Protesta de seguidores del presidente Donald Trump el domingo en Pensilvania. En la pancarta se demanda que cuenten sólo los "votos legales". Foto Ap

Desde el punto de vista del tan olvidado abordaje dialéctico, son relevantes las sensatas y lúcidas posturas de dos fuentes pro Biden que no caen en un vulgar exorcismo del contrincante –lo cual colisiona con la genuina democracia que implica la existencia de un vencedor como de un perdedor, con la tácita aceptación magnánima de respeto a las minorías–, como son los casos de Edward Luce, del Financial Times (https://bit.ly/3pjxbzl), y del portal The Hill –en alusión a la "colina", sede del Congreso de EU– que se puede clasificar como cercano a Biden, en mi muy humilde percepción (https://bit.ly/36poiMc).

The Hill expone que el "proceso de conteo aún no concluye" y coincide con Edward Luce sobre el destino del Senado a mayoría de los republicanos, así como el tropiezo en el Congreso de la católica Nancy Pelosi, quien, pese a ello, conserva la mayoría de los demócratas que no obtuvieron su cacareada “avalancha ( landslide)”.

El "presidente-electo" Biden, segundo católico en la diacronía estadunidense tras el asesinado Kennedy, obtuvo el mayor número de votos en la historia de EU: 75.3 millones –si es que no existe purga de los votos "por correo" y/o por “ausencia ( absentee ballot votes)”– frente a los asombrosos 71 millones de Trump, quien obtuvo 8 millones más que la vez anterior. Ambos sufragios superan el máximo de Obama en 2008 de 69.5 millones.

The Hill expone como "resultado probable" lo consabido: un "gobierno dividido (sic) en un país dividido (sic)", y vaticina tres escenarios en movimiento (sic): 1. "La división (sic) del país es real (sic) y será difícil sanar (sic)": Biden no obtuvo "mandato" para gobernar. 2. "Los demócratas están divididos (sic)". Es más que evidente la colisión en temas trascendentales de "progresistas" del ala Bernie Sanders/Alexandria Ocasio-Cortez (AOC) y el SQUAD frente a los "centristas" que epitomiza Biden. 3. "Trump no está desapareciendo (sic)". Se asienta lo que previmos en Bajo la Lupa:"un trumpismo, con o sin Trump", cuando el polémico presidente –en funciones hasta el 20 de enero, en su peor escenario, con la responsabilidad del botón nuclear– retiene una "tonelada (sic) de poder como candidato" para 2024. Aquí discrepo, ya que Trump tendría en cuatro años los 78 que cumple Biden este 20 de noviembre (https://bit.ly/3kf0aAR).

The Hill concluye que "ninguno de los tres escenarios postulados hará para nada fácil la gobernabilidad en el futuro inmediato".

Entre tanto, la dinámica caótica poselectoral acelera sus tintes dramáticos cuando los 20 votos electorales de Pensilvania parecen tambaleársele al "presidente electo" Biden, quien expresó que el “fracaso de Trump para conceder es una vergüenza (https://bit.ly/2JX05Fp)”.

Llama poderosamente la atención que los republicanos impugnen los resultados en varios “estados volátiles ( swing states)” –en particular en Pensilvania, así como en Arizona/Nevada/Georgia/Carolina del Norte/Michigan/Wisconsin–, mientras el supuesto "perdedor" y presidente saliente Trump se fue a jugar golf dos días consecutivos y se dio el lujo de expulsar a su secretario del Pentágono Mark Esper –¿para imponer una probable ley marcial frente a la revuelta del dúo BLM/Antifa?–, cuando el vicepresidente Mike Pence se fue de vacaciones a Florida. What’s going on?

El procurador en funciones, William Barr, autorizó investigar las "irregularidades electorales" donde hayan sido impugnadas, lo que valió la renuncia de su director (https://bit.ly/32OhYgn). El caso mas fantasmagórico lo constituye la inescrutable declaración de Mike Pence –ex director de la CIA, confeso "cristiano sionista" y hoy pugnaz secretario de Estado– de que la relección de Trump está dada y habrá una “transición tersa (https://bit.ly/3pegZzr)”. ¡Uf!

¿Qué tendrán bajo la manga los republicanos? El caos poselectoral apenas empieza.Falta mucho por ver en un territorio inexplorado donde la “democracia bananera (https://bit.ly/2IqFaJW)” de EU, fracturado en dos pedazos, quedó hecha añicos, sea el resultado que fuere.

¿Se encamina EU a una guerra civil?

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6G: la revolución tecnológica ininterrumpida de China

Un año atrás China anunció, en plena disputa con EEUU por la instalación de redes 5G, la creación de "un grupo de trabajo para el desarrollo de la red de sexta generación", proyecto que estaba aún en su fase inicial pero que consiste en "una combinación de una red inalámbrica y un satélite espacial, algo que ayudará a cubrir un área más amplia".

Un año después, se supo que el Ejército Popular de Liberación (ELP) está planificando usar las futuras redes 6G para renovar completamente su estructura, aunque la tecnología existía solo en la teoría, como informaba en mayo el South China Morning Post.

Lo más impactante es que China envió al espacio, el 6 de noviembre, "un satélite de prueba de comunicaciones de sexta generación", el primero en el mundo de la tecnología 6G, cuando aún no se ha desplegado la 5G en la mayor parte de los países. De ese modo, el Dragón toma la delantera en la futura tecnología de las telecomunicaciones.

El 13 de abril el sitio oficial del Ministerio de Defensa, había publicado un artículo titulado 'If 6G Were to be Used in the Future Battlefield', que enfatizaba cómo la nueva tecnología supondrá "un gran impacto en las prácticas militares, como las formaciones de guerra, el desarrollo de equipos y las comunicaciones en el campo de batalla". La 6G se convirtió en uno de los principales objetivos de los militares chinos.

Según el periodista de Business Insider, Giuseppe Luca Scaffidi, los técnicos del Ministerio de Ciencia y Tecnología de China estiman que la 6G puede alcanzar una velocidad de descarga de un Terabyte por segundo (frente a 600 MB de la 5G, una velocidad 8.000 veces mayor) y podría cubrir la comunicación bajo el agua, aunque son apenas estimaciones teóricas.

En el campo militar se producirían cambios notables, ya que la tecnología 6G "estaría en condiciones de modificar las reglas de juego incluso en el campo de batalla, donde el factor humano será cada vez más marginalizado", estima la misma fuente. La inteligencia artificial tendrá un desarrollo exponencial con 6G.

El primer satélite para operar 6G fue desarrollado conjuntamente por Chengdu Guoxing AerospaceTechnology, la Universidad de Ciencia y Tecnología Electrónica de China y Beijing Mino Space Technology, y se utilizará para verificar el rendimiento de la tecnología 6G en el espacio.

