La alianza progresista en España: Más difícil, pero imprescindible 

Tras las elecciones del pasado abril, el PSOE y Unidas Podemos sumaban 165 escaños, a once de la mayoría absoluta, y tenían garantizado el apoyo a un eventual acuerdo de gobierno por parte de grupos parlamentarios nacionalistas vascos y catalanes y de otras formaciones menores. Sin embargo, el pacto, después de varias semanas de negociaciones, no fue posible. Pedro Sánchez salió derrotado de las dos sesiones parlamentarias en las que se debatió su investidura como presidente del Gobierno y los españoles fueron convocados a las urnas por cuarta vez en cuatro años.

Después de las elecciones del domingo, los socialistas y Unidas Podemos suman 155 diputados y están lejos de tener garantizados los respaldos que les hacen falta. El conflicto político catalán se ha agravado y acaban de salir de una campaña electoral en la que la posibilidad de un acuerdo pareció remota. Sánchez llegó a decir que no dormiría tranquilo si tuviese a Pablo Iglesias sentado en el Consejo de Ministros. Sin embargo, 48 horas después de concluido el escrutinio, los dos líderes han anunciado por sorpresa un acuerdo de gobierno. No se sabe si Sánchez ha encontrado remedio para su insomnio, pero el secretario general de Podemos será su vicepresidente.

¿Por qué se ha alcanzado este acuerdo inesperado y aparentemente negociado en tiempo récord? Los protagonistas no han dado explicaciones. Presentaron el pacto en una comparecencia sin preguntas en la que se limitaron a anunciar un programa de gobierno de marcado acento progresista.

Las cifras que arrojaron las elecciones del domingo son peores que las de abril. La estrategia de Sánchez, que apostaba por presentarse como víctima de la intransigencia de Podemos, aglutinar todo el voto de la izquierda y tener las manos libres para pactar con Ciudadanos resultó un completo fracaso. Ni los votantes desencantados se volcaron con el PSOE -todo apunta a que se quedaron en casa- y la formación liberal se desplomó y perdió 47 de sus 57 diputados.

Los números son peores que hace seis meses, pero no se trata de matemáticas, sino de política. El retroceso que ambas formaciones sufrieron en los comicios, castigadas por dos millones de electores que habían votado en abril pero que decidieron abstenerse al ser convocados por la falta de acuerdo de la izquierda, y el más que preocupante ascenso de la extrema derecha, donde también se detecta un fuerte voto de castigo, supusieron un aviso imposible de ignorar. Volver a poner a prueba el hartazgo ciudadano era más que arriesgado.

El candidato socialista, ya sin aliados posibles a su derecha, no tuvo más remedio. Sus únicas alternativas eran pactar con Iglesias o ir a una nueva convocatoria electoral que hubiese resultado suicida. Ha optado por la supervivencia.

Ahora, para que la investidura salga adelante, tendrá que buscar el respaldo de Más País (la formación de Iñigo Errejón), el Partido Nacionalista Vasco, y de formaciones regionalistas de Cantabria, Galicia y Teruel. Aún así, dependerá de que los catalanes de Esquerra Republicana y los vascos de Bildu (ambos independentistas de izquierda) al menos se abstengan. Es más que difícil, pero Sánchez es un sobreviviente


Elecciones 10N


Las claves del preacuerdo: garantizar la convivencia en Catalunya, políticas feministas, acabar con los privilegios fiscales y apoyo a la “España vaciada”

Texto íntegro del principio de acuerdo entre PSOE y Unidas Podemos para un gobierno de coalición “progresista”, sin vetos y que pueda fructificar para conseguir una mayoría parlamentaria que evitaría unas terceras elecciones.

Redacción El Salto

PSOE y Unidas Podemos han firmado un preacuerdo para conformar “un Gobierno progresista de coalición que sitúe a España como referente de la protección de los derechos sociales en Europa, tal y como los ciudadanos han decidido en las urnas”, según el texto conjunto enviado por ambos partidos.

Ambas formaciones aseguran compartir la importancia de “asumir el compromiso en defensa de la libertad, la tolerancia y el respeto a los valores democráticos como guía de la acción de gobierno de acuerdo con lo que representa la mejor tradición europea”.

Aunque los detalles del acuerdo se harán públicos en los próximos días, los partidos liderados por Pedro Sánchez y Pablo Iglesias han anunciado que se encuentran “avanzando conjuntamente” en una negociación encaminada a completar la estructura y funcionamiento del nuevo gobierno, que “se regirá por los principios de cohesión, lealtad y solidaridad gubernamental, así como por el de idoneidad en el desempeño de las funciones”.

Según el texto del preacuerdo, los ejes prioritarios de actuación del gobierno progresista de coalición se centrarán en dar respuesta a los principales retos que tiene ante sí la sociedad española en su conjunto:

1, Consolidar el crecimiento y la creación de empleo. Combatir la precariedad del mercado laboral y garantizar trabajo digno, estable y de calidad.

2, Trabajar por la regeneración y luchar contra la corrupción. Proteger los servicios públicos, especialmente la educación —incluyendo el impulso a las escuelas infantiles de cero a tres años—, la sanidad pública y la atención a la dependencia. Blindaje de las pensiones de nuestros mayores: asegurar la sostenibilidad del sistema público de pensiones y su revalorización conforme al coste de la vida. La vivienda como derecho y no como mera mercancía. Apostar por la ciencia como motor de innovación económica y dignificar las condiciones de trabajo del sector. Recuperar talento emigrado. Controlar la extensión de las casas de apuestas.

3. Lucha contra el cambio climático: la transición ecológica justa, la protección de nuestra biodiversidad y la garantía de un trato digno a los animales.

4. Fortalecer a las pequeñas y medianas empresas y a los/as autónomos/as. Impulsar la reindustrialización y el sector primario. Facilitar desde la Administración las bases para la creación de riqueza, bienestar y empleo, así como el impulso digital.

5. Aprobación de nuevos derechos que profundicen el reconocimiento de la dignidad de las personas como el derecho a una muerte digna, a la eutanasia, la salvaguarda de la diversidad y asegurar España como país de memoria y dignidad.

6. Asegurar la cultura como derecho y combatir la precariedad en el sector. Fomentar el deporte como garantía de salud, integración y calidad de vida.

7. Políticas feministas: garantizar la seguridad, la independencia y la libertad de las mujeres a través de la lucha decidida contra la violencia machista, la igualdad retributiva, el establecimiento de permisos de paternidad y maternidad iguales e intransferibles, el fin de la trata de seres humanos con fines de explotación sexual y la elaboración de una Ley de igualdad laboral.

8. Revertir la despoblación: apoyo decidido a la llamada España vaciada.

9. Garantizar la convivencia en Cataluña: el Gobierno de España tendrá como prioridad garantizar la convivencia en Cataluña y la normalización de la vida política. Con ese fin, se fomentará el diálogo en Cataluña, buscando fórmulas de entendimiento y encuentro, siempre dentro de la Constitución. También se fortalecerá el Estado de las autonomías para asegurar la prestación adecuada de los derechos y servicios de su competencia. Garantizaremos la igualdad entre todos los españoles.

10. Justicia fiscal y equilibrio presupuestario. La evaluación y el control del gasto público es esencial para el sostenimiento de un Estado del bienestar sólido y duradero. El Gobierno impulsará políticas sociales y nuevos derechos con arreglo a los acuerdos de responsabilidad fiscal de España con Europa, gracias a una reforma fiscal justa y progresiva que nos acerque a Europa y en la que se eliminen privilegios fiscales.


publicado

2019-11-12 14:55

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Golpe del FMI al gobierno italiano antisistema: “palazzo contra piazza y pizza”

Italia se encuentra sumida en la peor doble crisis política y constitucional desde hace 73 años debido al veto de su presidente Sergio Mattarella –anterior juez de la Corte Constitucional– al nombramiento de Paolo Savona, de 81 años, como ministro de Economía y Finanzas, connotado euroescéptico quien critica al euro de ser una "jaula (sic) alemana" y apuntalado por la coalición nacionalista (despreciada de "populista" por los multimedia neoliberales/centralbanquistas) de la separatista Liga Norte y el antisistémico Movimiento 5 Estrellas (M5S).

El rechazo inédito del presidente Sergio Mattarella, de 76 años, obligó a la renuncia del jefe de Gobierno designado Giuseppe Conte, desconocido jurista de 53 años, quien optó por devolver su nombramiento.

