EEUU y China desatan la guerra fría del 5G por controlar el Internet del futuro

Estados Unidos intenta frenar la expansión mundial de la gigante tecnológica china Huawei como principal arquitecta del 5G, el Internet del futuro


Washington ha publicado un decreto que puede suspender la actividad de Huawei, a quien acusa de ser un actor de espionaje para China y teme que se haga con una gran cantidad de información sensible si se consolida como el gran proveedor de 5G


"La carrera por el 5G es una carrera que EEUU tiene que ganar", ha señalado Trump. Sin embargo, actualmente en EEUU solo un teléfono de Motorola ofrecido por la empresa de telecomunicación Verizon es compatible con esta tecnología

Un nuevo Internet está naciendo. Las poderosas compañías de telecomunicaciones están desarrollando la arquitectura de la red de quinta generación (5G), que ofrecerá una conexión mucho más rápida y poderosa y que gestionará una cantidad ingente de información. Mientras tanto, las dos principales potencias mundiales, Estados Unidos y China, luchan en una batalla al más puro estilo de la Guerra Fría por el control del Internet del futuro. Esta semana, Trump ha lanzado su ofensiva más dura hasta el momento declarando una emergencia nacional y limitando considerablemente las actividades de la tecnológica china Huawei en EEUU.


El presidente de EEUU anunció este miércoles una orden ejecutiva que puede vetar a Huawei de las redes de comunicación del país. Poco después, la Casa Blanca añadió a la empresa china a la llamada Lista de Entidades, lo que prohíbe que el gigante tecnológico compre partes y componentes de empresas estadounidenses sin la aprobación previa del Gobierno.


Washington acusa a Huawei, uno de los principales desarrolladores del Internet del futuro, de ser un agente de espionaje del gobierno chino. EEUU teme que las autoridades chinas puedan acceder en cualquier momento a la información gestionada por la empresa. "Si EEUU restringe a Huawei, eso no mejorará la seguridad del país y no lo hará más fuerte. Solo obligará a EEUU a utilizar equipos alternativos peores y más caros", ha respondido la empresa, que se considera "líder indiscutible en 5G".


"La carrera por el 5G es una carrera que EEUU tiene que ganar", señaló el presidente Trump hace un mes. EEUU concibe este tema como un asunto de seguridad nacional y por eso ha levantado barreras y concedido facilidades a las empresas nacionales para que ganen esta batalla en nombre de Estados Unidos y tengan el control sobre la arquitectura de la red global.


Sin embargo, la posición de EEUU en la carrera por el 5G no es especialmente fuerte. Actualmente solo un teléfono de Motorola, ofrecido con la empresa de telecomunicaciones Verizon, es compatible con la tecnología 5G en Estados Unidos. A principios de abril, Verizon activó su nueva red 5G en Chicago y Minneapolis, pero las primeras pruebas no han sido muy exitosas. Mientras tanto, Huawei aprovecha su posición y se ofrece a vender a iPhone el chip de 5G que ha desarrollado la empresa.


China está haciendo un gran esfuerzo por extender su tecnología 5G por países de todo el mundo. Estados Unidos acusa a Pekín de ofrecer precios subvencionados y préstamos a bajo interés para superar a sus competidores occidentales, principalmente Nokia y Ericsson, ambas europeas.


"Estados Unidos tendrá que conectar con estos países [con tecnología china] y se debe preparar para el día en el que el Gobierno de EEUU y las empresas tengan que vivir en 'redes sucias", señaló al diario The New York Times Sue Gordon, directora adjunta de inteligencia nacional de EEUU. En este sentido se ha expresado Mike Pompeo, secretario de Estado de EEUU, que ha llegado a sugerir a sus aliados europeos que si utilizan la tecnología china, ello podría suponer el final del intercambio de información de inteligencia.


"Esta es una discusión que va mucho más allá de la tecnología y el comercio", señaló Pompeo en una visita a Londres el pasado 9 de mayo. "Una seguridad insuficiente impedirá a EEUU compartir determinada información en redes de confianza. Esto es lo que quiere China: dividir las alianzas occidentales por medio de bits y bytes, no balas y bombas. Sabemos que el 5G es una decisión soberana, pero se debe tomar con el contexto estratégico más amplio en mente", añadió. Pompeo aseguró que la legislación china obliga a Huawei a cooperar con el Gobierno y entregarles la información que deseen. El CEO de la empresa. Ren Zhengfei, responde: "En los últimos 30 años no hemos hecho eso [dar información al Gobierno] y en los próximos 30 años, tampoco lo haremos. Nunca lo haremos".


Mientras EEUU acusa a Huawei de ser un agente de espionaje del gobierno chino, Washington ha utilizado grandes empresas tecnológicas estadounidenses –entre ellas Apple, Google y Yahoo– durante años para acceder a sus sistemas y poner en marcha programas de espionaje, tal y como salió a la luz tras las filtraciones de Edward Snowden, exanalista en la Agencia de Seguridad Nacional de EEUU (NSA). Además, según reveló Wikileaks, hackers de la CIA encontraron y/o crearon agujeros de seguridad en muchas de estas poderosas empresas tecnológicas y los explotaron durante años sin advertírselo a las corporaciones afectadas, a pesar de que la ley les obliga a ello.


Estados Unidos también se encuentra en una batalla judicial contra Apple, a la que ha solicitado en al menos 12 ocasiones ante los tribunales acceso a información protegida de los dispositivos de algunos de sus clientes. El caso más famoso se dio en 2016, en el que el FBI solicitó a Apple desarrollar un software para desbloquear el iPhone de uno de los terroristas del atentado de San Bernardino en el que 14 personas fueron asesinadas. Apple se negó y la audiencia se fechó para el 22 de marzo. Un día antes, el FBI aseguró que había encontrado a una tercera parte que ayudaría a desbloquear el teléfono y retiró la solicitud. Apple ha rechazado entregar o desarrollar software nuevo para acceder a los teléfonos de sus clientes.


La nueva guerra fría se desarrolla entre denuncias –Huawei está acusado en EEUU de 23 cargos, entre ellos blanqueo de capitales, fraude y robo de secretos comerciales– y vetos comerciales. Washington sabe muy bien lo que se puede hacer con la información que gestionan las grandes empresas tecnológicas y quiere impedir que China domine el mercado en un mundo en el que las empresas se pueden convertir –voluntaria o involuntariamente– en los mejores espías del mundo.

Por Javier Biosca Azcoiti
16/05/2019 - 21:04h

La gran decepción de la Red que nunca fue lo que quisimos

La utopía de la red de redes iba a cambiar el mundo y lo ha hecho, pero no como nos habíamos imaginado. Ahora que internet celebra su 'día', constatamos cómo en su medio siglo de vida —especialmente en los últimos 30 años— nos hemos hecho dependientes de un sistema de comunicación global, supuestamente bidireccional, que nunca fue totalmente libre ni mucho menos neutro.


Miguel Pérez Subías, presidente de la histórica Asociación de Usuario de Internet (AIE), fue el hombre que convenció a todos para que el 17 de mayo se convirtiese en el Día de Internet, una efeméride reconocida por la ONU y que celebran con diferentes actos gobiernos y entidades de todo el planeta. Pero ahora, cuando la red de redes sufre su particular crisis de la mediana edad, Subías reflexiona: la esperanza para mejorar el panorama exige transparencia e innovación.


El Día de Internet se celebró por primera vez en España en Octubre de 2005 a iniciativa de la AUI. Un mes más tarde, la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información acuerdó solicitar a la Asamblea General de las Naciones Unidas que declararase un Día Mundial de Internet para celebrarlo en todo el planeta. La ONU decidió en 2006 fijar el 17 de mayo, día dedicado a las Telecomunicaciones, a la Sociedad de la Información. Desde entonces, la jornada ha sido una buena ocasión para hacer balance.


