John Bolton, asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, este martes en Lima (Perú). En vídeo, declaraciones de Bolton. Paolo Aguilar (efe) | atlas

El asesor de Seguridad Nacional, John Bolton, advierte a las firmas extranjeras que también se arriesgan a ser sancionadas si tienen vínculos con el chavismo

Donald Trump ha asestado el golpe más duro al régimen de Venezuela desde que llegó a la Casa Blanca. El mandatario ordenó el lunes por la noche bloquear todos los activos del Gobierno de Nicolás Maduro en EE UU, prohibir a las empresas estadounidenses hacer negocios con Caracas e impedir la entrada de la cúpula del régimen a su territorio. El asesor de Seguridad Nacional, John Bolton, advirtió este martes a las firmas extranjeras que también se arriesgan a ser sancionadas si tienen vínculos con el chavismo. Es la primera vez en 30 años que Washington aplicaba este tipo de sanciones a un país occidental.

La última ofensiva estadounidense contra el régimen de Maduro sitúa a Venezuela en el mismo nivel que Corea del Norte, Irán, Siria y Cuba, los otros países a los que Washington ha congelado sus activos. “Ahora Venezuela es parte del muy exclusivo club de Estados canallas”, afirmó el martes Bolton. “Estamos enviando una señal a terceras partes que quieran hacer negocios con el régimen de Maduro: procedan con extrema cautela. No hay necesidad de arriesgar sus intereses económicos en EE UU por apoyar a un régimen corrupto y moribundo”, advirtió en Lima (Perú), donde se celebró la Conferencia Internacional por la Democracia en Venezuela con la participación de 59 países y tres organismos internacionales, entre ellos, la Unión Europea.

El asesor de la Casa Blanca envió así un mensaje directo a los líderes de Rusia y China —quienes no participaron del encuentro—, calificando su apoyo a Maduro de “intolerable”. Además, amenazó a las dos potencias con que el próximo Gobierno elegido democráticamente en Venezuela podría verlos como enemigos por haber apoyado al “régimen criminal” y que no se fiaran de que después de la caída de Maduro, quien se encuentra “entre las cuerdas”, vayan a recibir el pago de la deuda.
Las sanciones aprobadas el lunes van más allá de las impuestas hasta ahora por Washington, como la congelación de los activos de la estatal Petróleos de Venezuela y las sanciones a más de 100 individuos y entidades venezolanas. En los últimos siete meses también se ha penalizado al Banco de Desarrollo de Venezuela y el Banco Central.

“El momento para el diálogo ha terminado. Ahora es el momento de la acción”, aseveró Bolton en Lima, donde despejó las dudas sobre si las sanciones podrían afectar también a quienes hicieran negocios con el régimen. “Deseo dejar claro que esta amplia orden ejecutiva autoriza al Gobierno de EE UU a identificar e imponer sanciones a cualquier persona que continúe proporcionando apoyo al ilegítimo régimen de Nicolás Maduro”, aclaró en una advertencia muy directa: o haces negocios con EE UU o con Venezuela.

Trump ya había adelantado la semana pasada que contemplaba imponer nuevas sanciones al régimen. El objetivo es desbloquear una crisis política que lleva estancada desde hace meses, con un Nicolás Maduro cuya legitimidad cuestiona una oposición que ha nombrado a su propio presidente interino, Juan Guaidó, y que pide unas nuevas elecciones. Guaidó ha sido reconocido por más de 50 países, incluidos EE UU y España. Desde hace semanas, representantes de ambos líderes venezolanos buscan bajo la tutela de Noruega una solución a la crisis sin resultados hasta ahora.

“Todos los bienes e intereses del Gobierno de Venezuela que se encuentran en EE UU están bloqueados y no pueden transferirse, pagarse, exportarse, retirarse ni negociarse de otra manera”, reza el texto de la medida adoptada. La orden ejecutiva congela los activos, pero permite la entrega de alimentos, medicamentos y ropa “destinados a ser utilizados para aliviar el sufrimiento humano”.

Es difícil cuantificar los activos del Gobierno venezolano en EE UU, pero las nuevas sanciones tendrán consecuencias. Aunque las transacciones comerciales entre privados no se verán afectadas por la orden ejecutiva, Diego Moya-Ocampos, analista de la consultora IHS Markit, considera que las empresas occidentales serán las que abandonarán los planes de negocio en Caracas. “Las compañías van a sopesar los riesgos regulatorios de hacer negocios en Venezuela y el impacto en su reputación”, sostiene el experto, y agrega: “Es casi imposible operar sin tener que realizar algún tipo de transacción en dólares estadounidenses si se trata de una multinacional”.

Está por ver qué empresas se verán afectadas por las medidas, porque se contemplan excepciones que podrían permitir a grandes empresas como la petrolera Chevron seguir operando en Venezuela. Uno de los sectores que podrían verse afectados es el de la minería. Para compensar la caída de los ingresos por el petróleo, el régimen chavista ha estado exportando oro y otras materias primeras para lograr efectivo.

Mensaje a Rusia y China

Aunque las amenazas de Bolton están dirigidas a los países que aún apoyan al régimen venezolano, como Rusia y China, Moya-Ocampos cree que estos no alterarán su comportamiento. En el caso de Cuba, realmente “no tienen elección” sobre su respaldo al régimen. Rusia, según el analista, está buscando desafiar el papel de Estados Unidos en el tablero global, utilizando a Venezuela para lograrlo. Por eso prevé que tendrá un rol dual, con algunas compañías que van a seguir operando, y otras no, como varios bancos, exportadores de granos o fabricantes de armas que ya han suspendido sus actividades comerciales en Caracas.

Konstantin Kosachev, presidente de la comisión de Asuntos Exteriores del Senado ruso, criticó el martes la orden ejecutiva de Trump, a la que calificó de “bandolerismo internacional”, según la agencia de noticias estatal RIA Novosti. Kosachev agregó que la medida de Washington representa una “intromisión abierta en los asuntos domésticos de Venezuela”.

Para Moya-Ocampos, China “es un apoyo más teórico que práctico-financiero”. El gigante asiático cesó abruptamente la concesión de préstamos a Venezuela en 2016, después de haberse convertido en el principal acreedor del régimen de Maduro. La decisión de Pekín coincidió con el deterioro acelerado de la económica y la política del país latinoamericano. En la última década, China le ha prestado a Venezuela cerca de 62.000 millones de dólares (unos 54.000 millones de euros). La mayor parte del montante está formada por créditos pagaderos en petróleo. 

Por Antonia Laborde

Washington 6 AGO 2019 - 14:48 COT

Publicado enCrisis Venezuela
Manifestantes en Hong Kong

Durante estos días se han juntado demasiados asuntos en un triángulo formado por China, Hong Kong y Estados Unidos. A la guerra arancelaria le ha salido una derivada en forma de guerra de divisas, todo esto mientras en Hong Kong se suceden unas protestas multitudinarias que reclaman no caer en la espiral hacia la autocracia que buscan en Pekín. Las dos primeras a menudo se leen como una cuestión económica; la segunda, como un asunto de libertades civiles. Sin embargo, todas ellas están relacionadas y tienen un nexo común: la geopolítica. Pero vayamos por partes.

Cuando Trump se lanzó a la carrera por la Casa Blanca hace prácticamente cuatro años, una de sus fijaciones durante la campaña fue China. Se aprovechaba comercialmente de Estados Unidos, no respetaba la propiedad intelectual, manipulaba la moneda y otro sinfín de ventajas que, más allá del histrionismo trumpiano, eran ciertas. Por ello se propuso revertir todo eso si alcanzaba a la presidencia. Y lo hizo. Uno de sus objetivos ha sido renegociar todos los acuerdos comerciales posibles en favor de Estados Unidos, y China no ha sido una excepción. Como Pekín se ha resistido a esta solución, el presidente simplemente optó por algo que a un hombre de negocios como él se le da bien hacer: apretar a su oponente. Lanzó así a lo largo de 2018 una batería de aranceles sobre casi cualquier producto chino que Estados Unidos importe, algo que no ha hecho sino escalar desde entonces, alternando réplicas chinas y contrarréplicas norteamericanas.

En paralelo a este pulso comercial han surgido protestas en Hong Kong por la polémica ley de extradición a China, que acabó siendo retirada por el enorme rechazo social que generó. Sin embargo, más allá de esta cuestión de derechos políticos, Hong Kong y sus avatares internos son una pieza fundamental en estas dinámicas entre Estados Unidos y China. La pugna política se fundamenta en que los sectores prochinos quieren ir asimilando el sistema hongkonés, que hoy día goza de gran autonomía y bastantes libertades impensables en China, precisamente a ese sistema que impera en la potencia asiática. Por el contrario, la parte más liberal de la sociedad quiere mantenerse en la situación de autonomía actual o bien avanzar hacia la independencia para alejarse todo lo posible de China. Sin embargo, esta situación favorece a la larga a Pekín, ya que el acuerdo de autonomía de Hong Kong entró en vigor cuando este territorio pasó de ser una colonia británica a manos chinas en 1997, y donde se estipulaba que esta autonomía se mantendría durante 50 años –hasta 2047–. Por tanto, ese año China podrá simplemente asimilar de forma total el territorio.

