Viernes, 10 Julio 2015 06:59

"El neodesarrollismo se agotó"

"El neodesarrollismo se agotó"

Brasil de Fato – ¿Cómo estás viendo el escenario político brasilero?


João Pedro Stedile – Brasil está pasando por un periodo histórico muy difícil y complejo. Lo que hemos discutido en las plenarias de los movimientos populares es que estamos pasando por tres graves crisis. Una es la crisis económica, con la economía paralizada, falta de crecimiento de la industria, señales de desempleo y caída en los ingresos de la clase trabajadora.


Otra es la crisis social, cuyos problemas, sobretodo en las grandes ciudades, como falta de vivienda, de transporte público, aumento de la violencia contra la juventud en las periferias y de millones de jóvenes que no están consiguiendo entrar en la universidad apenas aumentan. Los 8 millones de jóvenes que se inscribieron en el ENEM (examen nacional de enseñanza media, requisito obligatorio para entrar en las universidades públicas brasileras), por ejemplo, disputaron 1,6 millones de lugares. Y los que no entran, para dónde van?


La última es la grave crisis política e institucional, en que la población no reconoce la legitimidad y liderazgo en los políticos electos. Eso se debe al sistema electoral, que permite que las empresas financien sus candidatos. Para tener una idea, apenas las diez mayores empresas eligieron 70% del parlamento. O sea, la democracia representativa fue secuestrada por el capital, y eso generó una hipocresía de los electos y una distorción política insuperable. Eso se refleja en las pautas que el parlamento adopta y en las ideas que ellos defienden, que no tiene nada que ver con los electores. Por ejemplo: en la sociedad brasilera tenemos 51% de mujeres. Se presentó un proyecto para garantizar 30% de representación femenina, pero ellos bloquearon. Y, con eso, vamos a mantener apenas el actual 9%!


¿Cómo evalúa las propuestas que predominan en el debate público para superar este escenario?


Las clases dominantes, aquellas que poseen el poder económico en nuestra sociedad, son bastante inteligentes. No es en vano que gobiernan hace 500 años. Percibieron la gravedad de la crisis, y por eso abandonaron el pacto de alianzas de clase con los trabajadores, representado por la elección de Lula y Dilma, que resultó en el programa neodesarrollista.


El neodesarrollismo, como programa de gobierno, se agotó. Los sectores de la burguesía que hacían parte y se beneficiaban de ese programa salieron de escena, y apuestan ahora a otro programa. El programa de este sector para salir de la crisis es básicamente la defensa de Estado mínimo, utilizando máscaras como la disminución de ministerios, menos intervención del Estado en la economía, retiro de derechos laborales – con el objetivo de que el costo de la mano de obra disminuya y se retomen las altas tasas de ganancia, pudiendo competir mejor en el mercado mundial con la competencia. El tercer elemento es la realineación de la economía y de la política externa con Estados Unidos. Por eso critican las políticas de los Brics, de Unasur, de Mercosur y defienden abiertamente el regreso del Alca.


Ese es el programa de la clase dominante para salir de la crisis. No es otra cosa que la vuelta al neoliberalismo. Y para alcanzar estos objetivos accionan sus operadores políticos en los espacios que detentan hegemonía completa, como es el caso del Congreso Nacional, del Poder Judicial y de los medios de comunicación burgueses. Estos tres poderes están actuando permanentemente y de forma articulada entre si para que este programa sea implementado. Y el partido ideológico que está articulando esa unidad entre los tres espacios es la Red Globo.


El gobierno ha tomado diversas iniciativas de política económica, medidas provisorias y ajuste fiscal. ¿Cómo los movimientos están viendo estas iniciativas?


Para nosotros, el gobierno de Dilma no entendió la naturaleza de la crisis instalada, ni lo que está aconteciendo en la sociedad brasilera. Tampoco la disputa ideológica que se dio en el segundo turno de las elecciones, una tremenda lucha de clases.
El gobierno erró al montar un ministerio muy dependiente de partidos conservadores, que inclusive votan contra el gobierno en el parlamento. Llega a ser ezquizofrénica. Tal vez sea el peor ministerio desde la nueva república, y está resumiendo la crisis a un problema de déficit en el presupuesto. Sin embargo, el déficit en el presupuesto es apenas consecuencia de la crisis, y no adelanta tomar medidas paliativas. Tal como explicó el profesor Belluzzo, "el motor de la economía pifeó, y el gobierno está preocupado con la chapa y pintura". Por increíble que parezca, todas las medidas paliativas y las iniciativas que el gobierno tomó no sólo no resuelven la crisis citada, como tienden a agravarlas, porque quedan en la apariencia de los problemas y no van a las causas. Peor, muchas de las medidas, en especial las de economía, van en la dirección del programa de la burguesía, o sea, retiran derechos de los trabajadores. Aumentar la tasa de interés es todo que el sector hegemónico de los capitalistas quieren: ganar dinero con rentismo y con especulación. Si el gobierno no muda de rumbo, no muda su política económica y no toma iniciativas que coloquen el debate en la sociedad, de la necesidad de una reforma política profunda, continuará cayendo en la impopularidad y en la incapacidad de salir de la crisis.


En esa coyuntura compleja, ¿hay posibilidades de golpe?


Las clases dominantes, los capitalistas, los empresarios y la derecha, como campo ideológico, son muy diversos en una sociedad tan compleja como la nuestra. Por más que la Globo se esfuerce para darles unidad, no consiguen tener consenso en la forma de ver los problemas y en las propuestas para la salida de la crisis.


Es cierto que hay sectores más radicales de la derecha que quieren golpe, impeachment, hasta por el parlamento. Pero creo que una confusión institucional no interesa a los sectores empresariales. Lo que ellos quieren es que el gobierno asuma el programa de ellos. Solo eso. Por otro lado, los mismos motivos para tener proceso de impeachment para Dilma podrían ser aplicados a los gobernadores Geraldo Alckmin (PSDB), Beto Richa (PSBD), etc, lo cual generaría una confusión generalizada.
Infelizmente creo que el gobierno cayó en esa trampa. Y mismo asumiendo el programa de la clase dominante, las tres crisis no se resuelven. Por eso estamos en un periodo de confusiones que no se resolverá a corto plazo.


¿Y cuál es la propuesta de los movimientos populares frente a esta situación?


Por parte de los movimientos populares la situación también es compleja. Los movimientos y las fuerzas populares, que encuadran todas las formas organizativas, como partidos, sindicatos, movimientos sociales, pastorales, etc, no han tenido la capacidad de organizar una plataforma común, un programa único de salida de la crisis.


Tenemos ideas generales, en teoría, como, por ejemplo, el entendimiento de que apenas saliremos de la crisis económica si el gobierno abandona el superávit primario y, en lugar de pagar 280 mil millones de reales en intereses por año, invirtiera esos recursos públicos en la industria para generar empleos, en obras públicas de transporte, vivienda o educación.


Ya en la crisis política, solo iremos a superarla si tenemos una reforma política profunda. Son ideas
generales, en torno de reformas estructurales necesarias. Sin embargo, es necesario construir un programa que unifique todos los sectores sociales y de unidad a las acciones de movilización de masas.


Por ahora, apenas los sectores organizados de la clase trabajadora se están movilizando. El pueblo en general está quieto, mirando por televisión de forma asustada las noticias de la crisis y de la falta de alternativas.


De un lado, el pueblo ve todos los días a la burguesía tomando iniciativas contra el, y un gobierno inerte e incapaz. Y de nuestra parte, no conseguimos llegar hasta esa masa con nuestras propuestas, inclusive porque los medios de comunicación están controlados por la burguesía.


¿Cómo estás viendo el proceso de la operación "Lava-Jato" y las denuncias de corrupción que envuelven a las empresas y a Petrobras?


Hay muchos aspectos que envuelven este tema. Claro que existen personas y empresarios que se apropian personalmente de estos recursos e inclusive los envían para el exterior, y por lo tanto son corruptos.


Pero la corrupción en la sociedad brasilera es mucho más amplia. Está presente en la gestión de recursos públicos, que envuelven políticos de todos los partidos y otros sectores sociales.


Cuando un profesor de la USP con dedicación exclusiva abre un escritorio de consultoría, o tiene un segundo empleo, el también está siendo corrupto. Pero todo eso lo resolveremos con procesos de participación popular en la gestión de los recursos públicos y métodos permanentes de fiscalización por parte de la sociedad.


Pero el caso más patético del "Lava-Jato" es que culpan a este o aquel. El problema de fondo es el método de las elecciones. Mientras haya financiamiento de las empresas en las campañas electorales habrá "Lava-Jato".


La solución real no es apenas querer arrestar fulan o mengano, es cambiar el sistema. Precisamos de una reforma política profunda. El Congreso ya dio varias pruebas, inclusive en las últimas semanas, que no quiere mudar nada. La única salida sería convocar una asamblea constituyente exclusiva, que haga la reforma del sistema político brasilero. Claro que la realización de un plebiscito popular, que legalice la convocatoria de la asamblea, solamente llegará si las masas salen a las calles a luchar por la asamblea constituyente. O sea, va a depender de una nueva correlación de fuerzas. Pero esa es la única salida política para combatir la corrupción.


También es importante resaltar que todas las entidades de abogados y jueces han denunciado los abusos de poder del Juez Sérgio Moro, extrapolando sus funciones y utilizando, junto a los medios de comunicación, la fuga de informaciones, de denuncias premiadas y prisiones con claro sesgo partidario.


No se ve la misma divulgación, empeño y ninguna prisión en casos semejantes de corrupción de los trenes de San Pablo, por ejemplo, o en el caso del conocido "mensalão mineiro", o mismo de las estafas practicadas por el gobierno de Aécio/Anastasia en las empresas estatales de Furnas y Cemig, en Minas Gerais.


