Protesta de trabajadores ayer en Quito, contra el paquete de políticas para enfrentar la crisis dejada por la pandemia.Foto Ap

Quito. Sindicatos y organizaciones sociales salieron ayer a las calles y plazas en varias zonas de Ecuador, en rechazo a las medidas económicas impuestas por el presidente Lenín Moreno ante una fuerte crisis de liquidez en medio de la pandemia del coronavirus.

El colapso de los precios mundiales del petróleo y los efectos de la pandemia han bajando los ingresos fiscales en 8 mil millones de dólares, presionando al gobierno a un recorte del gasto, que incluye reducción de la jornada laboral y del salario de funcionarios públicos, así como el cierre de algunas oficinas estatales.

Las medidas llevaron a sindicatos de trabajadores y organizaciones sociales a recorrer, con carteles y consignas en contra del gobierno, las calles del centro de Quito, donde se mantiene un duro confinamiento por el creciente número de contagios y muertes por el coronavirus. Protestas similares se reportaron en Guayaquil y Portoviejo.

“Con esta ‘ley de inhumanidad’ todos los trabajadores regresan a ser peones, a ser esclavos”, aseguró a Reuters Mesías Tatamuez, presidente del sindicato Frente Unitario de Trabajadores, quien exigió al presidente que deje de pagar la deuda externa y con eso atienda la emergencia sanitaria.

A las protestas se unieron trabajadores del ferrocarril, cuya empresa, con más de 400 empleados, fue cerrada por decreto.

Las marchas de esta jornada son demostración de la alerta que lanzaron organizaciones sociales y movimientos indígenas, cuyas directivas anunciaron que se mantendrán en resistencia.

Moreno también pondrá en vigor reformas recién aprobadas por la Asamblea Nacional para modificar las condiciones de los contratos laborales, en un intento por salvar empleos, y a partir de junio regirá un sistema para fijar los precios de los combustibles, con lo que busca reducir los subsidios.

El centro histórico de Quito, donde se ubica el Palacio de Gobierno, estuvo resguardado por un fuerte cerco policial.

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La pandemia y el orden mundial: China se expande por el tablero de EEUU, el arquitecto en retirada

Lo que ha ocurrido con el conflicto en la OMS entre China y EEUU es el ejemplo del modelo de liderazgo internacional elegido por las dos superpotencias

 

El mismo día que Donald Trump enviaba una carta al director general de la Organización Mundial de la Sauld (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, criticando duramente su gestión y amenazando con retirar su financiación y salirse del organismo de la ONU, el presidente chino fue uno de los pocos jefes de Estado que participó en la apertura de la asamblea anual de la organización. En su intervención, Xi Jinping agradeció y alabó la gestión de la OMS y subrayó la importancia del multilateralismo.

El modelo de liderazgo elegido por las dos superpotencias durante la pandemia es un reflejo de lo que viene ocurriendo en el sistema internacional en los últimos años. Mientras EEUU se retira paulatinamente del tablero –especialmente desde la llegada de Trump a la Casa Blanca–, China gana poder jugando principalmente dentro del marco de normas diseñado en gran parte por EEUU como gran arquitecto del orden mundial tras la Segunda Guerra Mundial.

"Bajo el liderazgo del doctor Tedros, la OMS ha contribuido de manera importante a dirigir y promover la respuesta mundial a la COVID-19", señalaba Xi en su discurso. "Su buena labor es aplaudida por la comunidad internacional. Apoyar a la OMS es apoyar la cooperación internacional y la batalla por salvar vidas. China pide a la comunidad internacional que aumente el apoyo político y financiero".

En el otro extremo, la carta de Trump: "Está claro que los tropiezos repetidos que han cometido usted y su organización han sido extremadamente caros para el mundo". "No puedo permitir que el dinero del contribuyente estadounidense siga financiando una organización que claramente no sirve a los intereses de EEUU", concluye la misiva tras el ultimátum. Poco después, ya relajado ante los medios, acusó a la OMS de ser una "marioneta" de China.

"La gran paradoja es que China ha tenido éxito porque ha jugado respetando las leyes de EEUU", sostiene Kishore Mahbubani, autor del libro Has China won? The Chinese challenge to American primacy. "Un ejemplo concreto: el hombre que salvó a China fue Den Xiaoping en 1979. Se adaptó al sistema de libre mercado y este sistema es un regalo de EEUU al mundo. China fue un paso más allá y se unió a la OMC aceptando las estrictas condiciones impuestas por EEUU", añade Mahbubani, que llegó a ejercer como presidente del Consejo de Seguridad de la ONU durante su larga carrera como diplomático de Singapur.

Fue el presidente estadounidense Richard Nixon el que metió a China en el sistema tras un gran esfuerzo entre 1967 y 1972. "Simplemente no nos podemos permitir dejar a China para siempre fuera de la familia de las naciones", afirmó. Varios viajes secretos, comunicaciones indirectas a través de mediadores y una exhibición de ping pong después, la ONU reconoce la República Popular de China en octubre de 1971 y en febrero de 1972 Nixon visita el país dando comienzo a las relaciones bilaterales. Aunque China era miembro fundador de la ONU, hasta entonces el organismo reconocía al Gobierno de Chiang Kai-shek, replegado en la isla de Taiwán desde la victoria de Mao Zedong en 1949.

 

Papel de China en la ONU

 

La China de Mao pasó de ser un paria internacional a consolidar y reforzar el sistema hasta convertirse en superpotencia. Según recordaba Fareed Zakaria, autor de ‘The post-american World’, en la revista Foreign Affairs, Pekín no ha ido a la guerra desde 1979; no ha utilizado fuerza militar letal en el extranjero desde 1988; y no ha financiado o apoyado a insurgentes armados desde principios de los 80.

En el año 2000, la contribución de China al presupuesto general de la ONU era de 12 millones de dólares, equivalente al 1% del total. 20 años después, su aportación es de 367,9 millones (12%), lo que le convierte en el segundo mayor contribuyente. Estados Unidos sigue siendo el principal, aportando un 22%. El porcentaje de Alemania es del 6,1% y el de Reino Unido, 4,6%.

