Explosivo sexo-escándalo del cineasta H. Weinstein en Hollywood: en la picota los Clinton y los Obama

No es un asunto menor. Hollywood, uno de los principales feudos del poder estadunidense, y sus subterráneas costumbres eróticas sufrieron el demoledor asalto simultáneo de The New York Times (https://goo.gl/Y4bqH3) y de The New Yorker (https://goo.gl/4neq9X) que expone la sexo-sicopatía del israelí-estadunidense Harvey Weinstein y coloca en la picota sus crapulosas conexiones políticas y financieras.

El explosivo escrito de The New Yorker –rechazado por la censura selectiva de NBC (https://goo.gl/9YHCqq)– fue hecho por Ronan, el hijo de la actriz Mia Farrow.

Noah Oppenheim, director de NBC, es íntimo correligionario de Harvey Weinstein (https://goo.gl/oWyCPU).

Sin rodeos literarios, el superlativo sexo-escándalo del legendario cineasta Harvey Weinstein en Hollywood, con 64 (sic) mujeres violadas y/o acosadas durante medio siglo (sic), beneficia a Trump –quien estuvo a punto de perder la candidatura del pudibundo Partido Republicano por su descontrol manual con mujeres– y perjudica al Partido Demócrata (https://goo.gl/4qHq7V) en uno de sus principales feudos hieráticos (su "Bosque Sagrado": Hollywood) y enloda a los Clinton (Bill, Hillary y su hija Chelsea) y a la pareja Obama (Barack y Michelle).

No se salvan de la hoguera, el líder de la minoría en el Senado, el israelí-estadunidense Chuck Schumer y la supuestamente impoluta senadora Elizabeth Warren.

Weinstein fue uno de los magnos recaudadores de donativos de Obama (https://goo.gl/5kYnHt).

El sádico sexual Harvey Weinstein, de 65 años, asaltó durante medio siglo (sic) a varias de las estrellas fulgurantes del "Bosque Sagrado": desde Jane Fonda pasando por Angelina Jolie hasta Gwyneth Paltrow quienes guardaron un extraño silencio "corporativo" hasta que la actriz Rose McGowan se atrevió a denunciar el Sodoma y Gomorra hollywoodense patrocinado por Weinstein.

McGowan –quien también señaló al director de Amazon y "filántropo (sic)" Jeff Bezos (el hombre más rico del mundo, con casi 90 mil millones de dólares) y propietario de The Washington Post (https://goo.gl/75o11S), de promover la pedofilia –fue censurada en su cuenta de Twitter (https://goo.gl/Wp4DGH).

¿Estará implicado el poderoso GAFAT (Google, Apple, Facebook, Amazon y Twitter) en la protección de la red sexo-criminal de Hollywood?

También la nada edificante conducta pendular de las icónicas estrellas deja mucho que desear, como la otrora admirable Meryl Streep quien había entronizado al degenerado Harvey Weinstein de “Dios (¡súper-sic!) y, ahora en forma oportunista, se le fue a la yugular (https://goo.gl/1cbJM5).

Resalta el blindaje legal de la omnipotente circularidad viciosa del trinomio financiero/entretenimiento/mediático que se dio el lujo de ocultar los extravíos sicalípticos de Harvey Weinstein durante casi medio siglo, según NYT (https://goo.gl/cUuxoc).

Cualquiera se puede equivocar: Harvey Weinstein recibió en forma insólita hace sólo dos años la presea humanitaria (sic) del Wiesenthal Center, “grupo internacional de derechos humanos judíos (https://goo.gl/u5uQgP)”.

Harvey Weinstein, galardonado con un Oscar en 1999 por Shakespeare In Love y uno de los magos recaudadores del Partido Demócrata, brilló intensamente en las campañas presidenciales de la pareja Clinton (Bill y Hillary) y de Barack Obama.

En un abordaje más politizado, las grandes figuras del Partido Demócrata, con la excepción de la mefítica Fundación Clinton, han declarado devolver los donativos envenados de Harvey Weinstein para ser redireccionados a instituciones caritativas (sic).

Daily Mail, vinculado al servicio de espionaje británico MI6, se ha refocilado como nunca con el sexo-escándalo de Harvey Weinstein y filtra "en exclusiva" que Chelsea Clinton –cuya proyección política quizá haya sido dañada– se negó ante los reporteros a responder si la putrefacta Fundación Clinton estaba dispuesta a devolver los mancillados donativos de Weinstein (un cuarto millón de dólares), mientras su padre Bill la protegió con un equipo de seguridad para alejar a los multimedia (https://goo.gl/9DfWf5).

Por lo visto, las hijas de los ex presidentes demócratas han sido seducidas, financieramente hablando: Malia, hija de Obama, funge ahora como "becaria" del sádico sexual Weinstein.

David Walsh, del WSWS (boicoteado por Google), expone que en 2012, la "televisión y la industria del cine y la música contribuyó con 81 por ciento (¡súper-sic!) a los demócratas", mientras que en 2016, la "misma industria contribuyó con 23.6 millones de dólares a Hillary, comparado a 1.2 millones de dólares para Bernie Sanders y solamente 388 mil dólares a Trump" (https://goo.gl/YiDs6a).

¿Algún parecido con Televisa en el "México neoliberal itamita"?

Los medios antisionistas (https://goo.gl/Nf2p38) han explotado la ostentación publica de Harvey Weinstein como "sionista" y "amante de Israel" (https://goo.gl/MfKkUp).Se ha desatado una polémica al respecto.Incluso, un portal "judío" ha criticado en forma acerba la conducta "sectaria" de Harvey Weinstein (https://goo.gl/xQHrjJ).

Pareciera una venganza de Trump contra su némesis hollywoodense.

Independientemente que beneficie a Trump –basta observar la difusión frenética del portal Breitbart de Steve Bannon (https://goo.gl/XgQU8k), más trumpiano que el mismo Trump–, pero no cuadra que la erótica perversidad serial del cineasta Harvey Weinstein haya sido publicada por The New York Times, casi-publicista adscrito al Partido Demócrata, donde la cábala de George Soros goza de enorme influencia. ¿Fuego amigo?

¿Ajuste de cuentas entre grupos israelí-estadunidenses cuando colisionan por doquier los intereses de la dupla Netanyahu/Adelson, supremos aliados del supremacismo trumpiano, contra los de Soros, el más anti-trumpiano confeso del planeta y uno de cuyos presuntos súbditos en México exigió el asesinato público de Trump? (https://goo.gl/XRz3d6).

¿Ajuste hemorrágico de cuentas en el seno del "liberalismo" israelí-estadunidense, donde hasta Bob, hermano y "socio" de Harvey Weinstein, exige su decapitación caníbal?

¿Ruptura sanguinaria dentro del grupo Soros? Pronto se sabrá.

Nada nuevo con la depravación sexual de Hollywood expuesta hace más de medio siglo y vinculada con las mafias del poder y que ahora practica su outsourcing (maquila) mediante la circularidad viciosa del trinomio finanzas (inversiones cinematográficas) /entretenimiento/noticias con la política.

Ya en 1959, el cineasta "maldito" y controvertido escritor estadunidense Kenneth Anger publicó un libro Hollywood Babylon, que exhibe la degeneración subterránea del "Bosque Sagrado" y sus sórdidos secretos, que fue prohibido en EU, como flagelo a la primera enmienda, por lo que fue maquilado en Francia (https://goo.gl/cSRPVe).

