Jueves, 11 Enero 2018 06:53

La nueva tesis once

La nueva tesis once

En 1845, Karl Marx escribió las célebres Tesis sobre Feuerbach. Redactadas después de los Manuscritos económicos y filosóficos de 1844, el texto constituye una primera formulación de su propósito de construir una filosofía materialista centrada en la praxis transformadora, radicalmente distinta de la que entonces dominaba y cuyo máximo exponente era Ludwig Feuerbach. En la célebre undécima tesis, la más conocida de todas, declara: “Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modo el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo”. El término “filósofos” se utiliza en un sentido amplio, como referencia a los productores de conocimiento erudito, pudiendo incluir hoy todo el conocimiento humanista y científico considerado fundamental en contraposición al conocimiento aplicado.


A principios del siglo XXI esta tesis plantea dos problemas. El primero es que no es verdad que los filósofos se hayan dedicado a contemplar el mundo sin que su reflexión haya tenido algún impacto en la transformación del mundo. Y aunque eso haya sucedido alguna vez, dejó de ocurrir con el surgimiento del capitalismo o, si queremos un término más amplio, con la emergencia de la modernidad occidental, sobre todo a partir del siglo XVI. Los estudios sobre sociología del conocimiento de los últimos cincuenta años han sido concluyentes en mostrar que las interpretaciones del mundo dominantes en una época dada son las que legitiman, posibilitan o facilitan las transformaciones sociales llevadas a cabo por las clases o grupos dominantes.


El mejor ejemplo de ello es la concepción cartesiana de la dicotomía naturaleza-sociedad o naturaleza-humanidad. Concebir la naturaleza y la sociedad (o la humanidad) como dos entidades, dos sustancias en la terminología de Descartes, totalmente distintas e independientes una de la otra, tal como sucede con la dicotomía cuerpo-alma, y construir sobre esa base todo un sistema filosófico es una innovación revolucionaria. Choca con el sentido común, pues no imaginamos ninguna actividad humana sin la participación de algún tipo de naturaleza, comenzando por la propia capacidad y actividad de imaginar, dado su componente cerebral, neurológico. Además, si los seres humanos tienen naturaleza, la naturaleza humana, será difícil imaginar que esa naturaleza no tenga nada que ver con la naturaleza no humana. La concepción cartesiana tiene obviamente muchos antecedentes, desde los más antiguos del Antiguo Testamento (libro del Génesis) hasta los más recientes de su casi contemporáneo Francis Bacon, para quien la misión del ser humano es dominar la naturaleza. Pero fue Descartes quien confirió al dualismo la consistencia de todo un sistema filosófico.


El dualismo naturaleza-sociedad, en razón del cual la humanidad es algo totalmente independiente de la naturaleza y esta es igualmente independiente de la sociedad, es de tal manera constitutivo de nuestra manera de pensar el mundo y nuestra presencia e inserción en él que pensar de modo alternativo es casi imposible, por más que el sentido común nos reitere que nada de lo que somos, pensamos o hacemos puede dejar de contener en sí naturaleza. ¿Por qué entonces la prevalencia y casi evidencia, en los ámbitos científico y filosófico, de la separación total entre naturaleza y sociedad? Hoy está demostrado que esta separación, por más absurda que pueda parecer, fue una condición necesaria de la expansión del capitalismo. Sin tal concepción no habría sido posible conferir legitimidad a los principios de explotación y apropiación sin fin que guiaron la empresa capitalista desde el principio.


El dualismo contenía un principio de diferenciación jerárquica radical entre la superioridad de la humanidad/sociedad y la inferioridad de la naturaleza, una diferenciación radical que se basaba en una diferencia constitutiva, ontológica, inscrita en los planes de la creación divina. Esto permitió que, por un lado, la naturaleza se transformara en un recurso natural incondicionalmente disponible para la apropiación y la explotación del ser humano en beneficio exclusivo. Y, por otro, que todo lo que se considerara naturaleza pudiera ser objeto de apropiación en los mismos términos. Es decir, la naturaleza en sentido amplio abarcaba seres que, por estar tan cerca del mundo natural, no podían considerarse plenamente humanos.


De este modo, se reconfiguró el racismo para significar la inferioridad natural de la raza negra y, por tanto, la “natural” conversión de los esclavos en mercancías. Esta fue la otra conversión de la que nunca habló el padre António Vieira (famoso jesuita portugués, 1608-1697), pero que está presupuesta en todas las demás de las que habló brillantemente en sus sermones. La apropiación pasó a ser el otro lado de la superexplotación de la fuerza de trabajo. Lo mismo ocurrió con las mujeres al reconfigurar la inferioridad “natural” de las mujeres, que venía de muy atrás, convirtiéndola en la condición de su apropiación y superexplotación, en este caso consistente en la apropiación del trabajo no pagado de las mujeres en el cuidado de la familia. Este trabajo, a pesar de tan productivo como el otro, convencionalmente se consideró reproductivo para poderlo devaluar, una convención que el marxismo rechazó. Desde entonces, la idea de humanidad pasó a coexistir necesariamente con la idea de subhumanidad, la subhumanidad de los cuerpos racializados y sexualizados. Podemos, pues, concluir que la comprensión cartesiana del mundo estaba implicada hasta la médula en la transformación capitalista, colonialista y patriarcal del mundo.


En ese marco, la tesis once sobre Feuerbach plantea un segundo problema. Es que para enfrentar los gravísimos problemas del mundo de hoy –desde los chocantes niveles de desigualdad social a la crisis ambiental y ecológica, calentamiento global irreversible, desertificación, falta de agua potable, desaparición de regiones costeras, acontecimientos “naturales” extremos, etcétera– no es posible imaginar una práctica transformadora que resuelva estos problemas sin otra comprensión del mundo. Esa otra comprensión debe rescatar, a un nuevo nivel, el sentido común de la mutua interdependencia entre la humanidad/sociedad y la naturaleza; una comprensión que parta de la idea de que, en lugar de sustancias, hay relaciones entre la naturaleza humana y todas las otras naturalezas, que la naturaleza es inherente a la humanidad y que lo inverso es igualmente verdadero; y que es un contrasentido pensar que la naturaleza nos pertenece si no pensamos, de forma recíproca, que pertenecemos a la naturaleza.
No será fácil. Contra la nueva comprensión y, por tanto, nueva transformación del mundo militan muchos intereses bien consolidados en las sociedades capitalistas, colonialistas y patriarcales en que vivimos. Como he venido sosteniendo, la construcción de una nueva comprensión del mundo será el resultado de un esfuerzo colectivo y de época, o sea, ocurrirá en el seno de una transformación paradigmática de la sociedad. La civilización capitalista, colonialista y patriarcal no tiene futuro, y su presente demuestra eso de tal modo que ella solo prevalece por la vía de la violencia, de la represión, de las guerras declaradas y no declaradas, del estado de excepción permanente, de la destrucción sin precedentes de lo que continúa asumiendo como recurso natural y, por tanto, disponible sin límites. Mi contribución personal en ese esfuerzo colectivo ha consistido en la formulación de lo que denomino epistemologías del Sur. En mi concepción, el sur no es un lugar geográfico, es una metáfora para designar los conocimientos construidos en las luchas de los oprimidos y excluidos contra las injusticias sistémicas causadas por el capitalismo, el colonialismo y el patriarcado, siendo evidente que muchos de los que constituyen el sur epistemológico vivieron y viven también en el sur geográfico.


Estos conocimientos nunca fueron reconocidos como aportes para una mejor comprensión del mundo por parte de los titulares del conocimiento erudito o académico, sea filosofía, sea ciencias sociales y humanas. Por eso, la exclusión de esos grupos fue radical, una exclusión abisal resultante de una línea abisal que pasó a separar el mundo entre los plenamente humanos, donde “solo” es posible la explotación (la sociabilidad metropolitana), y el mundo de los subhumanos, poblaciones desechables donde es posible la apropiación y la superexplotación (la sociabilidad colonial). Una línea y una división que prevalecen desde el siglo XVI hasta hoy. Las epistemologías del Sur buscan rescatar los conocimientos producidos del otro lado de la línea abisal, el lado colonial de la exclusión, a fin de poder integrarlos en amplias ecologías de saberes donde podrán interactuar con los conocimientos científicos y filosóficos con miras a construir una nueva comprensión/transformación del mundo.


Esos conocimientos –hasta ahora invisibilizados, ridiculizados, suprimidos– fueron producidos tanto por los trabajadores que lucharon contra la exclusión no abisal (zona metropolitana), como por las vastas poblaciones de cuerpos racializados y sexualizados en resistencia contra la exclusión abisal (zona colonial). Al centrarse particularmente en esta última zona, las epistemologías del Sur dan especial atención a los subhumanos, precisamente aquellos y aquellas que fueron considerados más próximos a la naturaleza. Los conocimientos producidos por esos grupos, pese a su inmensa diversidad, son extraños al dualismo cartesiano y, por el contrario, conciben la naturaleza no humana como profundamente implicada en la vida social-humana, y viceversa. Como dicen los pueblos indígenas de las Américas: “La Naturaleza no nos pertenece, nosotros pertenecemos a la Naturaleza”. Los campesinos de todo el mundo no piensan de modo muy diferente. Y lo mismo sucede con grupos cada vez más vastos de jóvenes ecologistas urbanos en todo el mundo.