Se cree que hacia el final de la década, antes incluso de 2030, se estará comercializando 6G en teléfonos móviles, aunque se estima que el consumo de energía será muy elevado y tendrá efectos dañinos para el entorno. Se trata de críticas similares a las que se realizan a las redes 5G, por la gran cantidad de antenas que deben desplegarse ya que no necesita fibra óptica, pero sin embargo las nuevas tecnologías siempre terminan por imponerse.

Los mismos que advierten sobre los efectos nocivos de utilización de energía por las redes 5 y 6G, consideran que para su masiva implementación deberán multiplicarse las fuentes de energías renovables y limpias, rubro en el cual China se ha convertido en "el líder mundial indiscutible en los últimos cuatro años".

En cuanto a energía eólica, China es líder mundial "con más de un tercio de la capacidad mundial" y el doble de EEUU, según la Revista Eólica y del Vehículo Eléctrico.

Un reciente informe de Le Monde Diplomatique en su edición de octubre, recuerda que la estadounidense Qualcomm fue "gran ganadora del 2G y de varias normas importantes", pero que ahora "obtiene dos tercios de su volumen de negocios de China, mayoritariamente de Huawei", con lo que destaca la enorme dependencia de la empresas de EEUU del mercado chino.

​El mismo informe titulado Geopolítica del 5G, presenta un cuadro ilustrativo sobre el porcentaje de patentes registradas por país de origen en las tecnologías 4G (desarrollada hacia 2007) y la 5G. En la tecnología 4G, las coreanas Samsung y LG controlan el 25% de las patentes, mientras las empresas chinas Huawei y ZTE alcanzaban el 21,5%.

En cuanto a la 5G, las empresas chinas alcanzan el 34% de las patentes, mientras las coreanas se quedan con el 24,5%. Pero lo más revelador es el pobre y decreciente papel de las empresas estadounidenses, Intel y Qualcomm: pasaron de reclamar el 17% de las patentes 4G a solo el 13% de las 5G, poco más de un tercio que las chinas, según el gráfico de Le Monde.

Las conclusiones de este conjunto de datos parecen evidentes.

La primera y fundamental es que Occidente ha perdido la carrera tecnológica con Asia. Si se suman las patentes de 5G de China, Corea del Sur y Japón, se alcanza un impresionante 71,5% de las patentes del mundo. En tanto, la Unión Europea y EEUU apenas llegan al 30%.

La segunda conclusión es el impresionante ascenso de China, con más de un tercio de la patentes globales de 5G, lo que le permite seguir un desarrollo autónomo y cada vez menos vinculado a los desarrollos occidentales, en general, y de Estados Unidos en particular.

El punto central es que China, que aún mantiene dependencia de las tecnologías occidentales en el rubro estratégico de semiconductores, se encuentra en camino de cerrar la brecha, además de agrandar la ventaja en aquellas en las que va por delante como la inteligencia artificial.

El tercer punto es que EEUU tiene muy pocas balas en su recámara ante China. La guerra comercial desatada por Donald Trump no consiguió sus objetivos de frenar el ascenso tecnológico del Dragón. Peor aún, parece haber mostrado a la población que no debe confiar en Washington y al Gobierno que debe acelerar su independencia en todos los rubros.

En particular, como definió la quinta sesión plenaria del XIX Comité Central del PCCh, para 2035 China se convertirá en "líder global en innovación, alcanzando grandes avances en las tecnologías fundamentales de áreas clave".

Las tendencias de fondo, de larga duración, no las puede revertir un gobierno, por más ambicioso que sea. Sería tanto como tapar el sol con el dedo. Este siglo, la ventaja asiática, y la de China en particular, parece imbatible.

 

Por Raúl Zibechi

16:22 GMT 09.11.2020URL corto

El Congreso de Perú destituyó al presidente Martín Vizcarra

Acusado de “incapacidad moral permanente”, una figura constitucional ambigua

Una mayoría de legisladores votó a favor de la salida del mandatario, cuando le faltaban ocho meses de gestión. Es acusado de haber recibido sobornos años atrás cuando era gobernador; una investigación aún en curso.

 

 

Cayó el presidente Martín Vizcarra. Menos de dos meses después de haberse librado de un primer intento de destitución, Vizcarra fue destituido esta noche por el Congreso, que lo ha acusado de “incapacidad moral permanente”, una figura constitucional ambigua que deja un amplio margen de interpretación. Es acusado de haber recibido sobornos años atrás cuando era gobernador. Una acusación basada en unos testimonios todavía en proceso de investigación, pero que para un Congreso enfrentado al jefe de Estado ha sido suficiente para sacarlo del cargo. La derrota de Vizcarra fue amplia. Hubo 105 votos, de los 130 miembros del Congreso unicameral, a favor de la destitución del presidente, superando con holgura los 87 que se necesitaban. Solamente 19 votaron por salvar al mandatario y hubo cuatro abstenciones.

Ha sido un resultado inesperado. Había incertidumbre si se alcanzarían los 87 votos, pero nadie esperaba un resultado tan amplio. Partidos que habían anunciado su voto contra la destitución del mandatario, terminaron haciéndolo a favor. La salida del jefe de Estado se da en medio de la grave crisis sanitaria y económica por la pandemia del coronavirus, y cuando a Vizcarra le quedaban solo ocho meses de gestión y las elecciones ya han sido convocadas para abril. Al momento del cierre de esta edición, el presidente Vizcarra no se había pronunciado.

Vizcarra, que asumió en marzo de 2018 luego que su antecesor, Pedro Pablo Kuczynski renunció por cargos de corrupción, levantó durante su breve gestión las banderas de la lucha contra la corrupción. Ahora ha sido destituido por cargos de corrupción. Se enfrentó al anterior Congreso de mayoría fujimorista, que blindaba la corrupción política, el que disolvió constitucionalmente en septiembre del año pasado y llamó a elecciones legislativas. El nuevo Congreso elegido en ese proceso que convocó es el que ahora lo ha destituido acusándolo de corrupción.

Con la salida de Vizcarra asumirá la presidencia el titular del Congreso, Manuel Merino, miembro del partido centroderechista Acción Popular, la principal bancada del Congreso, con 24 miembros. Durante el primer intento frustrado de destituir a Vizcarra, Merino, político poco conocido hasta que asumió la presidencia del Congreso en marzo pasado y cuestionado por su labor en este cargo, tocó sin éxito la puerta de los cuarteles para pedir apoyo de los militares para que él asuma el poder. Asumirá la presidencia este martes. 

