El Estado de sitio, esta vez, para proteger la “inversión” canadiense

ALAI AMLATINA, 06/05/2013.-  El Presidente Otto Pérez Molina, militar retirado (acusado por sus ex camaradas como co responsable de genocidio cometido durante la guerra interna), decretó, el pasado 1 de mayo, el segundo Estado de sitio en lo que va de su gobierno. Esta vez, para reprimir al pueblo indígena Xinca, en los municipios de Jalapa y Mataquescuintal (Departamento de Jalapa), y en Casillas y San Rafael Las Flores (Departamento de Santa Rosa), y para proteger las “inversiones” de la empresa minera canadiense Tahoe Resources (Mina San Rafael).


 
El 1 de mayo del 2012, Pérez Molina también decretó otro Estado de sitio en contra del pueblo Maya, en el Municipio de Barillas, Huehuetenango, para defender los intereses de la empresa española Hidro Santa Cruz, que actualmente opera con mediana calma porque se logró asesinar y encarcelar a las y los dirigentes de las organizaciones en resistencia del lugar.
 


Estos estados de sitio no sólo coinciden en fechas y objetivos, sino en su método de aplicación.


 
Estado de sitio permanente como método de gobierno


 
Tanto en el caso de la hidroeléctrica española, como en el caso de la minera canadiense, el gobierno autorizó a ambas empresa la exploración y explotación de los proyectos, en contra de la voluntad expresa de los pueblos indígenas afectados del lugar.


 
Ante la presencia incómoda de las maquinarias de las empresas, ambos pueblos indígenas gestionaron diálogos con el gobierno, y al no ser escuchados se movilizaron e impidieron la invasión de las empresas a sus territorios. En ambos casos, las guardias privadas de las empresas dispararon y asesinaron a bala a algunos de los dirigentes indígenas movilizados, situación que desató la ira de las y los organizados en resistencia quienes incluso quemaron maquinarias y detuvieron a agentes estatales.


 
En ambos casos, inmediatamente el gobierno decretó Estado de sitio movilizando vario millares de militares/policías a la zona para detener a todos los y las dirigentes indígenas, para luego llevarlos a la cárcel por delito de terrorismo y crimen organizado. ¿Será una coincidencia? ¿O será el método poco inteligente del gobierno de Mano Dura?


 
En lo que va del gobierno de Otto Pérez Molina, se asesinaron selectivamente cerca de 20 dirigentes de organizaciones sociales e indígenas del país que se oponían a la invasión de las empresas extractivas a sus territorios. ¡Pero no existe un solo detenido o enjuiciado por dichos delitos! Eso sí, las cárceles se están llenando de dirigentes indígenas y campesinos conscientes que encarnan la soberanía y dignidad de este país asediado por las transnacionales.


 
Sólo para indicar un par de datos. La ilusión en la “inversión” privada es tal en Guatemala que, cerca del 60% del territorio nacional cultivable se encuentra bajo el control de las empresas de monocultivo. Existen 428 proyectos mineros (176 son metálicas) en todo el territorio nacional, cuya extensión es mucho más pequeña que un Departamento de Bolivia o de Perú.


 
Inversión o invasión canadiense


 
En los últimos tiempos, Canadá ha expandido a más 100 países sus inversiones en materia de minería y de petróleo. Del total de la inversión canadiense en estos rubros, el 70% se encuentran en el extranjero. Pero, las acusaciones por violaciones de derechos humanos, generación de convulsión socioambiental, conflictos laborales, etc. se levantan en diferentes partes del mundo en contra de las empresas canadienses. Sólo para mencionar casos en Latinoamérica:


 
Chile. Las actividades de la empresa canadiense Barrick Gold, en el mega proyecto minero Pascua-Lama, fueron paralizadas por orden de autoridades judiciales chilenas por delitos socioambientales.


 
Bolivia. El gobierno boliviano revirtió recientemente el negocio minero de South American Silver Corporation en Potosí, por incumplimiento de los acuerdos. Actualmente, dicha empresa canadiense inició un arbitraje internacional en contra del Estado boliviano.


 
Perú. El pasado año, la empresa canadiense petrolera Talismán salió urgido de la Amazonía peruana ante la resistencia y convulsión del pueblo Achuar, también por abusos medioambientales.


 
Honduras. La empresa minera canadiense Goldcorp (que extrae oro a cielo abierto en Valle de Siria, Morazán, Honduras), fue acusada como una de las empresas promotoras del golpe de Estado que destituyó a Manuel Zelaya, en junio de 2009. El motivo del involucramiento de esta empresa en dicho golpe habría sido porque el entonces Presidente Manuel Zelaya intentó prohibir la minería a cielo abierto, el uso de cianuro y la sobreutilización del caudal de las cuencas hídricas en los proyectos mineros. Hace unos meses atrás, el gobierno de Pepe Lobo (que emergió fruto del golpe de Estado), promulgó una Ley minera redactada entre Toronto y Tegucigalpa que aprueba todo lo que Zelaya intentó prohibir. Actualmente, de las más de 200 solicitudes de concesiones mineras en Honduras, cerca de la mitad son de empresas canadienses.


 
Guatemala. En la actualidad, en Toronto, Canadá, un tribunal estudia si juzga o no a la empresa minera canadiense Hudbay por violaciones de derechos humanos en Guatemala. Y, desde el 1 de mayo, del año en curso, el pueblo Xinca (en el oriente del país) soporta la militarización y el Estado de sitio para garantizar las actividades a la empresa minera canadiense Tahoe Resources, en contra de la voluntad expresa de dicho pueblo indígena.


