La “disputa del sentido común” entre códigos mafiosos

Prometen que resolverán problemas, que corregirán desigualdades, que desterrarán el hambre, la desnutrición y la pobreza. Prometen recortar impuestos, abrir más escuelas, mejorar los salarios, construir hospitales, carreteras, presas e infraestructura de “primer mundo”. Juran que serán infatigables, que no habrá despotismo, autoritarismo, sectarismo ni privilegios para amigos ni familiares. Se desgarran las vestiduras por la patria, por la república, por las leyes y por las “buenas costumbres” y bla, bla, bla. Todo eso montado en la ninguna estructura legal que los obligue a rendir cuentas por cada mentira proferida y cada falacia premeditada. “Por el engaño nos han dominado más que por la fuerza” decía Simón Bolívar. Hoy incluye engaño con “trolls”, “bots”… y todo tipo de canalladas en “redes sociales”. 

No se trata de un “arte de genios”, engañar a los pueblos es una industria del capitalismo, muy rentable, ideada para ganar votos -a como dé lugar- gracias a emboscadas mafiosas que “naturalizan” conductas delincuenciales como si fuesen prendas morales inmaculadas. Fabrican un cierto “sentido común” cuajado de mentiras disfrazadas de “procesos electorales” donde engañar, impúdicamente, parece ser “cualidad” de “políticos”. Un “mérito” de la modernidad... un logro de la estulticia. Pero en realidad es un delito... es un fraude.


Los sistemas y procesos electorales, con sus leyes y sus reglamentos, sus “valores entendidos” y sus tradiciones… (que nada tienen de ingenuos) han permitido una serie de perversiones mediáticas diseñadas por “expertos” para hacer pasar por “democráticos” los embustes de los “candidatos” oligarcas, sus partidos y sus adláteres. Nos han llenado las páginas de la historia con engaños de todo tipo, especialmente con saliva de “políticos” lenguaraces que, para “ganarse la confianza” de los electores, despliegan todo género de argucias y falacias. Y todo eso legalizado y naturalizado por la fuerza del negocio implícito en vender campañas políticas al margen de la ética más elemental. Otro capítulo es el delito de lesa humanidad que consiste en prometer el cumplimiento de tareas que jamás se cumplen o que se cumplen al contrario de lo prometido. “Fortaleceremos la economía”, “defenderemos el empleo”, “garantizaremos la salud”, “mejoraremos la educación”, “garantizaremos la vivienda” y bla, bla, bla, bla. Jamás un tribunal especializado en delitos de falacias electorales, fraudes o traiciones a mansalva. Jamás una herramienta de justicia para los pueblos que miran desfilar ante sus ojos y sus oídos la retahíla nauseabunda de palabrería electorera diseñada corruptamente para el engaño serial. Delincuencia con premeditación, alevosía y ventaja. Sin atenuantes.


Millones de dólares gastan las campañas políticas. Maquillan el oportunismo electoral con artilugios de propagada, rostros felices, poses glamorosas. Casi nunca ideas y menos trabajo real. Lo urgente, para ellos, es sumar votos, más tarde les vendrá un sueldo y para las masas el olvido. Se trata de vender ilusiones. Plagan las ciudades con carteles, volantes, anuncios televisivos, radiales, periodísticos. Saturan cuanto espacio está al alcance de sus patrocinadores, (sus patrones), para aparecer renovados y resucitar de su mediocridad, frescos, carentes de memoria... recién nacidos... van por el mundo recitando soluciones que presumen conocer y que pueden aplicar en un santiamén. Dicen que lo pueden todo, que lo quieren todo para el pueblo todo, todo a cambio de votos, votos, muchos votos. Las campañas basadas en despliegues mediáticos ostentosos suelen ser repeticiones de lo mismo, de mala calidad y poca información: frases ambiguas, remates rimbombantes y desconocimiento de problemas reales y urgentes en la vida cotidiana. Invierten sumas obscenas. Por ejemplo Odebrecht


Hay escándalos de financiamientos irregulares en Inglaterra, Alemania, Francia, España, Colombia, Brasil; Nicaragua, Perú, Ecuador. Parece que es cosa frecuente y nunca sancionada. Hay cuentas especiales que se manejan en secreto para engordar los montos de presencia pública. No pocos sospechan de dinero aportado por narcotraficantes y mafias de toda índole. Acaso la subsistencia de estos últimos dependa de ciertas alianzas con aquellos funcionarios golondrinos. La mitad de la población mundial padece pobreza y exclusión.
Los grandes beneficiados de las campañas, además de los aparatos burocráticos que pagan, son los monopolios multimedia, las agencias publicitarias y los estudios de marketing político que reinan impúdica e impunemente en alianzas con funcionarios de turno. Esas campañas quieren hacernos creer que su idea de política nos es imprescindible, que es muy decente, muy oportuna. Quieren hacernos creer que eso es la democracia, que la democracia consiste sólo en votar, que votar es ser “buen ciudadano”, “buen patriota”, votar para que otros decidan y gasten. Especialmente los que más se anuncian y luego el olvido. Su único programa de fondo es conservar al capitalismo vivo cueste lo que cueste. Y ya costó mucho.

Mientras esto no quede superado desde abajo, nosotros debemos evaluar y sancionar, la justicia y la defensa de los votos democráticos de verdad; evaluar y sancionar la injerencia de los monopolios mediáticos y la intromisión de caciques banqueros, terratenientes y empresariales. Evaluar y sancionar cuánto abonan y pagan para profundizar la alienación y deformar la realidad para acaparar votos. Con evidencias nítidas sobre la asimetría tecnológica y el derecho a las herramientas electorales... con la garantía irrevocable del derecho al referéndum revocatorios en todos los cargos; con fundamentos hacia una nueva legislación la justicia electoral en términos de derecho y de igualdad de condiciones para la participación de todos... un referéndum con voto directo y comprometido que sea capaz de poner a consideración de todos la urgencia de una nueva educación electoral bien informada, sin coerciones, sin emboscadas… Referéndum revocatorio contra toda mentira y todo mentiroso, en fin, Justicia electoral de cabo a rabo como herramienta emancipadora y como ventana abierta de la democracia verdadera.


Mientras avanzamos hacia ese consenso, producto de nuestra organización y nuestra movilización, con un programa de transparencia electoral y participación directa de las bases, llamémonos a perfeccionar la crítica contra todas las trampas ideológicas que se pasean impunemente por todos los medios. Esto es un problema de seguridad nacional, tan peligroso y amenazante como las bases militares imponiéndose en nuestros territorios.


Que nunca más quienes roban, torturan, reprimen, saquean y humillan sistemáticamente a un pueblo, puedan salir victoriosos en unas elecciones. Que nunca más el que exhibe con impudicia –impune- en los hechos, su obscenidad ideológica, sus derroches, sus corruptelas, su servilismo, su entreguismo… su estulticia, pueda ganar el voto de una mayoría y representarla. Esos que se muestran circenses y faranduleros, insensibles al dolor popular, embriagados con su “vida empresaria” o “funcionaria”, henchidos de glorias fraudulentas, desfigurado el rostro por su mentalidad corrupta, deformados por su ignorancia y señalados como delincuentes, criminales y traidores… todo junto y por partes no pueden ser elegidos. Tenemos a la vista casos estruendosos. Todo análisis simplista prueba ser fallido.


Si se cree que todo lo resuelve una “buena foto” y un “buen slogan” repetidos hasta la nausea… si todas las formas del maltrato operan ideológicamente como fatalidad para el pueblo y golpe de suerte para el “político”… en suma si los trabajadores nos son protagonistas ni conductores de la acción política, incluso electoralmente ¿En qué piensa el que vota, cuando vota? Como está de moda que los “candidatos” de las oligarquías no expliquen, no respondan no postulen… convicciones, programas o planes. (moda en España, México, Argentina, Colombia…) porque es “tendencia” en el mercado de las “ingenierías de imagen”. Como se estila la pose más que la idea, quizá en la lógica “moderna” de la burocracia burguesa prospera el silogismo infeliz de que: el elector que no piensa es el elector anhelado. O mejor aún, el elector que sólo piensa lo que le decimos que piense, es decir nada, será el elector más codiciado por los estrategas de la vaciedad electoral.


