Nicolás Maduro: "Pretenden crear un conflicto con Colombia" 

El presidente Nicolás Maduro finalizó la alocución al frente de la reunión del Consejo de Defensa de la Nación denunciando la existencia de una amenaza y escalada militar contra el país. “Tenemos las pruebas de cómo se pretende crear un falso positivo para crear un conflicto armado entre Colombia y Venezuela”.

La reunión del lunes a la noche se dio luego de un día de alta tensión diplomática. En primer lugar, el ministro de comunicación Jorge Rodríguez, presentó pruebas de cómo fueron falsificados y difundidos a través de la prensa colombiana, en particular la revista Semana, documentos para intentar acusar al gobierno venezolano de colaborar con el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y el sector de la Fuerza Armada Revolucionaria de Colombia (FARC) que regresó a la lucha armada.

Luego, en horas de la tarde, tuvo lugar una rueda de prensa del canciller venezolano, Jorge Arreaza, y el Rodríguez, donde fue convocado el cuerpo diplomático acredito en el país, para darles “información precisa de los actos terroristas que desde la República de Colombia se planifican bajo el amparo del gobierno neogranadino”.

Fue en horas de la noche que Maduro se reunió con el Consejo de Defensa de la Nación, donde participaron representantes de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) en todos sus niveles, de los poderes públicos, y el gabinete nacional.

“He entregado como jefe de Estado al Consejo de Defensa de la Nación la conducción colectiva de esta coyuntura de amenaza real, de violencia, de conflicto armado y de ataque de parte del gobierno guerrerista y criminal de Colombia”, afirmó el mandatario, siguiendo, explicó, el artículo 232 de la Constitución.

Durante la alocución denunció los diferentes actos encubiertos -42 acciones en tres meses, detalló- que se han venido realizando desde el gobierno de Colombia. Una de ellas ha sido y es el intento de “captación de oficiales y suboficiales venezolanos con la intención de atacar el sistema de defensa aéreo y misilítstico venezolano, apoyados por un grupo de venezolanos”.

El presidente venezolano también se refirió a la alerta naranja decretada días atrás y el inicio de los las operaciones fronterizas “Venezuela soberanía y paz” que se llevarán adelante desde este martes 10 de septiembre hasta el 28 del mes.

“A poner a punto todo el sistema de defensa nacional, afinar todos los mecanismos del despliegue de la capacidad militar de nuestro país para poner a punto la defensa terrestre, antiaérea, la defensa integral del territorio nacional”, afirmó Maduro.

De esta manera la tensión entre ambos países alcanzó su punto máximo desde la nueva escalada que inició el 29 de agosto. Ese día un sector de las FARC anunció su regreso a la lucha armada, lo que fue seguido por la acusación del presidente Iván Duque hacia Venezuela al afirmar que el gobierno de Maduro les brindaba apoyo dentro de su territorio.

Dos días después, el 31 de agosto, Jorge Rodríguez había denunciado la detención de quien iba a detonar explosivos en puntos céntricos de Caracas, y la presencia de tres centros de entrenamiento militar en Colombia, cerca de la frontera con Venezuela, donde, explicó, fue entrenado, junto a otras personas, y enviado al país.

No fue la primera vez que el gobierno venezolano denunció la presencia de centros de formación militar en Colombia para atentar contra Venezuela: el caso anterior había sido con el intento de asesinato del presidente Maduro el ocho de agosto del 2018.

El escenario actual se enmarca dentro de una nueva ofensiva en el intento de derrocamiento del presidente Maduro. Las declaraciones han venido en escalada en las últimas semanas, en particular desde el decreto firmado por Donald Trump el 6 de agosto para agudizar el bloqueo económico y financiero, lo que trajo, en consecuencia, la decisión de Maduro de suspender las negociaciones en Barbados.

En ese contexto, y con un cuadro de desmovilización de la oposición a nivel nacional, tomó fuerza la variable Colombia en el esquema de asedio al gobierno venezolano. Iván Duque no se pronunció el lunes acerca de las declaraciones hechas desde el Palacio de Miraflores.

Por último, el lunes también tuvieron lugar tres hechos relevantes. En primer lugar, el informe leído por la Alta Comisionada de Derechos Humanos de Naciones Unidas, Michelle Bachelet, que reiteró su preocupación por las violaciones a los derechos humanos en Venezuela, a la vez que reconoció el impacto negativo del bloqueo y la violencia opositora.

En segundo lugar, tuvieron lugar las palabras de Elliot Abrams, enviado especial norteamericano para el caso venezolano, quien, desde Bruselas, acusó a la Unión Europea de no tomar mayores sanciones contra el gobierno de Maduro y de ser permisiva con sus dirigentes.

Por último, se supo que la Organización de Estados Americanos -de la cual el gobierno venezolano se retiró- debatirá el próximo miércoles el pedido hecho por el autoproclamado Juan Guaidó de que se active el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca, una carta que pone sobre la mesa la posibilidad de conformar una coalición internacional contra Venezuela.

Queda por delante la Asamblea General de Naciones Unidas que tendrá lugar el 27 de este mes, y será un nuevo escenario de la confrontación diplomática. Los tiempos han vuelto a acelerarse.


Colombia-Venezuela, ¿tan sólo tambores de guerra?

Álvaro Verzi Rangel

Estrategia.la

Los analistas venezolanos, colombianos e internacionales coinciden en que ven como muy remota la posibilidad de un enfrentamiento militar entre Colombia y Venezuela, aunque el tono guerrero de algunos altos funcionarios colombianos y el reciente anuncio de Nicolás Maduro de desplegar un sistema de misiles antiaéreos y ordenar ejercicios militares en la frontera, dan lugar a temer por la paz regional.

Las amenazas de guerra no son nuevas en la historia de ambos países, surgidos de la misma raíz de la Gran Colombia. Muchas veces sirvieron para distraer la atención de los problemas internos.

Por un lado sirve para invisibilizar las conversaciones entre gobierno y oposición venezolanos que adelantan con auspicio noruego y por el otro, ocultar el juicio que se le sigue al expresidente colombiano Álvaro Uribe, en momentos en que se larga la campaña electoral para gobernadores y alcaldes,

Funcionarios colombianos tienden a desestimar las capacidades militares de las Fuerzas Armadas Bolivarianas (venezolanas) –sus equipos y armamentos no han recibido mantenimiento ni se adaptan a una confrontación con su vecino del sur y oeste, dicen- y agregan una especulación con tufo a fakenew a la ecuación explosiva: la supuesta alianza de disidencias y guerrillas colombianas con el gobierno de Caracas

A principios de semana, denunciando una «escalada guerrerista» desde el país vecino, Maduro volvió a elevar el tono contra el gobierno del ultraderechista Iván Duque, a quien suele acusar de estar detrás de planes de Estados Unidos para derrocarlo, asesinarlo o desencadenar hechos de violencia en Venezuela.

«En los últimos tres meses se ha intentado desde la inteligencia del gobierno colombiano, captar suboficiales y oficiales venezolanos para afectar el sistema de radares, el sistema de defensa aérea y sus aviones, el sistema defensa antiaérea y el sistema misilístico venezolano», indicó Maduro en una cadena de radio y televisión.

“Colombia no será jamás un país agresor, y si llegáramos a ser agredidos, que Dios quiera que esa hipótesis jamás se produzca, pues sabemos que también tendríamos no solamente nuestra capacidad de defensa sino la reacción de nuestros aliados en la comunidad internacional”, afirmó la vicepresidenta colombiana Marta Lucía Ramírez.

El Gobierno colombiano, reveló Ramírez, busca activar todos los mecanismos a nivel hemisférico para evitar cualquier tipo de agresión armada. “Colombia está activando todos los instrumentos que existen en la región para evitar cualquier tipo de acción militar y cualquier tipo de provocación”, apuntó.

Juan Guaidó, el autoproclamado presidente interino de Venezuela, que cuenta con el apoyo de Estados Unidos, calificó como una “distracción” las acusaciones de Nicolás Maduro sobre Colombia. “La clásica estrategia del enemigo externo, el enemigo interno, el enemigo anterior, antes le echaban la culpa a la Cuarta República, a los bachaqueros, a la guerra económica, ahora la culpa es de un país hermano”, dijo Guaidó, quien reiteró que trabajará de la “mano con el gobierno colombiano” para dar con el paradero de los disidentes de la Farc.

Este último pico de tensión –que trasciende la guerra de micrófonos que tiene varias décadas- comenzó a finales de agosto cuando Duque acusó sin prueba alguna al gobierno venezolano de dar «albergue» y «apoyo» a un grupo disidente de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) que, liderado por Iván Márquez, anunció su rearme.