Su papel activo en el sistema internacional también se puede observar en el número de vetos registrados en resoluciones del Consejo de Seguridad. Entre 1971 y 2019 se han vetado 122 resoluciones. De los cinco países con capacidad de veto, China y Francia son los países que menos resoluciones han bloqueado: 14 (11,5% del total). Estados Unidos lidera la lista con 80 (65,5%), seguido de Rusia, con 38 (38,1%) –como hay resoluciones que han sido vetadas por más de un Estado, la suma de los porcentajes es superior al 100%–.

China también es el miembro del Consejo de Seguridad que más soldados aporta a las misiones de paz de la ONU. En 1990 tenía cinco soldados desplegados y en diciembre de 2019, 2.545 (Francia es el segundo país del Consejo de Seguridad con más soldados: 730). En 2017, el Ministerio de Defensa creó una fuerza de 8.000 soldados para servir en las misiones de paz de la ONU. En cuanto a financiación de estas operaciones, Pekín es el segundo donante por detrás de EEUU, que en 2018 se negó a aportar más del 25% del presupuesto de estas misiones, lo que representa una bajada del 28,5% que había aportado ese mismo año.

"China realmente cree en el multilateralismo. Tras 100 años de humillación entre 1814 y 1914, ahora su principal deseo es volver a recuperar su grandeza. Los chinos creen que fueron humillados porque se aislaron del resto del mundo. Ahora se han abierto y les va muy bien. Es normal que China diga ‘me encantan estas reglas’", sostiene Mahbubani.

El Fondo Monetario Internacional es uno de los organismos económicos más importantes del sistema económico mundial. En esta organización, el poder de cada Estado miembro a la hora de votar va estrictamente ligado a sus contribuciones económicas. EEUU es el principal contribuyente y controla el 16,5% de los votos, lo que en la práctica le otorga capacidad de veto. China, a pesar de tener el segundo mayor PIB del mundo, ocupa la tercera posición y tiene un 6,08% de voto. Pekín lleva años intentando aumentar sus contribuciones y, en consecuencia, su poder de decisión, pero no se le ha permitido. El gigante asiático también ha fundado el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura, que rivaliza directamente con el Banco Mundial y que ha sido criticado por EEUU.

 

America First: "Un tiro en el pie"

 

Mientras China intenta aumentar su papel en el mundo, EEUU se retira de todas aquellas instituciones que dice no sirven a sus intereses o que no cumplen con las órdenes de Trump. Entre ellas: la UNESCO, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, diversos tratados de no proliferación de armas y la retirada de la financiación a la agencia de la ONU para los refugiados palestinos. La OMS está ahora en el punto de mira de Trump. EEUU también se retirará en 2020 del Acuerdo de París por el clima, convirtiéndose en el único país del mundo fuera del mismo.

"No diría que China se ha aprovechado del 'America First' [América Primero], sino que el Gobierno se ha pegado un tiro en el pie. La ventaja natural de poder blando que ha tenido EEUU durante tantos años, ahora la ha perdido bajo el Gobierno de Trump", afirma Mahbubani.

En 2018, Henry Kissinger, exsecretario de Estado y exconsejero de Seguridad Nacional de Nixon, le dijo a Mahbubani durante una comida en su club de Nueva York que el gran error de EEUU había sido lanzar un conflicto geostratégico con China sin una estrategia completa a largo plazo.

"China no tiene ningún deseo de pisarle los zapatos a EEUU. No cree que su sistema sea mejor que el resto, simplemente que es bueno para ellos igual que el de EEUU es bueno para EEUU. Washington tiene la visión contraria: cree que su sistema es el mejor y quiere que todos le copien", sostiene el escritor. "EEUU se ha enterrado a sí mismo. se ha centrado en frenar a China. Va a fallar, pero está decidido a intentarlo". Esta explicación sobre el sistema hace referencia a su papel en el escenario internacional y no a la situación interna de ambos países, como puede ser la violación de derechos humanos en el país asiático.

"Yo esperaba que el coronavirus demostrarse que mi tesis era errónea. Si la COVID-19 es el enemigo común de ambos, EEUU y China deberían unirse para luchar contra ella, pero ha pasado lo contrario. Se puede ver lo profundo que es este conflicto. A pesar de que está en el interés racional y nacional de EEUU parar la confrontación, esta continúa", concluye

Javier Biosca Azcoiti

24/05/2020 - 21:45h

Mahbubani.

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Lunes, 25 Mayo 2020 06:31

Covid: acelerador de cambios

Covid: acelerador de cambios

Las crisis son aceleradoras de cambios. La irrupción de los derechos sociales en las leyes laborales a nivel mundial no se entenderían sin la Primera Guerra Mundial, el Estado de bienestar y la concepción del gobierno como motor económico no sería igual sin la Segunda Guerra Mundial y la reconstrucción que devino. De manera más silenciosa, pero igual de relevante, está el listado de cambios sociales y políticos que se generaron tras la crisis financiera global de 2008: la crisis del modelo neoliberal, o del capitalismo de libre mercado, empezó con la caída de Lehman Brothers, la ruptura de la confianza, el absurdo del modelo de compra de derivados e hipotecas subprime, que le costaron al mundo el primer gran tropiezo desde la Gran Depresión. Recordar estos hitos me parece oportuno en el momento que estamos viviendo, y la pregunta parece obvia: ¿qué mundo, qué país, nos espera después del Covid-19?, ¿cuáles serán las características de esa "nueva normalidad" o modelo de convivencia social?, ¿quién gana y quién pierde en el reacomodo?

Existe un aparente consenso respecto a que nada será igual. De alguna manera, hay un relativo consenso respecto a que ese cambio será positivo. Las imágenes de la naturaleza recuperando espacios, de los animales salvajes tomando las calles, de la solidaridad y la conciencia cívica para enfrentar la pandemia animan ese espíritu positivo en la opinión pública confinada. Vayamos borrando esa impresión optimista, o la decepción será mayúscula. No tenemos derecho a engañarnos. El mundo que viene, la normalidad pospandemia, será de una profunda crisis económica global, de un replanteamiento de las cadenas de suministro, de una sutil y cotidiana sicosis, y de un desempleo sin precedente; ver la cifra de 40 millones de personas que han perdido su trabajo en Estados Unidos, la economía más poderosa del mundo, nos debe dar una idea del problema.

