Sábado, 09 Febrero 2019 06:58

Después de Venezuela, ¿Cuba?

Después de Venezuela, ¿Cuba?
 
En noviembre pasado, pocos días después de las elecciones intermedias en Estados Unudos, el consejero nacional de Seguridad, John Bolton, viajó al bastión anticastrista de Miami para dar su discurso sobre la troika de la tiranía: un ataque retrógrado, estilo guerra fría, contra Cuba, Venezuela y Nicaragua. La troika se derrumbará, predijo Bolton con audacia. Sabemos que le aguarda el día de rendir cuentas. Estados Unidos espera ver caer cada esquina del triángulo: en La Habana, en Caracas, en Managua.

En su momento, pocos percibieron en el discurso algo más que un posicionamiento político para atraer el voto de la derecha en Florida. Visto en retrospectiva, en cambio, lo que hizo Bolton fue anunciar la determinación del gobierno de restaurar la hegemonía estadunidense en América Latina. Está claro que promover el mantra de Trump, Hacer grande a Estados Unidos otra vez (MAGA, por sus siglas en inglés), requiere ejercitar el músculo intervencionista en Venezuela y reafirmar la voluntad de Washington en la región.

Pero, mientras Estados Unidos suma esfuerzos para derrocar el gobierno del presidente Nicolás Maduro, presenciamos lo que el Miami Herald ha llamado la cubanización de la política hacia Venezuela. En una grave distorsión de la historia, funcionarios estadunidenses acusan al gobierno cubano de ser el verdadero imperialista del hemisferio occidental y aseguran que ha llegado el momento de liberar a Venezuela de Cuba, según el vicepresidente Mike Pence. Expulsar a Maduro del poder sin duda envalentonaría a quienes favorecen el cambio de régimen en otras partes de la región. De hecho, el juego final del gobierno parece ser Cuba, la nación isleña que ha desafiado el poderío hemisférico de Washington desde el triunfo antimperialista de la revolución encabezada por Fidel Castro hace 60 años.

***

La crisis en Venezuela ha aportado el fruto maduro, en palabras del periodista Jon Lee Anderson, y creado la oportunidad para resucitar la era remota de la diplomacia de las cañoneras, cuando Washington podía dictar el destino de los gobiernos latinoamericanos. En el pasado, la mayoría de las naciones latinoamericanas se habrían opuesto a la intervención imperial de Washington, como hicieron en 2002 con fuerza México y otros países, cuando el gobierno de George W. Bush apoyó en un principio un intento de golpe de Estado contra Hugo Chávez que tuvo corta duración. Pero los abusos de poder de Maduro han llevado la miseria a vastos sectores de una nación alguna vez próspera, que en tiempos de Chávez parecía en camino de suplantar la influencia económica y política de Washington en la región. Gran número de gobiernos latinoamericanos y europeos aceptan que el pueblo venezolano tiene todas las razones –y todo el derecho– para exigir poner fin a un gobierno represor e incompetente que ha transformado su nación rica en petróleo en un Estado fallido.

Sin embargo, Trump ha tenido el cambio de régimen en Venezuela en su agenda política desde el inicio de su presidencia, como un paso hacia el cumplimiento de su promesa de campaña de poner fin al acuerdo que hizo Obama con Raúl Castro para una histórica coexistencia pacífica con Cuba. Apenas en su segundo día en la Casa Blanca, Trump pidió un informe sobre Venezuela, declaró en fecha reciente un antiguo funcionario del gobierno al Wall Street Journal, para explorar cómo dar marcha atrás a las políticas de la era de Obama hacia Cuba. Entre las opciones para deshacerse de Maduro y terminar con la alianza Venezuela-Cuba estaban cortar los miles de millones de dólares que Estados Unidos paga al país sudamericano por importaciones petroleras, importante y efectiva sanción que el gobierno de Trump impuso hace poco.

En su discurso en Miami, Bolton anunció sanciones adicionales contra Cuba, y prometió que vendrá todavía más. De hecho, como parte de lo que funcionarios estadunidenses describen como un enfoque más amplio y agresivo en la región, se filtran detalles a los medios sobre próximas medidas para revertir la política de la era Obama de una participación positiva con La Habana.

Una de las primeras es volver a clasificar a Cuba como patrocinadora del terrorismo internacional. En 1982, entre las sangrientas campañas estadunidenses de contrainsurgencia en Centroamérica, el gobierno de Ronald Reagan colocó a Cuba en la lista del Departamento de Estado de estados patrocinadores del terrorismo, esfuerzo flagrante por presentar el apoyo de La Habana a la revolución como un apoyo al terrorismo internacional. Pese a la falta de cualquier prueba de que Cuba respaldaba el terrorismo y a la abundante evidencia de que en cambio era blanco de tales actividades, un gobierno tras otro mantuvo a Cuba en la lista. Por fin Obama la retiró en 2015, como parte de las negociaciones para restaurar vínculos diplomáticos normales. Funcionarios estadunidenses han indicado que pueden citar la alianza de Cuba con el gobierno venezolano para justificar esta reinserción.

En las próximas semanas, la Casa Blanca también planea anunciar que los estadunidenses pueden presentar demandas en tribunales de su país para recuperar bienes en Cuba que fueron expropiados después de la revolución, norma punitiva contenida en la Ley Helms-Burton de 1996, que todos los presidentes estadunidenses de Clinton en adelante han desechado para evitar el caos de litigar contra empresas de naciones aliadas que tienen inversiones en Cuba.

Ambos cambios de políticas detendrán inversiones extranjeras que mucha falta hacen en Cuba, entre ellas de firmas mexicanas que probablemente han invertido en propiedades que ahora podrían entrar en disputa.La economía se pondrá mucho peor de lo que ya está debido a la crisis en Venezuela, declaró un agregado comercial europeo en La Habana a la agencia Reuters esta semana, y las nuevas amenazas de Trump ya están alejando a algunas personas.

Sin embargo, en lo inmediato la reinserción de Cuba en la lista de estados terroristas amedrentará a los turistas estadunidenses, cuyos dólares son esenciales para el crecimiento del incipiente sector privado cubano. En la Oficina de Control de Activos en el Extranjero del Departamento del Tesoro, que supervisa y aplica las reglamentaciones sobre los viajes a Cuba, los funcionarios han dado fuertes indicios de que pronto se anunciarán nuevas restricciones a los viajeros.

De interés mucho más inmediato para los cubanos, y para la comunidad latinoamericana, es la amenaza del gobierno de Trump de una intervención abierta en Venezuela, y el potencial efecto de derrame que tendría en su cada vez más agresiva política hacia Cuba. En público y en privado, Trump ha planteado en repetidas ocasiones la opción de enviar a los marines a derrocar a Maduro. En una conferencia de prensa el 28 de enero, Bolton llevaba un pegote amarillo con las palabras 5000 efectivos a Colombia que los periodistas pudieron ver… y reportar. Nicolás Maduro haría bien en no poner a prueba la resolución de Estados Unidos, amenazó dos días después el vicepresidente Pence. Venezuela merece ser libre, gritó ante un público favorable a la intervención, que coreaba Iu-es-ey, Iu-es-ey. Y en la Casa Blanca, con este presidente, prometió, ¡siempre será que viva Cuba libre (en español)!

Tales amenazas podrían ser fanfarronadas, pero detrás de un presidente que se precia de ser un prepotente bravucón hay un equipo curtido en cambios de régimen: el senador Marco Rubio, que ahora actúa como secretario de Estado en la sombra para América Latina y para quien revertir la revolución cubana es alta prioridad; Mauricio Claver-Carona, el principal cabildero cubano-estadunidense de línea dura contra la política de participación de Obama y actual asistente especial del presidente, así como presidente y director de la división de asuntos del hemisferio occidental del Consejo Nacional de Seguridad; Elliott Abrams, secretario auxiliar de Estado en tiempos de Reagan y tristemente célebre por propiciar y encubrir crímenes de lesa humanidad en El Salvador y Guatemala, y convicto (pero perdonado) por crímenes relacionados con el escándalo Irán- contras, y Bolton, quien como embajador de George W Bush en Naciones Unidas diseminó el infundio de que los programas cubanos de investigación médica eran una pantalla para la producción de armas biológicas.

