Miércoles, 19 Septiembre 2018 06:02

Mientras los de abajo soñaban…

Mientras los de abajo soñaban…

Cuando los partidos progresistas llegaron al poder a principios del siglo, estaban demasiado ocupados en revertir una situación económica y social de plena y brutal catástrofe. A pesar de que América Latina estaba acostumbrada a las desigualdades obscenas, a las hambrunas, a la corrupción masiva, al robo de guante blanco, y a todo tipo de injusticia, los gobiernos progresistas no se centraron en promover el brazo judicial para poner en la cárcel a una plétora de políticos que no sólo habían sido culpables de fundir países enteros sino de corrupción tradicional. 

La izquierda fue terriblemente ingenua asumiendo que todas aquellas fuerzas reaccionarias, formadas en una mentalidad de siglos, iba a rendirse a la popularidad de los nuevos gobiernos. ¿Acaso los asesinatos de Martin Luther King y Bob Kennedy no fueron una jugada maestra de las fuerzas conservadoras que, de esa y otras formas, aniquilaron la rebelión de los sin poder en los sesenta y aún hoy gobiernan en Estados Unidos? El modus operandi es el mismo, pero por alguna razón no se alcanza a visualizarlo.


La ingenuidad de la izquierda en América latina, salvo poquísimas excepciones, no hizo lo que están haciendo las fuerzas conservadoras: estimulando y aprovechándose del brazo judicial como antes lo hacían con el ejército, para acusar y promover procesos y juicios a los presidentes progresistas como Rousseff, Lula, Correa, Cristina Fernández, como si todos necesariamente fuesen corruptos por su ideología, como si no existieran corruptos del otro lado, como si los poderosos hombres de negocios, aquella micro minoría que posee la mayor parte de los beneficios de cualquier economía de esas todavía repúblicas bananeras, fuesen miembros de las carmelitas descalzas.


La lección es clara: nunca subestimes a las fuerzas conservadoras, a los asumidos dueños de los países por moralina y por poder económico, por la simple razón que es esa facción de la sociedad la que tiene el poder económico y mediático.
Y no van a renunciar a él tan fácilmente.

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Cumbre del zar y el mandarín con juegos nucleares de guerra y críticas a Trump

Coincidencias fatídicas el 11/9de 2018: EU se sumerge en su implosivo caos (http://bit.ly/2NDGYjK), mientras arrancan los ejercicios militares Vostok 18 con simulación de armas tácticas nucleares de Rusia, acompañada por China y Mongolia (http://bit.ly/2MrBSTm).

También por primera vez y en la misma fecha sin crónica del 11/9 de 2018, China participa en el cuarto Foro Económico Oriental en la ciudad rusa de Vladivostok en el lejano oriente, no lejos de los ejercicios militares del Vostok 18 (http://bit.ly/2NzHa3H), que coincide también con los ejercicios militares Rapid Trident de la OTAN en Ucrania del 3 al 15 de septiembre (http://bit.ly/2Ny1mD8).


En la dinámica cronológica geoestratégica, 17 años después al 11/9de 2001, el acercamiento cada vez más profundo del zar Vlady Putin y del mandarín Xi Jinping –quienes en lo que va del año se han reunido en tres ocasiones, las dos veces anteriores en Pekín y Johannesburgo– puede tener un efecto más profundo y duradero en el lejano oriente entre Rusia y China, que el triple derrumbe en Nueva York –de dos torres gemelas por la mañana y otro tercer edificio por la tarde (http://bit.ly/2NAYAgc).


Sea cual fuere la autoría real del polémico 11/9 en Nueva York, la “guerra contra el terror yihadista” de Baby Bush/Obama y Hillary Clinton –después de sus cataclismos bélicos en Irak, Afganistán, Somalia, Libia y Siria –parece haber llegado a su límite de conveniencia geoestratégica cuando Trump, el Pentágono y el Departamento de Estado, en la fase del ex director de la CIA Mike Pompeo, han elevado el nivel de la confrontación con dos superpotencias de mayor nivel: Rusia y China (http://bit.ly/2NyxC90).


Con la coartada de la “guerra contra el terror” desde hace 17 años, EU no pudo socavar las entrañas islámicas de Rusia y China: asediadas en sus fronteras por el yihadismo teledirigido.


La interpretación del Financial Times (11/9/18) de la presencia del mandarín Xi en Vladivostok junto al zar Vlady Putin atestigua la voluntad de ambos mandatarios de combatir el proteccionismo de Trump, quien escala su guerra comercial contra China y asesta nuevas sanciones contra Rusia.


Más allá de la cooperación tecno-militar/aeroespacial, arranca su colaboración bilateral en comercio electrónico, telecomunicaciones e Internet, además de usar las divisas nacionales (el yuan y el vapuleado rublo) en sus pagos mutuos, que van de la mano con la Ruta de la Seda (http://bit.ly/2Nyury6) y la Unión Económica Euroasiática (UEE).


El zar ruso Vlady declaró en forma significativa que estaba alineado con el mandarín Xi sobre el contencioso de la península coreana.


Según el rotativo chino Global Times, “Washington es el que promovió (sic) los lazos de China y Rusia al asfixiar estratégicamente a los dos países”, que “adoptan una postura unificada en los temas globales” y cuya “cooperación estratégica integral” no solamente “es crucial para ambas potencias mayores, sino también para el equilibrio estratégico global” (http://bit.ly/2Ny2SVQ).


Los académicos chinos destacan la complementariedad comercial y económica de Pekín y Moscú: la demanda china del petróleo y gas ruso se ha incrementado, mientras “una mejor conectividad terrestre puede disminuir en forma significativa el costo del comercio y hacerlo más seguro”.


A mi juicio, su calidad de “seguro”es muy debatible, ya que esa es la labor del yihadismo: torpedear la Ruta de la Seda (http://bit.ly/2NDF2aY).


Según los mismos académicos chinos, “como líder en comercio electrónico, industria ligera (sic) y desarrollo de infraestructura, China tiene mucho que ofrecer a Rusia, mientras ésta puede ofrecer a China su experiencia válida en la industria pesada (sic) y en los ámbitos aeroespacial y militar”.


La cumbre de Vladivostok está acoplada al Vostok 18, a la Ruta de la Seda y a la UEE: bajo el paraguas del Grupo de Shanghái, cuya creación fue anunciada tres meses antes del 11/9 neoyorkino de 2001 (http://bit.ly/2NytJB0).


