“Nuestra peor pesadilla es que empiece a llover”

Hace siete años la ONU publicó un informe en el que advertía que para 2020 la Franja de Gaza sería inhabitable debido a los graves problemas de agua, de electricidad y de sus sistemas sanitario y educativo. Hoy, a las puertas de 2020, Middle East Eye (MEE) habló con la propietaria de una casa, un médico y una maestra acerca de cómo habían cambiado sus vidas en los últimos años y qué podía depararles el futuro. La propietaria, Aisha Abu Nemer

Aisha Abu Nemer, de 23 años, vive con su marido y sus tres hijos, de 8 y 6 años, y de 8 meses, en Khan Younis al sur de Gaza.

La deteriorada casa, situada en un barrio marginal y pobre, tiene un total de 50 metros cuadrados y está cubierta por un techo de hojalata. La familia vive en una habitación, que hace las veces de salón, cocina y cuarto de baño. En una habitación individual contigua en la que duerme toda la familia hay un colchón en el suelo y un armario blanco, el único mueble de la casa.

Nada de esto protege a Aisha Abu Nemer y a su familia del calor, frío o humedad de Gaza. “Nuestra peor pesadilla es que empiece a llover”, dice a MEE. “Nos tenemos que levantar en medio de la noche para llenar cubos con el agua de lluvia que inunda la casa y quitar el colchón y las mantas del suelo. Tenemos que permanecer despiertos hasta que deje de llover y se sequen las mantas”.

No siempre ha sido así, Cuando ella y su marido, Jihad Abu Nemer, se casaron hace ocho años la situación economía de Gaza era mejor. “Mi marido recoge hormigón en una carreta y lo vende por unos 5-8 shekels [1-2 dólares] al día, lo que supone unos 100-150 shekels [29-43 dólares] al mes, que en absoluto cubre nuestras necesidades, por lo que dependemos sobre todo de la ayuda. Hace ocho años ganaba mucho más”, añade al tiempo que señala que ganaba entre 100 y 150 dólares al mes.

Según la UNRWA, la agencia de la ONU que se ocupa de las personas refugiadas, años de conflicto y de bloqueo* han hecho que un 80 % de la población de Gaza dependa de la ayuda internacional.

Es difícil conseguir lo esencial. “No tenemos agua corriente”, afirma Nemer. “Nos costaría mucho dinero conseguir el suministro de agua municipal, así que nuestro vecino nos llena de vez en cuando el barril de agua para lavarnos y lavar la ropa y la vajilla. Para el agua potable llenamos otro barril en un grifo que instaló en el barrio una asociación de ayuda”.

A pesar de su difícil situación económica la prioridad principal de Abu Nemer es que su hija de seis años reciba una educación adecuada. “Mi hija está en primer grado. Solo tiene un vestido para ir al colegio. Cuando vuelve, lo lavo y lo pongo a secar al sol para que se lo pueda poner al día siguiente. Aunque no tengamos dinero suficiente para su educación, vendería mi sangre para que fuera al colegio”.

El médico, Abdullah al-Qishawi

Abdullah al-Qishawi, de 49 años, ejerce como médico desde hace más de dos décadas y es el responsable del primer proyecto de trasplante de riñón de Gaza iniciado en 2013.

El dr. Abdullah al-Qishawi hace la ronda en el departamento de diálisis del hospital al-Shifa de la ciudad de Gaza, el mayor complejo médico de la Franja. Qishawi, que es el jefe de departamento, examina a decenas de pacientes de diálisis, la salud de muchos de los cuales se ha deteriorado gravemente desde principios de 2019 debido a la falta de equipamiento médico y a los cortes de electricidad. Los efectos de ambos son evidentes en el atestado departamento. Todas las habitaciones y las camas están llenas, lo que obliga a muchos pacientes a esperar durante horas (a veces fuera) a su turno en los aparatos de diálisis.

“Tenemos una grave crisis de falta de medicamentos y de cortes de electricidad que complica el tratamiento de los pacientes de diálisis”, explica Qishawi a MEE. También ha aumentado la cantidad de personas que necesita tratamiento. “Lo que exacerba la situación y duplica la cantidad de pacientes de diálisis es el hecho de que casi toda el agua potable de Gaza sea imbebible, de modo que decenas de miles de pacientes están dañando sus riñones”.

En Gaza hay 65 aparatos de diálisis, pero poco menos de una tercera parte de ellos están averiados, afirma Qishawi. El Ministerio de Sanidad palestino no los puede sustituir o reparar debido a la falta de piezas de recambio.

El departamento de diálisis solía funcionar 16 horas la día, desde las 8 de la mañana hasta medianoche. Ahora ha tenido que ampliar su horario hasta las 4 de la mañana para tratar a la cantidad cada vez mayor de pacientes y hacer frente a la falta de personal y equipamiento médico. “Hay una grave falta de suministros y equipamiento médico lo que hace que el mayor hospital de la Franja no pueda proporcionar a miles de pacientes el tratamiento necesaria, y a menudo urgente”, afirma Qishawi. “La situación ha empeorado significativamente en los últimos años. Si continúa así, seremos testigos de una verdadera catástrofe a todos los niveles”.

Qishawi tiene poca esperanza en el futuro. “No hay duda de que aunque bajo el bloqueo la situación siempre ha sido mala, [pero] ahora asistimos al peor periodo en términos de servicios médicos y de la situación sanitaria en general [de las personas que viven en Gaza]”.

La maestra, Basema al-Basous

Basema al-Basous, de 44 años, trabaja como maestra en la escuela elemental al-Abbas del densamente poblado barrio de Shujayea de la ciudad de Gaza.

Basema al-Basous, que es maestra desde hace más de nueve años, enseña a recitar El Corán a 50 alumnas en la clase de estudios islámicos.

“Manejar una clase con 50 alumnas es uno de los mayores retos a los que he tenido que hacer frente desde que soy maestra”, declaró Basous a MEE. “Tanto para la maestra como para las alumnas resulta difícil estar en un lugar tan atestado de personas. A menudo tengo ronquera porque tengo que alzar la voz para que las 50 niñas me oigan”.

Es bien conocido el problema del hacinamiento en las escuelas de Gaza ya que en la última década la población ha crecido aproximadamente un 20 %. Muchos centros educativos tienen que funcionar en dos turnos para hacer frente a la cantidad de alumnos. El ministro de Educación palestino ha afirmado que para 2021 se deben construir 86 escuelas nuevas y añadir más de 1.000 aulas a los centros que ya existen para proporcionar un entorno de aprendizaje seguro y adecuado.

Basous afirma que en los últimos años ha ido aumentando la cantidad de alumnos en sus clases ya que muchos padres han cambiado a sus hijos de escuelas privadas a las públicas por razones económicas. Está de acuerdo en que construir escuelas nuevas y proporcionarles equipamientos mejores (con sistemas de ventilación y de calefacción) sería un paso adelante para el sector de la educación de Gaza.