El presidente enfatizó que "la incertidumbre sobre nuestra posición con el euro alarmó a los inversionistas italianos y foráneos quienes invirtieron en acciones y compañías" cuando “el incremento del spread (diferencial) de los bonos aumenta la deuda y reduce la oportunidad de gastar en medidas sociales” y "quema los ahorros y recursos de las empresas y ensombrece riesgos para las familias y ciudadanos italianos".

El presidente adujo su rechazo al nominado ministro Paolo Savona porque "hubiera podido provocar la salida inevitable de Italia del euro", a lo que replicó Luigi Di Maio, de 31 años y líder del M5S –partido antisistémico fundado por Beppe Grillo: comediante, actor y bloguero quien promovió la "democracia directa" y la "honestidad"– que “es inútil ir a votar ya que los gobiernos son las calificadoras y los lobbys financieros y bancarios”.

Matteo Salvini, líder de la Liga Norte, fustigó que “Italia no es una colonia, no somos esclavos (sic) de los alemanes o los franceses o del spread (diferencial) de las finanzas”.

Para arrojar sal a la herida antidemocrática, el presidente nombró como primer interino a Carlo Cottarelli, economista y anterior apparatchik del FMI (¡mega-súper-sic!) para formar un gabinete de tecnócratas que deberá convocar a nuevas elecciones "después de agosto" por no contar con la aprobación de la mayoría de la legislatura.

La próxima elección se vislumbra como la batalla del “ palazzo contra la piazza y la pizza”: el palacio presidencial contra la plaza y la comida de la población.

Se trata de una batalla existencial entre la invalidada democracia frente a los mercados financieristas que castigaron a la bolsa de Milano y al hilarante “diferencial ( spread)” que marca la brecha entre las tasas de empréstito a 10 años entre Alemania e Italia y que se había disparado a su tasa más alta desde el fin de 2013.

Aunque sea la fase agónica del neoliberalismo global, todavía en los países industrializados del G-7 los ciudadanos proponen en las urnas y el FMI dispone con sus cotizaciones y devaluaciones.

El "modelo italiano", tercera geoeconomía mas relevante de la zona euro (detrás de Alemania y Francia), es digno de ser analizado porque exhibe la irrelevancia de la democracia y sus vestigios en el seno del G-7 tout court y de la Unión Europea (UE) tout large (ya con Gran Bretaña fuera por el Brexit).

De por si la compra del voto –ahora le llaman "financiamiento" y/o "inversión" plutocrática donde destacan los "súper-PACs": entidades recaudadoras/distribuidoras de dinero electoral ("Cómo las Grandes Empresas Están Comprando la Elección" http://bit.ly/2L0hLva) en EU y que prácticamente deciden una elección– desarregla la esencia y la equidad misma de la democracia.

En México la maligna "partidocracia" neoliberal con su dispendiosa "INE-cracia" desembocó en la kakistocracia ("el gobierno de los peores") de un sistema putrefacto.

Como era de esperarse, el presidente galo Emmanuel Macron, anterior empleado del banco Rothschild, apoyó el "valor" y el "gran espíritu de responsabilidad" del presidente italiano, en contraste al feroz ataque del Frente Nacional francés que lo criticó de haber perpetrado un "golpe" a cuenta de "Bruselas, los mercados financieros y Alemania".

La omnipotencia de los mercados financieristas ahoga a los movimientos contestatarios populares en la UE: desde Syriza en Grecia hasta Podemos en España.

Las finanzas neoliberales asesinan a la moderna democracia por ser incompatibles con su emergente "ciudadanía digital".

Desde la nueva coalición nacionalista, de la separatista Liga Norte y la antimigratoria M5S, que triunfó en las elecciones legislativas del 4 de marzo, no faltan quienes exijan el impeachment del presidente por la Legislatura donde gozan de mayoría: un asunto muy complicado porque requiere de la aprobación de la Corte Constitucional (de donde proviene el sureño de Sicilia Sergio Mattarella) y del Poder Judicial.

Además de crear una nueva ley electoral, según Thomas Williams del Financial Times ( FT) (28/05/18), sería más probable "reorganizar los poderes presidenciales para impedir a quien no es directamente elegido por los ciudadanos transgredir la voluntad democráticamente expresada por la población".

Tony Barber, del FT (28/05/18), expone correctamente la "lucha a muerte" y la "opción existencial" entre dos grupos: los nacionalistas y su “soberanía popular y de autodeterminación nacional, principios poderosos para los italianos desde el Risorgimento (Resurgimiento y Unificación) del siglo 19”, frente a los globalistas de “Bruselas, Berlín, Fráncfort y sus supuestos lacayos del establishment italiano acusado de presidir durante un cuarto de siglo el declive económico y la incompetencia política”.

Jerome Gautheret, corresponsal en Italia del rotativo galo Le Monde, muy cercano a la cancillería, comenta que "en Italia la cultura del compromiso desapareció y tomó su lugar la cultura de la confrontación (https://lemde.fr/2JcWX6k)". ¿Cómo puede gestarse un "compromiso" con un asfixiante sometimiento financierista que socava las libertades esenciales?

El portal alemán Der Spiegel lanza todas las loas al presidente italiano como el "hombre que no será doblegado" (http://bit.ly/2L0nj8Y) y coloca a los "bonos soberanos (sic)" por encima de la soberanía del sufragio universal.

Michael Sauga, del Der Spiegel, exige que los "miembros de la UE deben enviar un mensaje claro al nuevo gobierno italiano: no les permitiremos destruir a la eurozona (nota: de 19 países)" y comenta que la "realidad en Roma puso en orden al trumpismo (sic) italiano que no es menos peligroso que el original" cuando quienes "se consideran como los ejecutores de la verdadera voluntad de la población ponen primero a su país, sin ningún miramiento a los tratados internacionales", lo cual equivale a "una amenaza constante de ataques suicidas contra Europa: o haces concesiones o haremos estallar a nuestro país y con él a la eurozona" (http://bit.ly/2IYlUPz).

Sauga confiesa que "los mercados financieros son el más importante aliado de la UE", que se traduce en el incremento de los "premios de riesgo" de los "bonos soberanos (sic)" italianos.

El autor y activista Massimo Fini advirtió que el "golpe de Estado" del presidente pone a Italia en riesgo de una guerra civil. Lo real es que el destino de la UE, no se diga su euro, se juega en Italia.

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Sábado, 17 Diciembre 2016 07:16

“El gobierno de Michel Temer se acabó”

“El gobierno de Michel Temer se acabó”

“La derecha está fragmentada y busca un líder, porque Temer perdió la poca autoridad que tenía y ahora cada uno juega su propio juego. Las protestas van a seguir ya que la población está percibiendo que esta gente vino a robar.”

 


–Si se acabó Temer, ¿quién gobierna?


–Temer asumió después del golpe contra Dilma sin popularidad y teniendo el respaldo condicionado de sus socios, y ahora ese apoyo se desintegró porque la derecha está fragmentada. Está buscando un líder porque Temer perdió la poca autoridad que tenía y ahora cada uno juega su propio juego. El PSDB (Partido de la Socialdemocracia Brasileña) figura como partido de la coalición pero está con un pie afuera del gobierno, y lo mismo pasa con otros partidos que apoyaron a Temer sólo para sacar al PT del gobierno. ¿Quién va a apoyar a un presidente sin votos que tiene el 63 por ciento de la opinión pública pidiendo que renuncie y llame a elecciones como dice una encuesta del domingo pasado? ¿Quién va a acompañar a un presidente que en siete meses de gobierno, con todo el apoyo mediático, ya tiene peor imagen que Dilma antes de caer y cuando ella era masacrada por los medios?. Y esa impopularidad de Temer seguramente es más alta porque la encuesta de Datafolha se hizo antes de que se sepa que recibió 10 millones de reales (2,9 millones de dólares) de dinero sucio en 2014.


–¿Si Temer no termina el mandato, quién lo sucederá?


– Comenzaría por decir que estamos frente a un cuadro de descalabro general, que este gobierno se hundió mucho antes de lo que nosotros, en la CUT, esperábamos, y lo que esperaban las fuerzas de izquierda y los movimientos sociales. Creo que las protestas va a seguir creciendo porque la población está percibiendo que esta gente vino para robar y para obedecer a los banqueros. Y como estamos viendo a más protestas más represión, y están aplicando la ley de seguridad nacional contra los manifestantes. Nosotros como CUT exigimos elecciones directas y la convocatoria a una asamblea constituyente que tenga como punto principal la reforma política, pero la verdad es que no creo que logremos las directas porque para que eso pase la ley establece que Temer tendría que renunciar hasta el 31 de diciembre, y eso no sucederá. Lo probable es que haya elecciones indirectas a lo largo de 2017 y en ese escenario el candidato favorito es Fernando Henrique Cardoso (del PSDB), un político muy bien visto en las elites locales y por Washington, él es el nombre más confiable para el capital transnacional.