En respuesta, Maduro decretó una alerta en la frontera común de 2.200 kilómetros y convocó ejercicios castrenses en esa zona entre el 10 y el 28 de septiembre, y el despliegue de un sistema de misiles terrestres y antiaéreos. Asimismo, acusó a Colombia de estar armando y entrenando paramilitares para llevar a cabo en Venezuela atentados contra altos personajes de su entorno.

Duque, acosado por una grave crisis económica, ética y social, bajó el tono y descartó una intervención militar en Venezuela asegurando que «Colombia no agrede a nadie».

‘Guerra’ fue una de las palabras que más se repitió en los medios hegemónicos de comunicación colombiana esta semana, mientras la paz y la esperanza continúan siendo reiterativas en los discursos del pueblo. Las organizaciones sociales, sectores y comunidades no han dejado de preguntarse por la construcción de la paz en los territorios.

Han pasado casi tres años desde que las Farc-EP y el gobierno firmaron en La Habana el Acuerdo de Paz, pero la realidad diaria en las regiones y las ciudades es preocupante: miltarización, persecusión, estigmatización, y hostigamiento continuo; el asesinato sistemático de líderes sociales, la incursión de proyectos extractivistas que atentan contra la naturaleza y las comunidades, el incremento del índice de desempleo; el desplazamiento, tanto al interior del país como hacia el exterior.

Alberto Castilla, senador colombiano de la bancada alternativa, señaló que la diferencia entre la paz que plantea la burguesía y la que planean las comunidades es de carácter estructural; para éstas la paz no se limita a la entrega de las armas o a los Acuerdos logrados con las insurgencias.

“Está bien que haya una negociación del conflicto armado, pero no dejar reducido el concepto de paz a esa situación, sino generar todo lo que signifique mejores condiciones para la población colombiana y ahí si podríamos tener el concepto de paz”, aseguró Castilla. Todo ello, junto al incumplimiento del Acuerdo de Paz, son algunos de los elementos que evidencian que el silencio de los fusiles no es equivalente a la paz.

Las especulaciones guerreristas

La revista colombiana Semana, especuló que Maduro estaría instrumentalizando a estos grupos insurgentes para desestabilizar al gobierno colombiano y estos estarían suministrando información de inteligencia sobre posibles blancos, en especial estructuras energéticas y de seguridad colombianos.

La revista afirmó, en base a supuestos documentos secretos de inteligencia, que el gobierno venezolano tiene las coordenadas y la descripción de decenas de edificios claves para Colombia, incluyendo sedes gubernamentales, militares e infraestructura civil. En los documentos -titulados “Zamora” y “Centauro negro”-, las fuerzas militares del venezolanas diseñaban un plan de defensa ante una supuesta invasión imperialista de Estados Unidos desde Colombia, dice Semana.

Rubén Sánchez, profesor de ciencias políticas y gobierno de la colombiana Universidad del Rosario, descarta completamente ese escenario “porque el problema que tiene Maduro es interno, con su país, su población, la oposición. Además tiene unos aliados que no le pueden ayudar: Rusia está lejos y a China no le interesa. Viendo las condiciones objetivas sería una estupidez”, dijo al diario bogotano El Tiempo.

La analista venezolana Collete Capriles disiente con los colombianos y alerta que el ejército venezolano tiene gran poder de fuego: “ Es muy “respetable” militarmente, como lo reconoció el jefe del Comando Sur hace unas semanas”, dijo, tras reseñar que las declaraciones de ambas partes han ido más bien en la dirección de bajar la tensión.

Capriles también analiza el lado colombiano, dentro de la polarización política que vive el país: estos tambores de guerra “benefician a quienes no quieren una solución negociada a la crisis venezolana. Al menos son esos grupos lo que con más alegría abrazan la hipótesis bélica».

Desde la oposición antichavista se señala que Maduro no tiene cómo sostener una guerra porque no tiene logística, no tiene recursos financieros, y su población está carente de lo más elemental, sobre todo en la frontera. “Todo esto forma parte de la típica reacción chavista de ‘huir hacia adelante’ para hacer creer que están dispuestos a todo, pero en el fondo están pidiendo a Dios que no los tomen en serio”, apuntó Luis Salamanca, docente de la Universidad Central de Venezuela.

Por su parte, el dirigente chavista Pedro Carreño señaló que “Colombia, cual Caín de América, queriendo matar a sus hermanos, se ha prestado para constituirse en un portaaviones de Estados Unidos, de manera tal que desde allí se avance en ataques directos hacia Venezuela”. “Hay que aclarar que aquí hay un plan perverso, criminal y macabro para satanizar, estigmatizar y criminalizar al pueblo y al gobierno de manera tal de generar visiones subjetivas para una escalada de agresiones que termine con el control total de nuestro territorio”, agregó.

La prensa bogotana especula sobre un apoyo ruso al gobierno de Caracas y señala que la guerra híbrida no necesariamente emplea aviones de combate polivalente Sukhoi SU-30 o tanques pesados T-72, sino que se vale de nuevas formas de tecnología y de patrones de relacionamiento sociales, actuando en los espacios radioeléctrico y digital, buscando aliados en el país objetivo, y explotando sus contradicciones y conflictos sociopolíticos.

Mientras, embajadores de la Unión Europea instaron al gobierno de Nicolás Maduro y al jefe de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, a que regresen al diálogo impulsado por Noruega para poner fin a la profunda crisis que encara Venezuela. Tras un encuentro del cuerpo diplomático con Guaidó, el embajador de Francia en Caracas, Romain Nadal, señaló que «hay que negociar, discutir y reanudar el proceso de Oslo, de la mediación de Noruega».

¿Serán tan sólo tambores de guerra haciendo ruido para invisibilizar la realidad? En eso, los medios hegemónicos colombianos y las agencias noticiosas internacionales que difunden estas especies, tienen un largo historial de azuzar conflictos en su prédica de terrorismo mediático.

 Por Álvaro Verzi Rangel es Sociólogo venezolano, Codirector del Observatorio en Comunicación y Democracia y del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)

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Miércoles, 11 Septiembre 2019 06:08

Huawei es apenas refriega de lo que se viene

Huawei es apenas refriega de lo que se viene

La guerra del gobierno Trump contra China (que empezó contra la multinacional Huawei) ha ocupado las portadas de los medios de comunicación en todo el mundo, hecho explicable por implicar a las dos mayores potencias comerciales del mundo y por afectar (como daño colateral) al mayor tótem del siglo XXI, como es la telefonía móvil, sin la cual se multiplicaría el número de desamparados, que encuentran en su teléfono la comprensión y el amor que ya no saben hallar fuera de emoticones y pantallas. Que el conflicto chino-yanqui haga timbrar al mundo no debe hacer olvidar un hecho más importante, que, en estos pagos, recibe nula atención: la feroz carrera armamentista que mantienen EEUU, China y Rusia, respecto de la cual lo comercial y Huawei -por más que inflen su importancia- no es sino un primer ‘round’ de una pelea a muchos rounds.

El común de los mortales vive de espaldas a la historia y a golpe de amarillismo, de manera que rara vez dispone de herramientas básicas para analizar casos como el presente. Uno de ellos se refiere a un hecho que ha ocurrido (y seguirá ocurriendo) en todos los tiempos y civilizaciones: cuando surge una nueva potencia -o resurge una que lo fue- la potencia reclama un sitio en el mundo proporcional a su poder y quiere -también- a sus adversarios fuera de sus áreas estratégicas. Tan viejo como el mundo, como narró Tucídides, hace 2400 años, en su Historia de la guerra del Peloponeso.

Un episodio ilustra esta realidad. Italia y Alemania se constituyeron como Estados unitarios en 1860 y 1871, respectivamente, es decir, tres siglos después del inicio de la era del imperialismo europeo. Llegaron tarde al reparto colonial, pero, como nuevos grandes Estados, reclamaron una parte del botín. En 1885, por iniciativa alemana, se celebró la Conferencia de Berlín para el reparto de África, de la que Alemania obtuvo un relevante número de colonias e Italia su porción, aunque nada comparables con las británicas y francesas. Al final, como es sabido, las contradicciones imperialistas terminaron estallando en la I Gran Guerra Europea moderna (Europa ha vivido en guerra desde los neandertales), mal llamada I Guerra Mundial. Esta guerra recordó otra antigua realidad: ningún imperio cede voluntariamente su poder. Se le arranca por la fuerza. Alejandro lo hizo con Darío. Roma con Cartago. EEUU con España.

