Viernes, 04 Marzo 2016 06:26

Guerras, memoria y justicia

Guerras, memoria y justicia

Este año, en julio, se cumplen ochenta años del inicio de la Guerra Civil española (1936-1939). Uno de los conflictos más despiadados del despiadado siglo XX. Que una inclemente dictadura prolongó durante cuarenta larguísimos años más. Y que marcó al rojo vivo la memoria colectiva. Aún hoy, a decenas de miles de españoles les está prohibido desenterrar los restos de sus familiares, dispersos por las cunetas del país, fusilados sin juicio sólo por ser republicanos. Ni siquiera el restablecimiento de la democracia en 1978 sosegó los ánimos como lo acaba de demostrar, en Madrid, el reciente encono en torno a la ‘desfranquización’ de los espacios públicos...


La Ley de la Memoria Histórica (2007), al no reconocer que los crímenes del franquismo fueron cometidos contra toda la sociedad española y contra la humanidad, no permitió cicatrizar las profundas heridas de la guerra. Que siguen sangrando hoy... Recordemos que la Justicia española sancionó hace unos años al juez Baltasar Garzón por haber éste iniciado, en octubre de 2008, una investigación sobre las desapariciones, durante la Guerra Civil española, de más de 100.000 republicanos (cuyos cuerpos yacen en fosas anónimas, sin derecho a un entierro digno) y sobre el destino de 30.000 niños arrebatados a sus madres en las cárceles para ser entregados a familias del bando vencedor durante la dictadura franquista (1939-1975).


La decisión administrativa tomada en España en 1977, con la Ley de Amnistía (que, en aquel momento, buscaba esencialmente sacar de prisión a cientos de detenidos de izquierdas), consistió en no hacer justicia y no encarar ningún tipo de política de memoria.


Obviamente, a ocho décadas del inicio del conflicto y al haber desaparecido, por causas biológicas, los principales responsables, hacer justicia no consiste en llevar materialmente a los acusados de crímenes abominables ante los tribunales. Aunque, Alemania no ha dudado en llevar a los tribunales, hace unas semanas, a un ex sargento de las SS de 94 años de edad, Reinhold Hanning, acusado de complicidad de asesinato por haber trabajado en el campo de concentración de Auschwitz en un momento en el que cientos de miles de judíos húngaros fallecieron allí.


Pero no es sólo un asunto jurídico. Lo que está en juego es el derecho de las víctimas a una reparación moral, el derecho colectivo a la memoria, a poder establecer oficialmente, sobre la base de atrocidades demostradas, que el franquismo fue una abominación. Y que su impunidad es insoportable. Poder enunciarlo, proclamarlo y mostrarlo en ‘museos consagrados a la Guerra Civil’, por ejemplo, en los manuales escolares de historia y en días de solemne homenaje colectivo. Así se hace en toda Europa en solidaridad con las víctimas del nazismo.


La Ley de Amnistía española condujo a imponer, sobre la ‘banalidad del mal’ franquista, una suerte de amnesia oficial, un mecanismo de ‘ceguera inconsciente’ (en este caso colectiva) mediante el cual un sujeto hace desaparecer hechos desagradables de su memoria. Hasta que un día regresan a borbotones, en un estallido de irracionalidad.


En España no se constituyó nunca ninguna Comisión de la Verdad como las que se han multiplicado por el mundo en nombre del deber de memoria.


“El deber de memoria –dice el filósofo Reyes Mate– nace de Auschwitz porque aquello fue pensado como un proyecto de olvido. No debía quedar ningún resto físico del pueblo judío para que se olvidara su contribución a la historia de la humanidad. El proyecto tuvo lugar, por eso hablamos de ‘crimen contra la humanidad’, pero no se consumó porque Hitler fue vencido y eso nos obliga a recordar aquel genocidio. Honrar la memoria de Auschwitz es entender el alcance del deber de memoria”.


La película Shoah empieza con una secuencia en la que un superviviente camina cabizbajo hasta un punto en el que señala al suelo mientras dice: “Era ahí”. Ahí no hay nada, un poco de césped envuelto por el silencio de un bosque perdido en Polonia. Pero ahí estaba... la cámara de gas. La mirada de la víctima devuelve a la realidad de ese lugar una presencia olvidada. La mirada de la víctima permite conocer una parte de la realidad que sin ella sería inaccesible.


Eso demuestra que la memoria, como lo saben los antropólogos, es también conocimiento y no sólo sentimiento.
Por eso ya se han creado, en más de treinta países, Comisiones de la Verdad. Estos organismos oficiales, temporales, se encargan de investigar un conjunto de violaciones sistemáticas de los derechos humanos para contribuir a la manifestación de la verdad sobre los crímenes. Casi siempre, esas Comisiones publican un informe final en el que exponen sus conclusiones y sus recomendaciones.


El modelo de estas comisiones es la Comisión para la Verdad y la Reconciliación (1995) que buscaba la justicia luego del fin del apartheid en Sudáfrica. Sus objetivos fueron: promover la unión nacional, la reconciliación, determinar las causas de la violencia y establecer medidas de reparación. Un anticipo a lo que llamamos hoy ‘justicia transicional’.


Los testigos que eran identificados como víctimas de graves violaciones a los derechos humanos eran invitados a brindar testimonio sobre sus experiencias. Muchas de estas víctimas ofrecieron sus testimonios en audiencias públicas. Los victimarios o perpetradores de crímenes violentos podían también dar testimonio y solicitar en ciertos casos una amnistía. Esta comisión estaba encabezada por el arzobispo Desmond Tutu, quien había establecido como lema de la Comisión que “sin perdón no hay futuro, pero sin confesión no puede haber perdón”. La transición democrática en Sudáfrica se vio facilitada por un proceso único de reconciliación y de búsqueda de la verdad.


Este proceso es necesario hoy en otros países, por ejemplo, en Venezuela, donde la Asamblea Nacional, controlada por la oposición de derechas, intenta imponer contra los derechos de las víctimas una ley de amnistía (como lo hicieron los militares golpistas del Cono Sur) a favor de cabecillas violentos que provocaron guerrillas urbanas (una suerte de kale borroka generalizada) en 2014, las cuales causaron decenas de muertos y centenares de heridos. O en México, donde la ‘guerra del narco’ ya ha causado unos 200.000 muertos.


Recientemente, en Colombia, el Gobierno del presidente Santos y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) anunciaron, en el marco de los Diálogos de Paz, la creación de una Comisión de la Verdad para “esclarecer” y “explicar” el conflicto que –desde hace más de medio siglo– desgarra ese país sudamericano. Los negociadores explicaron que esa Comisión tendrá tres objetivos: “Contribuir al esclarecimiento de lo ocurrido (...) y ofrecer una explicación amplia de la complejidad del conflicto; promover y contribuir al reconocimiento de las víctimas y de las responsabilidades individuales y colectivas; y promover la convivencia en los territorios del país, fomentando un ambiente de diálogo”. “Nos urge –añadieron– dar respuesta a los colombianos y, en especial, a las miles de víctimas que reclaman verdad. Lo hemos dicho antes y no nos cansaremos de repetirlo: las víctimas son la razón de ser de este esfuerzo por poner fin al conflicto”.


La reconstrucción de la identidad social es un trabajo colectivo que supone poder realizar un relato fidedigno de los crímenes perpetrados desde el autoritarismo. Ese relato resulta indispensable para las nuevas generaciones que se acercan a conocer su pasado. Para que la memoria no se degrade, es necesario ejercerla en relación con el presente y de cara al futuro.


Para ponerle un punto final a la impunidad y desterrar la posibilidad de que se vuelvan a repetir los crímenes y genocidios, es indispensable rescatar la memoria de las luchas contra la injusticia social, por la soberanía, por las libertades y por los derechos humanos.


