Jueves, 14 Noviembre 2019 06:16

El sínodo amazónico y el acecho cismático

El sínodo amazónico y el acecho cismático

El Sínodo para la Amazonía representó un laboratorio de propuestas e iniciativas refrescantes para una Iglesia católica cuesta abajo. Un sector de la institución prisionero en sus propias inercias y escándalos amenaza la fractura con el Papa y opta por la actitud cismática. En cambio, los padres sinodales para la Amazonía con arrojo presentan propuestas innovadoras que podrían tener repercusiones en el futuro perfil de la Iglesia católica. Son cinco planteamientos que representarían cambios significativos: 1. La ordenación de curas casados; 2. Ordenación de mujeres diaconisas; 3. Incorporación de ritos religiosos amazónicos; 4. Opción estructural por la defensa de la Tierra y la ecología integral. 5. Una Iglesia misionera en perspectiva de inculturación.

Los 185 obispos que participaron en el Sínodo para la Amazonía votaron un documento desigual pero valioso. La reunión fue alentada por las recomendaciones y actitudes aportadas por el propio Francisco. Éste animó y demandó búsquedas de nuevos derroteros. De ahí que el sínodo sea a imagen y semejanza del pontificado actual. La derecha conservadora católica a nivel internacional ha levantado numerosas críticas de "herejía" y supuestas disonancias a la tradición de la Iglesia. Cuestionan que se exalta el paganismo y animismo en demérito del catolicismo. En franca rebeldía, acusan de sacrilegio al papa Francisco. El polémico Cardenal Raymond Burke festejó el delito del joven que hurtó la deidad incaica Pachamama para arrojarla al río Tíber. La insurrección conservadora crece en tono y obstinación. Sin embargo, no amedrenta la ruta de Francisco, quien ha tenido la habilidad de llevar los numerosos problemas sociales, religiosos y pastorales de la Amazonía al corazón de la catolicidad en Roma. De la periferia al centro, con la tentativa de universalizar las particulares circunstancias de un territorio explotado. El arresto de Francisco es mostrar que la mayoría de la catolicidad ya no está en Europa y las realidades locales enfrentan retos desconocidos y hasta despreciados por el centro. El Papa refrenda una Iglesia en salida y misionera, propone para la Amazonía una Iglesia con rostro indígena, campesino y afrodescendiente. Francisco resignifica la llamada inculturación, la deseuropeíza y la despoja de una concepción paternalista y hasta colonialista. El pontífice, en cambio, invita a auscultar el diagnóstico y las propuestas de las iglesias y actores locales. Se coloca como el Papa de la inclusión y escucha.

La Iglesia de Francisco abraza la ecología. Se conecta con las demandas de la actual generación de jóvenes. Los padres sinodales llaman a contener la depredación y efectos devastadores de las industrias transnacionales extractivas de minerales, petróleo, energía, madera y agua. El sínodo enfatizó los derechos humanos de los tres millones de indígenas que habitan dichas regiones en condiciones infrahumanas cuyas culturas son despreciadas.

El Sínodo para la Amazonía da forma a viejas demandas como la propuesta de ordenación de casados; si bien se circunscribe a la zona panamazónica, puede ser germen universalizable. Esto ha causado escozor entre los conservadores y aprovechan para ensanchar su catálogo beligerante de reproches contra el Papa; sin embargo, este será también uno de los asuntos del sínodo alemán que inició hace unos días, y se ensambla con argumentos y circunstancias europeas diferentes al amazónico. En Alemania existen grupos, los obispos y laicos que promueven el cambio de la moral sexual de la Iglesia, una mayor participación de las mujeres y la aprobación de parejas homosexuales.

Sobre la mujer, el sínodo fue tibio –al menos en el documento– en solicitar la ordenación de diaconisas mujeres. Siendo la región panamazónica que es soportada pastoralmente en un 60 por ciento por mujeres.

Con generosidad de espíritu, Francisco se abre a la renovación y al respeto a las diversas culturas. Sin embargo, enfrenta el desacato de actores religiosos tradicionalistas. En México es el caso del sacerdote Hugo Valdemar, vocero del cardenal Norberto Rivera, quien hace una lectura torcida del sínodo y de los mensajes de Francisco. Con falta de tacto, quemó en acto pararreligioso el Pachamama, la figura andina emblemática de la Madre Tierra, diciendo: "En reparación por la adoración de ídolos en el Vaticano". Parece que Valdemar desprecia las culturas originarias, se erige en Santa Inquisición y se suma a la rebeldía contra el Papa. La severa respuesta viene del propio Francisco en su mensaje final del sínodo, encara a los conservadores sentenciando: "No se encierren en cuestiones intraeclesiásticas", yendo "a la cosita" y olvidándose de la "cosa". El Papa retó citando una frase del filósofo francés Charles Péguy: "Porque no tienen el coraje de estar con el mundo, ellos se creen de estar con Dios. Porque no tienen el arrojo de comprometerse en las opciones de vida del hombre, creen luchar por Dios. Porque no aman a ninguno, solo creen amar a Dios". En todo caso y por si las dudas, la SEP y el INAH deberían tener cuidado para que el padre Hugo Valdemar no se acerque el Museo Nacional de Antropología, es peligroso.

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Lunes, 04 Noviembre 2019 06:25

Rojava: la guerra contra la utopía

Milicianas de las YPJ. Este grupo se creó en 2012 como rama femenina de las YPG. / Imagen de Kurdishstruggle.

La invasión turca del norte de Siria pone en peligro la experiencia más avanzada de democracia directa y convivencia pacífica en Oriente Próximo.

Hay controles de seguridad cada pocos cientos de metros en la carretera. Los puestos de control de los Aşayis —fuerzas de seguridad interna— revisan la documentación de los coches que pasan. Están alerta, sobre todo desde que decenas de miembros del Estado Islámico huyeron de las prisiones y campos de refugiados ayudados por los ataques de Turquía sobre la región. Las células durmientes del Estado Islámico nunca se desvanecieron, pero antes de la invasión del ejército turco estaban más controladas. Ahora casi cada día hay explosiones en Haseke, ciudad al sur de Rojava; y con las decenas de miles de desplazados que han llegado de las ciudades y pueblos colindantes con la frontera con Turquía, la ciudad es un hervidero de caras desconocidas.

Han pasado 16 días de la guerra que las potencias internacionales y regionales han orquestado contra la región conocida como Rojava (Kurdistán Oeste), oficialmente nombrada como la Autoadministración del Norte y Este de Siria. Las administraciones turca y estadounidense han decidido que la democracia surgida durante el conflicto de Siria en ese territorio de 750 km2 no es el sistema que les conviene para Oriente Próximo, y que la guerra debe continuar. El punto de partida es asegurar que sus intereses geoestratégicos y económicos queden consolidados. “Nosotros decidiremos qué hacer [con el petróleo] en el futuro”, afirmó el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, mientras anunciaba la permanencia de un contingente de 400 soldados estadounidenses en los pozos petrolíferos de Der Ez Zor y la estratégica zona de al-Tanf, al este y al sureste de Siria.

Miembros yihadistas, que antes combatían en los grupos de al-Nusra —antigua al-Qaeda en Siria— y el Estado Islámico, ahora lucen los uniformes facilitados por el ejército turco. Estos grupos graban en vídeo y difunden por internet cómo expolian a la población, destruyen las propiedades y asesinan cruelmente. La atroz tortura y homicidio cometido contra la copresidenta del Partido del Futuro, Hevrin Khalef, y la mutilación del cuerpo de la combatiente de las YPJ Amara Rênas han conmocionado al país. Son una muestra de la cultura del odio hacia las mujeres, que ya tuvo sus antecedentes en la guerra de Afrin.

A través de internet se difunden los crímenes cometidos por el ejército turco. Diversos medios de comunicación han publicado fotografías que muestran quemaduras anormales en cuerpos de jóvenes y niños. Los doctores de los hospitales de Qamishlo y Haseke confiesan que nunca habían visto nada parecido. La Autoadministración de Rojava afirma que se ha hecho uso de fósforo blanco como arma de guerra contra civiles y actualmente una comisión internacional está haciendo los análisis oportunos para confirmar dicha declaración. La copresidenta de la Autoadministración del Norte y Este de Siria, Ilham Ahmed, presentó las fotografías de los cuerpos abrasados en el Congreso estadounidense el pasado 23 de octubre. Calificó la operación del régimen de Tayyip Erdogan como una limpieza étnica y denunció la falacia del alto al fuego acordada entre Turquía y EE UU: “Los están matando, secuestrando, confiscando sus propiedades, quemando sus árboles”, dijo Ilham Ahmed.