Esto significa que los grupos sociales más radicalmente excluidos por la sociedad capitalista, colonialista y patriarcal, muchos de los cuales fueron considerados residuos del pasado en vías de extinción o de blanqueamiento, son los que, desde el punto de vista de las epistemologías del Sur, nos están mostrando una salida con futuro, un futuro digno de la humanidad y de todas las naturalezas humanas y no humanas que la componen. Al ser parte de un esfuerzo colectivo, las epistemologías del Sur son un trabajo en curso y todavía embrionario. En mi propio caso, pienso que hasta hoy no alcancé a expresar toda la riqueza analítica y transformadora contenida en las epistemologías del Sur que voy proponiendo. He destacado que los tres modos principales de dominación moderna –clase (capitalismo), raza (racismo) y sexo (patriarcado)– actúan articuladamente y que esa articulación varía con el contexto social, histórico y cultural, pero no he dado suficiente atención al hecho de que este modo de dominación se asienta de tal modo en la dualidad sociedad/naturaleza que sin la superación de esta dualidad ninguna lucha de liberación podrá ser exitosa.


En tal escenario, la nueva tesis once debería tener hoy una formulación del tipo: “Los filósofos, filósofas, científicos sociales y humanistas deben colaborar con todos aquellos y aquellas que luchan contra la dominación en el sentido de crear formas de comprensión del mundo que hagan posible prácticas de transformación del mundo que liberen conjuntamente el mundo humano y el mundo no humano”. Es mucho menos elegante que la undécima tesis original, cierto, pero tal vez nos sea más útil.

 

10 Ene 2018

Boaventura de Sousa Santos

Traducción de Antoni Aguiló y José Luis Exeni Rodríguez

 

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Viernes, 29 Diciembre 2017 10:31

Variaciones sobre Horkheimer

Variaciones sobre Horkheimer

Ciertamente Max Horkheimer (1895-1973), el filósofo y el sociólogo alemán fue la mitad más desapercibida del "dúo dinámico" Adorno/Horkheimer, detrás la Escuela de Frankfurt. Muy a pesar de todo.

A pesar de haber sido por décadas su jefe y el principal organizador que logró llevarla por el mar de guerra y salvar de los nazis a –casi– todos sus colaboradores trasladando el Instituto de Investigaciones Sociales (Institut für Sozialforschung) que la cobijaba primero a Suiza y luego a Estados Unidos.

A pesar de haber sido uno de los artífices de la "teoría crítica" –incluso quién la bautizó– y coautor con Adorno de una de sus obras más emblemáticas: Dialéctica de la Ilustración (1944).

A pesar de haber sido un pensador original de por sí e iniciador de un nuevo tipo de interacción entre filosofía y ciencias sociales, propia de los "francfortianos" (Seyla Benhabib, On Max Horkheimer: new perspectives, MIT 1993, p. 9-11).

Aun así, pocos no tendrían problemas en señalarlo en alguna de sus fotos grupales (quizás también porque –si una vez uno ya lo ubica– el autor de El eclipse de la razón de modo extraño suele parecerse simplemente a... todos los demás).

Stuart Jeffries en una nueva biografía colectiva de la Escuela de Frankfurt –muy a contrapelo de estas apariencias– rescata su singularidad y reconstruye su trayectoria intelectual (su retorno a Hegel y al "joven Marx", interés en cuestiones culturales e ideológicas en el capitalismo, etcétera.) que convirtieron al Instituto bajo su dirección en un centro heterodoxo de estudios multidisciplinarios y en la mejor encarnación –por bien o por mal– de un proceso más amplio, la emergencia del "marxismo occidental", divorciado ya de la clase trabajadora y pesimista en cuanto a sus "capacidades revolucionarias" (Grand Hotel Abyss: the lives of Frankfurt School, Verso 2016, p. 95-96).

Aun así, a pesar de su centralidad, pocos sabrían señalar algún pasaje suyo aparte quizás de aquella cita canónica "quien no quiera hablar de capitalismo debería callar también sobre el fascismo" (lo que igual no quiere decir que es una mala cita... ¡todo lo contrario!).

En un ensayo que la contiene (Los judíos y Europa, en: Zeitschrift für Sozialforschung, diciembre 1939) –que, otra vez, pocos aun conociendo aquel pasaje sabrían señalar– Horkheimer analiza el auge del antisemitismo y fascismo en contexto del colapso del orden liberal en periodo de entreguerras y las nuevas tendencias en el capitalismo, a lo que hoy mirando el racismo, xenofobia y la crisis en Europa (goo.gl/uePPG1) se antoja decir "quien no quiera hablar del neoliberalismo debería callar también sobre la islamofobia".

Igualmente ante el auge del "post-fascismo" –con la diferencia de que éste hoy quizás tiene más que ver con "cosas culturales" que puramente económicas (algo que de algún modo anticipó la Escuela de Frankfurt)–, el dictum original sigue actual.

Lo mismo pasa mirando a EU el país en que los "francfortianos" encontraron el refugio, pero que comparaban sin cesar –por los mismos mecanismos de propaganda e "industria cultural" calculados a forzar la obediencia– con... la Alemania nazi (p. 221-225).

Ante la extraña y escandalosa rehabilitación de George W. Bush (goo.gl/kkLhtS) que "en comparación con Trump ya no se ve tan mal" (sic), se antoja decir "quien no quiera hablar sobre el bushismo (y sus crímenes), debería callar también sobre el trumpismo".

Ante la serie de abusos sexuales por celebrities y políticos en EU –el "capítulo Trump" (‘grab them by the pussy’) ya lo vimos el año pasado– ventilados con toda la razón pero de modo que suele reproducir todas las tendencias individualistas de nuestra sociedad (goo.gl/sHtoFX), algo que venía criticando la Escuela de Frankfurt, o ignorar las historias pasadas –¡Bill Clinton!: no, no era "sólo una inocente vez" (goo.gl/gqcAJh)– se antoja decir "quien no quiera hablar de otros abusos o ponerlos en un contexto más amplio (¡el capitalismo!), debería callar también sobre Trump o Weinstein".

Finalmente mirando al Medio Oriente y la (casi) total extinción de palestinos como sujetos de la historia con la reciente decisión de Trump sobre Jerusalén/Al Quds (goo.gl/2yVkPo) –o la lamentable histórica incondicionalidad de Adorno y Horkheimer hacia Israel (sólo Marcuse criticaba como "los perseguidos se convertían en los perseguidores")– se antoja decir “quien no quiera hablar sobre la ‘cuestión palestina’, debería callar también sobre la ‘cuestión judía’”.

Horkheimer –lamentablemente– en los 50 y 60 tampoco quiso hablar de las intervenciones estadunidenses a lo largo del mundo y cuando ya se decidía a decir algo, hablaba por ejemplo "del rol positivo de EU en Vietnam" (sic). Adorno –al menos– era más crítico.

Fue también él, que en su calidad del jefe del Instituto, forjó –o forzó– un "lenguaje esopiano" en los escritos de la Escuela de Frankfurt, una especie de "auto-censura" que floreció sobre todo en los 40 durante el exilio estadunidense.

Vedadas eran las palabras como "marxismo" o "revolución", para "no antagonizar las autoridades y los donantes en EU, un país inherentemente hostil a las ideas socialistas" (Benhabib, p. 8), pero Horkheimer solía sacarlos también en los 30 de los ensayos de Walter Benjamin –uno de los "francfurtianos" a quién no logró salvar– y en los 50 a su regreso a Alemania, de los textos del joven y radical (sic) Jürgen Habermas, igualmente para no antagonizar las autoridades de la nueva República Federal.

Los términos "capitalismo" (sic) y "lucha de clases" (sic) los eliminó personalmente de la Dialéctica... "purgando" metódicamente post factum –ahora sí, junto con Adorno– el listo ya manuscrito (véase: Slavoj Zizek, Living in the end times, Verso 2010, p. 204-205).

Este "vacío" es aún más visible al comparar la Diálectica... con Historia y conciencia de clase (1923) de György Lukács uno de los textos fundacionales del "marxismo occidental": si bien en ambos libros la reificación y el fetichismo son el centro del análisis, en Lukács todo (aun) está "aterrizado" en política, lucha de clases y formación histórica concreta (capitalismo), mientras en el dúo Adorno-Horkheimer todo ya es "puramente filosófico" (razón instrumental, manipulación/dominación tecnológica, etcétera.).

¿“Quién borra de sus textos la palabra ‘capitalismo’, no tiene el derecho de hablar del... capitalismo?”. No será la primera ni la única contradicción de la Escuela de Frankfurt.

Por Maciek Wisniewski, periodista polaco

Twitter: @MaciekWizz

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Viernes, 29 Diciembre 2017 09:53

La rebelión de los jóvenes privilegiados

La rebelión de los jóvenes privilegiados

El exceso de organización y de burocracia que instauraron las empresas las condujo a perder una suerte de batalla cultural: toda una generación le escapa a la “doble pena” del consumo destructivo y la profesión dictatorial.

