Experimentos de renta básica: de la evidencia científica al debate colectivo

Los experimentos de renta básica se han puesto de moda, pero no pueden convertirse en un fin en sí mismo. Las evidencias que obtenemos son útiles para fundamentar empíricamente nuestras hipótesis y argumentos, pero también para fomentar el debate sobre cuestiones claves, como qué significa el trabajo, cómo queremos distribuir el producto social, o qué sistema de protección social queremos

 

A la mayoría de los lectores y lectoras les sonará que Finlandia recientemente ha realizado un "experimento de renta básica". Dos mil personas escogidas de forma aleatoria percibieron, de forma incondicional, una renta de unos 560 euros mensuales durante dos años. El debate era goloso: dar dinero a la gente y esperar a ver qué pasaba. Los expertos, académicos, políticos, y sobre todo los medios de comunicación, se preguntaban si, por ejemplo, las personas desempleadas se esforzarían en conseguir un puesto de trabajo o, por el contrario, se apalancarían en el sofá.

Lo que quizás no les suene tanto es que este tipo de experimentos hace años que se vienen realizando en todo el mundo: desde la localidad de Manitoba, en Canadá o en varias poblaciones estadounidenses entre los 1970s y 1980s, hasta más recientemente en lugares como Otjivero-Omitara Namibia (2007-08), Madhya Pradesh en la India (2011-13), en Kenia (2016-), en Ontario en Canadá (2017-18), en Utrecht y cinco ciudades holandesas (2017-19), en Irán (2010-), en Maricá, Río de Janeiro, Brasil (2019-), o en la provincia de Gyeonggi de Corea del Sur (2020-). Parece que estos experimentos están consiguiendo que la idea de la renta básica gane cada día más adeptos y que el debate salga de las universidades y de los centros de investigación para interpelar a cada vez mayores sectores de la sociedad.

En el mundo académico y activista prevalece la discusión de si estos experimentos son realmente necesarios, e incluso adecuados, para terminar implementando la renta básica. A un lado hay quien cree que aún se necesitan más pruebbas empíricas que avalen y aporten mayor credibilidad y robustez a los argumentos favorables a la renta básica. Los expertos llaman "evidence-based policies" a la idea de que, para implementar políticas públicas, es necesario primero que estas se sostengan sobre evidencias empíricas que demuestren su eficiencia y eficacia. En el otro extremo del debate se halla quien postula la futilidad de estos experimentos y defiende, por tanto, que los argumentos y las razones para justificar la implementación de la renta básica no tienen que ver con sus hipotéticos resultados empíricos, sino con consideraciones de tipo moral o ético.

Sin embargo, no hay que ir ni a Finlandia ni a Corea del Sur, ya que en Barcelona también se ha realizado un experimento similar que ha finalizado hace poco más de un año. Durante 24 meses, mil hogares del Eje Besós participaron en el llamado proyecto piloto B-MINCOME que combinaba una transferencia monetaria con varias políticas activas de inclusión sociolaboral. La evaluación de este proyecto se está publicando estos días, aunque a mediados de 2018 ya se conocieron los resultados parciales. Estos, como los del resto de experimentos anteriormente mencionados, fueron positivos en incidir sobre aspectos tales como la reducción del estrés financiero y de las deudas familiares, el aumento de la felicidad y del bienestar subjetivo, la reducción de ciertas afectaciones mentales y físicas, la mejora de la calidad alimentaria, el refuerzo de la participación y de la confianza social y con las instituciones, el refuerzo de la autoconfianza y de la emprendeduría, etc. Sin embargo, los experimentos realizados hasta ahora echan por tierra el supuesto desincentivo sobre la oferta laboral que algunos creen que inevitablemente implicaría una renta básica.

Dicho y hecho, pues. Aquellos que reclaman más evidencias disponen ahora de una considerable cantidad de datos que avalan y justifican su implementación. Desgraciadamente, la renta básica no se ha instaurado ni en Finlandia, ni en Kenia, ni tampoco en Barcelona. El problema no radica pues en la falta de datos ni de evidencias empíricas, sino más bien en creer que la política funciona como la ciencia o, dicho de otro modo, que quien ocupa cargos políticos y diseña políticas públicas razona y actúa como lo haría un científico social.

Aquellos que anteponen los argumentos de tipo moral o ético se podrían sentir ahora tentados a afirmar que tengo razón y que, por más evidencias que aporten estos experimentos, la decisión de implementar (o no) la renta básica es y será siempre una decisión política sostenida sobre postulados éticos e ideológicos. Quien defiende esta posición cree que la carga de la prueba se encuentra en los argumentos normativos y tiende así a rechazar la experimentación y los estudios de campo. Independientemente de los resultados o las consecuencias que esta pueda conllevar, sostienen, hay que instaurar la renta básica porque es una medida justa que nos acerca a un modelo distributivo que estimamos moralmente deseable para nuestras sociedades.

El problema de esta postura es que tiende a obviar que la renta básica (en caso de implementarse) sería la política de mayor impacto redistributivo y sería, por tanto, una medida altamente controvertida desde el punto de vista político. Parece muy poco estratégico y totalmente desaconsejable, pues, rechazar las evidencias científicas disponibles que pudiersn avalar su implementación. Después de todo, durante los últimos cuarenta años, una gran cantidad de reputados estudiosos en campos como la justicia distributiva, la ética económica y la filosofía moral y política han desarrollado un buen número de teorías y argumentos favorables a la renta básica difícilmente rebatibles por la mayoría de la población, pero que tampoco parecen haber tenido mucho éxito en convencer a sus gobernantes de instaurar esta medida.

Así como la primera perspectiva lo fía todo a unos resultados "estadísticamente significativos" y se muestra profundamente ilusa al creer que las decisiones políticas se cocinan en laboratorios científicos, esta segunda postura pondría todo el peso en los argumentos éticonormativos que, por más refinados que puedan ser, no parecen haber sido suficientes para modificar la acción de gobierno. El lector o lectora más pesimista podría sentirse ahora satisfecho, tirar la toalla y balbucear algo así como que "la renta básica es una buena idea, pero en el fondo es demasiado utópica para ser implementada". Nada más lejos de mi intención.

Académicos, expertos y defensores de la renta básica en general pueden seguir peleándose alrededor de la (in)conveniencia de realizar más experimentos. Pero lo cierto es que cuanto más se discuten y más experimentos se realizan, más se habla de la renta básica. Y para prueba, un botón: es decir, este mismo artículo. Es lógico suponer que dar dinero de forma incondicional conllevará resultados positivos, pero lo cierto es que necesitamos evidencias que aporten consistencia empírica tal suposición. Es mediante la realización de experimentos que ahora sabemos que la felicidad y el bienestar tienden a aumentar, que la salud y la alimentación usualmente mejoran, que las deudas económicas y el estrés financiero tienden a reducirse, que la gente ocupada no suele abandonar su puesto de trabajo y que quien está parado difícilmente rechaza volver al mercado laboral. Y sabemos también que casi nadie opta por no hacer nada. Convertirse en un parásito, en un "ni-ni", no parece una opción para quien dispone de su existencia material garantizada.

Simultáneamente, estos resultados animan cada vez más debates con un fuerte contenido ético y político que, por otra parte, serían difíciles de escuchar en casa, en el bar o en el lugar de trabajo si no se hubieran realizado experimentos como los de Namibia, los de Holanda o el de Barcelona. Por lo tanto, estos experimentos no solo son útiles para acumular nuevas evidencias empíricas al corpus de conocimiento científico actualmente existente, sino que también sirven para poner sobre la mesa debates con un fuerte contenido ético y moral y que son fundamentales para a las sociedades actuales como, por ejemplo, ¿qué significa el trabajo? ¿Es lo mismo el trabajo que el empleo? ¿Quién (no) trabaja y por qué? ¿Cómo queremos distribuir el producto social? ¿Qué sistema de protección social queremos? ¿Es el empleo el medio más adecuado para garantizar la libertad y la autonomía de las personas?

