Presenta la Usaid estrategia contra la "influencia maligna del Kremlin"

La Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid) publicó ayer una estrategia con el título: Contrarrestar la influencia maligna del Kremlin (CMKI, por sus siglas en inglés), lo cual recibió el rechazo de Moscú.

 

"La estrategia de la Usaid responde al desafío que representa la influencia maligna del Kremlin, construye una resistencia democrática y económica en los países contra los que apunta (la influencia) y trabaja para mitigar los intentos del Kremlin de socavar una serie de instituciones clave", dice el documento, publicado en el sitio web de la agencia estadunidense.

 

El plan se centra en cuatro objetivos: defender la labor de las instituciones democráticas y el imperio de la ley, resistir la manipulación de la información, reducir las vulnerabilidades energéticas, así como las económicas.

 

En particular, la iniciativa busca eliminar la vulnerabilidad de los procesos electorales y políticos ante la injerencia externa.

 

Respecto al sector energético, la estrategia prevé aumentar la seguridad de los países socios y disminuir la dependencia de las fuentes de energía "controladas por el Kremlin".

 

En cuanto al aspecto económico, recomienda diversificar las exportaciones y asegurar la competitividad de las empresas en los mercados occidentales.

 

El Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia repudió este sábado la estrategia estadunidense para luchar contra la presunta "influencia maligna" del Kremlin.

 

"El nombre sugiere que la Usaid no pretende en absoluto crear un ambiente de cooperación en el escenario mundial, sino que sirve de instrumento de la lucha ideológica y de propaganda", denunció el ministerio en un comunicado.

 

Subrayó que el documento busca atizar la rusofobia en el mundo, sobre todo entre los países vecinos.

 

Subrayó "el carácter constructivo" de la reciente reunión entre los presidentes de Rusia y Estados Unidos, Vladimir Putin y Donald Trump, respectivamente, en la cumbre del G-20 en Osaka.

 

"Es obvio que los influyentes funcionarios de Washington se esfuerzan por todos los medios para impedir que se normalicen las relaciones ruso-estadunidenses".

 

La cancillería lamentó que "la propaganda antirrusa desde Washington, que aspira al dominio global", anule todos los esfuerzos que se toman.

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Arabia Saudí-lrán: los ocho motivos de un odio “sunnita-chiita” poco religioso

 

Bombardear Irán” ha sido una exigencia del Reino de Arabia Saudí (RAS) a EEUU desde hace años. Para conseguirlo, contribuyó a la campaña electoral de Donald Trump, invirtió ingentes millones en la economía militar de EEUU, e incluso adaptó el suministro del petróleo de la OPEP al mercado mundial a los intereses de Washington. ¿Piensa que el presidente de EEUU tiene “un precio” o es su sicario?

Pero, ¿Por qué el principal país islámico-sunnita del mundo, Indonesia, mantiene buenas relaciones con la República Islámica-chiita de Irán pero el RAS sueña con convertirlo en un montón de cenizas?

 

  1. Pasan catorce siglos de la invasión de los árabes procedentes de las actuales tierras de Arabia Saudí a un Imperio Persa agotado y decadente. Ni las bolas de cristal de su rey de reyes le avisaron del devastador ataque que iba a destruir Irán del único espacio a su alrededor que no conquistó (por desértico), ni del Oro Negro que ocultaba bajo sus arenas. Durante los dos siglos del dominio árabe sobre Irán, sucedieron numerosos movimientos populares y políticos para expulsar a los ocupantes del poder. Aunque lo consiguieron, y un Irán cristiano, mitraísta, budista y zoroástrico fue islamizado, se negó a arabizarse, manteniendo su lengua, su cultura y sus milenarias tradiciones, los derrotados se atrevieron a iranizar el islam: crearon el chiismo, marcado por algunos elementos de la mitología persa, como los 12 apóstoles del Ormuz y la llegada de un Salvador cuando el mundo llegue a su fin. Así, en 1501 el chiismo sale de la clandestinidad para convertirse en la religión oficial del Estado, desbancando el sunismo («Tradicionalismo»). Será por decreto ley a mano del guerrero azerbaiyano Ismael I (1487 – 1524), fundador de la dinastía Safávidas «Los sufles».

 

El objetivo de Ismael I, hijo de la princesa Marta (nieta de la griega Teodora), al fusionar dos identidades, -la “iraniedad” y el “chiismo”- fue levantar una rígida frontera con el principal enemigo de Irán: los “turcos-sunnitas” del imperio otomano (los árabes se encontraban bajo el dominio turco). Ser iraní-chiita era y es una identidad única, que no se encuentra en otro estado. El afán de derrotar a los otomanos fue tal que el monarca Shah Abbas I Safávidas (1571 — 1629) buscó alianza en la Europa cristiana: envió una delegación a la corte de Felipe III, para negociar un posible pacto. El viaje tuvo una curiosa anécdota: uno de los integrantes de la comitiva, Uruch Beg, apodado “el Don Juan de Persia” fue asesinado en Valladolid, por causas desconocidas.

De hasta qué punto la religión es un instrumento del poder, y los pueblos no eligen su credo, aquí otro dato: en 1736, Nader Shah (1688 —1747), el rey de Irán suspendió el chiismo como la religión oficial del estado, y además lo declaró una escuela más del  sunismo; pretendía así pacificar las relaciones con el vecino otomano, aunque tuvo que retroceder, debido a la resistencia del alto clérigo chií, que no estaba dispuesto a sacrificar su estatus y sus intereses ni por una causa suprema.

La batalla entre estas dos identidades incompatibles tuvo su máxima manifestación durante el reinado de Reza Pahlavi (1925- 1941). Su golpe de estado coincide con el inicio de la formación del RAS. La dictadura Pan-Iranista de Pahlavi es modernizadora, semilaica, y anti-árabe, y en el centro de sus reformas capitalistas está una visceral lucha contra la casta clerical, considerada en la milenaria literatura persa símbolo de la corrupción moral, hipocresía y gandulismo. Los castigos crueles de este rey a los opositores -sobre todo a los comunistas e intelectuales progresistas, alcanzaban también  a los clérigo islámicos: son sometidos a “khal-e lebas” («despojados de la sotana»), y serán afeitados en público de barba y bigote (símbolos de la hombría). Aquel rey desmanteló los tribunales religiosos, reformó la Ley de Familia, abrió universidades, promovió el cine, teatro, música, aunque la joya de su corona fue en 1935 prohibir el velo como un paso decisivo del tránsito social de la Edad Media al siglo XX, dejando que las mujeres entrasen en el mercado de trabajo en los centros académicos, artísticos y científicos. Cambiar el nombre de Persia por el de Irán, «la Tierra de los Arios», en la Sociedad de Naciones fue la culminación de su afán de recuperar la “grandeza” del Irán preislámico

En el RAS, el proceso político es al revés: nace como resultado de la alianza entre la tribu Al Saud y la escuela fundamentalista wahabí. No habrá un “estado” con sus instituciones, sino una empresa privada perteneciente a una familia de corte feudal, cuya ambición no irá más allá de aumentar el peso del oro de sus propiedades.

En esta época, las relaciones entre ambos países son tensas. Los ataques a los peregrinos iraníes en la Meca por los saudíes (que consideran al chiismo una herejía) e incluso la decapitación de uno de ellos, harán que Teherán cierre la embajada de Arabia en Teherán y prohíba a los creyentes iraníes viajar a la ciudad santa.

El protagonismo de EEUU en la región, después de la Segunda Guerra Mundial, forzará a Mohammad Reza Pahlavi y al rey Faisal a acercarse: estarán unidos por la lucha anticomunista y crearán instituciones islámicas globales, como la Organización del Congreso Mundial Islámico, La Liga Mundial de Musulmanes y la Organización de la Conferencia Islámica. El número de mezquitas en Irán se dispara en la década de los 1970 como una barrera para frenar el aumento de la simpatía de los jóvenes hacia los postulados de la izquierda.

Richard Nixon convertirá a Irán y a la RAS en “Twin Pillars” (Doble pilar) de los intereses de EEUU en la región más petrolífera del mundo. El Sha será el encargado de hacer de “Gendarme del Golfo Pérsico”: así recupera para Irán las tres islas de Gran Tomb, Pequeño Tomb. y Abu Musa, que habían sido ocupadas por Gran Bretaña en el siglo XIX y cedidas a los Emiratos Árabes en 1968, y a petición de los ingleses enviará en 1973 al ejército iraní a Omán, para aplastar a la guerrilla marxista de Dhofar, que soñaba con un segundo país árabe socialista (el primero fue Yemen del Sur. La amistad de los sultanes de Omán con Irán perdura hasta hoy.

