Ann Cook, directora de un consorcio del New York Performance Standards Consortium

 Entrevista a la directora de una red de institutos de entornos empobrecidos de Nueva York que está eximida de realizar evaluaciones externas 

"El modelo de tests estandarizados de EEUU tiene como trasfondo la idea de deshacerse de un determinado grupo de estudiantes", denuncia

En vez de una prueba, en sus institutos los alumnos realizan trabajos de investigación al final de la etapa que luego evalúan equipos de docentes

 

Los exámenes externos han condicionado durante años el sistema escolar de Estados Unidos. Sobre todo a partir del mandato de George W. Bush, la superación de pruebas elaboradas por la Administración llegó a condicionar no sólo el progreso de los estudiantes, sino la financiación de las escuelas. Pero hubo colegios que se resistieron, defendiendo que este tipo de evaluaciones estaba pervirtiendo la educación. Entre ellos 40 centros integrados New York Performance Standards Consortium, todos ellos institutos públicos con alumnado de clase baja, que hasta la fecha mantienen un modelo de evaluación alternativo. 

Ann Cook, la directora del consorcio, estuvo esta semana en Barcelona invitada por la Fundació Jaume Bofill para exponer su propuesta. Un tipo de evaluación basado en trabajos de investigación de los estudiantes que, según su directora, sirve para cambiar las dinámicas del aula y que les ha servido para alcanzar tasas de acceso a la universidad un 24% superiores a la media de los institutos de Nueva York. 

¿Por qué llegaron a la conclusión de que las pruebas externas eran perjudiciales para sus alumnos? 

Creo que en Estados Unidos estos exámenes son una gran industria, un negocio. Durante un tiempo nadie le prestaba demasiada atención, pero hubo un momento en que los sistemas escolares llegaron a la conclusión de que querían saber si eran competentes, y en vez de ir a mirar el trabajo de sus estudiantes se decidió que debían hacer tests externos y estandarizados, un modelo que en su trasfondo la idea de deshacerte de un determinado grupo de gente. Se usa un examen para justificar dejar de lado a ciertos grupos de población.

¿A los más pobres?

Claro. En el caso de nuestros institutos, esto coincide además con la población negra o inmigrante, aunque en zonas rurales pueden ser también blancos. Si eres de clase alta has vivido ciertas experiencias, que son las mismas que los que elaboran los exámenes, y saldrás reforzado. Estas pruebas se han planteado como una forma de evaluar que parece objetiva y neutral, pero lo que descubrimos es que condiciona el currículum y lo que se imparte en clase. Se da clase para pasar el examen. Y esto no te conduce a una buena educación. La prueba es que los colegios privados de Nueva York cada vez usan menos pruebas porque saben que devalúan el currículum. 

¿Cómo convencisteis a la Administración de que tenía que eximiros de pasar unas pruebas que son obligatorias? 

De entrada, empezamos con nuestro modelo de evaluación antes de que las pruebas estandarizadas fuesen obligatorias para todos. Ya entonces teníamos el permiso del jefe del Departamento de Educación para hacer otro tipo de evaluación. Pero en 1998 se obligó ya a todos los centros e incluso tuvimos que ir a juicio, hicimos manifestaciones. Luchamos durante años. Nos negamos y defendimos que nuestro modelo era de éxito, a lo que la Administración nos contestaba que cómo lo sabíamos si no superábamos las pruebas [ríe]. Pero lo cierto es que tenemos tasas más elevadas de alumnos que van a estudios superiores y que no abandonan, y menos rotación de profesorado. 

¿Cuál es exactamente este modelo de evaluación, alternativo a los tests?

Lo llamamos PBAS, siglas que se refieren a Estándares de Evaluación Basados en la Práctica. Está hecho por los profesionales de los centros y centrado en el trabajo de los alumnos, que hacen a partir de temas que observamos que les interesan o de los que hablan. Al final de la etapa, tienen que elaborar un trabajo que evalúan un grupo externo de expertos. Además, luego un equipo de profesores de la red de institutos revisa todos los trabajos y los reevalúa sin saber quién es el autor de cada documento.

¿Me puede poner un ejemplo?

Los temas suelen surgir a partir de discusiones en clase. Pongamos que en Ciencias Sociales hemos hablado del movimiento por los derechos civiles y a un estudiante le interesa en particular indagar sobre la legislación del voto. Lo que tiene que hacer es una investigación: documentarse, leer, desarrollar sus conclusiones personales, con su propia voz, elaborar un trabajo y presentarlo. Tienen que hacer una defensa oral, que se hace frente a un grupo que suelen ser expertos de fuera del centro, algo parecido a un PhD, y luego hay esta evaluación del trabajo por parte de un equipo de profesores.

Pero lo más importante de todo es que este modelo en la evaluación cambia por completo la forma en que trabajas en clase. Es lo que condiciona qué enseñas y cómo. Los estudiantes tienen a aprender más en profundidad y sin tratar de abarcar tanto contenido. Algunos llegan a ser verdaderos expertos en ciertos temas, y sí, quizás no aprendan las fechas de la guerra de 1812, pero si lo necesitan sabrán cómo. 

¿No les da miedo entonces que sus estudiantes no aprendan todos los contenidos del currículum? ¿O todos los que ustedes consideran necesarios?

Es que el currículum ya no puede ser el de hace años, la explosión del conocimiento es enorme. Ningún chaval puede saberlo todo, y muchos de los hechos que se enseñan los olvidan. Más importante es aprender a analizar, buscar, recoger puntos de vista. Siempre que alguien me pregunta esto le digo: “¿Te acuerdas de la doctrina del destino manifiesto?". 

¿Qué es eso?

¡Eso me contesta todo el mundo! ¡Nadie se acuerda, y lo preguntaban en los exámenes que todos aprobaron! [Es la idea de que la nación americana estaba destinada a colonizar el oeste del continente "por la gracia de Dios"].

Decía que los cambios de la evaluación influyen en cómo enseñan y qué enseñan. ¿Por qué?

Cambia el cómo, que es la pedagogía, y el qué, que es lo material, el currículum. La voz del estudiante pasa a ser mucho más importante que en una clase donde se preparan solo exámenes, y esto cambia su relación con el profesor y entre ellos. Aprenden que todos no tienen por qué pensar lo mismo, construyen respeto y confianza a través de la conversación y la discusión. Es una dinámica completamente distinta.

Vinculado a la evaluación, en España hay una tasa de repetición de curso muy elevada. ¿Qué le parece?

Por ejemplo, nosotros tenemos en Inglés clases sobre Shakespeare, poesía, creación literaria, literatura americana… Si un alumno suspende alguna de estas, no tiene por qué repetir. Puede hacer otra cosa. No entiendo por qué hay que obligar a los alumnos a repetir una y otra vez algo en lo que han fracasado, en lo que han tenido una mala experiencia. Hay que trabajar a partir de las fortalezas. No puedes aprender si no te sientes involucrado, y debemos encontrar formas de que se sientan interesados, propietarios de lo que aprenden. 

