Sábado, 25 Mayo 2013 14:21

Al garete, pero optimistas

Al garete, pero optimistas

Con exceso de optimismo calificó el presidente Juan Manuel Santos el desempeño de la economía nacional el pasado 15 de abril, al presentar el Plan de Impulso para la Productividad y el Empleo (PIPE). Según sus palabras, aunque en los últimos años la industria arroja indicadores por debajo de los que produce el conjunto de la economía nacional, hasta caer en el 2012 al 0,7% (a pesar que en el 2011 registró un 3,9%), el resultado no es para alarmas. En su declaración el Presidente enfatiza: "No hay ningún tipo de crisis, no hay algún tipo de emergencia". Su opinión no se sabe si es una decisión oficial de no causar alarma o producto de un análisis realista. En todo caso, los indicadores señalan con insistencia, que por lo menos están haciendo propaganda.

 

No es para menos. Como se sabe, la economía nacional cerró en el 2012 con un 4%, luego de registrar en el 2011 un notorio 6.6%. Y su decrecimiento no se detiene. El 2013 –enero– abrió con una caída del 1,1% en las exportaciones, reflejo directo de la baja del 19,7% en la facturación a los Estados Unidos, resultado parcial que no pudo evitar ni el mismo Tratado de Libre Comercio tan defendido por los gobiernos de turno, y con efectos perversos en su primer año de implementación para sectores que incluso defendieron su aprobación. Al mismo tiempo, las importaciones, según un comparativo interanual, crecieron el 19%.

 

Resultado nada positivo para el país pues al comparar importaciones - exportaciones se obtiene un déficit en la balanza comercial en este primer mes del año de 213.3 millones de dólares. Resultado aún más negativo si lo comparamos con el obtenido un año atrás, cuando se había logrado un superávit en dólares de 623,4 millones.

 

Pero estos indicadores pueden tener otras lecturas, como la que nos reconfirma con toda claridad la reprimarización de la economía nacional, lo cual se deduce, como es público, de la producción y de las exportaciones, el 70,8% ahora depende de los hidrocarburos, y el 8 por ciento de la minería. Por su parte el PIB indica que la industria manufacturera ahora representa el 12% de las ventas totales al exterior y el sector agropecuario el 7%. Las consecuencias de este fenómeno, negado por el optimismo que reina en la casa de Nariño, es la vulnerabilidad de la economía criolla y el retroceso evidente que ha vivido el país en su intento por ser autosuficiente en diversos y variados segmentos de la economía, lo cual la blindaría en su necesaria soberanía alimentaria, económica y política, garantizándole un puesto de honor en la región.

 

Un nubarrón que se extiende

 

Pero el descenso acelerado no se detiene aquí. En febrero de este mismo año las exportaciones cayeron un 6,6%, al tiempo que aquellos productos que tienen por destino EE.UU., sufrieron una recaída del 13,9% en comparación con igual periodo de 2012.

 

Al tomar de manera conjunta enero-febrero del año en curso, los resultados de la producción industrial indican una reducción del 4,5% con respecto al mismo período del 2012, y la producción manufacturera que en el 2012 había registrado un 3,48% ahora arroja un 3,1%.

 

Estos magros resultados se ven con mayores nubarrones grises cuando se toma en cuenta que el Dane informó que de los 48 ramos de la industria que considera de manera individual para sus estadísticas, 30 arrojaron cifras negativas, producto de lo cual el empleo fabril registra una caída del 2,5%. Indicador que no se puede perder de vista, ya que el Presidente y su ministro de Trabajo dicen y repiten que se está creando, de manera constante, empleo estable y con todas las garantías laborales.

 

La industria cae y para acabar de sellar su destino, es claro que el tratado de libre comercio que se adelanta con Corea amenaza con convertirse en el último clavo en el ataúd de la magra industria nacional. Los autopartistas lo saben, y con ellos la industria metalmecánica criolla, que igual que en el caso del sector agropecuario, entiende que no puede competir con economías de desarrollos tecnológicos mucho más elevados, o de jugosos subsidios a la producción. Extraña sí, que dadas esas circunstancias, no se escuchen voces más fuertes y firmes contra la continuidad de la entrega del mercado interno. Con la excepción de las voces, desafortunadamente marginales de la izquierda, desde la academia y el periodismo tan sólo se escuchan los lugares comunes de un dogma que hace agua incluso en los países del centro capitalista.

 

Estos son indicadores, todos, nada halagüeños, pese a lo cual el Presidente afirma que no hay crisis ni motivo para aprobar un plan de choque para la economía nacional. Pero sus aliados del sector industrial asociados en la Andi, por el contrario, ven un panorama muy sombrío, y vaticinan como diagnóstico la caída de la producción, bajo crecimiento de las ventas, menor uso de la capacidad instalada y un clima de negocios en deterioro. E indican que hay varios sectores que sufren con mayor impacto esta situación, entre ellos: "las cadenas textil-confecciones, siderúrgica y metalmecánica, fertilizantes y agroquímicos, cuero y calzado, electrodomésticos, algunos subsectores alimenticios enfrentan fuertes presiones y una situación crítica".

 

Opinión que comparte Javier Días, presidente de Analdex, cuando enfatiza: la tendencia de la economía es decreciente y preocupa el desempeño industrial negativo, con el riesgo de profundizarse.

 

Cuadro negativo que llevó a la Andi a proponer el pasado 3 de abril, como estrategia para contener la caída de la industria, una agenda para el salto en competitividad. La propuesta, resumida en 9 ítems urgentes, llama al Gobierno nacional a que apruebe medidas para garantizar: 1. Costos de energía competitivos internacionalmente, 2. La evaluación y monitoreo de medidas cambiarias, 3. Costos competitivos de materias primas, 4. Fomento a la inversión en bienes de capital para modernizar las plantas y ganar competitividad, 5. Reglamentar la reforma tributaria para la rápida aplicación de las medidas, 6. Una economía más expuesta a la competitividad con medidas de defensa comercial que se estudien con rigor y prontitud, 7. Una aduana capaz y competente, 8. Generar una política de compras nacionales de competitividad, 9. Medidas urgentes y de corto plazo en logística, transporte e infraestructura.

 

Es decir, aquí está la evidencia que los ricos también lloran. A pesar de haber presionado por más de 30 años por más privatización y libertad de mercados –lo que lograron, beneficiándose de ello, con lo que se hicieron más ricos y ampliaron la brecha de desigualdad que caracteriza al país–, ahora que sufren los embates de su propio invento, cuando ven reducidas sus ganancias, chillan, piden regulación, además de prontitud en el desmonte de los parafiscales (a eso aluden cuando piden en el punto 5 de su agenda, reglamentar la reforma tributaria).

 

Estos son los mediocres industriales nacionales, que siempre critican cuando se subsidia, en algún aspecto, a los pobres, pero ahora, agobiados por los magros resultados de la industria, apabullados por la crisis sistémica que ahoga a Europa y los Estados Unidos, a la par que por las ventajas en política nacional logradas por otros sectores de la economía, piden un Estado que los favorezca. Piden más subsidios, pues siempre los han tenido. Y el Estado no dudó en responder. El mismo Estado que el presupuesto nacional del 2013 ya había destinado 43 billones de pesos en inversión para estimular a esa misma industria, bien a través de la construcción de las 100 mil viviendas, bien a través de la inversión en autopistas, ampliación de puertos, etcétera.

 

Porque así funciona el neoliberalismo criollo: desmonta el Estado a nivel de las magras políticas sociales dirigidas para los más pobres, pero siempre se ocupa de garantizar el flujo constante de moneda, a través de variedad de obras públicas, las cuales ejecuta el sector privado. Es decir, el Estado aprueba y garantiza la inversión de miles de millones de pesos, que siempre van a parar a los bolsillos de la llamada empresa privada, de esta manera ese mismo Estado que ellos llaman a reducir es la garantía de la existencia y crecimiento del capital privado, a costa del ahorro del conjunto nacional.

