Sábado, 13 Julio 2019 05:54

La quimera de la igualdad en el fútbol

La quimera de la igualdad en el fútbol

Llenar los estadios y tener el mayor índice de audiencia posible. Estos eran, en palabras del director del Comité de Organización de la FIFA Erwan Le Prévost, los principales objetivos para el Mundial de Francia 2019. A falta de dos días para que finalizara el campeonato, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino aseguró en una rueda de prensa que esta había sido “la mejor Copa del Mundo de la historia” y que habría “un antes y un después” de este evento para el fútbol femenino. 

En términos de audiencia, sin duda, ha sido así. En el Reino Unido, los cuatro últimos partidos disputados por la selección inglesa batieron cuatro récords consecutivos; el último de ellos, la semifinal en la que Estados Unidos eliminó a Inglaterra, no solo fue el más visto de la historia del fútbol femenino, sino también el programa de mayor audiencia de la televisión británica en lo que llevamos de 2019, con el 50,8% de la cuota de pantalla. Cerca de 59 millones de espectadores en todo el mundo asistieron a la eliminación de Brasil por parte de Francia en octavos de final y, en términos globales, más de mil millones de personas han seguido este campeonato en todo el mundo.

Si hablamos de entradas, sin embargo, el éxito no ha sido tan rotundo. A pesar de que, según Infantino, la asistencia media del torneo rondó el 75%, las fases eliminatorias apenas superaron los 18.000 aficionados. Por ejemplo, al Inglaterra-Escocia, que en el Reino Unido fue seguido por más de seis millones de telespectadores, apenas acudieron 13.000 personas de las 35.000 de capacidad que tenía el estadio. Los medios de comunicación no tardaron en señalar a la FIFA como culpable de esta baja afluencia. ¿Los motivos? Comenzaron a promocionar el Mundial de Francia una vez finalizado el de Rusia y apenas unos días antes de empezar el evento, los carteles publicitarios del aeropuerto y las calles de París anunciaban la Serie Mundial de Rugby 7 y Roland Garros, pero no había rastro de la Copa del Mundo. Además, quienes compraron sus entradas online con varios meses de antelación descubrieron que, aunque las habían adquirido a la vez, les habían asignado asientos separados; finalmente, tras miles de quejas y las denuncias de los medios, la FIFA reconoció su error y se comprometió a enmendarlo. 

What the fuck?

A pesar de ello, Gianni Infantino se mostró más que satisfecho por los resultados económicos cosechados gracias al Mundial y anunció varias medidas para seguir fomentando el crecimiento del fútbol femenino; entre ellas, la creación de un mundial de clubes y una liga mundial, elevar a 32 el número de participantes para la próxima Copa del Mundo y duplicar la inversión en este deporte durante los próximos cuatro años hasta alcanzar los mil millones de dólares. Otra cifra que dijo querer duplicar es la del premio en metálico para el Mundial de 2023, que pasará de 30 a 60 millones de dólares. También aprovechó para anunciar que incrementará el premio para el Mundial masculino de Catar; en lugar de los 400 millones que repartieron en 2018, los futbolistas recibirán 440. O lo que es lo mismo, la brecha entre hombres y mujeres se incrementará en 10 millones de dólares. 

Esta obviedad no se le escapó a una de las estrellas de la selección estadounidense, Megan Rapinoe: “A eso me refiero cuando hablo de que no nos sentimos respetadas. Alguien dijo que a la FIFA no le importa el fútbol femenino. Si realmente te preocupas igual por el fútbol masculino y el femenino, ¿vas a dejar que la brecha crezca?”. Además lamentó que, el mismo día que se iba a celebrar la final del Mundial, estuvieran programadas otras dos finales: la de la Copa América y la de la Copa de Oro (que Estados Unidos terminó perdiendo contra México). “Esta final se estableció con mucha antelación, es realmente increíble. Entonces, no, en general, no creo que estemos recibiendo el mismo respeto que la FIFA muestra a los hombres”, afirmó. 

Megan Rapinoe ya tiene experiencia en denunciar injusticias. Durante el Mundial, sus declaraciones sobre que no tenía intención alguna de “ir a la puta Casa Blanca” (“I´m not going to the fucking White House!”) si ganaban el torneo dieron la vuelta al mundo. Después las matizó o, mejor dicho, pidió disculpas por el exabrupto para que su madre no se disgustara, pero se mantuvo en la idea: “Me niego a respetar a un hombre que no merece respeto ”, dijo sobre Trump, a quien varias veces había cuestionado su forma de tratar a “los ciudadanos LGBTQ+, los inmigrantes y a los más vulnerables”. También es una de las 28 jugadoras que ha demandado a la federación estadounidense de fútbol por discriminación. A grandes rasgos, denuncian que, aunque ellas ganen más títulos (cuatro Mundiales contando con este último de Francia y cuatro Juegos Olímpicos) generen más beneficios y los índices de audiencia de sus partidos sean muy superiores a los masculinos, se les exige jugar y ganar más encuentros para, finalmente, cobrar un 60% menos que ellos. Rapinoe no solo terminó ganando el Mundial, la Bota de Oro (máxima goleadora) y el Balón de Oro (mejor jugadora del torneo), sino que coronó su participación en el torneo respaldando las protestas de los aficionados estadounidenses. Al presentar por megafonía al presidente de Francia, Emmanuel Macron, y a Gianni Infantino el público comenzó a abuchear a este último y a corear: “Equal payEqual pay!”. Cuando le preguntaron al respecto, Rapinoe respondió: “A nadie le hace daño un poco de escarnio público. Respaldo lo que han hecho”.

La punta del iceberg

Todas estas trabas con las que se están topando las participantes de los Mundiales y que sufre la mejor selección de fútbol femenino del mundo no son más que pequeñas muestras de lo que ocurre en todo el mundo. Por ejemplo, la FIFPro (el sindicato mundial de los jugadores) elaboró dos estudios para analizar las condiciones laborales de los futbolistas profesionales, hombres y mujeres. Los datos revelan que el 74% de los hombres cobra menos de 4.000 euros mensuales y el 45%, menos de 1.000, mientras que la mitad de las futbolistas no cobra nada y dos tercios de las que sí lo hacen ganan menos de 600 dólares al mes. 

Respecto a la relación con los clubes, el porcentaje de hombres que juega para un club sin tener contrato es del 8%, cifra que se eleva al 47% en el caso femenino. Además, casi todas las futbolistas son conscientes de que tendrán que terminar su carrera deportiva antes de tiempo, ya sea por querer tener hijos, por falta de oportunidades o por cuestiones económicas. Por este motivo, tres de cada diez compaginan el fútbol con otro trabajo, casi la mitad estudian una carrera universitaria y alrededor del 30% ya la ha terminado (una cifra muy alta si tenemos en cuenta que el 70% de las profesionales en activo tiene entre 18 y 23 años); este porcentaje desciende hasta el 12% en el caso de los hombres, que sí tienen la esperanza de poder vivir del fútbol.