 
¿Será que la milicia de traje y corbata, que (des)gobierna a este país policromático desconoce estas referencias? ¿O será que se tomó muy en serio el espejismo neoliberal del “crecimiento” económico que supuestamente hace de Guatemala un país pujante? ¿Qué ocurrirá en la mente del Sr. Presidente quien argumenta no tener las manos manchadas de sangre?


 
Lo cierto es que el haber convertido al deficiente Estado de Guatemala en un desalmado gendarme de la “inversión” extranjera para criminalizar, perseguir y asesinar a la conciencia moral del pueblo nadie lo va a perdonar. Las y los guatemaltecos conscientes, indígenas o no, organizados y movilizados para defender los bienes naturales del país, no son criminales, ni terroristas. Son el reducto y bastión de la dignidad y de la soberanía de este país cuyas élites fueron incapaces de expresar.


 
Sr. Presidente, no acelere Ud. la dinámica de la creciente convulsión social generalizada en el país que podría derrocarlo desde las calles antes que Ud. cumpla el período de su mandato. Este pueblo ya comenzó a perder el miedo al rifle y a la bota militar. Recuerde, Sr. Presidente, que los procesos revolucionarios de Ecuador, Bolivia, Venezuela, Argentina, etc. se deben, en buena medida, al recrudecimiento violento de la tiranía del sistema neoliberal.

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Viernes, 19 Abril 2013 06:24

Celsius 232: una instantánea

Celsius 232: una instantánea

I

 

Arden. Doscientos treinta y dos grados Celsius, la temperatura a la que el papel se incinera, se consume en el fuego, se volatiliza en la noche la ceniza. La fecha se grabará en la memoria: 10 de mayo de 1933.

 

Originalmente planeada para hacerse simultáneamente en 26 ciudades, la lluvia impidió algunas de las ceremonias, pero en Berlín, en Munich, en Hamburgo, en Frankfurt, los libros ardieron.

 

A finales de enero habían tomado el poder los nazis y se acababa la República de Weimar, un mes más tarde ardía el Reichstag y se iniciaba la cacería de socialistas y comunistas, anarquistas y sindicalistas. Comenzaban a llenarse cárceles y campos de concentración.

 

Para las ceremonias de quema de libros se puso en marcha el ritual. To­da la parafernalia del nazismo: bandas de música, desfiles de antorchas, carros de bueyes cargados con volúmenes, convocados para el gran acto purificador de la juventud contra el intelectualismo judío: una gran quema pública de libros.

 

Las fotos mostrarán a miembros de las SA, policías, estudiantes, sonrientes, felices, cargando libros para llevarlos a la hoguera; arrojando libros en las afueras de las bibliotecas, depurando los anaqueles, censurando por el camino del fuego. La fiesta de la barbarie.

 

En Berlín, en la Opernplatz, no arde el papel, arden las palabras. Arden los libros con los poemas de Bertolt Brecht, pero sobre todo arden los versos, las magníficas palabras: no os dejéis seducir, no hay retorno alguno. El día está a la puerta, hay ya viento nocturno. No vendrá otra mañana. No os dejéis engañar con que la vida es poco.

 

Interviene el ministro de propaganda del Reich, Joseph Goebbels, pura energía maligna, elegante, delgado, histriónico. Su voz crece en los altavo­ces, raspa un tanto: “Hombres y mujeres de Alemania, la era del intelectualismo judío está llegando a su fin. Están haciendo lo correcto en esta noche al entregar a las llamas el sucio espíritu del pasado. Este es un acto grande, poderoso, simbólico. De estas cenizas el fénix de una nueva era renacerá. ¡Oh siglo! ¡Oh ciencia! ¡Es un placer estar vivo!”

 

¿De qué ciencia habla? ¿De la primitiva ciencia de quemar en la hogue­ra?

 

Arden las maravillosas geometrías doradas y humanas de Gustav Klimt. Arden los brillantes textos de Sigmund Freud sobre la histeria y los sueños. Un Freud que respondió al hecho desde el exilio diciendo que había tenido suerte, que en el medievo lo hubieran quemado también a él, sin darse cuenta que bromeaba sin conocer hasta qué punto intentaba exorcizar a los demonios. Los que quemaban sus libros terminarían quemando a 6 millones de judíos como él.

 


Arden en la hoguera los textos de Einstein, los cuentos de Sholem Asch, los textos del checo Max Brod, las novelas de los hermanos Mann, incluso la relativamente inocente Vicky Baum es incinerada. Se queman las geniales novelas sociales de Jack London, Theodere Dreiser, John Dos Passos, quizá en esos momentos el mejor novelista de lo que iba del siglo XX.

 

Encabeza la lista la obra maestra de Erich Maria Remarque, Sin novedad en el frente. Arden las novelas históricas de León Feuchtwanger, arden las grandes novelas antibélicas de Barbusse, El fuego, incluso el Hemingway de Al otro lado del río y entre los árboles. Imperdonable para los verdugos del fuego eso del pacifismo.

 

Arden las reproducciones de las fantasmagorías de Marc Chagall y los cuadros de Paul Klee. Arden, claro está, las reproducciones del neorrealismo terrible y drástico de George Grosz y Otto Dix, los más implacables críticos de la Alemania de entreguerras.

 

Arden los libros de la futura premio Nobel Anna Seghers.

 

Las orquestas tocan marchas militares, los estudiantes saludan con el brazo derecho rígido y la palma abierta.