El hacinamiento de las aulas también puede afectar a la salud y al rendimiento de los niños. “Si un niño que tiene gripe acude una mañana a clase, al día siguiente hay aproximadamente otros 30 niños más enfermos”, afirma Basous. “Además, el caos y la falta de pupitres y de sillas (así como el tiempo limitado) reducen el rendimiento, la comprensión y la armonía social del alumnado”. Añadió que algunos de sus colegas tienen dificultades debido al ruido y a los problemas para comunicarse con una cantidad tan grande de alumnos

Y sigue teniendo esperanzas de que la Franja de Gaza pueda superar su crisis económica y humanitaria. “No creo que llegue el momento en que no se pueda vivir Gaza. Las y los palestinos de Gaza tiene su propia forma de resistir, de superar sus crisis y de vivir en las situaciones más difíciles”.

Hasta que el Ministerio de Educación se ocupe de los problemas de las escuelas de Gaza, “seguiremos con nuestras iniciativas y nuestro esfuerzo personales para apoyar a nuestros alumnos. Pase lo que pase no podemos defraudarlos”.

* Recordemos que en 2007 Israel impuso un bloqueo total a la Franja de Gaza después de que Hamas ganara las elecciones presidenciales de 2006 (n. de la t.).

Por Maha Hussaini y Nada Nabil

Middle East Monitor

Traducido del inglés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos

Maha Hussaini es una activista de derechos humanos palestina que vive en la Franja de Gaza y Nada Nabil es una defensora de derechos humanos y coordinadora de medios sociales en Euro-Mediterranean Human Rights Monitor [Observatorio Euromediterráneo de Derechos Humanos].

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Ejercicios militares de Rusia/China/Irán en el golfo de Omán: entrada del estrecho de Hormuz

 El teniente general Aviv Kochavi, jefe de Estado Mayor del ejército de Israel, sentenció que la “colisión de Israel con Irán era casi inevitable (sic, https://bit.ly/2MCzKLr)”, mientras por primera vez Rusia, China e Irán realizan ejercicios navales trilaterales en el golfo de Omán –en la parte norteña del océano Índico– iniciando el 27 diciembre, cuando las tensiones en el golfo Pérsico han escalado en forma ominosa como consecuencia del retiro unilateral de Trump, azuzado por su íntimo aliado el saliente primer israelí Netanyahu, del acuerdo que había celebrado en forma creativa Obama sobre el contencioso nuclear de Irán que sólo se ganó asfixiantes sanciones que han desestabilizado a la teocracia reinante con metástasis en Irak, Líbano (con la peor crisis financiera teledirigida de su historia) y Siria. En la etapa de Trump las guerras son mayormente comerciales y financieras, las cuales, guste o no han resultado tan nocivas como las militares.

El Ministerio de Defensa de China dio mayor cobertura que Rusia a los históricos ejercicios navales cuando la Armada china ha desplegado su preciado misil guiado (https://bit.ly/37iOSFE).

Los multimedia persas han sido más generosos sobre los “juegos de guerra trilaterales de Rusia, China e Irán (https://bit.ly/2ZCRSKf)” y sus analistas comentan que los ejercicios navales exhiben el poder de los orientales ante las presiones de Estados Unidos (EU). El contraalmirante persa Habibollah Sayyari se jactó de ser anfitrión ahora de las fuerzas navales de dos superpotencias. El mismo día del inicio de los ejercicios navales trilaterales en el golfo de Omán, Japón anunció el envío de una pequeña escuadra naval en los mares cercanos a Irán “como parte de los esfuerzos para garantizar la seguridad de la navegación (https://on.wsj.com/37eqjtp)”.

Para Japón es vital la libre navegación de los tanques petroleros, ya que depende mayormente de la importación del crudo de Medio Oriente. En forma sincrónica, Rusia puso en servicio su misil hipersónico Avangard, “capaz de atravesar cualquier escudo antimisiles (https://bit.ly/37h6EZJ)”. Ahora se entiende la razón por la cual el zar Vlady Putin solamente duerme cuatro horas. El mandatario ruso no oculta su supremacía militar que ha superado a todos los competidores por primera vez en armas avanzadas. Afirmó que ahora Rusia goza de una única situación en la nueva y reciente historia, cuando son los otros quienes tratan de alcanzarnos y “ni un (¡megasupersic!) solo país posee armas supersónicas, no se diga armas hipersónicas de alcance continental (https://bit.ly/2u2v8I5)”.

Según Press TV, los ejercicios navales trilaterales tienen como objetivo asegurar las rutas de comercio internacional en las aguas estratégicas y estimular la preparación contra la piratería y el terrorismo marítimo (https://bit.ly/365x4xf), cuando Rusia, China e Irán han enviado algunos (sic) de sus más avanzados navíos para tomar parte en los ejercicios navales de cuatro días. Mientras los multimedia de EU y Europa han boicoteado los ejercicios navales trilaterales, el Pentágono ha comentado que EU los estaba monitoreando y los juzga como actos provocativos. Por demás interesante es la postura china que apoya el “Esfuerzo de Paz en el Estrecho de Ormuz (HOPE, por sus siglas en inglés, https://bit.ly/2teHJqQ)”.

Pese a todos los avatares consabidos, de repente aparecen en el horizonte destellos pacifistas, como sucedió el 7 de diciembre, cuando Irán y EU intercambiaron dos relevantes prisioneros, por lo que el presidente Trump comentó su disposición a entablar negociaciones sin precondiciones con Irán (https://bit.ly/2MCfTMq).

Por cierto, el libro de Andrey Martyanov sigue siendo el más esclarecedor sobre el decisivo avance militar de Rusia que en la etapa de resurrección del zar Putin se convirtió –después de 31 años de humillaciones/agravios/ultrajes de Occidente (what ever that means)–, en la primera superpotencia militar del planeta (https://bit.ly/2MAj0nK).

www.alfredojalife.com

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 El presidente chino, Xi Jinping, saluda a marinos en el puerto de Sanya, en la provincia meridional de Hainan, el pasado 17 de diciembre. Li Gang AP

La ambición de Pekín por dominar el Pacífico inquieta a Washington, mientras el país asiático aumenta un 130% su inversión militar en una década

 

Cuando China botó en 1974 su primer submarino nuclear —el 091— más que inquietar, provocó burlas en Occidente. Encargado por Mao 16 años antes, además de ineficiente, emitía ruidos insoportables y altos niveles de radiación. Algunos analistas aseguraron que era más peligroso para su tripulación que para el resto del planeta. Menos de medio siglo después, los pasos de gigante del Ejército chino y la ambición de Pekín por dominar el Pacífico suponen un quebradero de cabeza en Washington.

