Lunes, 14 Octubre 2019 07:10

Ecuador a mediodía

Volcan Chimborazo

Más allá de que los países son inventos que nos hacemos, de que las fronteras suelen ser por capricho y luego sirven como pretexto supremo para cualquier clase de arbitrariedades, en Ecuador lo maravilloso y lo real transcurren simultáneos. Quizá por ser uno de los lugares más altos del planeta, donde uno aprende a no marearse, es también uno de los lugares donde la gente en sus pueblos y ciudades parece tener los pies más firmes sobre el suelo. Eso ayuda a explicar la historia reciente, el dolor de estos días causado por un gobierno devenido cri-minal, de momento el más criminal en el continente de los Trump y los Bolsonaro. En este pequeño lugar a mitad del mundo el mediodía coincide siempre con el cenit, día y noche son simétricos, y la dinámica física del globo se invierte y revoluciona. Apenas algo más grande que Chihuahua, o para el caso que el Reino Unido, en sus 283 mil kilómetros cuadrados de superficie se extiende el muestrario completo de las posibilidades de la Tierra al natural, pues también es uno de los lugares menos destruidos y más ecodiversos de este mundo hoy tan próximo al precipicio.


En hermandad equinoccial con Río Grande del Norte en Brasil, la provincia congoleña de Équateur y el archipiélago indonesio (el resto del ecuador geográfico surca los grandes mares), Ecuador es donde todo cabe como en un jarrito. Donde la naturaleza mejor se supo acomodar y dio sitio a una humanidad entrañable. Su columna vertebral coincide con el corazón de los Andes en cuyo Páramo nacen las agua del Amazonas, y lo resguardan las montañas mayores del continente: nueve de sus volcanes rebasan 5 mil metros de altura y el Chimborazo da para 6 mil 268. País de nieve y agua viva, le crece al oriente la selva amazónica que se interna en cinco naciones más, pero en ninguna sigue hoy tan límpida y hermosa, con su humanidad y su selva menos destruidas a pesar de la abundancia petrolera y mineral. El occidente desciende a la generosa costa del Pacífico. Y todavía océano adentro, son ecuatorianas (aunque el Pentágono anda sobres) las islas Galápagos de darwiniana fama.


Con 14 lenguas originarias en sus territorios, es un país sumamente indígena, sólo comparable con Bolivia y Guatemala. En Ecuador los pueblos indígenas lograron un admirable grado de conciencia, organización y contundencia política. En los pasados 30 años han encabezado protestas e insurrecciones nacionales. Saben paralizar el país donde son mayoría y saben tirar gobiernos nefastos. Saben gobernarse, y el movimiento indígena ya participó una ocasión en el gobierno nacional, cometió los errores del caso, fue traicionado por el presidente en turno, y rectificó. Ha sido emocionante verlos aprender. Los indígenas evitan caer rehenes del clientelismo oficial, como sucede ahora en México y Bolivia, y se atreven a desairar al Fondo Monetario Internacional.


Estas líneas sólo aspiran a expresar una sincera admiración por ese pueblo del mediodía americano cuando nuevamente conmueve al mundo con su resistencia. Allí vive la dignidad, allí los pueblos originarios defienden como pocos sus ríos, selvas, montañas y horizontes sagrados. Se trata de los kichwa, shuar, achuar, chachi, epera, huaorani, siona, andoas, shiwiar, secoya, awa, tsachila, cofán y sápara. Aunque la esperanza esté hoy explicablemente desprestigiada (¡ay, Pandora!), en Ecuador respira la resistencia popular de la esperanza, que incluye a trabajadores y estudiantes de las ciudades altas.


"Tierra equinoccial, patria del colibrí / del árbol de la leche y del árbol del pan, / de nuevo oigo tus grillos y cigarras / moviendo entre las hojas / su herrumbosa, chirriante maquinaria", saludaba a su patria Jorge Carrera Andrade, su poeta mayor.


País de nieve y de fuego, participa del universo andino de la yuca y las mil patatas, todas hijas predilectas de la tierra, raíz y fruto del subsuelo. Cuna del agua y el verdor pleno, tierra de grandes sabios y chamanes, como don Sabino Gualinga de la comunidad amazónica de Sarayaku, a su vez ejemplo continental de autonomía y buen vivir (o sumak kawsay), hay en ese Pulgarcito de Su-damérica un espíritu humano inigualable. Comparte con sus vecinos la mágica liana de la ayahuasca ("soga de los espíritus" en kichwa) y con sus hermanos indígenas de Bolivia la determinación de morir por la vida y resistir en nombre de las generaciones futuras.


Balanza de la dignidad, es en la mitad del mundo donde la brújula se desorienta, donde los huevos se ponen de pie y no se rompen. No quitemos de Ecuador nuestros ojos ni nuestros corazones.

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Condenado por misógino, Bolsonaro deberá pagar

En 2003 el mandatario le gritó ante las cámaras a una diputada “no la violaría porque no lo merece.” Ahora deberá pagarle una indemnización.

El presidente Jair Bolsonaro había perdido uno de los dos juicios que le inició la diputada del PT y ex ministra de Derechos Humanos, María do Rosario Nunes. Ahora ese fallo deberá cumplirse. En los próximos quince días tendrá que indemnizarla por la suma de diez mil reales y retractarse en los medios y redes sociales por sus expresiones misóginas y sexistas contra ella. La sentencia se acaba de conocer y fue firmada por la Justicia Civil de Brasilia donde la legisladora lo había denunciado. “Celebro esta victoria que es la del respeto y la dignidad, con todas las mujeres de Brasil” declaró la afectada. En 2003 el mandatario y militar ultraderechista le gritó ante las cámaras de televisión que “no la violaría porque no lo merece” y el 9 de diciembre de 2014 repitió palabras parecidas en una sesión del Congreso.

En un video que posteó en su Facebook, la actual diputada federal comentó: “Quiero compartir con ustedes y celebrar juntos la noticia de que finalmente la sentencia del juicio a Jair Bolsonaro será cumplida. Fue condenado por daños morales. El fallo hasta hoy no había sido debidamente ejecutado y ahora deberá pagar la indemnización y retractarse en las redes sociales y en todos los espacios que usó para la difamación. Es una victoria importante para nosotras”. María do Rosario –como se la conoce en Brasil– le ganó al presidente el juicio civil y prosigue una demanda penal que todavía está tramitándose ante el Supremo Tribunal Federal (STF). Además existe otro proceso judicial del Ministerio Público contra el militar por los mismos dichos.
La legisladora adelantó que el dinero fijado en la sentencia como indemnización se lo donará a instituciones que actúan en defensa de la dignidad de las mujeres. En una entrevista de noviembre del 2018 con PáginaI12 había definido al monto que deberá pagarle Bolsonaro como “irrisorio”. Al cambio, la suma que fijó el tribunal civil Nº 18 de Brasilia representa unos 115.000 pesos argentinos.


Pese a ello, el fallo tiene un peso simbólico muy fuerte en la larga lucha de las mujeres brasileñas y que, como en todo el mundo, se ha transformado en una ola indetenible de sus reivindicaciones postergadas por la igualdad de género y el desmantelamiento de la sociedad patriarcal. La diputada federal por Río Grande do Sul lo celebró como una victoria importantísima en el video que compartió especialmente con las mujeres de su país. Bolsonaro y sus abogados no habían dicho hasta ayer una sola palabra sobre el fallo.

María do Rosario no era muy optimista sobre el desenlace de los juicios contra el militar. El capitán del ejército asumió la presidencia el 1º de enero de este año y ella consideraba que el tema recién podría resolverse después de que finalizara su mandato. En aquella entrevista con este cronista había explicado: “El pretendía que el caso fuera cerrado pero no lo consiguió y entonces fue suspendido el juicio solo durante el período en que dure su presidencia. Después será retomado el proceso sin que prescriba y tendrá que responder. Fue una victoria de nuestros abogados y al mismo tiempo, yo creo que él volverá a tener que declarar más temprano de lo que piensa”. Esta última línea fue premonitoria. La retractación presidencial tiene 15 días hábiles de plazo para ser cumplida desde el miércoles último.


“Esta lucha no me pertenece, es compartida por todas nosotras y por la dignidad de las mujeres brasileñas”, celebró la diputada del PT. Cuando este diario la consultó sobre el momento que están pasando las mujeres en Brasil, agregó: “¿En qué país estamos viviendo? En uno donde las consultoras concluyeron que no hay espacio seguro para las mujeres. Donde un millón y medio de ellas fueron golpeadas o sufrieron tentativas de estrangulamiento, y 22 millones pasaron por algún tipo de acoso y el 80 por ciento de esas violencias fueron dentro de sus casas o por un conocido”. En su caso se trató de un diputado federal que hoy preside el país. El episodio tiene gravedad institucional.


