Jueves, 20 Junio 2013 06:26

Por un espionaje más transparente

Por un espionaje más transparente

El presidente Barack Obama debió ceder ayer ante la presión de Alemania en particular y del mundo en general y anunció ante Angela Merkel que desclasificará parte del programa de espionaje masivo Prism (programa de vigilancia electrónica de información muy secreta) que emplean sus servicios de inteligencia. Obama se vio forzado a hacerlo en medio del escándalo que sacude a su gobierno por la relevación de que hizo un espionaje masivo de llamadas y sitios de Internet.

 

El Prism permite a Estados Unidos ingresar directamente en los servidores de nueve de las mayores empresas de Internet estadounidenses, como Google, Facebook, Microsoft y Apple, para espiar “contactos en el extranjero de sospechosos de terrorismo”, lo que llevó a Alemania a exigir explicaciones y a agregar el tema en la reunión bilateral de ayer. El presidente estadounidense se comprometió a difundir “parte de los programas” de espionaje cuando regrese a su país tras su viaje a Europa, que lo llevó primero a Irlanda del Norte para una cumbre del G-8 y ahora a Alemania. De acuerdo con sus propias palabras, el objetivo de esta desclasificación parcial será “compartir” con la ciudadanía cierta información “para que conozcan el alcance de los datos privados almacenados, los procesos de obtención de esa información y su uso” por parte de los servicios de inteligencia.

 

Por su parte, Merkel, quien aseguró recientemente que interpelaría al estadounidense sobre este particular, señaló que la clave de este asunto es una “cuestión de equilibrio” entre seguridad y privacidad. La canciller alemana añadió que el Ministerio de Interior seguirá colaborando estrechamente con sus socios estadounidenses en el ámbito de la seguridad. En una entrevista difundida el domingo por la radio pública alemana Deutschlandfunk, el ministro de Relaciones Exteriores germano, Guido Westerwelle, había anticipado que su país esperaba una “explicación” de Obama durante su visita a Berlín. En la citada entrevista, Westerwelle advirtió que ambos gobiernos “deben, en primer lugar, hablar sobre lo que realmente sucedió” y que Alemania ve “con gran escepticismo y reticencia” el espionaje que realiza Estados Unidos a través de su programa de gobierno Prism.

 

Frente a esta firme posición germana y a la indignación internacional, Obama explicó ayer que también va a intensificar su cooperación con sus socios alemanes para que tanto el Ejecutivo de Merkel como los ciudadanos alemanes “sepan que no se han cometido abusos”. “Damos la bienvenida a estos debates”, aseguró el jefe de la Casa Blanca tras hacer referencia a las estrategias que heredó de la administración del anterior presidente, George W. Bush, en materia de la denominada “lucha contra el terror”.

 

“Tenemos que encontrar el equilibrio adecuado y ser cautos en asuntos de inteligencia”, subrayó. El mandatario reveló también que “de los al menos 50 planes terroristas desbaratados” gracias al Prism, “algunos iban a tener lugar en Alemania”.

 

La difusión en Alemania del alcance del programa de espionaje masivo Prism desató una fuerte polémica, ya que los alemanes dan gran importancia a la cuestión de la privacidad y la protección de los datos personales.

 

Hace dos semanas, Edward Snowden, un ex empleado de la CIA de 29 años, filtró al diario británico The Guardian y al estadounidense The Washington Post que la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) y el FBI tienen acceso a millones de registros telefónicos amparados en la Ley Patriota, aprobada tras los atentados del 11 de septiembre de 2001. Posteriormente, los periódicos revelaron la existencia del programa secreto Prism, que permite a Estados Unidos espiar “contactos en el extranjero de sospechosos de terrorismo”.

 

Por otra parte, el espionaje realizado por el gobierno estadounidense a Associated Press (AP) “intimidó” a las fuentes que usan los periodistas para su trabajo, según advirtió ayer el presidente de esa agencia de noticias, Gary Pruitt. “Algunas fuentes confiables de largo tiempo se ponen nerviosas y ansiosas a la hora de hablar”, dijo Pruitt, quien acusó también al gobierno de haber “violado la zona de protección” que la Primera Enmienda de la Constitución concede a los periodistas. Pruitt señaló que esa “intimidación” de las fuentes está afectando no sólo a AP, sino también a otras organizaciones de prensa en Estados Unidos. El Departamento de Justicia recopiló de forma secreta los registros de 20 líneas telefónicas de AP entre abril y mayo de 2012 para investigar una filtración sobre seguridad.

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Lunes, 27 Mayo 2013 06:10

Seguridad

Seguridad

La CIA se ha convertido en un servicio paramilitar”, donde más de la mitad de los agentes que ingresaron después de 2001 se dedican exclusivamente a operaciones militares de la “guerra contra el terror”, reporta el New York Times. La agencia de inteligencia se ha encargado de realizar cientos de ataques con drones, las aeronaves a control remoto que se han vuelto el arma moderna más destacada de la política bélica del gobierno de Barack Obama. Además, la CIA tiene ahora estaciones grandes en Kabul y Bagdad, con cientos de agentes clandestinos en lo que se sigue considerando “zonas de guerra”.

 

A la vez, las agencias de seguridad nacional, en el contexto de la guerra contra el terror, también contemplan a Estados Unidos como posible terreno de operaciones “enemigas”, y halcones de esta guerra señalan que, a pesar de sucesos trágicos como los de Boston, varios complots han sido frenados dentro de este país gracias, dicen, a las operaciones clandestinas para rastrear, vigilar y atacar a posibles “terroristas”. No por nada se ha multiplicado el uso de cámaras de vigilancia por todas partes: metros, bancos, calles, edificios importantes y más. De hecho, hace unos años, la empresa de moda Kenneth Cole usó este hecho para su campaña de publicidad, al recordar que un ciudadano es fotografiado en promedio 75 veces durante un día, y sugiere que uno por lo menos “se vea bien” ante esta situación.

 

En tanto, la vigilancia oficial de comunicaciones personales –teléfono, correo electrónico redes sociales y más– continúa ampliándose. El escándalo que estalló recientemente con la revelación de que el Departamento de Justicia, al investigar posibles filtraciones de información “secreta” por funcionarios oficiales, obtuvo de manera clandestina los registros de comunicaciones telefónicas de unos 100 periodistas y editores de la principal agencia de noticias del país, la Associated Press, es sólo un ejemplo de la nueva “vigilancia” cuyo alcance y dimensiones son secretos.

Todo esto se justifica por una “amenaza” constante que proviene de afuera, pero que ya está aquí dentro: la creación de una fuerza paramilitar, los ataques con drones que en esencia son misiones de asesinatos internacionales a control remoto, el espionaje en todos los rincones del mundo y dentro de Estados Unidos. Aun los errores de inteligencia (incluidas miles y miles de vidas en “daños colaterales”) son interpretados con esta justificación de que Estados Unidos hace lo necesario para su “autodefensa”, como dijo Obama la semana pasada, ante ese enemigo que quiere hacer daño a todo estadunidense. Todo para defender la “libertad” mundial y al mismo guardián autoproclamado de ese mundo: Estados Unidos.