El primer proceso de destitución contra Vizcarra fue por la supuesta contratación irregular de un funcionario de tercer nivel. En esta ocasión, los cargos son más graves. Al presidente se lo acusa de haber recibido sobornos de dos empresas constructoras por 2,3 millones de soles (unos 660 mil dólares) cuando era gobernador de la pequeña región de Moquegua, entre los años 2011 y 2014. Se señala que las coimas se habrían entregado por una obra de irrigación y por la construcción de un hospital.

Tres empresarios de dos constructoras que son procesados en el caso del llamado “club de la construcción”, un cartel de empresas que se repartían obras públicas pagando sobornos, que buscan un acuerdo con la fiscalía para canjear sus testimonios por una reducción de sus eventuales condenas, aseguran haberle pagado sobornos a Vizcarra para hacerse con esas obras. Un exministro del gobierno de Pedro Pablo Kuczynski (2016 – 2018), José Hernández, viejo amigo de Vizcarra desde antes que éste fuera gobernador y con quien compartió gabinete ministerial, ha declarado ante las autoridades haber servido de intermediario para el pago de esas coimas.

“Aquí estoy, no me corro”, comenzó Vizcarra su defensa de 51 minutos ante el Congreso. Puso el énfasis en señalar que en este momento de crisis por la pandemia, una economía severamente golpeada y las elecciones ya convocadas, su destitución generaría una inestabilidad que complicaría la grave crisis sanitaria y económica.

Sobre los cargos que se le imputan, calificó de “falsas” esas acusaciones y las atribuyó a una supuesta venganza de empresarios del “club de la construcción” por haber cortado sus beneficios ilegales cuando llegó al gobierno. “Se trata de hechos no probados. ¿Puede destituirse a un presidente solo por dichos no corroborados?”, argumentó. Los votos le respondieron que eso sí era posible.

Durante el largo debate parlamentario abundaron los ataques contra el mandatario. Incluso quienes votaron contra la destitución del presidente, por evitar un escenario de inestabilidad, según argumentaron, señalaron que había “indicios razonables” que complican al jefe de Estado en el supuesto cobro de sobornos cuando era gobernador y que éste debía ser investigado y eventualmente juzgado cuando termine su gestión.

Junto a preocupaciones sinceras por la corrupción, legisladores con un pasado y un presente, propio o de sus partidos, ligado a la corrupción, se disfrazaron de moralizadores, y con impostada convicción, desafiando la memoria y la inteligencia de quienes los oían, se prodigaron en discursos anticorrupción para exigir la destitución de Vizcarra.

Entre quienes votaron por sacar al presidente estuvieron los legisladores del fujimorismo, con una larga historia vinculada a la corrupción, y que hoy saborearon su venganza contra el hombre que les hizo perder su mayoría en el Parlamento y apoyó los procesos anticorrupción que llevaron a prisión a su jefa Keiko Fujimori. También lo hicieron legisladores del partido ultranacionalista Unión por el Perú, cuyo principales parlamentarios están acusados de corrupción y que es dirigido desde la cárcel por el ex militar Antauro Humala -hermano el expresidente Ollanta- en prisión desde 2004 por la muerte de cuatro policías durante la toma de una comisaría en un frustrado intento de derrocar al expresidente Alejandro Toledo; de Podemos Perú, partido dirigido por un empresario que se ha hecho millonario con el negocio de universidades de baja calidad y que hace dos días fue detenido acusado de haber sobornado magistrados para lograr la irregular inscripción de su partido; de un partido que responde a una secta evangélica; la mayor parte de los congresistas de Acción Popular, la agrupación del reemplazante de Vizcarra; un sector de la pequeña bancada del izquierdista Frente Amplio, que solo tiene ocho integrantes, y algunos otros parlamentarios.

Entre los pocos que se opusieron a la destitución de Vizcarra estuvieron legisladores del centrista partido Morado y un par de legisladoras del Frente Amplio, entre algunos otros. Ellos rechazaron la destitución por los riesgos de inestabilidad en esta difícil coyuntura, pero exigieron que la fiscalía investigue las acusaciones contra Vizcarra, algo que ya está en curso.

Una encuesta de Ipsos publicada hace unos días revela que el 79 por ciento de la población se oponía a cortar el mandato presidencial en esta coyuntura. Vizcarra tenía una aceptación de entre 54 y 57 por ciento, mientras que su reemplazante tiene una aprobación que apenas está entre 22 y 24 por ciento, según recientes encuestas de Ipsos y del Instituto de Estudios Peruanos, respectivamente.

Ahora a Vizcarra le espera enfrentar las investigaciones de la fiscalía y probablemente los tribunales. El mismo destino de los últimos presidentes peruanos


El titular del Congreso asumirá el Poder Ejecutivo tras la destitución de Martín Vizcarra

Quién es Manuel Merino, el próximo presidente de Perú

Tras la destitución del presidente Martín Vizcarra por la ambigua figura de "incapacidad moral permanente", el titular del Congreso unicameral de Perú, Manuel Merino, se convertirá este martes en el próximo mandatario del país sudamericano. 

Y pese a que en pocas horas manejará el Poder Ejecutivo de Perú, Merino no es de las figuritas más conocidas en la arena política local. Es que este ingeniero agrónomo y ganadero, de 59 años, fue un político de segunda línea siempre ligado a Acción Popular (AP), el partido centrista fundado en 1956 por Fernando Belaunde Terry. 

En el currículum de Merino, además de su pasado empresarial, se destaca la banca ocupada en el Congreso durante dos períodos: 2001-2006 y 2011-2016. Ambos cargos fueron en representación del departamento noroccidental de Tumbes, tierra natal de Merino.

Merino volvió al Congreso en enero de este año, cuando se realizaron elecciones para escoger el Parlamento luego de que Vizcarra disolviera el anterior en septiembre de 2019. La victoria de AP -la primera minoría del parlamento- lo proyectó a la Presidencia del cuerpo. Pero los flashes finalmente se posaron sobre él durante el primer intento frustrado de destituir a Vizcarra: el titular del Parlamento peruano había tocado sin éxito la puerta de los cuarteles para pedir apoyo de los militares para que él asuma el poder. 

Luego, Merino pidió disculpas públicas. “Tal vez hacer una llamada en las circunstancias de ese día puede haber sido inoportuna, por eso yo le expreso mis sinceras disculpas a las Fuerzas Armadas”, dijo luego de que dos altos jefes militares informaran al Ministerio de Defensa que Merino los había llamado para procurar el aval de ambos al proceso de vacancia que estaba por debatir el Congreso.

La primera gran incógnita que tendrá que decidir el próximo presidente -prestará juramento el martes a las 17 (hora local)- es resolver si convocará a elecciones de inmediato (tal como indica la Constitución) o esperará hasta el 11 de abril, fecha que había pautado el ahora expresidente Vizcarra para las próxima votación nacional.

