El presidente chino, Xi Jinping, encabeza la quinta sesión plenaria del XIX Comité Central del Partido Comunista de China, en Pekín.Foto Xinhua

Mientras EU se derrite en su balcanización electoral –sea quien fuere el vencedor difícilmente detendrá su inexorable decadencia (https://bit.ly/3jP8lU6)–, el Partido Comunista Chino (PCC), exorcizado por los dos partidos en Washington, se prepara a convertirse en una superpotencia –que ya lo es a nivel geoeconómico, astrofísico (alunizaje en el lado oscuro de la Luna) y tecnológico, con su liderazgo en la 5G.

En medio de la guerra multidimensional que libra EU contra China, en el quinto pleno del PCC, su Comité Central (con más de 200 miembros de su élite) celebró a puerta cerrada su más importante cónclave del año que duró cuatro días en Pekín y anunció en un comunicado su plan quinquenal para concretar su autarquía tecnológica (https://bit.ly/3kKAnS9).

SCMP enuncia sus prioridades políticas para conservar el crecimiento de la economía en medio de la pandemia, las disrupciones de la cadena de suministro, las relaciones tóxicas con Occidente (sic) y una inminente caída económica global –además de la crisis alimentaria global por venir–.

Su Comité Central discutió también el proyecto para lograr la cosmogonía del mandarín Xi de convertir a China en un gran país socialista moderno en 2035 (sic), que SCMP considera vago, por lo que se espera un plan más sólido en los próximos días.

De hecho, China ya había proyectado su mirifico plan China 2025 sobre su autarquía tecnológica (https://bit.ly/35U3U5l), al unísono de sus Tres Rutas de la Seda –continental/marítima/y la del Ártico (https://bit.ly/3kN0kQO)– financiadas por 8 millones de millones de dólares (trillones en anglosajón) del colosal banco AIIB (https://bit.ly/37Yq9d3).

China se prepara así a escalar un estadio superior en su desarrollo económico: pasar de un ingreso medio a un alto ingreso.

La autarquía tecnológica representa la piedra de toque del plan quinquenal conforme China se parapeta frente a las “amenazas de desacoplamiento ( decoupling)” y la decreciente (sic) globalización para girar a su economía doméstica (sic) mediante la estrategia de la circulación dual: permanecer abierta (sic) a la inversión y comercio foráneos (sic) mientras gira para edificar un ecosistema económico interno menos vulnerable a las sanciones externas y las turbulencias. ¡Si algo teme China desde el inconmensurable sabio Confucio del Siglo V aC es el caos!

Antes que el planificado 2021, China ya constituye una sociedad moderadamente próspera en todos los ámbitos y se encamina al segundo objetivo del mandarín Xi: convertirse en un país socialista moderno que sea próspero, fuerte, democrático, culturalmente avanzado y armónico en 2049 (sic).

Parte de su estrategia radica en el estímulo al consumo doméstico, conjugado a la reforma interna, la apertura y la innovación.

Wang Zhigang, Ministro de Ciencia y Tecnología, comentó que en su nueva fase China incorporó un nuevo concepto de desarrollo: es la primera vez que un plan quinquenal se consagró al capítulo específico de la tecnología, cuya autarquía es incluyente de los temas universales: cambio climático, cambio energético, salud pública (sic), mejor protección a la propiedad intelectual y un ambiente amigable para la innovación tecnológica (https://bit.ly/2TKz0qo).

Más allá de los anatemas cavernícolas, el gobierno de la 4T, al que todavía le falta la T de Tecnología, en un país como México –que considero la máxima potencia civilizatoria y cultural del continente americano–, debería inspirarse del poder cultural chino (su poder blando) que proviene de una civilización añeja de casi seis mil años, con sus tres principales tareas para los próximos cinco años: optimizar el nivel de la civilización (sic) social, mejorar el nivel de la cultura pública y optimizar su sistema cultural.

Ahora los adversarios de China construyen sus murallas: alrededor de 2 mil 500 años después de la Gran Muralla.

PD: En mi artículo del 28/10/20 (https://bit.ly/31Wyuu4) debí poner: “el ingreso de la industria petróleo/gas de EU es 1.6 veces el PIB nominal de México de 1.04 millones de millones de dólares ( ranking del FMI)”.

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Un grupo de jóvenes en una feria de empleo en Shenzhen, en una fotografía tomada el 10 de octubre (VCG / Getty)

Más del 90% de la población procede de fuera de la ciudad y la edad media no rebasa los 30 años

 

En 1978, dos años antes de que Shenzhen fuera elegida para acoger la primera zona económica especial (ZEE) de China, el industrial hongkonés Chen Ho Ming apostó por iniciar la producción de bolsos en colaboración con una empresa estatal en lo que entonces era un puñado de depauperados pueblos de la costa sureña. Tras atravesar el único paso fronterizo existente -hoy hay nueve-, se topó con un paisaje rural del que sobresalían la vegetación tropical, los insectos y el barro, con solo una estrecha carretera de cemento para acceder a su pequeña factoría. “Ninguno de los edificios superaba los cinco pisos y solo había un restaurante en todo el barrio”, recuerda.

Poco podía imaginar Chen que, tras experimentar con el capitalismo híbrido (o “socialismo con características chinas”, como lo calificó el Partido Comunista), aquellos villorrios de pescadores se convertirían en una innovadora metrópoli de 13 millones de almas en la que han echado raíces las mayores tecnológicas del país.

En solo cuatro décadas, los pantanales han dado paso a grandes avenidas y futuristas rascacielos -más de cien edificios rebasan los 200 metros de altura- y es la primera ciudad del mundo con un despliegue integral de redes 5G. “El tiempo es dinero, la eficacia es vida”, es uno de los lemas que más se repiten en las calles de esta gran ciudad. Con esta filosofía, su economía ha sido capaz de crecer a un ritmo anual del 22% -con picos de hasta el 45%-, su renta per cápita ha pasado de 73 euros anuales a 23.000 y su PIB superó en 2018 los 370.000 millones de dólares, dejando atrás al de una Hong Kong a la que no hace mucho emigraban los chinos, a nado si era necesario, para mejorar su vida.

La historia de su vertiginoso éxito –en el país se habla de “la velocidad de Shenzhen”- comenzó a fraguarse en 1978 con el ascenso al poder de Deng Xiaoping y su política de “reforma y apertura”. La ZEE de Shenzhen se estableció oficialmente el 26 de agosto de 1980. Más de 2.000 kilómetros cuadrados de territorio capitalista con exenciones fiscales e incentivos a la inversión extranjera. Un plan innovador que iba en contra de las esencias del comunismo pero que, si funcionaba, se pensaba aplicar en el resto de la nación, como finalmente sucedió.

Shenzhen representa como ninguna otra ciudad o territorio la evolución del modelo chino y el milagroso desarrollo económico de las últimas décadas. Con el despegue de la globalización, la urbe supo capitalizar la vasta mano de obra a precio de saldo que ofrecía el país y su proximidad con Hong Kong para atraer a cientos de empresas y convertirse en una importante base manufacturera, sobre todo de productos electrónicos baratos.

Jugaron fuerte en el campo de la innovación tecnológica y decretaron numerosas políticas favorables para el sector. La jugada dio sus frutos y atrajo a importantes líderes de la industria. Como consecuencia de ello, en sus calles conviven hoy las sedes de empresas tan punteras como Tencent, la propietaria de Wechat; la tecnológica Huawei, el segundo mayor fabricante de teléfonos del mundo y líder en el 5G; o el fabricante de chips ZTE.

En esas mismas calles surgen cada año decenas de empresas emergentes que se aprovechan de la enorme masa de talento con voluntad emprendedor que acude a la ciudad y de las sinergias que se acaban creando: más del 90% de la población proviene de fuera y la media de edad ronda los 30 años. “Esta ciudad tiene algo especial, porque acepta el fallo como alternativa, algo que si fundas una start up va a pasarte tarde o temprano. Es algo que no casa con la tradición china, pero que aquí está permitido”, contaba a este periodista hace años Adam Najbert, por entonces director de comunicación de la firma de drones DJI.

Ahora, ante la joya de la corona china se abren numerosos interrogantes. Por un lado, el conflicto comercial y tecnológico abierto con Estados Unidos amenaza con torpedear, o al menos intentarlo, a alguno de los buques insignias de la ciudad como Huawei o ZTE. Además, si por una parte se enfrenta a los retos globales derivados de la crisis del coronavirus, por otra debe responder a problemas locales como la mejora de los servicios pú­blicos o el precio de la vivienda.

Pekín ya ha dejado claro que seguirá apostando por la gran urbe del sur para afianzarse como uno de los centros de innovación más avanzados del mundo y ser parte capital del Área de la Gran Bahía. Con este proyecto, pretenden integrar los territorios semiautónomos de Hong Kong y Macao con otras nueve ciudades chinas para crear un centro tecnológico, financiero y académico capaz de competir con otras grandes cunas de la innovación como Silicon Valley o Tokio.

En esta línea, el domingo Pekín anunció un paquete de medidas que le otorgan a Shenzhen autonomía para tomar decisiones sobre una amplia gama de políticas locales, desde el uso de la tierra hasta la contratación de talento global. El presidente Xi Jinping visitará hoy la ciudad para celebrar el 40.º aniversario de la ZEE, y se espera con atención su discurso, en el que podría dar nuevas pautas para que la ciudad de los milagros siga deslumbrando en el futuro.

