El asunto pendiente del BRICS: protagonizar la yuanización de la economía mundial

ALAI AMLATINA, 10/07/2015.- Mucha tinta corre en la prensa internacional alrededor del BRICS. Es indudable que el bloque pentapartita ha incrementado en los últimos años su participación en la economía mundial, compitiendo de modo directo con Estados Unidos y la Unión Europea. Sin embargo, los detalles del nuevo banco de desarrollo y el Acuerdo de Reservas de Contingencia ponen de manifiesto que sus miembros se resisten a abandonar la órbita del dólar para de esta manera, destruir el cascarón de las instituciones de Bretton Woods.

En la ciudad rusa de Ufá, casi al pie de los montes Urales, se llevaron a cabo las cumbres del BRICS, conformado por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, y de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), que integra a China, Kazajistán, Kirguistán, Rusia, Tayikistán y Uzbekistán.

En materia de cooperación financiera, el BRICS anunció los detalles de su nuevo banco de desarrollo, así como de su Acuerdo de Reservas de Contingencia. Sin embargo, el modus operandi de ambas instituciones reveló que ninguna promueve el proceso de desdolarización global.[1] Es que los créditos del nuevo banco de desarrollo del BRICS se denominarán en dólares, lo mismo pasará con la liquidez provista por el Acuerdo de Reservas de Contingencia, que además necesitará del aval[2] del Fondo Monetario Internacional (FMI) para actuar como estabilizador de las balanzas de pagos del BRICS[3].

En cambio, China sí socava –en solitario– la dominación del dólar a través de la yuanización de la economía mundial. Bien sea estableciendo permutas de divisas ('swap') de carácter bilateral entre bancos centrales, bien sea instalando bancos de liquidación directa ('clearing bank'), bien sea otorgando licencias para participar en el Programa Chino de Inversores Institucionales Extranjeros Calificados en Renminbi (RQFII, por sus siglas en inglés), la "moneda del pueblo" ('renminbi') se abre camino.

Sin embargo, cabe destacar que China impulsa el yuan únicamente a través de acuerdos bilaterales, desaprovechando así el extraordinario potencial de sus instituciones para el financiamiento de infraestructura, apoyadas de manera mayoritaria por las economías emergentes. Las operaciones de crédito del Banco Asiático de Inversiones en Infraestructura (AIIB, por sus siglas en inglés), el Fondo de la Ruta de la Seda ('Silk Road Fund') y el nuevo banco de desarrollo del BRICS, se llevarán a cabo todas ellas en dólares.

Por lo tanto, si bien es cierto que por la cantidad de recursos a disposición de las 3 instituciones (240,000 millones de dólares) China desafía el poderío del FMI y el Banco Mundial, a su vez sostiene sobre sus hombros el Imperio del dólar, la piedra angular del Sistema Monetario Internacional establecido en 1944.

En el seno del BRICS, el impulso del yuan es marginal. Hasta la fecha ningún miembro del BRICS ha mostrado disposición a participar en el RQFII. Tan sólo apenas la semana pasada, la República de Sudáfrica se convirtió en el primer integrante del BRICS en instalar un banco de liquidación directa ('clearing bank') para facilitar las operaciones en yuanes.

En el caso de la India, ni la proximidad geográfica ni la complementariedad geoeconómica con China animan a que el primer ministro, Narendra Modi, solicite un acuerdo 'swap' a las puertas del Banco Popular de China (PBOC, por sus siglas inglés) para proteger a su país de la volatilidad del dólar.

¿Por qué hay resistencia a apoyar el yuan? ¿Qué sucede con la cooperación en el bloque? De acuerdo con el FMI, el PIB combinado del BRICS alcanzó los 16.9 billones de dólares (a precios corrientes) en 2014, monto que representa más de la cuarta parte (27%) del PIB mundial. Aunque sus tasas de acumulación de capital se han visto disminuidas, el BRICS contribuyó con la mitad del crecimiento de la economía mundial durante la última década.

Sin embargo, esos registros históricos contrastan con los escasos volúmenes de comercio y de inversión entre los países del BRICS. Mientras que las exportaciones del BRICS (336,000 millones de dólares) constituyen 16% de las exportaciones globales, los intercambios de mercancías intra-bloque apenas representan 1.5% del total mundial.

Lo mismo sucede en el caso de las inversiones, a excepción de los proyectos multimillonarios lanzados por China, los flujos de capitales entre Brasil, Rusia, India y Sudáfrica son muy pequeños, equivalen a menos de 5% del total invertido por los 4 países, según la base de datos de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD, por sus siglas en inglés).

Frente a ese escenario, es necesario que el BRICS asuma el compromiso hacia 3 tareas fundamentales. En primer lugar, el BRICS debe acelerar la construcción de una 'asociación económica integral'[4] para profundizar la cooperación industrial, tecnológica, energética, financiera, etcétera.

En segundo lugar, la creación de un Área de Libre Comercio (FTA, por sus siglas en inglés) del BRICS sería un paso decisivo con vistas a aumentar los vínculos económicos entre los miembros del bloque pentapartita[5]. En ese sentido, China debería incrementar el monto de sus importaciones para disminuir los desequilibrios comerciales[6].

En tercer lugar, finalmente, es urgente abandonar la órbita del dólar. Bien sea creando una 'canasta de divisas', bien sea promoviendo el uso del yuan[7], el BRICS debe comenzar a desafiar la hegemonía de la divisa norteamericana[8].

En definitiva, si el BRICS continúa sin colocar el yuan en la mayor parte de sus transacciones será imposible que más adelante, las iniciativas de financiamiento de infraestructura (AIIB, Fondo de la Ruta de la Seda y banco de desarrollo del BRICS) auspiciadas por China se conviertan en los cimientos de un sistema monetario multipolar.

- Ariel Noyola Rodríguez es economista egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Contacto: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.. Twitter: @noyola_ariel.

[1] «BRICS and the Fiction of "De-Dollarization"», Michel Chossudovsky, Global Research, April 8, 2015.
[2] «Los beneficiarios del fondo BRICS deberán atenerse a los consejos del FMI», Sputnik Mundo, 9 de julio de 2015.
[3] «The US still decides the future of capitalism, not the G20, and not the Brics nations», Leo Panitch, The Guardian, August 27, 2014.
[4] «The Strategy for BRICS Economic Partnership», Offical website of Russia's Presidency in BRICS, July 2015
[5] «'BRICS Free Trade Zone' being considered: Russia», The BRICS Post, July 6, 2015.
[6] «Xi pushes BRICS potential», Chen Heying, The Global Times, July 9, 2015.
[7] «Ufa could be the yuan moment», Jagannath Panda, The Hindu, July 7, 2015.
[8] «The Brics are building a challenge to western economic supremacy», Radhika Desai, The Guardian, April 2, 2013.

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Martes, 09 Junio 2015 07:40

El dragón en el patio trasero

El dragón en el patio trasero

La gira del primer ministro chino Li Keqiang por Brasil, Colombia, Perú y Chile comenzó a plasmar las promesas que hiciera el presidente Xi Jinping a principios de este año en el Foro China-Celac. El dragón pisa fuerte en el ex patio trasero estadounidense, apostando a la infraestructura, la industrialización y los acuerdos financieros.

 

La gira del primer ministro Li Keqiang por Brasil, Colombia, Perú y Chile comenzó a plasmar las promesas que hiciera el presidente Xi Jinping a principios de este año en el Foro China-Celac. El dragón pisa fuerte en el ex patio trasero estadounidense, apostando a la infraestructura, la industrialización y los acuerdos financieros para reorganizar el mapa económico de la región.


"China está dispuesta a profundizar su cooperación con América Latina y el Caribe para que aprendamos mutuamente una de la otra y abrir juntos un nuevo camino de la Asociación de Cooperación Integral China-América Latina y el Caribe, anunciada por el presidente Xi Jinping en julio pasado", indicó el primer ministro Li Keqiang durante una conferencia en la sede de la Cepal en Santiago, el lunes 25, al cerrar su gira por cuatro países de la región.


En la apertura del primer Foro China-Celac, el 8 de enero en Beijing, el presidente Xi Jinping había anunciado la intención de China de duplicar el comercio bilateral y aseguró que en la próxima década va a invertir 250.000 millones de dólares en la región, no sólo para la extracción de materias primas, como hasta ahora, sino en inversiones infraestructurales, proyectos de tecnología e investigación y desarrollo.