María do Rosario empezó su carrera política en el Partido Comunista de Brasil (PCdoB) y en el movimiento sindical y estudiantil. Hace veintiséis años que está en la política. En 1993 accedió a su primer cargo como concejala en Porto Alegre, la ciudad donde vive. El Tribunal que acaba de pronunciarse a su favor, cerró un proceso de cuatro años donde Bolsonaro ya había sido condenado en 2015 por sus frases agraviantes.


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Cuando un gesto de amor dinamita la parafernalia

A veces, la mejor declaración de amor hacia la vida es concluirla.


Dejaron pasar las cámaras en un momento íntimo porque lo que tenía que ser solo un acto de humanidad, de amor, se convirtió en un acto político. Él le abrió la puerta que ella tanto había anhelado transitar, las manos de ella no podían ya abrir nada, la vida estaba cerrada y el tiempo no era ya suyo.


A veces la mejor declaración de amor hacia la vida, es concluirla, despedirla porque se la quiere plena. Porque la vida no es solo un derecho, es sentido, dignidad, es todo lo que tenemos en el fondo, despojados de retóricas y parafernalia.


Parafernalia, nos acosa y nos inunda la parafernalia, parafernalia electoral, parafernalia mediática, una inflación de lo superfluo que no deja ver lo importante. Entonces una se aturde en el correr de tuits en el serpenteo de declaraciones que no llevan a ninguna parte, le asfixia el hedor de las cloacas del régimen, los valores bursátiles, los hombres que se sienten importantes y disfrazan de vehemencia discursos vacíos.


Forman como una muralla de sentido que flota sobre la vida sin tocarla, la vida de tu amiga que no duerme contando los meses que faltan para que acabe el contrato de alquiler y le echen de su casa. La vida de tu vecina de arriba y sus dos hijos, y su nómina en la que no caben la hipoteca, la electricidad y el gas, el dinero del comedor, o unas ocasionales vacaciones. La vida de tu padre que envejece al que no sabes cómo cuidarás. La vida de las mujeres que cuidan a los padres y madres de otros, mil horas de trabajo a cambio de un poco de oxígeno. Las vidas todas devoradas por un mar que hemos convertido en asesino.


A penas hay señales de vida en las tertulias y las grandes proclamas, exhibición de oratoria prefabricada, de lenguajes inertes. Entonces desde las entrañas de lo concreto, lo que palpita, lo incontestable, la vida que desobedece a los discursos inánimes, toma forma en el gesto valiente de un hombre que mira a su compañera y por ella, con ella, dinamita toda la parafernalia.

 

Por Sarah Babiker
2019-04-05 11:18:00

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“Yo no elegí ser un icono de Palestina”

A pesar de la visibilidad que tuvo su caso en los medios del mundo y cuyo respaldo asume como un empujón en pos de su causa, la lucha de la adolescente no es una excepción, dice, sino que en la calle palestina hay muchas “Tamimis”.

 

Ahed Tamimi, la adolescente palestina que fue liberada el domingo pasado tras haber estado presa ocho meses en una cárcel israelí, afirmó que estaba dispuesta a asumir el papel de ícono de la resistencia palestina. “Yo no elegí ser un ícono, pero la comunidad internacional lo ha hecho, espero poder tomar esta responsabilidad y poder transmitir la causa palestina a todo el mundo”, aseguró la joven de 17 años.


“He empezado el camino y no retrocederé solo porque me liberaron. Me arrestaron porque querían parar mi lucha popular, pero, como dije, seguiré adelante”, declaró Tamimi, en uno de los muchos encuentros con periodistas que está teniendo desde que fue liberada. A pesar de la visibilidad que tuvo su caso en los medios del mundo y cuyo respaldo asume como un empujón en pos de su causa, la lucha de la adolescente no es una excepción, dice, sino que en la calle palestina hay muchas “Tamimis”. Tampoco lo es dentro de su familia. Su padre Bassem Tamimi es quien organiza, todas las semanas desde el 2009, protestas en su pueblo Nabi Saleh, en Cisjordania, contra la ocupación israelí y ha pasado los últimos diez años entrando y saliendo de la cárcel y, Neriman, su madre estuvo presa con ella los últimos ocho meses. Pero la militancia por la causa palestina se extiende por todo el apellido Tamimi, compartido por casi todos los 550 habitantes del pueblo, donde todos están relacionados por sangre o matrimonio.


Con respecto a su encarcelamiento, la adolescente declaró: “Estuve muy preocupada, temía que me cayera una pena muy alta. Además, no es fácil ir a la corte, salíamos a las 2.30 de la mañana, íbamos a la prisión de Ramle, hasta llegar a Ofer, donde el juicio era sobre el mediodía. Realmente me dejaba exhausta”. Su abogada, Gaby Lasky, llegó a un acuerdo con la Fiscalía en marzo, por el que Ahed asumió cuatro de los doce cargos que se le imputaban, entre ellos agresión con agravantes e incitación y fue condenada a ocho meses de prisión.


Ya en liberad, la adolescente se siente feliz: “Puedo respirar la brisa, abrir la puerta de la habitación, como deseo”, afirmó. “Espero que todos los prisioneros puedan sentir lo que yo siento, pero mi felicidad no es completa, porque mi hermano (Waed) todavía está dentro, y mi primo, y todos los presos palestinos”, sobre todo los menores como ella, destaca, de los que hay 291 encarcelados en prisiones israelíes, según la organización palestina de defensa de los derechos humanos Adameer.


Ahed brindó la entrevista a la agencia española desde en su casa donde ocurrió el incidente que, grabado en video, le hizo popular y días más tarde motivó su arresto. En las imágenes, grabadas el 15 de diciembre, durante unos disturbios en los que uno de sus primos, de 14 años, recibió un disparo de bala de goma en el rostro, Ahed se enfrenta a soldados israelíes, a quienes empuja y abofetea en el patio de su casa, junto a su madre Nariman y a su prima Nour. Las tres fueron detenidas días después. Nour quedó en libertad con fianza y Ahed y su madre afrontaron un juicio militar.


Sus recuerdos de la prisión de Ha Sharon, en el centro de Israel, dijo, son duros, que fueron momentos de mucha presión, pese a los esfuerzos de los presos por afrontar el día a día con bromas, juegos, baile, deportes, canciones, describió Ahed. “Las mujeres prisioneras me apoyaron mucho, me hicieron fuerte, y me gustaría agradecérselo”, afirmó.


A quien más recordaba la adolescente durante su entierro era a su padre, Bassem, que sólo pudo visitarlas en dos ocasiones durante los ochos meses, ya que dejó de obtener permisos para cruzar del territorio palestino de Cisjordania hacia Israel, donde cumplían pena su hija y su mujer.


En otras declaraciones al diario británico The Guardian, dijo que su experiencia en la cárcel la hizo decidirse por seguir una carrera en Derecho. “Por ejemplo, cuando estaba bajo interrogatorio, hubo violaciones a mis derechos. La ley internacional dice que eso no debía haberme pasado”, dijo y agregó que en otra vida, habría sido una jugadora de futbol profesional. Así, con este objetivo en mente, mientras estuvo en prisión, Ahed aprovechó su estancia para centrarse en el “tawjihi” –examen de acceso a la universidad–, que recientemente aprobó. “Todavía no sé si estudiar en Palestina o en el extranjero, pero quiero ser abogada”, insistió. La familia de la adolescente declaró que muchas universidades en el exterior le habían ofrecido becas, pero que Ahed todavía no se había decidido, informó The Guardian.


La adolescente, vista como peligrosa y como una provocadora por Israel, y considerada una presa política por su abogada Lasky, cree que la resistencia palestina no puede terminar con su liberación, porque, asegura, no lo hará hasta que termine la ocupación israelí. “Mi mensaje al mundo es que boicotee y demande a Israel como un criminal de guerra”, concluyó combativa, asumiendo lo que considera su nueva responsabilidad.

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Domingo, 29 Abril 2018 06:15

El día y la noche del trabajador

El día y la noche del trabajador

Nunca como ahora, en todo el mundo, tanta gente vive de su trabajo, pero nunca como ahora, en todo el mundo, tanta gente trabaja sin sus derechos garantizados.


Una sociedad cuya riqueza es resultado de lo que hacen diariamente los trabajadores, cada vez les reconoce menos, cada vez garantiza menos sus empleos, sus derechos, sus salarios mínimamente dignos.

Es alrededor de las actividades del trabajo que vive la mayoría aplastante de la gente en todo el mundo. Entre despertar muy temprano, gastar algunas horas en un trasporte muy malo, cumplir una larga e intensa jornada de trabajo, retomar el mismo trasporte de retorno, llegar a la casa y recomponer las energías para reempezar la misma jornada al día siguiente, gira la vida de millones y millones de personas en todo el mundo.

