Las poblaciones de fauna salvaje han caído un 68% desde 1970

Pérdida de biodiversidad

Un informe del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) alerta de que la población de vertebrados ha descendido hasta un 94% en América Latina

 

La pérdida de biodiversidad es cada vez más alarmante. Tanto es así, que las poblaciones de fauna salvaje han caído una media del 68% desde 1970, según el Indice del Planeta Vivo publicado este jueves por el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF). El ritmo en el que los vertebrados van desapareciendo ha crecido un 8% respecto a los datos del último estudio, que fue publicado hace dos años.

La situación en la región de Latinoamérica y el Caribe se presenta especialmente dramática, ya que allí el descenso de población animal ha caído una media del 94% entre 1970 y 2016. Lo mismo ocurre con la caída de especies de agua dulce, que han disminuido un 84% en todos estos años.

Las causas de esta degradación tienen que ver, según los expertos del grupo conservacionista, con la actividad humana, que ha dañado "gravemente" los hábitats y los recursos naturales de los que depende la vida silvestre. De esta forma, la publicación señala directamente a la deforestación, la agricultura intensiva y el tráfico de especies como principales causantes de la pérdida de biodiversidad.

El ser humano se ha expandido por todos los rincones del planeta, extrayendo sus recursos sin límites. Esta realidad ha propiciado que el 75% de la superficie terrestre no helada haya sido modificada por el hombre. Apenas quedan lugares vírgenes en este mundo, lamenta el informe, que señala pequeños resquicios territoriales donde la biodiversidad permanece intacta (en Rusia, Canadá, Brasil o Australia).

"La conclusión es clara: la naturaleza está siendo transformada y destruida a una velocidad sin precedentes en la historia, con un coste muy alto para el bienestar del planeta y de la humanidad. La pérdida de biodiversidad es un auténtico reto para la economía, el desarrollo y la seguridad global", ha señalado Enrique Segovia, Director de Conservación de WWF España.

La publicación recalca también que la pérdida de biodiversidad tiene unas consecuencias directas en las formas de vida de los seres humanos, sobre todo en términos de seguridad alimentaria, ya que la caída de poblaciones animales y vegetales rompe el equilibrio de los ecosistemas y disminuye los recursos alimentarios de los que dispone el ser humano. Es por ello que desde WWF reclaman un cambio de rumbo global que ponga fin a los sistemas agrícolas y ganaderos de tipo intensivo, principales causantes de esta crisis ecológica. 

"Sabemos que esta gran transformación requerirá un esfuerzo colectivo global sin precedentes; que el aumento de los esfuerzos de conservación es imprescindible, pero que debe sumarse a los cambios en la forma de producir y consumir nuestros alimentos y energía. Los ciudadanos, los gobiernos y los líderes empresariales de todo el mundo deberán formar parte de un movimiento por el cambio con una escala, urgencia y ambición nunca antes vistas", concluye Segovia.

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De cuatro ejemplares a más de 80: cómo los hipopótamos de Pablo Escobar ponen en peligro el ecosistema colombiano

Los científicos estiman que, si no se hace nada, en dos décadas podría haber miles de ellos.

Cuando el imperio del narcotraficante Pablo Escobar se derrumbó, tras su muerte a manos de la Policía Nacional de Colombia en 1993, entre el enorme patrimonio que fue confiscado se encontraba su zoológico personal. La mayoría de los animales que albergaba, entre los que se encontraban rinocerontes, jirafas o cebras, fueron reubicados, salvo los hipopótamos. Casi tres décadas después los cuatro ejemplares de hipopótamos se han convertido en más de 80, según la última estimación, convirtiéndose en un problema para la flora y fauna autóctona de Colombia.

Un estudio recientemente publicado por la Universidad de California, en San Diego (EE.UU.), ha dado ahora la voz de alarma sobre el impacto que esta especie, considerada como el mayor animal invasor, está teniendo en los ecosistemas acuáticos del municipio de Puerto Triunfo, a cuatro horas al este de Medellín, en el norte del país latinoamericano.

"Esta especie única tiene un gran impacto en su ecosistema en su área de distribución nativa en África, y descubrimos que tiene un impacto similar cuando la importas a un continente completamente nuevo con un entorno y un elenco de especies completamente diferentes", sostiene el Profesor de Ciencias Biológicas de la UC San Diego, Jonathan Shurin, quien añade que "está claro que este efecto podría incluir consecuencias negativas para la calidad del agua y los recursos hídricos al alimentar algas y bacterias dañinas".

El estudio que llevó a cabo durante dos años el equipo investigador reveló que los hipopótamos cambian la calidad del agua al incorporar grandes cantidades de nutrientes y de material orgánico, principalmente a través de sus heces, de modo que sus grandes cantidades de deshechos están alterando la química y el oxígeno de los lagos.

Su crecimiento está generando muchas preguntas, como, por ejemplo, cuál será su interacción con los animales locales, como manatíes, caimanes o tortugas gigantes que habitan en los ríos cercanos, puesto que los hipopótamos, contrariamente a lo que se piensa, son muy rápidos y difíciles de atrapar, y son animales muy peligrosos.

La investigación alerta de la necesidad de manejar esta población de hipopótamos invasora por el peligro que supone la posibilidad de que su número pudiera llegar a miles durante las próximas décadas, ya que los científicos estiman que su población continuará creciendo dramáticamente.

Según Shurin, "si trazas el crecimiento de su población, mostramos que tiende a ir exponencialmente hacia el cielo", por lo que alerta de que "este estudio sugiere que existe cierta urgencia para decidir qué hacer con ellos". Aunque no tiene claro el modo de enfrentar este problema, el científico cree que ahora es el momento de hacerlo: "Es mucho más fácil de abordar cuando hay 80 hipopótamos en lugar de miles".

Publicado: 3 feb 2020 23:09 GMT

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 América Latina no es la región con mayor número de lenguas, ni de hablantes, pero sí es la que presenta más diversidad. Pablo Linde

Desde la Patagonia hasta Mesoamérica, un atlas actualiza las lenguas originarias de pueblos indígenas, amenazados hoy por todo tipo de presiones económicas y culturales, que luchan por mantenerlas vivas

De las comunidades más recónditas de la Amazonía a los barrios de las grandes ciudades sudamericanas como Lima o Buenos Aires, las naciones originarias y sus idiomas nativos atraviesan todo el territorio de América Latina. Memoria viva de saberes que han sobrevivido a lo peor de las conquistas europeas, las lenguas originarias perviven amenazadas por la presión económica sobre sus territorios, el éxodo rural y la falta de apoyo público.


Por el patrimonio cultural que representan y la vulnerabilidad que llega al peligro de extinción inminente en muchos casos, la Unesco declaró 2019 como Año internacional de las lenguas indígenas. Para la institución, el derecho de una persona a utilizar el idioma que prefiere es “un requisito previo para la libertad de pensamiento, de opinión y de expresión”.


América Latina no es la región con mayor número de lenguas, ni de hablantes —una estimación muy aproximativa podría arrojar 25 millones—, pero sí es la que presenta más diversidad. Los alrededor de 500 idiomas nativos que se hablan se agrupan en 99 familias que se extienden desde la Patagonia hasta Mesoamérica, según el Atlas sociolingüístico de pueblos indígenas de América Latina, publicado en 2009 bajo el auspicio de Unicef y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Aecid) y que se mantiene como uno de los trabajos más completos para mapear esta realidad.