También hay que reivindicar los ideales de los luchadores y proponer diferentes acciones: políticas, culturales, mediáticas, etc., para actualizar y revivir hoy la construcción de otra sociedad basada en el paradigma de la solidaridad en oposición al individualismo y a la fragmentación. Igualmente es necesario impulsar la aplicación de las leyes que castigan los crímenes del terrorismo de Estado, denunciar las complicidades e indiferencias que colaboraron en su implementación.


Es indispensable exigir que las autoridades pongan el aparato estatal al servicio del esclarecimiento y de la recopilación de todos y cada uno de los abusos y atropellos contra las víctimas de las dictaduras, del juicio y del castigo efectivo de dichos crímenes.


Es asimismo importante difundir y popularizar el conocimiento de los derechos humanos para que aquellos que son víctimas de hostigamiento y de vulneración de los mismos puedan hacer valer los mecanismos que los protegen del abuso institucional. Finalmente, es determinante promover, de forma activa, la memoria de las luchas populares por la libertad, por la democracia y por la justicia social.


Sin verdad no hay justicia. Alejados de la venganza y sin convocar el rencor ni el resentimiento inútil, tenemos el deber de recordar. Hacer memoria para hacer justicia.

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Domingo, 03 Enero 2016 08:43

Carnicería en Arabia Saudita

Carnicería en Arabia Saudita

La orgía de decapitaciones de Arabia Saudita –47 en total, entre ellas la del erudito clérigo chiíta jeque Nimr Baqr al-Nimr, seguida por una justificación coránica de las ejecuciones– fue digna del Estado Islámico. Tal vez era la idea.


Porque este extraordinario baño de sangre en la tierra de la monarquía musulmana sunita Al Saud, que llevaba la clara intención de enfurecer a los iraníes y a todo el mundo chiíta, una vez más sectarizó un conflicto religioso que el EI ha hecho tanto por promover.


Todo lo que faltó fue el video de las decapitaciones, aunque las 158 ejecutadas el año pasado en el reino estaban perfectamente a tono con las enseñanzas wahabitas de ese grupo. La frase de Macbeth, la sangre tendrá sangre, se aplica sin duda a los sauditas, cuya guerra al terror, al parecer, ahora justifica cualquier cantidad de sangre, sea sunita o chiíta.


Pero, ¿con qué frecuencia los ángeles de Dios misericordioso se aparecen al ministro saudita del Interior, el príncipe heredero Muhammad bin Nayef? Porque el jeque Nimr no sólo era un viejo sagrado. Pasó años como erudito en Teherán y Siria, era un reverenciado líder chiíta de las oraciones del viernes en la provincia saudita de oriente y un hombre que se mantenía al margen de los partidos políticos, pero exigía elecciones libres y era detenido y torturado con regularidad –según su relato– por oponerse al gobierno sunita wahabita saudita.


El jeque Nimr decía que las palabras eran más poderosas que la violencia. La enigmática insinuación de las autoridades de que no había nada sectario en el baño de sangre de este sábado –sobre la base de que decapitaron a sunitas y chiítas por igual– fue clásica retórica del EI.


Después de todo, el EI corta la cabeza a apóstatas sunitas sirios y soldados iraquíes con la misma dedicación con que masacra chiítas. El jeque Nimr habría recibido de los esbirros del Estado Islámico exactamente el mismo trato que tuvo de los sauditas, si bien sin la farsa de un juicio seudolegal que suscitó la queja de Aministía Internacional.


Pero la matanza de este sábado representa mucho más que el odio saudita hacia un clérigo que se regocijó de la muerte del ex ministro del Interior Nayef Abdul-Aziz Al-Saud, padre de Muhammad bin Nayef.


La ejecución del jeque Nimr revigorizará la rebelión hutí en Yemen, país que los sauditas invadieron y bombardearon el año pasado en un intento por destruir el poder chiíta allí. Ha enfurecido a la mayoría chiíta en Bahrein, gobernado por los sunitas. Y los propios clérigos iraníes han afirmado que la decapitación causará el derrocamiento de la familia real saudita.


También presentará a Occidente el más vergonzoso de los problemas de Medio Oriente: la persistente necesidad de humillarse con servilismo ante los ricos autócratas del Golfo a la vez que expresa inquietud por la grotesca carnicería. Si el EI hubiera cortado la cabeza a sunitas y chiítas en Raqqa –en especial la de un sacerdote chiíta problemático como el jeque Nimr– de seguro David Cameron habría tuiteado su disgusto ante un acto tan odioso. Pero el hombre que humilló la bandera británica para marcar la muerte del último rey del ridículo Estado wahabita usará evasivas al abordar este episodio de cabezas cercenadas.


Por muchos hombres sunitas de Al Qaeda que también hayan perdido la cabeza, literalmente, ante verdugos sauditas, la pregunta se hará tanto en Washi-ngton como en capitales europeas: ¿se proponen los sauditas destruir el acuerdo nuclear iraní obligando a sus aliados occidentales a apoyar incluso este escándalo reciente? En el mundo obtuso en el que viven –en el que el joven ministro de la Defensa que invadió Yemen detesta al ministro del Interior–, los sauditas aún glorifican a la coalición antiterrorista de 34 naciones en su mayoría sunitas que supuestamente forman una legión de musulmanes opuestos al terror.


Sin duda las ejecuciones son una forma sin precedente de dar la bienvenida al Año Nuevo. Sin embargo, fuera de las implicaciones políticas, existe una pregunta obvia que hacer a la casa de Saud, que busca perpetuarse: ¿acaso los gobernantes del reino han perdido el juicio?


Traducción: Jorge Anaya

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Sábado, 12 Diciembre 2015 06:41

Chile revive los horrores de la dictadura

Chile revive los horrores de la dictadura

"Llevábamos varios de estos tipos a la pampa (desierto) y les pegábamos un tiro en la cabeza. Los dinamitábamos. No están. Están desintegrados. No quedaba nada." La horrorosa conversación fue tendencia en Twitter y Facebook.


Es uno de los programas radiales más famosos y escuchados de Chile. Las historias de amor, infidelidades, líos de alcoba y un sinfín de enredos de pareja, ha hecho que el Chacotero sentimental conducido por el director de cine Roberto Artiagoitia (Rumpy) en la Radio Corazón, sea desde hace años una marca registrada, incluso con anécdotas que inspiraron películas en la pantalla grande. Sin embargo, la llamada que recibió este miércoles tiñó de rojo una transmisión que amenazaba con ser una más en el historial del espacio.


"Nos mandan para Santiago y pasé a la extrema violencia", dijo un anónimo oyente saliendo de la temática habitual del espacio radial. Con el seudónimo de Alberto, aseguró ser un ex conscripto y francotirador que hoy se gana la vida conduciendo un taxi en una ciudad del norte. El relato sigue de manera eufórica: "Ya no sé si quiero vivir o morir. Caché (vi) lo malo que puede ser uno. Antes éramos hippies, amor y paz, pero ahí había que salvarse como sea. Estoy generalizando la situación en sí, a lo que estábamos expuestos".


"Yo era soldado", agrega el oyente, hoy de 62 años. "Estaba haciendo el servicio militar (obligatorio en esa época), fue en los enfrentamientos en Santiago para el 73. Primero lo hacías por maldad, después cachabas como que te gustaba. ¡Te volvía loco! Luchabas contra esos sentimientos. Volvimos al norte, a mi ciudad y nos recibieron como héroes. Te felicitaban como un acto heroico y para mí todo eso había sido un delito".


