Domingo, 03 Abril 2016 08:27

La pobreza no es bella

La pobreza no es bella
Este año 2016, el 4 de setiembre, habrá otra santa: Teresa de Calcuta. Pero “La madre Teresa será la santa patrona de los blancos que se vayan de año sabático, no de ninguna persona de color”, se expresa la intelectual Krithika Varagur en The World Post.

 

Santa Teresa, la de Ávila, fue, además de fundadora de caminos funcionales a la Iglesia Católica, preclara pensadora que en los caminos del misticismo encontró una manera posible de hacer oír su voz intensa y particular. Y tres siglos más tarde, la joven y luminosa Thérese de Lisieux se convertiría en santa Teresita del Niño Jesús. Este año 2016, el 4 de setiembre, habrá otra santa Teresa mucho más cercana, tanto, que no se precisa ser viejo para haber sido su contemporáneo: Teresa de Calcuta. La muy romana y apostólica no se tomó, en su caso, el tiempo acordado necesario para obtener para ella el título de beata, paso previo a la santificación. Juan Pablo II no esperó los cinco años reglamentarios, después de la muerte de Teresa en 1997, para empezar el proceso de beatificación: lo inició sólo un año después. Ayudó quizá el Nobel de la Paz que Teresa recibió en 1979. El Nobel, después de todo, es lo más parecido a la canonización que la sociedad occidental, laica y obligatoria, aunque no gratuita, puede brindar a sus habitantes.


Pero ni las dos santas Teresas anteriores ni ningún agraciado con el título tuvieron que convivir con un tiempo como éste, en el que, supremacía de los medios mediante, todo se ventila y todo se discute. La monja de Calcuta, en cambio, no sólo convive viva y muerta con los medios sino que su imagen se construyó, en buena medida, gracias a ellos. Y la amplificación mediática, ya se sabe, tiene sus pro y sus contras. Por ejemplo, el polémico, brillante y ateo Christopher Hitchens (1949-2011), una de las figuras públicas del siglo XX –y un poquito del XXI–, más dispuesto a pelearse con dios y con el diablo en cualquiera de sus versiones celestiales o mundanas, dedicó a sor Teresa un documental para la televisión titulado Ángel del infierno (1994), con guión del propio Hitchens y del historiador y periodista pakistaní Tariq Ali. Y según esa película, Teresa trabajó para que los pobres aceptaran su destino de sufrimiento como una manera de estar más cerca de Jesús, y por lo tanto las condiciones de los hogares de la orden por ella fundada no aliviaban el dolor ni buscaban la salud de los pacientes. Además, Teresa consideraba al sida como un castigo divino por un comportamiento sexual inadecuado, se oponía al aborto aun cuando el embarazo fuera fruto de una violación, y llegó a expresar que no permitiría que una mujer que usara anticonceptivos o hubiera abortado adoptase a un huérfano puesto que alguien así “no puede amar”. Intervino en el referendo sobre el divorcio en Irlanda, abogando por su prohibición, aunque mantenía excelentes relaciones con la divorciada princesa Diana de Gales, así como con el dictador haitiano Jean-Claude Duvalier o el albano Enver Hoxha.


En el mismo sentido, pero con un matiz que incluye los efectos del colonialismo, se expresa la intelectual Krithika Varagur, quien escribe, en The World Post: “Lo peor de todo es que ella fue la persona blanca por excelencia que se puso al servicio del tercer mundo –la razón de su imagen pública– y la fuente de desmesuradas cicatrices en la psique poscolonial de India y su diáspora. (...) Aunque tenía 517 misiones en 100 países en el momento de su muerte, el estudio reveló que casi nadie que iba buscando cuidados médicos los encontró allí. Los médicos observaron condiciones antihigiénicas, incluso insalubres, comida inapropiada y ningún analgésico, no por falta de financiación –ese no era un problema para la orden de la madre Teresa–, sino por lo que los autores del estudio califican como una ‘concepción particular del sufrimiento y la muerte’. Incluso teniendo en cuenta la noción cristiana de la humildad, ¿qué tipo de pensamiento perverso subyace tras este razonamiento? La respuesta es el colonialismo racista, como era de esperar dado el lugar donde centró su trabajo. Pese a los 100 países, la madre Teresa es de India e India la consagró como Teresa de Calcuta. (...) Su imagen se encuentra completamente circunscrita en la lógica colonial: la del salvador blanco que enciende una luz entre los negritos más pobres del mundo”. Y culmina: “La pobreza no es bella, es terrible. La madre Teresa será la santa patrona de los blancos que se vayan de año sabático, no de ninguna persona de color”.


Para que la Iglesia acepte convertir a alguien en santo, necesita de milagros probados a favor del candidato a la santidad. No se aclaró de qué color o cultura son, o eran, los que vivieron los milagros que convertirán a Teresa de Calcuta en santa.

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Sábado, 19 Diciembre 2015 08:15

Todos detrás del tesoro

Todos detrás del tesoro

El 27 de noviembre de este año los buzos de la marina colombiana hallaron el galeón que inspiró las páginas de García Márquez en El amor en los tiempos del cólera, cuando los cazadores de fortuna ya asediaban la historia y la leyenda. Ahora el Estado español reclama el buque y el presidente Juan Manuel Santos dice que pertenece a los colombianos.

 

Y Florentino le escribió una carta a Fermina Daza para decirle que rescataría y pondría a sus pies el tesoro del galeón San José. En El amor en los tiempos del cólera, Gabriel García Márquez contó que sumergido bajo las aguas de la península de Barú, Florentino vio la popa del galeón con el nombre visible en letras de oro y que entre los barcos hundidos era el más dañado por los cañones ingleses. "Contó haber visto adentro un pulpo de más de tres siglos de viejo, cuyos tentáculos salían por los portillos de los cañones, pero había crecido tanto en el comedor que para liberarlo habría que desguazar la nave. Contó que había visto el cuerpo del comandante con su uniforme de guerra flotando de costado dentro del acuario del castillo, y que si no había descendido a las bodegas del tesoro fue porque el aire de los pulmones no le había alcanzado."


El 27 de noviembre de este año los buzos de la marina colombiana tuvieron más oxígeno, y mejor suerte. Hallaron el galeón que inspiró las páginas de García Márquez en los años ochenta, cuando los cazadores de fortuna ya asediaban la historia y la leyenda. Ahora el Estado español reclama el buque y el presidente Juan Manuel Santos dice que pertenece a los colombianos. La historia es larga, como la línea de ceros que cotiza el tesoro: 17.000 millones de dólares, dicen unos; Santos habla de 4.600 millones de euros. El oro brilla y las palabras lo envidian, rendidas al cieno de los argumentos.


El San José fue construido en 1698 por el duque Arístides Eslava y su familia en un astillero de Guipúzcoa, España. En 1706 llegó al Caribe en busca de oxígeno económico para Felipe V, acosado por la guerra de sucesión con los austracistas de la corona de Aragón. Cargó en Cartagena de Indias muchas toneladas de oro, plata y esmeraldas, en su mayoría provenientes de Perú, y una tarde de junio de 1708 partió con sus 64 cañones y 16 barcos de escolta rumbo a Cádiz, pero no llegó. Una flota de piratas ingleses al mando del capitán Charles Wagner lo hundió por error en la península de Barú. De modo que Felipe V y el capitán Wagner se quedaron sin el tesoro.
—¡¿No les dije "tiros altos" y que apuntaran a los mástiles?, inútiles!
El mar se lo tragó con los 600 tripulantes del galeón.


Igual que los banqueros, los fabricantes de tornillos y los vendedores de ilusiones, antes de que se cumplieran tres siglos los cazadores de tesoros se beneficiaron de los adelantos tecnológicos y fundaron empresas como la de Ruben Collado, que en mayo de 2000 encontró el tesoro del galeón Nuestra Señora de la Luz frente a las costas de Carrasco y ahora va por el navío inglés Lord Clive, hundido frente a las costas de Colonia. Ya no se trata de los mineros de Alaska o de Jujuy. Hace treinta años me dijo un bolichero de la puna que conocía el paradero de una mina de plata en la cordillera: "Para explotar una mina ahora hace falta tener otra en el bolsillo". Y tenía razón.


