Domingo, 08 Septiembre 2019 05:43

La crisis autoinfligida de Argentina

La crisis autoinfligida de Argentina

Lluvia de inversiones, brotes verdes, segundo semestre, crecimiento invisible, luz al final del túnel, tormenta, pasaron cosas, pacto de caballeros, reperfilamiento, paraguas cambiario. Estas son algunas de las expresiones que forman parte del arsenal retórico de Cambiemos, la alianza que llevó a Mauricio Macri a la presidencia de la Argentina, a la hora de describir edulcoradamente sus ilusiones, obstáculos y políticas económicas. La realidad, en cambio, habla otro lenguaje, más llano: emergencia alimentaria, precarización laboral, inflación, pobreza, recesión, deuda y default (suspensión de pagos). El 11 de agosto, dos tercios del electorado le dijo no a Macri en las elecciones PASO (primarias abiertas, simultáneas y obligatorias).

El lunes 12, el día después de las elecciones, el peso argentino perdió un 30% de su valor. Esa tarde, el presidente casi sin dormir (según él mismo dijo días después) explicó que "hoy, ante el resultado favorable para el kirchnerismo, el dólar volvió a subir". En su mensaje, afirmaba también que la estampida de capitales que se fugaban del país se explicaba por la amenaza de que Cristina Fernández (la ex presidenta que va de candidata como vicepresidenta con Alberto mismo apellido) reaparezca en escena con sus políticas intervencionistas y antimercado.

Parte de los analistas coincide en que los mercados temen que en octubre vuelva al poder el gobierno que impuso controles de capitales, restricciones a la compra de dólares, retenciones a exportaciones o derechos de importación. Este énfasis en calmar a los mercados, el ente abstracto que dicta sus designios desde el más allá, es otro juego retórico para distraer la atención de los errores propios del gobierno. El país está camino a su tercer año de recesión, con la actividad industrial frenada, sin generar empleo, con salarios golpeados por la inflación y con una mayor brecha entre ricos y pobres. A pesar de haber puesto "Pobreza cero" como eje y promesa de campaña en 2015, Macri llegará al fin de su mandato con más de 34% de pobres.

Esta situación, además, se da en el marco de un endeudamiento feroz, que representa casi un PBI (más del 88% del PBI con datos del primer trimestre), y con un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional de por medio. Argentina recibió el préstamo más grande de la historia del organismo. Christine Lagarde y Nicolás Dujovne fueron los artífices, entre brindis, sonrisas, vinos y equipos "cortos de mujeres", como señaló la Directora del organismo. Cuando se firmó, se postulaba como peor escenario posible un crecimiento económico nulo e inflación de 20% anual. Hoy esa proyección fallida sería vista como un paraíso. Dujovne dejó su cargo después de las PASO, Lagarde tampoco está al frente del FMI.

Tampoco es la primera vez que el autoproclamado "mejor equipo de los últimos 50 años" provoca una estampida que devalúa la moneda local. Hubo dos hitos en 2018 y fueron simultáneos. En marzo se presentó en el Congreso de la Nación el proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo, que se discutió por primera vez en la historia. En ese momento, el dólar valía 20 pesos. El mismo día en que se obtuvo la media sanción para el aborto legal, 14 de junio, y mientras la marea verde se retiraba del Congreso, el presidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA), Federico Sturzenegger, dejaba su cargo sin poder "calmar a los mercados". En agosto, cuando el proyecto fue rechazado por la cámara de senadores, el dólar ya estaba en torno a 40 pesos. En menos de 6 meses la moneda argentina valía prácticamente la mitad. No había elección de por medio, ni fantasma kirchnerista. El FMI ya estaba sentado a la mesa de negociaciones. Fue una crisis autoinfligida.

En 2015, al inicio de su gestión, Sturzenegger diagnosticó que el problema de la inflación, que acompaña a la Argentina desde el 2007, era estrictamente monetario y que se atendía desde el BCRA. Propuso un programa de metas de inflación que no se cumplió nunca. En su horizonte de fantasías, se comprometía a obtener una tasa de inflación decreciente y que culminaría en 2019 con un 5% anual. Las proyecciones actuales no bajan del 55% de inflación acumulada solo en este año. En su camino, Sturzenegger creó distintos instrumentos financieros que hicieron al país más sensible a los humores del mercado. Para alimentar a sus inversiones especulativas, usó tasas de interés que asfixiaron al crédito para las productivas. El fracaso del BCRA es absoluto y explica también parte de la recesión por los efectos que tuvo en la economía real.

Traumas económicos

Argentina, país con récord de psicólogos por habitante, tiene dos traumas económicos importantes en la historia reciente: la hiperinflación de fines de los 80s y el "corralito" a los depósitos en el sistema financiero de 2001. Esos dos sucesos explican por qué tanto nerviosismo, filas extensas en los bancos para retirar ahorros, dolarización y compras anticipadas de productos para almacenar. Es que quienes vivieron o recuerdan esos episodios expresan el síntoma: compulsión por comprar dólares. Los grandes jugadores fugan sus depósitos al exterior. Los más pobres, cuando pueden, stockean alimentos. Estos comportamientos, forzaron a Macri a implementar políticas que van en contra de la ideología de su programa. "Este es el único camino", decía Dujovne mientras llevaba adelante planes de austeridad. Pero después de las PASO, el GPS lo hizo recalcular: se ofrecieron bonos a trabajadores para moderar el impacto de la inflación sobre el poder adquisitivo de los salarios, planes sociales y pensiones, así como se realizó una quita de impuesto al valor agregado a bienes específicos de la canasta alimentaria. El ministro amigo del FMI y del ajuste fue reemplazado por Hernán Lacunza, quien además también defaulteó deuda y aplicó los temidos controles de cambios.

Mientras "los mercados" especulan con bonos, tasas, dólares y reperfilamientos de deuda, en las calles las organizaciones sociales reclaman sus propios futuros. Uno de los pedidos es la declaración de la Emergencia Alimentaria, una medida que garantizaría la alimentación de la población más vulnerable, menor de 16 años, que se amontona en comedores comunitarios. Según las últimas estadísticas oficiales casi uno de cada dos niños, niñas y adolescentes vive en un hogar pobre. La pobreza, además, se refuerza para aquellos hogares en los que una mujer es la única fuente de sustento.

La pregunta que sobrevuela es si las medidas desesperadas de las últimas semanas alcanzan para contener la situación frente a la fragilidad de un modelo económico que ya entró en transición (aunque no se sepa bien hacia qué). Marchas y contramarchas, un horizonte incierto y poco poder de negociación del gobierno no contribuyen a la calma. Además, es difícil confiar en la capacidad de gestión de la crisis de un gobierno en retirada, que no ha sabido gestionar tampoco en la abundancia. Hay pocas certezas sobre qué sucederá en los próximos meses, la situación se dirime día a día, pero lo que todos comprenden es que el próximo equipo económico que asuma tendrá grandes responsabilidades. La más importante, sin duda, será remover escombros y levantar caídos. Eso implica generar mecanismos y políticas que contengan y alivien los efectos sociales que se esconden detrás del torbellino financiero.

Por Mercedes D'Alessandro

07/09/2019 - 20:17h

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Viernes, 14 Septiembre 2018 06:23

Crisis sin salida del gobierno Macri

Crisis sin salida del gobierno Macri

La crisis económica y política provocada por la presión de los especuladores financieros sobre la cotización del dólar, ha llevado a numerosos analistas y a una parte de la población a comparar la situación actual con la de 2001. Aquella crisis fenomenal provocó una revuelta que estalló el 19 y 20 de diciembre, coronando un ciclo de luchas que se prolongaba desde 1997 y tenía a los desocupados (piqueteros) como principales protagonistas.

La revuelta, o pueblada, o levantamiento forzó la renuncia del presidente Fernando de la Rúa que debió abandonar la Casa Rosada en helicóptero mientras la policía disparaba fuego real para contener a los manifestantes. Fue el fin de un ciclo neoliberal privatizador que dio paso a un ciclo progresista.