El país lleva años inmerso en un proceso de transformación de sus Fuerzas Armadas. Coincidiendo con su despegue económico, el aumento del gasto militar en los últimos años —casi diez veces mayor que a mediados de los noventa, según datos del Instituto Internacional de Estocolmo para la Investigación de la Paz (SIPRI)— le ha permitido un desarrollo exponencial de sus capacidades, fundamentalmente enfocado en el Ejército del Aire y en la Marina. Desde hace tiempo, el Pentágono no oculta su preocupación por la vulnerabilidad a la que se enfrentan las tropas estadounidenses en el Pacífico ni por la creciente amenaza que padecen aliados como Japón y Taiwán. Cifras recogidas por Reuters revelan que desde 2014 China —que según datos del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS), con sede en Londres, posee un Ejército de 2.035.000 efectivos en activo, de los cuales 250.000 pertenecen a la Armada— ha botado más buques de guerra, submarinos, barcos de apoyo o anfibios que el total de la flota británica. Sin embargo, los expertos señalan que esta fortaleza es relativa. Pekín se ve lastrado aún por su falta de experiencia y una capacidad nuclear menor que la del resto de las principales potencias (EE UU, Rusia, el Reino Unido y Francia).

 Con el objetivo de completar la modernización del Ejército Popular de Liberación (EPL) para 2035 y de convertirlo en “fuerza de clase mundial” para 2049 —un compromiso adquirido por el presidente Xi Jinping en el XIX congreso del Partido Comunista Chino celebrado en 2017—, el gasto militar del país en 2018 alcanzó casi los 250.000 millones de dólares (unos 226.065 millones de euros), más que Francia, Rusia y el Reino Unido juntos, y superado solo por EE UU, con 649.000 millones de dólares. Los datos del SIPRI muestran que la inversión de China en defensa aumentó un 130% en la última década. Pese a aumentar con respecto al año anterior, EE UU se mantuvo en 2018 todavía por debajo de los niveles de diez años atrás, cuando los conflictos en Irak y Afganistán elevaban el gasto.

La cuestión naval ocupa el grueso del último informe del Departamento de Defensa de EE UU sobre el poderío militar chino. En el documento se destaca que Pekín es capaz de destruir con misiles DF-21 cualquier barco —incluidos portaviones— que navegue a menos de 1.500 kilómetros de sus costas. En el informe también se asume que la nueva posición hegemónica de China supone una amenaza para las tropas estadounidenses de la región, principalmente en puntos clave como el estrecho de Taiwán. El texto reconoce que el poderío militar chino se está reflejando en que, desde 2016, casi un tercio de los aliados con los que contaba Taiwán han preferido traicionar a Taipéi y establecer relaciones con Pekín. Japón, otro aliado principal de Washington, también siente cada vez más el aliento de China, con quien se disputa la soberanía de las islas Senkaku, patrulladas cada vez con mayor frecuencia por el EPL.

La creación de islotes artificiales en el Pacífico supuso un punto de inflexión. En 2013, China comenzó a construir en aguas que rodean a las islas Spratly y las Paracelso, una zona que, además de ser una vía principal del comercio marítimo internacional, alberga importantes reservas de petróleo y gas. Malasia, Vietnam, Taiwán, Filipinas y Brunéi también aseguran tener derechos sobre estas aguas. Los islotes artificiales —La Gran Muralla de Arena, como la acuñó en 2015 el comandante jefe de EE UU en el Pacífico— son utilizados por Pekín como bases militares, lanzaderas y depósitos de armas.

“Tradicionalmente, la Marina del EPL se ha centrado en las operaciones en el litoral de China, defendiendo los reclamos de soberanía en el mar del Sur de China y alrededor de Taiwán. La estrategia militar de 2015 ahora dirige a la Marina a cambiar gradualmente su enfoque de defensa de aguas costeras para desarrollar capacidades de proyección de poder de mayor alcance para defender los intereses políticos y económicos internacionales de China”, explica por correo electrónico Henry Boyd, investigador para defensa y análisis militar del IISS.

Ahora, “las fortalezas de la Marina del EPL son principalmente cuantitativas y tecnológicas: han encargado una impresionante cantidad de grandes buques de guerra modernos con sistemas avanzados de misiles antibuque y de misiles tierra-aire en la última década”, afirma Boyd. Basándose en los datos actualizados del Military Balance, que elabora el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos, el experto señala que la Armada china tiene en servicio cuatro submarinos de misiles balísticos, 54 submarinos de ataque (de los cuales seis son de propulsión nuclear), un portaviones, 81 cruceros, destructores y fragatas, además de seis grandes barcos anfibios. La Marina de EE UU, por su parte, cuenta con 14 submarinos de misiles balísticos, 53 submarinos de ataque (todos de propulsión nuclear), 11 portaviones —más que el resto de países juntos—, 110 cruceros, destructores y fragatas y 32 grandes buques anfibios en servicio.

El submarino nuclear “es una de las armas estratégicas de mayor importancia dentro de la Armada china”, explica Tong Zhao, experto en seguridad nuclear del Carnegie-Tsinghua Center for Global Policy. Actualmente, los seis submarinos tienen capacidad para 12 misiles balísticos y pertenecen a la segunda generación de submarinos nucleares, los llamados clase 094. “Se cree que China está desarrollando la tercera generación, los 096, y según información de dominio público, está probando su tercera generación de misiles balísticos lanzados desde submarinos, los JL-3, un tipo de proyectil que podría volar más lejos que los actuales y ser capaz de liberar una carga más pesada”. Sin embargo, el experto admite que estos submarinos “no se pueden comparar” con los estadounidenses. “Estados Unidos, Rusia, el Reino Unido y Francia los han desarrollado mucho antes. La capacidad de China no es todavía tan buena como la de las otras cuatro potencias y en este campo EE UU posee las tecnologías más avanzadas. Pero la brecha se está reduciendo por la cantidad de recursos que sigue invirtiendo Pekín”, advierte.

“Aunque la Marina china produce más buques que la armada de EE UU cada año, los barcos chinos son generalmente más pequeños y menos capaces”, señala Siemon T. Wezeman, investigador principal del programa de armamento y gasto militar del SIPRI. “Un ejemplo, China apenas está introduciendo su segundo portaviones y es la mitad en tamaño que el estadounidense ”.

Entre sus ventajas, China posee una importante flota de barcos costeros, afirma Wezeman. Para Fernando Delage, profesor de relaciones internacionales de la Universidad Loyola, otra de las fortalezas reside en el desarrollo de una serie de puertos que, bajo apariencia civil, pueden servir de instalación de apoyo logístico a la Marina china. “Eso significa Birmania [actual Myanmar], Sri Lanka, Pakistán y Yibuti [en el Cuerno de África], donde ya tiene desde hace dos años una base”, la primera en el extranjero.