Hay un dato de Google que se popularizó hace tiempo, en el que pronostica que la mitad de los empleos en la próxima década aún no existen, y la mitad de los que hoy tenemos, desaparecerán. La automatización de la mano de obra, la digitalización de procesos, la "economía de la distancia" han encontrado en el Covid-19 su mejor catalizador. Pongo un ejemplo a ras de piso: cuántos changarros, pequeños restaurantes y fondas se montaron en aplicaciones como Rappi en estos días, para poder pagar las cuentas y subsistir. Esa adaptación no tiene reversa.

Sin ser un juego de suma cero, es inevitable pensar que lo que ganen algunas industrias, lo perderán otras. El turismo, el entretenimiento en vivo, las aerolíneas, las escuelas y universidades enfrentarán la mayor presión financiera de que tengan registro: ¿quién quiere y puede viajar a China, a Italia, hoy?, ¿deben –como se preguntan cientos de miles de estudiantes a nivel mundial– las colegiaturas mantenerse intactas, cuando la educación es en línea?, ¿cuántos aviones estacionados, a medio llenar, hay y habrá en los próximos años? El dato de que Air France/KLM hayan decidido dejar de utilizar el Airbus 380 –el avión de mayor capacidad– es un signo inequívoco de lo que viene.

¿Nos espera un mundo más limpio, más libre, más democrático, más próspero?, ¿nos espera uno más tenso, más paranoico, más cerrado entre pueblos y países, alérgico a la globalización y propenso a enfermar? La larga noche de las guerras del siglo XX nos dan un indicador importante. El abuso en el Tratado de Versalles al fin de la Primera Guerra, que hincó y devastó a Alemania, fue el caldo de cultivo para el crecimiento del descontento, el nacionalsocialismo, la barbarie y la Segunda Guerra. El fin de la pandemia y el establecimiento de un nuevo orden en nuestro tiempo marcarán el siglo XXI para bien –como muchos esperan– o para mal.

Por ello, como lo he escrito en otros artículos, reitero: es momento de que con humildad y sin prepotencias de grupo busquemos acuerdos ante algo tan complejo que hoy vive toda la humanidad. Es tiempo de escucharnos todos, de ponderar, sí con el conocimiento técnico, pero sin creer ser poseedores de la verdad absoluta; tampoco es tiempo de manipular verdades a través del poder; es tiempo de madurar acuerdos entre todos, por más difícil que parezca, para que en esta realidad prevalezca la cordura de que impere el bien común sin avasallar al que piensa y, por tanto, actúa diferente. Si ante un fenómeno tan desgarrador, como lo ha sido esta pandemia, no somos capaces de actuar con sensatez y prudencia, habrá ganado el egoísmo protagónico que nos coloque en una enfermedad aún más grave que la propia pandemia.

Al final de esta terrible jornada de la pandemia los países, y por tanto el mundo entero, harán real registro de los tantos cambios que hoy se pronostican hacia el futuro, y al cabo de un tiempo relativamente cercano sabremos si como generación fuimos capaces de haber aprendido la lección y si ello derivó a ser mejores o no. Así serán, ni más ni menos, nuestros hijos y nietos, quienes en un futuro cercano nos juzguen

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Lunes, 25 Mayo 2020 06:21

El mercado laboral en problemas

El mercado laboral en problemas

Cepal advierte sobre los riesgos que supone el coronavirus

La desocupación crecera al menos 3,4 puntos en la región, llegando a 11,5 por ciento. La cifra equivale a más de 11,5 millones de nuevos desempleados.

 

Cepal informó que la actividad económica de América Latina y el Caribe se contraerá 5,3 por ciento este año. Como consecuencia de esta contracción, la tasa de desocupación crecerá al menos 3,4 puntos porcentuales, hasta alcanzar una tasa del 11,5 por ciento, lo que equivale a más de 11,5 millones de nuevos desempleados. No obstante, el organismo advirtió que en la medida en que la dinámica de la pandemia se prolongue y las medidas de distanciamiento físico sigan siendo necesarias, cabe esperar que la contracción y el impacto en el empleo sean todavía mayores a los proyectados. Además, se espera un marcado deterioro de la calidad del empleo.

Muchos de los trabajadores de la región no tienen acceso a servicios de salud de calidad y, dadas las características de su trabajo, están más expuestos al contagio. Asimismo, sus ingresos son generalmente bajos, por lo que cuentan con una capacidad de ahorro limitada para hacer frente a períodos prolongados de inactividad. Tampoco disponen de mecanismos de sustitución de ingresos, como los seguros de desempleo, que generalmente están vinculados al trabajo formal.

El impacto en los mercados laborales de cada país de la región dependerá, entre otras cosas, de la estructura productiva y la composición del empleo de cada sector. Entre las áreas que se verán gravemente afectadas se encuentran las relacionadas con el turismo (aerolíneas, alojamiento, restaurantes y hoteles), el comercio y la industria, así como las actividades inmobiliarias y administrativas. Estos sectores son intensivos en mano de obra y algunos concentran una elevada proporción de empleo informal. De acuerdo a estimaciones de la OIT, la tasa media de informalidad es del 54 por ciento en la región, situación que expone todavía más a esos trabajadores.

En América Latina se estima que un 42,4 por ciento del empleo se encuentra en sectores de riesgo alto y otro 16,5 por ciento, en sectores de riesgo medio-alto. A raíz de ello, la probabilidad de que estos trabajadores vean reducidas sus horas de trabajo, sufran recortes salariales o pierdan el empleo es elevada.

