Martes, 16 Julio 2019 07:29

La dictadura digital

La dictadura digital

La digitalización de nuestras vidas avanza a ritmo acelerado y “ataca” desde tantos ángulos que es difícil verla en toda su complejidad y más aún analizar críticamente la mega-infra-superestructura que conforma.

En 2018, la cantidad de suscripciones a teléfonos móviles superó la cantidad de habitantes en el planeta. Hay mucho más aparatos telefónicos que personas en el planeta. A nivel global, un 53% de la población mundial usa internet. Pero mientras que en Estados Unidos y Europa más del 95% de la población tiene acceso a internet y lo usa diariamente (en países escandinavos y Emiratos Árabes Unidos más del 99%), en los países de África Central es menos del 10 % de la población y entre los 47 países llamados menos desarrollados, sólo el 19 % de la población tiene acceso a internet.

Pero la era digital no se trata sólo de computadoras, teléfonos móviles e internet que están omnipresentes en casi todo el planeta, aunque el acceso a ellos mantiene desigualdades históricas. Se trata además de la acumulación masiva de datos sobre las personas y sus interacciones económicas, sociales, políticas por parte de unas cuantas empresas trasnacionales. Se trata del mapeo y digitalización de la información sobre toda la naturaleza y recursos materiales explotables o no. Se trata de los graves impactos ambientales y en la salud que conlleva tanto la producción de aparatos y la basura que generan, como la inmensa infraestructura para conexión y la capilaridad de sus radiaciones electromagnéticas. Se trata de cambios profundos en las formas de producir en todos los rubros industriales –sean urbanos o rurales–, se trata de rupturas en las formas de vender y comprar, tanto a nivel micro como en el comercio nacional e internacional. No cambia las relaciones de explotación y dominación que sostienen el capitalismo, pero sí muchas de sus manifestaciones.

Según Benjamin H. Bratton, estamos ante la mayor infraestructura accidental jamás creada, ya que nunca se planeó crear una mega estructura como la que actualmente existe para sostener la era digital. Que además, lejos de ser etérea, es altamente material: son enormes las demandas de materiales para dispositivos y almacenamiento, y abrumadora la cantidad de energía que requiere.

Internet funciona como la línea roja que une estas trasformaciones y está centralizada y controlada desde Estados Unidos, a través de ICANN, (Corporación de internet para la asignación de nombres y números), que asigna los dominios de internet en todo el mundo. Esta centralización del control de la administración de internet se debate y cuestiona tanto desde otras potencias mundiales como Europa y China, como desde los movimientos de activistas digitales críticos, que han llamado a esta realidad un nuevo “Colonialismo 2.0

Sobre ella se montan y crecen inmensas plataformas digitales, que no pagan impuestos ni son controladas por ninguna regulación ni supervisión, como Google, Amazon, Facebook, Apple, Microsoft, Airbnb, Uber, Alibaba, Baidu, Twitter, Whatsapp, Telegram y otras, cuya influencia en la vida, relaciones y opciones de la mayoría de la población mundial, tampoco tiene precedentes. Una gran parte de esa población les entrega sus datos de manera voluntaria, como ubicación, rutinas, gustos, opiniones, preferencias, relaciones. La digitalización de las funciones y servicios públicos y privados que usamos, sea por registros laborales o de estudio, asistencia a centros de salud, uso de tarjetas bancarias, tarjetas de fidelidad a comercios y servicios, hace que los datos de cada uno de nosotros sean conocidos, manejados, vendidos, sin que en nosotros realmente tengamos opción a opinar sobre ello. Aunque paulatinamente se han empezado a hacer tímidas e insuficientes regulaciones sobre el manejo de los datos personales, el alud de servicios digitales que los requieren hacen casi imposible tener control sobre ellos.

Facebook es uno de los ejemplos más evidentes. La semana pasada (julio 2019), la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos, sentenció a Facebook a pagar una multa de 5,000 millones de dólares por mal manejo de los datos que tiene sobre sus usuarios. El detonante fue haber cedido los datos de más de 80 millones de usuarios a la empresa Cambridge Analytica, que manipuló al electorado selectivamente en el caso de Brexit en Reino Unido, la elección de Trump, la de Macri en Argentina y otras. En mayo 2018, luego del escándalo al conocer sus métodos, Cambridge Analytica cerró, pero renació poco después como Emerdata Ltd. Steve Bannon, fundador de Cambridge Analytica y asesor de Trump, colaboró también directamente con Jair Bolsonaro para ganar la elección en Brasil.

Paradójicamente, junto al anuncio de la multa, las acciones de Facebook subieron, por lo que su fundador, Mark Zuckerberg, que es uno de los 8 hombres más ricos del mundo, se volvió un poco más rico. Se supone que este efecto fue debido a que los inversores consideraron que la sentencia fue manejable,ya que Facebook podrá recuperar la suma con sus ganancias de apenas 50 días.

Otro aspecto altamente preocupante es la proliferación de cámaras de vigilancia “inteligentes”. China es el líder mundial en este tipo de vigilancia, y ha desarrollado sistemas que integran reconocimiento facial en multitudes, además de cámaras portables de este tipo que llevan agentes policiales. Aunque el nivel de errores de estos sistemas es muy alto, se están extendiendo por todo el mundo. Empresas chinas están ajustando la tecnología para que sea sensible a las diferencias de rasgos raciales, con la intención de introducirlas en África y otros países del Sur. En América Latina, Ecuador fue quien primero contrató este tipo de tecnología, y actualmente lo están adoptando en varios otros países, entre ellos Argentina y Uruguay. En México, el estado de Cohauila, se vanagloria de ser el primero en instalarlo este año, que en un acuerdo con la empresa china Dahua, instalará 2000 cámaras con reconocimienton facial en 11 ciudades de la entidad. Le sigue los pasos la Ciudad de México, que las instalará en el Metro.

Esto son sólo algunos de los aspectos críticos de la era digital y en todos los casos, se basan en el aumento de la capacidad y extensión de la conexión de redes electrónica, cuyo puntal será la aplicación global de las redes 5G lo cual – a costa de convertir el planeta en un gigantesco horno de microondas– les permitiría dar acceso en lugares que actualmente parecen inaccesibles, como la Amazonía o África Central, además de regiones remotas otros países. Para ello, las empresas pretenden que los estados financien con dinero público estos empredimientos, lo cual es presentado en todas partes como “un derecho al acceso a internet” , en favor de la democracia.

Si bien hay aspectos positivos de la conectividad de la era digital, necesitamos un debate crítico del rol que está jugando para favorecer el aumento y/o la entrada del capitalismo en todos los rincones del planeta, basado en una red de vigilancia que deja al Gran Hermano de Orwell como una mera fantasía literaria.

Delincuencia política estatal con máscara de delincuencia común

De nuevo nuestra Comunidad de Paz de San José de Apartadó se ve en la necesidad de acudir al país y al mundo para dejar constancia de los últimos hechos de los cuales hemos sido víctimas por seguir en nuestra resistencia civil en defensa de la vida y del territorio.

La muerte lenta sigue siendo el mayor incentivo de terror para someter a la población, pues cada rincón de la zona está cubierto por paramilitares que controlan las salidas y las entradas. El caso del Corregimiento de San José es preocupante pues desde allí los paramilitares controlan todas sus veredas y lo hacen en presencia de un puesto de la policía y de una base del ejército que hacen presencia permanente en el caserío, allí mismo donde los jefes paramilitares se coordinan con sus tropas y organizan festejos sin ser molestados por nadie.

Los hechos de los cuales dejamos hoy constancia son los siguientes: 

  • El mes de mayo de 2019, en la  vereda La Unión del corregimiento de San José el reconocido paramilitar alias “Ramiro” quien llegó allí haces unos meses a controlar y someter a la población civil al paramilitarismo, amenazó de muerte a su padrastro el señor Emilio el cual tuvo que desplazarse a otros lugares por seguridad. 
  • El martes 25 de junio de 2019, en horas del día, nuestra Comunidad de Paz recibió información sobre la ocurrencia de un posible asesinato en el sitio conocido como Caño Seco, en límites con la vereda La Unión- Carepa. Según dichas informaciones, ninguna persona podía denunciar el hecho y mucho menos venir a informar sobre el caso a nuestra Comunidad de Paz. Ese mismo día el programa Familias en su Tierra se reunía en la vereda Mulatos-Cabecera con las juntas de acción comunal de las veredas Mulatos, Resbalosa, La Esperanza, La Hoz, entre otras, en un evento que ocultó el asesinato mencionado, del cual no se tuvo más información.  
  • El sábado 29 de junio de 2019 llegaron informaciones a nuestra Comunidad según las cuales en el caserío de San José de Apartadó el reconocido comandante paramilitar alias René, quien ha sido el encargado de controlar y someter a la población civil a sus proyectos de muerte, realizó una fiesta en la cual participaron muchos paramilitares; allí lanzó serias amenazas de muerte contra pobladores de la zona, algunos de los cuales se encontraban allí mismo. La policía y el ejército que hacen presencia permanente en ese centro urbano conocen muy bien el accionar de los paramilitares y son totalmente permisivos frente a este fenómeno, el cual sigue evidenciando  la complicidad de la fuerza pública con el paramilitarismo, innegable durante varias décadas. El mismo día 29 de junio de 2019, según algunos pobladores, los paramilitares habían planeado asesinar a una familia de la región, razón por la cual esa familia tuvo que desplazarse a otros lugares.
  • El martes  2 de julio de 2019,  en horas de la mañana, el señor Elkin Ortiz y su hijo Wilson Ortiz conocido como “Morochito” quien está integrado al paramilitarismo y quienes desde hace casi dos años viven en el centro urbano de San José, dañaron una de las plantaciones de cacao certificado y productos de  pan coger que se ha cultivado en grupos de trabajo de nuestra Comunidad de Paz en la finca la Roncona, allí cortaron y dañaron los alambrados y de esta manera lo han venido haciendo desde hace más de 6 meses. Nuestra comunidad se desplazó al lugar y tomó evidencias, las cuales el joven paramilitar Wilson Ortiz rechazó y trató de impedir. La finca la Roncona es una propiedad que nuestra Comunidad de Paz ocupa en posesión legal desde hace más de 22 años y donde tenemos nuestras plantaciones de cacao certificado y cultivos de pan coger. El 11 de septiembre del 2018 sufrimos una invasión allí en La Roncona por parte de más de 100 personas, entre las cuales se encontraban el señor Elkin Ortiz y sus hijos paramilitares; en esa ocasión dañaron muchas plantaciones de cacao y pan coger. Ahora el Señor Elkin Ortiz, quien ha buscado apropiarse de un espacio de La Roncona, supuestamente por órdenes de los antiguos dueños y además utiliza a sus hijos paramilitares para amenazar a nuestra Comunidad de Paz. Este caso lo ha puesto la Comunidad en conocimiento de la Defensoría del Pueblo desde hace 6 meses pero no se ha generado ninguna solución para que el señor Elkin Ortiz deje de perjudicar a nuestra Comunidad de Paz.
  • El sábado 6 de julio de 2019, en horas de la tarde, el paramilitar Wilson Ortiz, junto a su padre  Elkin Ortiz, interceptó en la salida de San José a Sirly Cerpa, integrante del Consejo Interno de  nuestra Comunidad y feligrés de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, para enviar amenazas a nuestra Comunidad, manifestando: “no me gustó ni poquito que me tomaran fotos y videos allá abajo en La Roncona y no voy a permitir que eso vuelva a pasar porque la próxima vez voy a reventarles esas cámaras”.
  • El domingo 7 de julio de 2019, en horas de la tarde, fue asesinado por varios impactos de arma de fuego, en la vereda La Balsa, del corregimiento de San José de Apartadó, el joven YEMINSON BORJA JARAMILLO, en hechos atribuidos a los paramilitares que controlan la zona, pues la carretera que conduce del corregimiento de San José hasta el área urbana de Apartadó está totalmente controlada por paramilitares que se movilizan permanentemente en motocicletas. Las razones o justificaciones que dan para matar es que “son ladrones o marihuaneros”. La verdadera razón de estas muertes es el sometimiento forzado de la población al paramilitarismo; quien no se someta, simplemente es asesinado y así el terror les sirve de instrumento de sumisión. Ya hemos dejado muchas constancias públicas sobre el avanzado reclutamiento de jóvenes que son entrenados por paramilitares para matar; sobre el expendio de drogas; sobre los hurtos y el cobro de vacunas a los campesinos. La nula respuesta del Estado y sus instituciones las hace responsables de que los paramilitares terminen con la vida de personas inocentes, pues los verdaderos ladrones son los integrantes de toda esta estructura paramilitar que recluta y roba los sueños a nuestros jóvenes y los somete al imperio de las drogas y demás formas de degradación de la vida. Nos solidarizamos con la familia de Yeminson y pedimos a Dios que lo tenga disfrutando de la vida en plenitud.
  • El lunes 8 de julio de 2019, nuestra Comunidad partió hacia la vereda La Unión donde se realizó la conmemoración de los 19 años de la masacre de 6 líderes de nuestra Comunidad de Paz, perpetrada por paramilitares y militares el 8 de julio de 2000. Al regresar de allí en horas de la tarde, al pasar por el caserío de San José, el paramilitar Wilson Ortiz alias “Morochito” amenazó de muerte a dos miembros de nuestra Comunidad, manifestando: “Ahí vienen  esos hp para llenarles la cabeza de plomo; me los quiero encontrar solitos”. El lugar donde este paramilitar profirió estas amenazas fue desde una casa de balcón propiedad del señor Darío Tuberquia, en la entrada al casco urbano de San José. Desde hace ya más de un año reconocidos paramilitares han tenido concentraciones allí junto a esta vivienda, a plena vista de la fuerza pública –ejército y policía- quienes patrullan día y noche el minúsculo caserío y donde muchas veces han amenazado a miembros de nuestra Comunidad de Paz.