Para la gran mayoría, se vive o se sobrevive para trabajar. No hay tiempo para mucho más. Ni se puede escoger en qué trabajar. Cuando hay trabajo

Porque lo que más caracteriza hoy al mundo del trabajo, en cualquier parte del mundo, en mayores o menores proporciones, es el trabajo informal, el trabajo precario, sin contrato de trabajo, con trabajo intermitente, como define la nueva y cruel legislación del trabajo en Brasil. Es decir, trabajo sin garantía de continuidad, sin vacaciones, ni licencia de salud o maternidad, ni décimo tercero, ni nada de lo que está presente en los contratos formales de trabajo.

La misma identidad del trabajador se va debilitando, en la medida en que la mayoría de ellos tienen varias actividades a la vez, para poder redondear el presupuesto familiar. Varios de ellos cambian de actividad de un mes a otro, se arreglan como pueden, juntando varias pagas en el mismo día.

Las organizaciones de los trabajadores, para que puedan defender sus reivindicaciones, a su vez, también se debilitan, dejando a los trabajadores cada vez más fragilizados frente a la ofensiva en contra de sus derechos elementales. En varios países, reformas aprobadas en los Congresos o en curso, en la práctica cancelan toda base mínima de negociación, dejando que el desempleo presione a los trabajadores a que acepten cualquier tipo de trabajo, por la necesidad elemental de sobrevivencia de él y de su familia.

Uno de las imágenes más tristes de nuestras sociedades es la figura del desempleado, que sale tempranito de su casa, golpeando de puerta en puerta, en la búsqueda de alguna fuente de sobrevivencia. Que en gran parte de los casos recibe una respuesta negativa, esto es, se le dice que ni por el miserable sueldo vital se le puede contratar, que él no vale ni ese sueldo mínimo miserable. Y tantas veces no dice a sus familiares que ha perdido su trabajo, que es un desempleado, deambula buscando trabajo, como si estuviera trabajando, pero llega un momento en que todos se dan cuenta que falta lo elemental en la casa, que el desempleo ha ingresado también en ese hogar.

Y el desempleado no tiene ni a quien alegar. Mientras el derecho a la propiedad está garantizado en las constituciones, aunque se refiera al derecho de una minoría, el derecho al trabajo no tiene ley que lo garantice ni alguien a quien reclamar. Como si el derecho al trabajo no se refiriera a la gran mayoría de la población y el derecho a la propiedad a una ínfima minoría.

Cuando las fuerzas conservadoras toman la ofensiva, quien paga el precio más caro es el trabajador. El ve amenazado su empleo, sus derechos, su salario, su educación, su salud. Este primero de mayo – día del trabajador y no del trabajo, como algunos insisten en decir – encuentra a la gran mayoría de los trabajadores del mundo en situación penosa. Perdiendo derechos y con muchas dificultades para defenderlos.

Sin embargo, la mayoría aplastante de nuestras sociedades, aunque pueda no identificarse como tal, es trabajador, vive de su trabajo. Una actividad que diferencia al hombre de los otros animales, porque solo el hombre trasforma la naturaleza para sobrevivir y, así, se trasforma a sí mismo. Pero en la sociedad capitalista, el trabajador no es dueño de su trabajo, lo arrienda para poder sobrevivir, no tiene poder sobre lo que produce, a qué precio produce, para quien produce, cómo produce y no se reconoce en los productos de su mismo trabajo. Es un trabajador alienado, que aliena su capacidad de trabajo y es alienado por el proceso de producción, que hace con que él sea alienado respecto a lo que el mismo ha producido.

En este año, en particular, la vida del trabajador es tormentosa. Si tiene empleo, no sabe hasta cuándo podrá tenerlo. Si tiene empleo, tantas veces no tiene contrato de trabajo firmado. El empleo ha dejado de ser fuente segura de mantención, de condiciones de vida mínimamente dignas para él y para su familia.

Un día del trabajador que más se parece a una noche por la inseguridad, por la ofensiva retrógrada respecto a los derechos básicos que el trabajador necesita y merece. Que el próximo primero de mayo sea de nuevo un día de fiesta, de celebración, de conquistas garantizadas, de empleo seguro y de salario digno.

 

27/04/2018

- Emir Sader, sociólogo y científico político brasileño, es coordinador del Laboratorio de Políticas Públicas de la Universidad Estadual de Rio de Janeiro (UERJ).

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Francisco: el Papa latinoamericano que trajo la fe a sus feligreses

Un día para el Papa. Como cualquier creyente emocionado por la visita del máximo jerarca de la iglesia católica a la ciudad de Bogotá, a las 4:00 de la mañana estuvimos en pie para salir rumbo al parque Simón Bolívar. La madrugada oscura y fría nos recibió. En las calles: silencio y poco tráfico vehicular.

 

El amplio cordón de seguridad implementado para este evento, tal vez nunca antes lo había vivido la ciudad: desde las 6 de la mañana avenidas, carreras y calles, en un radio de varias manzanas, fueron cerradas y solo habilitadas a partir de las 7 de la noche. Por ello, llegar al parque en cualquier vehículo –carro o moto– era imposible, caminar era la única opción.

 

Como nosotros, miles caminaban con igual propósito y dirección; jóvenes, niños, niñas, abuelos, abuelas y adultos, marcaron distintos ritmos de pasos para llegar al parque. Entre los miles había cientos rebuscándose el día o la semana, vendiendo productos como sillas, comida, agua, camisetas, camándulas, gorras, afiches y otro sinnúmero de objetos. Había que estar preparado, ya que la misa iniciaría a las 4:30 de la tarde.

 

Cuando llegamos a nuestro destino, el reloj marcaba las 6 de la mañana; a los periodistas nos dieron ingreso por una puerta para “invitados especiales”, sin mucha fila. En las otras entradas las personas esperaban la apertura de las puertas desde las 4:00 de la mañana o mucho antes, incluso algunos llegaron días antes a la capital para lograr participar en el evento (Ver recuadro Hilda Sarmiento).

 

Un ritual con oración, cantos, devoción y persistencia

 

Empieza a ingresar la multitud. Cada uno, o en grupos, buscan el mejor de los sitios para ubicarse y desde allí poder ver y escuchar al Papa; poco a poco toda la explanada se va llenando, unos se sientan, otros recuestan su humanidad sobre el césped...

 

Transcurren las horas y con ellas los rayos del sol empiezan a hacer de las suyas; todos buscan como cubrirse el rostro: abren sombrillas, se colocan cachuchas o sombreros, algunos menos prevenidos se cubren la cabeza con su chaqueta, pero no faltó quienes aguantaron el calor con actitud estoica; algunos deshidratados fueron retirados de la multitud por la defensa civil. Pese a esto, la alegría fue notable, llenos de esperanza y fe observaban las pantallas del parque para enterarse de lo dicho por el Papa en la Plaza de Bolívar. (Ver recuadro Mildren).

 

Las conversaciones animan la espera, que ciertamente es larga. De los bolsos sale agua y comida en general, lo que le da a la espera un símil de día de campo; unos y otros comparten, seguramente hablan de las impresiones que tienen del Papa, o de cualquier otra cosa. Aquí y allí se hacen nuevas amistades. El reloj ya marca más allá del medio día y la ansiedad en los rostros, por la pronta llegada del tan esperado, gana en intensidad. Los ojos de muchos se dirigen en dirección al lugar por donde entrará Francisco, buscan aquí y allí, como tratando de atraerlo, como diciéndole “aquí estamos...”.


Dos aguaceros fueron la siguiente prueba para quienes esperaban con ansiedad la llegada de Francisco. Ahora, en medio del barro y el agua, miles de miles escuchan las presentaciones musicales de diferentes artistas, junto a la Orquesta Filarmónica de Bogotá. Un concierto de cantos gregorianos y oraciones que sembró en el parque un ambiente místico.

 

El minutero sigue su ritmo cíclico y ahora, pasadas las 2 pm, marca el momento definido por los organizadores de este encuentro para el inicio de un ritual de “armonización”, en el que diferentes sacerdotes llegados directamente de Roma convirtieron el parque en santuario, una iglesia con más de un millón de creyentes, apta para celebrar la eucaristía. En ese momento se prohibió el consumo de alimentos y la venta de productos al interior del lugar.

 

Han limpiado de malas energías el terrero, dice un espontáneo, seguramente ya viene el Papa contesta otro, el comentario se extiende. El rumor crece, la gente se mueve con mayor intensidad y toda su humanidad, no solo su vista, se dirige hacia la ruta de ingreso; comentan, señalan, parece que viene; ya se escuchan los motores de los carros, sobrevuela el helicóptero.

