MÚSICA DESDE OTRAS COORDENADAS

Trump se da un baño de masas en su reaparición en Orlando

Conferencia del Partido Republicano

Su primer discurso muestra que domina el partido e insiste en el robo electoral

 

A lo largo del fin de semana, los términos “robo electoral”, “presidente ilegítimo” o “Trump ganó el 3 de noviembre” se han repetido entre los republicanos, ala trumpista, que se han reunido en la ciudad de Florida durante la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC).

En esta realidad alternativa, los participantes adoraron primero una estatua dorada de su líder y este domingo lo recibieron, en persona, con un fervor desbordado, como si fuera un mesías.

Trump hizo en la CPAC su primer discurso después de dejar la Casa Blanca el pasado 20 de enero. “¿Ya me echabais de menos?”, saludó al enfervorizado público. Y, pese a que jamás ha concedido su derrota, sus palabras fueron una confirmación tácita de que a él lo echaron del poder de EE.UU.

La venganza

Trump cita uno por uno a los republicanos que votaron a favor de su ‘impeachment’

Solo así se entiende que dijera que la Administración Biden se destaca por “el primer mes más desastroso de cualquier presidente”. En una hora y media de arenga, el expresidente centró su ataque en Biden, al que exigió reabrir las escuelas (cerradas en su mandato), lamentó la nueva “rendición” ante China y, entre otros argumentos, arremetió contra su sucesor por sus políticas de inmigración, que, según su visión, solo fomentan la llegada de más indocumentados y de delincuentes.

También acusó a Biden de “renunciar” a su lema de “Hacer América Grande de Nuevo” (MAGA, en inglés) en beneficio de oscuros intereses. Está fuera de la Casa Blanca, pero en su discurso siguió siendo el mismo. “He ganado dos veces”, dijo. “Ganamos”, coreó el público. “Sí, lo hicimos”, replicó él.

Erre que erre. Si no está en el poder , se debe a que políticos locales y los tribunales , incluido el Supremo (dominado por conservadores), no tuvieron “agallas” para revertir el resultado de las urnas por una fraude inexistente. “Es imposible que perdiéramos”, clamó, en lo que se convirtió en el verdadero núcleo de su oratoria: jamás un paso atrás.

Si otros ex presidentes optaron por darse un largo respiro y desaparecer, Trump necesita estar en el foco y más cuando carece de su gran megáfono de Twitter. Su aclamada irrupción demostró que es la gran figura dominante del GOP, del Grand Old Party, que ahora se escribe con T de Trump como indicó su hijo Don jr.

El expresidente apeló a la unidad, descartando veleidades de ruptura. “No vamos a crear ningún partido nuevo, es fake news , y no dividiremos nuestra fuerza”, recalcó. “Nos uniremos y seremos más fuertes que nunca”. Una vez más reiteró: “El increíble viaje que iniciamos está lejos de acabar”. Según Trump, “nos hemos reunido aquí esta tarde para hablar del futuro, del futuro de nuestro movimiento, de nuestro partido y de nuestro querido país”.

.Su objetivo más próximo, señaló, es que los republicanos recuperen el control de las dos cámaras del Congreso.

Dejó claro que ese futuro pasa, por supuesto, por su ordeno y mando. El expresidente se ha situado como el encargado de manejar la gestión. Juega ser el “presunto nominado” en el 2024, –“puedo decidir optar por tercera vez”, afirmó–, aunque hay asesores que le aconsejan pasar página.

Pero sabe de su poder y de su control de las bases. El senador Mitt Romney, que no estaba invitado a Orlando por ser enemigo declarado, ya ha asegurado que si Trump quiere ser candidato, lo será dada su popularidad.

Y Mitch McConnell, el jefe de la minoría republicana en el Senado, que arremetió contra el expresidente como responsable del asedio al Capitolio el 6 de enero, ha reconocido que si Trump es el nominado, le apoyará. No le convenció, porque en Orlando respondió con el despreció a McConnell.

Además de la estatua dorada, el culto a su persona se ha evidenciado en pegatinas de Trump, gorras de Trump o de MAGA, mascarillas de Trump o camisetas con lemas como “Trump 2024”.

Una visión particular

En su reaparición, el expresidente apeló a la unidad y negó crear un nuevo partido

Sin embargo, pese a esa apuesta por la unidad, en su discurso apuntó a los que se han pronunciado contra él por sus falsedades electorales o por el asalto al Capitolio, lo que llevó a algunos republicanos a votar a favor de su segundo impeachment .

Revisionismo –los hechos del 6-E no existen– y venganza. Citó a todos los legisladores del partido que votaron a favor de su segundo impeachment . Entre todos, un nombre resumió su ira, el de Liz Cheney, hija de un referente y número tres de los republicanos. El público la abucheó.

“El partido está unido”, reiteró el expresidente. “La única división es entre un puñado de políticos del establishment de Washington y el resto del país”.

La CPAC siempre ha ofrecido una visión de las placas tectónicas moviéndose bajo el suelo conservador. La reunión del 2021 ha sido la prueba de que el seísmo Trump controla el partido. Los aspirantes a presidente deberán esperar a sus designios o a que le imputen en los tribunales.

Por Francesc Peirón

Nueva York. Corresponsal

01/03/2021 01:20

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Viernes, 15 Marzo 2019 06:37

Poder evangélico contra el feminismo

Poder evangélico contra el feminismo

En algún momento en los próximos años, la ola evangélica alcanzará todos los países de América Latina, porque está creciendo de forma exponencial, se está convirtiendo en un tsunami social y político capaz de modificar los escenarios a los que estamos acostumbrados. De modo que deberíamos aprender algo de lo que está sucediendo allí donde esa ola se ha impuesto.