A veces, el sentido está en una dirección contraria a la que dicta la asfixiante oferta del mundo. Egresados de las carreras más prestigiosas que existen en Francia, de las grandes universidades, de los institutos más exigentes o de las escuelas de altos estudios en el campo del comercio o la finanza están protagonizando una revolución silenciosa. En vez de trabajar en una carrera para la cual han sido formados e integrar la elite bancaria, financiera, los organismos del Estado, las multinacionales o las star up prefieren abrazar carreras atípicas en donde encuentran un sentido: panaderos, fiambreros,carpinteros, psicólogos, artistas, yoga, coaching o las nuevas ramas del llamado social business. No exhiben ninguna bandera ideológica ni aspiran globalmente a transformar la sociedad. Buscan, sí, un campo donde desarrollarse y en el cual existe un sentido que esta generación no encuentra en los modelos consagrados del éxito para el cual fueron capacitados. No se trata de un movimiento de masa aunque es lo suficientemente importante como para que ya se le haya dedicado un libro a estos nuevos inconformistas surgidos desde el corazón de la elite: La revolte des premiers de la clase (La revuelta de los primeros de la clase).


Durante algo más de cuatro años, el periodista Jean-Laurent Cassely buscó descifrar el camino que se trazaron esos jóvenes con varios diplomas a cuestas y que no dudaron en optar por un oficio manual. Las cifras oficiales revelan también la persistencia de esa corriente. Según un estudio del Instituto de los oficios, las empresas artesanales que fueron creadas por jóvenes oriundos de la enseñanza superior aumentaron en un 50% entre 2009 y 2013. El autor constató hasta qué grado las carreras de prestigio se dieron vuelta. El Ejecutivo híper diplomado, soldado modelo de una globalización exitosa que se mueve entre los telones del poder y del dinero no quiere decir nada para esta generación. Prefieren, como Caroline, una joven recién egresada de la prestigiosa y carísima HEC (Escuela de Alto Comercio), “trabajar con las manos, tener contacto humano con la gente, desarrollar proyectos en el mundo de los oficios (en su caso una florería) en vez de transferir los conocimientos adquiridos a una estructura piramidal que lucrará con ellos dentro de un modelo que, para mí, carece de razón, de sentido y de contenido”. Jean-Laurent Cassely explica que es muy probable que este fenómeno genere a la vez nuevas vocaciones, “nuevos oficios, y, a la vez, revalorice los oficios manuales que antes tenían mala imagen o eran percibidos como signos del fracaso social”. Se ha invertido la valorización. Jean-Laurent Cassely comenta que “tiene más impacto un hípster con delantal haciendo una pastel y difundiendo luego esa imagen en Instagram que el antiguo modelo del joven diplomado evolucionando por ejemplo en el sector de las altas finanzas”. Cassely está convencido de que se trata de “una vanguardia cultural que reniega de la economía que ofrece servicios porque se interroga profundamente sobre los fundamentos de su participación en ese circuito. ¿ Cuál es mi lugar y para qué sirvo yo en todo esto?, se preguntan”.


La degradación de las condiciones de trabajo no es ajena a estos cambios. El monitoreo constante de la actividad, los controles permanentes de performance, el carácter preponderante de la finanza, la digitalización de todo y las imposiciones organizacionales inherentes a los modelos de gestión moderna han espantado a quienes fueron formados para moverse en ese mundo. En este sentido, el autor de La Revuelta de los primeros de la clase argumenta que el exceso de organización y de burocracia que instauraron las empresas las condujeron a “perder una suerte de batalla cultural: han dejado de ser el objeto de deseo de toda una generación”. La transformación de la profesión en oficio coincide con las nuevas formas de consumir de quienes también buscan darle un “sentido al consumo”. Ambos aspiran a escapar a la “doble pena” del consumo destructivo y de la profesión dictatorial. Un ex banquero que se convierte en cocinero, una joven consultora de la alta finanza que abre una quesería, una privilegiada de los diplomas como Caroline que prefiere ser florista antes que “vivir horas de tedio y tensión sin el más mínimo sentido”, los predilectos del sistema retoman los oficios que se han ido perdiendo poco a poco, tragados por los shopping o las cadenas de supermercados que instauraron una forma de consumir masiva e inhumana. Oficio pasión y oficio confortable contra profesión de lujo con salario y beneficios garantizados. La HEC (Haute Ecole de Commerce) facilitó las cifras que atañen la reencarnación de sus egresados. En 2016, más de la mitad de sus estudiantes fueron a trabajar al sector de la finanza mientras que el 20% siguieron carreras inhabituales:4% fueron a trabajar en los oficios ligados al lujo, otro 4% optó por los medios de comunicación o las actividades artísticas y un 12% bifurcó hacia sectores profesionales sin ninguna conexión con la capacitación recibida en la institución. El medio familiar reacciona a menudo de forma hostil, recuerda Caroline: “entre trabajar en un gabinete de consejo financiero o un banco de talla internacional y crear su propia empresita en el sector de los oficios hay un abismo. El medio familiar a menudo no entiende por qué renunciamos al prestigio, a cierta forma de poder y al dinero a cambio de un oficio simple y poco lucrativo”. La confrontación familiar es aún más densa cuando estos jóvenes campeones de los diplomas integran el trabajo social en el seno de ONGs que se mueven en países pobres o expuestos a los conflictos. El paso de JP Morgan o Apple a una ONG que se dedica a cuidar a los niños de la calle en Bogotá o Calcuta es todo un desafío, “y no sólo profesional sino también familiar”, reconoce Julian, un egresado de la también muy prestigiosa Edhec (una de las grandes escuelas de comercio de Francia) que hoy trabaja en una ONG para la infancia y gana 200% menos que en su anterior trabajo como analista financiero. “Es una cuestión de pasión, de utilidad y de sentido.” Esa fue la aventura que vivió Alban Drouet, un egresado de la HEC que optó por el social buissines cuando creó Inova Urbis, una empresa del sector (también llamado “responsabilidad social”) que ayuda a los habitantes de las favelas Río de Janeiro a mejorar sus viviendas. “Hay mucha, mucha gente tentada por este tipo de actividades, pero se asustan cuando ven que antes es preciso renunciar a ciertos beneficios sociales.” Antes de cambiar de rumbo lo tenían todo: estudios superiores, especializaciones de altísimo nivel, carreras dentro de grandes grupos, salarios millonarios. Ese mundo que tantos anhelan los asustó: vacío, organizado, vigilado, destructivo. Cambiaron Excel y Power Point por un delantal y las manos llenas de grasa o harina.


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Miércoles, 27 Diciembre 2017 07:27

Revolución y democracia

Revolución y democracia

Vengo escribiendo que uno de los desarrollos políticos más fatales de los últimos cien años ha sido la separación e incluso contradicción entre revolución y democracia como dos paradigmas de transformación social. He afirmado que este hecho es, en parte, responsable de la situación de impasse en la que nos encontramos. Mientras que a principios del siglo XX disponíamos de dos paradigmas de transformación social y los conflictos entre ellos eran intensos, hoy, a comienzos del siglo XXI, no disponemos de ninguno de ellos. La revolución no está en la agenda política y la democracia ha perdido todo el impulso reformista que tenía, habiéndose transformado en un arma del imperialismo y estando secuestrada en muchos países por antidemócratas.

Esta tensión entre revolución y democracia recorrió todo el siglo XIX europeo, pero fue en la Revolución rusa que la separación, o incluso incompatibilidad, tomó forma política. Es discutible la fecha exacta en la que esto ocurrió, pero lo más probable es que fuera en enero de 1918, cuando Lenin ordenó la disolución de la Asamblea Constituyente en la que el Partido Bolchevique no tenía mayoría. La gran revolucionaria Rosa Luxemburgo fue la primera en alertar sobre el peligro de la ruptura entre revolución y democracia. En la prisión, Rosa Luxemburgo escribió en 1919 un panfleto sobre la Revolución rusa cuyo destino fue turbulento, pues solo mucho más tarde se publicó en su totalidad. En este texto, Rosa Luxemburgo escribe de manera lapidaria que la libertad solo para los partidarios del Gobierno o solo para los miembros de un partido no es libertad. La libertad es siempre y exclusivamente la de los que piensan diferentemente, y añade: “Con la represión de la vida política en el conjunto del país, la vida de los sóviets [1] también se deteriorará cada vez más. Sin elecciones generales, sin una irrestricta libertad de prensa y reunión, sin una libre lucha de opiniones, la vida muere en toda institución pública, se torna una mera apariencia de vida, en la que solo queda la burocracia como elemento activo. Gradualmente se adormece la vida pública y gobiernan unos pocos dirigentes partidarios de energía inagotable y gran experiencia. Entre ellos, en realidad, dirige solo un grupo pequeño de notables, y de vez en cuando se invita a una élite de la clase obrera a reuniones donde deben aplaudir los discursos de los dirigentes, y aprobar por unanimidad las mociones propuestas. En el fondo, entonces, una camarilla. Una dictadura, por cierto: no la dictadura del proletariado, sino la de un grupo de políticos. [...] Esas condiciones deben causar inevitablemente una brutalización de la vida pública: intentos de asesinato, caza de rehenes, etc.” [2]. Un texto premonitorio de alguien que sería, ella misma, asesinada dos años después.