El juez Moro se prestó a alimentar un odio de la clase media contra los petistas, como si todos estuvieran envueltos con corrupción, todos fuesen culpables, cuando el verdadero culpable es el sistema electoral, que ellos no quieren mudar.
¿Y cómo evalúas el proyecto del senador Serra (PSDB), que retira a Petrobras del pré-sal?


El proyecto de Serra, en debate en el Senado, es la prueba más cabal de como los parlamentares de la derecha aplican el programa de la burguesía en el Congreso Nacional para salir de la crisis.


El proyecto retira de Petrobras la prioridad de explorar el pré-sal. Es todo lo que las empresas transncionales precisan, ya que no será más necesario gastar con investigación, dado que se sabe dónde está el petróleo. No hay ningún riesgo, basta ir y buscarlo.


En un país continental como el nuestro, el Estado brasilero no tiene ninguna condición de fiscalizar lo que las empresas harían en alta mar, ni para dónde y cuánto petróleo llevarían.


Si Petrobras está atravesando dificultades financieras y no puede operar todos los pozos, es preferible que vaya más suave con la explotación de reservas, garantizando que todo el pueblo brasilero tenga el control sobre ellas.


Y claro, es preciso que los trabajadores de Petrobras tengan mayor participación en la gestión de la empresa, sino acontece lo mismo que con el mineral de hierro, cuando Fernando Henrique Cardoso privatizó la Vale do Rio Doce y entregó gratuitamente a los capitalistas estadounidenses.


Hoy, se exportan miles de millones de toneladas de hierro por año, y el pueblo brasilero no tienen ningún beneficio con esa riqueza natural, aunque según la constitución debería ser utilizada en beneficio del bienestar de toda la población.


Espero que el Senado tenga juicio y rechazar ese proyecto, o mismo que la presidenta lo vete después, y que los petroleros se mantengan movilizados y en lucha por la defensa de Petrobras.


¿Cuáles son las iniciativas que los movimientos populares están tomando para posicionarse en esa coyuntura?


Estamos haciendo todos los esfuerzos para construir plenarias unitarias entre todos los frentes de masa, principalmente en los estados, y estimular a los sectores organizados que luchen. En algunos estados esa unidad es más visible, como pasó con la lucha de los profesores en Paraná y Minas Gerais.


A nivel nacional, las centrales sindicales, en especial la CUT (Central Única de Trabajadores), ha hecho el esfuerzo de coordinar las iniciativas de movilización de la clase trabajadora en defensa de sus derechos. Y existe una disposición, caso avance el proyecto de tercerización, de realizar una huelga general en todos los sectores de la economía, para boicotear esa medida que hace parte del proyecto de la burguesía.


Creo que ya hay una unidad bastante grande y disposición de lucha en defensa de los derechos de los trabajadores, pero todavía no avanzamos para construir un programa alternativo para la clase.


Ustedes también están proponiendo un frente político, que está siendo llamado de Grupo Brasil. El tema de los frentes amplios o frente de izquierda ha aparecido. ¿Cómo el MST está viendo estas propuestas?


Estamos viendo la necesidad de construir dos espacios complementarios de frentes, de unidad. Un frente de lucha de masas, que la CUT y los movimientos populares están halando.


Sin embargo, eso no es suficiente. Es necesario otro frente político, que consiga aglutinar los movimientos populares, partidos, entidades, pastorales e intelectuales para debatir un proyecto para Brasil. O sea, un frente que no es ni partidaria, ni electoral. Es un frente político para pensar el futuro y tener un proyecto alternativo al de la burguesía.


Claro que en la construcción de ese frente existen diferentes opiniones e iniciativas. Es probable que tengamos hasta varios frentes políticos. Tal vez no sea posible tener unidad en ese campo, ya que las ideologías, intereses de partidos y vanidades personales a veces se sobreponen a la necesidad de la unidad. Y hace parte de la lucha de clases esa diversidad.


Como MST, estamos apostando en un frente político, popular y nacional que aglutine todas las fuerzas que votaron en Dilma en el segundo turno. Esa es una referencia ideológica. Probablemente sectores más a la derecha o más a la izquierda no quieran participar. No porque no querramos, sino porque tienen un proyecto diferente.


Hay una propuesta de realizar, en setiembre o en torno a la semana de la patria, una grande plenaria nacional en Minas Gerais, que reúna representantes, militantes de todas las fuerzas populares (partidos, sindicatos, movimientos populares, pastorales e intelectuales) para debatir un programa popular para enfrentar a la derecha y a la crisis.


Y en la Reforma Agraria, ¿cuál es el análisis que el movimiento está haciendo de las medidas del gobierno Dilma?


La Reforma Agraria también está paralizada, como parte de esta crisis, de falta de un proyecto de país. Felizmente hubo cambios en el Ministerio de Desarrollo Agrario y en el INCRA (Instituto Nacional de Colonización y Reforma Agraria), y tenemos compañeros serios y comprometidos con la Reforma Agraria, lo cual nos ayuda mucho a resolver problemas pendientes, el pasivo de estos últimos diez años.


Tenemos 120 mil familias acampadas que el gobierno precisa asentar. Tenemos un déficit de más de 100 mil casas en los asentamientos, falta de asistencia técnica, y los proyectos de agroindustria están parados. Si el señor Levy (Ministro de Economía) no molesta, creo que esos problemas emergenciales serán resueltos por el nuevo equipo.


Sin embargo, lo que está colocado es la necesidad de un nuevo proyecto de Reforma Agraria, en aquello que llamamos de Reforma Agraria Popular, que se basa en los nuevos paradigmas que van más allá de la necesaria democratización de la propiedad de la tierra.


También precisamos organizar una producción que priorice el cultivo de alimentos saludables a toda la población. La matríz tecnológica debe volcarse para la agroecología, instalar agroindustrias y cooperativas en todos los asentamientos como forma de aumentar el empleo y los ingresos de los asentados.


Precisamos democratizar la educación y ampliar el acceso a la escuela en todos los niveles. Y para que ese nuevo proyecto de Reforma Agraria se realice, dependerá del programa y de la movilización de toda la clase trabajadora. El MST y los sin tierra solos no consiguen avanzar más.


De ahí nuestro esfuerzo de envolvernos con otras articulaciones políticas y populares, ya que el avance de la Reforma Agraria Popular depende de los cambios generales, de las reformas estructurales de la sociedad brasilera.


Usted está yendo para el encuentro de los movimientos populares de América Latina con el Papa Francisco, en Bolivia. ¿Cómo será ese nuevo encuentro?


Desde la elección del Papa Francisco, por iniciativa de el, hemos construido canales y puentes de interlocución. Hicimos seminarios en el Vaticano para debatir temas de la desigualdad. Elaboramos un documento sobre el peligro de los transgénicos y agrotóxicos.


Quedamos bastante contentos con la nueva encíclica del Papa, sobre ecología, en la cual incorpora varios debates que han acontecido en los movimientos campesinos y entre los científicos comprometidos con la verdad. En octubre de 2014 realizamos el encuentro en el Vaticano entre el Papa y 180 líderes populares del mundo entero.


Ahora estamos dando secuencia a ese diálogo, y vamos a reunir 1500 líderes de toda América Latina para debatir con el, en Santa Cruz de la Sierra, en Bolivia.


Aquí de Brasil estamos yendo con 250 delegados. Nuestra delegación está dividida siempre entre los tres sectores de los movimientos populares: tierra (campesinos), techo (lucha por la vivienda) y trabajo (sectores sindicales y populares que se organizan entorno al trabajo).


Tengo certeza que el encuentro será muy provechoso, y pretendemos sacar una carta común de compromiso entre los movimientos populares y el Papa Francisco, como representante máximo de la comunidad de los millares de católicos de todo el mundo.


Las posiciones del Papa en los diferentes temas en que ya se ha posicionado ha sido una grata sorpresa para todos, no solo para los movimientos populares, sino para la sociedad en general. En Roma defendió tres tesis fundamentales, como un programa mínimo para salvar la humanidad: "Ningún campesino más sin tierra. Ninguna familia sin una casa digna, y ningún trabajador sin trabajo y sin derechos". Creo que ahora vamos a avanzar hacia nuevos temas.


Traducción1 de la entrevista realizada a João Pedro Stédile, líder del MST (Movimiento de los trabajadores rurales sin tierra), por Brasil de Fato.


Link entrevista: http://www.brasildefato.com.br/node/32389


1 Traducción del portugués de Angela Garofali Patrón, Economista.

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Lunes, 06 Octubre 2014 06:13

Elecciones 2014, ¿Post indianismo?

Elecciones 2014, ¿Post indianismo?

El próximo 12 de octubre casi seis millones de bolivianos, contabilizados en el padrón biométrico en Bolivia y en el exterior, irán a las urnas para elegir presidente, vicepresidente y un nuevo Parlamento. El estado de ánimo de la oposición es resultado de una serie de encuestas que dan al binomio Evo Morales-Álvaro García Linera una ventaja virtualmente irremontable: 54% contra 14% de Samuel Doria Medina según el último sondeo difundido por El Deber de Santa Cruz de la Sierra. De allí que el analista Roger Cortez haya dicho en un debate televisivo que habría que considerar a estas elecciones como unos comicios parlamentarios: con la elección presidencial "resuelta", lo que verdaderamente está en juego es si el oficialismo obtendrá o no los dos tercios del Congreso –mayoría con la que cuenta en la actualidad–, que es hacia donde se enfoca la campaña del MAS.