 

En efecto, minutos después, a las 4 pm, Francisco pisó el parque y el vehículo que lo transportaba inició un recorrido por todo su interior. Mientras así sucedía, el clima cambió su ciclo y el agua dio paso de nuevo al sol; la euforia en el parque creció, para ese momento cientos de personas tenían los ojos aguados, y otros tantos estaban inmóviles, conmocionados por la presencia de aquel a quien tanto deseaban ver y escuchar. Mientras tanto, periodistas y camarógrafos se tumbaban los unos contra otros, todos buscando el mejor ángulo para captar al Pontífice. Cuando el recorrido terminó, muchas personas lloraron de alegría.

 

Una misa de recuerdo

 

4:30 pm, el Papa ya está en el altar adecuado para la eucaristía, entonces el silencio lo cubre todo, no se escuchaba ni una sola voz diferente a la de las personas que estaban en la tarima-capilla. Los padrenuestros se oían en un coro de un millón de personas, las conversaciones cesaron, solo había espacio para la oración, los rezos y los cantos acompañados por la Filarmónica de Bogotá.

 

En la capilla, un Papa cansado pero con ánimo suficiente para no defraudar a sus feligreses. Una multitud anhelante, tal como lo dijo en la homilía Francisco, multitudes anhelantes de una palabra que potencie sus vidas, que renueve y encauce el sentido de la existencia humana. En su Celebración, Francisco enfatizó en la injusticia y la inequidad existente en Colombia, y otros lugares del mundo, donde los intereses personales o de pequeños grupos permanecen ajenos al bienestar colectivo, lo que para él es la mayor forma de irrespeto hacía la vida.

 

A todas esas tinieblas Jesús las disipa
y destruye con su mandato en la barca
de Pedro: «Navega mar adentro».

 

Respetando la ceremonia, las personas guardaron silencio cuando así se requería, pero ante las palabras alentadoras, de alegría y fe que dio el papa Francisco, haciendo el llamado a la defensa de la vida, los aplausos, sin mesura, llegaron alegres y eufóricos.

 

Una eucaristía larga pero bien recibida. Faltando pocos minutos para las 7:00 de la noche, finalizó la primera misa campal del papa Francisco en Colombia, y sobrepasando las medidas de seguridad, algunos feligreses corrieron a la tarima donde estuvo Francisco con la esperanza de encontrarlo tras bastidores; luego, el parque se fue desocupando y como sorpresa el cielo se iluminó con fuegos artificiales, la gente gritó y aplaudió de alegría; el evento tuvo uno de los mejores cierres.

 

Luego, cansados por la larga jornada y las contradictorias emociones despertadas durante estas 14 horas de trabajo, nos encontramos nuevamente caminando con miles de feligreses, quienes a pesar del cansancio emprendieron su camino entonando cantos religiosos; al final sólo alegría y entusiasmo se reflejaba en los rostros y palabras de los asistentes. Una vez más, aquellos movidos por su fe demostraron que ninguna condición o situación difícil es suficiente para desfallecer.

 

Retos de esta visita para la sociedad católica

 

Francisco y su visita demuestra que gran parte del país se siente animada al escuchar un mensaje que les haga creer que otro mundo es posible, un mensaje que reclama justicia, dignidad y cambio –como lo habló el Papa–. Esto nos lleva a unas preguntas: ¿Cómo concretar ese mundo distinto que es urgente y necesario? ¿Cuál sería la forma para avanzar en una propuesta que pase del discurso a la práctica, que llene de esperanza a las mayorías nacionales? Esto es parte de los interrogantes y retos que deja esta visita papal a sus feligreses, retos que deberían articularse con todas las personas que ven la urgencia de darle forma a otra Colombia, fundida sobre justicia y fraternidad, así como sobre una democracia directa, radical, refrendataria.

 

Es más que claro que los mensajes del papa Francisco llaman a superar las barreras de los diferentes credos, invitando a reflexionar y actuar, reivindicando los derechos fundamentales de los diferentes pueblos que hasta la fecha son víctimas de injusticia, inequidad, desigualdad y violencia. Y esto, hasta los mismos feligreses lo captaron (ver recuadro Jhon Pinzón).

 


 


Recuadro 1

 

Hilda Sarmiento: “A las 4 de la mañana nos vinimos para acá”

 

desdeabajo (da): ¿De dónde viene usted?
Hilda Sarmiento (HS): De Boquerón-Tolima, ya llevo unos días en Bogotá

 

da. ¿Y cómo se preparó para venir a ver al Papa?
HS. Primeramente con la confesión, y pedirle perdón a Dios por todo lo que uno ha cometido, y estar contento con él, darle gracias por darnos licencia de ver aquí al santo Papa.

 

da. Cuéntenos cómo fue su día de hoy para llegar acá, ¿a qué hora se levantó?
HS. Me levanté a las 2:30 de la mañana, recé el santo rosario, primero que todo, luego me bañé, me organicé y a las 4 de la mañana nos vinimos para acá.


da. ¿Desde dónde?
HS. Desde Banderas.


da. ¿Y en qué se vino?
HS. Nos vinimos en el carro de mi hijo, nos trajo hasta La Esperanza, y de ahí para acá nos vinimos a pie. Hicimos fila por la entrada número 7 y a las 6:10 de la mañana ya nos dejaron ingresar.

 

da. ¿Y por qué se vino tan temprano?
HS. Para lograr quedar adelante, más cerca de ver el santo Papa y estar más en comunicación de la vista de la televisión y de todos los programas, durante la mañana, antes de que él ingrese aquí, al parque.

 

da. Cuéntenos, ¿qué dejó de hacer hoy por venir a ver al Papa?
HS. Pues prácticamente era un día que lo tenía ya dedicado para venir, no tenía cosas para hacer porque tenía un día dedicado a Dios y a la virgen, y venir a ver la visita del santo Papa.

 

da. ¿Y usted que hace generalmente?
HS. Yo estoy viviendo en Boquerón con mi esposo y mis hijos –ellos van a visitarnos–, la pasamos allá en una finquita pequeñita que tenemos, colaborando también allá en la iglesia de Boquerón.

 

da. ¿Y usted que espera que diga el Papa hoy?
HS. El viene a traernos la paz, el amor, la unión, el perdón y estar más unidos.

 

Recuadro 2


Jhon Pinzón: “Francisco la sacó del estadio”

 

da. ¿Por qué vino a ver al Papa?
J.P. Porque el papa Francisco es lo mejor que le ha podido pasar a Colombia en los últimos años y a la religión católica. La verdad es que estamos muy fascinados de tenerlo a él aquí, muy cerca. La verdad es que es indescriptible la sensación que el papa Francisco causa en toda persona, Independientemente de la edad y del credo.

 

da. ¿Cree usted que el papa Francisco ha hecho una ruptura en la iglesia católica, en comparación con los últimos papas?
J.P. El papa Francisco tiene la bendición de Dios; todos los anteriores han tenido su oportunidad de liderar la iglesia católica, pero la verdad es que Francisco la ha sacado del estadio. Estamos fascinados.

 

da. ¿Desde qué horas esta aquí?
J.P. Desde las 4:00 de la mañana, vengo de aquí cerquita para estar acá, casi de primeritas, para verlo.

 

da. ¿Qué sacrificios hizo usted para poder estar aquí?
JP. No, la verdad es que para ver el Papa no es un sacrificio; estar cerca de Dios un tiempo, todo el tiempo que uno le dedique a Dios es una bendición muy grande, para la familia y para el país.

 

Recuadro 3


Mildren: “Hicimos cola desde las 2 de la mañana”

 

da. ¿Usted desde dónde viene?
Mildren. Desde Guatemala

 

da. ¿Cuándo llegó?
Mildren: El día de ayer a las 4:00 de la tarde

 

da. ¿Y cómo hizo para llegar hoy acá?
Mildren. Pues estuvimos haciendo cola desde las 2 de la mañana. Caminando por la puerta 7, luego esperamos para entrar hasta las 6 de la mañana. Tuvimos que correr y todo pero vale la pena estar aquí.

 

da. ¿Por qué se vino desde tan lejos?
Mildren: La verdad es una emoción grande ver al Papa, no solo ver sino recibir también su bendición, y aunque no lo viéramos de cerca por lo menos saber que está aquí con nosotros, para nosotros es una gran bendición. Y poder llevar ese mensaje a nuestro país. A toda nuestra gente.

 

da. ¿Tenían previsto este gasto de venir a Colombia?
Mildren. No, para nada. Pero la verdad es que Dios lo hace todo y aquí estamos.

 

da. ¿A qué se dedica en su país?
Mildren. Tengo un pequeño negocio de floristería. Me dedico a todo lo que es decoración.

 

da. ¿Dónde se está quedando en Bogotá?
Mildren. En el Hotel Casa Real Bogotá

 

da. ¿Con cuántas personas viene?
Mildren. Solo dos, nunca habíamos salido solas del país. Pero nos animamos.

