Miércoles, 12 Junio 2019 05:32

Goodnews-Fake News

Goodnews-Fake News

A partir del triunfo de Donald Trump y de Jair Bolsonaro, una de las preguntas que se plantean en un año electoral es si las fake news van a tener centralidad en la campaña. Los analistas y especialmente la opinión pública creen que van a proliferar las fake news. Piensan que “la gente” le da mucha importancia a las fake news, como algo propio de la comunicación electoral e innatas a la suciedad de la política, como un fenómeno que irrumpe en un momento de la campaña, aislado de la dinámica comunicacional electoral y que se injerta desde afuera.  

Sin embargo, y esta es la hipótesis de trabajo, las fake news son una práctica comunicacional que existe en y gracias a un marco comunicacional y  político determinado. Alcanzan relevancia porque la comunicación política, y particularmente la comunicación electoral actual, se caracterizan por tener una tónica de negatividad del otro. La identidad política, la conformación de la representación política, se construye principalmente a partir de la negatividad del otro. Las noticias falsas o falseadas, pueden ser una comunicación creíble porque los discursos dominantes se basan en esto como forma de posicionamiento. La conformación de un imaginario de valores negativos alrededor de la figura de un político es el marco necesario para que este tipo de noticias puedan ser creíbles. 

En un electorado polarizado, las noticias falsas tienen mayor relevancia. Lo mismo sucede con los candidatos; un candidato que ocupa una posición más polarizada, tiende a ser más abordado por noticias falsas, que uno moderado. El desarrollo de las redes sociales, que no tienen la responsabilidad de una empresa periodística –aunque los medios tradicionales son parte de las operaciones mediáticas–  produce que la legitimidad de la información se ponga en juego.

Los núcleos duros señalan como fake news toda información que afecte a su candidato, o apoyan cualquier noticia falsa sobre el contrincante, poniendo en juego la propia concepción de veracidad de la información. Acá se observa  una de las caras más preocupantes de la posverdad.  

Otra cuestión es la efectividad. Suponiendo que el electorado se divide en tres, los pro destinatarios, los contra destinatarios y los para destinatarios, las fake news apuntan principalmente a los para destinatarios, es decir al electorado que se llama independiente. La noticia falsa refuerza la idea de uno de los núcleos duros, es rechazado por el otro núcleo duro, y su capacidad de persuasión está en el sector que define su posición con el transcurrir de la campaña. La importancia de esta práctica comunicacional en el voto está ligada al tamaño del electorado independiente. Las redes sociales son centrales, porque en términos operativos es necesario acceder a datos que permitan abordar a la persona que no ha definido su voto. Pero la fake news no tiene vida propia, se sostiene en el contexto de una suma de contenidos que van ubicando a los distintos candidatos en un espacio simbólico. Con esto se pone en tensión el postulado que asegura las fake news son propias de las redes sociales y que los medios tradicionales no tienen nada que ver.  

Las fake news son una herramienta más de esta lucha simbólica por posicionar al otro y es exagerado pensar que las noticias falsas definen elecciones. Son parte de un todo comunicacional más amplio. 

* Politólogo y docente.

 

Publicado enSociedad
La verdadera historia de los errores futuros

La verdad de un sistema equivocado es el error. Para ser políticamente eficaz, este error ha de repetirse de manera incesante, difundirse ampliamente y ser aceptado por la población como la única verdad posible o creíble. No se trata de una repetición cualquiera. Es necesario que cada vez que el error se ponga en práctica lo sea como un acto inaugural —la verdad finalmente encontrada para resolver los problemas de la sociedad. No se trata de una difusión cualquiera. Es necesario que lo que se difunde se perciba como algo con lo que naturalmente tenemos que estar de acuerdo. No se trata, finalmente, de cualquier aceptación. Es necesario que lo que se acepta sea aceptado para el bien de todos y que, si implica algún sacrificio, sea el precio a pagar por un bien mayor en el futuro.

El avance de las fuerzas políticas de derecha y de extrema derecha alrededor del mundo se basa en estos presupuestos. Es difícil imaginar la supervivencia de la democracia en una sociedad en la que estos presupuestos se concreten plenamente, pero las señales de que tal concreción puede estar más cerca de lo que se piensa son muchas y merecen una reflexión antes de que sea demasiado tarde. Abordaré las siguientes señales: la reiteración del error y la crisis permanente; la orgía de la opinión y la fabricación masiva de ignorancia; y el paso de la sociedad internética a la sociedad métrica.


La reiteración del error es hoy patente. Desde hace décadas, los países capitalistas centrales, más desarrollados, han asumido la obligación política de dedicar una parte de su presupuesto a la "ayuda al desarrollo". El objetivo es, como su nombre indica, ayudar a los países periféricos, subdesarrollados, a seguir el rastro de los más desarrollados e, idealmente, a converger con estos en niveles de bienestar en un futuro más o menos próximo. Es evidente que la brecha que separa a los países centrales de los países periféricos es cada vez mayor. La llamada "crisis de los refugiados" y el alarmante aumento del movimiento de poblaciones migrantes indeseadas son los signos más evidentes de que las condiciones de vida en los países periféricos son cada vez más intolerables. Lo mismo cabe decir de las políticas de reducción de la pobreza llevadas a cabo por el Banco Mundial desde hace décadas. El balance es negativo si por reducción de la pobreza entendemos la disminución de la brecha entre ricos y pobres dentro de cada país y entre países. La brecha no ha cesado de aumentar. Del mismo modo, las políticas de austeridad o de ajuste estructural que han sido impuestas a los países en dificultades financieras, de las que Portugal y Grecia son ejemplos cercanos, no han logrado sus objetivos, y el propio FMI ha reconocido esto de manera más o menos velada ("exceso de austeridad", "deficiente calibración", etc.). A pesar de ello, las mismas políticas se imponen una y otra vez como si en aquel momento aquella fuera la mejor o incluso la única solución. Lo mismo puede decirse de la privatización de la seguridad social y, por tanto, del sistema público de pensiones. El objetivo más reciente es la seguridad social en Brasil. Según los estudios disponibles, en cerca del 70% de los casos en los que la privatización se realizó el sistema falló y el Estado tuvo que rescatar el sistema para evitar una profunda crisis social. No obstante, la receta sigue siendo impuesta y vendida como la salvación del país.


¿Por qué se insiste en el error de imponer medidas cuyo fracaso es de antemano reconocido? Son muchas las razones, pero todas convergen en la que considero más importante: el objetivo de crear una situación de crisis permanente que fuerce las decisiones políticas a concentrarse en medidas de emergencia y de corto plazo. Estas medidas, a pesar de implicar siempre la transferencia de riqueza de los más pobres a los más ricos e imponer sacrificios a los que menos pueden soportarlos, son aceptadas como necesarias e inviabilizan cualquier discusión sobre el futuro y alternativas a corto y medio plazo.