En estas dos semanas, el ejército turco y sus aliados yihadistas —a los que parte de la prensa y la comunidad internacional se empeñan en seguir llamándolos Ejército Libre Sirio— han asesinado a más de 200 civiles y herido a más de 600. Al menos 300.000 personas han sido desplazadas de sus hogares. 85.000 niños y niñas han sido forzados a detener sus estudios y más de 5.000 profesores se han quedado sin trabajo. En el caso de la ciudad de Haseke, 50 escuelas han sido puestas a disposición de los desplazados para darles refugio.

La estación de agua de Alok, que daba servicio a medio millón de personas, fue intencionadamente dañada. Abro el grifo y el agua sale con un tono verdoso. Miles de personas en la ciudad de Haseke están consumiendo agua no potable debido a la escasez. Hay cortes eléctricos de tanto en tanto, y a veces cierran la red de internet, y entonces nuestra conexión con el mundo termina.

De repente, la revolución

Rojava se extiende por el oeste hasta la región de Manbij y hacía el sur hasta el desierto de Der Ez Zor. En este territorio conviven desde hace cientos de años múltiples grupos religiosos y étnicos: árabes, kurdos, siriacos, asirios, turcomanos, ezidis, chechenos, circasianos y armenios. Bajo los diferentes imperios y regímenes no todos los pueblos y confesiones han tenido siempre el derecho de expresar su identidad libremente. El proyecto democrático, ecológico y de liberación de las mujeres nacido en estas comunidades a partir del año 2011 tiene como uno de sus pilares esenciales el respeto por la pluralidad nacional y el impulso para la expresión multicultural y religiosa.

En estos años, Rojava se ha convertido en un proyecto más democrático y respetuoso que muchos Estados europeos. Cada institución está presidida por una copresidencia. Esta debe estar forma obligatoriamente por un hombre y una mujer de diferente etnia. Cada organismo tiene una cuota de género del 50% y una cuota para minorías étnicas. Las mujeres están en el centro de la revolución. Lideran los espacios políticos y públicos. Ocupan las calles, las instituciones y los medios de comunicación. Tienen su propia fuerza militar autónoma, las conocidas YPJ. Para quien conozca Oriente Medio se percibe un gran contraste con otros países de la región. Las mujeres se organizan en un sistema paralelo autónomo, toman la palabra y aplican sus propias decisiones estratégicas en favor de las mujeres. La organización popular en las calles está controlada por ellas.

La organización democrática de Rojava se basa en las comunas, asambleas barriales y de pueblos, donde las personas se autoorganizan y deciden sobre sus propias vidas, tratando de hacer política desde la base.

Leyla tiene cinco hijas y un hijo. Su marido la abandonó para casarse por segunda vez con otra mujer. Ella ahora es responsable de la comuna de su barrio. Atiende seis días a la semana a todas las personas que se acercan al local de la comuna. Les ayuda a organizar las necesidades básicas de agua, gas y electricidad. Organiza reuniones para promover la democracia y autoorganización entre sus vecinas. Leyla y sus compañeras promueven visitas a vecinas enfermas, familias con mártires de la guerra o familias pobres. Trata de asegurarse que nadie quede olvidado. Que la solidaridad entre los residentes del barrio llegue a cada casa.

Leyla, como el resto de sus compañeras, no cobra nada por este trabajo. Ella subsiste con el salario de dos de sus hijos. Una hija que está en las fuerzas Aşayis y un hijo que es combatiente de las YPG. Leyla trabaja para su comunidad porque considera que la verdadera forma de organización de la sociedad es la cooperación, no el individualismo ni la competitividad.

La guerra contra el Estado Islámico se ha cobrado la vida de más de 11.000 combatientes. Una gran mayoría de ellos eran kurdos. Decenas de miles han quedado mutilados o son portadores de dolencias crónicas. Fawsya tiene dos hijos mártires en la guerra. Uno falleció en Raqqa, el otro en Afrin. La sala de estar de su casa es un mausoleo en recuerdo a sus dos hijos. Grandes pósteres con sus fotos decoran las paredes. En una esquina, cuelgan de tres árboles de plástico decenas de pequeños retratos de otros mártires, hombres y mujeres caídos en esta larga y penosa guerra.

Estos retratos se reparte durante los entierros. Fawsya los conserva todos. “No voy a permitir que ninguno de ellos quede en el olvido”, dice con determinación, “aunque tenga que llenar la sala de estos pequeños árboles”. Para muchos políticos los muertos son números, pero para las familias en Rojava, cada padre, hija, marido y compañera fallecida, es un dolor indescriptible que no puede ser superado nunca. Fawsya explica: “Te acostumbras al dolor. Te haces a él. Pero no se va. Este dolor nunca se supera”.

El tablero internacional

Los planes de las potencias internacionales para Siria vienen de lejos. En esta complicada guerra, los kurdos eran una carta que solo era conveniente mientras el Estado Islámico avanzaba sobre la región. Ya en 2018, cuando la operación conjunta de las Fuerzas Democráticas Sirias y el ejército estadounidense llegaba a su fin, Rusia dio luz verde a la invasión del ejército turco al cantón de Afrin, al oeste de Rojava. Aquella guerra, que duró tres meses, se cobró cientos de vidas y generó miles de refugiados.

En el barrio donde me encuentro hay muchos desplazados de Afrin. Lo han perdido todo y saben que mientras su tierra esté bajo el control turco no podrán volver a sus hogares. A día de hoy los secuestros y extorsiones a la población en Afrin continúan. Desde que se consolidó la ocupación, un grupo indeterminado de desplazados de Afrin ha huido por goteo, trasladándose a otras zonas de Siria o marchándose a Europa, por miedo a la represión.

Cuando comenzó la invasión, el pasado 9 de octubre, las familias hacían repetidamente dos preguntas: “¿Por qué la comunidad internacional nos ha abandonado de nuevo?” y “¿van a bombardearnos aquí también?”. Hay miedo entre la población, especialmente a los bombardeos aéreos. En todas parte se repite la misma frase: “No queremos nada, ni armas ni tropas, solo queremos que no puedan bombardearnos”. Y es que las fuerzas de defensa de las YPG e YPJ han demostrado ser efectivos combatientes sobre el terreno. Pero la desigualdad de fuerzas se hace visible cuando las tropas pelean con kalashnikov contra aviones de combate de la OTAN.

Por Sara Ainhoa de Ceano-Vivas Núñez


publicado

2019-11-04 06:25

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Piñera agota las fórmulas para conjurar una crisis que mantiene el estallido en Chile

El ministro de Justicia reconoce por primera vez la veracidad de las denuncias por vulneraciones de los derechos humanos

Se había autoconvocado a través de las redes sociales como "La Marcha Más grande de Chile II", para dar continuidad a la movilización que el pasado 25 de octubre congregó a más de 1,2 millones de personas, convirtiéndose en la protesta más masiva desde el retorno a la democracia. Sin embargo, las cifras quedaron lejos de conseguirlo y, según Carabineros, fueron unas 15.000 personas las que salieron a la calle la tarde de este martes.

La marcha registró nuevos episodios de saqueos, enfrentamientos entre policía y pequeños grupos de manifestantes e incendios, uno de ellos en una parte del cerro de Santa Lucía, un punto emblemático del centro de la ciudad, que habría sido causado por una bomba lacrimógena disparada por Carabineros.

Después de más diez días de protestas, la crisis política y social que estalló con el aumento del precio del transporte público se mantiene muy viva. Luego de suspender el estado de emergencia y el toque de queda, el lunes el presidente Sebastián Piñera concretó un cambio de gabinete “profundo” que cambió a un total de ocho ministros: dos de ellos miembros del Comité Político, además de los titulares de las carteras de Hacienda, Economía y Trabajo. El mandatario apostó por un plantel ministerial “con calle, mucho más joven, capacidad negociadora y de perfil más liberal de centro.

Pero las demandas de los manifestantes van mucho más allá del reparto de cargos y nuevos nombramientos, y la calle se acusó que el flamante gabinete no llegó con otras propuestas que superen la "agenda social" presentada la semana pasada, que fue considerada “insuficiente, y que apunten a los problemas sociales de fondo.

Escenario oculto por la incertidumbre

La torpeza y el mal manejo político del estallido que enfrenta el país –a base de represión policial y militar y respuestas tardías, superficiales y poco apegadas a los reclamos de la ciudadanía– ha desembocado en un escenario tapado por la incertidumbre. Un panorama que da la sensación que está totalmente fuera de control de las autoridades políticas. "Nuestro Gobierno ha escuchado el llamado fuerte y claro de los chilenos que piden un Chile con más dignidad y sin abuso y también un Chile próspero y más en paz. Tenemos que actuar con seriedad, responsabilidad, sin populismos y sin demagogias", declaró Piñera luego de que asumieran los nuevos cargos. Y agregó: "La democracia tiene el deber de protegerse de sus adversarios respetando los derechos humanos de todos los ciudadanos. Sabemos que tenemos que modernizar y fortalecer nuestras organizaciones democráticas y nuestro sistema de inteligencia y de seguridad ciudadana".

