En una foto de archivo George W. Bush, ex presidente de Estados Unidos. Durante su administración se difundió en los medios electrónicos la existencia de armas de destrucción masiva como justificación de la guerra contra Iraq.Foto José Núñez.

Rand inició en 2018 su definición solipsista sobre el Declive de la verdad en EU: el papel aminorado de hechos y análisis. Se trata de una imagen local en espejo de la Conferencia de Munich sobre la Posverdad (https://bit.ly/2P76SL9).

La "definición" de Rand comporta cuatro tendencias: 1. Creciente desacuerdo entre interpretaciones analíticas de hechos y datos; 2. Nebulosidad de la línea de separación entre opinión y hechos; 3. Creciente volumen relativo e influencia resultante de la opinión y la experiencia personal sobre los hechos; 4. Confianza declinante en fuentes de los hechos anteriormente respetadas (https://bit.ly/2U9CZvE).

¿Dónde deja RAND la colosal mentira de Baby Bush con sus cómplices multimedia en su época de "verdad absoluta e infalible", sobre las inexistentes armas de destrucción masiva en Iraq que aniquilaron a su población?

En su reporte, que abarca de 1987 a 2017, Rand publica el Declive de la verdad en EU y las noticias en la era digital, donde las de la televisión se llevan las peores críticas (https://bit.ly/30nJA99). ¡Con flagelarse con Televisa/Univisión basta!

El galardonado periodista Chris Hedges comenta que la realidad del periodismo de los multimedia en EU es "mucho peor" que el reporte de la Rand: padece una "esquizofrenia cultural" cuando "se han inclinado a los sentimientos en lugar de los hechos", lo cual "ha desgarrado al país al borde de una guerra civil" (https://bit.ly/2w85eAc).

Hedges alega que la evicción de los hechos a favor de los "llamados emocionales" con mentalidad de litigantes ha sembrado la discordia en la sociedad desde décadas atrás:"es más subjetiva" y "se basa primordialmente en la argumentación y la abogacía". Según el periodista, las tres principales redes de noticias en cable "renunciaron al periodismo" que “sustituyeron con programas de noticias de reality show centradas en Trump y sus tuits y el Russiagate”.

A mi juicio, las cableras de noticias fake, acomodadas a los privilegios de sus accionistas mayoritarios, hoy son propagandistas vulgares de la plutocracia y sus grupos de interés, como la tóxica dupla Univisión/Televisa controlada por títeres del binomio sionista de Haim Saban/George Soros, aliados de Hillary Clinton (https://bit.ly/2LV3hBV).
Hedges arremete contra las redes de noticias en cable y sus conductores/comentaristas –que a mi juicio denigran a los matraqueros porristas.

Hoy 40% de los ingresos de los periódicos "no es más sostenible económicamente", lo cual ha llevado a su "fallecimiento (sic)" cuando "los medios de Internet han creado un espacio libre para todos donde la gente se encapsula en guetos (sic) con sus creencias particulares en sistemas o en teorías de conspiración que apoyan".

Una "teoría de conspiración" en México fue la grotesca trama rusa del lavado de dinero de la Operación Berlín (https://bit.ly/2UrdBVm) y que sus autores tienen todavía el mega-cinismo de endosárselo a adversarios.

Hoy es "difícil apartar las opiniones muy subjetivas de los hechos y las personas creen lo que les conviene", a juicio de Hedges, quien se mofa de los noticieros en EU que "promovieron la teoría de la conspiración de que Trump era un agente del Kremlin". Todo era basura (sic) pura, pero atrajo a sus televidentes”.

Hedges contempla que los multimedia "empujan antagonismos y odios (sic) entre los grupos étnicos en EU" cuando "los medios de derecha demonizan a Bernie Sanders y a Barack Obama comparándolos con Hitler, y los medios de izquierda etiquetan a los partidarios de Trump como racistas (sic) y deplorables", lo cual "crea discordia y fragmentación social". Lo grave radica en que "tales cismas pueden desembocar en turbulencias civiles, que ya suceden en EU".

El máximo problema radica en la definición del florido léxico solipsista que se asestan los adversarios cuando la palabra "odio", ya no se diga "semita", (https://bit.ly/2VhugqM) pierde su universalidad dependiendo si se "formula" en Israel/Hollywood/Televisa/Univisión o en Irán/Rusia/China. Ya entramos a la nueva era de la "verdad geopolítica".

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China a EEUU: "Vamos a luchar hasta el final"

El mensaje fue lanzado al aire por Televisión Central de China (CCTV) mediante un editorial titulado: "China ha hecho la preparación integral". En él se anuncia la posición de Pekín en la guerra comercial lanzada por EEUU, durante la emisión del programa diario de noticias. El medio oficialista asegura que "no queremos esta lucha, pero no tenemos miedo y vamos a luchar si es necesario".


Para la inmensa mayoría de la población china, la guerra comercial no es una cuestión económica sino de dignidad nacional. El editorial anónimo lo explica con una metáfora histórica: "Para la nación china que ha experimentado varias tormentas en los últimos 5.000 años, ¿hay alguna situación que no hemos visto antes? En el proceso de la gran revitalización de la nación, tiene que haber dificultades e incluso olas terribles. La guerra comercial provocada por los EEUU. es sólo una barrera en el camino de desarrollo de China, y no es un gran problema en absoluto".

La referencia no es un dato menor para una nación que fue ultrajada varias veces en conflictos recientes en los siglos XIX y XX. Quizá por esa razón, en pocas horas la página del programa oficial recibió más de tres millones de visitas en twitter y dos millones de "likes".

Varios observadores destacaron que semejantes comentarios son "muy inusuales", por la severidad del tono, en los medios chinos. Algo así no se produjo siquiera después del ataque aéreo de la OTAN en 1999 a la embajada china en Belgrado y cuando la colisión de aeronaves Mar Meridional de China en 2001.


El sentido común de los chinos, tanto de la sociedad como del gobierno, indica que deben seguir su camino sin importar lo que hagan los demás. En el mismo sentido, un medio generalmente crítico de Hong Kong, el South China Morning Post, destaca que en las negociaciones con EEUU, "Pekín no podía ceder a las demandas de Washington por la dignidad nacional y cuestiones de principio".

Trump decidió elevar los aranceles a una parte considerable de las importaciones desde China, medida que fue retrucada por Pekín en lo que se considera un "ojo por ojo" que no tendría fácil solución.

El presidente de EEUU cuenta con alguna ventajas, gracias al bajo desempleo, el crecimiento de más del 3% en el primer trimestre, la baja inflación y la subida de los salarios.
Que lo anterior lo consiga a costa de un creciente endeudamiento público y un alto déficit presupuestario, no parece importarle a quien comparecerá en las urnas en poco más de un año.


El columnista de Asia Times, David P. Goldman, ensaya una mirada estratégica que implica mirar mucho más lejos: "Trump quiere restaurar un pasado en el que América dominó la producción, y su estrategia de negociación recuerda el juego de Monopoly, en el que los jugadores intentan extraer rentas. China está jugando el juego de estrategia antigua de Go, con el objetivo de supremacía tecnológica".

A mi modo ver, este es el punto central. China no pierde el rumbo y tiene mucho margen para negociar, por varias razones.

