Miércoles, 25 Enero 2017 06:42

Trump sepultó el cadáver del ATP

Trump sepultó el cadáver del ATP

El hierático ATP ya estaba agónico antes de las elecciones presidenciales de EU y sólo faltaba el anuncio de su defunción oficial, cuyas exequias ofició ahora el presidente 45 Trump.

Antecedentes: desde hace tres años advertí, cuando Trump ni aparecía en el radar, que el Senado de EU había aniquilado al mortinato ATP (https://goo.gl/yRELxK).

Justamente fue el ala progresista del Partido Demócrata en el Senado la que había bloqueado los dos tratados mercantilistas del simulador Obama y su legendaria duplicidad: el ATP y la Asociación Transatlántica de Comercio e Inversiones (TTIP, por sus siglas en inglés). Fue cuando pregunté si en el “México neoliberal itamita” los “adherentes fast track al ATP estadunidense por la vía de la hostil y subrepticiamente latinófoba Alianza del Pacifico” estaban "conscientes de que su genuflexión" había sido pospuesta "por lo menos tres años".

En medio de las tendencias de la desglobalización, el año pasado postulé el "Epílogo de la era Obama: revuelta global contra su secreta triada neoliberal financierista (ATP/TTIP/TISA)" (https://goo.gl/PqzxC8).

Luego apunté que los "Tres tratados secretos de EU", mejor dicho, del fracasado Obama, tenían destinatarios geoestratégicos: “ATP vs China, TTIP vs Rusia, y TISA vs el mundo (https://goo.gl/rrLhRQ)”.

Finalmente, hace exactamente un año expuse el “masoquismo del México neoliberal itamita”: el menos remunerado de la ATP, según el Banco Mundial (https://goo.gl/JxOVw8)” y refrendé “la evidencia de que “el México neoliberal itamita” no aprende de sus estruendosos fracasos mercantilistas, como el TLCAN y el ATP” cuando el destino de la tormenta perfecta develó el espejismo del neoliberalismo global.

El problema en el “México neoliberal itamita” es que acaban creyendo sus alucinaciones y no están acostumbrados a los cantos de sirenas de la crítica cartesiana cuando carecen de las herramientas de la dialéctica que alienta la antítesis.

Por desgracia, tuve la razón histórica ante los lubricados turiferarios por el sistema desinformativo y sentencié hace un año, a guisa de epitafio, que “tal sería el ‘México neoliberal itamita’ del ‘futuro’: más mediocre y catatónico que nunca y maquillado por las telenovelas hilarantes del ‘ Mexico’s Moment’ y ‘SavingMexico’”.

No me complace para nada haber tenido razón.

Hechos: al primer día de su trabajo oficial, Trump cumplió su promesa de liquidar el ATP, mediante una fulminante "orden ejecutiva", prerrogativa que elude al Congreso.

Trump busca otorgar empleo a la desahuciada clase media descalabrada por la globalización financierista, mediante el renacimiento manufacturero –que pasaría del outsourcing (deslocalización) al insourcing (relocalización)– y la inversión gigantesca de un billón de dólares en infraestructura, con entonaciones nostálgicas de la reaganomics: disminución de las regulaciones y los impuestos, según la polémica “curva Laffer (https://goo.gl/wyM1vH)”. Hasta el NYT, que suele ser el máximo vociferante anti-Trump, admite que el ATP era “cismático (https://goo.gl/MbRMZV)”.

Nunca faltan las cifras alegres de los interesados apologistas del lobby mercantilista de Wall Street y los 12 países firmantes, entre ellos el “México neoliberal itamita”: el ATP representaba 28 billones de dólares: 40 por ciento del PIB global y una tercera parte del comercio mundial.

No era ningún secreto exhibir que EU se llevaría la tajada del león debido a su ventaja competitiva tecnológica en un sinfín de servicios: finanzas, ingeniería, software, educación, aspectos legales, tecnología de la información, patentes, marcas, etcétera.

El supremo defecto antihumano del ATP era el advenimiento de un clandestino "gobierno mundial" controlado por las mega-trasnacionales israelí-anglosajonas de “bajos salarios (https://goo.gl/h537ZO)”.

Ya antes el NYT había aceptado que el ATP no beneficiaría los empleos en EU que, además, está(ba) a punto de entrar a la polémica automatización/robotización que seguirá afectando la dispar correlación de fuerzas entre las beneficiadas finanzas y los alicaídos empleos (https://goo.gl/M7y0qM).

The Financial Times, portavoz del fallido neoliberalismo global hoy en franca putrefacción, detecta que el TPP-exit (por las siglas del tratado en inglés) "se gesta después de una advertencia de Trump a los ejecutivos de las trasnacionales de EU de no mover su producción al extranjero", y a quienes adelantó la creación de un “muy alto impuesto fronterizo (https://goo.gl/hqwsdv)”.

Empezó el desmantelamiento del "obamismo mercantilista", lo cual para Trump significa "una gran cosa para el trabajador estadunidense".

La tónica de Trump es negociar tratados bilaterales comerciales "justos" que generen empleo e industria en EU.

Para el pugnaz senador republicano de Arizona John McCain, el TPP-exit es un "grave error" que colisiona con la política de libre mercado durante décadas del Partido Republicano, agregando que ello beneficiaría a China, mientras "envía una señal perturbadora de la retirada de EU en la región Asia-Pacífico".

Ni vale la pena preguntar qué advendrá de la putrefacta APEC, en la que se clavó el locuaz Fox con una carga de desastres a cuestas: desde el extinguido Plan-Puebla-Panamá, pasando por sus seis quiméricas refinerías en Centroamérica, hasta la hilarante/delirante "enchilada completa" migratoria de su efímero canciller.

De acuerdo con una representante de ATTAC –movimientoaltermundista antifinancierista internacional (https://goo.gl/VyZDPM)–, con la triada geoestratégica del ATP/TTIP/TISA, "lo que ha pretendido EU es frenar a las economías emergentes y al BRICS" cuando “EU ha intentado acelerar su crecimiento a costa de otras economías (https://goo.gl/mMgTZ8)”.

Por cierto, el muy popular en las huestes laborales senador Bernie Sanders apoyó el TPP-exit de Trump, ya que “sólo beneficia a las trasnacionales (https://goo.gl/aHDpp2)”.

Para WP, portavoz del establishment anti-Trump, el TPP-exit “cambia el papel de EU en la economía mundial (https://goo.gl/GzeHdm)”.

Los ultraglobalistas están desconsolados, como el Chicago Boy Eswar Prasad, ex funcionario del FMI, quien alucina que "EU perderá su capacidad para mantener su influencia y liderazgo en la economía mundial y en los asuntos políticos".

Para Richard Haass, presidente del CFR, el TPP-exit "levanta preguntas fundamentales sobre la confiabilidad en EU" y "deja a nuestros aliados y socios comerciales tambaleando. Crea oportunidades estratégicas para China".

Por cierto, China impulsa su propio acuerdo regional económico (RCEP, por sus siglas en inglés) de 16 países, que incluye a India y Japón (https://goo.gl/cdCscV).

Conclusión: ¿cuál será el precipicio de la hilarante Alianza del Pacífico (México, Chile, Perú y Colombia) sin su director estadunidense de orquesta? Los regionalismos, al unísono de la demografía migratoria, vencieron ya a la cruel globalización financierista: tendencia que detecté hace 10 años (https://goo.gl/4eK4sM).

Hoy el zeitgeist es geoestratégico, lo cual no entienden los fracasados negociadores mercantilistas del “México neoliberal itamita” y su modelo oligofrénico.

El comercio de EU se militarizó: una de las señales del cambio tectónico de paradigma.

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EU, a días de tener al presidente más impopular en al menos cuatro décadas

El presidente electo Donald Trump arremetió contra gobiernos aliados, ofendió a la inteligencia (en todos los sentidos) de su país, mientras más políticos y estrellas anuncian que no se presentarán a su fiesta oficial, a tres días de que tome posesión como el mandatario más impopular en décadas.

