La canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente estadunidense, Joe Biden, hablan con reporteros el 15 de julio pasado en la Casa Blanca.Foto Afp

En su visita de despedida de la canciller Angela Merkel a Joe Biden, Alemania y EU reconocieron la esterilidad de las sanciones para detener el gasoducto Nord Stream 2 (NS2): construido en más de 98 por ciento y transportará el gas ruso desde su zona en el Ártico, pasando por el mar Báltico, hasta Alemania.

No hay modo de ocultar la derrota de la política antirrusa de la dupla Obama/Biden –en particular, de la pugnaz israelí-estadunidense Victoria Nuland que buscaba dañar las finanzas de Gazprom y quien despreciaba solemnemente a Europa cuando entonó su célebre invectiva de "¡Al carajo con Europa!", tras haber catalizado el cambio de régimen en Kiev– y de Trump que hizo del bloqueo del NS2 su leitmotiv.

¿Habrá sido consecuencia de la cumbre en Ginebra de Biden y Putin, que versó primordialmente sobre la "estabilidad estratégica"? ¿Se trata de un cebo para que Rusia comience a soltar su asociación estratégica con China? Era evidente que Alemania no iba a ceder, mucho menos cuando Biden busca restaurar la alianza perdida con la UE.

Más aún: el gasoducto es más importante para Alemania –que hubiera sido obligada a comprar el gas de EU mucho más caro, por su logística de transporte distante– que para Rusia, que con la mano en la cintura se lo puede vender a China: más ahora cuando Gazprom contempla otro gigantesco gasoducto: el Siberia 2 (https://bit.ly/3l4qnpI).

El NS2 –propiedad integral de Gazprom (con sede en San Petersburgo) y Rosneft–, más el NS1, tendrá una capacidad anual de 110 mil millones de metros cúbicos. Gerhard Schroeder, ex canciller alemán y ex líder del Partido Social Demócrata, es hoy el mandamás de Nord Stream AG, con sede en Suiza, a cargo del NS1: consorcio del que también forman parte, junto a Gazprom, empresas alemanas y la francesa GDF Suez.

Alemania –primera potencia geoeconómica de la UE– prometió buscar que no cese el tránsito del gas ruso a través de Ucrania, que vence en 2024, por lo que recibe regalías de unos 3 mil millones de dólares al año de Moscú. ¿Cuál fue entonces el sentido del NS1 y 2 de no haber sido por el chantaje de Ucrania (https://on.mktw.net/2UXlVyr) al transporte del gas ruso hacia Europa?

El portal Strategic Culture no se anda por las ramas y sentencia que el NS2 “no es una concesión estadunidense. Es la admisión de su derrota (https://bit.ly/371VMAS)”.

Las lamentaciones de realismo trágico no se hicieron esperar y el rusófobo obsesivo ex presidente de Georgia (sic) Mikhail Saa­kashvili –que llevó al desastre militar a Tiflis frente al gigante ruso y le hizo perder 20 por ciento de su territorio– espetó que “el hecho de que la importancia geopolítica (sic) de Ucrania disminuirá tras el arranque del NS2 no da lugar a ambigüedades (sic). Pero esto debe ser compensado por el que Ucrania debe desarrollar sus recursos (sic), incluyendo el hidrógeno verde (https://bit.ly/3y9UwaU)”.

¿Qué diantres maniobra Saa­kashvili en Ucrania a la que puede empinar a otro desastre?

El hoy ucraniano (sic) Saakashvili, marioneta de la OTAN, exhibe su novatez geopolítica y acusa a Rusia de desear "bloquear" a Ucrania en el mar Negro, pues en el sur se encuentran los principales depósitos de hidrógeno "verde".

Al unísono, el vicecanciller polaco, Pawel Jablonski, fustigó que el permiso al NS2 era una pésima decisión que dañaría la seguridad europea.

Un problema adicional para Ucrania, arrojada debajo del autobús de la geoestrategia del Olimpo de EU y Rusia, es que carece de dinero para reparar el viejo gasoducto ruso que pasa por su territorio.

Según Deutsche Welle, parte del acuerdo de “compromiso (https://bit.ly/3f352ZP)” de cuatro puntos contempla que Alemania y EU inviertan 50 millones de dólares en la infraestructura de tecnología "verde" de Ucrania (https://on.wsj.com/3f2JM6E). ¡50 millones de dólares son menos que migajas!

El NS2 arrancará máximo en septiembre y ya empezaron las negociaciones para un NS3 con el fin de bajar los estratosféricos precios del gas en Europa occidental.

Murió el viejo rey. ¡Viva el nuevo rey geoenergético ruso-alemán!

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Hallazgo ayudará a probar teoría de formación de planetas

París. Astrónomos detectaron un disco de gas y polvo alrededor de un planeta extrasolar, descubrimiento considerado un paso esencial para verificar las teorías actuales sobre la formación de planetas y satélites.

Esta observación comenzó en 2018 al descubrirse PDS 70b, un planeta en formación orbitando la estrella PDS 70, ubicada a 370 años luz de distancia en la constelación de Centauro.

Al año siguiente, los astrónomos detectaron allí por primera vez un disco de gas y polvo que rodeaba un segundo planeta, PDS 70c, descubierto con el Very Large Telescope (VLT) del European Southern Observatory (ESO).

