Jorge Rodríguez muestra una foto de Marrero durante la conferencia de prensa en la que denunció un complot contra Maduro.

Detallan la conformación de los actores políticos y operativos, territorios, financiamientos y objetivos político-militares de los ataques planeados para derrocar al gobierno.


El gobierno de Venezuela anunció la detención y desmantelamiento parcial de un entramado paramilitar en el país organizado a nivel local por Juan Guaidó y el partido al que pertenece, Voluntad Popular. La declaración fue brindada por el ministro de comunicación, Jorge Rodríguez, quien detalló la conformación de los actores políticos y operativos, territorios, financiamientos, y objetivos político-militares de los ataques planeados.

La acción se llevó adelante luego de que una información de inteligencia del gobierno descubriera que se llevaba adelante la contratación sicarios relacionados con crímenes, narcotráficos y maras, en tres países de Centroamérica: El Salvador, Guatemala y Honduras, con epicentro en el primero, dijo el vocero del gobierno chavista. El esquema planteaba conformar de ocho a diez equipos integrados por entre seis y ocho personas, detalló.


Según Rodríguez, el plan era hacer ingresar a los paramilitares a Venezuela a través de Colombia, con centro de operaciones en la ciudad fronteriza con Venezuela de Cúcuta, la misma zona donde fueron entrenados quienes realizaron el atentado contra Nicolás Maduro en el 2018, y donde fue montada la acción de intento de ingreso por la fuerza a Venezuela de camiones con ayuda humanitaria pasado 23 de febrero. El Norte de Santander, región donde se encuentra Cúcuta, es un territorio con una presencia extendida del paramilitarismo, con desarrollo de los grupos Los Rastrojos y El Clan del Golfo, y de carteles de drogas mexicanos.


“Al menos de la mitad de estos paramilitares (…) lograron entrar a Venezuela, estamos buscándolos por tierra, por mar, por aire, donde quiera que se encuentren vamos a capturarlos, porque ya tenemos identificados a algunos”, afirmó Rodríguez. Luego de la rueda de prensa se anunció que había sido apresado un jefe paramilitar colombiano traído para las operaciones, Wilfrido Torres Gómez, solicitado con código azul por la Interpol por homicidio y sicariato.


Las células terroristas, informó Rodríguez, planeaban asesinatos de líderes sociales y políticos, sabotajes de metro y teleféricos con voladuras de vagones y operaciones de falsos positivos, o sea, vestir a los paramilitares con uniformes proporcionados por los desertores de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (Fanb) para generar una situación de enfrentamiento entre militares venezolanos. La escalada de acciones terroristas debía conducir hacia un intento de huelga general, y un asalto al Palacio de Miraflores, dijo el ministro.
La investigación llegó a descubrir la dirección política tras la operación que, en territorio venezolano, se concentró en manos de la dirección del partido Voluntad Popular (VP), con el involucramiento directo en la planificación y desarrollo de Juan Guaidó, Leopoldo López, Freddy Guevara y Roberto Marrero, entre otros, dijo Rodríguez. Este último, quien era el nexo entre los paramilitares y Guaidó, había sido arrestado el pasado jueves en su casa, donde encontraron dos fusiles, una granada y municiones, según había informado el ministro de Interior, Justicia y Paz. Gran parte de las pruebas fueron encontradas en su teléfono, varias de la cuales fueron mostradas por Rodríguez, con autorización del Ministerio Público.
Por ejemplo: “Vamos a pasar de una estrategia de asedio, tesis de Estados Unidos (EE.UU.) que busca que la asfixia financiera y el aislamiento los quiebre, a una estrategia de asalto, calle total, articulado con agricultura”, fue la forma en la cual Freddy Guevara describió el plan que estaba en marcha, en una de las conversaciones que mostró Rodríguez.


El financiamiento para contratar, trasladar y armar a las células estaba planteado a través de cuentas personales, así como de organizaciones no gubernamentales, algunas de las cuales fueron creadas en las últimas semanas. Parte de las fuentes de dinero provenían del dinero obtenido con las sanciones económicas dirigidas por EE.UU. que, entre otras medidas, incautaron fondos del Estado venezolano. Esos ataques económicos han recrudecido en días pasados, con golpes sobre la empresa de oro Minerven y tres bancos del estado incluyendo el Bandes, afectando a 24 millones de clientes, según informó el gobierno.


“Eso es como cuando Darth Vader toma por el cuello a alguien en la Guerra de las Galaxias. Eso es lo que estamos haciendo económicamente con el régimen de Maduro”, dijo John Bolton, consejero de seguridad norteamericano.


La operación descubierta y parcialmente neutralizada, así como la transparencia en la agresión económica, parecen evidenciar la articulación y combinación de variables de asalto contra el gobierno del presidente electo Nicolás Maduro, así como la cadena de mandos que comienza en EE.UU. La impunidad con la cual el ataque financiero es llevado adelante es casi total: solo ha sido condenado en algunas instancias internacionales, como en el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, que aprobó el pasado jueves una resolución acerca de la “repercusión negativa de las medidas coercitivas y unilaterales”.


Si las amenazas de Bolton se cumplen, los ataques económicos recrudecerán. Es lo más efectivo que han logrado implementar. Lo demás no ha dado los resultados esperados: la Fanb no se ha quebrado, el apoyo de Guaidó en las calles tiende a disminuir, y las operaciones subterráneas han sido desmanteladas, una en febrero, y otra esta semana. En ese marco el tiempo juega en contra de la estrategia de Guaidó, debido a la perdida de expectativas, la evidenciación para su base de apoyo que no resultará tan sencillo tomar el poder, por más que Guaidó volvió a anunciar ayer “iremos al Palacio de Miraflores”, sin poner fecha, durante una concentración en el oriente del país. A esa misma hora el chavismo estaba nuevamente en las calles de Caracas en una movilización que finalizó con un acto en las inmediaciones de la sede del gobierno venezolano.

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Concluyó la investigación sobre la trama rusa en EU

Nueva York. El fiscal especial Robert S. Mueller entregó el informe final de su investigación sobre la interferencia rusa en las elecciones presidenciales incluyendo la posible colusión de la campaña de Donald Trump con el Kremlin y la subsecuente obstrucción de justicia del presidente. El documento marca el fin del proceso que ha mantenido bajo sitio a la Casa Blanca durante casi dos años, pero que sólo es una de múltiples investigaciones contra uno de los regímenes más sospechados de corrupción y actividades ilegales desde los tiempos del Watergate.

El informe fue entregado al procurador general William Barr, quien de inmediato informó a líderes de los dos comités judiciales del Congreso que espera poder compartir con ellos tan pronto como este fin de semana "las principales conclusiones" alcanzadas por Mueller.

Por ahora, el procedimiento es que Barr redactará su propio resumen sobre las conclusiones de Mueller y tiene la autoridad para determinar qué tanto del informe será divulgado al público, aunque había señalado que su intención es ofrecer lo máximo posible. Ayer destacó: "Permanezco comprometido con toda la transparencia que sea posible".

Sin embargo, líderes legislativos y candidatos presidenciales demócratas exigieron de inmediato que casi todo el reporte sea hecho público. Aunque Trump había declarado que favorecía eso, en privado se sabe que su equipo legal está contemplando evitar la divulgación de cierta información, y por tanto esta pugna podría acabar en tribunales.

La vocera de la Casa Blanca, Sarah Huckabee Sanders, comentó por tuit: "Vemos con anticipación que el proceso tome su curso", señalando que ellos no recibieron copia y que los próximos pasos le corresponden al procurador general.

No se sabe si el informe resuelve la disputa sobre si el equipo de Trump estuvo coludido con los rusos, ni de su responsabilidad en actos de obstrucción de la justicia, incluyendo el despido del ex jefe del FBI James Comey en 2017, quien entonces encabezaba la investigación sobre la mano rusa en las elecciones estadunidenses y cuya expulsión abrupta ordenada por Trump llevó al nombramiento de Mueller en mayo de ese año.

La entrega del informe marca el fin de la investigación, sin el anuncio de más acusaciones formales además de las anunciadas previamente y según algunas indicaciones preliminares esta noche, es posible que el fiscal especial ya no presente más cargos.

De hecho, no queda claro de qué tanto margen gozan Mueller y otros funcionarios del Departamento de Justicia para proceder penalmente contra Trump ya que según las normas prevalecientes, no pueden presentar acusaciones formales contra un presidente en funciones.

Sin embargo, eso no implica que las conclusiones y evidencias, si es que revelan delitos, no podrían ser empleadas por el Congreso para formular sus propios cargos en un potencial proceso de impeachment.

Durante el curso de su investigación, de unos 21 meses, Mueller presentó cargos y procedió penalmente contra 34 individuos y empresas, entre ellos seis socios y asesores claves de Trump: su ex jefe de campaña, Paul Manafort; el subjefe de esa campaña, Rick Gates; su ex asesor de Seguridad Nacional, Mike Flynn, y su abogado personal, Michael Cohen. Robert Stone, otro íntimo de Trump, está en espera de juicio por todo tipo de acusaciones.

Desde el inicio de la investigación, Trump no ha cesado de descalificar el proceso, emitiendo un promedio de dos ataques diarios, en los que insiste en que era parte de un complot en su contra. Una y otra vez rechazó los cargos, atacó a Mueller y a su equipo de ser títeres de los demócratas (Mueller es republicano) y hay versiones de que deseaba despedirlo y que sólo desistió después de que sus asesores le advirtieron de la crisis que eso detonaría. El magnate repitió hasta el cansancio que la investigación era una "cacería de brujas".

Aunque la pesquisa encabezada por Mueller era la de más alto perfil y el enfoque de todo Washington, su conclusión no implica el fin de las múltiples investigaciones y procesos legales relacionadas con Trump.

