La NSA registra cada llamada de celular en México

La Agencia de Seguridad Nacional (NSA) de Estados Unidos recopila los registros de llamadas e información transmitida vía teléfono celular en México, con un programa patrocinado por la CIA, revelan documentos secretos filtrados por Edward Snowden y publicados por la revista digital The Intercept.


El programa Mystic se emplea para recopilar metadatos de celulares –origen de la llamada, destino, duración, ubicación y números relacionados– en cinco países. México es uno de ellos, reportan los periodistas Glenn Greenwald y Laura Poitras (quienes recibieron el archivo masivo de documentos clasificados filtrados por Snowden y cuyos reportajes ganaron el Premio Pulitzer para The Guardian), junto con Ryan Devereaux, en The Intercept.


No se sabe si el programa Mystic se aplica con la autorización del gobierno y/o las empresas de telecomunicaciones.
Según los documentos filtrados, Mystic se enfoca en llamadas y otros datos transmitidos a través de Sistema Global de Comunicaciones Móviles (GSM), la principal estructura empleada para llamadas celulares a escala mundial, y la operación en México es patrocinada por la CIA.
Los otros países donde operaba el programa por lo menos desde 2013 (arrancó en 2009) son Filipinas, Kenia, Bahamas y otro no nombrado (Intercept explica que aceptó no identificarlo por evaluaciones independientes de que se podría detonar mayor violencia ahí).


En total, afirma The Intercept, la NSA utiliza Mystic para recopilar los datos personales sobre llamadas de celulares realizadas en países con una población combinada de más de 250 millones de personas y, según los documentos, la NSA ha solicitado ampliar esta capacidad a varios países más.

La embajada de México y las de los otros países no respondieron a mensajes telefónicos ni correos electrónicos de The Intercept que solicitaban comentarios sobre el programa.


En el caso de Bahamas y el país no identificado, MYSTIC incluye un sistema secreto llamado Somalget que permite no sólo recopilar los metadatos, sino grabar y almacenar el contenido de las llamadas. Según los documentos, esto fue implementado sin el conocimiento ni autorización del gobierno de Bahamas, y se logró por medio de permisos anteriores otorgados a la agencia antinarcóticos estadunidense DEA para acceso al sistema celular de ese país.


Somalget es una herramienta de punta que permite a la NSA interceptar y almacenar el contenido de toda conversación en un país entero, señala Intercept, que sospecha que Bahamas sirve de laboratorio para SOMALGET, antes de introducirlo a otros países.

La DEA, explica, ofrece el acceso a estos sistemas de comunicación en otros países mediante sus acuerdos de cooperación internacional para intervenir comunicaciones y, según los documentos, los países anfitriones no están enterados de la recaudación de inteligencia de comunicaciones de la NSA.


Finn Selander, ex agente especial de la DEA, comenta a The Intercept de que la agencia no sólo se dedica a combatir narcotraficantes, sino que realmente es una de las operaciones de espionaje más grandes que existen. Agrega que los países nos permiten ingresar porque no nos perciben, realmente, como una organización de espionaje. Según otros documentos, la cooperación entre la NSA y la DEA es extensa.


En el caso de México, los documentos afirman que Mystic requiere de servicios contratados para su sustento operativo, e indican la participación de contratistas privados que se dedican a instrumentar acceso a sistemas de telecomunicaciones.


El reportaje original.


El Washington Post, donde hace un par de meses se reveló la existencia de Mystic con base en los documentos filtrados por Snowden, pero que no identificó los países en que se ha implementado, a solicitud de las autoridades estadunidenses –algo por primera vez revelado hoy por The Intercept–, reportó que continúa el debate sobre qué tanto revelar ante posibles consecuencias de seguridad, no sólo entre autoridades y periodistas, sino entre los mismos promotores de transparencia.


Reporta que Wikileaks condenó hoy la decisión de The Intercept de censurar la identidad del quinto país y advirtió que lo revelará dentro de 72 horas.


Por su parte, la NSA expresó nuevamente su preocupación por los riesgos a la vida humana y seguridad nacional que implican estas filtraciones, y reafirmó que su misión es asegurar la protección de la seguridad nacional de Estados Unidos con esfuerzos estrictamente legales y de protección apropiada de derechos de privacidad.


Aún no se ha aclarado si Washington ha presentado las explicaciones sobre las operaciones de la NSA en México que fueron exigidas por el gobierno mexicano cuando fueron reveladas, en octubre de 2013.

 

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Lunes, 19 Mayo 2014 06:21

La dama gris

La dama gris

No es frecuente que un medio de noticias se vuelva noticia, y siempre es algo que todo medio prefiere evitar. Pero la semana pasada las decisiones internas de un diario se volvieron noticia nacional e internacional y han desatado un gran debate aquí. Y es que no se trata de cualquier periódico, sino de uno que se considera el medio premier de este país: The New York Times.


La sorpresiva expulsión de su directora ejecutiva Jill Abramson, la primera mujer en el puesto en los 162 años de existencia del Times, y su sustitución por el director administrativo Dean Baquet, que también hace historia como el primer afroestadunidense en ocupar ese puesto, ha generado debates, controversias, chismes y especulación sobre qué pasa y por qué dentro del periódico apodado La dama gris (The grey lady).
Algo que inmediatamente llamó la atención fue la forma inusual y poco elegante –algunos la califican de brutal– en que se despidió a Abramson. El director general del periódico, Arthur Sulzberger Jr –parte de la familia Sulzberger-Ochs, que ha controlado el periódico durante décadas– convocó a una reunión no programada en la sala de redacción la tarde del pasado miércoles para anunciar, ante cientos de sorprendidos periodistas (de una redacción de mil 250), que Abramson sería sustituida de inmediato, después de menos de tres años en el puesto. Minutos después desapareció su nombre del directorio del periódico en su sitio de Internet y ella se esfumó sin poder despedirse de sus colegas. Ahí Sulzberger se limitó a explicar que la razón fue el manejo de asuntos de administración en la redacción.


Pero la manera abrupta y contundente del anuncio de inmediato nutrió la especulación de que había algo más detrás. Eso llegó a tal nivel que, por lo menos en dos ocasiones en estos últimos días, Sulzberger tuvo que hacer aclaraciones públicas sobre el episodio.


La controversia fue nutrida primero por versiones en los medios –sobre todo del experto que cubre medios en The New Yorker, Ken Auletta– de que Abramson fue despedida por quejarse de que recibía una remuneración menor a la de su antecesor, Bill Keller. Al circular esa versión se desató un debate público, en los medios y hasta en Washington, sobre la inequidad de género, específicamente en los medios. Empleando el caso de Abramson, esto ya se discute entre legisladores, mientras foros en distintos medios abordaron el tema este domingo.


Sulzberger se vio obligado a emitir un comunicado en el que rechazó tajante que el asunto de género hubiera sido un factor en su decisión. Indicó que lo peor que ha pasado es el uso de su decisión de echar a Abramson como ejemplo del trato desigual a las mujeres en el trabajo; afirmó que el paquete de remuneración de Abramson era parecido al de sus antecesores en el puesto, que de hecho el de ella fue 10 por ciento más alto en 2013 que el de Keller en su último año, y reiteró que la decisión giró sobre una persona en particular y su forma de operar.


El jefe del Times fue obligado a ampliar su explicación sobre las razones del despido: que ella "había perdido el apoyo de sus... colegas" y una pauta de comportamiento que incluye la toma de decisiones de manera arbitraria, omisión en consultar y obtener el apoyo de sus colegas, comunicación inadecuada y el maltrato de colegas en público.


Sin embargo, otros comentaron que las persistentes quejas de que ella tenía un modo brusco, polarizante y poco diplomático en su manejo de la redacción tenían un tinte machista, ya que en la historia del Times hubo muchos hombres en los puestos máximos que se comportaban peor y no era motivo para castigarlos ni mucho menos despedirlos. Por lo tanto, critican que los comentarios de los directivos del Times son más bien sexistas.


Algunos señalaron que Abramson no sólo logró, durante su mando, obtener ocho premios Pulitzer, o ayudó a la redacción a navegar a través de una seria crisis financiera con cambios dramáticos para enfrentar el futuro digital, sino que lo que la enorgullecía fue elevar a mujeres a que ocuparan 50 por ciento de las jefaturas del periódico. Por lo pronto, el tema de género en esta decisión de la dirección de la empresa sigue provocando controversia.


De hecho, por ahora, el despido de lo que fue la primera mujer a cargo de la redacción opaca el otro hecho histórico del rotativo: el ascenso de un afroestadunidense al máximo puesto editorial por primera vez en su historia.


Por otro lado, vale subrayar que el Times ha enfrentado, como todo periódico, el dramático cambio inevitable de todo medio en la era digital. Algunas versiones del conflicto señalan que parte de la bronca fue en torno al ritmo y manejo del cambio dentro del rotativo en la aplicación de su estrategia de digital primero, donde avanza en la dirección de privilegiar la plataforma digital ante un futuro en que el periódico impreso será relegado al pasado. Sin embargo, Abramson había sido elogiada por manejar las primeras fases de esta estrategia, aunque ello implicó cambios en el manejo de la redacción.


A la vez, el periódico apenas está saliendo de una crisis financiera justo por los cambios en el modelo empresarial de los rotativos ante la llamada nueva era digital, lo cual incluyó el despido de personal y reajustes de todo tipo. De hecho, durante todo este episodio del traslado del mando se filtró un reporte interno sobre la estrategia para innovar al periódico.


Por ahora Abramson ha guardado silencio, pero se sospecha que eso no durará mucho, y todo indica que la dama gris seguirá siendo noticia. Lo único que se ha sabido de Jill desde su despido es una foto que su hija subió a Instagram, donde parece entrenar con guantes de boxeo. Seguro no ayuda a su estado de ánimo el hecho de que hace unos meses decidió tatuarse con la T del logotipo del Times.