Quienes creemos y defendemos que la existencia material es y debería ser un derecho fundamental, no podemos pasar por alto la oportunidad estratégica que nos brindan los experimentos de renta básica como altavoz para hacer oír nuestra voz. La sociedad no es un espacio escéptico ni neutro, sino que está conformada por una multitud de relaciones de poder y de dominación históricamente cristalizadas de acuerdo con los diferentes contextos geográficos, políticos, culturales y económicos. Creer que unos científicos en bata blanca arreglarán los problemas que todo esto genera es tan iluso como contraproducente; tanto como hacer caso omiso a las evidencias científicas y las recomendaciones que nos puedan aportar. Nuestra tarea no es solo diseñar e implementar buenos experimentos sociales, si no sobre todo saber leer e interpretar los resultados para que sean útiles para el debate y la discusión colectiva en favor de la renta básica.

27/01/2021

Por Bru Laín 
 
es profesor de sociología en la Universidad de Barcelona e investigador en la Universidad de Minho, Portugal. Se ha formado en la UB, UAB, la Concordia University, la University of Brighton y la Université Catholique de Louvain y ha sido docente invitado en la Universidad Nacional de Ecuador, la University of Leeds y la McGill University. Ha sido investigador en el proyecto piloto B-MINCOME del Ayuntamient de Barcelona. Es secretario de la Red Renda Bàsica y miembro del Consejo de Redacción de la revista SinPermiso.
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Simpatizantes del Frente Polisario responden a una arenga en uno de los campos de refugiados saharauis en Rabuni, Argelia, el viernes 13 de noviembre.Javier Martín Rodríguez / EFE

La organización saharaui sostiene que ha bombardeado cuatro bases militares y dos puestos de vigilancia marroquíes y ha causado bajas. Rabat guarda silencio

 

El secretario general del Frente Polisario y presidente de la República Árabe Democrática Saharaui (RASD), Brahim Ghali, anunció este sábado la ruptura del alto el fuego firmado con Marruecos en 1991 y decretó el estado de guerra. Desde la otra parte, el Estado marroquí guardó silencio. Mientras el Frente Polisario informaba sobre ataques contra posiciones del “enemigo”, varios medios marroquíes se centraron en los mensajes de apoyo que Rabat ha recibido desde países como Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Kuwait y Jordania.

El Frente Polisario aseguró el sábado por la mañana haber causado víctimas mortales a Marruecos y “considerables pérdidas materiales” en la madrugada del viernes al sábado mediante bombardeos efectuados contra cuatro bases militares (entre ellas, las de Mahbes, Hauza, Auserd) y dos puestos de vigilancia. Al caer la tarde del sábado, la organización saharaui emitió su segundo parte de guerra, en el que informaba de que había continuado con los bombardeos contra las bases militares de Mahbes y Bagari y hostigado al “ocupante” en la zona de Guerguerat.

Desde El Aaiún, capital administrativa del Sáhara Occidental, Ahmed Tanji, fundador del grupo de periodistas saharauis Equipe Media, indicó en conversación telefónica: “Aquí han puesto más policías y militares por todas partes. El viernes reprimieron una manifestación de saharauis. Y hoy sábado, algunos agentes marroquíes han lanzado piedras contra algunas casas de activistas saharauis”.

Los 240 observadores que integran la Misión de Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental (Minurso) no han podido evitar las hostilidades sobre el terreno. La labor de la ONU se ha visto sobrepasada más que nunca en los últimos 29 años, desde la firma del alto el fuego

El ministerio de Exteriores de la RASD emitió el sábado un comunicado en el que indicaba que, tras llevar 29 años a la espera de que se celebre un referéndum de autodeterminación, el pueblo saharaui ha perdido su confianza en las Naciones Unidas y en su misión sobre el terreno. Para la organización saharaui, la misión de la ONU se ha convertido en “custodio” de la explotación por parte de Marruecos de los recursos naturales del Sáhara Occidental, lo que considera un “expolio”.

La comunidad internacional también asiste impotente al desarrollo de los hechos. El ministerio de Exteriores de España, antigua potencia colonial del Sáhara, instó a las partes a través de un comunicado difundido el viernes por la noche a reanudar las negociaciones. Lo mismo hicieron varios representantes de la Unión Europea y de la ONU.

La situación en el Sáhara Occidental vivió el viernes el momento de mayor violencia desde 1991. Fuerzas del ejército marroquí disolvieron una protesta de civiles saharauis que mantenían cerrada desde el 21 de octubre la carretera que une el Sáhara Occidental con Marruecos. El ejército marroquí señala que en ningún momento tomó contacto con civiles, pero ambas partes reconocen que durante la operación de desalojo intercambiaron disparos, sin que se registrara en principio ningún herido. El sábado por la tarde el tráfico en el paso de Guerguerat quedó restablecido por el Ejército marroquí, según indicó informó la agencia oficial MAP. El comunicado no mencionó ningún ataque del Frente Polisario.

Marruecos no reconoce bajas por ahora

Ante el hecho de que Rabat no haya reconocido hasta el momento ninguna baja mortal, una fuente del Frente Polisario alegó: “Marruecos no va a reconocer ni que estamos en guerra ni que han sufrido bajas mortales. Solo lo reconocerán cuando entremos en algunas de sus bases militares. Marruecos nunca reconoció que tuvimos presos a 4.000 de sus soldados durante la guerra que mantuvimos [1976-1991].

Respecto a la desproporción que hay entre los dos bandos, la citada fuente añadió: “Somos conscientes. Nunca hemos negado que ellos son mucho más poderosos que nosotros. Pero el muro que ellos construyeron en el desierto juega a nuestro favor. Porque el muro [construido a lo largo de 2.500 kilómetros en el desierto] les obliga a atrincherarse. Y esa posición nos da la ventaja de marcar el ritmo de las ofensivas”.

Mientras el Frente Polisario señala abiertamente que la guerra se ha desatado en el Sáhara Occidental al cabo de 29 años, Rabat no se expresa en los mismos términos. El Estado Mayor de Marruecos indicó en un comunicado el viernes por la tarde que, frente a los disparos recibidos de la parte del Frente Polisario, sus fuerzas decidieron responder y provocaron la huida de los “milicianos”.

Por Francisco Peregil

Rabat - 14 nov 2020 - 15:23 COT

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Embajada de Colombia en Australia deja a 270 colombianos a su suerte

El coronavirus fue la chispa que aceleró el colapso del sistema mundo capitalista, evidenciando que las fuertes políticas neoliberales aplicadas durante décadas solo conllevaron a la precariedad presupuestal en diversas instituciones gubernamentales. Dentro de estas instituciones la Cancillería colombiana demuestra mayor incapacidad de reacción y ejecución para garantizar los derechos humanos de los más de 4.500 colombianos que por diversas circunstancias quedaron atrapados, o en zonas grisis, alrededor del mundo.


De las embajadas que no han concretado ningún vuelo humanitario de regreso sobresale la encargada en Australia al exgeneral Alberto José Mejía, quien dejó a su suerte a 270 compatriotas, muchos en condición de vulnerabilidad y que añoran que los cerrados aeropuertos de Colombia vuelvan a funcionar cuando la medida de cuarentena se levante.
Estos 270 connacionales abandonados a la deriva por el gobierno colombiano, se dividen en tres categorías:


- 60 con visas de turismo con duración entre 3 o 6 meses, e incluso 1 año y que tenían planeado volver al país durante los meses de abril–mayo del año en curso.
- 160 estudiantes que tenían ya su visa vencida, o se les va a vencer, y tenían sus tiquetes ya comprados.
- 50 que no tenían tiquetes comprados pero sus visas van a caducar en el intervalo abril -mayo.