Situémonos ahora en 2019. Un antiguo imperio, China, hasta hace ochenta años dominado, expoliado y explotado por potencias extranjeras, ha resurgido como ave fénix y reclama su lugar en el mundo. Otro viejo imperio, Rusia, renacido después del suicidio y desmembramiento de la superpotencia soviética, reclama también un solio macizo en la sociedad internacional. Frente a ellos EEUU, un imperio mundial joven (su poder inicial surgió de la IGM y su poder mundial de la IIGM), pretende que las renacidas nuevas potencias acepten el orden que instituyó sin disparar, prácticamente, un tiro y sin tener que hacer mayores sacrificios. Al contrario, EEUU pudo hacerse imperio merced a que las potencias europeas se mataron entre ellas, dejándole el campo abierto y, además, enriqueciéndolo hasta lo obsceno gracias a las dos guerras (John Kenneth Galbraith afirmó que la IGM había sido una bendición para EEUU).

El panorama actual, para Washington, es un tablero de ajedrez. A diferencia del mundo bipolar, donde cada superpotencia tenía definidas sus áreas de dominación estratégicas, el mundo hoy es multipolar y complejo y, por vez primera en la historia, auténticamente global. No hay colonias obedientes (salvo la UE, paradojas de la historia) y EEUU enfrenta, no sólo a dos potencias equivalentes, sino -esto es lo peor- aliadas, y de una magnitud abrumadora en territorio, población y recursos. La suma de China y Rusia-Rusia y China hace un poder que supera con creces al estadounidense, por más que se afane Washington en hacer creer lo contrario. El territorio de la alianza euro-asiática se extiende del mar de Barents al Mar de la China Meridional; del Báltico al Golfo Pérsico; del mar Mediterráneo y el Negro al Índico. Es decir, abarca la casi totalidad de Eurasia, con diferencia el continente más importante del mundo. Son, además, aliados contiguos, de forma que su interacción es fácil, intensa y… barata. Como recordó hace poco el periodista Michael Hudson, “Los Neocons nombrados por Trump están logrando lo que parecía impensable no hace mucho tiempo: juntar a China y Rusia -la gran pesadilla de Henry Kissinger y Zbigniew Brzezinski” (corrección: la alianza antecede Trump, aunque Donald ha hecho méritos notables para robustecerla).

EEUU, por el contrario, es un país aislado. Un Estado-isla en un continente-isla, separado del resto del mundo por los dos mayores océanos. Sus aliados están lejos y, más grave aún, están dispersos y solos. Japón es otro Estado-isla, separado del continente y sin aliados próximos (excluyo a Corea del Sur, primer candidato a abandonar el barco estadounidense, Taiwán duraría un suspiro). Europa es una península sin acceso directo a la mole euroasiática y sin recursos energéticos suficientes. Arabia Saudita es una península medieval rodeada de pocos amigos y con un ejército archi-armado pero incompetente (en Yemen acumulan sólo crímenes atroces). Mantener unidos todos esos fragmentos obliga, a EEUU, a gastos astronómicos, lo que deja, como daño colateral, un déficit público galáctico y ruinoso.

Esta realidad ha provocado, en EEUU, una proliferación de estudios y análisis sobre cómo enfrentar la alianza sino-rusa, como no se veía desde los años duros de la guerra fría. El último documento apareció en diciembre de 2018 (National Security / Long-Range Emerging Threats Facing the United States As Identified by Federal Agencies, Seguridad Nacional / Amenazas emergentes de largo alcance que enfrenta Estados Unidos según lo identificado por las agencias federales). Este informe expresa: “Estados Unidos enfrenta una compleja serie de amenazas a nuestra seguridad nacional, incluidos nuestro sistema político, económico, militar y social. Estas amenazas continuarán evolucionando a medida que se desarrollen los adversarios políticos y militares, a medida que avanzan los sistemas de armas y la tecnología, y con los cambios demográficos y ambientales”. Esta afirmación se ha convertido en estribillo en esa clase de informes, que repiten que EEUU afronta la mayor amenaza a su hegemonía, algo cierto, pues nunca EEUU había encontrado rivales de tal magnitud. La retirada de EEUU de los acuerdos de control de armas no es una ‘trumpada’, sino respuesta al miedo creciente a China, país no firmante de esos tratados, y su alianza con Rusia. Por ese mismo motivo, EEUU aumentará sus presiones sobre Europa y Latinoamérica, buscando crear un frente euro-americano frente a las potencias euro-asiáticas (otra cosa será que lo consiga o a qué nivel pueda conseguirlo).

El mundo de la guerra fría era un mundo de fronteras definidas, con conflictos en áreas periféricas -Vietnam, Angola, etc.- que no afectaban el equilibrio estratégico esencial entre las superpotencias. En el mundo actual hay pocas fronteras claras y demasiadas en disputa. Disputas geopolíticas, económicas, comerciales, científico-técnicas. Con cada vez más abundantes zonas grises y algunas absolutamente calientes. América del Sur está siendo convertida en una inmensa zona gris, con Rusia y China erosionando cuanto pueden la antigua hegemonía de EEUU, con Venezuela en el epicentro. Ucrania es -tómenlo en serio los europeos- un limes al que Rusia no renunciará (pregunten si EEUU aceptarían misiles rusos y chinos en México o Canadá). Irán, país milenario, quiere su propio espacio y es aliado esencial para China y Rusia (de ahí la obsesión de EEUU por derrocar a la república islámica). Siria, país referencia del de retorno de Rusia a Oriente Próximo, es territorio cardinal para la proyección del poder ruso en el Mediterráneo. India quiere ser potencia regional y, en alianza con Rusia, mantener el equilibrio en el Índico, establecer un status quo con China y, con China, desenredar el laberinto paquistaní. EEUU lleva una década queriendo enredar a India contra China e India le responde que los cipayos son historia y que ellos tienen sus propias aspiraciones. Por si alguna tenía dudas, a inicios de septiembre de este 2019, India firmó contratos por 14.500 millones de dólares para adquirir armamentos rusos, entre ellos sistemas S-400.

Recordemos, ahora, el primer juego de tronos, llamado en el siglo XIX “el gran juego”. Fue la disputa a cara de perro entre los imperios ruso y británico por el dominio de Asia Central. Gran Bretaña, la mayor potencia marítima de entonces, quería forjar un muro en torno a la India -su “joya de la corona”- y Rusia, la mayor potencia terrestre, expandir sus dominios sobre la vastedad centroasiática. “El gran juego” inspiraría a Halford Mackinder, el más importante geopolítico británico, a elaborar su teoría sobre la rivalidad entre la potencia marítima (Gran Bretaña) y la potencia terrestre (Rusia), que, desde hace casi un siglo, inspira a EEUU, potencia marítima heredera de la británica.

Porque EEUU es eso: una potencia marítima, separada del resto de continentes por el Atlántico y el Pacífico. Ser un Estado-isla de un continente-isla permitió a EEUU ser superpotencia y dominar casi todos los mares y océanos, teniendo como modelo a su antecesora británica. No obstante, el poder naval británico pudo ser lo que fue porque no había armas que contrarrestaran el poder de su flota. Sus naos podían aparecer de repente en cualquier sitio, sin dar tiempo a organizar la defensa, de forma que, en días o semanas, la flota británica podía tomar Shanghái, Mallorca o Bengala. Hoy, eso, es, simplemente, imposible. Satélites espías monitorean minuto a minuto cada buque de guerra, cada portaaviones, haciendo un disparate pensar en bloqueos y, menos aún, en ataques sorpresa desde el mar (o desde tierra). El acelerado e imparable desarrollo de misiles -como los hipersónicos rusos, que alcanzan velocidades superiores hasta doce veces la del sonido- convierten a los buques en armatostes fáciles de hundir

Un think tank británico fue el primero en advertir esta realidad, luego confirmada en un informe estadounidense, que reconoce que EEUU carece de medios contra los misiles hipersónicos rusos. China desarrolló, hace años, un sistema para hundir portaaviones por saturación, es decir, si una flota con portaaviones tiene, digamos, 800 misiles, el sistema chino dispararía mil o 1.500 misiles. Se perderían 800, pero el resto haría blanco. Las guerras comerciales, o el Huawei 5G no es el punto G de la economía mundial. Estamos, apenas, ante refriegas de lo que se viene. Y lo que se viene es grueso, muy grueso. Algo así como un nuevo tiempo, una nueva era, dominada por potencias asiáticas. Pudo ser de otra manera, si la UE/OTAN, en vez de pretender destruir Rusia, la hubiera hecho aliada, Ahora es demasiado tarde. La alianza ruso-china -como antes Alejandro, Napoleón o los británicos- marcará las pautas y se hará más fuerte. India está estableciendo su área e Irán la suya. ¿Y la UE? Bien, gracias, alineadita con EEUU, esperando las ostias del cielo, que no serán de pan ácimo ni harina de trigo.