En 1982 Glocca Morra Company denunció ante la Dirección Marítima de Colombia haber detectado restos del galeón, y dos años después el gobierno de Belisario Betancur anunció que iba a buscarlo, con la promesa de dar a la compañía la mitad de la carga. Pero Glocca cedió los derechos a la estadounidense Sea Search Armada (Ssa), un decreto de Betancur redujo el porcentaje al 5 por ciento y la Ssa demandó al Estado colombiano. Veinte años de pleitos en los tribunales de Bogotá, en el estado norteamericano de Columbia y en Washington dieron la razón al gobierno de Colombia, que en 2013 aprobó la ley 1.675, de protección del patrimonio sumergido y que permite la comercialización de parte de lo descubierto como pago a empresas privadas asociadas a la expedición, mientras no supere el 50 por ciento del material localizado y existan piezas históricas similares.


La ley blindó los derechos de Colombia ante posibles reclamos foráneos y el destino quiso que el 27 de noviembre pasado los sonares del buque Malpelo dieran con la ubicación del tesoro. Pese a todas las protecciones, poco después de que Santos anunciara el descubrimiento, el 4 de diciembre, el ministro de Asuntos Exteriores de España, José Manuel García-Margallo, aseguró que "desde el minuto uno" España reclamará la propiedad del barco. Se trata de un buque "de Estado" hundido en "acción de guerra", dijo, y es "la tumba de 600 almas españolas que estaban allí".


España va otra vez por el oro de América porque se trata, vamos, del alma española, esgrime derechos otorgados por la Convención sobre la Protección del Patrimonio Subacuático, de la Unesco, que Colombia no firmó, y las cancillerías de ambos países discuten el destino del San José bajo la cordial amenaza de llevar el pleito a tribunales internacionales. Por el momento ningún indígena peruano ha reclamado el tesoro que perteneció a sus antepasados, y es ocioso recordar que las agrupaciones indígenas tendrían derechos más legítimos que los de cualquier ley o convención de patrimonios, pero la historia nunca devuelve el pasado más que por sus pergaminos.


Los robos de la conquista en América han quedado a medio sepultar desde que España ingresó a la Comunidad Económica Europea, comenzó a nadar en dinero fresco y levantó la bandera de la cultura hispanoamericana para cubrir las malas heridas de la colonización. Pero se rifaron la nueva dicha como en los viejos tiempos –¿es que nunca entenderán el Renacimiento?–, y nuevamente escasos de divisas, se las reclaman otra vez a América.


Hasta ahora Santos no ha revelado la ubicación del galeón, no declaró cuántas piezas rescataron, cuántas hay debajo de los corales ni qué acuerdos tiene el gobierno con la asistencia de técnicos privados. "La información es un asunto de Estado, por lo que está bajo reserva de ley", aclaró. "Si no se puede resolver por un acuerdo amistoso –contestó el ministro español García-Margallo–, ellos entenderán que nosotros reclamemos y defendamos nuestros derechos."


Las historias de tesoros, piratas y cazadores de fortunas tienen el singular privilegio de pivotar entre la fantasía y la realidad. Como nadie sabe de qué lado se inclinará el destino, todos juegan con cartas marcadas y esconden las mejores. Acá mismo, hace poco, Collado volvió a criticar la política de preservación patrimonial subacuática del Estado uruguayo y dijo que los tesoros están para sacarlos, naturalmente, con el mejor provecho. Se estima que el Lord Clive tiene un capital de 70 millones de dólares en oro y miles de litros de ron. Sólo falta que reaparezca John el Largo y con los viejos piratas de Stevenson reclame el oro, claro, y se consuele con el ron.

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Martes, 17 Noviembre 2015 19:19

París: la sombra de Argelia

París: la sombra de Argelia

No sólo uno de los atacantes se esfumó después de la matanza en París. Tres naciones cuya historia, acción –e inacción– ayudan a entender la carnicería cometida por el Isis han escapado en gran medida a la atención entre la casi histérica respuesta a los crímenes de lesa humanidad en la capital francesa: Argelia, Arabia Saudita y Siria.

La identidad franco-argelina de uno de los atacantes demuestra de qué modo la salvaje guerra francesa de 1956-62 en Argelia continúa infectando las atrocidades de hoy. La absoluta negativa a contemplar el papel de Arabia Saudita como proveedora de la forma más extrema del islam, la wahabita sunita, en la que cree el Isis, muestra de qué manera nuestros líderes aún rehúsan reconocer los vínculos entre el reino y la organización que atacó a París. Y nuestra falta total de voluntad de aceptar que la única fuerza militar regular en combate constante con el Isis es el ejército sirio –que lucha por el régimen que Francia desea destruir– nos impide aliarnos con los inmisericordes soldados que están en acción contra el Isis con mayor ferocidad aún que los kurdos.


Siempre que Occidente es atacado y nuestros inocentes perecen, caemos en borrar el banco de memoria. Por tanto, cuando los reporteros nos dijeron que los 129 muertos en París representaron la peor atrocidad perpetrada en Francia desde la Segunda Guerra Mundial, omitieron mencionar la masacre en París de hasta 200 argelinos que participaban en una marcha ilegal contra la salvaje guerra colonial francesa en Argelia, en 1961. La mayoría fueron asesinados por la policía francesa; muchos fueron torturados en el Palais des Sports y sus cuerpos arrojados al Sena. Los franceses sólo reconocieron 40 muertos. El oficial de policía a cargo era Maurice Papon, quien trabajó para la policía colaboracionista de Petain en Vichy en la Segunda Guerra Mundial y deportó a más de mil judíos hacia su muerte.


Omar Ismail Mostafai, uno de los atacantes suicidas en París, era de origen argelino, y acaso también lo eran los otros sospechosos identificados. Said y Cherif Kouachi, los hermanos que asesinaron a los periodistas de Charlie Hebdo, eran descendientes de argelinos. Procedían de la comunidad argelina en Francia, integrada por más de 5 millones de personas, para muchas de los cuales la guerra en Argelia nunca terminó, y que hoy viven en los barrios bajos de Saint-Denis y otros enclaves argelinos en París. Sin embargo, el origen de los asesinos del 13 de noviembre –y la historia de la nación de la que proceden sus padres– ha sido casi borrado de la narrativa de los horribles sucesos del viernes. Un pasaporte sirio con un sello griego es más emocionante, por razones obvias.


Una guerra colonial de hace medio siglo no justifica un asesinato en masa, pero ofrece un contexto sin el cual cualquier explicación de por qué hoy Francia ha sido tomada de blanco tiene poco sentido. Al igual que la fe sunita-wahabita saudita, que es fundamento del "califato islámico" y sus asesinos, presuntos practicantes de ese culto.


Mohammed ibn Abdel al Wahab fue el clérigo y filósofo purista cuyo implacable deseo de purgar a los chiítas y otros infieles de Medio Oriente condujo a las masacres del siglo XVIII, en las que la dinastía original al Saud estuvo profundamente involucrada.


El actual reino saudita, que con regularidad decapita a supuestos criminales tras someterlos a juicios injustos, construye un museo en Riad dedicado a las enseñanzas de al Wahab, y la furia del viejo prelado hacia los idólatras y la inmoralidad ha encontrado expresión en la acusación del Isis contra París como centro de "prostitución". Gran parte del financiamiento del Isis proviene de los sauditas, aunque, una vez más, este hecho ha sido borrado de la historia terrible de la matanza del viernes.