Un cuarto de siglo más tarde, el escritor y cineasta Kenneth Anger publicó Hollywood Babylon II que cubría las depravaciones de las estrellas (sic) de la década de los veinte hasta los setenta del siglo pasado.

Luego Kenneth Anger intentó publicar Hollywood Babylon III, donde pretendió exponer un extenso capítulo sobre las degradaciones de Tom Cruise y la Cienciología. Quizá Anger se retuvo por temor a ser asesinado.

Sodoma y Gomorra, de la narrativa paleo-bíblica, parece un cuento de hadas comparado a las Hades (el inframundo griego) hediondas de Hollywood donde el explosivo sexo-escándalo de Harvey Weinstein es sólo su moderna punta de iceberg.

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Guillermo del Toro, en Venecia.

 

"La forma del agua", dirigida por el mexicano Guillermo del Toro, ganó hoy el León de Oro del 74 Festival de cine de Venecia, tercer cineasta hispano en lograrlo tras Luis Buñuel y Lorenzo Vigas.

"Tengo 52 años, peso 300 libras y he hecho 10 películas. Hay un momento en la vida de un narrador, de un contador de historias, en el que lo arriesgas todo para hacer algo distinto", dijo Del Toro tras recoger el premio de manos del presidente de la Biennale, Paolo Barata.

Con voz temblorosa y visiblemente emocionado, Del Toro destacó que es el primer León de Oro "para un mexicano", por lo que quiso dedicárselo y dárselo a "cada joven director de cine latinoamericano que sueña con hacer algo en el género fantástico, como un cuento de hadas".

Les aconsejo que aunque les digan que no pueden hacerlo, que insistan porque "se puede". Solo, agregó, hay que tener pureza, fe e insistir en lo que se crea, "en mi caso son los monstruos".

"Voy a llamar a este premio Sergio Leone", dijo bromeando el director, que agregó: "Creo en la vida, en el amor y en el cine y dejo este escenario lleno de vida, amor y cine".

Del Toro ganó este León de Oro en su primera participación en Venecia con una preciosa historia de amor entre una mujer muda y una criatura marina en Estados Unidos en el año 1962.

Protagonizada por Sally Hawkins, Michael Shannon, Richard Jenkins y Octavia Spencer, la estética de cuento y el estilo fantástico de Del Toro están envueltos por una perfecta ambientación en la que está cuidada hasta el más mínimo detalle.

Es la tercera vez que un hispano se lleva el León de Oro. La primera vez fue el español Luis Buñuel por "Belle de jour", en 1967, y la segunda el venezolano Lorenzo Vigás, por "Desde allá", en 2015.

Del Toro ha dirigido películas como "Cronos" (1993), "El espinazo del diablo" (2001) "Hellboy" (2004) o "El laberinto del fauno" (2006).

Con un particular universo lleno de fantasía y criaturas extrañas, Del Toro (Guanajuato, 1964) es uno de los realizadores más respetados y como guionista ha participado en la creación de películas como la trilogía del Hobbit, dirigida por Peter Jackson, que en principio iba a dirigir el mexicano.

Pese a su éxito, Del Toro cuenta con una única nominación al Óscar, por el guion de "El laberinto del fauno", una película que se hizo con tres estatuillas al mejor maquillaje, dirección artística y fotografía.

 

 

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Viernes, 23 Junio 2017 15:13

Un don excepcional

Un don excepcional

En esta cinta dirigida por Marc Webb, tenemos como co-protagonista a Chris Evans, y podríamos pensar en términos comerciales que la participación del actor es un gancho publicitario para atraer más público; Evans alcanzó un máximo reconocimiento por su personaje de ‘Capitán América’ en ‘Los Vengadores’, además de su caracterización de la ‘Antorcha humana’ en la reconocida cinta ‘Los 4 fantásticos’. Ahora es la oportunidad para ver a Evans fuera del Universo Marvel, y encontrarlo en un contexto de una familia no tradicional.

 

Y aunque parte de la crítica ha catalogado la película como un melodrama que pretende manipular emocionalmente a los espectadores, hay que decir que está muy bien manejado por Webb, al no caer en la cursilería o en lo sensiblero que sólo enternece; el filme logra presentarnos un dilema moral y llevarnos más allá del melodrama que evoca sentimientos de compasión.

 

“Un don excepcional” nos presenta la historia de ‘Mary’, una niña huérfana (su madre se ha suicidado) con un talento extraordinario por las matemáticas, quien se encuentra al cuidado de su tío Frank desde hace siete años, tiempo durante el cual éste ha sido no sólo el cuidador sino también el educador, creando un ambiente en el que la niña disfrute de su infancia normalmente, alejándola del estereotipo de “genio”; protegiéndola de la manipulación de otros, quienes la ven como una oportunidad que no puede ser desaprovechada.

 

El drama familiar empieza cuando la abuela de Mary entra en conflicto con el tío Frank por la educación no especializada que está recibiendo la pequeña, entrando también a discutir por la calidad de vida que lleva con su tío. El conflicto inevitablemente es llevado a la Corte, para resolver si es la abuela con planes exitosos de vida para Mary quien debe quedarse con ella, o si debe triunfar el respeto a vivir una niñez normal como lo quiere Frank para su sobrina.

 

La construcción dramática de la película nos invita a reflexionar y hacernos preguntas sobre el dilema moral planteado, sucediéndose giros interesantes e inesperados en los personajes, que se alejan del encasillamiento que podríamos ver en otros dramas que manejan el mismo argumento de esta cinta.

 

El director logra que nos enfrentemos a los diferentes puntos de vista que despierta la decisión de resolver el futuro de otro, y en este caso; arrebatar o no, la niñez de un “prodigio” por asegurar un éxito profesional y dejar de lado la faceta de ser humano.

 

“Un don excepcional” resulta una película amena, y funciona como historia que pretende conmover con personajes y situaciones que quizá, en algún momento podrían parecernos cliché, pero que en esta cinta funciona, pues como ya la mencionaba no resulta sensiblera ni empalagosa como pasa en la mayoría de melodramas.

 

También es importante destacar las actuaciones, por una parte, la de Chris Evans, que logra en esta cinta hacer una buena caracterización y dejar de lado el rótulo de personaje de superhéroe. La enorme actuación de la niña Mckenna Grace como Mary es espectacular y logra darle esa trascendencia y credibilidad a la historia. La participación de la reconocida Octavia Spencer le da cuerpo al elenco y nos deja ver una vez más la gran actriz que conocemos.

 

* “Un don excepcional” estará en cartelera en las principales ciudades del país desde el 29 de junio, en las siguientes salas de cine: Royal Films, Cine Colombia, Cinemark.

 


 

Recuadro


Título original: Gifted
Año: 2017
País: Estados Unidos
Director: Marc Webb
Guión: Tom Flynn
Reparto: Mckenna Grace, Chris Evans, Octavia Spencer
Duración: 101 minutos
Sinopsis: Ambientada en un pueblo costero de Florida, Gifted cuenta la historia de Frank Adler, un hombre soltero que cría a su sobrina Mary tras el fallecimiento de su madre. La niña tiene una gran habilidad para las matemáticas y su abuela Evelyn lo sabe bien. Mientras que su tío intenta que la vida de la pequeña sea lo más normal posible y que disfrute de su infancia, Evelyn tiene otros planes para su nieta. Como consecuencia, Frank se verá obligado a luchar desesperadamente por su custodia.