Por Ismael Arana | Hong Kong, China. Corresponsal

14/10/2020 00:37 | Actualizado a 14/10/2020 10:24

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Ren Zhengfei (derecha), junto al jefe de estado chino Xi Jinping. El régimen está comprometido en la lucha por conquistar las redes 5G de todo el planeta. Los vínculos entre la empresa y el Ejército Chino son históricos (PA Images)

La compañía tecnológica lanza sus redes en el mundo de la mano de la diplomacia del régimen. Cómo el COVID-19 podría servirle a la corporación para extender el tendido de su 5G

 

Hace poco más de un año se hacía referencia a una realidad fácil de probar que hoy parece más vigente que nunca: Huawei es el brazo tecnológico que utiliza el régimen chino -y su ejército- para su expansión definitiva. Huawei es China. No su pueblo, sino su estado. Y Beijing parece destinada a proteger y promover los negocios estratégicos de la nación y las redes de su diamante más valioso hasta el final. Incluso, está dispuesta a mezclar armas con smartphones, como podría estar sucediendo en India.

Su vecino, también potencia nuclear, ha colocado en un paréntesis la posibilidad de utilizar la red 5G que la diplomacia china está empujando a fuerza de bullying en todos los continentes. Es muy probable que Nueva Delhi decline de ella por la desconfianza que le genera dejar en manos del Partido Comunista Chino (PCC) su información más sensible. Las dudas entre los asesores de Narendra Modi surgieron mucho antes de que tropas chinas violaran límites fronterizos y mataran a soldados indios, lo que provocó una creciente tensión en los Himalayas.

A partir de ese enfrentamiento trágico, India decidió bloquear decenas de aplicaciones cuyos datos tenían un flujo directo hacia Beijing y se mostró más decidida a frenar el avance del 5G tanto de Huawei como de ZTE, la otra empresa que ofrecen como alternativa las embajadas chinas de todo el mundo.

Pero al acecho militar contra India también se suma la propaganda psicológica. Cada día los órganos informativos del régimen de Xi Jinping dedican líneas para alertar sobre las graves consecuencias que tendría para la economía de Modi decidir por una red europea de 5G. Se refieren a Nokia. Global Times, uno de los periódicos del PCC, señala a diario que no inclinarse por Huawei provocaría daños severos en las finanzas de la nación.

En sus líneas, el diario orgánico pretende estimular fibras sensibles, algo recurrente en la cada vez más extendida “diplomacia del Wolf Warrior” que impone el régimen. En ella se muestra víctima de una creciente tendencia “anti-China”. En su última alusión a Huawei, el medio del PCC juega con ese arma: “Impulsada por una ola de sentimiento anti-China luego del fatal choque entre las tropas fronterizas de los dos países en junio, India ha impuesto una serie de restricciones y prohibiciones absolutas a las empresas e inversiones chinas”, dice el editorial.

El periódico sigue y pone en primer plano las consecuencias generadas por el COVID-19: “Bajo el impacto de la pandemia, la economía de la India se ha enfrentado a grandes dificultades, y el boicot irracional a las aplicaciones e inversiones chinas solo ha empeorado su economía. En la actualidad, reparar las relaciones entre China e India y corregir las desviaciones anteriores es lo que más necesita la India”.

Pero Nueva Delhi no es el único gobierno en Asia que está en vías de bloquear a la compañía paraestatal china para su tendido. El de Japón también lo evalúa: se sumaría así a grandes potencias que no quieren ver comprometidos sus datos -de seguridad nacional y militar, pero también de sus ciudadanos-. Las grandes democracias asiáticas desconfían -con razón- del control que tendrá Beijing sobre esa información si deja sus antenas bajo el poder de Xi y su ejército.

El motivo de tal desconfianza emerge de un simple hecho que no puede ser negado ni por las empresas ni por las autoridades: las leyes chinas obligan a las compañías de capital local a aceptar a un miembro del PCC en su directorio. Este integrante tendrá a su disposición toda la información que pretenda de los clientes de la corporación de la que forma parte. Esto rige tanto para una firma tecnológica como para una que realice dragados de ríos, administre puertos o comercialice granos de soja.

Pero Beijing cuenta con otros métodos para golpear las mesas de negociaciones cuando pretende algo. Luego de la crisis sanitaria y económica desatada como consecuencia de la pandemia por coronavirus, varios países impulsaron campañas para que se realice una investigación independiente de la administración que hizo el régimen del brote en Wuhan.

Australia fue una de ellas: en respuesta, Xi Jinping sacudió el comercio entre ambos países como primera embestida. Scott Morrison, primer ministro australiano, no dio marcha atrás y continúa en su postura. Otro detalle: tampoco aceptará que Huawei haga el tendido que comprometería sus comunicaciones confidenciales con otros países como Reino Unido, Estados Unidos, Canadá y Japón.

La desconfianza es sobre todo, de seguridad. Desde su génesis, Huawei está signada por su impronta militar. Su fundador, Ren Zhengfei fue miembro del Ejército Popular de Liberación (PLA) durante décadas. En 1978 se unió al Partido Comunista. En la fuerza, trabajó siempre en el área de innovación y ciencia, su gran pasión, donde se destacó hasta que cumplió su ciclo. En 1982 se radicó en la provincia de Shenzhen, cerca del mayor centro financiero de Asia, Hong Kong. Cinco años después concretaría su sueño al fundar la corporación tecnológica más importante del continente.

Pero el amor de Ren por el ejército no mutó y la colaboración fue permanente entre ambos actores. De acuerdo con una investigación hecha por Bloomberg, el acuerdo involucra investigaciones en las que participan empleados de la corporación y uniformados. “Durante la última década los trabajadores de Huawei han formado equipo con miembros de varios órganos del Ejército Popular de Liberación en al menos diez emprendimientos de investigación que abarcan desde inteligencia artificial hasta comunicaciones por radio", advierte el medio. Ese vínculo continúa imperturbable. Huawei es China. O más preciso: Huawei es el régimen chino y el Ejército chino.

En ese contexto, América Latina no escapa al complejo escenario post-coronavirus. Beijing extendió hasta esta región su “diplomacia de las mascarillas” para lavar la precaria imagen que su gobierno había cosechado por la pobre administración que hizo de la epidemia de COVID-19 cuando el mundo poco sabía sobre síntomas y consecuencias de una cepa mortal similar al SARS que estaba gestándose un año atrás en la importante provincia de Hubei. Xi Jinping prefirió silenciar a quienes advertían sobre el brote e informar tarde a la Organización Mundial de la Salud (OMS). El resto es historia en desarrollo.

Como respuesta, la maquinaria productiva china se puso en movimiento y su industria de insumos médicos floreció. Ofreció elementos de protección para trabajadores de la salud de todo el mundo, mascarillas de dudosa calidad y todo cuanto pudiera hacerse para provocar una amnesia conveniente en sus detractores. Los gobiernos receptores debían agradecer al gran líder chino por su generosidad. Y pagar en efectivo, desde luego.

Sin embargo, no todo se reduce a cubrebocas N95 o trajes descartables para médicos y enfermeros. El cimbronazo, además de sanitario, fue (es) económico. Esa conmoción en los números se siente muchísimo más en aquellas naciones pobres, con instituciones débiles y gobiernos voraces, con leyes laborales pretéritas y una fuerza trabajadora informal como principal motor económico. Allí Beijing también agudiza su diplomacia.

El régimen de Xi olfatea que entre esos países necesitados de la región está la Argentina. El gobierno kirchnerista está decidido a hacer más fluida esa relación carnal. En tiempos de Tinder, pareciera ser un match perfecto para la Casa Rosada. A la entrega de soberanía en el sur patagónico -donde una base militar china instaló antenas de observación y no permite inspección alguna por parte de funcionarios argentinos-, ahora se está en vías de “yuanizar” la economía local.

Para ese dudoso beneficio -advierten los delegados del régimen- Huawei tendrá que tener un lugar de privilegio en el tendido del 5G: esa es una de las condiciones que China busca imponer en Buenos Aires. El deterioro de las finanzas argentinas es el mejor recurso que tiene Beijing para hacer pie en América Latina. Un pie a medias: en Colombia, Perú, Uruguay, Paraguay, Chile, Bolivia y Brasil podría tenerlo más difícil.

5 de Octubre de 2020

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La vacuna de Johnson & Johnson comenzó la fase 3 con el ensayo más grande del mundo: 60 mil voluntarios

Se trata de la cuarta candidata que está en la última etapa de estudios clínicos en Estados Unidos, con pruebas en seis países latinoamericanos. Expertos destacan las ventajas de que sea una sola dosis

 

Johnson & Johnson anunció este miércoles el inicio de un enorme estudio final para tratar de probar si una vacuna COVID-19 de una sola dosis puede proteger contra el virus.

El estudio será el mayor ensayo clínico de una vacuna contra el coronavirus del mundo hasta el momento, probando la fórmula en 60.000 voluntarios en los EEUU, Sudáfrica, Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México y Perú. La cifra alrededor del doble de la cantidad de pacientes que participan en otros ensayos de fase 3.

