El poder mundial le teme a la nueva era geopolítica: el desacoplamiento de las potencias

El Foro de Davos es uno de los mecanismos clave para 'aceitar las tuercas' de la maquinaria capitalista, donde se coordinan, se discuten y se hacen públicas las tareas del año para hacer que el sistema siga funcionando. El enfrentamiento entre potencias les hace temer una atomización del mundo.

La turbulencia geopolítica relacionada con las tensiones comerciales y las rivalidades tecnológicas está creando un gran riesgo para la comunidad global: el peligro de dislocación y desacoplamiento de EEUU y China de las actuales reglas de juego globales. Así caracteriza el riesgo actual para el sistema dominante el Foro económico mundial 2020.

Quien haya creído que Davos le daría respuestas sobre las preocupaciones de miles de millones sobre cómo superar la pobreza, el cambio climático y el desarrollo sostenible peca de candidez.

A los líderes empresariales y políticos les preocupa que se estén fortaleciendo polos donde hay mayor confrontación, pierden clientes e incrementan los costos. Esta atomización emergente, advierten, induce a los países a optar por uno u otro polo, lo cual pone en peligro el actual modelo económico dominante desde la caída del muro de Berlín.

El Foro de Davos busca sumar las voces de sus aliados en el mundo, tanto gobiernos como empresas transnacionales y líderes de opinión, para encarrilar a los divergentes y volverlos a montar en la ya obsoleta maquinaria creada en Breton Woods en 1944, que dio como resultado la creación de la ONU, la OMC, el FMI y el Banco Mundial.

Davos señala que el peso de China y Estados Unidos es inmenso pues representan más del 40% del PIB mundial, son los principales innovadores del mundo y, además, los dos principales emisores de gases de efecto invernadero.

Les preocupa que el resultado de la formación de compartimentos o atomización a la que llevan las potencias conciba un panorama geopolítico inestable. Bajo el lema Para un mundo cohesionado y sostenible, los dueños del Foro de Davos buscan casi desesperadamente formas de coordinar y sostener las riendas del poder mundial.

El presidente ejecutivo del Foro Económico Mundial, Klaus Schwab, fundador, impulsor y catalizador del foro, hizo hincapié en la necesidad de buscar un capitalismo sostenible, mientras que el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, advierte de la existencia de los cuatro jinetes del Apocalipsis.

Posiblemente los temores de la atomización de los sistemas en un mundo digitalizado sean genuinos, pero queda claro que lo que buscan es estandarizar el mundo bajo las reglas de una sola visión, un solo liderazgo, un mundo unipolar, un solo gobierno mundial.

Los líderes de Davos temen el regreso de la Guerra Fría en el ambiente económico que cambiaría fundamentalmente la forma en que los negocios y la seguridad global han funcionado en las últimas décadas ya que los países tendrían que decidir a cuál sistema económico formar parte, y las empresas tendrían que desarrollar protocolos separados.

Próxima era geopolítica: la fragmentación

China y EEUU están compitiendo en dominios comunes y cada uno busca diseñar sus propios sistemas: sus propios estándares, sus propias cadenas de suministro, advierten en Davos. Esos contornos de la nueva era geopolítica ya están presentes en nuestra vida diaria, con nuevos estándares económicos, tecnológicos, ambientales.

El FMI señaló que los volúmenes comerciales se han reducido en gran medida como resultado de lo que la OMC ha llamado "niveles históricamente altos de restricciones comerciales". Eso conllevará a la desaceleración del crecimiento global en 0,8% en 2020.

Tanto el FMI como la OMC no reconocen abiertamente su arcaico diseño ni sus incapacidades, pues por ejemplo llama "restricciones comerciales" a los castigos comerciales o sanciones a las que somete EEUU de manera unilateral a muchos países cuando no les gusta su política.

Las potencias, las grandes compañías y los líderes empresariales hicieron saber en Davos que les preocupa que la deuda pública de las economías del G20 alcance el 90% del PIB en 2019, el nivel más alto registrado, y que se prevé que llegue al 95% en 2024, según datos del FMI.

¿Y qué hay de los pobres? Queda claro que este no es su foro. Pues al ser el último escalón de la sociedad, deberán someterse a las reglas que acuerden los de arriba, en tanto sigan creyendo que algún día les llegará la prosperidad por goteo.

Consecuencias de la parcelación digital

Los organizadores del Foro nos recordaron que más del 50% de la población mundial está ahora interconectada y que aproximadamente un millón de personas se conectan en línea por primera vez cada día y dos tercios de la población mundial poseen un dispositivo móvil.

A Davos y a su añorado mundo unipolar les preocupa la ausencia de una gobernanza tecnológica global. Los empresarios han advertido que "un ciberespacio fragmentado y estándares tecnológicos diferentes podrían obstaculizar el crecimiento económico, exacerbar las rivalidades geopolíticas y dividir aún más a las sociedades".

Ya vivimos una época de dominio tecnológico que está reformando a diario nuestras vidas, las economías y las sociedades. La inteligencia artificial, IA, ha sido denominada como "la invención más impactante", pero también como la "mayor amenaza" y la proliferación de estándares dificulta que los países y las empresas confluyan en un solo sistema.

Peor aún vivimos una dominación en manos de compañías tecnológicas globales que están desafiando y asumiendo competencias centrales que solo les debieran competir a los gobiernos.

Está claro que la ausencia de un marco global de gobernanza tecnológica aumenta la injerencia foránea empresarial en los Estados, asumiendo funciones que no le corresponden y consiguiendo poseer y dominar infraestructura crítica para la seguridad de los países.

Como Yuval Noah Harari advirtió el peligro del robo de datos de los seres humanos, los conocimientos biológicos y el control de la tecnología están llegando al punto en el que ya no se necesitarán soldados para dominar algún territorio, pues se podría hacer mediante el control de datos.

El medio ambiente reducido a plantaciones

El Foro Económico fue muy magro en resultados ambientales. Su mayor logro fue el lanzamiento de la iniciativa Un billón de árboles, a sembrar para 2030, como si las plantaciones pudieran devolver la biodiversidad perdida y a ser degradada. Queda claro que no podemos pedirle peras al olmo.

Para la élite dominante mundial el crecimiento es clave, eso implica un mayor consumismo que va en dirección opuesta a la conservación y preservación de los ecosistemas. El FMI responde a esas necesidades al exigir un mayor crecimiento y advertir sobre el bajo aumento de la economía mundial, que prevé que sea del 3,3% en 2020 y del 3,4% en 2021.

Por su parte, la canciller alemana, Angela Merkel, dedicó la mayor parte de su intervención a abogarpor las soluciones tecnológicas al cambio climático. Queda claro que no debemos esperar solidaridad de quienes solo velan por sus intereses.

Europa pretende liderar el tema climático con el presidente francés Macron a la cabeza, pero no pueden convencer ni a ellos mismos. Solo buscan soluciones mercantilistas como la compraventa de bonos verdes y no promueven cambios de hábitos consumistas. Mientras tanto, EEUU patea el tablero, sigue negándolo, y China mira para otro lado.

Premio Nobel de Economía desaprueba la economía de Trump

Previo a su viaje a Davos, el premio Nobel de Economía de 2001, Joseph Stiglitz, dijo que el presidente Donald Trump se merece un "desaprobado" en economía, además de fallar en asignaturas esenciales como defender la democracia y proteger el planeta.

"Tal vez Trump sea un buen presidente para el 1% más rico (y sobre todo, para el 0,1% más rico), pero no lo ha sido para más nadie" dijo Stiglitz. Denunció que millones se han quedado sin cobertura en salud y que en solo dos años la proporción de estadounidenses sin seguro médico creció del 10,9% al 13,7%.

Las pérdidas relacionadas con el cambio climático en Estados Unidos aumentaron drásticamente, llegando en 2017 hasta un 1,5% del PIB en daños materiales, superando a cualquier otro país en este aspecto, dijo el experto.

¿Cuál fue el relato que trató de implantar Trump en Davos? Hizo un recuento de los logros de su gestión en beneficio de su país, mostrando que su liderazgo ha mejorado a EEUU. Se jactó también de que son los mayores productores de gas y petróleo y de que lograron la independencia energética.

Como gran dádiva al mundo, Trump anunció que su país se unió al proyecto de sembrar dos billones de árboles. Rechazó el pesimismo y a los apocalípticos, pues su país está resurgiendo, dijo. Informó que se crearon siete millones de nuevos puestos de trabajos, tres veces más de lo proyectado. Todo esto con el afán de refutar lo dicho por Stiglitz.

El multilateralismo vetusto y la multipolaridad en riesgo

La competencia sin precedentes que se ha desatado entre potencias económicas, financieras, demográficas y tecnológicas está perfilando un nuevo orden (desorden) mundial y aún no sabemos a dónde nos conducirá.