El gobierno nacional sigue negando la existencia del paramilitarismo mientras su copamiento territorial sigue avanzando intensamente en todo el país. Nadie ignora que el partido político del Presidente actual tiene vínculos históricos y estrechos con las formas más atrevidas de paramilitarismo, incluyendo las “Convivir”, de las cuales ha sido intenso defensor y usuario el ex presidente Uribe, cerebro, ídolo y guía del partido y de la política gobernante. Las formas de relación entre el Estado y el ParaEstado se han ido remodelando y hoy predomina la combinación entre el anonimato progresivo de los pistoleros y la tolerancia pasiva de las instituciones, fórmula exitosa que le permite al país posar de “democracia” ante la comunidad internacional mientras el asesinato de líderes sociales y de excombatientes desmovilizados supera los estándares mundiales de criminalidad política. El Senador Petro acaba de destapar los vínculos entre las “Águilas Negras”, calificadas por muchos años por el establecimiento como “bandas criminales”, y la inteligencia militar. Al mismo tiempo el Presidente Duque, al regular el porte de armas mediante el decreto 2362 del 24 de diciembre de 2018, volvió a legalizar el boquete que siempre ha permitido el paso de las armas oficiales a los criminales privados (art. 1, parágrafo) y al mismo tiempo volvió a canonizar el principio eje del paramilitarismo, o sea la vinculación de los civiles a la guerra, al anunciar en Tolemaida, el 6 de febrero de 2019, que ya llegaba a un millón el número de civiles preparados para asumir tareas militares. Todo esto se camufla como “política de seguridad nacional” y se implementa a través de las estrategias de “vista gorda” y de “brazos caídos” de la fuerza pública y de las demás instituciones, gracias a las cuales nuestras veredas caen todas bajo el dominio paramilitar sin que nadie pueda defender a las víctimas y ni siquiera reconocer la invasión paramilitar.

Una vez más nuestra Comunidad de Paz agradece a la multitud de personas en el país y en el mundo que se solidarizan con nuestra resistencia y que condenan con plena convicción ética y moral la criminalidad del Estado colombiano. A todas ellas nuestra sincera gratitud.

Comunidad de Paz de San José de Apartadó

Julio 12 de 2019

Publicado enColombia
Vergonzoso silencio en torno al calvario de Julian Assange

Los mismos que nos entretuvieron con el gato, el patinete y la suciedad en los pasillos de la embajada han ignorado voluntariamente el informe del relator de la ONU sobre la tortura al disidente encarcelado número uno.

El relator especial del Alto Comisariado para Derechos Humanos de la ONU, el suizo Nils Melzer, logró en mayo obtener permiso para visitar a Julian Assange en la prisión británica de alta seguridad de Belmarsh. Melzer y dos reputados expertos médicos, uno de ellos psiquiatra y el otro forense, reconocieron a Assange. El 31 de mayo, hace más de un mes, el relator divulgó las conclusiones del peritaje médico realizado.

Melzer es profesor de Derecho Internacional en la Universidad de Glasgow y no era en absoluto un admirador del fundador de WikiLeaks. De hecho, solo aceptó la misión que le encomendó la ONU después de que los abogados de Assange y una doctora apelaran en dos ocasiones solicitando un peritaje al Alto Comisariado de Naciones Unidas. 

“Como la mayor parte del público, yo fui inconscientemente contaminado contra Assange por la incesante campaña de desprestigio orquestada durante años, pero una vez metido en los hechos de este caso, lo que encontré me llenó de repulsión e incredulidad”, explica. 

“Assange fue sistemáticamente calumniado (como “violador”, “agente ruso”, “hacker” y “narcisista”) para desviar la atención de los crímenes que expuso. Una vez deshumanizado por el aislamiento, el ridículo y la vergüenza, al igual que las brujas que solíamos quemar en la hoguera, era fácil privarlo de sus derechos más fundamentales sin provocar indignación pública en todo el mundo”. Llegamos así al dictamen del equipo de Melzer sobre el trato infligido a Assange. Es inequívoco.

“Durante un periodo de varios años, Assange ha sido expuesto a graves e incrementadas formas de castigo, a un trato inhumano o degradante, cuyos efectos acumulativos solo pueden ser descritos como tortura psicológica”, ha escrito Melzer. 

“En veinte años de trabajo con víctimas de guerra, violencia y persecución política, nunca me encontré con un grupo de Estados democráticos compinchados para aislar, demonizar y abusar deliberadamente a un individuo durante tanto tiempo y con tanta despreocupación por la dignidad humana y la legalidad”.

Nils Melzer envió sus conclusiones en forma de tribuna a los diarios australianos Sydney Morning HeraldCamberra Times y a los habituales anglosajones de Europa y América, Financial TimesThe GuardianThe TelegraphThe New York TimesThe Washington Post, al semanario Newsweek y otros. Ninguno de ellos publicó una línea. En su día todos ellos nos informaron con detalle de los excrementos de Assange en las paredes de la embajada ecuatoriana en Londres, de su patinete y de su gato. En España, los principales medios también ignoraron por completo el asunto. El informe Melzer llegó discretamente a las ediciones digitales de El Mundo La Vanguardia (solo el primero mencionaba la palabra “tortura” en el titular), con cero referencias en los demás. En los últimos treinta días, la prensa establecida española ha mencionado a Assange lo menos posible.

En todo el mundo occidental los medios de comunicación participan voluntariamente, vía el silencio y la denigración, en esa “persecución colectiva” denunciada por el relator de la ONU, y cuyo principal motor se encuentra en el Pentágono, según fuentes de la Administración Obama en declaraciones al abogado Geoffrey Robertson.  

En la última cumbre del G-20, el primer ministro australiano (Assange es australiano), el conservador Scott Morrison, no mencionó el caso Assange en su entrevista con Donald Trump, manteniendo así la línea de su predecesora laborista, Julia Guillard. El ministro de Exteriores británico, Jeremy Hunt, ha definido el silenciado informe de los expertos de la ONU en tortura como “acusaciones inflamatorias”. 

Julian Assange es el disidente encarcelado número uno de Occidente, como Edward Snowden es el exiliado número uno. Actualmente Assange está pendiente de ser extraditado por el Reino Unido a Estados Unidos, donde se arriesga a una sentencia por espionaje de hasta 175 años de cárcel en el tribunal del distrito Oeste de Virginia en el que nunca un acusado por asuntos de “seguridad nacional” ganó el caso y fue absuelto. 

La suerte de Assange es un retrato del mundo de hoy, del pésimo estado de las democracias, del poder de la propaganda del establishment y de la apatía de los movimientos sociales en Europa.

 

Autor: Rafael Poch

Rafael Poch-de-Feliu (Barcelona) fue corresponsal de La Vanguardia en Moscú, Pekín y Berlín. Autor de varios libros; sobre el fin de la URSS, sobre la Rusia de Putin, sobre China, y un ensayo colectivo sobre la Alemania  de la eurocrisis.

Publicado enSociedad
 Juan José García Ripoll, investigador del Instituto de Física Fundamental del Consejo Superior de Investigaciones Científicas. kike para

 

 

Gigantes tecnológicos como IBM, Microsoft, Intel o Google centran sus esfuerzos en liderar la batalla de la computación cuántica. Esta tecnología está llamada a revolucionar la informática en el futuro por su capacidad de cálculo extraordinaria. Pero también pone en riesgo los sistemas de cifrado actuales. “La mera existencia del ordenador cuántico, ya no como concepto sino como realidad experimental, supone que hay que abandonar las técnicas de criptografía convencional”, explica Juan José García Ripoll (Madrid, 1974), investigador del Instituto de Física Fundamental del Consejo Superior de Investigaciones Científicas.

Esta herramienta, “potencialmente, puede descifrar las claves que estamos transmitiendo por Internet”. Es decir, alguien podría almacenar toda esa información y en un futuro acceder a ella. Para García Ripoll, “que nuestras comunicaciones con el banco se intercepten ahora y se desencripten dentro de 10 años no es un problema”. Pero sí lo es desde el punto de vista de Estados, de organizaciones gubernamentales, de defensa o de grandes empresas.

Hay países como China o Estados Unidos que invierten mucho dinero en esta investigación. “Puede ser peligroso que un Estado tenga un ordenador cuántico, no lo sepamos y esté desencriptando las claves de todo el mundo”, afirma. Pese a que considera que esta situación es “improbable”, señala que “es un riesgo lo suficientemente importante como para que Europa y otros países decidan invertir en el campo”.

La amenaza que supone la computación cuántica para los sistemas de cifrado actuales obligará a crear nuevos algoritmos de cifrado capaces de resistir a estos ordenadores cuánticos. El investigador explica que hay dos rutas posibles. “Una es buscar problemas matemáticos más difíciles y demostrar que esos problemas no se pueden romper en un ordenador cuántico. Eso parece bastante difícil porque demostrar que algo no se puede hacer es aún más difícil que demostrar que se puede hacer”, explica García Ripoll, que forma parte del grupo de Información Cuántica del Instituto de Física Fundamental y ha sido uno de los ponentes en Mañana empieza hoy, un evento en el que expertos de diversas temáticas han reflexionado sobre los retos del futuro próximo.

La otra alternativa es apostar por lo ya han comenzado a hacer China y algunos países en Europa: “Implementar criptografía cuántica”. Es decir, “transmitir claves utilizando sistemas cuánticos que sabemos que nadie puede interceptar porque en el momento en el que se interceptan, estropean las superposiciones que hemos creado y se puede saber que alguien ha mediado esa comunicación que estamos intentando establecer”.

La criptografía cuántica “es una realidad tecnológica ahora mismo”. En España, Telefónica ha investigado en este ámbito: “Ha demostrado que en principio es una solución comercialmente viable. Es la primera empresa en comprobar que es posible hacer criptografía a través de la red comercial de fibra óptica”. Más recientemente, el pasado 13 de junio, Bélgica, Alemania, Italia, Luxemburgo, Malta, los Países Bajos y España firmaron una declaración en la que acordaron explorar juntos durante el próximo año cómo desarrollar y desplegar una infraestructura de comunicación cuántica en toda la Unión Europea en los próximos diez años.

García Ripoll sostiene que también es todo un reto conseguir un estándar de certificación para la criptografía cuántica: “Qué seguridad hay, cómo medirla, cómo comprobarla… En este proceso de estandarización y certificación también existe la pregunta de en qué países confiamos. Ahora mismo casi toda la criptografía cuántica comercial se desarrolla con componentes que vienen de China”, afirma. Con las recientes polémicas en las que se ha visto envuelto el país asiático, el investigador explica que Europa también se plantea si estas tecnologías tienen que ser desarrolladas solo en el continente o en colaboración con otros países como China, Estados Unidos o Canadá.

El ordenador cuántico todavía no es competitivo

La criptografía cuántica “es algo que en corto plazo puede tener un impacto mucho mayor que la computación cuántica”. Pero a largo plazo se espera que las posibilidades de este tipo de computación sean infinitas. García Ripoll afirma que normalmente se tiende a pensar “en el ordenador cuántico como si fuese una evolución del tradicional”: “No es cierto porque ni siquiera tiene la misma arquitectura. Un ordenador cuántico no tiene una memoria RAM, un disco duro y un procesador”.

Además, mientras que los ordenadores tradicionales usan bits, los cuánticos utilizan cubits. Los bits tradicionales guardan la información como 0 y 1. Los cubits, pueden ser 0 y 1 a la vez por un fenómeno conocido como superposición. De esta forma, la cantidad de información que se puede acumular crece de forma exponencial. Se espera que los ordenadores cuánticos resuelvan problemas diferentes a los que se enfrentaría uno tradicional.

“Son problemas muy fundamentales, no son los problemas que uno se encuentra en el día a día”, afirma García Ripoll. Por ejemplo, señala que los ordenadores cuánticos podrían servir para buscar rutas para coches, el diseño de moléculas en química o incluso para estudiar reacciones químicas. También para problemas específicos y muy complejos en sectores como la medicina, los riesgos financieros o la ciencia de los materiales.

Pero por el momento, la investigación se encuentra “en una etapa muy preliminar”: “El ordenador cuántico todavía no es competitivo en el sentido de que todavía no es extremadamente rápido y fiable”. Los investigadores se centran principalmente en “estudiar problemas modelo que se podrían resolver en un ordenador cuántico más grande”: “Únicamente estamos comprobando que se pueden resolver”. García Ripoll pone como ejemplo a Volkswagen, que está explorando con diversas empresas problemas de optimización de tráfico. También se están haciendo problemas de finanzas y análisis de riesgo como “simular cómo una pequeña cartera de activos evoluciona en el tiempo”.

Computación en la nube

No todo equipo de investigación puede tener su propio ordenador cuántico, sino que es habitual que utilicen los de grandes compañías a través de la nube. IBM permite acceder a sus sistemas cuánticos desde 2016 a investigadores de todo el mundo. Hace apenas unas semanas el Consejo General de Investigaciones Científicas (CSIC) e IBM anunciaron un acuerdo para impulsar la computación cuántica en España. Los científicos del CSIC, entre ellos García Ripoll, podrán hacer experimentos y probar sus algoritmos cuánticos sobre los sistemas IBM Q a través de la nube del gigante tecnológico estadounidense.

En el ámbito de la computación cuántica, García Ripoll sostiene que hay dos cuestiones clave de las que todavía no se tiene respuesta. “¿Cuándo un problema va a ser más rápido de resolver en un ordenador cuántico que en uno clásico?”, se pregunta. Es lo que se llama la ventaja cuántica. “El reto inmediato a corto plazo es encontrar un problema que se resuelva más rápido en un ordenador cuántico y que se demuestre en un laboratorio”, afirma el investigador, que asegura que también es importante conseguir fabricar ordenadores donde las superposiciones vivan más tiempo.

“Los ordenadores cuánticos que hay son demasiado ruidosos”, sostiene. Un cubit puede estar en dos estados a la vez, pero esa superposición con el tiempo se deteriora y el sistema colapsa sobre uno de los dos estados de manera aleatoria por influencia del entorno. Esto se debe a que “el ordenador cuántico no está aislado y está atravesado por campos electromagnéticos que miden de forma muy lenta, pero destruyen el estado cuántico que tenemos a través de esas medidas”: “Se pierde la superposición en tiempos de 10 o 100 microsegundos”.

Hay una segunda cuestión de la que todavía no se tiene respuesta: “¿Hay problemas que no se van a resolver en un ordenador cuántico?”. “Es muy probable que sí. Si todos los problemas se pudieran resolver de manera eficiente en un ordenador cuántico, eso sería un resultado brutal para la matemática y la ciencia de la computación. No se espera que eso ocurra”, responde acto seguido. Es posible, según señala, que un ordenador cuántico no pueda resolver un problema en el que tenga que encontrar en vez de una única solución, todas las soluciones óptimas del mismo.

