Trump anunció un acuerdo de paz entre Bahrein e Israel  

Hace un mes Israel había firmado un tratado similar con Emiratos Árabes Unidos

El presidente de Estados Unidos dijo que espera llegar a más pactos de este tipo entre los países de la región. “Restauré la confianza con nuestros socios regionales, y juntos hemos eliminado el califato del Estado Islámico", sostuvo el mandatario.

 

El presidente de Estados Unidos Donald Trump anunció que Bahrein e Israel llegaron a un acuerdo de paz. El hecho se produjo un mes después del pacto firmado entre los Emiratos Árabes Unidos (EAU) y el Estado hebreo. La administración Trump busca normalizar las relaciones entre sus aliados en Medio Oriente como una estrategia para contener a Irán. El presidente norteamericano dijo que espera llegar a más pactos de este tipo entre los países de la región. “Restauré la confianza con nuestros socios regionales, y juntos hemos eliminado el califato del Estado Islámico al 100 por ciento”, sostuvo el mandatario.

"Medio Oriente era un caos"

Trump catalogó el acuerdo entre ambos países como un logro histórico. “Nuestros dos GRANDES amigos Israel y el Reino de Bahrein han acordado un Acuerdo de Paz- el segundo país árabe en hacer la paz con Israel en 30 días!", dijo el mandatario. Minutos más tarde, desde el Despacho Oval y acompañado por el vicepresidente Mike Pence, el presidente dio las gracias a los líderes de ambos países. "Su liderazgo se mueve hacia un futuro que puede llenarse con esperanza y no tiene por qué estar predeterminado por conflictos del pasado", indicó el magnate republicano. A su vez, destacó que el anuncio haya coincidido con el aniversario de los atentados del 11 de septiembre de 2001. "Cuando llegué a la presidencia Oriente Medio estaba en un estado de caos absoluto”, dijo el mandatario. También resaltó que no existía respuesta más poderosa al odio que acuerdos de ese tipo.

En paralelo el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu realizó el mismo anuncio desde Jerusalén. "Ciudadanos de Israel, me conmueve informarles que esta noche llegaremos a otro acuerdo de paz con otro país árabe, Bahrein. Este acuerdo se suma a la paz histórica con los EAU", señaló el dirigente israelí. Es el segundo pacto de paz que la Administración de Trump anuncia en menos de un mes tras el alcanzado el pasado 13 de agosto entre los EAU y las autoridades israelíes. El martes se darán cita en Washington representantes de los tres país para firmar los respectivos tratados. Ya confirmaron su presencia el primer ministro israelí; por los EUA concurrirá el príncipe heredero, jeque Mohamed bin Zayed; y el ministro de Exteriores de Bahrein, Abdulatif al Zayani.

Bahrein tiene una población de mayoría chiita y una monarquía sunita protegida por Arabia Saudita. Es un pequeño archipiélago del golfo Pérsico donde está emplazada la Quinta Flota Naval de EEUU. Esta fuerza tiene la función de supervisar las operaciones marítimas en toda la región, fundamentales para contrarrestar las acciones de Irán en la zona. Con el anuncio de este viernes, Bahrein se conviertió en el cuarto país árabe en establecer relaciones diplomáticas plenas con Israel, tras los EAU, Egipto (1979) y Jordania (1994).

Más acuerdos

Trump reveló en el Despacho Oval que había conversado con el rey de Arabia Saudita Salmán bin Abdulaziz sobre este acuerdo y la lucha contra el terrorismo. El presidente adelantó que habrá más pactos de este tipo en el futuro. "Tengo mucha esperanzas de que les seguirán más. Puedo decirles que hay un entusiasmo tremendo por parte de otros países que quieren unirse", adelantó el líder republicano. Además volvió a mostrar su optimismo sobre el desarrollo de las relaciones con los palestinos. "Van a estar en una muy buena posición. (…) Querrán ser parte de las conversaciones porque todos sus amigos estarán allí", dijo el mandatario.

Sin embargo la Autoridad Palestina y el movimiento islamita Hamas criticaron inmediatamente el anuncio. "El acuerdo entre Bahrein e Israel es una puñalada en la espalda de la causa palestina y el pueblo palestino", dijo Ahmad Majdalani, ministro de Asuntos Sociales de la Autoridad Palestina. Hamas, que gobierna la Franja de Gaza, denunció por su parte que el acuerdo supone un grave perjuicio para los palestinos. Desde su llegada al poder, Trump se alejó de la Autoridad Palestina multiplicando las decisiones favorables a Israel, consciente de satisfacer así a la gran franja cristiana evangélica de su electorado.

Estos acuerdos entre Israel y naciones árabes coinciden con un momento de tensión entre EEUU e Irán. El malestar entre ambos países se potenció desde la retirada del país norteamericano del acuerdo nuclear con Teherán. Esta semana el gobierno norteamericano anunció que reduciría sus tropas en Irak y Afganistán. Queda por ver si esos soldados vuelven a casa o si son reubicados en otras partes de la región como el golfo Pérsico, donde EEUU viene reforzando sus posiciones en el último año. 

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Expertos del Deutsche Bank predicen el comienzo de una 'Era del desorden' en el mundo

Los nuevos tiempos estarán caracterizados, entre otras cosas, por la tensión entre Estados Unidos y China, a medida que el gigante asiático se acerca a ser la economía más grande del mundo.

 

Expertos del Deutsche Bank consideran que el mundo está al borde de una nueva era, que inicialmente se verá caracterizada por el desorden, con un probable debilitamiento de la globalización que creó el rápido crecimiento económico y de los precios de los activos en los últimos 40 años. 

En su más reciente estudio de rendimiento de activos a largo plazo (2020), publicado este martes, los analistas indicaron que este año marca el comienzo de un nuevo "superciclo estructural" de un tipo que "da forma a todo, desde las economías hasta los precios de los activos, la política y nuestra forma de vida en general". 

