EE UU pide a China una reducción del déficit comercial de 200.000 millones de dólares


Las demandas por parte de Washington, prácticamente imposibles de cumplir para Pekín, muestran lo alejadas que están sus posiciones

 La negociación comercial entre Estados Unidos y China ha comenzado siguiendo el manual de Donald Trump, el magnate convertido en presidente que propugna golpear primero y luego hablar. Washington quiere reducir en 200.000 millones de dólares (168.000 millones de euros) el déficit comercial con el gigante asiático y para ello reclama cambios drásticos al régimen de Xi Jinping. El equipo estadounidense concluyó este viernes dos días de conversaciones en Pekín sin avances.

Los dos países se comprometen a “estrechar su comunicación”, pero reconocen que “en algunos asuntos existen grandes diferencias”, según informó la agencia china Xinhua. La filtración de una lista de demandas por parte de EE UU, prácticamente imposible de cumplir para China, muestra cómo de alejadas están las posiciones. La lista es extensa. La más relevante es una reducción del déficit comercial de 200.000 millones de dólares desde ahora hasta 2020. Esa cifra supone más de la mitad de todo el desequilibrio entre ambos países, es decir, la diferencia entre lo que EE UU compra a China y lo que le vende, que fue de 375.000 millones en 2017. El desfase con el gigante asiático es el grueso de todo el déficit comercial estadounidense, que asciende a 556.000 millones de dólares.


En ese documento, EE UU también exige a China que no subsidie los sectores de alta tecnología, incluidos en el plan de modernización industrial Made in China 2025; una mayor protección de la propiedad intelectual; acabar con las transferencias “forzadas” de tecnología; que retire sus denuncias contra EE UU en la Organización Mundial del Comercio (OMC) o que se comprometa a no tomar represalias si Washington decide imponer aranceles a sus productos. Otras peticiones pasan por mejorar el acceso de las empresas estadounidenses a sectores ahora protegidos por Pekín y que el país asiático reduzca, para julio de 2020, los aranceles que aplica a todos los productos estadounidenses en sectores no críticos hasta niveles que no superen los de las tarifas correspondientes que aplica Washington.


La Administración de Trump propone que ambos países se reúnan una vez al trimestre para revisar el cumplimiento del acuerdo y que, en caso de que China no lo cumpla, EE UU pueda tomar represalias vía aranceles o restringiendo su oferta de servicios. Una exigencia difícilmente aceptable. Según la agencia oficial china, las delegaciones “mantuvieron un profundo intercambio de opiniones” sobre todas estas cuestiones, aunque “ambas partes reconocieron que, dado que aún existen diferencias considerables en algunos temas, se requiere un trabajo continuo para lograr un mayor progreso”.


En Washington, Trump siguió con su juego de mano dura, la que muestra en su libro superventas El arte de la negociación. En declaraciones a la prensa, el presidente aseguró que la posición estadounidense estaba siendo suave. “Siento un gran respeto por el presidente Xi. Por eso estamos siendo tan amables”, afirmó. La negociación se produce, además, en un momento crítico en otro frente, el inicio de las negociaciones con Corea del Norte para su desnuclearización, donde Xi Jinping ha jugado un papel fundamental.
El acuerdo de mínimos en Pekín no ha ido acompañado de un pacto sobre la escalada arancelaria que han protagonizado recientemente ambos países: ni sobre los 6.000 millones de dólares ya en vigor, ni de la amenaza que pende sobre los aranceles que están teóricamente por venir, por otros 200.000 millones de dólares, según los listados provisionales anunciados tanto por Estados Unidos como China.


El acuerdo, de momento, es seguir hablando y poco más.China no ha dado pistas sobre qué está dispuesta a negociar pero advirtió, antes del encuentro, que no aceptará “demandas no razonables”. Si bien los analistas consideran que Pekín puede ceder terreno en el campo comercial —aunque no en la medida que propone Trump— aumentando las compras de productos americanos o reduciendo los aranceles que impone a estos, es virtualmente imposible que renuncie a su política industrial o tecnológica al tratarse de un objetivo estratégico de las autoridades. La amenaza de guerra comercial sigue, de momento, en pie.

 

Pekín / Washington 4 MAY 2018 - 16:48 COT

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Lunes, 16 Abril 2018 06:34

El dólar todavía

El dólar todavía

La política del dólar, se dice, está volviendo a la normalidad y con ello también el funcionamiento de la economía de Estados Unidos. Este supuesto tiene, de una u otra manera, implicaciones para el mundo.

Para administrar la crisis de 2008 la Reserva Federal mantuvo durante casi una década las tasas de interés a un nivel de prácticamente cero, una condición ciertamente inusual y que expresaba la magnitud del colapso que se provocó.

Con esto evitó el derrumbe de la actividad económica y, también, de los bancos y otras empresas financieras. El costo de esta política ha sido tan elevado que aún no se acaba. Ahora, hay que añadir las políticas económicas y sociales que impulsa el gobierno en Washington.

Por el lado fiscal, lo anterior representó la enorme inyección de dinero en la economía y con ello el aumento de la deuda pública. Hoy, el Congreso, controlado por los republicanos, está aumentando aún más el endeudamiento.

La supuesta normalidad a la que se alude no significa, sin embargo, que el periodo de crecimiento con estabilidad de precios que se registró antes de la crisis financiera de hace una década pueda recrearse. A esa etapa se le conoce como la "gran moderación".

El dólar mantiene su primacía por la permanente demanda para todo tipo de transacciones: comerciales y financieras. La forma principal de tener moneda estadunidense es mediante la compra de los bonos que emite el Tesoro, que se sostiene en la confianza que todavía tienen los inversionistas de que se pagará esa deuda.

Esto se considera como un "privilegio exorbitante" del dólar, según lo calificó el gobierno francés encabezado entonces por De Gaulle. Aunque tal privilegio persiste hay cambios en el sistema internacional que son significativos.

En 1990 el producto de Estados Unidos representó alrededor de 22 por ciento del total mundial y se calcula que en 2020 sea de 15 por ciento. Al dólar le siguen como monedas más usadas el euro, el yen, la libra esterlina y aún muy por detrás el renminbi.

Con la economía global en pleno y junto con el nuevo proteccionismo en Washington, China aparece como un mayor contrincante político y económico. Desde 2016, la moneda china es parte de la canasta de divisas de reserva –los derechos especiales de giro– que administra el Fondo Monetario Internacional (FMI). El gobierno buscará aumentar la relevancia de su moneda como una medida consistente con la influencia que pretende tener en el mundo.

El producto por habitante chino (a precios de mercado) en 2017 era 14 porciento del de Estados Unidos, pero en 2000 fue de tres por ciento. El mero tamaño de la economía china, empezando por su población, es relevante; su producto representó el año pasado 62 por ciento del estadunidense. Las tendencias indican que en 2040 será mayor que aquel, aunque el nivel de vida siga siendo más bajo.

China es ya el mercado más grande para las exportaciones de países como Australia, Rusia, Taiwán, Corea y Brasil, entre otros, lo que extiende su influencia en los mercados. Allí se destina ahora casi la misma proporción de gasto de investigación y desarrollo que en las economías más desarrolladas y tienen, además, una agresiva política en cuánto a los derechos de propiedad intelectual.

No debe perderse de vista el carácter de esa sociedad donde persisten muchos elementos de planificación estatal y un sistema de control político muy centralizado. Ambas condiciones pueden representar una ventaja en la competencia económica a escala mundial en los próximos años. A ello hay que añadir la fuerte expansión del gasto militar que está cerrando la brecha con el de Estados Unidos.

La política exterior de Washington se enfoca en distintas formas de confrontación con China en materia comercial y financiera (¿y militar?), cuyas previsiones son inciertas.

Debajo del amplio conjunto de procesos en curso existe una debilidad estructural de las economías más desarrolladas que no ha sido superada desde que surgió la crisis más reciente. Buena parte de esa fragilidad reside en el valor de las monedas. George Soros dijo hace unos años que "el dólar es la moneda más débil del mundo, exceptuando todas las demás". De ahí que todavía tenga un privilegio y, por ahora, exorbitante. Este es un asunto clave en un sistema en el que se ha ido ahondando el proceso de financiarización de la economía con una correspondiente relocalización de la actividad productora de bienes y servicios.

En el caso de Estados Unidos, su preponderancia económica sigue estrechamente ligada con el privilegio del dólar. Ya en 2011, la calificadora de deuda Standard & Poor’s apuntaba, aquella que fue la primera vez que se degradaba la calidad de la deuda del gobierno de Estados Unidos: "La efectividad, estabilidad y predictibilidad del quehacer de la política pública y de las instituciones políticas se han debilitado al mismo tiempo que aumentan los desafíos en materia fiscal y económica".