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"Informarse cansa y es un trabajo", asegura Ignacio Ramonet

"Informarse cansa y es un trabajo" en el mundo globalizado actual, afirmó el escritor y periodista español Ignacio Ramonet, quien destacó la importancia cultural de la integración latinoamericana a través de la televisión pública.


Experto en geopolítica y autor de varios libros, entre ellos "Televisión y Poder", el director de Le Monde Diplomatique en español dialogó con ANSA al margen del primer Encuentro de Medio Públicos que cierra hoy en Mar del Plata y que reúne a 32 canales de televisión y radios de 12 países de Sudamérica, México y Cuba.


"Informarse cansa, es un trabajo. En la información está lo que te llega y lo que tu añades, en términos de análisis de capacidad", aseguró Ramonet en cuanto a la vorágine del flujo informativo en distintos medios de comunicación y la web, que no siempre es confiable porque replica datos incorrectos.


"Internet también te da la posibilidad de leer periódicos de otros países; si lo que te dicen de Venezuela no te convence vas a los diarios directamente de la prensa venezolana, tanto de la oposición como la favorable al gobierno y puedes hacerte una idea. También a diarios europeos si hablas otras lenguas", destacó el analista.


Para el ciudadano que quiere acceder a la noticia, "la información es algo complicado, no es una cosa maniquea y antes de llegar a una conclusión hay que tener muchos parámetros", remarcó Ramonet.


En un mercado de la televisión privada tan comercial y pendiente del rating, el periodista dijo que la televisión publica debe tener en cuenta a ese "barómetro pero no ser esclavo de él", porque el rol es también estimular la "educación en el público sobre cierta música o el teatro para que empiece a apreciarlo".


"La idea de que las televisiones públicas se asocien para intercambiar programas y proyectos forma parte de la integración latinoamericana en el sentido amplio, no solo debe ser económico sino integración cultural e informacional", opinó acerca del encuentro que se realiza en Mar del Plata con los medios estatales.


Para el autor de "La tiranía de la comunicación" y "Que es la globalización", es algo "nuevo" que los gobiernos "neoprogresistas" de la región alienten el "desarrollo de la televisión pública presentándola como una alternativa a los programas tradicionales del sector privado".


"La cultura es una dimensión fundamental de la identidad y la mayoría de estos gobiernos están tratando de reidentificar a sus sociedades" sin desatar "una persecución sobre lo que sea extranjero sino que apuestan a que cada vez más los ciudadanos van a apreciar su propia cultura, a la que ahora tienen acceso", aseguró.


El Encuentro de Medios Públicos de América Latina finalizara hoy con una declaración y el acuerdo de desarrollar una plataforma común que permite el intercambio de contenidos y programas producidos por las televisiones públicas de los 12 países.


El marco de esta cita es el Mercado de Industrias Culturales del Sur (MICSur) que, con 2.600 acreditados de 10 países (gestores y productores culturales y artistas), continuara su desarrollo hasta el domingo en Mar del Plata, una balnearia ciudad atlántica argentina, 400 kilómetros al sur de Buenos Aires.


(Con información de ANSA)

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Miércoles, 14 Mayo 2014 07:57

El "derecho al olvido" en Internet

El "derecho al olvido" en Internet

El Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) estimó que los usuarios de los motores de búsqueda, y en particular los de Google, pueden exigir que se supriman datos personales recopilados y conservados en sus servidores. El fallo obligará a partir de ahora a Google, o a cualquier otro motor de búsqueda, a suprimir, a petición de un usuario y después de cierto tiempo, cualquier información privada que le concierna.

 

El tribunal estimó que cualquier persona tiene "derecho a ser olvidada" en Internet bajo ciertas condiciones, en particular cuando estos datos se consideren "inadecuados, no pertinentes, o ya no pertinentes desde el punto de vista de los fines para los que fueron tratados y del tiempo transcurrido".


Los motores de búsqueda permiten obtener, a través de la "extracción, registro y organización de los datos (...), una visión estructurada de la información relativa" a una persona que haya sido publicada en Internet, señala la Corte. "Esa información afecta potencialmente a una multitud de aspectos de la vida privada" a la luz de la directiva europea sobre la protección de datos de 1995. "El efecto de esta injerencia en los derechos de la persona se multiplica" por el papel que ocupa Internet en la vida de hoy, añade el tribunal.


Por ello, los usuarios tienen derecho, bajo ciertas condiciones, a que las informaciones que los conciernen no aparezcan vinculadas con su nombre. "Los enlaces a páginas web que contienen esa información deben suprimirse de esa lista de resultados, a menos que existan razones particulares –como el papel desempeñado por esa persona en la vida pública– que justifiquen que prevalezca el interés del público en tener acceso a esa información", sostiene el tribunal.


El caso se originó con una demanda presentada por un ciudadano español, que reclamaba la supresión de los resultados y los enlaces de Google donde su nombre aparecía asociado a una subasta de inmuebles relacionada con un embargo en 1998. El caso comenzó cuando el español presentó una denuncia en 2010 ante la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) contra el periódico La Vanguardia y contra Google.


El demandante solicitaba a La Vanguardia que eliminara o modificara dos páginas web del periódico en las que se anunciaba la subasta de 1998, y a Google "que eliminara u ocultara sus datos personales", explica el tribunal.


La AEPD desestimó la denuncia contra La Vanguardia porque consideró que el periódico "publicó legalmente la información", pero Google debía tomar "las medidas necesarias para retirar los datos". Esto llevó a Google a interponer recursos ante la Audiencia Nacional española, que a su vez llevó el caso ante el TJUE, ya que consideraba que no era responsable por lo publicado en Internet.


La decisión "es decepcionante para los motores de búsqueda y los editores en Internet. Estamos muy sorprendidos de que difiera tanto de la opinión del abogado general así como de las advertencias y consecuencias que implican", indicó un portavoz de Google, Al Verney, en un comunicado.


Mina Andreeva, portavoz de la comisaria europea Viviane Reding, a cargo de temas de derechos fundamentales, se alegro por el fallo, pero dijo que "con las cosas como están, será el consumidor el que debe probar que tiene un derecho al olvido, no es muy efectivo". Reding impulsa una modificación a la directiva europea que obligaría a las empresas a probar que tienen derecho a conservar los datos personales recopilados, y no a la inversa.


La organización CCIA (Computer and Communications Industry Association), con sede en Washington y que agrupa a los grandes del sector como Google, Microsoft, Facebook o Yahoo, denunció por su parte que la decisión "abre la puerta a la censura privada a gran escala en Europa".

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El Estado puede convertir Internet en arma opresiva, alerta Greenwald


Glenn Greenwald advierte a los ciudadanos del mundo que la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos tiene la capacidad de vigilar a todos y que este hecho atenta contra la esencia de la libertad y el derecho a la privacidad de todo ser humano.


En su libro Ningún lugar para esconderse: Edward Snowden, la NSA y el estado de vigilancia de Estados Unidos que salió a la venta hoy aquí, afirma que, con las revelaciones de Edward Snowden, queda claro que estamos en una encrucijada histórica: ¿la edad digital llevará a cabo la liberación individual y libertades políticas que la capacidad única del Internet puede desencadenar? ¿O llevará a un sistema de vigilancia y control omnipresente, más allá de los sueños hasta de los más grandes tiranos del pasado? Por ahora, cualquiera de los dos caminos es posible. Nuestras acciones determinarán dónde acabaremos.


Greenwald, el entonces periodista de The Guardian a quien Snowden, el ex contratista de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), entregó un vasto archivo de documentos secretos en junio de 2013, cuyas revelaciones han detonado un debate mundial sobre la vigilancia masiva a líderes políticos y ciudadanos, escribe que no hay nada nuevo en el intento de gobiernos de vigilar tanto a sus poblaciones como a las de otros países, pero que con la nueva tecnología ha llegado a niveles extraordinarios. Esto, combinado con la veneración estadunidense post-11-9 de la seguridad sobre todo lo demás, ha creado un clima particularmente propicio para los abusos de poder. Gracias a la valentía de Snowden, dice, se ha obtenido un vistazo de primera mano sobre cómo funciona ese sistema de vigilancia.


En un documento secreto, publicado por primera vez en el libro, presentado en una reunión de agencias de inteligencia de cinco países en 2011, la NSA describió su postura así: Recauda todo, procesa todo, explota todo, asocia todo, husmea todo, y finalmente conócelo todo. Esto, durante el mando del recién retirado director de la NSA, Keith Alexander, quien con otros altos funcionarios del gobierno de Barack Obama, ha afirmado repetidamente en público que no vigilaban todo.


En el libro, Greenwald ilustra una capacidad tan enorme de vigilancia de la NSA, que ni la misma agencia puede analizarla ni almacenarla toda. Por ejemplo: en 2012 la NSA procesaba más de 20 mil millones de telecomunicaciones cada día; en un solo mes, el año pasado, una unidad de la NSA recaudó datos sobre más de 97 mil millones de correos electrónicos y 124 mil millones de llamadas telefónicas en el mundo.


Greenwald argumenta que por el hecho de que el Internet se ha vuelto el epicentro de la comunicación humana, este espionaje tiene implicaciones muy diferentes que en el pasado. "Todos los sistemas de espionaje anteriores eran por necesidad más limitados y se tenía la capacidad de evadirlos. Permitir que la vigilancia se establezca en Internet implicaría sujetar al examen total del Estado virtualmente todas las formas de interacción, planeación y hasta el pensamiento humano mismo... (puede) convertir Internet en una herramienta de represión, amenazando con producir el arma más extrema y opresiva de intrusión del Estado que jamás ha visto la historia humana".