Publicado enEdición Nº236
La teoría que explica por qué Hollywood trata a la mujer como un trozo de carne

La pionera Laura Mulvey publicó hace 40 años un ensayo que analizaba la concepción sexual de la mujer en el cine a través del psicoanálisis
La veterana directora está estos días en Madrid, donde imparte un curso sobre maternidad en la gran pantalla y participa en el festival Filmadrid

La representación de las mujeres en el cine está en crisis, pero no es algo nuevo. Hoy en día nos parece normal que este problema se debata en las universidades y que las actrices exijan su parte equitativa del pastel en voz alta. Aunque no lo sepamos, esto se normalizó en 1975 gracias a Laura Mulvey (Oxford, 1941) y al ensayo Placer visual y cine narrativo, que convirtió a su autora en una pionera en el análisis feminista del séptimo arte.


A través de la teoría del psicoanálisis de Freud, este texto relaciona la imagen de la mujer en Hollywood como objeto sexual con el falocentrismo de la industria del cine. "Pretendemos ocuparnos aquí de cómo ese placer erótico se intercala en el cine, de su sentido y, en particular, del lugar central que ocupa la imagen de la mujer. Suele decirse que al analizar el placer o la belleza se los destruye. Esa es la intención de este ensayo", escribió la directora en plena Segunda Ola Feminista.


Mulvey basó todo en la escopofilia, la búsqueda desesperada del placer sexual a través de la mirada, y en la figura del personaje femenino como materia prima. O, dicho de otra forma, en su representación como un un trozo de carne con ojos. "Las mujeres son mostradas para producir un impacto visual y erótico tan fuerte, que puede decirse de ellas que connotan mirabilidad", explica a través de los casos de Marilyn Monroe en Río sin retorno y Lauren Bacall en Tener o no tener.


Budd Boetticher, director clásico de Hollywood, afirmó: Lo que cuenta es lo que la heroína provoca o, mejor aún, lo que representa. Es ella, o más bien el amor o el miedo que inspira en el héroe, lo que le lleva a a actuar tal como lo hace. Por sí misma, la mujer ni tiene la más mínima importancia.


La autora asegura que hoy en día el ensayo ha perdido cierta vigencia porque se escribió en un contexto determinado y porque el feminismo al fin forma parte de los debates académicos, algo que parecía imposible en los años 70. "Yo lo escribí como una especie de intervención política, influenciada por el Movimiento de Liberación de la Mujer, en el que leímos a Freud y comprendimos la utilidad de la teoría psicoanalítica para un proyecto feminista", cuenta Laura Mulvey a eldiario.es.


Los derechos reproductivos


Nos reunimos con la cineasta de 76 años en el centro de Madrid, donde estos días imparte un curso en la Universidad Complutense y participa en el festival de cine Filmadrid. Más de cuatro décadas después, la autora opina que la batalla por la igualdad en las pantallas no ha hecho más que empezar. Agradece que los más jóvenes aún reivindiquen su ensayo, pero piensa que hay que abrir el foco a otros países y a nuevos discursos.


Eso es lo que ella intenta en Una mirada a las representaciones de la maternidad a través de la imagen y la narrativa, la conferencia que está recibiendo más de un centenar de asistentes al día.


"Podemos pensar de una forma muy sofisticada sobre el género y la maternidad, pero en otras muchas partes del mundo hay mujeres luchando por sus derechos más básicos", recuerda Mulvey. Defiende que este es un tema tan candente como el de la hipersexualización de las actrices o la desigualdad salarial en los rodajes, sobre todo porque no solo afecta a Hollywood.


"Ya que estamos en un momento nada progresista de la historia, la cuestión de los derechos del cuerpo de la mujer y de la reproducción se vuelven casi tan urgentes como en los primeros días del Movimiento Feminista", asegura. Para ilustrar este difícil debate al público madrileño, la catedrática ha elegido títulos muy distintos por su época y procedencia.


El realismo social iraní, la vanguardia británica o el documental feminista italiano le sirven para rescatar temas comunes como el complejo de mala madre, la violencia machista o la depresión derivada de la austeridad y la decadencia posindustrial. "En tiempos de austeridad, son las mujeres quienes sufren primero y pierden el apoyo institucional. A pesar de que ellas son quienes luchan por dar de comer a sus hijos, mantener su trabajo y en encontrar una guardería. Ese es el feo mundo en el que vivimos", se lamenta.


Considera que las políticas austeridad son la peor excusa para mermar el control de la mujer sobre su propio cuerpo. "En mi país, los fondos dedicados a mujeres que sufren violencia machista han sido arrancados de raíz. En EEUU, el nuevo gobierno ha eliminado el dinero de los cursos de formación anticonceptiva y las ayudas a los abortos.

También ha prohibido cualquier asistencia extranjera en los países en desarrollo para ayudar a controlar la natalidad. Nos tratan como recipientes, casi como en la época medieval", enfatiza Mulvey.


"Hollywood es muy cansino"


Lo que de verdad le sorprende a Laura Mulvey del ensayo Placer visual y cine narrativo es su error al pensar que todo iba a cambiar en cuarenta años. "Si me hubieras preguntado entonces qué proporción de mujeres estarían haciendo películas en el cambio de siglo te habría dicho que 50 %, con mucha seguridad", confiesa. "También pensaba que los años de esplendor de Hollywood tenían los días contados", dice con sorna.


Hoy más que nunca, la directora cree que la industria estadounidense debería dejar de ser el espejo en el que Europa se quiere mirar. "El Hollywood actual no es la misma industria que fue en su día. Los estudios son muy poco ingeniosos, hacen remakes constantemente. Es un cine muy cansino", espeta.


Sin embargo, reconoce que debemos aprovechar los fondos y la plataforma que tienen al otro lado del Atlántico para incentivar el debate sobre la representación de la mujer en la gran pantalla. Es ahí donde Mulvey coloca al fenómeno de Wonder Woman, la heroína de DC que está arrasando en taquilla.


Según su teoría de la escopofilia, la Wonder Woman de Gal Gadot no combate la dictadura estética que somete al personaje desde hace años. "Creo que es interesante porque millones de chicas jóvenes irán a verla y se preguntarán esto mismo. ¿No debería ser distinto ahora que la directora y gran parte del equipo de producción son mujeres? ¿Qué tipo de heroína va a ser? ¿Cuál es su principal virtud como chica de acción?", enumera Mulvey.


Aunque reconoce que el progreso es muy lento, como ella ha podido comprobar en sus propias carnes, aplaude la acogida de estos proyectos y los considera una buena forma de medir el pulso al séptimo arte. "Creo que hay todavía un enorme deseo por el cine y la gente no solo se sienta en su casa con el portátil en las rodillas para ver una película -que también-. La muestra es que, cuando se estrena Wonder Woman, las salas se llenan", recalca.


Mulvey insiste en apuntar que no es algo exclusivo de los blockbusters, que los clubs de cine, los festivales menos masificados y las salas autogestionadas están haciendo mucho por las nuevas narrativas y el apoyo a la mujer cineasta. "Es aquí donde las mujeres jóvenes necesitan crear historias sobre ellas mismas y los problemas de las nuevas generaciones con las redes sociales", opina la veterana directora.