 

Queman libros, arden páginas, palabras, imágenes. En la hoguera se inmolan los libros de Heinrich Heine, poeta alemán del siglo XIX, quien en 1822 había profetizado: donde queman libros, al final terminarán quemando seres humanos.

 

Sin darse cuenta, Goebbels y sus chicos habían creado la lista básica de la cultura de la mitad de siglo XX, estaban construyendo las recomenda­ciones que adolescentes ansiosos buscarían y encontrarían: los libros, los cuadros, los artículos de filósofos y científicos, los poemas.

 

Sin darse cuenta los nazis que la temperatura a la que arde un libro no sólo es la temperatura del fuego en el papel, es también el fuego de la mirada sobre la palabra.

 

II

 

Recuento esta historia para recordar. Para no olvidar. Pero también para que sirva de prólogo a una invitación. En el contexto del Día Mundial del Libro, que se celebra dos días más tarde, el domingo 21 de abril, a las 12 de la mañana en la glorieta del Metro Insurgentes, un grupo de escritores estaremos diciendo “No, al IVA al libro”, y exponiendo nuestras razones. Aprovecharemos para regalar el primer libro quemado por los nazis: Sin novedad en el frente, de E. M. Remarque, a los primeros mil ciudadanos que lleguen. Repetiremos la acción el día 23 a las 13 horas en la Feria del Libro de Ciudad Universitaria que organiza Para Leer en Libertad, a espaldas de rectoría.

 

PD. Lleven un libro para donar, con él formaremos nuevas bibliotecas de barrio en el área metropolitana.

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Reflexiones sobre el poder a partir de algunos temas eclesiásticos

La renuncia del Papa “movió el avispero”. Para bien y para mal. Cientos de notas y artículos, en la mayor parte innecesarios, inservibles o insufribles; muchos que parecen más “lobby” que información, muchos que venden “pescado podrido”, muchos que revelan más la ignorancia del autor, o una mirada que de tan parcial es superflua. Otros son mera información sin análisis (a veces es preferible eso); otros, información buena, con análisis pobres; otros parecen sensatos y serios, pero no tenemos forma de estar seguros. La gran capacidad que tenemos los seres humanos de creer en conspiraciones invita a aceptar (o querer hacerlo) mucha nota que “se non è vero è ben trovato”.

 

Salen a la luz supuestas mafias, estafas económicas, juegos (sucios) de poder, chantajes homosexuales y decenas de cosas por el estilo. Y que mucho –o todo– de esto habría sido desencadenante en la renuncia del Papa. Lamentablemente a muchos no nos extraña en lo más mínimo que estas cosas existan en la última monarquía absoluta que queda en el mundo. En lo personal, me resulta más increíble que el Papa haya renunciado porque se siente sin fuerzas para conducir la nave de Pedro que navega tranquila en un mar tempestuoso, y que en la Iglesia, “casa de todos” con alegría y paz, el Papa haya querido dejar lugar a otros para seguir armónicamente –ahora desde una clausura– la vida mansa vida eclesial. Ese cuento de hadas me resulta más increíble que el policial anterior.

 

Sin dudas que la democracia no es la panacea, y ya vivimos el fracaso de aquel que dijo que “con la democracia se come, se educa y se trabaja”. En lo personal, creo que la democracia es mala, pero es por lejos, ¡por muy lejos!, el menos malo de todos los sistemas conocidos. Sí creo que hay diferentes modos de ejercer la democracia, y hay democracias participativas, populares, liberales, etc... Pero aun la peor de ellas es mejor que la mejor de las otras.

 

Por eso no creo que la democracia sane todas las heridas en el cuerpo eclesial, pero sin duda ayudaría mucho. La transparencia suele ser un gran enemigo de los que eligen las sombras para manejarse en algunos (o todos) los manejos turbios que se han señalado. Si la elección de los obispos quedara en manos de las conferencias episcopales y no de los nuncios y luego de secretas oficinas vaticanas, y a cambio de favores de algún tipo, económico, sexual o político, los nombramientos serían bien distintos. Es cierto que con conferencias como las de Argentina, Colombia y México no habrá demasiadas esperanzas, pero no es menos cierto que más de un arzobispo u obispo argentino hoy no estaría si la transparencia fuera el criterio de base.

 

La monarquía absolutista no sólo permite nombramientos turbios (que además terminan atribuyéndose al Espíritu Santo, lo que, además de ser inconstatable, es una buena fuente de impunidad y arbitrariedad), permite también autoritarismos que no pueden defenderse. Si alguien tiene la suma del poder público, ¿cómo podríamos defendernos de sus excesos, por ejemplo? Los casos de los cientos de teólogos censurados por la moderna inquisición son un buen ejemplo de esto. Si es el Papa (o sus “ministros”) quien censura a alguien, y es sólo ante el Papa (o sus ministros) que se puede apelar, ¿qué futuro tiene tal recurso? Por no hablar de la pederastia, escándalo que clama al cielo (ver http:// internacional.elpais.com/internacional /2013/02/21/actualidad/ 136147 5495_345880.html). ¿Hay libertad de prensa en L’Osservatore Romano? ¿Hay pluralidad de voces? ¡Ley de Medios en el Estado Vaticano, ya!