En su reciente viaje a Brasil, el primer ministro firmó con la presidenta Dilma Rousseff un amplio paquete de inversiones por 53.000 millones de dólares (prácticamente el Pbi de Uruguay). Li prosiguió luego a Colombia, Perú y Chile, los tres países que integran la Alianza del Pacífico y tienen una relación estrecha con Estados Unidos, donde desplegó iniciativas comerciales que tienden a modificar la pauta actual, centrada en la exportación de commodities, y lanzó la primera plaza financiera del yuan en América Latina (véase nota de Ariel Noyola).
Un día antes de que comenzara la gira de Li, el viceministro de Comercio chino, Tong Daichi, aseguró que China "está comprometida a diversificar el comercio con los países latinoamericanos y a importar productos de mayor valor agregado" (El País, 18-V-15). Para los países de la región, escasamente industrializados, o en proceso de desindustrialización, como Brasil, la oferta china es una tentación.


Los cuatros países que el primer ministro visitó presentan un esquema de comercio exterior con China muy similar. Brasil exportó 40.000 millones de dólares al país asiático en 2014, tres cuartas partes fueron hierro y soja, y el resto petróleo, celulosa y azúcar. El 95 por ciento de las exportaciones de Colombia hacia el dragón fueron minerales, petróleo y café. Cobre, hierro y plomo sumaron el 63 por ciento de las exportaciones de Perú hacia China y el 70 por ciento de las exportaciones chilenas fueron cobre (El País, 19-V-15).


Por eso la promesa de diversificación y la de invertir en infraestructura resulta tan atractiva para una región que, hasta ahora, no había logrado trascender la rígida división internacional del trabajo que la coloca, con excepciones parciales como Brasil y Argentina, como exportadora de materias primas. Los productos primarios representaron en 2013 un 73 por ciento de las exportaciones de la región a China, según la Cepal.


INFRAESTRUCTURA E INDUSTRIA. En Brasil, Dilma Rousseff y Li firmaron 35 acuerdos en materia de comercio, inversiones en los sectores financieros, automotor, telecomunicaciones, energía, acero, industria alimentaria, minería, gas y petróleo. Se reanudan las exportaciones de carne de Brasil a China y se acordó iniciar los estudios para la construcción del ferrocarril que unirá los océanos Atlántico y Pacífico, además de la venta de aviones brasileños Embraer para la compañía Tianjin Airlines.


La construcción del ferrocarril es el proyecto más ambicioso, ya que plantea unir Porto do Açu (estado de Rio de Janeiro) con un puerto peruano, pasando por Minas Gerais y Mato Grosso hasta Porto Velho, para luego atravesar la cordillera andina. Unos 5 mil quilómetros y un presupuesto que puede alcanzar los 12.000 millones de dólares. Es la más importante pero no la única obra de infraestructura con financiación china.


Además se firmó un memorando para la compra de 24 barcos para transportar mineral de hierro de Brasil a China, se financian proyectos de Petrobras por 7.000 millones de dólares, se acordó el desarrollo conjunto de satélites, la instalación de un complejo siderúrgico en Mara-nhao (estado del nordeste), se llegó a un acuerdo entre Eletrobras y China Three Gorges Corporation para la megausina hidroeléctrica de Tapajós, entre otros proyectos de infraestructura.


El primer ministro chino adelantó la creación de un fondo bilateral de "cooperación productiva" de 20.000 millones de dólares, que apoyará emprendimientos en sectores como siderurgia, cemento y vidrio (Valor, 19-V-15). Se trata de inversiones que van bastante más allá de las obras de infraestructura, prioridad para ambos países en el terreno comercial. Li Keqiang fue claro al señalar que su país no sólo pretende seguir importando materias primas, sino "instalar fábricas y líneas de producción, garantizando más empleo a los ciudadanos locales" (Valor, 20-V-15).


En ese sentido, mencionó el interés chino en invertir en una planta de fabricación y mantenimiento de vagones de metro, y la automovilística Chery anunció la inversión de 700 millones de dólares en una planta en Jacareí (San Pablo), luego de haber inaugurado hace nueve meses otra fábrica a la que destinó 500 millones.


El proyecto estrella, sin duda, es la ferrovía al Pacífico.Por ese camino se exportarán la soja y el mineral de hierro brasileños, pero también productos industriales que cruzarán la cordillera en los dos sentidos, abaratando los costos, ya que se acortarán los días de transporte. "Nos gustaría cooperar para reducir los costos de la infraestructura en Brasil", dijo Li (Valor, 20-V-15).


TRES CORREDORES PARA CHINA. La infraestructura regional enfrenta innumerables problemas, pero el principal, sobre todo para Brasil, es la salida al Pacífico, que supone atravesar la Cordillera de los Andes. Los dos mayores proyectos, la ferrovía Atlántico-Pacífico y el Canal de Nicaragua, tienen a China como protagonista. Se trata de proyectos que benefician a los grandes productores y empresas multinacionales, pero detrás de ese dato es evidente que "los chinos están reorganizando el comercio y la infraestructura de la región" (Carta Maior, 19-V-15).


Según el economista Theotonio dos Santos, la política china consiste en "usar el excedente económico colosal que tienen para crear una economía mundial que atienda no sólo las necesidades chinas, sino que también sirva para un desarrollo planetario, para que salgamos de esa posición subordinada que tenemos dentro de la economía mundial. Eso en interés de China y en interés nuestro" (Carta Maior, 19-V-15).


Este es uno de los grandes atractivos de la posición china. Como señala el profesor de la Universidad de Boston Kevin Gallagher, autor de estudios sobre la relación China-América Latina, "si se consigue construir un tren de alta velocidad que funcione y facilite el comercio con América Latina, de modo inclusivo y sin perjudicar el ambiente, China tendrá todo para convertirse en la nueva 'amante' de América Latina" (BBC Brasil, 19-V-15).


El primer ministro Li destacó que "con el fin de satisfacer las necesidades de China y de los países latinoamericanos", China defiende "la construcción conjunta de tres corredores para logística, energía eléctrica e información, de manera que se logre la interconexión del continente sudamericano" (Xinghua, 19-V-15). Aseguró que las empresas chinas están dispuestas a asociarse con las sudamericanas para la construcción de los tres corredores, "a través del fortalecimiento de la cooperación en la construcción ferroviaria, la trasmisión de energía eléctrica de alta tensión y las redes inteligentes de suministro de electricidad, así como la tecnología de Internet y de las telecomunicaciones móviles de próxima generación".


América del Sur tiene graves problemas de interconexión física entre los 12 países que la integran. En ese sentido, Oliver Stuenkel, profesor de relaciones internacionales en la Fundación Getúlio Vargas, de San Pablo, estima que "el dinero chino es la única chance de integrar físicamente América Latina" (El País, 19-V-15). La afirmación puede parecer exagerada, pero si se revisan los proyectos de integración de las últimas décadas que no se concretaron por falta de fondos (empezando por el Gasoducto del Sur), su afirmación cobra sentido.


Más aun, algunos analistas sostienen que China está interesada en fomentar la industrialización de la región. Elias Khalil Jabbour, investigador del patrón asiático de desarrollo y profesor en la Universidad Estatal de Rio de Janeiro, sostiene que China al invertir en América Latina tiene como objetivo "enfrentar a su enemigo estratégico, que es Estados Unidos". Jabbour resalta que China actúa de forma diferente de otros actores globales, como el Fmi o el Banco Mundial, que "se entrometen en la política interna de los países que reciben sus préstamos" (Opera Mundi, 20-V-15).


Por su parte, Rafael Gonçalves Lima, licenciado en relaciones internacionales por la Universidad de Campinas y máster en relaciones internacionales por la Universidad de Jilin (China), sostiene que las propuestas del primer ministro Li "encajan con la gran estrategia de China", que considera a América Latina como "un área vital para los intereses a largo plazo de China, ya sea por su atractivo mercado interno o por su riqueza en energía, minerales, alimentos y otros recursos esenciales para el éxito del desarrollo chino" (Diario del Pueblo, 22-V-15).


Pero no todo es economía. La búsqueda de la multipolaridad es una de las banderas diplomáticas de China que, en los hechos, converge con la estrategia de varios países latinoamericanos (véase nota de Xulio Ríos). Se trata de relaciones por fuera de la lógica del mercado, lo que pone las relaciones China-América Latina en un lugar bien distinto al que siguió Occidente durante cinco siglos.


