"El crecimiento en América Latina se desplaza del sur al norte"

El economista jefe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) avisa de que en América Latina se abre una brecha: mientras unos países echan el freno, otros pisan el acelerador

 

Las últimas previsiones del FMI empeoran las perspectivas de crecimiento para América Latina. La expansión regional será solo del 0,9%, lastrada sobre todo por la debilidad del mercado de las materias primas y tres de sus principales economías (Brasil, Argentina y Venezuela) entrarán en recesión. Sin embargo, José Juan Ruiz, economista jefe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), advirtió en la 31ª Reunión del Círculo de Economía, celebrada recientemente en Sitges (Barcelona), de que mientras unos países echan el freno, otros pisan el acelerador.


Pregunta. ¿Hay dos velocidades distintas de crecimiento en América Latina?


Respuesta. Siempre pensamos en las siete grandes economías, pero hay 26 países, con diferentes niveles de desarrollo y de exposición a los cuatro grandes shocks que condicionan a las economías emergentes. La brocha gorda no sirve para ver lo que ocurre en el continente. Hay dos grandes grupos de países: los que crecen y los que están en recesión. Venezuela, Argentina y Brasil, que suponen el 51% de la economía de la región, están en crisis. El 49% restante crece a una tasa media del 3,4%.


P. ¿Cuáles son esos cuatro impactos?


R. El primero es el lento crecimiento de la economía mundial, que es asimétrico: EE UU crece más y Europa y Japón menos, mientras que China ya no se expande al 10%, sino al 6,5%. Segundo, la caída del precio del petróleo, los alimentos y los minerales; tercero, las expectativas de una subida de tipos en Estados Unidos, y cuarto, un dólar más fuerte.


P. ¿Y por qué el impacto es desigual?


R. El sur [Chile, Colombia, Perú, Argentina y Brasil] lo forman países exportadores de commodities [materias primas], mientras que el norte es importador neto de energía y alimentos. Unos cierran el superciclo de las commodities y otros ahora ven cómo eso les ayuda. El crecimiento se está desplazando del sur al norte del continente. Por otro lado, China es el gran mercado de los países del sur, mientras que para el norte lo es Estados Unidos. Una gran parte del PIB de Centroamérica se genera por el turismo y las remesas de inmigrantes. Que EE UU vuelva a crecer a tasas elevadas significa que los que viven allí tienen mejores puestos de trabajo y envían más dinero. En El Salvador, por ejemplo, las remesas suponen el 18% del PIB.


P. ¿Va a ser esta crisis diferente de las anteriores que han sufrido esos Estados?


R. Hay países que han creado instituciones y reglas para ser más predecibles —como Chile, Colombia, México o Perú—, mientras que en otros el ciclo tiene más volatilidad porque sus instituciones son más débiles o porque tienen menor credibilidad ante los mercados. En una crisis de los años ochenta o noventa la prima de riesgo saltaba 600 puntos. En esta ocasión, Brasil, con todos sus problemas de crecimiento e inflación, ha sufrido un crecimiento de su prima de riesgo de nueve puntos básicos en el conjunto de los emergentes.


P. ¿Eso es todo mérito de las reformas?


R. Al producirse la desaceleración económica, el Gobierno permitió que el banco central actuara de forma independiente y el Ministerio de Hacienda anunció un programa de ajuste fiscal para volver al superávit primario del 2% en dos años. Hay capacidad de respuesta institucional, y ese es el gran cambio de América Latina con respecto al pasado.


P. ¿Van a necesitar ajustes presupuestarios drásticos?


R. No, porque están en mejor posición y el tipo de cambio absorbe parte de los ajustes. Y aunque tengan un gran impacto, la rapidez de la respuesta los hace más digeribles. La última década, la de la modernización social, ha puesto de manifiesto que no hay oposición entre eficiencia y equidad. El Lula de la Bolsa Familia, pero también del superávit primario y por cuenta corriente, es el modelo que hoy América Latina considera como suyo.


P. ¿El crecimiento implicó una reducción de la desigualdad?


R. Sí, en diez puntos [medidos por el coeficiente de Gini]. La pobreza cayó del 30% al 21% y la población que vive con entre cuatro y diez dólares diarios supone el 45%. Es gente que no es de clase media, pero tampoco es pobre. Y eso condiciona la forma como se harán los ajustes. Serán menos intensos porque los desequilibrios son menores, las instituciones son más fuertes y porque no se podrán hacer a costa de revertir los avances sociales de una década. En América Latina no hay la posibilidad de otra década perdida.

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Viernes, 17 Abril 2015 17:42

México: La inestabilidad social

México: La inestabilidad social

ALAI AMLATINA, 17/04/2015.- Otra tomadura de pelo, como tantas para los mexicanos. Por la banca internacional, los que responden a los intereses de Washington e imponen las condiciones cuando de reformas estructurales se trata, como el Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Ahora resulta que la prospectiva de crecimiento de la economía en México para el presente año y hasta el 2020, elaborada por el FMI será de ¡3.5% del PIB!; eso sí, presunto respiro, muy superior al promedio del ¡2.3% de las últimas tres décadas!

Engaño total. México tiene años y felices días que no da una. Son los gobernantes que desde Miguel de la Madrid a la fecha solo copian las recetas dictadas primero por los Chicago Boy y luego la banca internacional. Quien controla la economía lo domina todo. Todavía peor, "El que controla los alimentos controla el mundo", como diría uno de los mayores operadores del Departamento de Estado y las estrategias de la CIA en Latinoamérica, el exsecretario Henry Kissinger.

Pero con Carlos Salinas arreció la cosa. Si tuviésemos que responder solo con el nombre a la cuestión de quién ha sido, o han sido, los peores presidentes de México por el daño causado en las últimas tres décadas, dos se llevan el premio: Salinas y Calderón. Pésimos. El primero porque destruyó una economía que costó años articular y que desde la década de los 40 creció a tasas muy por arriba de los 2, 3 y 4%. El segundo, porque destruyó lo más preciado para la vida social de un país: su seguridad. Ambas acciones responden a la estrategia de Washington, de desestabilización de México.

Estados Unidos quiere a un país sometido al sur de su frontera. No a un país boyante. Quiere disponer en cuando lo requiera, de todos los recursos que el territorio todavía posee. Quiere el petróleo del golfo, el gas de los estados del norte, el uranio de Chiapas, el oro y la plata y todos los demás recursos del resto del país. Quiere intervenir cada que quiera, como la nueva ley de aguas acá para que las empresas del fraking dispongan de la materia prima de dicha técnica destructiva del medio ambiente. Todavía hace falta denunciar lo suficiente para la contención de este problema.

