MÚSICA DESDE OTRAS COORDENADAS

Irán acusa a Israel del ataque a la planta nuclear de Natanz y promete "venganza"

Rusia y la UE esperan que las negociaciones en Viena no se vean afectadas por el percance

 

Teherán. Irán acusó ayer a Israel de estar detrás del ataque a su planta de enriquecimiento de uranio de Natanz y prometió "venganza" en medio de esfuerzos diplomáticos para conseguir que el acuerdo internacional de 2015 sobre el programa nuclear iraní vuelva a su cauce.

Más de 24 horas después del incidente, las circunstancias, el modus operandi y el alcance de los daños siguen siendo confusos.

La Unión Europea (UE) y Rusia, que participan en las negociaciones diplomáticas con la república islámica para reimpulsar el acuerdo sobre su programa nuclear, afirmaron que esperaban que lo ocurrido en Natanz no socave las discusiones.

Desde Washington, la Casa Blanca desmintió todo vínculo con el incidente "Estados Unidos no estuvo involucrado de ninguna manera", dijo a la prensa la secretaria de prensa Jen Psaki, quien agregó que las negociaciones en Viena no deberían verse afectadas.

El portavoz de la Organización de la Energía Atómica de Irán, Behrouz Kamalvandi, pareció minimizar el incidente al declarar que "el centro de distribución de electricidad" de la planta de Natanz, en el centro del país, se vio afectado por una "pequeña explosión" hacia las 5 de la mañana del domingo.

Agregó que los daños se podrán reparar "rápidamente", observación que contrasta con las declaraciones del jefe de la agencia nuclear de Irán, Alí Akbar Salehi, quien poco antes había declarado a la agencia de noticias Fars que fue necesario activar el sistema eléctrico de emergencia.

En tanto, el portavoz de la diplomacia iraní, Said Khatibzadeh, señaló que aún era "demasiado pronto" para evaluar los daños de lo que calificó de acto "terrorista" perpetrado por Israel, que habría dañado varias centrifugadoras utilizadas para enriquecer uranio.

El diario New York Times citó a jefes de los servicios de inteligencia israelíes y estadunidenses, que señalaron que "Israel desempeñó un papel" en lo acontecido en Natanz donde, según esas fuentes, "una fuerte explosión" habría "destruido el sistema eléctrico interno que alimenta las centrifugadoras".

Fue en esta misma planta del complejo nuclear de Natanz, uno de los centros neurálgicos del programa atómico de la república islámica, donde Irán comenzó a probar el sábado nuevos conjuntos interconectados de centrifugadoras.

Khatibzadeh acusó indirectamente a Israel de hacer naufragar las conversaciones en curso en Viena para intentar que Estados Unidos vuelva al acuerdo internacional de 2015 y levante las sanciones contra Teherán.

Khatibzadeh prometió que "la respuesta de Irán será la venganza contra el régimen sionista en el momento y lugar adecuados".

La agencia de prensa Irna indicó que varios diputados comentaron que el canciller Mohammad Javad Zarif había subrayado “la necesidad de no caer en la trampa tendida por los sionistas.

"No permitiremos (que Israel haga descarrilar las conversaciones de Viena) y nos vengaremos de los sionistas por estas acciones", habría dicho, según las mismas fuentes, durante una reunión a puerta cerrada en el Parlamento sobre el ataque a la planta de Natanz.

Estados Unidos, durante la presidencia de Donald Trump, rechazó de manera unilateral en 2018 el acuerdo nuclear alcanzado con Irán en Viena tres años antes, y restableció las sanciones estadunidenses que se habían levantado como parte del pacto.

Como represalia, desde 2019 Irán se ha alejado de la mayoría de los compromisos claves para limitar sus actividades nucleares que asumió en Viena.

El presidente estadunidense, Joe Biden, quien sucedió a Trump en enero, anunció su intención de reincorporarse al acuerdo de Viena.

En tanto Heiko Maas, jefe de la diplomacia alemana, uno de los países firmantes del acuerdo de 2015, afirmó que los acontecimientos recientes "no son positivos" para las negociaciones en curso, y la cancillería rusa afirmó que espera que “lo ocurrido (en Natanz) no se convierta en un ‘regalo’ para los varios opositores al acuerdo y que no socave las negociaciones”.

Irán siempre ha negado que su programa nuclear tenga como finalidad fabricar una bomba atómica, como acusa el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, quien reiteró ayer que su país impedirá que Irán se dote del arma nuclear pero evitó mencionar el incidente en Natanz.

Por otra parte, los servicios secretos israelíes acusaron a Irán de crear falsas cuentas de mujeres en Instagram para engatusar y secuestrar a ciudadanos de Israel, después de que Teherán prometió responder al ataque en Natanz.

La Unión Europea añadió a ocho funcionarios iraníes a su lista de sancionados, entre ellos al comandante en jefe de los Guardianes de la Revolución, Hosein Salami, por su participación en la represión a las protestas de 2019, a lo que la república islámica respondió con la suspensión del diálogo y la cooperación con Bruselas en materia de terrorismo, drogas, refugiados y derechos humanos.

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Imagen: Protestas en Teherán contra Biden tras el asesinato de Mohsen Fajrizadé. (REUTERS)

El año 2020 empezó para Irán con el asesinato del segundo hombre más poderoso del país, el general Qasem Soleimani, en Irak, y termina con el atentado contra el científico nuclear Mohsen Fajrizadé en el propio suelo iraní.

Hasta el momento, el futuro presidente de Estados Unidos Joe Biden no se ha pronunciado sobre el acto terrorista Made in Mossad contra el director de la Organización de Investigación e Innovación del Ministerio de Defensa iraní, el 27 de noviembre pasado. Un silencio bastante significativo.

El magnicidio tuvo lugar el viernes cuando el hombre de 62 años y varios de sus guardaespaldas regresaban en sus coches blindados de un almuerzo en casa de su suegra en Absard, cerca de la montaña cubierta de nieve de Damavand. Al principio, Irán afirmó que unos 12 terroristas habían bloqueado la carretera con un coche incendiado para luego disparar contra los ocupantes de los autos, matando a los guardaespaldas y dejando malherido a Fajrizadé. Un tercer coche, que transportaba a su esposa y sus hijos iba a poca distancia. Los autores consiguieron huir -dicen-, mientras el hospital más próximo estaba sin electricidad (sí, en Teherán, no en una ciudad de la abandonada provincia de Beluchistán), y los médicos no lograron salvarle la vida.

Una reciente y nueva versión afirma que no hubo terroristas humanos sino electrónicos: desde un coche, una ametralladora automática de control remoto disparó al aire para llamar la atención y obligar a los guardaespaldas a salir de los automóviles revestidos de acero para después de dispararles suicidarse incendiándose: los autores no sólo conocían la ruta y los horarios del militar en su día de descanso, el viernes, sino también las características de su vehículo.

No termina ahí el bochorno para los servicios de seguridad de la República Islámica (RI): el Secretario General del Consejo de Seguridad Nacional de Irán, Alí Shamjaní afirma que conocían el plan del asesinato del fallecido, el lugar y la hora, pero que sucedió: ¿fue la voluntad de Dios, quizás? Esta situación recuerda las explicaciones cambiantes sobre el derribo del avión ucraniano al inicio del año en Teherán y la muerte de sus 176 pasajeros. Nada justificará un nuevo fracaso para unos servicios de inteligencia que están más ocupados en espiar la mente de los propios ciudadanos y detener a sindicalistas, escritores y feministas, que en proteger los intereses nacionales del país. De hecho, dos días después, el Poder Judicial, en un comunicado dirigido a las administraciones públicas, volvió a amenazar a las mujeres que llevan mal el velo: «Nerón tocaba el violín mientras Roma ardía».

La cronología ya había avisado

Irán deberá esperar operaciones más mortíferas por parte del binomio Estados Unidos-Israel, unas serán abiertas y otras encubiertas.