En estos últimos días antes de su coronación, Trump ha criticado, cuestionado y hasta ofendido a la OTAN ("es obsoleta"), a la Unión Europea (la acusó de ser más que nada un "vehículo" para Alemania), a China (sigue jugando con poner fin a la política de no reconocer a Taiwán), a Francia y Alemania (cuya política de refugiados es "absolutamente catastrófica"), a la CIA y otras agencias de inteligencia, a la Organización de Naciones Unidas y a John Lewis, ícono del movimiento de derechos civiles que marchó con el reverendo Martin Luther King Jr.

Si algo se repite una y otra vez entre observadores, políticos y círculos diplomáticos en la capital y aquí a los alrededores de la Torre Trump es: nadie sabe qué expresará o hará en el próximo momento. La incertidumbre es lo que cunde en esta coyuntura de transición política, con todos en espera del próximo tuit.

Mientras tanto, el show continúa (aunque no como quisiera el festejado).

A pesar de un intenso esfuerzo por atraer estrellas a los actos públicos de la toma de posesión, casi todos han rechazado la invitación (Elton John, Celine Dion y Kiss, entre ellos). Peor aún, después de anunciar el pasado viernes que por fin lograron contratar la presencia de la reconocida cantante de Broadway Jennifer Holliday, el día siguiente ella anunció que se retiraba de ese compromiso y se disculpó, sobre todo ante la comunidad gay, por no haber estado más enterada de lo que eso significaba.

Poco después, una banda de tributo a Bruce Springsteen (o sea, que se dedica a interpretar covers de su banda, la B-Street Band, también anunció que se retiraba del concierto en honor a Trump. Ahora, entre las estrellas, sólo queda el músico de country Toby Keith.

A la vez, sobre todo después del ataque de Trump, vía Twitter, contra el representante demócrata afroestadunidense e ícono del movimiento de derechos civiles John Lewis, quien cuestionó la "legitimidad" de la elección de Trump, casi 60 legisladores ya han anunciado un boicot a la ceremonia de investidura el viernes.

Según nuevas encuestas, Trump es el presidente electo más impopular en por lo menos cuatro décadas. Según un sondeo de ABC News/Washington Post, sólo 40 por ciento tiene una impresión favorable, por 54 por ciento desfavorable (Obama, en su primer periodo, ingresó con 79 por ciento de aprobación, Bush con 62 por ciento). Por supuesto que Trump descartó los sondeos en un tuit: "Los mismos que realizaron las encuestas electorales fabricadas, y estaban tan equivocados, ahora están haciendo las encuestas de aprobación. Están amañadas justo como las anteriores".

Mientras tanto, los integrantes de su nuevo gobierno continuaron presentándose ante audiencias de ratificación en el Senado. Hoy le tocó a la multimillonaria Betsy DeVos, nominada para secretaria de Educación y reconocida por su nula experiencia en educación o en cualquier otra parte del sector público, pero ferviente promotora de esfuerzos por privatizar las escuelas públicas.

A la vez, la disputa sobre los "conflictos de intereses" que tendrá Trump al asumir la presidencia –ya que nunca en la historia ha llegado a la Casa Blanca alguien con un imperio de negocios y relaciones financieras de estas dimensiones– se alimenta cada día y podría detonar una serie de pugnas legales al arrancar el nuevo gobierno.

Y, para variar, una mujer que acusó a Trump de agresión sexual cuando participó en su reality show El Aprendiz ha presentado una demanda legal por difamación contra el presidente electo por los tuits y discursos públicos en los que ha afirmando que ella miente.

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La oposición avanzó con la estrategia destituyente

El antichavismo, que es mayoría en el Legislativo, acusó a Maduro de dejar las responsabilidades como gobernante. Pero el Tribunal Supremo de Justicia emitió una sentencia en la que reitera que la Asamblea Nacional carece de competencias para declarar el abandono del cargo del presidente.

 

La mayoría opositora en la Asamblea Nacional venezolana puso en marcha su estrategia destituyente: aprobó ayer un acuerdo que declara el abandono del cargo de la presidencia por parte de Nicolás Maduro e hizo una petición para adelantar elecciones generales. Con esta medida, que mantiene en alto la pugna política entre la Asamblea y el Ejecutivo, la Asamblea acusa a Maduro de abandonar sus responsabilidades como gobernante, en medio de la crisis económica y social que azota al país. Antes de que el Legislativo aprobara la resolución con 106 votos de 163 escaños efectivos, el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) emitió una sentencia en la que reitera que la Asamblea Nacional carece de competencias para declarar el “abandono del cargo” del presidente.


A su turno, el jefe de la bancada oficialista, Héctor Rodríguez, calificó como una “ridiculez” la declaración contra Maduro, en el primer acto del diputado Julio Borges como presidente del foro legislativo. Otro diputado chavista, Pedro Carreño, también hizo oír su voz en el hemiciclo. “Cuando satanizan las acciones del presidente están reconociendo implícitamente que está gobernando. Es una opera bufa más¨”.


El legislador opositor Henry Ramos Allup, ex presidente de Legislativo, señaló que la declaración es una decisión política que se corresponde con “hechos de la cotidianidad” y admitió que es improbable tanto la salida de Maduro del poder como la convocatoria a nuevos comicios.”Sabemos que no va a haber elecciones, que aunque pase el 10 de enero Maduro se va a quedar en el poder. Pero no sigan metiéndole presión a esta caldera porque si estalla se los va a llevar por delante”, dijo Ramos dirigiéndose a la bancada oficialista. El diputado se refería a que hoy, 10 de enero, Maduro cumple cuatro años en el gobierno y hasta ayer era el límite establecido por ley para que una eventual falta del mandatario obligue a convocar a elecciones anticipadas. Si la votación del Legislativo hubiera sido después del 10 y el mandato de Maduro fuera revocado, sería sustituido por el vicepresidente Tareck El Aissami.


Sin embargo, la utilización de la figura constitucional de abandono de cargo ha sido cuestionada por grupos de la sociedad civil, como el Programa Venezolano de Educación Acción en Derechos Humanos (Provea) que la considera “una interpretación forzada” de la Carta Magna bolivariana.


El acuerdo resumió una serie de acusaciones contra la gestión de Maduro, desde la existencia de más de 100 políticos presos hasta el retroceso de la economía, que sufrió una caída de 12 por ciento del producto interno bruto en 2017, así como una inflación de más de 600 por ciento, según estimaciones que dio la bancada opositora. También mencionó la “confabulación” del Ejecutivo con el TSJ y el Consejo Nacional Electoral (CNE) para bloquear el referéndum revocatorio del mandato en 2016 y “negarle al país el derecho al voto”.


Al anunciar la aprobación, Borges dijo que la aspiración con el acuerdo es que en Venezuela haya pronto una “elección, que sea el pueblo el que decida que pueda haber una solución a la grave crisis económica que padece la familia venezolana”.


Con todo, la bancada oficialista dijo que la Asamblea sigue en desacato, ya que “en forma reiterada ha violado las sentencias del TSJ, desconociendo la Constitución y los poderes”. El diputado Pedro Carreño señaló que en la Constitución no aparece la figura de abandono del cargo y acusó a la oposición de pretender “crear una crisis artificial para decir que la solución a la crisis es la salida del presidente por el uso de mecanismos antidemocráticos”. “Ustedes mismos reconocen que Maduro está al frente del cargo. Esto no es más que un show. Deben hacerse una revisión psíquica profunda porque lo que comenten son locuras”, aseveró.


En el debate, el opositor Henrique Márquez dijo que “no hay duda de que el presidente abandonó al pueblo, pues es más que obvio que el pueblo se está muriendo de hambre, ante un gobierno que prometió acabar con la pobreza”.
Maduro conmemora hoy el cuarto año del actual mandato, a partir del cual, si llegara a salir del poder por renuncia o prueba electoral, el gobierno lo terminará el vicepresidente a cargo, en enero de 2019.


Días atrás Maduro reestructuró el gabinete y creó un “comando antigolpe”, dándole funciones más protagónicas a dirigentes duros de su sector político y del ala militar. Entre ellos figuran el flamante vicepresidente El Aissami; el capitán Diosdado Cabello, número dos del partido gobernante PSUV, y los generales Vladimir Padrino, Néstor Reverol y Gustavo González López, respectivamente ministros de Defensa y de Interior y Justicia, y jefe del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin).