Incluso la amenaza de EUA hacia México es de alcance militar. Pero no saben cómo y busca pretextos. Por eso están arguyendo las peores ficciones, como lo han intentado tantas veces y por muchas vías. Lo último es, dizque por la presencia del estado islámico (¡que ni es Estado ni es islámico!) en la frontera norte de México listos para invadir territorio gringo (¡re contra sic!). Antes no faltó quien dijera que los terroristas se habían "asociado" a los carteles de la droga mexicanos, para amenazar a EU. Chapuzas de a dólar.

Con estas breves referencias solo quiero ejemplificar que la principal arma de un país (como EU) para controlar a otro (en el caso México), es imponiéndole los artilugios económicos que se filtran desde el gobierno hasta la población mediante las "políticas públicas". Pero hay muchos métodos más. Y todo lo ha aplicado México como alumno ejemplar incluso más estricto que Chile, país en dónde los pupilos de Friedman aplicaron su estrategia de contención, mejor dicho, de choque militar.

Contención de todo, pero principalmente de los salarios, de la inflación, del trabajo, de los niveles de bienestar alcanzados en décadas atrás. México se distinguió por décadas porque su modelo de desarrollo "hacia adentro" le funcionó. Luego vino el modelo de desarrollo "hacia afuera" que todo se llevó con la globalización para el desarrollo. Dicho modelo se llevó la riqueza, el crecimiento, la salud, la educación (Chile también anda por las mismas, los estudiantes luchando por el rescate del sistema educativo; como acá los politécnicos, del IPN), se esfumó todo. Las cifras lo comprueban. Porque en cuanto dejó de funcionar el modelito llamado neoliberal, dejó de aplicarse en los propios países madre: EUA (Ronald Reagan) y la Gran Bretaña (Margaret Thatcher).

México sigue mal desde entonces a la fecha. Nada crece. Al contrario, todo se contrae. O aumenta pero al revés, como la pobreza y la pobreza extrema. La desaparición de la clase media, la educación, el empleo, los derechos históricos de los trabajadores, el abandono del campo, la caída de los salarios con su correspondiente pérdida de poder adquisitivo, etcétera. Por eso tenemos ahora un país con una tremenda inestabilidad social. Porque la estratagema del imperio apunta, insisto, hacia la desestabilización del país. Eso conlleva muchas aristas. Apunta directamente a las últimas políticas aplicadas en México, pero dictadas desde EUA.

Y de las últimas "reformas estructurales", simple entreguismo del sector energético a las empresas extranjeras; con todo y algunos cuates también participen, como al magnate Carlos Slim que ya lo hace desde 2013 con Cicsa y ahora con la nueva empresa Carso Oil & Gas. Enrique Peña Nieto ha cerrado la pinza de las reformas iniciadas por Salinas; la mejor muestra de ello es que en el gabinete económico los funcionarios tienen línea salinista; en Hacienda, en Economía, en el Banco de México. Un Banxico totalmente al servicio no del peso frente al dólar sino de los especuladores monetarios extranjeros. Por todo Peña es felicitado en el extranjero, particularmente por el presidente Barack Obama.

En fin. El caso es que conforme a las propias estimaciones de Hacienda de que la economía mexicana tendría una mayor expansión "debido a la aprobación de las reformas estructurales", entre 2013 y 2018, eso está por verse. No hay solidez para el crecimiento de México que también pregona el FMI. Por la contracción generalizada en todas las ramas y sectores, los únicos son aquellos como el automotriz que maquila a las matrices. México apunta hacia eso, a convertirse de plano en simple país maquilador.

Inestabilidad, desestabilización, injerencia extranjera y atentados permanentes contra la seguridad nacional de México son líneas del norte. Y los gobernantes mexicanos, diciendo que sí a todo. Estrategias van, estrategias vienen, y el deterioro se acelera. Ni con la barita mágica del FMI saldremos adelante, sin cambio de rumbo. Mucho menos cuando el país se está militarizando, comprando armas al norte.

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El FMI vuelve a empeorar sus previsiones sobre América Latina

Lastrada por Brasil, América Latina se acerca a la oscuridad y corre el riesgo de quedarse estancada en ella. Del siempre calculado lenguaje del Fondo Monetario Internacional, sobresale en su último informe de previsiones un concepto respecto a las economías latinoamericanas: "Pronóstico apagado".


Eso se traduce en que la región sigue perdiendo impulso económico por la combinación de un descenso del precio del petróleo y de otras materias primas, y una menor inversión. A ello se le unen varias turbulencias internas y externas que llevan al FMI a pronosticar que este será el quinto año consecutivo de reducción del crecimiento económico en América Latina. Y a que tres países cierren 2015 en recesión: Brasil, Argentina y Venezuela. El año pasado, solo entró en terreno negativo la economía venezolana, mientras la brasileña y argentina se salvaron por los pelos. Ahora ya no.


En sus previsiones de abril, difundidas este martes en Washington, el Fondo pronostica que el PIB regional crecerá un 0,9% en 2015 tras hacerlo un 1,3% el año pasado. Son cuatro décimas menos respecto a las estimaciones de enero. Y 1,3 puntos menos respecto a las de octubre. Peor aún le irá a Sudamérica como bloque subregional, cuyo PIB caerá un 0,2%.


El pesimismo se ha agudizado en seis meses y aleja a América Latina -hace pocos años símbolo del boom emergente- del ritmo del conjunto de países en desarrollo (la previsión es que crezcan un 4,3% en 2015) y del promedio mundial (3,5%). En 2016, el panorama latinoamericano mejorará, con un crecimiento del 2% según el informe, pero tres décimas por debajo de lo pensado hace tres meses. Sudamérica crecerá un poco menos (1,3%), todavía lastrada por el frenazo brasileño.


Por países, Brasil y Venezuela colman las malas noticias. La primera economía regional y séptima mundial se contraerá este año un 1% por la apatía de empresas y consumidores, y desequilibrios de competitividad en medio de la inestabilidad desatada por el escándalo de corrupción de la empresa pública Petrobras.


La rapidez del deterioro es alarmante y puede contagiar a los países del entorno: el pronóstico de enero era que Brasil crecería en 2015 un 0,3%; y el de octubre, un 1,4%. El Fondo aplaude los planes de ajuste del Gobierno de Dilma Rousseff, pero advierte de que mermarán la demanda a corto plazo. En 2016, prevé un alza del PIB del 1%, una rebaja de medio punto respecto a enero.


"Las medidas (de ajuste fiscal) tomadas son las adecuadas, pero Brasil tiene problemas que van más allá de lo macroeconómico. Tiene un problema de corrupción que conocemos y esperemos que sea solucionado", afirmó Olivier Blanchard, economista jefe del FMI, en la rueda de prensa de presentación en una alusión implícita al caso Petrobras.


La variación a la baja brasileña queda muy lejos de la de Venezuela: en seis meses el FMI ha pasado de pronosticar una caída del 1% de su economía este año a una del 7%. En paralelo, la inflación mantendrá su ascenso imparable: hasta un 96,8%, 30 puntos más que en 2014. El descenso del precio del crudo golpea a los países exportadores de la región, pero a ninguno tanto como a Venezuela, cuya economía está estrechamente ligada a las ventas petroleras y sufre severos desequilibrios internos.


