MÚSICA DESDE OTRAS COORDENADAS

Domingo, 07 Febrero 2021 05:32

Conformación del sujeto feminista

Conformación del sujeto feminista

Este texto expone sintéticamente las características del cambio feminista y sus tendencias, las enlaza con los procesos identificadores y la conformación de un sujeto sociopolítico feminista y defiende un feminismo crítico con valores universales igualitarios. Forma parte de la presentación de la Comunicación al X Congreso andaluz de Sociología (Jaén, 23 de enero de 2021), titulada Feminismos: Procesos identificadores y formación de sujetos, que tiene tres partes.

 

La primera, "Identificaciones y tendencias feministas", analiza los tres niveles de identificación feminista y explica el carácter social del movimiento feminista y su acción transformadora.

Al hablar de feminismos hay que diferenciar tres niveles, procesos identificadores y dimensiones: primero, el activismo feminista más permanente (incluido el para-institucional e institucional), de varios centenares de miles de personas; segundo, la identificación colectiva feminista, con su participación en las grandes movilizaciones (y en la vida cotidiana) y su sentido de pertenencia a un actor colectivo sociopolítico y cultural, con unos tres millones y medio; tercero, el apoyo a medidas contra la discriminación y por igualdad para las mujeres, de cerca del 50% de la población, con cierta conciencia feminista, mayor entre la gente joven y superior a la mitad entre las mujeres y a un tercio entre los varones.

Un rasgo que resaltar es el carácter social del feminismo. El feminismo pretende cambiar la situación discriminatoria de las mujeres por unas relaciones sociales igualitarias. Persigue modificar sus condiciones de subordinación por una dinámica emancipadora. Es un movimiento social con un gran componente cultural. Su objetivo es una transformación relacional, vinculada con un cambio de mentalidades.

La acción feminista debe ser transformadora. Debiera ser más realista, crítica y social que la restrictiva pugna cultural. Su tarea es mucho más amplia, práctica y teóricamente: cambiar las relaciones de desigualdad y subordinación, conformar una identidad y un sujeto transformador con una estrategia igualitaria-emancipadora y una teoría crítica.

La segunda parte, "Identidades y sujetos feministas", señala dos aspectos complementarios de carácter teórico: el sentido de la pertenencia feminista como proceso de identificación y la formación de actores y sujetos colectivos, en particular el movimiento feminista.

La pertenencia feminista es fundamental. Las identidades se configuran a través de la acumulación de prácticas sociales continuadas, en un marco estructural y sociocultural determinado, que permiten la formación de un sentido de pertenencia colectiva a un grupo social diferenciado con unos objetivos compartidos.

La identidad feminista, que no femenina, como reconocimiento propio e identificación colectiva, está anclada en una realidad doble: subordinación considerada injusta, y experiencia relacional igualitaria-emancipadora. Se combina y supera, por un lado, las dinámicas individualizadoras y, por otro lado, las pretensiones cosmopolitas, esencialistas e indiferenciadas.

Por tanto, en la medida que se mantenga la desigualdad y la discriminación de las mujeres, sus causas estructurales, la conciencia de su carácter injusto y la persistencia de los obstáculos para su transformación, seguirá vigente la necesidad del feminismo, como pensamiento y acción específicos. Y su refuerzo asociativo e identitario, inclusivo y abierto, será imprescindible para fortalecer el sujeto sociopolítico y cultural llamado movimiento feminista y su capacidad expresiva, articuladora y transformadora.

Respecto de la formación de actores y sujetos colectivos, destaco que el componente social de la interacción humana es el principal para forjar el reconocimiento y las pertenencias grupales e individuales y dar soporte a la acción colectiva. En ese sentido, hay varones feministas, es decir, solidarios con la causa feminista, que al igual que otras personas, participan en ese sujeto feminista.

La tercera parte, "Sujeto feminista: ni esencialista ni posmoderno", critica los fundamentos teóricos deterministas o esencialistas y los postmodernos o culturalistas, que predominan en algunas élites feministas y expone las características de un enfoque social, realista, crítico, relacional, multidimensional y sociohistórico, más fructífero para explicar la formación de los sujetos colectivos, en particular, los procesos de identificaciones feministas.

La clave del feminismo es conseguir la igualdad de género o entre los géneros, superar las desventajas relativas y la discriminación de las mujeres. El objetivo es que la diferenciación de géneros y su construcción sociohistórica no supongan desigualdad real y de derechos y, por tanto, no tengan un peso sustantivo en la distribución y el reconocimiento de estatus y poder.

La diferenciación principal en el seno del feminismo hay que plantearla en función de su actividad y capacidad transformadora de las relaciones de desigualdad y subordinación de las mujeres. Así, respecto del avance real en la igualdad y la emancipación, existen dos grandes corrientes: el feminismo crítico, popular y transformador, y el feminismo socioliberal, retórico y formalista.

La formación del sujeto feminista es un proceso sociohistórico y relacional complejo que necesita una prolongada experiencia compartida y una identificación múltiple que debe superar las tensiones derivadas de los intereses corporativos y sectarios de cada élite respectiva, con su rigidez doctrinal legitimadora.

Otra idea básica es que identidad feminista no es identidad de género. El elemento sustantivo que configura ese proceso identificador feminista es la acción práctica, los vínculos sociales, la experiencia relacional por oponerse a esa subordinación y avanzar en la igualdad y la emancipación de las mujeres. La identificación feminista deriva del proceso de superación de la desigualdad basada en la conformación de géneros jerarquizados. Para formar el sujeto sociopolítico, el llamado movimiento social y cultural feminista, es relativa la condición de la pertenencia a un sexo, un género o una opción sexual determinada, aunque haya diferencias entre ellas. Lo importante no es la situación ‘objetiva’ estática y rígida, sino la experiencia vivida y percibida como injusta de una situación discriminatoria y la actitud solidaria y de cambio frente a ella.