Esa diversidad es la principal riqueza lingüística de la región, pues es un reflejo de la diversidad cultural y étnica de sus pueblos y permite investigar la historia del poblamiento del territorio a lo largo de los milenios, según explica Inge Sichra, sociolingüista austriaca radicada en Cochabamba (Bolivia), coordinadora del Atlas y fundadora del Programa de Formación en Educación Intercultural Bilingüe para los Países Andinos (PROEIB Andes).


Lenguas sin Estado


Para la escritora mixe y lingüista Yásnaya Elena Aguilar, no existen características lingüísticas comunes a todos los idiomas originarios, pero sí una sociopolítica. “Son lenguas de pueblos que han sufrido colonización, pero también que no formaron un Estado propio”, explica.


Aguilar, que recientemente fue protagonista de un histórico discurso en mixe en el Congreso mexicano, destaca que en fechas de la independencia, en 1810, alrededor del 65% de la población de México hablaba una lengua indígena y actualmente solo el 6,5% lo hace. Todo un proceso de homogeneización cultural que se apoyó en el sistema educativo desde los tiempos de la Revolución (1910-1921) y que continúa hoy en el trato con las instituciones públicas, que funcionan casi exclusivamente en español.


En su opinión, los casos más graves son la sanidad y el sistema de justicia, que casi nunca cuentan con intérpretes, algo que pone en riesgo la libertad y la vida de las personas. No siempre fue así. Frente a un Estado “que se comporta monolingüe”, Aguilar reivindica la experiencia histórica de Oaxaca —el estado del suroeste mexicano donde se asienta el pueblo mixe—, donde en el siglo XIX los profesores de las escuelas municipales eran empleados de las comunidades y enseñaban en las lenguas propias.


Cuando la cultura oficial solo se redacta en español y apenas existe educación formal fuera de eso, escribir literatura contemporánea en una lengua originaria es casi un acto de heroísmo. Eso hace la poeta maya Briceida Cuevas Cob desde inicios de los años noventa. Su poesía se fija en “las cosas sencillas que nos van deslumbrando”, como “un amanecer, que es un proceso” o “el comportamiento de un árbol”, explica en una entrevista. Su método de creación es bilingüe: primero escribe en maya y luego en español, dando vida a un segundo proceso creativo que es también “un puente” para llegar a quienes no pueden leer los originales.


Cuevas Cob es originaria de la comunidad de Tepakán en Campeche, México. En esa zona, participando en talleres de escritura y creando una suerte de movimiento cultural, se formó un grupo de autores mayas a finales del siglo XX. “Hablar de la importancia de la escritura en lengua originaria es hablar de este proceso y palpar un resultado que se mira a través del gran número de escritores que escriben actualmente”, explica.


Recursos y éxodo rural


El bastión de las formas de vida indígenas ha sido tradicionalmente el medio rural, con poblaciones culturalmente más homogéneas. Hoy, la pervivencia de estas culturas y sus medios de expresión están amenazadas por las presiones económicas sobre los territorios y la migración hacia las ciudades.
Según Aguilar, “el reto más fuerte para los pueblos indígenas es el neoextractivismo”, ya que la lucha por los recursos produce ataques sobre sus territorios y bienes comunes. La activista lamenta que, mientras que las instituciones y la sociedad mexicana aplauden las expresiones culturales de los indígenas, quienes se involucran en las luchas en defensa del territorio se enfrentan a la represión e incluso al asesinato.


“La mayoría de los activistas que han sido asesinados en México en defensa del territorio y los recursos han sido activistas de pueblos indígenas”, señala. Según la ONG Global Witness, la agroindustria y la minería son los principales negocios vinculados al asesinato de líderes ecologistas en el mundo y América Latina es la región que más sufre este tipo de ataques.
Otra amenaza para la diversidad lingüística es el éxodo rural, algo que hace que incluso algunos idiomas tan hablados como el quechua o el aymara estén en peligro. Sin las políticas adecuadas de refuerzo del bilingüismo, la vida en la ciudad interrumpe en muchos casos la transmisión de la lengua de madres a hijos.


Para Sichra, se deben oficializar los idiomas originarios más hablados y hacerlos equiparables al castellano, pero eso debe implicar políticas efectivas: que en las instituciones públicas funcione el bilingüismo, que los funcionarios tengan las competencias necesarias y que se utilicen en la educación de manera integral.


Cuevas Cob también reclama que en las comunidades indígenas el idioma propio sea la lengua vehicular de la educación, pero reconoce que estudiar en maya no ofreceautomáticamente mejores condiciones de vida y opina que la promoción del lenguaje originario y las oportunidades de desarrollo para su pueblo tienen que ir a la par.

En tiempos de globalización e Internet, el español se vuelve más atractivo. “Es complicado porque un niño crece, está en el Face, en las redes sociales, y pocas veces se interesa en un texto en lengua indígena”, dice la escritora. “Cuando estudié la primaria en los setenta todos los niños hablábamos en maya, no podíamos hablar en español porque nos daba risa y no sabíamos”, recuerda.


Lo digital y las buenas prácticas


Quizás una forma de revitalizar los idiomas originarios es llevarlos al ámbito digital, coinciden algunos expertos, y son numerosas las iniciativas para ello. En El Alto (Bolivia), los jóvenes bilingües del colectivo Jaqi Aru han traducido Facebook, están desarrollando un curso de aymara para Duolinguo y crean artículos para la versión de Wikipedia en su lengua, que ya tiene 4.410 entradas.


Además, existen versiones de la enciclopedia digital en quechua (con más de 21.000 artículos), náhuatl y guaraní, así como proyectos para desarrollar versiones en maya o wayuunaiki. Otro tanto puede decirse de Firefox, el navegador de Internet de código libre: bajo el proyecto Mozilla nativo, distintos grupos trabajan en la traducción de sus aplicaciones para Android y escritorio a CH’ol (México), mixteco, paipai purépecha, tének, triqui, tojolobal, tostil, zapoteco y dos variedades de náuhatl en México, al guaraní en Paraguay, al ixil y kaqchikel en Guatemala o al náuhuat pipil en El Salvador.


También hay experiencias positivas desde el Estado. Paraguay se acerca a una situación de bilingüismo total con enseñanza de guaraní en las escuelas y uso habitual en las instituciones públicas, los negocios y la vida cotidiana. El 77% de sus habitantes habla guaraní paraguayo, según su censo de 2012, una variedad que utiliza la mayoría criolla y mestiza del país, de modo que algunas clasificaciones no lo consideran una lengua originaria.


Sichra destaca el buen ejemplo de Perú, donde el Ministerio de Cultura está encauzando acciones “desde la comunidad”, haciendo participar a los hablantes y generando políticas de estímulo entre los funcionarios para aprender y usar el quechua. En Perú también se estrenó en 2017 la película Wiñaypacha, la primera del país rodada íntegramente en aymara.