Proceden investigaciones federales y estatales en Nueva York, Virginia y la capital donde, entre otros asuntos, se están indagando posibles violaciones de financiamiento de campaña que incluyen los pagos por silencio de dos mujeres, quienes dicen haber tenido aventuras sexuales con el magnate, como por posibles contribuciones extranjeras ilegales a su comité de asunción, y tambien sobre operaciones financieras de su empresa, entre otras.

Además, se acaba de estrenar una serie de investigaciones legislativas de varios comités de la cámara baja, ahora controlada por los demócratas. Muchas de éstas se podrían ver nutridas por elementos de la pesquisa de Mueller. Más aún, algunos de los casos que resultaron de esta investigación siguen activos bajo la dirección de fiscales federales o ante tribunales.

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Jueves, 14 Marzo 2019 06:08

Investigan la causa del apagón

Investigan la causa del apagón

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, exigió ayuda a la ONU así como a sus países aliados Cuba, China, Irán y Rusia para investigar el presunto ciberataque que causó un masivo apagón en el país el jueves pasado y duró varios días. Por su parte, China respondió de inmediato y se puso a disposición del gobierno de Maduro para ofrecer ayuda y asistencia técnica. “Nombré una comisión de investigación especial del ciberataque y pedí la incorporación de especialistas internacionales. Voy a pedir el apoyo de la ONU, y además el apoyo, ya activo, de Rusia, China, Irán y Cuba”, dijo el mandatario en cadena nacional. 

Según explicó Maduro, al frente de la comisión estará la vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, quien estará acompañada por el fiscal general, Tarek Saab, y científicos locales. “Vamos a desgranar para que ustedes sepan cómo fue el ataque, hemos descubierto muchas cosas, ya yo sé muchas cosas, solo puedo decir que se dirigió desde Houston y desde Chicago, desde dos ciudades de Estados Unidos”, denunció Maduro.


Ante su pedido a la ONU, la entidad internacional respondió ofreciendo ampliar su ayuda. Si bien una delegación de la Oficina de la Alta Comisionada de la ONU, Michelle Bachelet, está trabajando desde el lunes en Venezuela en la investigación de delitos contra los derechos humanos, a partir de hoy se pondrán en contacto con funcionarios venezolanos para abordar las secuelas que dejó el apagón. La falla ocurrió en la central hidroeléctrica de Guri, la principal del país y responsable de abastecer de energía a cerca de 70 por ciento de Venezuela. Desde un principio, el Palacio de Miraflores responsabilizó a Estados Unidos y a la oposición local que no tardó en desentenderse del tema. En su alocución presidencial, Maduro explicó que la instalación fue atacada de manera cibernética, mientras que las líneas de transmisión padecieron sabotajes electromagnéticos y físicos mediante el uso de tecnologías que, aseguró, solo tiene Estados Unidos. En esta línea, ayer respaldó la decisión de la Fiscalía de abrir una investigación contra el jefe del Parlamento y autoproclamado presidente interino, Juan Guaidó.

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Kalev Leetaru, columnista de Forbes.

11 marzo 2019 - Forbes, revista estadounidense especializada en negocios y finanzas, publicó este sábado en su página web un artículo mostrando que si es muy factible que el cerebro informático de la Central Hidroeléctrica del Guri, la principal planta generadora de energía de Venezuela, haya sido víctima de un ataque cibernético por parte de un gobierno extranjero, como el estadounidense, como causa principal de una falla eléctrica que afectó a todo el país.

El artículo es escrito por Kalev Leetaru, académico y emprendedor estadounidense con más de 20 años de experiencia en el mundo de Internet, egresado de la escuela Edmund A. Walsh de Servicio Exterior en la Universidad de Georgetown.


Leetaru inicia su artículo reseñando las afirmaciones del gobierno venezolano, de que las fallas que se presentan desde el pasado 7 de marzo pasado se deben a un ataque informático al sistema que controla la principal central hidroeléctrica del país. Aunque él cree que la causa de las fallas eléctricas pueden deberse más bien a falta de mantenimiento, sin embargo él también admite que "la idea de que un Estado nación extranjero manipule la red eléctrica de un adversario para forzar una transición gubernamental es muy real".


Indica Leetaru que, en un artículo previo en 2015, él exploró el concepto de "primer ataque cibernético", en el que los gobiernos utilizarían técnicas de guerra cibernética y otras formas de agresiones, con el fin de debilitar a un adversario antes de iniciar una invasión convencional, o con el fin de causar una transición en el gobierno de un país enemigo, y que ellos puedan negar haberlo causado.


Interrumpir el suministro de energía y agua, interrumpir los patrones de tráfico, ralentizar o bloquear el acceso a Internet, hacer que viviendas con instalaciones informáticas "inteligentes" se caoticen e incluso desencadenar fallas catastróficas en centrales nucleares de forma remota, son temas cada vez más discutidos entre miembros de la Seguridad Nacional estadounidense, como tácticas legítimas y legales para socavar un estado extranjero.


Al respecto, es necesario recordar que, en 2009, fue creado el Cibercomando o Comando Cibernético estadounidense, uno de los diez comandos unificados del Departamento de Defensa de ese país. El Cibercomando está muy relacionado con la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) y se especializa en ejecutar ataques cibernéticos contra enemigos de Estados Unidos, y defender al país de este tipo de ataques.


De hecho, Leetaru cita otro artículo escrito en 2015 por Aliya Sternstein para el portal Nextgov, titulado "Contratistas del Pentágono desarrollan armas cibernéticas letales", en el que la autora explica que el Cibercomando de Estados Unidos ejecutó ese año un proyecto de 460 millones de dólares para subcontratar el desarrollo de herramientas de software y "código fuente capaz de eliminar a adversarios". Esperaban desarrollar herramientas para crear "incendios cibernéticos" (ataques a redes informáticas) como parte de una misión militar.
En el artículo se explica que, por ejemplo, si se necesita que un avión vuele sobre una zona ocupada y ataque un blanco, se podría lanzar un ciberataque primero para tumbar la red de energía eléctrica que surte a dicha zona, con lo que "se habrán degradado las habilidades del enemigo" para defenderse.


El artículo plantea la controversia de que se usen este tipo de armas cibernéticas para causar muertes en el bando enemigo. "Cuando usamos el término ‘ciberguerra’, estoy pensando en eso, en un sentido de guerra. Entonces, sí, la guerra es violencia", explicó Bill Leigher, un almirante retirado que dirige la división de "soluciones cibernéticas" de Raytheon, uno de los contratistas de defensa militar más grandes de los Estados Unidos.


Por ello, Leetaru señala que, en el caso de Venezuela, "la idea de que un gobierno como los Estados Unidos interfiera de forma remota en su red eléctrica, es, en realidad bastante realista". Explica que las operaciones cibernéticas remotas rara vez requieren una presencia en el lugar,haciendo que sean ideales para ejecutar una operación que cause un efecto grave, pero que ellos puedan negar su participación.


"Dadas las preocupaciones, que desde hace mucho tiempo, tiene el gobierno estadounidense en torno al venezolano, es muy probable que Estados Unidos mantenga una profunda presencia en la infraestructura eléctrica del país, haciendo que sea relativamente sencillo interferir con sus operaciones. La muy desactualizada infraestructura de Internet y electricidad hace que sean pocos los obstáculos para estas operaciones, y hacen que sea relativamente fácil remover cualquier evidencia de que hubo una intervención extranjera", señala el artículo de Forbes.


"Las fallas masivas de energía eléctrica y conectividad de Internet, como la que Venezuela experimentó la semana pasada, son extraídas directamente del manual moderno de jugadas cibernéticas. Cortar la electricidad en las horas pico, asegurar el impacto máximo en la sociedad civil y causar un montón de imágenes post-apocalípticas atractivas para los medios de comunicación, encaja perfectamente como una operación psicológica tradicional que busca influir y causar cambios en un país".


"Hacer que una falla eléctrica ocurra en un momento de agitación social, de forma tal que deslegitime al gobierno actual justamente cuando un nuevo grupo se presenta como una alternativa lista para tomar el poder -dice Leetaru en referencia a Guaidó- es en realidad, una de las tácticas que se describen en mi artículo escrito en 2015".


Aunque el autor opina que las fallas eléctricas en Venezuela son comunes debido a problemas de mantenimiento y mala administración, señala que "esa es precisamente la razón por la que la guerra cibernética es tan poderosa como operación psicológica" para influir y causar cambios. "La mayoría de los países, incluidos los EE.UU., han expresado preocupaciones sobre sus redes de servicios públicos, cada vez más obsoletos y sobrecargados. Una planta de energía que falle debido a un equipo defectuoso o una línea de transmisión que falle por estar sobrecargada, es más probable que se les atribuya a mala administración que a un ciberataque desde otro país".


"Si una línea de transmisión eléctrica falla y provoca un incendio forestal gigantesco, de inmediato se achacará su culpa a falta de mantenimiento preventivo y no a un sabotaje extranjero deliberado", explica Leetaru.


"Las operaciones psicológicas de influencia están diseñadas para empujar silenciosamente a un país hacia un resultado particular. Las infraestructuras de servicios públicos antiguas y obsoletas son un vehículo perfecto para tales operaciones, ya que la culpa de las fallas de la red generalmente recae en los funcionarios del gobierno por no supervisar adecuadamente la infraestructura, incluso en aquellos casos cuando empresas privadas las mantienen o son responsables de las mismas. Los ataques cibernéticos contra las empresas de servicios públicos pueden alterar todas las facetas de la vida moderna y generar amplia repercusión en los medios, sinque el país iniciador pueda ser detectado y culpado, lo que las convierte en un arma casi perfecta".


Leetaru cree que la causa del apagón en Venezuela son los problemas de infraestructura del país, pero también dice que "es imposible descartar que Estados Unidos u otro país hayan realizado una intervención extranjera, ya sea deliberada o accidental", lo que "demuestra el increíble poder del uso de ciberataques para atacar a las empresas de servicios públicos. Dichas interrupciones pueden hacer que una población se vuelva rápidamente en contra de su gobierno y, al mismo tiempo, hace que sea casi imposible probar definitivamente la intervención extranjera".