No se escuchó en Davos la palabra multipolaridad, y dudo que les simpatice a los asistentes y promotores; a toda vista la consideran una mala palabra.

La certeza que deja Davos 2020 es que las actuales guerras cibernéticas, las guerras comerciales y el cambio climático nos pasarán factura a los miles de millones sin voz ni parte en ese foro.  

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Partidarios del clérigo iraquí Moqtada Sadr se reúnen en la capital, Bagdad, Irak para exigir el fin de la presencia de las fuerzas estadounidenses en su país. Foto Afp

Bagdad. Con banderas nacionales y pancartas criticando al presidente estadunidense Donald Trump, decenas de miles de iraquíes marcharon pacíficamente el viernes por las calles de Bagdad para exigir que los soldados de Estados Unidos abandonen el país. La protesta fue convocada por un importante clérigo chií.

La muestra de fuerza de los seguidores de Muqtada al-Sadr y de las milicias respaldadas por Irán se produjo en medio de fuertes tensiones, luego de un ataque con dron perpetrado por Estados Unidos a principios de mes que provocó la muerte de un importante general iraní en la capital de Irak, lo que avivó los sentimientos contra los estadunidenses.

No había cifras disponibles del total de asistentes y los organizadores proporcionaron números diferentes, pero estaba claro que se había quedado corta de la marcha de “millones de hombres” que había sido convocada por al-Sadr.

Las autoridades y expertos señalaron que la muestra de fuerza fue un intento del clérigo para capitalizar un estado de ánimo que se está gestando contra los estadunidenses y mostrar que tiene la preferencia de los iraquíes, mientras las élites políticas debaten quién debería ser el próximo primer ministro.

Grandes multitudes se congregaron en el día musulmán de oración mientras los altavoces de la plaza central reproducían la frase: “¡No a Estados Unidos!”. Algunos de los seguidores de al-Sadr vestían capas blancas para simbolizar el hecho de que estaban listos para morir por la causa.

“¡Eh, Trump! No permitiremos que conviertas a Irak en un campo de batalla”, se leía en un cartel. Un niño sostenía otro con la frase: “Muerte a Estados Unidos. Muerte a Israel”.

Tratando de mostrar control, los simpatizantes del clérigo no chocaron con la fuerte presencia policial ni atacaron las protestas contra el gobierno que se llevaban a cabo en la Plaza Tahrir, algo que los activistas temían que ocurriera.

En su sermón semanal de los viernes, el gran ayatolá Ali al-Sistani, el clérigo chií más venerado de Irak, pidió a los partidos políticos que salieran de su estancamiento y avanzaran en las negociaciones.

“La formación de un nuevo gobierno está constitucionalmente atrasado, y es necesario que cooperen los partidos involucrados”, manifestó al-Sistani en un sermón entregado a través de un representante. “Es un paso importante para resolver la crisis actual”.

Ap | viernes, 24 ene 2020 12:44

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Lunes, 20 Enero 2020 06:28

Claves

Claves

En un país gobernado por un régimen incoherente y caótico, empapado de corrupción, dirigido por un presidente que afirma que es un “genio muy estable” y que ha mentido o engañado más de 15 mil 400 veces desde que llegó a la Casa Blanca, no es nada fácil entender qué onda con este país.

Al inicio de este año electoral en el cual se determinará si el “genio estable” ya impeached es relecto o no, y cuáles podrían ser las alternativas, entre algunas de las claves necesarias para entender esta coyuntura están las siguientes:

La concentración de riqueza y la desigualdad económica han llegado a su punto más extremo en un siglo. No sorprende que siete de cada 10 estadunidenses afirmen que el actual sistema favorece de manera injusta a los intereses más ricos y poderosos (https://www.pewresearch.org/ fact-tank/2020/01/09/70-of- americans-say-u-s-economic-system- unfairly-favors-the-powerful/).

Las consecuencias de esta desigualdad se manifiestan de varias maneras, tal vez la mas dramática es el nuevo fenómeno de “las muertes de la desesperación” (frase creada por el Nobel de Economía Angus Deaton y la economista Anne Case para describir el incremento de fallecimientos por drogas, alcohol y suicidios en el país), sobre todo entre la clase trabajadora blanca devastada por la agenda neoliberal durante las últimas décadas.

El columnista Nicholas Kristof, del New York Times, y Sheryl WuDunn señalan que la combinación del debilitamiento de sindicatos y mayor poder del sector empresarial, la globalización, la destrucción de sectores industriales y agrarios, las políticas fracasadas de la guerra contra las drogas, así como la falta de inversión en educación y salud, entre otros factores, colocó a millones en el abismo mientras los más ricos multiplicaron sus fortunas en gobiernos de ambos partidos (https://www.nytimes.com/2020/01/ 09/opinion/sunday/deaths-despair -poverty.html?smid=nytcore-ios-share).

Algunos dicen que ya murió el sueño americano con indicadores de que los millennials serán la primera generación en no obtener un mejor nivel de vida que sus padres.

Unos 53 millones de trabajadores –44 por ciento de la fuerza laboral– califican como empleados de sueldo bajo hoy día: el salario mínimo federal está por debajo de su valor real hace 30 años.

La tasa de suicidios está a su nivel más alto desde la Segunda Guerra Mundial, existe una epidemia (oficialmente declarada por autoridades de salud) de consumo de opiaceos y niveles crecientes de alcoholismo. De todos los países avanzados, sólo en Estados Unidos se ha reducido la expectativa de vida durante cada uno de los últimos tres años.

Una respuesta política ante todo esto es, como explica el profesor y ex secretario del Trabajo, Robert Reich, que “el apoyo de Trump proviene en gran medida de la clase trabajadora de Estados Unidos, cuyos sueldos no se han incrementado en décadas, cuyos empleos son menos seguros que nunca y cuya voz política ha sido silenciada por el gran capital”. Agregó que aunque Trump ha beneficiado sólo a las grandes empresas y Wall Street, ha logrado convencer a estas filas de que él es su campeón, “canalizando su ira contra extranjeros, inmigrantes, minorías y burócratas del ‘Estado profundo’”.

Pero a la vez, más votantes que nunca se oponen al capitalismo. Encuestas recientes han registrado que no sólo hay mayor rechazo al capitalismo, sino más apoyo a algo llamado “socialismo”, que incluye a la mayoría de los jóvenes. Una nueva encuesta de Harris encontró que cuatro de cada 10 estadundienses –y 55 por ciento de las mujeres entre 18 y 54 años– dicen que preferirían vivir en un país socialista que uno capitalista, reportó Axios (cuando hablan de socialismo, se refieren más al modelo europeo de acceso universal a salud, educación, salarios y beneficios laborales dignos).

Klaus Schwab, fundador y director del Foro Económico Mundial –el cual realizará su sesión anual en Davos esta semana–, escribió la semana pasada que “el capitalismo, en su forma actual, ha llegado a sus límites. A menos de que sea reformado desde adentro, no sobrevivirá”. (https://www.foreignaffairs.com/ articles/2020-01-16/capitalism-must- reform-survive).

Al parecer, el futuro del capitalismo estadunidense está en juego en las elecciones de 2020.

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Carlos Mesa y Luis Fernando Camacho competirán en las elecciones de mayo.

Si hay una palabra en que todas las fuerzas contrarias al Movimiento al Socialismo coinciden esta es Unidad. El problema es cómo se entiende esto. Porque todos los candidatos señalan Unidad pero detrás de mí.

Así es muy posible que la derecha vaya atomizada en cuando menos 5 fórmulas. Todas ellas buscando salir segundos con la esperanza de que haya ballottage y reciban el apoyo de los otros contra ese fantasma que recorre Bolivia y que se llama proceso de cambio.

El primero en anunciar su candidatura fue Luis Fernando Camacho, abogado cruceño hijo de cochabambino que fue formado en la ultraderechista Unión Juvenil Cruceñista y llegó a ser su vicepresidente. Entre 2008 y 2009 la Unión Juvenil fue acusada de organización paramilitar por la Federación Internacional de Derechos Humanos.

Meses antes de la caída de Gonzalo Sánchez de Lozada, Camacho juró al Movimiento Nacionalista Revolucionario cuyo mandato concluyó con la renuncia de Goni el 2003.

El 2019 fue elegido presidente del Comité Por Santa Cruz. Irá acompañado de otro cívico. El potosino Marco Pumari quien coqueteó con el troskismo y posteriormente fue jefe de juventudes del MAS en su región organización de la que fue expulsado por un manejo “irregular” de dineros.