Al combinar estas observaciones con las realizadas por el radiotelescopio ALMA, los científicos asumieron que el disco de materia permitiría la formación de lunas alrededor de PDS70c.

Nuevas observaciones de ALMA

Hoy, nuevas observaciones realizadas con ALMA "presentan la clara detección de un disco en el que podrían formarse satélites", dice Myriam Benisty, astrónoma de la Universidad de Grenoble y autora principal de un estudio, publicado ayer en The Astrophysical Journal Letter.

Los dos planetas que se descubrieron allí son de gran interés porque pertenecen a un sistema estelar juvenil. Su estrella, PDS 70, tiene sólo unos 5.4 millones de años frente a los 4 mil 600 millones de años del Sol.

Los astrónomos estudian muchos exoplanetas, apenas más antiguos, "que tienen entre 10 y 30 millones de años", señaló el astrónomo Anthony Boccaletti del Observatorio Paris-PSL.

"Pero la formación de un planeta ocurre muy rápidamente, en los primeros millones de años", agregó.

El sistema de PDS 70 "tiene mucho material remanente de la formación de la estrella proveniente de la formación de estrellas", explicó Benisty.

Se supone que los planetas se forman en los discos de polvo y gas que rodean a las estrellas jóvenes.

Los planetas a su vez pueden estar rodeados por un disco de polvo y gas que alimenta su formación y que además pueden formar lunas.

 Una refinería de ExxonMobil a la orilla del río Mississippi, Louisiana. Terekhova]

Necesitaremos una clase política con capacidad de solidaridad y empatía a nivel mundial si queremos superar como especie la obsolescencia no programada del petróleo.

Tenemos una serie de avisos a través de los medios de comunicación a los que seguramente no estamos prestando suficiente atención. Digo esto en relación al conjunto de países y ciudades en todo el mundo que han anunciado medidas de restricción de todo tipo a la circulación, o incluso a la venta, de vehículos de combustión, empezando en fechas próximas como el 2025 (Noruega), el 2030 (Reino Unido, Dinamarca o Países Bajos) o el 2040 (España o Francia). También por parte de las grandes marcas automovilísticas que han anunciado que dejarán de vender este tipo de vehículos, y producirán exclusivamente vehículos eléctricos (Honda, Renault, Ford o Volvo).

Y, mientras, los expertos en recursos naturales como Antonio Turiel, científico que trabaja en el CSIC como investigador, explican que no tenemos disponibilidad de materiales necesarios para producir, en versión eléctrica, ni siquiera un pequeño porcentaje de los vehículos de combustión que hoy producimos. También que las petroleras han dejado de invertir en nuevas prospecciones, porque el precio de extraer el petróleo que queda no tiene todavía un mercado que se lo pueda permitir y, por tanto, no tiene sentido gastar dinero. Quizás en breve se tendrá que hacer desde el sector público.

Por lo tanto, tenemos indicaciones significativas que parecen apuntar a que nos estamos acercando al final de la era del petróleo y derivados, que han ofrecido la capacidad infinita de transformación y movimiento a nuestra civilización sobre la Tierra. Y también, que no podemos contar con una alternativa a la escala, ritmo, dimensión o intensidad que tenemos con el petróleo. Coches, camiones, barcos y aviones usan esta fuente de energía que se acaba, y uno tiene la sensación de que podemos quedar estancados en pocos meses de forma caótica y peligrosa si no nos preparamos para hacerlo de forma gradual y ordenada.

Así, es posible que nos acerquemos hacia un cambio del mundo tal y como lo conocemos. No porque queramos, no porque preocupe el cambio climático, no porque el conjunto de los países, industria, comercio, etcétera, hayan adoptado de repente una preocupación social y ambiental y hayan tomado conciencia, sino porque aquellos líderes con conocimiento sobre el tema y un mínimo de responsabilidad han visto encenderse las alarmas. Doy por improbable una toma de conciencia colectiva a altas instancias, y sí que aquellos que no están tomando medidas lo hacen con imprudencia o inconsciencia, por acción o por omisión. Probablemente estamos inmersos, de hecho, en una carrera hacia lo desconocido.

En este contexto, son posibles muchos escenarios. Los más dramáticos quizás apuntan hacia la declaración de un nuevo estado de alarma a nivel mundial, esta vez por la carencia de petróleo. El estado de alarma sería necesario para decidir qué usos pueden tener acceso al petróleo y por qué; usos que no tienen alternativa y son servicios básicos, por ejemplo, porque necesitan grandes maquinarias, construir cosas básicas y necesarias, transportar comida u otras actividades similares y que son por lo tanto imprescindibles. La pandemia nos ha dado una muestra de lo que pueden llegar a hacer los diferentes países. También de cuáles son aquellas actividades que han encontrado alternativa y probablemente no formarán parte del futuro de nuestras vidas. Podéis empezar a hacer la lista: trabajo 100% presencial, quemar petróleo para desplazarse, ir de vacaciones en crucero, volar de forma generalizada, o producir en China.

