Agua, cambio climático, pobreza… y coronavirus

Este domingo, con permiso del coronavirus, celebraremos el Día Mundial del Agua, una conmemoración establecida en la Cumbre de Río de Janeiro de 1992 para que, cada 22 de marzo, los estados de todo el mundo concienciaran a ciudadanos y empresas sobre la importancia que tiene este recurso básico para la vida y el desarrollo.

El lema elegido por la ONU para este año es "No podemos permitirnos esperar", con el que se pretende subrayar la vinculación que tiene el agua con el cambio climático y cómo afecta al calentamiento de la Tierra. La ausencia de lluvias provoca sequía, pérdidas de cosechas, contaminación y aumento de la temperatura, mientras que por el contrario las lluvias torrenciales, inundaciones o danas causan destrozos y pérdidas que complican la vida, sobre todo, de las poblaciones con menos recursos.

Durante la última década, según el ‘Informe de Políticas de ONU-AGUA sobre el Cambio Climático y el Agua’, más del 90% de los grandes desastres naturales se produjeron a causa de inundaciones, tormentas, olas de calor, sequías y otros fenómenos meteorológicos, y su frecuencia e intensidad parece que seguirán creciendo por el aumento de la temperatura.

El impacto que el agua tiene en cambio climático es directo, como quedó demostrado de nuevo en la pasada Cumbre del Clima de Madrid (COP25), en la que todos esperábamos un compromiso mayor de los países para acelerar la transición hacia una economía neutra en carbono y evitar que la temperatura suba más de 1,5º respecto a la era preindustrial.

No será por falta de información y de estudios científicos:

  • El Informe Especial ‘La Tierra y el Cambio Climático’ (agosto 2019) del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático de Naciones Unidas (IPCC) nos recordaba que el clima está afectando a la disponibilidad, el acceso, la nutrición y la estabilidad de los alimentos, lo que pondrá en riesgo el acceso al agua y la alimentación del planeta. En la actualidad, 500 millones de personas viven en áreas que experimentan la desertificación.
  • El IPCC también publicó el pasado año Informe Especial ‘El océano y la criósfera en un clima cambiante’ (septiembre 2019), en el que urgía a los 195 gobiernos miembros que conforman ese órgano a que tomaran medidas urgentes para minimizar el cambio climático. Los océanos se han calentado, su acidez ha aumentado y su productividad ha menguado, la fusión de los glaciares y los mantos de hielo provocan la subida del nivel del mar, y los fenómenos extremos costeros son cada vez más violentos. En la actualidad, un total de 670 millones de personas que viven en regiones de alta montaña y 680 millones de personas que habitan en zonas costeras de baja altitud dependen directamente de esos sistemas.
  • El 25% de la población mundial está afectada por el estrés hídrico extremo, con un consumo por encima del 80% de la disponibilidad de agua, según el Instituto de Recursos Mundiales (WRI, sus siglas en inglés). Los más afectados son 17 países que se encuentran en la zona del Golfo Pérsico, África o India. Otros 26 países, entre ellos, España, viven ya con un riesgo alto y otros 23 con un riesgo medio.
  • Seis de los principales riesgos para la humanidad, según el Global Risk 2020 del World Economic Forum, están vinculados con el cambio climático: los fenómenos meteorológicos extremos, el fracaso de la acción climática, la pérdida de biodiversidad, los desastres naturales o las crisis hídricas.

La  mayor de las pobrezas

En AUARA siempre decimos que luchamos contra la mayor de las pobrezas: la falta de acceso al agua potable, porque sin este recurso no hay posibilidad de desarrollo. Por desgracia, la pandemia del COVID-19 nos lo ha recordado de nuevo: 3.000 millones de personas, el 40% de la población mundial, según UNICEF, no tienen instalaciones básicas para lavarse las manos, una medida fundamental para frenar el coronavirus. Además, el 47% de las escuelas carecen de instalaciones para lavarse las manos con agua y jabón, lo que incide directamente en 900 millones de niños en edad escolar.

La Agenda 2030 cuenta con el ODS6 ‘Agua Limpia y Saneamiento’ para garantizar la disponibilidad de agua y su gestión sostenible, pero las cifras necesitan revertirse. Tres de cada diez personas carecen de acceso a servicios de agua potable seguros, y seis de cada diez no cuentan con acceso a instalaciones de saneamiento gestionadas de forma segura, según la ONU. La falta de recursos hídricos, la mala calidad del agua y el saneamiento inadecuado inciden directamente en la seguridad alimentaria, los medios de subsistencia y la educación, sobre todo de las niñas, que junto a sus madres, en las zonas más pobres del mundo son las encargadas de ir cada día en busca de agua para abastecer a sus familias recoger agua, empleando entre 4 y 6 horas diarias.

La pandemia que hoy nos amenaza está sirviendo para recordar a la sociedad española, europea y mundial la importancia que tiene lavarse las manos (una acción que no todos pueden permitirse) para nuestra salud, para protegernos de enfermedades como el coronavirus, pero también de otras como diarreas, cólicos, cólera, difteria o disentería.

Cambio climático y salud se han unido en este Día Mundial del Agua para que no olvidemos la importancia de tener acceso a un saneamiento seguro. Trabajemos durante los próximos años para garantizar el acceso a agua potable, y que el agua se convierta en una prioridad en los planes de acción climática.

Feliz Día Mundial del Agua, a pesar del coronavirus.

Por Pablo Urbano

Cofundador y COO de la empresa social AUARA

22/03/2020

 

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Trece tesis sobre la catástrofe (ecológica) inminente y los medios (revolucionarios) de evitarla

 I. La crisis ecológica está ya presente y se convertirá todavía más, en los meses y años próximos, en la cuestión social y política más importante del siglo XXI. El porvenir del planeta y de la humanidad va a decidirse en los próximos decenios. Los cálculos de algunos científicos en relación con los escenarios para el 2100 no son muy útiles, por dos razones: a) científica: considerando todos los efectos retroactivos imposibles de calcular, es muy aventurado hacer proyecciones de un siglo; b) política: a finales del siglo, todos y todas nosotros y nosotras, nuestros hijos y nietos habrán partido y entonces ¿qué interés tiene?

II. La crisis ecológica incluye varios aspectos, de consecuencias peligrosas, pero la cuestión climática es sin duda la amenaza más dramática. Como explica el GIEC [Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, ndt], si la temperatura media sobrepasa más de 1,5 grados en relación con la del período preindustrial, existe el riesgo de que se desencadene un proceso irreversible de cambio climático. ¿Cuáles serían las consecuencias? A continuación se señalan algunos ejemplos: la multiplicación de mega-incendios como el de Australia; la desaparición de los ríos y la desertificación de los suelos; el deshielo y la dislocación de los glaciares polares y la elevación del nivel del mar, que puede alcanzar hasta decenas de metros, mientras que solo con dos metros amplias regiones de Bengala, de India y de Tailandia, así como las principales ciudades de la civilización humana –Hong-Kong, Calcuta, Viena, Amsterdam, Sangai, Londres, Nueva York, Río- desaparecerán bajo el mar. ¿Hasta dónde podrá subir la temperatura? ¿A partir de qué temperatura estará amenazada la vida humana sobre este planeta? Nadie tiene respuesta a estas preguntas…

III. Estos son riesgos de catástrofe sin precedente en las historia humana. Sería preciso volver al Plioceno, hace algunos millones de años, para encontrar una condición climática análoga a la que podrá instaurarse en el futuro gracias al cambio climático. La mayor parte de los geólogos estiman que hemos entrado en una nueva era geológica, el Antropoceno, en el que las condiciones del planeta se han modificado por la actividad humana. ¿Qué actividad? El cambio climático empezó con la Revolución Industrial del siglo XVIII, pero fue después de 1945, con la globalización neoliberal, cuando tuvo lugar un salto cualitativo. En otros términos, es la civilización industrial capitalista moderna quien es responsable de la acumulación de CO2 en la atmósfera y, con ello, del calentamiento global.