 

Estos datos los suministró Carolina Tafur, quien lleva las banderas del grupo “Colombianos Atrapados en Australia”. La estudiante bogotana tenía comprado su tiquete de regreso para Colombia el 1 de abril. De repente el anuncio del presidente Iván Duque de cerrar los aeropuertos internacionales la dejó en shock, “Cuando pasa todo esto y quedo en el limbo y pienso –yo no debo ser la única, debe haber más gente que quedó con tiquetes comprados y demás cosas– empecé a contar mi historia en mi Facebook y cree un grupo en Whatsapp para personas con mi misma situación. El grupo empezó a crecer, creamos una fan page, subimos fotos y vídeos. Después enviamos un comunicado donde expusimos varias peticiones a la embajada de Colombia en Australia” comentó Carolina, que antes de su vuelo ya había entregado su cuarto y ahora, por falta de recursos, vive en un apartamento donde la acogieron unos connacionales.


¿Y qué les respondió la embajada, Carolina? “A nosotros nos dicen –responde con voz segura–, el vuelo no será posible, y nosotros decimos ¿por qué no? Nos dicen que van a buscar un diálogo diplomático para extender visas de turistas a estudiantes colombianos con visa expirada después de empezada la cuarentena. Pero eso no es posible pues el primer ministro australiano, Scott Morrison, dijo que los extranjeros con visa temporal y/o estudiantes o turistas deberían devolverse para su país porque no habrá ayuda por parte del gobierno australiano”.

Una realidad que evidencia la nula o por lo menos débil hoja de ruta que tiene el gobierno colombiano para resolver el tema. Una actitud de desprecio por los suyos que no toma en cuenta, por ejemplo, procesos seguidos por la embajada y cónsul de Perú en Australia, que lograron que el vuelo LA1120 partiera de Sídney el 1 abril a la 1.10 p.m. rumbo a Santiago de Chile, para luego dirigirse a Lima en un vuelo de repatriación humanitaria coordinado por las autoridades peruanas. Gestión que el gobierno colombiano no ha logrado con el australiano. O como fue el caso de la cancillería argentina, quien contrató un chárter de la empresa aérea Latam para trasladar a los argentinos de Cusco a la ciudad chilena de Iquique, distante 770 kilómetros, y luego desde allí en otro avión a Buenos Aires. Este país, además, gestionó que 800 argentinos varados en Cuba partieran desde La Habana el 2 de abril. Ese vuelo también servirá para regresar a Cuba con medicamentos destinados a argentinos que continúan en este país.


“Y es que –dice Carolina–, le hemos propuesto a la embajada colombiana un vuelo humanitario de esas características, como el realizado por el gobierno peruano. Porque entonces ¿dónde queda mi derecho a la salud? ¿al libre tránsito? Y todo por un decreto que no puede acabar con una ley. El presidente está sordo y nos está negando nuestro derecho a volver a nuestro país. La mejor opción es que ayuden con un vuelo, porque les sale más caro dar ayudas económicas a todos los colombianos varados en Australia”, enfatiza la colombiana, que después de terminar sus estudios pensaba en retornar del todo al país.


Carolina se refiere al pacto internacional de los derechos civiles y políticos (Pidcp), al que Colombia se unió bajo la ley 74 de 1968, de la misma manera por el protocolo facultativo aprobado por la asamblea general de la naciones unidas, en Nueva York el 16 de diciembre 1966 donde menciona la prohibición a los países, en su artículo 12 numeral 4, nadie podrá ser privado del derecho de entrar a su propio país. Un Pacto ahora violado y/o desconocido por el decreto 439 de 2020, ratificado por la cancillería que en comunicado del jueves 27 de marzo expresó: “[…] todos los vuelos de llegada al país están prohibidos”, y negado de nuevo el pasado 3 de abril cuando la canciller Claudia Blum a través de video aseguró que habrá ayudas para los colombianos que demandan regresar al país, pero no retorno.



“Nos sentimos desterrados tanto del gobierno colombiano como del australiano. Nosotros vamos a quedar en el limbo, nosotros somos también colombianos y no por el hecho de estar afuera lo dejamos de ser. La posibilidad de vuelo ha sido descartada. Todas las personas del grupo estamos dispuestas a cumplir con la cuarentena en Colombia, no tenemos opciones acá. No tenemos garantías”, expresó con tono triste Carolina, una más de los 270 colombianos que fueron dejados a su suerte por el embajador Alberto José Mejía quien irónicamente partió en un vuelo desde Australia para Colombia a la boda de su hija el pasado 14 de marzo, conociendo la situación a nivel mundial y una vez declarada la alerta amarilla en Bogotá, situación que incluía la negativa para realizar reuniones de grupos para evitar la propagación del coronavirus.


Ver artículo –“Un vuelo de rescate” –:
https://www.desdeabajo.info/colombia/item/39250-un-vuelo-de-rescate.html

 

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 El expresidente uruguayo José Mujica. Carlos Tischler GTRES

El expresidente uruguayo considera "lamentable" la actitud de la OEA, dirigida por su excanciller Luis Almagro, ante las crisis políticas de la región

José Mujica no tiene reparos al hablar de Donald Trump. El expresidente uruguayo, cuyo discurso crítico le generó innumerables asperezas con los líderes de la región durante su presidencia (2010-2015), ha cargado este lunes en su visita a México contra el presidente estadounidense por la imprudencia de sus acciones. "Trump tiene una enorme capacidad de sorprendernos. Al hablar hiere frecuentemente ciertas tradiciones latinoamericanas", ha señalado. "Nunca debió haber dicho el disparate que dijo", ha criticado sobre la promesa de EE UU de incorporar a los carteles mexicanos en la lista terrorista. Sin embargo, sí tuvo reparos para hablar del Gobierno de México. "No quiero hablar de López Obrador porque no me conviene. Tengo que desearle suerte y comprensión al pueblo mexicano que ¡vaya que tiene problemas!", ha dicho cuando le preguntaron si creía que el mandatario era de izquierdas.

Hace casi cinco años que Mujica dejó la presidencia de Uruguay, pero cada vez que habla todos los micrófonos del continente se abren a escuchar lo que tiene para decir uno de los iconos más importantes del progresismo latinoamericano. Apenas una semana después de la última advertencia polémica de Trump, el expresidente uruguayo ha destacado el trabajo del Ejecutivo mexicano frente a la amenaza constante del estadounidense. "Le deseo al pueblo mexicano la mayor esperanza para el tiempo que va a tener que esperar hasta que se vaya el vecino incómodo que tiene", ha agregado. "Hay que ser presidente de México con ese vecino, ¿no?".

El exmandatario ha criticado a la Organización de los Estados Americanos (OEA) por alinearse con la Casa Blanca. Los reclamos contra Trump acabaron siendo contra su excanciller Luis Almagro, hoy secretario general de la OEA, por su posición ante las crisis políticas recientes en la región. "La conducta de la OEA contemporánea es bastante lamentable", ha sentenciado. "La visión de América Latina desde Washington no es la visión de nuestros pueblos indígenas olvidados. Son dos Américas muy distintas".