Algunas de las lenguas más habladas


Quechua: se habla en Perú, Bolivia, Ecuador, y, en menor medida, en Colombia, Argentina y Chile. El Atlas sociolingüístico de pueblos indígenas en América Latina, de 2009, estima que en el área andina viven más de seis millones de quechuas, aunque no todos son hablantes.


Aymara: se habla principalmente en Bolivia y Perú, y el Atlas sociolingüístico estima que casi dos millones y medio de aymaras viven en la zona andina. Como el quechua y otros idiomas nativos de Sudamérica, fue medio de evangelización desde el siglo XVI hasta finales del XVIII, lo que contribuyó a una fijación normativa temprana, explica la sociolingüista Inge Sichra. “Las leyes de la Corona más los afanes republicanos han ido luego contra esas lenguas generales y en favor de la castellanización. Se ha difuminado esa fuerza normativa y las lenguas han vuelto a su estado natural de alta variabilidad”, explica.


En México se hablan 55 idiomas originarios distintos, según el Atlas. Entre estos, destacan por su número de hablantes el náhuatl (1,3 millones), el maya (759.000), las lenguas mixtecas (423.000) y las zapotecas (411.000), entre muchas otras.


El guaraní: existen pueblos que hablan idiomas de la familia tupí-guaraní en Bolivia, Brasil, Paraguay y Argentina, pero la variedad más hablada es el guaraní paraguayo. En el censo de 2012 de Paraguay, eran más las personas que declaraban hablar esa variedad guaraní que quienes hablaban español.


Lenguas (y pueblos) en riesgo


Muchos de los idiomas originarios cuentan con pocas decenas o centenares de hablantes, o ya se han extinguido y solo quedan registros. Según el Atlas, hay 122 idiomas con cien hablantes o menos en los países de América Latina, como el chortí en Honduras, el paraujano en Venezuela, el culina en Brasil o el leco en Bolivia.


En la Amazonia, donde viven alrededor de 800.000 indígenas de casi 250 pueblos o naciones, perviven muchas de las lenguas en situación de peligro. Muchas de sus comunidades, especialmente las que viven de manera más tradicional o en aislamiento voluntario, son los más vulnerables a la explotación petrolera, la minería ilegal, la explotación forestal y la construcción de infraestructuras carreteras y energéticas. Las mismas fuerzas que amenazan con acabar con su biodiversidad amenazan gravemente sus culturas originarias.

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Miércoles, 22 Agosto 2018 10:06

Una lección de geografía

Una lección de geografía

En los recientes Juegos Centroamericanos y del Caribe, realizados en Barranquilla del 19 de julio al 3 de agosto, participaron una serie de países que muchas veces no se nombran, o que no se tienen en cuenta cuando se habla de la región. Tres países de la parte nororiental de América de Sur caribeño y por lo menos 21 países antillanos.

 

En América del Sur existen tres países que casi nunca se nombran, caribeños ellos, antiguas colonias europeas, localizados en la parte nororiental de Venezuela, son ellos:

 

1. La República Cooperativa de Guyana, poblada por indígenas de la familia Caribe. Como recordaremos, con la invasión europea llegó la esclavitud, dando paso luego a los libertos mestizos (negros e indígenas) llamados Bush Negroes; a este territorio llegaron, detrás de sus recursos, españoles holandeses e ingleses, al final se quedaron los ingleses y fundaron en 1831 lo que se llamó “Guayana Británica”.

 

Desde 1834, después de la abolición de la esclavitud, los ingleses introdujeron mano de obra barata proveniente de China, Java e India, de allí la composición actual del país: de origen indio, de raíces africanas, nativos y de origen portugués y chino.

 

En 1966, después de duras luchas, Gran Bretaña reconoció la independencia de Guyana dentro de la Commonwealth. Su capital es Georgetown, su población 763.000 habitantes, idiomas oficiales: inglés, hindi y el urdu; moneda dólar de Guyana y es una República Unitaria. Proclamada República Cooperativa en 1970. Y, de religión cristiana, hinduista. Con recursos como arroz y caña de azúcar, y diamantes, oro y bauxita. Tráfico de drogas y turismo. Está en conflicto con Venezuela, pues este país reclama como suyo una porción de territorio de 159.000 km2 (de un total de 214.970 km2) que dicen les fue arrebatato por los ingleses en el siglo XIX.

 

2. República de Surinam, capital Paramaribo, su población suma 515.000 habitantes; idiomas: holandés, inglés y tongo; moneda dólar de Surinam, república unitaria y presidencialista.

 

3. La Guayana francesa, departamento de Francia, con 80.000 mil habitantes, capital Cayena; idiomas francés y creole local; moneda euro. Cuenta con recursos de bauxita y oro, una zona de paso para la cocaína y la minería ilegal del oro. Los tres países participaron en los juegos, y tuvieron buenos resultados en natación, atletismo y fútbol.

 

Y esos países de los que casi nadie se acuerda, junto con 4. Las islas caribeñas llamadas Antillas menores, no solo tienen deporte sino que también han ganado medallas en sus diferentes participaciones. (Ver medallero).


Como puede observarse, pises que son invisibilizados también tienen su “toque”. Todos ellos tienen en común que fueron colonias de Inglaterra, Holanda y Francia, y varios de ellos hoy son o departamentos de Francia o participantes de la Comunidad Británica de Naciones (Commonwealth). Incluso países tan pequeños como Belice, en Centroamérica (la antigua Honduras Británica), con 340.000 habitantes, donde se habla inglés, con Belmopán como su capital, conquistaron cinco medallas. O el caso de Haití, donde se supone no juegan a nada y nunca ganan nada, sin embargo en esta oportunidad obtuvieron 3 de oro, 12 de plata y 24 de bronce, para un total 39.

 

En estos países de las Antillas menores se juega fútbol que ha desplazado hasta cierto punto al deporte rey de las Antillas de origen británico: el criquet; en la parte hispánica y de influencia de los EEUU es el béisbol; también se practican el voleibol, tenis, natación, boxeo, atletismo y deportes extremos.

 

La historia de estos países es la del colonialismo, y la lucha contra su pervivencia, así como contra el dominio del capital financiero internacional.

 

Pese a esto, hasta ahora estos juegos siguen dominados por los mismos países de siempre:

 

- Cuba, 1.956 medallas de oro y en total 3.804
- México, 1.499 de oro y en total 4.219.
- Venezuela, con 589 de oro y en total 2.389
- Colombia, con 530 de oro y en total 1.802.

 

En esta ocasión, con 132 medallas de oro, loa Juegos fueron para México, seguida por Cuba con 102, tercero el país anfitrión con 72 medallas doradas, cuarta Venezuela con 34 del preciado metal, y quinta República Dominicana con 25. Participaron 5.434 deportistas de 37 países, en 44 deportes.

 

tabla

 

Publicado enEdición Nº249
Jueves, 19 Julio 2018 07:37

Mamás x 2. Uribismo x 3

Mamás x 2. Uribismo x 3

¡Vamos a donde mis mamás o preguntémosle a mis madres!, así en plural, son unas de esas frases que pronuncio a menudo y que para el círculo de amigos, amigas y conocidos suenan tan “natural” que ya no reparamos en el carácter particular que tiene utilizar la figura materna de una forma distinta a la singular; cosa que no debiera ser curiosa pues habitamos un país donde el 35 por ciento de las personas son criadas por múltiples mujeres, mamás, abuelas, tías… en últimas madres, también en plural.