Múltiple impacto de la caída del Sha sobre Riad

  1. La caída del “último emperador” de Irán en 1979, y sobre todo el fin de la monarquía milenaria más poderosa de la región, provocará pánico en Riad, que teme su efecto mariposa. En la región, las repúblicas iban ganado terreno a las monarquías caducas: antes de Irán, Afganistán (1973), Libia (1969), Yemen (1962), Irak (1958) y Egipto (1952) derrocaron a sus reyes.
  2. Que el sistema político de Irán, al contrario de otras repúblicas semiseculares del “mundo islámico”, se proclamase “islámico” presentaba un nuevo desafío a Riad: por primera vez tendrá un competidor. El ayatola Jomeini no era ningún “republicano”. Su propuesta inicial fue instaurar un okumat-e eslami «Estado islámico), un califato religioso a la semejanza del gobierno de Mahoma. Fue la presión de millones de iraníes que exigían una república, para poder elegir y cambiar al jefe de estado, lo que obligó al ayatola a poner el adjetivo de “república” a una criatura sin precedentes en la historia: un califato dirigido por un clérigo todo poderoso y no elegido que gestionará Welayat-e Faghih, la «Tutela del Jurista Islámico», con capacidad legal de suspender el parlamento y al presidente “electo” (que debe ser varón, chiita, y fiel al Tutor), y en un sistema basado en la Sharia  chii , en el que los habitantes del país tendrán derechos distintos en virtud a su sexo, nacionalidad, religión y la fidelidad hacia el “Tutor”, figura que, por razones desconocidas, es denominada por la prensa occidental como “Líder espiritual”.
  3. Que Jomeini presentase el nuevo estado como una república “islámica; que no “chiita”, y tachara a los saudíes de ” adulterar el islam”, de “ser peones de Israel y de EEUU”, “infieles” o “corruptos y criminales”, arrebataba el monopolio que reclamaban los Saud sobre los “musulmanes sunnitas” del mundo, que son cerca del 80% de la comunidad.
  4. Una comparación rápida entre la RAS y la RI transmitía la idea de que el islam iraní permite el arte, las elecciones, o ciertas libertades a las mujeres, sin tener en cuenta la historia del propio país (que incluso tuvo ministras antes de la RI), presentando a la teocracia saudí como sistema menos desarrollado que la chiita. Al ser Irán un país más avanzado que RAS, sus fundamentalistas también los son.
  5. La carga “social” de la revolución iraní, recogida por Jomeini, quien en un principio, y bajo la gran influencia de la izquierda iraní, prometió justicia a los “desheredados”, introduciendo el factor “lucha de clases” en la comunidad religiosa, que suele dar prioridad a la fe del creyente frente a su cuenta bancaria. Sobre la marcha, se descubrirá que el ayatolá se refería a la “igualdad de los musulmanes ante dios”, insistiendo en que la “propiedad es sagrada en el islam”; y para disipar dudas, en respuesta a los trabajadores que pedían una vida digna sentenció: “preocuparse por el estómago (o sea, la economía) es cosa de animales”. Al final no hubo una teología chiita de liberación, confirmando el principio de que la justicia social es posible sólo en un sistema socialista de producción y distribución justas de los recursos, y sólo bajo la dirección de las fuerzas de izquierda.
  6. El aumento de la influencia de la RI en la región pondrá en jaque a los saudíes, que además, tienen fieles al chiismo en su propio país, que para más inri habitan la región más petrolífera del país.
  7. El intento de la RI en desarrollar un programa nuclear. En 2002, el Consejo de Seguridad de la ONU impone duras sanciones contra Irán.

 

A partir de la RI, las batallas en la región, que tenían tinte nacional (árabe-israelí, irano-árabe, etc.), pasarán por primera vez por líneas religiosas chiita-sunnita, dividiendo aún más a los trabajadores de la región frente a sus enemigos. Palestina fue la primera víctima de esta nueva situación. La Organización para la Liberación Palestina perderá su fuerza: además de luchar contra la ocupación israelí debe protegerse de los ataques de grupos religiosos patrocinados por la RI y RAS.

 

La respuesta de Riad al desafío de la RI

  • Financiar la guerra de Sadam Husein contra Irán entre 1980-1988.
  • Fundar el Consejo de Cooperación del Golfo en 1981 como sistema de seguridad “anti-chiita”, y promover con EEUU una “OTAN sunnita”.
  • Consolidar su control sobre el precio del petróleo y la OPEP.
  • Impedir, junto con Turquía e Israel, que en Irak los iraníes pudiesen aprovechar el “error” de Bush de implantar un gobierno chiita tras derrocar al sunnita Saddam Husein. Es la primera vez que Irán obtiene una influencia de envergadura en un país árabe.
  • Enviar a miles de “Yihadistas” a Siria, para derrocar a Bashar al Asad el único aliado de la RI en la región.
  • Planear en 2009 el desarrollo de un programa nuclear, mientras “ayuda” a Pakistán para mantener su bomba atómica.
  • Pedir a los gobiernos de Bush y de Obama bombardear Irán.
  • Patrocinar la campaña electoral de Trump a cambio de que rompiese el acuerdo nuclear de EEUU firmado en 2015, a pesar de beneficiar a Arabia (y a Israel), pues el levantamiento de las sanciones económicas sobre Irán fue el último golpe a las esperanzas de los saudíes de una acción bélica de Washington contra Irán. El acuerdo permitía a Teherán normalizar su relación con el mundo, aumentar sus mercados, y también su zona de influencia en perjuicio de sus competidores regionales, justo cuando Arabia estaba sufriendo un déficit presupuestario de 87.000 millones de dólares y planteaba vender ARAMCO, su empresa estatal de petróleo y gas. Según el FMI, el país árabe puede quedarse sin activos financieros en pocos años. Le urgía a Riad, que se ha convertido en el primer comprador de armas del mundo, hacer desaparecer a Irán como potencia. Y para ello, ha empezado por pagar millones de euros a la prensa y a “Google” para borrar el adjetivo “Pérsico” al golfo que lleva este nombre, antes de la aparición de Arabia, cuando la antigua Grecia lo denominaba “Limen Persikos”. De allí “la Guerra del Golfo”, de un golfo sin nombre y ubicación geográfica.

 

Y estas no son las únicas amenazas percibidas por Riad:

  • Los extremistas sunnitas le acusan de ser poco islámico. permitir en las tierras sagradas del islam, por ejemplo, piscinas mixtas en la base militar de EEUU.
  • Los sectores liberales “sunnitas” -como el periodista Jamal Khashoggi, las mujeres feministas y jóvenes seculares, como el bloguero Raif Badawi o el poeta palestino Ashraf Fayadh, acusados de apostasía.
  • Y del propio EEUU, que le amenazó con eliminarle en dos semanas.

 

Pasa un siglo del Tratado de Sykes-Picote, que repartió Oriente Próximo entre las superpotencias del momento, Francia y Gran Bretaña. Ahora EEUU busca una nueva arquitectura geopolítica que garantice sus intereses a largo plazo en esta estratégica región del planeta, y Arabia Saudí no es más que una herramienta en sus manos en ejecutar este proyecto.

Este conflicto entre las dos teocracias está teniendo lugar en el Estrecho de Ormuz, y en  el suelo de terceros países como Irak, Siria, Líbano y Afganistán: se trata de un juego  de suma cero, y no sólo por la incompatibilidad de sus intereses, sino también por su mirada metafísica que distorsiona la realidad que les rodea.

30 junio 2019

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Domingo, 30 Junio 2019 06:32

La nueva carrera armamentística

La nueva carrera armamentística

Sin que se hable demasiado del asunto, hay en marcha una nueva carrera armamentística que puede cambiar por completo el equilibrio militar del mundo. Se trata de armas relativamente simples, imposibles de detectar o de interceptar, que pueden dejar en la obsolecencia más completa a objetos como los portaaviones y los buques de guerra. La nueva vedette de las industrias bélicas son las armas hipersónicas, micromisiles tan veloces que ningún sistema de defensa actual alcanza a reaccionar. Son tan poderosos, que ni siquiera necesitan llevar explosivos para ser letales.