Esta afirmación sea tal vez más apropropiada hoy que hace siete años.

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Las claves de la guerra comercial entre Estados Unidos y China: socios y enemigos

Los aranceles anunciados por el gigante americano y el asiático tienen poco peso en el volumen total de intercambios, pero atacan donde hacen más daño

comercial o político

Donald Trump odia el déficit comercial. En su lógica es la evidencia de que EE UU pierde en el mercado global porque compra más de lo que vende al resto del mundo. Por eso convirtió la reducción de esta brecha en un pilar central de su política económica, especialmente con China. La disparidad con el país asiático creció el año pasado en la categoría de bienes un 8%, hasta alcanzar los 375.200 millones de dólares.


Por eso ha empezado su guerra de aranceles contra China, pero sin lanzar toda la artillería. Según la agencia de calificación de riesgo Standard & Poor´s, el arancel de EE UU puede afectar al 12% de los productos importados desde China. Al ser una disputa sobre tecnología y propiedad intelectual, añaden, podría impactar a artículos que incluyen ordenadores y teléfonos móviles. La primera reprimenda china ataca desde la carne de cerdo, frutas y vino hasta metales como tubos de acero que se compran a Estado Unidos.
“Los productos sujetos a aranceles representan en este momento una parte modesta respecto al volumen total de los intercambios”, valoran desde la agencia. Las amenazas y las listas, sin embargo, muestran cuál es la actitud de las dos potencias. Trump cree que forzando la mano logrará que China entren en razón, porque depende más del mercado de EE UU que al revés. Su objetivo es reducir el déficit en 100.000 millones.


Pekín contraataca donde puede hacer políticamente más daño al republicano en las elecciones de noviembre e incluso en 2020: las comunidades rurales. La agricultura generó más de 19.000 millones en exportaciones hacia China en 2017, con 12.360 millones solo en soja. La segunda mayor partida son aviones comerciales, con 16.260 millones, seguida por los automóviles, con 10.500 millones.


Disuadir a Washington


Estas tres categorías, precisamente, han sido la diana de la segunda ronda de aranceles anunciadas por Pekín, que entrarán en vigor en caso de que Trump acabe por oficializar esta nueva ronda de aranceles estadounidenses contra productos de alta tecnología chinos. Una lista que ha sorprendido por su contundencia. “El Gobierno chino preferiría no aplicar estas contramedidas porque tienen un coste para el país. Pero seguirá adelante con los aranceles para disuadir a Estados Unidos; China necesita dejar claro que está dispuesta a responder del mismo modo si es necesario”, explica Julian Evans-Pritchard, economista de la consultora Capital Economics.


China también es uno de los tres principales mercados para el equipamiento médico que se exporta desde EE UU, así como maquinaria industrial metales y computadoras y componentes electrónicos. La mayor economía asiática es receptora además de combustibles refinados, como el gas natural licuado, y otros derivados del petróleo, lo que explica los nervios en el sector energético, otro lobby de apoyo aTrum.


EE UU es la segunda potencia comercial del mundo. Exportó bienes por valor total de 1,55 billones en 2017. Si se incluyen los servicios, una categoría que siempre evita citar Trump porque está en superávit, ese volumen global asciende a 2,33 billones. Sin embargo, el pasado ejercicio registró importaciones que ascendieron a 2,89 billones, de las que 2,36 billones fueron en bienes.


China es el gran contribuyente a este desequilibrio. Las estadísticas del Departamento de Comercio más recientes reflejan que las importaciones de bienes chinos ascendieron el año pasado a 505.600 millones de dólares, un 9% más que en 2016. Es el mayor suministrador de bienes por delante de México y Canadá, sus socios en la zona de libre cambio en Norteamérica (Nafta).


Las compañías estadounidenses realizaron por su parte exportaciones al otro lado del Pacífico por valor de 130.400 millones. En este caso mejoraron un 12% en el año. China es el tercer destino de los bienes de compañías estadounidenses, por detrás de Canadá y México. Duplican los que van hacia Japón y Alemania. Se estima que el comercio genera unos 910.000 empleos en EE UU.


Ataque al liderazgo mundial chino


Las autoridades chinas rebajan sensiblemente la cifra de déficit que defiende Donald Trump. Según datos de las aduanas, el país asiático registró un superávit comercial de 275.810 millones de dólares frente a Estados Unidos, un desequilibrio récord en los intercambios bilaterales de mercancías, pero menor (en 100.000 millones de dólares) a lo contado por Washington. El comercio con la primera potencia mundial generó el 65% del superávit comercial chino global.


Los más de 1.300 productos identificados hasta ahora por Washington para una nueva ronda de tarifas impactan directamente en el ambicioso programa de reconversión industrial china, cuyo objetivo es convertir al país en líder mundial en alta tecnología para el año 2025. La oficina Comercio de EE UU estudia medidas adicionales elevar el arancel hasta 150.000 millones en importaciones, el 30% de los intercambios.


EE UU representa el 15% de las exportaciones globales de China. Llega de todo, especialmente electrónica y semiconductores que se consumen en masa en EE UU. Los teléfonos móviles manufacturados en fábricas chinas tuvieron un valor de 70.390 millones mientras que la factura en ordenadores fue de 45.520 millones, a la que se suman 31.610 millones en accesorios. El equipamiento para telecomunicaciones fue de 33.480 millones.


Los muebles y otros artículos para el hogar generaron 20.670 millones en importaciones mientras que los electrodomésticos rondaron los 14.150 millones, junto a 10.730 millones en televisores. Las importaciones de juguetes y productos para el deporte generaron importaciones el pasado año por valor de 26.770 millones. El sector textil, incluyendo calzado, movió 35.680 millones.


Caroline Freund, economista del Peterson Institute for International Economics, explica que el déficit no se debe solo a malos acuerdos comerciales como dice Donald Trump, sino más bien al ritmo con el que gastan los consumidores y el Gobierno estadounidense. “Si se redujera el consumo”, añade, “las importaciones caerían”. También cita que un dólar débil encarece las importaciones.


China podría negociar


El problema, según Freund, es que elevando el arancel no se resolverá el desequilibrio. Los analistas señalan que el mercado tenderá a compensarlos buscando los productos en otros países. “La decisión de Donald Trump de imponer nuevos aranceles a China no deja de ser chocante aunque sea esperada”, valora Edward Alden, experto del Council on Foreign Relations.


Pero aunque las prácticas chinas son una queja compartida, la confrontación crea un nuevo escenario. El miedo es que el choque provoque una ruptura que dañe las relaciones entre las dos potencias, amenace el crecimiento y la estabilidad financiera. El riesgo de una guerra comercial, según el BBVA, “es bajo” y ven la maniobra de Trump como una “táctica” negociadora.


En la misma línea se expresa el profesor Xu Bin, de la escuela de negocios CEIBS, que confía en que ambos países encontrarán una solución negociada y evitarán un conflicto comercial a gran escala. “Estoy seguro de que el año que viene el déficit comercial se reducirá; China está dispuesta a hacer esfuerzos para que así sea. Pekín puede comprometerse a acuerdos que no afecten directamente a sus exportaciones hacia EE UU, desde aumentar su volumen de importaciones a animar a sus empresas a producir en suelo estadounidense”, sostiene.

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Sábado, 10 Febrero 2018 06:52

Esa piba veleidosa

Esa piba veleidosa

Los escalofríos en los mercados de especulación financiera generan incertidumbre en la economía de Estados Unidos. Varios economistas advierten que los mercados inmobiliario y de valores están sobrevalorados. La respuesta del genial presidente Donald Trump: un desfile militar.


Durante la campaña presidencial de 2016 el magnate de ilusiones Donald Trump convenció a más de 60 millones de votantes de que la situación económica de Estados Unidos era desastrosa, catastrófica, horrible, insostenible, y de que todo era culpa de Barack Obama.


Durante el primer año de su gestión presidencial, Trump se ha jactado del desempeño brillante, excepcional, excelente y robusto de la economía estadounidense, atribuyéndose por supuesto los méritos.


La realidad real –no la alternativa en la cual Trump se mueve– es un poco diferente de ambas ficciones: la capacidad de un presidente de Estados Unidos para influir en la economía es limitada, y sólo ha sido eficaz a medias cuando el gobierno ha salvado al sistema de sus propias estupideces.


Tras la crisis financiera de 2008, tanto el entonces presidente republicano George W Bush como el recién llegado demócrata Obama, dispusieron una intervención estatal gigantesca que permitió navegar la Gran Recesión. Cuando Obama llegó a la Casa Blanca en enero de 2009 el país perdía 700 mil empleos por mes, la tasa de desempleo estaba por encima del 10 por ciento de una fuerza laboral desalentada, el sistema financiero se tambaleaba y empresas como General Motors, Chrysler y Ford estaban al borde de la bancarrota.


