Más de cuatro millones de migrantes venezolanos

Según la ONU, es una de las poblaciones desplazadas más grandes del mundo

 La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y la Agencia de Refugiados de las Naciones Unidas (Acnur) anunciaron ayer que el número de venezolanos que abandonaron su país por la crisis superó la barrera de los cuatro millones, por lo que se convirtieron en uno de los grupos de poblaciones desplazadas más grandes del mundo.


“El ritmo de salidas de Venezuela ha sido asombroso. Unos 695.000 a finales de 2015, la cantidad de refugiados y migrantes de Venezuela se disparó a más de 4 millones a mediados de 2019, y desde el 1 de enero de 2016 el ritmo se aceleró y se mantiene en la actualidad”, señalaron la OIM y Acnur en una declaración. En solo siete meses, contados desde noviembre de 2018, el número de refugiados y migrantes venezolanos aumentó en un millón, según datos de las autoridades nacionales y de otras fuentes creíbles utilizados por ambos organismos de la ONU.


Venezuela atraviesa una profunda crisis económica, agravada por la escasez de comida, medicinas y otros bienes básicos, mientras se mantiene una puja de poder entre el presidente Nicolás Maduro y el líder opositor Juan Guaidó, autoproclamado presidente interino reconocido por más de 50 países, entre ellos Estados Unidos.


La actriz estadounidense y embajadora de buena voluntad de la ACNUR Angelina Jolie viajará hoy a la región colombiana fronteriza con Venezuela “para evaluar la respuesta humanitaria al éxodo”, dijo la agencia.


La gran mayoría de venezolanos se han trasladado a otros países de la región, como Colombia, que recibió a 1,3 millones de ellos, seguido de Perú, con 768.000; Chile con 288.000; Ecuador con 263.000; Argentina con 130.000; y Brasil con 168.000.


“Estas cifras son alarmantes y resaltan la necesidad urgente de apoyar a las comunidades de acogida en los países receptores”, comentó el representante especial de Acnur-OIM para refugiados y migrantes venezolanos, Eduardo Stein. Citado en la declaración, Stein alabó a los países de América Latina y el Caribe “por estar haciendo su parte para responder a esta crisis sin precedentes”, pero agregó que no pueden seguir haciéndolo solos, sin ayuda internacional.


Ambos organismos están intentando prestar parte de ese apoyo mediante un plan regional lanzado el pasado diciembre y que les permitiría asistir a 2,2 millones de venezolanos en los países receptores y a 580.000 personas en comunidades de acogida en 16 países. El gran problema con el que se han topado es la escasa financiación que ha recibido ese plan, cuyo presupuesto actualmente solo está cubierto en un 21 por ciento.


Maduro anunció ayer que se firmarán nuevos acuerdos para incrementar el apoyo técnico humanitario en materia de salud, entre el Ministerio del Poder Popular para la Salud y la Federación Internacional de la Cruz Roja Internacional y la Media Luna Roja, informó la cadena Telesur.


“La verdadera ayuda humanitaria está llegando a Venezuela de la mano de China, India, Rusia, Turquía. ¡Han llegado cientos de toneladas de medicinas!”, dijo el presidente durante una jornada de trabajo con el sector salud, en el Palacio de Miraflores.

Publicado enInternacional
Denuncia Maduro sabotaje a barcos que transportaban gasolina para Venezuela

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, aseguró ayer que a 10 barcos cargados con gasolina se les impidió llegar a costas del país, que sufre escasez de combustible.

"La semana pasada sabotearon 10 barcos para que no llegaran a la costa; ese problema está ya en vías de solución", expresó Maduro en cadena de radio y televisión, pero sin precisar de dónde provenían las embarcaciones afectadas.

Maduro destacó que "son más de 30 mil millones de dólares los que nos han congelado o robado, empezando por Citgo", la filial de la petrolerala estatal PVDSA en Estados Unidos. También denunció que más de 88 toneladas de oro del Banco Central de Venezuela fueron congeladas en Londres.

Para cercar a Maduro, el gobierno estadunidense incrementó las sanciones, que limitan el acceso del país a financiación. Esto afecta a la capacidad de PDVSA al restringir las ventas de crudo a Washington.

El Departamento del Tesoro sancionó a PDVSA en enero congelando 7 mil millones de dólares de sus activos y sostuvo que Citgo podría seguir operando, pero sus ganancias serían depositadas en una cuenta que está bloqueada para el gobierno de Venezuela.

Carlos Alvarado, ministro venezolano de Salud, recibió 269 toneladas de medicamentos y material quirúrgico mediante la cooperación entre el gobierno de China y la república bolivariana.

Desde el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar, ubicado en el estado de Vargas, el ministro precisó que los insumos ayudarán a "disminuir los efectos del bloqueo económico impuesto por Estados Unidos".

En otro asunto, al menos dos líneas navieras subieron en mayo las tarifas para transportar mercancías de Estados Unidos a Venezuela, tras las limitaciones al envío de carga aérea que impuso el gobierno de Donald Trump, según tres fuentes del sector y dos documentos.

El Departamento de Transporte de Estados Unidos prohibió el 15 de mayo vuelos directos a Venezuela, con el argumento de que las condiciones en el país petrolero no garantizan la seguridad de las tripulaciones y los aviones.

Si bien las autoridades estadunidenses no objetaron las operaciones que se hacen vía marítima, las compañías navieras globales Hamburg Sud y King Ocean Servicies aplican nuevas tarifas a la carga que sale de Estados Unidos a puertos venezolanos, según documentos vistos por Reuters.

Los despachos tienen un recargo adicional de mil 200 dólares por contenedor desde el 15 de mayo, según los comunicados.

"Las navieras han subido el costo de sus servicios por el riesgo que implica venir a Venezuela con las sanciones de Estados Unidos", dijo una fuente empresarial que pidió permanecer anónima.

En 2016 las navieras ya cobraban por transportar mercancía a Venezuela hasta tres veces más que a otros países de Sudamérica por los riesgos asociados a esa operación, según tarifas vistas por Reuters.

Publicado enInternacional
Golpe al corazón de Huawei: ARM veta al fabricante, que no podrá usar sus imprescindibles 'chips'

Aumenta la presión sobre el fabricante de móviles Huawei, y al veto de Google y otras tecnológicas estadounidenses se suma la compañía británica ARM, cuyos diseños de chips son omnipresentes en la industria de los móviles.

 

La creciente presión que ejerce la guerra comercial entre EEUU y China sobre Huawei ha aumentado dramáticamente. Ahora, la multinacional británica ARM, responsable del diseño de los chips usados en la inmensa mayoría de procesadores de los teléfonos móviles del mundo, suspende todos sus contratos con el fabricante chino. Este golpe es, si cabe, más importante que el veto de Google y otras tecnológicas estadounidenses.


Según publica la BBC y recoge la agencia Reuters, ARM —propiedad del banco japonés Softbank— ha enviado una instrucción a sus empleados para que suspendieran "todos los contratos activos, derechos de apoyo y cualquier compromiso pendiente" con Huawei, a raíz de la inclusión de este fabricante en una lista negra de compañías con las que Estados Unidos no pueden hacer negocios.


A partir de ahora, a los empleados de ARM no están autorizados a "brindar asistencia técnica, tecnología de entrega (ya sea software, código u otras actualizaciones) o participar en discusiones técnicas" con la multinacional china.


ARM no fabrica sino que diseña arquitecturas y licencia sus diseños. Huawei, igual que Apple y fabricantes de chips como Qualcomm, usan diseños de ARM para montar los procesadores que hacen funcionar los smartphones. El gigante chino también paga licencias para utilizar tecnología de gráficos de ARM.


De esta forma, una compañía de origen británico y capital mayoritariamente japonés entra a aplicar restricciones impuestas desde la Casa Blanca. Según informa la cadena pública británica, una nota interna de ARM explica que sus diseños contienen tecnología de origen estadounidense.