También tenemos ejemplos de países que ya en crisis precedentes de disponibilidad de petróleo decidieron estratégicamente que no podían depender de una fuente de energía totalmente importada y empezaron a desarrollar alternativas para los sectores más dependientes: producción de energía y movilidad. Quizás el caso más emblemático es Dinamarca, donde la crisis del petróleo de los años 70 marcó un punto de inflexión a nivel de país y hoy produce un 80% de su energía de fuentes renovables y es un modelo en el desarrollo de infraestructura ciclista y transporte público. El conjunto de países nórdicos y germánicos son un referente, no solo Dinamarca. Hay que tener en cuenta que el camino de la descarbonización no es solo deseable si es un imperativo, sino que en cualquier caso tiene sentido, ya sea a nivel de mejora del impacto sobre el cambio climático o del consumo de recursos en las economías desarrolladas.

Finalmente, si realmente como parece nos encontramos en el escenario de finalización del petróleo barato, esto no tendrá solo un impacto sobre la movilidad, sino que las afectaciones serán mucho más profundas: bienes de consumo, servicios básicos, comida, transporte. Hoy ya todas las instancias, públicas y privadas, a nivel mundial, estatal, regional o municipal, tienen responsabilidad si no toman medidas. Quizás los estados tienen la principal competencia porque de ellos depende la planificación estratégica de las grandes crisis que están por llegar. Pocos querrán ser los primeros en tomar medidas, anunciar restricciones o recortar privilegios. No vivimos en una sociedad que valore los ejercicios de responsabilidad. Siempre habrá quien querrá mantener el estilo de vida, y algunos incluso podrán imponer su salvaguarda. Necesitaremos una clase política con capacidad de solidaridad y empatía a nivel mundial si queremos superar como especie la obsolescencia no programada del petróleo, en un escenario temporal de una década como nos lo anuncian.

 

Por Álvaro Nicolás. Ingeniero de caminos y experto en planificación y movilidad

18/06/2021

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Imagen ilustrativaStephane Mahe / Reuters

Han Guilai, físico de la Academia China de las Ciencias, detalló que el gigante asiático presentará "pronto" un túnel de viento capaz de simular vuelos a 30 veces la velocidad del sonido.

Construido ya en Pekín, un nuevo túnel de viento, que será presentado "pronto", pondrá al gigante asiático décadas por delante del resto del mundo en tecnología hipersónica, declaró la pasada semana Han Guilai, investigador de la Academia China de las Ciencias, informa el periódico South China Morning Post.

El túnel aerodinámico, denominado 'JF-22', es capaz de simular vuelos a velocidades de hasta 10 kilómetros por segundo –o 30 veces la velocidad del sonido– y junto con otra instalación ya existente situaría al país "entre 20 y 30 años por delante" de Occidente, afirmó el físico.

Según explicó Han durante una conferencia, la temperatura de la superficie de un avión que viajara a esa velocidad podría alcanzar los 10.000 °C, lo suficientemente caliente como para romper las moléculas del aire en átomos, e incluso dotar a algunas de ellas de carga eléctrica. 


"Ese aire ya no es el que respiramos", precisó. Además, la energía producida por el JF-22 podría alcanzar los 15 gigavatios, casi el 70 % de la potencia instalada de la mayor central hidroeléctrica del mundo, la presa de las Tres Gargantas, en la provincia china de Sichuan, o más de siete veces la de la presa Hoover, de Nevada, EE.UU.

China, al igual que otras grandes economías, ha hecho enormes inversiones en el desarrollo de la tecnología de vuelo hipersónico, con la que sería posible que los viajeros aéreos llegaran a cualquier lugar del mundo en una o dos horas. También reduciría el costo de los lanzamientos espaciales en más de un 90 %, lo que permitiría poner los viajes espaciales al alcance del público.

El investigador opinó que parte del éxito del gigante asiático en ese campo se debe a la tecnología única que utiliza en sus túneles de viento. A diferencia de las instalaciones existentes en otros países –que recurren a compresores mecánicos para generar un flujo de aire de alta velocidad–, el JF-22 usa explosiones químicas. Cuando el túnel se enciende, su combustible arde a una velocidad 100 millones de veces superior a la de una estufa de gas, generando ondas de choque similares a las que encuentran los aviones al avanzar a hipervelocidad en las alturas.

Han detalló que cada modelo de avión o de arma "necesita someterse a unas 10.000 pruebas en el túnel" antes de su producción. El LENS II, el túnel aerodinámico más avanzado de EE.UU., ha simulado vuelos de hasta 7 Mach (8.643,6 kilómetros por hora), con una duración de 30 milisegundos. En cambio, el tiempo medio de ejecución del JF-22 podría alcanzar los 130 milisegundos, con una velocidad máxima mucho mayor, según el investigador.

"Nuestro tiempo de experimentación es mucho más largo que el de ellos, por lo que el modelo de avión puede ser más grande que el suyo, y los experimentos pueden ser más avanzado

 

Publicado: 1 jun 2021 08:46 GMT

Esquema del sistema que decodifica y presenta letras cuya escritura a mano se imagina la persona. — ERIKA WOODRUM / F. WILLETT ET AL./NATURE 2021

Con la ayuda de un algoritmo un parapléjico plasma en la pantalla las letras que imagina. 

