Sábado, 02 Febrero 2019 05:37

Con la mirada en Caracas

Con la mirada en Caracas

La crisis de poder en Venezuela con la irrupción en escena del casi desconocido líder opositor, Juan Guaidó, afecta directamente a Rusia, Bielorrusia y Georgia, tres repúblicas de la antigua Unión Soviética que, desde perspectivas diferentes, tienen la mirada puesta en Caracas, pendientes de si el presidente Nicolás Maduro podrá o no resistir el acoso, auspiciado por la Administración de Donald Trump y respaldado por los países que se alinean con Estados Unidos.

Una eventual derrota de Maduro sería, para Rusia, un duro golpe porque perdería a su mejor aliado en América Latina con una doble implicación: por un lado, después de cultivar durante años la relación con Venezuela, el Kremlin tendría que comenzar de cero otra apuesta geopolítica en el Hemisferio Occidental y, por el otro, quedarían en entredicho sus grandes proyectos en materia de petróleo, minería y venta de armamento, así como el cobro de los multimillonarios créditos concedidos por Moscú a Caracas.

Rusia critica la injerencia de Estados Unidos y su intención de derrocar al presidente legítimo, pero difícilmente llegue a involucrarse en un conflicto bélico por salvar a Maduro. Confía en que el ejército venezolano siga del lado del mandatario y que Washington no provoque una ola de violencia como pretexto para una intervención armada.

Bielorrusia, sin romper con Maduro ni apoyarlo abiertamente, adoptó un lenguaje neutro y deja abierta una puerta para negociar con un nuevo gobernante en caso de que termine de inclinar la balanza en su favor, preocupado por recuperar la deuda del gobierno venezolano por sus camiones, tractores y otra maquinaria, que si bien asciende sólo a cientos de millones es mucho para Minsk, necesitado de recursos.

Georgia, en el otro extremo, fue uno de los primeros en reconocer a Guaidó y no sólo para demostrar su identificación con Estados Unidos, acorde con su aspiración de ingresar a la OTAN. No puede perdonar a Venezuela el haber reconocido –junto con Rusia, Nicaragua, Siria y Nauru– la independencia de Abjazia y Osetia del Sur, que Tiflis reclama como parte de su territorio. Para todo efecto práctico, nada cambiaría que Venezuela reiterase dicho reconocimiento, respaldados abjazios y osetios por Rusia, más allá de que Georgia lo presente como una importante victoria diplomática.

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EE UU acusa a Huawei por robo de tecnología y violar las sanciones

La acción legal se anuncia a pocos días de que se retomen las negociaciones comerciales entre EE UU y China


El Departamento de Justicia de Estados Unidos pasa a la acción, al hacer pública una serie de inculpaciones contra la tecnológica china Huawei, dos de sus filiales y su directora financiera, Meng Wanzhou. Son un total de 23 cargos, que se presentaron ante el tribunal federal en Brooklyn. Se le acusa de fraude bancario, obstrucción de la justicia, conspiración, violar el régimen de sanciones a Irán y por robar secretos comerciales al operador T-Mobile US.


Se trata en realidad de dos casos que van en paralelo y que no hacen más que elevar la presión sobre el mayor fabricante de equipos para telecomunicaciones del mundo y que posiblemente aumentará la tensión entre las dos potencias. EE UU busca de esta manera evitar que las compañías estadounidenses adquieran su tecnología. Wanzhou, hija del fundador, fue arrestada el pasado mes de diciembre en Canadá a solicitud de las autoridades estadounidenses.


En el primer caso, se revelaron 10 cargos federales contras dos filiales de Huawei por el robo de tecnología al operador de telefonía T-Mobile. En el segundo, se presentaron 13 cargos dirigidos contra el grupo chino y la ejecutiva relacionados en este caso con la violación del régimen de sanciones a Irán. Christopher Wray, director del FBI, asegura que la compañía actuó de una manera “descarada y persistente” al explotar a empresas e instituciones financieras estadounidenses.


Esta conducta, añade, representa una amenaza al “mercado global libre y justo”. El arresto de Wanzhou fue calificado como una provocación por parte de las autoridades chinas. La ejecutiva está actualmente en libertad vigilada tras pagar una fianza. En breve tendrá que comparecer de nuevo ante el juez canadiense en el marco del proceso de extradición lanzado por EE UU. La solicitud formal se hará antes del próximo 30 de enero.


En el caso concreto del robo de tecnología a T-Mobile US, la demanda hace mención a un sistema llamado “Tappy” que creó el operador para probar los teléfonos móviles que salen al mercado. Las autoridades estadounidenses afirman que las alegaciones presentadas en los dos casos se remontan una década. “Huawei y sus principales ejecutivos se negaron repetidamente a respetar la legislación de EE UU”, insiste Wray al referirse a la usurpación de secretos comerciales.


Por su parte, el Gobierno chino ha pedido a Washington que "acabe con su injustificada represión a empresas chinas y que las trate de manera objetiva y justa". "China está muy preocupada por la demanda penal presentada por el Departamento de Justicia de EE UU contra Huawei y su directora financiera, Meng Wanzhou", ha asegurado el Ejecutivo en un comunicado.


Negociación comercial


La inculpación contra la hija del fundador de Huawei y la empresa se hizo pública solo unas horas después de que la Casa Blanca anunciara que el presidente Donald Trump tiene previsto reunirse esta semana con el viceprimer ministro chino, Liu He. Será coincidiendo con la vista a la capital estadounidenses de una delegación para tratar de avanzar en las negociaciones comerciales entre los dos países.


El secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, dijo que espera lograr un “progreso significativo” de este encuentro. Una de las prioridades de Washington es conseguir que China cumpla sus compromisos a la hora de proteger la propiedad intelectual. Así mismo busca que el pacto ponga fin a la política china de obligar a las empresas estadounidenses a establecer asociaciones con compañías locales.


La delegación china que liderará Liu He estará integrada por una treintena de altos funcionarios. Los dos países se pusieron de plazo hasta el próximo 1 de marzo para llegar a un acuerdo, tras darse una tregua de tres meses durante la que las dos partes se comprometieron a no imponer nuevos aranceles. En la actualidad se aplica el impuesto a transacciones en bienes valorados en 360.000 millones de dólares.

SANDRO POZZI
Nueva York 29 ENE 2019 - 03:00 COT

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Domingo, 27 Enero 2019 06:07

Imperialismo, golpe y geopolítica

Imperialismo, golpe y geopolítica

La autoproclamación de Guaidó dejó en evidencia el seguidismo político del gobierno de Macri que, en su apuro por alinearse con Washington, rompió con la tradición democrática de no injerencia en los asuntos internos de los Estados.

La situación desatada en Venezuela, tras la autoproclamación de Juan Guaidó como Presidente Encargado de ese país, activó la alarma en toda la región. Además, dejó en evidencia el seguidismo político del gobierno de Mauricio Macri que, en su apuro por alinearse con Washington, rompió con la tradición democrática de no injerencia en los asuntos internos de los Estados. PáginaI12 dialogó con académicos y analistas internacionales para dar cuenta de los actores centrales, el rol de las potencias mundiales, los aspectos novedosos y las claves de este conflicto, cuyas consecuencias son impredecibles.


• Alejandro Grimson, antropólogo social:


Está claro que en Venezuela hay graves problemas económicos, políticos e institucionales, pero jamás la solución a esos problemas puede ser un golpe de Estado, y menos uno promovido por los Estados Unidos. En ese sentido, todos los países de la región que reconocieron inmediatamente a Guaidó como Presidente Encargado son de carácter semicolonial en su política exterior, es decir, se trata de gobiernos que son apéndices de la estrategia geopolítica norteamericana para la región. Con respecto a esto, sirve pensar en los dispositivos que supo crear América del Sur y que hoy se encuentran desarticulados, como la Unasur, un espacio de discusión que hoy podría ser una palanca extraordinaria para generar la única solución que tiene Venezuela, que es que se forme una mesa de diálogo entre el oficialismo y la oposición para encaminar una salida pacífica y democrática del conflicto. Es preocupante la actitud del Gobierno nacional y de varios dirigentes políticos, que no tuvieron en cuenta procesos muy relevantes que hacen a la soberanía nacional, a la autodeterminación y a los principios básicos de una diplomacia desde América Latina, y salieron corriendo a hacer algo absurdo. ¿Cómo un dirigente que se presume democrático va a apoyar un golpe de Estado? Hay un uso instrumental de la veloz adhesión a la acción golpista de los Estados Unidos, con el fin de obtener tres o cuatro votos más, ignorando cualquier principio ético y democrático.


• Amilcar Salas Oroño, politólogo


Hay una cuestión, más del orden estructural capitalista, vinculada con algo que aparece en determinados períodos históricos como fundamento de invasiones, guerras u ocupaciones territoriales: la noción de “comunidad internacional”. ¿Hay realmente una comunidad internacional apoyando el golpe en Venezuela? Si son más los países que reconocen la legitimidad presidencial de Maduro que los que no. ¿Qué potestad constituyente tiene esta comunidad internacional? Hoy el capitalismo entra en una fase donde esta noción no significa más que determinados intereses específicos. La reproducción y repetición de este actor constituyente como maniobra propagandística no deja de ser más que un claro ejemplo de cómo, para ciertos países, deben ser cuestionadas las legitimidades internas.


Uno de los aspectos desagradables de esta circunstancia, observándola desde la Argentina, es que se simplifican y degradan los términos de referencia hacia Venezuela, su opción por una forma diferente de República, lo institucional comunal o la misma noción de socialismo. Hay una disputa interpretativa que, en torno de lo de Venezuela, desnuda una pobreza enorme por la comprensión de los problemas sociales y políticos que, como latinoamericanos, sabemos que son muchos.


• Julio Burdman, politólogo especializado en geopolítica


En primer lugar, hay que entender que este es un problema venezolano que, sin embargo, no puede aislarse de la trama global, en el que se vuelve central el apoyo a Guaidó por parte de Estados Unidos, Brasil –aunque el pronunciamiento de Bolsonaro no fue bien recibido por todos los sectores de su gobierno– y Colombia, y en el que también adquieren relevancia Rusia y China con su respaldo a Nicolás Maduro. La actitud del gobierno argentino ante el conflicto en Venezuela no sorprende, si se piensa en los posicionamientos que viene manifestando en el último tiempo, debido al alineamiento con los Estados Unidos de Donald Trump. Sin embargo, se puede hablar de un salto metodológico. Recordemos que durante los primeros meses del gobierno de Macri, cuando el país junto al México de Enrique Peña Nieto conformó el Grupo de Lima, la posición oficial representada por Susana Malcorra tenía que ver con una salida pacífica y democrática del conflicto. Hoy la situación es otra, y Argentina tomó partido sin tener en cuenta el contexto general, donde la hipótesis del conflicto militar es posible.