Y luego viene Siria, cuyo régimen Francia demanda destruir desde hace mucho tiempo. Sin embargo, el ejército de Assad, rebasado en número y armamento –aunque ha recapturado algún territorio con ayuda de los ataques aéreos rusos–, es la única fuerza militar entrenada que combate al Isis. Durante años, estadunidenses, británicos y franceses han dicho que los sirios no combaten al Isis. Pero esta es una falsedad palpable: en mayor, las fuerzas sirias fueron echadas de Palmira cuando intentaban evitar que los convoyes suicidas del Isis se abrieran paso hacia la ciudad... convoyes que podían haber sido atacados por aviones estadunidenses o franceses. Unos 60 mil soldados sirios han perecido en Siria, muchos a manos de islamitas del Isis y de Al Nusra, pero nuestro deseo de destruir el régimen de Assad tiene prioridad sobre nuestra necesidad de aplastar al Isis. Ahora los franceses alardean de haber golpeado 20 veces la "capital" del Isis en Siria, Raqqa: un ataque de venganza por donde se le mire. Porque, si fue un asalto militar serio para liquidar la maquinaria del Isis en Siria, ¿por qué los franceses no lo hicieron hace dos semanas? ¿O dos meses? Una vez más, por desgracia, Occidente –y Francia en especial– responde al Isis con la emoción, más que con la razón, sin ningún contexto histórico, sin reconocer el sombrío papel que nuestros "moderados" y decapitadores "hermanos" sauditas representan en esta historia de horror. Y así creemos que vamos a destruir al Isis...

Traducción: Jorge Anaya

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Viernes, 04 Septiembre 2015 05:34

La candente actualidad de Fanon

La candente actualidad de Fanon

El pensamiento de Frantz Fanon ha retornado. A cinco décadas de su muerte, sus libros vuelven a ser leídos en las universidades y en los espacios de los sectores populares organizados. Algunas de sus reflexiones centrales alumbran aspectos de las nuevas realidades y contribuyen a la comprensión del capitalismo en esta etapa de sangre y dolor para los de abajo.


La redición de algunas de sus obras como Piel negra, máscaras blancas (Akal, 2009), con comentarios de Immanuel Wallerstein, Samir Amin, Judith Butler, Lewis R. Gordon, Ramón Grosfoguel, Nelson Maldonado-Torres, Sylvia Wynter y Walter Mignolo, ha contribuido a la difusión de su pensamiento, así como las periódicas rediciones de su obra principal, Los condenados de la Tierra, prologada por Jean Paul Sartre. Sería necesaria, también, la redición de su libro Sociología de una revolución, publicado en 1966 por la Editorial Era.


Sin embargo, el renovado interés por Fanon va mucho mas allá de sus libros y de sus escritos. Se trata, creo, de un interés epocal, en el dobe sentido del periodo actual que atraviesan nuestras sociedades y del nacimiento de poderosos movimientos antisistémicos protagonizados por los diversos abajos. Quiero decir que estamos ante un interés político más que una curiosidad académica o literaria.


En mi opinión, hay cinco razones que explican la actualidad de Fanon.


La primera es que el capitalismo en su etapa actual, centrada en la acumulación por despojo (o cuarta guerra mundial), redita algunos aspectos de la dominación colonial. La ocupación de enclaves territoriales por las empresas multinacionales,y la ocasional pero importante ocupación militar por los imperialismos de varios países con la excusa de la guerra contra el terrorismo, son algunos de esos aspectos.


Hay otros que es necesario, por lo menos, mencionar. La población se ha convertido en objetivo militar, ya sea para su control o su eventual eliminación, ya que es un estorbo para la acumulación por despojo. La guerra contra las mujeres, convertida en nuevo botín de la conquista de territorios, es otro de los aspectos del nuevo colonialismo, así como la creciente militarización de los barrios populares en las perfierias de las grandes ciudades.


En la medida que el capitalismo acumula robando los bienes comunes de pueblos enteros, nos permite decir que estamos ante un neocoloniaismo aunque, en rigor, se trata de la fase de decadencia del sistema que ya no aspira a integrar a las clases dominadas sino, sencillamente, a vigilarlas y exterminarlas en caso de que resistan.


La segunda es que es cada vez más evidente que la sociedad actual se divide, como dice Grosfoguel con base en Fanon, en dos zonas: la zona del ser, donde los derechos de las personas son respetados y donde la violencia es excepcional, y la zona del no-ser, donde la violencia es la regla. El pensamiento de Fanon nos ayuda a reflexionar sobre esta realidad que coloca tanta distancia entre el capitalismo del siglo XXI con aquel del Estado del bienestar.


La tercera es la crítica que Fanon hace a los partidos de izquierda del centro del mundo, en el sentido de que sus formas de trabajo se dirigen exclusivamente a una élite de las clases trabajadoras, dejando de lado a los diversos abajos que en el marxismo son despachados como pertenecientes al lumpenproletariado. Por el contrario, Fanon deposita en la gente común de abajo su esperanza mayor como posibles sujetos de su autoemancipación, o emancipación a secas.


En cuarto lugar, Fanon no era un intelectual ni un académico, sino que puso sus conocimientos al servicio de un pueblo en lucha como el argelino, a cuya causa sirvió hasta el día de su muerte. Esta figura del pensador-militante, o como quiera llamarse al profesional que se compromete incondicionalmente con los de abajo, es un aporte extraordinario a la lucha de los sectores populares.


En este sentido, vale destacar la crítica al eurocentrismo de las izquierdas, a la pretensión de trasladar mecánicamente propuestas y análisis nacidos en el mundo del ser al del no-ser. El nacimiento de feminismos indios, negros y populares en nuestro continente es una muestra de las limitaciones de aquel primer (y fundamental) feminismo europeo que, sin embargo, necesitaba reinvertarse entre las mujeres del color de la tierra, con base en sus propias tradiciones y realidades, entre ellas la centralidad de la familia en el mundo femenino latinoamericano.


Aunque esta breve recapitulación deja de lado varios aspectos importantes de la obra de Fanon, como sus reflexiones sobre la violencia de los oprimidos, me parece necesario destacar un aspecto adicional, creo que central en el pensamiento crítico actual. Se pregunta las razones por las cuales el hombre negro desea aclarar su piel, los porqués la mujer negra desea ser rubia o conseguir una pareja lo más blanca posible. El dominado, dice Fanon, el perseguido, no sólo busca recuperar la hacienda apropiada por el amo, sino que quiere el lugar del amo. Es evidente que, luego del fracaso de las revoluciones rusa y china, esta consideración debe ocupar un lugar central en la lucha anticapitalista.


No comparto el lugar que otorga Fanon a la violencia de los de abajo en este proceso de convertirse en sujetos de sus vidas, en su liberación de la opresión. La violencia es necesaria, pero no es la solución, como atinadamente reflexiona Wallerstein en su comentario a Piel negra, máscaras blancas.


Creo que debemos profundizar en este debate. Cómo hacer para no reproducir la historia en la cual los oprimidos repiten una y otra vez la opresión de la que fueron víctimas. A mi modo de ver, se trata de crear algo nuevo, un mundo nuevo o realidades nuevas, que no sean calco y copia del mundo de los de arriba, que sean lo suficientemente potentes como para difuminar, del imaginario colectivo, el lugar central que ocupa el opresor, el amo o el patrón. Sigo creyendo que la experiencia de las bases de apoyo del EZLN es un ejemplo en esta dirección.

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Descolonizar el pensamiento crítico y las rebeldías/I

El libro más reciente de Raúl Zibechi, Descolonizar el pensamiento crítico y las rebeldías, autonomías y emancipaciones en la era del progresismo, publicado recientemente en nuestro país por Bajo Tierra Ediciones (2015), constituye una sólida y profunda contribución al debate de las ideas en el ámbito de las resistencias y los procesos autonómicos anticapitalistas, así como una crítica de gran calado a los progresismos de las denominadas izquierdas institucionalizadas, considerados por el autor incluso como una nueva forma de dominación.


Dividida en cuatro secciones, precedidas de una introducción (I. Las sociedades en movimiento; II. Los movimientos en la era progresista; III. Los progresismos como nuevas formas de dominación; IV. Abajo y a la izquierda), la obra se fundamenta en un conocimiento vivencial del autor de importantes movimientos antisistémicos en Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Paraguay, Perú, Venezuela, Uruguay y, en especial, en México, a partir de la convivencia de Zibechi con el proceso de los pueblos mayas agrupados en el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).