Se trata de una dinámica geoestratégica de casi una generación:con EU a la baja y Rusia/China al alza.


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Martes, 11 Septiembre 2018 07:04

Una guerra en toda regla

Una guerra en toda regla

EEUU se ha sumado a la contienda diplomática entre la República Popular China y la República de China (Taiwán) convirtiendo las tensiones entre Beijing y Taipéi a propósito de la presencia internacional de la otrora Formosa en una variante más de las diferencias estratégicas entre Beijing y Washington. El motivo de fondo adicional: la penetración creciente de la influencia china en lo que considera su patio trasero.


Cuatro senadores estadounidenses, dos demócratas y dos republicanos, presentaron recientemente un proyecto de ley solicitando a Washington que ayude a Taiwán a mantener sus actuales aliados diplomáticos (17). En los últimos dos años y medio, hasta cinco países (El Salvador, Santo Tomé y Príncipe, Panamá, República Dominicana y Burkina Faso) cortaron relaciones diplomáticas con Taipéi. A EEUU no le preocupan Europa (Vaticano), Sudamérica (Paraguay) o África (eSwatini) pero si la región de Centroamérica y Caribe, donde Taiwán conserva 8 aliados. Guatemala podría ser el siguiente en cambiar de bando.


De salir adelante, la propuesta permitirá permitiría a la Secretaría de Estado degradar sus relaciones con cualquier gobierno que tome acciones contrarias a Taiwán, suspender o alterar la asistencia de EEUU en el exterior, tales como la financiación militar o la ayuda a los gobiernos implicados. Se trata de enviar un fuerte mensaje a los países que ponderen la posibilidad de cambiar su reconocimiento diplomático de Taiwán a China para advertirles de que habrá consecuencias, si bien, paradójicamente, Washington reconoce “el derecho soberano de cada país a determinar sus relaciones diplomáticas”. Los senadores firmantes aseguran que si no se adapta una estrategia, Taiwán podría reducir su número de aliados de 17 a 0.


El detonante de la propuesta fue la decisión “decepcionante” y “poco transparente” de El Salvador que ha llevado al Departamento de Estado a revisar sus relaciones con el pequeño país centroamericano. Además, EEUU convocó a sus embajadores en la República Dominicana, Panamá y El Salvador para celebrar consultas tras la decisión de estos tres países de cortar relaciones con Taiwán. El objetivo del encuentro será analizar “la salud y seguridad económicas en toda la región de las Américas”, en un claro mensaje dirigido también a China por su “interferencia” en el hemisferio occidental. EEUU considera una gran preocupación el hecho de que China ejerza demasiada influencia en su “patio trasero”.


EEUU rompió lazos diplomáticos con Taiwán en 1979 trasladando el reconocimiento a China, una posibilidad que ahora veta a otros. El presidente de los EEUU, Donald Trump, amenazó con reconocer a Taiwán en caso de que Beijing no pusiera freno a su “manipulación del yuan” y no restableciera un equilibrio en la balanza comercial bilateral.


El deterioro general de las relaciones entre China y EEUU y la guerra comercial que enfrenta a los dos países han creado una buena oportunidad para que Taiwán fortalezca los lazos con Washington. Pero hasta el ex presidente taiwanés Chen Shui-bian, que días atrás reclamaba a la presidenta Tsai la celebración de un referéndum sobre la independencia de la isla, advierte del riesgo de confiar demasiado en una Casa Blanca para quien solo cuentan sus propios intereses.

 

Por Xulio Ríos
Director del Observatorio de la Política China

11/09/2018

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Alto funcionario dice ser parte de la resistenciaque protege a EU de Trump

Publica el NYT artículo anónimo de un servidor público que labora en la Casa Blanca

Un alto funcionario del gobierno de Donald Trump, en un artículo de opinión firmado de manera anónima, publicado por el New York Times, reveló que es parte de una “resistencia” interna de este régimen motivada para proteger a la nación de un mandatario “amoral y errático”.


El presidente Trump respondió calificando el artículo de “cobarde” y reprobó al Times por atreverse a publicar algo escrito por una fuente anónima. La Casa Blanca apremió al funcionario anónimo a renunciar, pero el efecto fue alimentar la percepción de un presidente cada vez menos en control de su propia casa.


El artículo, publicado esta tarde de manera prominente en el portal del Times, titulado “Soy parte de la resistencia dentro del gobierno de Trump”, afirma que “muchos de los altos funcionarios de esta administración están trabajando de manera diligente desde adentro para frustrar parte de su agenda (la del presidente) y sus peores inclinaciones”. Agrega: “Yo lo sé. Soy uno de ellos”.


Afirma que aunque los miembros de esta “resistencia” interna apoyan las políticas de este gobierno, “creemos que nuestro primer deber es para con el país, pues el presidente continúa actuando de manera perjudicial para la salud de nuestra república”. Por ello, escribe, muchos de los altos funcionarios del gobierno de Trump “hemos prometido hacer lo que podamos para preservar nuestras instituciones democráticas y frenar los impulsos más equivocados de Trump hasta que deje el puesto.


“La raíz del problema es la amoralidad del presidente”, dice, señalando que quien trabaja con él sabe que no tiene principios como referente, ni los de su propio partido, y acusa que sus impulsos son “anticomercio y antidemocráticos”.


Critica que Trump se maneja de manera “errática” y “mezquina”, y que muchos dentro del gobierno han hecho lo posible para reducir los daños. Ofrece consuelo: los estadunidenses “deben saber que sí hay adultos en el cuarto. Reconocemos plenamente lo que está ocurriendo (…) estamos intentando hacer lo correcto, aun cuando Donald Trump no quiera”.


Revela que “al inicio (del gobierno) se escucharon susurros dentro del gabinete sobre invocar la 25 enmienda, lo cual iniciaría un complejo proceso para remover al presidente, Pero nadie deseaba una crisis constitucional. Entonces, haremos lo que podamos para guiar al gobierno en la dirección correcta hasta que, de una u otra manera, concluya.


“La preocupación mayor no es lo que le ha hecho Trump a la presidencia, sino más bien qué hemos permitido que nos haga a nosotros como nación”, concluye.