Este grupo formidable tiene una obsesión como la del Capitán Ahab con el cambio de régimen en Cuba, de acuerdo con Benjamin Gedan, ex funcionario de la Agencia Nacional de Seguridad. Para Bolton y compañía, Cuba es la ballena blanca de la política exterior.

He dejado en claro que Estados Unidos no tiene la capacidad ni la intención de imponer el cambio en Cuba, declaró el ex presidente Obama durante su histórico discurso en el Gran Teatro Alicia Alonso de La Habana, en marzo de 2016. Quiero que sepan, reiteró, mirando a través del auditorio al entonces presidente Raúl Castro, que mi visita aquí demuestra que no necesitan temer una amenaza de Estados Unidos.

Apenas tres años después, esas seguridades ya no son válidas.

 

*Peter Kornbluh dirige el Proyecto de Documentación sobre Cuba del Archivo Nacional de Seguridad, organización no gubernamental de la Universidad George Washington en Washington, EU.

Traducción: Jorge Anaya

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Jueves, 06 Septiembre 2018 07:16

Revolución tecnológica y guerra de redes

Revolución tecnológica y guerra de redes

Los golpes blandos, la manipulación informativa y la guerra jurídica (law-fare) son instrumentos de una estrategia militar definida como soft-power.

El soft-power es la estrategia central de la net-war, o guerra de redes, definida así por la RAND Corporation, una usina de ideas de las fuerzas armadas norteamericanas.


Este tipo de guerra, cuando incorpora elementos de la estrategia de hard-power, es decir, cuando necesita del uso de los instrumentosmilitares, de seguridad o paramilitares, se convierte en guerra de enjambre (swarming).


La guerra de redes se basa en la estructuración de unidades de combate autónomas y diseminadas que se dedican al ataque hacia un objetivo común. Esas unidades están coordinadas para golpear desde múltiples direcciones y dimensiones, con el objetivo de destrozar la voluntad de lucha, la unidad y la cohesión del enemigo.


En la guerra de redes tienden a desaparecer las fronteras entre la guerra y la paz, y cada mente humana se convierte en un campo de batalla.


Probablemente el intento de magnicidio al presidente venezolano Nicolás Maduro sea la señal más clara del advenimiento de un momento político-militar (“en redes”) para toda la región. El ataque con drones de última generación “DJI M600”, la posterior relativización mediática del hecho, y el dejo en el olvido luegode una catarata de noticias malintencionadas, señala la aplicación más desbastadora de este nuevo tipo de guerra sobre los pueblos latinoamericanos.


Esta forma de concebir la guerra surge a partir de la consolidación de la cuarta revolución industrial, que se desataa partir de la implementación generalizada de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TIC´s) en todos los ámbitos de la vida social.


El materialismo histórico nos indica que los cambios en las fuerzas productivas traen aparejados cambios en las relaciones sociales de producción y, estas últimas, tienen una vinculación dialéctica con la forma de organización de la política.


Así como la sociedad de la “fábrica de gran industria” fundamenta la potencia de los grandes sindicatos y de los partidos policlasistas, la configuración en red del capitalismo contemporáneo trae emparentada una serie de modificaciones sustanciales en la organización de lo social, lo político y lo militar.


En sus Cuadernos de la cárcel, Antonio Gramsci planteó una de sus tesis más relevantes, que refería al famoso “paso de la guerra de movimiento (y del ataque frontal) a la guerra de posición también en el campo político”.


En pleno siglo XXI, con la revolución tecnológica estructurando una nueva fase del sistema capitalista, debemos animarnos a estudiar, entonces, el paso de la guerra de posiciones a la guerra de redes, también en el campo de la política.


Podríamos afirmar que, así como el “asalto al palacio de invierno” quedó superado en la sociedad del capitalismo industrial de posguerra, la “ocupación de las posiciones y trincheras” podría estar quedando en la obsolescencia en este siglo XXI.


Es que sobre la base de la “revolución de las TIC´s” se está expandiendo una nueva superestructura social alejada de las formas verticales y jerárquicas que caracterizaban a la era industrial. Se configura, ante nuestros ojos, una sociedad organizada en red.


Esta “nueva” forma de organización social no es neutral ni pública: dentro de la concentrada y centralizada red financiera han impuesto su dominación las “Big Five” del sector tecnológico.


Como bien indica Florencia Paz Landeira para un artículo de la Revista argentina “MU”, “hace diez años, la lista de las cincos empresas más grandes del mundo, según la capitalización del mercado, la integraban Microsoft, Exxon Mobil, General Electric, Citigroup y Shell Oil. De esas, solo persiste Microsoft. Las otras cuatro fueron reemplazadas por Apple, Alphabet (empresa matriz de Google), Amazon y Facebook”.Por su parte, la cubana Rosa Miriam Elizalde señala que sólo “solo hay 16 países con un PIB igual o superior al valor del mercado actual de Apple”.


La red del capital financiero transnacional empuja el desarrollo de una “democracia global de mercado”, con las grandes tecnológicas convertidas en “megaintermediarios” corporativos de una ciudadanía soñada sin causas, sin patria y sin bandera.


En las redes de internet no sólo se edifica una nueva forma de relacionamiento entre las personas, sino que, además, en estas también se prefigura el vínculo entre los individuos y la realidad que viven. En otras palabras, la “revolución de las TIC’s” está imponiendo un cambio en el “cómo piensa” y en el “qué hace” de las clases sociales subalternas.


En ese sentido, las personas son organizadas y vigiladas en el territorio virtual a partir de lo que podríamos denominar “tribus”, es decir, comunidades homogéneas de intereses.


Cataratas de información falsa –o “fakenews”- son arrojadas al territorio virtual, donde no importa su correlato con la realidad, sino el cómo reacciona cada una de estas tribus.


Para ello, se utiliza una estrategia de marketing llamada “storytelling” (contar historias). En esta estrategia comunicacional, ningún contenido está completo. Es un cuento que presentan de forma muy simple pero segmentado, por ejemplo “luchar contra la dictadura te hace un héroe”, y luego otro pequeño relato que afirma “Maduro es un dictador”. Se van generando múltiples mensajes, articulados sólo en los inconscientes de las personas, para imponer un “sentido común” milimétricamente construido.


La utilización del Big Data permite la clasificación de los perfiles de cada persona, con sus diferentes preferencias e intereses, para que la “historia contada” penetre más allá de la posición política e ideológica que cada individuo afirma sostener.


En las guerras de redes, las elites económicas (y políticas), en más de una oportunidad, conducen a los individuos desde lo virtual a lo real, poniéndolos en disposición de librar una lucha callejera (actos, movilizaciones, guarimbas).


Cuál línea de infantería, los individuos son actores de una guerra donde no sólo no conocen sus motivaciones (casus belli), sino que ni siquiera son capaces de reconocer a su propia oficialidad: los thinktanks articulados dentro de la red financiera, ubicados detrás de los gobiernos de las derechas, de las corporaciones mediáticas, y de la vigilancia y el control estratégico de las redes de internet. Sobre esto último, resultan esclarecedoras las denuncias de intervención electoral que pesan sobre “Cambridge Analytica”–incluida Argentina en 2015-.


Pero las calles no son sencillas de manejar. Siempre han sido el territorio donde las clases subalternas expresan sus niveles de organización, autoconciencia y homogeneidad en relación a lo que acontece. Sin esto, los pueblos no pueden proyectar la construcción de la organización social y política que permitatransitar un cambio en las estructuras sociales, esas que hoy dividen entre explotadores y explotados.
Necesitamos, entonces, potenciar la red de lo popular, para conformar y potenciar una fuerza social con una iniciativa política asentada en un programa de clase.Conectar en lo virtual y desplegar en lo social, generando una mayor capacidad de influencia para intervenir con éxito en el proceso de desarrollo del conjunto de las luchas sociales y políticas de nuestro continente.


Se torna imprescindible la reflexión y el debate sobre esta “guerra de redes”. Los pueblos debemos romper la manipulación sobre nuestras subjetividades y seguir construyendo el destino de nuestra propia emancipación.