La vacuna candidata consiste en vector recombinante que utiliza un adenovirus humano (el virus responsable del resfriado común) para expresar la proteína del SARS-CoV-2 en las células. El vector de adenovirus usado se ha modificado para que ya no se pueda replicar en humanos y causar enfermedad.

Los hallazgos preclínicos que ya se publicaron en la revista Nature mostraron que esta “candidata a vacuna” indujo respuestas de anticuerpos neutralizantes en macacos y proporcionó una protección completa o casi completa contra la infección por virus en los pulmones y la nariz después de la exposición al SARS-CoV-2.

El ensayo que comienza ahora está diseñado para determinar si la vacuna en investigación puede prevenir la covid-19 después de una sola dosis, a diferencia de otras candidatas que apuntan a dos aplicaciones, lo que eleva los gastos y la logística. Además, tampoco necesita ser congelada en su almacenamiento y distribución.

La prueba de última etapa de J&J utilizará hasta 215 sitios en los Estados Unidos, Sudáfrica, Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México y Perú. La compañía planea fabricar hasta mil millones de dosis en 2021, y más después de eso, dijo Paul Stoffels, director científico de J&J. Stoffels estimó que se necesitarán de seis semanas a dos meses para inscribirse en el ensayo, y dijo que la compañía espera obtener una respuesta sobre si la vacuna funciona “a finales de año o principios del próximo”.

No está claro qué tan rápido la compañía podría obtener la aprobación regulatoria, pero J&J planea fabricar dosis antes de la aprobación, por lo que podría comenzar la distribución rápidamente.

Un puñado de otras vacunas en los EEUU (desarrolladas por Moderna, Pfizer y AstraZeneca) y otras en otros países ya están en la etapa final de prueba. Hay muchas esperanzas de que las respuestas sobre al menos un candidato que se está probando en los EEUU podría llegar a finales de año, tal vez antes.

Al respecto, el epidemiólogo Anthony Fauci apuntó la probabilidad de que se requieran varios tipos de vacunas para atender la demanda mundial, y ha subrayado que la fórmula de J&J ha demostrado ya que es un fármaco “prometedor”.

Los funcionarios de salud de EEUU insisten en que la carrera por una vacuna no es una carrera de obstáculos. “Queremos hacer todo lo que podamos sin sacrificar la seguridad o la eficacia - no vamos a hacer eso - para asegurarnos de que terminemos con vacunas que van a salvar vidas”, dijo a los periodistas el médico Francis Collins, director de los Institutos Nacionales de Salud.

Pero muchos especialistas en vacunas se preguntan si la Administración de Alimentos y Medicamentos se atendrá a ese objetivo bajo la intensa presión de la administración de Trump. El presidente Donald Trump ha presentado sistemáticamente un calendario más rápido para una nueva vacuna que lo que los expertos dicen que es adecuado para probar completamente a los candidatos.

Mientras tanto, las pruebas de otra vacuna experimental, fabricada por AstraZeneca, permanecen en suspenso en los Estados Unidos mientras los funcionarios examinan una cuestión de seguridad, a pesar de que se han reanudado los estudios en otros países.

A principios de esta semana, el vicepresidente Mike Pence instó a los gobernadores de los estados a “hacer su parte para crear la confianza pública de que será una vacuna segura y eficaz”. Y Fauci añadió en el llamamiento a los gobernadores que confía en “un proceso probado y verdadero” que tiene incorporados controles y equilibrios, incluyendo una junta independiente que evalúa el progreso de cada ensayo de la vacuna, así como “la integridad de la FDA”.

Tras conocerse el ensayo de J&J, Donald Trump celebró la noticia e instó a la FDA a “actuar rápidamente”.

Incluso si la FDA permitiera el uso de emergencia de una vacuna para finales de año, los suministros serían limitados y se darían primero a los grupos vulnerables como los trabajadores de la salud. Es probable que la mayoría de los estadounidenses no reciban una vacuna hasta el año próximo.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades quieren que los estados se preparen ahora para lanzar las vacunas, lo que presentará enormes desafíos logísticos. El miércoles, el CDC anunció la distribución de 200 millones de dólares en fondos aprobados por el Congreso para ayudar a comenzar las operaciones.

(Con información de AP, Reuters y EFE)

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Gracias a sus "medidas drásticas", China controló el Covid-19, por lo que "es la única principal economía que crecerá este año", según el Banco Mundial.Foto Ap

Según Wall Street Journal (WSJ), “la recuperación de China ha impreso su dinámica, posicionándole para cerrar aún más su brecha con la economía de Estados Unidos (EU).

https://on.wsj.com/31tgmbj” “https://on.wsj.com/31tgmbj”.

Gracias a sus "medidas drásticas", China controló el Covid-19, por lo que "es la única principal economía que crecerá este año", según el Banco Mundial.

JP Morgan elevó su pronóstico de crecimiento de China de 1.3 por ciento en abril a 2.5 por ciento al fin de año, mientras EU se contraerá 8 por ciento.

El despegue balístico de China "apuntala la creencia (sic) de Beijing de que su modelo estatal (sic)", que "le ayudó a navegar la crisis financiera de 2008/09 con mínimo dolor (sic), es mejor que el capitalismo de EU", lo cual "envalentonó (sic) a los líderes chinos en un momento de creciente competencia geopolítica (sic) con EU", según WSJ, que cita también a Nicholas Lardy, economista del Peterson Institute for International Economics, con sede en Washington, quien calcula que la producción económica de China, ajustada a la inflación, probablemente alcance US $11.9 billones (trillones en anglosajón), este año: “70 por ciento de la producción esperada de EU; "el mayor extenso avance que China ha hecho frente a EU en un solo año".

WSJ cita a Homi Kharas (HK), del Brookings Institution, quien aduce que "el Covid-19 (sic) puso a la economía china en la pista para alcanzar la paridad (¡megasúpersic!) con EU en 2028 en términos absolutos": "dos años más pronto que la estimación preCovid-19".

HK aduce que "la pandemia ayudará también a magnificar el poder económico de China, comparado con otros países en desarrollo como Rusia y Brasil", mientras la economía de India se rezagará a "menos de la quinta parte de China".

China "emergerá mucho más poderosa como la principal economía del mundo en desarrollo".

Según el FMI, Japón, hoy la tercera economía global cuando se mide su PIB "nominal", se contraerá 5.8 por ciento este año.

En su ultrarreduccionismo economicista, HK comete un grave error de juicio al medir unidimensionalmente la economía de China y compararla con la mayor parte del G-20, antes y después del C-19.

El ímpetu chino no es solamente economicista, sino también es multidimensional: innovador, tecnológico, militar y de alta cohesividad socioeconómica en un país de mil 400 millones de habitantes.

Con o sin Covid-19, que solamente le frenó un trimestre, las tendencias apuntaban a que China debía empatar el PIB "nominal" de EU en 2020, por lo que aún la proyección de su empate con EU para 2028 se antoja prolongada.

Ya antes del C-19, Deutsche Bank estimó que la economía de China crecería 26 por ciento (sic) entre 2019 y 2023, frente a 8.5 por ciento de EU: es decir ¡tres veces más!

Ya con el Covid-19, China crecería 24 por ciento: sólo le afectó 2 por ciento, mientras EU saldría más golpeado a la mitad con 3.9 por ciento: es decir, ¡crecería China 6.15 veces más!

Así que el buen manejo del Covid-19 por el Partido Comunista Chino asentó los reales de una tendencia que ya era irreversible.

La misma joya tecnológica de EU, Apple –que vale casi el doble del PIB "nominal" de México–, y que acaba de alcanzar un valor estratosférico en el mercado por US $2 billones, debe 14.8 por ciento de su auge a las compras de celulares por China (Hyperlink “https://bit.ly/2EAQLUOhttps://bit.ly/2EAQLUO).

No faltan los sinófobos plañideros, como Daniel Rosen de Rhodium Group, con sede en Nueva York, quien abulta la "fragilidad" y los focos rojos de China, debido a su "deuda creciente, su crecimiento desigual y sus problemas ulcerosos (sic) en el sistema bancario" con una "inundación de inventarios".

Los sinófobos plañideros de Nueva York, hoy en cuarentena, operan sus mórbidos pronósticos, mientras Wuhan, el epicentro de la pandemia,"ha regresado a la normalidad (sic)" y sus habitantes festejan en las albercas la "victoria estratégica (sic) por el gobierno chino en combatir el virus", al unísono del incremento de su "turismo doméstico".

Dejo de lado el "futuro militar" cuando el despegue azorante de China en "computación cuántica y en inteligencia artificial amenazan a la tecnología de EU", según un reporte del Congreso estadunidense (“https://bit.ly/3guLyv2https://bit.ly/3guLyv2).

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La tentación de Newton ante las manifestaciones de la conspiración

Existe una historia sobre Isaac Newton que siempre ha llamado mi atención. Muy probablemente sea apócrifa, pero ilustra perfectamente cómo se veía a los científicos en el siglo XVIII. En su casa, el científico fue abordado por una señora que había perdido su bolso. El bolso contenía objetos importantes y la mujer le pidió angustiada que le dijese dónde estaba. Evidentemente, Newton se negó, no podía ayudarla. Tras catorce insistentes visitas, el científico se puso una túnica, marcó un círculo con tiza a su alrededor y dijo: Abracadabra. Ve a la fachada del Hospital Greenwich. Allí veo a un duende agachado con tu bolso.