Brasil es el caso más sintomático del crecimiento evangélico y pentecostal. Los estudios que van apareciendo muestran que el triunfo de Jair Bolsonaro fue posible gracias al electorado evangélico. (goo.gl/YbPEoW). Entre la población católica hubo un empate entre Bolsonaro y el candidato del PT, Fernando Haddad. Entre las otras religiones, así como entre ateos y quienes no profesan ninguna religión, hubo una leve mayoría en favor del candidato de izquierda.

Pero la diferencia fue abrumadora entre la población evangélica, entre la cual consiguió más del doble de votos y le sacó una diferencia de 11 millones, lo que rubricó su triunfo. Otros análisis estiman que la mayor diferencia la obtuvo entre las mujeres pobres y evangélicas, donde la diferencia en favor de la extrema derecha sería aún mayor.

El cambio en las tendencias religiosas es muy importante en Brasil, aunque en otros países la región parece estarse dando un proceso similar aunque más atenuado. En 1950, los católicos representaban 93.5 por ciento de la población y los evangélicos 3.4 por ciento. En 2010 la población católica había caído a 64 por ciento y la evangélica trepaba a 22 por ciento.

En 2017 una investigación realizada por una fundación vinculada al PT, mostraba que entre los habitantes de las periferias urbanas de las grandes ciudades estaban avanzando valores individualistas que favorecían comportamientos conservadores (goo.gl/3LtZJT).

Uno de los trabajos más interesantes, por su carácter cualitativo, fue realizado en el Morro da Cruz, la mayor periferia pobre de Porto Alegre, que desde 1990 se había destacado por su creciente politización por medio del presupuesto participativo implantado por el PT en esa ciudad. El barrio votaba masivamente por Lula, pero en 2018 se volcó de forma también masiva por Bolsonaro.

La primera conclusión de la antropóloga Rosana Pinheiro, una de las organizadores del estudio, dice que "es imposible separar el bolsonarismo del antifeminismo" (goo.gl/HHVNuF). Observar los cambios en una misma población a lo largo de una década, les permitió comprender con mayor detalle las motivaciones profundas de quienes se volcaron por la ultraderecha. Sus conclusiones son tremendas, aunque contradicen otros estudios.

La crisis económica, desde 2014, afectó de forma dramática a las periferias que se sintieron abandonadas por el sistema político. En paralelo, desde las protestas de junio de 2013 nació una nueva movilización popular de mujeres, negros y LGTB. "Para los adolescentes de la periferia el bolsonarismo era una reacción a la nueva generación de chicas feministas, que era inédita en Brasil", concluye la investigadora.

Muchos maridos apoyaron a Bolsonaro "como una forma de agredir a las mujeres, que ahora están más empoderadas", agrega. Entre otras razones, porque es imposible separar la "crisis del macho" de la crisis económica, ya que ambas se retroalimentan.

La lucha por el reconocimiento de las minorías negras, LGBT y de las mujeres se desplegó en Brasil sólo en los pasados cinco años. Según Pinheiro, gran parte de la población vive tensión e inseguridad con su identidad, "dividida entre el papel de oprimida y el deseo de estar del lado del opresor". Concluye: "Como consecuencia de la colonización, hay también una lucha constante para ser/parecer de la élite. Eso explica porqué tantos pobres, negros, mujeres y LGBT apoyaron a Bolsonaro".

Creo que estos análisis alumbran algunos problemas que tenemos en los movimientos antisistémicos, para enfrentar a la nueva derecha.

El primero es que no hay otro camino que el trabajo territorial con los sectores populares, directo, sin atajos instituciones o políticas sociales. Sólo la presencia militante en el territorio puede permitirnos revertir esta situación. No podemos atribuir nuestros fracasos ni a las redes sociales ni a los medios (que hacen lo suyo), sino a nuestro abandono de los territorios populares.

El segundo es que es urgente abordar el lugar de los varones, en general, y el de los varones jóvenes pobres, en particular. En un trabajo más amplio, Pinheiro y su colega Lucia Mury Scalco, sostienen que uno de los factores decisivos para la formación de una juventud "bolsonarista", fue "la pérdida de protagonismo social y la sensación de desestabilización de la masculinidad hegemónica" (goo.gl/ZkGhYH).

Nos hemos acostumbrado mal, a que políticas macro, inspiradas en el Banco Mundial, pueden resolver los problemas políticos. Las tecnologías sociales de arriba no pueden sustituir la organización y la militancia que, como la educación popular, son las únicas capaces de modificar las realidades de abajo.

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Los grupos evangélicos paralizan una ley a favor de la población trans en Uruguay

El oficialista Frente Amplio propone que la sanidad pública financie el cambio de sexo

Un año de tramitación parlamentaria y varios meses de polémica: la ley que protege las personas trans (travestis, transexuales y transgénero) ha generado una resistencia inesperada en Uruguay, con manifestaciones, mensajes en las redes sociales y la recolección de firmas contra el proyecto. El colectivo trans, que no llega a las mil personas, tiene el apoyo de varias decenas de asociaciones que acusan a las iglesias evangélicas de orquestar una campaña con tintes religiosos en el país más laico y con menos creyentes de América Latina.