La orgía de la opinión. El error reiterado y su amplia aceptación no serían posibles sin un cambio tectónico en la opinión pública. Los últimos cien años fueron el siglo de la expansión del derecho a tener opinión. Lo que era antes un privilegio de las clases burguesas se transformó en un derecho que fue efectivamente ejercido por amplias capas de la población, sobre todo en los países más desarrollados. Esta expansión fue muy desigual, pero permitió enriquecer el debate democrático con la discusión de alternativas políticas significativamente divergentes. El concepto de razón comunicativa, propuesto por Jürgen Habermas, se basaba en la idea de que la libre formulación y la discusión de argumentos a favor y en contra en cualquier área de deliberación política, transformaba la democracia en el régimen político más legítimo porque garantizaba la participación efectiva de todos.


Ocurre que en los últimos treinta años la sociedad mediática, primero, y la sociedad internética, después, produjeron una escisión insidiosa entre tener opinión y ser propietario de la opinión que se tiene. Hemos sido expropiados de la propiedad de nuestra opinión y pasamos a ser arrendatarios o inquilinos de ella. Como no nos dimos cuenta de esta transformación, pudimos seguir pensando que teníamos opinión e imaginamos que era nuestra. Empresarios de opinión de todo tipo entraron en escena para simultáneamente reducir el abanico de opiniones posibles e intensificar la divulgación de las opiniones promovidas. Los principales agentes de esta transformación fueron los partidos políticos del arco de gobierno, los medios de comunicación oligopólicos y los sistemas de publicidad, inicialmente orientados al consumo masivo de mercancías, los cuales fueron gradualmente dirigidos hacia el consumo de masas del mercado de las ideas políticas. Así surgió la sociedad mediática y la política-espectáculo, donde las diferencias sustantivas entre las posiciones divergentes son mínimas, pero se presentan como si fueran máximas. Fue el primer paso.


El segundo paso se produjo cuando pasamos de la sociedad mediática a la sociedad internética. En este paso, el derecho a tener opinión se expandió sin precedentes y la expropiación de la opinión, de la que somos usuarios (más que titulares), alcanzó nuevos niveles. Surgieron los empresarios, tanto legales como ilegales, de la manipulación de la opinión pública, cuyo ejemplo paradigmático son las redes y las páginas de Facebook y de WhatsApp que producen “tácticas de desinformación” particularmente activas en períodos electorales, como sucedió recientemente en las elecciones para el Parlamento Europeo. La conocida organización Avaaz identificó 500 páginas sospechosas, seguidas por 32 millones de personas, que generaron 67 millones de interacciones (comentarios, likes, comparticiones). La empresa Facebook cerró 77 de esas páginas que eran responsables por el 20% de flujo de informaciones en las redes identificadas


Esta extraordinaria manipulación de la opinión tuvo tres consecuencias que, aunque pasaron desapercibidas, constituyeron un cambio de paradigma en la comunicación social. La primera fue que esta vigilancia policial de las redes se legitimó a pesar de haber controlado apenas la punta del iceberg. El recurso cada vez más intenso a los big data y a los algoritmos para llegar a cada individuo en sus gustos y preferencias, y hacerlo simultáneamente para millones de personas, hizo posible mostrar que los verdaderos propietarios de nuestra opinión son Bill Gates y Mark Zuckerberg. Como todo es hecho para no darnos cuenta de eso, nos consideramos deudores gratos de El Dorado de información que nos proporcionan y no como acreedores de un desastre democrático de consecuencias imprevisibles por las cuales ellos debían ser personalmente responsabilizados.


La segunda consecuencia es que la información que comenzamos a usar, pese a ser tan superficial, no puede ser contestada con argumentos. O es aceptada o es rechazada, y los criterios para decidir son criterios de autoridad y no de verdad. Si sirve a los intereses del líder político de turno, el pueblo es exaltado como teniendo finalmente opinión propia, capaz de contradecir a la opinión de las élites tradicionales. Si no sirve, el pueblo es fácilmente considerado como “ignorante e incapaz de ser gobernado democráticamente”. En la medida en que el pueblo sigue la opinión del líder, es el líder quien sigue la opinión del pueblo. En la medida en que el pueblo diverge de la opinión del líder, debe, como pueblo ignorante, confiar en la opinión de líder. Según le convenga, el líder populista puede aparecer ora como seguidor del pueblo, ora como su tutor. Aquí reside la razón última de la reemergencia del populismo. Este capital de confianza se crea fácilmente en la medida en que todo sucede en la intimidad del individuo y de su familia. Mientras la sociedad mediática transformó la política en un espectáculo, la sociedad internética la convierte en un show íntimo, un auténtico peep-show en el que toda la interacción afectiva ocurre entre el líder y el ciudadano, sin argumentos ni mediaciones.


La tercera consecuencia de la sociedad internética es que las redes sociales crean dos o más flujos de opiniones unánimes que corren en paralelo y, por tanto, nunca se encuentran. Es decir, en ningún caso pueden ser contradichos o ser objeto de contraargumentación en un debate democrático. Así, la política errada puede ser aceptada ampliamente si cabalga sobre uno de los flujos de unanimidad. Este es el caldo comunicacional de la radicalización política, el ambiente ideal para el clima de polarización, de odio y de demonización del enemigo político, sin que sea necesario usar argumentos discutibles y únicamente recurriendo a frases apocalípticas.


De la sociedad internética a la sociedad métrica. Vivimos otra orgía, la orgía de la cuantificación de la vida individual y colectiva. Nunca nuestras vidas colectivas estuvieron tan dependientes del número de seguidores en Facebook, de los likes en las interacciones en las redes, de los scores en los concursos, de los rankings en las universidades, en la cuantificación de la producción científica. Sabemos que la lógica de la cuantificación es extremadamente selectiva y muy sesgada por los criterios que usa y por los campos que selecciona para cuantificar. Deja fuera todo lo que es más esencial a la existencia individual y colectiva. Deja fuera sectores sociales que, por su inserción social, no pueden ser adecuadamente contados. Las personas sin hogar son contadas por ser sin hogar, y no por lo que hacen durante el día; la agricultura familiar, informal, pese a que en la mayoría de los países continúa alimentando hoy a una gran parte de la población, así como el trabajo no pagado de la economía del cuidado en casa, no cuentan para el PIB. Lo que está predominantemente a cargo de las mujeres no entra en las estadísticas del trabajo, a pesar de ser crucial para reproducir la fuerza de trabajo. Si no estuviera avalada cuantitativamente, la calidad de la producción científica no contaría para la carrera de los investigadores. Y el gran problema de nuestro tiempo es que lo que no es contado, no cuenta.


Estas son algunas de las dinámicas subterráneas que van minando la democracia y creando una cultura pública y privada indefensa ante errores de los que la derecha y la extrema derecha se van alimentando.

 

Traducción de Antoni Aguiló y José Luis Exeni Rodríguez

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Sábado, 01 Junio 2019 07:06

A comer y beber glifosato

A comer y beber glifosato

Distintos funcionarios del régimen del sub presidente Iván Duque se han destacado en los últimos meses por sus grandiosas contribuciones a la cultura universal, como muestra fehaciente de su basto (no vasto, por supuesto) saber y de la sólida educación humanística, artística y científica del equipo gobernante que dirige al país más feliz del mundo. 