Esto a nivel global. En Europa, según los datos de la UEFA de 2018, los mejores países para las futbolistas son Francia, Alemania, Inglaterra, Holanda, Noruega y Suecia. Sin embargo, a excepción de Alemania y Suecia, ninguno de ellos cuenta con una mujer que las represente en el Comité Ejecutivo de la FIFA. El presupuesto que el total de las asociaciones europeas destinó al fútbol femenino (infraestructuras, logística, instalaciones y sueldos) en 2017 fue de 111,7 millones de euros; solamente en salarios, el conjunto de los equipos de LaLiga gastó algo más de 900 millones durante la temporada 2017/2018. Además, el informe de Sporting Intelligence, Global Sports Salaries survey 2017, reveló que, juntas, las siete mejores ligas femeninas de primera división (Francia, Alemania, Inglaterra, Estados Unidos, Suecia, Australia y México) pagaron a sus jugadoras 35,6 millones de euros en 2017. El sueldo anual de Neymar en el PSG es de 36,8 millones. 

Las reivindicaciones exigiendo igualdad en los últimos tres años no han dejado de sucederse. En 2016, las futbolistas nigerianas protagonizaron una protesta tras ganar la Copa de África, su noveno título africano, porque les debían los subsidios y premios acordados; por clasificarse para dicho torneo les dieron 50 dólares. A cada jugador del equipo masculino se le paga 4.000 dólares por empatar y 5.000 por ganar un partido en esta misma competición. En abril de 2017 las jugadoras de la selección irlandesa denunciaron que estaban siendo tratadas “como ciudadanas de quinta categoría”. Cansadas de concentrarse con la selección sin recibir ninguna compensación económica aun teniendo que abandonar sus puestos de trabajo para hacerlo, cambiarse en baños públicos antes de los partidos o compartir la equipación con los juveniles masculinos, amenazaron con ir a una huelga que obligó a la Asociación de Fútbol de Irlanda a acordar mejoras significativas en sus condiciones de trabajo. A finales de ese mismo año, la selección danesa se negó a jugar un partido clasificatorio para el Mundial de Francia en protesta por el trato el discriminatorio que recibían por parte de su federación. A consecuencia de ello, lograron llegar a un acuerdo que incluye mejoras en las instalaciones, un salario de 700.000 dólares anuales y un seguro de salud. Y también que la UEFA impusiera a la federación una multa de 20.000 euros y castigara al equipo femenino sin participar en competiciones europeas durante cuatro años.

Publicado enSociedad
La selección de fútbol femenino estadounidense obtiene una plataforma global para sus batallas

 

El miércoles, las calles del Bajo Manhattan retumbaron con el sonido del descorche de champán, no solo por los festejos en honor a la victoriosa selección nacional de fútbol femenino de Estados Unidos, que fue homenajeada con un desfile por el “Cañón de los Héroes” de la ciudad de Nueva York en Broadway, sino también porque el grito de victoria no pasó desapercibido en Wall Street, donde el índice bursátil Standard & Poor’s 500 superó los 3000 puntos por primera vez en la historia. Las 23 mujeres de la selección de fútbol acababan de volver de Francia, donde ganaron el Mundial de Fútbol femenino. Ya de regreso en Estados Unidos siguen con otra batalla, más difícil, por salarios y condiciones de trabajo iguales a las de sus homólogos masculinos de la Federación de Fútbol de Estados Unidos. Una pancarta que llevó al desfile Crystal Dunn, jugadora de la selección, de origen afroestadounidense y criada en el barrio Rockville Centre de Long Island, decía: “Los desfiles son geniales, pero la igualdad salarial es mejor”. La multitud acompañó ese sentimiento. Cuando Carlos Cordeiro, el presidente de la Federación de Fútbol de Estados Unidos, habló en el escenario después del desfile, la multitud coreó: “¡Igualdad salarial! “¡Igualdad salarial!”. Ese mismo coro resonó en todo el estadio de Lyon cuando las mujeres se convirtieron en campeonas mundiales el domingo pasado.

El éxito del Mercado de Valores de Wall Street, yuxtapuesto a la desigualdad salarial impuesta a estas notables mujeres, remite a la declaración hecha por uno de los alcaldes más famosos de la ciudad de Nueva York, Fiorello La Guardia, en 1946: “La cinta de teletipo no es espagueti”. La Guardia acababa de asumir la dirección general de la Administración de Socorro y Rehabilitación de la ONU , que inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial brindó ayuda a refugiados y otras personas que luchaban por sobrevivir. El uso de la cinta de teletipo estaba bastante extendido en aquellos días previos a la era digital, siendo el medio por el cual se distribuían los precios de las acciones en tiempo real. De ahí que grandes cantidades de esta cinta de papel usada en el distrito financiero de Nueva York se utilizaran como confeti para arrojar a soldados, astronautas y equipos atléticos que regresaban victoriosos, desde el primer desfile en honor a la nueva Estatua de la Libertad, en 1886. El punto de La Guardia era simple: si bien la economía de posguerra estaba aparentemente experimentando un boom y las inversiones en la bolsa de valores tenían un gran desempeño, esto no implicaba seguridad alimentaria para los refugiados de guerra. Del mismo modo, hoy un desfile que celebra a las mujeres atletas es un honor, pero no compensa una vida de salario desigual.

La selección femenina presentó una demanda en marzo de este año en la que acusa a la Federación de Fútbol de Estados Unidos de “pagarles menos que a los miembros del equipo nacional masculino por un trabajo sustancialmente igual, y de negarles, como mínimo, iguales condiciones de juego, entrenamiento y viajes; igual promoción de sus partidos; el mismo apoyo y desarrollo para sus partidos”. La selección nacional femenina de Estados Unidos ha obtenido cuatro campeonatos mundiales, cuatro medallas de oro olímpicas, ha ganado muchos otros torneos y ocupa el puesto número uno en la Clasificación Mundial de Fútbol Femenino de la FIFA . Comparemos todo esto con el lamentable récord de la selección nacional masculina estadounidense que ni siquiera logró clasificar para la última Copa del Mundo. A pesar de su desempeño mediocre, los hombres, en promedio, ganan mucho más que las mujeres.