Vivimos un tiempo de posibilidades desfiguradas. La revolución siguió una trayectoria que fue dando cada vez más razón a las previsiones de Rosa Luxemburgo y fue llevando a cabo una transición que, en vez de transitar al socialismo, acabó por transitar al capitalismo, como bien ilustra hoy el caso de China. Por su parte, la democracia (reducida progresivamente a la democracia liberal) perdió el impulso reformista y demostró no ser capaz de defenderse de los fascistas, como lo puso de manifiesto la elección democrática de Adolf Hitler. Además, el “olvido” de la injusticia socioeconómica (además de otras, como la injusticia histórica, racial, sexual, cultural y ambiental) hace que la mayoría de la población viva hoy en sociedades políticamente democráticas, pero socialmente fascistas.


Si el drama político del siglo XX fue separar revolución y democracia, me atrevo a pensar que el siglo XXI solo comenzará políticamente en el momento en el que revolución y democracia vuelvan a unirse. La tarea puede resumirse así: democratizar la revolución y revolucionar la democracia. Veamos cómo. Dadas las limitaciones de espacio, las orientaciones se formulan en términos de principios con escasa explicación.


Democratizar la revolución. En primer lugar, a veces son necesarias rupturas que rompen el orden político existente. Este, cuando se autodesigna democrático, es ciertamente una democracia de minorías para las minorías, en suma, una falsa democracia o una democracia de bajísima intensidad. La ruptura solo se justifica cuando no hay otro recurso para poner fin a este estado de cosas y su objetivo principal es el de construir una democracia digna del nombre, una democracia de alta intensidad para las mayorías, respetuosa con el encaje de las minorías. La revolución no puede correr el riesgo de pervertirse en la sustitución de una minoría por otra.


En segundo lugar, la ruptura, como el nombre indica, rompe con un determinado orden, pero romper no significa hacerlo con violencia física. El día de la toma del Palacio de Invierno murieron pocas personas y los teatros funcionaron con normalidad. Tal como en la Revolución del 25 de abril de 1974 en Portugal, en la que murieron cuatro personas y hubo un herido de gravedad.


En tercer lugar, los fines nunca justifican los medios. La coherencia entre unos y otros no es mecánica, pero deben ser equivalentes en los tipos de acción y de sociabilidad política que promueven. En este sentido, no es admisible que se sacrifiquen generaciones enteras en nombre de un futuro luminoso que hipotéticamente vendrá. Quienes más necesitan de la revolución son las mayorías empobrecidas excluidas, discriminadas y arrojadas por la sociedad injusta en zonas de sacrificio. Su futuro es mañana y es mañana que deben comenzar a sentir los efectos benéficos de la revolución.


En cuarto lugar, históricamente muchas revoluciones fueron rápidas en despolarizar sus diferencias con los enemigos y las antiguas clases dominantes, al mismo tiempo que polarizaban, a veces de manera brutal, sus diferencias con grupos revolucionarios, cuya línea política fue derrotada. Eso se llamó sectarismo y dogmatismo. Esta perversión dominó toda la izquierda política del siglo XX.


En quinto lugar, la lucha de clases es una lucha importante, pero no es la única. Las luchas contra las injusticias y discriminaciones raciales (colonialismo) y sexuales (heteropatriarcado) son igualmente importantes, y la lucha de clases nunca tendrá éxito si las otras tampoco lo tienen. Vivimos en sociedades capitalistas, colonialistas y patriarcales, y las tres formas de dominación actúan articuladamente. Al contrario, los hombres y las mujeres que luchan contra la injusticia se concentran, en general, en una de las luchas, descuidando las otras. Y en tanto las luchas se mantengan separadas, nunca tendrán éxito significativo.
Por último, no hay una única forma de emancipación social. Hay múltiples formas y, por eso, la liberación o es intercultural o nunca será.


Revolucionar la democracia. Primero, no hay democracia: hay democratización progresiva de la sociedad y del Estado. Segundo, no existe una forma legítima de democracia: hay varias y en su conjunto forman lo que designo como demodiversidad [3]. Tal como no podemos vivir sin biodiversidad, tampoco podemos vivir sin demodiversidad.


Tercero, en los distintos espacios-tiempos de nuestra vida colectiva, las tareas de democratización deben llevarse a cabo de modo diferente, y los tipos de democracia serán igualmente distintos. No es posible la democratización del Estado sin la democratización de la sociedad. Distingo seis espacios-tiempo principales: familia, producción, comunidad, mercado, ciudadanía y mundo [4]. En cada uno la necesidad de democratización es la misma, pero los tipos y los ejercicios de democracia son diferentes.


Cuarto, siguiendo el pensamiento político del liberalismo, las sociedades capitalistas, colonialistas y patriarcales en las que vivimos redujeron la democracia al espacio-tiempo de la ciudadanía, el espacio que designamos como político, cuanto todos los otros son igualmente políticos. Por eso la democracia liberal es una isla democrática en un archipiélago de despotismos.


Quinto, incluso restringida al espacio de la ciudadanía, la democracia liberal, también conocida como representativa, es frágil, porque no puede defenderse fácilmente de los antidemócratas y de los fascistas. Para ser sostenible, debe complementarse y articularse con la democracia participativa, o sea, con la participación organizada y apartidaria de ciudadanos y ciudadanas en la vida política mucho más allá del ejercicio del derecho al voto, que obviamente es muy valioso, pero no suficiente.


Sexto, los propios partidos deben reinventarse como entidades que combinan dentro de sí formas de democracia participativa entre sus militantes y simpatizantes, en especial en la formulación de los programas de los partidos y en la selección de candidatos a cargos electivos.
Séptimo, la democracia de alta intensidad debe distinguir entre legalidad y legitimidad, entre la primacía del derecho (que incluye los derechos fundamentales y los derechos humanos) y la primacía de la ley (derecho positivo), o sea, entre rule of law y rule by law. La primacía de la ley (rule by law) puede ser respetada por dictadores, no así la primacía del derecho (rule of law).


Octavo, hoy en día gobernar democráticamente significa gobernar contra la corriente, ya que las sociedades nacionales están sujetas a un doble constitucionalismo: el constitucionalismo nacional, que garantiza los derechos de los ciudadanos y las instituciones democráticas, y el constitucionalismo global de las empresas multinacionales, de los tratados de libre comercio y del capital financiero. Entre los dos constitucionalismos hay enormes contradicciones, ya que el constitucionalismo global no reconoce la democracia como un valor civilizatorio. Y lo más grave es que, en la mayoría de las situaciones, en caso de conflicto entre ellos, el constitucionalismo global es el que prevalece. Quien controla el poder del gobierno no es necesariamente quien controla el poder social y económico. Es lo que sucede con los gobiernos de izquierda. Para que estos se sostengan, no pueden confiar exclusivamente en las instituciones. Deben saber articularse con la sociedad civil organizada y con los movimientos sociales interesados en profundizar la democracia; y disponer de medios de comunicación propios que compitan con los medios corporativos, en general subordinados a los dictámenes del constitucionalismo global.


Democratizar la revolución y revolucionar la democracia no son tareas sencillas, pero constituyen la única vía para frenar el camino al crecimiento de las fuerzas de extrema derecha y fascistas que van ocupando el campo democrático, aprovechándose de las debilidades estructurales de la democracia liberal. La miseria de la libertad será patente cuando la gran mayoría de la población solo tenga libertad para ser miserable.

 

Traducción de Antoni Aguiló y José Luis Exeni Rodríguez
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NOTAS


[1] El poder popular o los consejos de obreros, campesinos y soldados.
[2] Luxemburgo, R., Obras escogidas, Ediciones digitales Izquierda Revolucionaria, 2008, p. 402.
[3] Véase Santos, B. S. y Mendes, J. M., (eds.), Demodiversidad. Imaginar nuevas posibilidades democráticas, Akal, Madrid y México, 2017.
[4] Véase Santos, B. S., Crítica de la razón indolente. Contra el desperdicio de la experiencia. Para un nuevo sentido común: la ciencia, el derecho y la política en la transición paradigmática, Desclée de Brouwer, Bilbao, 2003.

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Miércoles, 06 Diciembre 2017 06:59

América Latina: cuadro de situación

América Latina: cuadro de situación

Siempre sonará estimulante eso de respetar "el veredicto de las urnas". Políticamente, nada más saludable que el pueblo (o, si así lo prefiere, "la gente", "la sociedad"), elija democrática y periódicamente a sus gobernantes, para que el estado de derecho y las instituciones continúen funcionando con normalidad. ¿Dije "normalidad"? ¿Dije "estado de derecho"?