El que da ejemplo de brillantez intelectual, como cabeza pensante de este gran equipo de gobierno, es el propio sub-presidente, quien ha hecho dos declaraciones memorables. La primera en París en plena sede la Unesco, cuando disertando sobre las bondades de la economía naranja dijo con convicción: “Y nos remontamos a lo que llamamos las siete íes. ¿Y por qué siete? Porque siete es un número importante para la cultura. Tenemos las siete notas musicales, las siete artes, los siete enanitos. Mejor dicho, hay muchas cosas que empiezan por siete ”. Este fabuloso descubrimiento conceptual merece un doble Premio Nobel de Economía y de Literatura, ya que demuestra su amplio conocimiento de la narrativa universal. Este importante descubrimiento fue complementado en enero de este año al recibir a ese demócrata de los Estados Unidos, Mike Pompeo, humanista experto en recomendar caricias a los amigos de los Estados Unidos que disfrutan de vacaciones en sus hoteles de cinco estrellas, como el de la base de Guantánamo. En esa ocasión Duque dijo: “Hace 200 años el apoyo de los padres fundadores de los Estados Unidos a nuestra independencia fue crucial y hoy recibir este segundo día de 2019 con su visita nos llena de alegría y de honor, esta relación bilateral la tenemos que seguir fortaleciendo todos los días”. Con esta afirmación Duque ha hecho una decisiva contribución a la reinterpretación de la historia de Colombia, que muestra que, como complemento a sus dotes innatas de estadista, es un investigador social de renombre internacional.


Pero quien encabeza el listado de luminarias del gobierno de Iván Duque es de lejos su Vicepresidenta, Marta Lucía Ramírez, quien ha descollado en los últimos meses por una serie de rutilantes afirmaciones que, aparte de mostrar a la luz pública su incomparable inteligencia (propia de la inteligencia superior de los uribeños), se constituyen en unos extraordinarios aportes al conocimiento no sólo de los colombianos sino de la humanidad en su conjunto. Una de sus contribuciones más notables fue anunciada en su visita a Washington, ante los amos imperiales, y se refiere al fabuloso descubrimiento que el glifosato es una sustancia alimenticia.


Esta, sin duda alguna, puede considerarse como el mayor descubrimiento que haya hecho la ciencia colombiana en todos los tiempos. Ese descubrimiento ha probado, sin ningún manto de duda, que el glifosato, un producto químico que se usa en la agricultura y la ganadería para destruir plagas, y que en Colombia se ha roseado por toneladas sobre los cultivos de coca durante veinticinco años, es en verdad un nutritivo alimento, lleno de proteínas y de virtudes dietéticas, que alimenta a gentes de todas las clases, edades y razas. Ahí estriba la sustancia de este descubrimiento, puesto que hasta ahora los críticos (comunistas y ecologistas) decían sin pruebas de ninguna clase que el glifosato era un producto contaminante, que genera cáncer y otras enfermedades. Esas son mentiras y calumnias de resentidos que solo buscan hacerle daño a la libre empresa, y para ello se apoyan en científicos e investigadores de quinta categoría que se han dejado manipular para enlodar a empresas de tanta ética y compromiso humano y social, como lo son Monsanto y Bayer.


Ahora Marta Lucia Ramírez ha comunicado al mundo, con la modestia que caracteriza a los verdaderos sabios, que el Glifosato es una bebida sana y un alimento nutritivo, al decir que “ si usted se toma 500 vasos de agua al día, le aseguro que también se enferma", con lo que enfatizó que el Glifosato es benigno, una bebida apetitosa que puede tomarse varias veces al día para mejorar el funcionamiento de los sistemas digestivo e inmunológico. El glifosato puede consumirse en forma de bebida, rociando una cierta cantidad (entre más amplia más alimenticia resulta) en un poco de agua, preparándola en forma de batido, ya que puede combinarse con apio, manzana, zanahoria, mango, papaya o la fruta a que mano se tenga. El glifosato también puede usarse para preparar galletas, panes, colaciones, lo cual le confiere un sabor y un gusto especial, que es muy atractivo sobre todo para los niños y mujeres embarazadas. Pescados, aves, gallinas, cerdo y todo tipo de carnes pueden ser directamente rociadas con una copita de glifosato y de inmediato los comensales disfrutaran de un sabor inigualable que los dejara satisfechos y con ganas irrefrenable de seguirlo usando a diario. Los rostizados de cualquier clase (carnes, vegetales, legumbres…) son especialmente recomendables para acompañarlos con glifosato, ya que en esas jornadas en que se deja libre el paladar nada mejor que disfrutar del novísimo alimento, que además opera como acompañante y condimento. El glifosato puede servir de aliño en amasijos, tamales, envueltos, ayacos de mazorca y otros productos de la gastronomía colombiana. Tiene una virtud adicional, recién descubierta por nuestra ilustrada Vice Presidenta, y es que rejuvenece la piel, produciéndole un atractivo color entre rosáceo y azulado. Por ello, la segunda dama de la nación se aplica todas las noches en su cara mascarillas de glifosato y utiliza compresas en todo el cuerpo de este bálsamo bendito; aún más, se baña en una tina repleta de glifosato, reviviendo una práctica similar a la de Cleopatra, la gran reina de Egipto, que se bañaba en leche.


Prueben su amplio radio de acción alimenticia, que no se arrepentirán, porque está confirmado que el glifosato nutre más que cualquiera de las sustancias hasta ahora conocidas en el mundo entero. Hasta tal punto esto es indiscutible que entre los comensales que aseguran que consumen glifosato diario se encuentran el embajador de los Estados Unidos y el personal de esa embajada en Colombia, los embajadores criollos ante Donald Trump, Francisco Santos y Alejandro Ordoñez (este en la OEA), el Ministro de Relaciones Exteriores Carlos Holmes Trujillo. Incluso, las malas lenguas comentan que un consumidor asiduo del Glifosato es el ex Fiscal Néstor Humberto Martínez, quien a veces invitaba a sus amigos a saborearlo, con una formula especial de su propia cosecha, que incluía entre los ingredientes de su pócima secreta, al cianuro. Y si los ricos y poderosos degustan el glifosato, ¿por qué se quejan los pobres de que se les vierta en grandes cantidades? Desagradecidos e ignorantes que son, no entienden la magnanimidad de los poderosos.


Ahora que gozan de tanta fama los batidos la vicepresidenta recomienda que todos los colombianos disfrutemos todos los días en las primeras horas de la mañana de un nutritivo néctar de glifosato, que puede combinarse con muchas cosas, puesto que es un producto muy versátil. La misma Marta Lucia Ramírez con plena seguridad bebe sin falta unos cuantos vasos rociados con glifosato, con lo que mantiene la cordura y sobre todo ese equilibrio mental que tanto la caracteriza.


De tal manera, que los gobiernos de los Estados Unidos y de Colombia al fumigar con glifosato los campos colombianos durante dos décadas no solo buscaban erradicar la “mata que mata” (la hoja de coca), como reza la propaganda corporativa, sino que además estaban proporcionándole nutrientes, proteínas y minerales sanos a los ignorantes campesinos criollos, que son tan malagradecidos que no entienden lo que significa este tipo de ayuda alimentaria.