Y todo eso a precios demenciales con episodios de obscenidad inenarrable a la hora en que no hay cuenta que salga si hacemos balance de costos de “campañas” electorales. Los grandes triunfadores como siempre son los monopolios y consorcios televisivos, radiofónicos y editoriales que con formato de “propaganda oficial” o camuflados con entrevistas, referencias o noticias facturan a destajo en el reino del mercenarismo mediático esta vez disfrazado de “democracia”. El costo por voto es una bofetada (otra más) a la clase trabajadora que paga por estos circos el precio de ser humillada, despreciada y robada por el modelo de fraudes políticos consuetudinarios. Y dicen, algunos “politólogos” que eso es lo “moderno”.
Dicen muy despatarrados los señorones y los señoritos que medran con los procesos electorales (funcionarios, publicistas, asesores, encuestadores, periodistas….ufff) que al pueblo le gusta ver a los “políticos” en contacto con la realidad (pero sin decir qué harán con ella, qué mandato obedecen ni cuánto cobran por eso) Dicen los “eruditos” del voto que a la gente le gusta que el “político” debata (pero al estilo televisivo, con tiempos recortados, sin mucho enredo y calculando los anuncios publicitarios sin los cuales en negocio de la imagen no se sostiene… dicen) Dicen los “jefes de campaña”, de los candidatos oligarcas, que la gente vota por la “gestión” y no por el discurso. Y le llaman gestión a salir en la foto, en la tele, en los cines en carteles públicos… con su sonrisa de vencedor y su slogan de coyuntura. Dicen que eso es hacer “política”. Confunden a los pueblos con los “públicos”.


En el fondo de la historia la cosa es muy distinta. Los pueblos votan acosados por una sistema de presión primero económico-política, con ello ideológica y mediática, en el que reina la incertidumbre y el chantaje omnipresentes, bajo miles de trastadas cotidianas y en el pantano de la desinformación y la manipulación de la realidad. Si hubiese información libre y suficiente, si la comunicación sirviera para organizarnos críticamente y para confiar en la fuerza de los trabajadores y no para el individualismo y el linchamiento mediático de las luchas a nadie se le ocurriría votar por sus verdugos aunque se disfrazaran de santos o de “buenos muchachos”. Nadie pondría un voto a cambio de babas gerenciales salpicadas contra la historia de despojos y humillaciones incontables. Nadie votaría ni por el “glamour” de campaña ni por el fetiche. Nadie pondría su confianza en el torturador histórico que ha mentido, robado y vuelto a mentir y robarnos sempiternamente. Nadie permitiría semejante farsa y fraude, si pudiésemos votar libremente. Sin capitalismo. Votaríamos sólo por quienes conocemos, con nosotros, en lucha hombro a hombro, diariamente y por el bien de todos. ¿Exagero?


Es urgente una Revolución de la Justicia Social en los procesos electorales. Antes, durante y después. Sanciones para los que mienten, para los que no sancionan las mentiras, para lo que idean y ejecutan fraudes con votos y con promesas… sanciones al aparato electoral de los oligarcas por desigual, opaco, amañado y excluyente. Sanción para quien permita elecciones asediadas, plagadas con amenazas (así sean “sutiles”), sin auditorias o sin protocolos éticos manejados por los electores. Sanción para el dispendio y para la censura… para el tráfico de miedos. Sanciones para los que ponen la cara en episodios electorales y jamás vuelven a las bases, para los que no rinden informes y para lo que se disfrazan de “reporteros”, comentaristas u opinólogos para hacer propaganda embozada. Someter a juicio a la democracia burguesa.

Por Fernando Buen Abad Domínguez
Rebelión/Instituto de Cultura y Comunicación

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Jueves, 23 Mayo 2019 06:10

Nacionalistas vendidos

Nacionalistas vendidos

La ultraderecha norteamericana coloniza las neuronas de la extrema derecha europea y Vladimir Putin su bolsillo. La retórica patriótica y nacionalista de las ultraderechas del Viejo Continente suena más a opereta electoral que a principio de política indestructible. Dos episodios, uno de ellos con un escándalo monumental, vinieron a sembrar recelos sobre la autenticidad de las retóricas ultranacionalistas con las cuales estas ofertas políticas seducen cada vez más al electorado. Aconsejados por uno de los cerebros de la elecciones de Donald Trump en los Estados Unidos, Steve Bannon (foto), contaminada por las redes trumpistas que alientan a los euroescépticos y financiada e influenciada por la Rusia de Vladimir Putin, los partidos ultranacionalistas de Europa son todo menos “soberanos”. Esta corriente que se prepara a tomar por asalto el europarlamento en las elecciones europeas del próximo 26 de mayo tuvo un día de gloria y un mañana de sombras. El sábado 18 de mayo fue uno de los momentos para el recuerdo. Durante el fin de semana en Milán, (la ciudad italiana donde surgió la Liga Norte) el líder de la ultraderechista La Liga y ministro de Interior, Matteo Salvini, reunió a una docena de partidos de la línea ultranacionalista europea con el propósito de mostrar su poderío y sellar un signo de unidad cuando apenas faltaba una semana para las elecciones europeas. Acompañado por su principal socia en esta fase, la francesa Marine Le Pen (Reagrupamiento Nacional), Salvini desfiló en Milán junto a Geert Wilders, jefe del Partido para la Libertad holandés y representantes de Alternativa por Alemania (AfD), los Verdaderos Finlandeses, el Partido del Pueblo Danés o el austriaco FPÖ. Y de este último nació la tormenta. Un video difundido por Der Spiegel y el diario Süddeutsche Zeitung vino a probar la sospecha de que existe una real interacción entre las ultraderechas y Moscú. Al mismo tiempo, otro extranjero, el ex consejero de Trump, Steve Bannon, viajó a París para distribuir sus consejos a la ultraderecha francesa. La autenticidad del perfil ultranacionalista de estos partidos quedó cuestionada por la injerencia de representantes de dos potencias mundiales en las campañas nacionales. 

El video fue filmado en Ibiza en 2017 y muy oportunamente hecho público ahora. La secuencia muestra al vicecanciller austríaco, jefe del FPÖ, Heinz-Christian Strache, mientras ofrece lucrativos contratos públicos a la representante de un oligarca ruso a cambio de un respaldo para su campaña electoral. Desde 2017, Strache era un aliado clave de la coalición gubernamental que formó en Austria con el líder democristiano Sebastian Kurz (ÖVP), luego de que éste ganara las elecciones sin obtener la mayoría. El FPÖ detentaba seis de las 13 carteras de aquel Ejecutivo donde Strache era vicecanciller. El video terminó con la alianza, precipitó la caída del gobierno y la posterior convocatoria a elecciones anticipadas. En Francia, Marine Le Pen condenó el “error enorme” del dirigente ultraderechista austríaco. El episodio pone en tela de juicio la propia identidad de un movimiento político que ha hecho de la soberanía y el nacionalismo su himno de batalla. El vespertino Le Monde, en un editorial, destaca que “proponer vender secretamente los intereses nacionales al representante de un país cuyos intentos de injerencia y manipulación de los procesos electorales en el seno de la Unión Europea movilizan a todos los servicios de contraespionaje corresponde a una extraña concepción del patriotismo”.


El escándalo confirma lo que hasta el momento oscilaba entre mito y realidad, es decir, la sombra de la Rusia de Vladimir Putin en las democracias occidentales. Moscú no es el único actor que mueve sus influencias entretelones. China o Estados Unidos también lo hacen pero Putin ha sido el más eficaz: del Brexit en 2016, pasando por las elecciones en Suecia, Dinamarca, Finlandia, algunos países del Este de Europa, Italia, la elección de Trump en los Estados Unidos, y, en 2017, el intento de desestabilizar la campaña de Emmanuel Macron con la difusión de miles de informaciones privadas por parte del grupo de ciberespionaje APT28, teledirigido por la agencia rusa de inteligencia militar GRU, Rusia ha sido el amo del mundo Occidental.


Los trumpistas y su cruzada mundial tampoco están lejos. En estos días estuvo por París desplegando sus alas de pavo real Steve Bannon. El mesiánico heraldo de la supremacía blanca dijo que venía a “aconsejar” a Marine Le Pen. Luego se desdijo y declaró que “Marine Le Pen no me necesita para ganar”. A su vez, la interesada declaró que Bannon “no tenía ningún papel en la campaña del Reagrupamiento Nacional”. Hoy se acusa a este partido de “inteligencia con una potencia extranjera” y hasta se evoca la creación de una comisión parlamentaria para investigar las intrusiones, que son muchas y no sólo metafóricas”. A fuerza de mostrar su estela de ídolo mundial, Bannon terminó convirtiéndose en un aliado demasiado incómodo. “Es un peligro para nosotros”, reconocía a PáginaI12 un dirigente del RN francés. En realidad, el electorado lepenista es todavía más anti norteamericano que la misma izquierda. Por eso, en términos de imagen, la reiterada presencia de Bannon en Europa terminó siendo contraproducente. Putin, como se ve, es un caballero de fina estampa que no hace ruido y rompe muchas nueces. El presidente francés, Emmanuel Macron, calificó a Bannon de “lobista cercano al poder norteamericano”. El jefe del Estado se refirió luego a “Rusia y algunos otros que jamás fueron como ahora tan intrusivos para financiar y ayudar a los partidos extremos”, lo cual, juzgó, desemboca en el hecho de que “por primera vez vemos una connivencia entre los nacionalistas y los intereses extranjeros”.