No puedo por menos que sonreír imaginando al científico perplejo ante la incomprensión de algunos de sus vecinos sobre el funcionamiento y alcance de su trabajo. Pero también me pregunto cómo continuaría la historia al saberse estos ridiculizados por el maestro ante sus demandas imposibles.

En estas semanas corren ríos de tinta sobre algunas manifestaciones que contradicen el consenso científico. Antes que nada, recomendaría consultar el trabajo que desde finales de los años 1980 realiza el Comité de Investigación de Sociología del Conocimiento, de la Ciencia y la Tecnología de la Federación Española de Sociología (la sociedad científica que agrupa a la sociología española), así como desde la psicología social y la opinión pública, para comprender las dinámicas de la confianza social en la ciencia y las instituciones científicas.

¿Qué nos dice la evidencia sobre los movimientos contra el consenso científico?

El error de meterlo todo en el mismo saco

Primera evidencia: estos movimientos no son homogéneos. Lejos de eso, entre la población existe un amplio espectro de confianza hacia el consenso tecnocientífico y, además, con diferentes puntos de tensión. Es decir, algunas personas desconfían profundamente de la capacidad de controlar la energía nuclear, mientras que confían en las vacunas infantiles recomendadas por las instituciones sanitarias.

En el caso de la confianza en las recomendaciones sanitarias contra el coronavirus, primera sugerencia: tener en cuenta este continuo de actitudes (positivas, ambivalentes y negativas). Dicho de otra manera: no tratar las actitudes críticas como si fueran un bloque. No lo son; se trata de una amalgama de personas, algunas con posiciones infranqueables, otras con planteamientos más ambiguos, con una gran diversidad de inquietudes.

Como dice Dan Kahan en su interesante artículo en Science, tratarlos de manera uniforme puede tener efectos contraproducentes. También en España, diversos estudios muestran cómo la mayor parte de la ciudadanía expresa actitudes ambivalentes hacia la ciencia y la tecnología, alejadas de la antigua dicotomía "todo es beneficioso", "nada lo es".

La responsabilidad de los referentes en los que confiamos

Segunda evidencia: cuando analizamos realidades con aspectos científicos complejos (como un nuevo coronavirus que irrumpe de repente en nuestras vidas) la gran mayoría de las personas no puede dedicar el tiempo y la energía necesarios a comprender por ellas mismas todas las cuestiones en juego. No podemos estudiar microbiología, epidemiología, neumología, virología durante meses para poder llegar a tener una opinión sobre lo que sucede.

¿Cómo hacemos? Usamos atajos, normalmente mediados por la confianza que nos proporcionan algunas instituciones o personas. Por ello es tan importante cuidar la confianza cuando abordamos la comunicación de una crisis sanitaria como la que vivimos. Volveré sobre esto.

Así, las declaraciones de referentes sociales y políticos tienen mucha importancia. Un experimento de mi colega Matthew Hornsey muestra cómo los votantes republicanos son más propensos a rechazar la vacunación si llegan a leer tuits antivacunas de Donald Trump (en el que tienen una confianza política).

¿Hizo el presidente Trump ese curso de microbiología que no pudimos hacer? No. Pero su posicionamiento sobre temas complejos y controvertidos funciona de atajo para cientos de miles de personas. Por ello es tan importante la responsabilidad de los referentes políticos, sociales y culturales a la hora de pronunciarse sobre este tipo de cuestiones complejas. Si no pueden hacer ese curso de microbiología, deberían dirigir sus opiniones hacia las personas expertas.

Pero también existen incentivos para que algunos agentes sociales no actúen de manera responsable. Esta capacidad de ser atajos para cuestiones complejas y controvertidas está siendo utilizada por algunas agrupaciones políticas extremas en diversos países para canalizar la desconfianza y las inquietudes sobre la evolución de la pandemia. Estos incentivos deberían ser compensados por costes legales específicamente definidos para reducir este uso irresponsable de la influencia política hacia cuestiones de sanidad pública.

También es crucial la confianza que tengamos en el funcionamiento de nuestras instituciones sanitarias. Esa confianza influirá fuertemente, por ejemplo, en nuestras actitudes hacia la vacunación.

El razonamiento motivado

Una tercera evidencia que me parece muy pertinente para entender las manifestaciones recientes contra el uso de la mascarilla o las futuras vacunas es la que muestra mecanismos de razonamiento motivado o cognición protectora de la identidad.

A menudo, las personas operamos más como abogados cognitivos que como científicos cognitivos: en lugar de sopesar la información de una manera abierta, atendemos, criticamos y recordamos información de manera selectiva, de un modo que refuerza nuestras conclusiones previas. Grupos más afectados por las medidas contra el coronavirus, que ven peligrar en mayor medida su forma de vida o valores, tenderán a activar en mayor medida mecanismos de razonamiento motivado.

Y, todavía más interesante. Una investigación pendiente de publicación que hemos realizado en 2019 en España (con Celia Díaz y Matthew Hornsey) muestra que las personas con estudios superiores serían más proclives a activar este tipo de mecanismos en su reticencia a la vacunación, ya que disponen de más recursos para proteger cognitivamente su visión del mundo. Esto ayudaría a explicar la mayor presencia (con respecto al total de la población) de personas con niveles avanzados de estudios o con profesiones más expuestas por las medidas contra el coronavirus (autónomos, sector cultural, etc.).

Este mecanismo de razonamiento motivado también ayudaría a explicar por qué algunas personas reticentes con las vacunas pasan una cantidad de tiempo considerable buscando información en internet sobre las vacunas y, aun así, llegan a conclusiones alejadas del consenso científico. Y también por qué algunas campañas de vacunación que se han basado en presentar información científica o refutar mitos sobre las vacunas han logrado un éxito moderado e incluso algunas campañas particulares han llegado a tener efectos negativos (efecto boomerang).

El miedo y la necesidad de comprender

Por último, el miedo. La situación que hemos vivido estos últimos meses no tiene precedentes en nuestro tiempo de vida. Imagínese que, en esta circunstancia excepcional, siente que no puede confiar en los líderes políticos. Siente desconfianza hasta el punto que cree que no buscan proteger su salud. También desconfía de las farmacéuticas. Y de los médicos, porque cree que están al servicio de estas. No puede salir a la calle sin ‘saber’ lo que está pasando. Necesita una explicación coherente con su forma de ver el mundo.

Aquí entran en juego diversas teorías de la conspiración en torno al origen y la naturaleza del coronavirus. Para algunas personas, estas teorías cubren una necesidad urgente en un momento en que su vida está dando un vuelco: comprender. Porque si comprendo (o creo comprender) tengo la sensación de tener un mayor control sobre la situación.

El periodismo científico vive un momento crucial en todo el mundo, ya que puede influir de manera significativa en cómo evoluciona ese rango amplio de actitudes ambivalentes hacia la ciencia y la tecnología en este contexto de crisis sanitaria. Y sabemos que estas actitudes influirán en los comportamientos futuros.

Muchas personas quieren saber dónde está la solución y la quieren ya. Además, desconfían ante el hecho de que la ciencia no sea monolítica, que no todos los científicos den la misma contestación, que haya médicos que den explicaciones discordantes con el consenso mayoritario de la ciencia. También desconfían de que, en contextos de incertidumbre, haya medidas que posteriormente se corrijan o que puedan resultar contradictorias con otras. A pesar de que algunos ciudadanos insistan catorce veces, como a Newton, creo que la comunicación de la ciencia debe ser fiel a sus límites, evitando darles lo que reclaman: respuestas para todo, monolíticas, infalibles.

Redes sociales que polarizan mensajes

En las redes sociales veo cómo crece el ruido, la simplificación, la polarización social. El conflicto no necesariamente es negativo. Sin embargo, enfrentarnos contra quienes desconfían del consenso científico llevará a la polarización. Y en esta crisis, la polarización social promete pocos beneficios y, en cambio, mucho que perder.

Algunas reacciones duras contra las manifestaciones recientes me preocupan, aunque pueda entender las emociones que las motivan. Primero, porque numerosos estudios muestran que ridiculizar a estas personas es contraproducente. Sugiero revisar las recomendaciones de UNESCO (basadas en evidencia científica) sobre cómo comunicarse con personas que creen firmemente en teorías de la conspiración.

Segundo, porque el endurecimiento de las posiciones puede provocar enfrentamientos (no solo verbales) entre grupos de personas que ven al otro como el enemigo. Me sorprendió recientemente un tuit de un diputado, señalando a los manifestantes como "enemigos del pueblo". Si empezamos a vernos como enemigos difícilmente podremos colaborar en un reto en el que nos necesitamos mutuamente.

La tentación de ridiculizar a quien no confía en el consenso científico puede llevarnos a una disminución de la confianza social. Sin confianza, no hay colaboración. Sin colaboración, no podemos parar la pandemia. En esta situación, creo que Newton respiraría por decimoquinta vez y, sin caer en la ridiculización, trataría de entender la desesperación de su vecina. Porque la necesita.