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Viernes, 30 Diciembre 2016 08:00

Caminando por los bordes del abismo

Caminando por los bordes del abismo

Un puñado de hechos excepcionales (como el Brexit o el triunfo de Donald Trump) han cambiado el tablero global. Sin embargo, otros sucesos de igual o mayor importancia (desde Medio Oriente al Mar del Sur de China) pasan casi desapercibidos. Una mirada de conjunto permite concluir que la estabilidad se evaporó. Es uno de este 2016 que se va.

 

Pese a la profundidad de los cambios operados en 2016, lo más probable es que estemos ante un año bisagra que abre las puertas de un creciente caos sistémico al que no se le encuentra fácil ni pronta salida. Asistimos a un panorama global pautado por la existencia de poderes enfrentados que no son capaces de imponer un orden global consentido por la comunidad internacional.


En su conjunto, hubo cambios evidentes que tendrán consecuencias de larga duración (como el Brexit y la elección de Trump, pero también la recuperación de Alepo y el triunfo del régimen de Bashar al Asad en la guerra siria), junto a otros de mucha menor visibilidad pero capaces también de mover un escenario delicado, en el cual pequeñas oscilaciones pueden tener resultados imprevisibles.


Varias situaciones críticas pueden escalar, o bien encaminarse hacia salidas negociadas. La guerra en Yemen fue la más letal de 2016, al mismo nivel que la de Siria, aunque casi sin cobertura mediática. El conflicto en Ucrania, por el contrario, puede resolverse si Trump cumple sus promesas de aflojar la tensión con Rusia, pero los neocons seguirán teniendo suficiente poder en la política exterior como para reconducir aquellas políticas con las que no concuerdan, o poner palos en la rueda cuando no tienen chance de neutralizarlas. Los claros e inocultables enfrentamientos entre el Fbi y la Cia, por poner apenas un ejemplo, muestran que se evaporó el consenso, por los menos en los grandes temas que abordan los países del norte.


En su conjunto, el planeta se ha hecho un lugar un poco más inseguro en este 2016, han crecido las actitudes sectarias contra los inmigrantes y los diferentes, la violencia se hace presente en todos los continentes con diferentes énfasis y características, y lo peor es que las posibilidades de restablecer la situación anterior no parecen nada claras. Las islas de paz y prosperidad se han reducido considerablemente.


EUROPA A LA DERIVA.


La vieja Europa atraviesa una crisis de orientación que se profundiza sin que sus dirigentes indiquen rumbos. El Laboratorio Europeo de Anticipación Política (Leap) definió a la Unión Europea (UE) como “un barco a la deriva sin utensilios de navegación” (Geab 109, 15-XI-16). Por primera vez en una década, el instituto se pregunta si en 2017 existirá aún el euro y si la Unión marcha hacia su desintegración. Tres elementos a tener en cuenta: el fracaso de la integración de los países del este, la crisis euro-rusa y la falta de orientación estratégica, estrechamente relacionada con la subordinación a Washington.


“El mayor fracaso en los últimos 30 años de integración europea es la política de ampliación de los países del bloque soviético. Esta política, esencialmente motivada por la codicia de las empresas de Europa occidental (y más allá), se puso en marcha en detrimento de la integración política de todo el continente y, particularmente, de las poblaciones del este. En muchas ocasiones hemos mencionado la baja tasa de participación de la región del este en las elecciones europeas, una región que una vez anheló entrar en la UE. El flanco oriental de la UE es ahora un grupo de países motivados por diferentes causas, integrados en grados diferentes y atravesados por intereses de todo tipo. El riesgo de desintegración y de conflicto es inmenso y amenaza al proyecto europeo, mucho más que la hipótesis de una salida de Reino Unido” (Geab, 15-VI-16).


La debacle europea tiene fecha y lugar de inicio: Kiev, Ucrania, en los momentos en que Estados Unidos impulsó la caída del gobierno electo para imponer otro anti ruso, a comienzos de 2014. “La crisis euro-rusa de 2014 creó las condiciones para una dislocación de la región, ya fracturada por innumerables intereses y futuros posibles. El aumento de adeptos a las extremas derechas comenzó casualmente también en 2014”, destaca el Leap. Y añade que el lugar más crítico son los Balcanes.


La desigualdad este-oeste es una piedra en el zapato de la integración y una espoleta que puede provocar disturbios y situaciones críticas en no pocos países. “Se les ha vendido la integración, haciéndoles creer en unos rápidos beneficios que no existen. La convergencia económica, supuestamente resultante de la integración en la zona económica común, se confirma como mentira”, concluye el Laboratorio Europeo.


En 2017 habrá elecciones en Holanda, Francia y Alemania (y tal vez en Italia) que pueden indicar el rumbo que vaya tomando un continente a la deriva, azotado por el terrorismo y que contempla el crecimiento de las extremas derechas. El resultado de estas elecciones marcará los próximos años. En Francia, gane quien gane se adivina un acercamiento a Rusia y un alejamiento de la UE. El viejo continente debe tocar fondo antes de cobrar impulsos renovados.


Como puede apreciarse, el Brexit es apenas uno de los problemas que enfrenta Europa. En realidad, se trata de definir qué lugar en el mundo desea ocupar, algo que desde la caída de la Unión Soviética es casi un agujero negro. Durante algunos años Europa jugó como alternativa al dominio unilateral de Estados Unidos, al lanzar el euro y obtener algunos avances que se evaporaron con la crisis de 2008. Ahora debe decidir si apuesta a la Ruta de la Seda china y al yuan como moneda alternativa al dólar, o si teje una alianza de largo plazo con Rusia como pretende parte del empresariado alemán y como sugiere la dependencia energética de Moscú. La inercia, siempre poderosa, que lleva a la UE a seguir siendo dependiente de Washington, la está llevando a un pantano en el que se hunde poco a poco.


EL VIRAJE TRUMP.


La victoria del candidato antiglobalización marca un punto de inflexión hacia el proteccionismo, por un lado, pero también hacia la guerra contra China. Hablar de un retroceso de la globalización parecía una herejía poco tiempo atrás, pero ya son pocos los que niegan esa eventualidad de forma tajante. La otra cara de ese retroceso, inevitable, es el crecimiento del proteccionismo. Esta es la novedad que trae el presidente electo en Washington, en su deseo de retornar al pasado, o sea a los años de esplendor de la industria local ahora erosionada por la competencia china.

En realidad, la responsabilidad no es de los asiáticos sino de la lógica implacable de las multinacionales que llevaron sus activos a China para aprovecharse de los bajos salarios, las nulas restricciones ambientales y amasar enormes ganancias. Por eso esas grandes empresas se volcaron con Hillary Clinton y su lógica globalizante que la llevó a la guerra contra Rusia.


Este sector subestimó la bronca de los perdedores. El tema central no es ni la homofobia ni la actitud casi fascista de Trump en muchos temas, sino el viraje profundo en su política exterior que implica el reconocimiento de la división estructural que aqueja a las elites y que es una de las causas de la inestabilidad y la ingobernabilidad crecientes. Se ha dicho, con razón, que Trump representa el petróleo frente a las energías renovables; que eso lo lleva a una alianza con Rusia contra China, pero también contra Alemania; que el viraje supone nuevas y mayores tensiones sin que desaparezcan las anteriores.


En todo caso, la tensión en Oriente Medio no puede desa-parecer, toda vez que su política supone un reacercamiento a Arabia Saudita y un alejamiento de Irán, dos de los principales contendientes en Siria y en toda la región. Cada paso en una dirección llevará a su gobierno a dejar heridas abiertas con las que no contaba, que terminarán por volverse en su contra, tanto en el plano internacional como en el interno. Es lo que le sucede a una potencia en declive.


El analista Michael T Klare sostiene que el petróleo es el viagra de la potencia estadounidense, y agrega que Trump y los militares de su gabinete poseen una suerte de pensamiento mágico: “Como muchos líderes de estos tiempos, Trump parece equiparar el dominio del petróleo en particular, y de los combustibles fósiles en general, con el dominio del mundo” (Rebelión.org, 24-xii-16). En este sentido, empata con las tradiciones de su país, que durante el siglo XX cimentó su dominio global en la supremacía petrolera, remachada desde 1945 con los acuerdos de precios privilegiados con la monarquía saudí.