Por Matías Caciabue: Licenciado en Ciencia Política (UNRC), estudiante de la Especialización en Pensamiento Nacional y Latinoamericano (UNLa), redactor-investigador argentino del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la ). Artículo elaborado en colaboración con la revista La Correo ( www.lacorreo.com ).

Martes, 14 Agosto 2018 06:53

El ‘complot’ de Trump contra Erdogan

El ‘complot’ de Trump contra Erdogan

La economía turca atraviesa por una grave crisis que no ha surgido de la nada sino que está dirigida desde Washington. En principio, no es una crisis económica más sino que tiene profundas ramificaciones políticas. Sus actores principales son los presidentes Trump y Erdogan.



La situación económica de Turquía se está deteriorando rápidamente y si continúa por este camino podría tener consecuencias políticas de largo alcance, no solo consecuencias para Turquía, sino también para Europa occidental y para el conjunto de la región de Oriente Próximo en particular.

El deterioro se agravó el pasado viernes, cuando el presidente Donald Trump decidió doblar los aranceles por la importación de acero y aluminio turco, unas exportaciones que para Turquía son de gran importancia. Con esta medida, Trump quiere presionar al presidente Recep Tayyip Erdogan para que libere a un pastor evangélico estadounidense detenido en ese país.

El pastor Andrew Brunson está encarcelado en Turquía y sobre él pesa la acusación de haber participado en actividades terroristas. Naturalmente, la influyente comunidad evangélica de Estados Unidos, de la que forma parte el vicepresidente Mike Pence, ha puesto el grito en el cielo y ha obligado a Trump a intervenir.


De momento Erdogan no ha respondido a esas presiones tal y como querría Trump, es decir con la liberación del pastor evangélico. Al contrario, Erdogan no ha dado señales de acatar la orden de su colega estadounidense y mantiene a Brunson en prisión. “Los matones del sistema global”, ha dicho en alusión a Trump, no pueden destruir “las ganancias que hemos pagado con sangre”.


Brunson, de 50 años, fue detenido en 2016, inmediatamente después del fallido golpe de estado contra Erdogan. El pastor ha vivido más de 20 años en Turquía y dirige una minúscula iglesia protestante en la ciudad de Izmir con solo 25 fieles. Las autoridades locales lo han relacionado con el inquietante movimiento Gülen, dirigido por el líder de ese nombre que, para complicar las cosas, reside en Estados Unidos y mantiene unas excelentes relaciones con Israel. Gülen es un movimiento terrorista para las autoridades de Ankara.


Hace solo unos días, el 26 de julio, el vicepresidente Pence habló con Erdogan telefónicamente para pedirle la liberación de Brunson. En el mejor estilo mafioso, Pence le dijo que si no lo liberaba tendría que hacer frente a las “consecuencias”. Sin embargo, el presidente turco se ha resistido a seguir la orden y las “consecuencias” están comenzando a llegar.


Erdogan, que tantas esperanzas suscitó al principio de su carrera política, ha demostrado en los últimos años que no está exento de cometer errores. El más grave de ellos lo ha cometido, sin duda, en Siria, pues probablemente él fue la única persona que tuvo a su alcance evitar la terrible guerra civil que asola aquel país, pero no lo hizo. Al contrario, durante muchos años echó más leña al fuego.


El lunes, Erdogan atribuyó la fuerte caída de la lira en las últimas horas a un “complot” y no a la marcha de la economía. No mencionó directamente a Trump pero sus palabras iban en esa dirección. Erdogan asegura que la economía turca es sólida y considera que se recuperará puesto que la grave crisis por la que atraviesa no tiene que ver tanto con la economía como con la política, y todavía más con la política exterior.


Para Erdogan, el presidente Trump ha clavado un puñal en la espalda de Turquía. El líder turco ha denunciado que a través de las redes sociales hay “traidores” que propagan mentiras económicas y participan en el “terrorismo económico” que Washington ha puesto en marcha. Recientemente dijo que quienes están detrás de la crisis son los mismos que en 2016 quisieron dar un golpe de estado.


El Banco Central de Turquía está facilitando la “liquidez que necesitan” los bancos en un momento tan complicado como éste, pero Erdogan ha prohibido que el Banco Central suba el precio del dinero, como recomiendan los gurús de la economía convencionales. En esta dirección, la canciller Angela Merkel, advirtió el lunes a Erdogan que espera que el Banco Central sea independiente y no reciba presiones del presidente.


Numerosas compañías turcas se han endeudado en dólares en los últimos años. Se estima que la deuda de todas esas compañías asciende a 220.000 millones de dólares, y es evidente que las compañías tienen que hacer un esfuerzo cada vez mayor para devolver los préstamos, especialmente cuando el dólar se encarece rápidamente como ocurre ahora.


Algunos expertos creen que numerosas compañías corren el riesgo de quebrar, y si esto ocurre es muy posible que tenga consecuencia en las economías de Europa occidental. Bancos como el BBVA y otros grandes bancos europeos que tienen fuertes inversiones en Turquía, un país de 80 millones de habitantes, ya han comenzado a resentirse, y la cosa todavía puede llegar más lejos. La tasa de inflación en Turquía es la más alta desde hace 14 años y el euro ha caído a lo más bajo desde hace un año.


Es evidente que Europa tendría que haber salido en defensa de Turquía en este caso, pero el temor de los europeos al imprevisible Trump los tiene paralizados. Ver cómo en el siglo XXI un matón puede hacer y deshacer a su antojo sin que nadie le tosa es un gran espectáculo. Si la situación económica sigue deteriorándose en Turquía, más pronto que tarde influirá en Europa. Es lo que ha advertido una analista, Agathe Demarais, que sigue de cerca y con preocupación lo que está sucediendo en ese país.


Naturalmente, a Trump no le ha gustado nada que Turquía, un país de la OTAN, haya comprado misiles a Rusia en lugar de a Estados Unidos. Además, Erdogan no se ha sumado a la reciente decisión de Trump de imponer sanciones a Irán. Y para terminar, Erdogan acusa de “racismo” al estado judío. Ninguna de estas acciones es del agrado de Washington.

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La OEA acuerda iniciar el proceso de suspensión de Venezuela

19 países dan el visto para aplicar la mayor sanción de la entidad al país gobernado por Nicolás Maduro y desconocen las últimas elecciones

La Organización de Estados Americanos (OEA) castigó formalmente al gobierno venezolano al aprobar este martes una resolución que considera ilegítimas las elecciones presidenciales en las que fue reelecto Nicolás Maduro y activa el proceso para suspender al país caribeño del organismo interamericano. Fueron 19 países -se necesitaban al menos 18 votos- los que decidieron sancionar a Caracas en la cuadragésima octava asamblea general, celebrada en Washington este lunes y martes. Cuatro miembros rechazaron el documento y 11 se abstuvieron.


La resolución de 10 puntos fue aprobada por Estados Unidos, los 14 países del Grupo de Lima —entre ellos, las principales potencias de América Latina— y República Dominicana, Bahamas, Jamaica y Barbados. El documento declara “ilegítimo” el comicio presidencial venezolano del 20 de mayo por no haber contado con las garantías para considerarse un proceso libre. También incluye una petición para que el Gobierno permita el ingreso de ayuda humanitaria y para que se restaure "la plena autoridad" de la Asamblea Nacional, de mayoría opositora. El punto más polémico es el que exige que se apliquen “de manera estricta” los artículos 20 y 21 de la Carta Interamericana de la OEA, que establecen que se puede intervenir en un Estado cuando se ha producido la rotura del orden democrático.


Bolivia, que aseguró estar de acuerdo con varios aspectos de la resolución, la rechazó por considerar "inaceptable que desde el supuesto de ayudar a Venezuela se adopten decisiones unilaterales". Este voto, más el de Venezuela, Dominica y San Vicente y las Granadinas, fueron los únicos que votaron en contra. Hubo 11 abstenciones, entre ellas la de Uruguay, Ecuador y Nicaragua.


El canciller de Venezuela, Jorge Arreaza, calificó "la resolución Pence" de "un fraude". "Los que han aprobado esta resolución también están apoyando una posible intervención militar en Venezuela. Allá ustedes con sus conciencias", apuntó."Ellos nunca se enfocan en la verdad y la realidad".