Adicionalmente hay otra meta en juego: ganar el hasta ahora díscolo departamento de Santa Cruz, que hasta 2009 encabezó la oposición más combativa contra el gobierno de Evo Morales. Hoy ese objetivo parece posible y representaría un vuelco en la geopolítica interna del país. Para lograrlo, el MAS viene estructurando varias alianzas, incluso con remanentes de viejos partidos tradicionales, y con el alcalde "populista" de Santa Cruz, el polémico Percy Fernández, que colocó a tres candidatos de su riñón en las listas masistas. Con el masivo cierre de la campaña nacional a los pies del Cristo Redentor de Santa Cruz, el oficialismo busca plantar bandera en el mítico territorio en el que en 2008 decenas de miles de cruceños se movilizaron por la autonomía y contra el gobierno central. Como explica el jefe de campaña del MAS cruceño, Saúl Ávalos en un artículo del periodista Pablo Ortiz, se trata de una ocupación territorial: el MAS comenzó ganando en las periferias de migrantes de Santa Cruz de la Sierra –como el emblemático barrio Plan 3000– y ahora busca conquistar el centro mismo de esta urbe (El Deber, 30/09)*.


Con todo, esta "conquista" deberá ser ratificada en las urnas; no es tarea fácil pero por primera vez las encuestas dan ganador a Evo en esta zona agroindustrial de Bolivia. Para acercarse a esa "marea azul", los colores del MAS, el presidente boliviano prometió una gran cantidad de obras, desde represas hasta ferrocarriles, e incluyendo la ampliación de la frontera agropecuaria. La ecuación es clara: para derrotar a la elite política cruceña, el MAS debió pactar con parte del empresariado y aceptar su "modelo de acumulación". Para el candidato a primer senador del Partido Demócrata Cristiano, Pablo Banegas, es lógico que el MAS elija El Cristo: los que hacían los cabildos autonomistas – "banqueros, empresarios, agropecuarios, transportistas y canales de televisión"– ahora están con el oficialismo. Las palabras del candidato derechista que apoya la candidatura del ex presidente Jorge "Tuto" Quiroga, en el citado artículo de El Deber, no dejan de trasmitir decepción y cierto resentimiento. "Antes no querían que Evo pisara Santa Cruz, ahora los empresarios pujan por sentarse lo más cerca posible del presidente cuando hay algún encuentro", resume un empresario el vuelco de situación. Nadie quiere perderse el boom económico que vive el país y la región.

El contexto político boliviano se ha venido transformando. Si en 2005 la acusación de la derecha contra Morales era que transformaría a Bolivia en una nueva Cuba (o en el mejor de los casos una nueva Venezuela), hoy el analista opositor Iván Arias puede acusar al MAS de propagar una suerte de pragmatismo infinito, de ser un "Godzilla político que no mide principios ni medios para lograr su fin" (Página 7, 29/9/2014).


Pero el escenario no sólo cambió en relación a Santa Cruz. Evo Morales leyó el mensaje del censo de población de 2012. Ese censo evidenció una aparente paradoja, potencialmente explosiva a nivel simbólico-político: si en 2001 el 62% de los bolivianos se autoidentificaron con algún pueblo indígena, bajo el nuevo Estado plurinacional sólo lo hizo el 41%.
Hay muchas causas que pueden haber incidido en los resultados, entre ellas un cambio en la pregunta que reemplazó "indígena originario" por "indígena originario campesino", tal como está en la nueva Constitución, precisamente cuando Bolivia ya es un país mayoritariamente urbano. No menos importante es que en 2001 la identidad indígena era cuestionadora del orden de cosas y hoy es oficial, sin que la Bolivia urbana-mestiza se sienta a gusto con esa "indianidad de Estado".


Finalmente, en Bolivia, la mayoría es "un poco" indígena y "un poco" mestiza, por lo que los desplazamientos en la geometría variable de la identidad no resultan muy infrecuentes. Más aún en las poblaciones quechuas, las mayoritarias. Estas carecen – como señalan Pablo Quisbert y Vincent Nicolas en su reciente libro Pachakuti: el retorno de la nación (2014)– de símbolos y héroes etno-nacionales como sí tienen los aymaras con Tupac Katari o la bandera multicolor denominada wiphala. Lo quechua es más bien una lengua que une a diversas "naciones" locales.


Evo se declaró sorprendido con los resultados censales pero dijo que es un tema secundario y señaló que, de todos modos, como en los dados, "lo que se ve se anota". El vicepresidente Álvaro García Linera escribió luego un texto sobre "Nación y mestizaje" para defender la plurinacionalidad. Pero Evo, que sabe "anotar" en el cacho, un juego popular en Bolivia, también sabe cómo hacer ajustes en sus campañas con olfato de experimentado sindicalista.


No parece casual que la campaña electoral que lo proyectará a un tercer mandato para el periodo 2015-2019 –nunca antes un presidente boliviano estuvo tanto tiempo en el sillón– haya abandonado algunos tópicos de la etapa heroica y se asiente en la defensa de la estabilidad y el desarrollo económico y, más aún, en un gran salto tecnológico. El último spot del MAS resume, con estética informática, los planes de crear la Ciudadela del Conocimiento en Cochabamba, a la cual, como Rafael Correa con Yachay en Ecuador, se la compara con el Silicon Valley estadounidense (ttps://www.youtube.com/watch?v=NNPHapdPJAM).

A ello se suma la promesa de becas para estudiantes en universidades como Harvard, Stanford o Tokio, y el plan para construir hospitales de alta tecnología en un país donde la salud es una asignatura pendiente. El teleférico de transporte entre La Paz y El Alto es una de las últimas obras estrella del gobierno junto al satélite Túpac Katari. "Un pueblo milenario con tecnología de avanzada es invencible", dice el spot, y no es difícil ver las simpatías que los grandes saltos de países como Corea del Sur cosechan en esta nación andina, donde, además sus cantantes de k-pop son cada vez más populares.

Más allá de la discusión puntual sobre cada uno de estos proyectos, lo cierto es que Bolivia vive una nueva etapa. La potencialidad del "gobierno indígena" –como renovador de los valores tradicionales– parece haber dado todo de sí y hoy Evo Morales ha captado que las reivindicaciones de las nuevas generaciones tienen menos que ver con demandas de tipo étnico-cultural. En parte porque se ha avanzado en una mayor igualdad, y en parte porque Bolivia no escapa a la globalización de los consumos, los imaginarios y las aspiraciones.

Quisbert y Nicolas observan que el Túpac Katari concebido por el conocido pintor Gastón Ugalde poco antes de la llegada de Evo al poder y reproducida por el nuevo Estado, ya no es el Katari mártir descuartizado, sino un "Katari palaciego", con aires presidenciales.


En ese sentido, el nacionalismo indígena –término que usamos para definir los horizontes del "evismo" en 2006 con Hervé Do Alto– es sede de una paradoja: posiblemente el Estado plurinacional sea el más nacionalista de la historia. Pero más que una traición a una revolución indianista ideal, estamos frente a profundos cambios societales que están redibujando a Bolivia. Sin que sepamos aún cual será el bosquejo final. Quizás sea un retrato post indianista, que capte los pliegues de las nuevas identidades emergentes.

*Finalmente, la alcaldía no autorizó ningún acto partidario en el centro de Santa Cruz de la Sierra.

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Domingo, 07 Septiembre 2014 05:41

Vientos de cambio

Vientos de cambio

Hace seis meses, difícilmente se podía pensar que la presidenta de Brasil tuviera riesgo de perder la elección. Lo mismo el expresidente uruguayo Tabaré Vázquez, que parecía continuar sin dificultades el promocionado Gobierno de Mujica. Si añadimos que en Argentina la elección es una incógnita, aunque con aparente mayoría opositora, nos encontramos con que el viento vira en el sur de América.


No cabe darle a este aire renovado un sesgo ideológico. En Chile el cambio ya ocurrió y pasó de centro derecha a centro izquierda. En los otros, los signos no son tan claros. En Argentina se vive el ocaso de la hegemonía kirchnerista, pero bien puede seguir gobernando el incombustible peronismo, extraño camaleón que cambia de piel y sobrevive a huracanes y guerras civiles. En Brasil, no hay opción hacia la derecha, sino más bien hacia un centro muy moderado o la izquierda, mientras que en Uruguay los partidos tradicionales, con matices, reflejan las variantes del liberalismo, desde corrientes conservadoras a la inglesa a socialdemócratas prudentes.


¿Qué está pasando, entonces, cuando el crecimiento económico, desde hace una década, ha sido formidable y se registra una cierta baja de la pobreza?


Es verdad que las economías se han expandido al impulso de una bonanza exportadora producida por los altos precios de commodities, minerales o agrícolas, resultantes de la fuerte demanda asiática. No por ello la ciudadanía agradece. Primero, porque tiene claro que las mieles vinieron de afuera, y segundo, porque ya el panorama no es tan rosado: la dinámica expansiva ha detenido su velocidad y, si bien no se vislumbra una crisis, los tiempos serán más de rigor que de distribución.


La respuesta esta vez parece surgir de la política misma.

En Argentina, el kirchnerismo se ha agotado por su arbitrariedad, su voluntarismo y sus fantásticos escándalos administrativos. No se resiste más la retórica grandilocuente de la señora presidenta, envuelta siempre en banderas nacionalistas, en pugna con los enemigos exteriores que se conjuran para dañar a Argentina... Es cierto que un tercio del país está siempre pronto para recibir ese mensaje, como pasa ahora con una estrategia de choque en la deuda externa, que lleva la economía al default pero ubica al Gobierno en una lucha heroica contra los malqueridos especuladores internacionales. El resto de la opinión, sin embargo, advierte que se han malbaratado los beneficios de los grandes precios de exportación, desfondando las finanzas públicas sin mejorar la infraestructura, la educación y el acceso a la energía (pese a sus enormes recursos naturales).


En Brasil, la muerte de Eduardo Campos, candidato socialista que venía tercero en las encuestas, ha producido una ola emocional con fuerza de tsunami. La segunda de su fórmula, la ecologista Marina Silva, sustituye al fallecido y de un día para otro lleva su aprobación del 8%-10% al 20%-22%. Con esto se asegura que habrá segunda vuelta y que hay posibilidades para la oposición. ¿Por qué este cambio? Ante todo porque Marina Silva es conocida y se le reconoce honradez en lo personal tanto como en su defensa del ambiente. Frente a un PT desgastado por los escándalos, es un aire fresco. Naturalmente, Lula mantiene su popularidad y ha entrado ya en el escenario, pero todo es posible por estos días. Y falta bien poco.