No se crea que lo que dice la Vicepresidenta son ocurrencias, sino resultado de exhaustivas, profundas y rigurosas investigaciones, que la llevaron a presentar en público el gran descubrimiento de su vida, y que la catapultara por los siglos de los siglos en el panteón de los grandes científicos y sabios de todos los tiempos.


De tal manera, que como complemento alimenticio de la equilibrada dieta de los colombianos pobres, de ahora en adelante a comer y beber glifosato, con lo cual se garantiza que estaremos entre los países mejor alimentados del planeta y con una envidiable salud, si tenemos en cuenta que Estados Unidos y su súbdito, Iván Duque, están haciendo hasta lo imposible para que se vuelva a esparcir el glifosato sobre los campos colombianos.

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EEUU Johnson & Johnson, condenado a pagar 325 millones a una mujer que desarrolló cáncer de pulmón por sus polvos de talco

"En lugar de advertir a los consumidores o poner un ingrediente alternativo, como almidón de maíz, J&J adoptó métodos de prueba que no eran capaces de detectar el asbesto", señalan los abogados de la mujer.


Un jurado de Nueva York ha ordenado a la multinacional Johnson & Johnson (J&J) pagar 325 millones de dólares a una mujer que desarrolló una forma rara de cáncer de pulmón vinculada al asbesto, de lo cual responsabilizó a los polvos de talco de la firma, que planea recurrir el dictamen judicial.


La empresa confirmó la decisión del jurado, la última novedad en un caso que se dirime en la Corte Suprema de Nueva York, y señaló en un comunicado que el juicio "ha sufrido significativos errores legales y de evidencias", por lo que planea apelar. Además, negó que los polvos contengan asbesto o causen cáncer.


Levy Konigsberg, bufete que representa a la denunciante Donna Olson y a su marido Robert, anunció el veredicto contra Johnson & Johnson: 20 millones por el sufrimiento "pasado y futuro" de la mujer, 5 millones por el cierre de la empresa de su esposo debido a la enfermedad y 300 millones por daños.


El bufete indicó en una nota que, durante los cuatro meses de. juicio, el jurado vio documentos internos según los cuales la firma "sabía que había asbesto en el talco utilizado para fabricar el Johnson's Baby Powder y los productos J&J's Shower to Shower ya en los años 60 y 70".


"En lugar de advertir a los consumidores o poner un ingrediente alternativo, como almidón de maíz, J&J adoptó métodos de prueba que no eran capaces de detectar el asbesto", señalaron los abogados, que alegaron que esos resultados se utilizaron para comunicar al público y las autoridades la ausencia del mineral.


Se trata de una importante suma de dinero, una de las más altas alcanzadas en casos de este tipo contra la multinacional, que a finales de 2018 estaba inmersa en unos 13.000 casos en EE.UU., en general por su supuesta responsabilidad en el desarrollo de cáncer, según su informe anual entregado a la Comisión de Valores (SEC).


La firma remitió a "cincuenta años de evaluaciones científicas independientes hechas por dependencias del Gobierno" de EE.UU. y por instituciones académicas, como Princeton o el MIT, y aseguró que todas concluyen que los polvos de talco son seguros.
nueva york
31/05/2019 22:40 Actualizado: 31/05/2019 22:40

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Cándido y el Elogio de la locura (La Cultura Pooph II, diez años después)

En el pasado, equivocados o no, por lo general quienes opinaban sobre política italiana o congoleña se habían leído la historia de Italia, del imperio romano, tenían alguna idea sobre la belga, sabían algo de la vida y obra de Leopold II y qué había pasado con Lumumba. Ahora el mundo está lleno de genios que opinan primero y luego intentan informarse. Si alguien se atreve a criticar el optimismo en curso, es etiquetado y desautorizado como un viejo que no entiende el presente. Como si los adultos no fuesen parte del presente. Como si los más jóvenes entendieran mejor algo del pasado, ese tiempo que, de alguna forma, produjo este presente. Como si las nuevas generaciones no pudiesen ser radicalmente reaccionarias. 

Antes no era necesario ser un estudiante universitario para poseer este tipo de cultura amplia y profunda. Ahora ni siquiera los estudiantes universitarios alcanzan un mínimo de aquel conocimiento que servía a la libertad de conciencia y no únicamente a los propósitos del dinero, el consumo y el confort de “un mundo más eficiente”.


Es verdad, aquella “gente culta” solía ser (aun suelen serlo), gente por los de abajo. No se trata de una simple cuestión gramsciana, como gustan apuntar desde el otro lado. Se trata de una reacción natural ante el poder social. De la misma forma que las universidades en todo el mundo, desde Argentina hasta Japón, desde Mozambique hasta Estados Unidos eran y siguen siendo bastiones progresistas, el resto de las grandes instituciones que dominan el poder social están dominados por conservadores elitistas y reaccionarios: empresas transnacionales, inversionistas, medios de comunicación dominantes, ejércitos, iglesias de todo tipo.


De la misma forma que la cultura solía ser (y aún lo es, en términos generales) el reducto de la izquierda, las redes sociales lo son ahora de la derecha. Lo primero ya lo explicamos. ¿Cómo se explica lo segundo? Creo que se explica de la misma forma que se explica la antigua práctica de esclavos negros castigando con latigazos a sus hermanos esclavos, a los negros, a los indios más rebeldes. A los malos negros, a los malos indios. Es decir, por la falsa conciencia, por la moral parasitaria, aquella moral adptada para beneficiar los intereses ajenos.


Tal vez en unas pocas décadas, como siempre cuando la verdad ya no interese o sea inofensiva, descubriremos cómo funcionan los algoritmos de las redes sociales, así como descubrimos, décadas después cómo la propaganda inaugurada por Edward Bernays en Estados Unidos y continuada brevemente por los nazis en Europa, manipuló la opinión y la realidad del mundo durante el siglo XX, desde los más pequeños hábitos consumistas a las mayores tragedias de la gran política, como las guerras y los golpes de Estado en Africa y en América Latina.


Por entonces, los gobiernos del mundo y las elites financieras tomaron una amplia ventaja de los nuevos medios de comunicación masivos e inmediatos (la radio, el cine y la televisión) como en el siglo XIX lo habían hecho con la prensa escrita, mientras los libros quedaron en manos de intelectuales del otro lado del espectro del poder (nótese cómo la misma palabra “intelectual” fue desprestigiada y desmoralizada por la propaganda, hasta el extremo de que hoy se precia y se paga más la estupidez que la inteligencia. Nadie se hace viral por genial sino por idiota, y tanto YouTube como las otras mega aldeas dominadas por un puñado de manipuladores, recompensa esta idiotez con miles de dólares, lo cual para ellos no llega a ser ni siquiera una propina. Si antes, apenas unas pocas décadas atrás era necesario ser Roberta Flack cantando Killing Me Softly With His Song para llamar la atención del mundo, hoy vale más una pobre mujer sentada en el inodoro y cantando sin armonía alguna “Sitting in tha Toilet” para hacerse una celebridad global, para recaudar una fortuna e inspirar a cientos de millones de jóvenes a lograr la misma hazaña.