• Sebastián Etchemendy, politólogo


Cualquier posición que vaya hacia el reconocimiento de Guaidó es no solo inadmisible por el precedente de intervención directa de Estados Unidos en la región, sino también porque es totalmente ineficaz para una salida negociada, que es a lo que hay que apuntar. En Venezuela es difícil encontrar actores democráticos, en el sentido de que acepten la legitimidad del otro, y eso hay que construirlo. Por parte del gobierno argentino ha habido un seguidismo que, además de retrotraernos a las peores épocas de relaciones carnales, es absolutamente ineficiente para lograr cualquier solución y configura una prueba más de la poca sofisticación de Macri en políticas públicas. Es patético que ante este problema serio, que exige mediación, no haya ningún análisis y se termine apoyando la posición intervencionista de Trump. Esa posición de alentar sólo un bando, que además es el bando más duro y más extremo de la oposición venezolana, no tiene perspectivas de traer una solución al problema.


• Mariano Fraschini, politólogo


Lo que está pasando hoy es un punto más, tal vez decisivo o parteaguas, de esta situación de guerra contra Venezuela. Con las elecciones de mayo del 2018, se profundiza el proceso de deslegitimación del nuevo mandato de Maduro pero lo cierto es que, en los hechos, la oposición hasta hoy no aceptó su derrota en las elecciones presidenciales del 2013. Entonces, ya desde ese momento es considerado ilegítimo, dictatorial o usurpador, como lo están llamando ahora. La clave para comprender este proceso, sin lugar a dudas, es el rol de Estados Unidos en el tablero político internacional y en el caso específico de América del Sur. Es vital para Estados Unidos recuperar el petróleo venezolano, y eso hace que hoy ocurra un hecho inédito: que, en ese objetivo, está siendo acompañado no por sus aliados de siempre, sino por los gobiernos neoliberales de la región. Otra de las novedades es el lugar que ocupan China, en términos geopolíticos y económicos, y Rusia en términos militares. Es decir, se trata de un proceso que tiene su punto más cúlmine y central en el exterior; la propia oposición venezolana va detrás de los deseos y las estrategias de los Estados Unidos. En ese sentido, la resolución va a depender mucho de lo que ocurra en las grandes potencias y la posibilidad de una salida negociada va a involucrar algún tipo de acuerdo entre ellas. La acción del Ejército venezolano es determinante como lo fue siempre. Ir a Venezuela y entenderla a partir del sistema de partidos o del rol de la oposición y del oficialismo no tiene sentido: hay que analizar el rol de los militares, que ocupan no sólo el rol de gendarmes de la Revolución Bolivariana, sino también espacios de poder, gobernaciones, alcaldías y ministerios. Por eso la oposición entra en desesperación por ir a quebrar ese frente interno en el Ejército. Si no, es muy difícil que estos zarpazos exteriores, con el respaldo minoritario interno, puedan tener un resultado positivo.


• Mario Toer, sociólogo


Desde Washington están tanteando y midiendo cómo pueden persistir en un proceso que pretende terminar con el gobierno de Venezuela. Esto no es sorprendente, pero hay que destacar que es un hecho que se pone en movimiento cuando la oposición venezolana venía desgastada, desmembrada, sin capacidad de unificar un curso de actividad política más o menos previsible. Esto le da un contorno a la cuestión, porque reunifica a la oposición en torno a un objetivo, que es el de legitimar otro poder al interior de Venezuela, que podría convocar en su ayuda una presencia desde el exterior. El dato agregado es que la oposición converge desde un estado de cierta debilidad, lo que le resta certezas al plan general y genera complicaciones para un eventual diálogo que el Gobierno pudiera establecer, al menos, con el sector que concurrió a la disputa presidencial.


La centralidad del plan, como objetivo estratégico de la política exterior de Washington para este período, es muy evidente: están buscando el modo de generar un golpe que va a ser “a lo Pinochet”, es decir, que pretende terminar con muchas vidas. En ese sentido, esta oposición democrática no es más que un mascarón de proa de intereses que son implacables.
En este contexto, lo importante no es defender una política específica, sino algo que está por encima, que es la autodeterminación y la paz.


Informe: Sibila Gálvez Sánchez.

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El Departamento de Justicia de EE UU incrementa su presión sobre Huawei

Las autoridades investigan al gigante chino de las telecomunicaciones por posible robo de propiedad intelectual, según medios norteamericanos

 

Las suspicacias de EE UU sobre Huawei, el gigante chino de las telecomunicaciones, aumentan. El Departamento de Justicia investiga en Seattle, en la costa oeste, a esta compañía por un caso de supuesto robo de propiedad intelectual a empresas telefónicas estadounidenses, según ha publicado en primer lugar The Wall Street Journal. El caso agrava la presión sobre la firma china, ya en entredicho en ese país y varios de Europa y Asia por sospechas de espionaje.


La investigación penal, según publica este diario y otros medios estadounidenses, guarda relación con un caso civil que data de 2014 entre Huawei y el proveedor de servicios telefónicos T-Mobile. La compañía estadounidense acusaba a la china de robo de tecnología para el control de calidad en teléfonos móviles.


La pesquisa, afirma The Wall Street Journal, ya se encuentra muy avanzada y los fiscales podrían presentar cargos muy pronto. Un portavoz de Huawei ha declinado comentar sobre la información pero precisó que la empresa china y T-Mobile “resolvieron sus disputas en 2017 después de que el veredicto de un jurado estadounidense no encontrara daños, enriquecimiento injusto ni conducta voluntaria y maliciosa por parte de Huawei en la denuncia de T-Mobile sobre secretos industriales”.


La transferencia forzosa de tecnología y las violaciones de la propiedad intelectual figuran entre las acusaciones de la Administración del presidente Donald Trump contra China en la guerra comercial entre los dos países. El escrutinio ha sido especialmente intenso en torno a Huawei y su rival china de menor tamaño, ZTE.