–Ningún golpe es nacional.


–Por su puesto, este golpe tiene una motivación estratégica desde el punto de vista global porque Brasil es un actor de peso en la región y Estados Unidos estuvo involucrado en la caída de Dilma.


Acá hubo temas que pesaron mucho como el petróleo, las reservas gigantes que quedaron en manos de Petrobras durante los gobiernos de Lula y Dilma, contrariando a las multinacionales. Y por supuesto hubo un apoyo decisivo de las elites brasileñas que quieren conservar sus intereses, y sus privilegios. Mientras hubo crecimiento las cosas estaban relativamente tranquilas. En 2010, el último año del gobierno de Lula se creció más del 7 %, luego y luego se siguió creciendo pero a tasas mucho más bajas hasta 2012. Pero en la medida en que la crisis se agravó se acabó la tolerancia de las elites con la distribución y las políticas sociales. Este año la economía va a caer cerca del 3,5 % y el año pasado cayó el 3,8%. Cuando hay recesión el capital no acepta perder su tasa de ganancia y lo primero que hace es echar al trabajador, y si ahora tentemos 12 millones de desocupados ese número va a seguir creciendo con la complicidad de este gobierno que ya avisó que sus prioridades son las reformas previsional y laboral. Este es el golpe de la concentración de riqueza y para garantizar que este país siga siendo injusto como siempre lo fue. La reforma laboral viene para retirar los mínimos derechos que tiene la clase trabajadora brasileña.

Golpe dentro del golpe

El bloque de diputados del PT deploró ayer por la noche a la “dictadura judicial” encarnada en los fiscales que, horas antes, presentaron una nueva denuncia contra Luiz Inácio Lula da Silva en la causa sobre el Petrolao.


“Estos fiscales y juez Sergio Moro (a cargo del proceso) perdieron el sentido de lo razonable con acusaciones inverosímiles, ellos utilizan las denuncias y las sentencias selectivamente para hacer política contra Lula y el PT” denunciaron los legisladores.


Antonio Lisboa comparte el cuestionamiento formulado por el PT a lo que añade “este golpe tuvo una componente judicial muy evidente, hay un grupo de fiscales y jueces que participaron de manera militante contra el gobierno democrático, y especialmente contra Lula, que es el mayor líder popular que tuvo este país. En una encuesta que hicimos hace unos meses Lula fue considerado el mejor presidente de la historia por el 50 % y Fernando Henrique Cardoso fue elegido por el 9 %”.


“El golpe no terminó con la caída de Dilma, tenemos ese grupo de fiscales y el juez Moro que se dedican a perseguir a Lula a partir de cargos irrisorios como el de acusarlo de el dueño de un departamento donde los mismos fiscales reconocen que él nunca estuvo”.


“Esa persecución no es inocente, ellos tienen una demostrada intención de impedirle a Lula que sea candidato en las elecciones de 2018, y este empecinamiento contribuye a aumentar el descalabro político porque ya hay sectores de la propia derecha que se distanciaron de Moro, que algunos piensan que quiere ser candidato presidencial”, sostiene Lisboa.
El dirigente de la mayor entidad sindical latinoamericana vuelve a la idea del “descalabro” para referir a las peleas públicas entre políticos oficialistas y jueces, a los que les reprochan una fiebre justiciera que alimenta la desestabilización. Son disputas que alimentan “intentos de golpe dentro del golpe”, plantea.


–¿Hasta donde pueden llegar esos golpes intestinos, tienen algún peso aquellos grupos extremistas que insinúan una salida militar?


–Para el capital transnacional, que es sobre todo el capital financiero, no es muy conveniente tener a los militares gobernando. Hoy los militares son vistos como factor de inseguridad para los inversores extranjeros. El problema es que en Brasil todo está volviéndose muy imprevisible y este fin de semana el comandante del Ejército, general


Villas Boas, declaró al diario Estado de San Pablo que las posibilidades de intervención militar son cero. Ahora es preciso entender por que un diario entrevistó al general justo cuando la crisis está en su peor momento. Una posible respuesta es que el diario Estado representa a los sectores de las elites que desde hace algún tiempo está señalando que la salida militar no está totalmente descartada. Pero en definitiva me parece que estamos hablando de una posibilidad remota porque los propios militares saben que ellos quedaron muy desprestigiados después del golpe y los 21 años de dictadura (1964-1985).

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La unión de PSOE y Podemos podría echar a Rajoy

El Partido Popular de Rajoy volvería a ser la fuerza más votada, pero sólo a tres puntos de la alianza de Podemos con Izquierda Unida. Si se sumaran los socialistas a esta coalición obtendrían la mayoría absoluta, según las últimas encuestas.


Los socialistas están convencidos de que son ellos y solo ellos quienes pueden sacar a Mariano Rajoy del gobierno. Unidos Podemos, la coalición formada por Izquierda Unida (IU) y el partido de Pablo Iglesias, asegura que la única boleta con peso suficiente para acabar con el Partido Popular (PP) es aquella en la que figura su corazón de colores. Pero las encuestas, a menos de una semana de los comicios generales, insisten en que solo con la unión de ambos grupos la derecha quedaría fuera de la Moncloa.


Ayer, la agencia demoscópica Metroscopia publicó para el diario El País el último sondeo previo a las elecciones y sus resultados ratificaron el “sorpasso” de Unidos Podemos al Partido socialista (PSOE), con lo cual a la formación de Pedro Sánchez no le quedarían demasiadas opciones: o se suma a los de Pablo Iglesias o deja gobernar en minoría al PP con Ciudadanos.


A los socialistas no parece haberles salido bien la jugada de aliarse con los que muchos consideran una nueva filial del partido de Rajoy- Ciudadanos- y, de confirmarse los datos de las encuestas, tampoco les serviría esta vez reeditar el pacto. Según Metroscopia, el PSOE perdería ocho escaños con respecto a las urnas del pasado 20 de diciembre y sus 82 diputados ya no sumarían con los del partido de Albert Rivera- 39 de acuerdo al estudio de El País- un número tan comprometedor como para hacer temblar el tablero.


La unión que sí podría cambiar finalmente el color político de España, según las últimas encuestas, es la de Unidos Podemos y el Partido Socialista. Tanto el estudio de El País como los publicados durante este fin de semana por el diario Público.es, El Periódico de Cataluña o El Mundo confirman no solo que la coalición del grupo de Pablo Iglesias con Izquierda Unida consolida su segunda posición- por delante del PSOE y por detrás del PP- sino que las fuerzas de izquierda sumadas se acercarían a la mayoría absoluta. Metroscopia atribuye a Unidos Podemos una estimación de 93 escaños, 22 más que los que obtuvieron entre los dos partidos (Podemos e IU) por separado el pasado 20 de diciembre. Junto a los 82 escaños que el mismo sondeo otorga al PSOE (ocho menos que en diciembre), sumarían 175 diputados, lo que significa que estarían a un escaño de la mayoría absoluta, y ya no tendrían siquiera que contar con las formaciones independentistas para llegar al Gobierno.


El problema es que, lo que las encuestas ven tan claro, los socialistas no quieren reconocerlo y su campaña enfocada básicamente en el ataque a Podemos no augura un futuro de negociaciones fáciles. En España cada vez preocupa menos el 26 de junio e inquieta más el 27. Pero Pedro Sánchez no es esta la sensación que desea promover, así que en sus mítines refuerza “el desafío a las encuestas” y pide una y otra vez a sus votantes que no caigan en el desánimo. Sánchez intenta ignorar los posibles resultados y confía en conseguir movilizar a los suyos y convencer a los indecisos -un 32% de los electores según el último estudio del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS)- mientras que desde sus filas evitan resignarse públicamente al adelantamiento de Unidos Podemos. “Si salimos con fuerza, no habrá encuesta, ni pinza, ni disfraz que nos pueda parar”, expresó el presidente del Congreso, Patxi López, ante el millar de militantes que se congregaron en el Auditorio de Zaragoza para el mítin socialista del ecuador de la campaña.