Trump, en un acto en la Casa Blanca esta tarde, atacó al mensajero y el mensaje, afirmando que se trata de “una fuente anónima dentro del gobierno, probablemente (alguien que está) fracasando, y que está aquí por todas las razones equivocadas… Y el New York Times está fracasando. Entonces, si el New York Times, que está fracasando tiene un editorial (sic) anónimo, ¿se le puedes creer? Es un editorial cobarde”. Poco más tarde, tuiteó: “¿Traición?”


La vocera de la Casa Blanca, Sarah Huckabee Sanders, emitió una declaración acusando que el autor del artículo “ha optado por engañar, en lugar de apoyar, al presidente debidamente electo de Estados Unidos”, y concluyó: “este cobarde debería hacer lo correcto y renunciar”. Más aún, reprobó la decisión del Times de publicarlo, al afirmar: “estamos decepcionados, pero no sorprendidos de que el periódico haya optado por publicar este artículo de opinión patético (...) esto es sólo otro ejemplo del esfuerzo concertado de los medios liberales para desacreditar al presidente”.


El Times explicó que tomaron la decisión no común de publicar el artículo de manera anónima, a solicitud del autor, ya que su puesto estaría en riesgo, y tras asegurar que conocen su identidad, justificaron hacerlo así porque “era la única manera de presentar una perspectiva importante a nuestros lectores”.


Mientras tanto, por ahora el juego mayor en Washington es tratar de adivinar la identidad del autor; ya hay una competencia para ver quién puede desenmascararlo primero. Por ahora no se sabe si es hombre o mujer, si trabaja en la Casa Blanca o en otra parte de la rama ejecutiva.


El artículo aparece un día después de divulgarse algunas partes explosivas del libro del reconocido periodista de la cúpula política Bob Woodward antes de su publicación la semana próxima, y que cita a una multitud de integrantes del gabinete y altos funcionarios expresando alarma y desesperación por el comportamiento y capacidad mental del presidente –incluso algunos llamándolo “idiota” y otros quejándose de que estaba en “locolandia”– y la necesidad de proteger al país de sus decisiones e impulsos peligrosos.


Desde ayer, Trump declaró que ese libro está lleno de “fabricaciones”, señaló que varios de los secretarios de su gabinete citados han refutado las versiones que se les atribuye, y este miércoles continuó con su ataque afirmando que el libro “es una obra de ficción”. Ya había enviado una amenaza en la mañana al tuitear que era vergonzoso que alguien pueda “fabricar historias….sin retribución o costo. No sé por qué los políticos de Washington no cambian las leyes de difamación”.


Este será el tercer libro en lo que va del año que dice revelar las interacciones íntimas y desastres dentro del régimen de Trump, alimentando la narrativa de una Casa Blanca dentro de la cual impera el caos, el engaño, los complots, las deserciones, el temor y las amenazas de amotinamiento.

 

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Las nuevas sanciones estadounidenses agravan la crisis en Rusia

El paquete de nuevas sanciones estadounidenses contra Moscú, en respuesta al caso del exespía ruso Serguéi Skripal, al que se intentó asesinar en Salisbury (Reino Unido) en marzo junto a su hija, han entrado en vigor este miércoles. Solo el anuncio de las medidas produjo hace dos semanas una drástica caída del rublo, que después se logró recuperar y en los últimos días se ha logrado estabilizar, aunque con pérdidas. Sin embargo, la presión sobre la moneda continúa y ahora que comienza la aplicación de las medidas tomadas por Washington muchos pronostican que seguirá perdiendo valor.


“Las sanciones son contraproducentes y no tienen sentido, sobre todo en relación a un país como Rusia”, dijo el presidente ruso, Vladímir Putin. El jefe del Kremlin volvió a insistir en que las sanciones contra Rusia interesan al establishment estadounidense más que al presidente de ese país, Donald Trump, con el que Putin exhibe buena sintonía.


En un reconocimiento del impacto de las sanciones, el ministro de Economía ruso, Maxim Oreshkin, ha dicho este miércoles que el crecimiento para 2018 podría rebajarse del 1,9% al 1,8%, informa Reuters. Esta situación produce irritación a los rusos, a la que se suma el descontento por la decisión gubernamental de aumentar la edad de jubilación, algo que rechaza la inmensa mayoría de la población, lo que se está traduciendo en una caída del apoyo al presidente Vladímir Putin.


Las sanciones, que llegan en un momento en el que Putin también pierde popularidad por su política exterior y por la manera en que los rusos perciben la defensa de sus intereses en el mundo, contemplan una serie de limitaciones a las exportaciones a Rusia, entre las que destacan las que pueden usarse tanto con fines pacíficos como en la esfera militar, como es el caso de algunos equipos electrónicos que se utilizan en los aviones.


Pero el problema, según los expertos, no son estas medidas, sino el segundo paquete que Washington promete aplicar dentro de tres meses si el Kremlin no da garantías de que no utilizará armas químicas (Skripal y su hija fueron envenenados precisamente con el agente nervioso novichok).


Ese otro paquete golpea a los bancos, suspende los vuelos de Aeroflot a Estados Unidos y reduce el intercambio comercial al mínimo, entre otras medidas. Si a fines de noviembre se introduce esta nueva ronda de sanciones, la situación, según los pronósticos pesimistas, se tornará catastrófica y podría desembocar en una bancarrota como la de 1998; los optimistas, en cambio, sostienen que el sistema financiero ruso es estable, que el Banco Central dispone de grandes reservas en dólares y que no habrá ningún colapso.


Pero la gente de a pie, como en ocasiones anteriores, está convencida de que, sea como fuere, la situación empeorará y los que tienen ahorros en rublos, piensan en cómo gastarlos (desde principios de año, el dólar se ha encarecido en casi 10 rublos, de 57,6 a 67,1) antes de que se desate la inflación que provoca el reforzamiento de la moneda estadounidense.


A este malestar, se suma la decisión gubernamental de aumentar la edad de jubilación de los actuales 55 años a 63 para las mujeres y de 60 a 65 para los hombres. El proceso será paulatino y finalizará en 2028, según el proyecto de ley que ya ha sido aprobado en primera lectura. El rechazo ha sido tal, que dos partidos –Rusia Justa y los comunistas— han pedido un referéndum y el Gobierno ha tenido que abrirse a compromisos. Pero lo que está claro es que el aumento de edad para optar a una pensión se elevará de todas maneras.