Ante este ambiente de amenaza permanente –algo que se nutre a diario por los políticos, las autoridades, los medios, los “expertos” y toda una industria de relaciones públicas dedicadas a esto–, la sensación es de un país bajo sitio.
Eso favorece todo tipo de intereses aquí, como, por ejemplo, a los defensores del “derecho” sagrado a las armas. Wayne LaPierre, principal vocero de la Asociación Nacional del Rifle, insiste en que si todos los ciudadanos estuvieran armados se podrían detener actos como los que ocurrieron en el maratón Boston, y que el intento de controlar ese derecho es nada menos que una amenaza a la libertad. En la lucha contra el control de armas, insistió recientemente en la convención de esa poderosa agrupación, “tenemos una oportunidad de asegurar nuestra libertad por una generación, o perderla para siempre”.

Mientras tanto, hace días se dio la noticia de que un niño de 5 años había disparado y matado a su hermana de 2 años de edad. Peor aún, había utilizado su propio rifle, uno de calibre .22 manufacturado justo para niños, que le habían regalado por su cumpleaños, y que se comercializa con el lema “mi primer rifle”. El sector de menores de edad ha sido uno de los de mayor crecimiento en la industria de armas de fuego, se reporta, ya que en muchos estados no hay leyes que impongan un límite de edad para los usuarios.

Pero ante las amenazas, aun las representadas por los que realizan matanzas de estudiantes y maestros en escuelas, como en Connecticut, Colorado, Oregón y tantos lugares más, todo intento por reducir o limitar las armas, y por supuesto, las guerras, es considerado no sólo antipatriótico, sino hasta de traición.

En la investigación y acción penal contra cualquiera que se atreva a poner ante la luz los secretos oficiales necesarios para llevar a cabo estas guerras de sombras resalta, por supuesto, el caso de Wikileaks, con el juicio del soldado Bradley Manning programado para principios de junio, acusado de, entre otros cargos, “ayudar al enemigo” al hacer públicos secretos sobre las guerras de Estados Unidos. Varios funcionarios y periodistas más están bajo investigación por filtrar información “oficial” secreta al público, con las mismas acusaciones; de hecho, ningún otro gobierno en la historia moderna del país ha realizado tantas investigaciones en este rubro que el de Obama.

Y quien se oponga públicamente también es sospechoso y tiene que ser castigado. Hace unas semanas, Megan Rice, una monja de 83 años, fue condenada penalmente, junto a Michael Walli, de 64, y Greg Boertje-Obed, de 56, por “invasión de una instalación nuclear”, con lo que enfrentan una posible sentencia hasta de 20 años de cárcel. Su delito: el ingreso de los tres activistas de paz a la única instalación del país donde se almacenan armas convencionales radiactivas, donde rociaron sangre humana como símbolo de la sangre que corre en las guerras (nunca llegaron cerca del material nuclear). Rice comentó al jurado, poco antes de ser condenada, que sólo se arrepiente de no haber realizado más acciones directas en sus primeros 70 años de vida.

¿Por qué será que uno se siente tan inseguro con tanta seguridad?

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Vacunación falsa de la CIA en Pakistán pone en peligro a la humanidad

Un daño colateral del operativo realizado por la CIA en la ciudad pakistaní de Abbottabad para neutralizar a Osama bin Laden en 2011, podría afectar a toda la humanidad, según un artículo publicado en la revista ‘Scientific American’.

 

Los periodistas advierten sobre el riesgo de una nueva propagación de algunas enfermedades contagiosas casi vencidas tras décadas de distribución de distintas vacunas entre los niños. Todo puede revertir bajo el efecto del abuso de la propia idea de la vacunación realizada por la CIA en las semanas previas a la incursión final al paradero del líder máximo de Al Qaeda.

 

El servicio especial estadounidense autorizó una campaña de vacunación falsa en distintas regiones de Pakistán para obtener el ADN de alguno de los hijos del ‘terrorista número uno’ y así detectar dónde se escondía. Las autoridades pakistaníes condenaron el uso malintencionado de los servicios sanitarios por parte de la agencia norteamericana. Un médico que ayudó a la CIA a encontrar pistas sobre Bin Laden fue condenado a 33 años de cárcel, tras ser declarado culpable de traición a la Patria.

 

La desaprobación popular de esas prácticas fue aún mayor. Con el tiempo, el recelo ante los supuestos agentes con bata blanca solo iba creciendo y llevó a varios actos de agresión contra los médicos (verdaderos), tanto en Pakistán como en otros países islámicos.

 

En diciembre pasado nueve trabajadores de una campaña de vacunación fueron linchados en territorio pakistaní: hecho que precipitó la decisión de la ONU de retirar a todos sus médicos de la región. Dos meses más tarde unos grupos armados asesinaron a diez participantes de la vacunación contra la poliomielitis en Nigeria: otro triste episodio que puede evidenciar la propagación de la violencia contra los galenos.

 

Esos ataques coincidieron con la etapa decisoria en la lucha contra la poliomielitis, reseña la editorial de ‘Scientific American’. El número de los casos nuevos de la enfermedad se redujo de 350.000 a 650 entre 1988 y 2011. Solo en tres países —Afganistán, Pakistán y Nigeria— la infección sigue difundiéndose por medio de contagio entre personas. Y el cierre de la campaña puede llevar al resurgimiento de la enfermedad, casi vencida en todo el mundo.

 

Actualmente varios organismos internacionales están reduciendo o cancelando los programas de vacunación por las amenazas a la integridad física que corren los médicos. Así, los efectos colaterales de un solo operativo estadounidense han afectado de un modo directo y fatal a decenas de personas e indirectamente a miles de millones de víctimas potenciales de las epidemias en todo el mundo.

 

“Debe haber una línea roja entre los esfuerzos humanitarios y la maquinación de la guerra, por muy inconformista que sea”, sugiere la revista. “El precio de lo contrario para los empeños humanitarios del futuro, la estabilidad global y la seguridad nacional de EE.UU. es demasiado grande: incluso en comparación con la liquidación de uno de los más aterradores enemigos de EE.UU. e incluso si no hay otra opción disponible”, agregan los periodistas.

 

4 mayo 2013

(Texto completo en: http://actualidad.rt.com/actualidad/view/93532-vacunacion-falsa-cia-pakistan-epidemia)

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Creará el Pentágono su propia red de espionaje, tan grande como la CIA


Washington, 2 de diciembre. El Pentágono emprenderá una expansión de sus actividades de inteligencia; para ello montará una red de espionaje que competirá con la Agencia Central de Inteligencia (CIA) en tamaño, informó el diario The Washington Post, que citó a funcionarios estadunidenses bajo anonimato. El periódico dijo que, como parte del proyecto, cientos de espías adicionales serán enviados por el Pentágono al extranjero.

 

El plan pretende transformar la Agencia de Inteligencia de la Defensa (DIA, por sus siglas en inglés) en un servicio de espionaje dedicado a vigilar las amenazas emergentes, el cual tendrá estrechos vínculos con el resto de las entidades homólogas en el gobierno y con las fuerzas especiales, afirmó hoy el diario estadunidense.

 

Según el rotativo, ahora el servicio secreto tiene que concentrarse en nuevas amenazas, como los islamitas radicales en África, la venta de armas de Corea del Norte e Irán, y la modernización militar de China. Otro de los motivos de la expansión de la DIA es la sobrecarga de la CIA con tareas de inteligencia.

 

Cuando este plan se complete, la DIA contará con más de mil 600 especialistas en recolección de información alrededor del mundo, cifra sin precedente para una agencia cuya presencia en el exterior ha contado con alrededor de 500 colaboradores en los últimos años, y que anteriormente se encargaba de obtener información sobre todo en los frentes de guerra de Irak y Afganistán.