El proyecto de ley uruguayo, actualmente paralizado, propone medidas de discriminación positiva para las personas trans, como el acceso a becas y puestos de trabajo estatales; también contempla que el cambio de sexo se pueda hacer en la sanidad pública de forma gratuita y facilita el cambio de identidad. Además, otorga una indemnización a las víctimas de la represión durante la dictadura (1973-1985), un grupo de unas 60 personas que recibiría una pensión de unos 350 dólares mensuales. La filosofía global de la normativa es proteger a un colectivo especialmente marginado - los trans tienen una esperanza de vida de 35 años en Uruguay - y abrir espacios laborales para que la principal opción de subsistencia de estas personas no sea la prostitución.

El capítulo más polémico tiene que ver con la autorización del cambio de sexo (tanto hormonal como quirúrgico) para los menores de edad sin el consentimiento de sus padres. La oposición del Partido Nacional (centro derecha) ha exigido que se eliminen estas disposiciones. La coalición de izquierdas en el poder, el Frente Amplio, promueve la normativa, pero ante las protestas, ha decidido suprimir la autorización de las operaciones quirúrgicas de cambio de sexo para los menores que no tengan el apoyo de sus padres. El argumento principal es que en Uruguay tan solo el 1% de la población trans (tanto adulta como adolescente) se somete a este tipo de intervención.


Sin embargo, el Frente Amplio se resiste a eliminar la posibilidad de que los menores reciban tratamientos hormonales sin el apoyo familiar, ya que la legislación internacional avala el concepto de “autonomía progresiva” de los adolescentes, tanto en decisiones como el cambio de sexo como en lo referente al aborto. En realidad, el cambio de sexo hormonal en menores sin autorización de la familia se practica en Uruguay desde hace unos diez años, previa autorización judicial y en el marco de un proceso médico controlado.


Las principales sociedades médicas lo apoyan y desde la política o las organizaciones sociales nunca hubo oposición. Por ello, la llegada de una petición de 40.000 firmas contra estas medidas - una cifra considerable en un país de 3,4 millones de habitantes - ha causado sorpresa y revuelo político, especialmente cuando se supo que personas cercanas a la iglesia evangélica Misión Vida, una de las más grandes del país, presentaron la petición en el Parlamento.


Las organizaciones de apoyo a la ley han contratacado con una lluvia de datos que muestran que, de todos los marginados sociales, los trans son los más vulnerables de Uruguay. Así, aseguran que las personas de este colectivo tienen una esperanza de vida de 35 años, cuando la media nacional es de 77 años. El 25% abandonó su domicilio antes de los 18 años después de ser rechazado por su familia, el 87% no terminó estudios secundarios y sufrió discriminación en el ámbito educativo y el 67% tuvo que prostituirse para generar un ingreso, según cifras de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la República. Además, durante la dictadura, los trans sufrieron torturas, violencia sexual y cárcel injustificada.


Por el lado parlamentario, la senadora Verónica Alonso, del Partido Nacional, lidera la oposición a la normativa. Alonso, que tiene como aliados varios legisladores evangélicos, no solo se opone al cambio de sexo en los menores, sino que rechaza las medidas de discriminación positiva y las reparaciones por los abusos de la dictadura. De todos modos, la senadora es partidaria de que una ley proteja a las personas trans y reconoce que es una población estigmatizada y vulnerable. Pero dentro de su propio partido hay senadores que se muestran más flexibles y podrían dar su apoyo a la ley si se producen algunas modificaciones. En realidad, el Frente Amplio dispone de una mayoría suficiente para conseguir una aprobación, aunque actualmente trabaja en cambios para obtener el mayor apoyo parlamentario posible y que la votación tenga lugar a finales de este mes.

Por Magdalena Martínez
Montevideo 3 OCT 2018 - 09:33 COT

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Miércoles, 18 Octubre 2017 06:54

Francisco ante los embates geopolíticos

Francisco ante los embates geopolíticos

¿Un Papa infalible? ¿El pontífice es intocable? Son fantasías de doctrinas angelistas. A casi cinco años el papa Francisco enfrenta severas turbulencias que agrietan el rumbo de su magisterio. El pontificado de Francisco encara numerosos frentes de hostilidad. A la tenaz oposición intraeclesiástica se deben añadir frentes externos. Lobbies seculares vinculados a los intereses políticos y económicos de potentes grupos de poder internacionales. Las reformas de Francisco por transformar la Iglesia se tambalean contra una sólida resistencia que va desde los grupos más conservadores de la derecha católica diseminada en diferentes países hasta ambiciosos núcleos de la curia que ha sabido oponer una férrea línea de contención a los cambios. La intencionalidad del pontífice se topa con una muralla que lo hace ver bien intencionado, pero inocente e idealista. Todos sabemos que Francisco es un hombre de poder, sabe manejarse, pero la misión que se ha propuesto luce gigantesca al grado de que puede sufrir el pecado de la ingenuidad.

La ultraderecha católica lo ha censurado y lo acusa de herejía en torno a la interminable lucha doctrinaria sobre la familia plasmada en la exhortación posinodal Amoris laetitia. Además, los conservadores hacen conexiones seculares para debilitar a Francisco, a quien juzga demasiado liberal. The New York Times, por ejemplo, reveló en febrero que el entonces estratega en jefe de la Casa Blanca, Stephen Bannon, buscaba forjar alianzas en el Vaticano con prelados ultraconservadores, contrarios a las posturas de Francisco, apoyando a la curia disidente, como al cardenal estadunidense Raymond Burke, quien se ha enfrentado abiertamente con Francisco.