Agrupaciones como las del alcalde cruceño Percy Fernández han manifestado su apoyo al grupo cívico.

Tutito busca carguito

El segundo en lanzarse al ruedo fue Jorge Tuto Quiroga, un cochabambino que fuera ministro de gobiernos neoliberales, vicepresidente de Banzer y que finalmente asumió cuando el exdictador ya estaba desahuciado por el cáncer.

Fue candidato perdedor en otras dos contiendas electorales.

Recientemente Quiroga renunció a ser vocero internacional de Jeanine Añez para convencer al mundo que en Bolivia no hubo golpe de Estado.

Él siempre proclamó su admiración por el partido Republicano en Estados Unidos y estudio en Texas. Dice que Bolivia es demasiado pobre para ser de derecha. Bueno …

Verde que te quiero verde

La otra derecha cruceña es la comandada por el también excívico Rubén Costa cuyo nombre es Demócratas pero son conocidos como los verdes (uno de los dos colores de la región junto al blanco)

Ellos son los que actualmente se encuentran en el poder ya que Jeanine Añez es su militante.

En las elecciones del 2019 obtuvieron el 4.5 % de los votos pero ahora corren el peligro de desaparecer.

Camacho y Quiroga les disputan el electorado de ultraderecha. Pero de todos los verdes, la mejor posesionada es la actual presidenta Añez a quien un importante sector de su militancia quiere llevarla a las elecciones.

Ya la mandataria de facto ha abierto las compuertas a la posibilidad. Hay sillas que tienen la maldición del que se sienta no quiere irse más. La presidencial en Bolivia parece ser una de ellas.

El problema en los Demócratas (sólo tienen algún peso electoral en Santa Cruz y el Beni) es que Rubén Costa quiere apoyar a Camacho (para salvarse él mismo de las acusaciones de traición al movimiento autonomista cruceño) pero eso significaría subsumirse en un grupo inestable y aceptar las imposiciones de excívico que ha dicho: con todo gusto pero sin que éste obligado a nada y sin varios de sus cuadros a los que no quiero ni ver. En esta lista estaría incluso Oscar Ortiz.

Y por si fuera poco un sector del Partido Demócrata Cristiano anuncia la candidatura de Jasmine Barrientos, nieta del ex dictador René Barrientos y furibunda crítica de Morales.

El expresidente Carlos Mesa pretende desprenderse de izquierda y derecha y por ello ha señalado que su propuesta será respetuosa de los Derechos Humanos. No tiene el arrastre del 2019 donde primó el voto útil pero sí de sectores sobre todo de clase media que temen la violencia de cualquiera de los dos extremos. Al miedo a los indios se suma que más de uno considera que el actual gobierno está cometiendo arbitrariedades y abusos peores a los que le endilgan al partido de Evo Morales.

Mesa es sobre todo un intelectual de centro y sueña con terciar en la segunda vuelta y retornar al voto útil que lo llevó al 35 %.

Junto a él podría presentarse Samuel Doria Medina, un empresario y político que aún desoja margaritas para ver con quién irá a las elecciones.

Los milagros de Evo

Morales logró nuclear alrededor suyo a militantes de todas las izquierdas. Trotskystas, guevaristas, maoístas, kataristas, militantes del viejo PC. Los mejores cuadros de 40 años de lucha de esa histórica izquierda que había combatido a las dictaduras y al neoliberalismo se sumaban al llamado de eses indígena dirigente de los muy combativos cocaleros.

La derecha parece no tener el hombre, o la mujer, que posea ese imán.

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 El viceprimer ministro chino Liu He y el presidente Donald Trump, tras la firma. En el video, la firma del acuerdo. FOTO: KEVIN LAMARQUE (Reuters) / VIDEO: REUTERS

Washington aún mantiene aranceles sobre 360.000 millones de dólares en productos importados de Pekín

Estados Unidos y China han firmado este miércoles un acuerdo que cierra el primer capítulo en la dañina guerra comercial que las dos principales potencias vienen librando desde hace casi dos años. El acuerdo abre el mercado chino a más compañías estadounidenses, especialmente del sector financiero, supone un aumento de las exportaciones de productos agrícolas estadounidenses y contiene compromisos de respeto a la propiedad intelectual, pero mantiene en vigor los aranceles a productos chinos, por valor de 360.000 millones de dólares. Estos gravámenes permanecen vigentes, ha explicado Donald Trump durante la ceremonia de la firma en la Casa Blanca, para que Estados Unidos pueda tener “una herramienta negociadora” de cara a la segunda y última fase del acuerdo, cuya negociación ha dicho el presidente que empezará inmediatamente.

El acuerdo, de 86 páginas en su versión en inglés, pone fin a dos años de tensas negociaciones, tras la ofensiva de un presidente que, como ha recordado este miércoles en su comparecencia con el viceprimer ministro chino, Liu He, ya en la campaña que hace tres años le llevó a la Casa Blanca prometió mano dura con China, cuyas prácticas comerciales considera que han mermado la industria y el empleo en Estados Unidos. El acuerdo, en el arranque del año en que el presidente se somete a su reelección, permitirá a Trump vender una victoria en una batalla que ha lastrado su primer mandato, pero sus críticos podrán subrayar el daño económico provocado por la larga disputa y el hecho de que los frentes más peliagudos siguen sin resolverse.

“China gastará más de 200.000 millones de dólares en los próximos dos años en productos estadounidenses”, ha dicho Trump, que ha procedido a desglosar la cantidad: 75.000 millones en bienes industriales, 50.000 en energía, 50.000 en productos agrícolas y entre 40.000 y 50.000 en servicios, incluidos los financieros. El presidente estadounidense ha destacado también los avances en la protección de la propiedad intelectual y las “fuertes restricciones en los estándares de devaluación de la divisa”.

El acuerdo, sin embargo, tiene un alcance limitado y deja para la segunda fase, que el presidente Trump ha dicho que será la última, algunas de las principales fuentes de las tensiones entre ambas potencias. Queda fuera del acuerdo cualquier compromiso de China de corregir su política de subsidios para apoyar a sus industrias estratégicas que socava la competencia, y tampoco se ha logrado un compromiso de Pekín de mayor transparencia en el manejo de datos y en la ciberseguridad. Seguirá habiendo aranceles por valor de 360.000 millones de dólares a productos chinos, pero Estados Unidos se compromete a no imponer más si China cumple sus compromisos.

Todo lo cual no ha impedido hablar a Trump del “mayor acuerdo que nadie ha visto nunca”. “Juntos estamos corrigiendo los errores del pasado y proporcionando un futuro de justicia y seguridad económica a los trabajadores, granjeros y familias estadounidenses”, ha dicho el presidente. Después, el viceprimer ministro chino ha leído una carta del presidente Xi Jinping, y ha prometido que Pekín “honrará estrictamente el acuerdo”.

Ambas partes han pactado, asimismo, un mecanismo bilateral de resolución de disputas, al margen de los órganos multilaterales.

A la ceremonia han acudido, además de las dos delegaciones, decenas de empresarios estadounidenses, a los que un Trump pletórico ha ido saludando y elogiando uno a uno. En la sala, repleta de periodistas (había hasta 60 medios chinos acreditados), estaban también destacados legisladores republicanos. En el otro extremo de la avenida de Pensilvania, en el Capitolio, los congresistas se preparaban para votar en los prolegómenos del juicio en el Senado sobre el impeachment de Trump, que el presidente ha aprovechado para volver a calificar de “farsa”.

La obsesión por intervenir en los flujos de comercio en nombre del beneficio de los trabajadores estadounidenses ha sido una piedra angular de la agenda del America first de Trump. Y supone una llamativa ruptura con el dogma de libre mercado enarbolado por Administraciones estadounidenses de uno y otro signo en el último cuarto de siglo. El nuevo acuerdo comercial con México y Canadá, que sustituirá al NAFTA y que Trump espera que sea aprobado en el Congreso en las próximas semanas, también contiene medidas proteccionistas.

Los compromisos adquiridos por China en esta primera fase del acuerdo supondrán un considerable aumento respecto a los 128.000 millones de dólares en productos estadounidenses que el país compró en 2017, el año que los negociadores han utilizado como referencia. Eso podría perjudicar a empresas europeas o japonesas, que venían cubriendo parte de esa demanda. Pero la predilección de Trump por poner restricciones al libre comercio tendrá que someterse a un nuevo examen cuando, probablemente avanzado este mismo año, el foco se traslade a la Unión Europea, el próximo objetivo del presidente. Está por ver si las mismas tácticas que ha empleado su equipo negociador con China funcionarán con Bruselas.