En Uruguay, Vázquez lideraba cómodamente las encuestas hace seis meses, pero bastó que se iniciara la campaña para que todo comenzara a cambiar. Apareció un reclamo de juventud. En el propio Frente Amplio, hoy en el Gobierno, en la elección interna salió triunfante el joven Raúl Sendic, hijo del fundador del movimiento tupamaro, predominando sobre la senadora Topolanski, esposa de Mujica y ganando así la candidatura a la vicepresidencia. En el Partido Nacional, inesperadamente se produjo una contundente victoria de Luis Lacalle Pou, hijo del expresidente Luis Alberto Lacalle, quien con una campaña juvenil y positiva configuró rápidamente una oleada de moda. En el Partido Colorado ya se había producido ese cambio hacia la nueva generación con Pedro Bordaberry, quien pese a cargar con la pesada mochila de ser hijo de quien ejerció la dictadura, es reconocido como un candidato solvente. Hoy la opinión ha cambiado y los desgastes del Gobierno comienzan en la imagen de un candidato sin brío frente a los más jóvenes.


La variable política, entonces, luce dominante. Hay un fuerte rechazo a los episodios de corrupción administrativa, fatiga de viejas retóricas de una izquierda reiterativa y una voluntad de cambio asociada también a un viraje de los vientos del mundo. Se empieza a advertir, además, en los tres países en campaña electoral, que la bonanza de esta década no ha servido para mejorar la educación y modernizar la economía, apenas para mejorar salarios que dieron alivio momentáneo pero que hoy ya no se ven suficientes.

Una vez más queda claro que en este mundo de redes sociales y comunicación en tiempo real los cambios pueden irrumpir tan inesperadamente como las tormentas de verano.


Por Julio María Sanguinetti es abogado y periodista y fue presidente de Uruguay (1985-1990 y 1994-2000).

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Miércoles, 20 Enero 2010 07:57

La gran depresión chilena

No, no va por el comportamiento de la economía chilena. Cierto es que el Producto Interior Bruto de Chile cayó un 1,9% en 2009 y que si la tasa oficial de paro se situó en el 10%, la real incluyendo contratos y desocupación en el sector agrícola rondaría el 15%. No es, por supuesto, la crisis de 1982, cuando la economía se despeñó un 8%, y es más que probable que Chile vuelva a crecer, precio internacional del cobre mediante, por encima del 4% en 2010. Es la gran depresión de las chilenas y chilenos provocada por la Concertación de socialistas y democristianos, en estado de descomposición y división, lo que ha determinado el resultado de las elecciones presidenciales del pasado domingo 17 de enero.

La derrota de la Concertación comenzó a gestarse el 7 de abril de 2009. Ese día Eduardo Frei Ruiz-Tagle, que ya había sido presidente durante seis años, ganó las elecciones primarias y entró en liza para enfrentar al candidato de la derecha coaligada, el empresario Sebastián Piñera. No se trata de un vuelco electoral hacia la derecha. Si algo ha quedado en claro es que la Concertación con la candidatura de Frei era un tren hacia su estación término. Una vez más, las elecciones, sobre todo, se pierden.

Pero, más allá del desencanto, la idea de la depresión no es baladí. Un 20% de la población chilena sufre de depresión, lo que llevó a la Sanidad pública a incluir su tratamiento y se ha convertido en la enfermedad más frecuente de las más de 50 que cubre el sistema. Los más afectados son jóvenes, mujeres y personas mayores. Durante estos largos años de la Concertación tanto los jóvenes como la tercera edad han resultado afectados por una política económica y social continuadora, con matices, de la época de la dictadura pinochetista.

Los jóvenes, por los contratos temporales mal pagados. Los mayores, porque en particular durante los últimos dos años las pensiones bajo régimen de administración privada sufrieron pérdidas cuantiosas. Si se examinan las cifras de empadronamiento previo, sistema vigente en Chile, se advierte que sólo se registró para votar un 19% de los jóvenes hasta 34 años. Sobre 12 millones de personas con capacidad para votar, lo hizo algo más de la mitad. El padrón no se ha movido en 20 años.
Lenguaje socialdemócrata

Ha habido cierta sorpresa por el hecho de que la elevada popularidad con la que se retira la presidenta Michelle Bachelet no ha sido capitalizada por Frei. Pero la verdad es que el gran respaldo a Bachelet ha sido reciente. Y ha estado asociado a su gestión de la crisis: la concesión de pensiones modestas para pobres y mujeres. Frei, a pesar de su lenguaje socialdemócrata de último minuto, era conocido por sus privatizaciones.

Piñera, el Berlusconi a escala chilena, es un financiero que consiguió prosperar en los negocios durante la época de Pinochet, cuando hizo fortuna. Su gran promesa electoral, la creación de un millón de empleos, supondría desocupación cero en Chile. Y, si se revisan los resultados, el candidato de la derecha ha obtenido una gran diferencia de votos precisamente en aquellas regiones con mayor desocupación.

Por ERNESTO EKAIZER -
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Jueves, 24 Diciembre 2009 09:00

Chile. Votar hasta que duela

“Los ricos están más ricos que nunca, así que no sé cuánto más se van a enriquecer con Piñera”.
(Escritora Isabel Allende, 17 de diciembre 2009).

En ningún otro momento del último medio siglo la derecha estuvo tan cerca -como ahora- de apoderarse del gobierno mediante el voto ciudadano. Las elecciones del 13 de diciembre dieron al empresario Sebastián Piñera una ventaja de 14 puntos sobre el senador y ex presidente Eduardo Frei: 44,05% contra 29,60%. Sin embargo, a medida que se acerca la segunda vuelta del 17 de enero, el panorama comienza a cambiar. 
Bajo la superficie triunfalista de las encuestas y de los medios de comunicación, asoman de nuevo -en ayuda de la Concertación- las maltratadas reservas de voluntad democrática para enfrentar al poder oligárquico. Se trata de la última línea de defensa de una coalición de gobierno extenuada por sus inconsecuencias, sus querellas internas y la corrupción de muchos de sus funcionarios y representantes. 
Sin embargo, a falta de una alternativa popular y democrática, transformadora de la sociedad, que aún no logra emerger, la Concertación de Partidos por la Democracia representa el “mal menor” capaz de contener la voracidad de una oligarquía arrogante e inescrupulosa. Don Dinero pretende administrar el poder total en Chile, enmascarando su dictadura con el voto obtenido a través de la manipulación de las conciencias, tal como soñó el pinochetismo con su Constitución de 1980, todavía vigente.
Un poco de historia

La tentación del gran empresariado por administrar la suma del poder político, social y económico tiene ya su historia, en el Chile moderno. El primer intento -casi exitoso- lo hizo en 1938 el millonario especulador de la Bolsa y ex ministro de Hacienda, Gustavo Ross Santa María. Pero fue derrotado en forma estrecha por el abogado y profesor radical Pedro Aguirre Cerda, candidato del Frente Popular (radicales, socialistas y comunistas) que alcanzó el 50,26% contra 49,33% de Ross.
En 1952, otro empresario -fundador de una de las principales fortunas del país-, Arturo Matte Larraín, trató también de imponer su riqueza para ser elegido presidente de la República. No tuvo éxito, pero consiguió 27,81% de los votos. Fue derrotado en forma contundente por un ex dictador (1927-31), el general (r) Carlos Ibáñez del Campo (46,8%), que también superó al radical Pedro Enrique Alfonso (19,95%) y al socialista Salvador Allende Gossens (5,44%), que hacía su primer intento de llegar a La Moneda. 
En 1958, un empresario -con más pergaminos que Piñera- ganó la Presidencia de la República. Jorge Alessandri Rodríguez, presidente de la Compañía Manufacturera de Papeles y Cartones (CMPC) y de la poderosa Confederación de la Producción y el Comercio, independiente afín al Partido Liberal, hijo del ex presidente Arturo Alessandri Palma (1920-25 y 1932-38), obtuvo 31,2% de los votos. Superó en forma estrecha al socialista Salvador Allende (28,91%), al democratacristiano Eduardo Frei Montalva (20,75%), al radical Luis Bossay Leiva (15,43%) y al diputado independiente Antonio Zamorano Herrera, ex cura de Catapilco (3,36%). En el Congreso Pleno el Partido Radical -el partido de la Masonería- votó por Alessandri, dándole la espalda al hermano Salvador Allende, ex ministro de Aguirre Cerda. 
 
El gobierno de los gerentes

La receta de Jorge Alessandri fue trasladar al gobierno los métodos de administración de la empresa privada para “gerenciar” la crisis que vivía el país. Por eso su administración fue conocida como el “gobierno de los gerentes”. Desde luego, la gran empresa -nacional y extranjera- fue beneficiada con las medidas de ese gobierno. 
Aunque representante de la oligarquía, Alessandri practicaba una forma de vida sobria y mesurada, bien distinta de la ostentosa conducta del actual candidato de la oligarquía.  Alessandri vivía en un departamento de la calle Phillips, frente a la Plaza de Armas, y caminaba diariamente hasta La Moneda. Los fines de semana los pasaba en una parcela cerca de Santiago a la que viajaba en su automóvil particular. Aún no llegaba al país el huracán financiero del neoliberalismo que más tarde traería la dictadura militar-empresarial, agudizando la desigualdad y provocando la transnacionalización de la economía.
En el período post dictadura, otro empresario, Francisco Javier Errázuriz, intentaría comprar el sillón de O’Higgins. En 1989 obtuvo poco más de un millón de votos (15,43%), pero fue superado por el heredero de la dictadura, el ex ministro de Hacienda Hernán Büchi (29,40%), y por el democratacristiano Patricio Aylwin Azócar (55,17%), cuya presidencia inició la ronda de gobiernos de la Concertación que se prolonga hasta hoy.
 
