El Gobierno de Japón propone semana laboral de cuatro días para impulsar la economía y luchar contra el estrés

Propone la reducción de jornada para promover los cuidados, evitar suicidios y reactivar el consumo.

 

El problema del estrés en Japón es una de las principales preocupaciones de su gobierno y se le atribuye una de las tasas de suicidios por la presión laboral más altas del planeta. Incluso tiene un nombre: Karoshi, traducido por “muerte por trabajo”. Además, el país nipón tiene serios problemas en cuanto a los cuidados. Las largas jornadas laborales imposibilitan que muchas personas puedan formar una familia o cuidar de sus mayores. El Gobierno japonés ha encontrado en la jornada laboral de cuatro días un posible remedio para dichos problemas y ha empezado una campaña en la que pretende convencer a las empresas de abordar la reducción de jornada laboral.

En dicha campaña, el Gobierno argumenta que con dicha reducción de jornada las empresas también saldrán ganando al retener el personal que, sujetos a las largas jornadas laborales niponas, deciden dejar sus empleos para formar una familia. La misma campaña también invita a las personas empleadas a utilizar ese día libre para formarse y obtener nuevas aptitudes educativas y laborales.

Más tiempo libre, mejor para la economía. La reducción de jornada no es vista únicamente desde el punto de vista de salud mental. El Gobierno también pretende reactivar la economía con esta medida. Defienden que un día libre a la semana puede reactivar y favorecer el consumo y las actividades de ocio, impulsando una economía estancada y en crisis por la covid-19.

De momento, la gran incógnita sigue sin resolverse: ¿conllevará la reducción de jornada una reducción de salario? El Gobierno no ha entrado en detalles, pero según indica el medio Japan Today, los trabajadores han mostrado su preocupación a que la reducción de horas y días trabajados tenga una bajada proporcional en la nómina.

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Así explota el capitalismo chino Entrevista a ​Jenny Chan

En su libro Morir por un iPhone, Jenny Chan relata la vida y las condiciones laborales de los jóvenes que trabajan en Foxconn, una empresa con sede en Taipéi que fabrica productos para Apple. Allí demuestra que el rápido crecimiento económico chino se basa en un sistema fabril que depende de la superexplotación de cientos de millones de trabajadores y trabajadoras. Frente a la represión, estos han hallado formas creativas de resistencia pero a veces la única opción que encuentran es el suicidio.

El ascenso de China como potencia económica y política dominante es un hecho central de nuestra época. Ese ascenso se basa, en parte, en una implacable represión de los trabajadores. El desarrollo chino se produce en un periodo de globalización, cuyo modelo se plasma en la Organización Mundial del Comercio (OMC), que protege los derechos de propiedad, hace cumplir los contratos y asegura las inversiones, pero no dice nada sobre los derechos laborales.

Jenny Chan, profesora asistente de Sociología en la Universidad Politécnica de Hong Kong, realizó un trabajo pionero al explorar el surgimiento de una nueva clase trabajadora en China. Se trata de una clase trabajadora de jóvenes migrantes procedentes del campo, que trabajan muchas horas en empleos mal pagados y viven en condiciones atroces.

Junto a Mark Selden y Pun Ngai, Chan escribió Morir por un iPhone (Peña Lillo/Continente, 2014), recientemente traducido al inglés, en el que relata las condiciones de explotación laboral que viven las trabajadoras y los trabajadores de una empresa con base en Taipéi que fabrica productos para Apple. Sus investigaciones han avanzado desde entonces y ha logrado mostrar las condiciones de explotación laboral que dan cuenta del crecimiento económico chino.

A pesar de la represión, hay una larga historia de lucha de los trabajadores en China. ¿Podría comenzar con un breve resumen de las últimas décadas de intentos de los trabajadores por hacer que sus vidas sean más vivibles?

Durante un siglo, en la China moderna ha habido luchas por dirimir quién controla los frutos del trabajo industrial y agrícola. Primero fue una lucha contra el Estado; hoy es una lucha contra un régimen mixto o híbrido que incluye al Estado y al capital privado.

En muchos trabajadores y trabajadoras hay una gran frustración y resistencia. ¿Por qué? Porque trabajan 12 horas al día y las largas jornadas laborales no les proporcionan un salario digno. Esta nueva clase trabajadora es enorme: 300 millones de trabajadores migrantes han abandonado el campo, la mayoría son jóvenes con grandes esperanzas de tener una vida mejor en la ciudad. No quieren trabajar la tierra, como hicieron sus padres, sino disfrutar del consumo y la tecnología urbanos. Pero terminan viviendo en dormitorios de fábricas, o en otras residencias baratas donde les resulta difícil siquiera pensar en tener una familia o echar raíces en la ciudad. Las investigaciones hallan que la rotación de personal en las fábricas de productos electrónicos es alta y, sin embargo, los gerentes se preocupan principalmente por la productividad fabril y la calidad del producto. ¿Y el bienestar de los trabajadores?

¿Las luchas de los trabajadores se volvieron más frecuentes después de que China pasara a ser parte de la OMC en 2001?

Sí. A medida que China se integraba más en la producción transnacional y el comercio mundial, las provincias comenzaron a enviar aún más trabajadores rurales para satisfacer la demanda masiva de servicios, construcción y trabajo fabril en las ciudades. Durante las últimas dos décadas ha habido una alta movilidad tanto de capital como de mano de obra. La inversión directa asiática, estadounidense y europea dio una nueva forma al modelo de crecimiento de China y lo expandió, atrayendo a más trabajadores al mercado.

Hablemos de su libro, Morir por un iPhone, que me pareció un relato impactante de la vida y las condiciones laborales de los jóvenes que trabajan en Foxconn, una empresa que fabrica productos para Apple. En primer lugar, ¿qué la llevó a estudiar a los trabajadores de Foxconn?

Foxconn es el mayor fabricante de electrónica por contrato en el mundo. En un momento, Foxconn contaba con un total de 1,3 millones de trabajadores, la gran mayoría en las 40 fábricas que posee en China. Pero su sede central está en Taipéi. También tiene grandes fábricas en Vietnam, la India y República Checa. Foxconn afirmó que estaba planeando abrir una fábrica de LCD de grandes dimensiones en Wisconsin, aunque ahora no está muy claro si eso sucederá. China sigue siendo la principal fuente de rentabilidad de Foxconn. Durante los últimos diez años aproximadamente, Foxconn se ha estado trasladando hacia el centro y el suroeste de China, formando el principal centro industrial que conecta China con Oriente Medio y Europa como parte de la «Nueva Ruta de la Seda».

En Foxconn pueden verse todas las contradicciones de la economía global. Fabrica productos para Apple, la empresa icónica de nuestra época. En el contexto de un régimen comercial neoliberal, estructurado por los gobiernos de Estados Unidos y China, esta empresa ha desarrollado un sistema de producción brutalmente explotador. Mientras el mundo se maravilla con el último dispositivo de Apple, nosotros pensamos que valdría la pena centrar nuestra atención en los trabajadores que fabrican el producto. Y el hecho es que, cuando se suprimen derechos de los trabajadores en un gigante mundial como Foxconn, a los trabajadores de Estados Unidos, México, Brasil o Vietnam les resulta difícil mejorar sus salarios y condiciones laborales. Las luchas de los trabajadores en todo el mundo están más vinculadas de lo que a veces se cree.

¿Qué ha descubierto en Foxconn?

Fue impactante. En 2010, 18 jóvenes trabajadores migrantes intentaron suicidarse, sucesivamente. Cuatro sobrevivieron con heridas incapacitantes. Uno de las sobrevivientes tenía 17 años y había trabajado para Foxconn durante aproximadamente un mes. Debido a algún error administrativo, no recibió su salario. No tenía a nadie allí que pudiera ayudarlo. Recordemos: se trata de jóvenes migrantes que están fuera de sus casas por primera vez. Estos trabajadores y trabajadoras, en la flor de la juventud, llegan a Foxconn muy esperanzados; están aterrizando en una empresa Fortune Global 500 y se han ilusionado con un ambiente de alta tecnología con aire acondicionado, pero la realidad es muy diferente. Arman iPhones en línea durante 12 horas por turno.

Los turnos, de día y de noche, son muy largos debido al alto volumen de producción y los cortos plazos de entrega de estos artículos. ¡Es inconcebible que un consumidor deba esperar un mes para tener un nuevo modelo de iPhone! En el taller, los ingenieros industriales miden la producción, igual que los gerentes «científicos» tayloristas. Los trabajadores, los seres humanos, tienen sus cuerpos y mentes subsumidos por la máquina capitalista. Se sienten terriblemente desesperados.

Los plazos de entrega son cada vez más cortos, porque el tiempo es dinero. Nuestros amados iPhones están diseñados para volverse obsoletos rápidamente. En las fábricas no hay grandes esperanzas de que los operarios de montaje hagan carrera y obtengan un ascenso. Y muchos de estos trabajadores de Foxconn son pasantes provenientes de escuelas de formación profesional donde también sufren una gran explotación.

¿Qué sucedió en respuesta a los suicidios? En el libro hay una imagen de redes colocadas fuera de los dormitorios para que atajaran a las personas que intentaban suicidarse. ¿Fue esa toda la respuesta de Apple y Foxconn?

Esas «redes antisuicidio» o «redes de seguridad» todavía están en funcionamiento en muchas fábricas de Foxconn. Eso nos dice que los problemas, la presión y la desesperación siguen ahí. Si ha habido algún cambio en los últimos diez años, ha sido mínimo. Por lo que sabemos, Apple ha intentado ajustar el sistema de auditoría para enviar más personas a las fábricas y dormitorios a realizar entrevistas a los trabajadores. Pero es simplemente una medida de autoprotección. Fundamentalmente, Apple y otras empresas de tecnología dependen en gran medida de Foxconn y sus proveedores intermedios, así como de otros fabricantes de la red de producción global. La subcontratación de mano de obra tiene como objetivo transferir los riesgos y maximizar las ganancias.

Si los trabajadores de Foxconn, incluidos los pasantes, pudieran organizar su voz colectiva dentro de un sindicato, creo que las cosas serían muy diferentes, porque tendrían el poder de exigir lo que es realmente importante para ellos.

Cuéntenos más sobre cómo Foxconn usa a los pasantes.

Primero, la escala es enorme. Estamos hablando de cientos de miles de estudiantes para quienes trabajar para Foxconn es parte de su educación secundaria. Los gobiernos locales imponen una cuota de estudiantes como respuesta directa a los planes de la empresa; las escuelas de formación profesional bajo su jurisdicción deben proporcionar el número de pasantes que Foxconn y otras empresas necesitan.

Estas pasantías son una enorme fuente de mano de obra para Foxconn. En el verano de 2010, Foxconn tenía 150.000 pasantes, con edades de 16, 17 o 18 años. A estos jóvenes se les paga menos que a otros trabajadores por hacer el mismo trabajo en la línea de montaje. La ley china los considera estudiantes; no se los reconoce como empleados. La distinción legal es muy importante. El objetivo de Foxconn es contar con mano de obra flexible a corto plazo de la que se pueda deshacer fácilmente. Debido a su condición de estudiantes, no son beneficiarios de ningún seguro social, ni atención médica ni pensiones. Si se lesionan, nadie es responsable por ellos.

Es importante señalar que el futuro de los que llamamos «estudiantes trabajadores» es muy incierto. Están en la senda profesional y, debido a la intensa competencia en el mercado educativo, no aspiran a ir a colegios universitarios o universidades de primera clase orientados a la investigación académica. Estos pasantes esperan obtener habilidades profesionales útiles y una ventaja competitiva en el mercado laboral. Pero todos terminan en líneas de montaje durante sus pasantías, que a menudo se amplían para satisfacer las necesidades de producción. Si no trabajan duro, no se graduarán a tiempo. En este sentido, el trabajo estudiantil es trabajo forzoso, una forma moderna de esclavitud.

¿Cuánto tiempo pueden soportar los trabajadores el ritmo, la intensidad y la presión en Foxconn?

Varía. Los trabajadores y pasantes son creativos. Se involucran en diferentes tácticas de resistencia. A veces, simplemente fingen estar enfermos y juegan videojuegos en el dormitorio. Pero, por supuesto, son descubiertos después de uno o dos días; luego son devueltos a la línea de montaje. En otras ocasiones, fabrican deliberadamente productos defectuosos, lo que ralentiza el ritmo de producción.