 

El total incluirá agregados militares y otros funcionarios que no realizarán trabajo encubierto, pero el crecimiento principal ocurrirá en un periodo de cinco años con el despliegue de una nueva generación de oficiales operativos clandestinos, que serán entrenados por la CIA y dirigidos en sus actividades por altos oficiales de Defensa, agregó el diario.

 


Los nuevos espías en ocasiones trabajarán bajo la dirección del Comando Conjunto de Operaciones Especiales, que agrupa a las tropas de élite de las fuerzas armadas estadunidenses.

 

El rotativo consideró que el plan del Pentágono para crear lo que ha llamado el Servicio Clandestino de Defensa, refleja las últimas tendencias militares por adentrarse más en el trabajo secreto de inteligencia.

 

El plan, que tendrá un costo inicial de 100 millones de dólares, refleja una tendencia actual en Estados Unidos, la de fusionar cada vez más los servicios de inteligencia militar y civil. Ello coincide con un cambio de mentalidad estratégica del presidente Barack Obama, que apunta a limitar las acciones militares convencionales y a centrarse más en misiones especiales con metas concretas, señaló la publicación.

 

A diferencia de la CIA, los agentes de la Agencia de Inteligencia de la Defensa sólo estarán autorizados por ley a obtener información de inteligencia, pero no a realizar acciones tales como ataques con aviones no tripulados (drones), sabotajes, o a suministrar armas a bandas armadas subversivas.

 

El diario británico The Independent, señaló que una de las principales dificultades será encontrar puestos de trabajo en otros países fuera de la embajadas de Estados Unidos, para los agentes encubiertos, además de que muchos de ellos no gozarán de inmunidad diplomática.

 


Pl, Dpa y The Independent

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EE.UU.: El control de lo que vemos, oímos y leemos

ALAI AMLATINA, 13/11/2012.- En los últimos años se ha producido en Estados Unidos un avance espectacular en la monopolización de los medios. Se puede tomar como punto de partida de este proceso la Ley de Telecomunicaciones (“Telecommunications Act”) de 1996. Esta ley levantó las restricciones que existían sobre la propiedad de estaciones de radio. Con anterioridad a esa fecha, una compañía sólo podía ser propietaria de dos emisoras de radio AM y dos FM dentro del mismo mercado y no más de 40 a escala nacional. Con el cese de esta limitación se desató una ola de consolidaciones.


 
En los seis años que siguieron a la promulgación de la ley, “Clear Chanel Communications”, por ejemplo,  obtuvo el control de 1,225 estaciones de radio en 300 ciudades. Actualmente su propiedad o control se ha extendido a más de 6,600 estaciones, más de la mitad de las que existen en Estados Unidos, incluyendo una red nacional (“Premiere Radio Networks”) que produce, distribuye o representa unos 90 programas, sirve a cerca de 5,800 emisoras y tiene alrededor de 213 millones de oyentes semanales. Incluye también “Fox News Radio”, “Fox Sport Radio” y “Australian Radio Network”, entre otras. Sus ingresos en 2011 alcanzaron la cifra de 6.2 billones de dólares.


 
Eliminadas las restricciones para la consolidación vertical, sólo faltaba suprimir las limitaciones que existían a la consolidación horizontal establecidas por la regla de la FCC (“Federal Communications Commission”) de 1975 (“cross ownership rule”) que prohibía al que poseía un periódico la posesión de  una estación de radio (o de televisión) y viceversa en el mismo mercado. El objetivo de la regla era impedir que una sola entidad se convirtiese en voz demasiado poderosa dentro de una comunidad. En 2003 la FCC flexibilizó estas restricciones, pero el Tercer Circuito de Apelaciones bloqueó la aplicación de los cambios. En marzo de 2010 la Corte levantó el bloqueo y quedó abierto el camino a la consolidación horizontal.


 
Los medios de prensa escrita, radiales o televisivos, siguen las agendas que imponen los dueños. Cuando éstos se cuentan por miles, prevalece la diversidad de información y opinión dentro de los límites que permite el “establishment”. Pero cuando la consolidación se produce en gran escala, como sucede actualmente, la agenda que domina es la de unos pocos y poderosos propietarios, y la ideología que adelantan los medios es, por supuesto, la más reaccionaria y ultraderechista. Hoy tenemos más canales de televisión que nunca antes, pero una cantidad sustancial de ellos se dedica al fundamentalismo religioso, a las ventas por televisión, al más frívolo entretenimiento, o a la pornografía. En el resto, la calidad ha descendido a su peor nivel, lo que, unido al exceso de comerciales, alcanza límites embrutecedores.


 
Todo esto es extremadamente peligroso en una sociedad que apenas lee ya y que ha perdido la capacidad para discernir entre hechos y opiniones, porque se ha acostumbrado a la selección o presentación de los hechos en conformidad con criterios preestablecidos. Los hechos se ignoran o se deforman para validar opiniones.
 


La desregulación abrió a la competencia desleal todos los mercados de telecomunicación, incluyendo los de cable o satelital, y la Internet. Cinco conglomerados mediáticos controlan el 90 % de todo lo que leemos, oímos y vemos. Qué de extraño tiene que decenas de millones de norteamericanos aprueben la guerra preventiva, los asesinatos selectivos de presuntos enemigos de Estados Unidos, la tortura de prisioneros, las violaciones de fronteras con drones, o los crímenes llamados daños colaterales. O que ignoren completamente los sufrimientos de la población de Cuba a causa de un bloqueo criminal de medio siglo, o las injustas y crueles sentencias dictadas contra cinco patriotas cubanos.


 
La consolidación produce medios que no están dirigidos a toda la comunidad. Los anunciantes proporcionan ¾ de los ingresos, y a ellos solamente les interesa el sector de la población con capacidad para adquirir sus productos o sus servicios. Típicamente, la población de menores ingresos no es de su interés. La consolidación convierte a los ciudadanos norteamericanos en simples consumidores y espectadores.


 
Actualmente, el libre mercado es el criterio con el cual se analizan los medios, es decir, la operación eficiente y la máxima ganancia constituyen los objetivos principales o únicos, sin tener en cuenta el importante papel que deben desempeñar los medios en la sociedad y en la vida pública. Los medios consolidados son generalmente grandes y complejas instituciones sociales, culturales y políticas, no sólo económicas, que ejercen una profunda y negativa influencia en la sociedad. Si permitimos que controlen lo que vemos, oímos y leemos, controlarán también lo que pensamos.

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Domingo, 30 Septiembre 2012 06:17

Estuvo bueno

Estuvo bueno

Julian Assange tiene muchos enemigos muy poderosos. En los últimos cinco años su sitio web Wikileaks ha revelado millones de documentos secretos originados en más de ciento veinte países, tanto de organismos públicos como privados y hasta organizaciones religiosas del llamado tercer sector. Algunos medios cercanos a estos sectores pintan a Assange como un delincuente sexual que festeja el choreo por Internet y se regodea contando las intimidades de los ricos de puro envidioso y resentido que es.


Por eso estuvo bueno conocerlo a Assange. Saber que hay cierto método detrás de la locura, cierta dimensión ética detrás de la diversión, cierta capacidad de aprendizaje detrás de la rebeldía.