El espionaje estadounidense considera que la tecnología de Huawei es un caballo de Troya que Pekín pretende implantar en las telecomunicaciones occidentales. Washington ha pedido a sus aliados que descarten la tecnología china en sus nuevas infraestructuras de red móvil, argumentando que los datos quedarán a disposición de los servicios de inteligencia de Pekín.


Huawei ya afronta en Estados Unidos un caso en el que su directora financiera e hija del fundador de la compañía, Meng Wanzhou, está acusada de haber cometido fraude para violar las sanciones que ese país impone contra Irán. Meng fue detenida mientras hacía escala en Vancouver (Canadá) el 1 de diciembre, a petición de EE UU, y se encuentra en esa ciudad en libertad bajo fianza a la espera de que se decida sobre su extradición al país vecino.


La detención de Meng —su caso no guarda relación con el que aparentemente se investiga ahora en Seattle— ha desatado una agria disputa diplomática entre Canadá y China, que considera que el arresto tiene una motivación puramente política. En aparente represalia, Pekín ha detenido a dos ciudadanos canadienses, Michael Kovrig y Michael Spavor, como sospechosos de “actividades que perjudican la seguridad nacional”. Esta semana un tribunal chino también condenó a muerte por tráfico de drogas a un ciudadano canadiense, Robert Schellenberg, en la repetición de un juicio en el que la sentencia inicial había sido de quince años de cárcel.


Este miércoles, legisladores estadounidenses introdujeron un proyecto de ley que prevé prohibir la exportación de tecnología de ese país a empresas chinas que hayan violado las sanciones de EE. UU.


En otros países occidentales, la compañía china —la segunda fabricante mundial de teléfonos inteligentes— también ha encontrado crecientes problemas y críticas. La semana pasada, uno de sus empleados, antiguo funcionario consular, fue detenido en Polonia bajo acusación de espionaje. Huawei anunció su despido al día siguiente y negó cualquier relación con las presuntas actividades ilícitas de su trabajador.


En diciembre, el regulador de los servicios de internet de la República Checa advirtió a las operadoras telefónicas nacionales contra el uso de equipos o software de esta compañía o de ZTE, al considerarlos un riesgo para la seguridad. Los servicios de inteligencia británicos también han advertido que Londres debe decidir si prohíbe que la compañía china pueda participar en las redes 5G en el Reino Unido. Australia y Nueva Zelanda ya han prohibido esa participación y Alemania sopesa un paso similar.


La compañía china rechaza las acusaciones y asegura que opera con independencia del Gobierno en Pekín. En un comunicado emitido tras el despido de su empleado en Polonia insistió en que “cumple con todas las leyes y regulaciones aplicables en los países en los que opera, y requerimos que todos los empleados cumplan con las leyes y regulaciones de los países en donde residen”.


En un gesto muy poco habitual en él, el fundador de la compañía, Ren Zhengfei, de 74 años, concedió esta semana una entrevista a un grupo de medios occidentales —la tercera en su vida—, a los que aseguró que su compañía “nunca ha espiado para China”. Ren, que es miembro del Partido Comunista de China desde 1978 y que fue soldado del Ejército chino, insistió en que “amo a mi país. Apoyo al Partido Comunista. Pero no haré nada para perjudicar al mundo”.


Aseguró que Pekín nunca le ha pedido ni a él ni a su empresa que comparta “información indebida” y “mi compañía nunca cedería a tales requerimientos”. También rechazó la posibilidad de que Huawei haga posible que espías del Gobierno chino puedan acceder directamente a los datos de sus clientes: “No hay ninguna ley en China que exija a ninguna compañía instalar ‘puertas traseras’”, sostuvo.

Por MACARENA VIDAL LIY
Pekín 17 ENE 2019 - 14:55 COT

 

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Sábado, 12 Enero 2019 06:45

¿Ruptura o perpetuación?

¿Ruptura o perpetuación?

La nueva toma de posesión de Nicolás Maduro se llevó a cabo ayer, jueves, en el Tribunal Supremo de Justicia. La Asamblea Nacional, enteramente controlada por la oposición, fue declarada “írrita”, al haber votado un impeachment contra Maduro. Hoy, viernes, la Asamblea Nacional Constituyente, bajo control del chavismo, debía reconocer la investidura del presidente.

El viernes 3 los cancilleres del Grupo de Lima consensuaron, a excepción de México y con apoyo de Estados Unidos, una declaración en la que desconocen al nuevo gobierno que asumió Maduro ayer jueves. Si por ahora no se habla de intervención militar para “restaurar la democracia” en el país, según palabras del secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, los rumores en ese sentido persisten en Venezuela y se sabe que funcionarios estadounidenses continúan instando a los militares caribeños a tumbar a Maduro. Otras señales en esa dirección provinieron, meses atrás, de políticos y militares brasileños muy cercanos al ahora presidente Jair Bolsonaro. Uno de ellos fue el ahora vicepresidente, el general Hamilton Mourão, quien fue encargado militar de la embajada en Venezuela. Mourão se pronunció, antes de la toma de posesión de Bolsonaro, a favor de un golpe de Estado en Venezuela. “Las Naciones Unidas tendrán que intervenir a través de las tropas de paz (…) y allí está el papel de Brasil: liderar las tropas de paz”, afirmó. Pero una vez en el poder, Bolsonaro fue más cauto, quizá esperando la movida definitiva de su aliado Donald Trump y también la actitud que asuma la Colombia de Iván Duque, otro “trumpista” que se manifestó en su momento favorable a una acción armada y luego se desdijo.