Naturalmente, me refería al ideal de la democracia. No como la de Honduras, donde el pueblo (la sociedad, la gente) concurrió a las urnas teniendo enclavada, en el corazón del territorio, la mayor base militar del Pentágono en América Central. O Brasil, donde un parlamento corrupto hasta el tuétano, destituyó a una presidenta democráticamente elegida.

O sin ir lejos, México. Donde la titular de la Comisión de Gobernación del Senado dijo que la Ley de Seguridad Interior será aprobada "sin cambios". Dicho esto, faltaba más, en el país que encabeza la tabla de muertos y desaparecidos de América Latina. O Argentina, con un gobierno democráticamente elegido, convertido en ariete de la política del imperio contra la Venezuela democrática y bolivariana.

Tal como van las cosas, parecería atinado calificar a nuestros países de "repúblicas bananeras". Frívola muletilla despectiva, inventada en la novela Cabbages and Kings (1904) por el escritor estadunidense O. Henry (seudónimo de William Sydney Porter, 1862-1910), y vulgarizada en 1916 por el diario neoyorquino River Times, cuando Washington fletaba sus cañoneras para imponer "orden" en el Caribe y América Central. Sin embargo, muchas cosas han cambiado desde entonces. Veamos:

1) Más allá del desconcierto de buena parte de sus dirigencias, todos los pueblos latinoamericanos están en pie de lucha. Pero el imperio ya no usa la expresión banana republic para descalificarlos. Marca y logo, por lo demás, de una cadena estadunidense de tiendas que vende ropa de lujo para el "turismo de aventura".

2) Con su propia escala de valores (calculada a modo), los indicadores de "riesgo" de nuestros países se califican según las nuevas muletillas convenidas en la Organización Mundial del Comercio (OMC): "democracia", "libertad", "corrupción", "narcotráfico", "seguridad", "transparencia", "clima de negocios". Pero cualquier decisión política soberana, o dirigente popular que las ponga en cuestión, serán calificados de "populistas". Y lo sorprendente es que muchos analistas, en principio inteligentes, las dan por buenas.

3) Aunque la cuarta flota continúe navegando por el continente, la rápida instalación de bases militares del Bravo a Ushuaia, junto con la "tercerización" de algunos gobiernos para desestabilizar a otros (casos de Colombia y Chile frente a Venezuela y Bolivia), han sustituido el recurso de la invasión militar directa.

4) A pesar de los reveses políticos (Argentina, golpe parlamentario en Brasil, fraude electoral en curso en Honduras), una mirada atenta y sin telarañas mentales puede constatar, con mirada realista y "desde abajo", que no será fácil imponer, pacífica y "democráticamente", los renovados intentos de explotación y sometimiento.

5) La irrupción masiva y deliberante de los "sectores medios" en todos los escenarios políticos ha puesto contra las cuerdas a los teóricos clasistas de la revolución. Mayor razón, entonces, para revisar ciertas premisas ancladas en la Comuna de París, o la toma del Palacio de Invierno. Porque desde ya, sería ganancia que a las nociones de “libertad e "igualdad", conquistadas por la burguesía liberal, se pusiera en práctica la de "solidaridad", escamoteada por el sectarismo y el chovinismo de izquierda.

6) Las "clases dominantes" se han renovado ideológicamente y, a través del poder mediático, financiero y judicial, son más perversas y feroces que nunca. Tienen perfectamente claro, por ejemplo, que el asesinato selectivo y la conquista mediático/simbólica de los espíritus (la "subjetividad", bah), resultan más eficaces que los anacrónicos golpes de Estado. Una entidad, por lo demás, que casi a pedido de muchos izquierdistas, la verborrea conservadora y liberal se ha propuesto reducir a entelequia.

Habrá más comentarios en estos boletines. Por ahora, quedémonos con un comentario del Pepe Mujica, con el que se puede o no estar de acuerdo. Entrevistado por un filósofo rioplatense, el ex presidente de Uruguay dijo: "Antes queríamos cambiar el mundo, ahora queremos asfaltar algunas calles".

Con agudeza, el filósofo infiere: "Si como quiere Mujica, volvemos a pavimentar las calles, sacaremos del barro a los nuevos mendigos y, felices, porque nos importa el dolor de los otros, la cicatriz ajena, los veremos caminar hacia el horizonte, paseando otra vez por el asfalto de la dignidad". Y, posiblemente, con nuevas teorías revolucionarias.

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Honduras: Paro Cívico contra el Fraude Electoral

ALAI AMLATINA, 30/11/2017.- Algo que era imposible en materia estadística, a criterio de analistas y futurólogos del Partido Nacional, caso de Chano Rivera y Ebal Díaz, se está dando en Honduras. El Partido Nacional de Honduras con Juan Orlando Hernández (JOH) a la cabeza, presenta documentación donde él gana las elecciones generales del 26 de noviembre y no Salvador Nasralla de la Alianza Opositora contra la Dictadura, aun cuando después de haberse escrutado el 60% de las actas válidas, el triunfo le favorecía a este último por un margen de 5%.

Después de la primer declaratoria sobre las elecciones en Honduras por miembros del Tribunal Nacional Electoral (TNE), su presidente, David Matamoros Batson, militante de dicho partido político, anunció que ya no se darán más resultados hasta que se tenga el 100% de las actas, lo que sucederá el jueves 30 de Noviembre de 2017; hoy se habla que puede ser la semana próxima. Sin embargo, en las páginas del TNE siguieron aparecieron actas cuyos resultados dan como ganador a JOH con un margen de menos de 1%. El Ingeniero Salvador Nasralla denunció que David Matamoros autorizó solo la promulgación de actas donde los resultados le favorecen a JOH, dejando para nueva orden aquellas que le favorecen a él, caso de los departamentos y centros de mayor población urbana y joven.

Salvador Nasralla de buena Fe, firmó un acuerdo con miembros de la OEA encabezados por el golpista Jorge Quiroga, donde se compromete a respetar los resultados del TNE siempre y cuando se respeten los números de las actas en poder de todos, pero seguidamente los miembros del Tribunal Electoral conformado por miembros del Partido Nacional, Democracia Cristiana (cuyo dueño es Arturo Corrales Álvarez, el Gurú caído, Unión Democrática y el Partido Liberal), no así por representantes de miembros de los Partidos de la Alianza ( LIBRE, PINU-SD y del PAC robado a Nasralla), anunciaron que el sistema se cayó, por lo que no ingresaran nuevas actas, que para los militantes de la Alianza Opositora corresponden a departamentos y municipios donde se gana holgadamente la casilla presidencial.

El argumento de Salvador Nasralla para suscribir dicho acuerdo sin el consentimiento de las bases de la Alianza, es que JOH, una vez que alcanzara y superara a Nasralla, el TNE lo declararía Presidente. Ello, además, fue denunciado por autoridades del Partido Alianza contra la Dictadura, por lo que han llamado a todos los militantes para que se vengan a la ciudad capital a defender el triunfo de Nasralla, ya que se lo quieren robar con un fraude.

Han habido protestas en todo el país, denunciado esta nueva maniobra del Partido Nacional en contubernio con miembros del Tribunal Electoral (se excluye a Ramiro Lobo de la UD) y algunos representantes de los observadores internacionales que, según el argumento de las autoridades de la Alianza, todavía no se pronuncian sobre la falta de ingreso de las actas procedentes de los departamentos y municipios donde le dan el triunfo a su candidato. Los observadores hablan y exigen mayor celeridad al TNE, pero solo se procesan actas donde JOH ganó. Nasralla exige un contento aleatorio, para evitar y no permitir un fraude electoral que solo beneficia a JOH y su grupo.

Al parecer, la suerte está echada, y el TNE con apoyo de la OEA, iglesias evangélicas fundamentalistas, cierto grupo de la empresa privada ligada a la industria maquiladora y empresas extractivas, dirigentes campesinos corruptos y la mayor parte de los medios televisivos, darán a conocer resultados donde JOH gana por poco margen, pero gana. En el caso de la Embajada Americana, llama la atención su silencio cómplice, y es de esperar que reconozca a JOH como presidente de Honduras por segundo periodo consecutivo aunque sea una elección ilegitima, y su gobierno haya sido cuestionado por actos de corrupción.

Todos estos elementos, permiten argumentar que en Honduras se está fraguando un fraude electoral de magnitudes insospechables para la economía y sociedad hondureña. El calificativo político es el de Golpe Técnico o de Mano Blanda, ya que lo poderes seguirán funcionando pero la voluntad popular ha sido de nuevo burlada. Muestran además una institucionalidad electoral viciada y corrupta, que responde al interés de grupos y poderes fácticos, más que a los deseos y manifestaciones de los electores.

Si este robo de una elección presidencial se consuma, los dirigentes de la Alianza Opositora deben convocar a un Paro Cívico a toda la población hondureña para protestar de dicha forma en contra del fraude. Igualmente, en aquellos casos donde existe alteración de actas, pedir un conteo público por urna y municipio con representación de ellos y observadores independientes. El paro cívico es una forma de protesta pacífica de la mayor parte de la población que rechaza el continuismo ilegitimo de JOH y el robo de las elecciones a Salvador Nasralla. El coteo, para demostrar que su lucha ha sido limpia.