En el contexto de la guerra comercial la importancia de este territorio no es menor: Hong Kong recibe un trato especial en términos comerciales por parte de Estados Unidos gracias a una ley de 1992, la Hong Kong Policy Act. Esta ley se fundamenta en la autonomía del territorio y, a cambio de que se sigan garantizando los buenos niveles de libertad política y económica que existen allí, Estados Unidos se compromete a tratar a Hong Kong como si fuese un país distinto de China en el aspecto comercial. Y de esta situación se beneficia también la República Popular, y mucho. Hong Kong es el segundo destino de las exportaciones chinas tras Estados Unidos, y es que las compañías chinas utilizan este enclave como intermediario para vender su mercancía a otras multinacionales radicadas en el territorio autónomo, que a su vez lo usan para penetrar en la China continental. El gran problema para Pekín de la guerra comercial es que Estados Unidos grava cualquier importación procedente de China. Pero gracias a Hong Kong, los productos chinos pueden esquivar, al menos parcialmente, esos aranceles y así mitigar su impacto gracias a un sistema llamado first-sale rule.

Hasta aquí el panorama no parece excesivamente perjudicial para China. Sin embargo, desde mediados de junio –al poco de empezar las protestas en Hong Kong–, demócratas y republicanos han impulsado en el Congreso estadounidense una nueva ley –aún no aprobada– llamada The Hong Kong Human Rights and Democracy Act para exigir que se identifique a aquellas personas que han cometido violaciones de derechos humanos en la autonomía para poder sancionarlas, así como para crear un procedimiento por el cual, de manera anual, Estados Unidos avale mantener el acuerdo de 1992 vigente teniendo en cuenta que el nivel de autonomía en el territorio hongkonés no se ha visto mermado. Si no, Washington se reserva el derecho de revocar esa prerrogativa comercial y equiparar a nivel comercial la China continental y Hong Kong. En ese supuesto, China perdería una de sus grandes cartas para esquivar los aranceles estadounidenses. Sin embargo, si Estados Unidos llevase a cabo este movimiento, China asumiría muchos menos costes acelerando la asimilación total de Hong Kong. Por el contrario, en Pekín saben que deben ser cuidadosos con no excederse atrayendo al régimen autónomo para no activar la cláusula de Estados Unidos y perder así su gran baza, al mismo tiempo que tiene que evitar que en la excolonia británica prospere un movimiento independentista que pueda hacer que Hong Kong se le acabe escapando de las manos.

En este sentido, China, a pesar de tener la carta hongkonesa, está en clara desventaja en su guerra comercial con Estados Unidos por el hecho de que su balanza comercial con el país norteamericano es enormemente asimétrica: la potencia asiática exporta mucho más a EEUU que al contrario, por lo que está mucho más expuesta a los aranceles que su rival. Así, en vez de seguir escalando en un pulso que tiene perdido, ha optado por llevarse la batalla a otro terreno en el que juega con algo más de ventaja: las divisas.

Para que nos entendamos, el Banco Central Chino tiene bastante más poder de control sobre el tipo de cambio del yuan –la moneda china– que el que tiene la Reserva Federal con el dólar. El primero no flota libremente –su tipo de cambio no viene determinado por la oferta y la demanda del mercado de divisas–, mientras que el segundo sí. Y esa diferencia hace que China pueda devaluar su moneda para ganar cierta competitividad comercial por una vía en la que Estados Unidos no dispone de tal herramienta. Además, esta devaluación supone un reto a Trump de primer nivel: el mandatario había acusado a China de que manipula su moneda para ganar competitividad comercial de forma injusta –porque es cierto–, pero esta jugada de China supone aceptar el órdago de Trump e ir a hacer daño en una herida que, quizás, en la Casa Blanca no se esperaban que Pekín podía atreverse a hacer.

La gran esperanza de China para acabar con este conflicto comercial es que Trump pierda las presidenciales de noviembre de 2020. Hasta el momento, todas las rondas de negociación que se han sucedido entre ambos han sido infructuosas. Es una jugada arriesgada, porque las encuestas no aseguran una derrota del actual presidente y el panorama de candidatos demócratas tampoco apunta a que vayan a presentar una figura de carisma arrollador y visión privilegiada. Por tanto, en este lapso de tiempo hasta los comicios –y quién sabe si con una prórroga de cuatro años más gracias a un nuevo mandato del neoyorquino–, China parece que solo tiene dos opciones: o capitular ante Estados Unidos o continuar la escalada hacia un límite que nadie sabe dónde está.

Por Fernando Arancón - El Orden Mundial

06/08/2019 - 21:13h

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¿Cómo está actuando EE.UU. en las elecciones en Sudamérica?

Primero fue Evo Morales Ayma: el presidente boliviano, que busca un nuevo mandato, denunció a fines de julio que EE.UU. había enviado agentes de inteligencia a su país, en vías a reunirse con la oposición a su gobierno de cara a las elecciones de octubre próximo. “Quiero que sepan, el Departamento de Estado de Estados Unidos está enviando sus agentes de inteligencia. Estamos informados: están reuniéndose con algunos comités cívicos. ¿Qué estarán planificando? ¿Qué mentira estarán inventando otra vez?” dijo el Jefe de Estado, que suele confrontar públicamente con el país del norte, desde una agenda anti-imperialista, desde antes de llegar al gobierno

Luego fue Rodolfo Nin Novoa, canciller de Uruguay: afirmó días atrás que Estados Unidos "se mete en la campaña electoral" uruguaya. ¿Qué fue lo que provocó el encono del canciller del Frente Amplio? La decisión de EEUU de emitir un alerta a los turistas que visiten Uruguay en torno a la inseguridad. "Es notorio que el tema de la seguridad está en la campaña electoral en Uruguay. Hay un plebiscito planteado (Vivir sin miedo) para reformar la Constitución y endurecer las medidas para combatir el delito. Es uno de los ejes de campaña del Partido Nacional" recordó Nin Novoa, vinculando la campaña doméstica de la derecha con el anuncio de Washington.

Es interesante otra frase de Novoa para graficar porqué cree que EEUU. intenta un cambio de gobierno en Uruguay. "No tengo ningún dato más que la historia de Estados Unidos en los últimos 50 años" afirmó el canciller, con gran poder de síntesis. Si bien tiene razón en cuanto a los frondosos antecedentes, por ahí no hace falta ir tan atrás: el ex presidente Lula da Silva, en sus recientes entrevistas en la cárcel de Curitiba, denunció el involucramiento del Departamento de Justicia de EE.UU. con el juez Moro, algo que aparece con sutileza en los chats filtrados por el periodista Glenn Greenwald. Moro, que condenó a Lula, es ahora Ministro de Bolsonaro, quien llegó al Planalto por esa condena. Viene bien recordar la secuencia completa para darnos cuenta del absurdo que fue aquella elección en el país más importante del continente.

En Argentina, la connivencia del actual presidente de la Nación con EE.UU. viene de larga data: el periodista Santiago O´Donnell documentó cómo Macri, cuando era Jefe de Gobierno, pedía en la Embajada de EE.UU. mayores presiones sobre Néstor Kirchner y aseguraba que Washington era "pasivo y permisivo" con el ex presidente, algo que se desprende de los cables filtrados en WikiLeaks. El antecedente directo era el "No al ALCA" de 2005 en Mar del Plata, en el cual Kirchner tuvo una destacada actuación como anfitrión, junto a Lula y Chávez. Luego del kirchnerismo, Macri llegó a la Rosada: se vinculó primero con Obama, apoyó a Hillary Clinton y, tras su derrota, giró velozmente a un trumpismo irreflexivo e incondicional, bajo la necesidad de que este lo apoye en el rescate del Fondo Monetario Internacional.

Visto estos antecedentes, y reflexionando sobre lo que sucede en Bolivia y Uruguay, surge una pregunta crucial: ¿cómo estará actuando EE.UU. en la decisiva elección de Argentina, aquella que puede cambiar la correlación de fuerzas a nivel regional? Es tarea del mundo académico y periodístico investigar rigurosamente y responder sin vacilaciones a esa pregunta, decisiva para el futuro de una democracia no tutelada en nuestro país. En estas elecciones presidenciales Argentina no solo define quien se sienta en Balcarce 50: también define si tendrá (o no) márgenes de autonomía en un mundo que va camino a una confrontación cada vez más nítida entre EEUU y China, como lo muestra la escalada arancelaria y una posible guerra de monedas. Por los ejemplos que hemos visto en este artículo, y como parte de esa misma puja con China, EE.UU. está decidido a tener un rol cada vez más activo -y ampliamente cuestionable- en nuestra región. Es tarea de las y los latinoamericanos poner un freno a ese injerencismo. ¿Será Argentina la nueva punta de lanza, tal como sucedió en 2005 en Mar del Plata?