Algunos de estos idiotas prestigiosos, paradigmas del antiintelctualismo, son llamados, en múltiples idiomas pero con la misma gracia y la misma palabra del inglés, “influencers”. Claro, eso sin contar los millones de idiotas que cada día trabajan gratis para estas megacorporciones tirándose de una escalera, rompiéndose la nariz, filmándose en el baño sin llegar siquiera a rescatar cincuenta centavos con los nuevos subscribers, pero aportando definitivamente a esa cultura de la estupidez y del odio neo tribal.


No lo sabemos todavía, no tenemos pruebas (más allá de la lectura de los patrones históricos que se parecen a la tabla periódica de Mendeleev con vacíos significativos), porque así es como funciona, según reconoció el mismo Bernays en los años noventa, al final de su vida: esa es la naturaleza del poder, estar en otro lado, no allí donde se supone que está, protegido por el anonimato y la ignorancia de quienes lo sufren o lo defienden.


La evidencia, el incontestable hecho de que el 0,01 por ciento de la población mundial ha secuestrado casi todos los progresos de la humanidad hasta el día de hoy, no se ve o no importa. Porque para eso, no por casualidad, está la nueva cultura planetaria. Y los esclavos continúan peleándose y odiándose entre sí, repitiendo las narrativas funcionales del poder y adoptando fervorosamente sus valores.


Por Jorge Majfud,  escritor uruguayo-estadounidense. Profesor en la Jacksonville University.

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Miércoles, 27 Marzo 2019 06:28

Si Colombia fuera Venezuela

Si Colombia fuera Venezuela

Según los últimos informes de diferentes organizaciones defensoras de los derechos humanos Colombia ocupa el primer puesto mundial en cuanto a persecución y asesinatos de líderes sociales. Solo en el año 2018 en ese país 126 personas, de un total de 321 en el mundo, casi el 50%, incrementaron este fatídico ranking. Y en los tres primeros meses de 2019 se contabilizan ya más de 30 las personas defensoras asesinadas. 

La firma en el año 2016 de los Acuerdos de Paz entre la guerrilla de las FARC y el Gobierno colombiano llevaron la esperanza a la sociedad de este país por iniciar el camino hacia la paz después de casi 50 años de una guerra que había sacudido todos los rincones del mismo. Sin embargo, a raíz de dicha firma el listado de persecuciones, criminalizaciones y muertes se ha incrementado a un ritmo casi superior al de los tiempos de la guerra si nos centramos en aquellas personas que defienden los derechos humanos. Esto, además del hecho evidente de que el actual Gobierno del presidente Iván Duque ha frenado, casi hasta el sabotaje, el cumplimiento de los mencionados Acuerdos en muchos de sus puntos esenciales, como la justicia especial para la paz (JEP), que es uno de los ejes fundamentales para la reparación y recuperación de la convivencia. Y también ha cerrado la posibilidad de abrir la mesa de conversaciones con la última guerrilla activa de Colombia, el Ejército de Liberación Nacional (ELN).


Ante toda esta situación el Secretario General de las Naciones Unidas, el portugués Antonio Guterres, expresaba recientemente de forma diplomática su “enorme preocupación” por la impunidad con que se están cometiendo estos ataques. Y el Relator Especial para la situación de los defensores de derechos humanos en el mundo, también de las Naciones Unidas, Michel Forst, denunciaba el aumento de los asesinatos de estos líderes mientras disminuía el número de homicidios globales en el país. Así, el ambiente de impunidad llega hasta tal punto que este Relator expresaba también “me han horrorizado las versiones de los campesinos afrocolombianos e indígenas describiendo los ataques que enfrentan sin poder decir el nombre de los victimarios”. Por esta razón pedía al Estado colombiano la reacción necesaria, que tomara medidas reales y efectivas, para acabar con estos escenarios de impunidad.

Respecto a los responsables de la situación, además de por algunas disidencias de las diferentes guerrillas, en gran medida, la misma estará propiciada por el paramilitarismo que nunca desapareció de Colombia y que ahora trata de ocupar aquellos espacios territoriales que la guerrilla desmovilizada de las FARC dejó libres. Ese paramilitarismo opera principalmente en negocios como el narcotráfico, el crimen organizado o la protección de intereses económicos múltiples. Y precisamente estos últimos están también muy presentes entre otros responsables (terratenientes, latifundistas, transnacionales extractivas) en este escenario y hoy pujan por ocupar y explotar esos territorios ricos en recursos naturales diversos. Hay que recordar que Colombia es uno de los países con mayor biodiversidad del mundo y eso, en términos económicos, se traduce para las transnacionales de todo tipo en una fuente inagotable de negocios y beneficios. Ante ambos procesos el Gobierno colombiano está o apoyando abiertamente a los segundos (poderes económicos), en aras del siempre recurrente discurso del desarrollo, o en una evidente pasividad ante los primeros (paramilitares), por garantizar éstos un control territorial que el Estado no tiene capacidad para alcanzar y por su golpear constante sobre los diferentes agentes sociales que plantean la crítica política al sistema.


Todo lo hasta aquí señalado genera, además de los ataques continuos contra los defensores y defensoras de los derechos humanos y la persecución de organizaciones sociales, indígenas, negras, de mujeres, campesinas, una creciente extensión de la crisis humanitaria profunda. Así, aunque invisibilizada por la mayoría de los medios de comunicación masiva y alejada de las grandes declaraciones políticas, la realidad del creciente empobrecimiento de cada vez mayores capas de la población es una constante. De ello nos habla el hecho inocultable de que Colombia es el segundo país del mundo con mayor número de población desplazada interna, superando los siete millones. Personas que durante la guerra se vieron obligadas a huir de sus tierras, de sus comunidades y que hoy aún no pueden regresar ya que, en gran medida, el Estado sigue sin dar cumplimiento a su compromiso para facilitar la restitución de esas tierras.


De forma más reciente, desde el pasado 10 de marzo se inicio la movilización (Minga) de los pueblos indígenas, comunidades negras, campesinas y otros sectores sociales en el suroeste del país en reclamo del cumplimiento de antiguos acuerdos alcanzados con los gobiernos colombianos. Y también, entre otros, en denuncia de los continuos procesos de criminalización de la protesta y asesinatos de los líderes sociales. La respuesta del Gobierno hasta la fecha está siendo la represión sistemática que ya ha producido nuevas muertes y episodios continuos de represión a las comunidades hasta el punto de extender la solidaridad con dicha protesta a otros puntos del país. La Minga pide que el presidente Iván Duque, tan prolífico en declaraciones y acciones en el marco continental (Venezuela), se siente a una mesa de diálogo con estos sectores históricamente arrinconados y se alcancen compromisos firmes para mejorar verdaderamente las condiciones de vida y de derechos en la propia Colombia.


El interrogante final, ante la situación brevemente aquí descrita sobre Colombia y ante la permanente falta de informaciones sobre ella en la mayoría de los medios de comunicación, es la que da título a este texto. ¿Nos podemos imaginar este silencio informativo si solo una parte de esto estuviera ocurriendo en Venezuela? Hace pocas semanas hablábamos en otro texto del doble rasero que se evidencia entre este último país y la grave situación de emergencia social y política en Haití, ahora volvemos a constatar esa doble moral política y mediática sustituyendo al país caribeño por Colombia. Es más grave si cabe, pues además de invisibilizar lo que aquí está ocurriendo es precisamente a Colombia a la que se presenta como una democracia avanzada y punta de lanza contra Venezuela. Demasiada hipocresía e injerencia externa para poder realmente construir un continente soberano y de justicia para las mayorías sociales.