 

Para peor, en el seno de la Iglesia se la ha rodeado de argumentos supuestamente teológicos que ayudan a blindar más el sistema que la sostiene: “el que obedece no se equivoca”; “prefiero equivocarme con mis superiores que acertar sin ellos”, “fuera de la Iglesia no hay salvación”, “infalibilidad...”. Así, cualquier atisbo de rebeldía queda apagado, o –por lo menos– no es acompañado por otros más temerosos que “temen ser infieles a Dios”. Podríamos señalar que la infalibilidad de la Iglesia no se refiere a negocios turbios ni a nombramientos episcopales (o del entorno papal), o que decir “Iglesia” es otra cosa muy diferente, pero no es éste el espacio para hacerlo. Lo cierto es que dichos como ésos (que hemos escuchado) se parecen más a “cuidar la retaguardia” que a un sano y fraterno pueblo de Dios que camina conducido por el Espíritu Santo. La realidad se ocupa de desmentirlo a cada momento.

 

¿Qué pasará con el futuro papa? Pues, ¡ni idea! Podría decir qué sueño que pase, pero no es importante. Y –de todos modos– creo que mucho más urgente es pensar qué pasará con el papado, que es otra cosa. Que en la Iglesia Católica romana haya “Pedro” es razonable, lo que no parece sensato es que Pedro se parezca más a Constantino que al pescador de Galilea, temeroso, impulsivo, entregado, simple, capaz de retractarse después de sus múltiples “metidas de pata”...

 

Pero esto que es la Iglesia universal se replica también en las iglesias locales. Nuevamente el poder absoluto y la falta de transparencia hacen que la Iglesia se parezca más a un feudo, a un castillo blindado, que a una comunidad fraterna y sororal. También aquí hay mucha información periodística que “vende fruta”, pero hay cientos de casos de ayer y de hoy que son graves, y escandalizadores, pero “la suma del poder público” los consagra en impunidad. Para no hablar de escándalos ya viejos, se podría hablar del escándalo que significa que el obispo de Chiapas (México) no pueda ordenar diáconos indígenas (la “mamá” Roma no lo autoriza), que el obispo de Lima (Perú) –del Opus Dei– quiera apoderarse de la Universidad Católica (con el apoyo de la curia romana, claro), que el pederasta Karadima (Santiago, Chile) consiga nombramientos episcopales de miembros de su séquito, que un obispo colombiano manifieste públicamente su cercanía (y apoyo económico, claro) de los paramilitares, pero me detendré en un caso puntual: a diferencia de ciertas diócesis –como La Plata, por ejemplo–, que parecen eternamente castigadas y condenadas por Roma en sus nombramientos, Santiago del Estero era privilegiada: Girao, Sueldo, Maccarone. Eso era intolerable para la involución eclesial empezada por Juan Pablo II, y entonces, ante la digna renuncia de Maccarone, se eligió como sucesor a Francisco Polti (Opus Dei). Como es coherente con el grupo al que pertenece, Polti (Opus Dei) se relacionó con la gente del poder, lo cual, obviamente, supone un abandono de los débiles, los pobres, los campesinos... Pero enfrentarse con los poderosos es peligroso (que lo digan Maccarone, Piña o Bargalló, si no). Y ser amigo de ellos es beneficioso, sin dudas. Lo cierto es que Polti (Opus Dei) –y luego su auxiliar, Torrado– abandonaron a su suerte a las comunidades campesinas, indígenas, los pobres de Santiago del Estero. Y –claro– hacer una “opción preferencial por los ricos” supone ser su voz. No por quedar bien, por cierto, sino por estar en comunión y de acuerdo con ellos. Al fin y al cabo, para eso lo nombraron (¿o no pasó eso también en Iguazú?). Es la cosa más lógica dentro de esta perversión, entonces, que Polti (Opus Dei) salga a defender a la dictadura militar (¿no es lo mismo lo que pasó con Delgado, también del Opus Dei, y su hermano y cuñada desaparecidos, y la posibilidad de tener un sobrino apropiado?). Pero claro, si algún cura de la diócesis cuestiona la dictadura, uno se lo saca de encima y listo. ¿Para qué sirve tener el poder absoluto sino para ejercerlo? Y si es un cura a préstamo, tanto mejor, porque el Código de Derecho Canónico me autoriza a echarlo sin problemas... Al fin y al cabo, ¿quién hizo el Código sino el mismo poder? (además de la gran cantidad de gente del Opus Dei que allí anduvo, claro).

 

Uno puede decir que el Evangelio dice otra cosa, que Jesús obraba de otra manera, que el anuncio de Jesús de “otro mundo posible” invita a que “entre ustedes no sea así”, pero al fin y al cabo a uno lo van a juzgar y hasta a condenar por no obrar conforme al derecho canónico, nunca por obrar de modo contrario al Evangelio, ¿no? De nuevo “la suma del poder público” al servicio del poder.

 

Uno puede hablar de cobardía (¡y mucha en este caso!), de actitudes contrarias a todo lo que cree, se pueden mandar mil cartas, pueden pedir reuniones los curas de la diócesis, las monjas de la diócesis, los campesinos de la diócesis, pero a un timorato que tiene poder nada de eso le importa. “¡Se hace lo que digo yo!” Un miedoso con poder es peligrosísimo (y peor todavía si además es tonto). Y mucho peor aún, si no existe ninguna instancia de revisión de esas decisiones. Y lo peor en grado supino es cuando se afirma que esas decisiones se originan en Dios mismo. Ahí, el callejón parece sin salida.