Juan Manuel Karg es politólogo UBA. IIGG - Facultad de Ciencias Sociales

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Gobierno de EEUU seguía situación del sistema eléctrico venezolano desde hace más de una década, según filtraciones de WikiLeaks

El interés y seguimiento de los órganos de inteligencia norteamericanos y su gobierno a la situación de la electricidad en Venezuela es de vieja data. Así lo confirman los más de 1000 documentos divulgados por Wikileaks en donde se menciona la situación del Sistema Eléctrico Nacional en Venezuela y de la Hidroeléctrica Simón Bolívar ubicada en el Guri.

Una muestra de esta filtración son los telegramas diplomáticos del entonces embajador de los Estados Unidos en Venezuela, Patrick Duddy, con informes sobre la realidad del Sistema Eléctrico Nacional (SEN) de Venezuela en el año 2009, para ese entonces fuertemente afectado por el fenómeno El Niño.


En un memorando con fecha del 23 de octubre del 2009 Duddy destaca las acciones ejecutadas en aquel momento por el presidente Chávez, quien tenía una respuesta proactiva y "revelaba una preocupación por la gravedad potencial del problema". Entre las acciones tomadas por el Gobierno Bolivariano estaban una campaña de ahorro energético, los "racionamientos" de energía en todo el país -excepto en Caracas-, la penalización a quienes tenían altos consumos y la obligación de autogeneración de energía a las empresas privadas y públicas.


En otra comunicación con fecha del del 20 de noviembre del 2009, el entonces embajador explica un estudio minucioso del SEN en donde se destaca las maneras en la que se produce la energía eléctrica en Venezuela, como se transmite, los patrones de consumo y la relación con el fenómeno El Niño; esto a través de una presentación de Eduardo Rosas y Oscar Zambrano, ambos pertenecientes a una firma consultora y exasesores de Electricidad del Caroní (EDELCA).


En otro cable, calificado como "confidencial" por el consejero económico Darnall Steuart, afirman que el gobierno de Venezuela no ha invertido en el mantenimiento y expansión de la infraestructura eléctrica para hacer frente al incremento de la demanda.


"La República Bolivariana de Venezuela (GBRV) no ha invertido adecuadamente en el sector eléctrico ni ha abordado su deteriorada infraestructura resultando en cientos de cortes de energía locales aislados y cortes regulares a nivel nacional. El consumo doméstico de electricidad ha aumentado más del 25 por ciento desde 2004, mientras que el GBRV ha fallados de manera sustancial en aumentar su capacidad de generación," reza el resúmen de la nota.


Los consultores exponen que al fallar el sistema eléctrico se generaría un problema secundario que es la distribución de combustible, necesario para accionar la producción particular de energía en el sector privado.


Frente a esto el Duddy no vacila en afirmar que las condiciones del SEN son una "tormenta perfecta" que debe aprovecharse, claro está, a favor de los intereses de los Estados Unidos en derrocar al Gobierno Bolivariano.


APROVECHARSE DE LA SITUACIÓN Y TOMAR VENTAJA


Otras filtraciones expuestas por Wikileaks sobre el Sistema Eléctrico Nacional (SEN) de Venezuela, pertenecen a la serie denominada Los Archivos de Inteligencia Global (TGIF). Más de 5 millones de correos, revelados en el 2012, pertenecientes a un entramado de espionaje en distintos países del mundo que realizaba la empresa estadounidense Stratfor, conocida como la CIA de las sombras.


Uno de estos documentos es un informe especial, que fue publicado luego en la página web de la misma agencia Stratford con infografías y recursos multimedia. El mismo señala que "Venezuela no estaba en un punto de quiebre, pero si se encontraba en la línea roja" debido a que un posible colapso eléctrico traería consigo problemas económicos ya que se paralizaría la industria y el comercio del país, se dispararían los índices de inseguridad por la ausencia de iluminación, faltaría el agua al fallar la energía necesaria para bombearla desde los embalses.


Estas dificultades, consecuencia de la situación del SEN, debilitarían al gobierno del comandante Chávez, lo cual "debían aprovechar los opositores a la Revolución Bolivariana" y así poder figurar en el panorama político. Mencionan a Henry Falcón como el líder opositor que más se destacaba en aquel entonces.


Por otro lado, el periodista estadounidense Max Blumenthal publicó una investigación periodística sobre las filtraciones de Wikileaks con el SEN venezolano y la relación de Stratfor con CANVAS, esta última organización entrenó en técnicas de cambios de régimen político al autojuramentado presidente de Venezuela, Juan Guaidó.


En el correo Srdja Popovic, miembro de CANVAS, escribe a Reva Bhalla, entonces vicepresidenta de Stratfor, que la "clave en las debilidades de Chávez es el deterioro en el sector eléctrico" venezolano, además sugiere que un grupo opositor bien entrenado podría debilitar para ese momento al Gobierno Bolivariano y así tomar ventajas de la situación para canalizar el descontento hacia sus necesidades.


Según Blumenthal, esto coincide diez años después con el apagón generado por el saboteo cibernético y electromagnético al SEN y los llamados de Guaidó para protestar, utilizando así el problema eléctrico a su favor y al de los intereses de los Estados Unidos.


Otras revelaciones sobre el SEN de Venezuela que fueron filtradas por Wikileaks –y que no pertenecen a la serie GIF- datan de los años 70, en estas se revelan datos de tecnología adquirida en los Estados Unidos por el gobierno de Venezuela de aquel momento, para la construcción, por una empresa norteamericana, de la central hidroeléctrica recientemente saboteada.

 

Por: AlbaTV / Aporrea | Jueves, 11/04/2019 10:27 AM

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Sábado, 02 Marzo 2019 08:28

Un abismo para salir de la angustia

Un abismo para salir de la angustia

La crisis económica que ahoga la vida de miles de personas en Colombia tiene finales funestos, como el de Paola Moreno y su hijo Nicolás Ceballos Moreno, de reciente ocurrencia en el puente “La Variante”, ubicado entre Ibagué y Cajamarca. 

 

Un abismo para salir de la intranquilidad. El pasado 6 de febrero el puente “La Variante” que conecta a los municipios de Ibagué y Cajamarca sirvió de trampolín para que Jessica Paola Moreno Cruz de 30 años, y su hijo May Nicolás Ceballos Moreno de 10 años de edad, terminaran con sus vidas; dos semanas atrás –27 de enero–Cristian Ciro, joven de 23 años, decidió saltar al vacío en el mismo lugar –según medios de la región, por problemas sentimentales–. Las razones para tomar la funesta decisión son diferentes, sin embargo, hacen parte de un mismo síntoma: una sociedad en crisis.

 

Para nadie es un secreto que la vida en el país cada vez es más angustiante y precaria. La decisión de quienes han estado en el poder durante la historia nacional, siempre ha sido la de gobernar para los ricos e imponer sus políticas y modelos económicos de inequidad sobre las mayorías. Los últimos gobiernos –Samper, Pastrana, Uribe, Santos, Duque– han decidido implementar con ferocidad el modelo neoliberal que privatiza lo público para entregárselo a los poderes económicos privados, lo que hace que perdamos como sociedad derechos fundamentales como el de la salud gratuita, estabilidad y garantías laborales, por mencionar algunos.

 

Una angustia que agobia la existencia

 

La noticia del suicidio de Paola Moreno y su hijo, deja en evidencia el problema estructural que tiene el país, pues si analizamos con detalle, esta mujer padece las consecuencias de una vida de injusticias e inequidades. Era una madre de familia, que tenía a su cargo la responsabilidad de criar sola a su único hijo; según medios habría estudiado administración de empresas, sin embargo no tenía estabilidad laboral y por momentos era vendedora informal de cremas y cosméticos –como miles de mujeres en Colombia–, recurso último o complementario para poder reunir algunos pesos que ayuden a sobrellevar el día a día.

 

Estaba endeudada, como millones en el país. La llamaban a diario, le quitaban lo poco que tenía, la intimidaban. No eran los bancos (que te cierran toda opción comercial para nuevos créditos, te aniquilan en lo económico con el cobro de intereses sobre el interés, hasta quitarte lo poco que tengas a través de embargos y similares), eran los “gota a gota”, que prestan con intereses del 20 por ciento y más diario, y que al no recibir su pago no reparan en utilizar métodos ’no santos’ para recuperar lo prestado, para ello y de manera inicial, las agresiones verbales, para luego pasar a la intimidación física, a las golpizas, hasta llegar al asesinato.