Lo ejemplifica de la siguiente manera: “Tengo un camión o un conjunto de camiones que tienen que repartir todos estos paquetes por todas estas ciudades. Hay que encontrar las rutas óptimas en las que se tarde el mínimo tiempo, se gaste el mínimo combustible... A lo mejor te encuentro una, pero decir cuántas rutas óptimas o iguales hay es un problema mucho más exhaustivo. Esa diferencia en la práctica puede no ser útil porque con tener una solución útil me vale, pero sí define los límites desde el punto de vista de las matemáticas a cualquier computacion que el ser humano pueda hacer".

Por Isabel Rubio

25 JUN 2019 - 03:38 COT

Lunes, 17 Junio 2019 05:34

Perseguidos digitales

Perseguidos digitales

El capitalismo de vigilancia (Shoshana Zuboff, The Age of Capitalism Surveillance) no perdona a quienes en nombre de la verdad y las libertades individuales revelaron sus más truculentos secretos. Julian Assange (foto), Edward Snowden y Chelsea Manning son las más recientes figuras del triángulo de los perseguidos por los imperios coloniales. Uno de ellos, Assange, está en una cárcel londinense a la espera de ser extraditado hacia Estados Unidos porque, a través de WikiLeaks, protagonizó la filtración más grande de la historia sobre las inconfesables intimidades de Estados Unidos. Otro, Snowden, vive exiliado y oculto en Rusia luego de haber revelado la  forma en que la Agencia Nacional de Seguridad de Estados Unidos (NSA) espiaba a todo el planeta, incluidos jefes el Estado y empresas. La tercera, Manning, fue condenada a 35 años de cárcel (tribunal militar) por haber suministrado a Assange, entre ciento de miles de documentos, el famoso video Collateral Murder («asesinato colateral»), donde se ve cómo un helicóptero estadounidense mata a un grupo de civiles durante la ultima invasión de Irak (2003). Y no son los únicos. 

Hay decenas de perseguidos digitales. El ex presidente ecuatoriano Rafael Correa paga en su exilio belga el asilo que le proporcionó a Assange cuando este ingresó a la embajada de Ecuador en Londres, donde permaneció siete años antes de que la policía británica lo arrestara cuando el actual presidente de Ecuador, Lenín Moreno, lo entregó cobardemente. Vanessa Rodel y su hija Keana están exiliadas en Canadá. Ambas forman parte del grupo   de siete personas conocido como “los ángeles guardianes” que, en Hong Kong, protegieron a Snowden durante su estadía. Y el abogado canadiense defensor de los derechos humanos Robert Tibbo, abogado de Snowden y de los “ángeles guardianes”, vive exiliado y oculto en un país europeo.

Ahí está, en su crueldad seca, lo que hace Occidente cuando alguien corre la tapa de sus cloacas. Y nada lo detiene. El presidente boliviano Evo Morales podría contar en primera persona cómo Europa lo persiguió cuando, en junio de 2013, de regreso de un viaje a Rusia, Francia y Portugal le negaron el espacio aéreo a su avión. Los pseudo socialistas franceses y los portugueses sospechaban que Evo Morales traía escondido en su avión a Snowden. Por eso lo obligaron a aterrizar en Viena y le revisaron el aparato durante 14 horas. 

Assange, Snowden y Manning fueron respectivamente descalificados y desfigurados por la misma prensa que, antes, había hecho de ellos héroes modernos. Manning fue vendido como un traidor y una normal porque cambió de sexo. Snowden, como un renegado antipatria y sobre Assange se tejieron los relatos más obscenos que se puedan imaginar. Los medios que antes habían hecho de él el emperador del nuevo periodismo de datos expandieron la narrativa de pelotón de fusilamiento destilada por las agencias dedesinformación: estaba loco, era un drogado, un violador, un agente del Brexit, luego un aliado de Trump y de la Alt Right norteamericana y, encima de todo, un agente del presidente ruso Vladimir Putin. Ese diario golpista que es El País de España se lanzó en una disparatada desconstrucción del mito Assange que el mismo periódico había apuntalado. Se ofendieron porque Assange contribuyó a instalar la posición y las artimañas del independentismo catalán. Resulta  paradójico que hoy Assange cuente con sus mejores respaldos en los países emergentes y no en las naciones ricas, a  cuyos diarios (The New York Times, Le Monde, El País, Dar Spiegel), incomprensiblemente benefició cuando entregó los fondos de la diplomacia estadounidense para que estos diarios hurgaran a su antojo en nuestras realidades. Sólo mucho después suministró la información a los países concernidos que estaban geográficamente fuera de la esfera Occidental. Lo más cínico radica en que Estados Unidos y sus aliados imputan a Assange, a Manning y a Snowden por los mismos delitos que sus servicios secretos y sus empresas globalizadas cometen con toda impunidad: extraer datos. Habría así un hurto legal asumido por Google, Apple, Facebook o Amazon, y otro proscripto cuando son los ciudadanos quienes se metenen las entrañas de un sistema delincuencial para sacar a flote la basura de sus tripas. Lamentablemente, hay en torno a esos delitos de robo de datos y espionaje la misma tolerancia que con la delincuencia de cuello blanco. La sociedad civil no reacciona, no exige, no pugna, no patea, no milita. Porque los expertos de Cambridge Analítica que robaron datos y espiaron millones de cuentas de Facebook (también lo hicieron en la Argentina cuando trabajaron en la campaña del presidente Macri) no están presos. Son ladrones pero impunes. Assange, en cambio, tiene sobre él todo los látigos del castigo y le aguardan en Estados Unidos siglos de cárcel. 

Lamentablemente también, las corrientes progresistas del mundo tardaron y tardan mucho en darse cuenta de que la vida nuclear de nuestras democracias se juega precisamente en Internet y no únicamente en las calles. La izquierda no entendió ni a Assange ni a las redes sociales. La derecha, en cambio, sí que lo hizo y sacó con ello un tajo inmenso. Es profunda y cómicamente incongruente constatar que todos los algoritmos son de derecha. Parece que los algoritmos progresistas capaces de ir a buscar al enemigo y neutralizarlo en los territorios que controla y desde los cuales nos manipula, no existen. No hay un “Che algoritmo”, solo existen los otros y, a la par, un extendidísimo y manso rebaño de usuarios que, pese a saberlo, continúan pegados a sus torturadores digitales. 

Mientras las izquierdas mundiales celebrarban el fin de la hegemonía de la prensa del sistema y el advenimiento de blogs y diarios digitales, las derechas se ocuparon de los algoritmos. Los unos seguían cautivos de sus antagonismos de café, los otros organizaban la gobernabilidad del mundo a su antojo. 

Julian Assange es el enemigo número uno de los tecnoimperios (China y Estados Unidos) porque, al igual que Snowden y Manning, funcionó como el fantasma que contó la verdad del cuento. Hay que volver a leer sus ensayos para medir cuánto se adelantó al capitalismo espía y violador que nos gobierna. Nuestros rostros están fotografiados, nuestras calles cartografiadas, nuestros deseos compilados, nuestros mensajes y correos escaneados, nuestros consumos repertoriados y nuestras ideas manipuladas. Todo ello converge en Assange: es, en su tragedia personal, el violador del imperio. Por ello no lo perdonan ni lo perdonarán. Cuanto más lo castiguen y lo persigan, cuanto más sufrimientos le infrinjan, cuanto más lo hieran y lo desfiguren, más satisfechos estarán los delincuentes digitales, los privados y los estatales. Su sufrimiento es el mensaje que nos transmiten. Su suplicio es, como en la Edad Media, un espectáculo punitivo (Michel Foucault, Vigilar y castigar). Una enorme zona de nuestras democracias se esfumó con el destino de Assange o Snowden. Nuestro silencio ha sido demasiado prolongado. Pero han dejado una huella, las pruebas irrefutables de cómo se activan los mecanismos del mal y quiénes los manejan. Si seguimos dormidos con el juguete tecnológico como canción de cuna, el sueño se acercará cada día más a la pesadilla final. 

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Publicado enSociedad
«Ellos entendieron que era más sencillo crear consumidores que someter a esclavos»: Noam Chomsky

“Mientras la población general sea pasiva, apática y desviada hacia el consumismo o el odio de los vulnerables, los poderosos podrán hacer lo que quieran, y los que sobrevivan se quedarán a contemplar el resultado”.

 

Consumidores esclavos

 

Noam Chomsky es filósofo, escritor, controvertido activista y uno de los lingüistas más brillantes y reconocidos de la actualidad. Su trabajo es estudiado en las universidades de todo el mundo, desde facultades de psicología hasta titulaciones lingüísticas, pasando por muchas otras disciplinas. En este post os explicaremos brevemente lo que él considera la estrategia más común en la manipulación mediática. Os dejamos una de sus últimas reflexiones sobre un tema que nos afecta a todos: la industria de la publicidad.

“La industria de las relaciones públicas, la industria de la publicidad es la que se dedica a la creación de consumidores. Este es un fenómeno que se desarrolló en los países más libres, en Gran Bretaña y los Estados Unidos. Y la razón está muy clara. Se volvió clara hace aproximadamente un siglo, cuando esta industria se dió cuenta de que no iba a ser fácil controlar a una población con el uso de la fuerza. Habían ganado demasiada libertad: sindicatos, parlamentos con partidos para los trabajadores en muchos países, el derecho al voto de la mujer… Por lo tanto, tenían que encontrar otros medios para controlar a la gente.

 “La posverdad describe las nuevas maneras en que se expresa un viejo fenómeno: la propaganda. Esta siempre ha sido un instrumento a través del cual se “crean verdades” que no corresponden a los hechos, pero que terminan siendo validadas por las mayorías en función de su repetición incesante o de mecanismos similares.”

Dice Noam Chomsky que la mayoría de la gente ha perdido calidad de vida en las últimas décadas. Lo atribuye a las políticas neoliberales impulsadas desde Estados Unidos e Inglaterra. Lo cierto es que el grueso de las personas experimenta una mezcla de enojo y miedo que termina convirtiéndose en desconfianza y escapismo.

Una de las características de la posverdad es que en ella las emociones juegan un papel importante. Las personas terminan creyendo en aquello que mejor satisface sus emociones básicas, aunque esto riña con hechos probados. De este modo, cuanto más asociada esté una idea con emociones básicas de los seres humanos, más poder de arraigo tiene también.

La frustración por las condiciones de vida lleva a que los sentimientos de odio, xenofobia y deseo de venganza se exacerben con facilidad. A la vez, todas las “verdades” que alimenten esas emociones cuajan mejor. De este modo, la gente está más dispuesta a creer lo que satisface esos sentimientos exacerbados en lugar de confiar en las evidencias como sustento de sus creencias.

De esto se dieron cuentan y comprendieron que tenían que controlarlos a través de las creencias y las actitudes. Cuando hablamos del término actitud, una de las mejores formas de controlar a las personas es lo que el gran economista Thorstein Veblenllamó fabricar consumidores.

Si puedes fabricar deseos, haz que obtener cosas que están a tu alcance sea la esencia de la vida. De esta forma, ellos van a quedar atrapados convirtiéndose en consumidores.  Y se hace con gran sofisticación, como este eslógan de Marlboro:

‘Ya no se ven muchos sementales salvajes. Es uno de los últimos de una raza salvaje y muy singular. Venga al país de Marlboro’.

Lo ideal es lo que se ve hoy en día: si los adolescentes tienen un sábado por la tarde libre van a ir a un centro comercial, no a la biblioteca u otro lugar. La idea es tratar de controlar a todos para instalar a la sociedad dentro de un sistema perfecto.

El sistema perfecto sería una sociedad basada en una díada, en un par. Ese par eres tú y tu televisión, o tal vez ahora, tú e internet. Lugar en el que se presenta cómo debería ser la vida apropiada, el tipo de aparatos que deberías tener. Recordándote que debes gastar tu tiempo y esfuerzo para conseguir esas cosas que no necesitas y que no quieres y que, probablemente, terminarás tirando. Pero eso es lo necesario para una vida digna.

Lo que vemos en la publicidad de la televisión podemos entenderlo a través de esto: si alguna vez has tenido alguna formación sobre economía sabes que los mercados se supone que se basan en ‘consumidores informados tomando decisiones racionales’. Pues bien, si tuviéramos un sistema de mercado así, un anuncio de televisión, como por ejemplo de General Motors, consistiría en poner información diciendo: ‘esto es lo que tenemos para vender’. Pero en realidad eso no es lo que un anuncio de automóviles es. Un coche se vende como si de un ídolo del fútbol se tratara: el coche haciendo alguna locura, como subir una montaña o algo así.

El punto está en crear consumidores desinformados que van a tomar decisiones irracionales. De eso es lo que trata a día de hoy la publicidad.

Y cuando la misma institución, el sistema de representación democrático, lleva a cabo las elecciones lo hace de la misma manera. Quieren crear un electorado desinformado que va a tomar decisiones irracionales a menudo en contra de sus propios intereses. Esto lo vemos cada vez que uno de esos grandes espectáculos se lleva a cabo”.

Cada vez recibimos más publicidad e información —verdadera y falsa— según lo que decide un algoritmo. ¿Seguimos siendo libres para elegir o nos están pirateando las opiniones? Como diría Yuval Noah Harari es historiador y autor, entre otros libros, de ‘Sapiens. De animales a dioses’: Los cerebros ‘hackeados’ también votan. Algunas de las mentes más –¿brillantes? del planeta llevan años investigando cómo piratear el cerebro humano para que pinchemos en determinados anuncios o enlaces. Y ese método ya se usa para vendernos políticos e ideologías.

La elegante simplicidad de la oficina de su campus (una pequeña mesa redonda con varias sillas de respaldo recto, una computadora portátil en un escritorio despejado) contrasta con su reputación como uno de los principales intelectuales públicos del mundo. A la edad de 90 años, Noam Chomsky continúa escribiendo, y está impartiendo un curso sobre política y crisis globales en la Universidad de Arizona.