 

¿Será que llegó la hora de repensar todo el manejo de poder en el seno de la Iglesia? Sin duda que sí. Sin duda que no se hará. Aunque, también, sin duda que los Polti, Torrado y tantos de Roma quedarán condenados a la insignificancia histórica. O –cuando mucho– pasarán a los libros como aquellos que supieron renunciar por no saber, no poder o no querer enfrentar lo que ellos mismos y sus “amados predecesores” engendraron.

 


 Por Eduardo de la Serna, coordinador del Movimiento de Sacerdotes en Opciones por los Pobres.

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Obama asumirá poderes especiales para la ciberguerra

El presidente Barack Obama contará con la autoridad para ordenar un ataque cibernético de carácter preventivo en el caso de que Estados Unidos detecte una posible amenaza desde el extranjero. Fuentes oficiales consultadas por varios medios estadounidenses aseguran que la Administración quiere tomar medidas ante el creciente número de ataques sufridos por las redes informáticas del país.
 


El diario Financial Times adelantó también que Obama podría aprobar una orden ejecutiva para asumir nuevas competencias en materia de seguridad cibernética en los próximos días. Según The New York Times, el Gobierno de Obama ha estudiado recientemente el uso del arsenal informático del que dispone y su conclusión es que el presidente puede asumir esa competencia en caso de un ataque informático.
 


Obama ha trabajado durante los últimos meses en un modelo de legislación que hubiera aprobado tanto estos poderes como un marco de estándares de seguridad para proteger las infraestructuras del país así como su respuesta en el caso de sufrir un ataque cibernético. El proyecto de ley respaldado por la Casa Blanca chocó sin embargo con la oposición en el Congreso, por lo que el presidente podría apostar por una orden ejecutiva que amplíe sus competencias.


 
El gesto de Obama coincidiría con informaciones recientes sobre ataques por parte de piratas informáticos chinos a varios medios de comunicación estadounidenses -The New York Times, The Washington Post y The Wall Street Journal- así como a otras empresas e infraestructuras del país. El secretario de Defensa, Leon Panetta, advirtió el pasado otoño que “el próximo Pearl Harbor” podría consistir en un ataque cibernético que hiciera “descarrilar trenes de pasajeros o trenes cargados con elementos químicos letales” y que existen “casos en los que los intrusos han conseguido acceder a los sistemas de control” de diversas infraestructuras de EE UU. El Gobierno de Obama defiende que cualquiera de estos ataques sería tratado como un “acto de guerra”.

 


Según The New York Times, el Pentágono ya ha creado un nuevo mando cibernético y será de los pocos sectores que aumente su presupuesto dentro del Ejército. La legislación actual establece que EE UU sólo puede llevar a cabo misiones anti terroristas en aquellos países donde esté inmerso en una guerra, pero las nuevas normas permitirían que las agencias de espionaje accedan a redes informáticas extranjeras con el objetivo de detectar posibles ataques dirigidos hacia EE UU o introducir virus informáticos en sus sistemas para impedir su funcionamiento. “Las nuevas reglas serán altamente secretas, igual que se han mantenido los ataques con ‘drones’ hasta ahora”, asegura el Times.


 
Hasta la fecha, sólo se conoce una ocasión en la que EE UU ha recurrido a la informática para llevar a cabo una ofensiva contra otra nación, Irán, centrándose exclusivamente en la infraestructura de sus plantas de enriquecimiento de uranio. El proyecto, heredado de la Administración Bush, logró bloquear el funcionamiento de programa nuclear al introducir un virus informático en sus sistemas, lo que demostró que “la infraestructura de un país se puede destruir sin necesidad de bombardearla ni enviar tropas”, afirma el Times.
 


Los expertos aseguran que la guerra cibernética podría causar graves daños al atacar objetivos como el sistema financiero de EE UU o sus redes de transportes. La orden ejecutiva del presidente Obama, adelanta también Financial Times, quiere responder a esta amenaza estableciendo la cooperación y el intercambio de información entre el gobierno y el sector privado, así como un conjunto de estándares de seguridad para proteger las diferentes industrias del país.


 
Según asegura el diario tras acceder al borrador de la orden ejecutiva, ésta se centra en prevenir intromisiones en los sistemas que gestionan la red energética, los servicios financieros, empresas químicas o el suministro de agua a las ciudades. La Administración Obama ha defendido públicamente que la respuesta de EE UU a la ciberguerra debe centrarse tanto en la prevención de los ataques como en fortalecer sus sistemas informáticos para reducir sus posibles consecuencias. Sin embargo, fuentes consultadas por el Times advierten que este tipo de ataques no son siempre atribuibles directamente a un país o su gobierno, sino que pueden corresponder a grupos terroristas, por lo que su respuesta solo debería ser autorizada por el presidente del Gobierno y comandante en jefe de las tropas.


 
La nueva regulación se enfrenta además a dudas sobre la implicación del Pentágono en estos ataques y en su réplica a las intromisiones de otros países en sistemas informáticos de EE UU. Según adelanta el Times, la Casa Blanca establecerá que la respuesta corresponde al Departamento de Seguridad Nacional, si el asalto se ha producido dentro de territorio estadounidense, y que el Pentágono sólo se verá involucrado si así lo establece una orden presidencial.

 


Por Cristina F. Pereda Washington 4 FEB 2013 - 19:58 CET

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Miércoles, 05 Diciembre 2012 06:35

Advertencia al presidente egipcio

Advertencia al presidente egipcio

El Cairo, 4 de diciembre. El presidente egipcio, el islamita Mohamed Mursi, fue obligado hoy a abandonar el palacio de gobierno Al Ethadeys, en esta capital, ante la intensidad de las protestas de unas 10 mil personas, que rechazaron la convocatoria a un referendo constitucional para el próximo 15 de diciembre.