El jueves pasado se cumplieron cien días desde que Assange se asiló en la Embajada de Ecuador en Londres. Una semana antes habíamos estado con él, compartiendo más de tres horas de entrevista, en una pieza más bien apretada.


Hacía semanas que no veía la luz del sol y se notaba en la palidez de su piel, la estrechez de su mirada y la economía de sus movimientos. Sólo una vez durante toda su estadía de más de cien días había salido al balcón. El dijo que era para evitarse los paparazzi y porque “no quiero molestar a la policía”. Pero después de escucharlo da la impresión de que el no asomarse es por miedo a algo mucho peor.


Llevamos quesos y fruta y flores del Harrods de ahí a la vuelta, una especie de retribución por el café con galletitas de limón que él me había convidado durante nuestro anterior encuentro, en el Palacio de Elligham Hall, en febrero del año pasado, durante su detención domiciliaria.


Aquella vez estaba más tenso. Venía de pelearse con el New York Times y The Guardian y parecía desconfiar de todos los periodistas. Esta vez seguía alerta: no permitió fotos hasta después de dos horas de preguntas y respuestas, no permitió filmaciones de él ni fotos en las que no figurara también yo, ni fotos que mostraran detalles del interior de la embajada, ni fotos de él con terceras personas. Pero habló libremente. Y explicó cómo fueron cambiando sus relaciones con los medios y sus periodistas.


“Hicimos nuestro gran cambio después de lidiar con los grandes medios (New York Times, The Guardian, Le Monde, El País y Der Spiegel). Pasamos de hacer arreglos institucionales con los principales responsables (de las publicaciones), a trabajar de manera individual con cada periodista. Los grandes medios son naturalmente corruptos porque son tan grandes, pero hay buena gente que trabaja en ellos, entonces buscás esa gente buena y trabajás con ellos. Y a través de esa relación hacés que esa gente buena se haga más influyente dentro de sus propio medio.”


Antes de empezar a contestar, a veces se tomaba diez, veinte segundos que parecían interminables, y después arrancaba: principio, desarrollo y conclusión con hablar pausado y monocorde, acompañando el relato con gestos de las manos, casi como si estuviera leyendo de texto escrito.


Parecía inconmovible, como si su corazón latiera a un ritmo más bajo que los demás. Aún cuando denunciaba atrocidades inconfesables o grandes injusticias, nunca perdía la calma. Por eso impactó ver cómo se le humedecieron los ojos cuando terminamos con la parte formal de la entrevista pero seguimos hablando sobre su encierro delante del grabador encendido.


Acababa de agradecerle el tiempo que nos había dedicado cuando le pregunté si necesitaba algo. Lo pensó un rato y contestó con picardía: “Mantené los ojos abiertos por si te llegás a encontrar con miles de archivos del Servicio Secreto de Argentina”.


Entonces pedí sacarle una foto en el famoso balcón (la embajada ocupa el primer piso de un edificio de cuatro) y me contestó que de ninguna manera, pero agregó: “(El discurso del balcón) fue lo más interesante que me pasó. Había mil doscientas personas, ciento cincuenta policías y un helicóptero dando vueltas y salí y dije ‘wow’, y pasaron tres meses, y hasta la posibilidad de ver ladrillos distintos es muy interesante (el balcón da a una fila de edificios de ladrillos de tres pisos)”. “Llevo tres meses acá y lo que más me molesta, como a todos los prisioneros, es no ver cosas que sean distintas, salvo, por supuesto, las visitas.”


Era su manera de decir que había disfrutado nuestra irrupción en su rutina.


Se ve silencioso y suave, pero su corazón debe estar bastante pesado, se le pregunta.


“No he visto a mis hijos en más de dos años y medio”, contesta con la voz quebrada por primera vez, lágrimas brillando en sus ojos.


“¿Cuántos hijos tiene?”, pregunto, sabiendo que nunca lo había contado en un reportaje.


“Ni siquiera lo puedo decir”, contesta sollozando. “No puedo porque han tenido que cambiar sus nombres y se han tenido que mudar porque alguien amenzó con matarlos.”


¿Siente impotencia por todo lo que sabe y todo lo que desearía cambiar?


“Sí. Hay muchas cosas que no puedo decir y eso es frustrante. Necesito callarlas para proteger a mi gente y para protegerme a mí. Por ejemplo, no puedo hablar de las maniobras políticas que están ocurriendo en Suecia (donde Assange es buscado por presuntos delitos sexuales).”


Después de ponerse de pie para posar en algunas fotos, Assange se arrimó hasta el borde de una ventana. “¿Ves ahí?”, señaló con el dedo índice, extendido detrás de la cortina, apuntándole a una camioneta utilitaria blanca estacionada cruzando la calle. “Es de ellos. La policía. También hay uno ahí”, agregó, cambiando la dirección con el dedo para señalar a un agente uniformado apostado en la puerta de su edificio.


La última vez que yo había estado con Assange, en febrero del año pasado, él se había despedido con un consejo: “Tené cuidado, este lugar está lleno de espías”.


Esta vez sus palabras finales fueron de advertencia: “La vigilancia es constante, se hace las veinticuatro horas. No dejes de registrarlo”.
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La UE plantea el botón antiterrorista en el navegador
CleanIT quiere “reducir el impacto del uso terrorista de Internet”. La organización, en la que participa el Gobierno español, entre otros, recibió hace dos años 330.000 euros de los fondos comunitarios para llevar a cabo este proyecto. Sus conclusiones, filtradas por la organización European Digital Rights, llegan en forma de recomendaciones y temas que discutir; entre ellos, “que debe ser legal para la policía patrullar las redes sociales. Esto incluye tener un perfil, unirse a grupos y enviar o recibir mensajes en el servicio”.

 
En el documento de 23 páginas que publica ArsTechnica plantea la obligación de los proveedores de Internet y las redes sociales de “únicamente” autorizar los nombres y las fotografías reales de sus clientes o permitir la identificación de los usuarios por su supuesta actividad terrorista en los servicios de VozIP, como Skype. También considera que “suministrar a sabiendas vínculos a páginas con contenidos terroristas debe ser definido por la ley como ilegal, al igual que el propio contenido terrorista”. También recomienda la creación de un navegador o sistema operativo “a nivel europeo” con un botón incorporado para informar de estas actividades.
 

Hay más consejos, algunos ya han levantado críticas entre juristas y expertos en tecnología. Consideran que muchas de los cambios propuestos, disponible en inglés en este enlace, supondrían una vulneración de las directivas comunitarias.
 

El profesor titular de Ciencia Política de la universidad Pablo Olavide Manuel Ricardo Torres Soriano es uno los participantes en este debate. Especializado en terrorismo y nuevas tecnologías, advierte que son solo recomendaciones que, después, deberá adoptar o no Europa y que no se trata de cambiar las leyes. "Son recomendaciones no jurídicas y todas pasan por una fundamental: la colaboración entre las empresas que dan los servicios de Internet y las agencias de seguridad de cada país. Las claves del documento son la interlocución rápida y que las medidas no signifiquen un coste adicional a las empresas".
 

El responsable de CleanIT, But Klaasen, que trabaja en el Ministerio holandés de Justicia y Seguridad, ha asegurado a la publicación digital que comprende la “histeria” alrededor del nuevo documento, porque conduce a “malinterpretaciones”. Klaasen insiste en que solo es un texto en discusión. “Si lo publicamos así, asustará a la gente. Por eso no lo hemos hecho. Se trata de material para la reflexión. Y somos conscientes de que hay ideas muy duras”. Este es el documento completo sobre el que se está trabajando.
 