 

Las apariencias engañan

 

Pese a sus dificultades, Paola se mostraba ante los demás como si tuviera una vida estable y exitosa, se tomaba fotos para ganar “me gusta” en las redes sociales, sin embargo, su realidad era delirante, a tal punto que decidió quitarse la vida y de paso arrebatar la de su hijo.

 

Una decisión que refleja el estado de angustia a que estaba sometida, y el nivel depresivo a que había llegado producto de no encontrarle salida a los afanes a que estaba sometida. Ante sí, tal vez producto del alocado individualismo en que hemos caído, las alternativas colectivas y solidarias no eran una opción. El paisaje era de bruma: empleo cero, ingresos cero o insuficientes, y cero apoyo social para salir de la crisis.

 

La suya era una realidad prolongación/consecuencia de un sistema social donde todo está fabricado para beneficio de unos pocos, y donde la gran mayoría está expuesta al aislamiento y a malvivir, hasta desear la muerte, hasta buscar la muerte.

 

 

Es una realidad que no solo está presente en el caso de Paola y Cristian Ciro, según el informe Forensis 2017, de Medicina Legal, entre los años 2008 y 2017 en Colombia se presentaron aproximadamente 19.977 suicidios, con una media de 1.998 casos por año. Las personas entre los 20 y los 39 años presentan la mayor frecuencia de suicidios con 44,73 por ciento (Ver tabla de suicidios).

 

En efecto, las angustias que aquejaron tanto a Paola como a Cristian Ciro, evidencian otro problema de nuestro país: no existe una política pública para construir sociedad, es decir, para que seamos común-unidad. Nada, lo que prima es aquello que conocemos como “sálvese quien pueda”, y ante tal opción cientos, miles quedan en el camino, tirados, triturados por un sistema que desprecia la vida y adora la acumulación en los bolsillos de los más “pilos”. Es así como las ciudades están llenas de personas jóvenes que deambulan pegadas a un tarro con bóxer, aspirando gases tóxicos para alejarse de la realidad. Jóvenes que tras escasos dos o tres años, cubiertos de mugre y odio, con mirada perdida, parecen viejos al final de sus vidas.

 

Es una inexistente política pública reflejada en, por ejemplo, la ausencia de un sistema de salud preventivo, que entienda los ritmos de vida de la gente, que trabaje la salud mental y ayude a tener una vida tranquila –la cual necesita, es evidente, del cumplimiento de un conjunto de derechos, como trabajo estable, tiempo para la recreación, vivienda, alimentación, etcétera–. El alcalde de Ibagué, Guillermo Alfonso Jaramillo, se refirió a esto diciendo que el gota a gota está agobiando a la ciudad y al país, pero el tema del suicidio también tiene que ver con un problema de salud al que “El sistema en sí no está aportando la atención necesaria y a la salud mental no se le presta atención y mire donde terminamos”.

 

Otro mundo es posible

 

Uno de los problemas esenciales de esta trágica noticia es que demuestra como las personas están buscando las soluciones de sus problemas de una forma individual, sin entender o hilar la realidad política y económica del país; sin entender que lo que lo aqueja en su día a día también lo padece y vive el del lado, el vecino, miles de familias. Sin embargo, los medios masivos (ver recuadro “El periodista”) y el poder, muestran estos casos como aislados, como si la gente que toma estas decisiones estuviera loca, ocultando que lo que realmente está mal es este modelo de sociedad, este sistema económico, donde la democracia existe únicamente para poner un voto y no para vivir en justicia y escoger los rumbos para la vida cotidiana.

 

Un reto por encarar. En un mundo donde la tendencia 1-99 (1 por ciento de la población acumula la riqueza del 99 por ciento restante) cada vez tiene más fuerza –según el informe de Oxfam de 2017 sobre la acumulación de riqueza, sólo 8 personas poseen una riqueza igual a los ingresos de 3 mil 600 millones de personas del planeta–, los movimientos sociales y la sociedad en su conjunto necesita replantearse el modelo de vida, lo que implica construir una nueva forma de gobierno y poder.

 

Para emprender estos retos necesitamos de soluciones colectivas, soluciones que permitan el encuentro y abran la palabra entre miles, quienes deben comenzar a decidir los rumbos de su vida, colocando para ello y como base fundamental el bienestar común. Esto será posible si se organizan espacios verdaderamente democráticos que vayan más allá de la institucionalidad, que sean obra cotidiana de todas las personas, de los de a pie, para que compartan sus angustias y vislumbren las soluciones para las mismas.

 

Ante la crisis nos queda, por demás, una alternativa: llenar el vacío reinventando la vida en solidaridad colectiva.

 

 


Recuadro 

 

“El periodista”

 

Son varios los “periodistas” que graban el momento en que Jessica Paola y su hijo May Nicolás están al borde de lanzarse desde el puente, todos buscan el mejor ángulo para captar la tragedia, todos quieren tener la imagen en exclusiva. Algún “periodista” agradecen a las 274 personas conectadas que veían en vivo a través de su página de Facebook –que quizás nunca había tenido tantos seguidores en una publicación–.

 

El video en vivo es narrado una y otra vez por los “periodistas”; allí, en vivo, trasmiten las suplicas de quienes intentan que la mujer no se lance al precipicio. Sin abandonar su Smartphone, el “periodista” agradece una y otra vez a quienes le siguen en vivo –ora para que pueda grabar cuando salten–.

 

“Ahí está la noticia”, de eso está convencido; seguramente nunca ha pensado en la débil frontera que separa al suceso del morbo y como al franquearla ya no hay periodismo. Transmite el suceso y para potenciar el espectáculo, para hacerlo más trágico, dice que el niño es un bebe. Para quienes no entienden lo que pasa en el video y se acaban de conectar a la transmisión, el “periodista” detalla la escena diciendo: “pueden ver algo morado que esta al fondo, esa es la gorra de la mujer que está a punto de lanzarse”.

 

Prosigue en su hito y graba la angustia de la familia de la suicida y su hijo, trasmite, no tiene remordimiento de nada, el carroñero sabe que esto le hará ganar followers. Siempre busca el mejor ángulo, por eso dice: “vamos a tratar de acercarnos un poco más para alcanzar a escuchar lo que las personas le dicen”. Se desespera por la posición donde ahora está, pues ese no resulta el mejor lugar para grabar el evento. “Pss, pss”, hace llamando a alguien para que le haga el favor de llevar el celular hasta el lugar donde se pueda ver a la mujer y al niño. No tiene éxito.

 

Llega el momento esperado, la mujer salta al vacío. El “periodista” empieza a aclamar a Dios: “¡Dios mío!, ¡Dios santo!, que triste, esta mujer se lanzó con el niño”, entrecorta sus palabras con un chillido fingido y vuelve a decir: “que triste, la policía llora”. Se detiene. Unos pocos segundos después vuelve a recordar su página web. Empieza a llorar de nuevo. Da una pausa y juzga a la mujer: “Dios la sabrá perdonar”.


Aún no está satisfecho, quiere más. Trata de ingresar al lugar para ver si logra por lo menos tener una imagen de los cuerpos en el vacío. No lo logra. Decide terminar el video. Agradece y se sorprende por las 4.400 personas que lo siguen en la transmisión, y termina diciendo “gracias a las casi cinco mil personas que nos siguieron y a Paola, que dios la perdone”.

 

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Jueves, 28 Febrero 2019 16:35

Un abismo para salir de la angustia

Un abismo para salir de la angustia

La crisis económica que ahoga la vida de miles de personas en Colombia tiene finales funestos, como el de Paola Moreno y su hijo Nicolás Ceballos Moreno, de reciente ocurrencia en el puente “La Variante”, ubicado entre Ibagué y Cajamarca. 

 

Un abismo para salir de la intranquilidad. El pasado 6 de febrero el puente “La Variante” que conecta a los municipios de Ibagué y Cajamarca sirvió de trampolín para que Jessica Paola Moreno Cruz de 30 años, y su hijo May Nicolás Ceballos Moreno de 10 años de edad, terminaran con sus vidas; dos semanas atrás –27 de enero–Cristian Ciro, joven de 23 años, decidió saltar al vacío en el mismo lugar –según medios de la región, por problemas sentimentales–. Las razones para tomar la funesta decisión son diferentes, sin embargo, hacen parte de un mismo síntoma: una sociedad en crisis.

 

Para nadie es un secreto que la vida en el país cada vez es más angustiante y precaria. La decisión de quienes han estado en el poder durante la historia nacional, siempre ha sido la de gobernar para los ricos e imponer sus políticas y modelos económicos de inequidad sobre las mayorías. Los últimos gobiernos –Samper, Pastrana, Uribe, Santos, Duque– han decidido implementar con ferocidad el modelo neoliberal que privatiza lo público para entregárselo a los poderes económicos privados, lo que hace que perdamos como sociedad derechos fundamentales como el de la salud gratuita, estabilidad y garantías laborales, por mencionar algunos.