 

Varios cientos de manifestantes, muchos de los cuales forman parte de grupos laicos y de izquierda, se reunieron en las cercanías de la residencia presidencial egipcia en lo que calificaron como una “última advertencia” a Mursi.

 

Algunos opositores pudieron acercarse al palacio después de haber cortado las alambradas que protegían el edificio. Varias personas trataron de escalar las paredes, pero otras se los impidieron.

 

La policía antidisturbios usó gases lacrimógenos para intentar dispersarlos, pero no tuvo éxito; luego se retiró. Según el Ministerio de Salud, 18 personas sufrieron heridas leves, principalmente por la inhalación del gas.

 

Dos fuentes dijeron que Mursi, postulado a la presidencia por la Hermandad Musulmana para las elecciones de junio pasado, abandonó el palacio presidencial debido a las protestas.

 

“El presidente dejó el palacio” de Al Ethadeys, declaró un funcionario de la presidencia que pidió el anonimato. Una fuente de seguridad también señaló que el mandatario salió del edificio.

 

Un video colocado en Internet por la red de información alternativa egipcia Raasd muestra a un convoy que abandona el palacio de Al Ethadeys, bajo la protección de la policía antidisturbios, mientras manifestantes gritan “cobarde” y “vete”.

 


Advertencia al presidente egipcio



Reportes sin confirmar refieren que el presidente está dispuesto a suspender algunos de los artículos más polémicos de proyecto de Constitución, pero ningún medio oficial lo confirmó, indicó la agencia Prensa Latina.

 

Mursi desató una ola de protestas cuando el 22 de noviembre emitió un decreto mediante el cual amplió considerablemente sus poderes, con lo que puso sus decisiones a salvo de toda acción judicial, con el que busca evitar que un sistema judicial, aún dominado por personas asignadas por el derrocado Hosni Mubarak, impida la compleja transición política en Egipto.

 

En reiteradas ocasiones el mandatario ha declarado que la medida es de carácter “temporal” hasta que esté redactada la nueva constitución.

 

“Lárgate” o “el pueblo quiere la caída del régimen”, gritaron los manifestantes este martes; muchos de ellos agitaron banderas egipcias y acusaron a la Hermandad Musulmana, a la que pertenece el mandatario, de haber “vendido la revolución”.

 

“Nuestras marchas son contra la tiranía y el nulo decreto constitucional, no nos retractaremos en nuestra posición hasta que nuestras demandas sean satisfechas”, afirmó Hussein Abdel Ghany, vocero de los opositores.

 

También hubo muestras de rechazo en las ciudades de Alejandría, Sohag y Minya.

 

Al caer la noche, el número de manifestantes disminuyó. Muchas personas abandonaron el lugar o indicaron querer replegarse en la plaza Tahrir, en el centro de la ciudad, ocupada por militantes anti Mursi.

 

Precisamente en la plaza Tahrir, cientos de personas realizaron un plantón por décimosegundo día consecutivo para repudiar el decreto de Mursi, así como el borrador de constitución que, según dispuso el sábado, se votará en un referendo el 15 de diciembre.

 


Un grupo de personas se reunió cerca de la casa del mandatario en un suburbio de El Cairo, gritando consignas contra su decreto y contra la Hermandad Musulmana.

 

La policía cerró la calle para impedir que se acercaran más, dijo una fuente de seguridad. No hubo reporte de heridos o daños.

 

Plantón frente a tribunal

 

Otro plantón continuaba frente al Tribunal Constitucional en el sureño distrito Maadi de la capital.

 

La corte anunció el domingo pasado la suspensión por tiempo indefinido de sus sesiones, después que miles de islamitas rodearon su edificio cuando iba a analizar la legalidad de la Asamblea Constituyente.

 

El diario Al Ahram, que citó fuentes judiciales que no identificó, dijo que el presidente del tribunal, Maher Buheiri, y otros magistrados ingresaron en el recinto bajo escolta de seguridad, pero no decidieron si reanudar las audiencias.

 

El Supremo Consejo Judicial Egipcio anunció que nominará jueces y fiscales para certificar la consulta y criticó al gremio de magistrados por “sobrepasar su autoridad” al declarar el paro.

 

A las manifestaciones de este martes se unieron los periódicos independientes más leídos de Egipto, que no publicaron sus ediciones en protesta a lo que llamaron la “dictadura” de Mursi.

 

El presidente islamita, que enfrenta la crisis más grave de su mandato de seis meses, no ha mostrado señales de ceder.

 

El jefe del Estado asegura que su decreto del 22 de noviembre es “temporal”, a la espera de que entre en vigor la nueva Constitución; defiende que el objetivo es acelerar las reformas democráticas con un poder ejecutivo fuerte.

 

La oposición lo acusa de arrogarse poderes “dictatoriales” y le exige que anule su decreto y la convocatoria del referendo.

 

Las autoridades responden que la consulta se mantiene y convocaron a los egipcios residentes en el extranjero a votar a partir de este sábado 8 de diciembre.

 

Los detractores del proyecto de nueva constitución, adoptado a marchas forzadas por una instancia dominada por los islamistas, aseguran que no protege derechos fundamentales como la libertad de expresión y temen que abra la puerta a una aplicación más estricta de la ley islámica o sharia.

 

Pese a las más recientes protestas, hasta el momento ha habido sólo una respuesta limitada al llamado de la oposición a una campaña de desobediencia civil en el país más poblado del mundo árabe y su centro cultural, donde muchos desean un retorno de la estabilidad.