"ARM está cumpliendo con todas las últimas regulaciones establecidas por el gobierno de los Estados Unidos", dijo un portavoz de ARM en un comunicado. "No hay más comentarios en este momento".


Mientras, la compañía china, que confía en que "esta lamentable situación se pueda resolver", afirma en un escueto comunicado que "valora" las relaciones con sus socios más cercanos, pero reconoce "la presión a la que están sometidos algunos de ellos, como resultado de decisiones con una motivación política".


Golpe "insuperable"


Este veto supone un monumental golpe para Huawei; si bien esta semana Google anunciaba que los nuevos móviles de dicho fabricante no tendrían acceso al sistema operativo Android y servicios como Gmail y Google Maps, existe la posibilidad de instalar alternativas. De hecho, ya han anunciado un plan b, la culminación del desarrollo de un sistema operativo propio.
Sin embargo, el veto a las licencias de diseño de componentes de hardware, como los chips de los procesadores, pueden bloquear de hecho cualquier venta de futuros teléfonos con esos componentes, que pasarían a ser ilegales.


Algunos analistas citados por la BBC consideran este movimiento como un golpe "insuperable" para el negocio de Huawei si se prolonga en el tiempo, porque el desarrollo de los procesadores es mucho más complejo.


Huawei cuenta con una división quer fabrica chips, HiSilicon, aunque éstos se construyen con tecnología de base diseñada por ARM. La BBC apunta que el próximo procesador de HiSilicon, Kirin 985, se utilizará en dispositivos Huawei a finales de este año y "no se espera que se vea afectado por la prohibición". Sin embargo, su evolución no se ha completado y probablemente deba ser reconstruido desde cero, afirman fuentes de Huawei.


 Vodafone y EE retiran los móviles Huawei de sus redes 5G

Ambas empresas británicas se unen así al veto de otros grandes operadores de telefonía del mundo, que han dado la espalda a Huawei tras la decisión de las empresas tecnológicas de EEUU de dejar de suministrarle tecnología para cumplir con la orden del presidente, Donald Trump.


efe


Las compañías británicas de telefonía móvil Vodafone y EE retirarán sus móviles Huawei de sus redes 5G debido a que la matriz de Google, Alphabet, ha roto relaciones comerciales con el gigante chino siguiendo un mandato del Gobierno de Estados Unidos.


Ambas empresas británicas se unen así al veto de otros grandes operadores de telefonía del mundo, que han dado la espalda a Huawei tras la decisión de las empresas tecnológicas de EEUU de dejar de suministrarle tecnología para cumplir con la orden del presidente, Donald Trump.


"Estamos paralizando los pedidos del Huawei Mate 20X 5G en el Reino Unido", confirmó este miércoles Vodafone en un escueto comunicado de prensa. En la nota, la compañía británica explicó que esa decisión es "una medida temporal mientras haya incertidumbre respecto a los nuevos teléfonos Huawei 5G". Vodafone agregó que mantendrá "esta situación bajo revisión".


EE sí continuará usando Huawei para los equipamientos de radio en su red 5G pese al debate político generado


Por su parte, EE ha adoptado una medida similar al "paralizar" la venta del modelo Huawei 5G por las tensiones entre Estados Unidos y la empresa china. El consejero delegado de EE, Marc Allera, declaró que la compañía no reactivará las ventas de los dispositivos de Huawei hasta tener "toda la información y confianza", así como "la seguridad a largo plazo", de que sus clientes, si compran esos móviles Huawei, van a recibir soporte.


No obstante, EE sí continuará usando Huawei, junto con Ericsson, para los equipamientos de radio en su red 5G pese al debate político generado. EE será la primera compañía en el Reino Unido que lanzará la red móvil de alta velocidad 5G.


La decisión de prescindir de los móviles fabricados por la compañía china se produce después de que Google confirmara que cumplirá con un mandato del Gobierno estadounidense que obliga a las empresas norteamericanas a dejar de comerciar con Huawei. El veto implica que Google dejará de suministrar su sistema operativo Android -del que se nutren los dispositivos Huawei- para los nuevos móviles de la empresa china, aunque sí continuará dando respaldo a los aparatos ya en venta.


NTT Docomo interrumpe los pedidos de Huawei


Por su parte, NTT Docomo, proveedor telefónico líder en Japón, informó este miércoles de que ha interrumpido la recepción de pedidos del modelo de móvil Huawei P30, cuyo lanzamiento en el país está previsto para verano. "Cuando reanudemos las reservas les avisaremos", reza el breve comunicado publicado en la web de la compañía, que no especifica plazos ni da más detalles sobre sus planes futuros.


El anuncio de NTT Docomo llega horas después de que las otras dos compañías de telefonía más importantes del país, Softbank y KDDI, informaran de su decisión de aplazar el lanzamiento del modelo más reciente de la firma china, el P30 lite. La reacción de los operadores móviles japoneses se produce después de que la matriz de Google, Alphabet, anunciara que pondrá fin a la venta y soporte técnico a la compañía china en aplicación de las restricciones impuestas por el Gobierno estadounidense.


Los teléfonos de la serie P30 de Huawei cuentan con el sistema operativo Android de Google, que dejará de permitir su actualización en los terminales de la firma china a partir del 20 de agosto.

Jueves, 16 Mayo 2019 05:46

EE.UU. no vuela a Venezuela

EE.UU. no vuela a Venezuela

Estados Unidos suspendió ayer todos los vuelos hacia y desde Venezuela. La decisión fue comunicada por el secretario interino del Departamento de Seguridad Nacional, Kevin McAleenan, quien argumentó que la medida responde a la presencia de situaciones que amenazan la seguridad de los viajeros, las aeronaves y las tripulaciones. 

“Esta determinación se basa en la inestabilidad política en curso y el aumento de las tensiones en Venezuela y el riesgo involuntario asociado a las operaciones de vuelo”, explicó McAleenan. Luego detalló que la suspensión de los vuelos permanecerá vigente por tiempo indefinido e indicó que los Departamentos de Estado, Transporte y de Seguridad Nacional seguirán supervisando las condiciones en el país caribeño y si cambian, dijo, Estados Unidos revisará la medida.


El Departamento de Transporte también ofreció su propio comunicado. “Hoy (por ayer) hemos emitido una orden de suspensión de todo servicio aéreo entre Estados Unidos y Venezuela”, afirmó el titular de la cartera, Elaine L. Chao. El director del departamento explicó que la legislación local autoriza a suspender los servicios de las compañías aéreas foráneas y estadounidenses entre Estados Unidos y un país extranjero, siempre y cuando existan condiciones en los aeropuertos que amenazan la seguridad de los pasajeros, aeronaves, o tripulación.


Según el Departamento de Transporte, esta medida es adicional a la notificación emitida el 1 de mayo por la Administración Federal de Aviación, que prohibía a los operadores de aeronaves y pilotos certificados por Estados Unido que volaran por debajo de los 8000 metros sobre territorio venezolano. Aquella notificación también respondía a razones de seguridad.


Ya a fines de marzo, la aerolínea estadounidense American Airlines anunció la suspensión indefinida de sus vuelos hacia Venezuela. La compañía con sede en Fort Worth (Texas), volaba desde Miami a Caracas y a la ciudad de Maracaibo. American era además la única que sostenía sus vuelos a Venezuela desde Miami, después de que United Airlines y Delta suspendiesen el servicio en 2017.


Estados Unidos y el país caribeño suspendieron sus relaciones diplomáticas después de que la administración Trump reconociera al líder opositor Juan Guaidó como mandatario interino de Venezuela.

Publicado enInternacional
EEUU reconoce su responsabilidad en la crisis de Venezuela

El descaro y el robo llevado al rango de política de Estado

La información volaba en las redacciones. ¿Viste lo que encontró GrayZone? El Departamento de Estado reconocía -y se ufanaba de ello- su responsabilidad en la crisis que hoy vive el pueblo venezolano. Nadie podía creerlo. El descaro convertido en relaciones exteriores y el robo llevado al rango de política de Estado.