"¿Vos disparaste, mataste gente, huevón?", le preguntó el Rumpy al aire, pasadas las 14.30. "Estaba obligado o te mataban los milicos o te mataban ellos o los otros huevones de allá...", respondía Alberto, dejando a medio Chile boquiabierto y las redes sociales hirviendo.


"Te avivaban la cueca: 'Dispare soldado combatiente'. Era mejor que la marihuana esa huevá... Participaba de una misión especial y llevábamos varios de estos tipos a la pampa (desierto) y les pegábamos un tiro en la cabeza. Los dinamitábamos. No están. Están desintegrados. No quedaba nada", continúo con un relato disperso que se extendió por 25 minutos en el que habló de al menos de 18 ejecuciones en los albores de la dictadura.


La historia conmovió al conductor radial acostumbrado a relatos fuertes, pero que, sin duda, jamás esperó una llamada como ésta. "Fue escalofriante. La Policía De Investigaciones (PDI) vino, también la Brigada de Derechos Humanos, entregamos el audio y algunos antecedentes más que puedan necesitar", dijo el Rumpy a medios locales en su habitual estilo colquial y cercano. Y no es para menos, la conversación fue tendencia en Twitter y Facebook, redes sociales que no pararon de viralizar partes de la horrorosa historia.


"Les pegábamos un balazo en la cabeza. ¡Y pah! ¡No quedaba ni la sombra!", precisaba Alberto. Tras eso, el Rumpy, visiblemente afectado, replicaba sorprendido: "Para mí es súper difícil hablar contigo. Y tú como que ya tenís tu vida superada y es fácil decir: 'Nah, yo los mataba, les tiraba unos dinamitazos y no quedaba nada y vamos para adelante'. Para mí, lo que estás narrando es una historia muy dura y muy terrible".


"¿Has escuchado dónde están los desaparecidos? ¡Nadie ha dicho dónde están los desaparecidos, porque no están! ¡Están totalmente desintegrados!", insistía Alberto.


Así, contó que en un patrullaje le tocó presenciar el supuesto asesinato del marido de la "italiana", una mujer que lo había enamorado años antes. "Yo participé en una patrulla. El gallo (tipo) amarrado, un balazo en la cabeza, dinamita". Contó Alberto que esta italiana se casó con el "regidor de su ciudad". De acuerdo a El Ciudadano, el único regidor de Iquique que figura como desaparecido es Juan Antonio Ruz Díaz, y citando el Informe Rettig (archivo histórico de víctimas) el 29 de octubre, en un Consejo de Guerra, se decretó pena de muerte a cuatro personas, las que fueron ejecutadas a las 6 de la mañana del 30 de octubre de 1973. Entre estas personas se encuentra Ruz, quien trabajaba como "funcionario de Aduanas de Iquique" y "se presentó voluntariamente al Regimiento de Telecomunicaciones".


Los cadáveres nunca fueron entregados a sus familiares.


Maurin, la hija de Alberto, entró a la historia al relatar al diario La Estrella de Iquique que su padre "se desahogó, son 40 años que él lleva esto guardado, es la verdad que no quieren escuchar... Mi papá es una víctima de la dictadura tal como son los presos políticos, los torturados y muchos conscriptos que fueron utilizados", sentenció la joven. Ella insiste en que su padre "habló con la verdad y ha cooperado en la búsqueda de esa verdad".


De hecho, Alberto aseguró en la conversación radial que publicó un libro con estas historias, llamado Desperdicio Militar Obligatorio. Según cita el diario El Ciudadano, la obra fue inscripta con el nombre de Guillermo Reyes Rammsy y el protagonista se llama Damián. Es más, precisó que el romance con la italiana quedó en suspenso cuando fue llamado a hacer el servicio militar. "Me quedé pegado como por tres años", confesó.


Si la sangrienta historia es ficticia o real deberá determinarlo ahora la Justicia. Lo cierto es que el hombre que el miércoles decidió confesar sus crímenes perpetrados en 1973 –a días del golpe militar encabezado por el dictador Augusto Pinochet– no pasó inadvertido. Tanto así que la PDI logró identificar al hombre que llamó a la radio con su confesión. Se trata de Guillermo Reyes Rammsy, un ex conscripto del regimiento Carampangue de Iquique que hizo su servicio militar obligatorio en esa época, según confirmó la Unidad de Derechos Humanos del Ministerio del Interior. Esta persona fue detenida la noche del jueves en Valparaíso y enfrentará un proceso para esclarecer la veracidad de sus dichos.


El diario electrónico EMOL añade que a primera hora de ayer, los efectivos de la Brigada de Derechos Humanos lo pusieron a disposición del experto en derechos humanos, el juez Mario Carroza, quien tiene ahora la palabra para terminar una historia que se repitió muchas veces en Chile y que esta semana –de manera inédita– fue escuchada en primera persona en forma simultánea por miles de chilenos.


@chripalma

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Jimmy Morales: el descarado que niega el genocidio en Guatemala

Nada egocéntrico el "comediante" y nada más eso le pide cuerpo, en sus propias palabras: "Mi aspiración más alta es que dentro de 100 años en las aulas escolares se enseñe que Jimmy Morales fue el mejor presidente de la historia guatemalteca."

Frase que puede ser analizada revés y derecho pero que se entiende al pedalazo. Ambición a la marmaja, moraleja: aguas con los oportunistas.

Otra de sus frases con la que se está echando a la bolsa a más de un asoleado que le cree el discurso de artista: "el payaso tiene fama de honrado y el político de corrupto."

Dejemos lo de la definición del concepto "artista" para otra ocasión. Porque sí que hay tela que cortar con lo de la "artisteada" en Guatemala. Muchos mequetrefes arribistas y oportunistas aprovechando el bajo nivel de escolaridad de la población guatemalteca se alzan triunfadores respecto al tema arte. Pero para muestra un botón, y sin tantos brincos ahí está la mera mera tatascana, arte puro, esencia de pies a cabeza: Isabel de los Ángeles Ruano. Digo, por si acaso...

Hay que tener cuidado con los cachurecos, -¡manda fuego Señor!- se reproducen como gusanos de yogur y desde la poltrona infestan el sistema, son esos misóginos pasivos que solapan la violencia de género. No estar de acuerdo con el aborto es solapar la violencia de género. Jimmy Morales en entrevista en Canal Antigua aclara que no está de acuerdo con el aborto, sí con la pena de muerte y afirma que no hubo genocidio en Guatemala.

Yo soy vendedora de mercado y a mí Jimmy Morales no me representa, entonces que deje de llenarse la boca diciendo que es el representante del pueblo. De su marita tal vez.

De entrada la arrogancia, el presidenciable desmerita el tema experiencia: "Experiencia en administración pública no tengo, pero si experiencia es lo que tienen otras personas que han administrado la cosa pública yo creo que estoy mejor sin tener ese tipo de experiencia." Dice que es honrado, honorable y tiene perchas de títulos universitarios (digo porque mentó hasta doctorado en temas de seguridad..., pero no pudo responder con seso ni una sola pregunta respecto al tema).

El "comediante" pensó que estaba en su programa Moralejas y como tal se comportó. Bajeza la de colgarse de Juan José Arévalo para quitarse el cuentazo. Nada que ver sacar a bailar a Ronald Reagan que porque el otro era actor de cine, pero si es letrado como dice, también sabrá lo que hizo Reagan en Latinoamérica, debió mencionarlo también para ser cabal y poner
las cosas en perspectiva. Es mucho pedir, ya sé.