El desplome de los precios energéticos, junto a otros factores, también afecta a las previsiones de crecimiento de México, Colombia, Perú y Chile; pero el aterrizaje es más suave. Este año crecerán, respectivamente, un 3%, 3,4%, 3,8% y 2,7%, según los cálculos de la institución que dirige Christine Lagarde. Pese a la rebaja, México, Perú y Chile crecerían más que en 2014.
Mientras, en el lado de las mejoras relativas, destaca Argentina: su economía retrocederá en 2015 un 0,3%, frente al -1,5% estimado en octubre.


En una intuición preocupante, el Fondo advierte de que no se percibe un "impulso aparente" a corto plazo en la actividad de América Latina. Pronostica que los precios de las materias primas se mantendrán bajos y avisa que las exportaciones pueden retroceder más si la demanda china lo hace más de lo previsto.


El descenso energético beneficia a países importadores en Centroamérica y el Caribe, pero el efecto, señala el informe, puede quedar neutralizado por la dependencia financiera de muchos de ellos de la asistencia pública de Venezuela.


Otro riesgo regional -objeto de constante escrutinio- es el impacto que puede tener la esperada subida de tipos de interés en Estados Unidos, que podría provocar una huida de capitales y dificultar la financiación empresarial. Pero, a su vez, la consolidación de la recuperación de la primera economía mundial puede beneficiar a sus mayores socios comerciales en la región, como México.


Esta dualidad evidencia el juego de equilibrios de fondo que afronta América Latina: capear el frenazo actual, mientras trata de mantener la tendencia de reducción de la pobreza de los últimos años y sentar las bases para un mayor potencial de crecimiento.


El FMI sostiene que un uso flexible de los tipos de cambio puede ayudar a amortiguar el descenso de la demanda, y aboga por reformas de fomento de la oferta y de mejora de la productividad. En este sentido, recomienda mantener políticas fiscales "prudentes" porque, esgrime, si se priorizan las políticas de estímulo frente a las de mejora de oferta y competitividad se podría trastocar la estabilidad macroeconómica alcanzada en los últimos años. El objetivo final: evitar la oscuridad.

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La economía mundial, condenada a crecer menos, según el FMI

Las economías avanzadas y emergentes crecerán durante los próximos cinco años a un ritmo muy inferior al registrado antes de la crisis. Es la consecuencia del derrumbe del sistema financiero hace seis años. Pero como señala el Fondo Monetario Internacional (FMI) en un estudio que acompañará al informe de perspectivas globales, también hacen de lastre en el crecimiento el envejecimiento de la población, un menor incremento de la productividad y la débil inversión privada. Todo esto implica que los tipos de interés seguirán bajos durante un tiempo.


A partir de ahí, los técnicos del Fondo hacen cálculos tomando como referencia a 16 países del G20. En los años previos a la Gran Recesión, el crecimiento potencial de las economías avanzadas llegó a estar en el 2,4%. De ahí se redujo hasta el 1,3% de media entre 2008 y 2014. El estudio muestra que hubo un repunte de dos décimas porcentuales en los dos últimos ejercicios, pero la proyección es que ronde solo el 1,6% de aquí a 2020.


Davide Furceri, responsable del informe, explicó después en rueda de prensa que "parte" de este descenso en el potencial de crecimiento en las economías avanzadas era "esperado" por factores demográficos y la caída en la innovación. De hecho, señala que empezó a bajar a mediados de la pasada década, "antes de la crisis financiera". Pero gran parte del problema está en el hecho de que la economía crece menos de lo esperado tras el colapso financiero.


Es lo que los economistas llaman el "nuevo normal". Los países emergentes, los que hicieron de flotador de la economía global durante la crisis, tampoco se escapan de la corrección. Si durante el periodo de expansión entre 2001 y 2007 su crecimiento potencial llegó al 7,4%, ahora se proyecta que siga cayendo, casi dos puntos, hasta el 5,2% de media para el periodo 2015 a 2020.


Las economías más punteras del mundo en desarrollo lograron mantener el crecimiento potencial en el 6,5% durante el periodo posterior a la crisis financiera, en gran medida porque se convirtieron en una alternativa para las inversiones. Pero durante los últimos dos años se observó ya un cambio de tendencia en el perfil de crecimiento de las economías emergentes, como advierte el Banco Mundial.


Envejecimiento de la población


Aunque los dos grupos son diferentes, hay elementos comunes que explican la reducción del crecimiento potencial. El más evidente es el "efecto negativo" vinculado a factores demográficos, y en concreto el envejecimiento de la población. El segundo, las trabas que afectan a la creación de capital y la inversión. Y tercero, un menor crecimiento de la productividad porque los avances tecnológicos y las posibilidades de mejora se acercan cada vez más al límite.


Este menor crecimiento a medio plazo, advierte el FMI, presenta un nuevo reto. Cita, en concreto, las dificultades para preservar la sostenibilidad de las cuentas públicas, es decir, complicará el recorte del déficit y la deuda. También anticipa que este bajo perfil de crecimiento provocará que los tipos de interés estén más bajos de lo normal y eso restará margen de maniobra a los bancos centrales al hacer frente a situaciones adversas.


"Elevar el crecimiento potencial debe ser una prioridad", reiteran los autores. El Fondo Monetario Internacional presentará en una semana sus previsiones de crecimiento, en vísperas de celebrar su cumbre semestral en Washington. El organismo insiste en la necesidad de apuntalar el crecimiento con reformas estructurales, a la vez que se invierte en innovación e infraestructuras.


Para apoyar esta idea, el FMI publica un estudio específico sobre la inversión privada en los países avanzados. La recuperación, señalan los relatores, ha sido "pequeña" tras la contracción del 25% que sufrió durante los años de la crisis financiera -en España se acercó al 40%. Es un síntoma, señala, de la debilidad que sigue sufriendo la economía. La baja demanda es un factor dominante.


También cita restricciones del lado financiero que hacen que las empresas se lo piensen antes de invertir. El Fondo identifica además como factor la incertidumbre política en algunos países del sur de Europa, entre los que cita a España. Por eso insiste en que es necesario un esfuerzo fiscal y monetario para apoyar el crecimiento y así elevar la inversión, aunque admite que será difícil que recupere la tendencia previa a la Gran Recesión.