 

Y el Estado, a través del Gobierno de turno, escucha. Es así como de manera pronta, apenas una semana después de los 9 reclamos del empresariado, el pasado 15 de abril, el presidente Santos los tranquilizó al presentar ante ellos la estrategia para contener la crisis en ascenso, más conocida como Plan de Impulso para la Productividad y el Empleo (PIPE).

 

En ella, sin disimulos ni apariencias, se sale a salvar a los más ricos, al aprobarles medidas económicas que en su conjunto suman un punto del Producto Interno Bruto –PIB–, es decir, más de cinco billones de pesos.

 

En la estrategia se toman medidas para contener la revaluación del peso frente al dólar, según lo requerido por los industriales, pero también se les responde frente a inversión para infraestructura, se crean líneas de crédito para que modernicen sus equipos, además de suavizarles créditos y garantizar otras dádivas reclamadas, y, como si fuera poco, se eliminan impuestos que los afectan de manera directa, como el representado por los aranceles para la importación de materias primas y bienes de capital que no se producen en el país, lo que les ahorrará 1,2 billones de pesos.

 

Pero al mismo tiempo se trata de neutralizar los efectos negativos que proyecta la crisis económica de Venezuela, al aprobarles a los empresarios asentados en Norte de Santander un salvavidas por 100 mil millones de pesos, a través de préstamos muertos de cinco años.

 

Como si fuera poco, a la par, el Primero de Mayo se puso en práctica el desmonte de parte de los parafiscales que tenían que pagar, dinero destinado para el sostenimiento del Sena y del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, lo que le ahorra al empresariado un 5 por ciento en sus costos laborales. Y todo esto sin necesidad de paro, bloqueo de vías, acampadas a la intemperie, huelgas de hambre.

 

Otras medidas de las solicitadas por la Andi entraron en estudio, y con seguridad en la pugna que hay en el alto gobierno entre el sector financiero, los importadores y los exportadores, algún acuerdo logran. Mientras tanto la pugna se expresa en contradicciones políticas entre uribistas y santistas.

 

El PIPE, según el Presidente, "No es un Plan de choque [ya que...] No hay ningún tipo de crisis, no hay algún tipo de emergencia...". Palabras que ocultan una realidad sustancial: la crisis internacional que extiende ya sus efectos sobre la economía de la región, con resultados preocupantes en Brasil, Argentina, Venezuela y Colombia.

 

Y es que en un mundo cada vez más interdependiente, nadie está exento de las consecuencias de políticas y realidades tomadas y vividas en cualquier rincón del mundo, más aún si en ese rincón están representados los mayores socios comerciales del país, para este caso, Estados Unidos y Europa, además de Venezuela, mercado venido a menos por la confrontación vivida de manera pública durante el gobierno de los 8 años. Consecuencia que ahora también se extenderá a mercado menos importantes para el país como el chino o el de otros países de Asia.

 

De esta manera, con las mayores economías del planeta en franca recesión, no será posible que los industriales nacionales levanten cabeza, a no ser que el gobierno les compre toda la producción, y los subsidie en todos los campos. Pero hasta allá no se podrá llegar, por lo cual se puede vaticinar que los próximos años serán de estancamiento, adentrándose la economía criolla a un desempeño con menores tasas de crecimiento.

 

El campo y la principal locomotora santista

 

Pero también está el campo, otrora el principal renglón de nuestra economía. Sobre este sector parece todo dicho, pues el ataque sistemático a la producción nacional ya lleva más de veinte años. Sin embargo, parece que las cosas tendieran a empeorar aún más: hoy, de las 4 millones de toneladas anuales de maíz que se consumen en Colombia, el 85% se importan y, según Rafael Hernández (gerente de la Federación Nacional de Arroceros, Fedearroz) luego de firmado el TLC con los Estados Unidos han entrado al país 132 mil toneladas de este grano procedentes del país del norte, lo que ha significado una caída de los precios al productor cercana al 30%. Es decir, al estrangulamiento de la industria debe sumarse la práctica extinción de los cultivos transitorios

 

De otro lado, Andrés Moncada, presidente de la Federación Nacional de Avicultores de Colombia, Fenavi, manifiesta su preocupación por las importaciones de pechugas estadounidenses, pues éstas quedaron sin protección arancelaria en los acuerdos del TLC. Lo curiosos del caso es que el ingreso de esa parte del pollo, que es la preferida de los norteamericanos, se ha visto favorecida por la reducción de su demanda en ese país por el descenso de los ingresos de sus asalariados, lo que ha intensificado su exportación. Para rematar, el gerente de la Federación Colombiana de Productores de Papa, Fedepapa, Juan Daniel Pérez, se queja de que la entrada de papa precocida norteamericana está afectando de forma importante a los productores nacionales.

 

Casi que sobra señalar que de esos productos no ha entrado, procedente de Colombia, un solo gramo a los Estados Unidos. De allí que la reacción del campesinado se haga sentir, es el caso de los pequeños cultivadores de papa que a principios de mayo llevaron a cabo un paro en el que hubo incluso enfrentamientos con los armados del Estado. Sin duda, este tipo de levantamientos e inconformismo es apenas el comienzo de una reacción que se extenderá, la misma que había comenzado con el importante paro de los caficultores.

 

De esta manera, estamos ante la práctica extinción de la industria y de los cultivos de ciclo corto, lo cual seca dos de las principales fuentes de trabajo en nuestro país, y refuerza las condiciones que sostienen un desempleo estructural de dos dígitos.

 

Y, para remate, el crecimiento del petróleo y el carbón, convertido en los principales generadores de divisas se desacelera a un gran ritmo. Mientras que en el 2011 su crecimiento fue de 17,5 y 15,3 % respectivamente, en 2012 la tasa de variación se redujo a poco más del 6%. Indicadores que deben conservar esta constante, pues si miramos los volúmenes de nuestras reservas probadas es claro que no somos un país minero ni petrolero, por lo que no debe extrañar que este sector, que hoy se ha convertido en el motor de la economía nacional, rápidamente languidezca; pero ese hecho no parece preocupar a nuestros "planificadores". Para ajustar, los precios de productos como el carbón amenazan con desplomarse, por lo menos en el corto plazo, ante una mayor autosuficiencia de USA, que con la explotación del llamado gas de esquisto ha logrado reducir su factura de importaciones de hidrocarburos, todo lo cual coloca al país en un riesgo mayúsculo, que no quieren mirar y menos aceptar quienes siempre han detentado el poder.

 

Son hechos tozudos, pese a los cuales el Gobierno nacional proyecta un crecimiento del 4,8% al finalizar el 2013; para la Andi variará entre el 3,5% y el 4%; el Banco de la República lo sitúa en el 4%; el FMI apuesta por el 4,1% y Fedesarrollo por el 3,8%, es decir, un mar de optimismo.

 

Claro, para recuperar sus ganancias y obtener estos porcentajes de crecimiento, los industriales no ocultan las otras medidas que es necesario tomar por parte del gobierno, las que resume en una palabra: "...continuar ahondando la agenda de reformas", y los trabajadores y pobres del país, saben sin duda de que se trata: más flexibilización laboral, mayor reducción de costos laborales, es decir, que la crisis la paguen los de siempre pues los ricos tienen Estado y gobierno que protege sus intereses y bolsillos.

 


 

Recuadro

 

Un embajador que ordena

 

El pasado 21 de febrero el embajador de los Estados Unidos, como en los buenos tiempos del imperio, sorprendió al país nacional al exigirle al Dane que corrigiera sus datos sobre exportaciones de Colombia a Estados Unidos, las cuales, según el funcionario imperial, crecieron un 7 por ciento, es decir, se han visto favorecidas por el TLC.

 

El Dane, sumiso ante la existencia, respondió con prontitud. Pero más allá de quien cargue con la razón, la verdad de la economía nacional y sus relaciones con su mayor socio comercial, es que en comparación con los resultados obtenidos en el 2012, el año en curso arrancó en picada: en enero se facturó un 19,7% menos a los Estados Unidos, y en febrero la reducción en la facturación fue del 13,9%,

 

Mientras tanto, al cumplirse un año del TLC entre los dos países, ministros y otros personajes tratan de endulzar la realidad al decir, por parte del Ministerio de Industria y Comercio que más de 18 departamentos se dispusieron a vender bienes de diversa índole al país del norte, enfatizando que 775 empresas hicieron este ejercicio comercial por primera vez.