La publicación original de este fact sheet -como se denomina en inglés a un boletín- fue realizada por el State Department en su portal pero rápidamente retirado, hasta que la periodista Anya Parampil lo ubicó y lo publicó en el periódico digital Grayzone (puede leer la nota en https://thegrayzone.com/2019/05/06/us-state-department-publishes-then-deletes-sadistic-venezuela-hit-list-boasting-of-economic-ruin/ y puede descargar el documento original en https://thegrayzone.com/wp-content/uploads/2019/05/US-Department-of-State-Venezuela-actions.pdf).

“El 24 de abril, seis días antes de que el autoproclamado “presidente interino” venezolano, Juan Guaidó, intentara derrocar violentamente al gobierno electo democráticamente de Venezuela junto con un puñado de desertores militares, el Departamento de Estado de los Estados Unidos publicó un boletín que mostraba el papel central de Washington en el intento de golpe de Estado en curso. Después de darse cuenta de la naturaleza incriminatoria de su error, el Departamento de Estado actuó rápidamente para eliminar la página”, escribe Parampil.


Consultado Samuel Moncada, representante permanente de Venezuela ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sobre este informe, respondió el diplomático que el boletín era “una lista de confesiones”.

“Imagínese si cualquier otro país dice (que) está orgulloso de decir que estamos destruyendo la economía de nuestro vecino; estamos orgullosos de haber destruido el sistema político de nuestro vecino; estamos orgullosos de que estén sufriendo. Dicen que estamos librando una guerra contra Venezuela”, enfatizó Moncada.

El embajador acusó a Estados Unidos de participar en un “acoso” contra Venezuela en lugar de dar espacio a la diplomacia internacional, publicó Parampil.

“Ellos dicen que son nuestros logros “clave”, comentó Moncada. “Están diciendo que están causando problemas en nuestro ejército e induciendo un golpe militar, que hasta ahora no han logrado, pero están trabajando para lograrlo”.

“Si cualquier otra persona lo dice”, concluyó el embajador, “y si usted realiza esa confesión en la corte, irá a prisión”.

El boletín publicado y luego retirado dice que “la política de los Estados Unidos sobre Venezuela se enfoca en garantizar elecciones libres, justas y transparentes que traigan prosperidad y democracia al pueblo de Venezuela. Para cumplir con este objetivo, los Estados Unidos han emprendido una serie de acciones políticas firmes desde 2017 con el fin de presionar al antiguo régimen de Maduro (sic) y apoyar a los actores democráticos”.

Señala también las acciones adoptadas por el Departamento de Estado que incluirían “más de USD 213 millones en respuesta humanitaria” y “USD 43 millones en asistencia económica y para el desarrollo”. “El 24 de enero, el Secretario Pompeo anunció que Estados Unidos está listo para proporcionar $ 20 millones adicionales en asistencia humanitaria inicial a las personas dentro de Venezuela”, cierra el documento, que no destina más que unas pocas líneas a señalar lo que habrían hecho para responder a la crisis humanitaria.

Es de destacar que los 256 millones de dólares no habrían sido entregados en Venezuela, sino a gobiernos y entidades fuera del país. La “asistencia humanitaria inicial a las personas dentro de Venezuela” no supera los 20 millones. Nada en comparación con la guerra y el expolio al que ha sido sometido el pueblo venezolano a raíz de la postura injerencista de los Estados Unidos.

El capítulo más extenso del boletín son sin duda las sanciones, entre las que se destacan organismos y personas venezolanas. “Tales acciones aseguran que el régimen de Maduro no puede contar con el sistema financiero de los Estados Unidos para sus prácticas destructivas”, dice el documento.

Si eso no es un bloqueo financiero, es algo muy parecido, porque además se sanciona a entidades y personas de terceros países que hagan negocios con Venezuela. El objetivo es sin duda asediar al pueblo y Gobierno de Venezuela para someterlos por hambre y privaciones.


Mientras tanto, se ofrecen esos milloncitos como “ayuda humanitaria”.

Las sanciones tienen justificaciones como que se dirigen “a quienes participan en socavar procesos o instituciones democráticas, actos de violencia o violaciones de derechos humanos, acciones contra la libertad de expresión o reunión pacífica, corrupción pública por parte de altos funcionarios del gobierno” (actuales o antiguos), pero no hacen sino impedir las normales operaciones económicas y financieras de cualquier gobierno a lo largo y ancho del planeta entero.

“Sanciones que niegan la financiación del régimen y protegen al sistema financiero de los Estados Unidos de la complicidad en la corrupción”, que es un eufemismo para decir que bloquean los fondos que Venezuela tenga en cualquier lugar del mundo, incluyendo organismos internacionales de los que participe Estados Unidos.

“El objetivo son las personas que operan en cualquier sector de la economía venezolana en el que el régimen de Maduro saquea la riqueza de Venezuela para sus propios fines corruptos”. Según lo que ellos mismos sostienen, todo. O sea que el bloqueo es indiscriminado.


En el boletín, el Departamento de Estado se apropia de las maniobras que se realizaron en contra de Venezuela en algunos organismos internacionales, particularmente la OEA y el Grupo de Lima, que aunque es vox populi y explícito en sus resoluciones que responden a los intereses de Estados Unidos, el texto deja claro qué tanto.

Quizás lo más interesante sea la sección dedicada a lo que el Departamento de Estado considera “resultados claves” de sus propias acciones.


Entre estos “resultados claves” del accionar de la organización dirigida por Mike Pompeo están: la autoproclamación de Guaidó, el reconocimiento de 54 países (de los 198 que tiene la ONU) a la misma, la designación de representantes de ese “gobierno” en 36 países y tres organismos y la deserción de “más de 1.000 miembros del Ejército” que huyeron a Colombia.

También se ufana de que ahora “la refinería estadounidense Citgo (propiedad de la venezolana PDVSA) está ahora bajo el control del gobierno interino (sic)”, “aproximadamente 3.2 mil millones (de dólares) de los activos de Venezuela en el extranjero están congelados” y “en marzo, la producción de petróleo de Venezuela cayó a 736.000 barriles por día (bpd), menos de la mitad de la producción en marzo de 2018, y redujo sustancialmente los ingresos para el régimen de Maduro. Dos de los cuatro mejoradores se reiniciaron, luego de que los cortes de energía en todo el país dejaran a los mejoradores inoperables”. “Se estima que 25 petroleros de crudo con 12 millones de barriles permanecen varados frente a las costas de Venezuela, debido a las dificultades para encontrar compradores”.

“La presión diplomática resultó en menos mercados para el oro venezolano. Un banco de los Emiratos Árabes Unidos canceló la compra de oro de Venezuela y hay indicios de que las exportaciones de oro a Turquía han disminuido”, concluye sin más el boletín.


Lo que esto no dice es cuánta leche se hubiera podido comprar con esos fondos, o cuánto arroz, o cuánta carne.

Tampoco dice cuántos antirretrovirales, o tratamientos para el cáncer, o material quirúrgico para el sistema de salud dejaron de adquirirse.


Por supuesto que el boletín tampoco menciona los repuestos e insumos para el transporte y la industria que no se pudieron comprar.


No señala el documento cuál ha sido el costo en derechos económicos, sociales y culturales afectados para todas las venezolanas y venezolanos.

Y mucho menos indica quién se está enriqueciendo con todo esto.

Por Pablo Siris Seade
Caja de Respuestas

 

Publicado enInternacional
La guerra que planean los halcones de EEUU e Irán dependerá de 17 factores

“Me gustaría que los iraníes me llamaran“, repitió hasta tres veces Donald Trump el día 9 de mayo, horas después de anunciar la imposición de sanciones sobre la industria de acero, cobre y aluminio iraní, y cuando meditaba multar también sus exportaciones de los productos petroquímicos, -que son la segunda fuente de ingresos del país después del petróleo-, así como las transacciones con los metales preciosos, y limitar su acceso al dólar en los mercados asiáticos.