Además de su trabajo de creación de paradigmas en lingüística, Chomsky ha sido un crítico abierto y convincente de la política exterior estadounidense y su conexión con las violaciones de los derechos humanos y la agresión militar en todo el mundo. Con su colega, el difunto Ed Herman, Chomsky desarrolló un “modelo de propaganda” de los medios de comunicación corporativos para ayudar a explicar la capacidad de la élite económica y política para mantener la legitimidad ideológica. Una serie de “filtros” (propiedad corporativa, dependencia publicitaria, prácticas de aprovisionamiento orientadas al establishment, críticas de los derechistas y el anticomunismo ideológico) hacen que los medios de comunicación funcionen como un sistema de propaganda que refuerza el poder de las élites.

Noam Chomsky: ‘En un par de generaciones, la sociedad humana organizada puede no sobrevivir. Eso tiene que ser perforado constantemente en las cabezas de las personas ‘.

En los últimos años, Chomsky ha concentrado su atención en la amenaza existencial del calentamiento global, una “amenaza a la perpetuación de la vida humana organizada”, a la par de la guerra nuclear. Ahora, en una entrevista exclusiva con National Observer el 22 de enero, Chomsky aborda directamente la relación específica entre los medios de comunicación y la crisis climática.

 

La información sobre la crisis climática

 

National Observer: En los últimos años, ha dicho mucho sobre la gravedad de la crisis climática, y ha ofrecido varios ejemplos de cómo los medios corporativos ignoran su alcance. ¿Cómo evaluaría el papel general de los medios corporativos en relación con esa crisis?

¿El tipo de filtros identificados en su modelo de propaganda de los medios de comunicación y el de Ed Herman ayuda a explicar las deficiencias de los medios corporativos sobre el calentamiento global, o otros factores hacen del calentamiento global un tema especialmente difícil para el periodismo?

Noam Chomsky: Toma una historia estándar. Hay informes sobre lo que está pasando. Entonces, si nos fijamos en el New York Times de hoy, por ejemplo, hay un artículo bastante bueno sobre los nuevos descubrimientos sobre el derretimiento de los casquetes polares que, como es habitual, es más drástico que las estimaciones (anteriores). Eso ha sido típico durante mucho tiempo. Y analiza el impacto probable en el aumento del nivel del mar, aunque de manera conservadora, dado lo dramático que obviamente ha sido. Entonces, hay artículos regulares que aparecen, no es que se ignore el calentamiento global.

Por otro lado, si nos fijamos en un artículo estándar sobre la exploración petrolera, el New York Times puede tener un gran artículo de portada sobre cómo Estados Unidos se está moviendo hacia lo que llaman independencia energética, superando a Arabia Saudita y Rusia en la producción de combustibles fósiles, abriendo nuevas áreas, Wyoming, el Medio Oeste, para el fracking. Hacen un artículo largo, tal vez 1,000 palabras. Tengo un ejemplo particular en mente: mencionará las consecuencias ambientales, puede dañar los recursos hídricos locales para los ganaderos, pero literalmente no hay una palabra sobre el efecto en el calentamiento global. Y eso sucede en un artículo tras otro en todos los medios: el Financial Times , el New York Times., todos los principales periódicos.

Entonces, es como si, por un lado, hubiera una especie de visión de túnel: los reporteros científicos ocasionalmente dicen “esto es una catástrofe”, pero la cobertura regular simplemente la ignora y dice: “bueno, no lo es”. Así de maravilloso, no tendremos que importar petróleo, seremos más poderosos, y así sucesivamente.

Entonces, ¿no están haciendo la conexión?

Es un tipo de esquizofrenia, y atraviesa la sociedad. Tomemos como ejemplo los grandes bancos, JP Morgan Chase. Son el mayor banco y el CEO Jamie Dimon es un hombre inteligente. Estoy seguro de que conoce los hechos básicos sobre la grave amenaza del calentamiento global, pero al mismo tiempo están invirtiendo en la extracción de combustibles fósiles, porque ese es el modelo de negocio. Tienen que obtener ganancias mañana.

 

Noticias sin contexto

 

Entonces, ¿el rol general de los medios corporativos ha sido fallar en conectar los puntos?

Por supuesto, estoy hablando de los medios liberales. Si citas Fox News, es muy diferente: el calentamiento global simplemente no está sucediendo. Y de hecho, eso se manifiesta en la opinión pública. Alrededor de la mitad de los republicanos simplemente niegan que el calentamiento global esté ocurriendo. Y, de la otra mitad, una ligera mayoría cree que los humanos pueden estar involucrados.

Realice las audiencias, hace un par de días, para el nuevo jefe de la EPA, la Agencia de Protección Ambiental, que es un tipo con experiencia en la industria del carbón. Un senador le preguntó: ‘¿Qué piensas sobre el calentamiento global?’ Él dijo: ‘Sí, probablemente esté ocurriendo, los humanos probablemente estén involucrados’. Y le preguntaron: ‘¿Como de urgente crees que es?’ Y su respuesta fue: ‘Es probable que sea el octavo o noveno en el nivel de urgencia, por lo que es algo que está ahí fuera’.

 

Periodismo y negocio corporativo

 

En términos de los medios de comunicación en sí, ¿los tipos de filtros que identificó en el modelo de propaganda ayudan a explicar sus deficiencias, o hay otros factores en juego también?

Sí, pero es casi transparente. Están ligados al modelo de negocio corporativo que son: usted tiene que obtener ganancias mañana. Y la sociedad tiene que crecer. No les importa qué tipo de crecimiento, simplemente tiene que crecer. Y eso es solo un poco interiorizado. Entonces, sí, los anunciantes tienen un efecto, y el hecho de que sean una corporación tiene un efecto.

Pero más profundo que eso, es una puntualización que hizo George Orwell, uno que creo que está subestimado (y que no discutimos en nuestro libro “Manufacturing Consent”). No sé si alguna vez has leído la introducción a Rebelión en la Granja.- probablemente no, porque fue suprimido – pero salió después de que fue descubierto en sus documentos unos 30 años después, y es una introducción interesante. El libro está dirigido a la gente de Inglaterra y dice que este libro es, por supuesto, una sátira sobre el enemigo totalitario, pero dice que no deberíamos sentirnos demasiado complacidos al respecto porque, -estoy citando ahora-, en la Inglaterra libre, las ideas pueden ser suprimidas sin el uso de la fuerza.

Orwell da algunos ejemplos, y sobre esto dos oraciones clarificadoras. Una es que la prensa es propiedad de hombres ricos que tienen todo el interés en no querer que se expresen ciertas ideas, pero la otra es simplemente una buena educación. Pasas a las mejores escuelas, te gradúas en Oxford y Cambridge, y acabas de inculcarte a t mismo el entendimiento de que hay ciertas cosas que no deberías decir, y ya ni siquiera piensas en ello. Simplemente se convierte en lo que Gramsci llamó “sentido común hegemónico”, simplemente no se habla de ello. Y eso es un gran factor, cómo estas cosas simplemente se internalizan. Las personas que las alumbran suenan como locos.

 

Periodismo y cambio climático

 

¿Cuál sería la alternativa para el periodismo ¿Cómo debería funcionar de manera diferente al abordar el cambio climático?

Cada diario debe tener un titular que grite todos los días y diga que nos dirigimos a una catástrofe total. En un par de generaciones, la sociedad humana organizada puede no sobrevivir. Eso tiene que ser perforado en la cabeza de las personas constantemente. Después de todo, no ha habido nada como esto en toda la historia humana. La generación actual tiene que tomar una decisión sobre si la sociedad humana organizada sobrevivirá a un par de generaciones, y debe hacerse rápidamente, no hay mucho tiempo. Entonces, no hay tiempo para dilaciones y andarse por las ramas. Y retirarse de las negociaciones de París debe considerarse como uno de los peores crímenes de la historia.

 

Desempoderar a través de las malas noticias

 

¿Pero no existe el riesgo de desempoderar a las personas simplemente dándoles malas noticias?

Ahi está. Las malas noticias deben combinarse con la discusión de las cosas que se pueden y se están haciendo. Por ejemplo, un buen economista, Dean Baker, tuvo una columna hace un par de semanas en la que habló sobre lo que China está haciendo. Todavía son un gran contaminador enorme, pero están llevando a cabo programas masivos de cambio a las energías renovables más allá de cualquier otra cosa en el mundo.

Los estados lo están haciendo. O no. Toma Arizona aquí, conduces por aquí, el sol brilla todo el tiempo, la mayor parte del año; Echa un vistazo y cuántos paneles solares ve?. Nuestra casa en los suburbios es la única que los tiene cerca. Las personas se quejan de que tienen un recibo eléctrico de mil dólares por mes durante el verano para aire acondicionado, pero no ponen un panel solar; Y, de hecho, la compañía eléctrica de Tucson hace que sea difícil hacerlo. Por ejemplo,

 

Periodismo y urgencia

 

Eso es lamentable. ¿Dónde vería el tipo de periodismo que combina la urgencia con un sentido de lo que se puede hacer? ¿Dónde ves eso en nuestro sistema de medios?

Bueno, lo encuentras en revistas pequeñas. El punto es, el calentamiento global debe ser enfatizado. Tienes toda la razón cuando dices que no puedes seguir vertiendo las malas noticias; la gente da la vuelta, pero si combina las malas noticias con los pasos positivos que podrían tomarse y la urgencia de tomarlos, entonces creo que puede tener un efecto.

 

La guerra nuclear y el calentamiento global

 

¿Es principalmente en los medios independientes alternativos donde ve esta cobertura de la crisis climática como una crisis?

Lo obtienes en los medios alternativos, pero no llega a suficiente público.

Y no solo esta crisis, sino también otras. Una crisis comparable es la amenaza de guerra nuclear. El día 24 Enero º, sería una buena idea mirar el Boletín de los científicos atómicos, ese es el día en el que se supone que saldrán con la próxima configuración del reloj del día del juicio final. Ya son dos minutos para la medianoche; No sé qué van a hacer la próxima vez, ¡quizás lo pongan después de la medianoche! Son básicamente dos cosas, la guerra nuclear y el calentamiento global, que son cada vez más terribles. Pero hay más. Acepta la amenaza de una pandemia.

La producción industrial de carne es ante todo inhumana, pero en segundo lugar, es un factor importante para el calentamiento global; y también está destruyendo la eficacia de los antibióticos. Tienen un uso excesivo de antibióticos y están creando bacterias mutantes que son resistentes a cualquier antibiótico, apareciendo en hospitales que podrían conducir a una gran pandemia, como la pandemia de gripe hace un siglo que mató a decenas de millones de personas. La gente habla de una crisis migratoria, ¿cómo será cuando se inunde Bangladesh, cientos de millones de personas tienen que huir? El sur de Asia se está quedando sin agua, ya hay cientos de millones de personas que apenas tienen agua; con los glaciares derritiéndose, etc., pueden perder su suministro de agua.

¿Qué le pasará al mundo entonces? Solo van a ser problemas colosales. No están lejos.

 

Medios de comunicación alternativos o independientes

 

¿Existen medios de comunicación específicos que usted mismo encuentre útiles, en el sector alternativo o independiente o en cualquier otro lugar, donde obtenga su propia información?

Leo los principales medios de comunicación, pero en realidad son las revistas científicas las que te mantienen al día. Por supuesto, eso es algo técnico que normalmente no leerías, pero tienen muy buenos informes al respecto en el Washington Post , el New York Times y, por supuesto, muchos medios alternativos.

 

Periodismo de supervivencia

 

¿Cree que en los Estados Unidos o en otras sociedades teóricamente democráticas, es posible reformar el sistema de medios de alguna manera que facilite este tipo de periodismo de supervivencia?

Una forma sería que se convirtieran en sociedades democráticas. Están muy lejos de eso. Tomar elecciones: hay un trabajo muy convincente en la ciencia política general que muestra que las elecciones en los Estados Unidos son básicamente compradas. 

Puede predecir el resultado de una elección para el Congreso o el Ejecutivo con notable precisión con solo observar la variable única del gasto de campaña. Es por eso que cuando alguien es elegido para la Cámara de Representantes, el primer día en el cargo, él o ella tiene que comenzar a obtener el apoyo de los donantes para la próxima elección. Mientras tanto, la legislación está siendo redactada por el personal con los cabilderos de las corporaciones, que en realidad a menudo solo escriben la legislación. 

Es una especie de democracia, pero muy limitada.

 

Reformar los medios de comunicación

 

¿Ves una posibilidad para la reforma de los medios además de transformaciones sociales y políticas más amplias? Porque hay un movimiento, como saben, específicamente para la reforma de los medios de comunicación, con Robert McChesney y muchos otros.

Hay mucho que se puede hacer. El sistema tiene que ser modificado significativamente de muchas maneras, incluso radicalmente modificado. La reforma mediática es una de ellas. El trabajo importante de Bob McChesney es un modelo. Hay cosas que se pueden hacer. El aumento de la monopolización de los principales medios de comunicación es un asunto serio, como bien saben, pero si miras el libro de Ben Bagdikian sobre el monopolio de los medios de comunicación en 1980, había unas 50 fuentes de noticias, ahora es solo media docena. El modelo de publicidad con fines de lucro para los medios acaba de socavar el periodismo. Regresamos a los primeros días incluso de los Estados Unidos: el gobierno reconoció la importancia de tener una prensa libre e independiente, y simplemente subsidió cosas como las tarifas postales gratuitas, que eran dispositivos para tratar de crear una prensa independiente.

Hace poco leí un libro muy interesante, The Framers’ Coup por Michael Klarman. Ahora es el patrón oro en la formación de la constitución; Entra en tremendos detalles sobre las discusiones que estaban teniendo lugar, y son bastante impresionantes. Hubo una literatura de folletos, una literatura de prensa independiente, la gente contribuía y los agricultores y artesanos y todos obtuvieron sus dos centavos, un modelo de discusión. Volver a mediados de siglo XIX, hubo un trabajo muy animado y prensa étnica que estaba haciendo cosas muy interesantes. Casi se derrumbó bajo la concentración de capital y el modelo publicitario, y lo mismo en Inglaterra, aunque en Inglaterra duró incluso más tiempo, hasta la década de 1960.

 

Esperanza en internet y las redes sociales

 

¿Ves muchas esperanzas de una alternativa en internet y en las redes sociales?