La Concertación en cifras

El sucesor de Aylwin, Eduardo Frei Ruiz-Tagle, no tuvo problemas. Fue elegido en 1993 con mayoría absoluta: 57,98% (4 millones 40 mil 497 votos). Pero de nuevo un empresario y candidato de la UDI trató de ganar la Presidencia: Arturo Alessandri Besa (24,41%), sobrino de Jorge Alessandri, ex cónsul de la dictadura en Singapur. Entretanto, José Piñera Echenique, hermano de Sebastián, ex ministro de la dictadura, alcanzó el 6,18%. Este Piñera fue el creador de las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) que entregaron al capital privado nacional y extranjero los fondos previsionales de los trabajadores chilenos. Parte considerable de esos recursos, unos 50 mil millones de dólares, los han invertido las AFP en el exterior, sobre todo en Estados Unidos. Además, como ministro de Minería, José Piñera promovió la Ley Minera que abrió las puertas a una inversión extranjera que casi no tributa en el país. Solamente en el año 2006 las compañías extranjeras del cobre ganaron 20 mil millones de dólares. Esas utilidades son colosales si se considera que superan las inversiones brutas en la minería de Chile en los 30 años anteriores. El caso más escandaloso son las ganancias de la minera La Escondida, una empresa australiana. Finalmente, como ministro del Trabajo de la dictadura, José Piñera fue autor del Plan Laboral, un conjunto de normas que hicieron polvo los derechos y conquistas de los trabajadores chilenos, desarticulando la organización sindical.
Pero la situación de la Concertación se hizo difícil a partir de Frei. Su sucesor, Ricardo Lagos Escobar, ex radical, militante part time del Partido por la Democracia (PPD) y del Partido Socialista, no alcanzó la mayoría absoluta en 1999. Llegó sólo al 47,96% (3.383.339 votos). Pisándole los talones estuvo el candidato de la UDI, Joaquín Lavín (47,51% y 3.352.199 votos). La candidata comunista Gladys Marín logró 3,19% y el humanista Tomás Hirsch 0,51%. Aunque la dirección del PC llamó a anular o votar en blanco en la primera experiencia de balotaje, gran parte de su votación apoyó a Lagos, que ganó por nariz (51,31%) a Lavín (48,69%).
Las dificultades concertacionistas se repitieron el 2005, enfrentando a una derecha dividida. La socialista Michelle Bachelet obtuvo 45,96% contra 25,41% de Sebastián Piñera (Renovación Nacional) y 23,23% de Joaquín Lavín (Unión Demócrata Independiente, UDI). La suma de los candidato de la derecha superaba a Bachelet (48,64% contra 45.96%). Pero esta vez el Partido Comunista, que había apoyado al humanista Tomás Hirsch (5,40%), llamó a votar por Bachelet. El PC le presentó algunas “condiciones”, entre ellas la reforma de la Constitución y el cambio del sistema binominal, temas de la legislación laboral y de protección del medioambiente, aceptadas de inmediato por la candidata y su comando. De esa forma -aunque Hirsch llamó a votar nulo- Michelle Bachelet pudo derrotar a Piñera por 53,50% contra 46,50%.
Así llegamos a la sombría situación que hoy encara la Concertación. Sin dudas el peor resultado de uno de sus candidatos presidenciales es el 29,60% que el 13 de diciembre obtuvo Eduardo Frei. Deberá definir en segunda vuelta con un Piñera que se presenta con el 44,05%. Sin embargo, surgen dudas si ese porcentaje es el máximo que puede alcanzar el candidato de la derecha, o si tiene posibilidades de crecer succionando la votación de Enríquez-Ominami, de la cual nunca estuvo muy distante. 
Los propios analistas de la derecha, luego de la euforia inicial, han advertido que la fortaleza de Piñera puede ser una ilusión óptica. En efecto, su 44,05% es inferior al porcentaje alcanzado por la derecha en 1989, 1999 y 2005. Asimismo, parte considerable de la votación de Marco Enríquez-Ominami (20,13%), proviene de la Concertación y de sectores de Izquierda que votarían por Frei ante el peligro de una victoria de la derecha. El desplazamiento de votos hacia el candidato de la Concertación ya comenzó con el Juntos Podemos (Partido Comunista, Izquierda Cristiana y Socialistas Allendistas) que el 20 de diciembre oficializó su apoyo a Frei. El candidato presidencial del JP, el socialista Jorge Arrate, aumentó en 60 mil los votos del sector y obtuvo 6,21% (430.824 votos) que reforzarán a Frei. 
 
La erosión ideológica de Chile

No obstante, se mantiene en pie la amenaza de que la derecha gane el 17 de enero. No sólo por la contundencia de su propaganda que incluye los medios de comunicación más influyentes del país. Ellos se encargan de mantener viva la imagen de triunfo irreversible de Piñera.  Asimismo, es un hecho que hay una percepción de agotamiento de la Concertación y un deseo de cambio que no se expresa con coherencia programática. Por ahora se orienta a reclamar “caras nuevas”, una demanda poco consistente que ningún sector político atiende hasta hoy. Sin embargo, Piñera y la derecha “enchulada” la han capitalizado y reclaman por el “cambio”, sobre todo después del eclipse de Enríquez-Ominami. 
En rigor, una eventual victoria de Piñera sería producto de un largo proceso de erosión ideológica y política, que ha preparado el terreno -después de la terrible experiencia de la dictadura- para que el país asimile un gobierno de derecha. La responsabilidad de ese proceso, destinado a borrar la voluntad democrática del pueblo, se debe al efecto en la conciencia y la cultura chilena de la economía de mercado que implantó la dictadura y que ha perfeccionado la Concertación. Esta suicida política económica y cultural, ha destrozado los cimientos humanistas y solidarios de partidos como el Socialista y el Demócrata Cristiano.  A eso hay que añadir la acción desplegada por la propia derecha, orientada a hacer creer que ya no existen ideologías ni tendencias políticas y que hay un solo sistema económico, social y cultural posible: el sistema capitalista. 
Esa línea estratégica de la propaganda de la derecha, cultivada por sus medios de comunicación, por sus centros de investigación y universidades, fue asimilada por la Concertación, que la hizo suya. Lo mismo sucedió con el movimiento “díscolo” de Enríquez.Ominami que creyó en el espejismo de un pacto social que superaría las contradicciones de clase y las diferencias ideológicas, dormidas pero más profundas que nunca. Lo de Enríquez-Ominami fue un pastiche en que ricos y pobres, explotadores y explotados, conservadores, liberales y socialistas, cohabitaban en un mismo proyecto. 
A la Izquierda también cabe responsabilidad en la indigencia ideológica, política y cultural a que nos arrastraron la dictadura, la Concertación y la derecha. No sólo se ha prolongado (y agravado) el mosaico que fragmenta a las fuerzas populares. Sus sectores más sólidos no han sido capaces siquiera de dedicar esfuerzos serios a la formación política y a la propaganda anticapitalista, prioritarias en este período.
Un tufillo fascistoide brota así de la operación política y mercantil que ha tratado de lavar el cerebro de los chilenos. Su instrumento principal es la UDI, cuyos 40 diputados la convierten en el principal partido de Chile. Su bancada parlamentaria refleja un audaz trabajo desplegado en la base social por la extrema derecha, heredera sin remilgos de la dictadura militar. Ejemplo de aquello es que Piñera recibió el 42,31% de los votos en las diez ciudades con mayor desempleo del país y el 51,02% en las diez comunas con mayor tasa de pobreza, entre ellas las comunas mapuches. (Estudio estadístico de El Mercurio, 15 de diciembre).
Es cierto que en el plano de la economía, salvo terminar de privatizar lo que han dejado la dictadura y la Concertación, un gobierno de Piñera no se diferenciaría mucho de uno de Frei. Pero habría cambios regresivos en otros ámbitos. Por ejemplo, en derechos humanos. Dictaría una amnistía para militares ya condenados o se interrumpirían los procesos de otros criminales y torturadores. En el ámbito sindical se impondrían la flexibilización laboral y otras medidas para debilitar el movimiento de los trabajadores. La represión a la lucha social sería aún más dura. Detrás de una pretendida defensa de la “seguridad ciudadana”, se levantaría un Estado policial. 
Piñera se declara admirador del gobierno de Colombia y de sus métodos. Visitó Colombia en julio de 2008 y recorrió ese país en el avión presidencial, acompañando a Alvaro Uribe y al entonces ministro de Defensa, José Manuel Santos, hoy candidato presidencial. En octubre pasado, Santos envió a Chile a tres miembros de su comando, Juan Carlos Echeverry, Tomás González y Santiago Rojas, para estudiar la campaña y el estilo de Piñera. “Los problemas en Chile y Colombia no son tan distintos. A ambos países les preocupa la seguridad ciudadana y el gasto social en salud y educación”, declaró uno de los asesores de Santos. 
El gobierno de Uribe ha generado el más delicado problema que hoy enfrenta América Latina al firmar con EE.UU. un convenio que resigna la soberanía colombiana para permitir la instalación de siete bases militares norteamericanas. Si Piñera es elegido presidente, alineará a Chile junto a Colombia y otros países de la región que han arriado la bandera de la dignidad latinoamericana. Peligrosa tendencia que viene tomando fuerza a partir del golpe de Estado en Honduras, y que busca configurar un bloque contra Venezuela, Cuba, Bolivia, Ecuador y Nicaragua, los países de la Alianza Bolivariana de los Pueblos de Nuestra América (Alba).
La peligrosa situación interna y regional que se crearía si la derecha gana las elecciones en Chile, legitima la necesidad de cerrar el paso a esta maniobra de la oligarquía. La realidad indica que no hay otro camino que votar por Frei… Y ponerse a trabajar en una alternativa de Izquierda que permita librarse del cepo del “mal menor”.
 