IV. La responsabilidad del sistema capitalista en la catástrofe inminente está ampliamente reconocida. El Papa Francisco, en la Encíclica Laudatio Si, sin pronunciar la palabra capitalismo, denunciaba un sistema de relaciones comerciales y de propiedad estructuralmente perverso, exclusivamente basado en “el principio de maximización del beneficio” como responsable a la vez de la injusticia social y de la destrucción de nuestra Casa Común, la Naturaleza. Una consigna universalmente coreada en las manifestaciones ecologistas en todos los lugares del mundo es: “¡Cambiemos el sistema, no el clima!” La actitud de los principales representantes de este sistema, partidarios del business as usual – millonarios, banqueros, expertos, oligarcas, politicastros- puede ser resumida en la frase atribuida a Luis XIV: “Después de mí, el diluvio”.

V. El carácter sistémico del problema se ilustra cruelmente con el comportamiento de todos los gobiernos (con rarísimas excepciones) al servicio de la acumulación de capital, de las multinacionales, de la oligarquía fósil, de la mercantilización general y del libre comercio. Algunos -Donald Trump, Jair Bolsonaro, Scott Morrison (Australia)- son abiertamente ecocidas y negacionistas climáticos. Los otros, los razonables, dan el tono en las reuniones anuales de la COP (¿Conferencias de los Partidos o Circos Organizados Periódicamente?) que se caracterizan por una vaga retórica verde y una completa inercia. La de más éxito fue la COP21, en París, que concluyó con solemnes promesas de reducciones de emisiones por todos los gobiernos participantes -no cumplidas, salvo por algunas islas del Pacífico-; ahora bien, si se hubieran cumplido, los científicos calculan que la temperatura podría sin embargo subir hasta 3,3 grados suplementarios.

VI. El capitalismo verde, los mercados de derechos de emisión, los mecanismos de compensación y otras manipulaciones de la pretendida economía de mercado sostenible se han revelado completamente ineficaces. Mientras que se enverdece a diestra y siniestra, las emisiones suben en flecha y la catástrofe se aproxima a grandes pasos. No hay solución a la crisis ecológica en el marco del capitalismo, un sistema enteramente volcado al productivismo, al consumismo, a la lucha feroz por las partes de mercado, a la acumulación del capital y a la maximización de los beneficios. Su lógica intrínsecamente perversa conduce inevitablemente a la ruptura de los equilibrios ecológicos y a la destrucción de los ecosistemas.

VII. Las únicas alternativas efectivas, capaces de evitar la catástrofe, son las alternativas radicales. Radical quiere decir que ataca a las raíces del mal. Si la raíz es el sistema capitalista, son necesarias alternativas anti-sistémicas, es decir anticapitalistas, como el ecosocialismo, un socialismo ecológico a la altura de los desafíos del siglo XXI. Otras alternativas radicales como el ecofeminismo, la ecología social (Murray Bookchin), la ecología política de André Gorz o el decrecimiento anticapitalista, tienen mucho en común con el ecosocialismo: en los últimos años se han desarrollado las relaciones de influencia recíprocas.

VIII. ¿Qué es el socialismo? Para muchos marxistas es la transformación de las relaciones de producción –mediante la apropiación colectiva de los medios de producción- para permitir el libre desarrollo de las fuerzas productivas. El ecosocialismo se reclama de Marx pero rompe de forma explícita con ese modelo productivista. Ciertamente, la apropiación colectiva es indispensable, pero es también necesario transformar radicalmente las mismas fuerzas productivas: a) cambiando sus fuentes de energía (renovables en lugar de fósiles); b) reduciendo el consumo global de energía; c) reduciendo (decrecimiento) la producción de bienes y suprimiendo las actividades inútiles (publicidad) y las perjudiciales (pesticidas, armas de guerra); d) poniendo fin a la obsolescencia programada. El socialismo implica también la transformación de los modelos de consumo, de las formas de transporte, del urbanismo, del modo de vida. En resumen, es mucho más que una modificación de las formas de propiedad: se trata de un cambio civilizatorio, basado en los valores de solidaridad, igualdad y libertad y respeto de la naturaleza. La civilización ecosocialista rompe con el productivismo y el consumismo para privilegiar la reducción del tiempo de trabajo y, así, la extensión del tiempo libre dedicado a las actividades sociales, políticas, lúdicas, artísticas, eróticas, etc., etc. Marx designaba ese objetivo con el término Reino de la libertad.

IX. Para cumplir la transición hacia el ecosocialismo es necesaria una planificación democrática, orientada por dos criterios: la satisfacción de las verdaderas necesidades y el respeto de los equilibrios ecológicos del planeta. Es la misma población –una vez desembarazada del bombardeo publicitario y de la obsesión consumista fabricada por el mercado capitalista- quien decidirá, democráticamente, cuales son las verdaderas necesidades. El ecosocialismo es una apuesta por la racionalidad democrática de las clases populares.

X. Para llevar a cabo el proyecto ecosocialista no bastan las reformas parciales. Sería necesaria una verdadera revolución social. ¿Cómo definir esta revolución? Podríamos referirnos a una nota de Walter Benjamin, en un margen a sus tesis Sobre el concepto de historia (1940) : “Marx ha dicho que las revoluciones son la locomotora de la historia mundial. Quizá las cosas se presentan de otra forma. Puede que las revoluciones sean el acto por el que la humanidad que viaje en el tren aprieta los frenos de urgencia”. Traducción en palabras del siglo XXI: todas y todos somos pasajeros de un tren suicida, que se llama Civilización Capitalista Industrial Moderna. Este tren se acerca, a una velocidad creciente, a un abismo catastrófico: el cambio climático. La acción revolucionaria tiene por objetivo detenerlo, antes de que sea demasiado tarde.

XI. El ecosocialismo es a la vez un proyecto de futuro y una estrategia para el combate aquí y ahora. No se trata de esperar a que las condiciones estén maduras: hay que promover la convergencia entre luchas sociales y luchas ecológicas y batirse contra las iniciativas más destructoras de los poderes al servicio del capital. Es lo que Naomi Klein llama Blockadia . Es en el interior de las movilizaciones de este tipo donde podrá emerger, en las luchas, la conciencia anticapitalista y el interés por el ecosocialismo. Las propuestas como el Green New Deal forman parte de ese combate, en sus formas radicales, que exigen el abandono efectivo de las energías fósiles pero no en las que se limitan a reciclar el capitalismo verde.

XII. ¿Cuál es el sujeto de este combate? El dogmatismo obrerista/industrialista del pasado ya no es actual. Las fuerzas que hoy se encuentran en primera línea del enfrentamiento son los jóvenes, las mujeres, los indígenas, los campesinos. Las mujeres están muy presentes en el formidable levantamiento de la juventud lanzado por el llamamiento de Greta Thunberg, una de las grandes fuentes de esperanza para el futuro. Como nos explican las ecofeministas, esta participación masiva de las mujeres en las movilizaciones proviene del hecho de que ellas son las primeras víctimas de los daños ecológicos del sistema. Los sindicatos comienzan, aquí o allá, a comprometerse también. Eso es importante, ya que, en último análisis, no se podrá abatir al sistema sin la participación activa de los trabajadores y las trabajadoras de las ciudades y de los campos, que constituyen la mayoría de la población. La primera condición es, en cada movimiento, asociar los objetivos ecológicos (cierre de la minas de carbón o de los pozos de petróleo, o de centrales térmicas, etc.) con la garantía del empleo de los y las trabajadores y trabajadoras afectados.

XIII. ¿Tenemos posibilidades de ganar esta batalla antes de que sea demasiado tarde? Contrariamente a los pretendidos colapsólogos, que proclaman, a bombo y platillo, que la catástrofe es inevitable y que cualquier resistencia es inútil, creemos que el futuro sigue abierto. No hay ninguna garantía que ese futuro será ecosocialista: es el objeto de una apuesta en el sentido pascaliano, en la que se comprometen todas las fuerzas, en un trabajo por lo incierto. Pero, como decía, con una gran y simple prudencia, Bertold Brecht: “El que lucha puede perder. El que no lucha ha perdido ya”.