Intelectuales europeos católicos conservadores y laicos de izquierda reprochan al Papa sus posturas hacia las migraciones. No toleran sus señalamientos en materia de derechos humanos ni mucho menos que llame a los migrantes los nuevos mártires del siglo XXI. Los rijosos intelectuales no reconocen que Francisco viene del sur y es originario de una familia de migrantes. Preocupados por las consecuencias no sólo económicas, sino estéticas, ya que la identidad europea se ve amenazada por los nuevos bárbaros del sur. Francisco enfrenta también a vaticanistas, así llamados aquellos periodistas reconocidos por sus conocimientos en asignaturas eclesiásticas, como Sandro Magister, quien sistemáticamente ataca al Papa y filtra información clasificada que opositores de la curia le proporcionan para ventanearlo constantemente.

Grupos conservadores y fundamentalistas estadunidenses cada vez hacen más evidente su oposición a Francisco. El lobbie petrolero pretendió boicotear la encíclica ambientalista Laudato si y ahora está irritado por un posible sínodo extraordinario regional sobre la protección de la amazonia sudamericana. Como respuesta, el misil lanzado por el Papa contra Donald Trump al regresar de su gira por México en febrero de 2016, cuando zanjó su postura frente al entonces candidato republicano, al afirmar: "quien construye muros no es cristiano". Frente al capitalismo de corte salvaje y neoliberal el Papa ha sido particularmente severo, como expresó el 5 de noviembre pasado en la sala Pablo VI, durante el Encuentro Mundial de Movimientos Populares, Bergoglio planteó su reconceptualización del fenómeno terrorista: “Existe un terrorismo básico que se deriva del control global del dinero en la tierra y amenaza a toda la humanidad. Tal terrorismo básico está alimentando el terrorismo derivado, como el narcotismo, el terrorismo de Estado y lo que algunos erróneamente llaman terrorismo étnico o religioso”.

Si bien la historia demuestra que la Iglesia católica ha venido adaptándose a las formas de democracias, no necesariamente las promueve. La Iglesia tiene creciente peso en la escena internacional, la ha venido utilizando para: a) asegurar que la institución pueda seguir desarrollando su misión portadora de un código ético cristiano, es decir, proselitismo, y b) robustecer las condiciones materiales, económicas, jurídicas y políticas de sus estructuras, particularmente frente a los estados que faciliten esta misión.

Con Francisco, la Iglesia ha recuperado protagonismo internacional. El Papa ha privilegiado los suburbios, es mirar al mundo desde abajo, no desde arriba, ni desde los centros de poder. Esto explica muchas cosas; por ejemplo, su primer viaje fue a Lampedusa, la isla del infierno migratorio africano. Francisco es un actor internacional crítico, pero no irrumpe en política interna especialmente en sus viajes. Se empeña en romper fracturas en los aspectos críticos del mundo contemporáneo: guerras, ambiente, derechos humanos, migraciones, etcétera, para jugar un rol en lo que concierne a la reconciliación o puente de entendimiento: Cuba-EU, Colombia, etcétera.

Si bien Francisco, Trump y aun Putin pueden compartir valores tradicionales sobre la vida, la familia y rol de la mujer, el Papa argentino se opone al uso ideológico de lo religioso. Francisco, sostiene un cercano asesor del Papa, Antonio Spadaro, director de Civiltà Cattolica, pretende romper el vínculo orgánico entre cultura política, instituciones y la Iglesia a que aspiran las potencias. La espiritualidad no puede atarse a los gobiernos o las patentes militares, dice Spadaro, porque está al servicio de todos los hombres. Las religiones no pueden considerar a algunos como enemigos jurados y a otros como amigos eternos.

Es un hecho la distancia ideológica, política y religiosa de Francisco con la retórica fundamentalista de la política exterior estadunidense. Tras de que Bush había declarado un eje del mal, Trump dirige hoy su lucha contra una entidad etérea, "la de los malos" o "los muy malos". Francisco se distancia del simplismo escatológico y justificador de una lucha supuestamente profética que pugna amenazando los valores cristianos estadunidenses, y espera la justicia inminente de un Armagedón, un resultado final entre el bien y el mal, entre Dios y Satanás. Si para Bush hijo el mal fue Osama Bin Laden, para Trump es el norcoreano Kim Jong-un, quien es la encarnación del ángel de las tinieblas.

En términos de geopolítica, se recrudece un conflicto triangular, así llamado por mi maestro Emile Poulat, sociólogo francés. La controversia civilizatoria entre Bergoglio y Trump es evidente, pero ambos equidistantes de una Rusia intervencionista. El Vaticano también ha tomado distancia de Putin y de Rusia. Un verdadero diálogo entre Moscú y Washington ayudaría a resolver el golpe sirio. Así nace el triángulo geopolítico heredado de la guerra fría: el Papa, Putin y Trump. Expertos como Pasquale Ferrara, autor de Bergoglio y la política internacional, afirmó que existe una creciente conciencia entre las iglesias católica y ortodoxa, especialmente tras el histórico encuentro en Cuba entre Francisco y el patriarca de toda Rusia, Kirill, en febrero de 2016, dedicado a la persecución de los cristianos en Medio Oriente. Hoy Francisco es actor central del conflictivo triángulo geopolítico,

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Jueves, 14 Septiembre 2017 06:42

Topolansky y Mujica

La nueva vicepresidenta de Uruguay y presidenta del a Asamblea General del Parlamento, Lucia Topolansky (derecha), junto a su marido, el expresidente y senador José Mújica

 

Lucia Topolansky, histórica compañera de José Pepe Mujica, se convirtió en la primera vicepresidenta de la historia de la República Oriental del Uruguay. Una noticia significativa en medio del cimbronazo de Raúl Fernando Sendic: de los laberintos se sale por arriba, dice el dicho, y el frenteamplismo parece dispuesto a aprovechar la repentina crisis para volver a hacerse fuerte de cara a las próximas presidenciales.