El español Torres Soriano incide en que se trata de implicar a la sociedad en esa prevención o no hay nada que hacer. "La gente ya lo hace en páginas como YouTube, donde advierte de un vídeo pornográfico o violento, pues aquí se trataría de lo mismo. YouTube es incapaz de monitorizar todos sus contenidos y le pasa al usuario esa posibilidad. Para el tema antiterrorista, ese botón de aviso debería estar en el navegador. Luego la comunicación con las agencias de seguridad debería funcionar con agilidad. Se trata de crear un sistema común para cualquier página web".
 

Joe McNamee, director de European Digital Rights, ha escrito en la web de la organización que “el documento muestra hasta dónde los debates internos en esa iniciativa se han alejado de sus objetivos públicamente declarados, así como las normas jurídicas fundamentales que sustentan la democracia europea y el Estado de derecho”. McNamee asegura que el texto le fue filtrado por un participante que quería mostrar que algunos de ellos no comulgaban con las propuestas, pero temían expresarlo y ser considerados “blandos” contra el terrorismo.

 
Torres Soriano, que quita hierro al documento, ve que hay una idea general en la que están todos de acuerdo: los beneficios que traería, por ejemplo, que en las redes sociales solo hubiera nombres reales con sus fotografías auténticas. "Lo que parece más difícil es cómo garantizarlos; pero es fundamental implicar a las empresas".

 
CleanIT ha sido impulsada por los Gobiernos de Holanda, Alemania, Reino Unido, Bélgica y España, a través de los departamentos de seguridad. En este enlace puede consultar el resto de participantes, entre ellos Pascal Gloor, del Partido Pirata en Suiza. El documento volverá a debatirse en noviembre en Viena y las conclusiones se darán en febrero.

 
Pese a todo, el profesor español ve un cambio en el aprovechamiento de Internet por parte del terrorismo. "Tras unos años iniciales en que se veía como una vía libre, ya han empezado a darse cuenta de que también para ellos es una brecha de vulnerabilidad. Los servicios de inteligencia llevan tiempo aprovechando el medio para detectar y desbaratar a esos grupos".


Por Laia Reventós / Javier Martín Barcelona / Madrid 26 SEP 2012 - 18:27 CET
 



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Sábado, 22 Septiembre 2012 18:47

Cárceles: liberar las alternativas

Cárcel Distrital de Barranquilla
En Colombia hay más de 333 personas presas por cada 100.000 habitantes, una de las cifras más altas del mundo. Casi la mitad de ellas son jóvenes. El Sistema Penal existente se ensaña contra los más débiles, en lo económico o cultural. En las cárceles hay miles de prisioneros de guerra y prisioneros políticos que son objeto de persecución inclemente por un Estado al que no le basta su reclusión. La violación de los derechos humanos es diaria y persistente. Contra esta realidad, la protesta de los presos no se hace esperar. Se requiere que ‘afuera’ se rompa el silencio.


La crisis carcelaria, sobrepasó desde hace tiempo umbrales inconcebibles de la destrucción metódica de seres humanos. El Sistema Penal ha revelado su incapacidad para reparar los daños causados a las personas que sufren las conductas que sanciona con la prisión, y ha evidenciado la parálisis mental y moral que le impide construir un mecanismo social de verdad eficaz en la prevención y el tratamiento de las conductas sancionables.

De poco o de nada ha servido que en 1998, la Corte Constitucional emitiera la Sentencia T-173, en la que declaraba un estado de cosas inconstitucional en las cárceles del país por un criminal hacinamiento que vulnera en cada instante los derechos más elementales que tiene toda persona por el sólo hecho de existir. Las condiciones socioeconómicas y culturales, junto a la lógica letal del sistema penal, rellenan las cárceles, una y otra vez. El Ministerio de Justicia y el Inpec han evadido el cumplimiento de la sentencia de la Corte y el estado infernal del sistema penitenciario no sólo se mantiene sino que se incrementa.

En Colombia, el sistema carcelario tiene capacidad para 75.676 reclusos y en la actualidad someten a 135.000 personas, la mayor parte de las cuales sobrevive en condiciones dantescas: alejados de las regiones en las que habitan sus familias, entre excrementos, con alimentación mal balanceada y peor servida, sin atención de salud, con la pestilencia y la ferocidad de los cuerpos hacinados, fumándose los ladrillos de la prisión, oprimidos por la amenaza del bolillo y los gases.

Contra este padecimiento, hace más de un mes se desató en las cárceles un movimiento pacífico de protesta, dirigido a modificar las dimensiones más terribles de la máquina de destrucción y muerte sistemática en que fueron convertidos los presidios de Colombia. Tan solo en el año 2012, 81 presos han muerto en estas cárceles, una cifra de espanto que recuerda las cárceles como método de exterminio utilizado por el franquismo para evitar los costos políticos internacionales generados por los fusilamientos.

Los recientes y múltiples casos de cruel agonía y muerte por falta de atención médica y desidia burocrática, los casos de violencia y tortura ejercida por sectores de una guardia enferma de miedo y odio, víctima a su vez de un sistema penal que los utiliza como herramientas de bajo costo para una despiadada forma de control social, el hacinamiento persistente que convierte todo centro carcelario en un dispositivo criminógeno, la necesidad de un exámen público de las finanzas del sistema que permita comprender si los recursos son suficientes para atender los mínimos de dignidad constitucionales, y la manera como se administran los mismos, están concitando la atención del movimiento de derechos humanos y de los organismos responsables de ellos, para que cese el funcionamiento de esta maquinaria de infringir sufrimiento, aniquilar almas, degradar y triturar cuerpos.

Las fundaciones Lazos de Dignidad, y Comité de Solidaridad con los Presos Políticos, periodistas como Azalea Robles (http://azalearobles.blogspot.com/), el Movimiento cárceles al desnudo, la campaña Transpasa los Muros, la Defensoría del Pueblo, e Iván Cepeda Castro, desde el Congreso Nacional, y millares de prisioneros y prisioneras que han ido a la huelga de hambre, impulsan un proceso tendiente a visibilizar el infierno de las cárceles, en pos de variar radicalmente las despiadadas condiciones que hoy imperan a su interior.

Mientras esto sucede, los centros de investigación, la intelectualidad, las universidades, la mayor parte de los medios masivos de comunicación, han guardado silencio con relación a esta afrenta diaria a nuestro sentido básico de humanidad, que nos llena de vergüenza.

La magnitud colosal del horror y la evidente y sostenida incapacidad del sistema penitenciario para cumplir con los fines legales de resocialización que lo justifican, incitan a considerar otra formas, de verdad eficaces, de enfrentar las conductas que atentan contra la comunidad.

En la mayor parte de las cárceles todo vale, todo demanda dinero: un planchón para dormir, una comida, un gramo de bazuco, el comercio sexual, el alquiler de una celda para la relación sexual, un cupo para rebajar pena por estudio o trabajo, la protección frente a las agresiones, el acceso a un celular o un patio menos degradado. Los precios conducen a la necesidad de articularse a organizaciones que delinquen para procurar los cuantiosos recursos exigidos para hacer más llevadera la vida en la prisión, o si no, enloquecer o suicidarse. ¿Cómo se explica esto sino porque este sistema conduce a la corrupción de la guardia y de los altos niveles de dirección?