Por Michael Löwy

Mediapart

Mediapart.fr. Traducción: viento sur

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Las poblaciones de estos insectos han disminuido de forma drástica en varios puntos del mundo. La imagen, en el Santuario Santa Clara en Nanacamilpa, Tlaxcala.Foto Cristina Rodríguez

Además de interrumpir los biorritmos naturales, la contaminación lumínica arruina sus rituales de apareamiento

 

La pérdida de hábitat, el uso de pesticidas y, sorprendentemente, la luz artificial son las tres amenazas más graves que ponen en peligro a las luciérnagas en todo el mundo.

Estos factores han elevado el espectro de extinción para ciertas especies y los impactos relacionados con la biodiversidad y el ecoturismo, según un equipo de biólogos liderado por la Universidad de Tufts.

Las luciérnagas pertenecen a un grupo de insectos extendido y económicamente importante, con más de 2 mil especies diferentes repartidas por el mundo.

Para comprender mejor qué amenazas enfrentan las luciérnagas, el equipo dirigido por Sara Lewis, profesora de biología en la Universidad de Tufts, asociada con la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, encuestó a expertos de todo el mundo con el fin de evaluar los peligros más importantes para la supervivencia de sus especies locales. Su artículo de perspectiva, publicado este lunes en la revista Bioscience, advierte sobre el futuro de estos insectos, destacando amenazas específicas y la vulnerabilidad de diferentes especies en las regiones geográficas.

Según los encuestados, la pérdida de hábitat es la amenaza más crítica para la supervivencia de la luciérnaga en la mayoría de las regiones geográficas, seguida de la contaminación lumínica y el uso de pesticidas.

“Algunas luciérnagas son amenazadas especialmente cuando desaparece su hábitat porque necesitan condiciones especiales para completar su ciclo de vida. Por ejemplo, una de Malasia (Pteroptyx tener), famosa por sus pantallas de flash sincronizadas, es especialista en manglares”, explicó Lewis.

Un trabajo anterior reveló disminuciones drásticas en esta especie después de la conversión de su hábitat de manglar a plantaciones de aceite de palma y granjas acuícolas. Un resultado sorprendente que surgió de la encuesta fue que, a escala mundial, la contaminación lumínica se consideraba la segunda amenaza más grave para esos insectos.

La luz artificial de la noche creció exponencialmente el siglo pasado. Además de interrumpir los biorritmos naturales, incluido el humano, la contaminación lumínica realmente arruina los rituales de apareamiento de las luciérnagas, sostuvo Avalon Owens, candidato al doctorado en biología en Tufts y coautor del estudio.

Muchas luciérnagas dependen de la bioluminiscencia para encontrar y atraer a sus parejas, y el trabajo anterior ha demostrado que demasiada luz artificial puede interferir con estos intercambios de cortejo, precisó Owens.

Los expertos en luciérnagas vieron el uso agrícola generalizado de pesticidas como otra amenaza clave para la supervivencia de la luciérnaga.

La mayor parte de la exposición a insecticidas ocurre durante las etapas larvarias, porque las luciérnagas juveniles pasan hasta dos años viviendo bajo tierra o bajo el agua.

Los insecticidas como los organofosforados y los neonicotinoides están diseñados para matar las plagas, pero también tienen efectos fuera del objetivo en los insectos beneficiosos. Si bien se necesita más investigación, la evidencia muestra que muchos insecticidas de uso común son perjudiciales para las luciérnagas.

Algunos estudios han cuantificado la disminución de la población de estos insectos, como las observadas en las luciérnagas sincrónicas de Malasia que atraen a los turistas, y Lampyris noctiluca, en Inglaterra.

Y numerosos informes anecdóticos sugieren que muchas otras especies de luciérnagas en una amplia gama de hábitats también han sufrido disminuciones recientes.

Hielo en verano en aguas del ártico canadiense. / WWF

La aceleración en el deshielo del Ártico se relaciona con los mismos gases que producen el agujero de ozono

Uno de los gases de efecto invernadero más potentes debería estar a estas alturas cada vez menos presente en la atmósfera terrestre pero su concentración es la más alta desde que se vigila, han hallado los observatorios atmosféricos que hacen una labor detectivesca sobre estos productos contaminantes fabricados por los seres humanos. El responsable parece ser China. 

Se trata de uno de los hidrofluorocarbonos (HFCs) afectados por el Protocolo de Montreal sobre los gases que provocan el agujero de ozono. Es en concreto el HFC-23, del cual tanto India como China anunciaron en 2017 una reducción drástica de emisiones. La alarma ha cundido porque es 12.400 veces más potente que el dióxido de carbono (CO2)y tarda más de 200 años en descomponerse.

Por otra parte, los gases que afectan al agujero de ozono (CFCs y HCFCs) parecen estar también detrás del deshielo acelerado del Ártico, que se ha estado calentando mucho más deprisa que el resto del planeta en los últimos 50 años sin que se conozca la razón. 

El HFC-23 es sobre todo un subproducto en la fabricación del HCFC-22, un refrigerante cuya producción se concentra en China e India y que está previsto que deje de fabricarse progresivamente. Dado que ambos países anunciaron medidas para reducir drásticamente las emisiones del subproducto incinerándolo, los autores del trabajo que se publica en Nature Communications estimaron que éstas tendrían que haber disminuido en un 87% entre 2014 y 2017 y su sorpresa ha sido que el total en la atmósfera nunca ha sido tan alto como en 2018, cuando se alcanzaron las 15.900 toneladas. 

Los científicos, de una red internacional, no han buscado culpables, pero sí señalan a China, porque es el mayor productor con mucho y si hubiera cumplido lo que prometió es poco realista atribuir a otros países las emisiones a esa escala. La Agencia de Investigación del Medio Ambiente (EIA, por sus siglas en inglés) no duda de que el origen esté sobre todo en China. "China, India y todos los demás países que producen HCFC-22 deben investigar y verificar inmediatamente sus emisiones de HFC-23", asegura Clare Perry, de EIA. 

La influencia de los HFC en el clima (a través del efecto invernadero que calienta el planeta) ha hecho que su regulación y progresiva disminución se incluyan en una enmienda del Protocolo de Montreal para evitar que su presencia en la atmósfera contrarreste los beneficios de la disminución progresiva de los productos que más influyen en el agujero de ozono. Las menores emisiones de estos gases sí se han hecho notar ya en la recuperación parcial de la capa de ozono, pero no se puede bajar la guardia, y por eso existe una red internacional de observatorios atmosféricos terrestres en lugares remotos donde no llega la contaminación. En ellos se detectan y miden estos gases, que apenas representan el 1% en la atmósfera pero que tienen grandes repercusiones. 

"Es labor de detectives", explica Stephen Montzka, uno de los científicos de la red, en la revista Nature. "Nuestro objetivo es ver si las cosas están cambiando como se espera". Lo curioso es que en principio su objetivo no era detectar emisiones y buscar su origen sino cuantificar cómo cambia la composición de la atmósfera. Pensaban ingenuamente, reconocen, que los países podrían y querrían cumplir lo que firmaban. 

Durante muchos años (el Protocolo de Montreal data de 1987 aunque está en continua actualización) las noticias fueron buenas, plasmando el mayor éxito de la historia en política medioambiental mundial. Sin embargo, a partir de 2013 se detectó un gran aumento de un CFC, que se atribuyó, varios años más tarde y con pruebas, a China en su mayor parte. El país ya ha tomado medidas, señala Tina Birmpili, que dirige la Oficina de Ozono de la ONU, y en 2018 se han notado sus efectos. Ahora llega esta gran alerta sobre el HFC-23, que Italia también emitió durante unos años en mucha mayor cantidad de lo que su inventario oficial aseguraba. 

En cuanto al Ártico, el misterio sobre la aceleración de su calentamiento desde 1955 a 2005, al doble del ritmo global, puede estar resuelto si se confirma la hipótesis de otros científicos, que creen que los gases que afectan al agujero de ozono sobre la Antártida también pueden ser los responsables de la mitad de esta subida de temperatura. Sus simulaciones indican que son los CFCs y los HCFCs directamente los que han causado este calentamiento excesivo, llamado amplificación ártica, pero hará falta más trabajo en modelos climáticos para confirmar y entender el proceso. Si se confirmara, la alarmante disminución del hielo ártico podría frenarse en el futuro, a medida que disminuye la concentración de estos gases, una nota optimista para una emergencia global.