Por Augusto Zamora R.

Autor de ‘Política y geopolítica para rebeldes, irreverentes y escépticos’ (2016, 3ª edición 2018) y de’ Réquiem polifónico por Occidente’ (2018), Akal.

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Domingo, 01 Septiembre 2019 06:04

Pico de tensión entre Colombia y Venezuela

Pico de tensión entre Colombia y Venezuela

El presidente colombiano había afirmado que la  “banda de narcoterroristas” de las Farc, cuenta “con el apoyo de la dictadura de Maduro”.

 

La relación entre el gobierno de Venezuela y el de Colombia ha dado nuevos pasos de enfrentamiento esta semana. La primera acusación vino por parte de Iván Duque luego del anuncio del regreso a las armas por parte de un sector de las FARC. El presidente afirmó que el grupo, a quien calificó “banda de narcoterroristas”, cuenta “con el albergue y el apoyo de la dictadura de Nicolás Maduro”.

En respuesta a las acusaciones del presidente, el gobierno venezolano emitió un comunicado para rechazar de los señalamientos. “Resulta insólito que Iván Duque, con absoluta desfachatez, pretenda desplazar hacia terceros países y terceras personas, su exclusiva responsabilidad en el planificado desmontaje del proceso de paz y el cumplimiento de los compromisos asumidos y firmados por el Estado colombiano”.

No es la primera vez que el gobierno colombiano acusa al de Venezuela de dejar operar a las fuerzas insurgentes en su territorio, en particular al ELN. A esa matriz se había sumado el señalamiento de que Iván Márquez y Jesús Santrich -presentes en el centro del video difundido para anunciar el regreso a las armas- estaban en el vecino país.

El ministro de defensa de Venezuela, Vladimir Padrino López, denunció intenciones de guerra detrás de las acusaciones de Iván Duque: “El problema político que enfrenta Colombia, no puede ni debe derivar en una confrontación militar. Exhortamos a no buscar excusas ni pretextos con falsos positivos para intentar violar nuestra soberanía territorial, bien sea por fuerzas convencionales como por grupos irregulares”.

En ese contexto, el día sábado, el ministro de comunicación venezolano, Jorge Rodríguez, denunció el funcionamiento de tres campamentos de preparación armada en Colombia, donde se preparan las acciones terroristas contra el gobierno y la sociedad venezolana.

Afirmó que uno se sitúa en la ciudad de Maicao, a 2,5 kilómetros de la frontera, otro en Río Acha, y el tercero en la Sierra Nevada de Santa Marta. Los dos primeros son, explicó, de entrenamiento para uso de explosivos, y el tercero de entrenamiento militar. Allí se “entrenan más de 200 personas para acciones paramilitares, terroristas, asesinatos selectivos, y agresión en la frontera”, denunció Jorge Rodríguez.

“¿Qué vas a hacer Iván Duque?” afirmó el ministro de comunicación al exhortar al presidente de Colombia a que desmonte los centros de entrenamiento de los cual, explicó, es cómplice.

Rodríguez explicó que los servicios venezolanos lograron confirmar la existencia de los centros luego de desarticular tres acciones con explosivo. Las dos primeras iban a ocurrir el 17 de agosto, al detonar explosivos cargados de C4 frente la sede de las Fuerzas de Acciones Especiales y un edificio del barrio 23 de Enero, bastión chavista. El tercero iba a darse a finales de agosto, con la detonación de un explosivo en el Palacio de Justicia de Caracas, situado en una de las zonas más transitadas del centro de la ciudad.

“Todo esto forma parte de un plan que tenía su culminación en los próximos quince, pensaban perpetrar acciones de mayor magnitud en contra del pueblo de Venezuela y el presidente de la república”, detalló Jorge Rodríguez.

Las acusaciones cruzadas regresan así a su punto de mayor tensión desde el 23 de febrero, cuando el gobierno colombiano abrió dos puentes internacionales para intentar ingresar camiones y manifestantes por la fuerza en territorio venezolano. La noche siguiente había tenido lugar un ataque de un grupo de 60 paramilitares a un puesto de la Guardia Nacional Bolivariana a pocos kilómetros del puente internacional.

No es la primera vez que el gobierno venezolano acusa al de Colombia de ser parte activa en los intentos de derrocamiento de Nicolás Maduro. En agosto del 2018, Venezuela señaló que los autores del intento de asesinato del presidente se habían entrando en un campamento en Colombia, más exactamente en Chinácota. Desde allí también habrían traído los drones que cargaron los explosivos para realizar la acción.

La escalada ocurre en un momento de crisis de la oposición venezolana, que ha perdido su capacidad de movilización y de generar expectativa. Sus iniciativas se redujeron en las últimas semanas, al igual que su impacto mediático tanto nacional como internacional.

El escenario internacional tuvo en contrapartida dos noticias centrales. La primera, de orden similar al que enfrentan Cuba, Irán, Siria y Corea del Norte. La segunda, política, con el reconocimiento de la existencia de diálogos directamente entre el gobierno norteamericano y el venezolano.

Esto último se dio luego de que Maduro decidiera retirarse de la mesa de diálogo con la oposición en Barbados, debido al nuevo paso de acciones unilaterales de Estados Unidos. La confirmación de canales de diálogo entre ambos gobiernos evidenció que la resolución del conflicto pasa por un acuerdo con el gobierno norteamericano, real decisor, financista y articulador del intento de derrocamiento de Maduro.

La posibilidad de ese acuerdo todavía aparece lejana en un juego trancado. EE.UU. afirma que no está dispuesto a una negociación que no implique la salida del presidente venezolano antes mismo de unas elecciones. En cuanto al gobierno de Maduro, una de las exigencias es el retiro del bloqueo contra el país.

¿Cómo operará la nueva escalada entre Venezuela y Colombia en este contexto? El gobierno venezolano ha denunciado en varias oportunidades los laberintos de guerra que se preparan desde el país vecino. La vicepresidenta, Delcy Rodríguez, anunció que presentará pruebas en Naciones Unidas sobre “la protección y amparo de Iván Duque a grupos terroristas y armados en Colombia para, con su anuencia, atentar contra nuestro orden constitucional”. 

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El presidente francés, Emmanuel Macron (c), el presidente estadounidense, Donald Trump (i), el primer ministro japonés, Shinzo Abe (2i), el primer ministro italiano en funciones, Giuseppe Conte (3i), el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk (espaldas), el primer ministro británico, Boris Johnson (d), el primer ministro canadiense, Justin Trudeau (2d), y la canciller alemana, Angela Merkel (3d), este domingo durante la cumbre del G7 en Biarritz EFE

Con la economía mundial en plena ralentización y la amenaza de una recesión en Alemania y el Reino Unido, la cumbre tenía como objetivo buscar una tregua

Hay "enormes riesgos económicos en el mundo por las tensiones comerciales", ha reconocido claramente la canciller alemana, Angela Merkel

El acuerdo entre Estados Unidos y Japón se centrará en agroalimentación, industria y comercio digital

 

La cumbre del G7 ha subrayado este domingo su inquietud por las tensiones comerciales, que suponen una amenaza para el crecimiento económico global, una preocupación ante la que el presidente de EE.UU., Donald Trump, solo ha podido contraponer un limitado nuevo acuerdo comercial con Japón.

Con la economía mundial en plena ralentización y la amenaza de una recesión en Alemania y el Reino Unido, en parte debido al incremento de la tensión comercial del último año entre EE.UU. y China, pero también por la amenaza de un Brexit sin acuerdo, esta cumbre de Biarritz tenía como objetivo buscar alguna forma de tregua.

Ahora mismo hay "enormes riesgos económicos en el mundo por las tensiones comerciales", ha reconocido claramente la canciller alemana, Angela Merkel, en unas declaraciones.

Merkel ha recalcado que Alemania quiere en primer lugar "que haya un acuerdo lo antes posible sobre la Organización Mundial del Comercio (OMC), que debe reformarse y potenciar su papel como árbitro" de estos conflictos.

La tensión comercial, alimentada especialmente por Trump y sus sanciones y aranceles a China, pero también con amenazas a la Unión Europea y otros países, ha protagonizado la primera sesión de la cumbre de este domingo.

A pesar de que la discusión ha sido positiva, con una "maduración en los temas", como la reforma de la OMC, "sería ir muy lejos decir que hay un acuerdo" en este asunto, ha reconocido un destacado funcionario de la Unión Europea.