 

Eso que parece tan sencillo, escribir lo que uno va imaginando mentalmente con un boli sobre el papel o a través de un teclado en una pantalla resulta imposible para personas con parálisis total o con otros tipos de discapacidad. Se han ido abriendo vías diversas para que algunos en esa situación se puedan comunicar, como el movimiento de los ojos o el reconocimiento del habla, pero a menudo son lentas o engorrosas o no se ajustan a las características de la persona. Ahora se abre una vía que traduce directamente y en tiempo real la actividad cerebral a la escritura y que alcanza una velocidad de crucero muy aceptable, de hasta 90 caracteres, unas 18 palabras, por minuto. 

La interfaz cerebro-ordenador que se utiliza es compleja, porque depende de diminutos electrodos implantados en el paciente, siendo esta la parte más delicada, y se basa en un algoritmo que traduce lo que el sujeto va imaginando cuando piensa en escribir a mano. Este tipo de interfaz convierte el pensamiento en acción, aunque falten las manos o no se puedan mover e incluso si no se puede hablar. 

Para llegar a este estado de desarrollo los investigadores han tenido que descifrar la actividad cerebral asociada con la escritura a mano de letras sueltas. El algoritmo va identificando las letras imaginadas y las presenta inmediatamente en una pantalla. La persona tetrapléjica en la que se ha ensayado este sistema consiguió una velocidad de 90 caracteres por minuto, el doble de lo conseguido hasta ahora con enfoques distintos, explican los autores del trabajo en la revista Nature. 

"Es un gran avance que se podría aplicar a personas con diversos tipos de discapacidad ", señala José Carmena, un especialista de la Universidad de California que no ha participado en este trabajo. "Es un ejemplo perfecto, la interfaz decodifica el pensamiento de escribir y lo traduce en acción".

Hasta ahora los trabajos se habían centrado sobre todo en decodificar la actividad cerebral asociada al habla, o al movimiento de un brazo para trasladar un cursor por un teclado y así escribir, pero nadie había intentado hacer lo mismo con la escritura imaginada, informa el Howard Hughes Medical Institute, cuyos científicos han trabajado con la Universidad de Stanford y varias otras instituciones de Estados Unidos. Resulta que la actividad cerebral asociada a cada letra es distinta y más fácilmente reconocible que la de, por ejemplo, intentar mover un cursor, por lo que el algoritmo de inteligencia artificial que se aplicó funcionó muy bien. Si con el cursor se emula la mecanografía, ahora se emula la escritura a mano y se puede obtener el doble de velocidad.

El participante tenía 65 años cuando se hizo el experimento y está paralizado del cuello para abajo desde 2007. Su ritmo de escritura se acercó mucho al de una persona de su edad que teclea un teléfono móvil, un ritmo que siempre es mucho menor que la velocidad a la que se habla. Pudo copiar frases y también escribirlas y el algoritmo iba aprendiendo con las repeticiones hasta diferenciar sin apenas error unas letras de otras según las neuronas que se disparan al imaginar cada una . "Hemos visto que el cerebro mantiene la capacidad de gobernar pequeños movimientos una década después de que el cuerpo haya perdido la posibilidad de hacerlos", explica Frank Willet, primer autor del artículo publicado. "Las letras del alfabeto son distintas una de otra y se pueden diferenciar".

Este nuevo paso en el desarrollo del control mental se enmarca en un gran programa de investigación clínica llamado BrainGate 2 con el que colaboran desde hace años los dos directores del trabajo que ahora se presenta, Jaimie Henderson y Krishna Shenoy, de la Universidad de Stanford. El equipo de Shenoy piensa que escribir imaginando las letras se podrá combinar en un futuro con pulsaciones en una pantalla como se hace en un teléfono móvil e incluso con el reconocimiento del habla, tres tipos de comunicación que utilizamos habitualmente pasando de una a otra sin pensarlo. El sistema es experimental, porque no se puede olvidar que es necesario implantar en la corteza cerebral del participante dos pequeños chips de 100 electrodos cada uno que se conectan por cable con un ordenador. Sin embargo, cada vez son más las personas con chips implantados, incluso durante varios años, sin efectos perjudiciales. 

Entre las incógnitas por resolver antes de una posible generalización de esta tecnología están las de si los algoritmos seguirán funcionando a lo largo del tiempo con cada persona y cómo se puede ampliar a otros idiomas que utilicen alfabetos mucho más complicados que el latino, de solo 26 letras en inglés y 27 en español. 

madrid

01/06/2021 07:37

Malen Ruiz de Elvira

Protesta contra la emisión de gases de Shell en un gasolinera de La Haya. — EFE

 

Un tribunal exige a la petrolera que reduzca sus emisiones un 45% para 2030.

 

La Justicia de Países Bajos he sentenciado este miércoles que la petrolera Shell es responsable directa de la crisis climática. Un tribunal del distrito de La Haya exige a la compañía una reducción neta de sus emisiones del 45% para 2030 ya que considera que "puede" y "debe" adherirse al Acuerdo Climático de París.

La sentencia supone un respaldo sin precedentes a la denuncia de la ONG Amigos de la Tierra (Milieudefensie, en neerlandés) y puede sentar las bases para futuras demandas contra otras empresas. El tribunal establece que Royal Dutch Shell tiene una responsabilidad directa en la lucha contra la crisis climática, incluido a través de sus políticas empresariales, lo que la obliga también a buscar relaciones con los consumidores que reduzcan las emisiones de CO2.

