Viernes, 28 Abril 2017 16:21

Rotundo: 6.165 ¡No!, 75 Sí

Rotundo: 6.165 ¡No!, 75 Sí

“Porque yo amo la tierra, amo el agua y amo estas montañas que me han dado de comer y me han acogido”. Así respondió don José Ananías Cárdenas a la pregunta ¿por qué se siente tan contento?, acababa de conocer los resultados de la consulta popular que en Cajamarca dio un rotundo No a la minería de Anglogold.

 

Llegó al cañón de Anaime hace más de 50 años, en calidad de desplazado de Paz de Río –Boyacá– por los impactos que en su propio territorio tuvo la extracción de hierro para la antigua Empresa Siderúrgica Nacional de Paz de Río. Fue conmovedora su expresión de júbilo, momentos después de conocerse en el parque central de esta pequeña localidad los resultados de la consulta popular. Sus manos se entrelazaron, miro al cielo en expresión de gratitud y lloró, “ahora sí puedo morir tranquilo” afirmó.

 

Poco después de las 4:00 p.m. de este domingo 26 de marzo, en Anaime, sitio donde nos encontrábamos era ya evidente que el No a la minería había sido la opción para los votantes. Apostados en la puerta del salón, quienes habíamos acudido como veedores, nos dimos cuenta que en el recuento, el montoncito de papeletas que se decidieron por el no crecía sin cesar, a su lado, sólo 5 electores habían votado sí a la minería.

 

Resultados similares se obtuvieron en Cajamarca así como en la vereda El Cajón –tercer puesto de votación–, lugar éste último donde de 105 votos, dos no habían sido marcados y por tanto eran nulos, 103 votos dijeron no a la minería. El No arrasó. Voladores al cielo, intervenciones de los pobladores, agradecimientos a los acompañantes y una atmósfera de emoción envolvió este pequeño corregimiento.

 

Los cajamarcunos expresaban así, su desacuerdo frente a la pretensión por parte de la multinacional Sudafricana Anglogold Ashanti (AGA) de explotar oro en un territorio eminentemente agrícola y forestal. De adelantarse este proyecto, La Colosa sería la más grande mina de oro a cielo abierto en América Latina.

 

Ante la pregunta ¿Está de acuerdo si o no con que en el Municipio de Cajamarca se ejecuten proyectos y actividades mineras?, 6.165 ciudadanos votaron No, frente a una pequeña minoría (75 votos) que se decidieron por el Sí. Algunos habitantes del cañón de Anaime, expresaron que la lucha no ha sido fácil y haciendo uso de un pasaje bíblico, señalaron que “esto ha sido como el enfrentamiento entre David y Goliath”

 

Un enfrentamiento en el que evidentemente el campesinado, es la parte más débil de la contienda. En algo más de una década de presencia en este municipio, la multinacional –tercera en el mundo en cuanto a explotación de oro se refiere–, ha hecho uso de diversas estratagemas para hacerse con los terrenos en donde se adelantaría la explotación de más de 24 millones de onzas de oro, según estimaciones hechas hacia el año 2012.

 

Proyecciones que con el correr de los años se han incrementado entre 4 y 9 millones de onzas (La Corporación Geoambiental Terrae apoyados en cifras de la propia empresa, maneja la cifra de 33 millones de onzas) quizá porque como es conocido en el municipio “han estado adquiriendo terrenos a través de terceros, a consecuencia de lo cual hoy tienen alrededor de 10.000 hectáreas en toda Cajamarca” sostuvo Jimmy Torres de la organización Conciencia Campesina, “dicen que para reforestación, pero nosotros sabemos que eso no es cierto” señaló Gustavo Roa, concejal de Cajamarca.

 

En todo caso, desde que reveló su verdadera identidad –llegó a Cajamarca como Kedhada S.A.Colombia alrededor del año 2000–, “la multinacional se ha paseado por estas tierras como Pedro por su casa”. Testimonios de campesinos de la vereda La Alsacia y el Cajón dan cuenta de cómo el territorio ha sido explorado palmo a palmo. “Eso era pa´allá y pa´acá por todo ese cerro [...] dijeron que lo iban a tumbar y que eso iba a quedar una llanura dizque muy bonita”, “pasaron con helicóptero y de la parte delantera colgaba un aparato, que creemos era un detector de metales. Eso pasaban bajito, bajito y a uno le da una rabia, una impotencia”, y alguien más señaló “acá vinieron cuando yo no estaba porque a veces me voy para Ibagué, vinieron con unos aparatos y perforaron un hueco arriba al lado de un nacedero, ese nacedero se secó, cuando yo vine ya no había agua, nadie me pidió permiso”.