La introducción es clave para la comprensión del extenso texto de 375 páginas, e inicia con el impactante y poco conocido relato acerca de la masacre de al menos 200 argelinos y el arresto de otros miles en París el 17 de octubre de 1961, así como de los costos en vidas humanas y torturados de la guerra de liberación, que según informes del Frente de Liberación Nacional, de un total de entre 9 y 10 millones de habitantes, un millón de argelinos fue muerto, mientras que otro millón fue torturado. Zibechi señala que nunca hubo condenas por asesinar argelinos y que este es el clima en el que reflexionaba Frantz Fanon, considerado como la "zona del no-ser (...) donde la humanidad de los seres es violentada día tras día, hora tras hora. Se reivindica la actualidad del pensamiento de Fanon al cuestionar la teoría crítica hegemónica, o sea, el marxismo soviético de las décadas de 1950 y 1960, y por pensar y practicar la resistencia y la revolución desde el lugar físico y espiritual de los oprimidos: allí donde buena parte de la humanidad vive en situaciones de indecible opresión, agravada por la recolonización que supone el modelo neoliberal. Zibechi sostiene que sigue siendo necesaria una estrategia que aborde el complejo de inferioridad sufrido por el colonizado, y se pregunta: ¿De qué sirve la revolución si el pueblo triunfante se limita a reproducir el orden colonial, una sociedad de dominantes y dominados? Por ello, abordar la cuestión de la subjetividad es un asunto estratégico-político de primer orden, sin el cual el dominado volverá a repetir la vieja historia: ocupando el lugar material y simbólico del colonizador, reproduciendo así el sistema que combate. Criticando el papel liberador que Fanon atribuye a la violencia, al elevar al pueblo a la altura del dirigente, se retoma la necesidad de abordar el problema de la subjetividad como una prioridad política, rompiendo así con la centralidad de la economía y con el papel excluyente concedido a la conquista del poder y a la recuperación de los medios de producción y de cambio por la teoría de la revolución.


A partir de estas ideas, Zibechi desarrolla aspectos que considera centrales, y que ciertamente están presentes en los textos que integran el volumen: autonomía y dignidad, poder, re-producción y familia, comunidad o vanguardia, identidad, producción colectiva de conocimientos y creación de un mundo nuevo. Señala que los que viven en la zona del no-ser no pueden ser autónomos en la sociedad opresora, ya que la violencia es vida cotidiana y la sociedad no los reconoce como seres humanos; por ello, los colonizados (Fanon), los de abajo (zapatistas), deben crear espacios seguros a los que los poderosos no puedan acceder. Asimismo, las autonomías de los pueblos indígenas, campesinos y mestizos deben ser integrales, esto es, abordar todos los aspectos de la vida, desde la producción de alimentos hasta la justicia y el poder. Los dominados no pueden apelar a la justicia del Estado, sino crear instituciones propias. De esta manera, los procesos de cambio no pueden ordenarse alrededor de los estados actuales. Los procesos autonómicos se fundamentan en poderes democráticos, no estatales, anticoloniales porque destruyen las relaciones de subordinación de raza, género, generación, saber y poder heredadas, construyendo otras nuevas en las que las diferencias coexisten sin imponerse unas a las otras.

Los movimientos de la zona del no-ser se cuentan por familias. El paso político fundamental es el pasaje de la reproducción en la casa familiar a la reproducción colectiva en los movimientos, modificando la inmovilidad de la sociedad dominada, renovar su sangre y su alma (Fanon). Es en la reproducción donde la sociedad de los de abajo puede hacer un esfuerzo sobre ella misma.


Se sigue también a Fanon en su denuncia al elitismo de las izquierdas, incluyendo la noción de partido que considera importada de la metrópoli. Su rechazo a la organización centrada en las élites más conscientes y organizadas se basa en su capacidad de negociar e incrustarse en el aparato estatal. No tienen necesidad de destruirlo, ya que esperan un lugar a la sombra del sistema. Zibechi destaca que el zapatismo, por el contrario, se propone organizar el conjunto del pueblo. El EZLN invirtió la lógica colonial de las izquierdas, al ponerse al servicio de las comunidades, esto es, del vanguardismo revolucionario al mandar obedeciendo; de la toma del Poder de Arriba a la creación del poder de abajo; de la política profesional a la política cotidiana; de los líderes, a los pueblos (sub Marcos). El zapatismo transita este camino de descolonización del pensamiento crítico, sostiene Zibechi, revitalizando tradiciones de carácter comunitario, y a partir de saberes que enseñan que para construir un mundo nuevo no es necesaria una teoría revolucionaria separada de la realidad y que se coloca por encima de ella.

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Ratifican en la ONU derecho de Puerto Rico a autodeterminación e independencia

El Comité de Des¬colonización de la ONU adoptó este lunes por consenso una nueva resolución que ratifica el derecho de Puerto Rico a la libre autodeterminación e independencia.


Por trigésima cuarta ocasión, ese órgano aprueba un documento sobre el caso de Puerto Rico, nación sometida a cinco siglos de colonialismo, los últimos 117 años bajo el dominio de Estados Unidos.


La iniciativa presentada por Cuba, con el pa¬¬tro¬cinio de Venezuela, Nicaragua, Ecua¬dor, Bolivia, Rusia y Siria demanda a Wa¬shing¬ton asumir su responsabilidad y permitir que el pueblo boricua ejerza plenamente esas prerrogativas, en sintonía con la proclama lanzada en 1960 por la Asamblea General de las Naciones Unidas de poner fin al colonialismo en el planeta.
Además, insiste en el carácter latinoamericano y caribeño del pueblo de Puerto Rico, "que tiene su propia e inconfundible identidad nacional."


El texto también refleja las preocupaciones por el debate existente en esa nación sobre la implementación de un mecanismo que pueda asegurar la participación de todos los sectores de opinión locales, como una asamblea constitucional sobre la cuestión del estatus.


Al respecto, insta a basar dicho instrumento en las alternativas de descolonización reconocidas por el derecho internacional, "consciente del principio de que toda iniciativa por la solución del estatus político de Puerto Rico debe tomarla originalmente su pueblo".


La resolución adoptada aquí pide al go¬bierno estadounidense completar la devolución de toda la tierra ocupada y las instalaciones de la isla de Vieques. Asi¬mis¬mo, reclama la libertad del preso político Oscar López Rivera, de 71 años, encerrado durante más de tres décadas por la causa independentista.


Antes de la adopción por consenso del documento, el Movimiento de Países No Ali¬nea¬dos, que agrupa a 120 naciones, y la Co¬munidad de Estados Latinoamericanos y Ca¬ri¬beños, integrada por los 33 países de la re¬gión, expresaron su apoyo a la autodeterminación boricua.


También Cuba, Ecuador, Venezuela, Bo¬livia, Nicaragua y Siria intervinieron en el foro para demandar respeto a que los puertorriqueños ejerzan su derecho inalienable a la autodeterminación y la independencia.


(Información de Prensa Latina)

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Viernes, 16 Enero 2015 06:17

Tres despachos melvillianos

Tres despachos melvillianos

Despacho 1. Enzo Traverso, en uno de los textos de su extraordinario conjunto de ensayos La historia como campo de batalla (2011), evoca la figura de C.L.R. James (1901-1989), el gran teórico social y marxista antillano. Analizando la relación exilio/violencia a la luz de la " traveling theory" de Edward Said y tomando como caso la suerte y desencuentro de dos círculos potencialmente afines –un grupo de intelectuales judíos y los del Atlántico negro–, recuerda un episodio en la vida del autor de Los jacobinos negros (1938): un año después de que Hannah Arendt recibe su tan anhelada ciudadanía estadunidense, en 1952 C.L.R. James queda internado en la isla Ellis (el viejo filtro migratorio y zona de reclusión para los elementos indeseados) y finalmente es expulsado del país. Mientras Arendt, aún en aura del éxito de Los orígenes del totalitarismo (1951), se incorpora –por fin y no sin problemas– a la vida de su nueva patria, para un negro-comunista como James no hay lugar en ella. Y menos durante el macarthismo. El tiempo de internación lo mata releyendo a Moby Dick (1851) y reinterpretando al clásico de Herman Melville (1819-1891) a la luz de la historia del siglo XX. El resultado es el libro Mariners, renegades and castaways (1953), donde ve a Pequod, el barco ballenero comandado por el capitán Ahab, no sólo como un equivalente de fábrica (con sus múltiples tareas y minuciosa división de trabajo), sino como una alegoría de toda sociedad capitalista, con marineros como proletariado y Ahab como una encarnación de la burguesía con su obsesión de dominar el mundo –recurriendo en eso a atrocidades y genocidio– hasta el punto de su propia destrucción; una metáfora de la sociedad moderna industrial que se avienta al precipicio y del paso de la sociedad liberal a la sociedad totalitaria (p. 284).