La adicción al petróleo explica, según el autor de Blood and Oil (“Sangre y petróleo”), la nueva alianza entre la Casa Blanca y el Kremlin: “En esto coincide con el presidente de Rusia, Vladimir Putin, quien en su disertación de doctorado escribió sobre la necesidad de aprovechar las reservas rusas de crudo y gas natural para restaurar el poder global del país”. El futuro secretario de Estado, el Ceo de Exxon Mobil Rex Tillerson, es amigo personal y socio del régimen de Putin.


Luego de despachar su política petrolera, Klare concluye: “En realidad, Trump no podrá revertir la transición mundial hacia las energías renovables que está hoy en curso ni influir en el aumento de la producción estadounidense de combustibles fósiles para alcanzar ventajas importantes en la política exterior. Sin embargo, sí es probable que sus esfuerzos aseguren la entrega del liderazgo de Estados Unidos en energías limpias a países como China o Alemania, que ya están compitiendo en el desarrollo de sistemas basados en energías renovables” (Rebelión.org, 24-xii-16).


No sólo. Tampoco podrá revertir la decadencia de su país, que no se resuelve haciendo llamados a que las industrias no lo abandonen. La apuesta trumpista de doblegar a China en base a una vasta alianza petrolera y militar, como sucedió luego de la segunda posguerra, parece tan ilusoria como el retorno a un pasado venturoso que la misma prosperidad ha evaporado.


SUDAMÉRICA SIN NORTE.


Si nos atenemos a los grandes hechos, aparece la destitución de Dilma Rousseff, la derrota del Sí a la paz en el referendo colombiano, la asunción de Mauricio Macri en Argentina y la derrota de Evo Morales en el referendo que convocó para una nueva reelección en Bolivia. Pero uno de los datos mayores es la crisis terminal del Mercosur, donde destaca el largo deterioro venezolano y lo que la prensa brasileña denomina como el “Uruexit”, o sea el proyecto uruguayo de negociar un Tlc con China que pone fin a su continuidad en la alianza comercial.


De las otras instancias de integración, como la Unasur, poco se habla. De ser la estrella del proyecto de global player encarado por el gobierno de Lula, Brasil parece navegar en un limbo del que apenas se salvan los proyectos de infraestructura que, en realidad, nacieron bastante antes (durante el gobierno de Fernando Henrique Cardoso, quien en 2000 estrenó la Iirsa), y tienen un dinamismo propio más vinculado a los negocios que a la integración.


La crisis del Mercosur es una buena muestra de una tendencia estructural que no se relaciona –o lo hace de forma lateral– con el viraje conservador de los gobiernos de Brasil y Argentina. En efecto, la crisis de la alianza comercial se arrastra desde hace una década, por la disconformidad de los pequeños países (Uruguay y Paraguay) con las políticas de sus socios mayores. Pero también por las enormes dificultades para engarzar las políticas industriales y comerciales de argentinos y brasileños.


Con el ingreso de Venezuela los problemas crecieron. A los asuntos comerciales se sumaron los ideológicos, que terminaron por envenenar los vínculos regionales. Pero el problema central es que ninguno de los dos Mercosur (el centrado en el libre comercio ideado por los fundadores y la propuesta de convertirlo en bloque político de proyección global) consiguió superar los problemas estructurales en los que está empantanada la región.


En síntesis, que no puede haber integración de ningún tipo entre países que exportan los mismos productos a los mismos países. Eso implica competencia estructural, cuando la integración sólo puede basarse en la complementariedad, como sucede con la Unión Europea. Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay son grandes exportadores de soja a los mercados asiáticos, a los que además les venden carne, mineral de hierro y otros commodities. El comercio intrazona es casi marginal, con lo que todos quedan expuestos a las políticas de las grandes multinacionales que manejan precios y mercados.


Estas contradicciones, largamente contenidas, estallaron en 2016 generando una situación casi sin retorno. Empantanadas las negociaciones para firmar tratados de libre comercio con la Unión Europea y Estados Unidos, uno de los socios, como Uruguay, se propone firmar un Tlc con China, al que se opone Brasil porque sería tanto como aceptar el fin de buena parte de su industria. Es muy probable que Beijing desista, puesto a elegir entre vender a un mercado de 200 millones o a uno de 3 millones de consumidores.


Según un informe de la edición brasileña del madrileño El País, “Beijing avanza en la transformación de Uruguay en una de sus plataformas de operaciones para América Latina” (El País, 24-xii-16). En diciembre tres delegaciones chinas de alto nivel visitaron Montevideo y rubricaron acuerdos sectoriales para la importación de soja para consumo humano, arándanos e intercambios culturales.


En efecto, algunos países de la región operan como cuñas de la penetración china, incrementando las ya importantes divisiones, del mismo modo como anteriormente otros facilitaron la dominación estadounidense o, antes aún, británica. Pero en rigor esto no es culpa de los chinos, sino de una región que no tiene la menor capacidad de acordar qué lugar quiere ocupar en el mundo y, por lo tanto, qué papel va a jugar en esta crisis hegemónica que se agrava de año en año.

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Viernes, 30 Diciembre 2016 07:57

Obama sanciona a Rusia por espiar a Hillary

Obama sanciona a Rusia por espiar a Hillary

El mandatario estadounidense y su gobierno acusan a Rusia de estar detrás de los ataques informáticos contra el Partido Demócrata y de haber interferido con ellos en la campaña de las elecciones presidenciales.

 

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ordenó ayer sanciones contra Rusia por los ciberataques para influir en la campaña electoral de los que acusa al país gobernado por Vladimir Putin.


Entre las medidas adoptadas está la expulsión de 35 diplomáticosrusos, a los que declara personas non gratas. “Los pasos dados son una respuesta necesaria y apropiada a los esfuerzos para dañar los intereses de Estados Unidos violando normas de comportamiento establecidas internacionalmente”, aseguró Obama en un comunicado de la Casa Blanca. “Todos los estadounidenses deberían estar alarmados por las acciones de Rusia”, manifestó el mandatario, que firmó el miércoles la orden ejecutiva que contiene las medidas anunciadas ayer.


Las sanciones, en cuya imposición están implicados el Departamento del Tesoro y el Departamento de Estado, abarcan tanto a entidades rusas como a nacionales de ese país e incluyen a los servicios de inteligencia interior (FSB) y militar (GRU). Además, se pide el cierre de dos instalaciones rusas, en Maryland y Nueva York, que son utilizadas por personal ruso con propósitos de inteligencia. El Departamento de Seguridad Interior y el FBI van a desclasificar también información técnica sobre la ciberactividad de los servicios de inteligencia rusos tanto civiles como militares, apuntó Obama en el comunicado.