 

Mentiras, cooptación, división de la población, presiones indebidas, forman parte de su proceder, por eso y por el poder económico que tiene, muchos de los pobladores de Cajamarca entienden que los resultados de la consulta son un inmenso logro que corona un esfuerzo iniciado por un puñado de habitantes desde el año 2013, cuando bajo la administración de Evelio Gómez se empezó un trabajo de socialización con las comunidades en torno a los beneficios que les reportaría en la defensa del territorio la realización de una consulta popular.

 

El camino no ha sido sencillo. Aunque la atención suele dirigirse a la contienda jurídica, lo cierto es que los resultados de la consulta son fruto del esfuerzo que por años sostuvieron personas que lo han dado todo –incluso la vida– por la defensa del lugar que los ha visto nacer o que los ha acogido. Los costos sociales y humanos son invaluables y forman parte de los 10 años de historia de la primera consulta popular que se hace en el país por iniciativa ciudadana.

 

Una historia que empieza en el momento mismo en que la AGA en el 2007, hace pública su intención de explorar y explotar oro en estas montañas de la Cordillera Central. Para entonces y entendiendo ya los riesgos que entrañaba la explotación a gran escala del preciado metal, un pequeño grupo de personas se dio a la tarea de pensar qué opciones tenían a mano para proteger el territorio y su permanencia en el.

 

La primera posibilidad que visibilizaron –hace ya más de diez años– “fue demandar ante el Estado colombiano la protección y garantía de los derechos fundamentales de los pobladores de Cajamarca” señaló Robinson Mejía del Colectivo socio-ambiental de Cajamarca –Cosajuca–, un par de años más tarde, pensaron en la posibilidad de realizar una consulta popular autónoma, que no prosperó porque como afirma Mejía “El gobierno nacional saca decretos para impedir que este tipo de iniciativas prosperen, para quitarle el poder de decisión a las comunidades y la competencia a los entes territoriales”. Se deciden entonces por el camino de la iniciativa ciudadana para respaldar la consulta popular.

 

Una vía también plagada de trampas y recovecos. La AGA ha acudido en diversas oportunidades no sólo a mecanismos de carácter jurídico para evitar la realización de la consulta popular –cuatro tutelas, una de las cuales fue interpuesta por el representante legal de la Asociación de Minería e Hidrocarburos, Alberto Enrique Cruz Tello, persona que según comentó en medios locales el alcalde de Ibagué –Guillermo Alfonso Jaramillo–, es socio de la AGA e impidió con este mismo recurso la realización de la consulta popular minera de Ibagué en octubre de 2016 y una acción de desacato contra el Tribunal Administrativo de Ibagué, que todavía está en curso.

 

De carácter extra-jurídico lo es la cooptación y la manipulación de la propia población y sus autoridades. Es conocido en el municipio que el actual alcalde Pedro Pablo Marín es una pieza de su maquinaria. A la pregunta de por qué el actual alcalde de Cajamarca puede ser considerado una ficha de Anglogold, Mejía contesta “La campaña del actual alcalde de Cajamarca fue financiada por la Anglogold Ashanti AGA [...] “Los trabajadores de la multinacional participaron de la organización de la campaña”, y “Anglogold realizó una reunión en las oficinas que tiene en el pueblo, a la que citaron varios líderes de la región para definir que el candidato fuera el actual alcalde”.

 

Por su parte, Gustavo Roa Torres concejal de Cajamarca refiere su proceso de elección. “Pedro Cruz no tiene trayectoria política reconocida en este municipio y sólo en mes y medio de campaña logró una votación de 4.756 votos, algo que quienes viven en el municipio y han aspirado a cargos de elección popular sólo logran con un trabajo arduo y sostenido de varios años”. A su entender, eso sólo fue posible gracias al apoyo económico brindado a esta candidatura por la multinacional.

 

“Ellos no sólo lograron cooptar a los funcionarios de la administración municipal, también lo hicieron con los del Hospital y con los contratistas y formaron un comité pro-abstencionista”, añadió Roa. “Los trabajadores y sus familias hacen lo que les diga la empresa y les compensan con viajes y ese tipo de cosas”, señaló frente al tema Robinson Mejía. La multinacional ha copado espacios dentro de la administración y dividido a la propia población y eso es así, aunque en pronunciamientos públicos tanto la empresa como el alcalde y sus funcionarios expresen ser respetuosos de las decisiones del pueblo.

 

En días previos a la consulta popular, fue un rumor constante entre los pobladores que “los pedrunos”, electores del actual alcalde Pedro Pablo Marín Cruz (del partido de la U y sucesor de William Póveda) “tenían la orden de abstenerse de votar”, señaló Olga Castro en un intento por impedir que se alcanzara el umbral necesario para que la consulta fuera un hecho.