ACUMULACIÓN SIN DESPOSESIÓN. El economista estadounidense Giovanni Arrighi, en su monumental trabajo Adam Smith en Pekín, sostiene que el crecimiento chino se produce sobre bases bien diferentes al occidental. A diferencia del proceso de "acumulación por desposesión" que caracteriza al capitalismo occidental, según David Harvey, que pasa por la expropiación de campesinos y trabajadores, en la historia de China se registra un crecimiento que moviliza los recursos humanos por encima de los otros, a la vez que "protegía en vez de destruir la independencia económica y el bienestar de los productores agrícolas".1


A este tipo de crecimiento que no expropia a los productores, Arrighi lo denomina "acumulación sin desposesión", que estima puede ser un referente para los pueblos del Tercer Mundo, y aun para aquellos desarrollados golpeados por la crisis y un sistema financiero voraz. Por un lado, China parece comprender mejor las necesidades de los países del Sur. A su paso por Colombia, Li propuso dos proyectos de infraestructura que fueron muy bien recibidos por el presidente, Juan Manuel Santos.


El primero, dijo Santos, permitirá desarrollar la Orinoquia, al oriente del país, donde se prevé construir una carretera que bordeará el río Meta hacia Venezuela, y hacer navegable ese río, lo que facilitaría el desarrollo agropecuario. El segundo es el puerto de Buenaventura, el más importante del Pacífico colombiano. Con apoyo de China, se planea darle "una nueva vida" a esa ciudad. "Que Buenaventura se convierta en un polo de desarrollo es algo muy importante para nosotros" (El País, 22-V-15).


Si China tiene éxito en promover la "acumulación sin desposesión", asegura Arrighi, es probable que "esté en condiciones de contribuir decisivamente al surgimiento de una comunidad de civilizaciones auténticamente respetuosa hacia las diferencias culturales".2 Puede ser una gran oportunidad para la región latinoamericana de superar cinco siglos de colonialismo, subordinación y dependencia.


1. Adam Smith en Pekín, Akal, Barcelona, 2007, pág 379.
2. Ídem, pág 403.


Un viraje de largo aliento


El ciclo extraordinario de precios altos de los commodities llegó a su fin. En gran medida porque China crece menos (de 10 a 11 por ciento anual pasó a "apenas" 6 o 7 por ciento). Pero sobre todo porque aquel crecimiento llegó a una meseta y comienza a estancarse. Un crecimiento basado en exportaciones de productos intensivos en trabajo y de calidad media-baja no puede sostener el desarrollo del dragón asiático. Entre otras cosas porque tres cimientos de ese crecimiento tienden a evaporarse: "los salarios aumentan, la conciencia ambiental crece y las políticas demográficas empiezan a hacer mella en la hasta ahora inagotable oferta laboral" (El País, 31-V-15).


Como señala el último estudio de la Cepal, ahora China se propone seguir creciendo a partir de la economía del conocimiento, inversión en capital humano, tecnología e innovación.1 Se trata de desarrollar industrias de punta en sectores que aún presentan retrasos, como información, biomedicina, transporte por ferrocarril y robótica. Tiene todas las condiciones para hacerlo. De hecho, en energías renovables y trenes de alta velocidad viene mostrando un excelente desempeño.


Para América Latina es la oportunidad de oro de modificar su inserción en el mercado mundial como exportadora de materias primas y de ensamblaje de manufacturas. En 2013, cinco productos de la región representaban el 75 por ciento de las exportaciones, mientras en 2000 eran sólo el 47 por ciento. La inversión extranjera directa de China, entre 2010 y 2013 se dirigió en un 90 por ciento a minería e hidrocarburos.
Ahora se trata de diversificar las exportaciones a China. Pero ese paso ineludible debe complementarse con una mayor presencia de empresas chinas en las industrias (automotriz, electrónica, agroindustria), y articularse con empresas locales para "fortalecer cadenas de valor regionales, ayudando a elevar los reducidos niveles de comercio intrarregional que caracterizan a América Latina y el Caribe", indica la Cepal.


Si esta posibilidad se concreta, la región latinoamericana y China saldrán fortalecidas, se establecerá una verdadera alianza estratégica y la integración dejará de ser una declaración de intenciones.


1. "América Latina y el Caribe y China. Hacia una nueva era de cooperación económica", Santiago, 2015.


La plaza financiera del yuan en América Latina


Por Ariel Noyola Rodríguez

La instalación de la primera plaza financiera del yuan en Santiago de Chile, pactada durante la visita del primer ministro Li Keqiang, promete iniciar una serie de inversiones en tecnología para impulsar la industrialización periférica y comenzar a disminuir la influencia del dólar en los países del Cono Sur.

Las relaciones económicas entre China y América Latina están sufriendo tensiones crecientes. Por efecto de la deflación (caída de precios) a escala mundial, la región sudamericana paga las consecuencias de exportar a China sobre todo materias primas. Sin embargo, la instalación de la primera plaza financiera del yuan en América Latina, en Santiago de Chile, pactada durante la visita del primer ministro Li Keqiang, promete iniciar una serie de inversiones en tecnología para, de este modo, impulsar la industrialización periférica y comenzar a disminuir la influencia del dólar en los países del Cono Sur.


Durante su visita a Brasil, Colombia, Perú y Chile, Li Keqiang abonó la influencia de China en América Latina a través del impulso dado a dos objetivos fundamentales: la transformación del mapa económico de la región para apuntalar el protagonismo de Asia-Pacífico, y el desembarco del yuan en territorio sudamericano a través de Santiago de Chile como plataforma.


El primer objetivo está previsto que sea desarrollado junto con los gobiernos de Brasil y Perú: la construcción de una red ferroviaria de más de 5 mil quilómetros que conectará los océanos Atlántico y Pacífico, a fin de aumentar los montos y la velocidad de los intercambios comerciales con China.
La "ruta de la seda" sudamericana será una alternativa para el tránsito de mercancías por el Canal de Panamá (y al mismo tiempo complementará las capacidades del Canal de Nicaragua, de próxima implementación.

En ambos canales destaca el financiamiento provisto por China, producto tanto de su interés por garantizar el suministro de recursos naturales de carácter estratégico (petróleo, metales, minerales), como por los vínculos comerciales privilegiados que mantiene con Managua y las economías sudamericanas, incluso por delante de Estados Unidos y Europa.


Sin embargo, el incremento de los flujos de comercio e inversión entre China y la región latinoamericana, sobre todo a partir del ingreso de la primera a la Organización Mundial de Comercio en 2001, no guarda hasta el momento ninguna relación con el uso incipiente del yuan.
Mientras que el comercio con China se multiplicó 22 veces entre 2000 y 2014, según las estimaciones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, a partir de 2009 únicamente con Brasil y Argentina se establecieron acuerdos tipo "swap" (permutas de divisas) para impulsar las operaciones en yuanes entre empresas (a través de los bancos centrales). Ni siquiera los principales exportadores de hidrocarburos y minerales a la región Asia-Pacífico, como Venezuela y Perú, lograron construir vínculos de cooperación financiera con Pekín.


De ahí la importancia del segundo acuerdo alcanzado durante la gira de Li Keqiang: Chile, el primer país sudamericano que reconoció a China en el ámbito diplomático hace 45 años y que suscribió un tratado de comercio en 2005, ahora será protagonista del lanzamiento de la primera plaza financiera del yuan en América Latina, gracias a la adopción de tres acuerdos clave.


En primer lugar, el gobierno chileno recibió la autorización de las autoridades regulatorias chinas para participar en el Programa Chino de Inversores Institucionales Extranjeros Calificados en Renminbi. Con ello, los bancos, fondos de pensiones, compañías de seguros y fondos mutuos de origen chileno podrán invertir un monto límite de hasta 50.000 millones de yuanes (8.100 millones de dólares) en el mercado de capitales de China.


En segundo lugar, se acordó la apertura del segundo banco de liquidación de la "moneda del pueblo" (renminbi) en el continente americano (el primero se instaló en América del Norte, en Canadá). A través de una inversión inicial de 189 millones de dólares y bajo la supervisión del Banco de Construcción de China (Ccb, por sus siglas en inglés), Chile y el gigante asiático disminuirán los costos de sus transacciones (operaciones de crédito, pagos por concepto de comercio exterior, etcétera) y facilitarán la conversión entre sus divisas.


El Ccb es una entidad global que en los últimos años ha llevado a cabo operaciones por más de 7 billones de yuanes para más de 19 mil clientes fuera de China. Ya con varias sucursales abiertas en Chile, ahora pretende ampliar sus servicios financieros al resto de los países sudamericanos.