El secretario general de la OEA, Luis Almagro, dijo una vez clausurada la asamblea, que "Venezuela está en caída libre". En referencia a Arreaza, afirmó que "no representa a otra cosa que a un presidnete ilegítimo y una asamblea ilegítima".

 

La aprobación de la resolución es solo el primer paso. Para seguir adelante con la sanción, se debe convocar un Consejo Permanente, órgano que está compuesto por los embajadores ante la OEA de los Estados miembro. Ahí se debatiría la convocatoria de una sesión extraordinaria de la Asamblea General para abordar el tema. Solo se puede realizar esa sesión extraordinaria para decidir la suspensión de Venezuela si dos tercios de los Estados la respaldan. Esto se traduce en 24 de los 35 votos (Cuba pertenece al organismo pero no participa).


En una Asamblea General extraordinaria se debatiría la suspensión de Venezuela y, para aprobarse, serían necesarios otra vez 24 votos. "Los plazos de la gente no son los plazos de la diplomacia, así que lo primero será abrir el canal de ayuda humanitaria", dijo Almagro.


La mayor sanción que puede otorgar la OEA solo se ha aplicado a dos países en sus 70 años de historia: Honduras, en 2009, después del golpe de Estado que depuso a Manuel Zelaya como presidente, y a Cuba, en 1962, tras el triunfo de la Revolución de Fidel Castro de 1959.


Venezuela defendió en reiteradas ocasiones que no pueden expulsar a Venezuela porque “ya se fue”. Caracas pidió dejar la OEA el 28 de abril de 2017 y por reglamento no será efectiva hasta abril de 2019. "El régimen de Maduro no tiene la posibilidad de elegir si quiere quedarse o irse. La Carta Interamericana Democrática lo decidirá", defendió Almagro en rueda de prensa.

 

Washington 6 JUN 2018 - 02:45 COT

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Sábado, 24 Junio 2017 05:49

Los paracos llegaron ya

Los paracos llegaron ya

1

Pasa que comunicadores como Ildefonso Finol, Miguel Ángel Pérez Pirela y quien suscribe, desde principios de siglo, denunciamos la infiltración de paramilitares. Acontece que éstos progresivamente cobran vacuna, establecen alcabalas y toques de queda, ejercen trata de personas, narcotráfico, sicariato, propagación de casinos, contrabando de extracción, intento de magnicidio y control sobre empresas de seguridad y transporte. Ocurre que progresan del crimen organizado a la parapolítica: bajo protección de las policías de un puñado de alcaldías opositoras en tres años lanzan tres oleadas terroristas, dejan centenares de víctimas fatales, entre las cuales se cuentan autoridades, fiscales y motorizados degollados con guayas; queman dependencias y transportes públicos; incendian hospitales y guarderías con niños dentro; incineran ciudadanos en plena calle. No parecen actividades pacíficas. Pacíficas son las víctimas irreparables.

2

El coronel estadunidense Max G. Manwaring, del Comando Sur y del Instituto de Estudios Estratégicos del Departamento de Defensa de Estados Unidos, al estudiar el caso de Venezuela sostiene que el bolivarianismo libra una guerra asimétrica, o de cuarta generación, con las características siguientes: “1) La lucha es predominantemente políticosicológica, no militar –aunque hay un importante rol castrense o paramilitar en el proceso. 2) El conflicto es extenso, y cubre tres o cuatro etapas. 3) La guerra se libra entre beligerantes con capacidades asimétricas y asimétricas responsabilidades hacia quienes los manejan (...) 4) La contienda tiene dimensiones e implicaciones trasnacionales. 5) La guerra no es limitada en su propósito. Es total en la medida en que busca dar al ganador absoluto poder para controlar o reemplazar el gobierno existente” (“State and nonstate associated gangs: credible midwives of social orders”: 2009).

3

La proyección es un mecanismo sicológico por el cual acusamos a otro de nuestros propios pensamientos o acciones. El coronel Mainwaring acusa a los bolivarianos de desarrollar el conflicto en las siguientes fases: “1) (...) Entrenar cuadros de profesionales (propagandistas y agitadores) para tareas de liderazgo y combate político-militar, y crear selectos ambientes de caos. 2) Crear un frente político y militar de clases medias "desburguesadas" e individuos con mentalidad similar para que trabajen juntos en la desestabilización de las sociedades opuestas y la imposición de la nueva socialdemocracia. 3) Fomentar conflictos regionales. Esto involucrará operaciones preparatorias, encubiertas y graduales político-militares y sicológicas para desarrollar y nutrir el apoyo popular. 4) Planear actividades abiertas y directas de intimidación, incluyendo acciones populares (como manifestaciones, huelgas, violencia cívica, violencia personal, lesiones y asesinato (...) para debilitar los Estados elegidos como blancos y debilitar el control militar enemigo y sus medios de control. 5) Directa, pero gradualmente confrontar una fuerza militar enemiga desmoralizada y llevarla a su colapso”.

4

Juzgue el ecuánime lector si el bolivarianismo es autor o víctima de tal índole de ataques. Vivimos ya situaciones como las de la cotidiana invasión de Nicaragua por la Contra, como las de Chechenia, Libia o Siria. Quizá el veto potencial de Rusia y de China en el Consejo de Seguridad de la ONU nos ha salvado hasta el presente del diluvio de bombas o la invasión militar abierta. Pero tal veto no puede protegernos contra un conflicto interno no declarado ante el cual no ejercemos el derecho a la defensa. No nos defendemos contra empresas de maletín, bachaqueros, contrabandistas ni descuartizadores; tampoco contra terroristas organizados, protegidos y subsidiados. Hemos dejado instalarse en nuestro territorio un enemigo tenaz, sin escrúpulos y despiadado. Guerra avisada sí mata soldado, si pretendemos que no existe. El primer requisito para ganar una guerra es reconocerla. Como decía José Félix Ribas, no podemos optar entre vencer o morir. Necesario es vencer.

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“Estados Unidos busca una intervención multilateral en Venezuela”, revela informe del Comando Sur

“Con los factores políticos de la MUD (coalición opositora venezolana) hemos venido acordando una agenda común, que incluye un escenario abrupto que puede combinar acciones callejeras y el empleo dosificado de la violencia armada bajo un enfoque de cerco y asfixia”, dice el extracto del informe que el almirante Kurt Tidd, jefe del Comando Sur, envió a la Comisión de Servicios Armados del Senado estadounidense.


Los detalles del documento los reveló el experimentado periodista venezolano Eleazar Díaz Rangel. El militar estadounidense asegura que sus “socios más cercanos de la MUD”, se comprometieron a utilizar su mayoría parlamentaria en la Asamblea Nacional “para obstruir la gobernanza, convocar eventos y movilizaciones, interpelar a gobernantes, negar créditos, derogar leyes”, aseguró el director del diario Últimas Noticias.
Fase 2 de la operación


En el mismo informe, Tidd explica a los senadores que “en la situación militar no podemos actuar ahora abiertamente, con las fuerzas especiales aquí presentes (en el Comando Sur)”, por ello los urge a concretar lo anteriormente planificado “para la fase 2 (tenazas) de la operación”.
Para Díaz Rangel, la articulación del Comando Sur con los partidos opositores es lo que hace entender “el indefinido desarrollo de esas acciones vandálicas y armadas, y la confianza en que es ahora o nunca”.


El ministro de la Defensa de Venezuela, el general Vladimir Padrino López, quien recientemente explicó que el país está enfrentando una guerra de cuarta generación, difundió el artículo de Díaz Rangel en su cuenta de Twitter, recomendando su lectura a la población venezolana.


Posibilidades de intervención


Eleazar Díaz Rangel estima que Estados Unidos no se arriesgará con una intervención directa contra la nación suramericana.


“En mi opinión, aquí no se va a producir una acción militar directa. Estados Unidos busca una intervención multilateral en Venezuela. De allí las conversaciones de Donald Trump con los presidentes de Argentina, Paraguay y Colombia”.