Por MANUEL CABIESES DONOSO
(Editorial de “Punto Final”, edición Nº 701, 24 de diciembre, 2009)
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Domingo, 04 Octubre 2009 08:10

La crisis tiene dos caras

Les sonríe a los poderosos, castiga a los infelices y la teoría de los círculos financieros es hija de una concepción darwinista selectiva: los estadounidenses que se arriesgaron a comprar casa con ventajosas hipotecas se merecen lo que les pasa. Así lo registra críticamente Nomi Prins, autora de It takes a pillage (John Willy & Sons, 2009) y ex directora ejecutiva de Goldman Sachs. El hecho es que a mayo de 2009, los bancos prestamistas habían pedido la ejecución de la hipoteca de más de cinco millones de propiedades. Perspectiva: sus habitantes, a la calle.

El gobierno Obama destinó miles de millones de dólares para apoyar a las entidades bancarias y a varias grandes empresas a fin de resolver la crisis financiera. A regañadientes, la Reserva Federal y el Tesoro desembolsaron 13 billones para “corregir la situación inmobiliaria”. Prins señala que ese dinero habría podido costear las hipotecas de todo el país –su total ascendía a 11,9 billones de dólares a fines de diciembre de 2008– “y aún quedaba un billón para comprarle una vivienda a cada estadounidense que no pudiera hacerlo”. Pero ocurre otra cosa: el número de procesos de ejecución de las hipotecas impagas llegó a más de 300.000 en cada mes del período marzo/agosto del presente año (www.bloom berg.com, 10-9-09.) Hay más.

La Oficina de Estadísticas Laborales del Departamento de Trabajo norteamericano estimó que la cantidad de desocupados y empleados part-time ascendía a casi 25 millones en agosto de 2009, un 17 por ciento de la fuerza de trabajo (www.bls.gov, 4-9-09). Ese mes se elevó el desempleo en las industrias que más personal ocupan y es interesante ver cómo se distribuye: hombres adultos, 10,1 por ciento; blancos, 8,9 por ciento; negros, 15,l; mujeres adultas, 7,6; jóvenes, 25,5; hispanos, 13; asiáticos, 7,5 por ciento. Los negros, los hispanos y los jóvenes son los más castigados. Las personas que no pueden pagar ni un centavo de sus deudas serán 900.000 sólo en este año (prescriptions.blogs.nytimes.com, 7-9-09). Claro que no todos la pasan mal.

Los ejecutivos financieros rescatados por Obama siguen recibiendo los sueldos y las bonificaciones que solían recibir y no pocos consorcios gigantes aumentaron sus ganancias en el año declarado de la crisis. Véase el caso de la petrolera Chevron, que opera en 120 países. Sus actividades: explorar yacimientos de petróleo y gas natural, explotarlos, refinar la materia prima, invertir en empresas mineras, químicas y eléctricas. Sus beneficios en el 2008 alcanzaron 23.900 millones de dólares, la cifra más elevada de su historia, superior en un 28 por ciento a la del año anterior. David J. O’Reilly, presidente y director ejecutivo de Chevron Corporation, percibió 50 millones de dólares en el 2008 y es apenas el número 15 de los mejor pagados en EE.UU. (www.chevron.com) . Qué ganarán los otros 14.

¿Para quién gobierna Obama? Semanas antes de la reunión del G-20 declaró en una entrevista que Gandhi era su héroe (www.expressindia.com, 11-7-09). Difícil. Es imposible pensar que el líder indio aprobara la inversión de 700.000 millones de dólares en las guerras de Irak y Afganistán en el año fiscal 2009/10, monto que no incluye los gastos de seguridad interior y de los servicios de inteligencia (www.nytimes.com, 6-10-08). El envío previsto de más efectivos estadounidenses a Afganistán engordará esa suma, que decuplica con creces los presupuestos militares de Rusia y China.

El mandatario estadounidense declaró en vísperas de la reunión del G-20 que nunca apreció mucho las manifestaciones de protesta (www.post-gazette.com, 20-9-09) y que lo importante es atender los problemas “concretos, locales, inmediatos, esos que tienen un impacto en la vida de la gente”. ¿Estaba desalentando las manifestaciones contra la reunión que tuvo lugar en Pittsburgh? Pareciera. En todo caso, las que se produjeron fueron reprimidas con balas de goma, gases y un artefacto que ensordece y dispersa a las multitudes (www.inthesetimes.com, 26-9-09). Los manifestantes reclamaban la solución de problemas populares, una acción decidida contra el calentamiento global y el punto final a las guerras de Irak y Afganistán. Sigue en pie esa fatigada máxima: “Lo que es bueno para Wall Street es bueno para EE.UU.”.

Las posiciones que está adoptando Obama lo alejan cada vez más de Franklin Delano Roosevelt, figura con la que se lo compara con frecuencia. Durante su campaña electoral B.O. reiteró una anécdota atribuida a F.D.R., que respondió a las demandas de un líder sindical diciéndole que tenía razón y que emplearía todo su poder para corregir lo que estaba mal, pero agregó: “Sólo pido una cosa. Salgan a la calle y oblíguenme a hacerlo” (www.seatllepi.com, 21-1-09). Era claro que Obama pedía lo mismo, sólo que ahora reprime a quienes le tomaron la palabra.

Por Juan Gelman
 

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Jueves, 21 Mayo 2009 06:37

El fenómeno del demopublicanismo

Los marchatrases de Obama sorprenden a demócratas y a republicanos. El grupo progresista de los primeros no sabe a qué atenerse y los últimos lo aplauden. La política de Bush, que en su campaña electoral el nuevo mandatario se comprometió a cambiar, vive y colea todavía. Se dirá que es un hecho frecuente: los políticos prometen lo que no cumplirán cuando acceden al gobierno. Sólo que, en este caso, la elección de BO levantó oleajes de esperanza en EE.UU. y en el mundo entero, harto de guerra. El oleaje parece haberse acostado tranquilamente en alguna playa.

Obama prometió, insistente, retirar las tropas estadounidenses de Irak en 16 meses. Fue una promesa de humo: quedarán allí 50.000 efectivos de manera permanente (AP, 26-2-09). Su compromiso de gobernar con transparencia hoy es palabra desvanecida: anuló la decisión del Pentágono de dar a conocer 2006 fotografías que registran las torturas a que fueron sometidos los prisioneros en la cárcel iraquí de Abu Ghraib (The New York Times, 24-4-09). Repitió la censura que el presidente republicano Nixon impuso en 1968 a las fotos de la matanza de 500 ancianos, mujeres y niños que las tropas norteamericanas llevaron a cabo en My Lai, Vietnam. Otra demostración de “transparencia”: los abogados del Departamento de Justicia invocaron el “secreto de Estado” para bloquear una demanda contra el espionaje ilegal de teléfonos y otros medios de comunicación impuesto por la Ley Patriótica de Bush. John McCain y otros líderes republicanos elogian estas decisiones y dicen que BO “ha madurado”, que “ahora sí” se ha convertido en un verdadero gobernante.

La decisión de cerrar Guantánamo conoce su agonía: Obama firmó en enero una orden ejecutiva que suspendió el funcionamiento de los tribunales militares en esa cárcel, teatro de torturas y detenciones ilegales. Hace días resolvió que los tribunales se mantengan, con algunos cambios cosméticos (AP, 15-5-09). El voto de la mayoría de sus conmilitones demócratas, sumado al de todos los republicanos menos uno, anuló en el Congreso una partida de 50 millones de dólares destinada a cubrir los gastos que cerrar Guantánamo demanda. No hay plata, no hay cierre.

Hay cuestiones que rara vez aparecen en los medios. Una es el accionar en Guantánamo de las Fuerzas de Reacción Inmediata (IRF, por sus siglas en inglés). La cadena NBC, amparándose en la ley de libertad de información, solicitó y obtuvo centenares de páginas de informes sobre la represión de las IRF. Cada uno de sus equipos está formado por cinco policías militares que, según una investigación abierta por el juez español Baltasar Garzón, golpean los testículos de los prisioneros, los detienen tres semanas en completa oscuridad sin comer ni dormir, les inyectan una enfermedad de la vesícula de los perros y, desde luego, los someten al submarino (www.drivingcalgary.com, 29-4-09). En Guantánamo nada ha cambiado y, al parecer, nada cambiará.

Otro hecho casi inadvertido es que Obama nombró al general Stanley McChrystal comandante en jefe de las tropas estadounidenses y de la OTAN en Afganistán. Pese a su apellido, el general estuvo a cargo de las operaciones especiales conjuntas del Pentágono (JSO, por sus siglas en inglés), es decir, encubiertas, desde el 2003 al 2008. Sus equipos de tareas organizan escuadrones de la muerte que se dedican a asesinar a líderes locales en el extranjero, aterrorizar a movimientos sociales que molestan a los gobiernos de países clientes de EE.UU. y a torturar a presos políticos y sospechosos de subversión. La Casa Blanca arguye que el nombramiento de McChrystal era necesario por la “complejidad” de la situación afgana. Dicho de otra manera: los talibán están ganando terreno y la nueva estrategia del general consistirá en aplicar los métodos de las JSO (www.alternet.org, 18-5-09). El general fue un niño mimado de Rumsfeld y Cheney. Ahora lo están mimando de nuevo.

Los demócratas tienen una mayoría de 79 bancas en la Cámara de Representantes y 59 bancas de 100 en el Senado. El presidente Obama es demócrata. Aun así, no se cumple el deseo de muchos que lo votaron para terminar con el estado de guerra incesante que Washington practica. El veterano representante demócrata por Missouri, William Lacy Clay, declaró en una sesión de la Cámara que en miles de personas de su distrito, pertenecientes a diferentes sectores económicos y raciales, incluida la ciudad de Saint Louis y suburbios, “impera un extendido sentimiento contra la guerra” (www.mcclatchydc.com, 16-5-09). Difícil que se concrete.
 