Esta disparidad es común en toda la economía de Estados Unidos. En su testimonio ante el Congreso en febrero de este año, en apoyo a la Ley de equidad salarial: igualdad de salario por igualdad de trabajo, Fatima Goss Graves, presidenta y directora ejecutiva del Centro Nacional de Derecho de la Mujer, expuso estos perturbadores detalles: “Las mujeres que trabajan a tiempo completo, todo el año, normalmente ganan solo 80 centavos por cada dólar que se les paga a los hombres que trabajan a tiempo completo durante todo el año. La brecha salarial es aún peor cuando se observa específicamente a las mujeres de color: por cada dólar pagado a hombres blancos que no son hispanos, a las mujeres negras solo se les paga 61 centavos, a las indígenas 58 centavos y a las latinas 53 centavos. Las mujeres, especialmente las mujeres de color, enfrentan discriminación manifiesta y discriminación inconsciente en el lugar de trabajo; esto tiene un impacto en su salario”.

Las jugadoras de fútbol femenino de Estados Unidos ahora tienen una plataforma global para darle voz a la lucha por la igualdad salarial y la justicia hacia las mujeres. Como declaró la cocapitana Megan Rapinoe el miércoles: “Sí, hacemos deporte. Sí, jugamos al fútbol. Sí, somos mujeres atletas, pero somos mucho más que eso”. Rapinoe, la máxima anotadora y mejor jugadora del Mundial de Francia 2019, es una abierta defensora de los derechos LGTBQ , y en 2016 se convirtió en una de las primeras atletas blancas importantes en arrodillarse en señal de protesta durante el himno nacional. A lo largo del Mundial, además, se negó a ponerse la mano en el corazón y a cantar el himno estadounidense.

Megan Rapinoe aprovechó su discurso en el acto del miércoles, donde el alcalde le entregó al equipo las llaves de la ciudad, para hacer un llamado a la acción: “Tenemos pelo rosa y pelo violeta; tenemos tatuajes y rastas. Tenemos mujeres blancas, negras y todo lo que está entre medio. Mujeres heterosexuales y lesbianas. Tenemos que ser mejores. Tenemos que amar más, odiar menos. Tenemos que escuchar más y hablar menos. Tenemos que saber que esto es responsabilidad de todos, de cada persona que está aquí, de cada persona que no se encuentra aquí, de cada persona que no quiere estar aquí, de cada persona que está de acuerdo y [de cada persona] que no está de acuerdo. Es nuestra responsabilidad hacer de este mundo un lugar mejor”.

Por Amy Goodman y Denis Moynihan

Democracy Now!

Traducción al español del texto en inglés: Inés Coira. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Publicado enInternacional
 La capitana, Megan Rapinoe, junto a sus compañeras de equipo durante la celebración en Nueva York de su título mundial. AFP BRUCE BENNETT

La capitana de la selección de fútbol de EE UU reivindica la diversidad como parte del éxito: "Tenemos el pelo rosa y morado, tatuajes y rastas, tenemos chicas blancas y negras, heterosexuales y gays"

 

El general Dwight Eisenhower tuvo su propio desfile por liderar las Fuerzas Aliadas, igual que Charles Lindberg tras cruzar en solitario el Atlántico en avión. Por el afamado Cañón de los Héroes pasaron también astronautas, Nelson Mandela, y varias veces los Yankees, los Metz y los Giants cuando ganaron sus respectivas ligas. Este miércoles, el centro de la celebración fue la selección femenina de fútbol tras su rotundo triunfo en Francia al grito de "USA". La capitana, Megan Rapinoe, erigida en azote de la Administración de Donald Trump, hizo una defensa de la diversidad en su discurso: "Este grupo es fuerte, resistente", afirmó, y continuó: "Tenemos el pelo rosa y el pelo morado, tatuajes y rastas, tenemos chicas blancas, negras y lo que hay en medio. Tenemos chicas heterosexuales y chicas gays".

Fue un acto que sirvió para aplaudir también la defensa que sus integrantes hacen por la igualdad de género en el mundo del deporte y denunciar la injusticia social. “Dentro y fuera del campo”, dijo el alcalde demócrata Bill de Blasio, “este equipo representa lo mejor de Nueva York y de nuestro país”. “La confianza, el coraje y la perseverancia de la selección nacional femenina sirve de inspiración para todos los que las ven jugar”, añadió el también candidato presidencial.

El alcalde dice que si fuera presidente recurriría a sus poderes para forzar a la Federación a que ponga fin a la discriminación salarial contra las mujeres. El gobernador Andrew Cuomo también aprovechó para presionar firmando una legislación que garantiza la igualdad en las remuneraciones. “Si no se paga a las mujeres lo que se paga a los hombres no podrás hacer negocio en Nueva York”.

Los seguidores de la selección lo que quieren es que sea Rapinoe la que se presente a presidenta en 2020, como podía leerse en numerosas pancartas. Charlotte dice que la capitana es su heroína. Estuvo en la celebración que se realizó hace cuatro años. “Esta es muy diferente”, compara, “ahora hay mucha más energía. Espero que se mantenga para seguir dando fuerza a su activismo”.

Rapinoe dijo durante la ceremonia que es un honor liderar el equipo. "No hay otro lugar en el que me gustaría estar, ni en la carrera presidencial", bromeó, "lo siento, estoy demasiado ocupada". Antes, en una entrevista con CNN, le envió un mensaje a Donald Trump. “Tu mensaje excluye a gente que se parece a mí”, denunció, “a estadounidenses que pueden apoyarte”.

El dorsal de la capitana dominaba entre las decenas de miles de fans que se echaron a la calle. También había muchas camisetas con el 13 de Alex Morgan y el 17 de Tobin Heath. “Son el ejemplo de que los sueños se pueden cumplir”, comenta Ella. Juega al fútbol desde los cuatro años. Ahora tiene 14 años. Se acercó con seis amigas desde Nueva Jersey para participar en el evento.

Stephanie Maden, una de las madres que le acompañaba, dice que es frustrante “que las mujeres estén por debajo cuando están logrando mucho más. Tienen mucha más audiencia, venden mucha más ropa”. En marzo, la selección demandó a la Federación por discriminación de género. Las dos partes pactaron negociar un arreglo después del Mundial. Tras el silbato final en Lyon, la afición reclamó a coro igualdad salarial al grito de “equal pay” ante la presencia del presidente de la FIFA.

Carlos Cordeiro, presidente de US Soccer, calificó de “éxito sin precedentes” el triunfo del equipo femenino. “Son 22 de las mejores deportistas jamás producidas por EE UU”. Reconoció además el esfuerzo que hacen para ser grandes también fuera del campo. "Habéis elevado vuestras voces por la igualdad. Os hemos escuchado, creemos en vosotras y estamos dispuestos a hacer lo correcto", garantizó. "Has demostrado que estás de nuestro lado", le dijo Megan Rapinoe.

La capitana se dirigió a la audiecia en la conclusión del acto para decir que esta selección es "mucho más que un grupo de mujeres deportistas". “No hay nada que no pueda afrontar", dijo, "unas tenemos el pelo rosa y morado, tatuajes, hay chicas blancas, negras y toda la diversidad en medio, tenemos chicas hetero y gay”. Para después decir que hay que aprender a "amar más y odiar menos" porque es "responsabilidad de todos hacer de este mundo un lugar mejor”.