Por último, realzo el carácter relacional y sociohistórico de un sujeto colectivo. El feminismo, como comportamiento y cultura igualitario-emancipadores contra la opresión femenina, tiene unas bases estructurales y sociohistóricas duraderas y específicas; y más allá de la convergencia en procesos democrático-populares, sujetos globales e identidades múltiples va a tener una fuerte autonomía e identificación propia.

Por Antonio Antón

Profesor de Sociología de la Universidad Autónoma de Madrid y miembro del Comité de Investigación de Sociología del género (FES). Autor del libro 'Identidades feministas y teoría crítica'.

07/02/2021

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Lunes, 22 Julio 2019 05:38

¿Heil Trump?

¿Heil Trump?

Después de la semana pasada, es imposible no preguntar si el presidente de Estados Unidos es un fascista. Lo único que lo salva, tal vez, de ganarse esa etiqueta es que el autoproclamado genio muy estable no tiene la capacidad o disciplina intelectual como para formular una ideología, ni un plan estratégico para implementarla, comparable al de las figuras históricas más reconocidas que por lo menos sabían a qué se refería ese termino: Hitler, Mussolini, Franco, y sus herederos en tiempos más recientes. Por lo tanto, algunos sugieren que quizá se le podría llamar proto-fascista o un “fascista wannabe”.

 

En los últimos días, el jefe del régimen estadunidense acusó, al atacar a cuatro representantes federales progresistas y feroces críticas de su gobierno, que si no están de acuerdo con él y su visión de este país, odian a Estados Unidos, deberían de regresarse de donde vinieron (aún si son ciudadanas), y afirmó que nadie debería criticar a Estados Unidos bajo su mandato: no puedes hablar así de nuestro país, no mientras sea presidente.

 

Esta misma semana, frente a un mitin de campaña de relección en Carolina del Norte, sus fanáticos corearon que las regresen, que las regresen cuando mencionó el nombre de las legisladoras (tres de ellas nacidas aquí, otra llegó de niña como refugiada, ninguna blanca). Con todo esto no sólo resucitó la disputa histórica sobre quién es, o no, estadunidense y quién lo decide, sino también continuó convocando a las fuerzas supremacistas nacionales y/o fascistas siempre presentes en este país.

 

Ante todo esto, algunos expertos y comentaristas, junto con víctimas de regímenes fascistas de otros países y tiempos, están haciendo sonar las alarmas.

 

Jason Stanley, profesor de filosofía en la Universidad de Yale, autor del libro Cómo funciona el fascismo e hijo de sobrevivientes de la persecución nazi en Alemania, comentó en reacción al mitin de Trump cuando se coreó que las regresen, que “estamos enfrentando una emergencia… ésta es la cara del mal, conozco al fascismo cuando lo veo”. Explicó que todo esto forma parte de esa ideología que vincula ciudadanía a una esencia étnica o nacional mítica, y demanda una lealtad incuestionable a su líder y sus símbolos. Se llama fascismo.

 

El presidente de la ONG nacional de defensa del consumidor Public Citizen, Robert Weissman, circuló una carta alertando de que Trump está fomentando un movimiento fascista en este país.

 

Un experto en políticas migratorias señala que el uso del sufrimiento impuesto contra inocentes como la deshumanización sistemática burocratizada contra inmigrantes en Estados Unidos es comparable a tácticas de los nazis contra judíos y otras minorías en Europa.

 

Hasta la mandataria alemana Angela Merkel –líder de un país que sabe algo de esto– condenó los ataques racistas de Trump y expresó su solidaridad con las diputadas estadunidenses. Vale recordar que en 2017, la revista nacional alemana Stern puso en su portada a un Trump envuelto en la bandera estadunidense haciendo un saludo nazi (https://bit.ly/30IwaDO).

 

La lista de medidas, maniobras y tácticas que nutren el argumento de que el señor es un proto-fascista incluyen: la demonización de migrantes como invasores y colocar sus niños en jaulas, establecer campos de concentración para familias migrantes, el constante autoelogio del líder, su obsesión con desfiles militares (a pesar de que evadió su servicio militar), su cariño por otros líderes con tendencias autoritarias, sus medias bromas de que debería de ser presidente vitalicio, su constante ataque contra las medios de comunicación como enemigos del pueblo, sus amenazas de encarcelar a opositores, su acusación (reiterada en los días recientes) de que sus críticos liberales buscan la destrucción de Estados Unidos, y, resucitando ese viejo espectro: renovamos nuestra decisión de que Estados Unidos jamás será un país socialista, repitió otra vez la semana pasada en el mitin.

 

“Esto ya se trata de defender la idea de que Estados Unidos debería ser un país para todo su pueblo… Lo que harán ahora los estadunidenses frente a esto nos definirá para siempre”, advirtió Adam Serwer del The Atlantic.

 

Pero la respuesta de otros pueblos y gobiernos ante esto también definirá quiénes somos todos ante esta amenaza a escala mundial.

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Las futbolistas colombianas desatan una revolución

Las “superpoderosas” rompen el silencio, denuncian la discriminación y ganan el pulso a los directivos para salvar la liga femenina

A las futbolistas colombianas, que en las últimas semanas desataron su propia revolución contra el machismo, las apodan desde hace años “las chicas superpoderosas”. Resultados para exhibir no les faltan. La mejor generación del fútbol femenino en Colombia estalló en la última década, un periodo en que la tricolor logró dos subcampeonatos de la Copa América en 2010 y 2014, así como sendas clasificaciones a Mundiales en 2011 y 2015 y a los Juegos Olímpicos en 2012 y 2016. Con su gesta en Canadá 2015, que incluyó una sorprendente victoria 2-0 sobre Francia, Colombia se mantiene como el único país hispanohablante que ha superado la fase de grupos de un Mundial femenino.