Ese es el detalle más contradictorio. No se trata de formar una fuerza común dentro de los movimientos europeos según el objetivo declarado de las extremas derechas, sino de abrirse a una suerte de internacionalismo que las ubica en total contradicción con sus postulados patrióticos. Dinero, manipulación de la información a través de las redes sociales, las extremas derechas europeas cuentan con un sólido respaldo exterior. Se han vuelto totalmente permeables a las influencias de afuera en su obsesiva carrera hacia el poder. Anti liberales y opuestas a la globalización en sus narrativas, estas ultraderechas se han convertido en el juguetito caprichoso de la confrontación entre las potencias. Por razones distintas, Rusia y Washington convergen en sus intentos de desestabilizar a las democracias europeas y encontraron en el Viejo mundo partidos reciclados dispuestos a jugar la partida.
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Mucho pueblo: “Inalcanzable” concentración en apoyo a Evo Morales

La concentración de los movimientos sociales y militantes del MAS en la localidad Chimoré, en el centro del país, este 18 de mayo, para lanzar oficialmente la candidatura del binomio Evo Morales y Álvaro García Linera, ha superado los propios cálculos del oficialismo. Decenas de miles de personas se trasladaron de todas partes del país para ratificar en ese aeropuerto, que de base militar norteamericana ha pasado a centro de liberación, su pleno respaldo a un presidente y a un gobierno que ya en varios campos de la vida social han conquistado record hasta hace 14 años impensables en Bolivia. Pero, como se respiró en el aire, en los gestos de la gente, es el apoyo al presidente decodificado a su condición de Evo Pueblo, Evo político y compañero.


Reunidos en lo largo de la pista del aeropuerto internacional de Chimoré, del trópico cochabambino, los adeptos de Evo Morales dieron vivo testimonio de su apuesta a la continuidad del Proceso de Cambio que, a pesar de ciertas desaceleraciones coyunturales y problemas que es “natural” se hayan enfrentado en la gestión, es el más profundo que ha vivido este país enclavado en el corazón de Sudamérica. “Este proceso, señaló Morales, es imparable, sin retorno, gracias a la conciencia del pueblo”.


Todo el acto fue muy breve. Y en las palabras que todos esperaban apareció el “Evo político y compañero” más que el “Evo Presidente” o el “Evo Estadista”. La gente, esos rostros diversos de trabajadores del campo y la ciudad, se conectaron más emotivamente con el Evo Pueblo. Y es que la ocasión daba para eso, para (re)construir una subjetividad que convertida en fuerza material, es la garantía de la continuidad del Proceso de Cambio.


No es que la gente no viera a Evo Presidente, que por lo demás les pidió –como fuente originaria de su poder- cinco años más para cumplir con la Agenda del Bicentenario, que se traduce en grandes obras, más desarrollo, erradicación de la pobreza y un salto a la agenda del siglo XXI, donde Bolivia quiere incorporarse. Rostros de emoción, con alegría incluso traducida en lágrimas, bañaron a la gente, estimada en un millón, que se sienten representados por alguien que procediendo del pueblo hizo por Bolivia, en 14 años, lo que muchos políticos con títulos obtenidos en universidades de Estados Unidos y Europa jamás hicieron en más de 180 años. “Estamos demostrando al mundo que los trabajadores sabemos gobernar, ayudado por profesionales”, subrayó Morales al aludir permanentemente al concepto de trabajadores. Y además dijo: “podemos equivocarnos, somos seres humanos, pero corregimos nuestros errores, pero nunca hemos robado, hemos venido a servir al pueblo boliviano”.


Evo quiere que el pueblo permanezca en el poder para toda la vida. Hace años dijo “hemos llegado para no irnos nunca más”. Ahora, depositando su confianza en el pueblo –concepto en el que no entran los enemigos de la patria-, el carismático político sostuvo que cinco años más de presidente –que vendría a ser su cuarto mandato desde enero de 2005- es “para garantizar la liberación para toda la vida”.


Y la fuerza simbólica estuvo presente en todo momento. Un acto interreligioso, pancartas y banderas azules, rojas, amarillas, celestes, que llevaban o el rostro del Che Guevara o de Evo Morales, ondeaban a lo largo del 80 por ciento de la pista habilitada para el acto de ese aeropuerto. “De centro de dominación a centro de liberación”, enfatizó el líder indígena para referirse al cambio de condición de ese aeropuerto que durante dos décadas sirvió para ejecutar la fracasada “Guerra Internacional Contra las Drogas”, con un salto de campesinos asesinados y perseguidos con absoluta impunidad por las fuerzas represivas.


El líder indígena también salió al paso de la matriz de opinión que pretende instalar en el imaginario colectivo la idea de “gobierno corrupto”. Antes de hablarnos de eso, hay candidatos que no deberían olvidarse de que tienen cuentas en el exterior, de que deben declarar al fisco el total de recursos que les ingresa por la venta de algún bien y de que pidieron autorización al Congreso Nacional –ahora Asamblea Legislativa Plurinacional-, para conceder inmunidad a los soldados norteamericanos que operaban en Bolivia. El misil estaba dirigido a Carlos Mesa, un historiador que estuvo al frente del Estado, primero como vicepresidente (2002-2003) y luego como presidente (2003-2005), del último gobierno neoliberal que se instaló en Bolivia producto de la “Democracia de Pactos”.


El instrumento político de liberación, al que Morales hizo referencia, surgió después de años de construcción en marzo de 1995 con la convergencia de tres organizaciones principales: la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB), la Confederación Sindical de Colonizadores de Bolivia (CSCB) –hoy convertida en Confederación de Comunidades Interculturales- y la Federación Sindical de Mujeres Campesinas “Bartolina Sisa”. Evo amplió su mirada después e incorporó a los trabajadores urbanos y al proletario minero, aglutinados en la histórica Central Obrera Boliviana (COB), cuyo principal dirigente, Juan Carlos Guarachi, confirmó el respaldo de esa organización al binomio oficialista.
Y es que en Bolivia, con algunos momentos de poca sintonía, la clave de la permanencia del Proceso de Cambio, al que ya no se le atribuye hace rato el horizonte del Vivir Bien o el Socialismo Comunitario, ha sido el establecimiento de un nuevo tipo de relación entre pueblo y gobierno.


El líder indígena no cesaba de descargar su batería de mensajes simbólicos y de apelar a las fibras más profundas de los hombres y mujeres, jóvenes, adultos y viejos que no se cambiaban por nadie. Yo creo, sostuvo, en la conciencia del pueblo, en su unidad político-electoral, en su compromiso con la Patria que hemos recuperado.


Evo sabe que la pelea será dura. Su apuesta es ganar las elecciones por un 70 por ciento, que es en realidad una meta muy alta la que se coloca asimismo el líder boliviano. Es cuestión de ponerse la mochila en las espaldas y de eso Evo sabe mucho desde que fuera dirigente sindical y luego presidente. Pero también sabe que las tareas más nobles pueden fracasar si no hay acompañamiento activo del pueblo. Y de ahí que no sea improvisado cuando sostuvo, con un nudo en la garganta: “nunca me abandonen hermanos y hermanas, venimos de mucha lucha y de mucho sufrimiento”


La concentración se dio, aunque todavía sin que haya salido oficialmente un cronograma del Tribunal Supremo Electoral (TSE) en una coyuntura caracterizada por campañas prematuramente activas, pero con resultados que, de momento, van clarificando la tendencia electoral a favor de Morales, y en medio de una situación latinoamericana en la que Venezuela está en el centro de la tormenta a raíz de la contraofensiva imperial y conservadora. Aunque Bolivia no figura en la primera línea de fuego de los enemigos de la emancipación de los pueblos, como ocurre con Venezuela, Cuba y Nicaragua, Evo sabe que no hay que bajar la guardia.