Y en tercer lugar, finalmente, se concretó la firma de una línea de crédito swap de divisas entre el banco central de Chile y el Banco Popular de China por un monto de 22.000 millones de yuanes (3.500 millones de dólares), que permitirá, por un lado, amortiguar los efectos de la volatilidad del dólar sobre los flujos de comercio e inversión y, por otro lado, ayudará a que el peso chileno y el yuan ganen terreno en la facturación de sus intercambios bilaterales.


"Esperamos que la cooperación Chile-China en materia financiera pueda contribuir a la cooperación industrial y de inversiones entre China y toda América Latina", sentenció Li Leqiang durante su visita Su declaración pone de manifiesto la creciente preo-cupación en amplios sectores de la izquierda latinoamericana por el tipo de relación que se ha cultivado hasta ahora con el dragón: exportaciones e influjos de capital concentrados en productos y actividades de la industria extractiva.


Es que después de la caída de los precios de las materias primas y la brusca desaceleración de los mercados emergentes, es evidente que la musculatura de China no es suficiente para detonar la reactivación económica en los países del Cono Sur.


Pese a todo, el gobierno chino se declara dispuesto a dar un paso más en los términos de sus vínculos económicos con los países latinoamericanos. Citando a los poetas Pablo Neruda y Xin Qiji, el primer ministro de China sostuvo en la sede de la Cepal que "nada podrá detener el río de la aurora" y que "sus aguas corren hacia el Oriente".


Para triunfar en esa encomienda consideró urgente aumentar las inversiones en tecnología para contribuir a la creación de cadenas regionales de alto valor agregado que transformen el modelo de crecimiento de la región sudamericana.


En ese sentido, la instalación de la primera plaza financiera del yuan en América Latina se ha convertido de facto en el laboratorio de un enorme desafío para los líderes de Pekín: por un lado, hacer posible la industrialización periférica y, por otro lado, fortalecer la internacionalización del yuan con el apoyo de los gobiernos de Sudamérica.

*Economista egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México. En Uruguay exclusivo para Brecha.

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Auge de materias primas en América Latina no impactó el mercado laboral

De 2003 al 2013 se produjo un auge del comercio de materias primas en América Latina, lo que aumentó los salarios pero no generó más oportunidades de trabajo, reveló hoy un reporte del Banco Mundial (BM).


Por el contrario, en países no exportadores, los salarios se vieron disminuidos, destacó el informe "Trabajando para terminar la pobreza en América Latina y el Caribe: trabajadores, empleos y salarios".


"En los últimos años, el momento para ganancias sociales ha menguado en América Latina y el Caribe", señaló la administradora para la región en Práctica de Pobreza Global del BM, Louise Cord.


Y añadió que ahora, con el declive del boom de materias primas, es "crítico" redoblar esfuerzos para promover la inclusión social y reducción de la pobreza.


Asimismo señaló la necesidad de eliminar restricciones a la participación de las personas de menor ingreso en el mercado laboral, mejorar su acceso a educación de alta calidad y a sectores de mayor productividad, toda vez que el ingreso ha sido el factor principal para reducir la pobreza en la región.


Según el informe, la pobreza en América Latina y el Caribe -definida como aquellos que viven con menos de cuatro dólares al día – bajó del 25.3 por ciento en 2012, a 24.3 por ciento en 2013.


Mientras la pobreza extrema (aquellos que viven con 2.50 dólares al día) disminuyó de 12.2 a 11.5 por ciento en el mismo periodo.


"El progreso en la reducción de la pobreza no fue uniforme, con un desempeño en Centroamérica y México por debajo de otras subregiones", señaló.


El BM subrayó que desde los primero años de este milenio, los salarios de los trabajadores no calificados (aquellos con mayor probabilidades de ser pobres y la mitad de los hogares en la región) aumentaron en 4.0 por ciento en promedio.


Mientras, el ingreso de aquellos con estudios de primaria y de los trabajadores calificados aumentó solo 2.0 por ciento.
Sin embargo, indicó que la participación en el mercado laboral no ha sido la fuerza detrás de la reducción de la pobreza para los trabajadores no calificados o el 40 por ciento de la población que viven en la pobreza en la región.


Entre 2003 y 2013, la participación en la fuerza laboral de los trabajadores no calificados cayó 1.6 por ciento, mientras se incrementó en 44 por ciento para el resto de los trabajadores.


El informe indicó que las razones de esa disparidad pueden ser el incremento de los hogares mantenidos por las mujeres, así como un aumento en cambios de empleo que hace a los trabajadores esperar por puestos de trabajo mejor remunerados.
"Esto podría significar que encontrar un trabajo se está volviendo cada vez más difícil para los hombres no calificados", alertó.
"Los gobiernos en la región han ayudado a mejorar tanto el ingreso como la participación en el mercado laboral incluyendo programas de guarderías, educación temprana, impulso al acceso de las mujeres a la fuerza de trabajo, entrenamiento, incentivos y legislaciones para el salario mínimo", apuntó.


Subrayó que si se establece de forma correcta, el salario mínimo puede operar como una fuerte señal para salarios más altos, incluso en el sector informal donde muchos de los pobres trabajan.


Advirtió que si el salario mínimo se establece muy alto o muy bajo puede debilitar su efecto tanto en la economía formal como en la informal.


(Con información de las agencias)

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Viernes, 13 Febrero 2015 07:03

Señales de alerta para América latina

Señales de alerta para América latina

El panorama laboral de América latina en 2015 estará fuertemente influenciado por la desaceleración del crecimiento económico, lo cual podría reflejarse en mayor desempleo e informalidad. Este escenario surge después de una década de logros importantes en la región. Uno de los avances más destacables fue la reducción de la tasa de desempleo en las zonas urbanas. A comienzos de este siglo ese indicador estaba en 11 por ciento y bajó hasta un mínimo histórico de 6,1 por ciento a fines del año pasado. También se registraron un moderado descenso de la informalidad y mejoras salariales.
Pero esta tendencia positiva se ha detenido. Al finalizar 2014 habían dejado de crearse un millón de puestos de trabajo. No es que se haya despedido gente a la calle, sino que se ha moderado la velocidad de creación de nuevos puestos de trabajo para atender las demandas de la población activa. La única vez que se había dejado de generar empleo en la última década fue en 2009, el año de la crisis financiera internacional, y la región se recuperó rápidamente de este episodio. Ahora la situación es diferente porque los pronósticos de la economía indican que el crecimiento lento podría durar algunos años.


Por otra parte, la evidencia recopilada revela que, a diferencia de lo ocurrido en años anteriores, en 2014 creció más el empleo por cuenta propia que el empleo asalariado, lo cual indica que la informalidad puede volver a subir.


Después de años de dinamismo en el mercado de trabajo ahora predominan la incertidumbre y el temor de que se reviertan algunos logros alcanzados. No hay que olvidar que el empleo es clave para la reducción de la pobreza y la de-sigualdad.


Pese a esta baja en la generación de empleos, el desempleo se mantuvo bajo en 2014 porque también se redujo la participación en la fuerza laboral. Un importante número de personas dejó de trabajar, en su mayoría mujeres y jóvenes, a veces por motivos positivos, como ir a la escuela, pero en otros casos por desaliento y frustración.
Este año muchos de aquellos que salieron temporalmente del mercado de trabajo en 2014 intentarán volver pues necesitan esos ingresos para mantener a sus familias, sumándose a los jóvenes que recién entran a la vida laboral. La región necesitará crear casi 50 millones de plazas en los próximos 10 años solamente para compensar el crecimiento demográfico vegetativo.


En un mercado laboral afectado por la desaceleración también será difícil avanzar en el cierre de las brechas de empleo. Aunque las mujeres se han incorporado al trabajo, su tasa de participación es 30 por ciento inferior a la de los hombres y cuando buscan colocarse enfrentan una desocupación más alta. Los jóvenes también están en desventaja, ya que 40 por ciento de los desempleados tiene entre 15 y 24 años y tasas de desocupación de 2 a 4 veces mayores que los adultos.


Asimismo hay problemas de calidad del empleo que podrían agudizarse. Existen 130 millones de ocupados informales, habitualmente en malas condiciones laborales, desprotección, inestabilidad y falta de derechos.
Las estimaciones de crecimiento económico en 2015 son de apenas por encima del 2 por ciento para la región, lo que no resulta suficiente para evitar que el desempleo urbano aumente.


En estas condiciones la tasa de de-sempleo urbano subirá de 6,1 a 6,3 por ciento con crecientes dificultades para avanzar en la formalización de la informalidad. En un contexto de desaceleración económica prolongada, será urgente que América latina se enfoque en el objetivo de producir más empleos y de mejor calidad. Esta situación coloca a los países frente al desafío de repensar las estrategias para impulsar el crecimiento económico y la transformación productiva. Esta es una tarea de grandes dimensiones.