Precisó que muchos de los dirigentes de partidos opositores creen que, ahora sí, es el momento de acabar (a la fuerza) con el Gobierno de Caracas.
“Incluso que un diario deportivo como Meridiano haya publicado un titular que asegura que ‘la salida está cerca’ es revelador de la convicción opositora, de que el chavismo está en una situación difícil de la cual no debería recuperarse”.


Comando político y diplomático


Este escenario de guerra tiene un puesto de mando en suelo estadounidense, así lo denuncia la periodista argentina Stella Calloni, quien ha dedicado buena parte de su labor informativa a exponer las formas de intervención que emplea Estados Unidos en América Latina.


“Esta guerra tiene un comando político y diplomático en la Organización de Estados Americanos (OEA). Por ello acuso, personalmente, a Luis Almagro como responsable de todas las muertes que se han registrado Venezuela. Gracias a su intervención se ejecutan las acciones violentas que son golpistas, desde todo punto de vista”.


Calloni alerta que los constantes informes militares son una amenaza y así deben interpretarse.


“El Comando Sur y la OEA están preparando algún evento muy fuerte, para golpear muy duro al Gobierno. Por ello sostienen una guerra de cuarta generación, con una gran campaña mediática atroz, feroz, contra la hermana nación”.
Venezuela resiste


La periodista argentina indicó que las “grandes agencias de noticias” solo muestran al mundo a unas personas con máscaras en medio de nubes de gases lacrimógenos.


“Es lo único que muestran. Le están aplicando a Venezuela lo que ya hicieron en Siria, Irak y Libia”.


Ante ese cerco mediático y militar (que aplica el Comando Sur) la periodista argentina señala que se hace imperioso “destacar la enorme resistencia de Venezuela ante semejante ataque. Es una guerra lo que hay contra Venezuela, no es solamente un golpe de Estado. Son acciones perfectamente planificadas y dirigidas, en lo político, diplomático y militar”.


Además, Stella Calloni detalló que los agentes externos cuentan en el país “con una oposición que entrega a su patria. A esa oposición no le importa si los invaden o no, solo les interesa volver a tener el manejo de un poder que les permitió mantener al 80% de Venezuela en la pobreza”.

16 mayo 2017 | 28 |

(Tomado de RT)

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Rousseff analiza posible renuncia ante el avance del impeachment

La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, estudia la posibilidad de renunciar y pedir este viernes al Congreso convocar a elecciones presidenciales para el 2 de octubre, dijo el senador oficialista Paulo Paim, informó este lunes el diario O Globo.

“Percibimos que el impeachment está avanzando y decidimos, en medio del camino, encontrar una alternativa”, declaró el senador Paulo Paim, del Partido de los Trabajadores (PT), a O Globo.


En el PT crece el apoyo a esta medida; los sondeos dicen que la población quiere nuevas elecciones, afirmó, al aludir a una encuesta de Ibope divulgada la semana pasada que mostró que 62 por ciento de los brasileños consideran que la crisis política se resolvería con la renuncia de Rousseff y su vicepresidente Michel Temer y la convocatoria a nuevos comicios.


Paim admitió que el PT no cuenta con los votos suficientes en el Congreso para aprobar el pedido de nuevas elecciones para octubre –fecha en que están previstas elecciones municipales en todo el país–, que requeriría el apoyo de tres quintos de cada cámara (308 votos en Diputados y 49 en el Senado).


Expertos y sondeos estiman altamente probable que el Senado suspenda a Rousseff del cargo hasta por 180 días el próximo 11 o 12 de mayo, mientras es sometida a un juicio político por maquillar las cuentas públicas, y Temer, del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), asumiría el Ejecutivo.


O Globo informó que la medida no cuenta aún con consenso entre todos los ministros aliados y enfrenta resistencias en el Movimiento de los Trabajadores Sin Tierra, uno de los pilares de apoyo del gobierno.


Contactada por la agencia Afp, la presidencia no quiso comentar la información.


Y en el Senado continuaron los trabajos de la comisión investigadora que la próxima semana deberá recomendar si se sigue o no el juicio contra Rousseff. Los oradores fueron el titular del Tribunal de Cuentas de la Unión, Julio Marcelo de Oliveira, y el profesor de Derecho José Mauricio Conti, ambos férreos partidarios del impeachment.


El fiscal general de Brasil, Rodrigo Janot, pidió al Supremo Tribunal Federal que autorice investigar al ex candidato presidencial Aécio Neves y a prominentes figuras del PMDB ante la posibilidad de que estén implicados en la trama de corrupción de Petrobras, según denuncias del senador Delcidio Amaral, ex militante del PT sometido a proceso y beneficiado por haberse acogido a la delación premiada.


El juez Marcel Maia Montalvao ordenó a operadores de telefonía inalámbrica bloquear el sistema de mensajería WhatsApp durante 72 horas en todo el país a partir de este lunes, el segundo incidente de este tipo contra la popular aplicación en cinco meses.


La decisión del juez en el estado de Sergipe, en el noreste, afecta a más de 100 millones de usuarios del país. La razón para la orden no se conoce, debido a la confidencialidad legal de un caso en curso en la corte estatal de Sergipe.


En un comunicado WhatsApp dijo estar decepcionada por la decisión luego de cooperar al máximo con los tribunales brasileños. La compañía apeló del fallo.

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Fracking geopolítico entre el norte y el sur de Latinoamérica

Hace más de dos años impartí una conferencia magistral en la Universidad de Finanzas y Economía de Shanghai, bajo los auspicios de la Academia de Ciencias Sociales de China, sobre el nombre nada apropiado ( misnomer) de América Latina (AL), desde el punto de vista de la nueva realidad geopolítica/geoeconómica del siglo XXI y su posicionamiento ante mi hipotético nuevo orden geoestratégico tripolar de Estados Unidos, Rusia y China.


Los contenciosos de Ucrania y Siria exponen el fracking geopolítico regional/global entre dos bloques antagónicos: Estados Unidos/OTAN/Unión Europea frente a Rusia/China/Grupo de Shanghai, que también luchan por su preponderancia en LA, donde brota el nuevo concepto de NorthAmerica (http://goo.gl/jltq4G) –promovido por los supremacistas de EU, general David Petraeus (anterior director de la CIA, defenestrado y hoy instalado en KKR Global Institute) y Robert Zoellick (anterior director ejecutivo de Goldman Sachs, ex presidente del Banco Mundial y hoy becario de Harvard)–, que colisiona con el concepto reactivo de Sudamérica de los geoestrategas de Brasil.


Implícitamente, Centroamérica pertenece a NorthAmerica, donde los intereses nacionales de Estados Unidos prevalecen en el Golfo de México –destinado a ser rebautizado Golfo de Estados Unidos– y en el mar Caribe (el Mar Mediterráneo Estadunidense) con una superficie de 4.2 millones de kilómetros cuadrados.


Geoeconomía y seguridad nacional de defensa también chocan dentro de la añeja LA entre Unasur –y su integración económica y política, que incluye al Mercosur– y la expansiva Asociación Transpacífico (ATP), diseñada para contener a China: pivote de la doctrina Obama.


La regional Alianza del Pacífico –Chile, Perú, Colombia y México– forma parte ya del ATP, con la notable excepción de Colombia.


El israelí-estadunidense Robert Kaplan, de Stratfor (https://goo.gl/FGomL5), señala que El poder geopolítico de Estados Unidos históricamente tiene su origen no en Europa o Asia, sino en el gran Caribe, que es el mundo de Yorktown a las Guyanas; es decir, de los estados del Atlántico medio a las selvas del norte de Sudamérica. El hemisferio occidental, como el estratega holandés-estadunidense Nicholas J. Spykman explicó en 1942, no se divide entre el norte y América del Sur. Se divide entre las latitudes norte de la gran barrera de la selva amazónica y las latitudes más al sur de la misma. En otras palabras, desde el punto de vista geopolítico, Venezuela no es un país de América del Sur en absoluto. Es un país del Caribe: la mayor parte de su población de 28.8 millones habita en el norte, a lo largo del mar Caribe, a salvo de las selvas del sur.


¿Pretende recuperar el Pentágono lo que perdió mediante el concepto gran Caribe?