Hay esperanza, pero las redes sociales han sido en gran medida una espada de doble filo. Claramente están creando una especie de cámara de resonancia, un sistema de burbujas. Todos lo hacemos, las personas gravitan en las cosas en las que creen y no escuchan otros puntos de vista; los suyos se refuerzan. Está llevando a casi una imposibilidad de interacción. Algo de esto es bastante impactante. Recientemente estuve leyendo algunas estadísticas, y resulta que, según algunas encuestas recientes, el número de estadounidenses que utilizan los principales medios de comunicación como su principal fuente de información es de un solo dígito, es aproximadamente el seis por ciento. La mayoría va a las redes sociales que no producen noticias, las filtran, no tienen reporteros en el terreno.

Y luego, por supuesto, tienes innovaciones como Talk Radio y Fox, que son nuevas. Simplemente son sistemas de propaganda realmente viciosos, que apenas pretenden ser otra cosa.

Ese es el lado oscuro. El lado bueno es que (las redes sociales son) la forma en que se organización sucede. Esa es la forma en que se comunican las personas, se reúnen y es una herramienta muy efectiva. Prácticamente toda la organización funciona de esta manera. Me refiero incluso a la enseñanza, los maestros a menudo se comunican con los estudiantes a través de las redes sociales. Eso es todo lo que cualquiera está haciendo. Si caminas por el campus, todo el mundo está (en un dispositivo). Una universidad, creo que la Universidad de Duke, comenzó a poner en las aceras cosas que dicen: ¡Mira hacia arriba!, porque todos caminan mirando hacia abajo.

Definitivamente cuáles son los efectos es difícil de decir. Vemos a niños adolescentes sentados en un McDonalds, digamos, sentados alrededor de una mesa y hay dos conversaciones en curso, una en el grupo y una que cada persona está teniendo con quienquiera que les esté hablando por teléfono. Simplemente rompe relaciones sociales significativas.

Tal vez podría ser un recurso potencial, al menos, medios alternativos que usen internet para la comunicación climática.

Blogs, Truthout, Truthdig, Common Dreams, Democracy Now, muchos más, están produciendo todo tipo de información que no se puede obtener en la televisión.

Por lo tanto, es potencialmente extraordinariamente útil, pero tiene este aspecto negativo que los gigantes de Silicon Valley están presionando con fuerza en el modelo publicitario, por lo que se le está imponiendo constantemente. Busca algo en Google y está inundado por cosas que se supone que quiere, y ese es el impacto de los grandes anunciantes.

 

Condiciones para frenar el cambio climático

 

¿Qué condiciones deben cumplirse para permitir una respuesta efectiva a la crisis climática?

Creo que solo tiene que haber un movimiento popular de masas enérgico, que obligará a los medios a abordar las crisis a las que nos enfrentamos mediante la presión constante, o simplemente crear alternativas que dominen el mercado de la información. Y no tenemos mucho tiempo que perder. Entonces, cosas como subvencionar a los medios independientes que no es una idea utópica, se hizo en los Estados Unidos en sus inicios; o los tipos de movimientos mediáticos de base que, por ejemplo, Bob McChesney y otros están presionando para desarrollar.

Y es un requisito urgente. Comencé mis clases estos últimos años simplemente señalando a los estudiantes que tienen que tomar una decisión que nadie en la historia de la humanidad ha hecho. Tienen que decidir si la sociedad humana organizada va a sobrevivir. Incluso cuando los nazis estaban desbocados, no tenías que enfrentar esa pregunta. Ahora la haces.

 

Solución a la crisis climática

 

Más allá de los medios, ¿hay otras condiciones generales que deben cumplirse para salir de la crisis climática?

Hay varios grupos que organizan activismo a gran escala, como Earth Strike, que está planeando una serie de acciones; ya tenían la primera, grandes manifestaciones en muchas ciudades, intentando construir una huelga general de masas. Extinction Rebellion de Inglaterra se ha mudado aquí, tratando de hacer lo mismo. Pero estas acciones dramáticas, como las demostraciones en general, no tienen ningún efecto si son eventos aislados. Tienen que ser un estímulo para la organización y educación constantes que tienen que realizarse día a día.

Y nuevamente, simplemente tome lo que hablamos antes – Tucson, paneles solares. La gente tiene que llegar a comprender que solo tienen que hacer esto, y rápido; Y no les hace daño, mejora sus vidas. Por ejemplo, incluso ahorra dinero. Pero solo la barrera psicológica que dice que no puedo ver esto, que debo cumplir con las creencias comunes y que esto es algo radical de lo que debemos tener miedo, es un bloqueo que debe superarse. Por la constante actividad organizativa educativa. La forma en que se desarrolló cada movimiento popular: el movimiento por los derechos civiles, el movimiento contra la guerra, el movimiento feminista, solo grupos constantes, a menudo muy pequeños, que se convierten en grupos más grandes para el activismo. De vez en cuando tienen una acción dramática como una demostración, pero principalmente para estimular la actividad continua.

Y no se puede retrasar.

Publicado enSociedad
¿Más libres o más vigilados?, en esta nueva fase del capitalismo el producto eres tú

¿Ha pasado cerca de un centro comercial y recibe en su smartphone publicidad de alguna tienda ubicada en ese establecimiento? ¿Ha descargado música de alguna banda y su red social favorita le “sugiere” que la siga?

 

Uno de los atributos del capitalismo, en esta fase de decadencia, es la capacidad que tiene para hacer sentir libre a la gente más vigilada de la historia. La inteligencia que apellida a cuanto aparato se inventa hoy trae, en letras pequeñas y numerosas, la condición de observar a su usuario. De tal manera que televisores, relojes, monitores para corredores, teléfonos observan a quien hace uso “personalizado” de estos aparatos.

 

¿Delirios de Pedro Carreño?

 

Ah, de aquellos tiempos en los que era un chiste decir que al entonces diputado chavista Pedro Carreño se le ocurrió insinuar que los aparatos de televisión satelital nos espiaban, pocos años después el público se enteró de que televisores inteligentes espiaban las casas de su “dueños”.

La organización WikiLeaks, grupo de ciberactivistas fundado por el australiano Julian Assange, inició en 2017 la publicación de 8 mil 761 documentos procedentes de la unidad de ciberespionaje de la Agencia Central de Inteligencia estadounidense (CIA, por sus siglas en inglés), en la que trabajan unas 5 mil personas.

Refiere la filtración el caso del programa “Ángel que llora” (Weeping Angel), diseñado por las “televisiones inteligentes” de la empresa surcoreana Samsung. “Después de infectar [el aparato], Weeping Angel pone a la televisión en un modo ‘off’ falso”, según la nota de prensa colgada por WikiLeaks en su web. Cuando está en modo “off” falso, la televisión parece apagada, pero no lo está. En vez de eso, “graba las conversaciones en la habitación y las envía a través de Internet a un servidor secreto de la CIA”.

Cuando en 2015 Samsung lanzó en Estados Unidos sus “televisores inteligentes”, con el eslogan “La tele nunca ha sido tan lista”, el gigante coreano ya advertía en el manual de instrucciones que “el dispositivo puede capturar órdenes orales” que Samsung podría “recolectar” y “transmitir (junto con información acerca del dispositivo, incluyendo la identificación de éste) a terceros”, incluso en el caso de que esos datos incluyeran “información personal o sensible”.

En la última generación de iPhones, Siri, el famoso asistente online de Apple, escucha siempre lo que se dice a su alrededor y lo envía a la sede de la empresa. Lo mismo que Alexa, el rival de Siri de Amazon.

 

Más capitalismo, pero ahora “de vigilancia”

 

Lo que algunos autores han bautizado como “capitalismo de vigilancia” es una fase del capitalismo en la que los medios de producción son las vidas personales y reposan sobre la infraestructura digital, ya no sobre un dueño concreto; la mano de obra es el usuario de aplicaciones, las propias vidas humanas (cuyo sentido es poder comprar, mayoritariamente) son los medios de producción que generan la verdadera materia prima: los datos personales.

Impuesto como un manto, ya el capitalismo no se basa solamente en la fuerza de trabajo de la clase trabajadora sino en la información que aporte cada individuo respecto a su sistema de toma de decisiones para votar, comprar, etc.

Bajo esta faceta del capital no solo se trata de concentrar capital, tierra y fuerza de trabajo sino datos personales como llave para amplificar dicha concentración sin dar la cara, al ejercer el monopolio del negocio digital de marcas como Google, Facebook, Apple y Amazon, que suman a todo tipo de compañías del entorno tradicional a su forma de hacer negocios.

 

Fórmula Google: Saber lo que te gusta (o no)

 

La fórmula Google tiene en su génesis a Sheryl Sandberg, encargada de la publicidad online, quien llegó a la conclusión de que combinando la información derivada de su algoritmo y los datos computacionales recogidos de sus usuarios, podían ofrecer un análisis muy interesante para que, con una predicción de quién necesitaba o deseaba qué, el anunciante supiera a quién dirigirse y qué venderle.

De esto habló,en una entrevista con la BBC Shoshana Zuboff, profesora emérita de la Harvard Business School quien acuñó el término “capitalismo de vigilancia”.

Se diseminó entonces el modelo mediante el cual los datos se convirtieron en fuente de riqueza debido a que facilitaban las predicciones sobre comportamientos, lo que se traduce en ventas para anunciantes, aseguradoras, almacenes y hasta partidos políticos. Fue así como entre 2001 y 2004, los ingresos de Google crecieron casi un 3.600% y, a partir de marzo de 2008 cuando Sandberg fue fichada por Mark Zuckerberg para Facebook, se implanta el mismo modus operandi exitoso para las minorías megamillonarias.

En el negocio de las predicciones, cuya herramienta es el Big Data, la mano de obra es gratis; se trata de una minería en la que se extraen comportamientos, hábitos, deseos, miedos, sueños, proyectos, dudas… para ser vendidas a partir de un mito: el consentimiento del público poseedor.

Quien desea descargar algún contenido o programa gratuito acepta unos términos sin haberlos leído en profundidad o extraviado en una inaccesible jerga legislativa, técnica y conceptual, sus datos son usados para otras finalidades y cedidos a terceras empresas que buscan conocerle mejor y obtener un perfil de cómo es el usuario.

“Sin saberlo, el usuario puede estar dando consentimiento a ser escaneado en redes sociales y, de ahí, se saca el perfil de la persona. Solo con las fotos de Instagram ya se pueden deducir cosas del comportamiento”, explica Paloma Llaneza, abogada, experta en ciberseguridad y autora de Datanomics.

 

Entre la adicción y el juego: La eterna adolescencia

 

Hay más. Llaneza agrega que “las aplicaciones están basadas en un inteligentísimo sistema de adicción y gamificación. Diseñan esto para hacernos adictos, todo es como un juego y tienes que participar para formar parte de la sociedad”.

Lograda la adicción, parece prácticamente imposible negarse a ceder la vida personal a cambio de la app del momento. Considera la experta que las personas no son inconscientes sino adictas, y que viven en un estado de infantilización ante la tecnología.

El modelaje de la adolescencia eterna, esa en la que se asocia juventud y consumo, y consumo con eternidad, desemboca en una fiebre que consiste en querer formar parte de lo último, recibir atención y no perderse de nada, de ahí que aplicaciones de moda como aquella que convertía rostros en obras de arte terminan creando modelos para el reconocimiento facial y sirviendo a la inteligencia artificial para que, en el futuro, le sean violados a las personas los derechos a la privacidad o a ser admitidos en algún sitio.

El engaño es doble: cuando el usuario entrega sus datos a cambio de servicios aparentemente inocentes, y cuando esos datos son después utilizados para elaborar un perfil cuya utilidad no solo pareciera ser comercial.

El ciclo de la adicción se intensifica mediante otra clave: la gratuidad de los servicios. Las apps gratuitas logran captar usuarios cual anzuelo y, a través de ellas, comienza la extracción de datos y, con ellos, la acumulación de comportamientos se convertirán en predicciones listas para ser transformadas en dinero.

 

¿Más libres o más vigilados?

 

Sistemas combinados de uso entre gadgets (equipos personalizados) recopilan datos que quedan guardados y se mezclan con los datos extraídos del smartphone para reportar un conocimiento de cada usuario desde diversos ángulos, que incluyen el entorno familiar. La conexión total se ha convertido en vigilancia total pero se vende (y experimenta) como libertad.

Analizando el impacto de la hipercomunicación y la hiperconexión en la sociedad en su libro La expulsión de lo distinto, el filósofo surcoreano Byung-Chul Han, profesor en la Universidad de las Artes de Berlín, dice:

“En la cárcel, hay una torre de vigilancia. Los presos no pueden ver nada pero todos son vistos. En la actualidad se establece una vigilancia donde los individuos son vistos pero no tienen sensación de vigilancia, sino de libertad”.

Agrega que la sensación de libertad que brota en los individuos es engañosa: “Las personas se sienten libres y se desnudan voluntariamente. La libertad no es restringida, sino explotada”.

Por lo tanto, no es el mismo sistema represivo de la sociedad disciplinaria: en la actualidad somos teledirigidos en función de nuestra misma aspiración social expresada en posts, tweets, etc. Alimentar ese ya no tan nuevo modo de producción tiene su costo para muchos y ganancia para pocos.

 

(Tomado de Misión Verdad)

Publicado enSociedad
The Trust Project: los grandes medios y Silicon Valley se convierten en armas para silenciar la disidencia

Dado el impacto de Trust Project a la hora de hacer a los ricos más ricos en el panorama de las noticias en internet, no sorprende descubrir que está financiado por una confluencia de oligarcas de la tecnología y poderosas fuerzas con un claro interés en controlar el flujo de noticias.

 

 

Tras el fracaso de Newsguard —el sistema de calificación de noticias respaldado por un grupo de importantes personalidades neoconservadoras— en afianzarse entre las empresas de redes sociales y de tecnología estadounidenses, otra organización ha intervenido silenciosamente para dirigir los algoritmos de noticias de gigantes tecnológicos como Google, Facebook y Microsoft.

Aunque es diferente de Newsguard, este grupo, conocido como The Trust Project (El Proyecto Confianza), tiene un objetivo similar de restaurar la confianza en los medios convencionales y corporativos, en relación con alternativas independientes, aplicando “indicadores de confianza” a los algoritmos de noticias de las redes sociales de una forma decididamente poco transparente.