Greenwald ha advertido en entrevistas recientes que en las próximas semanas publicarán nueva información que ofrecerá un nuevo giro a lo anteriormente revelado, y sólo ha sugerido que tiene que ver con el uso del sistema de espionaje masivo para fines políticos y vigilancia de disidentes.
De hecho, el título del libro viene de las palabras del senador Frank Church, quien en los 70 encabezó una investigación de las operaciones de vigilancia ilegal de disidentes políticos estadunidenses por la FBI, y describió que la agencia había acumulado una lista de más de medio millón de individuos considerados subversivos potenciales, entre quienes estaban Martin Luther King, John Lennon y líderes del movimiento feminista.


El senador Church advirtió que con la nueva tecnología el abuso de esta vigilancia estatal podía lograr observar todo y que si eso fuera aplicado al pueblo estadunidense no habría ningún lugar donde esconderse.


El libro aborda, entre otras cuestiones, las relaciones de cooperación entre la NSA y empresas de telecomunicaciones, revela un programa en el cual la NSA intercepta equipos de computación (routers, servidores y más) que se exportan al extranjero, instala tecnología para tener acceso secreto al equipo una vez que está en manos de sus usuarios, y empaca todo con sellos de fábrica intactos y describe otro programa, X-KEYSCORE, que permite a la agencia vigilar en tiempo real todo lo que está tecleando un usuario, sea correo electrónico, participación en redes sociales y todo lo que se vea en Internet.


El libro ofrece detalles sobre los primeros encuentros con Snowden, y cómo la información fue transmitida y evaluada por los periodistas y sus editores. También hay críticas a los principales medios sobre el manejo de información sobre seguridad nacional, sobre todo por sus decisiones de consultar con autoridades antes de publicar algunos documentos.


En una de las comunicaciones iniciales de Snowden con Greenwald después de haberle entregado parte del archivo secreto, el ex contratista pronostica que me harán sufrir por mis acciones y que el retorno de esta información al público marca mi fin, y pide que los que deseen ayudar deben luchar para mantener vivo el espíritu de la prensa y el Internet libres. He estado en los rincones más oscuros del gobierno, y lo que temen es la luz.


Greenwald y la documentalista Laura Poitras acaban de ganar el Premio Pulitzer por su trabajo periodístico sobre las revelaciones de Snowden.

Greenwald recientemente dejó el Guardian para fundar, junto con Poitras y otros periodistas de investigación, un nuevo sitio digital llamado The Intercept (https://firstlook.org/theintercept/) donde continúan publicando más sobre las filtraciones de Snowden y temas relacionados.

 


 

 

Glenn Greenwald publica el diario de su encuentro con Edward Snowden

 

CubaDebate

 

Por: Glenn Greenwald

 

El jueves [6 de junio], ya el quinto día en Hong Kong, fui a la habitación de hotel de Snowden, quien enseguida me dijo que tenía noticias "algo alarmantes". Un dispositivo de seguridad conectado a Internet que compartía con su novia de toda la vida había detectado que dos personas de la NSA —alguien de recursos humanos y un "policía" de la agencia— habían acudido a su casa buscándole a él.


Para Snowden eso significaba casi con seguridad que la NSA [Agencia Nacional de Seguridad de EEUU] lo había identificado como la probable fuente de las filtraciones, pero yo me mostré escéptico. "Si creyeran que tú has hecho esto, mandarían hordas de agentes del FBI y seguramente unidades de élite, no un simple agente y una persona de recursos humanos". Supuse que se trataba de una indagación automática y rutinaria, justificada por el hecho de que un empleado de la NSA se ausenta durante varias semanas sin dar explicaciones. Sin embargo, Snowden sugería que habían mandado gente de perfil bajo adrede para no llamar la atención de los medios ni desencadenar la eliminación de pruebas.


Al margen del significado de la noticia, recalqué la necesidad de preparar rápidamente el artículo y el vídeo en el que Snowden se daba a conocer como la fuente de las revelaciones. Estábamos decididos a que el mundo supiera de Snowden, de sus acciones y sus motivaciones, por el propio Snowden, no a través de una campaña de demonización lanzada por el Gobierno norteamericano mientras él estaba escondido o bajo custodia o era incapaz de hablar por sí mismo.


Nuestro plan consistía en publicar dos artículos más, uno el viernes, al día siguiente, y el otro el sábado. El domingo sacaríamos uno largo sobre Snowden acompañado de una entrevista grabada y una sesión de preguntas y respuestas que realizaría Ewen [MacAskill, periodista de The Guardian]. Laura [Poitras, documentalista estadounidense] se había pasado las cuarenta y ocho horas anteriores editando el metraje de mi primera entrevista con Snowden; en su opinión, era demasiado minuciosa, larga y fragmentada. Quería filmar otra enseguida, más concisa y centrada, y confeccionar una lista de unas veinte preguntas directas que yo debía formular.


Mientras Laura montaba la cámara y nos decía dónde sentarnos, añadí unas cuantas de cosecha propia. "Esto, me llamo Ed Snowden", empieza el ahora famoso documental. "Tengo veintinueve años. Trabajo como analista de infraestructuras para Booz Allen Hamilton, contratista de la NSA, en Hawai".


Snowden pasó a dar respuestas escuetas, estoicas y racionales a cada pregunta: ¿Por qué había decidido hacer públicos esos documentos? ¿Por qué era eso para él tan importante hasta el punto de sacrificar su libertad? ¿Cuáles eran las revelaciones más importantes? ¿En los documentos había algo criminal o ilegal? ¿Qué creía que le pasaría a él? A medida que daba ejemplos de vigilancia ilegal e invasiva, iba mostrándose más animado y vehemente. Solo denotó incomodidad cuando le pregunté por las posibles repercusiones, pues temía que el Gobierno tomara represalias contra su familia y su novia. Decía que, para reducir el riesgo, evitaría el contacto con ellos, si bien era consciente de que no podía protegerlos del todo. "Esto es lo que me tiene despierto por la noche, lo que pueda pasarles", dijo con los ojos llenos de lágrimas, la primera y única vez que lo vi así.


A cada día que pasaba, las horas y horas que estábamos juntos creaban un vínculo cada vez más fuerte. La tensión y la incomodidad del primer encuentro se habían transformado en una relación de colaboración, confianza y finalidad compartida. Sabíamos que habíamos emprendido uno de los episodios más significativos de nuestra vida.


El estado de ánimo relativamente más relajado que habíamos conseguido mantener los días anteriores dio paso a una ansiedad palpable: faltaban menos de veinticuatro horas para que se conociera la identidad de Snowden, que a su entender supondría un cambio total, sobre todo para él. Los tres juntos habíamos vivido una experiencia corta, pero extraordinariamente intensa y gratificante. Uno de nosotros, Snowden, pronto dejaría el grupo, tal vez estaría en la cárcel largo tiempo —un hecho que acechó en el ambiente desde el principio, difundiendo desánimo, al menos en lo que a mí respectaba—. Solo Snowden parecía no estar preocupado. Ahora entre nosotros circulaba un humor negro alocado.


"En Guantánamo me pido la litera de abajo", bromeaba Snowden mientras meditaba sobre nuestras perspectivas. Mientras hablábamos de futuros artículos, decía cosas como "esto va a ser una acusación. Lo que no sabemos es si será para vosotros o para mí". Pero casi siempre estaba tranquilísimo. Incluso ahora, con el reloj de su libertad quedándose sin cuerda, Snowden se fue igualmente a acostar a las diez y media, como hizo todas las noches que estuve yo en Hong Kong. Mientras yo apenas podía conciliar el sueño un par de horas, él era sistemático con las suyas. "Bueno, me voy a la piltra", anunciaba tranquilamente cada noche antes de iniciar su periodo de siete horas y media de sueño profundo, para aparecer al día siguiente totalmente fresco.


A las dos de la tarde del domingo 9 de junio, hora oriental, The Guardian publicó el artículo que hacía pública la identidad de Snowden: "Edward Snowden: el soplón de ilegalidades divulgador de las revelaciones sobre vigilancia de la NSA". El artículo contaba la historia de Snowden, transmitía sus motivos y proclamaba que "pasará a la historia como uno de los reveladores de secretos más importante de Norteamérica, junto con Daniel Ellsberg y Bradley Manning". Se citaba un viejo comentario que Snowden nos había hecho a mí y a Laura: "Sé muy bien que pagaré por mis acciones... Me sentiré satisfecho si quedan al descubierto, siquiera por un instante, la federación de la ley secreta, la indulgencia sin igual y los irresistibles poderes ejecutivos que rigen el mundo que amo".


La reacción ante el artículo y el vídeo fue de una intensidad que no había visto yo jamás como escritor. Al día siguiente, en The Guardian, el propio Ellsberg señalaba que "la publicación de material de la NSA por parte de Edward Snowden es la filtración más importante de la historia norteamericana, incluyendo desde luego los papeles del Pentágono de hace cuarenta años".


Solo en los primeros días, centenares de miles de personas incluyeron enlace en su cuenta de Facebook. Casi tres millones de personas vieron la entrevista en YouTube. Muchas más la vieron en The Guardian online. La abrumadora respuesta reflejaba conmoción y fuerza inspiradora ante el coraje de Snowden.


Laura, Snowden y yo seguíamos esas reacciones juntos mientras hablábamos al mismo tiempo con dos estrategas mediáticos de The Guardian sobre qué entrevistas televisivas del lunes por la mañana debía yo aceptar. Nos decidimos por Morning Joe, en la MSNBC, y luego porThe Today show, de la NBC, los dos programas más tempraneros, que determinarían la cobertura del asunto Snowden a lo largo del día.
Sin embargo, antes de que me hicieran las entrevistas, a las cinco de la mañana —solo unas horas después de que se hubiera publicado el artículo de Snowden— nos desvió del tema la llamada de un viejo lector mío que vivía en Hong Kong y con el que había estado periódicamente en contacto durante la semana.