Con 84 años, Mujica ha sido el senador más votado en las elecciones del pasado 27 de octubre en su país. Pese a que su partido ha perdido la presidencia en segunda vuelta, la enorme cantidad de apoyos que recibió en los comicios lo convirtieron en la persona que tomará juramento al próximo presidente de Uruguay, el conservador Luis Lacalle Pou. "Después de 15 años, tal vez el gobierno enlentece, hace mal", ha deslizado como autocrítica entre otras explicaciones a la derrota, como el estancamiento económico debido a las crisis argentina y brasileña —"dos vecinos que están enfermos"— o la falta de eficacia para responder a las demandas sociales actuales.

Su nuevo cargo político, ha justificado, lo lleva a fungir como figura diplomática "en función de los intereses" de su país, lo que restringe sus posibilidades de opinar de la política mexicana. Pese a acompañar el domingo a López Obrador en la presentación de su informe del primer año de Gobierno, la omisión de este lunes de Mujica sobre el presidente mexicano fue más contundente que cualquier palabra. "Estúpido sería de mi parte no ser dueño de mi silencio. Me formé una idea, pero no voy a incidir en el destino de la política mexicana. Permítanme reservar mi opinión".

La visita de Mujica a México se produce apenas un mes después de la del presidente electo argentino, Alberto Fernández, a quien acompañó en actos de campaña, y semanas después de que el Gobierno de López Obrador marcara su liderazgo regional al otorgar asilo al expresidente boliviano. "México siempre recibió de brazos abiertos a los que venían del mundo. Es casi una constante", ha destacado horas después de reunirse con el propio Evo Morales, de quien dijo ser amigo. El exmandatario uruguayo ha expresado su preocupación por la crisis boliviana y ha elogiado, con resguardos, la convocatoria de elecciones de la presidenta interina Jeanine Añez. "Pareciera que ahora hay una salida más o menos democrática, más o menos".

Mujica ha aprovechado además para incidir en la importancia de las iniciativas para unir a América Latina bajo "un paraguas que ampare" a la región. "¿Qué vamos a hacer en este mundo los latinoamericanos atomizados?", se ha preguntado. Su agenda en México lo lleva este lunes a recibir el título de Doctor Honoris Causa por la Universidad Iberoamericana. Allí, en una de la academias jesuitas por excelencia en México, ha dedicado unos minutos a criticar el fanatismo religioso, una tendencia creciente en la región. "Ha florecido como actitud allí donde las religiones monoteístas lograron implantarse", ha remarcado, "si no aprendamos a vivir con la diversidad, vamos a vivir un retroceso fenomenal".

Por GEORGINA ZEREGA

México 2 DIC 2019 - 17:25 COT

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Lunes, 14 Octubre 2019 07:10

Ecuador a mediodía

Volcan Chimborazo

Más allá de que los países son inventos que nos hacemos, de que las fronteras suelen ser por capricho y luego sirven como pretexto supremo para cualquier clase de arbitrariedades, en Ecuador lo maravilloso y lo real transcurren simultáneos. Quizá por ser uno de los lugares más altos del planeta, donde uno aprende a no marearse, es también uno de los lugares donde la gente en sus pueblos y ciudades parece tener los pies más firmes sobre el suelo. Eso ayuda a explicar la historia reciente, el dolor de estos días causado por un gobierno devenido cri-minal, de momento el más criminal en el continente de los Trump y los Bolsonaro. En este pequeño lugar a mitad del mundo el mediodía coincide siempre con el cenit, día y noche son simétricos, y la dinámica física del globo se invierte y revoluciona. Apenas algo más grande que Chihuahua, o para el caso que el Reino Unido, en sus 283 mil kilómetros cuadrados de superficie se extiende el muestrario completo de las posibilidades de la Tierra al natural, pues también es uno de los lugares menos destruidos y más ecodiversos de este mundo hoy tan próximo al precipicio.


En hermandad equinoccial con Río Grande del Norte en Brasil, la provincia congoleña de Équateur y el archipiélago indonesio (el resto del ecuador geográfico surca los grandes mares), Ecuador es donde todo cabe como en un jarrito. Donde la naturaleza mejor se supo acomodar y dio sitio a una humanidad entrañable. Su columna vertebral coincide con el corazón de los Andes en cuyo Páramo nacen las agua del Amazonas, y lo resguardan las montañas mayores del continente: nueve de sus volcanes rebasan 5 mil metros de altura y el Chimborazo da para 6 mil 268. País de nieve y agua viva, le crece al oriente la selva amazónica que se interna en cinco naciones más, pero en ninguna sigue hoy tan límpida y hermosa, con su humanidad y su selva menos destruidas a pesar de la abundancia petrolera y mineral. El occidente desciende a la generosa costa del Pacífico. Y todavía océano adentro, son ecuatorianas (aunque el Pentágono anda sobres) las islas Galápagos de darwiniana fama.


Con 14 lenguas originarias en sus territorios, es un país sumamente indígena, sólo comparable con Bolivia y Guatemala. En Ecuador los pueblos indígenas lograron un admirable grado de conciencia, organización y contundencia política. En los pasados 30 años han encabezado protestas e insurrecciones nacionales. Saben paralizar el país donde son mayoría y saben tirar gobiernos nefastos. Saben gobernarse, y el movimiento indígena ya participó una ocasión en el gobierno nacional, cometió los errores del caso, fue traicionado por el presidente en turno, y rectificó. Ha sido emocionante verlos aprender. Los indígenas evitan caer rehenes del clientelismo oficial, como sucede ahora en México y Bolivia, y se atreven a desairar al Fondo Monetario Internacional.


Estas líneas sólo aspiran a expresar una sincera admiración por ese pueblo del mediodía americano cuando nuevamente conmueve al mundo con su resistencia. Allí vive la dignidad, allí los pueblos originarios defienden como pocos sus ríos, selvas, montañas y horizontes sagrados. Se trata de los kichwa, shuar, achuar, chachi, epera, huaorani, siona, andoas, shiwiar, secoya, awa, tsachila, cofán y sápara. Aunque la esperanza esté hoy explicablemente desprestigiada (¡ay, Pandora!), en Ecuador respira la resistencia popular de la esperanza, que incluye a trabajadores y estudiantes de las ciudades altas.


"Tierra equinoccial, patria del colibrí / del árbol de la leche y del árbol del pan, / de nuevo oigo tus grillos y cigarras / moviendo entre las hojas / su herrumbosa, chirriante maquinaria", saludaba a su patria Jorge Carrera Andrade, su poeta mayor.


País de nieve y de fuego, participa del universo andino de la yuca y las mil patatas, todas hijas predilectas de la tierra, raíz y fruto del subsuelo. Cuna del agua y el verdor pleno, tierra de grandes sabios y chamanes, como don Sabino Gualinga de la comunidad amazónica de Sarayaku, a su vez ejemplo continental de autonomía y buen vivir (o sumak kawsay), hay en ese Pulgarcito de Su-damérica un espíritu humano inigualable. Comparte con sus vecinos la mágica liana de la ayahuasca ("soga de los espíritus" en kichwa) y con sus hermanos indígenas de Bolivia la determinación de morir por la vida y resistir en nombre de las generaciones futuras.


Balanza de la dignidad, es en la mitad del mundo donde la brújula se desorienta, donde los huevos se ponen de pie y no se rompen. No quitemos de Ecuador nuestros ojos ni nuestros corazones.

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Condenado por misógino, Bolsonaro deberá pagar

En 2003 el mandatario le gritó ante las cámaras a una diputada “no la violaría porque no lo merece.” Ahora deberá pagarle una indemnización.