Despacho 2. Greg Grandin, en su The empire of necessity (2014), un excelente análisis de la trata de esclavos y su papel en el desarrollo del capitalismo en las Américas, parte de la historia del capitán Amasa Delano –narrada por Melville en su olvidada novela Benito Cereno (1855)–, que al encontrar un magullado buque esclavista se deja engañar por un astuto montaje de los esclavos que semanas antes se amotinaron y exigieron ser llevados a África. Mientras abundan lecturas de Ahab como una encarnación de locura imperial estadunidense (E. Said, Cultura e imperialismo, 1993), para Grandin la otra cara del imperio es Amasa, cazador de focas obsesionado por la búsqueda de ganancia, símbolo del capitalismo extractivista depredador (Tom Dispatch, 26/1/14), una forma del poder y control del trabajo en tiempos de menguantes recursos naturales (Democracy Now!, 6/2/14). Hablando de su libro, sin mencionar a C.L.R. James y su Mariners... –escrito explícitamente como una crítica del capitalismo en Estados Unidos que James... envió a los miembros del Senado, algo que, claro, no ayudó a su naturalización–, comparte su análisis recordando que algunos historiadores como Marcus Rediker (véase: PPE Sydney, 17/12/14) también analizaron el barco como una especie de protofábrica capitalista (The Jacobin, 1/8/14).


Despacho 3. El cuento Bartleby, el escribiente: la historia de Wall Street (1853), insólito para Melville, es peculiar en varios aspectos: bien subraya Juan Forn que en nuestra biblioteca mental ocupa un lugar más cerca de Kafka que de Moby Dick (Página/12, 9/1/15). La historia de un empleado del despacho jurídico que en principio cumple con sus deberes para luego irlos rechazando con la enigmática fórmula " I would prefer not to"/Preferiría no hacerlo –y que acaba en prisión, muerto por negarse a comer– es uno de los textos más comentados en ciencias sociales desde lo sicológico hasta lo teológico (Beverungen/Dunne, Bartleby and the excesses of interpretation, 2007). Gilles Deleuze, por ejemplo, subraya que Bartleby no es ningún revolucionario, más bien una figura solitaria que escapa a cualquier forma, y concluye lacónicamente: No es un enfermo, sino el médico de una América enferma (Bartleby o la fórmula, 1993). Giorgio Agamben lo inserta en una rica tradición filosófica junto con teólogos árabes, cabalistas y místicos-heréticos y al lado de personajes kafkianos (Bartleby o de la contingencia, 1999). Incluso Hardt & Negri lo introducen en su Imperio (2000) como una figura de resistencia –posibilidad de contraimperio– por su negación al trabajo, aunque claramente Bartleby es más que un " refusenik laboral". En este sentido resulta más provechosa la lectura de Slavoj Zizek, que ve en él una figura pasiva-agresiva que el sistema es incapaz de absorber; más que negación, su gesto es sustracción, muy diferente también de varias formas de seudorresistencia (The parallax view, 2006). La política bartlebiana de preferir no hacer algo es para Zizek mejor que falsas actividades, es un espacio donde empieza la lucha emancipatoria (Living in the end times, 2010). Si bien el filósofo esloveno ve sus limitaciones –por ejemplo, el caso de Ocupa Wall Street: no quiero esto, pero no sé qué quiero, admitiendo que él tampoco tiene respuestas claras–, insiste en lo subversivo de la fórmula (Don't act, just think, en: YouTube, 28/8/12), luciendo últimamente una playera –claro, jamás viste nada más...– con " I would prefer not to" (The Guardian, 3/12/14).


Coda. Por la miniconstelación melvilliana Moby Dick/Benito Cereno/Bartleby corre un particular hilo rojo: la crítica de la modernidad con su racionalidad destructiva y del capitalismo (que resalta en la lectura de C.L.R. James).


Además, su relectura de Moby Dick nos remite necesariamente a su visión de la revolución haitiana (Los jacobinos...), que enfatiza la fidelidad con que los ex esclavos se apropiaron de los valores universales de la Revolución Francesa, algo relevante hoy cuando –sub¬raya Traverso– la memoria de luchas liberacionistas es sustituida por humanitarismo (p. 320).


La relectura de Benito Cereno pone a su vez luz a los orígenes del capitalismo estadunidense, fundado en la esclavitud (y el genocidio), y a varias –indignantes, incluso absurdas– formas de esclavitud moderna (véase: La Jornada, 14/12/14).


Las reinterpretaciones de Bartleby –en clave sociopolítica– no dejan duda de que el preferiría no hacerlo es un buen lema anticapitalista, pero apenas una potencialidad y un comienzo.


Twitter: @periodistapl

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Nurit Peled: "Israel es la continuación del colonialismo europeo"

Perdió a su hija, de 14 años, en un atentado suicida que fue asumido por Hamás. Pero ella culpó también a la política de ocupación impuesta en Israel por el Gobierno de Benjamin Netanyahu. Nurit Peled, judía israelí y profesora de Educación en la Universidad de Tel Aviv, es la autora del libro Palestina en los libros de texto israelíes: ideología y propaganda en la educación, en el que desvela los mecanismos de adoctrinamiento que operan en el seno de su sociedad.


Algunas organizaciones palestinas definen su situación actual como una 'Nakba en curso', oponiéndola a la Nakba de 1948 (en árabe Nakba significa catástrofe), que en realidad nunca terminó. ¿Cómo justifican los israelíes su actitud, 66 años después del nacimiento de su nación?
La justifican incesantemente, diciendo que están impidiendo un mal mayor. Según ellos, es mejor hacer eso que sufrir luego. No es algo típico sólo de Israel, sino que ocurre en todos los países: oprimir al otro siempre es un mal menor. Su pensamiento se puede resumir así: "Es lamentable que tuviesen que morir personas, pero no tuvimos elección".


¿Se trata de algun tipo de visión teológica?

No, para nada. Es completamente política. La escuchamos todo el tiempo. Aquí [en Israel] y en todas partes: en Occidente, en Estados Unidos... Es lamentable, pero es así. "Tenemos que hacerlo para protegernos", ese es el motivo que se suelen esgrimir.

 

En el área de Belén, a menudo se habla de la agresividad de los colonos hacia los palestinos...


Es una deshumanización completa. Los israelíes, en especial los colonos, tratarían de la misma manera a cualquiera que no fuese judío como ellos.


Por otra parte, al salir de Jerusalén y ver esas bonitas colinas, uno no puede evitar constatar que hay mucha tierra disponible dentro de Israel. Así que, ¿por qué irse a vivir a esas colonias?

Porque el agua, las grandes reservas para toda la región, están allí. Y quieren más tierras porque quieren poder, obtener el control. Pero no es sólo una cuestión de tierras, porque las hay, pero no están interesados en desarrollar nada aquí. La pobreza dentro de Israel es horrible, nadie se ocupa de ella. Y, de hecho, constituye un incentivo para que la gente se vaya a las colonias. Porque allí no pagan nada y lo tienen todo gratis: el transporte, la educación, los negocios, y todo sin impuestos. Es un paraíso para ellos, un verdadero Estado del bienestar. Obtienen todo y con la mejor calidad aunque no produzcan nada.


¿Cuál es la situación de la izquierda israelí?