La Gran Recesión concluyó, formalmente, en julio de 2009, y desde entonces la economía de Estados Unidos retornó a un crecimiento, lento pero sostenido, y para el fin de la gestión de Obama la tasa de desempleo había bajado al 4,9 por ciento. La gran desazón de la mayoría de los estadounidenses en 2016 no respondió a una mala situación económica, sino a una economía que ha seguido concentrando la riqueza en unos pocos y manteniendo a los muchos en un corre-corre tras empleos secundarios, changas y malabarismos en el presupuesto hogareño.


Las ganancias de las corporaciones han crecido más del doble: de unos 800.000 millones de dólares anuales en 2009, a 1.700 millones en 2017. Durante el mismo período el sueldo real promedio de los trabajadores ha subido de unos 690 dólares por semana a 754 dólares (9,2 por ciento), contando con el salto en diciembre y enero que causó temores de presión inflacionaria.


Esta es la economía que Trump recibió hace poco más de un año, y que siguió funcionando de la misma manera: más beneficios para los especuladores financieros y aguántense los de abajo que tenemos un gran reality show.


Durante 2017 los valores en los mercados financieros batieron récords mes tras mes, y Trump, el empresario, se ha jactado de ello como si el índice Dow Jones fuese el termómetro de la economía.


En la primera semana de febrero los mercados financieros de Estados Unidos perdieron todas las ganancias que habían acumulado de manera acelerada desde el 1 de enero, y de pronto entró el temor, la seguidilla de análisis de expertos, los vaticinios de caídas vertiginosas en “las bolsas”, y luego los diagnósticos de que se trata apenas de un ajuste de los mercados y que los fundamentos de la economía son sólidos.


LOS CLARIVIDENTES.

El salvamento del sistema económico fue resultado, en gran parte, de la adopción ya en diciembre de 2007 de una política monetaria con la cual la Reserva Federal mantuvo la tasa de interés de referencia en casi cero, durante casi una década.


Con dinero abundante y barato, la economía –medida por los índices de los mercados– está ahora en un punto diferente: el mercado laboral ha llegado a lo que muchos consideran “pleno empleo”, y para conseguir trabajadores las empresas tienen que aumentar los sueldos, lo cual incrementará el consumo y el riesgo de inflación.
La inflación se ha mantenido por años debajo del 2 por ciento anual, algo que la Reserva Federal considera saludable, y por lo tanto ha ido aumentando muy suavemente la tasa de interés desde fines de 2017. Si la economía se atasca, la Reserva, que ha llevado la tasa de interés al 1,25 o 1,50 por ciento, no tendrá mucho margen para bajarla y evitar un estancamiento, y si la economía se acelera y sube la tasa de interés, los especuladores se mandarán mudar y chau bonanza.


La propia Reserva Federal está en transición. Janet Yellen, la primera mujer presidenta de la institución, que concluyó su mandato de cuatro años la semana pasada y a quienes muchos analistas dan más mérito por la reactivación económica que a Obama y Trump juntos, se despidió advirtiendo que, en su opinión, “los precios de las acciones y los bienes raíces están elevados”, pero se abstuvo de afirmar que esos mercados estén en una “burbuja” de especulación.


Su sucesor, Jerome Powell, designado por Trump, tomó el timón justo cuando los mercados andaban espantados por la mayor estampida de ventas en seis años y medio y la mayor pérdida de puntos del Dow Jones en un día.


Según Charles Lane, editorialista de economía y política fiscal en The Washington Post, “afortunadamente, Powell es una de las mejores designaciones que ha hecho Trump: elegido por Obama hace seis años como miembro de la Junta Directiva de la Reserva como gesto de conciliación bipartidista, Powell es un veterano tanto de Washington como de Wall Street y en general ha apoyado las políticas de Yellen”.


El ex presidente de la Reserva Federal Alan Greenspan, quien fuera gurú de estas materias entre 1987 y 2006, opina que “hay dos burbujas: una burbuja en el mercado de acciones, y una burbuja en el mercado de bonos”. “A corto plazo, esto no es cosa mala –añadió–. Pero obviamente nos encaminamos a un mayor incremento en las tasas de interés de largo plazo, y esto tiene un impacto importante en toda la estructura de la economía.”


Greenspan señaló con el dedo a los políticos, indicando que “lo que tenemos es un panorama fiscal inestable a largo plazo, en el cual la inflación se hará fuerte. Me sorprendió mucho que (en el mensaje anual del presidente Trump al Congreso) se mencionaran todas esas grandes iniciativas para las cuales no hay financiación, y ahora nos acercamos al momento en que se acelerará la inflación. La única pregunta es cuándo”.


Paul Krugman, premio Nobel de economía en 2008, está de acuerdo con Greenspan en que los mercados de valores y de bienes raíces están sobrevalorados, y se preguntó: “¿Vamos camino a un gran problema?”. “Es demasiado pronto para saberlo –afirmó–. Pero lo que sí sabemos es que, si es así, tenemos la peor gente posible a cargo para resolverlo”, y calificó al secretario de Tesoro, Steven Mnuchin, como “el individuo menos distinguido y menos informado que jamás haya ocupado ese puesto”.


Por su parte, Dean Baker, bocho máximo del Centro para Investigación Económica y de Políticas, estuvo de acuerdo con Greenspan y Krugman acerca de la “sobrevaloración de mercados” –para los legos: cuidado que nos escrachamos–, pero no con que Estados Unidos esté al borde del pleno empleo.


“Si bien la tasa de desempleo del 4,1 por ciento (la menor en 17 años) es baja, comparada con los estándares de los últimos 45 años, vale la pena notar que otras grandes economías, como Japón y Alemania, tienen tasas de desempleo mucho más bajas de las que casi cualquier economista hubiese creído aconsejables hace apenas cuatro o cinco años –escribió Baker–. No veo razón para creer que la tasa de desempleo de Estados Unidos no pueda bajar al 3,5 por ciento, y aun más, sin que entremos en una espiral inflacionaria.”


IMPREDECIBLE.

La economía es una dama que se mueve por sus propios ciclos, los cuales no siempre coinciden con los mandatos presidenciales. Cuando viene flaca, el nuevo presidente culpa al anterior; cuando viene con curvas bonitas, el presidente se atribuye el engorde, y cuando entra a tropezar todos culpan al presidente en funciones.


La diferencia con Trump es que nadie tiene idea de cuáles son sus ideas, suponiendo que existan, acerca de la política económica de su gobierno.


Durante la campaña de 2016 Trump acusó a China, México, Canadá, la Unión Europea y casi todo el resto del mundo de llevar adelante prácticas comerciales desleales que robaban empleos estadounidenses. Para remediar el entuerto, Trump prometió medidas proteccionistas que han desbaratado o amenazan desbaratar los acuerdos multilaterales de comercio.


No obstante lo cual, 2017 cerró con un déficit comercial récord de 566.600 millones de dólares, un 12,1 por ciento mayor que en el año anterior. El déficit comercial con China –país al que el candidato Trump denunció como manipulador de la moneda– subió a la cifra sin precedentes de 375.000 millones de dólares, y el saldo negativo con México creció a 71.000 millones de dólares.


El único logro legislativo en un año de presidencia trumpiana fue la aprobación de una reforma impositiva tan compleja que nadie –ni trabajadores ni empresarios– sabe con cierta certeza cómo impactará en la economía. En principio, hay cortes de impuestos para todos, con el detalle de que los recortes impositivos para los trabajadores expiran en dos años, y los de las grandes corporaciones serán permanentes.


Aunque la victoria electoral de Trump se debió al fervor de los conservadores, que siempre son cruzados contra el déficit y la deuda fiscal, en los primeros tres meses del año fiscal 2018 ésta ascendió a 228.000 millones de dólares, unos 18.000 millones más que en el mismo período de 2017.


La deuda nacional, que al término del año fiscal 2017 se ubicaba en 20,2 billones de dólares, ha subido en 3.000 millones de dólares en los primeros tres meses del año fiscal 2018, y sigue por encima del 105 por ciento del Pbi.


El déficit se financia con deuda. Para el año fiscal 2018, que comenzó el 1 de octubre, el presupuesto federal es de 4,1 billones de dólares, de los cuales 315.000 millones van para pagar la deuda y sus intereses.