"Las mujeres siempre han estado sometidas a presiones por su apariencia, pero esa presión ha crecido con Facebook o Instagram; una presión por tener que encajar con un patrón físico determinado", observa. Piensa que esta nueva cultura, peligrosa en ciertos casos, necesita ser explorada y analizada a través del cine de la misma forma que lo hicieron en los viejos tiempos.


"Tengo muchas ganas de ver cosas nuevas y aún más interesantes de las que hicimos nosotras". Mulvey abre así unos puntos suspensivos en su legado para "una guerra que no ha hecho más que empezar".

Por Mónica Zas Marcos
15/06/2017 - 21:02h

Publicado enSociedad
Viernes, 26 Mayo 2017 18:05

Hambre de poder

Hambre de poder

Este drama cuenta la verdadera historia de cómo Ray Kroc conoció en 1950 a los hermanos Mac y Dick McDonald, cuando cocinaban hamburguesas en el sur de California. Kroc quedó impresionado por la velocidad para hacer la comida, viendo en ello el potencial para crear una franquicia. Es así como pasó de vender máquinas de batidos a convertir la marca en un imperio tras comprársela a los hermanos en 1961. De esta forma convirtió McDonalds en el imperio mundial de comida rápida que es hoy, amasando millones de dólares.

 

El título ‘The Founder’ es de alguna manera un término singular y ciertamente desconcertante para una película biográfica sobre Ray Crock, el hombre que gracias a una visión amplia y ambiciosa convirtió un simple restaurante de hamburguesas en una de las marcas más exitosas del mundo, en un gigante del capitalismo.

 

Y es que el fundador de McDonald’s no es precisamente el señor Crock; él llegó cuando ya el negocio estaba en marcha, detectando un gran potencial en lo que apenas era una empresa familiar de comida rápida; decidiendo así darle forma a un negocio en el que vio éxito.

 

Así que la traducción del título al español resulta más coherente con lo que veremos en la cinta: ‘Hambre de poder’. Varias lecciones de marketing y una perseverancia absoluta de Ray Krock, personaje interpretado por Michael Keaton, quien deja ver nuevamente que es tan versátil como cada historia lo pida; su gran actuación salva la película en aquellos momentos en que tiende a volverse floja y plana.

 

Kroc, todo un comerciante típico de los Estados Unidos de la época: vende batidoras de varios ejes desde la cajuela de su carro, acompañando cada venta con un discurso propio de publicista, dejando pensar a los posibles compradores que esas máquinas podrían ser todo lo que necesitan para obtener éxito en sus negocios.

 

Recorre así Estados Unidos en busca de alguna oportunidad que lo aparte del fracaso económico en que se encuentra; en San Bernardino (California) se encuentra con la hamburguesería McDonald’s, y los hermanos Mac y Dick McDonald, quienes han desarrollado un “método rápido” de vender comida, la innovación de la hamburguesa: “de la parrilla al cliente”.

 

Es aquí cuando nuestro personaje ‘Ray Kroc’, identifica una muy buena idea de negocio, desaprovechada; decidiéndose por convertirse en socio de los hermanos y crear tantas franquicias como sea posible. En este proceso, la ambición de Krock desconoce límites éticos, sacando a flote todo el potencial visionario y de negociante que siempre cargó, pero que hasta ahora no había encontrado la oportunidad de potenciar con toda fuerza y ambición,marcando así la caída de los McDonald’s, dejándolos en un papel secundario. Llegamos así a la conocida realidad del capitalismo, donde el éxito de uno es la explotación del otro.

 

John Lee Hancock; director de la cinta, tiene facilidad para adaptar historias reales y hacer de los personajes de sus diferentes filmes, seres humanos ordinarios y regulares, dejando ver así esa notoria idiosincrasia y cultura norteamericana, alejándolos de lo que puede ser satírico o caricaturesco; de ello da testimonio otra película: ‘The Blind Sade’, en la que cuenta la historia de ‘Michael Ofer’ y su camino de superación desde la pobreza hasta llegar a la NFL. Ahora, también lo hizo con ‘The Founder’, dejando ver a un Ray Krock como un hombre insistente y perseverante y no como un dios del capitalismo, pero tampoco como el americano heroico; de este modo, la película es flexible en no juzgar o encasillar al personaje; es un tema que queda a juicio de los espectadores. Ray Krock, el visionario o el antihéroe...

 

“Hambre de poder” estará en cartelera en las siguientes salas de cine desde el 25 de mayo, en las principales ciudades del país

 

Cine Colombia
http://www.cinecolombia.com/bogota
Cinemas Procinal
http://www.procinal.com.co/proximos-estrenos
Cinemark
http://www.cinemark.com.co/newface/estrenos.aspx?current=estrenos
Royal Films
https://www.royal-films.com/bienvenido

Publicado enEdición Nº235
Viernes, 19 Mayo 2017 08:02

La hombría vulnerada

La hombría vulnerada

La última ganadora del Oscar a mejor película extranjera es, además, uno de los filmes más brillantes que se estrenarán este año. El director iraní Asghar Farhadi es un consagrado que cosecha premios por decenas, y uno de los grandes maestros del cine actual, autor de películas imprescindibles, como “About Elly”, “La separación” y “El pasado”. “El viajante” reúne varias de las constantes que caracterizan a su filmografía.

 

Farhadi decidió dedicarse al cine por una vivencia accidental. Fue a ver una película y se metió en la sala equivocada. La proyección había empezado hacía rato, por lo que comenzó a verla a partir de la mitad. Cuando terminó y se fue a su casa pasó el resto del día pensando y especulando con cómo sería ese principio. En ese momento se dio cuenta de que quería filmar un cine así, historias que pudiesen propiciar, en la mente de sus espectadores, esa clase de dudas posteriores. Es por eso que sus películas suelen contar con un enigma fuerte, poderoso; aun después de terminadas dejan espacios de sombra en torno a los cuales quedan un montón de piezas dispersas. Puede decirse que sus obras recién empiezan ni bien terminan; no existe mejor lugar para completarlas que en una mesa de bar, conversando, discutiendo sobre aquello que se vio. Ese es uno de los principales diferenciales: aunque los conflictos presentados sean nítidos y claros, muchos de los puntos fundamentales quedan incompletos, propiciando reflexiones profundas. Es tarea del espectador recoger las piezas e intentar armar el puzle a su manera.


El comienzo de El viajante1 es imponente. El edificio que habita la pareja protagonista sufre una gran sacudida: las paredes tiemblan, los vidrios se resquebrajan, los vecinos entran en pánico, piden ayuda, corren bajando las escaleras, los viejos fantasmas de los bombardeos contra Teherán durante la guerra entre Irán e Irak sobrevuelan. Pero la escena culmina mostrando la verdadera y absurda razón del cataclismo: una excavadora está haciendo estragos en el predio lindero. La capital de Irán hoy sufre de lo mismo que tantas otras grandes ciudades del mundo: una modernización arquitectónica forzada; se desmantelan viejos edificios y se construyen nuevos constantemente. La fiebre edilicia es tal que este trabajo compromete y pone en riesgo las estructuras antiguas, que acaban resquebrajándose o directamente desmoronándose por su cercanía con obras y demoliciones.
Pero esto es sólo una escena al comienzo, y el tema no vuelve a tocarse. La pareja –en la ficción ambos son actores de teatro– se muda a un departamento que un colega les facilita y, al poco tiempo de hacerlo, surge lo inesperado. Un extraño se cuela en el nuevo domicilio, va al baño donde la mujer se está duchando y la ataca violentamente. Cuando el marido llega, encuentra sangre por todas partes, vidrios rotos. Su mujer está hospitalizada, con una gran herida en el cráneo.