En la coyuntura de la realidad nacional y asuntos de gobierno y sistema, ¿qué tiene que ver que 7 de sus películas se encuentren entre las 10 más taquilleras en la historia del país? ¡Manda fuego Señor! Me recordó la entrevista que le hicieron en sus tiempos de presidenciable a Patricia de Arzú, ¿por qué no mandaste fuego Señor? La mara se pasa. Para bruto no se estudia.

Una diciendo que el evento más glorioso en la historia de Guatemala fue la apeada de Jesucristo, y el otro hablando un tal Seminario Teológico Batista y de su práctica pastoral. ¡Manda aunque sea cusha Señor! Y para quitarse la goma de tres días, solo con escuchar su justificación: "la corrupción comienza en el hogar". O sea que el tipo es de esos que aprueban
las clases de biblia en los salones de clase. Con un presidente como él, nulas las leyes que castiguen la homofobia en sus extremos de violencia emocional, física y sexual.

Nulas las opciones de leyes que castiguen los crímenes de odio contra personas de la comunidad LGBT, nulas las leyes que permitan La Unión Civil y el Matrimonio Igualitario. Que permitan que parejas del mismo género puedan adoptar niños. Eso es ir por el cambio, eso es ir más allá, eso es romper con los prejuicios, estereotipos e injusticias. Permitir el aborto es hacer justicia. Pero qué esperanzas, estamos jodidos, se nos va en orar, en dejar que embusteros hagan de la fe su mejor arma para seguir oprimiendo en nombre de Dios.

El tipo se lava las manos, por si las moscas y más adelante lo quieren culpar de desfalcos millonarios si es que llegara la presidencia: nada tiene que ver el sistema, ni el gobierno, ni el congreso, ni mucho menos el descaro propio. Descaro es el que tiene él afirmando que sí hubieron crímenes de lesa humanidad pero no genocidio. Al decir que: "no tengo ningún problema con los militares y tampoco tengo problema con los guerrilleros," el "moralejo" entonces no es ni chicha ni limoná, -"...Se la
pasa manoseando caramba zamba su dignidad-." Aguas con estos que al final reculan y van del lado del opresor, se convierten en obedientes serviles del fascismo, (ya lo son a todas luces). Uno se presenta en cualquier lugar con su ideología (quién no la tenga no está en nada) y a quien no le guste que se vista y que se vaya. Eso se llama honestidad.

Midiendo terreno sabe que si niega el genocidio la clase media sin Memoria Histórica le dará el voto, porque al pueblo raso ya lo tiene embrocado con su "talento de artista." No tengamos esperanzas entonces que de ser presidente respalde algún juicio por genocidio, y aún así estando de acuerdo con la pena de muerte ni siquiera se atreva a mandar a la cárcel a los violadores de Derechos Humanos y culpables de crímenes de Lesa Humanidad. Éste "talentoso moralejo" entonces es como tantos que han salido a marchar en las manifestaciones masivas que exigen un alto a la corrupción pero siguen negando el genocidio. Harina del mismo costal. Aparte de doble moral, falta de dignidad y conciencia.

En su momento se guinda como racimo de guineo maduro del cuello de Mujica, (¡ya quisiera llegarle siquiera a la sombra de los zapatos!) y toca afanosamente el tema de la educación pero se enreda y se contradice, con la excusa que Uruguay dista mucho de la realidad guatemalteca; al final después de tanta casaca termina afirmando que invertir en educación no es
la solución para un progreso en el país. En pleno estilo "ni chicha ni limoná", habla de la violencia y del tema seguridad, culpando descaradamente de la descomposición social a los migrantes, porque "dejan a los hijos al cuidado de abuelos y familiares", y aquí sí le voy a pedir al "moralejo mequetrefe" que se lave las jachas con arena roja y piedra poma,
porque no tiene ni idea de lo que sufren los que emigran indocumentados, esas remesas que son las que sostienen al país son producto de la migración forzada, porque tipos como él están en el gobierno y obligan a los más golpeados de las clases sociales a emigrar. Ya quisiera yo que tuviera los arrestos de vivir sin documentos, sin beneficios laborales, lejos de la
familia fuera de Guatemala. ¡A los migrantes indocumentados los respeta
porque los respeta! Insolente.

No fue capaz de contestar que si llegara a ser presidente, ¿qué haría para empoderar a las mujeres rurales, cómo apoyaría al sector agrícola? Claro está que seguirá vendiendo la tierra y oprimiendo y asesinando campesinos e indígenas. Además de la limpieza social en las periferias de la capital. No si el barniz se le echa de ver a leguas, quién no lo quiera ver es porque
está más que cagado. Él en la poltrona seguirá obligando al pueblo raso a emigrar.

Si un presidente no tiene la autoridad moral para exigirle a su gabinete que presente públicamente su patrimonio, no está capacitado para dirigir a un país. Es tan solo un infesto más del sistema, oportunista y ladronzuelo. Ni qué decir de dignidad, honradez y honorabilidad. Paso. Si un presidenciable no confía plenamente que invertir en la educación es viable para el progreso de un país, no tiene nada que estar haciendo ahí, que busque otra forma de ganarse la vida.

Los analistas especializados en la materia y en la coyuntura podrán realizar sus estudios respectivos y opinar con el criterio de quienes están empapados en leyes y estudios estadistas, pero yo como vendedora de mercado, no me voy con la finta, mi voto no lo tiene. Quién se deje babosear por la labia del moralejo está más que cagado. Con presidenciables como estos, lo que urge es una Asamblea Constituyente: Plurinacional, Intercultural y Democrática.

Vacío como presidenciable, Jimmy Morales no es una opción. De entrada quien niegue el genocidio no es opción para dirigir las riendas de un gobierno y de un país tan golpeado como Guatemala. No queremos cachurecos. No queremos solapadores de la imposición de la iglesia. Queremos gente con conciencia, con dignidad, con identidad, gente capaz en todos los sentidos de la palabra. (No gente que de balde tenga los pergaminos). No, y la identidad no es irle a los Rojos o los Cremas. Que el presidenciable Jimmy Morales no le falte el respeto de esa manera a nuestra inteligencia. ¡Aguas con los azadones disfrazados de artistas y progreso!

¡Señor envíanos dos dedos de frente! (Y unos tamalitos de chipilín y por ahí si te sobra una tinaja de chicha y unas semillas de paterna y...).

Ilka Oliva Corado. @ilkaolivacorado.

Junio 07 de 2015.

Estados Unidos.

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Nueva marcha por los 42 años del golpe de Estado en Chile

Violentos enfrentamientos entre carabineros y manifestantes marcaron la multitudinaria marcha que se realizó este domingo aquí en la capital chilena para conmemorar el 42 aniversario del golpe de Estado encabezado por Augusto Pinochet (1973-1990), en la que se pidió el cierre de la prisión Punta Peuco, donde se encuentran detenidos ex militares.
Convocada por la Asamblea por los Derechos Humanos, la manifestación pasó por primera vez frente al presidencial palacio de La Moneda, que el 11 de septiembre de 1973 fue bombardeado por el ejército durante el levantamiento castrense contra el gobierno constitucional del socialista Salvador Allende.


Punta Peuco debe desaparecer, se podía leer y escuchar la clara y contundente consigna durante la movilización. La prisión alberga a un centenar de ex miembros de las fuerzas armadas condenados por torturas, secuestros y asesinatos durante el pinochetismo.


Entre llantos, cánticos y bailes, los miles de asistentes caminaron varios kilómetros para llegar al memorial del Detenido Desaparecido y Ejecutado Político, ubicado en el Cementerio General, al norte de Santiago, donde los familiares de las víctimas portaban claveles en un momento de reflexión para recordar a las víctimas de la dictadura militar.
Llama Bachelet a tener esperanza


La presidenta Michelle Bachelet hizo un llamado a la esperanza en el futuro del país, durante un oficio religioso en la Catedral Evangélica para agradecer por la independencia del país.