De ahí la advertencia de Greenspan sobre la política fiscal, y de que los vaivenes de Trump contribuyan a agravarla. Según el Comité por un Presupuesto Federal Responsable, un grupo bipartidista, la reforma impositiva que Trump promulgó añadirá 2,2 billones de dólares a los déficit fiscales en una década. Los recortes de 5,8 billones de dólares se compensarán, en la fantasía de Trump, con un crecimiento económico que él prometió que sería del 4 por ciento anual al término de su primer año en el gobierno, y ha sido en realidad del 2,6 por ciento. Pocos economistas dan crédito a la ilusión de Trump de que la economía de Estados Unidos seguirá creciendo al 4 por ciento anual durante una década, como para solventar el déficit.


En su actual pulseada presupuestaria con el Congreso –en el cual su Partido Republicano tiene mayoría en ambas cámaras–, Trump insiste en que se destinen 25.000 millones de dólares del presupuesto de política de inmigración para la construcción de la gran muralla que prometió para la frontera con México. Dado que ahora Trump ya no menciona, como juró en 2016, que haría que México pagara por el muro, cabe suponer que los contribuyentes estadounidenses pagarán por él.
El presupuesto de Trump contiene, además, una asignación de 700.000 millones de dólares al gasto militar, un incremento de 10 por ciento sobre el último presupuesto de Obama, y hace énfasis en los armamentos nucleares.


En una semana de temblequeos en los mercados financieros y en la cual Trump calificó de “traidores a la patria” a los legisladores demócratas que no lo aplaudieron durante su discurso en el Congreso, mientras sigue adelante la investigación de su extraño romance con Rusia, el presidente encontró otro chiche con el cual distraer la atención pública: ¡un desfile militar!


EL ARTE DE DESFILAR.

A diferencia de otras muchas naciones, en Estados Unidos las fiestas nacionales no incluyen enormes desfiles militares. Sí, por ahí, entre carrozas y equipos escolares, desfilan algunos soldados de reserva con sus banderas, pero nada parecido a los despliegues gigantescos de tropas y armamento típicos de las dictaduras.


Ha habido algunos desfiles militares en Estados Unidos: en 1942 para exaltar el esfuerzo guerrero, en 1946 para celebrar la victoria de los aliados, en 1953 para la inauguración del presidente Dwight Eisenhower, en 1961 para la de John F Kennedy, y en 1981 tras la victoria en la primera Guerra del Golfo.
Pero Trump visitó Francia en julio pasado y quedó fascinado con el gran desfile del Día de la Bastilla, en París. Tanto que ahora le ordenó al Pentágono que organice algo similar en Washington para una fecha a determinar.


Es posible también que lo tenga molesto el despliegue de tropas, tanques, cohetes y banderas de su contraparte favorita, el dictador de Corea del Norte, Kim Jong-un. Después de haberle advertido a Kim que su “botón nuclear” es más grande que el suyo, tal vez ahora Trump sienta la compulsión de mostrar que su desfile militar es más grande que los de Pyonyang o Moscú.


El capricho de grandeza también tiene su costo: hace años que las fuerzas armadas de Estados Unidos dedican menos tiempo y esfuerzo a entrenar a sus soldados para el paso de marcha y la coreografía de escuadras, batallones, regimientos y banderitas. La guerra actual se hace con unidades pequeñas, operaciones de comando, y no con formaciones cerradas que avanzan sobre el tablero del campo de batalla.


La organización de la calistenia de tropas, suponiendo que el Pentágono le siga la corriente, requerirá el traslado a Washington de tanques de guerra que están dispersos en unidades a miles de quilómetros, quizá la inclusión de plataformas rodantes y misiles, y la pérdida de tiempo enseñando a desfilar a las tropas que supuestamente deberían estar listas para el combate.


En la economía de Trump, cualquier costa tiene sentido. Si hay nubes en el horizonte económico, fácil: un desfile militar.

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Martes, 22 Noviembre 2016 06:16

El ajuste mais grande do mundo

El ajuste mais grande do mundo

El presidente de Brasil Michel Temer insistió en la defensa del ajuste como único camino y confirmó que enviará al Congreso el proyecto para elevar la edad mínima de jubilación, entre otras modificaciones al sistema previsional, laboral y fiscal. "Estamos en una situación en que simplemente los números no cierran, y si no enfrentamos ahora esa realidad tendremos que cerrar Brasil en 2024", advirtió. Mientras tanto, el Banco de Brasil anunció que cerrará 402 sucursales y despedirá a 18 mil empleados.


Temer justificó el recorte y explicó que la deuda pública de Brasil igualará al Producto Bruto Interno del país “si no se controla el gasto público y no se ponen en marcha reformas fiscales”. Señaló que presentará las reformas a la Seguridad Social y al Trabajo luego de que el Senado apruebe la enmienda constitucional que limita el gasto público a 20 años y afecta a las partidas en salud, educación y programas sociales.


El mandatario reiteró en la primera reunión del Consejo para el Desarrollo Económico y Social que encontró "un país inmerso en una de las peores crisis de su historia", en el que "no solamente había un gigantesco déficit fiscal, sino también un déficit de verdad, que se traducía en cuentas públicas manipuladas e irreales”.


Ésta no es la primera vez que el presidente defiende las medidas de austeridad. A principios de noviembre, había dicho que su programa económico estaba inspirado en el de Margaret Thatcher, la primera ministra de Gran Bretaña que impulsó salvajes recortes entre 1979 y 1990.


La reforma a las pensiones que propone Temer eleva la edad mínima de jubilación a 65 años e imposibilita el cobro doble de jubilación. Por ejemplo, quien cobra una pensión y una jubilación deberá optar por una de las dos.


A una semana de asumir la presidencia luego de la destitución de Dilma Rousseff, Temer presentó un primer borrador para reestructurar el sistema de pensiones a partir de un acuerdo con líderes sindicales. Pero tuvo que postergar su presentación por las protestas.


El proyecto laboral legaliza la contratación temporaria por pocas horas y permite ampliar la jornada de trabajo de 8 a 12 horas diarias.

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Déficit de agua en el departamento del Valle del Cauca

Se agudizó de julio de 2015 a febrero de 2016; por escases de lluvias, déficit hídrico en las fuentes, o mala calidad del agua cruda, 270 municipios colombianos sufrieron largos racionamientos.

 

El Valle del Cauca no escapó a esta crisis. Acuavalle1 declaró alerta roja en Restrepo, Toro, Vijes, Yumbo, Ansermanuevo, San Pedro, Sevilla y Caicedonia, debido a muy alta evaporación de los caudales hídricos. El embalse de Sarabrut2 bajó del 20 por ciento de su nivel, afectando el abastecimiento de agua potable a Ricaurte-Bolívar, Roldanillo, La Unión, La Victoria y Obando. Más de un millón y medio millón de habitantes de todo el Departamento, incluyendo el puerto de Buenaventura en la selva lluviosa del Litoral, sufrieron déficits hídricos y racionamientos. El futuro hidrológico no parece promisorio.

 

El déficit obedece a los cambios operados en el ciclo del agua, como consecuencia de la deforestación y la degradación de los ecosistemas reguladores y del cambio climático global, agudizado por excesos de emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI), que se traducen en aumentos de temperatura, altos grados de evaporación de los suelos y transpiración de los árboles y plantas, en vendavales, en lluvias demasiado intensas y en sequías prolongadas, con desplomes de los caudales superficiales, freáticos y subterráneos.

 

Cambios ambientales con efectos evidentes. Si Colombia veinte años antes era el cuarto país de mundo en recursos hídricos, y ahora descendió hasta el puesto 24, deberíamos analizar las causas y tenerlas en cuenta, para no continuar con esa forma de “progreso” basado en la destrucción artera de los recursos naturales y de su quinta esencia, el agua dulce; un compuesto inorgánico indispensable para la vida de todos los seres, incluyéndonos nosotros, la única especie que no aprendió a vivir en plena armonía ni con las especies de flora y fauna, que necesitamos para regular el clima y sobrevivir, ni con su propia especie.

 

Para los colombianos es urgente analizar y aportar a la solución rápida de los conflictos del agua; en La Guajira, donde mueren los niños de sed por la torpe desviación del río Ranchería y la detención de su caudal en embalse construido para riego de predios ganaderos. En la Ciénaga Grande, privada de oxígeno y escenario de constantes muertes de peces, por construir vías destrozando interacciones entre las aguas salinas del mar Caribe, las aguas dulces de la Sierra Nevada y las aguas turbias y contaminadas del río Magdalena. Entender que la recuperación del río Magdalena y de su oferta ambiental no se logrará con obras de cemento armado, pero si creando las condiciones biológicas para la vida de las sardinatas, bagres tigres, doncellas, nicuros, que bajaban con las subiendas a alimentar miles de familias de pescadores y ejecutar labores de limpieza. Que es necesario detener la minería venenosa en los páramos.