Si entrevistas a nuestros alumnos te lo dirán. Sobre todo los que han pasado por otros colegios. Están más interesados, agradecen tener más capacidad de decidir. Y menos presión, que no significa menos esfuerzo. 

¿Y qué opina de los deberes? 

Depende. En algunas clases se les dice de leer en casa, hacer algo de investigación, resolver un problema de mates que no les ha salido… Pero hay que tener en cuenta que muchos chicos cuando salen del instituto tienen empleos, así que puedes poner deberes pero no esperar necesariamente que los hagan. 

13/10/2019 - 21:06h

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 La profesora estadounidense Ann Cook en la Fundación Bofill de Barcelona. Juan Barbosa

La profesora ha creado una red de centros que no están obligados a presentarse a la Selectividad estadounidense en busca de un sistema menos academicista

Ann Cook (Chicago, 1940) ha cambiado las reglas del juego del sistema educativo en el Estado de Nueva York. Esta profesora de historia consiguió hace 10 años que los alumnos de 39 institutos públicos de esa región no tengan que enfrentarse a exámenes. En el resto de centros del Estado, los estudiantes deben realizar cinco pruebas al final de la secundaria —Matemáticas, Historia Global, Historia Estadounidense, Ciencias y Lengua Inglesa—para hacerse con el título y poder acceder a la Universidad. La lucha de Cook es contra el llamado teaching to the test, una tendencia cada vez más extendida en Estados Unidos que consiste en medir el éxito de las escuelas y la efectividad de los profesores en función de las notas de los alumnos. Ahora, los resultados de su experimento empiezan a ser visibles: el 90% de los alumnos de su red de institutos —28 están en la ciudad de Nueva York y 11 repartidos por el estado— accede a la Universidad, frente al 58% de media del resto de centros públicos de la región.

 “La obsesión por medir el conocimiento con exámenes estatales externos —que elaboran las autoridades y no los profesores— nos está desviando del propósito de educar ciudadanos; estamos enseñando a los chavales trucos para superar un examen y eso no les motiva en absoluto”, lamenta Cook, impulsora de la red de centros conocida como New York Performance Standards Consortium, que esta semana impartió un seminario sobre métodos de evaluación alternativos organizado por el centro Unesco de Cataluña y la Fundación Jaume Bofill en Barcelona, al que este diario acudió invitado.

En las aulas de los 39 institutos hay adolescentes que provienen, en su mayoría, de familias desfavorecidas con bajos ingresos. El 75% de ellos son negros o latinoamericanos. El gran problema del sistema, señala Cook, es que los centros públicos se han convertido en guetos —cuando el nivel de concentración de alumnado con bajos recursos en un mismo centro supera el 50%—.

“Las expectativas con esos chavales son muy bajas, muchos profesores han tirado la toalla y los institutos obtienen cada vez menos puntuación en los rankings; el gran peligro es que cuando son catalogados de bajo rendimiento pueden acabar cerrados por la Administración o traspasados a empresas privadas”, explica la docente. Un cambio radical en las metodologías de enseñanza, con la base en lecturas masivas, redacción de ensayos y presentaciones orales, ha llevado a reducir la tasa de abandono escolar, que ahora está en el 5%, frente al 30% del resto de institutos. Otro de los grandes logros del que Cook presume es la tasa de retención del profesorado: un 80% frente a un 72%. “Hemos conseguido autonomía para los docentes, que ya no viven con el miedo a que sus alumnos saquen malas notas y eso pueda repercutir en sus salarios o estabilidad laboral”, cuenta.

Una encuesta a 1.500 profesores de la Asociación Nacional de Educación, reveló que el 72% de ellos sentían una presión “extrema” por parte de los equipos directivos por mejorar los resultados en los llamados standardized test, los exámenes externos impuestos por la Administración. Solo en ocho de los 50 Estados del país —como California— se han aprobado leyes que permiten a las escuelas escoger entre presentarse o no a las pruebas.

¿Cómo consiguió Cook convencer a los senadores y miembros de la Asamblea de que hiciesen una excepción con sus centros? “La negociación fue muy dura, nos llevó unos ocho años y cuando lo conseguimos había mayoría demócrata... entendieron que el modelo academicista no siempre funciona”, cuenta. Tuvieron que ceder en un punto: los estudiantes tendrían que enfrentarse a uno de los cinco exámenes finales de secundaria. “Escogimos el de Inglés porque es el que conlleva una instrucción menos dirigida, no hay que memorizar tanto y es más libre”. Los alumnos del consorcio obtienen igualmente un diploma de secundaria pero son evaluados de forma distinta. Se miden sus competencias a través de trabajos y las actitudes también cuentan. “Hemos conseguido crear una nueva narrativa, subir la autoestima de los chicos y que no rechacen la escuela”, zanja Cook, que a sus 79 años sigue liderando la lucha. 

 Las universidades cambian su sistema de admisión

El acceso a la Universidad en Estados Unidos es extremadamente competitivo. Los alumnos deben tener el título de Secundaria y presentarse al SAT, un examen tipo test que mide los conocimientos y que funciona como la Selectividad española; es un filtro para entrar en la carrera y la universidad deseadas. El acuerdo alcanzado entre la Administración y la red de instititutos New York Performance Standards Consortium, exime a los estudiantes de presentarse al SAT. “Les valoran con las calificaciones obtenidas en Secundaria y con su portfolio, donde recogen sus mejores trabajos y ensayos”, explica Ann Cook.

“El SAT está en desuso y ya son cerca de mil las universidades que no lo piden en todo el país, se empieza a valorar más el pensamiento crítico y las recomendaciones, ese es otro de los grandes cambios del sistema”, añade. 18 meses depués de graduarse de Secundaria, el 83% de los alumnos del Consorcio sigue matriculado en la universidad, frente al 59% del resto de institutos públicos neoyorquinos.

Por Ana Torres Menárguez

Barcelona 12 OCT 2019 - 17:41 COT

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Casi 50.000 trabajadores de General Motors van a la huelga

Más de 49.000 trabajadores automotrices sindicalizados estallaron una huelga nacional suspendiendo labores en 55 plantas manufactureras y almacenes de General Motors en Estados Unidos en su primera huelga nacional desde 2007, al fracasar negaciones para un nuevo contrato colectivo, acción que afectará rápidamente las operaciones de la empresa en México y Canadá.

El sindicato automotriz United Auto Workers (UAW) declaró que después de meses, la principal empresa automotriz del país y la más próspera, rehusó negociar mejores salarios, reducir la brecha salarial entre nuevos y viejos empleados, límites a la contratación de mano de obra temporal y el cierre programado de cuatro plantas manufactureras.