Las movilizaciones han dejado, hasta ahora, al menos 20 fallecidos –cinco de ellos a manos de militares o policías– y, según datos del Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) entregados a última hora del martes, hay más de 3.700 personas detenidas –más de 400 menores– y más de 1.200 heridos por disparos de balas, balines, perdigones o armas de fuego no identificadas. También hay 140 personas con lesiones oculares.

El organismo ha presentado hasta el momento 138 acciones judiciales, de las cuales cinco son querellas por homicidio, 92 por torturas y 18 por violencia sexual. Una de las denuncias recoge el caso de un estudiante de medicina homosexual que declaró haber recibido golpes, amenazas y vejaciones de parte de los agentes de policía. "Fue desnudado y abusado sexualmente en el contexto de tortura que estaba sufriendo […] Lo obligaron a gritar su identidad sexual, mientras los policías uniformados proseguían con los golpes" aseguraron desde el INDH.

Los informes que ha emitido el organismo han provocado la apertura de 14 sumarios para investigar las eventuales responsabilidades de los funcionarios. Este martes, el ministro de Justicia, Hernán Larraín, uno de los salvados del cambio de gabinete, reconoció por primera vez la veracidad de las denuncias: "Estamos muy complicados porque se han producido situaciones que, efectivamente, aparentemente, parecen ser violaciones a los derechos humanos”, asumió.

Al trabajo desempeñado por los trabajadores del Instituto, uno de los cuales resultó herido por siete balines durante las protestas de este martes, se le sumará el aporte de una misión de observadores del Alto Comisionado de Derechos Humanos de Naciones Unidas que, desde hoy, se desplegará por todo el país.

Las cifras del Gobierno, por otra parte, se centran en 228 querellas y un total de 997 imputados durante el contexto del estallido social, “ya sea por seguridad del Estado o por incendios asociados a las estaciones del Metro”, en palabras del subsecretario del Interior, Rodrigo Ubilla. 

La oposición prepara una acusación constitucional

Los últimos sondeos han dejado la aprobación del presidente por los suelos. Según la encuesta Cadem, dada a conocer el fin de semana, el mandatario chileno tiene un respaldo de un 14%, la cifra más baja que ha registrado un jefe de Estado desde 1990.

El Partido Socialista, el Partido Comunista y el Frente Amplio –una coalición de izquierda– están preparando una acusación constitucional contra Piñera que, de salir adelante, llevaría al presidente a enfrentarse a un proceso de impeachment. Sin embargo, eso es poco probable, porque los promotores necesitan los votos de los senadores de derecha.

La oposición también promueve un proyecto de reforma constitucional que permita la convocatoria de un plebiscito. Una consulta ciudadana que pregunte a los chilenos y chilenas si están dispuestos a abrir un proceso constituyente para redactar una nueva Carta Magna que deje atrás la que rige hoy, diseñada e implementada en 1980, bajo la dictadura de Pinochet.

Efectos para la proyección internacional

La urgencia del Gobierno para salir de la crisis no es poca. Además de la necesidad de reconstruir las ciudades y permitir recuperar la cotidianidad de los ciudadanos, el país tiene encima dos acontecimientos internacionales clave para relevar su imagen mundial.

El 16 y 17 de noviembre se celebrará el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC, por sus siglas en inglés), que convoca a los líderes de los países del Pacífico para abordar temas relacionados con el intercambio comercial y la cooperación económica. Este martes, el presidente de Rusia, Vladimir Putin, ya anunció que no viajará a Chile. Se mantiene, en cambio, la asistencia de Donald Trump y del presidente chino, Xi Jinping.

Por otro lado, a principios de diciembre Santiago será sede de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP25), que acogerá a los principales líderes mundiales. Un grupo de 46 eurodiputados firmaron una carta dirigida a la Alta Comisionada de la Unión Europea para asuntos de Relaciones Exteriores y Seguridad, Federica Mogherini, en la que solicitan que no se realice ningún encuentro internacional en Chile –tampoco la COP25– hasta que no se retiren “el Ejército y la represión” y critican “la falta de posicionamiento público de la UE” ante la situación que mantiene al país desbordado.

La pulsión de la calle se medirá de nuevo hoy con la segunda convocatoria de huelga general, como antesala de un fin de semana largo que se prevé movido.

30/10/2019 09:05 Actualizado: 30/10/2019 09:05

Por Meritxell Freixas

@MeritxellFr

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Lunes, 28 Octubre 2019 08:27

En Buenaventura gana Victor Vidal

En Buenaventura gana Victor Vidal

Buenaventura hace historia, al llevar a Victor Vidal a la alcaldía distrital, a nombre del movimiento Cívico que lideró el Paro de 2017. El triunfo se logra con el aval del Polo Democrático en alianza con Colombia Humana y la Unión Patriótica, lo que representa en buena medida la pluralidad y la diversidad de los sectores populares, los sindicatos, las organizaciones sociales y el llamado voto de opinión.

Una contundente victoria del pueblo contra las viejas maquinarias que hicieron como es costumbre, millonarios despliegues en publicidad con cuatro candidaturas de la política tradicional.

Con Víctor Hugo Vidal Piedrahita gana la decencia y gana un pueblo que supo derrotar a puro corazón y sin dinero, mostrando claridad y conciencia de su momento histórico, el derroche de publicidad de varias de las campañas opositoras.

El triunfo de la campaña Cívica es el final feliz de una gesta heroica del pueblo de Buenaventura, que había comenzado en 2017 y supo madurar tras dos años de trabajo en el seguimiento a los acuerdos, que se habían firmado con el presidente nobel Juan Manuel Santos.

Es también un esperanzador comienzo que tiene la desafiante tarea de concretar las reclamaciones del pueblo de Buenaventura, acumuladas por años.

Al final de la tarde e inicio de la noche del domingo 28 de octubre, en la sede principal de la campaña en La Calle Cundinamarca, el pueblo desbordó de alegría, mientras cantaba en coro varios de los temas que sirvieron de animación a la campaña ganadora.

En rueda de prensa Víctor Hugo Vidal Piedrahita declaró su compromiso de trascender la instancia local, trabajando para convertirse en referencia nacional como el mejor alcalde no solo de Buenaventura, sino de Colombia entera. El pueblo se lo merece, afirmó el virtual alcalde de Buenaventura inevitablemente emocionado.

Al fondo se escucha a rabiar, el coro ya conocido nacionalmente de que "El pueblo no se rinde carajo".

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La candidata a la alcaldía de Bogotá por Alianza Verde, Claudia López (c), celebra su triunfo en las elecciones regionales junto a los senadores colombianos Jorge Enrique Robledo (i) y Antanas Mockus (d) este domingo, en Bogotá (Colombia). EFE

BOGOTÁ (Sputnik) — Bogotá y las principales ciudades de Colombia eligieron alcaldes alejados del oficialismo nacional y se inclinaron por candidatos de centroizquierda, según los resultados escrutados por la Registraduría Nacional.

En Bogotá, con 100% de las mesas escrutadas, la candidata por el partido Alianza Verde (centroizquierda) Claudia López, se hizo con 1.108.541 votos (35,21%) frente al candidato independiente Carlos Fernando Galán, que sumó 1.022.362 (34,28%).

Mientras, en Medellín (noroeste), un bastión tradicional de Uribe, el candidato independiente Daniel Quintero Calle fue elegido alcalde para el periodo 2020-2023, con 303.278 votos (38,56%), según el escrutinio del 99,95% de votos.

En Cali (suroeste), el centroizquierdista Jorge Iván Ospina Gómez, también del partido Alianza Verde, se hizo con la alcaldía con 295.884 sufragios (37,98%), de acuerdo al escrutinio del 99,21% de las mesas.

En Barranquilla (norte), Jaime Pumarejo Heins es el alcalde electo al obtener 308.612 sufragios (62,44%), según datos de 99,71% de las mesas.

Pumarejo Heins fue ministro de Vivienda y pertenece al partido de centro-derecha Cambio Radical, aunque contó con el respaldo de una coalición de varios partidos compuesta por el CD de Uribe, el Partido Liberal, Partido de la Unidad Nacional y el Conservador, lo que lo llevó a superar al izquierdista Antonio Eduardo Bohorquez (partido Polo Democrático), que sumó 66.169 votos (13,38%).