Según el Deutsche Bank, esta nueva 'Era del desorden', cuyo comienzo se ve acelerado por la pandemia de coronavirus, amenaza las altas valoraciones de activos globales actuales y hará que los gobiernos y las empresas se endeuden aún más.

Además, la 'Era del desorden' estará caracterizada por la tensión entre Estados Unidos y China, a medida que el gigante asiático se acerca a ser la economía más grande del mundo.

Por otra parte, y específicamente durante los próximos 10 años, esta Era podría ser "una década decisiva para Europa", ya que las posibilidades que tiene la región de salir adelante han disminuido, mientras que las divergencias económicas probablemente aumenten aún más. 

En total, serán ocho los temas que definirán la 'Era del desorden':

  • El deterioro de las relaciones entre EE.UU. y China y la reversión de la globalización, sin restricciones
  • Una década decisiva para Europa
  • Una mayor deuda, mientras que el 'dinero helicóptero' se vuelve más común
  • ¿Inflación o deflación?
  • El empeoramiento de la desigualdad antes de que se produzca una reacción violenta y un cambio
  • El ensanchamiento de la brecha intergeneracional
  • El debate sobre el clima
  • ¿Revolución tecnológica o burbuja?

El informe también analiza la situación actual, que describe como el "mejor crecimiento combinado del precio de los activos en cualquier época de la historia, con rendimientos de acciones y bonos muy sólidos en todos los ámbitos". El documento señala que es "poco probable" que en la 'Era del desorden' se mantenga ese rendimiento, al tiempo que concluye que "en los próximos años, extrapolar simplemente las tendencias pasadas podría ser el mayor error que pueda cometerse".

 

Publicado: 10 sep 2020 05:24 GMT

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Quienes más saben de armas biológicas en el mundo son EU y Rusia, por lo que no pasa por alto que ahora Moscú y Pekín se enfoquen al rubro militar. Foto Ap

Hasta el rusófobo Financial Times (FT; 4/09/20) y Wall Street Journal (https://on.wsj.com/2QSZNzy) no tuvieron más remedio que admitir que la vacuna rusa Sputnik V provee una inmunidad creíble, segura y eficaz –con una producción sustancial de anticuerpos para combatir al ominoso Covid-19–, como demuestra la prestigiosa revista médica británica (sic) TheLancet (https://bit.ly/2QRZ6qi).

Es real el "momento Sputnik" de la vacuna rusa (https://bit.ly/3h056b7) pese al entendible escepticismo interesadamente farmacéutico de las empresas anglosajonas del Big Pharma que quedaron sembradas en el camino.

China, que ostenta también dos vacunas pioneras, ha entablado una cooperación con Rusia para probar mutua y clínicamente sus vacunas.

También Rusia y China están experimentando otras vacunas contra el Covid-19 con sus investigadores militares (sic).

Quienes más saben de "armas biológicas" en el mundo son EU y Rusia, por lo que no pasa por alto que ahora Moscú y Pekín se enfoquen al rubro militar cuando se desconoce si EU opera en el mismo sentido.

Ahora en EU quienes han criticado acerbamente a la vacuna rusa que se brincó la fase tres, se encaminan a imitar al Sputnik V para tener lista una vacuna tres días antes de la crucial elección presidencial en EU.

Pese a todos los bemoles, la vacuna británica de AstraZeneca se encuentra compitiendo el primer lugar con las vacunas chinas (sobre todo de CanSino).

El problema se ha vuelto exquisitamente geopolítico cuando la polémica OMS hoy se encuentra bajo la férula anglosajona del GAVI y de toda la fauna farmacéutica de Bill Gates y Michael Bloomberg que controlan las investigaciones y las mentes de sus epidemiólogos (https://bit.ly/3jRK0xv).

El otrora prestigioso Food and Drug Administration (FDA; por sus siglas en inglés) y Centers forDisease Control and Prevention dejaron entrever que están dispuestos a acelerar la "vacuna electorera" y tenerla lista tres días antes de la elección presidencial, por lo que enviaron una guía a cada Estado para prepararse a la distribución de la vacuna desde el primero de noviembre, en particular, para los grupos de "alta prioridad".

El doctor Stephen Hahn, comisionado de la FDA, en una entrevista para FT (30/08/20), comentó que su aceleración para saltarse la fase tres no estaba encaminada a ayudar la relección de Trump.

Por cierto, Trump había acusado previamente a miembros de su archienemigo “Estado profundo ( Deep State)” de estar trabajando dentro del FDA para complicar los esfuerzos de pruebas clínicas de las vacunas contra el Covid-19 con el fin de "retrasar los resultados hasta después de la elección presidencial del 3 de noviembre".

De forma inmediata, al día siguiente de la filípica de Trump, el FDA otorgó un "uso de autorización emergente" para el tratamiento (sic) contra el Covid-19 que usa plasma sanguíneo de los pacientes recuperados”.

FT –junto al TheEconomist de la banca Rothschild controladora de George Soros –nunca ha ocultado su aversión a Trump y advierte que la decisión del doctor Hahn, director del FDA, de dar el visto bueno a la vacuna "probablemente sea una de las más importantes y sensibles en la historia de la salud pública de EU".

El doctor Hahn comentó que no va a afectar su decisión la "convergencia de la pandemia con la temporada (sic) política".

A propósito, el controvertido gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, del Partido Demócrata, quien ha chocado con Trump por el manejo de la pandemia, criticó la "conveniencia" de tener a la mano un "medicamento milagroso (sic) para el día de la elección", sin especificar si se trataba de la polémica "vacuna electorera" que se sacó de la manga el FDA (https://bit.ly/351TVwe).

Como era de esperarse, Trump, comentó que no estaba buscando que la vacuna contra el Covid-19 se apruebe el primero de noviembre con propósitos para su relección, sino porque deseaba "salvar a la gente" (https://bit.ly/3i1xz1p).