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Jueves, 29 Enero 2015 07:01

La región a ritmo más lento

La región a ritmo más lento

La economía regional creció al 1,1 por ciento en 2014, mientras que anotaría una expansión del 2,2 por ciento en 2015, según lo estimó la Cepal en su informe Panorama Económico y Social de la Comunidad de Estados Latinoamericanos. El organismo mencionó que estas tasas de crecimiento son las más bajas desde 2009, cuando estalló la crisis financiera internacional. Destacó que, pese al menor movimiento económico, la desocupación no anotó un incremento, al tiempo que el gasto público se mantuvo estable en relación con las tasas de la última década. La merma del comercio a nivel mundial, la dificultad de países desarrollados de la Zona Euro para salir del estancamiento, la caída de los precios internacionales de materias primas, entre otros, fueron algunos de los elementos centrales para explicar el menor dinamismo de América latina. Las tensiones del frente externo, con dificultades cambiarias, potenciaron la situación en Argentina, donde se anotó una caída de la actividad del 0,2 por ciento en 2014.


Desde la Cepal apuntaron que la tasa de desocupación regional se ubicó en 6 por ciento en 2014, cuando había sido del 6,2 por ciento el año anterior. "El bajo crecimiento económico redundó en una débil generación de puestos de trabajo. Sin embargo, pese a la debilidad de la generación de empleo, la tasa de desocupación abierta urbana no aumentó, sino que registró nuevas caídas", mencionó la Cepal. Aseguró que este comportamiento de la región se explicó a partir del desempeño de Argentina, México y Brasil. El organismo dependiente de Naciones Unidas también señaló que "la desocupación históricamente baja" no fue el único dato positivo en materia de mercado laboral. Resaltó que el año pasado hubo una baja de la tasa de subempleo horario, mientras que el salario en términos reales avanzó 1,3 por ciento.


El gasto del sector público en los distintos países de América latina fue otra de las variables macroeconómicas analizadas en el documento de la Cepal. "Pese a los diversos vaivenes que ha sufrido el ciclo económico, la tendencia regional ha consistido en un aumento real de los recursos disponibles para el financiamiento de servicios sociales y de transferencias monetarias a los hogares", mencionó. El informe destacó que el gasto social representaba el 13,8 por ciento del Producto a comienzo de los noventa, al tiempo que en 2013 se alcanzó una cifra del 19,1 por ciento.


La desaceleración del crecimiento regional, según el organismo, plantea un fuerte desafío para continuar avanzando en el bienestar social de la población. "Para una población de 623 millones de habitantes (en América latina) todavía hay 167 millones de personas en situación de pobreza, de los cuales 71 millones se encuentran en condición de indigencia. Todo lo anterior medido en términos de ingresos monetarios que es una medida poco exigente", señaló la directora de la Cepal, Alicia Bárcena. Aseguró que restan muchas cosas para hacer en materia de ampliación de derechos. "Los desafíos siguen latentes, la región requiere todavía de profundos cambios estructurales para avanzar en un camino de igualdad y prosperidad para todos", cerró.

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Espurios indicadores de crecimiento y productividad, y producción de conocimiento

Cómo convertir la destrucción creativa en crecimiento neto


Las cifras alusivas al crecimiento económico (asumido como valor añadido de las labores humanas a la naturaleza que se supone mera materia prima) y de productividad (mayor producción de bienes y servicios por la labor humana en determinado período de tiempo), son entendidos hoy como signos y síntomas de buena salud económica. Crecimiento económico y productividad insomne son los dos sagrados mandamientos de la economía de mercado.


Los mencionados indicadores presentan al menos los siguientes tres crasos errores, a saber: i) suprema abstracción que permite introducir peras y manzanas, bienes y males, vicios y virtudes, en un solo costal; ii) supuestos de sospechosa ingenuidad, que permiten catalogar como crecimiento todo aquello que arroje la economía, aunque sea destructivo –como armas–, nocivo –como basura–, y banal –como inocuos lujos y dudosos servicios–; iii) ausencia de estudios cualitativos que permitirían dudar de calificar como crecimiento la extracción de minerales y energías del suelo, y también la redundante multiplicación de copias y modas.


En un mundo obsesionado con producir cada vez más y más rápido, para registrar más crecimiento y mayor productividad, es apenas sensato poner en duda la mayor salud económica al saber que se juzga como producción y, aún como progreso, las siguientes abominaciones: excedentes inocuos (modas, bienes y servicios que nacen de necesidades creadas); males y daños económicos (agotamiento de recursos no renovables cuantificados como crecimiento); congestión en las grandes urbes que en las cuentas se registra como incremento en la venta de gasolina y otros combustibles; contratación de más abogados y gendarmes como consecuencia de mayor criminalidad y conflictividad social; producción de bienes y servicios con obsolescencia programada, y de cosas y gentes condenadas a ser desechables.
El gran economista Schumpeter mostró que la economía de mercado es un proceso de creación destructiva; los mucho menos grandes econometristas y tecnócratas, con sus ciegas perspectivas cuantitativas se niegan, con sospechosa ingenuidad, a mostrar y a cuantificar el lado destructivo del mercado.


Sobre el significado de la biblioteca de Babel


Jorge Luis Borges mostró la redundancia de publicaciones y, con ella, la creciente trivialidad de los hallazgos que solo incautos o malintencionados pueden llamar "generación de nuevo conocimiento", y lo expresó magistralmente en su Biblioteca de Babel (1), así: "[...] Hace quinientos años, el jefe de un hexágono superior dio con un libro tan confuso como los otros, pero que tenía casi dos hojas de líneas homogéneas. Mostró su hallazgo a un descifrador ambulante, que le dijo que estaban redactadas en portugués; otros le dijeron que en yiddish. Antes de un siglo pudo establecerse el idioma: un dialecto samoyedo-lituano del guaraní, con inflexiones de árabe clásico. También se descifró el contenido: nociones de análisis combinatorio, ilustradas por ejemplos de variaciones con repetición ilimitada. Esos ejemplos permitieron que un bibliotecario de genio descubriera la ley fundamental de la Biblioteca. Este pensador observó que todos los libros, por diversos que sean, constan de elementos iguales: el espacio, el punto, la coma, las veintidós letras del alfabeto. También alegó un hecho que todos los viajeros han confirmado: No hay en la vasta Biblioteca, dos libros idénticos. De esas premisas incontrovertibles dedujo que la Biblioteca es total y que sus anaqueles registran todas las posibles combinaciones de los veintitantos símbolos ortográficos (número, aunque vastísimo, no infinito) o sea todo lo que es dable expresar: en todos los idiomas. Todo: la historia minuciosa del porvenir, las autobiografías de los arcángeles, el catálogo fiel de la Biblioteca, miles y miles de catálogos falsos, la demostración de la falacia de esos catálogos, la demostración de la falacia del catálogo verdadero, el evangelio gnóstico de Basilides, el comentario de ese evangelio, el comentario del comentario de ese evangelio, la relación verídica de tu muerte, la versión de cada libro a todas las lenguas, las interpolaciones de cada libro en todos los libros, el tratado que Beda pudo escribir (y no escribió) sobre la mitología de los sajones, los libros perdidos de Tácito [...]".