Las entradas para participar en la celebración se agotaron en minutos. Es la segunda vez que la selección femenina de fútbol de EE UU comparte su victoria en Nueva York. La anterior fue cuando ganó el Mundial en 2015. Y es también la segunda vez que un equipo de mujeres desfila por el Cañón de los Héroes, como se conoce al recorrido entre rascacielos por la avenida Broadway en el distrito financiero. La ciudad acogió un total de 206 desfiles en su historia.

Es el alcalde el que decide quién recibe la celebración. El evento debe su nombre a la cinta de papel que salía de las máquinas que en Wall Street registraban el valor de los títulos que cotizaban en el parqué neoyorquino. Los empleados los tiraban a modo de serpentina desde las ventanas, creando un efecto remolino. En la última se tiraron varias toneladas de confeti al paso de la comitiva. En la ceremonia en el ayuntamiento, cada miembros del equipo recibió las llaves de la ciudad.

Por Sandro Pozzi

Nueva York 11 JUL 2019 - 03:04 COT

Publicado enInternacional
La lucha por la inclusión en el fútbol femenino

Los días 6 y 7 de junio del año en curso la Fifa realizó la Primera Convención de Fútbol Femenino 2019. Según Sarai Bareman, la directora de la división femenina de la multinacional de la pelota chica, allí discutieron múltiples aspectos, entre ellos la importancia de buscar un fútbol femenino viable y sostenible desde lo que llaman su ecosistema, financiación, medios y, sobre todo, cambio cultural de cómo ver a las mujeres practicando este deporte.

Lo que dicen desde la Fifa –esa multinacional patriarcal del deporte, donde las dirigentes femeninas se han abierto camino–, es que han acordado una alianza entre la oficina de la mujer de la ONU y la División de Fútbol femenino de la Federación Mundial para potenciar este deporte y buscar que se de la inclusión, respeto y promoción del fútbol femenino. Todo esto fue avalado por el Comité Ejecutivo de la Federación, algo para no creer.

Así mismo, en la convención se concluyó que en la actualidad hay 36 millones de mujeres que practican este deporte en 180 países, y la meta para 2025 es tratar de llegar a los 60 millones de jugadoras.



La dura realidad del fútbol femenino

Las jugadoras que participan en el Mundial de Fútbol Femenino en Francia (MFM), se quejan del bajo monto del premio para el equipo campeón, cifrado en 50 millones de euros, cifra que para el caso de sus pares maculinos asciende a los 400 millones, realidad injusta pese a que ellas llenan más estadios que los tradicionales equipos que por cerca de un siglo se abrogaron este deporte como un derecho exclusivo.

Adicionalmente, según la encuesta Global Sports Salaries Survey 2017, el salario que actualmente gana Neymar –43,8 millones de dólares año– equivale al salario de 1.693 mujeres futbolistas, de las ligas de Estados Unidos (EU), Gran Bretaña, Suecia, Australia y México.

Es por la previvencia de este tipo de injusticias, que algunas jugadoras no asistieron al certamen mundial, sentando su voz de protesta ante la discriminación respecto al fútbol masculino. Todo ello en medio de presiones, como las conocidas en Argentina, donde amenazaron de muerte a una jugadora porque denunció que a algunas de ellas, integrantes de diferentes equipos del país sureño, no les pagan sus salarios.

Las jugadoras de la selección de fútbol femenino de EU demandaron a la Federación que regula ese deporte en su país por discriminación de género en el pago de salarios, exigiendo igualdad salarial e idénticas condiciones de trabajo, pero la Federación consideró que “las necesidades del mercado son tales que las mujeres no merecen que se les pague por igual que a los hombres”*.

Fútbol femenino en Colombia

En Colombia, el fútbol femenino existe desde 1895, pese a esto, más de un siglo después la mentalidad patriarcal de los dirigentes, periodistas y sociedad en general, ha impedido su desarrollo, pues según muchos de los dueños de los equipos profesionales esta modalidad no es rentable, no tiene auspiciantes, no llena estadios y es mediocre.

En la actualidad hay futbolistas que devengan entre dos y tres millones de pesos al mes, sin embargo son la minoría, ya que gran parte de las jugadoras ganan menos de un millón y otras muchas apenas perciben el salario mínimo o incluso menos –eso cuando les pagan–. Existe otro sector de jugadoras, las conocidas como “Aficionadas a prueba”, que no obtienen ningún salario y se dice que la razón de jugar, más allá de la diversión, son posibles becas de estudio en EU. Todo esto genera burlas, acosos en los camerinos y opiniones “entendidas” de comentaristas deportivos que no le ven sentido a que “mujeres participen en un deporte  de hombres”. El machismo siempre está presente.

Esta realidad de machismo perdurable, exclusión, negación de derechos, exclusivismos, negacionismo, imposiciones, explotación laboral, etcétera, trae consigo múltiples preguntas: ¿Una mujer musulmana puede jugar fútbol o existe alguna parte del Corán que lo prohíba? ¿Si una mujer india se pone pantaloneta los brahmanes la repudiarían? ¿Será que los relatores y comentaristas del fútbol dejarán su micro-machismo cuando trasmiten un partido femenino? ¿Será que en América Latina dejarán de insultar a jugadoras, entrenadoras y árbitras? ¿Por qué hay tan pocas mujeres en puestos de dirección de la Fifa y sus federaciones nacionales? ¿Será que el patriarcado que domina en el fútbol colombiano, sin interés real por el mismo –“porque no es rentable”–, aceptará su crecimiento y consolidación? La Copa del Mundo de Fútbol femenino que se juega en Francia se plantea que sea el evento más grande de esta modalidad en su historia, y que repercuta en todos los países, ¿será que el patriarcado del fútbol permitirá que así sea?

Todo esto nos recuerda que vivimos significativos momentos de lucha y cambio a lo largo del mundo, y de ello no escapa el deporte, en particular el referido a la pelota chica. No hay duda, el ascenso del fútbol femenino va de la mano con los avances y las luchas de las mujeres por todo el mundo, del #NiUnaMenos o del #MeToó, de las huelgas de mujeres el 8 de marzo y, con seguridad, su lucha logrará sus propósitos, ojalá evitando una cosificación e instrumentalización total de sus practicantes profesionales, como es la norma entre los hombres. Una práctica deportiva cada vez más abierta a la diversión, el descanso, el encuentro, el goce, y similares, es un reto social-comunitario en el cual las mujeres tienen un camino por labrar a favor de la humanidad toda.



*Ver en: https://www.bbc.com/mundo/deportes-47506067

Publicado enColombia
Lunes, 08 Julio 2019 06:11

¡Gol!