Una "vacuna electorera" a tres días de los sufragios beneficiará más a Trump que a Biden.

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La vuelta de Henrique Capriles sacude a la oposición venezolana

Mientras Guaidó pierde terreno, el ex candidato presidencial apuesta a las legislativas

El mapa opositor se modifica a tres meses de unas elecciones que serán clave en varios sentidos. Los indultos de Maduro no cambiaron la postura de Washington. 

 

Desde Caracas.Ya ni Mike Pompeo, secretario de Estado estadounidense, parece capaz de salvar a Juan Guaidó. El opositor venezolano que fue portada de revistas y periódicos, invitado a la Casa Blanca, está siendo desplazado por un antiguo dirigente de la política venezolana: Henrique Capriles, quien fue candidato presidencial contra Hugo Chávez y Nicolás Maduro.

El resurgimiento de Capriles estaba preanunciado. El dirigente, alejado del centro de atención mediática, venía sosteniendo que la “ficción de gobierno” de Guaidó era insostenible, en particular debido al próximo escenario de elecciones de la Asamblea Nacional que implicará una renovación del poder legislativo.

Su regreso al centro de la escena se dio en cuatro pasos. En primer lugar, con su rechazo público al proceso de unidad planteado por Guaidó. En segundo lugar, con el reconocimiento del indulto otorgado por Maduro a 110 opositores venezolanos como un paso importante, a diferencia de dirigentes de la oposición que cuestionaron la medida.

Indultos

En tercer lugar, porque al día siguiente de los indultos trascendió la información que Capriles habría mantenido un contacto con el canciller de Turquía, Mevlut Cavusoglu, como parte de los esfuerzos de diálogos. El diplomático había estado en Caracas en agosto, luego de su paso por República Dominicana para la toma de posesión del presidente Luis Abinader, a la que asistió Pompeo.

En cuarto lugar, Capriles anunció el miércoles su decisión de dar la disputa en las elecciones legislativas: “no le vamos a regalar a Nicolás Maduro la Asamblea Nacional”, afirmó. Su postura de indefinición acerca del 6 de diciembre quedó así resuelta: apostará a la elección, alejándose de la línea abstencionista.

No es el único en haber dado ese giro. Stalin González, dirigente del partido Un Nuevo Tiempo, que también habría hablado con Cavusoglu, anunció su alejamiento del partido por no compartir la estrategia de no participar en las elecciones.

Esa migración política de la abstención al bloque de quienes participarán era predecible: Guaidó, acusado de acaparar política y recursos -con sonados casos de corrupción- no ha ofrecido nada nuevo en medio de su agotamiento, y Estados Unidos, que llama a la oposición a mantenerse tras de su figura, tampoco aportó ningún elemento novedoso más que anuncios de nuevas sanciones económicas.

En cuanto a las voces abstencionistas alejadas de Guaidó, tampoco tienen mucho eco. María Corina Machado, por ejemplo, quien plantea que es necesaria una “operación internacional de paz y estabilización” en el país, fue descalificada por Elliot Abrams, encargado de Estados Unidos para Venezuela, quien calificó su postura como de “realismo mágico”.

El mapa de la oposición venezolana se modifica así a tres meses de unas elecciones que serán clave en varios sentidos. Por un lado, para lograr que una parte mayoritaria de la oposición regrese al camino electoral, lo cual significa una ruptura con la estrategia de Washington. Por otro lado, para que exista un reconocimiento internacional de la contienda, del poder legislativo que emerja de los resultados, y de las elecciones a alcaldes y gobernadores que seguirán.

De cara al reconocimiento internacional, el gobierno venezolano envió una carta-invitación a la Unión Europea y la Organización de Naciones Unidas para participar como observadores y acompañantes electorales en las elecciones. El indulto presidencial fue bien recibido, por ejemplo por Josep Borrell, ministro de Asuntos Exteriores Europeos, por Michelle Bachelet, Alta Comisionada de Derechos Humanos de Naciones Unidas y por el canciller argentino Felipe Solá.

La postura estadounidense se mantiene: Washington no reconoce las elecciones del 6 de diciembre, llama a mantenerse tras Guaidó, y amenaza con nuevas sanciones económicas, entre las cuales podría estar el fin de las exenciones petroleras, que afectarían a Venezuela en su capacidad de abastecerse de diésel, combustible esencial para, entre otras cosas, el transporte por tierra de mercancías y personas.

¿Terminará Washington por soltar a Guaidó más adelante? Habrá que esperar los resultados del 3 de noviembre en Estados Unidos para tener mayores certezas al respecto. 

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Global Times sentencia en editorial la postura de Trump en el mar sur de China, dice que la presencia militar de EU en la región buscaría contener o asfixiar a China.Foto Ap

NYT cita a un funcionario de Defensa de Estados Unidos (EU) (sin identificar): China lanzó una barrera de fuego de misiles de medio alcance al mar del sur de China como demostración por Pekín de su “dominio estratégico y soberanía sobre los mares en disputa (https://nyti.ms/2QCw6T2)”.

El lanzamiento de tales misiles forma parte de los ejercicios militares del país asiático en el mes, cuando la escalada en el mar del sur de China ha alcanzado nuevos grados de tensión (http://goo.gl/ugdmbP) en medio de la guerra multidimensional que libra Trump contra Pekín, donde resalta la temeraria osadía de la visita del secretario de Salud, el libanés-estadunidense Alex Azar, a la isla renegada de Taiwán (https://bit.ly/3jsYJPf), lo cual retrocedió el cronograma de las relaciones bilaterales hasta 1979, cuando Jimmy Carter reconoció a China bajo el apotegma de “la política de una sola China (https://bit.ly/2YKimdB)”.