Además de mantener la cabeza bien alta pese a los embates de los sondeos, los de Pedro Sánchez apuestan por la estrategia del voto útil al PSOE para acabar con la derecha. “Aquellos que quieran decir ‘no’ a Mariano Rajoy, ya saben dónde encontrar el ‘sí’: en el PSOE”, dijo su líder durante el acto. “Un problema no se soluciona con otro problema –mantra que suele usar en referencia a Rajoy e Iglesias–. Se soluciona con un cambio que sume”, aseguró Sánchez ante su militancia.


Desde Unidos Podemos le recuerdan al PSOE que sigue teniendo “la mano tendida” y lo instan a que se defina en cuanto a quién apoyará tras el 26 de junio, si a ellos o al Partido Popular. En el mitin que celebró la coalición de izquierdas en La Coruña este domingo, uno de sus mensajes centrales fue dirigido a Pedro Sánchez para que, según manifestó el intendente coruñés, Xulio Ferreiro, “no se confunda de enemigo”.


Otro de los ejes de Unidos Podemos en esta segunda y última etapa de la carrera hacia la Moncloa es el que gira en torno a la campaña del miedo del Partido Popular para advertir de los peligros que conllevaría tener a “radicales” en el poder. Después de que el sábado Rajoy hiciera un llamamiento en un acto en Tenerife para que no se divida el voto moderado “porque ganarán los malos”, la alianza de izquierda salió al escenario en La Coruña con la “Marcha Imperial” de Star Wars.

La frase de Rajoy estuvo presente en varias de las intervenciones, para apelar a lo que ellos denominan “el voto contra el miedo”: “No me gusta la dialéctica de buenos y malos” –destacó Íñigo Errejón–. “No hay ciudadanos malos, hay gobernantes malos. Muchos de los que votaban a los partidos tradicionales también sufrieron desahucios, también enrojecieron de vergüenza al ver la corrupción, también tuvieron que ir al aeropuerto a despedir a sus nietos. Haya votado lo que haya votado la gente, son nuestros ciudadanos”, defendió el número dos de Podemos.


En una campaña que por primera vez en la historia española no se está polarizando entre el PP y el PSOE sino entre el partido de Rajoy y el de Pablo Iglesias, gran parte del discurso del candidato del PP a la Presidencia se está volcando en la necesidad de frenar el avance de la izquierda, encarnada- como un demonio- por Podemos. Para hacer frente a quien considera ahora su principal adversario electoral, Mariano Rajoy pretende aglutinar a todos los votantes de centro- derecha y recuperar el porcentaje que se fue con Ciudadanos el pasado diciembre. “Pedimos el apoyo de todos aquellos que quieren seguridad y apuestan por la recuperación económica, de los que desean un gobierno que no provoque sobresaltos, de los que rechazan extremismos o derogarlo todo simplemente porque lo aprobó el PP. Reclamamos el voto moderado, constitucionalista, de los que creen en el libre mercado, en la nación española”, proclamó Mariano Rajoy ante cientos de seguidores que escuchaban en Tenerife al líder de la formación que todavía sigue siendo la fuerza más votada según los últimos sondeos, aunque con un 29% que supera solo por tres puntos a la alianza de izquierdas.

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Miércoles, 30 Marzo 2016 06:46

Un paso decisivo para desestabilizar a Dilma

Un paso decisivo para desestabilizar a Dilma

El portazo apunta a la destitución de la presidenta elegida con 54 millones de votos hace un año. La prensa y los partidos conservadores insisten en que voltearla es legal pues el “impeachment” está previsto en la Constitución.


Aliado del vicepresidente Michel Temer, aspirante a suceder a Dilma Rousseff, el jefe de la Cámara de Diputados Eduardo Cunha festejó ayer con los brazos en alto la decisión de su agrupación, el Partido Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), de romper la coalición sobre la que se apoyaba el gobierno, el cual parece agonizante. Cunha es reo ante la Corte por haber ocultado en Suiza cinco millones de dólares de posibles sobornos cobrados en el escándalo del Petrolao. El diputado Paulo Pimenta, del PT, afirmó que Temer y Cunha se favorecen mutualmente incendiando el país: el primero avanza hacia la presidencia y el segundo se fortalece en la Cámara baja para obstruir los procesos en su contra por haber violado el decoro parlamentario ocultando su dinero sucio. Y ambos apuestan a que si finalmente Dilma es derrocada nadie recuerde la causa Lava Jato por estafas contra la petrolera estatal Petrobras.


Lo cierto es que el de ayer fue un paso importante hacia la destitución de la presidenta elegida con 54 millones de votos en octubre de 2014. La prensa y los partidos conservadores insisten en que voltearla es legal pues el “impeachment” está previsto en la Constitución. No dicen que hasta el momento falta un delito que justifique ese procesamiento.


Con la formalización del desembarque del PMDB, la oposición sumará 69 diputados para votar por el adiós a Rousseff en sintonía con el “clamor de las calles” donde hace dos semanas se movilizaron cientos de miles de ciudadanos (mayoritariamente blancos y de clase media) por el fin del gobierno del Partido de los Trabajadores. Fue la marcha más concurrida desde el fin de la dictadura, en 1985, año en que el PMDB llegó al poder a través de una elección tramposa en la que sólo participaron legisladores ya que se prohibió el voto directo.
Si Temer cumple su sueño arribista y se queda con la presidencia repetirá en alguna medida el escenario de 1985, ya que no tiene respaldo electoral. La última vez que fue candidato por las suyas fue en 2006, año en el que recogió poco más de 99.000 votos como diputado federal por San Pablo, ubicándose en el lote de los 20 últimos por ese estado. Para que se apruebe el “juicio por impedimento” que voltee a Dilma y encumbre a Temer se requiere una mayoría especial de 342 votos sobre un total de 513 diputados, un número alto a pesar que el antidilmismo cuente con el refuerzo de los pemedebistas. Y si bien el gobierno enfrenta el momento más difícil desde enero de 2011, cuando Rousseff llegó al Planalto, no es imposible que el oficialismo logre sumar 171 votos para repeler la escalada destituyente.
Por ser uno de los dirigente con más peso en el PMDB, Cunha ocupó el centro del palco junto al vicepresidente de la agrupación, el senador Romero Jucá, y ambos unieron sus brazos en gesto de victoria de la estrategia que habían acordado con el discreto Michel Temer, el potencial presidente de facto que no fue a la reunión del directorio nacional. “A partir de hoy el PMDB se retira de la base del gobierno de la presidenta Dilma Rousseff y ningún miembro está autorizado a ejercer ningún cargo en nombre del PMDB”, dijo Romero Jucá.
De esa forma fue presentada la moción única aprobada por “aclamación” .
“Fuera Dilma”, “fuera PT”, “Brasil presente, Temer presidente” corearon los delegados del Directorio Nacional partidario mientras Cunha y Jucá entrelazaban sus brazos hacia lo alto en un salón de la Cámara baja, en Brasilia. La reunión se prolongó por apenas 5 minutos, lo que indica un amplio respaldo al fin de la alianza, que desde hace meses era sólo formal. No obstante esa aparente unanimidad contra el gobierno es verdad que aún sobreviven diferencias dentro de un partido donde hay facciones enfrentadas y no se descarta que grupos minoritarios se abstengan de votar por el impeachment. Una señal de que sobreviven desacuerdos dentro del PMDB, aunque sean residuales, es que hasta el momento no está confirmado que renunciarán a sus cargos los seis ministros que integran el gabinete.
En el Planalto nadie se sorprendió con el portazo de los ahora ex socios del PMDB: desde hace meses la presidenta excluyó a Temer de las reuniones del núcleo duro del gabinete advertida de la conspiración en curso. El ministro Jaques Wagner fue el primero en pronunciarse sobre la salida del PMDB a la que vinculó con un “golpe” y anunció que ya se trabaja en la formación de un nuevo gabinete, en el que seguramente estará Lula.
Debido al agravamiento de la crisis, Dilma suspendió ayer el viaje que iba a realizar este jueves a Estados Unidos donde participaría en una cumbre sobre seguridad nuclear. Al parecer desistió de ir a Washington para evitar que Temer asuma temporalmente el gobierno.
La suerte de este gobierno no se libra sólo en los pasillos de la conspiración: oficialistas y opositores toman en cuenta el barómetro de las calles. Habrá que aguardar para ver si el PT y los movimientos sociales, posiblemente encabezados por Lula, logran movilizar un número importante de personas en defensa de la democracia este jueves en Brasilia.