“Este robo de información y esta divulgación de actividades sólo pudo ser dirigida desde los máximos líderes del gobierno ruso”, agregó el texto. Además Obama, prometió más medidas contra Rusia, algunas de ellas secretas. “Esas acciones no son la suma total de nuestra respuesta a las actividades agresivas de Rusia”, afirmó. “Continuaremos adoptando una serie de acciones en el momento y el lugar que elijamos, algunas de las cuales no se harán públicas”, subrayó el mandatario y agregó que su gobierno entregará al Congreso en los próximos días un informe sobre los esfuerzos de Rusia para interferir en las elecciones, así como sobre su actividad cibernética maliciosa relacionada con comicios previos.
Cuando le quedan poco más de 20 días para abandonar la Casa Blanca, Obama cumple así con las represalias contra Rusia que anunció recientemente con una claridad inusitada. El mandatario estadounidense y su gobierno acusan a Rusia de estar detrás de los ataques informáticos contra el Partido Demócrata y de haber interferido con ellos en la campaña de las elecciones presidenciales en las que el republicano Donald Trump venció a Hillary Clinton. Moscú ha rechazado las acusaciones. Wikileaks publicó en el verano estadounidense e-mails hackeados de miembros y trabajadores de la formación de Clinton y Obama. La CIA llegó a la conclusión de que Rusia interfirió premeditamente en los comicios mediante esos ciberataques para contribuir a la victoria de Trump.
Por su parte, consultado ayer por la noche en su propiedad de Mar-a-Lago en Palm Beach, Florida, sobre las sanciones inminentes, Trump dijo: “Creo que debemos seguir con nuestras vidas. Creo que las computadoras han complicado la vida demasiado. Toda la era de la computadora lo ha hecho y nadie sabe exactamente lo que está pasando. Tenemos velocidad, tenemos muchas otras cosas, pero no estoy seguro de que tengamos el tipo de seguridad que necesitamos”. Las medidas anunciadas por Obama, estarían blindadas para que así Trump no pueda revertirlas fácilmente si así lo desea cuando llegue al poder, el próximo 20 de enero, según los medios.
Por otro lado, ayer en una conferencia telefónica con medios de comunicación Sean Spicer, portavoz del equipo de transición de Trump, pidió a la Casa Blanca que presente pruebas claras de una posible interferencia rusa en las elecciones presidenciales del pasado 8 de noviembre. “Si Estados Unidos tiene pruebas claras de que alguien ha interferido en nuestras elecciones, debemos darlas a conocer”, dijo. Sobre las supuestas interferencias en las elecciones presidenciales y su influencia en los resultados electorales, Spicer subrayó que, políticamente, mucha gente de izquierda continúa socavando la legitimidad de la victoria de Trump, lo cual, afirmó que es desafortunado.
Sin embargo, según el diario The New York Times, a pesar del ruido y las repercusiones políticas en torno al anuncio, no está claro cuánto efecto real puedan tener las sanciones, aunque van mucho más allá de las modestas sanciones impuestas contra Corea del Norte por su ataque a Sony Pictures Entertainment hace dos años. Muchos expertos aseguraron que a menos que la respuesta de la población sea lo suficientemente fuerte como para imponer un costo real al presidente Vladimir Putin, a su gobierno y a su gran aparato de inteligencia, tal vez no le afecte en sus actividades actividades. “Están preocupados por controlar las represalias”, dijo James A. Lewis, un ciber experto del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales de Washington.
Sin embargo, Rusia aseguró ayer que las sanciones impuestas por Estados Unidos por su supuesta injerencia en las elecciones presidenciales norteamericanas buscan impedir el restablecimiento de las relaciones bilaterales con la próxima Casa Blanca. “Esos pasos unilaterales persiguen el objetivo de perjudicar las relaciones y dificultar su restablecimiento en el futuro”, dijo Konstantin Dolgov, representante del Kremlim para Derechos Humanos, Democracia y Estado de Derecho. Por su parte, el portavoz del Kremlim, Dimitri Peskov, dijo que el presidentePutin, se reserva el derecho de responder a las decisiones estadounidenses con medidas de igual magnitud.

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Sábado, 24 Diciembre 2016 07:22

Jaque (¿mate?) al presidente

Jaque (¿mate?) al presidente

Desde que asumió la presidencia, el pasado 28 de julio –luego de haber derrotado por un flaco 0.24 por ciento a Keiko Fujimori, la hija del ex dictador preso por crímenes contra la humanidad–, Pedro Pablo Kuczynski, el financista amigo de Wall Street, no ha tenido una vida fácil.

Patológicamente angurrienta de poder, favorecida por los árbitros electorales y todas las encuestas –viciadas o imparciales que fueran–, dedicada en la última década a comprar votos y organizar un partido, la heredera del ex dictador no ha sabido aguantar emocionalmente la derrota y ha pasado más de tres meses en absoluto silencio. Además de nunca felicitar al neoelecto presidente, como dictan las más elementales reglas de cortesía, Keiko Fujimori ha evocado el espectro del fraude insinuando que su derrota había sido orquestada por los grandes medios y los poderes fácticos.

Eso sí, antes de desaparecer de la escena pública, había lanzado un mensaje amenazador, acompañada por los 73 congresistas que su partido, Fuerza Popular, había ganado con 26 por ciento de votos del padrón en la primera vuelta electoral, copando así la mayoría absoluta del poder legislativo unicamaral, que cuenta con un universo de 130 diputados.

En aquella ocasión el mensaje televisado había sido claro: Fuerza Popular actuará su plan de gobierno desde el Congreso, sustituyéndose así declaradamente al poder ejecutivo. El hecho de que Keiko haya desaparecido físicamente después de este anuncio no significa que haya renunciado a manejar su bancada, disciplinándola casi militarmente. Y, sobre todo, a poner en acto su plan principal: emplear todo el poder de su mayoría absoluta en el legislativo –"el Congreso es nuestro", ha declarado en un lapsus revelador un portavoz fujimorista– para serrucharle el piso al gobierno de PPK, como se conoce al nuevo presidente.

En los casi cinco meses de la presidencia Kuczynski, los fujimoristas, quienes en la campaña electoral se habían esforzado en enseñar una cara más abierta y democrática, revivieron los actos y los métodos de la dictadura que asoló el país en la década de los 90: prepotencia, intimidaciones, preeminencia del interés privado sobre el beneficio público, corrupción e impunidad, que siempre van de la mano, y, sobre todo, una legislación de corte abiertamente mafioso.

Como botones de muestra: una ley contra el transfuguismo, que impide a los congresistas cambiarse de partido so pena de convertirse en parias políticos, hecha para encerrar a los fujimoristas en su corral; una norma que limita las facultades de la Unidad de Investigación Financiera, impidiéndole comunicar sus hallazgos a las autoridades electorales; una ley ad personam que beneficia a un congresista de Fuerza Popular legalizando el robo de agua que su latifundio ha practicado por años a expensas de su comunidad.

Seguramente los fujimoristas ignoraban, al votar por esta norma, que los orígenes de la mafia siciliana, verdadero contrapoder en función antiborbónica, se fundó inicialmente en el control de las fuentes de agua, vital en las zonas áridas de la isla para cultivar los famosos tarocchi, las naranjas más rojas y sabrosas del continente.

Sin embargo, la perla de los atropellos fujimoristas ha sido la decapitación –afortunadamente simbólica– del secretario de Educación, Jaime Saavedra, funcionario impecable y competente heredado del anterior gobierno. La verdadera aversión de los keikistas no era tanto hacia el secretario, sino en contra de la reforma escolar, en particular la universitaria, que se está llevando a cabo y contrasta con sus intereses particulares. No es ningún misterio que muchos congresistas de Fuerza Popular –ya rebautizada por la vox populi como Farsa Popular o Fuerza Bruta– tienen sólidos nexos, que sean de propiedad o de financiamiento electoral, con un vasto archipiélago de universidades privadas casi todas patitos, crecidas como hongos a partir de la dictadura de Alberto Fujimori. Estas universidades quieren zafarse de cualquier control de calidad por parte de la Secretaría de Educación y entregan inútiles títulos a cambio de jugosas ganancias.

El espectáculo ofrecido por los fujimoristas en ocasión de la interpelación y posterior censura del secretario Jaime Saavedra, ya decidida y declarada de antemano con falsos pretextos y modales groseros e insultantes, ha sido tan disgustoso y ha exhibido un tal nivel de agresividad cavernaria que ha motivado un artículo de la revista The Economist titulado ¡Viva la ignorancia!, fuertemente crítico con la censura a un óptimo secretario que estaba trabajando eficazmente en mejorar la enseñanza nacional.

La fotografía clandestina –¡bendita superdefinición!– del celular de una congresista que revelaba las congratulaciones de la propia Keiko por la "exitosa" operación de bullying parlamentario y el alarde de la aplanadora por parte de sus incondicionales –"¡ahora saben con quien se meten!"– le han costado más de 10 puntos en la popularidad y un aumento vertical del rechazo.

Frente a esta muestra de prepotencia irracional, los otros partidos han tenido un comportamiento inconsistente: cuatro de los cinco diputados del Apra, reducido a furgón de cola de los fujimoristas, han votado por la censura y sustitución del secretario. En cuanto a la bancada oficialista y a los 20 congresistas del Frente Amplio, la formación de izquierda que constituye el segundo partido y atraviesa actualmente una crisis por disputas internas, su salida del Congreso al momento de la votación no ha sido más que un testimonio simbólico cuanto inútil.

No contenta con boicotear el gobierno Kuczynski en cada uno de sus actos, Keiko Fujimori está infiltrando a sus incondicionales en los ganglios sensibles del Estado. Con el silencioso beneplácito de PPK, quien cree que gracias a continuas concesiones podrá llevar la fiesta en paz, los fujimoristas, en una ni tan secreta escalada a las instituciones, se han hecho de la Defensoría del Pueblo, la Superintendencia Nacional de Aduanas y de Administración Tributaria, la Contraloría General de la República, unos puestos directivos en el Banco Central de Reserva y quieren hacerse de la Procuraduría Anticorrupción, entre otros reductos.