En lo que refiere al impacto de la pandemia sobre el mercado laboral por sexo, se observa que las áreas en las que se considera que existe un riesgo alto de pérdida de empleos concentran una mayor cantidad de fuerza laboral masculina. De hecho, se estima que en promedio la proporción de mujeres empleadas en sectores de alto riesgo es de un 44 por ciento. Por otro lado, algunos de los sectores en los que el riesgo de paralización de la actividad se considera medio-bajo, como la educación y la salud, presentan una elevada concentración de empleo femenino. No obstante, Cepal advierte que hay que tener en cuenta que este menor riesgo de pérdida de empleo no implica que las condiciones de trabajo no se vayan a ver afectadas.

Por último, el informe también subraya que el impacto en los mercados laborales regionales dependerá de la capacidad de los países de adaptarse a nuevas formas de trabajo. “Si bien el trabajo a distancia, o teletrabajo, es una posibilidad para muchos trabajadores, no todos los países cuentan con la infraestructura tecnológica adecuada para ello. En la región, un 67 por ciento de la población es usuaria de internet, pero existen diferencias significativas tanto entre los países como dentro de ellos, que obedecen a factores como el nivel socioeconómico y la ubicación geográfica”, destaca el trabajo. 

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¿Quién ganó la segunda guerra mundial?

Se cumplen setenta y cinco años del fin de la Segunda Guerra Mundial. Se dice que la actual gravísima pandemia es la peor desde ese acontecimiento. Es posible. Hay que preguntarse por qué ocurrió esa anterior pandemia. La llamada Segunda Guerra fue resultado –en muchos aspectos- de la primera. La ambición torpe de las potencias ganadoras fue hasta el extremo de humillar a Alemania con un tratado de paz que era, sin más, una injuria. ¿Qué sectores de Inglaterra, Francia y Estados Unidos cometieron tal torpeza? Los de siempre: los banqueros y los militares. Alemania quedó en la ruina y no tuvo manera de levantarse. Para colmo, los revolucionarios espartaquistas fueron derrotados y un militar –alemán, claro- liquidó de un tiro en la cabeza a Rosa Luxemburgo, que fue arrojada como un despojo apiojado a un riacho y ahí quedó, en el lecho de ese río, víctima de la brutalidad del ejército derrotado en los campos de batalla de las trincheras y los gases letales. Porque la Primera Guerra fue terrible. Una matanza ciega, donde algunos no sabían contra quien o a favor de quien luchaban. Se dijo que sería la “guerra que habría de terminar con todas las guerras”. Falso. Cuando los aliados le impusieron a Alemania el Tratado de Versalles pusieron los cimientos de la siguiente guerra, que superó en horrores a la primera.

Alemania buscó recuperarse con la social-democracia de la ruidosa República de Weimar, con sus cabarets y su cine expresionista. Pero fue una democracia débil. En sus entrañas creció sin mayores problemas (aunque no dejó de tenerlos) el nacionalsocialismo, con las bandas callejeras de las SA y el golpe de la cervecería de Munich, que el ejército aún (apenas aún) leal a la democracia de Weimar hizo fracasar. Hitler quedó levemente herido, Göring duramente y Röhm (la cabeza de las SA) fue arrestado de inmediato. Hitler fue sometido a un juicio con jueces y fiscales que lo admiraban y, en su defensa, pronunció unos discursos formidables que le ganaron más adeptos. Luego, en 1924, fue recluido en la prisión de Landsberg por unos meses. Lo trataron muy bien y el futuro Führer dictó a Rudolf Hess el libro que sería la Biblia del nacionalsocialismo, Mi lucha. Todo estaba claro ahí. El tipo era un paranoico criminal, lleno de odio, ambiciones desmedidas y un racismo (odio a los judíos, a los gitanos, a los eslavos) que prenunciaba lo que vendría. El fracaso del golpe de Munich le enseñó que sería imposible llegar al poder con esa metodología. Habría que hacerlo por medio de la democracia y el parlamentarismo. Encontró a un genio de la propaganda, un hombre de baja estatura, rengo, tenaz, con una sonrisa arrolladora (cuando sonreía) y una inteligencia indudablemente poderosa. Era Joseph Goebbels.

En 1933 los nazis llegan al poder. Las cárceles están llenas de opositores políticos, las masas (que han visto el despliegue de la brutalidad de las SA en las calles y contra los comunistas) le temen al vertiginoso Führer, pero, a la vez, ven en él (dentro de una economía devorada por la inflación) al único posible salvador de la patria. Grave error que pagarían caro. Hitler llevaría el país al desastre total. Desencadenaría una guerra que habría de amontonar entre 50 y 75 millones de muertos. Al final, recluido en el búnker de la cancillería, con un parkinson que lo hacía temblar, con la mirada perdida, drogado, desolado ante la aplastante derrota habría de pegarse un tiro. Ya Goebbels era el nuevo Führer, dio el último dicurso fragoroso (con los soviéticos a 200 metros) y luego envenenó a sus seis hijos, le pegó un tiro a su esposa Magda, una nazi recalcitrante, y se mató él. La Segunda Guerra Mundial había terminado.

El ascenso de Hitler al poder fue apoyado por la oligarquía industrial alemana, por las acerías británicas y norteamericanas, por la Ford (Hitler tenía un retrato de Henry Ford en su despacho), la General Motors, la tibieza de Francia y la endeblez negociadora de Inglaterra por medio de su primer ministro Neville Chamberlain, que admiraba el crecimiento de Alemania. Hasta Churchill dijo, en 1938, que desearía un hombre como Hitler si su país se viera en problemas graves. ¡Y la versión occidental dice que todo se debió al pacto Molotov-Ribbentrop que permitió la invasión a Polonia! La Unión Soviética fue el país que menos apoyó a Hitler en comparación con las otras grandes potencias. Y fue la que más hizo para derrotarlo. No es que uno sea stalinista ni bolchevique, Dios nos libre, pero la verdad hay que decirla. Sobre todo cuando occidente insiste en falsear la historia.