En Bucaramanga (nordeste), el empresario Juan Carlos Cárdenas, sin ninguna experiencia previa en política pero que se ha desempeñado en el sector privado como ingeniero civil de la Universidad Industrial de Santander alcanzó 141.768 sufragios (48,36%) este domingo.

Durante la jornada, un total de 36,6 millones de personas estaban habilitadas para votar y elegir, a nivel departamental, gobernadores y diputados y, en los municipios, a alcaldes, concejales y ediles.

Según la Registraduría, para este domingo se imprimieron 156.222.420 tarjetas electorales, mediante los cuales se eligieron 1.101 alcaldes, 32 gobernadores, 1.101 concejos municipales, 32 asambleas departamentales y 1.040 juntas administradoras locales.

De acuerdo con la Consejería Nacional para la Reincorporación (CNR), 308 candidatos del partido de izquierda FARC (surgido tras la desmovilización de la guerrilla) participaron en los comicios en 23 departamentos y 85 municipios.

"Son 101 excombatientes y 207 no excombatientes. Hay 18 candidatos a asambleas, 15 a alcaldías, 249 a concejos y 25 a juntas administradoras locales (ediles)", precisó el organismo, que destacó que el departamento de Antioquia contó con el mayor número de aspirantes de la antigua guerrilla a cargos de elección popular, con un total de 42.

La Fiscalía General de Colombia, que dispuso de 8.894 funcionarios, entre fiscales, asistentes e investigadores, para las elecciones locales de este domingo, reportó que a lo largo de la jornada se registraron 36 detenciones por delitos electorales en diferentes regiones del país, mientras que 146 más fueron detenidas por orden judicial por hechos no relacionados con los comicios.

Por último destacó que en desarrollo de los operativos de control se incautaron más de 450 millones de pesos (unos 132.350 dólares) que serían usados para la compra de votos.

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Lunes, 28 Octubre 2019 07:03

La invitación de Sanders

El socialista democrático Bernie Sanders, precandidato demócrata a la presidencia de Estados Unidos, tiene gran respaldo de los jóvenes en su lucha contra la desigualdad económica y su efecto corruptor en el poder. La imagen, en Iowa.Foto Afp

Si hay algo en el cosmos político estadunidense que resiste ser tragado por el hoyo negro de la era trumpiana es la luz que brilla de jóvenes indignados y viejos veteranos de luchas por la justicia social y los derechos humanos que se oponen al modelo neoliberal impuesto sobre este país.

Y es el "socialista democrático" Bernie Sanders quien está ganando –aún si pierde al final– la contienda electoral presidencial al haber definido un eje central de la pugna política del país a través de su llamado por una "revolución política" contra la "clase multimillonaria" en el poder.

El candidato más viejo cuenta con un amplio apoyo de los jóvenes –una generación cuya mayoría, según las encuestas, favorece al "socialismo"– y sigue encuadrando su campaña con la consigna de Ocupa Wall Street por un gobierno de, para y a favor del 99 por ciento contra el uno por ciento más rico. "No podemos continuar con una clase multimillonaria cuya avaricia y corrupción ha estado en guerra contra las familias trabajadoras del país por 45 años", repite, mientras acude a las huelgas de maestros y otros sindicatos.

En un mitin reciente en Nueva York, preguntó si todos los presentes estaban dispuestos a luchar por los derechos y bienestar de personas que ni conocen como si fuera para sí mismos. "Porque si están dispuestos a hacer eso, a amar, a luchar por un gobierno de compasión, justicia y decencia; si están dispuestos a repudiar el deseo de Trump de dividirnos, si están dispuestos a confrontar la avaricia y corrupción de la élite empresarial, si ustedes y millones de otros están preparados hacer eso, entonces no tengo duda de que no sólo ganaremos la elección, sino que juntos transformaremos a este país".

No deja de denunciar la severa desigualdad económica y su efecto corruptor del poder, y regresa a sus propuestas, que incluyen un seguro de salud universal, universidad pública gratuita, fin de la deuda estudiantil, incremento del salario mínimo, fin del encarcelamiento masivo y racista, una reforma migratoria integral con acceso a la ciudadanía, defensa de los derechos de las mujeres... (https://berniesanders.com/es/). Sanders, quien recientemente presentó un proyecto detallado para una economía verde, ha abordado el tema del cambio climático desde hace más de tres décadas (https://youtu.be/A_CHrx7PzYw).

En respuesta a algunos acontecimientos recientes en el exterior, Sanders ha comentado: "Aplaudo los movimientos de base encabezados por indígenas de Ecuador, quienes se enfrentaron a la represión y bloquearon la agenda de austeridad del FMI. Las élites económicas siguen promoviendo la austeridad a nivel mundial, haciendo la vida intolerable para la gente trabajadora. Estados Unidos debería dejar de apoyar eso". En referencia a las protestas populares en Líbano e Irak, y en otras partes del mundo, declaró que "si queremos un futuro progresista, necesitamos construir un movimiento global de y para la gente trabajadora".

A pesar de ser el precandidato presidencial demócrata con mayor recaudación de fondos y el primero en superar un millón de donantes individuales, realizar hace una semana el mitin electoral más grande de cualquier candidato en lo que va de esta contienda y que en las encuestas nacionales sigue entre los primeros 3 (de unos 21 precandidatos ahora) en las preferencias, los medios y expertos del establishment han hecho todo para descartarlo como un candidato "viable", mientras la cúpula demócrata no oculta su desdén. Y es que esa cúpula democrata, igual que la republicana, están ligadas a la misma cúpula económica.

Robert Reich recientemente escribió que la disputa política aquí ya no es de demócratas contra republicanos, sino "la democracia contra la oligarquía", y por ello Sanders, como en parte la otra precandidata progresista Elizabeth Warren, cuentan con tanto apoyo abajo y generan tanto temor en las cúpulas.

Sanders está convocando una respuesta a décadas de políticas neoliberales aplicadas dentro de Estados Unidos. Muchos esperan que lo que representa rescate a este país de sí mismo, ante el abismo obsceno y peligroso en que se encuentra.

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Puño en alto, Martínez festeja su triunfo este domingo, a la espera del ballotagge. foto2: Simpatizantes de Lacalle Pou celebran la elección de su candidato.   ________________________________________ Imagen: AFP

 El socialista obtenía un 39,9 por ciento de los votos, frente a Luis Lacalle Pou, del Partido Nacional, que obtenía 29. Ernesto Talvi (12,5) y Guido Manini Ríos (10,7) apoyarán a Lacalle en la segunda vuelta. 

 

Eran las 20.30 de la noche cuando los uruguayos ya tenían una certeza: que el candidato Daniel Martínez, del Frente Amplio, era el ganador, pero que no le alcanzaba para imponerse en primera vuelta. Con los datos de las proyecciones del escrutinio anunciados por las consultoras Factum y Equipos Consultores, el socialista obtenía un 39,9 por ciento de los votos, frente a Luis Lacalle Pou, del Partido Nacional (Blanco), que obtenía 29 por ciento. En tercer lugar, se ubicaban el colorado Ernesto Talvi (12,5 por ciento) y el ultraderechista Guido Manini Ríos (10,7 por ciento). Tanto el economista neoliberal Talvi como el excomandante en jefe del Ejército anunciaron su apoyo a Lacalle Pou para el ballottage, que se realizará el 24 de noviembre.

Pasadas las 21 horas, Martínez se dirigió a sus a seguidores desde su comando de campaña en el centro montevideano. “Se siente se siente, Martínez presidente”, cantaba la militancia. El exintendente de la capital, de 62 años, llevaba una bandera de Uruguay en su hombro izquierdo, secundado por su compañera de fórmula Graciela Villar. “La fuerza más importante del Uruguay se llama Frente Amplio. Es la apuesta a las certezas, a la estabilidad, y no la apuesta al ajuste con un destino incierto. En esta nueva etapa que se abre los ciudadanos van a elegir a personas concretas. Acá están Graciela y Daniel, vamos que podemos”, sostuvo. 

El Frente Amplio pierde la mayoría parlamentaria con la que gobernó durante tres períodos consecutivos a partir de 2005, y deberá pugnar en solitario por la Presidencia.

Eran las 22. 30 cuando habló Lacalle Pou ante sus simpatizantes, acompañado por su compañera de fórmula Beatriz Argimón. El ex diputado y senador de 46 años, que se candidatea por segunda vez a las presidenciales, insistió con su idea de campaña: “queremos cambiar el país….Se va a instalar el Uruguay de la tolerancia”. Quiero pertenecer a un gobierno que no les diga a los uruguayos que no les van a subir los impuestos y las tarifas y después les mienta". El abogado, hijo del expresidente Luis Alberto Lacalle --recordado por sus políticas neoliberales-- dijo que agradecía el apoyo de los otros partidos para formar una coalición variopinta. 