El presidente Jair Bolsonaro había perdido uno de los dos juicios que le inició la diputada del PT y ex ministra de Derechos Humanos, María do Rosario Nunes. Ahora ese fallo deberá cumplirse. En los próximos quince días tendrá que indemnizarla por la suma de diez mil reales y retractarse en los medios y redes sociales por sus expresiones misóginas y sexistas contra ella. La sentencia se acaba de conocer y fue firmada por la Justicia Civil de Brasilia donde la legisladora lo había denunciado. “Celebro esta victoria que es la del respeto y la dignidad, con todas las mujeres de Brasil” declaró la afectada. En 2003 el mandatario y militar ultraderechista le gritó ante las cámaras de televisión que “no la violaría porque no lo merece” y el 9 de diciembre de 2014 repitió palabras parecidas en una sesión del Congreso.

En un video que posteó en su Facebook, la actual diputada federal comentó: “Quiero compartir con ustedes y celebrar juntos la noticia de que finalmente la sentencia del juicio a Jair Bolsonaro será cumplida. Fue condenado por daños morales. El fallo hasta hoy no había sido debidamente ejecutado y ahora deberá pagar la indemnización y retractarse en las redes sociales y en todos los espacios que usó para la difamación. Es una victoria importante para nosotras”. María do Rosario –como se la conoce en Brasil– le ganó al presidente el juicio civil y prosigue una demanda penal que todavía está tramitándose ante el Supremo Tribunal Federal (STF). Además existe otro proceso judicial del Ministerio Público contra el militar por los mismos dichos.
La legisladora adelantó que el dinero fijado en la sentencia como indemnización se lo donará a instituciones que actúan en defensa de la dignidad de las mujeres. En una entrevista de noviembre del 2018 con PáginaI12 había definido al monto que deberá pagarle Bolsonaro como “irrisorio”. Al cambio, la suma que fijó el tribunal civil Nº 18 de Brasilia representa unos 115.000 pesos argentinos.


Pese a ello, el fallo tiene un peso simbólico muy fuerte en la larga lucha de las mujeres brasileñas y que, como en todo el mundo, se ha transformado en una ola indetenible de sus reivindicaciones postergadas por la igualdad de género y el desmantelamiento de la sociedad patriarcal. La diputada federal por Río Grande do Sul lo celebró como una victoria importantísima en el video que compartió especialmente con las mujeres de su país. Bolsonaro y sus abogados no habían dicho hasta ayer una sola palabra sobre el fallo.

María do Rosario no era muy optimista sobre el desenlace de los juicios contra el militar. El capitán del ejército asumió la presidencia el 1º de enero de este año y ella consideraba que el tema recién podría resolverse después de que finalizara su mandato. En aquella entrevista con este cronista había explicado: “El pretendía que el caso fuera cerrado pero no lo consiguió y entonces fue suspendido el juicio solo durante el período en que dure su presidencia. Después será retomado el proceso sin que prescriba y tendrá que responder. Fue una victoria de nuestros abogados y al mismo tiempo, yo creo que él volverá a tener que declarar más temprano de lo que piensa”. Esta última línea fue premonitoria. La retractación presidencial tiene 15 días hábiles de plazo para ser cumplida desde el miércoles último.


“Esta lucha no me pertenece, es compartida por todas nosotras y por la dignidad de las mujeres brasileñas”, celebró la diputada del PT. Cuando este diario la consultó sobre el momento que están pasando las mujeres en Brasil, agregó: “¿En qué país estamos viviendo? En uno donde las consultoras concluyeron que no hay espacio seguro para las mujeres. Donde un millón y medio de ellas fueron golpeadas o sufrieron tentativas de estrangulamiento, y 22 millones pasaron por algún tipo de acoso y el 80 por ciento de esas violencias fueron dentro de sus casas o por un conocido”. En su caso se trató de un diputado federal que hoy preside el país. El episodio tiene gravedad institucional.


María do Rosario empezó su carrera política en el Partido Comunista de Brasil (PCdoB) y en el movimiento sindical y estudiantil. Hace veintiséis años que está en la política. En 1993 accedió a su primer cargo como concejala en Porto Alegre, la ciudad donde vive. El Tribunal que acaba de pronunciarse a su favor, cerró un proceso de cuatro años donde Bolsonaro ya había sido condenado en 2015 por sus frases agraviantes.


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Cuando un gesto de amor dinamita la parafernalia

A veces, la mejor declaración de amor hacia la vida es concluirla.


Dejaron pasar las cámaras en un momento íntimo porque lo que tenía que ser solo un acto de humanidad, de amor, se convirtió en un acto político. Él le abrió la puerta que ella tanto había anhelado transitar, las manos de ella no podían ya abrir nada, la vida estaba cerrada y el tiempo no era ya suyo.


A veces la mejor declaración de amor hacia la vida, es concluirla, despedirla porque se la quiere plena. Porque la vida no es solo un derecho, es sentido, dignidad, es todo lo que tenemos en el fondo, despojados de retóricas y parafernalia.


Parafernalia, nos acosa y nos inunda la parafernalia, parafernalia electoral, parafernalia mediática, una inflación de lo superfluo que no deja ver lo importante. Entonces una se aturde en el correr de tuits en el serpenteo de declaraciones que no llevan a ninguna parte, le asfixia el hedor de las cloacas del régimen, los valores bursátiles, los hombres que se sienten importantes y disfrazan de vehemencia discursos vacíos.


Forman como una muralla de sentido que flota sobre la vida sin tocarla, la vida de tu amiga que no duerme contando los meses que faltan para que acabe el contrato de alquiler y le echen de su casa. La vida de tu vecina de arriba y sus dos hijos, y su nómina en la que no caben la hipoteca, la electricidad y el gas, el dinero del comedor, o unas ocasionales vacaciones. La vida de tu padre que envejece al que no sabes cómo cuidarás. La vida de las mujeres que cuidan a los padres y madres de otros, mil horas de trabajo a cambio de un poco de oxígeno. Las vidas todas devoradas por un mar que hemos convertido en asesino.


A penas hay señales de vida en las tertulias y las grandes proclamas, exhibición de oratoria prefabricada, de lenguajes inertes. Entonces desde las entrañas de lo concreto, lo que palpita, lo incontestable, la vida que desobedece a los discursos inánimes, toma forma en el gesto valiente de un hombre que mira a su compañera y por ella, con ella, dinamita toda la parafernalia.

 

Por Sarah Babiker
2019-04-05 11:18:00

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“Yo no elegí ser un icono de Palestina”

A pesar de la visibilidad que tuvo su caso en los medios del mundo y cuyo respaldo asume como un empujón en pos de su causa, la lucha de la adolescente no es una excepción, dice, sino que en la calle palestina hay muchas “Tamimis”.

 

Ahed Tamimi, la adolescente palestina que fue liberada el domingo pasado tras haber estado presa ocho meses en una cárcel israelí, afirmó que estaba dispuesta a asumir el papel de ícono de la resistencia palestina. “Yo no elegí ser un ícono, pero la comunidad internacional lo ha hecho, espero poder tomar esta responsabilidad y poder transmitir la causa palestina a todo el mundo”, aseguró la joven de 17 años.


“He empezado el camino y no retrocederé solo porque me liberaron. Me arrestaron porque querían parar mi lucha popular, pero, como dije, seguiré adelante”, declaró Tamimi, en uno de los muchos encuentros con periodistas que está teniendo desde que fue liberada. A pesar de la visibilidad que tuvo su caso en los medios del mundo y cuyo respaldo asume como un empujón en pos de su causa, la lucha de la adolescente no es una excepción, dice, sino que en la calle palestina hay muchas “Tamimis”. Tampoco lo es dentro de su familia. Su padre Bassem Tamimi es quien organiza, todas las semanas desde el 2009, protestas en su pueblo Nabi Saleh, en Cisjordania, contra la ocupación israelí y ha pasado los últimos diez años entrando y saliendo de la cárcel y, Neriman, su madre estuvo presa con ella los últimos ocho meses. Pero la militancia por la causa palestina se extiende por todo el apellido Tamimi, compartido por casi todos los 550 habitantes del pueblo, donde todos están relacionados por sangre o matrimonio.