Topolansky, primero militante del Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros (MLN-T) y luego fundadora del Movimiento de Participación Popular (MPP), uno de los espacios más representativos del Frente Amplio (FAS), tendrá la tarea de oxigenar la gestión de gobierno frenteamplista en medio de una embestida continental contra los gobiernos nacional-populares, progresistas y de la izquierda, enmarcada en un intento de restauración conservadora.

La Constitución la puso en ese lugar: fue la segunda senadora más votada de la lista más elegida, tras el propio Mujica, que no puede asumir el cargo por restricciones constitucionales. La idea parece clara. Sanar las heridas. Pasar la página. Gobernar, ni más ni menos, en medio de una América Latina con crisis presidenciales a lo largo y ancho del continente. Lo que le voy a proponer al presidente Vázquez se resume en una palabra: trabajo dijo Topolansky sobre su nueva tarea, dejando en claro a qué se suma.

La ahora vicepresidenta uruguaya tuvo múltiples desafíos a lo largo de su carrera política. Estuvo presa 13 años, como miles de latinoamericanos que lucharon contras las dictaduras cívico-militares en el Cono Sur. Fue torturada, pero milagrosamente salvó su vida. Y al salir siguió militando por la democracia, junto a su compañero. En 1989 fundó el MPP. Fue diputada y luego senadora, además de primera dama. Se reinventó, y el pueblo uruguayo la votó una y otra vez.

Los medios concentrados del continente ya han comenzado un embate veloz en su contra, con los clichés de siempre: ex guerrillera, pro-aborto, pro-marihuana. Lo mismo que hicieron contra Dilma Rousseff, misoginia mediante, antes que fuera depuesta por un golpe institucional que acaba de aprobar una reforma laboral seriamente regresiva en materia de derechos laborales, y que busca inhabilitar al ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva de la mano de una condena de Moro.

La élite uruguaya –y también la latinoamericana– sabe bien que en esta mujer que vive como una más en las afueras de Montevideo está la posibilidad de reforzar una gestión de gobierno que muestra 15 años de crecimiento ininterrumpido en materia económica, pero que se ha visto impactada mediáticamente durante los últimos dos años. Por eso ahora, cumplida la tarea sucia sobre Sendic, probablemente busquen acorralar a como dé lugar a Topolansky, con ríos de tinta de dudosa veracidad pero posible fuerte impacto en centros urbanos.

Mientras tanto, el Frente Amplio deberá comenzar a resolver el dilema electoral de 2019. Mujica dice que por ahora no será el candidato. Si Sendic fue una apuesta a futuro fallida por este desenlace, el FA deberá replantearse el horizonte eleccionario. La renovación suele ser buena consejera para pensar a mediano y largo plazo, es cierto, pero también hay momentos bisagra donde los fundadores de los proyectos políticos deben asumir responsabilidades históricas, y entender su propio peso personal en el destino de las naciones. Posiblemente sea el momento para que el experimentado Mujica replantee su no. Hay mucho en juego, tanto para Uruguay como para la región en su conjunto.

 

* Politólogo Universidad de Buenos Aires / analista internacional

 

 

 

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Sábado, 06 Mayo 2017 07:13

El chantaje liberal

El chantaje liberal

 

El título del comentario de Hadley Freeman en The Guardian, la voz británica de la izquierda liberal anti-Assange-pro-Hillary, lo dice todo:

“Le Pen es un revisionista de extrema derecha del Holocausto. Macron no lo es. ¿Una elección difícil? “Previsiblemente, el texto propiamente dicho comienza con: “¿Ser un inversor banquero es lo mismo que ser un revisionista del Holocausto? ¿El neoliberalismo es igual al neofascismo?”, y descarta burlonamente incluso el apoyo condicional de la izquierda para el voto de Macron en segunda ronda, la postura de: “Lo votaría a Macron - MUY a regañadientes”. Este es el chantaje liberal en su peor estado: Uno debiera apoyar incondicionalmente a Macron, no importa que Macron sea un centrista neoliberal, solo que esté en contra de Le Pen ... es la vieja historia de Hillary contra Trump: ante la amenaza fascista, todos deberíamos reunirnos alrededor de su bandera (y convenientemente olvidar cómo su campaña maniobró brutalmente para sacar de carrera a Sanders y así contribuyó a perder la elección general).

¿No podemos al menos plantear la cuestión? Sí, Macron es proeuropeo - pero, ¿qué tipo de Europa personifica? ¡La misma Europa, cuyo fracaso alimenta al populismo de Le Pen, la anónima Europa al servicio del neoliberalismo! Éste es el quid de la cuestión: sí, le Pen es una amenaza, pero si ponemos todo nuestro apoyo detrás de Macron, ¿no nos quedamos atrapados en una especie de círculo y combatimos el efecto apoyando su causa? Esto trae a la mente un laxante de chocolate disponible en los Estados Unidos. Se publicita con el paradójico precepto: “¿Estás constipado? ¡Come más de este chocolate!”- en otras palabras, comer lo que causa el estreñimiento para curarse. En este sentido, Macron es el candidato laxante de chocolate, ofreciéndonos como cura lo mismo que causó la enfermedad.

