades de esa arquitectura de opresión, comprendes que es necesario aceptar cualquier riesgo. Sin que te importen las consecuencias”.

 


Ignacio Ramonet
Le Monde Diplomatique

 

Notas:

(1) Véase Ignacio Ramonet, “Vigilancia total” y “Control social total”, en Le Monde diplomatique en español, respectivamente agosto de 2003 y mayo de 2009.

(2) Propuesta por el presidente George W. Bush y adoptada en el contexto emocional que sucedió a los atentados del 11 de septiembre de 2001, la ley “Patriot Act” autoriza controles que interfieren en la vida privada, suprimen el secreto de la correspondencia y la libertad de información. Ya no se exige una autorización para las escuchas telefónicas. Y los investigadores pueden acceder a las informaciones personales de los ciudadanos sin orden de registro.

(3) En 2012, esta empresa le facturó a la Administración estadounidense 1.300 millones de dólares por “asistencia en misiones de inteligencia”.

(4) Hemos sabido recientemente que Max Kelly, el responsable principal de seguridad de Facebook, encargado de proteger la información personal de los usuarios de esta red social contra ataques externos, dejó esta empresa en 2010 y fue reclutado... por la NSA.

(5) Espiar a diplomáticos extranjeros es legal en el Reino Unido: lo ampara una ley aprobada por los conservadores británicos en 1994 que pone el interés económico nacional por encima de la cortesía diplomática.

(6) El byte es la unidad de información en informática. Un gigabyte es una unidad de almacenamiento de información cuyo símbolo es GB, y equivale a 10 9 bytes, o sea mil millones de bytes, equivalente, en texto escrito, a una furgoneta llena de páginas con texto. (7) Un petabyte (PT) equivale a 1015 bytes.

(8) La misión de los cinco –Antonio Guerrero, Fernando González, Gerardo Hernández, Ramón Labañino y René González– consistía en infiltrar y observar las actuaciones de grupos de exiliados cubanos para prevenir actos de terrorismo contra Cuba. A propósito del juicio que condenó a varios de ellos a penas de cadena perpetua, Amnistía Internacional declaró en un comunicado que “durante el juicio no se presentó ninguna prueba que demostrase que los acusados realmente hubieran manejado o transmitido información clasificada”.

(9) Véase Fernando Morais, Los últimos soldados de la guerra fría, Editorial Arte y Literatura, La Habana, 2013.

(10) Edward Snowden corre el riesgo de ser condenado a 30 años de prisión después de haber sido acusado oficialmente por la Administración de Estados Unidos de “espionaje”, “robo” y “utilización ilegal de bienes gubernamentales”.

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Lunes, 17 Junio 2013 05:50

Los eternos condenados de Guantánamo

Los eternos condenados de Guantánamo

Frente a la base de Guantánamo donde flamea la bandera de Estados Unidos, reza un cartel: “República de Cuba, territorio libre de América”. Puertas adentro, los anuncios de McDonald’s y Starbucks conviven con mensajes solemnes como “Honor bound to defend freedom” (La obligación moral de defender la libertad). No hace falta aclarar de quiénes. Hoy son 166 prisioneros de distintas nacionalidades alojados en una cárcel de máxima seguridad. Los rodean unos 6 mil marines. Afuera, uno de los poblados más cercanos se llama Paraguay, donde se levanta la primera fábrica cubana de biodiésel. El contraste en esa geografía árida y salitrosa es notable. Tanto como lo que paga el contribuyente estadounidense por mantener un preso allí (903.614 dólares por año) y uno de cualquier prisión federal (alrededor de 70 mil).

 

El 22 de mayo pasado, no conforme con el presupuesto para el penal, el Departamento de Defensa le pidió al Congreso 450 millones de dólares para sostener sus gastos. Cada guardia de la prisión le cuesta al gobierno de Barack Obama unos 2900 dólares mensuales en promedio. Muchísimo menos de lo que cuesta el encierro de un detenido de origen islámico por ser sospechoso de actividades terroristas.

 

En enero de 2002 comenzaron a funcionar las seis cárceles en una, que tiene Guantánamo. Tres están vacías. En la Camp 4 se alojan los detenidos de buena conducta. En otra, Camp 5, los considerados más peligrosos, como Khalid Sheikh Mohammed, partícipe en los atentados a las Torres Gemelas. Según documentos de Wikileaks, en 2003 los agentes de la CIA lo torturaron con la técnica del submarino hasta 183 veces para que diera información.

