Fukushima y su "desinformación radiactiva" un año después
Después de la catástrofe de Fukushima, hace un año (Bajo la Lupa, 10/5/11 y 13/11/11), 52 de las 54 plantas nucleares de Japón han sido cerradas cuando "la explosión del reactor destruyó la confianza de la población en la energía nuclear" (Spiegel Online, 28/2 y 1/3/12) y obligó al gobierno a cambiar su plan energético por la presión de la opinión pública, pese a los poderosos intereses del lobby nuclear: Tepco, físicos y cabilderos.

El siquiatra Jun Shigemura, a cargo de la rehabilitación terapéutica de Fukushima, revela el intenso grado de trauma sicológico de la población (disminuida a la mitad y con incremento de suicidios) debido a que Tepco redujo los salarios 20 por ciento, cuando los trabajadores "perdieron sus casas, sus familiares los abandonaron por temor a la radiación y el público los culpa por trabajar en Tepco".

El premier nipón Yoshihiko Noda, más consciente que su antecesor Naoto Kan –físico y agente de patentes (sic), muy bien lubricado por Tepco–, intenta transformar la política energética, pese a los fuertes intereses del nefario lobby nuclear, al cual le importa un comino el historial de Hiroshima y Nagasaki, ya no se diga el desastre de Chernobyl.

La opinión pública japonesa tiene un término maravilloso para describir al lobby nuclear: "Genpatsu Mura", la "ciudad atómica": la "sacrílega alianza de Tepco, los físicos nucleares y los multimedia"(Spiegel Online, 1/3/12). El problema yace en que 30 por ciento la atención a las necesidades energéticas de Japón proviene del ámbito nuclear, por lo que se planeaba construir 14 plantas adicionales en 2030.

Sibel Edmonds, en su blog (Boiling Frogs, 28/2/12), expone que "pese a las garantías públicas de que la situación estaba bajo control en Fukushima, ahora se sabe que tres de los reactores de la planta empezaron su desintegración en horas", cuando se realizaron planes para evacuar Tokio. Devela que "muchos no saben que los reactores dañados fueron diseñados por General Electric, con una tecnología añeja de 40 años y son sustancialmente similares a los 32 reactores en operación del mundo (sic), incluyendo 23 en EU", lo que exhibe "la complicidad criminal de los reguladores (¡supersic!) de los gobiernos que fracasan en reforzar sus propias políticas y regulaciones en estos reactores añejos". Edmonds no dice que la única planta nuclear de México, en Laguna Verde, es también añeja y fue vendida como chatarra por General Electric.

El premier Noda reconoció la "culpa compartida del gobierno por haberse cegado en la creencia falsa de la infalibilidad tecnológica de su país: el gobierno, el operador (léase Tepco) y el mundo académico (léase los físicos nucleares) se empinaron (sic) con el mito (sic) de la seguridad" (NYT, 3/3/12).

Los estudiantes nipones han sido intoxicados, aun después del desastre, por el Ministerio de Educación, Ciencia y Cultura, que financia a las escuelas para enseñar "las supuestas bondades de la energía nuclear". ¡Uf!

La vulnerabilidad energética de Japón se ha incrementado notablemente y por ahora no le queda otra opción que la importación de gas natural licuado de Qatar y Rusia, lo cual comporta también sus limitaciones. Un grave error del gobierno es haber dependido en demasía de la criminal trasnacional Tepco, la cual dictaba la agenda energética.

La fundación Rebuild Japan Initiative conformó un equipo de 30 profesores universitarios, abogados y periodistas (entre ellos el muy prestigiado Yoichi Funabashi, anterior editor del importante periódico Asahi Shimbun) que publicó un demoledor reporte de 400 páginas que tomó seis meses de investigación (NYT, 27/2/12) en el que exhibe que "los líderes japoneses no sabían la extensión del daño en la planta y consideraron en secreto la posibilidad de evacuar Tokio (¡supersic!)".

La trasnacional Tepco desinformó en forma criminal al gobierno de Naoto Kan y rompió la confianza con el gerente de la planta averiada (con tres explosiones radiactivas a cuestas).