Durante el verano, cuatro instalaciones nucleares y militares iraníes sufrieron sabotaje e incluso una, la planta de Natanz, fue atacada con misiles lanzados desde los drones israelíes, que entraron en el espacio aéreo del país sin siquiera ser detectados.

Sólo en el mes de noviembre, un conjunto de hechos, indicaban lo que iba a ocurrir y lo que está por venir.

1 de noviembre. Turquía, miembro de la OTAN, instala en la frontera de Irán con Azerbaiyán (socio de Israel), unos «2.000 yihadistas sunnitas».

9 de noviembre. Trump destituye al secretario de Defensa, Mark Speer, quien, entre otras discrepancias con su jefe, se oponía a una ataque a Irán.

12 de noviembre. Los asesores de alto rango de la Casa Blanca disuaden a Trump (que sigue estando bajo una fuerte presión de Israel) de destruir las instalaciones nucleares en Irán. Este día, The New York Times afirma que, en el mes de agosto, un comando del Mossad asesinó a tiros en Teherán al número dos de Al Qaeda, un tal Abu Muhammad al-Masri, y su hija Maryam, nuera de Bin Laden. Si es cierto, ¿Cómo y por qué irán había autorizado su estancia en el país?

12 de noviembre. Teherán anuncia que está aumentando la producción del uranio enriquecido, ante el incumplimiento del acuerdo nuclear por las potencias firmantes.

16 de noviembre. El ex consejero de Seguridad Nacional de la Administración Trump advierte que Israel podría atacar a Irán antes de que el presidente dejase el cargo.

18 de noviembre. Estados Unidos ordena la retirada de una parte de las tropas de Afganistán y de Irak, no para desocupar estos países, sino para salvar a sus soldados de una posible represalia de Irán. Los militares humanos serán reemplazados por la alta tecnología asesina.

21 de noviembre. El Secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo visita Israel, Arabia Saudí y Emiratos Árabes. El Acuerdo de Abraham ha cambiado el mapa de la región: ahora Israel entra en el Golfo Pérsico, y puede cercar a Irán por todos los costados. «Para mantener bajo control las ambiciones nucleares de Irán, todas las opciones están todavía sobre la mesa», avisó Pompeo, quien desde su anterior puesto de jefe de la CIA ya había afirmado que «el bombardeo de Irán solo necesitaría 2.000 ataques de aviones de combate». Pompeo necesita ganar la confianza del lobby proisraelí y árabe para su candidatura de cara a las elecciones presidenciales de 2024.

21 de noviembre. Estados Unidos envía dos bombarderos B-52H Stratofortress a Israel. Su misión: un ataque «preventivo» contra los sitios nucleares de Irán o responder a la posible venganza iraní. Los B-52 vuelan a velocidades supersónicas en cualquier clima de día o de noche y pueden transportar bombas de racimo o misiles guiados de precisión.

26 de noviembre. El subsecretario de Defensa estadounidense Christopher Miller visita la región para abordar la lucha contra las «actividades maliciosas» [de Irán].

27 de noviembre. Al menos 19 miembros de la milicia chiita Fatemiyun patrocinada por Irán mueren en un bombardeo de Israel sobre Siria.

27 de noviembre. Asesinan a Fajrizadé.

28 de noviembre. El Pentágono ordena al portaaviones USS Nimitz entrar en el Golfo Pérsico-

Biden y el objetivo de Israel

Obviamente, Israel no realiza una operación de tal impacto contra Irán sin la autorización de Estados Unidos. Su voluntad de paralizar el programa nuclear de Irán no pasa por vías diplomáticas y acuerdos, sino por matar a los científicos iraníes y destruir sus instalaciones, mientras guarda bajo llave sus al menos ochenta ojivas nucleares ilegales en los sótanos de otros países. Tras eliminar del escenario a rivales poderosos como Irak, Siria y Libia, Israel se ha volcado con Irán para después ir a por Turquía. Con estas últimas acciones Tel Aviv pretende provocar la venganza iraní (en Irak, por ejemplo) que condujera a una guerra total.

Ahora bien, aunque parece que Netanyahu ha querido sabotear los intentos del futuro presidente de Estados Unidos de regresar al acuerdo nuclear y dialogar con Irán, colocándole ante hechos consumados de su propia agenda, en realidad, y más allá de sus promesas electorales, Biden ni quiere ni puede resucitar aquel acuerdo nuclear muerto, y desde ya está exigiendo a Teherán una rendición total y humillante a sabiendas de que Irán no puede aceptarlo.

Imagínense que dos países, A y B, están en guerra y un día deciden resolver sus discrepancias a través de la diplomacia. De repente, el país A es atacado duramente por el país C. ¿Quién se beneficia de este ataque? Las acciones de Israel no solo debilitan a Irán sino que también lo señalan. Dato que será aprovechado por Biden en una posible mesa de negociación: Irán ahora no sólo tendría que renunciar a las armas nucleares y también a los misiles balísticos, sino que deberá cumplir cada uno de los doce mandamientos de Trump. Antony Blinken (de origen judío, dato importante en este conflicto), próximo Secretario de Estado del gabinete de Biden, cree que la diplomacia debe ser «complementada con disuasión» y que «la fuerza militar puede ser utilizada como un medio esencial para tener una diplomacia efectiva».

Fue durante el gobierno de Obama-Biden cuando Israel asesinó a varios científicos iraníes. También la CIA y el Mossad lanzaron el virus Stuxnet contra la planta nuclear de Natanz, paralizándola. El Partido Demócrata no condenó aquellos actos, ni tampoco cuando Israel bombardeó las instalaciones nucleares de Irak en 1980 y las de Siria en 2007. En los tres casos, el objetivo fue contener el avance de dichos países en términos tecnológicos, no derrocar a sus regímenes (sino hubieran atacado la residencia de sus presidentes). El objetivo del binomio Estados Unidos-Israel es Irán, no la teocracia islámica que lo gobierna.

La primera consecuencia del asesinato de Mohsen Fajrizadé ha sido acabar con el clima positivo que la victoria de Biden había creado en Irán; la segunda, inyectar sangre nueva en las venas del sector belicista de la República Islámica en perjuicio de los ciudadanos, que sufrirán aún más la militarización de la sociedad y una dictadura más severa.

La reacción de Irán

Todo aprendiz de parvulario del activismo clandestino sabe que si un miembro del grupo ha sido reconocido por el enemigo debe ser apartado inmediatamente. Sin embargo, a pesar de que el nombre de Fajrizadé (un desconocido para el común de los iraníes) fue relacionado por Netanyahu con el programa nuclear iraní en abril de 2018, y una segunda vez por el Departamento de Estado de Estados Unidos en un informe en junio pasado, él seguía en su puesto, e incluso tenía las mismas «rutinas». La República Islámica de Irán ya ha advertido a los autores de que serán duramente castigados. ¿En serio? Pero si no se trata de unos «lobos solitarios», sino de una red de espionaje israelí dentro de los centros neurálgicos militares del estado iraní.

Es imposible realizar tantos atentados y de forma tan sistemática sin tener una sólida infraestructura de seguridad en el terreno. Y no alguien con facciones parecidas a Netanyahu o Golda Meir: los agentes del Mossad en Irán son iraníes y chiitas, personas asentadas en los lugares claves de un sistema en el que pueden acceder solo y exclusivamente los fieles del régimen, y aun llevando recomendaciones de altas esferas deben pasar por una docena de barreras de seguridad y control político.

La única motivación de tales personas para colaborar con un servicio enemigo es el dinero. Esta semana, la prensa iraní anunció la detención de Kiumars Azari, ex director del servicio de Inteligencia de la provincia de Mazandaran, por el contrabando de dos toneladas de oro. Este caso es sin duda la punta de iceberg en un país donde no existe ningún control popular y democrático sobre el poder y sobre la caja de uno de los países más ricos del planeta. El poder absoluto corrompe absolutamente. En junio pasado, alguien lanzó al vacío desde la ventana de un hotel en Bucarest, Rumania, al clérigo Gholamreza Mansouri huido del país con varios millones de dólares. Un escenario donde Luis García-Berlanga y Francis Ford Coppola hubieran disfrutado mogollón.

