Bolsonaro y Trump firman acuerdo militar

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, y el de Estados Unidos, Donald Trump, se reunieron esta semana en Miami. Entre los temas principales tratados estaba la situación actual de Venezuela y firma de un acuerdo de cooperación en el sector de la industria militar, llamado Acuerdo de Investigación, Desarrollo, Prueba y Evaluación de Defensa (RDT&E, por sus siglas en inglés). El mandatario brasileño también mantuvo encuentro con el líder del Comando Sur de la Marina de Estados Unidos, el almirante Craig Feller.

Pero, ¿cuáles son los principales intereses que están detrás de ese acuerdo? ¿Y qué representa esto para la América Latina (AL)? Lo primero que hay que saber es que la industria armamentística fue la principal donante de la campaña electoral de Bolsonaro, en los últimos comicios de Brasil. Y el presidente brasileño tiene como promesa de campaña aumentar las inversiones a la industria militar. El año pasado el sector recibió un incremento de 16 por ciento de las inversiones públicas.

Brasil hoy tiene la industria de armas más potente de AL. Exporta para 85 países y ha ganado 255 millones de dólares, en 2019. Pero aun así con absoluta desventaja delante de la gigante industria militar de Estados Unidos, que representa 39 por ciento de todos los gastos militares del mundo.

Como se trata de un acuerdo que prevé cambio de tecnología y fabricación de productos en conjunto, Estados Unidos vislumbra grandes intereses y el principal es desvelar la tecnología que utilizan los militares brasileños en la fabricación de turbinas nucleares.

En el mundo existen tres tipos de tecnologías en el tema de propulsión nuclear. La primera de ellas es liderada por los alemanes, conocida como técnica de Zippe, que utiliza un proceso mecánico para provocar la explosión de las partículas atómicas. Esta es la más utilizada hoy día en el mundo. El programa ruso lo ha usado durante años y Estados Unidos lo ha adoptado en la última década, porque ha demostrado ser más eficiente.

Pero, Brasil en los años 60 decidió desarrollar su propia tecnología y seguir un camino distinto. Es el único que utiliza la técnica con energía magnética, altamente sofisticada, donde la principal pieza dentro de la turbina queda flotando. Por eso es estratégico para el país mantener este secreto tecnológico. De hecho, el programa tecnológico brasileño más desafiante del momento es la construcción de su primer submarino de propulsión nuclear, utilizando esta técnica en la turbina de la embarcación. Es algo totalmente diferente de lo que tiene cualquier submarino nuclear en el mundo. El proyecto empezó durante el gobierno de Lula da Silva y hoy día se encuentra en etapa avanzada.

En 2017 el científico responsable del proyecto de creación y expansión de la tecnología nuclear brasileña, el almirante Othon Luiz Pinheiro da Silva, fue preso, acusado de corrupción, en un proceso cuestionado por políticos progresistas nacionalistas. Sus defensores afirman que él es víctima de persecución política por sectores cercanos a EU.

Brasil es el primer país latino a mantener este tipo de acuerdo con EU y permitirá el intercambios de información sobre tecnología de defensa y patentes conjuntas en relación con "productos binacionales". Por tanto, el sector político más nacionalista prendió las alarmas sobre el peligro de que Brasil pierda su secreto tecnológico mejor guardado hasta el momento.

Además, hay un tercer interés detrás del acuerdo militar Brasil-EU: el tema Venezuela. A pesar de que el gobierno de Jair Bolsonaro ha reconocido al diputado Juan Guaidó como presidente interino, la verdad es que Brasil ha hecho poco y nada para desgastar al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro.

Para la reunión con Trump, Bolsonaro llevó la primera acción concreta contra Venezuela. La semana pasada anunció el rompimiento diplomático con el gobierno Maduro y dio el plazo de dos meses a los diplomáticos venezolanos para salir de Brasil. Dijo que en el mismo plazo Brasil retirará su cuerpo diplomático de Venezuela.

Donald Trump dijo en la primera reunión con Bolsonaro, el año pasado, y lo reiteró ahora, que quiere un Brasil más activo en el combate al gobierno bolivariano de Venezuela. Bolsonaro encuentra fuerte resistencia entre los militares brasileños, que a pesar de tener una doctrina militar de derecha, son profundamente nacionalistas. No les interesa un conflicto en la frontera norte de Brasil, donde está la Amazonia, niña de los ojos de los militares brasileños. Este territorio salvaje sólo lo conocen las fuerzas armadas de Brasil.

Por tanto, este acuerdo es también un gesto de Trump para militares brasileños, puesto que el gobierno de EU está prometiendo financiar grandes proyectos tecnológicos en sector de la industria militar de Brasil.

Después de conocer estas implicaciones, los diputados y senadores progresistas ahora presionan para que el acuerdo pase por votación en el Congreso Nacional, pues alegan que Bolsonaro coloca el proyecto de defensa nacional a servicio de los intereses geopolíticos estadunidenses. Es que con esta firma, Brasil pasa también al grado de "socio preferencial extra de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN)".

Por Fania Rodrigues, periodista brasileña

 

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Cancillería de Colombia pide oficialmente a Juan Guaidó la extradición de la excongresista Aída Merlano

Según un comunicado oficial, "el compromiso" del diputado opositor venezolano, que no tiene potestad para efectuar ese procedimiento, es "un respaldo para el buen término de esta solicitud".

 

La Cancillería de Colombia le solicitó formalmente al diputado opositor Juan Guaidó, a quien reconoce como "presidente interino" de Venezuela, la extradición de la excongresista Aida Merlano, tras recibir el oficio por parte de la Corte Suprema de Justicia.

"El propósito es que el Presidente Guaidó, adelante todas las gestiones que permitan que la señora Merlano regrese a territorio colombiano, responda por sus delitos y cumpla la condena que le ha sido impuesta", señala el comunicado de la cancillería colombiana.