 

Una angustia que agobia la existencia

 

La noticia del suicidio de Paola Moreno y su hijo, deja en evidencia el problema estructural que tiene el país, pues si analizamos con detalle, esta mujer padece las consecuencias de una vida de injusticias e inequidades. Era una madre de familia, que tenía a su cargo la responsabilidad de criar sola a su único hijo; según medios habría estudiado administración de empresas, sin embargo no tenía estabilidad laboral y por momentos era vendedora informal de cremas y cosméticos –como miles de mujeres en Colombia–, recurso último o complementario para poder reunir algunos pesos que ayuden a sobrellevar el día a día.

 

Estaba endeudada, como millones en el país. La llamaban a diario, le quitaban lo poco que tenía, la intimidaban. No eran los bancos (que te cierran toda opción comercial para nuevos créditos, te aniquilan en lo económico con el cobro de intereses sobre el interés, hasta quitarte lo poco que tengas a través de embargos y similares), eran los “gota a gota”, que prestan con intereses del 20 por ciento y más diario, y que al no recibir su pago no reparan en utilizar métodos ’no santos’ para recuperar lo prestado, para ello y de manera inicial, las agresiones verbales, para luego pasar a la intimidación física, a las golpizas, hasta llegar al asesinato.

 

Las apariencias engañan

 

Pese a sus dificultades, Paola se mostraba ante los demás como si tuviera una vida estable y exitosa, se tomaba fotos para ganar “me gusta” en las redes sociales, sin embargo, su realidad era delirante, a tal punto que decidió quitarse la vida y de paso arrebatar la de su hijo.

 

Una decisión que refleja el estado de angustia a que estaba sometida, y el nivel depresivo a que había llegado producto de no encontrarle salida a los afanes a que estaba sometida. Ante sí, tal vez producto del alocado individualismo en que hemos caído, las alternativas colectivas y solidarias no eran una opción. El paisaje era de bruma: empleo cero, ingresos cero o insuficientes, y cero apoyo social para salir de la crisis.

 

La suya era una realidad prolongación/consecuencia de un sistema social donde todo está fabricado para beneficio de unos pocos, y donde la gran mayoría está expuesta al aislamiento y a malvivir, hasta desear la muerte, hasta buscar la muerte.

 

 

Es una realidad que no solo está presente en el caso de Paola y Cristian Ciro, según el informe Forensis 2017, de Medicina Legal, entre los años 2008 y 2017 en Colombia se presentaron aproximadamente 19.977 suicidios, con una media de 1.998 casos por año. Las personas entre los 20 y los 39 años presentan la mayor frecuencia de suicidios con 44,73 por ciento (Ver tabla de suicidios).

 

En efecto, las angustias que aquejaron tanto a Paola como a Cristian Ciro, evidencian otro problema de nuestro país: no existe una política pública para construir sociedad, es decir, para que seamos común-unidad. Nada, lo que prima es aquello que conocemos como “sálvese quien pueda”, y ante tal opción cientos, miles quedan en el camino, tirados, triturados por un sistema que desprecia la vida y adora la acumulación en los bolsillos de los más “pilos”. Es así como las ciudades están llenas de personas jóvenes que deambulan pegadas a un tarro con bóxer, aspirando gases tóxicos para alejarse de la realidad. Jóvenes que tras escasos dos o tres años, cubiertos de mugre y odio, con mirada perdida, parecen viejos al final de sus vidas.

 

Es una inexistente política pública reflejada en, por ejemplo, la ausencia de un sistema de salud preventivo, que entienda los ritmos de vida de la gente, que trabaje la salud mental y ayude a tener una vida tranquila –la cual necesita, es evidente, del cumplimiento de un conjunto de derechos, como trabajo estable, tiempo para la recreación, vivienda, alimentación, etcétera–. El alcalde de Ibagué, Guillermo Alfonso Jaramillo, se refirió a esto diciendo que el gota a gota está agobiando a la ciudad y al país, pero el tema del suicidio también tiene que ver con un problema de salud al que “El sistema en sí no está aportando la atención necesaria y a la salud mental no se le presta atención y mire donde terminamos”.

 

Otro mundo es posible

 

Uno de los problemas esenciales de esta trágica noticia es que demuestra como las personas están buscando las soluciones de sus problemas de una forma individual, sin entender o hilar la realidad política y económica del país; sin entender que lo que lo aqueja en su día a día también lo padece y vive el del lado, el vecino, miles de familias. Sin embargo, los medios masivos (ver recuadro “El periodista”) y el poder, muestran estos casos como aislados, como si la gente que toma estas decisiones estuviera loca, ocultando que lo que realmente está mal es este modelo de sociedad, este sistema económico, donde la democracia existe únicamente para poner un voto y no para vivir en justicia y escoger los rumbos para la vida cotidiana.

 

Un reto por encarar. En un mundo donde la tendencia 1-99 (1 por ciento de la población acumula la riqueza del 99 por ciento restante) cada vez tiene más fuerza –según el informe de Oxfam de 2017 sobre la acumulación de riqueza, sólo 8 personas poseen una riqueza igual a los ingresos de 3 mil 600 millones de personas del planeta–, los movimientos sociales y la sociedad en su conjunto necesita replantearse el modelo de vida, lo que implica construir una nueva forma de gobierno y poder.

 

Para emprender estos retos necesitamos de soluciones colectivas, soluciones que permitan el encuentro y abran la palabra entre miles, quienes deben comenzar a decidir los rumbos de su vida, colocando para ello y como base fundamental el bienestar común. Esto será posible si se organizan espacios verdaderamente democráticos que vayan más allá de la institucionalidad, que sean obra cotidiana de todas las personas, de los de a pie, para que compartan sus angustias y vislumbren las soluciones para las mismas.

 

Ante la crisis nos queda, por demás, una alternativa: llenar el vacío reinventando la vida en solidaridad colectiva.

 

 


Recuadro 

 

“El periodista”

 

Son varios los “periodistas” que graban el momento en que Jessica Paola y su hijo May Nicolás están al borde de lanzarse desde el puente, todos buscan el mejor ángulo para captar la tragedia, todos quieren tener la imagen en exclusiva. Algún “periodista” agradecen a las 274 personas conectadas que veían en vivo a través de su página de Facebook –que quizás nunca había tenido tantos seguidores en una publicación–.

 

El video en vivo es narrado una y otra vez por los “periodistas”; allí, en vivo, trasmiten las suplicas de quienes intentan que la mujer no se lance al precipicio. Sin abandonar su Smartphone, el “periodista” agradece una y otra vez a quienes le siguen en vivo –ora para que pueda grabar cuando salten–.

 

“Ahí está la noticia”, de eso está convencido; seguramente nunca ha pensado en la débil frontera que separa al suceso del morbo y como al franquearla ya no hay periodismo. Transmite el suceso y para potenciar el espectáculo, para hacerlo más trágico, dice que el niño es un bebe. Para quienes no entienden lo que pasa en el video y se acaban de conectar a la transmisión, el “periodista” detalla la escena diciendo: “pueden ver algo morado que esta al fondo, esa es la gorra de la mujer que está a punto de lanzarse”.

 

Prosigue en su hito y graba la angustia de la familia de la suicida y su hijo, trasmite, no tiene remordimiento de nada, el carroñero sabe que esto le hará ganar followers. Siempre busca el mejor ángulo, por eso dice: “vamos a tratar de acercarnos un poco más para alcanzar a escuchar lo que las personas le dicen”. Se desespera por la posición donde ahora está, pues ese no resulta el mejor lugar para grabar el evento. “Pss, pss”, hace llamando a alguien para que le haga el favor de llevar el celular hasta el lugar donde se pueda ver a la mujer y al niño. No tiene éxito.

 

Llega el momento esperado, la mujer salta al vacío. El “periodista” empieza a aclamar a Dios: “¡Dios mío!, ¡Dios santo!, que triste, esta mujer se lanzó con el niño”, entrecorta sus palabras con un chillido fingido y vuelve a decir: “que triste, la policía llora”. Se detiene. Unos pocos segundos después vuelve a recordar su página web. Empieza a llorar de nuevo. Da una pausa y juzga a la mujer: “Dios la sabrá perdonar”.


Aún no está satisfecho, quiere más. Trata de ingresar al lugar para ver si logra por lo menos tener una imagen de los cuerpos en el vacío. No lo logra. Decide terminar el video. Agradece y se sorprende por las 4.400 personas que lo siguen en la transmisión, y termina diciendo “gracias a las casi cinco mil personas que nos siguieron y a Paola, que dios la perdone”.