 

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Miércoles, 04 Febrero 2015 07:14

Venezuela: imaginario económico vencido

Venezuela: imaginario económico vencido

La crisis que enfrenta Venezuela es resultado de la pobreza del imaginario económico del mal llamado socialismo del siglo XXI, que en realidad no ha sido sino una versión delirante del desarrollismo del siglo XX. El bolívar fuerte, que se estrenó con fanfarrias en 2007 para recuperar una moneda dura, hoy se cambia a 6.30 por dólar el oficial, cierto, pero a casi 30 veces esa cifra en el mercado negro (187 por dólar). Tras la bonanza petrolera mayor de su historia, Venezuela –que es un país de apenas 30 millones de habitantes– está al borde del abismo.


El presidente Nicolás Maduro le echa la culpa a una guerra económica que habrían declarado los enemigos del proyecto bolivariano. Por eso, tras aprobar una ley que autoriza al ejército a disparar sobre manifestantes, Maduro acusó a Estados Unidos de estar tramando un golpe de Estado, metió a la cárcel a los directivos de una empresa de farmacias supuestamente por saboteadores, y movilizó al ejército para asegurar la distribución de azúcar en una cadena de supermercados.


Pero, por más que los especuladores existan –de hecho, es imposible que no existan, dada la diferencia tan pronunciada entre el valor oficial y el valor extraoficial de la moneda–, no se le puede endilgar la debacle económica a los enemigos de la patria cuando se ha estado en el poder sin interrupciones desde 1999. Tras 16 años de ser gobierno, alguna responsabilidad tendría que asumir la política oficial en el desastre económico. Hoy se impone una crítica realista del modelo económico seguido. Las deficiencias no se podrán ocultar metiendo a la cárcel a cinco o seis especuladores, o acusando a Estados Unidos de estar manipulando los precios del petróleo.


En vez de ello, habrá que comenzar por reconocer que durante los gobiernos de Hugo Chávez y de Maduro la dependencia en el petróleo, en lugar de reducirse, llegó a 96 por ciento del valor de las exportaciones. Al mismo tiempo, el desbarajuste interno de Pdvsa, que es la contraparte venezolana de Pemex, llevó a que Venezuela no consiguiera aumentar su producción petrolera en estos 16 años, pese a que el petróleo había alcanzado su precio máximo histórico (recordemos que el barril de petróleo se cotizaba por los 30 dólares en 1999, y que sobrepasó los 100 dólares en 2007 para mantenerse por ahí hasta la caída de 2014).


Ahora bien, de los 2.5 millones de barriles diarios que produce, Venezuela le entrega 500 mil a China en pago por los empréstitos recibidos. El paradero del dinero chino, y su impacto en la economía venezolana, es bastante debatido, y difícil de medir, por falta de transparencia; ha habido escándalos de corrupción, y sospechas de que parte de los fondos chinos fueron a parar al gasto social inflado de los años de campañas electorales. Como sea, el reflejo de ese empréstito en la producción interna parece ser insuficiente. Luego, Venezuela entrega 100 mil barriles diarios a Cuba, y otros 200 mil a Petrocaribe. Hay otros 600 mil barriles que se consumen dentro de Venezuela a precio de regalo (un dólar negro compra mil 135 litros de gasolina). Resultado: Venezuela recibe dinero contante y sonante sólo por alrededor de 1.2 millones de barriles diarios, y su cliente principal es, irónicamente, el siempre vilipendiado imperio.


A precios actuales, estos 1.2 millones de barriles corresponden casi exactamente al valor total de las importaciones venezolanas, ya reducidas a casi una tercera parte de lo que se importaba hace dos años, y dejan poco margen para que el país sirva sus deudas. Venezuela debe dos pagos de deuda este año, y los mercados especulan ya sobre una posible moratoria, con consecuencias impredecibles. Por lo pronto, el Fondo Monetario Internacional predice que la economía venezolana se contraerá en 7 por ciento en 2015.


Para responder a la falta de dinero, el gobierno de Maduro consideró vender Citgo, la refinería venezolana en Estados Unidos, considerada por Hugo Chávez como la perla de la corona de la industria nacional. Al final, el gobierno decidió no hacerlo, quizá por temor de que el pago sería incautado por alguna demanda judicial de las empresas trasnacionales cuya indemnización esté en litigio. Para evitar aquello, Citgo acaba de lanzar una emisión de bonos, o sea de deuda, por 2 mil 500 millones de dólares.


Pero aun si se venden bien los bonos de Citgo, todo indica que la economía venezolana enfrentará problemas graves. Venezuela importa casi todo, y cualquier importación que no se haga con dólares preferenciales tiene precios prohibitivos. Por eso Venezuela tiene una de las tasas de inflación más altas del mundo –70 por ciento, según datos oficiales, y más del doble, según datos extraoficiales–. Por eso también enfrenta una escasez crónica de productos básicos. Al gobierno no le alcanzan los dólares para subsidiar tanta importación, y la escasez genera un mercado especulativo. Más que un oscuro complot, o una guerra económica, la escasez y la inflación son efectos predecibles de la política cambiaria, y no se resolverán metiendo a la cárcel a un puñado de empresarios.


Es hora de que los economistas progresistas ofrezcan un análisis serio de las ideas económicas del chavismo. La mejor y más duradera de ellas fue simple: entregar una proporción mayor de la riqueza petrolera a las clases populares. Pero hasta donde entiendo, lo demás se parece a las ideas que en su momento tuvieron un Luis Echeverría o un José López Portillo, sólo que sobredimensionadas por una bonanza petrolera sin par, por un caudillismo desbordado y por niveles de corrupción superiores incluso a los de México. Transparencia Internacional cataloga a Venezuela como el 162 país más corrupto, de un total de 179.


Por último, la adopción de parte de Nicolás Maduro de una visión de la política como una lucha sin tregua entre patriotas y traidores hace que su gobierno vea cualquier oposición como enemiga, aunque la protesta venga de amas de casa clamando para comprar productos básicos. El gobierno ya aclaró que cualquier disturbio será recibido a balazos.

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Petróleo barato, la pesadilla latinoamericana

El impacto de la caída del precio del petróleo, que a mediados de enero se situaba por debajo de los 48 dólares el barril, está teniendo un efecto devastador para las economías de los países productores en América Latina, donde se proyectan importantes déficit presupuestarios. Brasil cerró el ejercicio 2014 con un crecimiento de apenas un 0,2% del PIB, mientras Argentina y Venezuela entraron en recesión con resultados de -0.2% y -3.1% respectivamente.


Ya en 2014 América Latina había registrado una tasa de crecimiento apenas superior al 1%, la más baja de los últimos 12 años, con excepción de 2009, cuando el subcontinente sufrió los efectos de la crisis financiera internacional. Unos resultados motivados por el ajuste a la baja del precio internacional de las materias primas, también para 2015.


Para el analista y periodista uruguayo Raúl Zibechi, el país más beneficiado de esta situación es China, quien se ve obligado a importar el 60% de la energía que consume, mientras que Venezuela, Ecuador, Brasil y Argentina forman parte del club de los "grandes perdedores". Para Zibechi, "la región quedó a nivel de planificación, a la deriva, sin planes de futuro y sin propuestas serias". Desde una perspectiva más positiva, Germán Alarco, de la Escuela de Postgrado de la Universidad del Pacífico de Lima, considera que esta situación genera "una llamada de atención para que estos países vayan ajustando sus modelos económicos y procuren una mayor diversificación productiva".


En todo caso, sobre lo que no cabe discusión es que el escenario actual plantea una prueba de estrés para las economías más importantes del subcontinente, declarándose el final de la era de la abundancia, periodo en el que se aplicaron políticas sociales que posibilitaron reducir la pobreza, mejorar la desigualdad e incorporar un sinnúmero de personas a las crecientes clases medias.


Venezuela, el más perjudicado


Venezuela, donde el petróleo supone el 96% de las exportaciones totales y algo más del 60% de los ingresos del Estado, es la nación más afectada de la región. Una situación aliviada en parte por los recientes acuerdos alcanzados con China, a través de los cuales recibirá más de 20.000 millones de dólares en inversiones para proyectos de carácter económico, energético y social.