El UAW indicó que General Motors (GM) ha gozado de altas ganancias -con más de 30.000 millones de utilidades- durante los últimos seis años después de ser rescatada de la bancarrota con 50.000 millones en fondos públicos en 2009 bajo el gobierno de Barack Obama, junto con sacrificios de sus trabajadores de congelar alzas y mayores beneficios, y que ahora exigen que cumpla con sus promesas de recompensar a sus empleados.

Por ejemplo, señaló el UAW, por cada dólar que gano un empleado promedio de GM, la ejecutiva en jefe de la empresa, Mary Barra, gana 281.

La empresa insiste en enfrenta una reducción de ventas a nivel mundial, desea reducir la diferencia entre los salarios y beneficios que paga a sus empleados comparado con las de empresas extranjeras con plantas en Estados Unidos, y una reducción de lo que aporta para los seguros de salud de sus empleados. Más aún, indicó que está dispuesta a invertir miles de millones más para generar empleos, incluyendo mantener abiertas un par de las plantas que pensaba cerrar.

Hoy trabajadores colocaron mantas y realizaron “piquetes” frente a las 33 fábricas en nueve estados y 22 almacenes de distribución de autopartes donde se unieron en solidaridad trabajadores del UAW de Ford y Fiat Chrysler, junto con otros sindicalistas de varias ramas.

El UAW extendió indefinidamente los contratos colectivos que también están por renovarse en esas otras dos empresas ya que el sindicato seleccionó a GM entre los tres grandes fabricantes automotrices nacionales para la negociación de contratos colectivos de cuatro años. Lo que se acuerde con GM será usado como modelo para la negociación con las otras empresas.

La huelga estalla en un contexto en que el régimen de Donald Trump y sus aliados en diversos estados han impulsado medidas para debilitar aún más las leyes y normas laborales del país, parte de un ataque sostenido contra sindicatos desde los años ochenta bajo Ronald Reagan que ha logrado reducir, y hasta anular en algunos sectores, el poder político y social sindical.

Hoy día, sólo el 10.5 por ciento de trabajadores asalariados en Estados Unidos (y sólo 6.4 por ciento del sector privado) están sindicalizados -la mitad de los que estaban sindicalizados en 1983, y menos de un tercio de los niveles en los cincuenta.

Esto ha sido acompañado con una concentración de riqueza acelerada llevando a nivel de desigualdad económica entre trabajadores y el 10 por ciento más rico no visto desde poco antes de la Gran Depresión, hace 90 años.

Durante los últimos dos años, huelgas masivas encabezadas por maestros, otras por enfermeras y por trabajadores de comunicación han logrado resucitar lo que algunos consideraban un movimiento sindical moribundo.

“Más huelgas son urgentemente necesarias para revertir el incremento peligroso de la desigualdad estadunidense”, señala la estratega sindical y analista Jane McAlevey, escribiendo hoy en The Nation.

Pero señala que muchas de las huelgas recientes -a diferencia de ésta- “han sido encabezadas por movimientos de las filas de abajo, y en gran medida, por mujeres”. A pesar de que esta huelga de los automotrices no fue suficientemente organizada y consultada con las bases, McAlevey concluye que, “todos necesitamos que triunfen los trabajadores en esta huelga”.

Por David Brooks

La Jornada

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51 Estados y territorios estadunidenses investigan el monopolio de Google

En la tónica de las leyes antimonopolio, los procuradores generales de 50 Estados y territorios estadunidenses anunciaron investigar a Google (https://wapo.st/2kB9pCv).


Demócratas y Republicanos fustigan que Google "amenaza la competencia y a los consumidores". Ken Paxton, procurador general de Texas, arremetió que Google "domina todos (sic) los aspectos de la búsqueda y publicidad del Internet".


A Google no le ha ido bien en Europa –que no cuenta con ninguna joya tecnológica similar al GAFAT (Google/Apple/Facebook/Amazon/ Twitter)–, donde los reguladores la multaron con nueve mil millones de dólares.


No lo dicen demócratas ni republicanos, pero no es casual que a un año de las elecciones en EU, se hayan puesto de acuerdo para aplaudir las medidas antimonopólicas.


Según Daily Mail, los procuradores "solicitaron documentos de Google sobre sus negocios de publicidad" que pronto "cubrirá los datos íntimos".


Alphabet, subsidiaria de Google, ostenta una capitalización de mercado de más de 820 mil millones de dólares y "controla tantas facetas de Internet que es casi imposible navegar en las redes sin toparse por lo menos con uno de sus servicios" debido a su "dominancia" en la búsqueda online y en la publicidad, lo cual permite la captura de los datos personales de los usuarios.


Se encuentran en tela de juicio tanto su adquisición en 2007 de DoubleClick, empresa de publicidad online que le otorgó su dominancia, así como el popular sitio de videos YouTube, adquirido en 2006. Es probable que los reguladores le obliguen a separarse de su canal de búsquedas (https://dailym.ai/2lNh9Bs).


Google controla 31.1 por ciento de la publicidad digital global en dólares en 2019, muy lejos de Facebook. También su sistema operativo de teléfonos inteligentes, Android, es el más usado en el mundo. Finalmente Google es víctima de su éxito desmedido.


The Economist consagró su portada y un artículo especial donde enuncia que "EU es el hogar de 15 de las 20 principales firmas tecnológicas" (https://econ.st/2FrpF0p).


The Economist, portavoz del nefario globalismo, comenta que “Europa emitirá pronto nuevas leyes de copyright digital”.


Europa carece las joyas tecnológicas de Silicon Valley, pero ha exhibido una férrea voluntad sobre su soberanía digital, lo cual, los más vociferantes candidatos a la presidencia de EU han empezado a imitar, con el fin de beneficiar a los usuarios.


La critica de The Economist es punzante: "restringir a los gigantes tecnológicos que han acumulado un poder inmenso sin un conmensurado sentido de responsabilidad" cuando el GAFAT "desestabiliza la democracia (por medio de la desinformación) y abusa los derechos individuales (al invadir la intimidad)". ¡Para que lo confiese The Economist!


El grave problema es el control de los Big Data y la inicua distribución de las ganancias donde los usuarios son usados como conejillos digitálicos.


El golpe asestado al GAFAT, que incluye a Microsoft, no es menor ya que "la cuarta parte de sus ventas en promedio" se generan en el viejo continente.


Alphabet incrementó en 23.4 por ciento sus ingresos de casi 137 mil millones de dólares con ganancias de casi 31 mil millones: ¡Un alza exponencial de casi 143 por ciento (sic) del último año fiscal! (https://bit.ly/2ksTshR).


Los políticos de Washington temen ser desplazados por el GAFAT que goza del padrinazgo del Pentágono mediante su segmento DIB: Defense Innovation Board (https://bit.ly/2YqV369), que preside Joshua Marcuse. ¿Será que también el mismo Pentágono teme a su propia creación?


Sin la tácita anuencia del Pentágono, sería inconcebible que Trump –muy crítico del oligopolio de las joyas tecnológicas de Silicon Valley–, el Congreso entero y el Poder Judicial se lancen a la yugular del GAFAT que ha crecido en forma descontrolada poniendo en riesgo toda la operatividad financiero-económica y socio-política de EU.