El error que llevó a Hitler a perder la guerra fue la apertura de un segundo frente en el Este, la Operación Barbarrosa. Arrojó, sobre la URSS, 200 divisiones. Unos tres millones de hombres. Repitió el brillante método de la Blitzkrieg, la guerra relámpago. Avanzó con una rapidez fulminante en territorio ruso. Los horrores que cometieron los alemanes en esa campaña son incontables e indescriptibles. Mataron a millones de campesinos, eslavos todos, una raza inferior para los nazis. Leningrado resistió con heroísmo. Shostakovich, en pleno sitio de la ciudad, compuso su séptima sinfonía. Y los nazis se detuvieron en Stalingrado, un punto de conquista cuyo nombre seducía a Hitler. Goebbels no manejó la propaganda de la campaña de Rusia. Se había opuesto a la apertura de un frente en el Este. No se había ganado la batalla de Inglaterra. Los aviones de la Royal Air Force desplegaron un coraje poderoso y frenaron a los incesantes aviones de la Luftwaffe de Hermann Göring, que había sido un as de la aviación durante la primera guerra. No se podían distraer 200 divisiones en Rusia cuando aún Inglaterra estaba lejos de ser vencida. Pero Hitler, en 1941, cuando invade Rusia, cree aún en la invencibilidad de la Wermacht. Stalingrado lo golpeó duramente. El mariscal von Paulus, al frente de la Operación Barbarrosa, se rindió incondicionalmente y empezó a colaborar con los soviéticos.

Entonces el Ejército Rojo pasó a la ofensiva. Y entraron en Berlín y plantaron una bandera roja en lo alto del Reichtag y ganaron la guerra. Habían perdido 27 millones de hombres. Se cumplieron en estos días 75 años. Inglaterra fue heroica resistiendo a la Luftwaffe en 1940. Los norteamericanos, y sus aliados, invadieron Normandia y lucharon contra 10 divisiones alemanas. Patton (que, al fin de la guerra, quería rearmar a las SS y avanzar hasta Moscú que era “el verdadero enemigo”) fue un general brillante. Eisenhower también. Y el orgulloso Montgomery no menos. Pero el general Zhukov y su Ejército Rojo fueron los que más hicieron por la derrota del nacionalsocialismo. Las películas de Hollywood nos contaron con Spielberg los horrores del desembarco en Normandía, Francias Ford Coppola escribió el magnífico guión sobre el magnífico Patton, y los rusos hicieron películas, que nunca vimos, para contar la resistencia de su pueblo y la eficacia heroica de sus soldados. Hay que contar esta versión. No solo es justa, también es cierta.

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Jerome H. Powell, presidente de la Reserva Federal, se unió a varios de sus colegas para advertir que la economía estaba en un territorio incierto y que no estaba claro cuándo se recuperarían los empleos y la actividad. Foto: Erin Schaff / The New York Times

Jerome H. Powell, presidente de la Reserva Federal, y otros altos funcionarios del banco central advirtieron el jueves que Estados Unidos estaba experimentando un shock excepcional en la pandemia de coronavirus, y que no estaba muy claro cuándo y cuán bajo sería el desempleo y la prosperidad generalizada.

La economía de los Estados Unidos se encuentra en una "recesión sin precedentes modernos", dijo Powell, pocas horas después de que los datos del gobierno mostraran que otros 2.4 millones de personas presentaron nuevas solicitudes de desempleo la semana pasada.

"En el mejor de los casos, es difícil predecir el camino de la economía con certeza", agregó. "Ahora estamos experimentando un nuevo nivel de incertidumbre, ya que las preguntas que solo el virus puede responder complican las perspectivas".

Los comentarios del jefe de la Fed subrayaron un punto que sus colegas hicieron repetidamente en una serie de compromisos el jueves: El camino hacia la recuperación no es obvio ya que la economía y el mercado laboral absorben el mayor impacto en generaciones. En ese contexto, dijeron varios, tanto los formuladores de políticas de la Fed como los del Congreso y la Casa Blanca deberían estar preparados para hacer más si es necesario.

 

Las solicitudes de desempleo en EE.UU alcanzan los 38,6 millones

 

A pesar de que las restricciones a las empresas comenzaron a levantarse en los Estados Unidos, otros 2,4 millones de trabajadores solicitaron beneficios por desempleo la semana pasada, informó el gobierno el jueves, lo que eleva el total de nuevas reclamaciones a más de 38 millones en nueve semanas.

"La hemorragia ha continuado", dijo Torsten Slok, economista jefe de Deutsche Bank Securities, sobre las crecientes pérdidas de empleos. Él espera que la tasa oficial de desempleo para mayo se acerque al 20 por ciento, por encima del 14.7 por ciento reportado por el Departamento de Trabajo en abril.

Una reciente encuesta de hogares de la Oficina del Censo sugiere que el dolor está muy extendido: el cuarenta y siete por ciento de los adultos dijeron que ellos o un miembro de su hogar habían perdido ingresos laborales desde mediados de marzo. Casi el 40 por ciento esperaba que la pérdida continuara durante las próximas cuatro semanas.

Y existe una creciente preocupación de que muchos trabajos no regresen, incluso para aquellos que se consideran despedidos temporalmente.

 

The Atlantic despide a decenas de trabajadores

 

The Atlantic despedirá a 68 trabajadores en "eventos, ventas y editorial", dijo el jueves David G. Bradley, presidente de Atlantic Media, en un correo electrónico del personal, mientras la publicación lucha con las mismas fuerzas, principalmente una caída en la tecnología digital. publicidad, que ha afectado a decenas de miles de empleos en los medios de comunicación durante la crisis del coronavirus, incluso cuando ha experimentado un fuerte aumento de suscriptores.

Los despedidos representan el 17 por ciento del personal total, dijo The Atlantic en un comunicado. Los ejecutivos tendrán su recorte salarial, y habrá congelaciones salariales generales.

Bradley dijo que un pivote estratégico a largo plazo para un modelo de negocio que se basa principalmente en los ingresos de los lectores, "se acelera, y se hace necesario, por la anulación casi completa de los eventos en persona de la noche a la mañana y, por ahora, un refuerzo. disminución de la publicidad ".

The Atlantic instituyó un muro de pago en línea el año pasado y desde entonces ha agregado 160,000 nuevos suscriptores, dijo Bradley. Más de 90,000 de ellos se han agregado desde marzo. La revista, que tiene 163 años y que alguna vez fue editada por Ralph Waldo Emerson, ha recibido grandes elogios por su cobertura de la pandemia.