Con esos antecedentes, a comienzos de 2017 se disputó el primer partido profesional de la liga femenina. El Independiente Santa Fe, primer campeón del fútbol masculino en 1948, ganó también la primera final de mujeres. La ‘leonas’ se coronaron frente al Atlético Huila en su estadio, El Campín de Bogotá, ante una asistencia récord de más de 30.000 espectadores. Huila tuvo resonantes revanchas. Primero ganó la segunda edición de la liga y, el pasado diciembre, encabezado por Yoreli Rincón, la diez de Colombia, la Copa Libertadores femenina, al derrotar en penales al Santos de Brasil. Para los que solo lo seguían a la distancia, el fútbol femenino parecía encarrilado en Colombia, con recientes pero sólidas raíces. Sin embargo, debajo de la superficie, las futbolistas enfrentaban un entorno hostil en medio de condiciones laborales indignas. Y decidieron romper el silencio.


Las internacionales Isabella Echeverri y Melissa Ortiz, becadas en Estados Unidos, publicaron en sus redes sociales el pasado 18 de febrero un video que sacudió el mundo del fútbol y desató un pulso con los directivos. Denunciaban abundantes irregularidades en el manejo de la selección femenina: la federación no les pagaba, tenían que cubrir sus propios tiquetes y gastos médicos, sus uniformes eran viejos o usados y a las jugadoras que se atrevían a hablar las vetaban. Se sentían amenazadas, temían que no las volvieran a convocar, pero no estaban dispuestas a callar. “Ya no tenemos miedo”, dicen al final del video, que no tardó en hacerse viral.


Sus denuncias despertaron una oleada de solidaridad. En un país donde el movimiento del Me Too estuvo precedido por la campaña No es hora de callar, las denuncias de las ‘superpoderosas’ resonaron con fuerza. El lema Más fútbol, menos miedo se convirtió en tendencia. Y la bola de nieve se agrandó con denuncias de acoso sexual en las selecciones juveniles.


La mayor damnificada de los vetos fue Daniela Montoya, de 28 años, la primera colombiana en anotar un gol en un Mundial, precisamente en Canadá 2015. La mediocampista salió de las convocatorias por año y medio luego de reclamar los premios prometidos por clasificar a octavos de final, lo que le costó su sueño de jugar los Olímpicos de Río 2016. Un viejo rumor que se vino a comprobar con un audio que hace parte del voluminoso dossier en el que la Asociación Colombiana de Futbolistas Profesionales (Acolfutpro) documentó los abusos. Uno de los momentos más emotivos de estas semanas de polémica llegó cuando Echeverri, de 24 años, le pidió perdón a Montoya en nombre de sus compañeras por no apoyarla cuando la vetaron.


Con el argumento de la poca rentabilidad económica, los directivos del fútbol colombiano respondieron con la propuesta de convertir la liga femenina en una competencia semiprofesional, con límite de edad de 23 años, e insinuaron que las mayores de 25 no volverían a ser convocadas a la selección. El anuncio fue ampliamente considerado como discriminatorio, machista y con ánimo de represalia. Mientras se celebraba el Día Internacional de la Mujer con marchas en distintos países el pasado 8 de marzo, las futbolistas colombianas estaban sumergidas en una batalla por impedir que se diluyera su liga profesional.


Sus condiciones laborales indignas son ilustrativas. En Colombia se han dado avances en igualdad de género, pero persiste la discriminación, sin siquiera profundizar en la violencia machista. Las mujeres nunca han alcanzado la presidencia, y apenas un 12 % de los gobiernos locales están en manos de alcaldesas. La brecha salarial de género, por ejemplo, se mantiene en 19%, según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE).


Incluso la FIFA y la Conmebol rechazaron y condenaron los casos de acoso sexual y laboral denunciados las últimas semanas, y los futbolistas de la selección absoluta de mayores, encabezados por astros como James Rodríguez y Falcao García, se solidarizaron con sus colegas y exigieron investigaciones. Las “superpoderosas” consumieron sus maratónicas jornadas en reuniones con la Vicepresidenta de la República, Marta Lucia Ramírez; el Defensor del Pueblo, Carlos Negret; y la ministra de Trabajo, Alicia Arango. El acompañamiento terminó por rendir frutos, y la asamblea de la División Mayor del Fútbol Colombiano (Dimayor), tras una intervención de Echeverri como portavoz de las deportistas, anunció esta semana una comisión para hacer viable la tercera edición de la liga femenina, a disputarse desde agosto. “Le devolvimos el trabajo a muchas mujeres que lo estaban esperando, y para mí eso es lo más importante”, valora Echeverri. “Esperemos que el fútbol femenino en Colombia siga creciendo”

 


Acoso sexual


Pocos días después de las primeras denuncias sobre el entorno laboral, una fisioterapeuta y dos jugadoras de la selección femenina sub 17 señalaron por acoso sexual al entrenador, Didier Luna, y el preparador físico, Sigifredo Alonso, durante las concentraciones previas al Mundial de Uruguay, celebrado en noviembre de 2018. La fiscalía ya investiga los casos. La polémica sobre el acoso en el fútbol se avivó y extendió esta semana, cuando tres exárbitros colombianos afirmaron que sus superiores los acosaban y les pedían favores sexuales como condición para ascender en su carrera.

 

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Multitudinaria manifestación en Israel en contra del decreto de Netanyahu

Alrededor de 50.000 personas, agitando banderas israelíes y drusas, reclamaron por la igualdad de derechos y en contra de la discriminación racial anoche en la plaza Rabin, en Tel Aviv. “Todos somos iguales”, decían las pancartas.