 

El presidente Obama prometió cerrar Guantánamo el 22 de enero de 2009, a dos días de asumir su primera presidencia. No cumplió y será difícil que cumpla, a juzgar por la Ley de Autorización de Defensa Nacional que firmó el 31 de diciembre de 2011 y que permite la detención indefinida de los presos y restricciones para sacarlos de la prisión en la Cuba ocupada.

 

Si alguna vez Obama pensó en terminar con esta cárcel que semeja un campo de concentración, y por donde pasaron casi 800 prisioneros, fue para recortar gastos y no para evitar las torturas y vejámenes que sufren los presos. Esas prácticas van desde el confinamiento solitario hasta la dimensión de las celdas, de cuatro metros cuadrados. La periodista española radicada en EE.UU., Emma Reverter, autora del libro Guantánamo, diez años, describió en detalle cómo es la vida allí. Un ejemplo basta para ilustrarla:

 

“El único espacio abierto de la cárcel de Guantánamo es un patio de unos veinte metros cuadrados rodeado de una cerca de alambrada verde de unos dos metros de altura y que impide que los presos puedan ver el mar, situado a pocos metros”. A los detenidos, que desde febrero de 2013 se fueron plegando en masa a una huelga de hambre, les censuran hasta los cuadros que pintan con tizas de colores. Reverter tomó fotografías de las obras para la BBC y The Huffington Post. “Varios lectores mandaron comentarios para indicar que, en su opinión, las ilustraciones contenían mensajes en clave para cometer un nuevo atentado terrorista”, dijo la periodista en 2011.

 

En muchos países árabes, como en Estados Unidos, el color naranja del mameluco con que se viste o vestía a los prisioneros de Guantánamo, es el que se emplea para los condenados a muerte (algunas fuentes sostienen que ahora usan unos de color blanco). La diferencia es que los 166 alojados ahí no esperan la pena capital en el corredor de la muerte. La mayoría nunca recibió cargos en su contra del gobierno que los mantiene cautivos. El último fue Abd al Hadi al Iraqi, acusado este año de ser enlace de Al Qaida y los talibán para la realización de varios ataques suicidas en Afganistán entre 2001 y 2004. Está en la base ubicada en Cuba desde 2007 y enfrenta una condena a cadena perpetua.

 

Otros, como el argelino Djamel Ameziane, quien huyó de la guerra civil en su país hacia Austria, Canadá y Afganistán, se ganaba la vida como chef hasta que lo apresaron en Pakistán. Hace más de diez años que está detenido sin cargos. Recién después de ese tiempo transcurrido, su caso lo tomó la CIDH en 2012. Por situaciones como éstas, el Comité contra la tortura de la ONU pidió hace ya nueve años (en mayo de 2004) el cierre de la cárcel y cinco premios Nobel, entre quienes está Adolfo Pérez Esquivel, hicieron lo mismo en 2005. “No se cumplen los derechos humanos en Guantánamo”, dijo Murat Kurwaz, uno de los ex convictos que logró salir. Los suicidios de tres prisioneros, dos sauditas y un yemenita, el 10 de junio de 2006, le dieron la razón.

 

Gitmo, como la llaman los estadounidenses a Guantánamo, tiene cinco muelles, dos aeropuertos, unas 2 mil viviendas, 397 puestos de control, una iglesia, un hospital, dos cines y hasta enero de este año contaba con la presencia de personal civil cubano. Los últimos dos trabajadores locales que quedaban, uno de 79 y otro de 82 años, recibieron una placa antes de jubilarse en la más antigua de todas las bases de Estados Unidos en el exterior. Otra curiosidad: un jordano que emplea el Departamento de Defensa, al que todos en el penal conocen como Zak, ha sido el mediador para conflictos culturales entre los detenidos y los marines. Según Reverter, quien visitó en varias ocasiones la cárcel, propuso que los prisioneros tomaran clases para “mantenerlos ocupados”.

 

Una colega citada por la periodista española, Carol Rosenberg, del Miami Herald –según aquélla la que mejor conoce Guantánamo–, le confió antes de su último viaje que los prisioneros “no saldrán vivos de allí”, porque los últimos se fueron dentro de un ataúd. Unos noventa tenían permiso para abandonar la base hace tiempo, pero ningún país los aceptó. Otros 47 son considerados de máxima peligrosidad. Pero todos, los 166 que continúan prisioneros, siguen bajo condiciones que violan cualquier principio jurídico internacional. A no ser que se consideren las normas especiales con que Estados Unidos trata a sus enemigos.