Shell debe cumplir con el límite establecido por el Panel Intergubernamental de Expertos para el Cambio Climático (IPCC) de la ONU, que recomienda reducir las emisiones para mantener el objetivo del Acuerdo de París de no superar un aumento de la temperatura del planeta de 1,5 grados a final de siglo.

Esto da la razón a Milieudefensie, que solicitó en diciembre a la Justicia neerlandesa que exija a la petrolera reducir sus emisiones de CO2 en un 45% para 2030 en comparación con 2019, porque "emite sustancialmente más que todas las empresas y ciudadanos neerlandeses juntos", lo que la compañía consideró un tema para los gobiernos y no los tribunales. "Esto se aplica a todo el mundo, incluido a Shell", consideró la jueza, en referencia al porcentaje de reducción de emisiones, un objetivo para el que la empresa dispone de medios y conocimientos, según la Justicia.

Esta sentencia puede tener consecuencias directas en otras compañías porque sirve de precedente judicial para futuras denuncias de ONG

La Corte recordó el impacto que tiene Shell en la crisis climática por su nivel de emisiones de gases de efecto invernadero, lo que va contra la responsabilidad indirecta de la compañía al respeto de los derechos humanos, independientemente de las acciones del Estado, según las directrices de la OCDE y los Principios Rectores sobre las Empresas y los Derechos Humanos de las Naciones Unidas (UNGPs), señaló el tribunal.

Esta sentencia puede tener consecuencias directas en otras compañías porque sirve de precedente judicial para futuras denuncias de ONG que decidan llevar a los tribunales a empresas con altas emisiones de CO2, tanto en Países Bajos como en el extranjero.

Seis organizaciones, entre ellas Greenpeace, además de más de 17.000 ciudadanos se habían sumado a la denuncia. Consideran este caso como "único" porque es el "primer juicio legal que ordena a una corporación transnacional contaminante reducir sus emisiones de acuerdo con los objetivos climáticos globales".

La petrolera, que admite los peligros de la crisis climática, ha defendido que está ya invirtiendo en proyectos verdes y que ha formulado objetivos para reducir emisiones de CO2 causadas por sus actividades, pero considera que no son los tribunales, sino los gobiernos, a través de acuerdos internacionales, los que deben contrarrestar el calentamiento global. El año pasado, en una sentencia revolucionaria, el Tribunal Supremo de Países Bajos dio la razón a la ONG Urgenda, condenando al Estado neerlandés a reducir a finales de 2020 las emisiones en un 25 % con respecto a 1990. 

LA HAYA

26/05/2021 16:29 Actualizado: 26/05/2021 16:31

Público / EFE

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Agujeros de gusano: los túneles en el espacio-tiempo

Cuando Einstein publicó por primera vez en 1915 las ecuaciones que gobiernan la Teoría de la Relatividad General, los mejores matemáticos se pusieron a buscar soluciones con fervor.

Pocos meses después, Karl Schwarzschild había encontrado una de las predicciones más extrañas: regiones del Espacio-Tiempo donde hay una fuerza gravitatoria tan intensa que ni siquiera la luz puede escapar.

Los agujeros negros "estaban" en la teoría de Einstein, pero tuvieron que pasar muchas décadas hasta que los astrónomos encontrasen evidencias de su existencia en la realidad. Hoy sabemos que existen agujeros negros de muchos tamaños diferentes y que nuestra galaxia (como muchas otras) tiene un inmenso agujero negro en su centro.

¿Y qué son los "agujeros de gusano"?

Son otro tipo de soluciones a las ecuaciones de Einstein que también predicen algo extrañísimo: una especie de túneles que quizás nos permitirían conectar puntos del Espacio-Tiempo muy lejanos.

¿Qué problema tienen los "agujeros de gusano"?

Que resulta extraordinariamente difícil estabilizarlos: cualquier objeto que se introduzca en ellos crea una perturbación suficiente como para destruirlos.

Es como si tuvieses un túnel y ese túnel colapsase en el momento en el que un coche entra.

Por un lado parece algo fascinante, pero muy poco práctico.

¿Y no podemos hacer nada para estabilizarlos?

Encontrar los mecanismos para estabilizar los agujeros de gusano es una de las áreas más a la moda de la Física Teórica.

En un artículo publicado hace unas semanas, un equipo de investigadores británicos estudiaba el uso de perturbaciones magnéticas muy particulares en la boca de agujeros negros.

Colonial Pipeline: el ciberataque que puso en riesgo el abastecimiento de combustible en EE. UU.

Biden acusó a hackers rusos, pero no apuntó al gobierno de Putin 

La empresa debió pagar cinco millones de dólares para poder normalizar el servicio, que de a poco empieza a normalizarse. 

 

El operador del oleducto víctima de un ciberataque el fin de semana pasado en Estados Unidos retomó este jueves la entrega de combustible en la mayoría de sus terminales. Se trata de la empresa Colonial Pipeline. La situación en las estaciones de servicio mejora de manera lenta.