A partir de este trágico hecho la película sigue su abordaje naturalista, la pareja continúa su vida cotidiana, pero entramos en lo que es una constante del cine de Farhadi: un hecho fortuito generó una inflexión, un punto de no retorno. Nada vuelve a ser como antes, y se intuye que las consecuencias serán nefastas. En una entrevista el director ilustró claramente este tipo de momentos: “Es como una mesa de billar. Se ponen todas las bolas en la mesa, se les pega con otra bola y todas se expanden por la mesa. Al principio de mis películas los personajes suelen estar en situaciones normales. Pero entonces algo los golpea fuerte y empiezan a ver otro lado de ellos mismos que no sabían que existía”. Así el comportamiento de ambos protagonistas cambiará sutil pero radicalmente.

El trabajo actoral es, como siempre en el cine de Farhadi, sobresaliente. Los intérpretes Taraneh Alidoosti y Shahab Hosseini son viejos colegas de la troupe del director, y su desempeño en el papel de los personajes que intentan ocultar con grandes esfuerzos el “elefante dentro de la habitación” es brillante. Es gracias a estas sutilezas que comienzan las grandes dudas: mientras el protagonista masculino va enloqueciendo soterradamente y reúne pistas para dar con el culpable, la esposa intenta apaciguar su impulso y hasta boicotear su investigación. Ella sabe que nada bueno puede pasar si da con el responsable. Pero aun en este accionar le resulta imposible disimular las secuelas de su trauma. Esto lleva a que su marido –y el espectador– especulen y sospechen lo peor: en ese baño ocurrió mucho más de lo que ella cuenta. Su negativa a hacer la denuncia ante las autoridades puede entenderse por la inoperancia judicial y la posibilidad de que se ensañen con ella –el solo hecho de que haya dejado la puerta abierta puede ser interpretado como un “incentivo” para que se colara un extraño–, lo que podría dañar su reputación. Pero también puede ser que no quiera pasar por la re-victimización que sufren las mujeres violadas al hacer la denuncia, y tal vez pretenda apaciguar el ine¬vitable cataclismo que propiciarían esos hechos.

Si bien el punto de no-retorno de la película es ese posible abuso sexual –cómo y hasta dónde llegó es el espacio de sombra que carcome a su marido–, Farhadi nos lleva, como es su costumbre, a la acumulación de crisis, a las situaciones límite a las que pueden llegar los seres humanos bajo presión. La narrativa es así llevada hasta puntos de tensión extrema, cuando la “investigación” del marido lo enfrenta por fin con el posible responsable. Así, la última media hora de El viajante es de un incómodo, intenso y casi insoportable dramatismo.


La opresión gubernamental y su fundamentalismo religioso son elementos que están tangencialmente presentes en las películas de Farhadi. El conflicto aquí refiere, cómo no, a una situación facilitada por el patriarcado, al orgullo machista vulnerado, al destrato de las mujeres. Pero pensar esta película y su nudo como algo exclusivo de la idiosincrasia iraní sería tomar una posición de una esquizofrenia proyectiva, ya que es probable que una situación similar se pueda generar en cualquier parte del mundo, y que la reacción de los diferentes personajes ocurra del mismo modo, tanto en Vladivostok como en Montevideo. De ahí la puntería y la pertinencia de esta película, y su brutal universalidad.


1. The Salesman. Irán-Francia, 2017.


Del apartamento al escenario


Por Álvaro Loureiro


La pareja protagónica de la película de Asghar Farhadi comparte no sólo la vida sino también el escenario del teatro en el cual encarnan a Willy Loman y Linda, su mujer, en la obra La muerte de un viajante, del estadounidense Arthur Miller, cuyo título hace referencia al humilde vendedor de ropa que, con su valija, recorre pueblos y ciudades intentando ganarse la vida en un medio materialista –los Estados Unidos de comienzos de los cincuenta– que presta cada vez más atención a los triunfadores. Fragmentos de tan poderoso retrato de la sociedad capitalista asoman en forma progresiva en la pantalla como intrigante contrapunto con respecto a las existencias de Emad y Rana, los artistas que, al llegar al hogar, sufren desencuentros que, a pesar de ser diferentes a los que afligen a Willy y Linda, coinciden en la falta de verdadera comunicación entre ellos, lo cual a la larga les crea problemas en las representaciones del título de Miller: Rana se echa a llorar en medio de una secuencia milleriana que no demanda tal cosa, y quizás hasta tenga que solicitar que se la sustituya en la temporada; Emad, por su parte, agrega parlamentos que no tienen nada que ver con el texto. La obra en cuestión le exige convertirse en un vendedor fracasado, tan fracasado como podría ser el hombre-actor cuyos oscuros impulsos lo conducen a estropear su relación con los demás fuera y dentro del teatro. Se encuentra entonces en peligro de devenir un “Loman”, ese apellido que el dramaturgo le adjudica a un personaje que propone sea un hombre que no se destaca en su entorno, un low man, clasificación que, de acuerdo al propio Farhadi, puede muy bien compartir con el hombre mayor que ataca a la mujer del artista en su apartamento. En los trozos del texto de Miller que se cuelan en la historia no figuran, en cambio, aquellos donde aparecen los también importantes dos hijos de Willy y Linda (nombre de mujer que el autor propone en clave irónica), dos siluetas llamadas a relacionar al viajante con la incógnita que el futuro les depara a él y a los suyos. Sí irrumpen, no obstante, la mujer de rojo que ríe en forma estridente, de modo de provocar ciertos quiebres en momentos inesperados, y Charley (una denominación que sugiere la presencia de un bonachón), compañero de trabajo de Willy, un personaje caracterizado por un actor que, fuera de escena, resulta amigo personal de Emad. Por cierto que el texto concluye con la muerte del viajante, quien sólo entonces encontrará la paz deseada. Fuera de esa ficción, sin embargo, Emad deja de aparentar el deceso frente al público cuando se levanta para responder a los aplausos destinados a premiar su de¬sempeño, un momento clave que anticipa que, a la salida, pese a quien pese, deberá continuar enfrentando una grave crisis que cada espectador habrá de imaginar hacia dónde lo llevará.

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Viernes, 28 Abril 2017 15:05

La cabeza en alto

La cabeza en alto

En su edición 2015, el Festival de Cannes, precisamente, abrió proyecciones con la película: “La tête haute”, dirigida por la francesa Emmanuelle Bercot, quien también es protagonista en la reciente cinta estrenada en Colombia: “Mon roi”, junto al multipremiado Vincent Cassel. Era la oportunidad para de nuevo ver a Bercot, esta vez dirigiendo un filme que llegó a Cannes como un drama psico-social que parecía estar inspirado en algunas de las películas de los hermanos Dardenne.

 

El filme nos sitúa ante el marco de una realidad social, teniendo como protagonista a un adolescente con un entorno familiar poco favorecedor, donde el desenfreno y las relaciones violentas, hacen de Malony un joven abatido por la brutalidad y el desespero.

 

Ante la proyección, los espectadores nos moveremos en los espacios recurrentes en los que entra y sale el personaje: un ambiente burocrático que resulta agobiante y repetitivo; visitas judiciales, sesiones de orientación, reformatorios, centros de reinserción. Este es el cuadro en el que transcurrirá la adolescencia del protagonista, acompañado de varios bien intencionados funcionarios del gobierno francés, que además de asistirlo hasta que cumpla la mayoría de edad, terminan involucrando sus vidas personales, tratando de suplir también las necesidades afectivas de las que es carente el joven.