Pablo Guimón

Washington 16 ENE 2020 - 02:24 COT

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Viernes, 10 Enero 2020 09:51

El contragolpe de Juan Guaidó

El contragolpe de Juan Guaidó

Juan Guaidó, cuyo liderazgo venía desfigurándose, ha logrado dar un vuelco a la situación coyuntural y revertir su desplazamiento, al menos temporalmente. Venezuela vuelve a la actualidad después de meses de permanecer en un segundo plano en una región convulsionada.

 

Este 7 de enero, Juan Guaidó ha retornado al palacio Legislativo y ha jurado como presidente [del Parlamento venezolano] para un nuevo período legislativo. Esto ocurre dos días después del nombramiento en el mismo cargo, del diputado Luis Parra, también opositor. ¿Qué pudo ocurrir para que llegara esta compleja situación, sobre todo cuando Venezuela llevaba meses alejada de la resonancia conflictiva mundial?

En medio de empujones con la Guardia Nacional y un performance agresivo, Guaidó logró penetrar las alcabalas militares que impedían su ingreso a la Asamblea Nacional, siendo juramentado por una plenaria de la cual no se conoce con exactitud el quórum. La sorpresiva acción puede implicar un reavivamiento de la política venezolana y genera nuevas expectativas en el campo opositor. Después de obtener un control casi total en las fuerzas armadas y en las calles de Venezuela, el Gobierno da un paso en falso en su afán de controlar el poder Legislativo, único poder dominado por la oposición.

La forma en la que intentó hacer a un lado a Guaidó y a la mayoría opositora —con la utilización de la fuerza militar para limitar el acceso al Parlamento a algunos diputados, con el incumplimiento de las reglas mínimas para sesionar y la censura de la información de medios públicos y privados— está provocando, hasta ahora, una derrota parcial para el chavismo en diversos campos. Guaidó, cuyo liderazgo venía desfigurándose, logró dar un vuelco a la situación coyuntural y revertir su desplazamiento, al menos temporalmente.

A pesar del acontecimiento del 7 de enero, una posibilidad real de cambio en las esferas políticas no parece estar planteada hoy, puesto que los factores de poder que sostenían el simulacro de presidencia de Guaidó parecen más debilitados. Estados Unidos ha privilegiado a Irán en la agenda geopolítica. La oposición confronta una división que parece ineludible. Los gobiernos de avanzada contra Venezuela, como Colombia y Chile, están envueltos en graves conflictos. Los organismos internacionales vieron en 2019 cómo el Gobierno peruano cerró el Congreso y cómo al presidente de Bolivia, Evo Morales, después de ganar elecciones, le dieron un golpe de Estado. Todo parece indicar que si no pudieron contra Maduro en 2019, en 2020 ya será tarde.

Pero la política es imprevisible y el contragolpe de Guaidó puede revivir la política en Venezuela. Para poder explicar la situación, narramos los acontecimientos de esta semana.

5 DE ENERO: OPOSITOR DISIDENTE SE JURAMENTA COMO PRESIDENTE DEL PARLAMENTO CON LOS VOTOS DEL OFICIALISMO

Para ese día, lo planificado por la “presidencia interina” era que Juan Guaidó dirigiera el debate parlamentario, llamara al pleno a votación de la nueva directiva y pudiera conseguir los 84 votos necesarios, que estaban en entredicho debido a las escisiones y rupturas internas que han acontecido en la oposición entre otras cosas por los escándalos de corrupción y, según los dirigentes de oposición, debido al soborno de diputados opositores por parte del oficialismo.

Un cordón de la Guardia Nacional permitió la entrada de todos los diputados menos Guaidó. Mientras los diputados opositores estaban esperándole en el hemiciclo, de manera intempestiva comenzó la sesión con los nuevos directivos ya posicionados y una elección relámpago convocada por un secretario legitimado desde el partido de Gobierno en la que se contaron 81 votos según diputados oficiales, y una juramentación en medio de empujones y desorden en la plenaria.

El nuevo presidente de la Asamblea Nacional electo en esta situación era el diputado Luis Parra, que viene de Primero Justicia, el partido de Henrique Capriles y Julio Borges, y su terna fue presentada por una articulación de diputados opositores disidentes que ha venido en crecimiento desde que se instaló, hace meses, una mesa de negociación entre el Gobierno y un ala moderada de la oposición confrontada con Guaidó.

Por su parte, Guaidó y el grueso de los diputados opositores se dirigieron esa tarde a un viejo edificio, sede de un conocido medio opositor, El Nacional, y desde allí eligieron a una nueva junta directiva del parlamento presidida por Guaidó. Según sus cuentas, fueron 100 diputados quienes lo reeligieron.

Hasta allí todo era previsible. El Gobierno de Maduro contaba con un nuevo panorama nacional e internacional que le permitía sacarle la silla a quien se autonombró presidente de la República con el aval de Estados Unidos y más de 50 países. Pero eso fue a comienzos de 2019. En 2020 hay cambios importantes. El conflicto con Irán tiene muy ocupado a Estados Unidos, muchos países de América Latina que impulsaron a Guaidó tienen crisis internas que le impiden generar acciones internacionales y las cartas que ha puesto sobre la mesa la coalición opositora y sobre todo Estados Unidos, han venido fracasando estruendosamente en su objetivo de sacar a Maduro del poder.

Parecía muy fácil sacarle la silla a Guaidó bajo estas nuevas condiciones pero la situación, dos días después, se complicó.

7 DE ENERO: GUAIDÓ RETOMA EL PALACIO LEGISLATIVO 

Juan Guaidó y los diputados opositores se presentaron en la entrada de la Asamblea Nacional. Después de forcejear con la Guardia Nacional que filtraba los accesos al Parlamento, pudieron entrar de forma inesperada para los diputados disidentes que sesionaban junto con los oficialistas, al parecer sin el quórum necesario.

Una vez dentro de la sede juramentaron nuevamente a la junta directiva presidida por Guaidó. Según algunas fotografías, tampoco parecían tener quórum. A los disidentes se les vio correr fuera del hemiciclo.

A pesar de que lo que sobresale es la incapacidad de ambos bandos de generar solidez a la institucionalidad parlamentaria, esta toma intempestiva revierte el momento de máxima debilidad de la oposición y especialmente de la figura de Guaidó y genera consecuencias adversas para el chavismo en varias esferas de interés.

CONSECUENCIAS DE LA PUGNA ENTRE PODERES

Por primera vez el chavismo acusa recibo de un contragolpe efectivo. De una manera inexplicable han quebrado sus defensas. ¿O ha habido negociación para permitir nuevamente la entrada de Guaidó? Se deja colar en el ambiente opositor la idea de que el Gobierno puede ceder y es derrotable, algo que nadie creía desde hace algunos meses. Y de que la misma toma que ocurrió en el palacio Legislativo podría pasar, a pocas cuadras, en el palacio de Miraflores, sede del ejecutivo. La oposición siempre peca de sobredimensionar sus triunfos parciales, aunque esta vez, ciertamente logró volcar la situación.

Dentro de la oposición, el contragolpe de Guaidó ha generado entusiasmo y ha unido sectores que, hasta hace horas, se enfrentaban agónicamente.

En las pocas horas de los acontecimientos, Guaidó alcanzó a pedir a Voluntad Popular, su partido, que lo liberara de la militancia como forma de responder a la presión de los sectores que vienen confrontando a su líder Leopoldo López. El partido accedió y esto permitió, en parte, recomponer la mayoría parlamentaria.

Guaidó es hasta los momentos el gran triunfador de las jornadas porque condujo la toma del palacio y agregó un performance agresivo que le permitió cautivar nuevamente a los más radicales. Sin duda ha tomado un nuevo aire con esta acción.

En el plano internacional, la acción del 5-E ha producido una ruptura profunda entre el gobierno de Maduro y los gobiernos progresistas que están tomando posiciones en América Latina. Especialmente agresivas han sido las palabras entre el canciller argentino y sectores del Gobierno venezolano. Pero México y España también han condenado la acción. El 5-E está produciendo un mayor aislamiento político en el gobierno de Maduro, quien ha expresado su deseo de establecer alianzas con el nuevo ciclo de gobiernos progresistas que apenas comienza.

La tardanza del Gobierno en calificar y explicar el hecho de la toma de la Asamblea por parte de Guaidó aumentó la incertidumbre. No hay claridad de cómo va a reaccionar ante el hecho y si va a seguir reconociendo a Luis Parra y la directiva escogida el 5 de enero.

Toda esta confusión puede tener un final feliz. Este año deben convocarse, por mandato constitucional, las nuevas elecciones legislativas. Al oficialismo podría interesarle incluso que ocurriera en el primer trimestre del año para fomentar la división opositora entre los abstencionistas y los que llaman a participar. Antes de terminar el año pasado, la oposición amagó con asistir a los comicios cuando formó, junto al oficialismo, un comité para preparar la nueva designación del Consejo Nacional Electoral. Los acontecimiento del 5 y 7 de enero pueden tender a acrecentar la tendencia radical y abstencionista de la oposición y en consecuencia y paradójicamente, a dejar el poder legislativo en manos del chavismo.