 

da. ¿Qué espera que diga el Papa hoy?
Mildren. Pues yo lo que espero es que me deje un mensaje que me quede grabado en el corazón y, sobre todo, para llevarlo a mi gente.

 

da. ¿Cuál es la importancia de la visita del Papa a Colombia?
Mildren: Pienso que así como en mi país, donde también hay mucha violencia, solo con la visita del Papa nosotros ya tenemos una forma diferente de pensar, sobre todo de recibir paz en nuestros corazones. Y veremos a los demás como nuestros hermanos y no como nuestros enemigos.

 

da. ¿Había viajado anteriormente a Colombia?
Mildren: La verdad no, pero me gustó, muy bonito país.

Publicado enEdición Nº239
No son las madres comunitarias, es el neoliberalismo y la corrupción los que harán inviable al Estado

Desde hace varios años la Corte Constitucional, en reiteradas sentencias y fallos, ha señalado la condición de ilegalidad laboral en que se encuentran más de un millón de trabajadores que prestan sus servicios al Estado por medio de contratistas, contratos administrativos de prestación de servicios y otras figuras de intermediación ilegal.

Las sentencias 614 del 2009 y 171 del 2012 de la Corte Constitucional, conminaron al Estado para que los trabajadores que desarrollan actividades misionales y permanentes sean vinculados de manera directa, e instaron a órganos de control como la Procuraduría para adelantar las acciones necesarias para que ello se garantice.


A finales del año pasado un fallo de la Corte Constitucional, ante una demanda de 106 madres comunitarias, ordenó al Estado y al ICBF pagar los salarios y demás prestaciones que se les adeudaban por sus servicios en el programa Hogares Comunitarios durante 10 años.


Para contribuir a la solución de esta problemática, el Congreso de la Republica tramitó una ley que reconoce como trabajadoras a las 60 mil madres comunitarias que trabajan en el programa Hogares Comunitarios y atienden a unos 800 mil menores de edad. El costo fiscal de esta ley que resuelve esta condición de ilegalidad es unos $769 mil millones.


Argumentando impacto fiscal, el Presidente Santos ha objetado esta Ley, que obliga a vincular a las madres comunitarias del ICBF como trabajadoras directas del Estado. Lo que deja claro que la estrategia de competitividad basada en el dumping social de mano de obra barata en el sector público y privado, es una política de Estado de profundo raigambre neoliberal.


Las leyes y reformas de ajuste fiscal aprobadas en desarrollo de la agenda neoliberal de los últimos 25 años, apuntan a drásticos recortes en funcionamiento, y de manera particular en gastos de personal para garantizar los compromisos del sector público con el capital financiero especulativo.


Estas reformas obligaron a un brutal recorte de personal, tanto en las entidades territoriales como en las entidades públicas nacionales y en el gobierno central. No obstante, las necesidades mínimas de personal para atender la política social y de funcionamiento del Estado no desaparecieron, por lo que se debió recurrir a la contratación de nuevo personal, ya no de manera directa reflejado en los gastos de funcionamiento del Estado, sino de manera indirecta y en condiciones de alta precariedad, pero ya clasificados de manera imprecisa en el componente social del gasto público.


Esto ha garantizado que la cuarta parte del presupuesto de gasto público se destine hoy a atender el servicio de la deuda, unos $50 billones, dado que la deuda pública es negocio de la banca privada según la lógica neoliberal.


Pero no solamente la lógica especulativa del capital financiero devora una parte importante del presupuesto público, sino el desbordado crecimiento de la corrupción, que según cálculos de la procuraduría podría bordear los $40 billones. Agro Ingreso Seguro, Odebrecht, Reficar, los Nule, los fraudes de las EPS en el sistema de salud, son algunos casos recientes que nos muestran que la corrupción público-privada es otra de las plagas que carcome los cimientos de las finanzas de la Nación.


Pero las finanzas públicas tienen otra cara de la moneda donde también se presenta un gran deterioro del erario público: la evasión en el impuesto de renta y en el IVA bordea los $30 billones, según cálculos de la DIAN. Y a estas trampas que la empresa privada y las multinacionales le hacen al Estado, hay que sumarles las gabelas y beneficios que el sistema tributario les regala a los empresarios con las zonas francas, y otras exenciones descuentos y deducciones que podrían superar los $40 billones anuales.


Frente a este panorama de evasión, gabelas tributarias, corrupción y subordinación del presupuesto público a lógicas especulativas, el impacto fiscal que implica la vinculación de las Madres Comunitarias a la planta del ICBF de manera directa apenas representa el 0,4% de lo que deja de ingresar y malgasta el Estado por las causas señaladas.


Es muy mal mensaje que el Estado, que poco hace para resolver los problemas estructurales que debilitan la hacienda pública, pretenda ahora seguir alimentado estos agujeros negros con mayores impuestos a las capas medias y pobres de la sociedad, mientras por otra parte da continuidad a una política de ilegalidad laboral y maltrato a trabajadoras de sectores vulnerables que prestan un servicio sensible para el desarrollo económico y social del país.


En últimas, lo que quieren las Madres Comunitarias es que sea el ICBF quien las contrate directamente, y no unas intermediarias que se quedan con parte de la plata que les transfiere el Instituto por administración, y en no pocas oportunidades incluso con los salarios y los recursos destinados para la seguridad social. El argumento fiscal es bastante pobre por su bajo impacto, y además porque los recursos ya están presupuestados para la parte salarial, prestacional y de seguridad social.


¿Será posible que bajo este enfoque neoliberal y mezquino se puede construir una política pública de trabajo decente en el sector público, privado y rural como soporte de una paz estable y duradera?

Carlos Julio Díaz L.
Director General ENS

Fecha: 30 enero, 2017 Categoría: Mundo laboral, Opinión

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El fin del conflicto con las FARC y los derechos de los trabajadores del campo

Los acuerdos entre el Gobierno Nacional y las FARC para terminar con más de 50 años de confrontación armada, abren una ventana de oportunidades para la modernización del sector agropecuario colombiano, dominado tradicionalmente por una elite terrateniente que le ha impuesto al país sus intereses mediante un modelo de explotación y de propiedad completamente anacrónico e ineficiente; el mismo que le ha permitido la captura de enormes rentas y de un poder político con una gran incidencia en el diseño de la políticas públicas en todos los niveles, y que además ha excluido a la inmensa mayoría de los trabajadores del campo de su condición de ciudadanos sujetos de derechos.

El 1º capítulo de los acuerdos de La Habana: “Hacia un nuevo campo colombiano: Reforma Rural Integral”, establece como requisito para la efectividad y transparencia de esta política “la promoción de una amplia participación de las comunidades, mediante la generación de espacios institucionales participativos y democráticos donde éstas tengan capacidad de transformación e incidencia en la planeación, implementación y seguimiento de los diferentes planes y programas acordados”, resaltando que esta participación como garantía de mayor inclusión de las comunidades rurales en la vida política, económica, social y cultural de sus regiones y, por ende, de la nación .

Hasta ahora, la participación se ha concentrado únicamente en la comunidad de los grandes propietarios y empleadores del campo, a través de fuertes y reconocidas organizaciones gremiales como la SAC, Fedegán, Fedepalma, la Federación Nacional de Cafeteros (tradicionalmente dominada por los grandes comercializadores del grano), FENAVI, entre otras. Estas organizaciones, en conjunto con los distintos gobiernos, han moldeado la política agraria en función de sus intereses.

En cambio, la participación e incidencia en las políticas públicas y las relaciones laborales para el sector por parte de las comunidades de campesinos pobres, jornaleros y trabajadores agrícolas asalariados, no ha sido posible en ningún sentido, dados los bajísimos niveles de sindicalización que presentan estos trabajadores en todo el país, con la excepción de la zona de Urabá. Y son bajísimos debido a la violencia y estigmatización que han acosado a las pocas organizaciones sindicales existentes.

La tabla 1 ilustra en qué medida les han sido negados los derechos de libertad sindical a los trabajadores asalariados del campo, y qué tanto diálogo social existe en el sistema de relaciones laborales de las empresas del sector, ambos componentes esenciales de la noción de “Trabajo Decente” que promueve la OIT y cuya implementación obliga tanto a empleadores como al gobierno:

 

 

Una de las consecuencias que ha tenido el conflicto armado con las FARC y con otros actores armados, sumado a la cultura antisindical de las elites económicas y gobernantes del campo, ha sido la imposibilidad de constituir sindicatos autónomos e incidentes en las empresas agrícolas, y a través de ellos promover los derechos humanos laborales y el diálogo social en las empresas mediante la negociación colectiva.