"Colonial Pipeline hizo progresos sustanciales en la vuelta a operaciones de la red de oleoductos y podemos decir que la entrega de productos comenzó en la mayoría de los mercados que atendemos", indicó la compañía en un comunicado, después del incidente del pasado fin de semana, que dejó a la red sin abastecer a las estaciones de servicio.

La red de oleoductos de Colonial Pipeline es la más grande de Estados Unidos, con 8800 kilómetros. Sirve a toda la costa este estadounidense a partir de refinerías instaladas en el Golfo de México y por tanto transporta el 45 por ciento del combustible que se consume en el este de Estados Unidos. El hackeo dificultó la provisión de combustible en las estaciones de servicio. La situación derivó en conductores que hicieron largas filas para cargar combustible y hubo casos de desabastecimiento. 

Colonial Pipeline debió pagar cinco millones de dólares para poder normalizar el servicio. Al parecer, el rescate se pagó en criptomonedas para evitar que se pueda seguir la ruta del dinero. El pago se hizo de inmediato, reveló la agencia Bloomberg, dada la presión de la compañía para evitar el colapso en la provisión de combustible.

De acuerdo a Patrick De Hann, analista del sitio GasBuddy, la provisión podría normalizarse recién dentro de "varias semanas". Mientras, el precio subió por encima de los 3 dólares por galón (3,8 litros", en su primer repunte desde 2014. 

Por su parte, el presidente Joe Biden apuntó a Rusia por el ciberataque, si bien desligó al gobierno de Vladimir Putin. El mandatario dijo que hay "fuertes razones" para pensar en Rusia como país donde se originó el hackeo, y que han habido "comunicaciones directas" con Moscú para que tome cartas en el asunto. 

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Los bancos empiezan a retirar su apoyo financiero incondicional a las grandes petroleras

La pandemia está dejando otra lectura trasversal en los mercados: la banca ha reducido un 9% sus líneas financieras a las empresas petrolíferas desde el inicio de la Covid-19. Comienza a calar la advertencia de que las inversiones deben "dejar de asumir un clima relativamente estable" porque "estamos al borde de que los riesgos se conviertan en realidad".

  

El viraje de gobiernos, sociedades civiles y empresas hacia la sostenibilidad y el combate contra la catástrofe climática se emprendió antes de la crisis sanitaria del coronavirus. Pero parece que ha virado con mayor intensidad con las secuelas de la recesión global derivada de la covid-19, a juzgar por no pocos vestigios surgidos desde los mercados de capitales. Jennifer Laidlaw, analista de S&P Global Market Intelligence, ofrece uno de ellos. Los bancos han comenzado a retirar sus apoyos crediticios a las supermajors y otros grandes emporios petrolíferos. Hasta en un 9% a lo largo de 2020. Aunque matiza que este sónar, aun relevante, todavía está lejos de convertirse en una tendencia efectiva. Los 60 mayores bancos comerciales y de inversión del mundo otorgaron a la industria petrolífera 750.730 millones de dólares de financiación, por debajo de los 823.680 de 2019, pero por encima de los 709.230 de 2016; el primer ejercicio posterior a los Acuerdos de París.

Los datos parten de Bloomberg Finance, en colaboración con la consultora de investigación energética Rystad Energy y la ONG ecologista alemana Urgewald, cuyo estudio ha sido esponsorizado por una asociación de defensa medioambiental de la que forman parte entidades como Rainforest Action Network, BankTrack, The Indegenous Environmental o la Oil Change International, entre otras. En el estudio se constata que tanto inversores como instituciones reguladoras -como los bancos centrales- han elevado su preocupación por el cambio climático en sus evaluaciones de riesgos y se avanza que las empresas de combustibles fósiles empiezan a ser percibidas como obsoletas por el mercado y con unos activos encallados por parte de los bancos de inversión por sus escasas adecuaciones a las exigencias de reducción de CO2 y a sus cambios estratégicos corporativos hacia la sostenibilidad.

"Los flujos financieros hacia las firmas fósiles en los últimos cinco años han estado definitivamente enfocados en la dirección errónea, pero los bancos parecen haber reforzado su cambio de decisión en 2020, a la espera de que el actual ejercicio corrobore si vuelven al business as usual o se consolidan sus nuevas directrices, en las que priman los proyectos verdes", aclaran sus autores.

El reingreso de EEUU en los Acuerdos de París, los ambiciosos objetivos europeos para lograr las emisiones netas cero de CO2 a la atmósfera en 2050 -con la corregida meta intermedia de una reducción del 55% de los gases contaminantes en 2030- y la correlación de fuerzas anunciada en la misma dirección por países como China, Japón e, incluso, Rusia, añaden dosis de optimismo al desafío de recortar el periodo de transición entre las energías renovables y los combustibles fósiles. Una cohabitación que podría no ser tan pacífica como apuntaba el consenso del mercado antes de la Gran Pandemia.

Entre otras razones, porque la rápida caída de costes de las fuentes limpias, que inducen a aventurar un descenso de los precios y de los beneficios de las compañías de petróleo y gas a lo largo de esta década. Algunas de ellas, como BP, Total o Shell han revelado ya una transformación en sus líneas de negocios, en nombre de los fondos de pensiones o de las carteras de inversión que se rigen bajo criterios ESG -Environmental, Social y Governance- que sostienen sus activos bursátiles, modificando sus inversiones hacia tecnologías y proyectos con sello renovable.