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Rand y el Pentágono usan el petróleo como arma para doblegar a Rusia ¿y a México?

La trascendente industria del petróleo/gas en EU contrata a 10.3 millones de trabajadores, donde resaltan 600 mil en Pensilvania, cuyos 20 votos electorales pueden decidir la elección presidencial.

Al menos que el todavía puntero Joe Biden haya sucumbido a las fuertes presiones del ala izquierda del partido Demócrata –la dupla Bernie Sanders/Alexandria Ocasio-Cortez que se pronuncia por la energía renovable, debido al cambio climático– se arriesgó demasiado con su "transición del petróleo a los renovables" en los próximos 15 años. Su plan tendría un colosal costo de 2 millones de millones de dólares.

Se esté a favor o en contra de los fósiles o de los renovables, el timing del pronunciamiento de Biden en el último debate puede afectarle en los estados petroleros que abusan del fracking, como Pensilvania (20 votos electorales), Texas (38), Oklahoma (siete ) y Ohio (18).

En EU la industria del petróleo/gas constituye 8 por ciento de su PIB nominal de 21 millones de millones de dólares. México ostenta un PIB de 1.04 millones de millones de dólares ( ranking del FMI), equivalente a 1.6 veces la industria del petróleo/gas de EU.

Los ignaros apátridas neoliberales desconocen que la industria del petróleo/gas es la mayor del mundo: casi 4 por ciento del PIB global –3.3 millones de millones de dólares– del total de 84 millones de millones de dólares (https://bit.ly/34w55bV). En EU –que con Rusia y Arabia Saudí producen 33 millones de barriles diarios (MBD): 54 por ciento del total global– sus ingresos ascendieron a 181 mil millones de dólares en 2018.

Puesto a la defensiva, Biden luego explicó que se refería a los "subsidios de los combustibles", ya que la energía fósil aún durará largo tiempo cuando busca que EU alcance emisiones netas de cero carbón hasta 2050 y sea sustituida por los renovables. Dejo de lado las volteretas acrobáticas de Biden sobre el fracking que sólo "apoya" cuando se refiere a Pensilvania. El consejero económico de la Casa Blanca, el sinófobo Larry Kudlow desechó como absurdas las sugerencias de Biden de desmantelar la industria del petróleo/gas en EU en tan sólo "15 años": “los renovables son menos de 10 por ciento de nuestra energía total. Y no pueden rehacer todo en sólo 15 años (https://bit.ly/2J77ktP)”. Kudlow advirtió que al corte de caja de hoy el "precio de los renovables no es favorable" ya que el "gas natural es muy barato (sic)". En efecto, con o sin pandemia, el gas natural se ha cotizado exageradamente bajo y ha oscilado entre 2 dólares y 3 dólares/MMBtu.

El desplome del precio del gas se debe más a consideraciones geopolíticas –lo cual abordé en mi libro Los cinco precios del petróleo (https://bit.ly/34z7qTy)”– para dañar deliberadamente a Rusia, la mayor potencia gasera del planeta, lo cual, por efecto secundario, beneficia a China, con quien opera Moscú una complementariedad energética.

Un grave defecto del debate sobre la "transición del petróleo a los renovables" –que tarde o temprano ocurrirá: más aún con el advenimiento de la industria del hidrogeno– radica en el lecho de Procusto mental de las partes interesadas, en especial las conocidas y depredadoras empresas trasnacionales que practican un trivial "análisis costo-beneficio" y dejan de lado a la trascendente geopolítica, como enuncia un reciente reporte del muy influyente think tank RAND, en coordinación con el Pentágono, que no ocultan sus "medidas" para aniquilar la industria del petróleo/gas de Rusia como arma geoestratégica (https://bit.ly/37KJVIW).

Curiosamente, China, con mil 400 millones de habitantes a cuestas, ejerce un pluralismo energético y se ha posicionado como la primera potencia mundial en renovables, sin por ello abandonar sus importaciones de "oro negro" de Irán y Arabia Saudí.

Peor aún: quienes fustigan sin conocimiento integral a la industria del petróleo/gas pasan por alto que forma parte de la "seguridad nacional" de las tres superpotencias del planeta: EU/Rusia/China.

Por desgracia, el término jerárquicamente transcendental de "seguridad nacional" lo ignoran, a su cuenta y riesgo, los aldeanos neoliberales desde México hasta Chile.

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China, a punto de igualar el poder de EEUU en el Indo-Pacífico

La región Indo-Pacífico está llamada a convertirse en una de las claves en el diseño del nuevo orden global pos pandemia.

 

Según un informe reciente, en ese lugar, EEUU registró la mayor caída de poder entre todos los demás países y la ventaja que aún mantiene sobre China se redujo a la mitad en los dos últimos años, lo que marca un ritmo de ascenso imparable de la nación asiática.

Esta es la conclusión de un reciente informe del Instituto Lowy de Australia, el Asia Power Index 2020, reproducido por el diario oficialista chino Global Times. El Lowy Institute es un think tank independiente con sede en Sydney, fundado en 2003 por el empresario Frank Lowy para investigar cuestiones estratégicas y económicas internacionales. El Asia Power Index, una de sus publicaciones más relevantes, este año registró un descenso del poder de EEUU en la región y sitúa a China a sólo cinco puntos, de un total de 100.

 Es por eso que, como sucede en las aguas del vecino Mar del Sur de China, la Armada de EEUU se empeña en realizar ejercicios con sus aliados, en particular Japón y Australia, "para apoyar la libertad de navegación en el Indo-Pacífico".

Pero a diferencia de la región Asia-Pacífico, la Indo-Pacífico abarca hasta las costas de África y la península arábica, controlando la entrada a los estratégicos Mar Rojo y Golfo Pérsico. Una región tan amplia, es la contracara marítima de Eurasia, considerada como el corazón geopolítico del sistema mundo.

El informe del Instituto Lowy es interesante ya que no está centrado sólo en cuestiones de economía y poder militar, como suelen hacer buena parte de los centros de investigación, sino que abarca una gama de ocho áreas: capacidad militar, influencia cultural, redes de defensa y resiliencia, en las que sigue liderando EEUU; y relaciones económicas, influencia diplomática, recursos futuros y capacidad económica, en las que lidera China.

Aunque sigue siendo la potencia más poderosa en la región, las tendencias que marca el citado informe son muy claras. "En una perspectiva de largo plazo, EEUU comenzó a declinar desde la crisis financiera de 2008", escribe Su Hao, director y fundador del Centro de Estudios Estratégicos y de Paz de la Universidad de Asuntos Exteriores de China.

Si se mira el mundo en el largo plazo, "el dominio mundial de Occidente, especialmente EEUU, está cayendo rápidamente". Su Hao agrega que "la campaña de EEUU contra China en realidad ha divido a toda Asia", pero China y otros países de la región "se han elevado de manera prominente".