Más allá del "balón de oxígeno" chino, Maduro se ha visto obligado a anunciar un Plan de Recu¬peración Económica para los seis primeros meses de 2015 que incluye una optimización del sistema de administración de divisas con el objetivo de influir en el crecimiento integral del país, controlar la inflación –que alcanzó en noviembre el 63,6%– y mejorar la inversión social.


La caída del precio del petróleo ha sembrado dudas sobre la rentabilidad de tres grandes proyectos energéticos en la región por sus altos costos: la explotación de las reservas de crudo extra pesado de la Faja del Orinoco en Venezuela; la explotación de las reservas en aguas profundas –presal– en Bra¬sil; y la explotación mediante fracking de las reservas no convencionales de Vaca Muerta en la Pata¬gonia argentina.


Esta misma situación se repite en Ecuador, en los bloques ITT, también de crudo extra pesado, del Parque Yasuní. El Gobierno de Rafael Correa pretendía en 2016 extraer entre 523.000 y 586.000 ¬barriles diarios, pero se ha visto obligado a recortar el presupuesto estatal para este año 2015, incrementando a su vez su deuda externa mediante amplias líneas de crédito con bancos chinos.


México es otro de los países más afecta¬dos. Según José Luis Con¬treras, vicepresidente del Colegio Nacional de Economistas, los impactos graves en la economía se verán en el segundo trimestre, lo que afectará también a la ya muy deteriorada popularidad del presidente Enrique Peña Nieto y podría aca¬rrear nuevos flujos migratorios ¬hacia los EE UU.
En Colombia, el 20º productor mundial de petróleo, la caída del precio del oro negro está generando millonarias pérdidas y el incremento también de su deuda externa.


En medio de este panorama, Bo¬livia es uno de los pocos países de la región al que esta situación no está afectando de momento. Según Car¬los Villegas, presidente de la petrolera estatal YPFB, dicha situación tendrá consecuencias para el país en ¬caso de prolongarse, dado que el sistema para calcular el coste del gas natural que exporta hacia Argentina (15,8 millones de metros cúbicos diarios de gas natural) y Brasil (33 millones diarios) es revisado semestralmente en función de las variaciones del precio del crudo. De momento, Bolivia prevé ahorrar entre 150 y 200 millones de dólares por la importación de derivados del petróleo.


Fruto de esta crisis, son varias las economías latinoamericanas que se están preparando para promulgar nuevas reformas, impuestos estatales e incrementos del IVA, así como otros tributos para inicios de 2016, con su consiguiente coste político.

Por su parte, Cuba y varios de los países pequeños de la zona dependen del crudo de Petrocaribe, un mecanismo específico de venta de petróleo a precios preferenciales de Venezuela ligado al ALBA. Según Eduardo Bueno, de la Universidad Iberoamericana de México, "el ALBA va a mantenerse, aunque con menos recursos para sus programas", lo que implica que las ayudas a estos países pasen a una situación de riesgo, mermando la capacidad de influencia del ALBA en la zona.


Causas de la caída


Existe una amplia coincidencia entre analistas y expertos del mercado de materias primas o commodities en que la baja del petróleo es consecuencia de una sobreoferta a nivel mundial y una desa¬celeración de las economías de Europa y China.


Una de las razones de este aumento en la oferta se debe al boom del shale oil o petróleo de esquistos bituminosos, que en EE UU generó un incremento exponencial de su producción: en 2005, EE UU importaba 12,5 millones de barriles de crudo; en 2013, tan sólo seis millones. Otro factor es que la Organización de Países Ex¬por¬tadores de Petróleo (OPEP) incrementó su producción después de que Libia haya recuperado los niveles de producción previos a la caída de Gadafi, junto al aumento productivo de Iraq y Nigeria. En su reunión semestral de noviembre pasado, a pesar de las tensiones internas, la OPEP decidió mantener los niveles de producción para 2015.


En todo caso, aparecen entremezcladas otras situaciones complejas y contradictorias de carácter geopolítico que se transversalizan respecto al precio del "oro negro".


Por un lado, en la disputa existente entre la OPEP y EE UU, el petróleo barato perjudica a la larga a EE UU, pues mientras su producción de shale oil –que alcanza el 49% de la producción estadounidense y es superior a la que diariamente se realiza en Iraq o Irán– ¬deja de ser rentable, la OPEP mantiene su cuota de mercado. Según el ministro de petróleo de Arabia Saudí, Ali al-Naimi, "ellos resultarán heridos mucho antes de que nosotros sintamos algún dolor".


Sin embargo, más allá de retóricas declaraciones, la decisión de la OPEP significa el triunfo de Arabia Saudí y Kuwait –aliados de EE UU– frente a Venezuela, Ecuador, Irán o Nigeria, quienes defienden la necesidad de bajar la producción para incrementar el precio del crudo.


Esta estrategia vinculada a intereses estadounidenses explica por qué el pasado marzo –seis meses antes del comienzo de la crisis– Barak Obama solicitó al Con¬greso un aumento del presupuesto para 2015 destinado a incrementar las reservas estratégicas de EE UU. De ¬esta manera estarían cubriendo el déficit en sus mercados internos en caso de una disminución de la producción de shale oil mientras dura la crisis sin incrementar su demanda mundial, pues sus reservas estratégicas están cuantificadas por encima de los tres meses y medio de sus necesidades de importación neta.



Efectos de la caída sobre Rusia


La caída de los precios del crudo ha tenido un considerable impacto en la economía rusa. A pesar de que Rusia se encuentra en una mejor situación para gestionar una caída de los precios del petróleo que la que tuvo la vieja URSS, el propio exministro de economía, Alexander Kudrin, reconocía recientemente la generación de una "crisis económica de grandes proporciones". Esta situación complica las posibilidades rusas de superar con facilidad las sanciones aplicadas por los países occidentales como consecuencia del conflicto ucraniano, dado que los ingresos por exportación de energía representan más de la mitad del presupuesto del Estado. Sin embargo, la devaluación del rublo, el cual perdió casi un 50% respecto al valor del dólar, generando un desplome del parqué moscovita y su índice RTS, además de un incremento de la inflación y perspectiva económicas negativas, ha permitido que a través de la ingeniería financiera Putin recuperase el 30% de los activos rusos de petróleo y gas que estaban en manos occidentales.


El fracking ya no es rentable


El colapso de los precios del petróleo ha hundido la valoración de mercado de las principales compañías transnacionales de petróleo y gas natural en el índice bursátil S&P 500 –la capitalización de ExxonMobil ha caído más de 50.000 millones de dólares y Chevron y ConocoPhillips tienen disminuciones todavía mayores en su base porcentual–. Sin embargo, éstas son conscientes de que la actual situación les permite borrar del mapa del fracking a las petroleras pequeñas y medianas que operan en los yacimientos de Dakota del Norte y Texas, las cuales ya acumulan una deuda de 200.000 millones de dólares debido a la caída por debajo de los 50 dólares del barril de petróleo. Se estima que estos precios deben estar en un mínimo de 80 dólares para que la explotación por fracking sea rentable. En espera de que a mitad del 2015 el precio del crudo comience a subir moderadamente, ya hay empresas como WBH Energy, una de las primeras exitosas del "boom del shale", que a primeros de este año se declaró en quiebra.


El desplome de los precios sobre Irán


El desplome de los precios del crudo ha afectado duramente a las finanzas públicas iraníes, cuya economía depende en gran medida de las exportaciones de combustible. Según el líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, "la extraña caída de los precios del petróleo en tan corto tiempo es un complot y no está relacionada con el mercado", en clara alusión a las operaciones estadounidenses en el sector. El golpe ha sido tan duro para las arcas de esta república islámica, que el régimen ha llegado a ofrecer a los jóvenes iraníes la opción de contribuir con un tributo económico a cambio de ser liberados de los dos años de servicio militar obligatorio que rige en el país. Impactado por las sanciones globales por su supuesto programa nuclear, Irán está en peores condiciones que Rusia u otros países latinoamericanos para hacerle frente a la crisis actual, lo que llevó a Khamenei a llegar a un acuerdo con Nicolás Maduro que tiene como fin realizar una campaña coordinada contra el descenso de los precios del petróleo.


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6,3% Es la reducción del déficit energético (diferencia entre importaciones y exportaciones de energía) en España. Todo gracias a la reducción del precio del crudo.


115$ era el precio que tenía el barril de petróleo en junio. 48 dólares era el precio a mediados de este enero. Europa y China son los más favorecidos por esta nueva situación.


80$ El precio mínimo del barril de crudo a partir del cual se considera que el fracking o fractura hidráulica es un proceso rentable para la extracción de hidrocarburos.