Apple intenta cultivar una imagen de empresa progresista. ¿Hasta qué punto es cómplice de la situación en China?

Lo más «progresista» de Apple es su trabajo de relaciones públicas. Es muy buena para crear una imagen que cubra la realidad de su cadena de suministro. En 2017, el CEO de Apple, Tim Cook, en su discurso para la ceremonia de graduación en el Instituto de Tecnología de Massachusetts, dijo: «La misión de Apple es servir a la humanidad. Así de simple: servir a la humanidad». Y en el Informe de avances en la responsabilidad de los proveedores de Apple dice: «Hay una forma correcta de fabricar productos. Empieza por los derechos de las personas que los hacen». Nuestro libro es una exposición de varios cientos de páginas de lo mentirosa que es esa afirmación. La verdad es que Apple crea condiciones de trabajo horribles al enfrentar a los proveedores entre sí. Apple presiona a Foxconn, y Foxconn presiona a los trabajadores.

En 2010, en medio de la avalancha de suicidios de trabajadores, Foxconn fue el ensamblador final exclusivo del iPhone y un contratista importante para una amplia gama de productos electrónicos de Dell, HP y otras marcas globales. Nos enteramos de que alrededor de 60% del precio de mercado del iPhone 4 fue a parar a los bolsillos de Apple. Mientras tanto, los trabajadores de montaje chinos obtuvieron solo 1,8% de la ganancia bruta. Esto nos dice casi todo lo que necesitamos saber sobre la desigual división global del trabajo.

Ha mencionado que los trabajadores de Foxconn necesitan un sindicato. China tiene, en teoría, el sindicato más grande del mundo, la Federación Nacional de Sindicatos (FNS) de China. Pero no es un sindicato independiente; está controlado por el Estado y las empresas. ¿Qué opinión tienen los trabajadores de la FNS?

¡La presidenta del sindicato de Foxconn es la asistente especial del CEO, Terry Gou! ¿Cómo pueden los trabajadores confiar en el sindicato de la empresa? Los trabajadores quieren reclamar por sus derechos sindicales mediante elecciones abiertas y democráticas.

En el libro, usted escribe que la FNS en realidad impide el desarrollo de sindicatos independientes.

Correcto. La FNS es un aparato estatal. Sirve a los objetivos políticos y económicos del Estado. No rinde cuentas a sus miembros. En el mejor de los casos, los funcionarios sindicales locales median en los conflictos entre la gerencia y los trabajadores en tiempos de crisis para restaurar el orden y la estabilidad social, dejando intacta la estructura autoritaria de la administración.

¿Cómo protestan o expresan su descontento los trabajadores de Foxconn?

La mayoría de las veces, pasan por alto los sindicatos y se organizan de forma independiente. Cuando la fecha límite de producción se acerca, paralizan las líneas de montaje. Detienen el flujo de producción. Eso es crucial. Foxconn es el mayor fabricante de productos electrónicos del mundo. Tiene un sistema de producción estrechamente integrado, por lo que cuando una fábrica no está funcionando, los componentes claves no se suministrarán a otra parte de la línea de montaje.

Los trabajadores a veces obtienen algún apoyo de estudiantes universitarios o grupos de defensa de los derechos laborales a escala comunitaria. Pero estos grupos son muy vulnerables a la represión estatal. Hemos visto oleadas de represión gubernamental, desde la clausura de organizaciones de apoyo a los trabajadores hasta la detención de activistas obreros y el arresto de manifestantes.

El descontento laboral ha mostrado resultados ambivalentes. Por un lado, las autoridades han aumentado la vigilancia. Por otro lado, han incrementado los salarios y los beneficios para estimular el gasto doméstico.

Durante nuestro trabajo de campo, hablamos con los trabajadores no solo sobre la elaboración de estrategias para exigir salarios más altos o mejores beneficios –si bien eso es realmente importante– sino también sobre sus demandas políticas. Necesitan más apoyo externo para cambiar las regulaciones sociales, económicas y legales, no solo para empoderarse en término de derechos laborales, sino también para mejorar su educación, vivienda y atención médica, de modo que la vida pueda ser mejor en el largo plazo.

Dadas las recientes medidas enérgicas contra las alianzas entre estudiantes y trabajadores, ¿qué pueden hacer los activistas por los derechos laborales dentro y fuera de China?

Solo tenemos que ser más cautelosos. Tenemos que entender que los costos de organizar y hacer campañas a gran escala pueden ser muy altos. Los principales dirigentes fueron humillados y obligados a admitir que violaron la ley al causar disturbios al orden público y poner en peligro la seguridad nacional. El gobierno amenazó a sus parejas o hijos para silenciarlos. A pesar de eso, lo bueno de China es que los estudiantes universitarios de izquierda, los activistas laborales y las organizaciones comunitarias nunca han sido completamente aplastados. Los grupos de estudio online y offline continúan. También se están desarrollando investigaciones sociales sobre el impacto del covid-19 en los trabajadores fabriles y de servicios. Eso es inspirador.

Hay espacio para la organización de base y la solidaridad transfronteriza, y para la responsabilidad empresarial y las campañas de concientización de los consumidores a escala internacional. Las empresas multinacionales suelen ubicar sus centros de producción en países pobres o en «desarrollo». Sus trabajadores no ganan un salario digno y mueren o se lesionan innecesariamente, trabajan muchas horas y sacrifican la vida familiar, mientras que las ganancias fluyen hacia las empresas. Los activistas de todo el mundo deben insistir en reglas comerciales mundiales que protejan los derechos de los trabajadores, y los consumidores deben comprender que las empresas son responsables de las condiciones en que se fabrican sus productos.

Su libro incluye algunos poemas escritos por trabajadores que resultan realmente conmovedores.

Su arte es una forma de activismo cultural. Los trabajadores recurren a los espacios digitales para hacer circular su poesía, canciones y videos. Sus poemas son punzantes.

Hay varios poemas muy potentes de Xu Lizhi, de 24 años. Falló en múltiples intentos de encontrar otro trabajo que lo sacase de la línea de montaje en Foxconn.

Aquí está uno de sus poemas, «Un tornillo cayó al suelo»:

«Un tornillo cayó al suelo / en esta noche oscura de horas extras, / verticalmente, con un leve tintineo. / No atraerá la atención de nadie. / Igual que la última vez, en una noche como esta, / cuando alguien se arrojó al vacío».

Nueve meses después de escribir este poema, Xu Lizhi se suicidó.

La absoluta desesperación de muchos de los trabajadores que conocimos en Foxconn se expresa mejor en lo que publicó en un blog un trabajador anónimo: «Morir es la única forma de testificar que alguna vez vivimos. / Quizás para los empleados de Foxconn y empleados como nosotros, / el uso de la muerte sea para testificar que alguna vez estuvimos vivos, / y que, mientras vivíamos, solo tuvimos desesperación.

Después de eso, no estoy seguro de poder decir algo más. ¿Desea hacer una última reflexión?

Espero que la gente lea nuestro libro. No solo para entender a Apple y Foxconn, sino para operar un cambio en estas empresas, para solidarizarse con los trabajadores de China y todo el mundo.

Publicamos este artículo como parte de un esfuerzo común entre Nueva Sociedad y Dissent para difundir el pensamiento progresista en América. Puede leerse la versión original en inglés aquí. Traducción: Carlos Díaz Rocca

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Los empleados de Amazon votaron en contra de su propia sindicalización

Jeff Bezos no tendrá que vérselas con una comisión interna en Amazon. Los empleados de la empresa del hombre más rico del mundo (177 mil millones de dólares, gracias a la suba de acciones que más que duplicó su patrimonio) rechazaron la posibilidad de unirse a un sindicato en Bessemer Alabama. 

Hubiera sido la primera vez que uno de los grandes almacenes de la empresa pasaba a tener trabajadores agremiados.

La decisión fue por voto secreto. Sobre casi 5900 trabajadores, votaron 2536. Al momento de abrir las urnas, 1798 sufragios fueron en contra de la sindicalización contra 738 por la opción favorable. 

Pese al amplio triunfo propatronal, el Sindicato de Minoristas, Mayoristas y Grandes Tiendas (al que se hubieran afiliados los trabajadores si ganaba la alternativa de agremiarse) denunció que Amazon impugnó 500 boletas y acusó a la empresa de "tácticas antisindicales".

El sindicato pidió una reunión con la Junta Nacional de Relaciones Laborales "para determinar si los resultados de la elección deben descartarse porque la conducta del empleador creó una atmósfera de confusión, coacción y/o temor a represalias y, por lo tanto, interfirió con la libertad de los empleados de elección".

Amazon rechazó toda acusación. "El sindicato dirá que Amazon ganó esta elección porque intimidamos a los empleados, pero eso no es cierto", afirmó la firma a través de un portavoz. "Amazon no ganó; nuestros empleados tomaron la decisión de votar en contra de unirse a un sindicato", añadió. 

Los esfuerzos por sindicalizar Amazon contaron con el apoyo, entre otros, del senador demócrata Bernie Sanders, mientras el poder político se cuestiona las condiciones laborales de la compañía creada por Bezos. 

Pese a haberse declarado prescindente y a negar acusaciones, lo cierto es que Amazon hizo campaña, de acuerdo al New York Times, y prometió mejores condiciones a sus empleados sin que hubiera un sindicato. De hecho, Amazon prometió crear nuevos puestos de trabajo. 

Durante el último año, se incorporaron más de 400 mil personas a la compañía, en plena pandemia, a razón de 1400 nuevos trabajadores por día, no solamente en los Estados Unidos, sino también países como India e Italia. 

A la fecha, Amazon es el segundo mayor empleador de los Estados Unidos, solamente superado por Walmart.

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Las mujeres, las más afectadas en la perdida de sus ingresos a causa de la crisis sanitaria mundial. Foto OIT]

La disputa creciente por la redistribución del ingreso

19% de asalariados ganan menos que un sueldo mínimo

 

Mil millones de seres humanos padecerán de extrema pobreza en 2030. La pandemia acelera la crisis y los salarios caen en picada. Las mujeres, así como los trabajadores con remuneraciones más bajas, pagan el precio más alto.

Según diversos organismos internacionales en torno a 207 millones de personas van a caer por debajo de la línea de pobreza en los próximos años como consecuencia de la crisis económica resultante del COVID-19. El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) anticipa cifras no menos dramáticas para el fin de la década: mil millones de personas padecerían de extrema pobreza en el 2030.

El PNUD,  (https://www.undp.org/content/undp/es/home.html y la Conferencia de la ONU sobre Comercio y Desarrollo, UNCTAD, (https://unctad.org/webflyer/least-developed-countries-report-2020)  hicieron públicos la primera semana de diciembre dos estudios donde advierten sobre los altos costos de la situación actual “para los países menos desarrollados”, donde vive la mitad de la población mundial.

Ambas organizaciones coinciden que este año los seres humanos que viven con menos de 1.9 dólares por día aumentarán en 32 millones, implicando un incremento de la tasa de pobreza a nivel global del 32.5% al 35.7%.

La proyección más pesimista anticipa que la crisis económica inducida por el COVID-19 persistiría diez años. La UNCTAD recuerda que la pandemia ha afectado especialmente a los países más debilitados porque constituyen las economías más vulnerables y de menos nivel de resiliencia. Se trata de los 47 países menos desarrollados que producen cerca del 1.3% del Producto Interno Bruto (PIB) mundial y albergan 1.060 millones de personas. En 2019, el PIB per cápita promedio en esas naciones había sido de apenas 1.088 dólares en el marco de un promedio mundial de 11.371 dólares.

De acuerdo con la UNCTAD, en 2020 esos países tendrán su peor desempeño económico en 30 años, con una caída significativa en sus ingresos, pérdida generalizada de empleos y déficits fiscales cada vez mayores, lo que revertirá años de esfuerzos para alcanzar leves progresos en la reducción de la pobreza, y la mejora de la nutrición y de la educación.