Consultado por Página12, el historiador Gerardo Caetano señaló los desafíos para la coalición de centro-izquierda oficialista. “El Frente Amplio se confirma como la primera fuerza política. De cara al ballottage, la situación de ventaja es para Lacalle Pou. El hecho novedoso es el partido ultraderechista de Manini Ríos: el voto de Cabildo Abierto será clave para la segunda vuelta. Ese partido tiene la llave de las mayorías legislativas” afirmó el politólogo.

De su lado, Adolfo Garcé, profesor del Instituto de Ciencia Política de la Universidad de La República dio su opinión sobre esta elección. “El Frente Amplio lleva 15 años gobernando. Siempre surge un poco de descontento, de promesas incumplidas. Por ejemplo, la desocupación es baja (8 por ciento), pero se fueron perdiendo puestos de trabajo en los últimos años. El déficit fiscal viene en aumento desde hace tres años. El gobierno tuvo que subir impuestos en 2016 y eso generó malhumor”.

El economista Alberto Couriel, quien fue 25 años senador del FA, señaló a este diario que mientras la coalición oficialista siempre se preocupa por el gasto social, el empleo y la salud, la derecha siempre está preocupada por el déficit fiscal. “La derecha ve al déficit fiscal como si fuera todos los males del mundo. Ya vemos las experiencias de Macri, Bolsonaro y Piñera. La derecha va a implementar un ajuste clásico: recortar el gasto, lo que conlleva a una menor demanda interna y la caída del salario real.

En su programa de gobierno Lacalle Pou plantea reducir el gasto del Estado para superar el déficit fiscal de 4,9 por ciento del PIB que arrastra el país. Entre otras medidas criticadas por el oficialismo, propone reducir la reposición de vacantes en el sector público para bajar erogaciones.

Si bien la inversión en educación es de un 4,2 por ciento del PBI, Garcé alertó sobre un aspecto a resolver, parte de los reclamos de la ciudadanía. “Hay deserción de estudiantes de secundario de los barrios más pobres. Cuatro de cada diez estudiantes termina el liceo, y son los que viven en barrios acomodados. Entonces es un problema de desigualdad”.

Los uruguayos decidieron este domingo sobre una reforma constitucional que promovía la creación de una guardia nacional que pondría a 2.000 militares en las calles en tareas de seguridad. El impulsor del plebiscito, el senador blanco Jorge Larrañaga, dio una palabras tras conocer el resultado desfavorable: un 46 por ciento de los votos --necesitaba superar el 50 por ciento--. “No contábamos con ningún candidato a la presidencia apoyándonos. El millón y pico marca que estamos felices y contentos porque hemos jugado un papel importantísimo para el resultado que tiene hoy el Partido Nacional”.

La Teja y Pocitos

La Teja, a pocos kilómetros del centro, tiene un habitante ilustre: Tabaré Vázquez. El presidente uruguayo vivió toda su vida en este barrio de clase media baja y de obreros. En el Club Progreso Tabaré votó por la mañana ante la mirada atenta de simpatizantes del Frente Amplio.

Se veían banderas rojo, azul y blanco en cada cuadra. En autos, sobre los hombros de “chiquilines”, en pintadas en los postes de luz. Un pasacalle anunciaba: “Los uruguayos votamos a conciencia y con memoria”.

 “El Frente me ayudó y me dio libertad” dijo la trans que es enfermera y que está haciendo los papeles para cambiarse el nombre; en su documento figura como Luis Alberto García. “Mujica nos dio la cédula y la Mides (una política social)”, aseguró con orgullo. Durante este período de gobierno se aprobó la Ley integral para personas trans.

Daniel Martínez votó antes del mediodía en el barrio Pocitos, una zona que contrasta con la Teja. Allí se ven más banderas blanca y celeste (del Partido Nacional) en las ventanas de edificios y casas de uruguayos con alto poder adquisitivo. El ex presidente de la petrolera Ancap, de padres blancos que siempre le criticaron sus ideas de izquierda, fue al Colegio Marista Champagnat.

Mate en mano, Martínez dijo que la jornada era “una fiesta en la calle" y que había hablado por teléfono con el candidato argentino Alberto Fernández en momentos en que también se votaba en la otra orilla.

 De Pocitos es oriundo Lacalle Pou. Fue al colegio secundario en la British School, en Carrasco. En este barrio de clase media acomodada el jubilado Juan Illa sostuvo con convicción: “Soy blanco de toda la vida. Quiero un cambio. Este gobierno hizo cosas buenas, pero hay que mejorar la seguridad”.

El tema seguridad era una obsesión para los vecinos electores de este barrio.

Un cantante de tango amateur de nombre Mauricio Petri, señaló su balcón del semipiso, frente a la escuela Brasil. Dueño de un local de ropa, improvisó ante esta cronista el tango “Uno” y después -dijo--le voy a cantar “Volver”. Este señor votó por el Partido Colorado por tradición familiar. “El Frente Amplio estuvo 15 años, hay crisis. Nadie compra nada hasta después de las elecciones”, dijo.

En menos de un mes, los uruguayos definirán si se mantienen en el camino de los últimos 15 años o si optarán por un giro a la derecha.

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El debate electoral en Uruguay

Derechos civiles bajo amenaza

Aborto legal, matrimonio igualitario, regulación del cannabis y leyes en favor de peones rurales, empleadas domésticas y personas trans.

Por Mercedes López San Miguel

Desde Montevideo

En 15 años de gobiernos del Frente Amplio, Uruguay avanzó con una agenda de derechos: aborto legal, matrimonio igualitario, regulación del cannabis, ley de jornada laboral del peón rural, ley para empleadas domésticas, ley integral para personas trans.

Luis Lacalle Pou, diputado por el Partido Nacional desde el año 2000 –entonces tenía 26 años—y que en 2015 se instaló en el Senado, no votó ninguna de las mencionadas leyes. Hijo de una familia patricia, Lacalle Pou se define “muy creyente” y contrario al aborto. “Voté en contra todas las veces y creo que hay que trabajar para que no se produzcan más abortos” dijo a la agencia EFE.

El abogado recibido en la Universidad Católica sostiene que si pudiera volver el tiempo atrás, daría su apoyo al matrimonio igualitario. En una entrevista televisiva, Lacalle Pou se mostró a la defensiva diciendo que estuvo a favor de “14 de los 24 artículos de la Ley para personas trans”, pero, al mismo tiempo no podía justificar por qué no votó el artículo sobre la operación de cambio de sexo.

Desde el FA temen que los blancos, de llegar al poder, deroguen las leyes de derechos. Daniel Martínez les preguntó a los simpatizantes: “¿qué garantías tenemos que no habrá retrocesos?”.

El estudiante de Diseño gráfico, Santiago Ripa, con cigarro de marihuana en mano, explica a esta cronista por qué votó al socialista Martínez. “Mis padres fueron de izquierda durante la dictadura. En 15 años de gobierno se ha logrado equidad, mejorar la salud y la educación. Claro que falta mucho por hacer, ta”. Ripa, de 26 años, votó por segunda vez y en ambos casos por el FA. “Lacalle Pou quiere bajar cupos en educación. Representa a los de arriba”.

Como este joven estudiante, desde 2014 se registraron 48.296 personas en el Instituto de Regulación y Control del Cannabis. Según las cifras oficiales, son 37.890 adherentes en farmacia, 7513 por cultivo doméstico y 3896 miembros de clubes.

La Ley de regulación de producción, venta y consumo de marihuana se sancionó en diciembre de 2013 sólo con los votos del bloque frenteamplista. El senador blanco Jorge Larrañaga sostuvo entonces: “Uruguay se va a convertir en territorio liberado”.

El exintendente de Montevideo, Mariano Arana, brindó en diálogo con Página/12 otros ejemplos de la nutrida agenda social. “No fueron sensibles los que dijeron que tradicionalmente apoyaban el trabajo del campo. ¿Cuándo se acordaron de los peones rurales? Si no hubiera sido por el Frente Amplio nadie se acordaba de ellos”. El referente frenteamplista se refería a la Ley 18.441 del año 2008 que limitó la jornada laboral de los peones rurales a máximo 8 horas diaria y estableció el pago de horas extras. Arana sostuvo también: “Mi madre trabajó en el servicio doméstico, sometida a múltiples arbitrariedades y barbaries. Por primera vez las empleadas domésticas tienen una ley que las proteja“, dijo en alusión a la norma sancionada en 2006.