En el plano regional, México y Uruguay, fuera de los aliados clásicos del chavismo, como Nicaragua y Bolivia, aparecen como los países más opuestos a acciones tendientes a buscar la caída del gobierno chavista. A su vez, la llegada al gobierno del Psoe en España ha sumado una voz en la Unión Europea a quienes privilegian el diálogo con el Ejecutivo de Maduro.
La intervención militar abierta es, de todas maneras, la hipótesis de menos peso de todas las que evalúan la oposición interna y externa para lograr que el nuevo sexenio de Maduro no llegue a su término en 2024. Estados Unidos continúa, por ejemplo, apretando el torniquete económico. Nuevas sanciones del Tesoro fueron publicadas el martes 8 en Washington contra un grupo de ex funcionarios del chavismo. Lo curioso es que todos ellos, o bien están detenidos en el país, o se han ido de él o han sido sancionados. Es muy poco probable que esas medidas puedan entonces ejercer presión real sobre el Ejecutivo de Maduro.


Los escenarios más radicales, como un bloqueo económico o un embargo petrolero, terminarían por otro lado atrincherando al gobierno y consolidando las alianzas que ya ha hecho con países como China, Rusia y Turquía. Los dos primeros han otorgado a Caracas créditos por 5.000 y 6.000 millones de dólares, respectivamente, destinados a reactivar la industria petrolera. Rusia, además, envió por unos días el mes pasado algunos de sus bombarderos estratégicos TU-160 a tierras venezolanas para marcar presencia y como forma de advertencia.


El escenario de presión económica externa tampoco beneficia al empresariado, uno de los principales sostenes de los sectores antichavistas.
La oposición política, por su lado, se halla en este plano, como en muchos otros, dividida. Hay quienes –como el diputado Stalin González, segundo vicepresidente de la Asamblea Nacional, controlada enteramente por las fuerzas adversas a Maduro– rechazan las intervenciones externas, y quienes –como los dirigentes opositores radicados fuera del país– respaldan sin cortapisas cualquier iniciativa que conduzca al derrocamiento de Maduro.


Lo cierto es que la oposición ya no aparece con fuerzas como para convocar a nuevas movilizaciones contra el gobierno, incluso en un contexto de crisis económica y social como el actual, que podría serle propicio para agitar nuevamente las aguas, como lo hizo en 2017, cuando alentó las “guarimbas”, acciones violentas que derivaron en una espiral saldada con decenas de muertes.


El Plan de Recuperación Económica lanzado por Maduro cuatro meses atrás no ha dado los resultados esperados por el gobierno: no hay muestras de crecimiento de la economía, la hiperinflación continúa descontrolada, y la actividad petrolera, la principal del país, sigue decayendo.


Pero su debilidad política ha llevado a algunos sectores de la oposición a cambiar de discurso, y a dejar incluso de cuestionar la legitimidad del nuevo gobierno de Maduro, un tema en el que estuvo enfrascada, buscando nuevas estrategias. Habrá que ver cómo se van decantando las aguas en las próximas semanas.

Por Ociel Alí López
11 enero, 2019

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EU está detrás de los chalecos amarillos, según diario ruso // Trump-Macron: divergencias

Según los medios rusos, “Washington se encuentra detrás del movimiento de los chalecos amarillos en Francia (http://bit.ly/2rUETDK)”, y comparan sus incoercibles protestas a las "revoluciones de colores" que sacaron a Georgia y Ucrania de la órbita rusa con apoyo de Estados Unidos (EU): manipuladas por Obama y Hillary Clinton en la ex-URSS y luego en el Medio-Oriente.

 

Rossiyskaya Gazeta juzga que EU desea castigar (sic) al polémico presidente galo: "el debilitamiento de Emmanuel Macron y con un poco de suerte su renuncia (¡súper-sic!), es del interés de Donald Trump", debido a que "el jefe de la quinta República reivindicó su posición de líder de la Unión Europea, defendió la idea de un ejército europeo independiente de EU y respaldó el acuerdo nuclear iraní".

 

El rotativo ruso rebosa sobre las similitudes de las "revoluciones de colores" con la fronda de los chalecos amarillos: "creación artificial (sic) de un movimiento de protesta organizado por las redes sociales": al final del día, “una victoria de los chalecos amarillos fortalecería en forma considerable el posicionamiento de EU en Europa y demostraría en forma prístina a los dirigentes europeos que regatear con Trump, a fortiori entrar en conflicto con él, es muy riesgoso”.

 

Para Dmitri Kisselev, conductor estrella de Rossiya-1, "un incremento microscópico (sic) del precio de la gasolina" suena imposible para provocar una "desproporcionada" movilización policiaca que parece mas bien "la exportación estadunidense de una revolución de color". Dmitri Peskov, portavoz del Kremlin, se desmarcó de las opiniones de que EU influye en los chalecos amarillos (https://bit.ly/2BEXIPJ), lo cual consideró "un asunto exclusivamente interno de Francia".

 

El presidente francés Macron, anterior empleado de la banca Rothschild –que con su aliado George Soros son acérrimos enemigos de Trump–, no cesa de confrontar la política exterior de EU (http://bit.ly/2Lx5HD7): en algunos casos con justa razón, como su condena a Trump por su retractación al acuerdo nuclear de Obama con Irán; pero en otros casos sin motivo, como el retiro unilateral de EU de Siria que ocupa en forma ilegal.

 

Sobre Siria, Macron calificó a Trump de no ser un aliado confiable, durante una visita a Chad, haciendo eco a la feroz crítica del saliente secretario del Pentágono, general James Mattis (http://bit.ly/2rW2LGR).