En la base de datos de la ENS sobre Censo Sindical aparecen 455 organizaciones sindicales del sector agropecuario registradas en el Ministerio del Trabajo, con un total de 89.361 afiliados, el 2.5% del total de la población ocupada en el sector agropecuario. Sin embargo, no todas agrupan trabajadores propiamente asalariados: 290 son asociaciones que agrupan a jornaleros y campesinos pobres, la mayoría con una jurisdicción territorial, a nivel municipal o veredal, y con apenas 38.161 afiliados; 62 son organizaciones de pequeños campesinos y productores, con 7.656 afiliados, y una jurisdicción también territorial; 30 son asociaciones que agrupan principalmente a mujeres, a jóvenes, a desplazados y ambientalistas, con 3.146 afiliados; y 52 son sindicatos propiamente de trabajadores dependientes/asalariados, que agrupan a 37.242 trabajadores, o el 10.9% de los trabajadores asalariados con contrato de trabajo.

Que apenas el 2.5% de los trabajadores del campo se haya podido organizar en sindicatos, es de por sí un indicativo claro del enorme déficit democrático que existe en el campo. Esto sin tener en cuenta qué tan efectivas y representativas sean estas organizaciones, interrogante válido dado el grave contexto de violencia y de estigmatización que han tenido que soportar la mayoría de las organizaciones sociales del campo.

La tabla 1 nos indica también cuál es la tasa de afiliación a la protección social, al menos al sistema de riesgos laborales, que es apenas del 9.6%, la más baja de todas las divisiones económicas, y cuánto es el ingreso promedio que tienen los trabajadores del campo: $503.474 al mes, según el DANE, un ingreso que apenas representa el 55% del ingreso promedio nacional y el 78% del salario mínimo.

A estos datos agreguemos que, según la encuesta de calidad de vida del DANE, el 56.8% de la población de los centros rurales poblados y dispersos se considera pobre, que el 36.6% considera que sus ingresos no alcanzan ni para cubrir los gastos mínimos del hogar, y que el 59.4% considera que sus ingresos apenas alcancen para cubrir este mínimo. Esta precariedad en el ingreso es consecuencia, entre otros factores, de la falta de un actor sindical fuerte con capacidad de incidir en la forma como se distribuye la riqueza que se genera en el trabajo agrícola a través del diálogo social, que es el instrumento idóneo para promover mejores condiciones de vida y de trabajo y una mayor justicia social, como lo ha demostrado la OIT a nivel internacional.

La falta de un actor sindical con incidencia en las políticas del sector agropecuario se explica por varios factores. El primero de ellos es la fuerte cultura antisindical que promueven las elites dominantes del campo , las que incluso en muchos casos han acudido a los ejércitos paramilitares para impedir la organización de los trabajadores.

Un segundo factor ha sido la presencia de grupos armados ilegales como las FARC y la AUC, con control sobre amplísimos territorios, en los cuales no se ha permitido la organización autónoma de los trabajadores, incluso, algunas de estas fuerzas se han utilizado por parte de los empleadores para perseguir, desterrar y hasta asesinar a directivos y activistas sindicales, y para acabar con organizaciones sindicales autónomas, como lo indican, por ejemplo, las denuncias que se han hecho acerca de la financiación a los ejércitos de la extrema derecha por parte de organizaciones gremiales de los propietarios terratenientes y hacendados del campo . Y como lo indican también los datos que la ENS ha recogido sobre la violencia antisindical, y que nos dicen que entre 1979 y 2016 se registraron 3.211 violaciones a la vida, libertad e integridad física cometidas contra sindicalistas de los sectores de la agricultura, la caza, la pesca, minas y canteras, siendo el homicidio la principal forma de victimización con 1.207 casos , fenómeno del que ni las FARC han escapado, como lo muestran los asesinatos de sindicalistas en el sector bananero de Urabá.

Esta violencia no solo incidió en la pérdida de vidas, la instauración del terror, el debilitamiento y exterminio de los sindicatos en lo rural, y con ello, la pérdida de garantías y derechos, sino que marcó unos impactos que entorpecieron el surgimiento y fortalecimiento del sindicalismo en este sector. Hay actividades en las que no se registra la existencia de un solo sindicato, como en la actividad ganadera, por ejemplo.

La tercera causa tiene que ver con la debilidad del Estado, y en muchísimos casos, su ausencia total, en la mayoría de los municipios y regiones agrícolas. Para todo el país apenas hay 904 inspectores, la mayoría concentrados en las oficinas de las regionales del trabajo de las principales ciudades, y los pocos inspectores asignados para el sector rural están dispersos en unos pocos municipios, con un radio de acción tan amplio y con tan pocos recursos, que su presencia efectiva en las zonas rurales es prácticamente inexistente, situación que facilita las relaciones laborales por fuera de la ley. Adicionalmente, muchos de estos inspectores están completamente subordinados, o cooptados, a los gamonales y empleadores del campo, lo que hace que su actuación sea en muchos casos cómplice con la ilegalidad laboral.

Y finalmente, otra causa de la baja sindicalización de los trabajadores asalariados agrícolas se deriva de las propias condiciones en las que se desarrollan muchas de las actividades del campo, que demandan trabajadores por cosecha, o por temporadas, lo que impide que surjan organizaciones sindicales estables y con posibilidades reales de actuación; situación que se agrava por la tercerización ilegal a la que acuden muchas empresas como estrategia para disminuir costos laborales (como la utilización de falsas cooperativas de trabajo asociado en el sector de la palma) y para descargar sobre otros los riesgos propios de la contratación laboral.

Las consecuencias que ha tenido esta debilidad del Estado para vigilar y someter a la ley las relaciones laborales en el campo, se observan en la siguiente tabla:

 

 

Aunque no se cuenta con información acerca de cuántos trabajadores del campo son dependientes/asalariados, ni cuántos están empleados de manera directa en cada una de los sectores contenidos en la tabla, la situación de todas maneras no deja de ser deplorable: apenas el 9.6% de los trabajadores del campo cuentan con una relación laboral regulada por el Código Sustantivo del Trabajo, y apenas 30.154 empresas afilian a sus trabajadores al sistema de protección social.

De todas maneras, lo más seguro es que en la mayoría de estos sectores el respecto a la ley sea completamente marginal. En la caficultura, por ejemplo, la actividad económica más importante en el sector agrícola colombiano, la formalización del trabajo apenas cubre al 0.35% de los trabajadores directos. Según el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, este sector empleaba a cerca de 800 mil personas en 2014, lo cual indica la precariedad laboral que campea en este sector y que explica, en parte, las dificultades que tienen los productores de café para reclutar trabajadores que recojan la cosecha.

Por su parte, Fedegán informa en su plan estratégico que la ganadería es el primer generador de empleo directo del país, con cerca de 950.000 empleos directos, de los cuales apenas 25.995, o el 2.7% del empleo en este sector, está afiliado a la protección social.

Según Fedepalma, en el sector de la palma el empleo directo era en 2015 de 58.273 trabajadores, de los cuales estaban afiliados a la protección social apenas el 37.8%. En el sector avícola, el boletín de Fenavi informa de la vinculación directa de “un poco más de 400.000 trabajadores”, vinculados a 7.000 granjas avícolas, por lo que la supuesta “responsabilidad social” que pregona este gremio queda en contraevidencia al cruzar los datos de la afiliación de sus trabajadores al sistema de protección social: de cada 100 trabajadores contratados apenas 0.7 están afiliados al sistema de riesgos laborales, y de cada 100 empresas, sólo el 11.7% cumplen con la ley laboral en esta materia .

Ni siquiera el sector exportador de flores escapa a la precariedad e ilegalidad laboral: aunque en este sector, según Asocolflores, se encuentran vinculados un poco más de 130 mil personas, “vinculadas de manera formal, permanente, directa e indirectamente”, y que “la floricultura genera en la actualidad el 25% del empleo rural femenino del país” , la protección social apenas cubre al 47.6% de los trabajadores.

Si esta es la situación del trabajo en los sectores más moderno de la agricultura, la situación es todavía más grave en los demás sectores, en los que la informalidad, la desprotección social, los ingresos precarios y la falta de derechos son el pan de cada día y afectan a cerca del 90% de los trabajadores del agro.

Está claro, entonces, que el problema fundamental que viven los habitantes del campo, precisamente la región del país que más ha sufrido la violencia, es un déficit enorme y profundo de la democracia; déficit medido con tres indicadores: la ausencia de organizaciones sociales fuertes que les permitan a los trabajadores del campo incidir en la determinación de sus condiciones de trabajo y empleo y en las políticas públicas que se diseñen para este sector; la exclusión de la mayoría de su población trabajadora de los sistemas de protección social, que los coloca en una situación de vulnerabilidad permanente y en una enorme incertidumbre respecto de su situación futura; y la exclusión de los frutos de la riqueza que se genera a través del trabajo agrícola, por la falta de ingresos, o porque estos son precarios, factor que, añadido a la concentración de la propiedad en pocas manos, explica los altos niveles de pobreza e indigencia que presenta la población del campo colombiano.