Los grandes números siempre aparecen en estas conmemoraciones. Por ejemplo, hay 4.388 millones de usuarios, según el Informe Digital 2019 de Hootsuite, citado por Toucan Toco. De ellos, 3.484 millones son usuarios de redes sociales. Y Gartner asegura que en 2021 habrá en el mundo 25.000 millones de dispositivos conectados. España ya cuenta con 6,5 millones de objetos conectados.


Pero la propia dimensión de internet, con más de media humanidad enganchada, multiplica sus problemas: vigilancia y falta de privacidad, censura, desinformación, dependencia, pérdida de soberanía, privatización de la gestión de los datos, ciberataques y guerra híbrida, colonización cultural, piratería, acoso, manipulación.


¿Qué queda de ese internet primigenio, supuestamente abierto y colaborativo? ¿Cuánto hay, si es que hubo alguna vez, de esa arcadia de libertad de expresión? De eso queda muy poco, lamenta Miguel Pérez Subías. "Eso que conocimos como web 2.0, esa red de información utópica en la que todo el mundo consumía y producía información, ya no existe", evoca. "Ahora, desde la explosión de esa cosa llamada 'red social', da igual a qué llamemos con ese nombre, todo está ahí y ya nada es mío; antes yo podía tener mi blog, tenerlo donde quisiera y decidir sobre los comentarios de terceros en él, pero ahora alguien decide por mí".


Uno de los eternos debates que han estado presente durante la historia de internet ha sido —y sigue siendo— el tramposo dilema entre privacidad y seguridad. Para Subías, parece que "estamos más concienciados, pero seguimos actuando con grandes dosis de candidez e inocencia". "Y todo lo que podamos hacer ahora en internet tiene unas implicaciones mucho más brutales que antes", recuerda.


"En el ámbito del móvil seguimos siendo totalmente confiados y descuidados, y hacemos cosas que si las pensáramos bien nos asustarían: damos acceso a los datos de nuestra agenda, a todas nuestras fotografías [incluso al micrófono y cámara del teléfono] a cualquier aplicación, y ese ejemplo muestra cómo no sólo comprometemos nuestra intimidad y privacidad, sino la de los que nos rodean".


Privacidad


Para Subías, el debate ahora mismo gira, sobre todo, en torno a la privacidad. "Parece que todo el mundo se quiere aprovechar de que es posible coger los datos de una forma muy fácil, ahora que los dispositivos móviles que gestionan y registran toda nuestra actividad, desde dónde estamos hasta con quién actuamos o cuánto dormimos".


Desde hace un par de años, las grandes plataformas —para el común de los usuarios, Facebook o Google son sinónimos de internet— tratan de convencernos de que trabajan para nuestra privacidad. Y lo hacen después de convencernos de que el futuro era compartir experiencias, alcanzar el 'engagement' y buscar la aprobación del otro, coleccionar 'me gusta' y 'clics', 'posicionarnos' como sea. Lo hacen después de que Silicon Valley nos gritase a la cara: "Ustedes no tienen nada de privacidad. Asúmanlo".


En esta inmensa campaña de imagen en la que están embarcadas, los gigantes de la red que usamos a diario se muestran ahora preocupadísimos por nuestra intimidad personal. Todo a raíz de varios hallazgos informativos, como el escándalo de Cambridge Analytica o la constatación, una y otra vez, de que trafican con nuestros datos y éstos terminan en manos de gobiernos, partidos y agencias de seguridad. Les hemos pillado.


"Antes no existía la conciencia de que los datos eran valiosos, muy valiosos; y resulta que son la parte nuclear de un inmenso negocio que, además, está gestionado por monopolios", apunta Subías, y añade: "Además, uno no se puede salir de ese ámbito porque si lo hace pierde la capacidad de relacionarse con el resto de personas o de encontrar información útil". Es decir, no podemos salir de internet, aunque queramos.


Concentración por empresas, fragmentación por países


En internet está produciendo un doble fenómeno: por un lado, existe una recentralización en torno a las grandes compañías —Amazon, Microsoft, Google, Apple, Facebook, Alibaba...—, por cuyos sistemas pasa prácticamente toda la información que vemos a través de internet.


Por otro lado, se está dando una fragmentación de la propia infraestructura mundial de la red, que comenzó con los esfuerzos de control por parte de China, y que se materializará pronto con los planes de desconexión de Rusia, que contará con una red interna para controlar qué datos viajan y cuáles no.


"Se están 'renacionalizando' los espacios de internet, cuando antes pensábamos que la red era un espacio que estaba por encima de las nacionalidades", comenta el presidente de la AUI. Porque la Red nunca fue neutral, a pesar de lo que nos vendieron en su día. Internet no es algo etéreo, sus infraestructuras son muy reales (cables, centros de datos, energía) y pertenecen a alguien. Así que vale, ya no somos inocentes. ¿Qué hacemos?


"Nadie es neutro, todo el mundo tiene intereses, pero quizá lo más interesante sería trabajar para que internet fuese transparente", razona Subías. "Saber qué es lo que haces en internet y para qué lo haces, quién va a manejar tus datos, qué datos son esos o aquellos, por dónde viajan... creo que es importante; quizá no puedas evitar usar un determinado servicio, pero al menos conocerás las consecuencias de usarlo".


Transparencia e innovación


Para el fundador de la AUI, deberíamos pelear más por la transparencia —que, además, conlleva que exista más competencia y ayuda a luchar contra los monopolios— que por una neutralidad que nunca existió.


¿Qué esperanza nos queda? "Yo creo que la innovación puede terminar cambiando de nuevo las cosas, como ya pasó precisamente con la creación de todos los protocolos y sistemas que dieron como resultado internet", opina Subías. "La propia innovación ha ido rompiendo con algunas situaciones en el pasado". "Eso sí", alerta, "lo que no parece que vaya a cambiar es que los datos y su gestión van a seguir siendo el motor de internet, y tenemos que hacer una reflexión muy profunda sobre esto".


"Al final, si no tenemos privacidad, la tendencia social es que nos comportemos como se espera que lo hagamos, y eso también puede comprometer la innovación", apunta Subías, que concluye: "Precisamente, el origen de muchas innovaciones está en la capacidad de cuestionar el sistema establecido y pensar de forma diferente; si eso no puede hacerse de una forma libre, no funciona". "Al final la innovación es lo que nos queda para cambiar el futuro y el presente".

Por Pablo Romero
@pabloromero

 El profesor Henry Giroux en el patio del Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona. Juan Barbosa

El pedagogo estadounidense Henry Giroux reclama una reforma del sistema educativo para que el pensamiento crítico impregne todas las asignaturas

Henry Giroux (Providence, 1943), uno de los académicos más reconocidos en Canadá y uno de los impulsores de la llamada pedagogía crítica, tiene un discurso radical sobre los fallos del sistema educativo. Él no habla de los resultados de las pruebas PISA —que miden el conocimiento en ciencias, matemáticas y comprensión lectora de los alumnos de 15 años en los países de la OCDE—. De hecho, cree que las pruebas estandarizadas son una estrategia de la derecha para desviar la atención del "verdadero" problema de la educación: no fomentar el pensamiento crítico para crear ciudadanos "conformistas" que no reclamen nada a las administraciones.


Afincado en Toronto, Giroux es conocido por sus publicaciones conjuntas con Paulo Freire, uno de los pedagogos de referencia del siglo XX por su teoría de la pedagogía del oprimido, donde propone la rebelión de los más desfavorecidos a través del acceso a la educación. Giroux, investigador en la McMaster University de Ontario, fue incluido en la obra Fifty Modern Thinkers on Education: From Piaget to the Present (Routledge, 2002), que nombra a los 50 pensadores que más han contribuido al debate educativo en el siglo XX.
Giroux, que acaba de publicar el libro La guerra del neoliberalismo contra la educación superior (Herder), critica que las universidades están siendo atacadas con recortes continuos en su financiación, especialmente los departamentos de humanidades, para que dejen de ser centros de pensamiento. La semana pasada, tras dar una conferencia en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona, atendió a este diario.