De los perplejos 33 países de Latinoamérica/El Caribe (20 sin el Caribe), ¿habrá alguno que se atreva a domesticar la supra-soberanía digital del GAFAT, cuando no pueden controlar a Twitter?

(https://bit.ly/2kB3QE0).
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Lunes, 02 Septiembre 2019 06:03

Antineoliberalismo

Antineoliberalismo

 Ante el inaguantable torrente de ataques, asaltos, crímenes, corrupción, impunidad y las medidas descaradamente crueles del régimen estadunidense en estos últimos dos años, no es difícil perder de vista el surgimiento de otras fuerzas que, por ahora, ofrecen rayos de luz vitales con un potencial que preocupa, y mucho, a la cúpula económica y política de este país.

Durante las últimas cuatro décadas, Estados Unidos –al igual que tantos otros países del llamado Tercer Mundo– fue sometido a la receta neoliberal con muchos de los mismos efectos, aunque en diferentes escalas, y con el mismo resultado final: una concentración de la riqueza y la correspondiente desigualdad económica que hoy esta al centro de la disputa por el futuro.

Ante ello, al igual que en otros países, brotó aquí una resistencia antineoliberal que se expresó de diferentes maneras, incluida la lucha contra el TLCAN (definido entonces como "el candado de las reformas neoliberales" en los tres países) y después el movimiento altermundista; pasando por la resistencia de los inmigrantes, al estallido de Ocupa Wall Street.

Tal vez lo más sorprendente es que ahora muchos de los actores antineoliberales se identifican, abiertamente, como "socialistas", y bajo esa amplia y ambigua bandera están definiendo gran parte del debate político nacional, incluyendo en la pugna electoral presidencial a través de figuras como el senador "socialista democrático" Bernie Sanders.

Aunque algunos intentan descartar la importancia de estas expresiones, la cúpula suprema del país está cada vez más preocupada por estas fuerzas antineoliberales.

La Business Roundtable, integrada por 192 ejecutivos en jefe de las empresas más grandes del país, recién emitió una extraordinaria declaración sobre el "propósito" de las empresas, al señalar que el objetivo de generar ganancias para accionistas ya no debe ser la única meta y que ahora debería incluir servir los intereses de sus clientes, sus trabajadores y las de sus comunidades y proteger el medio ambiente, herejía absoluta de la biblia neoliberal de Milton Friedman. Reconocieron que el sueño americano no está funcionando para todos, y resaltaron la desigualdad de ingresos como un problema central, ellos han de saber, son el 1 por ciento. (opportunity.businessroundtable.org/ ourcommitment/). En los últimos meses, otras figuras empresariales han sonado alarmas de que el "sistema" podría estar enfrentando un momento "existencial".

El propio presidente ha repetido que "estamos alarmados por las llamadas por adoptar el socialismo" y reitera en sus mítines: "jamás permitiremos que Estados Unidos se vuelva un país socialista".

Este pánico empresarial y político es, en gran medida, un reconocimiento de que hay una creciente desilusión con el experimento neoliberal, y que el mensaje de políticos como Sanders contra la injusticia económica del sistema actual está resonando cada vez más un amplio apoyo entre el electorado.

Desde hace un par de años, de manera paralela con el fenómeno populista de derecha, las fuerzas autodefinidas socialistas, junto con aliados progresistas, también han captado la atención y cada vez más poder, dentro del Congreso y en puestos locales y regionales. Más aún, buena parte del debate político entre el establishment gira sobre cómo y cuándo floreció el socialismo en este país, y cómo controlarlo. Diversas encuestas registran que la mayoría de los jóvenes menores de 30 años de edad favorecen el socialismo sobre el capitalismo por primera vez; y 43 por ciento de todos los estadunidenses dicen que el socialismo sería positivo para este país.

Muchos de los movimientos progresistas más importantes y poderosos del momento –desde los dreamers inmigrantes, a Black Lives Matter, los estudiantes contra las armas, y ahora las colegas de Greta Thunberg, entre otros– de alguna manera están rechazando si no el modelo mismo, sí las consecuencias violentas del neoliberalismo.

Tal vez todo esto apunta a que el actual régimen es el último grito histérico para defender un modelo bárbaro ante estos movimientos civilizadores.

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La OCDE urge a impulsar la participación laboral de la mujer en América Latina

El organismo que reúne a las economías más industrializadas hace un nuevo llamamiento a reducir la informalidad en los mercados de trabajo de la región y advierte de sus efectos negativos

 

 

La informalidad y la baja participación de la mujer en los mercados de trabajo son dos losas para los principales países latinoamericanos. La primera se traduce en la ausencia total de coberturas para el trabajador y en una menor recaudación para el sostenimiento de los servicios públicos; la segunda, en un rasgo de desigualdad que lastra un crecimiento de por sí más bajo que en otros países emergentes. En este caldo de cultivo, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha urgido este viernes a los Gobiernos de la región a poner en marcha medidas que cierren la brecha de género y a atajar de una vez por todas los elevados ratios de trabajo informal, una disfunción común —con distintos grados— de Tijuana a Ushuaia.

Las cifras hablan por sí solas. La tasa de participación laboral de la mujer en América Latina es en promedio 20 puntos porcentuales inferior a la de sus pares hombres, según los últimos datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT): solo una de cada dos mujeres participan en los mercados de trabajo regionales, frente a una ratio de tres de cada cuatro en el caso de los hombres. Las cifras mejoran, como reconocía la propia OIT en su último informe anual, pero aún queda un largo trecho por recorrer hasta que se nivele la participación de ambos sexos. Y esa menor participación se traduce, a su vez, en menor ocupación femenina: del 45% frente al 69% de los hombres.

La informalidad es igualmente preocupante: más de la mitad de los trabajadores latinoamericanos acude cada día a su puesto sin ningún tipo de cobertura ni garantías, de las que sí gozan los trabajadores registrados, como el acceso a la sanidad o la cotización para una futura pensión de retiro. Y ejerce de freno sobre la productividad en una región que no está ni mucho menos para tirar cohetes.

De ahí el interés de la OCDE en su última edición del informe anual Going for Growth, un libreto de recomendaciones a todos los países miembros de la organización —que reúne en su seno a las economías más industrializadas del mundo, entre ellas México, Colombia y Chile— y a un ramillete de naciones que, pese a no formar parte, son analizadas —con Brasil, Argentina y Costa Rica como grandes exponentes latinoamericanos—. Los consejos de política pública son individuales y distan mucho entre unos y otros, pero la preocupación por la equidad del mercado laboral regional y la informalidad son una constante.