El primer capítulo de los acuerdos de La Habana sobre lo que debe ser una política agropecuaria, contiene, entre otros, un principio que se refiere al “Bienestar y buen vivir”: “El objetivo final es la erradicación de la pobreza y la satisfacción plena de las necesidades de la ciudadanía de las zonas rurales...” Principio que se puede convertir en un simple canto a la bandera sino aprovechamos la oportunidad que tenemos de acabar con el conflicto armado con las FARC, para poner en marcha modelos de relaciones laborales en el sector agropecuario que vinculen de manera efectiva los contenidos del trabajo decente en materia de diálogo social: protección social, remuneración suficiente, trato justo en el trabajo, estabilidad y seguridad en el empleo.

En este sentido, construir la paz en el campo es imposible si a los trabajadores agrícolas no se les garantizan condiciones reales y efectivas para que se organicen en sindicatos fuertes y articulados, lo que significa que se reconozca su legitimidad y se abandone de manera definitiva los prejuicios y la estigmatización de que han sido víctimas históricamente, y se ponga fin al tratamiento de orden público que se le ha dado a los conflictos sociales y laborales en el campo.

 

Publicado 13 de septiembre de 2016.

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Carta sin sobre a los indignados de Colombia, un llamado a la imaginación y rebeldía juvenil, a la unidad social y de la izquierda

“Esta suculenta carta, lejos de ser desalentadora, constituye una herramienta fundamental para estos tiempos de paz y esperanza que corren por nuestro país. Rafael apelando al respeto y reconocimiento de las fuerzas progresistas y de izquierda de este país, nos extiende una invitación fraternal para que como militantes de izquierda desistamos de todo lo que nos separa y ahondemos sobre en todo lo que nos une para construir un proyecto de país sobre la base de la unidad y el entendimiento, para lograr que los procesos alternativos a ese hilo conductor que ha caracterizado la vida del país, se rompa definitivamente y se logre tejer otro hilo conductor como el de la resistencia, esperanza y paz, y se gobierne a favor de las mayorías”.

Piedad Córdoba

 

El pasado jueves 18 de octubre la editorial Desde Abajo presentó el libro “Carta sin sobre a los Inconformes de Colombia” escrito por Rafael Ballén. La obra, remitida por su autor a los jóvenes, políticos y diversos actores sociales, fue escrita: "Como el náufrago, que lanza su mensaje de angustia en la mitad del océano, pongo la primera y última ilusión de esta carta, en la inteligencia y el corazón de todos los jóvenes".

El evento llevado a cabo en el paraninfo del Colegio Americano de Bogotá, contó con la participación de académicos, personalidades de la escena política y activistas. Para las palabras centrales estuvieron convocados: Héctor Moncayo, Piedad Córdoba, Clara López, Jaime Caicedo, Alirio Uribe y el estudiante universitario Mauricio Pérez, quien a nombre de la juventud, la principal destinataria de la Carta, hizo valiosos aportes a la discusión.

El evento tuvo una importancia inesperada. Fue capaz de trascender el lanzamiento del libro para abrir una veta de dialogo y reflexión sobre el devenir de Colombia, sobre un panorama inmediato matizado por la posibilidad de concretar parte importante de la tan anhelada paz, estableciendo nuevos pactos al interior social –y nuevas estrategias entre movimientos y fuerzas de izquierda– en pos de un nuevo poder que reclame y concrete una participación social ampliada y una democracia radical, directa, refrendataria.

 

Las voces de los participantes

 

Fue el mismo Ballén quien abrió el evento pronunciando: “Primero, la guerra se ha llevado muchos amigos, uno de ellos fue Luis Carlos Galán. Esta noche al cumplirse el vigésimo séptimo aniversario de su sacrificio, con este certamen le rendimos un testimonio a su memoria, a sus ideas. Precisamente Luis Carlos Galán dijo alguna vez: “matarán a los hombres, pero a las ideas no”. Segundo, durante más de dos siglos de dominio las élites han gobernado por el hilo conductor de la exclusión, la represión y el exterminio; en lo estratégico, el punto de quiebre para construir la nueva Colombia está en romper ese hilo conductor. Tercero, En la coyuntura la protagonista es la paz pero tenemos que trabajar unidos para lograrla, debemos simplificar la campaña del Sí, debemos separar el Sí de la terminación de la guerra del sí por el Gobierno de Santos, rechazamos la política neoliberal de Santos, pero queremos que se acabe la guerra”.

La pregunta medular del ¿Qué hacer? abordada durante el transcurso del lanzamiento, comenzó a ser desarrollada desde el inicio por Ballén: “Varias cosas: desenmascarar a esa cuadrilla de embusteros, que el Gobierno simplifique y unifique el discurso, que no lo enrede, que no revuelva plebiscito con reforma tributaria; está bien que alguien distinto a Santos –a nombre de la coalición de Gobierno– lidere la campaña por el sí, porque Santos, cada vez que habla es para ponerle una bomba al plebiscito. Aquí sí sería pertinente aquella frase desafortunada y monárquica que se dijo alguna vez y que aquí la parodiamos: Santos, ¿por qué no te callas?”

La necesidad de unidad entre fuerzas para afrontar la coyuntura inmediata reclama de estrategias orientadas a ganar el plebiscito, que abre las puertas a la paz; otra de las preocupaciones manifiestas en el discurso del escritor: “Los movimientos políticos y sociales alternativos tenemos que trabajar unidos. Es el primer paso para lo estratégico de mediano y largo plazo [...] La experiencia nos enseña que es más fácil la unidad en la base. Por eso quiero pedirles que se reúnan en sus barrios, aulas académicas, en sus municipios, en sus veredas, con todos los movimientos sociales y políticos, para trabajar unidos por el Sí. Un llamado especial hago a las nuevas generaciones, a las generaciones de relevo, necesitamos caras nuevas y discursos renovados. Hagamos una campaña por el Sí, alegre, entusiasta, como es el alma de los jóvenes, llena de ilusiones, de sueños, de esperanzas, sin odios ni venganzas”. Al finalizar su intervención tomó la palabra el moderador de esta cita.

El profesor Héctor-León Moncayo, empezó la moderación del evento planteando una serie de inquietudes: “Para iniciar el debate quiero formular, no directamente, a los invitados, una serie de preguntas que me ha suscitado, me ha inspirado, la carta de Rafael [...]”.

Algunas de estas preguntas fueron: ¿En realidad es la unidad la clave de todo? ¿Cuál sería la sustancia de esa unidad? ¿Entre quiénes? ¿En realidad se abre una ventana de oportunidad? ¿Con el post acuerdo es verdad que el país habrá amanecido en democracia? ¿Será cierto que las Farc transformadas en movimiento político se van a convertir en el centro gravitacional de un nuevo frente electoral y político que ahora sí podría llevar a un cambio sustancial de gobierno? Asimismo, se da por hecho que en todos los gobiernos locales y regionales la gobernabilidad va de la mano del clientelismo y de la mano de la corrupción: ¿Ese es el camino y el sendero, el nuevo sendero luminoso por el que va a avanzar la nueva izquierda unificada en Colombia? ¿Existe esa juventud como sujeto? ¿Qué posibilidades realmente plantea esa juventud? ¿Será la base de una transformación? ¿Qué está recibiendo como mensaje? ¿Cuáles son actualmente sus respuestas?

 

Políticos y líderes sociales de trayectoria

 

Piedad Córdoba, quien leyó el libro en dos vuelos entre Bogotá y La Habana, según contó, habló de la juventud, la principal destinataria de esta carta escrita por Ballén: “Recojo esto, Rafael y profesor, para decir que efectivamente creo que los jóvenes tienen un papel importante por cumplir en este momento en la sociedad colombiana, no solamente los que sean jóvenes en número de edad, sino los que seguimos siendo jóvenes de espíritu, esperanza, seguimos soñando en que Colombia tiene que salir de este momento tan difícil que ha sido la guerra, que esperamos con mucha ansiedad que el Ejército de Liberación Nacional se siente a dialogar y podamos construir una carta de navegación entre quienes hemos tomado la decisión de que un mundo mejor es posible [...]”.

La ex senadora también leyó un escrito preparado para la ocasión en alusión a las posibilidades del texto. En un fragmento precisó: “El dialogo establecido por Rafael Ballén, además de realizar un llamamiento a la unidad de la izquierda, también nos ayuda a profundizar en aspectos políticos del mundo que han influenciado la vida política del país. El ejercicio riguroso de Ballén nos brinda detalles ideológicos, dialécticos e históricos que nos ilustra los conceptos de neoliberalismo y globalización, apunto a esto porque para los jóvenes, quienes son los principales destinatarios de esta carta incitadora, será de gran ayuda para la comprensión y entendimiento de muchas cosas que han sucedido en Colombia, seguramente este hecho alentará aún más la ebullición de la sangre y la rebeldía de la juventud”.