Pregunta. ¿Qué es la pedagogía crítica?


Respuesta. No es un método que se pueda aplicar en los colegios. Es una revisión del tipo de escuela que queremos. Es un intento por reconocer que la educación es siempre política y el tipo de pedagogía que se usa tiene mucho que ver con la cultura, la autoridad y el poder. La historia que contamos o el futuro que imaginamos se refleja en los contenidos que enseñamos. La pedagogía tal y como está planteada ataca en lugar de educar. Es un sistema opresivo basado en el castigo y en la memorización, que persigue el conformismo. Hay que desarrollar otros métodos que formen alumnos capaces de desafiar las prácticas antidemocráticas en el futuro.


P. Desde hace unos años, ha habido una ola de innovación educativa que ha transformado muchos colegios. ¿No cree que estén cumpliendo esa función?


R. Las escuelas están siendo atacadas, especialmente desde Gobiernos fascistas y de derechas. En Brasil, Bolsonaro ha animado a los estudiantes a denunciar a los profesores de izquierdas de un supuesto adoctrinamiento y quiere eliminar todas las referencias a Paulo Freire de los temarios. Acaba de anunciar un recorte en las carreras de humanidades como filosofía y sociología para priorizar profesiones que "generen un retorno al contribuyente". La crisis de la escuela es la crisis de la democracia. Los gobiernos de derechas no quieren que la gente piense y la educación tiene un papel central en la lucha contra las narrativas tóxicas y el surgimiento de ideologías ligadas a la supremacía blanca.


P. ¿Cómo se puede aterrizar el cambio que propone? ¿Cree que los partidos de izquierda sí están a la altura?


R. Primero el interés tiene que venir de la calle, de la comunidad de vecinos y de los propios profesores. El poder se tiene que tomar la educación en serio. La izquierda es muy estúpida en lo que se refiere a la educación. No se dan cuenta de la importancia que tiene. En Estados Unidos, Obama replicó el programa de los republicanos, el teaching for the test (focalizar la enseñanza en la superación de exámenes estandarizados). Los exámenes forman parte de un discurso de opresión, son una forma de disciplinar a estudiantes y a profesores y restan imaginación a los alumnos. Se tiene que potenciar el diálogo, la construcción de identidades y cómo encajar a los otros, por ejemplo, a la minorías.


P. ¿Cuál es el peligro de los exámenes?


R. Son una estrategia para hacer ciudadanos menos críticos. A los profesores se les ha dicho que no son intelectuales, que son tecnócratas y que están ahí para medir el conocimiento de los alumnos, que lo que importa son los exámenes. Parece que la evaluación es el centro del sistema educativo. Pero la función de la escuela debería ser conseguir crear ciudadanos tolerantes, con capacidad de diálogo. El colegio es el lugar donde se crean las identidades. ¿Quién quieres ser? Cuando el profesor y los contenidos son incuestionables, están inculcando una forma autoritaria de entender la sociedad. Silenciar las dudas sobre lo que viene dado desde arriba. La derecha sabe tomar ventaja de eso.


P. Canadá es un ejemplo de inclusión en las aulas. ¿Cree que es un referente?

R. Canadá tiene un sistema muy progresista, pero tampoco se salva. En Ontario el nuevo primer ministro, Doug Ford, del partido conservador, ha suprimido las clases de educación sexual y ha obligado a volver al plan de 1990. Quiere centrar el sistema en educar para el trabajo. Los gobiernos transforman la educación en algo que no debería ser.

P. ¿No cree que las escuelas deben preparar a los alumnos para las habilidades que pide el mercado de trabajo? Van a encontrar un terreno muy competitivo.

R. No les tienen que preparar para el trabajo que tendrán en el futuro, sino para el tipo de sociedad en la que quieren vivir. Te ofrezco las habilidades digitales para que trabajes en Google o en Facebook, pero vivirás en una sociedad fascista e intolerante. Eso no vale. Hay que priorizar que aprendan a ser ciudadanos informados cuando hay partidos de extrema derecha que están ascendiendo al poder.


P. Le podrían acusar de tener una visión demasiado utópica.


R. Sobrevivir no es solo encontrar el trabajo adecuado, es reclamar un buen sistema público de salud o el derecho a una vivienda digna. El sistema escolar, basado en la competitividad entre iguales y en la idea de ganadores y perdedores, enseña a creer que cuando tienes un problema la culpa es tuya. Que los problemas son individuales. Las personas no pueden trasladar los problemas personales a carencias del sistema. Así surgen individuos alienados que se culpan a sí mismos de su situación desgraciada. "No hice lo suficiente en el colegio, por eso me va mal", piensan, en lugar de mirar al estado del bienestar, ver si se está desmantelando. Hay que enseñar a luchar y a exigir a la administración que cumpla sus obligaciones.


P. En su último libro hace una crítica muy dura al trato que dan los Gobiernos a las universidades.


R. Trump ha amenazado con retirar fondos federales de universidades que cree que están copadas por liberales e izquierdistas y ha propuesto reducir el presupuesto educativo en 7.000 millones en 2020. El 70% de los profesores de educación superior en Estados Unidos tienen contratos a media jornada.Eso afecta a su libertad de expresión, piensan que si hablan pueden ser despedidos. Tienen miedo de movilizarse contra la administración. La universidad debería ser un espacio para el diálogo. Las universidades cada vez funcionan más como empresas, no contratan intelectuales para liderarlas, sino CEOs. Los estudiantes se han convertido en clientes. La gente joven es un valor en el que merece la pena invertir, una inversión a largo plazo. Pero los políticos, tanto de izquierdas como de derechas, solo buscan resultados a corto plazo.

Barcelona 14 MAY 2019 - 01:37 COT
Por Ana Torres Menárguez

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Martes, 14 Mayo 2019 05:23

Monopolios de las armas

Monopolios de las armas

Un “sentido común”, trasegado a punta de bayonetas, nos enseñó a postergar (cuando no a resignar) nuestro derecho a saber por qué se gasta en armas el monto descomunal que se ejerce planetariamente… ¡sin consultas ni rendición de cuentas! Historia larga. Es una especie de “valor entendido” por el que suponemos que es “necesario” y “bueno” someterse al mercado mundial de mercancías bélicas fabricadas por la industria trasnacional de la guerra. Y sin chistar. “El gasto militar mundial crece un 2,6% empujado por EEUU y China: «Es una nueva carrera armamentista»” [1] 

Es norma que ignoremos las “hipótesis de guerra” con que se justifica la adquisición de ofertas bélicas. ¿Qué nos amenaza, desde cuándo, cómo y dónde… cuántos son los “enemigos” que percibe el “establishment”, cómo se los define y cómo se los detecta? ¿Quién define dónde se compra, con qué lógica de “defensa” o “ataque” y qué emboscadas tácticas y estratégicas nos convierte en rehenes de los “productos” bélicos del mercado? ¿Nos dan garantía, nos hacen descuentos, tienen “ofertas de temporada”, cómo se publicitan? ¿O el negocio consiste en que paguemos sin preguntar el plan de obsolescencia que a los monopolios de las armas les viene en gana según sus crisis de sobreproducción, también? ¿No merecemos saber en qué se gasta el dinero del pueblo trabajador, especialmente cuando los arsenales que se adquieren no están exentos de peligro -real- de ser usados contra los pueblos que los pagan? “Según los datos más recientes del Instituto Internacional de Estudios para la Paz en Estocolmo (SIPRI), el gasto militar mundial se incrementó un 2,6% respecto a 2017 hasta alcanzar los 1,8 billones de dólares, 87.000 millones más que el año anterior. En la actualidad, es un 76% más alto que el mínimo histórico registrado después de la Guerra Fría, en 1998.” [2]