Sin embargo, persiste una deuda con los derechos humanos. El Frente no logró derogar la Ley de Caducidad y se mantiene intacto el pacto de silencio en las altas jerarquías militares. El excomandante del Ejército, Guido Manini Ríos ocultó a la justicia penal la confesión del represor José Nino Gavazzo sobre la desaparición de Roberto Gomensoro en 1973. Gavazzo había sido exculpado en la causa por falta de pruebas. Por eso, Tabaré Vázquez destituyó a Manini Ríos en marzo de este año. “En Uruguay solamente un pequeño grupo de criminales estatales ha sido juzgado y condenado”, señaló Crysol, Asociación de ex presos y presas políticas.

Macarena Gelman, nieta del poeta argentino e hija restituida de María Claudia García Iruretagoyena y Marcelo Gelman, desaparecidos por el Plan Cóndor, advirtió en una entrevista radial: “las políticas de los gobiernos que no fueron del Frente Amplio han sido bloqueadoras en cuanto a las búsquedas de desaparecidos. Volverían dificultades que hoy estamos sorteando”. En marzo de 2012, durante el gobierno de José Mujica, el Estado uruguayo pidió perdón a las víctimas de la dictadura tras el fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos sobre el caso Gelman.

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“No hay término medio, ¡venimos a derogar el Decreto 883!”

Los rumores se intensifican de cuanto en cuento. Son las 9:20 pm del domingo 13 de octubre, y en el Ágora de la Casa de la Cultura se encuentran indígenas de diferentes comunidades, en su mayoría mujeres, pendientes de una pantalla ya que en unos momentos serán testigas y guardianes del esperado y postergado encuentro entre el gobierno de Lenín Moreno y las dirigencias indígenas del la Conaie (Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador, Feine (Consejo de Pueblos y Organizaciones indígenas evangélicos del Ecuador) y Fenocin (Confederación nacional de organizaciones campesinas indígenas y negras), la que se escenifica luego de la fallida reunión de las 3 de la tarde y que finalmente inició a las 5:48. Entre todas las presentes reina mucha expectativa, mucha desconfianza; conocen las tácticas del poder…

Aún está fresco el recuerdo del engaño del día 11, cuando fueron convocados a una reunión en la Asamblea Nacional de Ecuador. Mientras inicia la transmisión, que lleva dos horas de atraso, un testigo en primera persona, un quiteño de 30 años y que tiene una improvisada máscara hecha con una camiseta verde y una capucha, sus ojos irritados pues lleva tres días de mal dormir en la Casa de la Cultura junto con los indígenas, apoyando la protesta y sumando a la resistencia, relata y repite con insistencia, “¡fue ¡indignante!!, lo que pasó fue indignante, hay que hacer algo, hubo mucha gente herida, creo que hasta muertos”*.

Mientras la gente se agolpa alrededor de nuestro testigo, él continúa con su relato. “En las inmediaciones de la Asamblea nos emboscaron, nos llamaron a un diálogo para negociar, a la Asamblea ingresaron 50 mujeres, indígenas y mestizas. En eso, llegaron helicópteros con policías y municiones, nos engañaron con que vamos a dialogar y encendieron una bomba del lado de ellos, para simular que nosotros la habíamos arrojado. Nosotros íbamos en paz, con las manos arriba... empezaron a lanzar una cantidad tremenda de bombas, esa es la traición al pueblo, la mentira. Reaccionemos todos, este país es de todos”.

Entre voces de rabia y rechazo a lo sucedido, un brigadista de salud, con su tradicional bata blanca, repara en la censura sufrida por gran cantidad de medios de comunicación –emisoras en su inmensa mayoría–, pero también autocensurados y que no transmitieron nada de lo que estaba ocurriendo, lo único que se escucha en la radio, enfatiza, es música y en la televisión pasan películas viejas. Nadie dice ni sabe nada a través de esos canales, y cuando lo dicen es para desinformar, reina el desconcierto. Otra voz, esta vez de una joven universitaria, aclara que en redes sociales influencers, generadores de opinión, buscan desprestigiar constantemente las movilizaciones, con la misma táctica de siempre “lo que pierde el país con el paro”, enfatizando en daños de los bienes públicos y privados, interrumpiendo la transmisión cuando los entrevistados no son funcionales a su libreto.

Entretanto, en el parque el Árbolito, contiguo a la Casa de la Cultura, una mujer indígena menuda, joven, confronta a los mestizos y a la población en general que se acercan al recinto a dejar medicamentos, comida, cobijas, ropa. Su voz se quiebra y con lágrimas en los ojos reclama a los presentes: “Gracias por lo que dan pero no necesitamos más cosas, no estamos pidiendo limosna. Tenemos amontonada la comida, porque la gente viene y deja la comida para sentirse bien. Hablen con sus familias, nosotros dejamos nuestros terrenos, nuestros animales, nuestros hijos, (mientras) ustedes duermen bien, acá no se puede ni siquiera dormir, hubo días en que nos gasearon hasta las 3 de la mañana. Hagan conciencia, vayan golpeando de puerta en puerta y cuenten lo que está pasando, estábamos con las manos vacías, sin armas, dando de amamantar a nuestros hijos, hasta les dimos comida a los policías y nos atacaron. Luego el gobierno dice: ‘dejen la violencia’, ¿de dónde viene la violencia? Toda la vida el indio ha sido pisoteado ¿va a seguir siendo pisoteado, hermanos? Y acá los vecinos no se organizan, están en la ciudad y no se organizan, ¿acaso somos el ejército de ustedes? !No! Organicen la gente, esto no lo podemos hacer solos”.

Este llamado desesperado y común entre los indígenas parece encontrar aliados en amplios sectores de la sociedad quiteña y de otras ciudades del país. El movimiento indígena es el principal protagonista de la protesta y el paro nacional. La sorpresa provino de sectores sociales urbano, marginales, muchos de ellos muy jóvenes, que se sumaron de forma decidida a la lucha, estudiantes universitarios, voluntarios en salud y otros. Así fue como fracasó la estrategia de confrontar a los urbanos contra los rurales, mestizos contra indígenas.

El silencio es total, inicia la transmisión en directo, que no es dádiva gubernamental sino exigencia de la Conaie, para que así todo el país participe de una negociación a puerta abierta entre los ricos y el pueblo; para que toda la gente levantada por el país –en El Napo, El Oro, Santo Domingo de los Colorados, Otavalo, Ambato, Riobamba, Cuenca…– se sienta partícipe de la negociación, para que la rechace en caso de no lograrse en ella el propósito inmediato de la misma: la derogación del Decreto 883.


La transmisión va pasando las distintas intervenciones de quienes están en la mesa de negociación. Una mujer con gesto de preocupación mira una y otra vez la pantalla, su rostro está curtido por el evidente trabajo en el campo, su color de piel es el mismo que el de la tierra, sus manos grandes y fuertes no se quedan quietas, escucha con atención, ante un comentario frunce el ceño y dice con una voz potente, “estamos aquí y vinimos aquí, para la derogación del decreto 883 del FMI”, alguien menciona que hay que negociar, que se puede buscar un “término medio”, a lo que replica evidentemente molesta, “no hay término medio, ¡venimos a derogar el Decreto 883!”.

Y como si la estuvieran escuchando, por la televisión se escucha una de las exigencias de la Conaie en la vocería de Leonidas Iza: la inmediata derogación del Decreto 883. De parte del gobierno se cruzan las miradas, pero la decisión la habían tomado desde antes de llegar al recinto –seguramente sondearon el ambiente social, y su misma incapacidad para contener la furia popular– y confirman la aceptación de la exigencia.

La explosión de alegría popular es inmediata y copa las calles de diversas ciudades, a la par que los voladores hacen sentir, como eco, ese sentimiento de triunfo, el que una vez más confirma que desatada la furia popular no hay gas, bala, tolete (el garrote que lleva la policía), que la contenga.

Y así fue. El martes 15 de octubre Lenín Moreno firma el decreto 884 por medio del cual se deroga el derrotado por el alzamiento indígena y popular ecuatoriano. Las tarifas del transporte urbano regresan al histórico 0,25 de dólar, y el galón de gasolina a 1,45 dólares.

Mientras tanto la negociación, para los detalles de otro conjunto de aspectos que trae el paquetazo del FMI, continúa en el predio de la Iglesia en la zona de Lumbisí, a 30 kilómetros de Quito.