Ahora, Irán está en una callejón sin salida: una represalia militar seria (que no pantomima, como el ataque a la base desalojada de Estados Unidos en Irak en febrero pasado) significa ir a la guerra, mientras que dejarlo pasar -como se hizo con el asesinato de los cuatro científicos nucleares-, animaría a Tel Aviv a seguir cometiendo atentados dentro del propio Irán. Pero, Teherán ya ha empezado con venganzas no militares: salir del Protocolo Adicional del TNP, que permite al Organismo Internacional de la Energía Atómica realizar inspecciones sin aviso previo, reducir su colaboración con la Agencia de Energía Atómica, y volver a enriquecer el uranio por encima del 20%.

Para salvar la cara, las autoridades llevarán ante las cámaras de televisión a algún detenido para que confiese el magnicidio, como ya es habitual desde hace cuarenta años: a miles de presos políticos les obligaron a realizar falsas confesiones, que después utilizaban para justificar las ejecuciones sin juicios.

La República Islámica sufre ahora el síndrome del pastor mentiroso: de tanto acusar a escritoras, feministas, sindicalistas o activistas de los derechos de las minorías religiosas y étnicas de pertenecer a la CIA o el Mossad (para así deshonrarlos y además aplicarles la pena de muerte) y de tanto mentir, ahora que dice la verdad y se trata de una operación de la inteligencia israelí, pocos le creen. Las redes sociales iraníes se han llenado de la frase de «kare jodeshuné» («lo han hecho ellos mismos»), en alusión a que se trataría más de otro ajuste de cuentas y lucha por el poder en el seno de la propia República Islámica que de una agresión exterior.

Según el ministro de Asuntos Exteriores, Javad Zarif, algunos «amigos» (en referencia a los altos cargos del régimen) no quieren que sea el Gobierno del presidente Rohani quien empiece las negociaciones con el Gobierno de Biden; es más, intentan sabotearlas hasta que el próximo presidente iraní, que será designado en junio de 2021 (muy probablemente un militar islamista), ponga su firma a un posible acuerdo, llevándose los méritos. Es absurdo: la República Islámica debe tener una relación normal con Estados Unidos, como el resto de los países del mundo.

SAVAK sigue allí

Cuando la revolución iraní de 1978 fue abortada por el G-4, el general Hosein Fardust (1917-1987), director del SAVAK el temible servicio de inteligencia del Sha, acudió a Jomeini para ofrecerle su experiencia en la lucha anticomunista, impidiendo la disolución de la sucursal de la CIA en Irán.Jomeini aceptó: en 1983, y en colaboración con los espías del MI6 británico en la embajada de la Unión Soviética en Teherán, la República Islámica asaltó al Partido Comunista de Tudeh, deteniendo a su comité central y otros 10.000 militantes. Hicieron lo mismo con todos los partidos,  organizaciones progresistas y rivales.

En principio, ni Estados Unidos ni Irán están en condiciones de entrar en una guerra. A los problemas económicos, políticos y sociales que ya arrestaban el año pasado se ha sumado el impacto mortal y descomunal de la covid-19 en ambos países. Sin embargo, el hecho de que la guerra, además de un negocio redondo, sea también una forma de exportar la crisis interna, ha hecho que los halcones de las dos partes mantengan esta alternativa viva sobre la mesa. Pasa lo mismo con Israel, que se enfrenta a otras posibles elecciones parlamentarias en 2021. No hay que olvidar que Irán tiene la capacidad de lanzar una lluvia de misiles sobre Israel desde el Líbano.

Estados Unidos no está dejando ningún margen de maniobra para una rendición digna de la República Islámica: una guerra sería catastrófica para Irán y toda la región, mientras se desvanecen las infundadas esperanzas de Irán por la victoria de Biden.

La lógica del estado natural de guerra entre países rivales con economía de mercado de Thomas Hobbes se une a la lucha de clases de Karl Marx para producir una situación de extrema sensibilidad en Irán, que se prepara para el peor de los escenarios, ante la ausencia total de un movimiento por la paz.

Por Nazanín Armanian | 03/12/2020

Fuentes: Público -

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Mohsen Fakhrizadeh, científico iraní asesinado.

Los países del mundo deberían agradecer a Tel Aviv por el asesinato del científico iraní Mohsen Fakhrizadeh”, declaró un funcionario de inteligencia israelí.

Según dijo a The New York Times, Israel tomará las medidas adicionales necesarias contra el programa nuclear iraní.

En sus declaraciones citó además al exfuncionario de la CIA, Bruce Riedel, quien señaló que Israel se ha valido de sus estrechos vínculos con los vecinos de Irán, como Azerbaiyán, con el propósito de monitorear y reclutar agentes.

De acuerdo con información publicada el viernes último por ese propio periódico, tres funcionarios de inteligencia habían confirmado que Israel se hallaba detrás del asesinato del  Fakhrizadeh.

Tanto la Casa Blanca como el Pentágono, dijo, se negaron  a comentar sobre el asesinato del científico iraní..

A su vez, medios israelíes informaron que el primer ministro de ese país, Benjamín Netanyahu, insinuó sobre la posible participación israelí en el asesinato del científico.

En tanto, el Ministerio de Seguridad iraní anunció el domingo sobre pistas encontradas en relación con los involucrados en el asesinato de Fakhrizadeh, y aseveró que la información al respecto se revelaría posteriormente.

30 noviembre 2020  

(Con información de Al Mayadeen Español)

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Imagen cedida por la agencia iraní de la energía atómica en la que se ve el estado del edificio de la planta de Natanz afectado por el incendio (AP)

El incendio en la central de Natanz se suma a otros misteriosos incidentes recientes

 

El misterioso “accidente” del pasado jueves en la planta nuclear de Natanz ha desatado las sospechas de un nuevo ataque exterior en Irán. El incendio se suma a otras tres explosiones ocurridas en los últimos días en instalaciones nucleares y militares, incluida una de las bases donde se desarrolla el programa de misiles en el este de Teherán, el pasado 26 de junio. ¿Es un sabotaje? ¿Un ataque aéreo? Se preguntan los iraníes.

No es la primera vez que el programa nuclear iraní sería víctima de un sabotaje. Ya sucedió en el pasado, antes del acuerdo nuclear del 2015, cuando se vio afectado por el poderoso virus cibernético Stuxnet, que causó graves daños en el sistema. Si bien ningún país reconoció su autoría, las sospechas recayeron en Israel y EE.UU., que buscaban evitar que Irán pudiera desarrollar un arma nuclear. Una acusación negada rotundamente por Teherán. Por esa misma época una serie de asesinatos estremecieron al país no solo por su naturaleza –cercano al de las mafias latinoamericanas, con sicarios disparando desde motos–, sino porque los cinco hombres fallecidos estaban vinculados con el programa nuclear.

En un primer momento, el portavoz de la agencia iraní de energía atómica, Behruz Kamalvandi, intentó quitar importancia al incendio de Natanz, diciendo que había sido un “incidente” en un cobertizo industrial y que no había radiación ya que la planta no estaba activa. Pero una imagen por satélite revelada por una cadena opositora indica que la explosión dejó parte del edificio prácticamente destruido. Las sospechas crecieron cuando se supo que un grupo que se hace llamar Guepardos de la Patria envió un comunicado antes de la explosión a la BBC persa, atribuyéndose el ataque llevado a cabo supuestamente con una bomba.

Estos rumores hicieron que el viernes el portavoz del Consejo de Seguridad de Irán, Keyvan Khosravi, asegurara a la prensa que los expertos ya habían determinado la causa del incidente pero que lo revelarían “en el momento adecuado por motivos de seguridad”. Dos días más tarde, Kamalvandi reconocía a la agencia Irna que la producción de centrifugadoras avanzadas podría verse ralentizada a medio plazo, al igual que el programa nuclear. Con estas centrifugadoras se buscaba acelerar el enriquecimiento de uranio, facilitando el camino para que Irán pueda lograr una bomba.