28/01/2020 07:34

Por malen ruiz de elvira

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Australia está cometiendo su suicidio climático

Australia es hoy la zona cero de la catástrofe climática. Su fantástica gran barrera de coral se está muriendo, sus selvas tropicales, patrimonio mundial, están ardiendo, sus bosques de algas gigantes han desaparecido en gran parte, numerosos pueblos se han quedado sin agua o están a punto, y ahora el vasto continente se quema en una escala nunca antes vista .

Las imágenes de los incendios son una mezcla de “Mad Max” y “En la playa”: miles de personas huyen a las playas en una neblina de color naranja opaco, conforman cuadros de personas y animales casi medievales en su extraño mutismo, mitad Bruegel, mitad Bosch, rodeados de fuego, con los rostros de los supervivientes escondidos detrás de máscaras de buceo y gafas de natación. El día se convierte en noche mientras el humo extingue toda la luz en los horribles minutos antes de que el resplandor rojo anuncie la inminencia del infierno. Llamas que se elevan 60 metros en el aire. Tornados de fuego. Niños aterrorizados al timón de botes, alejándose de las llamas, refugiados en su propio país.

Los incendios han quemado unos 14,5 millones de acres - un área casi tan grande como Virginia Occidental, más del triple de la zona destruida por los incendios de 2018 en California y seis veces el tamaño de los incendios de 2019 en la Amazonia. El aire de Canberra el día de Año Nuevo fue el más contaminado del mundo, en parte debido a una nube de humo del fuego tan grande como Europa.

Los científicos estiman que cerca de 500 millones de animales nativos han muerto y temen que algunas especies de animales y plantas hayan sido aniquiladas por completo. Los animales supervivientes abandonan a sus crías en lo que se describe como una gigantesca “hambruna”. Al menos 18 personas han muerto y se teme seriamente por la suerte de muchos más.

Todo esto, y la temporada alta de incendios apenas ha comenzado.

Mientras escribo se ha declarado el estado de emergencia en Nueva Gales del Sur y el estado de catástrofe en Victoria, están teniendo lugar evacuaciones masivas, se teme una catástrofe humanitaria, y las ciudades a lo largo de la costa este están rodeadas por los incendios, se han cortado el transporte y la mayoría de los enlaces de comunicación, y su destino se desconoce.

Un correo electrónico que el ingeniero retirado Ian Mitchell ha enviado a sus amigos el día de Año Nuevo desde la pequeña comunidad de Gipsy Point, en el norte de Victoria, da voz a un sinnúmero de australianos en este momento de catástrofe:

“Queridos, nosotros y la mayoría de las casas de Gipsy Point seguimos aquí por ahora. Somos 16 habitantes en Gipsy pt.

No hay electricidad, ni teléfono, sin posibilidad de que alguien llegue en 4 días, ya que todas las carreteras están bloqueadas. Solo funciona el correo electrónico satelital. Tenemos 2 barcos grandes y podríamos obtener suministros, especialmente combustible, en Coota.

Necesitamos más gente capaz de defender el pueblo ya que subirá mucho la temperatura de nuevo a partir del viernes. El área de bosque será un problema a partir de hoy, pero los árboles caen en todas las pistas y no hay nadie para luchar contra ello.

Estamos cansados, pero bien.

¡Pero estamos aquí en 2020!

Amor

Nosotros"

 

La librería en el pueblo devastado por el fuego de Cobargo, en Nueva Gales del Sur, cuenta con un nuevo letrero en la fachada: “la sección de ciencia-ficción post-apocalíptica se ha trasladado a la sección de actualidad”.

Y, por increíble que parezca, la respuesta de los dirigentes de Australia a esta crisis nacional sin precedentes ha sido no defender su país, sino la industria del carbón, un gran donante a los dos grandes partidos - como si estuvieran dispuestos a abandonar al país a su destino. Aunque los fuegos comenzaron a mediados de diciembre, el líder de la oposición laborista hizo una gira por las minas de carbón para expresar su apoyo inequívoco a las exportaciones de carbón. El primer ministro, el conservador Scott Morrison, se fue de vacaciones a Hawai.


Desde 1996, los sucesivos gobiernos conservadores de Australia han luchado con éxito para subvertir los acuerdos internacionales sobre el cambio climático en defensa de las industrias de combustibles fósiles del país. Hoy, Australia es el mayor exportador mundial de carbón y gas. Recientemente ocupó el puesto 57 de 57 países en sus medidas contra el cambio climático.

En gran parte, el señor Morrison debe su estrecha victoria electoral a principios de este año al oligarca de la minería del carbón Clive Palmer, que formó un partido títere para mantener fuera del gobierno al Partido Laborista, que se había comprometido a llevar a cabo una política limitada, pero real, de lucha contra el cambio climático. El presupuesto de publicidad del Sr. Palmer para la campaña fue más del doble que la suma de los dos principales partidos. Más tarde, Palmer anunció planes para abrir la mina de carbón más grande de Australia.

Desde que el Sr. Morrison, que viene de la publicidad, se vio obligado a regresar de sus vacaciones y se disculpó públicamente, ha optado por pasar su tiempo distribuyendo imágenes positivas de sí mismo, posando con jugadores de críquet o su familia.Se le ve con mucha menos frecuencia en la primera línea de los incendios, visitando comunidades devastadas o con los supervivientes. El Sr. Morrison ha tratado de presentar los incendios como una catástrofe más, nada fuera de lo común.

Esta postura parece responder a un cálculo político escalofriante: sin una oposición efectiva del Partido Laborista, que no se ha recuperado de su derrota electoral, y con unos medios dominados por Rupert Murdoch, que controla el 58 por ciento de la circulación diaria de los periódicos, y que apoya firmemente el negacionismo climático, Morrison parece esperar que prevalecerá en tanto no reconozca la magnitud del desastre que sufre Australia.

El Sr. Morrison se hizo famoso como ministro de inmigración, perfeccionando la crueldad de una política que internó a refugiados en campamentos infernales de las islas del Pacífico, y parece indiferente al sufrimiento humano. Ahora su gobierno ha dado un giro autoritario inquietante, tomando medidas enérgicas contra sindicatos, organizaciones cívicas y periodistas. De acuerdo con la legislación en vigor en Tasmania, y que espera copiar en el resto de Australia, los activistas medio-ambientales pueden ser condenados hasta 21 años de cárcel por manifestarse.

"Australia es una nación en llamas dirigida por cobardes", escribió el conocido presentador de TV Hugh Riminton, hablando por muchos. Podría haber agregado “ e idiotas", después de que el viceprimer ministro Michael McCormack atribuyera los incendios a la ignición espontánea del estiércol de caballo.

Así son los que abren las puertas del infierno y llevan a una nación a cometer su suicidio climático.

Se estima que más de un tercio de los australianos se ven afectados por los incendios. Pero una mayoría significativa y creciente de australianos quieren actuar para luchar contra el cambio climático, y ahora están haciendo preguntas sobre la creciente brecha entre las fantasías ideológicas del gobierno Morrison y la realidad de una Australia árida, que se está calentando rápidamente y ardiendo.

La situación recuerda inquietantemente a la Unión Soviética en la década de 1980, cuando los aparatos gobernantes eran todopoderosos pero perdían la legitimidad moral esencial para gobernar. Hoy en Australia, una clase política cada vez más esclerótica y demente en sus propias fantasías, se enfrenta a una realidad monstruosa contra la que no tiene la capacidad ni la voluntad de enfrentarse.

Morrison puede contar con una máquina de propaganda masiva gracias a la prensa de Murdoch y no tener oposición, pero su autoridad moral se desvanece por horas. El jueves, después de alejarse de una mujer que pedía ayuda, se vio obligado a huir de los residentes indignados de una ciudad quemada. Un político conservador local describió la humillación de su propio líder como "la bienvenida que probablemente merecía".

Como observó una vez Mikhail Gorbachev, el último líder soviético, el colapso de la Unión Soviética comenzó con el desastre nuclear en Chernobyl en 1986. A raíz de esa catástrofe, "el sistema tal como lo conocíamos se volvió insostenible", escribió en 2006 ¿Podría ser que la inmensa tragedia de los incendios australianos pueda ser el Chernobyl de la crisis climática?