En su llamada, el hombre señalaba que pronto el mundo entero buscaría a Snowden en Hong Kong, e insistía en la urgencia de que Snowden contase en la ciudad con abogados bien relacionados. Decía que dos de los mejores abogados de derechos humanos estaban listos para actuar, dispuestos a representarlo. ¿Podían acudir los tres a mi hotel enseguida?


"Ya estamos aquí", dijo, "en la planta baja de su hotel. Vengo con dos abogados. El vestíbulo está lleno de cámaras y reporteros. Los medios están buscando el hotel de Snowden y lo encontrarán de manera inminente; según los abogados, es fundamental que lleguen ellos hasta él antes que los periodistas".


Apenas despierto, me vestí con lo primero que encontré y me dirigí a la puerta dando traspiés. Tan pronto la abrí, me estallaron en la cara los flases de múltiples cámaras. Sin duda, la horda mediática había pagado a alguien del personal del hotel para averiguar el número de mi habitación. Dos mujeres se identificaron como reporteras del Wall Street Journal con sede en Hong Kong; otros, incluido uno con una cámara enorme, eran de Associated Press.
Me acribillaron a preguntas y formaron un semicírculo móvil a mi alrededor mientras me encaminaba hacia el ascensor. Entraron conmigo a empujones sin dejar de hacerme preguntas, a la mayoría de las cuales contesté con frases cortas, secas e intrascendentes. En el vestíbulo, otra multitud de periodistas y reporteros se sumaron al primer grupo. Intenté buscar a mi lector y a los abogados, pero no podía dar un paso sin que me bloqueasen el camino.


Me preocupaba especialmente que la horda me siguiera e impidiera que los abogados establecieran contacto con Snowden. Por fin decidí celebrar una conferencia de prensa improvisada en el vestíbulo, en la que respondí a las preguntas para que los reporteros se marcharan. Al cabo de unos quince minutos, casi no quedaba ninguno.


Entonces me tranquilicé al tropezarme con Gill Phillips, abogada jefe deThe Guardian, que había hecho escala en Hong Kong en su viaje de Australia a Londres para procurarnos a mí y a Ewen asesoramiento legal. Dijo que quería explorar todas las maneras posibles en que el Guardianpudiera proteger a Snowden. "Alan [Rusbridger, director del diario briánico] se mantiene firme en que le demos todo el respaldo legal que podamos", explicó. Intentamos hablar más, pero como todavía quedaban algunos reporteros al acecho, no disfrutamos de intimidad.


Al final encontré a mi lector junto a los dos abogados de Hong Kong que iban con él. Discutimos dónde podríamos hablar sin ser seguidos, y decidimos ir todos a la habitación de Gill. Perseguidos aún por unos cuantos reporteros, les cerramos la puerta en las narices. Fuimos al grano. Los abogados deseaban hablar con Snowden enseguida para que les autorizara formalmente a representarle, momento a partir del cual podrían empezar a actuar en su nombre.


Gill investigó en Google sobre aquellos abogados —a quienes acabábamos de conocer—, y antes de entregarles a Snowden pudo averiguar que eran realmente muy conocidos y se dedicaban a cuestiones relacionadas con los derechos humanos y el asilo político y que en el mundo político de Hong Kong tenían buenas relaciones. Mientras Gill realizaba su improvisada gestión, yo entré en el programa de chats. Snowden y Laura estaban online.


Laura, que ahora se alojaba en el hotel de Snowden, estaba segura de que era solo cuestión de tiempo que los reporteros los localizaran también a ellos. Snowden estaba ansioso por marcharse. Hablé a Snowden de los abogados, que estaban listos para acudir a su habitación. Me dijo que tenían que ir a recogerle y llevarle a un lugar seguro. Había llegado el momento, dijo, "de iniciar la parte del plan en el que pido al mundo protección y justicia". "Pero he de salir del hotel sin ser reconocido por los reporteros", dijo. "De lo contrario, simplemente me seguirán dondequiera que vaya". Transmití estas preocupaciones a los abogados. "¿Tiene él alguna idea de cómo impedir esto?", dijo uno de ellos.


Le hice la pregunta a Snowden. "Estoy tomando medidas para cambiar mi aspecto", dijo, dando a entender que ya había pensado antes en esto. "Puedo volverme irreconocible".


Llegados a este punto, pensé que los abogados tenían que hablar con él directamente. Antes de ser capaces de hacerlo, necesitaban que Snowden recitara una frase tipo "por la presente les contrato". Mandé la frase a Snowden, y me la tecleó. Entonces los abogados se pusieron frente al ordenador y comenzaron a hablar con él.


Al cabo de diez minutos, los dos abogados anunciaron que se dirigían de inmediato al hotel de Snowden con la idea de salir sin ser vistos. "¿Qué van a hacer con él después?", pregunté. Seguramente lo llevarían a la misión de la ONU en Hong Kong y solicitarían formalmente su protección frente al Gobierno de EE UU, alegando que Snowden era un refugiado en busca de asilo. O bien, dijeron, intentarían encontrar una "casa segura".


En todo caso, el problema era cómo sacar a los abogados del hotel sin que los siguieran. Tuvimos una idea: Gill y yo saldríamos de la habitación, bajaríamos al vestíbulo y atraeríamos la atención de los reporteros, que esperaban fuera, para que nos siguieran.


Al cabo de unos minutos, los abogados abandonarían el hotel sin ser vistos, como cabía esperar. La treta surtió efecto. Tras una conversación de treinta minutos con Gill en un centro comercial anexo al hotel, volví a mi habitación y llamé impaciente al móvil de uno de los abogados.


"Lo hemos sacado justo antes de que los periodistas empezaran a pulular por el vestíbulo", explicó. "Hemos quedado con él en su habitación, frente a la del caimán", la misma en la que nos vimos Laura y yo con él la primera vez, como luego supe. "Luego hemos cruzado un puente que conducía a un centro comercial contiguo, y nos hemos subido al coche que nos esperaba. Ahora está con nosotros". ¿Adónde lo llevaban?

"Mejor no hablar de esto por teléfono", contestó el abogado. "De momento estará a salvo".


Saber que Snowden estaba en buenas manos me dejó la mar de tranquilo, aunque sabíamos que muy probablemente no volveríamos a verle ni a hablar con él, al menos no en calidad de hombre libre. Pensamos que la próxima vez quizá lo veríamos en la televisión, con un mono naranja y esposado, en una sala de juicios norteamericana, acusado de espionaje.


Mientras asimilaba yo la noticia, llamaron a la puerta. Era el director del hotel. Venía a decirme que no paraba de sonar el teléfono preguntando por mi habitación (yo había dejado instrucciones en el mostrador principal de que bloqueasen todas las llamadas). En el vestíbulo también había una multitud de reporteros, fotógrafos y cámaras esperando que yo apareciera.


Lo primero que hice fue entrar en internet con la esperanza de saber de Snowden. Apareció online a los pocos minutos. "Estoy bien", me dijo. "Por el momento, en una casa segura. Pero no sé hasta qué punto es segura ni cuánto tiempo permaneceré aquí. Tendré que moverme de un sitio a otro y mi acceso a Internet es poco fiable, así que no sé cuándo ni con qué frecuencia estaré online".


Se evidenciaba cierta reticencia a darme detalles sobre su emplazamiento y no quise preguntar. Yo sabía que mi capacidad para averiguar cosas de su escondite era muy limitada. Ahora él era el hombre más buscado por el país más poderoso del mundo.


El Gobierno de EEUU ya había pedido a la policía de Hong Kong que lo detuviera y lo entregara a las autoridades norteamericanas. De modo que hablamos breve y vagamente y manifestamos el deseo común de seguir en contacto. Le dije que actuara con prudencia.


Cuando por fin llegué al estudio para las entrevistas con Morning Joe yThe Today show, advertí enseguida que el tenor del interrogatorio había cambiado apreciablemente. En vez de tratarme como periodista, los anfitriones preferían atacar un objetivo nuevo: el Snowden de carne y hueso, no un personaje enigmático de Hong Kong. Muchos periodistas norteamericanos volvían a asumir su acostumbrado papel al servicio del Gobierno.


La historia ya no versaba sobre unos reporteros que habían sacado a la luz graves abusos de la NSA, sino sobre un norteamericano que, mientras trabajaba para el Gobierno, había "incumplido" sus obligaciones, cometido crímenes y "huido a China".


Mis entrevistas con Mika Brzezinski y Savannah Guthrie fueron enconadas y ásperas. Como llevaba más de una semana durmiendo poco y mal, ya no tenía yo paciencia para aguantar las críticas a Snowden implícitas en sus preguntas: me daba la impresión de que los periodistas habrían tenido que estar de enhorabuena en vez de demonizar a quien, más que nadie en años, había puesto de evidencia una doctrina de seguridad nacional harto discutible.


Tras algunos días más de entrevistas, decidí que era el momento de abandonar Hong Kong. Ahora iba a ser sin duda imposible reunirme con Snowden, o por demás ayudarle a salir de la ciudad; había llegado un punto en que me sentía, en un sentido tanto físico como emocional y psicológico, totalmente agotado. Tenía ganas de regresar a Río.


Pensé en hacer escala un día en Nueva York con el fin de conceder entrevistas... solo para dejar claro que podía hacerlo y tenía intención de hacerlo. Pero un abogado me aconsejó que no lo hiciera alegando que era absurdo correr riesgos jurídicos de esa clase antes de saber cómo pensaba reaccionar el Gobierno. "Gracias a ti se ha conocido la mayor filtración sobre la seguridad nacional de la historia de EE UU y has ido a la televisión con el mensaje más desafiante posible", me dijo. "Solo tiene sentido planear un viaje a EE UU una vez sepamos algo de la respuesta del Departamento de Justicia".