Se trata de un festín mercantil por el que transitan fortunas inmensas dirigidas, mayormente, a los negocios de: 1. Lockheed Martin (Estados Unidos)con ventas en 2016 de US$47.248 millones; 2. Boeing (Estados Unidos) con ventas de US$29.500 millones (División Defensa, Espacio y Seguridad); 3. BAE Systems (Reino Unido) con ventas de US$25.600 millones; 4. Raytheon (Estados Unidos) con ventas de US$24.069 millones; 5. Northrop Grumman (Estados Unidos) con ventas de US$24.508 millones… son los líderes mundiales en el negocio de la muerte. [3] No se necesita mucha imaginación para comprender la trama comercial de semejante pachanga financiera donde los dueños comparten negocios con la industria bancaria global y los monopolios trasnacionales de “medios de comunicación. Los tres más grandes negocios “legales” del planeta. Y no se requiere mucha retórica para poner en claro que, además de “dividendos” jugosísimos, estos negocios dejan muerte, desolación y humillaciones planetarias. “Industria Global de Armas: Las Empresas de los Estados Unidos Dominan la Lista Top 100” [4]


Con el pretexto legalizado del “secreto de estado”, compradores y vendedores constituyen una feligresía del dispendio y de la muerte a espaldas de los pueblos. Incluso contra los pueblos. No pocas de esas compras y ventas son producto de extorsiones muy diversas con las que ampara una cultura bélica inoculada minuciosamente a diestra y siniestra. Películas, series de televisión, libros, juegos cibernéticos para niños y niñas, canciones, mitos y fetiches a granel inundan los imaginarios colectivos para remachar los principios macabros de una lógica del armamentismo convertida en entretenimiento. Mientras el mundo es bañado con sangre de inocentes. “El 57% de la venta de armamento en el mundo está controlada por empresas de EE.UU.”


Atrapados como estamos en la lógica de la violencia colonialista, los poderes opresores nos hacen aceptar que necesitamos armas, ejércitos, policías y todo género de fuerzas de espionaje y represión. Nos obligan a aceptar, mansamente, que algo o alguien nos amenaza siempre y que debemos adquirir todas las novedades de temporada que los “genios” de la muerte fabrican sin parar. Nos venden las armas y nos venden el entrenamiento, nos venden los “asesores” y nos venden la ideología necesaria para mantenernos fieles a su mercado. Y nos venden, incluso a crédito, la caducidad de su parafernalia para ahogarnos en la lógica de la “actualización”, que ellos han programado, para destruirnos los presupuestos nacionales y los seres humanos. Y también nos venden la idea de que paguemos puntualmente y seamos (nosotros) “pacifistas”.


Al otro lado de la historia están los pueblos que han sabido someter el uso de las armas a sus proyectos emancipadores. Todas las luchas independentistas cuentan con referentes fundamentales que lograron (y logran) levantarse en armas para sacudirse el yugo de las dominaciones imperiales. Hoy mismo las grandes revoluciones pacíficas, acorraladas por las amenazas bélicas burguesas, sólo encuentran salida recurriendo a sus fuerzas populares armadas. Y esta es la clave. No es lo mismo armar bandas de profesionales asalariados para acribillar a los pueblos que los pueblos armados para emanciparse de todas las canalladas opresoras… llámense como se llamen.


En nuestra educación y en nuestra cultura, las armas también juegan un papel crítico de los sistemas económicos y políticos, están en los himnos y están en los próceres. Hay avenidas, calles y barrios que homenajean luchas sociales armadas, tenemos música, pintura, escultura y poética de las batallas contra los opresores. No pocos monumentos y estatuarias refieren a herramientas o héroes con que el pueblo armado derrotó, militar y culturalmente, al opresor (antiguo o nuevo) que levantó sus armas traidoras contra el proletariado que, por cierto, los financió. La lucha entre opresores y oprimidos, la lucha de clases, da a las armas una significación radicalmente contraria. Es una contradicción en donde es necesaria la consciencia de la libertad y la certeza de la emancipación para un mundo distinto, en paz, sin clases sociales, sin amos y sin armas. Humanista.

Por Fernando Buen Abad Domínguez
Rebelión/Instituto de Cultura y Comunicación UNLa

Notas
[1] http://www.resumenlatinoamericano.org/2019/05/05/el-gasto-militar-mundial-crece-un-26-empujado-por-eeuu-y-china-es-una-nueva-carrera-armamentista/
[2] https://www.rebelion.org/noticia.php?id=255518
[3] https://www.bbc.com/mundo/noticias-41314528
[4] http://cpnn-world.org/spanish/?p=7757

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Assange y Snowden frente a la arquitectura de la opresión y el espionaje

Poco tiempo ha pasado desde que el presidente ecuatoriano Moreno entregó a Julián Assange a las autoridades británicas, en sintonía con los intereses de Estados Unidos, que no perdonan que el fundador de Wikileaks haya revelado documentos con las prácticas de tortura empleadas en Guantánamo, las violaciones a los derechos humanos y asesinato de civiles cometidas en Irak y Afganistán, entre otros documentos secretos. Snowden, quien reveló el espionaje global que hace la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) sigue exiliado en la Federación Rusa, imposibilitado de regresar a su país.

El fenómeno del espionaje global, el papel de los servicios de inteligencia y la vigilancia masiva en el marco de lo que se comienza a denominar como un "complejo securitario digital", está abriendo nuevos escenarios para el "campo de la guerra" como para el "campo de la política". El epicentro de este dispositivo que se despliega y consolida a nivel mundial es EU. Aquí se sostiene que no reemplaza, sino que convive –y construye poder– junto al "complejo militar industrial", término utilizado por Eisenhower en su discurso de despedida como presidente en 1961, en el que advertía el peligro de la "influencia injustificada" de este sector para el futuro de EU y sus "posibles efectos desastrosos" [1].

Ramonet sostiene que el ciberespacio se constituye como un "quinto elemento", dando lugar a nuevas formas de concebir la defensa y las estrategias de seguridad de un país/región y que, en efecto, ha nacido un nuevo complejo securitario digital que adquiere cada vez mayor relevancia, el cual consiste en una alianza entre las mayores empresas privadas globales de Internet y la principal potencia militar: EU.

El espionaje, incluso masivo, no es nuevo. Luego de la segunda guerra mundial Gran Bretaña, EU, Australia, Nueva Zelanda y Canadá habían diseñado un programa de intercepción de comunicaciones a nivel global (UKUSA). Lo que resulta destacable es el perfeccionamiento constante, la sofisticación y el alcance de estos sistemas de vigilancia y de obtención de información tanto para la persecución/acción política como para los réditos de las empresas que utilizando la información vertida, conocen mejor los gustos e inclinaciones de sus posibles consumidores. El español sostiene que "en la era de Internet, la vigilancia se ha vuelto omnipresente y totalmente inmaterial, imperceptible, indetectable, invisible. Además, ya es, técnicamente, de una excesiva sencillez" [2].