En todo caso, el intento de desplazar a Guaidó parece haber sido un error de cálculo de la dirigencia chavista, innecesario a todas luces debido a la proximidad de unas nuevas legislativas cuya convocatoria puede permitirle recuperar la iniciativa rápidamente.

Por OCIEL ALÍ LÓPEZ

SOCIÓLOGO, ANALISTA POLÍTICO Y PROFESOR DE LA UNIVERSIDAD CENTRAL DE VENEZUELA

CARACAS (VENEZUELA)


PUBLICADO

2020-01-09 10:34

Publicado enInternacional
Dos mundos, los negocios de los gobiernos y las empresas y los pueblos con sus alternativas reales: Silvia Ribeiro

«Desde Madrid, Silvia Ribeiro del ETC Group, nos muestra por dentro la cumbre y le da forma a los debates reales; desmenuza el 2.0 de los mercados de carbono y la ofensiva por instalar falsas soluciones con técnicas de geo-ingeniería». 

Así como cuando hablamos de crisis climática nos preguntamos ¿qué es lo que realmente está en crisis?, el fracaso rotundo de la COP25 de Madrid en un contexto de la mayor sensibilización mundial que tengamos registro, con enormes movilizaciones, con el negacionismo contra las cuerdas, con las alianzas novedosas entre sectores de lo más disímiles, nos lleva a preguntarnos ¿Quiénes realmente fracasaron?

Desde Madrid, Silvia Ribeiro del  ETC Group, nos muestra por dentro la cumbre y le da forma a los debates reales; desmenuza el 2.0 de los mercados de carbono y la ofensiva por instalar falsas soluciones con técnicas de geo-ingeniería. Mientras las potencias globales escalan su disputa como borrachos peleando en la cubierta del Titanic; y los dueños del capital, el famoso 1%, sólo atina a intentar nuevos negocios con el desastre que hicieron; los pueblos del mundo estamos llenos de alternativas concretas y andando para enfriar el planeta.

Su fracaso no es el nuestro. Sacar conclusiones y ampliar las experiencias en marcha es fundamental para quienes en Argentina hemos sido parte de la derrota del proyecto neoliberal, y buscamos evitar el inicio de un nuevo ciclo extractivo. Hay alternativas concretas y potentes frente al hambre y la crisis energética, pero no vienen de la mano del capital.

#COP25 | Mientras las evidencias del cambio climático son cada vez más contundentes y se reconocen niveles de emisiones que lejos de disminuir aumentan…

Huerquen: ¿De qué nos habla la crisis climática? ¿Qué es lo que realmente está en crisis?

Silvia Ribeiro: Es importante entender a la crisis climática como una de las principales crisis que enfrenta la humanidad. La situación es realmente grave porque efectivamente hay un desequilibrio del clima, pero es parte de una crisis generalizada, tanto ambiental, de salud y económica en todo el planeta; económica en el sentido de injusticia, pero también dentro del propio capital digamos que hay crisis. La crisis climática responde a que hay una concentración mucho mayo del dióxido de carbono y de otros gases que se llaman “de efecto invernadero” (GEI) en la atmósfera y que jamás en la historia de nuestra especie sobre la tierra hay registro de tanta concentración de ellos. Esto hace el efecto de invernadero con la energía solar que entra a la tierra y no sale por estos gases produciendo el calentamiento global.

Es una crisis que no está separada a la crisis que hay en cuento a la devastación de la biodiversidad, la contaminación de las aguas, la liberación de tóxicos y químicos a los que estamos expuestos; contaminación aérea, de suelos, de alimentos… quiero decir que todo se trata en realidad del sistema de producción y consumo industrial que es la base del capitalismo, y que está dominado por muy pocas corporaciones. De hecho la concentración económica nunca ha sido tan grande. En este momento el 1% más rico de la población mundial tiene lo mismo que el 50% más pobre. Este afán de lucro es lo que hace que estemos ante esta crisis ambiental, de recursos, de salud y de enorme, enorme injusticia, que es el contexto de la crisis climática.

El clima del planeta interactúa con todos los sistemas vivos del planeta, entonces el desequilibrio del clima está significando un aumento de los fenómenos como huracanes, sequías e inundaciones; todos síntomas del cambio climáticos. En realidad de lo que depende es de la emisión de gases que son producidos por un sistema energético basado en combustibles fósiles: petróleo, gas y carbón, y del modelo agroalimentario industrial.

Las empresas petroleras de ninguna manera están dispuestas a renunciar a las enormes inversiones que tienen en infraestructura ni a las enormes reservas que poseen. Se calcula que a nivel de reservas hay unos 28 billones (millones de millones) de dólares de petróleo y hay una infraestructura instalada de alrededor de 55 billones de dólares a nivel mundial. Además la industria de los combustibles fósiles es la industria que más subsidios públicos reciben en el mundo. En 2015 varias organizaciones calcularon que la industria petrolera recibe 10.000 dólares por minuto de subsidios públicos… cada minuto, todos los días. O sea que además de estar destruyendo el planeta y a la vida de la gente reciben enormes cantidades de dinero que pagamos todos y todas.

Hqn: Justo ahora estás en Madrid en la COP25. ¿Podrías compartirnos algo del clima en el que se desarrollan las deliberaciones? ¿Hay cuestiones en debate sobre las que los pueblos podemos esperar algún elemento concreto para mejorar la situación?

SR: Ahora estoy hablando a fines de la cop25, del convenio marco del cambio climático. La parte de las Naciones Unidas que se dedica a este tema y teóricamente a enfrentarlo pero este convenio que se inició en la cumbre de Río de 1992 en estos 25 años no ha logrado, no sólo parar el cambio climático, sino que en muchos casos lo ha empeorado porque han permitido la instalación de los mercados de carbono.

Los Mercados de Carbono (MdC) permiten que alguien que produzca enormes emisiones de GEI (que son sobre todo dióxido de carbono pero también es el metano o el óxido nitroso) en lugar de reducirlas, en lugar de cambiar, lo que hacen es pagarle a otro país o a otro lugar bonos o créditos de carbono en supuesta compensación. Y construyen un mercado donde estos bonos se pueden comerciar. El MdC que se instaló a partir del Protocolo de Kioto no ha tenido ningún efecto en bajar las emisiones de gases porque solamente funciona como un nuevo negocio. Permite que los contaminadores sigan contaminando porque en teoría le pagan a otro para que no contamine, cuando ese otro ya no estaba contaminando. Y tienen un efecto peor porque además todos estos bonos y créditos se venden en mercados secundarios para cumplir con legislaciones como las europeas que tienen un “techo” de emisiones. Por ejemplo la Shell que es una de las principales empresas petroleras del mundo puede estar (y lo ha hecho) matando gente que se opone a la explotación petrolera en Nigeria, que además son indígenas que están en su territorio, o la  Texaco en Ecuador; y al mismo tiempo decir que están conservando un bosque en ese mismo país o en el país de al lado, y por conservar sus bosque limitan y desplazan a la gente que vive ahí. O sea que además que no hacen nada para el clima tienen una cantidad tremenda de impactos sobre los pueblos que viven en los bosques o que dependen de los ciclos hidrológicos. Y después lo venden como si fueran proyectos que están “ayudando frente al cambio climático”.

Lo que hay ahora es una presión grande a partir de la firma del Acuerdo de París, que firman los gobiernos en el marco de convenio de cambio climático de Naciones Unidas, donde se comprometen a evitar que la temperatura suba más de 1,5 grados hasta el año 2100 (mantenerla por debajo de los 2 grados). Lo malo es que este Acuerdo de París en su artículo 2 dice que no se comprometen a bajar directamente las emisiones de GEI sino que tiene que haber un “equilibrio entre las emisiones y lo que se reabsorbe”, o sea entre emisiones y sumideros. Eso en vez de tomar medidas reales para cambiar lo que provoca el cambio climático, plantea una contabilidad que abre la puerta a nuevos mercados de carbono. Intercambios en vez de verdaderas reducciones.