La futbolista Megan Rapinoe, cocapitana de la selección femenil estadunidense de futbol (que este domingo se proclamó campeona del mundo Francia 2019), ha acusado a Donald Trump de ser "racista" y "sexista".Foto Ap

"No voy a ir a la chingada Casa Blanca", había afirmado Megan Rapinoe, la cocapitana de la selección estadunidense antes de que su equipo ganara la Copa Mundial y ella fuera premiada como la jugadora estrella en ese concurso que culminó este domingo. Ella anotó el gol del triunfo, como muchos otros para conquistar este lugar supremo del futbol soccer, pero a lo largo de este campeonato mundial también ha goleado al presidente de Estados Unidos una y otra vez.

 

La futbolista estadunidense más famosa del mundo ha sido severa en sus críticas al mandatario y sus políticas. Ha declarado en múltiples ocasiones que lo considera un "racista" y un "sexista", y en días recientes se ha burlado de que el presidente seguramente tenía mejores cosas que hacer que criticarla. Afirmó, en torno a una invitación a la Casa Blanca, que "no voy a ser falsa, estar con el presidente, quien claramente está en contra de tantas de las cosas que defiendo, y de tantas de las cosas que realmente soy".

 

Pero quien ha, con humor, comentado que es "una protesta caminante", no empezó su enfrentamiento contra injusticias ahora. De hecho, fue la primera persona blanca que se arrodilló durante el himno nacional de EU antes de un partido en protesta contra la injusticia racial y la violencia policiaca en 2016, al sumarse a los actos de protesta detonados por el mariscal de futbol americano Colin Kaepernick ese mismo año. Explicó entonces que por “ser una estadunidense gay, sé lo que significa ver la bandera y no tenerla protegiendo todas las libertades… Es imperativo tener a personas blancas que apoyen a personas de color sobre esto”. La federación de futbol de Estados Unidos prohibió a los jugadores arrodillarse, pero Rapinoe continuó expresándose al rehusar cantar el himno y poner su mano sobre su corazón antes de los partidos de esta Copa Mundial.

 

Rapinoe se ha expresado públicamente sobre todo tipo de injusticias, particularmente en defensa de los derechos de la comunidad gay y la igualdad de género. Ella junto con todas las 28 integrantes de la selección registraron una demanda legal contra la federación de futbol soccer de Estados Unidos por discriminación en pago y recursos (la selección ganó la última copa mundial en 2015 y la de 1999).

 

Comentó en entrevista con The Guardian hace un par de años que “necesitamos una conversación más amplia en este país sobre la igualdad y el respeto en general –especialmente con la elección reciente (de Trump) y la narrativa subsecuente que emana de la Casa Blanca ahora”. Durante esta Copa, respondió después de ser acusada de ser "anti-estadunidense": criticar las injusticias en EU es ser “muy americano”.

 

Trump, hace dos semanas, en medio de la Copa, dijo que invitaría al equipo, pero opinó que no era apropiado que Rapinoe proteste durante el himno nacional. Dos días después el presidente le advirtió no "faltarle el respeto a nuestro país, a la Casa Blanca o a nuestra bandera".

 

Otras integrantes del equipo han expresado que no acudirán a la Casa Blanca para ser festejadas por este presidente, y es posible que todo el equipo se niegue. Ali Krieger, otra estrella del equipo, tuiteó hace un par de semana que “en torno del tuit del ‘presidente’ hoy, sé que se enoja ante mujeres a quienes usted no puede controlar o manosear, pero yo estoy con @mPinoe [Rapinoe] y me quedaré alejada también. No apoyo a este gobierno ni su ataque contra los ciudadano LGBTQ, migrantes y nuestros más vulnerables”.

 

No estarán solas. Durante este régimen, varios equipos deportivos profesionales han rechazado la invitación a la Casa Blanca, incluyendo los Golden State Warriors después de que ganaron el campeonato de basquetbol profesional, y cuyas estrellas y su técnico deploraron y criticaron las políticas de Trump, incluyendo contra migrantes en 2017 y 2018. Las Águilas de Filadelfia tampoco fueron a la Casa Blanca después de ganar el Supertazón el año pasado. Son parte, a la vez, de una noble historia de atletas estadunidenses que se ha sumado a las luchas por la justicia social y política, incluyendo figuras como Muhammad Ali, los atletas olímpicos que levantaron su puño en las Olimpiadas de 1968 en México, de Jackie Robinson, Billie Jean King y tantos más.

 

¡Goooool!

Publicado enInternacional
Lunes, 08 Julio 2019 06:01

El Mundial de la reivindicación

 Las jugadoras de Estados Unidos festejan el título. S. Gollnow GTRES

 

Francia marca un antes y un después, con récords de audiencias televisivas, figuras destacadas, la promesa de la FIFA de más inversión y el auge de España

 

 

 “Habrá un antes y un después de esta Copa del Mundo. Ha sido fenomenal, excepcional, la mejor de la historia”, dijo Gianni Infantino, presidente de la FIFA, el viernes en Lyón en un encuentro para hacer balance del Mundial de Francia. En total, según la FIFA, más de mil millones de telespectadores en el mundo han seguido los partidos y la afluencia a los estadios ha sido superior al 74% (los precios iban de nueve a 83 euros, la entrada más cara para la final), con sedes como Niza y Montpellier que en muchos casos no han llegado a media entrada.

La FIFA ya había dado luz verde a un aumento del dinero destinado a los premios, con 30 millones de dólares (algo más de 26 millones de euros) para los 24 equipos, pero la diferencia continúa siendo enorme respecto al fútbol masculino (356 millones de euros para las 32 selecciones que disputaron el Mundial de Rusia). De ahí que Infantino, según contó el viernes, prometió el doble para la cita de 2023 (la sede se elegirá en 2020). También quiere elevar a 1.000 millones de euros la inversión global de la FIFA destinada al desarrollo del fútbol femenino. El próximo Mundial (hay nueve sedes candidatas) medirá también el alcance de ese compromiso. Por si acaso, Megan Rapinoe, delantera de Estados Unidos, dejó claro el sábado, víspera de la final, que las mujeres no sienten “el mismo respeto que los hombres por parte de la FIFA”. Se mostró indignada por que hayan coincidido el mismo día la final femenina y la Copa América.

El Mundial, este Mundial, arrancó sin la estrella Ada Hegerberg. La noruega, actual Balón de Oro, decidió renunciar a esta cita por discriminación. En 2017 anunció que no acudiría a Francia si no se igualaban las condiciones con las que compite la selección masculina: dinero, infraestructuras, planificación, alojamiento... El Mundial prosiguió con la reivindicación de Marta. La brasileña de 33 años, que se ha convertido en la máxima goleadora en la historia de los torneos superando a Klose (17 por 16 tantos), hizo un llamamiento a las nuevas generaciones después de caer eliminada en octavos contra Francia. “No vais a tener una Marta para siempre, una Cristiane, una Formiga... Y el fútbol femenino depende de vosotras para sobrevivir. ¡Valórenlo!”, dijo.