 

Una notable actuación de la gran Catherine Deneuve (que me permitió recordarla en su actuación en “Belle de Jour” dirigida por Luis Buñuel, un filme inolvidable) tomando el papel de la juez de familia que acompaña a Malony desde los 6 años y con quien el chico toma una relación muy cercana, de un sentimiento de seguridad y confianza y hasta la posible sensación de maternidad que su propia madre no supo llevar, viéndose abatida por un hijo que no pudo controlar y que le es difícil entender, consecuencia de una vida familiar entorpecida por la violencia y el caos que generan ambientes destructivos.

 

Los mismos que quedan en quien ve “La cabeza en alto” e invitan a reflexionar sobre esas construcciones sociales que en la película son evidentes sin ser necesariamente literales: familias carentes de educación, de recursos económicos, con el factor violencia que desencadena en drogas y delincuencia; alterando así, la vida de un adolescente, en este caso Malony, que se ve desesperado y alterado por un futuro previsible que parece no tener cambio.

 

Es interesante ver la dualidad y el contraste del protagonista. Partiendo de que existe disposición para la autodestrucción, el personaje, a pesar de tener miedo y estar enojado con el mundo, carga la fuerza que le permite visualizar y querer lograr cambios en su vida; tal vez de ahí, el título de la película.

 

El cambio que puede parecer más trascendental en Malony, que nos brinda un nuevo perfil sobre éste, proviene de las decisiones que toma a partir de la relación que establece con Tess, una chica que conoció en su paso por el reformatorio de menores; es en esta parte de la narración visual, donde existe un giro interesante en la argumentación. Dejando ver así, el lado tal vez más amoroso e íntimo de un adolescente con miedo, que usa el disfraz de chico malo para enfrentar un entorno hostil, carente de valores y agresivo con quienes tienen menos oportunidades.

 

* La película “La cabeza en alto” estará disponible en el marco del festival Eurocine en las siguientes fechas:

 

Bogotá
- Abril 20, Cine Colombia Avenida Chile, 3:15 p.m.
- Abril 26, Cine Colombia Calle 100, 9:30 p.m.
- Abril 21, Cinemania, 7:00pm
- Abril 30, Cinemania, 9:00pm


Medellín
- Mayo 10, Centro Colombo Americano,
8:00 p.m.

Pereira
- Mayo 5, Cinema con Alma, Cámara de Comercio, 6:45 p.m.

 

Título original: La tête haute

Año: 2015

País: Francia

Director: Emmanuelle Bercot

Guión: Emmanuelle Bercot

Reparto: Rod Paradot, Catherine Deneuve, Sara Forestier, Benoît Magimel

Duración: 120 min

Premios y nominaciones: Premios César en el 2015: mejor actor secundario y actor revelación; Festival de Cannes 2015: Sección oficial película inaugural

Sinopsis: “La cabeza en alto” sigue la vida de Malony, un joven que fue abandonado por su madre cuando tenía seis años y ahora no deja de entrar y salir de la corte juvenil. Una familia adoptiva se desarrolla alrededor del problemático adolescente: Florence, una magistrada que está cerca al retiro, y Yann, un asistente social que también es un sobreviviente de una niñez muy difícil. Todos siguen a Malony, intentando salvarlo a toda costa, por lo cual es enviado a un centro educativo estricto, donde conoce a Tess, una joven muy especial que le ofrecerá razones para cambiar.

Publicado enEdición Nº234
El director finlandés Aki Kaurismäki

 

MADRID.- Prepararse para hacer una entrevista a Aki Kaurismäki, uno de los más grandes cineastas vivos, heredero del cine humanista de Ozu, Renoir, Ford, Chaplin..., pone un poco los pelos de punta. Impone su descomunal talento, pero, honestamente, da casi miedo por la fama que arrastra. Bebedor, arisco, de pocas palabras –“la gente habla demasiado, sobre todo en las películas”-, imprevisible... ¿Cómo es ello posible siendo el autor de obras maravillosas, tan profundamente humanas y emotivas? ¿no es casi ridículo llevar cuarenta años retratando con inmensa ternura y sensibilidad a los trabajadores, ahora también a los refugiados, y no empatizar con otros seres humanos?

“Soy un hombre sensible, aunque no lo parezca”. Este finlandés alto, grande, con 60 años recién cumplidos, es especial. Sentado en una terraza de un bar de Vigo —la barbilla pegada al pecho y mirando siempre desde abajo—, espera que termine la proyección de su nueva película, El otro lado de la esperanza. Otra ración de gran cine, de cine único, de conmovedoras relaciones humanas, de un sentido del humor y un absurdo bravísimos y puros, y, también, de pesimismo y desaliento.

No quiere hablar de trabajo hasta que no llegue el momento de la entrevista. Su vida en Portugal, cómo llegó allí, sus perros, el vinho verde, el albariño, el cine mudo de Lubitsch, Laurel and Hardy, una proyección de Roma città aperta en la que cortaron las cabezas de Anna Magnani y Aldo Fabrizi, Echanove en Cuéntame cómo pasó, la lógica del idioma finés, el ancho de las vías de tren en España y Portugal, la inquina hacia los noruegos, la tristeza de vivir sin sol, la guerra civil de Finlandia... Aki Kaurismäki es un ser humano entrañable, divertido y un colosal artista.

Después de La chica de la fábrica de cerillas, Un hombre sin pasado, Ariel, Leningrad Cowboys Go America, Luces al atardecer, Le Havre... Ahora El otro lado de la esperanza, por la que ha merecido el Oso de Plata a la Mejor Dirección en Berlín. Historia de Khaled, un joven sirio que llega a Helsinki, y de Wikhström, un comercial que cambia de negocio y abre un restaurante sin mucho futuro. Este encuentra al chico, que ha huido del centro de refugiados, al lado de los contendores de basura de su local y le ofrece techo, comida y trabajo.

“Es, hasta cierto punto, una película tendenciosa que intenta influir sin el menor escrúpulo en las perspectivas y opiniones de los espectadores, al mismo tiempo que manipula las emociones para conseguir su objetivo. Y dado que estos esfuerzos fracasarán, espero que al menos quede una historia recta y melancólica con toques de humor, una película casi realista en torno a algunos destinos humanos en el mundo de hoy en día”.

 

Siempre ha contado historias de trabajadores, ahora también de refugiados... Con su cine, usted se revela como cronista de su tiempo, pero lo hace con historias atemporales...

La atemporalidad quizá surja de la juventud. Mi padre era vendedor puerta a puerta, íbamos de ciudad en ciudad, hacíamos unos amigos y ¡paf! nos mudábamos. De joven yo también pasé unos meses trabajando de lavaplatos, en la construcción... Solo fui a la Universidad tres meses, porque me aburrí. No descubrí la verdad en la Universidad. El único trabajo que me gustó de verdad fue el de peón de albañil, preparando la masa del cemento... bueno, y el de lavaplatos.

 

¿Qué tiene de especial ser lavaplatos?

Trabajaba en el Gran Hotel de Estocolmo. Había unas máquinas lavaplatos de sesenta metros. Un hombre se ponía en una puerta y otro, en otra. Mi compañero era de Marruecos y un día me dijo que salía cinco minutos y que si me podía ocupar yo de su lado también. No volvió y yo me quedé con las dos puertas. El capitalista se dio cuenta de que un hombre podía hacer el trabajo de dos y nunca contrató a otro.