Con respecto a su encarcelamiento, la adolescente declaró: “Estuve muy preocupada, temía que me cayera una pena muy alta. Además, no es fácil ir a la corte, salíamos a las 2.30 de la mañana, íbamos a la prisión de Ramle, hasta llegar a Ofer, donde el juicio era sobre el mediodía. Realmente me dejaba exhausta”. Su abogada, Gaby Lasky, llegó a un acuerdo con la Fiscalía en marzo, por el que Ahed asumió cuatro de los doce cargos que se le imputaban, entre ellos agresión con agravantes e incitación y fue condenada a ocho meses de prisión.


Ya en liberad, la adolescente se siente feliz: “Puedo respirar la brisa, abrir la puerta de la habitación, como deseo”, afirmó. “Espero que todos los prisioneros puedan sentir lo que yo siento, pero mi felicidad no es completa, porque mi hermano (Waed) todavía está dentro, y mi primo, y todos los presos palestinos”, sobre todo los menores como ella, destaca, de los que hay 291 encarcelados en prisiones israelíes, según la organización palestina de defensa de los derechos humanos Adameer.


Ahed brindó la entrevista a la agencia española desde en su casa donde ocurrió el incidente que, grabado en video, le hizo popular y días más tarde motivó su arresto. En las imágenes, grabadas el 15 de diciembre, durante unos disturbios en los que uno de sus primos, de 14 años, recibió un disparo de bala de goma en el rostro, Ahed se enfrenta a soldados israelíes, a quienes empuja y abofetea en el patio de su casa, junto a su madre Nariman y a su prima Nour. Las tres fueron detenidas días después. Nour quedó en libertad con fianza y Ahed y su madre afrontaron un juicio militar.


Sus recuerdos de la prisión de Ha Sharon, en el centro de Israel, dijo, son duros, que fueron momentos de mucha presión, pese a los esfuerzos de los presos por afrontar el día a día con bromas, juegos, baile, deportes, canciones, describió Ahed. “Las mujeres prisioneras me apoyaron mucho, me hicieron fuerte, y me gustaría agradecérselo”, afirmó.


A quien más recordaba la adolescente durante su entierro era a su padre, Bassem, que sólo pudo visitarlas en dos ocasiones durante los ochos meses, ya que dejó de obtener permisos para cruzar del territorio palestino de Cisjordania hacia Israel, donde cumplían pena su hija y su mujer.


En otras declaraciones al diario británico The Guardian, dijo que su experiencia en la cárcel la hizo decidirse por seguir una carrera en Derecho. “Por ejemplo, cuando estaba bajo interrogatorio, hubo violaciones a mis derechos. La ley internacional dice que eso no debía haberme pasado”, dijo y agregó que en otra vida, habría sido una jugadora de futbol profesional. Así, con este objetivo en mente, mientras estuvo en prisión, Ahed aprovechó su estancia para centrarse en el “tawjihi” –examen de acceso a la universidad–, que recientemente aprobó. “Todavía no sé si estudiar en Palestina o en el extranjero, pero quiero ser abogada”, insistió. La familia de la adolescente declaró que muchas universidades en el exterior le habían ofrecido becas, pero que Ahed todavía no se había decidido, informó The Guardian.


La adolescente, vista como peligrosa y como una provocadora por Israel, y considerada una presa política por su abogada Lasky, cree que la resistencia palestina no puede terminar con su liberación, porque, asegura, no lo hará hasta que termine la ocupación israelí. “Mi mensaje al mundo es que boicotee y demande a Israel como un criminal de guerra”, concluyó combativa, asumiendo lo que considera su nueva responsabilidad.

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Domingo, 29 Abril 2018 06:15

El día y la noche del trabajador

El día y la noche del trabajador

Nunca como ahora, en todo el mundo, tanta gente vive de su trabajo, pero nunca como ahora, en todo el mundo, tanta gente trabaja sin sus derechos garantizados.


Una sociedad cuya riqueza es resultado de lo que hacen diariamente los trabajadores, cada vez les reconoce menos, cada vez garantiza menos sus empleos, sus derechos, sus salarios mínimamente dignos.

Es alrededor de las actividades del trabajo que vive la mayoría aplastante de la gente en todo el mundo. Entre despertar muy temprano, gastar algunas horas en un trasporte muy malo, cumplir una larga e intensa jornada de trabajo, retomar el mismo trasporte de retorno, llegar a la casa y recomponer las energías para reempezar la misma jornada al día siguiente, gira la vida de millones y millones de personas en todo el mundo.

Para la gran mayoría, se vive o se sobrevive para trabajar. No hay tiempo para mucho más. Ni se puede escoger en qué trabajar. Cuando hay trabajo

Porque lo que más caracteriza hoy al mundo del trabajo, en cualquier parte del mundo, en mayores o menores proporciones, es el trabajo informal, el trabajo precario, sin contrato de trabajo, con trabajo intermitente, como define la nueva y cruel legislación del trabajo en Brasil. Es decir, trabajo sin garantía de continuidad, sin vacaciones, ni licencia de salud o maternidad, ni décimo tercero, ni nada de lo que está presente en los contratos formales de trabajo.

La misma identidad del trabajador se va debilitando, en la medida en que la mayoría de ellos tienen varias actividades a la vez, para poder redondear el presupuesto familiar. Varios de ellos cambian de actividad de un mes a otro, se arreglan como pueden, juntando varias pagas en el mismo día.

Las organizaciones de los trabajadores, para que puedan defender sus reivindicaciones, a su vez, también se debilitan, dejando a los trabajadores cada vez más fragilizados frente a la ofensiva en contra de sus derechos elementales. En varios países, reformas aprobadas en los Congresos o en curso, en la práctica cancelan toda base mínima de negociación, dejando que el desempleo presione a los trabajadores a que acepten cualquier tipo de trabajo, por la necesidad elemental de sobrevivencia de él y de su familia.

Uno de las imágenes más tristes de nuestras sociedades es la figura del desempleado, que sale tempranito de su casa, golpeando de puerta en puerta, en la búsqueda de alguna fuente de sobrevivencia. Que en gran parte de los casos recibe una respuesta negativa, esto es, se le dice que ni por el miserable sueldo vital se le puede contratar, que él no vale ni ese sueldo mínimo miserable. Y tantas veces no dice a sus familiares que ha perdido su trabajo, que es un desempleado, deambula buscando trabajo, como si estuviera trabajando, pero llega un momento en que todos se dan cuenta que falta lo elemental en la casa, que el desempleo ha ingresado también en ese hogar.

Y el desempleado no tiene ni a quien alegar. Mientras el derecho a la propiedad está garantizado en las constituciones, aunque se refiera al derecho de una minoría, el derecho al trabajo no tiene ley que lo garantice ni alguien a quien reclamar. Como si el derecho al trabajo no se refiriera a la gran mayoría de la población y el derecho a la propiedad a una ínfima minoría.

Cuando las fuerzas conservadoras toman la ofensiva, quien paga el precio más caro es el trabajador. El ve amenazado su empleo, sus derechos, su salario, su educación, su salud. Este primero de mayo – día del trabajador y no del trabajo, como algunos insisten en decir – encuentra a la gran mayoría de los trabajadores del mundo en situación penosa. Perdiendo derechos y con muchas dificultades para defenderlos.