En lo personal, comparto el deseo de muchos argentinos de que hechos similares vuelvan a repetirse para poner fin al insoportable gobierno de Macri. No es un deseo utópico. Se apoya en la experiencia viva de los trabajadores argentinos a lo largo del siglo XX, en el que protagonizaron insurrecciones, levantamientos y puebladas desde la Semana Roja de 1909. Las dos acciones populares más importantes fueron el 17 de octubre de 1945, que desarticuló a la oligarquía agro-ganadera, y el Cordobazo del 29-30 de marzo de 1969, cuando los obreros y los estudiantes de la ciudad industrial derrotaron a la policía en una fenomenal batalla callejera que forzó la intervención del ejército pero colocó a la defensiva a la dictadura de Juan Carlos Onganía.

Para hacerse una idea del peso de los levantamientos populares en el imaginario de los argentinos, vale recordar que entre mayo de 1969 y octubre de 1972 hubo por lo menos 15 desbordes desde abajo en una decena de ciudades (Córdoba, Rosario, Salta, Mendoza, Corrientes y Tucumán, entre otras), en los que hubo numerosos combates callejeros y se tomaron e incendiaron dependencias estatales, incluyendo algunos asaltos masivos a comisarías policiales.

Sin embargo, creo que más allá de los deseos se han registrado por lo menos tres cambios de fondo que pueden neutralizar –aunque no invalidar– esta historia de protagonismos populares y que harán muy difícil que vuelvan a repetirse ese tipo de levantamientos.

La primera son los cambios en las clases medias, que sienten repulsión por el "pueblo" y apuestan al bienestar individual (goo.gl/JkY8aH). Cambios en la conciencia, en el comportamiento cotidiano y en las opciones políticas. El rechazo al kirchnerismo manifiesta un rechazo a los pobres, que no es nuevo en la historia argentina. Ahora los sectores medios han encontrado en el consumismo un modo de vida que los diferencia de los sectores populares. Apelan a un orden impuesto desde arriba y tienden a separarse cada vez más de los que sufren la crisis, salvo en algunas iniciativas como la despenalización del aborto.

La segunda es el perfeccionamiento de los aparatos represivos, muy visible en las protestas de diciembre de 2017 contra la reforma previsional. En aquellas jornadas la represión fue muy fuerte, quizá la más brutal y masiva desde diciembre de 2001. Hubo cientos de heridos y detenidos, pero no hubo muertos. Creo que este es un punto importante porque muestra un aprendizaje del aparato represivo respecto de 2001, cuando el asesinato de manifestantes enardeció la calle. Esto va en paralelo con la masificación: en 20 años la policía bonaerense duplicó sus efectivos, de 45 a 100 mil uniformados.

La tercera es que las bases sociales de los movimientos están atrapadas ("contenidas", dicen los gobiernos) por una red de políticas sociales de control ("protección", dicen ellos). En el anterior ciclo de luchas (1997-2002), los pobres sólo contaban con sus familias y vecinos, y activaron esas solidaridades erigiendo potentes movimientos. Esa fue la clave del primer levantamiento posterior a la centralidad de la clase obrera industrial. Hoy el Estado paga 8 millones de asignaciones mensuales, entre familiares y universales por hijo, a 20 por ciento de la población.

Las clases dominantes renunciaron a la hegemonía y apuestan a dominar con una combinación de coerción y domesticación, abusando del marketing político. "La represión causa beneplácito en el sector de la sociedad a la cual considera su clientela y en sectores que cree que pueden llegar a convertirse en su clientela", señala el periodista Ricardo Ragendorfer (goo.gl/dPJwkA).

Esto es nuevo en Argentina, porque incluye a camadas de los sectores populares que casi siempre tuvieron una actitud anti-represiva. Un cambio tributario del modelo extractivista: esos jóvenes no tienen futuro, ni la menor esperanza de conseguir un empleo decente. Los adultos temen a los jóvenes que no estudian ni trabajan, ya que los consideran delincuentes reales o potenciales, y no condenan ni la represión, ni los feminicidios.

Pero esa juventud es el futuro. Los que no tienen nada que perder. O se los disputamos al narco y al sistema, o los que no tendremos futuro seremos los anticapitalistas.

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Argentina al borde de una crisis: El peso se dispara en los mercados

Un día de máxima tensión se vivió este jueves en Argentina, con el dólar en una disparada de 18,8% a más de 40 pesos por unidad, lo que obligó al Banco Central (BCRA) a subastar 500 millones de dólares de sus arcas y mantiene al Gobierno de Mauricio Macri en crispación.


El dólar plasmó su mayor crecida diaria desde diciembre de 2015, sin poder encontrar techo en su cotización que lleva ocho días continuos de trepada, pese a los esfuerzos del Gobierno de mostrar aval del Fondo Monetario Internacional (FMI) a sus políticas.


Las autoridades también “quemaron” millones de dólares de sus arcas para detener la estampida, y lo logró en parte pero a alto costo.


Es que en lo que va de la semana el Banco Central ya vendió más de 800 millones de dólares.


“Intervenimos para darle liquidez al mercado”, dijeron fuentes del organismo monetario.


En el Mercado énico y Libre de Cambios (MULC), la divisa escaló 10,6% a 37,60 pesos, después de superar los 40 pesos, ante ausencia de oferta de divisas por parte de los exportadores y una masiva demanda entre ahorristas mayoristas y minoristas, explicó el portal especializado del diario µmbito Financiero.


“La recesión (económica) es el principal problema del Gobierno”, y “si no se regenera la confianza, se sigue pagando con suba del dólar”, opinó el economista Federico Furiase de la consultora EcoGo.


La devaluación fue la segunda más grande durante la presidencia de Macri, quien a la semana de asumir en diciembre de 2015 liberó el mercado cambiario y el peso cayó casi un 30 por ciento en una sola jornada.
En la agitación de este jueves negro de las finanzas argentinas, las reservas del Banco Central cedieron 396 millones de dólares hasta los 54 301 millonesde la moneda estadounidense.


A más de una hora del cierre de los bancos, el dólar se vendió a un máximo de 42 pesos en algunas entidades de Buenos Aires y luego mostró un leve retroceso hasta 41,10, aunque terminó cerrando a 39,87.
El intento del gobierno por tranquilizar los mercados no dio sus frutos y minutos después de que el jefe de Gabinete, Marcos Peñam saliera a intentar calmar la corrida, el mercado le dio otra vez la espalda y el dólar siguió en ascenso.

(Con información de agencias)



Discurso de Macri no calma los mercados


El presidente Mauricio Macri dio un discurso el miércoles para asegurar a los mercados que el país sudamericano no tendrá problemas en pagar sus deudas. Sin embargo, su discurso televisado de dos minutos, en el que anunció unacuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para acelerar los desembolsos del crédito acordado por 50 000 millones de dólares, disparó las alarmas sobre la capacidad de Argentina de financiarse, lo que provocó un desplome del 7 por ciento de la moneda local.

El FMI se mantuvo en silencio por horas antes de emitir un comunicado en el que dijo que estaba considerando “reexaminar” el cronograma del programa financiero debido a las condiciones adversas del mercado, dejando la impresión de que Argentina estaba fuera de sintonía con sus acreedores.

Un funcionario del Ministerio de Hacienda, que pidió no ser identificado, dijo que Macri había hablado con líderes de los principales paísesaccionistas del FMI antes de su discurso y que había alcanzado un “acuerdo político” para adelantar los desembolsos.

Pero reconoció que Argentina apuró el anuncio después de varios días en los que se el banco central perdió reservas por su intento fallido de estabilizar el peso. “Lo que quiso dar el presidente en la apertura del mercado fue un mensaje contundente de que el acuerdo ya está”, dijo el funcionario, quien agregó que Argentina había presionado antes de que el FMI estuviera listo con su
declaración. “Hoy (viendo el resultado) podríamos haber esperado a tenerlo confirmado”.