 

Los islamistas, que ya han expulsado al ejército del mando político, sienten que llegó su momento para delinear el futuro de Egipto, un aliado de Estados Unidos, cuyo tratado de paz con Israel es una piedra fundamental de la política de Washington en Medio Oriente, según algunos analistas.

 

Estados Unidos pidió a los manifestantes que expresen “sus opiniones pacíficamente” y que se les dé “espacio para protestar”, indicó Mark Toner, portavoz del Departamento de Estado.

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Domingo, 22 Julio 2012 06:35

La derrota de las ilusiones

La derrota de las ilusiones
La descarnada metamorfosis de los revolucionarios que se alzan contra la opresión, en lucha por la libertad, y una vez en el poder terminan siendo lo que combatieron, es una vieja propuesta de la literatura desde La comedia humana de Balzac: los antiguos combatientes de las barricadas en la revolución francesa terminan convertidos en prósperos burgueses, dueños de la riqueza que con las armas arrebataron de otras manos. Es como si la ley de la historia fuera ésa, que los ideales sólo pudieran subsistir en tiempos de lucha, y empezaran fatalmente a revertirse, pervertidos por el ejercicio del poder que tiene sus propias reglas, la peor de ellas, convertir a los oprimidos en opresores.


Mandar no puede ser un acto temporal, limitado, sino para siempre; ni siquiera hasta la muerte, porque de por medio está la idea de la inmortalidad que obnubila al más cuerdo. Mejor caudillos ungidos por la mano divina que presidentes electos limpiamente por los ciudadanos. Una sola voluntad que lo rija todo, mejor que la voluntad de todos que termina por no regir nada. El fantasma de la anarquía que sólo puede ser disuelto por la mano firme desde el trono imperial, tentación que no fue ajena aun a Bolívar.


Es la manera en que Alejo Carpentier nos introduce en el mundo de sus novelas. Lo maravilloso, y lo desconcertante, lo que tiene capacidad de despertar sorpresa y asombro, es esa contradicción constante de la historia, la peor de sus dialécticas, que hace de los revolucionarios tiranos, todo resultado de la convivencia de un mundo rural, antiguo, anacrónico, ecos de esclavos y gritos de encomenderos, con las pretensiones del mundo moderno, el mundo legal que fracasa siempre bajo el peso del caudillo enlutado, o adornado de charreteras. La supervivencia de aquel mundo viejo, al que nunca se come la polilla, produce el asombro. El desajuste es lo maravilloso, y es maravilloso porque es real.


En las páginas de El siglo de las luces suena el clarín de una batalla, la batalla por los derechos del hombre que encandilará la imaginación de ese héroe confuso que es Víctor Huges. La revolución francesa viene a proclamar la abolición de todos los privilegios reales, y los de casta, a anunciar algo tan peligroso y disolvente como el fin de la esclavitud. Y Huges la abolirá en Cayena y Guadalupe bajo el directorio, agente fiel de Robespierre, y la restablecerá sin parpadeos bajo el consulado, agente fiel de la restauración. Más que un agente del cambio, será en adelante un agente del poder.


El ideal resulta en desilusión porque Huges, el héroe, ahora montea con perros a los esclavos que una vez liberó. Las revoluciones son hechos históricos que desbordan la suerte de los personajes. Un péndulo que va y viene, de la luz hacia la oscuridad, repitiendo el mismo viaje desde siempre. El poder, que se vuelve contra los ideales que lo engendraron. Las revoluciones terminan en fracasos éticos y devoran a sus propios hijos, como Saturno. Y las palabras hermosas que acompañaron el despertar de los ideales siguen siendo las mismas, pero ya no significan lo mismo y terminan cayendo en el vacío. No significan ya nada.


¿Es un proceso que tiene fin, o se trata de una repetición dialéctica hasta la eternidad, sin síntesis posible? ¿Son las utopías sueños imposibles porque están hechas por seres humanos imperfectos? ¿Puede surgir la perfección de la imperfección? Sí, las revoluciones son hechas por seres humanos y, por tanto, condenadas a la imperfección, es hasta ahora la única lectura posible. Los seres humanos que no pueden librarse del orgullo, la arrogancia, el sectarismo ideológico, la ambición capaz de llevarlos al crimen para mantenerse en la cima. Esa dialéctica fatal no puede dejar de repetirse en la historia, es la lección de esta novela. Las reglas del poder son milenarias y funcionan lo mismo bajo cualquier sistema como queda explícito en los dramas de Sófocles y en los de Shakespeare, bajo las tiranías griegas o bajo el feudalismo, bajo la revolución francesa o bajo la revolución cubana, o la fenecida revolución nicaragüense.


No libra Carpentier a las revoluciones de su sino trágico. Las revoluciones son deidades mudas, como la guillotina embozada que navega en las aguas del Caribe sobre la cubierta de un barco, en viaje desde las costas de Francia hacia las Antillas, traída por Huges. La guillotina es el símbolo del poder total, el instrumento de ajuste de cuentas para crear el orden nuevo que necesita librarse de estorbos: traidores, contrarrevolucionarios, espíritus dudosos, tibios, sin suficiente fe en la causa, que por eso mismo se convierten en un peligro. Nadie puede librar su cabeza de ese péndulo con filo de guillotina que es el destino.