 

Pero cuando se detalla tan 'importante' avance, Hernando José Gómez, Jefe de la Oficina de aprovechamiento del TLC, indica que las ventas realizadas por estas empresas, entre mayo y febrero, variaron así: 321 productos superaron los 1.000 dólares, 156 superaron los 10.000 dólares y 40 los 100.000 dólares.

 

Un resultado que deja muchas dudas, más aún cuando se revisan los datos arrojados por el intercambio comercial durante el primer trimestre del 2013, cuando las ventas totales de Colombia a este país suman 4.944 millones dólares, muy por debajo de los 5.944 millones alcanzados en el mismo periodo del 2012.

 

Claro, como consuelo de tontos, ahora los funcionarios oficiales dicen que en cinco años se verán los positivos resultados de este TLC. Con la soga al cuello los industriales exigen oxígeno, que tal vez no les alcance para esperar cinco años.

 


Publicado enEdición 191
Las responsabilidad del BCE en la creación de desempleo

El contraste entre el comportamiento del Banco Central estadounidense (el Federal Reserve Board, FRB) en EEUU y el Banco Central Europeo (BCE) en la Eurozona es enorme. El Sr. Draghi y el BCE que preside, consideran que la labor más importante a realizar es la de garantizar una baja inflación y lo están consiguiendo. La inflación ha ido bajando y bajando en la Eurozona, alcanzando en el último trimestre el promedio del 1,7%, por debajo incluso de lo permitido en tal comunidad monetaria.

 

Pero las políticas públicas (tales como la política de recortes de gasto público y las reformas laborales orientadas a facilitar el despido y la reducción de los salarios) que el BCE está activa y agresivamente promoviendo en la Eurozona, con las cuales consigue esta baja inflación, están causando una enorme recesión (la Eurozona está prácticamente en recesión desde 2011) y una tasa de desempleo nunca antes vista desde la II Guerra Mundial (un 12% como promedio). En España esta cifra ha batido un récord. Es, después de Grecia, la tasa de desempleo más elevada. Esta situación está afectando muy negativamente al bienestar y calidad de vida de la población, no solo de la desempleada, sino también de la empleada, pues aumenta la inseguridad y el temor (algunos pueden llamarlo el terror) entre la población. La gran mayoría de la población tiene miedo a perder su puesto de trabajo, habiéndose creado una cultura de inseguridad y falta de protección social.

 

Las recientes y crecientes manifestaciones populares en contra de estas políticas, así como su clara ineficacia para salir de la crisis, están forzando a que se reconozca cada vez más lo que ahora se llama "la insuficiencia de las políticas de austeridad". E incluso el Sr. Draghi ha indicado recientemente que es necesario desarrollar "políticas de estímulo económico", reanimando a la demanda doméstica para que pueda estimular la economía. Que este señor reconozca esta obviedad es semejante a que el Papa reconociera que el uso de preservativos es bueno para prevenir el SIDA (cosa que, por cierto, el Vaticano nunca ha admitido).

 

Pero no hay lugar para ninguna posibilidad de optimismo, pues lo que el Sr. Draghi define como estímulo es la versión neoliberal de lo que quiere decir estímulo. Para él, el estímulo es, por ejemplo, continuar y profundizar más en la desregulación de los mercados de trabajo que, en lenguaje llano, quiere decir –tal como acentuaba antes- facilitar el despido del trabajador y bajar salarios, con lo cual la demanda (que el Sr. Draghi considera que hay que reavivar) disminuye todavía más.

 

El BCE no es incompetente

 

Estas contradicciones e incoherencias pueden dar la impresión de que el BCE y su equipo dirigente son incompetentes. No descarto que haya bastante incompetencia en el BCE y sobre todo en el Fondo Monetario Internacional (FMI) cuyas predicciones económicas son conocidas por su escasa credibilidad. Pero el mayor problema del BCE no es que sea incompetente.

 

Tampoco es cierta la evaluación moral que predomina en algunos sectores progresistas que consideran que el BCE "miente". Esta acusación parece desconocer que como condición para que una persona mienta es necesario que primero conozca la verdad y lo que es más que preocupante es que no conocen la verdad. Mentir es decir algo que se conoce que no es verdadero. Y por mucho que extrañe, el establishment financiero (desde el BCE al Banco de España) se creen lo que dicen y proponen. Su ideología, el neoliberalismo, es como una religión. Se basa en dogmas. Y tanto el BCE como la dirección política del Banco de España (sus gobernadores) se creen que la mejor manera de estimular la economía y crear empleo es facilitando su destrucción, atribuyendo el elevado desempleo a una supuesta dificultad que tiene el mundo empresarial para despedir a los trabajadores, a pesar de que la evidencia científica lo niega y muestra, precisamente, lo contrario.

 

Esta observación es relevante a raíz del gran debate sobre el comportamiento del BCE, centrándose en la sabiduría (o falta de ella) de las políticas públicas promovidas por dicha institución. En este debate se ignora el contexto político que condiciona y determina sus políticas. Y como he estado diciendo durante muchos años, el BCE no es un Banco Central, sino un lobby de la banca. Y ahí está la explicación. El BCE defiende única y exclusivamente los intereses de la banca, a costa de todos los otros intereses. Y asume que los intereses particulares de la banca son los intereses generales de la población y de la economía. Y lo está haciendo exitosamente. La inflación es del 1,7%, como consecuencia, en parte, de que el desempleo haya alcanzado unos niveles enormemente perjudiciales para la población (y para la economía). De ahí que el BCE no compre deuda pública (y en cambio preste dinero a los bancos privados para que la compren a unos intereses exuberantes), mientas que el FRB lo hace constantemente, siendo los intereses de los bonos públicos federales más bajos que los existentes en la Eurozona (que a su vez se caracterizan por una enorme y abusiva diversidad y desigualdad, que perjudica a los países periféricos a costa de beneficiar a los países centrales, y muy en especial a los bonos públicos de Alemania, centro del capital financiero de la Eurozona. Una variabilidad tan acentuada no existe en EEUU).

 

El Sr. Draghi –como también el establishment financiero- se cree (a pesar de la enorme evidencia en contra) que sus políticas son las mejores para todos, y no solo para la banca. El gran mérito de una religión, que por definición está basada en dogmas, es que, además de ser impermeable a la evidencia científica, mantiene la fe de sus promotores y garantiza la protección de los intereses económicos y financieros que la apoyan y promueven. España es un ejemplo de ello. Es extraordinario observar lo que está ocurriendo en nuestro país. El establishment financiero, económico, político y mediático no ha variado ni un centímetro de las políticas neoliberales que nos están creando tanto dolor, a pesar de que la evidencia de su insuficiencia es robusta y abrumadora. Este es el impacto de que una doctrina económica se convierta en una religión.

 

El capital financiero y su desregulación fueron responsables de la enorme crisis financiera, facilitada por el BCE y el Banco de España, que pusieron como objetivo primordial de sus intervenciones defender la viabilidad y sostenibilidad de las instituciones financieras que precisamente habían causado la crisis. El capital financiero alemán, entre otros, alimentó la burbuja inmobiliaria española, la cual, al explotar, creó el enorme incremento del desempleo. Pero el continuo crecimiento del desempleo desde 2007 ya no puede atribuirse a la destrucción del empleo en el sector inmobiliario y al de la construcción (así como otros sectores afines) sino a las medidas apoyadas por el BCE y por el Banco de España, en sus imposiciones de destruir empleo, a través de las reformas laborales y reducción del gasto y empleo público. A la destrucción de empleo, causada por la explotación de la burbuja inmobiliaria (responsabilidad del capital financiero, supuestamente supervisado por el BCE y el Banco de España) ahora se añade la destrucción de empleo, consecuencia de las políticas impuestas por el mismísimo capital financiero (supervisado por los mismos BCE y Banco de España) que están destruyendo empleo. Nunca antes unas instituciones habían hecho tanto daño en tan poco tiempo. Y todo ello permitido por las instituciones políticas llamadas democráticas. No es sorprendente que la credibilidad y legitimidad de estas últimas estén tan cuestionadas. En realidad, nunca antes la mayoría de la población había sentido (en la gran mayoría de países de la Eurozona) tanto desafecto hacia tales instituciones, percibidas como meros instrumentos de aquellas instituciones financieras, supervisadas por el BCE y (en España) por el Banco de España. Así de claro.