Las debilidades de la Armada, por el contrario, “se centran en el capital humano, la organización y la doctrina”, señala Boyd. “La Marina del EPL tiene una experiencia operativa e institucional relativamente limitada en operaciones navales complejas a gran escala”, explica. Según Siemon T. Wezeman, la Armada china “no está acostumbrada a operar fuera de la primera cadena de islas [islas sureñas de las Kuriles, el archipiélago japonés, Taiwán, el norte de Filipinas y la isla de Borneo] y por tanto, trabaja muy cerca de la costa china”. No tiene experiencia tampoco en operaciones con otras ramas del Ejército, afirma el experto.

Sin embargo, aunque la Armada estadounidense es todavía, con mucho, la más poderosa, China no necesita tener once portaviones como EE UU para impedirle el acceso al Mar de China Meridional, afirma Delage. “Hoy le basta con tener misiles antibarco, que son infinitamente más baratos que un portaviones y que tienen la capacidad para destruir, en caso de un conflicto, un buque americano”, señala.

“A EE UU le preocupa que los esfuerzos de modernización de la Marina del EPL puedan haber cerrado la brecha cualitativa entre las dos fuerzas hasta el punto en que, en un escenario de conflicto, la Marina estadounidense lucharía para operar de manera oportuna y efectiva en las aguas litorales alrededor de China sin incurrir en pérdidas muy altas en buques y personal”, concluye Henry Boyd.

 

Madrid 28 DIC 2019 - 03:53 COT

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Iván Duque presenta nueva política de seguridad: 34.000 policías más y miembros del Esmad en las calles de Colombia

También contempla un nuevo modelo de vigilancia y control, desarme general, modelos étnicos de convivencia, y corresponsabilidad con autoridades regionales, entre otros aspectos.

El presidente de Colombia, Iván Duque, presentó este viernes su nueva Política de Convivencia y Seguridad Ciudadana, durante un recorrido realizado por Antioquia. 

De acuerdo con el Gobierno colombiano, la nueva política tendrá varios aspectos centrales, entre los cuales figuran un nuevo modelo de vigilancia y control, más capacidad de control de las calles, desarme general, seguridad ciudadana para poblaciones con mayor riesgo, modelos étnicos de convivencia, y corresponsabilidad con autoridades regionales.

De estos aspectos, sobresale el del control de las calles, para lo que se estipula la incorporación de 34.000 nuevos policías en 4 años, es decir, unos 8.500 uniformados por año.

El número no solo crecerá, dado que según la directriz, también muchos de los agentes que se han dedicado a labores administrativas serán destinados al patrullaje. A su vez, se contará con el apoyo del sector de vigilancia y seguridad privada.

Además, se planea que gradualmente la Policía deje de prestar el servicio del control del tránsito, que le corresponde a los municipios, para integrar a esos agentes en labores de seguridad.

Asimismo, estipula aumentar ampliamente la cantidad de efectivos del Escuadrón Móvil Antidisturbios (Esmad). "Deberá fortalecerse la capacidad de los escuadrones móviles antidisturbios, multiplicar su número, mejorar su respuesta, intensificar su entrenamiento, del mismo modo que la formación", señala el documento.

Esto último va en contra de la solicitud realizada por el comité del paro, que ha liderado las protestas sociales del último mes, y exige el desmonte total del Esmad, por considerarlo un cuerpo represivo y violador de los derechos humanos.}

Publicado:21 dic 2019 03:41 GMT

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Sábado, 23 Noviembre 2019 06:57

Un tsunami llamado 5G

Un tsunami llamado 5G

El mundo feliz, del siglo XXI, es un mundo conectado. Tiene refrigeradores que avisan a nuestro teléfono móvil que falta leche o se está pudriendo una lechuga –mejor aún, avisa directamente a la multinacional Amazon u otra red de ventas electrónicas que lo incluya en la entrega semanal. Pañales con chips que avisen que hay que cambiar al bebé, zapatos que miden cuántos pasos damos, ropa con chips que interactúan con teléfonos y monitorean nuestros movimientos y estado de salud, y muchas otras formas digitales y robóticas de que las cosas se comuniquen entre sí e intercambien información sobre nosotros para las empresas.

El Internet de las Cosas se trata justamente de comunicar objetos, no personas, explicó Andrés Barreda, profesor e investigador de la UNAM, en el seminario Navegar la tormenta digital, que realizaron la Red Social de Evaluación de Tecnologías en América Latina y otras organizaciones los pasados 19 y 20 de noviembre. Una forma de favorecer exponencialmente ganancias para los que fabrican y comercian esos objetos, mientras al mismo tiempo mina la comunicación real entre seres humanos y las relaciones comunitarias que son el sustento para entender, dar significados y pensar cómo cambiar la realidad y qué necesitamos realmente (https://tinyurl.com/wxm24ec).

En esta visión de un mundo hiperconectado también nuestros cuerpos pasan a ser objetos de monitoreo, obtención de datos e intervenciones, en lo que la industria de la salud (farmacéuticas, fabricantes de dispositivos médicos, vendedores de atención médica) llaman Internet de los cuerpos.

La distopía de hiperconexión global de las cosas, cuerpos y capitales avanza a pasos acelerados, aunque por ahora la mayoría sólo vemos fragmentos. Como arañas en la red global dominan siete empresas de plataformas electrónicas: Microsoft, Apple, Amazon, Alphabet (Google), Facebook, Alibaba, Tencent. Son las que pueden gestionar los gigantescos volúmenes de datos digitales que estas nuevas formas de (in)comunicación conllevan y los sistemas de inteligencia artificial para poder lucrar con ellos. Alibaba y Tencent tienen sede en China. Las demás, en Estados Unidos. Todas están entre las 10 empresas de mayor capitalización de mercado a escala global. Este mes Amazon superó a Walmart como el mayor vendedor minorista a nivel internacional.

Un aspecto central y clave de estos desarrollos –que avanzan sin supervisión ni regulación pública­­­– es el aumento de la conectividad electrónica. Por ello, las redes de comunicación 5G son claves y merecieron una sesión especial en el seminario aludido. El nombre se refiere a la quinta generación de comunicación electrónica y remite a las anteriores 2G, 3G y 4G, que conectan teléfonos móviles. No es apenas una actualización, sino una ruptura cualitativa en la forma de trasmisión y los impactos que tendrá, tanto económicos como ambientales y en la salud.

Con redes 5G se pretende obtener mayor capacidad para trasmitir datos (volúmenes de 20 a 40 veces superiores), menor latencia (demora en recibir/enviar datos) y continuidad de conexión en cualquier parte.

Las redes 5G usarán ondas de transmisión milimétricas, mucho más cortas que las que están en uso, con mayor densidad, pero corto alcance. Requieren, entonces, torres de recepción/emisión cada 100 metros, que deberían ser instaladas cada 10-12 casas. Para garantizar las condiciones nombradas, la propuesta de las empresas es instalar además 20 mil sátelites de baja altura que se comunicarán con esas torres. Todo esto significa que el nivel de radiación electromagnética a que estaremos expuestos en todo el planeta, cada ser vivo y ecosistema, aumentará exponencialmente, con mucho mayor densidad de onda, durante las 24 horas del día y los 365 días del año.