Desde hace más de 13 años mi vida familiar dio un giro inesperado. Mi mamá, que hasta ese momento había sido una mujer soltera, que tuvo algunos novios en mi infancia, conoció a una mujer y se enamoró perdidamente de ella. El amor le llegó a mi madre en el cuerpo de una mujer y para medio mundo la vida pareció tener un antes y un después desde ese instante; un antes en donde argumentábamos ser personas “abiertas”, “con amigos gays”, sin problema alguno con el tema, y un después en donde la cosa ya no era con amigos, la cosa ya no era discursiva, era una madre, una hermana, una tía, una hija lesbiana, lesbiana y con hijo, ¡lesbiana y enamorada!

Para hacer corta la historia, desde hace 13 años el discurso de la igualdad, el amor, la diversidad y la aceptación dejó de ser discurso y se transformó en práctica efectiva, con todos los problemas que ello implica, el primero y más complejo, darse una miradita al espejo y chocar contra los propios prejuicios, las expresiones machistas, los chistecitos homofóbicos, la carga cultural de un país conservador hasta el tuétano del cual todos hacemos parte, en mayor o menor medida, y en el que todos –algunos más y otros menos–, cargamos con un godito adentro; el segundo, luego de la mirada introspectiva, el cómo asumirlo con los otros, ¿cómo se comparte esa noticia?, ¿hay un manual para hijos de mamás lesbianas?, ¿y si alguien dice algo feo?, ¿y si alguien opina una cosa que no me guste?...


Al final lo asumí con toda. Si la felicidad y el amor le llegó a mi mamá con otra mujer, yo sería su primer defensor, pues siempre consideré que todos somos iguales en derechos y no deben existir ciudadanías de segunda. Esta era la oportunidad perfecta para vivir en carne propia lo que pensaba y hacer mía su lucha, que en últimas es la misma de todos aquellos que creemos en las múltiples posibilidades de ser, sin que eso nos cueste o nos haga menos dignos. Con el paso del tiempo la familia entera se transformó en una familia defensora de la diversidad, de la igualdad, del amor; marchamos, gritamos, tocamos, exigimos, comentamos, hablamos, damos la cara, defendemos el amor, y defendemos la diversidad como un elemento fundamental para pensarnos un país distinto, una paz posible, un rumbo distinto, una mejor sociedad.

 


La lucha por la diversidad no es una lucha de otros


En la coyuntura actual, tras el triunfo del uribismo –fuerza política anacrónica, feudal, machista, misógina, homófoba y guerrerista–, la incertidumbre frente a los posibles retrocesos que tengamos como familia diversa están a la orden del día. Duque ha mostrado posiciones ambiguas y contradictorias en cuanto al reconocimiento de los derechos de las parejas del mismo sexo y sus familias; una cosa era Duque congresista, que mostraba una actitud relativamente “progresista” frente a estos temas, y otra cosa el Duque candidato de la mano de Ordoñez, Viviane, y pastores radicales cristianos, pues en campaña prefirió no tocar estos temas para no perder los votos que comulgan con la idea de un solo modelo de familia, una sola forma de ser, una visión que indilga a las diversidades sexuales un papel deshonroso, pecaminoso y malvado.


Desde nuestro rol como familia diversa, desde el privilegio (o el problema) de ser visibles y de tener acceso a recursos para dar la lucha, estaremos atentos y vigilantes, defenderemos el amor y la diversidad, así como la paz, así como la vida, y esperamos que por fin las múltiples luchas sociales, fragmentadas, se unifiquen en la denominada resistencia a este gobierno, una resistencia cívica, pacifica, pero contundente en sus mensajes. ¡No dejaremos que en Colombia triunfe la venganza, el odio, la guerra y el horror!
La lucha por la diversidad no es una lucha de otros (rosaditos, afeminados, machorras y gente “rarita”), es una lucha por el otro, por ese otro que también me constituye, es la lucha por la multiplicidad, por el espíritu, por la libertad, por los cuerpos libres, por el amor, por la vida digna.


Ante el triunfo electoral de este uribismo x 3, con mis mamás x 2 resistiremos. Y a usted que lee esto le decimos, no nos deje solos, vamos a multiplicarnos, vamos a resistir, vamos a defender el amor, ¡NI UN PASO ATRÁS!

* Politólogo, candidato a Magister en Estudios de Paz y Resolución de Conflictos.

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LGBTI+H ¿Es la heterosexualidad parte de la diversidad sexual?

Recientemente se empezó a ubicar a la heterosexualidad como una sigla más de la llamada "diversidad sexual" y esto queda explícito en las siglas LGBTI+H. Esta incorporación se basa en la noción de que la sexualidad es una dimensión de la vida a-política. Reduciendo el discurso de la diversidad en su forma más sencilla, la orientación sexual, planteada como algo meramente técnico, una característica más del individuo, una variable más en el formulario a llenar en la institucionalidad hegemónica. 

Esta postura esconde, detrás de sí, una propuesta de despolitización de las sexualidades contra-hegemónicas. En la construcción de la noción de "diversidad" se han agrupado todo tipo de expresiones sexuales, despojándolas de su contexto y contenido político. La diversidad queda así reducida a una muletilla del discurso político progresista, vacía de cualquier significado político, y sirviendo solo para legítimar aspiraciones institucionales.


Estamos ante un reto: la heterosexualidad no puede entenderse de la misma manera que las sexualidades no hegemónicas, hacer esto es desconocer las construcciones históricas de la sexualidad, no solo en Colombia sino en todo Occidente, como elemento fundamental del proceso de construcción de la familia católica y por lo tanto es parte fundamental del modelo económico capitalista. De igual manera, la heterosexualidad se ha consolidado como un espacio privilegiado que articulado a los actuales sistemas de gobierno, ejerce diversas violencias sobre aquellas personas que no encajan en las relaciones binarias de activo y pasivo que se han “normalizado” en la sociedad.


En el marco de la heterosexualidad, vista como una institución o sistema social, se han torturado, masacrado, encarcelado, humillado y asesinado a millones de personas que vivieron sus cuerpos y sus deseos de maneras que no eran aceptadas, lo cual aún continúa ocurriendo en diversos contextos. Por esta razón, el reconocimiento de las múltiples sexualidades existentes pasa no solo por evidenciar diferentes identidades y prácticas en una lista de opciones, sino por analizar y evidenciar que esa multiplicidad de experiencias sexuales sobrevive a pesar de la hegemonía y poderío de la heterosexualidad, impuesta a lo largo de la historia como única posibilidad normal y aceptada en nuestras sociedades patriarcales.


De esta forma, la heterosexualidad es obligatoria a las personas desde que son fetos, lo que implica la implantación de un sistema de opresión, control y violencia sistemática que perpetúa el dimorfismo sexual, el binarismo de género y la supremacía masculina.


Resistiendo desde otras sexualidades


Muchas personas resistimos y nos atrevemos cada vez más a cuestionar esas normas, esas violencias, desafiando lo que se supone es normal. Ante la heterosexualidad nos posicionamos reconociendo que no tenemos por qué ser normales en sus términos, construimos otros mundos posibles con nuestros cuerpos y nuestros placeres; por eso nos denominamos disidentes de esas maneras violentas que nos impone constantemente la norma de la heterosexualidad.