Es verdad que Obama intentó convencer al premier israelí Benjamin Netanyahu que apoye el establecimiento del Estado palestino y que se abstenga de atacar a Irán por su cuenta. En vano. No es menos cierto que el ministro de Relaciones Exteriores, Avigdor Lieberman, señaló que EE.UU. aceptaría cualquier posición que Israel adopte. Hasta ahora, siempre ha sido así: el lobby norteamericano pro-israelí es muy poderoso.

Por Juan Gelman
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Jueves, 05 Marzo 2009 08:35

El Salvador, elecciones 2009

En muchos aspectos, El Salvador es un símbolo. Hay una broma que dice que como El Salvador fue enviado por Dios para juzgar al mundo, estamos todos en serios problemas; y es cierto. Sin embargo, a menos de dos semanas de un proceso electoral histórico, el 15 de marzo de 2009, El Salvador tiene la oportunidad de convertirse en un nuevo tipo de símbolo.

El Salvador es un ejemplo clásico de los resultados de la intervención sistemática de EE.UU. en el contexto de la "guerra de baja intensidad" de la Guerra Fría. EE.UU. apoyó en ese país a un aparato de escuadrones de la muerte (hoy convertido en el partido político gobernante, la Alianza Republicana Nacional - ARENA,) y a un Estado militarizado que, en conjunto, fueron responsables de 85% de las violaciones a los derechos humanos durante los 12 años de la Guerra Civil (1980 -1992) que dejó 79.000 muertos. Pero muchas veces hasta allí llega el análisis de la intervención de EE.UU. en El Salvador en la década de los '80. De hecho, una intervención estadounidense sistemática en el tejido socio-económico facilitó la cohesión de una "Nueva Derecha", liderada por el partido ARENA y el tanque de pensamiento FUSADES, que estableció la hegemonía del sector privado, e insertó a El Salvador en los circuitos mundiales del comercio y de las finanzas.

La intervención estadounidense prosiguió a través de los Acuerdos de Paz y hasta la actualidad, bajo el pretexto de "la promoción de la democracia", que se manifiesta en tres principios rectores: las políticas de ajuste estructural neoliberal (la privatización, la liberalización del comercio, la desregulación de las inversiones, los recortes del gasto social, etc.), la propaganda a favor del actual orden socioeconómico, y campañas de terror en contra de las alternativas que pudieran amenazar el orden existente. Luego de 20 años de gobiernos de ARENA, ningún país de América Latina (salvo Colombia) ha llegado a reflejar mejor estos principios.

Para los conservadores, El Salvador es visto como un ejemplo brillante de la paz, la democracia y el desarrollo; pero una "paz" combinada con los traumas de la guerra no resueltos que han devastado el tejido social salvadoreño. El gobierno afirma que la pobreza está en 38%, pero estimados realistas que tienen en cuenta las graves disparidades entre el costo de la vida (alrededor de $ 350 por mes para una familia urbana) y el salario mínimo (alrededor de $ 195 al mes) ubican la pobreza entre el 60 y el 70%. Este hecho es causa de un éxodo masivo de migrantes salvadoreños indocumentados a EE.UU. (500 a 700 personas salen a diario). Las remesas que envían a sus familias previenen el colapso de la economía salvadoreña (17% del PIB). Los conflictos económicos y la desintegración de la familia se juntan para hacer de El Salvador el segundo país más violento del mundo (sólo detrás de Irak), con 68 homicidios por cada 100.000 personas. Las autoridades públicas culpan de casi todos los actos de violencia a las pandillas, pero un gran número de homicidios es cometido por escuadrones de la muerte. Sin embargo (quizás convenientemente), el Fiscal General sólo pudo resolver el 4% de los homicidios cometidos en El Salvador en 2007. Basta añadir los $ 1,2 mil millones robados de las arcas públicas y otros 25 millones de dólares en evasión de impuestos en más de 20 años de gobiernos de ARENA, para evocar una imagen de "estado fallido".

A pesar de la brutal realidad de "la paz y la democracia" en El Salvador, ARENA vende una imagen diferente del país, tanto al pueblo salvadoreño, como al resto del mundo. El actual presidente Tony Saca ha calificado su administración como el "Gobierno con sentido humano", destacando su inversión social; sin embargo, entre septiembre de 2006 y febrero de 2008, 104.000 salvadoreños ingresaron en el rango de la pobreza. Como respaldo a sus declaraciones, Saca recibió el Freedom Award 2007 del International Republican Institute y el Camino a la Paz 2008 del "Observador Permanente de la Santa Sede" ante las Naciones Unidas. La presidencia de Saca, en primer lugar, se debe en gran parte a la intervención de EE.UU. en las elecciones presidenciales salvadoreñas de 2004. Saca devolvió el favor mediante el envío de tropas salvadoreñas a Irak. Mientras tanto, los medios de comunicación masivos satanizan el FMLN y los movimientos sociales independientes, mientras que ARENA utiliza la reciente Ley de Lucha contra el Terrorismo para reprimir a las fuerzas de la oposición y la protesta social.

Este modelo no había sido seriamente amenazado, hasta el actual ciclo electoral de 2009, en el que todos los puestos de elección popular están en juego. Mauricio Funes, el candidato presidencial del ejército guerrillero transformado en partido de oposición -el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN)-, está adelante en las encuestas independientes. Funes, un ex periodista de gran popularidad, promete instituciones que funcionen, la reactivación del sector agrícola, el aumento del gasto social y una política exterior independiente; teniendo al frente al débil candidato presidencial de ARENA, Rodrigo Ávila, ex jefe de la Policía Nacional Civil, en cuyo mandato se registró un alarmante aumento de la violencia.

De hecho, los salvadoreños se encuentran ante una oportunidad singular para marcar un nuevo rumbo a su país y, esto, en un momento oportuno. El actual sistema mundial ha entrado en una crisis económica con una polarización social sin precedentes. Los pueblos de América Latina se han despertado ante esta calamidad y han elegido gobiernos alternativos, que están contrarrestando la hegemonía estructural promovida por el neoliberalismo estadounidense, con procesos autónomos de desarrollo, democratización e integración regional. Un triunfo de Funes podría desatar un proceso similar de base en El Salvador, en el que estas nuevas fuerzas regionales podrían proporcionar valiosos conocimientos, recursos y apoyo político a un gobierno del FMLN.

Sin embargo, ARENA en 15 años se ha ocupado de construir un sistema electoral muy politizado y estructuralmente sesgado, que podría asegurar su propia victoria, a pesar de la voluntad popular contraria. En primer lugar, no hay "votación barrial", ni hay votación en ausencia para los más de 2 millones de salvadoreños que viven en el exterior. En segundo lugar, el registro electoral se basa en el censo de 1992, y no en el censo de 2007. En tercer lugar, ARENA controla la emisión de los documentos nacionales de identidad (DUI). En conjunto, estos hechos dan a ARENA la posibilidad de reclutar a extranjeros para votar legalmente en las elecciones, como si se tratara de ciudadanos salvadoreños. Ello se constató en las elecciones municipales del 18 de enero de 2009, en el municipio de San Isidro, Cabañas, en la que tal cantidad de extranjeros (principalmente hondureños y nicaragüenses) se presentaron a votar, que los nativos de la zona cerraron el proceso de votación. Por último, no hay ninguna ley que exija que los partidos revelen la fuente de sus fondos de campaña, lo cual facilita campañas extremadamente sucias.

ARENA se ha centrado en dar dádivas en comunidades pobres estratégicas, con promesas utópicas que contradicen sus propias prioridades históricas, y que presentan al FMLN como un partido violento entregado al terrorismo y al comunismo. Funcionarios de ARENA han acusado falsamente al FMLN de tener vínculos con grupos armados ilegales en El Salvador, con las FARC, con Hugo Chávez, con pandillas nacionales salvadoreñas y han sentenciado que si El Salvador fuera gobernado por el FMLN, se restringiría la libertad y se destruirían las relaciones con EE.UU. La red de apoyo transnacional a ARENA, especialmente la ONG con sede en Venezuela Fuerza Solidaria, ha sido crucial para subrayar estas aseveraciones. El director venezolano de Fuerza Solidaria, Peña Esclusa, incluso ha dado charlas a los trabajadores de empresas que operan en El Salvador, advirtiendo que una victoria del FMLN pondría en peligro su empleo. Empleados públicos también han denunciado que se les está obligando a votar por ARENA.

En su campaña no oficial, activistas de ARENA han provocado enfrentamientos en la calle con activistas del FMLN, con el fin de justificar las acusaciones al FMLN de perpetrar violencia. También se han producido decenas de asesinatos por motivos políticos en los dos últimos años contra miembros de organizaciones de oposición, incluidos religiosos, activistas y funcionarios del FMLN. Recientemente, el 28 de enero, Edgar Tobar, un ex coronel del ejército, y miembro del movimiento los "Amigos de Mauricio" (Funes), fue asesinado durante la noche en su casa en Colón, La Libertad.

En suma, las elecciones de 2009 bien podrían dejar a El Salvador como un poderoso baluarte de la derecha, a pesar de las condiciones favorables a la izquierda. Sin embargo, seguramente, tarde o temprano (quizás la misma noche de las elecciones, por ejemplo, si los resultados oficiales no reflejen la voluntad popular), una continuación del gobierno de ARENA provocará una crisis aguda y orgánica de legitimidad, en la que los salvadoreños ya no aceptarán la pobreza y la violencia como su pan de cada día, y podrían tomar las calles.
En consecuencia, el PNUD, EE.UU. y FUSADES están exigiendo que ARENA mejore la atención a los problemas que actualmente ponen en peligro el clima de negocios y la estabilidad social. Bajo esta misma lógica, un gobierno del FMLN que haga mejoras nominales en la lucha contra la corrupción, la violencia y la pobreza, podría ser visto como más beneficioso que un gobierno de ARENA, para la estabilización del actual

Obviamente, Funes podría iniciar un proceso de radical cuestionamiento al orden social injusto. Pero un gobierno de Funes se enfrentaría a enormes obstáculos, como los medios masivos de difusión y el gobierno municipal de San Salvador, siendo las dos principales armas de ARENA para demonizar y desestabilizarlo. También hay incertidumbre acerca de quién realmente gobernaría en el caso de una Presidencia de Funes: ¿será él, o los numerosos miembros del liderazgo de la línea dura ortodoxa del FMLN, con los que Funes quedaría en deuda? Es más, ¿el FMLN realmente se pondrá al servicio de la mayoría marginada, fomentando el empoderamiento de los movimientos sociales autónomos, o buscará el poder y la riqueza, de una manera similar a ARENA, como algunos simpatizantes de base del FMLN temen?