Aunque existen cientos de estudios científicos que indican que las radiaciones de la telefonía móvil y wifi tienen efectos negativos en la salud de humanos y animales, incluso potencialmente muy graves como cáncer, industria y gobiernos han contestado al debate sugiriendo usar audífonos para evitar el contacto directo, conexiones por cable en escuelas, bibliotecas y otros centros públicos, apagar las fuentes de emisión en la noche, limitar tiempos de exposición, etcétera. Pero con las redes 5G los impactos se multiplicarán enormemente, ya que al estar en medio de las zonas de trasmisión entre la atmósfera y los millones de aparatos conectados todo el tiempo la radiación no será manejable de forma individual ni local.

Ariel Guzik, artista, científico, médico e inventor, quien desde su Laboratorio de Investigación en Resonancia y Expresión de la Naturaleza se ha dedicado a escuchar y dialogar con los sonidos de la naturaleza, explicó cómo las redes 5G tienen un gravísimo potencial de disrupción en el campo magnético de la Tierra, cuyas ondas son esenciales, entre otras cosas, como guía de animales migratorios y la sobrevivencia de muchas especies.

Ante la gravedad de los impactos en salud y ambiente, un grupo internacional de científicos lanzó en 2015 un llamado a Naciones Unidas para detener el despliegue de 5G, que actualmente han suscrito expertos y organizaciones de más de 200 países. (https://tinyurl.com/ujkq3rp). Pese a ello, sigue avanzando acríticamente el despliegue de 5G. Urge el análisis, debate y acciones colectivas sobre este y otros aspectos de la tormenta digital empresarial a la que estamos sometidos.

*Por  Silvia Ribeiro, investigadora de Grupo ETC

Sábado, 28 Septiembre 2019 05:24

Mosquitos transgénicos fuera de control

Mosquitos transgénicos fuera de control

Luego de dos años de liberar mosquitos transgénicos en Brasil, supuestamente para combatir la trasmisión de dengue, los insectos manipulados se cruzaron con los locales y prosperaron, contrariamente a lo que afirma la trasnacional Oxitec que los vende. La descendencia se transformó en una especie de "supermosquitos", que presentan riesgos más altos para la salud y el ambiente de los que ya existían antes del experimento. (https://tinyurl.com/y3mu7tnj) Dado que la misma empresa ha intentado este tipo de experimento en México, por ejemplo en Yucatán en años recientes, debería existir alerta y seguimiento sobre sus consecuencias también en el país.

Como en numerosos otros casos con cultivos y animales transgénicos (incluidos los resultantes a partir de nuevas biotecnologías como Crispr y otras), los seres vivos obviamente no se comportan como en los proyectos o en laboratorio, y el resultado de liberarlos es mucho peor que el problema que se decía atender. Lo que ahora está sucediendo en Brasil –que se puede extender mucho más allá– es exactamente una de las razones por la que muchos nos oponemos a la liberación de transgénicos.

Este preocupante caso con mosquitos manipulados se registró en Jacobina, estado de Bahía, luego del experimento de liberar 450 mil mosquitos transgénicos por semana, durante 27 meses, entre 2013 y 2015. La evaluación de resultados y la comprobación de que los mosquitos se habían reproducido y están fuera de control en el ambiente, se publicó en la revista Nature, en septiembre 2019, en un estudio en el que científicos participantes tomaron muestras de mosquitos a seis, 12 y 27 meses después de comenzar las liberaciones. (https://tinyurl.com/y2ozptu5)

Según Oxitec, los mosquitos transgénicos deberían cruzarse, pero no generar descendencia, o que fuera tan débil que no sobreviviera y así se reduciría la población de mosquitos trasmisores de enfermedad. Su teoría no ha probado funcionar en ninguno de los países donde se ha intentado, ya que luego de una primera reducción de mosquitos, éstos vuelven incluso en mayores cantidades. Tampoco se ha visto que tenga ningún efecto para combatir dengue ni otra enfermedad. En Jacobina, luego del primer año de liberación hubo un aumento notable y reportado de casos de dengue.

Los autores del nuevo estudio comprobaron que contrariamente a las promesas de la empresa, las secuencias transgénicas se incorporaron en el ADN de la población natural de mosquitos y que existe descendencia híbrida, robusta y que se reproduce en la naturaleza. La cepa de mosquitos usada por Oxitec provenía de una cruza entre mosquitos originarios de Cuba y México, por lo que la que existe ahora en el medio ambiente en Brasil es un híbrido de tres países. Hay ahora más mosquitos que trasmiten enfermedades, han adquirido más vigor y podrían incluso multiplicar su resistencia a insecticidas.

Las consecuencias de ese nuevo tipo de mosquito transgénico, asilvestrado y en libre movimiento, son impredecibles, tanto en sus efectos sobre la salud, como en otros mosquitos y en el ambiente. Se estima que podrían también cruzarse con otras especies de mosquitos más allá de Aedes aegypti (la especie primaria que trasmite dengue, chikunguña y zika) y trasmitir su material transgénico también al Aedes albopictus, o mosquito tigre, mucho más agresivo y difícil de combatir.

La empresa Oxitec fue comprada en 2015 por Intrexon, compañía trasnacional de biología sintética de Estados Unidos que se dedica, entre otros rubros, a producir animales transgénicos, como salmón y ganado. Pese a las alarmas que despierta el estudio, Oxitec-Intrexon continúa en otros estados de Brasil con sus experimentos con insectos transgénicos.

Para los experimentos de Oxitec se aportaron cuantiosos recursos públicos de municipios y universidades, escatimados a los presupuestos de salud. Un amplio reportaje sobre el caso de la agencia de noticias Rede Brasil Atual, muestra, además, que la comisión de bioseguridad de Brasil (CTNBio) actuó intencionalmente con negligenciapara autorizar la liberación, clasificando los estudios como de bajo peligro y sin riesgos de bioseguridad, además de no exigir el consentimiento previo, libre e informado de la población que durante más de dos años ha sido expuesta como conejillos de indias de la empresa y la CTNbio (https://tinyurl.com/y6nvj4b7).

La Fundación Bill y Melinda Gates también financia a Oxitec para sus experimentos con mosquitos transgénicos. Esta fundación promueve también el uso de mosquitos con impulsores genéticos, una técnica altamente riesgosa para extinguir especies en la naturaleza. En África, la organización Target Malaria, financiada por la Fundación Gates, hizo una consulta muy deficiente sobre el uso de mosquitos transgénicos, evitando que la población tuviera información completa y crítica del experimento a que son sometidos, algo que integrantes del Grupo ETC pudimos documentar directamente (https://tinyurl.com/y5ptz6e4)

En ambos casos, tanto en Brasil como en Burkina Faso, queda claro que las poblaciones locales son usadas por las empresas y fundaciones como animales de laboratorio, no es un experimento transgénico con insectos, es además un experimento con humanos –y con todo el ecosistema– que debe ser inmediatamente detenido.