 

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Desata el gobierno de EU espionaje masivo de llamadas

La Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos (NSA por sus siglas en inglés) tiene acceso directo a contenidos de usuarios de redes sociales y programas de los sistemas de Google, Facebook, Apple, Microsoft y otros gigantes del Internet, según documentación secreta obtenida por el diario británico The Guardian y el Washington Post. Esta intervención de cuentas personales da acceso a autoridades estadunidenses a correos electrónicos, archivos compartidos, chats de voz y por escrito, videos, fotos, mensajes y blogs de ciudadanos estadunidenses y de otros países en un programa clasificado cuyo nombre clave es PRISM.

 

Al cierre de esta edición, el director nacional de los servicios de inteligencia, James Clapper, dijo que la ley sólo permite que se sigan comunicaciones de “personas no estadunidenses” fuera del país. Aseguró que las revelaciones de The Guardian y el Post contienen numerosas imprecisiones y ponen en riesgo la seguridad nacional, reportaron las agencias Reuters y Afp.

 

The Guardian afirma haber obtenido una copia de una presentación en Power Point que detalla el programa PRISM, implementado desde 2007, mientras que The Washington Post tiene en su poder un documento que les proporcionó un funcionario de inteligencia que filtró la información al medio, pues se dijo “horrorizado” por sus alcances.

 

“Literalmente pueden ver tus ideas formándose mientras escribes”, señaló el informante, según el diario estadunidense.

 

Ambos rotativos verificaron la autenticidad de la información obtenida.

 

Según la información confidencial obtenida por The Guardian, cuando la NSA considera que una información merece ser investigada, gira un reporte, y la misma dependencia afirmó que al mes se generan más de 2 mil reportes a partir de PRISM, en 2012 hubo más de 24 mil, y desde que el programa comenzó a funcionar se han generado al menos 77 mil.

 

Los proveedores de Internet que participan en el programa son Microsoft, Yahoo, Google, Facebook, AOL, Skype, YouTube y Apple, además de PalTalk; una empresa más pequeña, pero que fue un medio de comunicación muy importante durante la primavera árabe y la actual guerra civil en Siria.

 

A pesar de que los documentos obtenidos por los diarios señalan que la intervención de las comunicaciones de particulares se están haciendo con el acuerdo de las compañías que proporcionan los servicios de correo electrónico, mensajes instantáneos y demás, The Guardian habló con voceros de Google, Apple y otras empresas que aseguraron jamás haber escuchado del programa PRISM, y que reiteraron que la prioridad de éstas compañías es la privacidad de sus usuarios.

 

Horas más tarde, la agencia Reuters difundió un despacho que reproducía la respuesta, vía comunicados, de varias empresas de Internet. Google, el mayor motor de búsquedas en la red, negó haber proporcionado al gobierno estadunidense una “entrada secreta” a sus servidores.

 

Microsoft aseguró que no participa voluntariamente en ninguna campaña de recolección de datos del gobierno y sólo cumple “con órdenes de solicitudes sobre cuentas o identidades específicas”.

 

El vocero de Apple, Steve Dowling, reiteró nunca haber oído hablar de PRISM y afirmó: “Nosotros no entregamos a ninguna agencia del gobierno acceso directo a nuestros servidores y cualquier agencia que solicite datos de nuestros clientes debe tener una orden judicial”.

 

Facebook, en un comunicado, también sostuvo que nadie tiene acceso a sus servidores y que cumple con las leyes establecidas si alguna agencia solicita datos sobre alguno de sus usuarios. Yahoo sostuvo que “toma muy en serio la privacidad de sus clientes” y que, igual que los demás, jamás ha dado acceso directo a sus redes al gobierno.

 

La NSA logró intervenir el uso de la web al introducir cambios en las leyes de vigilancia y seguridad en el gobierno del presidente republicano George W. Bush, en 2007, y dichos cambios se ratificaron en diciembre de 2012 durante el gobierno del actual mandatario demócrata Barack Obama.

 

El rotativo británico señaló que el primer proveedor en formar parte del programa, desde diciembre de 2007, fue Microsoft, que actualmente tiene una campaña cuyo eslógan es: “Su privacidad es nuestra prioridad”. En 2008 se logró incluir en PRISM a Yahoo, en 2009 a Google, Facebook y PalTalk, en 2010 a You Tube, Skype y AOL, y en 2011 finalmente se unió Apple.