No es ni ha sido sencillo pero sí es posible. El compromiso de las personas heterosexuales con la lucha por la liberación sexual debe partir de un reconocimiento de este estado de privilegio y una disposición a transformarlo. Solo entonces podremos reconocernos como compañeras de lucha, que se encuentran en el trabajo de construcción de un mundo diferente y no en categorías insípidas.


Esperamos, por ello, que cada vez más personas que se asumen como heterosexuales, homosexuales, bisexuales, pansexuales, gays, marikas, lesbianas, travestis, transformistas, trans, etcétera, participemos de la lucha contra los sistemas que oprimen a las disidencias sexuales y de géneros. Esperamos y confiamos que podemos enfrentar la tradición de silenciamiento, encontrarnos y organizarnos en la construcción de vidas y comunidades sin el sufrimiento y la violencia ocasionada por el heterocapitalismo.

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Lunes, 13 Junio 2016 06:55

El orgullo de nuestra comunidad LGBTI

El orgullo de nuestra comunidad LGBTI

Hace unos días hice limpia en mis redes sociales. A raíz de un comentario en apoyo a la comunidad LGBTI salieron a relucir seguidores homofóbicos que no expresaron argumentos (¿qué argumento sería válido para justificar el odio a la diferencia y a la libertad?) sino que me cayeron encima con infinidad de insultos. Que me decían que me quemaría en el infierno, que era una sucia, cocha, pervertida sexual. Yo la tuve fácil porque solucioné el problema eliminando y bloqueando gente.

Pero la vida real no está en las redes sociales, ¿qué sucede con las agresiones verbales y físicas que sufrimos quienes somos parte de la comunidad LGBTI? ¿Qué sucede con la invisibilidad del sistema que nos niega los derechos que legítimamente nos corresponden? ¿Con los crímenes de odio? ¿Con la exclusión tanto en centros educativos como en los centros de trabajo? ¿Con la discriminación que está en las acciones más simples; como una mirada, un gesto?


Nos critican por nuestro colorido al celebrar el Orgullo, realmente la gente común cree que se trata de una especie de bacanal en el que se incluye todo tipo de drogas y variedad de orgías. Esta es la perspectiva de quienes ven a la comunidad LGBTI como la perversión de la raza humana.


Pero el mes del Orgullo no es más que la conmemoración de eventos trágicos que sufrió la comunidad LGBTI en décadas pasadas (en ese tiempo LGBT). Los disturbios de Stonewall (28 de junio de 1969), en el barrio neoyorquino de Greenwich Village, cuando la policía realizó redadas contra los manifestantes de la comunidad LGBTI que por primera vez exigían sus derechos en público y un alto la persecución policial que el gobierno ordenaba contra homosexuales.


Por tratarse de Estados Unidos y un barrio neoyorquino esta noticia le dio la vuelta al mundo e hizo visible lo invisible hasta entonces. ¡Y aquí estamos, como hemos estado desde el inicio de los tiempos y somos legión! Eso es el desfile del Orgullo, una celebración, nuestro pronunciamiento, nuestro manifiesto como comunidad.


Es una acción política en la que exigimos igualdad social, respeto a nuestros derechos, un alto a la homofobia y a los crímenes de odio. En donde nombramos a los mártires, en donde agradecemos a los ancestros por sus luchas que han abierto nuestro camino.

En donde reafirmamos nuestra lucha para abrir caminos a las siguientes generaciones.


Nuevamente 47 años después en Estados Unidos, la comunidad LGBTI sufre una embestida como la de Stonewall, en esta ocasión en un bar gay de Orlando, Florida, en la que un homofóbico abrió fuego matando a 50 personas e hiriendo a docenas. Por tratarse de Estados Unidos la noticia le ha dado al vuelta el mundo, y en consecuencia visibilizando a la comunidad LGBTI del mundo entero.


A cumplirse un año de la Ley del Matrimonio Igualitario y un aniversario más del Mes del Orgullo Gay. Esto enluta los corazones de la comunidad LGBTI, pero nos debería enlutar a todos, como cualquier otra masacre que se realiza por cualquier razón en cualquier lugar del mundo. Esto debería colocar al gabinete presidencial en una situación de emergencia y realizar enmiendas a la Ley de Armas, no es posible que cualquier persona pueda comprar un arma como si de un chicle se tratara.


Pero también en consecuencia llega hasta nuestros países, de sociedades con mentes patriarcales, misóginas y machistas. Y nos coloca frente al espejo y nos cuestiona, nos escupe en el rostro, ¿de qué estamos hechos los seres humanos? ¿En dónde está nuestra integridad, nuestra sensibilidad, el respeto que tanto profesamos y exigimos? ¿En dónde está lo que nos hace humanos? ¿En dónde está esa conciencia, ese ideal político que habla de derechos humanos para todos por igual? ¿Cuándo vamos a cambiar el sistema patriarcal que tanto daño nos hace a todos? ¿Cuándo vamos a condenar la homofobia y los crímenes de odio? ¿Cuándo vamos a dejar de discriminar y atacar a quien es diferente y ha tenido los arrestos para atreverse a vivir en libertad?


Este texto no busca adentrarse en fundamentalismos ni análisis de ningún tipo, ya he escrito al respecto y seguiré escribiendo siempre, hoy este texto es para enviar un abrazo a la comunidad LGBTI del mundo entero, en nuestro mes, el mes del Orgullo. Y para recordarles a los homofóbicos que discriminan y atacan y asesinan en crímenes de odio, que aquí estamos y que no nos vamos a ir a ningún lugar, ¡porque somos legión y tenemos el mismo derecho! Y que vendrán crías, millones de crías más, y que nos seguimos reproduciendo con la belleza de los jardines de multicolores, con el encanto del arcoíris, con la fecundidad que da el amor.


Y que seguiremos transformando este mundo, para volverlo más humano, más diverso, más fecundo, así se nos vaya la vida en ello.


Porque eso somos los LGBTI amor, amor puro y el amor no distingue de razas, credos, colores, géneros. El amor es del alma, el alma es esencia y los LGBTI hemos demostrado a través de los tiempos de qué estamos hechos. No será ahora que nos van a silenciar y exterminar. Somos como los girasoles: ¡seguimos viendo de frente al sol! Ése es nuestro Orgullo, ¡nuestra resistencia! Y sí, también aunque no les guste, ¡nuestra belleza singular!


En el mes del Orgullo y siempre, ¡somos legión!


Fuente: www. crónicasdeunainquilina.com

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Sábado, 23 Abril 2016 06:24

Los árboles se mueven

Los árboles se desplazan hacia zonas más altas por el aumento de las temperaturas.
Las altas temperaturas están empujando a varias especies de árboles hacia las montañas, a cotas superiores para poder sobrevivir al calor y la falta de humedad
 

 

Los árboles se están desplazando. La subida de las temperaturas obliga a algunas especies arbóreas a migrar. El calor y la falta de humedad están empujando a algunos árboles a subir hacia la montaña y colonizar nuevos territorios.