Conversación centrada en China

La conversación se centró en China, después de que Trump protagonizara el viernes una nueva escalada en el conflicto. En la sesión, los líderes del G7 hablaron sobre "evaluación, análisis y objetivos" del proceso, ha precisado el funcionario europeo en declaraciones a la prensa.

Han convenido en que "China es una amenaza sistémica, que supone un desafío en término de distorsión del comercio", pero "no hay acuerdo sobre cómo lidiar con China", ha añadido. Para Merkel, se trata de encontrar soluciones sobre China "en las que todos los países se beneficien. Eso es posible y ganaremos todos".

La cuestión de China está aún más en las mentes de los líderes reunidos en Biarritz tras el agravamiento del conflicto del pasado viernes, cuando Pekín dijo que aplicará aranceles de represalia contra EE.UU. y Trump replicó incrementando otros dos aranceles ya anunciados y que aún no habían entrado en vigor.

Además, el presidente estadounidense avanzó que podría invocar la Ley de Emergencia Nacional de 1977 para pedir a las empresas de su país presentes en el gigante asiático (que es también el mayor mercado del mundo en muchos sectores) que lo abandonen.

Este domingo, Trump ha asegurado que los demás miembros del G7 no le han pedido que frene la guerra comercial con China, aunque ha reconocido que tiene dudas sobre todo lo que hace.

"Nadie me ha dicho eso", ha respondido el presidente estadounidense a una pregunta acerca de si sus aliados del G7 le han presionado durante la cumbre para que ponga fin a la tensión con el gigante asiático.

Trump, en unas breves declaraciones a la prensa tras reunirse con el primer ministro británico, Boris Johnson, ha reconocido que tiene algunas "dudas" sobre sus decisiones sobre China.

Poco después, la Casa Blanca ha precisado a través de portavoces y asesores que las "únicas dudas" de Trump consisten en "si debía haber sido incluso más duro con China".

Johnson, por su parte, ha dicho este domingo sentado frente a Trump: "En general, estamos a favor de la paz comercial". Y ha señalado su oposición, en principio, a la imposición de nuevos aranceles.

Nuevo acuerdo con Japón

Mientras la tensión comercial con China oscila con los altibajos verbales del inquilino de la Casa Blanca, este ha anunciado junto con el primer ministro japonés, Shinzo Abe, el final de las negociaciones de un nuevo acuerdo comercial bilateral, aunque parece que de alcance limitado.

El acuerdo se centrará en agroalimentación, industria y comercio digital. Trump se ha esforzado en destacar la importancia en el primer capítulo, después de que buena parte de las represalias chinas contra EE.UU. se han centrado en productos agrícolas y ganaderos, especialmente el maíz.

Trump ha asegurado que el nuevo pacto comercial, que debería firmarse hacia finales de septiembre, permitirá incrementar las exportaciones estadounidenses a Japón por valor de "miles de millones de dólares". Son "muy buenas noticias para nuestros agricultores y ganaderos", ha señalado por su parte el Representante de Comercio Exterior, de EE.UU., Robert Lighthizer.

Pero el primer ministro Abe, aunque ha considerado que el acuerdo tendrá "un inmenso impacto económico" en los dos países, ha precisado que algunas compras, como las de maíz, son de "emergencia" por problemas de plagas en el campo nipón, lo que apunta a que serían únicamente temporales.

EFE

25/08/2019 - 21:45h

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Miércoles, 17 Julio 2019 07:49

Arrestan a Toledo en Estados Unidos

Arrestan a Toledo en Estados Unidos

El ex presidente peruano Alejandro Toledo fue arrestado este martes en Estados Unidos. Su detención se encuadra dentro del pedido de extradición requerido para poder cumplir con su procesamiento por presuntos actos de corrupción vinculados con la empresa Odebrecht, según informó el Ministerio Público peruano.

"El ex mandatario se encuentra en su primera comparecencia ante las autoridades judiciales norteamericanas, como parte del proceso orientado a lograr su retorno al país", señaló la Fiscalía en un mensaje vía Twitter.

La fuente oficial señaló que la información fue recibida a través de la Unidad de Cooperación Judicial Internacional que indicó que Toledo "fue arrestado esta mañana por mandato de extradición, en Estados Unidos".

Presidente de Perú entre 2001 y 2006, su detención está relacionada con el proceso de extradición que se sigue en su contra desde mayo de 2018, luego de que testigos de la empresa Odebrecht confesaran haber pagado 20 millones de dólares al ex mandatario para obtener licitaciones en obras públicas.

En febrero pasado, la Fiscalía de Perú anunció un acuerdo de colaboración eficaz (un equivalente a la figura del arrepentido) con el empresario peruano-israelí Josef Maiman, quien reconoció haber ayudado a Toledo a recibir esos pagos y blanquear el dinero en paraísos fiscales. Maiman sostuvo el pasado 27 de junio ante fiscales peruanos que Odebrecht depositó en sus cuentas casi 35 millones de dólares en sobornos destinados al ex presidente Toledo.

Toledo es investigado desde que el ex directivo de Odebrecht en Perú Jorge Barata declarara que le fueron entregados sobornos para obtener la licitación de la construcción de dos tramos de la carretera Interoceánica Sur durante su gestión.

Barata, ingeniero brasileño, afirmó frente a los fiscales peruanos que el dinero fue entregado por partes entre 2004 y 2010, en cuentas de Maiman, quien en sus declaraciones a la Fiscalía peruana también señaló que los fondos procedentes de Odebrecht eran derivados a Ecoteva, una empresa creada junto a la suegra del ex presidente Toledo, Eva Fernenbug.

Ecoteva fue fundada en Costa Rica por la suegra de Alejandro Toledo, Eva Fernenbug. El Poder Judicial inició un proceso penal contra él y otras cinco personas por presunto lavado de activos. Sobre su esposa, Eliane Karp, también pesa una orden de arresto por el mismo caso. Ambos se han encargado sistemáticamente de negar vínculos con la corrupción y se han esforzado en definirse como víctimas de una persecución política.

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 El viceministro de Exteriores ruso Serguéi Riabkov, en mayo de 2018 en Moscú. Mikhail Pochuyev Mikhail Pochuyev/TASS

El viceministro de Exteriores ruso asegura que el Kremlin asesora e interactúa continuamente con el Gobierno de Maduro

 

 

Tras años de alianza, y con Venezuela sumida en una profunda crisis económica, social y política, Rusia no ve a Caracas, y a Nicolás Maduro, como un socio necesitado. “Creo que somos iguales en esta alianza”, asegura Serguéi Riabkov, viceministro de Exteriores de Rusia.

 “Venezuela se ha convertido en uno de nuestros socios más importantes, no solo estratégicos sino también aliados”, insiste. Riabkov (Moscú, 59 años), un peso pesado de la política exterior rusa, visitará Caracas la semana que viene para asistir a la reunión de países no alineados. Un viaje de agenda, afirma Riabkov, pero que se ha percibido desde fuera, también, como una muestra de apoyo al Gobierno de Maduro.

“Apreciamos sinceramente cómo nuestros amigos venezolanos nos apoyan en un amplio abanico de temas, desde cómo votan con nosotros en varias resoluciones en la Asamblea general de la ONU; hasta en cómo debemos dirigir lo que espero sea una resistencia internacional más unificada a las sanciones extraterritoriales de EE UU”, apunta en una entrevista, en una de las grises salas del histórico edificio de Exteriores en Moscú.

Rusia, segundo acreedor del país latinoamericano —tras China— se ha convertido en uno de los principales apoyos de Maduro, ahora que más de 50 países —entre ellos EE UU y la mayoría de los europeos— han reconocido al presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, que se autoproclamó presidente encargado el pasado enero. Rusia lleva meses acusando a Washington de maniobrar para desestabilizar el país latinoamericano.

“Interactuamos continuamente con Venezuela no solo brindando ayuda económica por la situación difícil que vive; también asesorando y compartiendo consejos”, asegura Riabkov. Moscú y Caracas tienen importantes acuerdos en el sector de los hidrocarburos y la energía; también en el de la minería. Además, Rusia, con una potente industria de defensa, ha vendido desde 2001 armas a Venezuela y mantiene con el país latinoamericano “acuerdos de cooperación técnica militar”. Pactos “transparentes, configurados en términos muy precisos” tanto dentro de la legislación rusa como de la internacional, defiende Riabkov, responsable ministerial de las relaciones con América.

Moscú envió a un centenar de militares a Venezuela para “asesorar” al Ejército venezolano, un envío que alimentó las suspicacias de la comunidad internacional. Además, varias informaciones apuntan que también empresas privadas rusas han enviado paramilitares a Venezuela, algo que el Kremlin siempre ha negado de manera rotunda. “Damos servicio al equipo que fue adquirido por Venezuela a lo largo de los años”, señala el viceministro ruso. “Ningún suministro de equipo militar ruso a Venezuela constituyó en ningún momento un cambio en el equilibrio de fuerzas en la región”, recalca.