Hace tres años, Bradley vendió una participación mayoritaria en Atlantic Media a Emerson Collective , la organización fundada por la multimillonaria Laurene Powell Jobs.

(Informaciones de agencias, The New York Times, BBC)

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Ecuador recortará 4 mil mdd al gasto fiscal por la pandemia del Covid-19

Quito. Ecuador, en crisis económica por la pandemia de coronavirus, recortará 4 mil millones de dólares en el gasto fiscal mediante la reducción de la jornada laboral de los empleados públicos, la eliminación de ministerios, entidades estatales, embajadas y consulados, pero ofrecerá mil millones de dólares para la reactivación privada, anunció ayer el presidente Lenín Moreno.

Agregó que son medidas "para evitar el derrumbe de la economía nacional... el país jamás ha enfrentado una situación tan grave: Ecuador dejará de recibir 8 mil millones de dólares por los estragos de la emergencia, además de los 4 mil millones de déficit del presupuesto general del Estado".

Destacó que sumadas todas las guerras y desastres naturales que ha sufrido el país en toda su historia "nunca llegaríamos a las pérdidas humanas y económicas que hoy vivimos".

Con estas medidas la masa salarial bajará 980 millones de dólares y los bienes y servicios otros 400 millones. Los empleados públicos trabajarán seis horas diarias en lugar de ocho y recibirán un pago por la jornada reducida. Médicos, militares y policías seguirán trabajando ocho horas y en el sector educativo se laborará siete horas.

Moreno explicó que desde que empezó la crisis sanitaria, 150 mil personas han perdido su empleo. Al detallar su plan mencionó que desaparecerán o se fusionarán 10 ministerios, siete empresas públicas, como ferrocarriles, medios de comunicación y correos, y algunas embajadas. Las entidades que no cierran deberán reducir su presupuesto entre 10 y 15 por ciento.

En el caso de la aerolínea Tame, que ha perdido más de 400 millones de dólares en los últimos cinco años, Moreno indicó que entrará en proceso de liquidación.

Durante la gestión de Moreno, que comenzó en 2017 y concluye en 2021, más de 40 ministerios e instituciones públicas han sido eliminadas. El mandatario, quien se desempeñó como vicepresidente del pasado gobierno, ha desarticulado los principales programas sociales creados por su antecesor Rafael Correa.

La difícil situación económica de Ecuador, por el alto endeudamiento de 65 mil millones de dólares (con un PIB de 110 mil millones de dólares) y su dependencia del petróleo como principal producto de exportación en un contexto de caída de precios, se agravó con la pandemia del coronavirus.

El ministro de Finanzas, Richard Martínez, aseguró que las decisiones adoptadas por el gobierno tienen "un claro enfoque de sacrificio y esfuerzo en el sector público... estamos actuando con la mayor responsabilidad posible y protegiendo a sectores prioritarios como salud y seguridad".

Moreno ofreció más de mil millones de dólares para el sector privado con el fin de reactivar la economía y dispuso una reducción en el precio de la gasolina de 1.85 1.75 dólares el galón.

Ante este panorama, el lunes se reportaron protestas de miles de trabajadores de diversos sectores sociales en Quito, Guayaquil y Cuenca, contra la nueva Ley Humanitaria, que flexibiliza el régimen laboral, ya que favorece a los patrones, pues podrán descontar hasta 45 por ciento del salario a sus empleados, denunció Mesías Tatamuez, presidente del Frente Unitario de Trabajadores de Ecuador.

Por otra parte, Guayaquil, epicentro de la pandemia en el país, entrará hoy en una nueva fase que le permitirá relajar las medidas de confinamiento, anunció la alcaldesa Cynthia Viteri

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La primera ministra neozelandesa, Jacinda Ardern, flanqueada por un coronel del ejército del país y el ministro del Interior David Rowland /AAP/dpa

La primera ministra Jacinda Ardern ha pedido a los empresarios valorar esta opción y continuar con la flexibilidad laboral y el teletrabajo impuesto durante la crisis del coronavirus

 

La primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern, ha sugerido que los trabajadores consideren una semana laboral de cuatro días y otras opciones de trabajo más flexibles para permitir la conciliación de las familias y fomentar el turismo interno en el país.

En un vídeo publicado en Facebook y recogido por The Guardian, Arden asegura que ha recogido todas las sugerencias ciudadanas, desde una semana más corta a tener más días festivos con el objetivo de estimular la economía. "Se lo he escuchado a muchas personas y en definitiva debe ser algo que tienen que debatirlo empleados y empleadores", apunta la primera ministra. "La COVID nos ha enseñado muchas cosas, entre ellas la flexibilidad laboral y el teletrabajo".

Este sistema estaría inspirado en el kurzarbeit alemán. Un modelo que permite mantener y compatibilizar el empleo con tener más tiempo libre o invertirlo en mejorar sus capacidades laborales.

Jacinda Ardern ha hecho un llamamiento a los empresarios a tener en cuenta esta posibilidad cuando en su empresa sea aplicable porque "ayudaría al turismo" en el país. El mensaje, grabado en Rotorua, uno de los puntos más turísticos de Nueva Zelanda, ha supuesto un alivio para el sector, que lleva semanas sufriendo una decaída en los ingresos por la falta de turistas extranjeros y los recortes en su economía que los propios neozelandeses están haciendo por los despidos.

Aunque este anuncio informal de la primera ministra llega tras la crisis del coronavirus, algunas empresas locales ya tenían implantado este sistema desde hace varios años. Es el caso de Andrew Barnes un empresario que, desde 2018, permite la jornada laboral de cuatro días a sus 200 trabajadores y que, según Barnes, ha mejorado la productividad y beneficiado la salud mental y física de sus empleados. Dice también, que ha tenido un impacto positivo en todas sus familias, su entorno más cercano e incluso en el cambio climático.