 

* La represión a lo largo de estos días alcanzó niveles nunca antes vistos en Ecuador, especialmente el viernes 11, los ataques indiscriminados, la violencia física de las fuerzas del orden, desnudaron su esencia, obedecer y liquidar al contrario, desconociendo al otro como un igual. Las cifras de la Defensoría del Pueblo, del 3 al 13 días de octubre, son aterradoras: 8 personas fallecidas, 1.192 detenidas y 1.340 heridas. Ante ello, emana un interrogante también presente en todos los países donde han alzamientos sociales: ¿Qué hacer con la policía y el ejército, igual de violentos por doquier, verdaderos violadores de los derechos humanos, verdugos de la voluntad popular?

 


 

Guayaquil 14 de octubre de 2019

 

• Amaranta Pico

 

Anoche, en el centro de Guayaquil, después de seguir atentamente los diálogos de paz, nos reunimos algunos amigos y amigas con quienes compartimos calle, refugio, comunicación, acompañamiento y cuidado estos días. Nos embargaba una mezcla de sensaciones: alegría por la potencia radical de vida del movimiento indígena y los logros de esta inmensa jornada; dolor y rabia por los crímenes de Estado, los muertos, heridos, detenidos y desaparecidos; agotamiento extremo; inquietud por las engañosas jugadas políticas por parte del gobierno; nuevamente alegría por todo lo que develó esta crisis a muchos niveles y por las redes de solidaridad y conciencia política que fortaleció; gratitud con la gente valiente y luchadora de Quito; certeza de que se trata de un proceso largo y complejo; extrañeza, vacío…

De pronto, escuchamos sonidos provenientes de la avenida 9 de Octubre, que se extendieron por la calle Pichincha, y luego por Aguirre y Malecón. Era la multitud que se había lanzado a celebrar. Al bajar, nos dimos cuenta que se trataba de la población indígena de los distintos barrios de Guayaquil y Durán. No sólo era baile, canto y festejo, era también manifestación, “toma de la plaza”. Nos unimos a la extraordinaria caravana que avanzó con fuerza hasta la Gobernación y el Municipio.

Al caminar con todas esas personas que la ciudad intenta ocultar, que la ciudad no quiere ver… sentimos que presenciábamos y éramos parte de un hecho inédito, una respuesta eufórica sí, pero también un acontecimiento simbólico fundamental.

Por un altoparlante, exclamaban: “…esta calle 9 de Octubre, donde se nos tenía prohibida la entrada, ahora nos la tomamos, pacíficamente, somos runas, nosotros que sembramos la tierra ahora estamos aquí por primera vez, porque nosotros vivimos y trabajamos aquí, venimos del páramo y nuestros hijos han nacido aquí, también somos guayaquileños, ¡carajo! Hoy hemos vencido”.

Con nuestros cuerpos íbamos limpiando los espacios de violencia y miedo, los lugares en los que se exteriorizó la represión y confusión estos días. Pasamos por donde poco antes habíamos corrido escapando de las bombas lacrimógenas y todo el amedrentamiento policial y militar, por los sitios donde se expresó también la alevosía de la marcha racista convocada por el Partido Social Cristiano. Caminamos por la 9 de Octubre, pasamos por Boyacá, hasta el parque Centenario.

Creo que en Guayaquil, en esta ciudad que habito y quiero tanto, podemos más que nunca potenciar la escucha al otro, mirarnos en nuestra diversidad. Creo en las redes humanas comunitarias, en los tejidos colectivos que nos sostienen. Creo en el vínculo, en la memoria presente, en pulsar amor. Creo en la reafirmación de la vida.

Publicado enEdición Nº262
Domingo, 27 Octubre 2019 05:39

“La esperanza de una vida digna”

“La esperanza de una vida digna”

El mensaje llega con la música habitual de los últimos días en cada audio de whatsapp que se cruza: el tañido de las cacerolas que no dejan de golpearse. “No, querida, acá no se rinde nadie, estamos en Plaza Italia y nos quedamos”, dice y sigue con la descripción de los planes a futuro: más cacerolazo a las 21, marcha el lunes, llamado a huelga, asambleas en todos los barrios, cabildos abiertos que desde el jueves pasado empezaron a organizarse en plazas, centros comunitarios, sindicatos, clubes. El fin del toque de queda anunciado por las Fuerzas Armadas ayer a la mañana no repone la normalidad que intenta transmitir el presidente Sebastián Piñera. Porque si algún miedo se siente en el aire contaminado de Santiago de Chile, es que esto pase y la transformación estructural que demanda la calle con esa imponente muestra de fuerza que se exhibió el viernes se domestique con un par de medidas.

 “Estamos en un momento histórico en el que tenemos la esperanza de construir una vida digna”, dice el primer punto de acuerdo de la asamblea de Yungay, una de las comunas del sur de la región Metropolitana y con esa línea de texto retienen lo que se agita en cada cuerpo: una sensación de todo o nada, ahora o nunca; si el territorio trasandino ha despertado, ahora hay mantenerlo en esa vigilia iluminada de debates compartidos, imaginación política, descripción de lo que ya no se quiere más. Junto a la asamblea de adultos y adultas, hay otra, de niñes. Ahí también se discute y se ponen las manitos a la obra de adornar lienzos (banderas) con las consignas que se articularon en la última semana de estallido; entre ellas una: “Nosotres contaremos otra historia”. Y de eso se trata, de hacer un tajo en la historia y empezar a coser otra.

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Un paisaje lunar se dejaba ver de a retazos iluminados por las luces del auto. Los neumáticos sufrían al rodar sobre ese territorio gris plagado de escombros de tamaños dispares, siempre mucho más grandes que un puño. Era la última noche de toque de queda en la rotonda de Plaza Italia, en el centro de Santiago, dos veces oscura sin faroles ni carteles luminosos. Los camiones del Ejército la custodiaban, retenes en las sombras que apuntan con linterna para exigir el salvoconducto que era necesario para circular. Imposible no sentir el miedo que de niña sentía frente a los operativos que como pinzas asfixiaban de pronto una porción de la ciudad de Buenos Aires en plena dictadura militar. Pero aquí los soldados fueron habilitados a pedir documentación por un presidente constitucional elegido en una votación a la que concurrió menos del 40 por ciento de la población. Ahora le exige la renuncia un movimiento que busca formas de organización por fuera de las establecidas por la norma. Es la norma lo que se quiere cambiar: “Asamblea Constituyente” es la demanda que insiste.

Avanzando por la avenida Vicuña Makena hacia la cordillera, la oscuridad se hace más espesa. El auto sigue la línea del metro que, pasados unos cinco kilómetros del centro, es aéreo. Es fácil ver los rastros del fuego que se encendió en los primeros días. Una semana después, en las estaciones arden velas en memoria de quienes murieron por la represión, esas velas se prendieron violando el toque de queda y así se mantienen en la noche iluminando las fotocopias con los rostros de quienes cayeron en la revuelta. Sobre la vereda de la vía rápida, intermitentemente, se ven grupos de vecines con chalecos amarillos fluorescentes. Los repartieron los mismos carabineros “para reconocernos de los vándalos”, dice Gonzalo, en la puerta de un condominio que reúne 112 viviendas. El es el líder del grupo que monta guardia en turnos de tres horas para evitar que “vengan a saquear”. ¿Pero ha habido saqueos a casas? “No, pero han saqueado un supermercado ahí cerca”, contesta pero enseguida aclara: “Estamos cuidándonos entre nosotros, es lo que tenemos que hacer. Pero también estamos con la movilización. En contra de los delincuentes que saquean pero a favor del pueblo. Es difícil porque no queremos destrozos pero a la vez si no se quemaban las estaciones no nos hubieran escuchado y seguiría todo igual. Es un contrasentido, pero es así. En esto nos metieron”. La reflexión de Gonzalo se va a repetir una y otra vez a lo largo del recorrido, el temor a “los vándalos” está separado de la necesidad de protestar y cambiarlo todo, que los carabineros les hayan entregado los chalecos no quiere decir que sean parte del apoyo al gobierno, de ninguna manera. No es posible estigmatizar a estas personas como fascistas –algo que se escuchó en varias de las asambleas que discuten a cielo abierto como transformar el estallido en organización– sólo porque el político ultraderechista José Antonio Kast prometió una marcha de chalecos amarillos como contra protesta neoliberal. Todos los grupos de vecines consultados –unos siete– se desmarcan de esa postura pero se plantan en su derecho a vigilar y blandir palos como autodefensa. Igual que los “chiquillos y chiquillas” que arman las barricadas para defenderse de la represión en el centro de Santiago y devuelven los gases que les tiran y hacen escombros para alejar a los “pacos”. “Cada uno tiene su función en la manifestación, algunos como yo estamos haciendo rondas de escritores, lecturas colectivas para expresarnos, otros nos protegen de la represión; está muy claro”, dice Cristian Chamorro, estudiante de antropología y poeta que caminó 40 cuadras antes de que lo levantáramos haciendo dedo, buscando llegar a Puente Alto, una estación completamente incendiada.