Bien. Ante la creciente división social del conocimiento en disciplinas y luego en fragmentos cada vez más irrisoriamente especializados al interior de estas, cada investigador expone hoy conocimientos o seudo-conocimientos, y mera basura informativa, de ínfimos y ridículos fragmentos: tiende a conocer el todo de lo ínfimo. Hoy aumenta frenéticamente el número de publicaciones y se reduce ostensiblemente el número de lectores para cada fragmento de ciencia especializada. Así las cosas, la manera más burda y racional (como la vía del menor esfuerzo), consiste en diseñar indicadores cuantitativos de crecimiento y productividad: se juzga el número de artículos y de libros que iluminados jueces académicos han ubicado en catálogos o bases de datos.


Lo preocupante hoy debería ser la publicación ad nauseam de artículos y libros, y quizás la única utilidad de las bases de indexación y los registros de producción bibliográfica sea la de constatar el exceso de escritura: los indicadores sólo captan cuánto y a qué velocidad un autor escribe pero dejan de lado lo esencial que es el proceso para digerir críticamente y dar el debate a lo producido. Y como aún los más famosos y creativos son presas de la redundancia, cada vez que muere un gran autor como F. Hayek, J. Buchanan, o A. Hirschman, los conocedores de su vasta obra se deciden a publicar un libro que condensa la esencia de los aportes de este tipo de autores.
Fantasía gringa que resulta superada por la realidad macondiana.


James Scott (2) imaginó que Condolezza Rice, la famosa exsecretaria de Estado, asumiría en el año 2020 la rectoría de la Universidad de Yale con la promesa de "[...] conducir una total reestructuración del profesorado utilizando las técnicas más avanzadas de gestión de calidad; técnicas perfeccionadas desde sus rudimentarios inicios en las Grandes Ecoles de París a finales del siglo XIX, encarnadas no solo en la revolución en Ford de Robert McNamara, y más tarde, en la década de 1960, en su trabajo en el Ministerio de Defensa, sino también en la revolución de Margaret Thatcher con respecto a la gestión de política social y de educación superior en el Reino Unido en la década de 1980; y refinadas por el desarrollo de la medición numérica de la productividad de los individuos y de las unidades en la gestión industrial; técnicas que el Banco Mundial haría evolucionar todavía más, y que las universidades del grupo Big Ten llevaron al borde de la perfección [...]".


Y vaticinando lo que se avecina como una aplastante certeza, este veterano profesor de Yale imaginó que cada profesor tendría por uniforme y registro de sus aportes (producción académica, productividad, frecuencia de citación y obsolescencia de sus investigaciones), una gorra que, en tiempo real, y a través de un visible y sonoro tablero electrónico diese tales datos segundo a segundo al público: clientes estudiantes, colegas rivales, y empleadores de la universidad.


A punto de cumplirse tres lustros de inaugurado el siglo XXI en el país donde nació uno de los grandes artífices del realismo mágico, legiones de científicos senior y junior están engendrando una nueva modalidad de indicadores de producción y productividad cognitiva –siguiendo las directivas del supremo órgano rector de la ciencia y tecnología.


El legado gringo, proyectado al resto del mundo, se basa en los conocidos campos de la informetría, bibliometría y cienciometría que hoy hace posible cuantificar la producción científica para poder determinar la productividad de los seres dedicados a la ciencia. Los avances de tales técnicas cuantitativas son apenas un signo de los nuevos tiempos: los calmados viejos cientistas acostumbraban a decir "publicar o morir", hoy los acelerados competidores que se creen productores de ciencia pueden perder su cargo, ver devaluado su título y aún fenecer por obsolescentes si dejan de cumplir dos sagrados preceptos: i) publicar el mayor número de artículos en revistas indexadas cada vez más exclusivas (de bases de indexación ultra-superiores), y otros productos (libros de investigación, consultorías académicas y comerciales, y artículos menores) cada semestre; ii) posicionar su oferta cognitiva en los más altos rangos de venta (dado que los productos no citados se consideran inexistentes entonces hay que lograr el mayor número de citaciones).

Los ingeniosos reguladores y auditores que en Colombia siguen la pista de la productividad del conocimiento científico han hecho un aporte sustantivo a tal técnica, el cual obedece a la siguiente pauta: no basta con publicar y con ser productivo en dicha tarea pues hay que demostrar que los productos cognitivos son completamente auténticos, para lo cual han de contar con el sello de fe pública que emite algún sagrado notario. Hoy todas las facetas y secuencias de la producción (el output científico) sólo existen en tanto se acompañes de toda clase de certificaciones y registros legales que prueben la buena fe de quienes hacen ciencia. Es de sospechar que en un mañana cercano todas las fuentes y etapas de los insumos de la investigación (el input científico) también deberán ser legalmente certificadas: aquello que no tiene el santo y seña de la legalidad y formalidad notarial no existe, aunque se trate de una realidad palpable.


Una de las presumibles consecuencias de tan notable avance en la informetría con registro notarial será la desaparición acelerada de aquellos científicos sociales ocupados de campos oscuros y tenebrosamente subterráneos: la informalidad, los actores ilegales, los mercados negros, los bienes y servicios prohibidos e ilegales, y también los grupos indígenas y campesinos que manejan sus propias normas comunitarias pues, una vez más hay que repetir: toda realidad que no tenga un registro legal no existe.


Y como si lo anterior fuese poco, el tiempo de los que investigan o creen investigar se extinguirá en las arduas y prolongadas tareas de registrar con un sello legal cada faceta del proceso investigativo, por trivial que esta pueda parecer. En un país donde el plagio, la copia y la falsificación no son eventos extraordinarios se reeditará la pesimista sentencia de Hobbes así: el hombre es un copión de su prójimo, y de todo productor de investigaciones científicas sospecharás que es un plagiario.

Notas

1. El conocido cuento aparece en Ficciones, con el sello editorial Alianza

2. Scott, James, Elogio del anaarquismo, Crítica, Barcelona, 2013

 

"Los grandes países emergentes dominarán el mundo"

África, China, India, Filipinas o Perú serán los motores del crecimiento en un futuro no muy lejano; la población de Nigeria alcanzará para entonces los niveles de Estados Unidos y países como Ucrania registrarán fuertes avances gracias a su inversión en educación. Son las principales conclusiones del informe El mundo en 2050 elaborado por la economista global del HSBC, Karen Ward (Southampton, 1980) y donde se analiza el potencial de estos países para crecer. En la parte más decepcionante de la tabla, Brasil y Europa. Todo bajo una premisa que se ha demostrado, cuando menos, poco realista: que los gobiernos tomarán las decisiones que mejor convengan a sus economías.