Hasta ahora estaban referidos sobre todo a las normativas del Protocolo de Kioto, dentro del convenio de naciones unidas, y el convenio termina en el año 2020. Entonces una de las cosas centrales que se está discutiendo en esta COP25 es que, como ya termina el marco que permitía el intercambio de carbono, es como se va a sustituir ese mecanismo y nuevamente… (esto está en el artículo 6 del Acuerdo de París) se habla de cómo van a ser estas transferencias entre países con la participación de empresas; cómo se van a transferir estas responsabilidades. Esto es una locura. Para ponerlo claro: se acaba el marco de mercado de carbono que daba el Protocolo de Kioto e iniciaría un nuevo mecanismo con la misma lógica. Los países que emiten mucho pueden hacer acuerdos con los países que emiten poco y “compensar”.

A esto se han opuesto todas las organizaciones de la sociedad civil, salvo las grandes ONG conservacionistas como el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), The Nature ConservancyConservation Internacional, el World Resources Institute que son grandes organizaciones sobre todo internacionales o basadas en Estados Unidos, que se llaman “conservacionistas” y son las únicas que apoyan el uso de los mercados de carbono. En general todas las demás organizaciones ambientalistas, sociales e indígenas se oponen al uso de mercados de carbono por los impactos que tienen en el medio ambiente y sobre los territorios.

Entonces en esta COP lo que se ha discutido un poco como tema central es ese y es una de las cosas que se han rechazado. Hubo incluso una protesta muy grande que se dio adentro del convenio, no solamente afuera como siempre pasa y como no estaba autorizada (porque hay que pedir hacerlo) hubo una represión violenta por parte de la policía de naciones unidas.

Lo cuento porque la paradoja de esto es que mientras en todo el mundo hay una cantidad de alzamientos porque la gente no soporta los regímenes de explotación instalados, que no se hacen cargo de las necesidades frente a las crisis de lo que sean, por otro lado dentro de naciones unidas alrededor de uno de los temas que ha levantado más protestas en el mundo (todo el movimiento juvenil etc) hay como una burbuja. Aquí se sientan los delegados de los países y lo que piden es cómo instalar nuevos mecanismos de mercados de carbono, no se ha dado ninguna respuesta a la necesidad de financiamiento de los países del sur para, por ejemplo reconversiones tecnológicas o para hacer frente a los daños que ya ha provocado el cambio climático. La paradoja es que por un lado está la gente realmente en la calle protestando por lo que vive directamente por el cambio climático o lo que entendemos que va a suceder, y por otro lado los gobiernos y las empresas adentro utilizando a la policía española y de naciones unidas para reprimir a la gente.

Dentro de la conferencia están Iberdrola, Santander, Repsol que son las compañías españolas que han pagado la infraestructura de la COP, y estaban adentro de las salas de reunión junto a los ministros de los gobiernos hablando de las contribuciones que van a hacer.

Hqn: Frente a este escenario los mismos responsables de la crisis climática proponen “soluciones” como la geoingeniería. ¿Qué es?

SR: En esta COP ha aparecido claramente y que venía de antes, que es la relación entre las industrias sobre todo de combustibles fósiles y la geoingeniería, o sea la manipulación del planeta a través de tecnologías de gran escala que teóricamente servirían para absorber carbono y enterrarlo, o crear nubes volcánicas para reflejar la luz del sol por ejemplo. Entonces de nuevo, son formas técnicas que la industria petrolera ha estado estudiando desde hace mucho tiempo y que les sirve como una nueva fuente de negocios y como una manera de decir “sí, vamos a seguir emitiendo pero tenemos tecnologías para manejar los síntomas del cambio climático”.

Sobre esto pueden leer mucho más en el  Monitor de Geo-ingeniería en donde varias organizaciones, entre ellas el  Grupo ETC, colocamos información sobre lo que es la geo-ingeniería, las técnicas propuestas, los impactos que tienen, y que tengamos una idea más precisa de lo que nos estamos refiriendo.

En esta COP en particular por lo menos dos tecnologías estuvieron por primera vez muy presentes a través de diferentes eventos. O sea, eventos paralelos mientras están las negociaciones. Las COP son como un gran festival donde las empresas, como por ejemplo la Asociación Internacional de Comercio de Emisiones de Carbono, los bancos internacionales, las empresas, tienen sus propios stand donde muestran lo que ellas piensan que sería oportunidades de negocios con el cambio climático. Es muy preocupante porque ha habido una directa manifestación con respecto a técnicas de geo-ingeniería como la “captura y almacenamiento de carbono”. Esta es una técnica inventada por la industria petrolera. En ella inyectan grandes cantidades de carbono a grandes profundidades, por lo menos 1.500 metros en pozo petroleros que tienen reservas profundas, entonces es una manera de empujar el petróleo de las reservas profundas hacia la superficie. O sea explotan más petróleo pero como el dióxido de carbono se liquidifica y se queda en el fondo (es una técnica petrolera que existe desde hace décadas para recuperar reservas profundas) le cambian el nombre y le ponen “captura y almacenamiento de carbono” y lo venden como una “técnica climática”. Esto no es que sucedió en esta COP, pero en esta COP han habido muchas menciones a que esta técnica como una solución. Que se emita el carbono pero después sacarlo del aire e inyectarlo para, paradójicamente, sacar más petróleo o dejarlo en fondos submarinos. El tema con estas tecnologías además son todos los peligros que implican; porque el dióxido de carbono en grande condiciones es tóxico y de ninguna manera está garantizado que se va a quedar en el fondo; puede incluso producir movimientos de tierra o temblores, un poco parecido al fracking aunque es otra tecnología que va mucho más profundo. Pero sobre todo es una estafa porque es un nuevo negocio para mismas industrias que provocan el cambio climático y al mismo tiempo se hace cree que con esto no es necesario hacer reducciones de emisiones de GEI reales. Hay que agregar que incluso si se usara este tipo de tecnología no sería suficiente: en este momento hay instalados unos 15 proyectos en el mundo y se necesitarían decenas de miles para que tuvieran un impacto. Entonces son tantos los aspectos de falsedad en cuanto a que es una tecnología que explota más petróleo, que además es una técnica para hacer negocios de las mismas empresas y además ni siquiera está realmente disponible, pero que da la imagen de que se puede usar esto para no tener que hacer reducción de emisiones reales.

Otro tema que es sumamente preocupante es que están hablando no solamente de captar carbono y enterrarlo sino también de hacer plantaciones masivas de biomasa, así le llaman. O sea biomasa con captura y almacenamiento de carbono (que en inglés  BECCS). De esta manera dicen que habría que plantar millones y millones de hectáreas de monocultivos de árboles u otra biomasa que podría ser soja, para después eso quemarlo y producir “bioenergía” capturando el carbono con las plantas. Todo esto es una vuelta más de la perversión, de la falsedad, porque da la imagen de que se está haciendo algo cuando tendría todos los problemas de las grandes plantaciones. Para que tuviera algún efecto en el cambio climático tendría que plantarse una superficie como 3 veces México o 2 veces la India… o sea, que no hay la cantidad de tierra para hacer eso, y habría que avanzar sobre territorios que ahora se usan para producción de alimentos o bosques naturales, y esto provocaría deforestación de ecosistemas y desplazamiento de indígenas y comunidades donde los bosques son parte de su modo de vida. Entonces la cantidad de impactos sería enorme.

Todo esto se habla como parte de la geo-ingeniería y como una opción posible que además fue señalada por el panel intergubernamental de cambio climático IPCC, que es como la referencia científica del convenio, diciendo de que si no se reducen las emisiones en el tiempo que hay que hacerlas habría que usar este tipo de tecnologías. Esto está subyacente también en las negociaciones que se están haciendo en este convenio.

Hqn: En tu opinión ¿de qué depende que podamos revertir el rumbo de abismo que representa el aumento de la temperatura global?

SR: Lo paradójico es que no hay necesidad de desesperarse porque aunque la situación es grave, como en tantas otras cosas, sí tenemos soluciones reales y las planteamos tanto adentro como afuera de la COP. Yo estoy hablando desde Madrid pero esto se ha planteado en la  Cumbre de los Pueblos en Chile, como acá en la Cumbre Social. Adentro lo hemos planteado tanto la Red Ambiental Indígena, la Red de Justicia Climática de Estados Unidos, organizaciones de África como la Fundación Home, nosotros de ETC Group, todos los que estamos en la campaña “ No Manipulen La Madre Tierra” que es una campaña internacional de organizaciones que nos oponemos a la geo-ingeniería.

Las soluciones al cambio climático pasan por supuesto en cambiar ese modelo extractivista y basado en la producción y el consumo industrial; o sea a las bases del capitalismo y el capitalismo en sí mismo. La más potente de todas las alternativas es la producción de alimentos; cambiar la cadena agroindustrial reafirmando lo que hoy ya alimenta a la mayoría de la población del mundo, que son la redes campesinas e indígenas de producción de alimentos descentralizados, a través de la agroecología y la agricultura urbana. La organización GRAIN demostró que  más o menos la mitad de los GEI están relacionados al sistema alimentario agroindustrial, no solamente la producción, sino el procesamiento y los desplazamientos a nivel mundial.