“El mensaje fue dirigido hacia las personas equivocadas”, dijo Jorge Mariscal, jefe de inversión de mercados emergentes en UBS Wealth Management. “En un programa televisado a nivel nacional, parece que apareció en una situación de emergencia donde el país tendría que pedir más ayuda”, agregó.

El anuncio fallido fue el último de una serie de errores de comunicación y de promesas incumplidas respecto a la política económica que han socavado la credibilidad del Gobierno, destruyendo la confianza del mercado en su capacidad de revertir la marcha de la economía, azotada por la inflación, dijeron analistas e inversores.



El Banco Central subió la tasa de interés al 60 por ciento


En medio de la corrida cambiaria, y mientras el dólar se dispara en algunas casas de cambio a 40 pesos, el Banco Central anunció una brutal suba de la tasa de referencia, que pasa a ubicarse en un 60 por ciento, quince puntos por arriba de la actual. La decisión se completó con un aumento en 5 puntos porcentuales los encajes, integrables con pesos, LELIQ o NOBAC.


A pesar de que el 13 de agosto el titular del Central Luis Caputo aseguró a través de un comunicado que no se volvería a modificar la tasa hasta octubre, al situarla en un ya elevado 45 por ciento, el Central volvió a recalcular. El BCRA explicó que la decisión se tomó en una reunión de urgencia “en respuesta a la coyuntura cambiaria actual y ante el riesgo de que implique un mayor impacto sobre la inflación doméstica”.


“Acentuar el control de la liquidez en el mercado de dinero sigue siendo fundamental para reforzar el compromiso anti inflacionario de la entidad”, consideró la autoridad monetaria. A la vez, aseguró que “la decisión sobre los encajes no alterará las excepciones y franquicias existentes” y “tampoco afectará a aquellas cuentas y depósitos denominados en Unidad de Valor Ajustable (UVAs) o en moneda extranjera”.


Caputo se había comprometido a mantener estos niveles de tasa al menos hasta diciembre. Hace apenas tres semanas y media había dicho lo mismo, en medio de la batería de medidas anunciadas por el gobierno para frenar la corrida e intentar llevar algo de calma a los mercados.


Además de elevar la tasa de un 40 a un 45 por ciento, en ese momento se revisó la política de subastas de divisas con reservas y de licitaciones. Se lanzó un plan para acelerar la disminución del del stock de Lebac cercano al billón de pesos, una deuda equivalente al 84 por ciento de la base monetaria y el Ministerio de Hacienda anunció que suspendería el pedido al Central para licitar en forma diaria 50 millones de dólares del préstamo del FMI.

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La impotencia de la clase dominante argentina

Tras dos años y medio de gobierno, Mauricio Macri fracasó dos veces en una semana para contener una brutal escalada del dólar que amenaza con colapsar la economía y derribar su gobierno. La moneda estadunidense comenzó el año en 18.65 pesos y esta semana superó 23.50. Millones de argentinos se enfrentan al drama de la sobrevivencia, ya que la devaluación impacta directamente en los precios de los alimentos.


Para evitar una depreciación aún mayor de la moneda, el gobierno aumentó las tasas de interés de 28 a 40 por ciento y obligó a los bancos a desprenderse de dólares. En el mismo lapso, sacrificó más de 7 mil millones de dólares de las reservas para intentar frenar la subida del dólar.


El martes de esta semana el dólar volvió a trepar luego de una leve caída el lunes. La corrida en curso arrancó en marzo y todo indica que los fondos de inversión están alentando la fuga hacia activos en dólares. “ Forbes y el Financial Times ya dijeron que es tiempo de salir de la riesgosa Argentina, calificada como uno de los tres países más vulnerables a shocksexternos por las evaluadoras del establishment internacional” (Página 12, 5/05/18).


Macri fracasó cuando intentó atraer inversiones y ahora está fracasando con su propia base social, la que lo llevó al gobierno, que está especulando porque no confía en su política económica. Una espiral de desconfianza está en la base de la crisis del mercado de cambios: crece la fuga de capitales, aumenta el déficit comercial por el crecimiento exponencial de las importaciones y el pago de intereses de la deuda en moneda extranjera. En resumen, un estrangulamiento del sector externo.


Un demacrado Macri apareció en televisión para informar que el país retorna al regazo del FMI, mediante la negociación de un crédito de 30 mil millones de dólares para estabilizar la crisis de confianza. Es la segunda vez en dos décadas que sucede algo similar. En 2001, en medio de una grave recesión, el gobierno de Fernando de la Rúa pidió 40 mil millones de dólares al FMI para defender al peso porque los argentinos estaban retirando sus depósitos masivamente para convertirlos en dólares o llevarlos fuera del país.
En 2006, el presidente Néstor Kirchner canceló la deuda y finalizó la dependencia del FMI, en una decisión política trascendente. Con la llegada de Macri, Argentina emitió títulos por 59 mil millones de dólares, casi el doble que Arabia Saudita, el segundo en el ranking, y el triple que el tercero, Indonesia ( El País, 8/05/18). De ese modo, el país vuelve a tener una deuda con una gran exposición en dólares, lo que acrecienta su vulnerabilidad.


Para los sectores populares, la devaluación es sinónimo de inflación (20 por ciento previsto para este año), o de hiperinflación, como sucedió varias veces en la historia reciente. Para aliviar el déficit fiscal, el gobierno viene aumentando las tarifas de los servicios, con la excusa de que el gobierno de Cristina Fernández las tenía subsidiadas, pero lo hace de un modo brutal. Desde fines de 2015, el gas aumentó 1,013 por ciento, el metro 178 por ciento y los autobuses 233 por ciento, en tanto las tarifas eléctricas subieron 1,615 por ciento y el agua 550 por ciento.


La política argentina es oscilante, cambiante e imprevisible. En apenas dos años, Macri consumió los apoyos sociales con los que llegó al gobierno y ahora el rechazo a su gestión duplica los aprobados. ¿Cómo explicar estos cambios y la velocidad del desgaste de Macri?


La clave hay que buscarla en diciembre pasado, cuando cientos de miles de argentinos desafiaron la reforma previsional, en la calle, afrontando una feroz represión. Ese fue el punto de inflexión, como indican las encuestas. Un punto de quiebre que conecta con la tradición del movimiento popular argentino, el más potente y combativo durante el siglo XX, como indican las fechas más destacadas del calendario de luchas.


En 1909, la Semana Roja, la primera gran huelga general en cuya represión cayeron 14 obreros. En 1919, la Semana Trágica, una oleada de huelgas reprimidas por la policía con alrededor de 700 muertos. En 1935, la seminsurrección de los obreros de la construcción en la capital. El 17 de octubre de 1945 –la insurrección obrera victoriosa exigiendo la liberación del coronel Juan Perón– quiebra el poder político de la oligarquía. Años después, la resistencia armada al golpe de Estado de 1955, protagonizada por miles de obreros fabriles.


El levantamiento obrero conocido como Cordobazo, en marzo de 1969, desarticuló la dictadura del general Juan Carlos Onganía, derrotó a la policía y sólo retrocedió, en un intenso combate de calles, ante la presencia del ejército y la marina. Entre 1969 y 1972 hubo 15 insurrecciones, puebladas o motines populares: dos en Córdoba, dos Rosario, tres en Tucumán, además de Rawson, Corrientes, Salta, Mendoza y Casilda, entre las más destacadas.


En todas hubo combates callejeros y se tomaron e incendiaron dependencias estatales. Fue el mayor ciclo de luchas obreras del mundo, en la segunda mitad del siglo XX. Este es el temor de la clase dominante, que la llevó a convocar a los militares cuando los obreros del Gran Buenos Aires (9 millones de habitantes en 1975), desbordaron a sus sindicatos, paralizaron la industria y neutralizaron el ajuste económico del gobierno de Isabel Perón.