 

¿Chaplin en ‘Tiempos modernos’?

Chaplin en ‘Tiempos modernos’. A mí me daba igual estar encima, a un lado, a otro lado de la máquina y, de vez en cuando, sacaba la cabeza y sonreía. De 7 de la mañana a 5 de la tarde trabajaba en el hotel. Luego iba a lavar platos a otro restaurante de 5,30 a 12 de la noche. En los dos libraba un día a la semana y coincidía el día, así que ese día iba a trabajar a otro restaurante a lavar platos. Así estuve cuatro meses, trabajando 17 horas diarias 7 días de la semana. Era una forma de mostrarme a mí mismo que era capaz de hacer un trabajo así antes de empezar a hacer este trabajo deshonesto que es el cine.

 

Y ¿después de esos cuatro meses?

Volví a Helsinki. Entonces cuando veía a alguien en la calle pidiendo le daba 100 marcos finlandeses, como 100 euros. Me quedé sin dinero en dos semanas. Y volví a la construcción. Por eso no he perdido aun ningún pulso, siempre gano. Aunque ahora ya estoy viejo y hago músculo cortando leña. En una película solo estás diciendo “haz esto, haz lo otro” y el bíceps se vuelve palito, claro. En este momento no me atrevo a hacer un pulso ni con mi ahijado que tiene ocho años. Y antes de esto...

 

¿Antes de la construcción y los trabajos de lavaplatos?

Sí, antes de Estocolmo. Estaba en Finlandia en una planta de papel. Era un edificio grande y estábamos solo tres trabajadores. Dos estaban en una especie de vitrina dando a los botones y yo corriendo de una máquina a otra, y cuando una paraba, la limpiaba. Siempre estaba mirando todo, controlando todo... ‘Tiempos modernos’.

 

Habla de Chaplin, pero ¿no se siente usted más heredero del cine humanista de Ozu, Renoir...?

Ozu es humanismo y arte, un gran artista del cine. Y con esto no estoy diciendo que el cine sea arte. En ‘El otro lado de la esperanza’ he intentado copiar al gran maestro Chaplin, por eso la película es tan torpe, porque yo no soy un gran maestro y nunca lo voy a ser.

 

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 'El otro lado de la esperanza'

 

En este momento de la entrevista, en la azotea de un hotel en Vigo, Aki Kaurismäki se queda callado y de pronto dice: “Cuando veo tu reflejo en la mesa me recuerda el final de ‘Nazarín’ (Buñuel), cuando aparece la piña y suenan los tambores de Calanda”. Otro silencio y, también repentinamente, se disculpa: “Lo siento, me he ido de la pregunta”.

 

Le preguntaba si no se siente heredero del cine humanista de Ozu, Renoir, Ford...

Espero no parece vanidoso si digo que alguien tenía que ser el heredero. ¡No se puede perder una herencia así! Incluso el humanismo no hay tanta gente que sea capaz de trasladarlo al cine. Aun así, el humanismo tiene que existir incluso en las películas malas. Nunca fui a una escuela de cine, era demasiado cínico. Todo lo que sé fue de ver cine. Ford, Ozu, Lubitsch, Renoir, Howard Hawks... Hace cincuenta años proyectaban Una mujer de París (Chaplin) en Múnich, hice autoestop hasta allí para verla. Era un apasionado total.

 

En ‘El otro lado de la esperanza’ vuelve, una vez más, a implorar ternura y solidaridad.

La maquinaria es fría y sin solidaridad no tenemos nada. Creo que la última esperanza de los seres humanos es la solidaridad, pero por desgracia cada vez hay menos. Siempre queda el mañana... aunque aún es más horrendo que el hoy. Pero nunca hay que rendirse.

 

Cuando sus personajes ayudan al refugiado sirio están cometiendo una ilegalidad, el Gobierno no permite que unos seres humanos ayuden a otros. ¿Es una llamada a la desobediencia?

No hay nada sorprendente en hacer algo que está bien. En el centro de refugiados, la mujer que trabaja allí durante un momento es un ser humano. Cualquier cosa contra el sistema es legal, porque el sistema es ilegal. Está basado en el capital. Y el capital nunca llega legalmente, el dinero crece gracias a la ilegalidad. Por tanto, estar en contra del capital es moralmente legal. Equilibramos las cosas.

 

Con el problema de los refugiados hoy hemos despreciado completamente el pasado, la memoria, el tiempo... nos olvidamos de la ayuda de otros países ante en la Historia.

Finlandia hoy no es peor que otros países europeos. Por lo menos, Finlandia finge, pero no es peor. Los peores países hoy en Europa son Hungría, Polonia y Chequia. No acogen a nadie. Finlandia los acoge, aunque luego los devuelve.

 

Los neonazis aparecen en esta película. Es la respuesta de esta Europa a la llegada de refugiados. ¿Usted cree en la Unión Europea?

Debería haber otra forma desde la Unión Europea. Mientras los europeos respetemos a los gobiernos que no tienen derecho moral a gobernar, estaremos perdidos. Si no alzamos la voz como europeos, estamos perdidos. Europa, si todavía existe, no acepta a los refugiados. Tenemos que empezar a comportarnos como seres humanos de verdad. La idea de Europa, de hecho, está más o menos perdida. Y es, como siempre, por el capital.

 

‘El Capital’, de Karl Marx.

Karl Marx, Das Kapital, nunca ha tenido tanta razón como hoy. La idea de Marx del comunismo donde todos aman al prójimo es muy optimista, pero la teoría da en el clavo. Sea como sea, hemos perdido la partida. Lo siento, soy un hombre muy sensible, a pesar de no parecerlo.

 

Su sentido del humor le delata.

No sé si es humor finlandés, no sé si se consigue jugando al ping pong, pero la vida es aburrida, todos deberían tener sentido del humor. Como cineasta intento hacer reír, pero la verdad es que cuando veo una película mía, lloro... Y tengo mis razones.

 

Lo dijo con su anterior ‘Le Havre’ y vuelve a decirlo ahora, que es su última película. ¿No le da el mundo y el ser humano razones suficientes para seguir haciendo cine?

Ha sido una muy buena razón los últimos cuarenta años. En el 68 yo era un jovencito, pero hay un tiempo para todo. Ahora me gustaría vivir, aunque no sé cómo, siempre he trabajado. Llevo el trabajo en mis venas, en mi sangre.

 

BEGOÑA PIÑA @begonapina

 

 

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Sábado, 25 Marzo 2017 10:16

Nuestra hermana pequeña

Nuestra hermana pequeña

La invitación que hace el director Hirokazu Koreeda a través del filme puede ser cierta incitación a la audiencia a dejar de lado por unos minutos la tensión propia de las grandes urbes y permitirse viajar con él en el contexto de una pequeña ciudad tranquila, donde las rutinas se hacen menos anodinas cuando se trata de atravesar en bicicleta un túnel de cerezos en flor o de una caminata regular en la playa.

 

Donde las intensas conversaciones familiares se desarrollan mejor en torno a la comida y a esos rituales en la preparación de recetas que pasan generacionalmente. Imágenes cinematográficas que el director logra hilvanar muy bien con la historia y dejan percibir las identidades de los personajes.