 

“En la Sierra de Guadarrama es espectacular cómo están subiendo los pinos. En zonas de montaña donde hace 20 años no había nada ahora está creciendo el bosque”, explica Emilio Blanco, botánico, experto en árboles y profesor de la Universidad Europea de Madrid. El científico se refiere al pino silvestre (Pinus sylvestris) que está creciendo y arraigando en zonas altas debido a la subida de las temperaturas.

 

La Sierra de Guadarrama está situada en la mitad del Sistema Central y forma el límite natural entre las provincias de Madrid, al sureste, y Segovia y Ávila, al noroeste. Pre-cisamente, camino del pico más alto de Guadarrama, en Peñalara (2.430 metros), se aprecia cómo el pino silvestre, también conocido como pino de Valsaín, va ganando terreno donde antes no llegaba.

 

“Pero esto no sólo está ocurriendo en Guadarrama, también se observa en la Sierra de Urbión (noroeste de la provincia de Soria) y en Gredos, aunque allí menos, porque es una zona muy deforestada”, señala Blanco.

 

Los árboles, como otras especies, tratan de adaptarse al cambio de temperaturas, y eso ya se está produciendo. Que la fauna se mueve y trata de acomodarse a las nuevas condiciones climáticas ya lo indican diversos estudios, pero las evidencias muestran también que los árboles tienen un comportamiento parecido, aunque su desplazamiento es mucho más lento.

 

Recientemente, un informe de la Nasa y la Administración de Océanos y Atmósfera de Estados Unidos (NOAA) concluye que 2015 ha sido el año más caluroso desde que se tienen registros climáticos, en 1880, hace 136 años. La temperatura de la superficie terrestre y oceánica el año pasado se situó 0,9 grados centígrados por encima de la media registrada durante el siglo XX, que era de 13,9 grados centígrados, según el estudio. Además, 2015 fue 0,13 grados centígrados más caluroso que 2014, que hasta ahora tenía el récord de temperatura.

 

 

Adaptarse o morir

 

“Una de las pocas cosas que están claras es que hay unos cambios de altitud y latitud de los árboles, de los bosques y de la vegetación en general”, afirma Blanco. Y señala que los desplazamientos que se están observando son relativamente rápidos y se ven “a simple vista, sólo en la vida de una persona, que es un periodo de tiempo corto”. Esas avanzadillas de algunos árboles se están dando “en lo que llamamos pisos de vegetación, y en este caso la vegetación arbórea está subiendo un poco al piso supraforestal, por encima del bosque”.

 

El botánico matiza que no todo es cambio climático, o aún no se sabe... Las evidencias se ven, ¿pero qué causas empujan más a los árboles a subir? Para Blanco no está tan claro: “Es más que cambio climático, es también abandono del pastoreo o la falta de la agricultura de montaña”. Mantiene también que a día de hoy “no se sabe bien qué factor de éstos es más importante”, aunque los tres juegan un papel fundamental. “Parece claro que hay un cambio de ciclo de las plantas. También se observan variaciones en la caída de las hojas, o que la brotación a veces se adelanta y a veces se atrasa... Hay unas modificaciones pequeñas en la fenología de las especies”, dice.

 

Para la climatóloga y geógrafa María José Estrela, profesora de la Universidad de Valencia con una larga trayectoria en investigación, “los cambios se están produciendo”. Estrela dice que los estudios que han realizado desde el departamento que ella dirige así lo corroboran. “En la Comunidad Valenciana hemos visto que las temperaturas están subiendo más en el interior de las zonas altas de la montaña, más que en el litoral”.

 

La climatóloga asegura que esto es muy preocupante porque estas zonas son la recarga natural de los acuíferos y las que deben recibir las precipitaciones. Estrela, desde su área de investigación, ratifica: “Estoy de acuerdo al cien por cien con lo que apunta Emilio Blanco, desde nuestro campo climático, es cierto que los pisos bioclimáticos están variando. Éstos empiezan a tener más temperatura y especies que pertenecen a pisos bioclimáticos inferiores. Eso está pasando”.

 

La profesora apunta que la investigación que han realizado desde la Universidad de Valencia (estudio que está a punto de ser publicado por una revista científica) está basada en datos reales, no son modelos, no son proyecciones. “Hemos trabajado con datos de temperaturas, desde el scaling estadístico a fina escala, con información de la Comunidad Valenciana desde 1948 a 2012”, dice.

 

María José Estrela explica también que no hay que alarmar, pero señala rotunda que “es un hecho que la temperatura está subiendo en estas zonas altas de montaña”.

 

 

Otras especies

 

Para Blanco, el movimiento de las especies arbóreas a causa del calor no afecta sólo al pino de Valsaín. También están subiendo ladera arriba “las hayas, que son árboles asociados a la humedad y al mundo atlántico”, buenos indicadores de la sequía. E igualmente avanzan las sabinas, “otra especie que en algunos lugares está invadiendo antiguas zonas que eran suyas y ya no se cultivan”. Eso está ocurriendo en Segovia y Burgos, donde hay “grandes sabinares que van avanzando de forma espectacular, porque este árbol es muy pionero, muy colonizador”, señala, y eso está afectando a amplias áreas de Teruel y Burgos. Además, “la sabina es también un buen indicador de los cambios de temperatura”.

 

Emilio Blanco sostiene que los árboles son muy sensibles: “Cada árbol tiene su ecología particular, también cada planta, pero en los árboles se nota mucho. A eso se le llama la autoecología de las especies, es el hábitat donde viven”. Señala que una especie –como, por ejemplo, el haya, el tejo o la encina– requiere de unas condiciones para vivir, “y por debajo de unos niveles de precipitación no puede vivir”.

 

El botánico explica que se sabe que en el sur de la península hubo hayas y secuoyas y desaparecieron antes de que existiera el ser humano. “Igualmente, si hay cambios debido al cambio climático y son rápidos, puede ser que a muchos árboles no les dé tiempo a subir y emigrar a las montañas”.

 

 

Cambio climático

 

Según otro científico, Ángel Manuel Felicísimo, biólogo, profesor de Ciencias de la Univer-sidad de Extremadura y coordinador del libro Impactos, vulnerabilidad y adaptación al cambio climático de la biodiversidad española, publicado en 2011 por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (Magrama), “sí existe evidencia de que el cambio climático está afectando a los árboles”. El investigador mantiene que el desplazamiento de los árboles se está produciendo lentamente: “A diferencia de la fauna, que es muy dinámica, los árboles tardan mucho en migrar porque tienen que llegar las semillas, arraigar y crecer”.

 

Y añade que, al igual que el comportamiento de algunas aves africanas que se veían por el sur hace unos años y ahora se quedan todo el año, “los árboles buscan también la temperatura propicia”. El libro que ha coordinado Felicísimo trata de establecer cómo será la vida de más de 80 especies de árboles y arbustos en el Estado español a partir de los modelos climáticos que se contemplan sobre la subida de las temperaturas. “Sabemos dónde estaban los árboles hace dos o tres décadas, y hemos modelizado qué va a pasar”, apunta.

 

El profesor cuenta a Diagonal que una de las conclusiones de esta investigación es también que “gran parte de las especies arbóreas de España verán su extensión reducida” debido a las temperaturas.