Varios de los gigantes del sector -sobre todo, multinacionales europeas- se han comprometido con la era de recortes drásticos de emisiones. Incluso algunas de ellas, como la noruega Equinor, con sede en Stavanger, en los límites del Mar del Norte, se adelantó a sus rivales. Y ya a mediados de 2019, antes de la epidemia, su CEO, Eldar Saetre, lo sintetizó de esta forma tan elocuente: "La cuestión más importante para nosotros como compañía y como sector industrial, pero también para Noruega como nación es cómo mantenernos relevantes y al mismo tiempo competitivos", afirma antes de precisar: "No se trata de política, sino de negocios", y el nuevo rumbo de los mercados reclama energías conciliadoras con el medio ambiente. Equinor está convencida -enfatiza- de que la estrategia de bajas emisiones en la fase de producción es la que puede mantener a la compañía en las cotas de rivalidad y competitividad más elevadas. Tras lo cual, anunció que Equinor y sus asociadas se han propuesto invertir 5.700 millones de dólares para alcanzar el objetivo de reducir sus emisiones contaminantes en un 40% en 2030, el 70% en 2040 y el 100% en 2050. En líneas con la meta de la UE, aunque Noruega no forme parte del club comunitario.

Otro de los botones de muestra es Repsol, que recibió elogios del mercado cuando desveló, en diciembre de 2019, una táctica similar a la de Equinor, y suscitó una amplia difusión internacional con su mensaje de que focalizará su reto sobre el valor en vez de en el crecimiento productivo. La petrolera hispana también afirmó que revisaría su visión de futuro sobre la valoración de sus activos de crudo y gas en un mundo descarbonizado, lo que les supondrá un cargo en las cuentas de 4.800 millones de euros.

Los gastos, dicen en Repsol, serán redirigidos a la transición energética con inversiones en proyectos solares y eólicos que, de forma combinada, tendrán una capacidad de 1.600 mega watios, impulsando la cartera de renovables de la firma hasta el 40%. "Estamos convencidos de que debemos ser más ambiciosos en los objetivos de lucha contra el cambio climático" dijo Josu Jon Imaz, consejero delegado, porque "creemos que es ahora el momento de Repsol, en el que tenemos que demostrar toda nuestra confianza". La hoja de ruta de la cotizada hispana pasa por alcanzar una disminución de su producción contaminante del 10% en 2025 -a partir de un indicador de intensidad de carbono con base de emisiones en 2016- para alcanzar el 20% en 2030, el 40% en 2040 y emisiones netas cero en 2050. Y vinculará el 40% de las retribuciones variables de sus directivos a la consumación de los Objetivos de París.

Rémoras empresariales a las emisiones netas cero

Estas maniobras corporativas, sin embargo, no han calado en las petroleras estatales. Foreign Policy certificaba en un artículo de hace unas fechas que las National Oil Companies (NOC’s) no se han adentrado aún en las tácticas de reducción de sus exposiciones a sus negocios de petróleo y gas y de aumento de sus inversiones en tecnología para uso renovable. Y siguen contribuyendo en un 40% a los gastos de capital en combustibles fósiles. Alrededor de 1,9 billones de dólares. Pese a que una quinta parte de esta factura -más de 400.000 millones- se destinarán a proyectos de altos costes y alejados de los objetivos de París.

Pese a la depresión de la cotización del barril de crudo de 2019 y 2020 -pese a la recuperación por los recortes de la OPEP+ en la última mitad del pasado ejercicio- en un clima generalizado y arraigado de altas volatilidades a lo largo de la última década. O de que emporios como Exxon Mobil -estandarte del rechazo de la industria del petróleo estadounidense a la neutralidad energética- haya pasado de ser la compañía con mayor capitalización bursátil -en 2013- a instalarse en el furgón de cola del Dow Jones, con pérdidas milmillonarias -de más de 22.000 millones de dólares en 2019, año en el que, no obstante, valoró sus beneficios en 14.300 millones-, por el camino; en menos de un decenio. Durante la que, en gran parte, fue dirigida por Rex Tillerson, el primer secretario de Estado de Donald Trump y uno de los ejecutores de la salida de EEUU de los Acuerdos de París. Exxon, a juzgar por los análisis del mercado, "se ha adentrado en una dinámica de descensos irreversible", de drásticos ajustes en sus gastos de capital, mientras no transforme su postura en favor de los combustibles fósiles.

El resto de la industria petrolífera americana, en general, no adopta el giro que se atisba con el Green New Deal que ultima la Casa Blanca y cuyos objetivos parecen estar a la altura de las exigencias europeas. Porque en el informe de S&P Global Market Intelligence se revela el "escepticismo" por la predisposición financiera de la banca estadounidense hacia las empresas fósiles americanas, a las que bancos como JP Morgan Chase les ha provisto de los mayores fondos entre 2016 y 2020, pese a que sus líneas crediticias decrecieron un 20% en los dos últimos ejercicios.