Quiere “hacer un trato justo”, con Irán afirma Trump y “que [los iraníes] sean fuertes y grandes y que tengan una gran economía“, contaba con emoción, mientras el mentrómetro de derretía: había superado la barrera de 10.000 mentiras desde que es presidente, señala Fact Checker database.


“La ley de la transformación de los cambios cuantitativos en cambios cualitativos” ha seguido su curso durante los últimos casi 40 años para convertir las guerras políticas, económicas, psicológicas y cibernética de EEUU contra Irán a un choque bélico.


Medidas que propician la guerra


1. Designar a los Guardianes de la Revolución Islámica (GRI) como organización terrorista por parte de EEUU, con el objetivo de poder atacarlos en Siria, Irak, Líbano y en el estrecho de Ormuz. Mientras el Pentágono y el Departamento de Estado se habían opuesto a la medida por su extrema gravedad, Benjamín Netanyahu confiesa que Trump ha cumplido lo que fue su petición: “Israel First”.


Washington también impondrá sanciones a las empresas extranjeras que trabajen con los GRI, que además del poder militar representan el cartel económico más poderoso de Irán, controlando los negocios de petróleo, telecomunicaciones, ladrillo, etc. Las actuales amenazas bélicas de Trump otorgan la posibilidad a los GRI de dejar de ser “el estado paralelo” para asaltar al poder político para “salvar el islam” del gobierno “débil” del presidente Hasan Rohani, prohibiéndole dialogar con Occidente para rebajar la tensión. Por lo que, los comandantes islamistas (que recuerdan a sus homólogos pakistaníes), han declarado terrorista al Mando Central de los EEUU (CENTCOM), con sede en Qatar, cuyas operaciones cubren Oriente Próximo y Asia Central. ¿Quieren mandar sobre un Irán siriaziado? ¿Por qué el enviado especial de Trump para Irán, Brian Hook menosprecia al ministro de exteriores de Irán Javad Zarif, afirmando que “el verdadero ministro de exteriores de Irán es Ghasem Soleimani”, el jefe de la facción exterior de los GRI, el rostro del “estado profundo “ de Irán? La extremaderecha (y encima religiosa) de ambos países se retroalimentan.


2. Las investigaciones sobre Rusiagate, los escándalos sexuales del presidente, el fracaso de sus planes para Venezuela y del “desarme” de Corea del Norte podrán llevarle a Trump a una guerra contra Irán: se acercan las elecciones presidenciales del 2020, y le urge un triunfo en algún lugar del planeta.


3. “Cualquier ataque a los intereses” de EEUU o a sus aliados” regionales se enfrentará con “una fuerza implacable”, declara el Asesor de Seguridad Nacional John Bolton, tras enviar el portaviones nuclear USS Lincoln a Oriente Próximo y a cuatro bombarderos B-52 a Qatar. El Secretario de Estado Mike Pompeo considerará cualquier acción de Hizbolá libanés, las milicias chiitas iraquíes (¡que muchas son anti-iraníes!), o los hutíes yemenís contra los aliados de EEUU, como “ataques iraníes”, dando luz verde a Israel para atacar a Hizbolá, por ejemplo.


4. Imponer el 22 de abril un embargo total sobre las exportaciones del petróleo iraní.


5. El eje Bolton- Pompeo desmiente a Trump de querer un “nuevo acuerdo” con Irán: ellos buscan un “Regime change”, aunque en realidad pretenden destruir y desintegrar a Irán. Con sus medidas pretenden provocar a la República Islámica (RI) y conseguir una “causa belli” (el cierre del Estrecho de Ormuz, por ejemplo), y empezar la guerra; en caso de no conseguirlo, no dudarán montar un atentado de bandera falsa. Es obvio que Irán -la primera reserva mundial de gas y la cuarta de petróleo-, cuyo presupuesto de defensa en 2018 fue 6.300 millones de dólares no representa ninguna amenaza militar para un Israel con 20.000 millones de dólares de gasto militar (y poseer al menos 80 cabezas nucleares), Arabia Saudí con 76.7 mil millones y el Pentágono con 716 mil millones de dólares. Ahora sumen la fuerza militar de estos tres enemigos de Irán.


6. Los candidatos demócratas a las elecciones del 2020 – Bernie Sanders, Joe Biden, o Elizabeth Warren-, se han comprometido recuperar el acuerdo nuclear con Irán, llamado Plan Integral de Acción Conjunta (PIAC), destruido por Trump. Lo cual empuja a Israel, el principal patrocinador de la guerra contra Irán, a aumentará la presión sobre el Madman de la Casa Blanca, para que acelere la ejecución de los planes contra Irán, ante la posibilidad de que pierda los comicios. Israel así interfiere en las elecciones de EEUU: su Embajador en Washington, Ron Dermer, considera “inaceptable” la petición del Comité Nacional Demócrata en renovar el PIAC con Irán. En 2012, Netanyahu apoyó la compaña del republicano Mitt Romney contra Obama. La influencia que ejercen los billonarios judíos y los evangélicos cristianos sobre Trump y su equipo es de dominio público.


7. La suspensión de algunas disposiciones del PIAC por Irán, como un aviso de su posible salida de del acuerdo, dando un ultimátum a Europa de 60 días para que después de un año de demora ponga en marcha los instrumentos financieros acordadas para salvar las exportaciones iraníes. ¡Error! Es contraproducente obligar a Europa a elegir entre Washington y Teherán, además, los europeos no pueden neutralizar las sanciones de Trump. Irán, tras la firma del PIAC en 2015 desmanteló gran parte de la capacidad de sus instalaciones y no podrá reanudar su programa nuclear. Con este anuncio sólo conseguirá empujar a Europa, China y Rusia hacia las posiciones de EEUU.


8. Los GRI y el clérigo ultraderechista que al igual que Trump-Bolton siempre se han opuesto al PIAC, buscan una guerra con EEUU, Arabia Saudí o Israel (¡pensando que sería de baja intensidad!) con el fin de convertirla en una cortina de humo, y así poder llevar a cabo dos de sus planes: tomar el poder político con un golpe de estado contra Rohani, y aumentar la represión político-religiosa sobre la población, y así aplastar el amplio y profundo descontento de la clase trabajadora que anuncia una nueva ronda de protestas sociales contra la corrupción y un sin precedente empobrecimiento de cerca de la mitad de la población a beneficio de unos cuantos “soldados de Dios”. Esta misma táctica fue utilizada durante la guerra con Irak (1980-1988): en 1982 Jomeini rechazó la propuesta de paz de Sadam Husein, afirmando que “la guerra es una bendición divina”: los seis siguientes años se dedicó a imponer su teocracia totalitaria (una especie de nacional-islamismo), ejecutando a decenas de miles de presos políticos -desde los comunistas hasta los musulmanes moderados-, encubriéndolo con el escándalo de la fatwa contra Salman Rushdie cuyo libro ni había leído. Sólo cuando se quedó sin armas y sin jóvenes que enviar a inmolarse, dijo que “tomaría el veneno”, como calificó la firma de fin de la guerra. Murieron medio millón de iraníes y millones se quedaron mutilados. Aquella guerra fue parte de la doctrina de Henry Kissinger de “Doble Contención” «dual containment» en la que EEUU vendía armas a Irak y también a Irán ¡a través de Israel¡ (como fue revelado con el escándalo “Iran-Contra”): obstaculizaron el desarrollo económico, militar, político y social de ambos países mientras los animaban a una destrucción mutua a beneficio de Israel, el único ganador de todas las guerras de la región. Tras convertir a Irak en una subdesarrollada colonia, ahora va a por Irán. Después, les tocará a Turquía y Arabia saudí: de hecho, Trump advirtió al rey Saud que si no le obedecía “No duraría ni dos semanas en el poder”, y Obama intentó acabar con Erdogan con un golpe de estado en 2016.