La barrera del sonido se alcanza cuando un avión, un misil o un cohete llegan a los 1235 kilómetros por hora, o 342 metros por segundo. Como el sonido viaja distinto de acuerdo a la altura y la temperatura del aire, la medida que se usa como standard –a nivel del mar y a 20 grados de calor- puede variar, aunque en un porcentaje pequeño. Ya hay varias armas supersónicas, incluyendo aviones de combate y una amplia familia de cohetes y misiles que viajan a más de 1235 kilómetros por hora, o Mach Uno. Pero hipersónico implica velocidades de tres, cuatro o más Mach, lo que crea fenómenos físicos particulares.

Por ejemplo, un misil hipersónico que viaje Mach 5, algo más de seis mil kilómetros por hora, tendría una tal energía kinética que sólo con estrellarse contra algo causaría una explosión equivalente a entre 300 y 400 toneladas de dinamita. No hace falta tener una gran imaginación para entender lo que le haría esto a un portaaviones o a un tanque: hundirle de inmediato o prácticamente vaporizarlo, respectivamente. Para lograr este resultado, basta que el misil sea una pieza de modestos tres metros de largo y un peso de 300 kilos.

En esta carrera de alta velocidad, Rusia y sus socios tecnológicos están muy adelantados. En marzo, los rusos probaron una nueva familia de misiles hipersónicos, los Kinzhai, Dagas, que son los primeros en operar desde un avión. Los test probaron el arma desde un Mig 31 con buenos resultados. Moscú anunció que el modelo naval de los Kinzhai, los Zircón, empezaría a instalarse en buques de guerra el año que viene. Ambas series tienen un alcance de 800 kilómetros.

Estos son los desarrollos tácticos, de armas lo suficientemente pequeñas como para llevarse en aviones de caza o buques de mediano porte. Rusia ya tiene en operaciones un sistema, el Avangard, que se lanza desde un misil. Esta máquina se transformó en el paradigma de la nueva tecnología: el misil, convencional, se eleva y acelera antes de soltar el Avangard; éste sólo tiene un motor de maniobra y gana más velocidad planeando hacia el blanco desde una altura que supera el alcance de los sistemas actuales de intercepción, como el Aegis. El alcance de este tipo de misil hipersónico depende de la capacidad de carga del cohete-madre, con lo que teóricamente hasta puede ser intercontinental.

Rusia tiene un socio en el desarrollo de esta tecnología, la India. La marina india ya está equipando sus naves con el Brah-Mos, coproducción con el Kremlin que tiene su feo nombre por los ríos Brahmaputra y Moscú. El Brah-Mos viaja a 4800 kilómetros por hora y antes de fin de año se anuncia la versión aérea, con un rendimiento similar. India anunció para 2020 la producción del modelo II, que puede llegar a la alucinante velocidad de 10.000 kilómetros por hora, con un alcance de 600 kilómetros.

Rusia también está desarrollando variantes de estos misiles con socios franceses, mientras que los japoneses y australianos preparan juntos sus modelos, y la Unión Europea investiga aplicaciones civiles, por ejemplo para llevar pasajeros, cumpliendo el sueño del presidente Carlos Menem de llegar a Japón en dos horas. China, con gran discreción, desarrolló misiles aéreos y de base terrestre con lo que definieron como “un éxito importante”. Para superar ciertos problemas tecnológicos, los chinos se concentraron en desarrollar sistemas de corto alcance, más sencillos.

Es que el problema de construir estas armas es justamente la velocidad, que no perdona la menor imperfección en las carcasas. El margen de tolerancia del carenado aumenta en proporción inversa a la velocidad, lo que explica que sea tan sencillo en una moto y mucho más exigente en un avión a chorro con velocidad crucero de mil kilómetros por hora. Cuando se quiere construir un objeto que no se desintegre al viajar a 12.000 kilómetros por hora, se está cambiando de paradigma.

Por eso es que el centro del desarrollo tecnológico de las armas hipersónicas pase por materiales como cerámicos, fibras de carbono y super-aleaciones de níquel y cromo. Con estos nuevos materiales se puede aspirar a un altísimo grado de perfección en las superficies, lo que evite vibraciones que destruyan al misil. También está el problema de la enorme fricción generada por el aire a tales velocidades, que pueden quemar casi todo material convencional.

Al superar estos problemas se logra un arma notable. Un objeto que cae a tamaña velocidad es difícil de detectar con las tecnologías disponibles y si se lo detecta es muy difícil saber exactamente cuál es su objetivo. Una hipersónica lanzada desde un misil puede estar acelerando desde los ochenta mil metros de altura, con lo que una mínima corrección de rumbo puede significar que impacte en una ciudad o en otra. Ni hablar si el objetivo es un ejército o una flota.

Como se dijo, a estas velocidades la simple masa del misil lo hace capaz de desintegrar un tanque y destrozar un portaaviones. Es fácil imaginar la capacidad destructiva de agregar una mínima carga explosiva. Y una hipersónica puede acabar además con el actual equilibrio del terror atómico, portando una bomba nuclear que sólo puede ser detectada prácticamente cuando está llegando y que es imposible de interceptar.

Estados Unidos y Rusia tienen cada uno 6500 cabezas nucleares montadas en todo tipo de transportes, una baja histórica desde las 31000 que llegaron a tener en el pico de la guerra fría. Con cien alcanza para crear una masacre épica que nos deje al borde de la extinción por el hambre y el invierno nuclear que nos exponga a los rayos ultravioletas. Las lanzaderas hipersónicas pueden tener a cierta gente.

Con lo que extraña que Estados Unidos venga tan de atrás, con el anuncio de que esta semana probaron el modelo AGM-183A que podría producirse a partir de 2022 y entraría en servicio desde una base terrestre recién en 2023. Por supuesto, este prototipo ya costó varios miles de millones de dólares…

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Integrantes de la coalición Answer se manifiestan frente a la Casa Blanca en rechazo a una guerra contra Irán y que no se interfiera en Venezuela.Foto Ap

Mike Pompeo anuncia que viajará a Arabia Saudita y a Emiratos Árabes Unidos para crear una coalición global contra la república islámica

 

Jerusalén. El asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, John Bolton, advirtió ayer a Irán que no confunda la prudencia de su país con debilidad, en momentos en que el secretario de Estado, Mike Pompeo anunció que viajará a Arabia Saudita y a Emiratos Árabes Unidos a fin de construir una coalición global ante Irán.

 

“Ni Irán ni ningún otro actor hostil deben confundir la prudencia y la discreción de Estados Unidos con debilidad (…) Nadie les ha dado (a los iraníes) licencia de caza en Oriente Próximo”, declaró Bolton antes de reunirse en Jerusalén con el primer ministro israelí, el ultraderechista Benjamin Netanyahu.

 

Como dijo el presidente (Donald) Trump, nuestro ejército está reconstruido, nuevo y listo para partir, añadió Bolton al aludir que declaraciones del mandatario cuando explicó el viernes pasado que dio la orden de atacar a la república islámica en represalia por el derribo de un dron el jueves pasado, y canceló a última hora cuando le dijeron que morirían 150 iraníes.

 

Sin embargo, Bolton, un antiguo promotor de políticas más enérgicas contra Irán, enfatizó que Estados Unidos se reservó el derecho de atacar en un momento posterior. También dijo que se espera que hoy se anuncie una nueva serie de sanciones contra Irán.

 

Antes de viajar a Arabia Saudita y a Emiratos Árabes Unidos para organizar una coalición global ante Irán, Pompeo acusó a Teherán de sembrar desinformación pura y evidente sobre el derribo de un dron de vigilancia estadunidense RQ-4A Global Hawk, el jueves pasado.

 

Pompeo añadió que el mapa tuiteado ayer por el canciller iraní, Mohamad Yavad Zarif, que pretendía mostrar la trayectoria del dron estadunidense dentro del espacio de Irán es infantil y que los servicios de inteligencia estadunidenses “no deben dejar lugar a ninguna duda sobre la localización real del vehículo.

 

Requerimos que cada servicio de noticias y quienes estén observando esto, distingan qué es verdadero y qué es lo que el régimen iraní desea hacernos creer, indicó Pompeo.