 

En cuanto se dio inició el proceso, “Anglogold indujo a sus trabajadores a impugnar la iniciativa” y en días anteriores, cuando era necesaria la recolección de firmas, destacó parte de su personal “para que hicieran lo mismo, con el ánimo de confundir a la población”, aseguró Mejía.

 

Al día de hoy, la movilización en contra de La Colosa, ha ofrendado varias vidas, “vivimos con la certeza de que podemos perder la vida, vivimos con zozobra, sufrimos constantes amenazas y nuestras familias viven en la angustia”, comentó Robinson Mejía. Hemos sufrido igualmente la estigmatización de un sector de la población por ser “jóvenes y mechudos”, o “de la fuerza pública por ser, según ellos, de izquierda o miembros de la guerrilla [...]. No tenemos fácil acceso a los medios de comunicación de carácter nacional” y todo ello se conjuga para “invisibilizar el movimiento social, para invisibilizar la consulta popular”, afirmó por su parte Jimmy Torres de Conciencia Campesina. Y aunque el panorama pareciera un poco gris, el movimiento ha crecido, muchos de los familiares de [email protected] activistas apoyan ahora la movilización de las distintas organizaciones que en Cajamarca e Ibagué están por la defensa del territorio.

 

Para los pobladores de Cajamarca, los resultados de esta consulta son un tributo muy merecido a tantos años de lucha, a las vidas ofrendadas. La exigencia ahora es que el Estado colombiano de fiel cumplimiento a la voluntad de los electores expresados en la consulta.

Publicado enEdición Nº234
Cajamarca: Acción y llamado a frenar el extrativismo
6,165 rechazos a la mega minería. 6,165 voces de lucha en defensa del territorio y sus riquezas. 6,165 habitantes exigiendo al gobierno soberanía. 6,165 votos reivindicando su poder, el de otra democracia posible.

 

El 26 de marzo el municipio de Cajamarca (Tolima), una vez más, le hizo saber al país su rechazo a la explotación minera, en esta ocasión por parte de la multinacional AngloGold Ashanti, votando No a la pregunta “¿Está usted de acuerdo, sí o no, con que en el municipio de Cajamarca se ejecuten proyectos y actividades mineras?” Los resultados fueron victoriosos para las y los cajamarcunos, pero horas después, el gobierno nacional redujo la consulta popular a un acto simbólico.

La minera AngloGold Ashanti se empeña en ser la cenicienta que aspira y se inyecta oro, como la de Sonne de Rammstein (ver video: Rammstein - Sonne) pasando por encima de los ecosistemas y las poblaciones aledañas a La Colosa, de donde pretende explotar 29 millones de onzas de oro para 2020; más los 25 títulos mineros que tienen y 8 solicitudes en proceso, afectando el 86 por ciento del territorio tolimense. Cenicienta que han tratado de frenar durante años los habitantes del municipio de Cajamarca y poblaciones aledañas.

El proceso de la consulta popular, diseñado e impulsado por parte de la comunidad, fue álgido pero bien logrado. Proceso inscrito en un contexto político–ambiental intenso que ha marcado el 2017 como el año de las consultas populares, adelantadas en los más de 12 municipios que rechazan la explotación minera–petrolera. Con un incuestionable 97,92 por ciento, el No dejó claro que la comunidad se niega a las actividades mineras por parte de AngloGold Ashanti, esperando por parte del gobierno nacional acciones legales que frenen el fenómeno extractivista que pone en riesgo las principales reservas naturales del país.

Sin embargo, la respuesta por parte del ministro de Minas y Energía, Germán Arce, más que desesperanzadora dejó entrever la precariedad democrática que tiene Colombia. La “Consulta minera en Cajamarca no tiene la capacidad de cambiar la ley” afirmó el ministro, argumentando que la multinacional cuenta legalmente con el título minero, y ante la falta de la licencia ambiental, el gobierno considera más fácil y adecuado adelantar el procedimiento para dar dicha licencia que frenar a la multinacional minera y cumplir la voluntad de las y los cajamarcunos.