Hqn: Hay alguna experiencia de organización popular concreta que te de esperanzas en medio de este caos sobre la que te gustaría hablarnos

SR: Hay muchísimas. La producción descentralizada y localizada, agroecológica, que ya existe en muchas partes del mundo aunque no se llame así, existe y llega a la mayor parte de la humanidad. Esto está amenazado porque aunque es la mayoría de la gente solamente dispone del 25% de la tierra, apenas accede al 10% de agua, tiene poca energía aunque mucho lo recicla o es eficiente energéticamente, no produce desperdicios. Entonces todo ese sistema no solamente está produciendo alimentos y formas de vida buenas para la salud y el ambiente, sino que previene el cambio climático y la contaminación.

Acá también se presentaron grupos que trabajan con energías renovables de distinto tipo a nivel local. Aunque cuidado porque bajo las energías renovables, tanto solar como eólica que serían menos contaminantes, también están en manos de empresas trasnacionales. Pero también hay muchísimos ejemplos de soluciones locales en manos de la gente y en pequeña escala.

Es importante entender que la clave no está en una sola tecnología o un solo tipo de energía, sino que justamente se basa en la diversidad, en la comunidad, en la posibilidad de que las comunidades urbanas y rurales seamos capaces de tomar decisiones colectivas sobre cómo queremos y podemos producir todo, nuestra energía y nuestra comida.

Esto realmente está avanzando en muchos lugares. Entonces es muy paradójico, como si hubiera dos mundos: por un lado el mundo de los gobiernos y de las empresas que usan el represión en muchos niveles y el avance de estos modelos que no son soluciones; pero por otro lado se mantienen y crecen en muchos lugares no sólo las formas de resistencia sino las propuestas y alternativas reales a todo esto y que se contraponen a lo anterior.

Lo que vemos en la COP25 es que los gobiernos en lugar de avanzar hacia lo que es urgente y necesario hacen lo contrario y pretenden establecer mercado de carbono y tecnologías sumamente peligrosas como la geo-ingeniería; además garantizar que siga la explotación petrolera con enormes subsidios públicos. Pero como contraposición hay una crítica cada vez más extendida y redes concretas de solidaridad de jóvenes, de indígenas, de campesinos de ambientalistas, de sindicatos, de organizaciones feministas; todo eso estaba acá presente y seguimos en redes de justicia climática.

Fuente: Huerquen, comunicación en colectivo

Publicado enMedio Ambiente
Sábado, 14 Diciembre 2019 06:06

La España paradójica

La España paradójica

Las negociaciones para formar gobierno en España están estancadas. Llevamos así tantos meses que hemos perdido la cuenta. El PSOE de Pedro Sánchez –que un día es de izquierda, el siguiente de centro liberal, los días entre semana es nacionalista español y los feriados cree en la plurinacionalidad del Estado– ha alcanzado un acuerdo con Podemos –que es es de izquierda y cree en la plurinacionalidad del Estado, pero no tiene fuerza para ponerse exigente ni en lo uno, ni en lo otro–. Es, probablemente la última oportunidad para sus líderes, Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, quienes tras las recientes elecciones se necesitan mutuamente casi tanto como se detestan. Tanto no, pero se necesitan mucho. La última oportunidad de gobernar, porque si se convoca a nuevas elecciones es probable que la coalición de gobierno sea entre la derecha, la derecha extrema y la extrema derecha. El problema –el enigma de la izquierda española– es que no tiene mayoría suficiente para investir a un presidente, por lo que también necesitan a otros partidos con quienes se detestan aún más, si esto cabe.

Es el caso de ERC (Esquerra Republicana de Cataluña), partido independentista catalán que tiene los mejores resultados electorales –tanto en Cataluña como en España– desde hace ocho décadas pero, paradójicamente, está peor que nunca porque cualquier paso que dé ahora será interpretado como una grave traición a los suyos. Como veremos, no es la única paradoja, ni la más grave, de esos dos países paradójicos que son, hoy, España y Cataluña. El líder de ERC, Oriol Junqueras, es un preso político condenado a 12 años de prisión por convocar un referéndum de autodeterminación. Aquí la primera paradoja: aunque la reforma del Código Penal de España despenalizó la convocatoria de referenda, los políticos independentistas catalanes han sido condenados a excesivas penas de prisión por someter a consulta la independencia de Cataluña.

ERC tiene que decidir si se abstiene para facilitar el gobierno PSOE-Podemos o si vota en contra. Ambas opciones son muy peligrosas para sus intereses. Objetivamente, al independentismo catalán le conviene que el próximo gobierno español sea moderado. Ya tiene demasiados líderes en la cárcel o en el exilio. Pero, precisamente porque tiene demasiados jefes en esas condiciones, gran parte del independentismo interpretará como una traición colaborar con la formación del gobierno de España. Eso le puede jugar en contra de cara a las próximas elecciones catalanas, que probablemente se convoquen durante el primer trimestre de 2020. La otra opción que tiene ERC es propiciar nuevos comicios o un pacto diferente. Por ejemplo, la gran coalición PSOE-PP. Un gobierno más explícitamente nacionalista español que la hipotética coalición PSOE-Podemos, en términos prácticos, significaría reducir la autonomía catalana, endurecer la persecución de sus líderes y los movimientos independentistas.

El empuje del nacionalismo español y la extrema derecha hacen improbable que el PSOE ceda lo suficiente para que ERC pueda vender un pacto como una victoria ante los suyos. Más concretamente, el PSOE no va a indultar a los independentistas condenados, no va a convocar un referéndum de autodeterminación legal y no va a garantizar que las leyes del parlamento catalán no sean derribadas una y otra vez por el Tribunal Constitucional. Ni quiere, ni puede.

Esto nos conduce a la explicación de la principal de las paradojas en la relación entre España y Cataluña. Aunque administrativamente Cataluña y España forman parte del mismo Estado, sus vidas políticas se han distanciado tanto que son dos realidades completamente diferentes. El nacionalismo español no tiene capacidad para entender lo que sucede en Catalu-ña. Y lo que es peor, no tiene volun-tad. España y Cataluña piensan diferente respecto a la autodeterminación, la sentencia del procés y las medidas políticas necesarias para solucionar el conflicto.

Las máximas cesiones que el nacionalismo español podría aceptar frente al independentismo catalán no satisfacen ni de lejos los mínimos que éste podría asumir para cejar en su empeño de actuar unilateralmente. Y viceversa, las máximas renuncias del independentismo catalán no se ajustan al mínimo que el nacionalismo español le exige, escudándose en los formalismos legales. Incluso, la mitad no independentista de Cataluña contempla como posibles escenarios de solución que el status quo español ni siquiera se plantea.

Este escenario de bloqueo político-político, explicado así, podría sugerir que nos encontramos ante un empate. Pero nada más lejos de la realidad. Se trata de dos posiciones políticas aparentemente bloqueadas, pero sólo una de ellas tiene fuerza para imponer a la otra su voluntad. El nacionalismo español no necesita ceder en nada porque tiene de su lado al ejército, las policías, los jueces, la Comisión Europea y los mercados. Es así de simple. Porque la política no consiste en quién tiene razón, sino quién tiene más fuerza.

Por Hibai Arbide Aza, abogado y periodista. Muzungu Producciones

Publicado enPolítica
Jueves, 12 Diciembre 2019 06:50

La elección más importante en décadas

La elección más importante en décadas

Gran Bretaña se juega el Brexit y el modelo económico

Boris Johnson y Jeremy Corbyn compiten por el gobierno y por el futuro político.

El Reino Unido celebra mañana la elección más importante en décadas. En juego está el Brexit rápido y posiblemente catastrófico que promete Boris Johnson o el menos traumático del laborista Jeremy Corbyn, que incluye un nuevo referendo y la posibilidad de permanecer en la Unión Europea (UE).

En juego también el futuro político de ambos y de las tendencias que encarnan: el perpetuo giro a la derecha de los conservadores desde el referendo pro-Brexit y el proyecto más a la izquierda del laborismo en toda su historia. Más a mediano plazo esta elección puede ser clave para la integridad del Reino, para su supervivencia como unión de tres naciones (Inglaterra, Escocia y Gales) y una provincia (Irlanda del Norte).

Las encuestas nacionales le dan una clara ventaja a Boris Johnson (unos 12 puntos). Si el cómputo final refleja estos sondeos, Johnson obtendría una mayoría absoluta y el parlamento podría ratificar su acuerdo de separación de la UE: el Reino Unido dejaría de pertenecer al bloque europeo el 31 de enero.