 

Para los habitantes del Valle es necesario aportar a la recuperación ambiental de la bahía de Buenaventura y de los ríos del Litoral Pacífico, que descienden desde los fríos farallones y de la selva lluviosa, y de los ríos que fluyen desde las altas vertientes Andinas; la Occidental y la Central hacia el río Cauca, transformado lentamente en colector de aguas servidas y basurero público, donde mueren los peces por falta de oxígeno, a pesar de tantos planes, estrategias y proyectos.

 

El balance hidrológico (Ver “Cuatro grandes regiones hidrológicas”, página 3) del Valle se ha roto. Desde 1994 CVC y Acuavalle anunciaron que hacia el año 2020, el Valle sufriría déficit hídrico, pero no existe control real sobre la deforestación. Cali vive amenazada por altos grados de contaminación del río Cauca y de sus siete ríos afluentes. El puerto de Buenaventura sufre altas pérdidas de agua tratada y suspensiones diarias del servicio. Crecen elevados índices de desertización en Yotoco, Yumbo, Vijes, Riofrío, Bolívar, Roldanillo, La Unión, Toro y Anserma, en la cara seca de la Cordillera Occidental. Bajan los niveles freáticos en el valle geográfico, se desploman los caudales hídricos por debajo de las curvas de duración de caudales, y especialmente la deforestación y agresivos usos del suelo, hacen temer por el futuro inmediato del agua para consumo humano; en el Norte del Valle, en la ciudad de Cali, y del agua para riego en el departamento, con altos consumos de hasta 2 millones de litros por hectárea cosecha, en 200.00 hectáreas cultivadas de caña de azúcar.

 

Aún podemos modificar el rumbo, suspender las quemas y la deforestación agresiva y conservar las especies de flora y fauna vitales en el ciclo del agua y la regulación del clima.

 

El mayor aliciente para recuperar el agua del Valle es recordar los patos y gansos que volaban desde el Canadá y Chile a compartir con los garzones blancos criollos y los peces, entre la magia de los juncos, lotos floridos, elodeas y lechugas de agua, que mantenían cristalinas las aguas frescas en vasos comunicantes, atrapando partículas de sedimentos y lodos en sus estructuras moleculares, y les ofrecían enormes peces a las familias de pescadores. Disfrutaban de lluvias exactas bimodales, del mágico rocío de las madrugadas y temperaturas frescas y frías de las noches.

 

Las grandes romerías de los trabajadores del campo, que antes vivían sembrando, azadonando y regando, en cultivos de soya, fríjol y maíz, abonando los arrozales inundados, donde abundaban los pellares, las viuditas, tijeretas y coclíes.

 

Lo mejor es recordar la belleza serenísima de los ríos casi vírgenes de las selvas Litorales, con sus playones de arenas limpias blancas y doradas: los grandes muchillás dotados de antenas sensoras ocultos en los parajes húmedos y en riachuelos, con las sabaletas, picudas verdes longilíneas en tranquilas aguas y grandes mojarras amarillas camuflándose con sus progenies, bajo troncos sumergidos en la profundidad. Veloces nayos zigzagueando contra las rápidas corrientes con sus escamas de platino, sardinatas relucientes remontando las frescas aguas turquesas infinitamente claras, y nubes de guacucos verdes, azules, pardos y dorados, succionando lodos y lamas del cuarzo, de las piedras y losas grafíticas en los charcos claros, transparentes y serenos. Libélulas azules y verdes, cual joyas de alas iridiscentes formando un haz de colores con la luz solar, entre la exuberante selva lluviosa de los chanules, las palmas, abarcos, chiguas, táparos y pacós, donde habitan capturando el carbono y exhalando oxígeno, millares de especies, en la dialéctica dinámica de la naturaleza.

 

Quienes somos conscientes de nuestra huella de carbono CO2e, y de nuestros impactos ambientales y emisiones que ocasionan estrés de árboles y plantas, afectando el agua dulce y el clima de toda la tierra, debemos crear una contracorriente humanista, social y ecológica, en armonía con todas las especies. en defensa del agua dulce, la máxima expresión de la vida.

 

1 Empresa que abastece de agua potable a 35 municipios del Valle del Cauca. No opera en Cali, Buenaventura, ni Palmira. Especialmente en ciudades intermedias del Valle.
2 Embalse de 20 millones de metros cúbicos de capacidad, construido en la cuenca del río Pescador Municipio de Bolívar vereda Primavera para abastecer de agua potable a los habitantes de Ricaurte, Roldanillo, La Unión, Toro, La Unión, La Victoria y Obando.

 


Recuadro

 

Valle del Cauca y sus diferencias pluviales

 

Cuatro grandes regiones hidrológicas

 

1. La selva lluviosa del litoral Pacífico

 

Está formada sobre aluviones, colinas y serranías, hasta farallones del páramo, con lluvias de 7.000 mm en bahía Málaga y un promedio superior a los 4000 mm anuales; desde el río Naya hasta el río San Juan. Ecosistema perturbado por minería fluvial del oro con cianuro de potasio y mercurio, destrozando ríos cristalinos, donde abundaban los nayos, camarones de agua dulce, libélulas gigantes y mariposas azules. Degradación total en la cuenca media y baja del río Dagua, que lleva sus sedimentos aluviales y derrumbes de lodos rojos hacia la bahía de Buenaventura, causando la colmatación del canal de acceso al muelle, y en toda la bahía grande y pequeña. En la selva lluviosa del Litoral Pacífico, la población de Buenaventura carece de agua potable permanente por las deficiencias del acueducto, que capta sus aguas crudas desde el río Ecalerete-San Cipriano, protegido por una reserva selvática de 7.000 hectáreas en la cuenca hidrográfica baja del río Dagua, y abastece a una población de 415,000 personas con pérdidas de agua tratada en la red urbana.

 

 

2. La cara seca de la Cordillera Occidental

 

Región lluviosa al sur y cuencas con altos índices de desertización en Yumbo 56,9% del territorio, Vijes 33,3%, Yotoco 40.1%. Erosión severa; Media Canoa, Riofrío, Roldanillo, Pescador, La Grande, Toro y Anserma. Es necesario racionalizar las explotaciones mineras de bauxita en la cuenca del río Claro, del oro y el carbón en la cuenca del río Jamundí. Vertientes erosionadas por ganaderías extensivas, minas de caliza y canteras de inertes. Minas de oro en Los Farallones de Cali que contaminan los caudales del río con cianuro y mercurio. Canteras de Yumbo, minas de carbón y manganeso en Bolívar. Impactos ambientales causados por la revolución verde en el Distrito de Riegos de La Unión Toro-Roldanillo, debido al uso excesivo de agroquímicos con desaparición de abejas e insectos polinizadores y controles biológicos. Se eliminó el sombrío de los cafetales de las zonas hidrográficas altas; desde la zona lluviosa de amortiguamiento del páramo del Duende del Río Frío al río Pescador, Toro-La Unión, Versalles reconocido por su neblina el Dovio, zona cafetera de La Argelia en Guaimaral y El Embal, El Águila y Anserma.

 

 

 

3. El valle geográfico del río Cauca

 

Con un promedio anual de 1.000 mm y zonas secas, como Rozo al sur y áreas del Norte del Valle, que sufren déficit hídrico, reflejado en embalse seco Sarabrut y escasez de aguas crudas para acueductos municipales. Se rellenaron los humedales, ciénagas, las madres viejas y los vasos comunicantes, que recibían, drenaban y depuraban las aguas desbordadas del río Cauca y afluentes. Se modificaron los cauces de los ríos, las quebradas y los zanjones, alterando el drenaje natural del valle geográfico. Según el estudio de la Universidad de La Salle en 1991; “Las quemas de pre cosecha y de pos cosecha generan temperaturas de 700o grados centígrados, emiten hasta 20.000 kilos de CO2 por cada hectárea quemada y 600 kilos de metano”. Las requemas emiten partículas sub micrónicas menores de 3 y de 2 micras, capaces de afectar el sistema respiratorio: la glotis, la epiglotis, la tráquea, bronquios, los bronquiolos, alvéolos pulmonares, sáculos, capilares, hasta el torrente sanguíneo. Herbicidas de contacto con el ingrediente activo IA Glifosato, de amplio espectro, no selectivos, usados como maduradores de la caña de azúcar por vía aérea, que secan y devastaron las flores y frutos en las especies de árboles y plantas frutales del valle; caimos, madroños, grosellas, guamos, limas, nísperos, mamoncillos, ciruelas, los mameyes, chirimoyas, guanábanos, mandarinas, badeas y piñuelas. La frontera agrícola fue arrasando los guaduales y cintas de árboles, que acompañaban el rumor de los ríos desde el pie de loma hasta el sinuoso río Cauca, protegido desde río Claro y el río Jamundí hasta la boca del río La Vieja a 912 metros de altitud sobre el nivel del mar, por franjas de cañas menudas, caracolíes, higuerones, balsos y pisamos amantes del alto nivel freático.