Un hecho no menor es que la más conocida de las 12 agencias de inteligencia de EU (la CIA) haya sido vulnerada con la revelación de miles de documentos secretos. O’Donnell resume que "se trata de una serie de instructivos, escritos en clave informática, con programas de virus y troyanos para pinchar con la última tecnología todo tipo de teléfono, computadora y televisor inteligente, incluyendo comunicaciones justo antes y después de ser encriptadas en smartphones de iPhone y Android por personas que pensaban que sus comunicaciones eran seguras precisamente porque eran encriptadas". [3]

Por otro lado, merece una breve caracterización otra de las agencias más importantes de EU, que gracias a las revelaciones de Snowden, hoy podemos conocer mayores elementos de su capacidad de despliegue. La Agencia de Seguridad Nacional (NSA) "emplea directamente a unos 30 mil agentes, y dispone de 60 mil personas más, reclutadas por empresas privadas. De todos los presupuestos destinados a los servicios secretos estadunidenses, el más importante es el de la NSA". [4] Además, realizó acuerdos con decenas de empresas telefónicas, de ingeniería informática y electrónica y con servicios de inteligencia de otros países para obtener mayor y mejor cantidad de información.

Como señala Snowden, estamos ante una minuciosa y peligrosa "arquitectura de la opresión". Esta es la esencia del complejo securitario digital que, todo indica, tendrá cada vez más incidencia en el siglo XXI. El rumbo de la mundialización está en disputa y como contrarrestar estas tendencias desde una lógica solidaria y humanista que no contribuya a la cultura del descarte [5], al decir de Francisco, constituye un gran desafío para este siglo, en el cual los pueblos, respetando y aceptando la pluralidad de identidades e historias, debemos ser los protagonistas.

Por Nicolás Canosa, sociólogo argentino

 

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Minority Report en las policías europeas: llegan los sistemas de predicción de delitos

La comisaria europea de Derechos Humanos alerta del uso de algoritmos en sistemas policiales y judiciales de la Unión que atentan contra los derechos ciudadanos.



Algoritmos para predecir en qué zonas es más probable que tengan lugar robos u otro tipo de crímenes, algoritmos para ayudar a decidir si imponer prisión preventiva o no a una persona pendiente de juicio. Los algoritmos han llegado y también lo han hecho a los sistemas policiales y judiciales europeos. Y de ello alerta la comisaria de Derechos Humanos en el Consejo de Europa, Dunja Mijatović. “Aunque aún se encuentran en sus etapas experimentales, el uso de algoritmos de aprendizaje automático en los sistemas de justicia penal es cada vez más común”, afirma Mijatović en un texto publicado en la web del Consejo de Europa en el que señalaba los resultados “potencialmente discriminatorios” de este tipo de programas de predicción de delitos.


Como ejemplo, cita PredPol, un programa diseñado por el departamento de policía de Los Ángeles (Estados Unidos) en colaboración con la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) que extrapola los datos de estadísticas criminales CompStat —sí, esa que usaban los policías de la serie The Wire—. ¿Cómo funciona? En la web de PredPol se explica que calcula las predicciones en base a tres tipos de datos: tipo de crimen, localización y fecha y hora. No usa información personal, ni demográfica, étnica o socioeconómica —se afirma en la web—, y los resultados se representan en un Google Map en el que se localizan las áreas con más alto riesgo de delitos cada día y en cada turno. En 2013, la policía de Kent (Reino Unido) compró los derechos de uso del programa por 100.000 libras anuales. Lo probó durante cinco años y en noviembre de 2018 desechó su uso, anunciando que seguirían trabajando en esa dirección, con un nuevo proyecto o construyendo su propio sistema. “Predpol tenía un buen historial de predecir dónde es probable que se cometan los crímenes”, afirmaba entonces John Phillips, superintendente de la policía de Kent, al Financial Times . “Lo que es más difícil es demostrar que hemos podido reducir el crimen con esa información”.


Este programa de algoritmos, así como otros parecidos usados en otras zonas de Reino Unido —como Manchester, Yorkshire o West Midlands— fueron criticados por organizaciones como Big Brother Watch en un informe en el que citaban estudios realizados sobre este tipo de sistemas que concluían que estos refuerzan patrones ya existentes de discriminación y dan lugar a una retroalimentación, conllevando que la policía sea enviada a vecindarios en los que ya hay una presencia excesiva de policías, independientemente de la tasa real de criminalidad.


Otro de los sistemas de algoritmos a los que hace referencia la comisaria de Derechos Humanos europea es la Herramienta de Evaluación de Riesgo de Daños (HART por sus siglas en inglés), usada por la policía de Durham, también en Reino Unido, para decidir si mantener o no a un sospechoso de un delito en custodia o si derivarlo a un programa de rehabilitación. Para ello, Hart utiliza hasta 34 categorías diferentes de datos que van de la edad y el sexo al historial delictivo. Y, al menos hasta abril, también usaba el código postal del sospechoso, lo que desde Big Brother Watch señalan que deriva en la criminalización de la pobreza. Un informe de 2018 elaborado por el Royal United Services Institute for Defence and Security Studies —que no es precisamente un lobby conservador en cuanto a tecnología aplicada a defensa y seguridad— también alertaba de que sistemas como Hart “reproducirán inevitablemente los sesgos inherentes a los datos que se les proporcionan”, lo que perjudicará a las minorías étnicas y religiosas.


Pero más allá de la experiencia británica, este tipo de sistemas de algoritmos también han llegado a otros países de la Unión Europea, como Italia, donde el sistema XLAW se usa en Nápoles y Venecia para prevenir robos, o en Alemania, donde el sistema Precobs —que suena aún más a los precons de Minority Report— se usa ya, de manera corriente o en fase piloto, en los cantones de Aargau, Basel, Baden-Württemberg, Babaria, en Sajonia y en Zug. Precobs también se usa desde 2013 en Zurich (Suiza) para prevención de robos en viviendas.


En España, este tipo de sistemas predictivos también han comenzado a hacerse hueco. A finales de 2015 Rivas (Madrid) fue el primer municipio en comenzar a experimentar con el sistema Pred-Crime. Su policía local lo usó durante nueve meses tras los cuales lo descartaron. “Necesita seguir desarrollándose para ser realmente eficaz”, señalan a El Salto desde el prensa del Ayuntamiento. Diseñada por EuroCop Security Systems, empresa constituida en 2004 y que a día de hoy cuenta con doce empleados y, en 2017, facturó 3,7 millones de euros —casi el doble que en los dos ejercicios anteriores—. En España, su administrador único y director general, financiero, comercial, de márketing y de informática es Ramón García Esteve.


También en 2015, desde la Policía Nacional se comenzó a desarrollar un sistema parecido de la mano del policía científico Miguel Camacho Collados, que en 2014 había recibido una beca Fullbright para estudiar este tipo de sistemas, en colaboración con la Universidad de Granada, la UCLA y la Policía de Los Ángeles, siguiendo la senda de PredPol. Aunque no hay más información sobre el posterior desarrollo de este sistema, desde finales de 2018 sí entró en fase piloto en la Policía Nacional otro sistema basado en algoritmos, en este caso para detectar denuncias falsas, Veripol, también desarrollado por Camacho e instalado ya en todas las comisarías.

2019-05-12 12:02:00

Un cofundador de Facebook pide que los reguladores dividan la compañía porque tiene demasiado poder

Chris Hughes argumenta en un artículo en 'The New York Times' que Mark Zuckerberg tiene más poder "que cualquier persona en el sector privado o en el Gobierno"

 

Ha llegado la hora de dividir Facebook. Su presidente ejecutivo, Mark Zuckerberg, tiene demasiado poder, “más que cualquier persona en el sector privado o en el Gobierno”, de Estados Unidos. Lo dice Chris Hughes, uno de los cuatro compañeros de estudios de Zuckerberg que fundaron con él la empresa. Hughes publicó este jueves un artículo pidiendo que las autoridades partan la compañía en tres y atizó un debate que es parte de la conversación en torno al poder de las grandes tecnológicas desde que se reveló hace dos años hasta qué punto la red social puede ser utilizada como una arma de propaganda tóxica. Hughes propone que la compañía sea partida al menos en tres: Facebook, Instagram y Whatsapp

“Hace 15 años que cofundé Facebook en Harvard y no he trabajado en la compañía desde hace una década. Pero tengo un sentimiento de enfado y responsabilidad”, dice Hughes en un artículo titulado Ha llegado la hora de dividir Facebook y publicado en The New York Times.