Si una vez más las encuestas la pifian y Boris Johnson solo queda con una primera minoría o si Corbyn da un batacazo que no predice nadie, el laborismo podría formar un gobierno de coalición o lograr un acuerdo alternativo con los principales partidos de oposición para renegociar con la UE un nuevo acuerdo y luego someterlo a un referendo que incluiría dos opciones, un Brexit "a la Corbyn" (bien distinto del de Johnson) o permanecer en la UE como si nada hubiera pasado.

En caso de una clara victoria de Johnson, los días del líder laborista estarían contados: el cambio de guardia se produciría en semanas, a más tardar en marzo. El primer ministro concretaría su principal promesa de campaña (“get Brexit done”) pero, contrario a lo que dijo en campaña, no se librará del “tema europeo”. El acuerdo que consiguió Johnson en octubre con la UE solo establece los términos de la salida del Reino Unido del bloque: no estipula qué tipo de relación tendrán una vez completado el proceso. En campaña Boris Johnson aseguró que antes que finalice el proceso de transición en diciembre del año próximo habrá negociado un tratado de libre comercio con la UE. Sería un caso único: la negociación de este tipo de tratados con la UE tiene una duración promedio de siete años.

En caso de derrota, el futuro de Johnson estará en la cuerda floja. No será primer ministro, pero quizás intente mantenerse como líder conservador: todo dependerá de la magnitud de la debacle. No deja de ser una paradoja que por más de una razón el Reino estará más Unido con un Johnson derrotado que con uno vencedor.

Escocia votó mayoritariamente a favor de permanecer en la UE en el referendo de 2016: salir del bloque europeo por una decisión predominantemente inglesa atizará la demanda de un nuevo referendo sobre su independencia. En Irlanda del Norte los unionistas pro-británicos, conservadores de toda la vida, rechazan el acuerdo al que llegó Johnson con la UE porque significa en los hechos una frontera aduanera entre la provincia y el resto del Reino Unido. En términos comerciales, Irlanda del Norte estará más unida a la República de Irlanda que a Inglaterra, Escocia y Gales. Según los unionistas, el comienzo del fin del Reino Unido.

El sistema electoral británico y la posibilidad de voto táctico vuelven imprevisible el resultado final. En el Reino Unido se votan los diputados que representarán en el parlamento a cada una de las 650 zonas electorales en que se divide el Reino. Cada zona es una batalla que se define por el sistema “first past the post”: el que gana la zona, se lleva el escaño. El que pierde, aunque sea por un voto, se queda sin nada.

Con este sistema, el voto táctico puede inclinar la balanza en unos 50 escaños. El mismo Boris Johnson corre peligro en su escaño de Uxbridge y South Ruslip, oeste de Londres. Un grupo local liberal-demócrata está haciendo campaña para favorecer al candidato laborista, Ali Milani, un joven de 27 años que, a diferencia de Johnson, nació y creció en la localidad. Johnson tiene una mayoría de cinco mil votos, exigua para las pasiones en juego. Si pierde su escaño no podrá ser primer ministro por más que los conservadores obtengan una mayoría parlamentaria, escenario político que jamás ha sucedido en el Reino Unido. 

La elección dependerá del peso que tengan en cada zona los temas locales y los grandes debates nacionales, encabezados por el Brexit y el NHS (Servicio Nacional de Salud). El voto joven será también clave. Más de dos millones de menores de 35 años hicieron el trámite del registro en el consejo electoral, indicación clara, pero no definitiva, que están dispuestos a desafiar el duro invierno británico para llegar a los centros de votación. En las elecciones de 2017, el 66 por ciento de los votantes de 18 y 19 años y el 55 por ciento de los treintañeros se inclinaron por el laborismo. Una repetición de estos porcentajes, podría cerrarle la puerta de 10 Downing Street a Boris Johnson y abrírsela, contra viento y marea, a Jeremy Corbyn.  

Por Marcelo Justo

Desde Londres

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Domingo, 08 Diciembre 2019 05:51

La resaca de Guaidó

La resaca de Guaidó

Ya nadie parece acordarse de la crisis humanitaria en Venezuela. En nombre de ella, a comienzos de 2019, el “mundo democrático”, encabezado por los halcones de Estados Unidos y apoyado por Trump, puso “todas las cartas sobre la mesa”, incluida una que vendían como muy probable: la invasión militar y multinacional al país caribeño.

Pero también hay policías buenos. Una de esas cartas tenía una imagen humanitaria y salvadora que llevó al productor inglés Richard Branson a organizar el Venezuela Aid Live, un concierto multitudinario en la frontera colombiana con Venezuela y que convocó al mainstream musical mundial, el 23 de febrero de este año. Entre los presentes también estuvieron un Sebastián Piñera que aún lucía joven y dinámico, el colombiano Iván Duque, recién electo, y el autojuramentado Juan Guaidó, quien salió de manera “heroica” de Venezuela, burlando a las fuerzas represivas “de la dictadura”. No podía faltar tampoco Luis Almagro, secretario general de la Organización de los Estados Americanos.

Lo que nadie había imaginado es que ese acto –transmitido en vivo y directo por varias televisoras del mundo y en el que diversas personalidades aportarían ingentes cantidades de dinero para apoyar “la lucha contra el tirano”– terminaría siendo la principal causa del deslave de las fuerzas de Guaidó y de la oposición en general, quienes ahora se ven involucradas en varias denuncias por el manejo de esa ayuda humanitaria.

¿QUÉ PASÓ AYER?

Como se recordará, durante el evento musical se pretendió generar un conflicto fronterizo que subiera la escalada de la crisis venezolana. La ayuda humanitaria recibida, transportada en tres camiones, debía ser ingresada por la fuerza, debido a que el gobierno de Nicolás Maduro no la quería dejar pasar. Pero, en palabras de Guaidó, la comida y enseres donados por la agencia estadounidense Usaid entrarían “sí o sí” a Venezuela.

Finalmente, en la subsecuente refriega entre opositores y tropas venezolanas en el puente fronterizo, los camiones con la ayuda fueron incendiados antes de llegar a Venezuela, lo que para la oposición era una prueba irrefutable del “talante genocida” de Maduro. Al mes, sin embargo, el New York Times publicó una investigación minuciosa en la que demostraba que habían sido quemados con bombas molotov por los propios seguidores de Guaidó (10-III-19). Y a los seis meses, salieron a la luz fotografías de Guaidó junto a famosos paramilitares y narcotraficantes colombianos, algunos armados, quienes le habrían ayudado a cruzar la frontera para asistir al Venezuela Aid Live (véase Brecha, 20-IX-19).

Hasta allí un verdadero desastre. Pero lo peor llegaría a comienzos de este mes, cuando Humberto Calderón Berti, excelso opositor de vieja data nombrado por Guaidó como embajador en Colombia, prendió un poderoso ventilador de denuncias de corrupción. Cesado de sus funciones por Guaidó el 26 de noviembre, debido, según el autoproclamado, a “modificaciones con relación a nuestra política exterior”, Calderón se despachó en una rueda de prensa en Bogotá acusándolo de haber engavetado las pruebas que él le envió durante los últimos meses sobre mal uso y robo de la ayuda humanitaria. El diplomático dijo a los periodistas que nunca supo qué se hizo con la totalidad de lo donado durante el concierto de febrero, pero presentó ante la fiscalía colombiana pruebas del uso indebido de una parte de ese dinero: en prostitución, licores y fiestas, pagadas por un grupo de enviados de Guaidó en Colombia, entre los que figuran su prima Rossana Barrera y otras figuras de su entorno. Otra arista de las denuncias del ahora “ex embajador” es su acusación contra Leopoldo López, el jefe de Voluntad Popular, quien según Calderón no habría actuado en contra de las personas involucradas en los hechos de corrupción, a pesar de que también tenía en sus manos las pruebas que él le había enviado.

Esta cadena de acontecimientos infaustos ha dividido a la oposición en varios toletes. Este lunes 9, unos 70 diputados opositores presentaron una querella para investigar a Guaidó. Algunos legisladores de Voluntad Popular han salido del partido y otros han sido expulsados. López, líder apadrinado por Estados Unidos, ha caído en una espiral de descrédito, especialmente en las filas de la oposición radical, su nicho principal, donde ahora se lo considera “cohabitando” con Maduro a raíz de las negociaciones entre el gobierno y la oposición que coordinara Noruega en meses pasados. Además, la generación de dirigentes opositores a la que pertenece Guaidó, que se había mantenido fuera de cargos importantes en los últimos años y, por lo tanto, era vista como un bastión de reserva moral, hoy es señalada y acusada como corrupta en un caso especialmente sensible: el saqueo de donaciones humanitarias hechas por varios artistas y empresarios.

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