“En este lugar había equipos avanzados y dispositivos de medición de precisión que fueron destruidos o dañados”, confirmó Kamalvandi, que anunció que reemplazarían la edificación con una de mayor capacidad para equipos avanzados.

“No todos los incidentes que pasan en Irán están conectados necesariamente con nosotros”, dijo el domingo el ministro de Defensa israelí, Benny Gantz. Tanto EE.UU. como Israel niegan su responsabilidad. Las versiones locales apuntan a fallos técnicos, pero otra imagen de satélite publicada por el New York Times demuestra que la explosión es mucho más grande de lo que se aseguró originalmente, cuando se atribuyó a un gasoducto.

Las mismas dudas sobrevuelan las explosiones de las otras plantas eléctricas, cuya naturaleza sigue siendo incierta. La Covid-19, el mal manejo de los recursos, pero sobre todo las sanciones económicas –especialmente la imposibilidad de vender su petróleo y repatriar las divisas– tienen al Gobierno en una situación económica nunca vista. Recientemente el presidente, Hasan Rohani, dijo que este era el año más difícil en 41 años de revolución islámica.

Por Catalina Gómez | Teherán, Irán

07/07/2020 01:23| Actualizado a 07/07/2020 09:29

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Domingo, 04 Agosto 2019 06:10

El sueño de una guerra con Irán

El sueño de una guerra con Irán

Los buques ya patrullan, las bases aéreas en la región están en alerta y reforzadas, ya están llegando seis mil soldados más y está listo el plan para una operación con 120.000. Estados Unidos no está en guerra con Irán, pero la idea ya pasó de fantasía a peligro posible. Lo que cuesta pensar es una razón válida para que esta guerra suceda, excepto la ya enorme antipatía de los norteamericanos hacia los iraníes y la simple lógica de la razón imperial.

En el imaginario norteamericano, como en el de tantos países, los extranjeros registran poco y con estereotipos simples, cosa de no fatigarse. Los franceses son aliados, aunque volubles y no muy confiables. Los británicos son una potencia de segunda, pero leal y con estilo. Los rusos son malos, pero poderosos y por eso respetables. En ese universo simplificado, hay dos retratos algo más complejos, el de los chinos, que compiten pero te rodean en tu vida cotidiana con esos productos tan deseables, y el de los iraníes.

Los iraníes son los que tomaron la embajada en 1979, caso único en la historia, y tomaron de rehenes a los diplomáticos. Son los que inventaron al Gran Satán y cada año marcan la fecha desfilando sobre una enorme bandera norteamericana pintada en el asfalto. El día nacional, el de la revolución, todavía se marca quemando banderas yanquis. Sus líderes son teócratas incomprensibles con ropas de Star Wars, su política es conspirativa y llena de organizaciones terroristas impronunciables.

La antipatía es real y por lo tanto fácil de vender puertas adentro. Es tal el capital político que el mismo Bill Clinton arrancó en 1995 la primera campaña internacional para arrinconar a Irán. El guión era que Teherán bancaba terroristas, asesinaba opositores adentro y afuera, y estaba detrás de los atentados en Buenos Aires de 1992 y 1994. Los iraníes contestaron en 1996 con uno de los peores atentados en la historia de Arabia Saudita, cuando un camión-bomba (con un auto no alcanzaba) detonó frente a las torres Khobar, un complejo de viviendas de esos en que en el reino aíslan a los extranjeros. En este caso, buena parte de esos extranjeros eran militares norteamericanos. Hubo 19 aeronautas americanos y un civil saudita muertos, más 498 heridos de varias nacionalidades. La base aérea se mudó a Qatar después del ataque.

Donald Trump decidió construir a Irán como su enemigo propio, exagerando un prontuario que es cierto. Los ayatolás sostienen y arman a Hezbollah, que les funciona como una suerte de base militar en el Líbano para atacar a Israel. También pusieron hombres y fondos para sostener al régimen de Assad en Siria, y tienen una suerte de ejército independiente en Iraq, apenas sujeto al gobierno central. La rebelión de los houthi en Yemen existe en buena parte por el apoyo iraní, que por algo ataca las fronteras sauditas. Y por supuesto, el régimen en Teherán sigue tan represivo, violento, cerrado y lleno de presos políticos como siempre.

Pero nada de esto sostiene la frase que circula entre los duros de Washington que afirma que Irán “controla” Bagdad, Beirut, Sana’a y Damasco. Ya le gustaría al régimen que eso fuera cierto, como le gustaría ser la potencia militar y económica que describen los halcones norteamericanos a la hora de preparar una guerra posible. Hay que recordar siempre que Irán tiene un PBI menor que el argentino, y que no hay riqueza petrolera que cambie este hecho y estire los límites de lo que se puede pagar.

Hezbollah es en el mejor de los casos una guerrilla mediana, que se desangró peleando en Siria, los houthi apenas pueden molestar a los sauditas y el gobierno iraquí tiene ministros shiítas, cierto, pero educados en Estados Unidos o en Europa. Ni siquiera el arsenal iraní es lo que los halcones parecen desear.

Irán tiene excelentes misiles y tiene muchos, una buena inversión para defenderse en la situación geográfica y política de ese país. Su armada es en realidad una flotilla de lanchas livianas, algún destructor y algún dragaminas, más una buena cantidad de submarinos de distinto grado de obsolescencia. La fuerza aérea es casi vintage, con aviones norteamericanos de principios de los setenta mezclados con algunos modelos rusos más avanzados. Y, como se estila en Medio Oriente, hay bastantes tanques, aunque nada que pueda preocupar a las tripulaciones de los poderosos Abrams americanos.

Con lo que una invasión podría repetir la película que ya vimos en Iraq, con un desembarco exitoso, una instantánea destrucción de aviones y tanques iraníes, y un avance indetenible hacia la capital. A lo sumo, en términos convencionales, Irán podría montar el equivalente naval de un ataque suicida, con submarinos y lanchas atacando en masa a, por ejemplo, un portaaviones, a ver si lo hunden o lo dañan. Nada que pudiera cambiar el desenlace.

Pero después sigue la película y viene la parte en que los americanos no saben qué hacer con lo ganado. Irán es más grande, más poblado y más complejo que Iraq, un país montañoso como Afganistán pero con ciudades y una clase media educada. Convencer a los iraníes que las tropas de Trump les traen la libertad y la democracia serían tan exitoso como lo de Napoleón invadiendo Rusia para llevar los frutos de la Revolución Francesa a los siervos. Nada que viene de la mano de un invasor es confiable, y menos para una gente que sigue orgullosa de ser persas, el terror de Europa.

Con lo que la escala de la guerra de guerrillas que seguiría al éxito de la invasión es fácil de imaginar. Afganistán es la guerra más larga en la historia de Estados Unidos, y ahora que está tranquila cuesta apenas 200 millones de dólares por mes. Iraq ya se acostumbró a vivir apagando la mecha de una explosión, mientras que los kurdos mantienen un bajo perfil astuto. Sumarle Irán a esto sería simplemente entrópico.

El problema es que cuando empiezan estos procesos de aprietes las cosas toman una dinámica propia. Trump se frenó antes de bombardear blancos iraníes cuando le bajaron el dron porque se acordó de su promesa electoral –realmente sentida y sincera- de que había que salir de Medio Oriente en lugar de entrar en más guerras. Pero está rodeado de gentes como Richard Pompeo, su secretario de Estado evangelista, que cree que la guerra total en Medio Oriente, incluyendo la destrucción de Israel, es la llegada del Armagedón y por lo tanto la segunda venida de Cristo… Con ideas así, todo es posible. 

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Miércoles, 03 Julio 2019 05:37

Fukushima: el regreso de la mentira

Fukushima: el regreso de la mentira

Tuvo gran éxito la operación de relaciones públicas del gobierno japonés durante el G20 la semana pasada. Entre los discursos sobre aranceles, comercio, riesgo de una nueva recesión y anuncios sobre los Juegos Olímpicos del año entrante en Tokio, nadie se volvió a acordar de la catástrofe de Fukushima.