Hughes dice en su artículo que Zuckerberg “es humano”. No lo presenta como alguien malévolo. “Pero su humanidad es precisamente lo que hace que sea tan problemático que tenga un poder sin control”, afirma. Zuckerberg controla el 60% de las acciones con derecho a voto de la compañía y la gente que está a su alrededor, dice Hughes, apenas sirve como control. Él solo puede decidir qué ven cada día más de mil millones de personas en Facebook o en Instagram.


“Mark es una buena persona”, dice Hughes. “Pero me irrita que su fijación con el crecimiento le haya llevado a sacrificar seguridad y civismo a cambio de clics. Estoy decepcionado conmigo mismo y con el equipo de Facebook de los primeros tiempos por no pensar más en cómo el algoritmo del chorro de noticias (news feed) podía cambiar nuestra cultura, influir en elecciones y empoderar a líderes nacionalistas. Y me preocupa que Mark se ha rodeado de un equipo que refuerza sus creencias en vez de contestarlas”.


“El Gobierno debe pedir responsabilidades” a Mark Zuckerberg, continúa el artículo. Hughes argumenta que el poder del CEO de Facebook es “antiamericano”. Estados Unidos “se construyó sobre la idea de que el poder no debía estar concentrado en una sola persona, porque todos cometemos errores. Por eso los fundadores crearon un sistema de contrapesos. No necesitaban adivinar el surgimiento de Facebook para entender la amenaza que suponen compañías gigantescas para la democracia”.


Hughes pone ejemplos de otras industrias de crecimiento rápido a lo largo de la historia en las que el Gobierno intervino para dividir las compañías que acabaron en una posición dominante, como la partición de la petrolera Standard Oil o la telefónica ATT.


Facebook fue lanzado por un grupo de amigos en 2004 en un dormitorio de Harvard para poner en contacto a estudiantes. 15 años después, su plataforma principal la utilizan 2.300 millones de personas al mes. Por el camino ha comprado otras redes de comunicación. La aplicación de mensajería Whatsapp la utilizan 1.600 millones de personas; la aplicación Messenger, 1.300 millones; su última gran adquisición, Instagram, 1.000 millones de personas. Facebook posee los datos de todas las interacciones de todos esos usuarios.


“El aspecto más problemático del poder de Facebook es el control unilateral que tiene Mark sobre el discurso. No hay precedente de esta capacidad para vigilar, organizar e incluso censurar las conversaciones de 2.000 millones de personas”, escribe Hughes.


Tras el impacto de la publicación del artículo, Facebook rechazó los argumentos de Hughes y la petición pública de que la compañía sea dividida. “Facebook acepta que con el éxito viene una responsabilidad. Pero no se aplica la responsabilidad pidiendo la partición de una compañía americana de éxito”, dijo la empresa en un comunicado firmado por su portavoz, Nick Clegg, y citado por Reuters. “La exigencia de responsabilidades a las compañías tecnológicas solo se puede hacer a través de la difícil introducción de nuevas reglas para Internet. Eso es exactamente lo que ha pedido Mark Zuckerberg”.


La influencia de Facebook en la conversación nacional de Estados Unidos y del mundo quedó patente durante las elecciones presidenciales de 2016 y la campaña del Brexit. Meses después se descubrió hasta qué punto el news feed había sido utilizado como arma de desinformación. Aparte, se descubrió que Facebook había otorgado los datos de millones de personas a una consultora política, Cambridge Analytica. La compañía también se enfrenta a una multa que se espera de unos 5.000 millones de dólares por no cumplir las normas de privacidad. Varios directivos se han ido de Facebook desde entonces, aparte de los fundadores de Whatsapp y de Instagram.

Por Pablo Ximénez de Sandoval
Los Ángeles 9 MAY 2019 - 19:24 COT

 

Imposible esconderse detrás de falsas identidades

Nuevamente nuestra Comunidad de Paz de San José de Apartadó se ve en la necesidad de acudir al país y al mundo para dejar constancia de los últimos hechos de los cuales hemos sido víctimas por seguir en nuestra resistencia civil en defensa de la vida y del territorio.

Ha continuado la amenaza contra la vida y la integridad de nuestra Comunidad y la violación de los derechos fundamentales del campesinado de nuestro entorno. Cada día el campesino es obligado a someterse, contra su voluntad, al control y a las normas que quieran imponerle los paramilitares. Ya el campesino no puede trabajar su propia tierra sin que los paramilitares le cobren altos impuestos; tiene que tener permiso de los paramilitares para sembrar y tiene que pagar impuestos hasta por sus siembras de pan-coger

Según muchas informaciones que pobladores de la zona le han transmitido a nuestra Comunidad, en los últimos días los paramilitares están coordinando reuniones en las veredas, en las cuales obligan a los campesinos a participar en ellas y allí les ordenan someterse a sus normas, a sus proyectos y a sus planes sobre la región y al mismo tiempo les hablan en contra de nuestra Comunidad de Paz, la estigmatizan y anuncian nuevamente su próximo exterminio. Siempre hemos dejado constancia sobre la identidad de los líderes paramilitares alias “René” desmovilizado del 58 frente de las Farc-Ep durante el Proceso de Paz, hoy comandante de los paramilitares en las veredas de San José de Apartadó, alias “Caballo”, alias “Bruja” y alias “Majute” comandantes paramilitares en la vereda Arenas de San José de Apartadó, encargados de reunir y someter contra su voluntad a los campesinos de las demás veredas, toda una estrategia de control y de exterminio.

Los hechos de los cuales dejamos hoy constancia son los siguientes:

El sábado 20 de abril de 2019, en horas del día, nuestra Comunidad de Paz fue informada de un supuesto plan que tendrían los paramilitares para seguir asesinando en el corregimiento de San José de Apartadó y en sus veredas, pues, según los mismos paramilitares, habían tenido que suspender los asesinatos desde el 16 de enero del presente año, cuando asesinaron al joven Deimer Úsuga, cerca del caserío central de San José, según ellos porque nuestra Comunidad de Paz había denunciado el crimen y todo se estaba complicando, pero ahora, pasados ya varios meses, van a retomar el control realizando nuevas ejecuciones.

Del miércoles 24 al sábado 27 de abril de 2019, nuestra Comunidad de Paz realizó un recorrido con la Defensoría del Pueblo por las veredas Mulatos, Resbalosa y La Esperanza, de San José de Apartadó, con el fin de poder visibilizar más concretamente el control paramilitar que existe en toda esa zona y que cada día oprime más nuestra región.

El jueves 25 de abril de 2019, en horas del día, dos paramilitares conocidos como alias “Santiago” y alias “Arcadio” le prohibieron a un campesino de la vereda La Cristalina de San José de Apartadó sembrar un lote de maíz y le advirtieron que si tumbaba monte le cobrarían $ 5.000.000 (cinco millones) de pesos. Es de recordar que alias Arcadio y alias Alfredo son dos paramilitares de los 5 que participaron en el atentado contra nuestra Comunidad de Paz el pasado 29 de diciembre de 2017 donde intentaron asesinar a nuestro representante legal German Graciano Posso y a otros miembros de nuestra Comunidad, de esta manera los paramilitares están extorsionando y controlando a los campesinos, pues se aprovechan de la necesidad para prohibirles sembrar, con la intención de someterlos a sus proyectos y quitarles dinero o animales domésticos, como ganado o caballos, a cambio de dejarles tumbar y sembrar sus lotes de pan coger.