En Francia ganó Estados Unidos, sí. Una vez más. Van cuatro en ocho ediciones, pero el fútbol europeo ha llamado a la puerta para decir que aquí está, que ha empezado su despegue. Poco a poco da señales de acercamiento al imperio del fútbol femenino mundial. Siete de las ocho mejores selecciones han sido europeas (Holanda, Inglaterra, Noruega, Alemania, Suecia, Francia e Italia) y, por primera vez, no ha habido ninguna representante de Asia. La sorpresa de Italia —llegó hasta cuartos—, el crecimiento de Holanda, la consolidación de Inglaterra y la fuerza de la anfitriona han supuesto un revulsivo para unos Mundiales que hasta ahora habían sido dominados por Norteamérica y Asia (y con alguna incursión de Brasil o Australia). Europa se ha puesto, por fin, las pilas, y las apuestas de las ligas domésticas han sido clave. España, que cayó en octavos contra Estados Unidos en su segunda participación, también se aferra a eso. Del despegue o no de la nueva Liga impulsada por la Federación dependerá su crecimiento: o se estanca o termina de explotar.

Afición ha creado el fútbol femenino. A David Beckham se le vio en la grada siguiendo a Inglaterra; Italia fue recibida por el presidente de la República, Sergio Mattarella, nada más aterrizar en Roma; a las españolas había una nube de periodistas y seguidores esperándolas en Barajas después de caer contra Estados Unidos... A Francia, para cubrir el Mundial de la selección de Jorge Vilda, se desplazaron 22 medios de comunicación: en Canadá 2015 fueron cuatro, en la Eurocopa de 2017, seis. La apuesta de GOL, la cadena que compró los derechos televisivos del torneo, ha llevado al canal al mejor dato en junio desde que nació hace tres años, con un 1,2% de share (alcanzó el 12,8 en los octavos contra Estados Unidos con 1.320.000 espectadores).

El Inglaterra-Estados Unidos, según datos de la FIFA, batió el récord de audiencia en Reino Unido de un duelo de fútbol femenino con 8.819.000 espectadores. El Suecia-Alemania, con 7.900.000, fue lo más visto en Alemania el 30 de junio: la mayor audiencia en fútbol femenino desde 2013 y la máxima registrada en un Mundial femenino desde 2011. El Francia-Estados Unidos lo vieron el 56% de los espectadores (11.800.000) en la tele francesa. El Holanda-Japón de octavos lo vio un cuarto de los holandeses: 3.535.000, más que la final de la Europa League (3.250.000). La semifinal de la Oranje contra Suecia fue lo más visto en Holanda con un récord de 5.015.000 personas.

En 2023, Infantino quiere ampliar a 32 el número de participantes. Las sedes que han presentado su candidatura para albergar el próximo Mundial son Australia, Brasil, Argentina, Bolivia, Colombia, Japón, Sudáfrica, Corea del Sur (con un eventual proyecto conjunto con Corea del Norte) y Nueva Zelanda. El presidente de la FIFA también manifestó su deseo de crear una Copa del Mundo femenina de clubes a partir de 2020 con el objetivo de dar más visibilidad al fútbol femenino; en marcha también está el proyecto de una Liga de Naciones femenina. El telón de Francia se baja con estas promesas y una aroma de reivindicación y revolución.

Por Eleonora Giovio

Lyon 8 JUL 2019 - 02:54 COT

Publicado enSociedad
La lucha por la inclusión en el fútbol femenino

Los días 6 y 7 de junio del año en curso la Fifa realizó la Primera Convención de Fútbol Femenino 2019. Según Sarai Bareman, la directora de la división femenina de la multinacional de la pelota chica, allí discutieron múltiples aspectos, entre ellos la importancia de buscar un fútbol femenino viable y sostenible desde lo que llaman su ecosistema, financiación, medios y, sobre todo, cambio cultural de cómo ver a las mujeres practicando este deporte.

Lo que dicen desde la Fifa –esa multinacional patriarcal del deporte, donde las dirigentes femeninas se han abierto camino–, es que han acordado una alianza entre la oficina de la mujer de la ONU y la División de Fútbol femenino de la Federación Mundial para potenciar este deporte y buscar que se de la inclusión, respeto y promoción del fútbol femenino. Todo esto fue avalado por el Comité Ejecutivo de la Federación, algo para no creer.

Así mismo, en la convención se concluyó que en la actualidad hay 36 millones de mujeres que practican este deporte en 180 países, y la meta para 2025 es tratar de llegar a los 60 millones de jugadoras.



La dura realidad del fútbol femenino

Las jugadoras que participan en el Mundial de Fútbol Femenino en Francia (MFM), se quejan del bajo monto del premio para el equipo campeón, cifrado en 50 millones de euros, cifra que para el caso de sus pares maculinos asciende a los 400 millones, realidad injusta pese a que ellas llenan más estadios que los tradicionales equipos que por cerca de un siglo se abrogaron este deporte como un derecho exclusivo.

Adicionalmente, según la encuesta Global Sports Salaries Survey 2017, el salario que actualmente gana Neymar –43,8 millones de dólares año– equivale al salario de 1.693 mujeres futbolistas, de las ligas de Estados Unidos (EU), Gran Bretaña, Suecia, Australia y México.

Es por la previvencia de este tipo de injusticias, que algunas jugadoras no asistieron al certamen mundial, sentando su voz de protesta ante la discriminación respecto al fútbol masculino. Todo ello en medio de presiones, como las conocidas en Argentina, donde amenazaron de muerte a una jugadora porque denunció que a algunas de ellas, integrantes de diferentes equipos del país sureño, no les pagan sus salarios.

Las jugadoras de la selección de fútbol femenino de EU demandaron a la Federación que regula ese deporte en su país por discriminación de género en el pago de salarios, exigiendo igualdad salarial e idénticas condiciones de trabajo, pero la Federación consideró que “las necesidades del mercado son tales que las mujeres no merecen que se les pague por igual que a los hombres”*.

Fútbol femenino en Colombia

En Colombia, el fútbol femenino existe desde 1895, pese a esto, más de un siglo después la mentalidad patriarcal de los dirigentes, periodistas y sociedad en general, ha impedido su desarrollo, pues según muchos de los dueños de los equipos profesionales esta modalidad no es rentable, no tiene auspiciantes, no llena estadios y es mediocre.