China ha sido el blanco favorito de la retórica electorera de Trump, quien ha obligado a la venta de la exitosa TikTok en EU, mientras el funcionario de Defensa aludido afirma que el “ejército de EU detectó el lanzamiento de cuatro (sic) misiles desde China hasta el mar del sur de China (https://bit.ly/32xnxyA)”.

Muy al estilo de la cultura china, el portavoz del Ministerio Nacional de Defensa chino, coronel Wu Qian (WQ), no mencionó para nada el lanzamiento de los misiles, pero sí confirmó que Pekín ha realizado ejercicios militares planeados con antelación en una zona que va de Qingdao (noreste de China) hasta las disputadas islas Spratly, en el mar del sur de China. El coronel WQ comentó que tales ejercicios no están dirigidos contra ningún país.

Los lanzamientos se escenificaron después de que China acusó a EU por su flagrante provocación al sobrevolar con su avión espía U-2 la zona de sus ejercicios.

Según Taylor Fravel, director del programa de Estudios de Seguridad en el MIT, los misiles antiembarcaciones probados por China pudieran ser del tipo DF-21, los “asesinos de portaviones ( carrierkiller)” que tendrían la capacidad de destruir los portaviones de EU.

El editorial del Global Times titula “Ojalá los misiles carrierkiller nunca sean usados en el mar del sur de China (https://bit.ly/2EDNwfV)” y comenta la alterada reacción del Departamento de Defensa de EU, que critica los ejercicios militares chinos y el lanzamiento de misiles balísticos –en alusión a los misiles DF-21D y DF 26B– que desestabilizarán más la situación en el mar del sur de China, además de que contrastan con la promesa de la nación asiática de no militarizar (sic) el mar del sur de China.

El editorial comenta que China no admite ni niega el lanzamiento de los misiles, pero este silencio es una postura (sic).

Luego pregunta: ¿Cuál es la nación regional que tiene disputas territoriales con China y posee portaviones? En alusión a la presencia de los dos portaviones Ronald Reagan y Nimitz de EU en la zona.

El editorial contrataca y afirma que es EU quien ha militarizado el mar del sur de China, que no es el Caribe (sic), donde los militares de EU pueden actuar desenfrenadamente.

Global Times realiza una letanía de la presencia militar de EU en toda la región, des-tinada a contener o asfixiar a China, donde destacan las intenciones malignas de EU cuando envía barcos de guerra al mar del sur de China por lo que debieron haber pensado que el ejército chino lanzaría los misiles DF-21D y DF-26B en el peor de los casos.

Global Times sentencia sin tapujos que los dos misiles están preparados para los portaviones de EU en caso de que ataquen al ejército chino en el mar del sur de China convertido en un teatro geopolítico y en línea frontal marítima para suprimir a China.

El problema para los estrategas chinos es discriminar entre la electorera guerra retórica de Trump –que comporta componentes reales en sus guerras comercial y tecnológica– con la postura relativamente menos cacofónica de los militares de EU que no esperaban las pruebas de los misiles “asesinos de portaviones ( carrierkillers)”.

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Israel llega a la frontera iraní amenazando aún más la estabilidad en Oriente Próximo

La normalización de relaciones entre Israel y los Emiratos Árabes Unidos ha creado un nuevo frente de batalla entre Israel e Irán, esta vez en el Golfo Pérsico, una zona llena de conflictos donde la superpotencia regional va a movilizarse con el apoyo de EEUU para combatir a la república islámica desde una distancia de apenas unos kilómetros.

 

El reciente acuerdo de normalización de relaciones entre los Emiratos Árabes Unidos (EAU) e Israel pone sobre la mesa una nueva ecuación en lo tocante a la estabilidad en el Golfo Pérsico, una zona en permanente ebullición por donde circula una fracción considerable del petróleo que se consume en el mundo.

La normalización permitirá a Israel llegar hasta la misma frontera marítima iraní, una circunstancia que va a agravar las tensiones dada la actividad que Israel ya tiene dentro de Irán y la belicosidad contra la república islámica de los EAU. Tanto los EAU como Israel buscan desestabilizar al gobierno de Teherán y reemplazarlo por otro más acorde con sus intereses.

Aunque su población autóctona apenas supera el millón de habitantes, los EAU cuentan con una población inmigrante de más de ocho millones. Sin embargo, este pequeño país ha estado muy activo en los últimos años en todos conflictos regionales, como Yemen, Libia, Siria, Qatar y otros, siempre siguiendo las órdenes del príncipe Mohammed bin Zayed (MBZ).

Además, desde hace años Turquía se ha convertido en otro centro de atención de MBZ. Este pasado domingo, The Sunday Times reveló que Israel está coordinando la política contra Turquía con los EAU, Egipto y Arabia Saudí. Esta actividad contra Turquía no está apartando la atención del príncipe emiratí de los demás frentes, y concretamente del iraní, un objetivo que comparte de manera especial con Israel y Arabia Saudí.

Para Israel, la normalización significa entre otras cosas que podrá operar más abiertamente desde los EAU contra Irán. Hay que tener en cuenta que en la zona hay un sinfín de bases militares estadounidenses y que los submarinos atómicos alemanes de que dispone Israel ya pueden estar usándolas.

A partir de ahora también podrá usar las bases en los EAU, y de esta manera aplicará el proceso de reciprocidad con Irán. Los iraníes están presentes en Siria, y también en Líbano a través de Hizbolá, de modo que Israel ve de lo más natural profundizar su actividad militar en el Golfo Pérsico.

Estados Unidos ya utiliza los EAU como una de sus principales bases de espionaje contra Irán, lo mismo que ocurre con Bakú, capital de Azerbayán, y en más de una ocasión estadounidenses e israelíes han comentado que comparten la inteligencia que obtienen sobre la república islámica. Irán es el principal enemigo de Israel, y por lo tanto de Estados Unidos, de modo que no puede extrañar que estos dos países aúnen sus esfuerzos en este asunto.