México, la segunda economía de la región y la cuarta más grande del continente americano —a pesar de que las condiciones de su mercado laboral (formalidad, salarios y derechos laborales, como vacaciones), distan mucho de lo que cabría esperar para su nivel de renta— centra buena parte de la zozobra regional. Tanto en lo tocante a la incorporación femenina al trabajo —"la media de horas trabajadas está entre las más altas de la OCDE, pero la baja participación de la mujer reducen la contribución del empleo sobre el crecimiento"— como en lo referente a la informalidad —"que persiste y arrastra consigo a la productividad y el crecimiento económico, y constituye una fuente de desigualdades en el ingreso y en el acceso a los servicios públicos"—.

Para poner coto a la galopante tasa de empleo informal en México (que roza el 60%, según los últimos datos disponibles), los técnicos de la organización llaman al Gobierno a reducir las contribuciones a la seguridad social de los trabajadores de menor cualificación, y a mejorar los servicios públicos de cuidado de los más pequeños. También a la simplificación de las regulaciones fiscales y regulatorias, y a aumentar el número de inspectores que velan por su cumplimiento.

Una conclusión similar se desprende del análisis de Costa Rica, donde la informalidad sigue siendo "elevada" para los estándares de la OCDE y donde —aunque sus autoridades acaban de tomar cartas en el asunto— a diferencia de otros países de la región, no ha disminuido. En el caso del país centroamericano, la receta pasa, según el organismo dirigido por el mexicano Ángel Gurría, por "fortalecer la aplicación de las regulaciones laborales" y, sobre todo, por "garantizar a los inspectores la facultad de imponer sanciones".

Para Colombia el mensaje es claro: debe reducir las barreras a la formalidad. Y subraya que "no se ha tomado ninguna acción" en ese sentido. "Los altos costes no laborales, en combinación con complejos y costosos sistemas para declarar trabajadores formales promueven la informalidad, contribuyendo a altos niveles de desigualdad y baja productividad". Un duro aviso que debería encender las alarmas en Bogotá.

Una llamada a la igualdad en el cono sur

En el caso de Argentina, donde la tasa de participación laboral de la mujer es de solo el 51%, 27 puntos menos que la masculina, el think tank de los países ricos llama a "facilitarla", lo que tendría un "impacto significativo sobre el crecimiento y reduciría la desigualdad". Entre las recomendaciones sugeridas por sus especialistas al Gobierno de Mauricio Macri —que en octubre se enfrentará a las urnas en unas elecciones en las que esta cuestión sigue fuera de la agenda— destaca la promoción de un esquema que luche contra las diferencias salariales por sexos, la mejora en el acceso a las guarderías para niños menores de tres años, la reducción de los "desincentivos fiscales" que frenan la incorporación de la mujer al mercado de trabajo, la inversión en políticas activas de empleo especialmente dirigidas al colectivo femenino y la igualación de los permisos de paternidad y maternidad —hoy, de solo dos días para el padre y de tres meses para la madre—. Buenos Aires, subraya la OCDE, también debe "promover la diversidad de género en las posiciones de liderazgo, tanto en el sector público como en las empresas, mediante la promoción de la transparencia y el establecimiento de objetivos [cuotas]".

La participación laboral de las mujeres chilenas es aún más baja que en Argentina, con el 48,5%, y la OCDE pide a Chile que incentive su inserción en el mercado como una forma de reducir el desempleo, informa Federico Rivas. El informe destaca que hasta 2017 el Gobierno había sumado 38.000 niños de hasta cinco años al sistema educativo como una forma de reducir la carga horaria de las madres que deseen trabajar. Pero pide también que promueva una educación de calidad y que las instituciones extiendan su horario de apertura en los barrios más pobres y en las poblaciones rurales. El ente con sede en París alerta, asimismo, sobre la necesidad de eliminar los problemas que encuentran las mujeres para ingresar a un mundo universitario dominado por hombres, base de un “estereotipo de género” que pone en duda sus capacidades académicas. En cualquier caso, tanto para Argentina como para Chile, el desafío es igualar las posibilidades de inserción de las mujeres al mercado de trabajo, hoy lastradas por miradas relacionadas con el cuidado del hogar y problemas para acceder a una formación de calidad, sobre todo en los segmentos más vulnerables. Una tarea que, de no acelerar pronto, tardará aún varios años en ser completada.

Por Ignacio Fariza

México 12 JUL 2019 - 17:55 COT

 

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Sábado, 13 Julio 2019 05:54

La quimera de la igualdad en el fútbol

La quimera de la igualdad en el fútbol

Llenar los estadios y tener el mayor índice de audiencia posible. Estos eran, en palabras del director del Comité de Organización de la FIFA Erwan Le Prévost, los principales objetivos para el Mundial de Francia 2019. A falta de dos días para que finalizara el campeonato, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino aseguró en una rueda de prensa que esta había sido “la mejor Copa del Mundo de la historia” y que habría “un antes y un después” de este evento para el fútbol femenino. 

En términos de audiencia, sin duda, ha sido así. En el Reino Unido, los cuatro últimos partidos disputados por la selección inglesa batieron cuatro récords consecutivos; el último de ellos, la semifinal en la que Estados Unidos eliminó a Inglaterra, no solo fue el más visto de la historia del fútbol femenino, sino también el programa de mayor audiencia de la televisión británica en lo que llevamos de 2019, con el 50,8% de la cuota de pantalla. Cerca de 59 millones de espectadores en todo el mundo asistieron a la eliminación de Brasil por parte de Francia en octavos de final y, en términos globales, más de mil millones de personas han seguido este campeonato en todo el mundo.

Si hablamos de entradas, sin embargo, el éxito no ha sido tan rotundo. A pesar de que, según Infantino, la asistencia media del torneo rondó el 75%, las fases eliminatorias apenas superaron los 18.000 aficionados. Por ejemplo, al Inglaterra-Escocia, que en el Reino Unido fue seguido por más de seis millones de telespectadores, apenas acudieron 13.000 personas de las 35.000 de capacidad que tenía el estadio. Los medios de comunicación no tardaron en señalar a la FIFA como culpable de esta baja afluencia. ¿Los motivos? Comenzaron a promocionar el Mundial de Francia una vez finalizado el de Rusia y apenas unos días antes de empezar el evento, los carteles publicitarios del aeropuerto y las calles de París anunciaban la Serie Mundial de Rugby 7 y Roland Garros, pero no había rastro de la Copa del Mundo. Además, quienes compraron sus entradas online con varios meses de antelación descubrieron que, aunque las habían adquirido a la vez, les habían asignado asientos separados; finalmente, tras miles de quejas y las denuncias de los medios, la FIFA reconoció su error y se comprometió a enmendarlo. 

What the fuck?

A pesar de ello, Gianni Infantino se mostró más que satisfecho por los resultados económicos cosechados gracias al Mundial y anunció varias medidas para seguir fomentando el crecimiento del fútbol femenino; entre ellas, la creación de un mundial de clubes y una liga mundial, elevar a 32 el número de participantes para la próxima Copa del Mundo y duplicar la inversión en este deporte durante los próximos cuatro años hasta alcanzar los mil millones de dólares. Otra cifra que dijo querer duplicar es la del premio en metálico para el Mundial de 2023, que pasará de 30 a 60 millones de dólares. También aprovechó para anunciar que incrementará el premio para el Mundial masculino de Catar; en lugar de los 400 millones que repartieron en 2018, los futbolistas recibirán 440. O lo que es lo mismo, la brecha entre hombres y mujeres se incrementará en 10 millones de dólares. 