Nuestros medios de comunicación presentan a los dos concursantes de la segunda ronda como si presentaran dos visiones radicalmente opuestas de Francia: el centrista independiente versus el racista de extrema derecha - sí, pero ¿ofrecen una opción real? Le Pen ofrece una versión feminizada / suavizada del brutal populismo antiinmigrante (de su padre), y Macron ofrece el neoliberalismo con rostro humano, con su imagen también suavemente feminizada (ver el papel materno que su esposa juega en los medios de comunicación).

Así que el padre está descartado y la feminidad está en boga - pero, nuevamente, ¿qué tipo de feminidad? Como señaló Alain Badiou, en el universo ideológico de hoy los hombres son adolescentes lúdicos, ilegales, mientras que las mujeres aparecen como duras, maduras, serias, legales y punitivas. Las mujeres no son llamadas hoy por la ideología gobernante a ser subordinadas, son llamadas - solicitadas, esperadas - para ser juezas, administradoras, ministras, CEOs, maestras, policías y soldados. Una escena paradigmática que ocurre cotidianamente en nuestras instituciones de seguridad es la de un maestro / juez / psicólogo femenino cuidando a un inmaduro y joven delincuente ... Una nueva figura de la feminidad está surgiendo: un competidor agente del poder frío, seductor y manipulador, que atestigua a la paradoja de que “bajo las condiciones que fija el capitalismo las mujeres pueden hacerlo mejor que los hombres” (Badiou).

Esto, por supuesto, de ninguna manera convierte a las mujeres en sospechosas de ser agentes del capitalismo; simplemente señala que el capitalismo contemporáneo inventó su propia imagen ideal de mujer que representa el poder administrativo frío pero con un rostro humano.

Ambos candidatos se presentan como anti-sistema, Le Pen de una manera obviamente populista y Macron de una manera mucho más interesante: es un foráneo de los partidos políticos existentes, pero, precisamente como tal, defiende el sistema, en su indiferencia ante las elecciones políticas establecidas. A diferencia de Le Pen, que representa la pasión política adecuada, el antagonismo de Nosotros contra Ellos (de los inmigrantes a las élites financieras no patrióticas), Macron representa una tolerancia apolítica que abarca todo.

A menudo oímos la afirmación de que la política de Le Pen obtiene su fuerza del miedo (el temor a los inmigrantes, a las instituciones financieras internacionales anónimas...), pero ¿no es lo mismo para Macron? Terminó primero porque los votantes temían a Le Pen, y el círculo está por lo tanto cerrado, no hay una visión positiva de ninguno de los dos candidatos, ambos son candidatos del temor.

Lo que verdaderamente está en juego en este voto se aclara si lo ubicamos en su contexto histórico más amplio. En Europa occidental y oriental, hay signos de una reorganización a largo plazo del espacio político. Hasta hace poco, el espacio político estaba dominado por dos partidos principales que dirigían todo el cuerpo electoral, un partido de centro derecha (demócrata-cristiano, liberal-conservador, del pueblo ...) y un partido de centro-izquierda , (Socialdemócrata ...), con partidos más pequeños dirigiéndose a un electorado estrecho (ecologistas, neofascistas,etc.)

Ahora, hay un partido que está surgiendo progresivamente que representa al capitalismo global como tal, generalmente con relativa tolerancia hacia el aborto, los derechos de los homosexuales, las minorías religiosas y étnicas, etc; y lo que se opone a este partido es un partido populista anti-inmigrante que, en sus márgenes, va acompañado de grupos neofascistas o directamente racistas.

El caso ejemplar es Polonia: después de la desaparición de los ex comunistas, los principales partidos son el partido liberal centrista “anti-ideológico” del ex primer ministro Donald Tusk y el partido conservador cristiano de los hermanos Kaczynski. Los intereses del Centro Radical hoy son: ¿cuál de los dos principales partidos, conservadores o liberales, tendrá éxito en presentarse como encarnando la no-política post-ideológica contra el otro partido descartado como “todavía atrapado en viejos espectros ideológicos”? A principios de los 90, los conservadores eran mejores en eso; más adelante, fueron los izquierdistas liberales quienes parecían estar ganando ventaja, y Macron es la última figura de un radical de centro puro.

Hemos alcanzado así el punto más bajo de nuestras vidas políticas: una pseudo-elección si es que alguna vez hubo una. Sí, la victoria de Le Pen traería peligrosas posibilidades. Pero lo que más temo es la asunción que seguirá la victoria triunfal de Macron: suspiros de alivio de todas partes, gracias a Dios el peligro se mantuvo a raya, Europa y nuestra democracia están salvadas, así podemos volver a nuestro sueño capitalista liberal de nuevo ... La perspectiva triste que nos espera es la de un futuro en el que, cada cuatro años, entraremos en pánico, asustados por alguna forma de “peligro neofascista”, y de esta manera chantajeados para emitir nuestro voto por el “civilizado” candidato en elecciones sin sentido que carecen de una visión positiva ...

Es por eso que los liberales en pánico que nos dicen que ahora debemos abstenerse de toda crítica de Macron están profundamente equivocados: ahora es el momento de sacar a relucir su complicidad con el sistema en crisis, después de su victoria será demasiado tarde, la tarea perderá su urgencia en la ola de auto-satisfacción. En la situación desesperada en que nos encontramos, enfrentados a una falsa elección, deberíamos reunir el coraje y simplemente abstenernos de votar. Abstenerse y empezar a pensar.