Varios medios regionales han publicado desde hace años que el Mosad israelí opera ampliamente desde los EAU contra Irán, y que incluso dispone de una estación propia en los EAU. Lo más natural es que a partir de ahora la presencia israelí en ese país se multiplique y que Irán sea el objetivo principal.

La situación geográfica de los EAU no puede ser más interesante para Israel. Aunque el estado judío mantiene excelentes relaciones, todavía no oficiales, con Omán, los EAU se encuentran a muy poca distancia de Irán, una situación más apetecible que la de ningún otro país del Golfo. Algunos medios han indicado que los aliados podrían provocar cualquier incidente para justificar un ataque contra Irán y dotarlo de "legitimidad internacional", una situación que sin duda aprobaría Israel.

No debe olvidarse que los EAU mantienen una disputa territorial con Irán desde los años setenta en torno a tres islas, una circunstancia que sin duda aprovechará Israel para meter cizaña. Todavía es pronto para saberlo, pero no hay que descartar que Israel aproveche ese contexto favorable para establecer bases militares en los EAU, o para usar las ya existentes, a pocos kilómetros de Irán.

La normalización con los EAU, a la que seguirán otras, refuerza la hegemonía de Israel en la región ante la pasividad europea. Los intereses de Europa son bien distintos a los de Israel, pero la ausencia de liderazgo en Oriente Próximo por parte de la canciller Ángela Merkel y el presidente Emmanuel Macron únicamente contribuye a crear conflictos y a agravarlos.

Esta explosiva situación se ha comprendido rápidamente en Teherán, desde donde se ha advertido de que la normalización con Israel puede tener "pésimas consecuencias" para los EAU, sugiriendo que la presencia israelí en aguas del Gofo puede causar incidentes graves. De momento, este escenario es hipotético pero un suceso inesperado o provocado puede convertirlo en un escenario real.

Todo esto ocurre cuando falta menos de tres meses para las elecciones estadounidenses. La situación podría cambiar si el presidente Donald Trump abandona la Casa Blanca en enero, pero es muy difícil que el demócrata Joe Biden sea capaz de imponer su voluntad sobre Israel, máxime si se tiene en cuenta que en los últimos meses sus declaraciones han sido claramente proisraelíes y ha hecho toda clase de guiños al primer ministro Benjamín Netanyahu, por ejemplo declarando que ayudará a la oposición turca contra el presidente Recep Tayyip Erdogan.

26/08/2020 08:22

Por EUGENIO GARCÍA GASCÓN

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Sábado, 22 Agosto 2020 05:44

Rusia, China y el reorden hegemónico

Rusia, China y el reorden hegemónico

El acuerdo reciente que firmó el régimen de Teherán con los gobiernos de China, por una parte, y Rusia, por la otra, es de proporciones todavía impredecibles. Probablemente fija el primer gran momento (institucional) de inflexión y quiebre del orden mundial que surgió con la caída del Muro de Berlín en 1989. A lo largo de 25 años, Irán recibirá de Pekín, a intereses bajos, 400 mil millones de dólares para desarrollar su infraestructura, sus sistemas de comunicación y para cuatro ramas industriales básicas. Asimismo, acordó lineamientos para la cooperación militar directa y su respectiva logística. ¿Un Plan Marshall?... ¡Pero chino! A cambio, el gobierno de Pekín tendrá acceso a sus recursos energéticos y mineros. El tratado con Rusia se ciñe a la esfera de la “colaboración militar”. Todas las transacciones se realizarán en las respectivas monedas nacionales, es decir, no se empleará el dólar ni otros equivalentes generales como moneda de intercambio.

En otras palabras, Irán pasa en términos económicos y militares a formar parte de la zona de influencia de esa peculiar alianza que han urdido China y Rusia a lo largo de la pasada década. Se trata evidentemente de la disputa por la hegemonía de una parte de los recursos energéticos más cuantiosos del mundo, los que se sitúan en el Golfo Pérsico. Si se toma en cuenta que el petróleo y las reservas venezolanas ya se encuentran bajo las mismas manos, a pesar de todos los infructuosos intentos de Estados Unidos por impedirlo, y que Rusia es uno de los grandes productores mundiales, el “Tratado de Oriente”, por llamarlo de alguna manera, tendrá un poder decisivo en el mercado mundial energético. Es decir, en la política mundial.

No es casual que el acuerdo se firmara en el momento en que la crisis social y económica provocada por la pandemia de Covid-19 en Occidente atraviesa por su punto más álgido. Estados Unidos se ha replegado sobre sí mismo, con un enloquecido presidente que ha perdido legitimidad incluso entre los círculos militares y el aparato de intervención internacional en Washington. Europa, por lo pronto, empleó sus ahorros de las décadas recientes en una política (hasta ahora exitosa) de enfrentar la pandemia sin afectar los beneficios del Estado social. Sin embargo, atraviesa por una recesión sin precedentes desde 1929 y hace rato que ha abandonado el fervor militar que se requiere para intervenciones en ultramar. La pregunta es ¿si se trata de una recesión o el comienzo de una decadencia?

Pero las crisis son sólo los momentos axiales en que los que procesos de larga duración cobran cuerpo. China ha mostrado que su expansión económica contiene dos factores inconcebibles en la mentalidad (y en las prácticas) expansivas de Estados Unidos: a) es indiferente al régimen político dominante del país –igual se adapta a Venezuela que a Irán o Pakistán– y no busca entretejer ni su ideología ni sus formas de gobierno; b) ofrece condiciones para una mejor redistribución del ingreso nacional. Acaso una proyección de su propia realidad. ¿O existe en la experiencia moderna otro país que haya redistribuido el ingreso con la eficacia y la velocidad que China?