 

 

 

4. La cara interna de la Cordillera Central

 

Con sus páramos y sus lagunas; Fe, Esperanza y Caridad. Páramos de Tinajas, Las Hermosas, Los Domínguez, El Japón y Barragán, afectados por ganaderías extensivas con severos impactos sobre las lagunas de origen glaciar, y sus jardines de frailejones, de árnicas y piñuelas de páramo que almacenan el agua de las lloviznas permanentes, en valles de páramos y en zonas de amortiguamiento.

 

Municipios cafeteros desde la cuencas medias del río Guadalajara y Tuluá, Morales, al río Bugalagrande y el río La Vieja; donde fue implantada la tecnología de los cafetales eliminando el sombrío de los guamos, nogales cafeteros, cedros, carboneros gigantes, nacederos, plantas de plátano y banano, guaduales y chagualos, que conservaban los caudales hídricos de las quebradas y manantiales en las vertientes andinas, asociados con bromelias, orquídeas, heliconias griggsianas y rostratas en las profundas cañadas, helechos, plantas trepadoras, musgos y líquenes.

 

El resultado lógico de tanta devastación durante un siglo de “progreso” y “desarrollo” de las fuerzas productivas apelando a la devastación de los suelos, los cauces de los ríos, la atmósfera que sufre las emisiones y las especies de flora y fauna, es la alteración total del régimen de lluvias bimodales que antes existía en el Valle, y por lo tanto de los caudales de los ríos y la calidad del agua, la recarga de las aguas freáticas y de los acuíferos subterráneos A B y C, afectados por vertimientos y contaminación difusa. El agua es el indicador por excelencia del uso del suelo, el buen uso del territorio y su manejo. Si el agua cruda escasea ahora, hasta en la selva lluviosa del Litoral Pacífico y en zonas de amortiguamiento de los páramos y cuencas hidrográficas, donde caen las mayores precipitaciones, si el agua potable ya se raciona en Cali, Yumbo, Restrepo, La Unión, Roldanillo, Ricaurte, La Virginia, Sevilla y Caicedonia, debemos estudiar las causas del déficit hídrico.

 

Publicado enEdición Nº229
Éstas son las últimas medidas presentadas por Tsipras para lograr un nuevo rescate para Grecia

ATENAS.- El Gobierno de Alexis Tsipras ha presentado un nuevo pliego de medidas a la Unión Europea, al Banco Central Europeo (BCE) y al Fondo Monetario Internacional (FMI) para llegar a un acuerdo sobre el tercer rescate a Grecia.

El catálogo contiene una serie de subidas de impuestos -directos e indirectos-, aumentos de las cotizaciones sociales, así como reducciones de las pensiones.

Estas son las principales medidas recogidas:

- Aumento del IRPF del 11 % al 15 % para ingresos menores a los 12.000 euros, y del 33 % al 35 % para los superiores.

- Bajada del impuesto súperreducido del IVA del 6,5 % al 6 % para medicamentos, libros y teatro; se fija un 13 % para alimentos básicos, hoteles, energía y agua; un 23 % para el resto, incluida la restauración, a la que actualmente se le aplica un 13 %.

- Eliminación a partir de octubre del descuento del 30 % en el IVA en las islas del mar Egeo más ricas y con mayor afluencia de turistas. Se exceptúan las islas más remotas.

- Aumento del 26 % al 28 % del impuesto de sociedades con un pago adelantado del 100 % de este gravamen.

- Eliminación gradual de los subsidios al gasóleo de los agricultores.

- Abolición gradual de las exenciones fiscales a los agricultores de aquí a 2017.

- Aumento del impuesto de lujo del 10 % al 13 %, con efecto retroactivo para la declaración de 2014, y aplicable a partir de ahora también a las embarcaciones con una eslora mínima de 5 metros.

- Eliminación gradual del sistema de prejubilaciones con inmediata aplicación y exceptuando profesiones de riesgo y a madres con hijos discapacitados, con un sistema de penalizaciones. El objetivo es lograr hasta 2022 el aumento de la edad de la jubilación real a los 67 años, y a los 62 para las personas con 40 años de trabajo cotizado.

- Aumento de las cotizaciones de los pensionistas al sistema sanitario del 4 % al 6 %.

- Eliminación gradual de las ayudas a las pensiones más bajas (EKAS) de aquí al 31 de diciembre de 2019.

- Congelación de las pensiones en términos nominales hasta 2021.

- Fusión de las pensiones suplementarias, que pasarán a financiarse exclusivamente con las contribuciones de los trabajadores (hasta ahora eran cofinanciadas por patronos y en algunos casos con ayudas del Estado).

- Impuestos sobre la publicidad en televisión.

- Privatización inmediata de los aeropuertos regionales, de los ferrocarriles y puertos y de una autopista.


El Parlamento griego aprueba por mayoría la propuesta del Gobierno de Tsipras

para solicitar el rescate

La propuesta, que incluye cambios en el IVA y las pensiones, ha recibido 251 votos a favor, 32 en contra y 8 abstenciones.


EUROPA PRESS


ATENAS.- El Parlamento griego ha aprobado por mayoría en la madrugada de este sábado el nuevo plan de reformas presentado por el primer ministro del país, Alexis Tsipras, al Eurogrupo. En concreto, la propuesta ha recibido 251 votos a favor, 32 en contra y 8 abstenciones, a lo que se debe sumar la ausencia de otros 9 diputados.

De esta manera, los miembros del Parlamento autorizan al Gobierno a negociar con los acreedores internacionales en base al programa de reformas que les ha sido presentado esta misma semana.

Varios miembros de Syriza, incluido el presidente del Parlamento, Zoe Constantopoulou, y el ministro de Energía, Panagiotis Lafazanis, dijeron "presente", lo que equivale a abstenerse de votar, en una señal de su oposición al paquete de subidas de impuestos y recortes al gasto.

A pesar de estas votaciones disidentes por parte de miembros del propio partido de Tsipras, la propuesta de reformas nunca ha estado en riesgo y ha sido finalmente aprobada por los partidos opositores pro europeos.

Los ministros de Finanzas del Eurogrupo cuentan ya en su poder con la primera evaluación realizada por expertos de la Unión Europea y del Fondo Monetario Internacional sobre las nuevas propuestas formuladas por el Gobierno griego, según ha informado el portavoz de la Presidencia del Eurogrupo, Michel Reijns.

Antes de que se llevara a cabo la votación, en un discurso dirigido ante el Parlamento, el primer ministro griego, Alexis Tsipras, ha reconocido que su Ejecutivo se ha visto obligado a tomar medidas que no se encontraban en su programa electoral.

"No estoy dejando vendidos a los griegos. Nunca pedí el "no" para salir de Europa, sino para fortalecer nuestra capacidad negociadora", ha declarado el primer ministro, aclarando que el resultado del referéndum no le daba el derecho para romper relaciones con Europa.

El primer ministro insiste en "haber hecho todo lo humanamente posible en circunstancias difíciles" y asegura que las nuevas medidas abren el diálogo con los acreedores para reestructurar la deuda griega, a lo que añade que su nueva propuesta "es mucho mejor que el ultimátum recibido previamente" por parte de la Troika.

"A partir de ahora nos espera un campo de minas. Es un hecho que no puedo ocultar a nadie", ha hecho saber ante la cámara. "Tenemos el deber de seguir luchando con orgullo. Tendremos que tomar decisiones difíciles, pero nos las apañaremos para seguir en Europa", ha aseverado.


La propuesta del Gobierno griego


La propuesta de reformas que remitió el Gobierno de Tsipras a la Unión Europea, al Banco Central Europeo (BCE) y al Fondo Monetario Internacional (FMI) incluye cambios en cuanto al IVA, respecto a algunos impuestos y también en el espinoso apartado de las pensiones.

El documento contempla un IVA del 23% para restaurantes y catering así como un IVA para los hoteles del 13%. Además, propone eliminar la exención de IVA para las islas antes de finales de 2016.

Por otra parte, el Gobierno heleno propone subir el impuesto de sociedades en 2015 y aumentar también el impuesto a las compañías navieras. Asimismo, se propone incrementar el impuesto a los artículos de lujo y aplicar de forma inmediata un impuesto sobre los anuncios en televisión.

En otro orden de cosas, y en uno de los apartados más delicados para el Gobierno de Tsipras, la propuesta incluye la eliminación gradual del beneficio EKAS (Beneficio de Solidaridad Social de los Pensionistas) para los pensionistas para diciembre de 2019.

Además, se presentará en el último trimestre de este año una ley sobre un nuevo sistema de negociación colectiva. La cláusula de déficit cero sobre las pensiones será suspendida hasta octubre, cuando se presentará una nueva reforma de las pensiones.