Jaime Caicedo, secretario general del Partido Comunista, presentó su evaluación sobre la obra: “Quiero decir que he leído el libro con mucho interés porque se trata de un trabajo cuidadoso, minucioso, un trabajo que tiene elementos incluso eruditos y que recoge en una cronografía muy bien elaborada un conjunto de sucesos que refrescan e hilvanan una actitud de crítica con relación a una carta escrita en 1976 y la pone en parangón y en referencia a lo que está pasando en 2016. Allí hay un lapso, hay una cronografía que une una reflexión que yo caracterizaría como una reflexión coherente, con puntos de vista con los cuales tengo divergencia, sin duda alguna, pero que ella misma conduce a una explicación y sobre todo a una ubicación de las tareas del presente muy atadas y muy hilvanadas con el sentido de una historia, de la situación de una sociedad que no logra salir de su crisis, una crisis crónica y una crisis en donde los factores de renovación y de cambio no tienen aún la potencialidad de haber generado una transformación de fondo”.

En el marco del debate propuesto por Moncayo, Caicedo aprovechó su intervención para referirse al post acuerdo: “Pero yo veo el post acuerdo como un escenario de crecimiento del movimiento popular y de las posibilidades de la unidad y de la acción democrática no exclusivamente reducida a las elecciones, yo veo el post acuerdo como un gran escenario de movilizaciones cívicas, populares, y veo el postacuerdo como un escenario que puede facilitar el que factores tan significativos como la Cumbre Agraria y el proceso que está en trance de constituirse de una Cumbre Social Minero Energética y Ambiental encabezada por la USO, pueda conformar parte de lo que yo llamo la base social, una unidad popular o de un frente amplio”.

El Representante a la Cámara Alirio Uribe, fue otro de los invitados para presidir el lanzamiento. El político del Polo Democrático aprovechó el evento para lanzar una audaz propuesta para el periodo electoral que se avecina: “Deberíamos llegar con una candidatura a la presidencia caracterizando cuál es el tipo de gobierno que necesitamos del 2018 al 2022 y, definitivamente, el gobierno que necesitamos se está definiendo ya con el plebiscito, es decir, un gobierno que se comprometa con la implementación de los acuerdos de paz, con honrar los acuerdos y no un Gobierno que eche atrás los acuerdos y los haga imposibles de cumplir. Pero los acuerdos no se van a cumplir si los inconformes no estamos unidos exigiendo su cumplimiento porque el Gobierno es por naturaleza conejero”.

El congresista, llamó también la atención sobre la estrategia que pretende llevar a cabo para mantener la preeminencia de sus fuerzas en el Congreso allende los compromisos políticos adquiridos con las Farc: “El gobierno tiene una propuesta tramposa para no afectar las curules de las bancadas mayoritarias en el Congreso y ponernos a descuartizarnos entre nosotros, candidatos de las Farc con los candidatos de los partidos de izquierda por los mismos votos. Me hago entender, es decir si el Congreso no se amplía con unas curules de paz especiales, o con unas curules por designación por doce años, o los que sea, para las Farc, si lo que el gobierno quiere proponer a las Farc es que vayan a elecciones, “tírense allá a elecciones y si ustedes ganan diez curules la berraquera, si ganan dos yo le encimo tres”, y entonces nos pone a competir entre nosotros por los mismos votos. ¿Eso a qué lleva al final? A que cuando pasen las elecciones del 2018 podamos tener las mismas 25 curules alternativas que hay de minorías hoy en el Congreso, solo que ocho van a ser de las Farc y no avanzamos ni un milímetro políticamente”.

 

Hizo presencia la juventud

 

El estudiante universitario, Mauricio Pérez, habló desde la juventud: “En las organizaciones y los colectivos juveniles, artísticos, deportivos, no está la pregunta central por cómo cambiar las cosas, por cómo ocupar los lugares estratégicos de poder, esta es una diferencia de la generación de la cual ustedes provienen, de la cual el profesor Héctor me compartió una experiencia que él vivió y era que, en efecto, eso hacía parte de las discusiones cotidianas en las universidades, en las cafeterías, entre los grupos estudiantiles, juveniles, eso no hace parte hoy de las preguntas de nuestra generación, hay una cierta frustración, hay un cierto descontento que creo que no se está tomando con seriedad [...]”.

Según el joven activista, lo que él identifica como una “derrota de la izquierda” también corresponde a otros motivos más allá de los usualmente aceptados: “Porque, yo diría, además de la exclusión, además de la represión, además del exterminio que nos plantea el profesor Ballén, en la izquierda hemos sido derrotados también porque estamos en ese círculo, pero también porque nos hace falta inventiva política [...]”.

Pérez reclamó para los jóvenes una mayor participación. “Creo que hasta que las organizaciones sociales o políticas de izquierda, o las que estén en disposición de cambiar las cosas, no le inviertan los esfuerzos necesarios a las organizaciones juveniles o las estudiantiles, no para que reproduzcan la línea de algún partido o se conviertan en los canales de transmisión de algún panfleto, sino para que les entreguen las tareas importantes [...] mirémonos a los ojos y digamos no sabemos qué hacer, pero entréguele las preguntas a los pelados y a las peladas que están en disposición de ser artesanos y artesanas del pensamiento, y no por el placer de fabricar el concepto, sino porque consideramos útil dotar de municiones conceptuales y políticas a los movimientos sociales y a las experiencias y las disputas políticas”.

Clara López Obregón, Ministra de Trabajo, quien fue invitada al evento en calidad de lideresa social y siendo otra de las destinatarias de la Carta, abogó al finalizar el evento por un nuevo pacto: “Tenemos que buscar un pacto, un nuevo pacto, no sé si se llama pacto social, yo ya no hablo de unidad, me está sabiendo a cacho. Un nuevo pacto para superar las causas conflictivas, ya hablamos de las subjetivas de la violencia, las desigualdades aberrantes, la exclusión política, ese nuevo pacto no va a ser entre nosotros los derrotados, los marginales, “los de la B”, tiene que ser más amplio si queremos que el pacto tenga consecuencias, y ese pacto también tiene que dedicarse a un tema que no tiene cabida en la democracia y es esa impresionante corrupción a la que nos hemos acostumbrado, corrupción en todo, en hacer política, en hacer la cola, en todo”.

Así, con un ambiente de deseo de cambio y de acción entre los cientos de quienes respondieron a este llamado, con un deseo de cuestionar y darle paso a una nueva coyuntura en nuestro país, culminó el evento del lanzamiento de la “Carta sin sobre a los indignados de Colombia”, un valioso libro que recomendamos leer, compartir, debatir, reflexionar, y cargando baterías para actuar por un nuevo país cimentado en una democracia sustentada en el poder social de las mayorías.

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Minga agraria, repertorios de la protesta y bloqueo de la Panamericana en el Cauca

Observando la movilización y protesta organizada como Minga de la resistencia agraria se me viene a la memoria la potente movilización indígena en Bolivia en el año 2005 que fue la estocada final al neoliberalismo proyanky y la antesala del triunfo de Evo Morales y el MAS.


Bloqueos de carreteras con árboles, marchas gigantescas y movilizaciones descomunales. Fue una lucha tenaz con los antidisturbios y fuerzas represivas policiales de allí.


En la actual protesta indígena en curso en el territorio caucano todo ello es parte del repertorio de la protesta y movilización popular.
Hay bloqueo legitimo de la Panamericana para obligar al gobierno y a su mediocre Ministro de Agricultura, Iragorri, a que coja seriedad y respete los pactos con las organizaciones agrarias.


Ese funcionario, enemigo agazapado de la paz, es un ficha de los terratenientes y ganaderos que lucran de las instituciones públicas en desmedro de los intereses comunales de la sociedad.


Poco le importan las justas demandas de los pobres del campo. Se burla de las mismas y las sabotea con maniobras burocráticas oscuras.


Es por tal razón que la consigna que pide su renuncia está más que justificada.


Según ese funcionario la culpa de la persistencia de la protesta es de los indígenas y campesinos y no consecuencia de su irresponsable mamadera de gallo.


Hacen bien los líderes de la Minga en mantener el bloqueo de la Panamericana hasta que no obtengan resultados concretos y tangibles en sus demandas y pliegos reivindicatorios.


Nota. En estos momentos muy buena la noticia del encuentro de los indígenas, campesinos y afro descendientes con los integrantes de la Mesa de diálogos de paz en La Habana. Hay que analizar a profundidad el manifiesto de las organizaciones presentes.

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