“Necesitamos mantener todos los beneficios del teletrabajo, incluido el aire más limpio y la falta de atascos, la pérdida de productividad derivada de los desplazamientos. Además, ayuda a las empresas a mantenerse a flote", asegura Andrew Barnes al periódico británico. Tenemos que ser audaces con nuestro modelo. Esta es una oportunidad para un reinicio masivo ".

Desde que comenzó la pandemia, miles de personas han perdido su trabajo en el país y el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha previsto que la economía se contraiga un 8% y las cifras de desempleo aumenten entre un 15% y un 30%.

eldiario.es

20/05/2020 - 11:22h

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Varias personas esperan el autobús cerca del mercado donde se sospecha que surgió el virus EFE

Los países reunidos la Asamblea Mundial de la Salud intentan poner en marcha una misión científica para determinar el origen de la pandemia

 

Pocas veces una Asamblea Mundial de la Salud ha recibido tanta atención internacional. Durante este lunes y martes, como sucede una vez al año, cientos de delegados de los países miembros se reúnen en el que es el mayor órgano de toma de decisiones de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Sin embargo, a juicio de muchos, esta es una asamblea "sin precedentes" por las circunstancias en las que se desarrolla: la pandemia de coronavirus marca el fondo y la forma.

La agenda ha tenido que abreviarse y concentrarse en dos días, y por primera vez se celebra de manera virtual – y no en Ginebra (Suiza) – debido a la crisis del coronavirus. El telón de fondo, marcado por las tensiones políticas, también ha añadido expectación al encuentro, con una OMS muy cuestionada por Estados Unidos y atrapada en el fuego cruzado con China, pero que ha salido fortalecida en esta primera jornada en la que se han sucedido las muestras de apoyo de los Estados a la agencia especializada de Naciones Unidas.

Sobre la mesa está una propuesta de resolución presentada por la Unión Europea junto a decenas de países miembros en la que se pide iniciar lo antes posible "un proceso gradual de evaluación imparcial, independiente y exhaustivo" de la respuesta sanitaria internacional coordinada por la OMS. El documento – que firman el grupo de Estados de África y otros 40 países como Rusia, Japón o Australia – no menciona a China pero pide, además, que se continúe trabajando para "identificar la fuente zoonótica del virus y la ruta de introducción a la población humana, incluido el posible papel de los huéspedes intermedios, incluso a través de esfuerzos como misiones de campo científicas y colaborativas". La OMS ya había anunciado que valora enviar una nueva misión de expertos a China para buscar el origen de la COVID-19.

Hasta ahora, Pekín ha visto la mayoría de los llamamientos políticos a una investigación internacional independiente sobre los orígenes de la COVID-19 como un intento de culparlo del estallido de la enfermedad a nivel mundial, algo que también ha generado tensiones con otros países, como Australia. Durante esta primera jornada, el gigante asiático se ha mostrado abierto a una investigación liderada por la OMS y una vez la pandemia esté controlada. Hace unas semanas, se mostró favorable a una eventual misión del organismo para " concluir el origen del virus en un momento adecuado" .

En la asamblea mundial, los Estados miembros discuten el proyecto de resolución y determinan si les interesa apoyarla. Como explica la OMS, el objetivo es trabajar por consenso y casi todas las resoluciones se adoptan sin votación. Cuando se vota, se decide por mayoría en la asamblea, que consta de 194 miembros. Se espera que haya un resultado este martes. Las resoluciones dirigen a la OMS e instan a los países a que tomen medidas específicas, recopilen más evidencia o presenten informes sobre su puesta en marcha.

La asamblea, que es la 73ª, se ha inaugurado en la mañana de este lunes con un primer tramo centrado en cumplir los protocolos y los procedimientos habituales. Entre intentos de agilizar las intervenciones, varias delegaciones han participado con ciertas dificultades debido a problemas técnicos de conexión y de sonido que a su vez complicaban los servicios de interpretación en diferentes idiomas.

Las declaraciones de los diferentes países han estado centradas en la pandemia de COVID-19 y en su respuesta a la enfermedad. Son varias las delegaciones que han apelado a la solidaridad global, llamando a "no politizar" el virus, y en general han mostrado su apoyo al liderazgo de la OMS en su respuesta al coronavirus.

A este respaldo se ha unido Antonio Guterres, secretario general de la ONU, quien ha afirmado que el organismo, como coordinador de una respuesta sanitaria a gran escala, es "insustituible" y que la "mayor preocupación" tiene que ser cómo dotarla de "recursos mejorados", en un momento en el que EEUU ha anunciado el cese de su financiación a la OMS. También ha deslizado una crítica contundente a las "estrategias diferentes, a veces contradictorias" adoptadas por diferentes países contra el virus. "Todos estamos pagando un precio muy alto. Muchos países han ignorado las recomendaciones de la OMS. Como resultado, el virus se ha extendido por todo el mundo y ahora se está moviendo hacia el Sur Global, donde su impacto puede ser aún más devastador", ha aseverado Guterres.

La OMS iniciará una evaluación independiente

En su discurso de inauguración, el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus ha recogido el guante de la resolución presentada por decenas países miembros, en la que piden iniciar, en el momento adecuado y lo más pronto posible "un proceso gradual de evaluación imparcial, independiente y exhaustiva para examinar la experiencia adquirida y las enseñanzas extraídas de la respuesta sanitaria internacional coordinada por la OMS" a la COVID-19.

El jefe del organismo ha asegurado que acoge "con beneplácito" la propuesta y ha afirmado que iniciará "una evaluación independiente lo antes posible para revisar la experiencia adquirida y las lecciones aprendidas" . Son mecanismos que ya existen y que se pusieron en marcha por ejemplo tras el brote de ébola de 2014. De hecho, una primera evaluación independiente sostiene que la actuación de la OMS "fue más rápida que para las epidemias del MERS o el SARS", pero los Estados Miembros no fueron igual de rápidos en su reacción.

No obstante, Tedros Adhanom Ghebreyesus ha dejado claro que la revisión debe abarcar la responsabilidad de "todos los actores de buena fe". "Cada país y cada organización deben examinar su respuesta y aprender de su experiencia" para garantizar que "esto nunca vuelva a suceder", ha indicado.