Yo no estaba de acuerdo: consideraba sumamente improbable que la Administración de Obama detuviera a un periodista en medio de esos reportajes de tanta notoriedad. No obstante, estaba demasiado cansado para discutir o correr riesgos. Así que pedí a The Guardian que reservara mi vuelo para Río con escala en Dubái, bien lejos de Norteamérica. Por el momento, discurrí, ya había hecho bastante.


(Primer capítulo del libro Snowden. Sin un lugar donde esconderse (Ediciones B) se publica el 21 de mayo en Europa. Publicado originalmente en The Guardian. Versión al castellano, El País.)

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Miércoles, 14 Mayo 2014 07:37

La ideología del sentido común

La ideología del sentido común

"Pues así es –respondió Sancho– ... no hay sino obedecer y bajar la cabeza atendiendo al refrán..." Don Quijote de la Mancha, 2ª parte
Según el imaginario escolar de la cultura global, la historia del mundo podría dibujarse como una línea ascendente en perpetuo progreso, con alguna que otra cresta excepcional y hechos clasificados entre dos polos de celosa extremadura: radiantes tiempos de gloria y épocas infames, gracias a héroes sin tacha o culpa exclusiva de líderes perversos.


En ausencia del Pueblo, el gran relato digiere los acontecimientos sociales y políticos como ajenos o alejados al interés popular y, mediante técnicas e imágenes semejantes en todos los idiomas, construye, incansablemente, sentido común.


El paradigma más tradicional de ser y estar en el mundo ya no pertenece a cada cultura sino a la "Gente", pero continúa ignorando el poder de las gestas colectivas, administrando la resolución de muchos problemas personales o comunitarios y ajustando las percepciones a una presunta única realidad.


Sobre la voz monocorde de los medios, el sentido común se ha reciclado como ideología universal e instala hoy al miedo y la soledad como respuestas.
El estímulo de violencias públicas y privadas es oscuro y penoso. Se trata de exaltar los beneficios de lucrar y burlarse de las debilidades del prójimo y, al mismo tiempo, de desligarse de delitos y discriminaciones inducidas, considerándolos enfermedades inexplicables.


Requiere gran esfuerzo que el sexto sentido conserve resonancias de eternidad. Debe adjudicarse al trabajo intelectual desde la creación de conflictos y conspiraciones al asesinato de inocentes ilusiones y, al mismo tiempo, reconvertir tradiciones ancestrales en productos de consumo.


Sin embargo, ya no es posible ocultar que su prestigio se sostiene sobre el desconocimiento humano de las fuentes de su diseño.


El sentido común jamás fue neutral


A través de la historia, las ciencias sociales siempre reconocieron la funcionalidad del sentido común para perpetuar las relaciones de poder y las instituciones que las reproducen. Desde los inicios del siglo XIX, y con los medios masivos de comunicación acompañando las luchas por el control global de los mercados, se incrementaron sus aplicaciones.


Aprovechando los viejos mecanismos silenciosos ya instalados en individuos y comunidades fueron reforzados los libretos –psicológicos, filosóficos, etc.– que mantenían a cada quien en el rol preasignado y ratificaban las sanciones a quien cuestionaba el guión.


Recién empezaría a perder cierta autoridad con el señalamiento de contradicciones en refranes, textos literarios o de frases hechas que se reducían al ritmo y sonoridad de las palabras.


Sin embargo, apreciar la intencionalidad e intereses en juego, a través de frases como "el que las hace, las paga", continuaría siendo arduo.
Aunque el descubrimiento de vínculos sutiles entre el poder real y el simbólico exige oficio y tiempo para observar y reflexionar al respecto, la mayor dificultad para evaluarlos es el involucramiento emocional del observador.


Por caso, economistas y políticos no suelen relacionar el valor de ahorro que el mercado otorga a una moneda de papel con los atributos de un George Washington o los significados culturales de la capacidad de cotizar hasta en los antípodas del planeta.


La tormenta de arena pasa, las estrellas perduran (proverbio africano)


A pesar de sus legendarias contradicciones y dudosa asertividad, el sentido común aún mantiene la adhesión de sus seguidores.


Registrarlo como ideología y fenómeno cultural no sólo permite identificar a los manipuladores de emociones, sino distinguir entre líderes y jefes de rebaños o entre quienes menosprecian la justicia y sus víctimas y rehenes. Muy especialmente, ayuda a repensar su vigencia como autoridad externa y abstracta para buena parte de la humanidad y recuerda algunas de sus múltiples funciones.


En apretada y antipática síntesis para el orgullo humano, el más común de los sentidos apacigua la mamífera aversión a la incertidumbre y al cambio, legitima la inserción individual en la manada y provee otros ventajosos consensos y acuerdos sociales.


Comprender sus orígenes fortalecería a quienes trabajan en la construcción de un nuevo sentido común, más amable, pacífico y solidario y estimulará a otros, a aprendizajes, crecimientos y elecciones más felices.


A medida que crece la conciencia popular, la batalla cultural es inevitable.


La experiencia histórica demuestra que si el sentido común es una construcción colectiva se convierte en responsabilidad y, tarde o temprano, cumple con las mejores esperanzas.


Una tierra fija e inmóvil fue consigna del sentido común. "Eppur si muove."

por Marta Riskin- Antropóloga UNR.

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Lunes, 28 Abril 2014 06:07

"El medio es cada uno de nosotros"

"El medio es cada uno de nosotros"

Mídia Ninja es un medio de comunicación compuesto por colaboradores en todo Brasil, que trabajan de forma conjunta con el objetivo de difundir la información "sin cortes, sin censura". Este colectivo promueve un periodismo militante, independiente de los sectores de poder, y surgió como una reacción contra la concentración de la información que impera en el gigante tropical. El medio cobró relevancia con las manifestaciones de junio de 2013, cuando millones de brasileños se congregaron en las calles reclamando por una mayor inversión en educación y salud, exigiendo una regulación del precio del transporte público y denunciando abusos policiales y corrupción en las cúpulas de poder. De cara al mundial, dos de sus creadores, Pablo Capilé y Rafael Vilela, analizan el panorama político y social de la sede de la copa y explican el funcionamiento de este medio emergente.


–¿Cómo nace Mídia Ninja?

Rafael Vilela: –Es la consecuencia de un proceso muy amplio que ya tiene como 10 años en Brasil y que surge de Fora do Eixo, que es una red que nació con el objetivo de desarrollar el trabajo de productores culturales independientes. La lógica de Fora do Eixo es que se encuentra fuera del eje cultural, del mainstream de Brasil. Es un descentramiento dado gracias al aporte de Internet que permitió conectar zonas que estaban totalmente desconectadas. Por medio del intercambio lograron llevar a cabo producciones culturales que antes eran imposibles. Fora do Eixo cuenta con 200 colectivos en todo el país. Entonces esta red comenzó a funcionar como un espacio de activismo y así creamos la universidad, el banco y el medio dentro de este marco de acción. De esta forma desarrollamos, gracias a las redes sociales, un conjunto de estrategias de comunicación aprovechando la tecnología que tenemos disponible y así encontramos una red dispersa en todo el país que necesitaba un cauce. En 2011 empezamos a cubrir movilizaciones sociales de todo tipo. Entonces, todos los colaboradores que ya estaban conectados a través de Fora do Eixo se articularon en un sentido más político en función de la red de comunicación. En 2013, se institucionalizó finalmente Mídia Ninja como un proceso proveniente de Fora do Eixo. Mídia Ninja nace en el medio de una crisis de credibilidad hacia los medios tradicionales como parte de un proceso general.


–¿Cómo se financia? Tengo entendido que los acusan de recibir dinero de Petrobrás, Vale y PT.


Rafael Vilela: –La lógica de sustento de Mídia Ninja es la misma que la de Fora do Eixo. Es un sistema muy complejo de sustentabilidad, pero lo principal es comprender que uno puede hacer algo muy grande si hay mucha gente involucrada. Además existen casas colectivas, por ejemplo yo vivo en Río, con ocho personas que no tenemos un sueldo a fin de mes, sino que hay una caja colectiva que sustenta todo el proyecto. El dinero que proviene de las grandes empresas se invierte en cultura, en grandes recitales gratuitos. Por eso hay financiamiento, pero esto no genera ganancias. Es una cuestión problemática, se trata de un sistema de financiamiento que hay en Brasil.


Pablo Capilé: –Somos independientes porque lo que financia Mídia Ninja es nuestra propia fuerza de trabajo. Tenemos autonomía de los poderes económicos y de las cúpulas de la política. Es decir, no determinan la línea editorial ni el contenido de lo que queremos comunicar. Somos aproximadamente 200 personas desparramadas por todo el país. Estas personas trabajan en conjunto para llevar a cabo este proyecto, de manera que esto nos hace independientes, autónomos y nos permite opinar libremente. No tenemos grandes inversores que nos dicen lo que tenemos que hacer. No nos pensamos como un medio masivo sino como una masa de medios, donde el medio es cada uno de nosotros. Donde todos los ciudadanos forman parte del medio. Con la tecnología que hay disponible se pueden comunicar muchas cosas. Nuestras acciones son éstas: creación de redes, participación directa de los movimientos sociales, organización de las movilizaciones, articulación entre movimientos, etcétera.


–Yo sé que es sumamente complejo, pero quisiera que me expliquen cómo funciona la moneda propia y cuál es la ventaja de tener una moneda propia.