 

El funcionario estadunidense recordó que habrá nuevas sanciones contra Irán a partir de hoy, reconoció que 80 por ciento de la economía de Teherán ya fue sancionada, y reiteró que Estados Unidos desea negociar con la república islámica sin precondiciones.

 

Les negaremos los recursos que necesitan para construir un arma nuclear “de este modo mantendremos seguros los intereses americanos y a los estadunidense alrededor del mundo”, añadió Pompeo.

 

El emisario estadunidense para Irán, Brian Hook, exhortó desde Kuwait a todos los países a convencer a Irán de desactivar la tensión en el Golfo. En conferencia de prensa, el diplomático aseguró que Estados Unidos no tiene ningún interés en una confrontación militar con Irán. Reforzamos nuestro dispositivo en la región por razones sólo defensivas.

 

En tanto, funcionarios estadunidenses revelaron que las fuerzas militares cibernéticas de Estados Unidos lanzaron un ataque contra los sistemas informáticos militares iraníes, en respuesta al derribo del dron de vigilancia estadunidense por parte de Teherán.

 

Al citar a fuentes cercanas al asunto, The Washington Post reportó que los ataques cibernéticos que fueron aprobados por Trump, paralizaron los sistemas de computadores iraníes usados para controlar lanzamientos de cohetes y misiles.

 

Dos funcionarios bajo anonimato dijeron a la agencia Associates Press que el ataque, dirigido específicamente contra el sistema informático del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, fue adoptado como opción después de que fuerzas iraníes detonaran artefactos explosivos en dos barcos petroleros a principios de mes. Por otra parte, Yahoo! News, aseguró que uno de los ataques apuntó a una red de inteligencia iraní encargada de vigilar el paso de barcos en el estrecho de Ormuz.

 

El Pentágono rehusó realizar cualquier comentario al respecto.

 

En Irán, la agencia de prensa Fars indicó que Teherán no había reaccionado a estas informaciones de prensa estadunidenses.

 

No está claro si los ataques han sido o no realizados, agregó Fars, dando a entender que estas informaciones desde Estados Unidos podrían ser un farol destinado a la opinión pública para mejorar la imagen de la Casa Blanca tras la destrucción del dron estadunidense por parte de Teherán.

 

Irán informó ayer de la intrusión de un avión espía sin tripulación en su espacio aéreo en mayo.

 

En un nuevo tuit, el canciller Zarif escribió que el primer incidente de intrusión fue protagonizado por un aparato MQ9 (código del dron de vigilancia y ataque estadunidense Predator B), el 26 de mayo y publicó un mapa del itinerario del dron espía MQ9 en esa fecha.

 

“Más pruebas –incluyendo la incursión de un dron espía MQ9 el 26 de mayo, la compra de lanchas rápidas y las llamadas telefónicas que buscan atribuir los ataques contra buques a Irán– muestran que el ‘equipo B’ sólo estaba a unos instantes de conducir a Donald Trump a una guerra”, añadió Zarif, quien constató que la prudencia lo evitó y advirtió que el terrorismo económico causa tensión.

 

Zarif incluye en el llamado ‘equipo B’ a Bolton; Netanyahu; el príncipe heredero de Arabia Saudita, Mohamed bin Salmán, y el príncipe heredero de Abu Dabi, Mohamed bin Zayed al Nahyan.

 

En ese contexto, la vicepresidenta iraní para Asuntos Legales, Laya Yoneidi, informó que su país emprenderá acciones legales contra Estados Unidos por violar su espacio aéreo el pasado jueves cuando derribó un dron estadunidense en el estratégico estrecho de Ormuz.

 

El secretario general de la Organización de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, instó a evitar cualquier escalada de tensión en el golfo Pérsico.

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La guerra EU-China y los movimientos de abajo

Estamos ante una guerra por la supremacía geopolítica global, una guerra tecnológica y militar que asume (por ahora) la forma de conflicto comercial. La hipótesis que manejamos es que la guerra se va a profundizar hasta bordear el peligroso abismo de conflicto nuclear, y que será la marca del siglo XXI, ya que se extenderá en el tiempo hasta que alguno de los rivales (probablemente China) se alce con la victoria.

Como el conflicto entre la potencia en declive y la que está en ascenso que la desafía, dominará el escenario mundial y regional en este complejo periodo histórico, parece necesario trazar algunas ideas generales que puedan orientarnos a las y los de abajo. No pretendo establecer “líneas”, sino apenas esbozar horizontes ético-políticos que considero deberían debatir los llamados movimientos antisistémicos.

La primera es considerar que es una guerra por la dominación del planeta, no por la liberación de los pueblos. Vemos que una parte de los profesionales de la izquierda sostienen que debemos elegir entre Estados Unidos y la alianza China-Rusia, porque es necesario derrotar a la primera y caminar de la mano de la segunda. Por el contrario, creo que si bien la potencia hegemónica es muy dañina y debe ser enfrentada y derrotada por los pueblos en cada lugar de la Tierra, no podemos perder de vista que las otras dos naciones son también imperialistas.

Por lo tanto, pienso que la situación es más parecida (no idéntica) a la que se registró en la Primera Guerra Mundial, que a lo sucedido en la segunda. En ésta, los intereses nacionales de la entonces Unión Soviética llevaron a Stalin a imponer a los movimientos una alianza con las potencias occidentales; en tanto, Lenin y los bolcheviques, en la primera guerra, se pronunciaron por el “derrotismo” de su nación, apostando a convertir la guerra imperialista (así la definieron) en guerra de clases para hacer la revolución.

Durante la Segunda Guerra Mundial, los comunistas chinos osaron desafiar las directrices de Stalin y tomaron su propio camino, se apartaron del Kuomintang y de las potencias occidentales, y las combatieron. Gracias a esa línea de acción, pudieron triunfar. En síntesis, las fuerzas del cambio deberíamos aprovechar el conflicto entre los de arriba para hacer avanzar nuestro propio proyecto, con autonomía, aunque sin descartar acuerdos puntuales siempre que no nos neutralicen.

La segunda cuestión pasa por aprender de la experiencia vivida por nuestros pueblos durante las guerras de independencia. El conflicto entre criollos y españoles (y portugueses), apoyados por Inglaterra, se resolvió en contra de los pueblos que sufrieron tanto, o más, con las repúblicas que con las monarquías que los colonizaron. La derrota de los revolucionarios de abajo (desde Túpac Amaru y Túpac Katari hasta José Gervasio Artigas, Tiradentes y Morelos), alfombró la instalación de repúblicas que pusieron fin a la colonia y abrieron paso al colonialismo interno.

En no pocos casos, los rebeldes de abajo fueron usados como carne de cañón por los criollos para poner en marcha su propio proyecto de nación.

El tercer asunto gira en torno a lo que representa la nueva hegemonía global: un impresionante despliegue tecnológico de inteligencia artificial y tecnología 5-G, que tendrá consecuencias funestas en cuanto a la concentración de poder global y en cada país. El ejecutivo experto en inteligencia artificial, Kai-Fu Lee, asegura que este despliegue “producirá desigualdades económicas sin precedentes e incluso alterará el equilibrio mundial de poder”(https://nyti.ms/2HLsysU).

A diferencia de la revolución industrial y de las computadoras, ahora no se sustituirán unos empleos por otros, sino “traerá consigo la aniquilación de trabajos a gran escala”. Qué sucederá con esos millones, a los que se suman los que ya le sobran al capital, lo enseña la propia China, con su sistema de video-vigilancia a gran escala: una enorme masa de personas sometidas (el 9-9-6, trabajan de 9 am a 9 pm seis días a la semana), controladas las 24 horas.

La concentración de poder se incrementará; China y Estados Unidos serán los grandes beneficiados. Pero llama la atención que los profesionales sólo mencionen a las empresas yanquis (Google, Facebook, Amazon y Microsoft) y no citen a las chinas (Baidu, Alibaba Group, Tencent Holdings), ni los campos de concentración en la Región Autónoma Uigur de Xinjiang, de mayoría musulmana (https://bit.ly/2VPSM7s). En cada nación la brecha social crecerá entre quienes tienen acceso a las nuevas tecnologías y quienes no acceden o lo hacen en situación de dependencia.

La hegemonía china puede ser peor para los de abajo, como viene sucediendo desde los albores del capitalismo y la modernidad. Creer que la hegemonía yanqui nos hizo más libres que la británica, y que ésta fue más beneficiosa que la española, es tanto como mirar el mundo desde el lado de los privilegiados. La historia reciente nos enseña que entre los que luchan, una parte aspiran a insertarse bien arriba y a la derecha.