Moviéndose en un entorno de emboscadas y puñaladas traperas, el gobierno de PPK, que cuenta con el apoyo de sólo 18 congresistas, ni todos decididos a dar batalla, ha sido declarado en un "lento desinfle" y el propio Kuczynski afecto por una "patética debilidad". El reciente primer encuentro del presidente con su enemiga jurada, por el solo hecho de darse en la casa del cardenal Juan Luis Cipriani, un prelado ultraconservador abiertamente fujimorista, ha sido percibido como la sumisión anticipada de la presidencia a los planes de la hija del ex dictador.

Por increíble que pueda parecer, las pataletas de una candidata derrotada, quien ha negado enfáticamente que su largo silencio se debiera a una forma de depresión postelectoral –"¡la depresión es para los perdedores!", ha exclamado, ofendiendo a las miles de personas que la padecen– están bloqueando la dinámica política de toda una nación, si se considera que las pocas contribuciones legislativas de Fuerza Popular, impulsadas manu militari por Keiko Fujimori, no tienen ni una sombra de progreso o de búsqueda del bien común.

En Enrico IV, comedia de Luigi Pirandello, el protagonista, luego de golpearse la cabeza cayendo del caballo, cree ser un antiguo rey germano y todos sus amigos y familiares lo secundan en su locura por más de un década con tal de no darle un disgusto que podría ser fatal. Parece, mutatis mutandis, el caso de Keiko Fujimori, que sus íntimos se obstinan en llamar "presidenta". Lo peor es que el mismo PPK, con sus infinitas concesiones, se lo deja creer.

Por Gianni Proiettis, profesor y periodista italiano

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Viernes, 02 Diciembre 2016 06:31

El ajedrez y la política

El ajedrez y la política

En el campeonato mundial de ajedrez que acaba de celebrarse en Nueva York parecía que no pasaba nada fuera de la tempestad cuadriculada que barre puntualmente los tableros, pero por detrás, como casi siempre en el ajedrez, estaban pasando muchas cosas. Más allá de los jugadores, el público, los entrenadores, los equipos de analistas y el ronroneo de los ordenadores, se adivinaban las sombras y vaivenes del mundo: la audaz jugada de Putin para que Rusia recobrara el cetro de la hegemonía mundial como en los viejos tiempos de la Unión Soviética. Se dice que el joven aspirante, Sergey Karjakin, es un simple peón del mandatario ruso, un alfil infiltrado en pleno corazón de la Gran Manzana para arrebatarle el título al último amo indiscutible de las 64 casillas, el noruego Magnus Carlsen.


Por supuesto, ante el tablero, Karjakin es mucho más que eso: ha resultado un adversario peligrosísimo, gélido y casi invencible que a punto estuvo de arrebatar la corona a Carlsen. En un match previsto a doce partidas, hizo tablas en las primeras siete, en algunas de ellas con defensas casi acrobáticas, y de repente, en la octava, rompió los pronósticos al imponerse ante el noruego comandando las piezas negras. Sin embargo, cuando la catástrofe se cernía sobre él, a falta de cuatro partidas Carlsen demostró su temple: entabló la novena y empató el match con una brillante victoria en la décima. Tras las tablas de la undécima, todos los aficionados esperaban un gran ataque con blancas por parte del campeón en la última partida, pero el noruego prefirió amarrar el resultado y reservarse para un desempate de infarto.


Así, la tarde del miércoles, impuso su maestría en un tiroteo feroz de cuatro partidas semirrápidas, donde Karjakin, a pesar de los apuros de tiempo, entabló la primera e hizo juegos malabares en una posición inverosímil en la segunda, aunque no pudo evitar que en la tercera Carlsen lo apuntillara a coces con un caballo incrustado en la tercera fila. En la cuarta y última, como si fuese el guión de una película, Karjakin se decidió por una defensa siciliana, intentando arriesgar por primera vez en el match, pero el noruego fue exprimiendo más y más su ventaja hasta rematar su victoria con un mate de antología: un sacrificio de dama contra el enroque negro en h6 que, como dice mi amigo Mario Iglesias, parece una jugada de otra época.


En La torre herida por el rayo, una novela absolutamente prodigiosa, Arrabal dictamina que el ajedrez siempre ha sido un reflejo de la política. De ahí que la apertura española, favorita del mejor jugador de entonces, el humanista extremeño Ruy López de Segura, se popularizase en tiempos del imperio de Felipe II. O que, en vísperas de la Revolución Francesa, el gran Philidor asegurase que “los peones son el alma del ajedrez”. La comparación parece bastante traída de los pelos en los tiempos de Morphy, Anderssen, Steinitz, Lasker, Capablanca o Alekhine, pero se vuelve transparente con el dominio de los tableros en la era soviética (Botvinnik, Smyslov, Tal, Petrossian, Spassky) y con la aparición fulgurante de Bobby Fischer que profetizó la caída de la URSS con décadas de adelanto. Las peleas a muerte entre Karpov y Korchnoi, que incluyeron todo tipo de juego sucio (parapsicólogos, sectas religiosas, mensajes en yogures y acusaciones de secuestro de la familia de Korchnoi por parte de la cúpula soviética) escenificaron la lucha entre el comunismo y la disidencia, hasta que llegó Kasparov, el mensajero de la perestroika.


La guerra prosigue hoy día, ya que Kasparov, enemigo declarado de Putin, no sólo es uno de los entrenadores de Carlsen, el joven prodigio que anuncia coches deportivos y marcas de ropa, sino que también dijo poco antes del match que el bisoño Karjakin no tenía la menor oportunidad frente al campeón mundial. En sus declaraciones, más que el rigor ajedrecístico, asomaba el rencor contra un muchacho que prefirió olvidar su origen ucraniano y nacionalizarse ruso para intentar devolver el título a la escuela soviética.


Retransmitido en directo por el canal chess24, con los divertidos y precisos comentarios de los maestros David Antón, Pepe Cuenca y David Martínez, las cuatro horas y pico que duró el desempate transcurrieron con tanta emoción que Karjakin llegó a ser trending topic en Madrid gracias a su formidable tenacidad defensiva. Mucha más expectación había en Moscú, donde una muchedumbre inundó la Plaza Roja para contemplar en las pantallas gigantes la belleza silente y feroz de una batalla eterna.

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Campeonato del Mundo de Ajedrez: Segundas tablas entre Karjakin y Carlsen

El ruso Serguei Karjakin, aspirante, no hizo ninguna concesión psicológica al noruego Magnus Carlsen, campeón, en la segunda partida del Campeonato del Mundo que concluyó en tablas en 33 movimientos. El marcador del encuentro que se disputa en Nueva York, programado al mejor de 12 partidas, registra un empate a 1.


Aunque pocos expertos apuestan por Karjakin, el aspirante puede exhibir en su favor que no ha estado en ningún momento en posición inferior. Además, en la segunda partida optó en la jugada 22 por continuar la lucha en vez de simplificar con rapidez y firmar el reparto del punto. Una buena actitud mental que muestra una gran confianza, tan importante como el juego en una competición donde te enfrentas todos los días al mismo rival. En este sentido, Karjakin cuenta como jefe de analistas con Yuri Dojoian, que ya desempeñó esta labor de manera satisfactoria durante años con Gari Kasparov. Contar con una voz tan experimentada es garantía de que el ruso no perderá el sentido de la realidad en caso de perder una partida y quedar pocas para el final.


Carlsen, con las piezas negras, optó como hace habitualmente en situaciones parecidas por no eludir la apertura española. Karjakin, en la jugada seis, se apartó de la continuación más habitual y eligió una línea considerada más tranquila. En el movimiento 12, el campeón del mundo realizó una mejora en comparación con una partida que disputó con el búlgaro Veselin Topalov en París, el pasado año. Una idea que igualaba la posición, y aunque su adversario trataba de luchar por la iniciativa, evitando incluso rápidas simplificaciones, en ningún momento pudo lograr nada positivo. No obstante, el noruego debía de jugar con cierto cuidado para evitar sutilezas. Y así lo hizo en el movimiento 27, con una jugada de peón que terminaba con cualquier esperanza de soñar de las blancas.