 

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Viernes, 26 Abril 2013 06:30

Son más de seis millones los parados

Son más de seis millones los parados

España alcanzó el mayor índice de desempleo desde 1976 al escalar, con 6.202.700 desocupados, al 27,16 por ciento en el primer trimestre de 2013. Esa cifra se desprende de datos revelados por la Encuesta de Población Activa (EPA), difundidos ayer por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Sólo en el primer trimestre de este año se destruyeron 322.300 puestos de trabajo, de los cuales 251.000 pertenecían al sector privado (-1,8 por ciento respecto del trimestre anterior) y 71.400 al sector público (-2,4 por ciento). Se trata de la mayor caída, en valores absolutos, registrada por el empleo público en un primer trimestre, al menos, desde 2008.

 

La pérdida de empleo público de los tres primeros meses de 2013 duplica la experimentada en igual período de 2012 (-32.000) y contrasta con los avances de 2009, 2010 y 2011. Al segmentar los datos por género, los hombres sumaron 130.400 desempleados más (4,1 por ciento) que en el trimestre anterior y las mujeres 107.000 casos (3,8 por ciento). Así el índice de desempleo masculino se ubicó en 26,78 por ciento y el femenino en el 27,61 por ciento, con un incremento intertrimestral superior al punto porcentual en ambos casos.

 

Entre los jóvenes la desocupación alcanza ya el 57 por ciento, uno de los datos más alarmantes para España. Todo el empleo destruido en el primer trimestre fue a tiempo completo (-385.300), 2,7 por ciento menos, frente al aumento de 63.000 empleos a tiempo parcial (+2,4 por ciento). Por su parte, los trabajadores por cuenta propia bajaron en el primer trimestre en 9900 personas (-0,3 por ciento), lo que situó el número total de empleados por cuenta propia en 3.012.100 personas.

 

La falta de trabajo también golpea fuerte en los hogares. Los hogares con todos sus miembros de-socupados subieron en el primer trimestre del año en 72.400, lo que supone un casi 4 por ciento más que en el trimestre anterior, hasta situarse en 1.906.100, según datos de la EPA. En el último año, los hogares españoles con todos sus miembros desocupados se incrementaron en 177.700, un 10,3 por ciento más.

 

Por su parte, los hogares con todos sus integrantes ocupados se redujeron en 190.400 durante enero y marzo de este año, un 2,3 por ciento respecto del trimestre anterior, hasta un total de 8.143.900 hogares. En el último año, las familias con todos sus miembros ocupados bajaron en 449.800 (-5,2 por ciento). Las familias con al menos un pariente activo se redujeron hasta marzo en 28.400 (-0,2 por ciento) y suman 12.917.100 hogares, cifra inferior en 82.200 a la del primer trimestre de 2012 (-0,6 por ciento), mientras los hogares en los que no hay ningún activo aumentaron en 14.000 en el primer trimestre, hasta superar los 4,4 millones.

 

Al menos, dos mil personas se concentraron ayer, cerca del Congreso de los Diputados español, en el marco de una protesta de asedio, convocada por un grupo de indignados, para forzar la renuncia del gobierno de Mariano Rajoy por sus políticas neoliberales y antisociales. Las autoridades desplegaron un fuerte operativo policial integrado por 1400 agentes antidisturbios para blindar la Cámara baja, que no celebró sesiones plenarias. Por la mañana, la Unidad de Intervención Policial (UIP) ingresó al campus Somosaguas, de la Universidad Complutense de Madrid, donde detuvo a once estudiantes.

 

Finalmente, la policía disolvió por la fuerza la protesta. Con disparos al aire de balas de fogueo, cientos de antidisturbios avanzaron sobre la gente –que llevaba más de dos horas realizando una manifestación pacífica frente al Parlamento– que respondió arrojando botellas y palos en su desbandada. Según la prensa española, la manifestación dejó un saldo de al menos 15 detenidos y 14 agentes heridos. La marcha tuvo lugar un día antes de la aprobación de nuevos recortes en España. “Vergüenza” o “Asesinos a sueldo, abuso de poder” fueron algunas de las consignas lanzadas a los agentes en medio de los incidentes. Como en anteriores ocasiones, la policía avanzó en grupo y persiguió a los manifestantes por las calles de Madrid forzándolos a desplazarse varias cuadras, por el Paseo del Prado hasta la Estación de trenes de Atocha y hacia otros puntos del centro de la capital.

 

Algunas plataformas se desmarcaron de la concentración, que fue promovida principalmente por la Coordinadora 25-S, la misma que convocó la primera protesta que llamaba a rodear el Congreso en septiembre del año pasado y que terminó con varios detenidos y heridos. El Ejecutivo de Rajoy intentó criminalizar la protesta identificándola con “grupos de la izquierda más radical y antisistema”, advirtió que la concentración era ilegal, porque no había sido convocada, y que la policía actuaría para hacer cumplir la ley.

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Ni mayor equidad ni más y mejor calidad del empleo

Más allá de la propaganda diaria, los datos son elocuentes: la economía colombiana no copa las expectativas proyectadas desde el alto Gobierno.

 

Por si hay duda, los datos son elocuentes: el 2012 terminó con una fuerte desaceleración. En su segundo semestre el crecimiento económico terminó con una cifra inferior a la esperada, y con tendencias que no dejan de ser preocupantes sobre lo que podría ser su desempeño para el 2013, en un entorno que muestra signos, en lo nacional e internacional, de incertidumbre e inestabilidad.

 

En el ámbito internacional no se advierten signos claros de llegar a una recuperación sostenida de la crisis de los países de Europa y los EEUU, a los que sin duda se encuentra atado nuestro dinamismo y crecimiento económico, así por parte de algunos sectores se afirme que frente a ella estamos blindados.

 

En el ámbito interno, el crecimiento del tercer trimestre del 2012 presentó una contracción del 0,7 por ciento con respecto al trimestre inmediatamente anterior, y un incremento de tan solo el 2,1 por ciento, contra el 7,5 por ciento obtenido en el mismo periodo del 2011. El crecimiento total acumulado al mes de septiembre fue del 3,9 por ciento, cifra que se espera se mantenga al final del año, contra un pronóstico inicial de alrededor del 5 por ciento que fue el pronosticado (1).

 

Pero más sintomático es el hecho de que los indicadores al mes de septiembre reafirman la tendencia de los últimos años, de una economía cuyo crecimiento sigue sostenido sobre el protagonismo del sector minero, cuyos efectos adversos sobre los otros sectores son de sobra conocidos, como consecuencia de la presión revaluacionista que el mayor ingreso de divisas produce sobre la tasa de cambio: la conocida Enfermedad Holandesa. (Ver Bernardo García, p. 10).

 

En efecto, mientras que al mes de septiembre de 2012 el crecimiento del sector minero fue de 7,2 por ciento, el sector agropecuario lo hizo a una tasa de apenas el 2,1 por ciento, la construcción al 0,6 por ciento y la industria manufacturera decreció en -0,1 por ciento. Datos elocuentes, aún si se tiene en cuenta que los últimos de estos sectores son los que por décadas han tenido el mayor potencial generador de empleo, contra un escaso y casi nulo del sector minero y de hidrocarburos.

 

De mantenerse este perfil productivo, la economía estará cada vez más lejos de alcanzar la meta de superación de las elevadas cifras de desempleo estructural, que aún se conservan alrededor del 10 por ciento; pues si bien el 2012 dejó ver al respecto una leve reducción, 1,6 puntos entre noviembre del 2011 y del 2012, el resultado se desdibuja por la presión hacia arriba de las tasas de informalidad, que ya bordean el 65 o 70 por ciento del total del empleo generado en la economía.