 

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Las principales empresas tecnológicas de EE.UU. comienzan a cortar los suministros vitales de Huawei

Las principales corporaciones estadounidenses, como Qualcomm, Intel y Google, han congelado el suministro de software y de componentes críticos para la empresa china tras las últimas restricciones de Washington.

Las principales empresas tecnológicas de EE.UU., desde fabricantes de chips hasta Google, han congelado el suministro de software y de componentes críticos para Huawei Technologies Co., después de que la Administración Trump incluyera a la compañía china en la 'lista negra' del Gobierno.
Los fabricantes de chips, incluidos Intel Corp., Qualcomm Inc., Xilinx Inc. y Broadcom Inc., han comunicado a sus empleados que no habrá suministros a Huawei hasta nuevo aviso, según han declarado a Bloomberg personas con conocimiento del asunto. Por su parte, Google ha cortado el suministro de hardware y algunos servicios de software al gigante chino de telecomunicaciones, según con otra fuente familiarizada.


"Enormes implicaciones"


Ryan Koontz, analista de Rosenblatt Securities Inc, indica en declaraciones a Bloomberg que Huawei "depende en gran medida" de los semiconductores estadounidenses y "quedaría gravemente paralizado sin el suministro de componentes clave de EE.UU.".


Por otro lado, estima que las medidas de Washington podrían hacer que China "retrase su construcción de red 5G hasta que se levante la prohibición, lo que tendrá un impacto en muchos proveedores de componentes globales".


"El escenario extremo del fallo en la unidad de red de telecomunicaciones de Huawei retrasaría a China muchos años e incluso podría ser visto por parte de China como un acto de guerra", aseveró Koontz, añadiendo que esto "tendría enormes implicaciones en el mercado global de telecomunicaciones".


Las restricciones estadounidenses también suponen un golpe directo a la división de dispositivos móviles de Huawei, pues solo podrá acceder a la versión pública del sistema operativo móvil Android de Google. Tampoco podría ofrecer aplicaciones y servicios, desde Maps y búsqueda hasta Gmail, lo que reduciría severamente la venta de teléfonos inteligentes de Huawei en el extranjero.


Guerra comercial en curso


El presidente de EE.UU., Donald Trump, firmó este miércoles una orden que prohíbe el uso de equipos de telecomunicaciones fabricados por compañías consideradas como una amenaza para la seguridad nacional del país; una medida allana el camino para una prohibición total de los productos fabricados por Huawei.


Poco después el Departamento de Comercio de EE.UU. anunció que incluirá a Huawei y a 70 empresas afiliadas en su llamada 'Lista de Entidades', lo que impedirá al gigante chino de las telecomunicaciones comprar piezas y componentes a las compañías estadounidenses sin la aprobación del Gobierno estadounidense.


Huawei calificó de "irrazonable" la orden, señalando que las medidas en su contra dejarán a EE.UU. "rezagado en el despliegue del 5G", mientras que "las restricciones no razonables infringirán los derechos de la compañía y plantearán otros problemas legales graves".

Publicado: 20 may 2019 02:38 GMT | Última actualización: 20 may 2019 10:08 GMT

Netanyahu y Trump dan otro paso para estrangular a Irán

El final de las exenciones a los países que importan petróleo iraní y los refuerzos militares de Estados Unidos en la zona, pueden llevar a Teherán a una situación extrema que sin duda repercutirá en la economía del país, pero que también pueden tener consecuencias imprevisibles en Oriente Próximo.

Las sanciones de esta semana contra Irán significan que Estados Unidos ha dado un paso importante en la carrera contra el régimen islámico que ha sobrevivido toda suerte de contratiempos desde la revolución de 1979. No es solo un paso más; con ellas, Benjamín Netanyahu y Donald Trump descubren su intención de acabar con el régimen lo más pronto posible, es decir antes de las elecciones para la Casa Blanca de 2020.


Hay recordar que el pasado otoño el consejero para la Seguridad Nacional, John Bolton, ya pidió al Pentágono que desarrollara un plan operativo para una intervención militar en suelo iraní. Para enredar más las cosas, en marzo el Pentágono anunció el envío de sus aviones más modernos, los F-35, a una base en los Emiratos Árabes Unidos, que está a un paso de Irán y del estrecho de Hormuz.


Algunos funcionarios iraníes han amenazado con cerrar el estrecho, por donde circula el 22 por ciento del petróleo mundial, si Washington da un paso en falso, si bien no parece muy probable que Teherán sea capaz de mantener cerrado Hormuz durante mucho tiempo habida cuenta de la descomunal diferencia que hay entre la capacidad militar de los dos países.
La posibilidad de que se declare una guerra a corto plazo es mayor que nunca. El tándem Netanyahu-Trump probablemente está considerando que quedan menos de dos años antes de las elecciones americanas. Cinco precandidatos demócratas y una aspirante republicana han anunciado en las últimas semanas que si llegan a la Casa Blanca restaurarán el acuerdo nuclear con Teherán que con tanto esfuerzo logró Barack Obama.


Es una posibilidad que Netanyahu rechaza frontalmente. El primer ministro israelí fue el primero en elogiar las nuevas sanciones contra Irán sin ocultar una enorme satisfacción, la misma satisfacción que horas después compartió Riad. El régimen saudí se ha convertido en una marioneta de Israel puesto que para los saudíes es imprescindible la ayuda de Netanyahu para lavar su imagen en Washington.


Antes de que comenzaran las sanciones, Irán exportaba 2,5 millones de barriles de petróleo al día, mientras que ahora solo exporta 1.1 millones de barriles. El secretario de Estado, Mike Pompeo, que anunció las últimas sanciones, dijo que quiere que las exportaciones iraníes caigan a “cero”. Pompeo, Bolton y el senador Ted Cruz, quien inició la medida, son tres furibundos políticos proisraelíes.


Aunque Teherán ha dicho que sobrevivirá al castigo, es evidente que no le resultará fácil. Se dispararán la inflación, que ya es muy alta, y el desempleo, que también es muy alto, y está claro que la vida cotidiana de la población será cada día más difícil, que es lo que persigue Netanyahu, y por ende Trump.


Lo ocurrido en los pasados dos años, y especialmente en los últimos doce meses, muestra con claridad que Netanyahu ha logrado imponer su criterio en todas las decisiones que Estados Unidos ha adoptado con respecto a Oriente Próximo. El primer ministro israelí, que ya no oculta a nadie que se comporta como un extremista, conduce con riendas cortas la carroza en la que viaja Trump en todo lo tocante a la región, y le dicta su política especialmente en relación a Irán.


Irán contribuyó decisivamente a derrotar y expulsar al Estado Islámico de Irak, y Hizbolá, aliado de Teherán, expulsó a Al Qaeda de Siria, incluido el Golán, a pesar de que Al Qaeda contaba con el apoyo militar y logístico de Israel. No solo Israel ayudaba a los yihadistas sino que la CIA también colaboraba con los aliados de los yihadistas.


Las provocaciones del eje Netanyahu-Trump son constantes y persiguen cerrar todos los caminos a la negociación. Los intentos de una aproximación, de una negociación, han sido desbaratados una y otra vez por el tándem que forman las administraciones de Israel y Estados Unidos. Este miércoles, los máximos líderes iraníes han reconocido la evidencia de que sus enemigos no quieren negociar.


Ahora habrá que esperar a ver cómo reaccionan los compradores de petróleo iraní, especialmente China. Estados Unidos le ha ofrecido petróleo alternativo, pero hay expertos que indican que los chinos probablemente no abandonarán a Teherán en esta coyuntura y están creando un sistema de pago alternativo al dólar.


Europa, que acaba de crear un sistema de pago alternativo al dólar, podría sumarse a Pequín, aunque todavía es prematuro avanzarlo. El sistema europeo apenas se ha establecido pero esta sería una buena ocasión para desmarcarse de la política desestabilizadora en Oriente Próximo que dicta el tándem Netanyahu-Trump.