Global Times entrevista al director del Asia Power Index, Hervé Lemahieu, en una extensa cobertura, inusual en el medio, en la que matiza "la mayor caída en el poder relativo" de EEUU.

En opinión de Lemahieu, este año EEUU ha perdido prestigio en la región "por su manejo de la pandemia", mientras el poder global de China se ha mantenido estable, aunque "su posición diplomática también ha disminuido". No obstante, sostiene que "muchos de los factores del declive de EEUU en Asia se deben a elecciones políticas más que a fuerzas estructurales".

Anticipa que el deterioro de las relaciones de China con India y Australia "es un gran problema para el predominio de China", mientras EEUU puede revertir su aislamiento con "una forma más multilateral de liderazgo". Su conclusión mayor es que "no va a haber un orden asiático unipolar, ya sea liderado por EEUU o China".

Pero el centro del análisis del Instituto Lowy reside en que la hegemonía dependerá del que logre vencer en la carrera de superioridad tecnológica, por lo que estima que en la región Indo-Pacífico "China alcanzará a EEUU en 2030", aventurando que al finalizar la década "incluso puede superar marginalmente" a la ex superpotencia.

"Será el país que prevalezca en la carrera de armamentos tecnológicos el que esté en mejores condiciones para superar al otro. De modo que esto será más importante que cualquier tipo de nueva estrategia de guerra fría", concluye Lemahieu, en referencia a las recientes políticas comerciales y diplomáticas de la administración de Donald Trump.

Como se trata de un análisis dinámico y complejo, también establece los puntos débiles de China, y asegura que será muy difícil que el Dragón logre reemplazar al Águila como garante de la seguridad regional. Advierte que Pekín deberá tener mucho cuidado "para manejar las consecuencias del envejecimiento de la población".

En este punto, recuerda cómo el factor demográfico está teniendo una seria influencia en el largo estancamiento japonés, ya que aumenta la población que no trabaja y declina en su consumo, dejando de ser un factor dinámico en la economía.

En algunos aspectos, Rusia está a la cabeza según el Instituto Lowy. En las áreas de "disuasión nuclear" y "recursos de seguridad" (definidos como "acceso seguro a la energía" y "recursos esenciales para la economía"), Moscú supera holgadamente a EEUU que se sitúa en 66 puntos, mientras a Rusia le otorga 99,9, un 50% por encima.

Sin embargo, en el área de "influencia cultural" (sobre todo en medios de comunicación y universidades), la ventaja de EEUU es abrumadora, lo que le permite moldear a la opinión pública internacional y de ese modo influir en los gobiernos, de modo directo e indirecto.

En el terreno estrictamente militar, EEUU sigue siendo preponderante incluso en la región Indo-Pacífico. En particular, en cuanto a sus plataformas de guerra terrestre, marítima y aérea, sus "ventajas tácticas y estratégicas para la guerra asimétrica" y la "capacidad para desplegarse rápidamente durante un período prolongado en caso de un conflicto interestatal en Asia".

El aspecto más interesante de este informe son los matices. En un mundo en el que nos hemos acostumbrado a ver las cosas en blanco o negro, leer un informe rico en dibujar tendencias y contratendencias, destacando cuestiones como la influencia cultural o la resiliencia de las potencias, resulta un aporte interesante para comprender dónde estamos y hacia dónde es posible que caminemos.

Finalmente, en un apartado tan defintivo como 'resiliencia' (definida como "capacidad para disuadir amenazas reales o potenciales a la estabilidad del Estado"), el informe dibuja un mundo tripartito:

  • EEUU con 86 puntos;
  • Rusia con 78;
  • China con 70.

En ningún aspecto debe considerarse a cada país por separado sino destacar, como hace el informe, la capacidad de tejer alianzas, que no es más que recordar el modo como se decidieron las dos guerras mundiales

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Una pantalla de televisión en un restaurante de Pekín muestra al presidente chino, Xi Jinping, hablando durante el acto que marca el 40 aniversario del establecimiento de la Zona Económica Especial de Shenzhen.Foto Afp

¿Se acerca el epílogo del ominoso "Momento Sarajevo"? (https://bit.ly/342M3tk). Después de acudir al aniversario 40 de la exitosa "zona económica especial" en Shenzhen, el mandarín Xi Jinping visitó al cuerpo de marines en Chaozhou (Guangdong), donde, en forma inesperada los conminó a "mantener un estado de alta (sic) alerta" y de "colocar sus mentes (sic) y energía a prepararse para la guerra (¡mega-sic!)".

El mandarín Xi puso en relieve que los marines del Ejército de Liberación del Pueblo constituyen una unidad de élite cuyo objetivo es "proteger la soberanía, la seguridad, la integridad territorial y los intereses del Estado en el extranjero" (https://bit.ly/357a9CI).

Además de "recalcar el liderazgo absoluto (¡mega-sic!) del partido (comunista) sobre el ejército", instó a los marines a “desarrollar las mejores tradiciones para transferir el "gen rojo" a las generaciones futuras, para formar una cultura de un tipo especial de tropas(…) y para proporcionar al ejército el "poder del tigre".

Las tensiones multidimensionales entre EU y China siguen escalando alturas insospechadas cuando, a dos semanas de la elección de EU, no faltan estrategas chinos que se alisten a una "sorpresa de octubre" que tenga como objetivo un ataque contra China con el fin de relegir a Trump.

EU ha atizado militarmente todos los frentes posibles alrededor de China –Taiwán, mar del Sur de China, Hong Kong, Xinjiang, India y Kirguistán– y agravó las tensiones al enviar al destroyer USS John S. McCain en la cercanía de las islas Paracel en el mar del Sur de China sin el consentimiento de Pekín (https://bit.ly/3lV1qKI).

¿Habrá irritado al mandarín Xi la diatriba sinófoba del secretario de Defensa, Mark Esper, ante la muy influyente RAND Corporation del pasado 16 de septiembre donde coloca en el mismo saco despectivo a China y a Rusia?

El pasado 6 de octubre el pugnaz secretario de Estado, Mike Pompeo, arremetió contra China en la reunión en Tokio del Quad: Australia/Japón/India/EU (https://bbc.in/3j601z1).

Hasta donde se sabe, Pompeo no consiguió su cometido de seducir a Japón ni a Australia a una aventura militar contra China.

Pekín se ha enfadado también por la planeada venta de tres sistemas avanzados de armas a Taiwán (https://cnn.it/3lWWxjY).