En la homilía, dirigentes de iglesias protestantes coincidieron en que hay una crisis de confianza gubernamental que afecta a todas las instituciones, pero la mandataria les señaló: Hemos escuchado la voz de las iglesias evangélicas a tener esperanza, a salir adelante.


A escasos metros de la ceremonia, encapuchados lanzaron bombas molotov contra la policía militarizada, pero fueron repelidos con chorros de agua y gas lacrimógeno. Los inconformes también rompieron parte del mobiliario urbano y atacaron con bombas incendiarias una sucursal bancaria, lo que provocó el cierre de las estaciones del ferrocarril subterráneo en el sector. La policía reportó la detención de cuatro personas.


Lorena Pizarro, presidenta de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, indicó que la responsabilidad de los disturbios no es de quienes convocan a la marcha sino de los encargados del orden público

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Guatemala renace de sus cenizas con masiva marcha exigiendo un alto a la corrupción del Gobierno

*¡Que vivan los estudiantes**/jardín de las alegrías! *Me gustan los estudiantes. Violeta Parra.

 

Es la primera vez que no sé cómo comenzar a escribir un artículo, me desborda la alegría. Son tantas emociones. Este texto podría tener cientos de nombres, como por ejemplo: Qué la rebeldía nos haga libres. Guatemala por fin despierta. El pueblo guatemalteco se pronuncia. Resucita la dignidad. Vencimos el miedo. El silencio es historia. Fuera la clica criminal Baldetti-Pérez Molina.

Tengo 35 años de edad, pertenezco a la generación de la desmemoria y nunca en mi vida había visto una manifestación tan rebosante de alegría y frescura y con tanto tesón como la de hoy en Guatemala, que fue más allá de las fronteras porque guatemaltecos en todas partes del mundo se pronunciaron al unísono exigiendo la renuncia de la Vicepresidenta y el Presidente de la República. Esa unidad fue hermosa, inspiradora.

Llevan décadas haciendo lo que se les pega la gana, los gobiernos de turno siempre en lo mismo, todos al mismo saco y todos cubriéndose con la misma sábana. Saqueando Guatemala y lavándose las manos. Cortinas de humo tras cortinas de humo para no evidenciar los desfalcos, los robos millonarios y las ventas de tierra. La impunidad, la injusticia, la corrupción y la opresión. Esa forma tan de ellos para dejar en la calamidad a la clase más golpeada por el sistema. Para reírse en nuestras marices y no esperar castigo por el insulto.

En Guatemala se vivió un ambiente de carnaval, de fiesta patria, de amor al terruño. Manifestándose en todos los departamentos. Madres, abuelos, estudiantes, niños, profesionistas, obreros, campesinos y proletarios. Lo que siempre soñé y que creí que mis ojos no verían nunca, sucedió; marcharon alumnos de universidades privadas junto a los alumnos de la Tricentenaria Universal -¡de mis amores!- de San Carlos de Guatemala, viví ese momento tan emotivo a miles de kilómetros de distancia, pero con el corazón ahí.

Sin distinción de credos, razas, idiomas, clases sociales e ideologías los guatemaltecos salieron y abarrotaron las calles del país para demostrar su descontento. Para decir que estamos hartos de tanta impunidad y corrupción. Ahí estaban sacerdotes, monjas, pastores, rabinos. Lo que era utópico se hacía realidad, fue tan hermoso ser partícipe a distancia. Quién no hubiera querido estar ahí en carne y hueso.

Después de tantas décadas, de tanto escarnio debido al temor impuesto por el ejército guatemalteco y sus secuaces oligarcas, el pueblo de Guatemala dijo basta ya, y se hizo sentir, se hizo escuchar, dijo presente, dijo ya no más, dijo hasta aquí. ¡Perdimos el miedo!

No, a esos miles de guatemaltecos que asistieron a la manifestación masiva no los acarreó ningún partido político ni organización alguna, ellos fueron por sí solos, porque están cansados de tanta burla y descaro. Y a pesar que el Gobierno utilizó todo tipo de aparatos para bloquear la señal de celulares y con esto evitar la propagación de la noticia, les fue imposible. A pesar de sus drones y de sus orejas y ojetes Guatemala dijo presente. A pesar de la obediencia de las televisoras oficiales en no transmitir esa marcha histórica, Guatemala dijo presente.

Finalmente sucedió lo que era una quimera, el pueblo despertó. Guatemala renace de sus propias cenizas. A todos aquellos que dijeron no, no se puede hacer nada, Guatemala es difunta, ahí está que hoy esa misma Guatemala moribunda se puso de pie y erguida caminó y exigió respeto, cuentas claras y justicia. Solo el pueblo es capaz de crear poder popular. No hay Estado, ni sistema, ni Gobierno que pueda contra el pueblo cuando éste se arma de arrestos y hace valer su derecho.

No fue una marcha cualquiera, esto es histórico, a esto hay que subrayarlo, hacerle una reseña, tomarle foto y enmarcarla, pero más que eso esto de hoy tiene que ser el inicio, la llama recién encendida que nos motive y nos impulse a ese caminar, a reconstruir el tejido social, a levantar a Guatemala de los escombros donde la han dejado los traidores, con nuestro consentimiento debido a nuestro temor como pueblo.

Esto es solo el primer paso, ojalá que toda esta euforia no sea llamarada de tuza o una pasada de nube. Que ésta sea la chispa que se propague y encienda nuestras venas de amor al terruño, a los ancestros y nuestras crías. Porque son tantas las luchas que tenemos que afrontar, no solo la corrupción, esto no se resuelve encarcelando a una clica, porque hay cientos infestando el país, en el sistema de justicia donde hay tantos togados vendidos. Guatemala necesita ser restaurada adoquín por adoquín. Adobe por adobe.

Así como hoy nos indignamos por la corrupción también indignémonos por las niñas abusadas sexualmente, por el Estado y la Iglesia que no permiten el aborto, por nuestra niñas, adolescentes y mujeres víctimas del feminicidio. Por nuestros jóvenes marginados, por la hambruna, por la desidia. Por la tierra que le quitan a nuestros campesinos. Por los crímenes de odio contra personas homosexuales. Por la negativa a crear una ley que permita un matrimonio igualitario. Por los miles de hermanos que se van en la migración forzada. Indignémonos pero que eso nos lleve a la acción. Como hoy.

Es totalmente válido sentir miedo, pero es impostergable movilizarnos. No podemos quedarnos estáticos, el miedo no nos puede atar de manos y pies, no nos puede poner una mordaza. A pesar del miedo hay que salir, hay que actuar, ser parte del cambio, promover, evidenciar. El seso que no sea solo de adorno y de alarde, que sirva para transformar. Que nos vuelva humanos y consecuentes. Que esa prestigiosa educación superior no nos convierta en escorias. Que no nos obligue a olvidar. Más de treinta mil guatemaltecos, esa cantidad hablando propiamente de un país atemorizado por el pasado sangriento, es de admirar.

Que esto nos sirva de lección para pensar y re pensar nuestro voto, las elecciones se acercan, están ahí a la vuelta de la esquina, que esos dos dedos de frente que tenemos no sean por gusto. No necesitamos más puñaladas por la espalda de politiqueros corruptos y ladrones.

Este texto se lo dedico con todo mi amor a aquellas personas incansables en sus luchas que llevan décadas ahí firmes, sin quitar el dedo del renglón, con su sabiduría, su experiencia y sus anhelos. Que a pesar de las derrotas, los agravios y los infortunios han continuado, porque creyeron y siguen confiando en que nuestra Guatemala es rescatable.