La investigación independiente de la fundación se debió, según Funabashi, a la "falla del gobierno en advertir a su población de los peligros y a la amplia desconfianza que generó". ¡Pues sí!: las opiniones publicas no son estúpidas, pese a toda la desinformación radiactiva de sus mendaces gobiernos controlados por trasnacionales criminales, cabilderos y físicos nucleares sin escrúpulos, quienes viven para sostener su empleo en detrimento del bien común y sin importar los daños colaterales.

La serie de explosiones de hidrógeno sacudió la planta y, ante la "demoniaca reacción en cadena (sic)", se consideró la evacuación de Tokio (más de 13 millones de habitantes), que se encuentra a 270 kilómetros al sur de Fukushima.

De milagro no ocurrió una tragedia generalizada cuando un helicóptero militar confirmó cinco días después que "se había evitado el peor escenario". El resto del drama y sus detalles se los dejamos a la próxima película hollywoodense.

Funabashi criticó "el miedo (sic) del gobierno de Kan al crear pánico en sus decisiones y subestimar los verdaderos peligros del accidente". Es lo que sucede cuando un gobierno pusilánime cede sus prerrogativas a los intereses unilaterales de una trasnacional criminal como Tepco y su perverso lobby nuclear (Genpatsu Mura).

Kan, quien había permanecido en la catatonia, se acordó de que, más que físico y agente de patentes (sic) comprometido con los intereses de Tepco, era el primer ministro que debía tomar la suprema decisión para el bien de su nación, cuando optó por irrumpir en las oficinas de Tepco en Tokio para obligarlos a no abandonar la planta de Fukushima. Un acto heroico que juzga Funabashi: "su decisión de irrumpir en las oficinas de Tepco y exigir que no se rindieran salvó a Japón"; le faltó agregar que también "salvó" a la región de la cuenca del Pacífico (incluido México).

El director del Instituto de Ciencias Nucleares, Alejandro Frank Hoeflich, ha apoyado irrestrictamente al lobby nuclear de Japón en el caso de Fukushima (CNN, 16/3/11 y La Jornada, 16/4/11). ¿Estará de acuerdo todo el plantel académico y el alumnado de la UNAM con esta postura unilateral, que ha valido severas criticas de los lectores de La Jornada (en su propio artículo, así como en El Correo Ilustrado, 28/4/11)?

Pese al encubrimiento de la Agencia de Protección (sic) Ambiental de EU (EPA, por sus siglas en inglés), las "perniciosas consecuencias" de Fukushima han alcanzado la costa del Pacifico, según Joseph J. Mangano (epidemiólogo) y Janette D. Sherman (internista y toxicóloga), de la universidad de Western Michigan, en un artículo de la revista científica International Journal of Health Services (2012): "Aumento inesperado en la mortalidad en EU después de la llegada de la nube radiactiva de Fukushima: ¿existe correlación?" Se calculan 14 mil niños muertos en EU debido a la derrama radiactiva, pese a la necedad de la trasnacional Tepco en sostener que sus efectos tóxicos han sido contenidos. ¿Habrá alcanzado la costa mexicana del Pacífico? ¿Quién investiga? ¿Quién estará evaluando aquí –que no sea el Genpatsu Mura local– la planta de Laguna Verde, situada sobre una falla tectónica y con el mismo modelo chatarra que vendió General Electric en Japón?

http://alfredojalife.com

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Lunes, 20 Febrero 2012 06:31

Irán corta con París y Londres

Irán corta con París y Londres

Irán cerró la válvula del petróleo que les vendía a Francia y Gran Bretaña, en represalia por la presión insistente con que París y Londres acosan a Teherán y por el embargo sobre el petróleo iraní decidido en enero pasado por los 27 países de la Unión Europea. El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores iraní, Alireza Nikzad, declaró que “el Ministerio del Petróleo cesó sus ventas a las compañías británicas y francesas”. Nikzad precisó que “hemos previsto suministrar nuestro petróleo a otros clientes”. La decisión iraní es más simbólica que práctica y tendrá poco impacto en las importaciones de crudo de Francia. En 2011, éstas alcanzaron 58 mil barriles por día, lo que equivale al 3 por ciento de las necesidades francesas de bruto. Jean Louis Schilansky, presidente de la Unión Francesa de Industrias Petroleras, aclaró anoche que la medida iraní “no tiene consecuencias prácticas directas”. El responsable reveló también que Francia había “cesado de importar petróleo iraní desde 2011”. Gran Bretaña se encuentra en una situación similar.
 