Esto habla ya de una proyección hegemónica inédita. En la relación entre las grandes potencias y los países subalternos, hegemonía nunca ha significado –ni significa– someterse a la alianza con la potencia más adecuada, sino con la que se tiene la creencia de que es la menos tóxica, la menos dañina. El tándem con Rusia, y su vasto aparato militar, potencia el binomio a escala inédita. Paradójicamente, China se ha revelado como una potencia mucho más pragmática de lo que fue alguna vez Estados Unidos. En una época donde el pragmatismo parece ser el dueño de la lógica de las hegemonías actuales.

Hay en todo esto una ironía histórica. Una de las claves del despliegue de Estados Unidos en la guerra fría fue precisamente agudizar la separación, primero, y después la división entre China y la Unión Soviética. Bastaron cuatro años de una paranoia aislacionista, como la que hoy define a Washington, para volver a reunirlos. Juntos serán un hueso muy difícil de roer para Occidente. La conjunción entre ambos ha golpeado a los dominios estadunidenses en múltiples conflictos del mundo: Siria, Pakistán, Venezuela, Nigeria... Moscú tiene una larguísima experiencia de intervención gradual sobre estados enteros y Pekín los recursos económicos, tecnológicos y financieros para capitalizarla. Son regímenes que se han alejado del esquema neoliberal y que no requieren de los grandes relatos de la sociedad de mercado para funcionar ideológicamente. Carecen acaso de la otra gran parte que requiere toda hegemonía: la influencia cultural. Pero en un mundo radicalmente fragmentado, exento ya de toda noción de universalidad, donde lo político se expresa en un abigarrado pluriverso o multiverso, ésta puede ser una cuantiosa ventaja. Si se suma el hecho de que hoy son capaces de abandonar el dólar como moneda de transacción, la conclusión es que Estados Unidos ha perdido ya su antigua capacidad de alinear a, incluso, sus aliados más naturales.

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Carter da a Trump el secreto del éxito chino: no dilapida ningún centavo en guerras

Vale la pena rememorar la llamada telefónica que recibió el ex presidente Carter, demócrata, de parte de Trump hace 16 meses, cuando le externa su preocupación de que China "haya superado a EU" (https://bit.ly/3g4S1Nm).

Carter, hoy de 95 años, divulgó el contenido de su charla a la Iglesia Bautista Maranatha –de característica bibliocentrista, que, por cierto, tiene una sede en Pachuca, Hidalgo–, en su terruño de Plains (Georgia).

La palabra "Maranatha" proviene del arameo, el idioma semita de Cristo que aún conserva la Iglesia católica-maronita de Líbano, que significa "El Señor está por llegar".

Trump le comentó a Carter que se encontraba preocupado porque "China se nos adelantó", a lo que el ex presidente le sugirió que tenía razón de estar alarmado.

Fue justamente Carter, asesorado por su entonces consejero en Seguridad Nacional, Zbigniew Brzezinski, quien estableció las relaciones diplomáticas de EU y China en el histórico año de 1979.

Ya antes el ex presidente Nixon, con su ex asesor en Seguridad Nacional Kissinger, había visitado al Gran Timonel Mao Zedong y a su primer ministro, Zhou Enlai, en 1973 para construir los primeros puentes.

Según la versión de Carter, "Trump temía la creciente fortaleza económica de China" y calculó que, de acuerdo con "modelos (sic) económicos", China superaría a EU como la primera economía global en 2030 (sic).

Pues aquí se equivocaron los "modelos económicos" ya que hoy el PIB, cuando se mide por su poder adquisitivo, ya superó a EU (https://bit.ly/2E3tb32), y no falta mucho para que el "PIB nominal (sic)" de China rebase a EU cuando el mundo experimenta el "Siglo chino" que suplanta al desfalleciente "Siglo estadunidense" – a fortiori, después de la pandemia del Covid-19 que dejó mal paradas a las dos principales economías financieristas anglosajonas de EU y Gran Bretaña–, mientras que China retomó, al segundo trimestre de este año, su ruta ascendente con un crecimiento de 3.2 por ciento (https://bit.ly/2PPWlFk), lo cual demuestra que los "modelos económicos" o no sirven o no tuvieron en el radar al Covid-19.

Carter preguntó a su congregación de fieles: "Desde 1979 ¿Saben cuántas veces China ha tenido guerra con alguien?". Y contestó: "ninguna. Y nosotros hemos permanecido en guerras".

Carter hizo notar que, en sus 242 años de historia, en ese momento, EU solamente había gozado "16 (sic) años de paz", siendo el país "más bélico en la historia del mundo", lo cual se debe "a la proclividad (sic) de EU de forzar a otros países a adoptar los principios (sic) estadunidenses".

La brutal crítica de Carter fue in crescendo: "EU dilapidaba 3 millones de millones de dólares (trillones en anglosajón) en gasto militar", mientras China ostenta alrededor de 30 mil kioómetros. para ferrocarriles de alta velocidad.

Carter libra el "secreto del éxito de China" que "no ha gastado un solo centavo en la guerra y es la razón por la que nos han superado. Casi en todos los ámbitos".

El ex presidente alega que si EU hubiera invertido en infraestructura en lugar de tantas guerras, "tendría ferrocarriles de alta velocidad. Tendría puentes que no se estarían colapsando, tendría carreteras mantenidas adecuadamente" y su "sistema educativo sería tan bueno como el de Sudcorea y Hong Kong".

Y eso que Carter se concretó solamente al desastre de la infraestructura en EU y no abordó el azorante avance tecnológico de China: desde el 5G de Huawei hasta su reciente alunizaje en la parte oscura de la luna.

Pues parece que hasta ahora Trump le ha hecho caso a Carter en lo que concierne a no librar más guerras en el mundo, salvo sus asfixiantes guerras geoeconómicas y sanciones financieras y de tarifas que a veces suelen provocar mucho más daño que las mismas guerras militares, como es el caso flagrante de Irán, para satisfacer a su aliado Israel y a sus seguidores "evangelistas sionistas" de los dos Mike: Pence y Pompeo (https://bit.ly/2Y4fckx).