Las altisonantes declaraciones del mandar í n fueron interpretadas en India como una declaración en su contra (https://bit.ly/3dyPNpx), mientras Sputnik le ha dado la relevancia que se merecen y cita profusamente al analista ruso Andréi Gubin, quien afirma que sus proclamaciones son bastante serias: "Probablemente, expresan todas las preocupaciones que las autoridades chinas sienten sobre la situación internacional y la situación en torno a China. Esto incluye el estrecho de Taiwán, la frontera con la India y el mar del Sur de China, así como el contexto general de las relaciones con EU. Y sin duda, son los problemas internos de Hong Kong y China, que algunos detractores occidentales quieren internacionalizar". ¡Uf! Y eso que Gubin no abordó la "guerra de los semiconductores" (https://bit.ly/37dBXaZ) ni la "nueva bipolaridad tecnológica" de una guerra de EU contra China/Rusia (https://bit.ly/3k5JJr3) ni el origen del Covid-19, que Trump se lo endosa a China.

En forma notable, Andréi Gubin abordó la reacción de Japón y Sudcorea sobre los tambores de guerra defensivos del mandarín Xi: "Si hablamos de Japón y Corea, seguro que se han puesto tensos, porque son aliados de Estados Unidos. Pero tanto Seúl como Tokio intentan construir una relación con Pekín por su propia cuenta, y a veces no totalmente dependiente de los aliados estadunidenses. Así que están, por supuesto, preocupados, pero intentarán arreglar algunas de sus diferencias con Pekín por su cuenta".

Lo más relevante del análisis de Gubin versa sobre la reacción de Rusia cuya postura sería determinante al respecto: "también está en un estado de mayor alerta debido a una mayor presión internacional" (https://bit.ly/3nXUFtk).

¿Quién detendrá en EU el detonador del "Momento Sarajevo" que planea sobre China?

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Sábado, 17 Octubre 2020 05:57

Lucha de clanes

Lucha de clanes

 

El tercer cambio violento de jefe de Estado, desde que formalizó su salida de la Unión Soviética, acaba de consumarse en la república centroasiática de Kirguistán con la dimisión forzada del presidente Sooronbai Dzheenbekov y la concentración del poder en manos de Sadyr Dzhaparov, el nuevo primer ministro sacado de la cárcel por sus seguidores.

La enésima revuelta ahí estalló cuando el partido del hermano del entonces presidente y otra formación ligada a los hermanos Matraimov (ahora caídos en desgracia) obtuvieron casi todos los escaños del Parlamento, dejando fuera a 12 partidos de oposición, que movilizaron a sus seguidores y, tras un día de disturbios, lograron la anulación de las elecciones.

El caos se apoderó del país con un mandatario que se resistía a renunciar y una oposición dividida en dos grandes bloques, liderados por dos políticos recién liberados de prisión, el ex presidente Almazbek Atambayev y el ex diputado Dzhaparov. La balanza se inclinó hacia este último al alinearse con él los titulares de los ministerios del Interior, Defensa y Seguridad del Estado, que volvieron a encarcelar a Atambayev y a su candidato a primer ministro, Omurbek Babanov, acusados de organizar los disturbios.

El nuevo líder del Parlamento, Kanat Isayev, declinó ser presidente en funciones y, por ley, el tercero en la línea de sucesión temporal, el premier Dzhaparov, se proclamó como jefe de Estado interino y será el encargado de llevar a cabo las elecciones parlamentarias y presidenciales entre noviembre y enero del año entrante.

Las montañas dividen Kirguistán por la mitad y, desde hace siglos, es gobernado por los clanes del norte y el sur, que se disputan el poder y pactan entre ellos quién debe asumir las riendas del país. Así, el norteño Askar Akayev gobernó de 1990 a 2005, cuando lo derrocó el sureño Kurrmanbek Bakiyev, a la vez depuesto cinco años después por el norteño Almazbek Atambayev, que apoyó como sucesor al sureño Dzheenbekov y terminó en la cárcel.

Ahora, Dzhaparov afronta un complicado desafío: paliar la crisis económica que afecta a la empobrecida población que apenas subsiste con las remesas de sus trabajadores en Rusia y repartir los ingresos que llegan de Moscú y Pekín entre los clanes que lo respaldan, con una nueva revuelta siempre en el horizonte.

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Hacia una Muralla Tecnológica (Digital) Global

 

Se dice que la actividad espacial sólo es posible si se alcanzan los mayores logros tecnológicos que ella implica.

En estos momentos, esos logros están compartidos, por lo menos, por EEUU y China; lo que, sumado a las guerras en curso, puede desembocar en la formación de dos universos (Occidente y Oriente) separados por una muralla virtual pero eficiente, de base tecnológica, digital y espacial.

Cuando en junio China lanzó el último de los 30 satélites que integran el grupo orbital de Beidou, estaba dando un paso enorme para romper la hegemonía de EEUU en el espacio. No sólo se sitúa a la par del sistema GPS (de EEUU), sino que adquiere autonomía en el terreno militar, al no depender de otros sistemas para el lanzamiento de misiles y la defensa.

Una buena síntesis es que la de la emisora estatal china CCTV, al explicar la importancia estratégica de Beidou: "Un sistema de navegación es como una llave de oro de tu hogar que debe mantenerse sólo en tus propias manos".

Aunque EEUU acusa a Rusia y China de pretender "controlar el espacio", lo cierto es que si no dispusieran de sus propios sistemas de navegación espacial serían naciones desnudas frente a sus enemigos.

La decisión de China de construir Beidu fue tomada luego de que en 1996 perdiera dos misiles disparados a través del Estrecho de Taiwán, para "frenar un movimiento percibido hacia la independencia por parte de la isla". Los científicos chinos realizaron concluyeron que "las fallas de los misiles podrían haber sido causadas por interrupciones en el sistema GPS".

La construcción de Beidou tiene un carácter puramente defensivo y de autonomía nacional. Algo similar a lo que sucede con las otras dos redes existentes, la europea Galileo y la rusa Glonass.

Lo que realmente molesta a Washington es la pérdida del dominio casi absoluto de las comunicaciones y de los sistemas de navegación, y la velocidad con la que China ha sido capaz de montar su red.

"Sólo este año, envió su primera sonda independiente a Marte, completó la constelación de 30 satélites para su sistema de navegación Beidou, probó un nuevo tipo de nave espacial tripulada y su nuevo cohete de carga pesada Larga Marchs-5B. El lanzamiento más notable será la misión de exploración lunar Chang'e-5, que está programada para finales de noviembre", escribe el South China Morning Post.

Además, el próximo año comienza la construcción de la misión espacial permanente. Todo esto lo ha conseguido China de forma independiente, ya que Washington no le permite participar en programas espaciales liderados por EEUU.

​El sistema Beidou tiene otras implicancias que realmente molestan a la superpotencia. La más importante es que China pretende expandirlo a todo el mundo, entrando en colisión frontal con GPS, el sistema estadounidense que es por lejos el más utilizado en el mundo, iniciando su expansión por lo que algunos denominan "La Ruta de la Seda Espacial".