Este fraude y las denuncias que vienen de todo el país, deben ser documentados y trasladados a la Fiscalía General de la Republica, para que proceda de oficio, igual a la Corte Suprema de Justicia. A criterio de miembros del equipo antifraude del Partido de Alianza contra la Dictadura, no importa que dichas instituciones sean controladas por el Presidente de la Republica, lo que importante es mostrar la evidencia del zarpazo a la democracia y que sirva de evidencia para que el mundo se pronuncie en contra de esta práctica corrupta y antidemocrática.

Tegucigalpa, DC, 30 de Noviembre de 2017

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Miércoles, 29 Noviembre 2017 06:39

Hay dos ganadores pero una sola elección

Hay dos ganadores pero una sola elección

Cuando se habían contado los votos de 45,17 por ciento de las mesas, Nasralla vencía a Hernández por cinco puntos. Autoridades informaron que la totalidad de las actas estará procesada antes de este jueves al mediodía.

 

El presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, que busca la reelección, y el principal candidato opositor, Salvador Nasralla, se proclamaron ayer ganadores de las elecciones de ayer, con poco más de la mitad del escrutinio completado y una ventaja a favor del segundo que, según fuentes de la autoridad electoral, era “irreversible”.
Nasralla reunía 45,17 por ciento de los sufragios contra 40,21 de Hernández cuando se habían contado los votos de 45,17 por ciento de las mesas, según el informe divulgado ayer en madrugada por el Tribunal Supremo Electoral (TSE), que hasta anoche no había sido actualizado. La paralización del escrutinio se debió a que primero se procesaron las actas transmitidas electrónicamente y faltaban computar las que debían llegar en forma física al centro de cómputos, explicó el presidente del TSE, David Matamoros.


“Los resultados que se dieron hoy, cerca de las 2, corresponden a las actas que fueron transmitidas electrónicamente desde las mesas electorales receptoras; faltan las actas que vienen con las maletas electorales en físico”, indicó Matamoros ayer en conferencia de prensa. “Lo que nos hace falta son 7500 actas que representan dos millones de votos; a medida que avancemos, avanzaremos en los resultados que vayamos divulgando”, agregó, según reseñaron los diarios locales La Prensa y La Tribuna.
Matamoros anunció que la totalidad de las actas estará procesada “a más tardar” este jueves al mediodía. Otro de los magistrados del TSE, Marco Lobo, afirmó que “la tendencia en los resultados del proceso electoral es irreversible”, pese a que Nasralla se imponía a Hernández por una diferencia de 93.975 votos.


Además, la mayoría de los votos procesados corresponden a los principales centros urbanos –especialmente Tegucigalpa y San Pedro Sula, las dos mayores ciudades del país– y, según proyecciones de la encuestadora Ingeniería Gerencial, el voto rural favorece a Hernández. Acaso por eso, Lobo exhortó a la ciudadanía a que “tenga paciencia y espere los resultados con tranquilidad”, reportó el diario digital hondureño Tiempo.


También el jefe de la misión de observación electoral de la Organización de Estados Americanos (OEA), Jorge Quiroga, pidió a la población que esperara los resultados con paciencia y madurez. “Se ha dado un cómputo parcial en la elección presidencial, el resultado es apretado; hay que procesar el resto de las actas para respetar el resultado de la voluntad popular expresada una vez que se procese la última mesa, cuando se tabule la última acta, cuando se cuente el último voto y cuando se determine y asigne el último cargo”, advirtió Quiroga.


En cambio, tanto Nasralla como Hernández se proclamaron ganadores de los comicios. “Gracias, Honduras; unidos en Alianza lo hemos logrado; soy el nuevo presidente electo de Honduras”, dijo Nasralla en su cuenta de Twitter. “Nosotros ganamos; la información que hemos calculado es sobre la base de los resultados directos de las mesas electorales”, explicó a la prensa el candidato de la Alianza de Oposición contra la Dictadura, quien rechaza la reelección a la que aspira Hernández.
Nasralla sostuvo que de acuerdo con esos cálculos aventajaba a Hernández por seis puntos y le pidió al mandatario que respetara el resultado de los comicios. “Hoy es un día de fiesta, es un día de celebración y nosotros vamos a celebrar un triunfo”, agregó el postulante opositor, en referencia la concentración que sus simpatizantes realizaron esta tarde frente a la sede del TSE.


Por otra parte, el presidente del Partido Nacional del mandatario Hernández, Reinaldo Sánchez, sostuvo que el jefe del Estado será finalmente reelecto. “La brecha se ha reducido de la proyección del TSE al segundo porcentaje de Ingeniería Gerencial a 13.000 votos; como se mira, vamos a ganar y lo más seguro es que nos va a tocar salir a la calle a defender el voto”, dijo el líder del oficialismo.


Mientras tanto, el candidato liberal Luis Zelaya –sin parentesco con el ex presidente derrocado Manuel Zelaya–, tercero en las elecciones presidenciales con 13,77 por ciento de los votos, dijo en conferencia de prensa que “Nasralla ganó y hay que aceptarlo”, y opinó que “es totalmente irresponsable del TSE mantener en ascuas a Honduras”. Más de seis millones de hondureños estuvieron habilitados para elegir presidente, tres vicepresidentes, 128 diputados al Congreso Nacional y los 298 alcaldes municipales.

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Viernes, 10 Noviembre 2017 07:12

“Innovar es aprender a pensar distinto”

Cristóbal Cobo inauguró en Buenos Aires la Semana de la Ciudadanía y la Alfabetización Digital.

 

Entrevista a Cristóbal Cobo, el director del Conectar Igualdad uruguayo, pero que funciona

 

Cobo dirige el Plan Ceibal que, en Uruguay, cumple los mismos objetivos que se propuso con el Conectar Igualdad, pero que no fue desfinanciado. El plan es un proyecto de inclusión social e igualdad dentro del sistema educativo uruguayo.

En la ciudad vieja de Montevideo, Mario Benedetti ya lo había anticipado. “Cuado creíamos que teníamos todas las respuestas, de pronto, cambiaron las preguntas”, escribió hace unas décadas. Ahora, del otro lado del charco, el investigador del Instituto de Internet de la Universidad de Oxford Cristóbal Cobo retoma esa idea para explicar los nuevos objetivos del Plan Ceibal, el proyecto de inclusión social e igualdad de oportunidades del sistema educativo uruguayo. En diálogo con PáginaI12, el director del Centro de Estudios de la Fundación Ceibal sostuvo que la tecnología no es un sinónimo de revolución en las aulas y que “la búsqueda debe estar orientada a la innovación pedagógica”, justamente el área más desfinanciada de otro programa educativo de la región, el Conectar Igualdad, que sufrió masivos despidos y reducción del stock de computadoras en los últimos dos años. Cobo, además, profundiza las nociones sobre desobediencia tecnológica y formación docente. “La sociedad del conocimiento es tremendamente generadora de marginalidad. No solamente de infraestructura y de aparatos tecnológicos, sino cognitiva y de igualdad de oportunidades”, agregó.

En el cuarto piso del Centro Cultural de la Ciencia, en el barrio porteño de Palermo, Cobo es esa figurita difícil que completa el álbum: los docentes le piden selfies, ejecutivos de empresas intentan arreglar encuentros con él e incluso, el investigador chileno debió ser el encargado de inaugurar la Semana de la Ciudadanía y la Alfabetización Digital con una charla para trescientos educadores y facilitadores pedagógicos digitales.

“Lo que vengo diciendo en las presentaciones y en mi último libro es una provocación para algunos: se puede seguir teniendo una educación conservadora aún con un montón de tecnología incorporada. Muchas de las conversaciones se centran en los aparatos y la verdad es que las cosas interesantes están por fuera de la tecnología. La innovación es, en realidad, aprender a pensar de una manera distinta”, comentó Cobo.

El Plan Ceibal fue la criatura que creó Cobo junto a otros especialistas pedagógicos y políticos del Uruguay. En el 2007, tres años antes que se firme el programa Conectar Igualdad en Argentina, el por entonces –y ahora también– presidente del país oriental, Tabaré Vázquez, entregó la primera laptop en el departamento de Florida, una de las regiones más pobres del interior. Dos años después, todos los estudiantes de primaria obtuvieron una computadora, a la vez que las escuelas, ya sean públicas o privadas, contaban con acceso a wi-fi. “Muchas de esas laptops fueron las primeras que tuvieron las familias. En Argentina seguramente haya ocurrido lo mismo. Pero hoy en día, en los sectores medios y bajos ya cuentan con teléfonos, que no sólo juegan un papel importante en la conectividad sino que ya no es factor de diferenciación social, por ejemplo, tener un Facebook”, reflexionó el director del Centro de Estudios que analiza el impacto de las políticas públicas del proyecto pedagógico.