"Al final, independientemente de lo que realmente sucedió la semana pasada en Venezuela, es probable que los ataques cibernéticos contra infraestructuras continúen creciendo como un arma de la guerra moderna".

Por: Albaciudad.org | Lunes, 11/03/2019 11:14 AM |

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Todo lo que Stieg Larsson sabía del asesinato del primer ministro sueco

El periodista Jan Stocklassa retoma la investigación del novelista sobre el homicidio de Olof Palme. El libro implica a neonazis suecos y a servicios secretos sudafricanos

Soy Lisbeth Palme, ¿es que no lo ve? Y ese que está ahí es mi marido, Olof Palme, el primer ministro”, gritaba la mujer del dirigente sueco a la policía a escasos centímetros del cadáver de su esposo cuatro minutos después de que un desconocido le disparase una bala de gran calibre calibre en una calle de Estocolmo, el 28 de febrero de 1986. Esta llamada desesperada fue el inicio de una serie de errores y conspiraciones que dejaron el prestigio de Suecia por los suelos y el caso sin resolver. Obsesionado con el magnicidio y su conexión con la extrema derecha sueca, el escritor y periodista Stieg Larsson dedicó parte de sus energías a trazar una teoría razonable. La complejidad del asunto, oscuros intereses y su muerte dejaron la labor inconclusa. Ahora, 33 años después, el periodista sueco Jan Stocklassa coge el testigo en Stieg Larsson. El legado. Claves ocultas del asesinato de Olof Palme (Roca), un híbrido entre el ensayo, el reportaje de investigación y el espionaje que transita el camino abierto por el autor de Millennium y se acerca a la solución definitiva. Con los nuevos datos proporcionados en las investigaciones de Larsson y Stocklassa, los servicios de información suecos y sudafricanos están trabajando conjuntamente para esclarecer el crimen.

“La policía fue tremendamente incompetente”, asegura Stocklassa por teléfono a EL PAÍS desde Estocolmo para resumir hechos como que hubiera oficiales que siguieran de vacaciones, que la investigación se le encargara a alguien “leal pero que nunca había trabajado en un homicidio” o que horas después decenas de comisarías no supieran que el primer ministro sueco había sido asesinado. “Hubo pánico en aquellas primeras horas y después gente dentro de la policía que no quería que se descubriera al culpable y que intentó frenar la investigación”, añade antes de señalar a Hans Holmér, el inspector jefe, quien, asegura: “Jugó uno de los papeles más oscuros de la historia de Suecia. Hay un sentimiento unánime de que lo estropeó todo”. Holmér, convertido después en escritor de éxito, alimentó la tesis que culpaba a un grupo kurdo y se negó durante años a investigar la pista de la extrema derecha y su conexión con el régimen sudafricano, esgrimida por el propio Larsson, auténtico experto en el auge de grupos neonazis en su país.


“Ahora sabemos que pocas semanas después del crimen Larsson estaba muy cerca de la verdad. Era muy ambicioso como investigador, increíble. Con el tiempo y el dinero que habría tenido tras el éxito de su trilogía habría llegado a descubrirlo. Su prioridad era destapar a los grupos de extrema derecha en Suecia y eso le llevó a intentar resolver el asesinato de Palme”, cuenta este reportero que se ha valido de los documentos dejados por Larsson para seguir con la investigación del mayor caso de asesinato abierto en el mundo (por un cambio de ley no ha prescrito). En sus noches de insomnio, en sus monólogos obsesivos, en las cartas que escribía a otros colegas europeos o mientras fumaba alguno de los 60 cigarros que consumía al día, Larsson trataba de darle sentido a todo. Murió en 2004 sin llegar a verlo resuelto, con el caso languideciendo tras 10.225 interrogatorios, un falso culpable y cientos de miles de folios de sumario que una persona instruida en Derecho tardaría nueve años en leer.


Según esta tesis, a Palme lo mataron en una operación preparada entre la extrema derecha sueca y los servicios secretos sudafricanos –que odiaban al político sueco por su activismo contra el régimen del apartheid y su denuncia del tráfico de armas destinadas a ese país a pesar del bloqueo– con espías del nivel del legendario Craig Williamson implicados. El exoficial de la ONU en Congo, hombre fuerte del ejército sudafricano en las sombras, Bertil Wedin –a quien Stocklassa interroga en Chipre en una operación encubierta que es uno de los mejores momentos del libro– sería el enlace. La infraestructura la ofrecieron grupos nazis suecos liderados por el activista Alf Enerström, artífice de las campañas contra el primer ministro, y el gatillo lo apretó algún pobre hombre del que luego poder deshacerse. Larsson es sistemáticamente ignorado por la policía cuando publica sus artículos en semanarios o cuando les hace llegar esta información, que el escritor guardó en cajas perdidas hasta ahora. Los investigadores hicieron caso omiso también de los 10 avisos que recibieron en los meses anteriores al asesinato y que alertaban de un compló contra Palme.


Considerado por muchos el político más importante de la historia de Suecia, Palme cambió la imagen y las prioridades de su país en el mundo, pero sus enemigos desataron al tiempo una campaña de odio sin precedentes que en parte explica su muerte y el hecho de que no se haya resuelto todavía. “La campaña empezó antes de que fuera primer ministro. Duró casi 20 años y como fue gradual fue tolerada. Los sudafricanos nunca habrían podido preparar esto en Suecia si no hubiera habido gente que creyera que Palme trabajaba para el KGB y que iba a vender el país a los soviéticos, algo que es totalmente ridículo”, explica Stocklassa.


Como buena conspiración, el caso tiene también su chivo expiatorio. Su nombre es Christer Petterson, un adicto al crack y alcohólico con pasado violento al que Lisbet Palme señaló en una rueda de reconocimiento ayudada por la policía. “Habían pasado dos años y 10 meses. Era demasiado tiempo para recordar, sobre todo teniendo en cuenta que durante los primeros días Lisbet, que era la única testigo, no fue capaz de describir a nadie”, aclara el autor de Stieg Larsson. El legado (que se publica el 14 de marzo) quien cree que ahora se puede estar cerca de la verdad. “Lisbet ha muerto y se puede decir a las claras que su testimonio era falso”. Petterson fue condenado, pero ante la ausencia de un arma homicida, de pruebas y de una motivación, fue absuelto en segunda instancia.


Diez años después de la muerte de Palme la policía sueca estaba en un callejón sin salida. Su jefe, Hans Olvebro, compareció para reconocer que habían fracasado y decir que la investigación no debía continuar. La cifra de agentes había quedado reducida a 14. Las tesis de Larsson fueron ignoradas y la policía y la sociedad prefirieron mirar a otro lado, no como ahora, con los servicios de información de Suecia y Sudáfrica colaborando con las nuevas pistas ofrecidas. “Era un país muy ingenuo. Ahora en cierto modo sigue siéndolo , pero se está hablando del caso en el extranjero y cada vez hay más presión”, reflexiona Stocklassa, que reconoce que se ha sentido amenazado. “Tendré más cuidado la próxima vez. Creo que hay algo en marcha pero no sé realmente lo que es”, asegura. Una prueba más, quizás, de lo cerca que estuvo Larsson de resolver el crimen del siglo.


Una historia de espías y antifascistas


Severin, el abuelo de Larsson, le inculcó desde pequeño una pasión por la lucha antifascista que llevó al autor de Millenium a dedicarse a ello en cuerpo y alma –en la agencia TT, en el semanario Expo y en medios extranjeros– hasta convertirse en el gran experto sueco en el auge de los movimientos neonazis.
“La realidad en Suecia y en Europa le ha dado la razón”, asegura Stocklassa, que trata de ir más allá que Larsson. “Cuando tuve las cajas con los documentos en mi mano supe que era un momento que ocurre una vez en tu vida”, confiesa. En Stieg Larsson. El legado, el periodista se entrevista con alguno de los sospechosos y utiliza a una joven checa, nombre en clave Lida, para algunas de sus pesquisas. “No es ficción. No es de la CIA, no me la invento. Ella es real y las entrevistas también. Tengo las grabaciones. Lida, de hecho, viajará conmigo a España para promocionar el libro”, defiende el autor.

 

Por Juan Carlos Galindo
Madrid 8 MAR 2019 - 03:17 COT

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EU remplazará a Maduro con o sin apoyo internacional: John Bolton

Moscú. Estados Unidos busca crear "una coalición tan grande como sea posible" para remplazar al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, pero de no lograrlo lo haría sin el apoyo internacional, advirtió este domingo el asesor de Seguridad Nacional, John Bolton, al defender la vigencia de la Doctrina Monroe en el hemisferio.

Rusia advirtió que hará todo lo posible para evitar una intervención militar estadunidense en Venezuela, en voz de la presidenta del Senado ruso, Valentina Matvienko, quien se reunió con la vicepresidenta de la república bolivariana, Delcy Rodríguez.

"Estamos tratando de obtener apoyo para la transferencia pacífica del poder de Nicolás Maduro a Juan Guaidó (presidente de la Asamblea Nacional, declarada en desacato por la justicia), a quien reconocemos como presidente encargado", sostuvo Bolton en entrevista para el programa State of the Union de la cadena CNN.

Esa coalición debe ser "lo más amplia posible", y su objetivo es lograr un cambio de gobierno en el país petrolero, dijo Bolton.

Explicó que la administración Trump no teme utilizar la frase "Doctrina Monroe" en su agresiva postura hacia Venezuela, en referencia a una antigua política en política exterior que defiende el liderazgo de Estados Unidos en el hemisferio occidental mediante la intervención en los asuntos internos de los demás países de la región.