Estados Unidos recupera y/o neutraliza al gran Caribe: desde su golpe de Estado triangulado en Honduras, pasando por su espectacular reconciliación con Cuba –gracias a la mediación de Francisco, el Papa jesuita/argentino–, hasta la desestabilización de Maduro en Venezuela mediante el abrupto desplome especulativo del precio del petróleo por los bancos de Wall Street, guerra de alcances geoestratégicos contra Rusia e Irán.


La escuela de geoestrategia de Brasil desarrolló una nueva visión estratégica –Estrategia Nacional de Defensa (2008)– con sus tres pilares: nucleares, espaciales, cibernéticos, con sus dos áreas básicas del Atlántico Sur y el Amazonas”.


En la perspectiva brasileña, el concepto Sudamérica colisiona con los conceptos hegemónicos de Estados Unidos: Norteamérica y/o el mar Mediterráneo estadunidense –que incluye el Golfo de México y el mar Caribe–, acuñado por el almirante Alfred Thayer Mahan.
The Saker, cercano a Rusia, aborda tres rubros para LA en este año y su prospectiva (http://goo.gl/rjC7Y2), que suena exageradamente optimista en el caso de un triunfo del socialista Bernie Sanders, del Partido Demócrata.


Con la perspectiva reduccionista de la dicotomía decimonónica entre izquierda y derecha –necesaria, pero insuficiente–, aduce que la izquierda se encuentra a la defensiva en Venezuela, Brasil y Argentina. Enuncia que “Brasil se encuentra en turbulencias, Argentina tiene un presidente neoliberal y en Venezuela la oposición neoliberal ostenta una doble ( sic) mayoría en el Parlamento”.
El reflujo neoliberal en tres de las principales geoeconomías de Sudamérica constituye un retorno triunfal de Estados Unidos, que ahora practica un neomonroísmo geoeconómico/geofinanciero.


La añeja dicotomía izquierda-derecha ha sido superada por una nueva entre globalistas y humanistas.


Los globalistas colocan el mercado por encima de todas las cosas, en detrimento del ser humano, en cuyo modelo caníbal han sucumbido muchos izquierdistas de pacotilla, mientras los humanistas colocan al ser humano en el centro de la ecuación universal y rememoran el axioma del filósofo cartaginés Terencio: Nada de lo humano me es ajeno.


Sudamérica está polarizada/fracturada. En Argentina, el presidente neoliberal Macri, íntimo de los intereses sionistas de Nueva York y la City (Londres), obtuvo una victoria apretada sobre el candidato de Cristina Fernández, cuyo sueño era integrarse a los Brics.

Macri carece del control sobre el Congreso, todavía a mayoría del acrobático peronismo. La situación es crítica en Venezuela debido al desplome del petróleo en casi 70 por ciento. En Brasil, máxima potencia de LA y Sudamérica, los megaescándalos teledirigidos han puesto contra la pared a la presidenta Dilma Rousseff. Brasil se encuentra ahora detrás de la creación del nuevo cable de Internet Brics para cesar su dependencia de Estados Unidos en ese rubro.


La caída de Brasil, miembro de los Brics, marcaría el rumbo real de toda LA, cuya parte norte –con el México neoliberal itamita y la absorción paulatina del gran Caribe, incluida Centroamérica y el bloque del Cafta– ha sido controlada por Estados Unidos.


El portal filorruso otorga demasiada influencia al Celac, del cual Estados Unidos y Canadá han sido excluidos y comporta las semillas de fractura a tres niveles: 1. El bloque geopolítico/geoeconómico de Norteamérica –dominado por Estados Unidos, con sus vasallos Canadá y el México neoliberal itamita, donde los intereses de China han sido repelidos– frente al Unasur/Mercosur, encabezados por el gigante brasileño; 2. Los neoliberales filosionistas frente al nacionalismo de izquierda de la Alba, y 3. El Mercosur, apuntalado por Brasil, frente a la Alianza del Pacífico, dominada por Estados Unidos, para cerrar el paso del océano Pacífico a la conectividad de Brasil y China.


Cada uno de estos tres niveles propende más a la fractura que a la unificación, cuando no a la absorción forzada por vía de la letal guerra geofinanciera de Wall Street y la City (Londres).


Cuando parece haber sido sellado el destino del norte de la añeja LA –el México neoliberal itamita y Centroamérica, hasta el canal de Panamá y el gran Caribe: absorbidos por Norteamérica–, el futuro de Sudamérica, hoy en franco declive libertario, dependerá del epílogo de la colisión entre Estados Unidos y Brasil.


La caída de Brasil en las manos neoliberales filosionistas significaría una gran derrota geoestratégica periférica de Rusia y China, y hasta de India.


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Wikileaks denuncia a George Soros de haber financiado Los papeles de Panamá

Inmediatamente después de que estalló la bomba atómica financiera de Los papeles Panamá, detecté que el megaespeculador George Soros –uno de los personajes más malvados del planeta que opera con máscara de filántropo y resguardo de la CIA– había dejado demasiadas huellas, como consta en mis dos primeros tuits alusivos: 1) “No hay que clavarse tanto con los sesgados Panama papers: operativo de George Soros vs Putin. Los demás: moscas distractoras. Ningún anglosajón jajaja (http://goo.gl/ph0vXr)”, y 2) “George Soros/Open Society Foundations controlan al International Consortium of Investigative Journalists (ICIJ)/Center por Public Integrity y sus Panama papers (http://goo.gl/O1DBmg)”.


En los ulteriores tuits comenté que “el objetivo principal de George Soros/Rothschild con sus Panama papers es Putin. Ataque esperado. Los demás son distractores aldeanos (http://goo.gl/DPy2rf)”.


Wikileaks publicó algunos tuits demoledores donde señala a George Soros, a la Fundación Ford y a la Usaid de haber financiado Los p apeles de Panamá (http://goo.gl/uKMJ6x).


Se trata de demonizar a Putin con el objetivo de desestabilizar a Rusia.


Gerard Ryle, en nombre del ICIJ, comentó a Wired Magazine que “no planean filtrar el total del conjunto de datos de más de 11 millones (http://goo.gl/kFLgJA)”. ¿Por qué el ocultamiento?


Zero Hedge ubica algunos de los 441 clientes de EU, de poca monta, de la firma legal Mossack Fonseca, con sede en el paraíso fiscal panameño (http://goo.gl/HhJPi1).


Según el universo interactivo Fusion, existe abundancia de nodos localizados en EU en la triada cliente/compañía/accionista.


La filtración de Mossack Fonseca, que alega haber sido hackeada, es minúscula –2.6 billones de dólares, 214 mil 488 entidades y 14 mil 153 clientes/intermediarios– frente a la estimación entre 21 y 32 billones de dólares de lavado paradisiaco fiscal global, de acuerdo con datos de FMI, Banco Mundial, ONU y bancos centrales de 139 países.


En realidad, el blanqueo paradisiaco rebasa 40 billones de dólares: ¡casi la mitad del PIB global!


Lo notable del estudio es su opacidad, ya que no contabiliza lo proveniente de “fraudes, narcotráfico, traficantes sexuales y sus criminales transacciones (http://goo.gl/IIg1MC)”.


Los sulfurosos papeles no dejaron títere con cabeza, con dedicatoria a dos superpotencias competidoras de EU: Rusia y China, con los respectivos círculos de allegados al zar Vlady Putin y al mandarín Xi Jinping, lo que constituye una doble guerra geofinanciera y propagandística de un centenar de publicaciones en el mundo que controlan los Rothschild/Soros, la Fundación Ford y Usaid.


Entre los líderes y personalidades de más de 200 (sic) países brotaron también el presidente Macri, el escritor propagandístico neoliberal Vargas Llosa y hasta Banco Santander, cuyo consejo de administración revela muchos pestilentes intereses condensados (http://goo.gl/Dz5lRV).


A confesión de parte, relevo de pruebas: el viceportavoz del Departamento de Estado de EU, Mark Toner, reconoció haber financiado Los papeles Panamá (http://goo.gl/GE8nPI).