Como JP Morgan, Citigroup, anunciaron su compromiso de sustentar sus préstamos a las metas del acuerdo parisino. Lo hizo un mes antes del triunfo electoral de Joe Biden, que anticipó en campaña su intención de unir el destino de EEUU a los objetivos de sostenibilidad. JP Morgan desembolsó 51.300 millones de dólares al sector petrolífero americano y Citigroup, segundo prestamista, otros 48.390 millones. Entre las entidades europeas con más concesiones financieras -si bien, menos condescendientes que sus rivales de EEUU y, sobre el papel, más exigentes con los avales financieros futuros a las petroleras- destacan Barclays y BNP Paribas. Ambas dentro del top-ten bancario del informe de Bloomberg Finance.

Esto en medio de un clima de suspensiones de pagos masivas de las empresas en todo el mundo, tal y como constata S&P en su último diagnóstico de 2021. Muy por encima de la del resto de áreas de actividad. El diagnóstico también augura mayores dificultades financieras -y necesidades prestamistas- de las empresas vinculadas al negocio del gas y del petróleo. Todo ello apunta a una predicción que se empieza a configurar en el ambiente inversor. Los mercados, explican en la consultora McKinsey, "deberían tomarse mucho más en serio el cambio climático" porque, aunque los inversores y los organismos reguladores permanezcan atentos y alertas sobre los daños del efecto invernadero, el aumento global de las temperaturas amenaza con crear estragos. "Asumen que el clima será relativamente estable", advierten sus expertos, "pero estamos al borde de que los riesgos se conviertan en realidad".

Quizás esta amenaza sea la que esté marcando el paso bursátil porque los fondos de inversión con criterios ESG han superado la rentabilidad del S&P 500 en el primer año de pandemia. Es decir, en los doce meses desde la proclamación oficial de la epidemia de la covid-19, Entre el 5 de marzo de 2020 y la misma fecha de 2021. También, según cálculos de S&P Global Market Intelligence, entre los 26 fondos de inversión que operan bajo parámetros ESG en este mercado, con más de 250 millones en activos, su rentabilidad osciló entre el 27,3% y el 55%, frente a la revalorización del 27,1% del índice S&P 500. Dato que corrobora que las carteras de capitales bajo estas estrategias, de marcado cariz medioambiental- lograron retornos premium de beneficios. Y que confirma la preferencia inversora por colocar sus activos en fondos ESG, que alcanzaron en EEUU, en 2020, los 51.500 millones de dólares, más del doble que en 2019 y casi diez veces más que en 2018, según Morningstar.

madrid

10/05/2021 07:08

Diego Herranz

Publicado enEconomía
Anuncia nueva era espacial el recién nombrado director de la NASA

Washington. Bill Nelson, astronauta y ex legislador demócrata, fue juramentado como director de la NASA ayer. Anunció "una nueva era espacial", cuando Estados Unidos se prepara para regresar a la Luna.

Con la mano sobre una Biblia prestó juramento ante la vicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris.

También asistieron a la ceremonia en la Casa Blanca Charles Bolden, administrador de la agencia espacial durante la presidencia de Barack Obama, así como Jim Bridenstine, quien ocupó el cargo durante el gobierno de Donald Trump y que estuvo presente mediante transmisión de video.

Nelson, de 78 años, destacó la importancia de "mostrar la continuidad, fuera de las líneas partidistas, con la que hay que liderar el programa espacial de la nación, especialmente la NASA".

"Una nueva era espacial se abre", agregó, frente a un trozo de roca lunar.

Nelson tendrá que gestionar la NASA frente a varios desafíos importantes.

La agencia se está preparando en particular para regresar a la Luna con su programa Artemisa.

El ambicioso programa, que prevé el regreso de los estadunidenses al suelo lunar en 2024, ha sido mantenido hasta ahora por el gobierno de Joe Biden.

La NASA también se vuelca cada vez más hacia asociaciones comerciales, que el nuevo administrador deberá impulsar.

El presidente Biden también dijo que quería poner la investigación sobre el cambio climático en el centro de las misiones de la NASA.

Elegido por Florida para la Cámara de Representantes entre 1979 y 1991, y luego para el Senado entre 2001 y 2019, Nelson presidió o fue miembro de subcomités parlamentarios sobre el espacio durante muchos años.

En 1986, voló a bordo del transbordador espacial Columbia para una misión espacial de seis días.

La astronauta Pamela Melroy aún no ha sido confirmada por el Senado de Estados Unidos como administradora adjunta. Piloto, es una de las dos mujeres que comandó una nave hacia la Estación Espacial Internacional.

Este fin de semana, Kamala Harris también fue nombrada jefa del Consejo Nacional del Espacio, responsable de orientar las políticas espaciales del gobierno de Estados Unidos. Este organismo había sido relanzado durante el gobierno Donald Trump, después de lo cual también fue confiado al vicepresidente, Mike Pence.

"En Estados Unidos, cuando apuntamos a la Luna, plantamos nuestra bandera allí. Me siento honrada de dirigir nuestro Consejo Nacional del Espacio", tuiteó el sábado Harris.

"La vicepresidenta es la persona ideal para liderar en nombre del gobierno federal la política en el espacio, que es más compleja, con muchas naciones involucradas", señaló Nelson en un comunicado.

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