Por Silvia Ribeiro, investigadora del Grupo ETC

Miembros de la tribu chiíta houthi sostienen sus armas mientras cantan consignas durante una reunión tribal que muestra su apoyo al movimiento houthi, en Sanaa, Yemen.Foto Ap

Mientras Trump decide si Irán es culpable o chivo expiatorio –siempre y cuando no afecte su relección– de los ataques con drones y misiles crucero a dos almacenes de petróleo en Arabia Saudita que afectaron a los precios del crudo, los multimedia anglosajones ocultan el sonoro fracaso de los "infalibles" sistemas antiaéreos Patriot y Aegis que no repelieron la embestida.

No importa si el origen fue Irán –quien lo rechaza vehementemente– o la guerrilla de los hutíes en Yemen –que reclaman su temeraria autoría– o la alucinación, con poco eco, sobre la ejecutoría de la guerrilla chiíta en el sur de Irak.

En cualquier caso, los Patriot de Raytheon –donde fue cabildero durante muchos años el secretario del Pentágono, Mark Esper,–y los Aegis de Lockheed Martin fueron puestos en ridículo.

Una cosa es que la fabricación y diseño de los drones y los misiles crucero sean de Irán, y hasta de la ingeniería libanesa de Hezbolá, y otra cosa es el autor.

El "evangelista sionista" Mike Pompeo, secretario de Estado y anterior mandamás de la CIA, sentenció, en su calidad de juez y parte y sin evidencia alguna, que los ataques no provenieron de la guerrilla yemenita de los hutíes –mezcla compleja de una agrupación de chiítas (en su mayoría) y sunitas–, sino única y exclusivamente de Irán. El mismo Pompeo reconoció el fracaso de los Patriot/Aegis (https://bit.ly/2kwinRB).

A Trump no le conviene la autoría de los hutíes y prefiere atribuírsela a Irán para beneficiar a Israel y/o mejor negociar con Teherán.

En forma notable, el ministro de Defensa de Japón, Taro Kono, ha inculpado a los hutíes y ha exculpado a Irán (https://reut.rs/2knZy2M).

Sería muy vergonzante para la tecnología exportadora de armas de EU admitir que los guerrilleros medievales hutíes –enfrascados en una guerra civil doméstica e inter-íslámica en Yemen: el país más paupérrimo del mundo árabe que padece una grave crisis humanitaria y donde ha intervenido la coalición de los ejércitos de Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos con la bendición de Washington/Israel– hayan puesto en ridículo los sofisticados sistemas de "defensa (sic)" antiaéreos de EU.

En Rusia no compran los alegatos de Pompeo. El Ministerio de Defensa ruso criticó la "baja eficiencia" de los 88 Patriot y los Aegis (https://bit.ly/2kpKx0q), mientras que, en forma sarcástica, dándose el lujo de citar el sagrado Corán, el zar Vlady Putin –quien se reunió dos días después (¡ojo!) de los ataques con el sultán Erdogán y el presidente iraní Rohani (https://bit.ly/2kRMHGr)– instó a los sauditas a mejor comprar los sistemas de defensa antiaéreos más eficientes de Rusia y a reconciliarse con sus enemigos (https://bit.ly/2kM8rDK).

Cabe una hipótesis aviesa y traviesa: ¿Habrá dejado EU "pasar" los drones y los misiles crucero para seguir vendiendo armas a Arabia Saudtia (el mayor importador de armas del mundo, primordialmente de origen estadunidense) y, de paso, presionar a Riad para beneficiarse con la venta (diferida después de los ataques) de las "IPO (Oferta Pública Inicial)" por dos millones de millones de dólares de Aramco, la mayor empresa petrolera del planeta? (https://reut.rs/2lNStsT).

Los multimedia anglosajones han empezado a devaluar las "IPO" de la hierática Aramco a la mitad (equivalente al PIB de México).

Hace un poco más de dos años, había dejado en el tintero “mi hipótesis de que, detrás de la decisiva participación de Jared Kushner en la noche de los cuchillos largos en Arabia Saudita, se encuentra en juego la oferta pública inicial (IPO, por sus siglas en inglés) –que se iba a celebrar en La City y que Trump reclama para Wall Street– así como el inminente hurto de los bonos del Tesoro del reino wahabita (115 mil millones de dólares) por el grupo trumpiano de JP Morgan Chase, al unísono de Goldman Sachs” (https://bit.ly/2kYbzw2).

Por cierto, seis días antes de los ataques, el ministerio saudí de Energía había cambiado de titular. Por lo visto, a "alguien" no le gustó –cuando es archisabido que Trump y su yerno el talmúdico Jared Kushner tienen puesta su mira en las "IPO" de Aramco.

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▲ Donald Trump, como otros imperialistas de su país, sueña con adquirir Groenlandia.Foto Ap

Más tardé en escribir "Los políticos daneses afirman que Groenlandia no está en venta. Lo peor es que quizá no sepan que Trump va a arrebatar y/o liberar Groenlandia al estilo antimexicano del siglo XIX", que al día siguiente Trump se enfrascaba en un duelo verbal con Mette Frederiksen, premier del Reino de Dinamarca, y cancelaba su visita a Copenhague (https://bit.ly/2THgNth). Trump espetó que la premier danesa no tiene interés en discutir la compra de Groenlandia.

No fue coincidencia la Nueva Estrategia Militar del Pentágono en el Ártico, que comprende a Groenlandia para contrarrestar la alianza de Rusia y China en la Nueva Ruta de la Seda Polar (https://bit.ly/2Nm4qBG).

Mes y medio más tarde Trump ofreció "comprar" Groenlandia.

La premier danesa afirmó que la "compra" es una "discusión absurda" y "ha sido claramente rechazada", pero se mantenía abierta a discutir la importancia geopolítica( sic) del Ártico (https://on.wsj.com/2Hkakzi).

En forma traviesa, Trump mensajeó que “promete no construir una Torre Trump en Groenlandia (https://bit.ly/30jXaK9)”.

Lo que menos interesa a Trump es fomentar el desarrollo inmobiliario de la isla autónoma habitada por 56 mil nativos inuit en más de 2.16 millones de kilómetros cuadrados.

Más allá de la captura de los "minerales de tierras raras" de Groenlandia –que serviría para contrarrestar el abasto de "minerales de tierras raras" de China, vitales para la tecnología de Estados Unidos (https://bit.ly/31OipEe)–, lo que está en juego es el bloqueo de la Ruta de la Seda Polar.