 

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Publicado enEdición Nº254
Sábado, 09 Febrero 2019 06:58

Después de Venezuela, ¿Cuba?

Después de Venezuela, ¿Cuba?
 
En noviembre pasado, pocos días después de las elecciones intermedias en Estados Unudos, el consejero nacional de Seguridad, John Bolton, viajó al bastión anticastrista de Miami para dar su discurso sobre la troika de la tiranía: un ataque retrógrado, estilo guerra fría, contra Cuba, Venezuela y Nicaragua. La troika se derrumbará, predijo Bolton con audacia. Sabemos que le aguarda el día de rendir cuentas. Estados Unidos espera ver caer cada esquina del triángulo: en La Habana, en Caracas, en Managua.

En su momento, pocos percibieron en el discurso algo más que un posicionamiento político para atraer el voto de la derecha en Florida. Visto en retrospectiva, en cambio, lo que hizo Bolton fue anunciar la determinación del gobierno de restaurar la hegemonía estadunidense en América Latina. Está claro que promover el mantra de Trump, Hacer grande a Estados Unidos otra vez (MAGA, por sus siglas en inglés), requiere ejercitar el músculo intervencionista en Venezuela y reafirmar la voluntad de Washington en la región.

Pero, mientras Estados Unidos suma esfuerzos para derrocar el gobierno del presidente Nicolás Maduro, presenciamos lo que el Miami Herald ha llamado la cubanización de la política hacia Venezuela. En una grave distorsión de la historia, funcionarios estadunidenses acusan al gobierno cubano de ser el verdadero imperialista del hemisferio occidental y aseguran que ha llegado el momento de liberar a Venezuela de Cuba, según el vicepresidente Mike Pence. Expulsar a Maduro del poder sin duda envalentonaría a quienes favorecen el cambio de régimen en otras partes de la región. De hecho, el juego final del gobierno parece ser Cuba, la nación isleña que ha desafiado el poderío hemisférico de Washington desde el triunfo antimperialista de la revolución encabezada por Fidel Castro hace 60 años.

***

La crisis en Venezuela ha aportado el fruto maduro, en palabras del periodista Jon Lee Anderson, y creado la oportunidad para resucitar la era remota de la diplomacia de las cañoneras, cuando Washington podía dictar el destino de los gobiernos latinoamericanos. En el pasado, la mayoría de las naciones latinoamericanas se habrían opuesto a la intervención imperial de Washington, como hicieron en 2002 con fuerza México y otros países, cuando el gobierno de George W. Bush apoyó en un principio un intento de golpe de Estado contra Hugo Chávez que tuvo corta duración. Pero los abusos de poder de Maduro han llevado la miseria a vastos sectores de una nación alguna vez próspera, que en tiempos de Chávez parecía en camino de suplantar la influencia económica y política de Washington en la región. Gran número de gobiernos latinoamericanos y europeos aceptan que el pueblo venezolano tiene todas las razones –y todo el derecho– para exigir poner fin a un gobierno represor e incompetente que ha transformado su nación rica en petróleo en un Estado fallido.

Sin embargo, Trump ha tenido el cambio de régimen en Venezuela en su agenda política desde el inicio de su presidencia, como un paso hacia el cumplimiento de su promesa de campaña de poner fin al acuerdo que hizo Obama con Raúl Castro para una histórica coexistencia pacífica con Cuba. Apenas en su segundo día en la Casa Blanca, Trump pidió un informe sobre Venezuela, declaró en fecha reciente un antiguo funcionario del gobierno al Wall Street Journal, para explorar cómo dar marcha atrás a las políticas de la era de Obama hacia Cuba. Entre las opciones para deshacerse de Maduro y terminar con la alianza Venezuela-Cuba estaban cortar los miles de millones de dólares que Estados Unidos paga al país sudamericano por importaciones petroleras, importante y efectiva sanción que el gobierno de Trump impuso hace poco.

En su discurso en Miami, Bolton anunció sanciones adicionales contra Cuba, y prometió que vendrá todavía más. De hecho, como parte de lo que funcionarios estadunidenses describen como un enfoque más amplio y agresivo en la región, se filtran detalles a los medios sobre próximas medidas para revertir la política de la era Obama de una participación positiva con La Habana.

Una de las primeras es volver a clasificar a Cuba como patrocinadora del terrorismo internacional. En 1982, entre las sangrientas campañas estadunidenses de contrainsurgencia en Centroamérica, el gobierno de Ronald Reagan colocó a Cuba en la lista del Departamento de Estado de estados patrocinadores del terrorismo, esfuerzo flagrante por presentar el apoyo de La Habana a la revolución como un apoyo al terrorismo internacional. Pese a la falta de cualquier prueba de que Cuba respaldaba el terrorismo y a la abundante evidencia de que en cambio era blanco de tales actividades, un gobierno tras otro mantuvo a Cuba en la lista. Por fin Obama la retiró en 2015, como parte de las negociaciones para restaurar vínculos diplomáticos normales. Funcionarios estadunidenses han indicado que pueden citar la alianza de Cuba con el gobierno venezolano para justificar esta reinserción.

En las próximas semanas, la Casa Blanca también planea anunciar que los estadunidenses pueden presentar demandas en tribunales de su país para recuperar bienes en Cuba que fueron expropiados después de la revolución, norma punitiva contenida en la Ley Helms-Burton de 1996, que todos los presidentes estadunidenses de Clinton en adelante han desechado para evitar el caos de litigar contra empresas de naciones aliadas que tienen inversiones en Cuba.

Ambos cambios de políticas detendrán inversiones extranjeras que mucha falta hacen en Cuba, entre ellas de firmas mexicanas que probablemente han invertido en propiedades que ahora podrían entrar en disputa.La economía se pondrá mucho peor de lo que ya está debido a la crisis en Venezuela, declaró un agregado comercial europeo en La Habana a la agencia Reuters esta semana, y las nuevas amenazas de Trump ya están alejando a algunas personas.

Sin embargo, en lo inmediato la reinserción de Cuba en la lista de estados terroristas amedrentará a los turistas estadunidenses, cuyos dólares son esenciales para el crecimiento del incipiente sector privado cubano. En la Oficina de Control de Activos en el Extranjero del Departamento del Tesoro, que supervisa y aplica las reglamentaciones sobre los viajes a Cuba, los funcionarios han dado fuertes indicios de que pronto se anunciarán nuevas restricciones a los viajeros.

De interés mucho más inmediato para los cubanos, y para la comunidad latinoamericana, es la amenaza del gobierno de Trump de una intervención abierta en Venezuela, y el potencial efecto de derrame que tendría en su cada vez más agresiva política hacia Cuba. En público y en privado, Trump ha planteado en repetidas ocasiones la opción de enviar a los marines a derrocar a Maduro. En una conferencia de prensa el 28 de enero, Bolton llevaba un pegote amarillo con las palabras 5000 efectivos a Colombia que los periodistas pudieron ver… y reportar. Nicolás Maduro haría bien en no poner a prueba la resolución de Estados Unidos, amenazó dos días después el vicepresidente Pence. Venezuela merece ser libre, gritó ante un público favorable a la intervención, que coreaba Iu-es-ey, Iu-es-ey. Y en la Casa Blanca, con este presidente, prometió, ¡siempre será que viva Cuba libre (en español)!

Tales amenazas podrían ser fanfarronadas, pero detrás de un presidente que se precia de ser un prepotente bravucón hay un equipo curtido en cambios de régimen: el senador Marco Rubio, que ahora actúa como secretario de Estado en la sombra para América Latina y para quien revertir la revolución cubana es alta prioridad; Mauricio Claver-Carona, el principal cabildero cubano-estadunidense de línea dura contra la política de participación de Obama y actual asistente especial del presidente, así como presidente y director de la división de asuntos del hemisferio occidental del Consejo Nacional de Seguridad; Elliott Abrams, secretario auxiliar de Estado en tiempos de Reagan y tristemente célebre por propiciar y encubrir crímenes de lesa humanidad en El Salvador y Guatemala, y convicto (pero perdonado) por crímenes relacionados con el escándalo Irán- contras, y Bolton, quien como embajador de George W Bush en Naciones Unidas diseminó el infundio de que los programas cubanos de investigación médica eran una pantalla para la producción de armas biológicas.

Este grupo formidable tiene una obsesión como la del Capitán Ahab con el cambio de régimen en Cuba, de acuerdo con Benjamin Gedan, ex funcionario de la Agencia Nacional de Seguridad. Para Bolton y compañía, Cuba es la ballena blanca de la política exterior.

He dejado en claro que Estados Unidos no tiene la capacidad ni la intención de imponer el cambio en Cuba, declaró el ex presidente Obama durante su histórico discurso en el Gran Teatro Alicia Alonso de La Habana, en marzo de 2016. Quiero que sepan, reiteró, mirando a través del auditorio al entonces presidente Raúl Castro, que mi visita aquí demuestra que no necesitan temer una amenaza de Estados Unidos.