Los casos de Cajamarca y Cabrera (leer artículo: Cabrera dijo NO a la Hidroeléctrica y el extractivismo en el Páramo Sumapaz) sirven como ejemplo de lucha para municipios como Ibagué, El Paujil, San Martín, Pijao, Monterrey, Espinal y Pueblo Rico; que aún se encuentran en la pugna por hacer de las consultas populares una realidad en sus territorios. Empero, Tauramena y Piedras son municipios que despiertan inquietudes frente a la efectividad de las consultas y el cumplimiento por parte del Estado colombiano de la voluntad de quienes habitan en uno u otro territorio nacional. Cabe recordar que estos dos municipios en el 2013 manifestaron de manera exitosa su rechazo a la explotaciones de minerales e hidrocarburos y a la fecha adelantan procesos, entre ellos la consulta popular, para exigir al gobierno que obedezca a la decisión tomada 4 años atrás.

Cajamarca, acción y llamado a frenar el extrativismo... es el voto ejemplificante de una comunidad que entiende que más allá de aquello que brilla está el agua, está el ambiente, está el entorno natural del que gozan, está su misma tranquilidad como población, todo lo cual tienen que pensar para quienes allí habitan hoy pero también para las generaciones futuras.

Acción y llamado que desnuda la contradicción existente entre el modelo económico imperante en Colombia y la región, con un régimen de acumulación que regresa hacia el extrativismo como “tabla de salvación” ante su total renuncia a proyectos históricos soberanos, nacionales y, sobre todo, regionales. (Ver video: Mineria en Colombia)

Acción y triunfo gratificante para un país donde los movimientos sociales viven una andanada violenta de criminalización y muerte sistemática; con un resultado que sirve para confirmar que la democracia colombiana, limitada y formal, funciona de acuerdo a los beneficios políticos o económicos que derive para unos pocos. Así, cuando no se acomoda a sus intereses, simplemente no es, no sirve. Construir otra democracia está a la orden del día, así lo enseña Cajamarca, como antes lo hicieron los pobladores de Piedras y Tauramena.

 

¿Cómo van las luchas en los demás municipios?

Ibagué: la consulta, impulsada allí con gran fuerza, recibió el 16 de febrero un llamado por parte de la sección Quinta del Consejo de Estado para la modificación de la pregunta por responder en la consulta popular; luego de las dos modificaciones iniciales, la pregunta, según los jueces, no garantiza claridad, lealtad e imparcialidad al elector.

La pregunta, ahora en manos de los jueves, interroga: ¿Está usted de acuerdo SI o NO que en el municipio de Ibagué se ejecuten proyectos y actividades mineras?

El Paujil: La consulta popular inscrita por la comunidad de El Paujil, denominada “Por la Dignidad Amazónica, El Paujil lucha por el territorio, el agua y la vida”, pretende suspender las actividades sísmicas ejecutadas por Petroseismic Services S.A, Emerald Energy y Ecopetrol; quienes han logrado ingresar a las zonas de explotación con la protección del Esmad y el Estado, dejando a la comunidad afectada y sin subsanar los daños ambientales, sociales y económicos generados.

La iniciativa de esta comunidad es inspiradora de la lucha en los municipios vecinos de El Doncello y Montañita.

San Martín: Comprometidos con la defensa de sus recursos naturales y la autonomía sobre el territorio, los pobladores de San Martín emprendieron, desde el 10 de febrero de 2017, la recolección de 1.086 firmas para revocar a Eduardo Celis, el alcalde del fracking, y continuar con el proceso de la consulta popular y frenar la extracción de petróleo por parte de Conoco Phillips.

Como respuesta a la iniciativa de revocatoria, el pasado el 21 de febrero el alcalde, en asamblea de la empresa de acueducto del municipio, APCES ESP, anunció su venta a Conoco Phillips. Como en otros de estos negociados, la excusa para la venta es la supuesta mejoría del servicio.

Piedras: A 4 años del impulso de la consulta popular donde la comunidad se negó a aceptar proyectos y actividades de carácter minero, la cual se vio obstaculizada por la llegada de la Anglo Gold Ashanti al municipio vecino de Cajamarca; en Piedras, de nuevo, se promueve una consulta popular que les dé la autonomía sobre los recursos naturales.

Tauramena: En el 2013 los pobladores de este municipio logran manifestar su voluntad de manera exitosa ante las urnas con 4.426 votos en contra de la exploración sísmica, perforación, producción y transporte de hidrocarburos, en este caso por parte de Ecopetrol y Oceisa, empresa, esta última, encargada del manejo y control del acueducto de la zona.

Cuatro años después, el municipio exige el cumplimiento de su decisión por parte de las empresas y del Estado, pues luego de que ganaran la consulta popular las actividades y proyectos petroleros continúan en ejecución.

Pobladores de Pijao, Monterrey, Espinal y Pueblo Rico, se encuentran empeñados en su lucha, con los mismos objetivos y argumentos de quienes los lideras en los municipios anteriores pero, lastimosamente, no logran generar eco con su iniciativa.

Publicado enColombia
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