Drama salarial

Según un nuevo estudio de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), publicado también al inicio de diciembre en Ginebra, debido a la pandemia, en el primer semestre de 2020, los salarios mensuales de 2/3 de los países -de los que se cuentan datos oficiales- se redujeron o crecieron más lentamente.  En otros países, el salario medio aumentó, pero solo como producto de cálculos artificiales. Ya que ese incremento -solo estadístico- fue la consecuencia de la pérdida sustancial de puestos de trabajo en los sectores con sueldos más bajos.

Tendencialmente, según el organismo internacional, el horizonte será tormentoso. Estima como probable que en el futuro cercano se produzca una fuerte presión a la baja sobre los salarios dada la actual crisis internacional.

El Informe Mundial sobre Salarios 2020-2021 constata que, en América Latina, la pandemia borró rápidamente el leve avance que se había logrado en materia salarial, en particular a partir de 2018, cuando se comenzó a sentir una cierta recuperación.

En este continente se da una situación particular. Una buena parte de asalariados trabaja en la economía informal, razón por la cual muchos han sido excluidos de las medidas de ayuda que han dado algunos gobiernos. En países como México y Brasil, las familias que incluyen personas que tienen empleos informales, han perdido el 60% de sus ingresos a partir de la pandemia.

Principales perjudicadAs

La crisis no ha afectado del mismo modo a todas y todos. Las mujeres se han visto más perjudicadas que los hombres. Un sondeo realizado en 28 países europeos concluye que, sin los subsidios estatales, en el segundo trimestre de 2020, la pérdida salarial para las mujeres hubiera sido del 8,1 % frente al 5,4 % para los hombres. La OIT sostiene que “por lo general las mujeres predominan entre los trabajadores mal pagados…En todas las regiones, la proporción de mujeres es mayor entre quienes perciben un salario mínimo o un monto inferior que entre quienes perciben un monto superior al salario mínimo”. También son penalizados los trabajadores jóvenes de menos de 25 años, los que tienen un nivel de instrucción inferior y los trabajadores rurales.

El golpe más fuerte lo sufren los sectores menos pudientes. En esos mismos países, sin los subsidios temporarios, el 50 % de quienes ganan menos hubiera perdido aproximadamente el 17,3 % de su salario. Sin embargo, dichas prestaciones actuaron como amortiguadores. Y compensaron casi la mitad (un 40%) de esa pérdida.

Guy Ryder, Director General de la OIT, al presentar el nuevo estudio, afirmó que “el crecimiento de la desigualdad a causa de la crisis de la COVID-19 podría dejar un desolador saldo de pobreza e inestabilidad social y económica de enormes proporciones”.

Y anticipó que la estrategia de recuperación “debe centrarse en las personas. Necesitamos políticas salariales adecuadas que tengan en cuenta la sostenibilidad del empleo y de las empresas, en las que se aborden también las desigualdades y la necesidad de sostener la demanda”. Ryder lanzó una crítica directa a paradojas inexplicables en el actual sistema: si se quiere reconstruir pensando en un futuro mejor, hay que plantearse cuestiones incómodas, como por qué con tanta frecuencia las ocupaciones de gran valor social, como el personal docente y de la salud son sinónimo de sueldo bajo.

Tema esencial, el salario mínimo

El estudio de la OIT incluye un análisis de los sistemas de salario mínimo, que, podrían constituir un factor determinante para conseguir una recuperación sostenible y justa.

El 90 % de los Estados Miembros de la OIT tiene establecida alguna modalidad de salario mínimo. Sin embargo, aproximadamente 327 millones de asalariada-os (es decir el 19% del total) reciben una remuneración equivalente o menor al salario mínimo por hora vigente.  Y enfatiza que ya “antes de la pandemia

266 millones de personas –el 15 por ciento de todas las personas asalariadas del mundo– percibían una remuneración inferior a la del salario mínimo por hora” (https://www.ilo.org/global/about-the-ilo/newsroom/news/WCMS_762645/lang–es/index.htm).

Las causas principales de esa situación son el incumplimiento de la ley o bien la exclusión de ciertas actividades laborales de la normativa marco. El estudio indica que prácticamente 1 de cada 5 países (el 18 % de los mismos a nivel mundial) que reconocen un ingreso mínimo por ley, excluyen de esa normativa a la-os trabajadora-os agrícolas y doméstica-os, o bien a ambos.

El desafío de un “ajuste salarial suficientemente frecuente” es crucial, enfatiza la organización internacional. Quien constata que en la práctica solo un país de cada dos -que cuenta con un salario mínimo reconocido por ley-, lo ajustó al menos cada dos años en la década 2010-2019. En ese periodo, el aumento real fue, en promedio, de 1.1% en África, 1.8% en las Américas, 2.5 % en Asia y 3.5% en Europa y Asia Central.

La organización internacional mira hacia al futuro. Y lanza como desafío que al prepararse para una nueva y mejor “normalidad”, la existencia de salarios mínimos adecuados- definidos por ley o negociados- podría contribuir a lograr más justicia social y menos desigualdad.

El PNUD, por su parte, estima que con voluntad política se podría evitar lo peor. Si se hicieran inversiones en la dirección establecida por los Objetivos de Desarrollo Sostenible, sería posible rescatar de la extrema pobreza a 146 millones de personas. Para ello, insiste, debería invertirse en esta década en programas de protección y bienestar social, gobernanza, digitalización, y en un cambio hacia la economía verde, así como en mejorar las capacidades productivas. Con un plan ambicioso de impulso a los Objetivos de Desarrollo también se disminuiría la brecha de pobreza en relación al género y se podría reducir en 74 millones el número de mujeres en estado de pobreza, concluye el organismo.

Realidad económica, caída salarial y aumento de la pobreza son tres ángulos de una misma figura. La disputa principal de los actores sociales -sindicatos, movimientos sociales- a nivel mundial es asegurar una mayor participación en la redistribución desde los ingresos sociales. Intentar, al menos, que el triángulo sea equilátero…

Por Sergio Ferrari | 16/12/2020

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"Sé tu propio jefe y define y planifica tu horario", anuncia Amazon su trabajo de repartidor. Pero Carolina cuenta que luego el exceso de repartidores hace que "cazar" un "bloque" (un conjunto de paquetes para entregar) te lleva a estar "todo el día pegada al móvil" EFE

Javier, Carolina y Luis trabajaron para Facebook, Amazon y Uber. Son tres historias de escasos derechos laborales en el seno de algunos de los mayores gigantes de internet. Porque lo nuevo no es necesariamente novedoso y la precariedad ya estaba inventada; la tecnología solo la enmascara

 

La tecnología atraviesa cada vez más nuestras vidas. Pedimos comida, compramos regalos, escuchamos música e incluso ligamos a través de una pantalla. Miles de empresas hacen negocio prestando esas facilidades y se han convertido en enormes corporaciones que despliegan en todo el mundo sus plataformas a través de Internet. Detrás, o más bien en lo bajo de estos gigantes tecnológicos, siguen trabajando personas que quedan invisibilizadas por la facilidad del clic.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha advertido del peligro de crear "jornaleros digitales", con prácticas laborales más propias del siglo XIX, pero bien empaquetadas con un envoltorio de modernidad. España está a la vanguardia en la expansión del trabajo en plataformas digitales, como el país con más trabajadores (18%) y donde más se incrementaron de 2017 a 2018, según un reciente estudio para la Comisión Europea. Pero, ¿cómo trabajan los obreros de los algoritmos? Javier, Carolina y Luis nos cuentan sus experiencias en tres de las mayores multinacionales tecnológicas: Facebook, Amazon y Uber.

"700 euros al mes" para los moderadores de Facebook

Sus ojos son la barrera para que no circulen violaciones, asesinatos y otros abusos en la red social con más usuarios del mundo, Facebook. Ven esas imágenes para que 2.500 millones de usuarios no tengan que hacerlo. Son los moderadores de contenido del gigante creado por Mark Zuckerberg, que analizan cuáles incumplen las normas para ser mostrados en Facebook. Un total de 15.000 personas con la mirada clavada en un ordenador. "Cobraba 700 euros netos al mes por ocho horas de trabajo en Varsovia. La meta era revisar unos 500 perfiles al día", cuenta Javier, un exmoderador subcontratado a través de Accenture.

El cargo suena "muy cool", dice con ironía el trabajador, que pide no revelar su nombre real. "Data analist. Tuvimos dos semanas de formación pagadas, no nos exigían titulación", relata Javier sobre lo vivido en la oficina de la capital polaca. Fuentes de Facebook explican que los moderadores están repartidos "en más de 20 sitios en todo el mundo, incluyendo Estados Unidos, Alemania, Polonia, España y Portugal". En los últimos años están invirtiendo además en "inteligencia artificial", para que sean algoritmos y no personas los que detecten estos contenidos dañinos.

Con un total de 35 minutos de reposo en toda la jornada, "evidentemente comía ante la pantalla del ordenador", sostiene Javier. Frente a sus ojos, un chorreo constante de vídeos, fotos, perfiles y comentarios sobre los que los moderadores deben decidir en unos 30 segundos: si eliminan el contenido o ignoran la denuncia. Ser lento o equivocarse impide cobrar el plus de objetivos, que solo reciben con "un 98% de calidad" en su trabajo. El sistema "es muy precario, se necesitaría más gente para poder decidir con más tiempo", lamenta el antiguo trabajador. El contenido puede tratarse de insultos y perfiles suplantados, pero también otros de gran impacto psicológico. "Ves mucha mierda. Porno, violencia… Cosas brutales. Nadie aguantaba más de dos años".

Accenture ponía a disposición de los empleados una psicóloga en su oficina. El apoyo psicológico es un requisito que exige Facebook "para asegurar el bienestar" de estos trabajadores, sostienen en la red social. "Yo nunca fui, no me inspiraba confianza. Había trabajado con los marines de EE UU y creía que era una chivata, que quería ver quién estaba desmotivado, si criticabas al jefe… Había compañeros que veían cosas muy fuertes, sobre todo en el mercado árabe, que sí iban", explica Javier.

El secretismo y las severas medidas de control marcaban el día a día del moderador en Varsovia. "Estaba prohibido hasta sacar el móvil del bolsillo. En cada equipo, había un topo que informaba a los superiores. Teníamos cámaras y una tarjeta de acceso que utilizabas todo el rato. Para ir de mi escritorio a la cocina tenía que pasarla, para ir al baño e incluso para llamar al ascensor". Todas las persianas estaban completamente bajadas para que no se pudiera ver nada desde el exterior. "En el contrato firmas confidencialidad por dos años, no puedes decir en lo que trabajas ni a tu familia. Pareces un espía de la CIA", bromea Javier.

Aunque con 700 euros al mes podía vivir por su cuenta en Polonia, Javier confronta el modesto salario de la plantilla encargada de esta función de control clave para Facebook con los beneficios millonarios de la red social. En 2019, ganó casi 17.100 millones de euros. En Facebook afirman que trabajan "en estrecha colaboración" con sus socios "para asegurarnos de que proporcionen el pago y las prestaciones que lideran la industria". En Accenture se limitan a decir que ofrecen "una remuneración competitiva" en todos los mercados. "Yo lo peor que vi son personas decapitadas y un señor mayor violando a un niño", recuerda Javier. "Piensas: a lo mejor tendrían que pagar más por ver esta mierda".

Pegada al teléfono para "cazar" repartos de Amazon

Viernes tarde. Llega la "cacería". Carolina, como en plena competición, no se separa del móvil. Refresca una y otra vez la aplicación de Amazon Flex hasta que, por fin, "caza un reservado", lo que llaman un "bloque" de trabajo garantizado la semana siguiente repartiendo paquetes para el gigante del comercio electrónico. "Ya pillar un bloque a estas alturas es muy complicado. Somos muchas personas para la cantidad de bloques que hay. Ahora casi solo trabajamos lo que nos ofrecen los viernes", explica esta venezolana que, como tantos otros compatriotas, vino a España a rehacer su vida.

La retórica del anuncio parece atractiva. "Sé tu propio jefe y define y planifica tu horario", se publicita Amazon Flex. El horario flexible y la facilidad para comenzar a trabajar fue lo que llevó a Carolina a repartir paquetes con su coche. Solo tenía que hacerse autónoma, descargarse la aplicación de la compañía y subir ahí los documentos que pide la multinacional, como el alta en la Seguridad Social y un certificado de ausencia de antecedentes penales. "Lo hice todo por Internet, nunca me vi con ninguna persona de Amazon", cuenta.