Quien llegue al poder se enfrentará a los efectos de la crisis económica mundial. Desde ya, las remesas enviadas a El Salvador por familiares en EE.UU. están disminuyendo; el desempleo ha aumentado y el gobierno está casi en la quiebra.

Si las elecciones de 2009 en El Salvador son realmente libres, prácticamente serán como un referéndum sobre este sistema injusto; aunque hay demasiados indicios para considerar que no serán libres.
(Traducción ALAI).

Por, Danny Burridge, coordinador del Campo para el Movimiento Misionero Voluntario (VMM) y consultor para la Fundación SHARE
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Lunes, 16 Febrero 2009 06:20

Chávez ya tiene su camino allanado

El Sí ganó con el 54,3 por ciento contra el 45,6 de los sufragios. El mandatario festejó ante una multitud. “Fue una gran victoria de la revolución.” A partir de ahora no habrá límites para que un presidente se presente a elecciones.
 
El pueblo venezolano dijo Sí al proyecto de enmienda constitucional propuesto por su presidente, Hugo Chávez. Con un 94 por ciento de las mesas electorales escrutadas y una abstención que llegó al 32 por ciento, al cierre de esta edición Tibisay Lucena, presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE), anunció que el SI se impuso con un 54,36 por ciento de los votos frente a un 45,63 de sufragios obtenidos por el NO. A partir de ahora ya no habrá límites para la cantidad de veces en que se puede elegir un cargo que sea consagrado mediante el voto popular. “Viva el pueblo venezolano. Viva la Constitución bolivariana. Ha sido una gran victoria de la revolución”, proclamó Chávez exultante, desde el balcón del Palacio de Miraflores, ante una marea roja de venezolanos después de cantar el himno nacional. “Febrero, siempre febrero. Febrero rebelde”, lanzó el líder sosteniendo una Constitución en la mano.
 
La apuesta fue fuerte, y el líder bolivariano así lo anunció apenas iniciada la jornada de ayer, cuando expresó que buena parte de su destino político se ponía en juego con la consulta popular. “Vengo con mis hijas y nietos, muy consciente ante el pueblo venezolano de que hoy –por ayer– en las mesas electorales se está decidiendo mi destino político. Para mí, como ser humano y soldado de esta lucha, es importante. Pido a Dios que el proceso termine bien y se imponga la voluntad del pueblo”, dijo el mandatario venezolano. Las urnas lo respaldaron.
 
Pero en realidad, según Chávez, la apuesta fue aún más grande. Lo que se decidió ayer fue, según él, no la posibilidad de su permanencia en el cargo, sino el carácter del futuro de Venezuela. De acuerdo con su metáfora dramática, el ser o el no ser. “Los bolivarianos, los patriotas, tenemos un proyecto que le está dando el ser a Venezuela. Nos estamos jugando el ser o no ser una nación libre, soberana y socialista, mediante la reafirmación de los principios de nuestra Revolución Bolivariana”, declaró el presidente en las primeras horas de la mañana.
 
Y esos principios, de acuerdo con los números, fueron reafirmados en una jornada que comenzó bien de madrugada y que se desarrolló en total normalidad. Con 140.000 efectivos militares custodiando los centros de votación, no hubo incidente alguno. Las 33.000 mesas electorales desplegadas a lo largo y ancho del país caribeño estuvieron abiertas desde las seis de la mañana hasta las seis de la tarde, pero los militantes del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) no pudieron esperar. Desde las cuatro de la mañana (6.30 de Argentina), recorrieron las calles de Caracas con fuegos artificiales y el sonido de una diana militar, sacando a más de uno de la cama, llamando a todo el mundo a votar. No era cuestión de llegar tarde.
 
En la calle y haciendo fila, muchos vecinos de la barriada popular de Catia, al oeste de Caracas, dejaron saber sus opiniones. “Hugo Chávez es el único, no hay otra alternativa”, afirmó Conchita Reques, una mujer de 68 años y entusiasta bolivariana. “Me quedé viuda, tenía que matarme a trabajar para sacar adelante a mis dos hijos. Llegó Chávez, mi pensión aumentó y mi vida cambió. Nadie antes se había ocupado de nosotros. Este pueblo recuperó su dignidad”, aseguró. Otros se sumaron. “Antes, este pueblo estaba a la deriva. Aquí entraba el dinero, pero no se veía ningún resultado y ahora sirve para ayudar a la agente. ¿En qué líder de la oposición se podría confiar como confiamos en Chávez?”, se preguntó Ana Llamuca, aguardando su turno para votar.
 
No obstante, otros se manifestaron en sentido contrario. “Tenemos que buscar una renovación. El gobierno hizo cosas buenas pero ¿qué me dicen de la inseguridad, de la corrupción?”, remarcó Javier Solórzano, vecino del mismo barrio.
 
En otros primó una clase de análisis intermedio. Jesús Madrid, economista de 52 años, consideró que nadie se queda en el poder si no hace las cosas bien. “Creo en este proceso revolucionario. Pero votar hoy por esta enmienda no significa que Chávez vaya a quedarse toda la vida. Dependerá de si lo hace bien o mal”, dijo el economista. Y agregó: “Si las elecciones se celebraran mañana, yo votaría por Chávez. Su balance de gobierno es muy bueno y además, la oposición no puede regresar al poder para cometer las mismas tonterías del pasado”.
 
Ya para el mediodía el 40 por ciento de los 17 millones de venezolanos convocados a votar habían cumplido con su deber cívico. Al salir del cuarto oscuro, Chávez aseguró que la propuesta de enmienda formaba parte de una nueva forma de gobernar. “Esto se encuadra dentro de una nueva doctrina constitucional que tiene como vanguardia a Venezuela y en la cual el pueblo es el que decide”, sentenció, mencionando a Ecuador y a Bolivia dentro de la misma senda.
 
Por su parte, los líderes de la oposición también aprovecharon el momento de sufragar para hacer declaraciones. “Hay que votar y hay que ganar. Esto va por los mejores caminos, vamos encaminados a lo que Venezuela sueña y lo que Venezuela quiere”, destacó un todavía optimista Manuel Rosales, alcalde opositor de Maracaibo, segunda ciudad de Venezuela.
 
La mayor parte de las mesas cerró a la hora señalada, puesto que pasadas tres horas del horario estipulado, todavía quedaban filas de votantes a la espera de tocar la pantalla electrónica. Aún sin números en mano, los oficialistas comenzaron a cantar victoria. “Podemos esperar los resultados con una sonrisa en la cara”, deslizó Jorge Rodríguez, jefe de campaña del SI. Grupos de estudiantes opositores se reunieron y llamaron a preservar cada voto, pidiéndoles a los ciudadanos a acercarse a las mesas a presenciar el recuento.
 
Los votos se cuidaron, las boletas se contaron, el pueblo votó y el SI ganó. “Uh, ah, Chávez no se va”, gritó la multitud.
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No es demasiado difícil. Después de su toma de posesión, Barack Obama declaró que la devolución del territorio ocupado por la Base Naval de Guantánamo a su legítimo dueño debía sopesar, en primer término, si afectaba o no en lo más mínimo, la capacidad defensiva de Estados Unidos.

Añadía de inmediato, que respecto a la devolución a Cuba del territorio ocupado por la misma, debía considerar bajo qué concesiones la parte cubana accedería a esa solución, lo cual equivale a la exigencia de un cambio en su sistema político, un precio contra el cual Cuba ha luchado durante medio siglo.

Mantener una base militar en Cuba contra la voluntad de nuestro pueblo, viola los más elementales principios del derecho internacional. Es una facultad del Presidente de Estados Unidos acatar esa norma sin condición alguna. No respetarla constituye un acto de soberbia y un abuso de su inmenso poder contra un pequeño país.

Si se desea comprender mejor el carácter abusivo del poder del imperio debe tomarse en cuenta las declaraciones publicadas en el sitio oficial de Internet por el gobierno de Estados Unidos el 22 de enero de 2009, después del acceso al mando, de Barack Obama. Biden y Obama deciden apoyar resueltamente la relación entre Estados Unidos e Israel, y consideran que el incontrovertible compromiso en Oriente Medio debe ser la seguridad de Israel, el principal aliado de Estados Unidos en la región.

Estados Unidos nunca se distanciará de Israel y su presidente y vicepresidente “creen resueltamente en el derecho de Israel de proteger sus ciudadanos”, asegura la declaración de principios, que retoma en esos puntos la política seguida por el gobierno del predecesor de Obama, George W. Bush.

Es el modo de compartir el genocidio contra los palestinos en que ha caído nuestro amigo Obama. Edulcorantes similares ofrece a Rusia, China, Europa, América Latina y el resto del mundo, después que Estados Unidos convirtió a Israel en una importante potencia nuclear que absorbe cada año una parte significativa de las exportaciones de la próspera industria militar del imperio, con lo cual amenaza, con una violencia extrema, a la población de todos los países de fe musulmana.

Ejemplos parecidos abundan, no hace falta ser adivino. Léase, para más ilustración, las declaraciones del nuevo Jefe del Pentágono, experto en asuntos bélicos.

Por, Fidel Castro Ruz

29 de enero de 2009
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