Según el documento, la solicitud de extradición "ya ha sido presentada ante la Embajada de Venezuela en Colombia, que representa al Gobierno legítimo del Presidente Juan Guaidó", y consideran que el compromiso del diputado opositor, que no tiene ninguna facultad para efectuar ese procedimiento, es un "respaldo para el buen término de esta solicitud".

Días atrás, Guaidó aseguró que estaba dispuesto a "brindar toda su colaboración y la de las instituciones legítimas de Venezuela, en la atención a este caso".

Al respecto, la canciller de Colombia, Claudia Blum, afirmó que la solicitud se hace ante Guaidó ya que los mecanismos de cooperación internacional judicial con el Gobierno del presidente Nicolás Maduro fueron afectados en su funcionamiento normal, "al haber expulsado a todo el personal diplomático y consular de Colombia". 

Contradicciones

Blum condenó que después de 17 días de anunciada la captura por parte de las autoridades venezolanas, al mando del presidente Nicolás Maduro, este le haya dado la oportunidad a la excongresista para que "pueda públicamente evadir su responsabilidad y alegar persecuciones del Gobierno colombiano", que supuestamente "no existen". 

No obstante, antes de la comparecencia pública de Merlano en Caracas, el presidente Maduro instó al gobierno colombiano a activar las relaciones consulares para poder ejecutar el procedimiento de extradición, medida que fue rechazada de plano por la administración de Iván Duque, alegando que en Venezuela había "pocas garantías".

Paradójicamente, a pesar de que Bogotá le hizo la solicitud formal a Guaidó, la canciller también llamó a la comunidad internacional a que "exija" al gobierno del presidente Maduro que "permita su devolución al territorio colombiano, conforme a las órdenes judiciales vigentes en su contra". 

La excongresista —condenada a 15 años de cárcel por la compra ilegal de votos para las elecciones parlamentarias de 2018—, se fugó en octubre del año pasado durante una cita de ortodoncia en un centro médico de Bogotá y fue capturada en Venezuela el pasado 28 de enero.

Caracas rompió relaciones diplomaticas con Bogotá el pasado 23 de febrero del 2019, cuando Duque decidió apoyar la autoproclamación de Guaidó como "presidente interino" de Venezuela.

Publicado: 14 feb 2020 02:33 GMT

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Abbas rechazó en la ONU el plan de paz de Trump 

"Este es un plan israelí-estadounidense que busca cerrar la cuestión palestina" dijo el presidente

El mandatario palestino dijo que la propuesta que presentó par estadounidense plantea un Estado palestino inviable, con un territorio fragmentado que comparó con un "queso gruyere suizo".

El presidente palestino, Mahmud Abbas, pidió este martes ante el Consejo de Seguridad de la ONU un "rechazo completo" del plan de paz para Medio Oriente presentado por el presidente estadounidense, Donald Trump, que favorece fuertemente a Israel.

"Ni este plan ni ninguna de sus partes deberían ser considerados como una referencia internacional para negociaciones. Este es un plan israelí-estadounidense que busca cerrar la cuestión palestina", defendió en un discurso.

"Rechazamos este acuerdo, y es suficiente con nuestro rechazo, porque aleja a Jerusalén Oriental de la soberanía palestina", declaró Abbas durante una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU en Nueva York. "Este acuerdo convierte a nuestra gente y a nuestro país en asentamientos separados sin control sobre el agua, el espacio aéreo y las tierras, y pone fin a la causa de los refugiados", agregó el líder palestino, quien aseveró que la implementación del plan "terminará en la destrucción del proceso de paz". 

Al mismo tiempo, ratificó el compromiso de Palestina con la paz en condiciones apropiadas para ambas partes. "Hoy he venido ante ustedes para decirles que la paz entre israelíes y palestinos todavía es posible. He venido para construir una asociación internacional para lograr una paz justa, integral y duradera", dijo Abbas.

"Me gustaría llamar al pueblo israelí para decir que la ocupación continua y el control militar de otro pueblo no ayudarán a lograr su seguridad. Solo tenemos una opción. Tenemos que ser socios, tenemos que ser vecinos, cada uno en su propio país, país soberano", sostuvo el presidente palestino.

Abbas, entre otras cosas, denunció que la propuesta presentada la semana pasada por el presidente estadounidense, Donald Trump, plantea un Estado palestino inviable, con un territorio fragmentado que comparó con un "queso gruyere suizo"."¿Aceptarían ustedes esto?", dijo a los miembros del Consejo mientras mostraba el mapa planteado por Estados Unidos.  La iniciativa estadounidense, para la cual los palestinos no fueron consultados, contempla legalizar la anexión israelí de grandes extensiones de los territorios palestinos de Cisjordania, incluyendo las colonias israelíes y el Valle del Jordán.

Los palestinos pretenden que Cisjordania sea el corazón de su futuro estado, que incluya la Franja de Gaza y que tenga a Jerusalén este como capital.

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“La OEA hoy tiene una agenda monotemática”

Reportaje exclusivo a María Fernanda Espinosa, candidata opositora a Luis Almagro

 

La ex canciller de Rafael Correa y de Lenín Moreno explica su postura frente a los dos y critica la política de Almagro centrada solo en Venezuela. Por qué quiere hablar también de deuda y hambre.

 

Falta poco más de un mes para que, el 20 de marzo, los países miembros de la Organización de los Estados Americanos resuelvan si continúa a la cabeza el secretario general Luis Almagro, expulsado por el Frente Amplio en 2018 debido a sus posiciones intervencionistas. Le disputan la candidatura el peruano Hugo de Zela, embajador en los Estados Unidos, y la ecuatoriana María Fernanda Espinosa, canciller de Rafael Correa y también de Lenín Moreno y presidenta de la Asamblea General de la ONU hasta septiembre pasado. Con Correa, Espinosa también fue ministra de Defensa, ministra de Patrimonio Humano y representante en Ginebra.

--¿Por qué quiere ser secretaria general de la OEA?