La primera es que no debe someter a su dirección política al escrutinio de las urnas, por lo que no necesita hacer nada destinado a conformar a la opinión pública que siempre es volátil y depende de los avatares de la economía, en particular en Occidente.


La segunda ventaja es la ya mencionada historia de derrotas y humillaciones, que lleva a Pekín a poner en primer lugar la soberanía de la nación, la dignidad del país y de sus habitantes, que se muestran afines al llamado nacionalista. Se trata de una actitud defensiva, mientras la de Washington es a todas luces ofensiva y guerrerista en pugna por la supremacía global.


La tercera es que China no pierde el rumbo, sabe que la guerra comercial no es tal sino una guerra por la supremacía tecnológica, como se desprende de la ofensiva contra Huawei desatada desde 2018.


Para EEUU es difícil de aceptar que la multinacional china lleve ventaja en las telecomunicaciones y sea la punta de lanza de la Ruta de Seda. Goldman nos recuerda que Huawei superó a Apple en la venta de teléfonos en el primer trimestre de 2019 pese a que no puede vender en EEUU. Por el contrario, las empresas de alta tecnología de EEUU dependen de sus ventas a China.


El núcleo de la guerra tecnológica son los semiconductores, rama en la que los chinos no son inferiores a Apple. Goldman concluye: "China espera salir de la guerra comercial con una ventaja indiscutible en la fabricación y diseño de semiconductores. Si tiene éxito, se convertirá no sólo en el poder económico dominante, sino en la potencia militar dominante".
La industria de semiconductores nació en EEUU pero migró a Asia en la etapa inicial del neoliberalismo salvaje. Ahora Asia, y China en particular, llevan la delantera. Revertir esta situación no será sencillo, por más empeño que ponga la administración Trump. Lo peor es que ni la Unión Europea ni el reino Unido, o sea sus más importantes aliados, se sumaron a la guerra contra Huawei, en lo que el analista de Asia Times considera "la peor humillación para la diplomacia estadounidense desde el final ignominioso a la guerra de Vietnam".


La guerra está servida y no tiene marcha atrás. La opinión pública estadounidense y las elites dominantes, seguirán el camino emprendido por Trump, más allá del resultado electoral. En una guerra gana el que tiene mayor voluntad, el que es capaz de aferrase al terreno, aquel pueblo que sabe lo que quiere y no teme los sacrificios. Las guerras no las ganan ni los liderazgos, ni las armas más sofisticadas, ni los discursos más encendidos. La historia de la Segunda Guerra Mundial, cuando el nazismo parecía arrollar el mundo, mostró que los pueblos pueden más.

00:26 15.05.2019(actualizada a las 00:44 15.05.2019)

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Cuando las fronteras del vivir son las fronteras del ser y del no ser

¿Vivimos en un tiempo de abolición de fronteras o en un tiempo de construcción de fronteras? Si tenemos en cuenta dos de los poderes o instrumentos que más minuciosamente gobiernan nuestras vidas (el capital financiero e Internet) es ineludible la conclusión de que vivimos en un mundo sin fronteras. Cualquier intento de cualquiera de los 195 Estados que existen en el mundo para regular estos poderes será considerado ridículo. En el actual contexto internacional, la evaluación no será muy diferente si la regulación se lleva a cabo por conjuntos de Estados, por más ominoso que sea el probable desenlace de la falta de regulación.

Por otro lado, si se tiene en cuenta la incesante construcción o reafirmación de muros fronterizos, fácilmente concluimos que, por el contrario, nunca las fronteras se han movilizado tanto para delimitar pertenencias y crear exclusiones. Los muros entre Estados Unidos y México, entre Israel y Palestina, entre Hungría y Serbia, entre Crimea y Ucrania, entre Marruecos y el pueblo saharaui, entre Marruecos y Ceuta/Melilla, están afirmando el dramático impacto de las fronteras en las oportunidades de vida de quienes buscan atravesarlas.

Esta ambivalencia o dualidad de nuestro tiempo no es nueva. Acotándonos al mundo occidental, podemos decir que existe desde el siglo XV, en el momento en que la expansión transatlántica europea obliga a alinear los poderes gemelos de eliminar y crear fronteras. El Tratado de Tordesillas de 1494 regulaba la libertad marítima de los reinos de Portugal y Castilla, al mismo tiempo que excluía a los demás países del comercio oceánico, el mare clausum. Cuando en 1604 le contrapone la doctrina del mare liberum, Hugo Grotius tiene en vista disputar las fronteras existentes para sustituirlas por otras, más acordes con las aspiraciones de la Holanda emergente. En la misma lógica de conveniencias, Francisco de Vitória, al mismo tiempo que defendía la soberanía de los países ibéricos, defendía que el derecho de libre comercio prevalecía sobre cualquier pretensión de soberanía de los pueblos de las Américas.

Desde el Renacimiento en el siglo XV hasta la Ilustración en el siglo XVIII se va afirmando la universalidad sin fronteras de la humanidad y del conocimiento, al mismo tiempo que se van levantando las fronteras entre civilizados y salvajes, entre colonizadores y colonizados, entre libres y esclavos, entre hombres y mujeres, entre blancos y negros. Un siglo después de que Europa se hubiera parcelado en países soberanos con el ordenamiento que surgió del Tratado de Westfalia de 1648, Immanuel Kant aboga por la idea del Estado universal, cuna de todo el cosmopolitismo eurocéntrico. Esa fue la única forma de garantizar la coexistencia pacífica entre poderes y religiones que se habían enfrentado de modo bárbaro en la Guerra de los Treinta Años, en la que murió un millón de personas. Un siglo después de Kant, las potencias europeas, resueltas a garantizar la expansión sin límites del capitalismo emergente, se reúnen en Berlín para diseñar las fronteras en el reparto de África, sin que obviamente los africanos sean escuchados.


El relato podría continuar con la inestabilidad crónica de las fronteras de Europa del Este y de los Balcanes y el forzoso desplazamiento masivo de poblaciones derivadas del colapso del Imperio otomano. A su vez, en nuestros días, el espacio Schengen ilustra cómo el mismo poder, simultáneamente, puede eliminar y crear fronteras. Mientras que para los europeos incluidos este espacio convirtió las fronteras internas en un anticuado impedimento felizmente superado, para los no europeos las fronteras externas se convirtieron en un muro opaco y burocrático, cuando no en una pesadilla kafkiana.

Todas las situaciones conducen a la misma conclusión: las fronteras son instrumentales y son siempre expresión del poder de quien las define. Por su parte, la violación de las fronteras o es expresión de un poder emergente que se pretende imponer al poder existente, o es expresión de quienes, sin tener poder para redefinir o eliminar las fronteras, las atraviesan sin autorización de quien las controla.

Dado su carácter instrumental, las fronteras son mucho más que líneas divisorias geopolíticas. Son formas de sociabilidad, exploración de nuevas posibilidades, momentos dramáticos de travesía, experiencias de vida fronteriza, líneas abisales de exclusión entre ser y no ser, muros de separación entre la humanidad y la subhumanidad, tiempos-espacios de ejercicio de poder arbitrario y violento. En este ámbito, lo que mejor caracteriza nuestro tiempo es la diversidad de experiencias fronterizas, la aceleración de los procesos sociales, políticos y culturales que erigen y derriban fronteras, la valoración epistemológica del vivir y el pensar fronterizos y los modos de resistencia contra fronteras consideradas arbitrarias o injustas.