Por JOSEP LOBERA

Profesor de Sociología, Universidad Autónoma de Madrid

23/08/2020

Este artículo ha sido publicado originalmente en The Conversation

Publicado enSociedad
Imagen de ‘Cosmos Mundos Posibles’ con Neil deGrasse-Tyson / © Cosmos Studios- Nat Geo

Entrevista a Ann Druyan

 

A 40 años de su estreno, en 2020 ha vuelto Cosmos en una nueva temporada, ‘Cosmos: Possible Worlds’. Su productora y guionista explica las razones por las cuales esta serie documental es más importante que nunca y por qué es necesario el optimismo en esta época marcada por el cambio climático, pandemias y los movimientos anticientíficos.

La voz de Ann Druyan suena débil, distante como un eco en una profunda cueva. Parece diluirse en el teléfono. Sin embargo, sus ideas son potentes. Ganadora del Premio Peabody y del Emmy, esta mujer de 70 años es escritora, productora, directora y una de las comunicadoras de ciencia más importantes de nuestro tiempo. Escribió libros como Sombras de antepasados olvidados, El mundo y sus demonios y la novela en la que se basó la película Contact (1997). Y aún así para algunos es la «viuda de Carl Sagan». 

Hace 40 años, tuvo una epifanía. Druyan engendró con el popular astrónomo la serie Cosmos, a través de la cual llevó al público en un viaje por el espacio y el tiempo, al pasado, presente y futuro de la historia de nuestra especie. «Cuando empezamos a escribir Cosmos en 1978 —recuerda—, con Carl sentimos la urgencia de compartir el asombroso poder de la ciencia, de transmitir la elevación espiritual que nos revela el universo, así como la necesidad de amplificar las alarmas que los científicos estaban haciendo sonar sobre nuestro impacto en el planeta».

En un escenario actual dominado no por la posibilidad de un armagedón nuclear sino por el cambio climático y los movimientos anticientíficos, esta escritora estadounidense sintió otra vez aquella necesidad.

Por eso, acompañada esta vez por el guionista Brannon Braga —conocido por su trabajo en Star Trek—, decidió que era hora de volver. En esta oportunidad con Cosmos: Possible Worlds, una producción de 13 episodios que, tras estar en un limbo durante meses por denuncias de conducta sexual inapropiada contra el famoso astrofísico Neil deGrasse Tyson —descartadas después de una investigación—, finalmente se estrenó por el canal National Geographic en marzo en España y en América Latina.

En 2014, con el impulso del productor Seth MacFarlane, Cosmos volvió a la televisión con un nuevo conductor, el astrónomo del Museo Americano de Historia Natural, Neil deGrasse Tyson, en Cosmos: A Spacetime Odyssey. ¿Qué la llevó a apostar por una nueva temporada?

El universo es un lugar tan grande con un número casi infinito de historias para contar. Estamos en un momento crítico de nuestra historia en el que debemos dejar de ser sonámbulos. Debemos despertar, ponernos de pie. Precisamos más que nunca de historias que nos den esperanzas. Cosmos es un faro de inspiración.

En los nuevos capítulos, el actor Patrick Stewart interpreta al astrónomo William Herschel y Judd Hirsch a Robert Oppenheimer, el padre de la bomba atómica. ¿A qué se refieren los “mundos posibles” del título?

Exploramos exoplanetas recientemente descubiertos y también nuestro universo interior, como el conectoma o las iniciativas por cartografiar el genoma humano. En especial en esta nueva temporada investigamos cómo podría ser nuestro futuro dentro de mil años si usáramos la ciencia y la tecnología con sabiduría.

Vivimos en una época en la que la cortina de la noche se ha levantado: ahora podemos conocer a la naturaleza como nunca antes. La ciencia es nuestra herramienta más poderosa para aprehender la realidad. Hemos puesto tantas veces nuestros sentidos en mundos distantes que prácticamente ya no es noticia. Podemos hacer cosas asombrosas pero a la vez estamos arruinando nuestro medio ambiente.

Los peligros también provienen de las fake news y los movimientos anticientíficos. ¿Cómo cree que los científicos deberían reaccionar ante los terraplanistas, antivacunas y demás negacionistas?

Creo que no deberían regodearse de lo que saben frente a las audiencias, sino buscar conectarse emocionalmente con ellas. Esa ha sido la misión de Cosmos: asombrar, entretener, incentivar la curiosidad, excitar, recordar que la ciencia nos rodea, que es relevante en nuestras vidas y en nuestra cultura.

Transmitir información es solo una fracción del deber de la comunicación de la ciencia. Hay que conectar el cerebro con el corazón. Se trata de entablar un encuentro personal, debemos derribar los muros que rodean la ciencia y que nos han excluido e intimidado a muchos de nosotros y traducir las ideas de la jerga técnica al lenguaje que todos compartimos para poder apropiarnos de ellas.

Cosmos es un poema visual. Combinan música y un gran despliegue visual. ¿Cree que estos elementos son necesarios para lograr esa conexión con la audiencia?

La narración de historias es clave para involucrar al público. La misión de Cosmos es similar a algo que Albert Einstein dijo en un discurso pronunciado en la Feria Mundial de Nueva York en 1939: «Si la ciencia, como el arte, ha de cumplir su misión de manera verdadera y plena, sus logros deben entrar no solo superficialmente sino con su significado interno en la conciencia de las personas».

¿Qué historias le interesan?


Vivimos en una época en la que nos sentimos indefensos, perdidos en estos tiempos oscuros, pero no lo somos: somos poderosos. Quería contar historias que mejoraran la autoestima humana, historias de nuestros antepasados y su coraje, cómo lucharon valientemente por una comprensión más profunda y precisa de la naturaleza. Si estos hombres y mujeres fueran nuestros ídolos, nuestras celebridades, si fueran personas admiradas por nuestros hijos e hijas, creo que estaríamos en otra situación.

¿De qué personas habla?

En esta temporada, contamos historias de científicos que han sido ignorados por la historia. Conocemos a Einstein y Galileo, pero el edificio de la ciencia es resultado del trabajo de incontables personas, hombres y mujeres en su mayoría olvidados. Soy una coleccionista, una cazadora-recolectora de historias. Siempre quise contar lo que tuvo que atravesar Nikolay Vavilov, un científico ruso que tenía el sueño de erradicar el hambre y viajó por el mundo coleccionando semillas.

En los peores días de las purgas estalinistas, fue perseguido y encarcelado por su enfrentamiento con Trofim Lysenko, propulsor de teorías pseudocientíficas, que además de negar a Darwin contaba con el apoyo de Stalin. Vavilov murió de hambre en prisión y su equipo pereció protegiendo el banco de semillas de Leningrado en un asedio nazi durante la Segunda Guerra Mundial.

La serie viene acompañada por un nuevo libro que usted escribió. Allí habla de la importancia del optimismo. En esta era de pandemias y cambio climático, ¿por qué cree que esta perspectiva optimista es necesaria?

Eso me pregunta mi hijo también. Baso mi optimismo en lo que sé de nuestros ancestros, en la tenacidad de la vida. Mi loco optimismo está basado en la ciencia y en la tecnología. Nuestra visión del futuro es distópica. Es un reflejo de los graves desafíos que enfrentamos. Todos sentimos la sombra que se cierne sobre nosotros. En Cosmos, contamos las historias de personas que en momentos críticos han defendido la ciencia. Esperamos que estas historias inspiren y nos ayuden a rechazar a aquellos líderes que niegan la realidad. La verdad importa. En materia climática, tenemos que empezar a tomar en serio lo que nos vienen diciendo los científicos desde hace 70 años.

Este año se festeja también el 30 aniversario del Pale Blue Dot (un punto azul pálido), una de las más famosas fotos de la Tierra tomadas por la sonda Voyager 1 cerca de Saturno. La imagen tuvo un gran impacto. ¿Necesitamos un sacudón similar en la actualidad?

“Contamos las historias de personas que en momentos críticos han defendido la ciencia”

Necesitamos una dosis saludable de escepticismo: probar ideas a través de la observación y la experimentación. Y cuestionar todo, incluida la autoridad. Debemos compartir estas historias de nuestros ancestros y su perseverancia. Somos sus descendientes. Nos sentimos impotentes, pero tenemos los medios para comunicarnos entre nosotros.

No podemos tolerar líderes que nos engañan con sus mentiras. Los pasos hacia atrás que hemos dado en los Estados Unidos en los últimos años son desalentadores. Pero creo en la democracia. Es ahora nuestro turno de enfrentar los desafíos como lo hicieron en su momento nuestros antepasados. Debemos actuar en defensa de nuestra civilización para no ser manipulados tan fácilmente y rechazar a aquellos líderes que tienen desprecio por la ciencia y por la realidad.

¿No cree que ya es un poco tarde?


Para nada. Hay otro futuro, otro mundo posible. El Antropoceno podría ser la era del despertar humano, cuando aprendemos a usar la ciencia y la alta tecnología en armonía con la naturaleza.

¿Imagina en un futuro una conductora mujer en Cosmos?

Absolutamente. Conozco a un gran número de talentosas científicas que tienen el poder de comunicar. Ese ha sido un gran cambio que he visto a lo largo de mi vida.