 

Abundan las divergencias que separan a Macron de Trump: cambio climático, Irán, comercio internacional, contribuciones a la OTAN, ejército europeo vs EU/ Rusia/China (¡así, contra los tres!); nacionalismo vs globalismo (que pregona Macron con los Rothschild y Soros), etcétera.

 

En sus legendarios tuits, Trump no se cohibió en apoyar a los chalecos amarillos, lo cual valió que el canciller galo, Jean-Yves Le Drian, le recomendara no inmiscuirse en los asuntos internos de Francia. Para el portal alemán Der Spiegel, en caso de que Macron sucumba a las protestas de los chalecos amarillos, “Europa habrá fracasado (http://bit.ly/2rRXCQf)”.

 

El portal alemán califica a Macron de sabelotodo, en el mejor sentido de la palabra, pero lo cual traduce su mayor vulnerabilidad y su exagerada sordera (http://bit.ly/2rW0aN7). ¡Cómo pululan los mandatarios sordos! Pese a las concesiones del gobierno galo, las protestas de los chalecos amarillos no ceden y ahora han llegado al grado de pedir la renuncia de Macron y de caricaturizarlo guillotinado.

 

Los chalecos amarillos aparecen 50 años después del movimiento estudiantil de 1968,cuando todavía no surgía la nefaria globalización financierista que ahora dejó abandonada a la "Francia olvidada": rural, suburbana y su classe populaire. Macron gobierna para los banqueros globalistas, no para la mayoría que lo eligió y que hoy se siente engañada y degradada.

 

No se trata solamente de un vulgar incremento al salario mínimo, sino de la revaloración de la "Francia profunda" cuando la tecnocracia/bancocracia nunca ha sido buena consejera para la gobernabilidad. El portal alemán rememora una frase del abad revolucionario Sieyès, en 1799: "La autoridad viene de arriba, pero la confianza viene de abajo".

 

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En Canadá, partidarios de China con banderas frente a la Corte Suprema durante el tercer día de una audiencia de fianza para Meng Wanzhou.Foto Ap

La batalla por la hegemonía prosigue en el planeta con su nuevo binomio confrontativo entre globalistas y nacionalistas, en el que concurre la añeja dicotomía de izquierda contra derecha, donde convergen las medievales bifurcaciones de cristianos contra musulmanes –a las que se agregan subfracturas de evangelistas contra católicos y/o cristianos ortodoxos, además de sunitas contra chiítas.

Estas añejas y nuevas dicotomías serán superadas por la nueva guerra tecnológica de la inteligencia artificial que ya empezó entre EU y China, como reflejo de la Cuarta Revolución Industrial y la “Guerra High-Tech de EU vs China” mediante el secuestro judicial de la hija del dueño de Huawei” (http://bit.ly/2E6LhPA).


Réseau Voltaire considera que la verdadera causa es que Huawei utiliza un sistema de encriptación que impide a la NSA de EU interceptar los teléfonos móviles de esa marca china. Fuera del mundo occidental, los gobiernos y servicios secretos de numerosos países han comenzado a equiparse con material de telecomunicaciones de la marca china Huawei para garantizar la confidencialidad de sus comunicaciones(http://bit.ly/2zRihZi).


Existen señales encontradas en la supuesta tregua de la guerra comercial entre EU y China. The Washington Post –propiedad de Jeff Bezos, dueño de Amazon– alega que “Trump está por condenar a China sobre hackeo y espionaje económico”, como disuasión de los intentos de China para desplazar a EU como el principal líder en tecnología (https://wapo.st/2zVslQT), mientras The Wall Street Journal, muy cercano a Trump, anuncia el reinicio de una nueva ronda de negociaciones comerciales del vice-primer chino Liu He con el secretario del Tesoro Steven Mnuchin y el representante comercial Robert Lighthizer para reanudar la compra de productos agrícolas por China (https://on.wsj.com/2zRhyHy).


Asombra que China no haya suspendido las negociaciones pese al secuestro judicial, mientras el juez canadiense a cargo de la detención de la princesa tecnológica Meng Wanzhou, con falacias pueriles –sus negocios con Irán que supuestamente hubieron violado las sanciones de EU.


Según Bloomberg, China está a punto de recortar las tarifas a los carros estadunidenses de 40 por ciento a 15 por ciento, lo cual es una sonada concesión de Pekín (https://bloom.bg/2zSMiYH), y quizá constituya un quid pro quo para la liberación de la princesa china.


Ha quedado claro que lo que está en juego es el liderazgo azorante de Huawei en el mercado 5G donde casi mil 200 millones de personas en el mundo operarán sus redes en 2025, con 30 por ciento proveniente de China que se posicionará como el mayor mercado 5G del mundo, en la nueva era de la economía digital.Ya en 2017 se calcula(ba) su valor en casi 4 billones de dólares, equivalente a la tercera parte del PIB de China(http://bit.ly/2zSlebU).


El portal chino Global Times considera que la persecución de la anglósfera y sus 5 ojos espías –EU/Canadá/Gran Bretaña/Australia/Nueva Zelanda–, a quienes se ha sumado Japón, tendrá efectos negativos sobre Qualcomm, Microsoft e Intel debido a que Huawei es el mayor proveedor del equipo 5G en el mundo.


Nada veladamente Global Times amenaza de que también China puede restringir a las trasnacionales de EU de entrar al mercado chino.


A mi juicio, la verdadera batalla del 5G será librada en Europa (500millones de habitantes), hoy fracturada, e India (más de mil 300 millones de habitantes). Es curioso que la guerra digital por el alma del 5G se haya vuelto también demográfica.