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Viernes, 16 Enero 2015 06:30

Putin y Maduro, juntos

Putin y Maduro, juntos

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, abordó ayer con su homólogo ruso, Vladimir Putin, cómo estabilizar el mercado petrolero, ante la difícil situación creada por el desplome de los precios para dos economías dependientes de sus exportaciones de crudo.


El mandatario venezolano, que debería haber regresado ayer a Caracas tras una intensa gira por países productores de petróleo iniciada el 5 de enero, acordó de forma improvisada hacer una escala en la capital rusa para ser recibido por Putin. "Hemos venido a trabajar los temas bilaterales así como asuntos de primer orden, como es la estabilidad de nuestros recursos naturales", dijo Maduro ante la prensa al comienzo de su encuentro con el líder del Kremlin. "Estos asuntos son muy importantes para las relaciones de Rusia con Venezuela como entre Rusia y otros países de América latina", recalcó.


La reunión tuvo lugar en la residencia campestre del presidente ruso en Novo Ogariovo, a las afueras de Moscú, adonde el mandatario venezolano se trasladó directamente tras aterrizar en la capital rusa procedente de Argel. "Antes de que discutamos sobre los asuntos globales de energía, quisiera resaltar que Venezuela no es sólo un país amigo, sino también un socio muy cercano, uno de nuestros principales socios en América latina", afirmó, por su parte, Putin.


Maduro expresó la solidaridad de Caracas con Rusia frente a la situación que afronta este país tanto por el descenso del precio del crudo como por las sanciones impuestas por Occidente a Moscú debido al conflicto de Ucrania. "Expresamos nuestra solidaridad y apoyo al pueblo ruso y nuestra confianza en su capacidad de trabajo y en que sabrá salir de esta situación. Venezuela siempre está con Rusia", manifestó el mandatario venezolano.


La visita de Maduro se inscribe en el periplo internacional que emprendió con el objetivo de defender el precio del crudo e impulsar la recuperación del mercado, y que lo ha llevado a varios países miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y otros productores de crudo que no forman parte del organismo. La gira dio comienzo en Beijing, donde Maduro logró acuerdos económicos con el gigante asiático por valor de 20.000 millones de dólares, tras lo que visitó también Qatar, Arabia Saudí, Irán y Argelia.


El precio del crudo venezolano cerró la semana pasada en 42,44 dólares el barril, mientras que el costo de la cesta OPEP se ubicó en 47,62 dólares. Desde mediados del año pasado, los precios del petróleo Brent, la principal marca de referencia, sufren una importante caída, que se aceleró con la llegada de 2015, y los expertos creen que esta tendencia continuará e incluso no descartan que llegue hasta los 40 dólares por barril.


El desplome de los precios del crudo ha supuesto un duro golpe para las economías de Rusia y Venezuela, altamente dependientes de los ingresos que reportan las exportaciones de este hidrocarburo. Durante su gira, Maduro ha intentado convencer a los gobernantes de los países visitados de la necesidad de recuperar el precio del petróleo mediante una reducción de la producción. En la reunión de la OPEP el pasado noviembre, los países miembros decidieron mantener los actuales niveles de producción, en torno de los 30 millones de barriles diarios. El presidente venezolano mantiene que el petróleo se está utilizando como "un arma económica para someter países, regiones y pueblos".

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El progresismo retrocede en clima global adverso

Hace poco más de una década, en los albores de los gobiernos progresistas del Cono Sur, medios de izquierda, analistas y dirigentes comenzaron a nombrarlos como gobiernos en disputa. Con dicho aserto pretendían dar cuenta de la heterogénea composición de gabinetes que contenían una doble orientación: progresistas y conservadores amalgamados en un mismo Ejecutivo. Era el modo, se dijo, de asegurar mayorías parlamentarias para asentar la gobernabilidad, sobre todo en el caso de Brasil, donde el Partido de los Trabajadores no alcanzaba siquiera un quinto de la representación parlamentaria.

Han pasado más de 10 años y ya no es posible seguir hablando de gobiernos en disputa. Más que el desgastante paso del tiempo, pesan en la nueva situación las consecuencias de la crisis de 2008 y, de modo muy particular, la ofensiva de Estados Unidos contra el BRICS, centrada por ahora en Rusia con la caída estrepitosa de los precios del petróleo como arma arrojadiza.


Atravesamos un cambio de ciclo, un nuevo clima económico y geopolítico. Si es cierto que 2015 registrará el colapso completo del mundo occidental como lo hemos conocido desde 1945, como pronostica el Laboratorio Europeo de Anticipación Política, vendrá de la mano de un enorme huracán que agitará y hará temblar el planeta entero ( Geab No. 90, 15/12/14). La descomposición del sistema de gobernanza mundial de los precios del petróleo es apenas una de las más desastrosas consecuencias de dicho huracán.

De ello se derivan un par de consecuencias. La primera es que la guerra es una posibilidad real. No ya la guerra de agresión de una gran potencia contra pequeños estados periféricos, como viene sucediendo desde hace largo tiempo (Cuba, Vietnam y Nicaragua durante la guerra fría; Afganistán, Irak y Siria ahora), sino una guerra entre potencias, guerra mundial o guerra nuclear.


La segunda es que la potencia dominante no cederá su lugar sin pelear, y Occidente no dejará que Asia ocupe el lugar que le corresponde sin intentar antes hundir el Titánic, con la vana esperanza de que los pasajeros de primera clase se precipiten al mar después que los de tercera. Las clases dominantes también tienen sus utopías y en los momentos más difíciles suelen reflotarlas.

El mundo camina hacia el caos sistémico, de modo inexorable, y de ese caos puede salir un mundo mejor que el actual. En varias ocasiones hemos mencionado el papel que le cabe a los movimientos, a los pueblos organizados, en este periodo. Es evidente que aún no estamos preparados para enfrentar semejante perspectiva.

Este periodo también es un parteaguas para los gobiernos que han dado en llamarse progresistas, aunque también lo será para los conservadores. La nueva coyuntura está afectando a las economías más importantes. Brasil registra estancamiento general y fuerte retroceso industrial, agravado por el hundimiento del valor de mercado de Petrobras, la empresa más importante del país, cuyo desgobierno estratégico amenaza con arrastrar los proyectos de largo plazo del país. Es cierto que no todo lo que sucede con la empresa es responsabilidad del gobierno, pero la gestión de Dilma Rousseff no atina a resolver la situación.

En Argentina el contexto global lleva a una caída de 3 por ciento de la actividad económica, la destrucción de puestos de trabajo y un deterioro del poder adquisitivo de los salarios del orden de 10 por ciento, según el economista y diputado Claudio Lozano ( Sinpermiso, 4/1/15). Según Lozano, pese a los esfuerzos del gobierno el año pasado se cerró con un millón y medio más de pobres y medio millón más de indigentes.

Es evidente que las cosas no van a mejorar en lo inmediato. Estamos ante un momento crucial, de virajes, en el que se imponen cambios estructurales, un golpe de timón contra el capital financiero que es responsable de las dificultades mencionadas. Por eso llama la atención el nuevo gabinete que Rousseff estrenó el primero de enero. Dos de los cargos claves son una pesadilla. Joaquim Levy en Hacienda y Katia Abreu en Agricultura.


Levy es un economista neoliberal con larga experiencia en instituciones financieras internacionales y privadas, fue director del Bradesco Asset Management, de 1992 a 1999 trabajó en el Fondo Monetario Internacional y de 1999 a 2000 fue economista visitante del Banco Central Europeo. Su prioridad es un ajuste fiscal y la reducción de la inflación.


La ministra Abreu es la principal defensora del agronegocio en Brasil. Dirigió la Confederación Nacional de Agricultura, que agrupa a un millón de productores rurales. Para el Movimiento Sin Tierra, su nominación es una señal clara y explícita de que en este nuevo mandato los pueblos indígenas, comunidades afros y los sin tierra continuarán siendo tratados como trabas para el desarrollo que deben ser superadas para retomar el crecimiento (MST, 29/12/14).

El ministro de Deporte, pastor George Hilton, fue detenido con 11 maletas con dinero en un taxi aéreo, y ya cosechó el rechazo de buena parte de los deportistas. Gilberto Kassab, ministro de Ciudades, finalizó su mandato en São Paulo con la peor evaluación en décadas. Cid Gomes, ministro de Educación, del Partido Republicano del Orden Social (PROS), saltó a la fama cuando era gobernador de Pará, al declarar a los profesores en huelga que el que quiera mejor salario se vaya a la educación privada ( IG, 28/8/11).