Paul Musgrave, de la Universidad de Massachusetts Amherst, comenta en Foreign Policy que “los imperialistas estadunidenses siempre ( sic) han soñado con Groenlandia”. Considera que la "compra" por Trump “ejemplifica sus valores decimonónicos (https://bit.ly/2NpfL3O)”.

A mi juicio, más que retornar a las prácticas imperiales del siglo XIX, Trump manifiesta más bien su proclividad por el siglo XVII: con la llegada en 1620 de los puritanos evangelistas del Mayflower –fundamento bíblico para su cruzada supremacista de los WASP (https://bit.ly/2JFEXmC)–, al unísono de la propensión por el mismo siglo XVII al que retrocede Kissinger, uno de sus principales inspiradores, en su libro Orden Mundial (https://amzn.to/2M4EyH6).

Kissinger se olvida de la fallida globalización financierista de EU en el siglo XXI, para retrotraerse cuatro siglos atrás hasta el concepto de "soberanía" gestado por el Tratado de Westfalia de 1648.

El irredentismo WASP del siglo XVII quizá epitomice, sumado de su conducta sicológica de sus recientes 29 años (https://bit.ly/31REoKw), el verdadero Trump que los daneses del siglo XXI, en la fase del declive europeo, no consiguen escudriñar.

Para Trump, la tercera oferta para comprar Groenlandia es la vencida desde hace 152 años.

Trump, cual es su costumbre, ejercerá su clásica "máxima presión" y jugará al trilema de su adicción por los casinos: 1) la "compra" per se –que se ignora el precio y a quién le pagará: si a los 56 mil nativos inuit, que quizá sucumban a la irresistible seducción pecuniaria, y/o al Reino de Dinamarca, a quien le está costando subsidiar financieramente a Groenlandia, de lo cual se aprovecha el presidente número 45; 2) la "liberación" inducida de la hoy autónoma isla que buscaría su independencia, dondeTrump emergería como el gran "libertador" de Groenlandia, ante lo cual se desconoce cómo reaccionará el Reino de Dinamarca, miembro de la OTAN, cuando la Unión Europea es golpeada tanto por el desenlace del brexit como por la crisis gubernamental en Italia debido al contencioso migratorio; y 3) el acomodamiento forzado de Trump con el vulnerable Reino de Dinamarca, donde EU usaría a Groenlandia como una extensa base militar sin tener que pagarle nada a nadie.

La tercera opción es la más elegante, pero con el mismo desenlace.

La región del Ártico, donde destaca la isla autónoma de Groenlandia, se suma a las otras dos regiones –"Indo-Pacífico" y Europa– donde EU se ha sumergido en una "Competencia Estratégica (como la define el Pentágono)" contra Rusia y China.

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Domingo, 04 Agosto 2019 06:10

El sueño de una guerra con Irán

El sueño de una guerra con Irán

Los buques ya patrullan, las bases aéreas en la región están en alerta y reforzadas, ya están llegando seis mil soldados más y está listo el plan para una operación con 120.000. Estados Unidos no está en guerra con Irán, pero la idea ya pasó de fantasía a peligro posible. Lo que cuesta pensar es una razón válida para que esta guerra suceda, excepto la ya enorme antipatía de los norteamericanos hacia los iraníes y la simple lógica de la razón imperial.

En el imaginario norteamericano, como en el de tantos países, los extranjeros registran poco y con estereotipos simples, cosa de no fatigarse. Los franceses son aliados, aunque volubles y no muy confiables. Los británicos son una potencia de segunda, pero leal y con estilo. Los rusos son malos, pero poderosos y por eso respetables. En ese universo simplificado, hay dos retratos algo más complejos, el de los chinos, que compiten pero te rodean en tu vida cotidiana con esos productos tan deseables, y el de los iraníes.

Los iraníes son los que tomaron la embajada en 1979, caso único en la historia, y tomaron de rehenes a los diplomáticos. Son los que inventaron al Gran Satán y cada año marcan la fecha desfilando sobre una enorme bandera norteamericana pintada en el asfalto. El día nacional, el de la revolución, todavía se marca quemando banderas yanquis. Sus líderes son teócratas incomprensibles con ropas de Star Wars, su política es conspirativa y llena de organizaciones terroristas impronunciables.

La antipatía es real y por lo tanto fácil de vender puertas adentro. Es tal el capital político que el mismo Bill Clinton arrancó en 1995 la primera campaña internacional para arrinconar a Irán. El guión era que Teherán bancaba terroristas, asesinaba opositores adentro y afuera, y estaba detrás de los atentados en Buenos Aires de 1992 y 1994. Los iraníes contestaron en 1996 con uno de los peores atentados en la historia de Arabia Saudita, cuando un camión-bomba (con un auto no alcanzaba) detonó frente a las torres Khobar, un complejo de viviendas de esos en que en el reino aíslan a los extranjeros. En este caso, buena parte de esos extranjeros eran militares norteamericanos. Hubo 19 aeronautas americanos y un civil saudita muertos, más 498 heridos de varias nacionalidades. La base aérea se mudó a Qatar después del ataque.

Donald Trump decidió construir a Irán como su enemigo propio, exagerando un prontuario que es cierto. Los ayatolás sostienen y arman a Hezbollah, que les funciona como una suerte de base militar en el Líbano para atacar a Israel. También pusieron hombres y fondos para sostener al régimen de Assad en Siria, y tienen una suerte de ejército independiente en Iraq, apenas sujeto al gobierno central. La rebelión de los houthi en Yemen existe en buena parte por el apoyo iraní, que por algo ataca las fronteras sauditas. Y por supuesto, el régimen en Teherán sigue tan represivo, violento, cerrado y lleno de presos políticos como siempre.

Pero nada de esto sostiene la frase que circula entre los duros de Washington que afirma que Irán “controla” Bagdad, Beirut, Sana’a y Damasco. Ya le gustaría al régimen que eso fuera cierto, como le gustaría ser la potencia militar y económica que describen los halcones norteamericanos a la hora de preparar una guerra posible. Hay que recordar siempre que Irán tiene un PBI menor que el argentino, y que no hay riqueza petrolera que cambie este hecho y estire los límites de lo que se puede pagar.

Hezbollah es en el mejor de los casos una guerrilla mediana, que se desangró peleando en Siria, los houthi apenas pueden molestar a los sauditas y el gobierno iraquí tiene ministros shiítas, cierto, pero educados en Estados Unidos o en Europa. Ni siquiera el arsenal iraní es lo que los halcones parecen desear.

Irán tiene excelentes misiles y tiene muchos, una buena inversión para defenderse en la situación geográfica y política de ese país. Su armada es en realidad una flotilla de lanchas livianas, algún destructor y algún dragaminas, más una buena cantidad de submarinos de distinto grado de obsolescencia. La fuerza aérea es casi vintage, con aviones norteamericanos de principios de los setenta mezclados con algunos modelos rusos más avanzados. Y, como se estila en Medio Oriente, hay bastantes tanques, aunque nada que pueda preocupar a las tripulaciones de los poderosos Abrams americanos.