“En esta administración no tememos hablar de ‘Doctrina Monroe’. Parte del problema en Venezuela es la fuerte presencia cubana. Hay de 20 mil a 25 mil oficiales de seguridad de la isla, según informes que han estado en el público. Este es el tipo de cosas que consideramos inaceptables y por eso estamos ejecutando estas políticas”, expuso.

"Desde Ronald Reagan el objetivo de los presidentes estadunidenses consistía en democratizar el hemisferio occidental, como ya recordé a finales del año pasado, seguimos con atención a Cuba, Nicaragua y a Maduro", admitió Bolton.

"Nos preocupa que Estados Unidos esté listo a todo tipo de provocaciones para que se derrame la sangre (en Venezuela) y encontrar motivos que justifiquen la intervención militar. Haremos lo posible para impedirlo", afirmó desde Rusia la senadora Valentina Matvienko, al reunirse en Moscú con Delcy Rodríguez.

"Rusia rechaza la injerencia externa en los asuntos de estados soberanos", añadió la senadora, quien subrayó que sólo incumbe a los venezolanos decidir su futuro.

Matvienko aplaudió la disposición de Maduro a dialogar con todas las fuerzas políticas en el país sin condiciones previas.

Las sanciones de Estados Unidos contra Venezuela constituyen una política de robo de activos nacionales desde Washington, aseguró Rodríguez a Rusia Today.

Calificó la supuesta ayuda humanitaria enviada por el gobierno estadunidense de "la estafa del siglo" y condenó la posición de organismos como el Grupo de Lima o el Ejecutivo de Colombia, en su apoyo a las injerencias contra Caracas, "obedeciendo a la Casa Blanca para continuar una política de derrocar e imponer gobiernos".

Denunció además la actuación de Guaidó, "quien en una plaza pública se autoproclamó presidente, lo que podría parecer extravagante para Venezuela, ahora lleva esa extravagancia y ridiculez a algunos países cuyos gobiernos son satélite del mandato de Estados Unidos, es el ridículo internacional lo que ha iniciado este señor", sentenció.

Venezuela atraviesa una crisis económica y política que se agravó el 23 de enero, después de que Guaidó se proclamó "presidente encargado". Maduro, quien asumió el segundo mandato el 10 de enero, calificó la declaración del opositor de intento de golpe de Estado y responsabilizó a Estados Unidos de orquestarlo.

Guaidó, reconocido por más de 50 naciones, convocó vía Twitter a manifestarse en toda Venezuela este lunes, en su anunciado regreso, tras haber burlado una orden judicial que le prohibía salir del país, y hacer una pequeña gira tras el fracaso para ingresar a Venezuela la "ayuda humanitaria" enviada por Washington a través de la frontera con Colombia, el pasado 23 de febrero.

El presidente chileno, Sebastián Piñera, reprochó a la alta comisionada de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas, Michelle Bachelet, por no haber condenado "la dictadura de Maduro y los atropellos a los derechos humanos cometidos en Venezuela".

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Viernes, 01 Marzo 2019 08:50

De cómo se fabrica un personaje

De cómo se fabrica un personaje

La cita fue acordada en un discreto café de los que conservan sus puertas semiabiertas en Altamira. Concurrió a la invitación sin sospechar que allí cambiaría su vida.

 

Llegó puntual y no vio caras extrañas: Esteban Prudencio, viejo amigo de Acción Democrática y continuo visitante de la Asamblea Nacional, y, junto a él, Reinaldo Arenas, funcionario del gobierno de Maduro, “rojo rojito” como alguna vez dijera Chávez de los más fieles, pero nunca activo mediático, simplemente un funcionario que cumple con sus labores burocráticas, aparentando lealtad pero desde adentro tratando de sabotear aquello con lo que no comulga.

 

Tras de sí quedó la puerta entrecerrada y se dirigió a la mesa donde estaban quienes lo habían citado para una conversación “importante”. El ambiente del café, parecía sacado de uno de tantos de Miami; era de confianza, las conversaciones que por aquí y por allí se escuchaban, con voz cargada de odio, insistían en lo destruido que estaba el país y la necesidad de actuar contra Maduro.

 

–Hola, —saludó Esteban, quien levantándose de su asiento le extendió la mano con seguridad. Una sonrisa en su rostro expresaba su agradecimiento.

 

 

Juan correspondió el saludo y apretó fuerte la mano.

 

Del otro lado de la mesa Reinaldo esperaba también darle bienvenida.

 

Surtidos los saludos y compartido asuntos menores, Esteban ordenó un jugo de lechosa, Reinaldo uno de parchita, y Juan su infaltable guayoyo. La conversación entró en calor:

 

–Juan –comentó Esteban— , conoces la situación en que la Asamblea Nacional ha entrado, así como el liderazgo que se requiere para enfrentar a Maduro.

 

—¿Para eso me citaron? —Juan alzó las cejas.

 

—Sí, estamos paralizados y necesitamos caminar de nuevo —agregó Reinaldo— esto es insoportable, nos van a acabar a todos. Ya acabaron el país.

 

–De acuerdo —asintió Juan—, la Asamblea está confundida. Falta liderazgo. Todos miramos para lados distintos;

 

—Estamos divididos —reforzó Estebán—. Eso nos impide mostrarnos como una alternativa creíble. No levantamos cabeza tras el golpe de la Asamblea Constituyente.

 

—Por eso te citamos —enfatizó Reinaldo—. Hemos estudiado las historias de vida de los 165 miembros de la Asamblea, tratando de ubicar una con el potencial de un liderazgo nacional.


—Alguien que por sus cualidades, su origen familiar, su trayectoria, su aspecto, desprevenga a unos y gane a la mayoría, en la Asamblea y en todo el país —concluyó Estebán.

 

—¿Y quiénes son “nosotros”?, —preguntó Juan— No es posible que ustedes dos puedan hacer tamaño trabajo.

 

Reinaldo continuó, con voz calmada y segura:


—Vamos a ser francos: tenemos el apoyo de Trump, hemos reunido la información que nos han solicitado sus más cercanos colaboradores. Han dispuesto un equipo tremendo: no solo militares, sino psicólogos, antropólogos, sociólogos, politólogos, economistas, mercadotecnistas, comunicadores, fisiólogos, y muchos más. Lo que te imagines, allí están trabajando con nosotros.

 

Esteban interrumpió para reforzar:


Luego de evaluar los intentos de desbancar a Chávez y Maduro, siempre surge la pregunta: ¿por qué no logramos derrotarlos? Hemos sacado lecciones que nos permiten asegurar que el poder chavista en cabeza de Maduro está llegando a su final y no podemos permitir que tomen de nuevo aire.

 

 

 

 

Reinaldo chascó los labios:


—Ahora que de nuevo los tenemos arrinconados, ahogados en lo económico, ha llegado el momento.

 

—No tengo la menor duda —asintió Juan con energía—, La economía ahogó al gobierno, lo tiene sin margen de maniobra; en la calle el desespero es evidente, el descontento respira por todos los poros. Pero, nadie sabe qué hacer.

 

–El desespero económico no es suficiente para que el gobierno caiga, hace falta una alternativa confiable –sentenció Reinaldo—. Ya ves, —dijo mirándolo a los ojos—, la crisis es insoportable, cubre todo el país, pero la gente no se queda a pelear: no, la gente se va, cada uno trata de resolver lo suyo; además, para los más convencidos el gobierno les tiene el mercado, así sea poco y malo, pero algo hay para comer. La resignación es mucha.


Juan miraba a Esteban y a Reinaldo y una sonrisa comenzaba a esbozarse en su rostro. Estebán se dio cuenta que estaba cerca de convencerlo.

 

–Tenemos que mostrar que la única salida ante la crisis no es huir del país, que para recomponerlo tenemos que enfrentar a Maduro, y para ello, como ya dijimos, necesitamos un liderazgo creíble.

 

—Ese liderazgo, , solo tu, Juan lo podés encarnar —señaló, casi triunfante, Esteban.

 

Juan, un político de La Guaira, que en pocos años se abrió paso en Voluntad Popular, no ocultó su asombro. Allí estaban Leopoldo López (su amigo y fundador del partido en que militaban), Enrique Capriles, Antonio Ledazma, María Corina Machado y otros más, todos con mayor experiencia, todos conocidos en Venezuela por haber liderado diversas campañas.

 

—¿Por qué yo? —preguntó, sin salir de su estupor.

 

—Juan, entiéndeme —explicó Estebán—: entre los bloqueos que no hemos podido superar está que Capriles, Leopoldo, y Ledezma son identificados como los ricos de Venezuela, gente “bien”, blanca, la que en otros tiempos se benefició de los gobiernos de entonces. El pueblo tiene memoria; con esos líderes nunca será posible quebrar al chavismo.

 

—Además —reforzó Esteban— el Gobierno los tiene amedrentados; todos sospechamos que a Leopoldo lo han dejado recluido en su casa porque aceptó callarse, o por lo menos solo decir cosas que Miraflores acepte.

 

—La conclusión es una —retomó Reinaldo—: necesitamos a alguien que esté más cerca del pueblo, que provenga de él, y que incluso —no pudo evitar una sonrisa socarrona—, se parezca al líder que ese pueblo aún no olvida…

 

—Ese eres tú —remató Reinaldo.

 

A Juan se le erizaron todos los poros de la piel. «Me puse arrozudo», pensó, pero no dijo nada. Era evidente que sus amigos lo martillaban con una idea que nunca había considerado pero que no le disgustaba del todo. Su juventud era un obstáculo, pero de la noche a la mañana se abría la posibilidad de ser el gran líder nacional de la oposición, lo que no solo era una responsabilidad gigante sino que requería mucha capacitación; en Voluntad Popular nunca le habían ofrecido un viaje a Europa o Estados Unidos para concentrarse algunos meses y formarse con talante presidencial.