 

La radioactividad es invisible, pero las mentiras que pretenden cubrirla saltan a la vista.

 

Fukushima es el peor desastre industrial en la historia de la humanidad. En los días siguientes al terremoto del 11 de marzo de 2011 se produjo la fusión de los núcleos en tres de sus seis reactores nucleares. En los tres casos, la masa de combustible fundido atravesó la vasija de acero con sus seis pulgadas de espesor, quemó y reaccionó químicamente con el contenedor de concreto y ahora se encuentra en contacto con el agua del subsuelo. No se ha podido hacer nada para aislar y remover esas masas de material nuclear fundido y controlar la contaminación. Algunos de los isótopos radioactivos afectarán partes de la prefectura de Fukushima por 250 mil años. Lo único que separará ese material tóxico de cualquier persona que camine por esos parajes será una sombría capa de mentiras.

 

Gobiernos, intereses corporativos privados y públicos tienen un rasgo en común. Estas estructuras jerárquicas comparten una fuerte propensión a mentir cuando se sienten amenazadas. Es importante examinar el enredo de engaños que sigue cocinándose en los reactores nucleares que sufrieron fusión en Fukushima. En esta sarta de embustes se encuentran involucrados el gobierno de Japón y el primer ministro Shinzo Abe, la empresa Tepco (operadora de Fukushima), la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) y el Comité Organizador de los Juegos Olímpicos de 2020.

 

Después de las explosiones de hidrógeno en tres reactores de Fukushima, los núcleos se fundieron y precipitaron una crisis que se mantiene a la fecha. Desde el principio el gobierno nipón prohibió el uso de los términos "fusión del reactor" en sus comunicados al público y demostró estar más interesado en proteger los intereses de los gigantes corporativos Hitachi y Toshiba que la salud de más de 160 mil refugiados nucleares. Hoy sabemos que el material de los tres núcleos fundidos en Fukushima ha permanecido en contacto con agua del subsuelo durante los últimos ocho años y gran cantidad de agua altamente contaminada ha ido a parar al océano Pacífico.

 

En uno de los actos más perversos de que se tenga memoria, el gobierno japonés, en connivencia con la AIEA, simplemente incrementó el nivel de radiación "permitido" para el público más de 20 veces de los niveles existentes antes de la catástrofe. Al amparo de esta nueva "norma técnica", el gobierno pudo afirmar que la zona estaba bajo control. Así pudo también evitar el costo de descontaminar una gran superficie de tierra y bosques, así como de zonas residenciales y comerciales. Después de algunos trabajos superficiales de descontaminación, muchos residentes que inicialmente tuvieron que ser evacuados hoy están siendo autorizados a dejar sus albergues y regresar a su residencia original, que supuestamente ha sido "descontaminada". Pero la contaminación nuclear fue tan intensa y cubrió una zona tan grande que los vientos han vuelto a llevar polvo y nieve radioactivos a esos poblados. Es un grave caso de contaminación dinámica.

 

En 2013 el primer ministro Shinzo Abe declaró frente al Comité Olímpico Internacional que Fukushima estaba bajo control y no había ningún riesgo. Tokio obtuvo la sede de los Juegos Olímpicos en 2020, y varios juegos de beisbol y futbol se llevarán a cabo en terrenos de la ciudad de Fukushima. La misma ruta de la antorcha olímpica pasará por territorio contaminado. Observadores independientes (www.Fairewinds.org) han encontrado muestras de material altamente radioactivo en localidades en las que atletas y espectadores estarán expuestos a niveles de radioactividad comparables a los soportados por trabajadores de una planta atómica. El análisis de Koide Hiroaki, ingeniero nuclear de la Universidad de Kioto (www.apjjf.org), es devastador. El desastre de Fukushima no ha sido controlado a la fecha y exponer a residentes y visitantes a los niveles de radioactividad que todavía prevalecen en la zona es un acto criminal. Los Juegos Olímpicos de Tokio se llevarán a cabo en un terreno de emergencia nuclear.

 

Epílogo. Después del terremoto de 2011, Japón pudo embarcarse en una ambiciosa transición hacia las energías renovables. En lugar de eso prefirió colmar la brecha que dejó el cierre de plantas nucleares después de Fukushima con millonarias importaciones de carbón. Hoy, Japón es la única economía desarrollada que continúa construyendo plantas de carbón (17 en total). En el plano internacional, sigue financiando proyectos que utilizan carbón con unos 15 mil millones de dólares. No alcanzará su meta de reducir las emisiones de gases invernadero en 80 por ciento para el año 2050. De todos modos, era demasiado poco y demasiado tarde.

 

Twitter: @anadaloficial

 

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Estados Unidos aumenta la presión contra Irán

Trump describió las sanciones como una respuesta fuerte y proporcionada a los actos de Irán que calificó como provocativos, como el derribo de un dron.

 

El presidente estadounidense, Donald Trump, impuso ayer sanciones contra el líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, y la cúpula militar del país. Además, Estados Unidos planea sancionar esta semana al ministro de Exteriores iraní, Mohamad Yavad Zarif, una figura clave en la negociación y el impulsor del acuerdo nuclear de 2015, adelantó el secretario del Tesoro estadounidense, Steven Mnuchin. Washington aumenta así la presión contra la República Islámica, a quien ya amenazó con destruir si busca la guerra. 

 “Las sanciones negarán al líder supremo, su oficina y a aquellos más cercanos a él el acceso a recursos financieros clave”, prometió Trump. “Esta medida responde a una serie de comportamientos agresivos del régimen iraní en las últimas semanas, incluido el derribo de un dron estadounidense el pasado jueves”, afirmó el mandatario. “El líder supremo de Irán es el responsable último de la conducta hostil del régimen. En su país lo respetan, y su oficina supervisa los instrumentos más brutales del régimen, incluidos los Guardianes de la Revolución”, subrayó. Este cuerpo es la organización militar más grande del país.

No obstante, Trump reiteró que le encantaría poder negociar con Jamenei para rebajar las tensiones bilaterales, una oferta que el líder supremo iraní ha rechazado hasta ahora. “Jamenei tiene el potencial de tener un gran país, y pronto, muy pronto (si negocia con Estados Unidos)”, subrayó. El gobierno iraní no está tan seguro, sin embargo, de que la oferta del mandatario estadounidense sea sincera. El embajador permanente de Irán en la ONU, Majid Takht-Ravanchi, aseguró ayer que su Gobierno no puede entablar un diálogo directo con Estados Unidos mientras su país está siendo amenazado. “Nadie puede aceptar un diálogo con alguien que te está amenazando con más sanciones”, dijo Ravanchi en paralelo a la reunión que el Consejo de Seguridad llevaba a cabo para abordar la situación de Irán. “Mientras dicha amenaza exista, Estados Unidos e Irán no empezarán un diálogo”, ahondó.

Trump describió las sanciones como una respuesta fuerte y proporcionada a los actos de Irán que calificó como provocativos, días después de asegurar que frenó en el último momento un ataque selectivo al país persa por considerar que no habría sido proporcionado respecto al derribo de un dron (avión no tripulado) estadounidense en el golfo Pérsico. Sin embargo, al ser preguntado por si las sanciones son una represalia por ese hecho, Trump replicó: “Esto es algo que iba a pasar de todas formas”. Mnuchin precisó después que las sanciones a Jamenei ya estaban preparándose de forma previa al incidente con el avión no tripulado, pero dijo que ese suceso –y los recientes ataques a cargueros en el golfo Pérsico– sí motivaron algunas de las medidas anunciadas ayer por el Departamento del Tesoro. 