--Porque es imprescindible un cambio de conducción y de dirección. Es momento de revitalizar la OEA, de conectarla con el actual escenario de la geopolítica hemisférica y de responder mejor a las verdaderas prioridades de los 34 Estados miembros. Son, en lo que yo misma recogí, democracia, derechos humanos y desarrollo integral. Para conectar esas prioridades hace falta una gestión coherente, y eso no es lo que hemos visto en los últimos tiempos.

--¿En los últimos tiempos con Luis Almagro de secretario general?

--Constato que lamentablemente en el escenario hemisférico estamos viendo una gran polarización y una incapacidad de dialogar. Y que la agenda de la OEA es monotemática. Es momento de retomar una agenda positiva para los 34 Estados. No pretendo crear una situación idílica sino reflejar unidad en la diversidad construyendo denominadores comunes.

--¿Cuando dice que la agenda fue “monotemática” hay que interpretar que Almagro solo se ocupó de Venezuela?

--La cuestión de Venezuela copó la energía de la organización y además fue una fuente constante de confrontación.

--¿No es importante?

--Por supuesto. Pero hoy la OEA tiene un solo tema, y eso no está bien.

--¿Y cómo debería encarar la OEA la crisis de Venezuela?

--Como un tema que se procese por fuera de los reflectores y del apetito mediático. Es un tema serio que requiere una mirada fresca, realista y responsable.

--¿Con qué herramienta?

--Con el diálogo. La diplomacia y el sistema multilateral no conciben otra herramienta que ésa. Y está muy bien. Hay que diseñar una hoja de ruta para el diálogo. Evaluar las diferentes etapas anteriores de negociación. El diálogo en República Dominicana. El Grupo de Contacto. El Mecanismo de Montevideo. El Grupo de Lima. Como ve, intentos de diálogo hubo siempre, aunque todavía no contemos con una garantía de solución duradera para Venezuela.

--¿Cuál sería?

--Una vida pacífica, próspera y tranquila para todos los venezolanos. Sin temor a los desacuerdos entre las personas o entre el Gobierno y las distintas fuerzas de oposición. Pero con el énfasis puesto en el bienestar.

--Almagro tomó una posición muy dura.

--Institucionalmente imagino un código de ética para el secretario general.

--¿Para cualquiera, incluyéndola eventualmente a usted misma?

--Sí. Ese código debería establecer, por ejemplo, que el secretario general puede liderar e implementar lo que resuelvan los Estados. No puede emitir opiniones personales o lanzar gasolina en el incendio sino, al revés, construir consensos y procesar las diferencias. Los países están preocupados por los derechos humanos y por los sistemas electorales.

--El TIAR, el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca, fue usado como instrumento también para dirimir el conflicto venezolano. En septiembre 12 países sobre 19 firmantes dijeron que la situación venezolana ponía en peligro la paz del continente. ¿Impulsaría el TIAR para Venezuela?

--Puesta a elegir, le digo que el Pacto de Bogotá es más útil que el TIAR. En 1948 la Novena Conferencia Panamericana se propuso obligar a resolver los conflictos en forma pacífica. Y al interior de los Estados la diplomacia debe estimular el diálogo, la concertación y la búsqueda de acuerdos.

--Instituciones norteamericanas cuestionaron el papel del secretario general de la OEA en Bolivia, donde según ellos no habría habido fraude verificado en las elecciones que ganó Evo Morales.

--También en el caso boliviano el secretario general dejó de implementar para transformarse en una autoridad dirigente. Con Bolivia vivimos momentos tensos. De todos modos, ya es tarde para juzgar lo que ocurrió y lo que importa hoy es que la campaña hacia las elecciones de mayo y las propias elecciones se desarrollen de manera armónica. Cuando hay una situación crítica o un conflicto la OEA no debe elevar la tensión sino contener y añadir prudencia. Evitar la escalada. A toda costa. No solo lo aprendí como ministra de Relaciones Exteriores de mi país. También como presidenta de la Asamblea General de la ONU tengo experiencia probada en la construcción de consensos y acuerdos entre casi 200 Estados.

--Uno de ellos, Estados Unidos. Además, anfitrión de la ONU y de la OEA.

--Mi relación con el país anfitrión fue de mucho respeto. No siempre coincidimos en los temas y en los enfoques pero logramos el mayor objetivo de un sistema multilateral: poner los disensos sobre la mesa. Si uno quiere la paz, la seguridad, el derecho al desarrollo y la plena vigencia de los derechos humanos a veces hay que sacrificar alguna postura nacional. Creo, justamente, que varios primeros ministros del Caribe me propusieron como secretaria general de la OEA porque me vieron actuar en la ONU y pensaron que tenía capacidad de interlocución con jefes y jefas de Estado.

--Cuando Antigua y Barbuda y San Vicente y las Granadinas propusieron su candidatura el ex presidente Rafael Correa dijo que se trataba de “una puñalada a la Revolución Ciudadana” porque “progresismo son también valores” y en cambio usted se habría prestado a lo que él definió como “la traición de Lenín Moreno”.

--Estoy desconcertada por ésas y otras críticas. Cuando me eligieron presidenta de la Asamblea General de la ONU yo era la misma que hoy. Me parece una reacción desproporcionada. Para colmo fui víctima de un juicio político interno en Ecuador. Viví una persecución política mientras estaba cumpliendo una función internacional. Y entonces fue precisamente el bloque parlamentario del espacio que lidera Rafael Correa el que impidió mi condena en juicio político en junio.

--Entre otras cosas, por el otorgamiento de la nacionalidad ecuatoriana a Julian Assange.

--Siempre sostuve que había que respetar sus derechos humanos.

--La paradoja, o no sé si llamarla así, es que Lenín Moreno no la lleva de candidata. Está entre los auspiciantes de Almagro.

--Sí, ya lo dijo en dos ocasiones. Por eso no entiendo los cuestionamientos a mi persona provenientes de otros sectores. Esos cuestionamientos pueden terminar favoreciendo a dos candidatos que a mi juicio no serían las personas adecuadas para la renovación y la modernización de la OEA.

--¿Para usted son iguales el uruguayo Luis Almagro y el peruano Hugo de Zela?