Una luz

En el pavoroso escenario de las cárceles de Colombia y, la más pavorosa aún actitud indolente de la Ministra de Justicia ante una política criminal reactiva y el populismo puntivo que hacina las cárceles con jóvenes detenidos por la infracción de delitos menores, la magnitud que han alcanzado la corrupción1, la cárcel como ente criminógeno, la muerte y el sufrimiento evitables en el sistema de prisiones, la Cárcel Distrital de Bogotá tiene luz propia por el proceso, hoy fortalecido, de crear condiciones dignas para la reclusión.

Por esta razón entrevistamos en esta sección a Jorge Lemus, su Director, empeñado en humanizar las condiciones materiales, culturales y espirituales en que cumplen sus penas las personas privadas de la libertad.

Junto a su palabra, la de Freddy y de Wendy, dos jóvenes artistas privados de la libertad por un sistema social que niega a millones de jóvenes el estudio y el empleo en condiciones de dignidad, obligándolos a sobrevivir en entornos de drogadicción y prostitución, en medios en los que prevalece la idea de que tomar la propiedad ajena es una vía válida para cubrir necesidades reales o creadas, y, después, cuando incurren en una conducta prefigurada por las condiciones en las que espigan sus vidas, cae el Sistema Penal, con todo el rigor de sus silogismos implacables a ejercer el castigo y la venganza, al mismo tiempo que exonera los robos de miles de millones de pesos ejecutados con bolígrafo y amistades cómplices, desde la tranquilidad de sus oficinas oficiales, por personas estudiadas, que en la mayoría de los casos han contado con envidiables condiciones de vida.

Las ideas de Louk Hulsman, un formidable pensador holandés que defendió la abolición del sistema penal y de las cárceles, y del movimiento abolicionista, cobran extraordinario valor para, en primer lugar, descongestionar y humanizar las prisiones, y no seguir como cómplices de un delito mayor: la destrucción masiva e indolente de miles y miles de seres humanos que salen de las prisiones después de vivenciar el infierno que convierte a los seres humanos en muertos que respiran.

Las ideas del abolicionismo, pueden, además, dar paso a un movimiento de reflexión y obra que permita relegar las cárceles al pasado, evitar la calificación que reduce a un ser humano a la condición de “malo” y construir otra forma de hacer frente a las conductas que causan problemas y daños a la comunidad, que nunca son reparados por el encierro carcelario.

Hulsman consagró su vida a la tarea de “crear conciencia para avanzar hacia la abolición del sistema penal y de esa siniestra institución llamada cárcel”. Libró una batalla por “cambiar el lenguaje de la Universidad, que es donde se ‘fabrican’ las palabras que luego fundamentan la creación de instituciones como la justicia penal y la cárcel, donde los individuos son separados por el incidente que es objeto de condena. Se aísla al victimario de su medio, sus amigos, su familia, del sustrato material de su mundo y también se aísla a las víctimas de una manera similar, aunque estén en libertad”.

Para eso es necesario “fabricar palabras para ir creando conciencia y para hacer ver que ni la cárcel ni el sistema penal sirven para solucionar los conflictos”. Hulsman propugnó por “Un movimiento internacional para cambiar al mundo cambiando las palabras, para abolir palabras como ‘delito’ o ‘delincuente’ y trabajar con los jueces, y con los fiscales, para que empiecen a buscar otras soluciones que no atenten contra el derecho supremo del hombre, que es la libertad”.

Sobre las cárceles señaló: “El invento de la prisión es reciente y también es un invento de países específicos, con una cultura y creencias especificas. Y cuando digo prisión no me refiero a lugares en donde las personas pueden estar privadas de libertad poco tiempo, sino a un lugar para pasar un largo tiempo de castigo”. Para Hulsman, esta cuestión especifica tiene que ver con el desarrollo de la religión católica, “es una imagen que nos remite al Dante de la Divina Comedia (cielo, infierno y en medio un purgatorio). En mi opinión la prisión es una forma del purgatorio.”

1 Ver http://www.kienyke.com/historias/desde-el-infierno-en-la-carcel-modelo-de-bogota/

Recuadro 1

Cifras del horror

Existen cárceles en Colombia que tienen niveles exorbitantes de hacinamiento: Modelo: 225%. Bellavista: 300%. Su capacidad es para 2.400, y encierra 7.300 personas. Esta situación obliga a que los internos duerman en cambuches, pasillos, baños, patios, y lavaderos.

En celdas construidas para albergar 8 personas tienen que encerrarse hasta 40.

El hacinamiento es de tal magnitud, que los días de visita un guardia debe requisar, en promedio, a 1.000 visitantes.

Día a día, para acceder a la alimentación, cada interno debe hacer fila durante 6 horas.

Mientras delitos como hurto, tráfico de armas y de sustancias ilícitas suman 66.906 presos, crímenes contra la humanidad (masacres, desplazamiento forzado, violencia sexual, genocidio) solamente suman 564 recluidos.

Más del 50% de las personas que hoy están en las cárceles y penitenciarías se encuentran allí por delitos menores.

Fuente: Debate de control político promovido por Iván Cepeda Castro el 12 de agosto de 2012, y ponencia del mismo Representante a la Cámara en el debate de control político promovido para visibilizar e impedir la continuidad de la crisis carcelaria. Agosto 15 de 2012.

Recuadro 2

Entrevista a Jorge Lemus, Director de la Cárcel Distrital de Bogotá.

“El problema carcelario no se resuelve construyendo mas cárceles”


Héctor Arenas –HA–: ¿Cómo contempla el escenario de la crisis carcelaria?
Jorge Lemun –JL–: El problema carcelario es estructural, es decir, un problema que no se resuelve construyendo mas cárceles. Lo que se trata es de prevenir la comisión de muchos delitos a través de la creación de condiciones sociales que eviten los circuitos por los cuales alguien llega a delinquir. Por otra parte, es necesario que los delitos que se dan –porque no se pudieron prevenir– puedan ser tratados a través de formas diferentes a la prisión. Por ejemplo: las penas domiciliarias.

–HA–: ¿Por qué los jueces de ejecución de penas aplican poco las penas domiciliarias?
–JL–: Porque por cada pena domiciliaria que otorgan hay una investigación disciplinaria que se ganan por parte del Consejo Superior de la Judicatura. Entonces, en la mayor parte de los casos prefieren negarla, prefieren que los condenados se queden purgando las penas en penitenciarias que están a reventar.

–HA–: La institución carcelaria encuentra su justificación filosófica y legal en la idea de que sirve al proceso de resocialización de los condenados. Nadie ignora ya la condición infernal de la inmensa mayoría de los presidios en el país.
–JL–: En una cárcel hacinada no se puede hacer resocialización. Los talleres son muy pocos para la cantidad de detenidos. La cárcel Modelo tiene capacidad para 2.900 prisioneros y encierra casi 8.000 privados de la libertad. Y tiene talleres para 400 de ellos. Aquí, en la cárcel Distrital el 100% de la población condenada tiene talleres. Esta cárcel tiene capacidad para 1.042 prisioneros y ahora contamos 528 personas privadas de la libertad, 79 mujeres y el resto hombres. Tan sólo un 7% de sindicados, el resto son condenados. Aquí la mayoría de los privados de su libertad tiene condenas de máximo sesenta meses. En estas condiciones es posible ofrecer programas de resocialización.