“Una revolución no se discute, se hace”, proclama Víctor Huges, y eso es lo que hemos venido escuchando desde siempre. No hay revoluciones moderadas, porque entonces no serían revoluciones verdaderas. Las revoluciones son radicales por naturaleza, porque tienen que cortar todo de raíz. ¿Y después?


El siglo de las luces es una novela deslumbrante sobre el poder y sobre las mutaciones del individuo cuando el ideal se convierte en poder. Los juicios de Carpentier sobre la naturaleza de ese poder se vuelven intemporales y cubren el pasado lo mismo que el presente. Hay en ellas un principio ético, un espíritu de libertad, una dimensión crítica que no pueden ser soslayados. Es la literatura la que habla por él. Sus novelas son sus juicios. Y no puede haber excepciones.


No hay que olvidar lo que él mismo dijo acerca de ora novela suya, que también es un estudio sobre el poder, El reino de este mundo: “Lo real maravilloso forma una perspectiva más de la historia, no es necesariamente una ficción”. Es la historia transmutada en ficción. La realidad nunca miente, ni dentro de una novela. Y tanto la historia como la ficción funcionan para crear un arquetipo inmutable, y una gran alegoría del poder.


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Un tribunal de la Corte Suprema dijo que el ex presidente Alberto Fujimori es culpable del delito contra los derechos humanos. Los cargos fueron por homicidio, dos matanzas cometidas por militares y por el secuestro de un empresario y un periodista durante su gestión.
 
El presidente de la corte, César San Martín, informó, que los cargos contra Fujimori están probados "más allá de toda duda razonable", por lo que se le ha condenado a 25 años de cárcel. Ante la decisión, Fujimori ha interpuesto de inmediato un recurso de nulidad.

Esta es la primera vez que un ex mandatario elegido democráticamente en América Latina es declarado culpable en su país por violaciones a los derechos humanos.
 
Fujimori, de 70 años, fue acusado de homicidio, secuestro y lesiones graves por las matanzas de Barrios Altos (1991) y La Cantuta (1992), cometidas por un escuadrón de aniquilamiento del ejército, y por los secuestros agravados del periodista Gustavo Gorriti, y del empresario Samuel Dyer, ambos en 1992.
 
En las afueras de la Dirección de Operaciones Especiales, DIROES, de la policía, donde se desarrolla el juicio y donde el ex presidente se encuentra recluido, unos 500 simpatizantes fujimoristas protagonizaron conatos de gresca con algunos familiares de las víctimas de las matanzas, al conocer el pronunciamiento de San Martin.
 
Esta es la segunda condena que recibe Fujimori, quien ya cumple una sentencia de seis años de cárcel por usurpación de funciones, y que enfrenta otros dos procesos penales por delitos de corrupción.
 
Fujimori gobernó autoritariamente Perú durante una década (1990-2000) hasta que un escándalo de corrupción comprometió su gobierno por lo que huyó a Japón. Allí vivió por cinco años amparado en su nacionalidad japonesa para evadir una extradición.

Este juicio, que se ha desarrollado a lo largo de 15 meses, puede tener amplias implicaciones políticas ya que el actual mandatario, Alan García, también ha sido acusado de violación de derechos humanos durante su primer Gobierno en la década de 1980, antes de que fuera reemplazado por Fujimori, quien aún cuenta con amplia popularidad en algunas zonas de Perú, sobre todo las más pobres.

Recuadro

ONG estadounidense publicó documentos utilizados en el juicio


Una serie de documentos de inteligencia estadounidenses desclasificados, utilizados durante el juicio al ex presidente peruano Alberto Fujimori, fueron publicados este martes por la organización no gubernamental Archivo de Seguridad Nacional (ANS) en su sitio internet.

“Los informes desclasificados contienen inteligencia recogida por responsables estadounidenses de fuentes peruanas sobre la creación secreta de 'escuadrones de la muerte' como parte de las operaciones de antiterrorismo de Fujimori ”, aseguró ANS en su sitio internet.

El sitio reproduce seis documentos en inglés, con frases o palabras ocultas para proteger algunas identidades, del total de 21 utilizados durante el juicio al ex mandatario en Perú, que se prolongó durante 16 meses.

Uno de los documentos en poder de ANS demuestra que tan sólo semanas después de la elección de Fujimori (1990-2000) se inició un plan encubierto,“ supuestamente elaborado por el consejero presidencial Vladimiro Montesinos para llevar a cabo asesinatos extrajudiciales de presuntos terroristas”, según un cable enviado por la embajada estadounidense en la época.

“El entrenamiento de esos escuadrones ya empezó ” , señala el informe enviado en aquel entonces.

Los documentos fueron presentados ante la justicia peruana en septiembre de 2008 por Kate Doyle, analista de ANS, que tiene su sede en la Universidad George Washington.

El ANS es una organización que reúne y publica documentos desclasificados adquiridos a través de la Ley de Libertad de Información.









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Martes, 05 Abril 2011 11:18

La colonia penitenciaria

La colonia penitenciaria

 

 

Edición 2011. Formato: 22 x 22 cm, 22 páginas. Ilustrado a color

P.VP: $20.000 USD: $7 ISBN: 978-958-8454-21-4

 

 

Reseña:

Clásico y bello cuento de Kafka, que retrata algunas de las manifestaciones más atroces del autoritarismo. Obra fundamental para que los jóvenes se inicien en lecturas matizadas por la filosofía y la psicología.

Ilustrado por: Luis Eduardo Sarmiento Ch.

 

Tienda Virtual:http://www.desdeabajo.info/libreria-virtual.html

 

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