Una vez Amazon valida la cuenta, estos repartidores autónomos ya pueden recoger en sus estaciones las cajas de cartón con la famosa sonrisa. La multinacional no facilita información sobre el número de personas que reparten de este modo. Fuentes de Amazon se limitan a circunscribirlo a "un pequeño porcentaje de autónomos que colaboran con nosotros". Por su experiencia, Carolina sostiene que autónomos hay muchos, pero no tantas horas de trabajo: "Antes era más fácil, yo hacía el máximo de seis bloques de cuatro horas a la semana. Ahora con suerte hago tres bloques".

Carolina agradece "no tener jefe y no estar esclavizada a un horario fijo". Los limitados ingresos que genera y la incertidumbre continua de si conseguirá repartos la abocan sin embargo a estar "todo el día pegada al móvil intentando cazar horas". Al final, reconoce, "yo misma acabo trabajando más horas". Con un calendario laboral de "lunes a lunes", Carolina reparte por su cuenta para Amazon Flex, a través de la empresa Paack, que también tiene asignados envíos de la multinacional estadounidense, y con Deliveroo por las noches y los fines de semana.

"Ahora puedo hacer unos 700 euros quincenales, trabajando todo el día con todas las aplicaciones", explica Carolina. De ahí tiene que restar la gasolina, el pago de la cuota de autónomos y otros gastos. Amazon cerró 2019 con un aumento de sus beneficios del 15%, hasta los 10.678 millones de euros. "El tema es que Amazon no te garantiza el trabajo. Si lo hiciera, sería genial", dice la venezolana, que tiene que cortar ya la conversación. Va a repartir a primera hora para Paack y luego ha logrado pescar un bloque en Amazon Flex de cinco y media a nueve y media. "De ahí me voy a repartir con Deliveroo, Llegaré... a las once y media de la noche", calcula. "Hay que buscarse la vida".

El precario "salvavidas" de trabajar sin papeles en Uber

"Mal que bien Uber ha sido una ayuda para nosotros, los emigrantes que llegamos a España". Luis trabaja como repartidor de Uber Eats, la plataforma de comida a domicilio de la multinacional estadounidense Uber. Durante meses lo hizo pese a no tener permiso de trabajo. Llegó como turista, pidió asilo y obtuvo la famosa tarjeta roja que se concede a los solicitantes de protección internacional mientras la Administración resuelve sus expedientes. El documento les permite residir en España, pero durante seis meses no pueden trabajar, algo muy criticado por organizaciones humanitarias. "De algo tenemos que vivir", destaca el repartidor.

"Amigos venezolanos me hablaron de Uber". Luis no sabe cómo funciona el sistema, pero sí que hay "un vacío" por el que los migrantes sin papeles pueden repartir para la multinacional. A veces funciona de manera informal entre los repartidores, mediante el préstamo de sus licencias. "Cuando llegó mi primo al principio le dejé la mía de Uber", cuenta.

En otras ocasiones, existe un sistema más sofisticado. "Hay dueños de flotas en Uber con las que puedes repartir sin estar dado de alta. El responsable de la flota no te pide papeles, trabajas como una extensión de su cuenta y luego le pagas un porcentaje pequeño de lo que ganas", cuenta Luis.

Uber Eats asegura en su web que exige a los repartidores su identificación, el alta a la Seguridad Social como autónomos e, incluso, según el territorio, el certificado de antecedentes penales. eldiario.es ha preguntado a la multinacional sobre los repartidores sin papeles dentro de la plataforma, pero la compañía no ha respondido. Uber irá a juicio en Madrid este año tras una investigación de la Inspección de Trabajo que detectó a decenas de trabajadores sin permiso de trabajo y que concluyó que los mensajeros eran falsos autónomos.

Luis trabaja "de lunes a lunes" y saca unos "500 euros semanales" a los que tiene que descontar la cuota de autónomos, gasolina e impuestos. "Pensaba en un autónomo e imaginaba a un empresario, pero no eres un empresario cuando llega el trimestre y quieres salir corriendo porque no te llega", dice riendo. Pese a las duras condiciones, "Uber ha sido una ayuda, no sé qué habríamos hecho todas estas personas sin este trabajo", resuelve el venezolano. "La necesidad de uno es trabajar".

Lo nuevo no es necesariamente novedoso, vino a decir un abogado laboralista en un juicio contra la multinacional Deliveroo respecto al empleo en las empresas y plataformas digitales. La explotación laboral, falta de seguridad de los trabajadores, los bajos salarios y los falsos autónomos existían antes y lo hacen ahora, pero la tecnología permite a veces camuflar el rastro de los responsables.

Carolina dice que no tiene jefes, pero varios días ha cargado más paquetes de Amazon de los que le gustaría en su coche. "Es que, si no lo hacía, los supervisores me querían abrir una incidencia y a la tercera no puedes repartir más. No puedo permitírmelo, necesito el trabajo".

Publicado enInternacional
La justicia argentina falla contra Glovo y otras dos plataformas de reparto

Una sentencia exige que las compañías consideren como parte de su plantilla a cientos de empleados que hoy son solo “colaboradores”

 

Un juez argentino ha ordenado al gobierno de la ciudad de Buenos Aires que prohíba las plataformas digitales que ofrecen mensajería y reparto de comida a domicilio. El fallo, de primera instancia pero avalado por uno anterior de un tribunal superior, afecta a la española Glovo, la colombiana Rappi y la uruguaya PedidosYa, tres empresas que desde su llegada a Argentina, a principios del año pasado, han acaparado el servicio de delivery en la capital y otras ciudades del interior. La decisión del juez Roberto Gallardo exige a las compañías que consideren como parte de su plantilla a cientos de empleados que hoy son solo “colaboradores” y las obliga a proveerles materiales de trabajo, cobertura sanitaria y seguro contra accidentes. Las tarjetas de crédito, además, no podrán aceptar los pedidos de pago que reciban desde esas aplicaciones.

Una llegada difícil

Igual que ha sucedido en España, el desembarco de empresas de reparto como Glovo ha sido traumático en Argentina. Desde un principio, los sindicatos de repartidores, muy numerosos en Buenos Aires, las denunciaron por competencia desleal. A mediados del año pasado, los trabajadores de Glovo, Rappi y PedidosYa formaron su propio gremio y lograron, al menos, que las compañías no les cobrasen por los elementos de trabajo, como las cajas térmicas de reparto. Un año después, su situación laboral sigue siendo muy precaria, mientras el servicio suma denuncias ante el Ministerio de Trabajo por incumplimiento de las normativas argentinas. El fallo del juez Gallardo sólo alcanza a Buenos Aires, pero puede sentar precedentes para otras localidades.

Rappi fue la primera en reaccionar con un comunicado en el que rechaza la decisión del magistrado y menciona que su aplicación funciona normalmente. “La decisión perjudica tanto a repartidores como comercios y consumidores”, advirtió.

El derrotero judicial de las plataformas de reparto en Argentina ha sido similar al de Uber. La empresa de servicios de transporte opera sin autorización del Gobierno de Buenos Aires y no puede cobrar con tarjetas de crédito por decisión de un juez. Los chóferes se enfrentan, además, a la ira de los taxistas, agrupados en un sindicato reconocido por su poder. Pese a todo, los chóferes de Uber proliferan por toda la ciudad.

 

Por Federico Rivas Molina

Buenos Aires 3 AGO 2019 - 18:42 COT

Publicado enSociedad
Sábado, 28 Julio 2018 09:34

Los desafíos de la clase trabajadora

Los desafíos de la clase trabajadora

Un Congreso de trabajadores con debate abierto y vocación de renovación sindical fue el realizado por Únete en días pasados. Acá la novedad del mismo, así como sus proyecciones de diversa índole

 

“El sindicalismo no desaparece, se transforma”. Bajo esta premisa alrededor de 50 organizaciones sindicales, con 147 delegados de 27 ciudades de todo el país se dieron cita los pasados 20, 21 y 22 de junio en la ciudad de Bogotá, para desarrollar el primer Congreso nacional programático de la Federación Unión nacional de trabajadores del estado, los servicios públicos y la comunidad (Únete). El propósito fundamental de esta cita: asumir los desafíos de la reconfiguración sindical en un país donde el derecho de asociación sindical está ampliamente obstaculizado por una cultura anti-sindical y por la violencia estructural de nuestra sociedad.

 

Este Congreso surgió de la reflexión desarrollada por Únete a lo largo de los últimos 6 meses, con el ánimo de darle una nueva proyección –socio-política– al sindicalismo en nuestro país. Propósito derivado de la necesidad que tiene la organización de los trabajadores por construir más allá de sus propias reivindicaciones laborales, y contribuir con otra democracia posible junto a los más diversos sectores sociales.

 

El regreso al gobierno del uribismo

 

Éste evento sesionó en un contexto difícil para la clase trabajadora colombiana, pues el recién elegido gobierno de Iván Duque anunció la implementación de reformas que afectarán a la sociedad colombiana en los planos laboral, pensional y tributaria. Proseguirá por esta vía lo hecho durante los últimos 8 años por Juan Manuel Santos y retomará lo ya realizado por Álvaro Uribe, mentor del gobierno que se posesionará el 7 de agosto próximo (Ver recuadro Cascada regresiva).

 

El sindicalismo no desaparece, se transforma

 

Para comprender la crisis por la que atraviesa el sindicalismo retomamos a García Nossa (1971), quien afirma que la crisis es el agotamiento de las posibilidades de un periodo. Por eso, cuando hablamos de los factores políticos que configuraron la crisis del sindicalismo, hablamos al mismo tiempo de su necesaria transformación. Únete es consciente de ella. Si vemos el cuadro adjunto, podemos evidenciar que entre 1994-2016, en casi todas las ramas de la economía, las tasas de sindicalización bajaron en varios puntos porcentuales, siendo notable su reducción en el sector financiero, el sector económico de más crecimiento en los últimos años. Esto unido a los escándalos de corrupción, a la verticalidad, burocratización y el divorcio que tienen las organizaciones sindicales con la ciudadanía y otros trabajadores.

 

Por ello, para salir de la crisis, el Congreso avanzó en identificar los factores y los ejes que podrían significar una ruptura con el actual sistema sindical, tratando de iniciar un proceso de re-configuración profunda para los próximos años. A través de diversas discusiones los trabajadores y trabajadoras estatales mostraron un afán de romper con la burocratización y la falta de dinamismo que caracteriza al movimiento sindical, anquilosado en viejas prácticas rutinarias, por lo que se enfatizó en construir sobre el pluralismo, la democracia, la horizontalidad, la territorialización, la solidaridad y la des centralización de la actuación sindical. Consecuente con ello, desde su carácter inicial, Únete se concibe como un proyecto de unidad sindical desde la base, con el ánimo de romper la dispersión que caracteriza a las constipadas cúpulas sindicales, de ahí que la Federación aglutine sindicatos afiliados a las 3 centrales, respetando siempre su derecho de autonomía sindical.

 

Luego de identificar estos factores, la sesión pasó a la exposición del cuaderno de debates “Del boxeo al ajedrez, los desafíos de la re-configuración sindical en la Colombia de hoy”, construido en los últimos 6 meses, donde se consigna el resultado de varios talleres e investigaciones realizadas en Bogotá junto con el comité ejecutivo de Únete, escrito que tiene por propósito dinamizar la discusión regional y sectorial en todas las organizaciones filiales de la Federación (ver recuadro, Un cuaderno abierto).


De igual manera, con el fin de generar relevos y propiciar nuevos liderazgos sindicales, acrecentar las habilidades y capacidades de los trabajadores en la lucha por sus derechos, los participantes hicieron un fuerte énfasis en la educación, mediante tejidos con centros de estudios laborales. Para esto se planteó la creación de una escuela sindical de carácter permanente y la elaboración de un diplomado en organización comunitaria y economías propias. Al mismo tiempo, se proyecta articular todo esto a la promoción de un sistema nacional de comunicación alternativa, a partir de sistematizar y compartir experiencias, dinámica comunicacional que debe llevar a disputar la opinión pública al establecimiento.