Pablo Capilé: –Bruno Torturra, uno de los fundadores de Mídia Ninja, dice que lo que más le gustó de nosotros es que no sabía cómo nos sustentábamos. Yo creo que lo principal para entender cómo sustentamos Fora do Eixo y todo lo que se deriva de ello es entender que todo funciona por la fuerza de trabajo disponible y no por la lógica de la ganancia. Nosotros somos el único movimiento en Brasil que consigue tener 24 horas de activistas disponibles. Porque creamos un sistema de caja colectivo y un sistema de casas colectivas que habitamos con algunos compañeros. Somos muchas personas juntas, trabajando para que las cosas sucedan. Entonces ésta es la principal explicación de nuestra sustentabilidad. El trabajo colectivo es mucho más productivo que la lógica del capital individual. Además, muchos de nosotros vivimos en casas colectivas, de manera que todos cocinamos, limpiamos la casa, etc. Además conseguimos recursos de distintas maneras: fotografiando, editando, escribiendo, etc. De esta manera tenemos gastos muy bajos, porque dividimos las cosas. Con la producción de los recitales tenemos ciertas ganancias que se distribuyen por medio de cajas colectivas. Sin embargo tenemos muy controladas las cuentas, todo es muy transparente. No es fácil, porque mucha gente nos acusa pero nadie logró encontrar ningún tipo de irregularidad. La economía colaborativa da cuenta de que otra forma de organización es posible. Fora do Eixo y Mídia Ninja son un laboratorio de un nuevo mundo posible, estamos todos dentro del proceso. Todos los recursos que entran son para la supervivencia de los que trabajan para desarrollar estos proyectos. Nosotros lidiamos con el real, pero en muchos casos tenemos acuerdos económicos de intercambio para consumir combustible, comida, etc. Se trata de una economía solidaria, es otra lógica.


–¿Tienen pensada alguna movilización para el Mundial? ¿Cuál es la crítica fundamental?


Rafael Vilela: –Ya nos estamos movilizando. La consigna es "Sin derechos, no hay copa", que denuncia que con este modelo sólo se benefician las grandes empresas, además de la falta de inversiones en cuestiones básicas que fueron desviadas al fútbol. Es, entonces, una crítica fundamentalmente para FIFA. El poder de FIFA es enorme: la ley antiterrorista es una ley impulsada por la FIFA porque no quiere problemas durante su evento. Porque lo cierto es que no hay terrorismo en Brasil. Es un proyecto punitivo sin ningún tipo de función, más que penalizar a todo aquel que interrumpa el proceso del Mundial.


–A varios meses de las manifestaciones, ¿qué diagnóstico extraen de las mismas?


Pablo Capilé: –Este es un país con 190 millones de personas, entonces consideramos que no fue un estallido aislado, sino que se trata de un proceso que se viene gestando hace mucho tiempo. Cuando sucedieron las manifestaciones de junio nosotros ya teníamos un red muy grande de colaboradores y así conseguimos asistir a una gran parte de las manifestaciones. Al mismo tiempo, con esto ganamos nosotros mismos una gran visibilidad. Podría decir entonces que estábamos preparados para enfrentar esas manifestaciones. Junio no tuvo consecuencias específicas, sino que contribuyó mucho a los procesos colectivos en Brasil. Los movimientos sociales, los colectivos de todo tipo, crecieron mucho, logrando un salto cualitativo de concientización en las personas. Después de junio, todos están muy dispuestos a realizar un debate político. Los movimientos crecieron, muchas personas se dieron cuenta de las grandes posibilidades que se abren cuando esa masa de personas está unida en las calles. Es posible manifestarse, reivindicar sus derechos, es posible organizarse. Esta es una gran victoria. Entonces, los movimientos sociales que contaban con pocas personas hoy cuentan con más adherentes derivados de las manifestaciones. Además, algunos grandes temas fueron revisados gracias a las manifestaciones. El primero fue el tema del transporte público, el segundo fue la crisis de la seguridad pública y de la represión policial, el tercero fue la crisis de la prensa tradicional y el cuarto fue la crisis de la representatividad política. Entonces los movimientos sociales comenzaron a presionar y a reclamar por la creación de una ley de medios, que culminó en una ley para darle un marco civil a Internet. Estamos trabajando con mucha fuerza para alcanzar una reforma política en Brasil y para la aprobación de una ley de reforma de la seguridad pública que toca la cuestión de la desmilitarización de la policía. Además estamos impulsando el debate para la legalización de la marihuana. Entonces, algunos temas se definieron mucho más gracias al crecimiento de los movimientos a partir de estas manifestaciones.


–Cuando hablan de una reforma, ¿qué tipo de reforma política buscan?


Pablo Capilé: –Queremos hacer una transición de una democracia representativa a una democracia participativa. Es un proceso largo que va a llevar mucho tiempo. Pero creo que los brasileños están más preparados que antes de junio para enfrentar este cambio. Se han creado asambleas populares, los debates en el Congreso cuentan con mayor participación, la discusión sobre el voto obligatorio, la discusión sobre la edad mínima de imputabilidad, etc. Todo esto creció mucho en Brasil los últimos meses. De manera que la sociedad está repensando y criticando el orden establecido.


–Muchos medios señalaron que las manifestaciones se produjeron en reacción al gobierno de Dilma.


Rafael Vilela: –Durante las manifestaciones, los grandes medios instalaron la idea de que las manifestaciones estaban actuando contra Dilma, pero eso es una locura. Se trata de algo mayor, de una crisis institucional, global que no sólo sucede en Brasil. Entonces, no fueron manifestaciones contra Dilma, sino contra las instituciones tal como están planteadas. En todo caso tenemos críticas y reconocemos los aciertos del gobierno también. Es decir, hay que entender que las protestas de junio se produjeron porque existe una sociedad civil que tiene más conciencia de sus derechos y eso en parte es una consecuencia de diez años del gobierno de Dilma y de Lula. Eso es lo que las calles dicen para nosotros. Hay grandes presiones por parte de empresas muy poderosas, entonces la gente en la calle inclina la balanza para que la presidenta no ceda a las presiones de los intereses económicos.


–¿Qué relación tienen ustedes con el PT?


Pablo Capilé: –El principal límite de estos gobiernos es el tamaño de Brasil: tenemos 190 millones de habitantes. El mayor partido de Brasil se llama PMDB, que es un partido de los más poderosos en el país y sin el cual es muy difícil gobernar. La mayoría de los gobernadores, la mayoría de los prefectos, el presidente del Senado, de la Cámara de Diputados son de PMDB. Entonces los gobiernos de Lula y de Dilma se vieron obligados a acordar con una parte de los partidos conservadores. Pero también sabemos que fueron Lula y Dilma quienes sacaron a 40 millones de personas de la extrema pobreza, proporcionaron avances sociales significativos y fueron un gran ejemplo para América latina. Estos representantes son el símbolo de la victoria contra el neoliberalismo. Es una contradicción inexorable para Brasil. Lula fue un caso inspirador para los brasileños. Yo, por ejemplo, soy de Cuiaba, de una pequeña ciudad de Brasil. La victoria de Lula, de un obrero metalúrgico pobre, fue un símbolo para el imaginario del país. Los habitantes de las pequeñas ciudades, como yo, por ejemplo, empezamos a pensar en la posibilidad de transformar la realidad imperante.


–¿Con qué límites se encuentra la aprobación de la ley de medios?


Pablo Capilé: –La ley de medios lleva un debate de cuatro o cinco años y aún no fue aprobada. Pero cobró mucha fuerza con las manifestaciones. Lo que fue aprobado fue el avance sobre Internet, otorgándole libertad y neutralidad. Muchos más movimientos entraron al debate por una nueva ley de medios, entonces creo que estamos más cerca de reformarla. Pero existe una presión muy grande de O Globo para que esto no suceda, ya que la ley apunta a la ruptura del monopolio y a la distribución más democrática de licencias de todo tipo (TV, prensa escrita, radio, etc.).


–¿Cómo están cubriendo ustedes la ocupación de las favelas por la policía?

Pablo Capilé: –Son ocupaciones equivocadas. Son intervenciones militares innecesarias. Este tipo de acciones no es bueno para las favelas y tampoco es necesario. Tenemos colaboradores que viven allí y contacto con muchos movimientos de la periferia de Río de Janeiro. La policía militar es un gran error de nuestro país. La policía mata, quita vidas, es una policía represora, en especial en Río de Janeiro. Entonces, aquellos que viven en las favelas tienen que lidiar cotidianamente con ellos. Actualmente existe un fuerte reclamo para la desmilitarización de la policía en Brasil.

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"Es perfectamente legítimo tener una ley de comunicación"

El jefe de Estado ecuatoriano ha logrado rebajar la pobreza en su lucha contra la desigualdad pero también ha sido acusado de autoritarismo por su política con los medios

 

Rafael Correa (Guayaquil, 1963), economista formado en EE UU, es presidente de Ecuador desde 2007 y fue elegido para un tercer mandato en 2013 tras décadas de inestabilidad política crónica. La lucha contra la desigualdad ha sido uno de los grandes logros de su gestión —en un país de 14,6 millones de habitantes, cerca del 28% vivía bajo el umbral de la pobreza en 2011 frente a un 37% en 2006, según datos del Banco Mundial— así como la bonanza económica, pero también ha sido acusado de autoritarismo, sobre todo por la Ley de Comunicación, que ha recibido críticas unánimes por parte de la prensa internacional y de organismos de defensa de la libertad de expresión.

 

En los últimos tiempos su gestión ha estado marcada por la concesión de asilo político a Julian Assange, el artífice de Wikileaks, en la Embajada de Ecuador en Londres o por la oferta a la comunidad internacional de no explotar un yacimiento petrolífero en el Amazonas, en el Parque Yasuní, a cambio de que Ecuador fuese indemnizado ya que, argumentaba, la lucha contra el cambio climático es global. El dinero nunca llegó. La entrevista se celebró el jueves en Madrid, durante la visita de Correa a España en la que ha sido nombrado honoris causa por la Universidad de Barcelona por su política contra la desigualdad.