Si Piñera levantó el toque de queda no es porque la “normalidad” haya vuelto, es porque al abuso se respondió con autodefensa y eso, es evidente en la voluntad popular que se expresa todo los días, se vive como un derecho. El monopolio de la violencia podrá estar en manos del Estado, pero en Chile se le puso límite.

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Una carrera universitaria como ingeniería sale 100 mil dólares. Un tratamiento de quimioterapia, 20 mil. Esas cifras están muy claras para Johana que está en la última de las 16 sesiones de quimio que tuvo que atravesar y que “así pelona como estoy” se fue a la Villa Frei, muy lejos de su casa, a leerle a niñes mientras sus madres y padres estaban en asamblea; y para Angelo, estudiante, endeudado, como si toda la población chilena, sea para estudiar, para comprar una casa –sólo el 5 por ciento de la población estaría habilitada ahora para hacerlo–, para pagar la cuenta de luz que ahora se prometió que se bajaría. Los dos se subieron al auto en la recorrida nocturna después de caminar kilómetros porque el toque de queda los sorprendió demasiado lejos de sus casas. Johana consiguió pagar sólo el 20 por ciento de su tratamiento y eso lo lee como una suerte inaudita, fruto de un complicado trámite de certificación de pobreza. Angelo también consiguió alguna rebaja en su deuda porque tiene a su abuelo y a su abuela a cargo. Pero los dos, también, saben y lo dicen, que la situación es de abuso. Igual que Ana, chaleco amarillo y un nunchaku bajo el brazo que no sabría usarlo si lo necesitara: “Es que te cotizan la jubilación como si fueras a vivir 110 años, ese es el número real, no es una aproximación. Ni siquiera te dejan disponer del 20 por ciento al momento de jubilarte, ni el 10 tampoco. Aportas a una gente que hace negocio con tu dinero, te jubilás a los 65 pero te lo dividen como si fueras a vivir 45 años más. Es un abuso”.

Si algo se vio en la última semana en Chile es un movimiento del deseo, no sólo contra el sistema, contra una constitución sancionada en dictadura y que entrega todo el capital público a manos privadas –ni del agua se puede disponer porque también está en manos de empresas privadas–, también contra formas de vida que despojan al cuerpo. Como nunca antes la violencia sexual tuvo estado público, se hizo visible e hizo visible también a la violencia sexual aplicada por el terrorismo de Estado. Y no es sólo en contra de la violencia, es a favor de ser quien se quiera ser, amar a quien se quiere amar. No es casualidad que los movimientos que se tienen como antecedentes inmediatos, además de las movilizaciones estudiantiles de 2006 y 2011, sean las tomas universitarias contra el abuso sexual en 2018 y el paro feminista del 8M en 2019. Ahí se fue acumulando el valor del NO, del Basta Ya, la desnaturalización de lo que se soportaba como si no hubiera salida. Las salidas estallan en la cara del poder y si algo se saquea es el uso de la palabra pública por parte de las elites políticas y económicas. Ahora la palabra está puesta en la calle y se escribe en los cuerpos, dice No al abuso y dice, sobre todo, dignidad.

Publicado enCrisis Chile
El Frente Amplio busca evitar un ballotage con la derecha

El río, que los uruguayos llaman mar, fluye tranquilo y constante en este viernes de sol. Una tranquilidad que parece de otro mundo si se la compara con las crisis económicas de Argentina y Brasil, y más aún con la revuelta popular que se vive en Chile.


Cuando este domingo 27 de octubre los uruguayos vayan a las urnas tendrán la opción de votar por la continuidad del proyecto del centro-izquierdista Frente Amplio (FA), tras 15 años de gobierno. Un proyecto que mejoró, con algunas limitaciones, indicadores económicos y cambió la matriz energética. Y en el que por primera vez hay renovación, dado que no se postulan los políticos históricos José “Pepe” Mujica y Tabaré Vázquez, que termina en marzo su segundo mandato.

El candidato del FA es el exintendente de Montevideo, el socialista Daniel Martínez, quien lidera los sondeos (le otorgan entre 40 y 43 por ciento), pero no le alcanzaría para ganar en primera vuelta. Martínez se enfrenta a una oposición de derecha fragmentada: en segundo lugar en intención de votos se ubica el senador Luis Lacalle Pou, del Partido Nacional o Blanco (entre 24 y 29 por ciento), con su promesa de shock y reducción de un déficil fiscal que hoy es de 4,9 por ciento, similar al de Argentina.

En el tercer lugar aparece el candidato del Partido Colorado, Ernesto Talvi (entre 11 y 13 por ciento) seguido muy de cerca por el ultraderechista Guido Manini Ríos, excomandante en jefe del Ejército que lidera Cabildo Abierto (entre 9 y 12 por ciento). Un Bolsonaro a la uruguaya.

Por la peatonal Pérez Castellano en la Ciudad Vieja una pintada enuncia: “Tus sueños al Frente”, en apoyo al partido de los colores rojo, azul y blanco. Un vendedor de un local de artesanías, Juan De Carli, afirma que siempre votó al Frente Amplio. “Es la opción del cambio. El acceso al estudio, a la medicina gratis gracias al Fonasa (Fondo Nacional de Salud). Se pasó de 380 mil afiliados a mutuales a 2 millones y medio de afiliados al sistema integral”. En el puesto de enfrente, buscando unos discos de vinilo, Mario Pérez, dueño de una pequeña empresa se sincera: “Quiero que se vayan. No soy de izquierda. Los uruguayos estamos mal. Tenemos mucho asistencialismo a los pobres. Yo tengo que laburar, bo”. Se le pregunta a quién va a votar, duda y responde: “no votaría a nadie”.

El enojo de este señor de 57 años contrasta con la explicación de Daniel Olesker, ex ministro de Salud y Desarrollo Social durante el gobierno de Mujica (2009 a 2014). “En estos 15 años hubo un aumento del 60 por ciento del salario; se crearon 300 mil puestos de trabajo, más los 300 mil empleos informales que se blanquearon. Hubo un cambio tributario: se bajó el IVA y se eliminó el impuesto a los sueldos. Esto contribuyó a que creciera el mercado y también el turismo interno”. El economista sintetiza: aumento salarial, más empleo y reducción de la carga tributaria de los trabajadores. Y da un ejemplo. “una pareja de una docente y un cajero hoy tienen en términos de poder de compra el doble de lo que era en 2004”.

Olesker destaca que en estos gobiernos del FA Uruguay fue saliéndose de la dependencia con Argentina y Brasil que tenía en los años noventa. “Se dio una modalidad de crecimiento económico más diversificado, con fuentes de energía renovables”. Tras la última crisis energética, Uruguay cambió su matriz productiva: hoy la electricidad es 97 por ciento de energías eólicas y solares. Asimismo, crece la expectativa por la inversión de una nueva papelera UPM, que miran de reojo los ambientalistas. Se va a instalar en el centro del país, entre Paso de los Toros y Durazno.

De su lado, el candidato Lacalle Pou, hijo del expresidente Luis Alberto Lacalle, presenta un plan de gobierno haciendo énfasis en “Austeridad, Competitividad, Seguridad Social, Conocimiento y Cultura”. El senador afirma que bajará el gasto sin aumentar impuestos ni tarifas públicas. “Se puede ahorrar en torno a 900 millones de dólares por año” afirma el candidato de la derecha, prometiendo “eficiencia” en la asignación de recursos en las empresas públicas sin restar fondos a educación, salud o vivienda. Este conjunto de expresiones de buena voluntad de parte del aspirante neoliberal, exhibe un aroma familiar para quien vivió la experiencia de la debacle de Macri. Los críticos de Lacalle Pou sostienen que un eventual gobierno de la derecha reducirá el gasto social. Y recuerdan que “Cuquito”, como llaman al hijo de “Cuqui” Lacalle, no ahorró elogios a Macri ni a Piñera.

Más complicado estuvo por estas horas el candidato Ernesto Talvi, quien tuvo que aclarar que “jamás” aseguró que Chile fuera un país modelo. El economista liberal asegura que durante la campaña dijo “hasta el cansancio” que tomaba a Chile “como ejemplo en dos aspectos, en el manejo del dinero de los contribuyentes y del Estado y en la política que los ayudó a salir a la conquista de los mercados del mundo”.

“La región se incendia y mira con admiración a Uruguay”, titula el diario local La República. Hay mucho por rescatar de un modelo que navega por aguas tranquilas.

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