La financiación de The Trust Project —proveniente en general de grandes empresas tecnológicas como Google; oligarcas de la tecnología con conexiones en el gobierno como Pierre Omidyar; y la Knight Foundation, un inversor clave de Newsguard— sugiere que un motivo ulterior en su incansable promoción de medios de comunicación convencionales “tradicionales” es limitar el éxito de alternativas disidentes.

De particular importancia es el hecho de que los “indicadores de confianza” de Trust Project ya se están usando para controlar qué noticias son promocionadas y suprimidas para motores de búsqueda principales como Google y Bing y enormes redes sociales como Facebook. Aunque las descripciones de estos “indicadores de confianza” —ocho de los cuales están en uso actualmente— están disponibles públicamente, no lo está la forma en que grandes empresas tecnológicas y de redes sociales los están usando.

El objetivo de Trust Project es aumentar la confianza pública en los mismos medios tradicionales que Newsguard favorecía y utilizar códigos HTML en artículos de noticias favorecidos para promocionar su contenido a expensas de alternativas independientes. Incluso si su esfuerzo para promover la “confianza” en medios de la élite no tiene éxito, su código incrustado oculto dentro de las webs de noticias que participan permite a esos medios eludir a su competencia independiente, convirtiendo en irrelevantes en gran medida tales asuntos de “confianza” ya que se busca homogeneizar el panorama de los medios en internet en beneficio de los medios convencionales.

La directora de Trust Project, Sally Lehrman, dejó claro que, desde su punto de vista, la falta de confianza pública en los medios convencionales y su público en declive son el resultado de “competencia” no deseada “de empresas sin principios [que] mina aún más el mismo rol y propósito [del periodismo] como motor de la democracia”.

 

Conociendo Trust Project

 

El Trust Project se describe a sí mismo como “un consorcio de empresas de noticias líderes” involucradas en desarrollar “estándares de transparencia que te ayudan a valorar fácilmente la calidad y credibilidad del periodismo”. Esto lo ha hecho creando lo que llama “indicadores de confianza”, que la web del proyecto describe como “un estándar digital que satisface las necesidades de la gente”. Sin embargo, lejos de satisfacer “los intereses de la gente”, los indicadores de confianza parecen tener la intención de manipular los algoritmos de motores de búsqueda y redes sociales para beneficio de los socios mediáticos del proyecto, más que para beneficio del público.

Los orígenes de Trust Project se remontan a una “mesa redonda” de 2012 albergada por el Centro Markkula de Ética Aplicada en la Universidad de Santa Clara, un centro fundado por el antiguo CEO de Apple, Mike Markkula. La mesa redonda se dio a conocer como la Mesa Redonda sobre Ética en el Periodismo Digital y fue creada por la periodista Sally Lehrman, que entonces trabajaba en el Centro Markkula, en conexión con la Mesa Redonda Ejecutiva de Nuevos Medios y Vigilancia de la Credibilidad Online de la Sociedad de Periodistas Profesionales. Lehrman ha afirmado explícitamente que Trust Project solo está abierto a “organizaciones de noticias que se adhieren a estándares tradicionales”.

La idea específica que desencadenó la creación de Trust Project nació en un encuentro en 2014 de esa mesa redonda, cuando Lehrman “preguntó a un especialista en Machine Learning de Twitter, y a Richard Gingras, responsable de Google News, si se podrían usar los algoritmos para apoyar la ética en vez de dañarla, y dijeron que sí. Gingras aceptó colaborar”. En otras palabras, la idea tras Trust Project, desde el inicio, tenía como objetivo manipular los algoritmos de los motores de búsqueda y redes sociales con la complicidad de grandes empresas tecnológicas como Google y Twitter.

Como apunta el mismo Trust Project, la forma de alterar algoritmos se desarrolló en tándem con ejecutivos de gigantes tecnológicos como Gingras y “editores líderes en la industria de 80 medios e instituciones informativos”, todos los cuales son medios corporativos y convencionales. Es de destacar que los socios mediáticos del Trust Project, involucrados en la creación de estos nuevos “estándares” para los algoritmos de noticias, incluyen publicaciones propiedad de ricos oligarcas: el Washington Post, propiedad del hombre más rico del mundo, Jeff Bezos, el Economist, dirigido por la rica familia Rothschild; y el Globe and Mail, propiedad de la familia más rica de Canadá, los Thomson, que también son dueños de Thomson Reuters. Otros socios de Trust Project son The NewYork Times, Mic, Hearst Television, la BBC y la red de USA Today.

Otros medios destacados están representados en el Consejo de Liderazgo de Noticias del Centro Markkula, incluyendo al Financial Times, Gizmodo Media y el Wall Street Journal. Ese consejo —que también incluye a Gingras y a Andrew Anker, director de gestión de producto de Facebook— “guía al Trust Project en nuestros indicadores de confianza”.

Estos “indicadores de confianza” están en el centro de las actividades de Trust Project y revelan uno de los mecanismos clave a través de los cuales Google, Twitter y Facebook han estado alterando sus algoritmos para favorecer a medios con buenos registros de “indicador de confianza”. Los indicadores de confianza, a primera vista, tienen la intención de hacer “más transparentes” a las publicaciones informativas, como un medio de generar un aumento de la confianza en el público. Aunque se han desarrollado un total de 37, parece que solo ocho de ellos se están utilizando actualmente.

El Trust Project enumera y describe estos ocho indicadores de la siguiente manera:


  • Mejores Prácticas: ¿Cuáles son los estándares del medio informativo? ¿Quién lo financia? ¿Cuál es la misión del medio? Además de compromisos con la ética, voces diversas, exactitud, hacer correcciones y otros estándares.
    • Experiencia del Autor/Reportero: ¿Quién lo hizo? Detalles sobre el periodista, incluida su experiencia otras historias en las que han trabajado.
    • Tipo de Trabajo: ¿Qué es esto? Etiquetas para distinguir la opinión, el análisis y el contenido publicitario (o patrocinado) en los reportajes informativos.
    • Citas y referencias: ¿Cuál es la fuente? Para historias de investigación o en profundidad, acceso a las fuentes tras los hechos y declaraciones.
    • Métodos: ¿Cómo se construyó? También para historias en profundidad, información sobre por qué los reporteros eligieron seguir una historia y cómo llevaron el proceso.
    • ¿De Origen Local? ¿Se hizo la información en el lugar, con profundo conocimiento sobre la situación o comunidad local? Te permite saber cuándo la historia tiene origen o conocimiento local.
    • Voces Diversas: ¿Cuáles son los esfuerzos y compromisos de la redacción para mostrar diversas perspectivas? Los lectores advirtieron cuando faltaban ciertas voces, etnias o colores políticos.
    • Feedback Viable: ¿Podemos participar? Los esfuerzos de una redacción por conseguir la ayuda del público en el establecimiento de las prioridades de la cobertura, la contribución al proceso informativo, asegurar la exactitud y otras áreas. Los lectores quieren participar y ofrecer feedback que puede alterar o expandir una historia.

 

Cómo el Trust Project pone a disposición del público estos indicadores se puede ver en su nuevo proyecto, el Rastreador de Transparencia en la Redacción, donde ofrece una tabla de “transparencia” para medios participantes. Es llamativo que esa tabla mezcla prácticas de transparencia reales con la simple provisión al Trust Project de políticas y directrices de medios relacionadas con los indicadores mencionados anteriormente.

Por ejemplo, The Economist consigue una “puntuación” de transparencia perfecta por haber proporcionado al Trust Project enlaces a su política ética, declaración de principios y otra información requerida por el proyecto.

Sin embargo, el hecho de que esas políticas existan y se proporcionen al Trust Project no significa que las políticas de la publicación sean, de hecho, transparentes o éticas en términos de su propio contenido o en la práctica. El hecho de que The Economist proporcione enlaces a sus políticas no hace a la publicación más transparente, pero —en el contexto de la tabla del Rastreador de Transparencia en la Redacción— ofrece la apariencia de transparencia, aunque esas revelaciones de su política por The Economist difícilmente se traducirán en algún cambio en sus conocidos sesgos e información parcial sobre ciertos asuntos.

 

Los indicadores de confianza manipulan los algoritmos de las grandes tecnológicas

 

El verdadero poder de los indicadores de confianza aparece en una forma que no es visible para el público general. Estos indicadores de confianza, aunque mostrados ocasionalmente en las webs de los socios, están acompañados por “señales legibles por máquinas” integradas en el código HTML de webs y artículos participantes usados por Facebook, Google, Bing y Twitter. Como Lehrman apuntó en un artículo de 2017, el Trust Project estaba “ya trabajando con estas cuatro compañías, todas las cuales han dicho que quieren usar nuestros indicadores para priorizar las noticias honestas y bien documentadas por encima del engaño y la falsedad”.

Gingras, de Google News, también apuntó que los indicadores de confianza son usados por Google como “indicios para ayudar a los motores de búsqueda a entender y clasificar mejor los resultados… [y] a ayudar a la miríada de sistemas algorítmicos que moldean nuestras vidas mediáticas”.

Una nota de prensa del Trust Project el año pasado subraya aún más la importancia de los “indicadores” integrados para alterar los algoritmos de las redes sociales y motores de búsqueda:


“Mientras que cada indicador es visible para los usuarios en las páginas de los socios informativos del proyecto, también está integrado en el código de los artículos y webs para que lo lean las máquinas –ofreciendo el primer lenguaje técnico estandarizado que ofrece información de contexto sobre los compromisos con la transparencia de las webs informativas”.


A pesar de afirmar que aumenta el conocimiento público de los “compromisos con la transparencia de las webs informativas”, la forma en que las empresas tecnológicas líderes como Google y Facebook están usando estos indicadores es cualquier cosa menos transparente. En realidad, se desconoce en gran medida cómo se usan estos indicadores, aunque hay algunas pistas.

Por ejemplo, CBS News citó a Craig Newmark —el multimillonario fundador de Craislist, quien facilitó los fondos iniciales del Trust Project— sugiriendo que “el algoritmo de búsqueda de Google podría clasificar las fuentes de confianza por encima de otras en los resultados de búsqueda” utilizando los indicadores de confianza del proyecto.

El año pasado, el Trust Project señaló que Bing usaba “el indicador de confianza ‘Tipo de Trabajo’ para mostrar si un artículo es información, opinión o análisis”. También señaló que “cuando Facebook lanzó su proceso para indexar páginas de noticias, trabajaron con el Trust Project para facilitar que cualquier editor añadiera información opcional sobre su página”. En el caso de Google, Gingras fue citado diciendo que Google News usa los indicadores para “valorar la autoridad relativa de las organizaciones informativas y los autores. Esperamos desarrollar nuevas formas de utilizar los indicadores”.

Es de destacar que la versión legible por máquinas de estos indicadores de confianza está disponible únicamente para las instituciones que participan, que actualmente son publicaciones corporativas y convencionales. Aunque se están desarrollando plug-ins de WordPress y Drupal para poner a disposición de editores más pequeños esas señales integradas para motores de búsqueda y redes sociales, solo se pondrá a disposición de “editores cualificados”, una evaluación que presumiblemente hará el Trust Project y sus asociados.

Richard Gingras, en una declaración hecha en 2017, apuntó que “los indicadores pueden ayudar a nuestros algoritmos a entender mejor el periodismo con autoridad, y ayudarnos a hacerlo salir mejor a la superficie para los consumidores”. Así, está sobradamente claro que estos indicadores, que están integrados solo en webs de noticias “cualificadas” y “con autoridad”, se usarán para dar un sesgo a los algoritmos de noticias de motores de búsqueda y redes sociales en beneficio de las webs informativas de la élite.

En resumidas cuentas, estos indicadores integrados y exclusivos permiten a determinados medios informativos evitar los devastadores efectos de cambios recientes en los algoritmos que han visto desplomarse en los últimos años el tráfico para muchas webs informativas, Mintpress [responsable de este artículo] incluida. Esto está llevando a una homogeneización del panorama informativo en internet al privar de tráfico web a competidores independientes, mientras que a los medios aprobados por el Trust Project se les da una válvula de escape mediante la manipulación de los algoritmos.

 

Los multimillonarios de la tecnología tras el Trust Project

 

Dado el impacto de Trust Project de hacer a los ricos más ricos en el panorama de las noticias en internet, no sorprende descubrir que está financiado por una confluencia de oligarcas de la tecnología y poderosas fuerzas con un claro interés en controlar el flujo de noticias e información en internet.

Según su página web, Trust Project recibe actualmente financiación de Craig Newmark Philanthropies, Google, Facebook, el Fondo para la Democracia del fundador de eBay Pierre Omidyar, la Fundación John S. and James L. Knight (a menudo abreviada como Fundación Knight), y la Fundación Markkula.

Su web también señala que Google fue “una fuente financiera inicial” y que había sido en sus orígenes financiada por Craig Newmark, el fundador de Craiglist. Como se mencionó anteriormente, el cofundador del Trust Project es Richard Gingras, actual vicepresidente de Noticias en Google. La web de Trust Project describía el actual papel de Gingras con la organización como “un poderoso evangelista” con quien “siempre se puede contar para asesoramiento especializado y ánimos”. El actual papel de Newmark en el Trust Project se describe como el de un “financiador y valioso conector”.

Newmark, a través de Craig Newmark Philanthropies, quien facilitó la financiación inicial para Trust Project, también ha financiado otras iniciativas relacionadas como la Iniciativa de Integridad en la Información en la City University de Nueva York, que comparte muchos de los financiadores del Trust Project, incluyendo a Facebook, el Fondo para la Democracia de Omidyar, y la Fundación Knight. El Trust Project está registrado como colaborador de la Iniciativa de Integridad en la Información. Newmark también es muy activo en varias ONG relacionadas con la información con espíritu similar. Por ejemplo, se sienta en la junta de la Fundación Frontera Electrónica, durante mucho tiempo receptora de enormes subvenciones de la Red Omidyar, y de Politifact.com, que está en parte financiado por el Fondo para la Democracia de Omidyar.

Newmark está trabajando actualmente con Vivian Schiller como su “consejera estratégica” en sus inversiones mediáticas. Schiller es miembro del Consejo sobre Relaciones Exteriores, ex jefa de noticias en Twitter, y una veterana de publicaciones convencionales de renombre como NPR, CNN, The New York Times y NBC News. También es una directora del Scott Trust, que posee The Guardian.