Esta obviedad no se le escapó a una de las estrellas de la selección estadounidense, Megan Rapinoe: “A eso me refiero cuando hablo de que no nos sentimos respetadas. Alguien dijo que a la FIFA no le importa el fútbol femenino. Si realmente te preocupas igual por el fútbol masculino y el femenino, ¿vas a dejar que la brecha crezca?”. Además lamentó que, el mismo día que se iba a celebrar la final del Mundial, estuvieran programadas otras dos finales: la de la Copa América y la de la Copa de Oro (que Estados Unidos terminó perdiendo contra México). “Esta final se estableció con mucha antelación, es realmente increíble. Entonces, no, en general, no creo que estemos recibiendo el mismo respeto que la FIFA muestra a los hombres”, afirmó. 

Megan Rapinoe ya tiene experiencia en denunciar injusticias. Durante el Mundial, sus declaraciones sobre que no tenía intención alguna de “ir a la puta Casa Blanca” (“I´m not going to the fucking White House!”) si ganaban el torneo dieron la vuelta al mundo. Después las matizó o, mejor dicho, pidió disculpas por el exabrupto para que su madre no se disgustara, pero se mantuvo en la idea: “Me niego a respetar a un hombre que no merece respeto ”, dijo sobre Trump, a quien varias veces había cuestionado su forma de tratar a “los ciudadanos LGBTQ+, los inmigrantes y a los más vulnerables”. También es una de las 28 jugadoras que ha demandado a la federación estadounidense de fútbol por discriminación. A grandes rasgos, denuncian que, aunque ellas ganen más títulos (cuatro Mundiales contando con este último de Francia y cuatro Juegos Olímpicos) generen más beneficios y los índices de audiencia de sus partidos sean muy superiores a los masculinos, se les exige jugar y ganar más encuentros para, finalmente, cobrar un 60% menos que ellos. Rapinoe no solo terminó ganando el Mundial, la Bota de Oro (máxima goleadora) y el Balón de Oro (mejor jugadora del torneo), sino que coronó su participación en el torneo respaldando las protestas de los aficionados estadounidenses. Al presentar por megafonía al presidente de Francia, Emmanuel Macron, y a Gianni Infantino el público comenzó a abuchear a este último y a corear: “Equal payEqual pay!”. Cuando le preguntaron al respecto, Rapinoe respondió: “A nadie le hace daño un poco de escarnio público. Respaldo lo que han hecho”.

La punta del iceberg

Todas estas trabas con las que se están topando las participantes de los Mundiales y que sufre la mejor selección de fútbol femenino del mundo no son más que pequeñas muestras de lo que ocurre en todo el mundo. Por ejemplo, la FIFPro (el sindicato mundial de los jugadores) elaboró dos estudios para analizar las condiciones laborales de los futbolistas profesionales, hombres y mujeres. Los datos revelan que el 74% de los hombres cobra menos de 4.000 euros mensuales y el 45%, menos de 1.000, mientras que la mitad de las futbolistas no cobra nada y dos tercios de las que sí lo hacen ganan menos de 600 dólares al mes. 

Respecto a la relación con los clubes, el porcentaje de hombres que juega para un club sin tener contrato es del 8%, cifra que se eleva al 47% en el caso femenino. Además, casi todas las futbolistas son conscientes de que tendrán que terminar su carrera deportiva antes de tiempo, ya sea por querer tener hijos, por falta de oportunidades o por cuestiones económicas. Por este motivo, tres de cada diez compaginan el fútbol con otro trabajo, casi la mitad estudian una carrera universitaria y alrededor del 30% ya la ha terminado (una cifra muy alta si tenemos en cuenta que el 70% de las profesionales en activo tiene entre 18 y 23 años); este porcentaje desciende hasta el 12% en el caso de los hombres, que sí tienen la esperanza de poder vivir del fútbol.

Esto a nivel global. En Europa, según los datos de la UEFA de 2018, los mejores países para las futbolistas son Francia, Alemania, Inglaterra, Holanda, Noruega y Suecia. Sin embargo, a excepción de Alemania y Suecia, ninguno de ellos cuenta con una mujer que las represente en el Comité Ejecutivo de la FIFA. El presupuesto que el total de las asociaciones europeas destinó al fútbol femenino (infraestructuras, logística, instalaciones y sueldos) en 2017 fue de 111,7 millones de euros; solamente en salarios, el conjunto de los equipos de LaLiga gastó algo más de 900 millones durante la temporada 2017/2018. Además, el informe de Sporting Intelligence, Global Sports Salaries survey 2017, reveló que, juntas, las siete mejores ligas femeninas de primera división (Francia, Alemania, Inglaterra, Estados Unidos, Suecia, Australia y México) pagaron a sus jugadoras 35,6 millones de euros en 2017. El sueldo anual de Neymar en el PSG es de 36,8 millones. 

Las reivindicaciones exigiendo igualdad en los últimos tres años no han dejado de sucederse. En 2016, las futbolistas nigerianas protagonizaron una protesta tras ganar la Copa de África, su noveno título africano, porque les debían los subsidios y premios acordados; por clasificarse para dicho torneo les dieron 50 dólares. A cada jugador del equipo masculino se le paga 4.000 dólares por empatar y 5.000 por ganar un partido en esta misma competición. En abril de 2017 las jugadoras de la selección irlandesa denunciaron que estaban siendo tratadas “como ciudadanas de quinta categoría”. Cansadas de concentrarse con la selección sin recibir ninguna compensación económica aun teniendo que abandonar sus puestos de trabajo para hacerlo, cambiarse en baños públicos antes de los partidos o compartir la equipación con los juveniles masculinos, amenazaron con ir a una huelga que obligó a la Asociación de Fútbol de Irlanda a acordar mejoras significativas en sus condiciones de trabajo. A finales de ese mismo año, la selección danesa se negó a jugar un partido clasificatorio para el Mundial de Francia en protesta por el trato el discriminatorio que recibían por parte de su federación. A consecuencia de ello, lograron llegar a un acuerdo que incluye mejoras en las instalaciones, un salario de 700.000 dólares anuales y un seguro de salud. Y también que la UEFA impusiera a la federación una multa de 20.000 euros y castigara al equipo femenino sin participar en competiciones europeas durante cuatro años.