El ministro de Exteriores iraní, a quien el Tesoro incorporó en su lista negra, afirmó ayer que las personas cercanas a Trump están sedientos de guerra. “Donald Trump tiene 100 por ciento de razón respecto a que el ejército de Estados Unidos no tiene nada que hacer en el golfo Pérsico, la retirada de las fuerzas estadounidenses (de la zona) está totalmente en línea de los intereses de Estados Unidos y el mundo”, dijo Zarif, en un mensaje publicado en su cuenta de la red social Twitter. “Pero ahora está claro que el Equipo B no está preocupado por los intereses de Estados Unidos. Ellos desprecian la diplomacia y están sedientos por una guerra”, agregó. Como “equipo B”, el canciller se refiere al asesor de seguridad nacional estadounidense, John Bolton; al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y al príncipe heredero saudí, Mohamed bin Salman. El domingo, Zarif en otro tuit, había señalado que el “equipo B” casi conduce al presidente estadounidense, Donald Trump, a desatar una guerra.

Además del líder supremo, también se impusieron ayer restricciones financieras a ocho comandantes iraníes, entre ellos el de la Fuerza Naval del Cuerpo de los Guardianes de la Revolución, Ali Reza Tangsirí, quien lidera, según se indica en un comunicado del Tesoro, la estructura responsable del sabotaje de barcos en aguas internacionales. Las sanciones también afectan a Amirali Hayizadeh, comandante de la división aeroespacial de los Guardianes de la Revolución iraní, “cuya burocracia fue responsable del derribo” del dron de Estados Unidos, y a Mohamad Pakpur, comandante de la fuerza terrestre de ese cuerpo de elite, por sus acciones en Siria, según los argumentos del Tesoro. Además, quedan sujetos a las restricciones los comandantes de los cinco distritos navales de la Armada de los Guardianes de la Revolución responsables de las operaciones navales en provincias costeras como Bushehr, adyacentes al estrecho de Ormuz, entre el golfo de Omán y el golfo Pérsico, donde se produjeron los recientes incidentes.

La tensión entre Washington y Teherán, sin relaciones diplomáticas desde 1980, se intensificó el jueves pasado con la destrucción de un avión no tripulado estadounidense por un misil iraní en el Golfo. En medio de este clima de tensión, Estados Unidos, Reino Unido, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos exhortaron a soluciones diplomáticas para reducir la espiral con Irán. Rusia, aliado de Teherán, por su parte, calificó de ilegales las sanciones firmadas por Trump.

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La guerra que planean los halcones de EEUU e Irán dependerá de 17 factores

“Me gustaría que los iraníes me llamaran“, repitió hasta tres veces Donald Trump el día 9 de mayo, horas después de anunciar la imposición de sanciones sobre la industria de acero, cobre y aluminio iraní, y cuando meditaba multar también sus exportaciones de los productos petroquímicos, -que son la segunda fuente de ingresos del país después del petróleo-, así como las transacciones con los metales preciosos, y limitar su acceso al dólar en los mercados asiáticos.

Quiere “hacer un trato justo”, con Irán afirma Trump y “que [los iraníes] sean fuertes y grandes y que tengan una gran economía“, contaba con emoción, mientras el mentrómetro de derretía: había superado la barrera de 10.000 mentiras desde que es presidente, señala Fact Checker database.


“La ley de la transformación de los cambios cuantitativos en cambios cualitativos” ha seguido su curso durante los últimos casi 40 años para convertir las guerras políticas, económicas, psicológicas y cibernética de EEUU contra Irán a un choque bélico.


Medidas que propician la guerra


1. Designar a los Guardianes de la Revolución Islámica (GRI) como organización terrorista por parte de EEUU, con el objetivo de poder atacarlos en Siria, Irak, Líbano y en el estrecho de Ormuz. Mientras el Pentágono y el Departamento de Estado se habían opuesto a la medida por su extrema gravedad, Benjamín Netanyahu confiesa que Trump ha cumplido lo que fue su petición: “Israel First”.


Washington también impondrá sanciones a las empresas extranjeras que trabajen con los GRI, que además del poder militar representan el cartel económico más poderoso de Irán, controlando los negocios de petróleo, telecomunicaciones, ladrillo, etc. Las actuales amenazas bélicas de Trump otorgan la posibilidad a los GRI de dejar de ser “el estado paralelo” para asaltar al poder político para “salvar el islam” del gobierno “débil” del presidente Hasan Rohani, prohibiéndole dialogar con Occidente para rebajar la tensión. Por lo que, los comandantes islamistas (que recuerdan a sus homólogos pakistaníes), han declarado terrorista al Mando Central de los EEUU (CENTCOM), con sede en Qatar, cuyas operaciones cubren Oriente Próximo y Asia Central. ¿Quieren mandar sobre un Irán siriaziado? ¿Por qué el enviado especial de Trump para Irán, Brian Hook menosprecia al ministro de exteriores de Irán Javad Zarif, afirmando que “el verdadero ministro de exteriores de Irán es Ghasem Soleimani”, el jefe de la facción exterior de los GRI, el rostro del “estado profundo “ de Irán? La extremaderecha (y encima religiosa) de ambos países se retroalimentan.


2. Las investigaciones sobre Rusiagate, los escándalos sexuales del presidente, el fracaso de sus planes para Venezuela y del “desarme” de Corea del Norte podrán llevarle a Trump a una guerra contra Irán: se acercan las elecciones presidenciales del 2020, y le urge un triunfo en algún lugar del planeta.


3. “Cualquier ataque a los intereses” de EEUU o a sus aliados” regionales se enfrentará con “una fuerza implacable”, declara el Asesor de Seguridad Nacional John Bolton, tras enviar el portaviones nuclear USS Lincoln a Oriente Próximo y a cuatro bombarderos B-52 a Qatar. El Secretario de Estado Mike Pompeo considerará cualquier acción de Hizbolá libanés, las milicias chiitas iraquíes (¡que muchas son anti-iraníes!), o los hutíes yemenís contra los aliados de EEUU, como “ataques iraníes”, dando luz verde a Israel para atacar a Hizbolá, por ejemplo.


4. Imponer el 22 de abril un embargo total sobre las exportaciones del petróleo iraní.


5. El eje Bolton- Pompeo desmiente a Trump de querer un “nuevo acuerdo” con Irán: ellos buscan un “Regime change”, aunque en realidad pretenden destruir y desintegrar a Irán. Con sus medidas pretenden provocar a la República Islámica (RI) y conseguir una “causa belli” (el cierre del Estrecho de Ormuz, por ejemplo), y empezar la guerra; en caso de no conseguirlo, no dudarán montar un atentado de bandera falsa. Es obvio que Irán -la primera reserva mundial de gas y la cuarta de petróleo-, cuyo presupuesto de defensa en 2018 fue 6.300 millones de dólares no representa ninguna amenaza militar para un Israel con 20.000 millones de dólares de gasto militar (y poseer al menos 80 cabezas nucleares), Arabia Saudí con 76.7 mil millones y el Pentágono con 716 mil millones de dólares. Ahora sumen la fuerza militar de estos tres enemigos de Irán.


6. Los candidatos demócratas a las elecciones del 2020 – Bernie Sanders, Joe Biden, o Elizabeth Warren-, se han comprometido recuperar el acuerdo nuclear con Irán, llamado Plan Integral de Acción Conjunta (PIAC), destruido por Trump. Lo cual empuja a Israel, el principal patrocinador de la guerra contra Irán, a aumentará la presión sobre el Madman de la Casa Blanca, para que acelere la ejecución de los planes contra Irán, ante la posibilidad de que pierda los comicios. Israel así interfiere en las elecciones de EEUU: su Embajador en Washington, Ron Dermer, considera “inaceptable” la petición del Comité Nacional Demócrata en renovar el PIAC con Irán. En 2012, Netanyahu apoyó la compaña del republicano Mitt Romney contra Obama. La influencia que ejercen los billonarios judíos y los evangélicos cristianos sobre Trump y su equipo es de dominio público.


7. La suspensión de algunas disposiciones del PIAC por Irán, como un aviso de su posible salida de del acuerdo, dando un ultimátum a Europa de 60 días para que después de un año de demora ponga en marcha los instrumentos financieros acordadas para salvar las exportaciones iraníes. ¡Error! Es contraproducente obligar a Europa a elegir entre Washington y Teherán, además, los europeos no pueden neutralizar las sanciones de Trump. Irán, tras la firma del PIAC en 2015 desmanteló gran parte de la capacidad de sus instalaciones y no podrá reanudar su programa nuclear. Con este anuncio sólo conseguirá empujar a Europa, China y Rusia hacia las posiciones de EEUU.