 

Mientras su cabeza trabajaba a millón, escuchó que Reinaldo hablaba como desde dentro de un tubo:

 

—Escucha: El factor fundamental para quebrar la constante de derrotas es lo cultural. Tenemos la gente, no es sino sacarla de su pasividad y resignación. Eso se hace con un liderazgo convincente, acompañado de una ofensiva mediática. Nuestros amigos gringos ponen a nuestro servicio todos los medios con que cuentan…

 

—Para complementar todo—redondeó Esteban—, la consigna es estrangular y aislar al gobierno, sacarle el oxígeno económico y reducir su margen de maniobra para que la gente sienta que la crisis es cada día mayor y se decida a luchar a nuestro lado y, claro, dividir el ejército, factor definitivo, sin el cual es imposible el cambio.

 

—¿Y ustedes creen que Maduro y los militares van a quedarse sentados sobre las manos y dejar que un nuevo liderazgo nacional prospere? —interrumpió Juan con sonrisa sarcástica—; ya me veo preso como los que han intentado lo mismo.

 

–Juan –continuó Esteban–, si no estuviéramos seguros de que eso no volverá a suceder no estaríamos hablando contigo. Nuestros amigos están dispuestos a jugarse a fondo, y para ello ya han enfilado recursos de todo tipo por toda América y en Europa; vendrá una gran ofensiva diplomática, una verdadera disputa geopolítica para protegerte, para reclamar elecciones de nuevo tipo, supervisadas por veedores de todos los países que están con nuestra causa; este es un Gobierno débil y no se atreverá a tocarte un pelo…

 

–Uhmm, no estoy seguro —Juan sacudió la cabeza mientras con su mano derecha acercó a su boca otro sorbo de guayoyo. Parecía reflexionar en voz alta–, supongamos que no nos dejen solos… pero mi experiencia no da para tanto. ¿Por qué creen que puedo acabar con Maduro y con el chavismo? Me la ponen difícil, vale, cónchale.

 

–Mira pana, —empezó por explicar Reinaldo—, tú provienes de La Guaira, no eres caraqueño ni maracucho, ni contaste con las ventajas de los que son criados allí; te hiciste con esfuerzo en el estado Vargas ganando un sitio dentro de Voluntad Popular con persistencia y arrojo; tienes lectura de país, tus estudios en ingeniería industrial y en gerencia pública te han forjado un sentido de lo organizativo, de la planeación y del orden; ya desde tus estudios en la Andrés Bello, como líder en tu facultad y delegado al consejo de estudiantes mostraste vocación de liderazgo, y a lo largo de los últimos años no te arrugaste cuando tocó salir a protestar, exponiendo tu integridad, sin temor ante los disparos de los antimotines que dejaron su huella en tu cuerpo, lo que te valió el apoyo de la juventud y de todos los que te conocen; además tienes energía para ganar el liderazgo del partido…

 

—Cónchale, sí que me han estudiado— ironizó Juan.

 

—Estudiamos a todos los asambleístas, te repito —enfatizó Esteban.

 

—Hay dos factores decisivos —interrumpió Reinaldo— que inclinan la balanza a tu favor: tu juventud y el tremendo parecido que tienes con el Chávez joven…

 

–No me digan. ¿Y quién vio lo que nunca he visto yo? —preguntó mientras sorbía las últimas gotas del guayoyo.

 

—Aunque no lo creas, —retomó la explicación Esteban—. Cuando empecemos todo el proceso de formación para lanzarte como líder nacional, te vamos a mostrar un estudio fotográfico tuyo junto al de Chávez, y cuando lo veas te darás cuenta que eres la fiel imagen del joven militar que convenció a este país durante años y que neutralizó a Acción Democrática y al Copei. Tu tarea es revisar con atención todo el material visual que te pasarán de Chávez, para que conozcas a plenitud sus gestos y así asumas algunos de ellos, sin negar tu espontaneidad, sin dejar de ser lo que eres, pero es necesario explotar las afinidades corporales que tienes con Chávez para que el inconsciente de la gente las retome y se incline por reconocerte. Ganarte la presidencia de la Asamblea Nacional es el otro paso imprescindible para poder ganar audiencia nacional e internacional.

 


—Bueno, y si aceptó —dijo Juan aún con mirada incrédula— ¿qué ofrecen sus amigos para mi seguridad y la de mi familia?

 

—¡Todo! —sentenció—. Como te dijimos, Maduro no se atreverá a tocarte un pelo. Pero no podemos confiarnos, y por ello se diseñará un plan para protegerte, un sistema de comunicaciones moderno, lo mejor de la tecnología para evitar interceptaciones en las comunicaciones, así como también contarás con un equipo que logre moverte con sigilo de un lado a otro.

 

—Pero ustedes solo están considerando el mejor de los escenarios –cuestionó Juan– si esto toma forma en el mejor de los casos terminaremos en una negociación en la cual se acuerde la salida de Maduro, aceptando la transición a través de un tercero, a mi no me dejarán a la cabeza del resultado final.

 

—Puede ser –aceptó Reinaldo–, pero por ahora avancemos con el mejor de los escenarios y sus distintas variables…

 

—Esa debe ser nuestra preocupación principal, de ahí que, pensando en que algo salga mal –dijo Esteban bajando la vista– te abrirán una cuenta bancaria en un lugar seguro a la cual podrá acudir tu familia. Tu hija Miranda y tu esposa Fabiana no quedarán abandonadas.

 

—Bueno, y ¿dónde me capacitarán? —preguntó Juan con una expresión entre aceptación y resignación.

 

—Aquí mismo, en Caracas, sin levantar sospechas —contestó Esteban—. Por tu casa pasarán especialistas en cada una de las áreas en que requiere perfilarse quien pretenda un liderazgo nacional, más aún en un país tan difícil como el nuestro.

 

—Necesitamos hacer esto con sigilo, por ello, los amigos piensan que no es bueno que salgas con frecuencia para Miami; estando acá pasarás como el que siempre has sido y ellos —si guardamos el secreto— no sospecharán nada. La formación será breve, tu aprendes rápido y en enero de 2019 ya estarás propulsado y la historia te situará en sus anales..

Publicado enCrisis Venezuela
Jueves, 28 Febrero 2019 16:53

De cómo se fabrica un personaje

De cómo se fabrica un personaje

La cita fue acordada en un discreto café de los que conservan sus puertas semiabiertas en Altamira. Concurrió a la invitación sin sospechar que allí cambiaría su vida.

 

Llegó puntual y no vio caras extrañas: Esteban Prudencio, viejo amigo de Acción Democrática y continuo visitante de la Asamblea Nacional, y, junto a él, Reinaldo Arenas, funcionario del gobierno de Maduro, “rojo rojito” como alguna vez dijera Chávez de los más fieles, pero nunca activo mediático, simplemente un funcionario que cumple con sus labores burocráticas, aparentando lealtad pero desde adentro tratando de sabotear aquello con lo que no comulga.

 

Tras de sí quedó la puerta entrecerrada y se dirigió a la mesa donde estaban quienes lo habían citado para una conversación “importante”. El ambiente del café, parecía sacado de uno de tantos de Miami; era de confianza, las conversaciones que por aquí y por allí se escuchaban, con voz cargada de odio, insistían en lo destruido que estaba el país y la necesidad de actuar contra Maduro.

 

–Hola, —saludó Esteban, quien levantándose de su asiento le extendió la mano con seguridad. Una sonrisa en su rostro expresaba su agradecimiento.

 

 

Juan correspondió el saludo y apretó fuerte la mano.

 

Del otro lado de la mesa Reinaldo esperaba también darle bienvenida.

 

Surtidos los saludos y compartido asuntos menores, Esteban ordenó un jugo de lechosa, Reinaldo uno de parchita, y Juan su infaltable guayoyo. La conversación entró en calor:

 

–Juan –comentó Esteban— , conoces la situación en que la Asamblea Nacional ha entrado, así como el liderazgo que se requiere para enfrentar a Maduro.

 

—¿Para eso me citaron? —Juan alzó las cejas.

 

—Sí, estamos paralizados y necesitamos caminar de nuevo —agregó Reinaldo— esto es insoportable, nos van a acabar a todos. Ya acabaron el país.

 

–De acuerdo —asintió Juan—, la Asamblea está confundida. Falta liderazgo. Todos miramos para lados distintos;

 

—Estamos divididos —reforzó Estebán—. Eso nos impide mostrarnos como una alternativa creíble. No levantamos cabeza tras el golpe de la Asamblea Constituyente.

 

—Por eso te citamos —enfatizó Reinaldo—. Hemos estudiado las historias de vida de los 165 miembros de la Asamblea, tratando de ubicar una con el potencial de un liderazgo nacional.


—Alguien que por sus cualidades, su origen familiar, su trayectoria, su aspecto, desprevenga a unos y gane a la mayoría, en la Asamblea y en todo el país —concluyó Estebán.

 

—¿Y quiénes son “nosotros”?, —preguntó Juan— No es posible que ustedes dos puedan hacer tamaño trabajo.

 

Reinaldo continuó, con voz calmada y segura:


—Vamos a ser francos: tenemos el apoyo de Trump, hemos reunido la información que nos han solicitado sus más cercanos colaboradores. Han dispuesto un equipo tremendo: no solo militares, sino psicólogos, antropólogos, sociólogos, politólogos, economistas, mercadotecnistas, comunicadores, fisiólogos, y muchos más. Lo que te imagines, allí están trabajando con nosotros.

 

Esteban interrumpió para reforzar:


Luego de evaluar los intentos de desbancar a Chávez y Maduro, siempre surge la pregunta: ¿por qué no logramos derrotarlos? Hemos sacado lecciones que nos permiten asegurar que el poder chavista en cabeza de Maduro está llegando a su final y no podemos permitir que tomen de nuevo aire.

 

 

 

 

Reinaldo chascó los labios:


—Ahora que de nuevo los tenemos arrinconados, ahogados en lo económico, ha llegado el momento.