9. La peligrosa dependencia del país de la renta del petróleo. La RI ha tenido 40 años para industrializar el país y diversificado la economía. Pero, los islamistas (clérigos y militares) que representan a la burguesía comercial tradicional (“bazar”, término persa que significa «lugar de transacciones»), se han dedicado a acumular fortuna con la especulación y acaparamiento de los productos básicos y divisas extranjeras; gracias a la “economía islámica neoliberal” se han hecho multimillonarios, privatizando las principales compañías del país y destruyendo millones de puestos de trabajo.


10. El error de Teherán en creer que puede aplicar el “Ojo por ojo” a EEUU, país que goza de un estatus autoasignado de Excepcionalidad y el mundo se lo ha admitido. Si Irán incumple el PIAC, su expediente será enviado al Consejo de Seguridad, y recibirá aún más sanciones.


11. El aumento sin precedente (desde el 2001) de la presencia militar de ambos países en los dos lados del Golfo Pérsico. Aun sin una intención de guerra, un accidente puede prender el fuego a la región.

Motivos para no apretar el gatillo


12. Irán ya es un tema central en las elecciones del 2020 de EEUU. A Trump, en principio, le interesa aplazar la “decisión final” sobre Irán, ya que ahora tiene medio garantizada ganarlas, puesto que los electores suelen reelegir a su mandatario. Por lo que, continuaría con la política de la “máxima presión” sobre Teherán.


13. Una guerra hará disparar los precios de petróleo hasta 150 dólares el barril, algo que no les gusta a los electores-consumidores de combustible fósil.


14. Las hemerotecas atestiguan las críticas de Trump a sus antecesores por haber puesto en peligro la seguridad nacional del país con sus guerras en Oriente Próximo, además de hacerle perder una cantidad ingente de dinero.


15. Las profundas brechas en el “mundo musulmán” que le impedirá a Trump conseguir apoyo para su aventura militar. A Omán, Kuwait, Qatar o Irak no les convenie que se rompa el actual equilibrio en la región en favor de una desatada Arabia Saudí, a pesar de sus quejan a la injerencia de los ayatolás chiitas en sus asuntos interno. EEUU tampoco puede contar con Argelia, Sudán o Libia, sumidos en sus propios problemas, y Marruecos se ha distanciado de Riad por el asesinato de Jamal Khashoggi: Lo que significa además que, EEUU y los saudíes no podrán conseguir el consentimiento de los árabes para su “acuerdo de siglo” con Israel contra Palestina: un gol a Netanyahu.


16. China, Rusia y Europa tampoco respaldarán una agresión caprichosa de EEUU contra Irán. O sea, salvo Israel, Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos, nadie más, por el momento, ha mostrado entusiasmo para acompañar a Trump-Bolton a provocar mar de sangre.


17. La amenaza de Irán de dejar de cooperar con Occidente en la lucha contra el terrorismo y narcotráfico (procedente de Afganistán), y sobre todo de inundar a Europa de refugiados, expulsando a cerca de millón y medio afganos que viven en Irán desde 1980. “Es posible que pidamos a nuestros hermanos y hermanas afganos que se vayan de Irán“, lo dice nadie menos que el viceministro de Relaciones Exteriores de RI, Abbas Araghchi, cuyo apellido le delata: ¡él mismo es uno de los cerca de 2-3 millones de iraquíes refugiados en Irán!


La RI ya ha expulsado a cerca de un millón de afganos, y otros 700.000 regresaron a su tierra el año pasado “por voluntad propia”. La amenaza de Teherán convertirá a miles de niños afganos en nuevos Aylán Kurdi: en moneda de cambio de infames intereses de ambas partes.


19. Irán tiene capacidad de crear serios problemas a las tropas de EEUU en Irak, Siria, Líbano y Afganistán.


20. Un sector de la RI aboga por mantener la paciencia hasta el 2020 por si Trump pierde la reelección. ¿No fue la “demócrata” Hilary Clinton que en 2008 prometió destruir Irán?


****


Trump ha cerrado todas las puertas a Irán, imposibilitándole una rendición con honor. Su propuesta de “mejor trato” resumida en los 12 mandamientos apocalípticos es el perfecto pretexto para acusar a Irán de haber rechazado su “plan de paz”. Aunque la RI firme esos puntos, mañana la diplomacia militarizada de EEUU sacará otras excusas de su manga: “pisotear los derechos humanos”, o “oprimir a las mujeres”, y si bien son ciertos, Trump y compañía carecen de la autoridad moral para llevar estas banderas. ¿No cumplió Gadafi todas las exigencias de EEUU?


La RI en vez de amenazas, debe lanzar una ofensiva diplomática, insistir en su voluntad de “paz y diálogo”, llamando directamente a Trump; hacerle saber al mundo punto por punto lo que significaría una guerra contra un país como Irán; denunciar a EEUU y sus cómplices ante el Tribunal de la Haya y convocar urgentemente la reunión de los No Alineados.


Se gesta una guerra entre la extremaderecha evangélica y la islamista de magnitudes inimaginables, con 81 millones de iraníes como víctimas de sus disputas. ¿Para cuándo un movimiento mundial por la paz?

11 mayo 2019

Publicado enInternacional
Sanciones punitivas contra el pueblo de Venezuela

Los medios televisivos del mundo transmiten el mensaje de que el gobierno de Nicolás Maduro ha provocado una crisis humanitaria. La narrativa es que la mala gestión de la economía que acompaña cualquier proyecto socialista conduce al caos. En muy pocas ocasiones se habla de la historia del régimen que comenzó con Hugo Chávez y de la larga lista de intentos para sabotearlo y derribarlo, comenzando con el frustrado golpe militar de 2002, apoyado por el gobierno estadunidense, como revelan muchos estudios bien documentados.

Venezuela tiene hoy las reservas probadas de petróleo más importantes del planeta: más de 300 mil millones de barriles. Es un crudo pesado, caro de extraer y refinar, pero Estados Unidos no le quita la vista de encima a este recurso. Las exportaciones de crudo generan 98 por ciento de las divisas extranjeras utilizadas por esa economía.

Durante años a nadie pareció preocuparle cuál era el destino de la renta petrolera en Venezuela. El monto del gasto social como proporción del PIB promedió 8 por ciento entre 1990-1998. Cuando accedió Chávez al poder, en 1998, el gasto social se incrementó hasta alcanzar 14.7 por ciento del PIB en 2005. Para entonces todas las alarmas en Washington se habían activado. Desde el principio Chávez fue visto como un enemigo peligroso, en especial porque tuvo apoyo popular masivo.

En 2017 el gobierno de Washington impuso una primera serie de sanciones económicas contra Venezuela. El componente más importante consistía en la prohibición de realizar operaciones financieras en el mercado estadunidense. Como resultado, Venezuela no podía emitir bonos en ese mercado y no podía restructurar su deuda externa. La deuda de la empresa estatal petrolera PDVSA estaba siendo renegociada, pero la restructuración se interrumpió. La empresa venezolana Citgo, con más de 5 mil gasolineras en Estados Unidos, fue impedida de remitir sus ganancias a Venezuela. Se cerraron cuentas de instituciones venezolanas en bancos y entidades financieras estadunidenses, y se terminaron las líneas de crédito. La falta de crédito frenó las operaciones de mantenimiento, compra de refacciones e inversiones que se necesitan para mantener la producción. Estas medidas y sus efectos pasaron casi desapercibidas por el gran público, lo que permite transmitir ahora la impresión de que fue la mala gestión económica del gobierno lo que provocó la crisis. En especial, la caída del flujo de divisas impactó la capacidad de comprar medicinas y alimentos, lo que trajo aparejado un fuerte aumento de la inflación.