No queda gran cosa de tal izquierda. Pero la gente hace cosas, hay muchas organizaciones privadas que trabajan a fondo, como Bet'selem, Breaking the Silence, Machsom Wwatch, Women's Coalition, Yesh Din, Rabinos por los Derechos Humanos... pero son todas privadas, es decir que no están patrocinadas por el Estado; básicamente son las mismas personas. No hay fuerzas políticas, a excepción de un partido. No es algo que sirva para conseguir votos. La situación en Israel no es muy buena, la Economía es un desastre, la pobreza es horrible y hay mucho desempleo, pero la gente no establece una conexión. Nadie lo relaciona con la ocupación y las colonias.

 

¿Cree usted que no hay muchos israelíes que sean conscientes de la situación?

No. La mayoría no son para nada conscientes. La mayoría de la gente del planeta no quiere saber nada, ya se trate de Israel o de Suecia. Los libros de texto en Suecia, por ejemplo, están reproduciendo la narrativa sionista, y eso es lo que hay. Lo mismo pasa en el resto del mundo.
Comente, por favor, la siguiente cita de Haneen Asharawi, miembro del Consejo Legislativo palestino: "Somos el único pueblo del planeta al que se le exige garantizar la seguridad de su ocupante, mientras que Israel es el único país que llama a defenderse de sus víctimas".

 

Es la típica inversión de papeles, siempre es así: en Corea, en Turquía, siempre se sigue el mismo patrón. Los americanos salvándose a sí mismos... ¿de quién? Desde Afganistán a Irak es la misma historia. Tienen que presentar las cosas de esta manera con el fin de conseguir más dinero, municiones, que la gente se una al Ejército, que tengan motivación. Yo no creo que sea algo típico de Israel. Recordemos que los alemanes tenían miedo de los judíos. Esa propaganda no tiene nada de original.


Hace años que circulan informaciones sobre los libros de texto escolares palestinos en los que supuestamente se diaboliza a los judíos. Pero cuando uno los mira de cerca y se da cuenta de dónde proviene ese material, que en realidad se produce en un centro con sede en una colonia —en Efrat—, que se llama "El Centro de Vigilancia sobre el Impacto de la Paz"...

Es horrible, horrible. Esos estudios fueron presentados en el Congreso de los Estados Unidos. Obtuvieron medio millón de dolares por cada uno, y Hillary Clinton contrató al director de esa organización como consejero personal. Son fascistas, y además no tienen nada de académicos, no se dedican para nada a la investigación. En Francia, a esa persona, el profesor Yohanan Manor, se le recibe en todas partes. Cuentan estupideces. En realidad, los palestinos no podrían afirmar tales cosas incluso aunque lo quisieran. Están tan controlados y vigilados, censurados por el Parlamento Europeo, por el Ministerio de la Educación Israelí, por el Ejército israelí, por Dinamarca, por el Banco Mundial que da el dinero, por Japón, que los palestinos no podrían hacerlo, incluso aunque quisiesen ser ofensivos o racistas. Es una mentira, porque ni tan siquiera se les permite escribir sobre su propia nación, su propia Nakba, su propia cultura; ni siquiera se les permite escribir sobre ellos mismos en esos libros.

 

Pero la mayoría de personas todavía son vulnerables a ese tipo de discurso, especialmente en los países occidentales. Debido a esa inversión de papeles, no saben cuál es la verdad sobre Palestina. Y esos "estudios" hechos en las colonias israelíes básicamente afirman que los palestinos enseñan a sus hijos a odiar a los judíos...

No les hace falta enseñar nada, cuando uno vive en el campo de refugiados de Aida. De todas formas, no es cierto porque es imposible. Los palestinos no pueden, mientras que los libros de texto escolares israelíes sí que lo hacen. Los libros de texto escolares palestinos están tan restringidos, tan censurados... Es interesante lo que se cuenta en ellos, porque los israelíes ni siquiera son vistos como el enemigo. El enemigo son los británicos, es Europa, porque ellos empezaron el colonialismo, e Israel es muy marginal para ellos, no es más que la continuación del colonialismo europeo. No presentan a Israel como "la gran fuerza", en absoluto. Es Europa. Esto es lo que enseñan : "Ofrecieron una tierra que no les pertenecía a gente que no la merecía, y la tomaron de Palestina". En esos libros, Israel es marginal para ellos.

 

¿Cómo fue la recepción de su libro, Palestina en los libros de texto israelíes: ideología y propaganda en la educación en el seno de la sociedad israelí?

Los israelíes no lo han leído. Fuera he tenido excelentes críticas, aquí tal vez una, pero no hay el menor impacto, no hay académicos que lo tomen en cuenta, al contrario. Mis colegas no están interesados en absoluto. De hecho hacen lo que pueden para prohibir el libro. Y a mí.
¿Qué piensa de la omnipresencia del discurso religioso en Israel?


Es una manipulación, siempre ha sido así. Los alemanes lo hicieron también y, de modo especial, los españoles. El uso de la religión se explica por su enorme fuerza de persuasión, ya que uno puede usar la religión para lo que sea, para justificar lo mejor y lo peor. No es nada original, pero el sionismo lo aprendió muy bien de sus predecesores.


Parece que los líderes políticos y los grandes medios estén por la labor de presentar cada conflicto en el Oriente Medio desde un punto de vista religioso, y que eso sirva para consolidar sus agendas y la idea del "choque de civilizaciones"...

Sí, porque eso sirve para reclutar al pueblo judío de todo el mundo diciendo que el conjunto de las naciones árabes está en su contra. Y no es verdad, porque los judíos en los países árabes vivían muy bien junto a los musulmanes. Pero todo eso es político; es todo una manipulación. Sucede en Irán, en Arabia Saudí, en India, en Pakistán, en Malasia, o donde quiera que vayas. Ya se trate del islam, o del cristianismo, o del judaísmo, la misma historia se repite. Es un arma excelente, muy eficaz.

 

Siempre ha sido así en Israel, ¿o antes era una sociedad más secular?

Era más secular. La vida es dura y la gente acude a la religión, es algo que ocurre en todo el mundo. Cuando la vida es dura, ¿qué pueden hacer? Acuden a la la religión. Es un muy buen refugio ante los problemas.


Por otra parte, históricamente también ha habido otro uso de la religión. Especialmente con la Teología de la Liberación en América Latina, donde los curas no se conformaron con los aspectos rituales de la Iglesia, como la misa, sino que querían recuperar el mensaje original de defensa de los pobres, incluso mediante la lucha armada.

Aquí tenemos una organización, Rabinos a favor de los derechos humanos, que son los mejores. Se puede encontrar todo en la religión, es como una herramienta, algo que puede pulir cualquier otra cosa. La laicidad no demostró gran cosa por sí misma, nunca se sostuvo. Tampoco en Rusia: todo el mundo fue a la iglesia el día después de que colapsara la Unión Soviética. La religión es la fuerza, y los políticos la usan, por supuesto. Usan todo lo que quieren. Pero lo que tenemos no es un conflicto religioso, ni siquiera es un conflicto, no hay dos lados iguales. Es una ocupación que continúa eternamente. No hay un verdadero conflicto aquí. Hay la Nakba, un sociocidio, un etnocidio, se le puede llamar como uno quiera, pero no es un conflicto.


El Estado israelí ha tratado de hacer una ley para reclutar a las personas religiosas, ultraortodoxos, en el Ejército y también ha hecho algo parecido para reclutar a los palestinos cristianos de Israel. Hay esas dos iniciativas simultáneas, que parecen una reacción al gesto de la Autoridad Palestina de eliminar la referencia a la religión de los carnets de identidad...

No van a lograrlo, con los ultraortodoxos nunca se puede ganar. Es, una vez más, una manipulación política, debido a que algunas personas se escandalizan de que no hagan el servicio militar. ¿Y qué? Tampoco trabajan ni pagan impuestos.


¿Hay muchos ultraortodoxos?

No. Todas juntas, las personas religiosas pueden ser el 30%. De ese 30%, tal vez los ultraortodoxos sean el 5%. No es un gran problema, pero quieren utilizar ese tema para marcar un punto: "todo el mundo es igual en derechos y deberes". Bien, pero las personas religiosas no se dejan embaucar. Para ellos, el Estado de Israel es tan malo como cualquier otro régimen, o aún peor, ya que es judío. Cualquier tipo de estado es para ellos un crimen; aquí se tiene que esperar al mesías, no se debe tener un estado laico. De todos modos, ya se trate de uno dominado por romanos, griegos, británicos o sionistas, es lo mismo para ellos; se oponen al régimen de todos modos.