El descontento aumenta también por la política exterior del Kremlin. Según una encuesta publicada este mes por el Centro Levada, los rusos quisieran que se dejara de ayudar a países extranjeros y se destinaran esos recursos a mejorar la situación de la población. Esto se traduce en una caída del apoyo a la política exterior de Putin —del 22% en 2016 al 18%—; también ha disminuido el número de personas a las que les gusta la manera en que el presidente defiende los intereses de Rusia: del 25% al 17%.


Los rusos, que ya sufren las consecuencias de las sanciones que a raíz de la anexión de Crimea impusieron antes la Unión Europea, Estados Unidos y otros países, están hartos de ellas y no ven cómo estas puedan disminuir. Washington amenaza con nuevos castigos y Reino Unido, a través de su ministro de Exteriores, Jeremy Hunt, pidió el martes su ampliación. Está por verse cómo influirán estos nuevos ánimos en las elecciones locales previstas para el 9 de septiembre próximo.

Moscú 22 AGO 2018 - 13:57 COT

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Lunes, 06 Agosto 2018 07:28

Q

Q

En las cuestiones que tienen que ver con la sociedad cada uno se fragua sus propias verdades. Existen los hechos, por supuesto, pero la manera en que los seleccionamos, los ordenamos y jerarquizamos, y luego los ensamblamos para determinar sus significados es un asunto bastante complejo.


Ese trabajo lo acomodamos usualmente de una manera conveniente para nosotros. Así es fácil y para muchos más reconfortante.


En muchas ocasiones, demasiadas infortunadamente, no se requiere siquiera de hechos verificables, bastan las declaraciones, opiniones, arengas y chismes, que pululan en el ambiente, para construir las verdades que perseguimos, conformadas también por nuestros prejuicios.


De tal forma se forjan las creencias, los pensamientos y hasta las convicciones. De ahí se desprenden, también, nuestros actos y omisiones.
Hablar de la verdad es por decir lo menos muy problemático. Y solemos admitir sólo muy poco relativismo; le concedemos a los otros escasa credibilidad en lo que afirman y rechazamos lo que hacen, muchas veces de modo violento.


La política está hecha de esto, la historia lo muestra claramente. Hoy es un tema cotidiano y está representado a las claras por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Este es un caso sobresaliente, pero desde luego no único.


En los mítines que organiza ahora para convocar el voto en las próximas elecciones para el Congreso ha aparecido un grupo que se identifica por las pancartas y letreros inscritas con la letra Q.


Q se refiere a un tipo de acceso a la información restringida del Departamento de Energía de aquel país, considerada como clasificada y que se compara con el de la Defensa en materia de top secret.


Quienes exhiben ese signo o siguen esta nueva tendencia creen que los mensajes enviados por medio de la redes sociales en QAnon provienen de un activista seguidor de Trump que tiene acceso a información privilegiada y la divulga.


Se trataría de alguien que supuestamente exhibe la lucha del presidente en contra del denominado Estado Profundo (Deep State) que sería el núcleo duro del poder político y económico de ese país, representado prominentemente por intereses asociados con los Bush, los Clinton y Obama o el financiero George Soros, entre otros.


Creen que incluso el fiscal especial Müller, que lleva el caso de la posible colusión de Tump con Rusia para llegar a la presidencia, es, en realidad, una pieza de ese mismo enfrentamiento con el Estado Profundo.
Es una teoría de la conspiración. Una forma facilona de interpretar lo que ocurre en cualquier ámbito. Organiza los hechos y la información dejando pocos resquicios y permite adherirse con comodidad a una determinada interpretación de los hechos. Q lo ha conseguido y su expansión es muy acelerada. Para Trump es una eficaz herramienta de poder.


Menos atención se pone, por ejemplo, en una confrontación políticamente relevante dentro de la élite de los grupos conservadores y especialmente dentro del Partido Republicano. Esta no requiere de conspiración alguna, es pública.


Se trata de una de las fuente más grandes de financiamiento para los integrantes de ese partido y las políticas públicas que prefieren alentar los magnates hermanos Koch. Son dueños de la segunda empresa más grande de propiedad privada de Estados Unidos.


El dinero de los Koch en la promoción política conservadora se usa con independencia. En la pasada elección presidencial señalaron que escoger entre Trump y Clinton era como decidir entre el cáncer y un ataque cardiaco.


Hoy están enfrentados con Trump y las políticas proteccionista y migratoria. Él los tilda de ser una broma y dice que ni siquiera quiere su dinero.


¡Pero es que todo esto se trata de dinero! Los Koch han retirado el apoyo a los candidatos republicanos que no representan sus intereses.


Entre las actividades de promoción de los Koch está el enorme monto de recursos que han destinado a promover su visión libertaria del capitalismo. Ese es el caso de su respaldo al programa de economía de la Universidad George Mason, que con sus fondos se ha vuelto una referencia obligada y muy influyente del espectro ideológico.


Jueces, altos funcionarios, profesores y estudiantes pasan por los cursos inspirados en las teorías de James Buchanan, formulador de una potente expresión de un sistema social que se ha conformado por décadas, provocado una crisis de gran dimensión y que puede asociarse con el retorno de las políticas nacionalistas y xenófobas que prevalecen hoy en Europa y Rusia incluida.

 

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Helsinki: Rusia exhibe el fin oficial del unilateralismo de EEUU

Parecía estar abducido: había abandonado su habitual prepotencia impertinente. Ante el líder ruso, parecía un niño con una angustiosa inseguridad. Definitivamente, el ropaje del presidente de EEUU le iba bastante grande a Donald Trump que decepcionó a quienes iban a ver un duelo de titanes: su trato hacia Vladimir Putin no era el del líder de la superpotencia, ni siquiera de un igual a igual, sino de un discípulo hacia un ídolo; nada que ver con sus maneras hacia los jefes de los estados europeos. El dirigente ruso, un hombre curtido en la política, con una actitud paternal consiguió algo inaudito: que el propio presidente de EEUU le diera razón ante el mundo al mismísimo “demonio ruso” y tachara de “desastre” al trabajo de los servicios de inteligencia de EEUU. Para Trump Rusia es un amigo y Europa la enemiga.