El castigo más brutal vino en enero de 2019, cuando Washington cerró a Caracas su mercado más importante de petróleo. Estados Unidos compró un promedio de 586 mil barriles de crudo diariamente en 2018, pero para el 15 de marzo de este año esa cifra se redujo a cero. Y Washington presionó a otros países y empresas para que cancelaran sus operaciones con Venezuela o se hicieran acreedores a sanciones adicionales.

En Venezuela la producción de crudo se colapsó, porque no se puede comercializar el producto y porque ese país carece de instalaciones para almacenar este gigantesco inventario. Pero tanto CNN y MSNBC, como el New York Times y el Washington Post, insisten en que la caída de la producción de crudo revela la incompetencia de Maduro y su gobierno.

Debido a las sanciones de enero de 2019 los activos de PDVSA en Estados Unidos fueron incautados. Con el reconocimiento del señor Juan Guaidó como presidente interino, Washington intensificó la presión y tomó el control de los recursos de Citgo en Estados Unidos. Otras ramificaciones incluyen el embargo de recursos venezolanos por el gobierno de Reino Unido y la suspensión de la cuenta de derechos especiales de giro de Caracas por el Fondo Monetario Internacional.

La falta de divisas impide comprar medicinas y muchos artículos de primera necesidad. La Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (Encovi), administrada por tres universidades venezolanas, revela que entre 2017 y 2018 hubo un incremento de 31 por ciento en la tasas de mortalidad general. Este es el resultado directo de la guerra económica contra Venezuela.

Una pregunta clave: ¿son legales las sanciones impuestas por Estados Unidos contra el gobierno de Venezuela? La respuesta es negativa. La Carta de la Organización de Estados Americanos prohíbe en sus artículos 19 y 20 la interferencia en los asuntos internos de otro país y la imposición de medidas coercitivas. Las sanciones son también ilegales desde otro punto de vista: la Ley de Emergencias Nacionales de Estados Unidos establece que para imponer sanciones debe haber una emergencia nacional en ese país. Pero nada de lo que ha sucedido en Venezuela entraña una emergencia para Estados Unidos.

Toda guerra está basada en el engaño, dice Sun Tzu en su Arte de la guerra. El objetivo de las sanciones en contra del gobierno de Caracas no es iniciar una negociación. Lo que busca esta guerra es castigar a la población para doblegar al gobierno.

Twitter: @anadaloficial

 

Publicado enInternacional
Martes, 07 Mayo 2019 06:01

Cuba: Desafío formidable

Cuba: Desafío formidable

Las declaraciones recientes de las autoridades cubanas no dejan dudas sobre la creciente preocupación por el empeoramiento de la situación económica del país. El denominador común atribuye este proceso a factores esencialmente externos, y principalmente a las sanciones de Estados Unidos. La historia en el terreno es un poco más compleja.

Desde 2007, hace casi 12 años, el gobierno cubano emprendió una nueva etapa de transformaciones en el modelo económico cubano. En 2008 se iniciaron cambios prometedores en la agricultura. En septiembre de 2010, se flexibilizó el ejercicio del trabajo privado. En 2011, se adoptó un documento central para orientar los cambios, los Lineamientos.


No menos importantes fueron un conjunto de medidas que ampliaron los derechos individuales de los ciudadanos cubanos, como la posibilidad de comprar líneas móviles, la venta de computadoras y otros equipos de reproducción de audio y sonido, la libre compra-venta de viviendas y autos, la eliminación del permiso de salida, y la posibilidad de hospedarse en instalaciones turísticas previamente reservadas para los visitantes internacionales. Este repaso es pertinente, porque puede dar cuenta del mayoritario apoyo que tuvo este proceso, aun cuando no estuvo exento de problemas y no todos pudieron sacar igual provecho del mismo.


Entre 2009 y 2017, el sector no estatal pasó de 800 mil a 1,4 millones de trabajadores, solo un 11,5 por ciento inferior al total de empleados en las empresas estatales, a pesar de todas las restricciones que operan en contra de este sector. La historia del cuentapropismo es aún más extraordinaria. El número de cuentapropistas creció en cuatro veces (desde 147 mil a 595 mil). Los ingresos al presupuesto de este sector eran el 4 por ciento del total en 2010, en 2019 se prevé llegarán hasta el 13 por ciento, como mínimo.


Esto permitió, por ejemplo, que el empleo en el sector público disminuyera en más de una cuarta parte entre 2010 y 2018, lo que equivale a poco más de 1 100 mil puestos de trabajo. En medio de un crecimiento económico muy modesto, esto debe haber sido un factor clave en el aumento del salario medio en el período, que fue del 78 por ciento. Sin embargo, una tendencia preocupante es la informalidad. En ese mismo lapso, la proporción de personas en edad laboral con un empleo formal pasó de 73 a 64 por ciento, una trayectoria insostenible para el presupuesto y la viabilidad de las políticas sociales, además de exacerbar la desigualdad.


Los principales agregados macroeconómicos tampoco mostraron una evolución favorable. El PIB real (a precios de 1997) creció un 2,2 por ciento anual. Aunque experimentaron un incremento hasta 2013, tanto las exportaciones como las importaciones se ubican hacia 2018 en los niveles de 2010. No obstante, la situación ahora es más precaria.


Primeramente, la restructuración de la deuda externa supone nuevos compromisos de pago que no existían en aquel momento. En segundo lugar, los visitantes internacionales pasaron de 2,5 a 4,7 millones en 2018, lo que implica una demanda adicional notable. El volumen de inversiones aumentó desde 4200 a 9300 millones de pesos en 2018, con un significativo componente de equipos e insumos importados. Si bien el acceso a créditos externos ha mejorado en alguna medida, las remesas han crecido y la inversión extranjera se ha dinamizado tímidamente, estas fuentes han sido insuficientes para evitar un descalce en moneda extranjera para las obligaciones de la nación. La creciente demanda de artículos importados que no se ofertan en los mercados del país junto a la pérdida de convertibilidad del CUC vienen creando un circuito paralelo de circulación de dólares.


Algunos acontecimientos externos han agravado esta situación. El primer factor es el pronunciado declive económico venezolano. Según datos de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), la economía venezolana se ha contraído más de un 50 por ciento desde 2014. La producción de petróleo pasó de 2,7 millones de barriles diarios en ese año a un promedio de solo 966 mil en el primer trimestre de 2019, una contracción del 65 por ciento, según la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEC).


En esas condiciones, es esperable una caída en similar proporción de los envíos a Cuba, que se estimaron en algún momento entre 90 y 100 mil barriles al día. Desde agosto de 2017 dejó de existir la empresa mixta que operaba la refinería de petróleo de Cienfuegos, cuya comercialización de refinos representó una fuente significativa de ingresos externos. La elección de Jair Bolsonaro en Brasil, conllevó a la decisión cubana de terminar su participación en el programa Mais Médicos, que representaba una entrada de entre 250 y 300 millones de dólares.


A partir de septiembre de 2017, una serie de acontecimientos ha golpeado a la industria turística, el único gran sector exportador que había mostrado una trayectoria favorable en el período analizado, particularmente después de 2014. El huracán Irma, las alertas de viaje emitidas por el departamento de Estado y las nuevas regulaciones para los viajes de estadounidenses a Cuba, publicadas en noviembre de ese año, desencadenaron la tormenta perfecta que ha congelado los incrementos de visitantes, mientras los ingresos se redujeron en 2018. La activación del Título III de la Ley Helms-Burton y las recientes restricciones adicionales para viajes y remesas, aumentarán los costos de financiación, y menguarán un poco más los ya insuficientes ingresos en divisas.