--Tienen estilos similares y vienen de la misma matriz.

--La Argentina tiene en su agenda nacional e internacional el combate contra el hambre y la solución de la crisis de la deuda externa.

--Son temas que están cerca de mis objetivos. América Latina sigue siendo uno de los continentes más desiguales del planeta. Hay que crecer para igualar, dicen unos, pero la práctica demuestra otra cosa: hay que igualar para crecer. Eso vale tanto para los países más postergados del Caribe como para las naciones de renta media al estilo de la Argentina. El pago de la deuda no debe suponer el sacrificio del derecho al desarrollo. Y la OEA no tiene que estar ausente de estas discusiones, junto con la ONU y con la Cepal, porque está en juego el fortalecimiento de la democracia y de los derechos humanos.

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El presidente Mahmud Abás deja sin apoyos a Palestina

El "acuerdo del siglo" debería abrir los ojos al presidente palestino Mahmud Abás. Su política de apaciguamiento y sumisión respecto a Israel ha fracasado estrepitosamente durante quince años. Abandonado por los países árabes y europeos, el único paso honesto que Abás puede dar es dimitir, algo que debería haber hecho hace mucho tiempo.

 

El presente de los palestinos atraviesa por el momento más decisivo y menos halagüeño desde los acuerdos de Oslo de 1993. En estos 27 años aquel histórico pacto ha servido a Israel de marco para incrementar casi exponencialmente la ocupación de las colonias judías en Cisjordania, incluida Jerusalén, y el futuro que se presenta a partir de ahora no puede ser más negro para los palestinos.

Mahmud Abás está más solo que nunca, una situación que se veía venir desde hace años y que el presidente palestino ha preferido ignorar pese a los continuados e inequívocos avisos de Israel. El llanto y las lamentaciones no servirán de nada una vez que puede confirmarse con total claridad que sus aliados árabes le han dado la espalda con el respaldo de Estados Unidos e Israel.

El viernes el Canal 12 hebreo reveló la existencia de una carta dirigida por Donald Trump a los líderes árabes. En la misiva, que no puede ser más diáfana, el presidente estadounidense exige a sus destinatarios que apoyen el "acuerdo del siglo" sin reticencias y que fuercen a los palestinos a iniciar unas negociaciones con Israel sobre la base de ese acuerdo y bajo el patrocinio de Washington.

Los líderes de países como Egipto y Arabia Saudí, Abdel Fattah al Sisi y Mohammad bin Salman, se sostienen gracias al visto bueno que reciben de la Casa Blanca, donde la influencia de Israel es enorme. De hecho, el mundo árabe vive una gran tragedia debido a la creciente dependencia de esos dos países árabes de la enorme influencia del estado judío. La política interna y externa de El Cairo y Riad son rehenes del primer ministro Benjamín Netanyahu.

No es extraño que el jueves por la noche, el editor de un importante diario digital cairota revelara que todos los editores egipcios han recibido esta semana una carta de los servicios de inteligencia egipcios en la que se les da instrucciones acerca de cómo deben informar sobre el acuerdo del siglo, qué pueden decir y de qué no se puede hablar.

En público, los comentarios que han salido de los gobiernos árabes se han medido al milímetro. Se han visto extremas piruetas puesto que los líderes saben que la inmensa mayoría de su población rechaza un acuerdo que de ninguna manera puede ser aceptado por los palestinos puesto que vulnera todos los derechos internacionales y consagra las políticas de apartheid que siempre ha aplicado Israel.

Medios hebreos han señalado que Netanyahu sabe que los palestinos nunca aceptarán el acuerdo del siglo, de modo que por esa razón él lo ha aprobado. Es un acuerdo que ha nacido muerto, que permitirá que el estado judío siga expandiendo su dominio colonial y que borra cualquier posibilidad de establecer unas fronteras. Los países árabes saben perfectamente, tan bien como los palestinos, que es un acuerdo inaceptable en cada uno de sus apartados.

En esta situación ¿qué puede hacer Abás? A sus 84 años, Abás ha estado al frente de la Autoridad Palestina desde la muerte de Yaser Arafat en noviembre de 2004, es decir desde hace más de tres lustros, y durante este prolongado lapso no ha hecho más que satisfacer las demandas de Israel, aunque él mismo, como todos los palestinos, veía que Israel no tenía la menor intención de abandonar los territorios ocupados.

El eje central de su política ha sido mantener la calma en Cisjordania a toda costa. Para ello ha colaborado estrechamente con el ejército israelí. Esta colaboración le ha permitido mantener a raya a Hamás, o mejor dicho, reprimir cualquier intento, por pequeño que fuera, de las facciones palestinas de resistir a la ocupación. Oficialmente Abás ha argumentado que la resistencia nunca da resultados.

Pero es una argumentación falaz, como lo demostró Hamás llevando a cabo una resistencia constante a la ocupación israelí hasta que echó al ejército de la Franja de Gaza. El hostigamiento de la resistencia fue decisivo entonces, algo que no ha ocurrido en Cisjordania, lo que explica que Israel año a año haya ido creciéndose hasta llegar a una situación que no tiene vuelta de hoja.

El resultado es que Abás ha fracasado. Pero ¿por qué se mantiene en el poder con tanto empeño? Es una pregunta difícil de responder, especialmente si se tiene en cuenta que todo lo que ha hecho ha favorecido a Israel y ha ido en detrimento de los intereses palestinos. Ahora, definitivamente abandonado por los países árabes y europeos, se encuentra ante la mayor disyuntiva de su historia y debería adoptar una decisión dramática, aunque no parece que esto congenie con su carácter.

A lo largo de tres lustros, Abás ha amenazado en varias ocasiones con dimitir y "entregar las llaves" a Israel para que el estado judío se hiciera cargo de la ocupación. La ley internacional dice que la potencia ocupante debe administrar el territorio ocupado y que existe un marco apropiado para hacerlo. Administrar comporta el respeto a unas obligaciones que Israel ha eludido para delegalas gustosamente en un Abás sin carácter.