 

“Hay árboles que no soportan una temperatura en verano superior a los 40 grados. En el estudio hemos mirado dónde están los árboles y si las previsiones son que las temperaturas suban a 43 grados; si eso es así, es muy probable que se vayan a producir repercusiones, y esas zonas quedarían como no adecuadas para esos árboles”, dice Felicísimo.

 

Pone el ejemplo de Extremadura, “donde básicamente tenemos encinas, alcornoques y rebollos, todos son quercus. Uno de los que peor pronóstico tiene es el alcornoque porque necesita agua en verano y no aguanta tanto como la encina”. Y apunta que está claro que si el alcornoque no aguanta éste sería colonizado por la encina, “y en ese caso perderíamos diversidad”.

 

 
Cuidar los árboles

 

De hecho, estos días el Magrama ha publicado el informe anual sobre los incendios en 2015. El balance es desalentador. En ese año se quemaron 100.000 hectáreas de monte, el doble que el año anterior, según el ministerio. Los incendios provocados representan el 96% del total. Las condiciones climáticas de 2015, con un aumento significativo de las temperaturas y las olas de calor sufridas en verano, ayudaron a propagar cientos de incendios. Pero también los provocados en diciembre en Galicia, Cantabria y en Asturias, casi 500 en esta última comunidad, han arrasado importantes áreas de arbolado.

 

Pinos silvestres en zonas altas de la Sierra de Guadarra./ Emilio Blanco.

 

 

El investigador de la Universidad de Extremadura se muestra escéptico con los compromisos para cuidar el planeta. Relata que no espera mucho sobre los acuerdos de la reciente Cumbre del Clima de París. Y añade que comprende “que los agentes del cambio climático que han participado en las negociaciones estén entusiasmados con lo conseguido, pero yo no creo que haya compromiso por ninguna parte”.

 

Por eso, el profesor plantea que lo que hay que hacer es cambiar la política en el entorno rural. “La solución es el mantenimiento de los montes durante todo el año, poner medidas como la plantación de castaños para que sirvan de cortafuegos, la introducción de la cabra para limpiar el monte, entre otras medidas, pero sobre todo luchar contra el abandono del medio rural”, señala.

 

Algunas de esta medidas se van a poner en marcha en la Comunidad de Extremadura, según se ha anunciado: “Parece que nos han hecho caso” y se va a iniciar un plan integral de gestión de la Sierra de Gata, en Cáceres, tras la burrada del incendio sufrido el año pasado, con más de 8.000 hectáreas quemadas”.

 

Felicísimo concluye que “los incendios y las talas, aunque éstas, afortunadamente, cada vez menos, son la causa más preocupante para la cobertura arbórea en España. Los árboles no van a desparecer por la subida de las temperaturas, pero sí por los incendios”.

 


 
LA PROCESIONARIA Y EL ESTRÉS DE LOS ÁRBOLES

 

La procesonaria, una plaga de orugas que ataca a los pinos, se está generalizando en determinados lugares, y cada vez más en zonas de montaña donde antes no llegaba. “Eso indica que el pino no está en su lugar adecuado. El árbol tiene estrés y lo manifiesta con debilidad...”, dice a este medio el botánico Emilio Blanco. Eso indica también que las temperaturas han subido. “Por ejemplo, en las zonas el muérdago ataca a los pinos, pero todo está como equilibrado, pero en las zonas bajas se ve que el muérdago les afecta mucho más”, añade Blanco.

 

Este botánico dice que con la subida de las temperaturas la procesionaria ataca mucho más porque con ocho o diez grados bajo cero las larvas desaparecen, “pero ahora las larvas aguantan muy bien porque ya no hay heladas extremas que les afecten, y no mueren”.

 

 

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Laicidad y derechos: lecciones del Brasil para Colombia

Por ser una de las mayores conquistas de la democracia moderna, la laicidad se toma como un hecho dado, como un triunfo que ya no requiere más ni de vigilancia, ni de cuidado. No obstante esta creencia, sí se puede perder lo logrado por estas conquistas y puede presentarse un retroceso en los valores democráticos que sirven para sustentar las instituciones encargadas de defender los derechos de los ciudadanos.


Recientemente, el periodista Antonio Jiménez Barca del diario El País , informaba sobre dos proyectos (uno en curso y otro ya aprobado) del parlamento brasilero que ilustran bien los peligros que acarrea para una democracia el desconocimiento de los principios laicos. Las propuestas en concreto consisten en a) la restricción de los derechos de las mujeres violadas a la hora de abortar y b) el establecimiento de un derecho de veto para las iglesias católica y evangélica a las leyes que – según su parecer – sean inconstitucionales.


La penalización del aborto y la existencia de mecanismos para vetar leyes inconstitucionales no son en sí problemáticos, ni atentan contra la existencia de las instituciones democráticas, ni contra los valores que la inspiran. De hecho, la primera puede justificarse en la garantía del derecho a la vida, que es piedra angular de los demás derechos; y la segunda es parte esencial de los controles que existen para la supervivencia institucional de la democracia.


Lo peligroso en el escenario brasilero es que estos proyectos, que han sido impulsados por el Partido do Movimento Democrático Brasileiro a través de Eduardo Cunha –uno de los representantes más recalcitrantes de los movimientos evangélicos pentecostales del Brasil contemporáneo y actual presidente de la Cámara de Representantes de ese país–, no se apoyan en un debate público que expone sus razones, sino que quieren imponer las verdades dictaminadas por su iglesia.


Para comprender las razones de esto, basta con recordar que en el caso del Brasil los movimientos evangélicos pentecostales aglutinan una población proveniente de los sectores menos privilegiados de la sociedad . Debido a la desatención del Estado en la prestación de los derechos básicos de acceso a la educación, esta población es a) fundamentalmente inculta (las graves insuficiencias en su educación escolar básica y secundaria explican también su hostilidad a los valores de la república) y b) adversa a fuentes de información distintas a las de sus líderes religiosos.


A diferencia del caso brasilero actual, una democracia sólida existe gracias a la formación de una ciudadanía educada, con un acceso plural a la información y a las herramientas y los espacios para desarrollar un debate público. Por ello, no es banal la coincidencia entre el tipo de mentalidad propio de los evangélicos pentecostales y el deterioro de la democracia en un país.


Ahora bien, una sociedad democrática podría restringir o prohibir el aborto, pero nunca aduciendo simplemente a un dictamen divino (el primer mandamiento, por ejemplo) como una verdad eterna e incuestionable, pues ahí no hay argumento, ni discusión, ni acuerdo; ahí lo que ocurre es la imposición de un punto de vista y la anulación de la vida democrática.


En ese mismo orden, una sociedad podría acordar la existencia de mecanismos de veto, pero sólo para garantizar la pervivencia de la democracia e impedir las medidas que la amenazan; nunca para anular la pluralidad, como parece pretenderse en el caso brasilero, en donde el veto de las iglesias serviría sólo para adecuar las leyes civiles con sus artículos de fe, degradando con esto la vitalidad de la democracia y desintegrando la salvaguarda de los derechos de los individuos.