Sin embargo, la mayoría aplastante de nuestras sociedades, aunque pueda no identificarse como tal, es trabajador, vive de su trabajo. Una actividad que diferencia al hombre de los otros animales, porque solo el hombre trasforma la naturaleza para sobrevivir y, así, se trasforma a sí mismo. Pero en la sociedad capitalista, el trabajador no es dueño de su trabajo, lo arrienda para poder sobrevivir, no tiene poder sobre lo que produce, a qué precio produce, para quien produce, cómo produce y no se reconoce en los productos de su mismo trabajo. Es un trabajador alienado, que aliena su capacidad de trabajo y es alienado por el proceso de producción, que hace con que él sea alienado respecto a lo que el mismo ha producido.

En este año, en particular, la vida del trabajador es tormentosa. Si tiene empleo, no sabe hasta cuándo podrá tenerlo. Si tiene empleo, tantas veces no tiene contrato de trabajo firmado. El empleo ha dejado de ser fuente segura de mantención, de condiciones de vida mínimamente dignas para él y para su familia.

Un día del trabajador que más se parece a una noche por la inseguridad, por la ofensiva retrógrada respecto a los derechos básicos que el trabajador necesita y merece. Que el próximo primero de mayo sea de nuevo un día de fiesta, de celebración, de conquistas garantizadas, de empleo seguro y de salario digno.

 

27/04/2018

- Emir Sader, sociólogo y científico político brasileño, es coordinador del Laboratorio de Políticas Públicas de la Universidad Estadual de Rio de Janeiro (UERJ).

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Francisco: el Papa latinoamericano que trajo la fe a sus feligreses

Un día para el Papa. Como cualquier creyente emocionado por la visita del máximo jerarca de la iglesia católica a la ciudad de Bogotá, a las 4:00 de la mañana estuvimos en pie para salir rumbo al parque Simón Bolívar. La madrugada oscura y fría nos recibió. En las calles: silencio y poco tráfico vehicular.

 

El amplio cordón de seguridad implementado para este evento, tal vez nunca antes lo había vivido la ciudad: desde las 6 de la mañana avenidas, carreras y calles, en un radio de varias manzanas, fueron cerradas y solo habilitadas a partir de las 7 de la noche. Por ello, llegar al parque en cualquier vehículo –carro o moto– era imposible, caminar era la única opción.

 

Como nosotros, miles caminaban con igual propósito y dirección; jóvenes, niños, niñas, abuelos, abuelas y adultos, marcaron distintos ritmos de pasos para llegar al parque. Entre los miles había cientos rebuscándose el día o la semana, vendiendo productos como sillas, comida, agua, camisetas, camándulas, gorras, afiches y otro sinnúmero de objetos. Había que estar preparado, ya que la misa iniciaría a las 4:30 de la tarde.

 

Cuando llegamos a nuestro destino, el reloj marcaba las 6 de la mañana; a los periodistas nos dieron ingreso por una puerta para “invitados especiales”, sin mucha fila. En las otras entradas las personas esperaban la apertura de las puertas desde las 4:00 de la mañana o mucho antes, incluso algunos llegaron días antes a la capital para lograr participar en el evento (Ver recuadro Hilda Sarmiento).

 

Un ritual con oración, cantos, devoción y persistencia

 

Empieza a ingresar la multitud. Cada uno, o en grupos, buscan el mejor de los sitios para ubicarse y desde allí poder ver y escuchar al Papa; poco a poco toda la explanada se va llenando, unos se sientan, otros recuestan su humanidad sobre el césped...

 

Transcurren las horas y con ellas los rayos del sol empiezan a hacer de las suyas; todos buscan como cubrirse el rostro: abren sombrillas, se colocan cachuchas o sombreros, algunos menos prevenidos se cubren la cabeza con su chaqueta, pero no faltó quienes aguantaron el calor con actitud estoica; algunos deshidratados fueron retirados de la multitud por la defensa civil. Pese a esto, la alegría fue notable, llenos de esperanza y fe observaban las pantallas del parque para enterarse de lo dicho por el Papa en la Plaza de Bolívar. (Ver recuadro Mildren).

 

Las conversaciones animan la espera, que ciertamente es larga. De los bolsos sale agua y comida en general, lo que le da a la espera un símil de día de campo; unos y otros comparten, seguramente hablan de las impresiones que tienen del Papa, o de cualquier otra cosa. Aquí y allí se hacen nuevas amistades. El reloj ya marca más allá del medio día y la ansiedad en los rostros, por la pronta llegada del tan esperado, gana en intensidad. Los ojos de muchos se dirigen en dirección al lugar por donde entrará Francisco, buscan aquí y allí, como tratando de atraerlo, como diciéndole “aquí estamos...”.


Dos aguaceros fueron la siguiente prueba para quienes esperaban con ansiedad la llegada de Francisco. Ahora, en medio del barro y el agua, miles de miles escuchan las presentaciones musicales de diferentes artistas, junto a la Orquesta Filarmónica de Bogotá. Un concierto de cantos gregorianos y oraciones que sembró en el parque un ambiente místico.

 

El minutero sigue su ritmo cíclico y ahora, pasadas las 2 pm, marca el momento definido por los organizadores de este encuentro para el inicio de un ritual de “armonización”, en el que diferentes sacerdotes llegados directamente de Roma convirtieron el parque en santuario, una iglesia con más de un millón de creyentes, apta para celebrar la eucaristía. En ese momento se prohibió el consumo de alimentos y la venta de productos al interior del lugar.

 

Han limpiado de malas energías el terrero, dice un espontáneo, seguramente ya viene el Papa contesta otro, el comentario se extiende. El rumor crece, la gente se mueve con mayor intensidad y toda su humanidad, no solo su vista, se dirige hacia la ruta de ingreso; comentan, señalan, parece que viene; ya se escuchan los motores de los carros, sobrevuela el helicóptero.

 

En efecto, minutos después, a las 4 pm, Francisco pisó el parque y el vehículo que lo transportaba inició un recorrido por todo su interior. Mientras así sucedía, el clima cambió su ciclo y el agua dio paso de nuevo al sol; la euforia en el parque creció, para ese momento cientos de personas tenían los ojos aguados, y otros tantos estaban inmóviles, conmocionados por la presencia de aquel a quien tanto deseaban ver y escuchar. Mientras tanto, periodistas y camarógrafos se tumbaban los unos contra otros, todos buscando el mejor ángulo para captar al Pontífice. Cuando el recorrido terminó, muchas personas lloraron de alegría.

 

Una misa de recuerdo

 

4:30 pm, el Papa ya está en el altar adecuado para la eucaristía, entonces el silencio lo cubre todo, no se escuchaba ni una sola voz diferente a la de las personas que estaban en la tarima-capilla. Los padrenuestros se oían en un coro de un millón de personas, las conversaciones cesaron, solo había espacio para la oración, los rezos y los cantos acompañados por la Filarmónica de Bogotá.

 

En la capilla, un Papa cansado pero con ánimo suficiente para no defraudar a sus feligreses. Una multitud anhelante, tal como lo dijo en la homilía Francisco, multitudes anhelantes de una palabra que potencie sus vidas, que renueve y encauce el sentido de la existencia humana. En su Celebración, Francisco enfatizó en la injusticia y la inequidad existente en Colombia, y otros lugares del mundo, donde los intereses personales o de pequeños grupos permanecen ajenos al bienestar colectivo, lo que para él es la mayor forma de irrespeto hacía la vida.

 

A todas esas tinieblas Jesús las disipa
y destruye con su mandato en la barca
de Pedro: «Navega mar adentro».

 

Respetando la ceremonia, las personas guardaron silencio cuando así se requería, pero ante las palabras alentadoras, de alegría y fe que dio el papa Francisco, haciendo el llamado a la defensa de la vida, los aplausos, sin mesura, llegaron alegres y eufóricos.