El lunes, tras la jornada de descanso de hoy, se diputará el tercer juego.


Campeonato del Mundo, 2ª partida.


1.e4 e5 2.Cf3 Cc6 3.Ab5 a6 4.Aa4 Cf6 5.0-0 Ae7 6.d3 (La línea más popular en esta posición de las española es 6.Te1) 6...b5 7.Ab3 d6 8.a3 0-0 9.Cc3 Ca5 10.Aa2 Ae6 11.d4 Axa2 12.Txa2 Te8 (Novedad; lo conocido era 12...Cc6 13.d5 Cb8 , con ventaja blanca, Topalov-Carlsen, París 2016) 13.Ta1 Cc4 14.Te1 Tc8 15.h3 h6 16.b3 Cb6 17.Ab2 Af8 18.dxe5 dxe5 19.a4 c6 20.Dxd8 Tcxd8 21.axb5 axb5 22.Ce2 (Karjakin no se conforma con unas tablas casi inmediatas con 22.Ta6 Cfd7 23.Tea1) 22...Ab4 (Digna de consideración era 22...Cxe4 23.Axe5 Cd2 24.Cfd4 Txe5 25.Cxc6 Ted5) 23.Ac3 Axc3 24.Cxc3 Cbd7 25.Ta6 Tc8 26.b4 Te6 27.Tb1 c5 (Con esta jugada se podía haber firmado ya el empate) 28.Txe6 fxe6 29.Cxb5 cxb4 30.Txb4 Txc2 31.Cd6 Tc1+ 32.Rh2 Tc2 33.Rg1, tablas. (0,5-0,5).

 

14 noviembre 2016


(Con información de Marca)

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Tendencia global: nuevo orden mundial "tripolar" con la desglobalización y regionalismos

Nunca será suficiente enfatizar la prospectiva sobre el nuevo orden mundial en los próximos 10 años del mandarín Xi, durante el 95 aniversario de la fundación del Partido Comunista Chino: "el mundo se encuentra al borde de cambios radicales, contemplamos cómo la Unión Europea (UE) se está desmoronando (sic) y la economía de Estados Unidos se está colapsando (sic). Esto concluirá en un nuevo orden mundial que a lo sumo durará 10 años", cuando “Rusia y China puedan formar una alianza ante la cual la OTAN será impotente (https://goo.gl/1Frhkx)”.

Del lado anglosajón, es más resonante el clamor sobre el "fin de la globalización", de lo que no se enteran, o no les conviene, sus aldeanos turiferarios en Latinoamérica.

Martin Jacques (MJ) –autor del visionario libro Cuando China gobierne el mundo: el fin del mundo occidental y el nacimiento de un nuevo orden mundial (https://goo.gl/mkukW3)”– explaya "la muerte (sic) del neoliberalismo" global y “la crisis de la política occidental (https://goo.gl/AkGkZE)”. A su juicio, "la economía occidental se ha estancado y ahora se acerca a su década perdida sin fin a la vista". Aduce que "el periodo más dinámico del crecimiento occidental de la posguerra fue en el fin de la guerra y al inicio de la década de los 70, la era del capitalismo de bienestar social y keynesianismo, cuando la tasa de crecimiento era el doble del periodo neoliberal (Nota: del thatcherismo/reaganomics) desde 1980 hasta el presente".

Para MJ, "la característica más desastrosa, de lejos, del periodo neoliberal ha sido el inmenso crecimiento de la desigualdad", lo cual coincide con las conclusiones del economista galo Thomas Piketty. Enuncia que "amplios sectores de la población, tanto en EU como en Gran Bretaña, se encuentran ahora en rebelión", que "ha paralizado a la élite gobernante" cuando los "neoliberales y monetaristas están en retirada". Hoy la "desigualdad se encuentra en el pináculo de la agenda política", en sincronía con el "nacionalismo económico".

El laureado Nobel de Economía 2001, Joseph Stiglitz, acaba de sentenciar la “muerte de la globalización (...), escuela dominante del pensamiento (sic) económico en occidente, del FMI y el Banco Mundial (BM) en los pasados 30 años (https://goo.gl/PvBsfu)”.

Fue cuando inquirí: “más allá del ultrarreduccionismo economicista y/o financierista, carente de visión geoestratégica, ¿qué sigue, cuando se despliega la desglobalización en pleno caos global geopolítico debido a la decadencia de EU y su fallido orden unipolar? ¿"Economía mixta" de libre mercado con control estatal (sumado hoy del "control ciudadano cibernético")? ¿Preponderancia de la economía real sobre el pernicioso financierismo de las burbujas especulativas de las plazas de Wall Street y la City? ¿Neokeynesianismo con re-regulación?

¿Proteccionismo regionalizado en los diferentes bloques económicos bajo la férula geopolítica de las esferas de influencia del nuevo (des)orden tripolar EU/Rusia/China? ¿Regionalismos de libre comercio y proteccionismos regionalizados en los diferentes bloques económicos, si es que no se balcanizan en el camino, bajo la férula geopolítica de las respectivas esferas de influencia tripolar?

Queda pendiente el devenir de la hegemonía unipolar del dólar (http://goo.gl/wvCU55), paradójicamente omnipotente en la fase del caos global, que no refleja el imperante híbrido mundo multipolar ni el nuevo (des)orden tripolar de EU/Rusia/China, cuando estas dos últimas superpotencias apuestan a la desdolarización global y al resurgimiento del oro, acompasados de la internacionalización de la divisa china en ascenso”.

En un reciente seminario, el Center for China and Globalization (CCG), con sede en Pekín, y el Centro Estratégico de Estudios Internacionales (CSIS, por sus siglas en inglés), con sede en Washington, Long Yongtu (LY), anterior negociador del ingreso de China a la OMC, abogó en forma implícita por un "G-2" meramente geoeconómico de China/EU para la “gobernanza económica global (https://goo.gl/1cjG7Z)”. Nada que ver con el tramposo “G-2 geoestratégico (https://goo.gl/NOEMFf)” de Zbigniew Brzezinski (ZB), ex asesor de Seguridad Nacional de Carter e íntimo de Obama (que rechazó China), con el fin de repartirse el pastel global sin Rusia ni la UE. Ya ZB había retrocedido cuando pregonó hace poco un asombroso "realineamiento", con el coralario implícito de una "tripolaridad" de EU/Rusia/China (https://goo.gl/dgNb6n).

Según LY, China y EU, "con diferentes fases de desarrollo, tienen la habilidad para ayudar a forjar las guías económicas internacionales", cuando "el comercio internacional, el cambio climático y el comercio electrónico han emergido en las décadas recientes sin claros precedentes o reglas". Reconoce que "China se ha beneficiado mucho de haber entrado a la OMC y no tiene intención de cambiarla", por lo que "el resto del mundo debe estar tranquilo".

Diserta que la "nueva ruta de la seda (one belt; one road: OBOR, por sus siglas en inglés)" y el AIIB (Asian Infraestructura Investment Bank) fueron "iniciados por China y, más que un desafío, son complementarios al existente sistema financiero global", ya que "las presentes instituciones financieras internacionales, que incluyen el BM y el ADB (Asia Development Bank) no pueden suplir las demandas en infraestructura".

Scott Kennedy, vicedirector de la cátedra Freeman en estudios chinos en el CSIS, arguye que China no tiene objetivos de empezar desde cero, sino que más bien jerarquiza el concepto de "inclusión armónica".

He Yafei, anterior viceministro de Relaciones Exteriores de China, juzga que con "el TPP (Trans Pacific Parthnership), dominado por EU, Washington desea instalar su propio círculo" y "evitar tener a China para que influya en sus reglas".

En un seminario anterior en Pekín, su think tank CCG abordó los “desafíos de la desglobalización (https://goo.gl/LgkMFu)” y sus tendencias en el mundo: el Brexit; el trumpismo en EU, con el "americanismo" para sustituir la globalización, y el retorno del proteccionismo comercial y la exclusividad del TTIP y el TPP.

Según LY, "la OMC no puede más en forma efectiva colocar las reglas del comercio internacional, por lo que los acuerdos comerciales regionales (sic), como el RCEP (Regional Comprehensive Economic Partnership) son benéficos para empujar adelante la globalización", que deberá ser más "económica" que "financierista", como abordó la cumbre del G-20 en Hangzhou.