En la actualidad hay futbolistas que devengan entre dos y tres millones de pesos al mes, sin embargo son la minoría, ya que gran parte de las jugadoras ganan menos de un millón y otras muchas apenas perciben el salario mínimo o incluso menos –eso cuando les pagan–. Existe otro sector de jugadoras, las conocidas como “Aficionadas a prueba”, que no obtienen ningún salario y se dice que la razón de jugar, más allá de la diversión, son posibles becas de estudio en EU. Todo esto genera burlas, acosos en los camerinos y opiniones “entendidas” de comentaristas deportivos que no le ven sentido a que “mujeres participen en un deporte  de hombres”. El machismo siempre está presente.

Esta realidad de machismo perdurable, exclusión, negación de derechos, exclusivismos, negacionismo, imposiciones, explotación laboral, etcétera, trae consigo múltiples preguntas: ¿Una mujer musulmana puede jugar fútbol o existe alguna parte del Corán que lo prohíba? ¿Si una mujer india se pone pantaloneta los brahmanes la repudiarían? ¿Será que los relatores y comentaristas del fútbol dejarán su micro-machismo cuando trasmiten un partido femenino? ¿Será que en América Latina dejarán de insultar a jugadoras, entrenadoras y árbitras? ¿Por qué hay tan pocas mujeres en puestos de dirección de la Fifa y sus federaciones nacionales? ¿Será que el patriarcado que domina en el fútbol colombiano, sin interés real por el mismo –“porque no es rentable”–, aceptará su crecimiento y consolidación? La Copa del Mundo de Fútbol femenino que se juega en Francia se plantea que sea el evento más grande de esta modalidad en su historia, y que repercuta en todos los países, ¿será que el patriarcado del fútbol permitirá que así sea?

Todo esto nos recuerda que vivimos significativos momentos de lucha y cambio a lo largo del mundo, y de ello no escapa el deporte, en particular el referido a la pelota chica. No hay duda, el ascenso del fútbol femenino va de la mano con los avances y las luchas de las mujeres por todo el mundo, del #NiUnaMenos o del #MeToó, de las huelgas de mujeres el 8 de marzo y, con seguridad, su lucha logrará sus propósitos, ojalá evitando una cosificación e instrumentalización total de sus practicantes profesionales, como es la norma entre los hombres. Una práctica deportiva cada vez más abierta a la diversión, el descanso, el encuentro, el goce, y similares, es un reto social-comunitario en el cual las mujeres tienen un camino por labrar a favor de la humanidad toda.



*Ver en: https://www.bbc.com/mundo/deportes-47506067

Publicado enEdición Nº258
Detenido Michel Platini por la adjudicación del Mundial de 2022 a Catar

El expresidente de la UEFA ha sido detenido en París "por actos de soborno activo y pasivo".

 

 

El exfutbolista francés y expresidente de la UEFA Michel Platini ha sido detenido este martes dentro de la investigación que se sigue por corrupción en la concesión del Mundial de fútbol de 2022 a Catar, informaron medios franceses.

Platini está bajo custodia policial en los locales de la Oficina anticorrupción de la Policía Judicial en Nanterre, junto a París, según el diario digital Médiapart.

Platini, que fue presidente de la UEFA de 2007 a 2015, cumple una inhabilitación de cuatro años —que expira en octubre— por violar el código ético de la organización al aceptar en 2011 un cobro, autorizado por el entonces presidente de la FIFA, Joseph Blatter, de cerca de 1,8 millones de euros por trabajos hechos entre 1998 y 2002.

Además de quien fuera la estrella de la selección francesa ha sido detenida una antigua consejera del expresidente francés Nicolas Sarkozy, Sophie Dion, mientras que el exsecretario general del Palacio del Elíseo Claude Guéant ha prestado declaración bajo el estatus de "sospechoso libre", según el diario Le Monde.

En 2016, la Fiscalía Nacional Financiera abrió una investigación por supuesta corrupción en la atribución del Mundial 2022 a Catar, por la que el propio Platini ya declaró como testigo en diciembre de 2017.

La investigación se centra en la reunión que mantuvieron en noviembre de 2010 las autoridades cataríes con Sarkozy y Platini en el Palacio del Elíseo, a la que también asistieron Guéant y Dion.

PARÍS

18/06/2019 11:12 Actualizado: 18/06/2019 11:33

Publicado enInternacional
El fútbol, la gran metáfora de la sociedad

La historia del deporte rey está plagada de tensiones entre lo marginal y lo institucional, entre la lógica mercantil reinante y la que trata de zafarse de ella. Una dicotomía que sigue presente y que explica la esencia de un juego universal.


Apenas un siglo separa la legendaria mano de dios de Maradona de la victoria –por la mínima y en la prórroga– de un equipo de obreros del norte de Inglaterra –el Blackburn Olympic– frente al muy aristocrático club de los Old Etonians. Dos instantes de un mismo partido eterno cuyo balón se disputan desde el origen ricos y pobres, opresores y oprimidos. Un partido que –parafraseando al magnate Warren Buffett– existe y, por el momento, lo van ganando unos pocos en detrimento de los de siempre.


La Historia está hecha de tensiones, avanza como a trompicones y cuando te das cuenta el mundo que conocías ya no existe. Algo así le ha sucedido al fútbol. Aquel juego marginal y contestatario que en su día fue herramienta de emancipación quedó eclipsado de un tiempo a esta parte por una cultura balompédica que prioriza el espectáculo por encima de todo. “Ya no se habla de fútbol sino de individuos, se ha impuesto la atomización”, apunta un tanto lacónico el periodista e historiador francés Mickael Correïa, autor de Historia popular del fútbol (Hoja de Lata).


En efecto, el neoliberalismo campó a sus anchas también en los estadios y de aquellos barros estos lodos. Hoy, los clubes millonarios compran a precio de oro jugadores procedentes de los arrabales, los regímenes autoritarios intentan canalizar en su provecho las pasiones futbolísticas y las multinacionales aprovechan códigos del fútbol callejero para vender sus zapatillas de deporte. Una vorágine turbocapitalista que no invita al optimismo pero que Correïa prefiere leer e imaginar en clave empoderadora.


“En el mundo capitalista que vivimos, con las oligarquías haciendo y deshaciendo a su antojo, son los hijos de los poderosos los que acceden a puestos de privilegio que les perpetuán en el poder; el fútbol, en cambio, no permite fingir ni heredar nada, es el cuerpo la única herramienta de trabajo”. Es precisamente esa condición corpórea la que, en palabras de este historiador, confiere al fútbol “una dimensión popular inalienable”. Así, cuando CR7 tiene a bien remangarse la profusa musculatura del pernil en sus ya icónicas (y sonrojantes) carrerillas, Correïa identifica ahí un gesto de clase (obrera): “Se le critica mucho, pero para mí es como cuando un obrero se sube las mangas antes de empezar a trabajar, tiene esa misma entidad”.