8. Los GRI y el clérigo ultraderechista que al igual que Trump-Bolton siempre se han opuesto al PIAC, buscan una guerra con EEUU, Arabia Saudí o Israel (¡pensando que sería de baja intensidad!) con el fin de convertirla en una cortina de humo, y así poder llevar a cabo dos de sus planes: tomar el poder político con un golpe de estado contra Rohani, y aumentar la represión político-religiosa sobre la población, y así aplastar el amplio y profundo descontento de la clase trabajadora que anuncia una nueva ronda de protestas sociales contra la corrupción y un sin precedente empobrecimiento de cerca de la mitad de la población a beneficio de unos cuantos “soldados de Dios”. Esta misma táctica fue utilizada durante la guerra con Irak (1980-1988): en 1982 Jomeini rechazó la propuesta de paz de Sadam Husein, afirmando que “la guerra es una bendición divina”: los seis siguientes años se dedicó a imponer su teocracia totalitaria (una especie de nacional-islamismo), ejecutando a decenas de miles de presos políticos -desde los comunistas hasta los musulmanes moderados-, encubriéndolo con el escándalo de la fatwa contra Salman Rushdie cuyo libro ni había leído. Sólo cuando se quedó sin armas y sin jóvenes que enviar a inmolarse, dijo que “tomaría el veneno”, como calificó la firma de fin de la guerra. Murieron medio millón de iraníes y millones se quedaron mutilados. Aquella guerra fue parte de la doctrina de Henry Kissinger de “Doble Contención” «dual containment» en la que EEUU vendía armas a Irak y también a Irán ¡a través de Israel¡ (como fue revelado con el escándalo “Iran-Contra”): obstaculizaron el desarrollo económico, militar, político y social de ambos países mientras los animaban a una destrucción mutua a beneficio de Israel, el único ganador de todas las guerras de la región. Tras convertir a Irak en una subdesarrollada colonia, ahora va a por Irán. Después, les tocará a Turquía y Arabia saudí: de hecho, Trump advirtió al rey Saud que si no le obedecía “No duraría ni dos semanas en el poder”, y Obama intentó acabar con Erdogan con un golpe de estado en 2016.


9. La peligrosa dependencia del país de la renta del petróleo. La RI ha tenido 40 años para industrializar el país y diversificado la economía. Pero, los islamistas (clérigos y militares) que representan a la burguesía comercial tradicional (“bazar”, término persa que significa «lugar de transacciones»), se han dedicado a acumular fortuna con la especulación y acaparamiento de los productos básicos y divisas extranjeras; gracias a la “economía islámica neoliberal” se han hecho multimillonarios, privatizando las principales compañías del país y destruyendo millones de puestos de trabajo.


10. El error de Teherán en creer que puede aplicar el “Ojo por ojo” a EEUU, país que goza de un estatus autoasignado de Excepcionalidad y el mundo se lo ha admitido. Si Irán incumple el PIAC, su expediente será enviado al Consejo de Seguridad, y recibirá aún más sanciones.


11. El aumento sin precedente (desde el 2001) de la presencia militar de ambos países en los dos lados del Golfo Pérsico. Aun sin una intención de guerra, un accidente puede prender el fuego a la región.

Motivos para no apretar el gatillo


12. Irán ya es un tema central en las elecciones del 2020 de EEUU. A Trump, en principio, le interesa aplazar la “decisión final” sobre Irán, ya que ahora tiene medio garantizada ganarlas, puesto que los electores suelen reelegir a su mandatario. Por lo que, continuaría con la política de la “máxima presión” sobre Teherán.


13. Una guerra hará disparar los precios de petróleo hasta 150 dólares el barril, algo que no les gusta a los electores-consumidores de combustible fósil.


14. Las hemerotecas atestiguan las críticas de Trump a sus antecesores por haber puesto en peligro la seguridad nacional del país con sus guerras en Oriente Próximo, además de hacerle perder una cantidad ingente de dinero.


15. Las profundas brechas en el “mundo musulmán” que le impedirá a Trump conseguir apoyo para su aventura militar. A Omán, Kuwait, Qatar o Irak no les convenie que se rompa el actual equilibrio en la región en favor de una desatada Arabia Saudí, a pesar de sus quejan a la injerencia de los ayatolás chiitas en sus asuntos interno. EEUU tampoco puede contar con Argelia, Sudán o Libia, sumidos en sus propios problemas, y Marruecos se ha distanciado de Riad por el asesinato de Jamal Khashoggi: Lo que significa además que, EEUU y los saudíes no podrán conseguir el consentimiento de los árabes para su “acuerdo de siglo” con Israel contra Palestina: un gol a Netanyahu.


16. China, Rusia y Europa tampoco respaldarán una agresión caprichosa de EEUU contra Irán. O sea, salvo Israel, Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos, nadie más, por el momento, ha mostrado entusiasmo para acompañar a Trump-Bolton a provocar mar de sangre.


17. La amenaza de Irán de dejar de cooperar con Occidente en la lucha contra el terrorismo y narcotráfico (procedente de Afganistán), y sobre todo de inundar a Europa de refugiados, expulsando a cerca de millón y medio afganos que viven en Irán desde 1980. “Es posible que pidamos a nuestros hermanos y hermanas afganos que se vayan de Irán“, lo dice nadie menos que el viceministro de Relaciones Exteriores de RI, Abbas Araghchi, cuyo apellido le delata: ¡él mismo es uno de los cerca de 2-3 millones de iraquíes refugiados en Irán!


La RI ya ha expulsado a cerca de un millón de afganos, y otros 700.000 regresaron a su tierra el año pasado “por voluntad propia”. La amenaza de Teherán convertirá a miles de niños afganos en nuevos Aylán Kurdi: en moneda de cambio de infames intereses de ambas partes.


19. Irán tiene capacidad de crear serios problemas a las tropas de EEUU en Irak, Siria, Líbano y Afganistán.


20. Un sector de la RI aboga por mantener la paciencia hasta el 2020 por si Trump pierde la reelección. ¿No fue la “demócrata” Hilary Clinton que en 2008 prometió destruir Irán?


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Trump ha cerrado todas las puertas a Irán, imposibilitándole una rendición con honor. Su propuesta de “mejor trato” resumida en los 12 mandamientos apocalípticos es el perfecto pretexto para acusar a Irán de haber rechazado su “plan de paz”. Aunque la RI firme esos puntos, mañana la diplomacia militarizada de EEUU sacará otras excusas de su manga: “pisotear los derechos humanos”, o “oprimir a las mujeres”, y si bien son ciertos, Trump y compañía carecen de la autoridad moral para llevar estas banderas. ¿No cumplió Gadafi todas las exigencias de EEUU?


La RI en vez de amenazas, debe lanzar una ofensiva diplomática, insistir en su voluntad de “paz y diálogo”, llamando directamente a Trump; hacerle saber al mundo punto por punto lo que significaría una guerra contra un país como Irán; denunciar a EEUU y sus cómplices ante el Tribunal de la Haya y convocar urgentemente la reunión de los No Alineados.


Se gesta una guerra entre la extremaderecha evangélica y la islamista de magnitudes inimaginables, con 81 millones de iraníes como víctimas de sus disputas. ¿Para cuándo un movimiento mundial por la paz?

11 mayo 2019

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El canciller iraní Mohamad Yavad Zarif se reunió con su colega ruso, Serguéi Lavrov. Imagen: EFE

El gobierno iraní anunció ayer que dejará de cumplir algunos de los compromisos del acuerdo nuclear internacional firmado en 2015. En su discurso televisado, el mandatario de Irán, Hasan Rohani, explicó que desde ahora no van a vender el uranio enriquecido ni el excedente de agua pesada y que además producirán estos elementos de forma ilimitada. Según explicó Rohani, su acción es en respuesta a la decisión unilateral de Estados Unidos de retirarse de ese pacto el año pasado y reestablecer, consecuentemente, las sanciones al país islámico. Como parte del anuncio, Rohani también afirmó que da un plazo de 60 días al resto de los firmantes del pacto, China, Francia, Inglaterra, Rusia y Alemania, para que cumplan con las exigencias de Irán. 