A la juventud que tiene toda la leche y la efervescencia, porque ahora le toca el cambio de estafeta y ser consecuente con el pueblo raso, con los obreros, con los campesinos, con esos miles de proletarios, con la infancia marginada, con los miles que se van en las migraciones forzadas.


A los que no pudieron asistir por causas mayores, pero que siempre han sido parte del cambio, luchando desde sus trincheras, sembrando semilla a pesar de la derrota, a pesar del cansancio, pero que siguen confiando porque saben que esa quimera se dejará abrazar, la podremos acariciar todos como país, como una sola vena, como la herencia milenaria, como la dignidad que nos fue arrebatada, con la Memoria que nos pretenden robar y con la identidad que nos dicen que ya no existe.

Que esto sea el inicio de una vereda que nos lleve hacia una Guatemala justa, equitativa y próspera. Es válido soñar, es válido abrazar utopías, es obligatorio hacerlas realidad como pueblo. Es nuestra responsabilidad propiciar los cambios reales. ¿Si no lo hacemos nosotros, quiénes? No esperemos que los cambios vengan de fuera.

Gracias a cada uno de los guatemaltecos y extranjeros hermanos que dijeron presente. Que hicieron de esta manifestación un grito al unísono de millones de corazones guatemaltecos que quieren un país limpio de impunidad. Siempre lo he dicho y me voy a morir afirmándolo, la juventud puede tener toda la leche y todo el vigor pero necesita guía. Gracias a esos candiles encendidos que nunca apagan su luz, que el añejo del tiempo les pone el alma en solera, porque gracias a esas candilejas es que las mocedades pueden avanzar sin torcer el camino.

Y para el punto y final, ya que la emoción me desborda el alma y no me dejará tranquila si no lo grito desde mi ronco pecho, ¡Viva la Tricentenaria Universidad -de mis amores- de San Carlos de Guatemala! ¡Viva el pueblo unido! ¡Viva Guatemala! ¡Viva por siempre nuestra Guatemala!

*El pueblo unido jamás será vencido/el pueblo unido jamás será vencido/ el pueblo unido jamás será vencido*. El pueblo unido jamás será vencido. Quilapayún.

 

Ilka Oliva Corado. @ilkaolivacorado.

Abril 25 de 2015.

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Verdad y Memoria, pero sin Justicia en Brasil

Ha sido una ceremonia breve, solemne y emotiva, que llevó a la presidenta Dilma Rousseff –ella misma víctima de la brutalidad de la dictadura, que la torturó– a llorar. Luego de trabajar durante dos años y siete meses, de oír 1116 testimonios, de ellos 633 en sesiones cerradas, de reunir 4328 páginas que fueron resumidas en un informe final de 976 hojas con otras 700 de "adjuntos y anexos", la Comisión Nacional de la Verdad oficialmente instalada por Dilma Rousseff terminó sus trabajos.


Son 377 personas, en su mayoría militares y policías, denunciadas como responsables directos por todo tipo de violación de derechos humanos en el período de la dictadura cívico-militar que duró 21 años, entre 1964 y 1985. Casi todos están muertos, inclusive los cinco generales dictadores. Hay, en la lista, médicos legistas que falsificaron certificados de defunción y diplomáticos que controlaban acciones de espionaje y secuestro de brasileños en el exterior, con destaque para los que ocuparon puestos en Montevideo y principalmente en Buenos Aires. Un ex ministro de Relaciones Exteriores, Azeredo da Silveira, fue especialmente activo en sus tiempos de embajador brasileño en la capital argentina.


El informe suscitó elogios del secretario general de la Organización de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon (ver aparte) y la ira esperada e incontrolada de militares retirados. En la lista de denunciados hay 88 oficiales de las tres fuerzas armadas. Pocos siguen vivos. Uno de ellos, el general del ejército Nilton Cerqueira, hizo un pronunciamiento que bien refleja el sentimiento de sus pares: "¿Yo, que cumplí la ley, soy el que violó derechos humanos? ¿Y los terroristas? ¿Y la terrorista que hoy preside el país?".

El general Cerqueira siempre mereció la admiración de sus compañeros por haber matado al ex capitán del ejército Carlos Lamarca, que abandonó el ejército para comandar una organización guerrillera. Fue localizado mientras dormía bajo un árbol en el interior de Bahía. Estaba desnutrido y enfermo. Su organización había sido diezmada y él deambulaba sin otra compañía que la de un muchacho de 18 años, último sobreviviente de su grupo. Cerqueira podría haberlo detenido. Prefirió asesinarlo sin darle posibilidad de reaccionar, y se hizo héroe.

Por la tarde, el Club Militar, que reúne a poco más de 16 mil socios, entre militares retirados, otros en actividad y algunos civiles, divulgó un comunicado. Ninguna sorpresa: clasificó el informe de la Comisión Nacional de la Verdad como una sarta de "medias verdades, calumnias y mentiras enteras". Para el presidente del Club, general retirado Gilberto Pimentel, el texto merece el calificativo de "risible".

A lo largo del tiempo en que la Comisión trabajó, las fuerzas armadas dejaron claro que no contribuirían con ninguna información. Hace poco más de un mes, los integrantes de la Comisión obtuvieron indicios concretos de la existencia de al menos dos rollos de microfilms en dependencias del ejército y la marina en Río de Janeiro. Se reunieron con el ministro de Defensa, embajador Celso Amorim, pidiendo que los rollos fuesen encaminados a la Comisión. A raíz de la legislación que la creó, la Comisión tenía poder para recurrir a la Justicia y los militares serían obligados a entregar el material solicitado. Sus integrantes prefirieron negociar. Amorim se reunió con el brigadista Junini Saito, comandante de la aeronáutica, con el general Enzo Peri, del ejército, y el almirante Moura Neto, de la marina. Los tres respondieron, en monótono unísono, que la información no tenía ningún sentido. Los miembros de la Comisión de la Verdad entregaron detalles exactos de la localización –edificio, piso, sala– de los rollos de microfilms. En vano. Prevaleció la orientación de no confrontar de manera directa con los militares.


Hubo, a lo largo de sus trabajos, innumerables ocasiones en que los comandantes de las tres fuerzas armadas se negaron claramente a colaborar. Quizá la más impactante haya sido cuando la Comisión pidió que se investigaran nueve unidades militares en que hubo torturas y asesinatos. El pedido incluía fechas, localización y nombres de las víctimas y también el testimonio juramentado de sobrevivientes.

La respuesta de ejército, aeronáutica y marina fue de una ironía olímpica: dijeron no haber hallado indicio alguno de "uso inapropiado de tales instalaciones". Es decir: torturar y asesinar fueron, en determinada época, los fines apropiados de instalaciones militares en Brasil.


El informe final de la Comisión Nacional de la Verdad poca información agrega a lo ya sabido. Trabajos anteriores, como el "Brasil Nunca Más", iniciativa del entonces cardenal arzobispo de San Pablo don Paulo Evaristo Arns, y de su par de la Iglesia Presbiteriana, Jaime Wright, o el informe "Derecho a la Memoria y a la Verdad", publicado por la Secretaría de Derechos Humanos nacional durante la gestión de Paulo Vannuchi, un ex preso político, ya habían revelado todo el funcionamiento del terrorismo de Estado, con nombres de torturadores y asesinos, así como los métodos de la represión.
Sin embargo, por primera vez los responsables son denunciados bajo el sello de la Presidencia de la República. Y también por primera vez se denuncia formal y oficialmente lo ya sabido: la brutalidad fue resultado de un sistema establecido por órdenes directas de los generales que se apoderaron de la presidencia del país.