 

—No tengo la menor duda —asintió Juan con energía—, La economía ahogó al gobierno, lo tiene sin margen de maniobra; en la calle el desespero es evidente, el descontento respira por todos los poros. Pero, nadie sabe qué hacer.

 

–El desespero económico no es suficiente para que el gobierno caiga, hace falta una alternativa confiable –sentenció Reinaldo—. Ya ves, —dijo mirándolo a los ojos—, la crisis es insoportable, cubre todo el país, pero la gente no se queda a pelear: no, la gente se va, cada uno trata de resolver lo suyo; además, para los más convencidos el gobierno les tiene el mercado, así sea poco y malo, pero algo hay para comer. La resignación es mucha.


Juan miraba a Esteban y a Reinaldo y una sonrisa comenzaba a esbozarse en su rostro. Estebán se dio cuenta que estaba cerca de convencerlo.

 

–Tenemos que mostrar que la única salida ante la crisis no es huir del país, que para recomponerlo tenemos que enfrentar a Maduro, y para ello, como ya dijimos, necesitamos un liderazgo creíble.

 

—Ese liderazgo, , solo tu, Juan lo podés encarnar —señaló, casi triunfante, Esteban.

 

Juan, un político de La Guaira, que en pocos años se abrió paso en Voluntad Popular, no ocultó su asombro. Allí estaban Leopoldo López (su amigo y fundador del partido en que militaban), Enrique Capriles, Antonio Ledazma, María Corina Machado y otros más, todos con mayor experiencia, todos conocidos en Venezuela por haber liderado diversas campañas.

 

—¿Por qué yo? —preguntó, sin salir de su estupor.

 

—Juan, entiéndeme —explicó Estebán—: entre los bloqueos que no hemos podido superar está que Capriles, Leopoldo, y Ledezma son identificados como los ricos de Venezuela, gente “bien”, blanca, la que en otros tiempos se benefició de los gobiernos de entonces. El pueblo tiene memoria; con esos líderes nunca será posible quebrar al chavismo.

 

—Además —reforzó Esteban— el Gobierno los tiene amedrentados; todos sospechamos que a Leopoldo lo han dejado recluido en su casa porque aceptó callarse, o por lo menos solo decir cosas que Miraflores acepte.

 

—La conclusión es una —retomó Reinaldo—: necesitamos a alguien que esté más cerca del pueblo, que provenga de él, y que incluso —no pudo evitar una sonrisa socarrona—, se parezca al líder que ese pueblo aún no olvida…

 

—Ese eres tú —remató Reinaldo.

 

A Juan se le erizaron todos los poros de la piel. «Me puse arrozudo», pensó, pero no dijo nada. Era evidente que sus amigos lo martillaban con una idea que nunca había considerado pero que no le disgustaba del todo. Su juventud era un obstáculo, pero de la noche a la mañana se abría la posibilidad de ser el gran líder nacional de la oposición, lo que no solo era una responsabilidad gigante sino que requería mucha capacitación; en Voluntad Popular nunca le habían ofrecido un viaje a Europa o Estados Unidos para concentrarse algunos meses y formarse con talante presidencial.

 

Mientras su cabeza trabajaba a millón, escuchó que Reinaldo hablaba como desde dentro de un tubo:

 

—Escucha: El factor fundamental para quebrar la constante de derrotas es lo cultural. Tenemos la gente, no es sino sacarla de su pasividad y resignación. Eso se hace con un liderazgo convincente, acompañado de una ofensiva mediática. Nuestros amigos gringos ponen a nuestro servicio todos los medios con que cuentan…

 

—Para complementar todo—redondeó Esteban—, la consigna es estrangular y aislar al gobierno, sacarle el oxígeno económico y reducir su margen de maniobra para que la gente sienta que la crisis es cada día mayor y se decida a luchar a nuestro lado y, claro, dividir el ejército, factor definitivo, sin el cual es imposible el cambio.

 

—¿Y ustedes creen que Maduro y los militares van a quedarse sentados sobre las manos y dejar que un nuevo liderazgo nacional prospere? —interrumpió Juan con sonrisa sarcástica—; ya me veo preso como los que han intentado lo mismo.

 

–Juan –continuó Esteban–, si no estuviéramos seguros de que eso no volverá a suceder no estaríamos hablando contigo. Nuestros amigos están dispuestos a jugarse a fondo, y para ello ya han enfilado recursos de todo tipo por toda América y en Europa; vendrá una gran ofensiva diplomática, una verdadera disputa geopolítica para protegerte, para reclamar elecciones de nuevo tipo, supervisadas por veedores de todos los países que están con nuestra causa; este es un Gobierno débil y no se atreverá a tocarte un pelo…

 

–Uhmm, no estoy seguro —Juan sacudió la cabeza mientras con su mano derecha acercó a su boca otro sorbo de guayoyo. Parecía reflexionar en voz alta–, supongamos que no nos dejen solos… pero mi experiencia no da para tanto. ¿Por qué creen que puedo acabar con Maduro y con el chavismo? Me la ponen difícil, vale, cónchale.

 

–Mira pana, —empezó por explicar Reinaldo—, tú provienes de La Guaira, no eres caraqueño ni maracucho, ni contaste con las ventajas de los que son criados allí; te hiciste con esfuerzo en el estado Vargas ganando un sitio dentro de Voluntad Popular con persistencia y arrojo; tienes lectura de país, tus estudios en ingeniería industrial y en gerencia pública te han forjado un sentido de lo organizativo, de la planeación y del orden; ya desde tus estudios en la Andrés Bello, como líder en tu facultad y delegado al consejo de estudiantes mostraste vocación de liderazgo, y a lo largo de los últimos años no te arrugaste cuando tocó salir a protestar, exponiendo tu integridad, sin temor ante los disparos de los antimotines que dejaron su huella en tu cuerpo, lo que te valió el apoyo de la juventud y de todos los que te conocen; además tienes energía para ganar el liderazgo del partido…

 

—Cónchale, sí que me han estudiado— ironizó Juan.

 

—Estudiamos a todos los asambleístas, te repito —enfatizó Esteban.

 

—Hay dos factores decisivos —interrumpió Reinaldo— que inclinan la balanza a tu favor: tu juventud y el tremendo parecido que tienes con el Chávez joven…

 

–No me digan. ¿Y quién vio lo que nunca he visto yo? —preguntó mientras sorbía las últimas gotas del guayoyo.

 

—Aunque no lo creas, —retomó la explicación Esteban—. Cuando empecemos todo el proceso de formación para lanzarte como líder nacional, te vamos a mostrar un estudio fotográfico tuyo junto al de Chávez, y cuando lo veas te darás cuenta que eres la fiel imagen del joven militar que convenció a este país durante años y que neutralizó a Acción Democrática y al Copei. Tu tarea es revisar con atención todo el material visual que te pasarán de Chávez, para que conozcas a plenitud sus gestos y así asumas algunos de ellos, sin negar tu espontaneidad, sin dejar de ser lo que eres, pero es necesario explotar las afinidades corporales que tienes con Chávez para que el inconsciente de la gente las retome y se incline por reconocerte. Ganarte la presidencia de la Asamblea Nacional es el otro paso imprescindible para poder ganar audiencia nacional e internacional.

 


—Bueno, y si aceptó —dijo Juan aún con mirada incrédula— ¿qué ofrecen sus amigos para mi seguridad y la de mi familia?

 

—¡Todo! —sentenció—. Como te dijimos, Maduro no se atreverá a tocarte un pelo. Pero no podemos confiarnos, y por ello se diseñará un plan para protegerte, un sistema de comunicaciones moderno, lo mejor de la tecnología para evitar interceptaciones en las comunicaciones, así como también contarás con un equipo que logre moverte con sigilo de un lado a otro.

 

—Pero ustedes solo están considerando el mejor de los escenarios –cuestionó Juan– si esto toma forma en el mejor de los casos terminaremos en una negociación en la cual se acuerde la salida de Maduro, aceptando la transición a través de un tercero, a mi no me dejarán a la cabeza del resultado final.

 

—Puede ser –aceptó Reinaldo–, pero por ahora avancemos con el mejor de los escenarios y sus distintas variables…

 

—Esa debe ser nuestra preocupación principal, de ahí que, pensando en que algo salga mal –dijo Esteban bajando la vista– te abrirán una cuenta bancaria en un lugar seguro a la cual podrá acudir tu familia. Tu hija Miranda y tu esposa Fabiana no quedarán abandonadas.

 

—Bueno, y ¿dónde me capacitarán? —preguntó Juan con una expresión entre aceptación y resignación.

 

—Aquí mismo, en Caracas, sin levantar sospechas —contestó Esteban—. Por tu casa pasarán especialistas en cada una de las áreas en que requiere perfilarse quien pretenda un liderazgo nacional, más aún en un país tan difícil como el nuestro.

 

—Necesitamos hacer esto con sigilo, por ello, los amigos piensan que no es bueno que salgas con frecuencia para Miami; estando acá pasarás como el que siempre has sido y ellos —si guardamos el secreto— no sospecharán nada. La formación será breve, tu aprendes rápido y en enero de 2019 ya estarás propulsado y la historia te situará en sus anales..

Publicado enEdición Nº254
A pesar de la presión, la frontera sigue cerrada

Frustración y deseo de confrontación se viven en la frontera, del lado colombiano, donde han quedado grupos de choque que durante el domingo y ayer intentaron pasar del lado venezolano. Se trata de un equilibrio inestable.


Desde la frontera con Colombia


Se vive desilusión en filas opositoras. Esperaban que el Grupo de Lima reunido ayer en Bogotá se pronunciara a favor de una declaración internacional contra Venezuela. La expectativa estaba puesta en los discursos de Mike Pence, vicepresidente norteamericano, e Iván Duque, presidente de Colombia. La frase no apareció, la reunión se vivió como un partido, como en la base del puente Santander, en la frontera del lado colombiano, donde se vieron imágenes de vecinos reunidos junto a la policía para escuchar las intervenciones.