Se deduce, entonces, que quizá Trump esté bluffeando en una guerra militar contra China, cuya teatralidad sólo le serviría para su relección (https://bit.ly/31UZvx8).

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Sábado, 15 Agosto 2020 06:11

Los matices humanos

 Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, Buenos Aires, noviembre de 2019. AFP, JUAN MABROMATA

EL FEMINISMO COMO FENÓMENO DE MASAS

 

La identidad es una cárcel. (…)

La identidad no es una idea que ayuda a la humanidad a encontrarse consigo misma.

Deseo para el futuro la inutilidad absoluta de la identidad. (…)

Lo importante es la invención: alguien que decide pararse en el mundo e inventarse.

Lucrecia Martel1

 

Cuando aquel 3 de junio de 2015 las argentinas salieron a las calles a gritar «ni una menos», los feminismos uruguayos, que venían en un proceso de transformación propia, se hicieron eco de la marcha y sus reclamos, estableciendo un mojón histórico en la construcción de un internacionalismo popular y masivo. En ese momento, el objetivo primordial era romper el silencio social e instalar con fuerza la certeza de que la violencia basada en género es una variable básica para comprender las desigualdades estructurales que asolan la vida de los cuerpos feminizados. A partir de ese momento –y también gracias a la globalización de movimientos como el #MeToo y a procesos locales de «destape» como la Operación Océano, entre otros–, las causas feministas empezaron a tomar un protagonismo mucho más importante en la opinión pública, revolucionando con herramientas diversas –que van desde las nuevas escrituras académicas hasta los usos del lenguaje inclusivo, pasando por un millón de estrategias autogestivas e institucionales– la construcción de nuestras subjetividades. Es muy probable que la actitud de escucha de la sociedad hacia el caso Viglietti, por ejemplo, tenga mucho que ver con esa ruptura del silencio que se ha logrado. Si era un secreto a voces que ya se había hecho público en 2017 cuando el compositor murió, ¿por qué recién ahora, a pesar de todas las resistencias, pudimos comenzar a procesarlo y discutirlo? Porque ha cambiado el contexto de escucha, y eso, en sí mismo, constituye un logro inmenso.

Para instalar la discusión y volver a politizar la vida, las tácticas comunicacionales de los feminismos latinoamericanos han dado un enorme resultado. Las calles y las redes se complementan para difundir un vasto campo de pensamiento no hegemónico, y si bien es cierto que las consignas siempre son una síntesis de ideas más complejas, esas pequeñas frases hicieron la diferencia y permitieron que cada vez más personas se encuentren dispuestas a escuchar razones sobre asuntos que, hace sólo cinco años, se encontraban casi ausentes de las conversaciones cotidianas. Empezamos a leernos y escucharnos más entre nosotras, a darnos cuenta del profundo alcance de la cultura patriarcal, a identificar la opresión de género como un mecanismo fundante para el capitalismo, pero que, incluso, lo trasciende para extenderse a casi todos los sistemas políticos que han estructurado la vida humana a lo largo del tiempo.

Hemos vivenciado el valor de ese proceso esta misma semana, en la que decenas de estudiantes de Medicina se animaron, bajo el hashtag #MeLoDijeronEnLaFmed, a contar en Twitter sus experiencias de acoso y abuso dentro de la facultad. La literatura de consignas, esa creación colectiva orgánica al movimiento, ha sido clave para que las ideas feministas lleguen a lugares impensados, trascendiendo distancias de todo tipo. Así, la ruptura del silencio dio paso a una masividad sumamente heterogénea, en la que incluso la palabra feminismo se ha convertido en territorio de disputa. Esa masividad que, sin lugar a dudas y a pesar de todo, es tremenda buena noticia, ha traído nuevos problemas y ha intensificado debates que se han vuelto muy difíciles de transitar con serenidad, porque es natural que las pasiones atraviesen una práctica política tan enraizada en las experiencias personales. Sentirse parte del movimiento feminista no necesita más (por suerte) que un acto voluntario: alcanza con declararse feminista. Aun así, la posibilidad de considerarnos «compañeras» se ha fragilizado para dar paso a acusaciones que parecen irreparables, como la de «encubrir violadores», que aparece con una facilidad alarmante. ¿De verdad es responsable una mujer que ama a un varón, porque es su padre, su hermano, su pareja, su amigo o su compañero de trabajo, de las acciones que ese varón realiza o ha realizado en el pasado? ¿No resulta evidente que para condenar a cualquier persona que se conoce y se ama son necesarias ciertas garantías? ¿No hay contradicciones en el acto de erigirse en un lugar de moral impoluta y colocarse «afuera» del problema cuando sabemos que la sociedad de la que formamos parte está enteramente atravesada por la cultura de la violación y por una idea de amor que tiene un vínculo histórico con la violencia?

Resulta difícil para las feministas hacer ciertas preguntas críticas hacia adentro. Para escucharnos y ser escuchadas tuvimos que atrincherarnos y no dar el flanco, porque no nos quedaba otra. Decir «hermana, yo te creo» es una decisión política fundamental, porque es un acto de habilitación de la escucha, una subversión revolucionaria contra la sospecha obligada que caía sobre quienes se animaban a hablar. ¿Pero qué pasa cuando vemos que la práctica del rumor se instala en las generaciones más jóvenes y que acusaciones anónimas, para las que no hay ni siquiera testimonios o personas cercanas que les pongan el cuerpo a las denuncias, terminan destruyendo la potencia de los movimientos colectivos mixtos, que se desarman en pedazos? Es un problema muy grave, porque, claro, la Justicia está muy lejos de ofrecer caminos reales de intervención. Si ni siquiera es capaz de prevenir femicidios perpetrados por varones denunciados previamente, ¿cómo podemos pretender que intervenga con eficacia para dirimir, por ejemplo, si el hecho de que un varón se quite un preservativo sin permiso constituye un delito que debe ser penalizado? Así, si bien en un principio el trabajo de las feministas se encauzaba con naturalidad hacia lograr que las mujeres denunciaran más, contar con una Justicia que no sea funcional a la perpetuación de la violencia parece un objetivo tan lejano e inaccesible que, para muchas compañeras, es inevitable la tentación de abandonarlo.