La Fundación Markkula, uno de los financiadores clave del Trust Project, ejercita una influencia considerable sobre la organización a través del Centro Markkula de Ética Aplicada, que estimuló en un principio la organización y cuyo Consejo de Liderazgo de Noticias juega un importante papel en el Trust Project. Entre los miembros de ese consejo hay representantes de Facebook, The Wall Street Journal, The Washington Post, FinancialTimes y Google, y “guía al Trust Project sobre nuestros indicadores de confianza y aconseja sobre asuntos centrales relacionados con el conocimiento de la información y la reconstrucción de la confianza en el periodismo dentro de un ambiente disciplente denominado como posthechos”.

Tanto la Fundación Markkula como el Centro Markkula de Ética Aplicada fueron fundados por A. M. “Mike” Markkula, ex CEO de Apple. El programa de ética en el periodismo del Centro Markkula está actualmente encabezado por Subramaniam Vincent, un antiguo ingeniero de software y consultor para Intel y Cisco Systems que ha trabajado para unir el big data con el periodismo local y es un defensor del uso de “IA [inteligencia artificial] ética para ingerir, escoger y clasificar noticias”.

La Fundación John S. y James L. Knight es otro interesante financiador del Trust Project, dado que esta misma fundación es también un inversor clave en Newsguard, el polémico y sesgado sistema de clasificación de noticias con fuertes conexiones con miembros del Gobierno y autodenominados propagandistas del Gobierno.

Hay coincidencias considerables entre Newsguard y el Trust Project, con este último citando a Newsguard como socio y afirmando también que las clasificaciones manifiestamente sesgadas de Newsguard usan los “indicadores de confianza” del proyecto en sus extensos análisis de webs de noticias, que Newsguard llama “etiquetas de nutrición”. Además, convertirse en un participante del Trust Project es un factor que “respalda una evaluación positiva” de Newsguard, según una nota de prensa del año pasado.

Es interesante que Sally Lehrman, que dirige el Trust Project, describió los indicadores de confianza para noticias del proyecto “en el sentido de una etiqueta de nutrición en un paquete de comida” cuando el Trust Project fue creado casi un año antes de que se lanzara Newsguard, lo que sugiere alguna coincidencia intelectual.

Un artículo anterior de MintPress reveló los numerosos conflictos de interés de Newsguard y un sistema de clasificación fuertemente sesgado a favor de conocidos medios tradicionales, incluso cuando esos medios tienen un dudoso registro de promover las llamadas “fake news”. No debería sorprender que el objetivo del Trust Project sea aumentar la confianza pública en los mismos medios tradicionales a los que Newsguard favorecía y usar códigos integrados en HTML en artículos informativos para promocionar su contenido a expensas de las alternativas independientes.

 

Un rostro familiar en la guerra contra los medios independientes

 

El Fondo para la Democracia, otro patrocinador principal del Trust Project y una fundación bipartidista que estableció en 2011 el fundador de eBay y propietario de PayPal Pierre Omidyar “por el respeto por la Constitución de EE UU y los valores democráticos centrales de nuestra nación”. Es un derivado de la Red Omidyar y, tras separarse como empresa independiente en 2014, se hizo miembro del Grupo Omidyar. El Comité Asesor Nacional del fondo incluye antiguos cargos de los gobiernos de Bush y Obama y representantes de Facebook, Microsoft, NBC News, ABC News y el grupo Gizmodo Media.

La participación del Fondo para la Democracia en el Trust Project es destacable debido a los otros proyectos mediáticos que financia, como el nuevo imperio mediático del archineoconservador Bill Kristol, quien tiene una larga historia de crear y diseminar falsedades que se han utilizado para justificar la guerra de Estados Unidos en Iraq y otras posiciones de política exterior de los ‘halcones’.

Como reveló una serie reciente de MintPress, el Fondo para la Democracia de Omidyar proporciona apoyo financiero a la iniciativa de Kristol Defender Juntos la Democracia y también apoya la Alianza para Asegurar la Democracia de Kristol, un proyecto del think tank German Marshall Fund conocido por su críptico panel sobre “bots rusos” Hamilton68. El Fondo para la Democracia de Omidyar también ha contribuido económicamente al proyecto Defender la Democracia Digital del German Marshall Fund y directamente al propio German Marshall Fund. Además, Charles Sykes, un cofundador y editor de la nueva publicación de Kristol, The Bulwark, está en el Comité Asesor Nacional del Fondo para la Democracia.

Un acólito de Kristol que trabaja en el German Marshall Fund, Jaime Fly, afirmó el pasado octubre que las purgas coordinadas en redes sociales de páginas independientes conocidas por sus críticas al imperio y la violencia policial estadounidenses eran “solo el comienzo” e insinuó que el German Marshall Fund tuvo que ver en purgas pasadas en redes sociales y, presumiblemente, un papel en futuras purgas. Así, los vínculos del Fondo para la Democracia con neoconservadores que promueven la censura de medios independientes críticos con la política exterior militarista de EE UU casa con el interés subyacente del fondo en el Trust Project.

La participación de Omidyar en el Trust Project es interesante por otro motivo, a saber, que Omidyar es el principal apoyo tras los esfuerzos de la polémica Liga Anti Difamación (ADL, por sus siglas en inglés) por convertirse en un elemento clave respecto a qué medios son censurados por los gigantes de la tecnología de Silinco Valley. ADL fue fundada en un inicio para “parar la difamación del pueblo judío y asegurar la justicia y el tratamiento justo para todos”, pero los críticos dicen que con el paso de los años ha empezado a catalogar a los críticos del Gobierno de Israel como “antisemitas”.

Por ejemplo, el contenido que caracteriza las políticas israelíes hacia los palestinos como “racistas” o “de tipo apartheid” es considerado “discurso de odio” por la ADL, igual que acusar a Israel de crímenes de guerra o de intentos de limpieza étnica. La ADL incluso ha descrito explícitamente a organizaciones judías que son críticas con el Gobierno israelí como “antisemitas”.

En marzo de 2017, la Red Omidyar facilitó el “capital inicial crítico” necesario para lanzar el “nuevo centro de ADL en Silicon Valley, que tiene el objetivo de abordar esta creciente ola de intolerancia y de colaborar más estrechamente con empresas tecnológicas para promover la democracia y la justicia social”.

Ese nuevo centro de ADL financiado por Omidyar permitió a la ADL asociarse con Facebook, Twitter, Google y Microsoft —todos ellos colaboradores del Trust Project— para crear un Laboratorio de Resolución de Conflictos de Odio Cibernético. Desde entonces, estas compañías y sus subsidiarias, incluido el YouTube de Google, han confiado en la ADL para indicar el contenido “polémico”.

Dado el hecho de que Trust Project comparte con la ADL un fundador clave (Pierre Omidyar) y varios socios tecnológicos externos, queda por ver si existe coincidencia entre cómo grandes empresas tecnológicas como Google y Facebook usan los indicadores de confianza en sus algoritmos y la influencia de la ADL en esos mismos algoritmos.

Lo que está claro, sin embargo, es que existe una innegable coincidencia dado que Craig Newmark, quien facilitó el capital inicial para el Trust Project y sigue financiándolo, es también un importante donante y consejero de la ADL. En 2017, Newmark dio 100.000 dólares para el Centro de Respuesta a Incidentes y es miembro de la junta asesora tecnológica del grupo.

 

Deslocalizando la censura

 

Por supuesto, los donantes más interesantes y problemáticos son Google y Facebook, que están usando el mismo proyecto que financian como “tercera parte” para justificar su manipulación de los algoritmos de servicios de noticias y motores de búsqueda. La íntima participación de Google desde la misma concepción del Trust Project lo identifica como una extensión de Google que desde entonces se ha vendido como una organización “independiente” encargada de justificar los cambios en los algoritmos que benefician a determinados medios informativos en detrimento de otros.

De forma parecida, Facebook financia el Trust Project y también emplea los “indicadores de confianza” que financia para alterar su algoritmo de servicio de noticias. Entre los demás socios de Facebook en la alteración de este algoritmo está el Consejo Atlántico —financiado por el Gobierno de EE UU, la OTAN y fabricantes de armas, entre otros—, y Facebook también se ha asociado directamente con gobiernos extranjeros, como el Gobierno de Israel, para suprimir información precisa pero disidente que el gobierno en cuestión quería que se eliminara de la red social.

La opacidad entre la censura “privada”, la censura de los oligarcas tecnológicos, y la censura gubernamental es particularmente remarcable en el Trust Project. Los financiadores privados del Trust Project que también utilizan su producto para promocionar cierto contenido informativo sobre otro —particularmente Google y Facebook— tienen vínculos con el Gobierno estadounidense, siendo Google un contratista del Gobierno y luciendo Facebook un creciente equipo de antiguos cargos gubernamentales en altos puestos de la empresa, incluyendo a un coautor de la polémica Ley Patriótica como asesor general de la compañía.

Una maraña similar rodea a Pierre Omidyar, fundador del Trust Project a través del Fondo para la Democracia, quien tiene conexiones extremadamente buenas con el Gobierno de EE UU, especialmente con el complejo militar-industrial y el ámbito de la inteligencia. Y asociarse con medios como el Washington Post, cuyo propietario es Jeff Bezos, genera más conflictos de intereses, dado que la empresa de Bezos, Amazon, es también un importante contratista del Gobierno estadounidense.

Este creciente nexo que une empresas y oligarcas de Silicon Valley, medios convencionales y el Gobierno sugiere que estas entidades tienen intereses cada vez más parecidos y complementarios, entre los que está la censura de periodistas independientes y medios de noticias que buscan desafiar su poder y sus relatos.

El Trust Project se creó como una forma de externalizar la censura de las webs informativas independientes así como de intentar rescatar la destrozada reputación de los medios convencionales y volver al panorama mediático estadounidense e internacional de hace años, cuando tales medios podían dominar el relato.

Aunque parece improbable que sus iniciativas consigan restaurar la confianza en los medios convencionales dados los muchos ejemplos recientes e incesantes de esos mismos medios “tradicionales” haciendo circular noticias falsas y no consiguiendo cubrir aspectos cruciales de acontecimientos, el desarrollo por el Trust Project de códigos ocultos que alteran los algoritmos en las webs participantes muestra que su objetivo real no trata de mejorar la confianza pública sino de ofrecer una fachada de independencia a la censura de Silicon Valley a los medios independientes que dicen la verdad al poder.

 

Por Whitney Webb

Traducción: Eduardo Pérez


Publicado: 2019-06-13 06:00:00

Publicado enSociedad
Lars Wehring : “La tecnología hace que nuestra vida sea predecible y dirigida”

No tiene smartphone y sus equipos informáticos se limitan a un pequeño ordenador portátil con Linux. El activista Lars Wehring cree que no se puede separar el capitalismo de la tecnología

 

“No rechazo la tecnología pero quiero mantener mis secretos a salvo”, comenta el físico e investigador alemán Lars Wehring (Wuppertal, 1969) al explicar por qué no tiene smartphone y sus equipos informáticos se limitan a un pequeño ordenador portátil con Linux. Activista del colectivo Capulcu (Vagabundo, en turco), que surgió en 2013 en seis ciudades alemanas para mantener nuestro futuro no escrito y que los adelantos tecnológicos no conviertan en autómatas nuestras vidas, Wehring ha participado en Bilbao en las jornadas “Kapitala ala bizitza” (Capital o vida), organizadas por Komite Internazionalistak.

Desde Capulcu habláis de ataque tecnológico en lugar de progreso.


Estamos convencidos de que vivimos algo más que un desarrollo tecnológico y además de que no es neutral. Durante la segunda revolución industrial se inventó la cadena de montaje, que no fue algo casual sino intencionado. Taylor quería acabar con la autonomía de los trabajadores. Ahora estamos viviendo lo mismo con la inteligencia artificial. El proceso de innovación tecnológica no es casual sino intencionado y está cambiando la sociedad. Por eso lo llamamos un ataque tecnológico.

La tecnología no es neutral. Y no solo por cómo se usa.


El uso de la tecnología y su desarrollo no se pueden separar, están intrincados. Si queremos, podemos interpretar la historia de la tecnología como algo neutral pero no vamos a entender las dinámicas de sus innovaciones, todo lo relacionado con el poder que está inscrito en ese proceso de innovación. Por eso digo que no podemos entender la historia de la tecnología si hablamos de que es neutral o de que depende de cómo la usemos.

Habéis publicado ya tres libros. El último, en octubre, y de momento solo en alemán, se titula Delete (Borrar). ¿Es esa la solución, borrarse de las redes sociales?


No, no. Tenemos que borrar mucho más que nuestro perfil de Facebook. Se trata de borrar nuestras dependencias de la tecnología. Dejar de ser unos simples usuarios de estas tecnologías.

En este sentido, apostáis por la autodefensa digital.


Ese fue nuestro punto de partida. Comenzamos por ahí en el 2013, cuando Edward Snowden reveló la manera de funcionar de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) estadounidense. Tuvo que escapar y para mantener a salvo su integridad y el contacto con los periodistas utilizó un sistema operativo muy duro y hermético. Esa fue nuestra primera tarea, escribir un manual sobre este sistema operativo blindado para que lo puedan utilizar los activistas, periodistas y abogados de izquierdas. Entonces descubrimos que eso era necesario pero no suficiente y pasamos a los tres libros que ya hemos publicado: Disrupt (Interrumpir), Disconnect (Desconectar) y Delete (Borrar). Y comenzamos a construir un discurso más político que el de la simple autodefensa.

Hablando de política, ¿se puede liberar a la tecnología del capitalismo?


Estaría bien que pudiéramos desconectar la tecnología del capitalismo pero creo que esta idea es falsa. No se puede quitar la parte capitalista de la tecnología.

Entonces, ¿tampoco se puede hablar de una tecnología anticapitalista?


No. Hay que analizar la forma en la que utilizamos la tecnología y ahí sí que se puede decir quizás que exista una manera anticapitalista. Es interesante mirar a Chile, con Salvador Allende. Inventaron un sistema cibernético para organizar a las doscientas empresas más importantes del país. Su idea era hacer una especie de socialismo cibernético. Podemos pensar que esto es una versión anticapitalista de la tecnología pero incluso en esta interpretación socialista de la cibernética había investigadores que tenían en mente usar esa tecnología para controlar a las personas, al pueblo. Por eso pienso que es difícil darle incluso un uso anticapitalista a la tecnología.