 

Así que son en realidad bastante antisistema...

Sí, por supuesto, son completamente antisionistas. Tienen lemas: "Ser sionista no es igual a ser judío", "Un judío no es sionista", etc. No es que sientan afiliación alguna con la gente de aquí, sino que sólo toman lo que pueden, se dedican a explotar este régimen. En lo que a ellos respecta, podemos irnos todos al infierno mañana mismo. Así que nadie puede ganarles. Ellos no irán al Ejército, no se preocupen. Algunos lo han hecho, y se vuelven muy crueles. Por eso se los llevan, porque son horriblemente crueles, porque para ellos un árabe es un animal, un sacrilegio, debería estar muerto. Es muy fácil utilizarles para cualquier cosa, como a los colonos.


¿Podría explicarnos cuál es el enfoque mainstream de los israelíes sobre el antisemitismo? ¿Cómo tratan ese tema? Es una sensación extraña, pero parece como si el aumento del antisemitismo en un futuro cercano en Europa, finalmente fuese algo bueno para Israel.

Por supuesto. Es algo muy bueno para ellos. Bueno, ellos lo propagan, lo amplifican enormemente : "Todo aquel que no es judío es antisemita. Por esa razón, no aplicamos las decisiones internacionales y la ley internacional, porque fueron creadas por no judíos que eran antisemitas". No les importa la ley internacional.


Es un poco raro ver a alguien como Bernard Henry-Lévy dando apoyo a manifestantes de extrema derecha en Ucrania, presentándoles como a luchadores por la libertad, al igual que en Libia...

Son muy racistas, muy antisemitas. Israel también coopera con todo tipo de organizaciones fascistas.


También es interesante considerar cuáles fueron las relaciones entre Israel y Sudáfrica...

Sí, claro. Israel dio su apoyo al apartheid, completamente. Dio su apoyo a todos los regímenes tiránicos: en Sudáfrica, Sudamérica, Asia, África... [El dictador ugandés] Idi Amin estuvo aquí para aprender métodos de tortura y se le proporcionó todo lo que quiso. Incluso el Shah de Irán, quien hizo todo lo que estaba a su alcance por Israel. Toda esa gente. Y en Sudamérica, siempre apoyaron a los tiranos. Siempre. Nunca han defendido los derechos humanos.

 

Lamentablemente hay muchos estados así, no sólo Israel. Básicamente están interesados en vender armas...

Sí, por supuesto. Inglaterra y los Estados Unidos siempre asesinan a los buenos. Incluso en Irak.

 

Algunos líderes locales de la estrategia de resistencia no violenta, afirman que a través de la no violencia, el Ejército israelí, con toda su maquinaria armamentística, es incapaz de vencerles.

Los palestinos están muy esperanzados, son optimistas, positivos, resisten pese a todo. Pero el Ejército sigue oprimiéndoles: arrestan a los niños por lanzar piedras.


¿Y qué puede hacer la comunidad internacional?

El BDS (Boicot, Desinversiones y Sanciones), ante todo. No dejen que los políticos o los militares israelíes vayan a su país. No dejen tocar a los artistas ni jugar a los futbolistas. No compren los productos israelíes. Todas estas cosas asustan mucho a Israel.

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Sábado, 07 Diciembre 2013 08:30

El subversivo

El subversivo

El viejito que sonríe en la foto fue un duro guerrillero que soportó torturas y 27 años de cárcel. Ese hombre negro apacible y encanecido fue de los duros que rechazó la libertad cuando le pusieron como condición que se declarara en contra de la lucha armada del Congreso Nacional Africano. Nelson Mandela creció como líder de las luchas de su pueblo en Sudáfrica desplazando a los dirigentes más conciliadores con el régimen brutal del apartheid.

 

Eran los años '50 y '60 y en los Estados Unidos la segregación racial estaba instalada por ley. Sin embargo, era considerado el emblema de la democracia en el mundo. Si Estados Unidos era mostrado como el país más democrático del mundo a pesar de la segregación en la educación, los trabajos, el transporte y hasta en los baños, ¿por qué no habría de serlo también Su-dáfrica con su apartheid? Para los cánones de esos años, Estados Unidos y Sudáfrica eran países democráticos, igual que los raquíticos gobiernos latinoamericanos acogotados por sus fuerzas armadas.


Se repiten los discursos de Mandela sobre el sueño de una gran nación sudafricana donde todos los hombres fueran iguales sin importar el color de su piel. Pero cuando Mandela decía esa frase en aquellos años, no estaba pensando en la democracia real de esa época, en la supuesta democracia norteamericana o en la sudafricana. Estaba pensando en otras formas políticas que se relacionaban con procesos similares al argelino o al cubano u otros procesos emancipadores de la época, ya fueran "democracias populares", "repúblicas democráticas" o socialismo africano.


Nadie pensaba que la democracia de los países escandinavos podía ser operativa en países que arrastraban una larga historia de colonialismo, marginación y explotación. Sin embargo, había una diferencia entre el proceso sudafricano y otros que se desarrollaban en Africa, donde la mayoría trataba de liberarse del yugo colonial. Allí, en cambio, se luchaba contra la dominación blanca. Pero todos pensaban que los cambios solamente vendrían con procesos revolucionarios.


Eran las ideas y las herramientas de ese momento histórico, las que surgían de esa circunstancia. No se podía confiar en la democracia de los blancos o de los militares o en que los poderosos entregaran mansamente sus privilegios. Mandela, Oliver Tambo, Walter Sisulu y otros jóvenes de la Liga Juvenil del Congreso Nacional Africano desplazaron a principios de los '60 a los dirigentes que proponían formas pacíficas de lucha, en las que ellos también habían participado, y fundaron Lanza de la Nación, que era la formación guerrillera del CNA.


Sudáfrica también era diferente a los demás procesos africanos en otros aspectos. La lucha armada no fue centralmente de guerrilla en la selva. El CNA era un movimiento popular de masas con mucha concentración urbana. La lucha armada consistió centralmente en atentados explosivos en las ciudades o en infraestructura, articulados con huelgas e insurrecciones. Mandela y Sisulu estuvieron presos la mayor parte del tiempo y Oliver Tambo exiliado.


El CNA no era africanista, por eso se repite mucho la frase de Mandela cuando dijo que "siempre luché contra la dominación blanca y siempre luché también contra la dominación negra". No era africanista porque, a pesar de que centralmente la lucha era contra el apartheid, tenía un fuerte componente ideológico. El CNA tenía influencias marxistas soviéticas y chinas, al igual que todos los líderes anticolonialistas africanos de esa época, desde Patrice Lumumba en el Congo hasta Samora Machel en Mozambique.


Machel era un marxista ortodoxo, dirigente del Frente de Liberación de Mozambique (Frelimo) y llegó al poder aliado a los soviéticos en 1974 después de la Revolución de los Claveles en Portugal. Fue asesinado en un atentado y su viuda, Graca Machel, se convirtió varios años después, en 1998, en la última esposa de Mandela. Otro aspecto particular del CNA era que Mandela había integrado también a blancos y a indios. Paradójicamente, mientras el gobierno de Israel apoyaba al gobierno racista blanco y le vendía armas, varios judíos sudafricanos, entre ellos Denis Goldberg, Lionel Berstein y Harold Wolpe, lucharon junto a Mandela en Lanza de la Nación.


Los poderes y las fuerzas que representan los principales líderes del mundo que el jueves hicieron conocer sus condolencias por la muerte de Mandela y lo elevaron al rango de ejemplo para la humanidad, durante su lucha lo consideraron subversivo y terrorista. No era para nada políticamente correcto. Muchas de esas fuerzas y poderes fueron cómplices de su encarcelamiento y tortura.