En las movilizaciones de diciembre pasado confluyeron los sindicatos con los movimientos sociales, mostrando que la capacidad de lucha está tan intacta como la autoestima de los de abajo. El 8 de marzo se produjo la movilización más masiva a lo largo y ancho del planeta, por un movimiento de mujeres que no tiene parangón. La calle es el límite que encuentran los de arriba, y ese límite no cedió siquiera ante el genocidio perpetrado por los militares.


La pregunta es cómo será el final del experimento de Macri. No es seguro que retorne el estallido social. Los de arriba están pergeñando un plan. Debemos auscultarlo, para prevenir males mayores y seguir construyendo nuestros mundos.

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La fortaleza del dólar pone en jaque a las grandes divisas latinoamericanas

Las monedas de Brasil, México Colombia y Chile sufren por la subida de tasas en EE UU, pero esquivan el cataclismo del peso argentino
Ignacio Fariza

El mundo emergente se había acostumbrado en los últimos tiempos a una extraña sensación de calma. Los enormes volúmenes de liquidez acumulados tras años de políticas monetarias expansivas en las economías avanzadas habían rebosado las Bolsas y los mercados de bonos, llegando también a los activos de los países en desarrollo. Pero la volatilidad es inherente a su propia naturaleza emergente y, antes o después, vuelve a tocar a su puerta. Esta vez, la causa ha sido una combinación de factores que van desde el fortalecimiento del dólar estadounidense por la subida de tipos de interés en la primera potencia mundial hasta el efecto contagio de las dificultades argentinas, pasando por las expectativas de mayor inflación y la creciente percepción de proximidad del fin de ciclo económico. Un cóctel que amenaza con convertirse en un quebradero de cabeza en América Latina.


Mayo ha traído consigo turbulencias en el mercado cambiario. La primera semana del mes fue la peor para las monedas emergentes en más de un año y esta avanza por los mismos derroteros. El nerviosismo se ha instalado sobre la tercera economía de América Latina, Argentina, un país que lleva el pánico financiero en su ADN y que ya ha tenido que pedir un rescate al Fondo Monetario. Y se ha extendido al resto de grandes países de la región. A la sangría del peso argentino se han sumado las fuertes caídas del peso mexicano, colombiano y chileno. También del real brasileño, que se deja un 14% en los tres últimos meses. "Al estar incluidos en la misma categoría de activos [emergentes y latinoamericanos], hay un cierto contagio de lo que está sucediendo en Argentina", apunta Jonathan Heath, ex economista principal de HSBC para Latinoamérica y hoy analista independiente.


Salvo inesperado cambio de rumbo, los tipos de interés de referencia en Estados Unidos llegarán en junio al 2% por primera vez desde mediados de 2008. Eran otros tiempos: Lehman Brothers aún vivía y la Gran Recesión solo empezaba a fraguarse. Y aunque el incremento en el precio del dinero ha sido telegrafiado desde el día uno después de la crisis, las consecuencias se dejan sentir en los mercados: el endurecimiento de la política monetaria y la expectativa de mayor inflación en los próximos trimestres ha llevado el interés del bono estadounidense a 10 años al filo del 3%, su nivel más alto desde 2014, introduciendo una variable nueva en el juego de equilibrios en la balanza de muchos inversores. "¿Merece más la pena depositar el dinero en activos de riesgo cuando el papel estadounidense —teóricamente exento de incertidumbre sobre su futuro pago— empieza a ofrecer rentabilidades atractivas?", se empiezan a preguntar en los cuarteles generales de las grandes firmas de inversión. Y el mero cuestionamiento agita a América Latina y el resto de emergentes.


"La combinación de mayores tasas en EE UU y perspectivas de inflación más altas es muy negativa para las monedas latinoamericanas", asevera Armando Armenta, estratega del banco de inversión suizo UBS para mercados emergentes. "La gente empieza a ver fundamentos menos sólidos y algunos entran en pánico, golpeando a los países con fundamentos más débiles, como Argentina", agrega un segundo analista de una gran firma de inversión que prefiere no revelar su nombre. "Es un año más volátil en general: lo hemos visto en la Bolsa y en el mercado de renta fija, y empezamos a verlo en el mercado de divisas". Paradójicamente, el bache de las monedas emergentes llega en momento dulce para el petróleo —una variable que suele estar positivamente correlacionada con la evolución de las monedas de la región, donde casi todos los países son productores—, que cotiza en máximos de tres años y medio impulsado por la inestabilidad geopolítica.


En poco más de 20 días, los grandes inversores han sacado 5.500 millones de dólares de los mercados emergentes de deuda, según los datos del Instituto de Finanzas Internacionales (IIF, por sus siglas en inglés) recopilados por Reuters. En el caso de Latinoamérica, esa cifra asciende a 1.200 millones de dólares solamente en la última semana, cuando se han acelerado las salidas, según Bloomberg. Este movimiento tiene, inevitablemente, un efecto directo sobre la cotización de las respectivas monedas regionales: vender deuda de un país supone, también, deshacerse de moneda nacional. Todo sin que, todavía, la mayor área económica del mundo junto con EE UU, la eurozona, haya movido ficha en forma de subidas de tipos.


En este entorno, Argentina es, por mucho, el país que peor lo tiene. A su posición más débil de reservas internacionales que el resto de grandes países latinoamericanos se suma la gran proporción de deuda pública denominada en dólares, tras haber recurrido en mayor medida a emisiones en moneda estadounidense para cubrir sus necesidades de financiación. Pero no es el único. México es la economía latinoamericana más expuesta al mercado estadounidense, y el debilitamiento del peso frente al dólar —que ya ha borrado todas las ganancias cosechadas desde el pasado 1 de enero— tiene efectos de calado su economía. Negativos, como el encarecimiento de los productos importados, con el consecuente repunte de la inflación o la pérdida de valor internacional de los ahorros de sus nacionales. Y positivos, como la mayor competitividad, un factor nada despreciable en una economía tan abierta como la mexicana: las manufacturas del país norteamericano son hoy un 8% más baratas que hace tres semanas por un único factor ajeno a la cadena productiva, la depreciación del peso.


"En líneas generales, los países de la región están mejor preparados que en el pasado para afrontar una situación así", apunta Martín Castellano, economista jefe del IIF para América Latina. "Sin embargo, la posición fiscal es peor, con deudas más altas y mayores déficits en todos los países de la región". El mayor riesgo pasa, en su opinión, por un giro radical de la política macroeconómica tras las elecciones que se celebran este año en tres países clave de la región: Brasil, Colombia y, sobre todo, México. En este último caso, aunque el candidato de Morena, Andrés Manuel López Obrador, lleva meses tratando de tranquilizar a los mercados, los financieros no las tienen todas consigo. No, al menos, hasta no ver con sus propios ojos que la retórica cristaliza en una política fiscal prudente y en la total independencia del banco central.


"En México hay factores propios que han llevado a la depreciación del peso: la incertidumbre en torno a la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC) y la cercanía de las elecciones", agrega Alberto Ramos, de Goldman Sachs. "La disputa entre el sector privado y el candidato puntero en las encuestas [López Obrador] ha creado un entorno de volatilidad que no ha sido atajado, con la consecuente salida de capitales y la pérdida de fuerza del peso", cierra José Luis de la Cruz, director del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico de México.

México 8 MAY 2018 - 23:23 COT

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¿Tiene Trump 5 (sic) ases en su póquer geoestratégico para vencer China?

Un día después del Halloween y el Día de Muertos, en vísperas al trascendental periplo asiático de Trump a cinco países durante 12 días, Joseph Nye –profesor de Harvard y autor de Is the American Century Over? (https://goo.gl/NXdVzu)”– alegó en el portal neoliberal global del Financial Times que EU "aún (sic) tiene ases (sic) bajo la manga en su juego de póquer con China" y "cuyas ventajas rebasarán" el periodo de la administración Trump (https://goo.gl/LmmU3U).