 

Economía prospera y boyante, una de las más importantes de América Latina, dice el Gobierno. Pero todo indica que su confianza será efímera, pues de mantenerse el ritmo que traen las cifras, las perspectivas para el 2013 no pueden ser las más optimistas, cuando se augura un crecimiento que en el mejor de los casos no irá más allá de 3,5 por ciento o 4 por ciento; es decir, con una economía en la que seguirá aplazada la posibilidad de lograr no sólo índices más elevados y sostenidos de crecimiento, sino también de una mejora en la cantidad y la calidad del empleo, y en general de las condiciones de vida en especial de las personas de más bajos ingresos.

Más para los ricos

 

Lo anterior pese a que fue precisamente con la idea de superar estas situaciones que el año cerró con la aprobación de la reforma tributaria en el Congreso de la República. Una reforma en la que el empeño del Gobierno estuvo dirigido a reducir la carga tributaria de las grandes empresas, justamente con el ya mítico argumento de que es la manera de estimular la generación y formalización del empleo, además de lograr que la sociedad avance hacia mayores condiciones de equidad.

 

Lo cierto es que el texto finalmente aprobado estuvo lejos de cumplir con el requisito de progresividad que demanda el actual sistema de tributación para el logro de mayor equidad en Colombia, y tampoco son convincentes los argumentos sobre los que se soporta la idea de que se avanzará hacia una mayor y mejor calidad del empleo.

 

En el primer caso, porque lo que se hizo fue acordar una serie de medidas que terminaron aumentando las ventajas de los grandes capitales y los sectores de más altos ingresos, a quienes no sólo se les mantuvo los regímenes de excepción sino que se les otorgaron beneficios adicionales. En el segundo, porque no es del todo cierto el argumento de que una mejora en la cantidad y la calidad del empleo dependa estrictamente de las condiciones de la oferta, en este caso de los costos de la mano de obra, sino de la configuración de un perfil productivo que promueva y estimule efectivamente el crecimiento de la demanda agregada en la economía.

 

Se estableció, así, una reducción del impuesto de renta del 33 al 25 por ciento para las personas jurídicas, y una disminución del 13,5 de los costos de los parafiscales, que pasaron del 29,5 al 16 por ciento. Se redujo asimismo el impuesto a las ganancias ocasionales, en especial los que se refieren a herencias y donaciones, y a la venta de activos poseídos por más de dos años. Estos últimos fueron disminuidos del 30 por ciento al 10 por ciento en el caso de venta de sociedades y del 10 por ciento en el caso de venta de activos. Gabelas para los más pudientes, que son los que al fin y al cabo incurren en este tipo de transacciones.

 

No se tuvo en cuenta en cambio las modificaciones que se requiere hacer al pago del impuesto predial, uno de los más regresivos y en donde se protege particularmente a los grandes propietarios, muchos de ellos de tierras improductivas, con todo lo que implica como freno al desarrollo rural o la concentración del suelo urbano. No hubo tampoco modificación sobre el elevado valor de pensiones de que goza un pequeño grupo de privilegiados, las cuales se mantuvieron exentas, lo que significa que serán ellos los que continuarán apropiándose de la mayor porción de los recursos que por este rubro se causan al Estado.

 

En el caso de la reducción de los parafiscales como alternativa para la generación y formalización del empleo, lo que seguro harán los empleadores será aprovechar los nuevos diferenciales a favor para incrementar aún más sus márgenes de ganancia. Por demás, porque así sea menor el costo que les corresponde asumir, continuarán considerándolo como una carga onerosa para sus empresas, y porque no hay tampoco imperativos que les exija compensar las atenciones que a través de la reforma les ha hecho el Estado.

 

Pero lo más probable es que en el mediano o corto plazo el Estado tendrá que afrontar los costos de la reforma, en particular por cuenta de la disminución de los parafiscales, lo que afectará los ingresos con que hasta el 2012 se financiaba el Sena, el Icbf y se aportaban recursos para la salud. No menos por la reducción del impuesto a la renta, que pesará seguramente sobre otros gastos del Estado y que, como suele suceder en el marco de las medidas neoliberales que han orientado las reformas de los últimos años, terminará afectando, de manera especial, los gastos sociales.

 

Lo anterior, aun con el supuesto de que dichos costos serán nivelados con los nuevos impuestos incluidos en la reforma, como el de la Contribución de Renta Empresarial para la equidad CREE, que tendrá un monto que equivale al 8 por ciento del valor final de las utilidades obtenidas por las empresas, que en teoría compensa los ocho puntos menos que se dejan de cobrar por concepto del impuesto a la renta.

 

Lo que no se advierte es que, al estar atados a las utilidades, la certeza sobre la obtención de estos recursos deja un elevado grado de incertidumbre: ¿qué pasa si en condiciones adversas como las que se presagian las empresas no llegan a reportar utilidades, o al menos no dentro de los márgenes esperados por el gobierno? ¿De dónde saldrán estos recursos? ¿Qué efectos se espera sobre el tan buscado equilibrio fiscal? y, para ello, al final, ¿quién pagará los platos rotos?

 

Otro elemento que contradice el espíritu de la reforma fue la creación del Impuesto Mínimo Alternativo Nacional IMAN, que a partir de un valor base gravará la renta de personas naturales, con montos entre el 5 y el 16 por ciento, de acuerdo con el valor de sus ingresos. Aunque se asigna a éste cierto tono de progresividad, lo cierto es que aumentó sobre todo los gravámenes para los asalariados de sectores medios, carga impositiva que al final terminará reflejándose en una mayor contracción de la demanda, y que en términos de progresividad es contrasentido cuando al mismo tiempo se desmontaron gravámenes a los sectores de más altos ingresos.

 

No queda duda, entonces, como siempre, el gobierno de turno favorece a los más ricos. De manera que, ni mayor equidad ni opciones todavía claras de más y mejor calidad del empleo para este y los próximos años.

La ruta

 

No, si no se asume que lo que se requiere es, por un lado, decisiones políticas sobre reformas que lleven, en verdad, a revisar las condiciones de inequidad que siguen pesando sobre la sociedad colombiana: alta concentración de la propiedad de la tierra, subutilización o uso inadecuado de la misma; persistencia de estructuras tributarias regresivas, bajos niveles de remuneración para los sectores asalariados, etcétera; que se reflejan, sin duda, en el desempeño y el balance de su desenvolvimiento económico.

 

Por otro, medidas encaminadas a diversificar la base productiva nacional, que promuevan el desarrollo de la industria manufacturera y de sectores como el de la construcción, infraestructura, agrícola y pecuario; que lleven a reversar el proceso de reprimarización en que ha estado sumida la economía en lo últimos años, debido al protagonismo del sector minero, con las consecuencias adversas ya referidas.

 

Respecto de esto último, es urgente la revisión y reorientación al destino de la inversión extranjera, de manera que no continúe esterilizando el crecimiento económico y llevando a la parálisis de los sectores en los que se suele tener las mayores expectativas de crecimiento sostenido y con mayor potencial generador de empleo.

 

Hay que dar este giro. El país no puede seguir anclado a la dependencia de sus recursos naturales cuyos efectos, además, sobre el sistema medioambiental y las dinámicas sociales de las regiones, en las que predominan, han sido igualmente inconvenientes.

 

Si el dogma neoliberal es el que sigue deambulando sobre las cabezas de nuestros rectores de política económica: libre mercado, apertura indiscriminada, bajos salarios, recorte del gasto social del Estado, preeminencia de los intereses del sector privado, ojalá extranjero, etcétera, las perspectivas de mejoramiento seguirán siendo inciertas y la idea de una sociedad más justa, equitativa y en paz serán otra quimera.

 

* Orlando Ortíz Medina es economista de la Universidad Nacional de Colombia y Magister en Estudios Políticos de la Pontificia Universidad Javeriana. Ha trabajado durante varios años en proyectos de Derechos Humanos y como consultor independiente en diferentes áreas de investigación, formulación, evaluación y seguimiento de proyectos con comunidades urbanas y rurales de diferentes regiones del país.