Mandela es el duro luchador y al mismo tiempo es el gran pacifista que advirtió la prioridad de la integración enun país dominado salvajemente por una minoría blanca. Una cosa no se puede separar de la otra. Para hacer lo que hizo en el poder, antes tuvo que luchar como lo hizo. Es difícil unir esas dos facetas que se muestran como polos que se contradicen. Si en la primera etapa de su vida hubiera actuado como lo hizo en la segunda, hubiera sido cómplice de la explotación blanca. Si al salir de la cárcel hubiera mantenido la intransigencia que lo caracterizó en la lucha, hubiera llevado a Sudáfrica a una catástrofe.

 

Pero el cambio no se produjo porque llegó al poder, sino porque su llegada al poder fue parte de un reacomodo que se estaba produciendo en todo el mundo al finalizar la Guerra Fría y asentarse el proceso de globalización donde el mundo se convirtió en un solo mercado.


Uno de los grandes problemas de las revoluciones en Angola o en Mozambique había sido que provocaron el éxodo masivo de la población blanca, con lo cual se quedaron sin profesionales ni empresas. En Sudáfrica la economía estaba en manos de los blancos, que a su vez eran la inmensa mayoría de los profesionales. La población blanca y la población negra estaban condenadas a vivir en paz. Mandela fue concesivo en muchos aspectos, sobre todo con los juicios de la verdad, porque la emigración masiva de los blancos hubiera significado la bancarrota y el fracaso de la lucha contra el apartheid. En 1974 Mozambique fue rescatada por la URSS. En los años '90, cuando Mandela llegó al poder, la URSS ya no existía y los términos del comercio mundial estaban más o menos regidos por la OMC.


Robert Mugabe, otro gran líder africano, fue más rígido y en la actualidad Zimbabwe (ex Rodhesia del Sur, vecina a Sudáfrica) está aislada y con fuertes problemas económicos.


Mandela era un hombre mayor. Sabía que le quedaban pocos años útiles de vida y los usó para consolidar la salida del apartheid en una Sudáfrica multirracial. Sabía que dejaba un país con profundas desi-gualdades, pero se dio cuenta de que su tiempo estaba acotado a consolidar la monumental victoria que había logrado. Fue su legado a las nuevas generaciones, las que deberán ocupar su puesto en la lucha contra la miseria y las injusticias que aún subsisten. Así el antiguo terrorista y subversivo que no merecía más que una visita cada seis meses durante 27 años se convirtió en el héroe moral de la nueva era.


Mandela fue una expresión muy particular, difícil de equiparar por su dimensión humana, pero en general hay ciertos rasgos similares con los procesos que se generaron en América latina al comenzar el siglo. Miguel Brascó cuenta una anécdota de su visita a Johannesburgo en los '60. "El problema –le dijo a un sudafricano blanco– es que aquí no votan los negros." "Tengo entendido que en su país tampoco", le respondió el hombre un poco molesto. Se refería a que el peronismo estuvo proscripto durante 18 años.


Expresiones, reflejos, continuidades o rescoldos de lo que en determinado momento histórico fue condenado por subversivo y terrorista llegaron a los gobiernos por medios democráticos. Expresiones de los trabajadores combativos en Brasil o en Venezuela, de los pueblos originarios en Bolivia, de los tupamaros en Uruguay, de la Juventud Peronista en Argentina, de los curas tercermundistas en Paraguay o de los allendistas chilenos aparecieron con mayor o menor fuerza, con mayor o menor eficacia, como una opción de poder concreto para amplios sectores populares que habían sido marginados por la aplicación de las ideas hegemónicas del neoliberalismo. Cada una de esas experiencias históricas había dejado un reservorio de valores de lucha y resistencia que sirvieron para la construcción de nuevas opciones. Había restos vivos de lo que parecía perdido y arrasado por las represiones, las cárceles y los exilios.

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Sábado, 13 Julio 2013 06:54

Disculpe, presidente Evo Morales

Disculpe, presidente Evo Morales

Esperé una semana a que el gobierno de mi país pidiese formalmente disculpas por el acto de piratería aérea y de terrorismo de estado que cometió, junto a España, Francia e Italia al no autorizar la escala técnica de su avión cuando regresaba a Bolivia después de una reunión en Moscú, ofendiendo la dignidad y la soberanía de su país y poniendo en riesgo su propia vida. No esperaba que lo hiciese, pues conozco y sufro el colapso diario de la legalidad nacional e internacional en curso en mi país y en los países vecinos, la mediocridad moral y política de las élites que nos gobiernan, y el refugio precario de la dignidad y de la esperanza en las conciencias, en las calles, en las plazas, mucho tiempo después de haber sido expulsadas de las instituciones.


 
No pidió disculpas. Las pido yo, un ciudadano común, avergonzado por pertenecer a un país y a un continente que es capaz de cometer esta afrenta y de hacerlo impunemente, ya que ninguna instancia internacional se atreve a enfrentarse a los autores y mandantes de este crimen internacional. Mi petición de disculpas no tiene ningún valor diplomático, pero tal vez tiene un valor superior, en la medida en que, lejos de ser un acto individual, es la expresión de un sentimiento colectivo, mucho más importante del que puede imaginar, por parte de los ciudadanos indignados que todos los días suman más razones para no sentirse representados por sus representantes. El crimen cometido contra usted fue una más de esas razones. Nos alegramos de su regreso seguro a casa y vibramos con la calurosa acogida que le dio su pueblo al aterrizar en El Alto. Sepa, Señor Presidente, que, a muchos kilómetros de distancia, muchos de nosotros estábamos allí, embebidos en el aire mágico de los Andes.


 
El señor Presidente sabe mejor que cualquiera de nosotros que se trató de un acto más de arrogancia colonial en el curso de una larga y dolorosa historia de opresión, violencia y supremacía racial. Para Europa, un presidente indio es más indio que presidente y, por eso, es de esperar que transporte droga o terroristas en su avión presidencial. Una sospecha de un blanco contra un indio es mil veces más creíble que la sospecha de un indio contra un blanco.


 
Conviene recordar que los europeos, en la figura del papa Pablo III, sólo reconocieron que la gente de su pueblo tenía alma humana en 1537 (bula Sublimis Deus), y consiguieron ser tan ignominiosos en los términos en que rechazaron ese reconocimiento durante décadas como en los términos en los que finalmente lo aceptaron.


 
Se necesitaron 469 años para que fuera elegido, en su persona, un presidente indígena en un país de mayoría indígena. Pero también sé que está atento a las diferencias en las continuidades. La humillación de la que fue víctima, ¿fue una acto de arrogancia colonial o de sumisión colonial? Recordemos otro “incidente” reciente entre gobernantes europeos y latinoamericanos. El 10 de noviembre de 2007, durante la XVII Cumbre Iberoamericana en Chile, el Rey de España, molesto por lo que escuchaba del añorado presidente Hugo Chávez, se dirigió a él intempestivamente y le mandó callar. La frase “por qué no te callas” pasará a la historia de las relaciones internacionales como un símbolo cruelmente revelador de las cuentas por saldar entre las potencias excolonizadoras y sus excolonias. De hecho, es inimaginable que un jefe de Estado europeo se dirija en estos términos públicamente a otro congénere europeo, por cualesquiera que fueran las razones.


 
El señor presidente fue víctima de una agresión todavía más humillante, pero no se le escapará el hecho de que, en su caso, Europa no actuó espontáneamente. Lo hizo bajo órdenes de los Estados Unidos y, al hacerlo, se sometió a la ilegalidad internacional impuesta por el imperialismo norteamericano, tal y como, años antes, lo hiciera al autorizar el sobrevuelo de su espacio aéreo para vuelos clandestinos de la CIA, transportando a sospechosos camino de Guantánamo, en clara violación del derecho internacional. Señales de los tiempos, señor presidente: la arrogancia colonial europea ya no puede ser ejercida sin sumisión colonial.


 
Este continente se está quedando demasiado pequeño para poder ser grande sin estar sobre los hombros de otro. Nada de esto absuelve a las élites europeas. Sólo profundiza la distancia entre ellas y tantos europeos, como yo, que ven en Bolivia un país amigo y respetan la dignidad de su pueblo y la legitimidad de sus autoridades democráticas.

 

13 jul 2013

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