Riabkov defiende esos acuerdos y asegura que el enfoque de Rusia es “tremendamente responsable”, y que hay disposiciones que “evitan radicalmente” que el material que suministra a Caracas “acabe en manos de personas que no están suficientemente controladas por los Gobiernos de la región”.

El viceministro de exteriores acusa a EE UU de difundir la idea de una posible intervención militar para desequilibrar el país. “Nos preocupa una melodía continua de Washington, donde se tiende a hablar de que todas las opciones están sobre la mesa y nada puede excluirse. Eso crea deliberadamente una sensación de incertidumbre, de qué es posible y qué no en términos de la participación de Estados Unidos”, dice.

Para Riabkov, la única posibilidad ahora sobre la mesa es el diálogo. “El Gobierno del presidente Maduro mostró muy buena voluntad”, asegura. “Algunas personas de la oposición mostraron menos inclinación a participar”, añade. Rusia, que participa en el proceso de diálogo noruego, lleva tiempo ofreciéndose como mediador, y a la pregunta de si han conversado con la oposición, incluido Juan Guaidó, elude contestar directamente. “No nos cerramos a mantener ningún contacto. Sin embargo, decir que mantenemos un diálogo o contactos directos sería presentar nuestra postura de manera equivocada”, dice. “Tuvimos contactos, una comunicación de ida y vuelta; con nuestros amigos del Gobierno venezolano y otros, también”, asegura. Pero define el asunto como “muy sensible y delicado”. Y eso, “requiere que no lo hagamos público y trabajemos con discreción”, afirma.

La semana pasada, la ONU, tras una visita a Venezuela de su Alta Comisionada para los derechos humanos, Michelle Bachelet, hizo público un demoledor informe en el que hablaba de graves violaciones; también de violencia y abusos policiales. Un punto que otras organizaciones de derechos civiles y humanitarias ya han denunciado. Riabkov asegura que Rusia sigue de cerca la situación en el país latinoamericano y que ya ha emitido su análisis “en los formatos apropiados, fundamentalmente en Ginebra”. Y acusa a organizaciones, como Naciones Unidas, de falta de neutralidad. “En muchos casos estas estructuras trabajan en el terreno político”, asegura.

“La mejor manera de abordar las posibles inquietudes [sobre los derechos humanos en Venezuela] es el diálogo directo con las autoridades, con el Gobierno. Ellos deben tener derecho a responder, a hablar. Y no debe ser únicamente una calle de un solo sentido con solo críticas y sin consideración a las respuestas y acciones que emprende el Gobierno en esta área”, recalca.

En mayo, Estados Unidos aseguró que había mantenido conversaciones con piezas clave del régimen de Maduro para dejarle caer; y que este tenía planes de abandonar Venezuela pero que Moscú le frenó. Riabkov niega tajantemente “cualquier discusión de ese tipo entre Moscú y Caracas". Y acusa a Washington de “inyectar” en el discurso público “piezas de información que nada tienen que ver con la realidad”. “Vemos un constante flujo desde EE UU que malinterpreta nuestra postura, o incluso que ofrece al público internacional información errónea. Y no solo es una cuestión de evaluación errónea de donde está Rusia, qué hace, o qué quiere. Es un intento de construir una imagen de nuestro país como la del chico malo de la clase”, dice.

Con la llegada de Donald Trump, Moscú manifestó su esperanza de que las relaciones con Washington mejorarían. “Recibimos bien y siempre lo hemos hecho la declaración de Donald Trump de ir junto a Rusia. El problema es que a esta buena intención le sigue muy poca acción”. Riabkov considera que Rusia ha hecho un esfuerzo de acercamiento y lamenta que Washington no haya recogido el guante. “Pero también reconocemos que, dada la atmósfera actual en EE UU y los intentos de jugar el llamado ‘problema ruso’ o ‘injerencia rusa’, como un elemento de su agenda interna, quizá este enfoque sea demasiado ambicioso”. La alternativa, dice, sería encontrar pese a las sanciones algunos puntos en los que avanzar, como en la estabilidad y la seguridad. “También algunos problemas como Siria, Corea del Norte o Afganistán”.

 

Por María R. Sahuquillo

Moscú 9 JUL 2019 - 15:18 COT

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Venezuela, eje de la agenda de Putin en Italia

La situación en Venezuela fue uno de los temas tratados en los encuentros que el presidente ruso Vladimir Putin tuvo ayer en Roma tanto con el papa Francisco como con el presidente de Italia, Sergio Mattarella. Putin cumplió una visita oficial de poco más de 10 horas, durante las que también se encontró con el primer ministro Giuseppe Conte y los dos viceprimeros ministros, el derechista Mateo Salvini de la Liga y Luigi di Maio del Movimiento Cinco Estrellas.

El Vaticano, en un comunicado oficial, se limitó a decir que el papa Francisco y el presidente ruso hablaron “de la cuestión ecológica y de algunos temas de actualidad internacional, con especial referencia a Siria, Ucrania y Venezuela”. La información vaticana no ofreció más detalles sobre los contenidos del encuentro privado con Francisco.

Fuentes oficiales de la presidencia de la República de Italia, por su parte, precisaron que el presidente Mattarella y el presidente Putin “coincidieron en la necesidad de elaborar un recorrido pacífico que permita que el pueblo venezolano elija el propio gobierno en nuevas elecciones presidenciales”. Hay que reconocer que esta última frase sonó curiosa para algunos, sabiendo que el presidente Putin tiene buenas relaciones con el presidente venezolano Nicolás Maduro, más que con su opositor y autoproclamado presidente Juan Guaidó, a quien Europa en general reconoce como autoridad.

Roma recibió al presidente ruso con extraordinarias medidas de seguridad, autos de policía y carabineros repartidos por toda la ciudad y las zonas en torno al Vaticano, camiones del ejército, calles directamente cerradas al tráfico normal, helicópteros de control que sobrevolaban el cielo de la capital italiana. Su programa, que comenzó con más de una hora de atraso- también en su audiencia con Francisco de 2015 sucedió algo parecido- empezó con el papa Francisco en el Vaticano donde Putin llegó directamente desde el aeropuerto romano de Fiumicino. En el patio de San Damaso, al que llegaron más de 20 autos que acompañaban al presidente ruso, fue recibido por el prefecto de la Casa Pontificia, Georg Gaenswein, quien lo condujo, primero a la Sala del Tronetto, donde el papa le dio la mano calurosamente. Luego pasaron a la Biblioteca donde se llevó a cabo el encuentro oficial.

El de ayer fue el tercer encuentro entre Francisco y el presidente Putin. El primero fue en 2013, pocos meses después de haber sido elegido papa, y el segundo en 2015. Pero Putin, en el año 2000 y 2003 fue recibido también por Juan Pablo II y en 2007 por BenedictoVI. El coloqio con el papa Francisco duró unos 55 minutos ante la presencia de intérpretes.

Luego de la charla, los mandatarios intercambiaron regalos. La película “Sin” (pecado) sobre el pintor Miguel Angel que filmó el director ruso Andreij Konchalovskij y que pronto estará en los cines, y un ícono de los santos Pedro y Pablo, fueron los regalos de Putin. El Pontífice le regaló un medallón que conmemora los cien años del final de la Primera Guerra Mundial y un grabado de 1739 que representa la Plaza de San Pedro. “Para que no se olvide de Roma”, le dijo. Pero también le regaló varios documentos, entre ellos el mensaje de la Ultima Jornada Mundial de la Paz que firmó especialmente para él.

Putin pasó luego a saludar al virtual primer ministro, el secretario de estado vaticano Pietro Parolin, quien por lo demás fue hace algunos años nuncio (embajador) en Venezuela. Si bien sobre ese encuentro no hubo información oficial, no se descarta que Venezuela haya salido de nuevo a relucir. Con el Vaticano la delegación rusa firmó además un acuerdo de cooperación entre el hospital pediátrico “Bambino Gesu”, el único hospital de niños de Roma que es del Vaticano, y los hospitales pediátricos de Rusia.