Por Jesus González Pazos, miembro de Mugarik Gabe
@jgonzalezpazos

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Lunes, 25 Marzo 2019 06:43

La gran mentira

La gran mentira

La semana pasada se cumplió el 16 aniversario de la guerra de Estados Unidos en Irak, algo que casi nadie en calles, universidades, cafés, antros, parques o edificios gubernamentales registró, y menos aún comentó. Ni el "comandante en jefe". Esa y las otras guerras ya se ha vuelto parte del ruido de trasfondo de este país. Una guerra más, una mentira más.

Esta mentira costó más de 190 mil civiles muertos por violencia directa de esa guerra, casi 5 mil militares estadunidenses que han perecido, cientos de miles de civiles y militares heridos, y un costo mayor de 2 billones de dólares hasta la fecha (y eso que no es la guerra activa más larga en la historia del país; esa tiene 17 años y está en Afganistán), según el informe Costos de Guerra, de la Universidad Brown.

La gran mentira implicó que miles de jóvenes estadunidenses –en su gran mayoría pobres y de clase trabajadora– fueron enviados a Irak o Afganistán a matar y herir a otros jóvenes como ellos. Los que regresaron, si es que no en un ataúd o en una camilla, sí con heridas sicológicas de largo plazo, fueron recibidos por una población que, la verdad, si es que se acuerda de ellos, prefiere no ponerle mucha atención a todo eso, más allá de rendir homenajes a "nuestros veteranos" antes de un partido de beisbol o de futbol.

Seguramente es el único país en la historia donde uno puede pasar por las calles de todas las ciudades y grandes pueblos sin darse cuenta ni acordarse que está en medio no sólo de una, sino de varias guerras.

Como toda guerra, la de Irak fue producto de una gran mentira, una mentira propagada por casi todos los principales medios (con algunas notables excepciones) y por una clase intelectual profesional vinculada al poder, y todos éstos, hasta hoy día, jamás han pagado las consecuencias y muchos menos han tenido que rendir cuentas por su complicidad.

Es una guerra en la cual se fabricó la justificación frente a todos: se declaró que Irak tenía armas de destrucción masiva, que era en parte responsable de los atentados del 11-S, que era un Estado que daba refugio a "terroristas". Todo eso fue falso. Y se sabía en esos mismos momentos; millones de personas en algunas de la movilizaciones antiguerra más grandes de la historia lo sabían, no cayeron en en el engaño.

El objetivo no tenía nada que ver con "democracia", "libertad", asistencia humanitaria ni nada de eso. Tenía el objetivo de "cambio de régimen" y, ni hablar, petróleo.

Entre los promotores más feroces de la mentira en el gobierno de George W. Bush estaban Elliott Abrams y John Bolton, junto a un amplio elenco de los mismos jefes de medios e intelectuales de tanques pensantes, tanto conservadores como liberales, que hoy día invitan a todos a creerles algunas más, incluido el caso de Venezuela.

Como señala el periodista Matt Taibbi, de Rolling Stone, "el daño que esta historia (la guerra contra Irak) causó en nuestras reputaciones colectivas aún es poco entendida en el negocio (de los medios)", y señala que esa mancha no se podrá lavar "hasta que enfrentemos qué tan mal fue, y es mucho peor de lo que estamos admitiendo, aun ahora".

¿Cuántas otras guerras repletas y justificadas con mentiras continúan hoy día? Hay una contra los inmigrantes en la frontera (con despliegue militar), otra permanente contra el narco, y ni contar las acciones bélicas activas de Washington en varias partes del mundo, incluidos por lo menos siete países que casi ningún estadunidense puede siquiera nombrar.

Según el informe Costos de Guerra, Estados Unidos conduce hoy día "actividades anti-terroristas" en 80 países (40 por ciento de los países del planeta), ha gastado más de 5.9 billones en las guerras posteriores al 11 de septiembre de 2001, han muerto un total de 480 mil personas en Irak, Afganistán y Pakistán, incluidos 244 mil civiles por violencia directa, casi todo con justificaciones engañosas.

Las mentiras oficiales cuestan muy caro, pero casi nunca para los mentirosos, sino para todos los demás. Esa es la verdad.

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“Google socava nuestra capacidad de pensar de manera profunda”

El divulgador tecnológico critica en la entrevista la evolución que han tenido las redes sociales y sostiene que las nuevas tecnologías contribuyen a una mayor banalidad de los razonamientos

 

Controversia y polémica son dos sustantivos que acompañan a Nicholas Carr (Estados Unidos, 1959) desde que, en 2003, criticara en un artículo en la Harvard Business Review la evolución adquirida por las tecnologías de la información. Lo mismo discutía con directivos de Microsoft que de Intel. Para este divulgador tecnológico, internet ha convertido al ser humano en un animal superficial. Alejado de la profundidad que se le presuponen a sus razonamientos. Las redes sociales tampoco han escapado de sus dardos cargados de crítica. En la publicación de su último libro, La pesadilla tecnológica (Ediciones El Salmón), escribe que Twitter no es más que un sitio para expresar minucias personales. “Ofrece, por tomar prestada la frase del filósofo John Gray, un refugio para la insignificancia”, argumenta.


¿Por qué piensa que las redes sociales ejercen un papel tan pernicioso para la sociedad?


¿Acaso hay alguien todavía que no critique a Facebook y al resto de redes? Hemos perdido nuestra inocencia con respecto al reino digital. Nos hemos desilusionado. No creo que nadie, salvo acosadores o sádicos emocionales, obtenga demasiado placer de una red social si es que alguna vez la obtuvieron. Nos inscribimos a ciegas en sus servicios y ahora estamos habituados a ellos. Dependemos de ellos. Los tejimos en la trama de la sociedad, pero usamos las redes como un alivio de los rigores de la comunicación y el pensamiento. Como una forma de evadir nuestra mente.


¿Existe alguna posibilidad de revertir esta situación para que las redes sociales no parezcan un sitio tan vacío como describes?


¿Alguien se siente satisfecho, intelectual o socialmente, cuando las usa? No lo creo. La mayoría de gente siente ansiedad y vacío. Es importante recordar que las redes sociales, como Facebook y Twitter, se diseñaron para conversaciones informales, como charlas amistosas, ligar o intercambiar rápidamente mensajes. Nada que ver ni con la seriedad ni con conversaciones sutiles. Y, sin embargo, gracias a una combinación de pereza personal y manipulación empresarial, las hemos llegado a utilizar cada vez más para hablar en público y el debate político.


¿Cuáles son las consecuencias de que dominen el debate público?


Las redes han engendrado superficialidad y polarización. También han fomentado la propaganda y el auge de las llamadas fake news. Creo que esto último es una de las mayores tragedias de las redes sociales. Las usamos para unas formas de comunicación completamente inadecuadas.