El lugar común “basta de actuar, hablemos” es profundamente engañoso - ahora, debemos decir precisamente lo contrario: basta de presión para hacer algo, empecemos a hablar en serio, es decir, a pensar! Y con esto quiero decir que también debemos dejar atrás la autocomplacencia izquierdista radical de repetir sin cesar que las opciones que se nos ofrecen en el espacio político son falsas y que sólo una izquierda radical renovada puede salvarnos ... sí, en cierto modo, pero ¿por qué, entonces, esta izquierda no surge?

¿Qué visión tiene la izquierda para ofrecer que sería lo suficientemente fuerte como para movilizar a la gente? No debemos olvidar nunca que la causa última del acto que estamos atrapados en el círculo vicioso de Le Pen y Macron es la desaparición de la alternativa izquierdista viable.

 

* Filósofo y crítico cultural. Sus últimos libros son Antígona y Por qué ellos no saben lo que hacen, ambos publicados en Ediciones Akal.

 

Traducción: Celita Doyhambéhère.

 

 

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Los elegidos por Trump para la justicia, la CIA y la seguridad meten miedo

El senador por Alabama Jeff Sessions y el diputado por Kansas Mike Pompeo fueron nominados para dirigir el Departamento de Justicia y la Agencia Central de Inteligencia (CIA), respectivamente. El general Flynn será asesor de Seguridad Nacional.

El presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, eligió a dos republicanos de línea dura para dirigir el Departamento de Justicia y la Agencia Central de Inteligencia (CIA): el senador de Alabama Jeff Sessions y el diputado por Kansas Mike Pompeo. Los nombramientos se unen al del general retirado Michael Flynn como nuevo asesor de seguridad nacional, como ya había informado la víspera la prensa local. Los tres aceptaron oficialmente las nominaciones.


Sessions, el primer senador en apoyar la campaña del magnate inmobiliario neoyorquino en las primarias del partido, se convertirá en el próximo fiscal general del país si el Senado aprueba su nombramiento. El político de 69 años es, según el mensuario conservador National Journal, uno de los cinco senadores más conservadores del país. Lleva 20 años en el Senado y se ha manifestado en reiteradas ocasiones contra cualquier forma de migración, ha cuestionado el cambio climático y ha tenido que rechazar en varias ocasiones acusaciones por racismo. Fue fiscal de Alabama entre 1995 y 1997 antes de ser elegido al Senado. Trump lo denominó “una mente legal de primera clase” en un comunicado anunciando su nominación.


A su vez Sessions elogió aTrump. “Abrazo con entusiasmo la visión del presidente electo Trump de ‘una sola América’ y su compromiso con la justicia igualitaria bajo la ley”, dijo Sessions en un comunicado del equipo de transición de Trump. “Estoy deseoso de cumplir mis deberes con una firme dedicación a la justicia e imparcialidad”, señaló el nominado a reemplazar a Loretta Lynch.


Pompeo, otro ex militar, sustituirá a John Brennan al frente de la inteligencia exterior y prometió trabajar junto a Trump “para mantener seguro a Estados Unidos”. Antiguo capitán del Ejército, el político de ahora 52 años se graduó en la Academia militar en West Point, antes de estudiar derecho en Harvard y trabajar como ejecutivo en la industria de defensa. Se le considera seguidor del ultraconservador Tea Party, que obligó a virar más a la derecha a los republicanos hace algunos años. En 2015 tuiteó que el acuerdo militar con Irán debía ser revocado. Además se opone al cierre de la prisión militar de Guantánamo y ha pedido la ejecución del ex informante estadounidense Edward Snowden, por revelar secretos oficiales que sacaron a la luz el espionaje masivo de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) de Estados Unidos. Miembro de la comisión de servicios secretos, es considerado un hombre cercano del vicepresidente estadounidense Mike Pence.


Por su parte, Flynn, oficialmente afiliado del Partido Demócrata, asesorará a Trump en todas las cuestiones de seguridad nacional e internacional y le recomendará cómo reaccionar en el caso de crisis. Debido a la falta de experiencia del presidente en política interior y exterior, los analistas consideran que el general de tres estrellas tendrá una enorme influencia en el nuevo Gobierno. El cargo de Flynn no requiere la ratificación del Senado. El veterano militar de 57 años es conocido sobre todo por su actitud radical frente al islam, que considera una ideología política, no una religión. En un tuit en febrero consideró racional el miedo a los musulmanes. Flynn asesoró a Trump ya durante la campaña electoral y apoyó sus llamamientos a prohibir de forma temporal la entrada de musulmanes al país. Flynn “estará a mi lado para trabajar en la derrota del terrorismo islamista radical, enfrentar retos geopolíticos y mantener seguros a los americanos dentro y fuera del país”, dijo Trump. Entre 2012 y 2014, Flynn fue director del servicio secreto militar del país, la Agencia de Inteligencia de Defensa (DIA). Al igual que Trump, Flynn aboga por rebajar las tensiones con Rusia y ha aparecido en varias ocasiones en la televisión estatal Rusia Today. Según el diario The New York Times, su firma de asesoría, Flynn Intel Group, tiene conexiones con países en Oriente Medio y se la conoce como lobista a favor del Gobierno turco. Sus antiguos compañeros describen a Flynn como un hombre perturbado. El ex secretario de Estado Colin Powell llegó a decir de él que era un “derechista loco”.