El sábado 4 de mayo de 2019, en horas de la tarde, pobladores de la zona informaron a nuestra Comunidad de Paz sobre una serie de reuniones que realizarán los paramilitares alias “Rene”, alias “Caballo” y alias “Bruja” en las veredas de San José de Apartadó, a las cuales convocan de manera obligatoria al campesinado de cada vereda. Según las informaciones, las reuniones tendrán lugar en las dos semanas siguientes.

El martes 7 de mayo de 2019, en horas de la tarde un paramilitar de nombre Domingo Antonio Herrera conocido en la zona como “Chirrí” abordó a miembros de nuestra Comunidad de Paz que se encontraban sembrando un cultivo de maíz en la vereda Resbalosa del corregimiento San José de Apartadó, allí este paramilitar manifestó en tono amenazante diciendo: está prohibido para los campesinos sembrar pan coger y tumbar montañas sin permiso hasta nueva orden, a la vez que amenaza diciendo, en el transcurso de los dos días siguientes llegará una comisión paramilitar a esta vereda y ellos darán las ordenes, yo solo cumplo órdenes y por eso estoy aquí.

El control paramilitar es cada vez más fuerte en la zona pues cobran grandes vacunas o impuestos, someten a la población a reuniones forzadas, ubican puntos de informantes en las casas de los civiles y ahora están prohibiéndole al campesinado sembrar y trabajar sus tierras heredadas de sus padres y abuelos, todo esto como una estrategia de exterminio y control territorial donde hay que obedecer y someterse al paramilitarismo y si algún campesino no lo hace no puede trabajar su tierra.

El miércoles 8 de mayo de 2019, a las 17:00 de la tarde llegó un grupo armado no identificado a la vereda la Resbalosa de San José de Apartadó, de esta presencia aún no tenemos más informaciones, nos preocupa pues el día martes 7 de mayo el paramilitar alias “Chirri” amenazó a miembros de nuestra Comunidad de Paz con que llegaría una comisión paramilitar a la vereda en los próximos dos días siguientes.

En el discurso oficial del gobierno y de las instituciones estatales, el paramilitarismo “no existe”. Sin embargo, la experiencia del campesinado en muchas regiones del país, como en nuestro territorio, evidencia que su presencia y su dominio es total. Como no es un fenómeno de hoy ni de ayer sino que lo hemos sufrido en más de 22 años y conocemos sus identidades y sus prácticas, nadie podrá convencernos de que son grupos “fuera de control” del Estado. Si la fuerza pública no los tolerara y los patrocinara y si el gobierno y sus instituciones administrativas, judiciales, disciplinarias y políticas no se hicieran “de la vista gorda”, como lo ha hecho en todas estas décadas, no podrían funcionar ni existir. Para nosotros continúan siendo una política de Estado.

Desde nuestro territorio amado agradecemos a las muchas voces de ánimo que recibimos a diario desde el país y el mundo, pues contar con todo su apoyo político y moral nos da mucho valor para seguir adelante, en resistencia, en este territorio tan dominado por el poder de las armas al servicio de lo peor.

Comunidad de Paz de San José de Apartadó

Mayo 09 de 2019

Publicado enColombia
Meng Wanzhou, la princesa de Huawei en el ojo del huracán

La directora financiera del gigante tecnológico chino aguarda que se decida su proceso de extradición a EE UU

Había una vez dos emperadores, el del Este y el del Oeste, que rivalizaban por una princesa. Uno de ellos mandó hacerla prisionera en un castillo en un reino aliado; el otro enfureció y amenazó con graves males si no la liberaban. ¿Suena a cuento infantil? Sí. Pero muy real. China y Estados Unidos mantienen una dura pelea por la supremacía tecnológica, encarnada en su disputa sobre Huawei. Y Meng Wanzhou, la directora financiera y heredera aparente del gigante tecnológico chino, es la princesa por la que porfían y cuya detención en Canadá ha hecho montar en cólera a Pekín.


Aunque sobre el papel un régimen comunista, China no deja de tener su propia realeza, los “principitos”, los familiares de los líderes más altos y de los superejecutivos de las empresas de bandera. Y —con la posible salvedad de Alibaba, el gigante del comercio electrónico— en China no hay mayor empresa de bandera que Huawei: opera en 170 países, emplea a 180.000 personas, ingresa más de 41.000 millones de euros anuales y es punta de lanza de la innovación mundial. Si hay una familia intocable en el sector privado chino, esa es la de Ren Zhengfei, el exmilitar fundador de esta compañía de nombre traducible como “logro de China”. Y Meng es su hija mayor. “De ninguna manera China va a aceptar que se retenga a Meng Wanzhou”, advierten, en público y en privado, altos funcionarios chinos.


Cuando el 1 de diciembre la directora financiera fue detenida mientras hacía escala en Vancouver, China se encendió de ira. Ottawa explicó que había, simplemente, acatado una solicitud de EE UU, que considera a Meng sospechosa en un caso de fraude para violar sus sanciones contra Irán. Pero Pekín inmediatamente lo catalogó de caso político. Las aparentes represalias no tardaron en llegar: dos ciudadanos canadienses fueron detenidos en China a los pocos días; este febrero se ha confirmado que son sospechosos de espionaje. De repente, el nombre de Meng, de 47 años, estaba en boca de todos. Un nombre que, hasta entonces, pocos conocían fuera de China: quienes la han tratado la describen como “profesional” y “discreta”. Su primera aparición pública en representación de Huawei llegó en 2011, cuando ya llevaba casi 20 años trabajando para la empresa.


Lo que se sabe de ella con seguridad, como ocurre con el resto de su familia, es relativamente poco. Huawei no cotiza en Bolsa y no necesita publicar detalles de su organización o los ingresos de sus directivos. El propio Ren, hasta que comenzó la detención de su hija, solo había concedido tres entrevistas a medios extranjeros en toda su vida. No se conoce con exactitud a cuánto pueda ascender la riqueza de Meng; tampoco cuántos pasaportes tiene.


Nacida en 1972 en Chengdu —su madre, Mena Jun, de quien toma el apellido, era hija de un alto funcionario del Partido Comunista en la zona—, se mudó en los años ochenta con su familia a Shenzhen, entonces un pueblo de pescadores recién designado como zona económica especial. Su padre fundó allí Huawei en 1988, tras ser licenciado del Ejército.
Ella empezó en la compañía en 1993 como recepcionista. Su ascenso en serio llegó tras completar un máster en contabilidad. Desde 2003 ha ocupado puestos como la dirección financiera de la subsidiaria de Hong Kong o la dirección de contabilidad internacional. En 2011 pasó a ser directora financiera. En marzo pasado, en un posible paso hacia la sucesión, fue nombrada vicepresidenta.


Está casada con Liu Xiaozong, empresario, y tiene cuatro hijos, entre los 20 y los 10 años. Hasta 2009 mantuvo permiso de residencia en Canadá. Aún hoy conserva dos lujosas propiedades en Vancouver, una valorada en 10,6 millones de euros y otra en 3,7. Una está siendo reformada; la otra le sirve de hogar mientras espera, en régimen de libertad condicional y con una pulsera electrónica en el tobillo, a que se resuelva su solicitud de extradición.


No se sabe exactamente cuándo entró en el consejo de administración de Skycom Tech, descrita por los fiscales canadienses como “una subsidiaria no oficial” de Huawei. EE UU le acusa de haber engañado a los bancos negando los vínculos de Huawei con esa compañía —disuelta el año pasado— para que la matriz se saltara las sanciones contra Irán.


Ahora Huawei ha decidido pasar a la acción contra lo que considera un abuso estadounidense. La empresa ha interpuesto una demanda contra la ley que prohíbe a los organismos oficiales de EE UU comprarle equipos y productos. Meng Wanzhou ha apelado también contra su detención. “Hay cuestiones de carácter político, motivaciones políticas, comentarios del presidente de EE UU”, ha dicho uno de sus abogados, Richard Peck. Donald Trump ha insinuado alguna vez que estaría dispuesto a devolver a la ejecutiva a China si ello le reportara un acuerdo en su guerra comercial con Pekín.