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Viernes, 29 Enero 2016 06:26

"Nos atacan con filtraciones policiales"

"Nos atacan con filtraciones policiales"

Nada más presentar una oferta de gobierno al Psoe, Podemos ha vuelto a ubicarse en la mira de la derecha española, que trata de desactivar un posible pacto por el cambio que podría empezar a concretarse este sábado 30.1 El diputado Eduardo Maura, quien forma parte de la dirección política del partido que lidera Pablo Iglesias, advierte que "están pasando cosas muy raras".

 

España vive un momento convulso. Por un lado, la corrupción golpea con dureza al Partido Popular (pp), que en menos de una semana se ha visto envuelto en otros dos nuevos casos judiciales. El más grave ha tenido su epicentro en Valencia, donde 24 personas –entre ellas varios miembros de la formación conservadora– han sido detenidas por su participación en una trama dedicada al cobro ilegal de comisiones. Todo esto golpea al presidente, Mariano Rajoy, en pleno proceso de negociación para tratar de conformar un nuevo gobierno. Si ya tenía problemas para encontrar apoyos, los escándalos de esta semana complican aun más las cosas.


En ese contexto, el PP ha decidido montar una agresiva campaña contra Podemos, el partido de izquierda que podría alcanzar un acuerdo de gobierno con el Partido Socialista Obrero Español (Psoe). Si eso ocurre, Rajoy se vería desplazado de La Moncloa, sede del Ejecutivo español. Temerosos de que ese escenario se haga realidad, los conservadores parecen haber confeccionado un plan que incluye todo tipo de ataques.


Con la inestimable ayuda del Ministerio de Interior, medios de prensa afines al PP han presentado varias "exclusivas" sobre la financiación de Podemos –los acusan de recibir dinero de Irán y Venezuela– y sobre los contactos de sus principales dirigentes con el gobierno de Hugo Chávez. Incluso ha aparecido un video grabado en una zona reservada del aeropuerto de Barajas en diciembre de 2014. En las imágenes se aprecia a una dirigente de Podemos, una diputada de la Cup –partido anticapitalista catalán– y a un reconocido pensador marxista que además tuvo a una hija presa por pertenecer a Eta. Los tres viajaban a Caracas para participar en un foro público sobre el derecho de autodeterminación. Ni se imaginaban que un año después, en pleno proceso de negociaciones poselectorales, aparecerían en los noticieros.


Nada de esto sorprende a Eduardo Maura, diputado de Podemos e integrante de su dirección a nivel estatal. Tanto él como sus compañeros sabían que los habituales "golpes mediáticos" contra esta formación podrían recrudecer a medida que avanzaran hacia un posible pacto con el Psoe. No en vano buena parte de los ataques surgieron justo después de que Pablo Iglesias, líder nacional de Podemos, ofreciera públicamente al socialista Pedro Sánchez llevar adelante un gobierno conjunto. De acuerdo a esa oferta, Iglesias sería el vicepresidente y Sánchez el presidente. Nada más oír esta noticia, los medios afines al establishment y el gobierno de Rajoy pusieron el grito en el cielo.


A la misma hora en que los informativos mostraban al ex presidente José María Aznar alertando de que esta formación de izquierda es una "amenaza" para la democracia, Maura bajó el volumen del televisor y habló con Brecha.


—¿Le sorprende que esta campaña ocurra justo ahora?


—Para nada. En realidad, hace tiempo que venimos sufriendo ataques con noticias que podríamos denominar como "truculentas" y que también han incluido videos, informes de la policía, filtraciones... En fin, cosas muy raras. Todo esto nos parece una falta de respeto a los 3 millones de personas que nos votaron en las elecciones del pasado 20 de diciembre. Quien tenga algo contra nosotros puede ir a los tribunales. Por el contrario, todo lo que sea hacer política por fuera de las instituciones no favorece la sana confrontación democrática entre proyectos. Dicho de otra forma: son acciones que sólo buscan ensuciar el ambiente político.


—De hecho, algunas informaciones publicadas en las últimas horas revelan que el Ministerio de Interior está destinando recursos a investigaciones contra Podemos.


—Esperemos que eso sea falso. Si no lo fuese, habría que tomar medidas urgentes. Pero debería hacerlo la justicia, no Podemos.


—Mientras tanto su partido está planteando un acuerdo de gobierno con el Psoe. ¿Qué propone exactamente?


—Desde Podemos hemos propuesto un acuerdo integral de país. Es decir, un modelo de institucionalidad diferente, basado en tres pilares. Por un lado, en un contexto de crisis económica muy grave como el que vivimos, que ha afectado a muchísima gente, proponemos blindar constitucionalmente los derechos sociales e impulsar una ley de segunda oportunidad para todos los trabajadores autónomos y pequeñas y medianas empresas que se han visto afectadas por la crisis y han tenido dificultades para llegar a fin de mes o para sacar adelante sus negocios. Por otro lado, creemos que en un contexto de crisis institucional –creado principalmente por la corrupción– es fundamental abrir un proceso radical de regeneración democrática. Por último, en un país de países, como España, con diferentes identidades nacionales, debemos impulsar un modelo de Estado que recoja esas diferentes identidades y permita que las personas de los distintos territorios se sientan más cómodas con la estructura del país en el que viven. Por tanto, apostamos por la unidad, pero por una unidad que garantice ante todo y en primer lugar la diversidad de los territorios y las identificaciones colectivas que existen en la sociedad española.


—¿Cree que el Psoe accederá?


—Vimos que el Psoe estaba dubitativo, no terminaba de tomar la iniciativa. Frente a ello, a nosotros nos parecía que la línea roja era que el PP no siguiese gobernando. Entonces decidimos dar un paso y plantearle al Partido Socialista un programa político y social. A ello añadimos una propuesta de gobierno, que incluía una vicepresidencia y distintos ministerios de peso para Podemos. Hemos dejado esta iniciativa sobre la mesa, y ahora estamos esperando que el Psoe decida qué va a hacer. Debe decirnos si la acepta o no, o si quiere ofrecer otra alternativa como parte de la negociación. Lo que ocurre es que dentro del Psoe hay diferentes almas en pugna.2


—El ex presidente socialista Felipe González, una de esas "almas" de las que usted habla, ha dicho que prefiere que gobierne el PP.


—González sostiene que estamos en un escenario de "inestabilidad", pero nosotros creemos que está equivocado: lo que ocurre en este momento es que la sociedad española y sus instituciones están cambiando. Sin embargo, el ex presidente defiende un gobierno de gran coalición con el PP en nombre de la "unidad de España". A mí me parece que sería un gran error dejar gobernar a un partido corrupto, que además hizo una pésima gestión de las instituciones y de los recursos.

—Durante las últimas semanas Podemos planteó la necesidad de hacer un referéndum en Cataluña, e incluso manejó esta propuesta como una de las "líneas rojas" en su negociación con el Psoe. ¿Esa idea sigue sobre la mesa?

—Nosotros defendemos que Cataluña debe votar. Hay que tener en cuenta que el 80 por ciento de la sociedad catalana se ha mostrado a favor del derecho a decidir, lo cual nos indica que debe producirse una solución democrática. Ahora bien, el referéndum no es un fin en sí mismo, sino que se trata de un instrumento para resolver un problema que en Cataluña ha ido demasiado lejos. La línea roja es que encontremos un encaje democrático para ese territorio. Nosotros queremos que los catalanes puedan elegir y sentirse cómodos dentro del Estado español. De hecho, en nuestra oferta de gobierno hemos propuesto la creación de un Ministerio de Plurinacionalidad, que se encargaría de encontrar los encajes jurídicos y políticos necesarios para que haya una solución satisfactoria para Cataluña.


—¿Esa consulta también se podría realizar en Euskadi?


—Sí, absolutamente.


—¿Entonces Podemos defendería la realización de un referéndum en el País Vasco?


—Creemos que allí donde haya voluntad popular de votar esto debe poder hacerse, para encontrar un encaje que nos satisfaga a todos. La clave de la unidad territorial no está en la imposición sino en la seducción. Nosotros creemos que debemos seguir juntos, pero no como ahora, sino en una situación en la que la gente se sienta cómoda. Por eso es importante que también en Euskadi, si así lo defiende la ciudadanía, se pueda llevar a cabo un referéndum que tenga unos cauces jurídicos claros, que sea transparente y que todo el mundo entienda el significado de lo que vota, tanto si dice sí como si dice no.


—Podemos también promueve un concepto de "Estado plurinacional" para España. ¿Eso qué significaría?