El presidente ruso luego almorzó con el presidente de Italia Mattarella en el Palacio presidencial del Quirinal. “Entre Rusia e Italia las relaciones son óptimas”, aunque hubo un periodo muy frío en las relaciones entre la Federación Rusa y de Occidente debido a las distintas evaluaciones de lo que sucedía en Ucrania, dijeron fuentes de la presidencia de la república. Con el presidente Mattarella también se habló de Libia, un punto complejo para Italia, no sólo por el actualísimo tema de los migrantes que llegan generalmente partiendo de puertos libios, sino también por la guerra entre los dos gobiernos existentes en el país africano: el de Fayez al Serraj reconocido por la ONU y el del general Khalifa Haftar. Ambos presidentes expresaron su preocupación "por la guerra civil en Libia y por la posibilidad de retorno del terrorismo islámico”. Pero también se evidenciaron la importancia de la estabilidad de Libia tanto para Italia como para Europa. Rusia en cambio subrayó la existencia de distintas posiciones de parte de los países vecinos respecto a una posible solución política en Libia.

Al encuentro con Mattarella siguió una reunión con el primer ministro Giuseppe Conte, en el que hablaron sobre todo de Libia, Siria y Ucrania y de las sanciones contra Moscu lanzadas por la Unión Europea en el momento de la crisis por Ucrania. A ese encuentro le siguió una rueda de prensa conjunta en la que se vieron algunas diferencias importantes. “Hemos acordado en que es importante que continúe el rol de las Naciones Unidas y se consiga un rápido cese del fuego en Libia”, dijo Conte. Y Putin recordó: “Fue la OTAN (organización del Atlántico Norte de la que Participa Europa y Estados Unidos) la que destruyó al estado libio. Apoyamos las relaciones tanto con Serraj como con Haftar”; dijo Putin, aunque algunos estudiosos del tema lo consideraban más cercano al general Haftar, acusado de más de 40 muertes esta semana por el bombardeo de un centro penitenciario cerca de Tripoli.

Sobre las relaciones bilaterales Conte apuntó que “en un momento delicado de la economía global, es de recíproco interés mantener buenas relaciones”, Y explicó que Italia está trabajando para que sea posible superar las sanciones, que no hacen bien a Rusia, ni a la UE ni a Italia. Una posición que el presidente ruso dijo apreciar y estar por eso agradecido a Italia. En una entrevista concedida al diario de Milán, Il Corriere della Sera, el presidente Putin había dicho claramente que cuando se habla de abolición de las sanciones, “el primer paso lo debe dar quien promovió esas sanciones, es decir la Unión Europea. Entonces Rusia podrá cancelar las medidas que adoptó como respuesta”.

Luego Putin y Conte se reunieron para cenar en el Palacio Madama de Roma y a la cena también asistieron los dos viceprimeros ministros Salvini y Di Maio. Salvini, que no fue mencionado en la rueda de prensa, sí lo fue en la entrevista con Il Corriere della Sera. “La Liga italiana y nuestro partido Rusia Unida, colaboran en el ámbito de un acuerdo de cooperación. La Liga y su líder Salvini, son activos sostenedores de retomar la plena cooperación entre Italia y Rusia. En esto coincidimos. Salvini tiene una actitud afectuosa respecto a nuestro país”, dijo Putin.

 Y sobre el ex primer ministro Silvio Berlusconi - y actual senador europeo - con quien en principio se encontraría por la noche en el aeropuerto de Fiumicino, antes de partir a Moscú, dijo que mantienen “relaciones amistosas desde hace muchos años. Silvio es un político de estatura mundial, un verdadero líder que propugna los intereses de su país en ámbito internacional”.

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Lunes, 01 Julio 2019 07:11

Subóptimo

Subóptimo

Cualquier arreglo de las relaciones entre los países es, por definición, de índole subóptima. No ocurre en un marco de igualdad; el poder se ejerce en diversas dimensiones, con distintos medios; algunos son visibles, otros no. Esa es la naturaleza de toda forma de poder, de ahí derivan sus expresiones más burdas, y también, el extremo al que se quieran llevar las maquinaciones conspiratorias.

El tipo de acuerdo que conocemos como la globalización se convirtió en el modelo predominante desde la década de 1980; hoy está en franco cuestionamiento y, precisamente, en las naciones que son más poderosas en términos económicos y militares.

Otra cosa son las naciones que están en la periferia de los centros dominantes, presas en las mismas telarañas de costumbre. Esta cuestión exige en sí misma una reflexión más detenida.

Estamos en un periodo de recomposición cada vez más palmario que se extiende por muchos frentes. La reciente reunión del G-20 en Osaka exhibió a las claras las contradicciones que existen y cómo tienden a exacerbarse.

En ese entorno, Donald Trump acapara la figura protagónica, con su particular concepción de sí mismo, del significado del poder estadunidense y cómo debe restituirse en el mundo, además de exaltar las habilidades que dice tener como negociador, de las que se precia públicamente.

La reunión en Japón desplegó la tensión que ha ido urdiendo con los países que han sido los aliados convencionales desde mediados del siglo pasado. Pero el mundo ya no es el mismo. Esto es evidente en el caso de la Unión Europea (UE), cuyos líderes no aciertan en cómo tratar las nuevas premisas de las relaciones con el gobierno de Estados Unidos.

Aparecen como entidades disminuidas, algunos de sus dirigentes, pasmados, otros en estado de exaltación. A esto se añaden las enormes dificultades de la propia UE para formar el gobierno asentado en Bruselas.

En cambio, en Osaka, amainaron las presiones sobre el gobierno chino al replantearse las opciones para la negociación comercial, incluyendo el bloqueo de la compañía de telecomunicaciones Hauwei, que apenas hace poco había sido acusada de actividades de espionaje. Como dice el dicho: se necesitan dos para bailar tango.

Con Vladimir Putin el vínculo parece ser de una admiración casi descarada. Se advierte en la actitud que Trump despliega con él, una especie de adulación y la envidia que le produce el autoritarismo de su gobierno. Esta misma inclinación se nota en su trato con Kim Jong-un y en la condescendencia en el caso del príncipe heredero saudí.

Todo lo demás le merece un cierto desprecio. Así se sitúa ante la discusión inaplazable a escala internacional sobre el medio ambiente, las migraciones masivas y la miseria en la que vive buena parte de la humanidad.

La política se desarrolla como espectáculo, a la manera de Guy Debord. Eso es lo que estamos presenciando mientras se redefinen las condiciones de la hegemonía económica y se establecen nuevas pautas sociales, que ya muestran su naturaleza excluyente. Hay una fachada democrática, pero que se niega a sí misma por su esencia restrictiva: nacionalista, xenófoba, autoritaria, siempre de privilegios. Los políticos están visibles y los ciudadanos somos responsables.

En el entorno subóptimo de un orden (o desorden) internacional, de hegemonías cuestionadas y, por eso mismo, en proceso de replanteamiento, hay una cuestión que no debería eludirse y se refiere a la estructura política que haga posible un nivel sustentable de bienestar y seguridad para la gente.

Algunos preferiríamos que esto ocurriera, además, en un entorno amplio de libertades individuales. Eso es cada vez más incierto. Así lo indican, por ejemplo, los modelos de control social que se asientan por imposición férrea, como en el caso de China o por aceptación tácita como en Singapur.

Mientras tanto persiste el tratamiento de parias para los más pobres y los desplazados o todo aquel que no pueda adaptarse o parezca diferente.

La incertidumbre se promueve desde el poder como instrumento de control social. La confrontación se establece como forma privilegiada de ejercerlo y genera más réditos mientras más burdamente se presente. Esto sólo puede llevar a un descalabro de proporciones mayúsculas. Es sólo cuestión de tiempo.

Es un escenario peligroso, sin duda, con una alta dosis de vulgaridad que no apunta más que a un entorno de conflictos crecientes y que no se superan luego de la barbarie del siglo XX. Esto habríamos de asimilarlo a tiempo. No tengo esperanza alguna al respecto.

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Un narco en la comitiva de Bolsonaro para el G 20

La Guardia Civil española arrestó al sargento de la Fuerza Aérea Brasileña Manoel Silva Rodrigues con 39 kilos de cocaína guardados en su maleta.

Jair Bolsonaro arriba hoy a Japón para participar en su primera Cumbre del G-20 salpicado por el escándalo de tráfico internacional de cocaína en el que está implicado un militar de su comitiva. La Guardia Civil española arrestó en el aeropuerto de Sevilla al sargento de la Fuerza Aérea Brasileña Manoel Silva Rodrigues con 39 kilos de cocaína guardados en su maleta. El militar integraba la misión de avanzada enviada por el gobierno a Osaka.

Celso de Mello, juez del Supremo Tribunal Federal,  preguntó a sus colegas en el Plenario, si el hallazgo de “drogas en un avión militar al servicio de la Presidencia de la República” no debería ser motivo de una investigación a fondo.   El Partido de los Trabajadores, a través de la diputada Maria do Rosario, requirió informaciones al ministro de Defensa, general Fernando Azevedo e Silva, sobre “el caso de las drogas encontradas en el avión de la comitiva de Bolsonaro”.  Fuentes parlamentarias consultadas por este diario no descartan convocar al general Augusto Heleno, ministro jefe del Gabinete de Seguridad Institucional.