Los resultados son conocidos. Una abultada lista de impagos a proveedores e inversores extranjeros que socava la posibilidad de mantener los suministros adecuados y la estrategia de atracción de capital foráneo. Estos se estiman por varias fuentes en cifras cercanas a 1500 millones de dólares. Las escaseces de productos de diverso tipo no son nuevas en el contexto cubano, pero se han agravado apreciablemente en el último cuatrimestre. No se debe esperar una mejoría a corto plazo.


A pesar de todo esto, Cuba podía haber llegado en mejor situación a este contexto. La apertura al sector privado y cooperativo fue incompleta y contradictoria, e incluso se intentó una reversión parcial. Peor aún, se hizo en el marco de una reforma lenta que no transformó los aspectos más retardatarios del modelo cubano, como el modelo de planificación.
Los cambios en la empresa estatal fueron esquemáticos, reproduciendo fórmulas del pasado, y creando nuevas estructuras que continúan drenando los escasos recursos del sector público. Los llamados a incrementar las exportaciones han sido precisamente eso, llamados. La inversión extranjera quizá ha sido la apuesta más consistente, pero enmarañada en el burocratismo y el desconocimiento de los estándares más elementales del mundo de los negocios contemporáneo. Las políticas sociales no se transformaron lo suficiente para atender los nuevos desafíos de una sociedad más desigual.


Para todo lo anterior, siempre han aparecido mil excusas: que si estamos en los inicios, sin prisa pero sin pausa, todavía es pronto para hacer una evaluación completa, vamos a usar experimentos, ahora no están creadas las condiciones, tenemos que retroceder porque los resultados no son los esperados, nos equivocamos y hay que rectificar… y un largo etcétera. Resulta doloroso decirlo, pero en vastos sectores del sector público cubano existe una ignorancia desconcertante de los principios básicos que rigen el funcionamiento de una economía.
El gobierno cubano tiene ante sí un desafío formidable. La maraña que atenaza cualquier esfuerzo de cambio es resultado de los intereses creados a lo largo de tantos años. De tratar de sustituir las relaciones monetario-mercantiles por órdenes administrativas, siempre voluntaristas, de espaldas a la realidad. De una mentalidad arcaica que asume que Cuba tiene que ser compensada por atreverse a plantar cara a Estados Unidos, que busca acuerdos ventajosos una y otra vez para esquivar los problemas del modelo en casa, cuyas soluciones se posponen indefinidamente. Que propone una interpretación del mundo desconectada peligrosamente de la realidad, con muy poca sofisticación para sobreponerse a la compleja geopolítica de esta Isla caribeña. Todavía se aspira a regresar a la burbuja social y económica en que vivía Cuba en la década del ochenta.


Las crecientes dificultades económicas afectarán desproporcionadamente a los más vulnerables. Sea esta una oportunidad única para que las autoridades encuentren el impulso definitivo que permita deshacer los nudos que atan el desarrollo de este país. Pero ahora será mucho más difícil. La Cuba que se asoma a este abismo es muy diferente a la de los años noventa. Los ciudadanos no llegan en las mismas condiciones. Su gobierno no tiene la legitimidad del liderazgo anterior. El sector público enfrenta dificultades crecientes para retener a sus mejores talentos, ahora que son más necesarios que nunca.


¿Qué se puede hacer?


Continuará…


Por Ricardo Torres
Economista. Es investigador del Centro de Estudios sobre la Economía Cubana, La Habana.

02/05/2019

Publicado enInternacional
Lunes, 06 Mayo 2019 06:30

Venezuela en la agenda de Rusia

Venezuela en la agenda de Rusia

“Estaba listo para huir de Venezuela, pero Rusia lo detuvo”, afirmó el Secretario de Estado de EEUU Mike Pompeo, “revelando” los planes de “huida” del presidente Nicolás Maduro a Cuba, presentándole no sólo como quien abandona el barco hundido, sino como una marioneta de Moscú, queriendo manchar el honor del mandatario venezolano. Lo que sorprende no es que el ex jefe de la CIA, hoy de ministro, no estuviera preocupado por dañar aún más la poca credibilidad que le queda a su gobierno y su persona después de confesar en la Universidad de Texas A&M de que “fui director de la CIA, mentimos, hicimos trampa y robamos”, sino que la prensa occidental convirtiera en titular la afirmación de un mentiroso, tramposo y ladrón, sin contrastarla. Él no es el único farsante de la Casa Blanca: según The Washington Post, Donald Trump acaba de romper la barrera psicológica de soltar 10.000 afirmaciones falsas o engañosas desde que ocupa el poder.


“La verdad es la primera víctima de las guerras“, y la guerra de información, e incluso manipular las definiciones, forman parte del complot militar de EEUU para desestabilizar Venezuela: para Asesor de Seguridad Nacional John Bolton, uno de los inventores de las “Armas de destrucción masiva de Irak” en 2003, el intento fallido de Juan Guaidó el 30 de abril pasado “claramente no es un golpe de estado“, sino un esfuerzo de los venezolanos para “recuperar su libertad“. Reuters y CNN eligieron la palabra “levantamiento” y New York Times “protesta”. Pues, el artículo 508 de la Ley de Autorización de Asistencia establece que EEUU debe cortar la ayuda a cualquier país “cuyo jefe de gobierno debidamente electo haya sido depuesto por golpe militar o por decreto”; por esta misa razón, Barak Obama rehusó a utilizar la palabra “golpe militar” para la acción ilegal del general egipcio Al Sisi en 2013 contra el gobierno legal de su protegido, el islamista Mohammad Mursi hoy encarcelado y condenado a muerte.


Las opciones de Moscú


EEUU aún no ha conseguido descifrar la gran enemiga: ¿hasta dónde llegará el apoyo de Kremlin al gobierno de Maduro? En la última conversación telefónica de 90 minutos entre Trump y Putin, los dos mandatarios hablaron entre otros temas, sobre Venezuela: “el presidente de Rusia enfatizó que sólo al pueblo venezolano le corresponde decidir el futuro de su país”, afirma la prensa rusa y señala que la conversación tuvo “un carácter constructivo”, a pesar de las declaraciones provocativas de Bolton-Pompeo respecto a la posición rusa.
Por el momento, lo que se pueden destacar, son:


1. Un contundente apoyo político al gobierno de Maduro: Considerar la política de Trump en incitar al ejército venezolano para que derroque a Maduro una flagrante violación del derecho internacional, y una injerencia en los asuntos internos de un país soberano.


Cuando Bolton, invocando la Doctrina Monroe, dijo que “este es nuestro hemisferio, no es donde los rusos deberían estar interfiriendo”, Maria Zakharova, portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia, le instó mirar el mapa: “Parte del territorio de Rusia – la península de Chukotka – se encuentra en el hemisferio occidental”, o sea, que Venezuela forma parte de su zona de influencia rusa.


Ha formado parte de este respaldo, el envío de 300 toneladas de medicamentos y equipos médicos a Venezuela, a través de la Organización Mundial de la Salud, mientras EEUU utilizaba la cuestión humanitaria como instrumento de una intervención política. El reducido apoyo de Moscú a Maduro no es comparable con la ayuda que recibe la oposición de EEUU, y ni está en proporción a la presión que sufre el gobierno de Caracas.


2. Meditar una ayuda militar. En 2018, Rusia y Venezuela realizaron unas maniobras militares, y dos bombarderos Tupolev Tu-160 (con capacidad nuclear) sobrevolaron el Caribe.
Pero, no hay indicios de que Moscú este planeando una intervención militar al estilo de Siria en Venezuela en apoyo a Maduro, ni la ha pedido Caracas, afirma el portavoz de Kremlin, Dmitry Peskov. Venezuela no es un socio militar de Rusia, como los son Belarús, Kazajistán, Armenia, Kirguistán o Tayikistán, unidos en la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (La OTSC).