Para el Dragón son 20 años de desarrollo espacial imparable. China lanzó los dos primeros satélites a fines de 2000, para la primera versión de Beidou. En 2011 comenzó a desplegar la segunda generión de Beidou, con diez satélites que cubrían sólo China, para ampliarse luego a 20 satélites que ofrecen cobertura a la región Asia-Pacífico. Desde 2015, la tercera generación comienza a completarse, con 30 satélites y otros cinco experimentales, el último lanzado en junio.

Ya son 30 los países de la Ruta de la Seda que utilizan Beidou. El mapa podría ser el siguiente, según análisis de The Epoch Times: Beidou será un gran impulso a la infraestructura de la Ruta de la Seda, a la vez que "proporciona la brújula digital y el mapa para el sistema de objetivos militares del Ejército de Liberación Popular".

El mismo medio sostiene que el GPS de Estados Unidos, "es cada vez más vulnerable a las interferencias y ataques físicos, y necesita una actualización".

Por eso, días después del estreno de Beidou, el Comité de las Fuerzas Armadas del Senado de EEUU "propuso una legislación que reemplazaría el sistema GPS de Estados Unidos en los próximos tres años", para superar la exposición del sistema a interferencias. La furibunda reacción de Trump creando la Fuerza Espacial, definida como "el sexto brazo de las Fuerzas Armadas", en diciembre pasado, es parte de la misma reacción a Beidou.

China descoloca a Occidente por la velocidad de sus avances tecnológicos. Entre 1957 y 1991, durante la guerra fría, los soviéticos completaron la impresionante cantidad de 2.309 lanzamientos exitosos,  más del doble de los 938 lanzamientos de EEUU. China lanzó sólo lanzó 28 cohetes durante el mismo período.

Entre 2010 y 2019, China realizó 207 lanzamientos. Desde 1992, Rusia ha realizado un promedio de 30 lanzamientos por año y EEUU 23 por año.

En marzo de 2020, había 2.666 satélites en órbita. El 13,6% (363 satélites) son chinos, más del doble del número de satélites rusos (169) en funcionamiento. EEUU mantiene la superioridad con 1.327 satélites, pero las distancias se acortan a pasos de gigante.

De la mano del crecimiento de China, observamos cómo el mundo tiende a dividirse en dos grandes macro-regiones, que en algunos años tendrán su correlato en el terreno espacial, tecnológico y de internet. Blaine Curcio, fundador de Orbital Gateway Consulting, una compañía con base en Hong Kong que investiga el mercado satelital, sostiene que esta "bifurcación" tendrá hondas repercusiones.

"Aquellos que se sitúan a favor de China es probable que desconfíen más de los servicios de navegación por satélite de Estados Unidos y Europa", explica Curcio a la BBC.

El panorama se va despejando, aunque para peor. Cuando la globalización retrocede y el mundo tiende a regionalizarse, es imposible que siga existiendo una red de internet controlada y gestionada por EEUU, que maneja también el sistema de geolocalización GPS. Cada potencia tiende a evitar depender de otras, sobre todo de sus adversarios o enemigos.

Así como China tiende a ofrecer Beidou a sus aliados involucrados en la Ruta de la Seda, EEUU busca aislar esa expansión, de ahí la frenética actividad contra Huawei. La compañía de teléfonos china no es el problema, porque no compite directamente con ella. El problema para Washington es la pérdida del monopolio de las tecnologías más avanzadas, como lo demuestra el caso de los satélites, rubro en el que acarició el dominio casi absoluto luego de la implosión de la URSS en 1991.

En las próximas décadas, es posible que emerja un mundo tecnológicamente fragmentado. Una región asiática y euroasiática centrada en China y sus sistemas, llegando hasta Oriente Medio de la mano de Irán. Otra probablemente europea. Una alrededor de Rusia, probablemente aliada con China o con desarrollos propios, involucrando a algunas ex repúblicas soviéticas.

EEUU busca hacerse fuerte en América Latina y el Caribe, donde tiene mayor poder de chantaje. El continente africano está en disputa, aunque China cuenta con aliados importantes. La gran pregunta es qué sucederá con Europa, que en estos momentos es el centro de una disputa estratégica de incalculables consecuencias. Años atrás habríamos asegurado que marchaba hacia su independencia, pero ahora oscila, duda y no sabe qué rumbo tomar.

15:35 GMT 15.10.2020

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Empleo de un androide tecnología 5G para garantizar el flujo de trabajo del proyecto de transmisión de electricidad en una estación transformadora, en la prefectura autónoma de Changji, Xinjiang, en el noroeste de China.Foto Xinhua

El geopolitólogo brasileño Pepe Escobar aborda desde la perspectiva china la guerra de los semiconductores/chips (https://bit.ly/2GZGpz9) que ha emprendido Trump contra Pekín, que exhibe su notoria vulnerabilidad, como la que también denota EU en minerales de tierras raras (https://bit.ly/2STyAO5), cuyo 80 por ciento es producido por China y que son necesarias para Washington en sus rubros tecnológicos y, en particular, su muy sensible segmento militar.

Hoy China padece un severo problema de penuria de semiconductores/chips, en lo que descuella EU con sus aliados de Taiwán, Sudcorea y Japón, quienes llevan una delantera a Pekín de siete a 10 años, cuando cunde “la nueva bipolaridad tecnológica de EU vs. China/Rusia” (https://bit.ly/2GTMbCM).

El nivel de investigación tecnológica de los chips sería muy similar entre China y los aliados de EU: Taiwán, Sudcorea y Japón. El problema de China radica en su limitación en la física cuántica, que le previene saltar de 5 nm a 3 nm, por lo que ya está buscando nuevos materiales, como el grafeno, para suplir el silicio.

Según Escobar, los chinos actualizan el procedimiento de fotolitografía privilegiado de EU, los chips nanométricos a un procedimiento nuevo sin fotolitografía, capaz de producir más pequeños y más baratos chips.

Es la opinión generalizada de los enterados a los dos lados del océano Pacífico de que China lleva una ventaja descomunal –de un mínimo de 10 años– sobre EU en 5G e inteligencia artificial (IA). Un grave obstáculo que enfrenta Huawei es surtirse con la cadena de abasto que prácticamente monopoliza EU con sus aliados.

ESCOBAR informa que el juego de Huawei consiste en “invertir profusamente en una muy íntima relación de I&D (investigación y desarrollo) con Rusia ( ¡megasic!), reclutando algunos de sus mejores talentos en tecnología, notoriamente muy competentes en matemáticas, física y en un riguroso trabajo de diseño”, por lo que la empresa china compró a la rusa Vocord de reconocimiento facial.