Otro país que también puede pillarse los dedos es Turquía, que mantiene unas boyantes relaciones comerciales con Irán. En Ankara no quieren que esas relaciones se vayan a pique simplemente porque la Casa Blanca así lo decida. Y lo mismo puede decirse de otro vecino de Irán, Irak, dos países que mantienen unas relaciones que van más allá de lo estrictamente comercial. El primer ministro iraquí, Adel Abdul Mahdi, dijo el miércoles que no colaborará con el bloqueo de Estados Unidos.


El estrangulamiento de Teherán puede tener consecuencias terribles no solo para los iraníes corrientes, unos 80 millones de personas, sino también para el conjunto de la región.

JERUSALÉN
25/04/2019 08:15 Actualizado: 25/04/2019 08:15
Por EUGENIO GARCÍA GASCÓN

Publicado enInternacional
Sindicato de millonarios, huelga de capitales

Es mil veces más fácil y más efectivo creer que los pueblos le deben la justicia social y el progreso material a un puñado de multimillonarios que creer que el calentamiento global y la desaparición de los insectos les deben algo a los humanos.


Es mil veces más fácil y más efectivo organizar una huelga de capitales que una huelga de trabajadores. Es mil veces más fácil organizar un sindicato de millonarios para presionar, a su antojo, a los pueblos y a sus gobiernos, que un sindicato de maestros, de obreros, de empleados de un supermercado o de peones rurales. Cuando a un trabajador no le gusta su trabajo o su salario tiene la libertad de irse sin su trabajo y sin su salario a otra parte. Cuando a un inversor no le gusta el trabajo ajeno o los salarios ajenos, tiene la libertad de irse con su dinero a otra parte.


En los países donde es al revés, es porque la huelga de capitales ya ha ocurrido de una forma masiva y el país se encuentra quebrado o acosado por quienes gobiernan el sistema económico que nos gobierna a todos los demás.


En los países donde es al revés, las inundaciones son responsables de la lluvia y los trabajadores son responsables de la miseria y de las crisis sociales.


Ningún gobierno del mundo que promueva el interés general, la solidaridad social de programas de educación, de salud o de desarrollo equitativo puede tener alguna chance de continuidad y de crecimiento económico si antes no deja claro que reconoce la sacralidad de las transnacionales y sus escribas.


Ningún gobierno del mundo que promueva el interés general puede tener alguna chance de continuidad y de crecimiento económico si antes no se inclina ante aquellos inversores que juegan con miles de millones (de dólares y de personas) con la misma responsabilidad con la que beben whisky y le tocan el culo a una empleada de hotel.


Ningún gobierno que reconozca que todo el progreso social y económico del mundo presente no es el producto de un puñado de exitosos millonarios sino de siglos de luchas sociales y de miles de contribuciones de pensadores y de modestos genios de las ciencias y la tecnología, casi siempre asalariados, tiene posibilidades de continuidad.


Todos los gobiernos del mundo, sean de derecha o de izquierda, de arriba o de abajo, deben proteger, como perros rabiosos, la libertad absoluta de los capitales para aterrizar en sus países y para volar a sus paraísos seguros (safe havens) cuando se les plazca, que es siempre cuando a las sociedades se les ocurre realizar algún reclamo sobre su contribución a la riqueza. Es ahí cuando las sociedades quiebran y los pueblos entienden que con las limosnas vivían mejor.


Es decir, a los grandes capitales no sólo se los debe adular, en la práctica y en los cuentos de hadas, sino que también se les debe garantizar el derecho privado a la extorsión universal.
Está de más decir que este sistema, organizado y gobernado por un puñado de multimillonarios, padres fundadores y protectores de todo el progreso de cada país (desarrollado o subdesarrollado, exitoso o arruinado), padres sacrificados e incomprendidos protectores de la humanidad, de una humanidad irresponsable, no tiene un ápice de democrático.
Razón por la cual la Libertad y la Democracia son sus banderas, esas mismas que ondean como péndulos ante los ojos de los pueblos que luego irán a linchar a quienes no están de acuerdo con este estado de hipnosis colectiva.


* Escritor uruguayo-estadounidense.
Profesor en la Jacksonville University.

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“No estamos frente al capitalismo, sino que vivimos en su mundo”

Discípulo de Althusser, ha escapado a los vicios de una tradición marxista fosilizada confrontando su pensamiento con las luchas concretas de los dominados.

Hay formas de pensar no diferente sino en disidencia, de no repetir el agotador mensaje del diagnostico del mal y, al mismo tiempo, de descubrir las posibilidades infinitas de la acción humana. El filósofo francés Jacques Rancière pertenece a esta dinastía de los rebeldes con magia y argumentos. Quien se acerque a su profusa obra saldrá con sus convicciones trastornadas. Discípulo de Louis Althusser, Rancière ha sin embargo escapado a los vicios de una tradición marxista fosilizada confrontando su pensamiento con las luchas concretas de los obreros y los dominados. La palabra obrera, La noche de los proletarios o La filosofía de los pobres fueron los primeros libros que publicó a partir de los años 70. Le siguió un cuerpo de obra monumental cuyo centro ha sido siempre la emancipación humana, la lucha de clases y la igualdad. Rancière es un insurgente inspirado que, en los últimos años y a partir de obras como El odio a la democracia, El espectador emancipado, Los tiempos modernos, Arte, tiempo, política o ¿En qué mundos vivimos? ha atraído a un público joven y comprometido, hastiado del pensamiento que se consume como un plato congelado cocinado en un microondas.


Es un pensador realista cuando escribe: “no estamos frente al capitalismo sino que vivimos en su mundo”. Cine, teatro, literatura, exploración de los lazos entre política y estética son igualmente temáticas que integran su obra en una búsqueda constante de comprender la multiplicidad de los tiempos en los que vivimos. Porque para el filosofo francés nacido en Argelia en 1940, la idea de que existe una suerte de modernidad única, un tiempo universal y lineal es una construcción tramposa. No hay una línea temporal sino varias a lo largo de las cuales se despliegan nuestras realidades y rebeldías . Esa pluralidad del tiempo es, según expresa en esta entrevista con PáginaI12 realizada en París, una de las posibilidades más ricas de reconstruir una acción colectiva y efectiva. En suma, una semilla para derrotar al sistema. Adepto de las brechas, las islas o los instantes de rebeldía, Rancière defiende la idea de que los movimientos de protestas sólo tienen éxito cuando logran detener el curso del tiempo e instaurar, por un momento, otro, fuera de las agendas del sistema. Son semillas de autonomía que producen bosques de transformación. Revoluciones, movimientos de protestas, posibilidades de acción contra el liberalismo, extremas derechas y ocaso de las izquierdas centradas y de las extremas son algunos de los temas que el filósofo francés borda en esta entrevista, donde lo esencial es la posibilidad humana de la emancipación ante un sistema de opresión voraz.


–El sistema liberal mundial cerró con candado todas las posibilidades de una transformación fría, es decir, sin violencia, mediante la concertación y la negociación. Usted, en su abundante obra, postula un modo de acción espacial y temporal casi como única legitimidad de acción colectiva para confrontar al sistema.

–He tratado de demostrar que ya no hay más un poder central concebido como una fortaleza y la posibilidad de un asalto contra esa fortaleza. El capitalismo está en todas partes de la vida social, no estamos frente a él sino que vivimos en su mundo. Sin embargo, el capitalismo es también frágil. Su ley choca en todas partes con resistencias locales y puntuales. En todas partes se han dado una serie de revueltas protagonizadas por comunidades específicas contra le extensión del poder capitalista y el poder del Estado. Creo que en una situación como esta es importante que se desarrollen comunidades que tengan sus propias agendas políticas sin estar sometidas a las agendas parlamentarias porque estas se han vuelto de alguna manera agendas del Estado. En casi todos nuestros países los sistemas representativos han pasado a ser agentes del Estado, han dejado de ser una parte del poder popular. Una política efectiva o alternativa al sistema capitalista y al poder del Estado que está cada vez más integrado al poder capitalista puede existir únicamente de forma autónoma, es decir, con gente capaz de crear sus formas de organización, sus agendas y sus propios medios de acción. Se trata de desarrollar movimientos con una autonomía lo más amplia posible. Pueden ser formas de autonomía política separadas de las agendas parlamentarias, puede ser una autonomía económica a través de la creación de una red alternativa de producción, de consumo y de intercambios, o formas de autonomía ideológica o incluso militares, como en México por ejemplo. De todas maneras, esto no tiene nada que ver con las ideas que antes se tenían sobre la insurrección. Hemos dejado de estar en esa situación en la que se creía que el capitalismo produce su propia desaparición. La lógica marxista enunciaba que el capitalismo creaba un modelo de producción que lo haría explotar. Está claro que no es así. Incluso se pensó que el capitalismo se alimentaba a si mismo con el trabajo pero ya sabemos que el capitalismo lo que hace es destruir el trabajo para perpetuarse. No hay ninguna expectativa de que el capitalismo produzca el socialismo, ni tampoco de que el pueblo armado se rebele porque los obreros como las armas han desaparecido. No hay ni horizonte definido, ni fuerzas identificables. Lo que si vemos es la creación puntual de autonomías locales específicas en donde el sistema de dominación es frágil y se lo puede atacar y a partir de las cuales pueden constituirse fuerzas alternativas. Luego, esas zonas de autonomía extienden su poder tanto como pueden.