“Ahora, el nuevo objetivo es construir de la escuela, un laboratorio”. Así sintetiza Cobo la próxima fase del Plan Ceibal. Luego de cumplir la conectividad, el proyecto educativo uruguayo se enfoca en vincular los saberes cognitivos, las tecnologías de la información y la comunicación (TIC´s) y las habilidades socioemocionales, como la creatividad, la sociabilización y la empatía. “Parece algo totalmente novedoso, pero nada que ver, son ideas que deambulaban en siglos anteriores, el tema es que nunca se le prestó mucha atención”, dijo Cobo. La nueva meta es, precisamente, lo que Cobo no observa ahora en el Plan Conectar Igualdad argentino. Lo que dice el educador chileno se asemeja al informe realizado por Ctera donde se alerta sobre el recorte del 43 por ciento del ahora Plan Nacional de Educación Digital en el presupuesto pronosticado para 2018. Y aquello se agrega a la falta de stock (en 2016 se compró la mitad de computadoras que en el año anterior) y el despido de equipos territoriales que articulaban el área de pedagogía con la tecnología. Dicho de otro modo: desfinanciamiento.

 

–En esta transformación del sistema educativo uruguayo, ¿cuál es el rol que deben cumplir, ahora, los docentes?

–Los maestros han sido, tradicionalmente, agentes que ayudan a llevar el conocimiento a la sociedad. Ellos traían el conocimiento experto a través de libros de textos, programas de estudio. Ahora, con la aparición de las tecnologías y, en particular, de las tecnologías digitales, existe un proceso de descentralización y de desintermediación de saberes. Están Google, Wikipedia, YouTube y muchos otros canales que generan circuitos de información que adquieren muchísima más atención. Entonces, el rol del docente entra en un proceso de transformación, que nada tiene que ver con lo tecnológico sino con la relación del conocimiento: él tiene que ayudar a discriminar el ruido de la señal, lo que es importante de lo que es basura. La metáfora podría ser la del sherpa, ellos te acompañan, te dan orientaciones, si no sigues su camino te puedes caer por un barranco, pero al final del día, la trayectoria la terminás haciendo tú.

 

–En su libro habla de la deso- bediencia tecnológica. ¿Cómo entiende ese concepto? ¿Se aplica para los más chicos?

–Absolutamente. La desobediencia tecnológica es animarse a hackear la tecnología. Y eso es lo que los chicos tienen que hacer. América Latina es un continente que, en su gran mayoría, consume tecnología creado por otros y eso te pone una situación de desventaja, porque uno consume la tecnología y otros lo crean. Es decir, alguien pone la música y los demás la bailamos, lo cual produce una dependencia total. Entonces, bueno, cómo hacemos para cambiar la relación con la tecnología, pensar de manera distinta y darle un propósito diferente. Y yo creo que esto ocurre en la actualidad, aunque el sector educativo en la región no lo estimula. En la escuela el profe tiene que cubrir un programa de estudios, evaluar ciertas asignaturas y ese sistema deja pocos espacios para la divergencia. En cambio, en los espacios extracurriculares, se da el lugar para la innovación, el pensamiento divergente y la creatividad.

Pero todavía hay un actor fundamental que no había sido nombrado durante la entrevista: el Estado. Por eso, en el final de la charla, Cobo no duda en incluirlo al indicar que “esta sociedad es tremendamente desigual, no sólo en cuestiones tecnológicas sino también en sistemas de aprendizajes y de igualdad de oportunidades. El Estado no puede ser ajeno a esa lógica”. “Por ejemplo, ahora está la inteligencia artificial. Eso implica una nueva brecha de pobreza: los que la comprenden y los que no logran entender. El Estado tiene que ayudar a regular a eso, pero, a la vez, tiene que buscar la manera de que existan otros actores jugando en la cancha”, completó.

La entrevista concluye. Y, otra vez, docentes le piden fotos al educador.

 

Informe: Jeremías Batagelj.

 

 

Jueves, 26 Octubre 2017 06:43

Octubre: fulgor y caída

Octubre: fulgor y caída

A principios del siglo pasado el planeta no sólo se dividía en husos horarios, sino también en husos calendarios y por eso Octubre ocurrió en noviembre. Dicen –porque uno no estuvo allí– que una representación de obreros, campesinos, soldados, militantes de toda la vida e intelectuales tomó el mundo por asalto y tuvo la posibilidad de refundarlo todo, de rehacer la sociedad de arriba abajo y, un poder nada desdeñable, de poner nuevos nombres a las cosas. Dicen que tenían prisa: su circunstancia era desesperada, su éxito dependía de circunstancias externas, tomaban como inspiración a los jacobinos franceses y tenían la premonición de que, como éstos, su predominio no habría de durar mucho tiempo; por eso trabajaban sembrando ejemplos a futuro, ideando referencias para subversivos que aún no habían nacido.


Tal vez suene frívolo pero los mecanismos de la identificación no funcionan bien con los revolucionarios del XVIII: hay pelucas, trajes raros, tipografías difíciles y giros del idioma y una visión del mundo inaugural de la época moderna, que ya nos queda lejos. Con los de 1917, en cambio, ya se tiene en común la electricidad corriente, el teléfono, el cine, la aviación y una manera más próxima de pensar y decir las cosas, y en sus obsesiones están ya prefiguradas las nuestras; en buena medida, los grandes dilemas políticos, económicos y éticos –sobre todo éticos– que hubieron de resolver o en los cuales naufragaron, siguen siendo los de hoy; varias de sus discusiones siguen estando en carne viva, muchas de sus conquistas son apenas anhelo en nuestros días y por eso a uno le resultan entrañables.


Hace cien años, en un país en el que hasta entonces las mujeres estaban obligadas por ley a obedecer a sus maridos, carecían de derecho a heredar bienes y de la menor protección laboral, el gobierno revolucionario legalizó el divorcio y despenalizó el aborto, el adulterio y la homosexualidad e instauró la protección obligatoria para las trabajadoras que iban a ser madres. Hubo una coyuntura de la historia en la que se puso a debate todo –pero todo–, desde la industrialización masiva hasta el sicoanálisis, desde la abolición del Estado hasta la pertinencia de conservar el dinero como mecanismo de intercambio, desde la paz a costa de lo que fuera hasta la guerra preventiva. Hubo un régimen en el que la austeridad e incluso la pobreza de los altos mandos era la norma y no la excepción. Hubo hace un siglo una revolución que se vio cercada y acosada desde su arranque y que no encontró mejor solución para sobrevivir que fusilar a quienes podían destruirla, e incluso a quienes, sin exhibir comportamiento reaccionario alguno, habían nacido en cuna aristocrática. Y hubo un puñado de dirigentes que vivieron semejantes decisiones como tragedia y con remordimiento, incluso en un entorno mundial en el que la pena capital era moneda de uso corriente en todos los países.


Dicen –aunque uno no lo vio– que el comisario del pueblo para la Instrucción Pública ordenó enjuiciar a Dios por crímenes en contra de la humanidad y que, tras la sentencia, Lo mandó fusilar en la Plaza Roja el 17 de enero de 1918. Podría parecer una expresión de intolerancia primitiva, de no ser porque fue emprendida por un funcionario que al tiempo que impulsaba la alfabetización universal protegía las manifestaciones destacadas de la cultura zarista (el ballet clásico y los teatros imperiales, por ejemplo) de la furia de los más radicales, difundía la cultura proletaria, daba aliento a dramaturgos como Stanislavsky, promovía el futurismo, admiraba el impresionismo y era autor de una pieza teatral tan quijotesca que lleva por título El Quijote liberado. O sea que tal vez aquella travesura del deicidio deba entenderse en clave de performance (un auto desacramental) y de humorada. Y dicen que hubo conciertos en los que las sirenas de las fábricas fueron usadas como instrumentos en sinfonías monumentales para saludar el Día del Trabajo.


El aliento de la utopía duró unos pocos años. Pronto, demasiado pronto, el infortunio se impuso a la libertad, la contingencia triunfó sobre la necesidad y el poder del sueño fue desplazado por el sueño del poder. La mayoría de los militantes abnegados, honestos y lúcidos que se habían empeñado en demostrar que otro mundo era posible fueron asesinados por su propia criatura: un mundo otro, sí, pero que a pesar de los formidables empeños de la razón revolucionaria nació chorreando sangre y lodo por todos los poros. Cincuenta años más tarde, algunos seguían viendo en aquella gigantesca aglomeración de poder geoestratégico los rasgos de un Estado obrero y se maravillaban de cómo había sido capaz de convertir a la vieja Rusia (que en 1917 se encontraba hundida hasta las rodillas en el feudalismo) en una potencia atómica y espacial.


* * *


A principios de marzo de 1985, después de caminar unas cuadras que el frío volvía larguísimas por lo que entonces aún aparecía en los mapas como Prospekt Marx, desemboqué a bocajarro en la Plaza Roja, el peso histórico del sitio se me vino encima y me abrumó la conmoción. Empecé a sollozar como un idiota, pero de pronto sentí un dolor agudo en los lagrimales y en las mejillas: a pesar de su contenido salino las lágrimas se me habían congelado y más doloroso resultó arrancarme aquellos carámbanos.