Decenas de miles de personas se manifestaron ayer en Tel Aviv en contra de la ley que declara el carácter judío del país. Drusos, judíos,y otras comunidades rechazaron la norma aprobada hace dos semanas en el Parlamento que establece, con rango constitucional, el carácter judío del país, reafirma el estatus de Jerusalén como capital y afirma que únicamente los judíos tienen derecho a ejercer la autodeterminación nacional en el Estado de Israel. Además declara al hebreo como única lengua oficial.

La ley también establece que debe impulsarse la construcción de comunidades judías en Israel.

Alrededor de 50,000 personas, agitando banderas israelíes y drusas, reclamaron por la igualdad de derechos y en contra de la discriminación racial anoche en la plaza Rabin en Tel Aviv. Los líderes de la comunidad drusa estuvieron entre los principales organizadores de la manifestación. Los miembros de ésta comunidad sirven en el ejército israelí y han expresado particular indignación por las disposiciones de la ley, diciendo que los convierte en ciudadanos de segunda clase. “A pesar de nuestra lealtad ilimitada al estado de Israel, él no nos considera iguales”, dijo el líder espiritual druso israelí Sheikh Muafak Tarif en su discurso, citado en The Times of Israel. Mas del 80 por ciento de los hombres y mujeres drusos sirven al ejército, un porcentaje mucho mayor del que cumplen los israelíes judíos. Al sentirse vulnerados como comunidad con la nueva legislación, en los últimos días tres oficiales de ésta minoría árabe, renunciaron a sus cargos en el Ejército en forma protesta.

Tamir Pardo, ex jefe del servicio secreto exterior Mossad, consideró que la aprobación de la legislación representa una “injusticia” para el 20 por ciento de árabes en Israel, frente al 75 por ciento de judíos.

“Lo que se ha hecho es una injusticia para el 20 por ciento de la población de Israel y, ante todo, para los drusos que han servido fielmente al estado desde el día de su establecimiento. Esto no se trata de derecha o izquierda. Este no es un problema de a qué partido votas. Es una cuestión de valores”, arengó Pardo en el acto.

Días después de la aprobación de la mencionada ley, cientos de artistas y escritores le mandaron una carta al primer ministro, Benjamin Netanyahu, denunciando el carácter racial y religioso del nuevo estatuto y le exigieron la derogación de la misma.

Entre las banderas israelíes y drusas había numerosas pancartas con las inscripciones “Todos somos hermanos. Todos somos iguales” o “Justicia para todos” en hebreo, inglés o árabe. “Protestamos para que todos tengamos los mismos derechos. El problema es la intención de la ley de dividir a la sociedad en grupos”, señaló por su parte, Chalifa Chalifa, un druso de 32 años.

El alcalde de Tel Aviv, Ron Huldai, también estuvo en la manifestación para expresar su descontento. En su discurso ante la multitud sostuvo que la legislación era una “mancha fea” sobre la democracia de Israel y pidió que la ley sea cancelada o cambiada. “La ley estatal nacional en su versión actual no reconoce a todos los ciudadanos de Israel como iguales. En nombre del amor a la nación, estoy ante ustedes hoy que nos piden que abolamos o modifiquemos la ley básica que deja al ‘otro’ en las afueras, y eliminemos esta fea mancha del rostro de nuestro estado de Israel “, expresó Huldai.

El ex jefe de personal de las Fuerzas de Defensa Israelí, Gabi Ashkenazi, sostuvo su apoyo a la manifestación y en especial a la comunidad drusa. “Estoy aquí para decirles que estoy con ellos, los conozco desde hace décadas, hemos luchado uno junto al otro y hemos muerto juntos”, afirmó.

Ashkenazi enfatizó que los judíos israelíes y drusos viven juntos en armonía, y agregó que esperaba encontrar rápidamente una solución.

Entre los participantes y oradores en la manifestación del sábado incluyeron a Sheikh Tarif, líder espiritual druso y al alcalde de Tel Aviv, Ron Huldai. La ley del estado-nación ha sido duramente criticada nacional como internacionalmente por ser discriminatoria hacia las minorías no judías de Israel, y también por rebajar el estatus de la lengua árabe para que ya no sea un idioma oficial en Israel.

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Domingo, 21 Enero 2018 05:27

Marea violeta en Estados Unidos

Marea violeta en Estados Unidos

A un año de la histórica Women’s march, una segunda gran manifestación tendrá lugar hoy y mañana en Estados Unidos. Se espera que más de un millón de mujeres salgan a las calles contra las políticas del presidente Donald Trump en todas las grandes ciudades de ese país. Habrá marchas hermanas en todo el mundo.

 

Al día siguiente de que Donald Trump asumiera la presidencia de Estados Unidos, cientos de miles de mujeres tomaron las calles de ese país como gesto de resistencia a la agenda misógina que había sido parte de la plataforma política del empresario durante toda la campaña. Ese 21 de enero de 2017 el epicentro fue Washington, se registraron alrededor de mil marchas en todo el planeta, en cincuenta estados de ese país y también en otros noventa países. La Women's march tendrá su segunda edición hoy y mañana.

Mañana se cumple un año de aquella histórica manifestación, y a partir de hoy las feministas, el colectivo lgbti, la comunidad migrante y el activismo afro, entre muchos otros sectores opositores, encabezan una segunda edición de la marcha que busca convertir la furia y el entusiasmo en capital político.

Las marchas en distintos puntos del país comenzarán hoy a partir de las 15.30 pm (hora local). Además de la concentración en Las Vegas, que se espera que sea multitudinaria, habrá grandes manifestaciones en ciudades como Nueva York, Los Angeles, Chicago. En Nueva York, por ejemplo, cuidad en la que el año pasado marcharon 400 mil personas, la concentración comenzará a partir de las 16 en el Central Park, luego atravesará el parque y continuará a lo largo de la Quinta Avenida.