Abás ha estado administrando Cisjordania en nombre de Israel al tiempo que atendía todos sus caprichos. ¿Va a continuar así? Lo más razonable sería que dimitiera, algo que debía haber hecho hace mucho tiempo, que entregara las llaves a Israel, pues la complacencia de los últimos quince años solo ha servido para agravar la situación de los palestinos. Su dimisión no puede demorarse más.

JERUSALÉN

02/02/2020 08:42

Por EUGENIO GARCÍA GASCÓN

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La gira de Pompeo busca socavar el poder de Rusia y China

En Uzbekistán el secretario de Estado de EE.UU. termina su visita a exrepúblicas soviéticas

El secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, llegó a Uzbekistán, última etapa de una gira por varias exrepúblicas soviéticas para afirmar la voluntad de Washington de defender la "soberanía" de los aliados de Moscú y de hacer frente a la influencia de China.

Pompeo visitó Ucrania, que está enfrentada a Moscú, Bielorrusia y Kazajistán, estos dos últimos, miembros de una alianza militar y de una unión económica con Moscú.

Llegado en la tarde del domingo a Taskent, la capital uzbeca, Pompeo se reunirá este lunes con el presidente Shavkat Mirziyoyev.

Poco antes, en Kazajistán, Pompeo pidió a la comunidad internacional que se implique más para frenar la represión de las autoridades chinas contra las minorías musulmanas de Xinjiang.

Según las organizaciones de defensa de derechos humanos, cerca de un millón de chinos musulmanes, en su mayoría uigures de Xinjiang, pero también kazajos, fueron internados en "campos de reeducación".

"Estados Unidos pide que todos los países se nos unan para exigir que cese (esta persecución). Solicitamos el asilo para aquellos que quieren encontrar refugio y huir de China", declaró Pompeo.

Beijing desmiente el dato de un millón de internados y habla de "centros de formación profesional", destinados a ayudar a la población a encontrar empleo y a alejar la tentación del extremismo religioso.

Kazajistán mantiene relaciones estrechas con China. Pero esta exrepública soviética también se ha convertido en un lugar de movilización para las organizaciones que tratan la causa de las minorías musulmanas.

Antes de Uzbekistán y Kazajistán, Pompeo visitó el viernes Ucrania, donde aseguró a las autoridades locales que su país seguirá apoyándolos en la crisis con Moscú y contra los separatistas prorrusos del este del país. El enviado de Trump prometió "avances reales" en la relación con Bielorrusia, el aliado más cercano de Rusia.

Antes de su visita, Pompeo afirmó que estos países que ganaron la independencia tras la disolución de la URSS "quieren ser independientes y soberanos" y aseguró que Washington cuenta con "ayudarlos a conseguirlo".

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Imagen satelital que muestra los preparativos en una plataforma de lanzamiento de cohetes en el Centro Espacial Nacional Imán Jomeini en la provincia de Semnan en Irán.Foto Ap

El "Reloj del Día del Juicio Final" del Boletín de los Científicos Atómicos, con casi 75 años de vigencia, colocó por primera vez sus ominosas manecillas en segundos, en vez de sus aterradores minutos.

El prestigiado Boletín, que cuenta con 13 Premios Nobel, movió las manecillas de los previos dos minutos para la medianoche a unos aterradores 100 segundos. Se le podrá criticar que se trata de un amarillismo barato para llamar la atención ya que 100 segundos equivalen a 1.66 minutos. A los dos minutos previos les redujeron 0.34 segundos.

Así son los artefactos mercadotécnicos para atraer la atención en forma dramática, lo cual no obsta para subrayar su espeluznante contenido sobre el "empeoramiento de la amenaza nuclear", el "incremento de las campañas de desinformación promovidas cibernéticamente", y la consabida parálisis sobre el cambio climático (https://bit.ly/38H8bJj).

El boletín subraya que la “humanidad enfrenta dos simultáneos peligros existenciales –la guerra nuclear y el cambio climático– que son combinados por una amenaza multiplicadora, la guerra de la desinformación por la vía cibernética, que socava la capacidad de respuesta de la sociedad” cuando la "situación de la seguridad internacional es urgente, no sólo por que tales amenazas existen, sino debido a que los líderes (sic) del mundo han permitido que se erosione la infraestructura política internacional para su manejo".

Trump ha exacerbado la inseguridad internacional con su triple retiro unilateral: 1. Del creativo acuerdo nuclear de Obama que descolgó con Irán; 2. Su repudio al acuerdo climático de París; y 3. Su suspensión del INF– Tratado de Armas Intermedias Nucleares de alcance entre 500 y 5 mil 500 kilómetros firmado en 1987 (https://bit.ly/38H3wXK).

El Boletín penetra los dédalos de la desinformación cibernética, la novedad del siglo XXI: "la persistente corrupción (sic) de la ecósfera (sic) de la información, de la que dependen la democracia y la pública toma de decisiones, ha escalado las amenazas nuclear y climática" cuando "varios (sic) gobiernos usaron el año pasado campañas de desinformación cibernética para sembrar desconfianza en las instituciones y entre los países, socavando los esfuerzos domésticos e internacionales para fomentar la paz y proteger al planeta".

Sobre su verdadera expertise, el boletín aduce que "es inexistente la cooperación de Estados Unidos y Rusia en materia del control de armas nucleares y su desarme", por lo que propone "pasos posibles de acción para retroceder las manecillas del Reloj del Juicio Final en materia nuclear": los "líderes de EU y Rusia deben regresar a la mesa de negociaciones para: reinstalar el tratado INF o tomar otra acción para restringir una innecesaria carrera armamentista para misiles de alcance intermedio; extender los límites del nuevo Tratado Estratégico de Reducción de Armas Nucleares (START, por sus siglas en inglés) más allá de 2021; buscar mayores reducciones en armas nucleares; discutir la disminución del estatuto de alerta de los arsenales nucleares en ambos países; limitar los programas de modernización nuclear que amenazan crear una nueva carrera armamentista nuclear; e iniciar charlas sobre la ciberguerra, defensa de misiles y la militarización del espacio, la tecnología hipersónica (sic) y la eliminación de armas nucleares en los campos de batalla".