Veamos algunas situaciones paradigmáticas. La travesía de las fronteras puede ser tanto una experiencia banal, casi irrelevante, como una experiencia violenta, degradante, en la que el horror cotidiano es la única banalidad. En el primer caso son paradigmáticas las travesías cotidianas, para fines de comercio y convivialidad, de las comunidades africanas que fueron separadas por fronteras arbitrarias después de la Conferencia de Berlín en 1894-95; de los pueblos indígenas de la Amazonia, que tienen parientes en ambos lados de la frontera de los varios países amazónicos; o de las “gentes da raia” entre Portugal y España (sobre todo en Galicia). En el segundo caso, hay que distinguir entre travesías cotidianas y de doble sentido, y las travesías singulares o las experiencias reiteradas y frustradas de travesías imaginadas, unas y otras como de sentido único. De las primeras son paradigmáticas las travesías cotidianas de los palestinos que van a su trabajo en Israel, a través de los infames check-points, donde pueden estar horas o directamente no pasar, en cualquier caso víctimas del mismo poder violento, arbitrario y totalmente opaco. De las segundas son paradigmáticas las travesías logradas o frustradas de millares de emigrantes o, mejor, de fugitivos del hambre, de la miseria, de las guerras y de los cambios climáticos que atraviesan América Central rumbo a los Estados Unidos, o naufragan en el Mediterráneo al intentar cruzarlo en su camino hacia Europa.

En estas travesías, las temporalidades históricas tanto se dramatizan como pierden sentido. Estos peregrinos de la desheredad moderna, capitalista, colonial y patriarcal, ¿huyen hacia el futuro o huyen del futuro? ¿Vienen del pasado o van hacia el pasado? ¿Son hijos de la expoliación colonial que intentan liberarse de la devastación que ella creó o son proyectos de carne joven para re-esclavizar, esta vez en el seno de las fachadas de las avenidas del glamour metropolitano, y ya no en los campos de exterminio en las plantaciones de las colonias?

La sociabilidad de frontera tanto puede resultar del ejercicio permanente de desplazamiento de las fronteras, como de la vida detenida junto a fronteras fijas y bloqueadas, muros de cemento o redes de alambre de púas. En el primer caso, la frontera es definida y desplazada por quien tiene el poder para hacerlo. Es paradigmática la experiencia de pioneros, expedicionarios, emigrantes que, durante siglos de expansión colonial, fueron invadiendo y colonizando los territorios de los pueblos nativos. Al haber acontecido en un contexto supuestamente poscolonial, la experiencia del Far West norteamericano es particularmente reveladora de la línea abisal que la frontera va diseñando entre las zonas de ser y las zonas de no ser, como diría Frantz Fanon. De este lado de la línea, siempre en movimiento, está la sociabilidad de los pioneros, una sociabilidad de nuevo tipo caracterizada por el uso selectivo e instrumental de las tradiciones y su mezcla con la creatividad de los inventos de convivencia exigidos por el nuevo contexto, por la pluralidad de poderes y jerarquías débiles entre los diferentes grupos de pioneros, por la fluidez de las relaciones sociales y la promiscuidad entre extraños e íntimos. Del otro lado de la línea están los indios, los dueños del territorio, que los pioneros convierten en seres inferiores, indignos de tanta abundancia, obstáculos al progreso, a ser superados con la inexorable conquista del Oeste. De un lado de la frontera, la convivencia; del otro, la violencia. La matriz moderna de la construcción paralela de humanidad y de inhumanidad tiene aquí una de sus ilustraciones más dramáticas y violentas.

A su vez, la sociabilidad de las fronteras bloqueadas está muy presente hoy en día en los campos de refugiados que se van multiplicando en varios países europeos y en países asociados para el efecto, como es el caso de Turquía. Son, en verdad, campos de concentración de los nuevos presos políticos de nuestro tiempo, los presos políticos del capitalismo, del colonialismo y del patriarcado, poblaciones consideradas desechables o sobrantes para estas tres formas de dominación moderna que hoy parecen más agresivas que nunca.
Las fronteras son las heridas incurables y expuestas de un mundo sin fronteras. El único motivo de esperanza que ellas nos permiten es la emergencia de movimientos y asociaciones de jóvenes que se rebelan contra las fronteras y se solidarizan activamente con las luchas de los migrantes y refugiados. No practican ayuda humanitaria, sino que se involucran en sus luchas, facilitan la comunicación entre los migrantes, exploran medios legales e ilegales para liberarlos de esas prisiones infames. Estos jóvenes constituyen la mejor manifestación de la desesperada esperanza de nuestro tiempo.

Traducción de Antoni Aguiló y José Luis Exeni Rodríguez

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Responde China a EU con aumento de aranceles

Tasas hasta de 25% a bienes valorados en 60 mil millones de dólares anuales

China anunció ayer que aumentará los aranceles aduaneros a la importación de productos estadunidenses por un monto de 60 mil millones de dólares anuales en represalia por las medidas comerciales adoptadas por el presidente estadunidense, Donald Trump, la semana pasada.La medida elevó el temor a que las dos mayores economías del mundo entren en una disputa sin freno, la cual podría golpear el crecimiento global y se reflejó en caídas de las bolsas a escala global.

A partir del primero de junio China impondrá aranceles de 10, 20 e incluso 25 por ciento a 5 mil 140 productos estadunidenses ya gravados, como vegetales congelados y gas natural licuado, informó la Oficina de la Comisión tarifaria del país asiático.

"El ajuste a los aranceles es respuesta al unilateralismo y proteccionismo estadunidense", subrayó el Ministerio de Finanzas chino. "Pekín espera que Washington vuelva al camino correcto del comercio bilateral y las consultas económicas", agregó.

De acuerdo con la Comisión de Aranceles Aduaneros del Consejo de Estado, China elaborará y dará a conocer una lista de productos estadunidenses importados elegibles para ser excluidos de los gravámenes extras tras evaluar las solicitudes presentadas por las partes interesadas sobre una base de prueba.

Trump confirmó a periodistas que en junio próximo se reunirá con el mandatario chino, Xi Jinping, en el contexto de la cumbre del G20, y que espera que el encuentro sea fructífero para la resolución del conflicto.

Previamente, en Twitter, Trump culpó a Xi del fracaso en las negociaciones para la firma de un acuerdo comercial, y le advirtió que si aplica represalias empeorará la relación.

"Le digo abiertamente al presidente Xi y a mis muchos amigos en China que sufrirán mucho si no llegan a un acuerdo, porque las compañías se verán obligadas a abandonar esa nación por otros países. Es demasiado caro comprar en China. ¡Tenían un gran acuerdo casi cerrado y dieron marcha atrás!", apuntó.

La más reciente ronda de negociaciones entre Estados Unidos y China terminó el pasado viernes en Washington sin que hubiera acuerdo.

En días anteriores, Estados Unidos acusó a China de no comprometerse con acuerdos previamente alcanzados.

El viernes entró en vigor un aumento de 10 a 25 por ciento de los aranceles a las compras de productos del país asiático por un monto de 200 mil millones de dólares anuales. Trump también llamó a gravar los 300 mil millones de importaciones chinas restantes.