Se podía anticipar que no darían ese paso. Tres declaraciones previas habían puesto freno y evidenciado una falta, todavía, de acuerdo. La primera fue del canciller chileno, Roberto Ampuero, quien afirmó que Chile no estaba “disponible para apoyar alternativas que no sea pacíficas”. La segunda fue de José Miguel Vivanco, director de Human Rights Watch, quien afirmó que se “debería descartar completamente la opción militar en Venezuela”, y la tercera declaración fue dada por Federica Mogherini, alta representante de política exterior de la Unión Europea, quien afirmó que se “necesita una salida pacífica, política y democrática, lo cual, evidentemente excluye el uso de la fuerza”.


Haber planteado la opción habría significado una posición norteamericana y colombiana sin acuerdo, con una tensión dentro del Grupo de Lima, el espacio creado únicamente para aislar, y bloquear a Venezuela, es decir el primer anillo diplomático continental, ya golpeado por la postura del gobierno de México que se desmarcó de la política del Grupo.


El resultado final fue entonces una ampliación del repertorio de acciones contra Venezuela, con más sanciones a funcionarios del gobierno –cuatro gobernadores– llamado a acrecentar los ataques sobre la economía, aprobar 56 millones de dólares por parte de Estados Unidos para apoyo/negocio, entre otros puntos. Juan Guaidó, quien estuvo en la reunión, mantuvo su línea actual que ya deja planteado la opción de la intervención, aunque sin afirmarlo: “Es momento de escalar la preocupación y considerar los niveles más altos de presión y acción”.

La postura de Guaidó es la que comparte su base social: la promesa de la salida rápida, con una intervención militar que propagandan como veloz, quirúrgica, indolora, a la que imaginan podrán seguir por redes sociales, darle likes y retuits desde los departamentos. Es parte de la imagen que han creado, la poetización de la guerra vía videojuegos y campañas comunicacionales. Algunos, menos propensos a pensarla de tal manera, aceptan el necesario sufrimiento colectivo que traería, una suerte de cruce del desierto necesario.


Esa frustración y deseo de confrontación se vive en la frontera, del lado colombiano, donde han quedado grupos de choque que durante el domingo y ayer intentaron pasar del lado venezolano, es decir cruzando el casi río. Aproximadamente cien en los puentes Simón Bolívar y Santander, encapuchados, con logística para comer, armar bombas molotov, amparados por la policía colombiana, conducidos por dirigentes muchas veces colombianos.


Las imágenes son nítidas: grupos en primera línea buscando ingresar por la fuerza a territorio venezolano, detrás, como retaguardia, la policía. ¿Qué sucedería en otro país del continente, en Estados Unidos o Europa en esta situación? En estos casos, ya se sabe la violencia con la cual reaccionan las policías.


La situación es aún más grave del lado colombiano por dos razones. En primer lugar, porque los grupos de choque reciben dinero y porque muchos venezolanos traídos para el día 23 no han podido regresar y han quedado a merced de nadie en las calles. Se trata de jóvenes de sectores populares, con un marcado corte de clase: quienes confrontan son jóvenes de barrio, quienes conducen son de clases medias y altas. Se nota en las pieles, las palabras, la ropa, los lugares donde cada uno pasa la noche.


En segundo lugar, porque Cúcuta es una de las ciudades más humildes de Colombia, con 34% de pobreza, dentro de una provincia, Norte de Santander, donde dos municipios alcanzan 92% de pobreza. Junto a eso operan dentro de la provincia grupos paramilitares, como los Rastrojos y el Clan del Golfo, carteles de droga, como el de Sinaloa y el de Tijuana, y mafias de contrabando. Se trata de un cuadro complejo, golpeado, violento, con complicidades entre estos grupos e instituciones del Estado colombiano.


Es entonces cínica la acusación al gobierno venezolano de tener “complacencia con grupos irregulares, redes de narcotráfico y crimen organizado”, como afirmó Guaidó. Es la inversión de las partes, los roles, las responsabilidades, una forma medular de presentar el conflicto, el gobierno, la situación. La mentira comunicacional, diplomática, política, ha sido y es uno de los componentes centrales en el asalto para derrocar a Maduro. El problema se encuentra en la distancia entre las narrativas virtuales-diplomáticas y las situaciones como realmente existen.


Llegados a este punto, dentro del equilibrio inestable, se sabe de un nuevo paso y una especulación. Lo primero es que Estados Unidos convocó una reunión del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para hoy. ¿Qué buscarán de ese espacio? ¿Tienen una nueva carta que les permita un resultado diferente a la que convocaron el pasado 26 de enero?
Lo segundo es que la matriz de deserción de militares venezolanos cumple con el objetivo de mostrar un quiebre que no existe, y puede preparar un falso positivo: ¿qué pasaría si disfrazan a paramilitares con esos uniformes y cometen un ataque contra civiles en Venezuela o un puesto de policía de lado colombiano? Pence repitió que defenderán a Colombia en caso de una agresión venezolana.

Por Marco Teruggi


 Bolsonaro sufrió un traspié con el envío de ayuda a Venezuela

La operación resultó un fiasco

Brasilia se plegó a una maniobra cuyos responsables cometieron un error de cálculo grosero al considerar que Maduro se desmoronaría como un castillo de naipes el “23 F”. El vicepresidente Mourao no apoya planes belicistas.

Por Dario Pignotti

Desde Brasilia


Jair Bolsonaro sufrió un traspié diplomático por adherir a la estrategia de Donald Trump de atacar a Nicolás Maduro con el ariete de la ayuda humanitaria enviada a Venezuela desde la ciudad fronteriza de Pacaraima, en la Amazonia brasileña. Pensado como un golpe capaz de causar la desbandada de generales y almirantes bolivarianos, la operación del sábado fue un fiasco: sólo siete militares de bajo rango solicitaron refugio en Brasil. Un logro insignificante para el gigante latinoamericano cuyo vicepresidente, general Hamilton Mourao participó ayer, junto al canciller Ernesto Araújo, en la cumbre del Grupo de Lima realizada en Colombia.


El tono de las declaraciones pronunciadas por el general, citando el principio de no intervención en asuntos internos de otros países, está lejos de las realizadas por el presidente hace un mes y medio cuando sugirió participar en un plan “bélico” contra Caracas el cual contemplaba autorizar la instalación de bases norteamericanas.


En el discurso algo contenido del vicepresidente Mourao se adivina la posición del generalato brasileño que pretende diferenciarse de la intrepidez verbal del mandatario y sus hijos.
Paréntesis: Eduardo Bolsonaro, uno de los influyentes miembros del clan familiar, dijo en Estados Unidos que “el fin de Maduro (..) y su narcodictadura (..) está cerca”.


Desde Bogotá Mourao, en su discurso ante el Grupo de Lima y declaraciones a la prensa, no dejó dudas de que quiere diferenciarse de los Bolsonaro.


En entrevista al canal Globo News descartó toda “hipótesis” de la instalación de una base norteamericana en la frontera con Venezuela.


Claro que este juego de estilos puede ser sólo una jugada retórica en la que el vice simula oponerse al mandatario para que el régimen contenga dentro de sí al oficialismo y la pseudo oposición.


Tan cierto como lo anterior es que cuando se trata de juegos de guerra y de movimientos geopolíticos la realidad no se puede ocultar tan fácilmente.


Y el fracaso del sábado es un lastre que pesa por igual a toda la primera plana del poder, desde el Palacio del Planalto al Ministerio de Defensa.


Ocurre que Brasilia se plegó a una maniobra cuyos responsables cometieron un error de cálculo grosero al considerar que Maduro se desmoronaría como un castillo de naipes en el reciente “23 F”.


Una evaluación fallida que se hizo más evidente para la opinión pública por culpa –o gracias– a la propaganda desplegada el fin de semana.


En el momento más desbocado del operativo publicitario del sábado –cuando el Puma Rodríguez y Miguel Bossé le cantaban a la libertad en Cúcuta–, el opositor Juan Guaidó llegó a festejar en las redes sociales que un cargamento con alimentos brasileños había atravesado los controles de la aduana venezolana e ingresado al estado de Bolívar. Aquella noticia falsa fue asumida como propia por el gobierno brasileño y festejada por la prensa verdeamarilla insuflada de un espíritu de cruzada patriótica que se desmoronaría horas más tarde cuando llegó la información de que las dos camionetas no pudieron pasar el cordón de la Guardia Nacional Bolivariana establecido a pocos kilómetros de la ciudad venezolana Santa Elena de Guairén.


Hueco geopolítico


Pacaraima se encuentra a más de 2500 kilómetros en línea recta desde Brasilia, que aumentan a 4400 si el traslado se realiza por carreteras y algunos caminos que se vuelven intransitables en la temporada de lluvia amazónica.


Para Bolsonaro sería conveniente que la agenda nacional sea contaminada con relatos de una eventual conflagración en los confines de su país, con lo cual se disiparían los escándalos que mancharon al gobierno.


Ocurre que embarcarse en una aventura belicista entraña riesgos verdaderos.


El sábado quedó demostrado que el ingreso de ayuda humanitaria desde Pacaraima al sur venezolano no era sencillo y que el norte brasileño presenta vulnerabilidades.
Puntos flacos de los que hablaron las autoridades del estado de Roraima donde se encuentra la mayor parte de la frontera de 2199 kilómetros con Venezuela. El gobernador de esa provincia, Antonio Denarium, declaró que si la tensión con Maduro se agrava puede haber un apagón por tiempo indefinido ya que más de la mitad de la energía proviene de la represa hidroeléctrica venezolana Gurí.