 

Las economías propias también sonaron en el Congreso, para superar las relaciones laborales precarias y cobijar al amplio espectro de trabajadores informales y por cuenta propia; el énfasis en la construcción de unas finanzas y una economía otra fue un tema central. Construir unidades productivas basadas en relaciones laborales alternativas también se concibió, bajo la idea de construir un sistema nacional de economías propias, a partir de mutuales y cooperativas de todo tipo. Para ello se piensa optimizar los recursos de la Federación, mediante planes de inversión, con rendición de cuentas anuales, en procura de hacer balances periódicos de avances y retrocesos. Para esto se planteó la idea de construir un gobierno sindical en línea, mediante un eficiente sistema económico contable.

 

Los mismos trabajadores precarizados que están en las plantas paralelas de las entidades, muchos de ellos jóvenes, así como la inclusión de temas de género fueron otros temas a tratar, nivelar los salarios y buscar acabar con las órdenes de prestación de servicios, entre otras formas de tercerización que alimentan el clientelismo en las entidades, fueron para el Congreso formas de fortalecer nuestra democracia. Asimismo, pensarse a fondo los temas de salud, medio ambiente y el arte, elementos esenciales para la vida de quienes sobrellevan su cotidianidad a partir de vender su fuerza de trabajo.

 

Nos transformamos o desaparecemos

 

Son retos inmensos por encarar, y que para hacerlos realidad obliga a invertir la lógica de lo sindical, de los paradigmas que lo rigen y las arquitecturas propias del viejo modelo que desde hace décadas hace agua. Cambio que será posible cuando sembremos y cosechemos identidad y acción solidaria de, con y para los trabajadores, pero con proyección hacia el conjunto nacional. Cambio que podría materializarse en acciones como, por ejemplo, que los trabajadores vinculados por contrato fijo concreten un paro exigiendo trabajo digno para todos, demostrando así que los trabajadores tenemos poder si lo hacemos real y si tomamos una conciencia política que trascienda lo meramente sindical, pues son también los trabajadores mejor empoderados los que mantienen una vinculación laboral más estable y lucrativa, y son ellos quienes más deben movilizarse para el beneficio de todos los demás compañeros y compañeras que no gozan de tal beneficio.

 

Como un llamado para todos y todas, este Congreso, el primero en la corta historia de la Federación, llama a tener memoria sobre los gobiernos que hemos padecido en nuestro país, y su relación y sometimiento a los dueños del capital; a la par que llama la atención sobre la oportunidad urgente e inédita que tenemos para cambiar y crecer. El reto es convocar a las mayorías negadas hacia la construcción de una alternativa diferente al modelo capitalista y neoliberal que sin duda alguna representa Iván Duque: nos transformamos o desaparecemos.

 

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Recuadro 1

 

Un cuaderno abierto

 

En él se plantea una radiografía general de la estructura económica y ocupacional del país, así como algunas herramientas para analizar los discursos y las reivindicaciones populares, de manera que puedan acercarse demandas laborales con demandas de orden social. El documento recomienda nutrir los pliegos y el contenido de las negociaciones colectivas con puntos que realicen un vínculo con las necesidades de las comunidades y la ciudadanía en general, que también son trabajadores. Así como ajustar la estructura organizativa para integrar organizaciones de la sociedad en general, como por ejemplo realizando articulaciones entre los sindicatos de empresas en los servicios públicos con sus ligas de usuario respectivas, o fortalecer las veedurías y las formas de participación ciudadanas en la aplicación de políticas públicas por las entidades donde operan los trabajadores sindicalizados. Para ello se planteó la idea de realizar reuniones del ejecutivo ampliadas, con invitación a otros sectores sociales.

 


 

Recuadro 2

 

Cascada regresiva

 

La memoria no nos debe fallar, como senador liberal en los años 90, como Presidente y ahora como jefe de la derecha extrema, Uribe ha encabezado multitud de reformas que nos han hecho un enorme daño a los trabajadores colombianos. En 1990 fue ponente en el Senado de la ley 50 de 19901, una reforma laboral que derogó conquistas de los trabajadores como la estabilidad laboral y con la que los empresarios pudieron abaratar los costos de producción, aumentar sus rentas y restringir la acción sindical en el sector privado, en donde hasta hoy los trabajadores sindicalizados son una pequeña minoría acorralada.

 

Esta Ley partió en dos la historia de los que trabajamos en Colombia: suprimió la retroactividad en el pago de las cesantías, la estabilidad laboral después de los 10 años de antigüedad y eliminó por 10 años del concepto de unidad de empresa. Crecieron como la espuma los empleos temporales y el despido masivo de trabajadores con autorización del Ministerio del trabajo.

 

Luego, tres años después, Uribe, junto con Fabio Valencia Cossio, lideraron la ponencia de la famosa ley 100 de 19932 que privatizó el servicio de salud y hoy deja morir a cientos de colombianos en las puertas de los hospitales.

 

En el año 2003, bajo su gobierno, el empresariado logró que fueron liquidadas y estructuradas 4643 empresas y entidades estatales como el Instituto de los Seguros Sociales, el Banco Cafetero, Granahorrar, Ecogás y Telecom, plasmando el Acuerdo Stand by firmado con el FMI producto de la crisis financiera de 1999. Varias organizaciones sindicales son arrasadas, además de ser tratadas como terroristas. De esta manera el uribismo ha sido el máximo exponente del proyecto neoliberal en el país, desmanteló el Estado colombiano, ya bien insuficiente y lo ferió a empresarios privados, casi todos extranjeros.

 

Bajo su gobierno, el capital privado logró que escindiera Ecopetrol en tres mediante el decreto 1760 de 2003 y posesionó a Isaac Yanovich como presidente de la empresa con el propósito de destruir a la Unión Sindical Obrera –USO– y masificar la tercerización laboral. En diciembre de 2003 expidió el decreto 31644 para abaratar salarios de trabajadores tercerizados y logró que un tribunal de arbitramento obligatorio modificara la convención colectiva de trabajo USO-Ecopetrol para quitarles derechos a los trabajadores directos. La resistencia de los trabajadores impidió que acabara con el sindicato.

 

Arrasando más derechos. También fue aprobada en su gobierno la ley 789 del 20025 con la cual el día de los trabajadores se extendiese hasta las 10 de la noche sin lugar a recargo alguno, hizo que el pago por trabajo dominical fuera insignificante y los despidos mucho más baratos. Ese mismo año, con la ley 790, acabó el Ministerio del Trabajo y lo fusionó con el de salud. Y como si esto fuera poco, con la Ley 797 de 20036 o reforma pensional, aumentó la edad y el número mínimo de semanas laboradas para el retiro de hombres y mujeres.

 

El final de ese mismo año, impulsó en el Congreso el “Estatuto Antiterrorista”7 con el cual concedieron facultades de policía judicial a las Fuerzas Militares y el cual permitía capturas e interceptaciones sin orden judicial previa. Un año después la Corte Constitucional declaró inconstitucional esta ley.

 

En el año 20058 tramitó y llevó a norma constitucional la prohibición de que los sindicatos pudieran negociar normas pensionales y acabó, según lo aprobado por el gobierno de Andrés Pastrana con el FMI, regímenes especiales dejando vigente solo el de las Fuerzas Militares. En el año 2006 logró que el Congreso aprobara la ley 11189 de 2006 con la cual abrió a Ecopetrol al capital privado.

 

Durante los 8 años de gobierno de Uribe Vélez aumentaron las violaciones a los derechos humanos10 contra mujeres sindicalistas, contra docentes sindicalizados. En realidad su gobierno fue una piñata para el capital nacional e internacional, que pudo concretar gran parte de sus propósitos, sirviéndose para ello del Estado y en contra de las mayorías nacionales.

 

Todo indica que el gobierno que se avecina retomará esta senda. En una reunión del Centro Democrático con sindicatos de Medellín a principios de este año, Uribe planteó la línea política de lo que él denomina el “sindicalismo gerencial y participativo”, que piensa hacer uso de los contratos sindicales (re-encauche de las otrora cooperativas de trabajo asociado) para “desconcentrar” las actividades al interior de las empresas, argumentado que así se evita la tercerización desde afuera y puede darle mayor empuje al liderazgo empresarial al interior de los mismos trabajadores para lograr mayor competitividad y productividad, al mismo tiempo que se logra mejorar la remuneración de los trabajadores (¿!?).

 

Es claro que el uribismo proyecta el divisionismo ideológico y orgánico a través de la mermelada del discurso y el bolsillo. El supuesto pacto social que propone Duque, se basa en la forma más efectiva inventada por la derecha para subordinar los sindicatos a la iniciativa patronal: tergiversar la relación laboral cooptando líderes y quitándole todas las responsabilidades a los empresarios con las prestaciones sociales de sus empleados. Como si esto fuera poco, vale resaltar una política del actual gobierno pero que continuará y ahondará el que entra: el retiro por parte de la unidad de protección de los esquemas de seguridad de varios líderes sindicales, muchos de ellos de la federación Únete y Fenaltrase.

 

De lo anotado se desprende un primer reto para los trabajadores, por acometer en los meses que vienen: hacerle frente a la figura de contrato sindical, el que lejos de constituirse como un mecanismo de negociación colectiva, a la luz de los indicadores de trabajo decente, es una forma de intermediación que precariza la actividad laboral, viola las normas internacionales de trabajo, principios y derechos fundamentales, a razón del incumplimiento reflejado en que las condiciones de vinculación laboral carecen de estabilidad y de garantías prestacionales por su corta duración, al tiempo que impide el derecho de asociación pese a que se suscribirse como tal, y desvirtúa su naturaleza en tanto el empleador es el mismo sindicato.

 

1 Así quedó la reforma laboral http://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-979506
2 https://www.noticiasrcn.com/nacional-pais/20-anos-ley-100-sistema-salud-colapsado
3 Procesos de reestructuración del estado en el gobierno de Álvaro Uribe Vélez: El caso Telecom. http://repository.urosario.edu.co/handle/10336/5253
4 Ecopetrol rumbo a la privatización http://viva.org.co/cajavirtual/svc0026/articulo03.pdf
5 Reforma laboral ley 789 Diciembre 27 de 2002. www.asys.edu.co/.../REFORMA-LABORAL-789-2002-CONTRATOS-DE-APREND
6 La reforma pensional que propone Uribe https://www.elespectador.com/noticias/politica/reforma-pensional-propone-uribe-articulo-585052
7 Estatuto antiterrorista https://www.semana.com/on-line/articulo/estatuto-antiterrorista/67905-3
8 https://www.las2orillas.co/alvaro-uribe-velez-26-anos-destruyendo-trabajo-decente/
9 https://www.dinero.com/negocios/articulo/listo-proyecto-ley-para-venta-del-10-ecopetrol/108778
10 Los derechos humanos en el régimen Uribe Vélez. https://prensarural.org/spip/spip.php?article4417

Publicado enEdición Nº248
Una triada para avanzar: sindicato, comunidad y medio ambiente

Una organización sindical con inquietudes e iniciativas en campos como la organización social territorial, el medio ambiente y la defensa del patrimonio público, clara evidencia de la renovación sindical en proceso, está representada en la Unión Sindical de trabajadores de Emcali (USE), sindicato filial de la federación Únete*. Acá un diálogo con su dirigencia.

 

En un foro realizado el pasado 18 de mayo, la Unión Sindical de trabajadores de Emcali (USE) presentó ante diversos procesos y organizaciones sociales de “la sucursal del cielo” su larga experiencia de re-configuración y su apremiante preocupación de trascender más allá de sí mismos. Experiencia y proceso social digno de ser conocido a nivel nacional. Luego de lo escuchado acordamos con Roosevelt Lugo, presidente del sindicato y el equipo de trabajo comprometido en tal labor, una entrevista, para indagar más acerca del proyecto que lideran y poder llevar a otras organizaciones sindicales y otros sectores obreros del país los aportes de esta experiencia, ejemplar para toda la lucha popular.

 

desdeabajo (da). José Roosevelt ¿Qué nos puede contar de USE?
José Roosevelt (JR). Podemos hablar de la transformación que hemos inspirado para los trabajadores desde la organización sindical. Una transformación que no olvida los principios sindicales, la defensa del trabajo, la dignidad y, por supuesto, de las empresas, especialmente porque somos un sindicato del patrimonio público de todos los colombianos y siempre hemos tenido presente defenderlo. En concreto, la transformación para nosotros se refiere a un asunto que es mucho mayor: poner en blanco y negro aquellos proyectos de los que hablamos muchas veces como sociedad pero que no logramos realizar, quizás por falta de recursos, o de avanzar, desde las organizaciones sindicales, con posiciones firmes frente al gobierno.