Por el momento no hay ninguna pista sobre a quién pondrá Trump al frente de Defensa y el Departamento de Estado. Como jefe de la diplomacia sigue sonando el ex alcalde de Nueva York Rudy Giuliani. El fin de semana se espera que Trump se reúna con Mitt Romney, el candidato republicano que en 2012 perdió las elecciones frente a Barack Obama. Romney criticó a Trump durante la campaña y hay informaciones contradictorias sobre si el encuentro podría servir para una reconciliación o si Trump quiere ofrecer a Romney el puesto de secretario de Estado. Además, Trump se reunió el jueves con Nikky Haley, que también se menciona para ese puesto. La gobernadora de Carolina del Sur saltó a la luz pública en relación con una disputa por la bandera confederada que representa a los estados del sur. Como descendiente de inmigrantes indios y como mujer, de ser nombrada miembro del gabinete de Trump sobresaldría entre un Gobierno que se espera esté ocupado en su mayoría por hombres blancos.


La sorpresa la dio el ex presidente de la Cámara de Representantes Newt Gingrich al señalar al diario Washington Post que no formará parte del Gobierno de Trump. También se negó el único afroamericano que se señalaba para un puesto, el ex neurocirujano infantil Ben Carson, uno de los precandidatos derrotados por Trump durante la primaria republicana.


No está claro por el momento qué papel podría asumir Jared Kushner, el yerno de Trump. Podría recibir un puesto en la Casa Blanca, pero lo dificulta una ley existente para evitar el nepotismo. Según medios locales, Kushner, empresario inmobiliario y dueño del semanario New York Observer, está investigando posibles vías legales.

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Evangélico, creacionista y antiabortista

Marcelo Crivella gobernará una ciudad en la que más del 20 por ciento de sus 6,3 millones de habitantes vive en favelas, con uno de los mayores índices de violencia del mundo y con graves deficiencias en servicios básicos como transporte, sanidad y educación.

 

Obispo evangélico, cantante de góspel, conservador y polémico por su concepción de la homosexualidad como una “conducta maligna” y sus críticas al resto de las religiones, Marcelo Bezerra Crivella, de 59 años, es el nuevo alcalde de Río de Janeiro.


El pastor se impuso ayer por una abultada ventaja al izquierdista Marcelo Freixo, profesor universitario y reconocido por su investigación sobre las milicias en el estado de Río de Janeiro, en la segunda vuelta de las elecciones municipales.


Crivella, del Partido Republicano Brasileño(PRB), una suerte de brazo político de la Iglesia Universal del Reino de Dios, partía como favorito en las encuestas y se impuso por el 59 por ciento de votos con el respaldo del importante colectivo evangélico y de las clases populares. Senador por Río de Janeiro, intentó dos veces llegar al gobierno del estado –apoyado por el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva (Partido de los Trabajadores, PT)– y otras tres convertirse en alcalde de la capital fluminense. Entre 2012 y 2014, fue ministro de Pesca y Agricultura con el gobierno de la ex presidenta Dilma Rousseff, también del PT.


Ingeniero, escritor, obispo evangélico y cantante de góspel –con 14 discos en el mercado que han vendido más de 5 millones de copias–, Crivella es sobrino del obispo Edir Macedo, fundador de la Iglesia Universal del Reino de Dios y propietario del canal de televisión Record, uno de los más importantes del país.


Durante la campaña, se desmarcò públicamente de la Iglesia Universal y se declarò obispo “licenciado” para frenar las críticas por los polémicos comentarios vinculados con su actividad religiosa. Por ejemplo, fue el recopilador de un libro sobre Macedo en el que su tío afirma que la Iglesia Católica es “la mayor plaga del Tercer Mundo” y que la mujer debe ocuparse de cuidar del hogar.


En un libro publicado en 1999 sobre su experiencia como misionero en varios países africanos, el nuevo alcalde de Río afirmaba que la homosexualidad es una “conducta maligna” y condenaba a otras religiones por considerarlas “diabólicas”. El entonces misionero sostenía que la Iglesia Católica y otras confesiones cristianas “predican doctrinas demoníacas” y que otras religiones, como el hinduismo y las creencias africanas, albergan “espíritus inmundos”. La recuperación de estas manifestaciones durante la campaña le puso en apuros y Crivella tuvo que pedir disculpas y justificarse argumentando que cuando escribió el libro era un “inmaduro” –pese a que tenía 42 años–.


Casado y con tres hijos, es creacionista y contrario al aborto y fue investigado por sospechas de evasión fiscal en causas que terminaron cerrándose.


En la recta final de la campaña, se crispó con la prensa por airear que fue fichado por la policía tras desalojar a una familia de un terreno donde la Iglesia Universal iba a levantar un templo. Además, medios brasileños rescataron un video en el que reconoce que la congregación fundada por su tío está detrás de su proyecto político. En el video, admite que fue escogido por la Iglesia Universal para entrar en política y confía en que Brasil elija a un presidente evangélico para “llevar el evangelio a todas las naciones”. “Ya pasé por muchas cosas en esta vida, conozco los problemas de las personas y por eso me siento preparado para ser alcalde de Río”, afirmaba en la presentación de la candidatura en su página oficial.
Ahora, Marcelo Crivella tendrá oportunidad de demostrar si efectivamente está preparado para gobernar una “Cidade Maravilhosa” donde más del 20 por ciento de sus 6,3 millones de habitantes vive en favelas, con uno de los mayores índices de violencia del mundo y graves deficiencias en servicios básicos, como transporte, sanidad o educación.

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