Richard Flanagan, escritor australiano, ganó el Premio Man Booker por su novela “The Narrow Road to the Deep North” (“El camino estrecho hacia el norte profundo”). Su última novela es “First Person”(”Primera persona”).

Fuente:NYT, 3 de enero 2020
Traducción: Enrique García

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¿Y ahora qué? La agenda del cambio climático tras la COP25

En una COP donde ni las evidencias científicas ni el clamor de la sociedad civil han bastado para acercar posiciones, donde lo urgente ha dejado paso a los intereses de los grandes grupos y países contaminantes, la pregunta es ¿y ahora qué?

Ni el lema de la conferencia “Tiempo de actuar” ni las apelaciones a la emergencia climática han ayudado a evitar un acuerdo “decepcionante” o “débil” como lo han calificado miembros de algunas delegaciones. La Agenda de partida de la COP25 no era fácil, pero ante una emergencia climática un acuerdo débil, no es un acuerdo.

El texto final «alienta» a los países a «aprovechar la oportunidad en 2020» para mostrar la más alta ambición ante «la urgencia de abordar el cambio climático». Sin embargo, en las declaraciones finales no se hace un llamamiento explícito a los países a presentar planes nacionales más duros en 2020 por la resistencia de los grandes países emisores. En todo caso, según el Ministerio para la Transición Ecológica el texto, «sienta las bases» para que el próximo año en la Cumbre del Clima de Glasgow, «los países presenten compromisos de reducción de emisiones» más ambiciosos.

El texto final también fracasa en el desarrollo del artículo 6 del Acuerdo de París que regula los mercados de derechos de emisiones de CO2 . El desarrollo de estos mecanismos de intercambio de derechos de emisiones que permiten a países y empresas compensar los gases de efecto invernadero que expulsan ya se atascó hace un año en la Cumbre del Clima que se celebró en Katowice (Polonia).

Y es que la expansión prevista de combustibles fósiles para 2030 es al menos un 50% más allá de un objetivo de 2ºC y un 120% más de lo que puede ser compatible con el compromiso global de limitar el calentamiento a 1.5ºC. El hecho de que hace unos días, la petrolera saudí Aramco protagonizara una subida del 10% en su salida a la bolsa y que la mayor empresa del mundo por beneficios se convierta también ahora en la mayor compañía del mundo por capitalización bursátil es un signo de que la transición energética parece estar lejos de los mercados financieros y por tanto, de la arena política internacional.

Junto a ello, los mercados de carbono eran y son una solución de transición, de “compensación” de emisiones, y no de reducción, y que a falta de métricas sólidas y mecanismos robustos, trasladan las cargas a través del comercio de carbono hacia el Sur, aumentando la brecha de la desigualdad de los pueblos indígenas y las comunidades más vulnerables.

Es por ello que en la COP25 se presentaron los Principios de San José para la Alta Integridad de los Mercados Internacionales de Carbono con el objetivo de crear un mecanismo «justo y sólido en los mercados de carbono», principios que van desde asegurar la integridad ambiental hasta evitar la doble contabilidad, evitar el traspaso de créditos anteriores a 2020 al nuevo sistema, bloquear tecnologías incompatibles con la reducción de emisiones o garantizar financiación para los países en desarrollo*.

Pero ¿qué es necesario que cambie para lograr un mínimo de éxito en la próxima Cumbre del Clima?

«Finaliza una cumbre del clima complicada, que reafirma el valor de la cooperación internacional, de la ciencia y la exigencia de más acción climática y su incidencia social«, ha afirmado a través de su cuenta de Twitter, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez.

En efecto, en primer lugar, la Cumbre refleja el fracaso del multilateralismo, de la capacidad del ser humano para consensuar decisiones aún vitales para la humanidad.

Pero en esta cumbre solo se ha conseguido que 84 países se comprometan a presentar planes más duros en 2020. Dentro de ese compromiso están Alemania, Francia, España y el Reino Unido, pero están ausentes EEUU, China, la India y Rusia (que suman alrededor del 55% de las emisiones mundiales de efecto invernadero).

La ONU ha advertido de que se deben multiplicar por cinco los esfuerzos globales previstos si se quiere que el incremento de la temperatura se quede por debajo de 1,5 grados respecto a los niveles preindustriales. Y por tres si se aspira a que ese incremento esté por debajo de los 2 grados (la otra meta que se establece en el Acuerdo de París). En el mejor de los escenarios, si se cumplen los planes actuales, habrá al menos un incremento de 3,2 grados.

Desde los grupos activistas se ha denunciado el secuestro de los intereses globales por parte de países contaminantes como EEUU, Brasil, Australia, Arabia Saudí y de las principales compañías de petróleo, gas y carbón por socavar la ambición climática.

Los resultados de esta COP reflejan así mismo una importante brecha entre la voz de la calle y de la ciencia pero a la sociedad civil nos queda seguir luchando. Joaquín Araújo, nuestro gran naturalista, me comentaba estos días en la COP que nunca había visto una sociedad civil tan concienciada y con la fuerza que tenía ahora.  

A las empresas, habrá que exigirles que una vez pasada la exposición a los focos de la COP25, mantengan su compromiso con el clima y traducirlo en acciones efectivas para la transición energética. La Agenda de la emergencia climática ha venido para quedarse en los compromisos de responsabilidad social empresarial.  

Es difícil imaginar medidas audaces, innovadoras e inmediatas para una transición justa. Las soluciones tecnológicas todavía no son viables y las tecnologías basadas en la naturaleza como la quema de biomasa a gran escala o el almacenamiento de carbono, pueden tener consecuencias en la seguridad alimentaria y la integridad de los ecosistemas aumentando aún más la brecha de la desigualdad.

A los Estados que se han unido en la Alianza por la Ambición climática, rechazar la agenda de los contaminadores pero sumar aliados a su causa, asegurar que los países desarrollados proporcionen fondos y tecnología para evitar y minimizar los impactos del cambio climático, respetar los derechos humanos, los derechos de los pueblos indígenas y aplicar los compromisos medioambientales y sanciones comerciales en los tratados de comercio.

El secretario general de la ONU, António Guterres, se mostraba frustrado con los resultados de esta Cumbre pero nos quedamos con el inciso final de sus declaraciones: «Estoy decepcionado con los resultados de la COP25. La comunidad internacional perdió una oportunidad importante para mostrar una mayor ambición en mitigación, adaptación y financiamiento para enfrentar la crisis climática. Pero no debemos rendirnos, y no me rendiré».

Por Helena Ancos

Ágora

* Paises que han presentado los principios de San José: Costa Rica, de Suiza, Belice, Colombia, Paraguay, Perú, Islas Marshall, Vanuatu, Luxemburgo e Islas Cook

Publicado enMedio Ambiente
La COP 25 consigue un acuerdo mínimo para una mayor reducción de emisiones

MADRID

15/12/2019 10:44 Actualizado: 15/12/2019 11:10

ALEJANDRO TENA

Las delegaciones mundiales que participan en la Cumbre del Clima de Madrid han alcanzado un acuerdo mínimo para salvar los compromisos de París. Tras unas negociaciones alargadas y duras, las partes han conseguido llegar a un consenso medio para aumentar la ambición climática y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Aunque los diálogos se han desatascado está madrugada, la realidad es que el quorum final se distancia mucho de las peticiones planteadas por la sociedad civil y la comunidad científica, ya que se pospone a 2020 la presentación de los nuevos compromisos para la descarbonización y el descenso de la emisiones de CO2.

El documento aprobado –con el nombre "Chile-Madrid, tiempo de actuar"– salva a la COP25 del abismo en el que se adentraba, en parte, gracias a la labor de la ministra española para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, que ha tenido que asumir responsabilidades en las negociaciones debido a la escasa capacidad de liderazgo mostrada por Chile. 

El texto recalca "la necesidad urgente de mantener el aumento de la temperatura media global a muy por debajo de 2°C por encima de los niveles preindustriales" y habla de "realizar esfuerzos para limitar el aumento de temperatura a 1,5ºC". No obstante, el acuerdo sigue sin esclarecer cómo lo harán los países, ya que se "anima" a los países a presentar sus compromisos renovados a la alza en 2020.