Por Federico Kukso | 21/08/2020

 

Fuente: https://www.publico.es/ciencias/cosmos-ann-druyan-precisamos-historias-den-esperanzas.html

Vacuna contra el coronavirus: Cuba se suma con su Soberana 01

La vacuna cubana entra en fase 2 de pruebas

 

El gobierno de Cuba confirmó formalmente el desarrollo de Soberana 01, una vacuna propia contra el Covid-19 que en breve iniciará los ensayos clínicos de Fase II. Según el anuncio, esta etapa de prueba finalizará a principios de 2021, por lo cual la fase siguiente que abre paso a la producción se estima para mediados de ese mismo año.

De esta manera, la isla se suma al concierto de países que desde hace meses iniciaron las investigaciones para la obtención de un método de inmunización que le ponga freno a la pandemia que a diario causa miles en muertes en todo el mundo. Proyectos de ese tipo y con avances firmes ya fueron anunciados por Rusia, Estados Unidos, China, Gran Bretaña y Francia, entre algunos países.

El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, constató los avances del proyecto y mostró confianza en la respuesta de la ciencia nacional para prevenir el contagio del nuevo coronavirus. También resaltó la importancia de poseer un fármaco propio contra la covid-19 por una cuestión de soberanía, aunque otras naciones tengan el suyo.

Esta es la razón por la cual el nombre de la vacuna cubana será Soberana 01. Se trata de un desarrollo del Centro para el Control Estatal de Medicamentos, Equipos y Dispositivos Médicos (Cecmed), que en las últimas horas aprobó someter a estudios FaseI/II un fármaco profiláctico contra el coronavirus SARS-CoV-2, desarrollado por el Instituto Finlay de Vacunas.

Ese proceso de ensayos sobre voluntarios comenzará el próximo 24 de agosto y terminará el 11 de enero del 2021, y se prevé que los resultados del ensayo estén disponibles el 1 de febrero para ser publicados el día 15 del mismo mes, según indicó el sitio web del Registro Público Cubano de Ensayos Clínicos.

La información publicada por la agencia Prensa Latina indica que la investigación para desarrollar el medicamento inmunizador abarca a 676 personas de entre 19 y 80 años, y se realizará de forma “aleatorizada, controlada, adaptativa y multicéntrica con el objetivo de evaluar la seguridad, reactogenicidad e inmunogenicidad del candidato en un esquema de dos dosis”.

https://www.arqhys.com/wp-content/uploads/2017/06/Admiraci%C3%B3n-por-las-m%C3%A1quinas.jpg

La formación en ciencia permite el desarrollo de siempre mejores capacidades humanas; notablemente, sentido crítico, trabajo con datos y evitar la especulación cuando no sea necesaria, argumentación, mente abierta a posibilidades de error, deseo de corrección, mejoramiento y desarrollo, capacidades de trabajo en cooperación, multilingüismo, trabajo con técnicas y herramientas de punta, y mucha capacidad de lectura y de reflexión. Formar en ciencia sienta condiciones para un nuevo gobierno y nuevas formas de vida. Estudiamos aquí estos aspectos.

Breve panorama del estado de la ciencia, hoy

Podemos distinguir tres revoluciones científicas en la historia: primero, la ciencia moderna, cuya característica central consiste en determinar, en reducir y fundamentar las cosas, en fin en explicar todo en términos de generalidades, estadística y grandes tendencias. La segunda revolución científica trabaja con fenómenos altamente contraintuitivos, se ocupa de eventos y realidades que no descansan en la percepción natural y aprende nuevos lenguajes, métodos y aproximaciones. Hacen parte de ella las ciencias cuánticas (física cuántica, química cuántica, biología cuántica, tecnologías con base en comportamientos y principios cuánticos y las ciencias sociales cuánticas). La tercera revolución científica se condensa en el aprendizaje de lenguajes de programación, modelamiento, simulación y grandes bases de datos. Se trata, notablemente, de la teoría de la información1. De manera notable, para decirlo en términos amplios, la primera revolución científica es disciplinaria. Las otras dos, por el contrario, son ampliamente inter, trans o multidiciplinarias.

De este modo la información en buena ciencia es, cada vez más, formación de cara a la segunda y la tercera revolución científicas. Es exactamente en este contexto que cabe hablar legítimamente de ciencias de la complejidad como ciencias de la vida. La vida, puede decirse sin dificultad, es el denominador común de estas dos recientes revoluciones científicas en las que nos encontramos; es decir, el cuidado de la vida, su exaltación, su gratificación, su posibilitamiento. La vida en toda la gama de la palabra.

Esto exige una advertencia importante.


La ciencia clásica es distintivamente antropocéntrica. La segunda y tercera revoluciones científicas son, por el contrario, biocéntricas o ecocéntricas. Ello exige disponer sobre la mesa a plena luz del día tres errores de los que debemos liberarnos:

i) El error de Aristóteles. El filósofo griego estableció las distinciones de géneros literarios, y con ella, la introducción de que hay formas menores de conocimiento. De manera puntual, llevó a creer que pensar era hacerlo en términos analíticos. Analizar consiste en dividir, fragmentar, segmentar, compartimentar. La vida no es posible, en absoluto de esta forma.
ii) El error de Descartes. Él introdujo la distinción, y entonces la jerarquización, entre ciencia y filosofía, como si fueran dos cosas distintas. Este error condujo al desprecio de la reflexión y al camino directo al positivismo y todo lo que él comporta. Nadie que piensa bien lo hace sin la mixtura de ambas: ciencia y filosofía.
iii) El error de Compte. El padre del positivismo afirma la separación entre ciencias naturales y ciencias sociales y humanas y con ello, entre ambos grupos de ciencias y las humanidades. Este error reafirma la disciplinariedad, el estatuto analítico del conocimiento, y conduce a la separación de esferas que es imposible separar cuando se piensa en la naturaleza, el planeta, la vida, los seres humanos e incluso el universo en sus cruces y entrelazamientos.

Los tres errores se implican y se refuerzan recíprocamente. Una buena formación en ciencia consiste, dicho de forma negativa, en el alejamiento de estas equivocaciones.

El problema más apasionante, importante y urgente al mismo tiempo es el estudio, el cuidado y el posibilitamiento de la vida, y con ella, de la naturaleza en todas sus formas, lo que demanda superar cualquier comprensión antropológica, antropomórfica y antropocéntrica del mundo y de la realidad. Ya un historiador importante de la ciencia –Thomas Kuhn– lo señala: toda revolución científica es al mismo tiempo una revolución política. Nos encontramos actualmente, seamos conscientes de ello o no, en medio de una fantástica revolución científica. Asistimos a una crisis civilizatoria, y con ello, al mismo tiempo a la emergencia de nuevos horizontes de posibilidades; por definición, mejores y diferentes.

¿Qué significa formarse en ciencia de punta, hoy?

La forma excelsa de trabajo en ciencia es el realizado con experimentos mentales. No sin buenos laboratorios, excelentes bibliotecas, muy buenas bases de datos, multilingüismo, viajes académicos de distinta índole y excelentes profesores, el trabajo en ciencia –por tanto también en filosofía y demás– es distintivamente el trabajo con ejercicios de imaginación. En el lenguaje técnico esto se denomina igualmente como pompas de intuición. Imaginar posibilidades, concebir que las cosas son y pueden ser distintas, anticipar escenarios, figurarse comportamientos, estructuras y sistemas diferentes. Todo ello se denomina: experimentos mentales. Nadie es un buen científico si no sabe trabajar de esta manera. De esta suerte, el rasgo más distintivo hoy es que antes que trabajar con lo real mismo –en cualquier acepción de la palabra–, se trabaja con posibilidades; incluso con cosas que son consideradas imposibles (tema técnico que debe quedar para otra ocasión). El trabajo con modelamiento, simulación y grandes bases de datos (big-data science) no es otra cosa que la instrumentalización del trabajo con experimentos mentales. Es decir, trabajar de cara a nuevos mundos, mundos distintos; dicho políticamente, el trabajo con un nuevo gobierno y un nuevo Estado, con nuevas formas de vida que las conocidas y que vivimos actualmente.

Sin pesimismos, quizás el más álgido de todos los problemas actualmente, en el país y en el mundo, es el evitar la crisis climática o superarla, evitar la catástrofe climática. Los límites planetarios son un problema evidente e inaplazable. El capitalismo está matando al mundo con sus regímenes de producción y crecimiento, desarrollo y consumo, explotación de la naturaleza y agotamientos de los recursos naturales, corrupción, injusticia e inequidad y mucha violencia de todas las formas (física, militar y de policía, simbólica y otras). Los diagnósticos al respecto son amplios, sólidos y profusos. Otra democracia es posible. Otra forma de vida es posible. La ciencia puede contribuir activamente en esta dirección. Sin grandilocuencias, otros estilos de vida son posibles, y sí: otro ser humano puede ser posible.

Formas de trabajo en buena ciencia de punta, hoy

La formación hoy día consiste en la potenciación de capacidades (Nussbaum, 2012). No, en contra de lo que hoy predomina, en el desarrollo de competencias, destrezas y habilidades. Manifiestamente se trata de potenciar capacidades humanas, no de trabajar para el mercado, el crecimiento y el desarrollo económico. En esta idea está el ABC de un humanismo de cara a nuevos y mejores mundos y gobiernos.