Escobar informa asombrosamente que algunos de los mejores cerebros tecnológicos de Sudcorea son rusos ( sic).

Para paliar el brutal boicot de EU, Huawei estableció un ecosistema de innovación 5G en Tailandia: el primero en su género en la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (10-ASEAN).

El 10-ASEAN cuenta con más de 654 millones de personas y con un PIB nominal de 3.17 millones de millones de dólares: más que India (sexto lugar), con 2.9 millones de millones de dólares, y menos que Alemania (cuarto lugar), con 3.86 millones de millones de dólares.

Para fines prácticos, el 10-ASEAN ocupa el quinto sitial global.

Global Times se jacta de que el proyecto de Huawei en Tailandia significa el comienzo de una cadena industrial liberada de EU (https://bit.ly/3726YyH), al unísono de la disminución de las inversiones chinas en Australia.

Huawei conserva suficientes chips para la producción de su equipamiento 5G, mientras su estrategia para su alta gama de teléfonos inteligentes –que usan 7 nm chips–será trasladada a otros jugadores chinos como Xiaomi, OPPO y Vivo. Más que nada, Harmony OS de Huawei, que exhibe un sistema más eficiente que Android, podrá proseguir con chips menos demandantes. Huawei opera así un reacomodo de los chips que aún detenta para redirigirlos a áreas más estratégicas del 5G y la IA, donde conserva la delantera frente a EU.

A juicio de Escobar, al liderazgo de Pekín no se le escapa la emergencia de Sudcorea como un fuerte actor geopolítico y geoeconómico en Asia oriental, lo cual deberá estar inextricablemente vinculado al acceso de China a la siguiente generación de chips. Escobar no elimina la alta probabilidad de que Huawei consiga un trato de cooperación tecnológica de gran amplitud con Samsung.

La asfixia de EU la está compensando China mediante su operatividad estratégica con el bloque geoeconómico del 10-ASEAN y el mayor y más próspero bloque geoeconómico del mundo: Regional Comprehensive Economic Partnership (15-RCEP), que ostenta 3 mil 615 millones de habitantes con un PIB nominal de 27.3 millones de millones de dólares (https://bit.ly/2H6UWsI).

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Domingo, 11 Octubre 2020 05:43

Las dos Internet

Las dos Internet

Estados Unidos y China se disputan la red global

 

ofensiva de Trump contra el gobierno chino, dirigida a las empresas Huawei, Tiktok y Wechat como objetivos inmediatos, se da en uno de los frentes claves de la guerra fría de nuestro tiempo. El resultado será la polarización del mundo digital.

La orden de la Casa Blanca de prohibir el suministro de semiconductores a partir del mes pasado es un poderoso golpe contra Huawei. La empresa china, que domina el 5G, depende de la compra de chips y puede quedarse sin acceso a sus proveedores. El efecto es mundial: una empresa de Taiwán, Mediatek, ha pedido permiso a las autoridades estadounidenses para seguir vendiéndole, pero el Departamento de Comercio, que dirige la operación bajo las órdenes del presidente, Donald Trump, se apresta a rechazar la licencia. Incluso el principal proveedor chino, SMIC, puede tener que cerrar sus negocios con Huawei, ya que depende de equipos importados de Estados Unidos y no puede arriesgarse a perderlos.

Varios aliados de Trump –como el premier británico, Boris Johnson, y el gobierno australiano– ya obedecieron la orden de cancelar los contratos con Huawei. Portugal se encuentra en una posición curiosa, dado que está bajo la presión de la Casa Blanca para cortar los lazos con la compañía, aunque desde 2011 su mayor empresa energética está en manos de capitales oficiales de Beijing. En cualquier caso, dada su ventaja en el 5G, Huawei sigue aumentando su participación de mercado, por lo que Washington ha decidido atacar su cadena de suministro. Por ahora, este bombardeo es efectivo, puesto que la industria estadounidense aún domina en segmentos de máquinas sofisticadas y tiene una ventaja en los semiconductores. Pero esto tiene un revés: China procurará avanzar rápidamente en la producción de esos equipos y en la investigación de chips o en sistemas operativos. Y se puede poner al día en unos años. Si es así, las empresas chinas podrán volverse autosuficientes en tecnología de punta.

REDES BIPOLARES

Sabiendo que el conflicto no tiene solución en la batalla contra Huawei y que se trata, en realidad, de una disputa por el mercado global, Trump, que todavía controla los circuitos financieros y algo de los de alta tecnología, también ataca las redes de difusión y fidelización de usuarios. Por eso apuntó contra Tiktok –que tiene 100 millones de usuarios en Estados Unidos– y Wechat, dos de las empresas chinas con mayor penetración en el mercado estadounidense. El argumento de la sospecha desplegado contra esas empresas es débil. Hay muchas más evidencias de abuso de posición dominante y falta de respeto de los derechos de los usuarios por parte de Facebook y Twitter que por parte de Tiktok, sobre la que sólo pende la denuncia de la nacionalidad de la empresa propietaria y un deseo de venganza personal por el flagrante fracaso –organizado por algunos de sus usuarios– de un mitin electoral del presidente estadounidense. Hasta donde sabemos, Cambridge Analytica se basó en los datos disponibilizados por Facebook y no por una empresa china. En cualquier caso, estamos ante otra serie de medidas tendientes a dividir el mundo en dos Internet: Facebook y Google están prohibidos en China, y, si Trump se impone, las empresas chinas serán prohibidas en Occidente.

Y, ADEMÁS, LOS JUEGOS

La tecnología de producción y los sistemas de acceso son, por tanto, los dos primeros frentes de este conflicto. Y hay un tercero: los juegos. La empresa china Tencent, propietaria de Wechat y poseedora de un margen operativo mayor que el de Facebook, apuesta a la transmisión de juegos en streaming fusionando las plataformas Huya y Douyu. Tendría, así, 300 millones de usuarios sólo en China, a lo que hay que sumar su posición dominante en otros mercados: cuando Tencent compró, en Estados Unidos, la empresa Riot Games, adquirió League of Legends, cuya final de campeonato fue vista online por 44 millones de personas, más del doble de quienes vieron la final de béisbol de ese país. En este dominio, la pugna todavía es entre empresas: Apple y Google contra Epic Games, que produce Fortnite (y tiene un 40 por ciento de sus acciones en manos chinas), y todas las empresas estadounidenses contra Tencent. Pronto será entre gobiernos. Las dos Internet luchan por la atención y los datos, las armas más poderosas de nuestro tiempo. La guerra ya comenzó.

Por Francisco Louçã
9 octubre, 2020

(Nota publicada originalmente en portugés en Expresso. Brecha la publica con la autorización del autor.)

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