—Un Estado plurinacional implicaría un encaje territorial diferente en torno a un sistema que podríamos vincular con la tradición del federalismo. Por ejemplo, creemos que aquí podría funcionar el modelo canadiense, ya que se trata de un Estado único pero que tiene dentro de sí mismo una serie de divisiones territoriales con reconocimiento de la identidad propia, lo que permite que la colaboración entre las instituciones sea más igualitaria. En España buscamos un sistema más cooperativo, más fraternal, que gire siempre en torno al trabajo recíproco entre las distintas administraciones. En cualquier caso, tampoco queremos ofrecer una fórmula mágica o una solución cerrada, sino que sencillamente reclamamos que se abra un proceso en el que las partes puedan negociar cómo quieren entenderse y qué espacios de colaboración institucional pueden existir.


—Sin embargo, las semanas pasan y sigue sin cerrarse ningún acuerdo de gobierno. ¿Podemos maneja la posibilidad de que se hagan nuevas elecciones?


—No queremos que haya elecciones, porque consideramos que estamos en condiciones de formar un gobierno alternativo al del PP. Eso es lo primero. Ahora bien, si el Psoe no quiere conformar una alternativa a la derecha o si navega entre dejar gobernar al PP o apostar por un gobierno de cambio, pues entonces tendremos que asistir a una nueva convocatoria electoral. Lo que tenemos claro es que no habrá un gobierno de cambio si no está Podemos en la ecuación. También debo decir que nos gustan las urnas, estamos cómodos cuando la gente puede elegir, por lo que nos presentaríamos con la misma energía e ilusión que lo hicimos en diciembre. Pero si ahora mismo hay posibilidades de formar un gobierno de cambio, apostamos por formarlo ya, sin esperar más.


—Distintos analistas indican que si se repiten las elecciones sería un fracaso del Psoe, lo cual beneficiaría directamente a Podemos. ¿Lo comparte?


—Se habla de eso, pero nosotros no hacemos el cálculo en torno a votos. Lo que nos interesa saber es si es posible o no formar un gobierno alternativo al del PP. Como ahora mismo existe esa alternativa, queremos agotar todas las vías que ofrezca esta legislatura. Si luego hay que competir, competiremos. Pero repito: la idea, ahora mismo, es tratar de gobernar. n

1. Este sábado la orgánica del Psoe tomará posición sobre varios puntos, incluida la alianza con Podemos. La semana entrante los partidos mayoritarios tendrán una segunda ronda de conversaciones con el rey tendientes a formar gobierno.
2. Sobre las "diferentes almas" dentro del Psoe, véase Brecha de la semana pasada.


Europa quiere más recortes


Si el Psoe y Podemos consiguen entenderse y forman un gobierno de cambio en España tendrán que explicárselo a los jefes de la Unión Europea (ue), quienes no dejan de insinuar que este país necesita un Ejecutivo "estable". Según un borrador de informe de la Comisión Europea que se hará público en las próximas semanas, el brazo ejecutivo de la UE reclamará que el nuevo presidente español –se llame como se llame– continúe con los sangrantes recortes emprendidos por el actual mandatario, Mariano Rajoy.


En ese sentido, el diario El País de Madrid adelantaba el pasado lunes 25 que la comisión va a pedir un nuevo y doloroso "ajuste fiscal", lo que podría poner al nuevo gobierno entre la espada y la pared. Para añadir más leña al fuego, el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, reclamó que en España se forme un "gobierno estable". Cuando le preguntaron a qué se refería, el luxemburgués tiró la pelota al óbol: "Eso lo tienen que decidir los políticos españoles, no yo. Pero normalmente es fácil saberlo", precisó.


Quien parece tener menos pelos en la lengua es el presidente del Bbva, Francisco González. En una entrevista ofrecida al diario conservador El Mundo desde Davos –sede durante los últimos días del Foro Económico Mundial–, el banquero aseguró que la actual "incertidumbre política" causaba un "retroceso en las inversiones". Por ello defendió un gobierno conformado por el PP, el Psoe y Ciudadanos –nuevo partido de la derecha, muy próximo a los círculos empresariales–, a quienes identificó como los únicos que creen "en la democracia real, la economía de mercado y la unidad de España". A Podemos lo situó fuera de esos valores.


En la entrevista mantenida con Brecha, el diputado e integrante de la dirección nacional de Podemos Eduardo Maura no se mostró sorprendido por tales declaraciones. "Las elites no quieren un gobierno en el que esté Podemos, porque saben que vamos a limitar sus privilegios y su capacidad de influenciar en la política", afirmó. "Las palabras del presidente del Bbva apuntan en la dirección correcta: nosotros vamos a conformar un gobierno de la gente y para la gente, y no al servicio de la minoría que él representa", remarcó.

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El PSOE da un portazo a Rajoy y buscará una mayoría de izquierda

El PSOE no tiene nada que hablar con Mariano Rajoy, candidato del PP, respecto a su investidura. Al menos así se lo ha comentado el líder socialista, Pedro Sánchez, al presidente del Gobierno en funciones en una reunión que apenas ha alcanzado los 20 minutos. Nada ha podido ofrecerle Rajoy para que los socialistas apoyen su investidura. De esta manera, se ha mantenido en su posición inicial del rechazo de los 90 parlamentarios socialistas a hacerle presidente. "El PSOE no va a apoyar la continuidad de Rajoy y del PP porque los ciudadanos han votado cambio". El líder del PSOE ha comparecido en la sede de su partido, no en el Palacio de La Moncloa, para responder a solo cinco preguntas con el argumento de que tenía que marcharse con prisa.


Pero las posiciones han quedado claras. Su no a la candidatura de Rajoy y de cualquier otro candidato del PP es absoluta y definitiva. Es más, en un breve corrillo informal precisó que no hay ningún motivo por el que tenga que reunirse de nuevo con Mariano Rajoy. "Respetemos los procedimientos de la democracia y ahora es el tiempo del partido que ganó las elecciones", ha dicho Sánchez para poner freno de momento a las iniciativas del tercer y cuarto partidos, Podemos y Ciudadanos, cuyos líderes quieren convocar al resto de los partidos políticos.


"La primera fuerza política tiene la responsabilidad de intentar formar gobierno y pasada esa etapa cumpliremos el mandato de los ciudadanos para que haya un gobierno de cambio". La fórmula para que la segunda opción, cual es que Pedro Sánchez y el PSOE presidan el gobierno, no está aún sobre la mesa toda vez que los posibles socios ponen condiciones, en el caso de Podemos, imposibles para el PSOE porque afectan a la integridad territorial de España. "A los que ponen líneas rojas les digo que el PSOE tenderá puentes para el diálogo", señaló sin más precisión, aunque sí dejó claro que los socialistas no quieren que se repitan las elecciones. "No vamos a aceptar esa hipótesis, es la última de las opciones", ha indicado.


En la brevísima reunión de Sánchez con Rajoy ha dado tiempo a pocas profundidades, pero sí el líder socialista le ha comunicado al presidente del Gobierno en funciones que el cambio y la pluralidad por la que han optado los españoles debe reflejarse en la Mesa del Congreso. El PSOE quiere para sí la presidencia del Congreso. Lo cierto es que por votos podría conseguirlo si el resto de los partidos lo apoya. De esto sí hablará el PP con el PSOE y con todas las demás fuerzas políticas, pero no Sánchez y Rajoy, sino que será una comisión negociadora, en el caso del PSOE dirigida por Antonio Hernando, quien negocie los puestos en la Mesa del Congreso. En las próximas semanas pocas decisiones tomará el PSOE ya que quiere dejar al PP que agote su tiempo. Si consigue una mayoría, de momento no salen los números, el PSOE "hará una oposición leal y constructiva".


El ganador de las elecciones, Mariano Rajoy, candidato del PP, y el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, que las urnas colocaron el pasado domingo en el segundo puesto en número de votos y escaños, han estado reunidos durante apenas una hora. Este ha sido el primer paso que da el presidente del Gobierno en funciones en aras de conseguir los apoyos necesarios en el Congreso para ser investido como jefe de Gobierno. El lunes, Rajoy recibirá al secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, tal como ha anunciado en Twitter. "Le explicaré nuestra propuesta de país que no es compatible con que el PP siga gobernando". Ese mismo lunes, Rajoy se verá con el líder de Ciudadanos, Albert Rivera.