Pregunta. ¿Qué hará que el mundo sea diferente en 2050?
Respuesta. El mayor cambio será el crecimiento y la influencia de los países emergentes. En estos momentos, las economías desarrolladas aún dominan el crecimiento global, el sistema financiero, el comercio, la política mundial... y todo eso habrá cambiado sin duda para 2050. Porque la productividad potencial de los emergentes es tan superior a la de los desarrollados que es una cuestión de tamaño y de que la ley de la gravedad actúe. China para entonces será la mayor economía del mundo, India ocupará el tercer lugar y entre las 30 primeras economías mundiales estarán 19 de las que ahora consideramos emergentes.

P. ¿Qué debería preocuparnos?
R. Uno de los temas que sobresalen en el escenario de 2050 son las limitaciones de los recursos, si habrá suficiente energía, comida o suficiente agua. Tenemos un equipo dedicado a analizar las consecuencias del cambio climático y, sin duda, la mayor de sus preocupaciones es la escasez de agua y ese elemento juega también un factor geopolítico importante. Pero he de confesar que soy optimista después de lo que ha sucedido en el campo de la energía en los últimos 10 años con la emergencia de Estados Unidos como potencia y cómo ha cambiado el panorama energético el gas y el petróleo de esquisto. Con el agua pasará algo similar a lo que ha pasado con la energía. La presión de la demanda hará subir los precios y cuando alcancen un nivel significativo generarán el incentivo necesario para investigar y apostar por la tecnología pero también para mejorar la eficiencia. Es la mano invisible que mueve el mercado, como diría Adam Smith.


P. ¿De qué países hablaremos en 2050?
R. Yo soy muy optimista con China e India y no lo soy tanto con Brasil, simplemente porque está en un nivel de desarrollo mucho mayor como media de su población y para dar el siguiente salto tiene que hacer un trabajo muy duro, empezando por la educación donde no hay apenas avances. En esa línea también situaría a Rusia, en este caso por razones políticas; Egipto, que era una economía estrella para mí y cuyo Gobierno no se ha movido en la dirección que esperábamos. También incluiría a Europa para quien no preveíamos grandes avances en el crecimiento, pero que aún no logra dejar atrás la crisis y también está teniendo un comportamiento mucho peor de lo previsto y eso se dejará notar.


P. ¿En la parte positiva?
R. Hemos hablado de China e India pero África está registrando unas de las mayores tasas de crecimiento del mundo desde hace tiempo, también porque partía de niveles extraordinariamente bajos. Las presiones deflacionistas surgidas con la crisis han puesto tanta presión sobre los costes que ha permitido aflorar a algunas de las economías que estaban más abajo con más rapidez de lo que podríamos haber anticipado. Es el caso de la costa Este africana, de Bangladesh, Filipinas o Perú.


P. ¿Cuáles son las claves de ese crecimiento?
R. En un mundo global hay que resultar atractivo para atraer a grandes empresas. Eso implica tener trabajadores bien formados, con flexibilidad para trabajar las horas que necesite la compañía, flexibilidad también en la retribución —que es uno de los problemas que tiene España con los salarios muy ligados a la inflación y un sistema de retribución muy rígido— y permitir que las empresas puedan manejar esos costes en función de la evolución del ciclo. También influye cómo los gobiernos tratan a esas empresas, no solo lo relativo a la fiscalidad, sino la regulación, los derechos de propiedad, las infraestructuras... En Europa se discute si habrá o no una mayor inyección monetaria por parte del Banco Central Europeo (BCE) cuando en realidad nada de lo que haga el BCE va a resolver esas cuestiones. Esa es la única manera de garantizar que Europa sale adelante en los próximos 10 años y que no acabará como Japón.


P. El informe recalca que la democracia no es un requisito importante para el desarrollo de las economías.
R. Para el desarrollo de un sistema social, no hay duda sobre los beneficios de la democracia. Pero el reto para cualquier sistema, democrático o autoritario, es ser capaz de tomar decisiones de largo plazo, adoptar medidas que quizás no tengan efecto o recompensa hasta dentro de 10 o 15 años. Ese es uno de los mayores retos que Europa tiene en este momento. Una de las mejores frases en esta crisis fue la de [el actual presidente de la Comisión Europea] Jean Claude Juncker: "todos sabemos lo que tenemos que hacer, lo que no sabemos es cómo hacerlo y ser reelegidos". El reto para los políticos es que algunas de las decisiones que deben tomar pueden no dar resultado por un largo periodo de tiempo.

P. ¿La crisis ha hecho todo eso aún más difícil?
R. Creo que muchos de los problemas a los que nos enfrentamos han sido aflorados por la crisis, no causados por la misma. Todos sabíamos que nuestras poblaciones envejecían, que nuestros estados del bienestar eran demasiado generosos, pero cuando las rentabilidades de la deuda eran muy bajas y todo parecía funcionar bien, los gobiernos preferían dejarse llevar. Se trata de cómo damos a la gente la seguridad que reclama hoy y logramos, al mismo tiempo, que las poblaciones miren hacia delante y sean conscientes de las consecuencias que tienen esas decisiones. Ese es nuestro verdadero problema.


P. ¿Estamos preparados para ello?
R. Es pura matemática. Hay un determinado número de gente que trabaja y paga impuestos y mantiene a otro grupo que depende del sistema. Las decisiones que se tomen deben perseguir la equidad intergeneracional, no pueden estar dominadas por la parte más envejecida de la población. La política quizás está en crisis, en parte, como consecuencia de ese debate generacional. Los partidos que están surgiendo y ganando influencia lo hacen porque hablan en nombre de los jóvenes y de aquellos que se sienten excluidos.

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Viernes, 10 Octubre 2014 08:12

Acto de contrición en el FMI

Acto de contrición en el FMI

¿Por qué creó Dios a los economistas? Para que los pronósticos del tiempo nos pareciesen buenos. Las predicciones económicas han arrojado una tonelada de chistes, pero al Fondo Monetario Internacional (FMI) le hace poca gracia cómo sus cálculos se han dado de bruces con la obstinada crisis desde hace cuatro años. Las estimaciones a un año para el periodo 2011-2014 fueron, como promedio, "demasiado optimistas": unas seis décimas o 0,6 puntos porcentuales superiores a los resultados.

La desviación se debe sobre todo a que el FMI sobrevaloró el potencial de las economías emergentes —que fueron las estrellas del rock durante esos años y concentraron el 80% del crecimiento— y su error promedio es el doble de las economías avanzadas. Los datos proceden de un análisis elaborado por la propia institución sobre sus informes de perspectivas desde octubre de 2010, lo que supone una suerte de mea culpa por haber estado errando sobre la marcha de la economía. Este trabajo, además, coincide con una autoevaluación trienal del organismo, que hace pocos días admitió además que había pecado de parcialidad en algunos aspectos, con sesgos positivos hacia países tutelados y hacia economías desarrolladas.

"El problema básico de los pronósticos del FMI es que se basan en un análisis muy mecánico y esto es una complicación cuando hay un cambio de contexto", explica por teléfono el economista James Galbraith, profesor de la Universidad de Texas e hijo del famoso John K. Galbraith. "En particular, hay una mala interpretación del mercado crediticio, así que olvidan la mala influencia que los mercados caprichosos y los bancos deteriorados tienen en el crecimiento sostenible", añade.