1 http://www.dane.gov.co/files/ses/ses_2013/indicadores_coyunturales_ene5_2013.pdf

Publicado enEdición N°187
El auge del paro mundial cogerá fuerza en 2013 hasta superar los 200 millones

El empleo seguirá siendo en 2013 la gran víctima de la incertidumbre que persiste en la economía internacional, lo que se reflejará en un aumento de 5,1 millones de desempleados, más que en el pasado 2012. Tras este nuevo repunte, la cifra de personas sin trabajo y en busca de un actividad remunerada alcanzará los 202 millones a final de año.

 

Según el informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre las Tendencias Mundiales del Empleo, 4,2 millones de personas entraron en una situación de desempleo a lo largo de 2012, las tres cuartas partes de ellas en las regiones en desarrollo, en particular en Asia oriental (China), Asia Meridional (India) y en África subsahariana.

 

"Las inciertas perspectivas económicas y las políticas inadecuadas para contrarrestarlas han debilitado más la demanda agregada y retenido las inversiones y la contratación", declaró en una rueda de prensa para presentar estos datos el director general de la OIT, Guy Ryder. Desde que estalló la crisis económica internacional, hace más de cinco años, el incremento total del desempleo ha sido de 28 millones de personas.

 

Actualmente, la OIT cifra la tasa de desempleo mundial en un total de 197 millones de personas, lo que representa un 5,9% de la fuerza laboral, una cifra que además esconde la magnitud del empleo informal y la de aquellos que a pesar de trabajar viven en la miseria. Oculta igualmente el drama de las 39 millones las personas en edad y capacidad de trabajar que, empujados por la desesperanza, han decidido abandonar su búsqueda de un trabajo.

 

La categoría de personas que se han retirado del mercado laboral por esa circunstancia es particularmente importante en los países desarrollados y sobre todo en la Unión Europea, donde la tasa de participación en la fuerza de trabajo descendió casi un punto porcentual el año pasado, aunque en algunos países —que no se identificó— bajó más del 4%. En las economías avanzadas, la mitad de desempleados buscan un puesto desde hace un año o más, según la OIT.

 

Deterioro en los emergentes

 

Sin embargo, Ryder pidió no concentrar toda la atención en la mala situación de las economías avanzadas y mirar también a lo que sucede en los países en desarrollo, donde la "respuesta a la crisis ha comenzado a ser más negativa de lo que habíamos anticipado", con significativas "desaceleraciones" de los mercados de trabajo.

 

Sin embargo, una buena noticia en esa área ha sido el incremento de los trabajadores que se pueden considerarse de "clase media" —gracias a un ingreso superior de 4 dólares diarios por persona— en el conjunto de países en desarrollo, una tendencia que ha sido notoria en China. Esa categoría ha pasado de representar el 23% de trabajadores en 2001 al 42% actualmente, precisó Ryder.

 

De otra parte, el alto funcionario consideró un problema que la mayoría de países en desarrollo no hayan sido capaces de sacar a una parte de su fuerza laboral de actividades de baja productividad, como la agricultura, y dirigirlos hacia sectores de mayor valor agregado como la industria y los servicios.

 

De manera general, la crisis del empleo se sigue cebando con los jóvenes (15 a 24 años), que —con una tasa de desempleo del 12,6% o casi 74 millones— serán nuevamente este año quienes más sufrirán de las condiciones críticas de los mercados laborales.

 

Desempleo juvenil

 

El organismo técnico de la ONU estima que la desaceleración de la actividad económica podría empujar a otro medio millón de jóvenes al desempleo de aquí a 2014. En la actualidad, un 35% de todos los jóvenes desempleados han estado sin empleo durante seis meses o más en los países desarrollados, frente a un 28,5 por ciento en 2007.

 

"Con el desperdicio de este talento se está haciendo un daño extremo a la juventud", lamentó Ryder, quien dijo que una de las razones de la inquietante situación que afrontan los jóvenes es el desajuste entre las habilidades y conocimiento de éstos y los que requieren los sectores que crean empleos.

 

España fue citada como ejemplo de esta incompatibilidad, que quedó en evidencia al entrar en crisis el sector de la construcción, del que dependía muchos jóvenes que quedaron desempleados, pero que luego no recibieron ninguna formación para facilitar su reinserción en los sectores que demandan mano de obra. Entre ellos se citó —basándose en datos de la Comisión Europea— el área de cuidados médicos, las tecnologías de la información y las comunicaciones y el sector relacionado con la producción y uso de energías sostenibles.

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Se propaga la desaceleración en el mundo, alerta el FMI
Tokio, 11 de octubre. La economía mundial se mueve a un ritmo "menor al previsto", que afecta a regiones que hasta hace unos meses tenían buen ritmo de crecimiento, mientras que el desempleo global llegó a un punto que "es aterrador y no aceptable", afirmó Christine Lagarde, directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI). Mientras tanto, el presidente del Banco Mundial (BM), Jim Yong Kim, advirtió sobre la necesidad de acciones para que el crecimiento económico de los últimos cinco años en Latinoamérica, África y Asia "no se destruya por el empeoramiento de la situación".


El aletargamiento de la actividad económica en el mundo se extendió desde los países avanzados a las naciones en desarrollo. "Hay un efecto de propagación", advirtió Lagarde. "Existen riesgos extremos que pueden ocurrir", agregó, en una conferencia antes del inicio de las asambleas del FMI y el Banco Mundial, a la que se dan cita gobernadores de bancos centrales y ministros de finanzas de 188 países, que se realiza en la capital japonesa.


"El cambio más grande que ha ocurrido en los últimos meses es que esto no está afectando sólo a las economías avanzadas, la reducción en la tasa de crecimiento se ha extendido a las naciones emergentes" (en desarrollo), expuso en una conferencia la mañana de este jueves, tiempo de Tokio, la noche del miércoles en horario del centro de México.


"Se requiere acción", expuso Lagarde, tanto de parte de los gobiernos de los 17 países que conforman la zona del euro, una región que es ahora el epicentro de la crisis, como de Estados Unidos, donde está en curso una negociación entre la Casa Blanca y el Congreso sobre la reducción del déficit fiscal de ese país. Una falta de entendimiento llevaría a la aplicación de una regla para bajar en automático el desequilibrio fiscal en 4 puntos del producto interno bruto (PIB), con cargo al gasto, lo que llevaría a la primera economía del mundo a una nueva recesión.


"Debemos ver acciones en la zona del euro, se requieren acciones urgentes en ese epicentro de la crisis", manifestó Lagarde. "En Estados Unidos, con el tema del déficit fiscal y el tope de la deuda existen riesgos que todavía no se han tomado en cuenta en todas las previsiones, pero en la medida en que lleguemos a finales de año serán más difíciles. Se requiere acción", agregó.


Una de esas acciones tiene que ver con medidas para sacar a la economía mundial de la desaceleración o, como ocurre ahora en varios países de Europa, de la recesión. "Se debe respaldar que el crecimiento de la economía mundial sea rico en generación de empleo. El desempleo actual es aterrador y no aceptable, hay que crear condiciones de crecimiento que creen puestos de trabajo", expuso Lagarde.


Dos acciones complementarias deben ser emprendidas al mismo tiempo que las políticas para crear empleo, planteó. La primera, continuar con la reforma del sector financiero (una actividad que estuvo en el origen de la actual crisis mundial) que ya lleva varios años. "Si alguien pregunta a un supervisor financiero si el sistema es más seguro a cinco años de la crisis, muchos dirán que todavía no". La segunda, siguió Lagarde, estrategias creíbles por parte de los gobiernos para reducir el alto nivel de endeudamiento mundial, que se ha disparado desde 2006.


Alarmante cambio climático



Jim Yong Kim, un científico de formación, como él mismo se describió aquí, cumplió hoy 104 días al frente del Banco Mundial. "Todo el mundo es vulnerable en tiempos de incertidumbre, sobre todo los pobres, que viven al día. Para poner fin a la pobreza, debemos modificar el arco de la historia para erradicar la pobreza antes de lo que habíamos previsto", dijo en su primera presentación en una asamblea anual del FMI y el BM.