Para Huo Jianguo, alto funcionario del Ministerio de Comercio, "desde el punto de vista económico, los países desarrollados empujados por la globalización elevaron el nivel de su estructura industrial de una manufactura-céntrica a un enfoque de servicios". Pero hoy "la gobernanza global se ha retrasado detrás del rápido desarrollo del comercio y las inversiones globales, lo cual puede ser paliado por el multilateralismo".

Admite que "un problema de los acuerdos comerciales regionales, con el beneficio de innovación de sus reglas, es que pueden llevar a alianzas políticas y militares con consecuencias negativas".

La desglobalización y los regionalismos son reflejo del nuevo orden tripolar global.

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Lunes, 17 Octubre 2016 07:11

Un guerrero triste y cansado

Un guerrero triste y cansado

 

El jueves 27 de octubre el ciudadano brasileño Luiz Inácio da Silva cumplirá 71 años de vida. Cinco menos que Pelé, que habrá cumplido 76 cuatro días antes. Uno menos que Chico Buarque, que cumplió 72 el pasado 19 de junio. Veintisiete más que su más cruel verdugo y perseguidor, el juez provinciano de primera instancia Sergio Moro, que anda por sus verdes 44 años sintiéndose una especie de dios vengador designado para impartir el castigo divino a su presa favorita.


Pero la verdad es que Luiz Inácio da Silva, Lula da Silva, ex presidente, fundador y creador del Partido de los Trabajadores, el PT, principal líder político del país más habitado y más rico de América latina, no anda con espíritu de celebrar nada.


Hace un tiempito le pregunté, en un almuerzo con otros dos amigos, si él no se cansaba nunca. Quise saber de dónde sacaba semejante energía. “A veces sí, me siento cansado, pero no puedo regalarme siquiera ese lujo, el cansancio”, me dijo.


Hablábamos de lo que pasa en Brasil, y él quiso saber cómo me sentía. “Indignado, irritado, impotente y triste”, contesté. Y Lula comentó: “Yo también me siento triste. Al fin y al cabo, hice lo que hice, empecé lo que empecé, y ahora me pasa lo que pasa...”.


¿Y qué es lo que le pasa? Pues le toca asistir a la demolición implacable de su PT, un partido nacido para reformular la política y airear un ambiente históricamente plagado de vicios e inmoralidades, y que terminó por aliarse a los enemigos y se dejó salpicar por el lodo.


Un ataque implacable de los mismos medios hegemónicos de comunicación que él creyó haber seducido, pero que a la hora de la verdad, se pusieron, con una sola y única voz, en su contra.


Por estos días, Lula da Silva trata de buscar una salida para el PT. Las elecciones municipales del domingo 2 de octubre masacraron su partido. Era algo esperado, pero no en tales dimensiones. Ha sido el peor desempeño del Partido de los Trabajadores en los últimos veinte años o más.


“Era algo esperado”, admite Lula. “Pero volveremos a ser lo que fuimos y seremos”, agrega, con la mirada fulminante puesta en algún espacio vacío y perdido.


Cuando conocí a Lula, hace como treinta y pico de años, era un hombre con mirada inquieta y feroz. Su voz ronca anunciaba cambios radicales. Ese Lula furioso ha sido drásticamente cambiado en la campaña electoral del 2002, cuando un publicista de mucho talento y escaso carácter –eligió, vendiendo personas como se fuesen jabón, a tipos de extrema derecha igual que de izquierda– creó la imagen de “Luliña paz y amor”.


Aquel Lula, el de 2002, se comprometió en una “Carta a los brasileños” a preservar puntos cruciales de la política económica de su antecesor, el neoliberal Fernando Henrique Cardoso, y lo hizo. Pero a la vez promovió cambios radicales en el panorama socioeconómico brasileño.


Los números no permiten dudas: el obrero que cometía errores básicos de gramática, que eliminaba el plural en sus frases, que tenía un discurso tosco y directo, montó un gobierno que eliminó a Brasil del mapa del hambre de las Naciones Unidas. En su gobierno, 42 millones 800 mil brasileños abrieron, por primera vez en sus vidas, una cuenta corriente en los bancos.


La libreta de ahorro, único instrumento de que disponían, quedó en la memoria. Se vendieron, como nunca, heladeras, cocinas, motos, coches. Ha sido como si una Argentina entera entrase en el mercado de consumo: 42 millones 800 mil tipos por siempre ninguneados.


Pasados los años, Lula sigue creyendo que hizo lo que tenía que hacer. “El presupuesto del Estado tiene que contemplar a los pobres, no se debe hablar de gasto, en el presupuesto para educación y salud públicas: es inversión. Inversión en el futuro de la gente”, dice.


El problema es que, en el sistema político brasileño, existen 35 partidos políticos activos y en el Congreso hay como 28. Así que ningún presidente se elige contando con mayoría en diputados y senadores. Como consecuencia, es imperioso armar alianzas políticas. Y las alianzas que armó el PT fueron con lo que de más sucio existe en la vida política brasileña. A tiempo: exactamente la misma alianza que ahora sostiene a Michel Temer, que no fue elegido, que llegó a la presidencia a raíz de un golpe institucional.


¿Qué dice Lula de esa experiencia? “Lo importante era tener una base para gobernar.” Su partido, otrora una especie de vestal contra la corrupción dominante en el escenario político brasileño, se mezcló en el lodo.


¿Y ahora? Bueno, ahora hay que empezar todo otra vez.


El mismo Lula es convocado para volver a presidir su partido, el PT. Pero se resiste. Sus interlocutores más cercanos, sus amigos, dicen que más urgente es preparar su defensa contra el acoso irremediable de una Justicia Injusta, que entre otras cosas es capaz de mantener en prisión a su ex ministro de Hacienda, Antonio Palocci, “mientras se buscan pruebas en su contra”. Esa historia de presunción de inocencia, y que les toca a los fiscales probar la culpa, quedó definitivamente eliminada del escenario judicial brasileño. Aquí en Brasil, primero se acusa, luego se detiene al sospechoso, y luego a ver cómo probar sus crímenes.


Lula da Silva anda un tanto tristón. Su mirada pasea por un horizonte invisible. Está cansado. El hombre que dice no cansarse nunca está cansado. Está visiblemente cansado. Mastica despacio y con cuidado cada parte del asado de cordero que eligió. Es un almuerzo entre amigos. De repente, le pregunto: “¿Es que no te cansás nunca?” Y él me mira, una mirada de mil fuegos, y dispara: “Es que no tengo tiempo para cansarme”. Miente. Es evidente que miente. La mentira está estampada en sus pelos, cada vez más ralos; en la mirada, cada vez más opaca; en la voz, cada vez más ronca.


Mañana o pasado o en unos días más lo detendrán. La imagen de Lula preso es, será, la gloria máxima del golpe de Estado, golpe institucional que se dio en mi país, el país de Lula. ¿Ha sido el suyo un gobierno corrupto? No. ¿Hubo corrupción en su gobierno? Claro que sí. ¿Ha sido complaciente con esa corrupción? Quizá. Muy probablemente, sí. En países como el mío, es o eso o la nada.


Me doy cuenta de que Lula tiene una coronita de perlas, de lágrimas, en la frente. De sudor, pues.


Terminamos de almorzar, nos despedimos, nos abrazamos. Nunca fui y jamás seré del PT. Mis críticas al partido creado por Lula da Silva desbordarían el espacio que me concede este diario. Pero salgo de este almuerzo largo y tardío con las palabras que dijo Lula cuando, de manera absolutamente ilegal, lo llevaron a prestar testimonio en la Policía Federal, hace como cinco, quizá seis meses.


Dijo Lula da Silva: “Si me matan, seré mártir. Si me detienen, seré héroe. Si me dejan libre, seré presidente otra vez”.
Si me permiten una participación personal, estoy seguro de que lo detendrán. Mañana o el miércoles o la semana que viene. ¿El crimen? No importa. Por ser obrero, apenas alfabetizado, y haber saneado lo mismo que hirieron sus antecesores.


Lo detendrán y condenarán por haber sido el primer obrero en alcanzar el poder, y que por intuición –mucho más que por ideología– cambió el mapa social de mi país. Es decir: que no robó nada.


Y por eso...

 

 

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