Sánchez estaba a la espera de que Mariano Rajoy le citara en cualquier momento como es imprescindible para quien ha quedado a 53 escaños de la mayoría que le permitiría por sí mismo ser investido presidente del Gobierno. El jefe del Ejecutivo en funciones cuenta con los 40 escaños de Ciudadanos, quien ha comprometido su voto para la investidura del candidato del partido más votado, el PP, con el objetivo de que las elecciones no tengan que repetirse. Pero le faltan 13 votos.


Los miembros de la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE, reunidos el lunes por la mañana por Pedro Sánchez, coincidieron en no servir de muleta a Mariano Rajoy para que sea presidente. Este es el criterio también de Sánchez y de los presidentes autonómicos. Las diferencias en el PSOE vendrán por otras razones, pero no por rechazar la investidura de Rajoy, a pesar de que este presione a los socialistas con una fuerte campaña a favor de la estabilidad del país.


No será esta seguramente la última reunión entre Rajoy y Sánchez, dado que el proceso de formación de una mayoría parlamentaria llevará semanas. El candidato socialista, además, tiene una cita importante el próximo lunes con su partido. El Comité Federal del PSOE, máximo órgano de poder que agrupa a los doscientos dirigentes de esta organización que representan el poder territorial, incluidos los secretarios generales y presidentes autonómicos, debatirá por primera vez tras las elecciones la posición que debe tomar el PSOE respecto a la investidura de Rajoy. También, sobre si el PSOE deberá intentar formar su propia mayoría si Rajoy fracasa en el intento de conseguir más votos a favor que en contra.


Los socialistas consideran que si apoyan a Rajoy "defraudarán a los cinco millones y medio de ciudadanos" que les han votado, ha señalado el portavoz parlamentario socialista, Antonio Hernando y número tres de la lista por Madrid que encabezó Pedro Sánchez. La número dos, Meritxell Batet, responsable del programa electoral, además, ha sentenciado para justificar el no a la investidura de Rajoy: "El PP ha hecho mucho daño a los españoles".


Sánchez advierte a Díaz de que será él quien marque la línea política del partido


Solo una frase ha sido suficiente para dejar claro el malestar de Pedro Sánchez sobre algunas de las consideraciones de Susana Díaz, presidenta de Andalucía, sobre lo que hay que hacer en este momento. No tanto probablemente por el fondo sino por la oportunidad de sus declaraciones. "Susana Díaz sabe perfectamente, porque tiene cultura de partido, que el secretario general marca las líneas políticas del partido y yo lo voy a cumplir". Con esta frase, el líder socialista deja claro que va a ejercer en plenitud los poderes que tiene como secretario general del PSOE, si bien corresponde al comité federal, compuesto por más de 200 personas, aprobar la política de alianzas y decisiones estratégicas del partido. Este órgano se reúne el lunes y al mismo Pedro Sánchez llevará la propuesta de no votar a Mariano Rajoy.


La presidenta andaluza coincidió este lunes con Pedro Sánchez en el "no rotundo" a facilitar la investidura a Mariano Rajoy. Después advirtió de que el PSOE no podía caer en "aventurerismos" lo que se ha interpretado como un aviso para no pactar con Podemos. "Comprendo y comparto muchas de las declaraciones de Susana Díaz", ha respondido Sánchez al ser requerido para que opinara sobre las apreciaciones de la presidenta andaluza. Después de resaltar esa coincidencia, lanzó el mensaje de que el líder del partido es él.

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Martes, 22 Marzo 2011 06:44

La coalición se resquebraja

Las alianzas improvisadas duran poco. La que se construyó a las apuradas para aplicar los términos de la resolución 1973 aprobada por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que dio lugar a la intervención militar en Libia se rompió enseguida. Ayer, Francia, Italia, Reino Unido, Estados Unidos, Noruega y hasta los Emiratos Arabes Unidos dejaron trascender públicamente sus diferencias en torno de los objetivos de la alianza, quién manda en ella y qué países y organismos la componen. Ante las reiteradas críticas de la Liga Arabe, de China, de Rusia y de la India así como frente a las agraviosas y contradictorias declaraciones de unos y otros, el ministro francés de Relaciones Exteriores, Alain Juppé, aseguró que el operativo fue un “éxito” y que se evitó “un baño de sangre”. Pero ese parte optimista del frente de batalla abierto el sábado por Francia no dejó en segundo plano la interminable cola de la discordia.

El primer acto de esta opereta lo abrieron ayer por la mañana Estados Unidos y Gran Bretaña a propósito del fin del régimen de Khadafi. La resolución de la ONU no incluye ese objetivo, pero el ministro británico de Defensa, Liam Fox, le dijo a la BBC que Muammar Khadafi podría ser un objetivo “legítimo”. La frase deja entrever que la meta de la alianza es el derrocamiento del Coronel y no la protección de los civiles, que es el mandato que entregó la ONU. Washington reaccionó de inmediato y, a través de su secretario de Defensa, Robert Gates, consideró “insensato” poner la desaparición de Khadafi dentro de los objetivos del operativo Odisea del Amanecer. “Si empezamos agregando objetivos adicionales creo que crearemos un problema”, dijo Gates.

Este cruce de espadas entre aliados puede resultar anecdótico al lado de lo que ocurrió después. Todo parece revuelto en esta Odisea del espacio. Los países árabes, que tenían que integrar y “liderar” la alianza –Hillary Clinton– no están en ella y quien no debía aparecer ni por asomo, la OTAN, va a formar parte de ésta con amplio poder de decisión. La Odisea del Amanecer respira a traje cosido a las apuradas y a pelea entre costureros. Francia admitió el lunes que la cooperación entre los aliados todavía no está “integrada”. La palabra es correcta: es una desintegración.

Prueba de ello, el gobierno italiano solicitó que sea la OTAN quien tome bajo su mando la coordinación de los operativos en Libia, cosa que Francia rechaza tajantemente porque estima, y no sin razón, que la inclusión de la OTAN acarrearía problemas con las opiniones públicas del mundo árabe musulmán.

A su vez, Vladimir Putin, el primer ministro ruso (Moscú se abstuvo de votar la resolución 1973 al igual que China, Brasil, la India y Alemania), declaró que la resolución de la ONU era “deficiente y dañina” y que ésta le hacía pensar en “el llamado a las cruzadas en la época de la Edad Media”.

El primer ministro británico, David Cameron, se pronunció igualmente a favor de la inclusión de la OTAN: “Se está actuando bajo el mando de Estados Unidos, pero la intención es que ese mando sea transferido a la OTAN”, dijo Cameron. París está lejos de compartir esa línea. Francia piensa que la aparición de la OTAN complicaría la cooperación de los países árabes y que, en caso de problemas, éstos se volverían contra la alianza. Noruega le agregó una pincelada más a este cuadro desprolijo. Oslo envió seis cazas bombarderos F-16 al Mediterráneo, pero ayer precisó que estos aparatos no entrarán en acción hasta que su misión específica y el mando al que responden no sean aclarados.

Actualmente, las operaciones de la coalición integrada por Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña son “nacionales” y están siendo coordinadas por el cuartel general norteamericano de Ramstein, Alemania, y otro situado en Nápoles, Italia. Lo cierto es que los países árabes brillan por su ausencia. Se habló de Qatar y de los Emiratos Arabes Unidos pero, aparte de Qatar, que prometió contribuir con algunos aviones, ningún otro se ha metido en esta aventura apresurada. Colmo del ridículo, los Emiratos Arabes Unidos aclararon el lunes que el papel que desempeñarán en Libia “se limita estrictamente a entregar ayuda humanitaria”. El domingo, el secretario general de la Liga Arabe, Amr Musa, había dicho que lo que se estaba haciendo en Libia “difiere del objetivo que consistió en imponer una zona de exclusión aérea. Nosotros queremos la protección de los civiles y no que se bombardee a más civiles”.

Sin embargo, tanto la Liga Arabe como el Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), donde están agrupados los seis países árabes del Golfo Pérsico (Arabia Saudita, Omán, Kuwait, Bahrein, Emiratos Arabes Unidos y Qatar), habían solicitado de forma solemne al Consejo de Seguridad de la ONU que estableciera una zona de exclusión aérea. Más aún, la resolución aprobada fue presentada por el Líbano.

La tensión es palpable en el seno de la coalición y el resultado de estas incompatibilidades y ratificaciones es que, por primera vez en la historia, una operación internacional se está desplegando sin mando unificado. En Kosovo, Irak, Afganistán o Africa cada vez que hubo un operativo multinacional fue conducido por la OTAN, la ONU, Estados Unidos o la Unión Europea. Esta vez, cada parte evita asumir la responsabilidad.