Hay más. Eliseu Padilha, ministro de Aviación Civil, fue acusado por desvío de dinero de la merienda escolar; Edinho Araújo, de Puertos, tuvo sus derechos políticos suspendidos por inmoralidad administrativa durante su gestión en un municipio de São Paulo.

Se dice que son opciones forzadas por la correlación de fuerzas. Un argumento que vale para todo, menos para la ética y la coherencia. Habrá conflictos en Brasil en los próximos años. Los que siguen hablando de gobierno en disputa dirán que los manifestantes le hacen el juego a la derecha. ¿Qué derecha?

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La OPEP no reduce producción y el crudo cae a mínimos de cuatro años

Los miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) no han llegado a un acuerdo para recortar su producción de petróleo, que se mantiene en 30 millones de barriles diarios, según ha anunciado hoy tras la reunión en Viena del cártel de doce miembros Ali Al-Naimi, el ministro de Petróleo saudí, informa Bloomberg.

En la cita, Venezuela no ha logrado imponer su pretensión de recortar el bombeo de crudo (que permanece sin cambios desde principios de 2012) para detener el desplome de los precios. Por su parte, Arabia Saudí, el mayor productor del bloque, (un tercio del total) había que el mercado "se estabilizará por sí mismo".


El barril de Brent, de referencia para Europa, ha caído hoy por debajo de los 75 dólares por primera vez desde septiembre de 2010 tras conocerse la decisión. En lo que va de año, se ha depreciado un 32%, su mayor declive anual desde el año 2008.


La reunión de este jueves era la más importante de los últimos años, con la organización dividida sobre la conveniencia de recortar su producción para frenar una caída de los precios que ha dejado el petróleo por debajo de los 80 dólares, casi un tercio menos que en junio.
Un exceso de oferta, en gran parte por el auge en EEUU del petróleo de esquisto, unido a una desaceleración económica en Europa, China y Japón, ha dejado en un segundo plano los temores del mercado por la complicada situación interna en varios países petroleros, como Iraq y Libia.


La situación dentro del grupo respecto a la caída de los precios es muy variada. Si Arabia Saudí puede soportar precios de hasta 70 dólares por barril gracias a sus reservas de divisas, países como Venezuela e Irán requieren de un barril de al menos 100 dólares para financiar su presupuesto.


En cualquier caso, los actuales precios están muy alejados de las necesidades presupuestarias de la mayoría de los miembros de la OPEP y de otros productores rivales, como Rusia.


El ministro de Finanzas ruso, Antón Siluánov, reconoció el pasado lunes que su país pierde entre 90.000 y 100.000 millones anuales por el actual derrumbe de los precios.


Desde la última vez que recortó su cuota de producción en diciembre de 2011, la OPEP se ha beneficiado de un precio promedio del crudo hasta el pasado junio de unos 107 dólares por barril. Hace diez años, en 2004, el precio medio anual del crudo de la OPEP era de 36 dólares.
Después de la abrupta bajada de los últimos meses (el Brent se ha depreciado un tercio desde junio), Arabia Saudí considera que el mercado ha comenzado a estabilizarse en las últimas fechas en torno a los 80 dólares y que, por tanto, quizá no sea necesario tomar medidas drásticas.


(Con información de EFE)

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Yuan, moneda clave de la desdolarización global

La internacionalización del yuan y la desdolarización global avanzan en paralelo. En mayor medida como resultado de la debilidad de la economía norteamericana y menos como consecuencia de la desamericanización. Este segundo escenario exigiría poner en cuestión la hegemonía de Estados Unidos en su totalidad, situación que aún no existe. Sin embargo, sí hay un progreso en diversos mecanismos de cooperación financiera liderados por China de cara a la incertidumbre de los mercados financieros internacionales, el estancamiento de la reforma del Fondo Monetario Internacional (FMI) y la fragilidad de la recuperación económica mundial.


En un primer momento, la desdolarización pretende amortiguar los efectos de la volatilidad de los tipos de cambio, las tasas de interés y los mercados de valores. En un segundo momento, la marcha del yuan podría alcanzar una dimensión sistémica y enfrentar al dólar en una dura batalla por conseguir reconocimiento global. Actualmente, más de cuarenta bancos centrales mantienen el yuan como referencia en la acumulación de reservas junto a las divisas dominantes (el dólar, el euro, el yen japonés y la libra esterlina). En 1999, cuando el euro entró en circulación, 70% de la composición de las reservas de los bancos centrales se mantenía en dólares. A finales de 2013, la divisa estadounidense representa 60 por ciento. En cambio, el rubro "otras divisas" en las cuentas del FMI pasó de representar 1.62% hace 15 años a alcanzar 6.51% a finales de 2013, básicamente por el peso creciente del yuan.

No hay duda de que la expansión comercial de Pekín constituye la fuerza principal para internacionalizar su moneda. Como corolario, el Banco Popular de China ha impulsado la firma de swaps cambiarios bilaterales. A la fecha posee acuerdos con cerca de 25 bancos centrales. Así, el gobierno chino creó un mercado global del yuan. Con todo, el principal desafío de la "moneda del pueblo" (renminbi) radica en que China es un país con doble superávit (cuentas corriente y capital) y no inyecta yuanes a la economía mundial, situación que complica guardar yuanes en físico. Para revertir dicha situación, el gobierno viene promoviendo la apertura gradual de la cuenta de capital a fin de poner el yuan a disposición de inversionistas foráneos: los depósitos denominados en yuanes se han multiplicado por diez en los últimos cinco años. Hasta el momento, más de 1,200 cuentas interbancarias han sido abiertas y 1.70 millones de yuanes se han colocado entre empresas y clientes individuales. No obstante, la apertura hace más vulnerable a China frente a los vaivenes especulativos y los procesos de apreciación indeseables como ha ocurrido en lo que va del año.


Fuera del continente asiático, el yuan ha conseguido apoyos importantes en Europa. En primer lugar, el espaldarazo de la City de Londres continúa rindiendo frutos luego de que Fráncfort, París y Luxemburgo se lanzaran como ciudades de comercio del yuan. Recientemente se realizó desde Londres la primera emisión de bonos soberanos en yuanes fuera de China, los fondos servirán para financiar la acumulación de reservas en yuanes del Banco de Inglaterra. Asimismo, las autoridades del Banco Central Europeo (BCE) discuten la posibilidad de incluir la moneda china en sus reservas internacionales. Es evidente que el estrechamiento de los vínculos económicos entre Europa y Asia, culminó de manera natural, en una mayor cooperación financiera entre ambas regiones que incluye entre otros elementos, incrementar el uso del yuan en la facturación del comercio: Gran Bretaña y Alemania han visto incrementados en más de ciento por ciento sus pagos denominados en yuanes entre 2013 y 2014, Francia y Luxemburgo en más de 40%, según los datos actualizados a agosto de la Sociedad para las Comunicaciones Interbancarias y Financieras Internacionales (SWIFT, por sus siglas en inglés).

En Rusia, el yuan también ha encontrado no sólo un aliado, sino un socio estratégico como consecuencia de las sanciones económicas impuestas por Occidente. China concretó, a principios de octubre, la firma de un swap cambiario bilateral con el banco central de Rusia por un monto equivalente a 25 mil millones de dólares, el segundo firmado con un país integrante del grupo BRICS (acrónimo de Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), el primero fue con Brasil por un monto de 30 mil millones de dólares. China es hoy día el principal socio comercial de ambos países. El comercio entre Rusia y China sumó 89 mil millones de dólares en 2013. El swap de divisas abre el camino para aumentar el comercio bilateral al tiempo que opera como mecanismo defensivo frente a los bloqueos de las cuentas rusas en dólares en Europa y Estados Unidos. Más importante aún, ambas partes discuten actualmente poner en marcha un sistema de pagos alternativo a SWIFT. Los problemas de congelamiento de las cuentas en dólares por diferencias con Estados Unidos sobre aspectos de política exterior, como los casos de Irán, Cuba y más recientemente Francia (BNP Paribas), podrían neutralizarse realizando operaciones bajo una nueva institucionalidad e instrumentos de pago en proceso de convertirse en divisas.


Las proyecciones elaboradas por The Financial Times y The Economist anuncian tiempos de transición: a finales de año China sobrepasará a Estados Unidos como la primera economía mundial. En suma, China transforma la economía global y el Sistema Monetario Internacional, cada vez menos centrado en el dólar y abriendo más espacios regionales a favor del yuan.

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