Pero que la Justicia sea una institución patriarcal y funcional al poder no puede llevarnos a «pasar de ella» de manera acrítica. El método del escrache es una herramienta importante cuando el sistema falla o se rehúsa a actuar, pero nunca debería ser nuestra primera opción. Mal utilizado puede resultar muy peligroso, incluso para la víctima. En los escraches que se hacían a los represores después de la dictadura, tanto en Argentina como en Uruguay, había organizaciones que generaban su propia información y respaldaban esas acusaciones: Madres y Familiares, Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, H.I.J.O.S. ¿Pero qué pasa cuando, en un movimiento masivo, los escraches no cuentan con ningún mecanismo de confirmación, ni siquiera interno? ¿Es loable pensar en un feminismo que juzga sin ofrecer garantía alguna? Hoy, más que nunca, el procedimiento de la justicia por mano propia –por más que esa justicia se trate del aislamiento social o de la «cancelación»– se acerca demasiado a los procesos de construcción de subjetividad más alarmantes de la sociedad, esos que les abren paso a los fascismos. Los grises existen: no es lo mismo una acusación de acoso hacia un profesor o un jefe, por ejemplo, con la disparidad de poder que eso significa, que una acusación que se realiza hacia un par, aunque resulte incómodo decirlo. Del mismo modo, si bien la violencia verbal es violencia, no es exactamente lo mismo que la que se ejerce físicamente. Aplanar esos matices no es una actitud responsable. Todo ciudadano merece un juicio justo, y sus personas cercanas necesitan ese juicio para enfrentar la verdad, y por eso necesitamos disputar la Justicia para transformarla. El humanismo es una concepción filosófica necesaria porque la identidad no debería ser una cárcel. Creer que las personas pueden cambiar también es una decisión política, y no es momento de menospreciarla.

Hoy no estamos en el mismo lugar que hace cinco años atrás. No es fácil preguntarnos con lucidez sobre cómo seguir, porque muchas veces eso implica abandonar los atajos para jugarse por el camino largo. Hay demasiadas luchas que requieren que podamos organizarnos sin acusarnos, a priori, entre nosotras. Sin ir más lejos, de cara a las elecciones departamentales, asusta la manera en que nuestras causas están siendo ninguneadas por todos los partidos políticos. La tolerancia, la confianza y el cuidado también incluyen otorgarnos garantías reales, responsables, para decidir a quién aislar, a quién cancelar o a quién odiar. Y tenemos que poder hacer autocrítica sin juzgarnos y condenarnos tan fácilmente, para que la masividad no sea un ruido que nos engulla y nos traga, operando en contra del cambio social estructural por el que venimos luchando y que, más temprano que tarde, conseguiremos.

1   Extraído de la charla brindada por Lucrecia Martel el 7 de marzo en el Centro Cultural Kirchner, Buenos Aires, Argentina. Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=VzpfPwsOpjA

 

14 agosto, 2020

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Argentina respalda las próximas elecciones en Venezuela

Cancillería toma distancia del Grupo Lima

 

Durante una reunión del Grupo de Lima, la Cancillería argentina sostuvo que "la vía electoral es el único modo de establecer un camino consensuado en la República Bolivariana de Venezuela" y rechazó la decisión de un grupo de partidos políticos opositores que intentan desligitimar las elecciones de diciembre próximo llamando a la abstención y descartando su participación. 

"La no participación electoral profundizará la fractura político-social en Venezuela y marginará a importantes sectores de la ciudadanía que quedarán sin representación política", advirtió el vicecanciller, Pablo Tettamanti, ante el grupo creado en 2017 por los presidentes de la derecha latinoamericana, con el respaldo de la Casa Blanca, para forzar una salida del presidente Nicolás Maduro.  

Tras el cambio de gobierno, la Argentina modificó su posición y se alineó con las posiciones que venía marcando México, desde la asunción de Andrés Manuel López Obrador, por lo que se encargó de calificar como "reprobable" el bloque económico impuesto sobre el país caribeño. 

En el encuentro de esta tarde, Tettamanti reinvidicó la posición de la Conferencia Episcopal Venezolana, que sostiene que la postura de la oposición "llevan a la inmovilización, al abandono de la acción política y a renunciar a mostrar las propias fuerzas". 

La Conferencia Episcopal --desde la asunción del papa Francisco, el rol mediador de la Iglesia en Venezuela por una salida democrática ha sido una constante-- recordó que algo semejante ocurrió en 2005, sin resultados positivos.

En ese contexto, Tettamanti aseguró que la Argentina respaldará la realización de las próximas elecciones parlamentarias de diciembre "con el criterio de que sean libres, justas e imparciales y con participación de todos los partidos y movimientos políticos" y subrayó que "ni el Grupo de Lima ni otros Estados o grupos de Estados pueden decirle desde el exterior a un venezolano, ya sea que se incline por votar a la oposición o se incline en favor del actual gobierno, que su sufragio no vale".

"Es contradictorio plantear que la única salida para Venezuela es un presunto gobierno de transición y a la vez despreciar la importancia de que se cumpla con la Constitución venezolana", marcó la Cancillería argentina y alertó sobre "la adopción de posturas externas no realistas que sólo pueden conducir a situaciones de violencia".

De todas formas, el vicecanciller reconoció el rechazo de amplios sectores de la oposición respecto de las medidas tomadas por el gobierno de Maduro para realizar el proceso de convocatoria y preparación electoral como la designación de los directivos del Consejo Nacional Electoral y la inhabilitación de cambios en el número de diputados y las circunscripciones electorales. 

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