Un editorial del Global Times fustiga que EU y Canadá corren el riesgo de abrir una caja de Pandora y aduce que la detención de Meng es susceptible de provocar un impacto fatal (sic) en el orden global comercial (http://bit.ly/2zRi0Wg).


A mi juicio, China en forma prudente no ha tomado aún represalias deteniendo en forma absurda a los empresarios de las trasnacionales de EU que obtienen la mayor parte de sus ganancias en Pekín (http://bit.ly/2zU5yVv) y quienes no están de acuerdo con la guerra comercial de Trump ni en su forma tan rupestre de negociar.


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Interpol rechaza la petición de Ecuador de emitir la alerta roja contra Rafael Correa

El organismo alega que esa medida sería incompatible con el respeto a la Declaración Universal de Derechos Humanos

Rafael Correa recibió este miércoles un importante gesto de respaldo frente a las investigaciones que le acorralan desde que dejó la presidencia de Ecuador. La Interpol ha decidido no emitir alerta roja en su contra y ha rechazado la petición de la justicia ecuatoriana dentro del proceso por el secuestro del opositor Fernando Balda. El organismo internacional ha argumentado, en un escueto comunicado oficial dirigido a la Corte Nacional de Justicia, que la medida no era compatible con el respeto a los Derechos Humanos.


“Tras haber examinado detenidamente todos los elementos concernientes a la situación jurídica del Solicitante -Rafael Correa-, la información disponible a la Comisión reveló que la retención de los datos en el Sistema de Información de Interpol no era compatible con la obligación de Interpol de asegurar la efectiva cooperación entre autoridades policiales dentro del marco de respeto a la Declaración Universal de Derechos Humanos (Art. 2 de los Estatutos de Interpol)”, recoge el documento enviado en un lenguaje enrevesado por los formalismos.


Correa había alegado desde que se le inició la investigación que todo se trata de una “persecución política” en su contra estructurada desde el Gobierno de Lenín Moreno, su sucesor. El actual mandatario de Ecuador y el expresidente comenzaron a distanciarse apenas un mes después del cambio de mando y la relación se ha ido encrispando a lo largo de un año y medio. De ahí que la decisión de la Interpol sea interpretada por el sector correísta como un gesto de descrédito a todo el proceso judicial sustentado ante la Corte Nacional.
“Queda claro que el 'caso Balda' es una farsa y que sus decisiones son ilegítimas e ilegales”, publicó en redes Ricardo Patiño, canciller durante el Gobierno de Correa y una de sus personas de confianza. El exmandatario, que ya ha sido llamado a juicio y se ha negado a presentarse ante la justicia ecuatoriana desde el principio, ha reprochado la intención de Ecuador de solicitar la revisión de la decisión de Interpol. “En lugar de pedir renuncia a jueces venales, la Corte Nacional trata de defender lo indefendible, torturando el estatuto de Interpol. ¡Jueces honestos, a reaccionar! ¡Basta de sainetes! ¡Basta de persecución política!”, declaró en Twitter.


La Corte Nacional, al informar de la decisión de Interpol, adelantó en su comunicado que “está sujeta a revisión” y “que no cumple con los requisitos establecidos en el artículo 38 del Estatuto de la Comisión de Ficheros de Interpol”. En ese precepto, la norma indica que la decisión de Interpol debe, entre otras cuestiones, estar motivada y recoger un resumen del proceso y las exposiciones de las partes. EL PAÍS ha tenido acceso a la notificación que envió la Interpol a las autoridades ecuatorianas, que contiene solo unas líneas sobre la decisión tomada.


Además, la Corte Nacional recuerda que “el fundamento jurídico de las notificaciones rojas es la orden de detención o la sentencia judicial expedida por las autoridades judiciales del país interesado”. En el caso Balda, el expresidente Correa tiene orden de detención en su contra desde julio y desde entonces no ha comparecido personalmente a las audiencias celebradas.

Guayaquil 6 DIC 2018 - 03:22 COT

 

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El vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, habló a los medios de comunicación al final de las reuniones en la Cumbre de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) en Port Moresby.Foto AFP

Desde la fase siniestra de la narcoglobalización foxiana que celebró una estéril aunque dispendiosa Cumbre en Los Cabos en 2002, ya se había detectado el inicio de una larga y cruel agonía del Foro Económico de la Cuenca del Pacífico (APEC , por sus siglas en inglés), cuando pregunté ¿Para qué (y a quién) sirve el APEC?: un “proyecto anglosajón de integración geoeconómica. Contrapeso directo de Estados Unidos a la Unión Europea (https://bit.ly/2AfGnvV)”. Ahora, la Cumbre de Papúa Nueva Guinea, 16 años más tarde, exhibió su irrelevancia cuando arrecian sus estertores.

En la fase todavía más aciaga del canciller "aprendiz" Videgaray, la presidencia del "México neoliberal itamita" no asistió a dicha cumbre del 12 al 18 de noviembre donde tuvo una representación de bajísimo estrato (https://bit.ly/2AiwU7i).

Tampoco Trump ni el zar Vladimir Putin acudieron y fueron representados por el vicepresidente Mike Pence y el primer ministro Dimitri Medvedev, respectivamente.

El mandarín Xi Jinping brilló intensamente en la APEC y se dio el lujo de poner en evidencia la belicosidad de Pence.

Global Times sentencia que el discurso pugnaz de Pence "no aporta nada nuevo" y "repite el abordaje de línea dura de EU en sus conflictos comerciales con China", además de criticar la "ayuda foránea y cooperación de la nación asiática con otros países", en alusión a África (https://bit.ly/2zrrs2b).