–En su filosofía la idea del tiempo y del papel que este juega tanto en los sistemas hegemónicos como en los intentos de trastornarlos es fundamental. Usted escribe al respecto que “una política de emancipación existe bajo la forma de una interrupción del tiempo”.

–Se tiene siempre la idea según la cual están, por un lado, los movimientos efímeros y, por el otro, las estrategias a largo plazo. Pero la historia del mundo es bastante diferente. Cuando se crean alternativas al sistema de dominación siempre ocurren durante momentos singulares. Las revoluciones fueron momentos singulares que duraron días, semanas, meses o años. Esto equivale a decir que el orden normal de las cosas fue interrumpido, que, en ciertos momentos, las reglas normales desaparecen, que el tiempo queda suspendido y al mismo tiempo se acelera porque los movimientos generan altas velocidades. Un ejemplo de ello es lo que pasó en Francia en Mayo de 1968: el orden normal del gobierno y de la economía de pronto se detiene, el tiempo se para, se bloquea. Y cuando el tiempo se detiene la gente empieza a reflexionar sobre la sociedad y se lanzan iniciativas que tienen efectos muy rápidos. Estamos entonces en una situación que el sistema no previó.

–¿El movimiento de los chalecos amarillos en Francia responde acaso a esa lógica?


–-Se trata de un movimiento interesante porque, al principio, fue protagonizado por una categoría de gente que nunca protesta. Y es interesante también porque es un movimiento de gente relativamente madura, de personas que no son oriundas de una tradición de la izquierda pero que terminan por adoptar formas pertenecientes a la izquierda internacional. Ocuparon las rotondas como los jóvenes indignados ocuparon las plazas en Madrid. Se pronunciaron a favor de una democracia horizontal, lo cual corresponde al anarquismo de la juventud intelectual. Creo que fue efectivamente un momento de suspensión que empezó como protesta contra un impuesto ecológico y acabó poniendo en tela de juicio todo el sistema. Después, los chalecos amarillos fueron un movimiento que se vio paralizado porque no sabía exactamente qué quería más allá de sus reclamos iniciales. No había un horizonte final, pero no es culpa de ellos sino porque es así: no hay horizonte final y nadie sabe hacia dónde mirar. Los chalecos amarillos reflejaron la situación global de los movimientos de protesta de los últimos años durante los cuales se vieron formas de interrupción del tiempo que al final se trabaron porque tuvieron un tiempo autónomo que no sabía hacia dónde se dirigía. Ocurre entonces que esos movimientos o se agotan o los gobiernos los transforman en enfrentamientos. Así se pierde la originalidad política de la situación.


–Esto equivale a pensar que resulta imposible constituir lo que usted llama “una comunidad de lucha contra el enemigo”.


–Se han creado esas comunidades de lucha y muchas obtuvieron victorias. Han sido victorias puntuales, locales. Pero en realidad, en la historia de la emancipación siempre ha sido así: hay momentos de emancipación colectiva. Esos momentos pueden ser pensados como etapas dentro de una temporalidad extensa y, al mismo tiempo, como momentos en cuales la gente vivió con libertad y en igualdad. Serían como los momentos de los movimientos: vivir cierto tiempo en plena libertad colectiva. Se crean espacios, brechas, oasis, y se busca desarrollarlos, pero no es evidente. Por eso me gusta la idea de la ocupación de las plazas, de los espacios, porque indica que cuando se ocupan los espacios se crea otra forma de temporalidad.


–¿Cómo durar más allá de esos momentos?


–Ha habido intentos de crear movimientos que vayan más allá de la protesta para prolongarse en el tiempo hasta convertirse en movimientos capaces de organizar formas de vida alternativa. La historia nos demuestra sin embargo que fueron esos movimientos autónomos los que consigueron victorias, incluso parciales, contra el capital y el Estado. Hoy vemos claramente que ni los partidos revolucionarios ni los sindicalizados llegaron a ganar algo. No. Cuando hay medidas que van en contra del trabajo lo más eficaz no es la acción de los sindicatos sino la de los movimientos autónomos como los indignados, la noche de pie o los chalecos amarillos. Las estrategias de los partidos o los sindicatos ya no valen nada. Las fuerzas de la izquierda han sido integradas al Estado y llevan a cabo una política similar a la de las fuerzas de la derecha. Es paradójico porque al mismo tiempo que no sabemos hacia dónde se dirigen esos movimientos, son, de hecho, los únicos movimientos reales que impugnan al poder. En Francia, la izquierda tradicional no existe más. Queda por ahí ese presunto populismo de izquierda que intenta recuperar lo que hay y dotarse de una fuerza parlamentaria: Syriza en Grecia, Podemos en España o Francia Insumisa aquí. Pero esos partidos no organizaron ninguna lucha victoriosa contra el enemigo. En cambio, movimientos como los indignados sí lo hicieron. En Grecia, por ejemplo, Syriza cambió de bando. Al final, tenemos movimientos que nos sabemos hacia donde van pero son los únicos que existen.


–Esas tres izquierdas europeas, la de Grecia, Francia y España, al final no desembocaron en nada. Están en una situación de ocaso lento.


–A mi me llamó mucho la atención el hecho de que en España, Podemos, cuando se constituyó, su primera acción consistió en presentar una lista para las elecciones europeas en vez de actuar allí donde su acción tenía un sentido. Creo no obstante que, como la izquierda adoptó en todas partes el perfil de la derecha, hay un lugar para la izquierda de la izquierda. Sin embargo, hasta ahora, esa izquierda de la izquierda no fue capaz de organizar ninguna acción autónoma.


–¿Qué deberíamos reformular? ¿Hacer un inventario de toda la herencia de la izquierda revolucionaria y la de transformación y, desde allí, pensar en otra cosa?


–La única herencia real con lo que contamos hoy es la herencia que nos dejaron los movimientos momentáneos. No hay herencia de los partidos de izquierda, ni tampoco de los partidos revolucionarios que apenas consiguen escasos porcentajes en las elecciones. No estoy diciendo que se debe rechazar a los partidos de la izquierda. Se trata de constatar la verdad. En Francia, la resistencia al liberalismo ha sido tal vez más fuerte que en otros lados, pero sólo gracias a la herencia de mayo del 68 y no a los partidos de la izquierda que, más bien, lo que hicieron fue confiscar esa herencia.


–Lo efímero es entonces lo trascendente.


–Lo efímero es lo que rompe el curso del tiempo de la dominación y lo que deja una herencia. No es sólo una herencia sentimental sino que son hechos. En Francia, las victorias obtenidas contra la reforma de la jubilación (1995) y contra una ley de reforma laboral en 2006 se consiguieron por la herencia de mayo del 68 y no por la acción de los partidos de la izquierda.


–Las extremas derechas son la gran figura renacida del panorama mundial. Fueron creciendo proporcionalmente al ocaso de la socialdemocracia. Para usted, ¿ese retorno es un momento efímero o veremos un arraigo temporal más consistente?


–El fenómeno mayor, para mi, no es el de una extrema derecha que regresa después de haber estado escondida. No, lo esencial es cómo la derecha tradicional se fue a los extremos. En la medida en que la izquierda implementa la misma política económica y social que la derecha, la derecha tuvo que buscarse una figura especifica para existir. Es por eso que la derecha necesita radicalizarse y apelar a toda una serie de instintos y pasiones que hace 30 años no necesitaba. Antes, la derecha se presentaba como una fuerza de centro, medio liberal, medio modernista. Ahora eso se acabó. Para existir en el parlamento deben radicalizarse. Por eso no pienso que la extrema derecha sea una expresión de las clases populares. Ese es el análisis oficial. El auge de la extrema derecha se debe a la radicalización de la derecha. Desconfío de la idea acerca de un supuesto arraigo popular de la extrema derecha. La idea de un pueblo francés racista que tiene enfrente a los inmigrados ha sido construida por todo un sistema de propaganda.