Todo lo relacionado con los avances tecnológicos tiene muy buena prensa y la gente aún lo percibe de manera positiva.


Sí, aunque está cambiando, sobre todo en relación con Facebook, Google y Amazon, que están teniendo problemas para mantener su buena reputación. Ha habido recientes escándalos por el mal uso de los datos que manejan estas empresas y los usuarios estamos volviéndonos cada vez más escépticos. Estamos pasando de pensar que es un escándalo singular o puntual a que quizás sea un problema del modelo de negocio en sí mismo que tienen estas empresas, que al final lo que hacen es vender nuestros datos. La gente está comenzando a entender que se trata de un escándalo permanente.

¿Y cómo se posiciona la izquierda en este tema?


Es una cuestión interesante porque la mayoría de los activistas de izquierdas están utilizando constantemente estas tecnologías y al mismo tiempo criticando el uso que se les da. Y cuando se les confronta por ello te llaman primitivista. No quieren mantenerse apartados de esta tecnología pero al mismo tiempo demandan más análisis político sobre ella.

La empresa Facebook ofrece a través de su aplicación móvil “Free basics” acceso gratuito a sitios webs con la idea de favorecer el uso de internet en algunos países en desarrollo.


Eso es neocolonialismo y los propios pueblos lo sienten y perciben así. Y por eso lo rechazan. Sobre todo, en India. En 2015 hubo un gran movimiento contrario al paquete “Free basics” que da acceso gratuito a cuarenta páginas de internet, a las páginas que Facebook quiere, por supuesto. Y la gente en India denunció que se trataba del viejo colonialismo que ya habían sufrido. Y a raíz de las protestas, Facebook tuvo que retirar su oferta allí en febrero de 2016.

Volvamos la vista atrás. Hacéis un paralelismo entre los almacenes de Amazon y las fábricas de producción en cadena de Ford de comienzos del siglo XX. ¿Por qué?


La cadena de montaje es la versión antigua de la herramienta para apropiarse de la habilidad de los trabajadores para organizarse por sí mismos, por su cuenta. La nueva versión, a día de hoy, es el escáner manual con el que se recogen y seleccionan los paquetes en los grandes almacenes logísticos de Amazon. Este escáner monitoriza la posición de los productos en el almacén pero también registra dónde se encuentra en cada instante cada trabajador, a qué hora manipula cada paquete, el tiempo que tarda… así que puede medir la velocidad a la que trabajan los operarios. La máxima de Amazon es que los trabajadores no pueden estar por debajo de la media de rendimiento de la empresa. Y todo el mundo se da cada vez más prisa para lograrlo aunque nadie sabe cuál es esa media. Esta autooptimización es la nueva versión de la cadena de montaje.

La asistencia digital lo ocupa todo. Incluso en nuestra vida cotidiana parece difícil ya pasar un día sin recurrir a Google. ¿Terminaremos convirtiéndonos en bots?


Eso es justo lo que actualmente están midiendo los sociólogos, si nuestro comportamiento es cada vez más robotizado y hasta dónde podrá automatizarse. Con la asistencia digital, basada en la inteligencia artificial, no solo obedecemos sino que nos uniformizamos y volvemos menos individuos.

Alibaba, la empresa líder en comercio electrónico del planeta, utiliza desde hace tiempo en su aplicación móvil Alipay –la principal plataforma electrónica de pagos en China y en el mundo– el sistema de crédito social, un baremo para calificar el comportamiento de los usuarios y la confianza que merecen. Esta puntuación la calcula un algoritmo que se supone tiene en cuenta nuestras compras pero también, por lo que parece, otros datos relativos a nuestras multas, créditos bancarios o informes de salud. ¿Qué consecuencias puede tener para nuestras vidas que las empresas utilicen estos sistemas de puntuación social?


Hacen que nuestra vida no solo sea predecible sino también guiable, dirigible. Y esto es algo que además crea muchísima dependencia y destruye nuestra autonomía. Es por lo que nosotros lo combatimos tan duro como podemos. El sistema chino de crédito social es el instrumento perfecto para manipular realmente los pensamientos y hábitos de la gente. Si yo no tengo suficientes créditos en este sistema, mi cifra es pequeña, me saldrá más caro alquilar un piso, utilizar el tren de alta velocidad, conseguir un billete de avión para vuelos intercontinentales o un puesto de trabajo para el Estado. Las consecuencias son severas solo por no tener suficientes puntos. Así que terminaremos haciendo lo necesario para lograrlos. Nos guste o no somos obligatoriamente dependientes de este número.

De momento, este sistema lo usan ya algunas empresas y el gobierno chino tiene previsto instaurar un carnet cívico público y obligatorio inspirado en él que podrían luego copiar también otros países.


Tengo miedo de que así sea. La respuesta de Google con su “Book of life” es muy similar, va por esa línea. Sin entrar en muchos detalles, la ideología del conductivismo viene a decirnos que el mundo es demasiado complejo así que tenemos que obedecer a nuestros expertos, que ellos nos van a decir cómo vivir. Y esta ideología está en la base de este sistema. Tenemos que combatir esta ideología porque es muy dura. No se trata de combatir solo la tecnología sino la ideología que transmite y esto es mucho más difícil.

¿Cómo se hace?


Tenemos que rechazar este sistema pero no lo podemos hacer de forma individual sino colectiva. El rechazo individual implica colocarnos fuera de la sociedad. De forma colectiva podemos cambiar la opinión pública y esto afectaría también a la aceptación de estos sistemas. Por otra parte, podemos sabotear el funcionamiento de estos sistemas. En Berlín, por ejemplo, la gente ha destruido físicamente, ha quemado, instalaciones y conexiones de internet con la idea de desconectar el flujo de datos necesarios para que el capitalismo funcionara.

Lo que más preocupa a las empresas es su reputación social.


Las empresas tiene miedo a la opinión pública porque la reputación es la base para que la gente utilice sus productos. Ese es su punto más débil. Revelar las condiciones laborales de mierda en Amazon, la visión antisocial del futuro que tiene Amazon, es nuestra mejor opción para combatir y reducir su reputación aún más.

Si las quejas contra alguno de sus productos amenaza su reputación son capaces de retirarlo.


Este fue el caso de Google, en 2014, cuando sacaron al mercado sus Google Glass, las gafas inteligentes para googlear todas las cosas que vemos. Como hubo una gran resistencia en contra, Google las sacó del mercado porque, según reconoció, no estábamos suficientemente preparados para este avance y había que esperar. Ahora está desarrollando otras Google Glass 2.0. Nosotros somos muy escépticos y cuando las saquen otra vez al mercado vamos a seguir combatiéndolas y atacando a la gente que las use. La resistencia permanece y por eso Google de momento solo utiliza estas gafas en la industria automovilística pero no en el espacio público.

Da mucho miedo el futuro que se adivina tras todos estos avances. ¿Cómo se combate ese miedo?


Deberíamos mantener nuestras estructuras de solidaridad, tanto analógicas como digitales, porque son incompatibles con la forma de pensar de Facebook, que nos presiona para aislarnos como individuos en sus sistemas predefinidos de comunicación y vida. Nuestras estructuras sociales son la mejor forma de mantener la esperanza en contra de este distópico futuro.

Vivimos en una especie de cárcel digital en la que todo lo que hacemos está controlado, vigilado.


El panóptico digital no solo es represivo, tal y como veíamos en la obra “1984”, de George Orwell, sino que es también seductor. Si comparamos el viejo panóptico, esa torre central de vigilancia de las prisiones del siglo XVIII, y el de ahora, vemos que el de antes es mucho más represivo y el de ahora, mucho más seductor. Somos nosotros mismos quienes damos los datos sobre nuestros gustos, preferencias, dónde estamos, relaciones personales… En la novela “1984” había palabras que estaban prohibidas y ahora no hay nada prohibido, te seducen todo el rato para que lo entregues todo voluntariamente.

El escritor George Orwell vaticinó en su famoso libro que el Gran Hermano llegaría cuarenta años después. ¿Cómo ves nuestro mundo tecnológico dentro de diez?


Tengo también una visión distópica del futuro. Un montón de gente va a ser completamente dependiente de las estructuras de poder basadas en la tecnología. Sin embargo, va a haber un creciente número de disidentes, bien porque estén en contra críticamente o porque no tengan materialmente capacidad de utilizarlo, que van a desconectarse de este sistema de las tecnologías. Por ejemplo, habrá gente que no va a poder ser partícipe del sistema público de salud porque va a estar tan tecnologizado que no van a poder interactuar con él. Por eso, será importante crear un proceso colectivo para que esta gente expulsada del sistema sanitario tenga su propio sistema de salud alternativo. Algo así como lo que vimos en 2008 en Grecia. El sistema público griego de salud quebró pero en diferentes barrios la gente se organizó para tener su propio sistema de salud.

Y tú, ¿qué estarás haciendo en 2029?


Andaré en algún lugar de Europa tratando de organizar de alguna manera estas resistencias y procesos de autogestión.

2019-06-10 06:41:00

 Ayer se realizó en Hong Kong la mayor manifestación desde que dejó de ser colonia británica, en 1997. Más de un millón de personas, según organizadores, protestaron contra el plan de permitir las extradiciones a China continental. Foto Ap

Organizadores de la movilización advierten que las acciones crecerán si el gobierno no da marcha atrás

 

Hong Kong. Hong Kong vivió ayer la mayor manifestación desde que dejó de ser colonia británica, en 1997, cuando más de un millón de personas, según los organizadores, protestaron contra el plan de permitir las extradiciones a China continental.

 

Los inconformes marcharon en el transcurso de siete horas bajo un calor abrasador por las estrechas calles de la isla principal de este centro financiero, en una ruidosa y colorida movilización en la que se pedía al gobierno dar marcha atrás en sus planes.

 

La movilización transcurrió de manera pacífica, pero en las primeras horas de este lunes la policía antidisturbios dispersó con gas pimienta a grupos de jóvenes que intentaron instalar un plantón afuera de las oficinas de gobierno y permanecer ahí hasta el miércoles, cuando la polémica ley será sometida a segunda lectura en el Congreso, reportó el diario británico The Guardian en su portal de Internet.

 

No se recordaba una marcha similar desde la que congregó a 1.5 millones de personas, en 1989, durante el gobierno colonial, en apoyo a los manifestantes de la plaza Tiananmen.

 

"Hay un millón 30 mil personas en la manifestación", sostuvo un organizador entre los vítores de la multitud.

 

La policía, que históricamente da cifras mucho más bajas que las de los organizadores, calculó que el número máximo de asistentes fue de 240 mil, lo que sigue siendo la segunda estimación más alta desde el traspaso de la ex colonia a China.

 

La protesta de ayer estuvo fácilmente a la par con la de 2003, cuando se calcula que medio millón de manifestantes obligaron al gobierno a dejar de lado una ley de seguridad nacional profundamente impopular.

 

"El gobierno no puede ignorar estas cifras", declaró a la agencia de noticias Afp el manifestante Peter Chan, de 21 años.

 

Este proyecto de las autoridades de Hong Kong pro Pekín dejará a la población a merced de un sistema judicial chino opaco y politizado, argumentan sus detractores.

 

No está claro, sin embargo, que los dirigentes vayan a cambiar su postura. La líder de la ciudad Carrie Lam ha cimentado su carrera política sobre una reputación de sacar adelante las leyes.

 

Ignorar las protestas podría hacer que vuelvan los disturbios de 2014, cuando manifestantes a favor de la democracia ocuparon durante dos meses avenidas claves de la ciudad.

 

Los organizadores advirtieron ayer que incrementarán sus acciones si el gobierno no da marcha atrás, lo que podría ser rechazado por Pekín, ya que la ley tiene el apoyo de varios altos dirigentes del Partido Comunista.

 

En un comunicado, el gobierno local describió anoche las protestas como "ejemplo del ejercicio de la libertad de expresión del pueblo de Hong Kong", sin dar signos de estar dispuesto a hacer cambios.

 

La iniciativa ha suscitado críticas de juristas, de los círculos financieros y de los diplomáticos occidentales.

 

Marco Ng cerró su café para sumarse a la movilización. "Nuestra ciudad es más importante que mi comercio", aseguró. "Si no protestamos, el gobierno no tomará en cuenta nuestras preocupaciones", añadió.

 

"No se escucha la voz del pueblo", aseveró Ivan Wong, estudiante de 18 años. "Esta ley no sólo afectará a la reputación de Hong Kong como centro financiero internacional, sino también a nuestro sistema judicial. Esto tiene consecuencias para mi futuro", subrayó.

 

Numerosos manifestantes admitieron que no creían más en los compromisos del Ejecutivo de Hong Kong de no enviar al continente a los críticos del poder chino.

 

Las autoridades intentan hacer votar en el Consejo Legislativo (LegCo, el parlamento local) este texto que autorizaría las extradiciones hacia países como China continental, con los que no existe un acuerdo en este tema.

 

El Ejecutivo de la región semiautónoma asegura que esta ley llenaría una vacío jurídico y es necesaria, especialmente para permitir la extradición a Taiwán de un hongkonés acusado de asesinato.

 

De acuerdo con los detractores de la ley, este caso sólo es un pretexto para satisfacer a Pekín.

 

La desconfianza hacia China ha ido en aumento desde que desaparecieron una serie de personalidades críticas con el poder chino, entre ellas un grupo de editores disidentes y un multimillonario, que reaparecieron luego detenidos en el continente.

 

Según los términos del acuerdo sino-británico sobre la devolución de Hong Kong a China, la ciudad goza de más libertades que el resto del Estado asiático en virtud del principio "un país, dos sistemas", en teoría, hasta 2047.

 

La manifestación puso fin a semanas de creciente indignación en la esferas empresarial, diplomática y jurídica, que temen una erosión en la autonomía de Hong Kong y la dificultad de garantizar la protección básica en la China continental.

 

Funcionarios de Estados Unidos y Europa han emitido advertencias formales –preocupaciones que coinciden con las de los lobbies internacionales del comercio y derechos humanos– que temen que los cambios afecten el estado de derecho.

 

La oposición al proyecto de ley de extradición de ayer se hizo evidente en medio de movimientos gubernamentales para profundizar los vínculos entre el sur de China continental y Hong Kong.

 

Publicado enInternacional
Página 1 de 21