Como que su propositiva lista es demasiado extensa, mezclada y ambiciosa que habría que jerarquizar mediante pequeños pasos y la edificación de confianza mutua entre Rusia y EU.

Quien inició la negativa cuan ominosa espiral nuclear hacia el abismo fue Baby Bush –lo cual no alude el boletín– cuando se retiró unilateralmente en junio de 2002 del Tratado de Misiles Antibalísticos (ABM, por sus siglas en inglés) que inició en 1972 en conjunción con la ex URSS.

El retiro unilateral del AMB por Baby Bush fue calificado de "grave error" por el zar Vlady Putin (https://nyti.ms/2RPAwq6).

El inicio del drama nuclear fue con Baby Bush, mientras que el retiro del INF por Trump constituyó un clavo más en su féretro.

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"Esta determinación obedece a las recientes e inadmisibles expresiones del canciller Bruno Rodríguez Parrilla", dice el comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores.

El Gobierno de facto de Bolivia, que encabeza la autoproclamada mandataria Jeanine Áñez, anunció la suspensión de las relaciones diplomáticas con Cuba.

El canciller en funciones, Yerko Núñez, dijo en conferencia de prensa que tal decisión responde a los supuestos “agravios” del ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez.

El Gobierno de facto encabezado por Áñez, desde que usurpó el poder en el contexto del golpe de Estado contra Evo Morales, arremetió contra Cuba, especialmente contra el personal de la Salud que laboraba en ese país.

A pesar de que los médicos cubanos regresaron a su nación, las autoridades golpistas continúan atacando su labor solidaria, que beneficiaba a cientos de miles de familias bolivianas, sobre todo humildes, tal como hizo Áñez este 22 de enero en el acto para celebrar la fundación del Estado Plurinacional.

Áñez afirmó que del total de gastos por cada médico, que era de 9 000 bolivianos (1 300 dólares), "80% era desviado para financiar al castrocomunismo".

Rodríguez calificó de "vulgares mentiras" las declaraciones de la autoproclamada presidenta, señalando que esta es "otra muestra de su servilismo a EE.UU.".

Desde que se registró el golpe de Estado contra el mandatario Evo Morales, en noviembre pasado, y Áñez asumió la Presidencia, hubo hostigamiento contra los trabajadores cubanos en Bolivia.

Cuatro ciudadanos de Cuba fueron detenidos arbitrariamente, acusados de ser los responsables del financiamiento de las protestas contra el Gobierno de facto, tras retirar una cantidad considerable de dinero.

No obstante, se demostró que esos fondos eran para el pago de salario de un centenar de trabajadores de la Salud Pública en Bolivia, por lo que fueron puestos en libertad.

24 enero 2020

(Con información de Abi, RT en Español y Prensa Latina)

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Sábado, 18 Enero 2020 06:41

Mucho ruido y pocas nueces

Mucho ruido y pocas nueces

El acuerdo comercial preliminar entre Estados Unidos y China.

 

El gobierno estadounidense firmó este miércoles con su par chino un documento de 86 páginas al que describe como crucial, importantísimo y de grandes consecuencias, y que ofrece una pausa en la disputa comercial entre las dos economías más grandes del mundo. Pero los insultos, las amenazas y las represalias trumpianas lograron pocas de sus metas.

 

Durante su campaña electoral de 2016 y en los primeros dos años de su presidencia, Donald Trump enardeció a sus seguidores proclamando que China robaba a Estados Unidos, y prometió a creyentes e indecisos que le asestaría a Pekín un marronazo comercial tal que los chinos vendrían gateando a firmar los términos de intercambio dictados por Washington.

Lo que por casi dos años Estados Unidos y China han intercambiado son amenazas, fanfarronerías y aranceles que han gravado el comercio por cientos de miles de millones de dólares de parte y parte.

Así hemos llegado a enero de 2020, cuando a Trump le apura la concreción de algunas de sus promesas más rimbombantes, si es que desea al menos que parezca que las cumple cuando faltan menos de trescientos días para las elecciones presidenciales. Otras promesas espectaculares han quedado por el camino, como la que alentó a los trumpistas a corear “Lock her up!”, clamando por el encarcelamiento de la candidata demócrata en 2016, Hillary Clinton. En realidad, quienes han ido ya a prisión o la tienen en su agenda anotada son varios colaboradores muy cercanos de Trump. O la promesa de construcción de una muralla que cerraría la frontera de 3.200 quilómetros con México gracias a un muro que sería impenetrable, alto, indestructible. Y por el que México pagaría. Ahora el presidente anda desviando fondos asignados por el Congreso para el Pentágono, y su gobierno ha construido apenas 150 quilómetros de muro, de los cuales 144 corresponden al reemplazo de estructuras más viejas. México, por supuesto, no ha pagado un centavo, y el gasto lo cubren los estadounidenses con sus impuestos.

Suerte parecida han tenido las promesas de reducir la deuda nacional y el déficit fiscal, situaciones que Trump en 2016 describía como catastróficas. La deuda nacional estaba en los 19 millones de millones de dólares en el último período fiscal bajo la presidencia de Barack Obama, y está ahora encima de los 22 millones de millones. El déficit del gobierno federal fue de 585.000 millones de dólares (equivalente al 3,1 por ciento del producto bruto interno) al cierre de la presidencia de Obama, y llegó a 1 millón de millones de dólares (5 por ciento del Pbi) en 2019.

Trump asimismo prometió que reduciría el déficit comercial de Estados Unidos con el mundo entero y, en particular, con China. En los primeros 11 meses del año pasado el déficit en el comercio de bienes y servicios fue de 562.965 millones de dólares, casi sin cambios comparado con los 566.872 millones de dólares en el período similar del año anterior. El déficit comercial con China fue, de enero a noviembre del año pasado, de 320.823 millones de dólares, y había sido de 379.697 millones de dólares.