Apenas tres años después, esas seguridades ya no son válidas.

 

*Peter Kornbluh dirige el Proyecto de Documentación sobre Cuba del Archivo Nacional de Seguridad, organización no gubernamental de la Universidad George Washington en Washington, EU.

Traducción: Jorge Anaya

Publicado enCrisis Venezuela
Jueves, 06 Septiembre 2018 07:16

Revolución tecnológica y guerra de redes

Revolución tecnológica y guerra de redes

Los golpes blandos, la manipulación informativa y la guerra jurídica (law-fare) son instrumentos de una estrategia militar definida como soft-power.

El soft-power es la estrategia central de la net-war, o guerra de redes, definida así por la RAND Corporation, una usina de ideas de las fuerzas armadas norteamericanas.


Este tipo de guerra, cuando incorpora elementos de la estrategia de hard-power, es decir, cuando necesita del uso de los instrumentosmilitares, de seguridad o paramilitares, se convierte en guerra de enjambre (swarming).


La guerra de redes se basa en la estructuración de unidades de combate autónomas y diseminadas que se dedican al ataque hacia un objetivo común. Esas unidades están coordinadas para golpear desde múltiples direcciones y dimensiones, con el objetivo de destrozar la voluntad de lucha, la unidad y la cohesión del enemigo.


En la guerra de redes tienden a desaparecer las fronteras entre la guerra y la paz, y cada mente humana se convierte en un campo de batalla.


Probablemente el intento de magnicidio al presidente venezolano Nicolás Maduro sea la señal más clara del advenimiento de un momento político-militar (“en redes”) para toda la región. El ataque con drones de última generación “DJI M600”, la posterior relativización mediática del hecho, y el dejo en el olvido luegode una catarata de noticias malintencionadas, señala la aplicación más desbastadora de este nuevo tipo de guerra sobre los pueblos latinoamericanos.


Esta forma de concebir la guerra surge a partir de la consolidación de la cuarta revolución industrial, que se desataa partir de la implementación generalizada de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TIC´s) en todos los ámbitos de la vida social.


El materialismo histórico nos indica que los cambios en las fuerzas productivas traen aparejados cambios en las relaciones sociales de producción y, estas últimas, tienen una vinculación dialéctica con la forma de organización de la política.


Así como la sociedad de la “fábrica de gran industria” fundamenta la potencia de los grandes sindicatos y de los partidos policlasistas, la configuración en red del capitalismo contemporáneo trae emparentada una serie de modificaciones sustanciales en la organización de lo social, lo político y lo militar.


En sus Cuadernos de la cárcel, Antonio Gramsci planteó una de sus tesis más relevantes, que refería al famoso “paso de la guerra de movimiento (y del ataque frontal) a la guerra de posición también en el campo político”.


En pleno siglo XXI, con la revolución tecnológica estructurando una nueva fase del sistema capitalista, debemos animarnos a estudiar, entonces, el paso de la guerra de posiciones a la guerra de redes, también en el campo de la política.


Podríamos afirmar que, así como el “asalto al palacio de invierno” quedó superado en la sociedad del capitalismo industrial de posguerra, la “ocupación de las posiciones y trincheras” podría estar quedando en la obsolescencia en este siglo XXI.


Es que sobre la base de la “revolución de las TIC´s” se está expandiendo una nueva superestructura social alejada de las formas verticales y jerárquicas que caracterizaban a la era industrial. Se configura, ante nuestros ojos, una sociedad organizada en red.


Esta “nueva” forma de organización social no es neutral ni pública: dentro de la concentrada y centralizada red financiera han impuesto su dominación las “Big Five” del sector tecnológico.


Como bien indica Florencia Paz Landeira para un artículo de la Revista argentina “MU”, “hace diez años, la lista de las cincos empresas más grandes del mundo, según la capitalización del mercado, la integraban Microsoft, Exxon Mobil, General Electric, Citigroup y Shell Oil. De esas, solo persiste Microsoft. Las otras cuatro fueron reemplazadas por Apple, Alphabet (empresa matriz de Google), Amazon y Facebook”.Por su parte, la cubana Rosa Miriam Elizalde señala que sólo “solo hay 16 países con un PIB igual o superior al valor del mercado actual de Apple”.


La red del capital financiero transnacional empuja el desarrollo de una “democracia global de mercado”, con las grandes tecnológicas convertidas en “megaintermediarios” corporativos de una ciudadanía soñada sin causas, sin patria y sin bandera.


En las redes de internet no sólo se edifica una nueva forma de relacionamiento entre las personas, sino que, además, en estas también se prefigura el vínculo entre los individuos y la realidad que viven. En otras palabras, la “revolución de las TIC’s” está imponiendo un cambio en el “cómo piensa” y en el “qué hace” de las clases sociales subalternas.


En ese sentido, las personas son organizadas y vigiladas en el territorio virtual a partir de lo que podríamos denominar “tribus”, es decir, comunidades homogéneas de intereses.


Cataratas de información falsa –o “fakenews”- son arrojadas al territorio virtual, donde no importa su correlato con la realidad, sino el cómo reacciona cada una de estas tribus.


Para ello, se utiliza una estrategia de marketing llamada “storytelling” (contar historias). En esta estrategia comunicacional, ningún contenido está completo. Es un cuento que presentan de forma muy simple pero segmentado, por ejemplo “luchar contra la dictadura te hace un héroe”, y luego otro pequeño relato que afirma “Maduro es un dictador”. Se van generando múltiples mensajes, articulados sólo en los inconscientes de las personas, para imponer un “sentido común” milimétricamente construido.


La utilización del Big Data permite la clasificación de los perfiles de cada persona, con sus diferentes preferencias e intereses, para que la “historia contada” penetre más allá de la posición política e ideológica que cada individuo afirma sostener.


En las guerras de redes, las elites económicas (y políticas), en más de una oportunidad, conducen a los individuos desde lo virtual a lo real, poniéndolos en disposición de librar una lucha callejera (actos, movilizaciones, guarimbas).


Cuál línea de infantería, los individuos son actores de una guerra donde no sólo no conocen sus motivaciones (casus belli), sino que ni siquiera son capaces de reconocer a su propia oficialidad: los thinktanks articulados dentro de la red financiera, ubicados detrás de los gobiernos de las derechas, de las corporaciones mediáticas, y de la vigilancia y el control estratégico de las redes de internet. Sobre esto último, resultan esclarecedoras las denuncias de intervención electoral que pesan sobre “Cambridge Analytica”–incluida Argentina en 2015-.


Pero las calles no son sencillas de manejar. Siempre han sido el territorio donde las clases subalternas expresan sus niveles de organización, autoconciencia y homogeneidad en relación a lo que acontece. Sin esto, los pueblos no pueden proyectar la construcción de la organización social y política que permitatransitar un cambio en las estructuras sociales, esas que hoy dividen entre explotadores y explotados.
Necesitamos, entonces, potenciar la red de lo popular, para conformar y potenciar una fuerza social con una iniciativa política asentada en un programa de clase.Conectar en lo virtual y desplegar en lo social, generando una mayor capacidad de influencia para intervenir con éxito en el proceso de desarrollo del conjunto de las luchas sociales y políticas de nuestro continente.


Se torna imprescindible la reflexión y el debate sobre esta “guerra de redes”. Los pueblos debemos romper la manipulación sobre nuestras subjetividades y seguir construyendo el destino de nuestra propia emancipación.


Por Matías Caciabue: Licenciado en Ciencia Política (UNRC), estudiante de la Especialización en Pensamiento Nacional y Latinoamericano (UNLa), redactor-investigador argentino del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la ). Artículo elaborado en colaboración con la revista La Correo ( www.lacorreo.com ).

Martes, 14 Agosto 2018 06:53

El ‘complot’ de Trump contra Erdogan

El ‘complot’ de Trump contra Erdogan

La economía turca atraviesa por una grave crisis que no ha surgido de la nada sino que está dirigida desde Washington. En principio, no es una crisis económica más sino que tiene profundas ramificaciones políticas. Sus actores principales son los presidentes Trump y Erdogan.



La situación económica de Turquía se está deteriorando rápidamente y si continúa por este camino podría tener consecuencias políticas de largo alcance, no solo consecuencias para Turquía, sino también para Europa occidental y para el conjunto de la región de Oriente Próximo en particular.

El deterioro se agravó el pasado viernes, cuando el presidente Donald Trump decidió doblar los aranceles por la importación de acero y aluminio turco, unas exportaciones que para Turquía son de gran importancia. Con esta medida, Trump quiere presionar al presidente Recep Tayyip Erdogan para que libere a un pastor evangélico estadounidense detenido en ese país.