En el libro describes a Facebook como una empresa que solo hace negocios con datos privados y anuncios. ¿La gente es consciente de su modelo?


Si todavía hay personas que están bajo la ilusión de que Facebook es una herramienta benigna para la armonía social, deben llevar años dormidas. Deberían despertar, apagar su teléfono y leer un periódico. Facebook es un negocio basado en espiarnos y manipularnos. Esto es tan obvio que creo que incluso Mark Zuckerberg lo admitiría.
¿La tecnología, por sí misma, es un problema o más bien depende del uso que le demos?


La tecnología la crean y usan humanos, por lo que al final somos responsables de ella. No es algo que caiga por arte de magia del cielo. Es un tontería pensar que la tecnología es neutral. Tiene un sesgo, nos empuja a comportarnos y a pensar de una manera determinada. Cuando adoptamos una nueva herramienta, también adoptamos sus sesgos. Por ejemplo, internet está sesgado hacia la distribución de información de alta velocidad en diferentes formatos, como audio, texto o imágenes. Esto significa que es un medio de gran distracción, que socava el pensamiento profundo. Así que, cuando nos conectamos, intercambiamos profundidad por amplitud, contemplación por estimulación.


¿Por qué aseguras que Google ha cambiado la forma en que razonamos y pensamos?


La visión de Google de la mente humana es industrial. Se trata de la eficiencia con la que nuestro cerebro procesa la información. Por esta razón, Google y otras compañías ponen tanto énfasis en la velocidad y el volumen de consumo de la información. Lo que les falta es una apreciación de la forma en que el cerebro transforma los fragmentos de información en conocimiento de calidad. Al bombardearnos, socavan nuestra capacidad de pensar de manera profunda, crítica y conceptual. Formas de pensar que requieren atención y reflexión. Hay evidencias científicas que demuestran que los medios digitales nos empujan hacia un pensamiento superficial y lejos del rigor. Y todo es mucho peor desde que llevamos encima un smartphone todo el tiempo.


Estás preocupado por las filtraciones de datos y la privacidad. ¿Las redes sociales han fomentado que los casos hayan aumentado?


Algo que las redes han dejado claro es que los puntos de vista de muchas personas están mal informados, son banales o, simplemente, erróneos. De esta forma, lograr que alguien se exprese es una bendición mixta. Todos estaríamos mejor si pasáramos más tiempo pensando críticamente sobre nuestros puntos de vista y menos en expresarlos a todo el mundo. Creo que un sentido de privacidad es esencial para desarrollar una vida intelectual rica, por lo que la forma en que las redes sociales nos han robado el refugio de la privacidad empeora todos estos problemas.


¿Cómo de cercana es la relación que mantienen actualmente las redes sociales y la política?


Las redes sociales son inadecuadas para el discurso político. Fomentan la superficialidad sobre la profundidad, la emoción sobre la razón y el pensamiento grupal por encima del crítico. Su diseño auspicia que se extienda rápidamente la propaganda y la desinformación. Los políticos han adoptado las redes sociales porque les brinda una forma fácil de llamar la atención y entusiasmar a sus bases. Resulta difícil observar efectos positivos en el movimiento del discurso político y el debate público hacia las redes.


Steve Bannon, estratega de campaña de Donald Trump, entre otros, es un ejemplo de cómo la política se ha adaptado a internet. ¿La extrema derecha lleva ventaja al resto de partidos?
En Estados Unidos, la derecha tiene una perspectiva externa. Se ven a sí mismos luchando en una batalla contra las élites políticas y académicas que consideran que controlan la cultura. Creo que es por eso que personas como Bannon apreciaron desde el principio cómo las redes sociales podrían ser un arma efectiva para la guerra cultural y política. Pero no veo que las redes tengan ningún sesgo político en particular. Pueden usarlas tanto déspotas de izquierdas como de derechas.

Publicado enCultura
Miércoles, 13 Marzo 2019 06:03

Suposición y verdad

Suposición y verdad

La política en nuestro país muchas veces se manejó con un esquema de diseño militar dando lugar al desarrollo de estrategias teñidas de ocultamiento. Los centros de poder mediático ayudaron a dibujar un clima de asfixia social que hizo que el escamoteo de la información produjera un relato construido sin sustento real y jamás desmentido, a la vez que estimulando sentimientos de odio y desprecio.

Es bien sabido que en la guerra la primera víctima es la verdad. Una vez que se lucha por el poder, no importan los métodos utilizados, tampoco importa cómo se establecen las reglas de la nueva etapa. Así, el poder vencedor quiere imponer privilegios al que la inmensa mayoría no podrá acceder.


La confianza se convierte en un presupuesto de las relaciones a diversos niveles. Este a priori no necesariamente funciona sin tropiezos. Las trampas urdidas a la sombra de un acuerdo emergen con frecuencia y en formas cada vez más sofisticadas. El Presidente proclama sin ninguna argumentación o plan que lo sustente que se conduele porque “el sinceramiento es doloroso” mientras inauditamente declama que su quimera de progreso se empieza a cumplir, porque ya estamos mejor que en 2015. Pero, como no le requieren confirmarlo, puede repetir ese slogan sin titubeos.


Los presupuestos sobre los que se basan las opiniones respecto a países, personalidades y medios, tienen una historia tejida en parte sobre hechos a los que se han adosado suposiciones e interpretaciones intencionadas, ignorancia de ciertos sucesos, acentuación de situaciones menores, ininterrumpida presencia de personas o realidades que se quieran imponer. Este trasfondo que construido como realidad incontrastable se convierte en la principal materia prima para formar opiniones que, aunque alejadas de toda racionalidad o cuestionamiento, son la base de confianza con que cuentan los que deciden cuál es la verdadera historia.


Las posibilidades tecnológicas han mostrado que pueden proveer una sólida base para manipular la comunicación. No necesitan hacer explícito su mensaje, sino llevarnos a aceptar su poder como una fuerza valiosa y la inevitabilidad por los efectos que puede producirnos.


Los medios comerciales de comunicación están provocando, al menos, tres efectos principales. En primer lugar, tienden a reforzar la despolitización de la gente. Como alguna vez lo indicó G. Gerbner –uno de pioneros en el campo de la investigación en comunicación– los conglomerados de medios “no tienen nada para decir, pero mucho para vender”. En segundo lugar, tienden a desmoralizar a la población convenciéndola de que es vana toda esperanza de cambio y que sólo resta aceptar la realidad tal cual la interpretan. El tercer efecto es la producción de realidades paradójicas. Por un lado, se verifica un mayor y creciente acceso a la recepción de medios y, al mismo tiempo, los medios están cada vez en menos manos. La influencia que ejercen las corporaciones globales se extiende a todas las esferas de la vida, mientras que se procura que el papel de los estados nacionales sea cada vez más irrelevante. Son los grandes medios los que exaltan la importancia de la libertad de expresión en la vida de la sociedad, especialmente porque son ellos los que poseen los mayores centros de información. La libertad de expresión se ha ido convirtiendo en la libertad comercial para conducirla.


* Comunicador social. Ex presidente de la Asociación Mundial para las Comunicaciones Cristianas.