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 La capitana, Megan Rapinoe, junto a sus compañeras de equipo durante la celebración en Nueva York de su título mundial. AFP BRUCE BENNETT

La capitana de la selección de fútbol de EE UU reivindica la diversidad como parte del éxito: "Tenemos el pelo rosa y morado, tatuajes y rastas, tenemos chicas blancas y negras, heterosexuales y gays"

 

El general Dwight Eisenhower tuvo su propio desfile por liderar las Fuerzas Aliadas, igual que Charles Lindberg tras cruzar en solitario el Atlántico en avión. Por el afamado Cañón de los Héroes pasaron también astronautas, Nelson Mandela, y varias veces los Yankees, los Metz y los Giants cuando ganaron sus respectivas ligas. Este miércoles, el centro de la celebración fue la selección femenina de fútbol tras su rotundo triunfo en Francia al grito de "USA". La capitana, Megan Rapinoe, erigida en azote de la Administración de Donald Trump, hizo una defensa de la diversidad en su discurso: "Este grupo es fuerte, resistente", afirmó, y continuó: "Tenemos el pelo rosa y el pelo morado, tatuajes y rastas, tenemos chicas blancas, negras y lo que hay en medio. Tenemos chicas heterosexuales y chicas gays".

Fue un acto que sirvió para aplaudir también la defensa que sus integrantes hacen por la igualdad de género en el mundo del deporte y denunciar la injusticia social. “Dentro y fuera del campo”, dijo el alcalde demócrata Bill de Blasio, “este equipo representa lo mejor de Nueva York y de nuestro país”. “La confianza, el coraje y la perseverancia de la selección nacional femenina sirve de inspiración para todos los que las ven jugar”, añadió el también candidato presidencial.

El alcalde dice que si fuera presidente recurriría a sus poderes para forzar a la Federación a que ponga fin a la discriminación salarial contra las mujeres. El gobernador Andrew Cuomo también aprovechó para presionar firmando una legislación que garantiza la igualdad en las remuneraciones. “Si no se paga a las mujeres lo que se paga a los hombres no podrás hacer negocio en Nueva York”.

Los seguidores de la selección lo que quieren es que sea Rapinoe la que se presente a presidenta en 2020, como podía leerse en numerosas pancartas. Charlotte dice que la capitana es su heroína. Estuvo en la celebración que se realizó hace cuatro años. “Esta es muy diferente”, compara, “ahora hay mucha más energía. Espero que se mantenga para seguir dando fuerza a su activismo”.

Rapinoe dijo durante la ceremonia que es un honor liderar el equipo. "No hay otro lugar en el que me gustaría estar, ni en la carrera presidencial", bromeó, "lo siento, estoy demasiado ocupada". Antes, en una entrevista con CNN, le envió un mensaje a Donald Trump. “Tu mensaje excluye a gente que se parece a mí”, denunció, “a estadounidenses que pueden apoyarte”.

El dorsal de la capitana dominaba entre las decenas de miles de fans que se echaron a la calle. También había muchas camisetas con el 13 de Alex Morgan y el 17 de Tobin Heath. “Son el ejemplo de que los sueños se pueden cumplir”, comenta Ella. Juega al fútbol desde los cuatro años. Ahora tiene 14 años. Se acercó con seis amigas desde Nueva Jersey para participar en el evento.

Stephanie Maden, una de las madres que le acompañaba, dice que es frustrante “que las mujeres estén por debajo cuando están logrando mucho más. Tienen mucha más audiencia, venden mucha más ropa”. En marzo, la selección demandó a la Federación por discriminación de género. Las dos partes pactaron negociar un arreglo después del Mundial. Tras el silbato final en Lyon, la afición reclamó a coro igualdad salarial al grito de “equal pay” ante la presencia del presidente de la FIFA.

Carlos Cordeiro, presidente de US Soccer, calificó de “éxito sin precedentes” el triunfo del equipo femenino. “Son 22 de las mejores deportistas jamás producidas por EE UU”. Reconoció además el esfuerzo que hacen para ser grandes también fuera del campo. "Habéis elevado vuestras voces por la igualdad. Os hemos escuchado, creemos en vosotras y estamos dispuestos a hacer lo correcto", garantizó. "Has demostrado que estás de nuestro lado", le dijo Megan Rapinoe.

La capitana se dirigió a la audiecia en la conclusión del acto para decir que esta selección es "mucho más que un grupo de mujeres deportistas". “No hay nada que no pueda afrontar", dijo, "unas tenemos el pelo rosa y morado, tatuajes, hay chicas blancas, negras y toda la diversidad en medio, tenemos chicas hetero y gay”. Para después decir que hay que aprender a "amar más y odiar menos" porque es "responsabilidad de todos hacer de este mundo un lugar mejor”.

Las entradas para participar en la celebración se agotaron en minutos. Es la segunda vez que la selección femenina de fútbol de EE UU comparte su victoria en Nueva York. La anterior fue cuando ganó el Mundial en 2015. Y es también la segunda vez que un equipo de mujeres desfila por el Cañón de los Héroes, como se conoce al recorrido entre rascacielos por la avenida Broadway en el distrito financiero. La ciudad acogió un total de 206 desfiles en su historia.

Es el alcalde el que decide quién recibe la celebración. El evento debe su nombre a la cinta de papel que salía de las máquinas que en Wall Street registraban el valor de los títulos que cotizaban en el parqué neoyorquino. Los empleados los tiraban a modo de serpentina desde las ventanas, creando un efecto remolino. En la última se tiraron varias toneladas de confeti al paso de la comitiva. En la ceremonia en el ayuntamiento, cada miembros del equipo recibió las llaves de la ciudad.

Por Sandro Pozzi

Nueva York 11 JUL 2019 - 03:04 COT

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El paro de docentes en Chile entra en su sexta semana, ¿qué piden los profesores?

Este lunes se instaló un nuevo diálogo con el Ministerio de Educación, pero los educadores mantienen la medida con movilizaciones en la calle.

 

Este lunes, el Colegio de Profesores de Chile ha entrado en la sexta semana de un paro docente que se prolonga ya desde el pasado 3 de junio. 

La principal novedad es que se reanudó el diálogo entre los dirigentes del Magisterio y el Ministerio de Educación, tras una convocatoria realizada por esa cartera del Estado al presidente del Colegio de Profesores, Mario Aguilar.

Así, el diálogo se reanuda, manteniendo las movilizaciones en las calles, luego de una respuesta desfavorable por parte del Ministerio de Educación, el pasado 28 de junio, a las demandas de los maestros.

Los docentes, entre otras cosas, reclaman soluciones a los problemas de infraestructura de los colegios, el pago de bonos a educadores en edad de jubilación, una solución a la deuda histórica que tienen con el sector y el rechazo a la modificación curricular.

1. Estado de los planteles

De acuerdo a una nota de prensa del Colegio de Profesores de Chile, los docentes piden buscar soluciones a serios problemas que enfrenta la educación, como "colegios con plagas de ratones, deterioro severo en la infraestructura, clases en salas con temperaturas extremas y carencia de insumos básicos".

De acuerdo al Magisterio, estas son "graves situaciones" que hacen de algunas escuelas "lugares poco acogedores y hostiles, lo que termina dificultando severamente la obtención de buenos aprendizajes".