 

Pregunta. ¿Proyectos como la Universidad Yachay, el valle tecnológico ecuatoriano, forman parte de su objetivo de lucha contra las raíces de la desigualdad?

R. El desarrollo es un proceso político. América Latina tiene los problemas que tiene por las élites que nos han dominado que, además, son las que poseen los medios de comunicación. El problema del desarrollo es que se requieren muchas cosas necesarias pero ninguna es suficiente por sí sola. Se necesita talento humano, ciencia, tecnología. Hemos avanzado mucho en lo social, hemos avanzado mucho en lo político, pero todavía uno de los principales problemas del país es la baja productividad de su economía, la concentración en pocas actividades económicas. Tenemos que hacer cosas mejores, cosas nuevas. A eso lo hemos llamado diversificar la matriz productiva y por eso son tan importantes la ciencia y la tecnología como generadores de riqueza. Estamos poniendo mucho énfasis en eso. Es un derecho, el derecho humano a la educación, pero también es un factor fundamental en la productividad.

 

P. ¿La lucha contra la desigualdad sigue siendo su principal prioridad como presidente?

R. La pobreza en América Latina es fruto de la inequidad. Con la producción actual del Ecuador, y una distribución igualitaria, se eliminaría la pobreza. Y esto también es cierto en toda América Latina y probablemente a nivel mundial. Por eso el imperativo moral de la humanidad en el siglo XXI es superar la pobreza, porque por primera vez en la historia no es fruto de escasez de recursos sino de sistemas excluyentes y la injusticia. Con esa prioridad y con sano orgullo, podemos decir que somos los campeones en América Latina en disminución de la inequidad.

 

P. ¿Y no hay peligro de crear una economía subvencionada?

R. ¿Quién dijo que la superación de la pobreza son subvenciones? Una de las cosas que siempre repite el diario EL PAÍS, y son las verdades a medias que son dobles mentiras, es que nosotros hemos mantenido el nivel de popularidad en base a bonos, transferencias monetarias. Eso no lo hemos creado nosotros porque en economía hay cosas muy fáciles de hacer y casi imposibles de deshacer. Es fácil poner un subsidio. ¡Sáquelo después! Provoca una crisis tremenda. Es fácil eliminar la moneda nacional y poner el dólar. ¡Vuelva a poner la moneda nacional! Es prácticamente imposible. Son programas que hemos heredado que yo jamás hubiese puesto en marcha. Porque las transferencias monetarias mitigan la pobreza pero no solucionan las causas estructurales de la pobreza. Los pobres no necesitan caridad, necesitan justicia. Y eso es lo que estamos haciendo: educación gratuita, salud gratuita de mucha mejor calidad, universidad gratuita. Esas son las medidas estructurales que van a superar la pobreza.

 

P. La ley de comunicación ha sido muy criticada por muchos otros medios internacionales y organismos de derechos humanos. ¿Está en peligro la libertad de expresión en Ecuador?

R. Como las leyes para supervisar la banca. También decían que eran un peligro para el poder financiero. Y mire que el eliminar las leyes de supervisión bancaria en 1994 nos llevó a la peor crisis financiera en 1999. La crisis que ustedes están viviendo es por la desregulación bancaria. Usted va a coincidir en que el poder mediático es un poder. Entonces todo poder necesita regulación social y eso se hace a través de leyes. ¿Dónde está el problema? ¿Por qué es un poder que se autolegitima diciendo que es libertad de prensa? La banca también se autolegitimaba diciendo que es libertad de mercado y mire dónde nos llevó. Es perfectamente legítimo tener una ley de comunicación, que no es ley de medios, que tiene cosas tan positivas como la profesionalización de los periodistas.

 

P. Pero criticar al poder es uno de los deberes de los periodistas y, si eso no se produce, tiene efectos muy negativos para toda la sociedad. En su país periodistas que han criticado al poder han tenido problemas.

R. Con todo cariño, eso no es cierto. La crítica no se sanciona ni por la ley ni por el Gobierno. Se sancionan las mentiras, la infamia, la calumnia, como en España. Se sancionó al diario El Universo que dijo que el 30 de septiembre de 2010, cuando casi me asesinan, yo había ordenado disparar contra pobre gente. Eso no es crítica, eso es una mentira. Y qué bueno que las leyes sancionen esa mentira. Uno de los problemas de América Latina es que se miente y conozco la diferencia entre la mayoría de la prensa europea y la prensa latina. Ustedes no entienden eso porque están acostumbrados al nivel ético de la prensa europea. El caso que tanto ha maltratado EL PAÍS, de Fernando Villavicencio con Cléver Jiménez. Yo no sé cuál es la información que ustedes tienen. Le dijeron al presidente genocida. Y eso es suficientemente grave. No sé si aquí le pueden decir genocida al rey Juan Carlos. Pero no es eso, es una demanda penal que pusieron con la firma de ellos, con oficio de abogados, a la fiscalía. Porque me han acusado de genocida, de criminal de lesa humanidad, que me había escapado el 30 de septiembre a una universidad cercana a preparar mi supuesto rescate, que todo era un show. Eso lo ponen por escrito. Nueve meses fue investigado el presidente de la República. Tuvimos que pedir hasta una certificación de la Cruz Roja Internacional que ese día no se habían cometido delitos de lesa humanidad. Y, como tenía que ser, eso fue declarado malicioso y temerario y de acuerdo a nuestra ley penal eso es un delito. Como aquí también. ¿En España no hay libertad de expresión porque ustedes también sancionan la acusación de denuncia falsa y simulación de delito? Ustedes tienen un artículo penal muy similar. EL PAÍS no contrasta su información, que es un deber fundamental profesional.

 

P. Si me permite, presidente, creo que sí la contrastamos y por eso le decía que no somos ni de lejos el único medio que ha criticado la Ley de Comunicación sino muchos otros medios internacionales y organismos internacionales.

R. Que me digan dónde está lo malo de la ley de comunicación. ¿Hay censura previa? Bueno, sí, hay censura previa por parte de los dueños de los medios de comunicación, por parte de los que financian la publicidad. Vea todas las estadísticas, todas las encuestas que se hacen. No se pueden quejar de la mala calidad del servicio telefónico porque les retiran la publicidad. Busque un periodista que haya sufrido censura previa por parte del Gobierno.

 

P. ¿Y el caso del caricaturista Xavier Bonilla, Bonil?

R. Aquí está la caricatura [el presidente muestra la viñeta]. Dígame si esto es humor.

 

P. El debate no está en que nos tenga que gustar la caricatura, sino en la preocupación porque se limite el derecho a la libertad de expresión.

R. Este señor tuvo toda la libertad para publicar esta mentira. Porque esto no es broma, esto es mentira con dibujitos. Se la leo a todos los presentes: "Policía y fiscalía allanan el domicilio de Fernando Villavicencio y se llevan documentación de denuncias de corrupción". Esta es la versión del acusado de haber hackeado las comunicaciones del presidente de la República, no es ninguna broma, es un proceso judicial en marcha, la versión del acusado. Hecha con dibujitos, pero no es ninguna broma. Eso lo pudo publicar él, porque eso sí que sería falta de libertad de expresión. Pero tiene que demostrarlo. No lo pudo demostrar y la Superintendencia de las comunicaciones, independiente del Gobierno de acuerdo con la nueva ley, le obligó a rectificar. Y qué bueno. Porque eso es uno de los mayores problemas de América Latina, las mentiras. No me puede demostrar que era una broma. No es lo que dijo la prensa. No se sancionó el humor, se sancionaron las mentiras. ¿Y cómo se sancionó? Obligando a rectificar la falsedad que publicó.

 

P. Cambiando de tema, en el caso Assange, ¿sigue abierta alguna línea de negociación con Reino Unido, ve usted alguna salida?

R. Quisiera dejar sentado que no hemos podido nombrar ningún artículo de la ley de comunicación que vaya en contra de la libertad prensa. El mayor peligro de la Ley de Comunicación es que otros países la quieran tener. En cualquier caso, sobre Assange, siempre están abiertas las puertas al diálogo con Reino Unido pero toda la responsabilidad para solucionar este caso está en Reino Unido y en Suecia y en Europa en general.

 

P. Un tema importante a lo largo de su visita a España ha sido la situación de la inmigración. ¿Usted cambió la ley de hipotecas en Ecuador e introdujo la dación en pago cuando descubrió los problemas que tenían los ecuatorianos en España?

R. Fue un papelón. Cuando yo denunciaba con todas mis fuerzas: ¿cómo puede ser que la garantía no extinga la deuda? Porque el concepto de garantía es garantía para el acreedor. Si no me pueden pagar, de buena fe recupero algo con la garantía. Pero también para el deudor: si no puedo pagar de buena fe, dándote el objeto por el cual me endeudé pierdo el objeto pero quedo libre de deudas. Eso se llama dación de pago. Yo denunciando que no existe en España, en el mundo anglosajón sí, y resulta que en Ecuador teníamos las mismas leyes. Las cambiamos de forma inmediata.