De modo que mientras la segunda economía más grande del mundo y potencia global emergente, China, ha tomado todo el barullo comercial en el contexto de una estrategia que mira la historia –y calcula que, quizá, después de enero próximo Trump ya no esté en la Casa Blanca–, Estados Unidos llegó a este primer paso de un primer movimiento hacia un posible avance con gran alharaca.

LA TREGUA. 

La llamada “fase uno” de un acuerdo comercial más amplio que también sigue siendo una promesa compromete a China a comprar productos estadounidenses adicionales por unos 200.000 millones de dólares a lo largo de los próximos dos años. Esto incluye 77.700 millones de dólares en bienes manufacturados y 32.000 millones de dólares en productos agropecuarios.

Estados Unidos había buscado que China comprara productos agropecuarios por 40.000 a 50.000 millones de dólares. Hasta noviembre pasado, el Departamento de Agricultura había distribuido unos 6.700 millones de dólares entre los productores agrícolas y ganaderos estadounidenses afectados en 2019 por la caída de sus exportaciones a China como resultado de la querella comercial. Las áreas rurales y semirrurales de Estados Unidos son el territorio electoral más favorable a Trump. Por otra parte, su gobierno no divulgó todos los detalles sobre las futuras compras chinas de bienes agropecuarios, a fin de evitar aumentos abruptos de esas materias.

Muy al tono negociador del presidente, que desprecia los mecanismos multilaterales, como los utilizados por la Organización Mundial del Comercio (Omc), ambas partes se pusieron de acuerdo en que resolverán las disputas que surjan mediante un proceso de consultas directas sujeto a la amenaza de nuevos aranceles. Este mecanismo para vigilar el cumplimiento del acuerdo incluye un cronograma para el manejo de las quejas por parte de cualquiera de los gobiernos. Si los funcionarios de bajo nivel no logran resolver las disputas, estas pasan a funcionarios de más alto rango, hasta llegar al nivel del representante comercial de Estados Unidos y su contraparte en China. Si aun a este nivel la disputa no se resuelve, los presidentes de ambos países pueden tomar medidas que incluyen la imposición de tarifas o aranceles punitivos. Muy lejos han quedado los mecanismos que desde las conversaciones de la Ronda Uruguay en 1994 llevaron a la creación de la Omc, en la que Estados Unidos y más de un centenar de países habían repudiado este tipo de arreglos por la distorsión que causan en el comercio global.

El acuerdo baja al 7,5 por ciento los aranceles de 15 por ciento que habían sido impuestos sobre unos 120.000 millones de dólares en bienes, pero la mayor parte de los gravámenes más altos –que afectan otros 360.000 millones de bienes chinos y más de 100.000 millones de dólares en exportaciones estadounidenses– permanecen en pie.

Fuentes del gobierno de Trump señalaron que el acuerdo firmado este miércoles no especifica que Beijing esté comprometido a bajar los aranceles que impuso a las importaciones desde Estados Unidos, lo que deja abierta la puerta para que la disputa vuelva a calentarse en un futuro próximo. Pero China prometió que dará a las empresas estadounidenses mayor acceso en el sector de servicios financieros, que no devaluará su moneda para ayudar a los exportadores chinos y que ya no obligará a las firmas estadounidenses a que compartan su tecnología como condición para hacer negocios en el país asiático.

LA FACTURA. 

De este lado del océano Pacífico, quienes han pagado y pagan el plato son los consumidores. Varios economistas han calculado que el costo para ellos y las empresas ha sido de unos 40.000 millones de dólares tras 20 meses de disputa. La Oficina de Presupuesto del Congreso ha calculado que la incertidumbre relacionada con los aranceles ha cortado un 0,3 por ciento del crecimiento económico estimado para Estados Unidos, lo que redujo el ingreso promedio de los hogares en 580 dólares al año desde 2018.

El acuerdo ahora alcanzado, que no requiere la aprobación del Congreso, también dejó sin solución las preocupaciones de Estados Unidos acerca del impacto que tienen los subsidios industriales chinos sobre los mercados mundiales. Si bien el déficit comercial estadounidense con China disminuyó en los 12 meses transcurridos hasta noviembre pasado, el déficit estadounidense con el resto del mundo subió, lo que en la práctica borró casi el 90 por ciento de la disminución lograda en el déficit con China.

Más allá de los dos gigantes trenzados en esta disputa, se calcula que la “guerra comercial” recortará en más del 0,5 por ciento el crecimiento de la economía mundial. Sin embargo, algunos países han salido beneficiados al reencaminarse las corrientes comerciales estimadas en unos 165.000 millones de dólares. Por ejemplo, Vietnam, Taiwán y México han visto un incremento de las inversiones estadounidenses, que se han apartado de China, y la Reserva Federal calcula que el aumento de las importaciones estadounidenses desde México benefició en un 0,2 por ciento el crecimiento económico en el país vecino.

LA POSGUERRA. 

“El mayor impacto a corto plazo del acuerdo firmado esta semana es, simplemente, que quita del camino algo de la incertidumbre perniciosa creada por la disputa misma”, escribió el analista Nathaniel Taplin, en The Wall Street Journal. En tanto, “el impacto más duradero de esa disputa es un deterioro notable y rápido en las relaciones generales entre Estados Unidos y China”. Taplin señaló que “las hostilidades comerciales abiertas pueden permanecer contenidas por ahora al aproximarse la temporada electoral estadounidense, pero la competencia tecnológica, de seguridad e ideológica siempre subyacente en las relaciones chino-estadounidenses, se ha recargado con el conflicto”. “Los inversionistas seguirán lidiando con las consecuencias por muchos años”, añadió (The Wall Street Journal, 15-I-19).

Mientras tanto, el jefe de la minoría demócrata en el Senado, Charles Schumer, de Nueva York, comentó en conferencia de prensa que “el presidente se jacta de que este es ‘el acuerdo más grande de la historia’. Yo creo que la impresionante falta de reforma sustancial y de largo plazo lograda perjudicará a los trabajadores y a la industria de Estados Unidos”.