–HA–: ¿Qué tipo de talleres se ofrecen?
–JL–: Aquí los talleres no se dan tan solo para ocupar la gente, sino para que les sirva para cuando salgan de la cárcel. Hay un taller de panadería que aspiramos convertir en un proyecto productivo con la Secretaría de Integración Social para que compren el pan los comedores comunitarios y para que los privados de la libertad puedan percibir un ingreso, depositado en una cuenta. Lo mismo pretendemos con el taller de scream. Muchas veces los privados de la libertad no tienen ni para pagar las pólizas de libertad.

Hay talleres, con apoyo del Sena, de telares, carpintería, marroquinería y de pintura veneciana. Hay un taller de alimentación con el que doce privados de la libertad trabajan con el contratista que suministra los alimentos en la cárcel y devengan un salario mínimo, además de percibir bonificaciones, en la pena, por su labor. En el ámbito artístico y cultural hay talleres de música, danza y teatro. Este año se han graduado 43 bachilleres y ahora se está finiquitando un convenio con una universidad para que se preparen para el examen de Icfes y puedan cursar carreras tecnológicas y universitarias.

–HA–: Son muchos los casos documentados de personas privadas de la libertad que han agonizado y muerto entre dolores insoportables sin encontrar atención médica, medicamentos. Cifras espantosas, casos reiterados de inhumanidad e indolencia que en otras geografías significaría la renuncia de los ministros del ramo por su incompetencia y ausencia de ética elemental. ¿Cómo se trata la salud en este centro de reclusión?
–JL–: Acá tenemos afiliados a todos los privados de la libertad con Capital Salud. El Hospital San Blas nos ha colaborado mucho en segundo nivel y el Hospital San Cristóbal, en primer nivel. En caso de requerir atención de tercer nivel se remite al hospital Simón Bolívar. Aquí tenemos un espacio de atención inmediata que determina la gravedad de la dolencia y hace la remisión del caso.

–HA–: ¿Y la alimentación y las celdas? ¿La higiene? ¿Hay gente durmiendo en los pasillos?
–JL–: La alimentación está compuesta por las tres comidas diarias, además de medias nuevas y onces. Los privados de la libertad que requieren dietas especiales por razones de salud, cuentan con ellas. Todos los privados de la libertad tienen su celda y planchón. Hay dos o tres privados de la libertad por celda. Las condiciones higiénicas son ejemplares tanto en el reclusorio como en el área de alimentación. La Secretaría de Salud ha emitido este año concepto favorable en sus visitas periódicas.

–HA–: ¿Cuánto le cuesta a la administración distrital, por año, una persona privada de la libertad?
–JL–: A la cárcel Distrital le cuesta 15.000.000 al año, y 10.000.000 de pesos a la Modelo. Sin embargo las diferencias entre las dos atmósferas y las condiciones de dignidad van mucho más allá de las presupuestales.

Tenemos convenios con La Picota y La Modelo, pero no se trata de traer el hacinamiento de allá hacia acá. Vamos a aceptar 300 nuevos privados de la libertad, pero estamos examinando las hojas de vida para no deteriorar la atmósfera de la cárcel.

No se trata de deteriorar el ambiente que hemos construido con la reunión con privados de la libertad por delitos de mayor gravedad. Tenemos, por los convenios existentes, 4 privados de la libertad por homicidio y narcotráfico, que no deberían estar acá.

Wendy y John Freddy: “Estar preso es como estar muerto”

–HA–: ¿Por qué llegaron a la cárcel?
John Freddy: Estábamos hurtando en la calle 85 con carrera décima y tuvimos la mala suerte de que nos capturaran a ambos, a mi me propinaran dos disparos uno en la espalda y otro en la nalga; cuando el señor del Gaula me iba a dar el tercer disparo, Wendy se tiró encima mío y me protegió.

–HA–: ¿Cuánto han cumplido de pena y cuánto les falta?
John Freddy: Llevo más de cuatro años encerrado y todavía me faltan doce meses.
Wendy: A mí me dieron 72 meses y llevo 49 físicos. ¡Demasiados!

–HA–: ¿Han estado en otra prisión?
John Freddy: Seis meses en la Modelo, en el patio cuarto. La gente dormía en los pasillos, para poder dentrar al baño tenía que pisar a las personas. El sistema sanitario era pésimo, en todo el sentido de la palabra. Ninguna cárcel es buena porque la libertad es algo que no tiene precio. Estar preso es como estar muerto. Encierro es encierro. Pero en la Modelo las condiciones eran de sufrimiento a cada instante. El patio era para 700 personas y meten 2.500. Lo único bueno que había era que dejaban entrar las comiditas de la calle. Por muchos licientes que uno tenga el alma se va muriendo, te la van asesinando. La forma de sobrevivir es adaptarse.

Aquí tuvimos la oportunidad de terminar el bachillerato. Había presentado un proyecto musical en dos administraciones pasadas y no me lo habían aprobado, me decían que lo iban a estudiar. El director Lemus nos escuchó, sobre todo nos escuchó, y nos aprobó este proyecto que ahora lo trabajamos con Wendy, a ambos nos gusta la música y queremos expresar lo que nos ha pasado, queremos que los jóvenes que viven circunstancias parecidas a las nuestras piensen antes de hacer una locura, piensen que es más lo que uno pierde que lo que gana cuando se toma una mala decisión.

Wendy: Yo pasé seis meses en el Buen Pastor. Nunca había estado en una cárcel. Llegué al patio dos y había muchísimas prisioneras. Los alimentos no eran de buena calidad. Me tocó dormir en el piso. Aquí se me facilita más que mi mamá pueda venir a visitarme y traiga a mi niña de cinco años. Al principio, como llegamos 100 remitidas, no fue fácil porque el patio es pequeño. Pero aquí he tenido la oportunidad de capacitarme en hartos talleres y acumular tiempo para el descuento. He estado en talleres de peluquería, danza, aquí terminé el bachillerato que había dejado a medias en el Colegio Agustín Nieto Caballero, en el centro, en Santa Fe. El barrio es pesado, mucha droga y prostitución, allí aprendí cosas negativas. Estar presa ha sido duro. Ser tratada como delincuente ha sido duro. Aquí he aprendido que tengo habilidades, que tengo cualidades. He encontrado gente que me colabora, que me apoya. Uno quiere cambiar, mejorar. Quiero trabajar con mis cosas buenas cuando este afuera.

Publicado enEdición 184
El FBI ha iniciado oficialmente el despliegue de un sistema de reconocimiento facial cuyo coste alcanza los 1.000 millones de dólares. La medida, afirma la agencia, les ayudará a almacenar datos sobre los ciudadanos estadounidenses.

 
El FBI ya está poniendo en práctica un sistema de identificación biométrica denominado Identificación de Próxima Generación (NGI, por sus siglas en inglés) en todo EE.UU., según un artículo publicado en la revista New Scientist.

 
La agencia asegura que necesita “recoger tantos datos biométricos como sea posible” y “hacer que esta información sea accesible a todas las instituciones, incluidos organismos internacionales”.

 
Por ello, indica, trabaja en la construcción de bases de datos biométricos que sean integrales y de alcance internacional”. No obstante, el NGI, cuyo coste alcanza los 1.000 millones de dólares, daría pie a que el Gobierno facilitase la base de datos de imágenes y la información personal de cualquier sujeto que aparezca en sus registros a instituciones de todo el mundo.