La finalidad de una buena vida (suma qamaña, sumak kawsay) no consiste en el crecimiento y el desarrollo económico. Por consiguiente, mucho menos en la “sostenibilidad”. Los Objetivos de Desarrollo Sostenible no son más, dicho de forma breve y directa, que trabajar por la sostenibilidad del capitalismo: ese que mata la vida y no sabe de convivio con la naturaleza. Ese sistema que practica el fracking, permite la minería de cielo abierto, que es negacionista de la crisis del covid-19, en fin, el que es indolente con los enfermos, los pobres, los trabajadores, los indígenas, los campesinos y todos los marginados. Podemos decir, el que usa el poder para su propio beneficio (por ejemplo, aprovechando la excepcionalidad del confinamiento y la crisis de la pandemia). En una palabra, se trata del desarrollo humano, y en absoluto de ideas como competitividad, innovación para el mercado y crecimiento económico.

Ninguna discusión que deje intacta la función de producción es seria ni radical. No puede hablarse de políticas ambientales en toda la línea de la palabra sin plantear el cambio (total) de la función de producción. La buena ciencia de punta hoy sabe de esto, y por ello es revolucionaria (por decir lo menos, en el sentido de Th. Kuhn).

En pocas palabras, la forma de trabajo es en términos de síntesis, conexiones, procesos. De este modo, es imposible abordar y resolver un problema en un plano sin considerar otros problemas existentes en un plano distinto. Este es el rasgo más sobresaliente de la formación en ciencia hoy. En términos gruesos, los temas relativos al cuidado del medioambiente y la naturaleza son perfectamente inseparables de la crítica al modelo económico vigente. Esta es la radicalidad de lo que significa interdisciplinariedad.

La superación de los tres errores es necesaria y es posible. Cada vez avanzamos más en esta dirección.

El apoyo a la ciencia es una sola cosa con el apoyo a políticas sociales

La ciencia comporta varias dimensiones, así: educación, innovación, tecnología, información y divulgación. Todas se encuentran perfectamente entrelazadas.


La educación debe poder conducir a los estudiantes en todos los niveles a una formación pluralista, laica y secular. La separación entre la Iglesia y el Estado es un acervo irrenunciable de la modernidad. Pues bien, este acervo debe ser cuidado y fortalecido en todos los niveles, desde primaria hasta la universidad.

La innovación significa que lo mejor del conocimiento en el mundo y en el país debe estar puesto sobre la mesa o el tablero de manera que los estudiantes, pero también la sociedad civil y una parte del sector privado la conozcan y la apropien. Sin embargo, es absolutamente imperativo apoyar la innovación nacional y desplazar el énfasis en transferencia del conocimiento y de tecnologías, que es el modelo dominante. Existen tecnologías y formas vernáculas de conocimiento e innovación. La interface entre ciencias sociales y naturales resulta aquí manifiesta.

El acceso y disfrute de internet forma parte de la cuarta generación de derechos humanos. Es un derecho humano, sin más. Un Estado social y democrático de derecho debe poder garantizar, como responsabilidad pública el libre acceso –gratuito, por tanto–, a internet. Es imperativo establecer programas de wimax en todas las ciudades. La información es hoy por hoy una forma de cuidado y garantías de la vida.

Muy importante, la divulgación de la ciencia y la socialización del conocimiento son imperativas en un sistema político y económico que afirmen la vida y la garanticen en todas sus formas y expresiones. En este sentido, deben implementarse políticas que favorezcan las editoriales nacionales, la importación y venta de libros, programas de radio, televisión de varias otras formas que garanticen la apropiación del conocimiento. Este tema es perfectamente inseparable del desarrollo y respeto de un periodismo investigativo y de un periodismo científico.

El reto de la ciencia de punta, hoy

El más importante, sensible, urgente, apremiante de todos los problemas en nuestra época es el estudio, el conocimiento y el significado de lo que es la vida. La vida tal-y-como-la-conocemos, tanto como la vida tal-y-como-podría-ser-posible. Esto comporta un abanico amplio y sugestivo que no comprende únicamente a la biología en todas sus formas, sino también a las ciencias sociales y humanas, las tecnologías y una forma de vida armónica con la naturaleza. En contraste con el pasado que estuvo centrado absolutamente en el ser humano, de cara al futuro el tema de base es el cuidado de la vida en todas sus expresiones.

En las ciencias sociales y humanas eso significa el respeto de la diversidad cultural en todas sus facetas. En el plano de las ciencias naturales se trata del cuidado del suelo y subsuelo, de las aguas y los mares para beneficio en primer lugar de la población colombiana, y no de las corporaciones, trasnacionales y gobiernos extranjeros. Y en el plano genético, se trata del conocimiento y cuidado de la muy amplia biodiversidad del país.

En una palabra, la buena ciencia permite un abordaje integral de los problemas, sin esas deficiencias del derecho administrativo que implican las divisiones de responsabilidades en términos de la nación, los departamentos y los municipios. Por ello mismo, el gobierno y el Estado deben cambiar sus estructuras y funcionamiento.

La ciencia comporta, como se aprecia, otras estructuras mentales, modos de comprensión y formas de relacionamiento. Un reto magnífico de cara al presente y al futuro previsible.

 

* Para una ampliación de estos temas, cfr. Maldonado, C. E., Teoría de la información y complejidad. La tercera revolución científica, Bogotá: Ediciones Desde Abajo, 2020; (2019c) “Quantum Theory and the Social Sciences”, en: Momento. Revista de Física, 59E, Octubre, págs. 34-47; https://doi.org/10.15446/mo.n59E.81645; disponible en: https://revistas.unal.edu.co/index.php/momento/article/view/81645; Maldonado, C. E., (2017) “¿Ciencias sociales cuánticas?”, en: Le Monde diplomatique, Abril, No. 165, pp. 34-35.

Referencias
Nussbaum, M., (2012). Crear capacidades. Propuesta para el desarrollo humano. Barcelona: Gedisa

 

 

 

Para suscripción:

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Publicado enEdición Nº270
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La formación en ciencia permite el desarrollo de siempre mejores capacidades humanas; notablemente, sentido crítico, trabajo con datos y evitar la especulación cuando no sea necesaria, argumentación, mente abierta a posibilidades de error, deseo de corrección, mejoramiento y desarrollo, capacidades de trabajo en cooperación, multilingüismo, trabajo con técnicas y herramientas de punta, y mucha capacidad de lectura y de reflexión. Formar en ciencia sienta condiciones para un nuevo gobierno y nuevas formas de vida. Estudiamos aquí estos aspectos.

Breve panorama del estado de la ciencia, hoy

Podemos distinguir tres revoluciones científicas en la historia: primero, la ciencia moderna, cuya característica central consiste en determinar, en reducir y fundamentar las cosas, en fin en explicar todo en términos de generalidades, estadística y grandes tendencias. La segunda revolución científica trabaja con fenómenos altamente contraintuitivos, se ocupa de eventos y realidades que no descansan en la percepción natural y aprende nuevos lenguajes, métodos y aproximaciones. Hacen parte de ella las ciencias cuánticas (física cuántica, química cuántica, biología cuántica, tecnologías con base en comportamientos y principios cuánticos y las ciencias sociales cuánticas). La tercera revolución científica se condensa en el aprendizaje de lenguajes de programación, modelamiento, simulación y grandes bases de datos. Se trata, notablemente, de la teoría de la información1. De manera notable, para decirlo en términos amplios, la primera revolución científica es disciplinaria. Las otras dos, por el contrario, son ampliamente inter, trans o multidiciplinarias.

De este modo la información en buena ciencia es, cada vez más, formación de cara a la segunda y la tercera revolución científicas. Es exactamente en este contexto que cabe hablar legítimamente de ciencias de la complejidad como ciencias de la vida. La vida, puede decirse sin dificultad, es el denominador común de estas dos recientes revoluciones científicas en las que nos encontramos; es decir, el cuidado de la vida, su exaltación, su gratificación, su posibilitamiento. La vida en toda la gama de la palabra.

Esto exige una advertencia importante.


La ciencia clásica es distintivamente antropocéntrica. La segunda y tercera revoluciones científicas son, por el contrario, biocéntricas o ecocéntricas. Ello exige disponer sobre la mesa a plena luz del día tres errores de los que debemos liberarnos:

i) El error de Aristóteles. El filósofo griego estableció las distinciones de géneros literarios, y con ella, la introducción de que hay formas menores de conocimiento. De manera puntual, llevó a creer que pensar era hacerlo en términos analíticos. Analizar consiste en dividir, fragmentar, segmentar, compartimentar. La vida no es posible, en absoluto de esta forma.
ii) El error de Descartes. Él introdujo la distinción, y entonces la jerarquización, entre ciencia y filosofía, como si fueran dos cosas distintas. Este error condujo al desprecio de la reflexión y al camino directo al positivismo y todo lo que él comporta. Nadie que piensa bien lo hace sin la mixtura de ambas: ciencia y filosofía.
iii) El error de Compte. El padre del positivismo afirma la separación entre ciencias naturales y ciencias sociales y humanas y con ello, entre ambos grupos de ciencias y las humanidades. Este error reafirma la disciplinariedad, el estatuto analítico del conocimiento, y conduce a la separación de esferas que es imposible separar cuando se piensa en la naturaleza, el planeta, la vida, los seres humanos e incluso el universo en sus cruces y entrelazamientos.