Por Eduardo Febbro
Desde París

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Viernes, 20 Agosto 2010 06:28

Cien días con buena salud

La coalición conservadoraliberal demócrata cumplió cien días de gobierno y, por el momento, goza de buena salud. A pesar de que con la probable excepción de Grecia, ningún otro país europeo ha mostrado el celo fiscal británico, las últimas encuestas muestran un alto nivel de aprobación del primer ministro, David Cameron. El sondeo de Sky les da un 43 por ciento de la intención de voto a los conservadores, pero es lapidaria con sus socios liberal-demócratas, a los que deja en un 8 por ciento de aprobación. El gran enigma es si esta apuesta a la austeridad a ultranza tendrá éxito o será un nuevo Titanic que terminará con la coalición hundida en una segunda recesión.

A la coalición le ha sobrado ambición retórica. A dúo, Cameron y Clegg han prometido renovar el concepto “confrontativo” de la política con una incorporación de las mejores ideas y cerebros. El mantra del ministro de Finanzas, George Osborne, es una reforma integral del Estado, a fin de crear una sociedad “justa” y “progresiva”, adjetivos que en sus labios suenan tan sorprendentes como en los de Biolcati. En el fondo, el destino de toda esta retórica lo decidirán los números. El objetivo de la coalición es bajar el déficit fiscal de un 11 a un 2,1 por ciento al fin de su período de gobierno, en 2014-2015. La poda empezó a pocos días de asumir, cuando el ministro de Finanzas, George Osborne, anunció recortes de unos siete mil millones de euros (0,4 por ciento del Producto Interno Bruto-PIB), pero el plato fuerte fue el presupuesto de emergencia presentado en junio ante el Parlamento. El titular de Economía anunció que todos los ministerios tendrían que recortar sus gastos en un 25 por ciento, con la excepción de Salud y Ayuda Internacional. A este tijeretazo añadió un salto en el impuesto al valor agregado (IVA) del 17 al 20 por ciento, que regirá a partir de enero de 2011, y un incremento del tributo a las ganancias, del 18 al 28 por ciento.

Como era de esperar, los mercados financieros celebraron el anuncio, pero nadie ha podido responder aún a la pregunta del millón: ¿de dónde saldrá el crecimiento económico? En su presupuesto, el gobierno redujo impuestos a la industria en un intento de activar una salida exportadora que va a depender del incierto panorama del comercio mundial y en especial de la económicamente anémica Unión Europea, destino del grueso de las exportaciones británicas. Un crítico de la actual política, el keynesiano editor económico del dominical The Observer, William Keegan, señala que esta apuesta parece más una plegaria que una estrategia. “Un gobierno que sube impuestos y baja el gasto público en medio de una débil recuperación económica puede terminar hundiendo al país en una segunda recesión”, alertó el economista. Por el momento, la coalición navega en las aguas relativamente calmas de los anuncios. En el invierno las palabras se traducirán en hechos. Los cálculos más moderados estiman que unas 600 mil personas perderán su empleo en los próximos dos años: los alarmistas ponen esa cifra por encima del millón.

A nivel político, estos cien días son poco más que el primer round. Por el momento la coalición ha gozado de viento a favor. El laborismo está sumido en un debate interno para elegir un nuevo líder que sustituya al ex primer ministro Gordon Brown y los sindicatos han dejado en claro que no van a aceptar mansamente una ola de despidos masivos, pero a falta de hechos concretos, por el momento no han hecho más que mostrar los dientes. A pesar de este frente despejado, ya han aparecido las primeras fisuras en el interior de la coalición. Ayer el número dos de los liberaldemócratas, Simon Hughes, señaló a la BBC que ambos partidos debían tener una posibilidad de veto sobre las decisiones de la coalición. Si el verano ha sido relativamente apacible, el invierno de la coalición se perfila tan sombrío como el cielo encapotado que suele reinar sobre estas islas.
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El futuro primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, del Likud, alcanzó un acuerdo con los ultranacionalistas de Israel Beitenu, lo que le permite formar un gobierno restringido de derecha. Así, la llegada de Lieberman a la cúpula de la diplomacia israelí quedó a un paso de concretarse. Esta alianza provoca inquietudes en el mundo.
 
“Estamos de acuerdo en todos los principios y asuntos, así como en la distribución de ministerios y en la opción de un gabinete de unión”, dijo Guideon Saar, un diputado del Likud (derecha, 27 diputados), tras la firma en la madrugada de ayer de un acuerdo de coalición con Israel Beitenu (15 escaños sobre 120), el partido de Avigdor Lieberman. “No cerramos la puerta a un gobierno ampliado y, si se forma, provocará cambios” en el acuerdo del Likud y de Israel Beitenu, añadió Saar, que supervisa las negociaciones para la formación del gabinete.
 
Según los términos de este primer acuerdo de coalición, Israel Beitenu obtendrá el Ministerio de Relaciones Exteriores, atribuido a Lieberman, al igual que los de Seguridad Interior, Infraestructuras, Turismo e Integración (inmigración). Voceros partidarios afirmaron no obstante que el nombramiento de Lieberman como ministro de Relaciones Exteriores todavía no está acordado definitivamente. Los dos partidos por sí solos no alcanzan la mayoría de las 120 bancas del Parlamento, por lo que aún deben reclutar a otras agrupaciones para su coalición.
 
La vocera del Likud, Dina Libster, dijo que el convenio alcanzado incluye un compromiso de que ambas agrupaciones acepten como socios de gobierno a partidos más moderados, como la formación Kadima, de la canciller saliente Tzipi Livni. Este acuerdo deja por lo tanto un resquicio –aunque pequeño–- para que Livni continúe al frente de la diplomacia del país. Livni confirmó ayer las informaciones de que el Likud había renovado los esfuerzos para reclutarla, pero dijo que los contactos todavía no la habían convencido.
 
La canciller saliente reiteró que sólo formará parte de un gobierno comprometido con la firma de un acuerdo de paz definitivo con los palestinos. “No es ningún secreto que durante la semana pasada hubo discusiones con el presidente del Likud, la persona designada para formar gobierno. Pero las cosas no cambiaron”, dijo Livni. El domingo a la noche, Netanyahu se reunió con el presidente Shimon Peres en Jerusalén para intentar convencerlo de que intervenga ante Kadima (28 escaños), el partido centrista de Tzipi Livni, la canciller saliente, y ante el Partido Laborista de Ehud Barak, ministro de Defensa, para que acepten formar un gobierno de unión nacional.
 
Y es que el gobierno de marcado carácter conservador que se perfila es fuente de preocupación, en particular en Egipto y en Jordania, los dos países árabes que firmaron tratados de paz con Israel. “Estamos confrontados a un factor negativo, que potencialmente puede crear daños en el proceso de paz, que es la emergencia de un gobierno de extrema derecha en Israel”, declaró el jefe de la diplomacia egipcia, Ahmed Abul Gheit, en Bruselas.
 
El rey Abdalá II de Jordania estimó, por su parte, que la constitución de un nuevo gobierno en Israel no debía ser una excusa para retrasar las negociaciones de paz israelo-palestinas. El jefe de la diplomacia de la Unión Europea, Javier Solana, repitió que los europeos estarían “dispuestos a trabajar normalmente con un gobierno israelí que aceptase trabajar por una solución de dos Estados”. “Si no fuera el caso, la situación sería diferente”, añadió.
 
Netanyahu rechaza la ida de un Estado palestino y prefiere hablar de una “paz económica” que prevea una mejora de las condiciones de vida de los palestinos en Cisjordania. El canciller francés, Bernard Kouchner, exhortó, por su parte, a evitar el ostracismo: “Hará falta, y deseo que sea lo más abierto posible, trabajar con el gobierno israelí”. El riesgo de Netanyahu de formar un gobierno sólo con aliados de la extremaderecha es altísimo, máxime cuando se trataría de un gabinete apoyado por 65 diputados.
 
El Likud proseguirá las negociaciones con sus aliados naturales, los partidos religiosos y de extremaderecha, en particular el Shass (ultraortodoxo sefardí, 11 escaños), la Lista Unificada de la Torá (ultraortodoxo ashkenazi, cinco diputados), la Unión Nacional (cuatro) y Hogar Judío (tres).
 
Según el plazo legal, Netanyahu tiene que formar gobierno y someterlo al Parlamento antes del jueves, de lo contrario deberá pedir al presidente israelí, Shimon Peres, una prórroga de dos semanas.
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