El rotativo juzga que la "consideración nodal de la diplomacia de Estados Unidos es más geopolítica que de desarrollo global" cuando su ayuda está diseñada para "debilitar la influencia de los principales poderes regionales", en contraste con la propuesta china de la Ruta de la Seda que no forma parte de una "estrategia geopolítica", sino en un "plan de desarrollo de beneficios compartidos".

Para New York Times el duelo retórico de Xi y Pence prefigura lo que “probablemente será una tensa reunión entre Trump y Xi en la Cumbre de Buenos Aires del G-20 (https://nyti.ms/2znSRSS): "China ha ofrecido una lista de concesiones en días recientes" que el estadunidense ha considerado "inaceptables".

Las cosmogonías sobre "desarrollo regional" de Pence y Xi son antagónicas.

El líder chino instó al libre comercio y el sistema multilateral: "el unilateralismo y el proteccionismo no resolverán problemas, sino que agregarán incertidumbre a la economía mundial" cuando la “historia ha demostrado que la confrontación, sea en forma de "guerra fría", guerra caliente o guerra comercial no produce vencedores (https://bit.ly/2A9PcYq)”.
¡Qué cosas tiene la vida!: hoy China defiende la "globalización económica" que instauraron la ex primera ministra británica Margaret Thatcher y el presidente estadunidense Reagan y que luego fue degenerada por los presidentes demócratas Bill Clinton y Barack Obama quienes dieron rienda suelta a la desregulada "globalización financierista"–que ya de por sí colisiona (ba) con la "globalización economicista" que pregona China.

Hoy Gran Bretaña y EU han optado por el "nacionalismo económico" tanto del Brexit –salida de GB de la dislocada Unión Europea– como del trumpismo proteccionista del supremacismo racista de los WASP (blancos protestantes anglosajones).

La guerra comercial de EU y China coloca al borde de la sepultura al APEC –creado en sincronía a la caída del Muro de Berlín– a grado tal que no se elaboró un comunicado final por primera vez en su nada gloriosa historia de 29 años (https://bit.ly/2QbfDXJ).

No hay que darle demasiada importancia a los estertores de la Cumbre del APEC en Papúa Nueva Guinea, con la excepción del duro posicionamiento del mandarín con su discurso histórico y su disponibilidad a enfrentar a EU (https://bit.ly/2DT0h4k).

Pence agredió inútilmente a China cuando se perfila un deshielo entre los mandatarios (https://bit.ly/2S2VZdw).

A menos que haya sido deliberado, llama la atención la desarticulaciónde Pence con su presidente, cuando Trump había conversado ya con Xi a quien invitó a cenar al margen de la disfuncional Cumbre del G-20 en Buenos Aires que será eclipsada por la tripolaridad de EU/Rusia/China (https://bit.ly/2PMpmnG).

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Viernes, 26 Octubre 2018 05:25

Mientras los de abajo soñaban...

Mientras los de abajo soñaban...

Cuando los partidos progresistas llegaron al poder a principios del siglo, estaban demasiado ocupados en revertir una situación económica y social de plena y brutal catástrofe. A pesar de que América latina estaba acostumbrada a las desigualdades obscenas, a las hambrunas, a la corrupción masiva, al robo de guante blanco, y a todo tipo de injusticia, los gobiernos progresistas no se centraron en promover el brazo judicial para poner en la cárcel a una plétora de políticos que no sólo habían sido culpables de fundir países enteros sino de corrupción tradicional.


La izquierda fue terriblemente ingenua asumiendo que todas aquellas fuerzas reaccionarias, formadas en una mentalidad de siglos, iba a rendirse a la popularidad de los nuevos gobiernos. ¿Acaso los asesinatos de Martin Luther King y Bob Kennedy no fueron una jugada maestra de las fuerzas conservadoras que de esa y otras formas aniquilaron la rebelión de los sin poder en los sesenta y aún hoy gobiernan en Estados Unidos? El modus operandi es el mismo, pero por alguna razón no se alcanza a visualizarlo.


La ingenuidad de la izquierda en América latina, salvo poquísimas excepciones, no hizo lo que están haciendo las fuerzas conservadoras: estimulando y aprovechándose del brazo judicial como antes lo hacían del ejército, para acusar y promover procesos y juicios a los presidentes progresistas como Rousseff, Lula, Correa, Cristina Fernández, como si todos necesariamente fuesen corruptos por su ideología, como si no existieran corruptos del otro lado, como si los poderosos hombres de negocios, aquella micro minoría que posee la mayor parte de los beneficios de cualquier economía de esas todavía repúblicas bananeras, fuesen miembros de las carmelitas descalzas.


El ex presidente brasileño Collor de Mello fue retirado de su puesto en 1993 por acusaciones de corrupción. Nunca fue condenado por tribunal de justicia alguno y nunca pagó con un día de presión. En ese vasto continente, hubo un solo antecedente, en 1931, de un presidente paraguayo que también fue acusado de corrupción, pero tampoco nunca fue a la cárcel.
En la región de la megacorrucpión latinoamericana, nunca hubo presidentes presos por corrupción.


Hasta que llegaron los presidentes progresistas, electos por el pueblo y con un abrumador apoyo popular.


La lección es clara: nunca subestimes a las fuerzas conservadoras, a los asumidos dueños de los países, por moralina y por poder económico, por la simple razón que es esa facción de la sociedad la que tiene el poder económico y mediático. Y no van a renunciar a él tan fácilmente.


Por Jorge Majfud, escritor uruguayo-estadounidense, autor de Crisis y otras novelas.

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