Fue la única vez que visité el país de Octubre. Los cascarones de los soviets aún se esparcían por el desmesurado territorio y de pura chiripa me tocó presenciar el funeral del penúltimo secretario general del Partido Comunista de la Unión Soviética y el ascenso de Mijail Gorbachov a los máximos cargos del Estado. La primera de esas noticias se supo antes en el resto del mundo que en la propia URSS. Se dijo por ahí que la nomenklatura no quiso informar a la población para no arruinar los festejos del Día Internacional de la Mujer Trabajadora, pero creo que no fue cierto. Cuando entré, como parte de un pequeño grupo de periodistas mexicanos, al atestado Salón de las Columnas en lo que era el Palacio de los Sindicatos, vi de sopetón el cuerpo de Konstantin Ustinovich Chernenko. Como era lógico, estaba acostado y colocado sobre una tarima un poco demasiado alta, de modo que sus fosas nasales por las que se asomaban muchos pelos me quedaban justo a la altura de los ojos. Eso, las suelas vírgenes de sus zapatos postreros y una marcha fúnebre interpretada en bucle y a un ritmo arrastradísimo por una orquesta como de 200 músicos es lo que se me quedó grabado de aquella ceremonia pomposa.

Recordé la pugna que se estableció en enero de 1924 entre Stalin y el resto de los bolcheviques por el estilo que habría de imprimirse al funeral de Lenin: ante la escandalizada decencia de los segundos, el primero impuso contra viento y marea un ritual fastuosísimo que culminó, para colmo, con la instauración del culto a un cuerpo disecado.


En esa única visita no observé, pues, casi ningún vestigio vivo de aquel Octubre que sucedió en noviembre, sino un régimen avejentado y un imperio cosmopolita y casi galáctico contenido en sí mismo. A pesar de los yerbajos de corrupción que empezaban a asomar entre las grietas ya visibles de la vetusta edificación se percibía, eso sí, la dignidad de una sociedad que conocía sin alardes su inestimable y doloroso protagonismo en la historia.


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Miércoles, 25 Octubre 2017 06:24

La Revolución de Octubre y las vanguardias

La Revolución de Octubre y las vanguardias

Hay grandes obras que, aunque restan inconclusas, o quizás porque restan inconclusas, subrayan su intención, su hechura para la posteridad, ya que estarían señalando lo inconmensurable, la imposibilidad de ciertos sueños humanos, los límites del mínimo hombre. Sucede con algunos textos de Franz Kafka (entre otros, nada menos que con El proceso y El castillo); sucede con El buen soldado Švejk, de Jaroslav Hasek, la gran sátira checa que “solo” llegó a completar cuatro volúmenes de los seis planeados; relativamente parecido es lo que pasa con la famosa Sinfonía, también “Inacabada”, de Franz Schubert, o con el Requiem en D menor de Wolfgang Amadeus Mozart; sucede con el templo de Antoni Gaudí, La Sagrada Familia, en Barcelona, el cual, comenzada su ejecución en 1882, aún no se ha terminado de construir. Pasó también, casi obligadamente, con el Monumento a la Tercera Internacional, cuya colosal maqueta, diseñada por Vladimir Tatlin, y presentada en 1920, jamás se transformó en una obra incorporada a la realidad.


Vladimir Tatlin, iniciador del Constructivismo, nació en Járkov, Ucrania, en 1885, hijo de un ingeniero de ferrocarriles y una poeta. Trabajó como cadete del mar y joven comerciante, y pasó algún tiempo en el extranjero. Comenzó su carrera artística como pintor de íconos en Moscú, y asistió a la Escuela de Pintura, Escultura y Arquitectura. También fue músico, “bandurist” (la bandura es un instrumento ucraniano de cuerda pulsada, que combina los elementos de la cítara y el laúd), y actuó en la Exposición Universal de París en 1906. Fue uno de los entusiastas de la vanguardia eslava, y al inicio del período soviético sostuvo que el arte debía integrarse en el conjunto de la producción, disolverse en la vida cotidiana y renunciar a su función exclusivamente estética. No es que la Revolución haya impuesto a los artistas estos trasvases; ellos mismos venían sosteniendo que el arte debía incorporarse a la vida diaria, y que era del cambio en las formas estéticas que iban a venir los cambios en la forma de vivir. Por eso, la gran fuerza que mantuvo unida a la vanguardia rusa fue política.


Si, como sostiene Peter Bürger (Theorie der Avantgarde, 1974), lo que distingue a los movimientos de las primeras décadas del siglo XX de cualquier ruptura estética anterior es “el intento de organizar, a partir del arte, una nueva praxis vital”, ellos vieron en las revueltas contra el zarismo, y finalmente en la Revolución de Octubre, la concreción de esa posibilidad. El embanderamiento de la mayoría de sus componentes, su acalorada y firme participación en la construcción de una nueva sociedad, representaron la razón, el ápice y el drama de esas vidas. Alentados en los primeros tiempos por la tolerancia de Lenin, por las cultas distinciones de León Trotsky, tuvieron en el Comisariado de la Educación y de las Artes (Narkompros) un apoyo respetuoso, y en Anatoli Lunacharsky, el sutil y cultivado “Comisario de la Ilustración”, a un impulsor y protector. Al principio se logró, por primera vez en la historia, conciliar la voluntad de construir una nueva sociedad con los cambios perseguidos por las vanguardias en el campo artístico. Era el momento de poner a prueba el arte como factor de transformación social, y ellos aceptaron este reto, asumiendo el protagonismo en la nueva política cultural y la dedicación a la docencia artística como forma de educar al pueblo. Luego, la burocracia fue fortaleciendo sus criterios pedagógicos y conservadores, hasta imponer las recetas realistas de Andrei Zhdanov y los extremos de represión que después se conocieron.


Fue, sin embargo, en el seno de la propia izquierda estética y revolucionaria que surgieron concepciones enfrentadas respecto de la función que debía cumplir el arte. Si para Vladimir Tatlin era ineludible su acción de servicio hacia la nueva sociedad (el arte debía integrarse en la producción, convertido en obras de arquitectura, en diseño industrial, en publicidad y difusión), para Kazimir Malevich la investigación artística tenía que ser ajena a toda contaminación externa. Los constructivistas, con Tatlin a la cabeza, negaban validez al arte como actividad exclusivamente estética, y exigían su disolución en la vida cotidiana. Ante la individualidad creadora, el Constructivismo oponía el sentido de una producción cultural colectiva. Frente a la pura investigación formal, requerían inmediatez para la resolución de las demandas populares. De lo que consideraban juego gratuito y mera especulación en la investigación plástica, se pasó a la búsqueda de una fusión entre arte y tecnología, señaladas como los mayores agentes del cambio social. Tatlin llegaría al Constructivismo partiendo del Cubismo y el Futurismo; del primero tomó su descomposición de los objetos por planos y del segundo el interés por el uso de todo tipo de materiales, plásticos y verbales, y la incorporación de la mecánica y del maquinismo. En 1913 había visitado el estudio de Pablo Picasso, en París, donde tuvo oportunidad de ver las esculturas y las pinturas, con añadidos de cartones recortados o plegados, que utilizaba para sus experiencias cubistas.


Después de la Revolución de Octubre, todo su trabajo estuvo presidido por la idea del artista-constructor. Donde mejor pudo plasmar sus ideales, esa transformación de los elementos de la cultura industrial (hierro, acero y cristal) en volúmenes, planos, colores, superficie y luz, fue en el proyecto para el Monumento a la Tercera Internacional, cuya maqueta presentó en 1920. El edificio era concebido como la superposición de tres cuerpos geométricos, con unos 400 m de alto: un cubo, una pirámide y un cilindro, articulados por un eje vertical y cubiertos por una estructura helicoidal ascendente; dentro de la estructura de hierro y acero de espirales dobles, el diseño preveía tres bloques de construcción, con ventanas de vidrio, que girarían a velocidades diferentes: la primera, un cubo, una vez al año; la segunda, una pirámide, una vez al mes; la tercera, un cilindro, una vez al día. Los tres volúmenes albergarían, respectivamente, las salas de congresos, las del órgano ejecutivo y el centro de comunicaciones, rematados por un mecanismo para proyectar imágenes y sonido. Emblema de la utopía socialista apoyado por la tecnología, el monumento se imaginaba como un faro que alumbra el nuevo mundo.


Las investigaciones plásticas de los constructivistas tuvieron una influencia directa en el desarrollo de la arquitectura moderna. Su decidida aspiración de unir arte y sociedad encontraba plasmación natural en esta, como compendio de las artes plásticas y, aunque sus realizaciones fueron pocas, las búsquedas cristalizaron en proyectos significativos para su desarrollo. Tatlin también se dedicó al estudio de la ropa y de objetos, muebles, vajilla. Antes del final de su vida, empezó a investigar el vuelo de los pájaros. Esa idea culminaría entre 1929 y 1932 con unas esculturas volantes, a las que puso el nombre de Letatlin, que recuerdan los diseños de Leonardo da Vinci. Ello, con el fin de construir un aparato al que dio forma, para emprender la realización de otro de los grandes sueños de la humanidad: el vuelo.
* Escritor, docente universitario.

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