La primera cumbre oficial entre Trump y Putin puso patas arriba a Washington. El Establishment demócrata-republicana, que considera al jefe del estado algo parecido a un infiltrado del “Agente Putin”, hizo todo lo posible para sabotear la cumbre del 16 de julio: tres días antes, el fiscal Robert Mueller emitió una acusación contra 12 oficiales de inteligencia rusa por perjudicar la candidata Hilary Clinton en 2016. Al no conseguirlo, a Trump le llamaron de todo menos guapo: “traidor”, ser “un activo de inteligencia rusa”, marioneta de “un delincuente y un asesino”, o que su actitud “se eleva y supera el umbral de ‘altos crímenes y delitos menores’” fue la guinda que puso John Brennan, exdirector de la CIA al despropósito, porque el presidente no había criticado a Putin por los asuntos de Crimea, Siria o los “ciberataques” ¡Sospechan, incluso, que su idea de desmantelar la OTAN es para facilitar la invasión rusa a Europa! La paranoia llega a tal punto que la senadora republicana Lindsay Graham advirtió que no dejaría entrar en la Casa Blanca el balón de futbol de la Copa del Mundo que Putin regaló a Trump (¿metáfora del gol a EEUU?), porque poodría llevar un dispositivo de escuchas. En plan ofensivo y días después Trump anunció que había invitado a Putin a la Casa Blanca: ¡Aquí mando yo!

Hay un segundo grupo consternado: el que ve a Putin como el nuevo símbolo universal de la resistencia anti-imperialista, y no encuentra explicación lógica para las muestras de amor entre un personaje como Trump y su héroe.


Los objetivos de la cumbre

Anunciar su doctrina ha sido el objetivo principal del presidente Trump: que Rusia es un aliado de EEUU, al contrario de los que afirman los apparatchik de ambos partidos de su país. Si para imponerla tenga que hecer de “Madman” lo hará. Es difícil saber lo que está sucediendo en el seno del poder en EEUU: El Nuevo Orden Mundial de Trump exige desmantelar la vieja estructura de las relaciones multilaterales y alianzas tradicionales de EEUU, para sustituirla por relaciones bilaterales para así ser siempre la parte más determinante (rompe el acuerdo nuclear 5+1 con Irán para conseguir otro entre EEUU e Irán). En este diseño, China es el enemigo principal de la hegemonía de EEUU, la visión compartida por Barak Obama, con la diferencia de que el expresidente intrépido pretendían luchar de forma simultánea contra China y Rusia, mientras Trump aplicar la táctica de Nixon: provocar división entre Moscú y Pekín, acercándose a Rusia. Aunque, hoy por hoy, es difícil que lo consiga: 1) porque la alianza Chino-rusa es estratégica, el presidente Xi, es “el mejor amigo” de Putin “el más íntimo”, y el presidente ruso es el primero que ha recibido la “medalla de amistad” de China, y 2) Trump es un presidente de personalidad débil que se echa para atrás cada vez que recibe presión, y tiene demasiados enemigos entre los militares y los servicios de inteligencia, al igual que Obama.

En cuanto a Putin, Helsinki fue el lugar idóneo para mostrar al mundo el regreso de Moscú como superpotencia, vale, de momento como la superpotencia política, sin el es imposible abordar las cuestiones mundiales. En una región como Oriente Próximo, hoy la influencia de Rusia es mayor que EEUU: ningún país del mundo ha tenido la habilidad de tratar a Irán, Arabia Saudí, Turquía e Israel al mismo tiempo sin sacrificar a otro, ni ha podido llevarse a su terreno a un socio agresivo de la OTAN como Turquía.


Putin dejó claro que la Guerra Fría había terminado. ¡No somos la Unión Soviética! Insinuó para quienes aun no se han enterado, y que Rusia capitalista no pretende competir con EEUU, sino hacerse un sitio entre los grandes, como cuando en 2001 solicitó el ingreso en la OTAN. Kremlin pretende llevar adelante su ofensiva política a nivel mundial desde la cooperación con otros estados, evitando cualquier choque.

Cuestiones abordadas

La reunión fue claramente dirigida por un Vladimir Putin que crecía a la misma medida que se hacía invisible un Trump perdido y ajeno a las cuestiones políticas.
Veamos:


• La acusación a Rusia por la “interferencia en las elecciones del 2016 de EEUU”, mediante el haqueo de los correos electrónicos de Hilary Clinton, invita las siguientes reflexiones:


1. Deslegitima al propio presidente Trump. Es como un escupido hacia arriba. Para un narcisista como él fueron “sus méritos” lo que le colocaron en la Casa Blanca, y si hubo alguna intromisión rusa su impacto fue insignificante.
2. Cuenta Craig Murray, el exembajador británico en Uzbekistán y activista de WikiLeaks, que los correos fueron filtrados que no haqueados, y el motivo era “la repulsa ante la corrupción de la Fundación Clinton” y el “juego injusto” de Clinton contra Bernie Sander durante las primarias. Otra cosa era el odio público de Rusia hacia Clinton por incitar o apoyar las protestas de 2011 contra la elección de Putin, armar a los grupos y gobiernos de extrema derecha en sus fronteras, invadiendo su periferia de seguridad, e incluso amenazar a Rusia con una intervención militar como revelaban los correros. Putin admitió que deseaba el triunfo de Trump por estar “dispuesto a restaurar la relación con nuestro país“.
3. ¿Cómo es posible que 17 agencias de inteligencia civiles y militares con un presupuesto de 70,7 billones de dólares (2016) no pudieron asegurar la limpieza electoral y evitar un ciberataque extranjero? Esta cantidad, que no para de subir, en 2017 fue de 73 billones de dólares.
4. ¿Estuvieron también los países extranjeros detrás de los fraudes electorales del 2000 y 2004?
5. ¡Qué fácil es no ver la viga en el ojo propio! ¿No es EEUU el país que más golpes de estado e invasiones ha organizado a nivel mundial contra otras naciones para cambiar a sus mandatarios?
6. ¿Cómo se puede creer a pies juntillas las afirmaciones de unos servicios que fabricaron informes falsos para invadir a Irak, por ejemplo, o culparon a Afganistán del 11S en vez de Arabia Saudi?
7. Putin, que es mucho Putin, hizo una “oferta increíble” a EEUU, dejando boquiabierto a Trump: Que Mueller pudiese interrogar a los 12 acusados en Rusia si se permite a Rusia interrogar a 10 estadounidense sospechosos de “acciones ilegales” en Rusia como Bill Browder, el inversor que promovió las sanciones contra Rusia con la Ley Magnitsky. Putin cuestiona el “Excepcionalísimo de EEUU”, que coloca a este país por encima de las normas internacionales.