Moscú, que también sufre las sanciones de EEUU y la bajada de los precios de petróleo, no podrá soportar la carga financiera de una intervención militar. Aun así, podrá dar una mortal sorpresa al gobierno de Trump: Venezuela para EEUU es (casi) como Ucrania para Rusia, y la crisis en Venezuela podría ser otra oportunidad para el país eslavo, como la fue Siria, para presentarse no sólo como una potencia internacional, una fuerza a tener en cuenta, sino donde puede devolverle el golpe recibido en 2014 en Ucrania cuando Washington patrocinó a las fuerzas fascistas en este país, contra Moscú. Una contundente presencia militar rusa en el país bolivariano le otorgaría la posibilidad de hacer trueque con Trump: “usted saque a la OTAN de mis fronteras para que yo abandone Venezuela”. Es justo lo que hizo Moscú en 1962: retiró sus misiles de Cuba sólo cuando Washington desmanteló los suyos de Turquía.
Pero, la distancia que separa Venezuela de Rusia dificultará la llegada de suministros militares a Venezuela (mientras EEUU cuenta con una veintena de bases militares en América Latina), además Siria tiene una mayor importancia estratégica para Rusia.


Rusia ya es una potencia capaz de entorpecer el avance del imperialismo estadounidense en el mundo, pero la magnitud de su implicación dependerá del interés que represente el objeto-Estado en cuestión y sus costos: no es la Unión Soviética que se movía, principalmente, por el compromiso ideológico.


Lo cual no significa que Kremlin deje el camino libre a EEUU. Respondiendo a la exigencia Pompeo de que “Rusia tiene que salir de Venezuela“, el canciller ruso Serguéi Lavrov le contestó: “antes EEUU debería salir de Siria”, poniendo, además en evidencia la prepotencia de una potencia que vive de su “excepcionalísimo”.


Volviendo al pragmatismo, Vladimir Putin se ha ofrecido para mediar entre el gobierno y el sector “responsable” de oposición, en aplicación de la fórmula empelada en la crisis de Siria y basada en la “estrategia de equilibrio”: convocar nuevas elecciones presidenciales y parlamentarias, antes de que se estalle una guerra civil de desgaste.


El objetivo final de Kremlin, que no dará prioridad a los intereses del gobierno de Maduro (o de Venezuela) por encima de los suyos, es forzar a Washington a respetar las reglas, no actuar fuera de las normas de la ONU, impedir que obtenga el control sobre el petróleo venezolano y le robe a Caracas su clientela.


Kremlin diseña su plan B, abriendo la posibilidad del triunfo de la oposición: están en juego miles de millones de dólares que tiene Rusia en activos y contratos, principalmente en armas, petróleo y minería. Por lo que, siendo realista, el Kremlin podrá pedir a la Casa Blanca: 1) conservar el derecho a operar en Venezuela, 2) recibir el pago completo de las deudas, y 3) no instalar bases militares en el país. ¿Volverá a fiarse Moscú de Washington, después de que Gorbachov afirmara haber sido “engañado” (un hombre adulto y conocedor de la naturaleza del imperialismo) por EEUU en 1990 sobre la expansión de la OTAN en las fronteras de la URSS?


¿Una invasión de EEUU?


Hay dos factores principales que impiden un envío de tropas a Venezuela:


1) Una fuerte oposición tanto por sus socios en la región como por los aliados europeos, además de China y Rusia.


2) La reticencia del propio Trump, que ya prepara su reelección, y no quiere romper su promesa electoral de no meter a las tropas de EEUU en un nuevo pantano. Aunque puede cambiar de opinión rindiéndose a la presión de Bolton-Pompeo (que recuerdan al siniestro dúo Cheney-Rumsfeld del equipo Bush), con muchas ganas de prender fuego a Venezuela y a Irán.


El Pentágono está ampliando el diseño actual, que combina la guerra económica, con una intervención indirecta, el uso de los llamados “insiders” (la Quinta Columna) en las operaciones encubiertos de sabotaje y terrorismo, la ciberguerra (posiblemente causante del apagón eléctrico del 7 de marzo del 2019), con una invasión de miles de hombres armados desde las fronteras convertidos en carne de cañón, que harán de “La Contra”, bajo el mando del criminal de guerra Elliott Abrams. La novedad podrá ser los “ataques quirúrgicos”. De hecho, EEUU acaba de prohibir a sus operadores aéreos volar a menos de 26.000 pies sobre el espacio aéreo de Venezuela. El fiasco de la “Operación Libertad” de Guaidó y la de “ayuda humanitaria” como métodos para desbancar a Maduro, refuerzan esta posibilidad, que podrá ir acompañada por la formación de un “gobierno en exilio”.


Aun así, teniendo en cuenta que estamos ante unos mentirosos patológicos, no descarten una invasión terrestre de EEUU. Un “incidente”, como un daño físico a los líderes opositores o al personal diplomático de EEUU en Venezuela, podrían justificar esta opción ante la opinión pública, y así darle al madman de la Casa Blanca “su guerra”.


Rusia no puede permitirse un fracaso en Venezuela. A diferencia de Bashar al Asad al que Obama, sobre la marcha de la guerra contra Siria, se negó a derrocar, el gobierno de Trump está decidido acabar con Maduro. Y, Washington, por su parte, no puede ignorar a Kremlin en el diseño del futuro de Venezuela, (al igual que en Libia), y puede que, fuera de los focos, estén estudiando una solución política a la crisis venezolana. Aunque la ultima palabra la tendrán los ciudadanos del país bolivariano.

6 mayo 2019

Publicado enInternacional
Petrolera Exxon, primera gran corporación en demandar a Cuba bajo el amparo de la Helms-Burton

La petrolera estadounidense reclama más de 70 millones de dólares a Cimex y Cupet por el uso de propiedades nacionalizadas en 1960.

 

La petrolera Exxon Mobil presentó una demanda en un tribunal federal de Estados Unidos contra Cuba-Petróleo, propiedad del Estado cubano, y la empresa CIMEX S.A., por una refinería, gasolineras y otros activos incautados en 1960, meses después de la revolución encabezada por Fidel Castro.


El gigante petrolero estadounidense es la primera gran corporación en demandar a Cuba desde que el gobierno del presidente Donald Trump puso en vigor una sección inactiva de la Ley Helms-Burton de 1996, incrementando la presión sobre los gobiernos de La Habana y Caracas.


Bajo el Título III de la Ley, suspendido por los presidentes anteriores, los ciudadanos, la mayoría cubano-estadounidenses, pueden presentar demandas en cortes de
Estados Unidos contra compañías que se beneficien o hagan negocios con La Habana en propiedades nacionalizadas por el gobierno tras la revolución de 1959.


“El demandante presentó documentación contra la Corporación CIMEX S.A. y la Unión Cuba-Petróleo (…) por tráfico ilegal de propiedad confiscada en violación del Título III de la Ley de Libertad y Solidaridad Democrática de Cuba (LIBERTAD) de 1996”, dice la demanda archivada en el tribunal del Distrito de Columbia.


La refinería Standard Oil en la bahía de La Habana, ahora operada por CUPET con el nombre “Ñico López”, fue la primera propiedad de Estados Unidos nacionalizada, luego de que la empresa se negara a procesar petróleo de la Unión Soviética debido a tensiones con Washington.
CIMEX S.A. opera estaciones de servicio en la isla con CUPET.


En la década de 1960, Estados Unidos certificó 5 mil 913 reclamos contra Cuba por valor de mil 900 millones de dólares, de las cuales Standard Oil y Mobil tenían una reclamación cada una por un total de 245 millones, según el Consejo de Comercio y Economía Cuba-EE.UU., una organización con sede en Nueva York experta en reclamaciones.
Un portavoz de Exxon Mobil dijo que, como práctica, la compañía no hace referencia a litigios pendientes.


Una norma cubana aprobada en 1996 sostiene que la ley Helms-Burton estadounidense es “ilícita, inaplicable” y considera “nula” toda reclamación de persona natural o jurídica en tribunales de Estados Unidos.

Publicado enInternacional
Página 1 de 8