Con lo que una invasión podría repetir la película que ya vimos en Iraq, con un desembarco exitoso, una instantánea destrucción de aviones y tanques iraníes, y un avance indetenible hacia la capital. A lo sumo, en términos convencionales, Irán podría montar el equivalente naval de un ataque suicida, con submarinos y lanchas atacando en masa a, por ejemplo, un portaaviones, a ver si lo hunden o lo dañan. Nada que pudiera cambiar el desenlace.

Pero después sigue la película y viene la parte en que los americanos no saben qué hacer con lo ganado. Irán es más grande, más poblado y más complejo que Iraq, un país montañoso como Afganistán pero con ciudades y una clase media educada. Convencer a los iraníes que las tropas de Trump les traen la libertad y la democracia serían tan exitoso como lo de Napoleón invadiendo Rusia para llevar los frutos de la Revolución Francesa a los siervos. Nada que viene de la mano de un invasor es confiable, y menos para una gente que sigue orgullosa de ser persas, el terror de Europa.

Con lo que la escala de la guerra de guerrillas que seguiría al éxito de la invasión es fácil de imaginar. Afganistán es la guerra más larga en la historia de Estados Unidos, y ahora que está tranquila cuesta apenas 200 millones de dólares por mes. Iraq ya se acostumbró a vivir apagando la mecha de una explosión, mientras que los kurdos mantienen un bajo perfil astuto. Sumarle Irán a esto sería simplemente entrópico.

El problema es que cuando empiezan estos procesos de aprietes las cosas toman una dinámica propia. Trump se frenó antes de bombardear blancos iraníes cuando le bajaron el dron porque se acordó de su promesa electoral –realmente sentida y sincera- de que había que salir de Medio Oriente en lugar de entrar en más guerras. Pero está rodeado de gentes como Richard Pompeo, su secretario de Estado evangelista, que cree que la guerra total en Medio Oriente, incluyendo la destrucción de Israel, es la llegada del Armagedón y por lo tanto la segunda venida de Cristo… Con ideas así, todo es posible. 

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Al menos 57 muertos en una cárcel del norte de Brasil

Se trata del episodio más violento en las cárceles del vecino país en lo que va del gobierno de Jair Bolsonaro: el anterior fue en mayo y dejó cincuenta y cinco víctimas en Manaus, capital de Amazonas.

 

Al menos cincuenta y siete presos fallecieron, diceciseis de ellos decapitados, tras la rebelión ocurrida en un reclusorio de Altamira, en el norteño estado de Pará. Se trata del episodio más violento en las cárceles de Brasil en lo que va del gobierno de Jair Bolsonaro: el anterior fue en mayo y dejó cincuenta y cinco víctimas en Manaus, capital de Amazonas.

Todo comenzó este lunes cerca de las siete de la mañana en el Centro de Recuperación de Altamira, sur paraense, en el extremo este de la Amazonia que desde hace algunos años se ha convertido en corredor de drogas colombianas destinadas al mercado europeo y campo de disputa de entre facciones.

Una nube de humo negro surgió poco después a desde el interior del Centro de Recuperación de Altamira donde miembros del Comando Clase A incendiaron un contenedor ocupado por sus rivales del Comando Vermelho, una de las organizaciones más antiguas del país formada hace décadas en las favelas de Río de Janeiro.

Los atacantes salieron del Pabellón A munidos con antorchas y cuchillas incautadas en la cocina del presidio, según las informaciones de la Superintendencia del Servicio Penitenciario paraense. Dos agentes penitenciarios fueron hechos rehenes y luego liberados.

Decenas de reclusos murieron asfixiados o calcinados en medio de los colchones en llamas dentro del contenedor de metal y concreto, al cual los peritos del Instituto Médico Legal sólo ingresarían a última hora de la tarde debido a la alta temperatura del material.

Un muro rodea al presidio frente al cual se reunieron las compañeras de los internos,las mismas que ya se habían movilizado en ese lugar hace dos meses para exigir la separación de las bandas a fin de impedir el enfrentamiento que finalmente ocurrió.

"Yo solo quiero la lista para saber si mi marido está vivo", gritaba la señora Rosángela da Costa ante los reporteros o cuando se acercaba algún vehículo oficial al portón de la cárcel.

El paso de ambulancias y camionetas del Instituto Médico Forense era permanente, y más tarde las autoridades anunciaron el envio de camiones refrigerados para trasladar los cadáveres hacia Belém, la capital estadual.

Cerca del mediodía, circuló un video de mala definición, donde unos hombres festejaban la carnicería pateando lo que al parecer eran las cabezas de sus enemigos.

Desde Brasilia el ministro de Justicia y Seguridad Pública, Sergio Moro, eludió hablar con los medios a los que distribuyó un comunicado burocrático sin anunciar un viaje al lugar de los hechos.

En la nota oficial se informó sobre la puesta en en alerta a la Fuerza Nacional de Seguridad y el traslado de los cabecillas de la revuelta a otros reclusorios.

El comunicado no hizo mención a la superpoblación del presidio que según el Consejo Nacional de Justicia albergaba a más de trescientos cuarenta internos cuando sólo puede alojar a ciento cuarenta y tres.

El exjuez de la causa Lava Jato y actual ministro de Jair Bolsonaro es autor de un proyecto de reforma del sistema de seguridad pública cuyas fundamentos conducen al incremento de la población carcelaria de un país con más de setecientos mil internos, la tercera más numerosa del mundo. El setenta por ciento de esas cárceles está superpoblada y un número importante presentan cuadros de hacinamiento, indicó el estudio del Consejo de Justicia.

Por la noche Amnistía Internacional señaló que la matanza es reflejo de cárceles "superpobladas" y un sistema de seguridad "agotado" .

La propuesta legislativa de Moro, inspirada en este concepto perimido citado por Amnistía, cuenta con el apoyo de la Bancada de la Bala, formada principalmente por policías además de miembros de otras fuerzas de seguridad como los agentes penitenciarios y el apenas disimulado respaldo de las "milicias" paramilitares.

El Comando Clase A, supuesto responsable de la mascre, es una organización que contaría con la presencia, o al menos la connivencia del paramilitarismo de Pará.

Una organización surgida al calor de la guerra por el control de los reclusorios, el tráfico de armas y drogas que le plantan cara a las mafias de proyección nacional como el Comando Vermelho y el Primer Comando de la Capital, este último aparecido en San Pablo en los años 90.

El caso del Comando Clase A guarda semejanzas con la Familia del Norte, la banda formada en Manaus, desde donde mide fuerzas con el Primer Comando paulista y el Comando Vermelho Carioca.

La Familia estuvo envuelta en las rebeliones de Manaus en mayo y las de principios de 2017, también en esa capital, que inició una cadena de disturbios carcelarios amazónicos causantes de un centenar de muertos.

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