De entrada, Joseph Nye arguye que la guerra comercial que ha amenazado Trump librar contra China dañaría a ambas superpotencias geoeconómicas.

No lo dice Joseph Nye, pero ya China superó tanto a EU como a la Unión Europea de 27 países en el primer sitial global, de acuerdo al ranking de la CIA cuando se mide el PIB mediante el parámetro del poder adquisitivo (https://goo.gl/jM4FHH), lo cual se reflejará inminentemente en términos del PIB nominal.

Joseph Nye comenta que después del Congreso 19 del Partido Comunista Chino, el mandarín Xi fue entronizado por "algunos observadores" –entre ellos un servidor (https://goo.gl/iZayfg)– como el "Nuevo Emperador" quien mediante la mirífica "ruta de la seda", basada en infraestructura con inversiones programas en un millón de millón (trillion en anglosajón) de dólares en la próxima década, "promoverá el poder económico y político en el mundo".

EU cesó de ser "el mayor país comercial del mundo y su principal prestamista": recorta sus programas de "ayuda" (sic) y sus contribuciones al mediocre Banco Mundial, mientras "cerca de 100 países cuentan con China como su principal socio comercial", frente a 57 países que todavía lo son con EU (como la kakistocracia y desgracia del desbrujulado “México neoliberal itamita”).

Le faltó agregar a Joseph Nye que EU es hoy el principal deudor del planeta, lo cual rompe con la tradición de los imperios conquistadores de todos los tiempos. ¡EU es un singular conquistador parasitario!

Joseph Nye expectora una pregunta tramposa: "¿Tienen razón los alarmistas (sic) de que China está ganando la carta del juego geopolítico (sic) frente al declinante EU?".

En el juego "geoeconómico", que no sabe discriminar Joseph Nye, ya ganó la partida EU, según confesiones del jefe de gabinete general John Kelly y del mismo Trump (https://goo.gl/Je9NjG).

En el juego geoestratégico –es decir, de la geopolítica global– Joseph Nye se equivoca doblemente: al no tomar en cuenta a Rusia y al no considerar que todavía China opera en el asiento trasero del conductor ruso.

A mi juicio, EU y Rusia, en términos nucleares, están empatados, con China en un distante tercer lugar.

El grave error de EU –desde Baby Bush hasta Obama con la dupla aciaga de los Clinton– fue haber empujado a Rusia a los brazos de China (o viceversa) cuyo nudo gordiano no sabe como deshacer Trump cuando EU acabó aislado en el Olimpo tripolar geoestratégico frente a la complementariedad geopolítica/geoeconómica de Rusia y China.

Regresemos a los "4 ases" de EU que presume y exulta Joseph Nye, que lleva a "5" en una carta de réplica del lector Robert Walsh de Wilton, CT, US al Financial Times (https://goo.gl/sYoEju):

1. La Geografía: "EU está rodeado por océanos y vecinos que probablemente permanecerán amigables, pese a la política de Donald Trump de haber socavado el TLCAN", mientras “China tiene fronteras con 14 países y tiene disputas territoriales con India, Japón, Vietnam que pone límites a su poder blando (soft-power)”. En efecto: se trata de la suprema carta de EU que asfixia a China en los mares y que Pekín contrarresta con la "ruta de la seda", el océano Ártico y sus prodigiosos trenes bala. Es un "as" relativo y de doble filo cuando EU puede quedar aislado frente a la alianza euroasiática de Rusia y China.

2. La Energía: "La revolución del gas esquisto ha transformado a EU en un exportador" cuando "Norteamérica (sic) será auto-suficiente en las próximas décadas" gracias al entreguismo masoquista del sacrificado “México neoliberal itamita (https://goo.gl/rrWbVk)”. Falta ver en que acaba la especulación financierista del gas esquisto. Joseph Nye aduce que "China se ha vuelto más dependiente de las importaciones del Medio Oriente, y cuya mayor importación de petróleo es transportado por el Mar del Sur de China donde EU mantiene una significativa (sic) presencia naval". Tal "vulnerabilidad" obliga "a tres opciones" a China: "evitar un conflicto naval con EU que bloquearía las rutas de abasto; incrementar la dependencia de los gaseoductos de Rusia; reducir su dependencia de los combustibles fósiles para trasladarse a los renovables". Muy complicado y rebuscado cuando la carta gasera rusa eclipsa los obstáculos de EU.

3. El Comercio: "China es más dependiente y tiene más que perder que EU" en la "destrucción económica mutua asegurada". Cita al think tank Rand que arguye que una guerra "no-nuclear" costaría a EU 5 por ciento de su PIB y a China 25 por ciento. Estas son cuentas alegres en una "guerra no-nuclear".¿Quién garantiza que no sea nuclear? Esta ni es carta ni es "as"; es guerra. Y más allá del vulgar "comercio" habría que ver quién gana militarmente y con quién se alía Rusia.

4. El Dólar: “es la carta oculta (hole card) de EU” cuando, de las "reservas foráneas que ostentan los gobiernos en el mundo, sólo 1.1 por ciento está en renminbi, comparadas con 64 por ciento en dólares". Sin duda, a mi juicio, la carta letal de EU by the time being...

Con estos "4 ases" dos reales (uno relativo: la geografía; y otro letal: el dólar), y dos muy etéreos (energía y comercio), Nye desecha tanto la proclama de la Pax Sinica como el "fin de la era estadunidense".

Ahora el quinto (sic) "as" adicional que exulta el lector Robert Walsh: La demografía: "Mientras EU ostenta una leve mayor tasa de fertilidad que China, en cada caso debajo de la sustitución, EU tiene un lento pero continuo crecimiento poblacional gracias a la inmigración". ¡Lo mal agradecidos de los supremacistas evangelistas blancos WASP que no valoran la fuerza biológica mexica que, de paso, sostiene los fondos de pensiones piramidales de EU!

Robert Walsh aduce que la "inmigración de EU es joven (sic), generalmente más saludable y educada de lo que creen los populistas (sic) de EU, y sirve (sic) de profundo contraste a la principal tendencia demográfica de China, la explosión de su población anciana" cuando "el número de chinos de 65 años o mayor crece 4 por ciento al año, una tasa raramente vista en la historia mundial y sin un sistema confiable de seguridad social".

¿A poco el aberrante cuan disfuncional sistema de seguridad social de EU es "confiable"?

De los 5 ases en la mesa del póquer geoestratégico, sólo uno es real: la supremacía del dólar ya que su geografía es endeble –EU atraviesa una delicada fase de proto-balcanización que puede llevar a su implosión–, no se diga la demografía que puede ser paliada con el incremento de la política previa de "un solo hijo" a la de "2 hijos" ya adoptada por China.

Sin contar el fulgurante avance de China en IA (https://goo.gl/u1gbJU), falta la carta rusa en la mesa de póquer bilateral entre EU y China.

Joseph Nye se equivocó de mesa y casino: hoy el póquer geoestratégico es tripolar de EU/Rusia/China (https://goo.gl/34tgXu).

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China, lista para cambiar las reglas de juego de EEUU en el mercado petrolero

 

Pekín está preparado para lanzar contratos de futuros de petróleo en yuanes con su posible conversión en oro. Varios expertos consideran que esta medida del país asiático puede cambiar de forma radical las reglas de juego en el mercado petrolero, dado que permitirá a los exportadores de materias primas evitar el uso del dólar.

Si se toma en consideración el hecho de que China es el mayor importador de petróleo en el mundo, los contratos de futuros en yuanes tienen todas las probabilidades de convertirse en el nuevo patrón para los 'traders'.

Un contrato de futuros es un acuerdo que obliga a las partes a comprar o vender un activo por un precio fijo y para ser entregado en un plazo futuro determinado de antemano.
Cabe destacar que actualmente solo los contratos de WTI y Brent se comercializan en el mercado mundial de futuros y ambos están valorados en dólares.