De hecho, los fallos en las predicciones de las economías avanzadas se dan sobre todo entre 2011 y 2012 y se deben en buena parte al shock que produjo la crisis de la zona euro, lo que llevó a fuertes revisiones de países bajo presión como España, así como el efecto por el terremoto de Japón. La desviación media en los países estresados de la eurozona (Grecia, Irlanda, Portugal y España) alcanzó los 1,4 puntos entre 2011 y 2013, y un punto porcentual en 2011-2014.

 

"Hay distintos ingredientes en la desviación. Por ejemplo, se subestimó el efecto que el parón de las economías desarrolladas iba a tener en las emergentes", explica Luis Servén, responsable del departamento de análisis macroeconómico del Banco Mundial. Además, hace más de un año el Fondo asumió que no le había dado a la austeridad la importancia que tenía a la hora de frenar la recuperación, tal y como reconocieron en un documento.

El error medio para la economía japonesa fue de 0,8 puntos en el periodo 2011-2013 y de 0,7 puntos para 2011-2014. El fallo para EE UU, en cambio, es mínimo.

Después de un repunte inicial, el crecimiento global bajó cada año entre 2010 y 2013, del 5,4% al 3,3%, por sacudidas como la de la eurozona, pero "aunque los informes de perspectivas eran también revisados a la bala, el crecimiento final ha sorprendido igualmente a la baja en cada informe desde 2011", señala el FMI

Galbraith entra en el ejemplo español. "Al país se le ha pedido que haga muchas de esas llamadas reformas, especialmente en el mercado laboral. Si las hubiera cumplido todas y cada una, ¿le hubiera premiado el mercado con tipos de interés más bajos? No, cualquier pánico por Grecia, Irlanda o Italia aún afectaría a España, ya que los inversores los tratan a todos como un grupo". A su juicio, "solo Mario Draghi podía reducir los tipos de interés y fue el cambio de política del BCE la que lo consiguió, no las reformas". "Pero los economistas, como siempre, son demasiado lentos para reconocer lo que el resto puede ver fácilmente", remata.

El Fondo cree que la sobrevaloración de las inversiones es uno de los principales factores que ha contribuido a las desviaciones y lo atribuye a factores domésticos, sobre todo en los países en los que la inversión ha decepcionado más de lo que lo han hecho las exportaciones. "En esto ha desempeñado un papel muy importante la confianza y esta es mucho más difícil de medir, la economía no es una ciencia exacta", apunta Servén.

Al final, el chiste de sobre los economistas que hacen que las predicciones meteorológicas parezcan fiables tiene cierto sentido. El Nobel de Economía, Kenneth Arrow, que sirvió en la Segunda Guerra Mundial en el departamento de meteorología, explicaba hace unos meses a este periódico que "en meteorología un buen pronóstico no es decir si va a llover o no, sino la probabilidad de que llueva". "En la economía veo que hay poca dedicación a la valoración de los pronósticos, a observar lo bien o mal que han funcionado", decía. El FMI sí ha pasado revista.

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Miércoles, 08 Octubre 2014 06:14

América Latina se sigue frenando

América Latina se sigue frenando

El epígrafe que el Fondo Monetario Internacional utiliza para referirse a América Latina en su análisis de la economía global refleja de una manera muy simple el problema inmediato de la región: sigue perdiendo velocidad. Más incluso de lo que esperaba, lo que está provocado por la debilidad de la demanda, tanto interna como externa. El organismo que dirige Christine Lagarde revisa por estos motivos sus proyecciones de 2014 para Latinoamérica de una manera drástica y anticipa un moderado repunte en 2015. Pero pesan más los riesgos a la baja, algo que refleja lo que también está pasando en el grupo de los países emergentes.

Los datos sobre la evolución reciente que llegan al organismo están siendo mucho más débiles de lo esperado, por eso proyecta una expansión media de solo el 1,3% para 2014. De confirmarse, esta tasa supone el ritmo más bajo desde 2009 y una importante revisión a la baja de 1,2 puntos si se compara con la previsión de abril, o siete décimas menos que la última actualización de julio. El PIB de la región remontaría al 2,2% el año próximo, pero esta cifra se queda siete décimas por debajo de lo previsto hace solo seis meses.

El rendimiento contrasta con el 2,7% que crecieron los países de América Latina y el Caribe en el ejercicio 2013 o el 2,9% en 2012. Además, en las tablas del informe publicado este martes por el FMI se observan importantes diferencias entre las economías de la región. Bolivia es el país que más crecerá, con un 5,2% previsto para este año y un 5% el próximo. La sigue Colombia, con el 4,8% y el 4,5%. Paraguay y Ecuador se mantendrán en la banda del 4% este ejercicio, según el FMI.


Recesión en Venezuela y Argentina

En la cara opuesta están Venezuela y Argentina, en negativo este año y el que viene. La situación venezolana es la más delicada, en el continente con una contracción del 3% prevista para 2014, que se moderaría al 1% en 2015. La recesión es menos severa en Argentina, con un 1,7% previsto para el presente ejercicio. Pero, sin embargo, no hay visos de mejora, porque la proyección del FMI es que se contraiga otro 1,5% en 2015.

Sus problemas son conocidos, como el efecto de la elevada inflación en el consumo interno y la incertidumbre que genera la situación política. También lo son las dificultades a las que se enfrenta Brasil, la mayor economía de la región. La contracción en el arranque del año va a provocar que cierre el ejercicio estancada. La proyección es que crezca un 0,3%, un punto menos de lo que se dijo en julio, y repunte al 1,4% en 2015, seis décimas por debajo.


Es decir, el rendimiento de Brasil estará claramente por debajo al de la media y lejos de 2,5% que registró en 2013. La inversión se está viendo estrangulada, explican el equipo de Olivier Blanchard, por condiciones financieras más restrictivas y a una caída en la confianza por parte de los empresarios. El alza de tipos de interés y una tasa de inflación que seguirá alta también afectan al consumo privado, mientras la creación de empleo se modera.

Mantiene para México


México, por el contrario, doblará el crecimiento entre 2013 y 2014, del 1,1% hasta el 2,4%. El FMI mantiene en este caso sus previsiones. Atribuye este reputen a las reformas adoptadas, que continuará notándose en 2015, hasta repuntar al 3,5%. En parte se lo debe también a que la economía de EE UU tendrá el año que viene una tasa de crecimiento próxima al 3,1%. Chile y Perú también crecen por encima de la media, pero la moderación está siendo más pronunciada.
El FMI advierte que hay varias economías latinoamericanas que están teniendo dificultad para dar con nuevos motores para sostener el crecimiento. Se refiere en concreto a los grandes exportadores de materias primas, por el efecto de la caída de precios. Aunque EE UU ayuda a compensar, la moderación del crecimiento en China es un factor que el FMI no pierde de vista. Tampoco los efectos del proceso de normalización de la política monetaria por parte de la Reserva Federal.