2. Modificación curricular

Los docentes rechazan "la aberrante modificación curricular" que se anunció en mayo pasado que contempla la eliminación de Historia, Educación Física y Arte como asignaturas obligatorias para tercer y cuarto curso de la educación media (bachillerato).

3. Deuda histórica

"La deuda histórica es una enorme injusticia con nuestros colegas más antiguos", dice la nota del Colegio de Profesores.

Según explica el texto, este problema "surge por el desconocimiento por parte del Estado al reajuste salarial, que desde 1981 deberían haber recibido los profesores por concepto del Decreto Ley 3551, que estableció una alza de hasta un 90 % del sueldo base para todos los funcionarios públicos".

Sin embargo —dice el documento— luego del traspaso de las escuelas y liceos públicos a los municipios, el reajuste acordado fue desconocido por los nuevos sostenedores y los docentes no recibieron este beneficio, "dañando sus ingresos mensuales y más tarde sus pensiones".

4. Bonos

El Magisterio demanda el pago de bonos a la mención de educadores diferenciales (especiales) —94 % de ellas mujeres— y de párvulos.

Al respecto, el subsecretario de Educación, Raúl Figueroa, informó a la prensa que el Ministerio de Educación no cuenta con los recursos para entregar un bono a estos educadores.

Otro demanda que tienen es la agilización del bono al incentivo al retiro para profesores que están en edad de jubilación.

Según el Ministerio de Educación, tras las movilizaciones, se dará uno ahora en julio y el otro en enero de 2020.

5. Estabilidad laboral

"La precarización del trabajo docente se expresa también en las formas de contratación", dice un documento del Colegio de Profesores.

El Magisterio explica que hay dos formas en las que se expresa la inestabilidad laboral de los educadores. Una es el denominado "docente a contratas" que, comentan, "consagra una odiosa discriminación a quienes cumplen iguales funciones y responsabilidades que los titulares". Según los manifestantes, hay casos de profesores con 20 años en esa injusta condición de contrata.

La otra modalidad es la de "dobles contratos", que se hacen con un mismo empleador, argumentando "extensiones horarias bajo la modalidad de contrata".

6. Doble evaluación docente

Los educadores, además, piden poner fin a la doble evaluación docente.

En un documento, explican que en la actualidad los docentes son sometidos a dos procesos de evaluación regulados por dos sistemas distintos: la Ley 19.961 (sobre evaluación docente "docentes más") y la Ley 20.903 (Carrera Docente).

"Ambos sistemas de evaluación tienen consecuencia para el profesorado, ya sea despidos o montos salariales", señalan.

La ministra de Educación, Marcela Cubillos, instó a los docentes a volver a las aulas y amenazó, incluso, con no pagar los salarios a quienes mantengan el paro y cortar presupuesto a las escuelas.

Publicado: 8 jul 2019 18:26 GMT | Última actualización: 8 jul 2019 18:55 GMT

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Martes, 25 Junio 2019 06:22

Fútbol: una revolución

Fútbol: una revolución

Una novedosa y súbita pasión acaba de brotar entre los franceses: el fútbol femenino. Sin duda, las imágenes televisivas de esta actual Copa Mundial, tanto de las futbolistas como del magnetizado público, han contribuido en parte a esta afición. El equipo francés de jugadoras es filmado casi paso a paso: entrenamientos, trayectos, salida de los vestidores, entrada al campo de juego entre las ovaciones del estadio, goles y el ‘‘ola” público importado de México para festejar el match.

Los comentarios que suscita este entusiasmo no se hicieron esperar. Cada persona tiene su opinión personal y de-sea exponerla. Lo mismo niños y niñas de cinco y siete años, cronistas deporti-vos, editorialistas de diarios y revistas, políticos, sociólogos, siquiatras, femi-nistas, cómicos, imitadores o machosempedernidos.

Las niñas se pintan los colores azul, blanco y rojo de la bandera francesa en las mejillas, sonríen, gritan su admiración por las distintas futbolistas, nuevas heroínas de la sociedad francesa.

Los adultos expresan su fervor con vehemencia o con serenidad según su carácter, su tendencia a la exaltación o la imagen de seriedad pontifical que buscan presentar ante los otros.

Las feministas exigen respeto por las jóvenes jugadoras y vigilan el lenguaje los cronistas a quienes se exige poner atención a sus palabras y evitar cualquier asomo de ironía ante los ‘‘pases” de una u otra de las chicas… pues el término passe en francés tiene el ambiguo significado de un comercio sexual. Los políticos exclaman ‘‘¡victoria!” incluso ante el autogol de la campeona del equipo, acaso con la intención de atribuirse el triunfo y ungirse de gloria como es su costumbre ante cada éxito obtenido en la sociedad. Sociólogos y siquiatras analizan con minucia los nuevos avances de la liberación femenina gracias al fútbol. El presidente francés, Emmanuel Macron, desciende al área de juego y se pasea entre las futbolistas platicando con una y otra. Los cómicos bromean procurando abstenerse de un machismo arcaico. Viejos o jóvenes machos comprenden que cualquier mofa está de más y puede volverse contra ellos mismos.

Cierto, hay diferencias notables entre el futbol practicado por un equipo masculino o por uno femenino. Lo más asombroso es que esta diferencia es quizás la principal razón del enorme éxito obtenido ante un vasto público de espectadores seducidos por la novedad del espectáculo. Los fans conocen cada detalle de las proezas de sus campeones, los Neymar, Messi, M. Bappé, y, ahora, descubren que las mujeres logran hazañas equivalentes aunque con otro estilo. Los jugadores masculinos tienen tal vez más fuerza física, pero las jugadoras compensan esta diferencia con un suplemento de fineza, de habilidad y, también, de gracia. Sobre todo, ellas dan con más fuerza la impresión de estar ahí, en el estadio, para jugar y no para hacer la guerra. Ellas ríen, incluso cuando no consiguen meter el gol. Lloran también, pero a menudo de alegría. Conservan su sentido de la elegancia incluso cuando corren, se tropiezan o caen, y evitan el ridículo de algunos peinados y cortes de pelo estrafalarios de los exhibicionistas jugadores masculinos. Todo esto proporciona una admirable frescura a este deporte que no parecía cesar de caer en la triste y aburrida tendencia al encierro en la monotonía de las cuentas bancarias, donde la cuestión más discutida era la cifra de las sumas astronómicas ganadas por las estrellas del futbol.

Con justa razón, numerosos comentadores se plantean la cuestión del dinero. Es asombroso constatar que las mejores campeonas femeninas reciben un salario 10 veces, cien veces, mil veces inferior al que reciben sus colegas masculinos. Este hecho, semejante a lo que sucede en tantas otras actividades donde los salarios son desiguales según el sexo al cual se pertenece, constituye una injusticia e, incluso, un escándalo que no debería durar mucho tiempo en una sociedad que se pretende democrática.

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