De acuerdo a varios estudios de medición de tendencia electoral, el presidente Evo Morales se perfila como el favorito y gradualmente se va separado de su inmediato seguidor, Carlos Mesa, quien muestra claras señales de retroceso o en el mejor de los casos de estancamiento, lo que parece explicarse, entre otras causas, por la ausencia de una propuesta alternativa frente a lo que se está haciendo desde enero de 2006 y de un sólido liderazgo opositor. Si se toma en cuenta la última encuesta del opositor matutino Pagina Siete, donde Evo tiene 34% y Mesa 28, es evidente que el líder indígena ya está cerca del 50 por ciento al sumar la votación promedio en el área rural, que no incorporan los estudios, donde el líder indígena es hegemónico con votos que no bajan del 86 por ciento en los centros de votación.


Pero si el panorama político para Morales ha mejorado respecto de los primeros meses de este año, la masiva concentración tuvo el condimento de la presencia horas antes del Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, quien afirmó en la mañana del viernes, ante el asombro opositor, que impedir la participación del líder indígena en las elecciones del 20 de octubre sería un acto discriminatorio. Las palabras de Almagro sirvieron para resolver un debate con la oposición, pero eso no quiere decir que el peligro haya pasado. El oportunismo y pragmatismo del uruguayo que, en sus años de joven, jugó a revolucionario, pesan más que cualquier respeto a la palabra.


La oposición, como señala el editorial de La Época, no tuvo otra que reaccionar con desconcierto y con declaraciones fuertes de sus principales dirigentes que más se presentaban como resignación a contar con el apoyo de la OEA para lograr, desde afuera, lo que objetivamente no podrán conquistar desde adentro, dada la fractura electoral y su imposibilidad de organizar una movilización social de dimensiones gigantescas como para bloquear la participación de Morales en las elecciones. La apuesta de la oposición es que la Corte interamericana de Derechos Humanos y la presión de los EEUU, en las que Almagro no se haría ningún problema de operar con bajo perfil, bloqueen la postulación de Morales.

Sin embargo, que la relación de fuerzas empiece a volcarse progresivamente a favor de la continuidad del Proceso de Cambio no significa que la tendencia sea irreversible. De aquí al día de las elecciones todavía falta algo más de cinco meses y un hecho político inesperado, fabricado desde fuera y desarrollado por sus operadores en Bolivia, puede detener la proyección o incluso colocar la coyuntura electoral de lado de la oposición. Evo Morales ya fue víctima de una conspiración político-mediática en febrero de 2016 y sería una ingenuidad que el gobierno y el MAS no estén preparados para enfrentar cualquier plan en esa dirección.


Por eso adquiere sentido, ahora más que nunca, la consigna con la que Evo Morales terminó su corta intervención: ¡Patria o Muerte¡

20 mayo 2019

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Lunes, 20 Mayo 2019 05:48

¿Socialismo en EU?

Bernie Sanders, quien se define como "socialista democrático" y proclama que su objetivo es una "revolución política" en Estados Unidos, es uno de los dos candidatos que gozan de mayor apoyo entre los 23 demócratas que se han lanzado para buscar la candidatura presidencial que hará frente a Donald Trump en 2020. La imagen, en un acto de campaña el fin de semana en Carolina del Norte.Foto Ap

Imaginen un Estados Unidos que garantiza salud a todos sus ciudadanos (hoy día millones no tienen seguro), educación gratuita desde nivel primaria hasta universidad, un salario digno para todo trabajador, derechos civiles plenos para mujeres, minorías, la comunidad gay, lesbiana, bisexual y transgénero (hoy todos ellos bajo ataque por el régimen actual en Washington), una agenda para abordar la crisis del clima, reducción masiva del gasto militar y emplear esos fondos para reparar la cada vez más frágil infraestructura de este país, privilegiar la diplomacia sobre las armas, poner fin a las por lo menos nueve guerras (nadie puede ni nombrar a todas) y revertir la política exterior actual renunciando las políticas de cambio de régimen en Venezuela, Cuba e Irán, entre otros, y promover por fin una reforma migratoria que respete a los trabajadores que tanta riqueza generan para este país y el que dejaron atrás.

Todo esto es parte de la agenda social demócrata presentada por uno de los principales candidatos presidenciales para 2020 y una diversidad de legisladores federales y estatales que se definen como "socialistas", y que no dejan de provocar preocupación y hasta alarma entre las cúpulas políticas y económicas.

Bernie Sanders, quien se define como "socialista democrático" y proclama que su objetivo es una "revolución política", es uno de los dos candidatos que gozan de mayor apoyo entre el elenco de 23 demócratas que se han lanzado para buscar la nominación presidencial en 2020.

Del movimiento electoral que detonó Sanders en su campaña presidencial de 2016, surgieron nuevos políticos jóvenes –la más visible es la representante federal Alexandria Ocasio-Cortez– revivieron organizaciones casi moribundas como Democratic Socialists of America (que hasta 2015 tenía una membresía de menos de 6 mil, pero que ahora tiene más de 56 mil) y se crearon agrupaciones nuevas, como Our Revolution.

Encuestas demuestran repetidamente que votantes jóvenes (entre 18 y 30 años) tienen una opinión más favorable del "socialismo" que del "capitalismo" en este país. El analista Doug Henwood escribe que "historiadores futuros podrían caracterizar la segunda década del siglo XXI como el momento en que resucitó el socialismo estadunidense".

Las cúpulas políticas, económicas y mediáticas insisten que esta fuerza "socialista" no puede capturar la Casa Blanca en las elecciones de 2020, pero tienen que admitir que desde la primera campaña de Sanders en 2016 y los triunfos electorales legislativos a nivel federal, estatal y municipal posteriores, los "socialistas" están definiendo gran parte del debate político.

Por su parte, Trump y los republicanos, usando este fenómeno, proclaman con gran emoción y valentía que "Estados Unidos jamás será socialista" y advierten que los demócratas convertirán a este país en Venezuela.

Pero es la cúpula demócrata la más agitada ante el fenómeno "socialista" y probablemente han dedicado más tiempo, esfuerzo y gritos contra Sanders y sus aliados que contra Trump hasta la fecha. Una y otra vez insisten en que Sanders no es "elegible", o sea, que no cuenta con el apoyo suficiente para ganar contra Trump en los comicios generales, y que los demócratas tienen que "unirse" detrás de un candidato mas "centrista". Por ahora, el abanderado de la vieja guardia es otro viejo, el ex vicepresidente Joe Biden.

Los medios masivos reiteran ese mensaje, y hasta colaboran para intentar descalificar a Sanders. Sólo en los últimos días, tres medios nacionales se dedicaron a usar tácticas de la guerra fría para "revelar" simpatías antiguas del senador con los soviéticos, los sandinistas y hasta los disidentes contra las guerras estadunidenses durante el último medio siglo.

¿Será que tanta preocupación y alarma confirma que la "amenaza socialista" en Estados Unidos tiene más potencial de lo que aun los más optimistas se atreven a pensar?

 

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Lunes, 13 Mayo 2019 06:24

Saludos terribles

Saludos terribles

La famosa escena de la película satírica Dr. Strangelove (El Doctor Insólito, en su rara traducción en México), del director Stanley Kubrick, donde el brillante Peter Sellers en el papel de un ex científico nuclear alemán ahora trabaja para el gobierno de Estados Unidos, una y otra vez tiene que agarrar su brazo para evitar que se extienda en el saludo nazi de nuevo ayuda a ilustrar en parte –más de medio siglo después– la coyuntura en Estados Unidos.

Con el mandatario abiertamente imponiendo un "bloqueo completo contra la rama legislativa" (en palabras del reportero sobre asuntos legales del New Yorker, Jeffrey Toobin) y con ello anulando la supervisión efectiva que es parte esencial de la función del Congreso al negarse a cooperar con las investigaciones de éste, varios en la cúpula política –incluida la presidenta de la Cámara de Representantes– han declarado una "crisis constitucional".

A la vez, la descalificación y amenazas contra cualquier oficial, funcionario o político que se atreva a criticar, cuestionar o contradecir al presidente, ni pensar en investigarlo –sea de la FBI o las agencias de inteligencia, un procurador, generales, jueces federales y hasta, en días recientes, su propio ex abogado de la Casa Blanca– no tiene precedente en tiempos modernos.

Junto con todo eso, Trump no deja de repetir que los medios son "el enemigo del pueblo". La semana pasada, la Casa Blanca revocó las credenciales permanentes de corresponsales como parte de un intento de imponer un nuevo protocolo para tener mayor control. El veterano senador Patrick Leahy comentó que "eso es lo que hacen los dictadores".

Y lo anterior se combina con la promoción de odio racial contra afroestadunidenses y latinos, contra los inmigrantes del sur global, y contra la comunidad musulmana. La ola de temor que esto ha generado dentro de comunidades inmigrantes se nutre cotidianamente con la retórica oficial, así como con los actos de terror de las autoridades migratorias. Un integrante de una milicia en la frontera con México recientemente citó a Hitler y comentó a su colega mientras cazaban a indocumentados: "debemos ponerlos en cámaras de gas". La semana pasada, un fanático de Trump gritó en un mitin que se debería "disparar" contra indocumentados que cruzan la frontera. El presidente se rio.