Los tres errores se implican y se refuerzan recíprocamente. Una buena formación en ciencia consiste, dicho de forma negativa, en el alejamiento de estas equivocaciones.

El problema más apasionante, importante y urgente al mismo tiempo es el estudio, el cuidado y el posibilitamiento de la vida, y con ella, de la naturaleza en todas sus formas, lo que demanda superar cualquier comprensión antropológica, antropomórfica y antropocéntrica del mundo y de la realidad. Ya un historiador importante de la ciencia –Thomas Kuhn– lo señala: toda revolución científica es al mismo tiempo una revolución política. Nos encontramos actualmente, seamos conscientes de ello o no, en medio de una fantástica revolución científica. Asistimos a una crisis civilizatoria, y con ello, al mismo tiempo a la emergencia de nuevos horizontes de posibilidades; por definición, mejores y diferentes.

¿Qué significa formarse en ciencia de punta, hoy?

La forma excelsa de trabajo en ciencia es el realizado con experimentos mentales. No sin buenos laboratorios, excelentes bibliotecas, muy buenas bases de datos, multilingüismo, viajes académicos de distinta índole y excelentes profesores, el trabajo en ciencia –por tanto también en filosofía y demás– es distintivamente el trabajo con ejercicios de imaginación. En el lenguaje técnico esto se denomina igualmente como pompas de intuición. Imaginar posibilidades, concebir que las cosas son y pueden ser distintas, anticipar escenarios, figurarse comportamientos, estructuras y sistemas diferentes. Todo ello se denomina: experimentos mentales. Nadie es un buen científico si no sabe trabajar de esta manera. De esta suerte, el rasgo más distintivo hoy es que antes que trabajar con lo real mismo –en cualquier acepción de la palabra–, se trabaja con posibilidades; incluso con cosas que son consideradas imposibles (tema técnico que debe quedar para otra ocasión). El trabajo con modelamiento, simulación y grandes bases de datos (big-data science) no es otra cosa que la instrumentalización del trabajo con experimentos mentales. Es decir, trabajar de cara a nuevos mundos, mundos distintos; dicho políticamente, el trabajo con un nuevo gobierno y un nuevo Estado, con nuevas formas de vida que las conocidas y que vivimos actualmente.

Sin pesimismos, quizás el más álgido de todos los problemas actualmente, en el país y en el mundo, es el evitar la crisis climática o superarla, evitar la catástrofe climática. Los límites planetarios son un problema evidente e inaplazable. El capitalismo está matando al mundo con sus regímenes de producción y crecimiento, desarrollo y consumo, explotación de la naturaleza y agotamientos de los recursos naturales, corrupción, injusticia e inequidad y mucha violencia de todas las formas (física, militar y de policía, simbólica y otras). Los diagnósticos al respecto son amplios, sólidos y profusos. Otra democracia es posible. Otra forma de vida es posible. La ciencia puede contribuir activamente en esta dirección. Sin grandilocuencias, otros estilos de vida son posibles, y sí: otro ser humano puede ser posible.

Formas de trabajo en buena ciencia de punta, hoy

La formación hoy día consiste en la potenciación de capacidades (Nussbaum, 2012). No, en contra de lo que hoy predomina, en el desarrollo de competencias, destrezas y habilidades. Manifiestamente se trata de potenciar capacidades humanas, no de trabajar para el mercado, el crecimiento y el desarrollo económico. En esta idea está el ABC de un humanismo de cara a nuevos y mejores mundos y gobiernos.

La finalidad de una buena vida (suma qamaña, sumak kawsay) no consiste en el crecimiento y el desarrollo económico. Por consiguiente, mucho menos en la “sostenibilidad”. Los Objetivos de Desarrollo Sostenible no son más, dicho de forma breve y directa, que trabajar por la sostenibilidad del capitalismo: ese que mata la vida y no sabe de convivio con la naturaleza. Ese sistema que practica el fracking, permite la minería de cielo abierto, que es negacionista de la crisis del covid-19, en fin, el que es indolente con los enfermos, los pobres, los trabajadores, los indígenas, los campesinos y todos los marginados. Podemos decir, el que usa el poder para su propio beneficio (por ejemplo, aprovechando la excepcionalidad del confinamiento y la crisis de la pandemia). En una palabra, se trata del desarrollo humano, y en absoluto de ideas como competitividad, innovación para el mercado y crecimiento económico.

Ninguna discusión que deje intacta la función de producción es seria ni radical. No puede hablarse de políticas ambientales en toda la línea de la palabra sin plantear el cambio (total) de la función de producción. La buena ciencia de punta hoy sabe de esto, y por ello es revolucionaria (por decir lo menos, en el sentido de Th. Kuhn).

En pocas palabras, la forma de trabajo es en términos de síntesis, conexiones, procesos. De este modo, es imposible abordar y resolver un problema en un plano sin considerar otros problemas existentes en un plano distinto. Este es el rasgo más sobresaliente de la formación en ciencia hoy. En términos gruesos, los temas relativos al cuidado del medioambiente y la naturaleza son perfectamente inseparables de la crítica al modelo económico vigente. Esta es la radicalidad de lo que significa interdisciplinariedad.

La superación de los tres errores es necesaria y es posible. Cada vez avanzamos más en esta dirección.

El apoyo a la ciencia es una sola cosa con el apoyo a políticas sociales

La ciencia comporta varias dimensiones, así: educación, innovación, tecnología, información y divulgación. Todas se encuentran perfectamente entrelazadas.


La educación debe poder conducir a los estudiantes en todos los niveles a una formación pluralista, laica y secular. La separación entre la Iglesia y el Estado es un acervo irrenunciable de la modernidad. Pues bien, este acervo debe ser cuidado y fortalecido en todos los niveles, desde primaria hasta la universidad.

La innovación significa que lo mejor del conocimiento en el mundo y en el país debe estar puesto sobre la mesa o el tablero de manera que los estudiantes, pero también la sociedad civil y una parte del sector privado la conozcan y la apropien. Sin embargo, es absolutamente imperativo apoyar la innovación nacional y desplazar el énfasis en transferencia del conocimiento y de tecnologías, que es el modelo dominante. Existen tecnologías y formas vernáculas de conocimiento e innovación. La interface entre ciencias sociales y naturales resulta aquí manifiesta.

El acceso y disfrute de internet forma parte de la cuarta generación de derechos humanos. Es un derecho humano, sin más. Un Estado social y democrático de derecho debe poder garantizar, como responsabilidad pública el libre acceso –gratuito, por tanto–, a internet. Es imperativo establecer programas de wimax en todas las ciudades. La información es hoy por hoy una forma de cuidado y garantías de la vida.

Muy importante, la divulgación de la ciencia y la socialización del conocimiento son imperativas en un sistema político y económico que afirmen la vida y la garanticen en todas sus formas y expresiones. En este sentido, deben implementarse políticas que favorezcan las editoriales nacionales, la importación y venta de libros, programas de radio, televisión de varias otras formas que garanticen la apropiación del conocimiento. Este tema es perfectamente inseparable del desarrollo y respeto de un periodismo investigativo y de un periodismo científico.

El reto de la ciencia de punta, hoy

El más importante, sensible, urgente, apremiante de todos los problemas en nuestra época es el estudio, el conocimiento y el significado de lo que es la vida. La vida tal-y-como-la-conocemos, tanto como la vida tal-y-como-podría-ser-posible. Esto comporta un abanico amplio y sugestivo que no comprende únicamente a la biología en todas sus formas, sino también a las ciencias sociales y humanas, las tecnologías y una forma de vida armónica con la naturaleza. En contraste con el pasado que estuvo centrado absolutamente en el ser humano, de cara al futuro el tema de base es el cuidado de la vida en todas sus expresiones.

En las ciencias sociales y humanas eso significa el respeto de la diversidad cultural en todas sus facetas. En el plano de las ciencias naturales se trata del cuidado del suelo y subsuelo, de las aguas y los mares para beneficio en primer lugar de la población colombiana, y no de las corporaciones, trasnacionales y gobiernos extranjeros. Y en el plano genético, se trata del conocimiento y cuidado de la muy amplia biodiversidad del país.

En una palabra, la buena ciencia permite un abordaje integral de los problemas, sin esas deficiencias del derecho administrativo que implican las divisiones de responsabilidades en términos de la nación, los departamentos y los municipios. Por ello mismo, el gobierno y el Estado deben cambiar sus estructuras y funcionamiento.

La ciencia comporta, como se aprecia, otras estructuras mentales, modos de comprensión y formas de relacionamiento. Un reto magnífico de cara al presente y al futuro previsible.

 

* Para una ampliación de estos temas, cfr. Maldonado, C. E., Teoría de la información y complejidad. La tercera revolución científica, Bogotá: Ediciones Desde Abajo, 2020; (2019c) “Quantum Theory and the Social Sciences”, en: Momento. Revista de Física, 59E, Octubre, págs. 34-47; https://doi.org/10.15446/mo.n59E.81645; disponible en: https://revistas.unal.edu.co/index.php/momento/article/view/81645; Maldonado, C. E., (2017) “¿Ciencias sociales cuánticas?”, en: Le Monde diplomatique, Abril, No. 165, pp. 34-35.

Referencias
Nussbaum, M., (2012). Crear capacidades. Propuesta para el desarrollo humano. Barcelona: Gedisa

 

 

 

 

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