 

Colectivamente, estas compañías cubren la gran mayoría de la actividad online mundial, que incluye correos electrónicos, búsquedas, video, archivos y comunicaciones. El documento obtenido por el Post afirma que “pronto” formarán parte del programa el servicio de almacenamiento de información en la nube Dropbox.

 


Según The Washington Post, analistas informáticos usan el sistema desde un portal de web que opera en el Fuerte Meade, y utilizan métodos de “selección” y “búsqueda” diseñados para obtener un índice de coincidencia “extranjera con al menos 51 por ciento de certeza”.

 

El material informativo y didáctico para trabajar con PRISM obtenido por el Post indica que en el caso de la red de comunicación Skype, por ejemplo, el servicio puede ser monitoreado si uno de los usuarios está usando sólo el audio y el otro se encuentra en un teléfono convencional, y que eso abre cualquier combinación de audio, video, chat y transferencia de archivos, más tarde, cuando el usuario se conecta vía computadora con la red.

 

En Google, PRISM tiene acceso a chat en vivo o por escrito, a archivos, bibliotecas de fotografías y búsquedas de términos, todo en tiempo real.

 

Por su parte, la presentación que obtuvo The Guardian, con fecha de abril de 2013, destaca que PRISM permite a la NSA obtener comunicaciones focalizadas sin requerir permiso de los proveedores de servicios web y sin necesidad de tramitar órdenes judiciales ni pedir autorización al proveedor de Internet, pues con el programa la agencia tiene acceso directo a los servidores de las compañías, en cualquier momento, que es lo que hace posible, además, el monitoreo de las actividades de los usuarios en tiempo real.

 

La mencionada presentación explica, asimismo, que PRISM fue creada para superar lo que el gobierno consideraba obstáculos impuestos por la Ley de Inteligencia y Vigilancia de Extraneros (Fisa, por sus siglas en inglés). El documento señala que aunque Estados Unidos tiene la ventaja de que en su territorio se encuentra gran parte de la infraestructura global de Internet, la Fisa “nos privaba de esa ventaja” pues nos exigía obtener órdenes judiciales y confirmación de las mismas tanto para investigar al remitente y al receptor de la información sospechosa. “Fisa proveía derechos de privacidad a personas que no los merecían” señala la presentación que más adelante afirma: “Había demasiadas cuentas de correo electrónico y no era práctico obtener órdenes judiciales para cada una de ellas”.

 

Por esto, publica The Guardian, la NSA considera que que PRISM es, actualmente, “uno de las más valiosos, únicos y productivos medios de acceso a la información” con los que cuenta la agencia. También se jacta de su “fuerte crecimiento” en la obtención de información y resalta que el número de contenidos obtenidos desde 2012 a la fecha, por vía de Skype, se incrementó 248 por ciento. En el mismo lapso, el aumento de datos obtenidos por Facebook fue de 131 por ciento, y la información vía Google creció 63 por ciento del año pasado a lo que va de este.

 

The Post afirmó, por otra parte, que por lo menos hasta el año pasado, cuando surgió en el Congreso un debate en torno a las leyes de vigilancia a extranjeros dentro y fuera del país, los únicos legisladores que sabían del programa PRISM estaban bajo juramento de no revelar nada sobre el sistema de intervención en las comunicaciones por Internet.

 

En dicho debate, que fue tan breve que pocos medios lo mencionaron, el senador por Delaware, Christopher Coons, advirtió que el hermetismo que rodea varios programas de vigilancia implica que no había forma de saber si las garantías y las leyes que protegen a los ciudadanos estaban funcionando. “El problema es que ni el senado ni los ciudadanos a los que representamos sabemos si estas garantías funcionan. Los que saben no pueden hablar de ello y el estadunidense promedio no puede saber”, sostuvo Coons.

 

El director del Centro para la Democracia de la Unión Americana por las Libertades Civiles (ACLU por sus siglas en inglés), citado por The Guardian, se mostró estupefacto al saber que Seguridad Nacional, de hecho, obtuvo de compañías tecnológicas el acceso directo a sus servidores y a los datos de usuarios.

 

“Ya es bastante perturbador que la Agencia de Seguridad Nacional pida esto a las compañías. La agencia es parte del poder militar y se le está concediendo al ejército un acceso sin precedente a las comunicaciones de los civiles. Esto es una militarización nunca vista de las comunicaciones domésticas y de su infraestructura”, y eso es terrible para quienes consideran imprescindible que se mantenga una separación entre dichas entidades.

 

De la redacción

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