Este es, vale repetir, el gobierno de niños inmigrantes enjaulados, con una Casa Blanca que incluso contempla enviar a los menores de edad a lo que sería un campo de concentración en Guantánamo.

Los grupos de odio se han multiplicado a más de mil y el mandatario ha justificado y defendido agrupaciones ultraderechistas, incluso después de actos de violencia. Algunos de éstos en su reuniones han usado el saludo nazi en honor a Trump.

La violencia se nutre de este caldo de odio, desde actos racistas cada vez más descarados hasta matanzas aparentemente al azar; en 2018 más estudiantes murieron por armas de fuego en escuelas en este país que militares estadunidenses desplegados en el extranjero.

Y ahora hay creciente preocupación entre opositores que Trump podría negarse a abandonar el poder si es derrotado en las urnas en 2020. Antes y después de su elección en 2016, él cuestionó la legitimidad del sistema electoral, y aún repite que hubiera ganado el voto popular (el cual perdió por casi 3 millones) si no fuera por un magno fraude, que incluye el voto ilegal de inmigrantes. La líder demócrata Nancy Pelosi, al igual que el ex abogado personal de Trump, entre otros, han indicado en días recientes que el presidente es capaz de no permitir una transición pacífica del poder. Él mismo ha jugado con esta idea, dizque en broma.

Nada de esto está oculto. Muchos lo hemos reportado durante más de dos años. Y una vez más, la gran pregunta no es tanto qué harán Trump y sus aliados, sino ¿cómo es posible que tantos, dentro y fuera de este país, lo sigan tolerando?

¿Están esperando hasta ver un brazo levantado en un saludo terrible?

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Cómo ganar las elecciones con Whatsapp desde Brasil hasta la India

El omnipotente conglomerado GAFAT (Google/Apple/Facebook/Amazon/Twitter), asociado al Pentágono en su segmento Defence Innovation Board, desató una intensa polémica con Trump, quien critica el monopolio cibernético de Silicon Valley (https://wapo.st/2J3H1nj), y con Europa, donde se exige su regulación y atomización (https://econ.st/2Y3JTE6).

Hoy Twitter México/Latinoamérica se encuentra en la picota por sus usuarios debido a la flagrante parcialidad de su director Pepe López Ayala: proto-fascista aliado del Partido Popular español quien no oculta su intrusión en las elecciones (https://bit.ly/2vaEVZJ) y quien ha sido expuesto por su proclividad neofranquista/neoliberal/neopinochetista (https://bit.ly/2vmxf6V).

El común denominador de las críticas altisonantes versa sobre el manejo cautivo de los bots y su “granja de trolls” con el fin de modular a la opinión publica y redireccionar el voto manipulado de los electores.

Cambridge Analytica, hoy extinguida, redireccionó el voto a favor del Brexit y la elección de Trump (https://bit.ly/2TPXEUO).

Ahora la aplicación Whatsapp ha sido colocada en la picota, a lo que se ha sumado en forma sorprendente The Financial Times (04/05/19) vinculado por medio del grupo Pearson, junto con The Economist, a la Banca Rothschild y a su instrumento George Soros: señalado de ser "socio" del mandamás de Facebook (https://bit.ly/2R2Lhnl).

Whatsapp fue adquirida en 2014 por Facebook en 22 mil millones de dólares y cuenta con 500 millones de usuarios, siendo la aplicación más popular en India (300 millones: la mayor del mundo) y Brasil, además de Gran Bretaña, España y Francia.

En India, Financial Times alerta que se puede escenificar una "elección Whatsapp", la cual "podría también configurar su futuro político".

El partido gobernante Bharatiya Janata, del "nacionalismo hindú", utiliza Whatsapp "para librar una de las más sofisticadas campañas políticas digitálicas en el mundo".

John Gapper (FT 16/04/19) había advertido que "Whatsapp es una versión sombría de la democracia" y que la elección general en India, donde votarán del 11 de abril al 19 de mayo 900 millones, "demuestra los riesgos de las plataformas de las redes sociales".
Ahora los clásicos "mensajeros del odio (palabra de moda)" son quienes acusan a sus adversarios de imitarlos, como si el "odio" fuera monopolio exclusivo de un tipo dado de supremacismo racista.

Financial Times admite que Bolsonaro ganó la elección "ayudado en parte por una ola de rumores tóxicos y desinformación, la mayoría propalados por Whatsapp". Ahora se requiere de mercadólogos creativos de las mentiras tóxicas para ganar una elección, como sucede en México con el uso vicioso y antidemocrático del grupo panista de los ex presidentes Fox y Calderón y sus conspicuos aliados propaladores de la "trama rusa" y la Operación Berlín (https://bit.ly/2UrdBVm), con el fin de desestabilizar al gobierno y pretender obtener por vías subversivas lo que perdieron en las urnas electorales.

En Brasil, con 120 millones de usuarios de Whatsapp, se manejó que la manipulación con fake news ayudaron a la elección a la presidencia del ex capitán Jair Bolsonaro. The Conversation denunció que la “postura sesgada de Whatsapp “en la elección de Brasil, demuestra el "peligro a la democracia de las redes sociales debido a la desinformación" (https://bit.ly/2J56o8m).

Los gobiernos masoquistas y los ciudadanos afectados por la obscena toma de partido del GAFAT, al unísono de su extraterritorialidad jurídica y su atentado a la soberanía cibernética de los países, no han tomado medidas precautorias y regulatorias ante el totalitarismo orwelliano de las plataformas monopólicas que controlan las redes sociales.

La tecnología en si es neutral y depende del uso que se le da. Lo grave radica en el monopolio de las plataformas.

El combate a los monopolios y la democratización de las plataformas –donde Latinoamérica, África, Europa y gran parte de Asia se encuentran ausentes– sería el antídoto para la deliberada propagación selectiva de fake news.

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Miércoles, 24 Abril 2019 06:25

Un comediante presidente: el Trump ucranio

Volodymyr Zelenskiy en su sede después de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Kiev, Ucrania.Foto Ap

Debido a la putrefacta clase política en "Occidente", ahora hay que tomar en serio a sus cómicos, desde Italia –donde el payaso Beppe Grillo gestó al Movimiento 5 Estrellas que encabeza el gobierno– hasta Ucrania, donde el comediante Volodymyr Zelensky aplastó al saliente Petro Poroshenko con más de 73 por ciento de los sufragios.

La cacareada "democracia" teledirigida por los globalistas de Estados Unidos (EU) y la Unión Europea (UE) y su “revolución fake” en la Plaza Maidán (https://bit.ly/2ZrGksL), arruinaron a Ucrania, hoy el más paupérrimo del viejo continente, lo balcanizaron de facto (desde Crimea hasta el Donbass) y lo convirtieron en línea de confrontación entre "Occidente" y Moscú, con el fin de cercar a Rusia e interrumpir la conexión del gas ruso a Europa.

La gestión calamitosa del derrotado Petro Poroshenko, vulgar títere cleptócrata de "Occidente", desembocó en la decepción de la población que prefirió al cómico Volodymyr Zelensky de 41 años de edad.

Pese a la lacerante miseria –donde el salario promedio es de 320 doláres al mes– y a la endémica corrupción, Petro Poroshenko amasó una fortuna de 57 millones de dólares en sólo 12 meses (sic), cuyo 71 por ciento provino de sus dividendos de una subsidiaria en Zurich de Rothschild Bank AG (https://bit.ly/2W67FyR).

"Occidente" ocultó la "corrupta democracia" de Petro Poroshenko por su geopolítica anti-rusa.

The Globalist tilda al comediante de "Trump ucranio" (https://bit.ly/2UNXDWs), mientras Xinhua realiza un sobrio análisis geopolítico de la asunción de Volodymyr Zelensky y publica la opinión del primer ruso Dmitry Medvedev: "el resultado mostró una solicitud explícita a nuevos abordajes para resolver los problemas de Ucrania" –sobre Crimea y la región secesionista del Donbass.

Volodymyr Zelensky habla ruso y ucranio y no falta quienes lo coloquen como peón "serio" del malhechor oligarca Ihor Kolomoisky, que radica en Tel Aviv (https://bit.ly/2OYcGGO).

A juicio de Volodymyr Fesenko, director del Centro Penta para Estudios Políticos Aplicados de Ucrania,“en el mejor escenario, una "paz fría" nos espera”.