La aparición de un nuevo contrato de futuros en yuanes permitirá a los exportadores como Rusia e Irán evitar el uso del dólar. Los compradores podrán pagar por su petróleo con yuanes u oro tras convertir yuanes en onzas del metal precioso.

De acuerdo con el portal ruso Vesti Finance, muchos expertos, entre ellos norteamericanos, reconocen que ahora las reglas de juego en el mercado energético global pueden estar a punto de cambiar.

Con esta innovación, China está buscando disminuir el dominio del dólar en los mercados de materias primas. El nuevo tipo de contrato de futuro es de gran interés para los países contra los que EEUU aplica una política exterior muy agresiva. Entre estos países se destacan Venezuela, Irán, Catar y otros.

 

 

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Qatar, epicentro de dos guerras: petróleo vs. gas y renminbi vs. dólar

Se manejan muchas causales –unas rocambolescas, otras muy peregrinas– sobre la ruptura dramática de la coalición de varios países árabes poderosos –encabezados por Arabia Saudita (AS), la mayor potencia económica de la región, y Egipto, todavía la mayor fuerza militar del mundo árabe hoy dislocado– con Qatar, diminuto país (con una superficie de 11 mil 581 kilómetros cuadrados) con el segundo mayor PIB per cápita del mundo (129 mil 700 dólares, detrás del paraíso fiscal europeo Liechtenstein) gracias a ostentar la principal exportación de gas natural licuado (LNG, por sus siglas en inglés) del planeta y a su ínfimo número de habitantes autóctonos (¡11.6 por ciento de la población total de 2 millones 258 mil!), encapsulados por la aplastante mayoría de trabajadores residentes primordialmente provenientes del subcontinente indio.

The Hill asevera que detrás la crisis de Qatar se encuentra la telenovela del pago de un rescate por mil millones de dólares de 26 personajes, con varios miembros de la familia real, que andaban de caza en Irak, secuestrados por Al Qaeda y cuya mitad fue pagada al gobierno de Bagdad (https://goo.gl/jsgnVs).

Otros novelistas británicos con pretensiones geopolíticas, afirman que se trata de una venganza del otrora empresario Trump por el desprecio a sus inversiones inmobiliarias y de casinos mafiosos en Qatar.

Seré más estructural con la profundidad geopolítica de la crisis que ha fracturado al Golfo Pérsico –enfrentando a las cinco potencias regionales del Medio Oriente: por un lado, AS, Egipto (e Israel en forma subrepticia), y por otro, a Turquía e Irán que apoyan a Qatar– sin contar la división interna del Consejo de Cooperación del Golfo cuando Kuwait (con una notable población chiíta de 40 por ciento) y Omán se han inclinado por una plausible cuan elusiva salida diplomática– no se diga la neutralidad de Argelia y Marruecos en el mundo árabe y, sobre todo, en el mundo islámico no-árabe, la ecuanimidad, que no nimiedad, de Pakistán: único país musulmán dotado de 130 bombas nucleares que comparte una frontera de 959 kilómetros con Irán y cuenta con una pletórica población chiíta (20 por ciento) inmersa en sus 200 millones de habitantes de mayoría sunita.

Muchos factores han acercado a la potencia sunnita no-árabe de Turquía con la potencia chiíta persa de Irán cuando destacan su mutuo apoyo a Qatar y su común aversión a la creación de un estado independiente kurdo.

Todavía no redacto las causales estructurales, a mi juicio, cuando ya brilla en todo su resplandor la hipercomplejidad de la grave crisis que enfrentan AS y Qatar que ha puesto de cabeza tanto al mundo árabe como al mundo islámico para el schadenfreude –placer que provoca el mal ajeno– de Israel, cuyo anhelo es balcanizarlos con el fin de prevalecer sola con su máximo de 400 bombas nucleares clandestinas.

El gobierno alemán –usualmente parco y prudente en sus apreciaciones globales– teme la detonación de una guerra regional en el Golfo Pérsico.

No es un asunto menor, que tiene como epicentro a Qatar y coloca en relieve dos simultáneas guerras estructurales: 1. La del petróleo (encabezado por AS) contra el gas (el componente LNG de Qatar) y, 2. La del dólar de EU con el renminbi chino.

Entre las 13 exigencias perentorias, transmitidas por la loable intermediación de Kuwait, que han exigido cuatro países árabes –AS, Egipto, Emiratos Árabes Unidos y Bahréin– para que cumpla Qatar en un plazo de 10 días, destaca "el alineamiento (sic) militar, político, social y económico (¡supersic!) con los otros países del Golfo y el mundo árabe, en línea (sic) con el acuerdo logrado con AS en 2014".

Más que "alineamiento" parece más bien la "alienación" y la capitulación de Qatar.

Pese a la asfixia en sus únicos 87 kilómetros de frontera terrestre con AS que encabeza un boicot por cielo, mar y tierra –sin contar la pérdida de 13 mil millones de dólares en sus activos bursátiles y la obligada importación de alimentos de Turquía, Irán y Omán–, Qatar cuenta con cartas nada desdeñables: desde sus prósperos Fondos Soberanos de Riqueza (https://goo.gl/Txfs57) –que le han permitido invertir en grandes empresas de Gran Bretaña y Alemania–, pasando por la principal base militar de EU en la zona, hasta la nueva base militar de Turquía.

Alá ha deseado que Qatar comparta geográficamente con Irán su mayor fuente de ingreso de su pletórico yacimiento gasero en el Golfo Pérsico (los contiguos "Campo Norte" de Doha y el "Campo Pars Sur" de Teherán) y cuyas transacciones son retribuidas con la divisa china renminbi debido a las sanciones cada vez más asfixiantes de Trump contra la antigua Persia al haber adoptado sin rubor la irredentista política exterior del primer israelí Netanyahu acoplado con el "ultraortodoxo judío" Jared Kushner, yerno del polémico empresario-presidente.

Tal como pintan las cosas al corte de caja de hoy, se ha gestado la competencia de dos estratégicos oleogasoductos para desembocar en el mar Mediterráneo con mira en el relevante mercado europeo: 1:El de AS-Jordania-Israel, y 2-El de Qatar-Irán-Siria-Turquía.

Ya habrá tiempo para detallar la guerra del petróleo de AS y del LNG de Qatar para centrarme en forma sucinta en el primer centro regional del renminbi en Doha.

Desde hace dos años opera en Qatar un Centro de Compensaciones & Liquidaciones con la divisa china renminbi, según Economist Intelligence Unit, propalado por HSBC (https://goo.gl/xq7jmR), lo cual, a mi juicio, no podía quedar sin respuesta disuasiva por EU que lleva en su conciencia a dos cadáveres conspicuos que intentaron fugarse de los grilletes globales del dólar-centrismo petrolero –el ahorcado iraquí Saddam Hussein, quien se atrevió a formular la permutación de petrodólares por petroeuros,y el libio sodomizado (literal) Muamar Kahadfi quien pretendió lanzar el "dinar-oro" en lugar de la chatarra del billete verde–, sin contar el extraño "accidente" aéreo en Rusia de Christophe de Margerie, jerarca de la petrolera gala Total, quien pensaba realizar sus transacciones en petro-rublos en lugar de dólares (https://goo.gl/ZLNH36).

El Centro Renminbi de Qatar es operado por el banco chino ICBC, el mayor del planeta que "ayudará en teoría a facilitar los flujos comerciales de China con Qatar y la región".

Hoy las petroleras estatales chinas CNOOC y PetroChina son recipiendarias de las cada vez más crecientes importaciones de LNG qatarí (con la estatal QatarGas,la mayor del mundo), detrás de Japón, Surcorea e India.