Al poco tiempo de hacerse pública la decisión iraní, Estados Unidos reaccionó anticipando nuevas sanciones para al país islámico que apuntan a los sectores del hierro, acero, aluminio y cobre, al tiempo que advirtió a Europa sobre “las consecuencias de ceder al chantaje iraní”. Un rechazo similar mostró por su parte el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu. Irán, sin embargo, tuvo el apoyo de China y Rusia.


“Desde este miércoles la República Islámica de Irán no se considera comprometida a respetar parte de lo acordado”, explicó Rohani y señaló que estas medidas se enmarcan en el acuerdo de Viena que permite a las partes firmantes suspender parcial o totalmente algunos de sus compromisos en caso de incumplimiento de otro de los integrantes. El año pasado luego de retirarse unilateralmente del acuerdo, Washington volvió a imponer sanciones a Irán en el sector bancario y petrolero.


“Si durante estos 60 días se mantienen nuestros principales intereses, especialmente la venta del petróleo y la eliminación de sanciones bancarias, volveremos a las condiciones anteriores”, lanzó Rohaní. De no ser así, advirtió, tomarán otros dos pasos: por un lado dejarán de comercializar uranio y por el otro dejarán de vender agua pesada. Estos dos caminos que abrió Irán ante la imposibilidad de acordar posiciones con Estados Unidos permitirán al país islámico una elevada producción de uranio con fines nucleares, algo que en el acuerdo estaba regulado, y una concentración sin límites de agua pesada otro material usado para la fabricación de bombas nucleares.


“El acuerdo sigue en pie. Anunciamos nuestra reducción, no nuestra salida (...) El acuerdo necesita una cirugía pero para salvarlo no para destruirlo”, explicó el presidente iraní. Luego insistió en que su país no abandonó la mesa de negociaciones, dejando en claro que está dispuesto a dialogar. “Hoy estamos empezando la negociación con un nuevo lenguaje. Ahora es jurídico, mientras que ayer era diplomático y amistoso”, finalizó Rohaní. “Este es un intento de chantaje bastante flagrante”, dijo en tanto Tim Morrison, director para Armas de Destrucción Masiva en el Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca. “Europa debería resistirse a esto y presionar a Irán para que vuelva a la mesa negociadora para llegar a un acuerdo nuevo”, opinó Morrison quien además insistió en retomar la política de mano dura contra Teherán. Por su parte, el secretario de Estado Mike Pompeo viajó al Reino Unido donde dio una conferencia junto al emisario estadounidense para Irán, Brian Hook. Allí los ingleses le advirtieron a Teherán que no tome más medidas porque aseguraron que de lo contrario sufrirá consecuencias. Francia, en sintonía, también le pidió a Irán que siga respetando el total de sus obligaciones nucleares y le exigió que se abstenga de aplicar cualquier medida que viole los compromisos asumidos.


El presidente ruso denunció que el país islámico es víctima de una presión internacional. Horas más tarde, el canciller iraní, Mohamad Yavad Zarif, se reunió con el ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, y ambos coincidieron en denunciar el comportamiento “irresponsable” de Estados Unidos. “Rechazamos las acciones estadounidenses que lleven a una escalada de tensión en torno al acuerdo nuclear con Irán”, dijo por su parte el portavoz del ministerio chino de Asuntos Exteriores, Geng Shuang.

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La cumbre entre Trump y Kim Jong-un termina de forma abrupta sin "ningún acuerdo"

El presidente de EEUU dijo que se retiró porque Kim le pidió "levantar las sanciones de forma íntegra", y dijo que puede que ambos no vuelvan a encontrarse "en mucho tiempo".



La segunda cumbre entre el presidente de EEUU, Donald Trump, y el líder norcoreano, Kim Jong-un, terminó hoy más de una hora antes de lo previsto y sin que ambos dirigentes alcanzaran "ningún acuerdo" ni firmaran la declaración conjunta que sus equipos habían negociado. A las 13:25 (6:25 GMT), Trump abandonó el céntrico hotel de Hanói donde mantenía sus reuniones con Kim para dirigirse a su propio hotel y dar una conferencia de prensa, mientras Kim se encaminaba también al suyo.


El presidente de EEUU dijo que se retiró porque Kim le pidió "levantar las sanciones de forma íntegra", y dijo que puede que ambos no vuelvan a encontrarse "en mucho tiempo". "Fue por las sanciones. Básicamente ellos querían que levantáramos las sanciones de forma íntegra, y nosotros no podíamos hacer eso", afirmó. "Estaban dispuestos a desnuclearizar una gran parte de las áreas que queríamos, pero no todas las que queríamos. Así que tuvimos que retirarnos", agregó.


Más tarde, Trump precisó que Kim se había comprometido a desmantelar el centro de investigación nuclear de Yongbyon, donde produce su combustible para bombas atómicas, pero había pedido a cambio un levantamiento de sanciones que Washington consideró inaceptable. El secretario de Estado de EEUU, Mike Pompeo, aseguró no obstante que se hicieron "avances reales" en el encuentro, y se mostró "optimista" a pesar de los desacuerdos en la cumbre. "Le pedimos que hiciera más [en materia de desnuclearización], pero no estaba preparado para hacerlo", dijo Pompeo en la misma rueda de prensa.


Trump garantizó que la despedida entre ambas partes fue "amistosa", y negó que se hubiera levantado abruptamente de la mesa de negociación, al asegurar que tiene una relación "cálida" con Kim. "Pero a veces tienes que retirarte, y ésta fue una de esas veces", indicó. También afirmó que Kim y él no se comprometieron por ahora a celebrar una tercera cumbre, aunque sus equipos seguirán dialogando. "No nos hemos comprometido, veremos lo que ocurre. Puede que tenga lugar pronto, pero también podría no producirse en mucho tiempo", declaró el mandatario.


Trump agregó que Estados Unidos está preparado para organizar "muy fácilmente" inspecciones de las instalaciones nucleares en Corea del Norte, si el hermético régimen lo permitiera. "Las inspecciones de Corea del Norte tendrán lugar, y si las hacemos, tenemos un calendario establecido, sabemos cosas sobre ciertos lugares y sitios", indicó.
Las sanciones continúan


Además, confirmó que todas las sanciones actuales de EEUU seguirán por ahora en pie, pero dijo que no quería "hablar sobre aumentarlas, porque son fuertes". Trump tenía previsto volar hoy de regreso a Washington tras la rueda de prensa, y dijo que desde el avión llamaría al presidente de Corea del Sur, Moon Jae-in, y el primer ministro japonés, Shinzo Abe, para ponerles al día de la cumbre.


El abrupto fin de la cumbre se produjo después de que la segunda reunión entre ambos, una bilateral ampliada junto a sus respectivas delegaciones, se alargara más de lo previsto. No hubo almuerzo de trabajo y tampoco ceremonia de firma de una declaración conjunta, en la que se esperaba que ambos Gobiernos detallaran posibles nuevos compromisos sobre desnuclearización e incluso se comprometieran a suscribir una declaración de paz en la península coreana y a iniciar relaciones diplomáticas.


En sus dos encuentros abiertos a la prensa, Trump y Kim habían mostrado muy buena sintonía y humor, y el líder de Corea del Norte incluso respondió por primera vez desde que accedió al cargo a varias preguntas de periodistas extranjeros, estadounidenses en este caso.


La cumbre entre ambos, que sigue a su histórico primer encuentro en Singapur, comenzó este miércoles con una reunión a solas y una cena en Hanói, en la que los dos líderes se mostraron optimistas sobre las perspectivas del encuentro.

HANÓI
28/02/2019 08:11 Actualizado: 28/02/2019 09:26

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