Andrei Zolotarev, analista del Centro Tercer Sector de Kiev, juzga que "el nuevo presidente de Ucrania no podrá cambiar el rumbo en forma drástica".
Alexander Gushchin, de la Universidad Estatal para Humanidades de Rusia juzgó que la mejoría en las relaciones de Moscú y Kiev dependen de los lazos de EU y Rusia. Llamó la atención que no haya citado a la UE.

Yevgeny Minchenko, director del Instituto Internacional de la Pericia Política de Rusia, comentó que “la Ucrania actual está diseñada como "anti-rusa", por lo que es casi imposible cambiar esto en el futuro cercano”.

Se ignora si en forma cómica o seria Volodymyr Zelensky haya prometido concluir el conflicto en la parte oriental de Ucrania (la secesionista Donbass) mediante una “poderosa info-guerra (https://bit.ly/2GAkZpJ)”, así como "actuar dentro del formato Normandía" –negociaciones de Francia/Alemania/Rusia/Ucrania sobre la guerra en Donbass– y continuar con el "proceso Minsk": acuerdo para cesar la guerra en el Donbass entre Ucrania, Rusia y las repúblicas secesionistas de Donetsk y Luhansk.

Suena hilarante pretender conciliar el "formato Normandía" con "el proceso Minsk" (https://bit.ly/2DqBra4).

Bryan MacDonald comenta que la "paradoja" de la seudo-revolución de la Plaza Maidán en 2014 –teledirigida por George Soros y la subsecretaria de Estado Vicky Nuland– es que, por sus "secuelas, representó más un reacomodo de las sillas de la cubierta del Titánic, que un verdadero cambio de poder" cuando sus "apoyadores de Occidente" colocaron "sus propios intereses geopolíticos sobre el deseo genuino de cambio de los ucranios" (https://bit.ly/2UyDw9I).

Tampoco hay que soslayar el poder del Parlamento que en seis meses tendrá elecciones y pondrá a prueba en forma seria al presidente comediante.

Su principal problema consistirá en mantener un equilibrio entre Occidente y la imperativa necesidad ontológica de armónicas relaciones con Rusia, cuya matriz histórica inició en Kiev.

El zar Vlady Putin no piensa aún felicitar al "Trump ucranio". Lo serio no empieza todavía.

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Evo confía en su legado para ganar en octubre

La oposición presentará ocho candidatos diferentes para ver quién podría desbancar al MAS después de 13 años, pero sólo tiene ciertas expectativas con Carlos Mesa.

Bolivia plurinacional y descolonizada, ese país que “está en los ojos del mundo” como lo definió su canciller Diego Pary, avanza hacia sus elecciones del 20 de octubre. El gobierno de Evo Morales ratificó el rumbo con una premisa inequívoca: la autodeterminación. Acompañado por índices que le dan la razón en casi toda la economía, como el incremento de su PBI que seguirá creciendo en 2019. La oposición desflecada se presentará a los comicios que cuestiona porque se apoya en el referendo del 2016 cuando el presidente cayó derrotado. Esa limitación que le cerraba la posibilidad de ir por un cuarto mandato, fue sorteada en 2017 por el Tribunal Constitucional que lo habilitó para buscar su tercera reelección. La atomización de las fuerzas que enfrentarán al gobernante MAS podría sintetizarse en una frase reciente de uno de sus referentes, el empresario Samuel Doria Medina: “El enemigo no es Evo, es la dispersión del voto”.


Aún con múltiples factores que inciden en su complejidad, o lo que es igual, en la comprensión de lo que Bolivia significa hoy como modelo emergente, el país tiene un rumbo que se percibe con nitidez. La defensa de sus recursos naturales, el crecimiento de sus exportaciones –con el gas natural como estandarte-, una inflación acumulada en 2019 que ronda hasta ahora el 1 por ciento, la suba de las jubilaciones y la baja del desempleo que en 2018 llegó a su mínimo histórico (4,2 por ciento) son algunas de sus políticas. Todo eso conseguido en un contexto regional desfavorable.


La irrefutable dimensión de estas cifras, obliga a la oposición a centrarse en lo que considera una ilegítima candidatura de Morales. Pero en el camino hacia las presidenciales, sus expresiones más derechistas cometieron errores no forzados. Como la carta que doce diputados y senadores le enviaron al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para que evitara la nueva postulación de Evo (ver aparte). Hasta el principal candidato opositor en las encuestas, el ex presidente Carlos Mesa, dijo que era “inaceptable” pedirle a EEUU que interponga sus “buenos oficios” en los asuntos internos de Bolivia. Dio una razón lógica según su perspectiva política: la carta le permite al gobierno “victimizarse”.


La oposición que presentará ocho candidatos diferentes para ver quién podría desbancar al MAS después de 13 años en el poder, solo tiene ciertas expectativas con Mesa. Algunas encuestas lo dan muy cerca del presidente en la intención de voto. Todos los aspirantes a ocupar la flamante Casa Grande del Pueblo (que desde 2018 reemplaza al Palacio Quemado, la antigua sede del gobierno) tuvieron que pasar por una polémica elección primaria en enero pasado en su propia fuerza. Hubo baja participación porque los presidenciables no competían contra nadie. Cada uno lo hizo por una formalidad legal. Esa movida política le permitió al oficialismo ratificar la candidatura de Evo, como para tomar envión.


Pero lo que marca el pulso de la campaña es que el gobierno siempre toma la iniciativa y fija los temas de discusión. El 31 de marzo pasado, Evo lanzó en Pando –al noroeste del país– el Plan 2030, que incluso es superador de la llamada Agenda Patriótica 2025. Como dijo el presidente, consiste en “la construcción de plantas de industrialización y gasoductos hidrocarburíferos hacia el Pacífico”.


En el mismo acto Morales negó que Bolivia estuviera aislada en el continente por apoyar al gobierno venezolano de Nicolás Maduro. “No estamos solos, falsamente quiere decirlo alguna derecha: por apoyar a Maduro, a Venezuela, Bolivia se queda sola. Más bien, pueblos, gobiernos progresistas y estados soberanos apoyan estas políticas que permitan garantizar la paz y no estar con intervenciones militares y pensando en cómo dominar con cualquier pretexto nuestros recursos”.


El presidente aludía a socios estratégicos como Rusia e India. El mandatario de este último país, Ram Nath Kovind, llegó a Santa Cruz de la Sierra a fines de marzo con promesas de invertir en la industria del litio, el corredor ferroviario bioceánico, la salud, energía, tecnología y el desarrollo espacial. No fue una mera expresión de deseos del estado plurinacional. La ratificó la cancillería india en un comunicado: “El litio de Bolivia y nuestras necesidades proporcionan sinergias naturales. A medida que Bolivia se embarca en la industrialización de sus recursos, India es un socio dispuesto a suministrar conocimientos, tecnología y habilidades”.


Este contexto de expansión de la economía combinado con decisiones políticas fuertes, ya había sido anticipado por el ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, durante una visita a Moscú en febrero. Dijo frente a Vladimir Putin que “la presencia rusa en América del Sur no solamente es necesaria, es imprescindible”.


Las críticas al fallo del Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP), que se apoyó en el derecho a elegir y ser elegido que esgrimió Evo basándose en el Pacto de San José de Costa Rica, parecen el único insumo que les queda a los opositores para llegar con chances electorales al 20 de octubre. El sábado último, antes de viajar a la Argentina para entrevistarse con Mauricio Macri, el líder del MAS se presentó en la Cancillería donde jugó cuatro partidas simultáneas en las Jornadas Estudiantiles de Ajedrez Presidente Evo. En una libre asociación de ideas entre el juego ciencia y los comicios que se vienen, declaró: “En las elecciones siempre hago jaque mate a la oposición”.
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Matteo Salvini habla durante el Congreso Mundial de las Familias en Verona.

Ya no son un grupo al que se miraba como si se hubiesen bajado de una nave antigua. Las ultraderechas, los grupos radicales defensores de la familia, los católicos fundamentalistas acérrimos enemigos del matrimonio igualitario, del aborto, el divorcio, las uniones civiles, las conquistas de las mujeres y otras formas modernas del reconocimiento de los derechos constituyen hoy una fuerza política y financiera de enorme influencia. Tienen audiencia electoral, poder, lideres políticos en la cima, redes sociales muy bien administradas, un plan de expansión único en la historia, mucho dinero y un objetivo en la mira: Europa. Una impecable investigación llevada a cabo por la asociación norteamericana openDemocracy acaba de poner cifras sobre esa invasión y confirmar así la existencia de un flujo de fondos elevadísimo proporcionado por los grupos fundamentalistas cristianos de Estados Unidos a las extremas derechas europeas. OpenDemocracy cifra en 50 millones de euros los fondos transferidos por estos grupos (varios están ligados a Donald Trump) a una docena de organizaciones de la ultraderecha europea. Opendemocracy revela que dos de estas entidades, Alliance Defending Freedom (ADF) y American Center for Law and Justice transfirieron poco más de 20 millones de euros a Europa desde 2008.