 

USE, desde el derecho de negociación colectiva puso un artículo, el 61 de nuestra convención, que nos permite discutir no solo de derechos laborales sino también de derechos de orden social, en este caso de orden ambiental, comprometiendo unos recursos específicos para poder trabajar temas relacionados con el medio ambiente y el agua en nuestra ciudad.

 

Entonces, el sindicato propugna hoy por una política clara frente a temas de orden colectivo –en los que todos debemos coincidir como sociedad: la defensa del agua como patrimonio de todos, la defensa del medio ambiente y el derecho que tenemos de gozar dignamente de la naturaleza de manera igualitaria y responsable. Para que así sea, concretamos una articulación a través de proyectos, y a través de una vinculación de organizaciones sociales –tanto fundaciones como alianzas con otros sindicatos–, que son ricos en planes de transformación, pero que el gobierno nacional no pone recursos a su favor.

 

da. ¿Qué logros han tenido en lo que lleva de largo esta perspectiva en la organización sindical?
JR. Quiero destacar uno, que a su vez integra otros: es el acuerdo ambiental con una organización llamada Acuacali, una especie de Ong que trabaja por el río Cali y los otros 6 ríos que atraviesan la ciudad. Ahí hay una lucha contra la minería, legal e ilegal que contaminan las fuentes hídricas, haciendo un llamado de atención frente a la provisión de agua para la ciudad de Cali y todos los corregimientos atravesados por estos ríos.

 

Para este propósito y como primer aporte, USE contribuyó para pagos por compensación ambiental en aquellos sectores donde hay que hacer encerramientos o fincas privadas, concientizando a las personas en temas de compensación ambiental, en pro de que cambien un poco sus prácticas y puedan hacer reforestación, porque esas fincas tuvieron bosques y hoy ya no los hay. Ese proyecto lo trabajamos directamente en las veredas de Pichindé, en la Leonera y en Felidia.

 

La organización sindical invirtió cerca de 70 mil dólares en esto, cosa que ninguna organización sindical en el mundo ha aportado, y a partir de ello construimos el plan denominado maestros del agua, el cual ya tuvo la fase 1 y 2, y que lo volvimos diplomado con la intervención de la Universidad del Valle –sede Tuluá–, el cual fue dictado a los campesinos de la región, así como a trabajadores afiliados a USE y otros sindicatos, quienes obtuvieron el título de maestros del agua.

 

da. Todo suena muy interesante, ¿cómo han traducido estos espacios de formación en procesos sobre el territorio?
JR. Pues el otro aspecto, después del segundo diplomado, tiene que ver con el diseño de los planes estratégicos de los acueductos comunitarios, para lo cual el sindicato contribuyó para una organización que trabaja este tema en la parte alta de los farallones de Cali, en las veredas La Reforma, La Sirena y otros sitios cercanos a la ciudad.

 

Además, con Fecoser, que es la federación que agrupa 1.800 acueductos comunitarios en el Valle del Cauca, acompañamos la elaboración de una nueva normatividad jurídica, la ley de los acueductos comunitarios que ellos han impulsado. Es una labor que nos ha parecido importante, porque hay sitios donde las empresas de acueducto no llegan, el Estado no llega y le corresponde a la misma comunidad organizarse y utilizar el río u otras fuentes de agua con que cuente su territorio, con unas prácticas distintas, que a pesar de estar reguladas todavía no tienen en Colombia una ley propia, cosa que deja a las comunidades indefensas ante agentes externos.

 

Adicional a esto, en discusiones sobre el efecto de la minería que desvía ríos y que los contamina, también tuvimos una discusión. Hace 2 años fue firmado el Pacto social por el agua, con un llamado de atención sobre la parte alta de los farallones de Cali donde habían desviado la quebrada El Socorro en función de la minería. Debo destacar el trabajo de Sintracuavalle, Sintrambiente y demás organizaciones, logrando que el Batallón de Alta Montaña se pusiera las pilas pues les hicieron presión para que tuviera un poco más de control frente al tema de la minería.

Igualmente, la USE participó en lo que se llamó el Ecofestival Rio Cali, realizando a lo largo de varios kilómetros del río actividades de limpieza, además de promoción de temas de emprendimiento comunitario y temas de desarrollo cultural.


da. Bueno, entendemos que todo esto han querido convertirlo en una política ambiental de carácter más general, que es uno de los propósitos centrales de la organización sindical, ¿de qué trata esta política?
JR. Bueno, el 18 de mayo hicimos una convocatoria con distintas comunidades para crear un comité grande, un comité técnico para volver a tomar una iniciativa que se va a llamar: El foro por el agua y que tiene un subtema que es el agua como derecho fundamental, con el cual, en lo fundamental tratamos de incidir en la política pública del agua, construir una política del agua para ser vinculada en los planes de desarrollo, bien sea municipal, departamental o, incluso, en los planes nacionales, si lo logramos.

 

Pero este proceso no solo nos llevará al Foro por el agua, sino también a un simposio internacional por sesionar el año que viene, con organizaciones internacionales, como la internacional de servicios públicos, la organización de Waterlab y Contaguas, que es una organización en la que existen 45 mil mujeres, argentinas y uruguayas, que trabajan por el tema de la protección del agua y que luchan contra el fracking. Pero hay otra intencionalidad posible, que es llamar la atención poderosamente sobre lo que está pasando para poder que haya una economía más sostenible con el medio ambiente. Estos foros tratan de concienciar y USE lo está impulsando como filial de Únete.

 

da. Algo que ustedes mencionaron al principio es la importancia de la gestión que ha hecho USE para financiar todos estos proyectos, ¿qué tal ha sido el proceso de financiación y cómo funciona?
JR. Bueno, USE realiza una inversión de 270 mil dólares –casi 800 millones de pesos–, por invertir a lo largo de los años 2018–2022; para ello motivamos la construcción de un banco de proyectos desde las comunidades, buscando en todo momento tejer una articulación a través de la financiación que podamos brindar como organización sindical, como ya expuse, a través del artículo 61 que ganamos en la negociación colectiva.

 

Por eso hablamos que este es un sindicalismo también transformador, un sindicalismo que llega no solo con el convencimiento de la gente de que aquí hay una lucha de clases y de intereses comunes, sino también con un asunto que es lógico: la necesidad de recursos para poder avanzar, recursos que la organización logró pactar a través de la negociación colectiva. Esto nos permite estar en lo que estamos; podríamos hacer cualquier otro tipo de cosas, pero hoy estamos al nivel de lo que espera la gente: que el dinero que es de todos sea visible en los proyectos comunitarios, en los proyectos urbanos y rurales que necesita específicamente la ciudad.

 

da. ¿Cómo influye esta perspectiva de transformación organizativa al interior del trabajo sindical de la empresa?
JR. Todo es parte de la política pública que estamos iniciando, pero también es parte del trabajo sindical como actuación conjunta y organizada de los trabajadores, pues en el plano sindical seguimos en la defensa del patrimonio público en las empresas municipales de Cali, empresa que como todos sabemos es prestadora de servicios públicos, de energía, acueducto y telecomunicaciones.

 

Consecuentes con ello, organizamos entre los afiliados dispuestos una mesa técnica, una mesa digamos de profesionales de alto nivel, en la que estamos trabajando por un plan estratégico y una transformación integral de la empresa, para hablar de lo público con eficacia y eficiencia, pero también para superar graves problemas que tenemos al interior. Uno de los más grandes radica en la malformación política que permite que, efectivamente, a veces la gente incorporada a la empresa no cuente con grandes calidades, sino con amigos, incorporados por favoritismos políticos, por burocracia, lo cual no contribuye a una buena gestión en las empresas públicas.

 

Y en el plano sindical, pues seguimos construyendo, no solo presentando los informes como debe ser, una rendición de cuenta a todos los afiliados, sino también un plan estratégico que nos está llevando tanto a la transformación de la misma sede sindical, la cual queremos que funcione con energías renovables, sino también en distintas comisiones, desde los trabajadores afiliados, empoderándoles para poder presentar proyectos a la empresa, hecho que es una gran transformación, pues nosotros no solo nos quedamos en la protesta, sino que pasamos a la propuesta.

 

Con esto, consideramos, vamos ganando recorrido en el debate de lo que hay que hacer más allá de la empresa, en los barrios, veredas, en la ciudad, que es lo que hay que hacer con lo púbico; es así como, finalmente, le respondemos de manera eficiente y eficaz a todos los ciudadanos, pues son trabajadores/as como nosotros, no solo en materia de la prestación de los servicios públicos, sino también como le respondemos en la satisfacción de sus necesidades, ojo sin asistencialismo, sino generando niveles de conciencia ambiental y de clase, a través de proyectos que permitan que tengamos una matriz un poco más lógica y, sobre todo, más respetuosa frente a lo que esperan también las comunidades de nosotros.

 

da. En pos de lo que están impulsando, más o menos, ¿cuántos procesos comunitarios u organizaciones inscritas tienen en este momento en su convocatoria?
JR. Hoy hay 18 organizaciones inscritas, esto seguramente se va a ampliar con la convocatoria a los presidentes de junta de acción comunal y a los comuneros, pero la idea es que podamos avanzar en un comité ampliado donde cada uno de ellos tenga participación en el diseño de los proyectos, pues son ellos los que finalmente los van a presentar y ejecutar.

 

Aquí estamos como lo dice su periódico “desde abajo”, para poder en esa línea, más allá de un banco de proyectos en la organización sindical, satisfacer efectivamente las necesidades sociales y posibilitar a mucha gente que no tiene oportunidades, que presenten los proyectos y poner esos proyectos también no solo en el medio de comunicación adecuado para articularlos, sino poder seguirlos impulsando y avanzando con ellos, proyectos de sostenibilidad con innovación. Sabemos que hay mucha gente, en la mayoría de barrios de la ciudad, que no tiene posibilidades económicas para hacerlo, pero tiene la idea y tienen el conocimiento, les falta el tema del recurso, podemos hacerlo a través de un recurso limitado, pero que definitivamente algo les aportará, y sin arrodillarse a ningún partido político. Como ya está expresado, no solo para satisfacer necesidades, también para generar una matriz de concientización colectiva.

 

Para que así sea, estamos pensando con las universidades poder articular algo que nos parece fundamental: la cátedra del agua, en la cual debemos retomar la historia, que anteriormente la sacaron del pensum, y poner esta cátedra del agua en los colegios públicos y privados para tener una incidencia en el tema de la educación, respecto a lo que representa la naturaleza y el agua en la vida de todos; lo que busca USE es la armonía en todos los niveles.

 

* Federación Unión nacional de los trabajadores del Estado, los servicios públicos y la comunidad.

 

Publicado enColombia
Una triada para avanzar: sindicato, comunidad y medio ambiente

Una organización sindical con inquietudes e iniciativas en campos como la organización social territorial, el medio ambiente y la defensa del patrimonio público, clara evidencia de la renovación sindical en proceso, está representada en la Unión Sindical de trabajadores de Emcali (USE), sindicato filial de la federación Únete*. Acá un diálogo con su dirigencia.

 

En un foro realizado el pasado 18 de mayo, la Unión Sindical de trabajadores de Emcali (USE) presentó ante diversos procesos y organizaciones sociales de “la sucursal del cielo” su larga experiencia de re-configuración y su apremiante preocupación de trascender más allá de sí mismos. Experiencia y proceso social digno de ser conocido a nivel nacional. Luego de lo escuchado acordamos con Roosevelt Lugo, presidente del sindicato y el equipo de trabajo comprometido en tal labor, una entrevista, para indagar más acerca del proyecto que lideran y poder llevar a otras organizaciones sindicales y otros sectores obreros del país los aportes de esta experiencia, ejemplar para toda la lucha popular.