Este lunes los mercados mundiales reaccionaron negativamente ante el incremento de la tensión comercial entre Washington y Pekín, las dos mayores economías del planeta.

En Nueva York, el índice Dow Jones bajó 2.38 por ciento, a 25 mil 324.99 unidades, mientras el Standard & Poor’s 500 cayó 2.41, a 2 mil 811.87. El Nasdaq, en tanto, descendió 3.41 por ciento, a 7 mil 647.02 puntos.

La Bolsa Mexicana de Valores perdió 0.55 por ciento, a 43 mil 142.46 puntos.

Los mercados europeos cerraron con pérdidas generalizadas. Destacaron la bolsa de Lisboa, con un retroceso de 1.81 por ciento, y la de Fráncfort, con 1.58.

En China, el índice Shezhen cayó 1.43 por ciento y el Shanghái Composite cedió 1.21.

En el continente americano, las bolsas también bajaron notablemente. En Buenos Aires el mercado perdió 3.27 por ciento y el de Sao Paulo tuvo una variación de menos 2.69.

"Un acuerdo entre Estados Unidos y China es muy valorado por el mercado", expresó el analista Sam Stovall, de la empresa CFRA Research. "¿Quién sabe qué puede pasar antes de que ese acuerdo sea alcanzado?", añadió.

Para el analista comercial William Reinsch, "en este momento pareciera que estamos en un choque de trenes en cámara lenta, en el que ambas partes se apegan a sus posturas".

 

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China se prepara para una guerra de desgaste con EE UU en su disputa comercial

Pekín exige que un acuerdo final garantice la “igualdad y la dignidad” de los dos países

 La ronda número once de conversaciones comerciales entre China y Estados Unidos terminó en Washington sin más acuerdo aparente entre las delegaciones que el desayuno: donuts, que llevaban los guardaespaldas en grandes bolsas. EE UU ya ha puesto en marcha su anunciado aumento de aranceles sobre productos chinos por valor de 200.000 millones de dólares, y no hay fecha para retomar las negociaciones. Aunque, al abandonar Washington, el jefe de la delegación china, el vice primer ministro Liu He, se declaraba “cautelosamente optimista”, también dejaba claro que las posturas están separadas por enormes diferencias de fondo.


Los canales siguen abiertos, han insistido las dos partes. “Las negociaciones no se han roto” y se retomarán en Pekín en algún momento del futuro, subrayaba Liu, el hombre de confianza del presidente chino Xi Jinping para los asuntos económicos, en una rueda de prensa con medios chinos. Pero también admitía que existen “desacuerdos sobre cuestiones de principio”. Tres cuestiones en las que, subrayó, China “no cederá bajo ningún concepto”.


Para poder llegar a un acuerdo —ha explicado—, su Gobierno considera obligatorio que Estados Unidos levante sus aranceles adicionales; que el aumento del volumen de compras de productos estadounidenses que Washington exige a China sea realista y se ciña a la demanda interna china; y —sobre todo— que el documento final del acuerdo sea “equilibrado” para garantizar la “igualdad y la dignidad” de los dos países.
En esa tercera condición, la “dignidad”, está la clave. El actual punto muerto se desató, como ha publicado la agencia Reuters, cuando Pekín eliminó del borrador de acuerdo las referencias a que cambiaría sus leyes para aceptar las demandas de EE. UU. sobre protección de la propiedad intelectual, acceso a los mercados de servicios financieros y transferencia forzosa de tecnología, entre otros. Para Washington, esos términos eran la garantía para hacer cumplir lo que -creía- se había acordado. Para Pekín representaban una injerencia intolerable en su soberanía. Y un cambio en su modelo económico que Xi Jinping no tiene ninguna intención de aceptar. Venga lo que venga.


“China está dispuesta a pagar un cheque, pero no a transformar su modelo económico estatal en una economía de mercado”, escribía esta semana Alicia García-Herrero, economista jefe para Asia Pacífico del banco de inversiones Natixis. “El abrupto cambio de dirección [de el presidente estadounidense, Donald Trump] en la estrategia de negociación revela desesperación, más que fuerza” al imponer los nuevos aranceles, que pasan del 10 al 25%, y amenazar con gravar de la misma manera al resto de productos importados chinos.


Y China ha llegado a la conclusión de que tiene margen de maniobra para aguantar lo que cree que puede ser una guerra de desgaste prolongada. La desconfianza de Pekín es grande, y domina la percepción de que, al final, el objetivo de EE. UU. es impedir que este país se convierta en una gran potencia. No ha ayudado que esta semana las autoridades estadounidenses denegaran una licencia de operación a la principal compañía telefónica china —China Mobile— e intensificaran su retórica contra el gigante tecnológico Huawei.


A lo largo de los meses de negociación, Pekín ha ido dando pasos para proteger su economía ante la ausencia de un acuerdo. “Los responsables políticos chinos se han centrado en estimular de modo efectivo la economía. Además, con una perspectiva a largo plazo en mente, China se ha esforzado en extender lazos amistosos con la mayor cantidad posible de países”, apunta García-Herrero. Para lo primero, recuerda la economista, se encuentran en marcha estímulos para el sector privado vía crédito. Para lo segundo, China ha sumado ya oficialmente a 130 países a su iniciativa Nuevas Rutas de la Seda.


Los últimos datos económicos avalan, a ojos de Pekín, esta estrategia. El crecimiento del PIB en el primer trimestre del año ha sido del 6,4%, por encima de lo esperado. Las exportaciones también han aumentado un 4,3% interanual en los primeros cuatro meses del año, como han resaltado los medios oficiales chinos a lo largo de esta semana. El economista jefe del banco central chino, Ma Jun, ha calculado el impacto de la guerra comercial en una pérdida de tres décimas de punto de crecimiento del PIB, “algo que está dentro de lo controlable”.


“La economía tocó suelo a finales del año pasado, ahora empieza a recuperarse”, ha subrayado Liu. “A pesar de las presiones económicas que puedan venir, creo que la economía china mantendrá su impulso y un desarrollo sano y estable”.


La cita del G20


A corto plazo, y con independencia de que las delegaciones vuelvan a reunirse antes o no, la próxima gran cita se perfila en Osaka (Japón) a finales de junio, la cumbre anual del G20. Allí se verán las caras Trump y Xi Jinping, los únicos -como ha quedado claro esta semana- que tienen la última palabra para cerrar un acuerdo.


Un acuerdo que no llegará, como venía a decir Liu, a cualquier precio. “Cuanto más necesite Xi movilizar su sistema político y su población para (…) luchar una guerra de desgaste, más difícil le será cambiar la marcha y aceptar un gesto de Estados Unidos; si es que llega”, apunta en una nota la consultora Eurasia Group.


Aunque ambos les interesa entenderse. Una guerra comercial entre las dos principales economías del mundo sería perjudicial para todos. Trump necesita réditos electorales, y un pacto con China que pueda presentar como ventajoso sería una buena carta. Xi conmemorará en octubre el 70 aniversario de la fundación de la República Popular de China, y no quiere problemas que distraigan de los preparativos. Para Pekín —recuerda García-Herrero— continuar la política de crecimiento mediante estímulos puede suponer en el futuro un aumento de la deuda.