Billy Graham Evangelistic Association, Focus on the Family, Heartbeat International, Human Life International, ADF International, Alliance Defending Freedom o, como infinitos financistas, los hermanos Koch (columna financiera del Tea Party) son algunos de los nombres más citados en esta empresa de reconquista. ADF ha recibido donaciones de Betsy DeVos, Secretaria de educación de Trump, y de Erik Prince, fundador de la firma de mercenarios Blackwater. La Unión Europea era consiente de esta situación pero, hasta el informe de openDemocracy, carecía de un soporte con datos seguros sobre las transferencias de fondos. Unos 40 diputados del europarlamento se dirigieron al diputado Frans Timmermans para que la intromisión “de estos cristianos fundamentalistas estadounidenses sea analizada con la mayor rapidez”. El tiempo corre tanto más rápido cuanto que, desde la elección de Donald Trump, varios ultras de la derecha norteamericana desplegaron sus alas sobre el cielo europeo con la meta de influenciar las elecciones del Parlamento del próximo 26 de mayo. A su cabeza está Steve Bannon, el ex consejero de Trump. El eje de la “conspiración” se mueve entre Bruselas y Roma, donde se han ido instalando desde hace poco más de un año. El trabajo de openDemocracy fue como un latigazo para los legisladores del Viejo Continente. Todos sabían que algo ocurría pero nadie había anticipado que, detrás, había tal cantidad de dinero en juego. Neil Datta, Secretario del Foro parlamentario Europeo sobre la Población y el desarrollo, reconoce que esta ofensiva de la ultraderecha estadounidenses se produce “mucho más rápido y a una escala que ningún experto fue capaz de imaginar jamás”. Los montos citados por openDemocracy serían apenas “la parte visible del iceberg”, según anota la redactora responsable de este ONG norteamericana, Mary Fitzgerald, quien agrega: “muchas fallas nos han dificultado la tarea de descubrir tanto la totalidad del flujo monetario como las fuentes de donde proviene. (…) Los legisladores, las plataformas sociales y los responsables políticos deben intervenir para impedir la propagación de influencias que no se justifican así como las presiones políticas”.

Toda esta galaxia del catolicismo fundamentalista se reúne este fin de semana en una de las ciudades italianas más permeables a la ultraderecha, Verona. El Congreso Mundial de las Familias (WCF) inauguró en Verona su décimo tercer congreso con la presencia del líder de la ultraderecha italiana y Ministro de interior, Matteo Salvini. Brian Brown, presidente de la Organización Internacional de la Familia, es un antídoto grosero a todo progreso humano. Sin tapujos, no se cansa de repetir: “la homosexualidad degrada a la naturaleza humana. Ser gay destruye el sentido mismo del ser humano”. Cada vez que el Congreso Mundial de la Familia aparece en alguna parte, siempre hay un dirigente político de la extrema derecha vinculado a él. Esta vez es Matteo Salvini, mientras que en la cumbre celebrada en 2017 en Budapest la apertura estuvo a cargo de otro de los ultras emergentes de Europa, el Primer Ministro húngaro Victor Orban. Este fin de semana, en Verona, además de Salvini y Steve Bannon, otra de las “marcas” visibles será el partido neofascista Forza Nuova y un puñado de célebres oligarcas rusos asiduos donantes a las cajas de los soberanistas de Europa, a las asociaciones tradicionalistas católicas, a los grupúsculos que militan contra la homosexualidad o a la extrema derecha. Entre otros medievalistas de los derechos, se trata del arcipreste ortodoxo Dimitri Smirnov, de Alexey Komov y Konstantin Malofeev. Estos dos últimos son la columna vertebral de Rusia Unida mientras que Dimitri Smirnov es uno de las banderas mundiales contra lo que el llama “el homosexualismo” y un adepto radical a la idea de la “inteligencia superior de los hombres” frente a las mujeres. Cabe recordar que estos grupos presentes en Verona han también protagonizado cruzadas radicales en América Latina contra las leyes de legislación del aborto o el matrimonio igualitario. Varias cuentan incluso con oficinas en Estrasburgo, la ciudad donde se encuentran el Europarlamento y las instituciones europeas a las que acuden para hacer lobby.

Detrás de esta pantalla religiosa hay una feroz batalla política por el poder en el Europarlamento. Steve Bannon, cuando se mudó a Europa hace un año, fundó El Movimiento con ese propósito. Hoy es uno de los responsables de Dignitatis Humanae, una suerte de organización ultraconservadora instalada en las afueras de Roma consagrada a fomentar “los guerreros de la cultura” fundamentalista. Dignitatis Humanae recibe capitales del Acton Institute for the Study of Religion and Liberty, financiado por los hermanos Koch, Charles y David. Ambos son la tercera fortuna de Estados Unidos. En 2004 crearon la fundación Americans for Prosperity que fue el sostén del resurgimiento de la ultraderecha norteamericana a través del Tea Party. Y desde luego, quien dice Europa está, también, hablando del Vaticano y del Papa Francisco. Estos fundamentalistas norteamericanos son los que, desde hace dos años, mueven los hilos del complot ultraconservador contra el Papa. Charles Koch, por ejemplo, financia la Universidad Católica de América junto a Timothy Bush, un ultraconservador fundador del NAPA Institute y uno de los directores del portal EWTN. Este portal, en un momento, entre 2017 y 2018, difundió una incontable lluvia de fakes sobre el papa y hasta promovió la “comunicación” de los ultras de la curia romana. Las ultraderechas salieron hoy a arrebatar todo lo que encuentran en su camino. Las ampara el contexto europeo y, a nivel mundial, la escasa resistencia que encuentran entre los nuevos electores. El siglo XXI se encomendó de nuevo al murmullo hipnotizador de sus ideas. Vuelven a las tierras históricas del cristianismo sólo para sembrar sus semillas más nefastas.

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Viernes, 29 Marzo 2019 05:39

Ecos de la consulta de Kimsacocha

Ecos de la consulta de Kimsacocha

“Nuestra lealtad es para las especies y el planeta. Nuestra obligación de sobrevivir no es solo para nosotros mismos sino también para ese cosmos, antiguo y vasto, del cual derivamos” Carl Sagan


Dedicado a quienes luchan y defienden el agua, los páramos y la vida

 


La resistencia contra la destrucción de la Naturaleza se multiplica. Hay acciones que ganan fama en poco tiempo. La Skolstrejk for Klimatet, la huelga escolar por el clima , es claro ejemplo. Greta Thunberg , una joven de 16 años, más bien tímida, sacudió su entorno, su país y el mundo con una protesta iniciada desde su escuela que en pocos meses devino en símbolo del movimiento de lucha contra el cambio climático que llenó plazas en una huelga mundial sin precedentes el 15 de marzo . Como ese, hay muchos otros procesos, que suman décadas de resistencias, represiones y de construcción de alternativas, no siempre conocidos internacionalmente.


De esos procesos cabe recuperar aquellas movilizaciones enfocadas en realizar consultas populares como parte de complejas resistencias. Varias comunidades campesinas e indígenas se han aliado con organizaciones de la sociedad civil para emprender luchas jurídicas que consoliden la participación ciudadana, la autonomía territorial y para presionar a que el Estado cumpla su deber de asegurar un ambiente sano. Con un transitar difícil y hasta sinuoso, acogiéndose en ocasiones a algunos resquicios legales o incluso a irrespetados derechos constitucionales, estas comunidades han avanzado con constancia y valentía hasta cristalizar dichos procesos electorales.


El 23 de marzo de 2003 , en Esquel, Argentina, se dio un plebiscito para aceptar o rechazar las actividades mineras en la zona, aunque con carácter no vinculante. El 82% de votantes se opuso a la megaminería de oro, permitiendo declarar a Esquel como “municipio no tóxico y ambientalmente sustentable”. Tal éxito hizo que su influencia se extendiera a otras regiones de ese país y, poco a poco, superara sus fronteras.