Asimismo, el Gobierno facilitará que se complete el proceso de privatización de los aeropuertos regionales, así como los puertos del Pireo, Tesalónica y Hellinikon. La fecha para la licitación de cara las privatizaciones de los puertos se fijará antes de octubre de este año. Por otra parte, el Estado transferirá las acciones que mantiene en la empresa de telecomunicaciones OTE a la agencia de privatizaciones.

En lo que se refiere al gasto en materia de Defensa, el Gobierno de Tsipras se compromete a recortarlo en 300 millones para finales de 2016.

A cambio, el Gobierno griego quiere que los acreedores revisen las metas de superávit primario para el país en los próximos cuatro años, y que entreguen fondos por valor 53.500 millones de euros para cubrir sus obligaciones de deuda hasta junio de 2018.


EL PANORAMA QUE SE ABRE PARA GRECIA TRAS LA PROPUESTA DE TSIPRAS


"La reforma puede tener éxito"


"Las concesiones griegas no significan que el tercer rescate sea un hecho ni que se reabran los bancos y se elimine el corralito que rige desde el lunes de la semana pasada", dice el economista grecochipriota Panicos Demetriades.

Por Marcelo Justo
Desde Roma


¿Traidor o pragmático? ¿Capitulación o realismo? La propuesta que presentó ante la Eurozona el gobierno del primer ministro griego Alexis Tsipras es casi igual a la que él mismo invitó a rechazar en el referendo del domingo pasado que terminó con un 61 por ciento de los griegos votando en contra de la austeridad. Ahora, como un moderno Sísifo, Tsipras acaba de proponer el mismo pesado ajuste a fin de evitar una salida griega del euro para la que, como dijo él mismo, "no tenemos un mandato de la población". Muchos medios europeos, extremadamente críticos de su liderazgo, parecieron regocijarse con este cambio de posición que titularon "capitulación", pero otros opinan que la propuesta estará acompañada de una reestructuración de la deuda, un préstamo especial para pagarla en los próximos tres años y la aparente promesa del presidente de la Comisión Europea Jean-Claude Jun-cker de un paquete de estímulo. En todo caso, las concesiones griegas no significan que el tercer rescate sea un hecho ni que se reabran los bancos y se elimine el corralito que rige desde el lunes de la semana pasada. El economista grecochipriota de la Universidad de Leicester y ex presidente del Banco Central de Chipre durante el corralito chipriota de 2012, Panicos Demetriades dialogó con Página/12 sobre el panorama que se abre para Grecia a partir de esta propuesta.


–La propuesta del gobierno de Tsipras ha desconcertado a casi todo el mundo porque es casi igual a la que él mismo llamó a rechazar en el referendo el domingo pasado. ¿Sirve para que Grecia salga de la crisis?


–Por sí sola no. Tendrá que contar con un alivio de la deuda y un paquete de estímulo. Pero hay reformas en la propuesta que son importantes como la del sistema impositivo o la desregulación de las profesiones. El gran problema que hay es que todos los acuerdos previos provocaron una terrible recesión porque calcularon muy mal el impacto del ajuste, razón por la cual la gente perdió la fe en este tipo de acuerdo. En esto el FMI tiene una responsabilidad del ciento por ciento porque calculó mal el impacto que iba a tener la austeridad en la producción y el empleo. Creo que si ahora se combinan el alivio de la deuda, el estímulo y la reforma puede tener éxito. No va a ser fácil, pero es posible.


–Un problema es que el alivio de la deuda no figura en la propuesta.


–No, pero hay un consenso generalizado de que es necesaria. Angela Merkel dijo que no habría una clásica reducción de la deuda. La palabra clave acá es "clásica". Los alemanes dicen que no es posible legalmente que el gobierno elimine un 30 por ciento de la deuda. Pero lo cierto es que hay otro tipo de reducción que sí es posible. Si reprogramamos los plazos de pago, o si digo que durante 20 años la tasa de interés de la deuda es cero por ciento, estoy logrando lo mismo. Esto es lo que quiere el gobierno de Syriza.


–Y usted piensa que la oferta va a estar definitivamente sobre la mesa.


–Hoy el ex ministro de economía Yanis Varoufakis dijo algo en griego que me llamó la atención: "Mejor asegúrense que pongan por escrito esta oferta". Es decir, da por sentado que la oferta existe. Este es el plan. Un modo de aliviar la austeridad y una pequeña victoria para Tsipras que justificaría el referendo y la actual oferta que, como usted dice, es casi igual que la que el electorado griego rechazó en el referendo. A esto se podrían sumar los 35 mil millones de euros que Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea, prometió a Grecia. Ambas cosas mitigarían mucho el efecto recesivo.


–Aun así muchos hablan de capitulación o traición.


–A nivel doméstico Tsipras se manejó con mucha habilidad esta semana porque logró un acuerdo con los partidos que habían impulsado el sí en el referendo, con lo que aún si algunos miembros de Syriza rechazan el acuerdo, tendrá mayoría en el Parlamento. Esto lo convierte más un líder de toda Grecia. En cuanto a lo de capitulación, Tsipras puede decir que ahora el alivio de la deuda está sobre la mesa mientras que antes no lo estaba. ¿Por qué no aceptó la oferta previa y convocó a un referendo? No lo sé. A mí nunca me pareció una buena idea el referendo, pero me imagino que necesitaba demostrar que tenía un mandato. Uno puede opinar que es un demagogo o decir que es un líder de extraordinario talento. Escuchándolo hablar en griego es indudable que tiene gran carisma y oratoria. Con esta crisis veremos la solidez que hay detrás de la oratoria.


–Igualmente esto necesita la aprobación de otros Parlamentos.


–Todo depende de lo que haga Alemania. Si el parlamento alemán lo aprueba, el resto también lo hará. Los sectores duros de Alemania salieron hoy a hacer declaraciones, pero no porque realmente crean que pueden ganar si no para quedar mejor situados políticamente. No creo que haya sorpresas. El tema es que Alemania lo apruebe.


–Usted vivió una crisis similar cuando estaba a la cabeza del Banco Central de Chipre.


–El caso de Chipre tiene similitudes superficiales pero era diferente. En Chipre, el gobierno quería poner un impuesto a los depósitos en los bancos y por eso tuvo que hacer un corralito para que no hubiera una fuga de dinero, pero el problema no era de liquidez. En Grecia el problema es la deuda pública y la exposición de los bancos griegos a esta deuda. De modo que no va a ser simplemente tener un acuerdo y normalizar la situación bancaria. Lo que se va a poder hacer es avanzar hacia una normalización. Pero para eso se necesita un incremento de los préstamos de emergencia, el llamado ELA, del Banco Central Europeo. Mientras tanto van a necesitar mantener los controles de capital. Un ejemplo de estos controles que permanecerán por mucho tiempo es la posibilidad de sacar dinero al extranjero que deberá estar prohibido salvo para casos comerciales. Esto genera un problema burocrático. En Chipre nos pasó. Todos los giros de dinero tenían que solicitarse para determinar si eran genuinos. En muy poco tiempo tuvimos unas dos mil solicitudes. Algunas eran genuinas, otras dudosas. Pero la creciente cantidad nos obligó a delegar lentamente el trabajo en los bancos. Al perder este control inevitablemente hay más filtraciones en el sistema. La realidad es que esto puede convertirse en una pesadilla a nivel organizativo. Los controles de este tipo no pueden durar mucho tiempo.


–Si hay una solución a esta crisis, ¿el euro está a salvo?


–Si hay una solución a esta crisis será un gran paso adelante. Una salida de Grecia sería muy grave para toda la eurozona porque inmediatamente los mercados buscarán el próximo candidato en la lista. Pero además la eurozona ha estado demasiado concentrada en esta crisis. Si se empieza a solucionar, podrán concentrarse en otros puntos que son necesarios para avanzar como la mayor integración de la eurozona sin la cual el euro no podrá tener éxito.

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Presiones explosivas en el sistema monetario internacional

Entre las causas de la crisis global se encuentran algunos elementos estructurales de la economía mundial. Uno de los más importantes es el defectuoso sistema monetario internacional. Mientras no se corrija su estructura, y en especial el papel hegemónico del dólar estadunidense, persistirán las fuentes de tensiones económicas y la recuperación se hará más difícil.

 

La supremacía del dólar se explica por varios factores. Es la herencia de la conferencia de Bretton Woods (1944) en la que se consagró al dólar como ancla del sistema de tipos de cambio fijos y pieza clave del sistema monetario internacional. Este esquema otorgó una enorme ventaja para Estados Unidos, pero constituye un factor de desequilibrio internacional de gran importancia.