Pero incluso si los dos jefes fuman a corto plazo la pipa de la paz —y hoy por hoy, está por ver—, no está tan claro que consigan la cuadratura del círculo: resolver sus diferencias de principio, la “dignidad” de la que hablaba Liu He. Y un acuerdo que no las solvente puede acabar siendo como los dónuts del desayuno de sus delegaciones: dulce por fuera; por dentro, vacío.

Por Macarena Vidal Liy
Pekín 11 MAY 2019 - 10:33 COT

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Sábado, 11 Mayo 2019 04:59

Trump tensa la cuerda con China

Liu He y Mnuchin se dan la mano en medio de las negociaciones en Washington. Imagen: AFP

Las conversaciones para terminar con la alarmante guerra comercial entre China y Estados Unidos fueron constructivas, dijo el viernes el secretario estadounidense del Tesoro, Steven Mnuchin, dando una señal de que ambas potencias podrían cerrar un acuerdo que evitaría riesgos para la economía mundial. Solo unas horas antes, Washington lanzó una salva de medidas comerciales contra China al aumentar de 10 por ciento a 25 por ciento los aranceles a 5000 productos de ese origen importados por 200.000 millones de dólares. A su vez, Pekín amenazó con tomar “las contramedidas necesarias”.


El atisbo de esperanza surgido de las declaraciones de Mnuchin alentó a Wall Street, que venía siendo presionada por el pesimismo en las negociaciones. El Dow Jones empezó a recortar las pérdidas sufridas desde la mañana pero seguía en rojo a media jornada. Los mercados de Europa y Asia parecían más optimistas.


“Hubo constructivas discusiones entre ambas partes. Es todo lo que vamos a decir”, dijo Mnuchin, citado por la cadena CNBC, tras dos horas de negociaciones con una misión china liderada por el vice primer ministro, Liu He. Minutos antes, ambos se saludaron con un apretón de manos ante la sede del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) en Washington. De inmediato Mnuchin y el USTR, Robert Lighthizer, partieron hacia la Casa Blanca.


En su hotel, Liu dijo a periodistas que las negociaciones transcurrieron “bastante bien”, según la agencia de noticias Bloomberg que, sin embargo, también citó fuentes que indicaron que los progresos fueron escasos.”Esperamos que las partes puedan encontrarse en una posición intermedia y trabajar juntas para resolver los problemas existentes a través de la cooperación y la consulta”, dijo el Ministerio de Comercio chino en un comunicado.


El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo el viernes que no tiene apuro por cerrar un trato con Pekín por considerar que está negociando desde una posición de fuerza. Luego de semanas de proclamar su optimismo, la Casa Blanca cambió de tono el pasado fin de semana y se mostró enojada y hasta despreocupada sobre el conflicto. El sábado, Trump expreso su furia en Twitter por considerar que las negociaciones avanzaban “demasiado despacio”, acusó a China de desconocer compromisos ya pactados y anunció las medidas arancelarias que entraron a regir la pasada medianoche.


Pero Trump cambió de tono este viernes. “Las conversaciones con China siguen de manera muy cordial, no hay absolutamente ninguna necesidad de precipitarse, AHORA que China paga aranceles de 25 por ciento a Estados Unidos”, dijo. El presidente siguió en su tesitura de que los aranceles son más beneficiosos que un acuerdo. “Los derechos de aduana aportarán MUCHA MAS riqueza a nuestro país que un acuerdo fenomenal de tipo tradicional”, agregó.


Desde el año pasado, las dos mayores economías mundiales se aplicaron recíprocamente aranceles a productos por 360.000 millones de dólares, lo cual castigó a los productores agrícolas estadounidenses y a los sectores manufactureros de ambos países. Trump desató la guerra para terminar con prácticas comerciales chinas que considera desleales y a las que atribuye el abultado déficit de Estados Unidos en el comercio bilateral.


Estados Unidos quiere que China respete los derechos de propiedad intelectual y deje de subsidiar masivamente su producción local.,


Las tarifas también hicieron blanco sobre todo las exportaciones agrícolas estadounidenses a China, pero también en los sectores manufactureros de ambos países. “El riesgo de un colapso total de las conversaciones comerciales ciertamente se ha incrementado”, dijo ayer la calificadora de riesgo Moody’s en un informe citado por CNN. Las empresas estadounidenses están en contra de los aranceles, pero “apoyan la idea en el corto plazo si esto nos ayuda a lograr un acuerdo fuerte, aplicable y a largo plazo que solucione cuestiones estructurales”, dijo la Cámara de Comercio Estadounidense.


Al llegar a Washington el jueves, He dijo que las perspectivas de las conversaciones eran promisorias pero advirtió que aumentar los aranceles dañaría a ambas partes. “Espero que nos involucremos en forma racional y sincera con la parte estadounidense”, dijo a la prensa estatal china.


El aumento de aranceles impuesta desde el primer minuto de este viernes abarca numerosos productos chinos; entre ellos equipos médicos, maquinaria, autopartes y muebles. Pero los productos que ya estaban en viaje hacia Estados Unidos solo serán gravados con el 10 por ciento anterior. Ese matiz otorga un cierto período de gracia y evita un inmediato incremento de la intensidad del conflicto. “Aunque estamos decepcionados por las vallas que fueron levantadas, apoyamos los actuales esfuerzos de ambas partes por llegar a un acuerdo sólido y aplicable que resuelva los asuntos fundamentales, estructurales, que nuestros miembros enfrentan desde hace mucho con China”, dijo la agrupación comercial American Chamber of Commerce en un comunicado.


Economistas remarcan que las medidas aduaneras terminan siendo costeadas por las empresas y los consumidores debido a que incrementan el precio de los productos importados. Productores agrícolas y fabricantes de Estados Unidos se quejan porque las represalias chinas les hacen perder mercados.


“NADIE GANA UNA GUERRA COMERCIAL”, tuiteó el analista Chad Bown del Peterson Institute for International Economics. Un asesor del banco central chino estimó que las medidas de Trump y las represalias chinas, reducirán el crecimiento económico de China en 0,3 punto porcentual. Eso está “dentro de un rango controlable”, dijo el asesor Ma Jun.

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La Ruta de la Seda envuelve a EEUU en América Latina

Ya son 19 países latinoamericanos los que han suscrito la Ruta de la Seda promovida por China. El Gobierno peruano firmó un memorándum de entendimiento para unirse a la ambiciosa iniciativa de infraestructura, en el marco del II Foro de la Franja y la Ruta para la Cooperación Internacional, que se clausuró el último sábado de abril en Pekín.

 

En todo el mundo la Ruta suma 173 acuerdos de cooperación con 125 países, desde su inicio en 2013. La propuesta china ha crecido de forma rápida en Asia y África, gana terreno en América Latina y tiene dificultades en los países centrales de Europa, donde Italia es el único país del G7 en sumarse a la iniciativa.

La reciente incorporación de Perú es importante para el proyecto. Panamá fue el primer país latinoamericano en unirse y después se han sumado Uruguay, Ecuador, Venezuela, Chile, Bolivia, Costa Rica, Cuba, Antigua y Barbuda, Trinidad y Tobago, y Guyana.


China es el segundo mayor socio comercial de América Latina. En 2018, el valor total de las importaciones y exportaciones entre el país asiático y la región alcanzó los 307.400 millones de dólares, una subida del 18,9% respecto al mismo período del año anterior. China se ha convertido en el mayor socio comercial de Perú y el comercio entre ambos alcanzó la cifra récord de 23.000 millones de dólares en 2018.