El 21 de enero del año pasado las mujeres marcharon en Washington al día siguiente de la asunción de Donald Trump en un grito de hartazgo contra sus discursos de odio, misóginos, racistas y xenófobos, que en este año de gobierno se han traducido en políticas. De enero de 2017 a esta parte, la Women's march se ha convertido en un símbolo y un punto de encuentro crucial para feministas, organizaciones de izquierda, ambientalistas, y se ha posicionado como una fuerza política de cara a 2018. Durante el año pasado, las impulsoras de la marcha original han adoptado un enfoque amplio, organizando eventos en asociación con grupos que se enfocan en la justicia racial, la discapacidad y los derechos lgbti, por nombrar algunos. El resultado es menos un frente unificado que una colección de organizaciones e individuos que trabajan por la igualdad de género y la justicia social, cada uno a su modo.


Este año además habrá que sumarle el impulso generado por el #MeToo, la avalancha de denuncias por abuso de poder y sexual que se originó en Hollywood a partir de las acusaciones contra el productor Harvey Weinstein.


Para mañana, cuando se cumpla un año de esa marcha inaugural, las organizadoras preparan un evento para registrar votantes llamada #PowerToThePolls. Ese evento tendrá su punto neurálgico en Las Vegas (a diferencia de 2017 cuando fue en Washington DC). Están programadas oradoras como Alicia Garza, una de las fundadoras del movimiento Black Lives Matter, Cecile Richards, presidenta de la Planned Parenhood -fundación que protege los derechos reproductivos en ese país-, y la senadora del estado de Nevada Catherine Cortez Masto.


“El slogan elegido, #PowerToThePolls, busca alentar a las mujeres a registrarse para votar y elegir mujeres del espectro progresista en cargos electivos de cara a las legislativas de noviembre de este año. En esta oportunidad se va a buscar también que las consignas sean más amplias y abarcativas, ya que un sector de la población considera que en la marcha del 2017 los reclamos giraban fundamentalmente en torno a las necesidades de las mujeres blancas, hetero y de clase de media”, le relató a Página12 desde las calles de Nueva York -donde actualmente reside-, Magalí Brozio, economista argentina y una de las creadoras del sitio Economía Feminista.


“La marcha de hoy no es explícitamente opositora a Trump o por lo menos no se centra excluyentemente en ello, aunque muchas de las consignas ponen de relieve este carácter. Sí es verdad que hay una campaña muy fuerte vinculada a lo electoral”, apunta Brosio. En este sentido, continúa la economista, resulta crucial recordar que “las mujeres de color, latinas, lesbianas, trans, indígenas, entre otras, sufren distintas formas de desigualdad que se solapan y refuerzan por lo que sus necesidades deben ser jerarquizadas dentro del movimiento y la marcha. Y esa visión del mundo sin duda atraviesa gran parte de la Women’s march de este año”.

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Mapa de la homofobia en el mundo, elaborado por ILGA

 

LUCÍA VILLA @Luchiva


La expansión de la homofobia en el mundo es preocupante. Aunque en los últimos años ha habido avances, todavía 72 estados –un tercio de los países miembro de las Naciones Unidas- criminalizan las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo con legislaciones que, como en los casos de Irán, Arabia Saudí, Yemen o Sudán, llegan a aplicar incluso la pena de muerte.

Pero no son casos aislados. Según la Asociación Internacional de Lesbianas, Gais, Bisexuales, Transexuales e Intersexuales (ILGA), la mayoría de países en el mundo no tiene una normativa que proteja los derechos de los homosexuales. La asociación ha publicado este lunes un mapa que localiza qué países castigan estas relaciones, y cuáles protegen y reconocen sus derechos.

“Un simple vistazo al mapa muestra de manera rotunda la ausencia de disposiciones positivas en la mayor parte del mundo”, señala Lucas Ramón Menos, uno de los autores.

En efecto, la mancha roja, naranja y amarilla, que simboliza la criminalización a los homosexuales, se extiende por buena parte de Europa del Este, todo Asia, todo África (a excepción de Suráfrica, Seychelles y Cabo Verde), y buena parte de Centroamérica y América del Sur. Por el contrario, la protección y el reconocimiento a los gais, lesbianas y bisexuales está presente en los países del norte de América y algunos del Sur, en Australia y en la mayor parte de Europa.

Y algunas cifras siguen siendo alarmantes. Hay ocho países donde se aplica la pena de muerte a estos colectivos y cinco más donde la legislación lo permite, aunque no se aplica. Sólo nueve países contemplan la no discriminación por razones de orientación sexual en sus constituciones y únicamente tres prohíben las “terapias de reconversión”, los tratamientos para ‘curar’ la homosexualidad. Además hay 22 estados que tienen leyes “morales” contra los homosexuales y 25 que impiden o ponen barreras a la creación de organizaciones defensoras de los derechos gais en sus territorios.

“El actual caso de Chechenia nos ofrece el ejemplo más reciente y horrible de estos abusos, ya que los supervivientes han alertado sobre el temor a que se estén hackeando las cuentas en redes sociales de hombres que son percibidos como homosexuales o bisexuales, y usadas para identificar y contactar con otros que aún no han sido detenidos”, señala Renato Sabbadini, director ejecutivo de ILGA.

El trabajo de la asociación alerta también de la expansión del Daesh y de que, actualmente, existen hasta 19 estados donde las leyes tienen una base religiosa que funciona en paralelo al código civil.

Del otro lado, los autores reconocen también el avance de derechos en algunos países. Hay 72 países que han aprobado leyes para garantizar la no discriminación en entornos de trabajo, 43 que tienen leyes contra los delitos de odio, 23 estados permiten el matrimonio entre personas del mismo sexo y 26 permiten la adopción (Austria, Finlandia y algunos territorios de Australia han incorporado estos derechos a su legislación en el último año).