El pastor Andrew Brunson está encarcelado en Turquía y sobre él pesa la acusación de haber participado en actividades terroristas. Naturalmente, la influyente comunidad evangélica de Estados Unidos, de la que forma parte el vicepresidente Mike Pence, ha puesto el grito en el cielo y ha obligado a Trump a intervenir.


De momento Erdogan no ha respondido a esas presiones tal y como querría Trump, es decir con la liberación del pastor evangélico. Al contrario, Erdogan no ha dado señales de acatar la orden de su colega estadounidense y mantiene a Brunson en prisión. “Los matones del sistema global”, ha dicho en alusión a Trump, no pueden destruir “las ganancias que hemos pagado con sangre”.


Brunson, de 50 años, fue detenido en 2016, inmediatamente después del fallido golpe de estado contra Erdogan. El pastor ha vivido más de 20 años en Turquía y dirige una minúscula iglesia protestante en la ciudad de Izmir con solo 25 fieles. Las autoridades locales lo han relacionado con el inquietante movimiento Gülen, dirigido por el líder de ese nombre que, para complicar las cosas, reside en Estados Unidos y mantiene unas excelentes relaciones con Israel. Gülen es un movimiento terrorista para las autoridades de Ankara.


Hace solo unos días, el 26 de julio, el vicepresidente Pence habló con Erdogan telefónicamente para pedirle la liberación de Brunson. En el mejor estilo mafioso, Pence le dijo que si no lo liberaba tendría que hacer frente a las “consecuencias”. Sin embargo, el presidente turco se ha resistido a seguir la orden y las “consecuencias” están comenzando a llegar.


Erdogan, que tantas esperanzas suscitó al principio de su carrera política, ha demostrado en los últimos años que no está exento de cometer errores. El más grave de ellos lo ha cometido, sin duda, en Siria, pues probablemente él fue la única persona que tuvo a su alcance evitar la terrible guerra civil que asola aquel país, pero no lo hizo. Al contrario, durante muchos años echó más leña al fuego.


El lunes, Erdogan atribuyó la fuerte caída de la lira en las últimas horas a un “complot” y no a la marcha de la economía. No mencionó directamente a Trump pero sus palabras iban en esa dirección. Erdogan asegura que la economía turca es sólida y considera que se recuperará puesto que la grave crisis por la que atraviesa no tiene que ver tanto con la economía como con la política, y todavía más con la política exterior.


Para Erdogan, el presidente Trump ha clavado un puñal en la espalda de Turquía. El líder turco ha denunciado que a través de las redes sociales hay “traidores” que propagan mentiras económicas y participan en el “terrorismo económico” que Washington ha puesto en marcha. Recientemente dijo que quienes están detrás de la crisis son los mismos que en 2016 quisieron dar un golpe de estado.


El Banco Central de Turquía está facilitando la “liquidez que necesitan” los bancos en un momento tan complicado como éste, pero Erdogan ha prohibido que el Banco Central suba el precio del dinero, como recomiendan los gurús de la economía convencionales. En esta dirección, la canciller Angela Merkel, advirtió el lunes a Erdogan que espera que el Banco Central sea independiente y no reciba presiones del presidente.


Numerosas compañías turcas se han endeudado en dólares en los últimos años. Se estima que la deuda de todas esas compañías asciende a 220.000 millones de dólares, y es evidente que las compañías tienen que hacer un esfuerzo cada vez mayor para devolver los préstamos, especialmente cuando el dólar se encarece rápidamente como ocurre ahora.


Algunos expertos creen que numerosas compañías corren el riesgo de quebrar, y si esto ocurre es muy posible que tenga consecuencia en las economías de Europa occidental. Bancos como el BBVA y otros grandes bancos europeos que tienen fuertes inversiones en Turquía, un país de 80 millones de habitantes, ya han comenzado a resentirse, y la cosa todavía puede llegar más lejos. La tasa de inflación en Turquía es la más alta desde hace 14 años y el euro ha caído a lo más bajo desde hace un año.


Es evidente que Europa tendría que haber salido en defensa de Turquía en este caso, pero el temor de los europeos al imprevisible Trump los tiene paralizados. Ver cómo en el siglo XXI un matón puede hacer y deshacer a su antojo sin que nadie le tosa es un gran espectáculo. Si la situación económica sigue deteriorándose en Turquía, más pronto que tarde influirá en Europa. Es lo que ha advertido una analista, Agathe Demarais, que sigue de cerca y con preocupación lo que está sucediendo en ese país.


Naturalmente, a Trump no le ha gustado nada que Turquía, un país de la OTAN, haya comprado misiles a Rusia en lugar de a Estados Unidos. Además, Erdogan no se ha sumado a la reciente decisión de Trump de imponer sanciones a Irán. Y para terminar, Erdogan acusa de “racismo” al estado judío. Ninguna de estas acciones es del agrado de Washington.

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La OEA acuerda iniciar el proceso de suspensión de Venezuela

19 países dan el visto para aplicar la mayor sanción de la entidad al país gobernado por Nicolás Maduro y desconocen las últimas elecciones

La Organización de Estados Americanos (OEA) castigó formalmente al gobierno venezolano al aprobar este martes una resolución que considera ilegítimas las elecciones presidenciales en las que fue reelecto Nicolás Maduro y activa el proceso para suspender al país caribeño del organismo interamericano. Fueron 19 países -se necesitaban al menos 18 votos- los que decidieron sancionar a Caracas en la cuadragésima octava asamblea general, celebrada en Washington este lunes y martes. Cuatro miembros rechazaron el documento y 11 se abstuvieron.


La resolución de 10 puntos fue aprobada por Estados Unidos, los 14 países del Grupo de Lima —entre ellos, las principales potencias de América Latina— y República Dominicana, Bahamas, Jamaica y Barbados. El documento declara “ilegítimo” el comicio presidencial venezolano del 20 de mayo por no haber contado con las garantías para considerarse un proceso libre. También incluye una petición para que el Gobierno permita el ingreso de ayuda humanitaria y para que se restaure "la plena autoridad" de la Asamblea Nacional, de mayoría opositora. El punto más polémico es el que exige que se apliquen “de manera estricta” los artículos 20 y 21 de la Carta Interamericana de la OEA, que establecen que se puede intervenir en un Estado cuando se ha producido la rotura del orden democrático.


Bolivia, que aseguró estar de acuerdo con varios aspectos de la resolución, la rechazó por considerar "inaceptable que desde el supuesto de ayudar a Venezuela se adopten decisiones unilaterales". Este voto, más el de Venezuela, Dominica y San Vicente y las Granadinas, fueron los únicos que votaron en contra. Hubo 11 abstenciones, entre ellas la de Uruguay, Ecuador y Nicaragua.


El canciller de Venezuela, Jorge Arreaza, calificó "la resolución Pence" de "un fraude". "Los que han aprobado esta resolución también están apoyando una posible intervención militar en Venezuela. Allá ustedes con sus conciencias", apuntó."Ellos nunca se enfocan en la verdad y la realidad".


El secretario general de la OEA, Luis Almagro, dijo una vez clausurada la asamblea, que "Venezuela está en caída libre". En referencia a Arreaza, afirmó que "no representa a otra cosa que a un presidnete ilegítimo y una asamblea ilegítima".

 

La aprobación de la resolución es solo el primer paso. Para seguir adelante con la sanción, se debe convocar un Consejo Permanente, órgano que está compuesto por los embajadores ante la OEA de los Estados miembro. Ahí se debatiría la convocatoria de una sesión extraordinaria de la Asamblea General para abordar el tema. Solo se puede realizar esa sesión extraordinaria para decidir la suspensión de Venezuela si dos tercios de los Estados la respaldan. Esto se traduce en 24 de los 35 votos (Cuba pertenece al organismo pero no participa).


En una Asamblea General extraordinaria se debatiría la suspensión de Venezuela y, para aprobarse, serían necesarios otra vez 24 votos. "Los plazos de la gente no son los plazos de la diplomacia, así que lo primero será abrir el canal de ayuda humanitaria", dijo Almagro.


La mayor sanción que puede otorgar la OEA solo se ha aplicado a dos países en sus 70 años de historia: Honduras, en 2009, después del golpe de Estado que depuso a Manuel Zelaya como presidente, y a Cuba, en 1962, tras el triunfo de la Revolución de Fidel Castro de 1959.


Venezuela defendió en reiteradas ocasiones que no pueden expulsar a Venezuela porque “ya se fue”. Caracas pidió dejar la OEA el 28 de abril de 2017 y por reglamento no será efectiva hasta abril de 2019. "El régimen de Maduro no tiene la posibilidad de elegir si quiere quedarse o irse. La Carta Interamericana Democrática lo decidirá", defendió Almagro en rueda de prensa.

 

Washington 6 JUN 2018 - 02:45 COT

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