La Autoridad de Inversiones de Qatar diversifica sus Fondos Soberanos de Riqueza y ya empezó a invertir en empresas chinas: ICBC, Banco Agrícola de China, Citic Capital (22 por ciento) y Lifestyle International (20 por ciento), mientras la constructora China Harbour Engineering Company y Sinohydro participan en la infraestructura de Qatar que apoyó en forma entusiasta la creación del legendario banco AIIB de patrocinio chino (https://goo.gl/ASe5ho).

El Centro Renminbi de Qatar epitomiza el desplazamiento del dólar en su otrora feudo inexpugnable del Golfo Pérsico, hoy fracturado, cuando se vislumbra la muy riesgosa fase del advenimiento del petroyuan.

¿Dejarán celebrar la Copa Mundial de Futbol en 2022 en Qatar?

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El oro es puntal de la nueva ruta de la seda, el proyecto geoestratégico/geoeconómico de China para evadir a lo largo de Eurasia la asfixia marítima de Estados Unidos

 

A cada quien su interpretación de los primeros 100 días tectónicos del deslactosado Trump (https://goo.gl/1V4qXd).

Mas allá de que la economía de EU –que no su Bolsa– tuvo su peor crecimiento de los pasados tres años en el primer trimestre del atribulado Trump –quien paradójicamente huye bélicamente hacia delante en los tres frentes de Siria/Afganistán/Norcorea (https://goo.gl/Oge4kN)–, desde el punto de vista geoestratégico no consiguió resquebrajar la alianza estratégica entre Rusia y China, como festejó alucinantemente su consejero de Seguridad Nacional Gral. H.R. MacMaster.

A los 100 días exactos (hora de Pekín), el canciller chino Wang Yi rechazó en el Consejo de Seguridad de la ONU la panoplia de sanciones de EU contra Norcorea y contó con el respaldo de Rusia, que desechó la retórica bélica de EU, cuando, a mi juicio, Trump se encajonó con su bluff (https://goo.gl/WY80Tn).

Con Rusia y China no está funcionando la teoría del loco de Trump y Kissinger (https://goo.gl/7pk9Eg).

Si el objetivo primordial de Trump es resquebrajar la alianza de Rusia y China, pues ha fallado con uno de los eslabones sólidos entre Moscú y Pekín: su proyecto aurífero.

Spútnik enuncia que “Rusia y China crearán un mercado del oro, lejos del dólar (https://goo.gl/W2fAch)” y cita a F. William Engdahl, quien aduce que la Reserva Federal y el Banco de Inglaterra manipulan en forma clandestina el precio del oro con el fin de preservar el papel del dólar como la única divisa de reserva mundial.

Desde mayo de 2015, Pekín estableció un fondo estatal (sic) de inversiones con el fin de apuntalar el papel de China en el mercado global del oro con el sugerente nombre de Fondo Oro de la Ruta de la Seda, que invertirá en proyectos mineros y apuntalará las divisas de los países anfitriones con el metal amarillo.

El fondo chino tiene también como objetivo explorar las reservas de oro en la región de Magadan (Rusia) cuando tres miembros de los BRICS son de los siete principales productores de oro (https://goo.gl/RwD64y).

Más allá del insano mercantilismo y el procaz proteccionismo, ya no se diga el vulgar financierismo, se vislumbra que la conectividad de la nueva ruta de la seda china con la Unión Económica Euroasiática apuntalada por Rusia epitomiza el sistema nervioso central del nuevo orden global protegido con sus bombas nucleares.

Desde marzo de 2016, Kazajstán, sin salida al mar (https://goo.gl/zxDRM8), y que cada día toma mayor relieve como bisagra centroasiática entre Rusia y China –miembro simultáneo del Grupo de Shanghái, la Unión Económica Euroasiática y el megabanco AIIB (https://goo.gl/LjxiDP)–, inició charlas con la plaza de Shanghai Gold Exchange para el intercambio del oro.

El metal amarillo significa el puntal de la nueva ruta de la seda: proyecto geoestratégico/geoeconómico de China para evadir a lo largo de Eurasia la asfixia marítima de EU.

Los bancos centrales de Kazajstán y China “son los más agresivos compradores de oro en el mundo (https://goo.gl/CloUsh)” e, inclusive, se maneja sotto voce que el banco central de China ha comprado en forma significativa más oro de lo que deja entrever.

A mi juicio, el verdadero día del advenimiento del nuevo orden mundial tripolar será cuando China y Rusia pongan sobre la mesa sus cuantiosas reservas de oro, que significará la sepultura del dólar.

China y Rusia se posicionan en forma prudente y gradual para erigir el nuevo sistema monetario mundial en el que el dólar cese su función parasitaria hegemónica que le procura, según analistas chinos, 9.36% del PIB global debido a su laxa impresión de billetes verdes (https://goo.gl/cexL30).

Sin mucho ruido, Pekín lanzó desde octubre de 2015 el Sistema Internacional de Pagos de China (CIPS, por sus siglas en inglés), al unísono de la aceptación del yuan (divisa china) como parte de los derechos especiales de giro (divisa virtual del FMI). Se vislumbra que el CIPS chino se convierta en un notable competidor del SWIFT (Society for Worldwide Interbank Financial Telecommunication), que domina EU.

Por su parte, Rusia, en medio de tantas sanciones asfixiantes de EU/OTAN/Unión Europea, se alista a desconectarse del SWIFT, cuando el banco central ruso ha cambiado en los cajeros automáticos de retiro cash (ATM) el sistema de pagos de las tarjetas Visa y Mastercard por el MIR, nuevo sistema de pagos doméstico (https://goo.gl/yXKn4H).

Sergey Shvetsov, primer vicegobernador del Banco Central ruso, anunció que no solamente las plazas comerciales auríferas de Shanghái y Moscú comerciarán con oro, sino que, también el resto de los tres países de los BRICS serán invitados a ello.

Ni en Rusia ni en China desean repetir la opresiva vivencia monetarista de Irán que sufrió una paliza con las sanciones de cuatro años al ser exorcizado del sistema SWIFT(https://goo.gl/dE0TZ8).

Más allá de la complementariedad militar entre Rusia y China, Pepe Escobar (PE) arguye que Washington esta aterrorizado (sic) por el acuerdo progresivo (sic) de Moscú y Pekín para “sustituir el estatuto de reserva del dólar por un sistema basado en el oro (https://goo.gl/06sDOR)”.

UnionPay, con sede en Shanghái, es la mayor organización de pagos de tarjetas de crédito en el mundo, antes de Visa y Mastercard.

PE señala que UnionPay funciona a lo largo de Asia y ha sido adoptado en forma entusiasta por HSBC (¡súper-sic!).

El portal SCMP, de Hong Kong, comenta que Moscú y Pekín unen sus fuerzas para rebasar al dólar en el mercado monetario mundial: el Banco Central ruso acaba de abrir su primera oficina foránea en Pekín el pasado marzo como un pequeño primer paso hacia delante, mientras Rusia se prepara a lanzar sus primeros bonos de empréstito federal denominados en yuan chino, lo que tiene como intención desbancar al dólar (https://goo.gl/13SVJQ).

Ya el Banco Central de China había nombrado a su banco ICBC como el liquidador de su divisa yuan en la plaza de Moscú.

Russia Insider pregunta si China obligará a los sauditas a deshacerse del dólar cuando “el Este es la mayor amenaza al petrodólar y Arabia Saudita (AS) está ya contemplando el comercio de su petróleo en yuanes (https://goo.gl/HLj21z)”. ¿Se atreverá AS?

Según Andrew Brennan (AB), de Asia Times, “el lento entrelazamiento con AS complementa (¡súper-sic!) la alianza entre Moscú y Pekín (https://goo.gl/4kklvk)”: Hoy Ru-sia es el principal socio petrolero de China y acepta yuanes en lugar de petrodólares (https://goo.gl/l2nkDE).

Existe una notable etnicidad pecuniaria entre varios países del Medio Oriente y su proclividad ancestral por el oro.