El periódico israelí Haaretz devela que 600 empresas israelíes y 850 accionistas están listados en los documentos filtrados, vinculados a “prominentes abogados de Israel (http://goo.gl/1yXrAe)”, además de sus legendarios contrabandistas globales de diamantes (http://goo.gl/sxIOe3).


Dan Gertler, magnate minero y de diamantes de Israel, es mencionado más de 200 veces. ¡Los diamantes globales manejados por Israel son todo un tema!


Destacan Dov Weisglass –anterior jefe de oficina del ex premier Ariel Sharon–, Idan Ofer y su socio Udi Angel que merecen una enciclopedia especial.


Lo más impresionante son las corresponsalías de los bancos israelíes Banca Leumi y Banco Hapoalim, cuya red mafiosa expuse en 2008, lo cual me valió el hilarante cuan delirante anatema de los evasores de impuestos globales del grupo sionista financierista jázaro (http://goo.gl/UuMkVM).


Nada ha cambiado de mi escrito de hace ocho años con los criminales financieros que ocultan sus hurtos en más de 50 paraísos fiscales, de los cuales Panamá es minúsculo y está al borde del hipócrita exorcismo global.


Olvídense de Panamá, ya que es más fácil esconder su dinero en EU que en casi cualquier otra parte, alega The Guardian (http://goo.gl/2EeBGz)”, cuando EU comporta varios paraísos fiscales internos: Delaware, Wyoming, Dakota del Sur y Nevada, en particular Reno, donde sobresalen los banqueros esclavistas Rothschild.


Los papeles Panamá intentaron desestabilizar al BRICS (http://goo.gl/IV8N1v).


Es impactante que los papeles desechen a tanto aliado de EU –desde el supino Macri pasando por el presidente ucraniano Poroshenko hasta los jerarcas del golfo–, lo cual delata que Obama manda la señal del desprendimiento de sus lastres impresentables.


¿Sacrifica EU a sus aliados desechables y no reciclables?


Son numerosas las islas caribeñas del G-7 sumergidas en el narcolavado, como la macabra quiebra de Banco Stanford y sus vínculos con el cártel del Golfo y un ex canciller foxiano en la Isla Antigua (http://goo.gl/nGf4I9).


El mayor estafador de la historia, Bernard Madoff, blanqueó en el eje Delaware-Israel (http://goo.gl/zD2e2S).


A cada quien sus gustos y disgustos: ciertas publicaciones han expuesto con saña selectiva el blanqueo de la familia del presidente sirio, Bashar Assad, y las transacciones acrobáticas de la guerrilla chiíta libanesa Hezbolá, como si hubieran sido los únicos citados.


La mayoría de las 100 publicaciones sesgadas abulta el pecado capital de los enemigos de sus controladores, mientras oculta la criminalidad de sus socios. ¡Vaya periodismo de investigación!


El problema es la concentración oligopólica de los multimedia en Occidente: mil 500 periódicos, mil 100 revistas, 9 mil estaciones de radio, mil 500 televisoras, 2 mil 400 editoriales: ¡Todo controlado por sólo seis trasnacionales!


Lo más impactante de Los papeles Panamá es el control de los Rothschild/Soros sobre más de 100 medios locales/regionales/globales.


Una hipótesis digna de evaluación es la de Thierry Meyssan, director de Red Voltaire (http://goo.gl/whWjtL): detrás de Los papeles Panamá está el redireccionamiento del sistema financiero global que se contraerá aún más alrededor de Gran Bretaña, Holanda, EU e Israel, para que sólo esos países puedan controlarlo, la cual es muy similar a la tesis del financiero alemán Ernst Wolff, quien sostiene que se trata de un “redireccionamiento de entre 30 y 40 billones de dólares de los paraísos fiscales para que así EU pueda controlarlos en forma central (https://goo.gl/OSJ06g)”. ¡Superuf!


Ante la dislocación del sistema financiero israelí-anglosajón que se está derritiendo con el irresistible ascenso de China e India, y hasta de Indonesia, los sulfurosos papeles marcarían la nueva ruta del lavado global permitido.


El grave defecto de Los papeles Panamá, flagrante instrumento de guerra propagandística/geopolítica de EU contra el BRICS, es su exagerado tropismo selectivo, lo cual le quita credibilidad, ya que lo que oculta es más importante que lo revelado.


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"EL PUEBLO SIEMPRE VA A APOYAR AL GOBIERNO QUE LO RESPALDO"

El presidente boliviano expresó su preocupación por los ataques de fondos buitre contra Argentina, los movimientos golpistas en Venezuela y las operaciones contra Dilma Rousseff. Morales expresó su admiración por el papa Francisco.


La imagen del Che Guevara que flota de una pared del Salón Azul en el Palacio Quemado es una fuente de inspiración. Sentado en un sillón debajo del retrato, Evo Morales se define antiimperialista y anticapitalista, y se siente parte de una generación de líderes que hicieron una revolución democrática. Elogia a Lula, Kirchner y Chávez por haber dignificado a América latina. Sonríe. Se siente conforme. Compara la Bolivia inestable y la Bolivia de ahora. Evo llegó a la presidencia en enero de 2006 y fue electo por tercera vez en octubre del año pasado. En una década, la extrema pobreza bajó del 38,3 por ciento al 17,8 por ciento.


En entrevista exclusiva con Página/12, el presidente Morales evoca la Cumbre de las Américas de Mar del Plata, reflexiona sobre la realidad de la región y denuncia los intentos del imperio de agredir a los gobiernos de Brasil y Venezuela. Se siente más católico a partir del pontificado de Francisco, en sintonía política con Cristina Fernández y anticipa que tendrá un encuentro en Buenos Aires con el candidato presidencial Daniel Scioli.


–¿Cuál es el balance que hace de la relación con Argentina?


–Yo empecé mi gestión como presidente durante el gobierno del presidente Néstor Kirchner y tengo muchos recuerdos, porque los dos primeros años han sido los momentos más difíciles con el tema de la Asamblea Constituyente, la etapa de la refundación de Bolivia, de pasar del estado colonial a un estado plurinacional. Y esa etapa era importante para la recuperación de los recursos naturales, con un frente interno opositor y un frente externo de empresas petroleras que conspiraban junto a la Embajada de Estados Unidos con amenazas de no inversión, de chantaje, de sabotaje. Nosotros les dijimos que ya no eran dueñas, eran socias. El presidente Kirchner me llamó telefónicamente y me dijo 'si no quieren invertir, yo voy a invertir en Bolivia'. Ha sido un bombazo. Luego su visita a Santa Cruz y a Tarija, que mostraron fortaleza. Néstor Kirchner decía que América latina no podía seguir siendo el patio trasero de Estados Unidos. Cuando yo era dirigente sindical acompañé a Diego Armando Maradona a Mar del Plata a la Cumbre de las Américas (2005), estuvimos en hermosos actos con Lula, Chávez, Fidel y Kirchner, fueron momentos de mi preparación como presidente, momentos de aprendizaje y fortaleza. Sería el 2004 o 2005, después de mi primera participación en las elecciones como candidato a la presidencia de 2002, cuando fui a Cuba como invitado, hablé con los dirigentes del Partido Comunista, conversé con las autoridades y les pregunté que si un buen día yo fuera presidente, antiimperialista, y Estados Unidos me bloqueara como a Cuba, qué debía hacer. Todos los compañeros con los que hablé, menos Fidel, me dijeron que tenía que tener mucho cuidado, que Estados Unidos es vengativo y rencoroso. Y finalmente hablé con Fidel y él me dio una respuesta totalmente diferente: 'Evo, primero Bolivia no es una isla como Cuba, Bolivia tiene a Lula, Chávez, Kirchner, a nosotros, no hay que tener miedo. Bolivia tiene tantos recursos naturales'. Le pregunté qué debía hacer para liderar una revolución en Bolivia, yo esperaba que me dijera que tenía que combatir con armas. Pero toda la noche me habló de salud, educación, responsabilidad del Estado.