Nuestro país es uno de los más avanzados. La organización reconoce a España como un territorio que protege y reconoce a los homosexuales, donde se permiten los matrimonios y adopciones, y donde se aplican leyes contra los delitos de odio o de discriminación en el trabajo. España, en cambio, no es uno de los países que ha prohibido las ‘terapias de conversión’ para homosexuales.

 

 

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Viernes, 07 Abril 2017 08:42

Los desafíos del feminismo

Los desafíos del feminismo

El sociólogo estadounidense Immanuel Wallerstein nos plantea una necesaria reflexión sobre la orientación práctica actual del movimiento feminista si su fin quiere ser una verdadera transformación social del sistema social que oprime. Es el gran reto que tiene en la actualidad.

 

Las personas feministas y los movimientos por los derechos de las mujeres obtienen su fuerza y sus argumentos ideológicos de una simple reflexión. En todo el mundo y durante un tiempo histórico muy largo, las mujeres han sido oprimidas de múltiples maneras. Existe ahora una formidable literatura con argumentos irrefutables que explica la opresión a las mujeres y debemos hacer al respecto. Aquí, simplemente, me gustaría explorar cuáles son algunas de las principales cuestiones tácticas que no hemos resuelto, ni el movimiento feminismo (y el feminismo como ideología) ni todos aquellos que luchan contra la crisis estructural del sistema mundo capitalista moderno.

Como todos estamos sumergidos en un torbellino de situaciones constantemente cambiantes (que habitualmente llamamos “caos”) tenemos dos horizontes temporales diferentes sobre los cuales debemos tomar decisiones para construir alianzas. Desde hace poco (unos tres años), es imperativo que defendamos los intentos que empeoran nuestra situación inmediata.

Por ejemplo, hay constantes ataques al derecho de la mujer a controlar su propio cuerpo o se pretende impedir el acceso de las mujeres a ocupaciones que antes le daban trabajo . Luchar contra estos ataques a conquistas adquiridas no terminará con el patriarcado ni terminará con las desigualdades. Sin embargo es muy importante hacer todo lo posible para minimizar los dolores que produce este rebrote sexista. En esta lucha cualquier alianza que constituyamos será un progreso que no podemos despreciar.

Sin embargo, estas alianzas de “corto plazo”, probablemente no permitirán ganar en la necesaria lucha para sustituir el sistema capitalista por uno relativamente más democrático y relativamente más igualitario. Y aquí debemos ser muy cuidadosos con las alianzas que estamos construyendo, basadas hoy en objetivos comunes. Para ello necesitamos analizar a fondo cuáles deben ser nuestros objetivos y qué podemos hacer ahora, para avanzar en una dirección que incline la balanza a favor de todos aquellos que desean reemplazar el capitalismo, incluyendo por supuesto, a todas las mujeres.

Las feministas y los grupos proderechos de la mujer se han fragmentado ante una serie de preguntas muy importantes: ¿Cuál debe ser la relación de los movimientos feministas con los movimientos fundados en la raza, la clase, la sexualidad y/o las "minorías"? ¿Cuál debería ser el papel de los hombres (si existe uno) para conquistar la igualdad de género completa? ¿Cómo podemos terminar con la histórica subordinación de las mujeres en todas las principales tradiciones religiosas de todo el mundo? Como respondamos a estas preguntas dependerá en gran medida de nuestros principios; si tenemos una teoría del conocimiento (epistemología) guiada por concepciones universales o sí nuestra ideología esta basada en el “particularismo”.

El mero hecho de apoyar los derechos de la diversidad y sus propios particularismos no da una respuesta integral. El producto final de la escuela histórica denominada “particularismo” sólo puede ser llevarnos a una desintegración total de la vida social. Tenemos que combinar de manera inteligente los valores del “particularismo” con un movimiento global que políticamente es de izquierda. Si no lo hacemos, caeremos presos del secuestro de nuestras fuerzas por aquellos que, según Lampedusa, "hablan de cambiar todo para que nada cambie". Tenemos algunos años para perfeccionar una práctica que resuelva este dilema.

Este es el gran reto para todos nosotros, también para el feminismo. La opresión de las mujeres es probablemente la realidad social más prolongada conocida. Por lo tanto, proporciona una base sólida para la sabiduría política, la reflexión inteligente y el compromiso moral.

(Traducción, Emilio Pizocaro)

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Más de 100 personas LGBT murieron asesinadas en Colombia en el último año

Un informe revela además que la mitad de las investigaciones por hechos de violencia generados por la policía fueron archivadas

Los homicidios aumentan y la impunidad persiste. Las personas LGBT que viven en Colombia están en peligro. No han sido suficientes las campañas que buscan su inclusión y el respeto por la diferencia. Según el informe Cuerpos excluidos: rostros de impunidad, que presenta este jueves en Bogotá la ONG Colombia Diversa (autoridad en el país en la defensa de los derechos de estos colectivos), durante el año 2015, 110 lesbianas, gais, bisexuales y transexuales fueron asesinados en el país.


El estudio, respaldado por Caribe Afirmativo y Santamaría Fundación, señala que desde el año 2011, cuando se reportaron 119 casos, no se tenía una cifra tan alta. Este dato coloca a Colombia en la parte alta de la tabla de países de la región donde hay más violación de los derechos humanos de las personas LGBT, junto con Honduras en donde los casos superan los 100 y Brasil, con 300.


Del total de homicidios, 52 de las víctimas fueron registradas como hombres gais, 33 como personas trans, 11 lesbianas, siete fueron identificadas como personas bisexuales y siete más que fueron reconocidas como LGBT sin establecer su orientación sexual o identidad de género. La mayoría de los casos se presentaron en las ciudades capitales y sus áreas metropolitanas. Allí ocurrieron 69 de los 110 homicidios.