 

desdeabajo (da). José Roosevelt ¿Qué nos puede contar de USE?
José Roosevelt (JR). Podemos hablar de la transformación que hemos inspirado para los trabajadores desde la organización sindical. Una transformación que no olvida los principios sindicales, la defensa del trabajo, la dignidad y, por supuesto, de las empresas, especialmente porque somos un sindicato del patrimonio público de todos los colombianos y siempre hemos tenido presente defenderlo. En concreto, la transformación para nosotros se refiere a un asunto que es mucho mayor: poner en blanco y negro aquellos proyectos de los que hablamos muchas veces como sociedad pero que no logramos realizar, quizás por falta de recursos, o de avanzar, desde las organizaciones sindicales, con posiciones firmes frente al gobierno.

 

USE, desde el derecho de negociación colectiva puso un artículo, el 61 de nuestra convención, que nos permite discutir no solo de derechos laborales sino también de derechos de orden social, en este caso de orden ambiental, comprometiendo unos recursos específicos para poder trabajar temas relacionados con el medio ambiente y el agua en nuestra ciudad.

 

Entonces, el sindicato propugna hoy por una política clara frente a temas de orden colectivo –en los que todos debemos coincidir como sociedad: la defensa del agua como patrimonio de todos, la defensa del medio ambiente y el derecho que tenemos de gozar dignamente de la naturaleza de manera igualitaria y responsable. Para que así sea, concretamos una articulación a través de proyectos, y a través de una vinculación de organizaciones sociales –tanto fundaciones como alianzas con otros sindicatos–, que son ricos en planes de transformación, pero que el gobierno nacional no pone recursos a su favor.

 

da. ¿Qué logros han tenido en lo que lleva de largo esta perspectiva en la organización sindical?
JR. Quiero destacar uno, que a su vez integra otros: es el acuerdo ambiental con una organización llamada Acuacali, una especie de Ong que trabaja por el río Cali y los otros 6 ríos que atraviesan la ciudad. Ahí hay una lucha contra la minería, legal e ilegal que contaminan las fuentes hídricas, haciendo un llamado de atención frente a la provisión de agua para la ciudad de Cali y todos los corregimientos atravesados por estos ríos.

 

Para este propósito y como primer aporte, USE contribuyó para pagos por compensación ambiental en aquellos sectores donde hay que hacer encerramientos o fincas privadas, concientizando a las personas en temas de compensación ambiental, en pro de que cambien un poco sus prácticas y puedan hacer reforestación, porque esas fincas tuvieron bosques y hoy ya no los hay. Ese proyecto lo trabajamos directamente en las veredas de Pichindé, en la Leonera y en Felidia.

 

La organización sindical invirtió cerca de 70 mil dólares en esto, cosa que ninguna organización sindical en el mundo ha aportado, y a partir de ello construimos el plan denominado maestros del agua, el cual ya tuvo la fase 1 y 2, y que lo volvimos diplomado con la intervención de la Universidad del Valle –sede Tuluá–, el cual fue dictado a los campesinos de la región, así como a trabajadores afiliados a USE y otros sindicatos, quienes obtuvieron el título de maestros del agua.

 

da. Todo suena muy interesante, ¿cómo han traducido estos espacios de formación en procesos sobre el territorio?
JR. Pues el otro aspecto, después del segundo diplomado, tiene que ver con el diseño de los planes estratégicos de los acueductos comunitarios, para lo cual el sindicato contribuyó para una organización que trabaja este tema en la parte alta de los farallones de Cali, en las veredas La Reforma, La Sirena y otros sitios cercanos a la ciudad.

 

Además, con Fecoser, que es la federación que agrupa 1.800 acueductos comunitarios en el Valle del Cauca, acompañamos la elaboración de una nueva normatividad jurídica, la ley de los acueductos comunitarios que ellos han impulsado. Es una labor que nos ha parecido importante, porque hay sitios donde las empresas de acueducto no llegan, el Estado no llega y le corresponde a la misma comunidad organizarse y utilizar el río u otras fuentes de agua con que cuente su territorio, con unas prácticas distintas, que a pesar de estar reguladas todavía no tienen en Colombia una ley propia, cosa que deja a las comunidades indefensas ante agentes externos.

 

Adicional a esto, en discusiones sobre el efecto de la minería que desvía ríos y que los contamina, también tuvimos una discusión. Hace 2 años fue firmado el Pacto social por el agua, con un llamado de atención sobre la parte alta de los farallones de Cali donde habían desviado la quebrada El Socorro en función de la minería. Debo destacar el trabajo de Sintracuavalle, Sintrambiente y demás organizaciones, logrando que el Batallón de Alta Montaña se pusiera las pilas pues les hicieron presión para que tuviera un poco más de control frente al tema de la minería.

Igualmente, la USE participó en lo que se llamó el Ecofestival Rio Cali, realizando a lo largo de varios kilómetros del río actividades de limpieza, además de promoción de temas de emprendimiento comunitario y temas de desarrollo cultural.


da. Bueno, entendemos que todo esto han querido convertirlo en una política ambiental de carácter más general, que es uno de los propósitos centrales de la organización sindical, ¿de qué trata esta política?
JR. Bueno, el 18 de mayo hicimos una convocatoria con distintas comunidades para crear un comité grande, un comité técnico para volver a tomar una iniciativa que se va a llamar: El foro por el agua y que tiene un subtema que es el agua como derecho fundamental, con el cual, en lo fundamental tratamos de incidir en la política pública del agua, construir una política del agua para ser vinculada en los planes de desarrollo, bien sea municipal, departamental o, incluso, en los planes nacionales, si lo logramos.

 

Pero este proceso no solo nos llevará al Foro por el agua, sino también a un simposio internacional por sesionar el año que viene, con organizaciones internacionales, como la internacional de servicios públicos, la organización de Waterlab y Contaguas, que es una organización en la que existen 45 mil mujeres, argentinas y uruguayas, que trabajan por el tema de la protección del agua y que luchan contra el fracking. Pero hay otra intencionalidad posible, que es llamar la atención poderosamente sobre lo que está pasando para poder que haya una economía más sostenible con el medio ambiente. Estos foros tratan de concienciar y USE lo está impulsando como filial de Únete.

 

da. Algo que ustedes mencionaron al principio es la importancia de la gestión que ha hecho USE para financiar todos estos proyectos, ¿qué tal ha sido el proceso de financiación y cómo funciona?
JR. Bueno, USE realiza una inversión de 270 mil dólares –casi 800 millones de pesos–, por invertir a lo largo de los años 2018–2022; para ello motivamos la construcción de un banco de proyectos desde las comunidades, buscando en todo momento tejer una articulación a través de la financiación que podamos brindar como organización sindical, como ya expuse, a través del artículo 61 que ganamos en la negociación colectiva.

 

Por eso hablamos que este es un sindicalismo también transformador, un sindicalismo que llega no solo con el convencimiento de la gente de que aquí hay una lucha de clases y de intereses comunes, sino también con un asunto que es lógico: la necesidad de recursos para poder avanzar, recursos que la organización logró pactar a través de la negociación colectiva. Esto nos permite estar en lo que estamos; podríamos hacer cualquier otro tipo de cosas, pero hoy estamos al nivel de lo que espera la gente: que el dinero que es de todos sea visible en los proyectos comunitarios, en los proyectos urbanos y rurales que necesita específicamente la ciudad.

 

da. ¿Cómo influye esta perspectiva de transformación organizativa al interior del trabajo sindical de la empresa?
JR. Todo es parte de la política pública que estamos iniciando, pero también es parte del trabajo sindical como actuación conjunta y organizada de los trabajadores, pues en el plano sindical seguimos en la defensa del patrimonio público en las empresas municipales de Cali, empresa que como todos sabemos es prestadora de servicios públicos, de energía, acueducto y telecomunicaciones.

 

Consecuentes con ello, organizamos entre los afiliados dispuestos una mesa técnica, una mesa digamos de profesionales de alto nivel, en la que estamos trabajando por un plan estratégico y una transformación integral de la empresa, para hablar de lo público con eficacia y eficiencia, pero también para superar graves problemas que tenemos al interior. Uno de los más grandes radica en la malformación política que permite que, efectivamente, a veces la gente incorporada a la empresa no cuente con grandes calidades, sino con amigos, incorporados por favoritismos políticos, por burocracia, lo cual no contribuye a una buena gestión en las empresas públicas.

 

Y en el plano sindical, pues seguimos construyendo, no solo presentando los informes como debe ser, una rendición de cuenta a todos los afiliados, sino también un plan estratégico que nos está llevando tanto a la transformación de la misma sede sindical, la cual queremos que funcione con energías renovables, sino también en distintas comisiones, desde los trabajadores afiliados, empoderándoles para poder presentar proyectos a la empresa, hecho que es una gran transformación, pues nosotros no solo nos quedamos en la protesta, sino que pasamos a la propuesta.

 

Con esto, consideramos, vamos ganando recorrido en el debate de lo que hay que hacer más allá de la empresa, en los barrios, veredas, en la ciudad, que es lo que hay que hacer con lo púbico; es así como, finalmente, le respondemos de manera eficiente y eficaz a todos los ciudadanos, pues son trabajadores/as como nosotros, no solo en materia de la prestación de los servicios públicos, sino también como le respondemos en la satisfacción de sus necesidades, ojo sin asistencialismo, sino generando niveles de conciencia ambiental y de clase, a través de proyectos que permitan que tengamos una matriz un poco más lógica y, sobre todo, más respetuosa frente a lo que esperan también las comunidades de nosotros.

 

da. En pos de lo que están impulsando, más o menos, ¿cuántos procesos comunitarios u organizaciones inscritas tienen en este momento en su convocatoria?
JR. Hoy hay 18 organizaciones inscritas, esto seguramente se va a ampliar con la convocatoria a los presidentes de junta de acción comunal y a los comuneros, pero la idea es que podamos avanzar en un comité ampliado donde cada uno de ellos tenga participación en el diseño de los proyectos, pues son ellos los que finalmente los van a presentar y ejecutar.

 

Aquí estamos como lo dice su periódico “desde abajo”, para poder en esa línea, más allá de un banco de proyectos en la organización sindical, satisfacer efectivamente las necesidades sociales y posibilitar a mucha gente que no tiene oportunidades, que presenten los proyectos y poner esos proyectos también no solo en el medio de comunicación adecuado para articularlos, sino poder seguirlos impulsando y avanzando con ellos, proyectos de sostenibilidad con innovación. Sabemos que hay mucha gente, en la mayoría de barrios de la ciudad, que no tiene posibilidades económicas para hacerlo, pero tiene la idea y tienen el conocimiento, les falta el tema del recurso, podemos hacerlo a través de un recurso limitado, pero que definitivamente algo les aportará, y sin arrodillarse a ningún partido político. Como ya está expresado, no solo para satisfacer necesidades, también para generar una matriz de concientización colectiva.

 

Para que así sea, estamos pensando con las universidades poder articular algo que nos parece fundamental: la cátedra del agua, en la cual debemos retomar la historia, que anteriormente la sacaron del pensum, y poner esta cátedra del agua en los colegios públicos y privados para tener una incidencia en el tema de la educación, respecto a lo que representa la naturaleza y el agua en la vida de todos; lo que busca USE es la armonía en todos los niveles.

 

* Federación Unión nacional de los trabajadores del Estado, los servicios públicos y la comunidad.

 

Publicado enEdición Nº247
La clase trabajadora necesita soluciones alternativas

Desde los trabajadores del sector estatal, un llamado y una citación para debatir el sindicalismo que tenemos y el que deberíamos constituir, un debate desde el capital hoy vigente, con sus formas de dominación y de control. ¿Es posible un sindicalismo con raíz territorial?

 

Junto a la conmemoración del Primero de Mayo, día de la clase trabajadora, el sindicalismo estatal obtuvo una pequeña victoria al conocerse el fallo negativo proferido por el juzgado 51 administrativo del circuito judicial de Bogotá, ante la acción popular interpuesta por un abogado –con presuntos vínculos con la Alcaldía– para desmontar el régimen salarial y prestacional de los empleados del Distrito Capital.

 

Triunfo pequeño, pero importante, en tanto instala un granito de esperanza sobre el mar de incertidumbre cernido sobre los referentes alternativos de la clase trabajadora, que hoy se baten entre la fuerte precarización laboral, la informalidad y el desempleo.