• Armas nucleares. “Tenemos el 90% de las armas nucleares del mundo. algo, que por supuesto no es bueno” dijo el presidente ruso, planteando la posibilidad de extender el tratado START que expira en 2021. Fue Bush quien se retiró del mismo en 2001, y es Trump el que con la política de “Revisión de la Postura Nuclear” y mirando a Irán, Corea del Norte y Rusia ha mandado fabricar mini bombas nucleares que puedan ser lanzadas desde submarinos. También Rusia ha construido un nuevo misil intercontinental apodado ‘Satan 2’ capaz de transportar hasta 15 ojivas nucleares. Que el Pentágono tenga asignados 1.2 billones de dólares para desarrollar dichas armas en los próximos 30, dificulta acuerdos sobre la propuesta rusa.
• Israel. Para Rusia y EEUU la seguridad de este país es la prioridad. No hay dos países en la zona con relaciones tan magnificas como la que hay entre Rusia e Israel, lo cual socava, entre otros consecuencias, la influencia de EEUU sobre Te Aviv. El presidente más proisrailí de la historia de Kremlin, o como dice Trump “Putin es un fanático de Netanyahu”. Ni una palabra sobre los continuos bombardeos de Israel sobre Siria y Gaza, y eso a pesar de que, según el diario Intifada, el Batallón neonazi Azov utiliza armas israelíes en Ucrania, país que compra artefactos militares de Tel Aviv. Israel está evacuando a los llamados “Cascos Blancos” que con sus videos falsos intoxicaron durante años la información sobre Siria, acusando a Rusia de la mayoría de los ataques a los civiles.
• Siria. Trump elogió el papel de Rusia en este país, dijo que sus fuerzas militares ” se llevan muy bien”, y estuvo totalmente de acuerdo con el análisis de Putin que incluyó:

1. Declarar el fin de la guerra Siria: Siete años después, cientos de miles de sirios muertos, con Asad en el poder, y 15 bases militares de EEUU y dos de Rusia. Trump no opinaba, quizás por su nulo conocimiento sobre este conflicto o porque existen serias discrepancias entre el Pentágono y el Secretario de Estado sobre el futuro del país, el papel de los kurdos o de Turquía, etc.


2. Propuestas como:


* Tener reuniones regulares con Trump sobre Siria (¡como los viejos tiempos de la URSS con EEUU!)
*Que Israel y Siria firmasen un acuerdo parecido al del 1974 que estableció un alto el fuego supervisado por la ONU ¡El centenar de bombardeos de Israel a Siria sería perdonado!
*Enviar ayuda humanitaria internacional a Siria con los aviones rusos, y crear un comité coordinador que organice el regreso de los refugiado.s
*Que al grupo Astana (Irán, Rusia y Turquía), que ha sido la fuerza de paz en Siria, se una el Pequeño Grupo formado por EEUU, Europa, Arabia y Jordania.
*La reconstrucción Siria. Trump lo acepta sin condiciones al contrario de sus socios europeos que exigen un acuerdo de paz previo.


3. Netanyahu acepta la permanencia de Asad en el poder a cambio de la salida de las milicias bajo el mando de Irán. EEUU e Isarel han conseguido todos sus objetivos en Siria, y la suerte de Asad es absolutamente irrelevante. Bajo la presión rusa, estas milicias ya se han alejado de las proximidades de los Altos del Golán, pero Moscú, si por un lado no desea la marcha de Irán -le necesita para estabilizar al régimen de Asad-, por otro carece de influencia sobre este país, como Recuerda Dzhagaryan, el embajador de Rusia en Teherán de que Irán: “no es un país donde se puede ejercer presión. El trabajo con los iraníes solo puede hacerse mediante la persuasión, ya que la presión sobre Irán da resultados opuestos“. Conoce la cultura iraní: si quieres que hagan algo, prohíbeselo. Alexander Lavrentiev, enviado especial de Putin para Siria, viajó a Teherán el 18 de julio para informar a los iraníes de los acuerdos de Helsinki. Sabe que Irán está muy preocupado.


4. Hay que ver cómo queda el reparto de las zonas de influencia , por ejemplo, en las áreas ricas en petróleo y gas del país.


• Irán. Putin impidió que EEUU convirtiera a Irán en el tema central de la cumbre y lo linchara. Rusia ve a Irán un país respetable con el que hay que contar para la estabilidad de la zona, y se opone a la política de asilarle; defendió el acuerdo nuclear y la naturaleza pacífica de su programa, aunque Moscú también se siente feliz por la retirada de EEUU del mismo, no sólo por temor a que Teherán regresara a la órbita del Occidente, sino también porque las sanciones de EEUU son una gran oportunidad para hacer negocio: Irán está en contacto con Rosneft y Gazprom para una inversión de miles de millones de dólares en la industria energética del país.


La cumbre de Helsinki es el inicio de una nueva era, confusa y llena de incógnitas.

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Lunes, 09 Julio 2018 07:35

Un día de tensión absoluta

Un día de tensión absoluta

Ha sido un domingo de sorpresas y tensión permanente, y que terminó a eso de las ocho de la noche con una clara demostración de que cualquier jugada jurídica será adoptada para evitar que Lula da Silva salga de la cárcel. 

La sorpresa surgió a media mañana, cuando el juez Rogerio Favreto (foto), que estaba de guardia en el tribunal regional federal de Porto Alegre, de segunda instancia, acató un pedido de hábeas corpus impetrado por los defensores de Lula da Silva. La decisión final le tocó al juez Carlos Eduardo Thompson Flores, presidente del tribunal, que dejó sin efecto la decisión del colega. La tensión se extendió por unas diez horas, mientras se aguardaba la libertad de Lula.


Vale recordar que Thompson Flores ha sido el magistrado que, hace algunos meses, sin haber siquiera leído la condena del juez de primera instancia Sergio Moro a Lula da Silva, opinó que se trataba de “una pieza irreprochable”. Semejante parcialidad se transformó en el tono común de cualquier movimiento de cualquier tribunal cuando se trata de mantener preso a Lula da Silva.


El día de ayer estuvo marcado por una increíble serie de maniobras jurídicas y de la Policía Federal contra el expresidente, sentenciado en un juicio plagado de arbitrariedades e irregularidades que culminó con una condena sin que surgiese una única y miserable prueba de que haya cometido los delitos que le imputaron.