Se revelan detalles de los lazos con colaboradores extranjeros más allá de la Operación Cóndor, se confirma que entre 1971 y 1974 un alto funcionario del Consulado de Estados Unidos en San Pablo visitó nada menos que 47 veces la Operación Bandeirantes, la OBAN, en la época el principal centro clandestino de tortura y muerte de la ciudad (Dilma Rousseff pasó por el lugar).

Se admite que nada menos que 6591 militares de las tres armas fueron perseguidos (muchos de ellos presos y torturados) por no haber adherido al golpe de 1964. Se confirma que entre los articuladores del golpe estaba Julio Mesquita Filho, entonces dueño del influyente diario O Estado de S.Paulo, y que el propietario de otro gran diario, Folha de S.Paulo, Otavio Frias de Oliveira, no sólo colaboró prestando vehículos de la empresa para el traslado clandestino de secuestrados sino que fue uno de los financiadores civiles de la OBAN.

Un detalle del Informe de la Comisión Nacional de la Verdad causó furiosa irritación entre los militares: se propone que se inculpe judicialmente a los denunciados y que se revise la Ley de Amnistía que protege a los que cometieron crímenes de lesa humanidad. Además de militares, todos los grandes medios de comunicación también critican la iniciativa.
E

l gobierno, a su vez, prefirió no manifestarse sobre el tema. De alguna manera ha sido la contrapartida por no haber confrontado la negativa de los comandantes militares a colaborar.

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Chile deroga el decreto ley de amnistía aprobado por la dictadura

El Gobierno de Chile anunciará en las próximas horas la derogación de un decreto ley aprobado en plena dictadura de Augusto Pinochet, el cual otorga impunidad a los agentes del régimen. Esta decisión, que coincide con el 41º aniversario del golpe militar que derrocó el gobierno de Salvador Allende, será anunciada públicamente por los ministros de Justicia, José Antonio Gómez, y de la Presidencia, Ximena Rincón.


La derogación del decreto ley de amnistía fue una de las promesas electorales de Bachelet, quien asumió en marzo como presidenta de Chile, un cargo que ya había ejercido en el período 2006-2010. "La presidenta ha señalado claramente que va a impulsar la Subsecretaría de Derechos Humanos, que va estar en el Ministerio de Justicia y que va a tener la fortaleza suficiente para preparar un plan de derechos humanos que explique el conocimiento de estos derechos en el país", señaló el ministro de Justicia, José Antonio Gómez.


En un breve encuentro con la prensa, Gómez añadió que lo importante para el gobierno es relevar lo que son proyectos importantes en materia de derechos humanos para iniciar los debates en el parlamento y que será la comisión pertinente quien le pondrá los tiempos. El ministro afirmó que la idea es adecuar la legislación chilena a la legislación internacional "lo que no hace un cambio muy de fondo a lo que hacen los tribunales chilenos a la fecha", aseveró. Indicó que, en tanto, se está preparando un "mensaje en relación a la tipificación del delito de tortura".


La derogación de esta norma, que exime de responsabilidad a quienes cometieron abusos entre 1973 y 1978, se hará aplicando suma urgencia a la tramitación parlamentaria de un proyecto de ley presentado por los senadores Juan Pablo Letelier, Guido Girardi y Alejandro Navarro, con lo que podría estar lista antes que acabe este mes.


A raíz de la detención en Londres del dictador Augusto Pinochet, en noviembre de 1998, los jueces chilenos optaron por no aplicar la ley de amnistía, que contraviene la legislación internacional. Sin embargo, los familiares de las víctimas consideran su mera existencia como una afrenta.

El artículo 1º del decreto señala: "Concédase amnistía a todas las personas que en calidad de autores, cómplices o encubridores hayan incurrido en hechos delictuosos, durante la vigencia de la situación de estado de sitio, comprendida entre el 11 de septiembre de 1973 y el 10 de marzo de 1978, siempre que no se encuentren sometidas a proceso o condenadas".

El Gobierno chileno se comprometió públicamente ante Naciones Unidas a anular del decreto ley de amnistía y para ello presentó ante el Congreso Nacional un proyecto de ley en este sentido. El anuncio fue hecho el pasado 8 de julio, al someterse en Ginebra al escrutinio del Comité de Derechos Humanos de la ONU, que vela por el respeto de la Convención Internacional sobre Derechos Civiles y Políticos, de la que es Estado parte.


La ONU había solicitado a Chile que derogara la ley de amnistía para que ningún crimen de lesa humanidad quedara impune y para que no hubiera espacio a la interpretación. El subsecretario chileno de Relaciones Exteriores, Edgardo Riveros, explicó ante el citado comité que si bien aún está vigente, la ley de amnistía no se aplica.

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Guatemala: 10 años de primavera y 60 de involución invernal

Contaba Luis Cardoza y Aragón que poco antes de la invasión yanqui a Guatemala (junio de 1954), junto con otros compatriotas y el embajador en México, Roberto Alvarado Fuentes, se entrevistó con el general Lázaro Cárdenas en Uruapan con el fin de pedirle apoyo directo a su país.


El señor Cárdenas me hizo dos preguntas sabias, dijo el poeta. La primera: "¿Está su presidente Arbenz decidido a luchar? Y contesté: 'Sí, señor general. Si esa no fuera mi convicción yo no estaría con usted'".

 

La segunda: "¿Tiene el señor presidente Arbenz el apoyo de su pueblo? Y le respondí de igual manera: 'Si no tuviera la convicción de que el coronel Arbenz, nuestro presidente democrático, no tuviera ese apoyo popular, yo no estaría con usted, señor general'". Cárdenas cumplió. Un par de meses después, en agosto, ambos volvieron a encontrarse en un banquete con motivo del 70 natalicio del escritor Rómulo Gallegos. El poeta escribió: "Ahí el general Cárdenas me dio un abrazo (yo estaba muy avergonzado, muy apenado), y me dice: 'Nos fallaron'".


El primer planteamiento crítico que se hizo de la invasión y el proceso de Guatemala corrió a cargo de Cardoza y Aragón ( La revolución guatemalteca, 1955). Luego aparecieron testimonios y análisis de Guillermo Torriello (el canciller de la dignidad), Manuel Galich, José Luis Balcárcel y otros, hasta rematar en un formidable ensayo que, a modo de mural escrito, publicó el sociólogo Edelberto Torres Rivas en el tomo segundo de América Latina: historia de medio siglo (Ed. Siglo XXI, México, 1981).

 

No obstante, el pensamiento crítico y la creación literaria jamás pudieron dimensionar aquel trágico derrumbe sin lucha de 1954. Una frustración que el poeta Carlos Illescas calificó de "...el mayor desastre que el pueblo de Guatemala haya sufrido en su historia moderna".


Indiscutiblemente, el pueblo chapín siguió luchando y afrontando desastres aún mayores. Sin embargo, en términos cualitativos, aquel desastre se mantiene vigente; ya después de 1954 Guatemala no volvió a levantarse como una sociedad medianamente justa, soberana, democrática.

 

¿Qué falló? Del accionar de las oligarquías y el enemigo común de los pueblos latinoamericanos, poco resta por averiguarse. Se sabe todo, o casi todo, y lo fundamental: el castigo ejemplar del imperialismo por haber tratado el gobierno de Arbenz de expropiar tierras de la United Fruit Company. "...Y no olvidemos que donde un dólar es tocado aparecen quinientas bayonetas" (Illescas).


¿Qué pasó entonces? ¿Faltó, acaso, solidez política y conciencia en las filas de la revolución guatemalteca? Los hechos indican que el pueblo acudió al llamado de Arbenz para tomar a las armas y frenar la invasión. Y que los jefes militares se negaron a entregar las llaves de los arsenales. Esto es lo sabido. En cambio, y a no ser trascendidos y opiniones, de lo acontecido entre los dirigentes de la revolución poco y nada se sabe.