 

A partir de 1945 la organización de la economía mundial permitía a Estados Unidos importar lo que quisiera y pagar con unos papelitos verdes que decían In God We Trust. Claro, al principio la economía estadunidense mantuvo un superávit comercial porque las economías europea y japonesa habían sido devastadas por la guerra. Pero ya para los años 60 las cosas cambiaron: la balanza comercial de Estados Unidos se deterioró y desde entonces no dejó de agravarse su posición deficitaria.

 

Frente al déficit estadunidense surgieron países que mantuvieron un superávit constante en sus relaciones comerciales con el gigante norteamericano. Esos países constituyeron reservas en dólares pero también empezaron a reciclar sus dólares en la misma economía de Estados Unidos. Eso incrementó la demanda de todo tipo de activos financieros en ese país, incrementándose el precio de dichos activos y reduciéndose la tasa de interés. De esta forma los hogares y empresas en Estados Unidos pudieron incrementar su demanda mientras conservaban una engañosa sensación de buena salud económica.

 

Desde 1973 los salarios dejaron de crecer y el endeudamiento se convirtió en el principal instrumento de los hogares para mantener su nivel de vida. El salario dejó de ser la base de la reproducción de la fuerza de trabajo y la demanda agregada se sostuvo de manera artificial, ayudada también por episodios de inflación en los precios de activos como casas y títulos bursátiles. Estas burbujas permitían incrementar la demanda durante algún tiempo, aunque al reventar causaban grandes daños.

 

El déficit externo también aumentó porque la demanda de activos financieros en Estados Unidos contribuía a apreciar el dólar: las exportaciones desde Estados Unidos se encarecían mientras las importaciones se abarataban. Este estado de cosas redujo la inflación y benefició al consumidor estadunidense, pero también contribuyó al desmantelamiento de la industria manufacturera estadunidense.

 

Estados Unidos se fue convirtiendo en el consumidor de última instancia de la economía mundial. Los países que tenían problemas para incrementar su demanda agregada (como Alemania y China) fueron dependiendo cada vez más de la inagotable capacidad de compra de Estados Unidos. El dólar siguió siendo la moneda de reserva por excelencia (más de 60 por ciento de las reservas mundiales de divisas) y hoy los países acreedores poseen billones de dólares en activos emitidos por el gobierno estadunidense y por Wall Street. En esas condiciones, a nadie le conviene que Estados Unidos se someta a la llamada disciplina del mercado para enderezar su déficit externo.

 

En plena crisis mundial renace la pregunta sobre lo que permitiría reformar el sistema monetario internacional. Una posible respuesta está en el aumento de la demanda agregada de los países con superávit, lo cual tendría que hacerse aumentando los salarios en esas economías. Los autores post-Keynesianos piensan que eso permitiría contar con otras fuentes de crecimiento económico sin tener que descansar en el consumidor estadunidense.

 

Sin embargo, aún en ese caso los ajustes internacionales no serían tan fáciles. En primer lugar hay que recordar los orígenes del problema: el estancamiento en los salarios en los años setenta no fue una casualidad. El recorte en los gastos salariales fue la respuesta del capital a la caída en la tasa de ganancia de la década anterior. ¿Será posible que las economías de Estados Unidos, Alemania y ahora China introduzcan esquemas de aumento salarial? Eso parece casi imposible, sobre todo en el contexto actual en el que el costo de la crisis se le ha cargado a los trabajadores.

 

En segundo lugar, los flujos de capital característicos de la economía mundial no facilitan el ajuste de las cuentas externas de un país. Es falso que el sistema de tipos de cambio flexibles permita dicho ajuste porque los flujos de capital perturban el proceso que debiera llevar a eliminar los desequilibrios. Precisamente el esquema neoliberal de economía abierta hace que los flujos de capital generen una apreciación cambiaria en el momento en que más se necesita una devaluación.

 

El sistema monetario internacional debe reformarse de raíz. De lo contrario seguirá siendo fuente de presiones explosivas en la economía mundial.

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Rabia y frustración por llevar ya seis meses sobreviviendo bajo lonas: la cifra de un millón de personas que, tras el terremoto de Haití del pasado 12 de enero, sigue sin casa no desciende, según denunció ayer en un informe Médicos Sin Fronteras (MSF). En plena estación de lluvias y de ciclones, el panorama sigue siendo igual de desolador que hace un año. Y la gente cada vez está más enfadada y frustrada, agrega la ONG francesa.

"Con la reconstrucción avanzando a un ritmo lento, y la estación de lluvias agravando las miserables condiciones de los desplazados, proporcionar refugio sigue siendo la necesidad más urgente", denuncia MSF en su informe. "La necesidad más general de los haitianos, recuperar algo de dignidad y esperanza, se está cubriendo con dolorosa lentitud", incide la organización, que desde el seísmo hasta finales de mayo ha atendido en Haití a 173.000 personas.

MSF alerta de que mucha gente que escapó de los edificios derrumbados hace seis meses todavía hoy tiene miedo a buscar refugio entre las ruinas. No pueden quitarse de la cabeza las réplicas y los rumores que corren entre la población de que puede haber más seismos. "Se refugian bajo las lonas y las tiendas de campaña más endebles, corren tras ellas para agarrarlas cuando el viento se las lleva, y conviven con sus nuevos vecinos en desordenados emplazamientos urbanos", relata el estudio. Una de las médicos con más experiencia en Haití dice: "La mayoría de mis pacientes tienen miedo de ser tragados por la tierra. El terremoto se les ha metido literalmente en el cuerpo y el ruido está siempre presente. Tienen graves trastornos del sueño".

Para la organización, el problema estriba en que "el proceso de toma de decisiones sobre la asignación de terrenos ha sido muy lenta". De aquellas primeras promesas de que los refugiados serían trasladados a una zona con viviendas prefabricadas no hay nada. Los dueños de los terrenos exigen al Gobierno haitiano un precio elevadísimo por ceder los solares. Otros se niegan a vender.

Fallan las autoridades

Las tiendas empiezan a deteriorarse. "Incluso sin huracanes, la temporada de lluvias bastará para agravar la miseria en que viven quienes han quedado a la intemperie", afirma MSF, que considera "decepcionante" el compromiso de las autoridades con las condiciones de vida que están llevando los damnificados. "Muestran una ansiedad acerca del futuro, sin esperanzas de mejora. Los problemas de pareja, familiares y socio-económicos reaparecen y se exacerban entre las personas que perdieron su estatus social o se ven forzadas a criar a los hijos en solitario", concluye el estudio.

Por SUSANA HIDALGO Enviada especial a Puerto Príncipe 09/07/2010 08:00 Actualizado: 09/07/2010 10:13
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Santiago, 17 de noviembre. Unos 145 millones de latinoamericanos viven en tugurios, la mayoría de los cuales están localizados en Brasil, Perú, Argentina y México, informó la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

En estos países residen unos 90 millones de personas en condiciones inhabitables, explicó el investigador Ricardo Jordán, a cargo de un estudio sobre el tema en el organismo de la Organización de Naciones Unidas.

El especialista agregó que, porcentualmente, las situaciones más críticas afectan a Bolivia, Nicaragua y nuevamente a Perú, donde cuatro de cada diez personas viven en tugurios.

A futuro, debido al alza del déficit habitacional y el deterioro de las viviendas sociales, la situación empeorará, sostuvo Jordán.

Por lo menos 163 millones de personas residirán en viviendas de mala calidad en el año 2020, dijo. El mayor incremento en esa cifra ocurrirá en Perú, donde la población en tugurios sumará 25 millones de personas en 2020, un poco menos que la mitad de Brasil.

En comparación, en diez años habrá 807 millones de personas viviendo en tugurios en Asia y 149 millones en África, según indican los estudios de Cepal.

El problema de fondo es que América Latina se urbanizó pero sin contar con los recursos de los países desarrollados, por lo que no pudo resolver las necesidades de las crecientes ciudades, agregó.

Esta situación explica que aún hoy existan países, donde casi 20 por ciento de la población urbana no tiene acceso al agua potable, como sucede en El Salvador, Perú y Paraguay, según la Cepal.

La situación, que demanda una mayor inversión del Estado en este ámbito, coincide con diversos problemas en lo relativo a la tenencia segura de la vivienda en América Latina.

Para encarar el problema, la Cepal propone impulsar una agenda urbana basada en cinco ejes: mejorar la calidad habitacional y de construcción de las nuevas viviendas, perfeccionar el acceso al suelo, proveer servicios básicos de infrasestructura, habilitar espacios públicos, y al mismo tiempo generar empleo e ingresos.

Sin embargo, la gran duda es cuánto costará una iniciativa de esta envergadura, admite Jordán.

Dpa

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