El pasado 23 de enero, la UE decretó un embargo “gradual” sobre el crudo proveniente de la república islámica, que debe entrar en vigor el próximo 1º de julio. La UE también pactó sanciones contra el Banco Central iraní, con la meta de frenar la financiación del dudoso programa nuclear persa. Los nuevos contratos petroleros con Teherán fueron de hecho prohibidos por los europeos con efecto inmediato. El miércoles pasado, los embajadores de seis países europeos –Francia, Italia, Grecia, Portugal, España y Holanda– fueron “invitados” por el Ministerio de Relaciones Exteriores iraní. Los representantes diplomáticos recibieron una advertencia sobre las consecuencias que tendría la suspensión de los contratos petroleros. El forcejeo repercutió de inmediato en el precio en alza del petróleo, que llegó a su nivel más alto desde mayo de 2011. Si la mayoría de los especialistas descartan que la medida iraní tenga consecuencias directas en los países concernidos, los mismos coinciden en señalar el impacto indirecto de la misma. Uno, sobre los precios mundiales; dos, sobre la tensión que reina en el estrecho de Ormuz, por donde transita el 35 por ciento del petróleo mundial que circula por vía marítima, o sea, un total de 15 millones de barriles diarios.
 

La producción global iraní representa entre el 4 y el 5 por ciento de lo que se produce en el mundo. Segundo país de la OPEP, Irán produce 3,5 millones de barriles diarios, de los cuales exporta 2,5 millones. El 20 por ciento del petróleo iraní se vende en los países de la Unión Europea (600 mil barriles por día), principalmente a España, Italia y Grecia, y un 70 por ciento a Asia. Los países más afectados por la respuesta iraní a la presión de la Unión Europea son Grecia, Italia y España, que cubren el 14 por ciento de sus necesidades con el suministro de petróleo persa. Los faros rojos se han encendido ahora en varios puntos. La mecánica de las sanciones y contrasanciones es un eslabón más de una larga serie de provocaciones de una y otra parte. El aluvión de sanciones que emanan desde los centros de poder llevó a Irán a amenazar con cerrar el estratégico estrecho de Ormuz.
 

A su vez, Teherán está enfrentado con Israel. Tel Aviv se frota las manos con la idea de lanzar un ataque punitivo contra Irán, lo cual restauraría su ya desgastada legitimidad regional. Ambas capitales protagonizan una abierta controversia con acusaciones cruzadas, cuyo último capítulo son los atentados antiisraelíes en India, Georgia y Tailandia, de los cuales Israel responsabiliza a Irán sin prueba alguna. Los occidentales e Israel continúan señalando el programa nuclear iraní. Para Teherán, éste no tiene fines militares, pero para los occidentales el enriquecimiento de uranio y la velocidad con que Teherán desarrolla su estructura nuclear sólo tienen una explicación, y es militar, cosa que Irán niega. El escenario parece ya montado con vistas a una confrontación militar. Washington no pudo ser más explícito cuando pidió a Israel que no llevara a cabo una acción militar “prematura”. Los lobos muestran los dientes: sanciones, acusaciones y amenazas. Por segunda vez en el año, y en la historia de la república islámica instaurada en 1979, Irán despachó barcos de guerra al Mediterráneo.
 

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Sábado, 04 Febrero 2012 07:14

Israel urge a EE UU para atacar a Irán

Israel urge a EE UU para atacar a Irán

Israel ha advertido a Estados Unidos de que se prepara para atacar las instalaciones nucleares de Irán de forma inmediata, quizá esta misma primavera, una vez convencido de que será imposible impedir por otros medios que el régimen islámico construya una bomba atómica en el plazo de un año. La Administración norteamericana, según distintas fuentes, está aún calculando su reacción y tratando de mantener el control de los acontecimientos, aunque está dispuesta a actuar militarmente si es necesario.}

 
“Tenemos todas las opciones sobre la mesa y estamos preparados para responder si tenemos que hacerlo”, dijo el secretario de Defensa estadounidense, Leon Panetta, que previamente había advertido que existe “una alta probabilidad” de que Israel actúe antes del verano. El diario The Washington Post fue el primero en recoger las impresiones de Panetta, quien no las ha desmentido.