La investigación destaca la desprotección de las personas trans, que desde muy jóvenes se ven expuestas a la violencia. En algunos casos no alcanzaban la mayoría de edad cuando fueron asesinadas y en al menos 15 hechos se encontró que los ataques fueron generados por prejuicios hacia su identidad o expresión de género. Además, el informe encontró que los hechos de violencia policial más frecuentes fueron contra esta población. Un patrón que había sido identificado por la CIDH en su informe sobre violencia hacia personas LGBT en Latinoamérica en el año 2014. “En las zonas donde hay presencia constante de mujeres trans en ejercicio del trabajo sexual o habitantes de calle, la violencia policial es constante, injustificada y desproporcionada”, señala Colombia Diversa, que además advierte que la mitad de investigaciones por hechos de violencia policial en 2015 fueron cerradas y archivadas.


Los líderes sociales y defensores de derechos humanos también están en el centro de los ataques a la población LGBT, con nueve asesinatos en 2015. De estos, cuatro habían recibido amenazas previamente y no obtuvieron la protección que pedían por parte del Estado. Los afectados por el conflicto armado no cuentan con la infraestructura necesaria para que puedan realizar sus denuncias y sobre todo que se garantice la confidencialidad y privacidad de la información proporcionada como víctimas.


“Las entidades del Ministerio Público no tienen instalaciones idóneas para la protección de la identidad. Además, los niveles de subregistro que existen de las víctimas LGBT en el país son muy grandes. Muchas, al momento de hacer la declaración, no son informadas de la existencia de un enfoque diferencial o consideran que por cuestiones de seguridad es mejor no presentarse como persona LGBT”, señala el informe.


De acuerdo con el Registro único de víctimas, los mayores hechos victimizantes denunciados contra las personas LGBT en el marco del conflicto armado son el desplazamiento forzado, las amenazas y el homicidios. El informe revela que la visibilidad de líderes sociales que no siguen los patrones de algunos grupos armados los ha hecho más vulnerables y objeto de amenazas y asesinatos.


Por eso destacan que en el acuerdo de paz que se firmó con las FARC, que no ha podido ser implementando por el triunfo del no en el plebiscito, uno de los temas más complejos es el del enfoque de género. Un aspecto que la oposición ha utilizado para rechazar el acuerdo y sobre el que uno de los máximos promotores del no, el exprocurador Alejandro Ordóñez, ha llegado a decir que se trata de ideología de género y no del enfoque que, según lo acordado con las FARC, espera que garantice el respeto a la vida de todos los colombianos sin importar su orientación sexual.

Publicado enColombia
Miércoles, 10 Agosto 2016 06:55

Curas vs. “ideología de género”

Curas vs. “ideología de género”
Por el bullying que sufrió un adolescente gay en la escuela y derivó en su suicidio, la Justicia colombiana condenó a una escuela católica y ordenó al Ministerio de Educación modificar manuales para evitar discriminación. La Iglesia protestó.

 

 

El suicidio, hace un año, en Colombia, de un estudiante como consecuencia de la homofobia en los colegios, derivó en un fallo de la Corte Constitucional de ese país que ordenó al ministerio de Educación crear un programa que promueva el respeto por la diversidad sexual. Ahora, los obispos colombianos llaman a manifestarse “contra la implantación de la ideología de género en los manuales de convivencia”.

 

Hace un año, Sergio Urrego se suicidó antes de cumplir los 17 años. Según denunciaron sus familiares, no soportó ser discriminado por sus profesores y compañeros, y su suicidio abrió un debate en la sociedad colombiana por los casos de discriminación que se producen en las escuelas. En el juicio que llevó adelante contra la escuela religiosa a la que concurría Sergio, la familia Urrego consiguió una condena contra el establecimiento. Pero, además, la resolución ordenó al ministerio de Educación que modifique sus manuales de convivencia para garantizar que los homosexuales no sean discriminados. Sin embargo, la convivencia con los homosexuales parece un tema ríspido para la Iglesia colombiana.

 

“La ideología de género, con el pretexto del derecho a la inclusión, pretende imponerse como la única forma válida de convivencia”, dice el comunicado, firmado por el vicepresidente del órgano de obispos, Óscar Urbina. Los religiosos llamaron a los católicos a marchar en contra de la disposición del ministerio, porque pretende “implantar una ideología de género” en la educación, lo que puede “destruir el concepto de familia”. “Saludamos y felicitamos a los padres de familia y organizaciones civiles de diferentes credos que durante los últimos días han manifestado públicamente su preocupación por la implantación de la ideología de género en la previsión de los manuales de convivencia de los colegios por parte del Ministerio de Educación”, expresó en un comunicado la Conferencia Episcopal.

 

El tema se hizo viral en los últimos días en las redes sociales, a raíz de mensajes que denuncian que el ministerio de Educación elaboró una cartilla para distribuir en los colegios mostrando escenas de relaciones sexuales entre parejas del mismo sexo.

 

La ministra de educación, Gina Parody, negó que se haya elaborado dicha cartilla y dijo que se trata de dibujos de una revista pornográfica que se edita en Bélgica y acusó a un funcionario de la Procuraduría General de haber difundido las imágenes pornográficas y de relacionarlas con el pedido del Ministerio de Educación a los colegios para tomar medidas en contra de la discriminación de género.

 

“Tomaron una revista porno para hacer las falsas cartillas (...) Es una máquina de manipulación en redes sociales”, dijo Parody, quien en el pasado ha denunciado ser víctima de discriminación, por ser lesbiana.

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Enfrenta a tu agresor en defensa propia, salvo si eres una mujer golpeada

Cherelle Baldwin tiene suerte de estar viva. Su expareja la agredió en reiteradas ocasiones. Fue atacada por él en su propio hogar, se defendió y a consecuencia de ello fue a prisión. La violencia doméstica, también llamada violencia de pareja, afecta a millones de personas cada año, en su mayoría, aunque no exclusivamente, a mujeres. Cuando las víctimas se defienden, corren el riesgo de ser doblemente victimizadas: primero por su agresor y luego por parte del sistema de justicia penal. Las mujeres de color se encuentran en una situación particularmente vulnerable, como lo demuestra claramente el caso de Cherelle Baldwin.