 

“Nuestra hermana pequeña” muestra el cuadro comprendido por 3 hermanas en edades más o menos contemporáneas entre 20 y 28 años y la llegada de una tercera (medio hermana), una joven de 13 años que llega a entenderse como parte de un núcleo afectivo.

 

Este entorno que nos plantea el director puede verse como la pregunta al significado de lo que consideramos lazos familiares y cómo estos pueden ser percibidos de manera distinta según un contexto determinado.

 

Existe un drama familiar que une a estas cuatro mujeres, que si bien no es constante y no define totalmente la relación entre ellas, sí se deja ver como un recuerdo de lo que pudo haber sido o de lo que se pudo haber hecho. El padre de las cuatro constituye el elemento que las une, pero afortunadamente la película se sacude un poco el tema y pone como centro la relación y cercanía que se van constituyendo entre las hermanas.

 

Las características de cada una parecen bastante particulares y determinadas, como si tuvieran que encajar en algún cliché para que la historia sea más atractiva, pero termina siendo un poco más predecible y de algún modo, limitado; personajes encasillados de alguna historieta de manga. ‘Shachi’ (la mayor, la cuidadora y controladora, haciendo las veces de madre y jefe de familia), ‘Yoshino’ (la más sociable, la fiestera) ‘Chika’ (la más tranquila, el puente conciliador entre Shachi y Yoshino) y la más pequeña; ‘Suzu’ (viviendo su adolescencia y adaptándose tranquilamente a la nueva vida con sus hermanas).

 

“Nuestra hermana pequeña” resulta una gran celebración de la familia y de aquellos lazos afectivos tan necesarios en la vida de un individuo. La película tiene ese lado emotivo y dulce sin caer en lo sensiblero; una historia que atrapa los 128 minutos y nos detiene en ‘Kamakura’, una pequeña y apacible ciudad japonesa.

 

* La película ‘Nuestra hermana pequeña’ estará disponible desde el 9 de marzo en las siguientes salas de cine de las principales ciudades del país y tendrá un tiempo estimado de 3 semanas en cartelera.
Cine Colombia:
http://www.cinecolombia.com/bogota
(Bogotá, Medellín, Barranquilla, Cali...).
Cinemas Procinal
http://www.procinal.com.co/proximos-estrenos (Bogotá, Cartagena, Villavicencio, Barrancabermeja).

 


 

Título original: Umimachi Diary- Our Little sister
Año: 2015
País: Japón
Director: Hirokazu Koreeda
Guión: Hirokazu Koreeda basado en el manga de Akimi Yoshida
Actores: Haruka Ayase, Masami Nagasawa, Suzu Hirose
Duración: 28 min
Sinopsis: Sachi, Yoshino y Chika son tres hermanas que viven en Kamakura (Japón), en la casa de su abuela. Un día reciben la noticia de la muerte de su padre, que las abandonó cuando eran pequeñas. En el funeral conocen a la hija que su padre tuvo trece años antes y pronto las cuatro hermanas deciden vivir juntas.

Publicado enEdición Nº233
El cineasta Víctor Gaviria dirige una secuencia de 'La mujer del animal'.

 

El cineasta colombiano estrena ‘La mujer del animal”, una película sobre el maltrato machista

 

La mujer del animal es una historia de maltrato descarnado. Y es también un retrato social: el de la indiferencia de los que han perdido la capacidad de quejarse, aunque convivan con el mal. El cineasta colombiano Víctor Gaviria ha tardado más de una década en volver a construir una película sobre la exclusión, la pobreza extrema. O en sus palabras: “Sobre los que viven del otro lado y hacen de la necesidad su día a día”. En ese otro lado de Colombia los hombres creen que pueden robar, violar y maltratar mujeres, como si fuera uno de sus derechos naturales. Y ellas no solo sobreviven a sus verdugos, los animales, también luchan para que alguien crea que, además de raptarlas físicamente, se llevaron su voluntad y su dignidad por el camino.

Víctor Gaviria conoció a Margarita en 2006 en una de esas visitas constantes que hace a los barrios más pobres de su ciudad, Medellín. La joven, residente en una comuna de las laderas de la capital de Antioquia, construidas con chapa y ladrillo, le contó cómo durante siete años sufrió las vejaciones de Aníbal, al que todos conocían en el barrio como el Animal. Y cómo nadie nunca le ayudó. Como con en La vendedora de rosas (1998) y en Sumas y restas (2004), la realidad le entregó una nueva película.

“El Animal era un tipo grande, siempre bien vestido, elegante, al que todos tenían miedo”, explica el director. Durante un tiempo, con esta imagen en la cabeza, se empeñó en construir un guion que tratara de explicar quién era este hombre tan malo. Por qué se comportaba así. Una obsesión que sus amigos contribuyeron a reforzar. “Me encontré con el rechazo de todos ellos, me decían que cómo iba a hacer una película de una estúpida que nunca se rebela”. Tras un año de dudas y problemas con el primer coproductor de la película, Gaviria encontró el apoyo que necesitaba en una amiga psicóloga. “Me dijo una frase que me ayudó a seguir adelante con el proyecto: ‘El mal que hay detrás del maltrato de género es radical”. No solo empezó a entender que tenía que escribir la historia de esa niña, sino que se convenció, en contra de todos, de que su protagonista se opuso al mal: “Es la idea de la virgen que pisotea a la serpiente”.

Con nueva financiación en el bolsillo, el cineasta comenzó lo que denomina “la odisea”: el proceso de casting. Gaviria solo trabaja con actores naturales, es decir, con los habitantes de esos barrios de donde surgen sus películas. Natalia Polo, auxiliar de enfermería, fue a la primera audición en 2009 para optar al papel de Amparo, la actriz principal. “Luego me desentendí”, dice la joven. Cuatro años después, la intuición del director hizo el resto. “Vi una sensibilidad en ella que muchas mujeres que han vivido la historia de mi protagonista ya no tienen”, dice. Tito Gómez, conductor de autobuses, se enteró de que buscaban un Animal a través de unos amigos raperos. En su mirada está el reflejo de alguien que, como él mismo dice, “se la rebusca para vivir”. Gaviria vio en sus ojos a esos colombianos que no distinguen del todo el bien del mal porque en su lado del mundo hay que aceptar otro tipo de moral.

Al director solo le faltaba un personaje: el barrio. “En un segundo encuentro con Margarita descubrí que había otro problema en la historia, el de los testigos, la comunidad que no protesta”, explica. Son los que callan y justifican el maltrato, y los que solo levantan la voz para celebrar el final de la pesadilla. “Muchos espectadores me dicen que salen con cierto malestar por darse cuenta de que ellos tampoco dicen nada. La película señala al colombiano como tal”. No solo el público que, a partir del 9 de marzo podrá ir a las salas, se siente perturbado, los propios actores se pusieron delante de un espejo sin saberlo. “El día que la vimos por primera vez todos juntos, empezaron riéndose porque nunca se habían visto en la pantalla”, relata el director. “Pero en el momento en que él se la roba y comienza el maltrato, se quedaron callados”. Cuando terminó la proyección solo dijeron una frase: 'Esta película es muy seria”.

La mujer del animal pone en un primer plano esas historias que Gaviria se había encontrado siempre de fondo. “Tenía que coger este fracaso, esta pesadilla y visibilizar la realidad de estas mujeres olvidadas porque son humildes. Ellas son muy valiosas, muy dignas”.

 

 

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