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Una mujer intenta atrapar los copos de nieve con la lengua durante una nevada en las colinas de Chandragiri en Katmandú, Nepal, el 23 de enero de 2019. Foto: Navesh Chitrakar/Reuters.

Casi al finalizar el año, la agencia de prensa, Reuters, nos regala las mejores fotos de 2019, en cuanto a medio ambiente y naturaleza se refiere. A través de sus lentes, los fotógrafos no solo nos descubren las bellezas naturales, sino que también nos construyen el panorama de cambio climático, desastres naturales, contaminación... en el cual estamos viviendo y que nos llama a reflexionar. Aquí les dejamos algunas.

Una mujer lleva a su hijo en un balde después de recoger agua de un camión cisterna municipal en las afueras de Chennai, India, 4 de julio de 2019. Foto: P. Ravi Kumar/Reuters.

 

Las mujeres hindúes adoran al dios del sol en las aguas contaminadas del río Yamuna durante el festival religioso hindú de Chhath Puja en Nueva Delhi, India, 3 de noviembre de 2019. Foto: Adnan Abidi/Reuters.

 

Se muestra una rana en una hoja de loto en un estanque después de la lluvia en Lalitpur, Nepal, 26 de septiembre de 2019. Foto: Navesh Chitrakar/Reuters.

La aurora boreal se ve en el cielo en Ivalo, Laponia, Finlandia, el 27 de septiembre de 2019. Foto: Alexander Kuznetsov/Reuters.

Gotas de rocío se sientan en una telaraña en la niebla de la mañana en Los Ángeles, California, el 19 de agosto de 2019. Foto: Lucy Nicholson/Reuters.

Una mujer intenta atrapar los copos de nieve con la lengua durante una nevada en las colinas de Chandragiri en Katmandú, Nepal, el 23 de enero de 2019. Foto: Navesh Chitrakar/Reuters.

Una bailarina posa para su propio fotógrafo frente a los cerezos rosados ​​durante una mañana soleada de primavera en los jardines del Parc de Sceaux, cerca de París, Francia, el 12 de abril de 2019. Foto: Christian Hartmann/Reuters.

Una mujer se sienta junto a la puerta de su tienda durante las inundaciones en Venecia, Italia, 17 de noviembre de 2019. Foto: Manuel Silvestri/Reuters.

Una vista de un área deforestada en el Bosque Nacional Bom Futuro en Río Pardo, estado de Rondonia, Brasil, 12 de septiembre de 2019. Foto: Bruno Kelly/Reuters.

La activista sueca de 16 años Greta Thunberg navega en el puerto de Nueva York mientras se acerca a la finalización de su cruce transatlántico para asistir a la cumbre de las Naciones Unidas sobre el cambio climático en Nueva York. Foto: Mike Segar/Reuters.

(Con información de Reuters)

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Martes, 10 Diciembre 2019 06:03

COP25, se intensifica el "lavado verde"

COP25, se intensifica el "lavado verde"

En la Cumbre de París de 2015, las empresas transnacionales fueron incluidas por primera vez dentro de la organización y la financiación de ésta. Después de años de inoperancia, de obstaculizar las empresas transnacionales (ETN) cualquier avance, de lobbies, de control de instituciones y gobiernos, las ETN accedían al control absoluto. Si hasta entonces los resultados de las Cumbres por el Clima habían sido pobres, desde entonces aún más: las esperanzas de resoluciones fueron truncadas (1). Las siguientes, más de lo mismo, sobre todo la última de Katowice (Polonia) y la anterior de Bonn, utilizadas para garantizar la continuación del carbón en la matriz energética, o la de Marrakech que ahondó en las presuntas soluciones financieras.

Fue vergonzoso ver en París cómo los principales contaminantes se presentaban como parte de la solución y secuestraban la COP (Conferencia de las Partes). Estos incluían fabricantes de automóviles como Nissan o Volkswagen, de la nuclear EDF, Ikea que depende de grandes movimientos de mercancías, la aerolínea Air France, o bancos que financian la industria del carbón como BNP-PARIBAS. Si la utilización de todas estas ETN de la COP de París fue nauseabunda, aún lo fue más en el caso de Volkswagen, pues 3 meses antes había sido noticia por el escándalo de la alteración de emisiones contaminantes de los coches que fabrica, por medio de un software diseñado específicamente con ese fin. Premeditación total. Se contabilizaron unos 11 millones de automóviles fabricados por esa empresa entre 2009 y 2015 que superaban los límites de emisiones y que todavía andarán por ahí contribuyendo con sus humos a esta emergencia. Porque además de contaminar más de lo que debieran, porque como saben, además de lo que emite su fabricación, de lo que emiten como transporte individual, tenemos que la industria automotriz, siempre en alianza con la petrolera, establecen ellos mismos los niveles de eficiencia de los motores. Claro está, lo hacen de forma que no repercuta en sus ventas y sigamos quemando más petróleo (2). Esto significaba, esto demostraba, que en lugar de reducir las emisiones lo que les interesa ha sido producirlas. ¡Incluso transgrediendo el marco legal que les ampara!! Ahora, se presentaban como la solución a la emergencia climática?

A París también fue Iberdrola, en avión. Pero mandaron un equipillo en bici para crear alrededor de ellos propaganda verde de la empresa con diarias retransmisiones y crónicas de su periplo que era comprada por todos los medios de comunicación. O vendida. Como fueron a Bonn, anunciando a los cuatro vientos que abandonaban el carbón como medida climática. Pero en realidad ya estaban cerrando las centrales por anticuadas y porque se metieron tanto en las de gas que sobre-dimensionaron su inversión y su producción. Además entraron en conflicto con el gobierno, pues por lo precipitado de su anuncio, pues no lo habían discutido ni acordado previamente. En la de Katowice repitió fórmula: bicis y posición anti-carbón, pero no contra las demás causantes de la emergencia climática. Las Cumbres del Clima son el escenario perfecto para hacer estallar su arsenal propagandístico.

Después de que las movilizaciones en Chile y la brutal represión provocarán que el gobierno de ese país desconvocara la COP siendo asumida por el gobierno español, las empresas españolas no tardaron en mostrar su interés. Sí, como para Volkswagen y las demás en París, la COP de Madrid es una ocasión única para las empresas estatales para su lavado de cara, para su "lavado verde". Ellas, tan habituadas a esta práctica, no pueden dejar pasar la ocasión, y así hace una semana ya anunciaron Iberdrola y Endesa que entraban como patrocinadoras de la COP. Y esto es capitalismo, amigas: nadie da dinero a cambio de nada. El financiar la COP les supondrá el que su nombre aparezca continuamente asociado a la COP, creando en el personal la idea de que se preocupan por la emergencia climática. Como cuando Endesa patrocina la liga de baloncesto desde 2012 y la selección de baloncesto, o Iberdrola la femenina (3), o la selección de fútbol (Iberdrola pagaba 3,5 millones de euros por temporada (4)), o los bancos la de fútbol. Ambas Iberdrola y Endesa se prestaron raudas a la financiación de la COP 25 aportando 2 millones de euros cada una. Señal que lo entienden rentable.

O al revés, porque la mayoría se da cuenta de sus burdos intentos por transmitir una imagen contraria a la real. Ayer Endesa compraba todas las portadas de los principales diarios nacionales, pero sobre todo en los catalanes que es donde se centra su negocio (junto a Andalucía, Asturias y Aragón). ¡¡Un pastón!! En el 2016, denunciando similar lavado verde de Iberdrola, el anuncio de una página entera costaba 49.400 € en El País y 10.000 € en El Correo Español(5).

Pero ¿por qué semejante despliegue? Quizás porque Endesa es la máxima emisora de gases invernadero del estado español con 30.237.155 toneladas de CO2 (2018), lo que equivale al 10% de las emisiones totales estatales!! ¡Normal que quiera invertir tanto para mostrarse como lo contrario!