Xulio Ríos, director del Observatorio de Política China, destaca en las relaciones con los países latinoamericanos, "el tono constructivo empleado por las delegaciones presentes en el evento y muy especialmente debe significarse la decisión de Lima de suscribir el memorándum de la Iniciativa".


En su opinión, el hecho es más relevante aun "tras una nueva gira por la región del secretario de Estado, Mike Pompeo, cargando a diestro y siniestro contra China", lo que le lleva a concluir que "el patio trasero ya no es lo que era".


Aunque ha avanzado notablemente en la región latinoamericana, China todavía no consigue inducir a los grandes países a integrarse a la Ruta. En efecto, Brasil, Argentina, México y Colombia no forman parte del proyecto, aunque Buenos Aires mantiene excelente relaciones con Pekín y los acuerdos van a más, como lo demuestra la firma de la Carta de Intención bilateral para la construcción de la cuarta central nuclear con un préstamo chino de 10.000 millones de dólares.


Aunque China avanza en la región, la pregunta principal es cómo enfrenta el obstáculo que le imponen esos cuatro países que aún no se deciden a sumarse a la Ruta de la Seda.
La respuesta tiene dos partes. La primera es que China no tiene prisa, avanza donde tiene menos resistencias y va practicando el tradicional juego de 'go', que a diferencia del ajedrez, no consiste en un enfrentamiento frontal (dando jaque mate), sino en ir rodeando al enemigo, ganando territorios hasta aislarlos. China ya tiene acuerdos con varios países del Pacífico (todos los sudamericanos menos Colombia) que son claves para el comercio con esta región.


Hasta ahora, había sumado países pequeños, como los del Caribe, pero en noviembre de 2018 se incorporó Chile (con quien había firmado el primer TLC de la región en 2005) y ahora Perú, dos estrechos aliados de Washington. Son los dos mayores países incorporados, lo que indica que el dragón avanza de lo pequeño hacia lo grande, de la periferia hacia el centro.
"El despliegue de toda la artillería diplomática china constata la innegable expansión del proyecto y muestra el verdadero rostro de su renovado poder en el mundo. La apuesta por el comercio y la inversión sumada a las infraestructuras, la industrialización o la innovación sugiere un nuevo paradigma de desarrollo que cada actor debe enfrentar procurando tirar provecho sin abdicar de sus intereses", sostiene Ríos.


Un punto central son las relaciones con Brasilia. El Gobierno de Jair Bolsonaro se ha expresado de forma contradictoria. El mandatario viene criticando al dragón desde la campaña electoral de 2018, pero el vicepresidente Hamilton Mourao ha insistido en que China es un socio estratégico de su país. Es el primer socio comercial de Brasil, y éste se beneficia de un amplio superávit.


Más aún, China es una las principales fuentes de inversión extranjera directa en el gigante suramericano, "con destaque para los sectores de energía y minería, siderurgia y 'agrobusiness'", con una importante diversificación de las inversiones hacia "segmentos como telecomunicaciones, automóviles, máquinas, servicios bancarios e infraestructura", según detalla Wesley Guerra, director del Centro de Estudios de las Relaciones Internacionales de Brasil.


En el 'go', todo es cuestión de tiempo. Mientras en el ajedrez el aspecto principal es la guerra, anular la pieza del adversario, el 'go' es pura estrategia con fichas iguales que sólo se diferencian en el color blanco o negro. Ocupar espacios es lo decisivo. Mientras Washington se empeña en derribar Gobiernos que considera enemigos, China va llenando huecos hasta que las grandes piezas acepten su propuesta.


Tanto con Chile como con Perú, China se convirtió primero en socio comercial mayoritario para luego ir a más, diversificando las inversiones y potenciando en cada país centros de comercio para toda la región.


El presidente chileno, Sebastián Piñera, fue muy claro en Pekín: "Queremos transformar a Chile en un verdadero centro de negocios para las empresas chinas, para que ustedes puedan, desde Chile, llegar también a toda América Latina".


Frente a Brasil el dragón tiene varias 'piezas' para mover. La primera es la soja. China acaba de anunciar que comprará soja de EEUU para mejorar las relaciones con Trump y los poderosos empresarios sojeros del país suramericano se echaron a temblar y ya recelan del presidente que ayudaron a elegir.


La segunda baza son las importantes inversiones brasileñas en China, en sectores como el aeronáutico (Embraer), minería, alimentos, motores, autopartes, siderurgia, papel y celulosa, y servicios bancarios. La tercera es la creciente relación de Pekín con países de África, como Angola y Mozambique, que son estratégicos tanto para el Gobierno como para el empresariado brasileño.


China enseña que las relaciones entre Estados no pueden guiarse por ideologías sino por el interés mutuo. En eso, no tiene rivales. Por eso la creciente desesperación de Washington.

02:25 01.05.2019(actualizada a las 12:34 01.05.2019)
Raúl Zibechi

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Lunes, 22 Abril 2019 05:21

Bombas golpean a Sri Lanka

Bombas golpean a Sri Lanka

Al menos 207 personas murieron y 450 resultaron heridas a causa de los ataques.

Al menos 207 personas murieron y 450 resultaron heridas como consecuencia de ocho ataques explosivos ocurridos ayer en Sri Lanka en cuatro hoteles, tres iglesias y un complejo residencial en el marco de las celebraciones por las Pascuas. Ante la gravedad de la situación, el gobierno ordenó un toque de queda de duración indeterminada y además pidió el bloqueo temporal de las redes sociales. Según el portavoz de la policía, Ruwan Gunasekera, hasta el momento los atentados no fueron reivindicados por ningún grupo armado y las autoridades se limitaron a clasificarlos como ataques extremistas. Gunasekera anunció además la detención de ocho personas y la confiscación de una furgoneta empleada por los atacantes. Según testigos, al menos dos de los ataques fueron obra de kamikazes pero el portavoz de la policía no lo confirmó. 

El episodio de ayer fue el más violento ocurrido en el país desde el fin de la guerra civil, hace una década, y tuvo como blanco a la comunidad cristiana. De las tres iglesias atacadas, dos pertenecen a la comunidad católica y la tercera al culto evangélico. En Sri Lanka la población cristiana representa el 7,4 por ciento, mientras que los budistas forman el 70,2 de la población, los hinduistas el 12,6 y los musulmanes el 9,7 por ciento. Los ataques contra minorías religiosas en la isla se repitieron en el pasado. El último de ellos tuvo lugar en 2018 cuando el gobierno declaró el estado de emergencia después de se produjeran enfrentamientos entre musulmanes y cingaleses budistas, lo que dejó dos muertos y decenas de detenidos.

En la misma línea del decreto de estado de emergencia y toque de queda, el Ministerio de Educación anunció el cierre de todos los colegios del país para hoy y mañana. El primer ministro de Sri Lanka, Ranil Wickremesinghe, calificó los ataques de “cobardes” e hizo un llamado por la unidad del país. Además, encabezó una reunión de emergencia con altos mandos de las fuerzas de seguridad y miembros del gobierno. Poco después de los primeros atentados, Wickremesinghe reveló que las fuerzas de seguridad habían recibido avisos de posibles ataques en el país, pero afirmó que no le prestaron suficiente atención al asunto. Wickremesinghe además alertó sobre la circulación de noticias falsas sobre el ataque en internet. En tanto el arzobispo de Colombo, Malcom Ranjit, exhortó al gobierno de Sri Lanka a “castigar sin piedad” a los responsables, a través de una “investigación sólida imparcial”.