 
El líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, ha amenazado a EE UU con una fuerte reacción en el caso de que ese ataque se produzca finalmente. “Una agresión tendría diez veces peores consecuencias para los intereses norteamericanos que para Irán”, ha pronosticado en un discurso en televisión.


La insistencia de Israel en bombardear cuanto antes los complejos nucleares iraníes se ha duplicado en las últimas semanas, según han asegurado fuentes políticas y diplomáticas en esta capital, ante su sospecha de que EE UU y los países europeos pretenden limitarse a la aplicación de sanciones económicas para disuadir a los dirigentes de Irán.

 
La Unión Europea anunció recientemente un boicot a la industria petrolera iraní, que se sumaría en los próximos meses a otra serie de medidas de castigo que europeos y norteamericanos aplican desde hace tiempo al régimen islámico, que sigue oponiéndose a que inspectores de la ONU revisen sus instalaciones.

 
Eso no será suficiente, a juicio de Israel, que considera que el proceso de construcción de una bomba atómica puede hacerse irreversible si no se le frena en los próximos meses. “Quienes digan que podemos actuar más tarde, puede descubrir que más tarde sería demasiado tarde”, dijo el jueves el ministro de Defensa israelí, Ehud Barak.


Israel ha comunicado a EE UU que cuenta con los medios militares suficientes para actuar en solitario y con garantías de plena eficacia, y que los riesgos de un ataque han sido cuidadosamente analizados y son aceptables. “El resultado de evitar una acción militar sería un Irán nuclearizado, y eso sería más complicado, más peligroso y más costoso en vidas humanas que impedirlo ahora”, aseguró Barak en una conferencia en Israel.

 
Una acción exclusiva de Israel no evitaría una plena implicación de EE UU en el conflicto. En primer lugar porque, como ha anticipado Jamenei, Irán podría intentar represalias contra las fuerzas de la Quinta Flota desplegadas en la región o contra intereses norteamericanos o de sus aliados en Oriente Próximo.
 

Irán dispone de múltiples alternativas para responder a un ataque, desde la movilización de sus aliados de Hezbolá para disparar cohetes contra Israel, hasta la más extrema, el cierre del estrecho de Ormuz, una medida que, según ha advertido claramente Washington, provocaría una intervención militar inmediata de EE UU. El Gobierno de Teherán es consciente del peligro de un ataque desde que empezó su programa nuclear, y ha tenido tiempo suficiente como para preparar una respuesta.
 

Israel cuenta, sin embargo, con que sería posible que un bombardeo agudizase la división que existe dentro del régimen y la sociedad iraníes y precipitase la caída de los ayatolas. El Gobierno no podría contar en esta ocasión con importantes apoyos externos, puesto que Siria, su principal aliado en la zona, no está hoy en condiciones de ofrecerle su colaboración. Arabia Saudí y otras monarquías árabes del Golfo, por su parte, podrían ver con alivio la destrucción de unas instalaciones nucleares que también observan como una amenaza para ellos mismos.

 
EE UU mantiene aún, no obstante, fuertes reservas sobre la necesidad de lanzar un ataque en este momento. “Ahora mismo lo más importante sigue siendo mantener a la comunidad internacional unida”, declaró ayer Panetta. Al peligro de una extensión del conflicto a todo Oriente Próximo, se une, según el cálculo de Washington, el riesgo de que una acción militar de carácter quirúrgico no consiga destruir por completo el programa nuclear, que Irán ha desarrollado en búnker preparados específicamente para un ataque de esas características.

 
Por su parte, el candidato a ser candidato republicando, Newt Gingrich, ha asegurado en una entrevista a la cadena estadounidense CNN que apoyaría a Israel en caso de que emprendiera un ataque contra Irán para evitar "un segundo Holocausto".

 
Hay que considerar, por último, la repercusión política de una iniciativa tan arriesgada en pleno año electoral. Para el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, quien nunca ha tenido buenas relaciones con Barack Obama, es más sencillo influir sobre el presidente cuando este tiene sobre sí el peso de unas elecciones en noviembre que después de ser reelegido. Por lo que respecta a Obama, no existe una opción claramente favorable. Tanto un ataque como la pasividad pueden suponer ventajas e inconvenientes, aunque una acción militar siempre es, por naturaleza, un paso plagado de incertidumbres.


Antonio Caño Washington 3 FEB 2012 - 19:40 CET
 

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