 
De este modo, la herramienta se convierte en algo más que una simple base de datos de fotografías y huellas dactilares, ya que, como el propio FBI declaró hace unos años, este programa podría utilizarse para identificar, vigilar y seguir los movimientos de ciertos individuos.

 
El sistema se ensayó en el estado de Michigan a principios de este año y otras pruebas piloto se llevarán a cabo en Washington, Florida y Carolina del Norte. Sin embargo, el artículo de la revista New Scientist confirma que ha comenzado el despliegue completo del sistema y el FBI espera que para el año 2014 esté operativo en todo el país.

 
El NGI, diseñado por la compañía Lockheed Martin, permite realizar una búsqueda de fotos que posibilita identificar en pocos minutos a individuos a partir de sus rasgos faciales, lo que mejorará las técnicas de resolución y facilitará el trabajo del personal del FBI especializado en la identificación de supuestos delincuentes en el marco de la lucha contra el crimen.
 

Sin embargo, los críticos del polémico programa aseguran que éste supone una amenaza para la privacidad de las personas, ya que podría llevar asociada la violación de la Ley de Acceso a la Información


 8 Septiembre 2012
 
Tomado de: (http://actualidad.rt.com/actualidad/view/53206-luz-verde-instalacion-sistema-reconocimiento-facial-eeuu-fbi)




Publicado enInternacional
Una ONG israelí denuncia abusos del Ejército contra niños palestinos
Un informe sobre la ocupación israelí en Cisjordania durante los últimos siete años centra su atención en el sufrimiento y los abusos que los militares causan a los niños palestinos y, a menudo sin razón alguna, también a los adultos. El informe, que se hace público hoy en Europa, ha sido confeccionado por Rompiendo el Silencio, una ONG israelí que desde hace años examina las actuaciones de los militares israelíes en los territorios ocupados.

"En el informe no hay nada sorprendente, puesto que todo lo recogido era previsible, especialmente para quien ha estado implicado con el Ejército", dice el exsargento Yehuda Shaul, responsable de Rompiendo el Silencio, integrada por exsoldados israelíes. "Aunque lo que queda claro, sobre todo, es el hecho de que los soldados no distinguen a los niños de los adultos".

"El informe aspira a exponer ante la sociedad israelí las acciones que los soldados realizan con los niños, que no tienen nada que ver con la seguridad, y deben acabar cuanto antes. Cuando un Ejército se implica de esta manera en la ocupación, no puede ser moral", dice Yehuda Shaul en respuesta a los líderes israelíes que a menudo declaran que el Tsahal es el Ejército más moral del mundo.

Un sargento que estuvo destinado entre 2006 y 2007 en el área de Nablus, al norte de Cisjordania, cuenta en el informe el caso de un soldado que disparó una bala de goma contra un niño desde una distancia de diez metros, y explica que las balas de goma que se utilizan habitualmente son de racimo y constan de cuatro partes.

Si se dispara entero, el proyectil tiene un alcance limitado y una fuerza menor, de manera que los soldados suelen partirlos por la mitad y los disparan en dos ráfagas, de modo que salen con más fuerza y mayor alcance y precisión: sus efectos se multiplican y se vuelven más peligrosos.

El sargento, que pertenece a una unidad de paracaidistas, explica que la munición se parte en dos con el consentimiento de los oficiales. Este método "lo hemos ideado nosotros", precisa refiriéndose a la tropa, y no responde a órdenes de nuestros superiores, aunque "todo el mundo lo conoce en el Ejército", como también se sabe que se disparan estas balas desde muy escasa distancia, a veces contra niños, y habitualmente se apunta "al centro del cuerpo". Según un veterano exmilitar, al partir en dos las balas de goma, se rompe la capa de nylon que las cubre y la munición puede tornarse "letal".

El informe recoge los testimonios de 47 soldados y suboficiales que han servido entre 2005 y 2011 en Cisjordania. Sus nombres no se revelan, pero el conjunto de las declaraciones descubre el panorama desolador que acompaña la ocupación, y el tratamiento que dan los soldados a los niños y adolescentes palestinos.

Otro sargento que estuvo destinado en Nablus en 2005 cuenta cómo se provoca a los niños en los pueblos de Cisjordania. "Una compañía completa entra a pie, en dos columnas, como en una marcha militar, por las calles (del pueblo), lo que causa disturbios y provoca a los niños. El comandante está aburrido y quiere quedar bien con el jefe del batallón a costa de sus subordinados. Busca más y más fricción con los palestinos, busca machacar a la población y hacer sus vidas más y más miserables..."

En estas situaciones es frecuente que los niños empiecen a arrojar piedras contra los soldados, lo que sirve de pretexto a los jefes militares para disparar contra ellos. El Ejército realiza este tipo de acciones al azar y con frecuencia con el único fin de castigar a la población local sin ningún motivo aparente.

Los castigos habituales que se aplican a los niños consisten en llevarlos hasta una instalación militar, esposarles las manos, taparles los ojos, y dejarlos durante horas en esa situación hasta que finalmente son liberados. En algunos casos, los niños son detenidos y encerrados sin que medie ninguna denuncia contra ellos. Las narraciones de los militares sugieren que a menudo las órdenes de perseguir a los niños -que a veces cuentan sólo con 9 o 10 años de edad, e incluso menos-- se imparten de manera regular con el único objetivo de provocarlos y pasar el rato.

Un sargento que estuvo destinado en 2005 en Tulkarem, al norte de Cisjordania, cuenta que en esa época, es decir varios años después de que el Tribunal Supremo dictaminara la ilegalidad del llamado "procedimiento del vecino", los militares continuaban aplicándolo con frecuencia y eran muy pocos los soldados que se resistían a ponerlo en práctica. Este procedimiento consiste en obligar a los vecinos a registrar las casas de presuntos "terroristas", lo que en ocasiones ha terminado con la muerte del palestino obligado a hacerlo.

Otro sargento que en 2006 y 2007 estuvo destinado en Hebrón, al sur de Cisjordania, cuenta que es habitual que cuando los soldados se aburren provoquen a los palestinos, por ejemplo lanzando una bomba de sonido o una granada de gas en el interior de una mezquita donde hay musulmanes rezando, únicamente con el objetivo de provocarlos para que salgan fuera y así los soldados, que están buscando alguna aventura, se distraigan disparando contra ellos balas de goma. Otras veces "destrozan tiendas" o "dan palizas" a los palestinos sin ninguna razón aparente, añade el sargento, simplemente para combatir el aburrimiento.

Un sargento de la temida Brigada Kfir destinado en 2006 y 2007 en Hebrón cuenta que el nivel de violencia y crueldad que vio era difícil de creer y en gran parte lo cometían soldados drusos de la llamada Guardia de Fronteras. "Recuerdo que una vez apresaron a un árabe que estaba tirando piedras. Pusieron su rodilla contra el muro mientras él estaba extendido en el suelo y alguien saltó sobre su rodilla. Sin piedad".

Este tipo de acciones son conocidas por todos en Israel, incluidas las autoridades y los políticos. Sin embargo, el país trata de ocultar algo que sucede a diario mientras los responsables aseguran que el Ejército es "el más moral del mundo".

Por EUGENIO GARCÍA GASCÓN Jerusalén 26/08/2012 17:18 Actualizado: 26/08/2012 17:56

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