Las primeras imágenes que llegaron de los lugares afectados por el ataque mostraban la magnitud de la tragedia, con una de las iglesias con el techo del templo semidestruido, escombros y cuerpos esparcidos. “Escenas horribles. He visto miembros arrancados esparcidos por todos lados. Equipos de emergencia están desplegados en su totalidad en todos los puntos. (...) Hemos llevado a muchas víctimas al hospital, esperamos haber salvado muchas vidas”, relató en Twitter el ministro para las Reformas Económicas, Harsha de Silva.
El presidente de la Autoridad de Desarrollo del Turismo de Sri Lanka, Kishu Gomas, informó por su parte que 32 extranjeros se encuentran entre los fallecidos y que otros 30 están hospitalizados. Entre los muertos, anotó, hay nativos de Bélgica, Estados Unidos, China y el Reino Unido, entre otros.


Pugna entre tres identidades


El miedo a ser desplazado por otras comunidades étnico-religiosas, el budismo theravada y la lengua cingalesa han sido un elemento distintivo de la identidad nacional de Sri Lanka


Eva Borreguero

El País

21 ABR 2019 - 22:23 COT


El miedo a ser desplazado por otras comunidades étnico-religiosas, junto con la identificación con el budismo theravada y la lengua cingalesa, han sido elementos distintivos de la identidad nacional de Sri Lanka. Este temor se reforzó tras la descolonización, cuando cristalizaron tres grandes identidades en pugna comunal: los cingaleses budistas, los tamiles hindúes y los musulmanes.


Para el historiador K. M. de Silva, el temor de los cingaleses se explicaría por su condición de comunidad mayoritaria con complejo de minoría perseguida y amenazada a lo largo de los siglos. Separada de la costa sur de India por el delgado estrecho de Palk, Sri Lanka ha sido a lo largo de su historia saqueada por sucesivas oleadas de invasores tamiles hindúes, procedentes del sur de la India, que enriquecieron las arcas de sus dinastías con los tesoros de las ciudades budistas. El otro elemento identitario cingalés es la religión budista, erradicada de India, de donde surgió, y que encontró refugio en el interior de Sri Lanka. De ahí el orgullo de preservar una cultura distintiva frente a la amenaza que representaba el poderoso país vecino.


Por su parte, la minoritaria comunidad tamil hindú, originaria del sur de India y asentada a lo largo de los siglos en el noroeste, tendría, a la inversa de los cingaleses, un complejo de mayoría. Convencidos de poseer una poderosa cultura respaldada por más de 1.000 millones de correligionarios. El origen del conflicto entre el Gobierno y los Tigres de Liberación del Eelam Tamil (LTTE, también conocidos como los Tigres Tamiles), uno de los más prolongados en Asia, se explicaría desde este marco. Los Tigres Tamiles fueron célebres por ser los pioneros en el terrorismo suicida moderno, así como por la utilización de civiles como escudos humanos y de niños en los combates. En 2009, la muerte de su dirigente, Vellupillai Prabhakaran, marcó el fin de la guerra y la derrota del grupo separatista.


En respuesta al conflicto, sucesivos Gobiernos alentaron una política de fortalecimiento de la identidad religiosa cingalesa, para lo que contaron con el apoyo rotundo de las autoridades clericales budistas. El presidente Mahinda Rajapaksa y sus dos hermanos encarnaron la determinación de estas medidas. Su victoria electoral en 2005 la entendió como una carta blanca para finalizar de una vez por todas la contienda. Y lo logró de un modo tan expeditivo como atroz; miles de civiles fueron asesinados en los meses más intensos del conflicto. Las críticas de periodistas y activistas fueron silenciadas por medio del secuestro y asesinato.


La pacificación sacó a Sri Lanka del radar de las noticas internacionales. Hasta que en 2014 las tensiones entre budistas cingaleses y musulmanes dieron lugar a una serie de revueltas. En la última década la relación de ambas comunidades religiosas ha estado marcada por la radicalización de sus posicionamientos. En los últimos años ha surgido el Bodu Bala Sena, una formación budista ultranacionalista que ha instigado el odio hacia las minorías musulmana y cristina, y que recuerda a la persecución de los rohingyas en Myanmar.


Las acciones de este grupo se han llevado a cabo al amparo de un rechazo hacia la comunidad musulmana que, según el experto en terrorismo Rohan Gunaratna, se ha alimentado de la creciente influencia en el país de las ramas más extremas del islam, el salafismo y el wahabismo, que son vistas como una perniciosa influencia extranjera que perjudica a las tradiciones islámicas locales, menos rigoristas.


Los cambios demográficos también han jugado un papel que ha fortalecido la percepción de amenaza: la comunidad budista ha tenido un crecimiento del 1,1% desde 1948, mientras que el de la musulmana ha sido de un 1,9%. La globalización ha traído consigo un efecto constelación en el que las narrativas alcanzan una dimensión transnacional mediante la conexión de agravios en otras regiones. Así, las facciones budistas radicales se hermanan con las minorías budistas de Bangladés y suman ultrajes a su causa. Al igual que los islamistas incluirían las persecuciones padecidas a manos de los budistas de Myanmar.


Hasta ahora, la comunidad cristiana, la principal afectada en los atentados de ayer, ha quedado relativamente fuera de este panorama. Los cristianos son vistos como una fuerza unificadora que integra por igual a cingaleses y tamiles. En los próximos días sabremos si lo ocurrido se encuadra en una constelación que abarque el ataque terrorista a las mezquitas de Christchurch en Nueva Zelanda, o si responde a las tensiones sectarias nacionales.

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Venezuela afianzará la cooperación militar con Rusia: canciller Arreaza

El canciller venezolano, Jorge Arreaza, ratificó este lunes que el país continuará avanzando en la cooperación militar con Rusia, y dijo que, con base en su experiencia en guerrillas, aunque dentro del marco legal, venderá petróleo a Cuba.

Arreaza resaltó que se trata de una decisión soberana de ambos gobiernos "y que no vengan acá a apelar a la anacrónica y caduca doctrina Monroe", en alusión a las críticas de Washington.

Recordó que la cooperación entre Rusia y Venezuela se intensificó a partir de 2000, cuando Estados Unidos "cortó la cooperación militar y los recursos para el mantenimiento de nuestros equipos". Aclaró que los contratos fueron rescindidos de manera unilateral.

"Estados Unidos que se ocupe de sus 50 estados, que los países de América Latina somos libres y soberanos. La doctrina bolivariana es la doctrina de la paz", señaló.

Arreaza destacó los resultados obtenidos en la 14 sesión de la Comisión Intergubernamental de Alto Nivel Venezuela-Rusia, que finalizó el pasado 5 de abril en Moscú. "Allí se firmaron 13 acuerdos, se presentaron intenciones en 25 mesas de trabajo por más de 3 mil 800 millones de euros", precisó.