La detención del militar ocurrió el martes pasado al mediodía a poco de aterrizar en España  un avión Embraer-190 de la Aeronáutica. Estaba previsto que el ahora preso sargento Silva Rodrigues, comisario de a bordo, retornara a Brasil la semana que viene en el mismo avión que  Bolsonaro.

Si el asunto reviste en sí mismo una gravedad considerable, ésta se agiganta cuando se repara en que al llegar al Palacio del Planalto Bolsonaro ordenó una “purga” de todos los funcionarios sospechados de izquierdistas o que no fueron de su confianza personal. Ese celo es tanto o más severo respecto de los militares de su entorno y del personal de seguridad, de lo cual se infiere que el sargento de la Aeronáutica que cargaba siete ladrillos de cocaína deber haber superado varios filtros para desarrollar actividades sensibles tan próximas al mandatario.

Ayer el presidente y capitán retirado del Ejército arribó a Lisboa en un Airbus 319 de la Aeronáutica para una escala técnica antes de continuar hacia Japón. En principio su plan de vuelo contemplaba una parada en Sevilla pero a último momento se optó por la aeroestación portuguesa Figo Maduro a raíz del decomiso en Andalucía, donde ayer fue a declarar el imputado. 

“Fui informado por el Ministerio de Defensa de la detención en Sevilla de un militar de la Aeronáutica portando estupefacientes”, tuiteó además de editar imágenes suyas en Lisboa. “Las Fuerzas Armadas tienen cerca de 300 mil hombres y mujeres formados en los más íntegros principios de la ética y la moralidad”, destacó con algo de sobreactuación el jefe de Estado.

Para el general Hamilton Mourao, presidente en ejercicio durante la ausencia de Bolsonaro, el sargento Silva Rodrigues es “una mula calificada”, de las que al parecer hay en buen número dentro de la Aeronáutica. “Las Fuerzas Armadas no están inmunes al flagelo de la droga, no es la primera vez (que detienen a un militar) ya sea de la Marina, el Ejército o la Fuerza Aérea”, sostuvo Mourao, en explícita discrepancia con las palabras de su jefe. “Ahora lo más importante es ver las conexiones que él (preso) puede tener (..) con seguridad existen conexiones” en el exterior, insistió  el mandatario interino.

De acuerdo con Naciones Unidas, desde hace años Brasil se convirtió en el país desde donde parten los más importantes cargamentos de cocaína colombiana, peruana y boliviana hacia Europa. De lo cual dan prueba las frecuentes detenciones de capos de la mafia italiana, especialmente la N´drangueta calabresa, en Brasil desde donde gerencian el negocio.

El caso repercutió en los medios españoles  y de otros países de tal modo que se da por descontado que Bolsonaro se las verá en figurillas cada vez que tenga que ofrecer una conferencia de prensa, tal  como ocurrió en enero durante el Foro de Davos cuando suspendió un encuentro con periodistas para evitar a temas incómodos.

Con sólo seis meses en el poder el ex capitán posiblemente sea uno de los líderes con peor imagen internacional entre los que se reunirán en la cita japonesa. En mayo  se vio obligado que suspender una visita agendada a Nueva York para evitar el escarnio de ser considerado persona no grata por su alcalde, Bill de Blasio , precandidato presidencial  del Partido Demócrata, y evitar las manifestaciones convocadas  por el movimiento GLBT y grupos ambientalistas.

En Francia fue aprobada la construcción de una plazoleta con el nombre de Marielle Franco la activista asesinada en Río de Janeiro por presuntos paramilitares, o “milicianos”, sospechados de vínculos con el “Clan Bolsonaro”. Y el presidente Emmanuel Macron, con quien se reunirá el viernes, lo criticó por su política respecto de la Amazonia y haber amenazado denunciar el Acuerdo de Paris sobre cambios climáticos.

Ayer la  canciller alemana  Angela Merkel consideró “dramática” la situación brasileña bajo la administración bolsonarista.

En la agenda de encuentros del brasileño se destaca el que tendrá con Donald Trump, que será el segundo en cuatro meses, y con el mandatario chino Xi Xinping. Hasta el momento, el brasileño no fue convidado a una reunión de los mandatarios del grupo Brics que se celebrará al margen del G 20.

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Jueves, 09 Mayo 2019 05:50

Un cowboy en el llano venezolano

“Rechazamos manifestaciones que bordean intervenciones militares”, dijo Borrell.

El canciller español, Josep Borrell, dijo ayer que Estados Unidos actúa como un cowboy en la crisis venezolana, al tiempo que defendió la puesta en marcha de una negociación pacífica y democrática en el país caribeño que culmine en una convocatoria electoral.


Según las palabras del funcionario, el presidente estadounidense, Donald Trump, y su gobierno “están actuando en el país sudamericano como un cowboy que va diciendo ‘mirá que desenfundo’”. Por ello, abogó por dar continuidad al papel del Grupo de Contacto de la Unión Europea (UE) en Venezuela, ya que, según dijo, no está en la misma longitud de onda que la administración norteamericana. El Grupo de Contacto de la UE apela a la negociación y a la toma de decisiones como la adoptada el martes: el envío de una delegación para favorecer dicho diálogo. “Esto sólo puede tener una salida que permita ir a elecciones y rechazamos manifestaciones que bordean intervenciones militares”, añadió Borrell.


El jefe de la diplomacia española se refirió también a la situación del líder opositor venezolano Leopoldo López, hospedado en la embajada en Caracas, al insistir en que López no puede pedir asilo en España porque no está físicamente en el país. El pasado día 30 de abril, el presidente de la Asamblea Nacional y autoproclamado presidente interino del país Juan Guaidó, junto con un grupo de militares ayudó a escapar a López, que cumplía en su casa una pena de casi catorce años. Ese día Guaidó hizo un llamamiento a militares y a la población a que se sumaran a un movimiento para expulsar del poder al presidente Nicolás Maduro, intento que fracasó y llevó al líder opositor a la embajada española.


Borrell afirmó, asimismo, que el reconocimiento de Guaidó por parte de España fue de las pocas cosas que se podían hacer tras proclamarse éste presidente interino. No obstante, destacó que pasados los meses, el presidente de la Asamblea Nacional no ha tomado el control de la administración ni del Ejército y la diplomacia española no puede obviar que quien controla el territorio, la administración y el Ejército es Nicolás Maduro.


En la entrevista, Borrell se refirió, además, a la activación plena por parte de Estados Unidos de la Ley Helms-Burton, que supone un nuevo perjuicio para Cuba, pero que también daña a empresas españolas. El ministro insistió en que España apelará a la Organización Mundial del Comercio para que resuelva sobre la activación de algunos aspectos de esta ley. Borrell denunció, una vez más, que la toma de medidas extraterritoriales por parte de Washington suponen un abuso de poder.


Borrell no es el único que apunta contra Estados Unidos por su actitud patotera. El Tribunal Supremo de Venezuela (TSJ) también lanzó ayer acusaciones a la Casa Blanca, después de que el martes el vicepresidente Mike Pence amenazara con ampliar a las sanciones al STJ si no respalda a Guaidó y si no vuelve, según él, a su mandato constitucional. “Denunciamos ante el país y la comunidad internacional que los Estados Unidos intentan con este ultimátum que el poder judicial venezolano se ponga al margen de la democracia y propicie un golpe de Estado”, dijo el presidente de la Corte, Maikel Moreno, al leer un comunicado en nombre del alto tribunal. “Rechazamos de forma categórica la amenaza formulada por el señor Mike Pence que pretende someter a las altas autoridades judiciales venezolanas a amenaza que son violatorias de los principios de independencia, autodeterminación y soberanía”, agregó. En este sentido, Moreno hizo hincapié en que lo que busca el vicepresidente estadounidense de manera infame y extorsiva, según calificó, es abiertamente contrario a la Constitución, la ley y el respeto por el Estado de Derecho.


Además, consideró que propone a lo que calificó como los legítimos y altos administradores de justicia de Venezuela ponerse al margen de la Constitución con el objetivo de que se pongan al servicio de los intereses de la Casa Blanca. Por todo ello, consideró que la declaración de Pence viola las normas y principios del derecho internacional que rigen las relaciones entre naciones civilizadas. Finalmente, ratificó en nombre del TSJ su apego a la Constitución, la ley y la correcta administración de justicia para cumplir y hacerla cumplir como norma suprema del Estado.

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