Una vez más, quedó claro de toda claridad que impera en Brasil una politización extrema de la justicia, y que la decisión de impedir que Lula se presente a las elecciones presidenciales de octubre –en los sondeos, a propósito, él aparece con más del doble de intención de votos que su más cercano adversario– es irreversible.


Más de un centenar de abogados y juristas se manifestaron a lo largo de ayer señalando una a una las irregularidades y aberraciones registradas a lo largo de la jornada. En vano: al final, ninguna sorpresa: Lula siguió encarcelado y aislado.


Por la mañana el juez Rogerio Favreto, quien estaba de guardia desde las siete de la noche del viernes hasta las once de la mañana de hoy, acató el pedido de hábeas corpus de tres diputados del PT de Lula (uno de ellos, Wadih Damous, integra el cuerpo de abogados que defienden al ex presidente). El magistrado ordenó a la Policía Federal que procediese a la inmediata liberación de Lula. Empezaron entonces las maniobras absurdas.


Determinan las reglas de todos los tribunales brasileños que el magistrado que se encuentre de guardia tiene autoridad para adoptar la decisión que sea. Eventualmente, tal decisión podrá ser revisada y revertida por el pleno, pero no puede bajo ninguna circunstancia dejar de ser acatada.


Pues el primero en desacatarla ha sido el juez de primera instancia Sergio Moro, que cometió, con un solo gesto, dos gravísimas irregularidades. La primera: no le toca a un juez de primera instancia manifestarse sobre una decisión de la instancia superior. La segunda: Moro está en Portugal, y los jueces están rigurosamente prohibidos de emitir determinaciones mientras disfrutan de sus vacaciones. Renovando sus intermitentes demostraciones de prepotencia, el juez travestido de justiciero atropelló las reglas con la seguridad de quien está por encima del bien, del mal y de las leyes más elementales.


Casi enseguida otro magistrado de segunda instancia, João Pedro Gebran Neto, anuló la decisión de su colega. Para empezar, no era Gebran Neto quien ejercía la guardia del tribunal regional de Porto Alegre. Y, en segundo lugar, los dos tienen rigurosamente la misma jerarquía.


En caso de que fuese cumplida la decisión de Favreto, le quedaría a Gebran llevar el tema al pleno, pidiendo el retorno de Lula da Silva a la cárcel.


Entonces entra en el escenario el presidente del tribunal, Thompson Flores, para aclarar de una vez por todas que Lula debe seguir preso.


Fue como si reiterase que precisamente para tenerlo detenido se llevó a cabo el golpe de Estado de abril de 2016. Para impedirlo de disputar y ganar las elecciones y revertir el derrumbe del Estado llevado a cabo por Michel Temer y su pandilla, con el respaldo riguroso de los medios de comunicación, del mercado financiero, de las multinacionales y, claro, de los tribunales.


Ha sido un domingo tenso, largo, asustador. Un día que dejó en evidencia el tipo de estado en que vivimos. Y que puso en relieve que la prepotencia y la indisciplina violadora de principios básicos de jerarquía de un juez de provincias cuentan con la impunidad de las instancias superiores.


Ninguna sorpresa: al fin y al cabo, ese mismo juez Moro, que desfila su vanidad por las pasarelas del mundo, grabó y divulgó, en marzo de 2016, una llamada telefónica entre la entonces presidenta Dilma Rousseff y el ex presidente Lula da Silva.


En cualquier país civilizado sería castigado de manera ejemplar. No pasó nada: recibió una diplomática reprimenda de un juez de la Corte Suprema, y listo. Es que ya estaba diseñado el país que vendría a seguir. Ese, de ahora.


¿Hasta cuándo? Por lo que se vio ayer, la temporada de aberraciones será larga.

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Los aranceles de Estados Unidos a China encienden la guerra comercial

El país asiático ya ha anunciado que responderá con "contraataques necesarios".

 


En la madrugada del jueves al viernes entró en vigor un aumento de los aranceles a la importación de productos chinos por valor de 34.000 millones de dólares impuesto por el Gobierno de Donald Trump impuso, una decisión a la que las autoridades de China ya han anunciado que responderán con "contraataques necesarios".


La entrada en vigor de estos gravámenes supuso el inicio de la temida guerra comercial entre las dos potencias económicas, cuya relación comercial se ha tensado desde la llegada de Trump a la Casa Blanca.


La primera oleada de aranceles de Washington destinados a 818 categorías de bienes importados de China incluye mayoritariamente componentes de la cadena de suministro del sector industrial y tecnológico, pero también apunta a varios bienes de consumo, como bombillas de luz LED y cigarrillos electrónicos, entre otros.


La entrada en vigor de estas sanciones del 25% a importaciones chinas por valor de 34.000 millones este viernes forma parte de la primera fase de un castigo total de 50.000 millones, según anunció la Casa Blanca a mediados de junio.


Los otros 16.000 millones entrarán en vigor en las próximas dos semanas, según anunció este jueves el propio Trump, que también avisó de que EE.UU. responderá con otros 200.000 millones si China decide contraatacar y después con otros 300.000.


Los analistas de Bloomberg han calculado que, con estas medidas, el producto interior bruto de China para 2019, que está previsto que crezca un 6,5 % este año, podría sufrir una desaceleración de dos décimas.


Pekín, por su parte, ha reiterado en varias ocasiones que no está a favor de iniciar una guerra comercial contra Estados Unidos, pero este mismo viernes anunció que emprenderá "los contraataques necesarios" como respuesta al hecho por Estados Unidos, si bien no detalló cuándo ni cómo.


Sin ir más lejos, el portavoz del Ministerio de Comercio chino, Gao Feng, había dicho este jueves en rueda de prensa que Pekín "no va a disparar la primera bala" y que no aplicaría medidas arancelarias antes de que lo hiciera EE.UU.


"Las medidas de EE.UU. están esencialmente atacando las cadenas de suministro y de valor globales. Están abriendo fuego contra todo el mundo, incluido contra ellos mismos", sentenció Feng.
La respuesta anunciada por China ante el castigo estadounidense engloba sanciones a 545 productos estadounidenses, entre los que destacan la carne de cerdo, el trigo, productos lácteos, el arroz y la soja, dos alimentos clave en esta cultura asiática.


Según proyecciones del centro de estudios Peterson Insitute for International Economics, con sede en Washington, el impacto a nivel macroeconómico será "mínimo", pero sí afectará a nivel micro en determinados sectores y empresas.