En cuanto a la venta de petróleo a Cuba, Arraeza indicó: "somos expertos en guerrilla, cuando el capitalismo ataca, buscamos otras vías dentro de la legalidad. No puedo revelar la estrategia, pero haremos cumplir los compromisos venezolanos con pueblos hermanos como Cuba".

El Departamento del Tesoro de Estados Unidos anunció el pasado viernes la inclusión, en la "lista negra" de la oficina de Control de Activos Extranjeros, de dos compañías que operan en el sector petrolero venezolano y de 34 naves propiedad de la empresa estatal Petróleos de Venezuela que participan en la distribución de crudo a Cuba.

En tanto, Colombia rechazó estar involucrada en los apagones que han afectado a Venezuela, como acusó el presidente Nicolás Maduro, quien el sábado pasado denunció "ataques" contra el sistema eléctrico de su país desde Chile y Colombia.

"Esos alegatos carecen de todo fundamento, pretenden confundir a la opinión pública y encubrir la responsabilidad del régimen ilegítimo que encabeza Maduro en la crisis de Venezuela", indicó la cancillería colombiana en un comunicado.

En tanto, se informó que Mike Pompeo, titular del estadunidense Departamento de Estado, viajará el próximo domingo a la frontera entre Colombia y Venezuela.

Jair Bolsonaro, presidente brasileño, dijo que su gobierno y el de Estados Unidos buscan crear fisuras en las fuerzas armadas venezolanas para socavar el apoyo de militares a Maduro, y reconoció que una intervención militar estadunidense en el vecino país puede llevar a acciones de guerrilla, pero si esto ocurre consultaría al Congreso qué posición asumir.

A su vez, el canciller cubano, Bruno Rodríguez, tuiteó que "John Bolton, 59 años después, retoma el infame Memorando de Lester Mallory y lo supera en brutalidad, monroísmo y macartismo. Cuba rechaza el chantaje", al condenar las acciones del consejero estadunidense de Seguridad para recrudecer la política hostil de su país hacia la isla.

Lester Mallory fue subsecretario de Estado y en su memorando del 6 de abril de 1960 sobre cómo destruir la revolución cubana, escribió que el único medio posible para perder el apoyo interno al gobierno de la isla era "provocar el desengaño y el desaliento mediante la insatisfacción económica y la penuria".

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Trump contra el cuerpo militar de elite iraní

La medida contra la Guardia Revolucionaria se suma a las demás sanciones impuestas por Washington a Teherán después de salirse del acuerdo nuclear.

 

El gobierno del presidente estadounidense, Donald Trump, incluyó ayer al cuerpo militar de élite de Irán, los Guardianes de la Revolución Islámica, en su lista de organizaciones terroristas extranjeras. Es la primera vez Washington toma esa drástica medida contra los militares de otro país. Frente a la decisión estadounidense, el Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán designó, por su parte, como grupo terrorista a las tropas de Estados Unidos desplegadas en la región de Medio Oriente.


“Este paso sin precedentes, dirigido por el Departamento de Estado, reconoce la realidad de que Irán no solo es un Estado patrocinador del terrorismo, sino también que la Guardia Revolucionaria, participa, financia y promueve el terrorismo como una herramienta estatal”, dijo Trump en un comunicado. El mandatario reconoció que su decisión marca la primera vez que Estados Unidos ha declarado como grupo terrorista extranjero a una parte de otro gobierno, pero consideró que las acciones de Teherán son fundamentalmente diferentes a las de otros gobiernos. “Esta acción deja claros los riesgos de hacer negocios con la Guardia Revolucionaria–como también se la conoce– o de proporcionarle apoyo. Si usted está haciendo negocios con ellos, usted está dando fondos al terrorismo”, sentenció Trump.


El grupo Guardianes de la Revolución Islámica se formó en Irán después de la revolución de 1979 con la misión de defender el régimen clerical, en contraste con las unidades militares más tradicionales que protegen las fronteras, y acumuló un fuerte poder, incluso controla amplios sectores económicos del país.


Con esta calificación, Washington puede actuar judicialmente contra individuos o empresas que presten apoyo material a la Guardia Revolucionaria o a sus socios por violación de sanciones. En los últimos años, Estados Unidos ha impuesto sanciones a decenas de entidades e individuos afiliados a los Guardianes, pero nunca había castigado directamente a ese cuerpo militar, un paso que derivará en restricciones de viaje y posibles cargos criminales para quienes colaboren con la organización. La inclusión de los Guardianes de la Revolución en la lista de grupos terrorista está destinada a golpear el corazón de la estructura de poder del gobierno iraní.


En declaraciones a periodistas luego del anuncio de Trump, el jefe de la diplomacia estadounidense, Mike Pompeo, advirtió a todos los bancos extranjeros sobre las consecuencias de tener lazos con la Guardia Revolucionaria. “Las empresas y los bancos de todo el mundo ahora tienen claro el deber de garantizar que las compañías con las que realizan transacciones financieras no estén vinculadas de ninguna manera con los Guardianes de la Revolución”, dijo el secretario de Estado.


La decisión es fruto de un agitado debate en el gobierno de Trump, donde algunos funcionarios en el Pentágono y la CIA advirtieron que esa medida podría llevar a represalias contra las tropas estadounidenses en Medio Oriente, según el diario The Wall Street Journal.


Otra de las posibles consecuencias que preocupa a oficiales del Ejército y a los servicios de inteligencia es que esta calificación podría traer complicaciones diplomáticas. Militares o diplomáticos estadounidenses podrían ser impedidos de contactarse con autoridades iraquíes o libanesas que interactúen con la Guardia Revolucionaria, explicó el diario español El País.

La designación de la Guardia Revolucionaria como grupo terrorista, que entrará en vigor el 16 de abril, se suma a las demás sanciones impuestas por Estados Unidos a Irán después de que Trump decidiera salirse del acuerdo nuclear.


Frente al anuncio estadounidense, Irán no tardó en responder. El Consejo Supremo de Seguridad Nacional iraní calificó a Estados Unidos como país que patrocina al terrorismo y a las fuerzas estadounidenses en la región como grupos terroristas. En un comunicado difundido por la agencia oficial IRNA, se indicó que la declaración es en respuesta al “ilegal y delirante acto” de Estados Unidos. Además, una declaración firmada por una mayoría de legisladores en apoyo del proyecto de ley dijo que cualquier acción contra la seguridad nacional de Irán y sus fuerzas armadas significaba cruzar una línea roja y que la administración estadounidense lamentaría su decisión.


La medida se produjo en la víspera de las elecciones israelíes (ver aparte), donde el aliado cercano de Trump, Benjamin Netanyahu, que gobernó el país durante más de 13 años, aspira a un quinto mandato amenazado por su rival, el general Benny Gantz, un novato en política.


“Gracias, mi querido amigo, presidente de Estados Unidos, Donald Trump, por haber decidido declarar a los Guardianes de la Revolución de Irán como una organización terrorista”, dijo Netanyahu en un comunicado emitido minutos después del anuncio de la Casa Blanca. “Gracias por responder a otra importante solicitud mía, que sirve a los intereses de nuestros países y de países de la región”, expresó.


Esta medida de Trump se suma a otros gestos de apoyo a Israel y el gobierno de Netanyahu. El mes pasado reconoció la soberanía israelí sobre los Altos del Golán, que Israel arrebató a Siria en 1967 y se anexó en 1981.

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