Hasta Kirchner se vivía una etapa de sublevación democrática. Me acuerdo que entre Ecuador, Bolivia y Argentina parecía que había una competencia a ver quién sacaba más presidentes. Un tal Cavallo, corralito bancario, inestabilidad económica. Kirchner estabiliza y demuestra que hay soluciones democráticas. Con la compañera Cristina ya nos conocíamos cuando ella estaba junto a Néstor. Nunca me olvido que en los primeros años de mi gestión tuvimos inundaciones y nos mandó helicópteros y aviones. Lamento mucho, duele hasta hoy, que un avión se estrelló en El Alto. Todo por ayudarnos. Encontré una Bolivia con un solo helicóptero, hoy tenemos 24. Cristina es una mujer con compromiso social, yo admiro de ella su profundo sentimiento social y su claridad ideológica.


–Hubo elecciones primarias el domingo pasado en Argentina. ¿Conoce a Daniel Scioli?


–Sí, mi amigo.


–¿Qué expectativa tiene si Scioli gana la presidencia, teniendo en cuenta que él no tiene un origen de izquierda?


–Es el candidato de la compañera Cristina. El kirchnerismo ha decidido que sea el candidato, seguramente viendo la coyuntura política. Mi respeto, mi saludo, en algún momento los presidentes de países vecinos comentamos que él tiene que ganar. En las elecciones internas ganó con más de ocho puntos de diferencia (frente a toda la alianza opositora Cambiemos), yo tengo mucha confianza. No solamente por Cristina, también por Néstor, por todo el proceso. Somos una generación que hicimos una revolución democrática. Tengo mucha confianza, siento que nos respaldaremos mutuamente, que estamos transformando a nuestros países. En tiempos neoliberales las empresas y las industrias del Estado argentino estaban paralizadas, ahora las industrias y fábricas han levantado vuelo. Estamos viendo de adquirir tecnología de Argentina. No queremos ver a Bolivia como un país de comercio, sino como socio.


–¿Va a viajar a Buenos Aires próximamente?


–Tengo una cita con Scioli, un amigo, esperamos que le vaya bien en las elecciones.
Alertas en la región


–Mauricio Macri en Argentina y Henrique Capriles en Venezuela son empresarios que encabezan una opción definida de la derecha, ¿cómo los ve?


–Especialmente en Sudamérica los países son antiimperialistas. El imperio divide para tratar de derrotar a los gobiernos progresistas, la historia se repite, pero el pueblo siempre va a apoyar y a ratificar al gobierno que los respaldó y liberó. Esa es nuestra experiencia. Nos preocupa el caso de Venezuela, sobre todo por los problemas económicos. La posición bolivariana y revolucionaria está firme pese a las agresiones políticas y económicas, o las agresiones parlamentarias como en Brasil. No son tiempos de imperios, sino de pueblos; no estamos en tiempos de oligarquía, sino de los movimientos sociales.


–Pareciera que la región está viviendo tiempos de cambio. Pienso en la crisis política que vive el gobierno de Rousseff en Brasil y las dificultades que enfrenta el presidente Maduro en Venezuela.


–Hay una ofensiva contra los países con gobiernos antiimperialistas. Ahora no pueden hacer golpes de Estado militares y civiles, tampoco conspiraciones desde el imperio, pero siento que hay otras formas de agresión política, como los chantajes y los condicionamientos a Venezuela. En Argentina, los fondos buitre, esa es una agresión económica. Cuando un gobierno antiimperialista es sólido, quieren destrozarlo por el lado económico. Pero el trabajo conjunto de la región es importante. Y cuando no pueden ni militar ni económicamente, hacen un golpe político como contra Lugo en Paraguay. Siento que la agresión a Dilma es política, un golpe a través del Congreso. Y mucho también depende de nuestros movimientos sociales, y claro, siento que el imperio quiere quitar el patrimonio político del PT. Ya no es solo contra Dilma, también contra Lula. Usan el tema de la corrupción.


–Hay graves denuncias de corrupción contra Petrobras y otras empresas estatales brasileñas...


–Esa es nuestra responsabilidad como gobierno. Con disculpa de algunos presidentes, en mi gobierno no se mete ninguna familia. Jaime Paz Zamora era presidente y sus hijos fueron diputados, su hermana era dueña del palacio. El hermano de Manfred Reyes Villa era ministro de todos los partidos, un eterno oficialista. Al ver eso, dije que no, que nadie se mete aquí, ni mi hermana, ni mi hermano. Si hago algo mal, es responsabilidad de Evo, no va a salpicar a la familia. Mi hermana Esther ha llorado para ser primera dama, y yo le decía que es algo humillante, que si fuera presidenta, ¿acaso su marido iba a ser el primer caballero? Ahora ella anda feliz y contenta, sabe que tenía razón. En Pando, con Leopoldo Fernández (ex gobernador) ha caído toda una telaraña de corrupción, cuñados, cuñadas, todos. Chile está con problemas serios también. A mí intentaron afectarme con el fondo indígena. Saben que la estructura del MAS (Movimiento al Socialismo, partido oficialista) casi no existe, pero que mi fuerte son los movimientos sociales e indígenas. La oposición interna y la externa usan lo mínimo para desgastarnos, corrupción, derechos humanos, economía. Si algún gobierno de la derecha estuviera involucrado en temas de corrupción, Estados Unidos estaría salvándolo especialmente.


–¿Usted ve la participación de Estados Unidos en los intentos de desestabilización?


–Es muy claro con Venezuela. Y los fondos buitre ¿de dónde vienen? Los fondos buitre tienen sus estructuras económicas para chantajearnos en Estados Unidos.


–En la última cumbre del Mercosur se acordó la incorporación de Bolivia al bloque. ¿Qué expectativa le genera?


–Es una tarea que tenemos pendiente la de integrarnos comercialmente. Unasur es la integración política y Mercosur un espacio económico y de comercio. Sé que Brasil y Argentina nunca nos van a abandonar para que podamos seguir avanzando en liberarnos económicamente.
El papa Francisco


-En La Paz aún se observan carteles de bienvenida al Papa. ¿Cómo fue el encuentro con Francisco?


–Nos alegramos cuando fue elegido el primer Papa sudamericano. Cuando visitó Brasil en 2013, Dilma nos invitó y yo fui. Vi al papa Francisco, quien me dijo que me acompañaba con bendiciones y oraciones. Le dije que tenía que acompañarme con las oraciones en Bolivia. Fui al Vaticano el año pasado, hablamos de la demanda de mar que tenemos con Chile y de las Malvinas. Lo invité y aceptó venir. Al escuchar sus oraciones y bendiciones tenemos mucha confianza y fortaleza. En un momento le dije: 'ahora sí tengo Papa'.


–¿Usted es católico?


–Sí, por mi madre.


–¿Va a misa los domingos?


–A veces. Mi madre me enseñó a ser católico, pero algunos miembros y jerarcas de la Iglesia Católica me decepcionaron. Tantos padres como Luis Espinal que dieron su vida por el pueblo y que fueron discriminados y aislados por la Iglesia. Me da pena eso. Padres que siempre nos acompañaron en las justas reivindicaciones sociales. La derecha tenía autoridades electas y les seguían dando misa. A los padres que se sumaron a nuestro movimiento los alejaron.


–Generó revuelo el regalo que le dio a Francisco, un Cristo crucificado en un martillo y una hoz tallado por Luis Espinal, símbolo de la unión entre la Iglesia y la clase obrera.


–Sí, un día estaba leyendo sobre la historia de Latinoamérica, un 11 de agosto de 1968 un grupo de sacerdotes en Chile había tomado la catedral. Aquí estamos los padres del pueblo con el pueblo, cuestionando a los jerarcas de la Iglesia católica chilena. Ha habido diferencias desde tiempo de la colonia, y el papa Francisco ha pedido perdón al pueblo indígena. Eso es muy fuerte. Algunos miembros de la Iglesia en Bolivia deberían reflexionar y seguir los pasos de Francisco. Tengo mucho miedo que le hagan algún daño al Papa, por su coincidencia con los pueblos del mundo, sobre la madre tierra, la pobreza, el capitalismo, la injusticia. En el pasado han envenenado a papas. En algunos de sus mensajes él pide que oren por él. Toda nuestra solidaridad y apoyo. Nos hace sentir católicos.


Al final de la conversación, el presidente con más alta aprobación en América latina se despide con un cálido "muchas gracias, jefa".


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