 

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Racista, estafador y tramposo, así describe a Trump su ex abogado

Si pierde en 2020 no habrá transición pacífica, alerta

Michael Cohen comparece ante el Congreso y deja una advertencia a los republicanos: yo hice 10 años lo que hacen ustedes ahora, defender al señor... y vean lo que me ha ocurrido, lo perdí todo

 

Nueva York. El ex abogado personal de Donald Trump denunció hoy ante el Congreso que el presidente es "un racista", "un estafador" y "un tramposo" que realizó actividades ilegales, y podría poner en jaque el futuro democrático de Estados Unidos.

La audiencia que muchos consideraron como la más importante en años recientes por sus implicaciones políticas y legales para la Casa Blanca, eclipsó la cumbre de Trump con su contraparte norcoreano, Kim Jong-un, en Vietnam, para negociar la denuclearización de aquel país.

Michael D. Cohen, quien durante una década –hasta finales de 2018– fue abogado personal y operador ultra leal de Trump, se presentó ante el Comité de Supervisión y Reforma de la Cámara de Representantes, donde declaró: "estoy avergonzado de que opté por ocultar los actos ilícitos del señor Trump en lugar de escuchar mi propia conciencia. Estoy avergonzado porque sé qué es el señor Trump. Es un racista. Es un estafador. Es un tramposo".

Acusó que su ex jefe violó varias leyes aun después de llegar a la Casa Blanca, incluyendo ordenarle engañar al público sobre los pagos para comprar el silencio de la actriz de cine porno Stormy Daniels en torno a su relación sexual con Trump.

Indicó que Trump, cuando era candidato, fraguó el plan para silenciar a Daniels y que ya como presidente le envió 11 cheques para rembolsarle el pago por un total de 130 mil dólares, una violación a las leyes de financiamiento electoral. Cohen presentó copias de algunos de estos cheques, entre ellos uno firmado personalmente por su jefe y otro por uno de los hijos del magnate, Donald Trump Jr.

Cohen también acusó a su ex jefe de saber todo sobre el proyecto de una torre Trump en Moscú –sobre la cual Cohen mintió para encubrirlo– y añadió: "hoy ya no estoy protegiendo más al señor Trump".

Afirmó que Trump estaba enterado días antes de que Wikileaks estaba por difundir los correos electrónicos hackeados por los rusos, según la inteligencia estadunidense, que tendrían un efecto negativo para la campaña de su entonces contrincante demócrata Hillary Clinton.

Durante horas de interrogatorio, Cohen sorprendió a los legisladores cuando dijo que no podía comentar lo que sabe de otros actos ilegales del presidente, ya que esos asuntos están bajo investigación de las autoridades federales en Nueva York.

Hay dos investigaciones federales en curso sobre Trump, su familia y sus socios, una encabezada por el fiscal especial Robert Mueller (para la cual Cohen ha sido entrevistado por lo menos en siete ocasiones) y otra en el estado de Nueva York, en la que se supone se está examinado el papel no sólo del presidente, sino de sus hijos.

Cohen, en su declaración inicial, comparó a Trump con un mafioso y señaló que frecuentemente se expresaba de manera racista, incluida una vez que le preguntó a Cohen “si podría nombrar a un solo país gobernado por una persona negra que no fuera un shithole (hoyo de mierda). Esto, cuando Barack Obama era presidente de Estados Unidos”. También le dijo que "los negros nunca votarían por él porque eran demasiado estúpidos".

Acusó que Trump exageraba sus negocios y su fortuna para adquirir préstamos e influencia, pero ante autoridades fiscales hacía lo opuesto para reducir a lo máximo sus impuestos. Relató que hacía cosas como transar en una subasta de arte al contratar a una persona que adquirió un retrato pintado de Trump después de inflar su precio, a quien después se lo rembolsó; la pintura está ahora en uno de sus clubes de golf.

Señaló que todos los que trabajaban para él sabían que tendrían que mentir por él "y eso se volvió la norma"; advirtió que "eso es exactamente lo que está sucediendo aquí en el gobierno".

Los republicanos en el comité se dedicaron a cuestionar la credibilidad del testigo –una maniobra clásica de abogados con clientes poco defendibles, en este caso Trump– señalando que Cohen ya ha sido sentenciado a tres años de cárcel (condena que empezará a cumplir en mayo) por evasión de impuestos, mentir ante autoridades y al Congreso, violaciones a las leyes electorales y otros delitos. El representante Jim Jordan, el republicano de mayor rango en el comité, lo llamó "un fraude, engañoso, un delincuente condenado, y en dos meses, un reo federal".

Cohen advirtió a los republicanos: “yo estaba haciendo lo mismo que ustedes ahora; lo hice durante 10 años, proteger al señor Trump… y miren lo que me ha ocurrido”. Agregó que los que siguen al presidente ciegamente “van a sufrir las mismas consecuencias que yo… lo perdí todo”. En respuesta a otro representante republicano, quien lo acusó de ser "un mentiroso patológico", Cohen reviró: "Perdón, señor, ¿se está refiriendo a mí o al presidente?"

Trump, en Vietnam, tuiteó que Cohen "fue uno de muchos abogados que me representaban (desafortunadamente)" y señaló que ha perdido su licencia como abogado "por mentir y hacer fraude. Hizo malas cosas no relacionadas con Trump. Está mintiendo para que le reduzcan su condena de cárcel". Los dos hijos mayores de Trump también enviaron tuits cuestionando los motivos y credibilidad de Cohen y burlándose de él, y uno de ellos le deseó: "que te diviertas en la cárcel".

El problema es que, si es cierto que está testificando para reducir su condena –y el asunto es más complicado que eso legalmente– las condiciones para ello es que si miente bajo juramento no sólo pierde cualquier acuerdo, sino que podría alargar su condena.

Cohen afirmó este miércoles que se ha sentido amenazado por las declaraciones de Trump en su contra desde que decidió declararse culpable a finales del año pasado y colaborar con las investigaciones. "Ya no camino con mi esposa cuando vamos a un restaurante. No camino con mis hijos. Hago que caminen más adelante", explicando que teme que alguien lo pueda atacar motivado por las palabras del presidente.

En su conclusión declaró: "mi lealtad al señor Trump me ha costado todo. No me quedaré sentado sin decir nada y permitir que le haga eso mismo al país". Y advirtió que "dada mi experiencia trabajando para Trump, temo que si pierde la elección en 2020 nunca habrá una transición pacífica del poder, y es por eso que acordé presentarme hoy ante ustedes".

El demócrata Elijah Cummings, presidente del comité, concluyó con un exhorto: "tenemos que regresar a lo normal". Después de la sesión señaló: "somos, como país, mucho mejor que esto", y advirtió que todo este asunto se trata de "una lucha por nuestra democracia".

Expertos en política y asuntos legales señalaron que lo de este miércoles abre aún más la puerta a investigaciones criminales de varios tipos. Otros compararon el día con eventos parecidos que marcaron el inicio del fin de la presidencia de Richard Nixon y varios coincidieron en afirmar que este día estará entre los recordados cuando se hable de la era Trump en el futuro.

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