 

Cherelle Baldwin conoció a Jeffrey Brown en Connecticut en 2010, cuando ella tenía diecinueve años de edad. Poco después tuvieron un hijo. Brown se tornó agresivo y para 2013, la pareja se había separado. Según documentos que obran en poder de la justicia, Brown había amenazado a Baldwin en repetidas oportunidades, le había quitado tarjetas de crédito y dinero y la atacaba cuando iba a visitar al hijo de ambos. Finalmente, Cherelle obtuvo una orden judicial que prohibía las amenazas, el acoso y las agresiones durante las visitas, pero Brown siguió amenazándola a través de mensajes de texto. El 18 de mayo de 2013, le envió más de una docena de amenazas vía mensaje de texto, dos de los cuales decían “D.O.A. on sight” (sic), en referencia a la sigla que se usa en inglés para nombrar el ingreso a un hospital de una persona ya fallecida.

 

El automóvil de Brown estaba estacionado muy cerca de la casa de Charelle. Cuando ella se dio cuenta, él ya estaba en su dormitorio. Brown la golpeó, la estranguló y la azotó con un cinturón. Ella huyó de su casa en camisón, descalza y sin lentes. Corrió hacia su auto. Su abogado defensor, Miles Gerety, explicó en “Democracy Now!”: “Chocó con su automóvil contra un muro de cemento. Se despertó al lado del auto sin saber qué fue lo que realmente pasó porque experimentó amnesia retrógrada”. Lo que sucedió luego no queda claro. Baldwin tenía una pierna rota a causa del accidente. La policía encontró a Jeffrey Brown atascado entre el automóvil y el muro, muerto. Según Gerety, todavía tenía alrededor de la mano el cinturón que había utilizado para azotar a Baldwin.

 

A pesar de estar herida y a pesar de las órdenes de restricción que la amparaban, a pesar de la cantidad de mensajes de texto amenazantes que Brown le había enviado, Cherelle Baldwin fue acusada de asesinato en primer grado y enviada a la prisión de máxima seguridad de Connecticut con una fianza fijada en un millón de dólares. Después de un juicio que se extendió durante seis semanas, once de los doce miembros del jurado votaron a favor de absolverla, pero un integrante del jurado se opuso y en consecuencia, el juez declaró el juicio nulo. La fiscalía solicitó un nuevo juicio e insistió en que se mantuviera la misma fianza increíblemente alta. Baldwin continuó presa.

 

La semana pasada, en su segundo juicio, Baldwin fue absuelta de todos los cargos. Aún así, pasó casi tres años en prisión. Su único delito fue no lograr reunir el monto de la fianza. En el mes de marzo, el Departamento de Justicia de Estados Unidos envió a los tribunales una carta en relación con el problema de encarcelar personas de bajos recursos que no pueden pagar multas o fianzas. Entre otras cosas, la carta dice: “Una fianza que se fije sin tomar en consideración la situación económica del acusado puede resultar en la encarcelación de las personas no porque representen una amenaza para la seguridad pública ni porque exista el riesgo de que escapen, sino más bien porque no pueden hacer frente al monto fijado para la fianza”.

 

El caso de Baldwin es similar a otro que captó mucho más la atención de los medios de comunicación. Corría el mes de agosto de 2010. En Florida, Marissa Alexander, también afroestadounidense y madre de tres hijos, estaba siendo amenazada en su propio hogar por su esposo, del que se encontraba separada. Marissa se defendió con un disparo de advertencia dirigido al techo, efectuado con una pistola para la que tenía habilitación. El marido huyó, llamó a la policía y Marissa fue arrestada. Se la acusó de agresión agravada, fue declarada culpable y condenada a 20 años de prisión.

 

En su defensa, Marissa Alexander intentó ampararse en la ley de defensa propia de Florida, que habilita a enfrentar al agresor. La fiscal de su caso, Angela Corey, actuó también en la causa abierta contra el vigilante blanco George Zimmerman por matar al joven de diecisiete años de edad Trayvon Martin en Sanford, Florida. Zimmerman tuvo éxito al invocar esa ley de defensa propia, pero Alexander no. La docente de derecho de la Universidad Estatal de Ohio Michelle Alexander comparó los casos de Marissa Alexander y George Zimmerman en “Democracy Now!”: “[El caso de Marissa] es un claro ejemplo de la aplicación discriminatoria de la ley de defensa propia. En este caso tenemos a una mujer que dispara al aire para defenderse de lo que considera un esposo violento y termina consiguiendo 20 años de prisión, mientras que George Zimmerman es liberado sin castigo tras haber perseguido y matado a una persona basándose en estereotipos raciales y suposiciones de criminalidad”.

 

Marissa Alexander ganó posteriormente una apelación, pero al enfrentarse a la posibilidad de pasar 60 años en la cárcel tras un nuevo juicio, aceptó un acuerdo de culpabilidad que implica una condena equivalente al tiempo de prisión ya cumplido más dos años de arresto domiciliario. En este momento, transita el segundo de esos dos años.

 

Volviendo a Connecticut, Cherelle Baldwin intenta, a paso lento pero seguro, rearmar su vida junto a su hijo de cuatro años de edad. Cherelle y Marissa son solo dos de las 12,7 millones de personas que cada año en Estados Unidos sufren agresiones físicas, violaciones o acoso por parte de sus parejas. Esta crisis que afecta a todo el país, al igual que otros temas relacionados, como la encarcelación masiva y la discriminación racial dentro del sistema de justicia penal, merecen atención pública, especialmente este año en que nos encontramos de cara a una nueva elección presidencial.

 

Traducción al español del texto en inglés: Fernanda Gerpe. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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