Añadir también que las empresas fueron contactadas por el mismo gobierno que precisa unos 70 millones de euros para organizar la COP. Con lo cual tenemos que el gobierno también ve con buenos ojos este lavado verde y que el oligopolio participe en la COP. Una vez más la connivencia del gobierno con las transnacionales, y una vez más una nueva desligitimación de este gobierno que empezó planteando cosas como el Ministerio para la Transición Ecológica pero que luego no ha cumplido la expectativa. Recordar que a lo poco realizado, a la incineradora de Donostia, ahora le sumamos el permiso de exploración de fracking, y hoy mismo el inicio de esta técnica en Sevilla, o la no intervención en el control transnacional de la tarifa eléctrica.

Esa connivencia se evidencia también en las puertas giratorias. En el caso de Endesa es bochornoso que el gobierno que la privatizó, el del PP, el de Aznar, entrara luego en su dirección beneficiándose de sus suculentos sueldos. El mismo Aznar fue su asesor de 2011 a 2014 con honorarios de 300.000 y 400.000 euros. El ultimo presidente de Endesa, Borja Prado ganaba 3,61 millones, que supusieron un sueldo acumulado de 43 millones (en mayo fue sustituido por Juan Sánchez-Calero). El de Iberdrola, Sánchez Galán, fue de 9,5 millones en 2018. Son cifras obscenas y que ayudan a entender estas grandes inversiones publicitarias, este empecinamiento por desvirtuar la realidad y los verdaderos intereses de este negocio millonario monopolizado por una minoría.

Endesa, actualmente propiedad de Enel, es una de las tres grandes compañías del oligopolio español, el monopolio energético (eléctrico) que conforma junto a Iberdrola y Naturgy (la fusión de Gas Natural y Unión Fenosa). Entre las tres dominan en torno al 90% del mercado estatal. El control se reduce en unas pocas, los beneficios también. Endesa posee 5 térmicas de carbón, 12 de gasoil, y 6 de ciclo combinado de gas, todas ellas grandes emisoras de gases de efecto invernadero (GEI). A ellas sumar las nucleares no exentas de responsabilidad climática y además de gran impacto ambiental. Ambas Iberdrola y Endesa también comparten la propiedad del parque nuclear español, siendo copropietarias de 4 de las 5 centrales nucleares actuales (6), como antes lo fueron de Garoña. También cuentan con hidroeléctricas tampoco exentas de responsabilidad climática que contabilizan por 6, pero que sin duda tuvieron su máxima expresión e impacto durante su actividad en Chile (ahora continuada por Enel, propietaria de Endesa).

En Chile poseía 16 hidroeléctricas, y 12 térmicas (4 de carbón y 8 de fuel y gas). La más polémica fue Ralco en Patagonia, y el proyecto Hidroaysén (financiado por BBVA) que se consiguió paralizar por todos los impactos que suponía, como ya probaban Ralco y otros. Pese al desastre que auguraba, Hidroaysén también se planteaba desde la óptica climática, justificándose porque la energía que produciría equivalía a 7 centrales térmicas (2.750 MW) con lo que deducían que reemplazaría a 16 millones de toneladas de CO2 (equivalentes a las emisiones de todo el parque automovilístico de Chile!). Pero esa es una óptica rentabilista, no seriamente ecológica, ni climática, ni mucho menos ética. Pese a todas esas emisiones y energía altamente contaminante y nociva, Endesa recibió la mejor calificación entre las eléctricas en el 2000 en el índice de Sostenibilidad Internacional Dow Jones (DJSI World). Sé lo que piensas: si Endesa es la mejor como serán las demás. Pero debes entender que estos índices, como los premios que se intercambian son otra triquiñuela más que cran entre ellas para su lavado verde.

Con todo ello tenemos un modelo energético superconcentrado, monopolizado, que depende de grandes proyectos de gran impacto ambiental, climático y social, que se sirve de otros países y economías para incrementar sus beneficios, y que invierte grandes sumas de dinero en publicidad y lavado verde. Este oligopolio, los que financian esta COP y se proyectan como solución climática y ambiental, son los que acuerdan el precio de la luz que sube año tras año, o incluso tras mes. El recibo de la luz ha subido 85,7% en los últimos 15 años (7). Actualmente la media de la factura eléctrica se sitúa en 79,79 euros (enero 2019). Estos precios prohibitivos tienen como resultado la pobreza energética que ya afecta en el estado a 6,8 millones. Y como ya decíamos: "Hay pobreza energética... porque hay riqueza energética" (8).

Recordemos que Iberdrola fue condenada por manipular los precios de la luz en 2013, o en 2016 fue multada por quemar gas para cobrar subvenciones a las renovables (9). Por su parte Endesa protagonizó seis de cada diez reclamaciones contra compañías energéticas en FACUA durante 2018. Endesa y Naturgy también fueron condenadas este año 2019 por alterar fraudulentamente el precio de la luz, igual que en 2018 por altas fraudulentas. Ese año fue elegida la Peor Empresa del Año por consumidores.

Pero este año Endesa, Iberdrola y Naturgy, pese a controlar el 85% del mercado, perdieron 463.000 clientes (8 junio), lo que también explica su continuo acoso, hipocresía e insistencia climática.

Endesa en Chile

Pero algo de este despliegue mediático del oligopolio pero sobre todo de Endesa también choca: mientras Iberdrola se introducía Brasil y Mexico y también en Guatemala y Bolivia de donde era expulsada, Endesa, como decimos, hacía lo propio, primero en Argentina, en el año especial para reanudar el colonialismo: 1992. En 1994 hizo lo propio en Perú apropiándose de la Compañía Peruana de Electricidad y Distrilima, y en Chile en 1997, de Enersis. Se da la coincidencia que en Chile ya existía otra empresa con el mismo nombre creada en 1944 – no muy difícil: Empresa Nacional de Electricidad, Sociedad Anónima (10). Durante la dictadura de Pinochet Endesa fue privatizada (1987-89). Endesa también absorvió a la Endesa chilena en 1999. Así Endesa controló el 53% del sistema eléctrico chileno y 83% de los derechos del agua (11). Tras la adquisición de Endesa por Enel, la Endesa chilena aparece como Enel Generación Chile, operando también en Brasil y otros 3 países. La producción latinoamericana de Endesa contabiliza por 41% de su capacidad instalada (14.715 MW).

Cuando Endesa se introdujo en Chile no hizo ascos a las condiciones favorables para hacerse con empresas, que no eran otras que las impuestas por la dictadura de Pinochet y el experimento neoliberal de los Chicago Boys, sumándose a ello los ajustes estructurales para (en teoría) solventar su deuda. La dictadura dejó un Código de Aguas muy favorable a las transnacionales y que se modificó en 2017 para favorecerlas aún más. Eso explica también el gran control hídrico de Endesa. Actualmente, además de las empresas eléctricas e hidroeléctricas, las mineras y la agricultura industrial controlan el agua chilena, lo que ha provocado una situación crítica con sequías y la consecuente falta de cosechas, alimentos, etc. Sin duda, ésta es una de las razones, unidas a todas esas medidas neoliberales que beneficiaron a empresas como Endesa, por la que el pueblo chileno se ha echado a la calle en los pasados días, y por ende, la razón por la que la Cumbre del Clima fuera suspendida en Chile por el gobierno y para que pasara a Madrid. Irónico entonces que ahora Endesa nos venda que tiene voluntad de hacer frente a la emergencia climática, cuando es responsable de tantas emergencias.

La verdadera solución… no son las transnacionales

Desde TRADENER y Ekologistak Martxan tenemos claro que sobre todo estas grandes transnacionales (estas y otras) no son la solución sino el problema. Parafraseando a Jorge Riechmann, "el cambio climático es el síntoma pero la enfermedad es el capitalismo", que no es otro que las grandes transnacionales. La solución no puede venir de ellas porque solo les importa los beneficios y su puesto en la lista Forbes. No les importa gastar en publicidad, ni en macro-sueldos de directivos, pero nos suben la factura todo el tiempo, y no tienen piedad. Llevan años demostrando que no les importa ni el clima ni el medio ambiente, ¿por qué ahora?

El pasado octubre distintas organizaciones de todo el mundo acudimos a Ginebra a la 5ª sesión del OEIGWG, la negociación en las mismas Naciones Unidas de un instrumento jurídicamente vinculante sobre empresas y derechos humanos. Porque parecerá mentira, pero no existe una legislación internacional para las transnacionales. Así siguen haciendo lo que quieren sin importarles, sin pagar por ello, transfiriendo los costos a las instituciones (como ahora que el gobierno vasco compro la central nuclear de Lemoiz), y perjudicando a clientes y comunidades (12).