El fútbol no deja de ser una gran metáfora de la sociedad. Codificado en su origen por la aristocracia británica, la working class no tardó en apropiarse del invento haciéndolo suyo. Se liberaba así de la tutela que imponía una patronal que vio en este juego la posibilidad de controlar a los parias de turno y cortar por lo sano sus veleidades emancipadoras. “La clase obrera adoptó este deporte en un momento en el que necesitaba crearse una identidad tras el éxodo rural a las ciudades que se produjo en los albores del siglo XIX”, explica Correïa. Se populariza de este modo un deporte que hasta ese momento era exclusivo de los gentlemen, una transición que supuso, también, un cambio de estrategia.


“Los aristócratas jugaban de forma muy individualista, prevalecía el honor, el autocontrol y la compostura, para ellos pasarse el balón era una muestra de debilidad”. Los desheredados, por contra, optaron de forma progresiva por un juego mucho más colaborativo, algo que en palabras de Correïa “transcribe su realidad en las fábricas”, trasladando al fútbol un modelo productivo basado en las cadenas de montaje. “Su objetivo era producir una victoria que pudiera ser compartida a nivel colectivo”, zanja Correïa.


Fair-play vs. Picaresca


El espíritu de la chabola se dio de bruces con esa finura atávica propia de las clases dominantes. Conceptos como honorabilidad y decoro están muy bien cuando no vives instalado en la miseria. Dicho de otro modo; cuando ni la ley ni el físico están de tu lado, el engaño pasa a ser una opción. “La mano de dios de Maradona ejemplifica ese imaginario callejero, ¿qué puede hacer un tipo como el Pelusa frente a la envergadura de un portero británico?”. Un gol inimaginable en tiempos de videoarbitraje. “La frialdad de la máquina al servicio de un escenario eminentemente humano como es el estadio”, añade Correïa.


Jugadores como Pelé o Garrincha hicieron también de la necesidad una virtud. Su juego no deja de ser el epítome de toda una tradición futbolística nacida en una sociedad profundamente clasista y xenófoba, no en vano la esclavitud no fue oficialmente abolida en Brasil hasta 1888. “Los principales equipos estaban conformados por blancos, cuando se enfrentaban a equipos de negros estos podían ser agredidos físicamente dado que el árbitro era siempre blanco”.


Un inconveniente –no menor– que la comunidad negra tuvo a bien solventar del único modo posible: tratar de esquivarlo. Así nace ese dribleo tan característico de los cariocas, estilo que encuentra en las inocuas cabriolas de Neymar una suerte de parodia.


Un gol a la dictadura


«El FC Barcelona ha sido a la vez refugio y cuna, fluctuante y difuso, de la identidad de Cataluña», escribía el historiador Josep Solé i Sabaté. El potencial propagandístico e identitario del deporte de masas no se puede obviar. El franquismo lo supo muy pronto, no en vano en 1939 el poder ordena a la Federación Española de Fútbol que cambie el nombre de la Copa del Rey por el de Copa del Generalísimo.


Los silbidos en el estadio barcelonista al Cara el Sol se suceden convirtiéndose paulatinamente el club blaugrana en una caja de resonancia de las reivindicaciones catalanistas y republicanas. Se trataba, a fin de cuentas, de una dimensión simbólica de resistencia frente a la dictadura. Una dimensión que se complementaba con la capacidad de cohesión que encarnaron en su día los colores blaugranas para los millones de inmigrantes que se trasladaron a Catalunya en pleno boom industrial.

Por juan losa
@jotalosa

Publicado enSociedad
La colombiana Caterine Ibargüen gana el premio a la mejor atleta del año


La saltadora, medallista de oro en los olímpicos de Río, apunta ahora a Tokio 2020

 

La saltadora colombiana Caterine Ibargüen corroboró este martes el estatus de indestronable que disfruta desde hace años en su país al ser elegida como la mejor atleta de 2018 por la Federación Internacional de Atletismo (IAAF), apenas la segunda ocasión en que Latinoamérica obtiene la distinción. En la gala celebrada en Mónaco la acompañó el fondista keniano Eliud Kipchoge, recordman de maratón.


Ibargüen, medalla de oro en salto triple en los olímpicos de Río 2016, coronó así un año impecable. La desparpajada atleta colombiana, de 34 años, ganó las competencias de longitud y salto triple en los últimos Juegos Centroamericanos y del Caribe, en Barranquilla, y realizó la proeza de ganar estos dos títulos en la Liga de Diamante en dos ciudades diferentes en el espacio de 24 horas.


"Me gustaría agradecer a todos mis fanáticos y a toda Colombia por este premio. El apoyo que recibo de la gente de mi país es enorme", declaró Ibargüen, una figura tremendamente popular, al tiempo que admitió que las piernas le temblaban al recibir un premio que "tiene un sabor muy dulce".


Era la quinta vez que la antioqueña aspiraba oficialmente al galardón: lo hizo en 2013, 2014, 2015 y 2016, y regresaba ahora a la puja -ya entre las cinco finalistas- después de su ausencia en 2017, cuando en su camino se cruzó la venezolana Yulimar Rojas para alzarse con el título mundial en Londres.


La atleta colombiana ha crecido de la mano de técnicos cubanos. Regla Sandrino la condujo en Medellín al salto en todas sus versiones: longitud, altura y triple, y cuando se graduaba de enfermera en la Universidad Metropolitana de Puerto Rico fue rescatada para el atletismo por Ubaldo Duany, que la ha convertido en la mejor saltadora de triple del planeta.


Un salto de 15,17 metros le dio el oro olímpico en Río, cuatro años después de haber ganado la plata en las justas de Londres. Desde aquella final londinense, Caterine encadenó 33 victorias consecutivas en alta competición. Ganó la liga de Diamante de la especialidad de triple en 2013, 2014 y 2015, los títulos mundiales de Moscú 2013 y Pekín 2015, y alcanzó su actual récord personal (15,31) el 8 de julio de 2014 precisamente en Mónaco. Solo perdió en Birmingham, el 5 de junio de 2016, otra vez ante la kazaja Olga Rypakova, la misma que le había privado del oro en Londres 2012.


"Creo que terminaré mi carrera deportiva después de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, pero esto me llena de una esperanza grande para seguir dando resultados para Colombia y seguir con disciplina en este deporte, que es lo que me mantiene a pesar de los dolores", confesó Ibargüen. Cuando le preguntaron si competirá en el salto de longitud y el triple salto en el Mundial que se celebrará el próximo año en Doha, mantuvo el suspenso: "Es top secret", contestó.


Es la primera vez que Ibargüen se corona como mejor atleta del año por la IAAF, y sucede en el palmarés a la atleta belga Nafissatou Thiam. La antioqueña se convierte en la segunda latinoamericana que recibe el premio, 29 años después del éxito de la cubana Ana Fidelia Quirot.

Bogotá 4 DIC 2018 - 17:58 COT

 

Publicado enColombia
Página 1 de 15