Desde inicios del 2016, Irán e India comercian sus tratativas en gas/petróleo con las rupias de India, en lugar del petrodólar (https://goo.gl/k43Edx).

Irán saltó las sanciones monetarias impuestas por el SWIFT en su venta de hidrocarburos a India mediante el pago con oro y la intermediación de Turquía que, a juicio de AB, se está convirtiendo en el intermediario de pagos con oro en Asia: el triangulo Irán/India/Turquía.

¡Las geofinanzas en acción cuando la riqueza de las naciones se traslada de Occidente a Oriente”!

 

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El presidente estadunidense, Donald Trump, escucha una pregunta durante un encuentro con empresarios, ayer en la Casa Blanca

 

El portal texano-israelí Stratfor –que se ostenta como la CIA de las trasnacionales de Estados Unidos (EU)– titula con soberbia tóxica que “No hay nada que se atraviese en el camino del dólar (https://goo.gl/8jYm77)”.

Sus tres pronósticos: 1) aunque los movimientos potenciales de la política de EU puedan socavar al dólar, sus días como la divisa de reserva mundial es improbable que concluyan en cualquier momento próximo; 2) no existen fuertes candidatos para suplantar (sic) al dólar, ya que otras divisas nacionales líderes han tenido descalabros que limitan su atracción para los inversionistas, y 3) “divisas alternativas como los derechos especiales de giro (nota: divisa virtual del FMI) o el bitcoin enfrentan temas de estabilidad (sic) debido a que su funcionamiento depende de la cooperación entre las partes que pueda no ser sostenida”.

Stratfor rememora la gloria de la libra esterlina durante el apogeo del imperio británico en el siglo XIX. Pero luego las guerras del imperio en el siglo XX y su decadencia empujaron a que el dólar se volviera más importante, suplantando (sic) a la libra como la divisa dominante mundial en la Conferencia de Bretton Woods en 1944.

Mohamed Mahathir, visionario ex premier de Malasia, osó confrontar al megaespeculador George Soros –vulgar agente de la CIA acusado de haber provocado el efecto dragón en Asia– al promover el lanzamiento del dinar-oro (https://goo.gl/aonhYd). Quizá el temerario Mahathir se salvó del linchamiento de EU debido a que gozaba de la protección de China.

Desde entonces el reinado del dólar como divisa de reserva global ha pervivido incólume, con algunos motines en el mundo árabe, cuando el iraquí Saddam Hussein y el libio Muamar Kadafi se atrevieron a desafiar la cotización de hidrocarburos en dólares para sustituirla con el euro y/o el oro, lo cual le valió al primero su ahorcamiento y al segundo su sodomización letal.

Luego las seis petromonarquías árabes del golfo amagaron lanzar su divisa, el gulfo (http://goo.gl/itfyQL), que no prosperó ni desembocó en regicidios y/o sultancidios, pero fue testigo del ascenso de Irán como espada de Damocles en la región.

Stratfor pregunta cuánto tiempo más podrá el dólar mantener su estatuto encumbrado (sic) que depende tanto del continuo poderío de EU como del estatuto de cualquier potencial divisa sucesoria.

EU ha acentuado su decadencia cuando las divisas potenciales de sus competidores geofinancieros, concentrados en el BRICS, no atraviesan óptimos momentos, con la excepción notable del yuan chino que ha empezado su odisea ascendente.

La ausencia de divisas competitivas ha resultado en un atractivo fatal por el superdólar que ha empezado a enterrar al euro, que aprovecha la Reserva Federal para incurrir en una desregulada impresión de dólares, como sucedió después de la quiebra de Lehman Brothers y su consecuente crisis global con su masiva inyección de liquidez por 4 billones de dólares de facilitación cuantitativa que orilló a China a protestar vehementemente, como lo había hecho en forma estéril el general De Gaulle.

Stratfor rememora la crítica del anterior ministro de Finanzas de Francia (y luego su presidente) Giscard d’Estaing, quien fustigó en la década de 1970 el exorbitante privilegio de EU que podía incurrir en déficits y que en otros países engendraría preocupaciones del pago de sus deudas.

Según Stratfor, pocas (sic) divisas pueden ser consideradas confiables sucesoras del dólar, que ostenta 40.72 por ciento de pagos globales frente a un magro espectro: el alicaído euro 32.87 por ciento; libra esterlina 7.49 por ciento; yen nipón 3.06 por ciento; dólar canadiense 1.87 por ciento; yuan chino 1.68 por ciento (sic); franco suizo 1.53 por ciento, y otros 10.78 por ciento.

Juzga en contrapunto que la “circulación arterial financiera compartida con el globo entero hace que el país anfitrión (EU) sea vulnerable a fuerzas fuera de sus fronteras, lo que ha hecho del dólar una espada (instrumento de influencia internacional) y un escudo contra las presiones externas.

Sentencia que el estatuto de divisa de reserva global se finca en dos pilares: la fe (sic) y la inercia (sic).

Se infiere que la fe es muy endeble y volátil cuando los otros países no tienen otra opción de refugio y tampoco China, que detenta pletóricas reservas de dólares en Bonos del Tesoro, no quiere dispararse en la yugular y prefiere, en forma ingenua, una solución negociada y/o transitoria.

Stratfor reconoce que para romper la fe se requiere de una fuerza poderosa como dos guerras mundiales o un cambio que se despliega en un largo periodo de tiempo.

El portal texano-israelí considera que la llegada de Trump ha puesto en tela de juicio al dólar, como es el caso de Turquía, que desea escapar a la “trampa del dólar (https://goo.gl/Pd69fW)”.

Trump prometió que resolvería la deuda nacional recomprando dólares con un sustancial descuento, además de que, según Stratfor, existe una segunda vía para disminuir la deuda a través de la inflación, por lo que la Reserva Federal podría imprimir dinero suficiente para simplemente devaluar el dólar.

Ha sido axioma en Occidente que quien descuelga conquistas coloniales globales o gana guerras mundiales impone su orden mundial, su sistema financiero y su divisa hegemónica.

Un grave error del modelo soviético fue su extrema vulnerabilidad financierista que los británicos han manejado como nadie y cuyos misterios hieráticos –como demuestra Mervyn King, anterior gobernador del Bank of England, en su libro perturbador El fin de la alquimia (https://goo.gl/k28V4E)”– han sido heredados por su sucesor imperial/globalista, hoy en franca decadencia: EU.

A escala geoestratégica, EU compite por el nuevo orden mundial con Rusia y China, pero todavía ejerce su poshegemonía mermada mediante su especulativa globalización financierista de servicios mágicos –a no confundir con la globalización economicista, donde prevalecen China e India– con su manejo espurio de Wall Street, la City y las plazas globales de la periferia que controlan (v. gr. México).

EU prevalece con su monopolio de Internet mediante los servicios del Gafat (Google, Apple, Facebook, Amazon, Twitter) –que aún no vislumbra competidores viables– y su propaganda tóxica en la era de la posverdad desinformativa, que empieza a ser horadada con el advenimiento de los impactantes multimedia alternativos rusos (Russia Today, Sputnik, Russia Insider, etcétera).

Rusia exhibe la inquietante vulnerabilidad de su divisa, el rublo, cuando todavía cotiza sus pletóricos hidrocarburos en la City y Wall Street que carcomen su poderío militar.

Nada se compara a la supremacía del superdólar que forma parte del bono hegemónico de EU que ha sido fustigado por China, cuya divisa yuan, se encuentra aún en una fase embrionaria mundial (https://goo.gl/wjdOZ4).

Stratfor podrá alegar lo que le plazca, pero ahora, en medio del desorden global y el repliegue proteccionista/aislacionista del trumpismo, Rusia y China no se resignan a quedarse con los brazos cruzados cuando buscan desbancar al superdólar en el teatro de guerra geofinanciera (https://goo.gl/ckLs68).

 

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