La prioridad para el conjunto de la región latinoamericana y caribeña, concluye el FMI, es seguir aplicando políticas que permitan preservar la estabilidad económica y adoptar reformas que permitan elevar el crecimiento potencial. El recurso a medidas de tipo fiscal para incentivar el crecimiento tiene poco margen en general, como pasa con la política monetaria en los países que tienen los precios disparados. Por eso insiste en reformas para elevar la productividad.

Reflejo de emergentes

La situación que se presenta para América Latina podría extenderse al conjunto de economías emergentes, las que durante la pasada crisis financiera hicieron de motor global. La proyección del FMI ahora es que su crecimiento se modere al 4,4% este año antes de repuntar al 5% en 2015. Es también más débil que lo anticipado en abril. Será casi un punto más que la media para el conjunto del planeta en 2014 y estará por encima del 3,8% para el que viene.


Blanchard señala que el bajo potencial de crecimiento de las economías emergentes es el factor dominante de esta débil recuperación. Precisa que está ahora 1,5 puntos por debajo a lo que se vio en 2011. China, señala, seguirá creciendo a un ritmo alto, pese al reequilibrio de su economía. En el caso de India, repunta gracias a la confianza que generan las nuevas políticas. Rusia, sin embargo, empeora como Brasil porque la incertidumbre reduce las inversiones.

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El Banco Mundial califica la expansión en América Latina de "decepcionante"

El Banco Mundial es contundente con América Latina: no hay margen para el error. Un día después de que el Fondo Monetario Internacional recortara el crecimiento a la región, el organismo habla de que las economías del subcontinente americano se asientan en este momento en una fase de lento crecimiento que le llevará a crecer un 2,3% este año. Es dos décimas menos de lo anticipado por la institución gemela en la víspera. Por eso reclama que se intensifiquen las reformas.


La institución constata una desaceleración generalizada en los países emergentes, que es tres puntos porcentuales inferior a la media antes de la crisis financiera. En el caso concreto de América Latina, califica en su análisis el ritmo actual de "decepcionante". Es solo una décima menos que en 2013, pero menos de la mitad del 5% al que acostumbró en los años buenos. "Desafortunadamente, hay más factores que hacen de lastre que de impulso", opina.


El contexto es complejo, como muestra el informe. Banco Mundial también se refiere al futuro económico de China como gran factor de volatilidad, por su efecto en el precio de las materias primas, junto al ajuste de las carteras de inversión desde los países emergentes hacia activos más seguros en las economías avanzadas. Como fuerza que actúa en sentido opuesto está la expansión del comercio global gracias a la reactivación económica en las economías más prósperas.

"Lo severo que estos choques externos sean es incierto y su impacto en América Latina dependerá del grado de exposición y de la capacidad que cada país de la región tenga para absorberlos", indica el análisis elaborado por el equipo que lidera Augusto de la Torre. El economista explica que el viento de cola se disipa y el riesgo para el crecimiento muta. No es solo China. La débil recuperación en Europa y el lento crecimiento en EE UU también influyen.


Como señala de la Torre, se trata de factores que están fuera del control de los países en América Latina pero que hay que tener en cuenta porque es consecuencia de la globalización. El economista señala que la desaceleración en la región es "evidente" y explica que el crecimiento "parece estar estancándose en un ritmo lento". Su temor es que sea más una tendencia que un punto bajo en el ciclo. "Hay una cosa que podemos controlar y es la calidad de nuestras políticas", añade.


Grandes diferencias

El rendimiento es muy heterogéneo, como se ve también en los datos del FMI. En un extremo está Venezuela, con una contracción del 1% del crecimiento este año. En el otro Panamá, que crecerá un 7%, seguido por Perú, con el 5,5%. Otros países que harán de motor de la región son Chile y Colombia, con un crecimiento superior al 3,5%, por encima de la media. También destaca el rebote de México, que repuntará al 3% gracias a las reformas, que califica de "impresionantes".


El optimismo de los inversores hacia México contrasta con el de Brasil, la mayor economía de América Latina. Es el país que hace de lastre, con un crecimiento proyectado para este año por debajo del 2%. El Banco Mundial lamenta en este caso que no se haya forjado una agenda de reforma para romper a corto plazo con este escenario de bajo crecimiento, baja tasa de ahorro y baja inversión. "Ya no se puede contar con la ayuda de factores externos", dijo de la Torre.
Es decir, coincidiendo con la valoración del FM

I, los países emergentes dejaron de ser las estrellas del crecimiento. Sin embargo, el Banco Mundial se muestra optimista aunque con cautela al hablar de América Latina. A favor de la región, a diferencia de Asia, juega que supo capitalizar el viento de cola externo para potenciar la demanda interna y logró una mayor integración del sistema financiero. Eso hace ahora que sean menos vulnerables a choques externos que en el pasado.


Es más, los economistas del Banco Mundial señalan que en la mayoría de países de la región habrá fluctuaciones en los ciclos de negocios similares a las que se ven en las economías avanzadas. Es decir, el patrón pasado expansión y contracción es historia. También indica que tienen más margen de maniobra para adoptar políticas monetarias y cambiarias para hacer frente a las turbulencias.


Ruptura con el pasado

Otra ruptura con el pasado, y que hace a América Latina más resistente a los choques externos, es que la región logró durante las últimas dos décadas reequilibrar la manera en la que se financia. Ahora ya no depende tanto como en los años 1990 del crédito que le llega de los bancos internacionales y la inversión es más directa. Es más, en lugar de pedir prestado, presta al mundo.


Esta mayor integración financiera de América Latina da tranquilidad. Pero la región no es inmune, porque la inversión directa extranjera y las remesas también están sujetas a ciclos y pueden actuar en sentidos opuestos. El gran reto es lograr que las dos actúen en la misma dirección por eso se vuelve a pedir que se intensifiquen las reformas para mejorar la competitividad vía un incremento de la productividad.


También reclama un mejor diseño de las políticas sociales en los presupuestos nacionales, para hacer frente a la presión fiscal derivada de un menor crecimiento económico. Es, indican desde el Banco Mundial, un reto importante si los países de América Latina quieren mantener el rápido ritmo de progreso social al que se acostumbró durante la pasada década. "Desafortunadamente, en todos los países no será posible conseguirlo", concluye.


A modo de que conclusión, pide a los países de la región que utilicen el potencial de la inversión extranjera y de las remesas en políticas de innovación y productividad. En el caso de los hogares que reciben remesas, se recomienda que inviertan ese dinero de sus familiares en salud, educación y vivienda. Eso, a su vez, permitirá crear un clima de negocio que atraerá a sus propios trabajadores y más inversión extranjera.

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