El próximo episodio de este cuento real llegará el 8 de mayo, cuando Meng regresará a los tribunales para una vista sobre su extradición. Pero todo el proceso legal puede tardar hasta dos años en agotarse. Mientras, la princesa seguirá esperando en su mansión. ¿Y los dos emperadores? Estos, probablemente, encontrarán nuevos motivos para seguir porfiando.

Por Macarena Vidal Liy
7 MAY 2019 - 02:32 COT

Emerge el rostro de una dictadura tecnológica

Datos y algoritmos conforman un binomio de control que la técnica impone sobre la humanidad, sostiene José María Lassalle en su último libro. Caminamos hacia la administración matematizada del mundo


Una figura destaca sobre el horizonte de incertidumbres, malestares y miedos que acompaña el comienzo del siglo XXI. Se trata por ahora de una silueta por definir. Una imagen que todavía no refleja con exactitud sus contornos pero que proyecta una inquietud en el ambiente que nos previene frente a ella. Su aparición delata un movimiento de alzada vigorosa, que lo eleva sobre la superficie de los acontecimientos que nos acompañan a lo largo del tránsito del nuevo milenio.


Envuelta por un aliento de energía sin límites, su forma va adquiriendo volúmenes titánicos en los que se presiente la desnudez granítica de una nueva expresión de poder. Con sus gestos se anuncia el reinado político de un mundo desprovisto de ciudadanía, sin derechos ni libertad. Una época que asistirá a la extinción de la democracia liberal. Que instaurará una era mítica a la manera de las que imaginó Hesíodo, hecha de vigilancia y silicio, habitada por una raza de humanos sometidos al orden y a la seguridad. Un mundo de fibra óptica y tecnología 5G, dominado por una visión poshumana, que desbordará y marginará el concepto que hemos tenido del hombre desde la Grecia clásica hasta nuestros días.


El mundo evoluciona a lomos de la revolución digital hacia una nueva experiencia del hombre y del poder. Una evolución que parte de una resignificación del papel del ser humano debido a la introducción de un vector que lo transforma radicalmente. La causa está en la interiorización de la técnica como una parte sustancial de la idea de hombre. Esta circunstancia se desenvuelve dentro de un marco posmoderno que da por superadas las claves que definió la Ilustración filosófica del siglo XVII bajo el rótulo histórico de la Modernidad. Jean-François Lyotard explicó a finales de la década de los años setenta del siglo pasado que la condición posmoderna era el final de las grandes narrativas que habían interpretado el mundo dentro de un relato coherente de progreso y racionalidad. Para este autor la estructura intelectual de la Ilustración era insostenible debido, precisamente, a los avances técnicos y los cambios posindustriales que propiciaban las telecomunicaciones de la sociedad de la información. Estas circunstancias hacían que el humanismo, y la centralidad que atribuía este al hombre, hubiera sido desplazado como eje de interpretación del mundo por una visión científica que lo subordinaba a la técnica y a su voluntad de poder.


La revolución digital en la que estamos inmersos en la actualidad hace cada día más palpable la condición posmoderna. Y, sobre todo, contribuye a una reconfiguración del poder que está gestando una experiencia del mismo a partir de una voz de mando que es capaz de gestionar tecnológicamente la complejidad de un mundo pixelado por un aluvión infinito de datos. Hoy, los datos que genera Internet y los algoritmos matemáticos que los discriminan y organizan para nuestro consumo son un binomio de control y dominio que la técnica impone a la humanidad. Hasta el punto de que los hombres van adquiriendo la fisonomía de seres asistidos digitalmente debido, entre otras cosas, a su incapacidad para decidir por sí mismos.
Esta circunstancia hace que la humanidad viva atrapada dentro de un proceso de mutación identitaria. Un cambio que promueve una nueva utopía que transforma su naturaleza al desapoderar a los hombres de sus cuerpos y sus limitaciones físicas para convertirles en poshumanos programables algorítmicamente, esto es, seres trascendentalmente tecnológicos y potencialmente inmortales al suprimir sus anclajes orgánicos. Un cambio que adopta un proceso previo de socialización que hace de los hombres una especie de enjambre masivo sin capacidad crítica y entregado al consumo de aplicaciones tecnológicas dentro de un flujo asfixiante de información que crece exponencialmente.


La experiencia de la posmodernidad va descubriendo de este modo no solo la naturaleza fallida de la Ilustración que describió tempranamente Lyotard, sino el fracaso de los relatos que la fundaban en toda su extensión. Destacando de entre todos ellos el político, pues, como veremos, la institucionalidad de los Gobiernos democráticos y la legitimidad de las sociedades abiertas de todo Occidente se encuentran en una profunda crisis de identidad. Se ven cuestionadas en sus fundamentos por la sustitución de la ciudadanía como presupuesto de la política democrática por multitudes digitales que allanan el camino hacia lo que Paul Virilio describió como “la política de lo peor”.


Todos estos factores son los que están contribuyendo a que emerja esa figura titánica que describíamos más arriba y que adopta el rostro de una dictadura tecnológica. Una especie de concentración soberana del poder material que descansa en la gestión de la revolución digital. Gestión que ofrece orden dentro del caos y seguridad en medio de la época de catástrofes que acompaña la mutación que estamos viviendo a velocidad de vértigo. El protagonista político del siglo XXI ya está con nosotros. Todavía no ejerce su autoridad de manera plena pero va haciéndose poco a poco irresistible. Acumula poder y crece en fuerza. Se insinúa bajo modelos distintos —China y Estados Unidos son los paradigmas—, que convergen alrededor de los vectores que impulsan su desarrollo: la inteligencia artificial (IA), los algoritmos, la robótica y los datos.


Avanzamos hacia una concentración del poder inédita en la historia. Una acumulación de energía decisoria que no necesita la violencia y la fuerza para imponerse, ni tampoco un relato de legitimidad para justificar su uso. Estamos ante un monopolio indiscutible de poder basado en una estructura de sistemas algorítmicos que instaura una administración matematizada del mundo. Hablamos de un fenómeno potencialmente totalitario que es la consecuencia del colapso de nuestra civilización democrática y liberal, así como del desbordamiento de nuestra subjetividad corpórea. Se basa esencialmente en una mutación antropológica que está alterando la identidad cognitiva y existencial de los seres humanos. La digitalización masiva de la experiencia humana, tanto a escala individual como colectiva, comienza a revestir el aspecto de una catástrofe “progresiva, evolutiva, que alcanza la Tierra entera”. (…)

El siglo XXI continúa su andadura bajo el presentimiento de que es inevitable la aparición de un Ciberleviatán. Sobre sus espaldas se entrevé cómo se ordenará la complejidad planetaria que sacude nuestras vidas y que libera oleadas de malestar e incertidumbres que amenazan las estructuras clásicas de un statu quo que se volatiliza por todas partes. Lo más probable es que el Ciberleviatán se instaure por aclamación, a la manera de la dictadura pensada por Carl Schmitt. Mediando un pacto fundacional sin debate ni conflicto, como el producto de una necesidad inevitable y querida si se quiere preservar la vida bajo la membrana de una civilización tecnológica de la que ya nadie puede desprenderse para vivir.

Por José María Lasalle
7 MAY 2019 - 11:00 COT


José María Lassalle es ensayista y fue secretario de Estado de Cultura y Agenda Digital. Este texto es un extracto de su libro ‘Ciberleviatán, el fracaso de la democracia liberal frente a la revolución digital’, que publica Arpa el 8 de mayo.