La solución pasa por modelos descentralizados, en poder de las comunidades, organizados horizontalmente, renovables, que satisfagan las necesidades locales y concretas, que no derrochen ni energía en los tendidos, ni en su transporte ni en medios económicos para publicidad, patrocinios, macro-sueldos, etc. y que tengan como fin satisfacer las necesidades básicas y no las económicas de una minoría. Estas soluciones reales y prácticas están en marcha, fuera de su control. Por ello, las entienden como una amenaza y por eso han tratado de bloquearlas, por eso copian nuestras reivindicaciones, por eso gastan millones en portadas de diarios y en financiar las COP. Son soluciones que probamos a diario son factibles y que tienen éxito. Seguiremos denunciando su cinismo, y seguiremos creando alternativa.

Por Martintxo Mantxo

Rebelión

 

Notas:

(1) ver https://www.ecologistasenaccion.org/31337/la-cumbre-de-paris-se-dirige-hacia-un-acuerdo-de-minimos/

(2) gara.naiz.eus/paperezkoa/20070605/22097/es/El/poder/industrias/automovilistica/petrolera

(3) Iberdrola ya nos bombardea con sus anuncios en los que combina ambos temas, medio ambiente y renovables, con deporte femenino e igualdad de género: “Son pura energía (mujeres deportistas de competición). Por eso les propusimos un reto: seguid haciendo historia mientras nosotros cuidamos el terreno de juego. Iberdrola: un líder mundial en energía renovable impulsando la igualdad a través del deporte”

(4) Ver "Iberdrola invierte millones en publicidad: FUTBOL" https://ibertrola.blogspot.com/2014/06/iberdrola-invierte-millornes-en.html

(5) Junta de Iberdrola 2016: una crónica verde (visceral) https://ibertrola.blogspot.com/2016/04/junta-de-iberdrola-2016-una-cronica.html

(6) Ascó (Endesa 85 % -Iberdrola 15 %), Vandellós (Endesa 72 % -Iberdrola 28 %), Almaraz (las 3 del oligopolio, Iberdrola, Naturgy, Endesa) y Trillo (igual + EDP). A ellas sumar Confrents propiedad de Iberdrola y la recientemete cerrada de Garoña

(7) “El recibo de la luz medio ha subido 85,7% en los últimos 15 años” ( 18-9-2018 ) www.rtve.es/noticias/20180918/recibo-luz-medio-subido-857-ultimos-15-anos-segun-facua/1801548.shtml

(8) “Hay pobreza enérgetica... porque hay riqueza enérgetica” (23-10-2014) Rebelion.org/noticia.php?id=191155

(9) por no contar tantos otros como el último de pagar al comisario Villarejo

(10) la Endesa española también fue creada como empresa pública

(11) Ahumada, José Miguel. 2010. La inversión española en Chile: auge y caída de Endesa. Revista Pueblos, nº 43. http://omal.info/spip.php?article809

(12) Coordinadas en la Campaña Global para Reclamar la Soberanía de los Pueblos, Desmantelar el Poder Corporativo y Poner fin a la Impunidad ( www.stopcorporateimpunity.org ). El resultado final de dicha sesión se puede consultar aquí: declaración final de la Campaña Global para Reclamar la Soberanía de los Pueblos, Desmantelar el Poder Corporativo y Poner fin a la Impunidad en relación a la V sesión del OEIGWG

Publicado enMedio Ambiente
La lucha contra el cambio climático se hace fuerte en Madrid

La Marcha por el Clima, centrada en la presencia de Greta Thunberg, ha superado las expectativas de los convocantes, quienes aseguran que han participado 500.000 personas. La marcha da pie al inicio de la Cumbre Social, donde más de 300 actos programados por la sociedad civil intentarán dar voz a las personas y colectivos silenciados en la COP.

 

"El mundo despertó ante la emergencia climática". Con este lema se abría paso la Marcha por el Clima, organizada desde diversas plataformas y colectivos sociales en defensa del medio ambiente, que ha superado todas las expectativas.

Unas 500.000 personas (según los organizadores, cifra rebajada por la Policía a 15.000) han llenado el largo recorrido que ha seguido la manifestación, iniciada a las 18 horas en Atocha y que ha terminado frente a Nuevos Ministerios, donde Javier Bardem y Greta Thunberg, entre otros, han dedicado unas palabras a favor de la lucha contra el cambio climático antes de que empezaran las actuaciones de artistas como Amaral o Macaco.

Personas de todo tipo y llegadas desde todas las partes del mundo se han dado cita en Madrid para reclamar a los líderes políticos que estos días se reúnen en la Cumbre del Clima de la ONU (COP) unas "medidas reales y vinculantes que deben ser tomadas con urgencia", tal y como ha explicado a Público Vanessa Álvarez, portavoz de Alianza por la Emergencia Climática, uno de los colectivos convocantes.

Aunque lo más esperado por los manifestantes era la aparición de Greta Thunberg, la joven líder no ha podido acercarse a la cabecera de la marcha debido a la cantidad de personas que quería fotografiarla.

Diversos colectivos de indígenas han sido los que abrían paso a las miles de personas que venían por detrás. Ataviados con sus trajes típicos, los indígenas han realizado un continuo recuerdo a los chilenos que han sufrido la última escalada represiva por parte del Gobierno sudamericano, algo que se ha transformado en carteles con mensajes como "Piñeira tortura o asesina" o "en Chile se violan los Derechos Humanos". De hecho, precisamente por ese ambiente de tensión social que reinaba en Chile, la COP se está celebrando en la capital española.

Algunos metros detrás de la cabecera se ha emplazado el cortejo de Fridays for Future, el movimiento de los jóvenes en contra del cambio climático y que tuvo su origen con la ya mencionada Thunberg.

Cientos de jóvenes se han reunido detrás de la pancarta que clamaba porque los políticos atendieron las recomendaciones del IPCC, el comité de científicos expertos en cambio climático de la ONU que vaticinan cambios drásticos en la naturaleza si los gobiernos, a nivel mundial, no toman decisiones con rapidez.

Tras ellos estaba el bloque que ha aunado a diferentes movimientos sociales y sindicatos, todos ellos firmantes del llamamiento que han elaborado desde la Cumbre Social.

Durante esta cumbre, organizada desde la sociedad civil, hay programados más de 300 actos desde el día 7 hasta el 13 de diciembre que se celebrarán en algunas instalaciones de la Universidad Complutense de Madrid, la Unión General de Trabajadores o Comisiones Obreras, que tendrán lugar de forma paralela a la COP oficial.

Javier Bardem ha tomado la palabra dos horas y media después del comienzo de la marcha. En un escenario frente a Nuevos Ministerios, el actor se ha referido así a la actualidad: "Estamos en uno de los momentos más críticos de nuestra historia y estamos consiguiendo hablar con una sola voz".

Del mismo modo, el actor internacional ha tildado de "estúpido" a políticos como Donald Trump y el madrileño José Luis Martínez Almeida.

Después de él, el protagonismo ha recaído en la más que esperada aparición de Thunberg, que siguiendo la estela de sus discursos, ha alertado de la emergencia climática. Asimismo, ha animado a seguir luchando para presionar a los políticos y que tomen medidas inmediatas al respecto.

Tras ella, diversos colectivos indígenas de Sudamérica han defendido a la Pacha Mama como un espacio a defender de las medidas más neoliberales y capitalistas.

Conciertos de autores reconocidos como Macaco o Amaral han cerrado la manifestación que ha transcurrido con un gran despliegue policial y sin incidentes,excepto la detención de dos personas por lanzar objetos a la altura del Museo del Prado.

Según la Policía, seis agentes resultaron heridos mientras dispersaban a una docena de encapuchados que iban en el tramo final de la manifestación. Un hombre ha sido arrestado por resistencia y desobediencia, mientras que una mujer ha sido detenida por atentado contra la autoridad.

06/12/2019 20:24 Actualizado: 06/12/2019 23:39

GUILLERMO MARTÍNEZ

 @Guille8Martinez

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