Kim dijo hoy "estar sorprendido" por el hecho de que en los últimos meses los datos sobre agravamiento del cambio climático "se han vuelto alarmante. Cosas que pensábamos que iban a ocurrir en algunos años como el aumento de la temperatura están ocurriendo ya", aseguró. La reciente sequía, que elevó el precio de los alimentos y provocó un aumento de la pobreza en el mundo, fue resultado de esa alteración climática, dijo.


"Este cambio es real. Desde el punto de vista científico es alarmante la unanimidad de los científicos respecto de esto. Debemos encontrar maneras de afrontar y hacer esfuerzos posibles para la mitigación del cambio climático", afirmó.


Tensión diplomática



En medio de la discusión sobre el agravamiento de la crisis económica, la tensión política se añadió a la reunión de los dos principales organismos económicos y financieros del mundo. El gobierno chino canceló de última hora el viaje a Tokio de los jefes de su delegación a la asamblea anual del FMI y el Banco Mundial, que sería encabezada por el gobernador del banco central, Zhou Xiaochuan; y el ministro de finanzas, Xie Xuren, debido a una disputa territorial entre los dos países por la soberanía de un archipiélago de islas deshabitadas al oriente del Mar de China.


China, el país con la segunda mayor economía del mundo (sitio que hasta hace pocos años ocupaba precisamente Japón), reclama para sí la soberanía de las Islas Senkaku, como también lo hacen Japón (que llama Diaoyu al archipiélago) y Taiwán. El mes pasado, la guardia costera japonesa detuvo a los tripulantes de un navío chino que se había adentrado en las aguas de las islas.

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OIT: en AL la mayoría de jóvenes preparados tienen empleos precarios
El director de la oficina en México de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Thomas Wissing, afirmó que la mayoría de los jóvenes, aun aquellos con elevados niveles educativos, enfrentan el pago de salarios sin prestaciones, lo que “que propicia una vejez con pobreza”.


Al participar en un foro convocado por la Universidad Iberoamericana (Uia) sobre juventud desde la perspectiva de la pobreza y la exclusión, destacó que 6.7 millones de integrantes de este sector en América Latina se encuentran en el desempleo, aunque tengan altos niveles de formación.


Ante especialistas de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) y el Fondo de Población de Naciones Unidas México (UNFPA, por sus siglas en inglés), Wissing destacó que este sector de desempleados en la región representa 44 por ciento del total de personas que no tienen una fuente de trabajo.


Diego Palacios, representante en nuestro país de la UNFPA, agregó que naciones como México enfrentan un “grave problema que no han sabido sabido capitalizar”, pues tienen la mayor generación de jóvenes en edad productiva con capacidad de impulsar el desarrollo del país, ante un futuro en el que cada vez habrá más adultos mayores.


Al respecto, Simone Cecchini, oficial de asuntos sociales de la Cepal, afirmó que si bien la educación y el empleo son las “llaves maestras” para cerrar las brechas que enfrenta la población juvenil, estudios recientes elaborados por este organismo revelan que a pesar de que las nuevas generaciones cuentan con más acceso a educación, información y autonomía, esto no se ha traducido “en que tengan mejores empleos o poder”.


En el acto, al que acudió el subsecretario de Educación Superior, Rodolfo Tuirán Gutiérrez, expertos alertaron sobre las condiciones de pobreza que enfrentan millones de jóvenes que no tiene acceso a educación, salud y a un empleo digno.


El funcionario destacó que de los 36.6 millones de jóvenes que hay en el país, 19.5 por ciento no estudia ni trabaja. Agregó que según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo 2010, de cada 100 menores que ingresan a la primaria, 97 de ellos la concluyen, pero sólo 21 de cada 100 que logran cursar una licenciatura terminan sus estudios.


Indicó que la mayoría de los jóvenes que trabajan perciben bajos ingresos y no cuentan con prestaciones, pues 95 por ciento de ellos ganan menos de seis salarios mínimos.


Por su parte, José Antonio Pérez Islas, coordinador del Seminario de Investigación en Juventud de la Universidad Nacional Autónoma de México, destacó que de acuerdo con cifras del Consejo Nacional de Evaluación de las Política de Desarrollo Social, en México 5.1 millones de jóvenes viven en pobreza extrema. A ellos se suma otro sector juvenil que enfrenta el desempleo o la subocupación, “lo que les genera frustración”.


Aseguró que el llamado bono demográfico “se está perdiendo, pues va aumentando la precarización del empleo entre los jóvenes mexicanos, en un contexto en el que las instituciones “ya no responden a los nuevos escenarios y tampoco sirven para dar sentido a las nuevas generaciones”.

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La estatal Venezolana de Televisión resumió el gran acontecimiento con un anuncio transmitido varias veces al día, con música tradicional de arpa cuatro y maracas de fondo. “Un hecho histórico para el país. Llega a la patria de Bolívar el oro que nunca debió salir de nuestro territorio. El Gobierno bolivariano continua afianzando la soberanía nacional, afianzando el futuro económico de Venezuela”, decía la voz del locutor y las imágenes mostraban una sucesión de camiones blindados y tanques militares, que trasladaban a las bóvedas del Banco Central de Venezuela las reservas monetarias de oro que estuvieron depositadas durante dos décadas en bancos de Europa y que el presidente Hugo Chávez ordenó repatriar en septiembre de 2011.

 
El último cargamento llegó a Caracas en enero de este año y así como llegó, comenzó a irse: en agosto de 2011, el Banco Central de Venezuela vendió 3,2 toneladas de las reservas de oro para paliar la escasez de dólares en efectivo, pero la noticia se ha conocido en Venzuela apenas esta semana, tras la publicación de un informe del Fondo Monetario Internacional (FMI).

 
El martes, la agencia de noticias Reuters tuvo acceso a un documento del FMI donde se afirma que las reservas monetarias en oro de Venezuela disminuyeron en 10,98 toneladas durante 2012: de 372,93 toneladas contabilizadas a principios de año, pasaron a ser 362,05 al cierre de agosto. Una de las razones: el mes pasado, el Banco Central de Venezuela vendió 3,2 toneladas por unos 300 millones de dólares. Y un mes más tarde, el pasado miércoles, el presidente de la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional, el diputado oficialista Ricardo Sanguino, admitió al diario caraqueño El Mundo que sí se había llevado a cabo la operación. De acuerdo con informaciones publicadas por la prensa local, la venta se hizo para paliar la escasez de dólares en efectivo que atraviesa el país y para cubrir el pago de importaciones, que en el último año se han incrementado en 20%.
 

La principal fuente de divisas en efectivo de Venezuela son las exportaciones petroleras, que además financian el 60% del presupuesto nacional. Y han mermado justo ahora, cuando el presidente Hugo Chávez aspira a ser reelegido el próximo 7 de octubre para otro periodo de seis años. Venezuela posee hoy en día las mayores reservas probadas de crudo y el precio del barril venezolano supera los 102 dólares. Pero la estatal Petróleos de Venezuela (PdVSA) produce por debajo de su capacidad; hace un mes se produjo una explosión los depósitos de combustible de la más grande de sus refinerías. Murieron 48 personas y las operaciones quedaron paralizadas.

 
Las importaciones son el oxígeno de la economía de Venezuela. Cerca del 80% de los alimentos que se consumen en el país son importados: la leche en polvo, la carne, el azúcar, el pollo, el café que se ofrece a precios subsidiados en la red de mercados populares que administra el Estado y que, junto con otros programas sociales que benefician a los más pobres, forman parte de la oferta electoral de Hugo Chávez. Estas importaciones son controladas por el Gobierno, que desde 2003 mantiene una férrea política de control de cambio. Es la Comisión de Administración de Divisas (Cadivi) el ente que decide quién, qué y cuánto pueden comprar los venezolanos en divisa extranjera. Solo los empresarios más cercanos a la revolución tienen acceso a la tasa oficial de 4,3 bolívares fuertes por dólar; los demás, deben acudir a los dos mercados paralelos de divisas que operan en el país: uno "gris", que maneja el Banco Central de Venezuela y el mercado negro, de cuya fluctuación está prohibido hablar en medios nacionales.