–Hago una escala en uno de sus libros más bellos: “Los tiempos modernos”. Por lo general se habla de “modernidad” y no de tiempos modernos. ¿Cuál es la diferencia entre la modernidad y los tiempos modernos?


–-Para mi la idea de la modernidad es totalmente falsa, tanto como el enunciado según el cual la modernidad ha funcionado como una declaración de la autonomía del arte. Siempre traté de demostrar que era lo contrario, es decir, que si existía una modernidad artística ésta consistía en la voluntad de unir el arte con la vida y no de hacer que el arte fuera autónomo. Con este libro quise demostrar que no existe una temporalidad de la modernidad sino que hay varias maneras de construir la modernidad. Tiempos Modernos porque son varios y varias: está la modernidad económica y la modernidad industrial y ambas no se corresponden con la modernidad política o espiritual. No hay un sólo tiempo moderno. Una historia con una gran H y un tiempo homogéneo no existe. Hay, sí, temporalidades diferentes. También se ha acuñado la falsa idea de que la modernidad es un proceso continuo dentro de un tiempo único y similar. No, no hay tiempo sino tiempos. El arte y los artistas crean en cierto momento un tipo de tiempo moderno que no es en nada homogéneo. Es una suerte de paradigma de la modernidad, una manera de ligar el tiempo, el movimiento, la comunidad, el presente, el futuro.


–Hoy vivimos dentro de varios tiempos dictados por la tecnología y dentro de la noción de “pos”: pos modernidad, pos verdad. Se evoca así el fin de todo pero todo sigue…

–El término pos, en realidad, corresponde un poco al discurso del intelectual cansado que dice “todo está terminado”. Ya se empezó a decir que todo estaba terminado en los años 1820…En aquella época ya se hablaba de la literatura industrial y se afirmaba que la literatura y la cultura se habían terminado, que sólo importaba el mercado. Hace dos siglos que se afirma esto. Este discurso le conviene a todo el mundo: tanto a quienes se presentan como los últimos defensores de la civilización como a los que se creen innovadores de un nuevo tiempo y portavoces de ese tiempo. Son nociones sin interés porque después, bueno, todo sigue, continúa, no estamos ni en el pos ni en el fin de la civilización. Es una construcción falsa aunque sea intelectualmente tan útil para los filósofos crepusculares como para los se creen vanguardistas. Es un doble juego donde, en lo que atañe a la verdad, se decreta que la verdad se ha terminado, que los hechos carecen de importancia y que lo importante es el análisis y la interpretación porque estamos más allá de todo, en un pos infinito. Aquí vemos claramente que estamos ante a una forma de administrar la opinión en donde los hechos han dejado de ser necesarios y donde lo importante es integrarlos en un sistema de explicación preexistente y, por consiguiente, no hace falta que los hechos sean verdad.
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Miércoles, 17 Abril 2019 06:49

Boeing: las alas de la codicia

Boeing: las alas de la codicia

El vuelo 302 de Ethiopian Airlines se estrelló pocos minutos después de despegar de Addis Abeba el 10 de marzo pasado, llevando a la muerte a 157 personas. El avión era un Boeing 737 Max. Cinco meses antes, el vuelo 610 de Lion Air, con el mismo tipo de aeronave, se desplomó después de despegar de Jakarta, provocando la muerte de 189 pasajeros y tripulantes.

Estos accidentes alertaron a las autoridades de muchos países y a los ejecutivos de Boeing. Algo debía estar mal con el avión 737 Max. Mientras la Unión Europea cerraba su espacio aéreo a este tipo de aviones, la Agencia Federal de Aviación (FAA) estadunidense se resistía. El CEO de Boeing, Dennis Muillenburg, llamó a Trump para insistir en que el 737 Max era un avión seguro y que sería un error impedir que continuara volando. Pero la presión internacional se intensificó, y el 13 de marzo la FAA no tuvo más remedio y decretó que toda la flota de 737 Max debía quedarse en tierra.

La semana pasada los ejecutivos de Boeing admitieron que ciertos problemas del sistema de control aerodinámico habían sido la causa del accidente. Esto abre las puertas a un tsunami de demandas no sólo de los familiares de pasajeros, sino de docenas de líneas de aviación que compraron esos aparatos y que ahora no pueden utilizarlos. Las cancelaciones de pedidos del 737 Max suman ya más de 456, y las pérdidas en el valor de mercado de las acciones de Boeing superan 4 mil millones de dólares. La compañía se encuentra en una situación comprometida.

Poco después de que Boeing reconociera que los sistemas electrónicos de control automático pudieran estar relacionados con el accidente, otras revelaciones mostraron que el problema era más profundo y se encuentra conectado con la feroz competencia con su rival Airbus por el control del mercado mundial de aviones. A final de cuentas, la causa de los accidentes se encuentra en la irresponsabilidad y codicia de ingenieros y ejecutivos de Boeing.

En 2010 la empresa europea Airbus dio a conocer planes para dotar a su familia de aviones A320 de un nuevo motor, más grande y eficiente en el consumo de combustible. La plataforma A320 había sido un éxito comercial y le había quitado una importante parcela de mercado a Boeing. El nuevo A320neo era una grave amenaza para Boeing. Sus dirigentes tuvieron que escoger entre diseñar una nueva familia de aviones o adaptar la estructura de los 737 para la nueva batalla.

El diseñar y lanzar una nueva familia de aviones es extraordinariamente costoso para una compañía de aviones y puede comprometer a toda la empresa. Así que Boeing prefirió dotar sus 737 de nuevos motores que pudieran rivalizar con los del A320neo.

Sólo que hay una diferencia esencial entre el Airbus A320 y el Boeing 737. El primero es más alto y permite instalar los nuevos motores sin problema. En cambio, el 737 es más bajo y por esa razón no podía acomodar los nuevos motores de mayor diámetro bajo sus alas. En 2010 la compañía estuvo a punto de cancelar esa estrategia, comenzar a diseñar una nueva familia de aviones y dejar que Airbus se quedara con una mayor parcela del mercado durante algunos años. Pero en 2011 los ingenieros de Boeing anunciaron que el problema de la baja altura del 737 se había resuelto, cambiando la posición de los motores sobre los montantes en las alas y elevándolos para alejarlos del suelo.

Pero el cambio en la posición de los motores cambió el comportamiento aerodinámico del 737. Al acelerar, el avión tiende a elevar la nariz por arriba del nivel de seguridad, y si eso no se corrige el aparato pierde velocidad y sustentación. Para corregir ese defecto, Boeing instaló un sistema electrónico MCAS, que automáticamente baja la nariz del avión. Este nuevo sistema casi ni se menciona en los manuales de operación, porque Boeing quería vender el 737 Max como un aparato esencialmente idéntico a los anteriores de la misma familia, lo que permitiría reducir el costo de entrenamiento para los pilotos.

Pero muchos pilotos estadunidenses se quejaron de que el avión mostraba una peligrosa tendencia a inclinar la nariz hacia abajo. Otros se quejaron de que no habían recibido información sobre el sistema MCAS, y que nadie les había indicado cómo desactivarlo.

La FAA debió comprobar que el cambio en la posición de los motores del 737 Max no comprometía la seguridad del avión. Pero en años recientes la FAA ha sufrido tantos recortes presupuestales que tuvo que delegar a Boeing la tarea de certificar la seguridad de sus propios aparatos. Este síndrome de la autocertificación es el mismo que se promueve en el sistema financiero y la industria farmacéutica. Boeing pudo vender sus aviones 737 Max al amparo de este sistema.

Los pedidos del 737 Max pasaron de 150 en 2011 a 914 en 2012, mientras los del nuevo A320 se desplomaron. Pero hoy los accidentes de Lion Air, en Indonesia, y de Ethiopian Airlines han llevado a Boeing al borde de la quiebra, con miles de aviones 737 impedidos de volar y demandas de compañías de aviación por pérdidas astronómicas. Las alas de Boeing se derriten al calor de la codicia.

Twitter: @anadaloficial

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