 

Una eucaristía larga pero bien recibida. Faltando pocos minutos para las 7:00 de la noche, finalizó la primera misa campal del papa Francisco en Colombia, y sobrepasando las medidas de seguridad, algunos feligreses corrieron a la tarima donde estuvo Francisco con la esperanza de encontrarlo tras bastidores; luego, el parque se fue desocupando y como sorpresa el cielo se iluminó con fuegos artificiales, la gente gritó y aplaudió de alegría; el evento tuvo uno de los mejores cierres.

 

Luego, cansados por la larga jornada y las contradictorias emociones despertadas durante estas 14 horas de trabajo, nos encontramos nuevamente caminando con miles de feligreses, quienes a pesar del cansancio emprendieron su camino entonando cantos religiosos; al final sólo alegría y entusiasmo se reflejaba en los rostros y palabras de los asistentes. Una vez más, aquellos movidos por su fe demostraron que ninguna condición o situación difícil es suficiente para desfallecer.

 

Retos de esta visita para la sociedad católica

 

Francisco y su visita demuestra que gran parte del país se siente animada al escuchar un mensaje que les haga creer que otro mundo es posible, un mensaje que reclama justicia, dignidad y cambio –como lo habló el Papa–. Esto nos lleva a unas preguntas: ¿Cómo concretar ese mundo distinto que es urgente y necesario? ¿Cuál sería la forma para avanzar en una propuesta que pase del discurso a la práctica, que llene de esperanza a las mayorías nacionales? Esto es parte de los interrogantes y retos que deja esta visita papal a sus feligreses, retos que deberían articularse con todas las personas que ven la urgencia de darle forma a otra Colombia, fundida sobre justicia y fraternidad, así como sobre una democracia directa, radical, refrendataria.

 

Es más que claro que los mensajes del papa Francisco llaman a superar las barreras de los diferentes credos, invitando a reflexionar y actuar, reivindicando los derechos fundamentales de los diferentes pueblos que hasta la fecha son víctimas de injusticia, inequidad, desigualdad y violencia. Y esto, hasta los mismos feligreses lo captaron (ver recuadro Jhon Pinzón).

 


 


Recuadro 1

 

Hilda Sarmiento: “A las 4 de la mañana nos vinimos para acá”

 

desdeabajo (da): ¿De dónde viene usted?
Hilda Sarmiento (HS): De Boquerón-Tolima, ya llevo unos días en Bogotá

 

da. ¿Y cómo se preparó para venir a ver al Papa?
HS. Primeramente con la confesión, y pedirle perdón a Dios por todo lo que uno ha cometido, y estar contento con él, darle gracias por darnos licencia de ver aquí al santo Papa.

 

da. Cuéntenos cómo fue su día de hoy para llegar acá, ¿a qué hora se levantó?
HS. Me levanté a las 2:30 de la mañana, recé el santo rosario, primero que todo, luego me bañé, me organicé y a las 4 de la mañana nos vinimos para acá.


da. ¿Desde dónde?
HS. Desde Banderas.


da. ¿Y en qué se vino?
HS. Nos vinimos en el carro de mi hijo, nos trajo hasta La Esperanza, y de ahí para acá nos vinimos a pie. Hicimos fila por la entrada número 7 y a las 6:10 de la mañana ya nos dejaron ingresar.

 

da. ¿Y por qué se vino tan temprano?
HS. Para lograr quedar adelante, más cerca de ver el santo Papa y estar más en comunicación de la vista de la televisión y de todos los programas, durante la mañana, antes de que él ingrese aquí, al parque.

 

da. Cuéntenos, ¿qué dejó de hacer hoy por venir a ver al Papa?
HS. Pues prácticamente era un día que lo tenía ya dedicado para venir, no tenía cosas para hacer porque tenía un día dedicado a Dios y a la virgen, y venir a ver la visita del santo Papa.

 

da. ¿Y usted que hace generalmente?
HS. Yo estoy viviendo en Boquerón con mi esposo y mis hijos –ellos van a visitarnos–, la pasamos allá en una finquita pequeñita que tenemos, colaborando también allá en la iglesia de Boquerón.

 

da. ¿Y usted que espera que diga el Papa hoy?
HS. El viene a traernos la paz, el amor, la unión, el perdón y estar más unidos.

 

Recuadro 2


Jhon Pinzón: “Francisco la sacó del estadio”

 

da. ¿Por qué vino a ver al Papa?
J.P. Porque el papa Francisco es lo mejor que le ha podido pasar a Colombia en los últimos años y a la religión católica. La verdad es que estamos muy fascinados de tenerlo a él aquí, muy cerca. La verdad es que es indescriptible la sensación que el papa Francisco causa en toda persona, Independientemente de la edad y del credo.

 

da. ¿Cree usted que el papa Francisco ha hecho una ruptura en la iglesia católica, en comparación con los últimos papas?
J.P. El papa Francisco tiene la bendición de Dios; todos los anteriores han tenido su oportunidad de liderar la iglesia católica, pero la verdad es que Francisco la ha sacado del estadio. Estamos fascinados.

 

da. ¿Desde qué horas esta aquí?
J.P. Desde las 4:00 de la mañana, vengo de aquí cerquita para estar acá, casi de primeritas, para verlo.

 

da. ¿Qué sacrificios hizo usted para poder estar aquí?
JP. No, la verdad es que para ver el Papa no es un sacrificio; estar cerca de Dios un tiempo, todo el tiempo que uno le dedique a Dios es una bendición muy grande, para la familia y para el país.

 

Recuadro 3


Mildren: “Hicimos cola desde las 2 de la mañana”

 

da. ¿Usted desde dónde viene?
Mildren. Desde Guatemala

 

da. ¿Cuándo llegó?
Mildren: El día de ayer a las 4:00 de la tarde

 

da. ¿Y cómo hizo para llegar hoy acá?
Mildren. Pues estuvimos haciendo cola desde las 2 de la mañana. Caminando por la puerta 7, luego esperamos para entrar hasta las 6 de la mañana. Tuvimos que correr y todo pero vale la pena estar aquí.

 

da. ¿Por qué se vino desde tan lejos?
Mildren: La verdad es una emoción grande ver al Papa, no solo ver sino recibir también su bendición, y aunque no lo viéramos de cerca por lo menos saber que está aquí con nosotros, para nosotros es una gran bendición. Y poder llevar ese mensaje a nuestro país. A toda nuestra gente.

 

da. ¿Tenían previsto este gasto de venir a Colombia?
Mildren. No, para nada. Pero la verdad es que Dios lo hace todo y aquí estamos.

 

da. ¿A qué se dedica en su país?
Mildren. Tengo un pequeño negocio de floristería. Me dedico a todo lo que es decoración.

 

da. ¿Dónde se está quedando en Bogotá?
Mildren. En el Hotel Casa Real Bogotá

 

da. ¿Con cuántas personas viene?
Mildren. Solo dos, nunca habíamos salido solas del país. Pero nos animamos.

 

da. ¿Qué espera que diga el Papa hoy?
Mildren. Pues yo lo que espero es que me deje un mensaje que me quede grabado en el corazón y, sobre todo, para llevarlo a mi gente.

 

da. ¿Cuál es la importancia de la visita del Papa a Colombia?
Mildren: Pienso que así como en mi país, donde también hay mucha violencia, solo con la visita del Papa nosotros ya tenemos una forma diferente de pensar, sobre todo de recibir paz en nuestros corazones. Y veremos a los demás como nuestros hermanos y no como nuestros enemigos.

 

da. ¿Había viajado anteriormente a Colombia?
Mildren: La verdad no, pero me gustó, muy bonito país.

Publicado enEdición Nº239
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