Por su parte, el presidente chino, Xi Jinping, ha defendido ante la asamblea anual su gestión de la epidemia, detectada por primera vez en la ciudad china de Wuhan, asegurando que su país ha "actuado con apertura, transparencia y responsabilidad". También ha dicho que apoya la idea de una "evaluación exhaustiva de la respuesta mundial a la COVID-19 para resumir la experiencia y subsanar las deficiencias". Ha dicho que tal revisión "debería basarse en la ciencia y ser profesional, dirigida por la OMS y realizada de manera objetiva e imparcial". No obstante, también ha indicado que tal examen debe efectuarse una vez el virus esté bajo control. Asimismo, ha dicho que "es necesario seguir apoyando la investigación mundial de los científicos sobre el origen y las vías de transmisión del virus".

Uno de los más críticos con la OMS ha sido el secretario de Sanidad de Estados Unidos, Alex Azar, que en línea con las acusaciones vertidas por la administración Trump ha asegurado que este organismo "fracasó en su misión" de compartir información con la comunidad internacional. "La OMS no consiguió la suficiente información para atender al mundo, y murieron muchas personas", ha dicho el responsable del país con más casos y fallecidos con COVID-19 del mundo. "Esto no puede volver a ocurrir, la OMS debe ser mucho más transparente y rendir cuentas", ha zanjado durante su intervención por videoconferencia.

Por Icíar Gutiérrez

18/05/2020 - 22:10h

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El hambre lanza a centenares de chilenos a las calles para protestar

Caos en las alcaldías; el gobierno central no aclara ni cómo ni cuándo se distribuirán los comestible

 

Santiago. El hambre y la desesperación lanzaron ayer a centenares de vecinos de municipios pobres de Santiago y ciudades como Valparaíso, a protestar en las calles levantando barricadas, prendiendo fogatas y enfrentándose a carabineros que los reprimieron con cañones de agua y gas lacrimógeno, además de realizar varias detenciones.

Apenas la noche del domingo el presidente Sebastián Piñera había prometido distribuir 2.5 millones de cajas con alimentos en sectores vulnerables y de clase media, pero no dijo ni cómo ni cuándo se haría la repartición. Ayer, mientras ocurrían los enfrentamientos, salió apresuradamente a precisar que las provisiones llegarán a 70 por ciento de los hogares, directamente a las casas, y que eso ocurrirá esta semana o a principios de la próxima, pidiendo "tranquilidad y compresión".

La promesa de comida hizo que centenares de personas se volcaran ayer a las municipalidades para obtenerla, pero los alcaldes no pudieron ofrecer respuesta porque el anuncio presidencial los tomó por sorpresa y no tenían información oficial. Ellos han reclamado durante semanas mayor respaldo desde el gobierno, tanto financiero como en mercancías, porque han agotado sus recursos en apoyo a sus comunidades.

La desesperación por conseguir alimentos hizo que se multiplicaran los llamados a protestar durante la noche del lunes, con un cacerolazo masivo justo al cumplirse siete meses del estallido social de octubre. Apenas oscurecía, en Villa Francia, al oeste de Santiago, se reportaba la quema de un autobús.

Las 32 comunas (alcaldías) del Gran Santiago, y seis aledañas, están desde el pasado viernes en una cuarentena que confina a más de 8 millones de personas, de las cuales unos 3 millones viven al día y si no salen a trabajar no pueden subsistir.

Sady Melo, alcalde de El Bosque, al sur de Santiago, con 162 mil habitantes de bajos ingresos, centenares de los cuales protestaron ayer, dijo que "la crisis sanitaria tiene el rostro de la pobreza en nuestras comunas, está despertando la crisis social como consecuencia del problema de salud", por lo cual insistió en "pedir al gobierno que las ofertas que haga, las cumpla. Se nos dijo que nos entregarían cien millones de dólares de libre disposición para alimentos o productos sanitarios, pero esos recursos aún no llegan".

Insistió en que "nos habría gustado que Piñera nos hubiera preguntado cómo cooperar en la entrega de esas cajas con comida", e insistió en que "somos nosotros los que estamos en la primera línea, enfrentando en el día a día a nuestras vecinas y vecinos".

Entrevistado para una televisora, un vecino reclamó airado que "el Estado sólo está ayudando a los empresarios y a los bancos, pero aquí es la población la que sufre hambre", mientras otro dijo que "están cobrando la luz, el agua, hay que comprar el gas, mucha gente paga renta y con qué, si nadie puede trabajar. El problema no es la cuarentena, es la ausencia de un Estado que no se preocupa por su pueblo".

El aislamiento social en Santiago se impuso luego de que la plaga se extendió desde los barrios ricos hacia las barriadas populares. Al respecto, Gonzalo Durán, alcalde de Independencia, al norte de Santiago, con 101 mil habitantes, se quejó de que "las cifras que entrega el Ministerio de Salud esconden una realidad que enfrentamos en el territorio, aquella que muestra cómo el efecto de la pandemia está azotando con mayor fuerza a las comunas con mayor población vulnerable y que ello implica que hay más contagios y mayor letalidad, ahí donde se ha segregado a los más vulnerables".

Al respecto, Durán dijo que en el municipio a su cargo la tasa de pruebas que han dado positivo al Covid-19 supera 80 por ciento, y la de letalidad está lejos de estabilizarse, con cifras que rebasan el doble de las de los barrios ricos.

Cristián Fuentes, académico de la Universidad Central, lamentó "este nuevo error del gobierno, que hace anuncios sin establecer fecha ni dar mayores detalles, después habla de este fin de semana o la próxima, no se sabe a quién le van a comprar los alimentos ni cómo se distribuirán. Todo mal."

A las 21 horas de ayer (hora local) comenzó en Santiago y en otras ciudades del país un cacerolazo convocado tanto en conmemoración de los siete meses del alzamiento social iniciado el año pasado, como en protesta contra el gobierno por el manejo errático de la crisis sanitaria. Se reportaban también bloqueos de calles, barricadas y enfrentamientos con carabineros en lugares como Villa Francia, población La Pincoya, y en las comunas de Peñalolén, La Granja y Estación Central.

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