 

¿Cómo ahondar estos pequeños triunfos? ¿Cómo darle cuerpo a una nueva teorización del actual rol del sindicalismo? Buscando darle respuesta a estos y otros interrogantes, la Federación Únete1 convoca a un gran encuentro nacional programático del sindicalismo estatal, con el ánimo de propiciar un espacio amplio de reflexión y deliberación sobre la situación real que vive el sindicalismo y la clase trabajadora en general, de manera que puedan levantarse soluciones otras a los problemas que hoy nos acosan como sociedad.

 

El sindicalismo y las transformaciones del Estado

 

Los datos, a pesar de conocidos, conservan la fuerza de la denuncia: el nuestro está entre los países con menor tasa de sindicalización del mundo, y es el único en América Latina en donde el Gobierno tiene la facultad de disolver un sindicato por vía judicial; a la vez que es el país del mundo con el mayor número de asesinatos de sindicalistas, concentrando el 63 por ciento de los casos, con una impunidad superior al 96 por ciento.

 

Con bala, desindustrialización y fuerza judicial, el poder impone su dominio. Pese a ello, el sindicalismo ha registrado durante los últimos años un mínimo crecimiento en el número de sindicalizados: para el 2015 sumaba 1.006.150 de la población económicamente activa (4,6%) registrando un aumento del 20 por ciento con respecto al 2010, cuando solo registraban 831.4672.

 

Pocos trabajadores sindicalizados, concentrados, además, en sectores muy precisos del mundo del trabajo: educación (280.000 afiliados a Fecode), industria (90.000), agroalimentario (36.000), minero energético (42.500), suministro de servicios públicos (26.000) e intermediación financiera (28.000).

 

Tras de hinchado con viruela, dicen de alguien que está jodido, lo que parece sucederle al sindicalismo criollo, quien además de padecer el problema de su baja densidad –lo que le resta eficacia–, también padece de alta fragmentación: el número de sindicatos ronda los 5.000, distribuidos entre el sector privado y el estatal:

 

Para el caso del sector estatal hay que resaltar varios procesos de transformación acaecidos por la reconfiguración del Estado durante las primeras décadas del siglo XXI: las políticas neoliberales desplazaron los planteamientos del antiguo modelo e iniciaron la apertura económica, conllevando el achicamiento del Estado, la desregulación del mercado laboral y el desmantelamiento de los derechos sociales, todo esto con transformaciones visibles en el mundo sindical, que tienen una respuesta por su parte –en la segunda década– luego de reglamentada la negociación colectiva del sector público a través de los decretos 1092 de 2012 y el 160 del 2014.

 

En la primera etapa hubo una reducción del empleo en este sector, pasando de 1.018.000 en 2002 a 838.000 trabajadores en 2012, mientras en la segunda hubo un crecimiento llegando hoy a 1.098.031, de los cuales, claro, el 45,2 por ciento (496.272) integran el aparato represivo (fuerzas militares y de policía), y el 54,8 restante (601.759) que están distribuidos entre empleos por transferencias territoriales, salud y educación (41,4%), empleados de la rama judicial (6,6%) y de la rama ejecutiva (6,8%).

 

Como lo refleja la tabla adjunta, de estos trabajadores, excluyendo a los –que no pueden sindicalizarse–, se encuentran afiliados 483.681 personas en más de 1.923 sindicatos3, 483 de empleados públicos –trabajadores, por lo regular profesionales, que ejecutan función pública en entidades estatales–, 216 de trabajadores oficiales –técnicos o bachilleres que prestan servicios de construcción, mantenimiento o sostenimiento de las obras públicas o prestan servicios en las empresas industriales y comerciales del Estado– y 316 de carácter mixto, que agrupan a estos dos tipos de trabajadores.

 

Por fuera de esta cuenta quedan los trabajadores particulares y temporales, tercerizados por contratos de prestación de servicios u otras modalidades, que cumplen las veces de nóminas paralelas en las entidades públicas –saber a ciencia cierta cuántos son ha sido una reivindicación histórica del sindicalismo–. En 2011, el Ministro del Trabajo de aquel entonces, aseguraba que de cada 100 empleados de planta había un total de 132 por nóminas paralelas, denunciando que en las entidades territoriales las cosas eran más alarmantes, pues, por cada 100 empleados de planta había 216 por órdenes de prestación de servicios4.

 

Clientelismo, corrupción, control de empleados a dedo, etcétera. Estamos ante una de las evidencias de cómo se transformó la institucionalidad en Colombia, un mecanismo, entre otros factores, para impedir el avance del sindicalismo estatal, a la vez que mecanismo para privatizar el Estado a favor de las élites políticas tradicionales, que con el control y sometimiento de los empleados tercerizados, con la amenaza de ser despedidos en cualquier momento, mantienen grandes segmentos de población cautiva –votantes–. Paramilitairsmo, corrupción y pervivencia de los partidos tradicionales, beben y se favorecen de esta realidad.

 

Por realidades como esta, es que el sindicalismo estatal debe replantear sus horizontes y reconocer la capacidad que tiene, más allá de las meras condiciones laborales dominantes, proyectándose con sentimiento y visión de país. Lo que lo obliga a reflexionar sobre la real transformación del mundo laboral propiciado por el neoliberalismo, pues si bien el sindicalismo creció en términos absolutos durante los últimos 5 años, no lo hace en términos relativos al aumento demográfico y el mercado de trabajo en Colombia: mientras el total de trabajadores ocupados aumentó en 57 por ciento entre 1994-2016, la tasa de sindicalización disminuyó en 2,3 puntos porcentuales.

 

En realidad el sindicalismo ha vivido un retroceso en muchos sentidos, producto de un modelo que cierra escenarios para la concreción de espacios para el diálogo y la construcción de un sociedad incluyente. Retroceso que se presenta no solo por efectos de la violencia, la intimidación y hechos similares, sino también por la transformación del régimen de acumulación, con el cual nuevos dispositivos han sido instalados para orientar a los trabajadores en otras direcciones, miremos:

 

El sindicalismo y el trabajador actual

 

El conocimiento es poder y, por supuesto, el capitalismo ha utilizado el saber que acumula para generar cambios en pro de incrementar su propio poder. La etapa (nueva) que vive el capitalismo, dada su capacidad de evolución, se caracteriza en gran medida por la globalización informacional y la producción de un extraordinario cúmulo de nuevos conocimientos expertos –4ta revolución industrial, potenciados para la reorganización de la producción “posfordismo”–. Conocimiento, que en términos específicos, le ha servido para ahondar sobre las características del trabajo, sobre los propios trabajadores y sobre los mecanismos de incentivación del consumo.

 

Es así como han consolidado saberes cada vez más sofisticados sobre la organización del trabajo en la producción de bienes y en la prestación de servicios, así como en los puestos que implica en cada sector, a través de procedimientos sobre los canales de comunicación en la empresa y en las entidades públicas, los procesos de evaluación y de auto-evaluación de los trabajadores, sus interrelaciones, y las que mantienen con la empresa, las técnicas de motivación y de responsabilidad, las técnicas de marketing, de publicidad y de venta, etcétera.

 

Conocimientos que tienen que ver con lo que Foucault (1988)5 llamaba la constitución de nuevas prácticas de subjetivación, es decir, con procedimientos para conformar la manera en la que uno se percibe a sí mismo, formula sus expectativas vitales, se relaciona con sus deseos y concibe sus relaciones con los demás; en definitiva, procedimientos para formar sujetos y para moldear, a la vez que para satisfacer sus aspiraciones y sus deseos, tanto en su condición de consumidor como en la de trabajador.

 

Son, en parte, esas nuevas prácticas de ver y entender el mundo las que han permitido en y con el neoliberalismo que las tecnologías del mercado colonicen zonas que no obedecían estrictamente a su lógica, tales como la sanidad, el ocio, la educación, los cuidados, la misma administración de lo público, etcétera, transformando todo lo existente en posible objeto de consumo.

 

Un cambio obligado, además, por una crisis de acumulación que lleva al capital a buscar dividendos allí donde los humanos entablan cualquier intercambio. Para ello, en este liberalismo avanzado, la forma de administrar las poblaciones, la manera de ejercer el poder político y el modo de concretar la gestión capitalista de la economía y del trabajo, cuenta con trabajadores altamente cualificados, a los que inculcan valores cada vez más individualistas, en detrimento de su organización colectiva. Además, por este conducto, pretende el modelo dominante, utilizar y rentabilizar la capacidad de iniciativa y de autorregulación que tienen los trabajadores, para gobernarlos –vaya paradoja– recurriendo a la libertad de la que disponen, la cual reivindica siempre y cuando la ejerzan “responsablemente”.

 

Para que esto sea posible las prácticas de subjetivación deben construir personalidades cuya autonomía sea moldeada y normalizada desde su educación profesional por saberes expertos. Son estos mismos saberes los que se utilizan para exigir permanentemente al trabajador que haga uso de su libertad de elección únicamente en los límites del mercado, entre los productos y las alternativas que le son ofrecidos, y para que los trabajadores pongan su capacidad de decisión al servicio de los intereses de las empresas. Esta promoción e instrumentalización de la libertad, como principio de gobierno, no es incompatible con las nuevas líneas de futuro que se están configurando hoy mismo y que se basan en el acento puesto sobre la inseguridad generalizada, sobre los múltiples riesgos que acechan producto de la desigualdad y la violencia, del principio de precaución, sobre la incertidumbre laboral, sobre la precarización de la existencia y sobre el imperio del egoísmo.

 

Si contemplamos en su conjunto el periodo que va desde principios del siglo XX hasta principios del siglo XXI vemos como los conocimientos expertos producidos durante ese periodo han hecho posible una completa inversión de la forma en que el capitalismo se representaba al trabajador «ideal». Se ha combinado, en efecto, una concepción del trabajador ideal como simple fuente de fuerza de trabajo tanto más útil cuanto más obediente, con una de sujeto dotado de libertad y cuya autonomía, sabiamente orientada, produce sustanciales beneficios.

 

Sin embargo, frente a los enormes cambios experimentados por el capitalismo, sus modos de administración de las poblaciones, y los dispositivos de dominación, podemos constatar lo poco que el sindicalismo se ha transformado, lo que nos permite afirmar que tenemos un sindicalismo formado para otra época, un sindicalismo que no comprende las transformaciones del capital y sus implicaciones para todos los espacios, entre ellos, claro está, el Estado y sus diversos trabajadores.

 

Es esta realidad, entre otras, la que le da sentido a la convocatoria al Congreso nacional programático del sindicalismo estatal (Bogotá, 20, 21 y 22 de junio), un espacio para retomar discusiones, intercambio de ideas, proyectos de investigación, para construir planes de acción que le permitan a los trabajadores del sector estatal comprender las novísimas formas que asume el capital (y su patrón, el Estado) en todos los espacios y niveles, para de esa manera poder delinear las mejores formas de acción que les facilite confrontarlo y neutralizarlo en sus pretensiones anti-trabajadores y anti-comunidad, ganando así un espacio de acompañamiento y conducción de luchas que, más allá de lo sindical, congregan al país como un todo, colocándose, como lo demanda un sindicalismo de nuevo tipo, a la cabeza de las mismas.

 

Tendríamos de esta manera, por tanto, un sindicalismo cuya radicalidad quede plasmada, más allá de las proclamas enardecidas y los llamados generales a la lucha, en replanteamientos de fondo, donde la protesta y la resistencia contra todo retroceso en las condiciones de trabajo, y frente a todos los atropellos infligidos a la dignidad del trabajador y a las comunidades, sean complementados con propuestas prácticas de gobierno y de poder alternativo, de solidaridad, de cooperativismo, nuevas formas de trabajo y nuevas de consumo, que vayan más allá de las condiciones laborales hacia un re-diseño de la vida en un sentido amplio.

 

Así pues, invitados e invitadas todos a dialogar sobre estos y otros temas al Congreso nacional programático el sindicalismo estatal por realizarse en Bogotá los días 20, 21 y 22 de junio.

 

1 Unión nacional de trabajadores del estado, los servicios públicos y la Comunidad
2 Infografía uno tomada de la revista dinero, septiembre de 2016
3 Cifras tomadas del sislab, Escuela Nacional sindical
4 http://www.portafolio.co/economia/finanzas/nominas-paralelas-empresas-desbordan-planta-141988
5 El sujeto y el poder Michel Foucault Revista Mexicana de Sociología , Vol. 50, Nº 3. (Jul-Sep., 1988), pp. 3-2

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