La democratización ambiental en Colombia


En Colombia, país de gobiernos neoliberales e hiperextractivistas, ya son decenas las consultas realizadas o propuestas. La lucha por defender con participación democrática el ambiente y los territorios se intensificó en 2013 -como parte de un proceso de democratización ambiental, tal como lo analizamos con Cecilia Roa García y Tatiana Roa Avendaño - con las consultas populares en los municipios de Piedras y Tauramena, con resultados abrumadores en contra de los proyectos extractivos. El 28 de julio de 2013, en el pequeño y casi perdido municipio de Piedras en el Tolima -de economía agrícola y ganadera– se hizo la primera consulta popular vinculante en contra el distrito minero La Colosa, previsto a ser una de las más grandes minas a cielo abierto del planeta. Tal mina sería operada por AngloGold Ashanti (AGA), la tercera mayor extractora y procesadora de oro del mundo. La alianza entre los campesinos, grandes productores de arroz y entidades municipales, junto con el apoyo de varios comités ambientales, estudiantes y asesores legales activaron la consulta popular, ampliamente ganada por los partidarios de la vida.


Cinco meses y medio después, el 15 de diciembre de 2013 en el municipio de Tauramena, Casanare, una segunda consulta popular se hizo en respuesta a los planes de la compañía colombiana Ecopetrol para ejecutar la exploración sísmica. La comunidad estaba preocupada por los posibles efectos de esa exploración sobre las fuentes de agua, tal como había acontecido en otra región cercana.


Estos dos movimientos sociales se ganaron fuertes reacciones del Gobierno, el cual, luego de la consulta en Piedras, intentó varias estrategias para prevenir la consulta en Tauramena, incluyendo amenazas de judicialización a los alcaldes por sobrepasar los límites de su competencia. Después de que ésta se realizó, las consultas de Monterrey, Pueblorrico, Ibagué, Cajamarca y Pijao han debido sortear una larga serie de obstáculos que bloquearon a algunas y mantienen otras en vilo.


Consultas populares en el país de los Derechos de la Naturaleza


En Ecuador, este domingo 24 de marzo, se celebraron elecciones para prefectos provinciales, alcaldes y otras dignidades locales. Son elecciones importantes, cuyos resultados influirán en la vida política del país. Pero ese mismo día se realizó una consulta popular crucial para el futuro y la esperanza de las próximas generaciones , y en línea con los procesos antes mencionados. Así, en el pequeño cantón de Girón, en la provincia del Azuay, de dio una consulta popular vinculante que decidió sobre la minería: la primera consulta de ese tipo en Ecuador. La consulta se alcanzó luego de largas resistencias y luchas, particularmente de la Federación de Organización Indígenas y Campesinas del Azuay (FOA) y de la Unión de Sistemas Comunitarios de Agua de Girón, que contaron con el respaldo de varios conglomerados ciudadanos, entre los que se destaca el Colectivo Yasunidos de Guapondelig (Cuenca).

Es indispensable relievar que las comunidades campesinas de esa zona están peleando por el agua y sus páramos en Kimsacocha por casi 30 años, anhelando sostener su agricultura y ganadería; una lucha que cuenta en su vanguardia, como sucede en casi todas las luchas de resistencia a los extractivismos, a las mujeres indígenas y campesinas . En esa resistencia, enfrentaron al mayor promotor de la megaminería y de sus empresas transnacionales en la historia de este país: el presidente “progresista” Rafael Correa [1] quien, violando el Mandato Minero , expedido por la Asamblea Constituyente el 18 de abril del 2008, abrió la puerta al festín minero del siglo XXI, como se lee en el artículo elaborado con Francisco Hurtado Caicedo .


Tal enfrentamiento, visto en especial desde 2011, ha llevado a que las comunidades luchen contra el poder de grandes mineras y del Estado, dispuestos a bloquear la consulta como sea . Incluso, en la recta final tanto el capital (representado en la empresa INV Metals) como el Estado (representado en el Ministerio de Recursos no Renovables) interpusieron múltiples impugnaciones a la autoridad electoral para frenar el avance de la consulta . Y por si eso no bastara, emergió una agrupación que intentó posicionar una pregunta paralela que buscaba dorar la píldora megaminera alegando que se consulte si la población estaría de acuerdo en que más de la mitad de las regalías mineras se entreguen a la zona de influencia del proyecto (sin hacer mención alguna de todas las afectaciones que éste causaría). A la final, ninguno de estos intentos prosperó.


Con estos antecedentes, la consulta de Girón, en la que las comunidades obtuvieron un contundente triunfo con un 87 por ciento de los votos, es determinante para proteger esa región e impulsar procesos similares en la misma provincia del Azuay e inclusive en otras zonas del Ecuador. Asimismo, la consulta de Girón significa un importante paso hacia formas de participación democrática que rebasen el cortoplacismo y la transitoriedad de la administración pública, pues la consulta en el fondo representó un acto de defensa del estilo de vida de las comunidades campesinas e indígenas ante las arremetidas del Estado y del capital . Y de esta manera se profundiza la Democracia, que, en palabras de Cornelius Castoradis, “es el poder de decidir por sí mismo sobre cuestiones esenciales y hacerlo con conocimiento de causa”, tal como sucedió en el cantón Girón.


Esto será aún más potente luego de la espectacular victoria de Yaku Pérez , como prefecto de la provincia del Azuay, quien es uno de los mayores luchadores por el agua y los páramos andinos; personaje que, por cierto, fue perseguido, vejado e incluso encarcelado en el correísmo. Asimismo, a los resultados en las urnas logrados este 24 de marzo, se suman las exitosas acciones logradas por otras comunidades para frenar judicialmente la megaminería, como Río Blanco y Sinangoe , por ejemplo. No hay duda que esta es la oportunidad para detener la intrínseca violencia megaminera, que solo es posible atropellando derechos de las comunidades y Derechos de la Naturaleza (como muestran los casos de violaciones en Nankintz, Tundayme e Intag durante el gobierno de Correa, que no han cesado en el morenismo).


La conclusión es contundente. Las organizaciones comunitarias, embarcadas en estos intríngulis de la justicia -casi siempre manipulada o controlada por intereses de grandes mineras en contubernio con los gobiernos- están obligadas a rondar los tribunales administrativos buscando la constitucionalidad y legalidad de las preguntas y de las consultas en sí mismas. Igualmente, se enfrentan a intentos de consultas paralelas que buscan legitimar de forma engañosa la megaminería. Sin embargo, la cuestión supera el ámbito técnico-jurídico como se ha visto en Girón.


Sin negar los contenidos históricos, políticos, sociales y ambientales propios de cada lucha, lo que se juega es la Naturaleza, las comunidades, la democracia y la vida. Como anota el sociólogo Juan Cuvi, refiriéndose a Kimsacocha , se trata de hechos políticos que sintetizan el derecho de una comunidad a decidir sobre su territorio y su proyecto de vida en común. Resume la lucha de pueblos que han resistido por siglos a las pretensiones productivistas y a las lógicas de acumulación capitalista. Devela la incompatibilidad entre dos formas de relacionarse con el mundo: priorizar la Naturaleza y la vida o la acumulación de capital, el poder y la muerte; la particularidad local o la uniformidad globalizadora; la paz de la ruralidad o el vértigo capitalista posmoderno. Es la lucha entre la visión de mundo de los colonizados y de los colonizadores. Y siendo también un hecho económico, enfrenta el mito de sostener la modernidad con más extractivismos (en Ecuador, un país inmerso en lo que he definido como “la maldición de la abundancia” - el petróleo no abrió la puerta al ansiado desarrollo, como tampoco lo hará la minería, tal como lo mostramos con John Cajas-Guijarro ).


Así, en cada consulta popular se juega muchísimo más que meras controversias jurídicas. Estas consultas, como una parte más de largas y complejas resistencias y construcciones de alternativas, denotan -sin rodeos- el gran potencial de una democracia vivida, practicada y conquistada desde abajo, desde las comunidades, para desde allí extenderse a otros ámbitos gubernamentales. Una democracia donde el mayor poder ya no sea el capital, sino la vida misma.


Ese es el gran mensaje de esta jornada histórica por el Kimsacocha; mensaje que nos recuerda que nuestra mayor lealtad no es para con nosotros mismos solamente sino para con la vida y con nuestro planeta. 

 

Por Alberto Acosta
Rebelión

Nota:

________________________________________
[1] En su momento, el presidente Rafael Correa -como reconoció públicamente el presidente colombiano, el neoliberal Juan Manuel Santos y gran conductor de la “locomotora minera” en su país- le habría “asesorado” sobre cómo romper las resistencias de las comunidades en contra de la minería; demostrando así, lo que Eduardo Gudynas consideró la convergencia entre gobiernos neoliberales y “progresistas” .
Alberto Acosta: Economista ecuatoriano. Profesor universitario. Ex-ministro de Energía y Minas. Ex-presidente de la Asamblea Constituyente. Excandidato a la Presidencia de la República.

 

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