Teresa Surita, la intendenta de Boa Vista capital de Roraima, afirmó ayer que los hospitales están al borde del “colapso” porque no tienen capacidad para recibir más refugiados venezolanos y el mismo cuadro de saturación presentan la salud y seguridad públicas. Sin olvidar que las cárceles más importantes de Roraima están controladas por la banda Primer Comando de la Capital, que hace poco más de un año desató una cadena de motines con decenas de muertos en varias capitales amazónicas.
Los problemas estructurales de la provincia de Roraima se suman a su poca población, menos de 600 mil habitantes. La baja densidad demográfica es una amenaza para toda la Amazonia brasileña que con sus más de 4 millones de kilómetros cuadrados tiene menos de 25 millones de habitantes.


Los especialistas en estrategia militar coinciden al señalar los vacíos geopolíticos que presenta la Amazonia brasileña y la desventaja en materia de equipamiento que tienen sus fuerzas armadas frente a las venezolanas, dotadas de modernos cazabombarderos Sukoi y baterías antiaéreas, todo de fabricación rusa.


Dos militares que también son ministros del gabinete de Bolsonaro dijeron al sitio de noticias UOL que Brasil se vería perjudicado si la crisis venezolana escala a una fase militar. Hablando a condición de anonimato señalaron que si se desata una guerra su país quedaría muy en desventaja ante la capacidad bélica es irrelevante de su aliado Estados Unidos y sus potenciales enemigos Rusia y China.

Publicado enInternacional
Miércoles, 20 Febrero 2019 06:50

Música y tensión en la frontera

Música y tensión en la frontera

En la frontera Maduro les cerró el paso a toneladas de ayuda humanitaria proveniente de Estados Unidos, pero dejará pasar la que arribará desde Rusia. Y se vienen dos conciertos: uno de la oposición y otro del gobierno chavista.

 Son más de dos mil kilómetros de frontera en tierras calurosas, selvas y llanuras que durante décadas han sido foco de tensión entre los países vecinos y que, en los últimos días, han visto pasar los rostros de la tragedia humanitaria que tiene al gobierno venezolano en los ojos del mundo. Voces a favor de la decisiones de Nicolás Maduro y sectores que defienden sus políticas que han llevado al colapso de la economía, y una emigración sin precedentes, se levantan en diversos lugares del mundo. Pero el vecino más inmediato, Colombia, con el pupilo de Álvaro Uribe en la Presidencia, el presidente de derecha Iván Duque del Centro, es uno de los más incómodos con la crisis venezolana que tiene como primer epicentro a la frontera. 

Por allí han pasado más de un millón de venezolanos en el último año según informes de Migración Colombia. Y hasta allí se llevaron toneladas de ayuda humanitaria proveniente de Estados Unidos recientemente. Sin embargo, Maduro impidió su paso, aunque abrirá el camino nuevamente cuando llegue la ayuda que viene de Rusia. Además, un concierto organizado por la oposición internacional al gobierno socialista venezolano y otro más con el que Maduro pretende contrarrestar el primero se realizarán próximamente. Todo ello, en medio del fuego proveniente de la guerrilla colombiana del ELN que tiene uno de sus principales y más poderosos y ricos bloques en esa zona del Nororiente colombovenezolano, y que sería la responsable de asesinar a un policía el lunes pasado en el municipio de Arauca, en un ataque donde además fue herido otro uniformado y un civil. Esto ocurrió en el puesto de control José Antonio Paes.


Mientras se escuchan voces de rechazo tras el atentado a la policía y se repiten las acusaciones de siempre acerca de que los insurgentes usarían el territorio venezolano para esconderse, los líderes norteamericanos se pasean por la frontera de la mano de su principal aliado en América Latina, el gobierno Colombiano. El fin de semana los paralamentarios estadounidenses Marco Rubio y Mario Diaz-Balart visitaron la llamada zona de la frontera en cercanías a la ciudad de Cúcuta, la capital del departamento de Norte de Santander limítrofe con Venezuela. Estaban también el Embajador de Estados Unidos ante la OEA, Carlos Trujillo, y el Embajador de Colombia en Estados Unidos, Francisco Santos, primo y opositor del ex presidente Juan Manuel Santos.


La visita tenía como fin, según explicó a PáginaI12 un portavoz de Casa de Nariño, verificar cómo se está desarrollando el programa de ayuda humanitaria que los gringos desplegaron desde la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), y el acopio de las ayudas humanitarias que han llegado en la última semana a Cúcuta desde otros países. “Tenemos toda una logística montada en el Puente de la Unidad para poder recibir las donaciones y que desde Venezuela se puedan distribuir para todo el pueblo venezolano. El Presidente de Colombia y todo su Gobierno ha estado completamente involucrado y nuestro mensaje es: amigos de Venezuela los seguiremos apoyando en toda esta operación”, señaló a medios Eduardo José González Angulo, representante del Gobierno colombiano en esta operación humanitaria, que muchos califican de maniobra política y militar para debilitar a Maduro, tras la autoproclamación de Juan Guaidó como presidente de Venezuela.


Duque ha explicado su apoyo con Estados Unidos y otros países como un “cerco diplomático” contra el gobierno vecino y no confirma aún si recibirá tropas militares en una eventual confrontación armada en Venezuela. Pero es una realidad que siete bases militares colombianas está ocupadas parcialmente por militares estadounidenses desde la firma y puesta en marcha del Plan Colombia, que además incorpora la figura de “contratistas”, por lo general mercenarios o ex militares que permanecen en el país con permiso legal para trabajar por un periodo y realizan por lo general labores de inteligencia.


“En el tema de Venezuela no hay división en Estados Unidos, demócratas y republicanos se han unido en una voz a decir: estaremos junto al pueblo de Venezuela a cada paso hasta que se pueda ganar lo que se merece, la libertad, la democracia y la prosperidad”, aseguró el senador Marco Rubio en su paso por Colombia, que sigue recibiendo críticas por promover la presencia norteamericana. Carlos Trujillo, enviado de Duque, responde que con estos gestos Colombia está “luchando por la libertad de Venezuela” y señaló que las ayudas humanitarias son un esfuerzo internacional “pero que el mérito es del pueblo venezolano que arriesga su vida, su libertad y todos sus derechos” para buscar el bienestar de sus connacionales.


Entre tanto el dueño de la compañía de móviles Virgin, Richard Branson, está promoviendo un concierto en la ciudad fronteriza de Cúcutua que busca presionar al gobierno de Maduro para que autorice el ingreso de ayudas, ante las cuales el presidente venezolano ha dicho que estas son la primera injerencia militar en su territorio. Carlos Vives, Juanes, el reguetonero Nacho, Miguel Bosé, El Puma y otros han confirmado su participación en el Venezuela Aid Live que será el próximo 22 de febrero. A esto Maduro respondió promoviendo su propio concierto que sería los días 22 y 23 en el Puente Simón Bolívar. Este se titula “Manos fuera de Venezuela” y según explicó el heredero de Hugo Chávez “hemos acogido una propuesta de una gran cantidad de artistas venezolanos que solicitaron hacer un encuentro cultural, un gran concierto por la paz, por la vida” y agregó que con este recital buscan enviar un mensaje de denuncia contra la agresión brutal a la que se intenta someter al pueblo venezolano, refiriéndose a la presión para recibir las ayudas humanitarias gringas y la injerencia internacional en su país en crisis.


El músico advirtió que detrás de ese recital está la Casa Blanca

Roger Waters contra el "Venezuela Aid Live"

 

El músico Roger Waters publicó un video en el que convocó a detener el recital "Venezuela Aid Live", que se realizará el viernes en la ciudad fronteriza de Cúcuta, para que el histórico formato de recitales de ayuda humanitaria no sea utilizado políticamente. Waters aseguró que el espectáculo "no tiene nada que ver con la ayuda humanitaria a los venezolanos" sino con la decisión de la Casa Blanca de dar un golpe en el país bolivariano. El mítico integrante de Pink Floyd —banda que se reunió por última vez en un "Live 8"— rechazó el relato que los medios internacionales hacen sobre la realidad venezolano y exigió que "los venezolanos puede ejercer su derecho a la autodeterminación".

El "Venezuela Aid Live" es promocionado por el empresario inglés Richard Branson —creador de la discográfica Virgin—, quien ya confirmó la presencia de varios músicos de habla hispana para el espectáculo del viernes, entre ellos, Alejandro Sanz, Maná, Ricardo Montaner, Carlos Baute, entre otros. El escenario estará montando en la ciudad colombiana de Cúcuta, fronteriza con Venezuela, y contará con la presencia de los presidentes de Colombia, Iván Duque, y Chile, Sebastián Piñera, alineados con la política norteamericana contra el gobierno de Nicolás Maduro.


Waters calificó de "truco" la convocatoria armada por Branson, contra quien apuntó directamente en varios fragmentos del video, y aseguró que "no tiene nada que ver con la ayuda humanitaria" sino con respaldar la decisión de la Casa Blanda de "dar un golpe en Venezuela".


El músico inglés señaló que cualquiera de las razones por los que Estados Unidos haya decido avanzar sobre el gobierno bolivariano ninguna de ellas "tiene con las necesidades de los venezolanos, con la democracia, con la libertad, ni con la ayuda humanitaria".


En ese sentido, Waters hizo un llamado, en particular, a Peter Gabriel y por elevación al resto de los artistas que participarán del espectáculo para que no sean "llevados por un camino que terminará en un cambio de régimen". "¿Queremos que Venezuela sea otra Irak, otra Libia, otra Siria?", sostuvo Waters.


El músico sostuvo su rechazo al "Venezuela Aid Live" al asegurar que el relato que los gobiernos y medios de comunicación ofrecen sobre el país caribeño es engañoso: "No hay guerra civil, no hay caos, no hay asesinatos, no no hay detenciones masivas de opositores, no hay medios censurados, no hay una dictadura aparente". "Necesitamos retirarnos, particularmente, Richard Branson", apuntó Waters, quien reivindicó el derecho de autodeterminación de los venezolanos.

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