 

P. Ahora mismo, muchos ecuatorianos están volviendo a su país...

R. Gracias a Dios, sí.

 

P. Y muchos españoles están yendo a Ecuador.

R. Y siempre serán bienvenidos.

 

P. ¿Cómo ha marcado la inmigración y la emigración las relaciones entre los dos países?

R. Las relaciones con España están en un momento extraordinario y siempre les agradeceremos haber recibido a nuestros hermanos inmigrantes. Ellos son los héroes de nuestro tiempo. No salieron por su propia voluntad: fueron expulsados precisamente por esa liberalización bancaria que nos llevó a una crisis en el año 99. Tuvieron que emigrar millones, muchos a España. Y les agradecemos mucho haberles recibido. Ellos fueron los que nos mantuvieron porque con sus remesas sostuvieron la economía después de la crisis. En todo caso ahora es Ecuador el que atraviesa un gran momento económico. El flujo migratorio se ha revertido, estamos recibiendo miles de inmigrantes, pero también miles de europeos y todos son bienvenidos a esa tierra de oportunidades llamada Ecuador.

 

P. Después de los resultados de las elecciones locales de febrero, ¿se ha planteado usted volver a presentarse?

R. En principio yo no he cambiado mi opinión, pero sí nos molesta que nos traten de restringir desde el extranjero lo que podemos discutir o no. Ecuador es libre de discutir lo que quiera, la reelección indefinida, eliminar todas las reelecciones. Lo que estamos defendiendo es el derecho a discutir.

 

P. ¿En qué medida puede cambiar su proyecto político haber perdido la alcaldía de Quito?

R. El ganador de las elecciones del 23 de febrero fue nuestro movimiento, el problema es que perdimos algunas ciudades emblemáticas y eso lo utilizó la prensa para decir que hemos perdido. Pero somos los que más alcaldías tenemos, más prefecturas tenemos, más concejales tenemos y le llevamos como el doble de votos al que nos sigue. El verdadero problema es la alcaldía de Quito por lo emblemático que es, al ser capital, y por la estabilidad.

 

P. ¿Va a someter la explotación en el Yasuní a referéndum?

R. No la excluyo, pero en principio no está en mis planes. Se ha querido plantear como si fuese el todo o nada. Fue una propuesta que con toda buena fe, optimismo y bastante ingenuidad presentamos hace siete años. Se pensaban recolectar 3.600 millones y recaudamos creo que 12. Lo que más nos convenía financieramente era sacar ese petróleo pero queríamos buscar una alternativa para luchar contra el cambio climático. Y no lo logramos, al menos en el aspecto financiero. Por eso en 2013, y créame que ha sido la decisión más dura de mi Gobierno, tuve que anunciar el plan para explotar con los máximos cuidados medioambientales y sociales, social significa que la plata vaya para el desarrollo del mismo pueblo y comunidades, el petróleo en el Yasuní. El Yasuní tiene un millón de hectáreas y eso va a afectar a 200, a lo sumo 500. Y lo han planteado como un todo o nada y eso es una gran mentira. Incluso, el 80% está fuera del parque. De hecho, yo hubiese podido explotarlo, pero era para evitar las emisiones de carbono. No tuvo éxito esa iniciativa, necesitamos esos recursos para el desarrollo del país y es algo que se anunció si no funcionaba el plan A. Yo no excluyo la consulta, pero el tema se politizó y no voy a caer en esta trampa.

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La economía brasileña creció el 2,4% el año pasado. En febrero, de nuevo, se batió el récord en la generación de empleo en Brasil. Los salarios siguen subiendo por encima de la inflación. La inflación está controlada, por debajo del 6% anual.


Pero dos institutos —Ibope y Datafolha— publican encuestas más o menos iguales: el apoyo al gobierno habría caído entre un 6 y un 7%, según su interpretación, por "pesimismo económico". ¡En una de ellas se llega al espantoso resultado de que la política de generación de empleo tendría el rechazo del 54% de la población, cuando se está prácticamente con pleno empleo en Brasil!

 

Otros elementos permiten entender estas paradojas. En la primera encuesta –Ibope es un instituto contratado permanentemente por TV Globo que juró en 2010 que Lula no lograría elegir a su sucesor y José Serra sería el próximo presidente de Brasil– a la vez que se publica esa caída de apoyo al gobierno, se difunden los resultados de la encuesta para la elección presidencial y Dilma Rousseff sigue con el mismo resultado anterior –43%-, derrotando a los dos candidatos de la oposición –Aecio Neves y Eduardo Campos– que, sumados, llegan al 22%. Es decir, Dilma vencería en primera vuelta, con lo cual se deduce que el descontento que buscan evidenciar con su gobierno no favorece a ningún candidato opositor, con la gente prefiriendo un nuevo gobierno del PT.


Como parte de sus tradicionales manipulaciones, el instituto divulgó primero el resultado de la encuesta presidencial y, una semana después, aquella sobre el apoyo al gobierno, para dar la impresión de que la primera habría sido superada por el movimiento de pérdida de apoyo del gobierno, cuando son partes de la misma encuesta hecha los mismos días.


El otro instituto –Dadatolha– pertenece a uno de los periódicos opositores, una de cuyas directoras afirmó, en la campaña presidencial de 2010, que, dada la debilidad de la oposición, los medios asumían el rol de partido de la oposición. Y lo siguen haciendo.


Lo cierto es que, después de fracasar en el intento de desprestigiar al gobierno con otras campañas, el medio se concentra en el "terrorismo económico", buscando generar en sectores de la población el sentimiento de insatisfacción, de inseguridad económica. El país crecería menos de lo que podría, ello se debería no a la tendencia especulativa de los grandes capitales, sino a la falta de "garantías" por parte del gobierno debido a sus supuestas tendencias "estatizantes".


Es esa campaña la que, según los institutos de encuestas, justificaría la pérdida de apoyos de parte del gobierno, aunque los candidatos opositores se mantienen en los mismos niveles y Dilma ganaría igual en la primera vuelta. El gobierno paga un precio por no haber avanzado nada en el debate sobre la falta de democracia en la formación de la opinión pública, con unos media fuertemente monopolizados en manos de algunas pocas familias. Sigue aumentando las tasas de interés, como respuesta a las presiones de que habría riesgo inflacionario, especialmente en un año electoral, cuando lo que el país necesita son incentivos a las inversiones productivas y no a las especulativas.


Todo indica que Dilma Rousseff será reelegida este año, con grandes posibilidades de que lo haga en la primera vuelta. Cuenta con un voto clave de los sectores más pobres: más del 70% en el nordeste de Brasil, más del 55% entre los de menor poder adquisitivo. Cuenta con la fuerza movilizadora de Lula, cuenta con candidaturas impopulares en la oposición. Pero en el caso de que no supere el cerco mediático impuesto por los monopolios de la oposición, no podrá imponer los niveles de crecimiento económico que el país necesita para dar seguimiento al extraordinario proceso de democratización social inaugurado al comienzo de los gobiernos del PT, en 2003.

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Con un llamado a poner fin al espionaje masivo y arbitrario de las comunicaciones electrónicas, concluyó hoy aquí la cumbre NetMundial, cuyo documento final establece que la web debe continuar siendo un espacio autoregulado, donde gobiernos, empresas y usuarios tiene todos la misma voz.

Al término de los debates de dos días en esta ciudad brasileña, la cumbre exigió un manejo multilateral de Internet en un intento por reducir la hegemonía de facto de Estados Unidos sobre la red, y evitó dar a los gobiernos un mayor control sobre la red, como pretendían China y Rusia.
Las empresas de Internet temían que los gobiernos usaran la conferencia para presionar por mayor regulación e interferencia, lo que podría inhibir las inversiones y terminar afectando a los usuarios.


La gobernanza de Internet debe ser inclusiva, transparente y permitir la participación de múltiples actores y sectores interesados en un sistema multisectorial que incluya no sólo a los gobiernos, sino a empresarios, académicos, técnicos y representantes de la sociedad civil, indicó el texto, que condenó la vigilancia masiva y arbitraria en la red.


No obstante, hubo divergencias en cuanto a la propuesta brasileña de neutralidad de la red. No hubo consenso respecto de este concepto, indicó el ministro brasileño de Comunicaciones, Paulos Bernardo.


Éste y otros temas, como el peso de la participación de los gobiernos en la gestión multisectorial de Internet, volverán a las discusiones en septiembre, cuando se realice en Estambul la reunión del Foro Global de Internet.


En este contexto, el diario New York Times informó que un pirata informático convertido en informante de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) de Estados Unidos originó en 2012 cientos de ataques contra sitios de Internet de varios gobiernos extranjeros y luego transfirió los datos recuperados a la FBI.


La operación fue coordinada por Hector Xavier Monsegur, del grupo Anonymous, que estuvo involucrado en diciembre de 2010 en la intervención de sitios de tarjetas de crédito.


El hacker pudo haber sido condenado a 124 años de cárcel, pero por su cooperación en la investigación sobre Anonymous, su condena fue postergada.


La operación permitió obtener numerosas bases de datos y correos electrónicos de sitios de los gobiernos de Irán, Brasil, Turquía y Pakistán, entre otros. Documentos judiciales relacionados con el juicio de Monsegur no indican si la FBI ordenó los ataques, pero sugieren que el gobierno habría recurrido a hackers para obtener datos en el exterior", señaló el diario.


Otro miembro de Anonymous, Jeremy Hammond, condenado a diez años de prisión por ataques a la firma de inteligencia Stratfor, señaló que Monsegur le pidió vulnerar sitios de otros países y la lista de sus blancos de ataques comprendía más de 2 mil páginas web.
En otra información relacionada con espionaje con plataformas tecnológicas, la presidenta de Costa Rica, Laura Chinchilla, defendió la nota diplomática que su gobierno envió a la embajada de Estados Unidos por haber operado desde su país un Twitter cubano secreto con el fin de socavar el gobierno de la isla. El Ministerio de Comunicación señaló que espera una respuesta, y aseguró que su país no estaba enterado de ese tema.
ZunZuneo fue creado a instancias de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional y su lanzamiento no se detuvo pese a advertencias de que ese plan podría poner en peligro las relaciones diplomáticas entre Costa Rica y Cuba.

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