Lo cierto es que el miércoles, y en el tono de desprecio por la diplomacia que Trump ostenta como virtud, el presidente estadounidense describió como “pillaje” la política comercial de China mientras el vice primer ministro de China, Liu He, y otros funcionarios chinos de alta jerarquía aguantaban de pie la ceremonia de firma del acuerdo y la conferencia de prensa de 45 minutos. Cuando le llegó su turno, Liu leyó un mensaje del presidente Xi Jinping, quien escribió que el pacto “refleja el respeto mutuo” entre ambos países.

En la ocasión, en la Sala Este de la Casa Blanca, estuvieron miembros republicanos del Senado y de la Cámara de Representantes, junto con decenas de ejecutivos muy infatuados de grandes corporaciones como Boeing y Honeywell, y financieros de Citibank, J P Morgan y Citadel. No hubo, en cambio, representantes de los sindicatos, cuyos afiliados supuestamente se beneficiarán con este pacto.

Por Jorge A. Bañales

17 enero, 2020

Publicado enEconomía
 El expresidente uruguayo José Mujica. Carlos Tischler GTRES

El expresidente uruguayo considera "lamentable" la actitud de la OEA, dirigida por su excanciller Luis Almagro, ante las crisis políticas de la región

José Mujica no tiene reparos al hablar de Donald Trump. El expresidente uruguayo, cuyo discurso crítico le generó innumerables asperezas con los líderes de la región durante su presidencia (2010-2015), ha cargado este lunes en su visita a México contra el presidente estadounidense por la imprudencia de sus acciones. "Trump tiene una enorme capacidad de sorprendernos. Al hablar hiere frecuentemente ciertas tradiciones latinoamericanas", ha señalado. "Nunca debió haber dicho el disparate que dijo", ha criticado sobre la promesa de EE UU de incorporar a los carteles mexicanos en la lista terrorista. Sin embargo, sí tuvo reparos para hablar del Gobierno de México. "No quiero hablar de López Obrador porque no me conviene. Tengo que desearle suerte y comprensión al pueblo mexicano que ¡vaya que tiene problemas!", ha dicho cuando le preguntaron si creía que el mandatario era de izquierdas.

Hace casi cinco años que Mujica dejó la presidencia de Uruguay, pero cada vez que habla todos los micrófonos del continente se abren a escuchar lo que tiene para decir uno de los iconos más importantes del progresismo latinoamericano. Apenas una semana después de la última advertencia polémica de Trump, el expresidente uruguayo ha destacado el trabajo del Ejecutivo mexicano frente a la amenaza constante del estadounidense. "Le deseo al pueblo mexicano la mayor esperanza para el tiempo que va a tener que esperar hasta que se vaya el vecino incómodo que tiene", ha agregado. "Hay que ser presidente de México con ese vecino, ¿no?".

El exmandatario ha criticado a la Organización de los Estados Americanos (OEA) por alinearse con la Casa Blanca. Los reclamos contra Trump acabaron siendo contra su excanciller Luis Almagro, hoy secretario general de la OEA, por su posición ante las crisis políticas recientes en la región. "La conducta de la OEA contemporánea es bastante lamentable", ha sentenciado. "La visión de América Latina desde Washington no es la visión de nuestros pueblos indígenas olvidados. Son dos Américas muy distintas".

Con 84 años, Mujica ha sido el senador más votado en las elecciones del pasado 27 de octubre en su país. Pese a que su partido ha perdido la presidencia en segunda vuelta, la enorme cantidad de apoyos que recibió en los comicios lo convirtieron en la persona que tomará juramento al próximo presidente de Uruguay, el conservador Luis Lacalle Pou. "Después de 15 años, tal vez el gobierno enlentece, hace mal", ha deslizado como autocrítica entre otras explicaciones a la derrota, como el estancamiento económico debido a las crisis argentina y brasileña —"dos vecinos que están enfermos"— o la falta de eficacia para responder a las demandas sociales actuales.

Su nuevo cargo político, ha justificado, lo lleva a fungir como figura diplomática "en función de los intereses" de su país, lo que restringe sus posibilidades de opinar de la política mexicana. Pese a acompañar el domingo a López Obrador en la presentación de su informe del primer año de Gobierno, la omisión de este lunes de Mujica sobre el presidente mexicano fue más contundente que cualquier palabra. "Estúpido sería de mi parte no ser dueño de mi silencio. Me formé una idea, pero no voy a incidir en el destino de la política mexicana. Permítanme reservar mi opinión".

La visita de Mujica a México se produce apenas un mes después de la del presidente electo argentino, Alberto Fernández, a quien acompañó en actos de campaña, y semanas después de que el Gobierno de López Obrador marcara su liderazgo regional al otorgar asilo al expresidente boliviano. "México siempre recibió de brazos abiertos a los que venían del mundo. Es casi una constante", ha destacado horas después de reunirse con el propio Evo Morales, de quien dijo ser amigo. El exmandatario uruguayo ha expresado su preocupación por la crisis boliviana y ha elogiado, con resguardos, la convocatoria de elecciones de la presidenta interina Jeanine Añez. "Pareciera que ahora hay una salida más o menos democrática, más o menos".

Mujica ha aprovechado además para incidir en la importancia de las iniciativas para unir a América Latina bajo "un paraguas que ampare" a la región. "¿Qué vamos a hacer en este mundo los latinoamericanos atomizados?", se ha preguntado. Su agenda en México lo lleva este lunes a recibir el título de Doctor Honoris Causa por la Universidad Iberoamericana. Allí, en una de la academias jesuitas por excelencia en México, ha dedicado unos minutos a criticar el fanatismo religioso, una tendencia creciente en la región. "Ha florecido como actitud allí donde las religiones monoteístas lograron implantarse", ha remarcado, "si no aprendamos a vivir con la diversidad, vamos a vivir un retroceso fenomenal".

Por GEORGINA ZEREGA

México 2 DIC 2019 - 17:25 COT

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