Maye Primera Caracas 27 SEP 2012 - 21:21 CET

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Lula, sorprendido por el alcance de la crisis española
El exmandatario brasileño Luiz Inácio Lula da Silva se manifestó sorprendido por el alcance de la crisis española, en especial, por la alta tasa de paro juvenil que recogen los datos oficiales.


“Yo nunca me imaginé ver en España que hubiera 40 por ciento de desempleo entre los jóvenes, 20 por ciento de desempleo entre la población general”, declaró Lula durante su intervención del viernes ante el foro México Siglo XXI celebrado en el Auditorio Nacional de Ciudad de México.


“Brasil, que históricamente tenía índice de 12 a 14 por ciento, hoy tiene solamente 6 por ciento de desempleo, más o menos, un estándar para Europa que siempre envidiábamos en las décadas anteriores”, continuó.


Así, se ha lamentado de que “el mundo rico, principalmente en Europa, haya dejado que la crisis haya adoptado la envergadura que consiguió por no resolver el problema de Grecia, simplemente”, una cuestión que, según su opinión, “pudo resolverse en 2009 y no hay una solución definitiva al mismo hasta hoy”. En ese sentido, denunció lo que considera una “falta de liderazgo” en Europa.


Para el exdirigente brasileño, los políticos no piensan en los otros países. “Todo el mundo piensa en las próximas elecciones, en las encuestas y popularidad, y a final de cuentas quien paga los platos rotos son los pobres por una crisis causada por los banqueros de Estados Unidos y Europa”, sentenció.


En cambio, Lula destacó la vía de cooperación y entendimiento abierta entre los países de América Latina, con especial mención a México. “Si tenemos que ser adversarios en algo, que sea en fútbol”, bromeó.


Esta cooperación regional “tiene que ser una alianza que integre y traiga beneficios para nuestros pueblos, una construcción conjunta de nuestros jóvenes de un nuevo futuro”, pero con consecuencias en instituciones internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI). “En organismos como el FMI se tiene que reflejar el mundo de hoy, juntos seremos más respetados y mucho más fuertes”, apostilló.


Por otra parte, Lula se dirigió a los gobernantes, a los que emplazó a enfrentarse a la pobreza, a elaborar los presupuestos de sus países pensando y destinando fondos para los más desposeídos. “El presidente de México, el de Brasil, el de Estados Unidos, no tienen que cuidar a los más ricos. ¡El doctor Carlos Slim no necesita al Gobierno para nada! ¡Quién necesita al Gobierno son los pobres”.


23 Septiembre 2012

(Tomado de Expansión)
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Martes, 04 Septiembre 2012 06:56

Crecen el desempleo y la crítica a Hollande

 Crecen el desempleo y la crítica a Hollande
El socialismo francés se confronta a la rudeza de la crisis, a sus propias transformaciones internas, a la ofensiva del patronato, a la presión que ejercen los aliados de la izquierda radical y los sindicatos y al descontento creciente de la opinión pública. Cuatro meses después de haber ganado las elecciones, el presidente socialista francés, François Hollande, toma el timón de un país que recién emerge de las vacaciones de julio y agosto y se asoma a la realidad de las cifras negativas: Francia conoció esta semana la tasa de desempleo. Oficialmente, en el país hay tres millones de desempleados. El contexto es tanto más agudo cuanto que la mayoría socialista tiene que gestionar la crisis europea, calmar las demandas de ala izquierda y de los sindicatos que le reprochan al gobierno su lentitud, los recortes y el incumplimiento de varias promesas. En ese juego se mete el sector empresario, que apunta sus armas contra el aumento de los impuestos y, desde luego, los medios.


Como ya había ocurrido con el ex presidente conservador Nicolas Sarkozy, los medios pasaron de la adoración a la crítica. Idolatrado hace apenas dos meses, Hollande es hoy objeto de una avalancha de ataques reflejados en varios libros de reciente aparición que tienen por objeto la vida privada Hollande y la guerra sin cuartel entre su actual compañera, Valérie Trierweiler, y su ex mujer, Ségolène Royal, la madre de sus cuatro hijos y ex candidata socialista a las elecciones presidenciales de 2007 –fue derrotada por Sarkozy–.


Hollande asumió en mayo la presidencia de la República sin gozar de ese período de paz que se llama “estado de gracia”; 120 días después del retorno del socialismo al poder luego de perder tres elecciones presidenciales sucesivas, apenas 48 por ciento de la opinión pública está satisfecha con su gestión. La palabra “fiasco” ya empieza a aparecer en los medios, antes inclusive de que el Ejecutivo haya empezado a gobernar con plenos poderes. La ola de apreciaciones adversas forzó al presidente a salir de su reserva. A Hollande se le reprocha hoy todo lo que, en abril y mayo pasado, era un argumento a su favor frente a la híper velocidad y la escenificación organizada de su rival, Nicolas Sarkozy, es decir, su parsimonia, su lentitud, su normalidad. Pero el mal humor aprieta. El presidente salió este fin de semana a aclarar que “el cambio no es una sucesión de anuncios, sino una fuerza que da una dirección”. También esgrimió el argumento irremediable de la crisis, su carácter “largo” y la necesidad de “tiempo para ganar la batalla del crecimiento, el empleo y la competitividad, porque es una batalla. (...). No se pueden esperar resultados en tres meses. Me eligieron por cinco años “.


Parece difícil cumplir con todo. La hecatombe por la que atraviesan Grecia y España mantiene un alto nivel de incertidumbre dentro de la Zona Euro, a lo que se le agregan los tres trimestres sucesivos de crecimiento cero, los tres millones de desempleados, el cierre de pequeñas y medianas empresas y las exigencias presupuestarias que se desprenden de los acuerdos europeos. François Hollande había prometido renegociar por entero el “pacto de estabilidad” elaborado por Nicolas Sarkozy y la canciller alemana Angela Merkel, pero no lo hizo.


Una vez que pasó el entusiasmo de la victoria, el ejercicio del poder se ha tornado un desafío donde las promesas y los objetivos de antaño suenan a quimeras. El gobierno ha dado marcha atrás en algunas medidas anunciadas durante la campaña presidencial, o las ha aplicado a medias. Hollande adelantó sin embargo el cumplimiento de algunas de ellas, además del aumento de los impuestos para los ricos: la gestión directa por parte de las regiones de los presupuestos europeos, la creación de 100.000 puestos de trabajo para los jóvenes subvencionados directamente por el Estado y la entrega gratuita de terrenos a los municipios que construyan viviendas. El discurso socialista en torno de la “equidad” y la “justicia” no ha cambiado. Con todo, traducir ambos conceptos en medidas en un terreno minado de abismos cavados por la crisis es casi una misión imposible sin un cambio radical de orientación. Los socialistas demostraron que pueden jugar en la misma escala de la derecha. Así ocurrió con el desmantelamiento de los campamentos de gitanos que tantos problemas y controversias había suscitado durante el mandato de Sarkozy.


Una vez en el poder, el socialismo francés copió al pie de la letra la política xenófoba de su predecesor y continuó con el desmantelamiento de los campamentos y la expulsión de los gitanos. Sólo bajo el peso de las críticas y hasta de una nueva advertencia de las Naciones Unidas el Ejecutivo moderó un tanto su política. Los tiempos cambian rápidamente. Mientras François Hollande estrena su presidencia, los socialistas franceses cambian de época. Martine Aubry, la actual primera secretaria del PS, se despidió de los militantes durante la Universidad de Verano que los socialistas organizaron en La Rochelle. Aubry se irá en octubre y con ella vendrá otra generación. La dirigente francesa deja una huella imborrable: fue bajo su mandato que el PS pasó de la oposición al poder. En su discurso de despedida, Martine Aubry, que estuvo cuatro años frente al Partido Socialista, fijó un rumbo para los próximos años: apoyar al gobierno y lograr que no se aleje de las preocupaciones de la sociedad, poner en circulación propuestas novedosas para que le futuro no los sorprenda y europeizar el enfoque del PS. Una página de la historia se dio vuelta dentro del PS mientras Hollande no consigue aún dar vuelta la página de la política que él mismo prometió cambiar.

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