En concreto, las medidas arancelarias de China sobre productos estadounidenses se traducirán en pérdida de empleos, ralentización de las inversiones y subida de los precios en EE.UU., entre otros.
Para la economista Monica de Bolle, investigadora del Peterson Insitute for International Economics, "este intercambio de golpes es el comienzo de una guerra comercial entre EE.UU. y China".
"Cuando uno castiga y el otro toma represalias, los dos países entran en una guerra comercial. Era esperada, no me sorprende: China y Estados Unidos no están negociando, solo atacando", analizó De Bolle en declaraciones a Efe.


De hecho, Trump ya amenazó con una nueva remesa de aranceles a otras exportaciones chinas que totalizan unos 200.000 millones de dólares en caso que el Gobierno de Xi Jinping responda a las sanciones que entrarán en efecto en las próximas horas.


A pesar de estar de acuerdo con que China es una "amenaza" para la economía estadounidense, la Fundación de Tecnología de la Información e Innovación de Estados Unidos (ITIF, en inglés) considera que "existe una amplia gama de herramientas más allá de los aranceles que pueden abordar de manera efectiva las distorsiones comerciales".


"Estados Unidos debe ser el líder de un orden económico liberal e internacional en el que menos naciones adoptan prácticas mercantilistas, un enfoque que ha producido una enorme riqueza para nosotros y nuestros socios comerciales aliados", señaló hoy en un comunicado Stephen Ezell, vicepresidente de la ITIF.


Además de las consecuencias en las economías de ambos países, la guerra comercial entre EE.UU. y China afectará al funcionamiento del comercio global, tal como han previsto numerosas organizaciones multilaterales, como el Fondo Monetario Internacional (FMI).


Con ese análisis coincidió De Bolle, que explicó que hoy en día el comercio "está muy interconectado a nivel mundial", por lo que este conflicto económico "creará inestabilidad y aumentará el nivel de alteración en el sistema global".

06/07/2018 08:25 Actualizado: 06/07/2018 08:25

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El Kremlin y la Casa Blanca anunciaron que se realizará una cumbre entre el presidente ruso, Vladimir Putin, y su homólogo de EU, Donald Trump, en Helsinki

Si la cumbre de Trump y Putin no fue en Viena (http://bit.ly/2II9QAU), no podían haber sido otros lugares mas que Rayjavik o Helsinki –como propuse (http://bit.ly/2MyFlj6)- debido a consideraciones logísticas.


En medio de la “cacería de brujas (Trump dixit)” y la cacofonía multimediática y judicial del fiscal especial Robert Mueller, fue muy significativo que el megahalcón y rusófobo John Bolton –quien llegó a insultar a Putin de mentiroso– acudiera a Moscú a negociar la agenda de la cumbre.


La palabra clave será détente (distensión). Hoy, más que la coexistencia pacífica de la anterior guerra fría entre EU y la ex URSS, sería más bien de tolerancia pacífica.


Los contactos entre los dos mandatarios de las dos superpotencias geoestratégicas, sin olvidar a China, cesarán de ser al margen de irrelevantes cumbres insípidas en dos vestigios arqueológicos del caduco (des)orden global tanto en la APEC como en el G-20.


Tampoco pasó desapercibido la ducha escocesa que propinó Trump al agónico G-7 donde los exhortó invitar a Rusia (http://bit.ly/2NbR0pc), lo cual de cierta manera lubricó la cumbre del 16 de julio –después de su visita a Gran Bretaña y la cumbre con la OTAN el 11 de julio–, en Helsinki: capital de un país con mil 309 kilómetros de frontera con Rusia y que en la etapa de la guerra fría mantuvo una neutralidad positiva que dio pie al término finlandización.


Algunos líderes europeos comentan que Trump dijo en privado al G-7 que Crimea debería ser parte de Rusia debido a que la mayor parte de su población habla ruso.


Ahora Trump se siente más seguro para reunirse con el zar Vlady Putin, satanizado por el Deep State estadunidense que prefiere vivir al borde del precipicio de los suculentos negocios de su complejo militar industrial.


Los multimedia y turiferarios controlados por los banqueros Rothschild y su instrumento megaespeculador Geroge Soros están aterrados de ser los grandes perdedores cuando el mundo financierista se desglobaliza y el planeta se redirecciona a refugios nacionalistas,como acaba de suceder en Turquía, país pivote desde el punto de vista geoestratégico, que con una asombrosa participación ciudadana de 87 por ciento (¡mega sic!) impulsó su ultranacionalismo: mezcla de conservadurismo sunnita con un irredentismo neo-otomano (https://sptnkne.ws/hUwX).


En un artículo repleto de fobias doblemente contra Trump y Putin, The New York Times (NYT), que hizo el ridículo al ignorar la composición del electorado en el mismo Nueva York

(http://bit.ly/2lNLQn3), alega que los “expertos ( sic)” temen que Trump cederá más de lo que obtiene en su reunión con Putin(https://nyti.ms/2NhuvPE).


El problema con los seudoexpertos del NYT es que pertenecen al bando globalista que ni siquiera se detiene a auscultar dialécticamente a la contraparte.


Los seudoexpertos del NYT, exageradamente vinculados al estado sionista, como Martin Indyk, anterior embajador de EU en Israel, dan a entender la posibilidad de un trueque subrepticio de Ucrania por Irán.


NYT comenta que “persuadir a Rusia de cambiar su estrategia en Siria será difícil y levantar las sanciones contra Moscú causarán otra brecha con los aliados ( sic) europeos de por si lastimados ( sic) por Trump”.


Por lo visto NYT no se actualiza: ¿Cuáles aliados europeos?


La tranquilidad estratégica del zar Vlady Putin ha rendido sus frutos y en su conferencia conjunta con el estadunidense Bolton comentó que el ambiente de rusofobia en EU se debía principalmente a las luchas políticas internas dentro del propio EU (http://bit.ly/2tJmLOm).


Para el portal Global Security el tema primordial a abordar será la detención de la carrera armamentista , además de los contenciosos de Ucrania, Siria, Irán, las sanciones occidentales y, quizá, el tema candente del espía Edward Snowden.


El connotado académico israelí-estadunidense especialista en las relaciones EU/Rusia, Steven Cohen, pregunta ¿Quién tiene miedo de la cumbre de Trump/Putin? (http://bit.ly/2lIIDoG). Muy fácil de responder: los globalistas financieristas anglosajones.


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