En la décima reunión de cancilleres de la OEA (Caracas, 14 de marzo de 1954), el canciller Guillermo Torriello jugó un papel demoledor desmintiendo, una a una, las acusaciones del secretario de Estado Foster Dulles, quien fuera de agenda exigió que se incluyera el punto Intervención del comunismo internacional en las repúblicas americanas.


Frente a Torriello (asesorado por Miguel Ángel Asturias), Dulles se descontroló quebrando un lápiz que siempre tenía entre las manos, y lo arrojó fuera del sitial. No era para menos. Torriello había citado al propio presidente Dwight Eisenhower, al decir: El derecho de cualquier nación a formar un gobierno y un sistema económico de su propia selección es inalienable. El intento de cualquier nación de dictar a otras naciones su forma de gobierno es indefendible (16/4/53).


La invasión mercenaria de la CIA (¡llamada Ejército de Liberación por los medios gringos y la Sociedad Interamericana de Prensa!) tuvo lugar el 18 de junio. El 27 Arbenz renunció, y en la tarde de aquel día infausto el embajador John E. Peurifoy citó a los corresponsales vestido con camisa caqui, luciendo barba de 72 horas y con pistola texana a la cintura.


"¡Jacobo, knock out!", exclamó Peurifoy. Mientras en el aeropuerto los esbirros humillaban públicamente al presidente, obligándolo a desnudarse frente a las cámaras poco antes de abordar el avión a México, junto con su familia. Al año siguiente, en Argentina, Asturias publicó un breve artículo que, a la distancia, podría servir de orientación para lo que hoy acontece en la Venezuela bolivariana:


Miles y miles de informaciones tendenciosas, reproducidas por cientos y cientos de periódicos en el mundo y Europa, televisadas, cinematografiadas, en una campaña sin precedentes. El fin de este grito casi universal contra Guatemala no era otro que el de llevar al plano internacional, a la categoría de problema continental y casi mundial, los simples pasos de liberación económica de un país pequeño contra el imperio del banano

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Guatemala 'olvida' a Miguel Ángel Asturias

El exilio y la marginación que sufrió muchos años en vida persiguen a Miguel Ángel Asturias (1899-1974) incluso en la eternidad, ganada por libros clásicos latinoamericanos y la concesión del premio Nobel en 1967. Guatemala, su país, por el que tanto hizo desde la literatura, casi lo ha olvidado y solo tiene silencio para él en el 40º aniversario de su muerte, sucedida en Madrid hace hoy cuatro décadas.


Una fecha inadvertida en su país y un despropósito si se considera que Ciudad de Guatemala ha sido nombrada Capital Iberoamericana de la Cultura 2015.


"Ni siquiera estábamos advertidos", reconoce la jefa de información del Ministerio de Cultura, Claudia Velásquez. "Te agradecemos que nos alertaras. Vamos a emitir un boletín al respecto y lo distribuiremos a la prensa". Es el tiempo que corroe la memoria de uno de los precursores del boom latinoamericano por obras como El señor presidente y Hombres de maíz.


"Ignorar a Asturias", comenta el escritor guatemalteco Gerardo Guinea, premio Nacional de Literatura 2009, "es una muestra de la ignorancia supina del Estado de Guatemala —que no de algún Gobierno en particular— con respecto a la importancia que Miguel Ángel Asturias tiene en la literatura en español. Algo que da pena y vergüenza ajena".


Añade Guinea que obras como Hombres de maíz, publicada en 1949, o El alhajadito (1961), colocan a Asturias como el padre del realismo mágico, un género que inmortalizara otro gigante, Gabriel García Márquez, merced a la utilización de un lenguaje magistral, a la vez que más accesible al lector. "El problema con Asturias es que fue excesivamente barroco para describir sus realidades. Pero el realismo mágico está en cada una de sus páginas, como sigue estando en cualquier barrio popular de toda ciudad latinoamericana".


El nieto del Nobel, Sandino Asturias, hijo de Rodrigo Asturias Amado, el comandante Gaspar Ilom —dirigente histórico de la guerrilla—, ve un trasfondo político en el vacío hacia el Nobel. "Miguel Ángel Asturias tiene dos facetas excepcionales y universales. Encabezó un movimiento de intelectuales que luchaban contra las dictaduras de su época y puso ante los ojos del mundo la realidad sangrante que se vivía, y se vive, en este país", dos pecados capitales para la ultraconservadora sociedad guatemalteca, que no se lo perdona.


Todo ello, cuenta Sandino, se tradujo en un vacío absoluto para Asturias y su obra, al grado que en los periódicos de la época "estaba prohibido nombrar a Miguel Ángel", algo que sólo se rompió parcialmente con el otorgamiento del Nobel, "aunque se silenció el premio Lenin de Literatura, que se le concedió en 1965".


Lo anterior explica el actual silencio tanto del Estado como de la sociedad guatemalteca. "Mi abuelo", añade, "fue un hombre perseguido y denostado por el poder y por el statu quo porque cuestionaba, precisamente, ese estado de cosas, a la vez que denunció todo el dramatismo de la intervención estadounidense en Centroamérica".


Así las cosas, el cuadragésimo aniversario de la muerte de Miguel Ángel Asturias se conmemorará en Guatemala sólo en círculos intelectuales con un propósito que puede ser el mejor homenaje para el Nobel: una edición primorosamente cuidada de sus obras más emblemáticas y a precios que estén al alcance de todos: unos seis euros en un país donde una cajetilla de tabaco ronda los dos euros.


La militancia política de Asturias y su compromiso con los grandes sectores de la población sojuzgados por el régimen obligaron al escritor a vivir muchos años en el exilio. París, donde residía, y Madrid, donde murió, fueron sus últimos destinos.


Según cuenta Miguel Ángel Asturias Amado, en declaraciones vía Internet —desde Buenos Aires, donde reside—, fue él quien decidió que a su muerte su padre fuera enterrado en el cementerio parisiense de Père-Lachaise, a pesar de tener los ofrecimientos de España y Guatemala. Recuerda que el Gobierno de México puso a disposición de la familia Asturias un avión para trasladar los restos mortales desde Madrid hasta la capital de Francia.


Al respecto, Sandino Asturias añade que fue la decisión más acertada y sabia. "Era totalmente incongruente que los regímenes militares tuvieran en Guatemala a Miguel Ángel Asturias, cuando uno de sus dos hijos, mi padre, estaba en las montañas de Guatemala con una ametralladora en la mano intentando derrocarlos".


La familia Asturias no descarta que, en el futuro, las cenizas del Nobel puedan llevarse por fin a Guatemala, pero subrayan que, por el momento esas condiciones todavía no están dadas.


 

Vida y obras


Antes de dedicarse a la Literatura, Miguel Ángel Asturias estudió Antropología en París en los años veinte.

En su estancia juvenil en Francia contactó con el surrealismo, que influyó en sus primeras obras. Ese interés por las vanguardias lo compaginó con la gran atracción por el mundo mágico de las leyendas precolombinas guatemaltecas.


Su obra más conocida, El señor presidente, publicada en México en 1946, relata la cruenta dictadura que sufrió su país a manos de Manuel Estrada Cabrera en las dos primeras décadas del siglo XX. El nombre de Estrada no aparece en el texto pero hay muchos guiños que remiten a él.


Del resto de su producción destaca el libro de relatos Hombre de maíz.

En 1967 es galardonado con el Premio Nobel de Literatura. Fallece en Madrid el 9 de junio de 1974 a los 74 años.

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