Como lo recuerda uno de los pensadores más lúcidos de nuestros tiempos, el escritor italiano Claudio Magris , el problema radica en ignorar los ámbitos de competencia de cada esfera, en mezclar sus competencias y en burlar las fronteras. En una verdadera democracia sólo pueden tener cabida las decisiones que resultan de un debate abierto en donde se confrontan argumentos demostrables, no las que quieren respaldarse en una creencia religiosa. Algo que, irónicamente, ya se encuentra afirmado en el pensamiento cristiano en la frase "al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios".


Como se puede ver, la vigilancia de los ciudadanos y de la existencia de instituciones sólidas son necesarios para la vitalidad de nuestros valores democráticos, sin los cuales se menoscaban las bases que permiten la existencia no sólo de nuestros derechos, sino también de la pluralidad de nuestra vida pública, que es una condición para disfrutarlos.


El caso brasilero podría instruirnos sobre las amenazas que se ciernen sobre una democracia cuando sus ciudadanos no cultivan un debate inteligente y respetuoso de los asuntos públicos y cuando se permite que la intransigencia (clerical o no) imponga su punto de vista y rechace el diálogo.


Pese a los recientes avances que en Colombia se han dado en torno los derechos de las comunidades Lgbtti y a los derechos de las mujeres en general, existen grupos cercanos del catolicismo tradicionalista y a varias iglesias cristianas protestantes que se obstinan en negar la laicidad de nuestro Estado, tal como sucede en Brasil.


Y aunque el talante de las decisiones sobre la adopción igualitaria y la legalización del aborto ha promovido la tolerancia y ha contribuido a la desmitificación de ciertos temas necesariamente públicos, lo cierto es que estos temas no se han discutido verdaderamente en los escenarios públicos democráticos, pues ha sido una discusión fundamentalmente liderada por la Corte Constitucional, pero alejada de escenarios de participación formal e informal. Para que no progrese el boicot que quiere revocar estos avances, es entonces fundamental entender la importancia de asumir la defensa ciudadana de los mismos.

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Miércoles, 16 Septiembre 2015 05:22

Las lenguas que América del Sur quiere salvar

Las lenguas que América del Sur quiere salvar

En el fin del mundo, allá en la Patagonia, hay una lengua que está a punto de morir: el tehuelche. Los hablantes que quedan, según datos de la Unesco, bien pueden contarse con los dedos de una mano. Palabras, sonidos, una cultura entera que corre el riesgo de desaparecer. No es el único caso en la región. En América del Sur hay 420 lenguas amenazadas, según los datos recopilados en el Atlas de la Unesco de las Lenguas del Mundo en Peligro. La organización calcula que hay entre 8,5 y 11 millones de personas que hablan estos idiomas.


Cuando una lengua muere, o lo que los lingüistas prefieren llamar "duerme", no solo se apagan las voces, también muere una cultura, una forma de vida, una manera de ver el mundo. "Si le preguntas a un miembro de la comunidad de habla, te puede responder que pierde su esencia, su identidad como persona y la de un grupo", asegura Gabriela Pérez, curadora de lingüística en el Museo Nacional de Historia Natural del Instituto Smithsonian, en Washington. "Se pierde un sistema único de expresión, pero los idiomas además son vehículos de sistemas de creencias, de conocimientos de la flora y fauna, y todo eso también muere", explica el lingüista Christopher Moseley, editor del Atlas.


Brasil es el país con mayor variedad lingüística de la región, pero al mismo tiempo es el que tiene más lenguas en peligro: 178. "En Brasil muchas lenguas pequeñas han sobrevivido hasta ahora por el poco contacto que han tenido con el mundo exterior, pero ahora la amenaza es mayor al ser invadidos por la civilización. Esta es la realidad de otros países principalmente en la región amazónica", asegura Moseley.


No hay una receta a seguir para salvar una lengua y se trata de un proceso que puede durar décadas, afirman los lingüistas. Según Pérez, se necesita de la intervención de expertos para la enseñanza del lenguaje, así como material pedagógico. "Se requiere de un grupo de personas con una variedad de aptitudes y dispuestas a entregarse a la tarea. Una legislación que proteja el uso de una lengua y lo promueva es importantísimo. El apoyo gubernamental es uno de varios elementos que pueden impulsar un proceso de revitalización", dice. Moseley considera que para que un idioma sobreviva el deseo debe salir desde la comunidad y sus hablantes. Coincide en que la calidad de la documentación y disponibilidad de materiales para la enseñanza definen si un idioma puede o no ser revitalizado. "Sin educación y alfabetización una lengua no puede sobrevivir en competencia con lenguas que sí la tienen", asegura.


Otro camino para mantener vivo un idioma es su uso por las generaciones más jóvenes en los círculos sociales y a través de las nuevas tecnologías. "Hay signos alentadores de que los jóvenes en pequeñas comunidades están utilizando sus propios idiomas, por ejemplo, en mensajes de texto", señala el editor del Atlas. Detalles como el hecho de que fuentes de información como Wikipedia ya estén disponibles en forma escrita en una gama cada vez mayor de idiomas, incluso los muy pequeños, ayudan a estas lenguas que agonizan. "Parte del proceso de desplazamiento lingüístico es la reducción o pérdida de ámbitos en los que se puede hablar un idioma y la tecnología permite abrir espacios en los que se pueda usar una lengua", afirma Pérez.


Pocos hablantes


El paraujano en Venezuela, el iquito en Perú, el aruá en Brasil, el leco en Bolivia... son lenguas que no superan los 40 hablantes. En la región sudamericana hay unas lenguas en mayor peligro que otras, algunas con menos hablantes, con menos apoyo gubernamental, con menos programas que busquen su revitalización. Moseley asegura sin embargo que América del Sur es una de las zonas que le hace sentirse más optimista sobre el futuro de las lenguas minoritarias. "En muchos de los países de la región los prejuicios de parte de los hispanohablantes hacia quienes hablan lenguas minoritarias ha disminuido, pero aún hay camino que recorrer", afirma.


En el mundo, según la Unesco, hay unas 6.000 lenguas, de las que calcula que la mitad desaparecerán para finales de este siglo. El editor del Atlas afirma que la tasa de extinción se ha desacelerado en los últimos años, pero su avance sigue siendo rápido.



Talleres de cerámica para aprender kichwa en Perú


Hace 15 años, el kichwa era la lengua materna de muchos niños de la región de San Martín. Con el proceso acelerado de pérdida del idioma, un grupo busca revitalizar el kichwa a través de clases de artesanía

De casa en casa para salvar el nasa yuwe en Colombia


Desde hace unos cuatro años, un grupo de 20 indígenas nasa recorre la zona norte del Cauca para revitalizar su idioma. En los últimos dos años el proyecto ha logrado crear tres escuelas donde se enseña la lengua


Un grupo de bolivianos traduce Facebook al aymara


La comunidad virtual Jaqi Aru lleva poco más de un año trabajando en la traducción de la red social al aymara, la segunda lengua indígena más hablada en Bolivia


Los abuelos al rescate de las lenguas de Ecuador


El proyecto Así dicen mis abuelos recorre el país en búsqueda de sabios que puedan contar sus historias en lenguas originarias, manteniendo vivas las expresiones culturales propias de cada comunidad

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